GUYTINHO (COMPENDIO DO GUYTON 12ED) ESPAÑOL
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GUYTINHO (COMPENDIO DO GUYTON 12ED) ESPAÑOL


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por ejemplo en grandes altitudes, en pre-
sencia de neumonía o en el envenenamiento por monóxido de
carbono (que deteriora la capacidad de la hemoglobina para
transportar el oxígeno). El envenenamiento por cianuro, que
Tabla 17-1. Flujo sanguíneo hacia distintos órganos
y tejidos en condiciones basales
Órgano Porcentaje de
gasto cardíaco
Flujo
(ml/min)
ml/min/
100 g de
peso tisular
Cerebro 14 700 50
Corazón 4 200 70
Bronquios 2 100 25
Riñones 22 1.100 360
Hígado 27 1.350 95
Portal (21) (1.050)
Arterial (6) (300)
Músculo (en reposo) 15 750 4
Hueso 5 250 3
Piel (clima cálido) 6 300 3
Tiroides 1 50 160
Suprarrenales 0,5 25 300
Otros tejidos 3,5 175 1,3
Total 100 5.000
117Control local y humoral del flujo sanguíneo por los tejidos
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reduce la capacidad de los tejidos para utilizar el oxígeno,
puede provocar un aumento local del flujo sanguíneo de hasta
siete veces.
El aumento de la demanda de oxígeno y nutrientes
incrementa el flujo sanguíneo tisular. En ausencia de un
aporte adecuado de oxígeno y nutrientes como consecuencia
de cualquier aumento del metabolismo tisular, las arteriolas,
metaarteriolas y esfínteres precapilares se relajan, con lo que
disminuye la resistencia vascular y se permite un mayor flujo
hacia los tejidos. La relajación de los esfínteres precapilares
permite que el flujo llegue conmayor frecuencia a los capilares
que están cerrados por la contracción periódica de los esfín-
teres precapilares (vasomovilidad).
La acumulación de metabolitos vasodilatadores incre-
menta el flujo sanguíneo tisular. Cuanto mayor sea el meta-
bolismo en un tejido, mayor es la tasa de producción de los
metabolitos tisulares como la adenosina, los compuestos con
fosfato de adenosina, el dióxido de carbono, el ácido láctico, los
iones potasio e hidrógeno. Se ha propuesto que cada una de
esas sustancias actúa como un vasodilatador que contribuye
al aumento del flujo sanguíneo asociado a la estimulación del
metabolismo tisular.
La falta de otros nutrientes puede causar vasodila-
tación. Por ejemplo, la deficiencia de glucosa, aminoácidos
o ácidos grasos parece contribuir a la vasodilatación local,
aunque no se ha demostrado. Además, se produce vasodi-
latación en el beriberi, en el cual el paciente tiene una defi-
ciencia de sustancias del grupo B: tiamina, niacina y ribofla-
vina. Como estas vitaminas son necesarias para la fosforilación
inducida por oxígeno que se requiere para producir el trifos-
fato de adenosina (ATP), su deficiencia disminuye la capaci-
dad contráctil del músculo liso y, por tanto, provoca vaso-
dilatación local.
Mecanismos especiales del control a corto plazo
del flujo sanguíneo en tejidos específicos (p. 195)
La «hiperemia reactiva» se produce cuando el aporte de
sangre al tejido está bloqueado durante un breve período
de tiempo. Cuando la sangre que irriga un tejido se bloquea
durante unos segundos a varias horas y después se desbloquea,
el flujo sanguíneo que atraviesa el tejido aumenta normal-
mente hasta 4-7 veces con respecto a lo normal; este aumento
del flujo continuará durante varios segundos, o durante
mucho más tiempo si el flujo sanguíneo ha estado interrum-
pido durante 1 h o más. Este fenómeno se conoce como hipe-
remia reactiva y parece ser otra manifestación del mecanismo
de regulación «metabólico» del flujo sanguíneo. Después de
períodos cortos de oclusión vascular, se acumulanmetabolitos
118 UNIDAD IV
La circulación
vasodilatadores tisulares y se desarrolla la deficiencia de
oxígeno en los tejidos. El flujo sanguíneo extra que entra
durante la hiperemia reactiva dura lo suficiente para reponer,
casi exactamente, la deficiencia tisular de oxígeno y lavar los
metabolitos vasodilatadores acumulados.
