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EL L ADO HUMANO DE l a s EMPRESAS edición anotada Aplique la Teoría “Y” para lograr un manejo eficiente de su equipo Douglas McGregor ACTUALIZADA Y CON NUEVOS COMENTARIOS POR Joel Cutcher-Gershenfeld TRADUCCIÓN Ma. del Carmen Chávez García Traductora profesional ����������� MÉXICO BOGOTÁ BUENOS AIRES CARACAS GUATEMALA LISBOA MADRID NUEVA YORK SAN JUAN SANTIAGO AUCKLAND LONDRES MILÁN MONTREAL NUEVA DELHI SAN FRANCISCO SINGAPUR SAN LOUIS SIDNEY TORONTO PreliminaresOK.indd iPreliminaresOK.indd i 12/7/06 18:28:4212/7/06 18:28:42 Director editorial: Fernando Castellanos Rodríguez Editor de desarrollo: Cristina Tapia Montes de Oca Supervisor de producción: Jacqueline Brieno Álvarez Diagramación: María Elena Amaro Guzmán EL LADO HUMANO DE LAS EMPRESAS Aplique la Teoría “Y” para lograr un manejo eficiente de su equipo Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio, sin la autorización escrita del editor. DERECHOS RESERVADOS © 2007 respecto a la primera edición en español por McGRAW-HILL INTERAMERICANA EDITORES, S.A. DE C.V. A Subsidiary of The McGraw-Hill Companies, Inc. Corporativo Punta Santa Fe Prolongación Paseo de la Reforma 1015 Torre A Piso 17, Colonia Desarrollo Santa Fe, Delegación Álvaro Obregón C.P. 01376, México, D. F. Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, Reg. Núm. 736 ISBN : 970-10-5871-2 Translated from the 1st English edition of THE HUMAN SIDE OF ENTERPRISE (annotated edition) By: Douglas McGregor Copyright © MMVI by The McGraw-Hill Companies, Inc. All rights reserved. ISBN: 0-07-146222-8 1234567890 0987543216 Impreso en México Printed in Mexico PreliminaresOK.indd iiPreliminaresOK.indd ii 12/7/06 18:28:4412/7/06 18:28:44 ������������� A mi esposa Este libro está dedicado a Douglas McGregor y a todas las genera- ciones de estudiantes cuyo trabajo ha sido y seguirá siendo profunda- mente apreciado para El lado humano de las empresas. ������������� PreliminaresOK.indd iiiPreliminaresOK.indd iii 12/7/06 18:28:4512/7/06 18:28:45 PreliminaresOK.indd ivPreliminaresOK.indd iv 12/7/06 18:28:4512/7/06 18:28:45 [v] CONTENIDO COMENTARIOS DEL EDITOR Y RECONOCIMIENTOS ........................................vii PRÓLOGO A LA EDICIÓN ANOTADA ..................................................................... xi por Edgar Schein PRÓLOGO A LA EDICIÓN DEL VIGÉSIMO QUINTO ANIVERSARIO ............... xv por Warren Bennis, 1985 PREFACIO .................................................................................................................... xxi por Douglas McGregor, 1960 INTRODUCCIÓN A LA EDICIÓN ANOTADA ...................................................... xxv por Joel Cutcher-Gershenfeld PRIMERA PARTE Los Supuestos Teóricos de la Administración 1. Administración y Conocimiento Científico ........................................ 3 2. Métodos de Influencia y Control ....................................................... 19 3. Teoría X: La Perspectiva Tradicional de Dirección y Control ............. 43 4. Teoría Y: La Integración de Metas Individuales y Organizacionales ................................................................................ 59 SEGUNDA PARTE La Teoría Y en Práctica 5. Administración por Integración y Autocontrol .................................. 83 6. Crítica a la Evaluación del Desempeño ............................................ 105 7. Administración de Salarios y Promociones ....................................... 121 8. El Plan Scanlon ............................................................................... 145 9. Participación en Perspectiva ............................................................. 165 10. El Clima Gerencial .......................................................................... 179 ������������� PreliminaresOK.indd vPreliminaresOK.indd v 12/7/06 18:28:4512/7/06 18:28:45 11. Relaciones entre el Personal y la Línea de Mando ............................ 197 12. Mejorando la Colaboración entre el Personal y la Línea de Mando .. 213 TERCERA PARTE El Desarrollo del Talento Gerencial 13. Un Análisis de Liderazgo ................................................................. 243 14. Programas de Desarrollo de la Administración ................................. 259 15. Adquisición de Habilidades Gerenciales en el Salón de Clases ......... 281 16. El Equipo Gerencial ........................................................................ 307 CONCLUSIÓN .......................................................................................................... 327 CONCLUSIÓN A LA EDICIÓN ANOTADA ........................................................... 331 Por Joel Cutcher-Gershenfeld APÉNDICE Material Archivado Douglas McGregor, “On Leadership”, Antioch Notes, vol. 31, núm. 9, mayo 1, 1954. .............................................................. 335 Douglas McGregor “The Human Side of Enterprise” in Adventure in Thought and Action, Proceeding of the Fifth Anniversary Convocation of the MIT School of Industrial Management, junio, 1957, págs. 23-30; también (en forma condensada) The Management Review, vol. 46, núm. 11, 1957, 22-28 ....................... 341 “Storm over Management Doctrines”, Business Week, enero 6, 1962, 72-74 .............................................................................. 357 MIT Faculty Resolution, 1964 ............................................................... 363 Thomas Kochan, Wanda Orlikowski y Joel Cutcher- Gershenfeld, “Beyond McGregor’s Theory Y: Human Capital and Knowledge-Based Work in the 21st Century Organization, “Thomas Kochan y Richard Schmalensee, eds. Management: Inventing and Delivering its Future, Cambridge, Mass, MIT Press, 2003. ...................................................... 365 ÍNDICE ................................................................................................... 403 [vi] Contenido PreliminaresOK.indd viPreliminaresOK.indd vi 12/7/06 18:28:4512/7/06 18:28:45 [vii] COMENTARIOS DEL EDITOR Y RECONOCIMIENTOS Ocuparse del lado humano de la empresa es un reto duradero. Cuando Douglas McGregor escribió este texto clásico en 1960, su concepción de la Teoría Y ayudó al lanzamiento de lo que entonces se definió como “el movimiento de las relaciones humanas”. La Teoría Y sirvió como el contrapunto a los supuestos autoritarios y orientados al control de la Teoría X sobre las personas. Hoy en día los sistemas de trabajo manejadas por el conocimiento y las estrategias de negocios de bajo costo chocan por estos supuestos básicos: ¿son las personas el motor que crea valor o un costo que recortar cuando es posible? Al presentar esta edición anotada nuestro objetivo es promover un diálogo continuo y más profundo sobre estas preguntas centrales. Lanzándonos a este volumen hay un nuevo prólogo escrito por Ed Schein, quien fue reclutado por Douglas McGregor para formar parte del cuerpo docente de MIT en 1956. Los comentarios de Ed son inme- diatamente prácticos, proporcionando tres ejemplos vívidos para ilustrar la interdependencia de la Teoría Y, el liderazgo fuerte y autoritario, una cultura corporativa e impositiva y los papeles esenciales de la confianza y respeto en varios papeles de auditoria. También desde el principio del volumen hemos vuelto a imprimir el prólogo original de Douglas McGregor y el prólogo escrito por Warren ������������� PreliminaresOK.indd viiPreliminaresOK.indd vii 12/7/06 18:28:4512/7/06 18:28:45 Bennis para la edición del vigésimo quinto aniversario del libro. Warren fue alumno de McGregor en MIT y ha escrito extensamente celebrando el trabajo de McGregor. Al final del volumen hay una selección de documen- tos históricos, artículos y otros materiales de importancia. Una nueva introducción del editor ofrece amplios comentarios sobre la pasada, actual y continua importancia del libro. Dos tiposde anotaciones aparecen a lo largo del volumen. Primero, cada capítulo se presenta con uno o dos párrafos que representan un breve resumen de los temas clave del capítulo, basado en citas directas del texto. El objetivo es la fidelidad a la voz de McGregor y resaltar ciertas “joyas” del capítulo. Después, dentro de cada capítulo, se presentan notas seleccionadas a lo largo del texto. Algunas se ofrecen para relacionar los escritos de McGregor a los conoci- mientos previos o posteriores. Otras sirven para resaltar las ideas clave que son de particular importancia hoy en día. En otros casos, las notas invitan al diálogo entre el lector y el texto de McGregor. Se intercalan historias y comentarios de estudiosos y profesionales. Las notas a pie de página están numeradas como en el texto original: las nuevas se indican con un aste- risco. De principio a fin, existe una predisposición admitida hacia MIT y un poco hacia Antioch, que refleja los círculos del conocimiento y la práctica que han emanado de las universidades en donde McGregor estuvo la mayor parte de su carrera. Quisiera agradecer a los participantes en las comidas en MIT del Grupo de Estudios Organizacionales (OSG, por sus siglas en inglés) y del Instituto para las Relaciones Trabajo y Empleo (IWER, por sus siglas en inglés), en donde tuvimos breves conversaciones antes de esta publi- cación. También quiero reconocer los materiales y comentarios con los contribuyeron Deborah Ancona, Lotte Bailyn, Stephen Barley, Betty Barrett, Warren Bennis, Matthew Bidwell, Dennis R. Briscoe, Diane Bur- ton, Dennis Dabney, Steve Deneroff, Michael Diamond, David Eller- man, John-Paul Ferguson, Scott Highhouse, Bill Jaeger, Naresh Khatri, Gideon Kunda, Roger Komer, Steven Lipworth, John Lubans, Ron May, Larry Nirenberg, Sally Payne, Margaret Philips, Larry Prusak, Benjamin Schneider, John Shin, Abe Siegal, Stephen Sleigh y Anil Verma. Qui- siera agradecer en particular a George Strauss, quien compartió muchas reflexiones de sus estudios de postgrado con Douglas McGregor. También [viii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd viiiPreliminaresOK.indd viii 12/7/06 18:28:4612/7/06 18:28:46 quisiera agradecer a David Jacobs, quien ha escrito sobre la moral y las dimensiones basadas en el valor del trabajo de McGregor y quien nos apremia a prestar más atención a los aspectos más “reformistas” y “radica- les” de la Teoría Y. Thomas Kochan y Robert McKersie hicieron extensos y sentidos comentarios y sugerencias sobre este manuscrito, exhortando a una discusión más profunda sobre los supuestos centrales relevantes para los retos actuales. También estoy profundamente agradecido por la con- tagiosa alegría y entusiasmo que trajo al proyecto Barbara Gellman-Dan- ley, presidenta de la Antioch University McGregor. Quisiera agradecer a Maggie Tsui, quien realizó el análisis de las citas, y a la bibliotecaria de IWER, Anita Perkins, quien ayudó en la identificación de los materiales de archivo. También se debe reconocimiento a los dos nietos de Douglas McGregor, Greg y Phil Colvard, quienes rastrearon los registros familiares y encontraron las fotografías que hemos podido incluir en la portada de este libro. Finalmente, se debe un reconocimiento especial a Ed Schein por escribir el nuevo prólogo de esta edición, que seguramente clarificará y ampliará aún más el legado de Douglas McGregor. Al presentar este volumen, quisiera expresar un particular agradeci- miento a Jeanne Glasser quien tuvo la visión original de lo que sería este libro. Ha sido un placer y un honor trabajar al servicio de esa visión. Agradezco también al equipo de producción por haber creado un libro tan magnífico. Particularmente, los valores articulados por Douglas McGregor están entre los valores que sustentan mi matrimonio, que trabajo para infun- dir como padre, que me fueron inculcados de niño y que son parte de mi herencia. De modo que este reconocimiento no estaría completo sin expresar mi más profundo aprecio por el apoyo y el compromiso de estos valores con mi esposa, Susan; mis hijos, Gabriel y Aaron; mis hermanos, Neil y Alan; y mis padres, Walter y Gladys. De hecho, no debe existir una distinción entre los valores y supuestos sobre las personas que promove- mos a través de una empresa de negocios y los valores y supuestos acerca de las personas que guían el balance de nuestras vidas. Al final de El Lado Humano de la Empresa, McGregor nos invita a llevar a cabo “el potencial de colaboración inherente en los recursos humanos de la industria” para facilitar un modelo para los gobiernos y las naciones. Al final, él vio el Comentarios del editor y reconocimientos [ix] PreliminaresOK.indd ixPreliminaresOK.indd ix 12/7/06 18:28:4612/7/06 18:28:46 recorrido a El lado humano de las empresas como un viaje para hacer del mundo un lugar mejor. Espero que esta nueva edición anotada nos ayude a lo largo del camino. [x] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xPreliminaresOK.indd x 12/7/06 18:28:4612/7/06 18:28:46 [xi] P R Ó L O G O A L A E D I C I Ó N A N O T A D A EDGAR SCHEIN CONCRETANDO LA TEORÍA Y Algunos Casos Ejemplo y Lecciones Importantes Las personas han leído acerca de las Teoría X y Teoría Y durante ya cua-renta y cinco años, pero creo que aún no entienden totalmente lo que estas teorías significan en la práctica. Propongo, por lo tanto, en este corto ensayo ilustrarlas en lugar de hablar sobre ellas. CASO 1: EL ESTEREOTIPO DEL EJÉRCITO COMO TEORÍA X En los años setenta la Sloan School de MIT estuvo involucrada en un programa de administración para almirantes ascendidos recientemente en el Naval War College. Eran capitanes de barcos que eran asignados a posi- ciones administrativas superiores en el Pentágono. Cuando Dick Beckhard y yo diseñamos este curso, anticipamos que una de las áreas más importan- tes de interés sería cómo administradores que estaban acostumbrados a la autoridad absoluta dominarían el convertirse en miembros de una nueva jerarquía en la cual estarían en la parte más baja en lugar de arriba. Si ser un autócrata significaba mantener la Teoría X tendríamos una tarea difícil al entrenarlos para su nuevo papel. Teníamos un cuestionario disponible que hacía a las personas una serie de preguntas diseñadas para provocar sus supuestos X o Y, y con- tábamos con algo de información acerca de los administradores de otras industrias. Al aplicar este cuestionario clase tras clase a los nuevos almi- rantes nos sorprendió encontrar que ellos eran consistentemente más altos en supuestos de la Teoría Y que los grupos industriales que había- mos examinado. ������������� PreliminaresOK.indd xiPreliminaresOK.indd xi 12/7/06 18:28:4612/7/06 18:28:46 Al conocer a estos almirantes como individuos y escuchar sus historias de lo que el liderazgo es en la Marina, fue obvio que el mando no significa automáticamente control. Estos almirantes estaban perfectamente cons- cientes de lo importante que era para ellos confiar en sus subordinados porque dependían de ellos. Sabían que los sistemas de control que provoca- ran desconfianza fracasarían. Y ellos nos contaron historias sobre cómo los comandantes que tenían una orientación hacia la Teoría X o se convertían en un manojo de nervios (como el Capitán Queeg en la novela elThe Caine Mutiny) o no serían ascendidos a niveles superiores. Estaba claro que entre cuanto más alto estuvieras fuera era más importante ser una persona de Teoría Y, incluso si la tarea requería actuar autocráticamente (es decir, de manera decisiva). lección 1. Tenemos que cuestionar nuestro estereotipo que al tener una autoridad total y teniendo que actuar autocráticamente en momentos sig- nifica que usted es una persona de Teoría X. Ser autocrático tiene más que ver con la tarea a mano que con los supuestos sobre las personas. Los líde- res de Teoría Y actúan autocráticamente cuando la tarea así lo demanda. Muchas organizaciones, especialmentemilitares, se etiquetan como Teoría X debido a que tienen controles bastante estrictos. Sin embargo, sin exami- nar las tareas y a los ejecutivos, no se puede suponer que sean Teoría X. lección 2. En nuestros modelos de administración, debemos separar mando y control en lugar de relacionarlos siempre. El mando es consis- tente con la Teoría Y. Es en el concepto de control en el que tenemos que distinguir controles que suponen confianza (Teoría Y) de los controles que suponen que el empleado siempre se aprovechará a menos de que esté vigilado de cerca con controles de asistencia, inspecciones aleatorias y similares (la esencia de la Teoría X). Confiar en las personas no significa renunciar al control. CASO 2: KEN OLSEN: UN EJEMPLO DE EMPRESARIO DE TEORÍA Y Tuve la oportunidad de trabajar con Ken Olsen, el fundador de Digi- tal Equipment Corporation por[DEC], durante más de veinticinco años [xii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xiiPreliminaresOK.indd xii 12/7/06 18:28:4712/7/06 18:28:47 (Schein, 2003)*. Aunque la compañía al final fracasó como una entidad económica, sus graduados siguen reconociendo que la vida en DEC era increíblemente inspiradora y ellos atribuyen sus buenas experiencias y los treinta años de éxito de DEC a la libertad y sentido de responsabilidad que engendró el estilo de administración de Ken Olsen. En mi libro sobre la historia de DEC, doy ejemplos de cómo se ve el verdadero estilo de administración de la Teoría Y y en qué supuestos se basa. Ken Olsen creyó que se empieza con las mejores y más brillantes per- sonas, que se crea un proceso para la toma decisiones basado en el debate y en tener que vender las ideas a otras personas brillantes, que se pide a la gente que proponga lo que hará y, si es aprobado, que tendrá y ejercerá la responsabilidad de hacerlo, que la gente aprenderá a vigilarse ellos mismos y reportar en caso de que las cosas no vayan de acuerdo a lo planeado (por lo cual no es necesario vigilarlos todo el tiempo), y que la gente se com- portará de manera ética todo el tiempo con respecto a los clientes y entre ellos. Mentir u ocultar información era el peor pecado. Con el éxito y el crecimiento, los problemas surgen entre varios grupos que se han convertido en imperios, resaltando algunas de las limitaciones de la continua administración dando una libertad total. Pero la fe de Ken Olsen en las personas nunca vaciló y su éxito al crear una organización innovadora durante más de treinta años es incomparable. Lo que al final destruyó a DEC fue una guerra entre grupos de ingeniería que trataban de anticipar a dónde se dirigía el mercado de computadoras de creciente con- sumo. Lo que se necesitaba, si la entidad económica hubiera sobrevivido, era un mando fuerte, pero no controles del tipo de la Teoría X. CASO 3: CÓMO SER UN AUDITOR ÚTIL Uno de los ejemplos más poderosos de McGregor sobre el pensamiento de la Teoría Y era su análisis sobre cómo la auditoría y los sistemas de control deben funcionar. Señaló que en la mayoría de las organizaciones el auditor bajaría a alguna unidad de producción, encontraría algunos problemas y los * Edgar H. Schein, Paul J. Kampas, Peter Delisi y Michael Sonduck, (eds), DEC is Dead, Long Time DEC: The lasting Legacy of Digital Equipment Corporation, San Francisco: Berrett-Koehler (2003). Prólogo a la edición anotada [xiii] PreliminaresOK.indd xiiiPreliminaresOK.indd xiii 12/7/06 18:28:4712/7/06 18:28:47 reportaría a su superior, quien enviaría la información hacia la cadena de auditoría. Entonces la información cruzaría hacia la dirección de operacio- nes, que enviaría la información hacia la cadena operativa, en donde con el tiempo aterrizaría en la oficina del supervisión del grupo de producción cuyo trabajo estaba cuestionado. El supervisor entonces llamaría al empleado o grupo y preguntaría por qué hacían lo que hacían, con frecuencia pillan- do al grupo desprevenido y haciendo sentir a sus miembros observados por el Big Brother [el Gran Hermano]. McGregor también señaló que un largo periodo de tiempo habrá transcurrido desde que el problema haya identifi- cado hasta que el grupo es confrontado con esta información. McGregor propuso algo que, en ese momento, parecía muy radical pero que hoy en día es más común: que cuando el auditor descubra el problema, deberá hacerlo del conocimiento del grupo operativo desde el principio, aún antes de informarlo a su propio jefe de auditoría. En la mayoría de los casos esto llevó a atender los problemas inmediatamente, en lugar de semanas o meses más tarde. Hizo sentir a los empleados que la auditoría estaba allí para ayudarlos, no para “atrapar” a las personas haciendo las cosas mal. El reporte subiría después la escalera de auditoría para que la información pudiera ser recopilada sobre asuntos problemáticos más grandes, pero al nivel local las cosas podían ser arregladas de manera oportuna y sin crear una imagen de la auditoría como un grupo al que se debía temer. McGregor apuntó contundentemente que, si se llegaba a temer a la auditoría, esto motivaría a los empleados a esconder aspectos de su trabajo, llevando a la proliferación de problemas en lugar de su solución. La transparencia, el trabajo en equipo y la responsabilidad son con frecuencia valores pregonados en el clima industrial de hoy. El problema es que esos valores no pueden ejercitarse en un ambiente creado por admi- nistradores de la Teoría X. Si realmente deseamos un comportamiento más responsable, transparente y orientado al equipo, por mucho la mejor forma de lograrlo es empezar con un administrador que sostenga profundamente los supuestos de la Teoría Y, y sacar a todos los administradores de la Teoría X fuera del sistema tan pronto como sea posible. Edgar Schein Profesor Académico de Administración en Sloan Sloan School of Management, MIT [xiv] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xivPreliminaresOK.indd xiv 12/7/06 18:28:4712/7/06 18:28:47 [xv] P R Ó L O G O A L A E D I C I Ó N D E L V I G É S I M O Q U I N T O A N I V E R S A R I O WARREN BENNIS De vez en cuando, alguien encapsula una idea oportuna en términos tan asombrosos que la idea penetra la conciencia general. Es el caso de este libro. El trabajo fundamental de Douglas McGregor, su primer y único libro. Me siento tan privilegiado al ser invitado a escribir este prólogo. Doug McGregor fue una figura que hizo época en su propio tiempo, y en ese sentido continua siéndolo. Creó un “nuevo sabor” a lo largo de todo el campo de la administración y los campos más nuevos de “conducta orga- nizacional” y “desarrollo de la organización”. Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con sus escritos, pero éstos siempre están allí como algo a lo que se puede disparar o aspirar, dependiendo el punto de vista de uno. Todos los que vivimos y trabajamos en grandes escenarios organizados —profesionales y estudiosos por igua— cantamos sus jubilosos cánticos, lamentamos su popularidad o cuestionamos su validez. Tal como cualquier economista, a sabiendas o no, paga sus derechos a Keynes, todos nosotros somos, de una manera u otra, discípulos de McGregor. Cuando digo que El lado humano de las empresas creó un “nuevo sabor”, lo hago completamente en serio, ya que este libro, más que cualquier otro libro sobre administración, cambió un concepto completo del hombre organizacional y lo reemplazó con un nuevo paradigma que acentúa las capacidades humanas, enfatiza el crecimiento humano y eleva el papel del humano en la sociedad industrial. Tal vez más importante, un segmento grande del campo profesional de Doug (y mío) operaba en un ambiente que él creo y del cual este libro establece las bases. Mucho del trabajo que continua hoy en día no podría haber sucedido si este libro no se hubiera escrito. Nada de lo que McGregor escribió antes o después de este libro fracasó en reflejar, de una forma u otra, su marca registrada posteriormentedesa- rrollada e inmortalizada hoy con la simple inicial “Y”. ������������� PreliminaresOK.indd xvPreliminaresOK.indd xv 12/7/06 18:28:4812/7/06 18:28:48 Su famoso discurso sobre la “Teoría Y” fue pronunciado durante el Quinto Aniversario de la Asamblea de la Alfred P. Sloan School of Mana- gement de MIT en abril de 1957. El título de ese discurso fue “El Lado Humano de la Empresa” y fue bajo ese título que McGregor publicó su libro en 1960, hace sólo veinticinco años. ¿Qué dijo McGregor para cautivar al público gerencial al que se diri- gía? Básicamente, nos pedía a todos nosotros, interesados en empoderar y motivar a la fuerza de trabajo, que examináramos nuestros supuestos (tanto implícitos como explícitos) sobre la forma más efectiva de manejar personas. Después, propuso una nueva teoría del ser humano (en parte influenciada por los teóricos de la psicología de la “autoactualización”, especialmente por Abraham Maslow), una nueva teoría de poder y un nuevo juego de valores que guiarían el espíritu del lugar de trabajo industrial. Todos los temas que formaron su trabajo inicial y los que culminaron en El lado humano de las empresas pueden verse y están reflejados en prác- ticamente todos los libros escritos sobre administración hoy en día. Pueden resumirse, creo, con las siguientes proposiciones: ➤ Participación activa de todos los involucrados. ➤ Una preocupación trascendente con la dignidad, el valor y el creci- miento individual. ➤ Reexaminación y resolución del conflicto entre las necesidades indivi- duales y las metas organizaciones, a través de relaciones interpersonales efectivas de superiores y subordinados. ➤ Un concepto de influencia que no se base en coerción, compromiso, evasión o elusión, seudoapoyo, o regateo, sino en transparencia, con- frontación y “arreglando” las diferencias. ➤ La creencia de que el crecimiento humano es autogenerado y fomen- tado en un ambiente de confianza, reacción y relaciones humanas auténticas. Esta última proposición sobre la “retroalimentación” me recuerda una anécdota personal (y reveladora) acerca de Doug. Me parece que él siempre estuvo abierto a la experiencia, a la retroalimentación: no parecía necesitar de la protección que la mayoría de nosotros desarrollamos cuidadosamente. Este deseo por la retroalimentación empezó aparentemente en los princi- [xvi] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xviPreliminaresOK.indd xvi 12/7/06 18:28:4812/7/06 18:28:48 pios de su carrera ya que poco después de empezar a enseñar en Harvard en 1935, pidió ayuda y consejo a uno de sus profesores superiores sobre su estilo de enseñanza. Luego de varios párrafos de alabanza, el profesor, Gordon Allport escribió: Los únicos puntos posibles que creo que usted puede aprender todavía son (1) no tintinee monedas y llaves, (2) mantenga las manos fuera de los bolsillos, impedirá esto automáticamente, (3) en general, los pies pertenecen al piso en lugar del escritorio de clase (aunque estoy consciente del encanto de la informalidad especialmente en una personalidad como la suya...), (4) el pro- blema que tendrá el próximo año es lograr un marco teórico en el cual poner cosas. Yo no he triunfado muy bien en doce años con esta difícil tarea. Doug nunca triunfó en mantener sus pies fuera del escritorio y cuando fue presidente del Antioch College esto ofendió las sensibilidades de los estudiantes, pero él conquistó el hábito de tintinear a menos que se impa- cientara por invitados que se quedaran demasiado tiempo. Finalmente, él construyó “el marco teórico en el cual poner cosas”, el cual resultó en este libro. Regresando a los temas principales en este libro, agregaría esto: al final, el empleado debe tomar la responsabilidad de su propio crecimiento. McGregor no toleraría un “seudocrecimiento” forzado sobre el individuo por un administrador demasiado entusiasta —sin importar qué tan bien intencionado— que manipula, o por un sádico que utiliza el miedo como una muleta para esconder sus miedos personales. El crecimiento es orgá- nico, natural. Lo mejor que puede hacer un líder es entender las condi- ciones creando un clima de crecimiento y haciendo todo lo posible para regarlo. El líder sólo interviene rara vez, y con un gran riesgo. El lado humano de las empresas facilitó, si no es que influyó directamente, un número de desarrollos relacionados en la práctica de la administración. La utilización de “grupos de encuentro” (o “grupos T”, entrenamiento de sensibilidad y así sucesivamente) empezaron en serio en organizaciones rea- les, en la línea y auténticas después de la publicación de este libro. Ayudó suministrando la muy necesitada teoría que pudiera traducir un modelo Prólogo a la edición del vigésimo quinto aniversario [xvii] PreliminaresOK.indd xviiPreliminaresOK.indd xvii 12/7/06 18:28:4812/7/06 18:28:48 de cambio de “grupo pequeño”, básicamente uno interpersonal, de una situación artificial de laboratorio, distante en tiempo y en espacio de la sudorosa y plebeya vida día a día del mundo real, a organizaciones fun- cionales intactas. El trabajo de Peters y Waterman, Ouchi, Kanter, Likert, Argyris, Schein, Blake y Mouton, Beckhard, Shepard y demasiados más para mencionarlos aquí, deben en gran parte su aceptación y desarrollo a este libro. Adicionalmente, los campos más nuevos de comportamiento y desa- rrollo organizacionales emergieron de la tradición establecida por McGre- gor que han madurado desde entonces en una importante área de teoría, investigación y práctica. Un ejemplo de las consecuencias prácticas de este desarrollo es el establecimiento de nuevos departamentos y vicepresiden- tes corporativos de desarrollo organizacional DO (OD, por sus siglas en inglés). Estos departamentos y ejecutivos tienen como principal responsa- bilidad la inspección y promoción de los ambientes de trabajo que facilitan las respuestas de la Teoría Y. Que este libro haya atraído discípulos y críticos devotos no debe ser una sorpresa. Tenía que suceder. Por supuesto, hubo algunos que criticaron el libro porque detectaron en él (muy correctamente) un estilo de comporta- miento antitético a su propio sistema de valores. Básicamente, el punto neurálgico que tocó este libro tiene que ver con la premisa de fondo del libro, la cuestión que trata, es decir los supuestos sobre el comportamiento humano. Los detractores de McGregor, ahora silenciosos de alguna manera por los resultados de su fracasado liderazgo, se preguntaban cómo un administrador de la Teoría Y podría manejar un ferrocarril. Ellos cuestionaban si un líder podría escuchar tanto sin parecer pasivo, débil o demasiado “permisivo”. Ellos se preguntaban cómo una filosofía de administración que “cediera” las prerrogativas de la toma de decisiones a los subordinados pudiera funcionar. Eso suena sospechosa- mente parecido al comunismo, escribió un crítico a principios de la década de los años sesenta. Ésas no son críticas inventadas; representan sólo un muestreo mode- rado de las respuestas típicas. La del comunismo es (o era) expresada con frecuencia y sin lugar a dudas es la menos relevante para el argumento de McGregor. Él firmemente sostenía la rendición de cuentas y responsabili- [xviii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xviiiPreliminaresOK.indd xviii 12/7/06 18:28:4912/7/06 18:28:49 dad del liderazgo de la organización formal. “Igualdad de poder”, término aplicado a la Teoría Y por algunos de sus críticos, simplemente no soporta una inspección crítica. McGregor nunca insinuó o dio a entender alguna entrega de poder. Ciertamente, él expuso que una relación entre líder-seguidor confiada, abierta y honesta suma, en lugar de restar, la habilidad del líder de influen- ciar a la fuerza laboral. (Lo que también significa que suma a la habilidad del subordinado para influir en su superior). Doug McGregor era un genio, no necesariamente por la originalidad de sus ideas, que estaban con frecuencia“en el aire” o desarrolladas por similares espíritus creativos. Era un genio porque tenía claridad de mente, una rara empatía por los administradores y un instinto para la metáfora correcta que justificaba y establecía una idea nueva. Las ideas siempre son inventadas antes de que sus creadores den con ellas. Seguramente existió una “crisis de identidad” mucho antes de que Erickson acuñara la frase. La Teoría X y la Teoría Y existieron antes que McGregor, pero él les dio nombre y las etiquetó. Me viene a la mente el viejo chiste acerca del árbitro en la parte baja de la última entrada del juego final de la Serie Mundial. El marcador está empatado, las bases llenas, dos outs y el bateador tiene un conteo 3-2. La bola es lanzada y el árbitro duda. El bateador se voltea enojado y le grita: “bueno, ¿qué diablos fue?” Y el árbitro responde: “¡No es nada hasta que yo la denomine!”. “Denominar” en la ciencia y en la práctica requiere no sólo de esos otros atributos extraordinarios de McGregor sino ese elemento importante y decisivo: el coraje. Él tuvo el coraje de denominarla, y en abundancia. McGregor fue también un genio en la influencia directa que tenía sobre tantos de nosotros aprovechándonos de sus ideas y de su coraje. En un artículo reciente sobre los diez líderes más importantes en el campo del desarrollo organizacional, ocho de los diez, al preguntarles cuál había sido la influencia más importante en sus carreras señalaron a Douglas McGregor (e indirectamente, a este libro). Más relevante, cuando lee- mos que General Motors, tal vez la organización con mayor influencia en el mundo, está tratando de moverse hacia una cultura corporativa de Prólogo a la edición del vigésimo quinto aniversario [xix] PreliminaresOK.indd xixPreliminaresOK.indd xix 12/7/06 18:28:4912/7/06 18:28:49 la Teoría Y, podemos entender completamente el impacto de este libro. Solía ser que la anticuada filosofía de administración de GM podía ser resumida en esta frase: “¡NO PIENSES, TONTO, HAZ LO QUE SE TE DICE!”. Ahora en la planta Buick City de GM, así como en otras, hay un credo muy diferente: “¡PIENSA! NO TE VOY A DECIR QUÉ HACER”. Se llama administración participativa. Su antepasado es la Teoría Y. En 1950, McGregor escribió: De todo esto ha llegado el primer reconocimiento claro de un hecho ineludible: no podemos forzar con éxito a las personas a trabajar por los objetivos de la administración. La antigua con- cepción de que las personas hacen el trabajo del mundo sólo si ellos son forzados a hacerlo mediante amenazas o intimidación, o mediante métodos autoritarios de paternalismo camuflados, ha estado sufriendo de una persistente enfermedad mortal durante un cuarto de siglo. Aventuro decir que estará muerta en la próxima década.* Él era característicamente optimista acerca de la muerte del autorita- rismo, pero era infalible, como de costumbre, al poner su dedo en el tema correcto en el momento correcto. Podría haber ayudado a causarla mucho antes, de haber vivido. Somos muchos los que creemos que la decisión de McGraw-Hill de reeditar esta obra maestra ocasionará lo inevitable un poco antes de lo que aún Doug predijo. Warren G. Bennis Profesor de Administración y Organización Distinguido con The Joseph DeBell University of Southern California School of Business Administration * De una comunicación personal. [xx] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxPreliminaresOK.indd xx 12/7/06 18:28:4912/7/06 18:28:49 P R E F A C I O DOUGLAS McGREGOR Hace algunos años, durante una reunión de la Comisión Asesora de la Facultad de Administración Industrial de MIT, Alfred Sloan planteó algunas preguntas relacionadas con el tema de si los administradores exi- tosos nacen o se hacen. Como él, yo era consciente de que sus preguntas no tenían una respuesta fácil. Sin embargo, el debate sirvió para agudizar cierto interés que yo había tenido por algún tiempo en una inspección sistematizada de varios supuestos comunes pero inconsistentes sobre lo que hace a un administrador. En 1954 la Fundación Alfred P. Sloan nos otorgó a Alex Bavelas y a mí una beca para explorar más ampliamente algunas de estas ideas. El interés de Bavelas yacía en algunos experimentos de laboratorio, mientras que el mío se centraba en la investigación de la industria, pero ambos tenían el enfoque común en una teoría de administración más adecuada. Después de que Bavelas fue a los Laboratorios Bell en 1956, el tra- bajo del laboratorio decayó. Yo no soy un experimentador. Otro colega, Teodore M. Alfred y yo continuamos un estudio comparativo de la operación de los programas de desarrollo de la administración en varias empresas grandes. Los sujetos eran un grupo formado por ex catedráti- cos de Sloan, pero nuestros estudios se extendieron ampliamente en sus empresas mientras buscábamos aprender más de la forma en la cual las teorías y prácticas en diferentes organizaciones influyen en la formación de administradores. Estos estudios todavía no se terminan, pero este libro resultó de ellos y en gran parte es el fruto de las preguntas del señor Sloan y la oportunidad de dedicarme a ellas costeada por la Fundación Alfred P. Sloan.* * Con el fin de un mejor desarrollo de administradores exitosos, Alfred P. Sloan finan- ció el desarrollo de “una teoría de administración más adecuada”. Esta relación entre la teoría y la práctica está en el corazón de El lado humano de las empresas. ������������� [xxi] PreliminaresOK.indd xxiPreliminaresOK.indd xxi 12/7/06 18:28:5012/7/06 18:28:50 Me parece claro que la formación de los administradores, en la medida en lo que ellos se forman, es hasta un mínimo grado el resultado de los esfuerzos formales de los administradores para el desarrollo de la administración. Es a un grado mayor el resultado de la concepción de la administración, de la naturaleza de su tarea y de todas las políticas y prácticas que se traducen para llevar a cabo esta concepción. La forma en que administra un negocio determina en gran parte qué personas parecen tener un gran “potencial” y cómo se desarrollan. Empezamos un camino equivocado cuando procuramos estudiar el desarrollo de la administración en términos de la maquinaria formal de programas que llevan esta etiqueta. Sin minimizar la importancia del trabajo realizado para mejorar la selección de personas con potencial gerencial, he llegado a la convicción de que algunos de nuestros problemas más importantes están en otra parte. Incluso si poseemos los métodos que nos permitan hacer un trabajo per- fecto al seleccionar a hombres jóvenes con la capacidad para convertirse en altos ejecutivos, la ganancia práctica para la industria sería insignificante bajo las condiciones actuales. La razón es que no hemos aprendido lo sufi- ciente acerca de la utilización del talento, acerca de la creación de un clima organizacional que contribuya al crecimiento humano. El hecho categórico es que estamos muy lejos de darnos cuenta del potencial representado por los recursos humanos que reclutamos hoy en día en la industria. Tenemos mucho que lograr respecto a la utilización antes de que mayores mejoras en la selección sean importantes. Dos décadas después de la publicación de este libro, el Dr. W Edwards Deming se hizo eco de McGregor con sus mandatos: “No culpen a las personas, arreglen el sistema.” Este volumen es un intento de sustanciar la tesis de que el lado humano de la empresa es “el todo de una pieza”, que los supuestos teóricos que la administración mantiene sobre controlar sus recursos humanos determinar el carácter total de la empresa. Ellos determinan también la calidad de sus generaciones de administración sucesivas. [xxii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxiiPreliminaresOK.indd xxii 12/7/06 18:28:5012/7/06 18:28:50 Por supuesto que el proceso es circular y en ello yace la posibilidad y la esperanza del progreso futuro. La pregunta clave de la altaadministración es “¿cuáles son sus supuestos (implícitos así como explícitos) sobre la forma más efectiva para dirigir personas?”. Desde la respuesta a esta pregunta fluyen las respuestas a los cuestionamientos que el señor Sloan planteó en nuestra conversación sobre la formación de administradores, así como las respuestas a muchas otras preguntas que desconciertan y confunden a la administración mientras busca alcanzar con mayor éxito los objetivos eco- nómicos de la empresa. Será obvio para el lector que yo pienso que muchos de nuestros actuales supuestos sobre la forma más efectiva de manejar a la gente están muy lejos de ser adecuados. El profesor Anil Verma de la Universidad de Toronto (y alumno de Sloan) escribe que: El prefacio/introducción del libro no sólo era memorable, sino que moldeó mi pensamiento durante décadas. McGregor consideró clave la forma en que el trabajo se estructura. Para él, las actividades del personal de reclu- tamiento, valoración del desempeño, bonificaciones, etc., eran periféricas a menos que estuvieran diseñadas para apoyar la estructura de la organi- zación del trabajo. Esta opinión se mantiene a diferencia de los enfoques actuales en el campo de los recursos humanos. Me es completamente imposible reconocer individualmente la ayuda que recibí al desarrollar las ideas que se presentan aquí. Muchos colegas profesionales, pasados y presentes, y muchos amigos cercanos a la admi- nistración me alentaron, criticaron e inspiraron durante veinte años. No puedo responsabilizarlos por lo que hay en este volumen, pero ellos me enseñaron la mayor parte de lo que ahora creo saber sobre la administra- ción, las ciencias sociales y la relevancia de la última en la primera. He tratado de proteger el anonimato de las compañías de las que se han tomado materiales ilustrativos. Sin embargo, me permito reconocer con profunda gratitud el tiempo que nos dedicaron al señor Alfred y a mí cerca de treinta académicos de Sloan y más de cien administradores en sus Prefacio [xxiii] PreliminaresOK.indd xxiiiPreliminaresOK.indd xxiii 12/7/06 18:28:5012/7/06 18:28:50 compañías para contestar nuestras preguntas, la franqueza con la cual con- testaron y el interés que estos hombres pusieron en nuestros estudios. A Patricia Macpherson, mi secretaria, le debo mucho. Si no hubiera sido por su alegre paciencia reescribiendo y editando, este libro nunca se hubiera terminado. Finalmente, para la Fundación Alfred P. Sloan, y para el señor Sloan personalmente, mi sincero agradecimiento, no sólo por el financiamiento que hizo posible este libro, sino por la libertad para perseguir mis intereses, no siempre inteligibles, adonde me llevaran. Douglas McGregor [xxiv] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxivPreliminaresOK.indd xxiv 12/7/06 18:28:5112/7/06 18:28:51 I N T R O D U C C I Ó N A L A E D I C I Ó N A N O T A D A Joel Cutcher-Gershenfeld Como un faro a través de generaciones, las percepciones de Douglas McGregor sobre lo que denominó “el lado humano de la empresa” continúa revelando hoy en día verdades profundas sobre las personas y las organizaciones. McGregor empieza este clásico de administración de 1960 con según parece, una simple pregunta: “¿Cuáles son sus supuestos (implí- citos así como explícitos) sobre la forma más efectiva de manejar a la gente?”. En ese momento, esta pregunta impulsó una transformación fundamental en el trabajo de los estudiosos y los profesionales por igual. En la actualidad, es justo como pertinente. Cuando se publicó El lado humano de las empresas, codificó los principios en el entonces incipiente movimiento de las “relaciones humanas” en administración. Al identificar dos supuestos opuestos sobre la naturaleza humana, lo que McGregor denominó “Teoría X” y “Teoría Y”, resaltó el papel de los supuestos y valores centrales en un sistema de administración. Expuso que: “Si existe un único supuesto que domine la teoría organizacional convencional es ése en la que la autoridad es central, medio indispensable del control gerencial” (página 24). De este modo, lanzó un debate en teoría y en práctica entre los sistemas de administración arraigados en la autoridad contra los arraigados en la influencia. En ese tiempo, McGregor estaba desafiando la opinión preva- leciente de que el control administrativo era necesario porque los empleados necesitaban ser “coaccionados, controlados, dirigidos, (y) amenazados con castigo para hacer que realicen esfuerzo adecuado [xxv] PreliminaresOK.indd xxvPreliminaresOK.indd xxv 12/7/06 18:28:5112/7/06 18:28:51 [xxvi] El lado humano de las empresas para alcanzar los objetivos organizacionales” (página 45). Al centrar la atención en estos supuestos básicos, McGregor pudo identificar prác- ticas populares —lo que llamó “trucos” y que hoy llamaríamos modas de administración— que no tenían fundamentos empíricos o teóri- cos. Los límites de administración por objetivos, sistema de valuación de desempeño y esquemas simples de incentivos fueron revelados de manera clara. Estas prácticas se apoyaban en supuestos defectuosos o eran aplicados en formas que se apoyaban en supuestos defectuosos. ¿Cuál era la alternativa? McGregor ofreció la Teoría Y, a la cual emparejó con el supuesto de que los empleados son dignos de confianza y respeto con la idea de que, con el apoyo apropiado, los empleados estarían intrínsecamente motivados para hacer el mejor trabajo que pudieran. McGregor rechazó cualquier simple noción de reemplazar el acercamiento orientado al control con una administración permisiva. En su lugar, estaba com- prometido con un proceso mucho más completo para avanzar la prác- tica administrativa sobre la base de una teoría bien armada. Instó al desarrollo de una teoría de administración basada en los supuestos de actores interdependientes en organizaciones menos jerárquicas, quienes tienen que tener un mayor éxito basándose más en la influencia que en la autoridad.1 Ésta era una idea radical entonces y aún sigue a la vanguardia. UN LEGADO DURADERO Actualmente, la cuidadosa atención a los supuestos y valores centrales sigue siendo un legado duradero de este libro. El lado humano de las 1 McGregor no empezó originalmente con la terminología “Teoría X” y “Teoría Y”. George Strauss, quien estudió en MIT bajo Douglas McGregor a mediados de la década de los años cuarenta, informa que, antes de acuñar estos términos estaba enfocado en el contraste entre lo que denominó acercamientos “aumenta- tivos” y “deductivos” a la administración. PreliminaresOK.indd xxviPreliminaresOK.indd xxvi 12/7/06 18:28:5112/7/06 18:28:51 Introducción a la edición anotada [xxvii] empresas es un texto fundamental en los campos del comportamiento organizacional, desarrollo organizacional, relaciones industriales, administración de recursos humanos, psicología industrial/organiza- cional, sociología organizacional, y otros. Ha generado extensiones, tales como la Teoría Z de William Ouchi, que buscaba incorporar supuestos basados en la estructura orientada a los clanes de la socie- dad japonesa y lecciones de los modelos de administración enfocados a la calidad que han sido perfeccionados en muchas corporaciones japonesas.2 Ciertamente, McGregor anticipó parcialmente puntos clave de la Teoría Z en su debate sobre la relaciones entre el personal y la línea de mando, en donde establece, “Es probable que un día empe- cemos a dibujar organigramas como una serie de grupos conectados en lugar de la estructura jerárquica de relaciones de ‘reporte’ indivi- dual” (página 237). La propagación de sistemas de trabajo basados en equipos y el aumento de lo que algunos denominan la economía del conocimiento ha puesto una prima mayor al examinar estos supuestos subyacentes sobre lo que motiva a las personas en las organizaciones y en la sociedad. Desafortunadamente, mucho de lo que se ha escrito actual- mente, en publicaciones del campo académicoy en la prensa popu- lar de negocios, otorga insuficiente atención a estos supuestos centrales. Esta brecha puede, tal vez, entenderse mejor utilizando el marco que el colega de McGregor en MIT, Ed Schein desarrolló para el estudio de culturas organizacionales.3 Él identifica tres nive- les de cultura: los artefactos visibles a nivel superficie de una cultura organizacional, las políticas y procedimientos establecidos a nivel medio, y los profundos valores y supuestos subyacentes. Debido a 2 William Ouchi, Teoría Z: How American Business Can Meet the Japanese Challenge, Nueva York: Addison-Wesley, 1981. 3 Edgar Schein, Organizational Culture and Leadership, San Francisco: Jossey- Bass, 1988. PreliminaresOK.indd xxviiPreliminaresOK.indd xxvii 12/7/06 18:28:5112/7/06 18:28:51 que mucha de la literatura de administración y organizacional está limitada inadecuadamente.4 En una reseña y ensayo reflexivo de un libro reciente, David Jacobs observa: Las Teorías X y Y de McGregor — con entusiasta percepción, directa claridad y el correcto toque de humor, son aún presentadas de forma prominente en los libros de texto sobre administración y teoría organizacional. Sin embargo, los estudiosos de la admi- nistración contemporánea han rechazado en gran parte los argu- mentos de McGregor, prefiriendo las teorías de contingencia que surgen de estudios empíricos. Incluso los principales discípulos de McGregor parecer seguir la moda y restar importancia al centro moral crítico de su pensamiento. En parte como resultado, los estu- diosos de la administración han fracasado al percibir la necesidad de reformas profundas en las organizaciones.5 Al comentar sobre el lado moral de Douglas McGregor, George Strauss, profesor de Berkeley, quien fue estudiante de McGregor en MIT, establece que: De alguna manera, era la cuarta generación de predicadores (su bisa- buelo fue un ministro presbiteriano escocés; su abuelo fundó una misión para los indigentes, que el padre de Doug continuó; de niño Doug tocaría el piano en los servicios nocturnos). Cierto, Doug predicó a los presidentes corporativos en lugar de los mise- rables y la religión no aparece explícitamente en sus escritos, pero [xxviii] El lado humano de las empresas 4 También es cierto que pocos autores cambian una fase tan efectivamente como lo hizo Douglas McGregor —con entusiasta percepción, directa claridad y el correcto toque de humor. 