Held-David-Et-Al-2002-Transformaciones-Globales-Introduccion
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La globalización es una idea, y su momento ha llegado. Desde sus oscuros oríge-
nes en los textos franceses y estadounidenses en la década de 1960, el concepto
de globalización hoy encuentra su expresión en los principales idiomas del mundo
(Modelski, 1972). No obstante, carece de una definición precisa. En efecto, la glo-
balización corre el riesgo de convertirse, si no es que ya se ha convertido, en el
cliché de nuestros tiempos: la gran idea que lo abarca todo, desde los mercados
financieros hasta Internet, pero que ofrece muy poca comprensión de la condición
humana contemporánea.
No obstante, los clichés a menudo captan elementos de la experiencia vivida
de una época. A este respecto, la globalización refleja una percepción muy común de
que el mundo se está moldeando rápidamente hasta convertirse en un espacio
social compartido por fuerzas Z'.conómicas y teenolát%111-, - y de que los desarrollos
en una región del mundo pueden tener prófundas consecuencias para las oportu-
nidades de vida de los individuos o las comunidades en el otro extremo del planeta.
Para muchos, la globalización también está asociada con un sentimiento de fatalismo
político y de inseguridad crónica, en el sentido de que el nivel del cambio social
y económico contemporáneo parece superar la habilidad de los gobiernos o de los
ciudadanos nacionales para controlarlo o debatirlo, o para resistirse a él. En otras
palabras, los límites a las políticas naciona es están deter e..\u2022 forzosamente
por la globalización.
Aun cuando la retórica popular de la globalización puede capturar aspectos del
Zeitgeist (espíritu del tiempo) contemporáneo, hay un floreciente debate acadé-
mico acerca de si la globalización, como construcción analítica, produce cual-
quier valor adicional en la búsqueda de una comprensión coherente de las fuerzas
XXIX
Introducción
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xxx	 TRANSFORMACIONES GLOBALES
históricas que están modelando, en los albores del nuevo milenio, las realidades
sociopolíticas de la vida cotidiana. A pesar de una vasta bibliografía en expansión,
es sorprendente que no haya una teoría convincente de la globalización, y ni si-
quiera un análisis sistemático de sus características principales. Además, muy po-
cos estudios de la globalización ofrecen un relato histórico coherente que distinga
entre los acontecimientos transitorios o inmediatos y los desarrollos que señalan
la aparición de una nueva coyuntura; es decir, una transformación de la naturale-
za, la forma y las perspectivas de las comunidades humanas. Al reconocer las defi-
ciencias de los enfoques existentes, este libro trata de desarrollar una descripción
distintiva de la globalización, que tiene a la vez una base histórica y que está carac-
terizada por un riguroso marco de referencia analítico. El marco de referencia se
explica en la introducción, mientras que los capítulos siguientes lo aplican para
narrar la historia de la globalización y para evaluar sus implicaciones para el go-
bierno y la política de los Estados-nación actuales. A este respecto, la introducción
proporciona el fundamento intelectual para abordar los aspectos fundamentales
que le dan vida a todo lo largo del estudio:
¿Qué es la globalización? ¿Cómo debe conceptuarse?
¿Representa la globalización contemporánea una condición novedosa?
¿Está asociada la globalización con la desaparición, el resurgimiento o la trans-
formación del poder del Estado?
¿Impone la globalización contemporánea nuevos límites a la política? ¿Cómo
podemos &quot;civilizar&quot; y democratizar la globalización?
Como muy pronto será evidente, estas preguntas están enla raíz de muchas con-
troversias y debates que encuentran su expresión en los estudios contemporáneos
acerca de la globalización y sus consecuencias. En las siguientes páginas se ofrece
una manera de pensar acerca de cómo podría responderse a estas preguntas.
El debate de la globalización
Para comenzar, podría pensarse en la globalización como la ampliación, profundi-
zación y aceleración de una interconexión mundial en todos los aspectos de la vida
social contemporánea, desde lo cultural hasta lo criminal, desde lo financiero has-
ta lo espiritual. El hecho de que los programadores de computadoras en la India
ahora les entreguen servicios en el tiempo real a sus patrones en Europa y Estados
Unidos de América, mientras que los cultivadores de amapola en Birmania pueden
vincularse con el abuso de drogas en Berlín o en Belfast, ilustra las formas en las
cuales la globalización contemporánea conecta las comunidades en una región del
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general de la intensificación real o aparente de la interconexión, hay un desacuerdo
considerable acerca de la forma en la que puede conceptuarse mejor la globalización,
de cómo debemos pensar acerca de su dinámica causal y de cómo debemos carac-
terizar sus consecuencias estructurales, si las hay. Se ha desarrollado un intenso
debate sobre estos aspectos, en el que es posible distinguir tres grandes escue-
las de pensamiento, a las que nos referiremos como hiperglobalizadoras, escép-
ticas y transformacionalistas. En esencia, se podría decir que cada una de estas
escuelas representa una descripción particular de la globalización, un intento por
comprender y explicar este fenómeno social.
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Para los hiperglobalizadores como Ohmae, la globalización contemporánea de-
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fine una nueva era en la cual los pueblos en todo el mundo están cada vez más su-
jetos a las disciplinas del mercado global (1990; 1995). En contraste, los escépticos
como Hirst y Thompson sostienen que la globalización es esencialmente un mito
que oculta la realidad de una economía internacional cada vez más segmentada en tres
bloques regionales importantes, en los que los gobiernos nacionales siguen siendo
muy poderosos (1996a; 1996b). Por último, para los transformacionalistas, dos
de cuyos representantes principales son Rosenau y Giddens, las pautas contempo-
ráneas de la globalización se conciben como algo históricamente sin precedentes,
de manera que los Estados y las sociedades en todo el planeta experimentan ac-
tualmente un proceso de cambio profundo, a medida que tratan de adaptarse a un
mundo más interconectado, pero sumamente incierto (Giddens, 1990, 1996; Rose-
nau, 1997).
'.---,1	Es interesante observar que ninguna de estas tres escuelas explora direc-
tamente las posturas ideológicas o las perspectivas mundiales. Dentro del campo
de los hiperglobalistas se pueden encontrar concepciones ortodoxas neoliberales de
la globalización junto con las marxistas, mientras que entre los escépticos las
descripciones conservadoras, así como las radicales, comparten concepciones
similares de la naturaléla de la globalización contemporánea y de sus conclusio
nes. Además, ninguna de las grandes tradiciones de la investigación social, libe-
ral, conservadora y marxista, tiene una perspectiva compartida de la globalización
como fenómeno socioeconómico. Entre los inwU(' as, la globalización se entiende
en formas bastante incongruentes, por ejemplo, como la extensión del monopolio
del imperialismo capitalista o, alternativamente, como una nueva forma de capitalis-
mo globalizado (Callinicos