MEDICINA   Urgencias en Neurologia & Neurocirugia
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MEDICINA Urgencias en Neurologia & Neurocirugia


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ascendentes con infección renal y
escaras o úlceras de decúbito que resultaban en catabolismo
prolongado, anemia y caquexia con una enorme mortalidad próxima
Programa de Especialización en Medicina de Urgencias - Urgencias en Otorrinolaringología.
Dr. Pablo Cantú Dedes. Especialista en Medicina de Urgencias. USACH \u2013 HUAP.
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al 50% en los dos años siguientes a la paraplejia.
El mejor manejo del vaciamiento vesical y el control de las
infecciones urinarias junto a los programas de prevención de escaras
y rehabilitación precoz han mejorado enormemente las cifras,
especialmente para los pacientes jóvenes sin otras enfermedades.
Control de la vejiga neurogénica.
Conviene instalar una sonda de Folley en las primeras horas del
traumatismo evitando la sobredistención vesical que dañará los
plexos nerviosos intramurales de la vejiga dificultando la
recuperación del tono original de ella.
Inicialmente se deja drenaje continuo de la orina, más tarde se hace
intermitente intentando recuperar tono muscular en la pared vesical,
a plazos mayores si no se recupera función se lleva a métodos de
autosondeo o de sondas siliconadas a permanencia.
En cualquier caso se realizan urocultivos y tratamiento de infección
urinaria si se demuestra.
Cuidado de la piel.
La presión ejercida por el peso corporal sobre la piel la pone pálida
por privarla de circulación y la prolongación en el tiempo de esta
circunstancia, aún por horas, la lleva a la necrosis y úlcera cutánea.
Esto no ocurre en personas sanas por los frecuentes movimientos y
cambios de postura de nuestro cuerpo aún durante el sueño, lo cual
es imposible para el parapléjico.
Además el tono vasomotor de la piel está paralizado haciéndole
mucho más susceptible a los efectos de la isquemia por presión y por
último la inervación sensitiva sobre la piel, aún cuando no pueda
transmitir estímulos hasta el cerebro, ejerce un papel trófico sobre la
piel y fanéreos cuya falta contribuye a la aparición de las escaras.
Este proceso puede prevenirse por cambios frecuentes de postura,
cambiando los puntos de apoyo y tratando de distribuirlos sobre
superficies mayores de piel para lo cual se usan esponjas de apoyo
para talones, región trocanteriana, sacro y dorso o bolsas de agua
que distribuyan el peso.
Camas diseñadas especialmente para cambiar la posición del
paciente de decúbito ventral a dorsal sin angular el eje del raquis ni
causar dolor.
Estos cambios posturales deben llevarse a cabo cada dos horas y
existen colchones con bandas transversales que se inflan por aire
junto a una bomba eléctrica que llena o vacía alternativamente estos
tubos o canales del colchón cambiando los puntos de apoyo sin
movilizar al paciente.
En períodos prolongados de fracturas inestables en tracción y que
deben ser mantenidos en reposo hasta obtener consolidación,
mientras simultáneamente se deben cambiar de postura cada dos
horas para evitar escaras de decúbito, se constituyen en complejos
problemas de enfermería que deben manejarse con medidas
especiales para cada caso particular.
Estos períodos prolongados de tracción son la causa del tratamiento
quirúrgico de estabilización precoz para movilizar al paciente aunque
la lesión medular sea definitiva.
Cuidados gastrointestinales.
En la lesión aguda medular es frecuente observar ileo paralítico. Si
hay distensión debe instalarse aspiración gástrica, a veces una sonda
vesical. Por otro lado debe cuidarse el diagnóstico de una lesión
interna como ruptura de víscera abdominal.
En plazos mayores la pérdida de inervación de esfínter anal puede
subsanarse con lavados intestinales frecuentes cada 3 días que
evitan la defecación no controlada.
El manejo alejado del paciente parapléjico requiere de cuidados
sobre la vejiga que maneja el urólogo según se trate de vejiga
denervada automática, vejiga espástica, vejiga neurogénica simple o
distendida con o sin reflujo ureteral que puede llevar a hidronefrosis
y manejo de las infecciones urinarias a que de lugar.
