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LIVRO Dermatología   Arnaldo B

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se habla de alta medica-
mentosa pero la vigilancia posterior debe realizarse por 5 años en los MB 
y 2 años en los PB con el objetivo de controlar las probables recaidas, que 
con la PQT es apenas del 2% y eran frecuentes con la monoterapia (14 al 
27%) utilizada anteriormente. Se considera recidiva o recaida el caso de un 
paciente que luego de haber completado satisfactoriamente su PQT desa-
rrolla, en algún momento de este periodo nuevos síntomas o signos de la 
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enfermedad debiendo realizarse un nuevo tratamiento completo. 
Existen otras drogas efectivas como quinolona (ciprofloxacina u ofloxaci-
na), claritromicina, minociclina o doxiciclina, que pueden formar parte de 
esquemas alternativos en caso de intolerancia a los fármacos del esquema 
clásico.
Si hay intolerancia a la dapsona se utilizan las dos restantes en las MB y 
si fuese PB se introduce clofazimina a la misma dosis utilizada en los MB. 
Si hay intolerancia a la rifampicina se introduce ciprofloxacina (500 mg) o 
minociclina (100 mg) o doxiciclina (100 mg) diarios que el caso de los MB 
es por 24 meses y en los PB por 6 meses. En caso de intolerancia a la clo-
fazimina se introducen estas mismas drogas a igual dosis por 12 meses.
El llamado esquema ROM (Rifampicina 600 mg, ofloxacina 400 mg y mino-
ciclina 100 mg) utilizado en dosis única en formas PB, con lesión única sin 
neuritis, también podría utilizarse en MB, en esquemas mensuales por 24 
meses, pero aun está en evaluación. 
Se considera abandono de tratamiento cuando el MB no ha recibido trata-
miento durante 6 meses consecutivos y en el caso del PB durante 3 meses 
y deberán reiniciar el tratamiento.
Existen casos de resistencia a los medicamentos, que puede ser primaria 
cuando los enfermos no tratados previamente se infectan por microorganis-
mos ya resistentes, y secundaria como consecuencia de la monoterapia o 
de una PQT mal cumplida.
La persistencia bacteriana se produce porque los medicamentos solo elimi-
nan a los microorganismos que están en fase metabólica activa y cuando 
pasan a la fase de latencia pueden sobrevivir por periodos variables lo que 
justifica el periodo de tratamiento. Si la reactivación es tardía puede explicar 
la recaída de la enfermedad.
V. Prevencion
El control de contactos endodomiciliarios que vivan o hayan vivido en los 
últimos 5 años con el enfermo es fundamental para el tratamiento precoz 
de la enfermedad. En nuestro país los pacientes son tratados en promedio 
3 años después de haber iniciado los primeros síntomas.
Las vacunas, con diferentes antígenos asociados o no con BCG, no tienen 
conclusión definitiva. La BCG daría cierto grado de protección por lo que 
algunos preconizan sus uso en contactos. Otras vacunas con técnicas de 
biología molecular y anticuerpos recombinantes están en investigación. 
Mejorar las condiciones socioeconómicas de la población, es un pilar para 
conseguir erradicarla, como ocurrió en Noruega hace más de 100 años. 
No se justifican actualmente las leproserías pues se considera que con el 
tratamiento actual los pacientes se vuelven no contagiantes en aproxima-
damente un mes. Pueden necesitar internación, como cualquier otro pa-
ciente por su enfermedad u otros cuadros, en hospitales habituales, pues 
no deben ser discriminados.
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El otro aspecto es el de la prevención de 
secuelas y la rehabilitación que debe ser 
realizado por un equipo multidisciplinario 
de dermatólogos, cirujanos, ortopedistas, 
oftalmólogos, fisioterapeutas e incluso za-
pateros (calzados especiales) y carpinte-
ros (adaptar utensilios a las condiciones 
del paciente). 
Las discapacidades deben ser registradas 
en un formulario especial evaluándose 
manos, pies y ojos en una escala que va 
de 0 a 2 (0 sin daño; 1, mano o pie insensi-
ble, conjuntivitis; 2, úlcera y lesiones traumáticas (Fig.5-22), manos en garra, 
manos o pies caídos, dedos en garfio, articulaciones rígidas, mal perforante, 
lagoftalmo, iritis, queratitis, visión borrosa, disminuida o ceguera). 
Tuberculosis
Infección causada por el Micobacterium tuberculosis, afectando los pulmo-
nes principalmente, pero también cualquier órgano entre ellos la piel.
En el Paraguay, a pesar de ser alta la incidencia de la tuberculosis (TBC), el 
compromiso cutáneo no es frecuente, observándose el escrofuloderma (Fig. 
5-23) como la forma más común, iniciada en un foco ganglionar. También 
pueden observarse lesiones polimorfas que obligan a varios diagnósticos 
diferenciales como placas verrugosas, lesiones gomosas, lesiones ulcero-
sas periorificiales (Fig. 5-24) e incluso manifestaciones ides (inhabitadas) 
como el eritema indurado de Bazín, eritema nudoso, tuberculide papulo-
necrótica, etc. 
El lupus vulgar es una forma de TBC cutánea con lesiones preferentes en 
la cara en forma de placas infiltradas de color rojo parduzco.
Fig.5-22: Lapra. Mal perforante plantar.
Fig. 5-24: TBC con afectación cutánea, lesiones 
polimorfas.
Fig.5-23: Estrofuloderma. Lesiones cicatriciales.
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Micobacteriosis Atípicas
Las micobacterias atípicas pueden producir lesiones cutáneas que van de 
cuadros superficiales como el granuloma de las piscinas (que se produce 
por inoculación cutánea en personas que manipulan acuarios) o la úlcera 
de Buruli, a cuadros diseminados sobre todo en inmunodeprimidos.
Bibliografía
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 6 INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL
Dr. Norberto Franco - Dr. Arnaldo Aldama
I. Generalidades
Son enfermedades causadas por agentes infecciosos, que prevalentemen-
te se transmiten por contacto sexual y esta característica tiene importancia 
epidemiológica. El contacto incluye toda la gama de conductas: hetero-
sexual, homosexual, genital, orogenital, oroanal y genitoanal.
Antiguamente llamadas enfermedades venéreas, incluía sífilis, gonorrea, 
linfogranuloma venéreo, donovanosis y tricomoniasis. Los cambios en la 
conducta humana, la liberación, el consumismo, la aparición de antibióticos, 
determinaron cambios profundos en este grupo de enfermedades que ac-
tualmente se denomina como Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). 
Es frecuente la coexistencia de 2 o más de estas enfermedades en un 
mismo paciente.
ITS y agente etiológico:
 
Producidas por bacterias
Sífilis: Treponema pallidum
Gonorrea: Neisseria gonorrhoeae
Chancro blando: Haemophilus ducreyi
Donovanosis: Calymmatobacterium granulomatis
Vaginosis por Gardnerella vaginalis 
Rectocolitis por Campylobacter.
Ocasionalmente shiguelosis y salmonelosis
Producidas por clamidias o micoplasma
Uretritis no gonocócica: Chlamydia trachomatis, Ureaplasma urealy-
ticum
Linfogranuloma venéreo: Chlamydia trachomatis
Producidas por virus (estudiadas en el capítulo de virosis cutánea)
Condiloma acuminado: HPV 
Herpes simple: Virus del herpes simple 
Molusco contagioso: Poxvirus 
Citomegalovirus
SIDA: HIV (a estudiar en próximos capítulos)
Producidas por hongos
Candidiasis: Candida albicans