5 David Jacobs, “Book Review Essay: Douglas McGregor–The Human Side of Enterprise in Peril”, Academy of Management Review, vol. 29, no. 2, 2004, pp. 293-311. David es profesor de administración en Morgan State University. PreliminaresOK.indd xxviiiPreliminaresOK.indd xxviii 12/7/06 18:28:5212/7/06 18:28:52 este antecedente puede ser una clave para entender sus valores per- sonales y su tendencia a predicar.6 Por años, un número relativamente pequeño de prominentes líde- res industriales en muchos sectores de la economía han innovado en formas consistentes con los valores y supuestos de la Teoría Y. Ken Olsen, presidente fundador de Digital Equipment Corporation (DEC) puso en funcionamiento los supuestos de la Teoría Y sobre las personas al crear una organización participativa, no jerárquica, e innovadora que ayudó a moldear la cultura de toda la industria de computadoras durante las décadas de los años setenta y ochenta. En el comercio minorista, la corporación Nordstrom es reconocida por autorizar a los empleados de primera línea a resolver problemas de los clientes y manejar la innovación. Miles de corporaciones han adoptado los planes de Scanlon y otros tipos de planes de ganancias compartidas u objetivos compartidos con el acercamiento participa- tivo propugnado por McGregor, incluyendo compañías tales como Wescast Industries, Herman Miller, Donnelley, Motorola y el Hos- pital Beth Israel-Boston—, las que también han sido mencionadas en varias listas de “Las 100 Mejores Empresas para Trabajar en Amé- rica”. Al relacionar el plan Scanlon con los supuestos centrales, Max Dupree, director general y presidente retirado de Herman Miller comenta: El Plan Scanlon es un proceso que permite a un creciente número de personas en una organización de servicio a clientes, servir a los empleados, servir a los dueños, servir al público. Está basado en el 6 George Strauss, “Book Review,” Relations Industrialles, vol. 57, no. 1, Hiver/ Winter 2002. Pese a que McGregor tuvo una niñez extremadamente religiosa, él no estaba muy orientado hacia la religión. Sus nietos Greg y Phil Colvard comen- taron que ellos entendían que era un Humanista Laico, que creía principalmente en la bondad y la nobleza inherentes a toda la humanidad. Introducción a la edición anotada [xxix] PreliminaresOK.indd xxixPreliminaresOK.indd xxix 12/7/06 18:28:5212/7/06 18:28:52 supuesto de que la gran mayoría de la gente está bien motivada, trabaja como adulto, necesita la oportunidad de satisfacer su poten- cial personal al tiempo que la organización satisface su potencial.7 La Corporación Nucor, que se ha convertido en uno de los productores más importantes de acero en los Estados Unidos, atribuye su éxito a cuatro principios de relaciones de empleo8 que señalan los supuestos de la Teoría Y. Estos son: 1. La administración está obligada a administrar a Nucor en forma tal que los empleados tengan la oportunidad de ganar dinero de acuerdo a su productividad. 2. Los empleados deben sentirse confiados en que si realizan su tra- bajo adecuadamente, tendrán un trabajo mañana. 3. Los empleados tienen el derecho a ser tratados con justicia y deben creer que lo serán. 4. Los empleados deben tener una vía para apelar cuando crean que están siendo tratados injustamente. Sin embargo, McGregor se sorprendería de saber que Nucor es un patrón agresivamente no sindicado. Cuando estaba escribiendo, los sindicatos eran los responsables de las ganancias en salarios, las pres- taciones y el trato justo en el trabajo que correspondía con el creci- miento de la clase media. McGregor veía estas ganancias como la base necesaria para un mayor desarrollo humano en las organizaciones. Éste es un supuesto que ya no es compartido por muchos administradores 7 DuPree también es el autor de Leadership Is an Art and Leadership Jazz. Esta cita es de http://www.scanlonleader.org/Scanlon/ScanlonWebSite/aboutus/quo- tesm.html. 8 Para mayor detalle sobre cómo esta empresa presenta estos principios como cen- tro debajo que sirve de base a los supuestos de negocios, véase www.nucor.com [xxx] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxxPreliminaresOK.indd xxx 12/7/06 18:28:5212/7/06 18:28:52 en el campo de los recursos humanos, tema que se trata a mayor deta- lle en la siguiente sección de esta introducción. En general, el trabajo de McGregor aclara que un enfoque en los supuestos básicos puede ser transformador. Considere las reflexiones de Ron May, vicepresidente de operaciones de DTE Energy, proveedor líder de gas, electricidad y otros servicios de energía en Michigan: Mi padre fue veterano de la Segunda Guerra Mundial. Empezó con el General MacArthur en Australia, liberó a los prisioneros de la Jornada de la Muerte de Bataan y, tras años de pelear, llegó a Japón al inicio de la ocupación. Crecí con el mando y la cultura de control estilo de la Teoría X. Si iba a ser un líder, me enseñó, ésta era la herramienta de fuerza y sobrevivencia. Después, en la universidad, aprendí del libro de McGregor que había otro estilo. Esto empezó el viaje de toda una vida. He bus- cado el lado humano de la administración en actividades que van desde la supervisión de primera línea hasta las relaciones con sin- dicatos y la oficina ejecutiva, así como en las actividades técni- cas como ingeniería y contabilidad. Resumo mi acercamiento al liderazgo como “haz lo correcto basado en los valores de respeto e integridad”. Agrego también, “Si puedes ayudar, hazlo”. La idea es que la gente desea libertadpara poder destacar. Darán mucho más de ellos mismos al resolver problemas, al hacer su tra- bajo diario y al construir excelentes relaciones. Ésta es la diferencia entre los supuestos de la Teoría X y la Teoría Y. El mando fuerte se necesita en las emergencias. Éste era cierta- mente el caso cuando dirigí la Recuperación del Apagón en Agosto de 2003 para mi empresa. Pero incluso entonces se utilizó el lado humano de la Teoría Y sobre cómo tratar a la gente. Sólo por- que estábamos en crisis no significaba que habíamos empezado de repente a desconfiar de la motivación y del compromiso de la gente con la realización de un trabajo excelente. De hecho, el sentido de Introducción a la edición anotada [xxxi] PreliminaresOK.indd xxxiPreliminaresOK.indd xxxi 12/7/06 18:28:5212/7/06 18:28:52 un propósito compartido estaba en su punto más álgido durante esta crisis. Sin lugar a dudas, El lado humano de las empresas es un clásico. Este libro no sólo ha afectado el pensamiento de innumerables líderes orga- nizacionales como Ron May, sino que es una piedra de toque para los estudiosos. Considere la frecuencia con la que es citado en publica- ciones importantes, como se indica en la Figura 1. El Social Science Citation Index empezó a seguir la trayectoria de las citas en 1966, así que no tenemos un registro de la respuesta inmediata al libro, pero vemos una clara evolución hacia su nivel más alto de popularidad a mediados de la década de los setenta. (El Social Science Citation Index sigue la trayectoria de referencias de aproximadamente 1,700 revistas de ciencia social y libros que abarcan muchos campos y disciplinas). Éste es, por supuesto, el nivel más alto de lo que se ha llegado a deno- minar el “Movimiento de las Relaciones Humanas”, que considera a McGregor uno de sus fundadores. No obstante, tal vez es más inte- resante el patrón desde 1980 hacia adelante. Éste es el retrato de un clásico —un libro que es citado constantemente durante muchas déca- das después de su nivel máximo. Como Peter Drucker lo comentó en un volumen del 2000, en el cual Heil, Bennis y Stephens celebran el trabajo de McGregor: “Cada año que pasa el mensaje de McGregor es más relevante, más oportuno y más importante.”9 9 Gary Heil, Warren Bennis y Deborah Stephens, Douglas McGregor, Revisited: Managing the Human Side of the Enterprise, New York: John Wiley & Sons, 2000. [xxxii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxxiiPreliminaresOK.indd xxxii 12/7/06 18:28:5312/7/06 18:28:53 figura 1. D. McGregor, 1960, El Lado Humano de las Empresas Referencias Anuales Citadas en Libros y revistas Importantes de 1966 a 2004 Adicional a la frecuencia de las citas, considere la diversidad. Algunas de las revistas con artículos citando a McGregor sólo en 2004 y 2005 incluyen: Academy of Management Executive Academy of Management Review Annual Review of Psychology Biochemistry and Molecular Biology Education Education and Urban Society Educational Policy Gender, Work and Organization Human Resource Management International Journal of Cooperative Information Systems International Studies Quarterly Journal of Applied Social Psychology Journal of Business Ethics Journal of Healthcare Management Journal of Higher Education Journal of International Business Studies Journal of Organizational Change Management Journal of Vocational Behavior Organizational Science 100 19 66 19 68 19 70 19 72 19 74 19 76 19 78 19 80 19 82 19 84 19 86 19 88 19 90 19 92 19 94 19 96 19 98 20 00 20 02 20 04 80 60 40 20 0 C it as Año Introducción a la edición anotada [xxxiii] PreliminaresOK.indd xxxiiiPreliminaresOK.indd xxxiii 12/7/06 18:28:5312/7/06 18:28:53 Personnel Review Policing Prison Journal Public Health Nursing School Psychology International Small Group Research Social Work in Health Care Systems Research and Behavioral Science UN CONTINUO DEBATE Ciertamente una pregunta justa sería por qué la práctica de la admi- nistración no está hoy en día dominada por la Teoría Y, que ha sido extensamente enseñada en escuelas de administración, escuelas de relaciones industriales, departamentos de psicología, seminarios de desarrollo profesional y otros entornos durante más de cuatro déca- das. Esta misma pregunta fue formulada por la profesora Lotte Bailyn recientemente en una reunión-almuerzo del MIT Organizational Stu- dies Group (OSG). Este grupo y el Institute for Work and Employ- ment Relations (IWER), que también llevó a cabo un debate–almuerzo similar, tienen sus raíces en la Sección de Relaciones Industriales de MIT, que McGregor ayudó a fundar en 1937. Las respuestas que salie- ron a la superficie en estas dos sesiones fueron muchas. El profesor Thomas Kochan de MIT apuntó que muchos otros aspectos de la educación de administración tienen raíces en economía, que históri- camente ha enfatizado los supuestos competitivos sobre las personas y las organizaciones.10 Así que mensajes encontrados se transmiten en nuestro entrenamiento en administración respecto a los supuestos pre- dominantes sobre la naturaleza humana. También se apuntó que los 10 La economía institucional históricamente ha sido un contrapunto a más acer- camientos basados en mercado por fuerzas económicas y, más recientemente, importantes avances en economía han venido de estudiosos que han relajado simples supuestos de competencia. [xxxiv] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxxivPreliminaresOK.indd xxxiv 12/7/06 18:28:5312/7/06 18:28:53 aspectos de competencia del comportamiento humano resaltados por McGregor han durado miles de años, el énfasis sobre influencia y res- peto por un lado, y la dependencia sobre autoridad y control en el otro. De modo que no es una sorpresa que los temas sigan en discusión. Así también, John-Paul Ferguson, actualmente estudiante de doctorado en MIT, llama la atención al supuesto de McGregor de que los adelantos durante la primera mitad del siglo XX sobre protección de los dere- chos de los trabajadores, el extenso alcance en la negociación colectiva y la mejora en las condiciones de trabajo continuarían creciendo en el futuro. De hecho, las últimas tres décadas en los Estados Unidos han visto una polémica paralización en los temas de políticas labora- les colectivas y un casi incoherente edredón de retazos multicolores de nuevos derechos de empleo individuales, un porcentaje de la fuerza laboral que declina bajo las negociaciones colectivas, y la erosión de las prestaciones de salud y pensión. McGregor señalaría que estas y otras condiciones contextuales cambian el enfoque de las personas a lo que Abraham Maslow denominó seguro básico y preocupaciones de seguridad, en lugar de desarrollo personal y autoactualización. 11 Hoy en día existe una continua discusión entre los supuestos de la Teoría X y la Teoría Y. La corporación General Electric es reconocida, por ejemplo, por plasmar el supuesto central de que la competencia interna llevará a la excelencia. Esto significa vender empresas comple- tas que no pueden mantenerse en el máximo nivel de sus mercados y prácticas de relaciones entre empleados que enfrenta a unos contra otros. Aunque la empresa ha relajado ligeramente su política de revisión de desempeño de empleados “10-80-10” (en la cual el 10 por ciento de la mejor fuerza laboral es recompensada muy bien y el 10 por ciento de la peor fuerza laboral es notificada que están en riesgo de ser despe- didos), esta fiera cultura de competencia y el éxito disfrutado por esta corporación ha obtenido altas calificaciones en la prensa especializada, reforzando directa o indirectamente un acercamiento de la Teoría X. 11 Abraham Maslow, Motivation and Personality, Nueva York: Harper & Brothers, 1954. Introducción a la edición anotada [xxxv] PreliminaresOK.indd xxxvPreliminaresOK.indd xxxv 12/7/06 18:28:5412/7/06 18:28:54 La preponderancia de los supuestos de la Teoría X entre las empre- sas líderes se resaltó en un intercambiode correos electrónicos que siguió al anuncio de esta edición anotada. John Shin, un estratega corporativo de Samsung Electronics y ex miembro del personal de investigación de la Unidad de Estrategia y Competencia de Harvard Business School, atribuye el éxito en el negocio de Samsung, en parte, a lo que denominó la influencia del “mando y cultura de control estilo Teoría X que penetra la organización”. Él reporta que “en la fábrica de semiconductores y pantallas de cristal líquido, hombres y mujeres quienes están más allá del salario mínimo y las prestaciones saltan la barra como en el libro de McGregor, trabajan duro setenta horas a la semana sin mucho que estorbe el camino hacia el autodesarrollo. Estas personas (supuestamente administradores) con un pago prome- dio de 100,000 dólares americanos nunca han oído de la Teoría Y y probablemente tampoco lo hagan en el futuro”. También describe “la comunicación cerrada, dominada por el control entre los puestos de avanzada europeos y las oficinas centrales”. Sin embargo, apunta “la prensa popular de negocios que va desde BusinessWeek al Wall Street Journal y el Financial Times recientemente alabaron el meteó- rico ascenso como nada menos que un milagro. Los número de las utilidades de Samsung desde 2002 consistentemente superan la suma total de utilidades de las diez compañías de electrónica japonesas más importantes”. 12 Wal-Mart también es un éxito de negocios altamente visible en el que la idea de la Teoría X de los empleados invade la cultura. El robo de empleados es una preocupación en el negocio minorista, pero el acercamiento a este tema revela supuestos subyacentes más profundos. 12 También agrega: “Las unidades de teléfonos celulares de Samsung están ganando participación en el mercado a costa de Nokia, especialmente en los altos segmentos ASP. Los chips de memoria de Samsung encabezan el mercado DRAM con chips DDR2 de alta calidad. La memoria flash NAND de Samsung es el estándar de la industria e Intel está perdiendo brillo con su posición en flash NOR.” [xxxvi] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxxviPreliminaresOK.indd xxxvi 12/7/06 18:28:5412/7/06 18:28:54 Por ejemplo, un profesional de bienes raíces describió una sesión de negociaciones en las oficinas centrales corporativas en donde, en ese momento, las salas de juntas tenían instaladas videocámaras y se había instruido a los empleados para mantener sus manos sobre las mesas con el fin de que no se hicieran tratos por debajo de la mesa. En 2004 el New York Times reportó que algunas de las tiendas de Wal-Mart encerraron a sus empleados en la noche para evitar el robo de mer- cancía, lo que causó que un lector preguntara si la empresa ya había entrado al siglo XX, por no mencionar al siglo XXI.13 Wal-Mart ha estado bajo una importante presión de grupos comunitarios, sindica- tos y medios durante estos últimos años. Las prácticas más manifiestas pueden estar atenuadas, pero los supuestos de la Teoría X subyacentes probablemente persistan. Más predominantes y tal vez más insidiosas son las prácticas que se proclaman como motivadas por una valoración de los recursos huma- nos pero que tienen sutiles formas de control incrustadas en ellas. McGregor tenía una aguda habilidad para ver, por ejemplo, cómo la delegación del monitoreo a empleados como una función de recursos humanos, finanzas o ingeniería industrial, no era un ejemplo de dele- gación progresista, sino una forma de control más insidiosa. El asunto era si las formas más manifiestas y las menos visibles de control de la Teoría X son más o menos efectivas que el énfasis en el autocontrol, compromiso e integración que fluye de la Teoría Y. Esta discusión no es nueva, data desde la presentación del trabajo de McGregor.14 Aunque propugnó por los beneficios de la Teoría Y tanto para el individuo como para la organización, McGregor simple- mente no estaba ofreciendo una polémica normativa. Él buscó explicar las prácticas y las relaciones que observaba. En este sentido, él enten- 13 Steven Greenhouse, “Workers Assail Night Lock-Ins by Wal-Mart,” New York Times, 18 de enero de 2004. 14 Ciertamente, en el apéndice de este volumen, la discusión se presenta en un artículo especial de 1962 de BusinessWeek. Introducción a la edición anotada [xxxvii] PreliminaresOK.indd xxxviiPreliminaresOK.indd xxxvii 12/7/06 18:28:5412/7/06 18:28:54 dería que operar sobre la base de los supuestos de la Teoría Y podría ser más difícil hoy de lo que era en 1960. RETOS ACTUALES Y FUTUROS Cuando McGregor estaba escribiendo este libro, los temas urgen- tes incluyeron valoración de desempeño, relaciones entre personal y línea de mando, el acercamiento Scanlon a las ganancias compartidas, desarrollo de administración y otros asuntos —todos lo cuales mere- cían uno o más capítulos en El lado humano de las empresas. Si el libro fuera a escribirse hoy, ¿qué merecería un capítulo? ¿Qué supues- tos requerirían cuidadosa atención? En parte, hay nuevos retos para los cuales el enfoque de los supuestos de las Teoría X y Teoría Y es todavía relevante. Igualmente, hay retos en los cuales supuestos adi- cionales sobre el trabajo, la tecnología, las organizaciones, los merca- dos y otros asuntos podrían incluirse en la discusión.15 Considere los siguientes retos: ➤ El ascenso de la economía global, la revolución de la información y el crecimiento del trabajo dirigido por el conocimiento, que nos llama a reconsiderar los supuestos sobre la tecnología, los merca- dos y la naturaleza del trabajo. ➤ El colapso del contrato social tradicional alrededor del trabajo acerca y la expansión del modelo de empleo del “consultor inde- 15 Al considerar la renovada relevancia del trabajo de McGregor, podríamos estar participando en una de las muchas interacciones de un enfoque humanista nor- mativo y un enfoque más mecánico y racional. Esta tesis se avanza en “Design and Devotion: Surges of Rational and Normative Ideologies of Control un Managerial Discourse,” de Stephen R. Barley y Gideon Kunda, Administrative Science Quarterly, vol. 32, 1992, pp. 363-399. A este respecto, vincular el traba- jo de McGregor con el análisis de Barley y Kunda nos lleva a preguntar si es el contexto social y económico más grande que trae ideas al frente o si ciertas ideas son suficientemente atractivas como para impulsar cambios en el contexto social y económico. [xxxviii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xxxviiiPreliminaresOK.indd xxxviii 12/7/06 18:28:5512/7/06 18:28:55 pendiente”, que nos llama a reconsiderar supuestos sobre los mar- cos legales e institucionales asociados con el empleo. ➤ La conexión entre el mercado de valores y prácticas tales como reingeniería y “reestructuración”, así como los movimientos en muchos sectores hacia la desregulación y la privatización, todo lo cual ha reforzado y acelerado el impacto de los supuestos de la Teoría X. ➤ La sucesión de iniciativas de calidad, inclinación y Six Sigma;16 empresas conjuntas y alianzas estratégicas, e iniciativas de cambio de sistemas relacionadas, todas las cuales pueden ser provechosa- mente refundadas sobre los supuestos de la Teoría Y. ➤ Muchas otras innovaciones, como los acercamientos a la negocia- ción “por principios” o “basado en interés”, sistemas sólidos para la resolución de disputas en el lugar de trabajo, nuevas fronte- ras alrededor del balance vida-trabajo, y otras, las que demandan supuestos ampliados sobre cómo interactuamos en las organiza- ciones actuales con la fuerza laboral actual. ➤ Las líneas divisorias culturales, cada vez más profundas, alrede- dor del fundamentalismo religioso, identidad personal y otros retos complejos de la sociedad, los cuales pueden entretejerse con los supuestos sobre las personas y las organizaciones. Estos y otros retos atraerían la atención de McGregor; todavía pueden beneficiarse de la sabiduría en El lado humano de las empresas, y estos retosnos estimulan a explorar valores y supuestos adicionales subya- centes. Consideremos cómo Douglas McGregor podría engranar estos puntos. 16 Las iniciativas Six Sigma representan un conjunto estructurado de herramien- tas y métodos dirigidos al logro de niveles excepcionales de calidad empresarial (control estadístico establecido en seis desviaciones estándar de la media). Estas iniciativas presentan niveles sucesivos de capacidad demostrada en ahorro de cos- tos, que les da a los líderes del cambio “cinturones verdes”, “cinturones negros” y “cinturones negros de maestros”. Introducción a la edición anotada [xxxix] PreliminaresOK.indd xxxixPreliminaresOK.indd xxxix 12/7/06 18:28:5512/7/06 18:28:55 Primero, McGregor eliminaría rápidamente tanta retórica actual como: “los empleados son nuestro recurso más valioso” y la plétora de prácticas participativas instrumentadas al utilizar mando unila- teral y métodos de control. Él señalaría cómo los supuestos de la Teoría X virtualmente garantizan que cualquier ganancia inmediata de la reingeniería de arriba a abajo tendría que ser balanceada contra retos a más largo plazo para impulsar cambios en el contexto social y económico. De manera similar, McGregor vería a las muchas industrias americanas que han sido desreguladas —transporte terrestre, líneas aéreas, telecomunicaciones, energía, banca y otras— y señalaría que las implicaciones organizacionales fueron escasamente menciona- das en las discusiones de políticas antes de estas decisiones. Vería la problemática que enfrenta la industria de líneas aéreas, por ejemplo, y entendería por qué el principal encuestador de los empleados de esta industria describe a la fuerza laboral como enojada, militante y carente de confianza en los negocios o en los modelos de admi- nistración de los empleadores.17 Los supuestos centrales sobre las virtudes de la competencia por los consumidores (que dominaron las discusiones de políticas) nunca estuvieron relacionados con lo no expresado, sino claramente implícitos, supuestos sobre los efectos de la competencia de precios libre de restricciones sobre el empleado y el comportamiento gerencial, motivación y bienestar. De hecho, la máxima “historia” en cada industria desregulada ha sido moldeada poderosamente, y en algunos casos completamente dominada, por las implicaciones humanas y organizacionales. Además de los supuestos sobre las personas, estos temas traen a la superficie supuestos sub- yacentes sobre el verdadero propósito de las corporaciones (la maxi- 17 Los resultados de la encuesta de actitud reportados por Phil Comstock, pre- sidente del Wilson Center for Public Research, para Airline Industry Council, Labor and Employment Relations National Policy Forum Meetings, 16 de junio de 2005. [xl] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xlPreliminaresOK.indd xl 12/7/06 18:28:5512/7/06 18:28:55 mización del valor para el accionista contra lo que actualmente se denomina un doble fondo).18 La lente de McGregor también nos ayuda a evitar pintar con un sólo pincel todo el trabajo de intensiva- información, la externaliza- ción y la globalización. Esta lente nos impulsa a preguntar si los temas alrededor tanto de los trabajos heredados y como de los nuevos tra- bajos están siendo tratados desde un punto de vista integrador. ¿Está la atención sobre los intereses y capacidades tanto de los empleados como del empleador? McGregor menospreciaría algunos de los nue- vos call centers para la atención a clientes que recrean, con tecnología moderna, las fábricas industriales en donde se explotaba al obrero. Al mismo tiempo, alabaría los call centers como los establecidos por UK Fujitsu, en donde los empleados tienen poder para primero entender cuál es el trabajo que el cliente está tratando de lograr con los pro- ductos Fujitsu, y después qué soluciones sistemáticas son necesarias para atender la solicitud inmediata y prevenir dichos problemas en el futuro.19 Una única llamada de un cliente puede provocar dos o tres horas de asistencia y seguimiento de parte del empleado del call center. ¿El resultado? Ganancias que son órdenes de magnitud mejor que el desempeño de los call centers tradicionales —justo como lo pre- dijo McGregor. Los supuestos aquí no son solamente sobre el poten- cial humano, sino también sobre las organizaciones sustentada por 18 El concepto de un doble fondo se refiere a las organizaciones que sistemáti- camente persiguen (y rastrean) tanto resultados sociales como financieros (esto algunas veces se amplia a un triple fondo alrededor de “utilidades, personas y pla- neta”). Un importante estudio sobre este tema es “Double Bottom Line Project Report: Assessing Social Impact in Double Bottom Line Ventures. Methods Catalogue”, Catherine Clark, William Rosenzweig, David Long y Sara Olsen, Rockefeller Foundation, 2005. 19 Vea el caso estudio en el Capítulo 12 de Joel Cutcher-Gershenfeld y J. Kevin Ford, Valuable Disconnects in Organizational Learning Systems, Nueva York: Oxford University Press, 2005; también vea Stephen Parry, Sue Barlow y Mike Faulkner, Sense and Respond: The Journey to Customer Purpose, Londres: Palgrave/Macmillan, 2005. Introducción a la edición anotada [xli] PreliminaresOK.indd xliPreliminaresOK.indd xli 12/7/06 18:28:5612/7/06 18:28:56 clientes, basada en el equipo y adaptables. También existen supuestos sobre la tecnología que facilita en lugar de suplantar o reprimir a las personas.20 ¿Qué hay acerca de la decadencia de los sindicatos —un aspecto del paisaje institucional con el que McGregor contaba con expandir como un mecanismo para promover la integración de los intereses de empleado y empleador? Por un lado, McGregor ciertamente celebraría los esfuerzos que se están llevando a cabo para traer a la superficie los intereses subyacentes y promover la resolución de problemas durante las negociaciones colectivas. Después de todo, incluso con la decaden- cia, todavía existen aproximadamente 50,000 convenios de negociación colectiva de los sectores público y privado que se negocian cada año en los Estados Unidos, y un número creciente de casos que presentan algún tipo de experimentación con estos métodos. De manera similar, estimaría profundamente los adelantos en acercamientos alternativos para la resolución de disputas —reemplazando los supuestos contra- dictorios del sistema legal con orientación de resolución de problemas y construcción de relaciones. Estos y otros experimentos relacionados se señalan en el siguiente comentario de Stephen Sleigh, director de recursos estratégicos para la Association of Machinists internacional: El trabajo fundamental de McGregor estimuló por igual a admi- nistradores y líderes sindicales a repensar el ambiente de mando y control de trabajo. Ahora, una generación y media más tarde, mi propio sindicato ha asignado recursos sustanciales a la promoción de sistemas de trabajo de alto rendimiento arraigados en la idea de McGregor de que los trabajadores pueden pensar, planear y ser crea- tivos. En esta era de la información, esta idea debe ser dominante en lugar de poco usual, como permanece actualmente. 20 Existe, por supuesto, una discusión acerca de los supuestos de tecnología que preceden el trabajo de McGregor (incluyendo, claro está, a Karl Marx, Sidney y Beatrice Webb, Adam Smith y otros) y que continua siguiendo las contribuciones de McGregor (con el trabajo de Harry Braverman y otros). [xlii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xliiPreliminaresOK.indd xlii 12/7/06 18:28:5612/7/06 18:28:56 Por otro lado, probablemente observaría cómo se ha orientado la nego- ciación colectiva casi de manera exclusiva a salarios, horarios de trabajo y condiciones de trabajo y compartiría la preocupación de Sleigh por la difusión de nuevos sistemas de trabajo. Señalaría que la institución de la negociación colectiva está primordialmente limitada en su enfoque sólo a lo que Maslow denominaríalas necesidades humanas bajas. McGregor preguntaría, con toda razón, ¿por qué las negociaciones colectivas no se han perfeccionado para ayudar a los individuos en el trabajo a desarro- llar todo su potencial a través de una carrera? ¿Por qué el progreso no ha empujado las fronteras del balance trabajo-vida? Vería el limitado número de experimentos en los convenios dirigidos a la generación de ganancias mutuas y señalaría que la negociación colectiva no podría expandirse sin abrir nuevos caminos para dar un valor más intenso a los empleadores y a los empleados —no solamente una sucesión de nuevos convenios. El supuesto clave subyacente aquí es si las instituciones asociadas con los intereses colectivos de la fuerza laboral son “agregados” en lugar de inte- grales a las operaciones de negocio y las vidas de la fuerza laboral. Y las lecciones de El lado humano de las empresas siguen más allá, mucho más allá. Considere la simple observación de McGregor de que el clima de administración y las relaciones en el empleo no derivan de políticas y comunicados formales, sino que emergen a través de innu- merables interacciones. Estas interacciones, apuntó McGregor, sirven para construir o para minar la relación recíproca en la cual los emplea- dos y los empleadores están ya sea comprometidos al éxito mutuo, o trabajando para fines encontrados. Hay un paralelo directo con las enseñanzas de los filósofos budistas, quienes también observan que todas nuestras acciones diarias crean “huellas” que moldean la forma en que nuestras vidas se desarrollan. Si estas huellas están arraigadas en el miedo, los celos y la desconfianza, moldean una vida caracterizada por estos mismos supuestos.21 21 Para una presentación moderna que relaciona los principios budistas con las prácticas de negocios, vea Geshe Michael Roach, The Diamond Cutter: The Buddha on Managing Your Business and Your Life, Nueva York, Doubleday, 2000. Introducción a la edición anotada [xliii] PreliminaresOK.indd xliiiPreliminaresOK.indd xliii 12/7/06 18:28:5612/7/06 18:28:56 Cosechas lo que siembras. O, como el filósofo William James observó “el mayor descubrimiento de nuestra generación es que los humanos pueden alterar sus vidas al alterar su disposición de ánimo”. Eres como piensas”. El argumento de McGregor era similar. No reco- mendaba una posición simplista de confianza incondicional. Más bien, exhortaba que suponer lo mejor sobre las personas crea un ambiente en el cual, la mayor parte del tiempo, definitivamente las personas estarían a la altura de esas expectativas. El patrón se autorrefuerza y se facilita un ciclo positivo.22 En la actualidad, el incipiente movimiento alrededor de lo que se ha denominado “investigación apreciativa” está arraigado en la idea de que un patrón de preguntas constructivas, posi- tivamente enmarcadas (evitando las preguntas desconfiadas negativas) construye un entendimiento mutuo y relaciones efectivas.23 De manera similar parte del trabajo más importante en la teoría de la complejidad utiliza modelos basados en agentes en los cuales unos pocos simples principios subyacentes guían las microinteracciones y pueden repre- sentar las características de sistemas enormes y complejos.24 A este res- 22 Note el contraste entre este enfoque sobre patrones de interacción y el enfoque en los resultados (el formato de los convenios) en otro clásico contemporáneo, John Dunlop, Industrial Relations Systems, (Nueva York: Henry Holt, 1958). 23 Ver para ejemplos: S. Srivastva y David Coorperrider (eds), Appreciative Management and Leadership: The Power of Positive Thought and Action in Organization, San Francisco: Jossey-Bass, 1990; F. Barrett, G.F. Thomas y S.P. Hocervar, “The central Role of Discourse in Large-Scale Change: A social Construction Perspective”, Journal of Applied Behavioral Science, vol. 31, 1995, pp- 352-372; David Cooperrider y M. Avital (eds), Advances in Appreciative Inquiry: Constructive Discourse and Human Organizations, Nueva York: Elsevier Publishing, 2004. 24 M. Mitchell Waldrop, Complexity: The Emerging Science at the Edge of Order and Chaos, Nueva York: Simon and Schuster, 1992; Ravindra K. Ajuja, Thomas L. Magnanti y James B. Orlin, Network Flows: Theory, Algorithms, and Applications, Nueva York: Prentice-Hall, 1993; John Holland, Hidden Order: How Adaptation Builds Complexity, Boston: Addison-Wesley, 1996; Joshua M. Epstein y Robert L. Axtell, Growing Artificial Societies: Social Science from the Bottom Up, Washington: Brookings Institution, 1996. [xliv] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xlivPreliminaresOK.indd xliv 12/7/06 18:28:5712/7/06 18:28:57 pecto, el enfoque de la Teoría Y sobre las interacciones modeladas y los supuestos centrales subyacentes es al mismo tiempo antiguo y de vanguardia. Al tratar sobre las profundas divisiones ideológicas y morales en los Estados Unidos y alrededor del mundo, con los vínculos al fundamenta- lismo religioso, McGregor compartiría sin duda una profunda preocu- pación, pero probablemente también estaría atraído por los patrones de interacción que construye puentes a través de estas divisiones. Los South African Truth y Reconciliation Process, grupos como “Seeds of Peace” que juntan adolescentes palestinos e israelíes, y otros esfuerzos de reconciliación están dedicados a los principios de integración y a adelantar los supuestos constructivos sobre la naturaleza humana que McGregor resaltaba.25 McGregor, con su propia orientación profun- damente moral y humanista, ciertamente lucharía por oportunidades y tensiones alrededor de la identidad personal (pero no las evitaría), y los grupos afines en las organizaciones, que entretejen temas de raza, religión, género, etnicidad y actitudes sobre el aborto, investigación de la célula madre, fundamentalismo religioso y otros temas. 25 Al considerar los temas más grandes de valores en la sociedad, es necesaria una o dos palabras acerca del título del libro. Admito, como lo harán otros también, haber sido culpable algunas veces inadvertidamente o a propósito por replantear el título como “El lado humano de las empresas”. Durante las primeras etapas de este proyecto, sin darme cuenta envié una nota a miles de colegas con “la” agregada al título. El libro de 2000 Douglas McGregor Revisited a propósito incluía el sub- título Managing the Human Side of the Enterprise. Por supuesto, con el enfoque actual en la trasformación de la empresa, esta atención a los aspectos sociales de la empresa hace muy oportuno el título ligeramente reformulado. Pero el enfoque de McGregor no estaba solamente en la organización de negocios como tal, estaba enfocado en los valores y supuestos centrales que subyacen a la empresa misma en nuestra economía. En ese sentido, cuestiona los supuestos económicos sobre la competencia, supuestos sobre políticas extranjeras alrededor del control y otras disposiciones que fracasan en promover la capacidad recíproca y la integración de intereses. Este sentido se refuerza por un libro más reciente de la comunidad de relaciones industriales de MIT, The Mutual Gains Enterprise, de Paul Osterman y Thomas Kochan (Boston: Harvard Business Press, 1994). Introducción a la edición anotada [xlv] PreliminaresOK.indd xlvPreliminaresOK.indd xlv 12/7/06 18:28:5712/7/06 18:28:57 En el vigésimo quinto aniversario de la Sloan School of Manage- ment de MIT, una de las presentaciones preparada sobre el marco de McGregor bosqueja los supuestos adicionales relevantes para el siglo XXI, se reflejan en la siguiente tabla. En este análisis, la Teoría X y la Teoría Y son la base para una exploración mayor de los supuestos básicos sobre las personas y las organizaciones. Como lo sugiere esta introducción, incluso los supues- tos en esta tabla son sólo el principio del tipo de exploración que McGregor pedía. 26 Fuente: Thomas Kochan, Wanda Orlikowski y Joel Cutcher-Gershenfeld, “Beyond McGregor’s Theory Y: HumanCapital and Knowledge-Based Work in the 21st Century Organization,” in Thomas Kochan y Richard Schmalensee (eds), Management: Inventing and Delivering Its Future, Cambridge, Mass.: MIT Press, 2003. Supuestos sobre Gente Trabajo Supuestos que caracterizan a las organizaciones del siglo XX Teoría X: La gente es un costo que debe ser monito- reado y controlado Segmentado, con base industrial y tareas individuales Supuestos que pueden caracterizar a las organizaciones en el siglo XXI Teoría Y: La gente es un activo que debe ser valuado y desarrollado Colaborador, proyectos basados en el conocimiento Supuestos Contrastantes en las Organizaciones de los Siglos XX y XXI26 [xlvi] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xlviPreliminaresOK.indd xlvi 12/7/06 18:28:5812/7/06 18:28:58 LIMITACIONES DEL TEXTO Por supuesto, existen aspectos del libro que no soportan la prueba del tiempo. Previamente, Warren Bennis observó que el libro está dema- siado enfocado en las relaciones supervisor interno/ subordinado y no toma en consideración el contexto organizacional externo lo sufi- ciente. También apuntó el dilema y el reto de un supervisor de Teoría Y que necesita también supervisión de Teoría Y. 27 El uso de las viñetas para ilustrar puntos clave en el libro es bienvenida, pero al enmascarar el contexto organizacional virtualmente de todos Supuestos sobre Tecnología Liderazgo Metas Supuestos que caracterizan a las organizaciones del siglo XX Tecnología dise- ñada para el con- trol del trabajo y minimizar el error humano Administradores superiores y exper- tos técnicos Enfoque unitario en utilidades para los accionistas Supuestos que pueden caracterizar a las organizaciones en el siglo XXI Tecnología inte- grada con los sis- temas sociales para facilitar el trabajo basado en el cono- cimiento Liderazgo distri- buido a todos los niveles Enfoque multidi- mensional sobre el valor para múlti- ples interesados 27 Warren Bennis, “Chairman Mac”, Harvard Business Review, vol. 50, núm 4, septiembre-octubre 1972, p. 140. Introducción a la edición anotada [xlvii] PreliminaresOK.indd xlviiPreliminaresOK.indd xlvii 12/7/06 18:28:5812/7/06 18:28:58 ellos, perdemos la capacidad de verificar de manera independiente los puntos e investigar más —un aspecto de la verificación científica que se ha convertido en la actualidad en una práctica esperada (en donde es factible) en la investigación organizacional. De manera similar, las citas ocasionales de estudios de investigación relevantes son bienve- nidos, como lo son todos los registros bibliográficos al final de cada capítulo, pero los estándares actuales de erudición demandarían que muchos puntos más sean respaldados con las citas y las referencias apropiadas. Por supuesto, la utilización del pronombre masculino a través del libro le pone fecha.28 Como se señaló antes, la suposición de McGregor de que habría una estabilidad y expansión continuadas respecto a los derechos de los trabajadores, condiciones de trabajo y negociaciones colectivas, ahora desafina en su optimismo. Al clamar contra la estandarización, lo que hace en numerosos lugares, McGre- gor fracasa en anticipar un giro único promovido por los doctores Deming y Juran y luego incorporado en el Sistema de Producción de Toyota y otros sistemas inclinados o Six Sigma efectivos. En lugar de los opresivos modelos “uno le queda a todos” que con razón menos- preció McGregor, falló en anticipar la forma en que la estandarización probaría ser una base esencial para una continua mejora, en las manos de la fuerza laboral de primera línea (a través de autoinspecciones de calidad, procedimientos de mantenimiento autoadministradas, pro- cesos de aprendizaje organizacionales estructurados y otros procesos estandarizados). Tal vez lo más complicado de todo es la forma en que McGregor posicionó la Teoría X y la Teoría Y tranquilamente en contraste, supues- tos totalmente incompatibles. Cinco años después de la publicación de El lado humano de las empresas, otro texto clásico, A Behavioral Theory of Labor Negotiations, también se publicó por McGraw-Hill. 28 La utilización moderada de McGregor de las comas es una nimiedad que sólo apunto después de re-escribir tantas citas maravillosas en donde me tuve que detener para no agregar comas y preservar el texto original. [xlviii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd xlviiiPreliminaresOK.indd xlviii 12/7/06 18:28:5812/7/06 18:28:58 Los coautores, Richard Walton y Robert McKersie,29 ampliaron el concepto de integración, pero también señalaron que lo que ellos denominaban “negociación integral” estaba en tensión dinámica con “negociación distributiva”.30 A pesar de que las dimensiones integral y distributiva estaban claramente en oposición una de otra en for- mas similares a la Teoría X y la Teoría Y, los autores señalaron que ambas estaban invariablemente presentes en una negociación (con dos dimensiones adicionales, estructuración de actitudes y negocia- ción intraorganizacional). El trabajo de McGregor es claro e irresisti- ble porque hace tal aguda diferencia entre la Teoría X y la Teoría Y. Una observación casi sacrílega puede hacerse, sin embargo, acerca de la importancia de una mejor comprensión sobre cómo las organiza- ciones pueden persistir por tanto tiempo con estos supuestos incon- sistentes en coexistencia con políticas y prácticas. A nivel metafísico, ¿puede la Teoría Y u otros supuestos igualmente constructivos existir en la ausencia de la Teoría X como contrapunto? A nivel práctico, aún incluso los estudiosos ilustrados pueden estar operando sobre una base más cercana al antiguo aforismo Sufi de que deberían “confía en Allah, pero amarra a tu camello”. ¿Significa esto que la Teoría X y la Teoría Y son interdependientes en algunas formas —que un pequeño grado de prudencia de Teoría X acerca de lo peor de las personas es un con- trapeso necesario para la Teoría Y? O ¿es sólo el caso que necesitamos una sólida concepción de la Teoría Y?31 Esta es una tensión duradera que nunca fue totalmente resuelta por Douglas McGregor. ¿Qué hay de las situaciones en las cuales los líderes fuertes deben actuar en forma que anulen los intereses expresos indivi- duales o colectivos? ¿Qué de las situaciones en las cuales los líderes deben destituir unilateralmente a individuos que no abandonan los acercamien- 29 Actualmente profesores eméritos de Harvard y MIT, respectivamente. 30 Vea Richard Walton y Robert McKersie, A Behavioral Theory of Labor Negotiations, Nueva York: McGraw-Hill, 1965 31 George Strauss, Book Review: Relations Industrialles, vol. 57, no. 1, Hiver/ Winter 2002. Introducción a la edición anotada [xlix] PreliminaresOK.indd xlixPreliminaresOK.indd xlix 12/7/06 18:28:5812/7/06 18:28:58 tos de la Teoría X? Estas situaciones en las cuales el poder se entreteje con un compromiso de la Teoría Y son la causa de profunda introspección. Como George Strauss, profesor de Berkeley señala: El psicoanálisis estaba en el aire en la década de los treinta y Doug tuvo un análisis personal. Los conceptos de psicoanálisis, como la transferencia, saltaban con frecuencia en su cátedra. Podía tener algo que ver con las dificultades que enfrentó luchando a brazo partido con el concepto y el ejercicio de la autoridad. Como algu- nas veces lo puso, las relaciones jefe-subordinado son una réplica de las de padres e hijos. La dependencia subordinada es un problema que puede ser aliviado pero nunca eliminado totalmente. Strauss observa además, “Doug vio su presidencia de Antioch ya como una universidad altamente democrática, como oportunidad para poner en práctica la Teoría Y”. Strauss cita a McGregor32 diciendo: Creí… que un líder podía operar exitosamente como un conse- jero de su organización. Pensé que podía evitar ser el “jefe”… No podía haber estado más equivocado… Finalmente empecé a darme cuenta que un líder no podíaevitar el ejercicio de la autoridad más de lo que podía evitar la responsabilidad por lo que pasa en su organización. De hecho, es la responsabilidad más grande de la alta dirección el tomar sobre sus hombros la responsabilidad de resolver las incertidumbres que están siempre involucradas en las decisiones importantes… El jefe debe mandar. El prólogo de Ed Schein amplía este punto, clarificando que el mando fuerte es un aspecto altamente consistente y necesario de la Teoría 32 La cita es de Douglas McGregor “On Leadership,” Antioch Notes, vol. 31, núm. 9, 1 de mayo de 1954, reimpreso en Warren Bennis y Edgar Schein (eds.) Leadership and Motivation: Essays of Douglas McGregor, con la colaboración de Caroline McGregor, Cambridge, Mass.: MIT Press, 1966. [l] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd lPreliminaresOK.indd l 12/7/06 18:28:5912/7/06 18:28:59 Y.33 Pero ¿qué hay del otro lado de la ecuación —los empleados? Al comentar sobre la difusión de los supuestos de la Teoría Y, Thomas Kochan observa: Podríamos inferir que sólo cuando los empleados tienen sufi- ciente poder de disciplina y limitan su capacidad de admi- nistración de la Teoría X, podrán los administradores podrán adoptar ampliamente los supuestos y prácticas de la Teoría Y. Cuando el poder gerencial no encuentra resistencia efectiva, los ejecutivos vuelcan su atención a los intereses financieros y otros que ejercen poder sobre ellos. La difusión de la Teoría Y puede muy bien depender de un grupo más balanceado de relacio- nes de poder entre diferentes intereses organizacionales de lo que se encuentra en muchos lugares de trabajo hoy en día. Así, incluso si la tensión no puede resolverse, existe cuando menos alguna guía al luchar con los dilemas. Como lo puso McGregor “las buenas rela- ciones humanas pueden desarrollar la fuerza, no la debilidad”.34 CONCLUSIÓN El legado de Douglas McGregor en Antioch ha tomado una forma única y tangible. Antioch es una federación de instituciones separadas relacionadas y, en 1992, la universidad que ofrece programas de licen- ciatura y postgrado en administración, resolución de conflictos, admi- nistración educacional y otros tópicos, fue renombrada para honrar a 33 En una presentación reciente, Lynn Williams, ex presidente de la United Steelworkers of America fue cuestionado acerca de las lecciones del sindicato al tener representantes en los consejos de compañías de acero en apuros. Su respues- ta fue “hemos aprendido que la buena administración es realmente importante”. (Presentación del 2 de junio de 2005 al DTE Energy and Utility Workers Local 223). 34 De “On Leadership”. Introducción a la edición anotada [li] PreliminaresOK.indd liPreliminaresOK.indd li 12/7/06 18:28:5912/7/06 18:28:59 Douglas McGregor.35 Barbara Gellman-Danley, presidenta, Antioch University McGregor, comenta que: El trabajo de Douglas McGregor ayuda a definir el corazón de nuestra institución. Con frecuencia me encuentro diciendo a mi personal “¿qué haría McGregor en esta situación?”. En una oca- sión dimos tiempo extra de vacaciones en el invierno y algunos cuestionaron nuestra supuesta generosidad. Recuerdo haber dicho “tenemos el nombre de Douglas McGregor; practicamos lo que decimos”. Con frecuencia explico el significado de “McGregor” en nuestro nombre y me enorgullece ver cuánta gente aún venera sus enseñanzas, después de más de medio siglo. 36 Hace un siglo, hicimos la transición a través de lo que Michael Piore y Charles Sabel denominaron la primera división industrial al movernos desde un modelo de artesanía a un modelo industrial de trabajo.37 Publicado en 1960, el trabajo de McGregor estaba a la vanguardia al identificar los límites del modelo industrial resultante. Como lo puso McGregor “La empresa industrial moderna y grande es… una inven- 35 Inicialmente nombrada la McGregor School of Antioch University, fue cam- biado a Antioch University McGregor en 2000, para reflejar el hecho que todos los programas, de postgrado y licenciatura, estaban cubiertos en este campus. Es parte de la Antioch University, que incluye el campus del Antioch College original (también ubicado en Yellow Springs, Ohio) y operaciones adicionales en Nueva Hampshire, California y Washington. 