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ManualdeNeuropsicologiaPediatricaRuizSanchezdeLeon2016

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aunque 
todavía se dan respuestas 
instintivas. 
- 6 años: ya aparece la inhibición 
conductual. 
- 9 años: aparece la metacognición 
y regulación conductual. 
Fluidez verbal Capacidad de producción de respuestas 
verbales. 
Mediatizada por la velocidad de 
procesamiento, por lo tanto, por el 
proceso de mielinización de la 
corteza prefrontal. 
Flexibilidad cognitiva Capacidad para adecuar la respuesta a 
las exigencias de un contexto 
cambiante y/o para cambiar de tarea. 
-6-7 años: comienza su desarrollo. 
Planificación y 
organización 
Capacidad para trazar un plan de 
acción y conseguir una meta. 
- 4 años: comienza su desarrollo. 
- 9-13 años: se produce un 
considerable avance gracias al 
desarrollo de la corteza prefrontal. 
Categorización Capacidad para formular conceptos 
abstractos (categorías semánticas o de 
otra naturaleza). 
- 7-10 años: periodo de máxima 
capacidad de adquisición. 
- 10-12 años: periodo de meseta. 
- 13 años: vuelta al periodo crítico. 
Tabla 2-1. Cuadro resumen de la ontogenia de algunos componentes 
Lenguaje 
El lenguaje constituye un sistema de símbolos (sonidos, letras, números, etc.) que 
utilizamos para definir significados concretos o abstractos. Se emplea para describir lo que 
nos rodea, expresar emociones, pensamientos y/o acumular conocimientos. Al igual que el 
resto de las funciones cognitivas, el lenguaje también requiere de la conexión de varias 
estructuras cerebrales, convirtiéndolo así, en un proceso complejo. No obstante, su 
complejidad también reside en que está compuesto de cuatro elementos centrales: fonología, 
morfosintaxis, semántica y pragmática. Los dos primeros, están lateralizados en el hemisferio 
izquierdo e implican la conjunción de los lóbulos temporal, frontal y parietal. Los dos últimos 
elementos (semántica y pragmática), están más relacionados con el hemisferio derecho.17 
Capítulo 2. Desarrollo cognitivo y del sistema nervioso central 
60 
 
La correcta adquisición del lenguaje, aunque es un proceso lento, es realmente 
importante. Dicha importancia radica en que el lenguaje está ligado a procesos físicos, 
psicológicos y sociales del individuo, que repercutirán considerablemente a lo largo de su 
vida. Por ese motivo, desde el nacimiento ya aparece una forma de expresión: el llanto. Desde 
los 3 a los 12 meses, esa forma de expresión evoluciona a balbuceos que el niño repite y 
practica, alcanzando en el primer año de vida un importante nivel de comprensión; en este 
momento ya aparecen las primeras palabras con intención comunicativa y se inicia la 
verdadera etapa verbal22. El niño va progresando paulatinamente, convirtiendo su expresión 
verbal en una comunicación ya eficiente. Sin embargo, no es hasta los 2 años cuando se 
produce una explosión funcional asociada a un pico de mielinización. En este sentido, 
recientes estudios vienen a indicar que en las áreas de Broca y Wernicke se produce una 
mielinización rápida y simultánea antes de los 18 meses, produciendo un incremento de las 
prolongaciones dendríticas en ambas áreas. Además, en el fascículo arqueado también se 
produce una acelerada mielinización, el córtex prefrontal experimenta una cantidad 
importante de sinapsis, se incrementa la actividad gabaérgica y se desarrolla el córtex motor 
primario (donde surgen fibras para el movimiento de la región orofacial en la que se 
encuentran las neuronas encargadas de la producción del habla). Todo ello se traduce en un 
rápido desarrollo del vocabulario, del manejo de conceptos específicos y abstractos, de 
estructuras sintácticas difíciles y con complejidad pragmática, haciendo que el lenguaje sea 
más sofisticado. A los 4 años, el niño ya tiene que producir un lenguaje comprensible, aunque 
aún son normales ciertos errores en la fluidez y articulación. A los 6 años, el sistema 
fonológico ya debe haber madurado y el niño tendría que alcanzar un nivel propio al de un 
adulto. 15 
Funciones visoespaciales 
Las funciones visoespaciales son aquellas capacidades perceptuales no verbales, que 
requieren memoria y manipulación espacial. Diversos estudios han demostrado que están 
lateralizadas al hemisferio derecho, aunque más tarde se ha comprobado que cualquiera de los 
dos hemisferios puede asumir funciones visoespaciales sencillas, requiriendo las complejas un 
óptimo funcionamiento del hemisferio derecho. 
A partir de los 3 años de vida, se produce una superioridad de la mano izquierda 
(hemisferio derecho) en el reconocimiento táctil y del campo visual izquierdo para la 
percepción de caras familiares. Es hasta después de los 10 años cuando esto no cambia, 
Capítulo 2. Desarrollo cognitivo y del sistema nervioso central 
61 
 
