Atlas anatomia patologica Robbins
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llamada gastritis hemorrágica, o gastritis
aguda erosiva si hay erosiones de la mucosa)
puede producirse por isquemia (shock,
quemaduras o traumatismos) o toxinas como el
alcohol, los salicilatos o los fármacos
antiin\ufb02amatorios no esteroideos. La lesión de la
barrera mucosa permite la difusión retrógrada del
ácido. Los pacientes pueden estar asintomáticos o
presentar hemorragia masiva. Las lesiones
pueden progresar a erosiones o ulceraciones. La
hipersecreción gástrica secundaria al estrés puede
dar lugar a úlceras de estómago asiociadas a las
quemaduras (úlceras de Curling) o a los
traumatismos del sistema nervioso (úlceras de
Cushing).
FIGURA 7-34 Gastritis aguda, vista microscópica
Los hallazgos microscópicos incluyen hemorragia,
edema y grados variables de in\ufb02amación aguda
con in\ufb01ltrados neutró\ufb01los. En esta mucosa
gástrica, las glándulas y la lámina propia se hallan
in\ufb01ltradas por neutró\ufb01los. Los hallazgos clínicos
característicos incluyen dolor epigástrico, que
puede ser desde leve hasta intenso, náuseas y
vómitos. En los casos graves hay hematemesis
signi\ufb01cativa, particularmente en los pacientes con
historia de alcoholismo crónico, y se aplica el
término de gastritis aguda hemorrágica. Aunque
la presencia de ácido gástrico es un antecedente
necesario para la ulceración, la cantidad de ácido
no suele ser el factor determinante del desarrollo
de la mayoría de las úlceras gástricas.
FIGURA 7-35 Gastritis crónica, vista microscópica
La gastritis crónica inespecí\ufb01ca (antral) está
producida, de forma característica, por la
infección por Helicobacter pylori. Otras causas
incluyen el re\ufb02ujo biliar y los fármacos (salicilatos
y alcohol). Los in\ufb01ltrados de células in\ufb02amatorias
se componen principalmente de linfocitos y
plasmáticas, y ocasionalmente de algunos
neutró\ufb01los. La atro\ufb01a de la mucosa y la
metaplasia intestinal son secuelas que pueden
constituir el primer paso en la progresión a
adenocarcinoma gástrico. En presencia de
anticuerpos dirigidos contra las células parietales
o contra el factor intrínseco, puede desarrollarse
la forma autoimmune de gastritis, con la
producción de gastritis atró\ufb01ca y anemia
perniciosa. La concentración de gastrina sérica en
ayunas es inversamente proporcional a la
producción de ácido gástrico, y la gastrina sérica
elevada sugiere gastritis atró\ufb01ca.
CAPÍTULO 7 Tubo digestivo 165
FIGURA 7-36 Helicobacter pylori, vista
microscópica
H. pylori es una bacteria gramnegativa, pequeña,
con forma de bacilo helicoidal que reside en
condiciones microaeróbicas en un microambiente
neutro entre el moco y las células cilíndricas
super\ufb01ciales de la mucosa. Los organismos son
bacilos levemente eosinó\ufb01los (\ufffd) con esta tinción
de hematoxilina-eosina. Las cepas de H. pylori
que poseen la isla de patogenicidad cag inducen
una gastritis más grave y aumentan el riesgo de
desarrollar úlcera péptica y cáncer gástrico. Estos
organismos no invaden o lesionan directamente
la mucosa, sino que más bien cambian el
microambiente del estómago y producen daño de
la mucosa. Los organismos de H. pylori contienen
ureasa y producen una nube protectora
envolvente de amoníaco para resistir al ácido
gástrico. La prueba de la urea en el aliento se
utiliza para detectar la presencia de H. pylori.
FIGURA 7-37 Helicobacter pylori, vista
microscópica
Los organismos de H. pylori (\ufffd) estimulan la
producción de citocinas por las células epiteliales,
que reclutan y activan células immunes e
in\ufb02amatorias en la lámina propia subyacente. Se
suele pensar que esta infección se adquiere en la
infancia, pero que los cambios in\ufb02amatorios
progresan durante toda la vida. Sólo una minoría
de los numerosos pacientes (20% de la población
norteamericana) infectada por H. pylori desarrolla
las complicaciones de gastritis crónica, úlceras
gástricas, úlceras duodenales, linfoma del tejido
linfoide asociado a mucosas (MALT) o
adenocarcinoma. H. pylori se encuentra en el
moco del epitelio de super\ufb01cie en la mayoría de
los pacientes con gastritis activa. Aquí se
muestran los organismos con la tinción del azul
de metileno.
