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Cuando -en España y en 1944- se oye esa expresión razón histó-
rica, se propende a volcar sobre ella una significación que se nos ha 
hecho más o menos familiar, pero que no coineide con la que tiene en los 
textos dilthey anos. Más aún, la significación de ese término en Ortega 
es la que nos permite una cabal intelección de lo que Dilthey apunta -con 
la única condición, naturalmente, de no confundir las dos cosas-o 
La reacción habitual en el siglo XIX ante el descubrimiento de que 
la vida es una realidad distinta de las cosas, constituida por constante 
fluidez y movilidad y radicalmente temporal, es el irracionalismo. Pues 
bien, Dilthey -y aquí estriba su genialidad- postula, supuesto el fracaso 
de la razón pura aplicada a la vida y a la historia, una nueva forma de 
razón, más amplia, que no excluya lo histórico; es decir, intenta aplicar 
(M) Me remito una vez más al ensayo de Ortega citado en la nota (F), que 
es hasta hoy el instrumento más eficaz para penetrar en la comprensión de Dilthey. 
Véase también el trabajo de P. Laín Entralgo, Dilthey y el método de la historia. 
32 J utián Marías 
la razón a la historia, eliminando, por supuesto, la pretensión de absolu-
tividad; esta es la raZón histórica diltheyana, que acaba por considerar 
suprahistóricas las concepciones del mundo y en esa medida -repárese 
bien- no sabe dar razón de ellas (N). 
Pues bien, lo que entiende Ortega por razón histórica es algo mucho 
más profundo y radical. No se trata de una aplicación de la razón, tal 
como se la ha entendido hasta ahora, a los temas históricos y vitales; 
ni siquiera basta con decir que la razón se da en la vida y es función 
de ella. Es la historia misma quien es razón, razón en un sentido, natu-
ralmente, nuevo. La razón vital no es simplemente la razón adjetivada 
de un modo más o menos certero: es la razón extraída de la vida misma, 
es decir, es la vida en su función de hacernos aprehender intelectualmente 
la realidad. La mala intelección nace de no pensar con rigor y seriamente 
los términos usados, de no iluminar el sentido de las expresiones razón 
histórica o razón vital con el del término razón viviente, tan usado tam-
bién por Ortega, en el cual se ve que la vida afecta riguro~amente a 
la razón, la constituye, y no es algo secundario y derivado. 
Para referirme aquí sólo a textos impresos, recuérdense las palabras 
de Ortega en el capítulo IX de Historia como sistema (O): «Para mí 
es razón, en el verdadero y riguroso sentido, toda acción intelectual que 
nos pone en contacto con la realidad, por medio de la cual topamos 
con lo trascendente.» Y luego: «Hasta ahora, la historia era lo contrario 
de la razón. En Grecia, los términos razón e historia eran contrapuestos. 
y es que hasta ahora, en efecto, apenas se ha ocupado nadie de buscar 
en la historia su sustancia racional. El que más, ha querido llevar a ella 
una razón forastera, como Hegel, que inyecta en la historia el formalismo 
de su lógica, o Buckle, la razón fisiológica y física. Mi propósito es estric-
tamente inverso. Se trata de encontrar en la historia misma su original 
y autóctona razón. POI eso ha de entenderse en todo su vigor la expresión 
«razón histórica». No una razón extrahistórica que parece cumplirse en 
la historia, sino literalmente, lo que al hombre le ha pasado, constitu-
yendo la sustantiva razón, la revelación de una realidad trascendente a 
las teorías del hombre y que es él mismo por deba;o de sus teorías.» 
«Hasta ahora, lo que había de razón no era histórico, y lo que había 
de histórico no era racional. La razón histórica es, pues, ratio, lagos, 
riguroso concepto.» «La razón histórica... no acepta nada como mero 
hecho, sino que fluidifica todo hecho en el Heri de que proviene: ve 
cómo se hace el hecho.» 
Se ve, pues, lo que desde Dilthey se ha avanzado, lo que en Dilthey 
no había ni podía haber. Queda lo que efectivamente había y, más aún, 
(N) Para ver el alcance de la razón histórica en Dilthey, consúltese el capítulo 
Leben und Vernunft del libro de Bollnow citado en la nota (1). 
