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Conflicto crudo: petróleo, conflicto 
armado y criminalidad en Colombia*
Angelika Rettberg y Juan Diego Prieto**
Introducción
Que la relación entre petróleo y sociedad es conflictiva no constituye novedad. 
Diversos casos en todo el mundo dan cuenta de las tensiones políticas, económi-
cas y sociales asociadas a la explotación y distribución del llamado “oro negro”. 
Propensión a la corrupción, desigualdad y subdesarrollo, debilidad institu-
cional, atrofia de otros sectores productivos, despilfarro de recursos, procesos 
desordenados de colonización y migración y generación de conflictos sociales y 
armados forman parte de su historial de agravios. Se trata de un recurso esencial 
para el funcionamiento de la economía global y generador de grandes riquezas, 
pero oneroso en términos de su contribución al progreso y la estabilidad de los 
países que lo producen. 
Al igual que en otras partes del mundo, el petróleo colombiano ha generado 
grandes ingresos para el Estado y para actores sociales específicos, pero también 
ha sido vinculado a tensiones políticas, económicas y sociales, corrupción y debi-
lidad institucional. El temor al despilfarro de regalías, el peligro de contraer la 
“enfermedad holandesa”1 y los múltiples modos de relación entre el petróleo, el 
* Para citar este capítulo: http://dx.doi.org/10.7440/2018.09
** Agradecemos a Sergio Guillermo y Daniel Quiroga Ángel por su valiosa asistencia de 
investigación.
1 Por “enfermedad holandesa” se entiende el proceso mediante el cual las bonanzas externas, 
como las provenientes del petróleo, llevan a la contracción acelerada de sectores productores de 
bienes comercializables, como resultado del “crecimiento de la razón de los precios de los bienes 
no transables y los transables, y de la transferencia de […] mano de obra y capital desde los últimos 
hacia los primeros” (Puyana y Thorp 1998, 2).
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Mapa 6. Infraestructura petrolera de Colombia
Fuente: Elaborado por Paola Luna, Laboratorio de Cartografía, Universidad de los Andes, con base en 
información suministrada por los autores.
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137conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
conflicto armado y diferentes formas de criminalidad periódicamente dominan 
los análisis noticiosos de la economía colombiana. 
Diferentes tipos de evidencia sugieren que todos los grupos ilegales que han 
operado en Colombia —desde los izquierdistas Ejército de Liberación Nacio-
nal (eln) y Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc), pasando 
por los grupos de autodefensa o paramilitares (de derecha) hasta las llamadas 
bandas criminales (bacrim) o grupos armados organizados (gao) y la simple 
delincuencia común— han participado en el saqueo de los recursos del petróleo. 
Las formas de saqueo han ido desde el robo de las regalías petroleras por medio 
de la extorsión o colaboración con políticos, funcionarios estatales y líderes 
sociales locales, hasta la existencia de pozos petroleros y refinerías artesanales 
bajo el control de la guerrilla2. En sus múltiples manifestaciones, las relaciones 
entre petróleo y actores armados han estado marcadas por elevados niveles de 
violencia y han acarreado un alto costo humano y material. 
Al mismo tiempo, las manifestaciones de estos fenómenos han variado con-
siderablemente, de acuerdo con las particularidades de las diferentes regiones 
petroleras colombianas. Por ejemplo, mientras que el saqueo de las regalías en 
Arauca ha estado dominado por el eln y —en menor medida— las farc, en Casa-
nare ha sido protagonizado por grupos paramilitares, y cada grupo ha empleado 
mecanismos distintos para apropiarse de la riqueza petrolera. En distintos con-
textos, los diferentes grupos armados han desarrollado múltiples estrategias que 
han combinado la intimidación y la extorsión (por medio de las voladuras de 
oleoductos, el secuestro, los asesinatos selectivos y las masacres) con la cooptación 
de organizaciones sociales y comunitarias y la captura de instituciones locales. 
En este capítulo se busca explorar la relación entre petróleo y conflicto armado 
y sus manifestaciones regionales desde una perspectiva institucionalista, haciendo 
énfasis en cómo los arreglos institucionales formales e informales, históricamente 
construidos, que rodean la extracción del recurso, afectan las preferencias y el 
comportamiento de los actores armados ilegales y de los actores estatales y priva-
dos (North 1990; Snyder 2006; Thorp et al. 2012). El punto aquí no es solo afirmar 
2 En Putumayo se documentó la extracción de crudo por parte de las farc en campos que 
habían quedado clausurados después de la salida de la región de la Texas Petroleum Company. La 
guerrilla extraía el petróleo “para venderlo para procesar cocaína” (entrevista a Andrés Peñate, 
exdirector del Departamento Administrativo de Seguridad, extinto servicio de inteligencia 
del Estado colombiano, 29 de octubre del 2007). Esto fue corroborado por Héctor Manosalva, 
vicepresidente de desarrollo y producción de Ecopetrol y ex alto consejero para la Infraestructura 
Energética de la Presidencia de la República (entrevista 8 de noviembre del 2007). También se ha 
documentado la existencia de refinerías artesanales utilizadas por las farc para obtener derivados 
del crudo robado del Oleoducto Transandino en Nariño. “Ejército destruye dos ‘refinerías’ de 
petróleo de las farc en Nariño”, El Espectador 8 de septiembre del 2014, http://www.elespectador.
com/noticias/judicial/ejercito-destruye-dos-refinerias-de-petroleo-de-farc-na-articulo-515432.
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que el petróleo genera efectos en el conflicto armado sino preguntar cómo los 
genera y cómo el efecto varía entre regiones según arreglos institucionales par-
ticulares, para así poner a dialogar historias y contextos locales con tendencias 
nacionales de la confrontación armada (F. E. González 2014; Kalyvas 2006). Por 
medio de un análisis comparativo de las principales regiones petroleras colom-
bianas —el municipio de Barrancabermeja (Santander) y los departamentos de 
Arauca, Casanare y Meta (véanse mapas 7 y 8)—, este capítulo revela cómo las 
características propias del sector petrolero y su cadena productiva, los procesos 
históricos de desarrollo institucional de cada región, las políticas del Estado y las 
agendas de los actores del conflicto interactúan para determinar las manifesta-
ciones específicas de la relación entre este recurso y el conflicto armado.
Mapa 7. Arauca, Meta y Casanare
Fuente: Elaborado por Paola Luna, Laboratorio de Cartografía, Universidad de los Andes, con base en 
información suministrada por los autores.
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139conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
Mapa 8. Barrancabermeja
Fuente: Elaborado por Paola Luna, Laboratorio de Cartografía, Universidad de los Andes, con base en 
información suministrada por los autores.
Los datos utilizados para desarrollar este argumento provienen de múltiples 
fuentes. En primer lugar, se adelantaron 35 entrevistas en Arauca, Aguazul, 
Barrancabermeja, Bogotá, Tame, Tauramena, Villavicencio y Yopal, así como 
talleres regionales en Bogotá, Bucaramanga y Medellín, con funcionarios del 
Estado colombiano, empresarios y gremios del sector, fundaciones, sindicalis-
tas y académicos. Además, se revisó la vasta literatura académica nacional e 
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internacional, así como informes y documentos oficiales y de organizaciones 
no gubernamentales, acerca de la relación entre petróleo y conflicto y sobre las 
principales regiones petroleras del país. Estainformación se complementó con 
una exhaustiva revisión de prensa internacional, nacional y regional.
El capítulo empieza con un breve recorrido por la literatura académica que se 
ha desarrollado en torno a la relación entre petróleo y conflicto armado en dis-
tintos lugares del mundo. Luego, para contextualizar la vinculación del petróleo 
con el conflicto en Colombia, se analizan varias particularidades de la extrac-
ción, procesamiento y distribución del petróleo y sus implicaciones políticas, y se 
presenta información general sobre la historia y la situación actual del petróleo 
en el país. La siguiente sección, dividida en cuatro partes, describe las múltiples 
maneras por medio de las cuales el petróleo se ha vinculado históricamente con 
el conflicto armado colombiano en distintas regiones del país. Por último se 
presenta un balance general de los principales hallazgos de la investigación y se 
señalan algunas direcciones posibles para investigaciones futuras.
Petróleo y conflicto armado en la literatura académica
Como se explica en la introducción de este libro, una rica literatura multidis-
ciplinaria ha desmontado en las dos últimas décadas una serie de supuestos y 
expectativas acerca de la relación automática y positiva entre riqueza natural 
y desarrollo político y económico. Esta literatura ha mostrado de qué manera 
—en ausencia de estructuras institucionales aptas para regular las relaciones 
sociales y el manejo de los excedentes económicos— la presencia de recursos 
naturales lucrativos puede ser más problema que bendición. En breve, se argu-
menta, la riqueza que generan los recursos puede incentivar comportamientos 
corruptos o autoritarios y levantamientos armados, lo cual, a su vez, drena las 
riquezas nacionales en vez de brindar los medios para la superación de proble-
mas como la pobreza, la desigualdad y la guerra. 
El petróleo encarna la relación conflictiva de las sociedades con recursos 
altamente lucrativos. Por un lado, el petróleo continúa siendo la principal 
fuente de energía en el mundo y un motor para el crecimiento económico a nivel 
mundial y se prevé que seguirá siéndolo por varias décadas pese a la caída de 
sus precios y al creciente desarrollo de fuentes alternativas de energía3. Por otro 
lado, varios autores han mostrado cómo diferentes Estados dependientes del 
petróleo han caído constantemente en patrones de bajo crecimiento económico, 
3 Véase “World Energy Outlook 2015”, International Energy Agency, 10 de noviembre del 2015, 
http://www.worldenergyoutlook.org.
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mal gobierno, baja capacidad estatal y autoritarismo (Karl 1997; Ross 2001, 2012; 
Sachs y Warner 2001). 
Además de afectar la gobernabilidad y las economías, la literatura sobre el 
sector extractivo, en general, y sobre el petróleo, en particular, destaca también 
su vinculación con guerras y conflictos armados internos en algunos países. 
Por su carácter estratégico para la economía global, en torno al petróleo se han 
librado guerras internacionales importantes (Yergin 2008). A nivel nacional, la 
estructura física y corporativa del petróleo ha sido protegida por fuerzas estatales 
que han cometido atropellos para proteger la infraestructura petrolera o para 
disuadir a grupos que controvierten la distribución y el uso de las ganancias o 
reclaman una mayor participación en ellas. El caso de Nigeria —en donde para 
proteger las instalaciones petroleras el Gobierno envió tropas para aplastar la 
rebelión de un grupo étnico local (los Ogoni), matando a uno de sus líderes— es 
emblemático de esta relación entre petróleo y conflicto armado (Watts 2004). 
La incidencia de conflictos secesionistas en Aceh (Indonesia), Sudán del Sur y 
Nigeria se explica en gran parte por desacuerdos en torno a la distribución de 
los excedentes del petróleo (Patey 2007; Ross 2012). Varias empresas petroleras 
se han visto involucradas en violaciones de derechos humanos para defender 
su personal, sus instalaciones o las redes de distribución, así como en disputas 
por el acceso a zonas petroleras (Shankleman 2006). Finalmente, desde Nigeria 
y Angola hasta Colombia, el manejo de los recursos naturales —con el petróleo 
a la cabeza— ha estado en el centro de las motivaciones políticas y económi-
cas de los grupos armados, lo cual se ha expresado en ataques a instalaciones, 
extorsiones a empresas y discursos nacionalistas en contra de la participación 
de empresas privadas (generalmente multinacionales extranjeras) en la extrac-
ción de recursos.
Los estudios estadísticos que analizan la relación entre diferentes tipos de 
recursos y conflictos armados indican que el petróleo es uno de los recursos que 
más contribuyen a la incidencia y a la intensidad de esta clase de conflictos (Koubi 
et al. 2014; Lujala, Rød y Thieme 2007; Ross 2004, 2012, 2015). Pero no se trata de 
una relación lineal ni automática: casi la mitad de los países petroleros —entre 
ellos Arabia Saudita, Canadá, Noruega y Venezuela— se han mantenido desde 
1970 libres de guerras internas (Ross 2012, 178). También existen indicios de que 
en ciertos casos y bajo ciertas condiciones el petróleo puede ayudar a evitar la 
guerra (Brunnschweiler y Bulte 2009; Smith 2007). Según Basedau y Lay (2009), 
el petróleo en cantidades pequeñas y medianas está relacionado con la presencia 
de conflictos armados, pero en grandes cantidades está asociado con su ausencia.
De ahí el énfasis de la literatura reciente en la importancia de identificar 
las condiciones y los mecanismos mediante los cuales el petróleo provoca —o 
exacerba— conflictos. En primer lugar, se ha demostrado que el factor espacial 
es determinante: en general la explotación de petróleo no genera conflictos en 
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todo el territorio de un país sino que suele concentrarse alrededor de las zonas 
específicas donde se ubica la infraestructura petrolera (Le Billon 2012; Lujala, 
Rød y Thieme 2007; Ross 2012). Segundo, el contexto institucional es decisivo 
(Barma et al. 2012; Elbadawi y Soto 2015; Thorp et al. 2012). En particular, 
Snyder (2006, 947) muestra que “si los gobernantes logran forjar instituciones 
de extracción que les permitan controlar las rentas generadas” por los recursos 
naturales, y mantenerlos así fuera del alcance de los grupos armados ilegales, 
“estos recursos de hecho pueden contribuir a mantener el orden al brindarles 
los ingresos necesarios para gobernar”. Aunque el petróleo no se considera un 
recurso directamente “saqueable” (como sí lo son los diamantes o las drogas, las 
cuales encierran gran valor en poco volumen y pueden apropiarse y comercia-
lizarse con facilidad)4, sus rentas sí pueden serlo cuando la capacidad institu-
cional para manejarlas es deficiente. En tercer lugar, la estructura de propiedad 
del sector petrolero también es un factor determinante (Jones Luong y Weinthal 
2010; Wegenast 2016). Factores como qué clase de actores (estatales o privados, 
nacionales o internacionales) pueden participar y entre quiénes (y en qué pro-
porción) se reparten las ganancias generan diferentes estructuras de incentivos 
que afectan el poder relativo y el comportamiento de políticos, empresas y hasta 
organizaciones ilegales. Por ejemplo, si el Estado controla el sector y captura 
todas sus rentas puede convertirse en un botín más atractivo para los grupos 
armados que si solo recibe un porcentaje de las ganancias obtenidas por empre-
sas privadas (Wegenast 2016).
En cuanto a los mecanismos que conectan la abundancia de petróleo con las 
guerras internas, uno de los principales debates se centra en si son más impor-
tantes sus efectos en los actores ilegales o en el Estado (Koubi et al. 2014; Ross 
2012). La primera hipótesis sugiere que el petróleo afecta a los grupos armados 
haciendo másrentable y atractiva la lucha armada (y menos llamativa la posi-
bilidad de dejar las armas), a la vez que sirve para financiar la compra de armas 
y el reclutamiento de combatientes, prolongando así la confrontación (Collier, 
Hoeffler y Rohner 2009; Weinstein 2007). La segunda se refiere a los efectos que 
puede tener el petróleo en la capacidad del Estado para mantener el orden: si 
una bonanza petrolera produce altos niveles de corrupción y debilita las insti-
tuciones es más probable que aumente la violencia (Fearon 2004). Otra serie de 
teorías sobre mecanismos se centra en las particularidades de los procesos 
de extracción, procesamiento y distribución del petróleo (Le Billon 2012; 
Mitchell 2011). Factores como la inestabilidad social característica de los encla-
ves y la susceptibilidad de la infraestructura al sabotaje y a la interrupción de 
4 Véase la introducción a este libro para una explicación completa sobre la distinción entre 
recursos saqueables (lootable) y no saqueables, y sus implicaciones para los vínculos de distintos 
recursos con los conflictos armados (Le Billon 2012; Ross 2004).
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la cadena productiva aumentan la capacidad de presión tanto de movimientos 
populares como de actores ilegales frente a la industria y los gobiernos cuyos 
ingresos fiscales dependen de sus excedentes. 
En Colombia, académicos y activistas han estudiado y discutido la relación 
entre petróleo y conflicto armado tanto desde una perspectiva nacional (Dun-
ning y Wirpsa 2004; González 2011; Guáqueta 2002), como desde perspectivas 
regionales (Dube y Vargas 2013; González et al. 2012; Pearce 2005; Pérez 2011). 
