PROPEDEUTICA CLINICA Y SEMIOLOGIA Llanio  II
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PROPEDEUTICA CLINICA Y SEMIOLOGIA Llanio II


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a la lesión del
núcleo rojo

5. Hemiparesia del lado
opuesto a la lesión
peduncular (en este lado
hemiparético es donde se
encuentran la hemiataxia,
la hemianestesia y el
hemitemblor)
Este síndrome está caracterizado por:

1. Hemiasinergia, hemiataxia y hemihipotonía del lado
opuesto a la lesión.

2. Hemitemblor del lado opuesto a la lesión.
3. Hemianestesia parcial del lado opuesto a la lesión.
4. Hemiparesia del lado opuesto a la lesión.
5. Parálisis del motor ocular común del lado de la lesión.

Corresponde a una lesión que interesa el pedúnculo
cerebeloso superior (hemisíndrome cerebeloso opuesto)
al núcleo rojo (hemitemblor), a la cinta de Reil ya cruza-
da (hemianestesia) y al III par. Como la lesión es poste-
rior, la afectación de la vía piramidal es parcial.

SÍNDROMES PROTUBERANCIALES

Síndrome protuberancial anterior (síndrome
de Millard-Gübler)

Está caracterizado por:

1. Hemiplejía que afecta solamente el brazo y la pierna
del lado opuesto a la lesión.

2. Parálisis facial de tipo periférico del lado de la lesión.

cleo del VII par.

Síndrome de Foville inferior o \u201cFoville protuberancial\u201d
Está caracterizado por:

1. Síndrome de Millard-Gübler según se ha descrito.
2. Parálisis de la mirada conjugada (el enfermo mira ha-

cia el lado opuesto de la lesión).

 En este caso, la lesión, además de afectar las fibras
piramidales y las del nervio facial, interesa el fascículo
longitudinal medio (ya cruzado), por lo que la desviación
de la mirada se hace en sentido opuesto a la de las lesio-
nes pedunculares.

SÍNDROMES BULBARES

Síndrome bulbar lateral, de Wallenberg o de la arteria
cerebelosa posterior e inferior

Está caracterizado por:

1. Hemianestesia alterna de tipo termoanalgésico a nivel
de los miembros del lado opuesto a la lesión, mientras
que en la cara existe parestesia o anestesia del lado de
la lesión.

CAPÍTULO 54 PRINCIPALES SÍNDROMES DEL SISTEMA NERVIOSO

4. Hemiasinergia y lateropulsión del mismo lado de la SÍNDROME CEREBELOSO

lesión.

5. Parálisis con atrofia de la mitad de la lengua corres-
pondiente al lado de la lesión.

6. Síndrome de Claude-Horner del mismo lado de la le-
sión.

Su causa más frecuente es la oclusión de la arteria
cerebelosa posteroinferior. Al estar afectadas las regio-
nes posterior y lateral del bulbo, se afectan las siguientes
estructuras, que expresan los síntomas y signos:

1. Haz espinotalámico lateral, que conduce la sensibili-
dad termoalgésica y que se ha cruzado ya en los dife-
rentes segmentos medulares.

2. Núcleo espinal del trigémino.
3. Núcleo ambiguo.
4. Pedúnculo cerebeloso inferior (cuerpo restiforme).
5. Núcleo del hipogloso.
6. Fibras oculosimpáticas, que descienden por el bulbo

desde el hipotálamo para llegar al centro ciliospinal de
Budge.

Síndrome bulbar anterior
Está caracterizado por:

1. Hemiplejía que no afecta la cara del lado opuesto a la
lesión.

2. Parálisis del hipogloso del mismo lado de la lesión
(hemiatrofia lingual, desviación de la punta de la len-
gua hacia el lado de la hemiatrofia).

Corresponde a una lesión de las pirámides bulbares
antes de su entrecruzamiento, con lesión de las fibras
procedentes del núcleo del hipogloso.

Síndromes bulbares posteriores
Se describen clásicamente:

1. Síndrome de Avellis. Caracterizado por hemiplejía
contralateral que no afecta la cara y parálisis de la cuer-
da vocal y del velo del paladar homolaterales.

2. Corresponde a una lesión de la vía piramidal aún no
cruzada y de las fibras procedentes del núcleo ambiguo.

3. Síndrome de Schmidt. Se trata de una hemiplejía de
tipo bulbar (no afecta la cara) contralateral, con pará-
lisis del esternocleidomastoideo y del trapecio
homolateral, por lesión del XI par.