36 La doctora Gellman-Danley también da clases sobre comportamiento organi- zacional y comenta la siguiente experiencia personal: “Enseñaba a un grupo de estudiantes graduados en administración acerca de nuestro homónimo, Douglas McGregor, e hice alguna referencia a sus comentarios del 1 de mayo de 1944 cuando era presidente del Antioch College. Por pura coincidencia, noté que eran exactamente 50 años a la fecha del discurso. En términos de Antioch lo llamamos ‘karma’”. Para mayor información del Antioch University McGregor School, vaya a http://www.mcgreor.edu. 37 Michael Piore y Charles Sable, The Second Industrial Divide, Nueva York: Basic Books, 1984. [lii] El lado humano de las empresas PreliminaresOK.indd liiPreliminaresOK.indd lii 12/7/06 18:28:5912/7/06 18:28:59 ción social de gran importancia histórica. Desafortunadamente, ya es obsoleta. En su forma actual, simplemente no es un medio adecuado para satisfacer los requerimientos económicos futuros de la sociedad” (página 327). Hoy en día, existe una creciente evidencia que sugiere que estamos en las etapas primarias o medias de una segunda división industrial, que ha sido caracterizada de manera diversa, que involucra una revolución de la información, la creciente intercomunicación a través de los mercados globales, el aumento en la especialización flexi- ble en producción y operación de servicios y una transformación hacia el trabajo por conocimiento en todos los sectores de la economía. McGregor entendió, anticipó y ayudó a señalar el camino hacia lo que bien puede surgir como un modelo futuro de trabajo, organizacio- nes y sociedad, que está enraizado en los supuestos centrales que llevan a relaciones participativas, interdependientes, auténticas, inventivas y productivas. Sin embargo, la alternativa, “una carrera al fondo” econó- mica basada en supuestos crecientemente individualistas, orientados al control y competitivos es también una posibilidad muy real. Al aven- turarnos hacia adelante, las percepciones de McGregor sobre El lado humano de las empresas continúan siendo un faro, guiando el camino y señalándonos, una y otra vez, que entablemos la discusión al nivel de los valores y supuestos centrales. Debemos seguir preguntándonos como lo hizo él: “¿cuáles son los supuestos (implícitos así como explí- citos) sobre la forma más efectiva de dirigir a las personas?”. Introducción a la edición anotada [liii] PreliminaresOK.indd liiiPreliminaresOK.indd liii 12/7/06 18:29:0012/7/06 18:29:00 PreliminaresOK.indd livPreliminaresOK.indd liv 12/7/06 18:29:0012/7/06 18:29:00 primera parte LOS SUPUESTOS TEÓRICOS DE ADMINISTRACIÓN ������������� MAQUETA 01.indd 1MAQUETA 01.indd 1 12/7/06 15:40:3612/7/06 15:40:36 MAQUETA 01.indd 2MAQUETA 01.indd 2 12/7/06 15:40:3712/7/06 15:40:37 ADMINISTRACIÓN Y CONOCIMIENTO CIENTÍFICO En el capítulo 1, McGregor nos reta a llevar a cabo un simple ejer- cicio la próxima vez que estemos en una reunión administrativa o en otra situación en donde las políticas de conducta estén en discu- sión. “Afine su oído”, sugiere, “para escuchar los supuestos sobre la conducta humana ya sea que se relacionen con un individuo, con un grupo en particular o con las personas en general”. Señala además que “El ingeniero no culpa al agua por fluir colina abajo en lugar de hacia arriba, ni a los gases por expandirse en lugar de contraerse al calentarse. Sin embargo, cuando las personas responden a las decisio- nes gerenciales de forma indeseable, el proceso normal es culparlos. Es su estupidez, o su falta de cooperación, o su pereza que son toma- das como la explicación de lo que sucedió, y no como el fracaso de la administración al seleccionarmedios apropiados de control”. En esencia, expresa McGregor, “De hecho, no existe una predicción sin teoría; todas las decisiones y acciones gerenciales se apoyan en supues- tos sobre el comportamiento”. Así, en este capítulo estamos invitados a iniciar el viaje al nivel de supuestos fundamentales o centrales sobre el comportamiento humano. Implícitamente, McGregor también plantea una pregunta que está contestada sólo de manera parcial actualmente. Sugiere, por analogía, que las ciencias sociales deben y desarrollarán una capacidad de pre- dicción comparable a la de las ciencias físicas (un tema que desarrolla más adelante en capítulos posteriores en el libro). De hecho, los campos de la ciencia de administración, la ciencia organizacional y la ciencia [3] I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 1 MAQUETA 01.indd 3MAQUETA 01.indd 3 12/7/06 15:40:3712/7/06 15:40:37 de decisiones1 han progresado sustancialmente desde 1960, incluyendo el importante trabajo sobre la predisposición en el juicio humano, la optimización de redes complejas y muchos otros temas. Sin embargo, los adelantos científicos de predicción sobre la naturaleza fundamental de seres humanos en el trabajo siguen siendo fugaces. [4] El lado humano de las empresas 1 Por ejemplo, las publicaciones editadas por el Institute for Operations Research and the Management Sciences incluyen Decision Analysis, Information Systems Research, INFORMS Journal on Computing Interfaces, Management Science, Manufacturing & Service Operations Management, Marketing Science, Mathematics of Operations Research, Operations Research, Organization Science, Trasportation Science e INFORMS Transactions on Education. MAQUETA 01.indd 4MAQUETA 01.indd 4 12/7/06 15:40:3712/7/06 15:40:37 [5] C A P Í T U L O 1 ADMINISTRACIÓN Y CONOCIMIENTO CIENTÍFICO Cada profesional está preocupado por la utilización del conocimiento en el logro de objetivos: el ingeniero al diseñar equipo, el médico al diagnosticar y prescribir para las enfermedades de sus pacientes, el abo- gado o el arquitecto cuando sirven a sus clientes. El profesional hace uso del conocimiento de la ciencia, del de sus colegas y del conocimiento obtenido a través de experiencia personal. El grado de conocimiento con el que cuenta el profesional en los dos primeros, más que con el tercero, es una de las formas en las cuales dicho profesional puede distinguirse de un profano. Desde el principio, McGregor conecta el “conocimiento” con el logro de la rentabilidad y otros objetivos, enfocándose en ese momento en la fuerza laboral profesional. Actualmente, estos principios aplican de forma más amplia ya que muchas formas de trabajo se vuelven cada vez más motivadas por el conocimiento. (Vea Joel Cutcher-Gershenfeld et al., Knowledge-Driven Work: Unexpected Lessons from Japanese and Uni- ted States Work Practices, Nueva York: Oxford University Press, 1998). Está empezando a ser posible para los administradores industriales ser un profesional en este aspecto. Él puede inspirarse en un razonable y cre- ciente conocimiento de las ciencias sociales como ayuda para alcanzar sus objetivos gerenciales. No necesita depender exclusivamente de la experien- cia y la observación personales. El progreso en cualquier profesión se asocia con la habilidad para pre- decir y controlar, y esto es también válido para los administradores indus- ������������� MAQUETA 01.indd 5MAQUETA 01.indd 5 12/7/06 15:40:3812/7/06 15:40:38 triales. Una de las tareas más importantes de la administración es organizar el esfuerzo humano al servicio de los objetivos económicos de la empresa. Cada decisión gerencial tiene consecuencias de comportamiento. La admi- nistración exitosa depende —no por sí sola, pero de manera significativa— de la habilidad para predecir y controlar el comportamiento humano. Nuestra habilidad a lo largo de estas líneas hoy en día tiene manchas. Es extraordinariamente buena en algunos aspectos. Considere acciones comunes de todos los días, tales como hacer una cita, firmar un convenio de compra, hacer una llamada de larga distancia, pedir a un subordinado que prepare un informe, reservar en un hotel, enviar una carta. Literalmente en miles de formas nosotros predecimos con un alto nivel de exactitud lo que otros harán, y nosotros controlamos su comportamiento en el sentido de que nuestras acciones dirigen las consecuencias deseadas. Al mismo tiempo, es verdad que otros intentos de predicción y control son bastante inadecuados. Muchos de los problemas sociales importantes de nuestro tiempo reflejan esta deficiencia: delincuencia juvenil, crimen, la tasa de muertes por el tráfico, conflictos administración-trabajo, la Guerra Fría. Los resultados alcanzados hasta ahora en la administración de negocios y de la industria reflejan una considerable habilidad para predecir y controlar el comportamiento humano. El hecho de que una empresa sea económica- mente exitosa significa, entre otras cosas, que la administración ha podido atraer personas a la organización y organizar y dirigir sus esfuerzos hacia la producción y venta de bienes o servicios por una utilidad. No obstante, pocos administradores están satisfechos con su habilidad para predecir y controlar el comportamiento de los miembros de sus organizaciones. El interés manifiesto en los nuevos desarrollos en este campo es un indicio del reconocimiento por parte de la administración de la oportunidad de mejorar. El frecuente éxito del absoluto charlatán al vender de puerta en puerta medicinas de patente también refleja la conciencia de lo inadecuado. Muchos administradores estarían de acuerdo en que la efectividad de sus organizaciones se duplicaría como mínimo si ellos descubrieran cómo apro- vechar el potencial no explotado presente en sus recursos humanos. Comparto con algunos de mis colegas la convicción de que las cien- cias sociales pueden contribuir más efectivamente de lo que han hecho para el progreso gerencial con respecto al lado humano de la empresa. [6] El lado humano de las empresas MAQUETA 01.indd 6MAQUETA 01.indd 6 12/7/06 15:40:3812/7/06 15:40:38 Por supuesto, hay muchas razones por las cuales la mejoría ha sido lenta. Algunas tienen que ver con las mismas ciencias sociales: aún están en la adolescencia en comparación con las ciencias físicas; sus descubrimientos son irregulares y dispersos; les falta precisión; muchos temas críticos toda- vía están en controversia. Sin embargo, éstos son asuntos relativos. Uno necesita solamente contrastar la situación de hoy en día con la de hace treinta años para reconocer que se ha logrado mucho. Las ciencias sociales son actualmente una fuente rica para la administración aun cuando no han alcanzado su madurez total. No estoy particularmente impresionado por los argumentos de que las ciencias sociales no publican sus descubrimientos en un lenguaje inteligible para el lego. ¡Tampoco lo hacen los médicos! De igual forma, mientras que es lamentable que algunos de los científicos sociales salten imprudente- mente de teorías relativamente precarias a aplicaciones prácticas, y otros rehúsen a preocuparse en absoluto con aplicaciones, no hay nada único sobre las ciencias sociales en estos aspectos. En la actualidad, la mayo- ría de los administradores están obligados a depender del “intermediario” en forma de consultores o personal de ciencias sociales, o en la literatura intermedia entre revistas científicas y los suplementos dominicales, para interpretar la teoría e investigar o para ayudarles a juzgar la suficiencia cien- tífica de afirmaciones o propuestas. No está lejos el momento en el que el administrador competente —como cualquier otro profesional—averiguará que es una necesidad estar lo suficientemente instruido en las disciplinas científicas relevantes a su trabajo para poder leer la literatura y juzgar la suficiencia de los descubrimientos y afirmaciones científicos.* Esto no es para decir quenosotros los científicos sociales podemos ignorar nuestras responsabilidades. Es para decir que la posición del admi- nistrador respecto de las ciencias sociales, un día, no será distinta de la de un ingeniero respecto a las ciencias físicas o de un médico respecto a la química o a la biología. El profesional administrativo no necesita ser un científico, pero debe ser lo suficientemente sofisticado para hacer uso competente del conocimiento científico. Capítulo 1 Administración y conocimiento cientifíco [7] * Es asombroso observar el grado de optimismo respecto de los probables avances e impactos de las ciencias sociales que manifestó McGregor. MAQUETA 01.indd 7MAQUETA 01.indd 7 12/7/06 15:40:3812/7/06 15:40:38 TODA ACCIÓN GERENCIAL SE APOYA EN LA TEORÍA Existen algunas otras razones por las cuales la administración ha sido relativamente lenta en utilizar el conocimiento de las ciencias sociales. Dos de éstas son especialmente importantes. La primera es que cada admi- nistrador se considera naturalmente su propio científico social. Desde la infancia, su experiencia personal con la gente ha sido tan rica que no siente gran necesidad de recurrir a otro lado en busca del conocimiento del comportamiento humano. El conocimiento del científico social le parece con frecuencia teórico y sin relación con las realidades con las cuales tiene que lidiar, en tanto que su propio conocimiento basado en la expe- riencia es práctico y útil. Esta comparación frecuente e ingrata de lo práctico y lo teórico res- pecto de la administración de recursos humanos ha sido un serio impedi- mento para el progreso en este campo. Ha llevado a intentos prematuros y equivocados para traducir los descubrimientos científicos en acción; ha permitido que el embaucador y el charlatán vendan trucos y programas sin valor. Cada acción gerencial se basa en supuestos, generalizaciones e hipóte- sis —es decir, en la teoría. Nuestros supuestos son con frecuencia implí- citos, algunas veces bastante inconscientes, con frecuencia opuestos; no obstante, ellos determinan nuestras predicciones de si hacemos a ocurrirá b. La teoría y la práctica son inseparables.* La próxima vez que usted asista a una reunión del personal de admi- nistración en la cual se discuta un problema de políticas de conducta o se considere alguna acción, intente una variación al pasatiempo de hacer dibu- jitos. Anote los supuestos (creencias, opiniones, convicciones, generalizacio- nes) sobre el comportamiento humano hechos durante la exposición de los participantes. Algunos están explícitamente afirmados (“Un administrador debe ser técnicamente competente en un campo dado en el modo de diri- gir profesionales”). La mayoría serán implícitos, pero fácilmente inferidos [8] El lado humano de las empresas * La inseparabilidad de la teoría y la práctica se desarrolla en el trabajo avanzado de Kurt Lewin, quien precedió a Douglas McGregor en MIT (Vea Kurt Lewin, Field Theory in the Social Sciences, Nueva York: Harper & Brothers, 1951). MAQUETA 01.indd 8MAQUETA 01.indd 8 12/7/06 15:40:3812/7/06 15:40:38 (“Debemos pedir a los trabajadores en la oficina firmar la hora de entrada como lo hacen en la fábrica”). No habrá mucha diferencia si el problema en discusión es un problema humano, financiero o técnico. Afine su oído para escuchar los supuestos sobre el comportamiento humano, ya sea que se relacionen con un individuo, grupo en particular o a la gente en general. Lo extenso y variado de su lista le sorprenderá. Aprender a “afinar su oído para escuchar los supuestos sobre el com- portamiento humano” es una habilidad profundizada por Peter Senge al ayudar a la gente a escuchar y entender “modelos mentales” alterna- tivos en las organizaciones. En The Fifth Discipline, Senge cita a Bill O’Brian, presidente de Hanover, como sigue: En la organización tradicional autoritaria, el dogma era administrar, organizar y controlar. En la organización de aprendizaje, el nuevo “dogma” será visión, valores y modelos mentales. Las corporaciones salu- dables serán aquellas que puedan sistematizar formas para unir a la gente con el fin de desarrollar lo mejor posible modelos mentales para cada circunstancia en cuestión. Es posible tener supuestos teóricos más o menos adecuados; no es posible alcanzar una decisión gerencial o tomar una acción gerencial no influenciados por los supuestos, ya sean adecuados o no. La insistencia en ser práctico realmente significa: “Aceptemos mis supuestos teóricos sin argumento o prueba”. La práctica común para proceder sin el examen explícito de los supuestos teóricos lleva, a veces, a extraordinarias inconsis- tencias en el comportamiento gerencial. Un administrador, por ejemplo, afirma que delega en sus subordinados. Cuando se le pregunta, él expresa supuestos tales como: “La gente necesita aprender a aceptar responsabilidad”, o “Aquellos que están más cerca de la situación pueden tomar la mejor decisión”. Sin embargo, ha convenido en obtener un constante flujo de información detallada sobre el comporta- miento de sus subordinados y utiliza esta información para vigilar su com- portamiento y para “anticipar” sus decisiones. Dice, “Soy el responsable, así Capítulo 1 Administración y conocimiento cientifíco [9] MAQUETA 01.indd 9MAQUETA 01.indd 9 12/7/06 15:40:3912/7/06 15:40:39 que necesito saber lo que está pasando”. No ve ninguna inconsistencia en su comportamiento, ni reconoce algunos otros supuestos implícitos: “No se puede confiar en la gente” o “Ellos realmente no pueden tomar tan buenas decisiones como yo”. Con una mano, y de acuerdo con ciertos supuestos, delega; con la otra, y en la línea con otros supuestos, realiza acciones que tienen el efecto de nulificar su delegación. No sólo fracasa en reconocer las inconsistencias que se involucran, sino que si se le enfrenta con ellas, probablemente las niegue.* Otra forma común para denegar la importancia de la teoría sobre com- portamiento gerencial es el insistir en que la administración es un arte. Esto también descarta el examen crítico de los supuestos teóricos que subyacen las acciones gerenciales al poner la dependencia en intuiciones y sentimien- tos, que por definición no están sujetos a cuestionamiento. El asunto no es si la administración es una ciencia. No lo es. Sus propósitos son diferentes. La ciencia está preocupada por el avance del conocimiento; la administra- ción, como cualquier profesión, está preocupada por el logro de objetivos prácticos. El asunto es si la administración puede utilizar el conocimiento científico en el logro de esos objetivos. Insistir en que la administración es un arte con frecuencia no es más que una negación de la relevancia del conocimiento sistemático y probado en la práctica. En tanto el gerente fracase en cuestionar la validez de sus supuestos personales, es improbable que aproveche lo que está disponible en la ciencia. Y existe mucho allí. El conocimiento de las ciencias sociales no es escaso, sino que con frecuencia contradice la experiencia personal y amenaza algunas ilusiones atesoradas. El camino fácil de salida es el del rechazo, ya que uno siempre puede encontrar imperfecciones y deficiencias en el conocimiento científico. EL CONTROL ES ADAPTACIÓN SELECTIVA Una razón igualmente importante en el fracaso de la administración para hacer uso efectivo del conocimiento actual de la ciencia social, tiene que ver con una [10] El lado humano de las empresas * Esta brecha entre la retórica y la realidad ha alcanzado una amplia difusión actual- mente por la historieta cómica Dilbert. MAQUETA 01.indd 10MAQUETA 01.indd 10 12/7/06 15:40:3912/7/06 15:40:39 idea falsa respecto a la naturaleza del control en el campo del comportamiento humano. En ingeniería, el control consiste en ajustes a la ley natural. No sig- nifica hacer que la naturaleza haga lo que se nos antoje. Por ejemplo, nosotros no excavamos canales esperando que el agua fluya pendiente arriba,no utili- zamos queroseno para apagar un fuego. Al diseñar un motor de combustión interna reconocemos y nos ajustamos al hecho de que los gases se expanden al calentarse; nosotros no intentamos hacer que se comporten de otra manera. Respecto al fenómeno físico, el control involucra la selección de medios que son apropiados a la naturaleza del fenómeno de nuestro interés.* En el campo humano la situación es la misma, pero con frecuencia excavamos canales para hacer que el agua fluya pendiente arriba. Muchos de nuestros intentos para controlar el comportamiento, lejos de representar adaptaciones selectivas, son una violación directa de la naturaleza humana. Ellos consisten en tratar de hacer que la gente se comporte como nosotros quisiéramos sin ninguna preocupación por la ley natural. Sin embargo, no podemos esperar lograr los resultados deseados a través de acciones inade- cuadas en este campo como en la ingeniería. Los planes de incentivos individuales proporcionan un buen ejemplo de un intento de control del comportamiento que fracasa al tomar suficiente cuenta de la “ley natural” —en este caso, el comportamiento humano en el entorno industrial. La lógica práctica de los incentivos es que las personas quieren dinero y que trabajarán más duro para obtener más. De acuerdo con esta lógica, medimos los trabajos, establecemos estándares para un “día de trabajo justo” y determinamos una escala de pago de incentivos que proporciona un bono de productividad arriba del estándar. Sin embargo, los planes de incentivos no toman en cuenta varias otras características de comportamiento bien demostradas en el entorno Capítulo 1 Administración y conocimiento cientifíco [11] * La teoría del control y los principios de retroalimentación en los sistemas técnicos estaban en el corazón de los avances importantes en el campo de la ingeniería en el momento en que se escribía este libro. (Ver David Mindell, Between Human and Machine: Feedback, Control, and Computing before Cybernetics, Baltimore: Johns Hop- kins University Press, 2002. Actualmente, los principios de la teoría de control en los sistemas técnicos y sociales están siendo relacionados en la recientemente establecida Engineering Systems Division (ESD) en MIT. MAQUETA 01.indd 11MAQUETA 01.indd 11 12/7/06 15:40:3912/7/06 15:40:39 organizacional: (1) la mayoría de las personas también desean la aproba- ción de sus compañeros de trabajo y que, si es necesario, ellos renunciarán a un incremento del pago para obtener esta aprobación; (2) que ninguna garantía gerencial puede persuadir a los trabajadores de que las tasas de incentivos permanecerán intactas independientemente de cuánto produz- can; (3) que la ingenuidad del trabajador promedio es suficiente para bur- lar cualquier sistema de controles ideado por la administración. Un “buen” plan de incentivos individuales puede traer un aumento moderado en la productividad (tal vez un 15%), pero también traerá una considerable variedad de comportamientos de protección —deliberada restricción de producción, plantillas de guía y equipos escondidos, pro- ducción escondida, registros amañados, quejas por encima de tasas y están- dares, etc. Adicionalmente, crea en general actitudes opuestas a las deseadas —antagonismo hacia quienes administran el plan, cinismo respecto a la integridad y la justicia de la administración, indiferencia a la importancia de la colaboración con otras partes de la organización (excepto por esfuer- zos coludidos para derrotar el sistema de incentivos). Todos estos resultados son costosos, y también lo son las contrame- didas que deben ser establecidas para combatirlos (esfuerzo del personal de dirección, elaborados procedimientos de control, supervisión estrecha, concesiones con respecto a las tasas, provisiones para tiempo de inactividad, arreglos para montajes, etc.). Si los costos totales por la administración de un programa de incentivos, tanto directos como indirectos, se calcularan con frecuencia resultaría que integran más que el total de las ganancias del aumento en productividad. Ciertamente el plan de incentivos típico tiene una limitada efectividad como método de control si el propósito es motivar a los seres humanos a dirigir sus esfuerzos hacia objetivos organizacionales. Otra falacia se revela con frecuencia en los intentos gerenciales por con- trolar el comportamiento humano. Cuando fracasamos en lograr los resulta- dos que deseamos, tendemos a buscar la causa por todos lados excepto donde usualmente está: en nuestra selección de métodos de control inadecuados. El ingeniero no culpa al agua por fluir pendiente abajo en lugar de pendiente arriba, ni a los gases por expandirse en lugar de contraerse al calentarse. Sin embargo, cuando las personas responden a las decisiones gerenciales de manera no deseada, la respuesta normal es culparlo. Es su estupidez, o su [12] El lado humano de las empresas MAQUETA 01.indd 12MAQUETA 01.indd 12 12/7/06 15:40:3912/7/06 15:40:39 falta de cooperación, o su pereza lo que se aprovecha como la explicación de lo que sucedió, no el fracaso de la administración para seleccionar los medios de control adecuados.* El director de operaciones de investigación en una importante empresa está preocupado porque menos de la mitad de las soluciones para pro- blemas de operación desarrollados por su equipo de investigación han sido adoptados por la organización de línea. Actualmente está tratando de persuadir a la alta dirección para emitir órdenes a la línea respecto a la instrumentación de algunos de sus descubrimientos. “Si ellos no pueden reconocer lo que es bueno para la organización, se les tiene que decir qué hacer”, es su conclusión. No sólo es incorrecta su suposición de la estupidez de la línea, sino también su suposición de que las órdenes de la alta direc- ción resolverán el problema. Sin embargo, para él, todo el problema está “allá fuera”. No se le ocurre cuestionar sus propios métodos de control. Predicción y control efectivos son tan esenciales en la tarea de adminis- tración como lo son en las tareas de ingeniería o de medicina. Si mejorá- ramos nuestra habilidad para organizar y dirigir el esfuerzo humano hacia un fin económico, no sólo deberíamos reconocer que esto es así, también tendríamos que reconocer y corregir algunas de las falacias comunes con respecto a estos patrones. El comportamiento humano es predecible, pero, como en una cien- cia física, la predicción exacta depende de la corrección de los supuestos teóricos subyacentes. No existe, de hecho, predicción sin teoría; todas las decisiones y acciones gerenciales se basan en supuestos sobre el compor- tamiento. Si adoptamos la postura de una avestruz respecto de nuestros supuestos, bajo la idea equivocada de que así estamos “siendo prácticos” o de que la “administración es un arte”, nuestro progreso respecto al lado humano de la empresa será definitivamente lento. Sólo si examinamos y probamos nuestros supuestos teóricos podemos esperar hacerlos más ade- cuados, para eliminar inconsistencias y así mejorar nuestra habilidad para predecir. Capítulo 1 Administración y conocimiento cientifíco [13] * Para un tratamiento subsiguiente de estos puntos, vea Kerr “On the Folly of Rewar- ding A, While Hoping for B,” Academy of Management Journal, vol. 18, 1975. MAQUETA 01.indd 13MAQUETA 01.indd 13 12/7/06 15:40:4012/7/06 15:40:40 Podemos mejorar nuestra habilidad de control sólo si reconocemos que el control consiste en la adaptación selectiva a la naturaleza humana en lugar de intentar hacer que la naturaleza humana se ajuste a nuestros deseos. Si nuestros intentos de control no tienen éxito, en general la causa está en nuestra selección de medios inadecuados. Probablemente no podre- mos mejorar nuestra competencia gerencial culpando a las personas por no comportarse de acuerdo con nuestras predicciones. CONTROL Y ÉTICA PROFESIONAL Los debates sobre la idea de controlar el comportamientohumano plan- tearon temores justificables acerca de posibles manipulaciones y explota- ciones. Estas preocupaciones no son nuevas, pero se intensificarán si el administrador se hace más profesional en la utilización del conocimiento de ciencias sociales para lograr los objetivos de la empresa. Debemos hacer una pausa, por lo tanto, para considerar otra característica del profesional: su preocupación consciente por los valores éticos. El conocimiento científico es indiferente respecto de sus usos. En este sentido (y sólo en este sentido), la ciencia es independiente de los valores. El conocimiento científico puede utilizarse para fines buenos y malos; puede ser utilizado para ayudar a la humanidad o para destruirla, como hemos visto tan dramáticamente en tiempos recientes respecto de ciertos usos de la física nuclear. Es obvio, por lo tanto, que entre más profesional se vuelve el administrador en su uso del conocimiento científico, más profesional debe volverse en su sensibilidad por los valores éticos. Debe estar preocupado tanto con los amplios valores sociales como con aquellos involucrados en sus intentos por controlar a los miembros de su propia organización. La libertad de la administración para manejar ha sido progresivamente restringida en nuestra sociedad durante el siglo pasado. La legislación con respecto al trabajo de los niños, el empleo de la mujer, la compensa- ción de los trabajadores, la negociación colectiva y muchos otros asuntos, reflejan la preocupación de la sociedad por la ética de la administra- ción. Un acercamiento a estos problemas es ver a todas las restricciones sobre administración como irrazonables y luchar ciegamente contra ellas. Esto era bastante típico en la administración industrial hace una o dos [14] El lado humano de las empresas MAQUETA 01.indd 14MAQUETA 01.indd 14 12/7/06 15:40:4012/7/06 15:40:40 generaciones. El otro acercamiento es volverse más sensible a los valores humanos y ejercer autocontrol a través de un código ético positivo y consciente. Es este último acercamiento el que caracteriza el concepto de “responsabilidad social” de la administración de la que tanto escuchamos en la actualidad. John-Paul Ferguson, actual estudiante de doctorado en MIT, comenta: McGregor supone que el acercamiento de la Teoría X se ha vuelto ino- perante, en parte debido al generalizado crecimiento de la negociación colectiva entre 1935 y 1960, que supone grandes ganancias materiales garantizadas para los empleados como una discreción gerencial reducida. De ese modo, podría argumentar, que McGregor vio en la Teoría Y no un sustituto para los sindicatos y la negociación colectiva, sino un comple- mento de ello. La mayoría de los herederos de McGregor en recursos huma- nos no han aceptado este punto. No parecen entender que el incentivo de emplear las prácticas de la Teoría Y para las grandes organizaciones —y para los profesionales de recursos humanos quienes las defienden— ha declinado en paralelo con la sindicalización, aún con retraso. Aún cuando algunos administradores son más conscientes de estos problemas y hacen intentos sinceros para mantener su comportamiento alineado con altos principios éticos, tenemos que recorrer un largo camino antes de que la ética en administración sea comparable con otras, como por ejemplo, la de la medicina. Existen muchas instancias en las cuales las prácticas esencialmente poco éticas son ignoradas o defendidas con racionalizaciones. Actualmente es usual para las grandes corporaciones alentar y, en algu- nas ocasiones, requerir a sus ejecutivos tener un examen físico anual. No hace muchos años era una práctica común poner la información de estos exámenes a la disposición de la alta dirección para utilizarse en la toma de decisiones que afectaban la carrera de un individuo. Hoy en día, la mayo- ría de las grandes empresas tiene una política firme sobre esa información personal del individuo, debe ser compartida solamente por el médico y el Capítulo 1 Administración y conocimiento cientifíco [15] MAQUETA 01.indd 15MAQUETA 01.indd 15 12/7/06 15:40:4012/7/06 15:40:40 paciente. Es una decisión del ejecutivo individual si esta información se hace del conocimiento de sus superiores. La mayoría de los administrado- res actualmente son escrupulosos en seguir esta política. Esta práctica contrasta con aquélla utilizada en las pruebas de psicolo- gía y en el diagnóstico clínico de las personalidades de los ejecutivos para fines de colocación. La referencia aquí no es para la selección inicial sino para las prácticas administrativas afectando la carrera del individuo después de que ha sido aceptado como miembro de la organización. La información obtenida de tales pruebas y entrevistas clínicas es pri- vada, las cuales el individuo da acerca de sí mismo sin darse cuenta. En efecto, no tiene elección, ya que no sabe la importancia que van a poner en la prueba o el entrevistador en sus respuestas. Utilizar dicha información para fines administrativos parece claramente ser tanto una invasión de los derechos del individuo como utilizar información médica de esta forma. No obstante, las empresas tienen políticas opuestas respecto de estos dos tipos de información. Es natural esperar que la administración esté comprometida con los objetivos económicos de la organización industrial. Sin embargo, la histo- ria de la legislación social ha mostrado que la sociedad otorgará libertad de administración para conseguir estos objetivos solamente hasta el punto de que los valores humanos se preserven y se protejan. Las profesiones como medicina, educación y leyes en general mantienen estándares altos de ética respecto de las influencias que ejercen en los seres humanos. Al dirigir los recursos humanos en la organización industrial, la administración está en una posición similar. Aquí, como en cualquier otra parte de nuestra sociedad, el precio de la libertad es la responsabilidad. REFERENCIAS Drucker, Peter F., “Thinking Ahead: The Potentials of Management Science,” Harvard Business Review, vol. 37, no. 1 (Enero–Febrero), 1959. Gouldner, Alvin W., “Theoretical Requirements of the Applied Social Sciences,” American Sociological Review, vol. 22, 1957, pp. 91-102. [16] El lado humano de las empresas MAQUETA 01.indd 16MAQUETA 01.indd 16 12/7/06 15:40:4112/7/06 15:40:41 Selekman, Benjamin M., “Sin Bravely: The Danger of Perfectionism,” Har- vard Business Review, vol. 37, no. 1 (Enero–Febrero), 1959. Wilensky, Harold L., “Human Relations in the Workplace: An Appraisal of Some Recent Research,” Research in Industrial Human Relations. Nueva York: Harper & Brothers, 1957, pp. 25-30. REFERENCIAS SELECCIONADAS PARA LA EDICIÓN ANOTADA Cutcher-Gershenfeld, Joel, et al. Knowledge-Drive Work: Unexpected Les- sons from Japanese and United States Work Practices, Nueva York: Oxford University Press, 1998. Kerr, S., “On the Folly of Rewarding A, While Hoping for B,” Academy of Management Journal, vol. 18, 1975, pp. 769-783. Mindell, David, Bewtween Human and Machine: Feedback, Control, and Computing before Cybernetics, Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2002. Senge, Peter, The Fifth Discipline: The Art and Practice of the Learning Organization, Nueva York: Doubleday, 1990, p.180. Capítulo 1 Administración y conocimiento cientifíco [17] MAQUETA 01.indd 17MAQUETA 01.indd 17 12/7/06 15:40:4112/7/06 15:40:41 PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 1 1. Una vez que se satisfacen la tranquilidad básica y las necesidades de seguridad de las personas, ¿supone usted que la mayoría de las personas necesitarán incentivos, monitoreo y control, si se espera que ellas logren sus objetivos organizacionales? o ¿supone usted que la mayoría de las personas necesitarán metas claras, oportunidades para destacar y apoyo si se espera que logren objetivos organizacio- nales? Cualquiera que haya seleccionado ¿cuál es su evidencia o base para hacer estas suposiciones? 2.McGregor afirma que “cada acción gerencial se basa en supuestos, generalizaciones e hipótesis —es decir, en la teoría”. Identifique una acción de la administración particularmente visible o destacada— ¿cuáles son los supuestos, generalizaciones o hipótesis subyacentes relevantes? 3. ¿Son las ciencias físicas (y la física en particular) un modelo ade- cuado para la investigación de ciencias sociales en las personas y las organizaciones, como lo sugiere McGregor? [18] El lado humano de las empresas MAQUETA 01.indd 18MAQUETA 01.indd 18 12/7/06 15:40:4112/7/06 15:40:41 [19] I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 2 MÉTODOS DE INFLUENCIA Y CONTROL En el capítulo 2, McGregor es crítico de la administración tradicional y del entrenamiento de supervisión por estar arraigados a una “especu- lación de sillón en lugar de… investigación empírica”. Afirma que “si hay un sólo supuesto que domine la teoría organizacional convencional es porque la autoridad es el medio de control central e indispensable... La mayoría de los otros principios de organización, tales como la uni- dad de mando, personal y línea, rango de control, están directamente derivadas de este [supuesto]”. En lugar de una dependencia única en el control, McGregor señala varias formas de influencia, que pueden y deben utilizarse “cuando existe algún grado de dependencia de una parte sobre la otra”. Concluye que “el poder para influir a otros no es una función sobre la cantidad de autoridad que uno puede ejercer. Es, más bien, una función sobre la selección adecuada de los medios de influencia que requieren las circunstancias particulares… Ceder la autoridad es visto como perder el poder de controlar. Ésta es una concepción totalmente equivocada”. En los campos de la comunicación y las negociaciones, vemos importantes avances en nuestra comprensión de la naturaleza de la influencia y las formas integrantes para resolver disputas.1 La literatura sobre liderazgo y poder ha cavado profundamente en las muchas for- mas en que los líderes actúan a través de la influencia, en lugar del 1 Richard Walton y Robert McKersie, A Behavioral Theory of Labor Negotiations, Nueva York: McGraw-Hill, 1965; Roger Fisher y William Ury, Getting to Yes: Negotiating Agreement without Giving In, Nueva York: Houghton Mifflin, 1981; William Ury, Jeanne Brett y Stephen Goldberg, Getting Disputes Resolved: Designing Systems to Cut the Costs of Conflict, San Francisco, Jossey-Bass, 1988; Barbara Grey, Collaborating, San Francisco, Jossey-Bass, 1989. MAQUETA 02.indd 19MAQUETA 02.indd 19 12/7/06 15:41:4512/7/06 15:41:45 control —con frecuencia citando explícitamente a McGregor como un pensador de gran influencia en este respecto.2 Pero la práctica en la industria y en otras profesiones de confiar en sistemas de control jerárquicamente derivados se ha probado extraordinariamente persis- tente. Mientras, las aptitudes y la orientación para administrar a través de la influencia continúa siendo subdesarrollado en muchos entornos organizacionales. Los individuos sí operan de esta forma, pero es más frecuente a pesar de los sistemas en los que ellos trabajan, no porque las cosas se han establecido para promover esta forma de liderazgo. Considere también el poder de la fuerza laboral para ejercer influen- cia con los administradores en las organizaciones que enfatizan los supuestos de la Teoría X. Con todo, McGregor es profético al señalar que la “interdependencia es una característica central de la sociedad moderna compleja” y que la influencia, mucho más que la autoridad, es central para el éxito en dicho contexto. 2 Samuel B. Bacharach, Power and Politics in Organizations: The Social Psychology of Conflict, Coalition and Bargaining, San Francisco, Jossey-Bass, 1980; John Kotter, Power and Influence: Beyond Formal Authority, Nueva York: The Free Press, 1985; P. Hershey y K.H. Blanchard, Management of Organizational Behavior: Utilizing Human Resources, Quinta Edición, Englewood Cliffs, N.J.: Prentice.Hall, 1988; Warren Bennis, On Becoming a Leader, Boston: Addison- Wesley, 1989; Allan Cohen y David Bradford, Influence without Authority: The Use of Alliances, Reciprocity and Exchange to Accomplish Work, Nueva York: John Wiley & Sons, 1989. [20] El lado humano de las empresas MAQUETA 02.indd 20MAQUETA 02.indd 20 12/7/06 15:41:4612/7/06 15:41:46 [21] * Irónicamente, un texto clásico es Concept of the Corporation, de Alfred P. Sloan. McGregor responde al trabajo de Faol y muchos libros de texto populares en la época. † El uso de las “leyes de física” como una base de legitimización es una tema recurrente a través del texto —aquí como una crítica de la erudición existente y más tarde como una meta aspiracional para ciencias sociales. C A P Í T U L O 2 MÉTODOS DE INFLUENCIA Y CONTROL Las teorías formales de organización han sido enseñadas en cursos de administración durante muchos años, y hay una extensa literatura sobre la materia. Los principios de organización en los libros de texto —estructura jerárquica, autoridad, unidad de mando, especialización de tareas, división del personal y línea, rango de control, igualdad en res- ponsabilidad y autoridad, etc.— comprenden un lógicamente persuasivo grupo de supuestos que han tenido una profunda influencia en el com- portamiento gerencial por varias generaciones.* A pesar de que se basan principalmente en especulaciones de sillón en lugar de en la investigación empírica, la literatura da la impresión de que estos principios clásicos están más allá del reto. (El manual de un programa de entrenamiento para supervisores de una gran empresa sugiere que el instructor señala, por analogía y ejemplo, que los principios de organización son “como las leyes de física”).† Los principios de los libros de texto se han mezclado en supuestos per- sonales de muchas formas. En algunos ejemplos la teoría formal ha sido consistente con estos supuestos, algunas veces han habido agudas inconsis- tencias. Debido a que es poco común para convicciones emocionales pro- fundamente enraizadas ser abandonadas a favor de una teoría académica contradictoria, cuando menos en el campo de las ciencias sociales, algunos administradores simplemente rechazan los principios formales (y al profesor de “cabello largo” que las propone) y se quedan con sus propios supuestos. En otros ejemplos hay grados variados de adaptación entre la teoría académica ������������� MAQUETA 02.indd 21MAQUETA 02.indd 21 12/7/06 15:41:4612/7/06 15:41:46 y la convicción personal. De este proceso de rechazo y adaptación han salido muchas innovaciones, algunas de las cuales han sido exitosas. No es difícil, de hecho, encontrar ejemplos que contradigan casi cada uno de los principios de organización de los libros de texto. Los argumentos respecto a estas excep- ciones son naturalmente vehementes pero, independientemente de su mérito, está claro que los principios tradicionales quedan considerablemente cortos de ser como las leyes de física. Entre muchas razones, tres son especialmente significativas: 1. Los principios convencionales están principalmente derivados del estu- dio de modelos (la milicia y la Iglesia católica) los cuales difieren en aspectos importantes de las organizaciones industriales modernas. Es una idea plausible que haya principios de organización universales y que éstos puedan derivarse del estudio de dichas viejas y exitosas insti- tuciones. Sin embargo, si existen principios universales comunes a todas las formas de organización, ahora está claro que no son los únicos que provienen de los teóricos clásicos de la Iglesia y de la milicia. Como ejemplo, la unidad del mando (el principio que cada miembro de una organización debe sólo tener un jefe) puede ser esencial en el campo de batalla, pero no es un principio universal. Cualquier organigrama puede mostrar que el administrador típico de nivel medio en la organiza- ción industrial moderna encuentra que sucomportamiento está contro- lado no por uno sino por varios “superiores”. En algunas empresas, los grupos de proyecto se forman para realizar tareas complejas y los miembros de estos grupos reportan tanto al supervisor del proyecto como a sus superiores funcionales. Además, hay una organización en donde los subordinados siempre tienen dos jefes: ¡la familia! Al desafiar el supuesto de que “cada miembro de una organización debe tener solo un jefe”, McGregor anticipa los principios de admi- nistración matriz. Desafía los principios que vienen de Max Weber y otros quienes celebraron los méritos de la jerarquía como una forma organizacional innovadora (en comparación con los sistemas preceden- tes dominados por el favoritismo o puramente dictatoriales). (Ver Max [22] El lado humano de las empresas MAQUETA 02.indd 22MAQUETA 02.indd 22 12/7/06 15:41:4712/7/06 15:41:47 Weber, The Theory of Social and Economic Organization, Londres: Oxford University Press, 1947). 2. La teoría de la organización clásica sufre de “etnocentrismo”*; ignora la importancia del entorno político, social y económico al moldear las organizaciones e influenciar en la práctica gerencial. Vivimos en un mundo que sólo se parece ligeramente al de hace medio siglo. El nivel de vida, los niveles de educación y aspectos políticos de los Estados Unidos hoy en día afectan profundamente tanto a las posibilidades como a las limitaciones del comportamiento organizacional. Adicio- nalmente, los cambios tecnológicos traen cambios en todos los tipos de organizaciones. En la milicia, por ejemplo, se ha vuelto cada vez más difícil manejar a un grupo armado en el campo como se manejaba a una típica unidad de infantería hace un par de décadas. Dicho equipo requiere de un nivel alto de autonomía.† En lugar de seguir órdenes explícitas de sus superiores, debe poder ajustar su comportamiento para que encaje en las circunstancias locales dentro del contexto de objetivos relativamente amplios. (Es interesante señalar los intentos que se realizan —al “programar”, por ejemplo— para retener el con- trol central sobre las operaciones de dichas unidades. Las teorías esta- blecidas de control no se abandonan fácilmente, aún frente a la clara evidencia de lo inadecuado). 3. Debajo de los principios de la teoría de organización clásica subyacen varios supuestos sobre el comportamiento humano, que en el mejor de los casos sólo son parcialmente verdaderos.†† A este respecto, la * La preocupación de McGregor con el “etnocentrismo” es aún oportuna, como lo es su apremio para que consideremos los contextos políticos, sociales y económicos de la organización. † Este enfoque de la “autonomía” es concurrente con la literatura de sistemas sociotécnicos y se anticipa a la literatura sobre equipos y grupos que siguieron a este trabajo. †† Aunque no está señalado por nombre, la referencia probablemente es de los principios de administración científica. (Ver Frederick W. Taylor, Principles of Scientific Management, Nueva York: Harper & Brothers, 1911). Capítulo 2 Métodos de influencia y control [23] MAQUETA 02.indd 23MAQUETA 02.indd 23 12/7/06 15:41:4712/7/06 15:41:47 teoría organizacional está casi en el mismo estado actualmente como estaba la teoría económica a principios del siglo. El conocimiento acumulado durante las recientes décadas desafía y contradice los supuestos que aún son axiomáticos en la teoría de organización con- vencional. Será necesario examinar algunos de estos supuestos en detalle. Desafortunadamente, esos principios clásicos de organización —deri- vados de modelos inadecuados, no relacionados con el entorno político, social, económico y tecnológico y basado en supuestos erróneos sobre el comportamiento— continúan influenciando nuestro pensamiento sobre la administración de los recursos humanos de la industria. Los intentos de la administración para resolver estos problemas, que surgen de lo inadecuado de estos supuestos, con frecuencia han implicado la búsqueda de nuevas fórmulas, nuevas técnicas y nuevos procedimientos. Estos arrojan generalmente decepcionantes resultados porque son ajustes a los síntomas en lugar de a las causas. La verdadera necesidad es para la nueva teoría, supuestos diferentes, más comprensión de la naturaleza del comportamiento humano en entornos organizacionales. MÉTODOS DE INFLUENCIA Si existe un único supuesto que domine la teoría organizacional convencio- nal es ése en el que la autoridad es central, medio indispensable del control gerencial. Éste es el principio básico de organización en la teoría de admi- nistración de los libros de texto. La misma estructura de la organización es una jerarquía de relaciones autoritarias. Los términos arriba y abajo dentro de la estructura se refieren a una escala de autoridad. La mayoría de los otros principios de organización, tales como la unidad de mando, personal, línea, rango de control, están directamente derivadas de ésta.