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mandel cien años de controversias en torno a la obra de karl marx

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económica de Marx en sí misma como para la luz 
que arroja sobre las contribuciones hechas por algunos de sus 
seguidores y discípulos más dotados.
De hecho, lo que hoy llamamos El capital es el tercer in­
tento de Marx por presentar sus puntos de vista del modo 
capitalista de producción en su totalidad. El prim er intento, 
los Grundrisse de 1857-1858, sigue exactamente el plan inicial 
de El capital pero se detiene en el punto la, 3], El segundo 
intento, que data de 1861-1863, sigue inédito, a excepción de la 
parte de las Teorías del plusvalor. El tercer intento es el de 
1865-1866, del cual tenemos los volúmenes 1-4. Sabemos que 
ya en enero de 1863 Marx había decidido tra tar la renta de la 
tierra como un elemento de la distribución del plusvalor glo­
bal entre los diferentes sectores de las clases gobernantes. Sin
23 Marx, carta a Engels, 2 de abril de 1858, en Cartas sobre E l capital,. 
cit., p. 77.
24 Román Rosdolsky. Génesis y estructura de E l capital de Marx, Méxi­
co, Siglo XXI, 1978, p. 85.
EL PLAN DE "E L CAPITAL” 2 7
embargo, en ese tiempo parece haber mantenido ia idea de nn 
volumen separado para el trabajo asalariado, otro para la pro­
piedad territorial y volúmenes separados para el crédito, la 
competencia y las sociedades por acciones.25 La lógica de este 
plan implicaba el deseo de abordar por separado las clases 
sociales básicas de la sociedad burguesa: prim ero los capita­
listas industriales, luego los terratenientes y finalmente el pro­
letariado. Implicaba asimismo el deseo de separar drástica­
mente los problemas de producción del valor, de plusvalor y 
de capital de los problemas de la competencia capitalista, que 
sólo pueden ser entendidos como resultado de los procesos 
de redistribución del plusvalor producido previamente.
Sin embargo, si bien este plan original era claramente un 
prim er paso necesario hacia el análisis final del modo capita­
lista de producción, a medida que avanzaba el análisis de Marx 
se fue convirtiendo en un obstáculo a la exposición rigurosa y 
congruente de las leyes del movimiento de ese modo de pro­
ducción. Así, pues, al fin y al cabo tuvo que ser descartado. El 
volumen sobre el trabajo asalariado se integró al libro pri­
mero: "El proceso de producción del capital''. Se hizo impo­
sible abordar el trabajo asalariado separadamente de la p ro­
ducción del plusvalor, es decir del proceso capitalista de 
producción (quizá Marx intentaba dedicarse a las fluctuacio­
nes salariales en el volumen 6 sobre el mercado mundial y 
las crisis). El volumen sobre la propiedad territorial se inte­
gró, junto con los de ganancia e interés, competencia y socie­
dades por acciones, al nuevo libro tercero, que estudia las 
formas clave del modo capitalista de producción global, desde 
el punto de vista de la redistribución del plusvalor total pro­
ducido entre los diversos sectores de las clases propietarias.
Al observar esta transformación del plan inicial de El capital 
podemos sin embargo entender también por qué no cambió. 
Los libros prim ero y segundo de El capital todavía pueden ser 
incluidos bajo el encabezado de "El capital en general”. Sólo 
el libro tercero, como los volúmenes 4, 5 y 6 originalmente 
planeados y que nunca fueron escritos, cae bajo el encabezado 
de "muchos capitales”. Concretamente esto quiere decir que 
cierto número de problemas, como por ejemplo el del origen 
y la mecánica del “ciclo económico” (de las crisis capitalistas 
de sobreproducción), no tienen un lugar en los libros primero 
y segundo y sólo pueden ser abordados cuando descendemos 
de los nivelessm áraltos de abstracción, donde se estudia ai 
capital en su relación global con el trabajo asalariado, a un 
examen de las interacciones de varios capitales. Debido a que
25 Marx, carta a Kugelmann, 28 de diciembre de 1862, en Cartas sobre 
El capital, cit., p. 104; Teorías sobre la plusvalía, México, Fondo de Cul­
tura Económica, 1980, t. I, p. 384.
