Barbara Ann Brennan   Hágase la Luz
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Barbara Ann Brennan Hágase la Luz


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antigua técnica curativa de Oriente, que trabaja equilibrando el campo ener-
gético, el cual suministra bioenergía a los diversos sistemas de su cuerpo. Esa energía es muy potente. De 
hecho, aportamos más energía al cuerpo mediante ese campo que comiendo. ¿Se ha dado cuenta de que 
en los días de sol usted tiene más energía que en los días nublados? Eso se debe a que el sol carga la 
energía presente en el aire. Luego la absorbemos a través de nuestro sistema energético. En nuestra 
cultura, no pensamos demasiado en ello porque nos concentramos prioritariamente en el cuerpo fisico. Pero 
en China, Japón y la India se sabe que es muy importante para nuestra salud. Sus sistemas se basan en el 
conocimiento de esos campos de energía vital.» 
Liz replicó: «¿De dónde procede esa energía?». 
«La fuente de esa energía reside dentro y alrededor de usted -respondí-. Es como las ondas de radio, que 
están siempre en el aire. Usted sólo necesita saber cómo recibirlas para beneficiarse de ellas. Conecte la 
radio y sintonice la emisora que desee. Su campo de energía es como una radio. Mi misión consiste en 
repararla y ayudarle para que aprenda a sintonizarla mejor. Yo le ayudaré a abrir y equilibrar sus ckakras.» 
«¿Mis qué? ¿Mis chakras?», preguntó Liz. 
«Los chakras de su aura son sus receptores de energía -expliqué-. Parecen torbellinos de energía que, en 
virtud de su giro, absorben energía como lo haría un remolino. Una vez que la energía se ha introducido en 
su cuerpo, fluye a través de las líneas energéticas de su campo hacia sus órganos. Cuando se registra un 
trastorno en su campo, sus órganos no reciben la energía que necesitan y se debilitan, lo que termina por 
permitir el acceso a las infecciones u otros problemas físicos. » 
«Esto parece bastante simple -admitió Liz-. ¿De modo que usted viene a decir que podría haber contraído 
esta úlcera porque mis líneas energéticas se han debilitado?» 
«Es, claro está, algo más complejo que esto, pero ésa es la idea a grandes rasgos. El modo en que usted 
reacciona a las situaciones de estrés puede apreciarse en su campo. Habitualmente, usted distorsiona su 
campo de tal forma que extrae energía sana de la región del estómago y atrae energías inadecuadas y, por 
lo tanto, insanas hacia su estómago. En cuanto hayamos reequilibrado su campo, podrá percibir las energías 
adecuadas y sanas en esa zona. Ahora, lo que usted experimenta como "normal" no es saludable para 
usted.» 
«¿Qué quiere decir con eso?» 
«Centre su conciencia en su estómago», sugerí. «Lo noto igual que siempre.» 
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«Después de la curación, lo notará muy distinto -dije-. Entonces comprenderá lo que quiero decir. Es algo 
que usted debe experimentar. Es una experiencia sutil, pero muy intensa en lo que concierne a la salud. Con 
el tiempo, aprenderá a mantener el equilibrio oportuno de energías en su organismo, y podrá conservar un 
nivel de salud más elevado. Así, cuando yo reequilibre su campo, la energía fluirá correctamente hacia sus 
sistemas corporales, y restablecerá su salud. Podrá aprovechar todos los campos energéticos que le rodean. 
Yo llamo a esos campos energéticos "campos de salud universal". Están al alcance de todo el mundo. No 
sólo están disponibles para su salud física, sino también para su salud emocional, mental y espiritual. De 
modo que ahora, cuando yo trabaje con sus campos, trabajaremos también con sus aspectos emocionales, 
mentales y espirituales que tienen relación con el hecho de haber contraído una úlcera. Como ve, no se trata 
tan sólo de una cuestión fisica. Todo aquello que esté curado personalmente para usted sanará también 
cualquier aspecto de su vida con el que esté conectado.» 
«¿Qué quiere decir con eso? -preguntó Liz-. ¿A qué conexiones se refiere?» 
«Desde el punto de vista del sanador -proseguí-, todo está conectado con todo lo demás. Es la perspectiva 
holística. Significa que su úlcera, que es consecuencia de un exceso de acidez en su estómago debido a su 
reacción al estrés, no sólo afecta a su digestión y nutrición, sino que es una señal que me indica que 
probablemente usted experimenta tensión en todos los aspectos de su vida que tienen que ver con la "diges-
tión" o la nutrición personal. En otras palabras, incluso cuando alguien le da algo, a usted le cuesta trabajo 
aceptarlo y dejar que le haga bien.» 
«Esto me resulta familiar, pero no veo cómo podría relacionarse con una úlcera», replicó ella. 
«Sí, bueno, empecemos desde donde estamos ahora, y dejemos que sus experiencias sigan su curso. Ya 
nos ocuparemos de las conexiones a medida que se presenten. Entonces se las explicaré con mayor 
claridad.» 
«¿Cuánto tardaré en restablecer la salud?», inquirió Liz. 
«El número de sesiones necesarias depende de cómo responde su organismo a la curación, hasta qué 
punto (usted) puede asumir el cambio, y cuánto tiempo es capaz de mantener ese cambio. El cambio no 
resulta siempre fácil, ¿sabe?, porque afecta a todas las áreas de su vida, como ya he dicho. Se requiere algún 
tiempo para integrar los cambios. Tenga en cuenta que queremos llegar a la causa más profunda de la úlcera, 
no sólo a la úlcera. Queremos que usted sea capaz de aceptar y disfrutar todo aquello que reciba. Queremos 
averiguar por qué no cree usted que está bien.» 
«Creo que está bien recibir -repuso ella-. Pero es cierto: siempre me siento en deuda con la persona que me 
ha dado algo. No me gusta deber a nadie. ¡Vaya!, no sabía que esto tuviera tanta importancia. ¿Cree que su 
técnica dará resultado?» 
«Trabajar con el campo energético humano es, de hecho, más efectivo en determinadas enfermedades que 
nuestra medicina convencional -respondí-. Por lo general, recibo a gente aquejada de enfermedades con las 
que nuestro sistema médico no tiene demasiado éxito; personas con cáncer, colitis, trastornos inmunitarios, 
virus, jaquecas, etc.» 
«Bien, me alegro de estar aquí. Parece interesante. Empecemos.» 
Liz deseaba saber en qué consistía todo el proceso curativo, y pudimos comunicarnos con claridad. Esto le 
ayudó mientras avanzaba por el proceso curativo. Al cabo de varias semanas trabajando juntas, su úlcera de-
sapareció y ella recuperó la salud. No sólo eso, sino que también cambió de profesión e inició una nueva 
relación. 
 
