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dilthey wilhelm teoria de las concepciones del mundo 1ocr 130207134839 phpapp01

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recordar estos ensueños ventu-
rosos. Sólo sentía que se expresaba en ellos la felicidad de una suprema 
libertad y movilidad del alma. 
Así he anotado este sueño para mis amigos, por si se les pudiera 
comunicar algo del sentimiento vital en que se va extinguiendo. Con más 
afán que nunca, nuestra especie intenta leer en la misteriosa e impene-
trable faz de la vida, de boca risueña y ojos que miran con melancolía. 
122 Dilthey anuncia la realización efectiva de las ciencias sociales como ciencias 
del espíritu o históricas, postuladas por Comte-desde distintos supuestos-al co-
mienzo de su Cours de philosophie positive. Se trata para él de algo equivalente a 
la constitución de las ciencias de la naturaleza. Y así como éstas han asegurado la 
eficacia de la acción del hombre en el mundo exterior, las ciencias de la realidad 
histórica permitirán el dominio de la sociedad y de la vida humana. 
.{t lj··i~ ..... . 
Sueño 145 
Sí,. ami~os míos, aspiremos a la luz, a la libertad y a la belleza de la 
eXistencia. Pero no en un nuevo comienzo, rechazando el pasado. Tene-
m?s que llevar. con nosotros a los antiguos dioses a toda patria nueva. 
Solo goza .l~ vld~ el. que se entrega ... En vano buscó Nietzsche en la c?~templacIOn ,solitana de sí mismo la naturaleza originaria, su ser ahis-
tonc?. Arranco. un~ piel tras otra. ¿Y qué quedó? Nada más que algo 
condiCIOnado hlstóncamente: los rasgos del hombre poderoso del Rena-
cimiento. 
Qué s;a el hombre, sólo se lo dice su historia. En balde arrojan otros 
tras de ~I el I?a~~do entero, para empezar la vida, por decirlo así, de 
n~evo, Sin preJUICIOS. No pueden desprenderse de lo que ha sido, y los d~oses d~l pas~d? se les convierten en fantasmas. La melodía de nuestra 
Vida. esta condiCionada por l~s voces del pasado, que la acompañan. Sólo 
se l~bera del tormento del Instante y de la fugacidad de toda alegría ~edla?te la entrega a los grandes poderes objetivos que ha creado la 
hlstona. La. ~nt~~ga a ellos, no la subjetividad del capricho y del goce, 
es la reconclltaclon de la personalidad soberana con el curso universal. 123 
123 l?ilt~ey termina con una enérgica apelación al ser histórico del hombre. Sólo 
en la hIstOria se conoce .éste a sí mis~o; más aún: sólo en ella puede ser plena-
mente. El hombre no es Sin lo .que ha SIdo; ~eva consigo su pasado; como suele decir 
Ortega, es heredero; El que Intenta !enunclar a la historia, renuncia a sí mismo. 
Porque ca.da uno solo es. e.l que precIsamente es en función de esa historia inserto 
en ella. SI se pretende vI.vI.r y pens~r prescindiendo de la altura de los tiempos en q~e. le ha tocado a u~o VIVIr, se yacla uno de su propio contenido, de la circunstan-cla~ldad que lo constituye y gracIas a la cual se es alguien insustituible e intrans-
ferIble, y .se p.i~rde la sustanci~1i~ad personal. 
A contmuaClOn de este estudIO Incluye Groethuysen, en la edición alemana de las obr~s completas, algunos fragmentos, sumamente incompletos y llenos de lagunas, con 
e! • titulo Der moderne. Mensch und der Streit der Weltanschauungen. En una edi-
clon. total, en que se trata de reunir todos los escritos y apuntes de Dilthey, tienen 
sentIdo .~stos apu~tes, pero no en el cuerpo de este libro, qu exige un mínimo de 
elaboraclon y clarIdad. Por esto no los he incluido en la presente traducción.