Barbara Ann Brennan   Hágase la Luz
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Barbara Ann Brennan Hágase la Luz


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que se 
sumía en la impotencia y la necesidad, era de hecho una rendición al amor y a la fuerza superior que poseía 
en su interior y a su alrededor. Para ella, la aceptación tuvo lugar por etapas. La primera se produjo después 
de su operación. 
Bette recuerda: 
 
Sentía profundamente en mi interior que era importante someterme a esa operación, que necesitaba vivir la 
experiencia número uno de aprender a trabajar con otros profesionales de la salud, a trabajar con otras 
personas, de hecho. Necesitaba no ser tan independiente. Necesitaba cambiar el valor de hacerlo todo por 
mí misma. 
La aceptación no llegaba de forma permanente. Lo: hacía en pequeñas dosis. Venía diciendo: «Sí, Bette, 
debes operarte. Es necesario que pases por ello, y tienes que hacerlo». La otra parte consistía en el hecho 
de acudir al hospital. Entraba y salía de casi todas las fases. Volví a acceder a algún rechazo. Estaba 
irritada. No me gustaba nadie del hospital, except una enfermera. Todo el mundo parecía estar demasiado 
ocupado. Sin embargo, doy gracias a Dios por los amigos que me prestaron su apoyo. 
 
Una buena parte de la rendición de Bette consistió en pedir y permitirse recibir mucho apoyo de sus 
amigos. 
 
La sexta fase de la curación: Renacimiento, un período de emergencia de luz nueva 
 
La aceptación y la curación conducen al renacimiento, un período de reencuentro consigo mismo de una 
forma nueva. Usted quedará encantado con la persona que encontrará allí. En esta fase, necesitará mucho 
tiempo de tranquilidad y soledad para llegar a conocerse. Cerciórese de concederse ese tiempo. Acuda a un 
retiro silencioso, o vaya unos días de pesca. Quizá necesite unas semanas, o incluso unos meses, de tiempo 
personal. 
En el proceso de su recuperación, descubrirá que ha revelado partes de sí mismo que han estado ocultas 
mucho tiempo. Quizá partes nuevas que usted no ha visto emerger. Habrá mucha luz emergente de su 
interior. Contémplela; vea su belleza; huela su fragancia; guste y deléitese de su nuevo yo. Encontrará 
nuevos recursos internos que tal vez no ha podido exteriorizar antes. Quizá haya sentido siempre que 
estaban allí, pero ahora empiezan a salir a la superficie. Puede ser un verdadero renacimiento para usted. 
Usted experimenta todo lo que hay en su vida, tanto el presente como el pasado, en un nuevo contexto. Es 
el momento de volver a escribir su historia. Es ahora cuando usted comprende que puede cambiar realmente 
su relación con acontecimientos pasados para curarlos. Ocurre automáticamente, porque usted ha cambiado 
su actitud ante la vida. Ha cambiado el contexto dentro del cual experimenta su propia vida. Eso es lo que se 
entiende por curación verdadera. 
Para Bette, el renacimiento empezó con humildad: 
 
Cuando fui lo bastante humilde como para pedir ayuda, fue como volverme cada vez menos desafiante y 
aceptar la necesidad de trabajar con mi marido y mis amigos y depender de ellos. Y aceptar el hecho de que 
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no podía hacerlo todo sola. Me sentía bien al recibir amor y atención. Era una sensación cálida, agradable y 
muy tranquilizadora. 
Atribuyo mi curación a la pericia quirúrgica del médico, a mi capacidad de sanarme y a mis amigos de la 
comunidad espiritual, que también me ayudaron. 
Ya no tengo tanto miedo a sentirme impotente. Antes, era como un barco sin timonel. De modo que tenía 
que ser fuerte. Sentía la necesidad de permanecer aislada. No confiaba en mi ser ni en mi fuerza superior 
para conseguir lo que necesitaba. Tenía que hacerlo por medio de mi voluntad. Ahora es grato saber que 
puedo confiar en otras personas y que no tengo que permanecer aislada. Me siento más segura confiando 
en mi misma y en los demás. 
Resultó que lo que yo entendía por ser impotente era en realidad la necesidad de rendirme a las fuerzas 
superiores, tanto de mi interior como del exterior. Sé que existe una fuerza universal que me proveerá todo 
aquello que precise. Yo formo parte de ella, y ella es parte de mí. 
 
