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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE ESTUDIOS SUPERIORES ARAGÓN “DEROGACIÓN DE LA AUDIENCIA PREVIA Y DE CONCILIACIÓN EN EL JUICIO ORDINARIO CIVIL DE RECTIFICACIÓN DE ACTA QUE DISPONE EL ARTÍCULO 272-A DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL, DADA SU INEFICACIA PROCESAL” T E S I S QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE LICENCIADO EN DERECHO P R E S E N T A: LUCIA CESAREO CRUZ ASESOR: LIC. HUMBERTO GAONA SÁNCHEZ MÉXICO, ARAGÓN 30 DE JUNIO DE 2014 UNAM – Dirección General de Bibliotecas Tesis Digitales Restricciones de uso DERECHOS RESERVADOS © PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL Todo el material contenido en esta tesis esta protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México). 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I CAPÍTULO I EL REGISTRO CIVIL DEL DISTRITO FEDERAL Pág. 1.1 Antecedentes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..2 1.2 Definición. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..13 1.3 Marco Jurídico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16 1.3.1 Fundamento Constitucional. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 17 1.3.2 Código Civil del Distrito Federal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .18 1.3.3 Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal. . . . . . . . . . . . . . . .29 1.4 Carácter público del Registro Civil. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..20 1.5 Actas que emite el Registro Civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .22 1.6 Inscripciones y Anotaciones Marginales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 31 CAPÍTULO II GENERALIDADES 2.1 Concepto de Rectificación de Acta. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35 2.2 Clases de Rectificación de Acta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37 2.3 Desarrollo del Juicio de Rectificación de Acta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42 2.4 Partes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 47 2.4.1 Actor, Persona Física . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 2.4.2 Demandado, Registro Civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 55 2.4.3. Capacidad y Legitimación Procesal de las Partes . . . . . . . . . . . . . . . ..58 2.4.4 Juez y Secretario Conciliador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .60 CAPÍTULO III LA AUDIENCIA PREVIA Y DE CONCILIACIÓN 3.1 Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 68 3.2 Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .75 3.3 Naturaleza Jurídica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .80 3.4 Principios que la Rigen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 82 3.5 Eficacia Procesal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 86 CAPÍTULO IV ANÁLISIS DEL ARTÍCULO 272-A DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL 4.1 Desarrollo de la Audiencia Previa y de Conciliación en el Juicio de Rectificación de Acta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 92 4.1.1 Asistencia de las partes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 96 4.1.2 Propuesta de Solución al Conflicto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .98 4.2 Aspectos que Impiden Someter a las Partes a la Conciliación . . . . . . . ..102 4.3 Problemática de la Conciliación en los Juicios de Rectificación de Acta. 103 4.4 La Sociedad y su Necesidad en la Correcta Aplicación de la Ley Civil… 104 4.5 Propuesta de Reforma al Artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles Vigente para el Distrito Federal en la Aplicación de los Juicios de Rectificación de Acta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .107 CONCLUSIONES. . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .111 BIBLIOGRAFÍA. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . 116 INTRODUCCIÓN Hoy en día la impartición de justicia es una de las mayores inquietudes de nuestra sociedad, por lo que, se han llevado a cabo reformas legislativas con el propósito de mejorarla. En el ámbito judicial es necesario proponer reformas o adiciones que aumenten la calidad de los procedimientos. Es en este sentido que se propone la reforma del artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, ya que derivado de su contenido se establece la celebración de la Audiencia Previa y de Conciliación y en el supuesto específico del Juicio Ordinario Civil de Rectificación de acta, derivado de la práctica forense dicha audiencia es ineficaz dado que por la especial naturaleza del juicio esto es el estado civil de las personas, no puede ser materia de convenio, siendo importante señalar que la parte demanda lo es C. Director del Registro Civil es decir una autoridad, luego entonces de conformidad con el Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal la rectificación de las actas debe hacerse del conocimiento del Juez Familiar. En este orden de ideas como consecuencia se ve afectada la celeridad del procedimiento pues los juicios tienden a ser largos e impidiendo que se dé cumplimiento a la justicia pronta y expedita que establece nuestro máximo ordenamiento legal. De lo anterior consideramos que de nada sirve el señalar fecha de audiencia conciliatoria si por las manifestaciones de las partes en pro de la rectificación no pueden ser materia de convenio. Estas reflexiones, son la que animan nuestra propuesta, porque en la actualidad nada justifica que haya procedimientos judiciales largos, que en nada contribuyen para que la justicia sea pronta y expedita. Por lo que consideremos que la rectificación de un acta del Registro Civil, debe resolverse en la vía judicial con la mayor celeridad y prontitud posible en su trámite. En ese orden de ideas, la etapa conciliatoria, es ineficaz, y a diario se llevan a cabo audiencias conciliatorias innecesarias de ahí que proponemos que en los juicios de rectificación de acta, se suprima la audiencia previa y de conciliación. Finalmente el objetivo del presente trabajo es llevar a cabo un análisis de la figura de la audiencia previa y de conciliación desde sus orígenes, hasta su actual aplicación en los juicios de rectificación de acta, así como de la Institución del Registro Civil y su participación como demandado en juicio. Por último planteamos la importanciay consigo los beneficios que traería la reforma al párrafo segundo del artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, y en esa forma complementar nuestro objetivo. 1 CAPÍTULO I EL REGISTRO CIVIL DEL DISTRITO FEDERAL 1.1 Antecedentes 1.2 Definición 1.3 Marco Jurídico 1.3.1 Fundamento Constitucional 1.3.2 Código Civil del Distrito Federal 1.3.3 Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal 1.4 Carácter Público del Registro Civil 1.5 Actas que Emite el Registro Civil 1.6 Inscripciones y Anotaciones Marginales 2 1.1 Antecedentes Los antecedentes del Registro Civil históricamente tienen su origen de carácter religioso, toda vez que era la iglesia católica la que se encargaba de llevar los registros en los casos de nacimiento, bautizo, matrimonios y defunciones, en tal caso los curas parroquiales inscribían en libros especiales los actos del Registro Civil; pero originalmente, sólo tratándose de los matrimonios y entierros, por los que cobraban ciertos derechos. La finalidad inmediata de esos libros, era el de consignar una especie de cuentas donde se registraban las sumas cobradas y sobre todo, las que se les debían. Algunos autores pretenden ver en los registros que Servio Tulio organizó en la Roma primitiva, el origen remoto del Registro Civil sin embargo Luis Muñoz nos dice: “en realidad fue que dichos registros tenían un fin político y militar y no civil.”1 A la caída del imperio Romano da inicio una época conocida como la Edad Media, cuya característica fue la expansión y auge de la iglesia católica. Desde entonces fue ésta la que tomó bajo su responsabilidad el registro de matrimonios y nacimientos, detectándose en Francia a mediados del siglo XIV los primeros libros, pues con el Concilio Ecuménico de Trento de 1563, dice Galindo Garfias “tomó el acuerdo de instituir en cada parroquia, tres libros para registrar nacimientos, matrimonios y defunciones.”2 En este concilio de Trento se trataron asuntos de suma importancia para el desarrollo de las instituciones civiles y religiosas como los referentes a impedimentos para contraer matrimonio y la indisolubilidad de éste. En un principio se llevó el control por medio de legajos o listas por lo cual era muy difícil encontrar antecedentes de las personas, sin embargo, prontamente trataron de subsanar las deficiencias. 