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Biografia de la fisica

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por iones positivos y negativos que se mueven en 
dirección opuesta, ese cambio de terminología no nos ayudaría nada. 
L A LEY DE LAS FUERZAS ELÉCTRICAS Y MAGNÉTICAS 
Durante la segunda mitad del siglo XVII, los físicos se dedicaron en 
muchos países a estudios cuantitativos de las fuerzas electromagnéticas. Uno 
de sus descubrimientos más importantes en esta línea fue el realizado por el 
francés Charles Augustin de Coulomb, que desarrolló la llamada "balanza de 
torsión" para medir fuerzas muy débiles. Este instrumento construido por 
Coulomb, consiste en una varilla ligera que está suspendida de un largo y delga-
do hilo con dos esferas equilibradas a cada extremo. Cuando no actúa ninguna 
fuerza sobre las esferas, la varilla toma una cierta posición de equilibrio. Si una 
de las esferas está cargada y en su vecindad está otra esfera cargada, la fuerza 
eléctrica, actuando sobre la esfera móvil, hará que la varilla gire en torno 
del punto de suspensión hasta que la torsión del hilo equilibre la fuerza ac-
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Fig. 2 3. Un gráfico de la ley de Coulomb. 
tuante. Como el hilo es muy delgado, una pequeña fuerza que actúe sobre la 
esfera hará que la varilla se desvíe considerablemente de su posición original, 
con un ángulo de rotación proporcional a la fuerza. Cargando la esfera móvil 
y la inmóvil con distintas cantidades de electricidad y variando la distancia 
entre ellas, Coulomb descubrió la ley que lleva su nombre, según la cual 
las fuerzas de atracción y repulsión eléctricas son directamente proporcio-
nales al cuadrado de las dos cargas e inversamente proporcionales al cuadra-
do de la distancia entre ellas (Fig. 23). Por virtud de esta ley, se puede defi-
nir una unidad electrostática de carga como la carga que actúa con la fuerza 
de 1 dina sobre una carga igual situada a la distancia de 1 cm. En la práctica 
se emplea una unidad mucho mayor de carga eléctrica llamada coulomb, que 
es igual a tres mil millones de la pequeña unidad electrostática que acaba-
mos de definir. Mediante la misma balanza de torsión y suspendiendo del 
hilo un imán con otro imán situado verticalmente a través del techo de la 
caja, Coulomb demostró que la misma ley rige para las interacciones magné-
ticas, Según esto, una unidad de magnetización se define como la fuer?,a 
de un polo magnético que atrae o repele, con la fuerza de 1 dina, un polo 
de igual fuerza situado a la distancia de 1 cm. 
Hacia la misma época vivía en Inglaterra un personaje realmente solita-
rio, llamado Henry Cavendish, hijo de un lord. No tenía amigos íntimos, se 
atemorizaba ante las mujeres y en su casa de Clapham Common, un barrio 
de Londres, ordenaba a las sirvientas que se mantuvieran fuera de su vista 
y les daba las órdenes para sus comidas por medio de notas que dejaba en 
la mesa del vestíbulo. No le gustaba la música ni arte ninguno y pasaba todo 
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su tiempo haciendo experimentos de física y química en un laboratorio 
particular en su gran mansión. Su trabajo se interrumpía únicamente por los 
tradicionales paseos dados para conservar la salud, y por alguna asistencia 
ocasional a las cenas del club de la Real Sociedad para enterarse de lo que 
estaban haciendo otros físicos y químicos. Durante su larga vida (murió a 
los 79 años) sólo publicó unos cuantos trabajos relativamente sin importan-
cia. Pero después de su muerte se encontraron un millón de libras esterlinas 
en su cuenta del Banco y veinte paquetes de notas en su laboratorio. Estas 
nótas quedaron en manos de sus parientes durante mucho tiempo, pero cuan-
do fueron publicadas cien años después, se vio que Henry Cavendish era 
uno de los científicios experimentales más grandes que han existido. Des-
cubrió todas las leyes de las interacciones eléctricas y magnéticas al mismo 
tiempo que Coulomb y sus trabajos en química desafían a los de Lavoisier. 
