MIRA Y LOPEZ E.   Manual de Psicoterapia.
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MIRA Y LOPEZ E. Manual de Psicoterapia.


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hoy favorecida por la admisión en 
el Dogma católico de la teoría del inconsciente (si bien, en camb o 
 
 
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se rechaza en él toda la teoría psicoanalítica. (V. a este respecto la 
Psicología Médica del Rvdo. S. J. José A. de Laburu) es, sin embar-
go, difícil. Quizás por ello ha habido valiosos intentos, especial-
mente en Norteamérica, de asociar ambos factores en una
actuación conjunta, que supere sus anteriores luchas. En este as-
pecto cabe citar con elogio la obra realizada por la denominada 
«Body and Soul Foundation» que bajo la dirección del Dr. Spencer
Cowles y del Rvdo. W. N. Guthrie funciona en la iglesia de St
Mardson-the-Bouwerie de New York; mediante la colaboración de
ambos se consigue infundir una mayor fe en su curación a quienes
allí acuden, a la vez que se les dan argumentos para conservarla,
sin tener que recurrir al «Credo quia absurdum». De todas suertes,
tal iniciativa sólo ha sido posible de llevar a cabo en un templo
protestante y no es de esperar que encuentre eco en los templos
católicos, por lo que, cuando menos durante nuestra generación,
habrá que pensar más en hallar formas de tolerancia y de mutua
comprensión que de esfuerzo asociado entre el psicoterapeuta y el
sacerdote de nuestras latitudes. 
No obstante, Gonzalo R. Lafora, en un interesante artículo que
acerca del tema «La Psicoterapia desde el punto de vista religioso»
publicó en el N° I de la Revista «Psicoterapia» (fundada por el
Prof. Bermann) se muestra más optimista y cree en la posibilidad
de llegar a un acuerdo, en la medida en que a los Directores Espi-
rituales se les proporcione una formación psiquiátrica (que, evi-
dentemente presupondría una preparación médica). 
A nuestro entender la Holoterapia, es decir, la terapia por la in-
vocación a la fuerza Divina, tiene su indicación en los casos de
creyentes firmes (los que, de otra parte, no acostumbran a recurrir 
al psicoterapeuta) siempre que sus trastornos sean curables por
sugestión o por resignación (habituación o «conllevancia» de los
mismos, en espera que les sirvan de prenda para una mejor exis-
tencia ulterior); asimismo tiene también una neta indicación en
los casos de personas psicópatas que sufren las consecuencias de
reveses e infortunios, desengaños y fracasos en un período avanza-
do de su vida, en el que difícilmente han de ser capaces de hallar
energías para rehacerla. Finalmente, la Holoterapia, mantenida en
discretos límites, es un coadyuvante de la Psicoterapia científica
en multitud de personas, que sin ser muy creyentes lo son lo bas-
tante como para esperar siempre una ayuda unilateral de la Divi- 
 
 
3 6 EMILIO MIRA LÓPEZ
nidad, de la que se acuerdan especialmente cuando se encuentran 
desvalidas. 
Si bien es cierto que fuera de estas circunstancias el médico no
deberá favorecer o aconsejar al enfermo la espera del «milagro»,
no lo es menos que en ningún caso ni bajo ningún pretexto se en-
cuentra autorizado para quitarle la fe que espontáneamente tenga
en cualquier credo religioso. Cuando se halle frente a un neurótico
obsesivo con los llamados «escrúpulos religiosos» podrá -con la
ayuda de un sacerdote previamente instruido- hacerle ver al sujeto
que está tomando, inconscientemente, a la Religión como pretexto
para satisfacer con apariencias de nobleza un impulso sádicoma-
soquista que nada tiene de religioso y por tanto que, como vulgar-
mente se dice, «no ha de ser más papista que el Papa» y ha de
limitarse a la práctica corriente de su liturgia sin excederse (ni en
concentración ni en tiempo) de ella, cualesquiera que sean las du-
das que puedan surgirle, referentes a su validez. 
Finalmente, en los casos en los que se observe la pérdida es-
pontánea de la fe religiosa y no obstante exista un fondo de reli-
giosidad personal y una situación que requiera una readaptación a
base de la misma, es aconsejable, como más adelante señalare-
mos, recurrir a un sistema psicoterápico que reúne las principales
cualidades de la Holoterapia sin requerir la sumisión pasiva al
Dogma que ésta exige; nos referimos a la denominada Psicotera-
pia por la Individuación de Jung, en la que el médico readquiere
en parte su antiguo papel sacerdotal, guiando a su adepto a través
de los misterios del camino de perfección que le llevará al encuen-
tro con el fondo de su mismidad y le hará ganar su Paz interior. 
(Véase acerca de este punto el capítulo IX). 
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CAPITULO III
Concepción psico-biosocial del individuo humano. Fases de la psicogéne-
sis y de la individuación. Papel relativo del aporte genotípico y de los
factores paratípicos en la determinación de las posibilidades de re-
acción personal ante los procesos y vivencias morbosas. La aprecia-
ción del pronóstico ante el sujeto enfermo. 
«Al hombre hay que estudiarlo en sus propias salsas», parece 
ser el leit motiv de las modernas doctrinas psicológicas. Ya no es 
posible abstraer una imagen humana y descomponerla artificial- 
mente en sectores y aspectos para facilitar su comprensión y apli- 
car luego ese esquema conceptual a la infinita variedad de los 
tipos individuales que pululan en nuestro derredor. Hay que, por 
el contrario, estudiar a una serie de Pérez, López, Sánchez, Martí- 
nez y otras de más raros apellidos, siguiéndolas en sus espacios y 
tiempos vitales, analizando sus reacciones en el trabajo, en el ho- 
gar, en la calle, en el lupanar, en la Iglesia, a solas y en compañía, 
después de una mala digestión o de un goce, es decir, en todas sus 
dimensiones existenciales y, a la vez escudriñando a cada uno de 
sus componentes el contenido y función de sus entrañas corpora- 
les. Simultáneamente, una cuidadosa investigación retrospectiva 
nos dará cuenta de datos semejantes referentes a sus antecesores 
consanguíneos y a sus colaterales. Después, mediante un cuidado- 
so y paciente cotejo de los tipos de reacciones homologas observa- 
dos en ellos, ayudándonos del cálculo estadístico y de la ley de 
probabilidades, podremos llegar a establecer con suficiente apro- 
ximación la parte que cabe atribuir en cada caso a los diversos 
factores integrantes de su individualidad en la formación de sus 
actitudes, propósitos y reacciones tal como se nos presentan ante 
un examen actual. Entonces, cuando hemos llegado