El Internista Medicina Interna para Internistas Tomo2 4ed
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fosa pituitaria como 
resultado de una herniación de la aracnoides a través del diafragma selar. Una silla turca vacía 
puede resultar de un defecto diafragmático congénito (silla vacía primaria) o por un daño del 
diafragma por cirugía, radioterapia o infarto del tumor (silla vacía secundaria). La prevalencia 
de silla vacía primaria en un estudio de adultos con función pituitaria normal se ha calculado 
entre 39 y 43%. Muchos pacientes con silla turca vacía primaria tienen función pituitaria 
normal y de 1l a 15% tiene hiperprolactinemia leve. Por lo general la glándula pituitaria es 
rechazada contra el piso de la silla turca y el tallo de la hipófisis desviado lateralmente. El 
desarrollo de la disfunción pituitaria parece estar relacionado con el grado de agrandamiento. 
El síndrome de la silla turca vacía también se puede presentar en los niños con deficiencia de 
la hormona del crecimiento o de una combinación de varias hormonas.
Traumatismo craneal
La disfunción de la pituitaria anterior después de un traumatismo es más frecuente que lo que 
se creía; se presenta en entre 30 y 70% de los casos. La hormona del crecimiento (GH) es la 
primer hormona que se afecta después de un traumatismo con una frecuencia entre 9 y 40%.
Una lesión de la pituitaria o del hipotálamo puede ser ocasionada por traumatismo como 
resultado de accidente automovilístico, caída, explosión, lesión de arma de fuego, etc. La le-
sión puede ocurrir sin que haya fractura de la base del cráneo. Las manifestaciones clínicas de 
disfunción pituitaria pueden ser evidentes inmediatamente, meses o años después de la lesión. 
De 20 pacientes con hipopituirismo postraumático 100% tenía deficiencia de la hormona del 
crecimiento y gonadotropina, deficiencia de corticotropina (95%), de tirotropina (85%), au-
mento de la prolactina (40%) y 63% cursaba con diabetes insípida.
Enfermedades infiltrativas
Las enfermedades granulomatosas que afectan la hipófisis y el hipotálamo y que causan hipo-
pituitarismo incluyen la sarcoidosis, el granuloma de células gigantes, el granuloma eosinofí-
lico (más frecuente en niños que en adultos) y la granulomatosis de Wegener. La hipofisitis lin-
focitaria es una infiltración difusa de la pituitaria anterior; se presenta en forma predominante 
en las mujeres durante el embarazo y después del parto. Los exámenes histológicos muestran 
un infiltrado linfocitario y de células plasmáticas. La hipofisitis linfocitaria también se ha 
informado en mujeres posmenopáusicas. En la hemocromatosis hay una infiltración de hierro 
en la hipófisis así como en otras glándulas, por lo que también es una causa de deficiencia 
hipofisaria; el tratamiento con flebotomía puede revertir el estado de insuficiencia hipofisaria. 
Varios tipos de infecciones como la tuberculosis o las micosis producen insuficiencia hipofisa-
ria. Así mismo, muchos tipos de neoplasia que dan metástasis a la hipófisis, como los tumores 
de la mama, el pulmonar y el tiroideo, entre otros, también producen insuficiencia pituitaria.
El síndrome de Sheehan es 
consecuencia de necrosis 
después de una hemorragia 
posparto e hipovolemia, lo que 
puede causar hipopituitarismo 
en forma inmediata o después 
de varios años, dependiendo de 
la cantidad de tejido destruido.
Las enfermedades granulomatosas 
que afectan la hipófisis y el 
hipotálamo y que causan 
hipopituitarismo incluyen la 
sarcoidosis, el granuloma de 
células gigantes, el granuloma 
eosinofílico (más frecuente 
en niños que en adultos) y la 
granulomatosis de Wegener.
