HEGEL   Filosofia do Direito
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producto del 
Intelecto abstracto. 
Las consecuencias, como formas peculiares inmanentes de la 
acción, manifiestan sólo la naturaleza y no son otra cosa que la 
acción misma; la acción, por tanto, no las puede negar y despre-
ciar. Pero, en cambio, está comprendido bajo ellas lo que inter-
(1) SchiUer, Wallestein. Acto 1', escena 4«. "En mi animo mi Acto era 
aún mío; una vez liberado, fuera del seguro rlnconclto del corazón, su te-
rreno materno; abandonado en la playa extraña de la vida, él pertenece a 
aquellaa malignas "potencias" qu» ningún arte Uumano domestica". \u2014 (L.). 
FILOSOFÍA DEI DERECHO 121 
viene exteriormente y lo que sobrevive accidentalmente y que no 
afecta en nada la naturaleza de la acción misma. 
El desarrollo de la contradicción que la necesidad de lo finito 
contiene, es en la existencia, el vuelco de la necesidad en la acci-
dentalidad y viceversa. Actuar, significa en este terreno entregarse 
a mercsd de esta ley. 
De esto proviene que si la acción del delincuente tiene ínfimas 
malas consecuencias, el hecho es anotado en su beneficio; así como 
debe tolerarse el hecho de que la acción buena haya tenido pocas 
o ninguna consecuencia, y que en presencia del delito del cual se 
han desarrollado las plenas consecuencias, se imputen éstas. La 
autoconciencia heroica (como en las tragedias antiguas, Edipo, et-
cétera), no ha procedido de su inmunidad a la consideración de 
las diferencias entre hecho y acción, entre el suceso externo y el 
propósito y conocimiento de las circunstancias, así como a la dis-
persión (1) de las consecuencias; pero asume la culpa en toda la 
extensión del acto. 
(1) Zeriplitterune. 
SECCIÓN SEGUNDA 
LA INTENCIÓN Y EL BIENESTAR 
§ 119 
La existencia externa de la acción es una conexión múl-
tiple que puede ser considerada como dividida indefinida-
mente en individualidades, y la acción como habiendo afec-
tado preferentemente a una sola individualidad. Pero la 
verdad de lo singular es lo universal y la determinación de 
la acción es por sí, no un contenido aislado de la individua-
lidad externa, sino un contenido universal, que envuelve en 
sí múltiple conexión. El propósito, en cuanto procede de un 
ser pensante, no encierra meramente la individualidad, sino 
esencialmente el aspecto universal; esto es, la Intención. 
La Intención contiene etimológicamente a la abstracción, parte 
en la forma de la universalidad, parte en la extracción de un as-
pecto particular de la cosa concreta. 
Esforzarse en justificar por medio de la intención, es general-
mente el aislamiento de un aspecto singular, que es sostenido como 
la esencia subjetiva de la acción. 
El juicio sobre una acción como acto exterior todavía sin la 
determinación de su aspecto jurídico o no jurídico, confiere a la 
misma un predicado universal, o sea que ella es incendio, asesi-
nato, etcétera. 
La determinación aislada de la realidad exterior muestra lo 
que es su naturaleza, como conexión exterior. La realidad es afec-
tada principalmente sólo en un único punto (como el incendio al-
canza inmediatamente sólo un pequeño punto del leño; como lo 
que da sólo una proposición y no un juicio), pero la naturaleza 
universal de ese punto encierra su expansión. En el ser viviente 
lo singular está inmediatamente no como parte sino como órgano, 
en el que lo universal existe actualmente como tal, de modo que 
en el homicidio no se hiere a un pedazo de carne, como algo sin-
gular, sino a la vida allí implícita. Por una parte, la reflexión sub-
jetiva que desconoce la naturaleza lógica de lo singular y de lo 
universal, es la que se disemina con la dispersión en individuali-
dades y consecuencias; por otra parte, está en la naturaleza del 
FILOSOFÍA DEL DERECHO 123 
mismo acto finito, contener tales separaciones de las accidentali-
dades. El invento del "dolus indirectus" tiene su razón en las co-
sas consideradas. 
