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Manual CTO 6ed Endocrinología em espanhol

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del tipo que se 
ingiere, es decir, de sus aminoácidos. El valor nutricional de las 
proteínas depende de la presencia de aminoácidos esenciales, los 
cuales se recomiendan en un 25%. El valor biológico de una proteína 
depende de lo equilibrada que esté en cuanto a su composición de 
aminoácidos y a su digestibilidad. La ovoalbúmina sirve de referen-
cia (100%), estando a continuación la lactoalbúmina (85%), luego 
las proteínas de la carne y soja (75%), de cereales y legumbres (entre 
el 30 y 60% dependiendo del tipo, siendo en general mayor para los 
cereales como grupo), y por último, las de las verduras. Mientras que 
las proteínas del huevo, lácteos y carnes aportan todos los aminoá-
cidos, una dieta basada exclusivamente en cereales o legumbres 
puede ser deficitaria en algunos aminoácidos (MIR 99-00F, 83; MIR 
95-96, 155; MIR 95-96F, 157).
Vitaminas y micronutrientes. Además de las necesidades 
energéticas y estructurales, existen una serie de oligoelementos 
que son necesarios para el buen funcionamiento de las enzimas 
celulares. Su déficit produce diversas enfermedades, pero el exceso
también puede producir patología: la hipervitaminosis A produce 
pseudotumor cerebri, la D puede producir hipercalcemia en casos 
de intoxicación, la K administrada en exceso durante el embarazo 
puede producir ictericia neonatal, la B6 puede producir neuropatía 
periférica sensitiva, etc. También el exceso de algunos micronu-
trientes puede producir patología (ej: fluorosis por exceso de flúor)
(MIR 99-00F, 77).
Tabla 51. Proporción de principios activos de una dieta. 
Hidratos de carbono 55%
Grasas 30-35%: 
- Saturadas <10%.
- Monoinsaturadas 15-20%.
- Poliinsaturadas <10%. 
- Colesterol <300 mg/d.
Proteínas 10-15%
Desnutrición. Clásicamente se describían dos síndromes, el 
marasmo (desnutrición calórica) y el Kwashiorkor (desnutrición 
proteica). En la práctica clínica, la mayoría de los estados de desnu-
trición son una combinación de malnutrición energético-proteica 
(MIR 99-00F, 80), y el peso (y sus combinaciones) es el índice más 
importante para valorar el estado nutricional (MIR 00-01F, 258). La 
desnutrición severa complica cualquier situación médica. El soporte 
nutricional precoz es necesario en las fases pre y postquirúrgica para 
disminuir las complicaciones, incluso con nutrición parenteral total, 
si es preciso. Es muy importante realizar una estimación del riesgo 
que conlleva la desnutrición (MIR 99-00, 79).
Evaluación de los requerimientos. Cuando se quiere realizar 
una nutrición correcta, tanto en personas sanas como en los casos 
de desnutrición, es importante realizar una evaluación de los re-
querimientos. Para ello es preciso conocer el metabolismo basal y 
el gasto energético añadido. Existen diversos métodos para calcular 
el metabolismo basal:
• Ecuación de Harris-Benedict: utiliza varios parámetros como 
el peso, la talla, la edad y un factor corrector, dependiendo de 
la situación del paciente.
• Ecuación de Fick: útil en pacientes en unidades de cuidados 
intensivos. Utiliza la diferencia de saturación de oxígeno arte-
riovenosa, el gasto cardíaco y la hemoglobina.
• Calorimetría indirecta: más exacto, pero más caro y menos 
disponible. Utiliza el consumo de oxígeno y la eliminación de 
CO2.
Endocrinología
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Tabla 53. Valoración de la desnutrición
(MIR 02-03, 127; (MIR 05-06, 74).
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NUTRICIÓN ENTERAL.
Es fundamental recordar que este es el tipo de nutrición preferida 
siempre que sea posible. La vía preferida es la oral, reservando 
los accesos gástricos o intestinales (a través de sondas o gas-
trostomía o yeyunostomía) cuando la anterior no sea posible. 
Para la nutrición enteral se utilizan los alimentos cocinados en 
purés o preferiblemente los suplementos nutricionales preelabo-
rados, en los que existen mezclas equilibradas dependiendo de 
las características del paciente (diabetes mellitus, hepatopatía, 
nefropatía, etc.). 
A continuación se enumeran las indicaciones, contraindica-
ciones y problemas de la nutrición enteral, debido a su amplia 
utilización. Recordar que en determinados casos puede ser mejor 
el uso de una gastrostomía (o yeyunostomía) si el tiempo requerido 
para la nutrición enteral se va a prolongar meses.
Indicaciones: ingesta oral no adecuada, más de 7 días con 
aporte de tan sólo el 50% por la vía oral, incapacidad para ingesta 
oral, fístula enterocutánea de bajo débito (<500 ml/día), pancrea-
titis aguda (sonda nasoyeyunal o yeyunostomía endoscópica) 
y en combinación con la parenteral, en la resección intestinal 
masiva.
Contraindicaciones: obstrucción intestinal, íleo, fístula de alto 
débito, intolerancia a las sondas (MIR 00-01, 63).
Administración: cuando la sonda es gástrica, la administración 
se realiza de forma intermitente, con bolos cada 4-6 horas. En sondas 
intestinales, la administración se realiza de forma continua, durante 
un período variable entre 8 y 24 horas.
Complicaciones: diarrea (antes excluir otras causas), aspiración 
(mantener al paciente sentado durante la nutrición y unas horas 
después), obstrucción de la sonda (realizar lavados con agua tras 
cada administración y no pasar por la sonda medicación no indi-
cada), residuo gástrico (aspirar siempre antes de cada administra-
ción, excluir siempre obstrucción), esofagitis (prevenir con anti-H2 
o inhibidores de la bomba de protones).
NUTRICIÓN PARENTERAL.
La nutrición parenteral debe siempre valorarse en función de los 
riesgos y beneficios que va a obtener el paciente. Las formas de
administración son a través de vías periféricas (en períodos cortos, 
ya que a largo plazo produce flebitis) o a través de vías centrales
(en cuyo caso reservar la vía para la nutrición o si es de varias lu-
ces, dejar una luz exclusivamente para ello). Existe la posibilidad 
de nutrición parenteral domiciliaria. A continuación se enumeran 
las indicaciones, contraindicaciones y problemas de la nutrición 
parenteral total (NPT o por vía central).
Indicaciones: más de 7 días de reposo intestinal, tracto GI no 
funcionante, no tolerancia enteral, resección intestinal masiva, fís-
tula enterocutánea de alto débito (>500 ml/día) (MIR 99-00, 68).
Contraindicaciones: restitución de ingesta oral en <7 días, ade-
cuación de vía enteral, riesgo de NPT mayor que el beneficio.
Administración: se prefiere la administración cíclica frente
a la continua, ya que permite a los pacientes una mayor liber-
tad. Existen soluciones estándar de aminoácidos e hidratos de 
carbono, soluciones lipídicas (ambas deben administrarse) y 
las soluciones tres en uno (en una misma bolsa están todos los 
principios activos).
Complicaciones: puede ser preciso aumentar los requerimien-
tos de insulina en los diabéticos (se adhiere a las paredes de la 
bolsa). Al inicio del ciclo puede haber hiperglucemia, y tras el cese, 
hipoglucemia, por lo que debe monitorizarse la glucemia estrecha-
mente; las derivadas del acceso central; alteraciones electrolíticas 
que hay que monitorizar, elevación del BUN por exceso de proteínas; 
alteración hepática por esteatosis