Distintos estudios han hecho énfasis en actores específicos, como los sindicatos 
petroleros (Gill 2016; Vega, Núñez y Pereira 2009), las comunidades indígenas 
(Gedicks 2001; Rodríguez Garavito y Arenas 2005; Uribe 2005), los actores arma-
dos (Aguilera 2006; Medina Gallego 2009; Peñate 1999) y las empresas petroleras 
(Dunning y Wirpsa 2004; González 2011; Massé y Camargo 2012). También se 
han trabajado temas como el desarrollo de la responsabilidad social empresarial 
en medio del conflicto (A. C. González 2014; Rettberg 2010; Rettberg y Rivas 
2012) y el impacto ambiental de los conflictos relacionados con el petróleo (Ave-
llaneda 2004; Fontaine 2003; Miranda y Restrepo 2005).
Las particularidades del petróleo y sus implicaciones políticas
El petróleo en su estado crudo se encuentra en el subsuelo. Se accede a él por 
medio de perforaciones que permiten la extracción del recurso. Los pozos desde 
los cuales se adelanta la explotación pueden estar sobre tierra o en platafor-
mas marítimas (conocidas como operaciones off-shore). En su estado crudo, el 
petróleo no es apto para las múltiples tareas que cumplen sus derivados (desde 
insumos químicos para la fabricación de plástico hasta el más común, la gaso-
lina, que se utiliza para la generación de energía, principalmente automotriz). 
Los grados de calidad varían entre crudos de diferentes orígenes (los hay 
“pesados” y “livianos”), lo que incide en la definición del precio. Por eso debe 
ser procesado en centros de refinamiento. Para llevar el petróleo a los centros 
de refinamiento o a los puertos desde los cuales grandes buques lo transportan 
hacia los países de destino, los países requieren una vasta red de oleoductos. 
Esta infraestructura es altamente vulnerable al sabotaje (una huelga en una refi-
nería o la voladura de un oleoducto pueden paralizar las operaciones y acarrear 
costos elevados), por lo cual la actividad petrolera en contextos de conflicto suele 
estar altamente militarizada. 
En torno al petróleo se ha desarrollado una vasta institucionalidad a nivel 
global. Más allá de las variaciones de precio según la calidad del crudo, los precios 
de referencia se fijan en una bolsa internacional, según la oferta y la demanda de 
crudo y según las perspectivas de futuro del mercado. En Colombia, la principal 
empresa petrolera, Ecopetrol, usa el precio denominado West Texas Intermediate 
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(wti), que se rige por los movimientos del New York Mercantile Exchange, la 
principal bolsa de bienes primarios (commodities) del mundo (véase gráfico 1)5.
Gráfico 1. Precios del petróleo (wti), dólares por barril, 1986-2016
Fuente: U.S. Energy Information Administration 2017a.
El proceso de extracción del petróleo es altamente exigente en tiempo, capital 
y tecnología. Entre la identificación de un pozo petrolero mediante actividades 
de sísmica6 y su efectiva extracción y distribución pueden pasar diez años7. Tanto 
la identificación de las reservas como la extracción y el refinamiento son pro-
cesos crecientemente sofisticados desde el punto de vista tecnológico. De igual 
manera, la demora en obtener rendimientos sobre las inversiones exige de los 
inversionistas y los países productores una alta capacidad financiera (de endeu-
damiento o inversión), que excluye a la mayoría de empresas y explica por qué en 
el mundo son pocas las principales empresas petroleras (el 84 % de la producción 
mundial sigue en manos de 100 empresas)8. Por lo tanto, se considera un sector 
con elevadas barreras de entrada porque no permite la existencia de muchos 
competidores. En parte, eso explica por qué muchas empresas petroleras son 
5 Véase “What Drives Crude Oil Prices?”, U.S. Energy Information Administration, 12 de 
enero del 2016, http://www.eia.gov/finance/markets. El otro precio es el Brent, que se fija según 
el Intercontinental Exchange, otra bolsa de bienes.
6 Según Guerrero (2008), “[e]l método sísmico consiste en hacer penetrar energía al subsuelo. 
Esta energía viaja dentro de la tierra a cada una de las capas de roca y parte de esa energía es 
reflejada en cada contacto entre rocas con diferentes características físicas y es recibida en la 
superficie por medio de dispositivos que captan esta energía. [...] Con la ayuda de computadores 
de alta capacidad y aplicando algoritmos matemáticos, los datos [se analizan] buscando 
oportunidades exploratorias de interés, que eventualmente pueden ser perforables”.
7 No todas las reservas identificadas son explotadas porque las ganancias esperadas tienen que 
ser mayores a los costos de la infraestructura requerida. Por esto, el tipo de rocas en la cual se 
encuentra el petróleo y los volúmenes esperados son factores determinantes a la hora de decidir 
explotar un determinado pozo.
8 “Who are the major players supplying the world oil market?”, U.S. Energy Information 
Administration, 30 de septiembre del 2014, http://tonto.eia.doe.gov/energy_in_brief/world_
oil_market.cfm.
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estatales o multinacionales, ya que son las únicas con la capacidad financiera y 
de control y regulación requerida para investigar, adelantar y coordinar opera-
ciones de exploración y distribución. 
Porque depende de grandes inversiones y de largos plazos de rendimiento 
sobre capital, y conlleva altas inversiones irrecuperables (sunk costs), el petróleo 
(y el sector extractivo, en general) es altamente vulnerable al riesgo y la inesta-
bilidad locales: en contraste con capitales financieros —que pueden amenazar 
creíblemente con abandonar a un país ante señales de riesgo—, los capitales 
petroleros son altamente inmóviles. Ya que el sector petrolero no dispone de 
esta herramienta para hacer presión sobre los gobiernos, las empresas buscan 
desarrollar relaciones estrechascon la clase política de los países donde operan 
para contrarrestar el riesgo y la inestabilidad (Hughes 2014). Al igual que la 
vulnerabilidad de la infraestructura, la inmovilidad de los capitales también 
tiende a aumentar la capacidad de presión de movimientos sociales y de actores 
ilegales, lo que, a su vez, incentiva la militarización (tanto estatal como a través 
de fuerzas de seguridad privadas).
La producción petrolera es muy variable respecto a su demanda de mano de 
obra, que es principalmente masculina. En general, se puede decir que el petró-
leo es menos intensivo en mano de obra, y más intensivo en capital, que otros 
recursos como los agrícolas o sectores como el industrial. En la etapa sísmica, la 
actividad requiere de una gran cantidad de mano de obra, tanto especializada 
(ingenieros de petróleo y geólogos) como no especializada. A la hora de perfo-
rar se requieren entre 20 y 60 personas por taladro, para hacer operaciones de 
24 horas al día (por turnos). Luego, en la etapa de estudio y desarrollo, la acti-
vidad vuelve a ser intensiva en mano de obra (entre 2000 y 4000 personas por 
ciudadela). Se requiere entre uno y tres años para desarrollar la estructura de 
perforación y para construir la ciudadela que acomode los trabajadores del pozo. 
Después, se requiere aproximadamente de 100 personas operando 24 horas por 
turnos, hasta que se seque el pozo9. Debido a que la exploración suele ocurrir 
lejos de los centros urbanos, los hábitos de trabajo de los petroleros no se ade-
cúan a la jornada laboral común: los trabajadores especializados permanecen 
en el pozo entre una y dos semanas y luego descansan de una a dos semanas. 
A medida que los proyectos avanzan, los pozos son controlados por un grupo 
cada vez más reducido y más calificado de personas. 
En torno a los sitios de exploración y extracción petrolera se generan econo-
mías de enclave, entendidas como zonas de explotación económica vinculadas al 
mercado mundial con un nivel bajo de integración con la economía local (Her-
nández 1998). Heredado de la literatura de la dependencia que se desarrolló en 
9 Entrevista a Carlos Eduardo Machado, analista del sector extractivo, 29 de octubre del 2009.
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los años sesenta y setenta, el término fue clave para entender los impactos locales 
de la inversión extranjera en las economías subdesarrolladas (Cardoso y Faletto 
1979). El desarrollo de las economías de enclave en Colombia estuvo ligada en 
sus orígenes a la figura de los contratos de concesión, bajo la cual se inició la 
explotación de petróleo en Colombia (Echeverry et al. 2009; Hernández 1998). 
La concesión consistía en la asignación por parte de un Estado a una persona 
jurídica o natural de una porción del territorio nacional por un determinado 
período de tiempo para la explotación de un recurso natural o agrícola, a cambio 
del pago o no de una regalía, o a cambio de servicios al Estado.
Las regiones con economías de enclave presentan ciertas dinámicas que se 
asocian al desarrollo de conflictos sociales. En primer lugar, presentan fuertes 
flujos de inmigrantes provenientes de diferentes regiones del país atraídos por 
la generación de empleo producto del boom económico; en segundo lugar, alte-
ran el balance ambiental en la zona (normalmente el impacto se observa en las 
cuencas hídricas) afectando las actividades productivas típicas de las regiones; 
en tercer lugar, se da un crecimiento poblacional inusual en el cual se observa 
la preponderancia de población inmigrante sobre los nativos; en cuarto lugar, 
la multiculturalidad en algunos casos genera brotes de conflicto social (Her-
nández 1998).
Por sus vínculos con violaciones de derechos humanos y conflictos armados, 
y por las implicaciones que esto tiene para la reputación de las empresas y sus 
accionistas en el norte global, en las dos últimas décadas el sector extractivo 
petrolero ha sido pionero y promotor de prácticas de conciencia del riesgo10 en 
sus zonas de operaciones, gestor de iniciativas y fundaciones filantrópicas y de 
responsabilidad social y de pactos y códigos de conducta sectoriales y empresa-
riales dirigidos a prevenir y mitigar daños (como eiti o el Pacto Mundial11). Ha 
adelantado estas actividades por iniciativa propia (motivado por revelaciones 
o denuncias de malas prácticas) o respondiendo a estímulos de organizaciones 
internacionales que buscan lograr una extracción ambiental y socialmente 
10 El concepto de “risk awareness” se refiere a que “las empresas que invierten en países donde 
los gobiernos no tienen la capacidad o la disposición de asumir sus responsabilidades” deben 
estar preparadas para afrontar diversos riesgos y dilemas éticos (véase oecd 2006).
11 La Iniciativa de Transparencia en la Industria Extractiva (eiti, por sus siglas en inglés), 
lanzada en el 2003, busca mejorar la gobernanza en países ricos en recursos “mediante la 
verificación y la publicación en su totalidad de los pagos de las empresas y de las rentas de los 
gobiernos provenientes del petróleo, el gas y la minería” (véase http://eitransparency.org/eiti). 
Por su parte, el Pacto Mundial, que comenzó a funcionar en el 2000 y hoy agrupa a más de 12.000 
empresas de 170 países, bajo el liderazgo de la onu, busca promover buenas prácticas entre sus 
afiliados en materia de derechos humanos, normas laborales, medio ambiente y lucha contra la 
corrupción (véase http://www.unglobalcompact.org/what-is-gc).
2-PAGS. DIFERENTES RECURSOS-27-iii-2018.indd 146 11/04/18 17:01
147conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
sostenible12. El sector petrolero también ha sido protagonista en los estrados 
judiciales, en los que se ha enfrentado con grupos ambientalistas y de derechos 
humanos por su percibida o comprobada participación en la generación o agra-
vamiento de conflictos sociales o armados13. La experiencia del sector petrolero 
ha provocado importantes cambios en el sector privado en general, poniendo 
de presente la necesidad de las empresas de autorregular su comportamiento 
y someterlo a verificación y monitoreo. En la práctica, por tanto, ha habido 
un incremento notable de la participación empresarial en actividades de res-
ponsabilidad social y, específicamente, en construcción de paz, aunque esta se 
concentra aún en determinados sectores y empresas grandes de nacionalidades 
pertenecientes al mundo industrializado (Rettberg 2010). 
El petróleo en Colombia
Recuento histórico y panorama actual
La historia del petróleo en Colombia está estrechamente relacionada con el 
Magdalena Medio, pues fue en el área conocida como La Tora, ubicada en esta 
región, donde una expedición militar española se topó en 1536 con los manade-
ros petrolíferos anteriormente descubiertos por los indígenas yariguíes (Aprile-
Gniset 1997). Este descubrimiento no se transformaría en actividad productiva 
hasta 1921, cuando empezó la producción comercial del campo Infantas —hoy 
parte del municipio de Barrancabermeja— bajo la Concesión de Mares (Avella 
2011; Bendeck 1993). Esta concesión fue adjudicada a la empresa estadounidense 
Tropical Oil Company por 30 años y llegó a su fin con la formación de la Empresa 
Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), en 1951, fecha en la cual la entidad pública 
asumió la operación de la concesión. Diez años más tarde, Ecopetrol se hizo 
cargo, además, de la refinería construida por la Tropical, la refinería más impor-
tante del país y eje productivo de Barrancabermeja. Otros hitos en el desarrollo 
de la industria petrolera fueron el descubrimiento, en 1983, del campo Caño 
12 Véase, por ejemplo, Kojucharov (2007) para el caso de Chad, donde el Banco Mundial buscó 
evitar el riesgo de corrupción asociado con las exploraciones petroleras condicionando el pago 
de regalías a la adopción de metas de inversión social y reducción de la pobreza. Sin embargo, el 
experimento fracasóporque el Gobierno incumplió los compromisos adquiridos (Kojucharov 
2007). 
13 Royal Dutch Shell enfrentó un caso judicial en Nigeria como consecuencia de su rol en los 
ataques contra la tribu Ogoni. Otras empresas petroleras que han tenido que comparecer ante las 
cortes son la británica British Petroleum y las estadounidenses Occidental, ExxonMobil, Texaco 
Chevron y Unocal. Véase Martin-Ortega (2008) y el portal de internet Business and Human 
Rights Resource Center (http://www.business-humanrights.org).
2-PAGS. DIFERENTES RECURSOS-27-iii-2018.indd 147 11/04/18 17:01
148 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
Limón, en Arauca, hallado bajo el modelo de contrato de asociación14 entre 
Ecopetrol y Occidental Petroleum, y, en los años noventa, de los yacimientos 
Cusiana y Cupiagua, en el departamento de Casanare, explotados a través de 
un contrato de asociación entre Ecopetrol, British Petroleum, la francesa Total 
y la estadounidense Triton (Avella 2011)15.
Como lo ilustra el gráfico 2, Colombia no es un jugador importante en el 
escenario de la producción petrolera mundial. Su producción es pequeña (alre-
dedor de 1 %) en contraste con los principales países productores como Estados 
Unidos, Arabia Saudita, Rusia o China. En el 2016, Colombia ocupó el puesto 
23 en la clasificación de los países productores de petróleo, con una producción 
aproximada de un millón de barriles por día (menos de la mitad de la produc-
ción de Venezuela). La mayor parte de la producción colombiana está destinada 
a Estados Unidos.
Gráfico 2. Producción de petróleo crudo (miles de barriles por día), 1990-2016
Fuente: U.S. Energy Information Administration 2017b.
Hoy en día 20 de los 32 departamentos del país tienen campos petroleros en 
explotación (y en dos departamentos más hay áreas en exploración). La tabla 1 
enumera los departamentos productores y sus reservas probadas. Las principales 
regiones petroleras del país son los Llanos Orientales (Arauca, Casanare y Meta) 
14 Este modelo, instaurado mediante la Ley 20 de 1969, reemplazó el modelo de concesiones. 
Para más información, véase López et al. 2012.
15 El campo es operado actualmente por la empresa Equion, de propiedad de Ecopetrol (51 %), 
y la española Repsol (49 %). 
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16
Estados Unidos (#1) Arabia Saudita (#2) Rusia (#3)
China (#4) Venezuela (#12) Colombia (#23)
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149conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
y el Magdalena Medio. Los grandes centros de refinería, dedicados a procesar 
el crudo para suplir la demanda interna, están ubicados en Barrancabermeja y 
Cartagena; también hay refinerías menores en Orito (Putumayo), Tibú (Norte 
de Santander) y Villavicencio (Meta).
Tabla 1. Producción petrolera y reservas probadas por departamento
Departamentos
Campos en 
producción (2016)
Producción en el 2016 
(promedio diario de 
barriles)
Reservas probadas en 
el 2015 (barriles)
Antioquia 4 20.465 21.322.057
Arauca 17 48.028 50.757.629
Atlántico 1 32 n.d.*
Bolívar 3 12.031 59.788.269
Boyacá 10 41.745 99.550.998
Caquetá 1 9 n.d.
