SAEZ,David Cordoba Javier.VIDARTE, Paco(Org.)Teoria Queer Politicas Bolleras, Maricas,Trans,Mestizas(2007)
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SAEZ,David Cordoba Javier.VIDARTE, Paco(Org.)Teoria Queer Politicas Bolleras, Maricas,Trans,Mestizas(2007)


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LA CRISIS DEL FEMINISMO 
En esta misma época de la pandemia del sida se produjo una crisis importan_ 
te en el seno de los movimientos feministas. Tras varias décadas de feminis-
mo, algunas voces se alzan en la década de los 80 denunciando la segregación 
a que se ven sometidos determinados grupos de mujeres, como las lesbianas, 
las chicanas, las negras o las transexuales. Se denuncia no sólo la falta de visi-
bilidad y representación de estas minorías en los discursos feministas mayori-
tarios, sino la pobreza de un análisis que se centra sólo en el género (yen una 
visión naturalizada de! sexo y de «la mujeD» y que deja de lado otros factores 
transversales que también influyen en las situaciones de exclusión, como la 
raza, la clase social o la orientación sexual. Además, se denuncia que el movi-
miento feminista esté casi siempre liderado por personas de clase media, poco" 
sensibles a las situaciones de pobreza y a las luchas de clase que se dan en las 
comunidades. 
En el seno del movimiento de liberación negro es llamativa la voz de 
mujeres como Audrie Lorde o Barbara Smith, que ponen de relieve la 
importancia de estas variables cruzadas: la misoginia y la horno fobia exis-
tentes en el movimiento Black, el racismo que se da en el movimiento femi-
nista, o las propias contradicciones del movimiento de lesbianas que en 
ocasiones excluyen a las transexuales (<<falsas mujeres, no naturales»), o a las 
lesbianas pertenecientes a minorías étnicas o raciales, al considerarlas alia-
das de <dos hombres» por el hecho de luchar con ellos en políticas antirra-
cistas. La escritora Audrie Lorde expresa alguna de estas contradicciones 
del siguiente modo: 
[S]i la teoría feminista estadounidense no necesita explicar las dife-
rencias que hay entre nosotras, ni las resultantes di ferencias en nuestra 
opresión, entonces ¿cómo explicais el hecho de que las mujeres que os 
limpian la casa y cuidan a vuestros hijos mientras vosotras asistís a con-
gresos sobre teoría feminista sean, en su mayoría, mujeres pobres y 
mujeres de color? ¿Qué teoría respalda el feminismo racista?-'. 
El movimiento feminista, a pesar de estar apoyado por muchas lesbianas, 
acusaba a éstas de dar una «mala imagen» de las mujeres, lo que se dio en lla-
mar la «amenaza lavanda». De hecho, muchas de las lesbianas que habían apo-
yado e incluso liderado el movimiento feminista lo habían hecho desde el 
~rmario, participando en e! silenciamiento e invisibilización de las realidades 
lesbianas. Esta situación va a cambiar también cuando, en los años 80, el actÍ-
vismo de los colectivos de lesbianas inicie un proceso de visibilización y una 
denuncia de esa lesbofobia de gran parte del movimiento feminista. Desde 
grupos hiperidentitarios como Lesbian ..-\venger y Radical Fairies se lanza un 
desafío al afán universalizador del feminismo tradicional; utilizando la posi-
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.I,Jl1 JI! sujetos «abyectos» como forma de resistencia. Escritoras como 
\dricnne Rich, Monique Wittig, Audrie Lorde, Gloria Anzaldúa o Cherrie 
,(oraga van a denunciar el heterocentrismo que impregna los discursos y 
~r.icricas femi~stas, recogiendo el malestar que se daba en los grupos mino-
rHarias de lesbIanas. 
Es importante señalar que también es esta época aparecen los primeros 
~;\fl\·imientos de intersexuales, que defienden el derecho a gestionar cons-
(i,ntemente su intersexualidad sin la intervención prematura de los médi-
()~, que llevaban décadas practicando la ablación del clítoris y otras muti-
:.lciones a los bebés intersexuales con el fin (nunca explicado) de asignarles 
un solo sexo y de eliminar la posibilidad de la intersexualidad'. La crítica de 
las asociaciones de intersexuales a estas mutilaciones está además atravesa-
d.! por una reflexión poscolonial: mientras se denuncia en los medios de 
cumunicación la ablación del clítoris que se realiza en las comunidades del 
·l&quot;t:recr Mundo, esos mismos medios silencian el hecho de que desde la 
d~eada de los 40, en los EEUU y en muchos otros países occidentales y 
&quot;ci\·ilizados», esa misma práctica se realiza bajo el cínico nombre de «pro-
ceso de reasignación de sexo». 
Esa situación fue denunciada en 1988 por Cheryl Chase, una de las pio-
neras del movimiento intersexual en su impresionante aróculo «Hermafroditas 
desafiantes: cartografiando la emergencia del activismo político inter-
~cxuah): 
Al examinar cómo las feministas del Primer Mundo \. los medios de 
comunicación dominantes tratan las prácticas at&quot;ric:mas tradicionales, y 
al comparar este tratamiento con sus respuestas a la mutilación genital 
intersexual en Norteamérica se evidencian algunas de las complejas 
interacciones entre ideología, raza, género, colonialismo y ciencia que 
de forma efectiva silencian y vuelven invisible la experiencia intersexual 
en los contextos del Primer r>,Iundo. La mutilación de los genitales 
intersexuales se convierte así en otro mecanismo oculto de imposición 
de la normalidad sobre la carne insumisa, una forma de contener la 
anarquía potencial de los deseos e idenrificaciones dentro de estructu-
ras opresivas heteronormauvas'. 
Como vemos en estos textos, la rabia contra las poüticas heterocentradas 
l&quot; contra los límites de diversos movimientos de liberación se había extendido 
en los años 80 a partir de nuevos grupos sociales que van a organizar sus 
luchas con un nuevo lenguaje y un nuevo activismo. Este agotamiento llegó 
también a otro de los colectivos que más visibilidad había adquirido en la 
época: la comunidad gayo 
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T&quot;;l&quot;;~t11tb,.l.mll.&quot;. \'u'- -t. ~um&quot; 1. 1998. rp. IR9-211. Tnducc16n de Sllnl G:LróJ. D:mdcr~' úrmcn Romero. 
lA CRISIS DEL MOVIMIENTO GAY 
Tradicionalmente, se data e! comienzo del mo\imiento de liberación de gays, 
lesbianas r transexuales en la famosa reyuclta de Stonewall, e! 28 de junio de 
1969. Aunque por supuesto había habido grupos de defensa de los homosexua-
les a lo largo de! siglo XX, esta renlelta supuso una visibilidad mucho mayor 
de las minorías sexuales, y una toma de conciencia política y orgullosa, más 
allá de la tímida solicitud de «respeto al diferente» que habían iniciado grupos 
anteriores. Las políticas de liberación gay de los años 70 consiguieron el reco-
nocimiento de ciertos derechos civiles, r sobre todo la proliferación en 
muchos países occidentales de organizaciones de gays, lesbianas y transexua-
les. Con e! paso de los años el capital comprendió que había en estas comu-
nidades un nuevo nicho de mercado, r comenzaron a extenderse en los 
grandes centros urbanos espacios de ocio }' de consumo dirigidos a este 
nuevo público. En la vertiente política, muchos de estos grupos van a con-
seguir ciertas cuotas de supervivencia basadas en subvenciones estatales, y 
van a moderar su discurso basándolo en una estrategia de integración en la 
«normalidad» y en el acceso a privilegios heterocentrados y capitalistas 
(derecho