VANUNO - Semiologia Quirurgica CAP 33-43 (OCR + ESP)
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pacientes 
traumatizados y cuentan con tomografía que permite 
hacer el diagnóstico de lesiones esplénicas inclusive muy 
pequenas. En efecto, este concepto de rotura esplénica 
tardia es equivalente a un retardo en el diagnóstico de 
rotura esplénica.
La ecografía es también útil en el diagnóstico de 
traumatismo esplénico. Aunque es menos precisa que la 
TAC, es portátil y puede ser realizada en pacientes que no 
están suficientemente estables como para ser sometidos 
a una tomografía. La ecografía puede demostrar la pre­
sencia de líquido peritoneal libre e igualmente demostrar 
las lesiones dei parénquima esplénico. A pesar de esto, 
siempre que sea posible, un paciente con sospecha de 
lesión esplénica debe ser examinado mediante tomografía 
aún si la ecografía es negativa. Un estúdio multicéntrico 
reciente demostro que la ecografía es negativa hasta en 
un 30% de pacientes con lesión esplénica demostrada por 
TAC o por los hallazgos quirúrgicos. Además. el trau­
matismo esplénico generalmente ocurre en e! contexto 
de un traumatismo importante y puede estar asociado 
a otras lesiones viscerales dificiles de diagnosticar por 
ecografía.
La tomografía demuestra toda la gama de lesiones 
esplénicas incluyendo hematomas subcapsulares e in- 
traesplénicos, las laceraciones y fracturas esplénicas y 
las complicaciones dei trauma como infartos y quistes. 
Es importante recordar que si hay laceración capsular, 
casi siempre hay sangre libre o peri esplénica. Inclusive 
una laceración mínima dei bazo puede ser inaparente 
en la tomografía pero está asociada casi siempre con 
hematoma peri esplénico.
Traumatismo hepático (Fig. 5)
El hígado se lesiona en aproximadamente 15% de los 
pacientes con trauma abdominal importante. El trauma­
tismo hepático se asocia frecuentemente con traumatismo 
de otros órganos, en particular dei bazo. La presencia 
de fractura de una o varias costilias derechas bajas debe
Evaluación por imàgenes de los traumatismos abdominales
4c: Hematoma subcapsular esplénico. 4d: Laceración esplénica con hemoperitoneo.
FIG. 5a: Amplia laceración dei lóbulo derecho de forma 
irregular asociada a una acumulación de líquido por fuera 
dei hígado, traduciendo un hemoperitoneo.
5b: Mismo paciente que la figura anterior. 
Colangiografía retrograda. Se observa una 
extravasación de contraste a partir de una de 
las vias biliares dei lóbulo derecho (flecha).
hacer descartar una lesión hepática.
Las lesiones hepáticas pueden resultar en las siguien- 
tes anormal idades:
a) Hematoma inlraparenquimatoso con cápsula in­
tacta.
b) Hematoma subcapsular con cápsula intacta,
c) Hematoma intraparenquimatoso o subcapsular con 
disrupción de la cápsula.
d) Laceraciones hepáticas múltiples.
e) Laceraciones parenquimatosas con lesiones vas­
culares o biliares.
Los pacientes con traumatismo hepático y cápsula 
intacta no desarrollan hemoperitoneo. Es en este grupo 
de pacientes que las modalidades de imàgenes son más 
importantes que el examen clínico o los procedimientos 
quirúrgicos diagnósticos.
Anteriormente, en casos de sospecha de lesión he­
pática, los pacientes eran evaluados mediante ecografía 
o lavado peritoneal. Si algunos de estos exámenes eran 
interpretados positivamente, el paciente iba a laparo- 
tomía. Hoy hay prácticamente un consenso en que los 
pacientes que tienen diagnóstico de lesión hepática menor 
como laceraciones o hematomas intraparenquimatosos 
y subcapsulares con cápsula intacta y que están hemo- 
dinámicamente estables pueden ser manejados conser­
vadoramente. En este sentido, la información proveída 
por la TAC llevó a una disminución en el número de 
laparotomías no terapêuticas.