apuntando que se pueden producir cambios en las estrategias visuales durante el desarrollo. 
En este momento, parece surgir la lateralización de la discriminación de los caracteres Braille, 
de algunos patrones especiales y de la lectura de mapas (Witelson y Swallow, 1988)23. Por 
otro lado, hasta los 5 años el concepto de orientación derecha-izquierda no parece existir, pero 
entre los 6 y 8 años comienza a entenderse, de manera que al final de esta etapa, el niño ya 
logra generalizar el concepto derecha-izquierda. Algunos estudios relacionan la adquisición 
de la orientación derecha-izquierda con la mielinización de la formación reticular, de las 
comisuras cerebrales y de las áreas intracorticales de asociación (Spreen et al, 1995)16. 
Aunque el desarrollo de las funciones visoespaciales involucren estructuras del 
hemisferio derecho, hay componentes verbales de estas funciones (mantienen una relación 
estrecha con el lenguaje), por lo que la maduración de las mismas también dependerá de la del 
hemisferio izquierdo. 15, 17 
Funciones visoperceptivas 
Al igual que las funciones visoespaciales, las funciones visoperceptivas están 
relacionadas con el hemisferio derecho. Con respecto al reconocimiento de caras, se produce 
un desarrollo progresivo hasta los 11 años, momento en el que el giro fusiforme alcanza el 
tamaño del de un adulto (Golarai et al., 2007)24. Al igual que en otros procesos, esto coincide 
con el incremento de la mielinización, pero en esta ocasión dicho aumento tendrá lugar en las 
conexiones que median la identificación de expresiones emocionales, lo que quiere decir que 
el reconocimiento de caras está ligado al control emocional. Asimismo, las experiencias del 
individuo (respuestas condicionadas) influyen muchísimo en el desarrollo de esta función. 
15,17 
Como se ha señalado, el nacimiento no indica la interrupción del desarrollo cerebral. 
El cerebro continúa en crecimiento gracias a los procesos dendríticos y de mielinización 
descritos, lo que hace que el córtex vaya madurando y complejizando más para adquirir 
funciones superiores. Todo este proceso dota al cerebro de una característica muy valiosa: la 
plasticidad, importante para que asuma funciones alteradas en caso de daño. 
TRASTORNOS DEL NEURODESARROLLO 
El desarrollo del sistema nervioso implica una serie de procesos complejos que han de 
estar conjugados casi a la perfección para que el cerebro madure con éxito. Debe darse la 
óptima interacción entre factores ambientales y genéticos para que así sea, pero hay 
Capítulo 2. Desarrollo cognitivo y del sistema nervioso central 
62 
 
determinadas circunstancias que no permiten dicha interacción, dando lugar a determinados 
trastornos. 
Aunque existen problemas para conceptualizar lo que es un trastorno del 
neurodesarrollo, parece ser que la definición más frecuente es la que hace referencia a la 
desviación del patrón de desarrollo que el sistema nervioso presenta en la mayoría de la 
población, entendida como discapacidad