* * El contraste entre organizaciones y liderazgo basados en control contra influencia, es una contribución central de McGregor que es mucho más importante en la actualidad en el contexto de las alianzas estratégicas, sociedades público-privadas y otros esfuerzos que requieren alineación de organizaciones independientes pero interdependientes. [24] El lado humano de las empresas MAQUETA 02.indd 24MAQUETA 02.indd 24 12/7/06 15:41:4712/7/06 15:41:47 Lo primero que debe señalarse acerca de la autoridad es que es una de las varias formas de influencia o control social. La coerción física directa es la más poderosa y la más primitiva de éstas. Hace unos siglos era casi universal, y aún recurrimos a ella algunas veces aunque su uso está limitado por las prohibiciones sociales de nuestra cultura actual. La coerción física es un medio legítimo de control social sobre ciertas formas de comportamiento criminal; ocurre ocasionalmente en disputas laborales serias y es común en el control de los padres sobre los hijos pequeños. Estamos dedicando una porción sustancial de nuestro pre- supuesto nacional actualmente para prevenir su uso más aterrador: la guerra. La persuasión, en sus muchas formas, representa otro medio de con- trol social. En el campo de las ventas, en donde la autoridad y la coerción física son claramente inadecuadas, ponemos mayor dependencia en este tipo de influencia. Dentro de la administración, la consulta y el debate proporcionan cuando menos una sustitución parcial de la persuasión para la autoridad. En ciertos tipos de relaciones, pero no en otros, existe la expectativa de que se recurrirá a la autoridad o aún la coerción física si la persuasión es ineficaz. Esta situación es común en relaciones laborales y en el campo internacional. Dentro de las organizaciones industriales, los administradores con frecuencia hablan de forma eufemística de “vender” una idea o unas medidas a tomar hacia alguien cuando las dos partes están totalmente conscientes de que si la persuasión no tiene éxito, se recurrirá a la autoridad como medio de control. En una relación de ventas genuina, uno no puede retroceder hacia la autoridad si fracasa la persuasión. ¡Esto hace gran diferencia! Finalmente, existe una forma de influencia involucrada en la “ayuda” profesional. Mientras que la naturaleza de esta influencia es relativamente poco entendida, es diferente de los métodos ordinarios de persuasión. La mayoría de los profesionales —abogados, doctores, arquitectos, ingenie- ros— simplemente dependen de “la autoridad del conocimiento”. Sus rela- ciones con los clientes representan una forma extrema de autoritarismo en el cual la “ayuda” es concebida en términos completamente unilaterales. Con frecuencia son indiferentes al hecho de que el cliente pueda ignorar su consejo o aún terminar su relación, a voluntad. Capítulo 2 Métodos de influencia y control [25] MAQUETA 02.indd 25MAQUETA 02.indd 25 12/7/06 15:41:4712/7/06 15:41:47 La verdadera ayuda profesional,como la tipifica el individuo excep- cionalmente sofisticado y sensible en cualquier campo profesional, no consiste en jugar a ser dios con el cliente, sino en poner el conocimiento y la destreza del profesional a la disposición del cliente. Es una forma par- ticularmente importante de influencia social que no es bien entendida. Tendremos ocasión de examinar su naturaleza a detalle en los capítulos 5 y 12. Todos estos métodos de control social son relativos; ninguno es abso- luto. Lo apropiado de una forma de control dada es una función de diver- sas variables. El control eficaz consiste en “adaptaciones selectivas” a estas variables. El ingeniero no excava canales para hacer que el agua fluya montaña arriba; el vendedor no da órdenes a un cliente; el superinten- dente no le da órdenes al presidente; una nación en guerra no ofrece ayuda profesional al enemigo; los padres no le dan consejos a sus hijos de un año de edad. El éxito de cualquier forma de influencia o control social depende finalmente de alterar la habilidad de los otros para lograr sus metas o satisfacer sus necesidades. La modificación puede ser un incremento de su habilidad (por ejemplo, a través de ofrecer un producto, la pres- tación de consejo profesional, o la promesa de una recompensa) o la reducción de ello (por ejemplo, a través de una acción disciplinaria, una sentencia de cárcel, la terminación del empleo o la amenaza de un castigo). Dichas modificaciones en la habilidad del individuo para alcanzar metas o satisfacer necesidades puede ser relativamente menor (como es el caso de la publicidad en medios masivos) o mayor (como es el caso del superior en una relación organizacional, quien puede afectar las expectativas a largo plazo de carrera de sus subordinados en forma importante). Sin embargo, en cualquiera de los casos, la influencia puede darse sólo cuando existe cierto grado de dependencia de una parte sobre la otra. La dependencia puede ser bastante pequeña o muy grande, puede ser unilateral o mutua, pero si no existe dependencia no existe la oportunidad de control. A menos que perciba que usted puede de alguna manera afectar mi habilidad para satisfacer mis necesidades, no puede influenciar mi comportamiento. [26] El lado humano de las empresas MAQUETA 02.indd 26MAQUETA 02.indd 26 12/7/06 15:41:4812/7/06 15:41:48 De este modo, la naturaleza y grado de dependencia es un factor crítico para determinar qué métodos de control serán eficaces.* La adaptación selectiva a estos aspectos de las relaciones organizacionales es una materia de gran importancia. Consideremos con un poco de más detalle lo que esto significa. LAS LIMITACIONES DE LA AUTORIDAD En general, tanto la literatura sobre organización como la práctica de la administración, aceptan la autoridad como un absoluto en lugar de un concepto relativo. Poco reconocimiento se da al control como un proceso de adaptación selectiva a tales condiciones variantes como la naturaleza y el grado de dependencia en las relaciones organizacionales. Las consecuen- cias son de considerable importancia. Algunos de nuestros más difíciles problemas al manejar los recursos humanos de la industria en los Estados Unidos actualmente, se encuentran directamente en los supuestos de que la autoridad es un absoluto y a los intentos inadecuados para controlar el comportamiento que fluye de este supuesto. La efectividad de la autoridad como un medio de control depende pri- mero de la habilidad de imponerla a través del uso del castigo. En las dos organizaciones que han sido los modelos para la teoría de la organización clásica, la situación con respecto de la imposición es clara. En la milicia, la autoridad se hace cumplir a través de una corte marcial, con la pena de muerte como la forma extrema de castigo. En la Iglesia católica, la excomu- nión representa el equivalente psicológico de la pena de muerte. Hace medio siglo o más, la administración industrial tenía, en la ame- naza de desempleo, una forma de castigo que hizo el uso de la autoridad relativamente eficaz. El despido como el castigo final era reforzado por contratos que no permitían la afiliación a un sindicato y listas negras del * Este vínculo entre la influencia y la dependencia se resalta como crucial al “determinar los métodos de control que sean eficaces”. McGregor indica un acercamiento de contingencia, aunque no es claro cuántos casos calificarían como característicos de dicha dependencia completa como para justificar la imposición de la autoridad. Capítulo 2 Métodos de influencia y control [27] MAQUETA 02.indd 27MAQUETA 02.indd 27 12/7/06 15:41:4812/7/06 15:41:48 empleador. La situación actual es inmensamente diferente. La legislación social de la década de los treinta, la compensación por desempleo, las limitaciones en despidos arbitrarios causada por la generación de extensas negociaciones colectivas, y la mucho mayor movilidad de nuestros ciuda- danos, sirven para hacer del despido una forma de castigo menos severa de lo que era antes. Como un medio para imponer la autoridad, ciertamente no es comparable con la excomunión de la Iglesia o la corte marcial de la milicia. McGregor observó un progreso uniforme hacia el incremento de protección del individuo y los derechos colectivos de los emplea- dos, que constreñiría todavía más a la administración autoritaria. De hecho, la tendencia en los Estados Unidos ha sido al contrario, con la erosión de la negociación colectiva, la elevada importancia de lo que se denomina “empleo a voluntad” y la globalización de las operaciones de trabajo. Lo que esto indica es que la relación de empleo supone substancial- mente menos dependencia que hace medio siglo. Las relaciones alter- nativas, las formas alternativas de satisfacer las necesidades y el logro de las metas son suficientemente disponibles, de tal forma que una relación particular de empleo puede ser terminada con una pérdida relativamente menor. Además, la dependencia se reduce mucho más por las varias limi- taciones negociadas sobre la libertad de la administración para ejercer la autoridad de despido. El fenómeno de la reducida dependencia en las relaciones sociales no está confinado por completo a la industria. Considere, por ejemplo, lo que ha sucedido durante los últimos cincuenta años en los Estados Unidos a la posición de esposa en la relación marital, o del hijo mayor adolescente en la familia. Tendemos a reconocer más fácilmente en estas relaciones el efecto de la reducida dependencia sobre lo apropiado de la autoridad como medio de control social. La importancia del cambio en paralelo de la relación de empleo —dentro de la administración o entre el trabajador y la administración— ha sido menos bien entendida. [28] El lado humano de las empresas MAQUETA 02.indd 28MAQUETA 02.indd 28 12/7/06 15:41:4812/7/06 15:41:48 La segunda limitación sobre la efectividad de la autoridad como medio de control es la disponibilidad de contramedidas. Éstas pueden abarcar, dependiendo las condiciones, desde una mínima pero relativamente inefi- caz sumisión a la rebelión abierta. El elaborado legalismo de ciertas rela- ciones de negociación colectiva proporciona una ilustración del uso de contramedidas para hacer a la autoridad menos eficaz. De igual manera, la restricción de producción, disminuir la producción o duplicar el trabajo y otras formas más sutiles para sabotear los objetivos organizacionales son los síntomas que sugieren que la administración se apoya en una muleta débil si depende demasiado en la autoridad actualmente. Además, estas contra- medidas no están limitadas a los empleados o a las plantas sindicalizadas. Aunque dadas las diferentes etiquetas, la restricción de producción, dismi- nuir la producción o duplicar el trabajo pueden observarse con frecuencia en la administración. No son desconocidas aún al nivel vicepresidencial. Menos obvio, pero igualmente eficaz en derrotar los propósitos geren- ciales,son cosas tales como la indiferencia a los objetivos organizacionales, los estándares bajos de desempeño, las formas ingeniosas de comporta- miento protector y el rechazo a aceptar la responsabilidad. El hecho es que todos estos fenómenos son tan familiares que la mayoría de los administra- dores tienden en la práctica diaria a depender cada vez menos del ejercicio de la autoridad personal, excepto en situación de crisis cuando fallan otros métodos. Esto se vuelve más evidente entre más alto vaya uno en la orga- nización. La utilización de mandos y órdenes en los niveles superiores de la administración es relativamente poco frecuente. Esto no era cierto hace cincuenta o aún veinticinco años. El hecho extraordinario sobre las relaciones en las organizaciones modernas industriales es que ellas involucran un alto grado de interde- pendencia. No sólo los subordinados dependen de los que están arriba de ellos en la organización para satisfacer sus necesidades y alcanzar sus metas, sino que los administradores en todos los niveles dependen de todos los que están abajo de ellos para lograr tanto sus metas como las de la organización. A un agente de la Textile Workers Union of America le gusta contar la historia de la ocasión en la que un nuevo administrador apareció en la fábrica donde él trabajaba. El administrador entró en el salón de tejido el Capítulo 2 Métodos de influencia y control [29] MAQUETA 02.indd 29MAQUETA 02.indd 29 12/7/06 15:41:4812/7/06 15:41:48 día que llegó. Caminó directamente hacia el agente y le dijo: “¿es usted Belloc?”. El agente reconoció que sí lo era. El administrador dijo: “Soy el nuevo administrador aquí. Cuando yo administro una fábrica, la manejo. ¿Entiende?”. El agente asintió y entonces agitó su mano. Los trabajadores, que observaban atentamente este encuentro, pararon cada telar en el salón inmediatamente. El agente se volvió al administrador y dijo: “Muy bien, adelante, manéjela”. En “The Human Side of Enterprise: Don’t Turn Managers into Exe- cutioners!” en la edición de mayo de 1997 de Apparel Industry, el consultor de administración Thomas Brown relacionó el trabajo de McGregor con el del filósofo utopista y fabricante de textiles Robert Owen: Robert Owen, un exitoso fabricante de textiles en Escocia, publicó un tratado en 1813 advirtiendo a sus compañeros fabricantes sobre cuidar a su gente, “cuando menos” tan bien como a su equipo industrial: “Si, entonces, debido al cuidado para el estado de sus máquinas inanimadas puede producir tales resultados tan beneficiosos, ¿qué no podría esperarse si usted dedica la misma atención a sus máquinas vitales (trabajadores) que están mucho mejor construidos?” Ésta es una dramática ilustración del hecho de que cada administrador en todos los niveles depende de los que están abajo de él en la organiza- ción. La dependencia puede ser más pronunciada —es ciertamente más explícita— cuando los situados abajo están organizados en un sindicato militante. No obstante, es un hecho estén o no los empleados formal- mente organizados, y dentro del marco de la administración también. El problema en enfocar explícitamente el concepto de autoridad es que nos ciega para esta dependencia descendente. Algunas personas están fuertemente motivadas hacia el rol gerencial porque lo perciben como un escape de la dependencia. Su dependencia de la autoridad, su intento de escape, de hecho tiende a ser contraproducente. [30] El lado humano de las empresas MAQUETA 02.indd 30MAQUETA 02.indd 30 12/7/06 15:41:4912/7/06 15:41:49 La interdependencia en las organizaciones implica más que dependencia ascendente o descendente; también implica dependencia lateral. La inter- dependencia es característica de las relaciones en la línea de mando. Es igualmente característica en las relaciones entre muchos departamentos de línea (en particular en donde la producción de un departamento es la aportación de otro), y es característica de las relaciones entre cualquier grupo de subordinados que reportan a un único jefe. La competencia que es tan común entre dicho grupo por el poder y la posición y el reco- nocimiento, es una reflexión de la interdependencia inherente en esta situación. La teoría de la organización convencional otorga el reconocimiento total a la dependencia ascendente, pero falla en reconocer la importancia de la interdependencia. Éste es resultado de nuevo de la selección de modelos de un teórico. La Iglesia como organización se sostiene en la dependencia que es esencialmente en un único sentido. La fuente final de toda la auto- ridad y todo el poder es Dios y todos los miembros de la organización, por lo tanto, son dependientes ascendentes. En la milicia —bajo condiciones de guerra para las que se establece la organización militar— se requiere de los individuos el sacrificio de sus metas y de sus necesidades personales por las necesidades de la crisis nacional, y aceptar la dependencia ascendente. Como hemos señalado antes, ambas organizaciones tienen medios para reforzar esta dependencia. La industria, por otro lado, es el órgano económico de la sociedad, de todos nosotros. Su propósito final es servir al interés común. No existe una fuente sobrehumana de autoridad; no existe una base sólida para esperar que el individuo sacrifique sus metas o necesidades por la organi- zación (excepto posiblemente en condiciones de crisis) y, si así fuera, no existe una forma exitosa para imponer esta expectativa. En una sociedad de libre empresa tal como la nuestra no existe una sanción final que pueda aplicarse para imponer la autoridad gerencial. De hecho, debido a que la dependencia es mutua, las sanciones pueden aplicarse en ambas direccio- nes. La administración puede intentar imponer su autoridad a través de medidas disciplinarias, pero el individuo puede renunciar; ingresar a un sindicato poderoso; recurrir a una variedad de tácticas que influencian la habilidad de los que están arriba de él para satisfacer sus necesidades y Capítulo 2 Métodos de influencia y control [31] MAQUETA 02.indd 31MAQUETA 02.indd 31 12/7/06 15:41:4912/7/06 15:41:49 cumplir sus responsabilidades en la organización. Ellos dependen de él tanto como él depende de ellos. Es fundamental, por lo tanto, para cualquier teoría de organización que la naturaleza de las relaciones de dependencia sea entendida y per- mitida. En el entorno social, económico y político de los Estados Unidos actualmente, la administración de la industria se está volviendo incapaz de depender de la autoridad como el único, o aún el principal método de alcanzar los objetivos organizacionales a través de las personas. Su depen- dencia descendente es demasiado grande para permitir estos medios de control unilaterales. La curva en la Figura 1 es una representación esquemática de la manera en la cual lo apropiado de la autoridad varía probablemente como una función de la dependencia.* Cuando la dependencia en la relación es rela- tivamente completa (como en una economía de esclavos o entre un padre y un hijo pequeño), la autoridad puede utilizarse casi exclusivamente sin miedo a consecuencias negativas. Al otro extremo, cuando la dependencia * Los conceptos de liderazgo situacional desarrollados por Hershey y Blanchard, que incluyen “dirección”, “soporte”, “entrenamiento” y “delegación”, fundadas en esta distinción central entre autoridad y dependencia. (Ver Hershey y Blanchard, Management of Organizational Behavior: Utilizing Human Resources, 5ª. Ed., Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, 1988). [32] El lado humano de las empresas Lo apropiado de la autoridad 100% 0 Dependencia actual de los subordinados en las industrias de Estados Unidos Dependencia completa Dependencia parcial Interdependencia (dependen- cia igual en ambas direcciones) figura 1. MAQUETA 02.indd 32MAQUETA 02.indd 32 12/7/06 15:41:4912/7/06 15:41:49 es aproximadamente igual, la autoridad es inútil como medio de control(considere la relación entre amigos, por ejemplo). Actualmente en la industria de los Estados Unidos, los empleados están en una relación de parcial dependencia. La autoridad como medio de influencia es ciertamente no inútil, pero para muchos fines es menos apropiada que la persuasión o la ayuda profesional. La exclusiva dependen- cia en la autoridad alienta contramedidas, mínimo desempeño, e incluso, abierta rebeldía. La dependencia —como en el caso del adolescente* en la familia— simplemente no es lo suficientemente grande para garantizar sumisión. LA PSICOLOGÍA DE LA DEPENDENCIA Una de las razones por las que estas limitaciones sobre la efectividad de la autoridad no están bien reconocidas como uno esperaría es porque la dependencia involucra reacciones emocionales profundamente arraigadas. Ser dependiente es satisfactorio en algunas formas. Es agradable ser cuida- doso, estar seguro. En otras formas es frustrante. Ser dependiente es estar limitado en la libertad, estar sujeto a las influencias que con frecuencia se perciben como arbitrarias e injustas. De igual manera, la independencia es satisfactoria. Es agradable poder estar parados en nuestros propios pies, tomar nuestras propias decisiones, dirigir nuestra propia vida. Por otro lado, la independencia puede ser ame- nazadora. Uno puede estar demasiado lejos en un atolladero; los riesgos pueden ser aterradores. Estas acciones concomitantes emocionales de dependencia e indepen- dencia son el resultado de una serie de experiencias humanas universales. Cada uno de nosotros nace dentro de una relación de relativamente com- pleta dependencia. Como bebés y niños pequeños no sobreviviríamos a menos de que nos cuiden por completo. El proceso de crecer implica un gradual cambio fuera de este estado de dependencia conforme nos volve- mos capaces de tomar más y más responsabilidades. * Esta analogía con los adolescentes es al mismo tiempo aclaradora y complicada —ilustra bien las dificultades de imponer control, pero tiene la implicación de que los empleados están en un rol comparable. Vea la nota relacionada en la página 56. Capítulo 2 Métodos de influencia y control [33] MAQUETA 02.indd 33MAQUETA 02.indd 33 12/7/06 15:41:5012/7/06 15:41:50 [34] El lado humano de las empresas El producto final, sin embargo, no es la independencia. Ningún indivi- duo en la sociedad es completamente independiente. La interdependencia es una característica central de la sociedad moderna y compleja. En todos los aspectos de la vida dependemos uno del otro para alcanzar nuestras metas. Nosotros no cosechamos nuestros propios alimentos, hacemos nuestra pro- pia ropa, proporcionamos nuestra propia transportación o refugio, o nos educamos a nosotros mismos. Hemos aprendido que como sociedad pode- mos tener más de todo lo que deseamos al especializarnos individualmente. Sin embargo, el precio de la especialización es la dependencia de otros. Crecer y aprender a vivir en este complejo de relaciones interdependien- tes no está libre de conflictos emocionales. Nuestras necesidades emociona- les contrarias y las ansiedades son profundamente influyentes. No importa cómo las resolvemos al crecer, seguimos sensibles cuando nos colocan en una situación que se parece, aunque sea remotamente, a la dependencia de la infancia. Ser un subordinado en una organización significa ser colocado en una relación de dependencia que tiene los suficientes elementos de la primera para ser sensibles y, bajo ciertas condiciones, explosivos. El fin deseable en el proceso de crecimiento es la habilidad de encontrar el equilibrio —tolerar ciertas formas de dependencia sin estar excesiva- mente frustrados, y al mismo tiempo ser autónomos en algunos aspectos sin ansiedad excesiva. Algunos de nosotros nunca aprendemos a tolerar aún una cantidad moderada de dependencia con comodidad. Seguimos siendo rebeldes. Cualquier indicio del ejercicio personal de autoridad sobre nosotros es amenazador. Otros tendemos a ser infelices si estamos dema- siado tiempo solos. Nos gusta apoyarnos en los que están arriba y estar seguros hasta cierto grado de la protección y la seguridad. La variación de estos patrones es, por supuesto, infinita. Cualquier cosa que sea, algunos de nosotros alcanzamos cierto grado de madurez emocional que nos hace capaces de aceptar la dependencia con completa objetividad. Las relaciones dependientes son sensibles. ROLES DE LA RELACIÓN El supuesto de sentido común es que la relación gerencial es esencialmente individual y uniforme. Tendemos a pensar que el jefe es un jefe es un jefe es MAQUETA 02.indd 34MAQUETA 02.indd 34 12/7/06 15:41:5012/7/06 15:41:50 Capítulo 2 Métodos de influencia y control [35] un jefe. Éste no es el caso de cualquier manera. Las circunstancias cambian de una hora a otra y de un día a otro, cuando el administrador emprende diferentes actividades y los métodos de influencia que son adecuados, por consiguiente cambian. Al describir todas las formas de relaciones sociales, tendemos a poner etiquetas que definen sus características más obvias y que asignan a las par- tes roles individuales e inalterables. De ese modo, hablamos del padre, del esposo, del amigo, del administrador. En cada uno de éstos, sin embargo, el individuo ocupa varios roles diferentes a lo largo del tiempo. El padre, por ejemplo, puede en algunos momentos ser el compañero de juego, en otros un maestro, en otros un árbitro y en otros un protector. El compor- tamiento del padre y las formas de influencia que utiliza cambian percep- tiblemente al tiempo que las condiciones demandan diferentes roles. Lo mismo es válido para el administrador. En algunos momentos puede estar en el rol de líder de un grupo de subordinados; en otros puede ser miembro de un grupo de sus iguales. Algunas veces está en el rol de maes- tro, otras puede ser la persona que toma las decisiones, la persona que impone la disciplina, alguien que ayuda, un consultor o simplemente un observador. Cuando ayuda a un subordinado a analizar un problema y decide cómo manejarlo, los métodos que utiliza para influenciar al subor- dinado serán muy diferentes de los que utiliza cuando trata un problema de disciplina. La misma naturaleza de la relación cambia cuando lo hacen las circunstancias. Además, el administrador adopta diferentes roles al tratar con el administrador de otro departamento o con su superior inmediato o con un superior varios niveles arriba en la organización.* El rol gerencial no es uno individual e invariable, sino un complejo de diferentes roles. Ordinariamente nos ajustamos a las cambiantes cir- cunstancias sin un pensamiento consciente, pero un observador detectará cambios importantes en el comportamiento y la actitud, y en el comporta- * Henry Mintzberg, estudiante de doctorado en MIT a principios de la década de los años setenta, amplió su idea en su estudio clásico sobre lo que realmente hacen los administradores (en comparación con los estereotipos de tantos libros de texto sobre administración). (Vea Henry Mintzberg, “The Manager’ Job: Folklore and Fact,” Harvard Business Review, vol. 53, núm. 4, 1978). MAQUETA 02.indd 35MAQUETA 02.indd 35 12/7/06 15:41:5012/7/06 15:41:50 [36] El lado humano de las empresas miento resultante de la otra parte en la relación. Las teorías convencionales de organización no reconocen el significado de la flexibilidad de los roles en la relación gerencial. El grado de flexibilidad en los roles gerenciales, que sería el más adecuado en influenciar el comportamiento, está limitado no sólo por los propios supuestos teóricos y actitudes del administrador, sino por las expectativas de sus subordinados. Ellos también tienden a hacer la suposición de sentido común de que un jefe es un jefe. La posición formal que ocupa el superior en la jerarquía organizacional y el énfasis en la autoridad al tiempo que el método de influencia gerencial dificulta a los subordinados a percibir y respondera un jefe como a un colega o a un consultor. Sólo si el adminis- trador es genuinamente susceptible a los distintos requerimientos de roles y además es explícito acerca del rol que adopta, los subordinados pueden aprender a responder de manera adecuada. Estos últimos algunas veces están considerablemente confundidos cuando un jefe que ha ocupado de manera consistente un rol individual autoritario en todos sus tratos con ellos, de repente se vuelve “participativo” sin hacer explícito su propio intento consciente de cambiar su rol. A pesar de estas dificultades, es claro que las circunstancias de la rela- ción superior-subordinado cambian de forma que demandan considerable flexibilidad del rol. Si aceptamos la hipótesis teórica de que el control adecuado es una función de las condiciones, no podemos ignorar sus implicaciones. Por supuesto, hay momentos en los que el rol de jefe es el único apro- piado. Es necesario algunas veces emitir una orden directa, tomar una acción formal disciplinaria, o despedir a un subordinado de su empleo. Existen otros ejemplos, sin embargo, cuando tendemos innecesariamente a pensar en el rol de jefe como inevitable. Un superior que actúa explíci- tamente como un “árbitro” al resolver un asunto entre subordinados o al decidir sobre un curso de acción entre varias alternativas propuestas es un rol que puede tener diferentes tonos para los subordinados, más que si el superior es inflexible en su rol de jefe. La necesidad de la flexibilidad de roles algunas veces coloca al adminis- trador en una situación imposible. Esto sucede cuando es forzado a ocupar roles incompatibles en relación con otro individuo o grupo. Los programas MAQUETA 02.indd 36MAQUETA 02.indd 36 12/7/06 15:41:5012/7/06 15:41:50 Capítulo 2 Métodos de influencia y control [37] de valoración de desempeño, por ejemplo, con frecuencia requieren que el superior ocupe simultáneamente el rol de juez y el rol de abogado del subordinado. Con frecuencia se requiere de los miembros de los departa- mentos como especialistas, para ofrecer servicio y consejo profesional, y además, como policías aplicando controles gerenciales. Obviamente, las circunstancias que exigen roles incompatibles en el individuo crean tensión y confusión en la relación. Los consiguientes cos- tos para la organización pueden ser substanciales. Tendremos ocasión de examinar estos problemas de la incompatibilidad de roles más adelante en el Capítulo 6 y nuevamente en el Capítulo 12, cuando consideremos las relaciones en la línea de mando. DE COACCIÓN FÍSICA A LA ADAPTACIÓN SELECTIVA Por todas estas razones, parecería que la autoridad es un método de con- trol inadecuado en el cual poner la dependencia exclusiva de la industria de los Estados Unidos actualmente si el propósito de la administración es influenciar en el comportamiento hacia el alcance de los objetivos organi- zacionales. Es obvio que no se debe prescindir de él totalmente. En ciertas circunstancias puede ser esencial, pero para promover la colaboración es cuando más, una muleta débil. A lo largo de la historia han existido dos importantes transiciones con respecto a los medios centrales para controlar el comportamiento humano en entornos organizacionales. La primera fue la transición de fuerza física pura a la dependencia en autoridad formal.* Tomó siglos. Aún ahora ten- demos a deslizarnos de regreso a la dependencia de la fuerza cuando otros intentos de influencia fracasan. La transición está claramente un poco más allá en los Estados Unidos y en Europa Occidental de lo que está en otras partes del mundo. En nivel de las relaciones internacionales, es evidente * En la literatura sobre negociaciones y resolución de disputas se hace una distinción entre la resolución de conflictos con base en el poder, los derechos y los intereses, que se compara con los enfoques de McGregor sobre la transición de la fuerza física a la autoridad de influir. (Vea William, Ury et al., Getting Disputes Resolved, San Francisco: Jossey-Bass, 1988). MAQUETA 02.indd 37MAQUETA 02.indd 37 12/7/06 15:41:5112/7/06 15:41:51 [38] El lado humano de las empresas que tenemos sólo un precario punto de apoyo en la escalera de transición, de la fuerza primitiva a las “más elevadas” formas de influencia. La segunda transición ha estado en proceso por cuando menos un siglo, y tiene sus raíces inmersas en el pasado. Pero está lejos de estar terminada hoy en día. En la política doméstica el autoritarismo es sospechoso; en la crianza de los niños hemos hecho algunos cambios violentos, pero según se reconoce generalmente la exclusiva dependencia en la autoridad crea más problemas de los que resuelve; en las organizaciones religiosas la autoridad tiene menos fuerza de la que antes tuvo; los esposos en nuestra cultura ya no pueden depender de la autoridad para controlar el comportamiento de sus esposas. Una dificultad importante es que no estamos del todo claros sobre hacia dónde estamos tendiendo. Se está volviendo evidente que después del aprendizaje de prueba-y-error esa renuncia no es una antítesis adecuada al autoritarismo, tampoco hay una respuesta en la simple posición de com- promiso a mitad de camino entre los extremos. Sólo si nos podemos liberar de la idea de que estamos limitados a una sola dimensión —ésa de más o menos autoridad— escaparemos de nuestro actual dilema. Existen muchas alternativas a la autoridad, no una. Cada una es apropiada para ciertos fines y bajo ciertas condiciones. La autoridad es perfectamente adecuada como medio para influenciar el comportamiento bajo ciertas circunstancias. No hay nada inherente- mente equivocado o malo acerca de dar una orden o tomar una decisión unilateral. Hay muchas circunstancias, sin embargo, cuando el ejercicio de la autoridad fracasa en alcanzar los resultados deseados. Bajo dichas cir- cunstancias, la solución no está en ejercer más o menos autoridad; consiste en utilizar otros medios de influencia. Si la autoridad es la única herramienta del administrador, no puede esperar alcanzar sus propósitos muy bien, pero no necesariamente tiene que deshacerse de esta herramienta. Habrá momentos en los que la necesitará, cuando otras herramientas no sean adecuadas para sus propósitos. El poder para influenciar en otros no es una función sobre la canti- dad de autoridad que uno puede ejercer. Es más bien, una función sobre la selección adecuada de los medios de influencia que las circunstancias particulares requieren. La teoría de organización convencional nos enseña MAQUETA 02.indd 38MAQUETA 02.indd 38 12/7/06 15:41:5112/7/06 15:41:51 Capítulo 2 Métodos de influencia y control [39] que el poder y la autoridad son de la misma extensión. Consecuentemente, ceder la autoridad es visto como perder el poder para controlar. Ésta es totalmente una concepción errónea. Actualmente tenemos, cuando menos, el conocimiento básico que nos permite discriminar entre varias formas de influencia y reconocer algunas de las condiciones en las cuales cada una es apropiada. Ese conocimiento —aunque esté limitado— tiene importantes implicaciones para la admi- nistración industrial. REFERENCIAS Argyris, Chris, Personality and Organization. Nueva York: Harper & Bro- thers, 1957. Bakke, E. Wight, Bonds of Organization. Nueva York: Harper & Brothers, 1950, Yale Labor and Management Series. Barnard, Chester I., The Functions of the Executive. Cambridge, Mass.: Har- vard University Press, 1938. Boulding, Kenneth E., The Organizational Revolution. Nueva York: Harper & Brothers, 1953. Drucker, Peter F., The New Society. Nueva York: Harper & Brothers, 1950. Drucker, Peter F., The Practice of Management. Nueva York: Harper & Bro- thers, 1954. Haire, Mason (ed.), Modern Organization Theory. Nueva York: John Wiley & Sons, Inc. 1959. Harbison, Frederick y Charles A Myers, Management in the Industrial World. Nueva York: McGraw-Hill Book Company, Inc. 1959. Jacobson, E., W.W. Charters,Jr. y S. Lieberman, “The Use of the Role Concept in the Study of Complex Organizations,” Journal of Social Issues, vol. 7, no. 3, 1951. Metcalf, Henry C., y L. Urwick (eds.), Dynamic Administration: The Collec- ted Papers of Mary Parker Follet. Nueva York: Harper & Brothers, 1942. Simon, Herbert A., Administrative Behavior, 2a. Ed. Nueva York: The Mac- millan Company, 1959. MAQUETA 02.indd 39MAQUETA 02.indd 39 12/7/06 15:41:5112/7/06 15:41:51 [40] El lado humano de las empresas Simon, Herbert A., “Authority,” Research in Industrial Human Relations. Nueva York: Harper & Brothers, 1957. REFERENCIAS SELECCIONADAS PARA LA EDICIÓN ANOTADA Brown, Tom, “The Human Side of Enterprise: Don’t Turn Managers into Executioners!” Apparel Industry, vol. 58, Mayo, 1997. Hershey, P., y K.H. Blanchard, Management of Organizational Behavior: Utilizing Human Resources, 5a. Ed. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice- Hall, 1988. Mintzverg, Henry, “The Manager’s Job: Folklore and Fact,” Harvard Business Review, vol. 53, no. 4, 1978, pp. 49-61. Taylor, Fredrick W., Principles of Scientific Management, Nueva York: Harper & Brothers, 1911. Ury, William, Getting Disputes Resolved, San Francisco: Jossey-Bass, 1988. Weber, Max, The Theory of Social and Economic Organization, Londres: Oxford University Press, 1947. MAQUETA 02.indd 40MAQUETA 02.indd 40 12/7/06 15:41:5112/7/06 15:41:51 Capítulo 2 Métodos de influencia y control [41] PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 2 1. ¿Qué ejemplos puede citar del liderazgo basado en la autoridad y el control? ¿Qué ejemplos de liderazgo basado en la influencia? ¿Qué nota cuando los compara? 2. McGregor identifica muchas formas de influencia que podrían ser utilizadas por los administradores, incluyendo persuasión, consulta y “ayuda” profesional. ¿Esperaría usted que los empleados utilizaran esas mismas formas de influencia en sus tratos con la administración o existen otras formas de influencia que serían relevantes? 3. Examine la Figura 1 en la página 32. ¿Qué información necesi- taría ser recopilada para hacer de ésta la representación real de la relación entre “lo apropiado de la autoridad” y el grado de inter- dependencia? MAQUETA 02.indd 41MAQUETA 02.indd 41 12/7/06 15:41:5212/7/06 15:41:52 MAQUETA 02.indd 42MAQUETA 02.indd 42 12/7/06 15:41:5212/7/06 15:41:52 [43] I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 3 TEORÍA X: LA PERSPECTIVA TRADICIONAL DE LA DIRECCIÓN Y EL CONTROL En el capítulo 3, McGregor nos recuerda de nuevo que “Detrás de cada decisión o acción gerencial están supuestos sobre la naturaleza y el comportamiento humano”. La Teoría X, apunta, se basa en tres supuestos centrales, que son: 1. El ser humano promedio tiene una aversión inherente al trabajo y lo evitará si puede... 2. Debido a esta característica humana de aversión al trabajo, la mayoría de las personas deben ser coercionadas, controladas, diri- gidas, amenazadas con castigo para hacer que realicen un esfuerzo adecuado para alcanzar los objetivos organizacionales... 3. El ser humano promedio prefiere ser dirigido, desea evitar la respon- sabilidad, tiene relativamente poca ambición, desea seguridad por encima de todo. McGregor observa que estos supuestos “casi nunca son expresados tan claramente” y que “bastante jarabe de pico se da al ideal del valor del ser humano promedio”. De hecho, apunta, esta serie de supues- tos de la Teoría X es la que “influencia materialmente la estrategia gerencial en un amplio sector de la Industria Americana”. Mientras reconoce que “estos supuestos no habrían persistido si no hubiera sido por la considerable evidencia para apoyarlos”, también señala que “existen muchos fenómenos fácilmente observables en la industria y en otras partes que no son consistentes con esta perspectiva de la natura- MAQUETA 03.indd 43MAQUETA 03.indd 43 12/7/06 15:42:3112/7/06 15:42:31 [44] El lado humano de las empresas leza humana”. En particular, señala al “crecimiento del conocimiento en las ciencias sociales durante el pasado cuarto de siglo [que] ha hecho posible reformular algunos supuestos sobre la naturaleza y el comportamiento humano en el entorno organizacional”. Refiriéndose a la jerarquía de necesidades de Maslow, por ejemplo, observa que “¡una necesidad satisfecha no es un motivador del comportamiento!”. McGregor también señala que la atención a los supuestos subyacentes es tan importante con respecto al proceso o método de instrumen- tación como lo es a la sustancia: “Lo que algunas veces parecen ser nuevas estrategias —descentralización, administración de objetivos, supervisión consultiva, liderazgo ‘democrático’— son usualmente vino viejo en botellas nuevas porque los procedimientos desarrollados para instrumentarlas se derivan de los mismos supuestos inadecuados sobre la naturaleza humana”. Mientras que las observaciones de McGregor son persuasivas, no era claro entonces y no es claro hoy cuál es la distribución relativa de administradores y trabajadores sosteniendo los supuestos de la Teo- ría X. Vemos muchos casos en donde los administradores —en los sectores público, privado y sin fines de lucro— realizan acciones que parecen arraigadas en una perspectiva del mundo de la Teoría X. La investigación sistemática sobre este tema sería muy bien acogida. MAQUETA 03.indd 44MAQUETA 03.indd 44 12/7/06 15:42:3212/7/06 15:42:32 [45] C A P Í T U L O 3 TEORÍA X: LA PERSPECTIVA TRADICIONAL DE LA DIRECCIÓN Y EL CONTROL Detrás de cada decisión o acción gerencial están los supuestos sobre la naturaleza y el comportamiento humano. Unos cuantos de estos son extraordinariamente dominantes. Están implícitos en la mayoría de la litera- tura de organización y en muchas políticas y prácticas gerenciales actuales: 1. El ser humano promedio tiene una aversión inherente al trabajo y lo evi- tará si puede. Este supuesto tiene raíces profundas. El castigo de Adán y Eva por comer la fruta del Árbol de la Ciencia fue el destierro desde Edén hacia un mundo en donde ellos tendrían que trabajar para vivir. El estrés que la administración pone en la productividad, en el concepto de “un justo día de trabajo”, en los males de la práctica de limitar el rendimiento o duplicar el trabajo y la restricción de producción, en las recompensas de desempeño —mientras que tiene lógica en términos de los objetivos de la empresa— refleja la creencia subyacente de que la administración tiene que contrarrestar la tendencia humana inherente a evitar el trabajo. La evidencia para la exactitud de este supuesto* parecería ser incontrovertible a la mayoría de los administradores. 2. Debido a esta característica humana de aversión al trabajo, la mayoría de las personas deben ser coercionadas, controladas, dirigidas, amenazadas * Hoy en día, este supuesto no parecería incontrovertible, en parte como resultado de la influencia de McGregor. Todavía vemos que el énfasis sobre control e incentivos está arraigado en este supuesto. Ciertamente, el agente principal y otros modelos orientados a incentivos dominan en el creciente y cada vez más influyente campo de la economía organizacional. ������������� MAQUETA 03.indd 45MAQUETA 03.indd 45 12/7/06 15:42:3212/7/06 15:42:32 [46] El lado humano de las empresas con castigo para hacer que realicen un esfuerzo adecuado para alcanzar los objetivos organizacionales... La aversión al trabajo es tan fuerte que incluso la promesa de recom- pensas no es generalmente suficiente para superarla. Las personas aceptarán las recompensas y demandarán continuamente unas más grandes, pero esto por sí solo no producirá el esfuerzo necesario. Solamente la amenaza del castigo logrará la persuasión. La actual corriente de crítica de “las relaciones humanas”, los comenta- rios despectivos acerca de “permisividad” y “democracia” en la industria, la tendencia de algunas empresas hacia centralización tras la ola de descentra- lización de la posguerra —todas estasaseveraciones de los supuestos subya- centes de que las personas sólo trabajarán bajo coerción y control externos. La recesión entre 1957 y 1958 terminó una década de experimentación con el acercamiento gerencial “suave” y este supuesto (que nunca fue aban- donado en realidad) está siendo apoyado abiertamente una vez más. 3. El ser humano promedio prefiere ser dirigido, desea evitar la responsabilidad, tiene relativamente poca ambición, desea seguridad por encima de todo. Este supuesto de “la mediocridad de las masas” casi nunca es expresado tan claramente. De hecho, bastante jarabe de pico se da al ideal del valor del ser humano promedio. Nuestros valores políticos y sociales demandan tales expresiones públicas. No obstante, muchos administradores apoyarán en privado este supuesto, y es fácil verlo reflejado en políticas y prácticas. El paternalismo se ha convertido en una palabra repugnante, pero es sin duda una filosofía gerencial caduca. He sugerido en otras partes el nombre de la Teoría X para esta serie de supuestos. En posteriores capítulos de este libro intentaré mostrar que la Teoría X no es la figura de paja para fines de demolición, sino que es de hecho una teoría que influencia materialmente la estrategia gerencial en un amplio sector de la industria americana actual. Además, los principios de organización que comprenden el volumen de literatura de administra- ción sólo pudieron haberse derivado de supuestos tales como ésos de la Teoría X. Otras creencias sobre la naturaleza humana habrían llevado inevitable- mente a principios organizacionales muy diferentes. MAQUETA 03.indd 46MAQUETA 03.indd 46 12/7/06 15:42:3212/7/06 15:42:32 Capítulo 3 Teoría X: la perspectiva tradicional de la dirección y el control [47] * Este enfoque sobre predicción en el espíritu de la física es un importante subtexto de este libro. Un gerente de recursos humanos entrevistado en 1990 para Strategic Negotiations orgullosamente declaró que “tomamos el acercamiento de Teoría X”. Ésta era una organización que empezaba a salir de una huelga amarga y violenta y, en apariencia, estaba tratando de reparar las relaciones con la fuerza laboral. (Vea Richard Walton et al., Strate- gic Negotiations: A Theory of Change in Labor-Management Relations, Boston: Harvard Business School Press, 1994). La Teoría X proporciona una explicación sobre cierto comportamiento humano en la industria. Estos supuestos no habrían persistido si no hubiera sido por la considerable evidencia para apoyarlos. No obstante, existen muchos fenómenos fácilmente observables en la industria y en otras partes que no son consistentes con esta perspectiva de la naturaleza humana. Dicha situación no es rara. La historia de la ciencia proporciona muchos ejemplos de explicaciones teóricas que persisten por largos periodos, a pesar del hecho que sólo son parcialmente adecuadas. Las leyes de movimiento de Newton son un caso. No fue sino hasta el desarrollo de la teoría de la relatividad durante el presente siglo que inconsistencias y deficiencias importantes en la teoría newtoniana pudieron entenderse y corregirse.* El crecimiento del conocimiento en las ciencias sociales durante este pasado cuarto de siglo ha hecho posible la reformulación de algunos supuestos sobre la naturaleza y el comportamiento humanos en el entorno organizacio- nal que resuelve ciertas inconsistencias inherentes a la Teoría X. Mientras que esta reformulación es, por supuesto, tentativa, proporciona una base mejorada para la predicción y el control del comportamiento humano en la industria. ALGUNOS SUPUESTOS SOBRE LA MOTIVACIÓN En el centro de cualquier teoría de la administración de recursos humanos están los supuestos sobre la motivación humana. Este ha sido un tema confuso porque han habido tantos puntos de vista opuestos, aún entre los MAQUETA 03.indd 47MAQUETA 03.indd 47 12/7/06 15:42:3212/7/06 15:42:32 [48] El lado humano de las empresas científicos sociales. En años recientes, sin embargo, ha existido una con- vergencia de descubrimientos en investigaciones y una creciente aceptación de algunas ideas básicas acerca de la motivación. Estas ideas parecen tener considerable poder. Ayudan a explicar las deficiencias de la Teoría X, así como el sentido limitado en el que es correcto. Adicionalmente, proporcio- nan la base para una teoría de administración completamente distinta. Las siguientes generalizaciones sobre la motivación de alguna forma son muy simplificadas. Si se introdujeran todas las calificaciones que se requerirían para un tratamiento verdaderamente adecuado, los esenciales burdos, que son de particular importancia para la administración, serían poco claros. Estas generalizaciones no tergiversan los hechos, pero ignoran algunas de las complejidades del comportamiento humano, que es relati- vamente poco importante para nuestros propósitos. El hombre es un animal de necesidades —tan pronto como una de sus necesidades es satisfecha, otra aparece en su lugar. Este proceso es intermi- nable. Continúa desde el nacimiento hasta la muerte. El hombre continua- mente hace esfuerzos —trabaja— para satisfacer sus necesidades. Las necesidades humanas se organizan en series de niveles —una jerar- quía de importancia.* En su nivel más bajo, pero preeminente en impor- tancia cuando se frustran, están las necesidades fisiológicas. El hombre vive sólo de pan, cuando no hay pan. A menos que las circunstancias sean fuera de lo común, sus necesidades de amor, de estatus y de reconocimiento son inoperantes cuando su estómago ha estado vacío por un tiempo. Pero cuando come con regularidad y de manera adecuada, el hambre deja de ser una necesidad importante. El hombre saciado sólo tiene hambre en el sentido en el que una botella llena tiene vacío. Lo mismo es válido para las otras necesidades fisiológicas del hombre —descanso, ejercicio, refugio, protección de los elementos. ¡Una necesidad satisfecha no es un motivador del comportamiento! Éste es un hecho de profundo significado. Es un hecho que no es recono- cido en la Teoría X y es, por lo tanto, ignorado en el acercamiento conven- cional a la administración de las personas. Regresaré a esto más adelante. * La jerarquía de Maslow de las necesidades humanas fue una influencia central en McGregor. (Vea Abraham Maslow, “A Theory of Human Motivation,” Psycological Review, vol. 50, pp. 370-396, 1943). MAQUETA 03.indd 48MAQUETA 03.indd 48 12/7/06 15:42:3212/7/06 15:42:32 Capítulo 3 Teoría X: la perspectiva tradicional de la dirección y el control [49] Por ahora, un ejemplo ilustrará el punto. Considere su propia necesidad de aire. Exceptuando cuando se le priva de él, no tiene un efecto motivacional considerable en su comportamiento. Cuando las necesidades fisiológicas están razonablemente satisfechas, las necesidades en el siguiente nivel empiezan a dominar el comporta- miento del hombre —a motivarlo. Éstas son las necesidades de protección, protección contra el peligro, amenaza, privación. Algunas personas se refie- ren a estas necesidades, erróneamente, como necesidades de seguridad. Sin embargo, a menos que el hombre esté en una relación de dependencia, en donde tema a la privación arbitraria, no demanda seguridad. La necesidad es de la “mejor oportunidad posible”. Cuando tiene confianza en esto, el hombre está más dispuesto a aceptar riesgos. Pero cuando se siente amena- zado o dependiente, su mayor necesidad es de protección, de seguridad. El hecho requiere un pequeño énfasis que, debido a que cada empleado industrial está en una relación de parcial dependencia, cuando menos, las necesidades de protección pueden tener considerable importancia. Las acciones arbitrarias de la administración, comportamientos que susciten incertidumbre respecto al continuo empleo o que reflejen favoritismo o discriminación, administración imprevisible de políticas —éstos pueden ser poderosos motivadores para las necesidades de protección en la relaciónde trabajo en todos los niveles desde el trabajador hasta el vicepresidente. Adicionalmente, las necesidades de protección de los administradores son suscitadas con frecuencia por su dependencia hacia abajo o lateralmente. Ésta es una razón importante para el énfasis en las prerrogativas de la admi- nistración y las claras tareas de autoridad. Cuando las necesidades fisiológicas del hombre están satisfechas y no siente temor sobre su bienestar físico, sus necesidades sociales se convierten en importantes motivadores de su comportamiento. Son necesidades como las de pertenencia, de asociación, de aceptación por los compañeros, por dar y recibir amistad y amor.