Barbara Ann Brennan   Hágase la Luz
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Barbara Ann Brennan Hágase la Luz


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situación. Nuestros sentidos afectan la situación que 
percibimos. La situación afecta los sentidos con los que la percibimos. En ese mismo año, Karl Lashley publicó 
los resultados de su investigación sobre el cerebro humano, que demostraban que la memoria específica no 
está localizada en ninguna parte del cerebro. Observó que el hecho de destruir una porción del cerebro no 
destruye la memoria allí alojada. No se pudo localizar la memoria en unas células específicas del cerebro. Por 
contra, la memoria parece estar distribuida por todo el cerebro, probablemente como un campo energético. 
En 1947, Dennis Gabor derivó ciertas ecuaciones que describían una posible fotografia tridimensional que 
denominó «holografia». El primer holograma fue construido en 1965 por Emmette Leith y Juris Upatinicks a 
partir de un láser. En 1969, el doctor Karl Pribram, un prestigioso fisiólogo del cerebro de la Stanford University, 
sugirió que el holograma funcionaba muy bien como un poderoso modelo para los procesos cerebrales. En 
1971, el doctor David Bohm, un famoso fisico que colaboró con Einstein, propuso que la organización del 
universo es probablemente holográfica. Cuando Pribram oyó hablar de los trabajos de Bohm, quedó 
encantado. Éstos ratificaban su idea de que el cerebro humano funciona como un holograma, recogiendo y 
leyendo información procedente de un universo holográfico. 
 
Figura 3-1: Realización del holograma de una manzana 
 
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Figura 3-2: Proyección del holograma de una manzana 
 
 
 
 
¿Qué es un holograma? 
 
Así pues, ¿qué vienen a decir esos hombres y sus investigaciones.? Para comprender sus ideas, 
observaremos cómo funciona un holograma. Sin duda, usted debe de haber visto un holograma. Proyecta una 
imagen tridimensional aparentemente de la nada. A medida que usted se desplaza alrededor de esta imagen, 
puede ver los distintos lados que tiene. 
La creación de la imagen tridimensional de un holograma requiere un proceso de dos fases. La figura 3-1 
muestra el primer paso. El rayo de un láser se divide en dos haces merced a un espejo semitransparente. La 
mitad del rayo se enfoca a través de una lente sobre un objeto, una manzana, por ejemplo, y luego es reflejado 
por un espejo hacia una placa fotográfica. La otra mitad simplemente se refleja en un espejo y se enfoca 
mediante una lente sobre la misma placa fotográfica. Se establece una relación fásica específica entre las dos 
mitades del rayo láser. Se toma una fotografia. El resultado es una fotografla de la trama de interferencias que 
producen los dos haces cuando se reúnen sobre la placa fotográfica. Esta trama de interferencias parece una 
serie de líneas ondulantes indiscernibles. 
El segundo paso, representado en la figura 3-2, consiste simplemente en quitar la manzana, el espejo semi-
transparente, el segundo espejo y la segunda lente. Ahora, si usted toma el láser y lo enfoca a través de una 
lente sobre la placa fotográfica, descubrirá una imagen tridimensional de la manzana... ¡suspendida en el espa-
cio! Lo más sorprendente es que, tras cortar la placa fotográfica en dos sin cambiar nada más, seguirá obte-
niendo la imagen de la manzana suspendida en el espacio, aunque un poco más borrosa. Si corta otro trozo de 
la placa, obtendrá todavía la imagen entera de la manzana en el espacio. El fenómeno persiste con porciones 
cada vez más pequeñas de la placa fotográfica. Se sigue obteniendo la manzana entera, aunque la imagen va 
haciéndose cada vez más vaga. 
 
El modelo holográfico y las siete premisas sobre la naturaleza de la realidad 
 
A medida que accedemos a la era holográfifica, vamos preparándonos para numerosos cambios. Esta era se 
apoya sobre los cimientos de siete premisas básicas sobre la naturaleza de la realidad que sale 
directamente del trabajo holográfico y sobre el cual se basa el modelo holográfico. 
 