Casanare 150 164.250 287.861.627
Cauca 3 1003 1.306.983
Cesar 15 9613 30.046.823
Córdoba 1 2 n.d.
Cundinamarca 3 299 567.754
Huila 29 26.903 70.221.803
Magdalena 5 207 1.032.212
Meta 64 447.700 756.159.355
Nariño 1 333 362.566
Norte de Santander 6 3501 6.865.866
Putumayo 22 36.863 83.593.147
Santander 34 57.601 167.240.340
Sucre 3 20 102.050
Tolima 14 15.595 28.710.375
TOTAL 414 886.231 2.307.571.319
*No hay datos disponibles.
Fuente: Producción: Agencia Nacional de Hidrocarburos 2017; reservas: Agencia Nacional de 
Hidrocarburos 2016.
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150 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
La producción colombiana de crudo creció de manera constante desde 1980 
hasta 1998 y luego entre el 2006 y 2015 (véase gráfico 3). Como resultado del creci-
miento, el petróleo llegó a constituir el 52,7 % de las exportaciones en el 2014 y el 
19,6 % de los ingresos del Gobierno nacional (véanse gráficos 4 y 5). La importancia 
(y dependencia) del petróleo también se manifiesta en el ámbito subnacional: en 
los tres principales departamentos petroleros (Arauca, Casanare y Meta), la pro-
ducción de petróleo se ha mantenido por encima del 50 % del pib departamental 
durante varios años, y ha llegado a sobrepasar el 70 % (véase gráfico 6). 
Gráfico 3. Producción de crudo en Colombia (promedio 
diario en miles de barriles), 1921-2016
Fuente: 1921-2009: Unidad de Planeación Minero Energética 2014; 2010-2016: 
Agencia Nacional de Hidrocarburos 2017.
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Gráfico 4. Exportaciones de petróleo como porcentaje del total de exportaciones, 
1970-2016
Nota: Los datos del 2014 al 2016 son preliminares.
Fuente: Banco de la República 2017.
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151conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
Gráfico 5. Rentas petroleras como porcentaje de los ingresos del Gobierno nacional 
de Colombia, 2005-2015
Fuente: Toro et al. 2015, 43.
Gráfico 6. Producción de petróleo como porcentaje del pib departamental, 
Arauca, Casanare y Meta, 2000-2016
Nota: Los datos del 2015 y 2016 son preliminares.
Fuente: dane 2017.
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Arauca Casanare Meta
Sin embargo, la caída del precio internacional a partir del 2014 (de un tope de 
usd 112 dólares por barril en junio de ese año a menos de usd 28 en enero 
del 2016) ha impactado fuertemente a la industria petrolera colombiana, lo cual 
se ha reflejado en la disminución en la actividad exploratoria y la adjudicación 
de bloques (Fedesarrollo 2015; Toro et al. 2015). A su vez, la participación del 
petróleo en las exportaciones y en los ingresos del Gobierno ha decaído notable-
mente (véanse gráficos 4 y 5), forzando recortes considerables en el presupuesto 
nacional (Toro et al. 2015).
2-PAGS. DIFERENTES RECURSOS-27-iii-2018.indd 151 11/04/18 17:01
152 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
Estructura institucional, organizacional y corporativa del sector petrolero 
Teniendo en cuenta la trascendencia política de la estructura de propiedad y 
control del sector petrolero (Jones Luong y Weinthal 2010; Wegenast 2016), así 
como de la institucionalidad que lo rodea (Elbadawi y Soto 2015; Snyder 2006; 
Thorp et al. 2012), en esta sección describimos estas facetas del sector petrolero 
colombiano. El actor más importante de la industria es Ecopetrol, que está a 
cargo del 68 % de la producción, mientras que el 32 % restante lo producen 
empresas privadas, la mayoría de ellas con sedes extranjeras (López et al. 2013, 7). 
Si bien Ecopetrol es una empresa estatal, se diferencia de otras petroleras esta-
tales en que, desdela reestructuración del sector petrolero en el 2003, es una 
sociedad pública por acciones16, y debe competir en igualdad de condiciones con 
otras empresas para la adjudicación de bloques para exploración o explotación. 
Antes de dicha reforma17, si bien se permitía la participación de empresas priva-
das, estas debían hacerlo en asociación con Ecopetrol, la cual estaba encargada 
tanto del proceso productivo (exploración, extracción, refinación, transporte y 
comercialización) como de la regulación del sector (Echeverry et al. 2009). Tras 
la reforma, estas últimas funciones quedaron en manos de la Agencia Nacional 
de Hidrocarburos (anh), adscrita al Ministerio de Minas y Energía. Así, hoy 
en día la existencia de una empresa estatal no implica el control por parte del 
Estado del sector petrolero colombiano, como sucede en países como Arabia 
Saudita, Irán o Venezuela. Por otra parte, diferentes regiones petroleras han 
experimentado distintos modelos de propiedad: mientras que Barrancaber-
meja ha experimentado tanto el control privado de la Tropical Oil Company 
(1918-1951) como la operación estatal de Ecopetrol (1951-presente), en Arauca la 
producción ha estado siempre en manos de la empresa privada estadounidense 
Occidental (Oxy), y los campos de Casanare han funcionado bajo el control de 
petroleras privadas, de Ecopetrol y, más recientemente, de alianzas entre Eco-
petrol y empresas privadas. 
El proceso productivo del petróleo es altamente formal: permisos, licencias 
y convocatorias lo regulan de comienzo a fin (Echeverry et al. 2009; López 
et al. 2012; Moreno 2012)18. La normatividad colombiana reglamenta 
16 El 11,51 % de las acciones no pertenecen a entidades estatales. Entre estos accionistas 
figuran inversionistas colombianos, estadounidenses, chinos y europeos. Véase “Composición 
Accionaria”, Ecopetrol, http://www.ecopetrol.com.co/wps/portal/es/ecopetrol-web/relacion-
inversionistas/acciones/composicion-accionaria (último acceso 7 de febrero del 2016).
17 La reforma se ejecutó mediante el Decreto 1760 de 2003, emitido en ejercicio de las facultades 
extraordinarias otorgadas al Gobierno de Álvaro Uribe para la reestructuración organizacional 
del Estado por la Ley 790 de 2002.
18 En febrero del 2016, la base de datos sobre normatividad del sitio de internet del Ministerio 
de Minas y Energía (https://www.minminas.gov.co/normatividad) contenía 1329 normas 
2-PAGS. DIFERENTES RECURSOS-27-iii-2018.indd 152 11/04/18 17:01
153conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
exhaustivamente los procesos de contratación y asignación de áreas para la 
actividad petrolera; procedimientos técnicos y operativos para fiscalizar 
la exploración, la explotación, la refinación, el avalúo, el transporte y la comercia-
lización; temas económicos y de mercadeo; asuntos ambientales (zonas protegi-
das, licencias ambientales, estudios de impacto, etc.); derechos humanos; y cues-
tiones relacionadas con comunidades étnicas (especialmente en lo relacionado 
con la consulta previa)19, e involucra a una multiplicidad de agencias estatales.
Un elemento característico de la industria petrolera colombiana es su fuerte 
actividad de responsabilidad social empresarial20. La vasta actividad filantrópica 
de la industria petrolera constituye un factor de diferenciación de otros recur-
sos, en los que la responsabilidad social empresarial es inexistente o incipiente. 
En Colombia, la responsabilidad social de las empresas petroleras ha sido, como 
a nivel global, consecuencia de múltiples motivaciones, incluyendo la necesi-
dad de promover la viabilidad de las operaciones de las empresas en contextos 
política y socialmente inestables y la de contrarrestar los señalamientos por 
afectar comunidades y violar derechos humanos (A. C. González 2014)21. Como 
explica una persona que trabajó en temas de responsabilidad social empresarial 
en una empresa petrolera, “si las comunidades están contentas no van a salir 
a hacer paros y protestas en la calle. Se trata de ganar el consentimiento de la 
comunidad”22. Por su gran tamaño, las empresas petroleras son más suscepti-
bles a temas de reputación, especialmente aquellas que cotizan en bolsa y tienen 
asambleas grandes de accionistas que monitorean el desempeño corporativo en 
todos los frentes, incluyendo el social. 
La responsabilidad social empresarial del sector petrolero se adelanta por 
medio de seis fundaciones a nivel nacional, agremiadas en la Asociación de 
vigentes para el sector de hidrocarburos. Véase también “Normatividad”, Agencia Nacional de 
Hidrocarburos, http://www.anh.gov.co/la-anh/Normatividad.
19 Este mecanismo, reglamentado principalmente por el Convenio 169 de la Organización 
Internacional del Trabajo y, en Colombia, por la Sentencia SU-039 de 1997 de la Corte Constitucional, 
consiste en consultar a los pueblos afectados por medidas legislativas o administrativas (incluyendo 
la actividad petrolera) a través de sus propias instituciones o autoridades con el fin de lograr un 
acuerdo o su consentimiento (Rodríguez 2005). Véase también Ministerio del Interior y de 
Justicia, 2009.
20 Sobre los significados y alcances del término responsabilidad social empresarial existe una 
rica literatura, sobre todo en las facultades de administración, que promueven la adopción de 
una perspectiva de impacto social entre las empresas privadas.
21 Se destaca, en este sentido, el caso del enfrentamiento entre la empresa estadounidense Oxy y 
la comunidad indígena U’wa en torno a la exploración petrolera en territorio considerado sagrado 
(Uribe 2005). La Oxy había recibido el bloque Samoré en el departamento de Arauca, operación 
que fue rechazada por los indígenas, que amenazaron con un suicidio colectivo y contaron con 
el apoyo de varias organizaciones sociales.
22 Entrevista a Alexandra Guáqueta 1.º de noviembre del 2007.
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154 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
Fundaciones Petroleras23. Además, la Asociación Colombiana del Petróleo 
(acp), que agremia a 46 compañías petroleras y gasíferas privadas que operan 
en Colombia, ha promovido activamente las prácticas de responsabilidad social 
empresarial entre sus afiliados24. La actividad tendiente a la responsabilidad 
social empresarial consiste en proyectos productivos con poblaciones vulnera-
bles, gestión de microcréditos, proyectos de vivienda, proyectos de conservación 
o recuperación ambiental, mejoramiento de la calidad de vida, promoción de 
derechos humanos, consulta a grupos de interés y fortalecimiento institucional. 
Otra parte fundamental del sector petrolero es el componente sindical. En 
el contexto de un sindicalismo nacional esencialmente débil (menos del 5 % de 
la población económicamente activa se encuentra sindicalizada en Colombia 
[Vidal 2012]), los sindicatos petroleros, especialmente la Unión Sindical Obrera 
(uso), gozan de un estatus especial. A pesar de severos recortes en los beneficios, 
la uso tiene más de 20.000 trabajadores afiliados y cuenta entre sus conquistas 
beneficios educativos para los hijos de afiliados, subsidios de vivienda, una edad 
de jubilación más temprana que el trabajador promedio y precios preferenciales 
en alimentos básicos como la carne para algunos miembros25. Fundada en la 
clandestinidad entre 1922 y 1923, en torno a las operaciones de la Tropical Oil 
Company, la uso se hizo visible a nivel nacional por primera vez en la huelga 
de 1924, año en el cual le fue reconocida la personería jurídica (Vega, Núñez y 
Pereira 2009). Actualmente, la uso tiene una vasta estructura nacional, com-
puesta por su junta directiva nacional y 24 subdirectivas regionales, mediante 
las cuales hace presencia en la mayoría de zonas petroleras. 
La uso está inexorablemente atada a la historia del petróleo colombiano, 
especialmente a aquella parte que se escribió en el municipio de Barrancaber-
meja. Protagonista de grandes paros, huelgas y una relacióngeneralmente con-
tenciosa con el Estado y las empresas, la uso ha jugado un papel fundamental en 
el desarrollo político y económico de Barrancabermeja (Gill 2016; Van Isschot 
2015; Vega, Núñez y Pereira 2009). Por un lado, la ideología de izquierda del 
sindicato, acompañada de su discurso de soberanía económica, ha calado en 
el pensamiento político de la población, lo que se relaciona con el buen desem-
peño electoral del Partido Liberal y de grupos políticos vinculados a la izquierda 
23 Estas son la Fundación del Alto Magdalena (que opera en Huila, Tolima y Putumayo), la 
Fundación Alcaraván (Arauca), la Fundación Amanecer (Casanare y Meta), Fundesmag (fundada 
por Ecopetrol en el Magdalena Medio), la Fundación Oleoductos de Colombia (con sede en 
Caucasia, Antioquia) y Fundescat (Catatumbo).
24 Véase “Experiencias en la promoción de buenas prácticas de rse”, Asociación Colom- 
biana del Petróleo, https://www.acp.com.co/index.php/es/buenas-practicas/experiencias- 
promocion-de-buenas-practicas-de-rse.
25 Entrevista a Héctor Vaca, miembro de la junta directiva nacional de la uso, Bogotá, 6 de 
noviembre del 2007.
2-PAGS. DIFERENTES RECURSOS-27-iii-2018.indd 154 11/04/18 17:01
155conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
en este municipio26. Por otro lado, el sindicato ha tenido gran influencia en la 
orientación de la gestión y la administración del municipio, complementando 
—y en algunos casos hasta desplazando— a las autoridades políticas formales en 
funciones estatales, como el manejo y la resolución de problemas y conflictos27, 
y movilizándose junto con movimientos cívicos locales para conseguir mejorías 
en la provisión local de bienes públicos por parte del Estado (Van Isschot 2015; 
Vega, Núñez y Pereira 2009).
Ingresos fiscales y regalías del petróleo
En Colombia, la riqueza del petróleo entra a las arcas del Estado principalmente 
en forma de regalías28. Las empresas deben pagar regalías a la anh con base en 
la producción y el transporte del crudo (las etapas de exploración y perforación 
no generan regalías), y estas se distribuyen entre el Gobierno central y las enti-
dades territoriales29. De acuerdo con el Sistema General de Regalías, vigente 
desde el 2011, las regalías se distribuyen entre todos los departamentos del país 
para financiar proyectos de inversión que los entes territoriales deben postular 
ante los Órganos Colegiados de Administración y Decisión (ocad), aparatos de 
orden regional, departamental y municipal, conformados por delegados de los 
gobiernos nacional y subnacionales (Bonet y Urrego 2014)30. Los ocad deben 
evaluar la viabilidad de los proyectos, sus efectos esperados en materia de equi-
dad social, competitividad regional, ahorro y buen gobierno, y su coherencia con 
26 Para la muestra, Álvaro Uribe perdió en Barrancabermeja tanto en el 2002 —frente a Horacio 
Serpa (del Partido Liberal), quien obtuvo más del 65 % de la votación— como en el 2006, cuando 
ocupó el tercer lugar detrás de Carlos Gaviria (Polo Democrático, 37,8 %) y de Horacio Serpa 
(Partido Liberal, 35,1 %). En el 2010, el ganador de las dos vueltas fue Juan Manuel Santos (en la 
primera vuelta el voto de la izquierda se dividió entre Antanas Mockus y Gustavo Petro, quienes 
sumaron casi la mitad de los votos), y en el 2014 la ganadora de la primera vuelta fue Clara López, 
del Polo Democrático y la Unión Patriótica (32,08 %), quien apoyó a Santos en la segunda vuelta, 
garantizando su victoria en el municipio con casi el 75 % de la votación.
27 Entrevista a Jaime Prieto Amaya, entonces obispo de la Diócesis de Barrancabermeja y 
presidente de la Corporación de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, 15 de mayo del 2008.
28 El Estado central también percibe ingresos a través de su participación en las utilidades de 
Ecopetrol, del cobro de derechos económicos para la contratación, de los impuestos de renta 
y retención en la fuente que pagan las empresas privadas y de impuestos a la producción de 
derivados (López et al. 2012).
29 Las entidades territoriales también gravan la actividad petrolera por medio de impuestos 
prediales y de industria y comercio, pero los ingresos por estos tributos generan ingresos 
minúsculos en comparación con las regalías.
30 El Acto Legislativo 05 de 2011 constituyó el Sistema General de Regalías y la Ley 1530 de 2012 
regula su organización y funcionamiento.
