HARVEY, David. Ciudades rebeldes
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HARVEY, David. Ciudades rebeldes


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los afectados 
eran en su mayoria afroamericanos y miembros de las minorias) . 
lnternacionalmente, Espana y Irlanda se vieron muy golpeadas, y 
5 Graham Turner, The Credit Crunch: Housing Bubbles, Globalisation 
and the Worldwide Economic Crisis, Londres, Pluto, 2008; David Harvey, 
The Condition of Postmodernity, Oxford, Basil Blackwell, 1 989, pp. 1 45-
1 46, 1 69 [ed . cast. : La condici6n de Ia posmodernidad, Buenos Aires, Amo­
rrortu, 1 998] . 
6 Cfr. David Harvey, The New Imperialism, Oxford, Oxford University 
Press, 2003 , p. 1 1 3 [ed. cast. : El nuevo imperialismo, Madrid, Aka!, 2004, p. 
95 ] , donde yo apuntaba que «alrededor del 20 por 1 00 del crecimiento del 
PIB estadounidense en 2002 se podia atribuir a Ia refinanciaci6n por parte 
de los consumidores de su deuda hipotecaria>>, y que «suscitan mucha preo­
cupaci6n las eventuales consecuencias que podrfan derivarse del pinchazo 
de esa burbuja de Ia propiedad inmobiliaria>>. 
5 7 
tambien Gran Bretaiia, aunque en menor medida; pero no hubo 
serios problemas en los mercados inmobiliarios de Francia, Ale­
mania, los Paises Bajos o Polonia, ni en aquel momento en el 
conjunto de Asia. 
Pero una crisis regional centrada en Estados Unidos se iba a 
globalizar, evidentemente, de una forma mucho mas notoria 
que en los casos de, digamos, Japan o Suecia a principios de la 
decada de 1 990. Ya la crisis de Savings & Loans en 1 987 (el aiio 
en que tambien se produjo una severa caida bursatil juzgada, 
err6neamente, como un incidente sin ninguna relaci6n) tuvo 
ramificaciones globales. Lo mismo cabe decir de la muy subes­
timada crisis del mercado inmobiliario global a principios de 
1 97 3 . La opinion predominante es que lo mas importante de 
aquel aiio fue el enorme aumento del precio del petr6leo en 
otoiio; pero el crac inmobiliario le precedi6 en seis meses y la 
recesi6n estaba ya en marcha en otoiio (vease la figura 1 ) . El crac 
del mercado inmobiliario clio lugar (por obvias razones de in­
gresos) a la crisis recaudatoria de algunos estados (lo que no 
habria sucedido si la recesi6n solo hubiera sido provocada por el 
precio del petr6leo) . La subsiguiente crisis fiscal de la Ciudad de 
Nueva York en 1 97 5 fue enormemente importante porque en 
aquel momento controlaba uno de los mayores presupuestos 
publicos del mundo (provocando ruegos del presidente frances 
y del canciller federal aleman occidental de que se rescatara a la 
ciudad para evitar una implosion global de los mercados finan­
cieros) . Nueva York se convirti6 entonces en el centro de inven­
ci6n de practicas liberales para premiar el «riesgo moral» de los 
bancos de inversion y hacer que la gente corriente pagara la 
reestructuraci6n de los contratos y servicios municipales. El im­
pacto del crac inmobiliario mas reciente tambien ha provocado 
la bancarrota virtual de estados como California, provocando 
enormes tensiones sobre las finanzas de gobiernos estatales y 
municipales y el empleo publico en practicamente todo Estados 
Unidos. La historia de la crisis fiscal de la ciudad de Nueva York 
en la decada de 1 970 parecia presagiar fantasmaticamente la del 
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estado de California, que hoy dfa tiene el octavo presupuesto 
publico mayor del mundo7\u2022 
La Oficina Nacional de lnvestigaci6n Econ6mica ha desente­
rrado recientemente otro ejemplo del papel de los booms inmobi­
liarios en Ia genesis de severas crisis del capitalismo. A partir de 
un estudio de los datos de Ia propiedad inmobiliaria en Ia decada 
de 1 920, William Goetzmann y Frank Newman «concluyen que 
los titulos inmobiliarios emitidos por las autoridades afectaron a 
la actividad constructora en Ia decada de 1 920 y que el hundi­
miento de su valor pudo inducir, mediante el mecanismo del ciclo 
de garantfas, la subsiguiente crisis bursatil de 1 92 9- 1 930». Con 
respecto a Ia vivienda, Florida era, entonces como ahora, un cen­
tro de intenso desarrollo especulativo, donde el valor nominal de 
un edificio pudo incrementarse basta un 8 .000 por 1 00 entre 1 9 1 9 
y 1 92 5 . A escala nacional, las estimaciones del aumento del precio 
de Ia vivienda durante el mismo periodo rondan el 400 por 1 00. 