* * Aunque la jerarquía de necesidades de Maslow no fue validada a través de investigación formal, los resultados fueron ampliamente aceptados, en parte debido a los trabajos concurrentes y relacionados que se realizaban en los campos de la psicoterapia y la psicología. Éste era campo de gran interés para McGregor, quien eligió someterse a una psicoterapia en ese momento. MAQUETA 03.indd 49MAQUETA 03.indd 49 12/7/06 15:42:3312/7/06 15:42:33 [50] El lado humano de las empresas La administración sabe hoy en día de la existencia de estas necesidades, pero con frecuencia se asume equivocadamente que éstas representan una amenaza para la organización. Muchos estudios han demostrado que cuanto más cohesivo y unido pueda ser un grupo de trabajo, bajo las condiciones adecuadas, es mucho más efectivo que un número igual de individuos sepa- rados en el logro de las metas organizacionales. Aún así la administración, temiendo la hostilidad de grupo a sus propios objetivos, con frecuencia hace esfuerzos considerables para controlar y dirigir los esfuerzos humanos de formas que sean hostiles a la natural “tendencia de agruparse” de los seres humanos. Cuando las necesidades sociales del hombre —y tal vez sus necesidades de protección también— son así frustradas, se comporta de manera que tiende a derrotar los objetivos organizacionales. Se vuelve reacio, antagónico y poco dispuesto a colaborar. Pero su comportamiento es una consecuencia, no una causa. Sobre las necesidades sociales —en el sentido que usualmente no se convierten en motivadores hasta que las necesidades más bajas están razo- nablemente satisfechas— están las necesidades de mayor importancia para la administración y para el mismo hombre. Éstas son las necesidades egoís- tas, y son de dos tipos: 1. Aquellas que se relacionan con la autoestima propia: necesidades de amor propio y de confianza en sí mismo, de autonomía, de logro, de competencia, de conocimiento. 2. Aquellas que se relacionan con la reputación propia: necesidades de esta- tus, de reconocimiento, de valorización, de merecido respecto de los compañeros. A diferencia de las necesidades más bajas, éstas casi nunca son satisfe- chas; el hombre busca indefinidamente más satisfacción de estas necesida- des una vez que se han convertido en importantes para él. Sin embargo, ellas usualmente no aparecen en ninguna forma importante hasta que las necesidades fisiológicas, de protección y sociales están razonablemente satisfechas. Las excepciones a esta generalización deben ser observadas, en particular bajo circunstancias donde, además de la severa privación de las necesidades fisiológicas, se pisotea la dignidad humana. Las revoluciones MAQUETA 03.indd 50MAQUETA 03.indd 50 12/7/06 15:42:3312/7/06 15:42:33 Capítulo 3 Teoría X: la perspectiva tradicional de la dirección y el control [51] políticas frecuentemente surgen de necesidades sociales y de ego frustradas, así como de las fisiológicas. La típica organización industrial ofrece solamente limitadas oportuni- dades para la satisfacción de las necesidades egoístas a las personas en los niveles más bajos en la jerarquía. Los métodos convencionales para organi- zar el trabajo, en particular en las industrias de producción masiva, ponen poca atención a estos aspectos de la motivación humana. Si las prácticas de la “administración científica” fueran calculadas deliberadamente para frustrar estas necesidades —que por supuesto, no lo son— difícilmente podrían lograr este propósito mejor de lo que lo hacen. Ésta es una clara referencia a Scientific Management de Frederick Taylor, en donde se hicieron afirmaciones como las siguientes: Esta holgazanería o esquividad procede de dos causas. Primera, del instinto y tendencia natural de los hombres a tomarlo con calma, que podría llamarse esquividad natural. Segundo, de un segundo pensa- miento y lógica más intrincados causados por sus relaciones con otros hombres, que podría llamarse esquividad sistemática. Debe señalarse que Taylor asignó la responsabilidad de este compor- tamiento no en el trabajador sino en la administración al fracasar en la adecuada organización del trabajo y no proporcionar los incentivos correctos. En ese sentido, existe también cierto grado de alineación entre Taylor y McGregor. Finalmente —la piedra superior, como era, en la jerarquía— existen necesidades de autorrealización. Éstas son las necesidades para desarro- llar las propias posibilidades, para el continuo autodesarrollo, para ser creativo en el más amplio sentido de ese término. Las condiciones de la vida industrial moderna sólo dan limitadas oportunidades para que estas necesidades humanas relativamente latentes encuentren su expresión. La privación que la mayoría de las personas expe- rimentan respecto de otras necesidades de nivel bajo desvía sus energías en MAQUETA 03.indd 51MAQUETA 03.indd 51 12/7/06 15:42:3312/7/06 15:42:33 [52] El lado humano de las empresas la lucha para satisfacer aquellas necesidades y las necesidades de autorreali- zación permanecen abajo del nivel de conciencia. Ahora, brevemente, unos comentarios generales acerca de la motiva- ción: Reconocemos con bastante facilidad que un hombre que sufre de una deficiencia dietética severa está enfermo. La privación de las necesidades fisiológicas tiene consecuencias de comportamiento. Lo mismo es válido, aunque menos reconocido, para la privación de las necesidades de niveles más altos. El hombre cuyas necesidades de protección, asociación, indepen- dencia o estatus están frustradas, está enfermo. Tanto como aquel que tiene raquitismo. Y su enfermedad tendrá consecuencias de comportamiento. Estaremos equivocados si atribuimos su pasividad, su hostilidad o su nega- tiva a aceptar responsabilidades a su inherente “naturaleza humana”. Estas formas de comportamiento son síntomas de la enfermedad —de la priva- ción de sus necesidades sociales y egoístas. El hombre cuyas necesidades más bajas están satisfechas no está motivado a satisfacer esas necesidades. Para fines prácticos esas ya no existen. (Recuerde mi comentario acerca de su necesidad de aire). La administración con frecuencia se pregunta, “¿Por qué la gente no es más productiva? Pagamos buenos salarios, proporcionamos buenas condicio- nes de trabajo, tenemos excelentes prestaciones y empleo estable. Aún así, la gente no parece dispuesta a hacer más del esfuerzo mínimo”. Es innecesario buscar lejos las razones. La consideración a las recompensas proporcionadas al trabajador para satisfacer sus necesidades a través de su empleo lleva a la interesante con- clusión de que la mayoría de estas recompensas pueden utilizarse para satis- facer sus necesidades sólo cuando deja el trabajo. Los salarios, por ejemplo, no pueden gastarse en el trabajo. La única contribución que pueden hacer para su satisfacción en el trabajo es en términos de las diferencias de estatus que resultan de las diferencias en salarios. (Esto, incidentalmente, es una de las razones por las cuales diferencias pequeñas y aparentemente sin impor- tancia en los tabuladores pueden ser objeto de tanta disputa acalorada. El asunto no es por el dinero, sino por el hecho de que las diferencias de esta- tus que reflejan son de las pocas maneras en que los salarios pueden resultarpara la satisfacción de una necesidad en el lugar mismo de empleo). MAQUETA 03.indd 52MAQUETA 03.indd 52 12/7/06 15:42:3412/7/06 15:42:34 Capítulo 3 Teoría X: la perspectiva tradicional de la dirección y el control [53] La mayoría de las prestaciones —pago por tiempo extra, diferenciales en turnos, vacaciones, prestaciones de salud y médicas, bonos anuales y las utilidades de los planes de compra de acciones o de ganancias comparti- das— producen la satisfacción necesaria sólo cuando el individuo deja el trabajo. Aún éstos, como los salarios, están entre las mejores recompensas que proporciona la administración por el esfuerzo. Por lo tanto, no sor- prende que para muchos de los asalariados el trabajo se percibe como una forma de castigo, que es el precio que hay que pagar por los varios tipos de satisfacciones fuera del trabajo. Hasta el alcance de que ésta es su percep- ción, difícilmente esperaríamos que ellos sufrieran más de este castigo de lo que es necesario.* En las condiciones actuales la administración ha provisto relativamente bien la satisfacción de las necesidades fisiológicas y de protección. El están- dar de vida en nuestro país es alto; las personas no padecen una privación importante de sus necesidades fisiológicas, excepto durante los periodos de desempleo serio. Incluso entonces, la legislación social desarrolló desde los años treinta protecciones para el impacto. Pero el hecho de que la administración haya provisto estas necesida- des fisiológicas y de protección ha cambiado el énfasis motivacional hacia las necesidades sociales y egoístas. A menos que haya oportunidades en el trabajo para satisfacer estas necesidades de alto nivel, las personas estarán privadas; y su comportamiento reflejará esta privación. Bajo dichas condi- ciones, si la administración continua enfocando su atención en las necesi- dades fisiológicas, el mero suministro de recompensas está destinado a ser infructuoso, y la dependencia en la amenaza del castigo será inevitable. Así, uno de los supuestos de la Teoría X parecerá validarse, pero sólo porque hemos equivocado los efectos por las causas. Las personas harán insistentes demandas de más dinero bajo estas condi- ciones. Se vuelve más importante que nunca comprar los bienes materiales * Las implicaciones del largo intervalo entre las varias prestaciones y el momento en el cual son otorgadas es un ejemplo de los puntos documentados de McGregor que parecen obvios, pero que están asociados con el persistente comportamiento de reducción de los administradores. MAQUETA 03.indd 53MAQUETA 03.indd 53 12/7/06 15:42:3412/7/06 15:42:34 [54] El lado humano de las empresas y servicios que puedan dar la satisfacción limitada de las necesidades frus- tradas. Aunque el dinero tiene un valor limitado para satisfacer las nece- sidades de niveles altos, puede convertirse en el enfoque de interés si es el único medio disponible. La teoría de motivación de la “zanahoria y el palo” que va con la Teoría X funciona relativamente bien bajo ciertas circunstancias. El medio para satisfacer las necesidades fisiológicas y de protección del hombre (dentro de límites) puede ser proporcionado o negado por la administración. El empleo en sí mismo es tal medio, y también los salarios, las condiciones de empleo y las prestaciones. Por estos medios el individuo puede ser con- trolado mientras esté luchando por la subsistencia. El hombre tiende a vivir sólo por el pan cuando hay poco pan. Pero la teoría de la “zanahoria y el palo” no funciona una vez que el hombre ha alcanzado un nivel adecuado de subsistencia y está motivado principalmente por necesidades más elevadas. La administración no puede proporcionar a un hombre amor propio, el respeto de sus compañeros, o la satisfacción de las necesidades de realización. Podemos crear condicio- nes tales que lo animen y le posibiliten buscar dichas satisfacciones por sí mismo o podemos frustrarlo al fallar en crear esas condiciones. Pero esta creación de condiciones no es “control” en el sentido usual; no parece ser particularmente un buen estratagema para dirigir el com- portamiento. Así que la administración se encuentra en una posición curiosa. El alto estándar de vida creado por nuestros modernos conoci- mientos de tecnología provee de manera bastante adecuada la satisfac- ción de las necesidades fisiológicas y de protección. La única excepción significativa es en donde las prácticas de administración no han creado confianza en una “buena oportunidad” —y de ese modo en donde las necesidades de protección están frustradas. Sin embargo, al hacer posible la satisfacción de las necesidades de nivel bajo, la administración se priva de la habilidad de utilizar los estratagemas de control sobre los cuales los supuestos convencionales de la Teoría X le han enseñado a depender: recompensas, promesas, incentivos o amenazas y otros estratagemas de coerción. La filosofía de la administración por la dirección y el control —inde- pendientemente si es dura o suave— es inadecuada para motivar porque las MAQUETA 03.indd 54MAQUETA 03.indd 54 12/7/06 15:42:3412/7/06 15:42:34 Capítulo 3 Teoría X: la perspectiva tradicional de la dirección y el control [55] necesidades humanas de las cuales depende este acercamiento son moti- vadores relativamente poco importantes del comportamiento en nuestra sociedad actual. La dirección y el control son de valor limitado en la motivación de las personas cuyas necesidades importantes son sociales y egoístas. Las personas privadas de las oportunidades para satisfacer en el trabajo las necesidades que son importantes para ellos, se comportan exactamente como podríamos predecir —con indolencia, pasividad, poca disposición para aceptar responsabilidad, resistencia al cambio, disposición para seguir al demagogo, demandas irrazonables de beneficios económicos. Parecería que podríamos quedar atrapados en una red tejida por nosotros mismos. La Teoría X explica las consecuencias de una estrategia gerencial par- ticular; no explica ni describe la naturaleza humana aunque lo pretende. Debido a que sus supuestos son innecesariamente limitantes, nos impide ver las posibilidades inherentes en otras estrategias gerenciales. Lo que algu- nas veces parecen ser nuevas estrategias —descentralización, administración por objetivos, supervisón consultiva, liderazgo “democrático”— son usual- mente vino viejo en botellas nuevas porque los procedimientos desarrolla- dos para instrumentarlas se derivan de los mismos supuestos inadecuados sobre la naturaleza humana. La administración es constantemente desilu- sionada con los “nuevos acercamientos” al lado humano de la empresa, ampliamente promocionados y expertamente comercializados. La verda- dera dificultad es que estos nuevos acercamientos no son más que tácticas diferentes —programas, procedimientos, artilugios— con una inalterable estrategia basada en la Teoría X.* En la educación de un niño, se reconoce que las estrategias de los padres para controlar deben ser modificadas de manera progresiva para adaptarse a las capacidades y características cambiantes del individuo humano al desarrollarse desde la infancia a la edad adulta. Hasta cierto alcance la administración industrial reconoce que el adulto humano posee * Como lo señala McGregor, los supuestos están incrustados no sólo en lo que hacemos, sino también en cómo lo hacemos —el proceso de instrumentación debe estar alineado con la estrategia sustantiva. MAQUETA 03.indd 55MAQUETA 03.indd 55 12/7/06 15:42:3412/7/06 15:42:34 [56] El lado humano de las empresas capacidades para el aprendizaje y crecimiento continuos. Piense en las muchas actividades actuales en los campos de entrenamiento y desarro- llo de administración. En su concepción básica de administrar recursos humanos, sin embargo, la administración parece haber concluido que el ser humano promedio está permanentemente detenido en su desarrollo de la adolescencia temprana.La Teoría X está basada en el denomina- dor menos común humano: la “mano” de la fábrica del pasado. Como Chris Argyris lo mostró de manera dramática en su Personality and Orga- nization, las estrategias gerenciales convencionales para la organización, dirección y control de los recursos humanos de la empresa están admira- blemente adecuados a las capacidades y las características de un niño más que de un adulto. Este debate clarifica más los primeros puntos acerca de los adultos y los adolescentes en la página 33. Dése cuenta, sin embargo, de la fuerte respuesta provocada por Fred Stahl, anterior ejecutivo en la Boeing Corporation, quien también trabajó como director ejecutivo de la industria de la Initiative Aerospace Lean de MIT. El Lado Humano de la Empresa de McGregor es una polémica utópica que tuvo el desafortunado efecto de fijar en la mente del público el con- cepto de la administración abusiva e inhumana. ¿Quién exactamente es esta entidad llamada “administración” que supuestamente ha concluido que el ser humano promedio está permanentemente detenido en su desa- rrollo de la adolescencia temprana? ¿Cuántos administradores realmente sostienen estas creencias? En un área limitada —de investigación de administración— ha habido cierto reconocimiento reciente de la necesidad de adaptación selectiva en la estrategia gerencial. Esto, sin embargo, no se ha percibido como un pro- blema único y su implicación más amplia no ha sido reconocida. Como se señaló en este y en el capítulo anterior, los cambios en la población en general —a nivel educacional, actitudes y valores, motivación, grado de dependencia— han creado tanto la oportunidad como la necesidad para MAQUETA 03.indd 56MAQUETA 03.indd 56 12/7/06 15:42:3512/7/06 15:42:35 Capítulo 3 Teoría X: la perspectiva tradicional de la dirección y el control [57] otras formas de adaptación selectiva. Sin embargo, en tanto los supuestos de la Teoría X continúen influenciando a la estrategia gerencial, no podre- mos descubrir, cuando menos utilizar, las posibilidades del ser humano promedio. REFERENCIAS Allen, Louis A., Management and Organization, Nueva York: McGraw-Hill Book Company, Inc. 1958. Bendix, Reinhard, Work and Authority in Industry, Nueva York: John Wiley & Sons, Inc. 1956. Brown, Alvin, Organization of Industry, Englewood Cliffs, N.J.: Prentice- Hall, Inc. 1947. Fayol, Henri, General and Industrial Administration, Nueva York: Pitman Publishing Corporation, 1949. Gouldner, Alvin W., Patterns of Industrial Bureaucracy, Clencoe, Ill.: Free Press, 1954. Koontz, Harold y Cyril O’Donnell, Principles of Management, Nueva York: McGraw-Hill Book Company, Inc., 1955. Maslow, A.H., Motivation and Personality, Nueva York: Harper & Brothers, 1954 Urwick, Lyndall, The Elements of Administration, Nueva York: Harper & Brothers, 1944. Walker, Charles R., Toward the Automatic Factory, New Haven, Conn.: Yale University Press, 1957. Whyte, William F., Money and Motivation. Nueva York: Harper & Bro- thers, 1955. Zaleznik, A., C.R. Christensen y F.J. Roethlisberger, The Motivation, Pro- ductivity, and Satisfaction of Workers: a Prediction Study. Boston: Divi- sion of Research, The Graduate School of Business Administration, Harvard University, 1958. MAQUETA 03.indd 57MAQUETA 03.indd 57 12/7/06 15:42:3512/7/06 15:42:35 [58] El lado humano de las empresas REFERENCIAS SELECCIONADAS PARA LA EDICIÓN ANOTADA Maslow, A., “A Theory of Human Motivation,” Psychological Review, vol. 50, 1943, pp. 370-396. Maslow, A., “Motivation and Personality,” Nueva York: Harper & Broth- ers, 1943. Taylor, F.W., The Principles of Scientific Management, Nueva York: Harper & brothers, 1911, pp. 5-29. Walton, Richard, et al., Strategic Negotiations: A Theory of Change in Labor-Management Relations, Boston: Harvard Business School Press, 1994. PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 3 1. ¿Puede nombrar una situación en un lugar de trabajo en la cual los supuestos de la Teoría X estarían justificados —ya sea en la base de ser más eficaces o por otras razones? Si así es, por favor, explique con detalles. Si no, explique por favor por qué no. 2. McGregor afirma que las iniciativas participativas o consultivas, como la descentralización, la administración por objetivos, super- visión consultiva y el liderazgo “democrático” con frecuencia son imperfectos porque se instrumentan utilizando acercamientos de la Teoría X —autoridad, incentivos, monitoreo, control. ¿Existe alguna situación en la cual un acercamiento de la Teoría X para la instrumentación esté justificado? 3. ¿Están los modelos del mercado competitivo inherentemente basa- dos en los supuestos de la Teoría X? O, ¿es posible prever un sistema de mercados competitivos que esté también arraigado en los supu- estos de la Teoría Y? MAQUETA 03.indd 58MAQUETA 03.indd 58 12/7/06 15:42:3512/7/06 15:42:35 TEORÍA Y: LA INTEGRACIÓN DE METAS INDIVIDUALES Y ORGANIZACIONALES McGregor observa en el capítulo 4 que la administración se ha “esfor- zado exitosamente para dar un tratamiento más equitativo y más gene- roso a sus empleados… proporcionando un ambiente de trabajo en general seguro y agradable, pero ha hecho todas estas cosas sin cambiar su teoría fundamental de administración”. Éste es, por supuesto, el acercamiento a la Teoría X. Él más tarde, rechaza la administración “suave” señalando que esa “abdicación no es una alternativa viable al autoritarismo” y que “hemos aprendido que no hay una correla- ción directa entre la satisfacción del empleado y la productividad”, (una conclusión basada en una serie de estudios conducidos en ese momento en la Ohio State University). En su lugar, McGregor ofrece la Teoría Y, que se basa en estos supuestos: 1. El gasto del esfuerzo físico y mental en el trabajo debe ser tan natural como en el juego o el descanso… 2. El control externo y la amenaza de castigo no son los únicos medios para provocar el esfuerzo hacia los objetivos organizacionales. El hombre ejercerá la autodirección y el autocontrol al servicio de los objetivos con los que se ha comprometido. 3. El compromiso con los objetivos es una función de las recompensas asociadas con sus logros… 4. El ser humano promedio aprende, bajo las condiciones adecuadas, no sólo a aceptar sino buscar responsabilidad… 5. La capacidad para poner un relativamente alto grado de imagi- nación, ingenio y creatividad en la solución de problemas orga- I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 4 [59] MAQUETA 04.indd 59MAQUETA 04.indd 59 12/7/06 15:43:1712/7/06 15:43:17 [60] El lado humano de las empresas nizacionales es ampliamente, no reducidamente, repartida a la población. 6. Bajo las condiciones de la vida industrial moderna, los potenciales intelectuales del ser humano promedio son utilizadas de manera parcial. Basándose en estos supuestos, McGregor observa que “los lími- tes de la colaboración humana en el entorno organizacional no son límites de la naturaleza humana sino del ingenio de la administración a la hora de descubrir cómo aprovechar el potencial que representan sus recursos humanos”. Aun de manera más significativa McGregor afirma que La Teoría X ofrece a la administración una fácil racionalización para el desempeño organizacional ineficiente: se debe a la naturaleza de los recursos humanos con los cuales tenemos que trabajar. La Teoría Y, por el otro lado, sitúa los problemas directamente en el regazo de la admi- nistración. Si los empleados son vagos, indiferentes, poco dispuestos a aceptar responsabilidad, intransigentes, poco creativos y poco dispuestos a colaborar, la Teoría Y implica que las causas están en los métodos de la organización y en el control de la administración. De manera importante, McGregor observa que la organización es seguro que sufra si ignora las “necesidades personales y metas” de la fuerza laboral. McGregor pide “integración”, la cual “demanda que tanto las necesidades de la organizacióncomo las del individuo sean reconocidas”. Durante las últimas dos décadas, un amplio rango de estudios han demostrado la validez de las observaciones de McGregor. Los primeros estudios documentaron los sistemas de trabajo diseñados para pro- mover los altos niveles de compromiso del trabajador y la integración de los principios sociales y técnicos.1 Posteriores estudios documen- 1 Richard Walton, “From Control to Commitment in the Workplace,” Harvard Business Review, Marzo-Abril 1985, pp. 77-84. MAQUETA 04.indd 60MAQUETA 04.indd 60 12/7/06 15:43:1812/7/06 15:43:18 taron las ventajas de desempeño asociadas con paquetes de prácticas participativas e integrales.2 Sin embargo, la mayoría de estos estudios se han enfocado en las prácticas visibles, en lugar de los supuestos subyacentes. Justo como nosotros aún no sabemos suficiente sobre la distribución relativa de los supuestos de la Teoría X en la población 2 En orden cronológico, la erudición en este campo incluye Joel Cutcher-Gershenfeld, “The Impact on Economic Performance of a Transformation in Workplace Relations,” Industrial and Labor Relations Review, vol. 44, no. 2, Enero, 1991, pp. 241-260; Jeffrey B. Arthur, “Effects of Human Resource Systems on Manufacturing Performance and Turnover,” Academy of Management Journal, vol. 37, 1994, pp. 670-687; J.A. Wagner, “Participation’s Effects on Performance and Satisfaction: A Reconsideration of the Evidence,” Academy of Management Review, vol. 19, 1994, pp. 312-330; Mark A. Huselid, “The Impact of Human Resource Management Practices on Turnover, Productivity, and Corporate Financial Performance,” Academy of Management Journal, vol. 38, 1995, pp. 635-670; John Paul Macduffie, “Human Resource Bundles and Manufacturing Performance: Organizational Logic and Flexible Production System in the World Auto Industry,” Industrial and Labor Relations Review, vol. 48, 1995, pp. 197-221; Brin Becker and Barry Gerhart, “The Impact of Human Resource Management on Organizational Performance: Progress and Prospects,” Academy of Management Journal, vol. 39, no. 4, 1996; Frits K. Pil and John Paul MacDuffie, “The Adoption of High Involvement Work Practices,” Industrial Relations, vol. 35, 1996, pp. 423-455; Casey Ichniowski, Thomas A. Kochan, David Levine, Craig Olson y George Strauss, “What Works at Work: Overview and Assessment,” Industrial Relations, vol. 35, no. 3, 1996, pp. 299-333; Casey K. Ichniowski, Katherine Shaw y G. Prennushi, “The Effects of Human Resource Management Practices on Productivity: A Study of Steel Fishing Lines,” American Economic Review, vol. 97, no. 3, 1997, pp. 291-313; Rosemary Batt, “Work Organization, Technology and Performance in Customer Services and Sales,” Industrial and Labor Relations Review, vol. 54, no. 4, 1999, pp. 539-564; Saul Rubinstein, “The Impact of Co-Management on Quality Performance: The Case of Saturn Corporation,” Industrial and Labor Relations Review, vol. 53, no. 1, 2000, p. 197; Eileen Appelbaum, Thomas Bailey, Peter Berg y Arne L. Kalleberg, Manufacturing Advantage: Why High-Performance Work Systems Pay Off, Ithaca, N.Y.: ILR/Cornell University Press, 2002, pp. 779-801. Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [61] MAQUETA 04.indd 61MAQUETA 04.indd 61 12/7/06 15:43:1812/7/06 15:43:18 [62] El lado humano de las empresas trabajadora, tampoco sabíamos suficiente acerca de la distribución relativa de los supuestos de la Teoría Y.3 3 Naresh Khatri, quien se basó en el trabajo de McGregor en su libro del 2002 The Human Dimension of Organizations (Spiro Press), comenta, “A pesar de enormes cantidades de esfuerzo de investigación desde su trabajo, la teoría de administración no ha avanzado mucho. Es tan extraño que (no) existan (muchos) estudios empíricos revisando la Teoría X y la Teoría Y directamente. Puedo pensar en un número de teorías/conceptos que han recibido mucha atención empírica pero que no han agregado mucho al desarrollo de relevantes y válidas teoría y práctica de la administración”. MAQUETA 04.indd 62MAQUETA 04.indd 62 12/7/06 15:43:1812/7/06 15:43:18 [63] C A P Í T U L O 4 TEORÍA Y: LA INTEGRACIÓN DE METAS INDIVIDUALES Y ORGANIZACIONALES Para algunos, el anterior análisis parecerá excesivamente severo. ¿No hemos hecho modificaciones importantes en la administración de los recursos humanos de la industria durante el pasado cuarto de siglo? ¿No hemos reconocido la importancia de las personas y realizado cambios de fundamental importancia en la estrategia gerencial como consecuencia? ¿El desarrollo desde la década de los años veinte, en la administración de personal y relaciones laborales, suma en total nada? No hay duda de que se ha realizado un importante progreso en las últimas dos o tres décadas. Durante este periodo el lado humano de la empresa se ha convertido en una importante preocupación de la admi- nistración. Un enorme número de políticas, programas y prácticas que eran virtualmente desconocidas hace treinta años se han vuelto comunes. El grupo de empleados industriales —sea el trabajador, el profesional o el ejecutivo— ha mejorado a un grado que difícilmente podría haber sido imaginado por sus homólogos de la década de los veinte. La administra- ción ha adoptado en general una serie de valores mucho más humana; se ha esforzado exitosamente por dar un tratamiento más equitativo y más generoso a sus empleados. Se han reducido de manera significativa los apu- ros económicos, eliminado las formas más extremas de la guerra industrial, proporcionando un ambiente de trabajo seguro y agradable en general, pero ha logrado todas estas cosas sin cambiar su teoría fundamental de la admi- nistración. Existen excepciones por aquí y por allá, y son importantes; no obstante, los supuestos de la Teoría X permanecen predominantes a través de nuestra economía. La administración estuvo expuesta a severas presiones durante la Gran Depresión de los treinta. Esta ola de hostilidad pública, la guerra abierta que acompañaba a la sindicalización de las industrias de la producción en ������������� MAQUETA 04.indd 63MAQUETA 04.indd 63 12/7/06 15:43:1812/7/06 15:43:18 [64] El lado humano de las empresas masa, la reacción general contra el autoritarismo, la legislación del New Deal [Nuevo Convenio] ocasionó una gran “oscilación de péndulo”. Sin embargo, los cambios en las políticas y las prácticas que se llevaron a cabo durante esa y la siguiente década fueron principalmente ajustes al cre- ciente poder de la clase obrera organizada y a las presiones de la opinión pública.* Parte del movimiento se alejaba de la administración “dura” y se acer- caba a la “suave”, pero era efímero y por buenas razones. Estaba claro que muchas de las interpretaciones de la estrategia inicial que acompañaban al “acercamiento de relaciones humanas” eran tan ingenuas como aquellas que caracterizaban las primeras etapas de la educación progresista. Ahora hemos descubierto que no hay una respuesta en la simple eliminación del control —esa renuncia no es una alternativa factible para el autori- tarismo. Hemos aprendido que no existe una correlación directa entre la satisfacción y la productividad del empleado. Reconocemos hoy en día que la “democracia industrial” no puede consistir en permitir a todos decidir todo, que la salud industrial no fluye automáticamente por la eliminación del descontento, el desacuerdo o incluso el conflicto abierto. La paz no es sinónimo de salud organizacional; la administración socialmente responsa- ble no tiene los mismos límites que la administración permisiva. Ahora que la administración ha ganado nuevamente su anterior pres- tigio y poder, es obvio que la tendencia hacia la administración “suave” era una reacción temporal y relativamente superficial, más que una modi- ficación general de supuestos fundamentales o estrategia básica. Además, mientras que el progreso realizado durante el último cuarto desiglo es sustancial, ha alcanzado el punto de los rendimientos decrecientes. Las posibilidades tácticas en las estrategias convencionales gerenciales han sido completamente explotadas, y los nuevos desarrollos significativos serán poco probables sin importantes modificaciones en la teoría. * Los límites de sólo cambiar políticas y prácticas sin cambiar supuestos subyacentes se destaca aquí, un tema que fue mucho más desarrollado por Ed Schein en Organizational Culture and Leadership, San Francisco: Jossey-Bass, 1988. MAQUETA 04.indd 64MAQUETA 04.indd 64 12/7/06 15:43:1812/7/06 15:43:18 LOS SUPUESTOS DE LA TEORÍA Y Han tenido lugar pocos grandes avances en la teoría de las ciencias sociales en comparación con las que han ocurrido en las ciencias físicas durante el último medio siglo. No obstante, la acumulación del conocimiento sobre el comportamiento humano en muchos campos especializados ha hecho posible la formulación de un número de generalizaciones que proporcio- nan un modesto inicio para nuevas teorías respecto de la administración de recursos humanos. Algunos de estos supuestos fueron esbozados en la exposición sobre motivación en el Capítulo 3. Otros, que de aquí en ade- lante serán referidos como Teoría Y, son los siguientes: 1. El gasto de esfuerzo físico y mental en el trabajo debe ser tan natural como el juego y el descanso. El ser humano promedio no tiene una aversión inhe- rente al trabajo. Dependiendo en las condiciones controlables, el trabajo puede ser una fuente de satisfacción (y será desempeñado de manera voluntaria) o una fuente de castigo (y será evitado si es posible). 2. El control externo y la amenaza de castigo no son los únicos medios para provocar el esfuerzo hacia los objetivos organizacionales. El hombre ejer- cerá la autodirección y el autocontrol al servicio de los objetivos con los que se ha comprometido. 3. El compromiso con los objetivos es una función de la recompensas aso- ciadas con sus logros.* La más significante de dichas recompensas, por ejemplo, la satisfacción del ego y el desarrollo y logro de las necesi- dades, pueden ser productos directos del esfuerzo dirigidos hacia los objetivos organizacionales. 4. El ser humano promedio aprende, bajo las condiciones adecuadas, no sólo a aceptar sino a buscar la responsabilidad. Evitar la responsabilidad, la falta de ambición y el énfasis en la seguridad son en general las conse- cuencias de experiencia, y no características humanas inherentes. * Un trabajo posterior sobre los “sistemas de trabajo de alto compromiso” ilustra cómo los sistemas de trabajo centrados en estos supuestos pueden ser organizados. (Vea Richard Walton, “From Control to Commitment in the Workplace,” Harvard Business Review, Marzo-Abril 1985). Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [65] MAQUETA 04.indd 65MAQUETA 04.indd 65 12/7/06 15:43:1912/7/06 15:43:19 [66] El lado humano de las empresas 5. La capacidad para poner un relativamente alto grado de imaginación, ingenio y creatividad en la solución de problemas organizacionales es ampliamente, no reducidamente, repartida a la población. 6. Bajo las condiciones de la vida industrial moderna, los potenciales intelec- tuales del ser humano promedio son utilizados de manera parcial. Estos supuestos involucran implicaciones claramente diferentes para la estrategia gerencial de las de la Teoría X. Son dinámicas en lugar de estáti- cas: indican la posibilidad de crecimiento y desarrollo humano; enfatizan la necesidad de adaptación selectiva en lugar de una sola forma absoluta de control. No están enmarcadas en términos de un denominador menor común del obrero en la fábrica, sino en términos de un recurso que tiene posibilidades substanciales. Sobre todo, los supuestos de la Teoría Y señalan el hecho de que los límites de la colaboración humana en el entorno organizacional no son límites de la naturaleza humana sino del ingenio de la administración a la hora de des- cubrir cómo aprovechar el potencial que representan sus recursos humanos. La Teoría X ofrece a la administración una fácil racionalización para el des- empeño organizacional ineficiente: se debe a la naturaleza de los recursos humanos con los cuales tenemos que trabajar. La Teoría Y, por el otro lado, sitúa los problemas directamente en el regazo de la administración. Si los empleados son vagos, indiferentes, poco dispuestos a aceptar responsabili- dad, intransigentes, poco creativos y poco dispuestos a colaborar, la Teoría Y implica que las causas están en los métodos de la organización y en el control de la administración. Al reflexionar en la forma en que un acercamiento de la Teoría Y pone la responsabilidad “directamente en el regazo de la administración”, Larry Nirenberg, socio administrador del First Merchant Group, comentó: Cuando fui contratado en la industria de bienes raíces, me dijeron que, si era lo suficientemente bueno para ser contratado, entonces la respon- sabilidad cambiaba a la administración. Mi jefe en ese entonces dijo MAQUETA 04.indd 66MAQUETA 04.indd 66 12/7/06 15:43:1912/7/06 15:43:19 Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [67] que la primera reacción si algo salía mal no sería culparme a mí, sino asumir que había sido de alguna forma un fracaso de la administra- ción. El resultado fue que yo no miraba por encima de mi hombro con miedo a ser despedido mientras aprendía a hacer mi trabajo. Desafor- tunadamente, el acercamiento cambió cuando la empresa sufrió una compra hostil y mi jefe se fue. Posteriormente, cambié de empleo tam- bién, pero me llevé la lección conmigo. Es algo que siempre digo cuando contrato nuevas personas, y es como manejo mi negocio. Creo que fue central para nuestro éxito. Los supuestos de la Teoría Y no están finalmente validados. No obs- tante, son mucho más consistentes con el conocimiento existente en las ciencias sociales que los supuestos de la Teoría X. Sin duda serán refinados, elaborados, modificados al acumularse más investigaciones, pero es poco probable que sean completamente desmentidos. En la superficie, estos supuestos pueden parecer no particularmente difíciles de aceptar. Llevar sus implicaciones a la práctica, sin embargo, no es fácil. Desafían un buen número de hábitos gerenciales de pensamiento y acción profundamente incrustados. Estos “hábitos de pensamiento y acción” fueron codificados posterior- mente en la literatura de psicología organizacional en modelos menta- les, que (como se señaló antes) fueron ampliamente popularizados por Peter Senge en The Fifth Discipline, Nueva York, Doubleday, 1990. EL PRINCIPIO DE INTEGRACIÓN El principio central de organización de cual deriva de la Teoría X, es el de la dirección y el control a través del ejercicio de la autoridad —que ha sido llamado “el principio escalar”. El principio central del cual deriva la Teoría Y es el de la integración: la creación de las condiciones tales que los miembros de la organización puedan alcanzar mejor sus propias metas al MAQUETA 04.indd 67MAQUETA 04.indd 67 12/7/06 15:43:1912/7/06 15:43:19 [68] El lado humano de las empresas dirigir sus esfuerzos hacia el éxito de la empresa. Estos dos principios tienen implicaciones profundamente diferentes respecto a la tarea de administrar recursos humanos, pero el principio escalar está tan firmemente establecido dentro de las actitudes gerenciales que las implicaciones del principio de integración no son fáciles de percibir. El análisis de integración de Mary Parker Follett es un precursor clave de estos principios. Durante una de las cinco conferencias que dio en 1933 para inaugurar la London School of Economics, afirmó: Existen tres maneras de resolver las diferencias: por dominación, por com- promiso y por integración. La dominación, obviamente, es la victoria de un lado sobre el otro. Ésta usualmente no tiene éxito a la larga[,] debido a que el lado vencidosimplemente esperará su oportunidad para domi- nar. La segunda manera, la del compromiso, entendemos bien, porque ésa es la manera en que resolvemos la mayoría de nuestras controversias —cada lado cede un poco para tener paz. Ambas maneras son poco satis- factorias. Al dominar, sólo uno [de los lados] obtiene lo que quiere; en el compromiso ninguno de los lado obtiene lo que quiere... ¿Existe alguna otra forma de negociar una diferencia? Existe una manera que ahora empieza a ser reconocida cuando menos y algunas veces seguida, la manera de integración... Lo más extraordinario e interesante acerca de esta tercera manera es que significa progreso. Al dominar, usted se queda en donde está. Igualmente, en el compromiso usted negocia con valores no nuevos. Mediante la integración algo nuevo ha resultado, la tercera manera, más allá del “uno u otro”. Alguna vez alguien dijo que el pez descubre el agua al final. El “ambiente psicológico” de la administración industrial —como el agua para el pez— es una parte de la vida organizacional de la que no esta- mos conscientes. Ciertas características de nuestra sociedad, y de la vida organizacional, están tan completamente establecidas, lo impregnan todo, MAQUETA 04.indd 68MAQUETA 04.indd 68 12/7/06 15:43:1912/7/06 15:43:19 Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [69] que no podemos concebir su existencia de otra manera. Como resultado, muchas políticas y prácticas y decisiones y relaciones sólo pueden ser —así parece— lo que son. Entre estas características dominantes de la vida organizacional en los Estados Unidos hoy en día es una actitud gerencial (proviniendo de la Teoría X) hacia la membresía de la organización industrial. Se asume casi sin duda que los requerimientos organizacionales tienen prioridad sobre las necesidades de los miembros individuales.* Básicamente, el acuerdo de empleo es aquél que a cambio de las recompensas ofreci- das, el individuo aceptará dirección y control externo. La misma idea de integración y autocontrol es ajena a nuestra forma de pensar sobre la relación de empleo. La tendencia, por lo tanto, es o rechazarla sin más (como socialista, o anarquista, o inconsistente con la naturaleza humana) o girarla inconscientemente hasta que encaje en las concep- ciones existentes. El concepto de integración y autocontrol conlleva la implicación de que la organización será más efectiva para alcanzar sus objetivos económicos si se hacen ajustes, de manera importante, a las necesidades y metas de sus miembros. A un administrador de distrito en una empresa grande, geográfica- mente descentralizada, le notifican que lo promueven a una posición de nivel de programa en las oficinas centrales. Es una gran promoción con un gran incremento del salario. Su papel en la organización será mucho más poderoso y estará asociado con los ejecutivos importantes de la firma. El grupo de las oficinas centrales que lo seleccionó para este puesto con- sideró cuidadosamente un número de posibles candidatos. Este hombre * La creciente atención actual a los temas trabajo-vida amplía más el alcance de lo que podrían significar las “necesidades de los miembros individuales” de una organización. Vea Mona Harrington, Care and Equality: Inventing a New Family Politics, Nueva York: Knopf, 1999; Joan Williams, Unbending Gender: Why Family and Work Conflict and What to Do about It, Nueva York: Oxford University Press, 2000; and Rhona Rapoport, et al. Beyond Work-Family Balance: Advancing Gender Equity and Workplace Performance, San Francisco: Jossey-Bass, 2002. MAQUETA 04.indd 69MAQUETA 04.indd 69 12/7/06 15:43:2012/7/06 15:43:20 [70] El lado humano de las empresas sobresale entre ellos de una manera que lo hace ser la elección natural. Su desempeño ha estado bajo observación por algún tiempo y no hay duda de que posee las calificaciones necesarias, no sólo para esta vacante sino para un puesto en un nivel más alto. Hay una satisfacción genuina en que tal extraordinario candidato esté disponible. El hombre está consternado. Él no quiere el trabajo. Su meta, tal como la expresa, es ser “el maldito mejor administrador de distrito en la empresa”. Disfruta las asociaciones directas con el personal operativo en el campo, no desea un puesto a nivel de programas. Él y su esposa disfrutan la clase de vida que han creado en una pequeña ciudad y ellos tienen gran aversión tanto por las condiciones de vida como por las obligaciones sociales de la ciudad de las oficinas centrales. Él expresa sus sentimientos tan fuerte como puede, pero se hace caso omiso de sus objeciones. Las necesidades de la organización son tales que su rechazo para aceptar la promoción sería impensable. Sus superiores se dicen que por supuesto cuando se adapte al nuevo empleo, reconocerá que era lo correcto. Así que él hace el cambio. Dos años más tarde, él está en una posición más alta de la organiza- ción en las oficinas centrales de la empresa y hay comentarios acerca de que será probablemente el vicepresidente ejecutivo en poco tiempo. En privado, él expresa una considerable infelicidad e insatisfacción. Él (y su esposa) darían “cualquier cosa” por regresar a la situación que dejaron hace dos años. Dentro del contexto de los supuestos dominantes de la Teoría X, las promociones y transferencias en grandes números se hacen por decisión unilateral. Se da prioridad automáticamente a los requerimientos de la organización y casi sin la menor duda. Si las metas personales del indivi- duo no son consideradas en absoluto, se asume que las recompensas de salario y puesto lo satisfarán. Si un individuo realmente rechaza dicho cambio sin una razón convincente, tal como salud o crisis familiar seria, se consideraría que ha comprometido su futuro por una actitud “egoísta”. Por supuesto es raro que la administración le dé al individuo la oportu- nidad de ser un socio genuino y activo en dicha decisión, aún cuando pueda afectar sus metas personales más importantes. Hasta ahora las impli- caciones que siguen de la Teoría Y son que la organización probablemente MAQUETA 04.indd 70MAQUETA 04.indd 70 12/7/06 15:43:2012/7/06 15:43:20 Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [71] sufrirá si ignora estas necesidades y metas personales. Al hacer decisiones unilaterales respecto de una promoción, la administración fracasa al utilizar sus recursos humanos de la forma más efectiva. El principio de integración demanda que tanto las necesidades de la organización como las del individuo se reconozcan.* Por supuesto, cuando existe un esfuerzo común y sincero para encontrar una solución integral que satisfaga las necesidades del individuo y las de la organiza- ción, es un resultado frecuente. Pero no siempre —y éste es el punto en el cual la Teoría Y empieza a parecer poco realista. Choca de cabeza con las actitudes dominantes asociadas con la administración por dirección y control. Los supuestos de la Teoría Y implican que a menos que la integración se alcance la organización sufrirá. Los de la organización no se logran mejor por la administración unilateral de promociones, porque esta forma de administración por dirección y control no creará el compromiso que haría disponible todos los recursos de los afectados. La menor motiva- ción, el menor grado resultante de la autodirección y el autocontrol son costos que, al sumarse por muchos casos en el tiempo, compensarán más las ganancias obtenidas por las decisiones unilaterales “por el bien de la organización”. En “A Leader Who Listens” por Hannah Beech en la edición del 27 de junio de 2005 de Time, Sun Chao, alcalde de la ciudad china Xuhui y experto en ley constitucional quien ha instituido las reuniones del ayuntamiento sobre una amplia variedad de temas en esta ciudad de más de un millón de personas, comenta: “No debemos confiar en nosotros, aún si tenemos el poder. Debemos escuchar la opiniónde los otros”. * Note que se requiere aún de más investigación para explorar completamente los supuestos que tanto al individuo como a la organización les convendría cuando las necesidades de ambos están integradas. MAQUETA 04.indd 71MAQUETA 04.indd 71 12/7/06 15:43:2012/7/06 15:43:20 [72] El lado humano de las empresas Otro ejemplo tal vez clarificará mucho más las marcadamente diferentes implicaciones de la Teoría X y de la Teoría Y. Puede argumentarse que la administración ya le está dando mucha atención al principio de integración a través de sus esfuerzos en el campo de la educación económica. Muchos millones de dólares y mucho ingenio se han gastado en los intentos de persuadir a los empleados de que su bienestar está íntimamente relacionado con el éxito del sistema de la libre empresa y de sus propias sociedades. La idea de que ellos pueden alcanzar mejor sus propias metas dirigiendo su esfuerzo hacia los objetivos de la organización ha sido explorada, desarrollada y comunicada en todas las formas posibles. ¿No es ésta la evidencia de que la administración está ya comprometida con el principio de integración? La respuesta es un no definitivo. Estos esfuerzos gerenciales, con raras excepciones, reflejan claramente la influencia de los supuestos de la Teoría X. El mensaje central es una exhortación al empleado industrial para que trabaje duro y siga las órdenes a fin de proteger su empleo y su nivel de vida. Mucho se ha logrado, se dice, mediante nuestra forma establecida de dirigir la industria, y mucho más puede lograrse si los empleados se adaptaran a la definición gerencial de lo que se requiere. Detrás de estas exhortaciones está la expectativa de que por supuesto los requerimientos de la organización y su éxito económico deben tener prioridad sobre las necesidades del individuo.