(O) Impreso por primera ve:z. en inglés en 1935; en español, en 1941; 2: edi· 
ción, 1942, págs. 73 y 78-79. 
l ntroducci6n 33 
lu que la filosofía posterior a él ha hecho que en Dilthey efectivamente 
hubiera. Desde nuestros supuestos, 'V en (Josesión -<¿racias a una mínima 
hermenéutica- de un vaguísimo esquema de los suyos, podemos intentar 
la comprensión de l(1 excepcional ohra dilthevana. 
.TULIÁN MARíAS 
Madrid, junio de 1944. 
WILHELM DILTHEY I 
Los tipos de visión del mundo 
y su desarrollo 
en los sistemas metafísicos 2 
Wilhelm Dilthey nació en 1833 y murió en 1911. Profesor en la Universidad 
berlinesa desde 1882, tuvo gran notoriedad y prestigio. Su obra, de apariencia his-
tórica y psicológica, ha tardado en ejercer e! influjo que a su calidad y acierto co-
rresponde. Sólo en parte fue publicada en vida de su autor. Las dos únicas obras 
extensas suyas son la Einleitung in die Geisteswissenschaften (<<Introducción a las 
ciencias de! espíritu») y Das Erlebnis und die Dichtung (<<La vivencia y la poesía» l. 
La mayoría de los escritos de Dilthey son estudios monográficos y ensayos, cuando 
no apuntes y notas provisionales. Recientemente se han editado en Alemania sus 
obras completas (Gesammelte Schriften, B. G. Teubner, Leipzíg y Berlín), con pró-
logos y notas, que recogen minuciosamente los escritos, incluso fragmentarios, del 
gran filósofo. A esta edición se refieren casi siempre las citas y alusiones. 
'Aparte de las obras citadas, las más importantes de Dilthey son: Auffassung und 
Analyse des Mcnschen im 15. und 16. Jahrhundert (<<Interpretación y análisis del 
hombre en los siglos xv y XVI), Das natürliche System der Geisteswissenschaften 
im 17. Jahrhundert (<<El sistema natural de las ciencias del espíritu en el siglo XVII»), 
Leibniz und sein leitalter (<Leibniz y su época»), Friedrich der Grane und die 
deutsche Aufkliirunf!. (<Federico el Grande y la Ilustración alemana»), Das 18. Jahr-
bunder! und die gescbicbtliche Welt (<El siglo XVIII y el mundo histórico»), Die 
Jugendgeschichte Hegels (<La historia juvenil de Hegel»), () ber des Studium der 
Gescbichte der Wissenschaften vom Menschen, der Gesellschaft und dem Staa! 
(<Sobre el estudio de la historia de las ciencias del hombre, la sociedad y el Estado»), 
Beitriige zur Losung der Frage vom Ursprung unseres Glaubens an die Realitiit 
der Aussenwclt und seinem Recht (<Contribuciones a la solución del problema del 
origen de nuestra creencia en la realidad del mundo exterior y de su justificación»), 
Ideen über eine beschreibende und zergliedernde Psycholagie (<<Ideas sobre una 
psicología descriptiva y analítica»), Das W esen der Philosophie (<<La esencia de la 
filosofía»), Das geschichtliche Bewusstsein und die Weltanschauungen (<<La con-
ciencia histórica y las concepciones del mundo»), y las dos aquí traducidas: Die 
Typen der Weltanschauung und ihre Ausbildung in den metaphysischen Systemen 
«<Los tipos de visión del mundo y su desarrollo en los sistemas metafísicos») y Zur 
Weltanschauungslehre (<Teoría de las concepciones de! mundo»). También tiene 
gran interés filosófico e! Briefwechsel zwischen Wilthelm Dilthey und dem Gralen 
Paul Yarck van Wartenburg, 1877-1897 (<Correspondencia entre Guillermo Dilthey 
y e! Conde Pablo Yorck de Wartenburg, 1877-1897»). 
Entre los escritos sobre Dilthey merecen consultarse: G. Misch, Lebensphilosophie 
und Phiinomenolagie (1930) -también su largo Vorbericht al frente del tomo V de 
las Gesammelte Schriften-; A. Degener, Dilthey und das Problem der Metaphysik 
(1933); J. Ortega y Gasset, Guillermo Dilthey y la idea de la vida (1936) -incluido 
en Teoría de Andalucía-; J. Hafer, Vom Leben zur Wahrheit (1936); O. F. Boll-
now: Dilthey: eine Einführung in seine Philasophie (1936). 
, El título original es, como se ha indicado,