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COMUNICACION 2 (MARTINI)

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Garfinkel3.docGARFINKEL Equilibrio: Mundo común de significación
· Fundador de la etnometodología
Etno: disponibilidad que un sujeto tiene de conocimientos de sentido común sobre su sociedad
Metodología: actividades prácticas y sus propiedades formales, conocimientos de sentido común y razonamiento práctico (conglomerados de datos)
· Estudio de los modos en que se organiza el conocimiento que los individuos tienen de los cursos de acción normales, de sus asuntos habituales, de los escenarios acostumbrados. Es un conocimiento intersubjetivo.
· Su objeto de estudio son las actividades más comunes de la vida cotidiana.
· Trata los hechos sociales como realizaciones y procesos y no como meros “datos” o “cosas”.
· El tema central de la etnometodología es el análisis de los modos comunes en que los individuos hacen racionales y explicables sus experiencias de todos los días. En otras palabras, la etnometodología es una sociología de la vida cotidiana.
(
Lo que diferencia el estudio etnometodológico de otras (micro) sociologías es que el centro de su indagación es el proceso en que los miembros sociales producen y sostienen un sentido de la estructura social en la cual interactúan.
(
Su procedimiento será de extrañamiento y desnaturalización de las prácticas sociales para discutir el procedimiento con el cual se sostiene la “normalidad” del mundo social en que se actúa.
· Garfinkel se pregunta cómo se construye la inteligibilidad de lo social y de las prácticas sociales. Pero al hacerse esta pregunta no tiene en cuenta las determinaciones materiales.
· Hay pocas teorías más subjetivistas que la de Garfinkel.
Lo que interesa no es cómo desarrollar construcciones racionales del actor, para explicar la regularidad del comportamiento humano, sino cómo los componentes de las diversas organizaciones usan las ideas y el lenguaje en la racionalidad para encontrar y descubrir el carácter más o menos ordenado de esos ambientes organizados en que actúan.
Las prácticas sociales se construyen con el lenguaje
Reflexividad: (Mecanismos del sentido común, práctica de la vida cotidiana.)
· Un enunciado no transmite sólo una cierta información, sino que al mismo tiempo crea un contexto en el cual la información misma puede aparecer. Cada enunciado genera el contexto en el que debe ser entendido. El contexto no es dado sino que se construye en la interacción.
· Representa una descripción de las escenas de interacción social y, al mismo tiempo, un elemento de esa misma escena que ayudó a ordenar.
· Se trata de explicaciones que a su vez confirman de nuevo lo que es presupuesto como andamio, como “marco” del proceso mismo de búsqueda de explicaciones esperables.
· Es el elemento central del razonamiento práctico y de las realizaciones de la vida cotidiana.
· Los procedimientos de descripción, sus resultados y los usos de sus resultados son elementos integrantes del mismo orden social que tales procedimientos ayudan a describir.
· Crea el contexto de actualización de las reglas. Es un contexto sociológico.
· Garantiza la reproducción del sentido común / afirma el sentido común.
Indexicalidad:
· En el uso común y cotidiano del lenguaje, algunos términos dependen para su significado de la situación específica en que son empleados.
· La naturaleza indexical del discurso implica que éste está marcado por las referencias de persona, espacio y tiempo que lo sitúan en un contexto.
· Esta naturaleza indexical del discurso común y de las prácticas cotidianas es ineludible e ineliminable: cualquier actividad, acción o discurso es una actividad situada, es decir, realizada en un contexto cuyo significado es descriptible, relatable, demostrable, exhibible solamente mediante el uso de elementos indexicales.
· Implica un modo de comprender el discurso en la situación en la cual se produce (dimensión espacio-temporal, yo/tú/él).
· Deja marcas enuncitivas.
· El uso que los sujetos hacen de las reglas que rigen la interacción muestra que, en realidad, hay un continuo trabajo de adaptación, ajuste e interpretación del significado y de las prescripciones de la regla a la situación actual. Más que ser aplicadas, las reglas son invocadas y usadas para afirmar y describir (a posteriori) la racionalidad y coherencia de los cursos de acción.
· Para Garfinkel, las reglas se construyen y se actualizan en la práctica.
· Las reglas no hablan nunca por sí mismas: sólo en conexión con escenarios específicos y en boca de actores específicos, éstas encuentran una voz (si no serían mudas).
· Es el individuo el que construye lo social.
( Desde una lectura crítica de Garfinkel se podría decir que para él (aunque Garfinkel nunca lo diría) el sentido es preexistente pero no determinante. El sentido que puede construir el sujeto de Garfinkel es un sentido no conflictivo, ya que es un sentido nuevo pero que se adecúa al sentido ya existente y que tiende al equilibrio social.
· El equilibrio se alcanza al adoptar un mundo común de significación. Cuando se produce una ruptura del sentido común, se inicia una nueva búsqueda de equilibrio.
Procedimientos para usar y reconocer las reglas: (Hay acciones que son necesarias en circunstancias específicas)
AD-HOCING (Ej. excusa por ir a una fiesta de cumpleaños y no llevar regalo)
· Hacer aplicables las reglas a la situación.
· Describen el modo en que las reglas funcionan concretamente, el modo en que se reconoce la existencia de una norma y su significado.
· Son las que hacen operativas a las reglas.
· Modo en que son usadas y aplicadas las reglas en el ejercicio de las actividades cotidianas.
ETCÉTERA
· Proporciona la certeza de que en una interacción están disponibles condiciones no precisadas, implícitas.
· Especie de acuerdo sobre el acuerdo.
· Meta-reglas.
· Permite insertar en la regla elementos contingentes de la interacción, manteniendo firme su carácter “ordenado”.
· Proporciona la elasticidad necesaria para afrontar las situaciones problemáticas, negociables y para describirlas como ordenadas, racionales y coherentes. (Similar al concepto de frame en Goffman: ambos ilustran la forma en que funcionan las interacciones reguladas en las escenas sociales).
· Los requisitos necesarios para una mutua comprensión requieren que los dos interlocutores asuman la existencia de un acuerdo común no sólo en los casos en que aquello aparece como obvio, sino también en aquellos en los que ciertamente no aparece como tal.
Práctica de glosa (explicaciones, justificaciones, resúmenes):
· La práctica social se vuelve inteligible como práctica en la práctica de glosa. El sentido se construye en el discurso sobre la práctica.
· Permite comprender la indexicalidad del discurso.
· Todo práctica de glosa tiene indexicalidad.
· Método para producir comprensiones observables-referibles en el seno del lenguaje natural.
· Se fundan y hacen visibles las relaciones, las causas entre sucesos, las conexiones, permitiendo reconstruir la significatividad de cuanto ha sucedido y sucede.
· La actuación social es siempre acción relatada, justificada, glosada.
GOFFMAN
GARFINKEL
· Su objeto de estudio son las interacciones y sus momentos.
· Su objeto de estudio es el universo de sentido común que cada uno utiliza para interactuar (equipaje de conocimientos).
· El orden social existe como realidad en sí misma. Para poder explicarlo y comprenderlo, es necesario dar cuenta de las reglas sociales que son puestas en práctica en las interacciones.
· No es un orden encontrado, si no, más bien, realizado. Garfinkel niega el carácter objetivo, completo, reconocible, que habrían de tener las reglas.
· Crítica a Goffman: el modelo normativo reduce el problema a una presunta conformidad o deformidad de los objetos respecto a las normas y no le es posible, por tanto, afrontar adecuadamente la cuestión de cómo el actor social identifica y decide qué normas son aplicables, operativas, pertinentes.
Geertz (1).docGEERTZ, Clifford
· Fundador de la corriente antropológica interpretativista.
· Su
propuesta metodólogica es la descripción densa (técnica de campo).
· Busca interpretar los sentidos sociales que se generan en las prácticas.
· No ve lo macro en lo micro, sino que cree que en lo micro se encuentran las especificidades que permiten entender lo macro, pero especificidades que siguen siendo micro.
· No explica la cultura, sino los modos de construcción de significación en una práctica determinada.
· Los sujetos en todo momento están dentro del entramado y todos tienen el mismo papel dentro de él como constructores de significación. No hay conflicto.
· CULTURA
· Concepto semiótico.
· Concepto en singular.
· Es una urdimbre de significados.
· El análisis de una cultura es una ciencia interpretativa en búsqueda de significaciones y no en búsqueda de leyes.
· Es pública (no existe en la cabeza de alguien). Y debido a esto uno no puede hacer una guiñada sin conocer lo que ella significa.
· Sistema en interacción de signos interpretables.
· La cultura no es una entidad, algo a lo que puede atribuírsele de manera causal acontecimientos sociales. Es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible.
· El antropólogo no hace interpretaciones de primer orden, porque nunca es el protagonista. Para Geertz, el indígena es el único capaz de hacer una interpretación de primer orden.
( Crítica: ¿existe un primer orden de interpretación? Tal vez la interpretación del nativo es una interpretación de segundo orden sobre una práctica.
· Descripción etnográfica:
1. Es interpretativa
2. Interpreta el flujo del discurso social.
3. La interpretación consiste en tratar de rescatar “lo dicho” en ese discurso y fijarlo en términos susceptibles de consulta.
4. Es microscópica.
 (
La importancia de los estudios localizados y microscópicos no depende de la premisa que sostiene que uno puede hallar la esencia de sociedades nacionales en pequeñas comunidades. Este problema se resuelve comprendiendo que las acciones sociales son comentarios sobre algo más que ellas mismas: pequeños hechos hablan sobre grandes cuestiones.
Los hallazgos etnográficos no son privilegiados, son sólo particulares.
Las conclusiones del antropólogo tienen un carácter específico y circunstanciado.
· La tarea del antropólogo es descubrir las estructuras conceptuales que informan los actos de nuestros sujetos, lo “dicho” del discurso social, y en construir un sistema de análisis en cuyos términos aquello que es genérico de esas estructuras, aquello que pertenece a ellas porque son lo que son, se destaque y permanezca frente a los otros factores determinantes de la cultura humana.
· La teoría cultural es incompleta y no predictiva.
	GRAMSCI
	GEERTZ
	· 
	· Ve las conductas humanas como una acción simbólica y entonces para él no tiene sentido la discusión sobre si la cultura es una conducta estructurada o una estructura de la mente.
	· Conflicto de clases.
 No todos tienen el mismo papel
· Puja permanente contra hegemónica
· Disputa por la apropiación del sentido
	· Urdimbre de significaciones. No hay conflicto. Los sujetos en todo momento construyen significación: todos están dentro del entramado y todos tienen el mismo papel dentro de él como constructores de significación.
· No existe ruptura ni transformación posible porque siempre se está dentro del entramado.
· Su propuesta es entender a la cultura como un texto y no como un espacio de disputa.
	· ¿Y dónde están las estructuras de determinación?
	· Le da al sujeto un lugar de producción discursiva muy importante.
Geertz.docClifford Geertz: Descripción densa. Hacia una teoría interpretativa de la cultura
Geertz quiere que entendamos una cultura en sus propios términos. Para hacer esto, debemos entender sus complejidades, naturalezas y matices. El título de uno de los libros de Geertz es La interpretación de las culturas; nos lo dice todo. Intenta esclarecer el concepto de cultura al escribir acerca de culturas particulares. 
Rechaza el punto de vista de que la cultura se puede entender mejor a través de una teoría importante. Opina que el mejor enfoque para un mayor desarrollo del concepto consiste en enfrentarse con problemas específicos. 
La antropología social se pregunta por el significado en cuanto tal a partir de Clifford Geertz, principalmente, cuando señala que “la cultura es un patrón históricamente transmitido de sentidos incorporados en símbolos”. 
Dice que el “concepto de cultura que propugno es esencialmente semiótico, creyendo con Max Weber que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido, considero que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de sentidos”.
La idea de Geertz de la cultura no es ecléctica, ya que mantiene un punto de vista semiótico. El propósito de Geertz consiste en buscar un significado, una explicación. Interpretación es el nombre de la herramienta que utiliza para cumplir el objetivo de buscar el significado.
Toma del filósofo Gilbert Ryle la noción de “descripción densa” para rotular su antropología. Brevemente, la descripción densa se puede definir mediante el siguiente ejemplo que él mismo Ryle da: consideremos dos muchachos que contraen rápidamente el párpado del ojo derecho. En uno, éste es un tic involuntario, en el otro es una señal de conspiración a un amigo. 
Los dos movimientos son, como movimientos, idénticos, pero la diferencia entre un tic y un guiño es enorme. Una descripción normal señalaría: ambos muchachos están cerrando los párpados, pero una descripción densa dice: uno de esos muchachos está realizando una burla a un amigo. Por lo tanto, la descripción densa es conducta + cultura (significación). 
Dado lo anterior, frente a la pregunta ¿qué es analizar?, Geertz responde “desentrañar estructuras de significación y determinar su campo social y su alcance”. Es decir, en una investigación antropológica ¿qué tipo de preguntas se deben hacer? Geertz señala que “aquello por lo que hay que preguntar es por su sentido y su valor: si es mofa o desafío, ironía o cólera, esnobismo u orgullo, lo que se expresa a través de su aparición y por su intermedio”. 
En relación a un ejemplo de su trabajo de campo en Marruecos, donde se involucran judíos, beréberes y franceses, él nos muestra un “drama pastoral”: al judío los beréberes le roban mercadería, pero le devuelven en cambio ovejas por la ofensa cometida, mismas que los franceses le confiscarán al judío porque estaba prohibido comerciar. 
Geertz pregunta ¿cuál es el significado de la acción para cada uno de los participantes en este drama?: practicar el comercio, defender el honor, establecer el dominio. 
Críticas y comparaciones
La cultura, para Geertz, es una trama pública de significaciones de acuerdo a la cual los sujetos le dan sentido a sus expresiones. Pero esto da una idea de una cultura homogénea, estable y que no refleja conflictos sociales. Lo contrario según lo que pensaba Gramsci.
Para éste último, la cultura es un campo de lucha por la hegemonía y por la apropiación del sentido. Por tanto, es un fenómeno plagado de relaciones desiguales y contradicciones. Así, hay culturas populares que entran en conflicto con culturas de elite, etc.
Según la óptica geertziana, al pertenecer a una misma cultura, los integrantes de una misma etnia comparten un mismo código y producen significados igualmente interpretables. Esta idea supone que las prácticas son igualmente posibles de ser realizadas por cualquier integrante. 
Geertz2.docGEERTZ, Clifford
· Fundador de la corriente antropológica interpretativista.
· Su propuesta metodólogica es la descripción densa (técnica de campo).
· Busca interpretar los sentidos sociales que se generan en las prácticas.
· No ve lo macro en lo micro, sino que cree que en lo micro se encuentran las especificidades que permiten entender lo macro, pero especificidades que siguen siendo micro.
· No explica
la cultura, sino los modos de construcción de significación en una práctica determinada.
· Los sujetos en todo momento están dentro del entramado y todos tienen el mismo papel dentro de él como constructores de significación. No hay conflicto.
· CULTURA
· Concepto semiótico.
· Concepto en singular.
· Es una urdimbre de significados.
· El análisis de una cultura es una ciencia interpretativa en búsqueda de significaciones y no en búsqueda de leyes.
· Es pública (no existe en la cabeza de alguien). Y debido a esto uno no puede hacer una guiñada sin conocer lo que ella significa.
· Sistema en interacción de signos interpretables.
· La cultura no es una entidad, algo a lo que puede atribuírsele de manera causal acontecimientos sociales. Es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible.
· El antropólogo no hace interpretaciones de primer orden, porque nunca es el protagonista. Para Geertz, el indígena es el único capaz de hacer una interpretación de primer orden.
( Crítica: ¿existe un primer orden de interpretación? Tal vez la interpretación del nativo es una interpretación de segundo orden sobre una práctica.
· Descripción etnográfica:
1. Es interpretativa
2. Interpreta el flujo del discurso social.
3. La interpretación consiste en tratar de rescatar “lo dicho” en ese discurso y fijarlo en términos susceptibles de consulta.
4. Es microscópica.
 (
La importancia de los estudios localizados y microscópicos no depende de la premisa que sostiene que uno puede hallar la esencia de sociedades nacionales en pequeñas comunidades. Este problema se resuelve comprendiendo que las acciones sociales son comentarios sobre algo más que ellas mismas: pequeños hechos hablan sobre grandes cuestiones.
Los hallazgos etnográficos no son privilegiados, son sólo particulares.
Las conclusiones del antropólogo tienen un carácter específico y circunstanciado.
· La tarea del antropólogo es descubrir las estructuras conceptuales que informan los actos de nuestros sujetos, lo “dicho” del discurso social, y en construir un sistema de análisis en cuyos términos aquello que es genérico de esas estructuras, aquello que pertenece a ellas porque son lo que son, se destaque y permanezca frente a los otros factores determinantes de la cultura humana.
· La teoría cultural es incompleta y no predictiva.
	GRAMSCI
	GEERTZ
	· 
	· Ve las conductas humanas como una acción simbólica y entonces para él no tiene sentido la discusión sobre si la cultura es una conducta estructurada o una estructura de la mente.
	· Conflicto de clases.
 No todos tienen el mismo papel
· Puja permanente contra hegemónica
· Disputa por la apropiación del sentido
	· Urdimbre de significaciones. No hay conflicto. Los sujetos en todo momento construyen significación: todos están dentro del entramado y todos tienen el mismo papel dentro de él como constructores de significación.
· No existe ruptura ni transformación posible porque siempre se está dentro del entramado.
· Su propuesta es entender a la cultura como un texto y no como un espacio de disputa.
	· ¿Y dónde están las estructuras de determinación?
	· Le da al sujeto un lugar de producción discursiva muy importante.
Geertz3.docGEERTZ, Clifford
· Fundador de la corriente antropológica interpretativista.
· Su propuesta metodólogica es la descripción densa (técnica de campo).
· Busca interpretar los sentidos sociales que se generan en las prácticas.
· No ve lo macro en lo micro, sino que cree que en lo micro se encuentran las especificidades que permiten entender lo macro, pero especificidades que siguen siendo micro.
· No explica la cultura, sino los modos de construcción de significación en una práctica determinada.
· Los sujetos en todo momento están dentro del entramado y todos tienen el mismo papel dentro de él como constructores de significación. No hay conflicto.
· CULTURA
· Concepto semiótico.
· Concepto en singular.
· Es una urdimbre de significados.
· El análisis de una cultura es una ciencia interpretativa en búsqueda de significaciones y no en búsqueda de leyes.
· Es pública (no existe en la cabeza de alguien). Y debido a esto uno no puede hacer una guiñada sin conocer lo que ella significa.
· Sistema en interacción de signos interpretables.
· La cultura no es una entidad, algo a lo que puede atribuírsele de manera causal acontecimientos sociales. Es un contexto dentro del cual pueden describirse todos esos fenómenos de manera inteligible.
· El antropólogo no hace interpretaciones de primer orden, porque nunca es el protagonista. Para Geertz, el indígena es el único capaz de hacer una interpretación de primer orden.
( Crítica: ¿existe un primer orden de interpretación? Tal vez la interpretación del nativo es una interpretación de segundo orden sobre una práctica.
· Descripción etnográfica:
1. Es interpretativa
2. Interpreta el flujo del discurso social.
3. La interpretación consiste en tratar de rescatar “lo dicho” en ese discurso y fijarlo en términos susceptibles de consulta.
4. Es microscópica.
 (
La importancia de los estudios localizados y microscópicos no depende de la premisa que sostiene que uno puede hallar la esencia de sociedades nacionales en pequeñas comunidades. Este problema se resuelve comprendiendo que las acciones sociales son comentarios sobre algo más que ellas mismas: pequeños hechos hablan sobre grandes cuestiones.
Los hallazgos etnográficos no son privilegiados, son sólo particulares.
Las conclusiones del antropólogo tienen un carácter específico y circunstanciado.
· La tarea del antropólogo es descubrir las estructuras conceptuales que informan los actos de nuestros sujetos, lo “dicho” del discurso social, y en construir un sistema de análisis en cuyos términos aquello que es genérico de esas estructuras, aquello que pertenece a ellas porque son lo que son, se destaque y permanezca frente a los otros factores determinantes de la cultura humana.
· La teoría cultural es incompleta y no predictiva.
GRAMSCI
GEERTZ
· 
· Ve las conductas humanas como una acción simbólica y entonces para él no tiene sentido la discusión sobre si la cultura es una conducta estructurada o una estructura de la mente.
· Conflicto de clases.
· Urdimbre de significaciones. No hay conflicto. Los sujetos en todo momento construyen significación: todos están dentro del entramado y todos tienen el mismo papel dentro de él como constructores de significación.
· No existe ruptura ni transformación posible porque siempre se está dentro del entramado.
· Su propuesta es entender a la cultura como un texto y no como un espacio de disputa.
· ¿Y dónde están las estructuras de determinación?
· Le da al sujeto un lugar de producción discursiva muy importante.
Goffman - estigma social.docESTIGMA E IDENTIDAD SOCIAL by Goffman
Los griegos se referían a estigma para los signos corporales con los cuales intentaban exhibir algo malo y poco habitual de quien los presentaba (cortes o quemaduras en el cuerpo). Durante el cristianismo adquirió distintos significados como el que conocemos ahora, designa un mal en sí mismo y no a sus manifestaciones corporales.
Concepciones preliminares
La sociedad establece los medios para categorizar a las personas y el complemento de atributos que se perciben como corrientes y naturales en los miembros de cada una de esas categorías. El medio social establece las categorías de personas que en él se pueden encontrar. El intercambio social rutinario en medios preestablecidos nos permite tratar con “otros” previstos sin necesidad de dedicarles una atención o reflexión especial.
Hay anticipaciones que las transformamos en expectativas normativas en demandas presentadas, en general no somos conscientes de presentar esa demanda hasta que alguien no las satisface. Mientras el extraño esta presente ante nosotros puede ser dueño de un atributo que lo vuelve diferente de los demás y lo convierte en alguien menos apetecible, se lo menosprecia. Un atributo de esa naturaleza es un ESTIGMA. Esto
pasa solo con los atributos indeseables que son incongruentes con nuestro estereotipo sobre como deben ser determinados individuos. El término será usado para un atributo profundamente desacreditador. Un estigma es una clase especial de relación entre atributo y estereotipo.
Creemos que la persona que tiene un estigma no es totalmente humana. Valiéndonos de este supuesto practicamos diversos tipos de discriminación, mediante la cual reducimos en la práctica sus posibilidades de vida. Construimos una teoría del estigma, una ideología para explicar su inferioridad y dar cuenta del peligro que representa esa persona, racionalizando a veces una animosidad ue se basa en otras diferencias, como la clase social.
Dice que son conocidas las actitudes de los normales a los estigmatizados, creemos que no es humano, que es peligroso e inferior, usamos término como invalida, tarado, bastardo. Les gritan a los ciegos como si fueran sordos, o les ayudan a pararse como si fueran inválidos. Percibimos su respuesta a la defensiva como algo referido a su defecto.
El otro, digamos el no-normal, puede por ejemplo exigir una cierta conducta de las mujeres y no hacerla él, y no considerarse diferente por no hacerla. Es la diferencia entre llevar a cabo una norma y sustentarla.
Puede pasar que el individuo lleve un estigma pero no esté compungido por ello, no consigue vivir de lo que exigimos de él y a pesar de todo permanece indiferente a su fracaso, aislado por su alienación pero protegido con sus creencias sobre su identidad y siente que es un ser humano normal y que el resto son los no del todo humanos.
El rasgo central que caracteriza la situación del individuo estigmatizado que esta referido a la aceptación. ¿De qué modo una persona estigmatizada responde a esta situación?
-Formas directas de corrección: En algunos casos buscará corregir lo que provoca su deficiencia (el deforme se hace una plástica). Hay tendencia a victimización y nunca falta el vivo que aprovecha buscando vender una fórmula mágica para corregir el defecto, la vejez, etc. Estos muestran el extremo al que llegan las personas estigmatizadas.
-Formas indirectas de corrección: Dedicando un enorme esfuerzo a hacer cosas que por algún motivo alguien con su estigma no puede hacer. El lisiado, por ej, re-aprende a nadar, a cabalgar, pilotear avión, etc.
-El estigmatizado puede usar su estigma para obtener beneficios secundarios como una excusa por la falta de éxito que padece por algunas razones. Lo que pasa con los que se cirugean, es que pierden la protección emocional que le ofrecía el estigma y descubre que la vida no es rosa, rosa. Y no está preparado para enfrentar el mundo sin una desventaja, puede pensar también que sus desgracias son bendiciones porque le dejan enseñanzas de vida.
Todas las mentes sanas pueden sufrir de invalidez, pueden estar muy ciegos ante aquello que deteriora su felicidad, pero generalmente al que le pasa esto ni se da cuenta y, dice él, no puede sentir compasión de si mismo.
Contactos mixtos: Normales y estigmatizados en una misma situación social tienen que enfrentar sí o sí los efectos del estigma. El estigmatizado se vuelve inseguro acerca del modo en que los normales van a recibirlo, hasta el contacto no están seguros si la reacción será de aceptación o rechazo, esta incertidumbre surge porque sabe que los demás lo van a definir en función a su estigma. Aparece en él la sensación de no saber bien qué es lo que los demás piensan de él, se siente en exhibición, y sus logros menos importantes son considerados y festejados como si fuera el descubrimiento de América. 
El que se vuelve estigmatizado y antes no lo era, altera su modo de vida: no tiene un feedback saludable y se aísla, se deprime, se vuelve desconfiado.
El estigmatizado puede responder con un retraimiento defensivo: vacila entre el retraimiento y la bravata, por esto la interacción cara a cara puede volverse muy violenta. A los normales también estas le resultan molestas, sentiremos que el estigmatizado es muy agresivo o tímido, y demasiado propenso a leer en nuestras acciones significados que no intentábamos darle. Es posible que el normal trate de actuar como si el otro también fuera normal.
El igual y el sabio:
Se sugirió que podía existir una discrepancia entre la identidad real y la virtual de un individuo, cuando es manifiesta esta discrepancia daña su identidad social, se aísla.
Iguales: El primer grupo de personas benévolas es quien comparte el estigma con ellos, porque comparten la experiencia y a los nuevos pueden enseñarles el oficio y ofrecerle un círculo de lamentos para expresarse. Entre sus iguales el individuo puede usar su desventaja como base para organizar su vida, pero para eso se debe resignar a vivir en un mundo incompleto: acá pueden compartir la totalidad de sus penas y puede pasarles que se aburran del relato de sus compas. A la sociología le copan la vida colectiva de los estigmatizados (AA, Divorciados anónimos, etc.). Se designan a sí mismos como “nosotros” y los que están afuera también pueden designar a los de dentro como grupales.
Los miembros de una categoría pueden tener una oficina desde la cual promuevan sus casos ante el gobierno o la prensa, con un representante cuyo labor característico es convencer al público que aplique un rótulo social más flexible a la categoría en cuestión (ej. Discapacitados, personas con capacidades especiales). 
Otra de sus tareas es aparecer como oradores ante audiencias de estigmatizados y normales. También elaboran publicaciones, en las que el estigmatizado puede acceder a una versión elaborada de su propio punto de vista. Esto va pasando de a poco con un estigmatizado mismo, que están con compañeros o tienen mayores oportunidades de expresar su parecer y descubren que el movimiento les chupó todo el día y son profesionales. 
O sea que cuando una persona con un estigma alcanza una posición política, ocupacional o financiera elevada, es posible que se le confíe una nueva cartera: la de representar a su categoría. La profesionalización trae dos cosas: convierten su estigma en profesión, interactúan con otros grupos de iguales, rompen el círculo cerrado, y juegan al golf con sus muletas; por otro lado, estos pueden mostrar ciertas parcialidades sistemáticas en su exposición, porque están demasiado implicados en el problema.
La profesionalización NO es el único recurso para que los estigmatizados muestren públicamente su situación vital, hay otros:
- Si un estigmatizado gana un premio, o es el primero en su categoría, es chisme local y sale en medios.
Sabios: Son personas normales cuya situación especial los lleva a estar íntimamente informado acerca de la vida secreta de un estigmatizado, a simpatizar con ellos y gozan cierto grado de aceptación y cierta pertenencia al clan. El sabio pasa por una experiencia previa de arrepentimiento, se ofrece y debe ser aceptada.
Tipos de sabios
1- Un tipo de persona sabia es aquella cuya sabiduría proviene de actividades en un establecimiento: enfermeras y terapeutas.
2- Otro es aquel que se relaciona con un individuo estigmatizado a través de una estructura social: la esposa del enfermo, la hija del presidiario, comparten el descrédito del tipo del estigma. El estigma se expande por eso las relaciones tienden a evitarse o a no durar.
La carrera moral:
Los estigmatizados tienden a pasar por las mismas etapas de aprendizaje relativas a su condición y las mismas modificaciones en la concepción del yo.
Las dos fases son:
· El estigmatizado aprende a incorporar el punto de vista de los normales adquiriendo así las creencias relativas a la identidad propia del resto de la sociedad.
· Aprende que tiene un estigma determinado y sus consecuencias.
El interjuego de estas dos dan nacimiento a pautas de socialización que sirven para distinguir las carreras morales:
1- Involucra la primera pauta a los que lo tienen innato y son socializados en esa situación, aprenden e incorporan los estándares ante los cuales fracasan.
2- Deriva de la
capacidad de la flia o de una comunidad de constituirse en capsula de su joven miembro (mandarlo escuelas de su misma clase).
3- Los que en un momento tardío son víctimas de un estigma, o los que advierten que siempre fueron desacreditables. Aprendieron todo mucho antes de considerarse deficientes, ej. de mina con colostomía y olores en bondi.
4- Las personas que fueron socializadas en una comunidad alienada y que luego deben aprender una segunda manera de ser: aquellos que quienes la rodean sienten como real y valida.
Al revisar su propia carrera moral, puede escoger y elaborar retrospectivamente las experiencias que le permiten explicar el origen de sus creencias y prácticas que ahora tiene con respecto a sus iguales y a los normales.
Existen “ciclos de afiliación” mediante los cuales llega a aceptar las oportunidades especiales para una participación endogrupal, o rechazarlas después de haberlas aceptado previdamente. Sus creencias sobre la naturaleza de su grupo de pertenencia y la naturaleza de los normales sufrirán oscilaciones correspondientes.
Goffman.docAlumna: María Alejandra Clutterbuck
Cátedra: Stella Martini
Profesora: Silvana Contreras.
Goffman en su texto “Actuaciones”, habla de una organización social centrada en la interacción conversacional. Pensar en este tipo de organización de la sociedad es pensar en las cosas pequeñas, a nivel micro, por eso es que Goffman trabaja con la microsociología. La microsociología es la que le permite el estudio de la interacción cara a cara.
Pero si bien este sociólogo canadiense estudia la interacción, lo microsocial, no significa que niegue la existencia de una estructura social a nivel macro, ni la existencia de una cultura.
Para Goffman, los actores sociales participan en un sistema en el que todo comportamiento, libera información socialmente pertinente. Todo gesto, toda mirada, todo silencio comunica.
El individuo es para el autor, un actuante que ofrece su función a los demás. La actuación responde a la existencia de ciertas reglas que se manejan en la interacción. Aquél individuo que no tenga en cuanta las reglas, no podrá comunicarse eficazmente.
Cuando Goffman habla de máscara, hace referencia al rol que cada uno desempeña en una sociedad, un rol que nos posibilita el propio conocimiento. Máscara representa el concepto que cada persona se forma de sí misma y pasa a ser el sí mismo más verdadero de cada uno, en la medida que integra nuestra personalidad.
La fachada, es la expresión intencional o no, que emplea el individuo al interactuar. Las fachadas, según Goffman, suelen ser seleccionadas, no creadas; éstas preexisten en el individuo y éste sólo debe limitarse a escoger sin crear. El sujeto queda condicionado a seleccionar reglas que son exteriores a él.
Este concepto de fachada comprende la fachada personal, medio y fachada social. La fachada personal está conformada de lenguaje, expresiones faciales, gestos corporales, raza, vestimenta, etc. El medio es el trasfondo escénico que involucra lugar, decorado, etc. Y la fachada social comprende medio, apariencia y modales.
Lo aceptable en la interacción va a depender del marco en el cual la interacción se desarrolle. Por lo tanto aquél que quiera ser considerado una persona normal debe seguir las reglas de las interacciones que son preexistentes y exteriores a los individuos.
La puesta en escena de lo que el individuo desea transmitir en un acto de interacción es la realización dramática, y esta va a ser aceptable o no dependiendo también del marco de referencia en el que la interacción se dé.
La idealización es una forma de socializar y adecuar una actuación a las expectativas de la sociedad. Las expectativas sociales se relacionan con determinadas maneras de actuar que son esperables en la interacción, y de acuerdo con las normas (situacionales) que le exigen al individuo el conocimiento del contexto en el que rigen.
Goffman se interesa por poner en evidencia las normas o reglas que rigen la vida cotidiana. La importancia que estas reglas tienen, está dada por el hecho de que si un individuo se desvía de lo que en un contexto determinado se denomina normal, va a generar ruido en la comunicación. La relación de los individuos con las reglas es normativa, porque ellas rigen su vida. También son prescriptivas y situacionales, porque implican obligaciones y exigen el conocimiento del contexto definiendo una conducta apropiada en cada contexto.
Goffman2.docAutor > GOFFMAN, Erwing
· Trata de sacar a la luz las normas sociales que rigen la vida cotidiana.
· Trabaja en el campo de la microsociología.
· Procede por rupturas y fracturas en el seno de la sociedad.
· Las interacciones sociales constituyen la trama de un cierto nivel del orden social. Se fundan en reglas y normas.
· Estas reglas mantienen el orden social (que es precario).
· Están naturalizadas.
· Son mecanismos autorreguladores.
· Se ocupa de la interacción cara a cara.
· Los actores sociales participan en un sistema en el que todo comportamiento libera una información socialmente pertinente. Todo gesto, toda mirada, todo silencio se integra en una semiótica general.
· Su objeto de estudio no se limita al lenguaje oral.
· Las interacciones tienen sus propias reglas exteriores a los individuos, que no pueden más que seguirlas si quieren que se les continúe considerando como personas normales.
· Los actores sociales tratan continuamente de mantener ese orden para no “ser sancionados”.
(
· ESTIGMA
· Atributo que arroja un descrédito sobre aquel que lo lleva.
· Rompe con la normalidad.
· Pueden desfavorecer y hasta entorpecer, torcer y/o cambiar una interacción comunicacional.
· Produce una quiebra en el contrato de comunicación. Es un desafío a las reglas y escapa a la normalización que rige todo intercambio comunicacional, por eso es considerado una desviación.
· Físicos / carácter / raza / religión / nacionalidad 
(
· Salirse del contexto normal genera ruido en la comunicación.
· El estigmatizado pelea por entrar dentro del parámetro de la normalidad.
· Retoma la oposición clásica entre rituales positivos (de homenaje o celebración) y rituales negativos (de conjuro y reparación) y expone que las interacciones son como pequeñas ceremonias.
· REGLAS
· Conjunto de conductas permitidas, preferidas, esperadas y/o proscriptas en una variedad de situaciones de comunicación.
· Refieren también a las diversas consecuencias que implican los comportamientos.
· Son preexistentes. La comunicación se hace posible gracias a una “matriz vasta” (conjunto de códigos y reglas).
· La relación de los individuos con las reglas es normativa (son imperativas, rigen la vida de cada uno)
· Prescriptivas – implican ciertas obligaciones.
 - algunas son fijas y no situacionales.
· Situacionales – exigen el conocimiento del contexto en el que rigen,
definen su conducta apropiada en los diferentes
contextos.
· Goffman plantea la posibilidad de una utilización estratégica de las reglas.
· La existencia de reglas implícitas permite hablar de un contrato, pacto o acuerdo de comunicación que está implícito en el acuerdo de comunicación.
GOFFMAN
GARFINKEL
Las reglas son más fijas.
La regla es una construcción del mismo sujeto.
El sujeto está más condicionado: si no utiliza las reglas disponibles, el orden se rompe.
La realidad se construye en la dinámica de la interacción.
El carácter normativo de las reglas es lo que más diferencia a Goffman de Garfinkel.
Las reglas son exteriores a los individuos, no son individuales. Son preexistentes.
Las reglas no existen objetivamente.
Lo histórico no aparece como condicionamiento.
INTERACCIONISMO SIMBÓLICO
· El hombre se construye socialmente en su relación o interacción con los otros hombres y considera cualquier objeto con el que se encuentra como un símbolo que significa o representa la relación de un sistema más general de significado con su particular circunstancia. El individuo conoce y constituye su subjetividad según su propia
interpretación de la interacción de sí mismo con los otros, y también de la actuación e interpretación de los otros.
· Teoría individualista.
Goffman3.docLos escritos de Erving Goffman -quizás el más celebrado sociólogo norteamericano del momento, y por cierto el más ingenioso- por ejemplo, descansan casi enteramente sobre la analogía del juego. (Goffman también emplea extensivamente el lenguaje de la escena, pero como su visión del teatro es la de un juego extrañamente amanerado -ping-pong en máscaras- su trabajo, básicamente, no es verdaderamente dramatúrgico. Goffman aplica la imaginería del juego a casi todo lo que cae en sus manos, lo cual -puesto que él no es demasiado respetuoso de los derechos de propiedad- es bastante. El ir y venir de las mentiras, las metamentiras, las verdades increíbles, las amenazas, las torturas, los sobornos y el correo clandestino que comprende el mundo del espionaje aparece construido como un juego de expresión; un carnaval de decepciones casi como la vida en general, porque -como lo expresa en una frase que podría haber sido de Conrad o de Le Carré- "los agentes son un poco como nosotros, y todos nosotros somos un poco como agentes". La etiqueta, la diplomacia, el crimen, las finanzas, la publicidad, la ley, la seducción y la solemnidad burlona de lo cotidiano, son entrevistos como juegos de información, estructuras laberínticas de jugadores, juegos, movidas, posiciones, señales, estados de información, apuestas y ganancias, en las cuales sólo los mejores jugadores, aquéllos ansiosos y capaces de fingirlo todo, prosperan.
En la obra de Goffman, lo que sucede en un hospital psiquiátrico o en cualquier hospital o prisión, o incluso en una escuela de internados, es un "juego ritual de tener un self", en el que el staff posee la mayor parte de las figuras de la baraja y todos los triunfos. Un tete-a-tete, la deliberación de un jurado, "una tarea realizada en conjunto por personas físicamente próximas", una danza de pareja, hacer el amor o boxear, en una palabra todos los encuentros cara a cara, son juegos en los cuales "como todos los psicóticos y los cómicos deberían saber, cualquier movimiento adecuadamente impropio puede atravesar la tenue película de la realidad inmediata". El conflicto social, la desviación, la actividad empresarial, los roles sexuales, los ritos religiosos el ranking del status y la simple necesidad de aceptación humana reciben el mismo tratamiento. La vida no es más que un tazón de estrategias.
Mejor aún, como Damon Runyon dijo alguna vez, es un tres a dos en contra. Pues la imagen de la sociedad que surge de la obra de Goffman y de la del enjambre de estudiosos que de una manera u otra lo siguen o dependen de él es una corriente continua de gambitos, tramas, artificios, engaños, disfraces, conspiraciones y francas imposturas en la que los individuos y las coaliciones de individuos se esfuerzan -a veces inteligentemente, otras con cierta comicidad- por jugar juegos enigmáticos cuya estructura es clara pero cuyo objetivo no lo es. La de Goffman es una visión de las cosas radicalmente no romántica, un conocimiento amargo y gélido, uno que hace muy mala pareja con las tradicionales piedades humanistas. Pero no por eso es menos poderosa, ni tampoco, con su ética nada quejumbrosa de tómalo-como-viene, es tan inhumana como puede parecer.
Como quiera que sea, no todas las concepciones de la vida social, como un juego son tan horrendas, y algunas son positivamente traviesas. Lo que conecta a todas ellas es la idea de que los seres humanos están menos impulsados por fuerzas que sometidos a reglas, que las reglas son tales que sugieren estrategias, que las estrategias son tales que inspiran acciones, y que las acciones son tales como para ser gratificantes, pour le sport. Como los juegos en el sentido literal de la palabra (el béisbol, o el póker, o el parchís) crean pequeños universos de significado en los cuales algunas cosas pueden hacerse y otras no (no se puede hacer enroque en el dominó), lo mismo que sucede en los juegos analógicos del culto, del gobierno o del cortejo sexual (uno no puede amotinarse en un banco). Contemplar la sociedad como un conjunto de juegos significa verla como una enorme pluralidad de convenciones aceptadas y de conocimientos apropiados. "Me pregunto -se supone que dijo el príncipe Metternich cuando un ayudante le susurró al oído en un baile real que el zar de todas las Rusias había muerto-, me pregunto cuál puede haber sido su motivo."
Es necesario descender a los detalles del asunto, examinar los estudios y criticar las interpretaciones, ya sean la de Goffman sobre el crimen como un juego de apuestas, las de Harold Garfinkel sobre el cambio sexual como juego de identidad, las de Gregory Bateson sobre la esquizofrenia como confusión de reglas, o las malas propinas sobre los complicados sucesos en un bazar de Medio Oriente como una contienda de información. A medida que la teoría social se vuelve de las metáforas propulsivas (el lenguaje de los pistones) hacia las metáforas lúdicas (el lenguaje de los pasatiempos), las humanidades se conectan a sus argumentos no a la manera de escépticos mirones sino, al igual que la fuente de su imaginería, como cómplices imputables.
Con respecto a otro de los ingredientes, la diversión, parece más preciso lo que -ya en 1954- Bateson remarcaba. Se trata de que -entre los distintos tipos lógicos- hay que rescatar ese tipo de "juego" que identifica y discrimina a la vez. A la manera del tipógramo que baraja los clises, para poder pensar nuevas ideas o decir cosas nuevas, se requiere descomponer las ideas armadas y mezclar sus pedazos. Pero se necesita "conservar ordenados" los pedacitos de nuestros pensamientos o proyectos, a fin de "combinar ideas, nunca sumarlas". Este tipo de aprendizaje necesita de ese tipo de "juego" -más cerca del "play" como juego-recreo, y más lejos del "game" o partido con reglas-. 
Dicho en otras palabras, se necesita rescatar una "postura lúdica" ante las ideas, a fin de comprenderlas y ensamblarlas unas con otras. Para Bateson, esta flexibilidad -lúdica- iría de la mano de ser curioso. 
Siguiendo a Gregory Bateson (1985), quien propuso que el mensaje metacomunicativo implícito en el juego hace que cualquier actividad puede presentar dichas características de «juego», llegan a la 
conclusión de que «el comportamiento humano posee a la vez las dimensiones de trabajo y ocio, y de juego y no juego» (ibíd.: 31) y que, igualmente, «el deporte puede adoptar varias formas diferentes que reflejan las diferentes combinaciones de trabajo, ocio, distracciones, juego y no juego» (ibíd.: 33). Esta ambigüedad y la combinación de características que presenta la actividad deportiva la convierten, en mi opinión, en un importante instrumento de socialización. 
Comunicación y lenguajes 
Más cercano a los métodos experimentales que a la técnicas terapéuticas de introspección y análisis, surge en California en 1956, el denominado "grupo de Palo Alto" abocado al estudio sobre la comunicación real existente en las familias de los enfermos mentales. Este grupo de investigadores que estaba integrado por Gregory Bateson, Jay Haley, y John Weakland entre otros, filmaron a decenas de madres de esquizofrénicos en interacción con sus hijos para luego estudiar en cámara lenta sus comportamientos. 
De esta forma descubrieron que en las familias de esquizofrenícos aparecía normalmente una forma de comunicación solapada y un doble mensaje paradojal y constrictivo, por el cual el niño recibía a lo largo de los años dos órdenes terminantes y contradictorias. Así observaron como en forma inconsciente algunas madres le extendían los brazos a sus hijos como para recibirlos y al mismo tiempo los regañaban para que se alejara o los remitían a otra actividad; o bien les exigían a sus hijos varones comportamientos agresivos y viriles, y al mismo tiempo que no ensuciaran sus ropas ni las rompieran; o mensajes más difíciles de aceptar como "te amo-no te amo". Tales contradicciones además de confundir
los sentimientos, inmovilizaban a los chicos ya que esa era la única forma de no ser castigados. 
El célebre artículo de Bateson, Jackson, Haley y Weakland, Hacia una teoría de la esquizofrenia publicado en 1956 propició diversas líneas de investigación que cristalizaron bajo la denominación de "antipsiquiatría", corriente que Ronald Laing y David Cooper se encargaron de divulgar internacionalmente. 
En forma complementaria Bateson desarrolló también un estudio sobre las dos modalidades de lenguaje que emplea el ser humano: el lenguaje digital (el lenguaje de la información numeralizable, traducible al lenguaje binario de las computadoras Si/No), y el lenguaje analógico (lenguaje más difícil de caracterizar como la entonación de la voz, la postura corporal, o el lenguaje gestual). Desde esta perspectiva, Bateson reveló como en las relaciones familiares o sociales, el lenguaje corporal, gestual, o bien los modales, contradicen a menudo la palabra, emitiendo por lo tanto un mensaje ambivalente (producto de la contradicción entre sus deseos conscientes y los inconscientes). Simultáneamente, Bateson descubrió que el 75% de la comunicación es para-verbal y que cuando hay una contradicción muy grande entre los dos tipos de mensajes emitidos, las personas tienden a confiar más en el lenguaje analógico, el del cuerpo, que en el digital. 