1 Muñoz, Luis, Derecho civil mexicano, t. I. (Introducción. Parte general. Derecho de Familia), Ediciones Modelo México. 1971, p. 314. 2 Galindo Garfias, Ignacio, Derecho Civil. Primer Curso (Parte general. Personas. Familia), Porrúa, México. 1973, p. 378. 3 A mediados del siglo XIV y parte del siglo XV surgen los registros parroquiales, organizados por los clérigos, quienes por separado llevaban en tres libros diferentes las anotaciones correspondientes de acuerdo al acto consumado, que podrían ser tanto bautizos, como matrimonios y entierros. En el Concilio de Trento del 13 de diciembre de 1545 al 4 de diciembre de 1563, se dictaron reglas concernientes a los registros de bautismos, entierros y matrimonios; además de confiarse a los sacerdotes el cuidado y custodia de estos registros, en estos tiempos la prueba del estado civil se hacía mediante testigos. En México en la época prehispánica algunos estudiosos de la Arqueología manifiestan que por ciertos jeroglíficos se puede traducir que se trataba exclusivamente de actos de orden político y no de preceptos legales de Derecho Civil. Se sabe que los sacerdotes de las distintas culturas no intervenían en las cuestiones jurídicas para regular o darle contenido sustancial, sino solamente para predecir si serían afortunados o no de acuerdo a los augurios religiosos. Dichos sacerdotes se dedicaban tanto al estudio del espacio sideral, como a la naturaleza, pues esto era de más importancia que ponerse a elaborar normas jurídicas, dejando esta labor en manos de los reyes, príncipes y caciques. El estado civil de las personas se hacía constar esencialmente en jeroglíficos, eligiéndose para ello a todos los hombres casados con lo cual se forma una especie de censo, que servía no solamente para la formación de los grupos guerreros, sino también para la carga de índole pecuniaria del Estado. Estas inscripciones planteadas en el censo debían contener el nombre, profesión, y lo más trascendental era manifestar la ascendencia y descendencia del ciudadano así como todas las personas de su parentesco. En forma general los nacimientos, matrimonios, defunciones etc., quedaban registrados en diferentes libros dependiendo de que los registros fuesen españoles, criollos o indios, sin embargo para estos últimos propiamente no 4 existía si no eran evangelizados, como nos lo refiere el maestro Rafael de Pina: “En realidad, esta Institución tiene sus antecedentes en los registros parroquiales de la iglesia católica.”3 En México independiente la guerra de reforma en nuestro país fue la culminación de un conflicto añejo incubado desde los tiempos mismos de la Colonia, provocado por tendencias antagónicas de vida, naturales en toda sociedad humana, y con transcendencia política y cultural. El proceso político y cultural osciló entre dos posiciones contrastantes la conservadora y la reformista o innovadora; la primera siempre inclinada por los modos tradicionales de existencia, y la segunda pretendía la transformación de las instituciones sociales en un sentido de mejoramiento y progreso. En 1833 existía ya una corriente renovadora, encabezada por el vicepresidente Valentín Gómez Farías y por el diputado José María Luis Mora. Las ideas reformistas respondían a un programa de gran alcance, que era, a la vez, un credo político de contenido liberal, cuyos principales puntos eran: abolición de los fueros e inmunidades del clero y de la milicia; destrucción del monopolio que ejercía el clero en la educación: e implantación de la igualdad política y social de todos los ciudadanos del país ante la ley. Ante el empuje de las ideas radicales de los reformistas, la reacción de los conservadores no se dejó esperar, y se produjo a través del presidente Antonio López de Santa Anna, quien dejó sin efecto la obra legislativa innovadora. La lucha interna continuó y se centró definitivamente en atacar y defender, por los reformistas y los conservadores, respectivamente, las canonjìas de que gozaban el clero y la milicia. El ejército mantenía al país en estado de crisis permanente, bajo el mando autocrático de jefes y caudillos ambiciosos, representados dignamente por el general López de Santa Anna. 3 De Pina, Rafael. Elementos de Derecho Civil, Vol. 1, Décimo sexta Edición. México. 1989. 5 A raíz del triunfo norteamericano, en 1847, la República se sumió en un periodo de abatimiento en todos los aspectos, que dio lugar a una actitud de examen autocrático de la problemática nacional. En el campo ideológico, esta situación propició el reinicio de la búsqueda de soluciones viales a los problemas que aquejaban al país. El programa liberal, reestructurado y como producto de una época de crisis, enfatizaba la urgente necesidad de rescatar a México del régimen de privilegios heredado de la Colonia. Era apremiante garantizar al individuo el goce y disfrute de todas sus libertades, incluidas las de pensamiento, expresión, de creencia y de trabajo, así como el derecho de apropiación del producto de su actividad. Esto setendría que lograr a través de un régimen de gobierno organizado sobre bases federalistas y de representación democrática, soberano, laico e independiente de toda intervención eclesiástica. La lucha reformista se visualizó como una verdadera revolución social encaminada a establecer otra estructura institucional y nuevas reformas constitucionales de organización política y social. Expatriado en 1847, el general López de Santa Anna regresa al país en 1852, para asumir en forma interina, por un año, la presidencia de la República debido a la caída de del régimen del general Mariano Arista personaje de tendencias liberales pero moderadas. No obstante, en diciembre de 1853, se decretó la continuación de un gobierno con facultades omnímodas por el tiempo que juzgara necesario y que, dado el caso, podía nombrar a quien lo sucediera, implantado, de esta forma, un régimen con características dictatoriales. Cabe destacar que la tiranía del general López de Santa Anna contaba con el apoyo incondicional del ejército y del grupo conservador encabezado por Lúcas Alamán, quien, a su vez, era jefe del gabinete de Santa Anna. 6 A mediados de ese mismo año, en Nueva Orleans se gestaba una conspiración en contra del gobierno autocrático, dirigida por un grupo de liberales formado por Melchor Ocampo, Benito Juárez, José María Mata, Ponciano Arraiga, Juan José de la Garza, Manuel Gómez y otros, obligados a radicar fuera del país por sus tendencias reformistas. Incluso, a principios de 1854, protestaron públicamente por la firma del tratado de la Mesilla entre López de Santa Anna y el gobierno de los Estados Unidos de América. Este grupo sustentaba una doctrina cuyos puntos principales consistían en: la emancipación del poder civil con respecto del religioso; la supresión de los fueros y de las comunidades religiosas; la nacionalización de los bienes del clero; la abolición de las alcabalas, y el afianzamiento de la libertad de conciencia y demás garantías individuales y derechos que la constitución, a su tiempo, debería reconocer y proclamar. Después de que el coronel Florencio Villareal, junto con el general Juan Álvarez y el coronel Ignacio Comonfort, lanzaron el Plan de Ayutla, el 1º de marzo de 1854, el grupo de radicales expatriados se constituyó en una junta revolucionaria, adquiriendo gran notoriedad y convirtiéndose en una honda preocupación para el régimen dictatorial, debido a que sus ideas reformistas coincidían con las que agitaban al país, y por el generalizado repudio hacia el gobierno existente que, aunado al estímulo de los pronunciamientos realizados, aportaron al movimiento militar un diferente sentido ideológico, hasta convertirlo en una verdadera revolución social. El referido movimiento desconoce en sus funciones al general López de Santa Anna. A mediados de 1855, el movimiento revolucionario había cundido en varios estados de la República Mexicana, provocando que el dictador renunciara al cargo presidencial al fracasar todos los intentos por contrarrestar el incontenible empuje de las ideas liberales. Al triunfar el movimiento, es reconocido por todas las fracciones el general Juan Álvarez como jefe supremo de la revolución, quién, conforme a lo dispuesto por el Plan de Ayutla, nombró a los representantes de los 7 Departamentos que debían elegir al presidente provisional, siendo electo el propio general Álvarez. El nuevo presidente integró su gabinete con destacados elementos radicales de tendencias reformistas, resueltos a llevar a cabo los principios de su ideología liberal y progresista, entre los que