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156 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
los planes de desarrollo nacional y subnacionales. Los fondos correspondientes 
a cada entidad territorial solo pueden ejecutarse una vez la ocad aprueba su 
destinación para proyectos específicos, y todo el proceso es vigilado por el Sis-
tema de Monitoreo, Seguimiento, Control y Evaluación del Sistema General de 
Regalías, a cargo del Departamento Nacional de Planeación. La distribución 
de los recursos se hace de acuerdo con la proporción de población de los entes 
territoriales en el total nacional y según su pobreza relativa (medida con el índice 
de necesidades básicas insatisfechas). Además, los departamentos y municipios 
petroleros y aquellos con puertos por donde se transporta el petróleo reciben 
asignaciones directas adicionales31.
El Sistema General de Regalías reemplazó un esquema de regalías (consti-
tuido por la Ley 141 de 1994) que destinaba entre el 68 % y el 92 % de los recursos 
(según el volumen de producción) a los gobiernos subnacionales de las regiones 
productoras o con infraestructura de transporte32. Bajo este sistema, siete depar-
tamentos (Arauca, Casanare, Cesar, Guajira, Huila, Meta y Santander), en los 
cuales habita aproximadamente el 14 % de la población nacional, concentraron 
el 70 % de las regalías giradas entre el 2002 y 2011 (Bonet y Urrego 2014, 1). El 
sistema también estuvo marcado por problemas de capturas de rentas, corrup-
ción y despilfarro en la inversión de los recursos, debido a que gobiernos subna-
cionales con instituciones débiles recibieron enormes sumas de dinero sin tener 
la capacidad para manejarlas (Perry, Olivera y Restrepo 2012)33. Además, como 
explicamos en la siguiente sección, el sistema incentivó y facilitó la captura de 
gobiernos subnacionales por parte de guerrillas y paramilitares para saquear 
recursos de regalías. Con el Sistema General de Regalías se buscó dar solución 
a esta situación imponiendo controles más rígidos para limitar el gasto discre-
cional, aumentar la transparencia y mejorar la efectividad de las inversiones34. 
31 Las asignaciones directas constituyen el 20 % del total de las regalías a distribuir. Además, 
estos entes territoriales tienen garantizado que sus asignaciones directas no pueden estar por 
debajo de ciertos porcentajes del promedio de las regalías que recibieron entre el 2007 y el 2010 
(50 % del 2012 al 2014 y 40 % del 2015 al 2020). Véase Bonet y Urrego (2014) para una explicación 
detallada del esquema de distribución.
32 Los ingresos restantes se dirigían a un Fondo Nacional de Regalías, que redistribuía los 
recursos para promover la minería, preservar el medio ambiente y financiar proyectos regionales 
de inversión en el resto del país.
33 Aunque la ley requería que los recursos se invirtieran prioritariamente para reducir la 
mortalidad infantil y mejorar las coberturas de salud, educación y agua potable, muy pocas 
lograron cumplir las metas establecidas (Departamento Nacional de Planeación 2010); por 
el contrario, se desataron múltiples escándalos por el uso de regalías en obras suntuarias de 
infraestructura, muchas de las cuales ni siquiera llegaban a funcionar (“elefantes blancos”).
34 El sistema ha tenido éxito en su propósito de lograr una distribución más equitativa, pues sí 
se evidencia “una asignación per cápita mayor en aquellos territorios con mayor pobreza relativa” 
(Bonet y Urrego 2014, 40), pero no es claro que las ocad hayan servido para limitar el gasto en 
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157conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
A varias administraciones locales se les ha congelado el pago de regalías por no 
rendirle cuentas al Departamento Nacional de Planeación según lo estipulado en 
la ley sobre la inversión de estos recursos y el avance de los proyectos financiados 
con ellos35. El gráfico 7 presenta las regalías recibidas por los departamentos de 
Arauca, Casanare y Meta y el municipio de Barrancabermeja.
Gráfico 7. Regalías giradas a Arauca, Casanare, Meta y 
Barrancabermeja, 1994-2014 (en miles de millones de pesos)
Nota: Los datos de 1994 al 2011 reflejan el total de regalías giradas a los gobiernos departamentales y 
municipales de Arauca, Meta y Casanare por concepto de producción de hidrocarburos; en el caso de 
Barrancabermeja se trata del total de regalías giradas al municipio como productor y como sede de 
puerto de transporte. Los valores mostrados para el 2013 y el 2014 son los promedios anuales de cada 
año según el total desembolsado durante el bienio presupuestal 2013-2014, ya que los datos desagrega-
dos para cada año no están disponibles.
Fuente: 1994-2003: Ecopetrol (s.f.); 2004-2011: Agencia Nacional de Hidrocarburos 2014; 
2012-2014: Departamento Nacional de Planeación 2016.
Las regiones petroleras: geografía, colonización y violencia
Las dinámicas del conflicto armado colombiano han estado estrechamente vin-
culadas a los procesos de migración y colonización interna (F. E. González 2014; 
LeGrand 2016). Gran parte de la actividad petrolera se ha ubicado en regiones 
de colonización reciente, las cuales están marcadas por diferentes dinámicas 
de poblamiento. A su vez, el petróleo ha impulsado grandes migraciones de 
“elefantes blancos”, mientras que sí tienden a retrasar considerablemente la ejecución de los 
recursos (véase también Contraloría General de la República 2015).
35 “Gobierno suspende giros de regalías a 127 municipios”, El Espectador 18 de diciembre del 
2015, http://www.elespectador.com/noticias/politica/gobierno-suspende-giros-de-regalias-127-
municipios-articulo-606454.
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Arauca (pre-SGR) Casanare (pre-SGR) Meta (pre-SGR) B/bermeja (pre-SGR)
Arauca (SGR) Casanare (SGR) Meta (SGR) B/bermeja (SGR)
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158 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
población, sobre todo al inicio de las operaciones, cuando trabajadores poco 
calificados —principalmente hombres lejos de sus familias— buscan empleo 
en la naciente actividad en torno al desarrollo de la infraestructura petrolera 
(Domínguez 1999; Rausch 2013; Serrano 2009).
El caso de Barrancabermeja es ilustrativo de estos procesos. Cuando se firmó 
la Concesión de Mares, en 1905, era un poblado con menos de 400 habitantes; 
cuando la Tropical Oil Company hizo las primeras perforaciones en 1918 ya había 
1450; y cuando se elevó a municipio, en 1922, ya tenía más de 3000 (Otero 2015, 
58-60). Fue la industria petrolera la que ocasionó esta ola de migraciones que 
desató una explosión demográfica en el municipio, como se ilustra en el gráfico 8. 
Como resultado, el municipio de Barrancabermeja cuenta con un ordena-
miento territorial atípico: las principales vías del municipio, por ejemplo, no se 
dirigen al centro administrativo y religioso sino que desembocan en lo que se 
denomina las “puertas” de entrada y salida de la refinería36. Así mismo, la forma-
ción de los barrios populares de la ciudad —con frecuencia mediante invasiones 
posteriormente legalizadas y dotadas de servicios públicos gracias a presiones 
del sindicato37— está ligada directamente a la llegada de campesinos y obreros 
en búsqueda de oportunidades laborales con el petróleo, especialmente después 
de la reversión de la concesión y la llegada de Ecopetrol en 1951. Los gráficos 8 y 
9 ilustran el crecimiento demográfico de la ciudad.
Gráfico 8. Crecimiento demográfico de Barrancabermeja, 1905-1964
Fuente: Otero 2015 y dane 1955, 1964, 1973.
36 Entrevista a monseñor Jaime Prieto Amaya, entonces obispo de la Diócesis de Ba- 
rrancabermeja y presidente de la Corporación Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, 15 de 
mayo del 2008.
37 Entrevista a Alirio Rueda, entonces presidente de la ong credhos y expresidente de la uso, 
14 de mayo del 2008. 
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159conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
Gráfico 9. Tasas estimadas de crecimiento poblacional, 1951-2005
Fuente: Arauca, Meta y Casanare: dane 1973 y dane 2007; 
Barrancabermeja: dane 1955, dane 1964, dane 1973 y dane 2007.
Al mismo tiempo, las olas de migración hacia Barrancabermeja por el petró-
leo estuvieron entrelazadas desde finales de los años veinte del siglo pasado con 
aquellas relacionadas con la colonización campesina del Magdalena Medio, 
caracterizada por la presencia de líderes liberales radicales que irían creando 
simpatías con el sindicato petrolero (F. E. González 2014, 233-238, 328-330). 
Varios de estos líderes formaron guerrillas liberales en los años cincuenta, y su 
legado —sumado al ambiente laboral contencioso de la ciudad— influyó en la 
decisión de los fundadores del eln de lanzar su insurgencia en la región (Medina 
Gallego 2009).
También el poblamiento contemporáneo de Arauca, Casanare y, en menor 
medida, Meta ha estado relacionado directamente con el petróleo (Domínguez 
1999; Rausch 2013). En Arauca, la población pasó de 102.845 habitantes en 1985 a 
177.070 en 1995 (creciendo alrededor de 30 % cada lustro) y a 232.118 en el 2005. 
La capital departamental contaba con 11.108 habitantes en 1980; tras 25 años, en 
el 2005, la población se había multiplicado por siete, incrementándose a 75.557 
habitantes (Serrano 2009). El caso de Yopal es similar: aumentó de 10.378 habi-
tantes en 1985 a 33.790 en 1996 (Domínguez 1999), y llegó a 106.762 en el 2010. 
En todos los casos se trató de un crecimiento desordenado, caracterizado por 
la formación de asentamientos informales (llamadas “invasiones”) habitados 
por trabajadores temporales y por tensiones entre población nueva y antigua38. 
El gráfico 9 ilustra el crecimiento poblacional de estos departamentos.
38 Varias de las personas entrevistadas en Arauca y Casanare se quejaron, por ejemplo, de 
la generación de “cordones de miseria alrededor de los municipios” (entrevista a Ramón del 
Carmen Garcés, exdiputado de Arauca, 30 de noviembre del 2007) y de la llegada de “prostitutas, 
malandros y de toda clase de gente” (entrevista a William Durán, personero Municipal de 
Tauramena, 22 de noviembre del 2007), que “pervirtieron la esencia de la cultura llanera” 
0 %
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Arauca Casanare Meta Barrancabermeja
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160 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
Pero, al igual que en Barrancabermeja, las migraciones petroleras de la Ori-
noquia no se implantaron en el vacío sino que se entremezclaron con los procesos 
de poblamiento de más largo plazo de cada zona. A diferencia de Arauca y Casa-
nare, cuando Meta empezó a producir petróleo, en 1981, su capital (Villavicen-
cio) ya era una ciudad bastante desarrollada, ya existía un sector agropecuario 
relativamente fuerte (principalmente en ganadería extensiva pero también con 
cultivos comerciales de arroz y palma de aceite) y contaba con una red básica de 
carreteras (Rausch 2013). Las tres regiones recibieron grandes migraciones 
de población desplazada por conflictos partidistas antes, durante y después de 
la época de “la Violencia”, pero de manera diferenciada.La zona petrolera del 
Meta tuvo una colonización diversa con presencia de liberales y conservadores 
pero también de los primeros integrantes de las guerrillas comunistas vinculadas 
a la formación de las farc; la de Casanare tuvo presencia de guerrillas liberales 
que ayudaron a fortalecer la presencia del Partido Liberal, pero no modificaron 
la estructura económica local, basada en latifundios ganaderos fundados por 
conservadores boyacenses; y Arauca estuvo más marcada por migraciones de 
liberales santandereanos y, luego, por movimientos de colonización y titulación 
de baldíos acompañados por el ala radical de la Asociación Nacional de Usuarios 
Campesinos (anuc) (F. E. González 2014; Gutiérrez 2012; Nieto 2012; Rausch 
2013). Las diferentes configuraciones políticas locales resultantes de estos pro-
cesos de poblamiento jugarían luego un importante rol al facilitar o dificultar 
la incursión de distintos actores armados en las diferentes zonas petroleras. 
Para completar, el Llano experimentó en los años ochenta una nueva oleada 
de migraciones, esta vez por el auge de los cultivos ilícitos en el Meta, donde el 
auge petrolero coincidió con el de la coca, y, en menor medida, en Arauca (véase 
gráfico 10). Además, la economía ilegal de la droga ha atraído a todos los actores 
del conflicto a varias zonas de los departamentos petroleros y desatado violentos 
conflictos por el control territorial (Centro Nacional de Memoria Histórica 2014; 
González et al. 2012; Rausch 2013). En particular, Arauca, por su porosa frontera 
con Venezuela, ha sido una zona estratégica para todos los grupos armados39. Si 
bien en Casanare no ha habido cultivos ilícitos, sí ha sido un territorio marcado 
por la presencia de laboratorios de procesamiento de cocaína y de múltiples 
corredores estratégicos40 para el narcotráfico. En cuanto a Barrancabermeja, 
(entrevista al teniente David Anderson Figueroa, comandante de la Estación de Policía de 
Tauramena, 23 de noviembre del 2007).
39 De los más de 250 kilómetros del río Arauca en la frontera con Venezuela, cerca del 98 % 
son considerados frontera porosa, puesto que los dos puestos de control (en Arauca y Arauquita) 
no dan abasto para la vigilancia de todo el río (entrevista a Jair Moreno, jefe del grupo de 
investigación de Policía Judicial del das de Arauca, 30 de noviembre del 2007).
40 Los corredores estratégicos son, en términos más generales, fracciones encadenadas de 
territorio clandestinas por las que transitan personas (combatientes y secuestrados), por medio 
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161conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
su ubicación en el Magdalena Medio —una zona con presencia considerable de 
cultivos ilícitos— ha llevado a que el narcotráfico juegue un papel importante 
en la relación entre petróleo y conflicto en esa ciudad, principalmente a través 
del financiamiento de los grupos paramilitares locales.
Petróleo y conflicto armado en Colombia
El conflicto armado colombiano no se originó por confrontaciones sobre el 
petróleo ni por la captura de sus rentas, ni tampoco se circunscribe a las zonas 
petroleras. Sin embargo, el carácter estratégico del petróleo como motor de la 
economía, y su contribución a las arcas de los gobiernos subnacionales a través 
de las regalías, lo han vuelto un blanco predilecto de los actores armados ilegales. 
Aun para quien conoce la truculenta historia del conflicto armado colombiano 
puede resultar sorprendente la virulencia del azote en las regiones petroleras. 
Como resultado, el vínculo entre petróleo y conflicto armado es directo y las 
regiones y actividades de exploración y explotación petrolera han conocido altos 
índices y diferentes formas de violencia entre todos los actores involucrados 
—guerrillas de izquierda, grupos paramilitares de derecha, bandas criminales 
y fuerza pública— y contra múltiples sectores de la sociedad —empresas, sindi-
catos y comunidades—. En las siguientes subsecciones se desarrollan las múlti-
ples interacciones entre petróleo y conflicto armado en Colombia, empezando 
con una mirada global a distintos indicadores de violencia relacionada con el 
petróleo. Luego se relacionan en detalle las principales maneras por medio de 
de los cuales se abastecen los grupos ilegales (alimentación, uniformes, armamento, primeros 
auxilios), se transportan armas y narcóticos y sirven de zonas de repliegue y escape.
Gráfico 10. Cultivos de coca en Arauca y Meta, 1999-2016 (en hectáreas)
Nota: No hay datos para años anteriores porque la medición satelital 
de áreas con cultivos ilícitos empezó en 1999.
Fuente: Observatorio de Drogas de Colombia 2017.
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162 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
las cuales el petróleo se ha visto envuelto en las dinámicas del conflicto. Primero 
analizamos los primeros lazos que se desarrollaron en la década de 1960, cuando 
la presencia de la industria y los conflictos asociados a ella en Barrancabermeja 
llevaron a los fundadores del eln a elegir específicamente esta región para crear 
su grupo guerrillero y a hacer de la infiltración del movimiento sindical una de 
sus prioridades estratégicas. Luego se analiza la práctica generalizada de extor-
sión a las empresas por parte del eln, las farc y algunos bloques de las auc, y la 
reacción que provocó por parte del Estado y las empresas. Finalmente aborda-
mos el fenómeno del saqueo de regalías petroleras, facilitado por las reformas 
descentralizadoras de los años ochenta y noventa.