Con el correr de los años estos descubrimientos se han ido incorporando de una u otra forma a las diferentes modalidades de trabajos grupales, impregnando sus soportes teóricos.
reconocer el carácter REFLEXIVO de la investigación social; esto es reconocer que somos parte del mundo social que estudiamos".
GRAMSCI - Introducción. En la política y el Estado moderno.docGRAMSCI, ANTONIO
“Introducción”. En la política y el Estado moderno. 
El sentido común no es una concepción única, idéntica en el tiempo y en el espacio: es el “folklore” de la filosofía y, al igual que ésta, se presenta en innumerables formas. Su rasgo característico es el de ser una concepción disgregada, conforme a la posición social y cultural de las multitudes de las que constituye la filosofía. 
El Ensayo popular se equivoca al partir implícitamente del presupuesto donde a una filosofía original de las masas populares se oponen las filosofías tradicionales y la alta religión del clero (intelectuales, alta cultura). En realidad, estos son ignorados por la multitud y no tiene una eficacia directa sobre su modo de pensar y actuar; pero sí influyen en las masas populares como fuerza política externa, como elemento de subordinación a una hegemonía exterior que limita negativamente el pensamiento original de las masas. 
Los elementos principales del sentido común son suministrados por las religiones y por esto la relación entre sentido común y la religión, es mucho más íntima que la relación mantenida con los sistemas filosóficos de los intelectuales. Pero si bien en el sentido común predominan los elementos “realistas”, materialistas, es decir, producto inmediato de las sensaciones elementales; esto no está en contradicción con el elemento religioso, pero estos elementos son “supersticiosos”, acríticos. Este es el peligro que ofrece el Ensayo popular, que a menudo confirma los elementos acríticos que hace que el sentido común permanezca en la fase antropocéntrica, en vez de criticarlos científicamente. 
Entonces, el punto de partida tiene que ser siempre el sentido común, es decir, la filosofía espontánea de las multitudes que se trata de hacer ideológicamente homogéneas. 
El sentido común ha sido considerado de diversas maneras: como base de la filosofía o criticado desde el punto de vista de otra filosofía. En todos los casos, el resultado ha sido, en realidad, la superación de u determinado sentido común para crear otro más adecuado a la concepción del mundo del grupo dirigente. El sentido común es un agregado caótico de concepciones diversas y en él se pueden encontrar todo lo que se quiera. 
Lo expuesto hasta el momento no significa que el sentido común no contenga verdades; significa que el sentido común es un concepto equívoco, contradictorio, multiforme y que referirse al sentido común como prueba de verdad es absurdo. Se podrá decir con exactitud que cierta verdad es ya de sentido común para indicar que se ha difundido más allá del círculo de los grupos intelectuales. 
Se afirma implícitamente la necesidad de nuevas creencias populares, es decir, de un nuevo sentido común y, por consiguiente, de una nueva cultura y de una nueva filosofía que se enraícen en la conciencia popular con la misma fuerza y la misma imperatividad que las creencias tradicionales.
No puede dejarse de partir del sentido común en primer lugar y de la religión en segundo lugar; sólo en un tercer momento puede partirse de los sistemas filosóficos elaborados por los grupos intelectuales tradicionales.
Gramsci.docAntonio Gramsci
La crisis de la lectura romántico-positivista de la cultura popular surge con la obra de Antonio Gramsci (1891-1937). En la década del ’20 Italia era un país marginal de Europa que había llegado relativamente tarde a la constitución del Estado moderno y a la industrialización. La estructura interna era de una profunda desigualdad entre un Norte industrializado y letrado y un Sur atrasado y analfabeto. 
Encima Gramsci es testigo del apoyo popular que goza el fascismo, un movimiento profundamente conservador más que revolucionario. Es entonces que se pregunta por las causas del surgimiento y desarrollo del fascismo en su país.
Gramsci estudiará las formas ideológicas en que los hombres adquieren consciencia del conflicto de poder entre las clases sociales y luchan por resolverlo. Ese conflicto es la lucha por la hegemonía y, por darse en la esfera de la cultura, se traslada a la superestructura.
La dominación es la imposición desde el exterior de una determinada relación de poder y, dado que cuenta siempre con una resistencia explícita activa, sólo es posible mantenerla con el aparato represivo. 
La hegemonía es, en cambio, el proceso de dominación social, pero ya no como una imposición desde el exterior, sino como un proceso en el que las clases subalternas reconocen como propios los intereses de las clases dominantes. 
La lucha por la hegemonía es la disputa por la administración del sentido, por hacer aparecer una concepción del mundo como la más válida y convincente. En este sentido, tiene prioridad la lucha cultural por sobre la económica. 
Observaciones sobre el folklore
Gramsci define con el nombre de folklore la forma más desorganizada y asistemática de la cultura. El folklore vendría a estar constituido por fragmentos de todos los puntos de vista elaborados en épocas pasadas y compuestos por una multiplicidad heterogénea de creencias, valores y supersticiones. 
Lejos de considerar al folklore como algo raro y pintoresco, Gramsci propone tomarlo bien en serio porque allí se cristalizan las condiciones de vida cultural de un pueblo. 
El sentido común vendría a ser algo así como el folklore de la filosofía. Es la concepción del mundo típica de las clases subalternas compuesta por un agregado caótico de concepciones del mundo heterogéneas, acríticas, incoherentes, fragmentadas y sedimentadas desde épocas pasadas. 
El nivel inmediatamente superior en la organización de la cultura es la religión. Ésta es una multiplicidad de elementos acríticos, supersticiones pseudo-científicas y movimientos heréticos populares. 
La filosofía es una concepción del mundo más sistemática y homogénea. Pero el buen sentido sería el nivel óptimo porque comprendería una elaboración de una conciencia autónoma y crítica de las condiciones materiales y de lucha por la hegemonía. El buen sentido sería la filosofía de la praxis. 
Los intelectuales orgánicos no son filósofos, sino más bien organizadores que difunden ideas, organizan colectivos y construyen voluntades. Un ejemplo de intelectual orgánico de las clases dominantes bien podría ser Mariano Grondona. Mientras tanto, parecería no haber intelectuales
orgánicos de las clases populares. 
Literatura popular
Según Gramsci, en su época no existía una literatura nacional-popular en Italia porque faltaba una identidad de concepción del mundo entre los escritores y el pueblo. Los sentimientos populares no eran vividos como propios por los escritores italianos. 
En Francia, lo nacional naturalmente implicaba un significado mucho más cerca de lo popular por su historia (Revolución Francesa). En Italia, en cambio, lo nacional tenía un significado mucho más restringido ideológica y políticamente. 
El término “nacional” en Italia estaba más ligado a una tradición intelectual y en ningún caso coincidía con lo popular dado que en ese país los intelectuales estaban alejados del pueblo-nación. El elemento intelectual nativo era más extranjero que los extranjeros frente al sentir del pueblo-nación.
En ese contexto, la literatura “nacional” denominada “artística” no era popular en Italia. Es por eso que el público italiano se interesaba más por la literatura extranjera popular y no popular que por la italiana. 
La literatura popular francesa sí había sabido elaborar un moderno humanismo capaz de reflejar las vivencias de los estratos más rústicos e incultos. Es por eso que se difundió también en Italia, donde esto estaba ausente. 
Que el pueblo italiano leyera con preferencia a los escritores extranjeros significa que sufría la hegemonía intelectual y moral de los intelectuales extranjeros. 
Americanismo y fordismo
Gramsci describe al fordismo como la política industrial seguida por los sectores más dinámicos de la burguesía norteamericana para “llegar a la organización de una economía programada”. Lo que descubre es que en esta nueva etapa “los nuevos métodos de trabajo están indisolublemente ligados a un determinado modo de vivir, de pensar y de sentir la vida”. Todos estos son elementos que anuncian una nueva cultura: el “americanismo”.
Bajo el “fordismo”, la sociedad se reorganiza a partir de la lógica del capital: si los obreros son incorporados también como consumidores (los trabajadores de la Ford llegando al trabajo en sus propios automóviles Ford), ningún detalle de sus vidas queda fuera de la mirada del capital. Las clases dominantes se preocuparán ahora por la estandarización de las normas de vivienda y de higiene, por la estabilidad matrimonial y por el anti-alcoholismo.
Es preciso que el trabajador gaste «racionalmente» su sueldo en mantener, renovar y acrecentar su eficiencia muscular nerviosa, no para destruirla. De allí, entonces, que la lucha contra el alcohol, el agente más peligroso de destrucción de las fuerzas de trabajo, se convierta en función del Estado. 
A la cuestión del alcohol esta ligada la cuestión sexual. El abuso y la irregularidad de las funciones sexuales es, después del alcoholismo, el enemigo más peligroso de las energías nerviosas. Las tentativas realizadas por Ford de intervenir, mediante un cuerpo de inspectores, en la vida privada de sus dependientes y controlar cómo gastaban su salario y cómo vivían, es un indicio de estas tendencias todavía «privadas» o latentes que pueden transformarse, en cierto momento, en ideología estatal. 
Los nuevos métodos exigían una rígida disciplina de los instintos sexuales, es decir, una consolidación de la "familia", de la reglamentación y estabilidad de las relaciones sexuales.
Mediante la monogamia, el hombre-trabajador ya no disipa sus energías en la búsqueda desordenada y excitante de la satisfacción sexual ocasional. Lo que intentó imponerse en el sentido común es que “un obrero que va al trabajo luego de una noche de ‘excesos’ no es un buen trabajador”. 
Esta presión coercitiva ya no es ejercida solamente por el Estado y las clases dominantes sino que es aplicada recíprocamente por medio de la persuasión y el consenso dentro de las clases populares.
Dentro de esta nueva sociedad, el psicoanálisis es la expresión de la creciente coerción moral ejercida por el aparato estatal y social sobre cada uno de los individuos. 
En Europa, la introducción del fordismo se produce bajo la más extrema coerción. El americanismo demanda «una composición demográfica racional», es decir, que no existan clases improductivas (parasitarias). Pero en Europa subsisten tales clases, creadas por la historia, que dejó un cúmulo de sedimentaciones pasivas a través de los fenómenos de saturación y fosilización del personal estatal, los intelectuales, el clero y la propiedad terrateniente, el comercio de rapiña y el ejército profesional y de conscripción. 
Gramsci-Elbaum.docElbaum, Jorge “Gramsci: optimismo de la voluntad y pesimismo de la razón”
La potencia activa de la filosofía se convierte en “fuerza material” cuando se apodera de las masas. Las diferencias lingüísticas y comunicativas = núcleos de Identificación Social.
La cultura en lo político: filosofía = a 1 construcción pasional y racional de la realidad (filos de la praxis, interpretación para la acción)
CLASES SUBALTERNAS: 
· No todo es auténtico, hay residuos de la cultura oficial y/o reproducción conservadora del orden social.
· Elaboran/ Refuncionalizan/ Usan (en c/u de sus prácticas) Ej: superstición-educación-moralidad-religiosidad.
CONCEPTO DE HEGEMONÍA
· Lo social es la construcción de CONSENSOS y RESISTENCIAS - CONFLICTOS
· Enfrentamientos y negociaciones donde la legitimidad del orden social se ACTUALIZA y SE HACE POSIBLE. Luchas por conquista del control intelectual o por mantenerlo.
· Dominio = mantener grupos dispuestos a conservar, negociar o modificar formas de producción y redistribución de recursos sociales
· Confrontación de subjetividades compartidas que NO se cosifican NI se acaban
· Es necesario reforzar la credibilidad y legitimidad porque la hegemonía implica siempre “resistencias estratégicas” Ej: “novela de folletín o 1 policial”: la idea de 1 sueño de venganza, castigo a los culpables; imponer, difundir y generalizar o prohibir formas de entender, juzgar y percibir el mundo- 
· Un proyecto hegemónico se construye con PERSUACION, ARTICULACION IDEOLOGICA Y TRANSFORMACION DE LA FILOSOFIA
· Dicotomía (estructura y superestructura) que queda resuelta con conceptos de Clase Fundamental y Clases Subalternas, superando la reducción “burguesía/proletariado”
· 1 Construcción POLITICO-CULTURAL (a veces) AUTONOMA DE ESTRUCTURAS ECONOMICAS. Se conquista y se negocia en la lucha social, política e intelectual
· Explica luchas cotidianas e identificaciones entre C. Subalternas y C. Dominantes
· Se construye por medio de la sociedad civil y la cultura, donde el sentido común se elabora pluralmente. No se impone desde el Estado ni por 1 rey, zar o sacerdote (Gramsci Vs. Modelo Soviético)2 AMBITOS SUPERESTRUCTURALES
1) SOCIEDAD CIVIL: Iglesia – Escuela - Familia (instituciones que forman la conquista cotidiana de la hegemonía) Lucha por el CONSENSO. Opera sin sanciones pero ejerce 1 presión colectiva y obtiene formación de costumbres, pensamientos, moralidad
2) SOCIEDAD POLITICA: (el Estado) Administra, reproduce y refuerza “legítimamente”el resultado de esas luchas hegemónicas. Uso de la “violencia legítima”(fuerzas represivas y de seguridad)
La sociedad es + que 1 coacción político-militar. Hay conflictos permanentes por la apropiación de la legitimidad y el sentido común, presente en toda comunicación cotidiana, en la literatura popular, comics, novelas televisivas...
Democratiza la esfera política porque en todas las áreas se construye la “legitimidad”: los sujetos que consolidan la hegemonía no son sólo funcionarios (también son docentes, alfareros). El SENTIDO COMUN es el resultado o expresión de complejas luchas en todo el ámbito social.
Los “intelectuales orgánicos” (con función de intelectuales) = GUIAS SIMBOLICOS, difusores de cosmovisiones, defensores de determinadas verdades sociales, portavoces de expectativas oposicionales. (serán “delegados” si pertenecen a 1 grupo social que colabora en la conformación de hegemonías).
Sobre Gramsci > Texto de Jorge Elbaum
· Escribe en las décadas del
20 y 30. Gran parte de su obra la escribió en la cárcel a la que fue sometido por el régimen fascista.
· Fundador del partido comunista italiano.
· Sus ejes de análisis son socio-culturales. Indaga sobre los condicionamientos ideológicos, de su comunicabilidad y de la posibilidad de cambio.
· Polemizó sobre la construcción activa o pasiva de los horizontes simbólicos y materiales.
Cultura y sociedad civil: hegemonía y legitimidad
· Influenciado por sus lecturas de Marx sobre la potencialidad de la filosofía convertida en “fuerza material” cuando se apodera de las masas, dedica gran parte de su obra a reflexionar sobre el lugar de la cultura en el acontecer político.
· Intenta superar la concepción que tenía el romanticismo con respecto al folklore. (cultura popular), que en ocasiones solo evidencia reproductividad de las culturas “cultas” u oficiales.
· So opone a las visiones que ven en el sentido común popular una evidencia de la carencia y la privación cultural, advirtiendo únicamente imperfección y deformidad en sus producciones culturales.
· Oposición a los modelos que desprecian las manifestaciones de las clases subalternas y sus usos por considerarlos vacíos y burdos e imposibilitados de acceder a lo “artístico” y por temor a la contaminación.
· También se opone a las visiones que plantean las manifestaciones populares como lo auténtico, ya que descubre en ellas residuos de la cultura oficial y la reproducción conservadora del orden social.
· Un concepto clave dentro de los estudios de Gramsci es la HEGEMONÍA que se vincula a un modo de concebir lo social en tanto construcción cultural de consensos y simultáneos procesos de resistencia. En tanto enfrentamientos y negociaciones en los que la legitimidad de l orden social se actualiza y se hace posible.
· HEGEMONÍA(permite pensar en procesos de conformación de subjetividades compartidas que no se agotan. Permanentemente hay que reforzar la legitimidad, porque HEGEMONÍA implica siempre resistencias estratégicas o tácticas.
· BLOQUE HISTORICO( HEGEMONÍA entendida como un orden controlado por un grupo o un conjunto de grupos sociales a lo largo de un período.
· El BLOQUE HISTÓRICO siempre está amenazado por sectores disconformes.
· HEGEMONÍA implica consenso y conflicto al mismo tiempo. Es la lucha por el mantenimiento o la conquista de un control intelectual y simbólico a nivel social.
· Implica una negociación de las formas de producción y redistribución de los recursos sociales, ya que no puede ser mantenida únicamente gracias a la coerción. 
· El proyecto hegemónico se construye a partir de la persuasión, de la articulación ideológica y de la transformación de la filosofía (cultura) en fuerza material.
· El concepto de HEGEMONÍA permite tomar distancia del eje estructura/superestructura que supone una determinación causal entre las relaciones sociales de producción y las concepciones del mundo. Implica una construcción político-cultural en ciertas ocasiones autónoma de las estructuras económicas.
· La lucha social, intelectual y política es el espacio donde esta hegemonía se conquista y se negocia. Permite explicar las luchas cotidianas y por otro lado permite explicar las convergencias e identificaciones entre las clases subalternas y las dominantes.
· Divide los ámbitos superestructurales en dos espacios distintos. 
Sociedad civil(lugar de expresión de aquellas instituciones ligadas a la conformación y conquista de la hegemonía. Lucha por el consenso 
Sociedad política(encargada de administrar, reproducir y reforzar “legítimamente” el resultado de dichas luchas hegemónicas. El Estado. Violencia legítima.
 La hegemonía también se pone en juego en facetas que parecen ser triviales.
· La dominación simbólica se consolida en los ámbitos menos analizados, en las áreas de la vida práctica donde no aparece la coerción para obligar conductas.
· La HEGEMONÍA se construye y no es posible imponerla desde el estado, menos si la sociedad civil ha desarrollado un sentido común elaborado pluralmente. Este sentido común aparece como el resultado de las complejas luchas que desarrollan en todo ámbito social. 
· Gramsci piensa a la sociedad como un espacio de conflictividad constante por la apropiación de la legitimidad y el sentido común y que se haya presente en todos lo ambitos de la vida cotidiana como por ejemplo los medios, la literatura, la comunicación cotidiana, etc.
· La HEGEMONÍA siempre implica movimientos contra hegemónicos que se resisten material o simbólicamente. 
Intelectual orgánico
· Teoriza sobre la función social de los intelectuales y plantea que todos los hombres son intelectuales, pero que no todos tienen esa función en la sociedad.
· La función de los intelectuales es oficiar de guías simbólicos, son portavoces de determinados ordenes o pueden ser representantes de expectativas oposicionales.
· Los intelectuales son también quienes dirigen una murga, escriben teleteatros etc.
La cultura del trabajo
· Estudia la relación existente entre la producción material y los “estilos de vida” en los que se enmarcan. Estudia el modo de producción fordista y sus implicancias en la vida de los trabajadores.
· Gramsci tiene una concepción dinámica de la cultura donde incluye lo laboral, la estética, la moral, etc. Permite comprender y analizar relacionalmente las distintas manifestaciones.
· Examina el folklore como parte de una cosmovisión del mundo donde están latentes ciertas rebeliones que conviven con la autorización del poder hegemónico.
· Libró al marxismo del materialismo encerrado en el economicismo. Superó el determinismo que eliminaba del acontecer social el factor de la voluntad humana, cultural y política.
Gramsci: ”Literatura popular”
Gramsci analiza una crítica de la publicación fascista del año 30 para analizar distintos aspectos de la cultura popular. Comienza relatando dos puntos principales de esta crítica: 1- Que los editores consideran al público estático y que no evoluciona con el tiempo, 2- que no existen escritores populares italianos modernos.
Según Gramsci no hay ni una popularidad de la literatura artística ni una producción regional de literatura popular porque falta una identidad de concepción del mundo entre escritores y el pueblo. No se han planteado el problema de elaborar los sentimientos populares . Tanto es así que la crítica fascista no se plantea esta cuestión y tampoco extrae la conclusión realista de que si siguen gustando historias de hace 100 años es debido a que el gusto y la ideología del pueblo son los de hace 100 años. También la elección de un periódico no es una cuestión personal. Por eso los diarios puramente políticos o de opinión nunca han llegado a tener gran difusión. Y son comprados por jóvenes, hombres y mujeres que sin grandes preocupaciones se interesan por cuestiones políticas. Así los lectores de folletín se apasionan más por estos que por las novelas de D’Annunzio o Pirandello.
Se demuestra que la literatura nacional y popular es rentable. Entonces ¿porqué no hay en Italia una literatura nacional?. En muchas lenguas nacional y popular son sinónimos., sin embargo en Italia el término nacional no coincide con popular, así los intelectuales están separados del pueblo. Y el término nacional está ligado a libresca y abstracto, por eso se llama antinacional a quien no tenga una concepción arqueológica y apolillada de los intereses del país. La literatura nacional denominada artística no es popular en Italia.
Si los italianos leen, porque prefieren leer a los autores extranjeros?, porqué se siente más ligado a los intelectuales extranjeros que a los paisanos?, será porque los intelectuales no salen del pueblo, no se sienten ligados a él, no lo conocen ni sienten sus necesidades , ni sus sentimientos. Y esta cuestión puede extenderse a toda la cultura nacional popular no sólo a la literatura narrativa. Pasa lo mismo en el teatro, lit. científica, etc.
Hipótesis: Toda la clase culta con su actividad intelectual está separada del pueblo –nación, no
porque el pueblo no se interese sino porque el cuerpo intelectual nativo les resulta más extranjero que los extranjeros mismos. Ya Manzoni planteaba el problema de la unidad intelectual y moral de la nación y del Estado, buscada en la unidad de la lengua. Pero esta unidad de la lengua es un medio externo, es un efecto y no una causa de unidad.
Tampoco la religión se aparta de esta regla, si sus textos son leídos es por obligación y para evitar castigos, hay también una ruptura entre la religión y el pueblo. Hay un estado de indiferencia y ausencia de la vida espiritual. La religión ha permanecido como una superstición. 
En cambio la novela de folletín permite al pueblo soñar despierto con posibles venganzas de las injusticias que vive en su realidad.
El porqué la novela popular no es popular en italia no se explica si se tiene en consideración que muchas historias se basan en la historia veneciana, sus organizaciones políticas, judiciales, policiales, y estas han dado argumento a los novelistas populares de todos los países excepto Italia.
Por ejemplo el aparato judicial siempre ha interesado, y el sentimiento público hacia el aparato de la justicia y hacia el delincuente ha cambiado, en ocasiones el delincuente ha sido representado como superior al aparato judicial.
La novela de folletín nació de la necesidad de la ilusión con la cual romper la monotonía de sus vidas, a las que se veían condenadas. Esta ilusión cambia según los períodos históricos – políticos.
OBSERVACIONES SOBRE EL FOLKLORE
El folklore ha sido estudiado como elemento pintoresco, pero es necesario estudiarlo como concepción del mundo y de la vida, en gran medida implícita de determinados (en tiempo y en espacio) estratos de la sociedad, en contraposición con las concepciones del mundo oficiales. De ahí la estrecha relación entre folklore y sentido común que es el folklore filosófico, una concepción del mundo no sólo no elaborada y asistemática, no debe hablarse directamente de un aglomerado indigesto de fragmentos de toda las concepciones del mundo y de la vida que se hay sucedido en la historia, de la mayor parte de las cuales sólo en el folklore se encuentran, sobrevivientes, documentos mutilados y contaminados.
El folklore puede ser entendido como un reflejo de las condiciones de vida cultural del pueblo, hay una religión del pueblo, muy diferente de la religión de los intelectuales, así se puede sostener que toda religión, aún la más refinada es folklore en relación al pensamiento moderno, con la diferencia que la católica en primer lugar son elaboradas y sistematizadas por los intelectuales.
También existe una moral del pueblo, conjunto de máximas para la conducta práctica, estrechamente ligada, como la superstición, a las reales creencias religiosas, más fuertes que la moral oficial.
Conocer el folklore significa, para el maestro conocer cuáles otras concepciones del mundo y de la vida trabajan en la formación intelectual y moral de las generaciones más jóvenes para extirparlas y sustituirlas con concepciones consideradas superiores.
El folklore no debe ser considerado como algo raro, extraño o como un elemento pintoresco, sino como algo muy serio que exige ser tomado en cuenta, sólo así su enseñanza determinará el nacimiento de una nueva cultura en las grandes masas populares, es decir desaparecerá la separación entre cultura moderna y cultura popular o folklore.
Gramsci: “Americanismo y fordismo”
Necesidad de organizar una economía planificada y para eso se necesita diferentes eslabones.
Se deben manipular las fuerzas subalternas y hay que racionalizarlas según los nuevos fines(estas ofrecen resistencia
Algunos de los problemas a tener en cuenta
· Racionalización de la composición demográfica europea
En Europa se intenta introducir el fordismo, pero para eso hay que generar grandes modificaciones en la sociedad como por ej. conciliar la vieja estructura social demográfica con una forma ultramoderna de producción. Solo logra indroducirse el fordismo mediante la coerción. Europa ya tenía una estructura social cosificada debido a 
su historia. Existían instituciones parasitarias como el Edo. La relación entre la población potencialmente activa y la pasiva era desfavorable teniendo en cuenta las enfermedades, la desnutrición en el campesinado, etc. Esto sucedía tanto en Italia como en otros países.
En EEUU la producción se pudo racionalizar por diversos factores que se dieron previamente. Toda la vida del país comenzó a girar en torno a la producción. La HEGEMONÍA nace en la fabrica y no se necesitan intermediarios políticos.
· Rotary Club vs. masonería
El rotary es masonería sin pequeños burgueses. Para producir racionalización se debe crear un nuevo tipo humano que responda a las expectativas de un nuevo tipo de trabajo. No hay homogeneidad nacional y de organización sindical más combativa. Es corporativo. En Italia se intentó un modelo fordista, pero después se volcó al modelo rural despreciando a las ciudades.
· Autarquía financiera de la industria
La tesis de Fovel que plantea el corporativismo como un bloque industrial autónomo que permite la evolución del sistema económico italiano hacia una fase capitalista contra los sistemas semi feudales que existían. Hay autores que contraponen a esta teoría planteando que es solo una modificación en la política económica y no una economía política. El corporativismo tiene un objetivo de organización policial más que de desarrollo industrial. El personal obrero italiano nunca se opuso a la racionalización, pero esto si sucedió en EEUU donde se liquidaron los sindicatos libres.
La policía económica aplicada en Italia ha sido un elemento negativo para el desarrollo de una nueva política económica modernizadora de la economía. 
Para generar una americanización de una estructura social determinada y un Edo. liberal que llega con lo que llama la sociedad civil.
· La cuestión sexual
Los instintos sexuales fueron reprimidos por la sociedad en desarrollo. Se crea el concepto de lo innatural.
El aumento en la expectativa de vida plantea la cuestión sexual como un aspecto fundamental y autónomo de la cuestión económica.
La vida de la industria exige un aprendizaje general, un proceso de adaptación a determinadas condiciones de trabajo (nutrición, vivienda, costumbres, etc) que no es innato, sino que debe ser adquirido.
· Feminismo y machismo
· “Animalidad” e industrialismo
El industrialismo implica la negación y el aplacamiento de los instintos. Reglas nuevas que los rigen para ordenar las formas complejas de vida colectiva que requieren el industrialismo para desarrollarse. Hasta ahora esto se ha dado mediante la coerción brutal. Cuando esto sucede se desarrollan ideologías puritanas que la transforman en persuasión.
Durante la guerra hubo una modificación que no intentó la creación de nuevos hábitos, fue una cuestión circunstancial que una vez terminada la contienda devino en el caos.
· Racionalización de la producción del trabajo
En EEUU la racionalización del trabajo y el prohibicionismo se encuentran muy ligados. Control de la moralidad t de las costumbres sexuales de los obreros por parte de los industriales son una necesidad de el nuevo método de trabajo. Se busca la creación de un nuevo tipo de hombre.
Taylor( hay que desarrollar al máximo las actitudes maquinales y automáticas de los individuos y destruir el neo psicofísico del trabajo profesional donde se incentivaba la participación activa de la inteligencia, de la fantasía y de la iniciativa del trabajador.
Los artesanos tenían una fuerte relación con el objeto que creaban, el industrialismo rompe con ese humanismo. Según este modelo la espiritualidad se da solo mediante la producción.
Este equilibrio puede convertirse en interior si es propuesto por el mismo trabajador (HEGEMONIA)
El alto salario es un factor importante. Es preciso que el trabajador gaste racionalmente. Lucha contra el alcohol, la cual se encuentra muy ligada con la cuestión sexual. El puritanismo en función de
la creación de un sistema industrial eficiente.
El divorcia era frecuente en las clases altas. Existe una separación entra la moralidad de los trabajadores y los de las clases altas.
Se crean márgenes de pasividad social(la mujer ocupa un lugar importante.
Estos fenómenos tornan difícil la coerción sobre las clases trabajadoras. Fracturación psicológica y cristalización e los grupos sociales.
· Taylor y el americanismo
El prototipo del hombre de la civilización técnica es el que pasivamente moldea su vida de acuerdo al modelo industrial.
El americanismo es mecanicista, grosero, brutal y pura acción y se le contrapone a la tradición.
· Cantidad y calidad
Disquisiciones sobre cantidad y calidad. Esta discusión no es posible en los países no desarrollados. Gran disposición a la fabricación de productos de lujo.
· Taylorismo y mecanización del trabajador
Metáfora del gorila amaestrado. Aunque lo automaticen el hombre sigue siendo hombre. Una vez que aprende y mecaniza el proceso tiene tiempo para pensar.
· Los altos salarios
Forma transitoria de retribución ya que la adaptación no se puede dar solo a través de la coerción. Cuando el modelo de trabajador se difunda el alto salario desaparecerá. El alto salario no estaba relacionado con el alto desgaste físico.
Frente al debate si debe combatir o incentivar el método Ford, Gramsci plantea que sí, pero que debe generarse un proceso de cambios sociales para la construcción de un nuevo hombre donde haya autodisciplina y persuasión.
· Acciones, obligaciones y títulos del Edo.
Sistema de ahorro y producción según los distintos países:
EEUU(Cuando se pierde la credibilidad en el sistema industrial los ahorristas se vuelcan a invertir en títulos públicos. Esta ganancia del Edo. se vuelve a invertir en la industria. Existe negociación
Italia( El Edo. interviene en la producción. Edo. como holding de capitales de pequeños burgueses. Edo. corporativo.
Francia(relacionado con la producción agrícola.
Ninguno de los tres abandona el k financiero.
· Civilización norteamericana y europea
No existe una nueva civilización norteamericana, es una continuación del europeísmo con ciertos matices
Gramsci: Introducción
· Sentido común
( no es una concepción única
( 1 concepción disgregada conforme la posición de las multitudes y a la vez es individual. 
( en contraposición una clase constituye una filosofía homogénea, coherente y sistemática. 
( El sentido común se encuentra manejado por la religión. Cada religión se practica de diferentes maneras según los grupos sociales.
( acrítico
( materialista / inmediato / realista / supersticioso( no se contradice con lo religioso.
( se va superando según la concepción del mundo de la clase dirigente.
· No separa lo “culto” de la “cultura popular” porque el sentido común no tiene en cuenta a la concepción del mundo de la alta cultura y los intelectuales( influyen como fuerza externa, ven a la clase dirigente como cohesionada que limita el pensamiento de las masas populares. El discurso oficial refleja la coherencia frente al caos de las clases populares.
· Filosofía de la praxis( critica y polemiza, se encuentra relacionada con el libre mercado, nace del individuo, es una lucha perpetua.
· Filosofía tradicional( lo culto, cuando la masa quiere romper con la filosofía tradicional crea la filosofía de la praxis que siempre tiene una base en el sentido común. 
· Filosofía como pensamiento reflexivo para tener una certeza crítica de las verdades que todo hombre puede decirse que siente naturalmente y que constituyen la estructura sólida de la mentalidad de que se sirve para vivir.
· Cierta verdad es de sentido común cuando excede el círculo de los intelectuales(verdad que tiene fuerza de evidencia
· Sentido común ( para Marx ( solidez formal
 (produce normas de conducta
 (necesidad de nuevas formas populares( fordismo
 (con la misma vigencia que lo tradicional.
1
7
Grimson.docGRIMSON, Alejandro
Comunicar ( Poner en común
 ( Presupone la existencia y producción de un código compartido
(
Para que un elemento pueda devenir significante, es necesario que haga sentido al interior de una determinada estructura de significación.
Ningún grupo o persona tiene una esencia o una identidad.
(
Las personas y los grupos se identifican en contextos históricos específicos y en el marco de relaciones sociales localizadas.
(
IDENTIFICACIÓN
· Relacional
· Al mismo tiempo que se establece un nosotros, se define un ellos.
(
Permite establecer un primer límite, concepto fundacional de toda clasificación.
· Histórica
· Ese nos/otros es, al mismo tiempo, el resultado de sedimentaciones de un proceso histórico y una contingencia sujeta a transformaciones.
· La identidad no está determinada ni por la sangre ni por el lugar de nacimiento, sino que resulta de una producción socio-histórica.
· Produce diferencia (es constitutiva de toda relación de desigualdad)
· No hay identidad fuera de relaciones de poder.
· La alteridad es una producción activa y estratégica del otra, más que un reconocimiento de un “afuera” dado.
· La nación ocupa un lugar relevante en los modos contemporáneos de producción de alteridades porque es una de las invenciones culturales más poderosas del mundo moderno. (Ojo!! Con el proceso de globalización se dan cambios)
· La diversidad aparece como dificultad pero también como condición de toda comunicación.
· La descripción de la diferencia puede llevar a la construcción de fronteras simbólicas.
· Los conflictos socio-culturales contemporáneos son parte de disputas de poder y de intereses.
(
La batalla por el poder no es producto de la total incomprensión e incomunicación, sino que en ellas tiene que haber algo en disputa, tiene que haber un cuerpo de significación compartida, tiene que haber intereses contrapuestos sobre algo que implícitamente los une. Cuando la incomprensión es absoluta, no se conforma un terreno común donde construir el escenario de la batalla.
Guber.docRosana Guber: Participar y observar
La guerra interna de Malvinas en el IX° aniversario del 2 de abril
La autora enmarca este documento en una investigación más amplia sobre la guerra de Malvinas, llevada a cabo entre 1989 y 1996. Su hipótesis es que los "protagonistas directos" del conflicto recuerdan a Malvinas como una guerra interna.
Primeramente, en la introducción, Guber sintetiza cronológicamente los acontecimientos bélicos de 1982. Luego presenta el ritual en el que participó para la elaboración de ese documento: la conmemoración pública del noveno aniversario de la "recuperación" de las Islas Malvinas, en el Monumento a los Caídos en el Atlántico Sur en 1982, ubicado en la Plaza San Martín, del barrio porteño de Retiro. 
Luego da a conocer su metodología: la observación participante, es decir, el contacto experiencial con los sujetos de estudio y la relación de conocimiento mutuo con los informantes, técnica que la involucraba íntegramente. Así, al describir e interpretar dicho ritual advierte los indicios de un sentido colectivo del conflicto. 
Dos actos y un aniversario
Aquí, Guber desarrolla su descripción del ritual. Supo del acto por un afiche callejero de la Federación de Veteranos de Guerra de la República Argentina (FVGRA) que nucleaba a centros de ex-soldados provinciales. Llegada al acto, se da cuenta que se estaba desarrollando otro acto, dirigido por ex-presidentes de facto: Rojas, Onganía, Levingston, Menéndez, Galtieri, Anaya y, también, Arturo Frondizi.
Durante el discurso de los oradores, los jóvenes comenzaron a insultar a las figuras del palco hasta que se arrió la bandera nacional. Luego se reanudaron los agravios. Terminado el acto "oficial", las marchas militares dejaron paso a cánticos populares folklóricos de la época, compuestos por milongas y malambos de la pampa bonaerense.
Asimismo, los uniformes impecables fueron reemplazados un compuesto mixto de jóvenes blancos y morenos,
con pelos largos, cortes militares y chuzas, diacríticos políticos de los seguidores de Perón. La indumentaria "de civil" se mezclaba con algunas prendas compradas en tiendas de rezagos militares.
El primer locutor del nuevo acto ("el encargado") subrayó la "recuperación" del palco, desplegando continuamente la "legitimidad" y "verdadera autoridad" para representar a "Malvinas". Aparte, señaló la "lástima" con que fueron recibidos y la "desmalvinización" que se aplicó después. Por eso, los "centros de veteranos" se convirtieron en bases de resistencia contra esa desmalvinización y "derrota moral". Para éste, la Argentina sigue siendo una colonia y Malvinas su más clara evidencia. 
El segundo orador fue el presidente de la FVGRA fundó la legitimidad de los veteranos de guerra en haber sido "los que tuvieron el honor de haber combatido en Malvinas" y "los que hicieron realidad lo que enseñó San Martín". El tercer orador reprobó el pago de pensiones a ex-combatientes al tiempo que rechazó el término de "víctimas" para referirse a los "héroes" de Malvinas. 
Para consolidar la legitimidad, contrapuso los "gramos de heroicidad del más humilde veterano de guerra" a los argentinos de la "dirigencia corrupta" y "el interior del país donde anida el más auténtico espíritu nacional" frente a la Capital Federal, una "ciudad prostituida por el coloniaje y el cipayaje".
Guber razona que si los veteranos no echaron a la plana mayor del Ejército durante el acto previo fue para desmentir la imagen disminuida de los veteranos como "chicos" de la guerra, adjetivos que debían dar lugar al heroísmo.
La observación participante del espacio, el tiempo y el discurso
Según Guber, el segundo acto les permitió a los ex-soldados efectuar un despliegue a través del cual inauguraron públicamente su veteranía. Dicho procedimiento consistió en un movimiento de identificación y diferenciación dirigido principalmente a las Fuerzas Armadas, que condujeron las acciones de 1982.
Al presentarse como "veteranos de guerra" aquellos jóvenes rechazaban el rótulo de "ex-combatientes" con que se habían nominado hasta entonces y que los adscribía a "las víctimas de la guerra". Llamarse "veteranos de guerra" les permitía marcar su adultez y revertir el calificativo de "chicos".
La aparición pública de estas organizaciones iba desde el tumulto popular hasta versiones informales del protocolo militar. La postura corporal, los uniformes de guerra y el tono solemne que intentaban imprimirle a sus actos llevaron a algunos sectores progresistas, cree Guber, a identificarlos con la ideología autoritaria del Proceso.
Guber afirma que esta interpretación fue plausible durante los años de los levantamientos carapintadas (1989-1991). Un enfoque similar impediría reconocer los elementos de contestación y diferenciación aplicados en aquel acto. Según esta autora, los veteranos retoman la retórica de las movilizaciones populares de los años '60 y '70 para definir a la Patria según términos del nacionalismo popular peronista. Por eso, para el tercer orador, los militares del palco empuñaban las armas para defender a la metrópoli y mantener a la Argentina como una dependencia colonial.
Otra analogía de Guber hace hincapié en el intento de inaugurar un nuevo tiempo, empeñándose en demostrar que su acto era el "verdadero". Esta maniobra remite a una concepción de la historia argentina en que cada nuevo régimen pretendía refundar la política. De la misma forma, los veteranos aspiraban a "iniciar el verdadero acto", como si nada hubiera pasado.
Otra de las analogías habla del término "volver", que los veteranos aplicaban al sentido de "volver a las Islas Malvinas" y los militantes del peronismo post-55 al sentido de "Perón vuelve".
De todas formas, la exaltación del interior provincial como reservorio de lo nacional y la apelación al auditorio como "veteranos", aún cuando compartieran ese rótulo con los cuadros militares, lo hacían para disputárselo. El Monumento a los Caídos se transformó en un campo de batalla donde la oposición Argentina-Reino Unido se re-traducía en la oposición Nación-Colonia y Pueblo-Estado. 
Ya en su construcción, el Monumento había sido criticado por su mal emplazamiento: justo frente a la Torre de los Ingleses y rodeado de contaminación que lo hace inapropiado para la meditación. 
La escisión de ese aniversario en dos actos antagónicos mostró que Malvinas puede ser, a la vez, prenda de unidad y de división en el seno de la Patria. 
Guinzburg.docCarlo Guinzburg: Morelli, Freud y Sherlock Holmes. Indicios y método científico.
Este texto trata sobre la cognición, es decir, sobre cómo se conoce. La hipótesis que sostiene este autor es que desde fines del siglo XIX fue resurgiendo una formación cultural indiciaria en las ciencias humanas. Pero este paradigma indiciario no era nuevo sino que estaba presente desde la astronomía y la medicina de la Edad Antigua.
Giovanni Morelli y los orígenes del paradigma indiciario
Entre 1874 y 1876 aparecieron una serie de artículos sobre pintura italiana, firmados por Morelli, que proponían un nuevo método para la atribución correcta de las pinturas de los viejos maestros. Según este procedimiento, hay que concentrarse en los detalles menores, especialmente en los menos significativos del estilo típico de la escuela del autor.
Por ejemplo, para restaurar correctamente una pintura habrá que centrar la atención en los lóbulos de las orejas, las uñas, la forma de los dedos de las manos y los pies, etc. 
El método Morelli es similar al que utiliza Sherlock Holmes para interpretar unas pisadas o la ceniza de un cigarrillo. Ambos se dedican a descubrir, a partir de indicios, al autor de un hecho. 
Freud y los pequeños gestos inadvertidos
 
Según Morelli, los detalles marginales resultaban reveladores porque en ellos la subordinación del artista a las tradiciones culturales desaparecía y daba paso a una manifestación puramente individual.
Acentuando su atención en los detalles secundarios, el procedimiento de Morelli “muestra grandes afinidades con el psicoanálisis”, como bien reconoció Freud. 
Nuestros pequeños gestos inadvertidos revelan nuestro carácter de una manera mucho más auténtica que cualquier postura formal que podemos preparar cuidadosamente. 
Los ensayos de Morelli le representaron a Freud una propuesta de un método interpretativo que se basaba en considerar los detalles marginales e irrelevantes como indicios reveladores. 
Justamente porque estos detalles se repetían de manera casi inconsciente, “por la fuerza de la costumbre”, es que proporcionaban la clave para acceder al núcleo más íntimo de la individualidad, a esos elementos sustraídos al control de la conciencia. 
La semiótica médica o lectura de síntomas
Tanto en el método de Freud, como en el de Morelli y el de Holmes, los detalles minúsculos proporcionan la clave para acceder a una realidad más profunda, inaccesible por otros métodos. 
Para Freud esos detalles son síntomas, para Holmes son pistas o indicios y para Morelli son rasgos pictóricos. Pero tanto Freud, como Conan Doyle (autor de las novelas de Sherlock Holmes) y Morelli eran médicos y en los tres casos podemos invocar el modelo de la semiótica médica.
La sintomatología es la disciplina que permite establecer un diagnóstico sobre la base de unos síntomas superficiales (signos), a menudo sin ninguna relevancia para el ojo del lego o del propio doctor Watson. La propia ciencia médica avanzó gracias a la formalización sistemática de numerosas conjeturas indiciarias.
Los orígenes remotos del paradigma indiciario
Hacia fines del siglo XIX, este modelo basado en la interpretación de indicios llegó a tener gran influencia en el campo de las ciencias humanas. Sin embargo, sus raíces eran mucho más antiguas.
Durante miles de años la humanidad vivió de la caza. Los cazadores aprendieron a reconstruir el aspecto y los movimientos de una presa invisible a través de sus rastros: huellas, excrementos, plumas, olores, etc. 
De esta manera, daban significado
y contexto hasta la más mínima huella. Sucesivas generaciones de cazadores enriquecieron y trasmitieron ese patrimonio del saber, que hoy pervive en numerosos cuentos populares y figuras retóricas del habla cotidiana.
El arte adivinatorio propio de la Antigüedad se basaba en la lectura de mensajes escritos en las estrellas, en los cuerpos humanos y en casi todas partes. 
Método experimental vs enfoque individualizante
Desde la teoría platónica del conocimiento, el paradigma indiciario sobrevivió oculto y eclipsado. Pero la cesura decisiva es la aparición de un nuevo paradigma científico basado en la física de Galileo. 
El uso sistemático de las matemáticas y del método experimental implicaba la necesidad de hacer mediciones y repetir fenómenos para postular una ley general aplicable a todos los casos futuros (inducción/deducción).
Pero el paradigma indiciario hacía imposible esto último porque tenía por objeto ante todo lo cualitativo, el caso o la situación en cuanto individuales (abducción). 
Es así que durante la Edad Contemporánea, y sobre todo con el positivismo, casi todas las disciplinas científicas intentaron seguir el método experimental, sin éxito. 
Así, la medicina combina hoy ambos métodos: los médicos siguen interpretando síntomas, pero utilizan clasificaciones de enfermedades para analizar la sintomatología específica de un paciente en particular. 
Esto genera algunos problemas, dado que no todos los síntomas que presenta un paciente se adecuan a la rígida clasificación “científica” de las enfermedades. El cuadro clínico de un paciente se revela como una situación mucho más compleja, que no siempre sigue la evolución prescrita por una clasificación simplista. 
Los síntomas toman formas específicas de acuerdo a cada paciente y, por lo tanto, requieren tratamientos también específicos. El conocimiento real de una enfermedad sigue siendo indirecto e indiciario. Las autopsias médicas, por ejemplo, reconstruyen una historia previa a partir de las marcas presentes en un cuerpo inerte.
Pero otras disciplinas también utilizan el paradigma indiciario. La meteorología combina el método experimental y el conjetural. Durante siglos, se apropió de saberes populares y hasta el día de hoy actúa interpretando las formas de las nubes, la velocidad y dirección del viento, el comportamiento de los animales, leyendo mapas, etc.
