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mandel cien años de controversias en torno a la obra de karl marx

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de los hombres] elevan, entre la socie­
dad capitalista y la socialista, un muro cada vez más alto. No- será por 
el desarrollo de la democracia [parlamentaria burguesa] y la reforma 
social como este muro caerá al suelo, puesto que, por el contrario, ambas 
lo hacen más espeso' y fuerte” (“Reform or revolution”, en Mary Alice 
Waters, comp., Rosa Luxemburg speaks, Nueva York, 1970, p. 57 [¿Reforma
o revolución?, en Ro-sa Luxemburg, Obras escogidas, México, e r a , 1978, 
t. 1, p. 49]).
" e l c a p it a l ” y e l d e s t i n o d e l c a p i t a l i s m o 83
tulo de la teoría marxista no fue incorporado a El capital. Tal 
vez Marx tenía intenciones de discutirlo en el libro sobre el 
estado que quería escribir pero nunca llegó a bosquejar. De 
cualquier manera no dejó una exposición sistemática de su pen­
samiento a ese respecto, pese a que muchas ideas sobre el tema 
se encuentran dispersas en sus cartas y artículos. Les tocó a sus 
seguidores más dotados, en particular a Lenin, Trotski y Rosa 
Luxemburg, tra tar sistemáticamente lo que se puede llamar 
"la teoría marxista del factor subjetivo’’.
La supervivencia del capitalismo hasta ahora en los países 
más industrializados le ha dado ciertamente un período de 
vida mucho mayor del que Marx esperaba. Pero esto no se debe 
a que el sistema se haya desarrollado esencialmente en otras 
direcciones de las que El capital predice. Ni tampoco a que 
haya sido capaz de evitar una repetición periódica de las crisis 
sociales explosivas. Por el contrario, desde la revolución rusa 
de 1905, y ciertamente desde el comienzo de la prim era guerra 
mundial, esas crisis se han vuelto características recurrentes 
de la historia contemporánea.
En el curso de tales crisis el capitalismo ha sido derrocado 
en muchos países, entre los cuales Rusia y China son los más 
importantes. Pero contrariamente a lo que Marx esperaba, este 
derrocamiento ocurrió no tanto donde el proletariado estaba 
más fuertemente desarrollado numérica y económicamente, 
como resultado de la mayor extensión posible de la industria 
capitalista, es decir en aquellos países que cuentan también 
con una poderosa clase burguesa, sino que ocurrió más bien 
en los países donde la burguesía era más débil y donde por 
tanto la relación política de fuerzas era favorable a un prole­
tariado joven capaz de ganar el apoyo de un campesinado de­
cididamente rebelde. Esta desviación histórica se puede enten­
der sólo si se integran al análisis dos factores clave: por un 
lado el desarrollo del imperialismo y su efecto en la parte 
mayoritaria de la raza humana que vive en las sociedades so­
cial y económicamente subdesarrolladas (la lev del desarrollo 
desigual v combinado ): por otro la interrelación entre la falta 
de experiencia revolucionaria de la clase obrera occidental 
durante el período de "crecimiento orgánico” del imperialismo 
(1890-1914) y el creciente reformismo e integración de la social- 
democracia a la sociedad y al estado burgueses que fueron 
responsables del fracaso en 1918-1923 de la prim era crisis re­
volucionaria en gran escala en Occidente (sobre todo en Ale­
mania e Italia). Como resultado de este fracaso la victoriosa 
revolución rusa se aisló y el movimiento internacional de la 
clase trabajadora pasó por el oscuro interludio del stalinis- 
mo, del cual comenzó lentamente a emerger en la década de 
los años cincuenta. Esto nos retrotrae nuevamente a lo que
8 4 EL LIBRÍ) PRIMERO
he llamado la teoría marxista del factor subjetivo, y explica, 
incidentalmente, por qué, después del rico florecimiento de la 
teoría económica marxista en el período 1895-1930, siguió un 
cuarto de siglo de casi total estancamiento aun en ese campo.
