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Endocrino

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hormonal y neural, los linfocitos tienen re-
ceptores para GH, Prl y hormonas proteicas, para
neuropéptidos y además, las linfoquinas pueden in-
fluir la función neuroendocrina y los glucocorticoi-
des son capaces de inhibir la mayoría de los aspectos
de la respuesta inmune.
Se considera que la función gonadal module el
proceso inmune, lo que podría explicar las diferen-
cias existentes entre los sexos en las enfermedades
autoinmunes. Esta nueva rama de la ciencia consi-
dera el efecto de las hormonas y péptidos sobre el
sistema inmunológico, así como el efecto de las
linfoquinas sobre la función neuroendocrina, las
hormonas y los neuropéptidos producidos por el sis-
tema inmune.
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ACROMEGALIA
Concepto
Es la enfermedad que resulta de la elevación cróni-
ca, inapropiada y mantenida de los niveles circu-
lantes de hormona de crecimiento (GH), que per se,
o al generar la síntesis y liberación de los factores
de crecimiento (somatomedinas, IGF-I) promueve
el desarrollo grotesco y exagerado de las partes
acrales y las vísceras en el individuo adulto. Este
crecimiento desproporcionado se acompaña de un
importante trastorno metabólico resultante de la ac-
ción de la GH sobre el metabolismo intermediario,
el proceso normal y programado de la replicación
celular, así como sobre la función visceral (miocar-
dio, tiroides, etc.) que confieren a la afección una
trascendental relevancia biológica, más allá del nue-
vo aspecto estético del paciente.
Historia
Esta entidad fue descrita en 1886 por el neurólogo
francés Pierre Marie. Veintidos años antes, un
patólogo italiano, A. Verga, había reseñado un cua-
dro de “desfiguración” en el que predominaba el
prognatismo, al cual denominó “prospectasia”, y
apuntó que en la necropsia la silla turca estaba agran-
dada. La sospecha del origen hipofisario fue comu-
nicada por Minkowski en 1887, aunque su
vinculación con una hiperfunción hipofisaria la co-
municó el neurocirujano Harvey Cushing en 1909.
Epidemiología
La acromegalia es una enfermedad más bien rara,
cuya frecuencia exacta se desconoce. Alexander,
en 1980, señalaba una prevalencia de cuarenta ca-
sos por millón de habitantes, y una incidencia de
tres nuevos pacientes por millón de personas por
año.
Se presenta entre la tercera y quinta décadas de
la vida y la edad media en el momento del diagnós-
tico es de 42 a 44 años. La distribución por sexos es
similar.
Etiología del hipersomatotropismo
1. Exceso de secreción de GH.
a. Hipófisis.
• Adenoma de células de GH densas y escasa-
mente granulado.
• Adenoma mixto de células de GH y Prl.
• Adenoma de células somatomamotrópicas.
• Células madres acidófilas.
• Adenoma plurihormonal.
• Silla turca vacía.
b. Tumor hipofisario ectópico. Seno esfenoidal o
parafaríngeo.
c. Tumor extrahipofisario. Páncreas, pulmón, ova-
rio, mama.
2. Exceso de secreción de hormona liberadora de
hormona de crecimiento (GHRH).
a. Eutópico.
• Hamartoma hipotalámico.
b. Ectópico.
• Carcinoide.
• Tumor de células pancreáticas.
• Cáncer de células pequeñas del pulmón.
• Adenona adrenal.
• Feocromocitoma.
Etiopatogenia
La inmensa mayoría de los casos de acromegalia
(99 %) tienen como origen un adenoma hipofisario
productor de GH.
La patogenia del hipersomatotropismo no está
definitivamente esclarecida, aunque las evidencias
más recientes apuntan hacia un trastorno hipofisario
primario.
Observaciones clínicas detalladas y las actuales
técnicas de biología molecular, sugieren que el origen
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de la acromegalia es primero hipofisario. En contra de
la teoría del origen hipotalámico está el hecho de que
la afección se cura tras la adenomectomía quirúrgi-
ca y la población somatotropa adyacente al tumor
no evidencia signos de hiperplasia. Además, la di-
námica secretora de GH se normaliza tras la cura-
ción quirúrgica.