La grafología es otra disciplina que reconstruye la personalidad y el “carácter” de un individuo a partir de la forma de sus “caracteres”, es decir, de la forma de la letra por él escrita.
Durante el siglo XVIII, la burguesía se apropió del saber popular tradicional conjetural de artesanos y campesinos para confeccionar la Enciclopedia, que tanto leyeron los hombres de las luces.
El paradigma escritural en las disciplinas conjeturales
Pero las disciplinas conjeturales ya habían comenzado a sufrir una drástica cesura con la progresiva imposición del paradigma escritural, surgido a partir de la invención de la imprenta. 
Así, se descartaron como no pertinentes los elementos relacionados con la voz, el gesto y las características de la escritura a mano. El resultado fue una progresiva mecanización y adormilamiento de los sentidos. 
El resurgimiento del paradigma indiciario en las ciencias humanas
A pesar de la aspiración del materialismo-histórico por lograr un conocimiento sistemático de la sociedad, las ciencias humanas acabaron por adoptar cada vez más el paradigma indiciario. Pero una cosa es analizar estrellas, pisadas y nubes y otra muy distinta es la escritura, la pintura o el discurso. La distinción entre naturaleza y cultura es fundamental.
Es así que a fines del siglo XIX el poder estatal empieza a extender sobre la sociedad una espesa red de controles que atribuyen una identidad a través de características que eran triviales. Así, se aplicó en Francia un método antropométrico basado en la medición meticulosa de detalles físicos.
Para ello se confeccionaron manuales de identificación de personas en base a las medidas de las orejas, por ejemplo. Un error en unos pocos milímetros podría acarrear errores judiciales. 
La hipótesis de Guinzburg es que estos métodos se desarrollaron paralelamente a la intensificación de la lucha de clases. Según esta óptica, el análisis “científico” de las huellas dactilares constituiría una nueva ofensiva de la burguesía para servir a sus fines imperialistas o reprimir la lucha obrera.
La dactilografía cree encontrar en la yema de los dedos la prueba oculta de la individualidad, tal como los adivinos que leen las líneas de la palma de la mano. 
La amplificación de la individualidad se desarrollo en estrecho contacto con el Estado y sus órganos burocráticos y policiales. Lo que para los administradores británicos había sido una masa indiscernible de rostros bengalíes, pasó a ser una serie de individuos clasificados según una especificidad biológica.
Lo cierto es que, para Guinzburg, el paradigma indiciario en poder del Estado sirvió para desarrollar unos controles cada vez más sofisticados del individuo en la sociedad. 
En definitiva, el paradigma indiciario se trata de una forma de saber que se resiste a ser formalizada de manera sistemática. Es una manera de conocer estrechamente ligada a los sentidos y al contexto, reflejando el vínculo entre el animal humano y las otras especies animales.
Isaac.docJoseph Isaac: Rituales
En este capítulo de "Erving Goffman y la microsociología", Isaac compara cómo emplean la noción de ritual Durkheim y Goffman, y muestra sus diferencias. El programa durkheimiano de una investigación rigurosa sobre la materialidad de las ceremonias requiere de instrumentos de análisis de la comunicación verbal y no verbal (intercambio de miradas, interpretación de señales de alarma y amenazas, etc.) que el análisis de la conversación y la etnografía de la comunicación han desarrollado para el estudio de situaciones ordinarias cara a cara.
Normas de conjunción y vida pública
Para Isaac, la etología aporta nuevas ideas a la sociología porque los grupos sociales que estudia tienen la particularidad de que sus miembros permanecen en el campo de la percepción mutua. Llevado a la sociología, éste especifica un orden de la vida pública a través de los ritos positivos o confirmativos cotidianos, como los saludos. Es que la copresencia en los espacios públicos determina una serie de pequeñas veneraciones comunes que constituyen una suerte de religión cotidiana contemporánea. 
La circulación de transeúntes, por ejemplo, puede ser descripta como una sucesión de arreglos de visibilidad completamente ritualizados. El orden de la vida pública es, así, el orden del acomodamiento. Éste es un principio del orden espacial de circulación en el que la fluidez está asegurada por una suerte de negociación y disuasión cooperativa. 
El principio del acomodamiento se refleja en esta doble dimensión del orden público: orden de circulación y de justificación, que intenta "despejar la vía pública" para no crear problemas. Isaac señala que este principio consiste más en contener los desbordes que en controlar la ejecución de una regla.
El valor de la imagen: la calle y la conversación
Isaac propone pensar los ritos como dispositivos de socialización y de figuración. La cortesía y otros ritos de protección de la imagen son disposiciones interaccionales preventivas contra un posible descrédito. Este es el principio de la ofensa virtual, o de la "ficción diplomática".
Inscripta en la tradición pragmatista norteamericana, la microsociología abandona la masa (analizada por Durkheim) sin dejar los lugares públicos ("la calle"), dado que constituyen el terreno perfecto para la observación etológica y etnográfica de los rituales cotidianos, como la conversación cara a cara y otras formas intermedias de socialización.
Convenciones
Del mismo modo que en una conversación, los participantes de los encuentros son siempre activos, aún cuando no hablen. Los agentes coordinan las actividades de forma conjunta para que transcurran
sin molestias para ellos. Es así que en las calles de las ciudades, las personas que no se conocen se manifiestan en todo momento una confianza recíproca.
Cada parte piensa que existe un acuerdo tácito sobre la forma de solucionar las cosas y que la otra piensa lo mismo. Estas son las condiciones estructurales de la convención. La coordinación conjunta de las actividades no sería posible sin esta "consideración" mínima en relación con el transeúnte copresente.
La copresencia en un espacio de visibilidad mutua reposa sobre intercambios recíprocos que permiten observar toda la paleta convencional de acuerdos, arreglos y reservas inherentes a la organización de los usos del espacio público. Isaac señala que los transeúntes utilizan, tal como lo hacen los monos, un lenguaje corporal ("lenguaje de la calle") para moverse por el espacio de visibilidad mutua.
La arena simbólica
En estos párrafos Isaac retoma los estudios de Labov que distinguen los insultos rituales de los insultos personales en los jóvenes negros norteamericanos. A diferencia de lo que acontece con un insulto personal, el insulto ritual no es seguido de una excusa, sino de un nuevo insulto que, a su vez, llama a uno nuevo.
Este relanzamiento refleja la competencia de los interlocutores y el hecho de que han comprendido el nudo lúdico de lo que dicen. Lo importante para los participantes es que la palabra circule y el juego continúe. Los insultos son siempre proferidos para ser evaluados por un público real o imaginario. Es delante de testigos que se hace la clausura de la arena simbólica.
Esta conducta, así como todas las que investiga el etnógrafo del orden público, están dirigidas de acuerdo a normas que no se aplican de la misma manera según los contextos. El estudio de los ritos debe llevarse a cabo paralelamente al de la microecología de las interacciones. 
Así, pues, habrá que estar atento tanto a las disposiciones interaccionales como a los entornos en los cuales se despliega el lenguaje corporal de los participantes. En otras palabras, interpretar las huellas del orden simbólico puestas en funcionamiento en una situación. Es esto lo que la etología y la microsociología aportaron a la sociología estructural.
Lenguaje-hegemonía.docEsta es la versión html del archivo http://www.unvm.edu.ar/institutos/Centro_Estudiantes_Sociales/Trabajos/2004/Esnaola_Garayalde.pdf.
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Hegemonía: el legado gramsciano en la teoría política modernaResulta imprescindible, para emprender un recorrido teórico del concepto “hegemonía”, hacer una breve reseña del pensamiento de Antonio Gramsci, aquel pensador Italiano que desde prisión se aventuró a efectuar una reinterpretación del marxismo ortodoxo netamente economicista rescatando la importancia de los aspectos superestructurales e ideológicos como factores constituyentes de las relaciones sociales. La convergencia entre Marx y Gramsci reside sin duda en que ambosprivilegian la sociedad civil sobre el Estado, esto es, que en ella reside la fuerza capaz de impulsar una revolución y constituir una clase universal, aunque Gramsci, en contraposición a Marx, considera que ese momento de universalidad es un momento “político” y no una reconciliación de la sociedad con su propia esencia. Es importante destacar que el pensador Italiano manifestaba un rechazo explícito al economicismo, de manera tal que negaba la capacidad de la economía (infraestructura) para explicar y “determinar” las relaciones sociales. Gramsci señaló que el economicismo no solo era “incapazde explicar importantes acontecimientos políticos como el ascenso del fascismo en Italia o la importancia cada vez mayor del catolicismo sino que tampoco podía captar la complejidad misma de la lucha de clases”1. La innovación de Gramsci estriba en la absoluta relevancia otorgada a la recomposición política y a la hegemonía, a la vez que la teorización del vínculo hegemónico que va mas allá de la “alianza de clases” leninista. Es preciso realizar aquí una distinción fundamental entre dos conceptos de liderazgo: liderazgo político y liderazgo intelectual y moral; el primero se da en la conocida “alianza de clases” teorizada por Lenin, en donde la clase obrera no permanece encerrada en la defensa de sus intereses corporativos, sino que se abre en la defensa de otros sectores. El segundo constituye, quizás, la transición decisiva del concepto de “hegemonía” hacia un terreno que va más allá de la alianza de clases, porque mientras que un liderazgo político puede darse sobre la base de una coincidencia estructural de intereses que mantiene separada la identidad de los sectores intervinientes, un liderazgo intelectual y moral implica que 1D. Marsh y G. Stoker (1995) 2
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existen un conjunto de “ideas” y “valores” que son compartidos por variossectores convirtiendo a éstos en lo que Gramsci llama una “voluntad colectiva”que, a través de la ideología, “pasa a ser el cemento orgánico unificador de un bloque histórico2”3. Podemos dar cuenta en esta instancia cual es el desplazamiento teórico de Gramsci respecto a la óptica leninista y, por ende, al economicismo, esto es,la materialización de la ideología que ya no es tan solo un “sistema de ideas”sino que se encuentra encarnada en aparatos e instituciones a través de lascuales suelda un bloque histórico. Con esta concepción de la ideología como factor constitutivo y unificador de un bloque histórico “se introduce una nueva categoría totalizante que supera la antigua distinción base/superestructura”4. El concepto de “voluntades colectivas” complejas supone que los sujetos políticos no son clases (en el sentido estricto del término), tampoco los elementos articulatorios ideológicos de la clase hegemónica poseen una pertenencia de clase necesaria. La voluntad colectiva depende de articulaciones ideológico políticas de fuerzas históricas dispersas y fragmentadas. Veamos el siguiente pasaje: “Un acto histórico solo puede ser llevado a cabo por el hombre colectivo,y esto presupone el logro de una unidad cultural – social a través de la cuál una multiplicidad de voluntades dispersas, con objetivos heterogéneos, son soldadas en torno a un único objetivo sobre la base de una común e igual concepción del mundo”5Cuando Gramsci habla de “una común e igual concepción del mundo” está refiriéndose a ese bloque histórico unificado mediante la articulación ideológica que deviene de sectores dispersos y fragmentados, y por ende, está descalificando la tradicional “categoría de clase” marxista de carácter netamente uniforme. Es precisamente esta superación de la perspectiva del reduccionismo de clase (que identificaba al sujeto político revolucionario con la 2Por Bloque Histórico Gramsci entiende “un espacio social y político relativamente uificado a través dela institución de puntos nodales y de la constitución de identidades tdencialmente relacionales”. 3Ernesto Laclau, Chantal Mouffe. “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de lademocracia”. (1985) 4Ibid. 5A. Gramsci, Cuaderno de la cárcel, (1975). 3
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clase obrera) lo que distingue a Gramsci de sus coetáneos antieconomicistasquienes también habían redimensionado el concepto de superestructura. La teoría gramsciana de la hegemonía acepta la “complejidad social” como condición misma de la lucha política, y con esto, devela el carácter contingentede la hegemonía, que no es una ley necesaria ni una reconciliación con la verdadera esencia de la sociedad, sino una articulación ideológica de carácterrelacional y sujeta a un contexto histórico determinado. Cada época construye su propia hegemonía... Althusser, encuadrado dentro de la corriente neomarxista, también expone una concepción de la sociedad como un “conjunto estructurado complejo”, oponiéndose principalmente a la “totalidad” Hegeliana como “desarrollo alienado de la idea, esto es, el autodespliegue de una esencia en todas las manifestaciones que reduce lo real al concepto”6. La complejidad social althusseriana reside en la complejidad inherente a un proceso de “sobredeterminación”. Este concepto, proveniente de la lingüística y el psicoanálisis, implica un tipo de fusión muy preciso que supone formas de reenvío simbólico y una pluralidad de sentidos. “El concepto de sobredeterminación se constituye en el campo de lo simbólico, y carece de toda significación al margen del mismo. Por consiguiente, el sentido potencial más profundo que tiene la afirmación althusseriana de que no hay nada en los social que no esté sobredeterminado, es la aserción de que lo social se constituye como orden simbólico. El carácter simbólico, es decir, sobredeterminado de las relaciones sociales implica, por tanto, que éstascarecen de una literalidad última que las reduciría a momentos necesarios de una ley inmanente. No habría, pues, dos planos, uno de las esencias y otro de las apariencias, dado que no habría la posibilidad de fijar un sentido literal último, frente al cuál lo simbólico se constituiría como plano de significación segunda y derivada”.7Habiendo revisado sucintamente el pensamiento de Gramsci, nos ocuparemos de la teoría de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe sobre la hegemonía y su relectura de los conceptos gramscianos. 6L. Althusser, “For Marx”, (1969).7Ernesto Laclau, Chantal Mouffe. “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de lademocracia”. (1985) 4
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La hegemonía, según los mencionados autores, emerge solo en el campo de las prácticas articulatorias, implica relación y como tal, diferencias yvoluntades antagónicas entre diversos fragmentos o grupos con interesesparticulares. “Para tener hegemonía necesitamos que los objetivos sectorialesde un grupo actúen como el nombre de una universalidad que los trascienda;ésta es la sinécdoque constitutiva del vínculo hegemónico”8. La universalidad es un lugar vacío –un objeto imposible en términos de los autores-, una falta que solo puede llenarse con lo particular, esto es, lo universal es un significante vacío por el cual diferentes sectores pugnan por ocuparlo y de esta forma presentar sus objetivos como aquellos que hacen posible la realización de los objetivos universales de la comunidad. Toda expansión de esa dominación presupone el éxito de la “articulación” entre universalidad y particularidad, esdecir, “una victoria hegemónica”. En realidad lo único que existe son los gruposparticulares (la partucularidad) que poseen intereses y objetivos y visiones del mundo y batallan dentro del “campo general de la discursividad”9con el fin de ocupar con su “formación discursiva”10aquel lugar vacío que se presenta como universal y que constituye mediante las prácticas articulatorias la relación hegemónica. “Un sistema cerrado de diferencias, que excluyera a todo significante vacío, no abriría el campo a ninguna articulación; el principio de repetición dominaría toda práctica en el interior del mismo, y no habría nada que hegemonizar”.11Esto es porque la hegemonía supone el carácter incompleto yabierto de los social, que solo puede constituirse en un campo dominado porprácticas articulatorias. El sujeto hegemónico, como el sujeto de toda prácticaarticulatoria, debe ser parcialmente exterior a lo que articula (pues de lo contrario no existiría articulación). Pero esa exterioridad no puede ser cncebida como existente en dos planos ontológicos distintos. Los autores proponen que la solución consistiría en introducir la distinción mencionada entre discurso ycampo general de la discursividad: de este modo, la fuerza hegemonizante como el conjunto de los elementos hegemonizados se constituirían en un 8Lalcau, Ernesto. S. Zizek. Judit Butler. Contingencia, hegemonía y universalidad.9Se entiende por campo general de la discursividad el lugar donde antagonizan y pugnan los sectoresparticulares. 10Se entiende por formaciones discursivas a los discursos producidos por los grupos particulares. 11Ernesto Laclau, Chantal Mouffe. “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de lademocracia”. (1985) 5
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mismo plano (el campo general de la discursividad), en tanto que la exterioridad sería la correspondiente a formaciones discursivas diversas. Una cuestión importante refiere a que para hablar de hegemonía no essuficiente el momento articulatorio; es preciso, además, “que la articulación se verifique a través de un enfrentamiento con prácticas articulatorias antagónicas,es decir, que la hegemonía se constituye en un campo surcado por antagonismos” (12, y supone efectos de frontera. Con esto podríamos decir que existen dos condiciones de una articulación hegemónica: la “presencia de fuerzas antagónicas” y la “inestabilidad de las fronteras que las separan”. Ocupar un significante vacío, esto es, articular una práctica hegemónica,supone “significar” ese universal, dar nombre a nuestros objetivos y lograr consolidarlos como si fueran los objetivos generales. Mientras más difusa seencuentre la frontera entre significante y significado, mayor será la posibilidad de que exista una práctica articulatoria hegemónica, porque de este modo, con un significante vacío difuso respecto a lo que precisamente representa o significa, se logra articular y captar mejor todas las demandas de una sociedad. El bloque histórico (concepto que ya hemos definido anteriormente) puede ser definido, en la medida en que lo consideremos como campo antagónico, como “formación hegemónica”. Consiguientemente, es en tanto que la formación hegemónica implica un fenómeno de fronteras, que adquiere toda su significación el concepto de “guerra de posición” (por este entendemosla división social en dos campos, que presenta la articulación hegemónica como una lógica de movilidad de la frontera que los separa). Laclau y Mouffe asienten que la “guerra de posición” gramsciana supone el tipo de división del espacio político caracterizado como propio de las identidades populares, poresto proponen dos tipos de luchas: las “luchas populares” (aquellos casos en que ciertos discursos construyen tendencialmente la división de un único espacio político en dos campos opuestos, y las “luchas democráticas” (aquelloscasos en que éstas supongan una pluralidad de espacios políticos). Finalizando esta primera parte, los autores concluyen que existen discursos contrahegemónicos o voluntades antagónicas que son, sin lugar a 12Ernesto Laclau, Chantal Mouffe. “Hegemonía y estrategia socialista. Hacia una radicalización de lademocracia”. (1985) 6
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dudas, el camino hacia la articulación de propuestas políticas y discursivas que rivalizan con el statu quo ofrecido por el discurso hegemónico. Estos caminospersonifican el espíritu de la “democracia radical”, entendida ésta como aquel concepto de democracia que permite la existencia de verdaderos canales de expresión del disenso por parte de la sociedad civil organizada en nuevos movimientos
sociales. 7
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La hegemonía como construcción significanteSigno y construcción de realidad“El hombre camina días ente árboles y piedras. Raramente el ojo se detiene en una cosa, y es cuando la ha reconocido como un signo de otra: una huella en la arena indica el paso del tigre, un pantano anuncia una veta de agua, la flor del hibisco el fin del invierno. Todo el resto es mudo e intercambiable. Finalmente, el viaje conduce a la ciudad de Tamara. Uno se adentra en ella por las calles llenas de enseñas que sobresalen en las paredes. El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que significan otras cosas: las tenazasindican la casa del sacamuelas, el jarro la taberna, las alabardas el cuerpo de guardia, la balanza la verdulería. Estatuas y escudos representan leones delfines torres estrellas: signo de algo – quién sabe qué – tiene por signo un león o delfín o torre o estrella [...] Hasta la mercancías que los comerciantesexhiben en los mostradores valen no por sí mismas sino como signo de otrascosas. La mirada recorre las calles como páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas a Tamara, no haces sino registrar los nombres con los cuales se define a sí misma y a todas sus partes. Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido. Afuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, se abre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre ya está entregado a reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante”13, una verdad... ¿En dónde encontramos la verdad en su estado puro? ¿En dónde encontramos la realidad objetiva? ¿Cómo relacionarnos con ella sin la intervención de un medium? La pregunta, de aparente tono filosófico, haya su respuesta en la conocida expresión de Charles Pierce: “Todo es signo”. Aquí, la noción de una realidad, una verdad única y absoluta, completamente objetiva, se torna difusa, poco plausible, inaceptable. Puesto que todo es signo, aquello que éste representa ha dejado de existir de manera directa para nosotros. Sólo 13Calvino, Ítalo. “Las ciudades y los signos”. El subrayado es nuestro. 8
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nos queda el signo, aquella huella de la verdad, con la cual nos relacionamos,interpretamos y comprendemos. Sólo la huella del tigre, la página escrita, el código estatuido. La validez del conocimiento de la realidad social depende fundamentalmente de su pertinencia. Se entiende que la identidad bajo la cual un sujeto conoce un objeto material no encuentra su fundamento en el objeto mismo sino que depende de la manera en que él lo concibe. Se define así un proceso ideológico, una manera de conocer “significativa”. Pero entonces comienza a develarse una nueva pregunta: ¿de qué manera reconstruimos aquella verdad a través del signo? Y si éste es un proceso de reconstrucción de realidad: ¿de qué manera aquella re-construcción infinitamente variada llega a consensuar en un único sentido de verdad? ¿De qué manera se produce la negociación? Y claro: ¿cómo se logra la legitimidad de aquella verdad? ¿Cómo comienza a existir y dominarnos,someternos, en su autoritarismo, en su fascismo, en su evidente insistencia de decir “todo lo que debemos pensar”? Realidad, hegemonía y discurso socialLa realidad, o más bien el modo de percibir la realidad, se sujeta y esconstruida continuamente en la reproducción del discurso social, donde el signo es el átomo último. Quizás sea apropiado reparar aquí en la definición que el investigadorbelga Marc Angenot propone de discurso social, entendiéndolo como “todo aquello que se dice y se escribe en un estado de sociedad, todo aquello que seimprime, todo lo que se habla y se representa hoy en los medio electrónicos, todo lo que se narra y argumenta, si se plantea que narrar y argumentar son losdos grandes modos de puesta en discurso, aquella totalidad de la producción ideológica-semiótica propia de una sociedad”14. Debe subrayarse que en todo estado de sociedad se producen infinidades de discursos que negocian y discuten en una relación intediscursiva, en una dialogización, como plantea Bajtin, en la que se relacionan a la vez que constituyen una red interdiscursiva, 14Angenot, Marc. Interdiscursividades, de hegemonías y disidencias.9
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donde podemos “identificar una resultante sintética, maneras de conocer y de significar lo conocido que son, en todas partes, lo propio de una sociedad:aquello que, desde Antonio Gramsci, se llama hegemonía”15. La hegemonía, tal como la hemos definido anteriormente desde la revisión de Laclau de la teoría gramsciana, es comprendida como un proceso de negociación discursiva. Supondremos aquí, a la hegemonía como una elipsis en la cual se encuentran todos los discursos de una sociedad en negociación, y en donde aquella resultante sintética es lo que llamaremosdiscurso hegemónico.Resulta inevitable tomar a Pierre Bourdieu para plantear las instanciasde construcción de un modo de percibir la realidad, una hegemonía. Se puede proponer, en este sentido, que dentro del espacio social distintas faccionessocio-culturales llevan a cabo un juego de relaciones en la que una pretende imponer sobre los demás un modo de percibir la realidad. Aquello que podría definirse en términos laclauneanos como una lucha por la imposición de un significado al significante universal. Es en esta lucha, es donde el discurso hegemónico se devela como verdad única, como entidad metonímica, en tanto que pretende representar, en la ambigüedad de la significación como plantea Laclau, la infinita producción semiótica-simbólica que antagonizan y dialogan en un estado de sociedad como un todo unificado. Resulta imprescindible mencionar la importancia del lenguaje en la construcción de la hegemonía. En esta línea, el lenguaje debe ser entendido como el soporte material del discurso, donde este último se enreda y fusiona hasta el punto en que discurso y lenguaje se retroalimentan en una relación de naturaleza dialéctica, donde uno y otro se autoperpetuan en un cronotopo determinado, e incluso lo trascienden en su poder, en su legitimidad de la metonimia construida, del engaño, de la falsa representación. Martinet, prestigioso lingüista francés, nos obsequia una concepción bastante clara en cuanto respecta a la importancia del lenguaje, cuando afirma que éste es el soporte del pensamiento. Sólo aquí el pensamiento es posible, sin él no existiría. Ergo, la producción discursiva sólo es posible en el lenguaje. Y bajo este silogismo es donde Angenot nos dice que todo lenguaje es15Ibid. 10
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ideológico: “todo lo que se analiza como signo, lenguaje y discurso esideológico”16. El mismo Bajtin explica que “el campo de la ideología coincide con el de los signos: se corresponde mutuamente; allí donde encontramos el signo, encontramos también la ideología”17. “There is no escape”18Cuando Winston – personaje de la novela 1984 de George Orwell -comprende la naturaleza del partido que lo gobierna se recita a sí mismo: “No hay escapatoria”. Imagen por demás ilustrativa para mencionar la naturaleza de la hegemonía sustentada en el lenguaje: en cuanto el lenguaje se convierte en lenguaje de un discurso hegemónico, todo lo que se puede localizar allí, como tipos de enunciados, modos de estructuración o composición de temas,gnoseología subyacente a una forma significante, todo esto, lleva la marca de maneras de conocer y de re-presentar lo conocido que no es evidente, que expresan, indirectamente, intereses sociales hegemónicos. La naturaleza del poder hegemónico encuentra aquí su apoteosis: el pensamiento sólo puede lograrse a través del
lenguaje. El lenguaje esta surcado por pautas, maneras de conocer y percibir propias de una ideología, de un discurso hegemónico, de una metonimia dominante. El análisis conduce a la drástica conclusión de lo inevitable: todo pensamiento, en tanto utiliza el lenguaje, está teñido, allí donde el enunciador ni siquiera es consciente de lo hegemónico. “No hay escapatoria” dice Winston. El lenguaje, aquel instrumento con arreglo al cual se analiza la realidad, es fascista: establece lo decible y lo no decible; obliga a decir y no permite decir. ¿Cómo romper la omnipotencia de semejante poder? El orden del discursoNo quisiéramos caer en el grave error de no reparar, al hablar del discurso, en los fantásticos aportes que el francés Michel Foucault ha realizado a lo largo de su producción teórica. 16Ibid. 17Volosinov, V. N. Marxism and the Philosophy of Language. Subrayado nuestro.18Orwell, George. 1984. 11
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Aquí nos interesará esencialmente aquello que hace referencia a los controles del discurso, como otro mecanismo de perpetuación de la hegemonía. Foucault entiende por discurso social a la “conjunción de lo visible y lo enunciable en una época, en una sociedad determina”. La producción del discurso está, según Foucault, controlada, seleccionada y distribuida por un cierto número de procedimientos que “tienen por función conjurar los poderes ypeligros, dominar el acontecimiento aleatorio y esquivar su temible materialidad”19. Pueden establecerse, desde un punto de vista foucaultiano tres mecanismos principales a través de los cuales se llevaría a cabo este severo control del discurso: Por un lado encontramos aquello que Foucault llama “procedimientos de exclusión” ejercido desde el exterior del discurso. Se hace referencia aquí a tres modos de exclusión: lo prohibido, la separación y rechazo, y la oposición entre verdadero y falso. El primer procedimiento hace referencia al hecho de que no se tiene derecho a decirlo todo - sexualidad y política son los clásicos ejemplos de Foucault. El segundo procedimiento se refiere sobre todo a la oposición clásica entre la locura y la razón, donde se distingue que el discurso del loco – locura como definición a través de la normalidad – sufre una separación y un rechazo. Por último, el tercer procedimiento se refiere a una disociación históricamente constituida, en donde se comprende que en cada segmento sincrónico, en cada época determinada de una sociedad, existe una verdad. Cada nuevo discurso o enunciado debe encuadrarse dentro del horizonte de esta verdad, para ser considerado como verdad. Por otro lado, encontramos lo que Foucault entiende como losprocedimientos de “dominación de utilización del discurso”, lo que podría denominarse procedimientos de sumisión del discurso. Aquí se plantea que nadie entrará en el orden del discurso si no está calificado para hacerlo y si no satisface ciertas exigencias. Se puede hablar en este sentido, de una monopolización del saber y del discurso. Encontramos aquí tres procedimientosde sumisión: los que Foucault llama “el ritual, las sociedades de discursos y la adecuación social del discurso”. El primero de ellos se refiere a la cualificación 19Foucault, Michel. Conferencia sobre el orden del discurso. 12
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que deben poseer los individuos que hablan; define los gestos,comportamientos que deben acompañar al discurso. El segundo procedimiento se refiere a las sociedad que buscan conservar o producir discursos dentro de un círculo cerrado. Lo que comprendería, por ejemplo, los sistemas de edición,el personaje del autor. El último de los procedimientos se refiere a la concepción de que todo sistema de educación es una forma política de mantener o modificar la adecuación de los discursos, con saberes y poderesque implican. Por último, hallamos los procedimientos internos, puesto que “son losdiscursos mismos los que ejercen control”: El comentario es el gran mecanismo de limitación, y el que más nos interesará aquí. Foucault plantea que los relatos que existen en las sociedad se cuentan y se repiten. Son fórmulas que serecitan. “Discursos dichos, que permanecen dichos y que están por decirse. Son reconstruidos, lo que permite construir nuevos discursos, pero siempre vuelven a decir lo que estaba articulado allá lejos”20. De este modo, el discurso va demarcando silenciosamente los límites de aquello sobre a lo que nadie se le ocurriría hablar. No sólo el qué y el cómo esdeterminado, sino también el quién. Quien mejor que resumir esto que Eliseo Verón: “estamos condenados,en nuestro propio discurso, a expresar el poder mismo que nos domina”. Intertextualidad e interdiscursividadHasta aquí se entendió al discurso hegemónico como una resultante sintética de una cadena dialógica de discursos en un estado de sociedad. En este punto, los fenómenos de intertextualidad e intediscursividad adquieren una importancia crucial para la comprensión de la “negociación discursiva”. Debe prestarse una especial atención a estos procesos porque es en ellos donde encontramos la naturaleza totalizante21del discurso hegemónico. Angenot es quien mejor nos introduce en las nociones de intertextualidad e interdiscursividad cuando plantea que el “discurso social debe 20Ibid. 21Por naturaleza totalizante del discurso hegemónico entendemos que éste abarca todo los aspectos y campos de la sociedad. Sin embargo esto no excluye la resistencia, esto es, la coexistencia de voluntades antagónicas. 13
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verse como una yuxtaposición de campos discursivos con respecto a lenguasmarcadas y a las finalidades establecidas y reconocidas, donde un tráfico pone en circulación los paradigmas mayores de una hegemonía dada. Aquí vemossurgir las nociones de intertextualidad (como circulación y transformaciones de ideologemas, es decir, de pequeñas unidades significantes dotadas de una aceptación difusa en una doxa dada) y una interdiscursividad (como interacción e influencias axiomáticas de discursos contiguos)”22. Se pretende abordar esta noción bajo el supuesto a priori de que todos los discursos en un estado de sociedad dialogan entre sí; dialogización que,con Bajtin, se plantea como doble: por un lado, en tanto que encuentra al otro en el objeto, en aquello de lo que se habla, pues todo hablante cuenta con la presencia de enunciados anteriores, suyos o ajenos, con los cuales suenunciado establece toda suerte de relaciones (se apoya en ellos, polemiza con ellos, o simplemente los supone conocidos por el oyente). Esto podría entenderse como dimensión intertextual del dialogismo. Por otro lado, el segundo aspecto de la dualidad se entiende en tanto que está dirigido hacia una respuesta y no puede escapar a la influencia del discurso-réplica previsto,es decir, una dimensión interactiva. En esta cualidad dual del dialogismo discursivo se tienden las redes de la interdiscursividad y la intertextualidad. Red que todo lo atrapa, no permite generar producciones desligadas del discurso hegemónico, en tanto que siempre habrá huellas de él en nuestra producción. La consecuencia inmediata es que todo lo nuevo puede no ser percibido como tal. Lo nuevo se reduce a la repetición de lo ya dicho. Las posibilidades de una crítica al discurso sereducen draconianamente cuanto menos perceptible se hace lo nuevo. El principal obstáculo es traspasar los límites del discurso, allí donde eldiscurso encuentra sus mayores deficiencias en el control. Una posible periferia en donde una práctica de tipo metadiscursiva sea posible. Pero, inevitablemente, el poder coercitivo, la cualidad absorbente, de la interdiscursividad no permite escaparse del discurso. Puesto que allí donde no nos referimos al discurso, no hablamos de él y no dialogamos con él, la producción semiótica-discursiva se hace ininteligible y, por lo tanto, no existe. 22Angenot,
Marc. Interdiscursividades, de hegemonías y disidencias. 14
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Hegemonía y contrahegemonía¿Es posible la contrahegemonía, aquello que desde Angenot se entiende como heteronimia? Quizás sea este el problema que requiera mayor cuidado en el momento de su abordaje: cuidado por el hecho de que todo aquello que puede ser como contrahegemónico, contradiscursivo, es muchas veces aquello que puede entenderse como falsa ruptura. Será necesario hablar aquí de fenómenos como el de la industrialización cultural como planteara Adorno y Horkheimer. En el arte, el fenómeno encuentra un especial despliegue. La reproducción de la pintura, la fetichización de la obra de arte y la imposición de su valor económico desvirtualiza la esencia artística del objeto estético para convertirlo en un bien económico. El folletín, el best-seller, el autor comercializado en el mercado son absorciones del sistema. La esencia crítica de ciertos productosartísticos se desvanece en cuanto son convertidos en productos de consumo. El cine, clásicamente holiwoodense, quizás sea el ejemplo más alarmante. El hecho es evidente: la hegemonía los absorbe de tal manera que suscualidades contrahegemónicas pierden sentido. La vanguardia, en esta línea,puede esclarecer los conceptos. En cuanto sufren la crisis de vanguardia y son absorbidas por el sistema, su naturaleza de “bichos raros”, de “el rey está desnudo”, se desvanece. Sin embargo, hay algo que es evidente: la hegemonía debe entenderse en connivencia o resistencia con focos recesivos o disruptores. Un hecho fundamental comprueba esta afirmación: la dialéctica del discurso social. El discurso no es estable, sino más bien contingente, y en un orden diacrónico, en un sistema en continuo dinamismo, en continuo cambio. Ipso facto, la hegemonía también lo es. Allí donde veíamos el diálogo interdiscursivo como mecanismo de autoperpetuación hegemónica-discursiva, vemos también un mecanismo de diálogo dialéctico entre discursos formalmente 15
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contradictorios, que llevan al inevitable cambio del discurso, en su acepción singular23. El arte puede ser planteada como una posibilidad contradiscursiva. La literatura dentro del arte debe ser tomada con especial atención. Aquí esnecesario retomar las nociones del lenguaje, como soporte material del discurso. Allí donde hablábamos del lenguaje hegemónico, hablábamos del lenguaje del cual no se puede salir. En tanto queremos comunicarnos debemosutilizarlo lo que refuerza su poder. Sin embargo, hay una forma de hacerle trampas a la lengua. Desde Roland Barthes se concibe a la lengua, como una entidad fascista, que establece lo decible y lo no decible de una sociedad. Escaparse de las pautas normativas de este lenguaje es imposible, puesto que nadie nosentendería si se nos ocurriera modificar las normas del lenguaje. En este sentido Barthes nos propone que la “invención” de un nuevo lenguaje carecería de sentido, pues su naturaleza individual no colectiva no le permitiría trascendencia en el tiempo. ¿Cómo lograr el escape? Según Angenot, lo heterónomo debe buscarse en la periferia, “donde encuentran cauce los antagonismos que se debaten y baten contra los sectorescentrales, cuya legitimidad ha sido consagrada por el discurso social. La literatura, en tanto producción discursiva, posee capacidades que le permiten en cierta medida salvar la coerción del lenguaje. Con Barthes entendemos, que sólo en la literatura se puede llevar a cabo un juego sucio del lenguaje; “sólo allí la pornografía, el lenguaje vulgar y sucio es permitido”. Pero hay más: el lenguaje literario, como producción simbólica, cuanta con numerosos instrumentos para escaparse del lenguaje hegemónico. Barthes mismo nosdice, que “la literatura es un modo de hacerle trampas a la lengua”. Desde Francine Massiello, vemos como la metáfora en Piglia permite esquivar ellenguaje hegemónico allí por la década del `70. La problemática no termina aquí. Debemos repreguntarnos acerca de la naturaleza contrahegemónica del arte. Debemos plantearnos la posibilidad de espacios de contrahegemonía que crea la misma hegemonía. De espacios de 23Para comprender esta aparente contradicción veáse por analogía los desarrollos de las características de la lengua propuesto por Saussure, donde se concebía a la lengua inmutable a la vez que mutable, en una división entre diacronía y sincronía. 16
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falsa contrahegemonía. Debemos preguntarnos una y otra vez, ¿en qué medida quien se opone al poder, al discurso hegemónico, no contribuye a su perpetuación, aun siquiera sin ser consciente de ello? 17
Martini.docStella Martini: La sociedad y sus imaginarios
El tema desde un caso
Martini sostiene que la consigna "que se vayan todos" es producto tanto de la opinión pública como de los imaginarios de país acuñados por la sociedad. La opinión pública es la voz que se expresa en los espacios públicos y que está basada en juicios compartidos, aunque no necesariamente constituyen teorías. El imaginario social opera en la construcción de la opinión pública.
Los imaginarios insisten en la recuperación material y simbólica de la misma nación y su territorio, el cual está representado por sus espacios públicos, como por ejemplo las sedes concretas del poder público. En este sentido, el reclamo popular es un reclamo por absolutos. Es que las crisis activan de modo más fuerte el mecanismo de los imaginarios sociales.
Castoriadis señala que los valores, como la igualdad y la justicia, "no son 'conceptos' que se podrían fundar o construir en y por la teoría. Son ideas/significados políticos relativos a la institución de la sociedad tal como ella podría ser y nosotros quisiéramos que fuera...".
Constitución de los imaginarios
Al concepto de imaginario que utiliza Martini contribuyeron las nociones de Durkheim, Saussure, Lévi-Strauss ("lo simbólico"), Lacan y Marx ("fetichismo de la mercancía"). Lacan había analizado la presencia simultánea de tres dimensiones: lo imaginario (inconsciente), lo real y lo simbólico (lenguaje). 
El imaginario refiere a lo no-real, pero en tanto producto de la imaginación es verosímil para el grupo que lo cristalizó como formas de deseo colectivo. Como sostiene Verón, la realidad social es producto de la articulación entre la experiencia de lo simbólico y lo imaginario. 
Estudio de las representaciones sociales
El imaginario resulta una imagen cristalizada del pensamiento que se produce en una sociedad determinada en un momento dado de la historia. Si bien los imaginarios no son directamente aprehensibles ni cuantificables ni medibles (como sí lo es la opinión pública a través de encuestas), su presencia puede rastrearse en los discursos sociales. Ese rastreo exige una entrada oblicua, una identificación e interpretación exhaustiva de las diferentes capas de densidad significativa.
Martini cita el ejemplo de la obra de teatro Gente bien, de Federico Mertens (1909). La obra pone en escena las aspiraciones de figuración social de ciertos sectores medios empobrecidos de la época, por ejemplo los valores que privilegiaban aparentar ser "gente decente", "gente bien". Estas categorías hacen emerger una cierta imagen de sociedad y de lugares sociales.
En la memoria colectiva no importa tanto qué pasa realmente sino qué representación se construye de eso que pasa, es decir, qué interpretación se hace. Es por eso que los acontecimientos cuentan menos que las representaciones imaginarias. 
Es en estas imágenes que se interpone una frontera y se articula un "nosotros"/"ellos". A través de estos discursos se realiza una operatoria contextual de inclusión/exclusión y se naturalizan las identidades.
La filosofía del conocimiento reconoce al imaginario como la posibilidad de que dispone la imaginación de crear un producto diferente de lo real,
como una vía de sustitución del conocimiento científico o filosófico.
Los estados de los imaginarios
El imaginario de un grupo social actúa en las formas en que éste construye el sentido en un momento determinado. Así, por ejemplo, las consignas "Todos somos aerolíneas" o "Compre argentino" están expresando un estado en la imagen de país. 
Según Martini, estos reclamos recién tuvieron acogida en la sociedad cuando pudieron inscribirse en una línea histórica de dependencia, es decir, cuando cambiaron las categorías de lo ajeno y lo propio.
Un aporte a los relatos de control social
El dispositivo imaginario provoca la adhesión a un sistema de valores que marca la distribución de los papeles y las posiciones sociales, en definitiva, define lo que está bien y lo que está mal. El imaginario social resulta de este modo un dispositivo de control de la vida colectiva, un mecanismo para ejercitar el poder.
En los períodos de crisis, según Martini, se intensifica la producción de imaginarios sociales competidores y de representaciones de una nueva legitimidad. El impacto de los imaginarios va a depender de su difusión.
Los medios de comunicación emiten representaciones globales de la vida social. Desde diferentes centros de poder se instauran mitos. El periodismo y la publicidad contribuyen, de esta forma, a la construcción del imaginario colectivo.
Martini-interacción.docStella Martini: La comunicación es interacción Interaccionismo simbólico, Erving Goffman y apuestas en juego
Historia
Inspirados en el contractualismo de los siglos XVII y XVIII europeos y en el pragmatismo del siglo XIX, filósofos, psicólogos y sociólogos estadounidenses en los años ’30 del siglo XX comienzan a considerar que el significado social (lo simbólico) surge de la interacción concreta que un individuo mantiene con un semejante (interaccionismo simbólico).
Desde esta perspectiva, el orden social surge y se mantiene en la interacción entre individuos. La interacción posee una serie de mecanismos autorreguladores para mantener el orden social.
Esta es la postura del canadiense Erving Goffman, quien cree que los actores harán cualquier cosa para evitar el desorden. Dado que comunicar es una forma de hacer, el orden social se pone en juego y se reafirma en toda conducta comunicativa.
Es por eso que Goffman se ocupará de la forma en que los individuos organizan su discurso en una interacción conversacional. Este enfoque microsociológico puede ser complementado con el análisis de la comunicación no verbal (proxémica, kinésica, etc.) de los psiquiatras y antropólogos de Palo Alto (Bateson).
La comunicación es comunicación social
Al concebir la comunicación como una actividad social, la transmisión de un mensaje se integra a una matriz mucho más vasta, que trasciende la mera comunicación interindividual. Bajo este enfoque cabe analizar el conjunto de códigos y reglas que hacen posible y mantienen la regularidad y previsibilidad de las interacciones y las relaciones entre miembros de una misma cultura.
 Esta perspectiva inserta el mensaje/acción individual en la continuidad de las redes sociales de significación. El “actor social” es integrado a una entidad histórica macro que lo subsume. Ningún significado es fijo; ningún elemento es unívoco. Es por eso que el contexto situacional adquiere un estatus fundamental. 
Metáforas de la interacción: juego y ritual
Según Gregory Bateson, la actividad lúdica requiere la posibilidad de usar un marcador metacomunicativo que indique “esto es un juego”. Toda comunicación implica la existencia de un mensaje metacomunicativo que establece la forma de comprender el mensaje. La metacomunicación provee, así, de un contexto simultáneo a la comunicación a medida que ésta se va produciendo.
Por su parte, Erving Goffman considera que las pequeñas ceremonias cotidianas confirman las relaciones y funciones sociales. Hay situaciones en que la interacción toma de manera más evidente el estatuto de rito, por ejemplo, conciertos de rock o encuentros entre amigos para consumir ciertos productos massmediáticos. 
Hacia un ordenamiento de la interacción: las reglas del intercambio comunicacional
La vida comunicativa está organizada de acuerdo a reglas implícitas de comportamiento social esperado, preferido, permitido y proscrito. Las reglas pueden ser normativas. En esos casos, casi siempre toman la forma de enunciados imperativos (“Se debe…”, “Hay que…”, etc.).
El carácter prescriptivo de las normas se refleja en las fórmulas de cortesía, saludos formales y presentaciones diplomáticas. Ciertos contextos incluso exigen una conducta acorde a la situación. En esos casos las reglas son situacionales y demandan ciertas competencias culturales para ajustarse al contexto. 
El empleo estratégico de ciertas reglas, mostrarán el carácter de utilidad que poseen en determinados contextos. Tal es el caso de los graffiti u otros actos de rebeldía ante una autoridad. 
Las situaciones son, pues, preexistentes a cada interacción. El actor social sólo deberá reconocer una situación y actuar en consecuencia.
La interacción comunicativa presupone un contrato entre los interlocutores
La existencia de reglas implícitas permite hablar de una cierta noción de contrato, pacto o acuerdo también implícito en la comunicación, que estructura la relación entre los actores.
Este pacto implícito de comunicación constituye, pues, un dispositivo de enunciación que conforma las entidades discursivas del enunciador y el destinatario, distintas de las del emisor y el receptor reales.
Sin embargo, esta metáfora del juego y el contrato supone cierta igualdad de condiciones entre los “jugadores” (actores) que nunca existió en la realidad. Esta metáfora no explica quién pone las reglas, elimina la cuestión del poder y la desigualdad, borrando así la dimensión social y cultural de toda comunicación.
De saberes y competencias
La idea de códigos preexistentes y compartidos remite al concepto de competencia comunicacional, que es la capacidad inherente a un individuo para mantener una comunicación coherente. Esta aptitud requiere el conocimiento de las reglas en uso y su manejo creativo en situaciones de comunicación. 
El enfoque microsociológico de Goffman señala una capacidad inherente al actor para reconocer un escenario determinado y adoptar la fachada más adecuada. Ésta es la dotación expresiva que el actor empleará intencional o inconscientemente para cumplir con las expectativas estereotipadas abstractas socialmente institucionalizadas (representaciones colectivas).
