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mandel cien años de controversias en torno a la obra de karl marx

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(el capital m ercantil) es la contradicción básba examinada 
en el libro segundo de El capí-tal. De nuevo, aqií, el “moder­
nismo” de Marx es particularm ente sorprendente.
Estas consideraciones m uestran la im portanda capital del 
“factor tiempo” en el análisis marxiano del mcdo capitalista 
de producción. Su funcionamiento no puede comprenderse si 
se hace abstracción total de las secuencias y tablas tempora­
les, la duración de la producción y de los ciclos de rotación 
de las mercancías y la duración del período de rotación del 
capital. La distinción im portante de Marx entre e capital circu­
lante y el capital fijo se basa exclusivamente en la cantidad 
de tiempo que se requiere para que cada una de estas dos 
partes del capital dinerario regrese a su forma original. El 
capital circulante (gastado en materias primas y salarios) 
es recobrado por la empresa capitalista después de cada ciclo 
de producción y de cada ciclo económico de circulación de las 
mercancías. Sin embargo, el capital fijo se recobra en su tota­
lidad sólo después de n ciclos de producción y circulación, 
cuyo número depende del ciclo vital de la maquinaria y los 
edificios. Como se sabe, Marx trabajó sobre la hipótesis de 
que la duración media de la maquinaria (no, desde luego, 
de los edificios) equivale y, de hecho, determ im la duración 
media del ciclo económico. Una tarea fructífera para los estu­
diosos marxistas sería la de profundizar en nuestra compren­
sión del papel y función de esta “dimensión tem poral” en 
El capital de Marx. Porque el tiempo aparece ahí como medida 
de la producción, el valor y el plusvalor (el tiempo de traba­
jo); como nexo que conecta la producción, la circulación y la 
reproducción de mercancías y capital (ciclos de rotación y re­
producción del capital); como medio de las leyes de movi­
miento del capital (ciclos económicos, ciclos de la lucha de 
clases, ciclos históricos a largo plazo), y como h esencia mis­
ma del hombre (tiempo libre, ciclo vital, tiempo creador, tiem­
po de intercambio social).
El estudio del proceso1 de la circulación de mercancías y 
del capital se ocupa esencialmente de las metamorfosis —el 
cambio de una forma a otra que acabamos de mencionar. Pero 
este análisis, que empieza a un alto nivel de abstracción y se 
acerca cada vez más a los "fenómenos” de la vida cotidiana 
capitalista, representa en sí mismo este proceso de circulación 
en etapas sucesivas de concreción. Primero está la circula­
ción del capital (dinerario) en su forma más general, tal y 
como lo encontramos en el libro primero:
D - M - D ' (D + A D)
ASPECTO DUAL DE LA ROTACIÓN DEL CAPITAL 101
El dinero compra mercancías para que se puedan vender con 
un acrecentamiento' de dinero —una ganancia—, parte del cual 
será añadido al capital dinerario inicial.