FIGURA 7-38 Úlcera gástrica aguda, vista
macroscópica
Una úlcera es un área en la que se ha perdido
todo el grosor de la mucosa (una erosión es una
pérdida de tan sólo parte del grosor de la
mucosa). Las úlceras pueden complicarse con
hemorragia, penetración (extensión a un órgano
adyacente), perforación (comunicación con la
cavidad peritoneal) y estenosis (debida a
cicatrización). Aquí se muestra, en el fundus
superior, una úlcera gástrica aguda super\ufb01cial, de
1 cm, bien delimitada, con hiperemia circundante.
Esta úlcera probablemente es benigna. Sin
embargo, todas las úlceras gástricas deben
biopsiarse para descartar malignidad. Pueden
verse úlceras gástricas aisladas en la gastritis
crónica atró\ufb01ca; en general se localizan en el
antro y curvatura menor o en la unión del antro y
el cuerpo. H. pylori es la causa más común,
seguido de los fármacos antiin\ufb02amatorios no
esteroideos. Los pacientes son en general
normoclorhídricos o hipoclorhídricos. 
166 ATLAS DE ANATOMÍA PATOLÓGICA
FIGURAS 7-39 y 7-40 Úlceras gástricas agudas, endoscopia
Hay una pequeña úlcera prepilórica en la ilustración izquierda y una úlcera antral de mayor tamaño en la ilustración derecha. Todas
las úlceras gástricas deben biopsiarse, puesto que la mera inspección macroscópica no puede determinar si existe malignidad. Las
úlceras gástricas de pequeño tamaño y buena delimitación tienen mayor probabilidad de ser benignas.
FIGURA 7-41 Úlcera gástrica aguda, vista
microscópica
Obsérvese la pérdida del epitelio y la penetración
de la úlcera en la muscularis. Esta úlcera está bien
delimitada; a la izquierda hay mucosa gástrica
normal que se precipita en un cráter ulceroso
profundo cuya base contiene restos in\ufb02amados y
necróticos. En la base de la úlcera hay una rama
arterial erosionada que sangra. Las úlceras
penetran más profundamente con el tiempo si
permanecen activas y no cicatrizan. La
penetración produce dolor. Si la úlcera penetra a
través de la muscularis y la adventicia, se dice que
la úlcera ha «perforado», dando lugar a un
abdomen agudo con peritonitis, y en la
radiografía de abdomen puede verse aire libre. 
FIGURA 7-42 Úlcera gástrica perforada, radiografía
En esta radiografía portátil anteroposterior de tórax
en posición erecta se observa aire libre (\ufffd) bajo la
cúpula diafragmática derecha. Este paciente había
sufrido la perforación de una úlcera péptica
duodenal. El aire intraluminal liberado por una
víscera perforada puede detectarse como aire libre
peritoneal y un buen sitio para detectarlo es bajo la
hoja diafragmática en una radiografía simple de
abdomen en posición erecta. Estos pacientes
presentan un «abdomen agudo», con dolor y sepsis.
La patogenia de las úlceras duodenales es la
hiperacidez. Estas úlceras se localizan en el duodeno
proximal y se asocian a duodenitis péptica. Casi
todas las úlceras duodenales se asocian a infección
gástrica por H. pylori.
CAPÍTULO 7 Tubo digestivo 167
FIGURA 7-43 Adenocarcinoma, vista
macroscópica
Aquí se muestra una úlcera gástrica. Es super\ufb01cial
y mide de 2 a 4 cm. La biopsia de esta úlcera puso
de mani\ufb01esto malignidad, de modo que se resecó
el estómago, tal como puede apreciarse aquí. En
Estados Unidos, la mayoría de los cánceres de
estómago se descubren en estadios tardíos,
cuando la neoplasia ya ha invadido o
metastatizado. Todas las úlceras gástricas y todas
las masas gástricas deben biopsiarse, ya que no
es posible determinar la existencia de malignidad
únicamente por el aspecto macroscópico. Por el
contrario, prácticamente todas las úlceras pépticas
duodenales son benignas. A nivel mundial, el
carcinoma gástrico es el segundo cáncer más
frecuente, pero la incidencia ha ido disminuyendo
en las últimas décadas en Estados Unidos.
FIGURA 7-44 Adenocarcinoma, tomografía
computarizada