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mandel cien años de controversias en torno a la obra de karl marx

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basan en un indi­
cador común, el tiempo de trabajo, sino también en el sentido 
de que lo que miden y expresan es la distribución (y el movi­
miento) de la fuerza de trabajo disponible para la sociedad 
entre los diferentes sectores y ramos de la producción mate­
rial. El valor en la teoría de Marx es trabajo social abstracto.
Michio Morishima, quien ha dedicado mucho esfuerzo e in­
genio a rehabilitar a Marx ante los ojos de los economistas 
académicos como uno de los principales precursores de las 
técnicas de agregación, continúa detectando, sin embargo, una 
contradicción entre una teoría macroeconómica del valor, ba­
sada en la agregación, y una teoría microeconómica del valor- 
trabajo. Si bien hace a un lado la trillada "contradicción” en­
tre el libro prim ero y el libro tercero, a cuyo alrededor gira
38 "Se entiende así que los diversos capitalistas individuales comanden 
ejércitos obreros de creciente magnitud (aunque también para ellos dis­
minuya el capital variable en relación con el capital constante), que au­
mente la masa del plusvalor, y por consiguiente de la ganancia” (E l capi­
tal, m /6 , p. 279 [las cursivas son nuestras]). Se debe observar que, en la 
oración anterior, Marx se ha referido explícitamente a la acumulación 
del capital y, por lo tanto, a la reproducción ampliada. Este pasaje se debe 
contrastar con el no> menos explícito que concierne al crecimiento económi­
co en el socialismo: "Cierto que si se reduce el salario a su base general, 
vale decir, a la parte del propio producto laboral que entra en el consu­
mo individual del obrero; si se libera de las trabas capitalistas a esa 
porción y se la amplía hasta el volumen de consumo que por su lado 
admite la fuerza productiva existente de la sociedad (o sea la fuerza 
productiva social del propio trabajo del obrero como trabajo realmente 
social) y cue por otro requiere el pleno desarrollo de la individualidad; 
si además se reduce el plustrabajo y el plusproducto a la medida que 
bajo las condiciones de producción dadas de la sociedad se requiere, por 
un lado, para formar un fondo de emergencia y de reserva y, por el otro, 
para ampliar incesantemente la reproducción en el grado que determine 
la necesidcd soc ia l.. . esto es, si se despoja tanto al salario como al plus- 
valor, al trabajo necesario como al plustrabajo, del carácter específica­
mente capitalista, no quedan en pie precisamente estas formas, sino sólo 
sus bases, que son comunes a todos los modos de producción” (in /8 , 
p. 1111 [la; cursivas son nuestras]). Es claro, a partir de esta cita, que 
para Marx la diferencia en la forma implica una diferencia en las canti­
dades, especialmente en esas cantidades dinámicas que son las tendencias 
del crecimiento.
120 EL LIBRO SEGUNDO
mucha de la crítica académica contra Marx a lo largo de casi 
un siglo, construye un impresionante espantapájaros a partir 
de esta “nueva” contradicción.39 Pero, en nuestra opinión, su 
sutil distinción entre las "dos” teorías del valor-trabajo de 
Marx se basa en una simple confusión conceptual. Para Marx, 
el valor y la producción de valor son cualidades eminentemen­
te sociales que se refieren a relaciones entre los hombres y 
no a atributos "físicos” que se adhieren a las cosas de una vez 
por todas. Así, cuando Marx escribe que el valor de una mer­
cancía es la encamación del trabajo humano invertido en su 
producción, y cuando continúa diciendo que su valor es igual 
al trabajo socialmente necesario contenido en ella, no está 
haciendo dos afirmaciones, sino simplemente repitiendo la mis­
m a tesis. Porque el valor de una mercancía dada está deter­
minado sólo por esa porción de trabajo invertido en su pro­
ducción que corresponde al promedio social (tanto la produc­
tividad media de trabajo como la necesidad media socialmente 
reconocida), es decir, la que reconoce la sociedad como trabajo 
socialmente necesario. El trabajo invertido en la producción 
de una mercancía dada, pero no reconocido por la sociedad, no 
produce valor para el propietario de esa mercancía.