El vestido, las expresiones faciales, los gestos corporales y el lenguaje verbal son algunos de los vehículos transmisores de esta “fachada”. Así se observa, por ejemplo, la diferencia entre la fachada que mantienen las enfermeras y la que mantienen los médicos: muchas tareas aceptables para aquellas son indignas para éstos. 
Lo mismo sucede con las estudiantes universitarias norteamericanas que, ante el cortejo del varón, se deja ganar en los juegos para cumplir con sus expectativas y el rol “débil” de la mujer.
Pero los ejemplos que convoca Goffman pertenecen a una comunidad homogénea como era la clase media norteamericana de los años ’50 y no reflejan los conflictos interculturales ni las desigualdades sociales en el interior de una cultura.
Pierre Bourdieu indicaría luego que la “capacidad estatutaria” es una aptitud determinada por la pertenencia de clase del sujeto, por el estatuto o status en el interior del campo.
Los “ruidos” en la interacción: el estigma
La teoría goffmaniana supone que en una situación comunicativa entre individuos “normales” se ponen en juego comportamientos estandarizados que forman parte de la educación y la socialización de cada uno. Pero cuando en una interacción, alguno de los interlocutores es portador de un estigma, se produce una quiebra en el contrato de comunicación.
El estigma es un atributo que arroja un descrédito profundo sobre aquel que lo porta a la vez que perturba a la persona “normal” y la obliga a salir
de las normas habituales. Para ilustrar este concepto, Goffman clasifica los estigmas en: deformidades físicas (discapacidad), deficiencias de carácter (locos y homosexuales) y los estigmas tribales como la raza (negros), la nacionalidad y la religión (judíos). 
Así, decir “gente de color” en vez de “negro” constituye un eufemismo que lo único que hace es reconocer el estigma y reafirmarlo. Goffman señala que las pautas de socialización operan de forma que los individuos estigmatizados aprenden a incorporar el punto de vista de los “normales”.
La sociedad construye una ideología para explicar la inferioridad del estigmatizado, quien, a su vez, tiende a sostener y reproducir esas mismas creencias sobre la identidad. De todas formas, el estigma se manifiesta como un desafío a las reglas y escapa a la normalización que rige todo intercambio comunicacional.
Martini-interacción2.docSTELLA MARTINI
LA COMUNICACIÓN ES INTERACCIÓN
Cuando comunicar es hacer: Interaccionismo simbólico, Erving Goffman y apuestas en juego.
La comunicación es interacción. Una historia desde las Ciencias. Sociales.
El concepto de interacción en relación con el hombre y la sociedad ha sido trabajado en este siglo por una corriente de las ciencias sociales en los EEUU, constituida especialmente por sociólogos, psicólogos y filósofos, hacia fines de la década del ´30. Inspiradas en el individualismo contractual de los S XVII Y XVIII europeos. “El interaccionismo simbólico (...) se inspira en la creencia, o al menos la esperanza, de que es posible organizar la sociedad alrededor de una identidad natural de intereses” (Alexander.1990: 162)
Goffman desarrolló casi toda su trayectoria en los EEUU, trabaja en el campo de la microsociología, a partir de la categoría de interacción y no adhiere, de una manera “partidaria” al interaccionismo simbólico (I.S.).
El planteo básico del I.S., que es una teoría individualista, es que el hombre se constituye socialmente en su relación o interacción con los otros hombres con y considerando cualquier objeto con el que se encuentra como un símbolo que significa o representa la relación de un sistema más general de significado con su particular circunstancia. El individuo conoce y constituye su subjetividad según su propia interpretación de la interacción de sí mismo con los otros, y también de la actuación e interpretación de los otros.
Y para Goffman, “la interacción posee sus mecanismos autorreguladores que mantiene el orden y el orden de la interacción. Pero estos mecanismos son frágiles como el orden que protegen (...) Para Goffman el mundo social es precario, nunca tiene garantizado el orden. En caso de la interacción, los actores harán cualquier cosa para evitar el embarazo, la sanción que afectan tanto a las víctimas como a los causantes cuando éstos infringen las reglas, provocando desorden.
Goffman habla de un solo tipo de orden social, el que ve en la interacción, los demás órdenes no son cosa suya, no tratará de articularlos con aquello que le preocupa. (Winkin. 1991: 57)
Se ocupa en especial de la interacción a la que llama “conversacional”; se fija como objeto el lenguaje como conducta, no el enunciado de un discurso, sino la forma de producirlo.
Para Goffman cuando fija como objeto de análisis el lenguaje en acto, no es para limitarlo al lenguaje oral, referencial e intencional; incluye también las diversas formas de la “conducta expresiva” a la que se podría calificar de espontánea y cuyo soporte es el propio cuerpo del hablante. Para él, el lenguaje oral y el no oral se encuentran dentro de la misma entidad, la conducta comunicativa y de ésta va a tratar.
El objeto ahora ya no será el sentido lingüístico, o el sentido literal (objeto de la semántica), sino el sentido comunicado. (Austin: enunciados performativos. Pág. 34 del mismo apunte)
Al concepto de dimensión performativa de la comunicación verbal, se unen propuestas como las realizadas por los científicos de Palo Alto, en los campos de la sociología, la comunicación, antropología, psiquiatría y la filosofía, sobre la comunicación no verbal, el significado de los gestos, los movimientos del cuerpo, la ubicación espacial (proxémica), que permitirán la ampliación del objeto a toda conducta de los individuos, y observando la premisa de que “todo comunica”.
En este recorrido de las investigaciones sobre la comunicación, que sólo refiere la concurrencia de teorías fundamentales por sus aportes al estudio de la dimensión interactiva de la comunicación, hay una marca distintiva a señalar: el cruce de los campos y las disciplinas para el abordaje del objeto y el carácter de novedad y de complejidad que ofrecen los estudios sobre la comunicación planteada como objeto integrador.
La comunicación es comunicación social.
En el acto comunicativo se produce una interacción entre varios individuos, interacción del orden de lo simbólico que construye las diversas instancias de las redes sociales. Cada acto de transmisión de mensajes se integra a una matriz mucho más vasta. Esta matriz, que recibe el tan vapuleado nombre de comunicación social, constituye el conjunto de los códigos y las reglas que hacen posible y mantienen la regularidad y la previsibilidad de las interacciones y las relaciones entre los miembros de una misma cultura. Así concebida la comunicación en la sociedad es pues permanente: no sostiene en la acción del individuo, permite que la acción individual se inserte en una continuidad. El individuo es visto como un "actor social”, como participante de una entidad que lo subsume.
En la medida en que el individuo es un actor social, con roles a cumplir o a representar, el contexto situacional adquiere un estatus fundamental. Por ello, lo que interesa es trabajar sobre el contexto y el significado, a los que se considera isomorfos (tienen la misma forma). Ningún significado es fijo; ningún elemento es unívoco.
Metáfora de la interacción: juego y ritual.
En la teoría de la comunicación como interacción la metáfora fuerte es la del juego: así se fijan reglas, el rol de los interlocutores y las apuestas, las ganancias, se establece qué está en juego.
Según G. Bateson (1956), la actividad lúdica requiere la posibilidad de usar un marcador metacomunicativo, el mensaje “esto es un juego”. En realidad, para Bateson, toda comunicación implica la existencia, en un nivel superior de abstracción, de un mensaje metacomunicativo que da las indicaciones sobre la forma de comprender el mensaje de base. En la medida que aquella se va produciendo.
 
Las reglas que organizan la interacción remiten a la idea de ritual, de rito, términos empleados para designar una formalización de la actividad social.
Goffman considera el ritual, tanto en su dimensión simbólica como en su dimensión conductual. Presta minuciosa atención a los comportamientos llevados a cabo, y analiza también la resonancia simbólica de esos actos. Observa que lo cotidiano puede interpretarse como hechos sagrados, parece establecer una relación entre la macroestructura social y la microestructura interaccional, de la que en general, poco se ocupa en su obra.
Hacia un ordenamiento de la interacción: las reglas del intercambio comunicacional. 
Analizando las elecciones de los modos de expresión, cada grupo social permite a sus miembros una posible explicación de su comportamiento. Por ello se puede hablar de reglas que organizan el intercambio comunicacional. 
Las reglas son enunciadas sobre esta oferta de posibilidades: constituyen el conjunto de conductas permitidas, preferidas, esperadas y/o proscritas en una variedad de situaciones de comunicación.
La vida comunicativa está basada en reglas que permiten la existencia de cierta regularidad en las interacciones. Las reglas son pues estatutos y exigencias culturales implícitos de comportamiento social.
La relación entre los individuos y las reglas es normativa, casi imperativa: las reglas constituirán una fuerza que ciñe la vida de cada uno. Aparecen en consecuencia formuladas a menudo
en forma imperativa.
Las reglas normativas tienen carácter prescriptivo, es decir, que los miembros de una comunidad están sujetos a ciertas obligaciones relacionadas con el resto de las reglas, aquel que no las observa se sitúa “fuera de la ley” y al no poder comunicarse de manera eficaz, perderá en la apuesta comunicacional. 
Las reglas normativas son también situacionales, exigen el conocimiento del contexto en el que rigen; definen una conducta apropiada en los diferentes contextos.
Existe también la hipótesis de que la relación entre los individuos y las reglas que ordenan la comunicación es de utilidad, en el sentido del empleo estratégico de las reglas. Es decir, es posible la existencia de fórmulas prescriptivas, fijas, pero cada individuo hará uso de ellas según la estrategia que construya para moverse, a la vez queda implícita la facilidad de adecuar las normas a la situación y a la propia conveniencia. Esto sugiere que no hay correspondencia directa entre regla y situación, ya que un individuo utilizará y/o exigirá el cumplimiento de determinadas reglas según la intencionalidad de su conducta.
Se plantea pues, la noción de preexistencia de la situación con respecto a los comportamientos humanos, implica que los actores sociales tienen que reconocer una situación y actuar en consecuencia. 
La interacción comunicativa presupone un contrato entre los interlocutores.
La existencia de reglas implícitas permite hablar de la noción de contrato, pacto o acuerdo de comunicación, también en general, implícito en el juego de la interacción.
Aquí hay que recordar la diferenciación entre lo dicho (enunciado) y las modalidades del decir (enunciación). Todo soporte de interacción contiene su dispositivo de enunciación, al que se denomina contrato o pacto de comunicación.
De saberes y competencias.
La idea de códigos preexistentes y compartidos remiten al concepto de competencia comunicacional. Esta es la capacidad de un individuo de mantener una comunicación coherente, es la aptitud que implica el conocimiento de los códigos y de su uso y el manejo creativo de situaciones de comunicación y de reglas implícitas en la sociedad.
P. Bourdieu, se opone a la categoría de competencia, la de capacidad estatutaria. Se trata de una aptitud determinada por la pertenencia de clase del sujeto, por el estatuto o status en el interior del sistema social.
Goffman estudia la capacidad de interacción subyacente en la conducta de los individuos, que, en parte, está normada por reglas sociales.
En Garfinkel está presente el concepto de competencia y se interesa por la facultad de interpretación que cualquier individuo tiene y pone en práctica en las actividades cotidianas. 
Los “ruidos” en la interacción: el estigma.
Existen circunstancias, marcas contextuales que pueden desfavorecer y hasta entorpecer, torcer y/o cambiar una interacción comunicacional. Una de esas marcas es lo que Goffman (1975) llama el estigma, este arroja un descrédito sobre aquel que lo lleva. Distingue tres tipos de estigmas, las deformidades físicas, las deficiencias de carácter y los estigmas tribales como la raza, la nacionalidad y la religión. Todo individuo que no es portador de un estigma es considerado un hombre normal. 
Cuando en una interacción un individuo es portador de algún estigma, introduce con él una diferencia en la situación que perturba a la persona normal y la obliga a salir de las normas habituales, se produce una cierta quiebra en el contrato de comunicación.
En la teoría goffmaniana el concepto de estigma resulta un analizador de la comunicación, en tanto se manifiesta como un desafío a las reglas y escapa, a pesar de él, a la normalización que rige todo intercambio comunicacional.
Visto como una “desviación de”, nos permite desplazarnos en primera instancia hacia la realidad de la diferencia, la diversidad, al Otro y se engancha con el gran tema del multiculturalismo. Aparece en las situaciones de globalización “no elegida” y es excusa en el caso de agudos conflictos étnicos, por ej.
MARIO WOLF
Harold Garfinkel, o la evidencia no se cuestiona.
1- La etnometodología. (Pág. 42, si interesa, buscar dos ejemplos del texto)
¿Cómo puede ser que una pequeña porción de interacción cotidiana y una simple frase no muestren sólo la adhesión a normas de comportamiento, sino que desempeña también estas otras importantes funciones? Especialmente porque el contexto y el lenguaje, la escena social y la acción, se determinan recíprocamente, están conectadas entre sí. Reciprocidad y provincias de la realidad son dos temas presentes en la etnometodología, a la que está dedicada este capítulo. Garfinkel es el fundador de tal corriente sociológica.
“Metodología” en “etnometodología”, indica un tema, un conglomerado de datos, más que un aparto científico. En este sentido, los jurados muestran poseer, en cuentos a los miembros de la sociedad, los métodos para manifestar, reclamar, hacer observar la competencia necesaria en la vida cotidiana.
En la palabra etnometodología el término “etno” se refiere a la disponibilidad que un sujeto tiene de conocimientos de sentido común sobre su sociedad: la metodología en cambio, está compuesta por las prácticas y por sus propiedades formales, por su conocimiento del sentido común, por el razonamiento práctico. La etnometodología es el estudio de los modos en que se organiza el conocimiento que los individuos tiene de los cursos de acción normales, de sus asuntos habituales, de los escenarios acostumbrados. La “metodología” que todo miembro social posee como fundamento de la propia competencia, está compuesta por las prácticas comunes con las que las propiedades racionales de la vida cotidiana y del sentido común permanecen como susceptibles de observación y se hacen objetos de informe. 
(por lo hablado, esto último puede ser relacionado con la def. de cultura de Williams)
2- Los hechos sociales como realizaciones prácticas:
La ETN. Tiene como objeto de estudio empírico las actividades prácticas, las circunstancias de cada día, el razonamiento sociológico que habitualmente desplegamos en los asuntos ordinarios: reserva para las actividades más comunes de la vida cotidiana la atención normalmente concedida a los sucesos extraordinarios. (Garfinkel). El interés de la etnometodología es poner en el candelero “las estructuras formales de las actividades comunes”. El etnometodólgo ve y trata de ver los proceso mediante los cuales se crean y se sostiene de manera constante las características (percibidas como estables) de los escenarios socialmente organizados. Analiza las prácticas y los modos en que los individuos construyen la estabilidad, normalidad y continuidad de su mundo social, de la realidad de la vida cotidiana. La etnometodología se presenta como un viaje por el mundo del sentido común. 
La etnometodología indica el estudio, de la actuación práctica de la vida cotidiana y los fenómenos, problemas, resultados y métodos que acompañan el uso de tal actuación. Los siguientes puntos caracterizan el estudio ETN
1) La ETN se propone analizar cualquier coyuntura social (ritos, por ej.)
2) Toda observación sobre la racionalidad del comportamiento en la vida cotidiana no es sino una glosa acerca de fenómenos de organización sobre conjuntos de prácticas realizadas por los sujetos.
3) Toda propiedad “racional” de la acción, todo aspecto del sentido de una actividad, de su factibilidad, objetividad, explicabilidad, de su comunicabilidad, es considerada como una realización contingente de prácticas comunes organizadas socialmente.
4) La ETN propone la hipótesis de que cada situación social ha de ser considerada como autoorganizada en cuanto al carácter inteligible de sus propias apariencias.
5) Una constante realización de las actividades organizadas de la vida cotidiana es la de demostrar la racionalidad y comprensibilidad de las expresiones y de las acciones indexicales ( es decir, específicas de un contexto). También, para los ETN –como para Goffman- el centro
del análisis es la vida cotidiana, pero esta vez observada a partir de los modos, los métodos con los cuales se construye un escenario de sentido común, un ámbito social cuyos caracteres son los de una realidad preexistente, dada, indiscutible.
Lo que diferencia el estudio etnometodológico de otras (micro)sociologías es que el centro de su indagación es el proceso con que los miembros sociales producen y sostienen un sentido de la estructura social en la cual interaccionan. Garfinkel afirma que el carácter “obvio” y “natural” del mundo social en que los actores operan, es el resultado de prácticas sociales difundidas que constituyen el elemento esencial de la competencia de sujetos socialmente educados. Estamos habituados a dar por descontado un cierto número de conocimientos, asunciones, razonamientos, “cosas que todos saben”, patrimonio común, enciclopedia difusa en la que se puede confiar: no es necesario una ulterior atención o reflexión, precisamente porque todo ello supone ya un instrumento inmediato, al alcance, para la interacción y actuación en el mundo, sin que cada vez haya que volver a poner todo en discusión.
Uno de los procedimientos usados por Garfinkel para explicitar el papel de las asunciones de sentido común empleadas en la vida cotidiana, es el de obstaculizar, romper las prácticas y las expectativas que implícitamente, automáticamente, ejecutamos y planteamos para hacer comprensibles las escenas de interacción. Convertir en extraño situaciones que en otro modo pasarían desapercibidas se subraya los procedimientos con los cuales se sostiene la “normalidad”, la “realidad” del mundo social en que se actúa. 
3- Lo que todos saben:
El mundo de la vida cotidiana conocido en común con otros y en conjunto con ellos dado por descontado, representa la escena de un orden social y moral en que el individuo se coloca. El análisis etnom. De los conocimientos del sentido común y de la actitud natural trata de describir el punto de vista del sujeto, su percepción de la realidad social: “el elemento crucial y más sutil del mundo cotidiano dado por descontado es el hecho de que éste se dé por descontado” (el sentido común se da por descontado). Se interroga la evidencia.
Lo que cuenta, no son las interacciones y sus momentos (como para Goffman), sino todo ese conjunto pre- científico que hace reconocible, familiar, un escenario social y lo que en él sucede. Es un (micro)sociología que se concreta sobre el equipaje de conocimientos y operaciones mínimas elementales, primarias, originadas que es necesario llevar a cambio en todo intercambio social.
La etnometodología es así el estudio de los conocimientos de sentido- común que usamos en las prácticas cotidianas, incluidos los resúmenes, las explicaciones, las glosas con que reconstruimos la racionalidad de tales prácticas. Por actitud natural, Garfinkel, entiende el “mundo del sentido común”, el mundo cotidiano como es conocido y visto por el sujeto en el alcance de los fines prácticos de sus acciones: éste no se presenta como un contexto trasparente en su totalidad... (pág. )
Los sujetos asumen un común esquema compartido de comunicación.
Cuando un acontecimiento, acción estudio, se presenta como “conocido en común con los otros”, pertenece en consecuencia a “lo que todos saben”, se funda sobre algunos presupuestos (válidos hasta haber pruebas en contra) que constituye las caracteres decisivos de los acontecimientos del mundo del sentido común.- Garfinkel.
Frente a la ruptura de la actitud natural, el sujeto puede asumir otro actitud para restablecer la “cotidianeidad de los acontecimientos”: “puede” redefinir la realidad social, cambiar las reglas de juego, estableciendo unas nuevas. Evidentemente hay algunas dificultades, por ej. Que el proceso de redefinición debe ser llevado a cabo en coordinación y de acuerdo con otros, que requiere un cierto tiempo y que el sujeto debe suponer y asumir la existencia de una validez consensual de la nueva realidad así redefinida.
3.1 La reflexividad:
La reflexividad es una práctica cotidiana: esto significa - desde el punto de vista etnom.- que el uso cotidiano, normal, del lenguaje, representa, inevitablemente, y al mismo tiempo, tanto una descripción de las escenas de interacción social como un elemento de estas mismas escenas que aquel consigue ordenar. Un enunciado no “transmite” sólo una cierta información, sino que al mismo tiempo crea un contexto en el cual la información misma puede aparecer.
El conocimiento del sentido común de los hechos de la vida social es para los miembros de la sociedad un conocimiento institucionalizado del mundo real.
3.2 La indexicalidad:
En el uso común y cotidiano del lenguaje, algunos términos dependen para su significado de la situación específica en que son empleados. Personas, sucesos, hechos, procesos, son así indicados e identificados con relación a un tema particular, enunciado en circunstancias precisas.
Estos tienen en comun la propiedad de definirse en relación con la situación en la que se producen, es decir, bajo la dependencia del yo que en ella se enuncia.
Este problema lingüístico se conoce como el aspecto de la enunciación en el lenguaje, y esto términos se denominan deícticos: Garfinkel, introduce esta problemática en la orientación sociológica con el término de indexicalidad. La naturaleza indexical del discurso indica que éste está marcado por las referencias de persona, espacio y tiempo que la sitúan en un contexto. La indexicalidad, según Garfinkel, constituye uno de los mayores obstaculos que la elaboración metodológica es sociología está obligada a superar. El hecho crucial (para la etnom.) es que la naturaleza indexical del discurso común y de las prácticas cotidianas es ineludible e ineliminable: cualquier actividad, acción, o discurso es una actividad situada, es decir, realizada en un contexto cuyo significado es descriptible, relatable, demostrable, exhibible solamente mediante el uso de elementos indexicales.
Lo que nos interesa es cómo los componentes de las diversas organizaciones usan las ideas y el lenguaje de la racionalidad para encontrar y describir el carácter más o menos ordenado de esos ambientes organizados en los que actúan.
La indexicalidad no es así una fastidiosa imperfección del lenguaje, por lo demás irrelevante respecto al funcionamiento social, sino más bien, un elemento que caracteriza profundamente el trabajo de construcción de la realidad social llevado a cabo por los sujetos.
4.¿Qué orden social?
A la luz de los conceptos de reflexividad y de indexicalidad ¿cómo se configura la relación entre comportamiento social y normas? Es fácil observa en la realidad cotidiana cómo la coherencia y el orden de la interacciones son elementos que los sujetos continuamente sostienen, explican, demuestran (...)
La referencia a reglas se puede ver, como un método de sentido común para explicar o hacer accesibles al razonamiento las características ordenadas de las actividades cotidianas, método con el que estas actividades pueden ser interpretadas como ordenadas en algún aspecto.
(...) hay un continuo trabajo de adaptación, ajuste e interpretación del significado y de las prescripciones de la regla a la situación actual. Más que ser aplicadas las reglas son invocadas (...) en cada situación particular, adaptar la norma, interpretarla para acerla operativa y para usarla con el fin de realizar comportamientos descriptibles como coherentes.
El orden social es, por tanto, un “orden descrito”, una “regla declarada”, es en definitiva, el sentido en que un orden y una regla han sido seguidos al verificarse ciertos comportamientos: no es un “orden encontrado”, sino más bien “realizado”.
4.1 Los procedimientos “ad hoc”
En este cuadro de fondo se insertan algunos procedimientos para reconocer y usar las reglas: se trata de prácticas de ad hocing y del etcétera.
El uso competente de una regla (o conjunto de reglas) se basa sobre la capacidad del sujeto de identificar qué acciones particulares son necesarias
en circunstancias específicas para proporcionar el normal reproducirse de un “normal” estado de cosas.
Los procedimientos ad hoc fundan en este sentido, no sólo la posibilidad de negociar la aplicabilidad de la regla, sino también la salvaguardia de su definición formal en presencia de una no-aplicación sustancial. (...) describen el modo en que se reconoce la existencia de una norma y su significado. (sirven cuando hay quiebre en lo establecido, funcionan igual que reflexividad, afirman el sentido común.)
4.2 La cláusula del etcétera.
La consistencia y relevancia de la regla del etcétera está generalizada y caracteriza el orden social, en cuanto conjunto de actividades gobernadas por reglas.
La regla de etcétera consiste en una especie de regla suplementaria que completa todo enunciación de las reglas válidas en una cierta situación (...) es una especie de acuerdo sobre el acuerdo.
Los miembros competentes (...) reconocen y emplean formas normales en las interacciones cotidianas, partiendo del presupuesto de que existe un sistema normalizada y común de señales y reglas de codificación, y que toda comunicación se inserta en un corpus de conocimientos comunes (lo que sabe cada uno).
5. Prácticas de glosa:
(...) montaje de prácticas mediante las cuales los locutores, en las situaciones contingentes de discurso, significan algo distinto de aquello que ellos mismos pueden decir con ese número de palabras, es decir, como prácticas de glosa.
(...) articular una actividad significa a la vez integrarla a una descripción, en un comentario que la pone en relación con algún tipo de regla.
A través de las prácticas de glosa, los resúmenes, las explicaciones, el interés de la etnom.se centra sobre los modos en que los sujetos afirman, reconocen y negocian la existencia de reglas y de normas sociales, de propiedades ordenadas de las acciones situadas socialmente.
La actuación social es siempre acción relatada, explicada, justificada, glosada. Para la etnometodología, este fenómeno no coincide con las motivaciones internas de los sujetos o con su punto de vista sobre la acción, sino que constituye en cambio el conjunto de los métodos compartidos socialmente ( que forman la competencia social de las personas) con que se construye el sentido de la realidad social.
Jorge Elbaum
Antonio Gramsci: optimismo de la voluntad y pesimismo de la razón.
Bs. As. Documento de la cátedra. 1997
(Aclaraciones de los apuntes: 
· Hace un estudio supraestructural
· Analiza la conyuntura europea
· Analiza el fracaso de la Revolución obrera
· Se pregunta el motivo del avance de la conciencia nacionalista en lugar de la obrera
· Sobre qué área de la teoría marxista no se había trabajado.
· Qué fenómenos ideológicos provocaron la guerra y no la revolución
· Presta atención a los diferentes fenómenos culturales: sentido común, folklore, hegemonía.).
Planteó en las décadas del ´20 y el ´30 algunos de los ejes centrales de discusión referidos al análisis socio- cultural. Motivado por la búsqueda de cambios políticos - revolucionarios a nivel social se interrogó acerca de los condicionamientos ideológicos, de su comunicabilidad y de la posibilidad de su transformación.
Cultura y sociedad civil: hegemonía y legitimidad:
Gramsci dedicó gran parte de su vida a reflexionar sobre la importancia de la cultura en el acontecer político.
Se enfrentó a aquellas visiones que ven en el sentido común una evidencia del a carencia y la privación cultural, advirtiendo únicamente imperfección y deformidad en sus producciones culturales. Superando ambos obstáculos pudo acceder al estudio del folklore, la novela policial y la literatura popular desde la perspectiva de su uso. Se diferenció de aquellas visiones que tienden a celebrar – acríticamente – las manifestaciones populares, sin advertir que en éstas no todo es “autenticidad” y que allí también es posible identificar residuos de una cultura oficial y/o reproducción conservadora del orden social.
Sólo descartando las posiciones alabatorias y condenatorias de lo pupular es posible profundizar y comprender los consumos y creaciones de las clases subalternas.
El concepto de hegemonía se vincula a un modo de consebir lo social en tanto construcción cultural de consensos y simultáneos procesos de resistencia. En tanto enfrentamientos y negociaciones en los que la legitimidad del orden social se actualiza y se hace posible. 
La hegemonía expresa la situación de una clase que alcanza una sólida unidad de ideología y de política, que le permite establecer una ascendencia sobre otros grupos y clases sociales. Implica reforzar constantemente su credibilidad y legitimidad, porque hegemonía implica siempre resistencia estratégica a tácticas.
De alguna manera, todo bloque histórico , es decir, la hegemonía entendida como un orden controlado por un grupo o conjunto de grupos sociales a lo largo de un período, está siempre amenazada y hostigada por sectores disconformes.
El concepto de hegemonía remite al mismo tiempo a las nociones de consenso y de conflicto. O, en todo caso a la lucha por el mantenimiento o la conquista de un control intelectual y/o simbólico a nivel social. La hegemonía implica la negativa de pensar el poder en términos exclusivamente de coerción, es decir, de imposición del poder puramente por la fuerza. 
La hegemonía permite tomar distancia del dualismo estructura/superestructura que supone una determinación causal entre las relaciones sociales de producción y las concepciones sociales del mundo. Implica así una construcción político- cultural en ciertas ocasiones autónomas de las estructuras económicas.
La lucha social, intelectual y política es un espacio donde esta hegemonía se conquista, negocia o se pone en juego.
La hegemonía presenta un modelo menos dicotómico que el economicista marxista, más apto para explicar las luchas cotidianas y sobre todo, para explicar ciertas convergencias e identificaciones entre las clases subalternas y los sectores dominantes.
Gramsci subdivide los ámbitos superestructurales en dos espacios diferentes: sociedad civil (como lugar de expresión de aquellas instituciones - la iglesia, la escuela, la familia – ligadas a la conformación y conquista cotidiana de la hegemonía.), y sociedad política ( - o el estado - encargada de reproducir, administrar o reforzar “legítimamente” el resultado de dichas luchas hegemónicas. Si la sociedad civil es la lucha por el consenso, la sociedad política (o el estado) donde la hegemonía busca cristalizarse mediante el uso de la violencia legítima, es decir, la utilización de la fuerzas represivas o de seguridad. La hegemonía se pone en juego en todas la facetas de lo social (expresiones estéticas, rumores, sueños compartidos o simples principios morales) incluso aquellas que aparentas ser triviales.
El modelo gramsciano permite pensar la sociedad como algo más que el resultado de una simple coacción política militar. Habla de una conflictividad constante por la apropiación de la legitimidad y del sentido común. De una confrontación que no está únicamente en la disputa política, sino que se halla presente en la comunicación cotidiana.
La construcción hegemónica es algo que debe ser constantemente reafirmado y definido. Si hay hegemonía conviven movimientos contrahegemónicos, simples resentimientos y/o resistencias materiales o simbólicas. Entonces, los hegemónico supone la existencia de resistencia y de confrontación, porque es en ese terreno de lucha donde la hegemonía se hace posible.
En todas las áreas de lo cotidiano se constituye la legitimidad. El sentido común aparece desde esta visión como el resultado o la expresión de complejas luchas que se desparraman en todo el ámbito de lo social.
El intelectual orgánico:
Ofician como “guías simbólicos”, difusores de cosmovisiones del mundo o defensores de determinadas verdades sociales. Esto pueden asumir el rol de portavoces, difusores y legitimadores de determinados órdenes. Colaboran en la conformación de la hegemonía.
La cultura del trabajo/ Cultura:
La concepción de cultura de Gramsci es una concepción dinámica – sea esta cultura laboral, moral, estética - .
Permite analizar la cultura desde su producción y reproducción. Desarrolla una teoría de la cultura, alejado de la concepción tradicional que supones al pueblo como un eterno e inmóvil repetidor de tradiciones o alejándose de la concepción de cultura “culta”. Sumado a esto libró al marxismo del materialismo vulgar encerrado en fraseologías economicistas y evolutivas. Superó el determinismo que eliminaba del acontecer social el factor de la voluntad humana, cultural y política. 
GRAMSCI (conceptos básicos)
HEGEMONÍA:
Este concepto se vincula a un modo de concebir lo social en tanto construcción cultural de consensos y simultáneos procesos de resistencia. En tanto enfrentamientos y negociaciones en los que la legitimidad del orden social se actualiza y se hace posible.
Permite a su vez, pensar en proceso de conformación de subjetividades compartidas que no se cosifican ni se acaban. Al mismo tiempo sugiere la ineludible necesidad de reforzar constantemente su credibilidad y legitimidad, porque hegemonía implica siempre resistencias estratégicas o tácticas.
La noción de hegemonía remite a las nociones de consenso y conflicto. O en todo caso a la lucha por el mantenimiento o la conquista de un control intelectual y/ o simbólico nivel social. Dominio que implica la movilización de grupos dispuestos a conservar, negociar o tergiversar las formas de producción y redistribución de los recursos sociales. Implica también, la negativa de pensar el poder en términos exclusivos de coerción, es decir, la imposición del poder puramente por la fuerza.
Un proyecto hegemónico se construye a partir de la persuasión, de la articulación ideológica, y de la transformación de la filosofía (de la cultura) en fuerza material. 
La lucha por la hegemonía no es más que un conflicto por la imposición, la difusión, la generalización – o incluso la prohibición- de formas de entender, juzgar y percibir el mundo. Implica una construcción político cultural en ciertas ocasiones autónomas de las estructuras económicas. La hegemonía, según Gramsci, se construye. Los procesos hegemónicos son construidos a diario. Dentro de la sociedad civil es donde la hegemonía se conforma y se conquista en forma cotidiana. Algo que debe ser constantemente reafirmado y definido.
SENTIDO COMÚN:
En las sociedades donde el aspecto “civil” se encuentra desarrollado, la hegemonía es el resultado de múltiples convergencias de sentidos. No todos ellos ideológicos o discursivos.
Gramsci plantea que el sentido común es elaborado pluralmente y no es el efecto de una imposición verticalizada.
Habla de una conflictividad constante por la apropiación de la legitimidad y el sentido común. Confrontación no sólo en el campo de la política, sino que se encuentra en el ámbito de lo cotidiano. El sentido común aparece desde esta visión como el resultado o la expresión de complejas luchas que se desparraman en todo el ámbito social. No existe un único sentido común.
CULTURA:
Gramsci le adjudica a la cultura una concepción totalmente dinámica. Esta cultura puede ser moral, laboral, estética; permite comprender y analizar racionalmente diversas manifestaciones. Admite examinar el folklore (la cultura popular), como parte de una consmovición del mundo donde están latentes ciertas rebeliones que conviven con autorizaciones al poder hegemónico. Permite analizar la cultura desde su producción y reproducción.
Aleja su concepción de cultura del idealismo romántico que supone al pueblo como un eterno e inmóvil repetidor de tradiciones y la aleja también de la cultura entendida como aquello culto.
BLOQUE HISTORICO: es decir, la hegemonía entendida como un orden controlado por un grupo o un conjunto de grupos sociales a lo largo de un período. Estos están siempre amenazados y hostigados por sectores disconformes.
LA CUESTION DE LA INFORMACION tiene una importancia fundamental en la articulación entre Estado y sociedad, porque se refiere a la construcción del consenso, ligada íntimamente con la hegemonía. Puesto que no sólo hay dirección de las clases aliadas sino también dominación de la subalternas, tratando de obtener la dominación por vía de consenso pasivo, que se obtendría entre otros, a través de mensajes que podrían adoptar formas verbales, gráficas o de imágenes. Este logro del consenso tiene una íntima relación con el aparto comunicacional, regulado estatalmente. Allí es donde encontraríamos la vinculación entre el estado, la sociedad y los medios.
IDEOLOGIA: concepción del mundo que se manifiesta implícitamente en el arte, el derecho, en la actividad económica y en todas las manifestaciones de la vida social y colectiva. La ideología constituye desde Gramsci el campo de la sociedad civil. 
HALL (algunos conceptos)
Racismo y fenómenos sociales conexos.
El racismo y las prácticas y estructuras racistas frecuentemente ocurren en algunos sectores de la formación social, pero no en todos ello, su impacto es penetrante, pero desigual
 
Cada vez que nos alejamos del modelo eurocéntrico de desarrollo capitalista, lo que encontramos son diversas formas en que el capital pude preservar, adaptar a su trayectoria fundamental, aprovechar y explotar estas cualidades particulares de la fuerza de trabajo, al tiempo que los incorpora a sus regímenes. 
La estructuración étnica y racial de la fuerza de trabajo, como su composición por géneros, puede ser una inhibición para las tendencias “globales” del desarrollo capitalista racionalmente concebidas. Sin embargo, estas distinciones han sido mantenidas, por cierto desarrolladas y refinadas por la expansión global del modelo capitalista.
Aún el momento “hegemónico” ya no es más conceptualizado como un momento de unidad simple, sino como un proceso de unificación (nunca logrado) basado en alianzas 
estratégicas entre diferentes sectores y no sustentado en una identidad pre-existente. Su carácter está dado por el supuesto funcional que no hay una correspondencia o identidad autónoma entre las prácticas económicas, políticas e ideológicas. Esto comienza a explicar como la diferencia de étnica y racial puede ser construida como una serie de antagonismos económicos, políticos e ideológicos dentro de una clase que está sujeta a duras formas de explotación básicamente similares con respecto a la propiedad y la expropiación de los medios de producción.
Con respecto a la posición del estado, Gramsci rompe con la forma de concebirlo en forma coercitiva y conspirativa. Su distinción entre dominación y dirección, su carácter ideológico, su lugar en la construcción de estrategias hegemónicas podría transformar el estado con relación a las prácticas racistas. La escolarización, las organizaciones culturales, la flia., la iglesia, las religiones, instituciones étnicas juegan un rol vital en sostener, reproducir diferentes sociedades en una forma estructurada racialmente.
CULTURA: el terreno efectivo fundamental de prácticas, representaciones, lenguajes y costumbres de cualquier sociedad histórica específica. Incluyendo las formas contradictorias de sentido común que han hecho raíces y han ayudado a las formas de vida popular.
Está claro que el RACISMO no puede considerarse un fenómeno exclusivamente ideológico, tiene claras dimensiones ideológicas. El muestra como el llamado "si mismo” que subyace a estas formaciones ideológicas es una construcción social, no es un sujeto unificado sino contradictorio. De este modo nos ayuda a entender una de las más comunes y menos explicadas características del racismo: la “sujeción” de las víctimas del racismo a las perplejidades de las mismas ideologías racistas que las aprisionan y las desafían.
Muestra cómo elementos diferentes y a menudo contradictorios, pueden estar entrelazados e integrados dentro de diferentes discursos ideológicos, pero tambien la naturaleza y el valor de la lucha ideológica que busca transformar
las ideas populares y el “sentido común” de las masas. Todo esto es de la más profunda importancia para el análisis de las ideologías racistas y para la centralidad de la lucha ideológica. 
 
Martini-modelos.docStela Martini, María Eugenia Contursi y Fabiola Ferro
Modelos de comunicación
Las autoras comienzan aclarando que, epistemológicamente hablando, un modelo es una explicación simplificada de la realidad que permite establecer leyes e hipótesis sobre un campo para describirlo y explicarlo. Pero un modelo debe corresponder a una teoría validada que determine la observación y la experimentación.
Además, para ser efectivo debe establecer un programa de investigación. El modelo le permite coherencia y consistencia de los datos. Pero en el proceso de análisis puede haber fenómenos que no encajan con el modelo o que se resisten a ser sistematizados. Es por eso que los modelos se prestan a ser reformulados a lo largo del tiempo.
Modelos lineales
Las docentes identifican dos grandes tipos de modelos: los lineales y los no lineales. La primer clase de modelos corresponde a los positivistas que estudiaban las propiedades del contenido de los mensajes (modelos informacionales). Tal es el caso de la teoría de la aguja hipodérmica, para la cual el receptor tiene un papel pasivo. 
La Mass Communication Research (Lazarsfeld, Lasswell) estudiaba los efectos de los contenidos de los medios. Desde su perspectiva, la comunicación masiva era una amenaza para la democracia, pero también era eficaz como dispositivo de propaganda.
Después de la segunda guerra mundial, Claude Shannon formula una teoría matemática de la comunicación en el marco de una investigación de las telecomunicaciones para la compañía telefónica Bell, para la cual trabajaba. Esa teoría estudiaba la transmisión de la información de un punto a otro con el objetivo de aumentar la velocidad de transmisión de mensajes en el telégrafo y los teléfonos.
Su noción de retroalimentación (feedback) será retomada luego por ciertos psiquiatras e investigadores de Palo Alto y ciertas instituciones universitarias norteamericanas. 
En su modelo lingüístico, Ferdinand de Saussure definió a la lengua como el conjunto de hábitos lingüísticos que permiten a un sujeto comprender y hacerse comprender. El punto de partida del circuito era el cerebro de uno de los hablantes (fenómeno psíquico), el cual trasmite una orden al aparato fonador (proceso fisiológico) que permite la expresión de los sonidos. La expansión de las ondas (proceso físico) permite que esos sonidos lleguen al oído del oyente. Es por eso que se dice que esta es una teoría lingüística mentalista.
Dentro del estructuralismo lingüístico saussureano, Roman Jakobson construyó un esquema de comunicación verbal para explicar la especificidad del lenguaje literario. Al modelo lineal, éste le agrega el contexto referencial, el contacto (función fática), y el código (función metalingüística). El hablante puede orientar su acción comunicativa a alguno de los factores que intervienen en el modelo, ya sea el contexto, el mensaje (función poética), el destinatario (función conativa), el código, el canal o el propio emisor (función emotiva). Es por eso que, dentro del estructuralismo, la corriente de Jakobson es funcionalista.
Para Emile Benveniste, el lenguaje por sí mismo no es instrumento de comunicación, sino su uso, el discurso. Así, en su teoría lingüística de la enunciación, define al discurso como el "lenguaje puesto en acción". Para él, el intercambio verbal excede el mero acto de transmisión de información. 
Catherine Kerbrat-Orecchioni complejizó el esquema de Jakobson problematizando la cuestión del código. Por una parte, considera que existe la ilusión de que la lengua es empíricamente única, homogénea y compartida unívocamente por los hablantes. Por otra parte, el planteo de Jakobson suponía que el código es exterior a los hablantes en lugar de considerarlo una competencia implícita de los sujetos.
Modelos no lineales
Entre los no lineales hay modelos que privilegian el estudio de las distintas formas de intercambio de mensajes (modelos sistémicos) y los que ponen el acento en la producción de significados (modelos constructivistas). Estos trabajan la comunicación como un proceso circular: el que recibe el mensaje es tan activo como quien lo emite.
En algunos casos, no obstante, los planos del emisor y del receptor pueden encontrarse en situaciones asimétricas, como por ejemplo en las situaciones de comunicación massmediatizada. Los científicos de Palo Alto analizaron estos tipos de relaciones complementarias para estudiar la interacción de los sujetos.
Otros modelos hicieron hincapié en la comunicación como un proceso de construcción de sentido. Así, van a centrarse en el estudio de la producción, la circulación, el reconocimiento y la atribución de sentido. Tal es el caso de Eliseo Verón y el resto de los abordajes sociosemióticos.
Los estudios culturales se enfocarán en el análisis de la cultura como espacio de lucha por la apropiación del sentido. Y, como éste es un proceso situado, el contexto adquiere una relevancia fundamental para el análisis. Es así que investigadores de diversas disciplinas estudian el campo de la cultura popular de las sociedades capitalistas.
Mattelart.docArmand y Michelle Mattelart: Los estudios culturales y la etnografía de audiencias
La cultura del pobre
Los autores señalan que la corriente que se despliega en los años sesenta como Cultural studies retoma trabajos de crítica literaria del siglo XIX y principios del siglo XX, que trataban sobre la influencia negativa de la cultura industrial sobre la cultura tradicional.
Es así que, como respuesta al funcionalismo, en los años cincuenta algunos profesores universitarios británicos analizan los modos de vida tradicionales de las clases obreras desde una perspectiva marxista. Tal es el caso de Richard Hoggart y su obra The uses of Literacy.
El Centro de Birmingham
En los años siguientes, Raymond Williams y Stuart Hall publican obras similares. En base a estas obras es que en 1964 se funda en la universidad de Birmingham el Centre of Contemporary Cultural Studies (CCCS), cuyo primer director es Hoggart, seguido de Hall. 
Esta corriente propone una ruptura con el marxismo reduccionista, rescatando algunos conceptos de Gramsci, como el de hegemonía y dominación cultural, reinsertando en los análisis la dimensión del poder y las mediaciones. Pero en la búsqueda de un marxismo heterodoxo también releen a Lukacs, Bajtín, Benjamin y Sartre. 
La originalidad del Centro fue la constitución de grupos de trabajo en torno a diferentes ámbitos de investigación como etnografía, literatura, feminismo y consumos mediáticos. 
Hacia el estudio de la recepción
En la década del setenta comenzaron a realizarse diversos estudios sobre cómo influye el consumo de productos mediáticos como comedias de situación, telenovelas y westerns, en la construcción de un sentido común popular.
Etnografía de las audiencias: la cuestión del lector
Primeramente los autores hacen referencia a la concepción dialógica del lenguaje de Bajtín, para quien el lenguaje es un campo de tensiones y de intereses conflictivos. En los años '60, la investigación literaria trabajó sobre la problemática del lector y de la recepción. 
Cultural studies y estudios feministas
En la década del ochenta, los estudios van a centrarse muy especialmente en el papel activo del receptor en la construcción del sentido de los mensajes, y en la importancia del contexto de la recepción. David Morley analizó la recepción de la televisión en el universo doméstico. 
Ya en la década anterior, algunas investigadoras habían estudiado la manera en que las espectadoras eran llevadas a compartir puntos de vista masculinos sobre el placer en las producciones de Hollywood. Para muchas de estas investigaciones, la noción de cultura de Geertz sirvió de referencia.
El consumidor y el usuario: apuestas estratégicas
Lo que los autores critican aquí es a los investigadores
que borraron la dimensión del poder de sus análisis pensando que el que verdaderamente tenía el poder era el receptor. Más bien, creen los autores, hay que tomar en cuenta las relaciones desiguales de intercambio en el contexto sociocultural. 
También señalan que, así como los movimientos del obrero fueron estudiados para optimizar la racionalización del proceso de trabajo (taylorismo), los movimientos del consumidor son hoy investigados para garantizar la circularidad programación-producción-consumo.
Los estudios franceses, señalan los autores, investigaron los usos sociales de las innovaciones técnicas. Tal es el caso de Michel de Certeau, quien en 1980 estudió las "maneras de hacer" de los usuarios. 
