HARVEY, David. Ciudades rebeldes
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HARVEY, David. Ciudades rebeldes


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Ia produccion, argumenta Marx, el ejemplo mas ob­
vio es el de los vifiedos que producen un vino de extraordinaria 
calidad que se puede vender con un precio de monopolio. En esas 
circunstancias, «el precio de monopolio crea Ia renta»3 \u2022 La ver­
sion relacionada con la ubicacion vendria dada por su centralidad 
(para el capitalista comercial) con respecto, digamos, a Ia red de 
transportes y comunicaciones, o su proximidad (en el caso, por 
ejemplo, de una cadena hotelera) a alguna actividad muy concen­
trada (como puede ser Ia de un centro financiero). El capitalista 
comercial y el hotelero estan dispuestos a pagar un suplemento 
por el uso de determinado terreno que les ofrece esas ventajas. 
Esos son casas indirectos de renta de monopolio, en los que no 
es la tierra, el recurso o el Iugar con cualidades unicas lo que se 
negocia, sino la mercanda o el servicio producido mediante su 
uso. Pero tambien puede monopolizarse directamente la tierra, el 
2 La teorfa general de Ia renta a Ia que apelo Ia expuse en David Harvey, 
The Limits to Capital, cit. , cap. 1 1 . 
3 Karl Marx, El Capital, volumen 3 , tomo 3 , Madrid, Aka!, 2000, p. 2 14. 
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recurso o activo en cuesti6n (como cuando se venden viiiedos 0 
propiedades inmobiliarias a capitalistas y financieros multina­
cionales con prop6sitos especulativos) . Se puede generar escasez 
apartando esa tierra, recurso o activo de su uso corriente y espe­
culando sobre su valor futuro. La renta de monopolio de ese tipo 
se extiende a la propiedad de obras de arte, como un Rodin o un 
Picasso, que se pueden comprar y vender (como se hace cada vez 
mas) como inversiones. Es la unicidad del Picasso o de determi­
nado Iugar la que constituye a este respecto la base para el precio 
del monopolio. 
Las dos formas de renta de monopolio a menudo se solapan. 
Un viiiedo (con su ch!iteau y su situaci6n geografica tinicos) famo­
so por sus vinos puede cotizarse directamente con precio de mo­
nopolio, como lo pueden hacer los vinos de sabor unico produci­
dos en ese terroir. Se puede comprar un Picasso para obtener un 
beneficia y luego arrendarlo a algtin otto que lo exhibe cobrando 
un precio de monopolio. La proximidad a un centro financiero 
puede dar Iugar a un provecho directo o tambien indirecto, arren­
dando el terreno a una cadena hotelera que lo utiliza para sus 
propios prop6sitos. Pero la diferencia entre esas dos formas de 
renta es importante. Es poco probable (aunque no imposible) ob­
tener una renta directa de la abadia de Westminster o del palacio 
de Buckingham (hasta los mas ardientes privatizadores podrian 
mostrarse reacios a ello ); pero con ellos se pueden hacer negocios, 
y se hacen, mediante las practicas comercializadoras de la indus­
tria turistica ( o en el caso del palacio de Buckingham, por la pro­
pia reina) . 
La categoria de la renta de monopolio encierra dos contradic­
ciones, ambas importantes para el argumento que sigue. En pri­
mer Iugar, aunque Ia unicidad y Ia particularidad son cruciales en 
Ia definicion de «cualidades especiales», el requisito de comercia­
lidad implica que ninglin articulo puede ser tan unico o tan espe­
cial como para quedar enteramente fuera del calculo monetario. 
Un Picasso tiene que tener un valor monetario, como lo deben 
tener un Monet, un Manet, un producto de arte aborigen, un ar-
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refacto arqueol6gico, un edificio hist6rico, un monumento anti­
guo, un templo budista o la experiencia de descender en canoa 
por el Colorado, de visitar Estambul o de escalar el Everest. 
Como evidencia esa lista, puede haber cierta dificultad con res­
pecto a la «formaci6n de mercado» en esos negocios, ya que aun­
que se han formado mercados en torno a las obras de arte, y en 
alguna medida en torno a los objetos arqueol6gicos, hay en esa 
l ista varios articulos dificiles de incorporar directamente a un 
mercado (ese problema afecta, por ejemplo, a la abadia de West­
minster) . Muchos articulos pueden no ser faciles de comercializar 
ni siquiera indirectamente. 