sobresalían: Melchor Ocampo, Benito Juárez, J. Miguel Arrioja, Guillermo Prieto, Ponciano Arriaga e Ingacio Comonfort. El 23 de noviembre de 1855 se expidió la Ley sobre Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios, “Ley Juárez”, que suprimió los fueros eclesiásticos y militares. Esta disposición, primera surgida de la Reforma, provocó violentos pronunciamientos armados y verbales de los conservadores y del clero, la renuncia del presidente Álvarez y el advenimiento de una administración moderada representada por Ignacio Comonfort. EL gabinete del presidente Comonfort, formado por elementos liberales moderados, no correspondía al clima de efervescencia política que prevalecía en el país, ya que los conservadores, impulsados por el clero, incitaban, a su vez, a los militares para que se lanzaran a la guerra civil; en tanto que los radicales, dispuestos a llevar adelante las reformas sociales al amparo de la Constitución en elaboración, no coincidían con la política contemplativa del gobierno. “Los trabajos de los constituyentes continuaban, pero a Comonfort le urgía asegurar el poder político, por lo que, decretó, sin la intervención del Congreso: un Estatuto Orgánico provisional para regir a la nación, procediendo de manera paralela a la expedición de diversos ordenamientos de carácter reformista, entre los que se encuentra la Ley Orgánica del Registro Civil, del 27 de enero de 1857. Hasta entonces los únicos registros disponibles eran los que celebró el clero, que sólo inscribió con base en los sacramentos, nacimientos, matrimonios y defunciones, omitiendo otros actos del estado civil de las personas. 8 Sin embargo fue un esfuerzo legislativo que, al contravenir el artículo 5º de la Constitución del 5 de febrero, ya que establecía la separación Estado e Iglesia nunca estuvo en vigor, por lo que, resultaba imposible poner en vigor una disposición cuyos preceptos chocaban abiertamente con el nuevo orden constitucional. No obstante, su importancia está dada al reconocer que fue el primer ordenamiento en materia de Registro Civil.”4 La ley Orgánica del Registro Civil estaba integrada por un total de cien artículos, agrupados en siete capítulos, con la siguiente denominación: primero, organización del Registro; segundo, de los nacimientos; tercero, de la adopción y arrogación; cuarto, del matrimonio; quinto, de los votos religiosos; sexto, de los fallecimientos; y séptimo, disposiciones generales. Ordenaba el establecimiento en toda la República de oficinas del Registro Civil, y la obligación para todos los habitantes de inscribirse en ellas, advirtiendo que el incumplimiento impediría el ejercicio de los derechos civiles y originaría la aplicación de una multa. Reconoce como actos del estado civil el nacimiento, matrimonio, adopción y arrogación, el sacerdocio y la profesión de algún voto religioso temporal o perpetuo y la muerte. En relación con la ubicación de las oficinas del Registro Civil, se determinó establecerlas en todos aquellos pueblos donde había parroquia. En cuanto a la ciudad de México, los registros se distribuirían por cuarteles mayores. Cada oficina contaría con su respectivo oficial y el número de empleados que designaran los gobernadores, de conformidad con las necesidades de cada pueblo. En cada una de estas oficinas, se contaba con libros exprofeso para el registro de los actos de su competencia. Cinco para anotar las partidas, otros cinco para asentar en forma extractada los actos que se consignaban en los primeros libros, previniéndose así cualquier extravío. Había, además, 4 El Registro Civil en México, Antecedes Históricos-Legislativos, Aspectos Jurídicos y Doctrinarios, Secretaria de Gobernación, Segunda Edición, 1982, p. 29. 9 otros libros para el padrón general y para la población flotante. Dichos libros y sus expedientes y extractos,por ningún motivo saldrían de la oficina, en donde debían quedar archivados, remitiéndose los duplicados de cada uno para su depósito a la oficina de hipotecas del partido. El registro de los actos obedecería a un proceso secuencial, sin abreviaturas, enmiendas o raspaduras. Las fechas se anotarían exclusivamente con letra. En las actas se consignaría el año, mes, día y hora del registro, los nombres, apellidos, origen, vecindad, habitación, edad, estado y profesión de los interesados y sus testigos, que deberían ser varones mayores de veintiún años. Disponía la ley, que las actas fueran firmadas por los interesados y los testigos en unión del oficial registrador, previa lectura de su contenido; después de la firma, ya no se permitiría anularla ni modificarla más que por mandato judicial. La ley denominaba Oficiales del Registro Civil a las personas que se encargarían de inscribir los actos de su competencia, por tratarse de empleados públicos ajenos a la función jurisdiccional. Sin embargo dicha obra constituyente de 1857 marcó un avance en las instituciones del país y creó las condiciones indispensables para la posterior expedición de las leyes de Reforma. Para el 20 de octubre de 1857 el presidente Comonfort cambió su gabinete, nombrando a Juárez, entonces gobernador de su natal Oaxaca, Ministro de Gobernación, quien obtuvo la licencia correspondiente para tomar posesión del ministerio el 3 de noviembre del año en cuestión. Al celebrarse las elecciones, conforme a lo previsto en la Carta Magna, el general Ignacio Comonfort fue electo Presidente de la República y el Licenciado Benito Juárez resultó electo Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo que, por ministerio de ley le confería el carácter de Presidente Sustituto, en caso de ausencia del primero. 10 El presidente asume el cargo sin contar con la fuerza que las circunstancias del país demandaban, debido a que el congreso Constituyente reservó para el Poder Legislativo una plenitud abrumadora de facultades que limitaban el máximo la libertad de acción del poder Ejecutivo. Convencido el general Comonfort de que no podía gobernar respetando la Constitución, con el apoyo del clero y de todos los sectores afectados por las reformas sociales y políticas que introducía la Carta Magna, fraguó una conspiración. El general Félix Zuloaga, hombre de confianza del presidente, se pronunció el 17 de diciembre proclamando al Plan de Tacubaya, que además de conferir plenas facultades al presidente, anulaba la Constitución del 5 de febrero de ese año, y convocaba a un congreso extraordinario para elaborar una nueva constitución. Dos días después, Comonfort en un manifiesto a la nación se adhiere al Plan de Tacubaya, se erige como dictador y manda aprehender a Juárez. Ante una serie de presiones por parte de los conservadores, reconoce su error político sin poder hacer nada por remediarlo. El 11 de enero es víctima de un golpe de Estado que lo obliga a dejar el país, liberando previamente a Juárez. En cuanto se conoció el golpe de Estado, a iniciativa del General Anastacio Parrodi, gobernador de Jalisco, se formó una coalición de gobernantes estatales, quienes se obligaron a reconocer en Juárez al Presidente Sustituto de la República, tan pronto se presentara en cualquiera de los estados coaligados. El principal problema que enfrentó Juárez con su gobierno fue el conseguir recursos económicos para sostenerse por medio de la guerra, la vigencia de la constitución. Dos opciones existían para lograr el reconocimiento del gobierno juarista, una por parte de los Estados Unidos de América en que se comprometía la 11 soberanía del territorio nacional y otra que consistía en nacionalizar los bienes del clero. En julio de 1859, el gobierno de Juárez, mediante un manifiesto a la nación, anunció desde Veracruz la próxima expedición de un cuerpo de disposiciones denominado Leyes de Reforma, culminación ideológica y doctrinaria del movimiento liberal, encaminadas a dar unidad y vigencia al ideario de la causa reformista. Por estas medidas legislativas se consumó la separación de la iglesia y el Estado, causa directa de la introducción en México del Registro Civil. Tiempo después se presentó el problema de determinar el grado de validez constitucional de las leyes de Reforma, debido a que fueron promulgadas sin participación del Congreso. No fue sino hasta 1873 cuando se incorporaron a la Constitución de 1857 en calidad de adiciones y reformas, cuyo texto es el siguiente: Artículo 1.- El estado y la iglesia son independientes entre sí. El congreso no puede dictar leyes estableciendo o prohibiendo religión alguna. Artículo 2.- El matrimonio es un contrato civil, éste y los demás actos del estado civil de las personas son de exclusiva competencia de los funcionarios y autoridades del orden civil, en los términos previstos por las leyes, y tendrán la fuerza y la validez que les atribuyan. Artículo 3.