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mandel cien años de controversias en torno a la obra de karl marx

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simplificación extrema con el propósito de extraer los supues­
tos subyacentes del equilibrio (o crecimiento equilibrado, pro­
porcionado) bajo condiciones de producción de mercancías. 
Para que el intercambio ocurra debe haber por lo menos dos 
capitales privados independientes entre sí. Con estas herra-
21 Véase El capital, n /5 , p. 631.
22 El plusvalor (p v ) global en ambos sectores se divide en tres partes:
a: consumido improductivamente por los capitalistas;
|3: acumulado en forma de capital constante ; 
y: acumulado en forma de capital variable.
LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX 109
mientas conceptuales, sería fácil diseñar un modelo trisectorial 
(por ejemplo, con el oro como sector III) o uno tetrasectorial 
(con el oro y los bienes suntuarios como sectores adicionales: 
la diferencia entre estos dos sería que, mientras que los bienes 
suntuarios son, como las armas, inútiles desde el punto de vis­
ta de la reproducción, el oro no entra en el proceso de repro­
ducción, sino que lo media, ayudando a la circulación de 
mercancías en la reproducción ampliada). Podríamos entonces 
pasar a un modelo pentasectorial ( dividiendo al sector I en 
medios de producción que producen medios de producción y 
medios de producción que producen bienes de consumo) o a 
uno heptasectorial (dividiendo aún ambos subsectores del sec­
to r I en materia prim a y maquinaria). Paso a paso, nos acer­
caríamos a un modelo interram al que refleje la estructura real 
de una economía capitalista industrializada.23
Un cierto número de condiciones de interdependencia física 
tendría que ser establecido al lado de estos ramos (se aclaran 
en las tablas de insumo-producto de Leontief, basadas ya sea en 
una tecnología estable o en una cambiante). Éstas tendrían que 
estar acompañadas por una tabla de equivalencias de valor 
(equilibrio del valor), dado que la única condición para el equi­
librio es la realización general del valor. En este punto, surge 
una qiferencia im portante entre el esquema bisectorial y el 
multis^ctorial. El prim ero necesita la equivalencia de los va­
lores de cambio entre los dos sectores, en tanto que éste no es 
el caso en el segundo. El sector C, por ejemplo (digamos, la 
m ateria prim a necesaria para la producción de los bienes de 
consumo) podría tener un excedente en el intercambio con 
el sector E (bienes de consumo de masa terminados en un es­
quema de nueve sectores, donde F es el sector de bienes sun­
tuarios y G el de la producción de oro), m ientras que podría 
tener un “déficit” en su intercambio con el sector B (equipo 
para la producción de bienes productivos, incluyendo m ateria 
prim a).24 En ese caso, el sistema todavía podría alcanzar un
23 El sector III fue usado por primera vez por Tugán-Baranovski 
(Studien zur Theorie und Geschichte der Handelskrisen in England, Jena, 
1901) y von Bortkiewicz como un medio de representar la producción 
de bienes suntuarios u oro. Tugán-Baranovski y otros participantes en 
esa discusión ignoraban que el propio Marx había usado un esquema 
tetrasectorial en los Grundrisse (Elem entos fundam en ta les..., p. 400), al 
introducir sectores separados para la materia prima y la maquinaria y, 
como Tugán-Baranovski, dividiendo los medios de consumo entre un sec­
tor de bienes de consumo para los trabajadores y uno de bienes suntua­
rios (“plusproductos”) destinados a los capitalistas.
24 Para evitar confusiones, utilizamos para un esquema de nueve sec­
tores las literales A, B , . . . , I, en lugar de los números romanos I, II, etc. 