Los empirismos del Nuevo Mundo: la Escuela de Chicago y la ecología humana
Desde principios de siglo XX, la Escuela de Chicago intentó construir las ciencias sociales sobre bases empíricas. Los primeros trabajos se consagraban al problema de la integración de los inmigrantes a la sociedad norteamericana. Diversos investigadores de esta escuela intentan aplicar los criterios de la ecología animal al estudio de las comunidades humanas ("Ecología humana").
En los años '40 se impone la corriente de la Mass Communication Research (Katz, Lazarsfeld, etc). Pero al mismo tiempo otros pedagogos, insertos en esta corriente pragmatista, construyen los elementos de la microsociología, que pondrá el acento en las manifestaciones subjetivas de los "actores".
La "etnografía de las interacciones" y los estudios sobre la influencia de los líderes de opinión en el grupo primario fueron los trabajos más reconocidos en el entorno norteamericano. Para la Escuela de Chicago, los medios aparecían tanto como factores de cohesión como de desintegración social.
mediacion.docMaría Eugenia Contursi y Fabiola Ferro: Mediación, inteligibilidad y cultura
La génesis del concepto de mediación
Según Adorno, la noción de mediación describe un proceso activo de relación entre la base y la superestructura, más específicamente entre sociedad y arte. Así, la cultura puede ser una mediación de la sociedad.
Para Frederic Jameson, la mediación es un conjunto de términos o lenguaje particular para analizar dos tipos diferentes de objetos. Así, las mediaciones se transforman en un dispositivo del analista.
Hacia una reformulación del concepto de mediación
El concepto de mediación debe ser vinculado a las formaciones ideológicas, las materializaciones discursivas, los procesos cognitivos sociales (inteligibilidad) y las culturas.
A diferencia de lo que planteaba Geertz, una sociedad no tiene un solo modelo de mediación ya que éstos son ideológicos, es decir, remiten a clases en conflicto. 
Los modelos de mediación se materializan en discursos. La mediación constituye un proceso que vincula ciertos modelos ideológicos de inteligibilidad con las materializaciones discursivas que los ponen en escena comunicacionalmente. 
Estos modelos ideológicos de inteligibilidad son los que permiten asignar y construir sentido y entran en conflicto con otros modelos, tanto anteriores como contemporáneos. 
La mediación se revela así como un proceso ideológico y sociocognitivo (trabajo) de asignación y construcción de sentido, tanto en la comunicación directa como mediatizada.
Desde una perspectiva diacrónica, los modelos de mediación se van transformando dentro de un proceso dialéctico con las condiciones sociales de producción.
Desde una perspectiva sincrónica, los modelos de mediación entran en conflicto con otros modelos en la lucha por imponer una concepción del mundo o de la realidad social. 
El lenguaje como mediación
La hipótesis de Sapir y Whorf sostiene que la estructura del lenguaje determina el pensamiento. Así, la cosmovisión depende de la lengua. 
Pero este relativismo lingüístico es simplista y no tiene en cuenta los conflictos ideológicos subyacentes dentro de una misma comunidad de hablantes.
Ningún objeto es accesible de manera directa porque media siempre el lenguaje, es decir, lo instituido, lo convencional.
La mediación del lenguaje es un sistema de construcción de sentido que opera clasificando y ordenando elementos que no estaban codificados en una cultura o que deben recodificarse. Produce inteligibilidad en relación con el contexto histórico en el que se genera. 
Dentro de una misma cultura, un mismo modelo de mediación puede ser utilizado de manera diferente para producir un discurso y construir sentido. Cada vez que los modelos de mediación se materializan en los discursos, se resignifican. 
Distintos modelos ideológicos se materializan en discursos. Así, los discursos se encuentran atravesados por intereses económicos particulares (Ejemplo: Clarín y Perfil tratan los mismos hechos pero desde distinto punto de vista) y por conflictos de clase (Ejemplo: el programa de Mariano Grondona). En la traducción intralingüística de un sociolecto a otro la transposición se realiza entre una cultura oficial y una cultura subalterna. 
La mediación es siempre multicodificada (verbal y no verbal), a pesar de que en Occidente se privilegien ciertos paradigmas auditivos y visuales. En otras culturas, los modos de inteligibilidad hegemónicos se establecen en torno al color. Otros construyen su cosmovisión a partir del sentido del olfato o el tacto. 
El discurso como materialización de la mediación
En los discursos sociales se materializan sistemas interpretantes configurados a partir del proceso ideológico de construcción de inteligibilidad sobre el mundo (mediación). 
Así, el mundo es conocido, no forma inmediata, sino a través de estos sistemas interpretantes. Pero también a través de otras formas discursivas como los géneros discursivos, las retóricas, las secuencias textuales (narrativas, argumentativas, descriptivas, etc.) y los estilos. 
Cuando se estudia Historia en los centros académicos oficiales, se privilegia la lectura de ciertos géneros discursivos (manuales) que están escritos en prosa, en un estilo uniforme y que utilizan determinados sistemas metafóricos.
Pero la Historia sigue estando ausente: sólo accedemos a un discurso que es el resultado de una mediación operada a través de ciertos sistemas interpretantes. En usos como éstos, sin embargo, se resignifican los modelos de mediación.
Problemas a discutir
En una cultura pueden coexistir varios modelos de mediación entrando en disputa por el sentido o no. Al responder a determinados sistemas ideológicos, deben ser estudiados desde una perspectiva tanto sincrónica como diacrónica, partiendo siempre desde las materialidades discursivas. 
Si bien los modelos de mediación permiten acceder al conocimiento del mundo, de la historia y de la realidad social, también operan como una guía para las prácticas políticas. 
Metacomunicación.docMetacomunicación e indexicalidad en el análisis de la comunicación, la cultura y los medios
Este texto fue un parcial domiciliario y trata de explicar por qué los modelos comunicacionales basados en los conceptos de metacomunicación e indexicalidad son más pertinentes que el modelo lineal emisor-receptor para trabajar las problemáticas referidas a la comunicación, cultura y medios.
En primer lugar es importante establecer la diferencia entre medios y comunicación. Aníbal Ford, en su texto “Los medios. Tráfico y accidentes trasdisciplinarios”, sostiene: “No confundamos comunicación con medios. Hay una problemática básica de la comunicación que informa tanto a la interacción simbólica directa o a la comunicación no-verbal como a la comunicación mediatizada tecnológicamente”. 
Teniendo en cuenta, entonces, que el campo de la comunicacional no se reduce sólo a lo mediático ni a lo verbal, se puede ver claramente por qué el modelo no-lineal es el más adecuado que el lineal para tocar este campo. Mientras que este último se basa en la comunicación solo verbal, el primero tiene una concepción de la comunicación más amplia. 
El modelo lineal se basa en la relación emisor-mensaje-receptor. Aquí el receptor se presenta
como pasivo, no se tiene en cuenta el contexto en el cual se da la comunicación, sino que la centralidad está en el mensaje. El modelo no lineal, en cambio, tiene una idea de comunicación que abarca no sólo lo verbal, sino también las formas no verbales, las formas de comunicación directa, interpersonal, social. 
Para este modelo todo “comunica”: las miradas, el movimiento, los gestos, las palabras, etc. Por eso tiene en cuenta los contextos en los cuales se da la comunicación, cómo se genera significación, los códigos compartidos por las personas. 
En este sentido, es muy pertinente el concepto de indexicalidad introducido por Harold Garfinkel en la sociología y el concepto de metacomunicación de Bateson. Grafinkel va a partir de las observaciones hechas por Benveniste en torno al lenguaje. Este autor observaba que en el nivel de la enunciación, en el uso común y cotidiano del lenguaje, se usaban términos deícticos, es decir, términos cuyo significado dependía de la situación específica (temporal y espacial) en que eran empleados por el sujeto (ej: éste, aquí, mañana). 
Garfinkel va a adaptar este concepto a la sociología ampliándolo a las acciones y prácticas cotidianas que son producidas en circunstancias específicas, y que su sentido sólo puede entenderse a partir del contexto en que se producen. 
En este sentido, lo postulado por Garfinkel permite relacionarlo con la problemática de la cultura y de los medios, teniendo en cuenta que la construcción de sentido se da en los dos niveles. Una misma práctica puede tener diferentes sentidos o significados según la cultura en la que se inserta, por eso la construcción de sentido nunca puede ser mirada de manera aislada del contexto, de la situación histórica, o de la cultura en la que se produce. 
También, por eso, es importante no perder de vista que la producción de los medios se da en una cultura específica, y que el territorio de los medios, y especialmente el de sus contenidos, no se recorta con tanta claridad de lo que sucede afuera. Esto también puede entenderse desde lo postulado por Bateson acerca de la metacomunicación. 
Bateson va a hablar de tres niveles de abstracción que operan en la comunicación verbal humana: el nivel denotativo (sería el lenguaje); el nivel metalingüístico (el discurso que se refiere al lenguaje) y el nivel metacomunicativo (el tema del discurso es la relación entre los hablantes, se da en la interacción). 
Recurre a la relación mapa-territorio para comparar la relación entre el lenguaje y los objetos que denota. Sólo después de la evolución de un conjunto de reglas metalingüísticas y/o metacomunicativas se da la comunicación denotativa. 
Para Bateson, la metacomunicación crea el contexto en el cual se da la comunicación. Es un marco psicológico que es (o limita) una clase o conjunto de mensajes o acciones con sentido. Ayuda a entender o interpretar enunciados o acciones de una manera y no de otra. En general, el marco está implícito, aunque hay situaciones en las que debe explicitarse. 
Nos podemos estudiar medios, cultura y comunicación como conceptos aislados. Los medios se enmarcan en una teoría de la comunicación y esta última, a su vez, en una teoría de la cultura. 
Morley.docDavid Morley: Teoría de las audiencias activas Péndulos y trampas
Aquí Morley critica a Fiske y a aquellos que creían que la audiencia rutinariamente modifica o desvía cualquier ideología dominante reflejada en el contenido de los medios. Efectivamente, Fiske sostenía que los consumidores eran activos porque hacían lecturas críticas/oposicionales de las formas de la cultura dominante, percibiendo los mensajes ideológicos en forma selectiva/subversiva. Contra esto, Morley cree que, para un análisis correcto de las audiencias, hay que rescatar el poder de los medios. 
Releyendo la Teoría de la Audiencia
En la investigación sobre el consumo de los textos de los medios, Morley cree que debería retornarse al meollo de la cuestión que es, como bien planteó Martín-Barbero, "comprender la textura hegemonía/subalaternidad, resistencia/sumisión y oposición/complicidad".
Lo que podían dar a entender las hipóstesis de Fiske, Corner y Curran, entre otros investigadores, era que las formas de resistencia interpretativa estaban más extendidas que la subordinación y reproducción de significados dominantes.
Para Morley, esos trabajos que documentan la "autonomía de la audiencia", que realiza lecturas optimistas/redentoras, consideran erróneamente una ausencia total de la influencia de los medios en la "democracia semiótica" del pluralismo moderno. La postura de investigadores norteamericanos como Fiske es optimista porque supone que la gente habitualmente esa el contenido de los medios dominantes en su contra para investirlos de poder a ellos mismos.
Al mismo tiempo, el concepto de democracia semiótica sostenido por Fiske se presenta como un modelo de "competencia perfecta" que borraría las relaciones de poder y, por ende, no permitiría comprender el funcionamiento real del campo cultural. Para Murdock y Morley, algunos de estos investigadores opinan así porque son portavoces respaldados por las corporaciones mediáticas y de publicidad.
La decodificación al rescate
Para los investigadores norteamericanos de la audiencia activa, cualquier cosa que el mensaje codifique no parece tener mucha importancia porque la decodificación viene al rescate. La dominación de los medios es, desde esta óptica, débil e ineficaz porque la gente es capaz de construir sus propios significados y placeres.
Morley pretende desplazar el debate de la audiencia en torno a tontos/críticos culturales porque tiende a creer que la recepción es la única instancia del proceso de la comunicación que importa. De esta manera, ese debate justifica el descuido de las cuestiones que conciernen a las fuerzas económicas, políticas e ideológicas que actúan en la constitución de los textos.
Al equiparar la instancia de producción con la de consumo ignora las estrategias de los poderosos y las tácticas de los débiles. Tampoco tiene en cuenta la diferencia entre tener poder sobre el texto y poder sobre la agenda dentro de la cual ese texto es construido y presentado.
Para Morley, el poder de los espectadores para reinterpretar significados es difícilmente equivalente al poder discursivo de las instituciones centralizadas de los medios para construir los textos que después el espectador interpreta. Lo activo no es equivalente a lo poderoso.
Entre lo Micro y la Macro
Para Morley, los trabajos considerados etnográficos sobre el consumo de medios constituyen micronarrativas que no tienen en cuenta ningún marco macropolítico o cultural efectivo. Pero la corriente contraria corre el peligro de plantear mal la relación entre lo micro y lo macro.
Las críticas que equiparan lo macro con "el poder de los medios" (lo real) y lo micro con "los microprocesos de las relaciones del ver" (lo epifenoménico) son equivocadas pues las estructuras macro sólo pueden ser reproducidas a través de los microprocesos. Fue así como arrancó la escuela de Birmingham con los estudios culturales: analizando las diversas formas de reproducción del poder cultural hegemónico.
paradigma indiciario.docEl proceso abductivo interviene siempre que hay que poner en relación un hecho, con una explicación verosímil que debe ser verificada. Reconocer que el conocimiento histórico es siempre abductivo significa que el historiador no puede acceder de modo directo a una realidad que es, por principio, impenetrable. Pero su intención de restituir el pasado a través del uso de un material -la fuente histórica- es siempre indirecto y hay que descifrar siempre ese material en un procedimiento semejante al de las disciplinas sintomáticas que operan con escasas informaciones, captando algo que parecía sin sentido. Cuando Ginzburg sostiene que la realidad es impenetrable no dice nada nuevo, es al historiador al que compete crear el pasado que estudia.
Enfrentado a fuentes heterogéneas lo que predomina es la incertidumbre,
el paradigma indiciario es intuitivo, elástico, hace depender buena parte del discurso histórico de la cualidad personal, de la capacidad individual del historiador para revelar ese pasado. Así admitimos, junto a Ginzburg, que caben soluciones o afirmaciones puramente conjeturales, sin ninguna base empírica que las respalde.
Ginzburg llama la atención sobre la existencia de un milenario paradigma de lo individual, de lo único, de un antiquísimo método de construcción de conocimiento capaz de obtener notables resultados concretos, sin recurrir a la formulación de leyes, generalizaciones, predicciones o mediciones exactas: se trata del atávico "paradigma de los indicios" o "paradigma indiciario", al que los cazadores y rastreadores primitivos han recurrido desde la noche de los tiempos. 
 Al igual que los cazadores, el historiador no tiene contacto con su objeto de estudio. El rastreador debe, por lo tanto, utilizar los menores indicios dejados por la presa durante su huida -una rama rota, una huella en el lodo, la corteza de un árbol desgarrada- para reconstruir una realidad de la que no fue testigo. Los resultados concretos suelen ser sorprendentes: los más hábiles cazadores son capaces de rastrear el paso de su víctima aún en ámbitos en los cuales, la mayoría de los mortales, serían incapaces de percibir algo fuera de lo común. 
 Pero este antiguo paradigma de lo único -en tanto único e irrepetible son la huida y los rastros de cada presa- fue ya recuperado a fines del siglo XIX por tres disciplinas cuyo objeto de estudio, al igual que la historia, son los fenómenos individuales: me refiero a la historia del arte, a la criminología y al psicoanálisis.
 Entre 1874 y 1876, el italiano Giovanni Morelli dio a conocer un nuevo método para la identificación de las falsificaciones de cuadros célebres, que poblaban la mayoría de los grandes museos del mundo. El error de los críticos consistía en tratar de atribuir los cuadros a cada pintor, analizando las características más evidentes: la sonrisa de Leonardo, los ojos alzados al cielo de los personajes de Perugino, etc. Pero, por evidentes y conocidas, estas características eran precisamente las más fáciles de imitar. Giovanni Morelli creía, en cambio, que las falsificaciones debían detectarse observando los detalles menos trascendentes de cada cuadro, aquellos menos influidos por la escuela pictórica a la que el artista pertenecía, aquellos rasgos estereotipados que cada artista -original o falsificador- incorpora de manera automática, casi inconsciente, en su técnica de dibujo: los lóbulos de las orejas, las uñas, los dedos de manos y pies. Estos datos marginales son reveladores porque constituyen los momentos en los que el control del artista se relaja y cede su lugar a impulsos puramente individuales, "que se le escapan sin que él se de cuenta". De este modo, Morelli descubrió y catalogó la forma de oreja característica de Botticelli, de Leonardo, de Rafael, etc., rasgos que se encuentran en los originales, pero no en las copias. El crítico italiano pudo, pese a las críticas que recibía su método, proponer decenas de nuevas atribuciones en algunos de los principales museos de Europa, demostrando que muchas telas habían sido durante siglos falsamente identificadas con determinados artistas clásicos.
 En las décadas de 1880 y 1890, el escritor inglés Arthur Conan Doyle (1859-1930) publicó la mayor parte de las novelas y cuentos cortos protagonizados por su creación literaria más célebre: el detective privado Sherlock Holmes. Como afirma Carlo Ginzburg con precisión, el método criminológico de Holmes se asemeja notablemente al método crítico de Morelli, el que -a su vez- resulta una versión sofisticada del milenario paradigma indiciario del cazador: se trataba de observar los menores indicios, aquellos que permanecían invisibles para la mayoría de las miradas inexpertas y, a partir de ellos, reconstruir con precisión una realidad a la que el investigador no había tenido acceso: el crimen en cuestión, su autor y su móvil. Cada vez que Sherlock Holmes llegaba a la escena de un crimen, actuaba poco menos que como un rastreador que persigue a su presa en medio del bosque, o como Morelli frente a un cuadro falsamente atribuido a un artista de renombre (en La carta robada, un cuento de 1844, Edgar Allan Poe había anticipado ya este método, que luego haría célebre al investigador creador por Conan Doyle). Pero la sorpresa es aún mayor cuando descubrimos, de la mano de Carlo Ginzburg, que Sherlock Holmes aplica en una ocasión el mismísimo método de Morelli: a partir de la observación de unas orejas, enviadas como macabro obsequio en una encomienda, descubre indicios de importancia para la resolución de un crimen. En La aventura de la caja de cartón, de 1892, Holmes explica los fundamentos del paradigma morelliano a un sorprendido Doctor Watson: "no ignorará Ud., Watson, en su condición de médico, que no hay parte alguna del cuerpo humano que presente mayores variantes que una oreja. Cada oreja posee características propias, y se diferencia de todas las demás. De modo que examiné las orejas que venían en la caja con ojos de experto (...). Imagínese cuál no sería mi sorpresa cuando, al detener mi mirada en la señorita Cushing [la dama que había recibido la macabra encomienda] observé que su oreja correspondía en forma exacta a la oreja femenina que acababa de examinar. En ambas existía el mismo acortamiento del pabellón, la misma amplia curva del lóbulo superior, igual circunvolución del cartílago interno. Era evidente que la víctima debía ser una consanguínea, probablemente muy estrecha, de la señorita Cushing".
 Pero no sólo Conan Doyle parece haber sido influido por el método indiciario de Morelli, "cazador de falsificaciones". En El Moisés de Miguel Ángel, un ensayo publicado en 1914, Sigmund Freud reconocía el impacto que los ensayos de Morelli le habían causado, mucho antes de que formulara el método psicoanalítico. No resulta casual: ¿acaso los detalles mecánicos que resultan únicos en cada dibujante, observados por Morelli, no guardan semejanza con los pequeños gestos inconscientes que revelan nuestro carácter en mayor grado que cualquier otra actitud consciente, según postula el médico vienés? Freud es muy explícito al respecto: "nombrado senador del reino, Morelli murió en 1891. Yo creo que su método se halla estrechamente emparentado con la técnica del psicoanálisis médico. También ésta es capaz de penetrar cosas secretas y ocultas a base de elementos poco apreciados o inadvertidos, de detritos o "desperdicios" de nuestra observación". Los detalles que habitualmente se consideran como poco importantes, o sencillamente triviales, proporcionaban la clave para tener acceso a las más elevadas realizaciones del espíritu humano -en el caso del artículo de Freud que comentamos, El Moisés de Miguel Ángel.
 Morelli y Freud -como antes Sherlock Holmes y el rastreador primitivo- tienen en común un mismo paradigma: la postulación de un método interpretativo basado en lo secundario, en los datos marginales considerados reveladores, que permiten reconstruir con un elevado grado de plausibilidad una realidad sobre la que el investigador no tiene acceso directo: el desesperado escape de una presa, el atelier de un falsificador, la ejecución de un crimen, lo profundo del inconsciente humano. Con sus limitaciones y posibles fracasos, estas actividades logran resultados de innegable valor: muchos rastreadores logran dar alcance a sus perseguidos, muchos cuadros falsos son detectados, muchos criminales son descubiertos, muchos secretos inconscientes salen a la luz definitivamente. 
 En ninguno de estos casos se ha recurrido al paradigma científico-matemático de las ciencias duras. En ninguno de estos casos se trata de predecir con eficacia absoluta, de formular leyes, de detectar generalidades y repeticiones, con medir con precisión. El paradigma indiciario no es un paradigma de lo universal sino un paradigma de lo particular.
Una cientificidad de lo individual es entonces posible:
 Los escasos documentos escritos, los restos materiales dispersos, las primitivas manifestaciones iconográficas, los destruidos testimonios arquitectónicos, son para el historiador lo que las ramas rotas para el rastreador, los dibujos de las orejas para el crítico de arte, la escena del crimen para el detective y los actos fallidos para el psicoanalista.
El historiador que, como el criminólogo, el psicoanalista, el crítico de arte y el rastreador primitivo, reúne indicios de una realidad sobre la que no tiene ni tendrá acceso directo -el pasado del hombre-, tiene entonces más en común con Sherlock Holmes y Sigmund Freud que con Galileo Galilei o Isaac Newton. 
Prof. Fabián A. Campagne
Este modelo epistemológico va a oponerlo al más tradicional, que él llama el de la "física galileana". El cuadro que presentamos a continuación da cuenta del contrapunto planteado por Ginzburg entre el paradigma indiciario y el paradigma de la física galileana, que él ubica como punto de partida de la física moderna (7):
OPOSICIÓN DE PARADIGMAS DE INVESTIGACIÓN 
Paradigma "de la física galileana" Paradigma "indiciario" 
Prioriza lo repetible, medible y comunicable; las generalizaciones; las coincidencias Prioriza lo irrepetible; lo singular; lo original; lo sorprendente 
Lo cuantitativo Lo cualitativo 
Interés en lo universal, en la regla; descarta las características sólo individuales Interés en lo individual, en el caso 
Estudio de lo típico Estudio de lo excepcional 
Ginzburg en dicho trabajo sostiene que el nacimiento de este paradigma indiciario, la raíz de su "genealogía", se remonta a nuestros primitivos antepasados cazadores. Su origen hay que buscarlo bien atrás en la historia o, más precisamente, en la prehistoria. Según Ginzburg, la raíz de este paradigma está en la remota época en que la humanidad vivió de la caza. Los cazadores en algún momento aprendieron a reconstruir el aspecto y los movimientos de una presa invisible, a través de sus rastros: huellas en terreno blando, ramitas rotas, excrementos, pelos o plumas arrancados, olores, charcos enturbiados, hilos de saliva. Aprendieron a observar, a dar significado y contexto a la más mínima huella. Sucesivas generaciones de cazadores enriquecieron y transmitieron este patrimonio de saber. "Rastros" de este saber nos llegan aún por medio de los cuentos populares en los que a veces se transporta un eco - débil y distorsionado- de lo que ellos sabían. A este tipo de saber Ginzburg lo llama "saber venatorio": su rasgo característico era la capacidad de pasar de hechos aparentemente insignificantes, que podían observarse, a una realidad compleja no observable, por lo menos directamente. Y estos hechos eran ordenados por el observador en una secuencia narrativa, cuya forma más simple podría ser: "alguien ha pasado por aquí". Esta característica del saber venatorio, de los rastreadores, de armar una narración, permite marcar una diferencia con lo que va a situar en términos de "adivinación". La adivinación, también será planteada como otro sesgo desde donde pensar este remoto origen del paradigma indiciario. Hay un nexo entre las primeras articulaciones simbólicas que el hombre hizo en su intento de predecir acontecimientos (desde lo que algunos han catalogado como "pensamiento mágico") y lo que en la actualidad denominamos "conjeturas". Con respecto a las diferencias entre el saber del cazador-rastreador y el adivino, Ginzburg señala que el modo de "narración" del primero, se opone al "conjuro" propio del otro.
Remitiéndonos a los textos de la adivinación en la Mesopotamia, alrededor del tercer milenio A. C. podemos señalar ciertas coincidencias: ambos modelos requieren un examen minucioso de lo real, para descubrir huellas de acontecimientos que el observador no puede experimentar directamente. Excrementos, pisadas, pelos, plumas, en un caso; vísceras de animales, gotas de aceite en el agua, astros, gestos involuntarios, en el otro. Lo interesante es que, para sorpresa de muchos, la adivinación - mesopotámica en este caso- tiene también todo un método perfectamente puntuado, específico: pasos a seguir, etc. Para ilustrar y acercarnos a este "método", nos remitiremos a un artículo del destacado asiriólogo A. L. Oppenheim, quien para comprender la adivinación mesopotámica considera esencial…
"... ver en ella una "ciencia", es decir un deseo de hacer frente a la realidad, deseo dotado con la misma seriedad de propósito y con la misma aspiración global innata que caracteriza a ese aspecto de nuestra moderna relación con la realidad que llamamos ciencia.
El saber de la adivinación mesopotámica está codificado en extensas colecciones compuestas por unidades muy formalizadas de una sola frase que nosotros, los asiriólogos, llamamos agüero. Cada agüero se compone de una prótasis, en la que se describe el rasgo o el acontecimiento ominoso, y una apódosis, que ofrece una predicción. La prótasis trata de observar los aspectos específicos y objetivos de la realidad crítica y sistemáticamente, y de describirlos. Además, tanto la observación como la descripción, están notablemente desprovistas de actitudes irracionales, de explicaciones a priori y de referencias a agentes divinos (...) Las observaciones (...) que reducen los hechos complejos a subunidades inequívocamente enunciables (...) reflejan una actitud consecuentemente racional que quizás no tenga otra que se le iguale en la literatura mesopotámica" (8).
En la literatura de los adivinos mesopotámicos se puede captar que surge, de a poco, una gradual intensificación de la tendencia a generalizar a partir de hechos básicos, pero esto no eliminó la tendencia a inferir las causas de los efectos. O sea, la convivencia entre mantener esta manera de inferir causas a partir de los efectos y también ir pudiendo formar generalizaciones.
Entonces, lo que plantea Ginzburg es que todo esto representa un paradigma común en el conocimiento mesopotámico general, y no solamente en la adivinación. Un enfoque que implicaba el análisis de casos particulares, que podían reconstruirse sólo a través de huellas, síntomas o indicios. De modo similar los textos legales no consistían en enumerar leyes y ordenanzas sino que debaten un cuerpo de casos reales. Es decir, siguen manteniendo el valor de la singularidad. Entonces sí es legítimo hablar, en este caso, de un "paradigma indiciario o adivinatorio" que aparece como denominador común en la cultura mesopotámica. Que puede ser orientable hacia el futuro, como por ejemplo en la adivinación propiamente dicha; hacia el pasado, como en la Jurisprudencia o el conocimiento legal; e incluso hacia el pasado, presente y futuro, tal como podríamos situar en la ciencia médica en su carácter diagnóstico - aplicado al pasado y al presente- y el pronóstico - en el que se aventura al futuro. Este paradigma pasaría luego por el tamiz de la Grecia Antigua y seguiría subsistiendo por ejemplo en la medicina hipocrática.
Referencias sobre la práctica de la medicina hipocrática en Grecia, entre los siglos V y IV A. C., las encontramos en los llamados textos del Cuerpo Hipocrático, el cual está conformado por más de 50 tratados completos que genéricamente fueron asignados al gran médico del siglo V, Hipócrates, aunque se supone que muchos de ellos fueron escritos por sus discípulos. Allí encontramos, entre otras cosas, escritos sobre cirugía, ginecología, dietética, etc.; registros diarios de clínica práctica; y notas y disertaciones sobre diversos temas relacionados con la inquietud médica de esa época. Sin embargo, los tratamientos mencionados son muy pocos y de carácter general, deduciéndose de ello - en la opinión de Lloyd (9)- que el papel del médico era por entonces más frecuentemente preventivo.
Uno de los principales objetivos de estos pioneros de la medicina fue lograr la aceptación en la comunidad de que las enfermedades eran fenómenos naturales cuyas causas eran asimismo naturales, y no divinas. Como puede apreciarse en
dichos textos, hay un esfuerzo explícito de los médicos hipocráticos orientado a sentar las bases de una observación más objetiva, sin prejuicios o presupuestos filosóficos, que pudiera a su vez servir de guía en su práctica e investigaciones. En apoyo de esta postura, algunos de ellos protestan en sus escritos contra el traslado de conceptos y teorías filosóficas a la medicina; por ejemplo, en Sobre la medicina antigua, el autor condena a aquellos que se fundamentan en supuestos teóricos como "lo frío", "lo caliente", "lo seco", "lo húmedo", dado que - en su opinión- "restringen el principio de las causas de las enfermedades". La medicina, dice, es un arte, techne, y el tratamiento del enfermo no es una cuestión azarosa, sino que implica habilidad y experiencia.
Sin embargo, siguiendo la lectura de estos tratados puede advertirse cómo, a pesar de que se proponen una observación y descripción objetiva, despojada de presupuestos filosóficos, no pueden evitar volver a recaer en ellos: poco más adelante, en este mismo tratado se referirá, para ejemplificar las diversas cosas que existen en el cuerpo, a "lo salado", "lo dulce", "lo ácido", "lo astringente". Por lo que podemos decir que, a pesar de sus postulados, parecen acercarse bastante a doctrinas filosóficas como la de Anaxágoras (445 a.C.). Esta superposición involuntaria de las teorías filosóficas filtrándose en la explicación médica aparece en varios de los tratados mencionados. Sin embargo, podemos destacar al menos tres rasgos diferenciales y novedosos:
1) Los hipocráticos empiezan a apuntar a las "cuestiones de método" para diferenciarse de la especulación filosófica de su época.
2) El tener en vista una finalidad práctica - el tratamiento del enfermo -, los lleva a confrontarse con la clínica y analizar casos individuales.
3) La implementación de su concepto central de síntoma (semeion) es articulado al método de observación y descripción como modo de abordar lo inobservable (la enfermedad en sí).
El silenciamiento de este paradigma, es decir, el hecho de que haya subsistido meramente en forma implícita, se ha debido en opinión de Ginzburg a que "quedó eclipsado por completo por la teoría platónica del conocimiento, que dominaba en círculos de mayor influencia y tenía más prestigio". y a pesar de tan vigorosos poderes en contrario, esas primeras experiencias han tenido evidentemente la suficiente fuerza como para alcanzar a sentar los fundamentos de una "semiología médica" que se sostuvo en el tiempo y tardó mucho en ser superada.
Para Ginzburg, más allá de lo particular de su aplicación a la ciencia médica, lo importante es situar en la medicina hipocrática la prevalencia de un paradigma científico -el indiciario- que a pesar de todo siguió sosteniéndose de diversas formas en nuestra cultura hasta que llegó lo que él denomina "una cesura decisiva": momento determinado por la aparición de un nuevo paradigma científico basado en la física de Galileo (1564-1642) - el cual, además, ha resultado más duradero que ella misma:
"Aunque la física moderna encuentre difícil definirse a sí misma como galileana (lo cual no significa que haya renegado de Galileo), la importancia de éste para la ciencia en general, tanto desde una perspectiva epistemológica como desde una perspectiva simbólica, permanece inalterada…".
Aquí es preciso situar que, evidentemente, ninguna de las disciplinas que hemos llamado indiciarias - ni siquiera la medicina- cumpliría los requisitos exigidos por los criterios de inferencia científica esenciales en el paradigma de Galileo. ¿Por qué? Porque todas estas disciplinas - tal como señala Ginzburg- "…tenían por objeto, ante todo, lo cualitativo, el caso o situación o documento individuales en cuanto individuales". Esto implica que, sobre sus resultados, había siempre un elemento de azar; basta con recordar la prevalencia de la conjetura - vocablo cuyo origen latino radica en la adivinación- en la medicina, la filología y en la "adivinación" misma.
Entonces, volvemos a aquello que situáramos al comienzo bajo la denominación de las "ciencias conjeturales", y que surge como oposición al paradigma de la física moderna; la cual, si bien supera - como decíamos- a la física de Galileo, no se va a apartar de sus cánones básicos: la tendencia a priorizar lo general, incluso a veces descartar las características individuales para sólo localizar lo que se repite como general, lo cuantitativo, lo repetible, lo medible; el estudio de lo típico, en oposición de lo excepcional. Entonces, habría una decisión a tomar según se elija uno u otro paradigma, que implicaría dejar de lado todo un aspecto de la investigación. Ahora bien, si se opta por un modelo, y se descarta avanzar sobre la otra parte de la cuestión… algo se perdería irremediablemente. ¿Es posible atravesar esta dificultad, y conciliar en un trabajo de investigación científica lo universal y lo singular? Este es un interrogante que dejaremos planteado.
El paradigma indiciario, a su vez, se fue ramificando en distintas disciplinas. Podemos observarlo, por ejemplo, en el arte de los Bibliotecarios del Vaticano para lograr descubrir de qué fecha databan ciertos manuscritos del griego o del latín, reconocer su autenticidad o localizar - o conjeturar- a qué autor pertenecía cada texto. Otro interesante ejemplo son los estudios que comienzan a realizarse sobre los caracteres en la escritura: se trata de "expertos" que se pusieron a estudiar cómo era el enlace de una letra a otra, o los estilos, o las particularidades del "dibujo" de la letra, a partir de lo cual iría a surgir el concepto de "carácter", al enlazarse el "carácter" de la letra y "la personalidad" del escritor. Momento que marca el nacimiento de la ciencia llamada "Grafología"; también tenemos la "Filología"; etc.
Podemos citar aquí otra importante referencia de Ginzburg en lo que hace a los "precursores" de las ciencias conjeturales: se trata de Giulio Mancini, contemporáneo de Galileo y médico principal del papa Urbano VIII, quien fuera también especialista en arte. Él es quien inicia lo que se llamaría después el arte del "entendido": el entendido en pintura, el entendido en arte... Mancini también escribió un libro - especialmente dirigido a los nobles y asiduos concurrentes a las exposiciones de pintura antigua y moderna que se celebraban todos los años en el Panteón -, en cuya parte más original establece un método para reconocer pinturas, identificar falsificaciones, y distinguir las copias de los originales. "Así, el primer intento de establecer la categoría de entendidos (connoisseurship), como se la llamaría un siglo más tarde, lo realizó un médico famoso por sus brillantes diagnósticos, quien al visitar a un paciente "podía adivinar" (divinabat) de una rápida ojeada el resultado de la enfermedad (Eritreo; 1692) (10)". Lo más interesante, más allá del método de Mancini, es la suposición que allí se pone en juego: "El hecho de que una pintura sea, por definición, única, irrepetible…" (11).
V. Arte, Detectives y Psicoanálisis: La Búsqueda de los Indicios Singulares, Irrepetibles o Inconscientes
Decíamos que Mancini fue, además de médico, uno de los creadores del género de los entendidos en el arte pictórico, y que incluso escribió un tratado para identificar la autoría de las pinturas. Pues bien, siguiendo las pistas halladas y transmitidas por Ginzburg, llegamos a otro médico italiano - asimismo entendido en pinturas -, pero ahora en el siglo diecinueve. Se trata de Giovanni Morelli, quien entre 1874 y 1876 publica un tratado con el que se hace famoso: "un nuevo método para la atribución correcta de las pinturas de los viejos maestros" (12), que suscita con su aparición mucha discusión y controversia con otros historiadores del arte, de línea más clásica. Morelli hace notar allí que los museos estaban llenos de pinturas atribuidas de manera errónea. Asignarlas correctamente -dice- es a menudo muy difícil, porque con frecuencia son pinturas sin firma, o han sido repintadas, o restauradas de manera deficiente.
En consecuencia, distinguir una copia de un original no es tarea sencilla. Lo que él propone, entonces, es que hay que abandonar la tendencia habitual a privilegiar las características más obvias de una pintura, ya que éstas son las más fáciles de imitar. Habrá que concentrarse en cambio en los detalles menores, especialmente en los menos ligados al estilo típico de la escuela del pintor. Los elementos a prestarles especial atención serían entonces, por ejemplo, los lóbulos de las orejas, las uñas, la forma de los dedos de las manos y de los pies... Así, Morelli identificó la peculiar forma de pintar las orejas en maestros como Bramantino, Cosme Turá, Fra Filippo, Signorelli, Boticelli - por citar algunos -, tal como este elemento aparece en las pinturas originales, pero no en las copias: las orejas de las pinturas de Boticelli, no coinciden con las de ningún otro pintor. Esto le permite atribuir en forma correcta las obras correspondientes a cada autor según esos rasgos característicos, descartando aquellas que no los tienen. Edgard Wind, que es el historiador del arte a quien debemos - según Ginzburg- el renovado interés por la obra de Morelli, resume la peculiaridad de su método de este modo:
"Los libros de Morelli tienen un aspecto distinto de los de cualquier otro historiador del arte. Están llenos de ilustraciones de dedos y de orejas, de meticulosas descripciones de las características triviales que descubren a un artista, del mismo modo que las huellas digitales descubren a un delincuente…cualquier galería de arte estudiada por Morelli acaba pareciendo una galería de bribones…".
Podemos situar, a partir de este comentario, la similitud del método de Morelli con los procedimientos de Sherlock Holmes: para ello, basta recordar las "monografías" sobre diversos temas a las que se hace referencia en forma frecuente en sus aventuras. Hay un caso, sin embargo, en el que la analogía puede señalarse de manera inequívoca, dado que va a resolverse precisamente a partir de la identificación de una oreja (13). La explicación del caso que le brinda el detective a Watson nos aporta una buena ilustración:
"Usted, Watson, como médico sabe que no hay parte del cuerpo humano que varíe tanto como la oreja. Por regla general cada oreja es completamente distinta y difiere de todas las demás... imagínese pues mi sorpresa cuando al mirar a la señorita Cushing me di cuenta de que su oreja se correspondía exactamente con la oreja femenina que acababa de inspeccionar".
Con lo cual Holmes infiere que la pobre persona que perdió las orejas es un pariente directo de la señorita Cushing, permitiéndole esto orientar sus pasos posteriores.
Al detalle de las orejas, que manifiesta una relación literaria entre Conan Doyle y Morelli, pueden sumarse ciertos indicios que permiten suponer la posibilidad de que haya habido una relación real entre ellos, pero no nos extenderemos sobre esto aquí.
Por otra parte, Morelli también se vincula a Freud, siendo su influencia explicitada por éste mismo en 1914, en su trabajo sobre El Moisés de Miguel Ángel:
"Mucho antes de que pudiera enterarme de la existencia del psicoanálisis, supe que un conocedor ruso en materia de arte, Ivan Lermolieff, había provocado una revolución en los museos de Europa revisando la autoría de muchos cuadros, enseñando a distinguir con seguridad las copias de los originales y especulando sobre la individualidad de nuevos artistas, creadores de las obras cuya supuesta autoría demostró ser falsa. Consiguió todo eso tras indicar que debía prescindirse de la impresión global y de los grandes rasgos de una pintura, y destacar el valor característico de los detalles subordinados, pequeñeces como la forma de las uñas, los lóbulos de las orejas, la aureola de los santos y otros detalles inadvertidos cuya imitación el copista omitía y que sin embargo cada artista ejecuta de una manera singular. Luego me interesó mucho saber que bajo ese seudónimo ruso se ocultaba un médico italiano de apellido Morelli. Falleció en 1891 siendo senador del Reino de Italia. Creo que su procedimiento está muy emparentado con la técnica del psicoanálisis. También este suele colegir lo secreto y escondido desde unos rasgos menospreciados o no advertidos, desde la escoria -"refuse"- de la observación" (14).
Cabe recordar que al igual que Mancini, Morelli también era médico, coincidencia compartida con Freud y Conan Doyle. Por otra parte, es de destacar que el encuentro de Freud con las ideas de Morelli se sitúa en la prehistoria del psicoanálisis. Y la importancia del mismo para Freud radica en el hecho de descubrir un método interpretativo que se basaba en la consideración de los detalles marginales e irrelevantes como indicios reveladores, detalles que hasta entonces todo el mundo consideraba triviales y carentes de importancia. Según Morelli, esos detalles marginales resultaban reveladores porque desaparecía en ellos la subordinación del artista a las tradiciones culturales, dando paso a una manifestación puramente individual, repitiéndose de modo "casi inconsciente, por la fuerza de la costumbre". Lo que más sorprende en esta cita, es la manera en que se vincula el núcleo más íntimo de la individualidad del artista -¿el "estilo" (15)?- con elementos sustraídos al control de la conciencia. Se marca entonces una coincidencia entre los tres - Morelli, Holmes y Freud- respecto de que son precisamente los más descuidados detalles los que encierran la clave para acceder a una realidad más profunda que, de lo contrario, sería inabordable. Para Morelli serían ciertos rasgos pictóricos; para Holmes, serán las pistas e indicios involuntariamente imprimidos por el "autor" en la escena del crimen; y para Freud, serán los síntomas neuróticos, los actos fallidos, los sueños y, en términos generales, todo aquello que pasaría a designar como "las formaciones del inconsciente".
Si uno se detiene en el anterior artículo citado de Freud, a poco de analizarlo, advertirá que también nos brinda una primera luz para el análisis de su método, ya que él allí no sólo elogia el procedimiento de Morelli sino que lo pone en práctica, articulándolo con el saber alcanzado hasta ese instante por la experiencia analítica y realizando, además, una verdadera "abducción", a partir de ciertos detalles - en apariencia insignificantes- del Moisés, la inmortal escultura de Miguel Angel. En particular, Freud se detiene en la postura de los dedos de la mano, en los pliegos de la barba y la posición en que están sostenidas por el patriarca las "tablas de la ley", y desde allí conjeturará un instante previo en el que Moisés, dominado por la furia, intenta levantarse de su asiento para dirigirse contra el pueblo, haciendo peligrar las tablas que hasta ese momento reposaban derechas, sostenidas por su mano izquierda; y luego sí, el momento elegido y esculpido por Miguel Angel, donde refrena y domina sus impulsos, para contenerse y asegurar con su otra mano - la derecha- las tablas de la ley, que como resultado de esa maniobra quedan dadas vuelta. Pero Freud no se detiene aquí, sino que se propondrá luego llegar a develar cual fue la motivación e intencionalidad del autor en la composición de su obra (16).
Como venimos señalando, un importante punto de contacto entre Freud, Conan Doyle y Morelli, por el simple hecho ser médicos, es la relación de todos ellos con la semiología médica, que se sostiene en el mismo paradigma que situáramos respecto de los médicos hipocráticos, y que permite establecer un diagnóstico aún cuando la enfermedad no pueda observarse directamente, a partir de ciertos síntomas superficiales, o signos a menudo sin ninguna relevancia para el ojo del lego. En las historias de Holmes, no obstante, podemos ubicar una pregunta muy interesante: ¿qué diferencia el saber-observar y diagnosticar entre Holmes y Watson? ¿Por qué la mirada del médico aparece allí imposibilitada de ver aquello que el detective, sin embargo, percibe con toda claridad? ¿Es que, en algunos casos, el saber-observar-diagnosticar no se aprende
en la universidad? ¿O no es un saber-universalizable-universidizable?
VI. Relación entre Saber y Verdad: Implicaciones sobre el Rigor Científico y la Lógica
Para comenzar a responder el interrogante de arriba, vamos a volver a aquello que inicialmente situáramos a manera de tesis: la imposibilidad en la estructura misma de cualquier sistema de Saber de lograr ser completo, de ser capaz de explicarlo todo. Para esto retomaremos lo abierto en las citas de Lacan en el punto III, a fin de ver si podemos ubicar en esas fallas de los saberes instituidos (lo aprendido en los manuales, en la universidad como saber universalizable, etc.) la emergencia de una verdad que excede el conocimiento aprendido previamente.