Además debe instruirse al paciente para que cuide de la compresión
de piel evitando las escaras tardías y el movimiento de intestinos con
enema cuando lo requiera. Simultáneamente se inicia la
rehabilitación que busca desarrollar vigor muscular sobre
extremidades superiores si está conservada y una base rígida de
extremidades inferiores por espasticidad en extensión o por férulas
metálicas que permitan la estación de pie con apoyo para luego
marchar con barras paralelas y eventualmente con bastones.
También se les señala el uso de silla de ruedas en la forma que le
convenga al tipo de invalidez y por último terapia de apoyo
psicológico y terapia ocupacional.
ENFERMEDAD CEREBRO \u2013 VASCULAR.
Generalidades.
La visión que se tiene, por parte del personal de salud, de esta
entidad en Chile y en muchos países, esta habitualmente teñida de
desesperanza y fatalismo.
Este ambiente pesimista embarga a neurólogos, médicos generales,
otros médicos especialistas, personal de enfermería, auxiliares y
administrativos.
En el año 2000, se reúne la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y
Neurocirugía y generan el Consenso Nacional creando las Pautas de
manejo de la Enfermedad Cerebro Vascular Aguda.
La enfermedad cerebro vascular (ECV) se refiere a cualquier
anormalidad cerebral, producto de un proceso patológico que
comprometa los vasos sanguíneos.
Es la patología neurológica invalidante más prevalente de la
población adulta mayor de 65 años y la tercera causa de muerte.
En estudios internacionales la prevalencia es de 800/100.000
habitantes con una incidencia anual de 100-270/100.000 y una tasa
anual de mortalidad de 100/100.000 (duplicándose la tasa por edad
cada 5 años de incremento).
La ECV la podemos clasificar en enfermedad cerebro vascular
oclusiva o hemorrágica.
Los casos oclusivos pueden ser trombóticos o embólicos.
La hemorragia puede ser intra parenquimatosa o subaracnoídea.
Epidemiología.
...\u201c.6 % del total de hospitalizaciones en adultos.
 50 % de las afecciones neurológicas.
 2º lugar en hospitalizaciones para mayores de 65 años.
 46 % de letalidad intrahospitalaria.
 21 % de letalidad en los 60 \u2013 90 días posteriores al evento.
 1ª causa de muerte no traumática, junto al IAM.\u201d
Aring y Merrit, en un estudio de 1935 encontraron 82% de patología
trombótica, 3% embólicos y 15% de Hemorragias intracraneanas.
Whisnant et al, 1971, encontró 75% trombóticos, 3% embólicos y
10% de Hemorragias intracraneanas y 5% subaracnoideas.
En tanto los archivos de Harvard Registry, 1978, muestran 34% de
patología trombótica, lacunares 19%, 31% embólicos, 10% de
Hemorragias intracraneanas y 6% subaracnoideas.
NINCDS Data Bank, 1982, informaba, 19% de patología trombótica,
lacunares 11%, 21% embólicos, 11% de Hemorragias
intracraneanas, 11% subaracnoideas.
En esta misma base de datos en 1988, se informa: 9% de patología
trombótica, lacunares 19%, 14% embólicos, 13% de Hemorragias
intracraneanas, 13% subaracnoideas.
En el Hospital clínico de la UC, en 1989, se describe: 3% de
patología trombótica, lacunares 9%, 38% embólicos y 32% de
Hemorragias intracraneanas.
En un estudio de evaluación al 6º mes de ocurrido el evento cerebro
vascular se encontró que:
30 % de pacientes con ECV hemorrágicas estaban autovalentes.
39 % de pacientes con ECV isquémicas eran autovalentes.
En los últimos años, sé a logrado establecer un marco terapéutico
para revertir o mejorar el desenlace de la ECV aguda. Se coloca
entonces en el tapete la NECESIDAD de:
* Identificar rápidamente el problema.
* Intervención y evacuación inmediata prehospitalaria.
* Prenotificación oportuna y rápida al Centro Regulador.
* Diagnóstico inmediato e instauración de tratamiento
definitivo en centros especializados.
\u201dLa ventana terapéutica
en la ECV aguda es corta, por lo tanto:
La identificación oportuna,
el transporte inmediato,
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