La contradicci6n a ese respecto es que cuanto mas facilmente 
comercializables son esos articulos, menos Unicos y especiales re­
sultan. En algunos casas la propia comercializaci6n tiende a des­
truir sus cualidades Unicas (particularmente si depend en de factores 
como su inaccesibilidad o lejania, la pureza de algunas experien­
cias esteticas y casas parecidas) . Mas en general, cuanto mas facil­
mente comercializables son tales articulos o acontecimientos (so­
metidos a la reproducci6n mediante capias, plagios, imitaciones o 
simulacros), menos base ofrecen para una renta de monopolio. 
Recordare aqui al estudiante que se quejaba de su experiencia en 
Europa, comparada con una visita a Disney World. 
En Disney World todos los paises estan muy cerca unos de otros 
y ofrecen lo mejor de cada uno de ellos. Europa es en cambio muy 
aburrida. La gente habla extrafias lenguas y las cosas estan sucias. A 
veces no ves nada interesante alii durante dias, mientras que en Dis­
ney World sucede algo diferente cada minuto y Ia gente es feliz. Es 
mucho mas divertido. Est:i bien disefiado4\u2022 
Aunque pueda parecer un argumento ridiculo, vale la pena re­
flexionar sabre la forma en que Europa esta tratando de redisefiar-
-+ Citado en Douglas Kelbaugh, Common Place, Seattle, University of 
Washington Press, 1 997, p. 5 1 . 
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se siguiendo los estandares de Disney (y no solo en beneficia de los 
turistas estadounidenses); pero -y ahi esta el nucleo de Ia contradic­
ci6n- cuanto mas se «disneyfica» Europa, menos linica y excepcio­
nal es. La insulsa homogeneidad que acompafia a Ia pura comercia­
lizaci6n borra las ventajas del monopolio; los productos culturales 
se diferencian cada vez menos de otras mercancias. «La avanzada 
transformaci6n de los bienes de consumo en productos empresa­
riales o "articulos con marca registrada" que mantienen un mono­
polio sabre los valores esteticos -escribe Wolfgang Haug- ha des­
plazado a los productos elementales o "genericos", [de forma que] 
Ia estetica mercantilizada [se extiende] cada vez mas hacia los secto­
res culturales»5 \u2022 Reciprocamente, todo capitalista trata de persua­
dir a los consumidores de las cualidades linicas e irreproducibles de 
sus productos (de ahi las marcas, Ia publicidad, etcetera). Las pre­
siones desde ambos Iadas amenazan exprimir las cualidades Unicas 
que subyacen bajo las rentas de monopolio. Asi pues, para sostener 
y realizar estas ultimas debe hallarse alglin media para mantener 
como suficientemente linicos y particulares algunos articulos o luga­
res (mas adelante reflexionare sabre lo que esto podria significar) a 
fin de mantener una ventaja monopolista en una econornia mer­
cantilizada y a menudo ferozmente competitiva. 
(Pero por que se toleran, e incluso se consideran deseables en 
un mundo neoliberal donde se supone que dominan los mercados 
competitivos, monopolios de ninglin tipo? Aqui encontramos Ia 
segunda contradicci6n que resulta ser en su raiz una imagen espe­
cular de Ia primera. La competencia, como observ6 hace mucho 
tiempo Marx, tiende siempre al monopolio (u oligopolio), simple­
mente porque Ia supervivencia de los mas h:ibiles o mejor dotados 
en Ia guerra de todos contra todos elimina a las empresas debiles6\u2022 
5 Wolfgang Haug, Commodity Aesthetics, Working Papers Series, De­
partment of Comparative American Cultures, Washington State University, 
2000, p. 1 3 . 
6 Las ideas de Marx sobre la renta de monopolio estan resumidas en D. 
Harvey, The Limits to Capital, cit. , cap. 5 . 
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Cuanto mas feroz es Ia competencia, mas rapida es Ia tendencia 
hacia el oligopolio o el monopolio. Por eso no es ninguna casuali­
dad que Ia liberalizaci6n de los mercados y Ia apologia de Ia com­
petencia de mercado durante los ultimos afi.os haya producido una 
increfble centralizaci6n del capital