Las aptitudes de un sanador 
 
Logré introducir a Liz en el enfoque holístico describiéndolo con términos sencillos. Como sanadora, trabajo 
desde una perspectiva más amplia para tratar la enfermedad. Coincido con los médicos en que una infección 
causada por un microorganismo puede ocurrir, y que generalmente una medicación puede eliminarla. Pero, 
desde mi punto de vista, el microorganismo no es la causa. Los sanadores saben que una debilidad o un 
desequilibrio en el sistema fisico-energético de un paciente permitió una invasión de microorganismos que 
evolucionó en forma de enfermedad. La invasión de microorganismos es también un síntoma. La causa debe 
afrontarse desde el punto de vista holístico u holográfico para poder restaurar la verdadera salud. El sanador se 
preocupa más por el equilibrio subyacente de energías, intención y conciencia que sustenta la salud o que se 
desequilibra y da lugar, con el tiempo, a la enfermedad. 
Los sanadores deben poseer la capacidad de trabajar con todos esos aspectos de la constitución humana de 
un paciente. Se ocupan de curar el cuerpo fisico y procuran sanar también los aspectos emocionales, mentales 
y espirituales del paciente. 
Las herramientas y la formación de un sanador son muy distintas a las de un médico. Aunque los sanadores 
más aptos probablemente son capaces de acceder a la información sobre una dolencia, incluso de designar 
ésta y sugerir una medicación apropiada que correspondería al diagnóstico de un médico, no es ésa su 
preocupación principal. Los sanadores consideran esa información como parte de la descripción de la «man-
zana de Pribram», no como