Así, A denota el sector de materia prima usada en la producción de me­
dios de producción; B, el equipo usado en la producción de medios de 
producción; C, la materia prima usada para la producción de bienes
11 0 EL LDRO SEGUNDO
equilibrio siempre y cuando todos los “excedentes” y “déficit” 
se cancelaran entre sí en cada sector (es decir, si estuvieran 
interrelacionados de una manera proporcionada / no arbitra­
ria) y siempre y cuando cada sector realizara el valor global 
de las mercancías producidas en su interior y disjusiera de un 
poder adquisitivo suficiente para adquirir los elementos obje­
tivos necesarios de la reproducción ampliada (pie tendrían 
que ser proporcionados con sus valores de uso e^ecíficos por 
la producción en curso de los sectores A a E).
Sin embargo, el cuadro cambia si consideramos el esquema 
bisectorial no como una simple herram ienta conceptual o analí­
tica, sino como correspondiente a la estructura sccial. Se acla­
ra entonces que la elección entre estos dos sectores como sub­
divisiones básicas de la masa de mercancías proeucidas no es 
arbitraria, sino que corresponde al carácter esenáal de la pro­
ducción hum ana en general —y no meramente su expresión 
específica en las relaciones capitalistas de producción. El hom­
bre no puede sobrevivir sin establecer un metabolismo mate­
rial con la naturaleza. Y no puede realizar este metabolismo 
sin utilizar herramientas. Su producción material constará, 
por lo tanto, por lo menos de herramientas y medios de sub­
sistencia. Los dos sectores de los esquemas de reproducción 
de Marx no son más que la forma capitalista específica de esta 
división general de la producción humana, en la medida en que 
1] adoptan la forma generalizada de mercancías, y 2] suponen 
que los trabajadores (los productores directos) m compran ni 
pueden comprar esa parte de la montaña de mercancías que 
consta de herram ientas y m ateria prima.26
Si regresamos al esquema bisectorial presentado en el libro 
segundo de El capital, podemos delinear ahora el flujo dual
de consumo masivos; D, el equipo empleado en la proiucción de bie­
nes de consumo m asivos; E, la materia prima utilizada para la produc­
ción de bienes suntuarios; F, el equipo empleado en la producción de 
bienes suntuarios; G, los bienes de consumo m asivos; H, los bienes sun­
tuarios (y otros bienes que no entran en el proceso de reproducción, por 
ejemplo, las armas); I, el oro. El economista soviético V. S. Dadajan ha 
construido un sistem a complejo de "retroalimentación” para la repro­
ducción ampliada basado en un sistema tetrasectorial (A; medios de pro­
ducción; B, materia prima; C, bienes de consumo masivos; D, "elementos 
de fondos no-productivos y el resto de la producción social”). Véase 
V. S. Dadajan, ökonom ische Berechnungen nach dem Modell der erwei­
terten Reproduktion, Berlin, 1969.
25 Rudolf Hielte! (Zur Interpretation der Marxschen Reproduktions­
schemata, p. 116 y p. 7 de notas) critica nuestro uso del sector III, pen­
sando que lo justificamos por el hecho de que el estado compra armas 
o por la noción de que las armas son "desperdicio”. Es1a crítica es por 
completo infundada. La base objetiva del sector III yace en el hecho de 
que incluye todas las mercancías que no entran en el proceso de repro­
ducción' (con la posible excepción del oro amonedado, en un esquema 
tetrasectorial).
LOS ESQUEMAS DE REPRODUCCIÓN DE MARX 111
de mercancías y dinero entre los dos sectores, tanto en el 
caso de la reproducción simple como en el de la ampliada.
1. Reproducción simple. En el sector I los trabajadores com­
pran las mercancías del sector II al equivalente de sus salarios 
y los capitalistas al equivalente de sus ganancias. Ambos flujos 
son continuos (tanto los trabajadores como los capitalistas tie­
nen que comer todos los días) independientemente de que las 
mercancías del sector I ya hayan sido vendidas. Por lo tanto, 
aun la reproducción simple requiere de la existencia previa del 
capital dinerario y de las reservas de dinero (para gastos de 
rédito) en las manos de la clase capitalista por encima del 
valor del capital productivo ,2e Con el dinero recibido de la 
venta de las mercancías, los capitalistas del sector II compran 
al sector I los medios de producción requeridos para recons­
tru ir su propio