Si traducimos esta fórmula a las operaciones reales del 
modo capitalista de producción, tenemos que sustituir M, las 
mercancías compradas, por la operación específica del indus­
trial, a saber, la compra de los medios de producción y de la 
fuerza de trabajo para que ésta pueda producir valor adicio­
nal, plusvalor. Esta combinación de medios de producción y 
de fuerza de trabajo da lugar, a través del proceso de produc­
ción, a nuevas mercancías que acarrean valor adicional y que 
necesitan venderse para que den por resultado' la formación 
de capital acumulado'. Así, la fórmula inicial se convierte en:
FT
/
D — M . . . producción. . . M' — D' (D + AD,
\ donde AD = plusvalor acumulado)
MP
3. EL ASPECTO DUAL DE LA ROTACIÓN DEL CAPITAL EN LA TEORÍA
/ECONÓMICA DE MARX
Con base en la contradicción entre el valor de uso y el valor 
de intercambio inherente a la mercancía, Marx consideró el 
problema de la rotación del capital, de la reproducción, como 
un problema dual:
a] Para que se logre la reproducción (al menos simple y por
lo común ampliada) el valor global incluido en las mercancías 
producidas debe realizarse, es decir: deben ser vendidas a su 
valor. Contrariamente a las suposiciones de algunos de sus 
seguidores más agudos, principalmente Rudolf Hilferding, Otto 
Bauer y Nicolai Bujarin, Marx no consideraba este proceso 
de realización como "autom ático”, ni tampoco lo derivó de 
"sus esquemas de reproducción”, como han sugerido ingenua­
mente algunos.14 De hecho, una sección sustancial de la parte 
final del libro segundo, así como la mayoría de las controver­
sias que han surgido desde que Rosa Luxemburg planteó el 
problema, han girado' alrededor de un examen más o menos 
detallado de cómo el valor incluido en las mercancías, tal y
14 Véase especialmente Rudolf Hilferding, Das Finanzkapital, Viena, 
1923, p. 310 [E l capital financiero, Madrid, Tecnos, 1963]; Nicolai Bujarin, 
El imperialismo y la acumulación de capital, México, Cuadernos de 
Pasado y Presente 51, 1980, p. 193, y Otto Bauer, "La acumulación del 
capital", en Lucio Colletti, El m arxism o y el "derrumbe” del capitalismo, 
México, Siglo XXI Editores, 1978, pp. 339 ss.
102 EL LIBRO SEGUNDO
como está representado en los famosos esquemas de repro­
ducción, podría realizarse por el poder adquisitivo generado 
en el proceso de producción.
b ] Al mismo tiempo, la reproducción, por lo menos la simple 
—y por lo común la ampliada—, requiere, para tener éxito, 
que el valor de uso de las mercancías producidas cumpla las 
condiciones materiales para reiniciar la producción sobre la 
base existente o a una mayor escala. La reproducción no 
podría tener lugar en una situación donde, sofcre una base 
técnica menor que la automatización total y en ausencia de 
reservas alimentarias, el paquete de mercancías consistiera 
enteramente en materias primas y maquinaria: los trabajado­
res y los capitalistas se morirían de hambre y desaparecerían 
antes de que la maquinaria disponible pudiera usarse para re­
comenzar la producción agrícola, o antes de qi:e la reserva 
existente de materias primas pudiera ser transformada en ali­
mento sintético. De manera similar, la reproducción sería im­
posible cuando el producto global de la producción en marcha 
de mercancías, llevado a cabo con el uso en gran escala de 
maquinaria compleja, se compusiera de bienes de consumo y 
materias primas; si no hubiera reserva de maquinaria o de 
refacciones, entonces la maquinaria y la producción se resque­
brajarían antes de que los trabajadores bien alimentados pu­
dieran construir nueva maquinaria a partir de simple m ateria 
prima.
Debemos agregar, por cierto, que la reproducción ampliada, 
que es “la norm a” en el capitalismo, no exige meramente la 
existencia (es decir, producción previa) de los valores de uso 
que representan los elementos objetivos necesarios de repro­
ducción (los medios de producción para sustituir el equipo 
gastado1 y las materias primas; los medios de producción adi­
cionales para aumentar la escala de operación de la produc­
ción material; los bienes de consumo que alimenten tanto a 
los trabajadores que ya tienen empleo como a los reclutas 
adicionales de la fuerza de trabajo). La reproducción ampliada 
exige también la presencia de una fuente potencial de mano 
de obra adicional. La función dual del “ejército industrial de 
reserva”, como regulador de salarios (asegurando que la tasa 
de plusvalor permanezca por encima de un cierto nivel) y 
como condición previa material de la reproducción ampliada, 
no debe subestimarse. Si los medios "tradicionales” para in­
crem entar o mantener ese “ejército de reserva” se empiezan 
a agotar (cuando, por ejemplo, los campesinos, los artesanos y 
los comerciantes independientes han descendido como pro­
porción de la población activa total, o cuando la sustitución
ASPECTO DUAL DE LA ROTACIÓN DEL CAPITAL 103
de hombres por maquinaria en la industria está declinando), 
siempre se pueden localizar nuevas fuentes por la transforma­
ción precipitada