Neuropsicologia clinica y cognoscitiva
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Neuropsicologia clinica y cognoscitiva


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paulatina de la MAV por prolifera-
ción endovascular del endotelio. En dosis muy elevadas o irradiadas de mane-
ra inadecuada se producen cambios tardíos y severos de radionecrosis, con 
manifestaciones clínicas diversas focales o difusas. 
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2.2 Alteraciones por neop/asías 
Las lesiones neoplásicas o tumorales se clasifican desde el punto de vista 
histopatológico en benignas o malignas, y según su procedencia en prima-
rias, si su origen es la célula nerviosa u otras estructuras del cerebro, y 
metastásicas, cuando se originan por fuera del sistema nervioso y dan 
siembras por vía hemática, del LCR o por contigüidad. Sin embargo, el sitio 
donde se afecte el tejido nervioso es definitivo para el pronóstico y trata-
miento. Una lesión histológicamente benigna del tallo cerebral tiene pobre 
pronóstico en comparación con un astrocitoma grado II del lóbulo frontal 
derecho, el cual es accesible quirúrgicamente con resección amplia del 
tumor y la zona circundante. 
Los tumores primarios del sistema nervioso se originan en cualquie-
ra de los tejidos que lo componen. En el cerebro están las neuronas y el 
tejido de sostén o glia. Los gliomas son originados en ese tipo de célula y 
la desdiferenciación patológica de la célula produce los diferentes grados 
de malignidad que van desde el glioma bien diferenciado al glioblastoma 
multiforme, una especie de cáncer cerebral. Las lesiones originadas en las 
células aracnoideas producen los meningiomas y por esa razón los sitios 
donde se encuentran están en relación con la localización de la aracnoides. 
Un tumor puede producir desplazamientos rápidos o lentos del teji-
do sano y en el último caso el cerebro se adapta hasta cierto punto y sólo 
cuando se rompe el equilibrio se producen síntomas más notables como 
en el caso de bloquear la circulación del LCR y dilatarse las cavidades 
cerebrales. En ese momento el dolor de cabeza severo, visión borrosa o 
doble y vómito nos debe poner sobreaviso de posible hipertensión intra-
craneana. Los meningiomas situados sobre área motora, por la reacción 
peritumoral, pueden generar convulsiones y con frecuencia una convulsión 
focalizada a un miembro y ascendente que luego generaliza, conocida como 
"crisis jacksoniana"; al investigarla, se demuestra una lesión en la convejidad, 
pegada a la hoz, compresiva de la franja motora. 
La percepción de sabores u olores paroxísticamente y sin estímulo 
desencadenante, conocida como crisis uncinada, puede ser el pródromo o 
el anuncio de una lesión que presione o infiltre el lóbulo temporal, y si 
ocurre en adultos, con mayor razón se debe descartar una neoplasia. 
Otro tumor frecuente es el proveniente de la envoltura mielínica de 
los nervios, llamado neurinoma, que al crecer comprime y daña irreversi-
blemente el nervio respectivo y, si su tamaño se incrementa, al sobrepasar 
ETIOLOGÍA DE LAS LESIONES CEREBRALES Y LOS MÉTODOS DE EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO 3 g 
el espacio subaracnoideo, comprime y ocasionalmente infiltra el tejido neural 
adyacente, como ocurre con los neurinomas del nervio acústico que fuera 
de producir sordera unilateral, puede comprimir el tallo cerebral o el cerebe-
lo y se manifiesta con síntomas propios de las áreas comprometidas. 
Las metástasis son grupos de células tumorales que se diseminan por vía 
arterial o venosa, mecánicamente por vecindad y colonizan áreas distantes 
del tumor primario. En el cerebro, las metástasis más frecuentes provienen de 
cáncer pulmonar, gástrico, tiroides, ovario o próstata. A veces la manifesta-
ción neurológica aparece antes de los síntomas propios del tumor primario. 
Lo cierto es que la metástasis en general es de mal pronóstico y cuando no 
forma masas tumorales e infiltra el espacio subaracnoideo y perivascular, ge-
nera la carcinomatosis meníngea, deletérea para el paciente, con síndromes 
variados y sin ninguna topografía neurológica clara. 