Además aplicó una balanza para el estudio de las fuerzas gravitatorias su-
mamente débiles entre los pequeños objetos y, sobre la base de estos expe-
rimentos, llegó a fijar el valor exacto de la masa de la Tierra. Ninguna 
unidad física lleva su nombre pero el Laboratorio Cavendish, en Cambridge, 
es uno de los centros mundiales de estudios científicos más famosos. 
UNA DESCARGA DE UNA ANGUILA ELÉCTRICA 
Los indígenas de Africa y Sudamérica conocían desde mucho tiempo 
atrás un extraño pez tropical de río que emite descargas dolorosas cuando se 
le intenta coger. A mediados del siglo XVIII, un barco inglés llevó varios 
ejemplares del pez a Londres y los biólogos comenzaron a estudiarlo. Se 
observó que la descarga sólo se producía cuando se tocaba la parte superior 
de la cabeza del pez y la parte inferior del cuerpo con una mano. Este hecho 
y la conmoción producida hizo recordar el efecto de la botella de Leyden 
que acababa de ser inventada y el pez fue llamado sirius electronicus o angui-
la eléctrica. Cuando se demostró que el pez podía emplearse para cargar la 
botella de Leyden no quedó ya ninguna duda de que se trataba de una 
descarga eléctrica. La electricidad producida por el pez atrajo la atención 
del físico italiano Luigi Galvani, que estaba estudiando el fenómeno de la 
contracción muscular de las patas de las ranas, un manjar favorito en los 
restaurantes de Bolonia. Ocurrió haber observado (así lo cuenta la leyenda) 
que las patas de rana, colgadas de ganchos de cobre en la balaustrada de 
hierro de su balcón se contraían como si estuvieran vivas cuando tobaban 
las barras de hierro de la balaustrada. Para comprobarlo "bajo condiciones 
controladas", Galvani realizó un experimento, fechado en 20 de septiembre 
de 1786 en el diario de su laboratorio, en el cual empleaba una horquilla 
con un diente de cobre y otro de hierro con lós cuales tocaba el nervio y 
el músculo de la pata de la rana. La pata se contraía rápidamente a cada 
toque y Galvani se convenció de que el hecho tenía alguna relación con la 
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descarga eléctrica producida por la anguila eléctrica. Sin embargo, estaba 
equivocado en esta suposición, y su amigo, el físico italiano Alejandro 
Volta, demostró en seguida que la corriente eléctrica que causa la contrac-
ción de la pata de la rana es un fenómeno puramente inorgánico que puede ser 
observado siempre que dos extremos de un alambre, hecho soldando dos 
alambres de metales diferentes, se sumergen en una disolución acuosa de una 
sal. Volta llamó galvanismo, en honor de su amigo, a este fenómeno y cons-
truyó lo que se llama la "pila de Volta", compuesta de un gran número de 
rodajas alternativamente de cobre, hierro o cinc, separadas por capas 
de paño impregnado de una disolución salina. La pila de Volta ha sido el 
prototipo de todas las modernas baterías eléctricas que usamos en las lám-
paras de mano, flash fotográficos y otros muchos aparatos. En marzo 
de 1800, Volta envió un manuscrito describiendo sus descubrimientos a la 
Real Sociedad de Londres que era entonces el centro internacional para el 
intercambio de ideas científicas. En este escrito decía: 
El aparato de que hablo y que indudablemente le asombrará a usted no es nada 
más que una colección de buenos conductores de clases diferentes, dispuestos de cierta 
manera, 30, 40, 60 o más trozos de cobre o mejor de plata, cada uno descansando 
sobre un trozo de estaño o, lo que es mucho mejor, de cinc y un número igual de 
capas de agua o de algún otro fluido que sea mejor conductor que el agua pura, 
tal como agua salada, lejía, etc., o trozos de cartón, cuero, etc., bien empapados 
con estos líquidos; estas capas interpuestas entre cada par o combinación de 
diferentes metales, en sucesión alternativa y siempre en el mismo orden, de estas 
tres clases de conductores, esto es todo lo que constituye mi nuevo instrumento que, 
como he dicho, imita los efectos de las botellas de Leyden o baterías eléctricas pro-
duciendo las mismas descargas que ellas, lo que en realidad