- Ninguna Institución religiosa puede adquirir bienes raíces, ni capitales impuestos sobre éstos con la sola excepción establecida en el artículo 27 de la Constitución. Artículo 4.- La simple protesta de decir verdad y de cumplir las obligaciones que se contraen, sustituirá al juramento religioso, con sus efectos y penas. Artículo 5.- Nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución o sin pleno consentimiento. El Estado no puede permitir que se lleve a efecto ningún contrato, pacto o convenio que haga por objeto el menoscabo, la pérdida o el irrevocable sacrificio de la libertad del hombre, ya sea por causa de trabajo, educación o de voto religioso. La ley, en consecuencia, no reconoce órdenes monásticas, ni puede permitir su establecimiento, cualquiera que sea la denominación u objeto con que pretenda eregirse. 12 Tampoco puede admitir convenio en que el hombre pacte su proscripción o destierro. La lucha por las reformas, implementaron en México el Registro Civil y la secularización de los cementerios, siendo el primer antecedente de dicha Institución. Ahora bien entre las leyes importantes promulgadas por el presidente Juárez se encuentra la Ley Orgánica del Registro Civil, promulgada el 28 de julio de 1859, ya que fue la que estableció el Registro Civil. En la Exposición de motivos se señaló lo siguiente: “Para perfeccionar la independencia en que deben permanecer recíprocamente el Estado y la Iglesia, no puede ya encomendarse a ésta por aquél el Registro que había tenido del nacimiento, matrimonio o fallecimiento de las personas; registro cuyos datos eran los únicos que servían para establecer en todas las aplicaciones prácticas de la vida el estado civil de las personas y que la sociedad civil no podría tener las constancias que más le importan sobre el estado de las personas, si no hubiese autoridad ante la que aquellos se hiciesen registrar y hacer valer.”5 En su aspecto general, encontramos que esta ley está integrada por cuarenta y tres artículos, con un párrafo transitorio, agrupados en cuatro capítulos denominados: disposiciones generales, de las actas de nacimiento, de las actas de matrimonio y de las actas de fallecimiento. Esta ley reconoce como actos del Estado Civil el nacimiento, la adopción, el reconocimiento, la arrogación, el matrimonio y el fallecimiento. Dispone el establecimiento en toda la República de jueces del Estado Civil. Para tal efecto los gobernadores de los estados, distritos y territorios, deberían determinar las poblaciones en que residirían los jueces, así como el número que correspondería a las grandesciudades y la jurisdicción en que deberían ejercer sus actos. 5 El Registro Civil en México Op. Cit. p 35. 13 Por lo que respecta a los libros, la ley disponía que fueran llevados en número de tres con sus correspondientes duplicados, reservando el primero para nacimientos, adopción, reconocimiento y arrogación; el segundo para matrimonios; y tercero para las actas de fallecimiento. Para la inscripción de cualquier acto debían observarse determinadas formalidades y requisitos. Los interesados comparecerían ante el Juez registrador, ya sea personalmente o por representante legal que se acreditase por escrito, acompañados por sus testigos que debían ser personas mayores de dieciocho años; dos para cada acto, excepción hecha para el matrimonio, en el que debían testificar cuatro, dos para cada contrayente. Satisfecho lo anterior, el juez del Estado Civil consignaría de su puño y letra, las declaraciones hechas por las partes, iniciando con el año, mes, día y hora finalizando con la lectura del documento, con el objeto de que manifestarán si quedaban conformes con su contenido, en cuyo caso, procederán a firmar el acta. 1.2 Definición Es de suma importancia establecer propiamente lo que se entiende por Registro Civil, por lo cual, acudimos a los siguientes tratadistas: Rafael de Pina Vara considera: “El Registro Civil es una oficina u organización destinada a realizar uno de los servicios de carácter jurídico más trascendentales entre los que el Estado está llamado a dar satisfacción.” Asimismo el autor citado considera; “Constituye el Registro Civil un servicio público organizado por el Estado con el fin de hacer constar de una manera 14 auténtica todas las circunstancias relacionadas con el estado civil de las personas físicas y que lo determinan inequívocamente.”6 José Peré Raluy, en su obra Derecho del Registro Civil, lo define “como la institución o servicio administrativo a cuyo cargo se halla la publicidad de los hechos afectados al estado civil de las personas o mediatamente relacionados con dicho estado, contribuyendo en ciertos casos a la constitución de dichos actos y proporcionando títulos de legitimación de estado.”7 Ignacio Galindo Garfias lo define al Registro Civil como “La Institución de orden público que funciona bajo un sistema de publicidad. Tiene por objeto hacer constar por medio de la intervención de funcionarios debidamente autorizados para ello y que tienen fe pública, todos los actos relacionados con el estado civil de las personas. Estos han de hacer constar precisamente en los registros autorizados por el Estado, para tal objeto. Estos registros se denominan formas del Registro Civil.”8 Además de que el Registro Civil constituye un servicio público, es decir, que puede ser conocido por todo el mundo, y al respecto el mismo maestro Rafael de Pina considera como principio básico y orientador de la Institución del Registro Civil la publicidad y opina: “Es la publicidad sin duda, la que le da un valor esencial que verdaderamente tiene y que siempre se ha reconocido como necesaria para que cumpla satisfactoriamente la finalidad que está llamada a satisfacer. La publicidad es el alma de Registro.”9 El valor social de esta institución es extraordinario, porque permite fácilmente, en cualquier momento, el conocimiento de la personalidad civil de todos los miembros de un Estado, y tiene interés, tanto desde el punto de vista público como desde el punto de vista particular o privado, además de que da 6De Pina, Rafael, Derecho Civil mexicano, Porrúa, México, 1972, vol. I. Parte Segunda, cap. V, p. 231. 7 Pere Raluy, José, Derecho del Registro Civil, t. I, Editorial Aguilar, Madrid. 1962, p. 40. 8 Galindo Garfias, Ignacio, Derecho Civil, Primer Curso (Parte General. Personas. Familia.) Decimasegunda Edición, México. 1993, p. 407. 9De Pina, Rafael, citado por Pedro Treviño García en su obra, Registro Civil, Séptima Edición, McGraw- Hill, p. 10. 15 seguridad y certidumbre a la vida civil pues lleva acabo la realización válida de los actos jurídicos del estado civil, ya que es necesario que dichos actos consten de un modo auténtico e indiscutible y puedan ser conocidos por todo el mundo. Para averiguar el estado civil de un sujeto sirven los medios ordinarios de prueba, pero en ocasiones resultan insuficientes, ya que son lentos en su práctica y ejecución, siendo, por consiguiente, un medio que podría paralizar la vida civil, por lo que, hay que acudir a un medio extraordinario que consista en prueba preconstituida o anterior a los actos que se realicen, por todos los hombres y sus estados y circunstancias. Esta debe ser solemne, para que ofrezca garantías de certidumbre, y público, o sea de fácil acceso para todos aquellos a quienes interesa su conocimiento, a esta necesidad responde el Registro. Por otro lado el Código Civil define en forma general a la Institución del Registro Civil ya que se refiere a las actuaciones que deberá realizar el “Juez de Registro Civil” a su vez el Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal establece lo siguiente: Artículo 1.- Las disposiciones del presente ordenamiento son de orden público e interés social y tienen por objeto regular la organización, funciones y procedimientos del Registro Civil del Distrito Federal, a cargo de la Administración Pública del Distrito Federal. En conclusión el Registro Civil es la institución de buena fe, cuya función pública es conocer, autorizar, inscribir, resguardar y dar constancia de los hechos y actos del estado civil de las personas, que dispone el Código Civil para el Distrito Federal, con legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia, por conducto de los Jueces del Registro Civil, debidamente autorizados para dichos fines. 