Indicadores principales de la relación entre petróleo y conflicto
Como muestran los gráficos 11, 12 y 13, las tasas de homicidios, desplazamiento 
forzado y secuestros en las zonas petroleras estudiadas han estado, en gran 
medida, por encima del promedio nacional.
Gráfico 11. Homicidios en Arauca, Casanare, Meta, Barrancabermeja 
y total nacional, 1990-2014 (tasas por 100.000 habitantes)
Fuente: 1990-2013: Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y derechos 
humanos 2014; 2014: Policía Nacional de Colombia 2015 y dane 2007.
Ninguna de estas formas de violencia está asociada exclusivamente con 
el petróleo. Por lo que sí es conocido especialmente el petróleo y menos otros 
recursos es porque su infraestructura física —altamente vulnerable al sabotaje, 
como explicamos antes— ha sido blanco sistemático de ataques por parte de 
los actores armados, principalmente las farc y el eln. Desde los pozos hasta los 
puertos, y sobre todo a los oleoductos, los ataques con explosivos han tenido un 
impacto severo en la industria. Un oleoducto en particular, el que inicia en Caño 
Limón (Arauca) y termina en Coveñas (Sucre) ha sido de los más duramente 
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Arauca Casanare Meta Barrancabermeja NACIONAL
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163conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
afectados. Desde 1986 se han derramado más de 4,1 millones de barriles41. En el 
2014, el costo de las reparaciones a la infraestructura tras los atentados fue de 
142.140 millones de pesos42. El gráfico 14 detalla los atentados contra oleoductos 
perpetrados entre el 2000 y el 2014. En términos ambientales, las “voladuras” 
a los oleoductos también han resultado onerosas, generando contaminación y 
daños severos a la fauna y la flora de las regiones, afectando las cuencas, ciénagas 
y ecosistemas (Miranda y Restrepo 2005). Un caso que alcanzó gran notoriedad 
fue el atentado de las farc, en junio del 2015, contra el Oleoducto Transandino, 
41 “Perdidos 4,1 millones de barriles de crudo en ataques”, El Colombiano 2 de julio 
del 2015,http://www.elcolombiano.com/colombia/perdidos-4-1-millones-de-barriles-de-crudo-
en-ataques-GA2233392.
42 “Costo por cada ataque petrolero suma $1.045 millones”, El Universal 21 de junio del 2015, http://
www.eluniversal.com.co/colombia/costo-por-cada-ataque-petrolero-suma-1045-millones-197536.
Gráfico 12. Tasas de desplazamiento forzado en Arauca, Casanare, Meta, 
Barrancabermeja y total nacional, 1985-2015 (por 1000 habitantes)
Fuente: Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas 2016 y dane 2007.
Gráfico 13. Tasas de secuestro en Arauca, Casanare, Meta, Barrancabermeja 
y total nacional, 1996-2013 (por 100.000 habitantes)
Fuente: Observatorio del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional 
Humanitario 2014 y dane 2007.
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164 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
que provocó el derrame de 410.000 galones de crudo y contaminó las fuentes 
de agua potable del municipio de Tumaco (Nariño), cortando el suministro 
por más de un mes43. Socialmente, los ataques a los oleoductos y los derrames 
ocasionados han afectado negativamente la imagen de las guerrillas por cuanto 
han golpeado a las comunidades que buscan, en principio, proteger. El caso del 
ataque con una carga explosiva al Oleoducto Central-Ocensa por parte del eln, 
a la altura de la vereda de Machuca (Segovia, Antioquia), el 18 de octubre de 1998, 
que desató un incendio que acabó con la vida de 84 personas, hirió a 30 más y 
quemó 46 casas44, ilustra este efecto no deseado.
Por otra parte, si bien los grupos paramilitares y las bandas criminales no 
han atentado directamente contra la infraestructura petrolera sí han aprove-
chado la vulnerabilidad de la infraestructura del sector de hidrocarburos en 
una fase más avanzada de la cadena productiva para extraer ganancias del 
sector, específicamente con el robo de combustibles refinados de los poliductos 
que transportan estos productos desde las refinerías hacia ciudades y puertos, 
mediante la instalación de válvulas ilegales. El hurto de combustibles sirve prin-
cipalmente a dos propósitos: su venta ilegal en estaciones de servicio ilegales o 
en “pimpinas” (recipientes de cinco galones) para consumo automotor y su uti-
lización para el procesamiento de narcóticos. Este fenómeno fue especialmente 
43 “Tumaco, epicentro de la peor tragedia ambiental del país en 10 años”, Semana 25 de junio 
del 2015, http://www.semana.com/nacion/galeria/tumaco-tragedia-ambiental-por-atentado-
de-farc-oleoducto/432561-3.
44 “eln pidió perdón por la tragedia de Machuca, que ocurrió hace 11 años”, El Tiempo 16 de 
noviembre del 2010, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/cms-8371541. En el 2007, la 
Corte Suprema de Justicia condenó a la cúpula del eln a 40 años de prisión por este atentado 
(Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Proceso n.º 23825, 7 de marzo del 2007).
Gráfico 14. Atentados contra oleoductos, 2000-2014
Fuente: 2000-2002: Presidencia de la República 2009; 2003-2014: 
Ministerio de Defensa Nacional 2015.
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165conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
común en el Magdalena Medio durante la dominación de esa zona por parte del 
Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia (auc)45, y en 
ocasiones contó con la complicidad de funcionarios de Ecopetrol46. La región 
era ideal para el saqueo por la presencia de poliductos conectados a la refinería 
de Barrancabermeja y la cercanía de áreas sembradas con cultivos ilícitos en 
el sur de Bolívar. Tras la desmovilización de las auc, las farc se han conver-
tido en las principales partícipes de esta modalidad de saqueo, sobre todo en 
Putumayo y Nariño (Ecopetrol 2015), seguidas por las llamadas “bacrim”. Sin 
embargo, como muestra el gráfico 15, el hurto de hidrocarburos refinados ha 
disminuido considerablemente en los últimos años. Al mismo tiempo, el con-
trabando de combustible en la extensa frontera con Venezuela se ha constituido 
como estructura de oportunidad de la cual derivan ganancias las nuevas bacrim 
y otras organizaciones criminales en Colombia y en el país vecino, planteando 
nuevos desafíos transnacionales a la estabilidad del posconflicto colombiano.
Gráfico 15. Hurto de hidrocarburos refinados, 2002-2014 
(promedio de barriles diarios)
Fuente: 2002: Ministerio de Minas y Energía 2010; 2003-2011: Ecopetrol 2013; 2012-2014: Ecopetrol 2015.
Del conflicto laboral al conflicto armado: sindicalismo, 
insurgencia y contrainsurgencia
La historia de Barrancabermeja en la primera mitad del siglo xx estuvo mar-
cada por fuertes conflictos laborales y sociales en el contexto de una región —el 
Magdalena Medio— de frontera, aislada física, política y económicamente, y en 
45 Entrevista a Jaime Prieto Amaya, entonces obispo de la Diócesis de Barrancabermeja y presidente 
de la Corporación de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, 15 de mayo del 2008. Véase también “Así 
robábamos gasolina: Julián Bolívar”, Verdad Abierta 29 de enero del 2009, http://www.verdadabierta.
com/justicia-y-paz/versiones/514-bloque-central-bolivar/815-asi-robabamos-gasolina.
46 “‘Paras’ robaban gasolina en complicidad con funcionarios de Ecopetrol”, Verdad Abierta 
28 de mayo del 2010, http://www.verdadabierta.com/otros-negocios-criminales/2484-paras-
robaban-gasolina-en-complicidad-con-funcionarios-de-ecopetrol.
7270
5777
2942
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942 561 389 196 132 81 27 23 44
2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014
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166 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
la cual la presencia estatal era casi estrictamente represiva ante las frecuentes 
huelgas contra la Tropical Oil Company, por las precarias condiciones labora-
les, habitacionales y de salud pública (Gill 2016; Van Isschot 2015; F. E. González 
2014; Vega, Núñez y Pereira 2009). A la conflictividad alrededor del petróleo, 
protagonizada por un sindicato cada vez más fuerte, se le iban juntando crecien-
temente las tensiones por la tierra entre colonizadores ganaderos y campesinos 
y la formación de milicias liberales y comunistas en el marco de la violencia 
bipartidista. Ya en los años sesenta, en este entorno cada vez más contencioso, 
los fundadores del eln encontraron un lugar ideal para crear bases sociales y 
formar el primer foco de su organización47, específicamente en San Vicente 
de Chucurí (Medina Gallego 2009, 53-59), a unos 40 kilómetros de los pozos 
petroleros y aproximadamente a 50 km del casco urbano de Barrancabermeja.
Luego vendrían varias décadas de relaciones complejas, con fronteras a veces 
porosas, entre la uso y el eln en Barrancabermeja. Algunos líderes sindicales 
justificaron su participación en la lucha armada en los años sesenta y setenta 
aduciendo que la represión estatal contra las acciones del sindicato hacía más 
viable y efectivo unirse a la guerrilla que mantenerse en la civilidad (Vega, 
Núñez y Pereira 2009, 256, ii). Las coincidencias entre las agendas políticas del 
sindicato y el eln en su oposición al trato preferencial a los capitales extranjeros 
en la industria petrolera han expuesto al sindicato a los intentos de la guerrilla 
de cooptar sus movilizaciones y permear sus estructuras, a las acusaciones de 
subversión por parte de empresas petroleras y actores estatales y a la persecuciónviolenta por parte de los grupos paramilitares48. Desde el surgimiento de los pri-
meros grupos paramilitares del Magdalena Medio hasta la toma paramilitar de 
Barrancabermeja, entre 1998 y el 2006 (al respecto, véase Vargas 2009), decenas 
de líderes de la uso fueron asesinados en la ciudad petrolera, acusados de ser 
integrantes o colaboradores del eln (Gill 2016; Van Isschot 2015; Vega, Núñez y 
Pereira 2009). El principal jefe paramilitar de la zona declaró en una audiencia 
judicial que el Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia 
47 La llamada Brigada José Antonio Galán, un grupo de estudiantes colombianos que había 
recibido entrenamiento militar en Cuba, barajó varias opciones —el sur de Bolívar, la región 
de Miraflores en Boyacá y la zona cafetera, entre otras— al regresar al país para lanzar una 
guerrilla foquista, según el modelo ideado por el ‘Che’ Guevara, pero terminó inclinándose por 
el Magdalena Medio santandereano (Medina Gallego, 2009, 53-54), donde justamente, en 1963, 
el sindicato, con el apoyo de los pobladores de la ciudad y campesinos de municipios vecinos, 
organizó una multitudinaria huelga y un paro cívico.
48 Entrevistas con Alirio Rueda, entonces presidente de la ong credhos y expresidente de la 
uso, 14 de mayo del 2008; Nelson Díaz, operador de la refinería de Barrancabermeja y dirigente 
de la uso, 16 de mayo del 2008; y Héctor Vaca, miembro de la Junta Directiva Nacional de la uso, 
6 de noviembre del 2007.
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167conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
(auc) tenía una lista de sindicalistas que supuestamente tenían vínculos con el 
eln y reconoció el homicidio de 15 de ellos49. 
La uso rechaza las acusaciones de colaboración con la guerrilla. En pala-
bras de Alirio Rueda, expresidente de la uso y de la ong de derechos humanos 
credhos,
tratar de vincular a la uso y otros sindicatos […] como si fueran el brazo 
político de la insurgencia colombiana, eso [es] para facilitar […] [su] 
judicialización […] Que haya coincidencias entre la lucha que libra la 
uso con algunas de las peticiones que ha hecho dentro de sus agendas 
la insurgencia colombiana, tanto las farc como el eln, es otra cosa […] 
Que la insurgencia haya querido acompañar o dentro de sus estrategias 
hayan pretendido permear alguna organización sindical o social en 
Colombia, es otra cosa50.
Otro dirigente consultado agregó: “Ellos consideran que es por la vía de 
las armas que se debe llegar al poder. Nosotros hemos dicho ‘no, a través de 
procesos sociales podemos llegar a un cambio político’”51. Si bien hay casos de 
líderes sindicales del sector petrolero que han estado en las filas del eln, como 
Juan de Dios Aguilera y Carlos Uribe Gaviria (Medina Gallego 2009, 139), no ha 
habido condenas en procesos judiciales contra sindicalistas por sus relaciones 
con grupos guerrilleros52.
La dinámica en otras zonas petroleras ha sido distinta. En Arauca, la pre-
sencia e influencia de la uso han sido más limitadas que en Barrancabermeja, 
y los orígenes del eln en aquella región fueron otros. Allí la creación del Frente 
Domingo Laín, en 1980 —tres años antes del descubrimiento del campo Caño 
Limón—, estuvo vinculada a la colonización campesina de la región del Sarare 
(un área selvática entre Norte de Santander y los Llanos), en un momento en 
que esa guerrilla buscaba reorganizarse después de haber sido derrotada casi 
por completo en 1973 (Aguilera 2006; Medina Gallego 2009; Peñate 1999). 
49 “La lista negra de las auc en Barranca”, Verdad Abierta 19 de diciembre del 2008, http://
www.verdadabierta.com/la-historia/647-la-lista-negra-de-las-auc-en-barranca; “Julián Bolívar 
reconoce la muerte de 15 sindicalistas”, Vanguardia Liberal 27 de enero del 2009, http://www.
vanguardia.com/historico/19144-julian-bolivar-reconoce-la-muerte-de-15-sindicalistas.
50 Entrevista personal 14 de mayo del 2008.
51 Entrevista a Héctor Vaca, miembro de la Junta Directiva Nacional de la uso, 6 de noviembre 
del 2007.
52 Casos sonados como el del expresidente de la uso Hernando Hernández, acusado del delito 
de rebelión por presuntos nexos con el eln, han terminado en absoluciones. “Absuelto Hernando 
Hernández de la uso”, El Tiempo 30 de marzo del 2004, http://www.eltiempo.com/archivo/
documento/mam-1593299.
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168 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
El Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora) dirigió en los años 
sesenta una migración de aproximadamente 5000 familias en la zona, pero la 
falta de vías de comunicación, servicios públicos e integración a los mercados 
nacionales provocó grandes manifestaciones y paros cívicos durante la década 
siguiente (Gutiérrez 2012; Zamosc 1986); entre los líderes de estas movilizaciones 
estuvieron varios de los fundadores del Domingo Laín53. La uso, por su parte, 
tiene una historia más corta en Arauca —la subdirectiva regional funciona ape-
nas desde 1996, cuando el sindicato de la Occidental (Oxy), Sintraoxy, se fusionó 
con la uso nacional54— y su influencia es bastante menor que en Barranca, en 
gran parte a raíz de las transformaciones globales del sector petrolero, especial-
mente el aumento de la subcontratación y la tercerización55.
De ahí que el accionar del eln —y de las farc, que habían creado el Frente 10 
“Guadalupe Salcedo” en la región a finales de los setenta— en Arauca no ha 
estado vinculada a las luchas del sindicato, sino que se ha concentrado en la 
extorsión de las empresas y en el saqueo de las regalías. En la (poca) medida en 
que han buscado aprovechar o infiltrar movilizaciones sociales en la región, 
esto se dio a través de los colonos que llegaron a la zona con los programas del 
Incora en los años ochenta, y más recientemente con relación a la resistencia 
de los indígenas u’wa a la explotación petrolera, aunque en este caso fue más 
por medio de la coerción que de la creación de una base de apoyo56. En breve, la 
relación entre guerrilla y sindicalismo en Arauca —al igual que en Casanare y 
Meta57, donde la uso es todavía más débil— ha sido distante, aunque esto no ha 
evitado la persecución de miembros de la uso por parte de grupos paramilitares 
bajo acusaciones de colaboración con el eln y las farc.
53 “El Frente Domingo Laín, mitos y realidades de una máquina de guerra”, El Espectador 7 
de julio del 2014, http://www.elespectador.com/noticias/paz/el-frente-domingo-lain- 
mitos-y-realidades-de-una-maquin-articulo-502321.
54 Entrevista a Óscar García, expresidente de la subdirectiva de la uso en Arauca, 30 de 
noviembre del 2007.
55 Entrevista a Héctor Vaca, miembro de la Junta Directiva Nacional de la uso, 6 de noviembre 
del 2007. Véase también Bridge (2008).
56 “Guerrilla aprovecha debate u’wa”, El Tiempo 21 de febrero del 2000, http://www.eltiempo.
com/archivo/documento/mam-1219892. Véase también Fontaine 2003, 474.
