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ManualdeNeuropsicologiaPediatricaRuizSanchezdeLeon2016

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incremento celular y sináptico, como por ejemplo, el crecimiento de 
oligodendrocitos que recubren las vainas de mielina o las ramificaciones 
vasculares. Dicho incremento está relacionado con la plasticidad cerebral, pero 
también significa que el cerebro necesitará un mayor aporte energético porque 
las células que lo forman cada vez pesan y gastan más: cuantas más células 
haya, más necesidad de vasos sanguíneos y arterias habrá para que éstas se 
vascularicen. Así, al nacer, el cerebro pesa aproximadamente 200 g., a los 6 
meses post nacimiento 700 g., a los 2 años 1100 g., y cuando alcanza la etapa 
adulta pesa en torno a 1500 g. 9 
Capítulo 2. Desarrollo cognitivo y del sistema nervioso central 
53 
 
El periodo comprendido entre el primer y sexto año de vida está caracterizado por una 
mayor producción de conductas sensoriales y motoras, ya que se objetiva un gran aumento de 
respuestas que da el niño ante los estímulos recibidos del medio ambiente10. Dichas conductas 
están correlacionadas positivamente con el aumento de conexiones entre distintas regiones 
cerebrales, producto del desarrollo de las funciones cognitivas. Según Hebb (1949)11, a los 2 
años el cerebro muestra una maduración importante de las vías de asociación cortical que 
coincide con el desarrollo sensoriomotor y con el establecimiento de las bases para las 
habilidades cognitivas más complejas. Asimismo, después de cumplir los 3 años, ya se 
evidencia el desarrollo de las conexiones sinápticas, momento en el que se adquiere mayor 
habilidad para el análisis visoperceptivo. 
Lo expuesto hasta ahora nos indica que el cerebro se modifica a medida que crecemos 
como consecuencia del asentamiento de las bases neurológicas y de la interacción con el 
ambiente7. Este moldeamiento es fundamental para que se produzca un desarrollo normal, y 
dota al cerebro de una valiosa propiedad: plasticidad. La plasticidad permite que se adapte a 
los cambios físicos y ambientales, realmente importante en caso de que se produzca un daño 
sobrevenido. Durante el primer año de vida, la plasticidad es máxima, pero va disminuyendo 
porque los sistemas y estructuras se van estabilizando. No obstante, el cerebro siempre tendrá 
capacidad de adaptación independientemente de la edad en la que se encuentre el individuo, lo 
que sí dependerá de la vulnerabilidad cerebral. Esto significa que será más susceptible a un 
daño global en etapas iniciales y a un daño más focal o específico en etapas intermedias de la 
infancia, lo que influirá también en la recuperación del individuo1. 
El desarrollo neuropsicológico, junto al desarrollo del sistema nervioso, permite la 
validación funcional, lo que indica que a medida que el individuo se encuentra en un ambiente 
que le dote de experiencias, éste va adquiriendo habilidades o capacidades superiores7. 
Gracias a dicha interacción, se desarrollan las funciones cognitivas. 
Velocidad de procesamiento 
 La velocidad de procesamiento se define como la capacidad que establece la relación 
entre la ejecución cognitiva y el tiempo invertido en realizar una determinada tarea. Si su 
característica principal es el tiempo que se tarda en realizar una actividad cognitiva o motora, 
es bastante lógico que esté relacionada con el proceso de mielinización, cumpliéndose una 
correlación positiva: a mayor mielinización, mayor velocidad de procesamiento. El desarrollo 
de la velocidad de procesamiento, entonces, estará ligado al de la mielinización (desarrollo 
Capítulo 2. Desarrollo cognitivo y del sistema nervioso central 
54 
 