Premisa 1: La conciencia es la realidad básica 
 
Para llegar a la premisa de que la conciencia es la realidad básica, seguiremos el análisis del doctor Pribram. 
Éste afirma que la realidad básica es la firma energética que el cerebro capta mediante los sentidos. Entonces 
el cerebro interpreta la firma como la forma y el color de una manzana. El doctor Pribram quiere decir con esto 
que la verdadera realidad es como la energía de los haces láser que transporta información. Lo que consi-
deramos como realidad se asemeja más a la imagen tridimensional de la manzana proyectada en el hologra-
ma. La verdadera realidad debe localizarse en la energía que captan nuestros sentidos en lugar de en los 
objetos que definimos como reales. 
Pribram sostiene que nuestro cerebro actúa como el holograma que proyecta la verdadera realidad de los 
haces de energía sobre una manzana ilusoria. El cerebro, sirviéndose de los cinco sentidos, capta el campo 
energético de cualquier cosa en la que centramos la atención en ese momento y traduce ese campo energético 
en un objeto. Esto significa que el objeto que percibimos representa la realidad secundaria. Así pues, no es 
más que una firma de la realidad más profunda (los haces de energía) de donde procede la proyección del 
objeto. 
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Pribram dice que todos nuestros sentidos actúan juntos de tal manera que crean la ilusión del mundo que nos 
rodea, de un modo semejante a como un par de altavoces estereofónicos le dan la impresión de que el sonido 
procede del centro de la habitación o unos auriculares hacen que la música venga del centro de la cabeza. 
Hasta ahora, sólo se ha construido el holograma que utiliza sensaciones visibles (la luz del rayo láser). 
Probablemente, algún día se construirán también hologramas que utilicen sensaciones cinestésicas, auditivas, 
olfativas y gustativas. 
Es evidente que las investigaciones del doctor Pribram guardan relación con nuestro modelo del campo 
energético humano. En el nivel del aura, la realidad básica es la energía. No obstante, si profundizamos más, 
encontramos nuestra intención, que resulta de nuestra conciencia, sobre la que se basa nuestro flujo energé-
tico. Y aún más adentro, descubrimos nuestra esencia y el nivel de la estrella del núcleo, los cimientos de toda 
la realidad. Hemos llegado a la metafísica M-3. 
 
Implicaciones de la premisa I 
para nuestra salud y el sistema de cuidado de la salud. 
 
1. Probablemente, la implicación más importante para nuestra salud es que nuestra conciencia, expresada 
como intención, y la energía del campo aural que resulta de esa intención son los factores más fundamentales 
para nuestra salud o enfermedad. Esto significa que nuestras intenciones, tanto conscientes como 
inconscientes, y cómo se expresan en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones, son factores de primer 
orden en nuestro estado de salud. Cualquier problema físico no es más que una manifestación física de la 
auténtica enfermedad que se halla dentro de la conciencia. Ésta última estableció el planteamiento 
materializado de enfermedad. 
 
2. Cualquier ciencia o sistema de cuidado de la salud basado en el mundo físico se apoya sobre causas se-
cundarias, no principales. 
 
Premisa 2: Todo está conectado con todo lo demás 
 
Esta conexión no depende de la proximidad espacial o temporal. Un suceso ocurrido en un lugar afecta 
inmediatamente, sin demora para la comunicación (esto es, más rápido que la velocidad de la luz y más 
allá de la teoría de la relatividad de Einstein), todo lo demás. 
Puesto que no existe demora, lo que llamamos causa y efecto ocurren al mismo tiempo. En consecuen-
cia, nuestra idea de causa y efecto, que resulta tan útil en nuestro mundo material, no es aplicable ni 
válida en la realidad principal. 
 
Implicaciones de la premisa 2 
para nuestra salud y el sistema de cuidado de la salud. 
 
1. Según la perspectiva holográfica, es imposible considerar las personas, los sucesos, cosas, «no-
cosas» o a nosotros