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es menor a lo normal en
mujeres que utilizan tabletas anticonceptivas y
mayor que lo normal cuando utilizan
dispositivos intrauterinos.
2.2. Absorción intestinal de Fe
El metabolismo del hierro está regulado
fundamentalmente por su absorción, proceso
que ocurre preferentemente en las primeras
porciones del intestino delgado. Los estudios
radioisotópicos de absorción han demostrado
que el hierro de los alimentos vegetales es
pobremente absorbido, no ocurriendo así con
los alimentos de origen animal. Esto se debe a
que en la dieta existen dos formas de hierro,
las que tienen un comportamiento diferente: a)
hierro inorgánico o no-hem, que es el presente
en las sales de hierro y los alimentos vegetales,
y b) hierro hem proveniente de la carne
(mioglobina) y sangre (hemoglobina).
El hierro no-hem se encuentra en los alimentos
en forma de complejos férricos. Estos complejos
se degradan durante la digestión, integrándose
el hierro liberado a un “pool” común de hierro
ionizado, quedando por tanto sometido a la
interacción con factores intraluminales,
provenientes de la dieta o propios del intestino,
que van a inhibir o facilitar su absorción. En la
dieta habitual hay un predominio de los ligandos
inhibidores, los que actúan formando complejos
de hierro insolubles. Entre los inhibidores,
provenientes de la dieta, uno de los más
potentes son los polifenoles especialmente el
tanino, los que están presentes en el té, café y
algunos alimentos vegetales (legumbres,
espinacas, cereales, etc.). La ingestión de té es
capaz de reducir marcadamente la absorción
del hierro de la dieta, el café presenta un efecto
similar pero menos pronunciado. Tienen
también un efecto depresor de la absorción los
fitatos, calcio, carbonatos, oxalatos, fosfatos, el
salvado y la yema de huevo. De los facilitadores
de la absorción, el ácido ascórbico es el que
tiene el efecto más notable. Su acción pareciera
deberse a que forma complejos solubles con el
hierro y a que es capaz de reducir el hierro
férrico a ferroso, forma que es más absorbible.
Esta vitamina en relaciones molares con hierro
superiores a 1:1 es capaz de duplicar la
absorción del hierro inorgánico de la dieta.
Presentan también un efecto favorecedor la
carne de vacuno, el pescado, algunos
aminoácidos como la cisteína, algunos ácidos
orgánicos (láctico, cítrico, málico, tartárico) y
azúcares. La secreción ácida gástrica tiene un
efecto beneficioso al mantener el hierro en su
forma reducida (ferrosa), por el contrario un
aumento del pH intestinal, como sucede por la
acción del bicarbonato presente en la secreción
pancreática, inhibe la absorción del hierro al
favorecer la formación de quelatos insolubles.
La absorción de hierro está marcadamente
influenciada por factores extraluminales, como
son el estado de los depósitos de hierro, la
velocidad de la eritropoyesis y la hipoxia. A
menores depósitos de hierro o mayor velocidad
de eritropoyesis existe un aumento de la
absorción. Además, existe una relación inversa
entre la cantidad de hierro ingerida y el
porcentaje absorbido.
El hierro hemínico es captado por un proceso
aún no esclarecido e ingresa como tal al
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enterocito, postulándose que esta captación es
mediada por un proceso de endocitosis en la
que participa un receptor. Una vez en la vesícula
endocítica, el grupo porfirínico es degradado
por la enzima hem-oxigenasa, y el hierro así
liberado queda disponible para ser transportado
al interior celular o entregado a la circulación,
donde es transportado unido a la transferrina,
acoplándose de este modo al circuito interno
del hierro. Por esta característica de absorción,
el Fe hemínico no es influenciado por las
sustancias favorecedoras o inhibitorias de la
absorción del hierro, excepto por el calcio,
presentando una absorción de un 20 a 25%.
Otra peculiaridad es que su absorción es menos
influenciada por el estado de los depósitos de
hierro.