En relación a los paradigmas que venimos siguiendo se va a ir delineando, al acercarnos a nuestros días, el siguiente contrapunto: mientras que la ciencia de inspiración galileana buscará perfeccionar cada vez más los métodos de comunicación y de medición, el problema que permanece abierto para las ciencias indiciarias radica en la dificultad de una axiomatización y transmisión de su método, por ejemplo en términos de una descripción, de un catálogo, o de un manual. Lo cual mantiene abierta la discusión sobre sus fundamentos y su legitimidad científica: por un lado, los "saberes" desarrollados por las disciplinas indiciarias resultaban ser más ricos que lo escrito sobre el mismo tema por cualquier autoridad "oficial". Es decir, determinadas cosas no se aprendían en los libros, sino de oídas, en la práctica, observando hacer al que sabe. Apenas si podría darse una explicación formal a sus sutilezas; las que con mucha frecuencia, por otra parte, no podrían traducirse en palabras. Tales conocimientos pasaban más bien a ser el legado, en parte común, en parte diversificado, de hombres y mujeres de todas las clases cuyos "saberes" estaban enhebrados por un mismo hilo, puesto que todos ellos nacían de la experiencia de lo concreto e individual. En este contexto, ¿cómo se sitúa la Medicina? Ginzburg se inclina a pensar que entre todas esas disciplinas indiciarias quizá ella fue la que logró una mayor codificación y sistematización de su saber. El problema se plantea cuando se intenta forzar al extremo su pertenencia al otro campo, al de las llamadas "ciencias positivas. Sigamos avanzando. Si miramos hacia atrás, e intentamos alcanzar una visión panorámica de este paradigma, notamos que él ha tenido distintos nombres: se lo ha llamado alternativamente "venatorio", "adivinatorio", "indiciario" o incluso "semiótico". Cabe aclarar, sin embargo, que estos adjetivos no son sinónimos, sino más bien descripciones aproximativas: cada una de las cuales pone el acento en alguna característica particular, relativa al contexto en que se desarrolla. Sin embargo, todos estos términos nos remiten a un modelo epistemológico común, articulado en disciplinas diversas vinculadas a menudo entre sí por métodos o palabras claves tomadas en préstamo. Ginzburg señala, además, que entre los siglos XVIII y XIX, con la aparición de las "ciencias humanas", la constelación de las disciplinas indiciarias sufre un cambio y un reagrupamiento. El psicoanálisis también sería para él subsidiario de este paradigma, ya que se basa en la hipótesis de que cosas aparentemente insignificantes pueden revelar fenómenos profundos y significativos. En aval de esta afirmación, basta recordar el trabajo de Freud sobre el Moisés. Ahora bien, retomando el hilo de nuestros pensamientos, llegamos al siguiente interrogante: ¿cuál es el núcleo del paradigma "indiciario o semiótico"? Lo que hallamos en su centro es el postulado de que la realidad, al menos en ciertos aspectos, se nos presenta bien opaca; pero existen ciertos puntos privilegiados - indicios, síntomas (17)-, que nos harían posible descifrarla. La formulación de Lacan respecto a la escisión entre saber y verdad permite aprehender la legitimidad de este postulado, puesto que ha sido el fundamento de las ciencias conjeturales: allí donde saber y verdad no pueden unirse va a hacer falta, necesariamente, una ciencia conjetural. Veamos por ejemplo cuál es el estatuto del síntoma. El síntoma irrumpe en Un Saber como algo que él mismo no puede explicar; porque, entre otras cosas, al mismo tiempo él lo pone en cuestión. Por eso, podemos visualizar topológicamente al síntoma como un agujero en el saber, que abre por otra parte la posibilidad de que surja Una Verdad; verdad que, hasta ese momento, ese mismo saber venía obturando.
Ahora bien: ¿es el rigor científico compatible con el paradigma indiciario? El pretendido rigor de las ciencias exactas quizás sea inalcanzable, e incluso indeseable para las formas de conocimiento más ligadas a nuestra experiencia cotidiana o, para ser más precisos, a todo contexto donde el carácter único e irremplazable de los datos sea decisivo para quienes allí están implicados. Ginzburg, en un intento de dar cuenta conceptualmente de esta particularidad de las ciencias indiciarias, introduce el concepto de "rigor elástico" (18). Por otra parte, y en relación a la insistencia en el recurso a la lógica, podemos traer a colación un texto reciente sobre la práctica médica que hace una posible puntuación de lo que sucede cuando se efectúa un diagnóstico:
"La tarea del médico es procurar sanar al enfermo y prevenir que el sano enferme. Es decir, es un fin práctico el que se busca. (…) al médico son presentados como "sorprendentes" los síntomas que preocupan al enfermo, que se constituyen para él en resultados. (…)Seguidamente, el médico toma nota de estos y trata de encontrar un diagnóstico en el que se sinteticen los Resultados que le son presentados. Esto solo es posible si encuentra una Regla que pueda explicar los Resultados que se le presentan. Es decir, el médico debe acudir a ciertas creencias ya fijadas para dar cuenta de lo que le sucede al paciente. Como sólo tenemos Reglas y Resultados, lo que queda es inferir el Caso. Y esto, como lo hemos visto, es una abducción…un diagnostico médico solo puede postularse por vía abductiva (19)".
Entonces, para poder pensar desde la lógica la operación diagnóstica, no basta quedarse con la idea de que los únicos modos de inferencia lógica son la inducción y la deducción, sino que hace falta un sistema lógico más amplio. En el caso citado, se ha recurrido al ofrecido por Chlarles S. Perice, quien rescató y puso en primer plano lo que para él es el tercer tipo de inferencia en toda producción de conocimiento: la abducción.
Lacan, por su parte, en un momento que situamos en la última época de su enseñanza, señala: "...yo nunca busqué ser original, busqué ser lógico" (20). No sorprende entonces que bajo el título "Lógica del fantasma" haya dictado todo un seminario. Retomemos la cita de Lacan que situábamos al inicio, en el llamado Discurso de Roma (21): "…no parece ya aceptable la oposición que podía trazarse de las Ciencias Exactas con aquellas para las cuales no cabe declinar la apelación de conjeturales". Se señalaba que no habría tal oposición, ya que "la exactitud se distingue de la verdad, y la conjetura no excluye el rigor". Y si la ciencia experimental toma de la matemática su exactitud, su relación con la naturaleza no deja por ello de ser problemática.
Se tratará entonces de utilizar una lógica acorde al objeto que investigamos, situar qué estatuto tiene la verdad que buscamos, y establecer los parámetros que garantizarían la aplicación de conjeturas basadas en un criterio de rigor.
VII. Sobre la Conjetura y su Utilización en las Ciencias
Luego de este recorrido, y tomando junto con Peirce a la conjetura como un modo de abducción, podríamos decir en realidad que la conjetura-abducción es rastreable en todas las disciplinas científicas. Si en alguna de ellas es difícil encontrarla, o no es utilizada en su "practica cotidiana", sí en cambio la encontraremos en la forma en que se fueron produciendo sus avances científicos, prácticos o teóricos. Es difícil sostener que haya una ciencia - o alguna praxis que aspire a
la cientificidad- que no recurra en determinado momento a la conjetura, a la inferencia abductiva. Como plantea, por ejemplo, la Epistemología Dialéctica, una cosa es el método de validación, y otra cosa es el método de descubrimiento; aunque toda ciencia requiere de ambos. El primero está orientado fundamentalmente por la inferencia deductiva. En cambio el segundo requiere además de inferencias inductivas y abductivas, siendo estas últimas las que comandan la orientación del resultado. Es por eso que podemos decir que ni la mismísima Física Moderna puede prescindir de la abducción, ya que se desarrolla y avanza gracias al planteo de conjeturas que, luego sí, trata de verificar, sostener o rectificar con experiencias. Incluso la matemática requiere de ella, tal como puede verificarse (22) si uno se adentra en los procesos de invención (heurísticos) de los matemáticos. Por lo tanto, la conjetura no es privativa de una práctica o ciencia especial. Es un recurso esencial del pensamiento creativo que, como lo muestra Ginzburg, estuvo presente mucho tiempo antes de la constitución de las "ciencias", las que jamás han podido desprenderse de ella, dado que sus "avances" y descubrimientos siguen necesitando de un primer paso "conjetural" que, en todo caso, será luego sometido a los rigores de la ciencia. Y quizás no sea vano citar a un epistemólogo "clásico" para la defensa del rigor científico de la conjetura:
"Sería un grave error concluir que la incerteza de una teoría, es decir, su carácter hipotético o conjetural, disminuye de algún modo su aspiración implícita a describir algo real. (…) Debemos recordar ante todo que una conjetura puede ser verdadera y, por lo tanto, describirnos un estado de cosas real. En segundo lugar, si es falsa, entonces contradice a un estado de cosas real (descrito por su negación, que será verdadera)" (23).
Lo que sí creemos que diferencia a unas prácticas de otras - sean consideradas ciencias o no- es la forma en que esos procesos conjeturales son utilizados. Advertimos que hay diferencias significativas a este respecto. Por un lado, hay disparidad en el "valor que se le asigna a una inferencia abductiva: por ejemplo, el adivino que a partir del sueño de un general le predice sin más el resultado de la batalla que se avecina, juega a darle a su interpretación onírica un valor de certeza. En cambio, el psicoanalista que interpreta el fragmento de un sueño de su analizante, sabe que el valor de sus conjeturas sólo se verificará o no a posteriori, a partir de las asociaciones subsiguientes del soñante. Otra diferencia puede advertirse en el modo en que se alcanza o se construye una abducción o conjetura, es decir, cuál es el método o el criterio por el cual se elige una hipótesis y no otra como explicación de un problema. Freud - al igual que Holmes- señalaba la conveniencia de no partir de una sola hipótesis para explicar un fenómeno, sino que conviene tener siempre varias hipótesis distintas, ver hasta dónde llegan, y cotejar si contradicen o no el corpus teórico que se va armando. Podemos decir que es recomendable partir de más de un punto de vista argumentativo, o de diversos "tópicos" que luego, confrontados con la experiencia, puedan comenzar a darle algún crédito a la abducción que se nos propone (24).
Otro elemento a considerar es cómo se sanciona que un observable o un dato, es un "indicio": ¿porqué, de toda la masa de información y de todo el campo de observación de que disponemos sólo reparamos en algunos datos que, además, sancionamos como indicadores, indicios, o síntomas de algo que subyace o que aún está oculto para nosotros? ¿Con qué criterio decidimos que algo es relevante, y desechamos todos los demás datos como irrelevantes? Creemos que aquí se marca una divisoria de aguas entre las distintas disciplinas: muchas ya tienen codificado qué es lo que deben buscar, y adónde. Entonces, la mirada del "practicante" se moldea para observar sólo aquello que le es indicado por el saber de su práctica, y eso mismo será lo único que adquirirá valor "indicial". Esto podemos ilustrarlo en el campo de la Salud Mental con el célebre manual de clasificación de enfermedades DSM-IV (o su versión de la OMS, el CIE-10) (25), que "…intenta ser un manual de uso universal" sin medir que esta forma de pensar las enfermedades mentales tiene como consecuencia, en la clínica, la imposibilidad de considerar la singularidad de un paciente y "la problemática particular de sus síntomas, en pos de la observación, la descripción y una clasificación tendiente a la generalización" (26). El psicoanálisis, aquí, va a tomar una dirección radicalmente distinta, que va a sostenerse claramente desde el inicio en la obra de Freud: "...La psiquiatría clínica hace muy poco caso de la forma de manifestación y del contenido del síntoma individual, pero el psicoanálisis arranca justamente de ahí, y ha sido el primero en comprobar que el síntoma es rico en sentido, y se entrama con el vivenciar del enfermo" (27). Lo que distingue la posición del psicoanálisis consiste en el hecho de que su misma práctica cotidiana - y no sólo los avances de su teoría o paradigmas- consiste en una permanente investigación, dado que para discriminar los "indicios" singulares de su objeto no cuenta con códigos determinados de antemano en ninguna clasificación ya dada. Pero, en realidad, y esta es su mayor particularidad, debe "sancionar" a algunos datos de entre toda la información, con el valor de "indiciarios", siendo sostenible dicho valor sólo para ese caso singular, y no siendo extrapolable para otros, y a veces ni siquiera para ese mismo paciente en un momento posterior.
"Generalizando" un poco, vemos esbozarse una oposición de paradigmas respecto del modo de tratar y entender un síntoma (o sea, que incluso en aquellas disciplinas que comparten su interés por los "síntomas", encontramos diferencias de posicionamiento): unas ciencias buscan codificarlo y definirlo en una descripción "precisa" y a partir de ese momento, lo que no esté nomenclado en dicha definición o descripción, no se verá. Esto es, hay una asignación de valor indicial preestablecida, a priori, y por otra parte normativa, que anula la posibilidad de registrar indicios nuevos. Esta posibilidad sí es mantenida en algunas practicas y ciencias en su saber-hacer cotidiano, y creemos ver en este punto la más profunda particularidad dentro del "paradigma indiciario": el mantener abierto en su práctica habitual el estatuto de lo singular hasta ese momento no nomenclado. O sea, incluye dentro de las operaciones y técnicas de su práctica el abordaje metódico de lo "sorprendente", lo imprevisto, lo anómalo, lo aún no codificado, lo real... Respecto de la observación, en un caso estará ya orientada y restringida, acotada de antemano; en el otro, en cambio, tendrá prioridad una observación abierta a descubrir indicios no codificados o establecidos aún, es decir, a utilizar lo que Peirce llamaba la "observación abstractiva". Aquí no podemos dejar de mencionar lo que él articula como "índice" (28), ya que nos permite aproximarnos a la noción de "indicio" desde la semiótica.
"Un golpe en la puerta es un índice. Cualquier cosa que concentra la atención es un índice. Cualquier cosa que nos sobresalta es un índice, en la medida en que marca la conjunción entre dos porciones de la experiencia. Así, un trueno tremebundo indica que algo considerable ha ocurrido, aunque no sepamos exactamente qué fue lo que aconteció. Pero puede esperarse que se conectará con alguna otra experiencia".
Creemos que estas notas de Peirce resumen los puntos esenciales que permiten entender lo que tiene de más específico el paradigma indiciario. Ahora bien, a esta clase de práctica, ¿podemos llamarla "ciencia de lo singular"? Este quizás pueda ser un sesgo si mantenemos la diferencia entre singular y particular, donde lo particular sí podría ser generalizable, entrando en la dialéctica universal-particular , pero lo singular no sería susceptible de ser incluido en un particular. lo "singular",
siguiendo esta tesis, acaba rebasando siempre a los "particulares" con los que se lo quiere ceñir. Esto es, al menos, lo que experimenta el psicoanalista día a día en su clínica y lo que advirtió Freud desde sus primeros pasos: ahí donde se pretende encapsular en un saber -universal/particular- al sujeto - singular -, algo desborda, irrumpe, "reacciona". Lo novedoso, lo nuevo, sólo aparece cuando hacemos "reaccionar" a lo real, aquello que era hasta entonces desconocido y estaba fuera de nuestro sistema de saber, y de nuestro universo de representaciones. Para esclarecer más esta idea, tomaremos prestada una vez más una frase de Perice: "Lo que no es general es singular; y lo singular es aquello que reacciona" (29).
No obstante, hay que aclarar que lo singular no es precisamente algo privativo del psicoanálisis. Pero lo que distingue al psicoanálisis es que, en su practica cotidiana, su intervención más eficaz es justamente aquella que va más allá de la dialéctica particular-universal, en una apuesta a lo real, a lo singular. En esta línea está lo que en los últimos tiempos ha dado en llamarse "clínica de lo real". Sin embargo, esto no debe ser tomado en el sentido de proclamar una práctica oscurantista o iniciática, que se sostendría tan sólo en la intuición del terapeuta. Es por tal motivo que en los últimos años, muchos psicoanalistas han comenzado a abordar e intentar conceptualizar y formalizar con mayor rigor esta última dirección de su práctica.
VIII. El Estatuto de "La Verdad" en las Ciencias y en el Psicoanálisis: Su Implicancia sobre el Método de Investigación
Para este punto, puede ser útil tomar la articulación opositiva que en algún momento hace Peirce entre verdad pública y verdad privada (30). La verdad pública o general, es "La Verdad", y se arriba a ella en el transcurso del proceso de pensamiento de la colectividad de mentes, cuando al fin se llega a una verdad consensuada y admitida por todos. Se parte de verdades privadas, pero estas se van corrigiendo con el método de indagación científica, y en la contrastación con los otros científicos, y, poco a poco todos se van aproximando a una verdad general y universal, exenta de los errores subjetivos y de los preconceptos que arrastran las verdades privadas. Esta idea de verdad pública o general, va de la mano de la idea de verdad de la ciencia moderna y experimental, la que no excluye la ya citada idea cartesiana sobre la correspondencia entre res pensante (concepto, idea) y res extensa (referente en el mundo exterior o "naturaleza") como criterio de validación. Pero, como venimos viendo, las prácticas y ciencias que trabajan con la subjetividad, lo que muchas veces buscan, no es una verdad general o pública, sino una verdad privada, esto es una verdad íntima y singular que, por ejemplo, pueda explicar una conducta o reacción determinada de un sujeto.
En Holmes en principio, y en relación a qué verdad busca, observamos un estatuto racionalista de su pensamiento, "una vez analizadas todas las posibilidades, y descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad…". Si estamos ante un crimen, el hecho ya está consumado, se trata de rastrear las condiciones de producción de ese crimen - los móviles, las intensiones, etcétera- y, en ese punto, podemos distinguir dos niveles: la verdad policíaca, esto es, descubrir quién fue el asesino, que arma utilizó, y todo lo demás. A través de la retroducción, se llega entonces a cierta "verdad pública", aunque no debe entenderse esto en el estricto sentido peirciano del término, ya que en el caso de Holmes se trata de una verdad ya instituida, mientras que en Peirce esa "Verdad Pública" está por instituirse en un futuro indeterminado. Por otra parte, vemos a Holmes también interesado en los móviles, las motivaciones personales, los deseos y las pasiones ocultas en el acto delictivo o criminal. Y aquí estamos - en términos de Peirce- en la dimensión de una "Verdad Privada", teñida y determinada por la "idiosincrasia" de los protagonistas.
Esta problemática no es nueva, ni la anterior es la única forma de abordarla. En efecto, la cuestión de la verdad, la ciencia y la investigación tiene varias aristas complicadas, como por ejemplo, la que toma forma al vincularla al tema del lenguaje:
"Charles Morris, Carnap, o el segundo Wittgenstein, ya habían puesto de manifiesto la mediación irrebasable que el habla cotidiana ejerce en cualquier posible articulación entre lenguaje y verdad, sin que haya una sola forma posible de articular ambos extremos de la relación. Por ejemplo, en Signos, Lenguaje, Conducta, Morris puso de manifiesto cómo en estos casos "la significación científica -informativa de un estado de cosas es sólo un uso posible entre otros", sin tener que admitir la validez de un lenguaje ideal como un postulado necesario de la ciencia unificada de los positivistas lógicos. Por eso a partir de entonces se admitió la validez de una pluralidad de usos del lenguaje, con posibilidad de decidir según nuestra propia conveniencia, al modo del segundo Wittgenstein." (31)
Como cae de su peso entonces, según qué verdad busquemos, tendrán que variar las herramientas que empleemos para la investigación. Se tratará entonces de utilizar una lógica acorde al objeto que investigamos, situar qué estatuto tiene la verdad que buscamos, y establecer los parámetros que garantizarían la aplicación de conjeturas basadas en un criterio de rigor (32). Sobre este último ítem, los abordajes de algunas corrientes de la lógica sobre las inferencias en los procesos concretos de conocimiento, -como por ejemplo el desarrollo de Peirce sobre la abducción y su lugar en el proceso de investigación científica-, pueden ser un valioso aporte en esta dirección. Por otro lado, la complejidad del campo de la subjetividad, como hemos visto, exige apoyarse en otro modelo distinto al mecanicista-positivista, como ya lo vienen señalando diversos epistemólogos y estudiosos de diversas corrientes de pensamiento por ejemplo, el prof. Juan Samaja propone un modelo alternativo:
"Esta tesis tiene como consecuencia necesaria la postulación del modelo ontológico jerárquico, alternativo al modelo positivista dominante, que se apoya en la idea de un elemento básico indescomponible, que se conoce por intuición directa, seguida de largos y prolijos procesos de asociación." (33)
Retornando a Freud, y como veíamos al comienzo, él tenía una idea muy concreta acerca de la utilidad que podrán tener aquellos conocimientos que se fueran adquiriendo en el camino de un análisis, allí donde él ubica ese nexo inseparable entre curar e investigar. ¿Qué utilidad podrán tener esos conocimientos así obtenidos? Transformarse en "poder terapéutico". Lo que él advirtió, y luego los psicoanalistas comprobamos día a día en nuestra práctica, es que el poder terapéutico para un sujeto, está en la posibilidad de desentrañar y articular una verdad singular, de peso específico solo para él (no será una "verdad general" la que permita levantar su síntoma, por ejemplo). Si un análisis tiene algún objeto, si una investigación tiene algún fundamento, será en la medida en que se parte de algún no saber, es decir, del encuentro de un sujeto con alguna pregunta que no alcanza a ser respondida ni por lo que él sabe -a nivel de la consciencia- ni por la información disponible en el campo del conocimiento. Porque hay algo que allí se juega, como hemos planteado, en el terreno de una verdad subjetiva, de un real que no es completamente reductible al registro simbólico, solo puede decirse "a medias" - no por defecto, sino por estructura (esto abre, - dicho sea de paso -, una relación de vecindad con la poesía y la creación) -, no obstante nos compromete en una ética que a su vez implica una lógica particular, la de sostener la libertad del sujeto para, por ejemplo, poder hacer de las marcas de su destino otra cosa que una fatalidad.
Reguillo.docRosanna Reguillo: Los estudios culturales
El mapa incómodo de un relato inconcluso
En torno a los
orígenes de los estudios culturales
La autora cree que el informe elaborado la Comisión Gulbenkian (dirigida por Immanuel Wallerstein) fue el que mejor interpretó el contexto en que nacían los estudios culturales. El mismo señalaba que los estudios culturales emergían como respuesta al proceso de disciplinarización y compartimentación del saber, como un intento de “abrir las ciencias sociales”. 
Al desmarcarse de los anclajes disciplinarios, los estudios culturales convocan a especialistas provenientes de muy diversos campos, más interesados en proveer marcos interpretativos de los fenómenos sociales que en defender su propia disciplina.
Todos ellos pueden ser leídos desde tres ópticas conceptuales: la subjetividad (el sujeto), el poder (la política) y la cultura (lo simbólico). 
La formación del concepto “Estudios culturales” (Cultural studies) suele atribuirse a la Escuela de Birmingham y sus investigaciones cinematográficas, musicales y de consumos culturales, retomando conceptos gramscianos como los de hegemonía y dominación cultural.
El desarrollo de los estudios culturales
Para Stuart Hall, dos paradigmas caracterizaban a los intelectuales que se acercaron a Birmingham en los años sesenta: el que asumía al sujeto como libre de asignar y construir significados (culturalista) y el que enfatiza que el sujeto y las identidades son posiciones determinadas socialmente e ideológicamente estructuradas (estructuralismo). Según Regillo, esa tensión se continúa en el presente.
En Estados Unidos, diversos intelectuales y profesores universitarios se acercaron en los años setenta a los estudios culturales desde la economía política de la cultura (Yudice), el feminismo (Haraway), antropología y teoría literaria.
El malestar en los estudios culturales, de García Canclini es una bisagra entre la perspectiva norteamericana y la vertiente latinoamericana. Muchos intelectuales latinoamericanos dicen hacer “estudios de la cultura” (en lugar de “estudios culturales”) por creer que muchos ensayos durante la década del noventa carecían de rigor científico.
Más que un enfoque metodológico, lo “transdisciplinario” fue en Latinoamérica una necesidad. Durante los años ochenta, muchos pensadores se vieron en la necesidad de recuperar la dimensión del poder para sus estudios sobre la cultura. Tal es el caso de García Canclini, Jesús Martín Barbero, Renato Ortiz, Nelly Richard, Beatriz Sarlo, Eduardo Romano, Aníbal Ford, Jorge Rivera y Martín Hopenhayn, entre otros.
Así, se analizaron los radioteatros, la historieta, las telenovelas, la prensa gráfica y el tango, desplazando el peso “de los medios hacia las mediaciones” (cultura popular, configuración de los Estados nacionales, identidades, etc.).
Problemas, objetos, circuitos
Reguillo enumera los problemas que se presentan en el campo de los estudios de la cultura y el poder. El primero de ellos es cómo estudiar el discurso de los medios sin perder de vista los procesos de apropiación y resistencia de la gente.
El segundo problema lo constituye la dificultad para hacer hablar a las “diferencias” (mujeres, extranjeros, pobres, indígenas u homosexuales) y sus “políticas de reconocimiento” en el discurso crítico de la comunicación.
Una tercera dificultad la constituye la relación problemática de la tensión global/local con los estudios de la cultura. El cuarto problema es el peligro de apelar a los derechos humanos y la democracia (“narrativas de sustitución”) como verdades universales.
La última cuestión es metodológica y consiste en poder diversificar los instrumentos de escucha y registro para analizar e interpretar el signo, el símbolo, la señal (los discursos) en clave multidimensional, sin desatender las relaciones de poder.
En cuanto a los objetos de estudio, los más recurrentes son el consumo, la identidad, la diferencia, las culturas juveniles, las expresiones culturales emergentes, las culturas populares urbanas, etc.
Al introducir la noción “perspectivas socioculturales”, Reguillo pretende señalar la discusión (“circuitos”) que se está dando en América Latina en torno a los enfoques de la cultura, teniendo en cuenta los procesos de apropiación, negociación y resistencia al sistema, y la tensión reproducción/transformación del orden social.
Por último, reconoce a La marca de la bestia, de Aníbal Ford, como obra clave para entender la relación entre información y poder. Para Ford y Reguillo, no es posible pensar la comunicación al margen del impacto en la sociedad de las nuevas tecnologías, la concentración del poder y la acumulación de desigualdades.
Said.docEdward Said: Orientalismo
El orientalismo como relación de poder
Edward Said fue un reconocido escritor palestino que enseña literatura inglesa y estadounidense en la Universidad de Columbia, dirige el movimiento palestino en los Estados Unidos, y se ha dedicado al estudio de la manera como Occidente inventa un discurso-poder sobre Oriente. 
El orientalismo es una invención que Said estudia en numerosísimas obras literarias de autores que toman a la India o al mundo árabe como tema de sus novelas, poesías o discursos filosóficos. Escribe Said: "Orientalismo [...] es un modo de relacionarse con Oriente basado en el lugar especial que éste ocupa en la experiencia de Europa Occidental".
Experiencia occidental que está basada en el colonialismo. Oriente es el "otro" de Occidente. Es frente a Oriente que Occidente se ha definido, ha formado su imagen y ha elaborado su propia caracterización. Esta invención de Oriente por Occidente se basa en las prácticas administrativas coloniales, en discursos de los representantes del imperio de turno, pero también en intelectuales desde Sófocles hasta Hegel. 
El imperialismo no es sólo una empresa militar, económica y política, es también una empresa cultural y literaria, tanto de británicos, franceses como norteamericanos. Se trata de una empresa de imaginación que fantasea sobre la India, el mediterráneo Oriental y un conjunto de textos que los expertos manejan. 
"La relación entre Oriente y Occidente es una relación de poder, y de complicada dominación". El orientalismo es un signo del poder nord-atlántico sobre Oriente. Said considera que este discurso orientalista llega hasta el presente. Hay una hegemonía de ideas europeas que enfatiza su superioridad frente a Oriente. El orientalismo depende de esta posición de superioridad que Occidente adopta.
Said hace remontar el orientalismo hasta los griegos. Este punto de partida del orientalismo sirve de marca persistente que aparecerá una y otra vez en los discursos sobre Oriente, no sólo para que Occidente se defina a sí mismo sino también para dominar a Oriente.
Los tres significados del orientalismo
En primer lugar, el orientalismo se presenta en el mundo académico occidental como un conjunto de tesis y doctrinas sobre Oriente. En base a ellas se escribieron numerosas investigaciones y ensayos que también son consideradas orientalismo. Un significado más general diría que el orientalismo es un estilo de pensamiento que se puede encontrar en numerosos científicos y escritores como Esquilo, Víctor Hugo, Dante y Carlos Marx.
Una tercer definición de orietalismo, más histórica y material, diría que se trata de una institución colectiva de dominación y autoridad sobre Oriente que permitiría adoptar posturas, describirlo. Si no se examina el orientalismo como un discurso no se comprende cómo la cultura europea fue capaz de manipular a Oriente desde un punto de vista político, sociológico, militar, científico, ideológico e imaginario.
Puntualizaciones
En tanto entidades geográficas y culturales, Occidente y Oriente son creación del hombre. Sin embargo, Said puntualiza que sería un error concluir que Oriente es una idea sin su realidad correspondiente. 
La segunda puntualización se refiere a que las ideas, culturas e historias no pueden entenderse sin estudiar al mismo tiempo las relaciones de poder. El orientalismo no es una creación ingenua y necesaria de la imaginación. Más bien es el producto
de una relación de poder: Occidente ejerció diferentes grados de hegemonía sobre Oriente a lo largo de la historia. Y esta relación de dominación (orientalismo) se materializa en diversas obras artísticas y científicas.
La tercera puntualización establece que no hay que creer que para desarmar esta estructura de poder baste con desenmascarar las mentiras con que se viste el orientalismo porque este conjunto de discursos se apoyan en instituciones académicas y políticas concretas que practican la dominación.
Desde el punto de vista cultural, el orientalismo se presenta hoy como un conjunto de discursos sobre Oriente producidos en Occidente para justificar una dominación material. La estrategia discursiva del orientalismo varía a lo largo del tiempo, pero siempre conservando la ventaja de Occidente sobre Oriente. El discurso orientalista se muestra flexible en la medida en que Occidente no pierda sus beneficios materiales ni su posición dominante. 
Aspectos de la realidad contemporánea
Said expone tres aspectos de su realidad contemporánea para que pueda comprenderse su estudio sobre orientalismo. En primer lugar señala que la distinción entre conocimiento puro y conocimiento político esconde que las tendencias ideológicas del primero influyen en la política, mientras que la ideología del segundo hace que se de por supuesto una postura política.
Esto forma parte de un consenso generalizado que el conocimiento "verdadero" es fundamentalmente no político. Hoy en día se utiliza despectivamente el adjetivo "político" para desacreditar cualquier investigación o publicación.
El orientalismo no es una simple disciplina que o tema político que se refleja pasivamente en la cultura. Tampoco es la manifestación de alguna conspiración que pretende oprimir al mundo "oriental". Por el contrario, es la distribución de cierta conciencia geopolítica en unos textos académicos y literarios.
También es la elaboración de serie de intereses y una voluntad o intención de comprender lo que manifiestamente es un mundo diferente. Pero sobre todo es un discurso que existe en virtud de un intercambio desigual con varios tipos de poder.
Por ejemplo, el poder político, representado por el Estado colonial o imperial; el poder intelectual (ciencias predominantes); el poder cultural (gustos, valores y prácticas hegemónicas) y el poder moral (ideas sobre lo que "nosotros" hacemos y "ellos" no pueden comprender del mismo modo). El orientalismo es una dimensión considerable de la cultura política e intelectual moderna y, como tal, tiene menos que ver con Oriente que con "nuestro" mundo.
Al problema del imperialismo y la cultura (orientalismo), Said da una doble respuesta. Por un lado, cree que casi todos los escritores del siglo XIX (Mill, Eliot, Dickens) eran extraordinariamente conscientes de la realidad del imperio y tenían ideas muy concretas sobre la raza y el imperialismo que pueden rastrearse en sus escritos. En segundo lugar, creer que la política tiene un efecto en la producción literaria no equivale a afirmar que la cultura es alo denigrado. 
La cuestión metodológica
Otro aspecto de la realidad contemporánea que Said expone es la problemática sobre los textos que deben considerarse pertinentes como puntos de partida para una investigación. En su opinión, no tenía sentido escribir una historia enciclopédica del orientalismo porque ese modelo narrativo carecía de una postura crítica y, por lo tanto, no se ajustaba a sus intereses descriptivos y políticos. Por eso, su punto de partida fue la experiencia británica, francesa y americana en Oriente (colonialismo). 
Para realizar su estudio, Said enumera sus principales recursos metodológicos: la manera de describir la posición que el autor de un texto adopta con respecto al material oriental sobre el que escribe (localización estratégica) y la forma de analizar la relación entre los textos y el modo en que los grupos y los géneros textuales adquieren entidad y poder referencial entre ellos mismos dentro de una cultura (formación estratégica). 
Utiliza la noción de estrategia porque Said entiende que todo escritor sobre Oriente tiene que definir su posición respecto a él para saber cómo abarcarlo y qué tipo de tono narrativo es el más conveniente para aproximarse a él. En definitiva, para que el orientalismo tenga sentido para el lector, es algo que depende más de Occidente que de Oriente. Y esto es así porque las técnicas occidentales de representación de Oriente en el discurso lo desplazaron como realidad para convertirlo en algo superfluo. 
La dimensión personal
En estos últimos párrafos de su Introducción, Said comenta que la razón que lo llevó a escribir este libro fue su propia experiencia personal: sus orígenes palestinos, en colonias británicas, sus viviencias durante los años cincuenta (movimientos de descolonización, turbulencias en las relaciones Este-Oeste, guerra fría).
Por último, Said advierte sobre el reforzamiento de los estereotipos a través de los cuales se observa Oriente. Esto sería el resultado de la estandarización de los estreotipos culturales que exigen la televisión y el cine y que constituye hoy una característica del mundo electrónico postmoderno. 
Habiendo contribuido al conocimiento del modo en que actúa la dominación cultural, Said cree poder fomentar un nuevo tipo de relación con Oriente, para eliminar "Oriente" y "Occidente" y, así, avanzar en el proceso de lo que Raymond Williams llamó el "desaprehensión del espíritu inherente de dominación".
Sherzer.docJoel Sherzer: Una aproximación a la lengua y la cultura centrada en el discurso
El autor considera el discurso como la expresión concreta de las relaciones entre lengua y cultura. Según su concepción, la lengua no refleja la cultura sino que es el uso de la lengua en el discurso el que crea, recrea, modifica y transmite la cultura. Tales son los casos de la poesía, la magia, el duelo verbal y la retórica política. Esta concepción del discurso resulta crítica ante la noción de competencia lingüística, propia de Noam Chomsky.
Sherzer propone reformular la hipótesis de Sapir-Wholf, que postulaba que la lengua condiciona el pensamiento cultural, la percepción y la visión del mundo. Según esta tesis, dado que las pautas lingüísticas son inconscientes, su estudio permitiría acceder a pautas culturales también inconscientes que, de otro modo, serían inaccesibles para los investigadores. 
Para reconceptualizar dicha hipótesis, Sherzer retoma la noción de cultura de Geertz para sostener que la lengua es un sistema social y cultural que tiene la doble propiedad de ser motivada y al mismo tiempo arbitraria.
Es cultural en tanto constituye una forma de organización simbólica del mundo. Por eso, tiene la característica de ser arbitraria. Pero a la vez es social por cuanto refleja y expresa pertenencias y relaciones de grupo. Entonces, se revela también motivada porque es semióticamente icónica e indexical, es decir, se la utiliza en contextos sociales y culturales concretos.
El discurso es un área del uso de la lengua creada en instancias concretas. Por eso Sherzer lo considera como la expresión efectiva y concreta de la relación entre lengua y cultura. Puede ser oral o escrito, durar un segundo o tres horas, pero constituye siempre un texto capaz de ser interpretado.
Si ciertas categorías gramaticales tienen un toque poético es porque constituyen vías económicas y eficientes para expresar significado, en particular cuando se las compara con la compleja traducción que se requiere para expresar ese mismo significado en otras lenguas.
Por eso, el discurso de carácter verbalmente artístico expresa la esencia de la relación inconsciente entre lengua y cultura. Estos discursos están generalmente cargados de metáforas y otras figuras retóricas que los hablantes explotan, manipulan y aprovechan para crear narrativas. 
Categorías de posición en los kuna
Planteando estas bases, Sherzer analiza la lengua kuna de las islas San Blas, en Panamá, y encuentra que la categoría gramatical de posición
(colgado/recostado/sentado) refleja un modo particular de percibir el mundo. Lo que no quiere decir que sean más capaces de percibir la posición que los hablantes de lenguas europeas. 
Asimismo, constituye un recurso característico de la cultura verbal kuna que revela aspectos de las relaciones gramaticales y semánticas, es decir, entre lengua y cultura. 
Los diversos usos de las palabras-eco
Su segundo ejemplo lo constituyen las palabras-eco de la lengua bhojpuri del norte de India, como dudh-udh cuyo significado sería “leche y afines”. Pero la selección de este recurso como rótulo para un campo semántico de ningún modo es neutral. 
Puede usarse como lenguaje secreto de ocultamiento, como lo señala el ejemplo del niño que quiere ocultar a sus padres que fuma y pide a un sirviente que le compre “fósforos y afines”. 
El campo semántico de los fósforos incluye en este caso los cigarrillos, que es en realidad lo que desea el hablante. Pero es el uso de la lengua en el discurso el que crea y desarrolla los campos semánticos, a la vez que recrea y modifica la cultura. 
El regateo como duelo verbal
Quienes regatean en el mercado de Bali construyen un duelo verbal en el que utilizan conjuntos léxicos que reflejan su rango social y su casta. Asimismo, los vendedores elegirán formas altas en términos sociales para demostrar respeto hacia potenciales compradores y su expectativa de recibir pagas altas. 
Se trata de una manipulación sofisticada de los recursos que provee la compleja situación sociolingüística balinesa y que involucra estrategias económicas, amabilidad, juego y humor. 
El discurso está actuando como mediación entre lengua y cultura. El duelo verbal del regateo es una forma ritual que negocia status y roles tanto como negocia el precio. Funciona como si los interlocutores no supieran la casta y status del otro. 
La secuencia temporal en las narrativas
Las narraciones de otras culturas son elaboradas siguiendo otros criterios distintos a los europeos. Las narrativas kuna, si bien reflejan un orden temporal, se centran más en cuestiones aspectuales, en la ubicación, la dirección y las formas en que se llevan a cabo las acciones, al punto que los lectores occidentales encuentran dificultades para seguir las traducciones. Tal es el caso de la historia del ají picante.
Muchos novelistas contemporáneos como Claude Simon rompen conscientemente con la lógica temporal europea tradicional con el fin de lograr efectos vanguardistas, produciendo así textos bastante similares, en algunos aspectos, a las narrativas kunas. 
La gramática provee un conjunto de potenciales que se actualizan en el discurso, por lo que sólo ahí pueden ser estudiados.
Wallerstein.docImmanuel Wallerstein: la construcción de los pueblos. Racismo, nacionalismo, etnicidad
El apartheid
Para el autor, la mayoría de la gente cree que la identidad de un pueblo es obvia. Pero al preguntársele a individuos del mismo pueblo "¿qué eres?", las respuestas son de una variedad increíble.
Para ilustrar su hipótesis elige el ejemplo de Sudáfrica. Allí, el gobierno inglés había clasificado administrativamente a todos los residentes en cuatro grupos de "pueblos": europeos, indios, mestizos y bantúes. Cada uno tenía derechos diferentes: era el proceso de categorización legal conocido como apartheid.
Inmediatamente, las personas que se oponían a este régimen se organizan para reclamar su eliminación. Una de las organizaciones más importantes fue el Congreso Nacional Africano (ANC), que representaba a quienes el gobierno denominaba bantúes. 
El ANC comenzó a aplicar el término "africano" a todos los "no-europeos", incluyendo en la misma designación a quienes el gobierno denominaba bantúes, mestizos e indios. Esta reducción de una clasificación cuádruple a una dicotomía obecedecía a una estrategia política de liberación. También el término "supuesto mestizo" fue empleado como expresión popular de rechazo hacia la terminología del apartheid.
El término mestizo no tuvo su origen en un grupo definido, sino más bien sirvió a los europeos para etiquetar a aquellos que en apariencia no eran ni europeos ni indios. Es decir, la gente que no es: una definición basada en la exclusión. Aceptar el término "mestizo" es permitir que el mito se perpetúe.
La sustitución de la noción de "pueblo"
Por empezar, Wallerstein señala dos características del término "pueblo": la primera es que sus límites parecen cambiar constantemente y, segundo, que fue siendo progresivamente reemplazado, en las ciencias sociales, por los términos "raza", "nación" y "grupo étnico". La observación que se impuso fue que un pueblo es como es o actúa como lo hace debido a sus características genéticas (raza), su historia sociopolítica (nación) o sus normas y valores "tradicionales" (grupo étnico).
Estas categorías sirven para manipular el presente: para explicar por qué las cosas son como son y no deberían cambiarse o por qué ciertas estructuras sí deben sustituirse. Poco importa que hablemos en términos generales de grupos genéticamente continuos (razas), de grupos sociopolíticos históricos (naciones) o de grupos culturales (grupos étnicos). Todos son modos de construir políticamente la noción de pueblo.
La noción de "raza" como categoría genética
Wallerstein define a la "raza" como una categoría genética estrechamente vinculada a la división axial del trabajo en la economía-mundo, es decir, la antinomia centro-periferia. Así, los empresarios japoneses en Sudáfrica son "blancos honorarios".
Por estar asociados a condiciones ambientales específicas para el cultivo, los procesos periféricos de producción de materias primas responden a una cierta ubicación geográfica. Esta división geográfica del trabajo se inscribe en el proceso de expansión y concentración europeas. 
La idea de nación
El concepto de nación está relacionado con la superestructura política de este sistema histórico, con los Estados soberanos que constituyen el sistema interestatal y se derivan de él. En este contexto, para un Estado o un pueblo, no ser una nación significa estar al margen del juego. Antes del desarrollo del sistema interestatal, las entidades políticas no necesitaban ser naciones y no lo eran. 
De todas formas, el sistema de división nacional y el nacionalismo obedecen a una compleja competencia intrarregional dentro de los países centrales y los países periféricos por modificar su posición en la jerarquía.
La categoría de grupo étnico
El concepto de "grupo étnico" está vinculado a la creación de estructuras familiares que permiten que buena parte de la fuerza de trabajo se mantenga al margen de la estructura salarial en la acumulación de capital. Es lo que antes se llamaba "minoría" y hacía referencia a un determinado grado de poder social.
Este concepto es utilizado dentro de los límites de un Estado y obedece a una jerarquización ocupacional de la fuerza de trabajo. Es que los distintos tipos de ocupación laboral exigen diferentes patrones de comportamiento que, como no están determinados genéticamente, deben ser aprendidos. Por eso, para Wallerstein la categoría de "grupo étnico" es cultural.
La "cultura" de un grupo étnico sería, así, el conjunto de reglas que los padres pertenecientes a ese grupo étnico se sienten obligados a inculcarles a sus hijos. Esta socialización obedece a una defensa de una cierta "identidad" social, al tiempo que legitima la jerarquización social del capitalismo. 
El concepto de clase como categoría objetiva
Como bien sabía Weber y Marx, las clases sociales son categorías científicas objetivas porque tiene en cuenta cualquier conflicto de ideologías. No obstante, diversos movimientos sociales de liberación nacional y social fueron organizados en torno a la idea de "pueblo". Lo que advierte Wallerstein es que la idea de pueblo legitima el sistema vigente.
Williams.docRaymond Williams: El análisis de la cultura
La escuela de Birmingham, los estudios culturales y la crítica al marxismo
Durante la década de los sesenta, y en el marco del Centro
de Estudios Culturales Contemporáneos de la Universidad de Birmingham, Raymond Williams formula una crítica al marxismo para estudiar la cultura. Opina que el marxismo trabaja con un concepto doblemente reducido de cultura: de un lado, la convierte en un reflejo distorsionado de la infraestructura económica; del otro, la limita a las manifestaciones de la cultura letrada: arte, filosofía, literatura. 
La "cultura" por la que Williams se interesa no es la de los productos simbólicos de las elites, sino la de la "experiencia vivida" por las clases trabajadoras inglesas en el seno de las grandes ciudades industriales. Williams entiende la cultura como expresión "orgánica" de formas de vida y valores compartidos que no pueden ser reducidas a ser epifenómeno de las relaciones económicas. Los estudios culturales deben concentrarse en el análisis de las culturas populares urbanas, descubriendo la "sensibilidad particular" que atraviesa todas sus estructuras sociales.
La gran originalidad de Williams es que abordó sus investigaciones desde una perspectiva "marxista culturalista", siendo muy consciente de las implicaciones de la cultura en los procesos históricos y el cambio social. Williams se interesó por introducir en el pensamiento la idea de que la acción política está orientada por valores culturales, en oposición al marxismo de la objetividad, que atribuía el cambio social a una serie de fuerzas ajenas a la voluntad consciente de los hombres.
El análisis de la cultura
Según Williams, la cultura es una creación individual y colectiva de significados, valores (morales y éticos), concepciones del mundo y modos de sentir y de actuar. Dicha creación, se encuentra enmarcada en instituciones sociales concretas, y condicionada por unas circunstancias materiales determinadas.
De esta manera, la producción cultural es una manifestación cultural condicionada por el sustento material. Williams intenta demostrar con su análisis histórico de la cultura que la producción cultural siempre ha estado estrechamente ligada a condiciones materiales e institucionales que están, a su vez, directamente relacionadas con el desarrollo concreto de las fuerzas productivas de la sociedad.
Él entendió la literatura y formas culturales relacionadas, no como el resultado de una aventura estética aislada, sino como la manifestación de un proceso profundamente social que implica una serie de relaciones complejas entre la ideología autoral, el proceso institucional, y la concepción estética. 
La tradición selectiva
Williams considera que toda tradición es selectiva; que es una versión del pasado y que elige y acentúa ciertos significados y prácticas y rechaza o excluye otros. Según los intereses hegemónicos se activan determinadas conexiones históricas que ratifican aspectos del dominio presente.
En palabras de Williams: "...ningún modo de producción y por lo tanto ningún orden social dominante y por lo tanto ninguna cultura dominante verdaderamente incluye o agota toda la práctica humana, toda la energía humana y toda la intención humana". 