descrito anteriormente), y es esencial para que se produzca la eficiencia en el sistema 
nervioso. 1, 12 
Atención 
Este proceso implica la focalización y mantenimiento de inputs, programas motores, 
representaciones internas, etc. Su adquisición es muy importante, ya que su funcionamiento 
está implicado en el de otros procesos cognitivos, como la memoria, motivación, autocontrol, 
capacidad para adaptarse a las demandas internas y externas, etc., haciendo que un 
inadecuado desarrollo de la atención comprometa la base de futuros aprendizajes. 12 
En etapas tempranas de la infancia (desde los 2 a los 6 años)10, estará 
mayoritariamente influida por un lado, por factores contextuales, como el tipo de actividad o 
la hora del día y por otro lado, por factores personales, como la percepción que el niño tenga 
sobre la complejidad de dichas actividades. En torno a los 4 años y medio, aparece una 
considerable mejoría de la atención, algo que coincide con el momento en el que se producen 
grandes cambios en la mielinización. A los 5 años, las tareas atencionales visuales ya se fijan 
durante 14 minutos (Ruff y Rothbart, 1996)13 y se objetiva otro salto evolutivo: se produce un 
cambio en la habilidad para discriminar estímulos relevantes de los irrelevantes. Asimismo, a 
medida que la infancia progresa, desde los 6 a los 12 años el desarrollo de los circuitos 
atencionales continúa, alcanzando durante la adolescencia su maduración. La adolescencia 
tardía es el momento en el que la ejecución en tareas atencionales alcanza un nivel similar al 
de la edad adulta. 
Los tres tipos de atención que conocemos (atención selectiva, sostenida y dividida), 
tienen la misma base de funcionamiento,pero cuentan con un sistema de procesamiento 
diferente. Así, se van adquiriendo de la siguiente manera: 
- Atención selectiva: el componente visual de la atención selectiva se obtiene 
desde etapas iniciales de la niñez y el componente auditivo se va adquiriendo a 
medida que se progresa en la infancia, alcanzando su pico máximo de 
desarrollo en esta etapa. Asimismo, la mejora de la atención selectiva está 
relacionada con la maduración de los procesos de control atencional, hecho que 
tiene lugar alrededor de los 11 años. A partir de este momento, no se objetivan 
grandes cambios, algo que puede ser debido a dos motivos: por un lado, a la 
falta de maduración del circuito fronto-estriatal (responsable en el control 
inhibitorio de la conducta), y por otro lado, a la propia inmadurez de la 
Capítulo 2. Desarrollo cognitivo y del sistema nervioso central 
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atención selectiva. Del mismo modo, la atención selectiva se termina de 
desarrollar en la adolescencia. 
- Atención sostenida: la atención sostenida es una capacidad que aumenta con 
la edad, especialmente en niños en edad preescolar. En este punto, cobran vital 
importancia los factores contextuales, ya que diversos estudios ponen de 
manifiesto que la dificultad de la tarea (relacionada con el nivel de habilidad 
del niño), el carácter motivador de la misma, la presencia de otra persona o la 
presión grupal interfieren en la atención sostenida, determinando el interés del 
niño en su mantenimiento. No obstante, parece ser que entre los 7 y 9 años se 
produce un salto evolutivo, aumentando considerablemente. Esto puede 
explicarse a que en esta etapa se produce un aumento en la velocidad de 
procesamiento, hecho que se objetiva notablemente de forma positiva en la 
ejecución de tareas atencionales. 
- Atención dividida: la capacidad para atender a varios estímulos distintos está 
relacionada con la madurez de los lóbulos frontales y de los circuitos 
implicados. De esta manera, la atención dividida se desarrollará en función de 
la maduración del lóbulo frontal., que no finaliza hasta la adolescencia tardía.10 
Memoria 
 La memoria es la capacidad cognitiva que nos permite almacenar, procesar y 
recuperar información; aspectos que se ven implicados en toda actividad que realizamos. Es 
una función cognitiva compleja que se desarrolla y modifica con el tiempo14. 
A Grosso modo, los cambios en la memoria podrían suponer modificaciones