57 Según Héctor Castañeda, entonces superintendente de operaciones de Ecopetrol en 
Apiay, “en el caso del Meta los sindicalistas tienen demandas más acordes con los intereses de 
la comunidad y algunos intereses propios, pero no vínculos con grupos al margen de la ley” 
(entrevista 20 de noviembre del 2007).
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169conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
Extorsión a la industria petrolera y esquemas de seguridad
La supervivencia del eln como algo más que una milicia dispersa, su éxito 
comparativo a la hora de contener la avanzada paramilitar y la ofensiva estatal 
en Arauca y su persistente capacidad para desestabilizar la zona (como lo hizo 
con su paro armado en nombre de Camilo Torres a comienzos del 2016) se debe 
casi por completo al petróleo. Tras el hallazgo del campo Caño Limón en 1983 se 
hizo evidente la necesidad de construir un oleoducto para transportar el crudo 
a los puertos marítimos. A los tres mesesde iniciar su construcción, la empresa 
alemana Mannesmann ag —contratada en 1984 por un valor de 300 millones de 
dólares— ya había sido objeto de cuatro ataques, cuatro de sus empleados habían 
sido asesinados y otros cuatro secuestrados, y la obra estaba prácticamente 
paralizada (Peñate 1999, 91). Ante la falta de protección estatal, que restaba a las 
compañías capacidad e interés en la resistencia ante la presión armada, y por 
la existencia de políticas corporativas —expresas o implícitas— afines al pago 
como mecanismo para lograr la viabilidad de las operaciones58, Mannesmann 
accedió a pagar entre dos y cinco millones de dólares al eln. Además, el eln 
forzó a la empresa a entregar donaciones en especie —medicinas, alimentos, 
libros y ropa— a la población local. Reportajes citados por el Centro Nacional 
de Memoria Histórica (2014, 29) afirman que la Oxy ofreció a Mannesmann 
reembolsarle el pago realizado al eln y mencionan declaraciones del entonces 
presidente de la Oxy al Wall Street Journal en las que explica: “Estamos dándole 
empleos a la guerrilla. Les damos trabajos como proveedores y nos hacemos 
cargo de la población local. Hasta el momento ha funcionado, y ellos a cambio 
nos protegen de otras guerrillas”59. 
El entonces comandante del eln, Manuel ‘el Cura’ Pérez, explicó en una 
entrevista que “una parte [del pago] la hemos redistribuido entre el pueblo y 
otra la hemos destinado a la compra de armas” (Centro Nacional de Memoria 
Histórica 2014, 27). El botín de las extorsiones permitió al eln crecer expo- 
nencialmente a nivel nacional (pasando de contar con apenas 30 combatientes 
en 1978 a cerca de 1000 en 1987 y alrededor de 4700 en el 200160), ampliar su 
alcance territorial (creando frentes en Santander, Norte de Santander, Casanare 
58 La industria petrolera no es especial en ese sentido. Recurrentemente se exponen casos de 
políticas empresariales según las cuales el pago de sobornos, comisiones o “mordidas” para la 
adquisición de contratos o para facilitar operaciones empresariales son consideradas como algo 
inevitable.
59 Youssef M. Ibrahim, “Black-Gold Mine: Discovery in Colombia Points Up Big Change in 
World Oil Picture”, Wall Street Journal 13 de mayo de 1985, obtenido por medio de ProQuest 
Historical Newspapers.
60 Véanse Medina Gallego (2009, 225) y Echandía (2013, 6).
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170 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
y Boyacá a partir del Domingo Laín; Gutiérrez 2012) y fortalecer sus bases 
sociales en la región.
Además de servir como mecanismos de presión para exigir pagos, los aten-
tados contra la infraestructura tenían una función adicional. Tras la voladura 
de un oleoducto, las empresas afectadas recibían solicitudes de empleo para 
ciertos integrantes de juntas de acción comunal de la región, presumiblemente 
afines al proyecto eleno61. Las cuadrillas de trabajo debían negociar con el líder 
comunal, quien tenía una lista de personas que debían ser empleadas para la 
construcción del tramo establecido y se prohibía llevar trabajadores de otra zona. 
La pertenencia a esa lista estaba supeditada a lealtades políticas. Este mecanismo 
de consolidación de la base social por medio del acceso preferencial a fuentes de 
trabajo fue un componente central del llamado “clientelismo armado” de esta 
guerrilla en Arauca, como explicamos en la siguiente subsección. Por otra parte, 
la infiltración de juntas de acción comunal cuando estas sirven de intermedia-
rias para la contratación de mano de obra no calificada ha sido reproducida 
parcialmente (sin el componente de los ataques previos a la infraestructura) 
por bandas criminales y organizaciones de delincuencia común en el Meta, 
Santander y Norte de Santander contra contratistas de empresas petroleras62, 
con el fin de consolidar una base electoral fiel a sus aliados políticos y apropiarse 
parcialmente de los pagos. 
La práctica de extorsionar a las empresas petroleras se ha mantenido a tra-
vés de los años, convirtiéndola en fuente de ingresos para grupos guerrilleros, 
paramilitares y bandas criminales (González 2011; Massé y Camargo 2012) y 
generando cuestionamientos a la industria petrolera de haberse convertido 
en cómplice indirecto de los actores armados. Según declaraciones de varios 
comandantes en versiones libres del proceso de Justicia y Paz, el Bloque Cen-
tauros de las auc —que operaba en Casanare, Meta, Guaviare y el piedemonte 
oriental de Cundinamarca— recibió pagos mensuales de 20 millones de pesos 
y 30 barriles de combustible refinado por parte de la petrolera anglofrancesa 
Perenco63. Más recientemente, la petrolera Emerald Energy, propiedad del con-
glomerado chino Sinochem, y la empresa italoargentina Sicim (constructora del 
61 Entrevista a Andrés Peñate, exdirector del das, 29 de octubre del 2007.
62 Para el caso del Meta, véase Massé y Camargo (2013, 16-17); para el caso de Norte de 
Santander, véase “Cómo las bacrim ‘vacunan’ a contratistas de petroleras”, Semana 7 de mayo 
del 2015, http://www.semana.com/nacion/articulo/como-las-bacrim-vacunan-contratistas-
de-petroleras/426680-3; para Santander, véase “Capturan a líder de El Centro por extorsión”, 
Vanguardia Liberal 4 de septiembre del 2015, http://www.vanguardia.com/santander/
barrancabermeja/326301-capturan-a-lider-de-el-centro-por-extorsion.
63 “La ‘Dian’ del Bloque Centauros”, Verdad Abierta 24 de febrero del 2010, http://www.
verdadabierta.com/component/content/article/156-captura-de-rentas-publicas/2237-la-qdianq-
del-bloque-centauros.
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171conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
oleoducto Bicentenario) han sido acusadas de pagar “vacunas” a las farc, y a 
las farc y al eln, respectivamente64. 
Como reacción a los continuos ataques a los oleoductos y al personal de las 
empresas, la industria petrolera adoptó desde los años noventa —mientras se 
sometía a un profundo proceso de reestructuración organizacional, reflejo de 
transformaciones en el negocio petrolero mundial— una serie de cambios que 
afectarían la naturaleza y los alcances de la extorsión. Por un lado, descentra-
lizó y subcontrató varios eslabones del negocio petrolero para ganar eficiencia 
operativa. Las empresas petroleras siguen siendo comparativamente grandes, 
pero debido a la tercerización su negocio se ha simplificado o focalizado (Bridge 
2008). Por otro lado, la industria interiorizó aprendizajes derivados de expe-
riencias similares en otras partes del mundo y se acogió a normas y estándares 
internacionales desarrollados con el propósito de limitar el impacto nocivo de 
la industria extractiva en sus entornos de operación (Watts 2005). Estandarizó 
procedimientos e introdujo mecanismos de auditoría interna que dificultaron el 
pago de extorsiones por parte de filiales locales de empresas multinacionales65. 
La industria complementó estas medidas manteniendo a los altos ejecutivos y 
el grueso de las actividades administrativas alejados en las grandes ciudades, 
evitando su exposición a los riegos locales en las zonas petroleras y aumentando 
su protección. Como consecuencia de estos múltiples cambios decrecieron las 
presiones del pago de extorsión sobre las empresas mismas. Sin embargo, la 
presión ha continuado sobre los contratistas, que pueden trasladar los costos 
de la extorsión a las empresas indirectamente.
Por otra parte, con el propósito de limitar la extorsión y proteger la infraes-
tructura, la industria contrató masivamente empresas de seguridad y vigilancia 
privada66. Como resultado, el petróleo —en Colombia y en otros países (Perret 
2009; Watts 2004)— ha dado pie a la creación de una red de empresas de segu-
ridad privada que recurrentemente ha puesto sobre el tapete preguntas sobre 
participación en la violación de derechos humanos y de la soberanía estatal y 
sobre rendición de cuentas. Un caso ilustrativo de las tensiones a las que da pie 
laexistencia de una estructura privada de seguridad ocurrió en Santo Domingo, 
64 “¿Cobraron las farc un rescate de usd 10 millones?”, Semana 27 de abril del 2014, http://
www.semana.com/nacion/articulo/cobraron-las-farc-un-rescate-de-us10-millones/385187-3; “El 
‘miti-miti’ entre el eln y las farc”, 31 de enero del 2015, http://www.semana.com/nacion/articulo/
documento-de-vacunas-sicim-multinacional-el-miti-miti-entre-el-eln-las-farc/416526-3.
65 Las directrices sobre seguridad y derechos humanos de la acp pueden consultarse en 
su sitio de internet: https://www.acp.com.co/index.php/es/buenas-practicas/seguridad- 
y-derechos-humanos.
66 González (2011, 35) describe cinco modelos de seguridad comunes en la industria petrolera 
de acuerdo con su uso de empresas de seguridad privada, su dependencia de la protección estatal 
y sus prácticas en materia de pagos a grupos armados ilegales.
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172 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
corregimiento del municipio de Tame (Arauca), donde, el 13 de diciembre de 
1998, pilotos de un helicóptero de contratistas de la Oxy divisaron un grupo 
de personas al que equivocadamente catalogaron como guerrilleros que hosti-
gaban el oleoducto de Caño Limón y lo reportaron a la fuerza pública. La Fuerza 
Aérea Colombiana (fac) reaccionó con el envío de una bomba de racimo que 
provocó la muerte de 17 personas, incluidos seis niños67. También ha habido 
denuncias sobre la presunta vinculación de miembros de bandas criminales a 
empresas de vigilancia y seguridad privada contratadas por empresas petroleras 
en el Meta para proteger su infraestructura (Massé y Camargo 2012, 19).
Además del crecimiento de la industria de seguridad privada, el sector de 
hidrocarburos ha establecido más de 750 convenios de cooperación y protección 
con la fuerza pública desde 1998 para prevenir la afectación de la infraestructura 
económica del país por parte de los actores armados y garantizar el desarrollo 
de la actividad productiva. Estos convenios, institucionalizados en el marco del 
Acuerdo Gobierno-Industria a partir del 2002 y reestructurados por la Reso-
lución 5342 de 2014 del Ministerio de Defensa, permiten la movilización de los 
recursos técnicos, humanos y logísticos necesarios para implementar planes de 
protección en las áreas de operación de las empresas y facilitar la coordinación 
entre la fuerza pública y el personal de seguridad privada de aquellas68. También 
en el marco de la cooperación en seguridad entre las empresas petroleras y el 
Gobierno se han creado 14 Batallones Especiales Energéticos y Viales (baeev) 
del Ejército, los cuales operan en las áreas de operación e influencia de las empre-
sas, además de cinco Centros de Operaciones Especiales para la Protección de 
la Infraestructura Crítica y Económica del Estado (copei) en zonas petroleras, 
que cuentan con la presencia de personal de las Fuerzas Militares, la Policía 
Nacional y personal de empresas petroleras (véase tabla 2)69.
67 La Corte Interamericana de Derechos Humanos declaró al Estado colombiano responsable 
de esta masacre. Véase “Caso Masacre de Santo Domingo vs. Colombia: Resumen Oficial”, Corte 
Interamericana de Derechos Humanos, 30 de noviembre del 2012, http://www.corteidh.or.cr/docs/
casos/articulos/resumen_259_esp.pdf.
68 Según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, el presupuesto para estos convenios 
es de $400.000 millones de pesos, “de los cuales cerca del 50 % corresponden a Ecopetrol”. 
“Convenios con empresas minero energéticas se mantendrán: Mindefensa”, Comando General 
Fuerzas Militares de Colombia, 3 de noviembre del 2015, http://cgfm.mil.co/visor-noticias/-/
asset_publisher/QdWT1pDd5moH/content/fuerza-publica-ha-brindado-seguridad-a-la-
infraestructura-del-pais-convenios-con-empresas-minero-energeticas-se-mantendran-
mindefensa. Los convenios fueron objeto de un debate de control político en el Congreso por 
parte del senador Iván Cepeda (del Polo Democrático) en noviembre del 2015 (Cepeda 2015)
69 “Los copei: Fuerza de apoyo para la seguridad del país”, Ejército Nacional de Colombia, 22 
de abril del 2015, http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=378150.
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173conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
Tabla 2. Batallones Especiales Energéticos y Viales (baeev) y Centros 
de Operaciones Especiales para la Protección de la Infraestructura 
Crítica y Económica del Estado (copei) en zonas petroleras
baeev o copei Ubicación Área de responsabilidad y operación 
baeev n.º 1 Arauquita (Arauca) Campo y oleoducto Caño Limón-Coveñas
baeev n.º 3 La Gloria (Cesar) Estación Ayacucho y poliducto (Ecopetrol)
baeev n.º 6 Miraflores (Boyacá) Oleoducto Central-Ocensa
baeev n.º 7 Barrancabermeja (Santander) Zona petrolera de Barrancabermeja y 
Puerto Wilches (Santander) y Yondó 
(Antioquia)
baeev n.º 9 Valle del Guamuez (Putumayo) Oleoducto Transandino
baeev n.º 10 Convención (Norte de Santander) Zona petrolera del Catatumbo y oleoducto 
Caño Limón-Coveñas
baeev n.º 12 Garzón (Huila) Zona petrolera e hidroeléctricas
baeev n.º 14 Tame (Arauca) Oleoducto Caño Limón-Coveñas
baeev n.º 15 Puerto Gaitán (Meta) Campo Rubiales
baeev n.º 16 Caricare (Arauca) Oleoducto Caño Limón-Coveñas
baeev n.º 18 Toledo (Norte de Santander) Zona petrolera del Catatumbo y oleoducto 
Caño Limón-Coveñas
baeev n.º 19 Puerto Rico (Caquetá) Zona de operaciones de Ecopetrol
baeev n.º 20 Ipiales (Nariño) Oleoducto Transandino
baeev n.º 21 Villa Garzón (Putumayo) Oleoducto Transandino
copei (Div. 2) Tibú (Norte de Santander) Zona petrolera del Catatumbo
copei (Div. 8) Saravena (Arauca) Zona petrolera de Arauca y oleoducto 
Caño Limón-Coveñas
copei (Div. 4) Villavicencio (Meta) Zona petrolera de Meta
copei (Div. 6) Orito (Putumayo) Zona petrolera de Putumayo y oleoducto 
Transandino
copei (Div. 3) Tumaco (Nariño) Oleoducto Transandino
Fuente: Cepeda 2015, corregido con información de cada batallón obtenida en el sitio de internet del 
Ejército (http://www.ejercito.mil.co).
Estos esquemas de protección han sido financiados en parte con recursos de 
la ayuda militar de Estados Unidos (González 2011), que también envió personal 
de las fuerzas especiales de su Ejército en el 2002 para asesorar y entrenar a la 
Decimoctava Brigada del Ejército colombiano, con sede en Arauca, para pro-
teger la infraestructura petrolera (Loveman 2006). La llegada de estos asesores 
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174 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
coincidió con la creación por parte del Gobierno de Álvaro Uribe de la zona de 
rehabilitación y consolidación en los municipios petroleros de Arauca, en la cual 
se nombró a un gobernador militar con autoridad sobre los alcaldes elegidos 
popularmente y se otorgó a las fuerzas militares la facultad de hacer capturas, 
allanamientos, interceptaciones y registros domiciliarios sin orden judicial 
(Gutiérrez 2012). Estas zonas fueron declaradas inconstitucionales por la Corte 
Constitucional unas semanas después de su creación.