El debate en tom o a la Zusammenbruchstheorie ha adole­
cido de una confusión entre dos cuestiones diferentes: el pro­
blema de si la sustitución del capitalismo por el socialismo 
es inevitable (inevitable por las contradicciones económicas 
internas del modo capitalista de producción), y 1* de si, a 
falta de una revolución socialista, el capitalismo puede vivir 
eternamente. Una respuesta negativa al prim er problema no 
implica de ninguna m anera una respuesta positiva al segundo. 
De hecho los marxistas clásicos, siguiendo al joven Marx, for­
mularon su diagnóstico en la forma de un dilema: socialismo 
o barbarie.
Las catástrofes sociales que la hum anidad ha presenciado 
desde Auschwitz e Hiroshima indican que ese diagnóstico no 
tenía nada de "romántico” sino que expresaba una dará intui­
ción frente al terrible potencial destructivo de la Iroducción 
de valor de cambio, la acumulación de capital y la lucha por 
el enriquecimiento personal como fines en sí mismos. La mecá­
nica concreta del derrumbe económico de la econorna capita­
lista está abierta a conjeturas. La interrelación entJe la caída 
de la producción de valor (baja del número total d* horas de 
trabajo producido como resultado de una semiautorratización), 
la creciente dificultad de realizar el plusvalor, la crecente pro­
ducción de desechos que no entran al proceso de reproducción, 
el creciente agotamiento de los recursos nacionales y , sobre 
todo, la baja a largo plazo de la tasa de ganancia, está todavía 
lejos de quedar clara.00 Pero se puede argüir con ;onvicción 
en favor de la tesis de que hay límites definidos a la adapta­
bilidad de las relaciones capitalistas de producción y de que 
esos límites se están alcanzando progresivamente enun campo 
trsis otro.
Es sumamente improbable que el capitalismo sobreviva otra 
media centuria de crisis (militares, políticas, social^, moneta­
rias, culturales) como las que han ocurrido inint<rrumpida- 
mente desde 1914. Es muy probable, además, que E capital y
lo que representa —a saber, un análisis científico» tjg la socie­
dad burguesa que representa la conciencia de clase del'prole- 
táriado en su nivel más alto— term inará por probar qué lía 
hecho una contribución decisiva a la sustitución de capitalis­
mo por una sociedad sin clases de productores asedados.^
95 Regresaré sobre este tema en general, y especialmente ]a relación 
entre teoría del derrumbe y baja tendencial de la tasa m edíale ganancia, 
en la introducción al libro tercero de El capital.
APÉNDICE
EL CAPÍTULO VI: RESULTADOS DEL PROCESO 
INMEDIATO DE PRODUCCIÓN
Nuestro conocimiento y comprensión de El capital ha avan­
zado significativamente durante las últimas décadas como re­
sultado de la publicación en los treinta de dos textos impor­
tantes de Marx desconocidos hasta entonces. Desde luego, el 
primero de ellos es los Grundrisse, que Siglo XXI dio a cono­
cer a los lectores de habla española a partir de 1971. El segun­
do es un texto que originalmente estaba planeado como sec­
ción séptima del libro prim ero de El capital, que Siglo XXI 
publicó igualmente en 1971. Intitulado Resultate des unmittel- 
baren Produktionsprozesses [R esu ltados del proceso inme­
diato de producción'], y referido de aquí en adelante como 
Capítulo VI, fue publicado por prim era vez en .1933, simultá­
neamente, en ruso y en alemán por Adoratski en éTvol. II del 
Archiv Marksa i Engelsa, impreso en Moscú. Sólo cuando fue 
reimpreso en alemán y en otros idiomas europeos occidenta­
les, a fines de los sesenta, fue objeto de intensos estudios tan­
to por marxistas como por "marxólogos” académicos.
Parecería haber sido escrito entre junio de 1863 y diciembre 
de 1866,1 o sea después de completado el manuscrito de 1861- 
1863 (los enormes veintitrés cuadernos de notas). Cierto que 
Kautsky publicó un extracto del cuaderno xvm (sin fecha, 
pero del que supone que fue escrito en diciembre de 1862) 
en el que se enlista el contenido en borrador final del libro 
primero de El capital. Después de las prim eras cinco secciones, 
que se mantienen en la versión final, dice como sigue:
6. Reconversión del plusvalor en capital.