16 1.3 Marco Jurídico De nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 121, párrafo primero, Fracción IV, se desprende la función registral del estado civil, que a la letra dice: En cada Estado de la Federación se dará entera fe y crédito, de los actos públicos, registros y procedimientos judiciales de todos los otros. El Congreso de la Unión, por medio de Leyes Generales, prescribirá la manera de probar dichos actos, registros y procedimientos y el efecto de ellos, sujetándose a las bases siguientes: IV. los actos del estado civil ajustados a las leyes de un Estado, tendrán validez en los otros. En tanto que en su artículo 130 expresa: Los actos del estado civil de las personas son de exclusiva competencia de las autoridades administrativas en los términos que establezcan las Leyes, y tendrán la fuerza y validez que las mismas les atribuyan. Por su parte el Código Civil para el Distrito Federal establece en los siguientes preceptos: Artículo 35.- En el Distrito Federal estará a cargo de los Jueces del Registro Civil autorizar los actos del estado civil y extender las actas relativas a nacimiento, reconocimiento de hijos, adopción, matrimonio, divorcio administrativo, defunción de los mexicanos y extranjeros en el Distrito Federal, al realizar el hecho o acto de que se trate, así como inscribir las ejecutorias que declaren la ausencia, la presunción de muerte, el divorcio judicial, la tutela o que se ha perdido o limitado la capacidad legal para administrar bienes y las sentencias que ordenen el levantamiento de una nueva acta por la reasignación para la concordancia sexo-genérica, previa la anotación correspondiente al acta de nacimiento primigenia, siempre y cuando se cumplan las formalidades exigidaspor los ordenamientos jurídicos aplicables.” 17 Artículo 36.- Los Jueces del Registro Civil asentarán en formas especiales que se denominarán Formas del Registro Civil, las actas a que se refiere el artículo anterior. Las inscripciones se harán a través de los soportes informáticos que se contengan y en su caso, mecanográficamente. El Registro Civil, además resguardará las inscripciones, por medios informáticos aquellos que el avance tecnológico ofrezca, en una base de datos en los que se reproduzcan los datos contenidos en las actas asentadas en las Formas del Registro Civil, que permitan la conservación de los mismos y la certeza sobre su autenticidad. Finalmente el Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal: expresa: Artículo 1.- Las disposiciones del presente ordenamiento son de orden público e interés social y tienen por objeto regular la organización, funciones y procedimientos del Registro Civil del Distrito Federal, a cargo de la Administración Pública del Distrito Federal. El Registro Civil es la institución de buena fe, cuya función pública es conocer, autorizar, inscribir, resguardar y dar constancia de los hechos y actos del estado civil de las personas, que dispone el Código Civil para el Distrito Federal, con legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia, por conducto de los Jueces del Registro Civil, debidamente autorizados para dichos fines.” Articulo 9.- El Registro Civil contará con los Juzgados necesarios en el Distrito Federal, de acuerdo a la situación sociodemográfica de cada Delegación para el debido cumplimiento de sus funciones, de conformidad al contenido de los ordenamientos jurídicos correspondientes. 1.3.1 Fundamento Constitucional De acuerdo a nuestra Carta Magna los actos del estado civil se atribuyen a las autoridades administrativas en los términos que establezcan las leyes, luego entonces se ha encomendado dicha función al Registro Civil cuya tutela está a cargo de la Administración Pública, perteneciente al Poder Ejecutivo Federal. 18 De conformidad con nuestro máximo ordenamiento legal los actos del estado civil de las personas son de exclusiva competencia de las autoridades administrativas dando la fuerza y validez que las mismas les atribuyan. Por lo que en cada Estado de la Federación se dará entera fe y crédito, de los actos públicos, registros y procedimientos judiciales de todos los otros. Asimismo se encomienda al Congreso de la Unión, la emisión de Leyes Generales, por las que se prescriba dichos actos, registros y procedimientos y el efecto de las mismas, dando validez a los actos del estado civil en cada Estado. 1.3.2 Código Civil del Distrito Federal Como se ha mencionado el Código Civil Vigente para el Distrito Federal, como ley secundaria establece las disposiciones bajo las cuales el Registro Civil del Distrito Federal lleva a cabo su función pública. En ese sentido se expresa que en el Distrito Federal corresponde a los Jueces del Registro Civil autorizar los actos del estado civil y extender las actas relativas a nacimiento, reconocimiento de hijos, adopción, matrimonio, divorcio administrativo, defunción de los mexicanos y extranjeros en el Distrito Federal, al realizar el hecho o acto de que se trate, así como inscribir las ejecutorias que declaren la ausencia, la presunción de muerte, el divorcio judicial, la tutela o que se ha perdido o limitado la capacidad legal para administrar bienes y las sentencias que ordenen el levantamiento de una nueva acta por la reasignación para la concordancia sexo-genérica, previa la anotación correspondiente al acta de nacimiento primigenia, siempre y cuando se cumplan las formalidades exigidas por los ordenamientos jurídicos aplicables. 19 En complemento a lo anterior las actas del estado civil deben levantarse cumpliendo los requisitos que establece el Código en cita mismas que deben asentarse en formas especiales que se denominan, Formas del Registro Civil, en virtud de los requisitos que para tal efecto se encuentran establecidos por el ordenamiento sustantivo referido. En rigor los Jueces del Registro Civil deben dar exacta observancia al Código Civil para el Distrito Federal, actuando dentro de los parámetros de su función, esto es que como autoridad administrativa están obligados a llenar los requisitos que señale la norma secundaria aplicable y a cumplir las formalidades esenciales del procedimiento. 1.3.3 Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal La función administrativa que recae en el Registro Civil del Distrito Federal tiene como aspecto fundamental el conocimiento de los actos del estado civil, siguiendo las disposiciones que establece el Código Civil. No obstante lo anterior como parte del marco jurídico de dicha Institución se halla el Reglamento del Registro Civil mismo que regula su organización, funciones y procedimientos. Conforme al artículo 1 de dicho Reglamento tiene por objeto regular la organización, funciones y procedimientos del Registro Civil del Distrito Federal, a cargo de la Administración Pública del Distrito Federal, siendo sus disposiciones de orden público e interés social. Además se hace el señalamiento que el Registro Civil es una institución de buena fe, cuya función pública es conocer, autorizar, inscribir, resguardar y dar constancia de los hechos y actos del estado civil de las personas, que dispone el Código Civil para el Distrito Federal, con legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y 20 eficiencia, por conducto de los Jueces del Registro Civil, debidamente autorizados para dichos fines. En relación a la organización del Registro Civil determina que la distribución de los Juzgados, será de acuerdo a la situación sociodemográfica de cada Delegación para el debido cumplimiento de sus funciones. En cuanto a sus funcionarios estará bajo la dirección del titular el cual tiene entre sus facultades más relevantes la dirección, organización, coordinación, inspección, supervisión así como el debido cumplimiento de las funciones a cargo del Registro Civil. Por lo que hace a los Jueces autorizan las actas del estado civil de las personas relativas al nacimiento, reconocimiento de hijos, adopción, matrimonio, divorcio administrativo y defunción de mexicanos y extranjeros en el Distrito Federal; las inscripciones de las ejecutorias que declaren la ausencia, presunción de muerte, el divorcio judicial, la tutela o que se ha perdido la capacidad legal para administrar bienes; así como autorizar la inscripción de anotaciones derivadas de instrumentos notariales o cualquier otra resolución que anule, revoque o modifique actos del estado civil, siempre y cuando se cumplan las formalidades exigidas por el Código Civil y por los ordenamientos jurídicos aplicables. Finalmente en cuanto a sus procedimientos conoce de la aclaración de actas, en los supuestos establecidos, debiéndose tramitar ante la Dirección, de conformidad con lo que establezca el Código Civil. 