Los mecanismos de cooperación entre la fuerza pública y el sector petrolero 
han sido cuestionados por privilegiar la seguridad de las empresas por encima 
de la del común de la población (una crítica frecuente en otros contextos; véase 
Jaskoski 2013). Según el presidente de la Asociación Comunal y Comunitaria 
Regional de Cusiana (Casanare), las unidades dedicadas a la infraestructura 
petrolera en el marco de convenios de protección “tienen orden de no actuar 
ante hechos distintos a la amenaza a la infraestructura petrolera, aun si está en 
riesgo la vida de los pobladores que habitan en zonas cercanas”70. Como resul-
tado, explica este mismo dirigente, “la Policía y el Ejército en vez de proteger 
a la población la vigila constantemente, se presentan roces con frecuencia y la 
desconfianza mutua es generalizada” (véase tambiénPearce 2005). Por otra 
parte, Cepeda (2015) denunció que los convenios de protección se han pres-
tado para reprimir manifestaciones de sindicatos y comunidades en el Meta y 
el Putumayo, y que algunas unidades militares asociadas a los convenios han 
sido investigadas por su presunta participación en ejecuciones extrajudiciales 
durante la vigencia de estos.
Regalías petroleras: saqueo y competencia violenta 
El saqueo de las regalías petroleras ha sido empleado por todos los grupos arma-
dos del país por medio de la captura de gobiernos subnacionales, casi siempre 
en colaboración con funcionarios y estructuras partidistas locales. Como ya 
explicamos, por muchos años los gobiernos departamentales y municipales 
de las zonas productoras de petróleo recibieron enormes cantidades de dinero 
por concepto de regalías. Esto, sumado a la descentralización política (elección 
popular de alcaldes a partir de 1988 y de gobernadores a partir de 1992; Peñate 
1999) y administrativa (creciente autonomía de las autoridades subnacionales 
para el gasto público; Eaton 2006), convirtió a los gobiernos locales en botines 
70 Entrevista a Wilman Salazar, presidente de Asocore Cusiana, Aguazul (Casanare), 23 de 
noviembre del 2007.
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175conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
de guerra de gran valor para todos los grupos armados ilegales y provocó una 
violenta competencia entre ellos.
La primera ola de saqueo de regalías ocurrió en el departamento de Arauca 
entre finales de los años ochenta y comienzos de los noventa. Aprovechando sus 
bases sociales históricas en la región, el frente Domingo Laín del eln desarrolló 
una sofisticada estructura de cooptación de organizaciones del Estado y de la 
sociedad civil para promover, por un lado, una agenda de inversión social afín 
a su proyecto revolucionario y, por otro, la viabilidad financiera del grupo y su 
expansión territorial. Desde la primera elección popular de alcaldes en 1988, el 
Domingo Laín se apartó de la oposición radical del eln a la política electoral y 
forjó una alianza con políticos liberales y dirigentes de juntas de acción comunal. 
Además de ganar varios escaños en la asamblea intendencial, esta alianza ganó 
la Alcaldía de Saravena (el municipio del Sarare por donde pasa el oleoducto) 
con José Vicente Lozano (Pachón y Sánchez 2014), quien luego fue condenado 
por la Corte Suprema de Justicia por el delito de rebelión por su apoyo al eln, 
primero desde esa Alcaldía y luego como gobernador del departamento entre 
1995 y 199771. Ahí empezó el imperio del “clientelismo armado” en Arauca. Los 
tres gobernadores que tuvo el departamento desde la primera elección popular 
en 1992 hasta el período 1998-2000 han sido condenados por el delito de rebelión 
por su colaboración con el eln desde la Gobernación72. El eln aseguraba los 
votos del Sarare para su candidato aliado y este se comprometía con concertar 
planes de inversión, nombramientos burocráticos y contrataciones con la gue-
rrilla (Peñate 1999; Eaton 2006; Pérez 2011)73. Se trataba de un arreglo cliente-
lista porque el eln alimentaba su base social y electoral asegurando que gran 
parte del gasto público de los recursos de regalías por parte de la Gobernación 
se destinara a ella, especialmente a los municipios del Sarare (cuyos gobiernos 
municipales recibían menos regalías que los de Arauca y Arauquita, dentro de 
los cuales se ubica el campo Caño Limón). Y era armado porque no dejó de uti-
lizar la coerción para disciplinar a su electorado, vetar candidatos y acallar la 
71 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, Proceso n.º 26680, 16 de septiembre del 
2010.
72 Ibidem. El gobernador elegido para el período 2001-2003, cuya elección fue anulada por 
inhabilidad, también fue condenado por rebelión, pero su condena fue revocada por prescripción 
de términos en el proceso de apelación. “Tribunal Superior de Arauca extingue la Acción Penal 
contra exfuncionarios y dirigentes políticos”, La Voz del Cinaruco 9 de agosto del 2012, http://
www.lavozdelcinaruco.com/?id=7197#.VsTenhjero0.
73 Véase también “Gobierno tras las rejas”, Semana 27 de octubre del 2003, http://www.
semana.com/nacion/articulo/gobierno-tras-rejas/61509-3; “Arauca: el eterno retorno de la 
insurgencia”, El Espectador 8 de julio del 2014, http://www.elespectador.com/noticias/paz/
arauca-el-eterno-retorno-de-insurgencia-articulo-502322.
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176 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
oposición, como se reflejó en el asesinato del obispo de Arauca, quien aconsejaba 
a sus feligreses no apoyar a la guerrilla74.
La experiencia de Arauca inspiró las estrategias tanto de las guerrillas como 
de los paramilitares en Casanare tras el hallazgo de los campos Cusiana y Cupia-
gua a comienzos de los años noventa. Pero a diferencia de Arauca, donde el eln 
era dominante social y militarmente cuando comenzó el flujo de recursos del 
petróleo, en Casanare no había un solo actor dominante: distintas áreas estaban 
bajo la influencia del eln, las farc y grupos de “autodefensa” contrainsurgente 
formadas por narcotraficantes, ganaderos y terratenientes desde la década de 
1980 (Nieto 2012). Esto ayuda a explicar el escalamiento en la violencia en la zona 
cuando comenzó la actividad petrolera (como muestra el gráfico 11, la tasa de 
homicidios aumentó de 9,8 por 100.000 habitantes en 1991 a 64,8 en 1992 y 89,1 
en 1993). En Aguazul, el municipio más beneficiado por las regalías, el alcalde 
fue asesinado por el eln en 199375. El siguiente alcalde, candidato único en las 
elecciones de 1994 (Pachón y Sánchez 2014), fue incluido en dos informes de 
inteligencia del Ejército como presunto colaborador del eln. En esos informes 
también aparece el alcalde de Tauramena (el segundo municipio receptor de 
regalías), acusado de ser aliado de las farc, aunque ambos rechazaron las acu-
saciones y ninguno ha sido procesado judicialmente76. Esto indica que las gue-
rrillas habrían intentado replicar lo hecho por el eln en Arauca, pero su éxito 
fue limitado por la creciente presión paramilitar (Pearce 2005).
La captura sistemática de las administraciones locales por parte de las 
autodefensas casanareñas —que luego se autodenominarían las Autodefen-
sas Campesinas de Casanare (acc)— comenzó en las elecciones del 2000 y se 
consolidó en las del 2003, tras haber desalojado casi por completo a las farc y 
al eln de la región. En el 2000 conquistaron la Gobernación del departamento 
y la Alcaldía de Aguazul por medio de políticos que luego serían condenados 
por estos vínculos ilegales77. En el 2003 no solo volvieron a elegir gobernador 
74 Entrevista a Jair Moreno, jefe del grupo de investigación de Policía Judicial del das de 
Arauca, 30 de noviembre del 2007. Véase también “La ‘locomotora’ del petróleo y el peor crimen 
del Domingo Laín”, El Espectador 8 de julio del 2014, http://www.elespectador.com/noticias/paz/
locomotora-del-petroleo-y-el-peor-crimen-del-domingo-la-articulo-502323.
75 “El eln asesinó al alcalde de Aguazul”, El Tiempo 20 de diciembre de 1993, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/mam-278400.
76 “Ronda a los alcaldes”, Semana 12 de diciembre de 1994, http://www.semana.com/nacion/
articulo/ronda-los-alcaldes/24350-3; “Los alcaldes de la guerrilla”, Semana 16 de junio de 1997, 
http://www.semana.com/nacion/articulo/los-alcaldes-de-la-guerrilla/32729-3.
77 “Detalles de una condena”, El Espectador 6 de noviembre del 2009, http://www.elespectador. 
com/impreso/articuloimpreso170830-detalles-de-una-condena; “Ex alcalde de Aguazul, 
Casanare, sentenciado a 29 años de cárcel”, Verdad Abierta 1.º de febrero del 2011, 
http://www.verdadabierta.com/component/content/article/54-generales/2990-ex-alcalde-de-
aguazul-casanare-sentenciado-a-29-anos-de-carcel.
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177conflicto crudo: petróleo,conflicto armado y criminalidad en colombia
(Miguel Ángel Pérez, condenado en el 2006 por sus vínculos con las acc) sino 
además sellaron el llamado Pacto de Casanare, mediante el cual acordaron con 
los candidatos a seis alcaldías (cuya llegada al poder garantizaron por medio de 
la coerción armada) la entrega del 50 % del presupuesto y el 10 % de los contratos 
de cada municipio78. En los municipios donde no tenían control directo sobre 
la alcaldía acudían a la coerción armada, ya fuera contra funcionarios o contra 
contratistas. El exsecretario de planeación municipal de Tauramena explicó: 
“Mediante circulares se informaba […] el monto y fecha de pago [a las autode-
fensas]. […] El uso de herramientas de transparencia como la publicación por 
internet facilitaban el acceso a la información por parte de estos grupos, quienes 
sabían el monto del contrato, las empresas que licitaban y los domicilios de las 
mismas, facilitando el trabajo de seguimiento a los contratistas79”.
El desvío de recursos se hacía principalmente por medio de la entrega de 
contratos para la ejecución de obras y prestación de servicios pagados con fondos 
de regalías —los cuales en general parecían ajustarse formalmente a todos los 
requisitos legales— a empresas y cooperativas controladas o cooptadas por las 
acc. Aunque también hubo desvío de recursos por medio de contratos paten-
temente irregulares (como la contratación de obras públicas a la Universidad de 
Cartagena), en muchos otros casos las empresas no solo actuaban como facha-
das sino que contaban con personal calificado y cierta capacidad de ejecución. 
Este grado de sofisticación en el saqueo se hizo necesario porque la veeduría a 
las regalías por parte del Gobierno central a través de la Contraloría se había 
reforzado parcialmente a la luz de la experiencia con el eln en Arauca80. Aunque 
los controles no dejaron de ser deficientes (Pérez 2011), sí forzaron a los grupos 
armados a utilizar mecanismos más sofisticados —y costosos— para capturar 
los recursos de las regalías.
¿Por qué la captura de los gobiernos subnacionales no empezó antes si la 
producción de Cusiana y Cupiagua comenzó cuando las autodefensas casa-
nareñas ya tenían varios años de existencia? Además de las disputas con las 
guerrillas, una explicación adicional tiene que ver con el tamaño del botín a 
través del tiempo. Aunque la producción comercial de estos campos empezó en 
1994, el pico de producción no llegó hasta 1998. Ese año se terminó de construir 
78 “Fiscalía y Procuraduría piden condenar a firmantes del ‘Pacto de Casanare’”, Verdad Abierta 
12 de noviembre del 2009, http://www.verdadabierta.com/politica-ilegal/parapoliticos/1961-
fiscalia-y-procuraduria-piden-condena-para-firmantes-del-pacto-de-casanare. Véase también 
Pérez (2011).
79 Entrevista a Robert Torres, 22 de noviembre del 2007.
80 Véase, por ejemplo, “Investigarán uso de las regalías del Casanare”, El Tiempo 21 de agosto 
de 1999, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/mam-943178; “Casanare desvió uso 
de regalías”, El Tiempo 4 de julio del 2000, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/
mam-1304398.
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178 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
el oleoducto Ocensa, que conduce el crudo de Cusiana al puerto de Coveñas 
y permite su salida al mercado global. Esto coincidió, además, con un alza en 
el precio internacional del crudo a partir de 1999, lo que, a su vez, significó un 
aumento considerable en el monto de las regalías giradas a las administraciones 
de Casanare a partir del 2000 (véanse gráficos 1 y 7)81. Teniendo en cuenta el 
grado de sofisticación que demandaba el saqueo, es posible que este solo resul-
tara lo suficientemente atractivo para las acc —que ya contaban con fuentes de 
ingresos bastante lucrativas (el control de laboratorios para procesar cocaína y de 
corredores estratégicos para las rutas del narcotráfico y el lavado de activos por 
medio de la compra masiva de tierras, además de la extorsión simple)— cuando 
el flujo de regalías llegó a ser lo suficientemente abundante.
Esta hipótesis también ayuda a entender por qué el saqueo de regalías en 
el vecino departamento del Meta no fue una práctica tan común, al menos 
según la evidencia disponible82. El único municipio petrolero del Meta sobre el 
que existe algún indicio de posible infiltración por parte del Bloque Centauros 
de las auc en la administración local fue Villavicencio, durante el mandato 
de Franklin Germán Chaparro (2004-2005) (Nieto 2012). La administración 
de Chaparro —condenado por sus vínculos con el Bloque Centauros— firmó 
contratos con la empresa administradora del régimen subsidiado de salud ars 
Tayrona, vinculada en otras regiones con las auc83, lo cual indica que pudo haber 
desvío de fondos de regalías hacia los paramilitares. De resto, los intentos de 
captura de gobiernos locales por parte de grupos paramilitares en el Meta se 
concentraron, primero, en municipios con influencia de la Unión Patriótica84 
(Pérez 2011) y, después de exterminar o expulsar a esta fuerza política en los 
años noventa, en zonas con cultivos ilícitos, laboratorios de procesamiento o 
rutas de narcotráfico (Nieto 2012). A pesar de la disponibilidad de regalías en el 
81 Sobre el impacto de las fluctuaciones de precios en las dinámicas del conflicto, véase Dube 
y Vargas (2013).
82 El saqueo de regalías por parte de grupos paramilitares en el Meta no ha sido denunciado 
en versiones libres de exparamilitares ni ha sido documentado en las múltiples investigaciones 
sobre parapolítica en el Meta (Ávila y Moreno 2010; González 2007; Nieto 2012; Pérez 2011), ni 
tampoco fue mencionado por nuestros informantes durante el trabajo de campo. Por el contrario, 
Héctor Castañeda —entonces superintendente de operaciones de Ecopetrol en Apiay— mencionó 
el caso de Castilla la Nueva, el municipio con más regalías del departamento a partir del 2003, 
como “un caso que sorprende positivamente” por el buen manejo de los recursos (entrevista, 20 
de noviembre del 2007).
83 “El expediente secreto de las ars”, El Tiempo 25 de julio del 2004, http://www.eltiempo.com/
archivo/documento/mam-1503619.
84 La up es un partido político creado en 1985 en el marco del proceso de paz entre el Gobierno 
de Belisario Betancur y las farc e integrado por miembros de las farc, líderes del Partido 
Comunista y otras fuerzas de izquierda. En sus primeras contiendas electorales obtuvo buenos 
resultados en varias zonas del Meta (Pérez 2011).
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179conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
Meta, los montos girados a las administraciones departamental y municipales 
en los años de dominación paramilitar (1997-2005) siempre fueron bastante 
inferiores a los de Casanare (alrededor de una tercera parte; véase gráfico 7). 
Además, la mayor integración y cercanía del Meta con el centro político y admi-
nistrativo del país probablemente dificultaba y encarecía aún más la captura de 
sus entes territoriales. Esto, por supuesto, no impidió que el Bloque Centauros 
extorsionara directamente a las empresas petroleras, como ya mencionamos. 
Pero si se tiene en cuenta que el área con cultivos de coca en el Meta tuvo su pico 
más alto en este mismo lapso de tiempo (véase gráfico 10), parece evidente que 
las ganancias del narcotráfico fueron más importantes para el Bloque Centauros 
en el Meta que las rentas de las regalías petroleras.