En los organismos superiores la homeostasis del
hierro está centrada a nivel de las células
epiteliales del duodeno, las cuales son
responsables de los cambios sensibles de la
demanda de hierro corporal. En las criptas
duodenales existen células precursoras
pluripotentes, algunas de las cuales migran hacia
las vellosidades y se diferencian en enterocitos,
células epiteliales altamente polarizadas. Estas
células están especializadas en la absorción y
transporte de nutrientes, entre ellos el hierro,
mientras que las células precursoras solo tienen
una función de sensor de las necesidades de
hierro del organismo.
El flujo transepitelial del Fe se divide en 3 fases
principales: a) incorporación del Fe desde el
lumen del intestino al interior de la célula, b)
tránsito intracelular y c) fase de transferencia al
plasma. A nivel intracelular, el Fe se encontraría
unido principalmente a tres proteínas:
mobilferrina, ferritina, y transferrina plasmática
incorporada desde el plasma vía receptores para
transferrina. La etapa de transferencia de Fe
desde la célula al medio basal es la menos
caracterizada.
Los enterocitos responden a una baja en los
depósitos corporales de Fe incrementando su
absorción desde la dieta. Estas células regulan
el balance de Fe de manera tal que altos niveles
corporales bloquean y bajos niveles incrementan
la absorción intestinal de este ión. Por lo tanto,
se considera a la absorción intestinal como el
paso clave en la regulación de los niveles
corporales de Fe. Los enterocitos representan
un primer sistema de regulación del contenido
de Fe relacionado a la edad de la célula. En la
cripta intestinal, las células más jóvenes se
ubican en el fondo de la cripta y presentan
menor contenido de Fe y ferritina (Fn; proteína
de almacenaje), las células más envejecidas se
localizan hacia la punta de la cripta desde donde
se descaman. De esta forma, al perder las células
con mayor contenido de Fe, los enterocitos
regulan el contenido de Fe almacenado en el
epitelio intestinal (figura 6-1). Para la mayoría
de las células humanas, se ha descrito que el
mecanismo de incorporación de Fe, es realizado
a través de la endocitosis de transferrina vía
receptores para transferrina. Las células del
epitelio intestinal expresan TfR en su membrana
basal y la captación de Fe es complementada
con la captación realizada por el Transportador
de metales divalentes (DMT1, «Divalent Metal
Transport 1») en la membrana apical de las
células del epitelio intestinal.
Figura 6-1. Modelo diferencial entre una célula
precursora y enterocito maduro. Las células precursoras
y los enterocitos maduros se ubican en el fondo y punta de
la cripta intestinal, respectivamente. De esta forma, estas
células detectan concentraciones diferentes de Fe y por lo
tanto la expresión de las proteínas involucradas en el
metabolismo intracelular de Fe es distinta.
2.3. Regulación intracelular de los niveles de Fe
La expresión de las proteínas que participan en
el metabolismo de Fe es regulada
traduccionalmente por el sistema regulador de
hierro IRP/IRE. Este sistema de regulación está
conformado por: a) los elementos reguladores
de hierro: IRE («Iron Responsive Elements») que
se encuentran en los extremos 5´ ó 3´ no
codificantes de los mRNA que traducen las
proteínas involucradas en el metabolismo de
Fe, tales como Ferritina, DMT1, RTf e Ireg1
(transportador de salida en las células de epitelio
intestinal). Así, elementos IRE se encuentran en
el extremo 5´ de los mRNA de la ferritina y de
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Ireg1 y en el extremo 3´ de los mRNA del RTf y
del transportador DMT1; y b) por las proteínas
reguladas por hierro: IRP 1 y 2 («Iron Regulatory
Proteins»). IRP1 es una proteína de 98 kDa, cuya
actividad de unión a los elementos IREs es
regulada inversamente por la concentración
intracelular de Fe, es decir, a menor
concentración intracelular de Fe, mayor
actividad de unión a IREs. IRP2 (105 kDa),
presenta una actividad