* Naturalmente, integración significa trabajar en conjunto por el éxito de la empresa para que todos compartamos las recompensas resultantes. Pero el supuesto implícito de la administración es que trabajar en conjunto significa ajustarse a los requerimientos de la organización de la forma que los percibe la administración. En términos de las percepciones existentes, parece inconcebible que los individuos, buscando sus propias metas, vayan más allá de los fines de la empresa. Por el contrario, esto llevaría a la anarquía, caos, conflictos irreconciliables de interés propio, falta de responsabilidad, incapacidad para tomar decisiones y fracaso en llevar a cabo aquellas que se hicieron. * Ésta es una buena ilustración de traer a la superficie los supuestos subyacentes dirigiendo las acciones gerenciales. MAQUETA 04.indd 72MAQUETA 04.indd 72 12/7/06 15:43:2012/7/06 15:43:20 Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [73] Todas estas consecuencias y otras peores, serían inevitables a menos que se crearan condiciones tales que los miembros de la organización percibie- ran que ellos pueden alcanzar mejor sus propias metas al dirigir sus esfuer- zos hacia el éxito de la empresa. Si los supuestos de la Teoría Y son válidos, la pregunta práctica es si, y hasta qué grado, dichas condiciones pueden ser creadas. A esa pregunta se dirige el balance de este volumen. LA APLICACIÓN DE LA TEORÍA Y En las ciencias físicas existen muchos fenómenos teóricos que no pueden lograrse en la práctica. El cero absoluto y un vacío perfecto son ejem- plos. Otros, como el poder nuclear, avión a reacción y el vuelo humano al espacio, se reconocieron teóricamente posibles antes de ser factibles. Este hecho no hace a una teoría menos útil. Si no fuera por nuestras conviccio- nes teóricas, no estaríamos intentando desarrollar los medios para el vuelo humano al espacio actualmente. De hecho, si no fuera por el desarrollo de la teoría de la ciencia física durante el pasado medio siglo, estaríamos aún dependiendo del caballo y la calesa y de la embarcación de vela para trans- portación. Virtualmente todos los desarrollos tecnológicos significativos esperan la formulación de la teoría relevante. De manera similar, en la administración de los recursos humanos de la industria, los supuestos y las teorías sobre la naturaleza humana en cualquier tiempo dado limitan la innovación. Las posibilidades no están reconocidas, los esfuerzos de innovación no se emprenden, hasta que las concepciones teóricas pongan las bases para ellos. Los supuestos como los de la Teoría X nos permiten concebir ciertas formas posibles de organiza- ción y dirección del esfuerzo humano, pero no otras. Los supuestos como los de la Teoría Y abren un rango de posibilidades para las nuevas políticas y prácticas gerenciales.* Como en el caso del desarrollo de nueva teoría de la ciencia física, algunas de esas posibilidades no son inmediatamente fac- tibles, y otras pueden permanecer inalcanzables para siempre. Pueden ser * En el campo de las negociaciones, el principio de enfocar los intereses subyacentes y las opiniones, en lugar de posturas fijas, es una ilustración paralela de la forma en la cual los acercamientos alternativos pueden abrir o limitar las posibilidades. MAQUETA 04.indd 73MAQUETA 04.indd 73 12/7/06 15:43:2112/7/06 15:43:21 [74] El lado humano de las empresas muy costosas o puede ser que nosotros simplemente no podamos descubrir cómo crear el “equipo” necesario. Hay una evidencia substancial para la afirmación de que las posibili- dades del ser humano promedio están por arriba de las que nosotros nor- malmente realizamos hoy en día en la industria. Si nuestros supuestos son como los de la Teoría X, ni siquiera reconoceríamos la existencia de estos potenciales y no habría razón para dedicar tiempo, esfuerzo o dinero en descubrir cómo realizarlas. Sin embargo, si aceptamos supuestos como los de la Teoría Y, tendríamos el reto de innovar, de descubrir nuevas formas de organizar y dirigir el esfuerzo humano, aún cuando reconocemos que la organización perfecta, como el vacío perfecto, está prácticamente fuera de alcance. Necesitamos no abrumarnos por las dimensiones de la tarea gerencial que implica la Teoría Y. Para estar seguros, la operación de producción en masa en la cual los trabajadores han estado organizados por un sindicato militante y hostil enfrenta a la administración con problemas que parecen, en el presente, insuperables respecto de la aplicación del principio de inte- gración. Pueden pasar décadas antes de que el conocimiento suficiente se haya acumulado para hacer factible dicha aplicación. Las aplicaciones de la Teoría Y tendrán que ser probadas inicialmente en formas más limitadas y en circunstancias más favorables. Sin embargo, un número de aplicacio- nes de la Teoría Y sobre la administración de administradores y profesionales son posibles hoy en día. Dentro de la jerarquía gerencial, los supuestos pueden ser probados y refinados, las técnicas pueden ser inventadas y la destreza adquirida en su uso. Al acumularse el conocimiento, algunos de los problemas de aplicación a nivel del trabajador en las grandes organi- zaciones pueden parecer menos desconcertantes de lo que parecen en el presente. Irónicamente, McGregor encontró que las aplicaciones de la Teoría Y al nivel del trabajador son las más desconcertantes. Aún, ha habido, si acaso, más progreso alrededor de los mecanismos para valorar las ideas y compromisos de la fuerza laboral de primera línea, en las formas de MAQUETA 04.indd 74MAQUETA 04.indd 74 12/7/06 15:43:2112/7/06 15:43:21 Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [75] participación de los trabajadores, círculos de calidad, sistemas de tra- bajo basados en equipo y otros mecanismos similares. Muchas de estas iniciativas han sido correctamente criticadas por fracasar al propor- cionar vías similares para administradores de primera línea y nivel medio —los grupos que pensó McGregor que representarían un reto menor. La perfecta integración de los requerimientosorganizacionales y las metas y necesidades individuales es, por supuesto, no un objetivo realista. Al adoptar este principio, buscamos ese grado de integración en el que el individuo pueda lograr mejor sus metas al dirigir sus esfuerzos hacia el éxito de la organización.* “Mejor” significa que esta alternativa sería más atractiva que las muchas otras que tiene disponibles: indiferencia, irresponsabilidad, mínimo desempeño, hostilidad, sabotaje. Significa que continuamente será alentado a desarrollar y utilizar voluntariamente sus capacidades, su conocimiento, su destreza, su ingenio de forma que con- tribuyan al éxito de la empresa.1 * Éste es un punto clave —McGregor señala que la integración será preferible no por sus méritos inherentes (por muy merecidos que sean), sino que será probablemente preferido a las alternativas que él enlista aquí. 1 Un estudio reciente y altamente importante de las fuentes de satisfacción e insatisfacción en el trabajo entre el personal gerencial y profesional sugiere que estas oportunidades para la “autorrealización” son los requerimientos esenciales para tanto la satisfacción en el trabajo como el alto desempeño. Los investigadores encuentran que “el deseo de los empleados se dividen en dos grupos. Un grupo gira alrededor de la necesidad de desarrollar la ocupación de uno como fuente de crecimiento personal. El segundo grupo opera como una base esencial del primero y está asociado con el trato justo en compensación, supervisión, condiciones de trabajo y prácticas administrativas. El cumplimiento de las necesidades del segundo grupo no motiva altos niveles de satisfacción en el trabajo individual y... para extra desempeño en el trabajo. Todo lo que podemos esperar de la satisfacción [de este segundo grupo de necesidades] es prevenir la insatisfacción y el pobre desempeño en el trabajo”. Frederick Herzberg, Bernard Mausner y Barbara Bloch Snyderman, The Motivation to Work, Nueva York: John Wiley & Sons, Inc., 1959, pp. 114-115. [Itálicas de Joel Cutcher-Gershenfeld]. MAQUETA 04.indd 75MAQUETA 04.indd 75 12/7/06 15:43:2112/7/06 15:43:21 [76] El lado humano de las empresas La aceptación de la Teoría Y no implica abdicación, o administración “suave” o “permisiva”. Como se señaló antes, tales nociones se originan de la aceptación de la autoridad como el único medio de control gerencial y de los intentos para minimizar sus consecuencias negativas. La Teoría Y asume que las personas ejercerán la autodirección y el autocontrol en el logro de los objetivos organizacionales al grado que ellos están comprome- tidos con esos objetivos. Si ese compromiso es chico, sólo un ligero grado de autodirección y autocontrol será probable, y una cantidad substancial de influencia externa será necesaria. Si es grande, muchos controles externos convencionales serán relativamente superfluos y hasta cierto punto contra- producentes. Las políticas y prácticas gerenciales materialmente afectan a este grado de compromiso. La autoridad es un medio inadecuado para obtener el compromiso con los objetivos. Otras formas de influencia —ayudan a lograr la integración, por ejemplo— se requieren para este propósito. La Teoría Y señala la posi- bilidad de disminuir el énfasis en las formas externas de control al grado que el compromiso con los objetivos organizacionales pueda lograrse. Sus supuestos subyacentes enfatizan la capacidad de los seres humanos para el autocontrol y la consecuente posibilidad de una mayor dependencia gerencial en otros medios de influencia. No obstante, está claro que la autoridad es un medio adecuado para el control bajo ciertas circunstancias —en particular en donde los compromisos genuinos con los objetivos no pueden lograrse. Los supuestos de la Teoría Y no niegan lo apropiado de la autoridad, pero sí niegan que sea apropiado para todos los propósitos y bajo todas las circunstancias. Al reflexionar sobre la interdependencia entre las personas y la tec- nología, Larry Prusak, director ejecutivo del Institute for Knowledge Management de IBM y coautor de Working Knowledge: How Organi- zations Manage What They Know, hizo la siguiente observación: Se ha discutido que “el rol más valioso de la tecnología en la administra- ción del conocimiento está extendiendo su alcance y mejorando la veloci- MAQUETA 04.indd 76MAQUETA 04.indd 76 12/7/06 15:43:2212/7/06 15:43:22 Capítulo 4 Teoría Y: la integración de metas individuales y organizacionales [77] dad de la transferencia del conocimiento”. La tecnología de información [TI] es ciertamente muy útil en capturar, almacenar y distribuir conoci- miento estructurado y codificado, por lo tanto, posibilitando su acceso a otros individuos en la organización. Sin embargo, TI juega un rol mucho más limitado en la creación del conocimiento, que es con mucho un pro- ceso social que involucra el intercambio de conocimiento difícil de codifi- car y experiencias personales. También TI, por sí misma, no puede crear un ambiente basado en el conocimiento que promueva usar y compartir el conocimiento. Para optimizar cualquier tecnología, se debe aumentar por la estrategia, el proceso, la cultura y el comportamiento que soporten compartir el conocimiento y el trabajo basado en el conocimiento. Muchas afirmaciones se han hecho a efecto de que hemos adquirido hoy en día la pericia para enfrentar virtualmente cualquier problema tec- nológico que pueda surgir, y que los avances industriales más importantes de la próxima mitad del siglo ocurrirán en el lado humano de la empresa. Dichos avances, sin embargo, son poco probables en tanto la administra- ción continúe organizando, dirigiendo y controlando sus recursos huma- nos en la base de esos supuestos —tácitos o explícitos— como los de la Teoría X. La innovación genuina, en contraste con restaurar y parchar las estrategias gerenciales actuales, requiere primero la aceptación de supuestos menos limitantes sobre la naturaleza de los recursos humanos que busca- mos controlar, y, segundo, la buena disposición para adaptarse selectiva- mente a las implicaciones contenidas en esos nuevos supuestos. La Teoría Y es una invitación a la innovación. REFERENCIAS Brown, J.A.C., The Social Psychology of Industry, Baltimore: Penguin Books, Inc., 1954. Cordiner, Ralph J., New Frontiers for Professional Managers, Nueva York, McGraw-Hill Book Company, Inc. 1956. MAQUETA 04.indd 77MAQUETA 04.indd 77 12/7/06 15:43:2212/7/06 15:43:22 [78] El lado humano de las empresas Dubin, Robert, The World of Work: Industrial Society and Human Relations, Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, Inc. 1958. Friedmann, Georges, Industrial Society: The Emergence of the Human Pro- blems of Automation, Glencoe, Ill.: Free Press, 1955. Herzberg, Frederick, Bernard Mausner y Barbara Bloch Snyderman, The Motivation to Work, Nueva York: John Wiley & Sons, Inc., 1959. Krech, David y Richard S. Crutchfield, The Theory and Problems of Social Psychology, Nueva York: McGraw-Hill Book Company, Inc., 1948. Leavitt, Harold J., Managerial Psychology, Chicago: University of Chicago Press, 1958. McMurry, Robert N., “The Case for Benevolent Autocracy,” Harvard Busi- ness Review, vol. 36, no. 1 (Enero-Febrero), 1958. Rice, A.K., Productivity and Social Organizations: The Ahmedabad Experi- ment, Londres: Tavistock Publications, Ltd., 1958. Stagner, Ross, The Psychology of Industrial Conflict, Nueva York: John Wiley & Sons, Inc., 1956. REFERENCIAS SELECCIONADAS A LA EDICIÓN ANOTADA Fisher, Roger y Ury, William, Getting to Yes: Negotiating Agreements with- out Giving In, Nueva York: Houghton Miffin, 1981. Graham, Pauline (ed.), Mary Parker Follett, Phophet of Management: A Celebration of Writing from the 1920s, Boston: Harvard Business School Press, 1995. Senge, Peter, The Fifth Discipline: The Art and Practice of Learning Orga- nization, Nueva York: Doubleday, 1990. MAQUETA 04.indd 78MAQUETA 04.indd 78 12/7/06 15:43:2212/7/06 15:43:22 Capítulo 4 TeoríaY: la integración de metas individuales y organizacionales [79] PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 4 1. ¿Cuáles son ejemplos de las prácticas gerenciales que reflejan los supuestos de la Teoría Y? Revise todos los seis supuestos centrales de McGregor e indique cuáles supuestos son los más relevantes para una práctica de administración dada. 2. En la integración de objetivos individuales y organizacionales, ¿debe el resultado estar balanceado uniformemente? Si no, ¿qué tan lejos puede inclinarse el balance hacia los objetivos individuales u orga- nizacionales sin que las cosas se vuelvan inestables? 3. ¿Deben la mayoría de las naciones en desarrollo organizar primero el trabajo sobre la base de los supuestos de la Teoría X y luego gradualmente evolucionan hacia los supuestos de la Teoría Y? O, ¿es posible establecer sistemas nuevos de trabajo en las economías en desarrollo alrededor de los supuestos de la Teoría Y desde el principio? MAQUETA 04.indd 79MAQUETA 04.indd 79 12/7/06 15:43:2212/7/06 15:43:22 MAQUETA 04.indd 80MAQUETA 04.indd 80 12/7/06 15:43:2212/7/06 15:43:22 segunda parte LA TEORÍA Y EN PRÁCTICA ������������� MAQUETA 05.indd 81MAQUETA 05.indd 81 12/7/06 17:26:1712/7/06 17:26:17 MAQUETA 05.indd 82MAQUETA 05.indd 82 12/7/06 17:26:1912/7/06 17:26:19 ADMINISTRACIÓN POR INTEGRACIÓN Y AUTOCONTROL Al extenderse en el tema de la integración en el capítulo 5, el enfo- que de McGregor es “crear una situación en la cual un subordinado pueda lograr mejor sus propias metas al dirigir sus esfuerzos hacia los objetivos de la empresa”. Para estos fines, McGregor urge a un diá- logo altamente interactivo entre superiores y subordinados que esté orientado alrededor de: 1. La clarificación de los amplios requerimientos del trabajo. 2. El establecimiento de “objetivos” específicos para un período limi- tado de tiempo. 3. El proceso de administración durante ese período objetivo. 4. La valoración de los resultados. La clave de este proceso es que cada paso no involucra una respuesta impuesta por un superior, sino un diálogo interactivo de tal forma que el subordinado asuma la responsabilidad a cada paso. Como McGre- gor señala respecto de un caso ejemplo de este proceso, “El factor críticamente significativo en estas discusiones no era su contenido, sino la redefinición de los roles que tuvieron lugar”. En este contexto, McGregor señala que “la aceptación de la responsabilidad (para la autodirección y el autocontrol) está correlacionada con el compromiso con los objetivos. El genuino compromiso rara vez se logra cuando los objetivos son impuestos de manera externa”. También rechaza las for- mas simples o la “venta” de un programa de administración orientado [83] I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 5 MAQUETA 05.indd 83MAQUETA 05.indd 83 12/7/06 17:26:1912/7/06 17:26:19 alrededor de estos cuatro pasos. Eso, apunta, “es la forma más segura de impedir el desarrollo de la administración por la integración y el autocontrol”. McGregor agrega, “El administrador que encuentra los supuestos subyacentes de la Teoría Y afines, inventará sus pro- pias tácticas siempre y cuando tenga una concepción de la estrategia involucrada. El administrador cuyos supuestos subyacentes son los de la Teoría X no puede administrar por integración y autocontrol, sin importar las técnicas o formas que se le proporcionen”. La importancia estratégica del entrenamiento como un compo- nente central de la administración y el liderazgo, es hoy materia prima de la prensa de negocios y de un área importante de la investigación organizacional.1 Aunque el enfoque de McGregor en este capítulo es principalmente sobre la fuerza laboral gerencial, una clave caracterís- tica de los sistemas de trabajo de alto desempeño involucra un proceso similar de diálogo, clarificación y entrenamiento de los equipos de primera línea y grupos de trabajo. [84] El lado humano de las empresas 1 Vea, por ejemplo, Arthur X. Deegan, Coaching: A Management Skill for Improving Individual Performance, Reading, Mass.: Addison-Wesley, 1979. MAQUETA 05.indd 84MAQUETA 05.indd 84 12/7/06 17:26:1912/7/06 17:26:19 [85] C A P Í T U L O 5 ADMINISTRACIÓN POR INTEGRACIÓN Y AUTOCONTROL Consideremos en algún detalle una ilustración específica de la opera-ción de una estrategia gerencial basada en la Teoría Y. El concepto de “administración por objetivos” ha recibido una considerable atención en los últimos años, en parte debido a los escritos de Peter Drucker. Sin embargo, la administración por objetivos con frecuencia ha sido interpre- tada de una manera que no conlleva a más que a una nueva serie de tácticas en la estrategia de la administración por dirección y control. La estrategia a ilustrarse en las siguientes páginas es una aplicación de la Teoría Y. Su propósito es alentar la integración, para crear una situación en la cual un subordinado pueda alcanzar mejor sus propias metas al dirigir sus esfuerzos hacia los objetivos de la empresa. Es un intento deliberado para vincular la mejoría en la competencia gerencial con la satisfacción de un ego de mayor nivel y necesidades de autorrealización. Es un caso especial y para nada típico de la concepción convencional de la administración por objetivos. Esta estrategia incluye cuatro pasos o fases:* 1. La clarificación de los amplios requerimientos del trabajo. 2. El establecimiento de “objetivos” específicos para un período limitado de tiempo. 3. El proceso de administración durante ese período objetivo. 4. La valoración de los resultados * El aspecto clave de este modelo es que cada paso es voluntario —la autoridad de posición no es impuesta. ������������� MAQUETA 05.indd 85MAQUETA 05.indd 85 12/7/06 17:26:1912/7/06 17:26:19 [86] El lado humano de las empresas En este capítulo, McGregor ofrece un detallado caso ejemplo de inte- gración y autocontrol. Aquí está un esbozo relacionado de Dennis Dabney, director de relaciones humanas para DTE Energy, quien describe una experiencia personal en una empresa en donde trabajó anteriormente: Nuestro nuevo administrador de planta en la Detroit Plant era muy diferente. Recorría la planta todos los días buscando a los empleados que estuvieran haciendo las cosas correctas y entonces los felicitaba por lo que estaban haciendo. Hizo un trato con los empleados cada trimestre del año. Él establecería las metas y mediciones alrededor del desempeño y luego acordaría en recompensar a los empleados con una celebración si alcanzaban las metas para el trimestre. Después del primer trimestre paramos el trabajo treinta minutos más temprano y teníamos una celebración tipo carnaval —perros calientes, dulces y jue- gos justo en el taller. Nuestros empleados reían, disfrutaban y se diver- tían a lo grande. Pero lo más importante, la producción, la eficiencia y la calidad empezaron a incrementarse. Durante cada celebración trimestral el equipo de la administración planeaba más diversión y actividades —involucrando a la fuerza laboral y a sus familias— con incluso mayores incrementos en el desempeño cada vez. El gerente de planta afirmó que el incremento en el desempeño sólo le costaba a la empresa atención e interés genuinos por los empleados. Pero las noti- cias sobre los gerentes en tanques de agua y la diversión en la planta viajaron a nuestra oficina corporativa. El mensaje regresó diciendo que no podían tener un carnaval en nuestros talleres. El nuevo gerente de planta fue destituido y poco después nuestro desempeño se redujo a los niveles de antes de las celebraciones. Harry Evans es vicepresidente, Servicios al Personal, de una empresa manufacturera con veinte plantas a lo largo de Medio Oeste y el Sur. La empresa es manejada agresivamente y es financieramente exitosa; está cre- ciendo rápidamente a través de la adquisición de pequeñas empresas y el desarrollo de nuevos mercados para sus productos. MAQUETA 05.indd 86MAQUETA 05.indd86 12/7/06 17:26:1912/7/06 17:26:19 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [87] Evans fue traído a la empresa hace tres años por el presidente, quien sintió que las funciones del personal de la organización necesitaban ser reforzadas. Una de las preocupaciones del presidente era el departamento de personal, que había sido como un hijastro desde que la empresa se había establecido a principios de la década de los años cuarenta. Él sentía que la administración necesitaba mucha ayuda y guía con el fin de cumplir con sus responsabilidades en este campo. Tom Harrison ha sido el director de administración de personal por un poco menos de un año. Evans lo seleccionó entre varios candidatos. Aunque no estaba bien entrenado profesionalmente como algunos de sus colegas, parecía prometedor como administrador. Acaba de cumplir cua- renta años y es inteligente, ambicioso, afable, trabajador, con diez años de experiencia en la administración de personal. Después de haber estado en el puesto unos cuantos meses, Evans se formó las siguientes impresiones sobre Harrison: 1. Es demasiado ansioso para dar una buena impresión a la alta admi- nistración y esto interfiere con su desempeño. Él observa con demasiado cuidado para ver de qué lado sopla el viento y recoger sus velas de acuerdo a ello. Acepta incluso la más trivial de las tareas solicitada por cualquier grupo de la alta administración, lo que da muy buena impresión pero ayuda poco a reforzar su función con el personal. No ha hecho nada para cambiar la expectativa más bien ingenua de que la administración del personal puede delegarse al departamento de personal (“Encárgate de los problemas del personal y nosotros manejaremos el negocio”). 2. Harrison en un administrador malo, de alguna forma para sorpresa de Evans, ya que parecía funcionar bien en responsabilidades de supervisión más limitadas. Utiliza a sus subordinados como mensajeros en lugar de como recursos, y está demasiado dispuesto a imponerles sus propias perspectivas prácticas y de sentido común sobre lo que debe hacerse, haciendo caso omiso de su conocimiento profesional especializado. Está ansioso por reorganizar el departamento, asignando responsabilidades claves a hombres como él mismo, quienes tienen experiencia práctica pero limitado entrenamiento profesional. A los ojos de Evans, estas cosas parecieron una concepción inadecuada de la naturaleza del trabajo del personal y el rol apropiado del departamento en la empresa. Reconoció el valor de la aceptación de la administración de MAQUETA 05.indd 87MAQUETA 05.indd 87 12/7/06 17:26:2012/7/06 17:26:20 [88] El lado humano de las empresas la orientación práctica de Harrison, pero sintió que las verdaderas necesida- des de la empresa no serían satisfechas hasta que la administración obtuviese un punto de vista bastante diferente respecto de la función. No estaba en absoluto dispuesto a reemplazar a Harrison, ya que creía que tenía la capaci- dad para un desempeño eficaz, pero reconoció que Harrison no iba a crecer en el puesto sin ayuda. Su estrategia implicaba los cuatro pasos relacionados más adelante. paso 1. determinación de los principales requerimientos del tra- bajo. Evans le sugirió a Harrison que le gustaría que hiciera una reflexión intensiva a la naturaleza de su trabajo a la luz de su experiencia hasta ese momento. Le pidió que hiciera una relación de lo que sentía que eran sus principales responsabilidades, utilizando la descripción del puesto formal en su posesión si lo deseaba, pero sin limitarse a ello. Él dijo, “Me gustaría discutir contigo a cierto grado tu perspectiva sobre tu trabajo después de estar en él los últimos ocho meses”. La lista de requerimientos que Harrison posteriormente trajo para su discusión con Evans era la siguiente: 1. Organización del Departamento. 2. Servicios para la alta administración. a. Concientización de los problemas de la empresa y disposición de programas y políticas para solucionarlos. 3. Productividad del Departamento. a. Administración efectiva de programas y servicios del personal. b. Asignación definitiva de proyectos para el personal con fechas de terminación y seguimiento. c. Valoraciones periódicas del desempeño de los miembros del depar- tamento, con la acción adecuada. 4. Relaciones de campo. a. Suministrar a las unidades de campo consejo, programas adecuados e información. b. Visitas periódicas para asegurar la suficiencia de la unidad del per- sonal de campo. MAQUETA 05.indd 88MAQUETA 05.indd 88 12/7/06 17:26:2012/7/06 17:26:20 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [89] Harrison y Evans mantuvieron varias discusiones largas sobre esta lista de responsabilidades. Evans empezó diciendo, “Tom, te pedí que trajeras a esta reunión una declaración escrita de los requerimientos principales de tu trabajo como tú los ves. Tal vez esperabas que yo definiera tu trabajo por ti, que te dijera qué hacer. Si yo hiciera eso, no sería tu trabajo. Por supuesto, no espero necesariamente coincidir con todo lo que has escrito aquí. Doy por hecho que tenemos un propósito en común: los dos que- remos que el tuyo sea el mejor departamento de personal en cualquier parte”. “La dificultad que probablemente tendremos al discutir tus ideas es, que si estoy en desacuerdo contigo, sentirás que tienes que aceptar lo que digo porque soy tu jefe. Quiero ayudarte a acabar con una lista con la cual ambos quedemos completamente satisfechos, pero no puedo ayudar si tú simplemente defieres a mis ideas o yo si no las expreso por temor a dominarte. Así que trata de pensar en mí como tu colega cuya experiencia y conocimiento están a tu disposición —no como tu jefe. Estoy seguro de que podemos resolver cualquier diferencia que pueda surgir”. En el curso de la discusión Evans sacó sus preocupaciones pero puso un mayor énfasis en animar a Harrison a examinar sus propias ideas de manera crítica. Evans habló muy francamente acerca de las realidades de la situación de la empresa, como él las veía, y discutió su concepción de un rol adecuado para un departamento de personal. Trató de persuadir a Harrison de que su concepción sobre las funciones de personal estaba demasiado limitada y que sus propios subordinados, debido a su entrenamiento y experiencia, podían ayudarlo a llegar a una concepción más adecuada. Harrison tuvo un par de reuniones con su propio personal en el departamento para hablar sobre toda la situación y después de cada una de ellas sostuvo más conversaciones con Evans. El factor críticamente significativo en estas discusiones no era tanto su contenido, sino la redefinición de los roles que tuvieron lugar. Evans tuvo éxito, por su manera más que por sus palabras específicas, en transmitir a Harrison el punto esencial de que él no quería ocupar un rol convencional de jefe, sino más bien, al mayor alcance posible, el rol de consultor que ponía todo su conocimiento y experiencia a la disposición de Harrison MAQUETA 05.indd 89MAQUETA 05.indd 89 12/7/06 17:26:2012/7/06 17:26:20 [90] El lado humano de las empresas con la convicción de que ellos tenían un genuino interés común en que Harrison realizara un extraordinario trabajo. Al empezar a sentirlo y creerlo, toda la percepción de Harrison sobre su propio rol cambió. En lugar de buscar, como hubiera sido natural bajo las circunstancias convencionales, cómo Evans quería que él definiera su trabajo, qué quería Evans que hiciera, qué aprobaría o desaprobaría Evans, Harrison empezó a pensar por sí mismo. Además, con este mayor sentido de libertad sobre su propio rol (y con el estímulo abierto de Evans) empezó a percibir a sus propios subordinados no como “obreros” sino como recur- sos y a utilizarlos así.* El resultado, tan poco realista como pudiera parecer a primera mirada, fue un cambio dramático en la percepción de Harrison de sí mismo y de su trabajo. La verdadera naturaleza del cambio quetuvo lugar durante estas conversaciones con Evans y con sus subordinados se reveló en la declara- ción final de sus responsabilidades como él las percibía ahora: 1. Organización del Departamento. 2. Continua evaluación de las necesidades de la empresa tanto en el corto como en el largo plazo a través de: a. Exploración en el campo. b. Concientización general de los problemas de la administración. c. Exploración de las perspectivas de los miembros del Departamento. d. Conocimiento de las tendencias externas. 3. Ayuda profesional a todos los niveles de la administración. a. Solución de problemas b. Planeación de estrategia * Por el trato de Evans a Harrison de la forma en la cual Harrison podría tratar a otros, esta interacción involucró tanto modelar el comportamiento como una forma particular de reciprocidad. Es un intercambio en el que Harrison puede tomar el mismo acercamiento y pasarlo en su trato con otros. Por supuesto, existe una vasta literatura sobre la reciprocidad. Una buena primera codificación de la literatura sociológica puede encontrarse en Alvin W. Gouldner, “The Norm of Reciprocity: A Preliminary Statement,” American Sociological Review, vol. 25, 1960, pp. 161-178. Éste es también un importante enfoque en la antropología moderna. MAQUETA 05.indd 90MAQUETA 05.indd 90 12/7/06 17:26:2012/7/06 17:26:20 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [91] c. Estudios de investigación. d. Programas y políticas efectivos para el personal. e. Administración eficiente de los servicios. 4. Desarrollo de los miembros del personal. 5. Desarrollo personal. En la nueva investigación publicada en su trabajo “Managing the Employement Relationship: The Role of Managers’ Attachment Beliefs in How Workers are Managed” (MIT, 2005), Diane Burton y Matthew Bidwell se basan en el trabajo de McGregor para documentar las formas en las cuales las creencias de los administradores llegan a moldear el comportamiento de los empleados. Ellos escriben: En este trabajo de gran influencia sobre la Teoría X y la Teoría Y, McGre- gor (1960) expresó que las diferencias en las teorías de los administradores sobre el comportamiento de los trabajadores origina muy diferentes siste- mas de administración... Una larga línea de literatura tanto en sistemas de trabajo en alto desempeño (por ejemplo, Cutcher-Gershenfeld, 1991; McDuffie, 1995; Huselid, 1995; Ichniowski, Prennushi y Shaw, 1997; Becker y Huselid, 1998) como el empoderamiento psicológico (por ejem- plo, Koberg et al, 1999; Liden et ál., 2000; Seibert, 2004) ha examinado la teoría de McGregor en la que la administración participativa podría beneficiar tanto a las empresas como a los trabajadores. Sin embargo, muy pocos trabajos han tratado la perspectiva de McGregor de que las teorías implícitas de los administradores sobre el comportamiento de sus subordi- nados son la clave determinante de la naturaleza de la relación laboral. Investigar las creencias de los administradores sobre el comportamiento de los subordinados tiene la posibilidad de ampliar nuestra comprensión de la relación laboral en dos formas importantes. Primero, puede ayudarnos a movernos más allá de las prácticas formales a la hora de comprender qué es lo que los administradores hacen. Segundo, tiene el potencial de explicar la variación en las prácticas de la administración dentro de las empresas. Proba- mos el impacto de las creencias de los administradores sobre cómo se maneja MAQUETA 05.indd 91MAQUETA 05.indd 91 12/7/06 17:26:2112/7/06 17:26:21 [92] El lado humano de las empresas a los trabajadores a través de una encuesta equiparable de ingenieros y admi- nistradores en una empresa de alta tecnología. Haciendo uso de la extensa investigación cualitativa y la literatura anterior, creamos un grupo de esca- las para medir las creencias de los administradores y probar cómo estas creen- cias afectaban las prácticas que los administradores utilizaban al manejar a los trabajadores y los resultados posteriores para los trabajadores. Encontramos que las creencias apegadas de los administradores directa e indirectamente afectan la satisfacción en el trabajo de los subordinados. Estos descubrimientos, por lo tanto, apoyan la idea de que las creencias de los administradores pueden ser un factor importante al moldear las rela- ciones de empleo para los trabajadores, proporcionando una perspectiva alterna al enfoque actual sobre las prácticas de administración formales de los recursos humanos. Este primer paso en la estrategia gerencial de Evans con Harrison es de ese modo consistente con su compromiso con la Teoría Y. Él cree que Harrison debe tomar la mayor responsabilidad para su propio desarrollo, pero cree que él puede ayudar. Concibe la integración como un proceso activo que inevitablemente implica diferencias de opinión y de argumen- tos. Reconoce la probabilidad de que Harrison pueda aceptar demasiado fácilmente sus perspectivas sin una convicción real, y no desea que esto suceda. Consecuentemente él trata de establecer una relación en la cual Harrison pueda percibirlo como una genuina fuente de ayuda en lugar de un jefe en el sentido convencional. Sabe que el establecimiento de esta rela- ción va a tomar tiempo, pero lo que él considera importante son los resul- tados a largo plazo. Ya que no espera que Harrison se haga con el puesto de la noche a la mañana, está preparado para aceptar una definición del trabajo de Harrison que sea considerablemente menos que perfecta. Tiene confianza de que mejorará en seis meses, cuando conversen nuevamente. Si Harrison va a aprender y crecer en competencia, y si él va a encontrar oportunidades que satisfagan sus necesidades de alto nivel en el proceso, es esencial que encuentre un reto genuino en su trabajo. Esto es poco MAQUETA 05.indd 92MAQUETA 05.indd 92 12/7/06 17:26:2112/7/06 17:26:21 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [93] probable si él define el trabajo como una descripción formal del puesto o por un superior que simplemente le dice lo que quiere que haga. De ese modo, el principio de la integración es importante desde el comienzo. No es necesario aplicarlo para ignorar el trabajo del personal de planeación de la organización. La necesidad de una división lógica de responsabilidades dentro de cualquier organización es obvia. Sin embargo, la descripción de puesto probablemente se convertirá en una camisa de fuerza a menos que sea reconocido como un amplio juego de directrices dentro de las cuales el individuo literalmente hace su propio trabajo. La concepción de un plan para la organización como una serie de “ranuras” predeterminadas en las cuales se coloca a los individuos de forma selectiva niega la idea total de la integración. El proceso involucrado en este paso es similar, aunque más limitado en alcance, al tan acertadamente descrito por Drucker al descubrir “qué negocio en el que estamos”. En el caso de la alta administración que ve a la organización como un todo, ésta es con frecuencia una experiencia muy instructiva. Lo mismo puede ser válido en un entorno limitado como éste, especialmente si el superior puede, hacer algo como lo que hace Evans, al estimular al subordinado a pensar de manera creativa sobre su trabajo. paso 2. establecimiento de los objetivos. Cuando Evans y Harrison terminaron su conversación sobre los principales requerimientos del tra- bajo de Harrison, Evans sugirió que Harrison pensara acerca de algunos objetivos específicos o blancos que él pudiera establecer para sí mismo y su departamento durante los siguientes seis meses. Evans sugirió que pen- sara tanto acerca de mejorar el desempeño total de su unidad como acerca de sus propias metas personales. Le pidió que considerara en términos más amplios qué pasos proponía para alcanzar los objetivos. Evans dijo, “No quiero decirte cómo hacer tu trabajo, pero me gustaría que pensaras cuidadosamente sobre cómo vas a proceder.Tal vez puedo ser de ayuda cuando discutamos tus ideas”. Finalmente, Evans le pidió a Harrison que considerara qué información requeriría y cómo podría obtenerla, a fin de saber al final del período qué tanto éxito había tenido en alcanzar sus obje- tivos. Sugirió que se reunieran para platicar más cuando Harrison hubiera terminado sus reflexiones y planeación. MAQUETA 05.indd 93MAQUETA 05.indd 93 12/7/06 17:26:2112/7/06 17:26:21 [94] El lado humano de las empresas Ésta es la fase de planeación, pero de nuevo el proceso es uno en el cual el subordinado es estimulado para tomar la responsabilidad de su propio desempeño. El proceso convencional es aquél en el que los objetivos están planeados por los niveles más altos e impuestos a los niveles más bajos de la organización. Lo razonable es que sólo los niveles más altos tengan dis- ponible un conocimiento más amplio necesario para la planeación. Hasta cierto punto esto es verdad, pero existe una importante diferencia entre el tipo de planeación en la cual un grupo central determina a detalle qué hará cada división o cada departamento, y ése en el que el grupo central comunica lo que se considera como deseable sobre todos los objetivos y le pide a cada unidad que determine con qué puede contribuir. Incluso cuando los objetivos generales están predeterminados, usual- mente pueden estar limitados a ciertos aspectos del desempeño como las metas de producción, costos y margen de utilidad. Existen otros aspectos que están sujetos a la determinación local, como es, por supuesto, la pla- neación con respecto a los objetivos personales. La consideración teórica importante, derivada de la Teoría Y, es que la aceptación de la responsabilidad (para la autodirección y el autocontrol) está correlacionada con el compromiso con los objetivos. El genuino com- promiso raras veces se logra cuando los objetivos son impuestos de manera externa. La aceptación pasiva es lo más que puede esperarse; indiferencia o resistencia son las consecuencias más probables. Cierto grado de partici- pación mutua en la determinación de los objetivos es un aspecto necesario de la planeación gerencial basada en la Teoría Y. Esto se plasma en las sugerencias de Evans a Harrison. En la exposición sobre los objetivos, el superior nuevamente intenta un rol de ayuda en lugar de uno autoritario. Su principal interés es ayudar al subordi- nado a planear su propio trabajo de tal manera que tanto las metas personales como las organizacionales se alcancen. Mientras que el superior tiene poder de veto en virtud de su puesto, sólo lo ejercerá si es absolutamente necesario. Para estar seguros, los subordinados algunas veces establecerán metas poco realistas, en particular la primera vez que intenten una tarea como ésta. La experiencia indica que el problema usual es que se establecen metas demasiado altas, no demasiado bajas. Mientras que el superior puede, a través de consejo juicioso, ayudar al subordinado a ajustar las MAQUETA 05.indd 94MAQUETA 05.indd 94 12/7/06 17:26:2212/7/06 17:26:22 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [95] metas poco realistas, con frecuencia puede haber mayores ventajas a largo plazo al permitir que el subordinado aprenda por experiencia en lugar de simplemente decirle en dónde su planeación es poco realista o inadecuada. La lista de objetivos que Harrison trajo para discusión con Evans era ésta: 1. Determinación de las necesidades más importantes de la empresa, a corto y largo plazo, mediante: a. Visitas de campo y discusiones con la administración local. b. Exposiciones intensivas con la alta administración. c. Exploración de las perspectivas del personal del departamento. Se prepararía un plan, con asignación de responsabilidades y un iti- nerario. Espero que podamos terminar el estudio en seis meses, pero un informe y planes posteriores probablemente no se terminarán para septiembre. 2. Determinación conjunta con el personal del departamento de los pro- yectos actuales. Esto implicaría una planeación tal como la que estamos haciendo tú y yo. 3. Desarrollo de los miembros del personal del departamento. Los puntos 1 y 2 pueden ser un vehículo para esto. Necesito ayuda para aprender cómo trabajar mejor con mis subordinados y, en particular, sobre cómo eliminar la fricción entre los veteranos y los jóvenes de universidad. 4. Autodesarrollo. a. Me gustaría leer algo para mejorar mi propio pensamiento sobre la administración de personal –o tal vez tomar un curso en la univer- sidad. Me gustaría tu consejo. b. Creo que no he obtenido toda la destreza que necesito como admi- nistrador. Me he enterado de que algunos de mi personal no están MAQUETA 05.indd 95MAQUETA 05.indd 95 12/7/06 17:26:2212/7/06 17:26:22 [96] El lado humano de las empresas contentos conmigo como jefe. Me gustaría hacer algo acerca de esto, pero no estoy seguro de cuál es la mejor manera de proceder. 5. Desarrollo de un buen plan de organización para el departamento. Al trabajar algunos de los proyectos antes señalados, pienso que obten- dré buenas ideas sobre cómo deberíamos estar establecidos como departamento. Ya que la relación de trabajo entre los dos hombres se había estable- cido bastante bien durante sus primeras conversaciones, existía un cómodo “toma y daca” en esta etapa. Evans vio el primer objetivo como uno crucial que podría convertirse en la base de una nueva concepción total del rol del departamento. También sintió que podía ser extremadamente educacional para Harrison siempre que lo emprendiera con sensibilidad y una mente abierta. En consecuencia, pasó varias horas ayudando a Harrison a repensar su estrategia para la determinación de las necesidades de la empresa con respecto al personal de administración. Harrison empezó a ver que este proyecto era un medio por el cual podía trabajar hacia todos los demás objetivos de su lista. Evans tuvo poca dificultad después de las primeras experiencias de Harrison para persuadirlo de involucrar a sus subordinados en el desarrollo de planes para el proyecto. Sugirió que Harrison continuara reuniéndose con él para discutir y evaluar este proceso por un par de meses. Sintió —y lo dijo— que éste podría ser el mejor método para que Harrison empezara a mejorar sus propias habilidades gerenciales. Acordaron que Harrison exploraría posibles programas universitarios durante los siguientes meses para ver si alguno podía satisfacer sus nece- sidades un poco más tarde. Mientras tanto, trabajaron una lista de lectu- ras y un plan para una sesión ocasional en donde Harrison discutiría su lectura. En vista de la naturaleza de la función del personal y los problemas particulares que Harrison enfrentaba, los objetivos no se prestaban para mediciones cuantitativas tal como hubiera sido posible en una operación de producción. No obstante, bajo la tutela de Evans, Harrison trabajó un plan bastante detallado con pasos específicos para ser complementados MAQUETA 05.indd 96MAQUETA 05.indd 96 12/7/06 17:26:2212/7/06 17:26:22 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [97] en seis meses. El interés de Evans era que Harrison tuviera una base para evaluar sus propios logros al final del período. Evans trajo a discusión la cuestión de su relación durante el periodo subsiguiente. Dijo, “No quiero estar en posición de controlarte semana a semana. Éstos son tus planes y tengo plena confianza en que harás todo el esfuerzo necesario para alcanzar tus objetivos. Por otro lado, quiero que te sientas en libertad de buscar ayuda si quieres. Hay formas en las cuales creo que mi experiencia puede serte de utilidad. Supón que lo dejamos en que nos reuniremos a tu iniciativa con la frecuencia que desees, no para que me informes cómo vas, sino para discutir cualquier problema en el que quieras mi ayuda, o cualquier revisión importante a tus planes”. De ese, modo Evans ayudó a Harrison todavía más para percibir elrol que deseaba ocupar como superior, y de ese modo también a clarificar sus propias res- ponsabilidades como subordinado. paso 3. el periodo subsiguiente. Ya que ésta es una estrategia geren- cial más que una técnica personal, el período entre el establecimiento de los objetivos y la evaluación de los logros es tan importante como los dos primeros pasos. Lo que pase durante este período dependerá de las circunstancias únicas. La meta es promover el crecimiento del subordinado, su competencia aumentada, su completa aceptación de la responsabilidad (autodirección y autocontrol), su habilidad para lograr la integración entre los requerimientos organizacionales y sus propias metas personales. En esta situación particular los principales intereses de Evans eran dos: (1) el surgimiento a lo largo de la empresa de una concepción más ade- cuada de la función del personal, y (2) el desarrollo de un departamento competente que proveería liderazgo y ayuda profesional a todos los niveles de la administración respecto a su función. Sintió que, como resultado de los pasos 1 y 2 de su estrategia, Harrison estaba también comprome- tido con estos objetivos. Además, estaba convencido de que el proyecto de Harrison para valorar las necesidades de la empresa en el campo de administración de personal —como era concebido ahora— era un medio altamente promisorio para estos fines. Se advirtió a sí mismo que debería tener cuidado en dos puntos. Primero, no debía esperar que fuera dema- MAQUETA 05.indd 97MAQUETA 05.indd 97 12/7/06 17:26:2312/7/06 17:26:23 [98] El lado humano de las empresas siado y muy rápido. La situación de la empresa no era crítica en ningún sentido y no había necesidad para un programa intensivo. El proyecto de Harrison seguramente que sería una experiencia de aprendizaje valiosa para él y para su personal. Segundo, Evans reconoció que para que se diera un mejor aprendizaje, él tendría que frenar su tendencia natural a meterse y guiar el proyecto. Probablemente Harrison cometería errores en su nivel actual de sofisti- cación, sin darse cuenta posiblemente del alcance total de la tarea. No obstante, Evans decidió que se ganaría más si limitaba su influencia a esas ocasiones cuando Harrison buscara su ayuda. Esto es lo que hizo. Su confianza en Harrison se confirmó justificada. Él y su personal emprendieron el proyecto con más ingenio y sensibi- lidad de lo que Evans se habría imaginado posible y empezó bastante rápido a comprender las verdaderas dimensiones del problema. Harrison llegó un día para decirle que habían decidido extender sus exploraciones para incluir visitas a varios centros universitarios a fin de aprovechar el punto de vista de algunas académicos de primera categoría. También pla- nearon contrastar algunas de sus ideas con la experiencia de varias otras empresas. Después de esta exposición, y la evidencia que arrojó respecto de la expansión de los horizontes intelectuales de Harrison, y del uso que él estaba haciendo de los recursos representados por sus subordinados, Evans dejó de preocuparse. Los sacaría de apuros si se metiesen en problemas, pero anticipaba que no sería necesario. paso 4. autoevaluación. A finales de agosto, Harrison le recordó a Evans (¡no al revés!) que habían pasado los seis meses. “¿Cuándo quie- res el informe?”, fue su pregunta. Evans respondió que no se requería un informe, pero sí la propia evaluación de Harrison sobre lo que había logrado con respecto a las metas que había establecido seis meses antes. Evans dijo, “Esto te puede dar la base para la planeación de los próximos seis meses”. Una semana después Harrison trajo las siguientes notas para discusión con Evans. MAQUETA 05.indd 98MAQUETA 05.indd 98 12/7/06 17:26:2312/7/06 17:26:23 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [99] Evaluación, 1 de septiembre 1. Determinación de las necesidades más importantes de la empresa: a. El trabajo de campo está terminado. b. Mi personal y yo estamos trabajando en una propuesta que impli- cará una concepción nueva de la administración del personal en esta empresa. Estamos trabajando en un borrador para exponértelo en treinta días, y queremos que te tomes un día completo para dejar- nos presentarte nuestras recomendaciones y propuestas. c. Los resultados de nuestro trabajo nos muestran que tenemos una tarea educacional que hacer con la alta administración y quiero incluir un plan sobre este tema en mi siguiente serie de objetivos. 