Pero esto era una minucia comparado con el desarrollo comercial 
centrado casi enteramente en Nueva York y Chicago, donde se 
tramaron para alimentar el boom todo tipo de apoyos financieros 
y procedimientos de titulizaci6n «sin paralelo basta mediados de 
Ia decada de 2000». Aun mas expresivo es el grafico elaborado por 
Goetzmann y Newman sobre Ia construcci6n de rascacielos en 
Nueva York (vease Ia figura 2) . Los booms de Ia construcci6n que 
precedieron a los cracs de 1 929, 1 97 3 , 1 987 y 2000 sobresalen 
como puntas de Ianza. Los grandes edificios que vemos a nuestro 
alrededor en Ia ciudad de Nueva York, sefi.alan pateticamente, re­
presentan «algo mas que un movimiento arquitect6nico; fueron 
en gran medida Ia manifestaci6n de un fen6meno financiero ge­
neralizado». Recordando que los titulos inmobiliarios eran du-
7 William Tabb, The Long Default: New York City and the Urban Fiscal 
Crisis, Nueva York, Monthly Review Press, 1 982 ; David Harvey, A Brief 
History ofNeoliberalism, cit. ; Ashok Bardhan y Richard Walker, «California, 
Pivot of the Great Recession>>, Berkeley, Institute for Research on Labor 
and Employment, 2 0 1 0. 
59 
rante la decada de 1 920 «tan t6xicos como lo son ahora», prosi­
guen y concluyen: 
El panorama de Nueva York recuerda con fuerza Ia capacidad 
de Ia titulizaci6n para conectar el capital de los especuladores con 
las empresas de Ia construcci6n. Una mayor comprensi6n del tem­
prano mercado de titulos inmobiliarios podria ofrecernos datos 
validos para modelar el escenario de eventuales catastrofes en el 
futuro. El optimismo en los mercados financieros tiene la capaci­
dad de elevar el precio del acero, pero no hace que un edificio sea 
rentable sin mas8\u2022 
Evidentemente, las alzas y cafdas del mercado inmobiliario est:in 
inextricablemente entrelazadas con los flujos financieros especula­
tivos y tienen graves consecuencias para la macroeconomfa en ge­
neral, asf como todo tipo de efectos extemos relacionados con el 
agotamiento de recursos y la degradaci6n medioambiental. Ade­
mas, cuanto mayor es la proporci6n de los mercados inmobiliarios 
en el PIB, mas importancia cobra la conexi6n entre financiaci6n e 
inversion en el entomo construido como generadora potencial de 
grandes crisis. En el caso de los pafses en desarrollo como Tailandia 
8 William Goetzmann y Frank Newman, «Securitization in the 1 920s>>, 
Working Papers, National Bureau of Economic Research, 20 10; Eugene 
White, «Lessons from the Great American Real Estate Boom and Bust of 
the 1 920s>>, Working Papers, National Bureau of Economic Research, 2 0 1 0; 
Kenneth Snowden, «The Anatomy of a Residential Mortgage Crisis : A 
Look Back to the 1930s>>, Working Papers, National Bureau of Economic 
Research, 20 10. Una conclusion cardinal que extraen todos ellos es que una 
mayor atenci6n a lo que habfa ocurrido entonces habrfa ayudado segura­
mente a los gobernantes a evitar los errores cr6nicos de los ultimos afios, 
observaci6n a Ia que tambien deberfan atender los economistas del Banco 
Mundial. En un articulo publicado en 1 940 -<<Residual, Differential and 
Absolute Urban Ground Rents and Their Cyclical Fluctuations>>, Econome­
trica 8 ( 1 940), pp. 62 -78- Karl Pribam mostraba que durante el periodo 
anterior a Ia Primera Guerra Mundial «Ia construccion anticipaba entre uno 
y tres afios en Gran Bretafia y Alemania las contracciones y expansiones de 
Ia economfa>>. 
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Figura 1 . El hundimiento del mercado inmobiliario en 1 973 
GO% Tasa anual de cambio de Ia deuda hipotecaria en Estados Unidos, 1 955- 1 976 
40 
20 
1 959 1 963 1 967 1 971 1 975 
$500 Precios de las acciones de los trusts inmobiliarios