4. Síndrome de Jackson. Hemiplejía velopalatofarin-
golaríngea asociada a parálisis de los músculos
esternocleidomastoideos, el trapecio y la mitad de la
lengua, todos del mismo lado de la lesión hemipléjica
del brazo y pierna del lado opuesto que no afecta la
cara.
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Concepto
Se llama síndrome cerebeloso al conjunto de sínto-

mas y signos causados por diversas lesiones o trastor-
nos que afectan el cerebelo o sus vías.

Consideraciones generales
1. Primitivamente el cerebelo no es un órgano de función

motora, ya que desde el punto de vista filogenético se
desarrolla fuera del área vestibular primaria, pero está
íntimamente asociado al sistema vestibular y a los im-
pulsos propioceptivos (los llamados por Déjerine sen-
sibilidad profunda inconsciente).

2. Dentro de la escala zoológica alcanza cierto grado de
desarrollo a partir de las aves, en las que desempeña
un importante papel en el equilibrio y la orientación.
Pero alcanza su mayor evolución en los mamíferos,
que poseen movimientos coordinados en las extremi-
dades.

3. Su desarrollo marcha al compás con el de los hemisfe-
rios cerebrales y está en íntima relación con los inte-
grantes motores piramidales y extrapiramidales y la
sustancia reticular del tronco encefálico, desempeñan-
do un importante papel en el control e integración de
su función motora.

Recuento anatomofisiológico
Existe una descripción puramente morfológica del

cerebelo, que lo divide en un vermis y dos hemisferios
laterales. Esta será la que utilizaremos para el detalle de
los trastornos semiológicos, ya sean de orden general o
topográfico. Tal descripción morfológica no responde a
los conocimientos filogenéticos, que son bastante com-
plejos para el estudiante y el médico general.

De acuerdo con el período de aparición filogenético,
se han descrito tres partes: arquicerebelo (o centro del
equilibrio vestibular); paleocerebelo, que asegura el tono
postural, el de los músculos en general comprendidos
los músculos extrínsecos de los ojos, así como el con-
trol de las funciones vegetativas y, neocerebelo, encar-
gado del control automático de la motilidad voluntaria.

Arquicerebelo

1. Vías aferentes. Son todas subcorticales y nacen en las
manchas acústicas del utrículo, sáculo y crestas acús-
ticas de los conductos semicirculares. La protoneurona
sensorial se encuentra ubicada en el ganglio de Scarpa,
y de allí, por el nervio vestibular, envía sus cilindroejes
hacia los núcleos vestibulares bulboprotuberanciales.
De los núcleos vestibulares, una segunda neurona lleva

PROPEDÉUTICA CLÍNICA Y SEMIOLOGÍA MÉDICA SECCIÓN II

los influjos al flóculo por el camino del pedúnculo
cerebeloso inferior.

Paleocerebelo
1. Vías aferentes. Lleva sensaciones propioceptivas in-
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Médula espinal (lumbar)

Haz espinocerebeloso

Médula espinal
(cervical)

Haz espinoolivar
Haz reticulospinal lateral

Bulbo superior
 Haz rubrospinal

Núcleo dorsal (Clarke)

Haz vestibulospinal lateral
2. Vías eferentes. Hay una regla que dice que las vías
cerebelosas que parten de la corteza cerebelosa, ha-
cen siempre un alto, un relais, en uno de los núcleos
grises centrales del cerebelo. De la corteza del flóculo
pasan al núcleo dentado del cerebelo, de donde una
segunda vía hace partir fibras que retornan a los nú-
cleos vestibulares. De estos núcleos parte una tercera
neurona, vestibulospinal cruzada, que se dirige al asta
anterior de la médula (fig. 54.7).

conscientes a través de los fascículos cerebelosos,
directo (Flechsig) y cruzado (Gowers), que terminan
en el lóbulo central y en el culmen. Se agregan otros
elementos procedentes del bulbo: fibras del núcleo de
Von Monakow, fibras de origen olivar y de los núcleos
sensitivos bulboprotuberanciales.

2. Vías eferentes. Después de un \u201calto\u201d en los núcleos
del techo y accesoriamente en las olivas, siguen dos
trayectos: el primero, cruzado, que va a la parte anti-

Fig. 54.7 Principales conexiones aferentes y eferentes del cerebelo.

Radiación talámica
anterior

Núcleo ventrolateral
del tálamo óptico

Haz dentotalámico

Haz rubrotalámico

Núcleo rojo