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Endocrino

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Tercera Parte
ENFERMEDADES DEL SISTEMA
ENDOCRINO Y ALTERACIONES
DEL METABOLISMO
REGULACIÓN NEUROENDOCRINA
167
22
La homeostasis de los organismos superiores se
mantiene en virtud de tres sistemas de comunica-
ción extracelular: el sistema nervioso, el endocrino
y el inmunológico.
La relación entre los sistemas nervioso y endo-
crino se pone en evidencia porque:
1. Ambos controlan casi todas las actividades me-
tabólicas y homeostáticas del individuo, deter-
minan el crecimiento y desarrollo, influencian
muchas formas de conducta y regulan la repro-
ducción.
2. La mayoría de las secreciones endocrinas es-
tán controladas directa o indirectamente por el
cerebro, y casi todas las hormonas pueden in-
fluenciar la actividad cerebral.
3. Las células del sistema nervioso y las de las
glándulas endocrinas tienen atributos en común,
como son función secretora y capacidad de pro-
pagación de acciones y de actuar sobre sus cé-
lulas diana mediante mediadores químicos.
Estas razones condujeron a borrar la distinción
entre control neural y control endocrino y favore-
cieron el desarrollo de la Neuroendocrinología, que
se encarga no sólo de la relación entre los sistemas
nervioso y endocrino, sino que también incluye el
estudio de las secreciones cerebrales con indepen-
dencia de que entren o no en el torrente sanguíneo.
Hormonas
Las hormonas intervienen en la reproducción, el cre-
cimiento y el desarrollo, mantienen el medio inter-
no y la producción, utilización y depósito de la
energía. Sus efectos son complejos, de manera que
a veces una única hormona puede tener varios y di-
ferentes efectos en distintos tejidos y aun en el mis-
mo en diferentes momentos de la vida, o controlar
algunos procesos biológicos, mientras que otros re-
quieren de la interacción de varias.
Ellas se dividen en dos grandes grupos: las llama-
das peptídicas, categoría que incluye polipéptidos de
gran tamaño, como la hormona luteinizante, péptidos
de tamaño intermedio como la insulina, péptidos pe-
queños como las hormonas tiroideas y aminoácidos
como las catecolaminas. Estas hormonas se sinteti-
zan mediante un mecanismo similar a la síntesis
proteica; habitualmente el proceso incluye la for-
mación de una gran molécula que por sucesivas di-
visiones libera otras más pequeñas hasta llegar a la
forma activa de la hormona. Las demás hormonas
son esteroideas y en ellas existe un grupo constitui-
do por un núcleo esteroidal intacto, como ocurre con
los esteroides adrenales y gonadales, y otro en que
el anillo B del esteroide ha sido roto en varios meta-
bolitos. Estas hormonas son sintetizadas a partir de
precursores más pequeños.
Las hormonas viajan en el plasma en su forma
libre, que es la menor cantidad y a la vez representa
su forma activa, y unidas a las proteínas, como la
albúmina considerada una molécula general, y la
transteretina, antigua prealbúmina. Existe, además,
un sistema de transporte específico para cada una,
de manera que tenemos: la globulina transportadora
de hormonas tiroideas (TBG), la globulina transpor-
tadora de esteroides sexuales (SexBG) y la globulina
transportadora de corticoides (CBG); ellas tienen
sitios de unión restringidos y con alta afinidad.
Para ejercer su acción, las hormonas peptídicas
se unen a receptores (proteínas relativamente gran-
des que poseen sitios de unión específicos para cada
hormona) situados en la membrana de la célula; este
complejo hormona-receptor se "internaliza" por
endocitosis y va al núcleo, donde se activarán los
mecanismos necesarios para que se exprese el efec-
to hormonal; por su parte, las hormonas esteroideas
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penetran de forma pasiva a través de la membrana
citoplasmática, se unen a un receptor citosólico, este
complejo se liga al ADN y origina la activación de
los genes.
Además de la relación funcional descrita, el sis-
tema endocrino y el sistema nervioso tienen una re-
lación anatómica que se expresa en la unidad
hipotálamo-hipofisaria.