Nada de esto implica que las regalías petroleras y el narcotráfico sean recur-
sos mutuamente excluyentes para los grupos armados, los cuales suelen diversifi-
car sus fuentes de ingresos85. Cuando el Bloque Centauros intentó desplazar a las 
acc en Casanare a partir del 2001, parte de su motivación (además de controlar 
las rutas del narcotráfico que conectaban al Meta con Arauca y Venezuela) era 
arrebatarle el control de las regalías (Pérez 2011). Su incursión en Casanaredio 
inicio a una cruenta lucha por el control territorial con las acc, la cual duró 
aproximadamente hasta el 2006 y dejó más de 1000 muertos y más de 23.000 
desplazados (véanse gráficos 11 y 12). Picos similares en la violencia ocurrieron 
en Arauca —otro escenario de la compleja relación entre petróleo, narcotráfico y 
conflicto— cuando los paramilitares y la fuerza pública incursionaron a comien-
zos de la década del 2000 para disputarle al eln su dominio en ese departamento, 
y luego hacia el 2007, cuando las farc intentaron aprovechar el debilitamiento 
de esa guerrilla para quedarse con sus zonas de influencia (Gutiérrez 2012), espe-
cialmente en Tame, donde hay presencia de cultivos ilícitos86. El eln perdió casi 
por completo el acceso a los recursos de regalías al verse replegado casi exclu-
sivamente a Saravena, y más aún tras la elección de Julio Acosta Bernal como 
gobernador en el 2003. Acosta fue condenado en el 2013, entre otros delitos, por 
recibir dinero del Bloque Vencedores de Arauca de las auc durante la campaña 
electoral, a cambio de $700 millones de pesos del presupuesto departamental87, 
monto que solo podría provenir de las regalías petroleras.
85 En el capítulo 8 de este libro, Angelika Rettberg, Juan Felipe Ortiz-Riomalo y Juan Camilo 
Cárdenas desarrollan el concepto del “portafolio de recursos” para referirse a esta diversificación. 
Véase también Rettberg y Ortiz-Riomalo (2016).
86 Entrevista a Ramón del Carmen Garcés, exdiputado de la asamblea departamental de Arauca, 
30 de noviembre del 2007.
87 “La condena al exgobernador de Arauca”, El Espectador 24 de noviembre del 2013, http://
www.elespectador.com/noticias/judicial/condena-al-exgobernador-de-arauca-articulo-460280.
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180 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
Desde la creación del Sistema General de Regalías, en el 2011, no ha vuelto a 
haber denuncias sobre saqueo de regalías por parte de grupos armados, aunque 
se ha reportado que hay alcaldes con representación en las ocad que llegaron 
a sus cargos con apoyos de políticos condenados o investigados por vínculos 
con grupos paramilitares o bandas criminales88. Es probable que los rígidos 
controles impuestos por el Sistema General de Regalías sobre el manejo de las 
regalías —además de la desmovilización de las auc y al debilitamiento de 
las guerrillas— hayan hecho aún más difícil el desvío de estos recursos hacia las 
arcas de los actores armados.
Discusión y conclusiones
Las secciones previas describieron las complejas formas de relación entre el 
petróleo y el conflicto armado en Colombia, que corroboran muchos de los 
problemas experimentados en otras regiones del mundo. En vez de mejorar las 
condiciones de vida de las comunidades receptoras de sus ingresos ha gene-
rado o exacerbado tensiones sociales, ha estimulado la corrupción y ha nutrido 
a organizaciones armadas. Los recursos del petróleo no han pasado desaper-
cibidos por los actores armados activos en las zonas productoras, y lo común 
fue su vinculación a la actividad armada. Pero, al mismo tiempo, los modos de 
relación específicos entre petróleo y conflicto han variado considerablemente 
en el espacio y el tiempo. Se hace entonces necesario buscar un punto de equi-
librio entre visiones muy generales —como la de la supuesta “maldición de los 
recursos naturales”— y otras demasiado específicas que no vayan más allá de las 
idiosincrasias de casos particulares. Esta sección intenta alcanzar este equilibrio 
por medio de un balance general de los hallazgos de la investigación.
Variaciones regionales: geografía, poblamiento e instituciones
Si bien las secciones previas describen un panorama que sugiere una relación 
tensa entre recurso y guerra en general, los datos presentados plantean la nece-
sidad de considerar variaciones regionales incluso entre las regiones petroleras 
en la forma en la que el petróleo creó o complementó condiciones locales de 
conflicto armado. Así, al énfasis en la importancia de considerar el nivel sub-
nacional para comprender las diferencias regionales en el conflicto armado 
nacional —dentro del que se inscribe el estudio más amplio del que forma parte 
88 “Los alcaldes polémicos y poderosos en las regalías”, La Silla Vacía 20 de febrero del 2013, 
http://lasillavacia.com/historia/los-alcaldes-polemicos-y-poderosos-en-las-regalias-41447.
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181conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
esta investigación—, este estudio sobre el petróleo agrega la necesidad de dis-
tinguir incluso entre regiones petroleras a la hora de establecer los mecanismos 
por medio de los cuales el petróleo se vinculó al conflicto armado.
Las regiones petroleras han diferido considerablemente como consecuencia 
de su ubicación espacial, sus características geográficas y sus procesos históricos 
de poblamiento y migración, marcados por la violencia y los conflictos agra-
rios (desde la época de “la Violencia”, a mediados del siglo xx, hasta el conflicto 
armado contemporáneo, pasando por las recurrentes tensiones por la tierra y 
las distintas políticas gubernamentales que han procurado resolverlas). Estos 
procesos han forjado instituciones tanto formales como informales, desde 
arreglos políticos entre las autoridades locales, las redes partidistas de alcance 
nacional y el Gobierno central hasta estructuras y tradiciones de organización 
y movilización social. Estos entramados institucionales locales, junto con el 
contexto institucional del nivel nacional (por ejemplo, los distintos esquemas de 
distribución de regalías), constituyeron los escenarios en los cuales se implantó 
la actividad petrolera. 
El denso marco normativo y regulatorio del sector petrolero —que, como se 
explicó, especifica detalles de todo orden desde la exploración hasta la asignación 
de recursos resultantes— en las regiones colombianas se topó con una precaria 
capacidad estatal para la implementación efectiva de normas y políticas, la cual 
muchas veces fue agravada por la llegada del petróleo. Pero la debilidad del 
Estado, común en todas las regiones estudiadas, aunque importante, no explica 
adecuadamente toda la variación observada. El caso colombiano confirma el 
papel decisivo de las instituciones en la relación entre recursos naturales y con-
flictos armados (Barma et al. 2012; Elbadawi y Soto 2015; Snyder 2006), pero al 
mismo tiempo llama la atención sobre la necesidad de abrir la “caja negra” de 
las instituciones, examinando en detalle sus orígenes, su contenido y su evolu-
ción en contextos particulares (Thorp et al. 2012) y procurando identificar de 
manera más desagregada y concreta qué características institucionales fomen-
tan o previenen la vinculación de los recursos naturales con el conflicto. Así, 
por ejemplo, el legado de los conflictos laborales y el tipo de Estado —presente 
en asuntos de orden público pero prácticamente inexistente en la provisión de 
bienes públicos— que se construyó en Barrancabermeja en los tiempos de la 
Tropical Oil Company, sumados al entorno de conflictividad rural del Mag-
dalena Medio, determinaron el tipo de vínculo que se forjó entre petróleo y 
conflicto en la zona. En breve, el desarrollo institucional histórico de cada zona 
determinó la capacidad de penetración y el poder relativo de distintos actores 
armados en las diferentes zonas petroleras. Pero, de nuevo, el repertorio de 
estrategias disponibles para el aprovechamiento de la actividad petrolera por 
parte de estos actores también ha sido producto de las características específicas 
del sector: sus enormes rentas, sus enclaves, la inmovilidad de sus capitales y la 
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182 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
vulnerabilidad al sabotaje de su infraestructura y de su cadena productiva (Le 
Billon 2012; Mitchell 2011).
Variación temporal y aprendizajeOtro elemento crucial en la relación entre petróleo y conflicto en Colombia es el 
temporal. El momento histórico en el que el petróleo comenzó a ser explotado en 
las regiones estudiadas (primero en Barrancabermeja, luego en Arauca y después 
en Casanare y Meta) incidió de maneras distintas en las estrategias desplegadas 
por los actores armados, en sus interacciones, en el tipo de institucionalidad que 
se desarrolló, en el tipo de estructura corporativa presente (pública en Barran-
cabermeja, privada o mixta en otras regiones) y en las interacciones de todos 
estos factores con un contexto marcado por la lógica de un conflicto armado 
nacional y la presencia del narcotráfico.
Podría argumentarse que ocurrió una suerte de aprendizaje en múltiples 
niveles, que explica parcialmente las diferencias granjeadas entre las regiones 
petroleras a lo largo de varias décadas de actividad productiva. En primer lugar, 
hay aprendizaje y adaptación por parte de los grupos armados. El eln que busca 
aprovecharse de los conflictos laborales de Barranca es diferente al eln que se 
recupera de una derrota militar con la financiación obtenida de la extorsión de 
la industria petrolera en Arauca; la forma en la que el eln penetra la clase polí-
tica local y las juntas de acción comunal en Arauca difiere de la manera en la 
que los paramilitares cooptan el estado local en Casanare. En segundo lugar, el 
aprendizaje de la industria y el Gobierno tras la experiencia de Arauca —refle-
jado tanto en el fortalecimiento de la protección militar como en el aumento 
parcial en la vigilancia a las regalías— impidió que el eln lograra reproducir su 
clientelismo armado en Casanare y dificultaron, aunque no lograron prevenir 
por completo, la captura de las administraciones subnacionales de Casanare y 
Meta por los grupos paramilitares. 
Además, los cambios de la industria petrolera a la hora de diseñar sus esque-
mas de producción y de protección en respuesta a un contexto cambiante tanto 
nacional —en lo relacionado con el conflicto armado y con la legislación petro-
lera— como internacional —en lo relacionado con las condiciones y cambios 
del mercado y la disponibilidad de tecnología— también reflejan un aprendizaje 
continuo. Las grandes empresas multinacionales desarrollan en la actualidad 
relaciones con su entorno basadas en la estandarización de procedimientos, los 
controles de auditoría interna y el análisis del riesgo local que distan mucho de las 
condiciones alguna vez descritas para la Tropical Oil Company. En este aspecto 
se destacan las multinacionales que cotizan en bolsa, pues cada vez es más común 
que los accionistas exijan rendición de cuentas sobre el comportamiento de las 
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183conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
empresas con relación a estándares internacionales como eiti o el Pacto Global, 
ya que los escándalos sobre violaciones de derechos humanos pueden afectar 
el valor de sus inversiones (Watts 2005). No parece ser mera casualidad que las 
empresas acusadas de haber cedido ante las extorsiones de los grupos armados 
colombianos en años recientes —Perenco, Emerald, Sicim, o contratistas de las 
grandes empresas— sean todas firmas de propiedad privada que no cotizan en 
bolsa. En este sentido, la experiencia colombiana indica que, además de analizar 
la estructura de propiedad del sector extractivo en términos de si es de carácter 
estatal o privado (Jones Luong y Weinthal 2010; Wegenast 2016), las caracterís-
ticas de las empresas individuales también pueden ser un factor decisivo para 
explicar su papel en los conflictos armados.
El papel del narcotráfico
La presencia de distintos eslabones del narcotráfico (cultivos, laboratorios o 
rutas) también ha influido profundamente en las dinámicas del conflicto armado 
alrededor del petróleo. Por una parte, la expansión de los grupos al margen de 
la ley en Colombia ha estado estrechamente vinculada a la economía del narco-
tráfico en diversas partes del territorio nacional (F. E. González 2014; Guáqueta 
2002), incluyendo las zonas petroleras —en algunos casos más que al petróleo 
mismo—. La presencia de grupos paramilitares en Casanare se debió ante todo 
al narcotráfico, el que les dio los recursos necesarios para expulsar a las gue-
rrillas y, más de una década más tarde, para montar su sofisticado sistema de 
saqueo de regalías. Su llegada a Arauca —al igual que la arremetida de las farc 
contra el eln en esa misma región— fue motivada más por los cultivos ilícitos 
en Tame, Arauquita y Fortul que por el petróleo; solo después de establecerse 
el Bloque Vencedores de Arauca (comandado por narcotraficantes) es que hay 
indicios de saqueo de regalías por parte de las auc. 
Por otro lado, los casos de Casanare entre 1994 y 2000 y del Meta antes de la 
desmovilización paramilitar (en los que había regalías petroleras pero en can-
tidades relativamente bajas) sugieren que la mezcla de narcotráfico y petróleo 
también puede producir resultados inesperados. En estos casos la infiltración 
de gobiernos subnacionales por parte de los paramilitares fue limitada o inexis-
tente, lo cual indica que la disponibilidad de recursos del narcotráfico (o de 
otras fuentes de financiación altamente lucrativas) puede crear una especie de 
umbral por debajo del cual el saqueo de regalías no es lo suficientemente rentable 
en términos comparativos para merecer la inversión que requiere. Recuérdese 
que el desvío de regalías hacia las arcas de las acc en Casanare requirió no solo 
la cooptación de funcionarios sino también la creación de una sofisticada red 
de empresas y cooperativas contratistas con personal calificado y con cierta 
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184 ¿diferentes recursos, conflictos distintos?
capacidad de ejecución de los contratos que les eran adjudicados. Si los recursos 
disponibles a través del saqueo de regalías son limitados, el costo de oportuni-
dad de la inversión en el saqueo puede resultar demasiado alto y puede ser más 
rentable para el grupo armado concentrar sus esfuerzos en proteger o expandir 
su dominio sobre los negocios del narcotráfico. Si el narcotráfico ofrece una 
fuente de recursos relativamente constante y segura, puede proteger de manera 
indirecta al sector petrolero de la penetración por parte de grupos armados. 
Quiroga (capítulo 5 de este libro) encuentra una dinámica similar en su estudio 
sobre el carbón en La Guajira. Esta hipótesis deberá ser evaluada de forma más 
detallada y sistemática en investigaciones futuras.
El futuro del petróleo en Colombia: muchos campos pendientes por explorar
A la luz de las experiencias de otros países en conflicto, el papel del petróleo 
en el conflicto armado colombiano no es único en el mundo. Sorprenden, sin 
embargo, las múltiples y sofisticadas formas en que se manifiesta esta relación, 
y las diversas implicaciones que ha tenido para los actores del conflicto y para la 
industria involucrada. La visión comparativa e histórica que ha querido aportar 
este capítulo constituye una invitación a poner a prueba los hallazgos e hipótesis 
planteados aquí en otras regiones petroleras, como el Catatumbo, Putumayo, 
Huila y Tolima, así como en otros lugares del mundo y a través de distintos 
enfoques metodológicos.
Además de profundizar la investigación sobre la relación del petróleo con 
procesos regionales de desarrollo institucional a través del tiempo, los efectos 
en la conflictividad de la estructura corporativa de las empresas petroleras y el 
complejo papel del narcotráfico como variable intermedia en la relación entre 
petróleo y conflicto, futuras investigaciones podrán abordar preguntas como 
las siguientes: ¿Cómo se han adaptado (o se irán adaptando) los actores ilegales 
a transformaciones institucionales (como el Sistema General de Regalías), tec-
nológicas (como la explotación de yacimientos no convencionales por mediode la fracturación hidráulica), sociales (como la creciente oposición de muchas 
comunidades frente a nuevos proyectos extractivos) o ambientales (la creciente 
visibilidad de los impactos del cambio climático y su relación con la actividad 
extractiva)? ¿Qué impacto ha tenido o tendrá la caída de los precios del crudo 
en las dinámicas de conflicto y criminalidad en zonas altamente dependientes 
del petróleo? ¿En qué medida los legados del conflicto armado en las distintas 
regiones petroleras colombianas pueden afectar la conflictividad, delincuen-
cia y violencia alrededor de la industria extractiva tras la firma del acuerdo de 
paz entre el Gobierno y las farc? Con la expansión de la extracción a regiones 
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185conflicto crudo: petróleo, conflicto armado y criminalidad en colombia
anteriormente vedadas, ¿hasta qué punto se repetirán o transformarán los 
conflictos del pasado? La agenda para investigaciones futuras es amplia. 
Teniendo en cuenta que el final de la era del petróleo como la principal fuente 
de energía en el mundo aún parece estar lejos, seguirán surgiendo más y más 
preguntas de gran importancia económica, política y social para Colombia.
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