Karen metió también viejas experiencias en un nuevo contexto durante su fase de renacimiento. En la 
etapa precedente de negociación, se había mostrado dispuesta a «consagrar su vida» a lo que se le 
«exigiera» para curar el planeta. Pero cuando llegó el renacimiento, descubrió que «exigirle consagrar su 
vida» era pedirle que abandonara el miedo que había en su interior. Equivalía a decir: «Dios, sálvame la 
vida, y yo la ofreceré para salvar el planeta». 
En el renacimiento, encontró un firme compromiso para curarse primero a sí misma y luego el planeta. Así 
es como funciona. La curación empieza en uno mismo y luego se extiende holográficamente por el resto de 
la vida en el planeta. Al curarse uno mismo, se cura el planeta. Tales compromisos emanaron de su amor. 
Karen sentía que la experiencia completa de la curación la ayudaba a concentrarse en lo que quería y debía 
hacer luego en su vida: 
 
El resultado de la operación fue que me comprometí más firmemente en ese sentido. Abandoné ese 
compromiso queriendo dedicar mi vida a un servi cio, pero ya no me parecía la forma negativa de la 
negociación. Lo que más me excita es ayudar a los sanadores a encontrar su forma única de curación. Creo 
que una fase muy importante consiste en ver quién soy y asumir un mayor nivel de responsabilidad sobre mí 
misma. 
 
La séptima fase de la curación: Creación de una nueva vida 
 
Todas las áreas de su vida se verán afectadas en cuanto usted avance hacia la curación. Muchas áreas de 
cambios y oportunidades que ha anhelado, y que estaban bloqueadas o parecían inalcanzables, se abrirán a 
usted. Vivirá más honestamente consigo mismo y encontrará nuevas áreas de autoaceptación que fue 
incapaz de mantener en usted anteriormente. Descubrirá en su interior más humildad, fe, verdad y amor 
propio. Esos cambios internos conllevarán automáticamente cambios externos. Éstos saldrán de su fuerza 
creativa y se extenderán holográficamente por su vida. Atraerá a nuevos amigos. Cambiará de profesión, o 
cambiará la actitud con que afrontaba su trabajo. Incluso podría desplazarse a un nuevo domicilio. Todos 
estos cambios son muy comunes después de completarse una curación. La vida de Bette ha cambiado 
espectacularmente. En el momento de escribir estas líneas, ya han pasado dos años desde su operación. En el 
primer año, dedicó la mayor parte del tiempo curándose y reorientándose hacia su nueva actitud respecto a la 
vida. Buena parte de su miedo se ha extinguido. Durante el proceso curativo, Bette había relacionado el miedo 
irracional a que le cortaran la cabeza con una vida anterior en Francia, donde había sido guillotinada. Claro que 
esto no puede demostrarse, pero el hecho de abrirse a esa posibilidad y aceptar los sentimientos resultantes 
disolvió su miedo en buena medida. Durante el año de adaptación interna, la vida personal de Bette empezó a 
llenarse. Su relación con su marido se estrechó. Su vida sexual se tornó más activa. A una edad tan madura 
como los sesenta y siete años, afirma que su vida sexual es más satisfactoria que nunca. Su marido está 
encantado. 
Unos dos años después de la operación, en 1990, Bette inició su actividad curativa. Al principio tenía pocos 
clientes, pero el número ascendió lentamente. Tras su intervención, cité a Bette para la reanudación de la 
entrevista anterior. Le pregunté sobre los cambios en su vida que se habían producido a raíz de la operación, y 
cómo le iba en su práctica curativa. 
Ella me dijo: 
 
Tuve que superar ese miedo atroz a morir. Todo tenía relación a esa vida anterior en la que me cortaron la 
cabeza en la guillotina. Ahora he superado ese terror. He reunido más fuerza, y puedo soportarlo mucho mejor. 
Cuando estaba preparada para ayudar a los demás, empezaron a pedirme ayuda. Ahora salen de debajo de 
las piedras. Tan pronto como ayudo a una persona, aparecen uno o dos amigos suyos