La «hiperemia activa» se produce cuando aumenta
el metabolismo tisular. Cuando un tejido se vuelve muy
activo, como un músculo durante el ejercicio o incluso el
cerebro durante una intensa actividad mental, la velocidad
del flujo sanguíneo aumenta a través del tejido. En este caso,
de nuevo, parece estar relacionado con el aumento del meta-
bolismo tisular local que provoca la acumulación de sustan-
cias vasodilatadoras y, posiblemente, una ligera deficiencia de
oxígeno. La dilatación de los vasos sanguíneos locales ayuda al
tejido a recibir los nutrientes adicionales que necesita para
mantener el nuevo nivel funcional.
El flujo sanguíneo tisular se «autorregula» durante los
cambios en la presión arterial. En cualquier tejido del orga-
nismo, el rápido incremento de la presión arterial provoca un
aumento inmediato del flujo sanguíneo, pero en menos de
1 min ese flujo volverá a la normalidad en la mayoría de los
tejidos, incluso aunque la presión arterial se mantenga elevada.
Esta normalización del flujo se denomina «autorregulación del
flujo sanguíneo».
. La teoría metabólica de la autorregulación sugiere que,
cuando la presión arterial aumenta y el flujo sanguíneo es ex-
cesivo, el exceso de líquido proporciona demasiado oxígeno
y demasiados nutrientes hacia los tejidos, provocando la
constricción de los vasos sanguíneos y el retorno del flujo
casi a la normalidad, a pesar de que aumente la presión.
. La teoría miógena de la autorregulación sugiere que el estira-
miento brusco de los vasos sanguíneos pequeños provoca la
contracción automática de los músculos lisos de las paredes.
Se trata de una propiedad intrínseca del músculo liso, que le
permite resistirse a un estiramiento excesivo. Por el contrario,
con presiones bajas, el grado de estiramiento del vaso es
menor y el músculo liso se relaja, disminuyendo la resistencia
vascular y permitiendo que el flujo semantenga relativamente
constante a pesar de que la presión arterial sea más baja.
La importancia relativa de esos dos mecanismos para la
autorregulación del flujo sanguíneo aún es motivo de debate
por los fisiólogos, pero parece probable que ambos contribu-
yan a mantener un flujo sanguíneo relativamente estable
durante las variaciones de la presión arterial.
Mecanismos adicionales para el control del flujo san-
guíneo en tejidos específicos. Aunque los mecanismos
generales para el control del flujo sanguíneo local ya comen-
tados están presentes en la mayoría de los tejidos corporales,
119Control local y humoral del flujo sanguíneo por los tejidos
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existen otros mecanismos especiales que controlan el flujo
sanguíneo en áreas específicas. Dichosmecanismos se comen-
tan en relación con cada órgano, pero los siguientes son dignos
de mención:
. En los riñones, el control del flujo sanguíneo se basa, en parte,
en unmecanismo denominado retroalimentación tubuloglo-
merular, en el que se detecta la composición del líquido en
una estructura epitelial del túbulo distal, la mácula densa,
situada en la zona en que el túbulo distal se encuentra cerca
de las arteriolas aferente y eferente del aparato yuxtaglome-
rular. Cuando se filtra demasiado líquido de la sangre a
través del glomérulo hacia el sistema tubular, las señales
de retroalimentación de la mácula densa provocan
constricción de las arteriolas aferentes, reduciendo, de esta
forma, tanto el flujo sanguíneo renal como la tasa de
filtración glomerular a valores normales o casi normales
(v. capítulo 26 para más detalles).
. En el cerebro, las concentraciones de dióxido de carbono y de
iones hidrógeno tienen una gran importancia en el control
del flujo sanguíneo local. El aumento de cualquiera de ellos
dilata los vasos cerebrales y permite el lavado rápido del
exceso de dióxido de carbono o de iones hidrógeno.
. En la piel, el control del flujo sanguíneo está relacionado
estrechamente con la regulación de la temperatura