Por el contrario, en el proceso de formación y constante redefinición de la hegemonía, el orden dominante puede no incluir a lo residual y a lo emergente y, por lo tanto, intentar incorporarlos o simplemente negarlos, excluirlos, reprimirlos y hasta no reconocerlos. 
Lo residual es lo que ha sido formado en el pasado pero todavía se halla en actividad en el proceso cultural presente. Cuando lo activamente residual es incorporado al orden dominante estamos en presencia del "trabajo de la tradición selectiva". 
Por su parte, lo emergente está constituido por los nuevos significados y prácticas que se crean continuamente y aún no han sido incorporados a la cultura dominante. Mientras que lo emergente mantiene ese carácter potencial o activamente alternativo, lo meramente nuevo implica otra fase en el devenir de lo dominante. 
Ejemplos del accionar de la tradición selectiva
Para ejemplificar, Williams explica cómo funciona la tradición selectiva en el campo de los periódicos de la Inglaterra de 1840. Él cree que la tradicción selectiva fue rescatando el hecho de que The Times era el periódico más representativo de la época. Pero para analizar esa década, hay que partir del hecho de que había, además de The Times, una cantidad de periódicos dominicales que publicaban noticias de deportes, violaciones y romances.
También quiere evidenciar el accionar de la tradición selectiva en el caso de caso de la literatura popular decimonónica. Williams señala el proceso de organización comercial de la cultura popular en general (para "civilizar" a la clase trabajadora de esa época) que operó seleccionando algunas obras y desechando otras. 
Los efectos de la estructura de sentimiento en la cultura
Raymond Williams define la estructura de sentimiento ("structure of feeling") como el tono, el latido de una época, "es la cultura de un período", "el carácter social dominante", algo así como el estado de ánimo de toda una sociedad en un período histórico. No tiene que ver sólo con su conciencia oficial sino también con las consecuencias que tiene esa conciencia en la vida mientras se la está viviendo. La estructura de sentimiento no es uniforme en toda la sociedad. 
Es algo que se palpa y nunca se atrapa del todo, pero que suele quedar sedimentado en las obras de arte. Por eso tiene grandes efectos sobre la cultura, ya que produce explicaciones, significaciones y justificaciones que influyen sobre el consumo y la evaluación de la cultura. Williams vuelve a ejemplificar con los periódicos de 1840, que reproducían la convicción de que los pobres lo son por su propia culpa. 
Los estudios culturales hoy
Mucho de lo que hoy se publica o se escribe bajo la rúbrica de "estudios culturales" parece ignorar que, en tiempos de globalización, su objeto de estudio, la cultura, se ha convertido en un bien de consumo gobernado por los imperativos del mercado. Esto quiere decir que sin una consideración seria de los vínculos entre la cultura y la economía política, los estudios culturales corren el peligro de ser estudios de nada, o mejor dicho, de perder de vista su objeto. 
Si los estudios culturales quieren ser, como pretenden, un paradigma innovador en el área de las ciencias sociales y las humanidades, entonces deben reconocer que la cultura se halla vinculada a un aparato de producción y distribución que, ya desde Marx, recibe un nombre propio: el capitalismo. La obra de Williams colaboraría para una crítica de la economía política de la cultura, a la que los estudios culturales deberían abocarse hoy en día.
WINKIN.docWinkin, “La universidad invisible”
El texto de Winkin habla sobre los científicos e investigadores que se establecieron en Palo Alto.
Bateson
Antropólogo. 1936 ( aparece Naven. Allí intenta, más que describir una cultura, proponer una teoría de la cultura que rebase el marco de la sociedad estudiada. Utiliza el concepto de cismogénesis: el estudio de la génesis de un cisma en el seno de un sistema social. 
 Simétrica: los interactuantes responden a la dádiva por la dádiva 
Cismogénesis (potlach) o a la violencia por la violencia, etc.
Complementaria: relaciones del tipo dominación / sumisión o exhibicionismo / voyeurismo.
En ambos casos, la exacerbación de los comportamientos inscritos en esos movimientos en espiral puede conducir a desequilibrar e invertir el sistema social. 
 El texto explica como esta hipótesis es contraria al pensamiento de la época. Primero por ser intelectualista frente al predominio de las posiciones empiristas. En segundo lugar, el concepto de cismogénesis efectúa un vaivén permanente entre individuo y sociedad. Un proceso de interacción entre individuos se considera como un factor de desequilibrio de la sociedad entera. Esta posición implica una mezcla de disciplinas a la hora de investigar, por lo que Bateson toma partido por la interdisciplinaridad, desarmando totalmente al investigador tradicional.
Su reflexión de los procesos de equilibrio / desequilibrio, de los fenómenos circulares y de los posibles crisis y estallidos, que prefiguran la cibernética, no conviene al funcionalismo estático y equilibrado que reinaba. Por eso, Naven resulta un fracaso en el momento de su aparición.
Bateson estaba con M. Mead en Bali, y en 1939 publican Balinese Character. Allí buscan, más que estudiar la cultura balinesa, delimitar el problema de la incorporación de la cultura (por parte del niño). Quieren hallar el origen del temperamento balines en las relaciones entre padres e hijos. Aquí Mead esbozará lo que más tarde Bateson llamará “doble vínculo”. Esta hipótesis consistirá en ver el origen de la esquizofrenia infantil en una red de relaciones contradictorias entre la madre y el hijo:
En 1942 va a una conferencia donde oye hablar por primera vez del feedback y para él es la iluminación. Porque en Naven, Bateson había descrito bajo el término de cismogénesis complementaria y simétrica las condiciones de posibilidades del estallido de un sistema social. Sin utilizar el término, había puesto al descubierto el mecanismo de feedback positivo, el que refuerza su escalada hacia la destrucción total. Para explicar la estabilidad de un sistema social, Bateson había propuesto un acoplamiento de los dos tipos de cismogénesis. La idea de feedback negativo permite que, por autocorrecciones sucesivas, el sistema pueda regresar a la estabilidad. A partir de ese momento se mete en el tema y asiste a conferencias a cargo de Norbert Wiener, en donde se plantea la necesidad de tomar nuevos conceptos de las matemáticas a matemáticos e ingenieros de la comunicación por parte del investigador en ciencias sociales. Allí se discuten ideas nuevas como la teoría de los juegos, la distinción entre procesos analógicos y digitales o la relación entre información y entropía. Este corpus mal estructurado de trabajos matemáticos, analogías entre hombres y máquinas y visiones globales sobre la sociedad es reunido en 1948 bajo el nombre de cibernética por Wiener. 
Bateson se encargará de introducir la cibernética en el estudio de las ciencias sociales. En 1948 Bateson abandona la antropología para introducirse en la psiquiatría. Su objetivo no es una mejora de los métodos terapéuticos sino una teoría general de la comunicación derivada de la cibernética. Junto a un psiquiatra escribe el libro Communication: The Social Matriz of Psiquiatry. Allí proponen una teoría general de la comunicación. La visión que la caracteriza es la de todos los autores estudiados en este texto: la comunicación es la matriz en donde se encajan todas las actividades humanas. 
Bateson inicia aquí su estudio de la naturaleza del juego en los animales, observando las nutrias en el zoo. Su objetivo es comprobar si los animales son capaces de distinguir un comportamiento lúdico de uno de combate. Descubre que a través del mensaje “esto es un juego” las nutrias se metacomunican, poniendo comillas, encuadrando sus mensajes. 
En 1954 propone una primera síntesis de este trabajo en “Una teoría del juego y la fantasía”. Aquí recoge el ejemplo de las nutrias para ilustrar las paradojas de Russell y responder a la pregunta: ¿hay alguna indicación de que ciertas psicopatologías se caracterizan por anomalías en la manera en que el paciente maneja los marcos y las paradojas?. La respuesta se encuentra en un artículo de Bateson y su equipo en el que los autores desarrollan la hipótesis del doble vínculo, que constituye una cristalización de la trayectoria intelectual de Bateson en los 20 años transcurridos. La hipótesis es así:
A principios de los ’60, Bateson se aleja de la psiquiatría porque para él la esquizofrenia sólo era un medio para avanzar en la vasta teoría de la comunicación que intenta articular desde fines de los ’40 a partir de la cibernética y la teoría de los tipos lógicos. Desde esta perspectiva hay que comprender porqué el doble vínculo se va convirtiendo progresivamente, para Bateson, en un principio abstracto aplicable al arte, como al sueño, al humor o a la esquizofrenia. La idea consiste en ver en estas diversas actividades un mismo proceso de creación fundado en la inversión de los niveles de mensajes: el comentario se convierte en texto y viceversa. La única diferencia que verá Bateson entre un esquizofrénico y un artista es la relativa toma de conciencia de su acto. Bateson opera así una completa inversión de la perspectiva: ya no es el doble vínculo en el seno del sistema familiar sino el sistema familiar en el seno de la doble coacción. Esta no designa ya una relación patógena sino un principio generador de comportamientos creativos. Esta conceptualización hace estallar la noción misma de esquizofrenia. Durante los años 60 y 70 Bateson intentará situarse intelectualmente buscando separar la unidad general de sus trabajos. Esta aparece progresivamente a través del concepto de mind (espíritu). Se trata de una ampliación del pensamiento cibernético al conjunto de los sistemas vivientes. Bateson utiliza este concepto para estudiar fenómenos como el lenguaje, el aprendizaje, la evolución biológica, etc.
La madre incita continuamente al niño a mostrar su emoción, pero es solamente para alejarse, para romper el vínculo, en el momento en que el niño, encerrado en una espiral afectiva, pide a su madre alguna respuesta emocional. Durante los 2 o 3 primeros años de vida, los niños responden a esos estímulos, pero luego comienzan a retirarse. El repliegue que señala el fin de la primera infancia en el pequeño balines, entre los 3 y 6 años, es una insensibilidad emocional total. Y una vez establecida persistirá a lo largo de su vida.
A) Supongamos un sistema familiar en el que:
el padre es débil o está ausente;
la madre es hostil al niño o este le asusta;
B) 1- Si el niño se acerca a su madre, esta se retira;
 2- Si, en consecuencia, el niño se retira, la madre simula un acercamiento que niega
 su retirada. Su aproximación es, pues, un comentario sobre su gesto anterior: es un
 mensaje sobre un mensaje. La retirada pertenece a un tipo lógico de nivel I, la
 proximidad a un tipo lógico de nivel II. 
 3- La secuencia vuelve a comenzar: ante la aproximación de su madre, el niño se
 aproxima; al aproximarse, ella se retira... pero cubre su retirada aproximándose de
 vuelta, etc.
C) 1- Si el niño comprende la distinción entre estos dos tipos de mensaje, es castigado en
 el sentido que comprende que su madre le rechaza afectivamente pero intenta
 hacerle creer que le quiere. Entonces el niño tiene que hacer como si no
 comprendiera la distinción, si quiere evitar ese castigo.
 2- Pero si sigue el juego a su madre, desde ese momento tiene que aproximarse a su
 madre cuando ella se aproxime a él. Ahora bien, cuando se aproxima, ella se retira y
 le castiga de nuevo por ese comportamiento de ponerse a distancia. 
 3- A partir de entonces el niño queda acorralado, no tiene ninguna elección posible. El
 niño es castigado porque interpreta correctamente lo que expresa su madre, y es
 igualmente castigado porque lo interpreta mal. Está prisionero en una “doble
 coacción”. La única forma de salir de ella sería hacer un comentario sobre la
 posición contradictoria en la que le ha colocado su madre. Pero su madre le 
 impedirá siempre “metacomunicarse” y atrofiará en él esta capacidad necesaria para
 toda interacción social. El esquizofrénico adulto puede definirse por esta misma
 incapacidad de distinguir los mensajes de nivel I y II. Toma al pie de la letra todo
 mensaje emitido o recibido, ya no se metacomunica. 
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WOLF, Mauro.docMauro Wolf
“Harold Garfinkel, o la evidencia no se cuestiona”
La etnometodología tiene como objeto de estudio empírico las actividades prácticas, las circunstancias de cada día, el razonamiento
sociológico que habitualmente desplegamos en los asuntos ordinarios. El análisis trata de los hechos sociales como realizaciones; en aquello que normalmente se ve como “cosas”, “datos” o “hechos”, el etnometodólogo ve, y trata de ver, los procesos mediante los cuales se crean y sostienen de manera constante las características de escenarios socialmente organizados.
Los ambientes en los que nos movemos, hablamos, actuamos, las personas con las que estamos en interacción, representan para nosotros un universo normal, al cual aplicamos conocimientos comunes, dados por descontado: las prácticas, los métodos con los que planteamos la normalidad, continuidad y estabilidad de la realidad social de la vida cotidiana, son el objeto de estudio de la etnometodología.
Esta analiza las prácticas y los modos en que los individuos construyen la estabilidad de su mundo social y a la vez lo hacen descriptible, observable, objeto de informe. Para la etnometodología, la naturaleza regulada de las relaciones sociales es secundaria respecto al trabajo con el que se establece un mundo de sentido común. La etnometodología se presenta común viaje por el mundo del sentido común.
Garfinkel afirma que el término etnometodología indica el estudio de la actuación práctica en la vida cotidiana y de los fenómenos problemas, resultados y métodos que acompañan el uso de tal actuación. Cinco puntos caracterizan el estudio etnometodologico:
1) Analiza cualquier coyuntura social (desde ritos propiciatorios, a la adivinación; de la actuación práctica común a la teorización, etc.) según el punto de vista por el que cada elemento de sentido, de hecho, de método, es la realización lograda de acciones prácticas, y esto para cada caso particular de investigación, sin excepciones.
2) Los sujetos de una ordenación social organizada están continuamente comprometidos en el decidir, reconocer, evidenciar el carácter racional de su forma de actuar. No es satisfactorio describir la forma en que aquellos operan diciendo que invocan alguna regla para definir el carácter coherente o coordinado o planificado (racional) de su actuación real. En cambio, toda observación sobre la racionalidad del comportamiento en la vida cotidiana (por ejemplo: “prueba adecuada”, “referencia adecuada”) es una glosa acerca de fenómenos de organización sobre conjuntos de prácticas realizadas por los sujetos.
3) La perspectiva etnometodologica rechaza por tanto el punto de vista acostumbrado según el cual la eficiencia, la concreción, la inteligibilidad, la coherencia, la planeabilidad, la tipicidad, la uniformidad, la reproducibilidad de las acciones (las propiedades racionales del comportamiento práctico) son fijadas, reconocidas, categorizadas, descritas sirviéndose de una regla y de un modelo obtenido independientemente de la situación en que tales propiedades son reconocidas, usadas, producidas, etc. Toda propiedad “racional” de la acción, todo aspecto del sentido de una actividad, de su factibilidad, objetividad, explicabilidad, de su comunicabilidad, es considerada como una realización contingente de prácticas comunes organizadas socialmente.
4) Cada situación social ha de ser considerada como autoorganizada en cuanto al carácter inteligible de sus propias apariencias. Toda situación organiza las actividades que la componen de modo que forme un contexto coherente de actividades prácticas explicables. Los modos en que se organiza una situación coinciden con los métodos que utilizan los sujetos para poner de manifiesto que los caracteres de la situación consisten en conexiones claras, coherentes, proyectadas, coordinadas, etc. Las personas, en las ocasiones ordinarias de sus interacciones, descubren, demuestran, persuaden, manifiestan las apariencias de organizaciones coordinadas, coherentes, claras, elegidas y proyectadas.
5) Una constante realización de las actividades organizadas de la vida cotidiana es la de demostrar la racionalidad y comprensibilidad de las expresiones y de las acciones indexicables (específicas de un contexto particular). También para los etnometodólogos el centro del análisis es la vida cotidiana, pero esta vez observada a partir de los modos, los métodos con los cuales se construye un escenario de sentido común, un ambiente social cuyos caracteres son los de una realidad preexistentes, dada, indiscutible.
El tema crucial de la etnometodología (...) es el análisis de los modos comunes en que los individuos hacen racionales y explicables sus experiencias de todos los días. La etnometodología es una sociología de la vida cotidiana.
Lo que diferencia el estudio etnometodológico de otras sociologías es que el centro de su indagación es el proceso con que los miembros sociales producen y sostienen un sentido de la estructura social en la cual interaccionan. Garfinkel afirma que el carácter “obvio” y “natural” del mundo social en que los actores operan, es el resultado de prácticas sociales difundidas que constituyen el elemento esencial de la competencia de sujetos socialmente educados. Estamos habituados a dar por descontado un cierto numero de conocimientos, razonamientos, etc.: no es necesaria una ulterior atención o reflexión, porque todo ello supone ya un instrumento inmediato, al alcance, para la interacción y actuación del mundo, sin que cada vez haya que volver a poner todo en discusión.
La objetividad y la realidad de lo que sucede en cada situación dada depende del hecho de que los miembros ven la ocasión presente como colocada en un orden social estable, objetivo. La impresión de los miembros de que las características del orden social son objetivas y reales, es una realización de los miembros en esa ocasión especifica. El carácter organizado de cada ocasión social depende reflexivamente de sí mismo. El sentido del individuo de vivir en un mundo real compartido con los otros es el fundamento de su existencia en el mundo.
Uno de los procedimientos usados por Garfinkel para explicar el papel de las asunciones de sentido común empleadas en la vida cotidiana, es el de obstaculizar, romper las practicas y las expectativas que automáticamente ejecutamos y planteamos para hacer comprensibles las escenas de interacción.
Normalmente en las interacciones cotidianas se postula que el interlocutor entenderá que se usan expresiones cuyo significado está ligado a la ocasión específica, que un enunciado se puede utilizar para aclarar algo que ya se ha dicho o para anticipar la comprensión de algo que se dirá a continuación.
3. Lo que todos saben
El mundo de la vida cotidiana representa la escena de un orden social y moral en el que el individuo se coloca. El análisis etnometodológico de los conocimientos de sentido común y de la actitud natural trata de describir el punto de vista del sujeto, su percepción de la realidad social.
La etnometodologica es así el estudio de los conocimientos de sentido común que usamos en las practicas cotidianas, incluidos los resúmenes, las explicaciones, las glosas con que reconstruimos la racionalidad de tales prácticas. 
“La actitud natural ve los caracteres de las situaciones sociales particulares como productos de la sociedad que está alrededor, mientras la actitud etnometodologica ve los elementos de la sociedad que hay alrededor como productos de particulares situaciones sociales”.
Por actitud natural, Garfinkel entiende el “mundo del sentido común”, el “mundo cotidiano” como es conocido y visto por el sujeto en el alcance de los fines prácticos de sus acciones: este se presenta como una totalidad de “autoevidencias” que cambian de situación a situación.
Cuando un acontecimiento, acción, estudio, se presenta como “conocido en común con los otros”, pertenece en consecuencia a “lo que saben todos”, se funda sobre algunos presupuestos que constituyen los caracteres decisivos de los acontecimientos del mundo de sentido común. 
Un acontecimiento forma parte del mundo de sentido común cuando: a) el sujeto asume, b) asume que su interlocutor asuma, c) asume que del mismo modo que él asume respecto
al interlocutor, el interlocutor asume, respecto de él.
Frente a la ruptura de la actitud natural, el sujeto puede asumir otra actitud para restablecer la “cotidianidad de los acontecimientos”: “puede” redefinir la realidad social, cambiar las reglas del juego estableciendo unas nuevas.
3.1 La Reflexividad
La reflexividad es una practica cotidiana: esto es, desde el punto de vista de la etnometodologia, que el uso cotidiano, normal, del lenguaje, representa, inevitablemente, y al mismo tiempo, tanto una descripción de las escenas de interacción social como un elemento de estas mismas escenas que aquél consigue ordenar. Un enunciado no “transmite” sólo una cierta información, sino que al mismo tiempo crea un contexto en el cual la información misma puede aparecer.
El conocimiento de sentido común de los hechos de la vida social es para los miembros de la sociedad un conocimiento institucionalizado del mundo real. 
Las actividades con que los miembros producen y tratan escenas de acontecimientos cotidianos organizados son idénticas a los procedimientos que los sujetos usan para hacer tales escenas “explicables”. El carácter reflexivo de las prácticas de resumen (justificaciones, explicaciones, exposiciones) constituye el punto crucial de este enfoque.
En el rendir cuentas de las acciones, en el explicarlas de forma racional, los sujetos producen la racionalidad de tales acciones y a la vez convierten la vida social en una realidad comprensible, coherente.
El tratamiento de la reflexividad en las interacciones y en el uso habitual del lenguaje, en un cierto sentido, “la esconde”, remarcando la asunción incorregible de una realidad social objetiva y compartida: el interés etnometodologico es el de hacer observar el carácter reflexivo de las actividades prácticas.
La atención sobre el concepto de reflexividad hace necesario subrayar que “los procedimientos de descripción, sus resultados y los usos de sus resultados son elementos integrantes del mismo orden social que tales procedimientos ayudan a describir.
Cuando se describe una situación social, la selección de los elementos de la descripción misma es percibida por el destinatario como medio para localizar aquello que el locutor está tratando de hacer comprensible con su descripción, y a la vez aquello que se percibe como fin del locutor puede ser usado por el destinatario para comprender un elementos de la misma descripción. 
Hay una unión de reflexividad entre el acto de seleccionar un elemento de una descripción y el acto de comprender el fin práctico por el que éste es seleccionado.
Del concepto de reflexividad deriva el interés de los etnometodólogos por todo aquello que se refiere a los métodos que los sujetos utilizan para describir, hacer resúmenes de acciones, dialogar; de dicho concepto se coligen también las indicaciones de Garfinkel de “tratar las propiedades racionales de las actividades prácticas como “antropológicamente ajenas” de “dar a las actividades más comunes de la vida cotidiana la atención normalmente reservada a los acontecimientos extraordinarios”, “de descubrir las propiedades formales de las acciones prácticas de sentido común desde el interior de los escenarios, como progresivas realizaciones de es-tos ambientes sociales”. Desde este punto de vista, el problema de “capturar” los procesos de construcción y negociación de la realidad requiere una fuerte atención sobre el uso del lenguaje en los ambientes estudiados. Grabación de las conversaciones, cuidadas descripciones etnográficas de las escenas de interacción, identificación de los conocimientos de sentido común usados por los sujetos estudiados y por el investigador que los estudia, para comprender el sentido de las acciones de los sujetos, constituyen así etapas obligadas para todo trabajo etnometodologico. FIN.
1 - Bateson.doc
3- Bajtín.docMIJAÍL BAJTÍN: 
EL PROBLEMA DE LOS GÉNEROS DISCURSIVOS
1- Planteamiento del problema y definición de los géneros discursivos
El uso de la lengua se lleva a cabo en forma de enunciados (orales y escritos). Estos enunciados reflejan las condiciones específicas y el objeto de cada una de las esferas no sólo por su contenido (temático) y por su estilo verbal, o sea por la selección de los recursos léxicos, fraseológicos y gramaticales sino ante todo por su composición o estructuración. Los tres momentos mencionados – el contenido temático, el estilo y la composición – están vinculados en la totalidad del enunciado y se determinan, de un modo semejante, por la especificidad de una esfera dada de comunicación. Cada enunciado separado es, por supuesto, individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, a los que denominamos géneros discursivos. 
La riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa. Hay que poner de relieve una extrema heterogeneidad de los géneros discursivos y debemos incluir en los géneros discursivos tanto las breves réplicas de un diálogo cotidiano, como un relato, como una carta, como una orden militar, etc. 
Hay que prestar atención a la diferencia, sumamente importante, entre géneros primarios (simples) y secundarios (complejos); tal diferencia no es funcional. Los géneros secundarios –a saber, novelas, dramas, investigaciones científicas, etc.– surgen en condiciones de la comunicación cultural compleja, relativamente más desarrollada y organizada, principalmente escrita: comunicación artística, científica, sociopolítica. En el proceso de la formación de esos géneros, estos absorben y reelaboran diversos géneros primarios constituidos en la comunicación discursiva inmediata. Los generos primarios se transforman dentro de los secundarios y adquieren un carácter especial: pierden su relación inmediata con la realidad y con los enunciados reales de otros. 
La diferencia ente los géneros primarios y los secundarios (ideológicos) es extremadamente grande y es de fondo; sin embargo, por lo mismo, la naturaleza del enunciado debe ser descubierta y determinada mediante un análisis de ambos tipos. La orientación unilateral hacia los géneros primarios lleva ineludiblemente a un vulgarización de todo el problema. 
El menosprecio de la naturaleza del enunciado y la indiferencia frente a los detalles de los aspectos genéricos del discurso llevan, en cualquier esfera de la de la investigación lingüística, al formalismo y a una abstracción excesiva, desvirtúan el carácter histórico de la investigación, debilitan el vínculo del lenguaje con la vida. El lenguaje participa en la vida a través de los enunciados concretos que lo realizan, así como la vida participa del lenguaje a través de los enunciados. 
La estilística. Todo estilo está vinculado con el enunciado y con las formas típicas del enunciado, es decir, con los géneros discursivos. Todo enunciado, oral o escrito, primario o secundario en cualquier esfera de la comunicación discursiva, es individual y por lo tanto puede reflejar la individualidad del hablante (o escritor), es decir, pueden poseer un estilo individual. Pero no todos lo géneros son igualmente susceptibles a semejante reflejo de la individualidad del hablante en el lenguaje del enunciado, es decir, no todos se prestan a absorber un estilo individual. Lo más productivo en este sentido son los géneros literarios. Las condiciones menos favorecida para el reflejo de lo individual en el lenguaje existen en aquellos géneros discursivos que requieren formas estandarizadas. En la gran mayoría de los géneros discursivos (salvo los literarios) un estilo individual no forma parte de la intención del enunciado, no es su finalidad única sino que resulta ser, por así decirlo, un epifenómeno del enunciado, un producto complementario de éste. 
A los géneros les corresponden diferentes estilos. Una función determinada (científica, técnica, periodística, etc) y unas condiciones determinadas, específicas para cada esfera de la comunicación discursiva, generan determinados géneros. El estilo está indisolublemente vinculado a determinadas unidades
temáticas. El estilo entra como elemento en la unidad genérica del enunciado. No existe una clasificación generalmente reconocida de los estilos de la lengua. 
Tesis  Los enunciados y sus tipos, es decir, los géneros discursivos, son correas de transmisión entre la historia de la sociedad y la historia de la lengua. Ni un solo fenómeno nuevo (fonético, léxico, de gramática) puede ser incluido en el sistema de la lengua sin pasar la larga y compleja vía de la prueba de elaboración genérica. 
Donde existe un estilo, existe un género. La transición de un estilo de un género a otro no sólo cambia la entonación del estilo en las condiciones de un género que no le es propio, sino que destruye o renueva el género mismo.
La gramática difiere de la estilística, pero al mismo tiempo ninguna investigación acerca de la gramática puede prescindir de las observaciones y digresiones estilísticas. Se puede decir que la gramática y la estilística convergen y se bifurcan dentro de cualquier fenómeno lingüístico concreto. 
El estudio del enunciado como de una unidad real de la comunicación discursiva permitirá comprender de una manera más correcta la naturaleza de las unidades de la lengua que son la palabra y la oración. 
2- El enunciado como unidad de la comunicación discursiva. Diferencia entre esta unidad y las unidades de la lengua (palabra y oración)
En la lingúística persisten ficciones como el “oyente” y “el que comprende”. Pero la comunicación discursiva es un proceso complejo, multilateral y activo. Pero el oyente, al percibir y comprender el significado (lingúístico) del discurso, simultáneamente toa con respecto a éste una activa postura de respuesta: está o no de acuerdo con el discurso, lo completa, lo aplica, se prepara para una acción, etc. y la postura de respuesta del oyente está en formación a lo largo de todo el proceso de audición y comprensión desde el principio.
Responsividad: carácter de respuesta. Toda comprensión de un enunciado vivo tiene un carácter de respuesta (de acción retardada). Hablante tampoco espera una comprensión pasiva, sino que quiere una constestación, consentimiento, participación, etc. 
Todo enunciado es un eslabón en la dacena, muy complejamente organizada, de otros enunciados. Cuenta con presencia de enunciados anteriores, suyos, ajenos, con las cuales su enunciado determinado establece toda suerte de relaciones.
El esquema oyente-hablante debe ser tomado como una abtracción teórica. 
La unidad real de comunicación discursiva es el enunciado. Porque el discurso puede existir en la realidad tan sólo en la forma de enunciados concretos pertenecientes a los hablantes o sujetos del discurso. 
Los enunciados tienen fronteras que se definen por el cambio de los sujetos discursivos, es decir, por la alternación de los hablantes. El enunciado es una unidad real, delimitada por el cambio de sujetos discursivos, y que termina con el hecho de ceder la palabra al otro. Se observa en el diálogo real, donde los enunciados de los interlocutores, llamadas réplicas, se sustituyen mutuamente. Cada réplica posee una conclusión específica, al expresar cierta posición del hablante, la que puede ser contestada y con respecto a la que se puede adoptar otra posición. Las relaciones que sugren entre enunciados pueden ser posibles entre los enuncuados que pertenezcan a diferentes sujetos discursivos 
La oración como unidad de la lengua  no se delimita por el cambio de los sujetos discursivos; no se relaciona inmediatamente y por sí misma con el texto de la realidad extra-verbal (situación, ambiente); no conlleva responsibidad, no se relaciona de manera directa con los enunciados ajenos; no posee una plenitud de sentido; no provoca respuesta. La oración como unidad de la lengua tiene una naturaleza gramatical, límites y conclusividad. El contexto de la oración viene a ser el conexto del discurso de un mismo sujeto hablante. Una oración dentro de un contexto verbal carece de capacidad para determinar una respuesta, y la puede adquirir tan solo dentro de la totaliad del enunciado.
Rasgos constitutivos del enunciado:
- son enmarcados por cambios de los sujetos discursios. 
- conclusividad  tal cambio se da porque el hablante dijo todo lo que quiso decir en un momento dado y en condicioned determinadas. Criterios de conclusividad: posibilidad de ser contestado. Tres momentos:
1) el sentido del objeto del enunciado, agotado, 
2) el enunciado se determina por la intencionalidad discursiva del hablante; 
3) el enunciado posee formas típicas, genéricas y estructurales, de conclusión. 
Las formas genéricas son mucho más ágiles y elásticas en comparación con las lingüísticas. La variedad de estos géneros se determina por la situación discursiva, por la posición social y las relaciones personales entre los participantes de la comunicación. La mayor parte de los géneros permiten una libre y creativa reestructuración, pero hay que señalar que un uso libre y creativo no es aún creación de un género nuevo. . 
Todo enunciado es un eslabón en la cadena de comunicación discursiva, viene a ser una postura activa del hablante dentro de una u otra esfera de objetos y sentidos. Por eso cada enunciado se caracteriza ante todo por su contenido determinado referido a objetos y sentidos. La selección de los recursos lingüísticos y del género discursivo se define ante todo por el compromiso (o intención) que adopta un sujeto discursivo (o autor) dentro de cierta esfera de sentidos. Es el primer aspecto del enunciado que fija sus detalles específicos de composición y estilo. 
El segundo aspecto del enunciado que determina su composición y estilo es el momento expresivo, es decir, una actitud subjetiva y evaluadora desde el punto de vista emocional del hablante con respecto al contenido semántico de su propio enunciado. Un enunciado neutral es imposible. Asimismo, la oración como unidad de la lengua es neutra. 
La entonación expresiva es un rasgo constitutivo del enunciado. Oración y palabra carecen de esto. 
No elegimos palabras por su definición de diccionario, sino que las tomamos de otros enunciados. Escogemos palabras según su especificad genérica. 
El enunciado, estilo y composición se determinan por el aspecto temático (del objeto y de sentido) y por el aspecto expresivo, osea por la actitud valorativa del hablante hacia el momento temático. La estilística sólo considera: el sistema de la lengua, el objeto del discurso y el hablante mismo y su actitud valorativa hacia el objeto; para determinar un estilo. 
Todo enunciado debe ser analizado como respuesta a los enunciados anteriores de una esfera dada. Por eso cada enunciado está lleno de reacciones y tienen diferentes formas: enunciados ajenos pueden ser introducidos directamente al contexto de un enunciado. Los enunciados ajenos pueden ser representados con diferentes grados de revaluación: discutirlos, avalarlos. La expresividad de nuestros enunciados se determina no únicamente por el objeto y el sentido del enunciado sino tmb por los enunciados ajenos emitidos acerca del mismo tema. La expresividad de un enunciado siempre, mayor o menor medida, contesta, es decir, expresa la actitud del hablante había los enunciados ajenos. 
Un rasgo importante del enunciado es su orientación hacia alguien, su propiedad de estar destinado. Todo género discursivo posee su concepción de destinatario. Al hablar siempre tomo en cuenta el fondo aperceptivo de mi discurso que posee mi destinatario: hasta qué punto conoce la situación, si posee o no conocimientos específicos de la esfera comunicativa cultural, cuáles son sus opiniones y convicciones, prejuicios, etc. El discurso íntimo está compenetrado de una profunda confianza hacia el destinatario.
Definición de los géneros discursivos
Los participantes de una u otra esfera de la praxis humana hacen uso de la lengua a través de enunciados concretos, singulares, orales y escritos. Cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, que se llaman géneros discursivos.
Así, las distintas clases de géneros discursivos varían de acuerdo a la esfera de la praxis. Los géneros más simples (primarios) son seguidos por otros surgidos en condiciones de la comunicación cultural más compleja. Entre estos géneros secundarios (ideológicos) están las novelas, las investigaciones científicas, etc.
La correlación entre los géneros primarios y secundarios y el proceso de formación histórica de éstos, proyectan luz sobre la relación mutua entre el lenguaje y la ideología.
Una función y unas condiciones específicas para cada esfera de la comunicación discursiva conforman determinados géneros, con unos tipos temáticos y estilísticos de enunciados relativamente estables.
Concepción dialógica de la comunicación discursiva
El lenguaje participa en la vida a través de enunciados concretos que lo realizan. El límite del enunciado está dado por el cambio de los sujetos discursivos, es decir, por la alternación de los hablantes.
Aunque no siempre tenga lugar una respuesta inmediata o en voz alta, siempre un enunciado está inserto en la cadena de la comunicación discursiva. 
Cada enunciado refleja otros enunciados dirigidos siempre a alguien. Por eso, cada enunciado debe ser siempre analizado como respuesta a los enunciados anteriores de una esfera dada. 
A diferencia de las oraciones, que carecen de carácter destinado, cada enunciado es elaborado por un autor para un destinatario determinado, que puede ser un enemigo, un partidario, un contemporáneo o no. El tipo de destinatario (interlocutor) estará determinado por la esfera de la praxis humana a la que se refiere el enunciado.
Por eso, el enunciado no sólo se relaciona con los eslabones anteriores en la cadena de la comunicación discursiva, sino también con los eslabones posteriores: el hablante espera desde el principio la contestación de sus enunciados.
El enunciado como materialización de la intención discursiva
Cada enunciado se relaciona con un contexto particular y va a ocupar una determinada posición en la esfera de la praxis humana. Las oraciones de la lengua, en cambio, no son analizadas en relación con su realidad extraverbal (contexto). Es por eso que podemos comprender las oraciones pero no podemos adoptar una postura de respuesta. 
 Al ser insertado en la cadena de la comunicación discursiva, todo enunciado refleja el compromiso que adopta el hablante dentro de cierta esfera de sentidos. Éste determinará la selección de ciertos recursos lingüísticos y del género discursivo.
Dado que ningún enunciado es neutral sino que manifiesta la intención discursiva del hablante, hay que vincular los recursos léxicos, morfológicos y sintácticos seleccionados con la realidad extraverbal de ese enunciado. El uso de ciertas palabras responde siempre a un contexto particular.
La libre intención discursiva del hablante dispone de las formas obligatorias de la lengua nacional y de las formas obligatorias discursivas. Por eso, un enunciado aislado no puede ser considerado como una combinación absolutamente libre de formas lingüísticas. Los géneros discursivos son formas normativas de enunciados. 
Para que el hablante pueda materializar su intencionalidad en un enunciado concreto, requiere de determinados recursos léxicos, morfológicos y sintácticos que pueden insumirle una o varias oraciones. 
Así, debido a que un enunciado es un eslabón en la cadena de la comunicación verbal, el contenido semántico referencial (tema) dependerá de su lugar en relación con otros enunciados, mientras que el tema de una oración es independiente de tales factores contextuales.
Saussure vs Bajtín
Dado que Bajtín está interesado en estudiar el proceso de la comunicación discursiva, y puesto que analiza la comunicación como un diálogo entre por lo menos dos personas, rompe con toda la tradicional lingüística saussureana. 
¿Qué lo impulsa a estudiar el proceso real de la comunicación discursiva si, desde Saussure, estaba instalada la opinión de que el habla era un fenómeno individual, contingente y caótico y por tanto no analizable científicamente?
Bajtín advierte que, en los procesos de comunicación discursiva real, los enunciados tienen similitudes importantes, sobre todo aquellos que se producen en una misma “esfera de la actividad humana”, por lo cual se inclinará a pensar que la “construcción” que de ellos se hace no debe ser totalmente arbitraria ni libre. 
La polifonía del discurso
Bajtin rechaza la concepción de un "yo" individualista y privado; el "yo" es esencialmente social. Cada individuo se constituye como un colectivo de numerosos "yoes" que ha asimilado a lo largo de su vida, algunos de los cuales provienen del pasado; estos "yoes" se encuentran en los lenguajes, las "voces" habladas por otros y que pertenecen a fuentes distintas (ciencia, arte, religión, clase, etc.). 
Estas "voces" no son sólo palabras sino un conjunto interrelacionado de creencias y normas denominado "ideología". Nunca estaremos por fuera de la ideología porque "hablamos con nuestra ideología, nuestra colección de lenguajes, de palabras cargadas con valores". Por lo tanto, es el sujeto social quien produce un texto que es, justamente, el espacio de cruce entre los sistemas ideológicos y el sistema lingüístico.
4 - Contursi-com directa.docMaría Eugenia Contursi: Estudios de la comunicación directa. Perspectivas disciplinarias
Diferentes corrientes del análisis de la interacción
A comienzos de la década del ‘70 comenzó a tomar forma un campo de investigación multidisciplinario en la interacción comunicativa. Kerbrat Orecchioni agrupó las diversas vertientes que confluyeron en este campo.
En 1962, el filósofo inglés John Austin desarrolló una concepción pragmática del discurso según la cual “decir es hacer”. Es la famosa teoría de los “actos de habla”.
Una década atrás, Palo Alto ya había desarrollado una clara distinción entre comunicación simétrica y complementaria, como asimismo distintos conceptos (metacomunicación, doble vínculo, feedback, etc.)
Sin embargo, los enfoques etnosociológicos son los más diversos. El concepto de competencia comunicativas postula que para comunicarse no solo hace falta producir oraciones gramaticalmente correctas (Chomsky: competencia gramatical innata) sino manejar las condiciones de uso adecuado. Los saberes lingüísticos se hayan intrincados con saberes socioculturales.
Otras corrientes son la sociolingüística, la etnometodología de Garfinkel y la microsociología de Goffman.
Algunos conceptos y críticas: Goffman y Garfinkel
Erving Goffman considera importantes los aspectos más rutinarios de nuestras interacciones, ese trabajo que realizamos constantemente para reconstruir un ambiente que nos parezca normal y para sostener la mejor imagen de nosotros mismos frente a los demás.
Los encuentros sociales cara a cara representan auténticos microsistemas sociales, donde lo importante será que los actores identifiquen la situación, elijan una fachada disponible acorde a ella y actúen en consecuencia. 
La interacción comunicativa se encuentra ordenada de acuerdo con reglas inconscientes que forman parte de la competencia que un sujeto debe poseer para interactuar de una forma apropiada a las circunstancias.
Cada situación concreta es la que determinará la elección de la fachada más adecuada. Por eso, el orden social y la actividad de los actores están supeditados a la interacción.
Críticas a Goffman desde la macrosociología
Según Mauro Wolf, la macrosociología le critica a Goffman la falta de atención en las estructuras que fundamentan la sociedad. Apenas analiza una suerte de micropoder, que estaría en manos de quien define la situación en curso. Pero no queda claro quién pone las reglas de acuerdo a las cuales se ordenan las situaciones. 
Además, su trabajo se presenta como ideológicamente neutral. Las descripciones fenomenológicas de las situaciones sociales no están insertas en una perspectiva histórica. 
Asimismo la macrosociología señala la falta de sistematicidad de sus conceptos, dado que los expone de manera
desordenada en relatos. 
Críticas a Goffman desde la etnometodología
Garfinkel diría que no son las reglas las que hacen que un actor elija un self en lugar de otro para construir su fachada, sino el sentido común individual. 
Harold Garfinkel se propone con su etnometodología describir los procedimientos y saberes prácticos (métodos) que usan los miembros de una sociedad para resolver el conjunto de problemas que se le presenta en su vida cotidiana.
Según esta perspectiva, el orden social no se origina en el Estado, la política o cualquier superestructura abstracta, sino que es construida por los actores en la situación particular (negociación situacional). 
Así, los hechos sociales no son cosas con historia, sino realizaciones situacionales contingentes. Las normas son reactualizadas permanentemente y regeneradas por la práctica cotidiana en un movimiento sin fin de construcción interactiva del orden social.
En esta construcción intersubjetiva del mundo, los actores ponen en práctica una serie de procedimientos (metodología, savoir-faire).
Reflexividad, indexicalidad y prácticas de glosa
El lenguaje es necesario para hacer explicables (accountable) los contextos en que se producen las interacciones (reflexividad). Mediante informes o “glosas”, los actores construyen el orden social, es decir, le dan racionalidad a sus prácticas, o sea, dicen por qué no están locos.
El lenguaje incluso tiene la propiedad de ser irremediablemente indexical. Esto quiere decir que el lenguaje es únicamente capaz de llenarse de sentido en un contexto particular (deícticos). 
Pero, a su vez, ese contexto puede ser conocido a partir de su descripción (reflexividad). Las prácticas sociales son producidas, no siempre de forma consciente, de manera de proveer a su propia inteligibilidad. Entonces, ya no sólo el lenguaje, sino toda práctica social es reflexiva e indexical.
Evidencias y sentido común
Los métodos usados por los sujetos para hacer explicables sus comportamientos refieren a un mundo de sentido común dado por descontado (“lo que todos saben”). Durante esta actitud natural, los individuos suspenden todo juicio sobre el carácter objetivo de la realidad. Es por eso que “la evidencia no se cuestiona”.
Aceptando una asunción incorregible, como en el funcionamiento de los oráculos, todos los acontecimientos se convertirán reflexivamente en evidencias por esa creencia.
Teniendo en cuenta esta propiedad reflexiva del lenguaje, un enunciado no sólo transmitirá ciertas informaciones, sino que al mismo tiempo crea el contexto para que esos datos puedan aparecer.
El orden social (contexto) no es exterior ni anterior a la interacción sino que se construye en la interacción. Así, se establece un marco específico para cada interacción, a pesar de que el individuo actúa como si ese marco fuera anterior a ese momento. 
Otros procedimientos
En algunas circunstancias, los interactuantes adaptan transitoriamente una norma general a una situación específica (procedimiento “ad hoc”). La nueva regla sólo va a servir en esa situación concreta. 
La cláusula del etcétera es una extensión de la norma en base a un acuerdo no mencionado entre los interactuantes. Así, por ejemplo, los interactuantes no reprimen a los personajes de una obra de teatro, a pesar del cartel de prohibido fumar.
En ningún caso la regla general original fue eliminada. 
Estos procedimientos se practican para permitir la reproducción del normal estado de cosas.
Críticas a la etnometodología
Según Mauro Wolf, a la etnometodología se le critica el hecho de constituir una teoría circular que descubre lo obvio, llegando a un relativismo sin salida. 
Al mismo tiempo, Garfinkel niega toda posibilidad normativa por encima del contexto de la interacción. Borra el carácter normativo de las reglas que forman parte de la situación.
Aparte, no toma en cuenta la relación entre la vida cotidiana y las instituciones sociales. El problema del poder queda excluido de sus análisis. El sujeto aparece como un dios cultural que crea ex nihilo la realidad social y sus significaciones. 
El concepto de reflexividad no tiene en cuenta los intereses que entran en juego a la hora de hacer explicable una práctica.
Comparación entre dos sociologías de la vida cotidiana
En Sociologías de la vida cotidiana, Mauro Wolf comparó las teorías de Goffman y Garfinkel. Cree que ambas toman como problema central le fundación lingüística del mundo.
No toman en cuenta los conflictos sociales en el interior de una cultura y mucho menos la lucha de clases. No obstante, ambos dan por supuesta la existencia de una competencia socialmente adquirida para interactuar en el seno de una sociedad.
Una de las diferencias más notorias entre estos dos enfoques es que Goffman considera los encuentros sociales como reproducción del orden social, mientras que Garfinkel pone el acento en la producción ex nihilo del orden social.
4- Contursi y Ferro. Mediaciones.docCONTURSI Y FERRO:
MEDIACIÓN, INTELIGIBILIDAD Y CULTURA
1. La génesis del concepto de mediación
El concepto de mediación, ha sido propuesto por Theodor Adorno frente a la noción más “alienada” de reflejo (que la superestructura es un reflejo de la base, es decir que la base determina la superestructura). En oposición, la noción de mediación describe un proceso activo de relación entre base y superestructura, más específicamente, entre sociedad y arte.
