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Endocrino

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superiores.
Cada hormona adenohipofisaria es producida por
un tipo particular de células, conocidas como soma-
totropas (producen somatotropina u hormona de cre-
cimiento), lactotropas (producen prolactina),
corticotropas (producen corticotropina), tirotropas
(producen tirotropina) y gonadotropas [célula común
para las hormonas foliculoestimulante (FSH) y
luteinizante (LH)]. La secreción de estas células se
realiza en forma pulsátil.
Regulación hipotalámica
de la hipófisis
Las neuronas tuberohipofisarias son la vía final co-
mún mediante la cual el sistema nervioso actúa so-
bre la hipófisis anterior, lo que ocurre a través de
neurotrasmisores, como acetilcolina, dopamina, se-
rotonina, epinefrina y norepinefrina, histamina,
glutamato y ácido gamma amino butírico, los que
actúan sobre la adenohipófisis de la siguiente mane-
ra: la dopamina interviene en la secreción de la hor-
mona liberadora de gonadotropinas (GnRH), que es
responsable de la inhibición tónica de la prolactina
(Prl). La serotonina tiene un efecto inverso en rela-
ción con estas hormonas, mientras que la norepin-
efrina y la histamina estimulan prácticamente todas
las neurohormonas. También intervienen diversas
citocinas.
El control neuroendocrino de la adenohipófisis se
realiza, además, por neuropéptidos encargados de
convertir la información neural en información
bioquímica, lo que ocurre gracias a la acción de neu-
rohormonas como la oxitocina y la ADH, ambas
octapéptidos originadas en los núcleos paraven-
tricular y supraóptico, respectivamente, y se alma-
cenan en la neurohipófisis; la TRH, un tripéptido
que se produce en la vecindad de la comisura ante-
rior y hacia el núcleo hipotalámico dorsomedial; la
hormona inhibidora de la somatotropina (somatos-
tatina), un tetradecapéptido proveniente de la emi-
nencia media; la GnRH o la LHRH, un decapéptido
que se localiza en el área preóptica y basal media
del hipotálamo y en el órgano vasculosum lamina
terminalis; la CRH, polipéptido de 41 aminoácidos;
y la hormona liberadora de somatotropina (GHRH)
que tiene 44 aminoácidos y se localiza en la región
del núcleo ventromedial. Estas hormonas alcanzan
el sistema portal hipofisario y ejercen su acción so-
bre la hormona trópica correspondiente en la adeno-
hipófisis, excepto la regulación de la secreción de
prolactina, que se produce gracias a la acción de un
factor inhibitorio (PIF) y una amina biógena (la do-
pamina), cuya secreción es favorecida por la TRH.
Otros neuropéptidos son la encefalina, la sustan-
cia P, el VIP, la neurotensina, los que actúan como
neurotrasmisores o como neuromoduladores y sus
efectos son mediados a través del SNC o directa-
mente sobre la hipófisis. Uno o más neuropéptidos
coexisten con un neurotrasmisor.
El mecanismo de feed back o retroalimentación
constituye el método más típico de regulación de la
función de las glándulas periféricas; el sistema fun-
ciona de la siguiente manera: el nivel plasmático de
una hormona o determinado metabolito (variable
sensible) modifica la secreción de otra hormona (va-
riable controlable) y existe, además, una señal de
error que determina el cierre del sistema.
La liberación de la mayoría de las hormonas, así
como de casi todas las actividades homeostáticas,
son rítmicas. Los ritmos endocrinos son regulados
por el cerebro, en su mayoría tienen un período de
alrededor de 24 horas y son llamados circadianos.
Las neuronas también interactúan con péptidos
regulatorios, como citocinas derivadas de las glías,
y con sustancias parecidas a la morfina (endorfinas),
un tipo particular de encefalinas conocidas como
opioides endógenos, los que en sentido más amplio
sirven para agrupar cualquier péptido con acción
semejante a la morfina. Los primeros fueron la met
y la leu encefalina y hoy en día se describen ade-
más, la alfa endorfina y la beta endorfina. Entre sus
acciones endocrinas están la liberación de somato-
tropina y prolactina, la inhibición de la liberación
de tirotropina y gonadotropinas, así como la libera-
ción de hormona antidiurética.