28 EL LIBRO PRIMERO
no tomó en cuenta esta estructura específica de los volúmenes 
sucesivos de El capital, Rosa Luxemburg erró metodológica­
mente al acusar a Marx de haber construido sus esquemas de 
reproducción del libro segundo sin haber resuelto el “proble­
m a de realización” o sin haber formulado una teoría de las 
crisis.20 Regresaré a este interesante problema en mi ensayo 
sobre el libro segundo de El capital.
Joan Robinson comete un error similar en su “Prefacio a 
la segunda edición" de An essay on Marxian economics [In­
troducción a la economía m arxista], donde plantea la existen­
cia de una contradicción en tre los supuestos concernientes 
a los salarios reales del libro primero de El capital y los del 
libro tercero. En el primero, afirma, Marx supone que una 
productividad creciente del traba jo conduce a un grado cre­
ciente de explotación, en tanto que en el tercero supone que la 
creciente productividad del trabajo podría conducir, a través 
de un grado estable de explotación, a una tasa creciente de 
salarios reales y a una tasa decreciente de ganancia.27 Joan 
Robinson no comprende que los libros primero y tercero de 
El capital se encuentran en dominios diferentes de abstrac­
ción, abordan problemas distintos y parten de supuestos dife­
rentes para aclarar la dinámica específico, que permite respon­
der a estas preguntas.
En el libro prim ero Marx examina las relaciones entre el 
capital y el trabajo en general, haciendo abstracción de los 
efectos de la competencia entre los capitalistas sobre la distri­
bución del plusvalor y las variaciones de los salarios reales. 
Por tanto, supone salarios reales de subsistencia inicialmente 
estables para m ostrar a través de qué mecánica se produce 
el plusvalor, apropiado y aumentado por el capital. En el li­
bro tercero examina los efectos de la competencia capitalista 
sobre la distribución y redistribución del plusvalor entre los 
capitalistas, y tiene, por lo tanto, que integrar al análisis los 
efectos de esta competencia sobre el grado de explotación 
(por ejemplo, en períodos de bonanza, con una alta tasa de 
empleo). Para elaborar las respuestas básicas a estas pregun­
tas es perfectamente lógico hacer abstracción inicialmente de 
las fluctuaciones en la tasa de ganancia y salarios en el libro 
primero, y supone inicialmente una tasa estable de explotación 
en el libro tercero, pero también abandonar más adelante es­
tas hipótesis simplificadoras (libro primero, cap. xvn; libro 
tercero, cap. xiv).
Finalmente, me parece claro, a partir de numerosas observa­
se Rosa Luxemburg, La acumulación de capital, México, Grijalbo, 1967,
cap. xxv; Román Rosdolsky, op. cit., pp. 92-100.
27 Joan Robinson, Introducción a la economía marxista, México, Si­
glo XXI, 1968, pp. 9-13.
l’.L PLAN DE "E L CAPITAL” 29
clones intercaladas a lo largo del manuscrito del libro tercero, 
que Marx seguía con la intención de completar El capital con 
volúmenes sobre el estado, el comercio internacional, el mer­
cado mundial y sus crisis, pese a que colocaba estos proble­
mas claramente fuera del plan final del propio El capital.23 
Sólo cuando el manuscrito inédito de 1861-1863 nos sea accesi­
ble sabremos si existe algún esquema de lo que intentaba 
desarrollar en estos tres libros, o bien si intentaba hacer una 
elaboración completamente nueva en su estudio de la sociedad 
burguesa.
Teniendo en cuenta estos cambios en el plan de El capital 
tomado como un todo, la versión final del plan del libro pri­
mero resulta más sorprendente. No debemos olvidar que el 
libro primero, tal y como Marx lo dio a la imprenta, es en 
gran medida posterior a los borradores originales e incomple­
tos de los libros segundo y tercero que Engels editara más 
tarde.29 En consecuencia, el libro primero1 es el que mejor 
nos perm ite penetrar en la visión marxiana del capitalismo.
A partir de la ubicación del .libro