Pero, precisamente porque el valor y la producción de valor 
se refieren en última instancia a 1a. distribución V redistribu­
ción de la fuerza de trabajo global disponible en ul sociedad 
comprometida en la producción, ese agregado macroeconômi­
co es una realidad económica básica, un “dato vital" básico. 
Si cinco millones de obreros trabajan 2 000 horas al año en la 
producción material, el producto valor global es de 10 mil mi­
llones de horas, independientemente de que el valor social­
mente reconocido de cada mercancía individual sea igual, ma­
yor o m enor que el número de horas de trabajo invertido de 
hecho en su producción. De ahí se sigue que si el valor de una 
mercancía dada es menor al trabajo invertido de hecho en su 
producción, entonces debe de haber al menos otra mercancía 
cuyo valor sea mayor que la cantidad de trabajo incorporada 
de hecho en ella.40 El reconocimiento social de la inversión de
39 Michio Morishima, Marx’s economías, Cambridge, 1973, pp. 11-12. 
Cf. Elem entos fundam en ta les..., vol. 1, p. 59: “Lo que determina el valor 
no es el tiempo de trabajo incorporado en los productos, sino el tiem­
po de trabajo actualmente necesario.”
¿o Cf. El capital, m /6 , cap. 10, especialmente el siguiente pasaje: “De 
hecho, y con todo rigor... el valor de mercado regulado por los valores 
medios de toda la masa es igual a la suma de sus valores individuales... 
Los que producen en el extremo peor, deben vender luego sus mercan­
cías por debajo del valor individual; los que se hallan situados en el 
extremo mejor, las venden por encima de é l” (p. 232). Véase también 
ir/4, p. 154: "Si las mercancías no se venden a sus valores, la suma de 
los valores convertidos permanecerá inalterada; lo que es superávit de un 
lado, es déficit del otro.”
TRABAJO PRODUCTIVO Y TRABAJO IMPRODUCTIVO 121
trabajo y de la inversión real de trabajo puede diferir sólo 
en las mercancías individuales, no en la masa global.41 En ese 
sentido, Morishima está en lo cierto cuando subraya que, en 
última instancia, y en el modo capitalista de producción (a 
diferencia de la producción de mercancías en pequeña escala), 
la ley del valor de Marx es fundamentalmente un concepto 
macroeconômico, agregado.42
El nexo entre ios esquemas de reproducción (y el problema 
de la circulación del capital en general) y la teoría del valor 
nos vuelve a uno de ios puntos más candentemente discutidos 
de la teoría económica marxista: la delimitación exacta entre 
trabajo productivo e improductivo. Como los esquemas son 
esquemas de valor, sólo éxpresan la producción de valor y 
excluyen automáticamente las actividades económicas que no 
producen valor. ¿Cuáles son precisamente esas actividades?
Se debe admitir que el propio Marx dificultó la solución a 
este problema. Hay diferencias innegables —aun cuando sean 
de matiz— entre, por un lado, la larga sección de las Teorías 
sobre la plusvalía que tra ta el problema del trabajo produc­
tivo e improductivo y, por el otro, los pasajes clave de El ca­
pital (especialmente en el libro segundo) que se ocupan del 
mismo tema. Una notable ilustración a este respecto es el aná­
lisis de ¡os agentes y viajantes comerciales. Se les clasifica 
como trabajadores productivos en las Teorías y como impro­
ductivos en los libros segundo y tercero de El capital.43 En los 
últimos años, el problema se ha complicado aún más por un 
debate largo y confuso entre los marxistas.44 También está li­
gado con las diferencias de juicio sobre las llamadas industrias
41 Regresaré a esta tesis cuando me ocupe del llamado problema de la 
transformación en la parte m .
42 Morishima, op. cit., pp. 2-3.
43 Teorías sobre la plusvalía, i, p. 199; E l capital, in /6 , cap. xvn, y xi/4, 
pp. 156-158. Incluso' en el tom o i de las Teorías sobre la