La tomografia identifica ias heridas hepáticas con 
alta eficacia, define su localización y extensión y detecta 
la presencia o ausência de hemoperitoneo definiendo 
además los pacientes que requieren laparotomia. La 
TAC puede diferenciar entre laceraciones hepáticas, 
hematomas subcapsulares o intraparenquimatosos, 
fracturas, contusiones e infartos. En el seguimiento de 
los pacientes que se manejan tanto conservadoramente 
como por via quirúrgica, la serie de tomografías provee 
una documentación válida de curación o puede identi­
ficar complicaciones post-traumáticas o post-operatorias 
como biliomas o formación de abscesos.
Temas de Semiología Quirúrgica
Capítulo 41
5c: TAC con contraste. Hematoma intraparenquimatoso 
en el lóbulo derecho. Se observa una captación anô­
mala de contraste redondeada en la periferia de la lesión 
(flecha).
5d: Mismo paciente que la figura precedente. Arteri- 
ografía hepática. Demuestra un falso aneurisma de una 
de las ramas derechas de la artéria hepática (flecha).
Las laceraciones hepáticas aparecen como áreas 
hiperdensas antes de la contrastación y de densidad 
baja luego de la inyección de contraste (por realce 
dei parénquima hepático adyacente). En los cortes 
post-contraste, pueden ser difíciles de distinguir de los 
vasos hepáticos, de las vias biliares y de las cisuras 
hepáticas normales. Una vez más, se remarca el hecho 
de que en pacientes traumatizados, se deben realizar 
cortes sin contraste ya que en estos todas las lesiones 
son fácilmente diagnosticadas debido a la alta densidad 
de la sangre fresca.
La presencia de líquido intraperitoneal lo cual 
usualmente corresponde a un hemoperitoneo pero que 
también puede corresponder a bilis (la diferencia está 
dada por la densidad), traduce una laceración de la 
cápsula hepática.
Los hematomas subcapsulares aparecen como 
colecciones en forma de semiluna dentro de la cápsula
Temas de Semiología Quirúrgica
hepática rodeando el contorno dei parénquima hepático. 
Los hematomas subcapsulares deben ser diferenciados de 
hemoperitoneo en el espado subfrénico. La diferencia es 
que los hematomas subcapsulares comprimen y despla- 
zan el contorno hepático en tanto que el hemoperitoneo 
no lo hace.
Los hematomas intrahepáticos son colecciones den­
tro dei parénquima hepático y deben ser diferenciados de 
los biliomas en base a las medidas de atenuación. Nueva- 
mente, los hematomas miden más de 30 UH en tanto que 
todas las demás colecciones tienen una densidad similar 
a la dei agua (1 a 5UH).
Traumatismos intestinales y mesentéricos
El intestino delgado es la víscera hueca mas fre- 
cuentemente lesionada en los traumatismos cerrados 
dei abdômen siendo el sitio de rotura mas frecuente el 
duodeno. Las lesiones dei intestino delgado no son raras; 
5% de laparotomías realizadas luego de traumatismos 
cerrados dei abdômen muestran al menos una pequena 
lesión intestinal. Las lesiones dei duodeno resultantes de 
un traumatismo cerrado pueden ser intraperitoneales o re- 
troperitoneales, incluyen desde un hematoma intramural 
hasta una rotura completa, son difíciles de diagnosticar 
en el preoperatorio y frecuentemente están asociadas a 
otras lesiones. Un retardo en el diagnóstico y por lo tanto 
dei tratamiento de una perforación duodenal aumenta la 
mortalidad de 5 a 65%
En la radiografia simple de abdômen, el hematoma 
intramural dei duodeno se presenta en general como una 
masa de densidad de partes blandas que desplaza o afina 
la columna aérea a la altura de la segunda porción dei 
duodeno. En caso de rotura retroperitoneal, se observa un 
retroneumoperitoneo que en general se manifiesta como 
imágenes lineales de densidad gas que rodean el rinón 
derecho y la sombra dei psoas.
Cuando se sospecha lesión duodenal se puede tam­
bién practicar una radiografia contrastada dei estômago, 
siempre con contraste yodado. Si hay un hematoma 
intramural, el estúdio radiológico demostrará un estre- 
chamiento importante de la segunda porción duodenal, en 
tanto que si lo que se tiene es una perforación duodenal, 
se observará una extravasación de contraste.
La tomografia que debe ser realizada