Por otra parte, Fredric Jameson explica que la mediación “se entiende como un proceso de transcodificación: a partir de la invención de un conjunto de términos, de la elección estratégica de un código o lenguaje particular, se puede utilizar la misma terminología para analizar y articular dos tipos bastante diferentes de objetos o “textos”, o dos niveles estructurales de la realidad muy distintos; así, las mediaciones se transforman en un dispositivo del analista.”.
En síntesis, esta breve revisión permite caracterizar la mediación tanto como un proceso de transcodificación como un proceso de diferenciación positiva de los términos en relación.
Hemos optado por obviar las implicancias significativas de la metáfora “mediación” y por conservar el uso del lexema (unidad del repertorio léxico) aunque no necesariamente el del semema (unidad de significación).
2. Hacia una reformulación del concepto de mediación
Nuestra propuesta es repensar el concepto de mediación a partir del estudio de sus relaciones con las nociones de formaciones ideológicas y discursivas, de procesos cognitivos sociales (incluyendo el fenómeno de inteligibilidad del mundo) y de cultura/s.
Nos parece necesario distinguir mediación de discurso. La mediación es un proceso más amplio que incluye la puesta en relación de modelos ideológicos de inteligibilidad del mundo con las materialidades discursivas que los ponen en escena comunicacionalmente. De este modo, dado que involucra esos modelos, da lugar a que los sujetos que son interpelados por una mediación conceptualicen el mundo de modos particulares. Consideramos las materialidades discursivas impregnadas por una formación ideológica en correlación con las condiciones materiales de existencia de la instancia de producción: los diversos modos particulares de inteligibilidad son sociales y, por ende, culturales, y viceversa. Es decir, estos modos particulares constituyen modelos que permiten asignar y construir sentido y que entran en conflicto con otros modelos, tanto anteriores como contemporáneos.
Dicho de otro modo, proponemos caracterizar la mediación como un proceso ideológico y sociocognitivo, puesto que entendemos que las formaciones ideológicas no se agotan en lo pensable, sino que incluyen lo cognoscible. Además, este proceso está necesariamente anclado en la cultura, entendida en términos gramscianos.
Por otra parte, de lo enunciado anteriormente se desprende que las mediaciones constituyen procesos de asignación o de construcción de sentido, dado que las relaciones entre signos presentes y signos ausentes pueden reproducir una red semiótica
preexistente o conformar una nueva. Esto posibilita que el estudio de las mediaciones se pueda llevar a cabo desde la doble perspectiva diacrónica y sincrónica.
Desde el punto de vista diacrónico, cada modelo de mediación y sus redes semióticas asociadas o posibles se van transformando a partir de una relación de tensión con las relaciones sociales de producción. Esta relación de tensión no debe ser entendida como una relación causal unidireccional sino como un proceso dialéctico positivo: es decir, la base no determina necesariamente el modelo de mediación sino que lo sobredetermina. Podríamos incluir en esta problemática la preeminencia de ciertos modelos o “paradigmas” científicos sobre otros o su coexistencia conflictiva.
Desde una perspectiva sincrónica, los modelos de mediación se pueden analizar en la relación de conflicto con otros modelos, sin dar cuenta de sus transformaciones pero haciendo especial hincapié en los sentidos que entran en disputa.
Los modelos de mediación, tal como los concebimos, operan tanto en la comunicación directa como en la mediatizada, obviamente con diferencias constitutivas en cada caso.
3. El lenguaje como mediación
Ha sido larga la polémica dentro de las ciencias sociales acerca de si es posible o no el pensamiento en forma autónoma del uso del lenguaje. Una de las posiciones más radicales al respecto es la de Benjamin L. Whorf (1939), quien, continuando y reformulando el trabajo de Edward Sapir, sostiene dos hipótesis fundamentales:
1. todos los altos niveles de pensamiento dependen del lenguaje;
2. la estructura del lenguaje que un hombre utiliza habitualmente tiene incidencia sobre el modo en que comprende su hábitat. Así, la imagen del universo varía de lengua a lengua (esto es lo que se ha denominado principio de relatividad lingüística o hipótesis Sapir-Whorf).
Muchas han sido las críticas que ha recibido esta corriente denominada “relativismo lingüístico”. Ferrucio Rossi-Landi y Massimo Pesaresi presentan críticas detalladas que podríamos sintetizar en dos grupos. El primero corresponde a la crítica en torno a la concepción del lenguaje (es simplificadora, sincrónica, a-ideológica y omite la existencia de otros sistemas sígnicos no verbales) y el segundo en torno a la concepción del pensamiento (también es simplificada, eliminando los hábitos psicológicos colectivos, por ejemplo, y condicionada unidireccionalmente por el lenguaje). Sin embargo, los mismos autores reconocen que estas críticas no deben invalidar “la fertilidad de alguna de las intuiciones de Whorf y otros en campos esencialmente sociolingüísticos. El solo hecho de que cada lengua sea el producto histórico de cierta comunidad de hablantes distinta de todas las demás supone que sus posibilidades de expresión también serán irrepetibles.”
Lo dicho no anula el hecho de que el lenguaje sea visto como mediación de la cultura. Por ejemplo, las diferentes onomatopeyas que reproducen el canto del gallo en diferentes idiomas. Estas diferentes codificaciones responden a que la mediación del lenguaje es un sistema de construcción de sentido. Otro ejemplo de las diferencias entre los modelos de mediación culturales en relación con  las distintas lenguas es la imposibilidad de traducir ciertas palabras que, en este caso, tienen carga deíctica, como los verbos “ir” y “venir”. En castellano es posible decir “voy hacia tu casa” pero no “vengo hacia tu casa” mientras que en francés ambas formas son aceptables: “je vais vers toi” y “je viens vers toi”. Se debe tener en cuenta que la organización del tiempo y del espacio responden a modelos sociocognitivos propios de cada cultura. Este problema se complejiza al tomar la perspectiva del análisis político de las culturas. Si mantenemos la distinción realizada por Gramsci entre cultura oficial y culturas subalternas, es posible pensar que los modelos de inteligibilidad y mediación no se definen por su origen sino por la resignificación que se hace de ellos al materializarlos en los discursos, lo que implicaría diferentes usos de un mismo modelo de mediación dentro de “una cultura”.
Por último, es interesante revisar el problema de la traducción interlingüística (de una lengua a otra). Por ejemplo, el caso de la fórmula italiana “traduttore, traditore” que, cuando se la traduce por “el traductor es un traidor” se priva a la expresión original de su valor paronomástico, es decir, se pierden los efectos sonoros de sentido al explicitar -con la inclusión del verbo y la diferencia morfológica entre los términos en relación que se da en castellano- la equivalencia de significado que se establece entre “traductor” y “traidor”.
La traducción no es sólo un problema lingúístico, sino un problema de orden cultural. 
Si bien es afirmable que el código verbal es una mediación, también es de considerar que no es la única mediación posible, ya que la comunicación humana no sólo es multicanal (oral y escrita) sino que también está multicodificada: es verbal y no verbal. Desde esta perspectiva, Constance Classen postula la existencia de paradigmas sensoriales que no requieren del relevo de la lengua para construir significados/sentidos. Ofrece un interesante estudio de culturas que ordenan y, así, hacen entendible el mundo, a partir de paradigmas originados no en el sentido visual o en el auditivo sino, como en el caso de los tzotzil de México, a través del sentido del tacto, o los ongee de la isla Little Andaman, que construyen una cosmovisión a partir del sentido del olfato, y, también, los desana de Colombia, que lo hacen a través del color. Es interesante notar cómo la misma palabra “cosmovisión” implica la preeminencia del sentido de la vista sobre los demás sentidos y pone en escena un modo de inteligibilidad del mundo que es hegemónico en Occidente.
4. El discurso como materialización de la mediación
La mediación es un proceso ideológico de construcción de inteligibilidad sobre el mundo y de producción e interpretación de efectos de sentido, histórica y culturalmente pautado, que configura sistemas interpretantes que se materializan en los discursos sociales. El mundo es conocido por los seres humanos (es decir, se nos hace inteligible) no de modo inmediato, sino a través de signos que se relacionan entre sí y que generan nuevos signos. A su vez, los signos forman parte de un código, aunque es preciso tener en cuenta que el proceso de mediación del lenguaje (verbal y no verbal) no se reduce a la utilización del código, puesto que también involucra diversas formas discursivas, es decir, formas de uso del código, que están ancladas en formaciones ideológicas y que generan determinados efectos de sentido inteligibles dentro de una cultura.
Estas formas discursivas son, por ejemplo: los géneros discursivos; las retóricas (tropos, figuras retóricas y tópicas); las secuencias textuales (narrativa, argumentativa, descriptiva, instructiva, expositiva); las superestructuras (por ejemplo, verso, prosa y diálogo); los estilos verbales; etc. Cabe aclarar que las formas nombradas se interrelacionan de modos muy complejos, pero que en cada cultura existen ciertas combinaciones estándares de formas discursivas que se han “naturalizado” para sus usuarios y que, por lo tanto, constituyen una pieza clave en el proceso de mediación. La Historia está ausente: sólo accedemos a un discurso que es el resultado de una mediación operada a través de signos (ordenados en forma discursiva, que es ideoloógica y se presenta como inteligible y como verosímil).
        Por otra parte, frente a esas combinaciones estándares también aparecen otras que en determinado momento resultan “novedosas”, que producen una resignificación de las formas y, en consecuencia, nuevos efectos de sentido (piénsese en cómo la inclusión de infografías ha modificado el modo y el proceso de lectura de la prensa gráfica).
        En síntesis, la noción de mediación permite explicar tanto la diferencia entre los objetos y los discursos que los “representan” como los efectos de sentido que se producen por el acto
de decir algo, por cómo se lo dice e, inclusive, por las omisiones o silencios.
5. Problemas a discutir
Hemos señalado que la mediación es un proceso complejo en el que intervienen tanto la dimensión sociocognitiva como la ideológica y que se materializa en los discursos sociales. También establecimos que se trata de modelos de mediación anclados en lo cultural y que, por ello, pueden coexistir varios modelos en una cultura (en términos gramscianos) entrando en disputa por el sentido o no, y también dijimos que son eminentemente históricos, por lo que pueden/deben ser estudiados tanto desde una perspectiva diacrónica como sincrónica.
Debemos explicitar que los modelos de mediación se relacionan con los conceptos de imaginario social, de sentido común y de hegemonía (entendiendo estos dos últimos en términos de Gramsci) de un modo dialéctico, pero que esa relación deberá ser relevada particularmente en cada caso a analizar, partiendo, desde luego, de la materialidad discursiva, puesto que es en ella donde esas relaciones se pueden recuperar.
Por último, si bien es claro que los modelos de mediación operan como una guía para la praxis discursivo/comunicacional, a modo de hipótesis podemos sostener que también funcionan como guía para otras prácticas sociales, por ejemplo, políticas o económicas.
6- Gramsci. Americanismo y fordismo.docANTONIO GRAMSCI:
AMERICANISMO Y FORDISMO
De una manera general se puede decir que el americanismo [sistema, concepción de vida, etc. de los EEUU] y el fordismo derivan de la necesidad inmanente de llegar a la organización de una economía planificada abandonando el viejo individualismo económico. El hecho de que una tentativa progresista sea iniciada por una u otra fuerza social no deja de tener consecuencias fundamentales: las fuerzas subalternas, que deberían ser “manipuladas” y racionalizadas según los nuevos fines, ofrecen necesariamente una resistencia, que se produce también en algunos sectores de las fuerzas dominantes. El prohibicionismo, que en los EEUU era una condición necesaria para desarrollar el nuevo tipo de trabajador conforme a una industria fordizada, cayó debido a la oposición de fuerzas marginales todavía atrasadas.
Algunos problemas nacen de las diversas formas de resistencia que encuentra el proceso de desarrollo en su desenvolvimiento:
1)     sustitución de la capa plutocrática actual por un nuevo mecanismo de acumulación y distribución del capital financiero basado inmediatamente sobre la producción industrial;
2)     cuestión sexual;
3)     ¿Puede el americanismo constituir una "época" histórica?,
4)     cuestión de la "racionalización" de la composición demográfica europea;
5)     este desarrollo debe tener su punto de partida en el seno mismo del mundo industrial y productivo o puede provenir del exterior;
6)     problema de los "altos salarios" pagados por la industria fordista y racionalizada;
7)     el fordismo como punto extremo del proceso para superar la ley tendencial de la caída de la tasa de beneficio;
8)     el psicoanálisis
9)     el Rotary Club y la masonería.
Racionalización de la composición demográfica europea
En Europa, las diferentes tentativas por introducir algunos aspectos del americanismo y del fordismo son debidas al viejo grupo plutocrático que quiere conciliar lo que, por el contrario, parece inconciliable: la vieja y anacrónica estructura social demográfica europea con una forma ultramoderna de producción y de modo de trabajo. Es por esto que la introducción del fordismo encuentra tantas resistencias "intelectuales" y "morales" y se produce bajo formas particularmente brutales e insidiosas, a través de la más extrema coerción.
Europa quisiera todos los beneficios que el fordismo produce gracias al poder de la competencia, pero manteniendo su ejército de parásitos que al devorar ingentes sumas de plusvalía, agravan los costos iniciales y deprimen su poder de competencia en el mercado internacional. De allí que sea preciso examinar con atención la reacción europea frente al americanismo.
El americanismo, en su forma más completa, demanda una condición preliminar: "una composición demográfica racional", consiste en el hecho de que no existen clases numerosas sin una función esencial en el mundo productivo, vale decir, clases absolutamente parasitarias. Europa se caracteriza en cambio por la existencia de tales clases, creadas por la "riqueza" de la historia pasada. Cuanto más antigua es la historia de un país, tanto más numerosas y gravosas son estas sedimentaciones de masas holgazanas e inútiles, que viven del "patrimonio" de los "antepasados", de estos pensionados de la historia económica.
Un fenómeno que no ha sido aún suficientemente estudiado es el siguiente: que la media y pequeña propiedad agraria no está en manos del campesino cultivador, sino de los burgueses de las pequeñas ciudades o pueblos y que estas tierras son arrendadas o cedidas por canon anual. Existe así un volumen enorme de pequeña y mediana burguesía, de "pensionados" y "rentistas" que ha creado la figura monstruosa del llamado "productor de ahorro", es decir, de un estrato de población pasiva desde el punto de vista económico que extrae del trabajo primitivo de un determinado número de campesinos no sólo el propio sustento sino también un cierto ahorro. Este modo de acumulación es de lo más monstruoso y malsano pues está basado en la inicua explotación usuraria de los campesinos, mantenidos al borde de la desnutrición.
Otra fuente de parasitismo absoluto ha sido en todas las épocas la administración del Estado. Los hombres relativamente jóvenes (de poco más de 40 años) con muy buena salud, en el pleno vigor de las fuerzas físicas e intelectuales, después de 25 años de servicio estatal, no se dedican más a ninguna actividad productiva y van tirando con las pensiones. Mientras que un obrero puede gozar de una jubilación sólo después de los 65 años y para el campesino no existe límite de edad en su trabajo.
La composición de la población italiana ya se había vuelto "malsana" a causa de la emigración a largo término y de la débil participación de las mujeres en los trabajos productivos de nuevos bienes. La relación entre la población "potencialmente" activa y la pasiva era una de las más desfavorables de Europa.
EEUU no tiene grandes "tradiciones históricas y culturales" pero tampoco está gravada por esa capa de plomo: ésta es una de las razones principales de su formidable acumulación de capitales, no obstante el nivel de vida de sus clases populares, superior al europeo. La no-existencia de estas clases parasitarias, residuo de fases históricas pasadas ha permitido una base sana a la industria y especialmente al comercio y reducir cada vez más la función económica representada por los transportes y el comercio, convirtiéndola en una real actividad subalterna de la producción, facilitando así la tentativa de incluir dichas actividades en la función productiva misma. A partir de la existencia de estas condiciones preliminares, ya racionalizadas por el desarrollo histórico, fue relativamente fácil racionalizar la producción y el trabajo, combinando hábilmente la fuerza (destrucción del sindicalismo obrero de base territorial) con la persuasión (altos salarios, diversos beneficios sociales, propaganda ideológica y política muy hábil) logrando así hacer girar toda la vida del país alrededor de la producción. La hegemonía nace de la fábrica y para ejercerse sólo tiene necesidad de una mínima cantidad de intermediarios profesionales de la política y de la ideología.
Rotary Club y masonería
El Rotary es una masonería sin pequeños burgueses y sin la mentalidad pequeño burguesa. EEUU tiene el Rotary (organización de servicio humanitario distribuida en todo el mundo a través de los clubes rotarios, en cuyas reuniones está vedado el tratamiento de temas políticos o religiosos) y Europa la masonería (Sociedad secreta, extendida por diversos países del mundo, cuyos miembros, agrupados en logias, profesan la fraternidad y ayuda mutua).
En EEUU, la racionalización ha determinado la necesidad de elaborar un nuevo tipo humano, conforme al nuevo tipo de trabajo y de proceso productivo. La lucha que se desarrolla en EEUU es todavía por la propiedad del trabajo contra la “libertad industrial”, una lucha similar a la desarrollada en Europa en el siglo XVIII, en otras condiciones. 
El sindicato obrero norteamericano es la expresión corporativa de la propiedad de los oficios calificados, y por ello su destrucción, planteada por los industriales, tiene un aspecto “progresista”. La ausencia de la fase histórica europea que en el campo económico estuvo marcada por la Revolución Francesa, dejó a las masas norteamericanas en estado primitivo.
En Italia sé dio un comienzo de fanfarria fordística (exaltación de la gran ciudad, la afirmación de qué el capitalismo está aún en sus comienzos y que es necesario preparar los cuadros para su desarrollo impetuoso, etc.). Posteriormente se dio la conversión a lo rural y el desprecio de la ciudad, la exaltación del artesanado y del patriarcalismo idílico, las menciones a la "propiedad de los oficios" y a una lucha contra la libertad industrial.
Autarquía financiera de la industria
Massimo Fovel concibe el "corporativismo" como la premisa para la introducción en Italia de los sistemas americanos más avanzados en el modo de producir y de trabajar. Sería interesante saber si Fovel escribe "extrayendo de su cerebro" o si por el contrario tiene detrás de sí fuerzas económicas que lo sostienen y lo impulsan. 
Fovel en 1925 lanzó una campaña favorable a la entrega de la industria italiana a las finanzas americanas, campaña que fue de inmediato explotada. En 1929 sostiene el corporativismo como premisa de una forma italiana de americanización. Concibe a la corporación como un bloque industrial-productivo autónomo, destinado a resolver el problema de un ulterior desarrollo del aparato económico italiano, contra los elementos semifeudales y parasitarios de la sociedad que extraen una tajada demasiado grande de la plusvalía, contra los llamados "productores de ahorro". La producción del ahorro debería convertirse en una función interna del mismo bloque productivo, a través de un desarrollo de la producción con costos decrecientes que permita, además de una masa mayor de plusvalía, más altos salarios, lográndose así un mercado interno más capaz de un cierto ahorro obrero y de más altos beneficios.
Los defectos mayores de Ford consisten en que descuida la función económica que el Estado ha cumplido siempre en Italia debido a la desconfianza de los ahorristas hacia los industriales; y en descuidar el hecho de que la orientación corporativa no tuvo origen en las exigencias de un cambio de las condiciones técnicas de la industria, ni tampoco en las exigencias de una nueva política económica, sino sobre todo en las exigencias de una organización policial de la economía agravada por la crisis de 1929, todavía vigente.
En realidad, el personal obrero italiano ni como individuo ni como sindicato, ni activa ni pasivamente, se opuso jamás a las innovaciones tendientes a una disminución de los costos, a la racionalización del trabajo, a la introducción de automatismos más perfectos y de más perfectas organizaciones técnicas del aparato empresario. Todo lo contrario. En Italia, en cambio, por mínima y tímida que fuese cada tentativa de hacer de la fábrica un centro de organización sindical ha sido ásperamente combatida y liquidada. Fueron justamente los obreros los portadores de nuevas y más modernas exigencias industriales y que a su modo proclamaron con energía.
La americanización requiere un ambiente dado, una determinada estructura social y un cierto tipo de Estado. El Estado es el liberal, no en el sentido del liberalismo aduanero o de la libertad política efectiva, sino en el sentido más fundamental de la libre iniciativa y del individualismo económico que llega por sus propios medios, como "sociedad civil", y en razón del mismo desarrollo histórico, al régimen de la concentración industrial y del monopolio. La desaparición del tipo semifeudal del rentista es en Italia una de las condiciones de mayor importancia en la revolución industrial, no una consecuencia. La política económico-financiera del Estado es el instrumento de tal desaparición. El Estado crea nuevos rentistas, vale decir, promueve las viejas formas de acumulación parasitaria, del ahorro y tiende a crear cuadros sociales cerrados.
La dirección corporativa está también en función de la desocupación: asegura a los ocupados un cierto mínimum vital que si la competencia fuese libre, caería también él, provocando graves disturbios sociales, y crea ocupaciones de nuevo tipo (organizativo y no productivo) para los desocupados de las clases medias.
 Algunos aspectos de la cuestión sexual
Los instintos sexuales fueron los más fuertemente reprimidos por la sociedad en desarrollo; su "regularización", debido a las contradicciones a que da lugar y a las perversiones que se le atribuyen, parece la cosa más "innatural", de allí que las referencias a la "naturaleza" sean más frecuentes en este campo.
La sexualidad como función reproductora y como deporte: el ideal “estético” de la mujer oscila entre la concepción de “productora” y la de bibelot. La función económica de la reproducción: es un hecho general que se reclama una cierta proporción entre las diversas edades a los fines de la producción y del mantenimiento de la parte pasiva de la población (a causa de la edad, invalidez, etc.); también es un hecho "molecular", que se encuentra en el seno de los más pequeños agregados económicos, tales como la familia. La expresión "el sostén de la vejez" muestra la conciencia instintiva de la necesidad económica de que exista una cierta relación entre jóvenes y viejos en toda el área social. El espectáculo de cómo son maltratados en los pueblos los viejos y las viejas sin hijos, incita a las parejas a desear la prole.
Las viejas generaciones se encuentran en relaciones cada vez más anormales con las generaciones jóvenes de la misma cultura, y las masas trabajadoras son engrosadas por elementos extranjeros inmigratorios que modifican su base: se verifica ya como en América, una cierta división del trabajo (empleos calificados para los autóctonos, además de las funciones de dirección y organización; empleos no calificados para los inmigrantes).
Una relación similar se establece en toda una serie de países entre las ciudades industriales de baja natalidad y la campaña prolífica: la vida de la industria exige un aprendizaje general, un proceso de adaptación psicofísica a determinadas condiciones de trabajo. Esto no es algo que debe ser "adquirido”. Así, la baja natalidad urbana exige un gasto continuo e importante para el aprendizaje de los nuevos elementos urbanizados y comporta un perpetuo cambio de la composición político-social de la ciudad, planteando permanentemente sobre nuevas bases el problema de la hegemonía.
Hasta que no se de la formación de una nueva personalidad femenina con real independencia frente al hombre y un nuevo modo de concebirse a sí misma y de concebir su panel en las relaciones sexuales, será necesario ser muy cauto en toda innovación legislativa.
Los industriales (especialmente Ford) se han interesado por las relaciones sexuales entre sus dependientes y, en general, por la instalación de sus familias; las apariencias de "puritanismo" que asumió este interés (como en el caso del prohibicionismo) no debe conducirnos a error; la verdad es que no puede desarrollarse el nuevo tipo de hombre exigido por la racionalización de la producción y del trabajo, mientras el instinto sexual no haya sido regulado de acuerdo con esta racionalización, no haya sido él también racionalizado.
"Animalidad" e industrialismo
La historia del industrialismo fue siempre una continua lucha contra el elemento "animalidad" del hombre y de sojuzgamiento de los instintos a reglas siempre nuevas, cada vez más complejas y rígidas, y a hábitos de orden, exactitud y precisión
que tornen posible las formas siempre más complejas de vida colectiva que son la consecuencia necesaria del desarrollo del industrialismo.
Hasta ahora todos los cambios en el modo de ser y de vivir ocurrieron mediante la coerción brutal, es decir, mediante el dominio de un grupo social sobre todas las fuerzas productivas de la sociedad: la selección o "educación" del hombre adaptado a los nuevos tipos de civilización, vale decir a las nuevas formas de producción y de trabajo ha ocurrido mediante el empleo de inauditas brutalidades, lanzando al infierno del desclasamiento a los débiles y a los refractarios o eliminándolos del todo.
Cuando la presión coercitiva es ejercida sobre todo el complejo se desarrollan ideologías puritanas que confieren al empleo intrínseco de la fuerza la forma exterior de la persuasión y del consenso; pero una vez que, se ha alcanzado el resultado, al menos en cierta medida, la presión se dispersa y adviene la crisis de libertinaje.
En la posguerra se ha verificado una crisis de las costumbres de una extensión y de una profundidad inaudita, pero esta crisis se ha manifestado contra una forma de coerción que no había sido impuesta para crear los hábitos acordes con una nueva forma de trabajo, sino por las necesidades, reconocidas ya como transitorias, de la vida en guerra. Esta presión reprimió los instintos sexuales, aun los normales, y generó un desequilibrio numérico entre sexos. Los nuevos métodos (taylorismo y racionalización en general) exigían uno rígida disciplina de los instintos sexuales (del sistema nervioso), es decir, una consolidación de la "familia" en sentido amplio, de la reglamentación y estabilidad de las relaciones sexuales.
Es preciso insistir sobre el hecho de que en el campo sexual el factor ideológico más depravado y "regresivo" es la concepción iluminista y libertina propia de las clases no ligadas estrechamente al trabajo productivo, y que se propaga de estas clases a las de los trabajadores. Se genera un caso de hipocresía social totalitaria donde los estratos populares son obligados a observar la “virtud”; quien la predica no la observa, aunque la alabe de palabra, de suerte que la hipocresía es parcial, no total.
Racionalización de la producción y del trabajo
El principio de la coerción, directa e indirecta, en el ordenamiento de la producción y del trabajo es justo, pero la forma que había asumido era errónea: el modelo militar se había convertido en un prejuicio funesto y los ejércitos del trabajo fracasaron.
Los nuevos métodos de trabajo están indisolublemente ligados a un determinado modo de vivir, de pensar y de sentir la vida. En EEUU, la racionalización del trabajo y el prohibicionismo están fuertemente ligados: las encuestas de los industriales sobre la vida íntima de los obreros, los servicios de inspecciones creados para controlar la “moralidad” de ellos, son necesidades del nuevo método de trabajo. Hay que ver en ellas el significado y el alcance colectivo del fenómeno norteamericano que es también el mayor esfuerzo colectivo verificado para crear, con rapidez inaudita y con una conciencia, un nuevo tipo de trabajador y de hombre. 
Desde este punto de vista es preciso estudiar las iniciativas "puritanas" de los industriales americanos tipo Ford. La "humanidad" y la "espiritualidad" del trabajador son destruidas de inmediato. Esta "humanidad y espiritualidad" sólo puede realizarse en el mundo de la producción y del trabajo, cuando la personalidad del trabajador se reflejaba toda en el objeto creado, cuando era aún muy fuerte la ligazón entre arte y trabajo. Pero justamente contra este "humanismo" lucha el nuevo industrialismo. Las iniciativas "puritanas" tienen sólo el fin de conservar, fuera del trabajo, un cierto equilibrio psicofísico que impida el colapso fisiológico del trabajador, exprimido por el nuevo método de producción. El industrial americano se preocupa por mantener la continuidad de la eficiencia física del trabajador, de su eficiencia muscular nerviosa.
El denominado "alto salario" es de doble filo: es preciso que el trabajador gaste "racionalmente" los sueldos más abundantes, para mantener, renovar y posiblemente acrecentar su eficiencia muscular nerviosa, no para destruirla o cortarla. De allí entonces que la lucha contra el alcohol, el agente más peligroso de destrucción de las fuerzas de trabajo, se convierta en función del Estado.
A la cuestión del alcohol está ligada la cuestión sexual. El abuso y la irregularidad de las funciones sexuales es, después del alcoholismo, el enemigo más peligroso de las energías nerviosas y es una observación corriente que el trabajo "obsesionante" provoca depravaciones alcohólicas y sexuales. Las tentativas realizadas por Ford de intervenir, mediante un cuerpo de inspectores, en la vida privada de sus dependientes y controlar cómo gastaban su salario y cómo vivían. 
El hecho más notable del fenómeno americano con relación a estas manifestaciones es el distanciamiento que se ha formado y que se irá acentuando cada vez más entre la moralidad-costumbre de los trabajadores y la de los otros estratos de la población. El prohibicionismo ha dado ya un ejemplo de tal separación. Quien trabaja por un salario, con un horario fijo, no tiene tiempo de dedicarse a la búsqueda del alcohol y a la "caza de la mujer”, de dedicarse al deporte de eludir las leyes. Aparece claramente que el nuevo industrialismo desea la monogamia, quiere que el hombre-trabajador no disipe sus energías nerviosas en la búsqueda desordenada y excitante de la satisfacción sexual ocasional. El obrero que va al trabajo después de una noche de "exceso", no es un buen trabajador.
 Es un fenómeno típicamente americano el elevado número de horas de trabajo por día. Esta es una diferencia con Europa. Se ha subrayado que la diferencia recae en la ausencia de “tradiciones” en EEUU, en la medida en que esta significa igualmente residuo pasivo de toas las formas sociales superadas por la historia. Son estos residuos pasivos los que en Europa resisten el americanismo.
El hombre-industrial continúa trabajando aunque sea millonario, pero su esposa y sus hijas se transforman cada vez más en "mamíferos de lujo". Las mujeres, ociosas, viajan, atraviesan continuamente el océano para venir a Europa, escapan al prohibicionismo patrio y contraen "matrimonios" estacionales: es la prostitución real que se desborda, apenas oculta bajo frágiles formalidades jurídicas. Estos fenómenos propios de las clases altas tornarán más difícil la coerción sobre las nuevas masas trabajadoras para conformarlas a las necesidades de la nueva industria; en todo caso determinan una fractura psicológica y aceleran la cristalización y la saturación de los grupos sociales, tornando evidente su transformación en castas, como ocurrió en Europa.
Cantidad y calidad
 En el mundo de la producción estos términos no significan otra cosa que "buen mercado" y "alto precio", es decir satisfacción o no de las necesiades elementales de las clases populares y tendencia a elevar o deprimir su tenor de vida.
Para una empresa-nación que tiene disponible mucha mano de obra y pocas materias primas la palabra "calidad" significa sólo la voluntad de emplear mucho trabajo sobre poca materia, perfeccionando el producto al extremo, esto es, perfeccionando la voluntad de especializarse para un mercado de lujo. Donde existe mucha materia prima son posibles dos tendencias, la cualitativa y la cuantitativa, mientras que no existe la recíproca para los llamados países pobres.
En realidad, sólo se puede hablar de "calidad”, en el caso de las obras de arte individuales y no reproducibles; todo lo que es reproducible entra en el reino de la "cantidad" y puede ser fabricado en serie.
Si una nación se especializa en la producción "cualitativa" ¿qué industria procurará los objetos de consumo de las clases pobres? ¿Se promoverá una situación de división internacional del trabajo? Se trata nada más que de una fórmula de literatos holgazanes y de políticos cuya demagogia consiste en construir
castillos en el aire. La cualidad debería ser atribuida a los hombres y no a las cosas y la cualidad humana se eleva y se refina en la medida en que el hombre satisface un número mayor de necesidades y se torna por ello independiente.
Taylorismo y mecanización del trabajador
A propósito de la separación que el taylorismo determinaría entre el trabajo manual y el "contenido humano" del trabajo, se pueden hacer útiles observaciones sobre lo concerniente a aquellas profesiones que son consideradas como las más "intelectuales", esto es, las profesiones ligadas a la reproducción de los escritos para la publicación: si se reflexiona se ve que en estos oficios el proceso de adaptación a la mecanización es más difícil que en los otros. ¿Por qué? Porque es difícil lograr la máxima calificación profesional que exige de parte del obrero "olvidar" el contenido intelectual del escrito que reproduce o no reflexionar para fijar su atención sólo en la caligrafía de cada letra si es copista. El interés del trabajador por el contenido intelectual del texto entra dentro de sus errores, vale decir se considera como una deficiencia profesional: su calificación se mide precisamente por su desinterés intelectual, por su "mecanización".  
La lentitud de la escritura medieval explica muchas de estas deficiencias: había demasiado tiempo para reflexionar y en consecuencia la "mecanización" era más difícil. El tipógrafo debe ser muy rápido, debe tener sus manos en continuo movimiento y también los ojos, y esto torna más fácil su mecanización. Pero pensándolo bien, el esfuerzo que deben realizar estos trabajadores para aislar el contenido intelectual del texto, a veces muy apasionante, su simbolización gráfica y el dedicarse solamente a esta última es el esfuerzo quizás más grande que puede requerirse de un oficio.
Los altos salarios
La adaptación a los nuevos métodos de producción y de trabajo no puede ocurrir sólo a través de la coacción social. La coerción debe por ello ser sabiamente combinada con la persuasión y el consenso, en este caso una mayor retribución que permita un determinado nivel de vida, capaz de mantener y reintegrar las fuerzas consumidas por este nuevo tipo de fatiga. Pero apenas se generalicen y difundan los nuevos métodos de trabajo y de producción, apenas el tipo nuevo de obrero sea creado universalmente y el aparato de la producción material sea también perfeccionado, el turn over (la movilidad de la mano de obra ocupada en una empresa )excesivo se encontrará automáticamente limitado por la extensión de la desocupación, y los altos salarios desaparecerán.
Por otro lado, es sabido que los altos salarios están ligados necesariamente a una aristocracia obrera, y no son acordados a todos los trabajadores americanos.
La industria Ford exige de sus obreros una discriminación, una calificación, que las otras industrias aún no exigen, un nuevo género de calificación, una forma de consumo de fuerza de trabajo y una cantidad de fuerza consumida en el mismo tiempo medio que son más extenuantes que en las otras empresas y que el salario no logra compensar en todos los obreros, para reconstruir sus fuerzas en las condiciones sociales dadas.
El método de Ford es "racional" y que debe generalizarse, pero para esto es necesario un largo proceso, que comporta un cambio de las condiciones sociales y un cambio de las costumbres y de los hábitos individuales, lo cual no puede ocurrir mediante la sola "coerción" sino mediante la acción equilibrada de la coacción (autodisciplina) y de la persuasión, bajo una forma que puede ser también la de los altos salarios, vale decir tornando posible un mejor nivel de vida o quizás, más exactamente, un nivel de vida más adecuado a las nuevas formas de producción y de trabajo, que exigen un gasto especial de energías musculares y nerviosas.
Acciones, obligaciones, títulos del Estado
La caía del mercado de acciones determinó un desplazamiendo de riquezas y un fenómeno de expropiación simulttánea del ahorro de masas de población, especialmente en EEUU.
La masa de ahorristas trata de deshacerse de las acciones de todo tipo, desvalorizadas; prefiere las obligaciones a las accione, pero prefieren los títulos de Estado a todo otro tipo de inversión. La masa de ahorristas quiere romper toda ligazón directa con el conjunto del sistema capitalista privado, pero no rehúsa su confianza al Estado: quiere participar en la actividad económica, pero a través del Estado, que garantiza un interés módico, pero seguro. Estado tiene función de empresa (holding estatal) que concentra el ahorro a disposición de la industria y actividad privada, y como inversor.
No puede desinteresarse de la organización de la producción y del cambio, ni dejarla en manos de la competencia e industria privada porque generaría desconfianza. Es estado es obligado a intervenir para controlar si las inversiones realizadas por su intermedio son bien administradas.
Si el Estado se propusiese imponer una dirección económica mediante la cual la producción del ahorro, en lugar de ser “función” de una clase parasitaria, se convirtiese en función del mismo organismo productivo. Estos desarrollos serían progresivos. Para ellos hay que promover la reforma agraria e industrial a fin de que las rentas sean dirigidas hacia las necesidades técnico-industriales.
Las tendencias corporativas se manifiestan como exaltación del estado en general, concebido como algo absoluto, y como aversión a formas tradicionales del capitalismo.
Civilización americana y europea
¿América tiene una cultura? [sería necesario decir: ¿tiene una cultura unitaria y centralizada?, vale decir, ¿Es América una nación de tipo francés, alemán o inglés?]. Planteado así la respuesta es no. 
El problema es el de si América, con el peso implacable de su producción económica (es decir, indirectamente), obligará o está obligando a Europa a subvertir su cimiento económico-social demasiado anticuado, que se hubiera producido lo mismo, pero con un ritmo lento, pero que se presenta en lo inmediato como un contragolpe de la " prepotencia" americana. En otros términos, se trata de saber si se está verificando una transformación de las bases materiales de la civilización europea, lo que a largo andar conducirá a un trastrocamiento de la forma de civilización existente y al nacimiento forzoso de una nueva civilización.
Los elementos de "nueva cultura" y de "nueva forma de vida" que hoy se difunden bajo la etiqueta americana, son apenas las primeras tentativas. Lo que hoy es designado como "americanismo" es en gran parte la crítica preventiva de los viejos estratos que serían destruidos por este nuevo orden posible. Es la reacción inconsciente de quienes impotentes para reconstruir, se apoyan en los aspectos negativos del cambio. La reconstrucción no puede provenir de los grupos sociales "condenados" por el nuevo orden, sino de aquellos que están creando, por imposición y por sufrimiento propio, las bases materiales de este orden nuevo; ellos "deben" encontrar su sistema de vida "original" y no de marca americana, para que se transforme en "libertad" lo que hoy es "necesidad".
7- Ford - Medios.docANÍBAL FORD: 
“LOS MEDIOS. TRÁFICO Y ACCIDENTES TRANSDISCIPLINARIOS” (1994)
1. Intoducción
La crisis contemporánea no es sólo comunicacional y cultural, sino también económica, política y social. El paso a la sociedad post-industrial trajo aparejado transformaciones en las identidades, en la familia, en el consumo y en el sistema de producción y empleo. 
Para entrar al producto massmediático hay que tener en cuenta las transformaciones socioculturales y económicas en que se desarrollan, por ejemplo: para analizar la producción comunicación y cultural hay que tener en cuenta los procesos de concentración en grandes holdings.
Para Ford, no pueden entenderse las obras culturales sin entender sociológica y antropológicamente el mundo a que hacen referencia. Asimismo hay que entender los soportes industriales y técnicos de su producción, las técnicas de su difusión y las estructuras
narrativas en que están organizadas. 
Al entrar en el producto massmediático, se entra en problemas que exceden los de los medios: las identidades, las nuevas culturas urbanas, los conflictos interétnicos, la brecha entre ricos y pobres, etc.
Ford incluso señala que puede pasarse de un “imperialismo semiológico” a un “imperialismo comunicológico” dado que el fenómeno actual de hiperobservación de los medios está actuando en desmedro del análisis de la cultura. En los estudios sobre los medios, éstos fueron aislados de lo sociocultural por razones de marketing y tiempos cortos. 
Así, para analizar la comunicación social hace falta un complejo conjunto de disciplinas, para enfocarse también en el territorio que están fuera de los medios. La visión endomediática confunde comunicación con medios y cree que el análisis de la comunicación mediatizada tecnológicamente puede reemplazar satisfactoriamente el análisis de todos los sistemas de comunicación humana (ej: la comunicación directa o la no verbal). Los medios son poderosos pero también es poderosa la producción social cultural que pasa por afuera de ellos. 
Para relacionar la cultura con los medios, Ford convoca el ejemplo de la literatura y el periodismo. Las fórmulas retóricas y los sistemas de reproducción de la literatura influyeron en el periodismo así como éste influyó en la literatura
Hace un planteo metodológico, de separar comunicación y cultura. Una cosa es el territorio duro desde donde se describe lógica y semiológicamente la conformación de los sistemas de construcción de sentido, retóricas y géneros (estructura). Otra cosa es el contexto social donde esto pasa a funcionar dentro de una cultura, una etnia (historia). 
Se puede describir en abstracto las diferencias entre lo argumentativo y lo narrativo, pero el peso de esto último en la cultura de la crisis, sobre todo en las clases pobres y los adolescentes, sólo puede ser explicado teniendo en cuenta los efectos que la crisis produce en la cultura de la vida cotidiana. Para Ford, hay que operar en los planos de la estructura y la historia simultáneamente. Como demostró Jesús Martín Barbero, es difícil entender la telenovela sin inscribirla en la larga tradición del melodrama y el drama social que antecede a los medios. 
Para Ford, no se puede hablar de una recepción de los medios en general porque un género televisivo, por ejemplo, forma un conjunto mucho más fuerte con sus parientes extramediáticos que con otros géneros televisivos. No hay una recepción de los medios en general, sino sistemas de recepción relacionados fuertemente con los géneros y las transformaciones socioculturales.
No confundir comunicación y medios y no enfrentar cultura con medios. Hay que desestructurar otros lugares comunes en el estudio de la comunicación y la cultura, como la confusión entre la comunicación y la información y la oposición entre cultura y ciencia. 
2. El debate por señas
Cuenta el cuentito de los dos tipitos que se enfrentan y debaten con señas y después analiza. 
En el campo comunicacional hay diversos niveles de análisis. 
1) Hay un nivel que trata la problemática de lo metacomunicativo, es decir, que analiza las formas en que la gente posiciona la función “ver medios” y reflexiona cotidianamente sobre cómo nos comunicamos. 
2) Hay otro nivel semiológico que va a tener en cuenta los dispositivos que le dan sentido a los datos, es decir, esos saberes sobre códigos verbales y no verbales que, según las culturas, crean diversos efectos de mentira, ambigüedad, etc. No hay conjunto de datos preceptúales tan disparatado que la comunicación humana no pueda crear un orden y una unidad en él. Al mismo tiempo, hay que dar cuenta de las estrategias comunicacionales que construyen verosímiles. 
3) Un nivel de análisis debe estudiar las variables socioculturales del contexto en el que el sentido puede ser comprendido: una protodescripición densa. Hay que tener en cuenta los saberes que entran en conflicto: los escriturales, corporales, no verbales, institucionalizados, cotidianos, informales, de supervivencia y de adaptación.
Esta focalización en un relato concreto tiene también el objetivo de señalar los desenganches entre lo micro y lo macro, lo global y lo local, lo abstracto y lo concreto. 
3. Lo global y lo local
Katherine Hayles desestrucutra la oposición entre lo global y lo local, planteándolas como diferentes formas de conocimiento, apropiadas para diferentes necesidades. Para investigar la comunicación y la cultura, hay que poner en contacto el texto con saberes macrosociales y saberes de minorías, conocimientos particulares y conocimientos generales. 
Ford ejemplifica con su travesía por un río en Argentina y cómo la fotografía satelital que planeaban usar de mapa no servía en esta situación puntual.
El enfoque micro/local resulta importante para no perder de vista los complejos procesos de la conformación de las identidades. La ansiedad por las soluciones totalizadoras hace perder de vista el problema de la construcción social de las identidades y el rol que cumplen los medios en este proceso. 
Por debajo de la globalización se producen procesos de diversificación y fragmentación. Los públicos masivos son una minoría. Es claro que el futuro no va a ser monocultural, ni pluricultural y menos acultural. 
4. Cierre
La crisis social y cultural que estamos transitando a nivel macro y micro no fue ni es producida ciertamente por los medios. Pero es claro que el desarrollo de los medios está produciendo complejas transformaciones en la cultura, las formas de percepción, los sistemas de construcción de sentido.
Si es importante la ampliación y reestructuración de los medios, más importante es la manera como las nuevas tecnologías afectan los sistemas perceptivos y de construcción de sentido. A veces por su aplicacines a los medios tradicionales. Con la foto digital, por ej, se quiebra la barrera de los verosímil, inunda los mecanismos de representación. Pero también exige el desarrollo de nuevas competencias en el receptor.
Post scriptum
El campo de los estudios en comunicación queda definido por el ingreso de los estudios culturales, sobre el lenguaje y el discurso, ya no sólo en las formas tradicionales en que las ciencias sociales enfocaban las instituciones familiares, las prácticas del capitalismo industrial o de la modernidad, sino también a las interrelaciones de los estudios sobre la cultura, y por lo tanto de los medios, con los estudios de las historia de las mentalidades o de la antropología o la etnografía. 
Así, se tienen en cuenta estudios sobre broadcasting y prensa, cultura visual, cine, música, géneros y geografía. El campo de los estudios en comunicación queda constituido por un conjunto caótico de disciplinas sin un horizonte trasdisciplinario claro. 
La hipótesis directriz del libro Navegaciones de Ford es que el desarrollo de los medios habla más de sobre la sociedad, la cultura y su actual crisis que sobre los medios en sí. 
8- Geertz.docCLIFFORD GEERTZ:
DESCRIPCIÓN DENSA. HACIA UNA TEORÍA INTERPRETATIVA DE LA CULTURA
Geertz quiere que entendamos una cultura en sus propios términos. Para hacer esto, debemos entender sus complejidades, naturalezas y matices. El título de uno de los libros de Geertz es La interpretación de las culturas; nos lo dice todo. Intenta esclarecer el concepto de cultura al escribir acerca de culturas particulares. 
Hay que dejar de lado las pretenciones de una “gran idea” macro que explique todo. Rechaza el punto de vista de que la cultura se puede entender mejor a través de una teoría importante. Opina que el mejor enfoque para un mayor desarrollo del concepto consiste en enfrentarse con problemas específicos. 
! Concepto de cultura  es esencialmente semiótico. Cree, como Max Weber, que el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido; considera que la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una