1.4 Carácter Público del Registro Civil En cuanto a la naturaleza jurídica del Registro Civil, han sido varios los tratadistas que se han ocupado de tan importante característica y por consiguiente tenemos a Rafael De Pina Vara quien opina “El Registro Civil es una oficina u organización destinada a realizar uno de los servicios públicos 21 de carácter jurídico más trascendental entre todos los que el Estado está llamado a dar satisfacción.”10 Como lo menciona el autor aludido el Registro Civil brinda un servicio público, esto es que puede ser conocido por todo el mundo ya que hace constar de manera auténtica todas las circunstanciasrelacionadas con el estado civil de las personas físicas y que lo determinan inequívocamente. Por otro lado “El registro del estado civil es público, toda persona puede pedir testimonio de las actas del mismo, así como de los apuntes y documentos con ellas relacionados y los oficiales del Registro Civil están obligados a darlos.”11 Ricardo Treviño García, nos dice “No sin razón se dice que una de las notas características del Registro Civil es su naturaleza pública.”12 De ahí que La publicidad del registro constituye una de sus características esenciales y sin duda, la que da el valor especial que tiene y siempre se le ha reconocido como necesaria para que cumpla satisfactoriamente la finalidad que está llamado a satisfacer. Así mismo su carácter público consiste en dar publicidad a todos los actos y hechos del estado civil de las personas, pues la no inscripción de dichos actos conlleva la aplicación de sanciones. Cabe mencionar que los interesados en cualquier momento y ante cualquier situación pueden acudir a solicitar los datos que necesiten, pues esta institución en todo tiempo lleva un archivo con los datos que ahí se inscriben, y acerca de ello el Código Civil establece: Artículo 48.- Toda persona puede pedir testimonios completos o en extracto de las actas del Registro Civil; así como de los apuntes y documentos con ellas relacionados y los Jueces y Registradores estarán obligados a darlos. 10 De Pina, Rafael,Op. Cit., P. 10. 11 El Registro Civil en México, Op. Cit., p. 93. 12 Treviño García, Ricardo Registro Civil, Séptima Edición, Mc-Graw-Hill, p. 11. 22 Por tanto los Jueces del Registro Civil quedan obligados a inscribir todos los actos y hechos del estado civil de las personas que ante ellos se constituyan, para lo cual el Ministerio Público cuidará que las actuaciones e inscripciones que se hagan en las formas del Registro Civil se realicen conforme a la Ley, pudiendo inspeccionarlas en cualquier época, así como consignar a los Jueces del Registro Civil que hubieren cometido delito en el ejercicio de su cargo, o dar aviso a las autoridades administrativas de las faltas en que hubieren incurrido los empleados del Registro Civil. Espín Cánovas Opina: “El Registro Civil es necesario no solamente para el individuo de cuyo estado civil se trata, sino también al Estado y aún para los terceros en general. Respecto al individuo, para poder probar su condición de ciudadano, hijo, cónyuge, pariente, mayor de edad, emancipación, etcétera, cuando de alguna de estas condiciones integrantes del estado civil dependa la adquisición de un derecho que se reclama o el ejercicio de un derecho ya adquirido. Respecto al Estado para la organización de muchos servicios administrativos, como el militar, censo electoral, etcétera. Y respecto a los terceros, porque del conjunto de las circunstancias que consten en el Registro resultarán la capacidad o incapacidad de las personas con quienes contratan o celebran cualquier otro negocio jurídico, cuya validez dependerá de aquella capacidad.”13 1.5 Actas que Emite el Registro Civil Por lo que hace a las actas que emite el Registro Civil, nacimiento, matrimonio, defunción etc., es preciso delimitar su concepto: 13Espin Casánovas, Diego Manual de Derecho civil español, Vol. I, Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid, 1951, p. 172. 23 Manuel Mateos Alarcón las define como: “Los documentos redactados por un funcionario público creado por la ley, los cuales tiene por objeto acreditar el estado civil de las personas.”14 Para Galindo Garfias son “Documentos auténticos, destinados a proporcionar una prueba cierta sobre el estado civil de las personas, se han de levantar precisamente en registros públicos, que constan de formas especiales y que se llevan en las oficinas del Registro Civil.”15 Bajo este esquema podemos definir que las actas del estado civil son los documentos en los que se hace constar de manera autentica e inequívoca el estado civil de las personas físicas y son redactados por funcionarios dotados de fe pública además de constituir prueba plena y con ello dar seguridad y certidumbre al trato de la vida social. En cada una de las oficinas del Registro Civil de acuerdo con el artículo 36 del Código Civil, los Jueces del Registro Civil asentarán en las formas especiales que se denominarán formas del Registro Civil, las actas a que se refiere el mismo ordenamiento. Las inscripciones de las actas se harán mecanográficamente y por triplicado en las formas especiales destinadas a ese objeto. Por otro lado es preciso definir estado civil Mateos Alarcón lo define como “la posición que se guarda en la sociedad, por razón de sus cualidades de padre, hijo, soltero, casado, mayor, menor de edad, etcétera.”16 Toda persona desde que nace debe tener un estado reconocido por la ley, dicho estado define la posición que el sujeto guarda en relación a la sociedad además de ser un atributo de la personalidad. 14 Mateos Alarcón, Manuel, Estudios sobre el Código Civil del Distrito Federal, t. I. (Tratado de las personas) Librería de J. Valdés y Cueva, México, 1885, Lección Quinta, p. 51. 15Galindo Garfias, Ignacio, Op. Cit., p. 377. 16 Mateos Alarcón, Manuel, Op. Cit., 515. 24 Se dice que una persona se halla en posesión de estado, cuando se ostenta públicamente de una manera regular y constante con un estado civil (estado de cónyuge que puede o no coincidir con el que jurídicamente le pertenece). “Constituye el estado civil de las personas una situación jurídica que se determina por la relación que las mismas guardan dentro del seno de la familia, podemos considerar como consecuencias de dicho estado las siguientes: a) parentesco b) matrimonio c) divorcio y d) concubinato.”17 Ahora bien, las actas que emite el Registro Civil son las siguientes: Actas de nacimiento: Todo padre o madre tienen la obligación de declarar el nacimiento de su hijo, a falta de éstos los ascendientes en línea recta, colaterales iguales en segundo grado y colaterales desiguales ascendientes en tercer grado. Las declaraciones de nacimiento se harán presentando al niño ante el Juez del Registro Civil de su elección dentro de los seis meses siguientes a la fecha en que ocurrió el nacimiento. Un requisito indispensable para el registro de un nacimiento es acompañar el certificado de nacimiento que debe ser suscrito por médico autorizado para el ejercicio de su profesión, o persona que haya asistido el parto en el formato expedido para tal efecto por la Secretaria de Salud del Distrito Federal ya que dicho certificado hace prueba del día, hora y lugar de nacimiento, sexo del nacido y maternidad. Para el caso de no contar con certificado de nacimiento, el declarante deberá presentar constancia de parto en los términos que establezca el Reglamento del Registro del Civil. Cuando por causas de fuerza mayor, de conformidad con lo que establezca el reglamento, no se cuente con certificado de nacimiento o constancia de parto, 17Rojina Villegas, Rafael Derecho Civil Mexicano, Tomo I, Introducción y personas, Editorial Porrúa, S. A., México, 1980, Tercera Edición, p. 467. 25 deberá presentar denuncia de hechos ante el Ministerio Público donde se haga constar las circunstancias de los hechos. En caso de registro extemporáneo de un nacimiento, deberá estarse a lo dispuesto en el Reglamento del Registro Civil. El contenido de las actas de nacimientoson el día, la hora y el lugar de nacimiento, el sexo del presentado, el nombre o nombres propios y los apellidos paterno y materno que le correspondan; así mismo la razón si el registrado se ha presentado vivo o muerto y la impresión digital del mismo. El Juez del Registro Civil tiene la facultad de exhortar a quien presente al menor que el nombre propio con el que se pretende registrar no sea peyorativo, discriminatorio, infamante, denigrante, carente de significado o que constituya un signo, símbolo o siglas, o bien que exponga al registrado a ser objeto de burla. Así mismo en todas las actas de nacimiento se deberá asentar los nombres, domicilio y nacionalidad de los padres, los nombres y domicilios de los abuelos y de las personas que hubieren hecho la presentación. Actas de reconocimiento: Artículo 60 del Código Civil del Distrito Federal.