2. Determinación conjunta de los proyectos actuales con el personal. Ahora estoy llevando a cabo una serie de reuniones para fijar objetivos con el personal de mi departamento como una unidad, en la cual estamos estableciendo nuestros planes para el próximo año. Todos los proyectos importantes —individuales o de grupo— se discuten aquí en detalle. A estas reuniones departamentales les seguirán las sesiones de planeación individuales. 3. Desarrollo de los miembros del personal del departamento. a. El proyecto más importante que estamos realizando ha cambiado mis ideas sobre varios de mis subordinados. Estoy aprendiendo cómo trabajar con ellos, y está claro que ellos están creciendo. Nuestra pre- sentación para el próximo mes te mostrará lo que quiero decir. b. He apreciado lo mucho que tu acercamiento a la fijación de metas ha ayudado a mi departamento e intento utilizarlo con cada uno de mis subordinados. También pienso que la planeación departamen- tal mencionada antes en el numero 2 es una herramienta departa- mental. He estado hablando con algunas personas de la empresa B _______________ que hacen esto y estoy muy entusiasmado sobre sus posibilidades en nuestra propia empresa. 4. Autodesarrollo. Todo lo que puedo decir es que he aprendido más en los últimos seis meses que en los pasados cinco años. MAQUETA 05.indd 99MAQUETA 05.indd 99 12/7/06 17:26:2312/7/06 17:26:23 [100] El lado humano de las empresas 5. Organización departamental. No he hecho nada acerca de esto. No parece muy importante en este momento. Parece que podemos planear muy bien nuestro trabajo como departamento sin desarrollar un sistema nuevo. Tal vez necesita- remos regresar a esto durante los siguientes seis meses, pero hay cosas más importantes que hacer primero. 6. Comentarios generales. Me calificaría considerablemente más bajo de lo que lo hubiera hecho hace seis meses en términos de qué tan bien estoy cumpliendo las responsabilidades de mi trabajo. Me va a tomar un par de años estar a la altura de lo que tienes derecho a esperar de la persona en este lugar, pero creo que puedo hacerlo. La conversación sobre esta autoevaluación siguió a considerable detalle. Evans sintió que Harrison había adquirido una pequeña percepción de sus propias fortalezas y debilidades, y ellos podían conversar objetivamente sobre dónde necesitaba mejorar aún más su competencia. Harrison, por ejemplo, abrió el problema completo de su actitud de adulador al tratar con la alta administración y señaló que sus entrevistas de exploración con algunas de estas personas había resultado en una confianza en sí mismo aumentada. Dijo, “Creo que tal vez puedo aprender a defender mejor mis ideas en el futuro. Tú me has ayudado a darme cuenta de que puedo pensar por mí mismo y que me puedo defender en una discusión”. Acordaron posponer la exposición de Harrison de los planes para los siguientes seis meses hasta la sesión de un día en la cual Evans se reuniría con todo el departamento. “Entonces”, dijo Harrison, “quiero hablar con- tigo sobre una nueva exposición de mis responsabilidades en la cual estoy trabajando”. ESTRATEGIAS GERENCIALES CONTRA TÉCNICAS PERSONALES El punto más importante respecto a la administración por integración y autocontrol es que es una estrategia —una forma de administrar personas. MAQUETA 05.indd 100MAQUETA 05.indd 100 12/7/06 17:26:2312/7/06 17:26:23 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [101]Las tácticas se elaboran a la luz de las circunstancias. Las formas y los procedimientos tienen relativamente muy poco valor. Enfatizo este punto porque ha sido mi experiencia frecuente, desde que algunos de mis colegas empezamos a hablar públicamente acerca de la fijación de objetivos, pedir a la gente que envíe o me traiga formas (con frecuencia con el encabezado “autoevaluación”) con la petición de que les diga si “esto está bien” como un medio de instalar un nuevo programa. “Vender” a la administración un programa de fijación de metas y pro- porcionar formas y procedimientos estandarizados, es la forma más segura de impedir el desarrollo de la administración por la integración y el auto- control. El administrador que encuentra los supuestos subyacentes de la Teoría Y afines inventará sus propias tácticas siempre y cuando tenga una concepción de la estrategia involucrada. El administrador cuyos supuestos subyacentes sean los de la Teoría X no podrá administrar por integración y autocontrol sin importar las técnicas o formas que se le proporcionen. La crítica de McGregor a las “formas” cuyo propósito es forzar a las personas a seguir un acercamiento constructivo es convincente. Sin embargo, éste fracasa al anticipar el rol importante de estandarización como una base necesaria para una mejoría continua. Éste se ubica en el centro de Six Sigma y otras iniciativas de cambio de sistemas relacio- nados. Debe señalarse, sin embargo, que el poder de estandarización se logra sólo cuando se conduce sobre una base voluntaria por la fuerza laboral de primera línea. (Vea W. Edwards Deming, Out of Crisis, Cambridge, Mass.: MIT Press, 1986 y Maasaki Imai, Kaizen: The Key to Japan’s Competitive Success, Nueva York: McGraw-Hill, 1986). Si el personal del departamento está interesado en los valores potenciales de la fijación de objetivos, el acercamiento será idear medios para lograr que la administración examine sus supuestos, para considerar las consecuencias de sus estrategias actuales y para compararlas con otras. Las herramientas para construir esta filosofía gerencial son actitudes y creencias sobre las per- sonas y sobre el rol gerencial, no manuales y formas. MAQUETA 05.indd 101MAQUETA 05.indd 101 12/7/06 17:26:2412/7/06 17:26:24 [102] El lado humano de las empresas Con frecuencia tal desarrollo de la administración por integración y autocontrol empieza con un individuo que desarrolla su propia estrategia y descubre su valor. Pronto, sus subordinados están siguiendo su ejemplo y en poco tiempo otros alrededor de él están haciendo preguntas y conside- rando la manera de su propia aplicación de la idea. Si los pasos iniciales los toma un administrador hacia la parte superior de la organización, el creci- miento de la idea puede ser más rápido, pero el proceso puede empezar en cualquier parte. Un interés empieza a mostrarse por otros, el personal con frecuencia enfrentará el problema de persuadir a la administración de que esto no es una treta nueva y de esquivar las peticiones por la maquinaria formal que es visto con frecuencia como el único requerimiento para un nuevo programa de personal. John Lubans, experto en administración de bibliotecas, escribió en su columna “On Managing” para LA&M Journal “She Took Everything but the Blame: The Bad Boss is Back” (Verano, 2002): En uno de mis talleres les di a los participantes un autoexamen sobre la “Teoría X” y la “Teoría Y”. Los participantes toman el examen dos veces, para ver cómo supervisan a los otros y para ver cómo ellos quieren ser supervisados. Luego los participantes se acomodan en el salón por sus calificaciones de acuerdo a su forma de supervisión. Usualmente hay una distribución amplia de X extrema a Y extrema. Ellos se reacomodaron —esta vez de acuerdo a cómo quieren ser super- visados. Usualmente hay un cambio total hacia el lado de la Teoría Y del salón. Aquéllos con una fuerte inclinación en la Teoría X en la supervisión de otros se encuentran preguntándose: “¿Por qué soy el jefe que no me gustaría tener?”. Los administradores que han emprendido la administración por inte- gración y autocontrol informan que la estrategia consume mucho tiempo. Los roles no pueden clarificarse, los acuerdos mutuos respecto de las res- ponsabilidades del trabajo del subordinado no pueden lograrse en unos MAQUETA 05.indd 102MAQUETA 05.indd 102 12/7/06 17:26:2412/7/06 17:26:24 Capítulo 5 Administración por integración y autocontrol [103] minutos, ni los objetivos adecuado pueden establecerse sin una buena cantidad de exposiciones. Es más rápido entregar al subordinado la des- cripción del puesto e informarle los objetivos para el siguiente período. Sin embargo, si la estrategia se percibe como una forma de administración que requiere menos vigilancia a los subordinados y que es acompañada por el crecimiento en la competencia gerencial, el gasto de tiempo será aceptado como natural. Este acercamiento no agrega una serie nueva de deberes encima de la existente carga gerencial. Es más bien una forma diferente de cumplir con sus responsabilidades existentes —de “manejar el trabajo”. Aún no conozco al administrador que haya hecho uso efectivo de esta estrategia gerencial que sea crítico del tiempo requerido. Varios han dicho “Si éste no es el trabajo principal del administrador ¿cuál es?”. REFERENCIAS SELECCIONADAS PARA LA EDICIÓN ANOTADA W. Edwards Deming, Out of Crisis, Cambridge, Mass.: MIT Press, 1986. Imai, Maasaki, Kaisen: The Key to Japan’s Competitive Success, Nuva York: McGraw-Hill, 1986. MAQUETA 05.indd 103MAQUETA 05.indd 103 12/7/06 17:26:2412/7/06 17:26:24 [104] El lado humano de las empresas PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 5 1. ¿De qué forma la administración del establecimiento de metas es diferente cuando las metas son impuestas en comparación a cuando las metas se logran a través del diálogo mutuo? ¿Existen situaciones en las cuales el diálogo mutuo simplemente no es posible? 2. Analice el caso ejemplo en el capítulo respecto a “Harry Evans” y “Tom Harrison”. ¿Qué formas de influencia se involucran? ¿Existen otras formas de poder incrustadas en este caso ejemplo? 3. Al discutir los programas estructurados para la fijación de metas, McGregor afirma que el “administrador cuyos supuestos subyacen- tes son los de la Teoría X no puede administrar por integración y autocontrol, sin importar qué técnicas o formas le son proporcio- nadas”. ¿Significa esto que debemos dejar de esperar algo de estos administradores? Si no, ¿qué recomendaría? MAQUETA 05.indd 104MAQUETA 05.indd 104 12/7/06 17:26:2412/7/06 17:26:24 CRÍTICA A LA EVALUACIÓN DEL DESEMPEÑO Al principio del capítulo 6, McGregor señala que la evaluación de desempeño no es solamente una técnica de administración de per- sonal. “En donde se utiliza para fines administrativos”, observa, “se convierte en parte de una estrategia gerencial”. Agrega que la lógica implícita es aquella que “con el propósito de que las personas dirijan sus esfuerzos hacia los objetivos organizacionales, la administración debe decirles qué hacer, juzgar qué tan bien lo han hecho, y recom- pensar o castigar en consecuencia”. Enfocándose en los supuestos sub- yacentes, McGregor también señala que “los programas de evaluación están diseñados no sólo para proporcionar más control sistemático del comportamiento de los subordinados, sino también para controlar el comportamiento de los superiores”. “Las descripciones de puestos”, observa McGregor, “con frecuencia no producen la claridad de com- prensión para la cual fueron diseñadas para suministrar”. Entra en detalles explicando que “los valores principales de las descripciones de puesto son (1) satisfacer las necesidades de orden y sistematización de los planificadores de la organización, y (2) proporcionar la promesa a la alta administración de que todos tienen un pedazo de papel que les dice lo que tienen que hacer. El peligro es que ambos grupos cometanel error de suponer que las descripciones representan una realidad”. Al apuntar que estos métodos de control “no son particularmente ade- cuados para controlar el comportamiento humano en el marco de la industria actual”, McGregor concluye que “el que estos procedimien- tos funcionen en absoluto parece ser algún tributo a la adaptabilidad de los seres humanos”. I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 6 [105] MAQUETA 06.indd 105MAQUETA 06.indd 105 12/7/06 15:44:4912/7/06 15:44:49 [106] El lado humano de las empresas El Doctor Deming enlistó la evaluación de desempeño como uno de sus doce pecados capitales por las razones precisas articuladas por Douglas McGregor. No obstante, la mayoría de las organizaciones grandes y medianas tienen sistemas de evaluación de desempeño, que son rediseñados regularmente con la ayuda de un gran número de con- sultores. Douglas McGregor no sería más paciente con el estado actual de estos asuntos que el Dr. Deming (quien era brutal en sus críticas). Después de una década de trabajar con el Dr. Deming en sistemas de trabajo, donde las evaluaciones de desempeño fueron eliminadas y se establecieron mecanismos más integrales para retroalimentación, planeación de carrera y otros asuntos, Mary Jenkins se asoció con Thomas Coens para escribir Abolishing Performance Appraisals: Why They Backfire and What to Do Instead, que es un tratamiento tan largo como un libro sobre los temas publicados por McGregor en 1960. Aunque los límites de la evaluación de desempeño son claros, como lo son la viabilidad de métodos alternativos para retroalimen- tación personal y planeación de carrera, aún existe la necesidad de comprender mejor el rol de los valores y supuestos centrales en estos procesos de desarrollo personal. Si se persuade a una organización de que los supuestos de la Teoría X necesitan desafiarse y que los supues- tos de la Teoría Y u otros relacionados necesitan promoverse, ¿cuáles son los mejores mecanismos para hacerlo (sin recrear las formas y los procedimientos de tretas, que con toda razón criticaba McGregor)? MAQUETA 06.indd 106MAQUETA 06.indd 106 12/7/06 15:44:5012/7/06 15:44:50 [107] C A P Í T U L O 6 UNA CRÍTICA A LA EVALUACIÓN DE DESEMPEÑO Sería ilustrativo contrastar la estrategia de administración por integra-ción y autocontrol con uno más familiar utilizando evaluaciones de desempeño. La evaluación de desempeño es con frecuencia considerada simplemente como una técnica de administración de personal, pero en donde se utiliza para fines administrativos se convierte en parte de una estrategia gerencial, la lógica implícita es aquélla que con el objetivo de que las personas dirijan sus esfuerzos hacia los objetivos organizacionales, la administración debe decirles qué hacer, juzgar qué tan bien lo han hecho y recompensar o castigar en consecuencia. Esta estrategia varía en detalles de compañía a compañía, pero en general, incluye los siguientes pasos: 1. Una descripción del puesto formal, preparada con frecuencia por gru- pos de personal, que explica en detalle las responsabilidades del puesto, determina los límites de autoridad y, de ese modo, proporciona a cada individuo una clara imagen de lo que se supone debe hacer. 2. Dirección y control día tras día por el superior dentro de los límites de una descripción de puesto formal. El superior asigna las tareas, supervisa su desempeño y, por supuesto, se espera que otorgue reco- nocimiento por un buen desempeño y crítica por uno pobre, corrija los errores y resuelva las dificultades en la operación día tras día. 3. Un resumen formal y periódico del desempeño del subordinado por un superior, utilizando alguna forma de calificación estandarizada. Por ejemplo, la calificación incluirá las opiniones respecto a la cantidad y la calidad del trabajo del subordinado; sus actitudes hacia el trabajo y hacia la empresa (lealtad, cooperación, etc.,); tales características de personalidad como su habilidad para llevarse bien con los otros, sus opiniones y sus reacciones bajo estrés; y opiniones generales de su “potencial” y su buena disposición ante la promoción. ������������� MAQUETA 06.indd 107MAQUETA 06.indd 107 12/7/06 15:44:5012/7/06 15:44:50 [108] El lado humano de las empresas 4. Una sesión en la cual el superior le comunica sus opiniones al subor- dinado, comenta la razón de ellas y aconseja al subordinado sobre las cosas en las que necesita mejorar. 5. El uso posterior de la evaluación formal por otros en la administración de salarios, promociones, programas de desarrollo de administración, etc. Las variaciones de estos procedimientos se utilizan para mejorar la obje- tividad de la opinión del superior, para incrementar el grado de compara- ción de opinión entre los diferentes superiores y para mejorar la precisión del buen criterio. Por ejemplo, algunos planes utilizan múltiples opiniones obtenidas independientemente de varios superiores o desarrolladas en un entorno de grupo; algunos utilizan el método de “elección forzada” en el cual una serie de opiniones bastante específicas se traducen en puntua- ciones generales (el superior no sabe el peso de los puntos individuales y es de presumir que no sabe cómo ha evaluado al subordinado hasta que se calculan los resultados). Muchas empresas conducen programas para capacitar a los superiores en los procedimientos de calificación y técnicas de asesoramiento. Los programas de evaluación están diseñados, no sólo para proporcionar un control más sistemático del comportamiento de los subordinados, sino también para controlar el comportamiento de los superiores. Por ejemplo, se cree que un programa de evaluación forzará al superior a enfrentar pro- blemas de pobre desempeño y encargarse de ellos, obligándolo a comunicar a sus subordinados sus opiniones sobre sus desempeños, etc.* Se ha acumulado una cantidad considerable de experiencia con respecto a la forma en la cual esta estrategia general tiende a funcionar en la práctica. ¿Qué tan bien alcanza sus fines? Veamos. * Esto enfatiza la naturaleza dominante de los supuestos de la Teoría X, afectando aún los supuestos de los administradores más altos sobre los administradores de nivel bajo. MAQUETA 06.indd 108MAQUETA 06.indd 108 12/7/06 15:44:5012/7/06 15:44:50 Capítulo 6 Crítica a la evaluación del desempeño [109] LA DESCRIPCIÓN DE PUESTO Primero, las descripciones formales de puesto proporcionan a la adminis- tración una imagen ordenada de la organización y la cómoda convicción de que las personas saben lo que ellos supuestamente deben saber. Esta- blecen cadenas formales de mando y delimitan la autoridad de manera que las personas no interfieran con otras. Las descripciones de puesto son la base para un esquema equitativo de clasificación de salarios, siem- pre que se reconozca que, en el mejor de los casos, sólo producen un bos- quejo de la realidad. Sin embargo, no son un dispositivo particularmente realista para decirles a las personas qué hacer. Dentro de la jerarquía gerencial, es incierto que cualquier trabajo sea desempeñado igual por dos titulares sucesivos o por el mismo titular durante un periodo largo de tiempo. No sólo cambian las condiciones, sino también la destreza, las habilidades relativas y las percepciones de las prioridades. Las empresas podrían utilizar menos sus recursos humanos de lo que lo ahora lo hacen, si los administradores se ajustaran a sus descripciones de puesto en lugar de lo contrario. La administración en los niveles medio y bajo hace poco uso real de las descripciones de puesto. Normalmente, se ven cuando se reciben, con el fin de determinar si coinciden con las preconcepciones de sentido común y entonces se archivan y se olvidan. Muchas investigaciones muestran diferencias sustanciales en las percepciones de subordinados y superiores respecto de los requisitos y prioridades de los puestos de los primeros. Las descripciones de puesto con frecuencia no producenla claridad de com- prensión para la cual fueron diseñadas para suministrar. Las organizaciones que verdaderamente tratan de utilizar las descripcio- nes de puesto para fines de control (entidades de gobierno, por ejemplo) estimulan una substancial cantidad de comportamiento gerencial cuyo propósito principal es hacer fracasar al sistema. Los malabares de las des- cripciones de puesto que hacen los administradores les permite hacer lo que quieren hacer —contratar a una persona en particular que no encaje en una clasificación, hacer ajustes de salarios, legitimizar una promoción— es MAQUETA 06.indd 109MAQUETA 06.indd 109 12/7/06 15:44:5012/7/06 15:44:50 [110] El lado humano de las empresas un fenómeno común en dicha organización. Los sistemas buenos frecuen- temente se vuelven ineficaces por estas contramedidas.* Algunas veces los grupos de planeación de las organizaciones intentan eliminar estas dificultades mediante un acercamiento participativo en el cual se estimula a los beneficiados individuales de los puestos para ayudar al personal a contribuir con su propio conocimiento en la redacción de la descripción de puesto. Mientras que este proceso reduce sin duda la resistencia a la idea total, es cuestionable si resulta en una mejor utilización de las descripciones de puesto para la dirección y el control del compor- tamiento. Las dimensiones de la posición gerencial pueden ser definidas de forma precisa sólo por un beneficiado particular, en una serie de circunstancias particulares, en un momento de tiempo dado. Entre las variables que afec- tan la “forma” del puesto están las siguientes: 1. La forma en la cual los superiores, subordinados y colegas desempeñan sus trabajos. El puesto de un vicepresidente de ventas, por ejemplo, será enormemente distinto si el presidente de la organización ha tenido su mayor experiencia en ventas de lo que sería si la experiencia del presidente hubiera sido en investigación o en manufactura. 2. Las calificaciones del individuo. Éstas incluyen su experiencia y compe- tencia que cambia a lo largo del tiempo y de ese modo lo llevan a percibir los requerimientos de su puesto y a desempeñarlos de manera diferente. 3. Los intereses personales del individuo. Éstos están relacionados con sus calificaciones, pero no son idénticos. 4. Los supuestos del individuo sobre su rol como administrador. Por ejemplo, su puesto será diferente dependiendo del grado al que delega la responsabilidad. * Los cambios de iniciativas de los sistemas Lean/Six Sigma dependen de descripciones estandarizadas de trabajo como una base para los continuos esfuerzos de mejoría. El punto de McGregor aquí es clave —si estas mismas descripciones de trabajo son utilizadas para fines de control, recortarán su efectividad para el continuo esfuerzo de mejoría. MAQUETA 06.indd 110MAQUETA 06.indd 110 12/7/06 15:44:5112/7/06 15:44:51 Capítulo 6 Crítica a la evaluación del desempeño [111] 5. El cambio constante de los requerimientos de la situación externa. Las condiciones económicas, las peculiaridades del mercado, las circuns- tancias políticas, las condiciones de competencia y una gran cantidad de otras variables requieren cambios en el desempeño, lo que afecta la naturaleza del trabajo. En dos puntos diferentes de tiempo, tal vez con un año de diferencia, un puesto puede cambiar de ser como la Figura 1 a ser como la Figura 2. Mientras tanto, la descripción del puesto formal es probable que se siga viendo como el rectángulo en las figuras. Aún cuando existan intentos para mantener las descripciones de puesto al día y relacionarlas de manera cer- cana a las perspectivas de los beneficiados sobre sus responsabilidades, casi nunca capturan las variaciones en las dimensiones reales de los trabajos. Figura 1 Figura 2 Además de proporcionar guías para la administración de los salarios y alguna ayuda en la contratación y colocación, los valores principales son (1) satisfacer las necesidades de orden y sistematización de los planificado- res de la organización, y (2) proporcionar la promesa a la alta administra- ción de que todos tienen un pedazo de papel que les dice lo que tienen que hacer. El peligro es que ambos grupos cometan el error de suponer que las descripciones representan una realidad.* * Este desafío de la utilidad de las descripciones de puestos enfatiza cómo la atención a los supuestos subyacentes nos ayuda a ver la manera en que termina una práctica de trabajo, sin alcanzar los objetivos expuestos. MAQUETA 06.indd 111MAQUETA 06.indd 111 12/7/06 15:44:5112/7/06 15:44:51 [112] El lado humano de las empresas EVALUACIÓN: EL PROPÓSITO DE LA ADMINISTRACIÓN Consideremos ahora qué tan bien alcanza sus propósitos el proceso de evaluación por sí mismo. Uno de estos propósitos es administrativo: los resultados de la evaluación se utilizan para administración de salario, pro- moción, transferencia, degradación y cese. Aquí también hay dificultades. En primer lugar, nunca se ha resuelto por completo el problema de la variación en los estándares de diferentes jueces, ni tampoco hemos tenido éxito al eliminar los efectos de sesgo y prejuicio al emitir las opiniones de evaluación. Estas variaciones entre jueces serán más grandes o más peque- ñas dependiendo del método de evaluación utilizado (por ejemplo, ya sea que implique múltiples opiniones) y el entrenamiento dado en su utiliza- ción, pero con todo, siguen siendo sustanciales. La respuesta dada por una forma de evaluación a la pregunta: “¿Cómo lo ha hecho A?” es tanto la función de la formación psicológica del superior, como la del desempeño del subordinado. En la introducción de su libro Abolishing Performance Appraisals: Why They Backfire and What to Do Instead, (San Francisco: Berret-Koehler Publishers), Tom Coens y Mary Jenkins citan a Timothy D. Schell- hardt del Wall Street Journal, quien escribió: “Si menos del 10% de sus clientes calificaron a un producto como efectivo y siete de diez dijeron que estaban más confundidos que instruidos por él, usted lo eliminaría, ¿correcto? Entonces, ¿por qué más empresas no eliminan sus revisiones anuales de desempeño laboral? En su libro, Coens y Jenkins se explayan en estas limitaciones de evaluación de desempeño y discuten que toda la práctica debería eliminarse, diciendo: Elimine la evaluación de desempeño. Sí, es incómodo decir eso. La evaluación representa la sabiduría convencional. Hemos crecido acos- tumbrados a ella, a pesar de sus inevitables defectos. Dejarla ir es sen- tirse como si estuviéramos en camino de abandonar a las personas y sus necesidades —la necesidad de retroalimentación, buen entrenamiento y MAQUETA 06.indd 112MAQUETA 06.indd 112 12/7/06 15:44:5112/7/06 15:44:51 Capítulo 6 Crítica a la evaluación del desempeño [113] desarrollo, la necesidad de una vara de medir para que las personas y la organización puedan saber el lugar que ocupan las personas. ...Eliminar la evaluación no significa abandonar sus buenas intencio- nes. Es diametralmente lo opuesto –es acerca de ponerse serios sobre esas intenciones y encontrar caminos que puedan dar resultados sin tener los problemas permanentes de la evaluación. Si entonces tomamos esta información de alguna manera cuestionable y tratamos de utilizarla para hacer discriminaciones sutiles entre las personas para fines de administración de salario y promoción, podemos crear una bonita imagen, pero una que tiene muy poca relación con la realidad. Al usar procedimientos bastantes simples, protecciones contra sesgo y prejui- cio extremo, probablemente es justo decir que podemos discriminar entre los desempeños muy buenos, los satisfactorios y los insatisfactorios. Sin embargo, cuando intentamos utilizar los resultados de la evaluación para hacer discriminaciones más sutiles que ésta, probablemente nos estamos engañando a nosotros mismos. El hecho es que muchos planes de adminis- tración de salario y promoción utilizan los resultadosde la evaluación para hacer discriminaciones considerablemente más pequeñas que el margen de error de las opiniones originales. El problema de juzgar el desempeño para fines administrativos es mucho más complicado por el hecho de que el desempeño de cualquier individuo es, hasta cierto punto, una función sobre cómo es adminis- trado.* Por ejemplo, el individuo que opera mejor cuando se le da cierta libertad puede encontrarse bajo un superior que supervise más cerca y con mayor detalle. En estas condiciones, ¡incluso las medidas más obje- tivas de su desempeño proporcionarán una mejor base para juzgar a su jefe que a él! * Si los otros aspectos de la crítica de McGregor no fueran suficientes, aquí la responsabilidad del desempeño regresa directamente al administrador y al sistema como un todo. MAQUETA 06.indd 113MAQUETA 06.indd 113 12/7/06 15:44:5112/7/06 15:44:51 [114] El lado humano de las empresas Finalmente, es relativamente fácil encontrar evidencia de que las opiniones que emiten los administradores sobre el desempeño de sus subordinados difieren dependiendo de si son utilizadas para fines admi- nistrativos. Una empresa utilizó la evaluación formal durante varios años simple- mente como una base de consulta entre el superior y sus subordinados. Las formas de evaluación se guardaban en un archivo central, pero en el enten- dimiento de que no serían utilizadas para ningún fin administrativo. Como resultado de ciertos cambios en la alta administración, se desa- rrolló una preocupación sobre que esto era demasiada “paja” en la orga- nización gerencial de esta empresa. Se instruyó al personal para revisar las formas de evaluación en el archivo central a fin de localizar a los individuos que no habían mostrado una mejoría particular en su desempeño durante cierto periodo de tiempo, y se instruyó a los administradores de estos indi- viduos para hacer algo que cambiara este comportamiento o se terminara la relación. Se anunció que en lo sucesivo las evaluaciones periódicas serían utilizadas para fines administrativos. La siguiente serie de evaluaciones mostró una drástica revisión ascen- dente. La mayor parte de la “paja” había desaparecido de la distribución, aunque no de la organización. De este modo, los intentos de control de la alta administración a través de de las evaluaciones conllevó un cambio, pero no exactamente el que se había buscado. Parecería una generalización justa decir que las evaluaciones de desem- peño con frecuencia son menos que una herramienta perfecta para admi- nistrar salarios, promociones, transferencias y ceses. ¿Qué hay sobre su valor para lograr su propósito informativo? ¿Son un medio adecuado para que el subordinado sepa cuál es su posición? EVALUACIÓN: EL PROPÓSITO INFORMATIVO Es una característica de los seres humanos que encuentren difícil escuchar y aceptar críticas. Las opiniones positivas tal vez pueden ser comunicadas de forma efectiva, pero es muy difícil comunicar opiniones críticas, sin generar una actitud defensiva. MAQUETA 06.indd 114MAQUETA 06.indd 114 12/7/06 15:44:5212/7/06 15:44:52 Capítulo 6 Crítica a la evaluación del desempeño [115] Esta dificultad con la entrevista de evaluación está bien ilustrada con un dilema común. Si el superior intenta comunicar su crítica en forma de abstracciones y generalidades, probablemente le pedirán que sea más específico y que dé ejemplos. El subordinado siente que la generalización no da la base suficiente para corregir su comportamiento. Si, por el otro lado, el superior intenta comunicarse en términos de ejemplos concretos, probablemente se descubrirá a la defensiva cuando el subordinado trate de mostrar que existían circunstancias atenuantes respecto de cualquier ejemplo que le presente. Al intentar comunicar críticas a un subordinado, el superior encuentra con frecuencia que la efectividad de la comunicación está inversamente relacionada con la necesidad del subordinado de escucharla. Entre más seria sea la crítica, es menos probable que el subordinado la acepte. Si el superior es suficientemente insistente, podría transmitir sus opiniones negativas a un subordinado, pero cuando esto pasa descubre con frecuen- cia que ha causado un daño serio a la relación entre ellos. Debido a que la entrevista de evaluación es una ocasión importante durante la cual se trata de dar al subordinado una evaluación más bien completa, conlleva sustan- ciales tonos para él. Acentúa su dependencia y de ese modo hace surgir ansiedades y hostilidades latentes fácilmente. Las opiniones críticas en este entorno significan mucho más que cuando se hacen respecto de incidentes específicos en la relación del día a día. La crítica de este último tipo no amenaza a la persona misma como lo hacen las opiniones evaluativas más generales comunicadas en relación con evaluaciones formales, y así son más fácil de escuchar y de responder.* Es una cuestión abierta si los subordinados en general realmente quieren conocer su posición. Es cierto que cuando se les pregunta, la gran mayoría insisten en que ellos sí quieren saber. Sin embargo, es posible interpretar este deseo expreso de varias formas. Por ejemplo, puede significar, “Yo no sé si mi jefe siente que estoy haciendo un trabajo adecuado porque dice muy poco sobre mi desempeño en nuestra relación del día a día. Siento * Las nuevas investigaciones sobre entrenamiento y orientación refuerzan más la importancia de la retroalimentación oportuna y específica. MAQUETA 06.indd 115MAQUETA 06.indd 115 12/7/06 15:44:5212/7/06 15:44:52 [116] El lado humano de las empresas que estoy haciéndolo bien y ciertamente me gustaría saber si él piensa lo mismo”. Éste no es necesariamente el deseo de una evaluación objetiva, a sangre fría. Puede ser una expresión de ansiedad y la necesidad de con- fianza. Si, de hecho, el individuo lo está haciendo bien y la evaluación solamente involucra críticas menores, la entrevista de evaluación puede llenar esta necesidad. Si el individuo no lo está haciendo bien, la entrevista intensificará la ansiedad y le hará extremadamente difícil reaccionar de una manera realista. El deseo expresado de saber su posición puede, para otro individuo, significar, “Yo sé que estoy haciendo un trabajo relativamente pobre en algunos aspectos, pero espero que el jefe no lo sepa. Me gustaría estar seguro de que éste es el caso”. Aún otro significado puede ser, “Yo sé que estoy haciendo un trabajo excepcional y me gustaría más reconocimiento por parte del jefe. Él no parece saber lo bueno que soy”. Éstas y muchas otras actitudes son la consecuencia natural de la situación en la cual recae la responsabilidad de la evaluación, no sobre el individuo, sino sobre el jefe. Si nuestra estrategia gerencial enfatiza esta dependencia infantil, esta dependencia de colegial por la calificación del maestro, no deberíamos sorprendernos si las reacciones a una evaluación objetiva son inmaduras algunas veces. Todavía existe otro aspecto de la entrevista de evaluación como disposi- tivo de comunicación. Ya que la mayoría de las evaluaciones involucran la evaluación de las actitudes y rasgos de personalidad por el superior, además del desempeño objetivo, hay una invitación inherente en la situación para invadir la personalidad del subordinado. Al reconocer la delicadeza de esta situación, muchas administraciones alientan al superior a utilizar la entre- vista para fines de “asesoría”. Puede afirmarse categóricamente que pocos administradores son com- petentes para practicar psicoterapia. Además, la situación de la entrevista de evaluación, en la cual el superior está en el papel de juez, es la más pobre posible para asesorar. La relación efectiva de asesoría es una en la cual el asesor es parte neutral, que ni critica ni alaba, y cuya preocupa- ción es exclusivamente la salud y el bienestar del cliente. Intentar asesorar durante una entrevista formal de evaluación es tanto una farsa como lo es tratarde sobornar a una víctima durante un asalto. Al emitir las opinio- MAQUETA 06.indd 116MAQUETA 06.indd 116 12/7/06 15:44:5212/7/06 15:44:52 Capítulo 6 Crítica a la evaluación del desempeño [117] nes acerca del subordinado, el administrador está dando a entender que necesita cambiar su comportamiento de cierta manera y, en las mentes de ambos, está el reconocimiento de que el superior puede castigarlo si no cambia. Seguramente ésta no es la situación en una asesoría efectiva, aún si el superior es experto en psicoterapia. El rol de juez y el rol de consejero son incompatibles. EVALUACIÓN: EL PROPÓSITO MOTIVACIONAL Finalmente, considere el propósito motivacional de la evaluación. El supuesto del sentido común es que al decirle a un individuo dónde está fallando, se le dará una motivación efectiva para hacer que cambie. Evi- dentemente no lo hará a no ser que acepte la opinión negativa y esté de acuerdo con ella. Hemos visto ya que ésta no es una posibilidad. Contraste la situación en la cual un subordinado evalúa su propio desempeño rela- cionado con metas específicas que él estableció unos cuantos meses antes con la situación en la cual él está escuchando a su superior evaluar su desempeño contra los estándares y objetivos del superior. En este último caso, el escenario está preparado para la racionalización, actitud de defensa, inhabilidad para comprender, y reacciones de que el superior está siendo injusto o arbitrario. Éstas no son las condiciones conducentes para la moti- vación efectiva. La evaluación semestral o anual no es un estímulo particularmente eficiente para aprender otra razón: proporciona “retroalimentación” sobre el comportamiento en un momento remoto del comportamiento mismo. Las personas aprenden y cambian como resultado de la retroali- mentación. De hecho, es la única forma en que aprenden. Sin embargo, la retroalimentación más efectiva ocurre inmediatamente después del comportamiento. El subordinado puede aprender mucho de un error, o de una falla particular en el desempeño, siempre que sea analizado mientras que toda la evidencia está inmediatamente a mano. Tres o cua- tro meses más tarde, la probabilidad del aprendizaje efectivo por esa experiencia es poca. Será aún menor si la crítica generalizada del supe- rior se relaciona con varios incidentes esparcidos durante un periodo de meses. MAQUETA 06.indd 117MAQUETA 06.indd 117 12/7/06 15:44:5212/7/06 15:44:52 [118] El lado humano de las empresas Finalmente, es una experiencia común que los administradores tiendan a resistir y eviten la tarea de hacer evaluaciones formales, y en particu- lar conducir entrevistas de evaluación cuando éstas implican opiniones críticas. De alguna manera, la tarea es onerosa. Muchos administradores reconocen las dificultades descritas arriba y su resistencia se debe al escep- ticismo realista acerca de todo el procedimiento. Cualesquiera que sean las razones, es poco probable que el superior desempeñe una tarea por la que siente aversión de manera que motive o aliente al subordinado a ser más efectivo. Una vez más, parece que un medio de control –en este ejemplo el control del superior— a través del proceso de la evaluación y la entre- vista formales es inadecuado. No representa la adaptación selectiva de la naturaleza humana. Debe señalarse que muchos administradores, guiados por supuestos como los de la Teoría Y, han inventado adaptaciones de los procedimien- tos de evaluación formal que evitan algunas de las dificultadas presentadas arriba. Como ejemplo simple y relativamente efectivo, un ingeniero en jefe de una gran organización manufacturera que tiene un programa de evaluación típico distribuye copias de la forma de evaluación a sus subordinados cada seis meses con este comentario: “por qué no llena usted por sí mismo este cuestionario de su conocimiento sobre cómo se ha desempeñado durante estos meses. Yo llenaré otro sobre usted independientemente. Si coincidi- mos, no necesitaremos preocuparnos mucho por una entrevista de eva- luación. Si disentimos, podemos reunirnos y resolver mediante una larga discusión nuestras diferencias”. Por supuesto esta “treta” en las manos de un defensor de la Teoría X ¡podría ser un arma devastadora! Como lo utilizó este hombre a la luz de su filosofía de administración, sin embargo, es una contramedida bastante eficaz ante el impacto de la maquinaria de evaluación, tal como se admi- nistra en esta empresa. Los supuestos teóricos de la Teoría X condujeron naturalmente hacia la estrategia de decirle a las personas qué hacer, juzgar su desempeño y recom- pensarlos o castigarlos; y hacia los procedimientos como los de la evalua- ción de desempeño. El que estos procedimientos funcionen en absoluto parece ser una especie de tributo a la adaptabilidad de los seres humanos. MAQUETA 06.indd 118MAQUETA 06.indd 118 12/7/06 15:44:5312/7/06 15:44:53 Capítulo 6 Crítica a la evaluación del desempeño [119] Sin embargo, el punto principal es que la estrategia gerencial subyacente no es particularmente adecuada para controlar el comportamiento humano en el marco de la industria actual. Ciertamente, la estrategia de administración por integración y autocontrol es más apropiada para adultos inteligentes y probablemente sea más conducente al crecimiento, al aprendizaje y a la mejora del desempeño. REFERENCIAS Drucker, Peter F., “Integration of People and Planning, Harvard Business Review, vol. 33, no. 6 (noviembre-diciembre), 1955. Foundation for Research on Human Behavior, Performance Appraisal and Review, Ann Arbor, Mich.: 1958. Kelly, Philip R., “Reappraisal of Appraisals,” Harvard Business Review, vol. 36, no. 3 (mayo-junio), 1958. Mahler, Walter R., y Guyot Frazier, “Appraisal of Executive Performance: The ‘Achilles Heel’ of Management Development,” Personnel, vol. 31, no. 5, 1955. Maier, Norman R.F., The Appraisal Interview. Nueva York: John Wiley & Sons, Inc., 1958. Rowland, Virgil K., “From the Thoughtful Businessman,” Harvard Business Review, vol. 35, no. 5 (septiembre-octubre), 1957. Whisler, Thomas L., “Performance Appraisal and the Organization Man,” The Journal of Business, vol. 31, no. 1 (enero), 1958. REFERENCIAS SELECCIONADAS PARA LA EDICIÓN ANOTADA Coens, Tom, and Mary Jenkins, Abolishing Performance Appraisals: Why They Backfire and What to Do Instead, San Francisco: Ber- rett-Koehler Publishers, 1990. MAQUETA 06.indd 119MAQUETA 06.indd 119 12/7/06 15:44:5312/7/06 15:44:53 [120] El lado humano de las empresas PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 6 1. McGregor observa que los sistemas de evaluación de desempeño no sólo controlan el comportamiento de los subordinados, sino que también controlan el de los superiores. ¿De qué maneras podría ser éste el caso? 2. En este capítulo, McGregor parece sugerir que las descripciones de puesto sirven de poco o nada. ¿Está usted de acuerdo o no y por qué? 3. Si, como McGregor lo sugiere, la retroalimentación es mejor si ocurre inmediatamente después del comportamiento, ¿qué tipo de sistema en el lugar de trabajo establecería usted para ayudar a per- mitir que dicha retroalimentación oportuna y específica se lleve a cabo? MAQUETA 06.indd 120MAQUETA 06.indd 120 12/7/06 15:44:5312/7/06 15:44:53 ADMINISTRACIÓN DE SALARIOS Y PROMOCIONES En el inicio del capítulo 7, McGregor admite que su acercamiento sus- cita preguntas centrales respecto a la administración de salarios, pro- mociones, transferencias y ceses. En este contexto, señala que la Teoría X considera al dinero como “el motivador más importante del com- portamiento humano en el entorno organizacional”. Planteado aún de forma más directa, “El contrato de trabajo se considera un acuerdo para aceptar dirección a cambio de recompensas económicas”. Aun- que varios métodos formales para la determinación de salarios como la investigación de mercados, los índices del costo de vida y las políticas de pago “igual a o mejor que”, en promedio sontodas reconocidas por su utilidad para lograr cierta igualdad en el pago, McGregor señala que, dentro de un marco de medición, es la “negociación colectiva y la indi- vidual” lo que se “convertirá en la determinación final [de los niveles de pago]”. También es crítico de las primas por méritos, señalando una situación en la que los empleados reciben aumentos por méritos del 3, 6 y 10 por ciento. En este caso, afirma que “lo más probable es que el posible error de medición de la mayoría de los planes de calificación de méritos, tiene varias veces el tamaño de las diferenciaciones que se hacen en su administración”. Finalmente, McGregor concluye: 1. Los pagos diferenciales individuales pueden hacerse para un número pequeño de individuos cuyo desempeño “puede ligarse directamente al criterio objetivos de logro, tales como utilidad o pérdida”. 2. Recomienda para el resto de la fuerza laboral incrementos por “tiempo-servicio siempre que el desempeño no sea insatisfactorio”. I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 7 [121] MAQUETA 07.indd 121MAQUETA 07.indd 121 12/7/06 15:45:3512/7/06 15:45:35 [122] El lado humano de las empresas 3. Reserva los aumentos por méritos a “una porción pequeña de indi- viduos... cuyo desempeño sea evidentemente extraordinario”. 4. Finalmente, pide “recompensas de grupo por departamento, divi- sión o por un logro a nivel empresa de resultados económicos obje- tivamente mesurables”. Al llegar a estas conclusiones, McGregor señala la investigación de Herzberg, Mausner y Snyderman que descubre que “el salario tiene más fuerza para la insatisfacción que para la satisfacción en el trabajo”. La meta es minimizar el grado al cual causa desmotivación el pago, en lugar de aumentar el grado al cual se intenta utilizarlo como un motivador. McGregor señala que las promociones y las colocaciones necesa- riamente dependerán de “las opiniones subjetivas de los superiores sobre sus subordinados”. En este proceso, rechaza formas altamente estructuradas o “científicas” para ajustar las calificaciones individuales al puesto, ya que sería contrario a la Teoría Y sostener que “el indi- viduo debe adaptarse y amoldarse a los requerimientos de la organi- zación”. En su lugar, propone la “participación activa y responsable del individuo en las decisiones que afectan a su carrera”. Finalmente, McGregor facilita una adenda en la cual hace una cuidadosa distinción entre las pruebas psicológicas que evalúan la aptitud para un empleo y las pruebas de personalidad. Afirma categóricamente que la adminis- tración no tiene “derecho moral alguno para invadir la personalidad” y predice que los adelantos futuros en las pruebas de personalidad intensificarán los cuestionamientos éticos. Hoy en día, los acercamientos al pago y al desempeño están toda- vía dominados por la idea del pago como motivador y se ha extendido el uso de varias pruebas de personalidad para predecir el desempeño en todas las formas que McGregor anticipó. Sin embargo, el uso de las pruebas psicológicas está regulado hasta cierto grado por restricciones legales para evitar la discriminación, los dilemas éticos que McGregor anticipó son los retos de hoy. MAQUETA 07.indd 122MAQUETA 07.indd 122 12/7/06 15:45:3612/7/06 15:45:36 [123] C A P Í T U L O 7 ADMINISTRACIÓN DE SALARIOS Y PROMOCIONES No será de extrañarse si en este punto el lector está pensando: “Si, pero ¿qué hay sobre los problemas prácticos relacionados con la administración de los salarios y las promociones? Es muy agradable ser informal y estimular a los administradores a evitar la difícil tarea de hacer juicios sobre sus subordinados. ¿Cómo se tomarán las decisiones necesarias respecto a los problemas, transferencias y ceses? ¿Cómo deci- diremos quién obtiene un aumento salarial o un bono ejecutivo, y de cuánto? ¿La autoevaluación significa autodeterminación de ingresos y autocolocación? Éstas son preguntas legítimas. Con el fin de ver que tienen cuando menos respuestas parciales, será necesario examinar el acercamiento con- vencional a sueldos, administración de salarios, promoción y colocación. ADMINISTRACIÓN DE SUELDOS Y SALARIOS Dentro del marco de la Teoría X, la capacidad para otorgar o retener las recompensas económicas es el medio principal por el cual la admi- nistración ejerce la autoridad en la industria. El dinero se considera como el motivador más importante del comportamiento humano en el entorno organizacional. El dinero es un medio para satisfacer muchas necesidades. Este hecho le permite a la administración utilizarlo para obtener la aceptación de la dirección y el control. El contrato de trabajo ������������� MAQUETA 07.indd 123MAQUETA 07.indd 123 12/7/06 15:45:3612/7/06 15:45:36 [124] El lado humano de las empresas se considera un acuerdo para aceptar dirección a cambio de recompensas económicas.