Técnicas en Endoscopia Digestiva   Martín et al.   2 ed. (2013)   Esp
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Técnicas en Endoscopia Digestiva Martín et al. 2 ed. (2013) Esp


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la base de datos y/o el Trata-
miento de los datos;
f) Titular: Persona natural cuyos datos 
personales sean objeto de Tratamiento;
g) Tratamiento: Cualquier operación o 
conjunto de operaciones sobre datos per-
sonales, tales como la recolección, alma-
cenamiento, uso, circulación o supresión.
Artículo 5°. Datos sensibles. Para los 
propósitos de la presente ley, se entiende 
por datos sensibles aquellos que afectan 
la intimidad del Titular o cuyo uso inde-
bido puede generar su discriminación, 
tales como aquellos que revelen el origen 
racial o étnico, la orientación política, las 
convicciones religiosas o filosóficas, la 
pertenencia a sindicatos, organizaciones 
sociales, de derechos humanos o que pro-
mueva intereses de cualquier partido po-
lítico o que garanticen los derechos y ga-
rantías de partidos políticos de oposición 
así como los datos relativos a la salud, a la 
vida sexual y los datos biométricos. 
Artículo 6°. Tratamiento de datos sen-
sibles. Se prohibe el Tratamiento de datos 
sensibles, excepto cuando:
a) El Titular haya dado su autoriza-
ción explícita a dicho Tratamiento, salvo 
en los casos que por ley no sea requerido 
el otorgamiento de dicha autorización;
b) El Tratamiento sea necesario para 
salvaguardar el interés vital del Titular y 
este se encuentre física o jurídicamente 
incapacitado. En estos eventos, los repre-
sentantes legales deberán otorgar su au-
torización;
c) El Tratamiento sea efectuado en el 
curso de las actividades legítimas y con las 
debidas garantías por parte de una funda-
ción, ONG, asociación o cualquier otro or-
ganismo sin ánimo de lucro, cuya finalidad 
sea política, filosófica, religiosa o sindical, 
siempre que se refieran exclusivamente a 
sus miembros o a las personas que man-
tengan contactos regulares por razón de su 
finalidad. En estos eventos, los datos no se 
podrán suministrar a terceros sin la auto-
rización del Titular;
d) El Tratamiento se refiera a datos 
que sean necesarios para el reconoci-
miento, ejercicio o defensa de un derecho 
en un proceso judicial.
e) El Tratamiento tenga una finalidad 
histórica, estadística o científica. En este 
evento deberán adoptarse las medidas con-
ducentes a la supresión de identidad de los 
Titulares. (Subrayado ajeno al texto).
Cuando el paciente no es autónomo y no es 
un caso de excepción, el saber obtener una deci-
sión sustituta, en forma pertinente, es otro de los 
temas complejos, en muchos casos, ya que hay 
que estar al tanto de aplicar algunas normas en 
materia de representación, las cuales van desde 
el establecimiento de pautas estrictas, hasta las 
más laxas, acerca de quién (quienes) puede (n) 
representar válidamente a un paciente, para lo 
cual, hay que tener en cuenta, de un lado, las 
previsiones de la ley 23 de 1981 (ley de ética mé-
dica, art. 14), y su decreto reglamentario 3380 
del mismo año; de otro, la jurisprudencia al res-
pecto de la Corte Constitucional Colombiana, 
que invoca la aplicación analógica del art. 5º de 
la ley 73 de 1988 (consentimiento sustituto para 
trasplante de órganos), artículo que consagra 
un orden determinado de parientes; de otro, la 
ley 1306 de 2009 (\u201cpor la cual se dictan normas 
para la protección de personas con discapacidad 
mental y se establece el régimen de la represen-
tación legal de incapaces emancipados\u201d); el Có-
digo de la Infancia y la adolescencia (ley 1098 de 
2006), la ley 1616 de 2013 (salud mental); y otras 
fuentes, como las jurisprudenciales (De familia, 
Civil, Consejo de Estado). 