- Todo padre y madre están obligados a reconocer a sus hijos, cuando no estén casados dicho reconocimiento se hará concurriendo los dos personalmente o a través de sus representantes, ante el Registro Civil. La investigación de la maternidad como la paternidad, podrá hacerse ante los tribunales de acuerdo a las disposiciones relativas a este Código. Además de los nombres de los padres, se hará constar en el acta de nacimiento su nacionalidad, edad, ocupación y domicilio. Artículo 61.- Si el padre o madre no pudiere concurrir, ni tuvieren apoderado, pero solicitaren ambos a alguno de ellos, la presencia del Juez del Registro Civil, éste pasará al lugar en que se halle el interesado, y allí recibirá de él la petición de que se mencione su nombre; todo lo cual se asentará en el acta. 26 Artículo 78.- En el caso de reconocimiento hecho con posterioridad al registro, se harán las anotaciones correspondientes en el acta de nacimiento original y deberá levantarse nueva acta de nacimiento original en términos de lo dispuesto por el artículo 82. Artículo 82.- En el acta de nacimiento originaria se harán las anotaciones correspondientes al reconocimiento, la cual quedara reservada y no se publicará ni expedirá constancia alguna salvo mandato judicial. Es importante mencionar que el reconocimiento que se haga por sentencia judicial bastará la presentación de la copia certificada de la sentencia ejecutoriada para que se dé cumplimiento. En relación a los requisitos para el reconocimiento de un hijo éstos se encuentran contenidos en el artículo 58 del Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal que a la letra dice: I.-Solicitud de registro de reconocimiento debidamente requisitada; II.-Presentación del menor a reconocer, en caso de que se trate de mayor de edad, será necesaria la comparecencia de éste con el propósito de que exprese su consentimiento; III.-Comparecencia de quien deba otorgar el reconocimiento con identificación oficial; IV.-En su caso, comparecencia con identificación oficial de quien ejerza la patria potestad o tutela del menor a reconocer fin de que otorgue su consentimiento; V.-En su caso, documento público o privado mediante el cual se acredite la personalidad del o los mandatarios, cuando el que deba otorgar el reconocimiento no pueda concurrir personalmente a celebrar el acto, firmando por el otorgante y dos testigos y ratificadas las firmas ante Notario Público o autoridad judicial; VI.-Copia certificada de reciente expedición del Acta de Nacimiento de la persona que va a ser reconocida; VII.-Copia certificada del Acta de Nacimiento de la persona que va efectuar el reconocimiento, con el fin de asentar la afiliación correspondiente de la persona a reconocer. VIII.- Derogada 27 IX.-Comprobante del domicilio declarando por él o los presentes de la persona a reconocer. Actas de adopción: En los casos de adopción, se levantará un acta como si fuera de nacimiento, en los mismos términos que la que se expide para los hijos consanguíneos para tal efecto a partir del levantamiento del acta, se harán las anotaciones en el acta de nacimiento originaria, la cual quedará reservada. No se publicará ni se expedirá constancia alguna que revele el origen del adoptado ni su condición de tal, salvo providencia dictada en juicio. Dictada la resolución judicial definitiva que autorice la adopción, el juez, dentro del término de tres días, remitirá copia certificada de las diligencias al Juez del Registro Civil que corresponda, a fin de que, con la comparecencia del adoptante, se levante el acta correspondiente. Los requisitos para la autorización de las actas de adopción se encuentran contenidos en el artículo 66 del Reglamento del Registro Civil: I.- Solicitud de registro de adopción debidamente requisitada; II.- Copia certificada de la sentencia definitiva y del auto que la declara firme; así como oficio de autoridad jurisdiccional competente que ordene el levantamiento del acta correspondiente; III.- Copia certificada del Acta de Nacimiento del adoptado y del o los adoptantes; y IV.-Comparecencia del o los adoptantes, así como del adoptado. Reunidos los requisitos para la autorización del acta, se harán las anotaciones en los tantos que contengan el Acta de Nacimiento, la cual quedará reservada. No se publicará ni se expedirá constancia alguna que revela el origen del adoptado ni su condición de tal, salvo providencia dictada en juicio. Se levantará el acta como si fuera de nacimiento en los términos que la que se expiden para los hijos consanguíneos. 28 Actas de matrimonio: Artículo 146.- Matrimonio es la unión libre de dos personas para realizar la comunidad de vida, en donde ambos se procuran respeto, igualdad y ayuda mutua. Debe celebrarse ante el Juez del Registro Civil y con las formalidades que estipule el presente código. De acuerdo a lo establecido en el artículo 97 del Código Civil del Distrito Federal: “Las personas que pretendan contraer matrimonio, deberán presentar un escrito ante el Juez del Registro Civil de su elección, que deberá contener: I.- Los nombres, apellidos, edad, ocupación, domicilio y nacionalidad de los pretendientes, nombres, apellidos y nacionalidad de sus padres. II.- Que no tienen impedimento legal para casarse y III.- Que es su voluntad unirse en matrimonio. Este escrito deberá ser firmado por los solicitantes, y asimismo contener su huella digital. Para el caso de los matrimonios fuera de las oficinas del Registro Civil deberá observarse lo establecido en el Reglamento del Registro Civil. Artículo 98.- Al escrito a que se refiere el artículo anterior, se acompañará: I.- Copia certificada del acta de nacimiento de los pretendientes; II.- La constancia de que otorguen su consentimiento las personas a que se refiere al artículo 148 de este Código, para que el matrimonio se celebre. III.- Un documento público de identificación de cada pretendiente o algún otro medio que acredite su identidad de conformidad con lo que establezca el Reglamento del Registro Civil. IV.- Derogada. V.- El convenio que los pretendientes deberán celebrar con relación a sus bienes presentes y a los que adquieran durante el matrimonio. En el convenio se expresará con toda claridad si el 29 matrimonio se contrae bajo el régimen de sociedad conyugal o bajo el de separación de bienes. Si los pretendientes son menores de edad, deberán aprobar el convenio las personas cuyo consentimiento previo es necesario para la celebración del matrimonio. No puede dejarse de presentar ese convenio ni aun a pretexto de que los pretendientes carecen de bienes, pues en tal caso, versará sobre los que adquieran durante el matrimonio. Al formarse el convenio se tendrá en cuenta lo quedisponen los artículos 189 y 211,y el Juez del Registro Civil deberá tener especial cuidado sobre este punto, explicando a los interesados todo lo que necesiten saber a efecto de que el convenio quede debidamente formulado. Si de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 185 fuere necesario que las capitulaciones matrimoniales consten en escritura pública, se acompañará un testimonio de esa escritura. VI.- Copia del acta de defunción del cónyuge fallecido, si alguno de los contrayentes es viudo, o de la parte resolutiva de la sentencia de divorcio o nulidad de matrimonio, en caso de que alguno de los pretendientes hubiere sido casado anteriormente. VII.- La manifestación por escrito y bajo protesta de decir verdad, en el caso de que alguno de los pretendientes haya concluido el proceso para la concordancia sexo-genérica, establecido en el Capítulo IV Bis del Título Séptimo del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal misma que tendrá el carácter de reservada; y VIII.- Copia de la dispensa de impedimentos, si los hubo. Artículo 101.- Todo matrimonio deberá celebrarse dentro de los ocho días siguientes a la solicitud de matrimonio, en el lugar, día y hora que se señale para tal efecto. De conformidad con el artículo 103 del Código Civil del Distrito Federal las actas matrimonio deben contener la siguiente información: I.- Los nombres, apellidos, edad, ocupación, domicilio, lugar de nacimiento y nacionalidad de los contrayentes; II.- Derogada; III.- Los nombres, apellidos, edad, ocupación, domicilio y nacionalidad de los padres; IV.- En su caso, el consentimiento de quien ejerza la patria potestad, la tutela o las autoridades que deban suplirlo; V.- Que no hubo impedimento para el matrimonio, o que éste se dispensó; 30 VI.