Unidad hipotálamo-hipofisaria
El hipotálamo (Fig. 22.1) es la porción del sistema
nervioso comprendida entre el cerebro y el tronco
cerebral, que forma las paredes anterior, ventral y
laterales del III ventrículo. Participa en el control de
la temperatura corporal, en la ingestión de alimen-
tos, la motivación, el aprendizaje y la memoria, así
como en la regulación hidromineral, el ciclo
menstrual, el inicio y mantenimiento de la lactancia
y las contracciones uterinas durante el trabajo de
parto, entre otras.
hipotálamo. La proyección central de esta estructu-
ra se llama eminencia media, y junto con la porción
alta del tallo constituyen un complejo neurovascular
de extrema importancia, cuyo componente vascular
está constituido por ramas de la carótida interna que
parten del sifón carotídeo; estas ramas se dividen en
penachos capilares que establecen contacto con el
componente nervioso formado por las neuronas
hipotalámicas peptidérgicas, encargadas de la sínte-
sis de las hormonas de liberación hipofisarias. Al
drenar estos capilares al sistema porta hipofisario se
produce el transporte de estas últimas sustancias. Así,
la eminencia media se relaciona con la regulación
de la hipófisis anterior.
La eminencia media es atravesada por fibras de
las neuronas supraópticas y paraventriculares que
van hacia la neurohipófisis, algunas de las cuales
terminan en ella y en la parte alta del tallo. Se ha
identificado en esta estructura una serie de termina-
ciones nerviosas de neuronas monoaminérgicas, así
como células ependimarias especializadas llamadas
tanicitos, que se extienden desde el III ventrículo
hasta la parte más extensa de la eminencia media y
cuya función es el transporte de hormonas hipotalá-
micas desde el ventrículo hasta las células de la
adenohipófisis.
La hipófisis se divide en una porción glandular
(adenohipófisis o lóbulo anterior), una porción in-
termedia (lóbulo intermedio) y un lóbulo posterior
de origen nervioso (neurohipófisis); esta última se
origina del diencéfalo, está formada por terminacio-
nes nerviosas, células amielínicas provenientes de
los núcleos supraóptico y paraventricular, capilares,
tejido de sostén y células semejantes a la glía, no
secretoras llamadas pituicitos. Su secreción princi-
pal está en relación con la hormona antidiurética
(ADH), y oxitocina; además, produce hormona
liberadora de tirotropina (TRH), hormona liberadora
de corticotropina (CRH), péptido intestinal vasoac-
tivo (VIP) y neurotensina.
El lóbulo intermedio se origina de la bolsa de
Rathke, es vestigial en el humano adulto, en el que
no parece tener mucha importancia, aunque se con-
sidera que sus células producen propiomelanocortina
(POMC) y así estimulan las células corticotropas de
la adenohipófisis.
La adenohipófisis constituye el 80 % de la
hipófisis y se origina también de la bolsa de Rathke.
La circulación portal proporciona aproximadamen-
Fig. 22.1. Relaciones del hipotálamo con la hipófisis: 1. neu-
rona neurotrasmisora de tipo monoaminérgico que actúa di-
rectamente sobre una neurona peptidérgica hipofisotropa; 2.
neurona neurotrasmisora de tipo monoaminérgico; 3 y 4. neu-
ronas que elaboran las hormonas peptidérgicas hipofisotropas;
5. neuronas supraópticas y paraventriculares, que producen
oxitocina y vasopresina; 6. eminencia media.
III Ventrículo Arteria
hipofisaria superior
Adenohipófisis o
lóbulo anteriorInfundibulum o
tuber cinereum
Neurohipófisis o
lóbulo posterior
Arteria
Arteria
hipofisaria inferior
Arteria
hipofisaria anterior
Lóbulo
intermedio
Vena
1
3
2
4
5
El conjunto de neuronas hipotalámicas que da
origen a la neurohipófisis toma forma de embudo,
por lo cual se le ha llamado infundibulum o tuber
cinereum, estructura que constituye la base del
6
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te entre 80 y 90 % de la sangre, y el resto es aporta-
do por las arterias hipofisarias