175 InsufIcIencIa hIpofIsarIa (hIpopItuItarIsmo) <
Aneurisma de la arteria carótida interna
La ateroesclerosis que involucra a la porción intracavernosa de la arteria carótida interna 
puede causar dilatación aneurismática en la fosa pituitaria. El hipopituitarismo puede resultar 
de la presión que ejerce el aneurisma sobre la glándula y de la destrucción hemorrágica de la 
glándula. La tomografía computada demuestra una masa pituitaria homogénea que puede ser 
indistinguible de un tumor de la pituitaria. Una trombosis parcial del aneurisma aparece como 
un área hiperintensa. La angiografía es necesaria para determinar la posibilidad de tratamiento 
quirúrgico o la reparación endovascular.
Defectos genéticos
Se han descrito varias causas congénitas de hipopituitarismo. Hay formas esporádicas y fami-
liares de panhipopituitarismo aunque no se conocen bien las alteraciones genéticas subyacen-
tes o del desarrollo embrionario. Las deficiencias combinadas congénitas de GH, prolactina 
y TSH son causadas por mutaciones en el gen que codifica Pit-1, un factor de transcripción 
específico de la hipófisis que participa en el desarrollo de linajes celulares somatótropos, lac-
tótropos y tirótropos. Diversos tipos de mutaciones de Pit-1 se heredan con carácter autosómi-
co dominante o con carácter recesivo. Se han encontrado mutaciones genéticas en varias de las 
etapas que llevan a la secreción de hormonas hipofisarias como las de receptores de hormonas 
liberadoras hipofisiotrópicas de GnRH, GR y TRH; en los genes estructurales de las hormonas 
hipofisarias, GH, ACTH y las subunidades alfa de FSH, TSH y LH. Las mejores estudiadas 
son las mutaciones en el gen de GH y suelen ser heterogéneas.
PATOGENIA
El hipopituitarismo puede originarse, según la localización del proceso causal, en el hipo-
tálamo, en el tallo hipofisario o en la glándula hipófisis. Si la afección se encuentra en el 
hipotálamo se alteran las hormonas liberadoras y dará lugar a la insuficiencia hipofisaria co-
rrespondiente. La afección del tallo produce manifestaciones similares a las del hipotálamo.
La compresión del tallo hipofisario puede alterar el riego sanguíneo de la hipófisis y dis-
minuir la llegada de las hormonas hipotalámicas. La existencia de diabetes insípida implica 
una lesión hipotalámica.
Cuando la lesión sea directamente en la hipófisis se afectarán los grupos celulares corres-
pondientes. Los adenomas hipofisarios causan hipopituitarismo en algunos casos por destruc-
ción directa o compresión de la hipófisis normal. El efecto que ejerce el tumor per se sobre 
el tejido pituitario normal, así como el efecto de la resección quirúrgica, originan diversos 
grados de hipopituitarismo.
Estudios recientes han permitido un mejor entendimiento de la fisiopatología, parti-
cularmente en los pacientes con adenomas pituitarios. Previamente se consideraba que 
los pacientes con hipopituitarismo cursaban con un proceso permanente e irreversible. 
Esto es cierto en algunos casos pero en los últimos informes se ha demostrado la recupe-
ración de la función en un gran número de pacientes con hipopituitarismo seguido de la 
descompresión quirúrgica. Los mecanismos de compresión del sistema porta-hipofisario 
y del tallo-hipofisario por la expansión del tumor fueron postulados como el mecanismo 
predominante que causa hipopituitarismo en estos pacientes con tumor. Datos recientes 
demuestran que existe un incremento de la presión intraselar en pacientes con macroade-
nomas, particularmente aquellos con hipopituitarismo. Los datos muestran que un incre-
mento de la presión intraselar se correlaciona con las concentraciones de prolactina aun-
que no con el tamaño del tumor. Se ha postulado que el incremento de la presión intraselar 
juega un papel importante en la patogénesis del hipopituitarismo en los pacientes con 
adenoma pituitario. El incremento de la presión intraselar conduce a una disminución del 
flujo sanguíneo hacia los vasos porta y al tallo pituitario. Esto último produce una dismi-
nución de la liberación de las hormonas hipotalámicas a la pituitaria anterior que conduce 
a isquemia o necrosis en algunas porciones de la glándula normal. La recuperación de 
la función pituitaria se puede pronosticar después de la descompresión quirúrgica en los 
pacientes con células viables.
La ateroesclerosis que involucra