§ 120 
El Derecho de la Intención es que la cualidad universal 
de la acción no es sólo en sí, sino que es conocida por el agen-
te y reside ya en su voluntad subjetiva; y, a la inversa, el 
derecho de la objetividad de la acción, como puede ser lla-
mado, es afirmarse como conocida y querida por el Sujeto, 
en cuanto pensante. 
Tal derecho a este juicio lleva consigo la total o limitada res-
ponsabilidad en sus acciones de los niños, los imbéciles y los locos. 
Pero como las acciones según su existencia externa, encierran en 
sí la accidentalidad de efectos, así también la existencia subjetiva 
contiene la indeterminación, la cual se refiere al poder y a la 
fuerza de la autoconciencia y del juicio \u2014indeterminación que, sin 
embargo, puede considerarse sólo con respecto a la imbecilidad, a 
la locura y demás cosas semejantes, así como a la edad infantil\u2014; 
porque sólo tales situaciones decididas anulan el carácter del pen-
samiento y de la libertad volitiva y permiten no considerar el agen-
te de acuerdo al honor de ser pensamiento y voluntad. 
§ 121 
La cualidad universal de la acción es el contenido múl-
tiple de la acción en general, traído a la simple forma de la 
universalidad. Pero el sujeto, en cuanto reflexivo en sí, y 
particular frente a la particularidad objetiva, tiene en su 
fin su propio contenido particular, que es el ánimo determi-
nante de la acción. 
El hecho de que este momento de la individualidad del 
agente está contenido y efectuado en la acción, constituye 
la libertad subjetiva en su determinación más concreta, el 
derecho del sujeto de encontrar en la acción su satisfacción. 
§ 122 
Mediante esa particularidad, la acción tiene para mí un 
valor subjetivo, un interés. Frente a ese fin, la Intención 
según el contenido es lo inmediato de la acción rebajado a 
124 GtnLLERMo FEDERICO HEGEL 
la categoría de medio, en su contenido ulterior. Como tal 
finalidad es algo finito, puede ser degradada de nuevo a 
medio por una posterior Intención y así hasta lo infinito. 
§ 123 
Para el contenido, este fin aquí es solamente: a) La ac-
tividad formal ella misma existente; esto es, que el sujeto 
está con su actividad, en aquello que debe conservar y esti-
mular como su fin, por el cual los hombres se interesan o se 
deben interesar como de una cosa propia y por el que desean 
ser activos; b) Empero, otro contenido determinado tiene la 
libertad aún abstracta y formal de la subjetividad, en su 
existencia natural, subjetiva, en los deseos, tendencias, pa-
siones, opiniones y en los caprichos, etcétera. La satisfac-
ción de ese contenido es el bienestar o la felicidad en sus de-
terminaciones particulares y, en general, en los fines gene-
rales de la finitud. 
Esto es desde el punto de vista de la relación (§ 108), en el cual 
el sujeto está determinado en su diferencia y vale como particular, 
el lugar en el que interviene el contenido de la voluntad natural 
(§ 11). Pero aquí el contenido no está como es inmediatamente, sino 
que, como perteneciente a la voluntad reflexiva en sí, es elevado a 
un fin general, al fin del Bienestar y de la Felicidad (Enciclop., 
§ 395) (1) \u2014al punto de vista del pensamiento que no contiene 
aúíi a la voluntad en su libertad, sino que reflexiona sobre su con-
tenido como natural y dado\u2014, tal como, por ejemplo, en los tiem-
pos de Creso y Solón. 
§ 124 
Puesto que la satisfacción subjetiva del individuo mismo 
(incluso su reconocimiento en el honor y la gloria) está con-
tenida en la realización de los fines que valen en sí y por sí; 
así la pretensión de que esto aparezca sólo en cuanto que-
rido y alcanzado, como la opinión de que los fines objetivos 
y subjetivos se excluyen recíprocamente en la voluntad, es 
una afirmación vacía del intelecto abstracto. Ella, más bien, 
degenera si llega a afirmar la satisfacción subjetiva \u2014desde 
(1) Editorial Claridad, 
FILOSOFÍA DEL DERECHO 125 
que, como siempre aquélla se da