La jurisprudencia de la Sala Civil de la Cor-
te Suprema de Justicia al respecto, ha sosteni-
do: ¨(\u2026)El médico, en efecto, \u201cno expondrá al 
paciente a riesgos injustificados\u201d, suministrará 
información razonable, clara, adecuada, su-
ficiente o comprensible al paciente acerca de 
los tratamientos médicos y quirúrgicos \u201cque 
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preparación y seguridad
puedan afectarlo física o síquicamente\u201d (art. 15, 
Ley 23 de 1981), la utilidad del sugerido, otras 
alternativas o su ausencia, el \u201criesgo previsto\u201d 
por reacciones adversas, inmediatas o tardías 
hasta el cual va su responsabilidad (artículos 
16, Ley 23 de 1981 y 10, Decreto 3380 de 1981), 
deber que cumple \u201ccon el aviso que en forma 
prudente, haga a su paciente o a sus familiares 
o allegados, con respecto a los efectos adver-
sos que, en su concepto, dentro del campo de 
la práctica médica, pueden llegar a producirse 
como consecuencia del tratamiento o procedi-
miento médico\u201d (artículo 10, Decreto 3380 de 
1981) y dejará constancia \u201cen la historia clínica 
del hecho de la advertencia del riesgo previsto 
o de la imposibilidad de hacerla\u201d (artículo 12, 
Decreto 3380 de 1981)\u201d. [pág. 23 de la sentencia 
del 17 de Noviembre de 2011]. 
Es importante advertir algunas responsabili-
dades que un médico, otro profesional de la sa-
lud, una IPS, una EPS, etc., pueden asumir por 
no cumplir los deberes inmersos en todo este 
proceso al que ya hemos hecho referencia. Los 
médicos, los odontólogos, los profesionales de 
enfermería pueden asumir responsabilidad éti-
co-disciplinaria por violar las normas deontoló-
gicas respectivas que les imponen los deberes ya 
vistos. Pueden también asumir responsabilidad 
penal.
Pero sin duda, la responsabilidad que más 
preocupa por su frecuencia y características, es la 
responsabilidad civil, consistente en la obligación 
de indemnizar los daños y perjuicios ilícitamente 
causados. \u201cEn torno al interés jurídico quebran-
tado, una opinión la remite a la conculcación de 
los derechos fundamentales al libre desarrollo de 
la personalidad, dignidad, libertad o autonomía 
para disponer de su propio cuerpo o vida y decidir 
si rehusa o somete al tratamiento u opta por otros, 
limitando la reparación al daño moral, porque el 
causado a la vida o salud de la persona es diferente, 
carece de relación causal con el incumplimiento 
de la obligación, el consenso omitido y se presen-
taría aún obtenido. Otra, acentúa el quebranto de 
la relación jurídica prestacional o asistencial médi-
ca al incumplirse el deber legal de informar y obte-
ner el consentimiento del paciente para someterse 
al tratamiento o procedimiento, por no haberlo 
aceptado y concernir no sólo a tales derechos, sino 
a la vida, salud e integridad sicofísica de la perso-
na. En esta línea, una postura, empero limita la 
responsabilidad a los riesgos típicos o previstos y 
permite la exoneración con la demostración que 
a pesar del cumplimiento de la prestación de in-
formar y obtener el consentimiento informado, el 
daño se habría generado de todas formas. Alguna, 
incluso la extiende a los riesgos imprevistos, todos 
los cuales asume el médico¨.
Para la Sala, la omisión de la obligación de 
informar y obtener el consentimiento infor-
mado, hace responsable al médico y por consi-
guiente, a las instituciones prestadoras del servi-
cio de salud, obligadas legalmente a verificar su 
estricta observancia, no sólo del quebranto a los 
derechos fundamentales del libre desarrollo de 
la personalidad, dignidad y libertad, sino de los 
daños patrimoniales y extrapatrimoniales causa-
dos a la persona en su vida, salud e integridad 
sicofísica a consecuencia del tratamiento o in-
tervención no autorizado ni consentido dentro 
de los parámetros legales según los cuales, con 
o sin información y consentimiento informado, 
\u201cLa responsabilidad del médico por reacciones 
adversas, inmediatas o tardías, producidas por 
efecto del tratamiento, no irá más allá del riesgo 
previsto\u201d (artículo 16, Ley 23 de 1981) salvo si 
expone al \u201cpaciente a riesgos injustificados\u201d (ar-
tículo 15, ibídem) o actúa contra su voluntad o 
decisión negativa o trata de tratamientos o pro-
cedimientos experimentales no consentidos ex-
pressis verbis, pues en tal caso, el médico asume 
los riesgos, vulnera la relación jurídica