Técnicas de biología molecular han sugerido un
defecto genético en una determinada población
somatotropa, en la que se expresa un oncogen
estimulador o se inactiva un factor local inhibidor
de la replicación celular, cuyo resultado es el creci-
miento anárquico generador del adenoma.
Anatomía patológica
Los tumores hipofisarios productores de GH suelen
ser macroadenomas (mayores de 10 mm de diáme-
tro), con alguna frecuencia invasivos, y acidófilos o
cromófobos con tinciones clásicas.
Mediante inmunohistoquímica se distinguen ade-
nomas GH-exclusivos con variedades densa y poco
granular, adenomas mixtos productores de GH y Prl,
y adenomas plurihormonales que originan varias
hormonas: GH, Prl y por lo común una glicoproteína.
Los adenomas densamente granulados son
acidófilos al microscopio de luz con las tinciones
clásicas y las células son similares a las de los so-
matotropos normales. Los numerosos gránulos es-
féricos que tienen GH son electrodensos y su
tamaño es de 300 a 600 nm (nanómetros) y la
gran mayoría mide 350 a 450 nm. Los adenomas
poco granulados son cromófobos al microscopio de
luz; las células no se semejan a las de los somatotro-
pos normales, tienen tamaño y forma variables, y
miden de 100 a 250 nm.
Cuadro clínico
La acromegalia suele comenzar entre las tercera y
quinta décadas de la vida, de una manera insidiosa,
con cambios muy sutiles que frecuentemente pasan
inadvertidos para el paciente y las personas que lo
rodean. Desde el comienzo de la afección hasta su
diagnóstico transcurren a menudo más de diez años.
Las manifestaciones se derivan de los dos hechos
fisiopatológicos fundamentales de la enfermedad: hi-
persecreción de GH y crecimiento tumoral hipofi-
sario, con la posibilidad de compresión de estructuras
vecinas.
Hipersecreción de GH
Cuando comienza la hipersecreción de GH, los
cartílagos de conjunción ya están cerrados, por lo
que no es posible el crecimiento longitudinal; como
consecuencia se produce inicialmente un aumento
de los tejidos blandos, y con posterioridad, de las
porciones extremas del esqueleto. El grosor cutáneo
aumenta de manera generalizada, lo que origina un
incremento y profundización de los pliegues. La piel,
especialmente la facial, se vuelve aceitosa por hi-
persecreción sebácea, los poros se hacen muy no-
tables y aparecen manchas e incluso fibromas
cutáneos. La hipersudación suele ser importante.
La nariz, los labios, las orejas, la lengua, las ma-
nos y los pies, la mandíbula, los arcos superciliares
y cigomáticos, experimentan un crecimiento progre-
sivo, notable en los casos avanzados, lo que da lugar
a un aspecto facial característico con engrosamien-
to y tosquedad de los rasgos, prognatismo, maloclu-
ción dentaria (diastema), y también aumenta de
tamaño la cabeza. El paciente nota como progresa
el número de zapatos, guantes, anillos y sombrero
(Fig. 23.1 a, b y c).
Hay hirsutismo sin masculinización en la mujer y
acné en individuos más jóvenes.
Fig. 23.1 a Acromegalia: aspecto típico del paciente.
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raíces vertebrales. Hay aumento de volumen de las
vísceras: corazón, hígado, colon y riñones.
La HTA es más frecuente que en la población
normal. En el 25 a 60 % de los pacientes existen
alteraciones en el metabolismo de los glúcidos y dia-
betes franca, sólo en el 10 %. Las articulaciones se
afectan constantemente, y se ha hablado de una “ar-
tropatía acromegálica” en los casos avanzados. La
cifosis dorsal se produce como consecuencia del cre-
cimiento y compresión en cuña de los cuerpos ver-
tebrales.
Es común la presencia de bocio, en general
multinodular no tóxico, y las manifestaciones psi-
quiátricas reactivas a los cambios morfológicos.
Hay una mayor incidencia de pólipos intesti-
nales.
Manifestaciones compresivas locales( producidas
por el adenoma)
Los adenomas somatotropos, aunque a veces expan-
didos más allá de los confines de la silla turca, no
suelen ser muy grandes; la clínica dependiente de la
hipersecreción de GH hace que se diagnostiquen