Hay muchos tipos de tumores y de diferente grado de malignidad y los 
síntomas se originan en las zonas donde el tumor infiltra o presiona pero 
también a distancia por efecto del edema, la hidrocefalia obstructiva y los 
cambios vasculares isquémicos por compresión o lesión de vías de conexión 
largas entre diferentes áreas funcionales. El término "diasquisis", acuñado por 
Jackson, se refiere en particular a esos efectos distantes no localizadores de la 
situación de la neoplasia, pero se aplica con etiologías no tumorales también. 
Igualmente, la incapacidad neurológica se relaciona más con el área 
lesionada que con la lesión en sí. Un meningioma gigante puede ser removi-
do quirúrgicamente por completo con total reversión de la sintomatología, 
pero en cambio un tumor infiltrante del fornix y septum lúcido ocasiona 
síndromes amnésicos severos e irreversibles con fuerte incapacidad en las 
actividades del paciente y muy limitada efectividad de los tratamientos. Un 
glioblastoma multiforme en mariposa, fuera de ser muy maligno, secciona prác-
ticamente todas las fibras del cuerpo calloso y se genera un síndrome de desco-
nexión, generalmente por daño de las fibras interhemisféricas fronto-parietales. 
2.3 Lesiones traumáticas 
El trauma craneoencefálico (TCE) afecta en la actualidad más a la población 
joven y activa económicamente. Su origen es variado y en nuestro país la 
violencia, el orden público y los accidentes de tránsito se disputan los prime-
ros lugares. 
El trauma craneano se divide en cerrado y abierto. El primero genera 
una serie de fuerzas transmitidas al interior del cráneo a las diferentes es-
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tructuras y axialmente al tallo cerebral. El cerebro, al recibir el impacto, por 
inercia se desplaza a una velocidad menor que el propio cráneo y se golpea 
contra los bordes filosos y duros que tiene la caja craneana y las inserciones 
meníngeas. Las zonas más afectadas son las puntas de los lóbulos cerebra-
les, en particular el polo de los lóbulos frontales y de los lóbulos temporales 
y en menor intensidad los polos occipitales. Por contragolpe, una lesión de 
un lado del cerebro tiene su equivalente en el lado contrario y según la 
intensidad de la fuerza y el ángulo de aplicación las secuelas son mayores. La 
sacudida del tallo cerebral y el encéfalo por esos vectores de fuerza, aunque 
no produzca laceraciones o desgarros, genera síntomas generalmente transi-
torios. Es la conocida conmoción, equiparable al golpe que recibe un boxeador 
y que lo hace caer por unos segundos. Hay pérdida breve de la conciencia y 
recuperación total de las funciones, aunque los pacientes, según la intensi-
dad, pueden durar algunos días intranquilos, irritables, con su capacidad 
atencional disminuida y presentan períodos breves de amnesia. La contusión 
implica lesión del tejido cerebral, generalmente por laceración o arranca-
miento de los pequeños vasos que penden en el espacio subaracnoideo y 
hemorragias corticales y subcorticales, que, al desaparecer, posteriormente 
dejan áreas de cicatrización o gliosis que pueden originar crisis convulsivas 
tardías. Las convulsiones tempranas asociadas al trauma nos indican que este 
ha sido muy severo, con daño tisular focal y generalmente se debe a objetos 
contundentes o cortantes y penetrantes, como en el caso de heridas por arma 
de fuego, arma blanca, o golpes directos contra objetos muy duros, con daño 
de la tabla ósea y ruptura dural, aunque en ocasiones la piel esté conservada. 
El trauma abierto implica solución de continuidad entre el exterior y ei 
tejido nervioso y lo ocasiona la penetración de proyectiles, cuchillos, obje-
tos metálicos, esquirlas, etc. El daño es muy intenso y, en el caso de heridas 
con proyectiles, se asocia la onda explosiva y de calor por alta velocidad del 
proyectil que produce incluso hemorragias a distancia del sitio de la lesión 
directa.