* Como hemos visto, la existencia de una situación de pleno empleo, el relativamente alto nivel de vida, la considerable movilidad de la población y la presencia de varias formas de legislación social, todo junto tiende a reducir de alguna manera el grado de dependencia de los empleados hoy en día. El dinero es esencial para satisfacer muchas necesidades, pero actual- mente el individuo depende menos de un único empleador para obtenerlo que antes. En la época que McGregor estaba escribiendo, supuso que la creciente movilidad de empleo incrementaría la capacidad del empleado para avanzar en sus propios intereses más allá de las recompensas finan- cieras. Durante la década de los noventa, esto fue muy evidente en las regiones dominadas por las industrias de nueva tecnología, sin embargo la experiencia más reciente también apunta a límites en el poder de negociación de los individuos en los mercados laborales cerra- dos, a pesar de la movilidad. La pregunta más importante, sin embargo, es ¿cuánto dinero es necesario para hacer efectivo el contrato de empleo? Esto, por supuesto, es un asunto relativo en varios aspectos. La cantidad necesaria es ante todo relativa a la competencia del mercado laboral y a las condiciones económicas generales incluyendo el costo de vida, la estructura fiscal, etc. Segundo, es relativo a la importancia del trabajo en cuestión, dentro de la jerarquía de empleos en la organización. Tercero, es relativo a la contribución del individuo porque la “productividad” de los individuos en el mismo empleo varía. * El “contrato de trabajo” se ha convertido en el centro de una atención renovada al tiempo que se degrada en lo que parece ser otra serie más de arreglos de lo que era el caso en la época de McGregor. (Peter Capelli, The New Deal at Work: Managing the Market-Driven Workforce, Boston: Harvard Business School Press, 1999; Thomas Kochan, “Building a New Social Contract at Work,” Presidential Address, Industrial Relations Research Association Proceedings, IRRA, 2000). MAQUETA 07.indd 124MAQUETA 07.indd 124 12/7/06 15:45:3712/7/06 15:45:37 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [125] cómo establecer la estructura de sueldos y salarios. Dos consi- deraciones principales determinan la política y la práctica gerencial respecto a la administración de sueldos y salarios. La primera es la consideración de equidad: ya sea que la cantidad de dinero se considere justa respecto al mercado, las condiciones económicas, la importancia del empleo y la contribución de individuo. Si no lo es, el individuo no aceptará el empleo o, habiéndolo aceptado, no lo desempeñará de una manera satisfactoria (restringirá su producción, será indiferente u hostil a los objetivos organi- zacionales, tomará parte en contramedidas que interfieran con los intentos de la administración para dirigir y controlar su comportamiento). La segunda consideración es la del incentivo (en el sentido amplio, incluyendo todo tipo de recompensas económicas): la utilización de incre- mentos diferenciales de dinero para producir incrementos diferencialesde esfuerzo. En general, se supone que más dinero se traducirá en más esfuerzo. En este campo de la administración de sueldos y salarios existe un fuerte énfasis en la medición ya que está reconocido que una determinación sis- temática de las recompensas económicas es más equitativa que una basada en la decisiones arbitrarias, consideraciones personales, presión (“la rueda chirriante”) y opinión individual. Las discusiones, fricciones y contrame- didas se reducen a un punto en el que las recompensas económicas pueden determinarse por métodos impersonales y objetivos. La medición es, por lo tanto, la clave de la equidad en la administración de las recompensas económicas. El éxito de la administración para lograr la equidad a través del uso de la medición varía dependiendo de la naturaleza de los problemas involu- crados. En la determinación de los niveles generales de sueldos y salarios relativos a las condiciones económicas, encontramos algunos problemas difíciles que se han reducido, pero no resuelto, con los acercamientos sis- temáticos. Las investigaciones de mercado, índice del costo de vida y las políticas tal como la del otorgamiento de prestaciones económicas “igual a o mejor que” el promedio, ciertamente incrementan el grado de acepta- ción. Sin embargo, las dudas del empleado sobre la “capacidad de pago” de la empresa y la “participación justa de los frutos de la empresa” no se prestan a una determinación mediante una fórmula. La negociación MAQUETA 07.indd 125MAQUETA 07.indd 125 12/7/06 15:45:3712/7/06 15:45:37 [126] El lado humano de las empresas colectiva e individual dentro del marco de la medición se convierte en los determinantes finales.* Dentro de la organización, la determinación de sueldos y salarios diferenciales para empleos en particular se alcanza en general hoy en día mediante planes de clasificación de sueldos y salarios basados en los inten- tos sistemáticos para medir la importancia del trabajo. La administración ha tenido un éxito razonable en esta área. Sin embargo, existen algunas injusticias que parecen imposibles de eliminar con los métodos actuales de clasificación. Por ejemplo, el diferencial entre los índices de labor de trabajador superior y los índices para los niveles más bajos de trabajos de supervisión es una fuente constante de problemas. Ciertos tipos de trabajos, como científico investigador o ejecutivo de nivel superior, son más difíciles de evaluar. Las condiciones de mercado crean algunas veces injusticias insuperables (la inflación actual del precio de mercado para los graduados de universidad técnicamente entrenados, pone una fuerte pre- sión en la estructura salarial). No obstante, por lo general se ha probado que es posible lograr una razonable justicia mediante los planes de evaluación de trabajo y la clasifi- cación salarial. Se ha vuelto obvio que los intentos por alcanzar una medi- ción aún más precisa en este campo no es particularmente gratificante. Los especialistas están tan cautivados con las complejidades de la medición misma que los planes tienden a volverse incomprensibles y genera la sospe- cha de su suficiencia. La equidad depende de la aceptación y los planes de clasificación relativamente simples parecen ser aceptados de manera más rápida que algunos de los planes “científicos” más elaborados. cómo recompensar diferencias individuales en productividad. Los problemas más difíciles en la administración de sueldos y salarios sur- gen cuando cambiamos a la medición de contribuciones individuales den- tro del marco de niveles de sueldos generales y de la clasificación de sueldos y salarios. Las variaciones en el desempeño entre individuos en cualquier trabajo son sustanciales y la administración busca continuamente formas * Es importante señalar que se ha probado que la negociación colectiva e individual es una base menos estable para la relación laboral en los Estados Unidos de lo que McGregor había anticipado. MAQUETA 07.indd 126MAQUETA 07.indd 126 12/7/06 15:45:3712/7/06 15:45:37 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [127] de relacionar las recompensas económicas con estas variaciones. El princi- pal interés es, por supuesto, el motivacional, pero está inextricablemente enredado con los problemas de equidad.* El campo de los incentivos de sueldo produce algunas percepciones instructivas si estamos dispuestos a percibirlas. Se ha dirigido una enorme cantidad de esfuerzo y de ingenio hacia el problema para medir la produc- ción del trabajador a fin de relacionar con ella las recompensas económicas. No obstante, los planes de incentivo individual nunca han proporcionado la motivación que podría haberse esperado en las bases lógicas. Los pro- blemas de equidad asedian continuamente a la administración y los costos involucrados en tratar de paliarlos son tan altos que muchas administra- ciones han abandonado los planes de incentivo en favor del trabajo del día medido. Ha sido imposible a la fecha probar de manera concluyente cuál acercamiento es mejor, pero está claro que las ganancias para la organiza- ción de los planes de incentivo individual son modestos aún en las mejores condiciones. Para los empleados asalariados (incluyendo a los administradores) los planes de calificación de méritos toman el lugar de los planes de incentivos como método para proporcionar las recompensas económicas diferenciales para contribuciones individuales. La medición aquí se convierte en un tema aún más difícil. Excepto en el número limitado de ejemplos en donde las medidas directas de utilidad y pérdida pueden utilizarse, el criterio para la contribución del individuo es incierta. Los intentos sistemáticos diseñados con mayor cuidado en la medición de la contribución del individuo (¡y éstos son pocos y separados!) están basados con frecuencia en calificaciones subjetivas de conjunto o clasifi- caciones de desempeño. Éstas están correlacionadas con las características específicas del desempeño que puede ser juzgado y se desarrolla una forma * Hoy en día existe mucha literatura y aún más variedad de consultores que defienden varias formas de “pago por desempeño”. Aunque los textos principales sobre esta materia reconocen las muchas complejidades de establecer dichos sistemas, aún hay una serie de supuestos subyacentes centrados en el pago como un motivador para el desempeño individual que es contrario a las recomendaciones de McGregor. (Vea George T. Milkovich y John W. Boudreau, Human Resource Management, 8ª. Ed., Nueva York, 1996). MAQUETA 07.indd 127MAQUETA 07.indd 127 12/7/06 15:45:3712/7/06 15:45:37 [128] El lado humano de las empresas de calificación utilizando los puntos que se correlacionan mejor con las cla- sificaciones en conjunto. Las correlaciones pocas veces son suficientemente altas para representar más de la mitad de la variación en el desempeño, aún cuando muchos puntos se combinan. Incluso si la correlación es alta, tiene un criterio de desempeño que es en sí mismo subjetivo (la clasificación original). Pocos planes de calificación de méritos intentan este grado de precisión científica. Normalmente, la forma de calificación es una serie de variables que se suponen simplemente sin prueba alguna para la correlación con la contribución en conjunto a la empresa. Éstas están calificadas por el superior del individuo, ponderadas (o no) de acuerdo a reglas arbitrarias y combinadas en alguna forma para dar una “medida” general de desempeño. No se requiere más que un examen superficial de la mayoría de dichos planes para plantear serias dudas acerca de su validez. Como ilustración, considere una forma de calificación que incluya el factor de “lealtad”. Mientras que probablemente es cierto que la deslealtad activa está correlacionada negativamente con la contribución a la empresa ¿implica que la lealtad máxima representa una contribución positiva?, ¿es posible que el individuo ciegamente leal nunca percibiría políticas,prác- ticas o decisiones que fueran pobres y con profunda necesidad de correc- ción?, ¿valora más la administración al individuo que antepone la lealtad a la organización a la lealtad a sus propios principios más elevados?* Supuestos ingenuos similares se revelan cuando por ejemplo, la “cali- dad” y el “control de costos” se califican como factores independientes sin el reconocimiento de que en cierto sentido son recíprocos. * La legislación para la persona que denuncia la existencia de prácticas ilegales y el creciente enfoque en la ética en la administración, señala la importancia de permitir a los individuos respetar sus propios “principios más elevados”, incluso si al hacer esto pueda parecer falta de lealtad con la organización. Por ejemplo, Joseph A. Petrick y John E. Quinn conectan la ética con el principio de integración cuando afirman: “Este libro está dedicado a mejorar el desempeño gerencial al integrar la competencia gerencial y la ética” en Management Ethics: Interity at Work (SAGE Series on Business Ethics), Thousand Oaks, Calif.: Sage, 1997. MAQUETA 07.indd 128MAQUETA 07.indd 128 12/7/06 15:45:3812/7/06 15:45:38 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [129] Los problemas con los planes de calificación de méritos se agravan por otra consideración, a saber, la política generalizada de estricto secreto respecto a los salarios gerenciales individuales. La equidad, es decir, la aceptación de la imparcialidad de las decisiones, no puede apoyarse sola- mente en la confianza en un sistema de medición. Se apoya también en las percepciones del grado de equidad con el que se administra el sistema. Pero aquí tenemos una situación en la cual el plan mismo es susceptible a serios cuestionamientos respecto a la suficiencia de la medición y existe el requerimiento adicional de secreto con respecto de los resultados de su administración. Una complicación final resulta del hecho de que los planes de mérito se utilizan para hacer diferenciaciones, no burdas sino finas, entre los indivi- duos. Uno puede recibir un incremento del 3 por ciento, otro del 6 y otro del 10 por ciento. Como antes se sugirió, es probable que el error de la medición de la mayoría de los planes de calificación de méritos sea varias veces la magnitud de las diferenciaciones que se hacen en su administra- ción. Tal vez, ¡es mucho mejor que la administración mantenga el secreto respecto a los resultados de su administración de dichos planes! A la luz de estas consideraciones, formulemos unas preguntas: dada una adecuada estructura de base salarial, ¿es de hecho probable que los pequeños incrementos de salario proporcionen una motivación genuina para un esfuerzo incrementado? En vista de nuestra anterior considera- ción, ¿es probable que dichos tipos de recompensas económicas limitadas tengan una fracción de valor de incentivo que tendrían las oportunida- des para la satisfacción incrementada de las necesidades sociales, de ego y autoactualización? Dentro de la estructura del impuesto sobre la renta actual, ¿cuál es el significado real, hablando motivacionalmente, de un 5 o incluso un 10 por ciento de aumento salarial para un individuo que gana 15,000 o 20,000 dólares al año? ¿Es posible que los supuestos de la Teoría X hayan conducido a la dependencia del menos apropiado de entre varios métodos alternativos de influencia? Para estar seguros, la administración puede proporcionar y retener los incrementos salariales de forma autori- taria, mientras puede sólo crear condiciones (o fracasar en) para que los individuos alcancen la satisfacción de sus necesidades de su nivel más alto. Sin embargo, ¿no parecería que el énfasis en el principio de integración en MAQUETA 07.indd 129MAQUETA 07.indd 129 12/7/06 15:45:3812/7/06 15:45:38 [130] El lado humano de las empresas contraste con el control autoritario de incrementos relativamente menores de recompensa económica merecería ser explorado?* conclusiones. Las conclusiones que me parecen razonables respecto a la administración del salario son éstas: 1. Los problemas de equidad con respecto a las recompensas económicas pueden resolverse razonablemente con una investigación de mercados sistemática, la atención al costo de vida, las políticas tales como el pagar salarios promedio “igual a o mejor que”, los planes de clasifica- ción de puestos bien concebidos y la negociación individual. De esta forma puede garantizarse al individuo un nivel general de recompensas económicas que aceptará como justas. 2. Los problemas de motivación se resolverán en parte con la provisión de recompensas equitativas en forma de salarios base y otorgando opor- tunidades para lograr la satisfacción de las necesidades de niveles más altos a través de los esfuerzos dirigidos hacia los objetivos organizacio- nales (el principio de integración). 3. Cuatro categorías de incremento a las recompensas económicas arriba del salario base son realistas: a. Aquellas que pueden ligarse directamente al criterio objetivo de logro, tales como utilidad y pérdida. Éstas estarán limitadas por necesidad a pocas personas en la población total si se adminis- tran sobre una base individual. Además, en potencia, estas serán lo suficientemente grandes para tener un valor motivacional genuino. b. Aquellas que son administradas como incrementos “tiempo-servicio”, que se reciben a intervalos automáticamente, siempre que el desempeño no sea insatisfactorio. Dichos incrementos serán pequeños y tendrán como su principal valor el mantenimiento de la equidad (suponiendo * Alfie Kohn y otros han expuesto que es mejor asegurarse que el pago no es más desmotivante que utilizar recompensar para motivar el comportamiento. (Vea Alfie Kohn, Punished By Rewards: The Trouble with Gold Stars, Incentive Plans, A’s, Praise, and Other Bribes, Boston: Houghton Mifflin, Marinar Books, 1993). MAQUETA 07.indd 130MAQUETA 07.indd 130 12/7/06 15:45:3812/7/06 15:45:38 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [131] que el tiempo en un puesto genera cierto aumento en la competen- cia y en la contribución). c. Los incrementos de mérito a una pequeña proporción de individuos, en una clasificación de salarios dada, cuyo desempeño es evidente- mente extraordinario. Estos necesitarán solamente diferenciaciones burdas de desempeño en el cual el probable error de medición será pequeño y éstos también implicarán incrementos salariales grandes para tener un valor motivacional genuino. d. Recompensas de grupo por departamento, división o por un logro a nivel empresa de resultados económicos objetivamente mesurables. Esto se compartiría dentro del grupo en términos de porcentajes iguales al salario base. (El Plan Scanlon, considerado en el Capítulo 8, utiliza este método de motivación al desempeño). Cuando se instrumentó un sistema de pago con estos atributos para los siete mil administradores e ingenieros en la División Powertrain de GM durante la década de los noventa, el resultado fue el mejor desem- peño en la historia de esa organización. Cuatro intentos sucesivos por una secuencia de administradores para regresar a un sistema “pago por desempeño” más tradicional centrado en las evaluaciones de desem- peño fue combatido fuerte y exitosamente por la fuerza laboral. Tom Coens y Mary Jenkins presentan este caso en Abolishing Performance Appraisals: Why They Backfire and What to Do Instead, San Francisco: Berrett-Koehler Publishers, 1990. Mary Jenkins fue directora de recur- sos humanos para GM Powertrain durante ese tiempo y condujo este esfuerzo tras consultar con el Dr. W. Edward Deming. 4. Programas convencionales otorgando incrementos salariales por méritos diferenciales y relativamente pequeños a un gran número de personas, a la luz de que nuestra habilidad actual para medir las contribuciones gerenciales a la empresa no son muy realistas. La ausencia de criterios de desempeño objetivos y los problemas que implica lamedición son tales que la equidad no puede lograrse a través de dichos métodos. MAQUETA 07.indd 131MAQUETA 07.indd 131 12/7/06 15:45:3912/7/06 15:45:39 [132] El lado humano de las empresas Además, existe una razón para dudar que dichas recompensas tengan mucho valor motivacional relacionado con otras oportunidades que pueden ser proporcionadas a través de las aplicaciones del principio de integración.1 De este modo, la pregunta sobre la administración de salarios planteada al principio de este capítulo se contesta: Es innecesario para el superior hacer los juicios en los que habitualmente hemos confiado para administrar las recompensas económicas (con la posible excepción de unos cuantos individuos cuyo desempeño sea extraordinario). Para algunos, estas conclu- siones parecerán derrotistas. Lo son, si uno se queda en el marco de la Teo- ría X. Desde el punto de vista de la Teoría Y, éstas sugieren simplemente que hemos confiado en los métodos de control inadecuados. Los planes de méritos convencionales de la administración de salarios no representan una adaptación selectiva de las condiciones que enfrentamos. El desafío es encontrar otras formas para motivar a las personas. La administración por integración y autocontrol ofrece tal método. Esta conclusión no significa que las recompensas económicas sean poco importantes. Significa que una estructura salarial equitativa proporciona las recompensas económicas más importantes, pero que nuestros intentos 1 El estudio de Herzberg, Mausner y Snyderman, previamente mencionado, apoya la conclusión en este párrafo. Los escritores señalan que cuando el salario era un factor de insatisfacción, estaba asociado con “lo injusto del sistema de sueldos dentro de la empresa, lo que casi siempre se refiere a los incrementos en salarios más que en los niveles absolutos. Era el sistema de administración de salarios lo que se describía, un sistema en el cual los aumentos de sueldos se obtenían a regañadientes, se daban demasiado tarde o en los cuales los diferenciales entre los empleados de recién contratación y aquellos con años de experiencia en el puesto eran demasiado pequeños”. Por el otro lado, los incrementos al salario eran una fuente de satisfacción ante todo porque acompañaban los logros en el trabajo. Ellos concluyen: “Parecería que como factor que afecta las actitudes en el trabajo, el salario tiene más fuerza para ser causa de insatisfacción que de satisfacción en el trabajo”. Herzberg, Mausner y Snyderman, The Motivation to Work, pp. 82-83. MAQUETA 07.indd 132MAQUETA 07.indd 132 12/7/06 15:45:3912/7/06 15:45:39 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [133] para obtener una “productividad” mayor a través de la utilización de peque- ños incrementos a las recompensas económicas dentro de dicha estructura no han sido particularmente efectivos. LA ADMINISTRACIÓN DE PROMOCIONES Y COLOCACIÓN Desafortunadamente, no parece posible resolver los problemas que implica la promoción al eliminar la necesidad de opiniones subjetivas de los supe- riores sobre sus subordinados. Por otra parte, además de las consideraciones de equidad y de motivación, se involucran las consideraciones de las califi- caciones. ¿Qué experiencia y entrenamiento?, ¿qué habilidades y destrezas se requieren para desempeñar un trabajo dado?, y ¿cómo podemos deter- minar entre varios candidatos qué individuo posee estas características en un grado mayor? Es tentador suponer que estos problemas se resolverían si pudiéramos desarrollar métodos adecuados para medir (1) los trabajos y (2) las califi- caciones individuales (a diferencia de las contribuciones individuales a la empresa). Mucho tiempo y esfuerzo se han dedicado y están siendo dedi- cados al logro de este objetivo. Muchos especialistas sueñan con un sistema que involucre una serie de tarjetas perforadas con los requerimientos deta- llados de cada trabajo y otra serie con las calificaciones de cada miembro de la organización. Llenar las vacantes sólo requeriría entonces el proceso mecánico de un cotejo. Sin embargo, como en el caso de medir los méritos, existen obstáculos formidables. Señalamos en el capítulo anterior que los trabajos —en particular los trabajos gerenciales— no son receptáculos fijos cuyas dimensiones detalladas puedan ser medidas. Están incrustados en complejas relacio- nes organizacionales y externas que cambian sustancialmente a lo largo del tiempo. Además, simplemente no es verdad que un único patrón de calificaciones del beneficiado producirá el mejor desempeño en un trabajo dado. Las variaciones en las calificaciones personales ocasionarán que el trabajo sea desarrollado de manera diferente, pero varios patrones así pueden conducir a resultados equivalentes respecto a los objetivos organizacionales. MAQUETA 07.indd 133MAQUETA 07.indd 133 12/7/06 15:45:3912/7/06 15:45:39 [134] El lado humano de las empresas Los teóricos de la organización convencional con frecuencia ponen un gran énfasis en la definición del trabajo para después encajar a un indivi- duo en esta definición. Están interesados en prevenir “la estaca cuadrada en el hoyo redondo”. Tal idea puede haber tenido el mérito de la simplicidad lógica, pero el hecho de que esta regla se siga pocas veces en la práctica nos advierte que el problema es considerablemente más complejo que esto. Por otra parte, el principio de integración es contradictorio a la idea de que el individuo debe adaptarse y amoldarse a los requerimientos de la organización. Además, mientras se avanza, aún estamos lejos de saber cuáles pueden ser las calificaciones para el éxito gerencial en la mayoría de los trabajos, y mucho menos de ser capaces de medirlas. Finalmente, debido a que se considera que las características de la personalidad y los factores de ajuste emocional son tan importantes como los factores de experiencia, entrena- miento, destreza y capacidad intelectual, debemos enfrentar el problema ético mencionado brevemente en el Capítulo 1. Hay una verdadera cues- tión ética en utilizar información privada y personal (a diferencia de la información “pública” sobre el desempeño, logros educacionales, etc.) al administrar las promociones y la colocación. Ciertamente el sueño de una equivalencia mecánica entre las caracterís- ticas del trabajo y las calificaciones personales no tiene más que un número limitado de posibilidades. Para el futuro inmediato, las opiniones geren- ciales de clase subjetiva van a tomar parte importante en la administración de promociones y colocación. un rol en la medición. Grupos de investigación en varias empresas han desarrollado métodos de medición para la selección y la promoción res- pecto a un número limitado de puestos que han ayudado sustancialmente a la administración. Es necesario un procedimiento mejor elaborado para cada puesto y, por lo tanto, el método sólo es útil cuando hay una nece- sidad continua de candidatos. No se presta a la situación en donde los reemplazos de un trabajo dado son poco frecuentes, en donde el número de beneficiados es pequeño. La investigación implica la determinación por medios estadísticos de una gran número de “puntos” (aspectos de experiencia, actitud, habilidad, MAQUETA 07.indd 134MAQUETA 07.indd 134 12/7/06 15:45:3912/7/06 15:45:39 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [135] personalidad) que discriminan entre los beneficiados actuales del puesto, quienes son clasificados por la administración con base en el valor general para la empresa. Estos puntos se combinan en una prueba (con peso deter- minado por su valor discriminatorio) que es utilizada después para ayudar a investigar a los solicitantes. Existe una evidencia de que este procedimiento puede mejorar las prác- ticas de selección y promoción considerablemente siempre que: 1. La administración se involucre activamente en la investigación que conduce al desarrollo de las pruebas (y de ese modo adquiera un enten-dimiento genuino tanto de los valores como de las limitantes de los instrumentos). 2. Las pruebas se utilizan como un auxiliar en la selección y no como la única base para la opinión. (Es fácil obtener apoyo no sincero para este principio, pero es difícil mantenerlo en práctica por la tendencia a confiar en los resultados de las pruebas. Ésta es una razón por la que la participación de la administración en la investigación es importante). 3. La concepción de desempeño “bueno” y “pobre” se mantiene inalte- rable. (Debido a que el acercamiento total depende de la clasificación original de la administración de los beneficiados, las pruebas sólo dis- criminan en los términos de ese criterio. Si los requerimientos del trabajo cambian o si la administración adquiere una idea diferente de lo que constituye un desempeño “bueno”, las pruebas se vuelven inútiles y la investigación se debe repetir). Incluso este método de investigación bastante elaborado no elimina la opinión gerencial en la administración de la promoción y la colocación. No obstante, no es raro hoy en día, el uso de pruebas y procedimientos estandarizados (sin métodos a la medida) como base principal de selec- ción para cubrir puestos gerenciales complejos. Muchas firmas comercia- les ofrecen este tipo de servicios. La evidencia para la validez de dichos métodos es discutible. (Ésta es una razón más de preocupación por la ética de las prácticas gerenciales en este campo. Probablemente el admi- nistrador sienta alguna responsabilidad al emitir opiniones subjetivas que MAQUETA 07.indd 135MAQUETA 07.indd 135 12/7/06 15:45:4012/7/06 15:45:40 [136] El lado humano de las empresas afectan la carrera de un ser humano. La mayoría de nosotros dudamos un poco sobre “jugar a ser Dios”. Sin embargo, cuando uno puede basar la decisión en la determinación “científica”, es demasiado fácil deshacerse de la responsabilidad). Ya sea que se utilicen las pruebas o no, hay salvaguardas en forma de procedimientos que pueden ayudar a mejorar la validez de las opiniones gerenciales y que ayudarán a proteger al individuo contra las consecuencias del prejuicio, opinión desfavorable y otras similares. Los métodos cuida- dosamente diseñados para utilizar las opiniones de grupo representan los mejores de éstos. el rol del individuo. Tal vez el mayor cambio requerido en las prácti- cas actuales respecto a la promoción y la colocación —si deseamos utilizar el principio de integración— tiene que ver con la relación del “candidato” con el proceso. Hoy en día tiende a ser un peón en el tablero organiza- cional. Con frecuencia se hacen planes respecto a su carrera que pueden tener efectos profundos en sus metas y necesidades más importantes. Sin embargo, es probable que no tenga voz en estos planes y se mantenga en completa ignorancia hasta después de que se haya tomado una decisión. Además, se da prioridad a las necesidades de la organización sin mucha consideración a las de él. Si sus metas y necesidades se consideran, pro- bablemente será en un sentido paternalista de decidir “lo que es bueno para él”. Un ingeniero asistente en jefe, de treinta y ocho años, en una empresa grande, por varios años ha deseado alguna experiencia en la línea. Ha expresado un fuerte interés en un trabajo en donde pueda tener una razo- nable autonomía y ser juzgado por “el estado de utilidades y pérdidas”. Ha mostrado una considerable habilidad administrativa en los varios puestos de ingeniería que ha ocupado. Es considerado por sus superiores como extraordinario y es un prospecto probable para la vicepresidencia de ingeniería. En una conversación con un administrador dos niveles arriba de él, quien ha tenido tanto interés como influencia en la carrera de este hombre, le pregunté si alguna vez había sido considerado para un puesto de línea. La respuesta fue enfática: “¡Oh, no! Su fuerte es la ingeniería”. MAQUETA 07.indd 136MAQUETA 07.indd 136 12/7/06 15:45:4012/7/06 15:45:40 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [137] El principio de integración requiere la participación activa y responsable del individuo en las decisiones que afectan a su carrera. Por más radical que esto sea, por más impráctico que parezca a la luz de las prácticas tradicio- nales, es un requisito si nosotros creamos condiciones tales que el indivi- duo pueda alcanzar mejor sus propias metas al dirigir sus esfuerzos hacia los objetivos organizacionales. Por más evidencia científica respecto de sus calificaciones, por más salvaguardas para garantizar opiniones sólidas y no prejuiciadas, por más racionalización sobre la decepción de candidatos fallidos, no se puede justificar el excluir al individuo de un proceso que es tan importante para él.* Se puede empezar con sesiones de fijación de objetivos. En éstas es factible discutir los intereses de carrera del individuo, para considerar las experiencias y el entrenamiento necesarios, tipos de oportunidades que serían relevantes, cuestiones de tiempo. Aquí también pueden discutirse las consideraciones personales que pueden afectar a su deseo de moverse de su puesto actual o quedarse en él. Durante varios años, una empresa ha tenido la práctica de preguntar a cada uno de los miembros de la administración de manera periódica: “¿Está tu sombrero en el ruedo?”. Si la respuesta es afirmativa, es conside- rado para las vacantes relevantes que pudieran darse. Si es negativa, se le excluye de tales consideraciones sin prejuicio. Por supuesto, la pregunta se hará otra vez en uno o dos años, él puede sentirse diferente entonces. Sin embargo, es su decisión. La información sobre los intereses del individuo, su experiencia rele- vante e incluso sus capacidades medidas en exámenes, pueden incluirse en el expediente central de personal, con su absoluto conocimiento y acuerdo, para posible referencia si diera una vacante. Los resultados de las pruebas de personalidad y las evaluaciones clínicas, siempre que se man- * El campo de desarrollo de carrera ha avanzado tal y como McGregor sugiere —enfocado en la correspondencia entre personalidad y elección de carrera, así como en la integración de los factores organizacionales más amplios (Vea Arthur, Michael B., et al., Handbook of Career Theory. Cambridge, England: Cambridge University Press, 1989). Por contraste, los estudios sobre el pago por desempeño mantienen un fuerte sabor a la Teoría X. MAQUETA 07.indd 137MAQUETA 07.indd 137 12/7/06 15:45:4012/7/06 15:45:40 [138] El lado humano de las empresas tengan en confidencia entre el psicólogo y el individuo, pueden ser la base sobre la cual él planea su carrera y decide si es candidato para una vacante en particular. Unas cuantas empresas han desarrollado procedimientos que hacen posible para los individuos presentar sus nombres como candidatos para ciertas vacantes. Esto facilita al individuo tomar un rol de responsabilidad respecto al desarrollo de su propia carrera. Por supuesto, hay problemas involucrados, pero es posible encontrar un punto medio entre las prácti- cas administrativas que tratan al individuo como un peón y las que algu- nas veces se encuentran al nivel del trabajador, que implican una “oferta” directa por los puestos. En el contexto de administración por integración y autocontrol, tanto el superior como el subordinado pueden proporcionar la información para la administración de promociones. Si la opinión del superior difiere drásti- camente de las producidas por la autoevaluación del subordinado, se debe- rán discutir y resolver las diferencias. Sin embargo, hay razones para esperar que dichas diferencias se reconcilien con frecuencia durante el curso de una serie de discusiones de fijación de objetivos y autoevaluación. Mientras fui Presidente del Antioch College, ideamos un procedimiento de revisión con el cual cualquiera de mis decisiones de promoción que un miembro de la facultad sintiera injusta, podía llevarse ante un consejo de la facultadpara reconsideración y decisión final. Como yo no era miembro del consejo, mi decisión podía ser anulada. Durante los casi cuatro años en los cuales este sistema estuvo en opera- ción, sólo dos casos pasaron al consejo de revisión. Fui confirmado en uno y anulado en el otro. Mi sentir era que este mecanismo proporcionaba un control valioso contra la falibilidad de las opiniones de la administración; por extraño que parezca, la decisión que se anuló sirvió para fortalecer mi posición ante mi facultad, en lugar de debilitarla. Ciertamente, la sola presencia de este procedimiento, aunque casi nunca se utilizaba, redujo los sentimientos de dependencia en las relaciones y me permitió ocuparme de las situaciones difíciles.* * Esta estampa ilustra muy bien la conexión entre las disposiciones institucionales y los valores y supuestos subyacentes. MAQUETA 07.indd 138MAQUETA 07.indd 138 12/7/06 15:45:4012/7/06 15:45:40 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [139] conclusiones. Algunas conclusiones generales respecto a la administra- ción de promociones y colocación dentro del contexto de la Teoría Y son: 1. La correspondencia de los individuos con los trabajo —cuando menos a niveles gerenciales— no puede ser un proceso mecánico porque: a. Los requerimientos de trabajo son dinámicos más que estáticos; cambian como una función de las muchas variables en la situa- ción. b. Los individuos con diferentes patrones de calificaciones, aunque desempeñen un trabajo dado de manera diferente, pueden lograr los objetivos organizacionales igualmente bien. c. No tenemos un conocimiento adecuado de las características aso- ciadas con el éxito gerencial, ni métodos muy precisos para medir los que se consideran importantes. 2. Por lo tanto, un elemento muy importante de la opinión subjetiva permanece —a pesar del uso que se haga de la medición— en las deci- siones que conciernen la colocación de los individuos. La investigación cuidadosa y sistemática puede proporcionar las herramientas que ayu- darán a la opinión, pero tales herramientas no pueden reemplazar la opinión. La dependencia exclusiva en los resultados de las pruebas está completamente injustificada en la etapa actual de desarrollo de dichas herramientas. 3. El principio de integración exige un rol activo más que pasivo para el individuo en la administración de promociones y colocación. Cuando menos, la información que él puede proporcionar respecto a sus inte- reses, metas y calificaciones pueden utilizarse para permitirle ser un candidato activo a las oportunidades de promoción en la mayoría de las circunstancias. Sus metas y necesidades —como él las percibe y no simplemente por otros— pueden influenciar las decisiones que afectan su carrera. 4. Las opiniones del superior sobre sus subordinados, desarrolladas con una estrategia de administración por integración y autocontrol, están probablemente basadas en la información y la experiencia que mejo- rará su calidad. MAQUETA 07.indd 139MAQUETA 07.indd 139 12/7/06 15:45:4112/7/06 15:45:41 [140] El lado humano de las empresas En la administración de promociones, por lo tanto, enfrentamos una situación en la cual es poco realista renunciar al uso de la autoridad. Las decisiones no necesitan ser completamente unilaterales, pero deben ser tomadas. En la ausencia de criterios de desempeño verdaderamente obje- tivos, existe un grado sustancial de dependencia del individuo de los que están sobre él. Dada esta dependencia, el ejercicio de la autoridad es un medio de control adecuado siempre que estemos conscientes de las consecuen- cias negativas si la equidad no se preserva. Bajo algunas condiciones sería factible establecer procedimientos de revisión que servirán como control sobre las decisiones arbitrarias y, de ese modo, incrementar la probabilidad de alcanzar la equidad. La respuesta a las preguntas planteadas al principio de este capítulo es que la dirección y el control unilaterales respecto a la administración de salarios y promociones puede reducirse, pero no eliminarse, (1) mediante el uso de medición cuando sea adecuado, (2) mediante la eliminación de diferenciaciones entre los individuos cuando el error de medición es grande y el valor motivacional de las diferenciaciones es pequeño y, (3), mediante el otorgamiento de mayores oportunidades a los individuos para tomar parte activa en las decisiones que afectan sus carreras. ADENDA No puedo ofrecer una solución fácil a los problemas éticos involucrados en el uso de información de pruebas y diagnósticos clínicos de personalidad para fines administrativos. Estos temas son excesivamente complejos, pero unos pocos comentarios pueden ser procedentes. Primero, por un lado, me parece que se puede hacer una distinción entre la información de prueba respecto de las aptitudes y capacidades intelectuales y, por el otro, aquéllas que conciernen a las características de personalidad. Con certeza, la medición de las últimas es aún bastante primitiva, pero el punto crítico es si la administración tiene algún derecho moral para invadir la personalidad. El interés legítimo de la administra- ción está en el desempeño. Obviamente, el desempeño es afectado por las características de personalidad y por el ajuste, pero la cuestión es si la MAQUETA 07.indd 140MAQUETA 07.indd 140 12/7/06 15:45:4112/7/06 15:45:41 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [141] administración tiene derecho a ir detrás del desempeño del diagnóstico de sus causas, cuando esas causas son personales y privadas.* Por supuesto, la dificultad es que la restricción impuesta por esta pro- tección al individuo limita gravemente la información que puede utilizarse para predecir el éxito o el fracaso en el trabajo. La verdadera razón para el interés de la administración en la información sobre la personalidad es la posibilidad de mejorar dichas predicciones. Estamos interesados en los sen- timientos de inferioridad del individuo, ansiedades o tendencias neuróticas en cuanto a lo que podemos esperar sobre su desempeño en situaciones dadas. Puede incluso discutirse que dicho conocimiento nos permitiría protegerlo del fracaso y de la infelicidad y proteger a otros de las nocivas consecuencias de su ajuste personal. Con todo, la utilización de dicho conocimiento en estas formas me parece una manipulación en el peor sentido de la palabra. Es permitir a la organización entrar en el dominio privado de una persona y tomar decisiones que sólo él tiene derecho a tomar. (Observe que, excepto en las condiciones más extremas, un cirujano no toma la decisión final de operar, aún para salvar la vida del paciente. Esto se siente como el derecho inviolable de la persona). Para el psicólogo clínico compartir su diagnóstico con el individuo sobre una base confidencial, advirtiéndole respecto de posibles consecuencias para él y para otros si él intenta ciertos tipos de responsabilidades, no plantea un problema. Si se dejara decidir al individuo en consulta con el psicólogo qué hacer con la medición de personalidad y el diagnóstico, tendríamos una situación comparable a esa que se obtiene actualmente entre adminis- tradores y departamentos médicos en muchas empresas grandes. Hemos tenido que aceptar la idea de que la responsabilidad es del individuo, no de sus superiores, a la hora de decidir cómo deben afectar a sus decisiones de carrera las consideraciones médicas, excepto en los casos como el de un * La jurisprudencia de la Ley Federal de Igualdad de Oportunidades de Empleo, la Ley de Americanos con Discapacidades y otras legislaciones se han desarrollado para asegurar que dichas pruebas puedan mostrarse para ser adecuadamente relacionadas con los requerimientos del empleo, pero apegarse a estas disposiciones legales no significa que los supuestos subyacentes hayan cambiado. MAQUETA 07.indd 141MAQUETA 07.indd 141 12/7/06 15:45:4112/7/06 15:45:41 [142] El lado humano delas empresas piloto de avión y el de un ingeniero de una locomotora en donde la segu- ridad pública está directamente involucrada. El símil con la “salud mental” me parece bastante bueno. Las pruebas de capacidad —por ejemplo, pruebas de inteligencia— parecen de alguna manera diferentes en naturaleza y las implicaciones res- pecto a que su uso no presenta las mismas dificultades. La medición de la inteligencia es menos personal y privada que un diagnóstico de ajuste emocional. Es más parecida a la medición de estatura o del conocimiento del puesto. La prueba no se compone de preguntas sobre sus hábitos perso- nales y actitudes privadas, sino de los problemas impersonales por resolver. Es una medición basada en el desempeño. Muchas características de la personalidad y los aspectos de ajuste están sujetas a modificación a través del esfuerzo individual, ciertos tipos de edu- cación y psicoterapia. Parece injusto predecir el comportamiento basado en medidas y diagnósticos de características tales y, por lo tanto, negar al individuo la oportunidad de cambiar. Si nos limitamos a la declaración de que una forma dada de comportamiento o aspecto de su desempeño que no es satisfactorio, dejamos abierta para él la posibilidad de qué puede hacer algo al respecto. Al final, sólo puedo confesar un grado de inquietud sobre las posibilida- des de manipulación y explotación de mis colegas seres humanos inherente al uso administrativo de las pruebas de personalidad y los diagnósticos clíni- cos de ajuste para fines de colocación. Veo incluso con mayor preocupación la probabilidad de que el valor de predicción de dichos instrumentos se incrementará sustancialmente durante la próxima década o en la siguiente. Los temas involucrados se intensificarán entonces. Este campo completo de selección, promoción y colocación presenta un desafío sustancial a los valores éticos de la administración profesional. No podemos permitirnos el lujo de descartar los temas por defender unilateralmente las necesidades de la organización, o girar a otro lado con la esperanza de que estos desaparez- can. Si hacemos cualquiera de las dos cosas, corremos el riesgo de que una creciente preocupación pública conlleve un día a restricciones legislativas reduciendo más la libertad de acción de la administración. Más importante, ponemos las consideraciones económicas materialistas delante de las éticas MAQUETA 07.indd 142MAQUETA 07.indd 142 12/7/06 15:45:4112/7/06 15:45:41 Capítulo 7 Administración de salarios y promociones [143] y, por lo tanto, nos colocamos como administradores en una posición que a pocos de nosotros nos interesaría defender. REFERENCIAS American Management Association, Handbook of Wage and Salary Admi- nistration, Nueva York: 1950. Belcher, David W., Wage and Salary Administration, Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, Inc., 1955. Employee Relations Department, Esso Standard Oil Company, Made to Measure, Nueva York: 1953. Foundation for Research on Human Behavior, Assessing Managerial Poten- tial, Ann Arbor, Mich.: 1958. Jacques, Elliot, Measurement of Responsibility, Londres: Tavistock Publica- tions, Ltd., 1956. National Industrial Conference Board, Inc., Employee Salary Plans in Ope- ration, Studies in Personnel Policy, no. 100, 1949. Whythe, William H., Jr., The Organization Man, Nueva York: Simon & Schuster, Inc., 1956. REFERENCIAS SELECCIONADAS PARA LA EDICIÓN ANOTADA Arthur, Michael B., Barbara Lawrence, y Douglas T. Hall, Handbook of Career Theory, Cambridge, England: Cambridge University Press, 1989. MAQUETA 07.indd 143MAQUETA 07.indd 143 12/7/06 15:45:4212/7/06 15:45:42 [144] El lado humano de las empresas PREGUNTAS DE DEBATE PARA EL CAPÍTULO 7 1. McGregor contaba con la “negociación colectiva e individual dentro del marco de la medición” como los determinantes máximos de los procedimientos justos de pago y promoción. ¿Es esto hoy aún válido, y si no, cuáles son las alternativas? 2. Dada una base de salario adecuada, McGregor expuso que las pequeñas distinciones de incremento en el pago probablemente no proporcionarían una motivación genuina. Sin embargo, hoy en día vemos que la vasta mayoría de los sistemas de pago están dominados por estas pequeñas distinciones de incrementos. ¿Por qué piensa que éste es el caso? 3. ¿Tiene la administración derecho moral para administrar las pruebas de personalidad y de inteligencia a los solicitantes de un trabajo y a los empleados y luego usar la información para guiar las decisiones de contratación y promoción? MAQUETA 07.indd 144MAQUETA 07.indd 144 12/7/06 15:45:4212/7/06 15:45:42 [145] I N T R O D U C C I Ó N A L C A P Í T U L O 8 EL PLAN SCANLON Al dedicar todo el capítulo 8 al Plan Scanlon, McGregor se arriesga a ser visto como defensor de una de las “tretas” de administración de las cuales es tan crítico. De esta forma, enfatiza desde el principio que “no es una fórmula, un programa o una serie de procedimien- tos”. Afirma, en su lugar, que el Plan Scanlon “es una forma de vida industrial —una filosofía de la administración— que se basa en supuestos teóricos que son totalmente consistentes con la Teoría Y”. McGregor primero resalta la forma en que el Plan Scanlon está diseñado para compartir las “ganancias económicas por la mejora en el desempeño” que deriva de “una ratio entre el costo total de los recursos humanos de la organización y una medición de la produc- ción, tal como el total de las ventas o el valor agregado por la manu- factura”. Señala que compartir las ganancias a nivel del negocio tiene el efecto de “promover la colaboración dentro de un sistema interdependiente. La competencia se minimiza dentro de la orga- nización y se maximiza con respecto a otras firmas en la industria”. También, debido a que los pagos se hacen mensualmente, existe un “conexión causa y efecto psicológicamente significativa” entre “el comportamiento y la recompensa”. A este respecto, el Plan Scanlon conecta el tercer supuesto de McGregor para la Teoría Y, expuesta en el capítulo 4, respecto a que “el compromiso con los objetivos es una función de las recompensas asociadas como su logro”. Aún así, McGregor advierte que si sólo se basa en estas características, el Plan Scanlon “sería simplemente otro ejemplo de las muchas variedades de planes de incentivos y de participación de utilidades que se encuen- tran hoy en día en la industria”. MAQUETA 08.indd 145MAQUETA 08.indd 145 12/7/06 15:46:2312/7/06 15:46:23 Lo que distingue al Plan Scanlon es el énfasis en la participación de toda la fuerza laboral o, de acuerdo a McGregor, es “un método formal que proporciona a cada miembro de la organización la opor- tunidad de contribuir con su cerebro, su ingenio, así como con su esfuerzo físico, para mejorar la efectividad organizacional”. Estruc- turalmente, el Plan Scanlon presenta una red de comités departa- mentales compuestos por trabajadores y supervisores de nivel bajo, combinados con un “`comité de revisión´ compuesto por represen- tantes de la fuerza laboral y de la alta administración”.1 McGregor señala que “las mecánicas de participación son relativamente poco importantes y los supuestos subyacentes sobre los seres humanos que se reflejan son cruciales”. Por supuesto, se refiere a la confian- za que se pone en la “pericia, el ingenio, lo innovador de todos los recursos humanos en la organización”, que contrasta con “la con- cepción cerrada e insultante” de “si... las personas hicieran más de lo que se les pidió, la productividad crecería y la economía estaría mucho mejor”. El interés de McGregor en los planes Scanlon guió el legado dura- dero al MIT, en donde las empresas comprometidas con los planes Scanlon y otros programas de participación de ganancias se reunirían regularmente y cada año un estudiante de doctorado en el MIT reci- bía una beca de investigación Plan Scanlon. Al reflexionar sobre este legado, Robert McKersie comenta: [146] El lado humano