Regulación neuroaxial
El ganglio cervical superior envía fibras a la hipófisis
y por este mecanismo puede ejercer una acción
inhibitoria a través de un efecto vasomotor.
Regulación nerviosa autónoma
de las glándulas periféricas
Es evidente en cada glándula una regulación ner-
viosa neurovegetativa. La inervación autonómica
está coordinada por centros reguladores superiores
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situados en el hipotálamo e intervienen en la vaso-
motricidad y en la secreción de las glándulas endo-
crinas.
El sistema neurovegetativo interviene en la fun-
ción endocrina influyendo sobre los receptores ce-
lulares de las hormonas, sobre los tejidos de
almacenamiento de éstas y sobre órganos como el
hígado, los riñones y el intestino, que son los encar-
gados del metabolismo intermediario y de la excre-
ción de las hormonas.
Respuesta integrada neuroendocrina
Estímulos procedentes del ambiente (sensitivos, sen-
soriales o psíquicos) establecen una interacción con
órganos del sistema nervioso, lo que origina una res-
puesta endocrina que puede estar localizada a nivel
central (unidad hipotálamo-hipofisaria), a nivel de
la médula adrenal o a nivel de una glándula periférica.
Estímulos sensitivos como la succión del pezón,
actúan a través de la médula espinal y originan libe-
ración de la secreción de prolactina y de oxitocina,
y con ello la bajada de la leche posparto.
Estímulos sensoriales: en ciertas especies la se-
creción de las hormonas hipofisarias está influida
por la luz, la temperatura, el tacto, el olfato (ferhor-
monas) y otros estímulos incluyendo el sonido.
Estímulos psíquicos son capaces de inhibir la se-
creción de determinadas hormonas, como ocurre en
el retardo del crecimiento secundario a la supresión
afectiva.
En resumen, la secreción de las hormonas depen-
de de la unión de los siguientes aspectos: estímulos
externos, la necesidad de los tejidos periféricos y el
patrón de secreción endógeno; la acción hormonal
estaría en relación con la interacción entre los nive-
les plasmáticos de hormona libre con su receptor y
el efecto hormonal sería el resultado de la interac-
ción o respuesta posreceptor.
Enfermedades neuroendocrinas
Existen trastornos de la función neuroendocrina que
traducen o son consecuencia de alteraciones a nivel
del receptor, lo que ocasiona la pérdida del efecto
hormonal, como ocurre en el nanismo tipo Laron
(resistencia a la somatotropina); modificaciones a
nivel del receptor explicarían también la producción
de tumores hipofisarios, pues los receptores de mem-
brana desempeñan un importante papel en el inicio
y mantenimiento de los estados de neoplasias ma-
lignas a través de la relación entre oncogenes y pro-
toncogenes.
Las lesiones hipotalámicas originan disregulación
visceral, una función mental y comportamiento anor-
males, o modificación de la función de la hipófisis,
lo que dependerá de la velocidad con que se desarro-
lle la lesión y del lugar de ésta. Desde el punto de
vista endocrino, las consecuencias serán una defi-
ciencia (como en la diabetes insípida vasopresín
sensible), o excesos hormonales (como en la acro-
megalia o hipersomatotropinismo); también las le-
siones pueden ser orgánicas (tumorales o no) o
funcionales (como ocurre en la amenorrea hipota-
lámica por obesidad o delgadez extremas).
Algunos medicamentos como la reserpina, las
fenotiacidas, la metoclopramida (producen hiper-
prolactinemia con la consecuente amenorrea-ga-
lactorrea), el ácido valproico (provoca disminución
de CRH-ACTH, lo que es útil en el tratamiento de
la enfermedad de Cushing), etc., son capaces de mo-
dificar los niveles de hormonas hipofisarias y origi-
nar manifestaciones clínicas variables, en ocasiones
con utilidad terapéutica.
Neuroendocrinoinmunología
La función del sistema inmune está sujeta a modu-
lación