- La declaración de los pretendientes de ser su voluntad unirse en matrimonio y la de haber quedado unidos, que hará el Juez en nombre de la Ley y de la sociedad; VII.-La manifestación de los cónyuges de que contraen matrimonio bajo el régimen de sociedad conyugal o de separación de bienes; VIII.- Derogada. IX.- Que se cumplieron las formalidades exigidas por el artículo anterior. Dicha acta será firmada por el Juez del Registro Civil, los contrayentes y las demás personas que hubieren intervenido si supieren y pudieren hacerlo, además de contener las huellas digitales de los contrayentes. Actas de defunción: Ninguna inhumación o cremación se hará sin autorización escrita dada por el Juez del Registro Civil, quien se asegurará suficientemente del fallecimiento, con el certificado de defunción expedido por médico legalmente autorizado. La inhumación o cremación deberá realizarse dentro de las cuarenta y ocho horas siguientes a la defunción, excepto en los casos de muerte considerada violenta, o por disposición que ordene otra cosa por la autoridad competente. El certificado de defunción hace prueba del día, hora, lugar y causas del fallecimiento, así como del sexo del fallecido. En el acta de defunción se asentarán los datos que contenga el certificado de defunción, así como los datos que el Juez del Registro Civil requiera y será firmada por el declarante. El acta de fallecimiento contendrá: I.- El nombre, apellido, edad, ocupación y domicilio que tuvo el difunto; 31 II.- El estado civil de éste, y si era casado o viudo, el nombre y apellido de su cónyuge; III.- Derogada. IV.- Los nombres de los padres del difunto si se supieren; V.- La causa o enfermedad que originó el fallecimiento de acuerdo a la información contenida en el Certificado de Defunción, y el lugar en el que se inhuma o cremará el cadáver; VI.- La hora de la muerte, si se supiere, y todos los informes que se tengan en caso de muerte violenta, debiendo asentar los datos de la Averiguación Previa con la que se encuentre relacionada. Los que habiten la casa en que ocurra el fallecimiento; los directores o administradores de los establecimientos de reclusión, hospitales, colegios o cualquiera otra casa de comunidad, los huéspedes de los hoteles, mesones o las casas de vecindad tienen obligación de dar aviso al Juez del Registro Civil, dentro de las veinticuatro horas siguientes del fallecimiento y en caso de incumplimiento se sancionarán con una multa de quinientos a cinco mil pesos. Cuando el Juez del Registro Civil, sospeche que la muerte fue violenta, dará parte al Ministerio Público, comunicándole todos los informes que tenga para que proceda a la averiguación conforme a derecho. Cuando el Ministerio Público averigue un fallecimiento, dará parte. 1.6 Inscripciones y Anotaciones Marginales Se deben inscribir todos aquellos actos relativos al estado civil de las personas que la ley,de manera expresa, ordena hacer, en los demás casos, si así lo establece la ley, se harán constar en anotación marginal. 32 Son objeto de inscripción: nacimientos, reconocimiento de hijos, adopción, matrimonio, divorcio, defunción e inscripciones de sentencias que declaren la ausencia, la presunción de muerte, la tutela o la pérdida o limitación de la capacidad legal para administrar bienes. En los casos de divorcio judicial ejecutoriada dicha sentencia se remitirá en copia certificada al Juez del Registro Civil para que realice la anotación en el acta de matrimonio correspondiente tal como lo establece el artículo 291 del Código Civil Vigente para el Distrito Federal que a la letra dice “Ejecutoriada una sentencia de divorcio, el Juez de lo familiar, bajo su más estricta responsabilidad, remitirá copia de ella al Juez del Registro Civil ante quien se celebró el matrimonio, para que realice la anotación correspondiente en la del matrimonio disuelto.” En los casos de divorcio administrativo una vez levantada dicha acta se mandará anotar en la de matrimonio de los divorciados. Para los casos en que se declare la ausencia, la presunción de muerte, la tutela, el divorcio o que se ha perdido la capacidad legal para administrar bienes la autoridad judicial que conozca remitirá dentro del término de ocho días al Juez del Registro Civil correspondiente, copia certificada de la ejecutoria respectiva. El Juez del Registro Civil hará la anotación correspondiente en las actas de nacimiento y de matrimonio, en su caso, e insertará los datos esenciales de la resolución judicial que se le haya comunicado. En los casos de rectificación, modificación y aclaración de las actas del Registro Civil la sentencia que cause ejecutoria se comunicará al Juez del Registro Civil y éste hará una referencia de ella al margen del acta impugnada sea que el fallo conceda o niega la rectificación. Al respecto el artículo 103 del Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal establece: “las inscripciones que señalan los artículos 35 y 180 del Código Civil, así como el numeral 166 de la Ley del Notariado del Distrito Federal, se tramitarán ante la Dirección, transcribiendo los puntos 33 resolutivos de la sentencia judicial firme o a la parte relativa de la escritura pública que los contenga.” Asimismo los artículos 104, 105, 106 del indicado Reglamento textualmente ordenan: Artículo 104.- se inscribirán ante la Dirección, la rectificación, modificación y aclaración de las actas del estado civil de las personas que señalan los artículos 134 y 138 Bis Código Civil. Artículo 105.- Las inscripciones de hechos o actos del estado civil de los habitantes del Distrito Federal, ocurridos en el extranjero, se inscribirán ante el Juez Central, mismas que deberán contener la transcripción íntegra del documento presentado, el cual deberá presentarse debidamente apostillada o legalizada,en caso de estar redactado éste en idioma distinto al castellano, se requerirá traducción realizada por perito autorizado por el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Tratándose de divorcios ocurridos en el extranjero, además de los requisitos antes señalados, la resolución que ordene el divorcio deberá presentarse debidamente homologada por el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal. Artículo 106.- Una vez recibida por la Dirección la sentencia firme que ordene la inscripción o anotación que corresponda, se verificará que ésta cumpla con los requisitos de Ley, remitiéndose por escrito la misma al Juzgado respectivo para que el Juez, de resultar procedente, efectúe la inscripción o anotación en el acta correspondiente y envíe un ejemplar a la Oficina Central y otro, en su caso, al Archivo Judicial para los efectos conducentes. 34 CAPÍTULO II GENERALIDADES 2.1 Concepto de Rectificación de Acta 2.2 Clases de Rectificación de Acta 2.3 Desarrollo del Juicio de Rectificación de Acta 2.4 Partes 2.4.1 Actor, Persona Física 2.4.2 Demandado, Registro Civil 2.4.3 Capacidad y Legitimación Procesal de las Partes 2.4.4 Juez y Secretario Conciliador 35 2.1 Concepto de Rectificación de Acta En concepto del tratadista Ricardo Treviño García “La rectificación de acta tiene lugar para corregir errores esenciales o accidentales de un acta del estado civil, esto es, cuando los datos contenidos en el acta no corresponden a la realidad del acto o hecho jurídico que obre en dicho instrumento público, ya que se plasmaron equivocadamente.”18 De lo anterior podemos deducir, que la rectificación de acta busca variar un dato esencial contenido en un acta del estado civil de las personas, que fue plasmado erróneamente, ello con la finalidad de ajustarlo a la realidad social. En este contexto dicha rectificación exige que se pruebe el error a que se refiera, esto es que quede plenamente demostrada la necesidad de la enmienda ya que no responde a un simple capricho, y debido a que se trata de un acto de interés público en el que no se puede actuar de mala fe, ni ser contrarío a la moral, ni se pretenda defraudar o establecer o modificar la filiación ni se cause perjuicio a tercero y mucho menos que sea constitutivos de hechos delictuosos. En este sentido no procederá la rectificación de un acta en los casos en que una persona arbitrariamente haya venido usando un nombre que no le corresponde. Ahora bien, todo aquel que requiera rectificación de su atestado deberá hacerlo valer mediante acción promovida ante los jueces de lo familiar, esto es que no procede la rectificación ante la misma autoridad que asentó el hecho u acto de que se trate, por lo que la legislación civil al respecto prevé: Artículo 134.-La rectificación o modificación de un acta del estado civil no puede hacerse sino ante el juez de lo familiar y en virtud de sentencia de éste, salvo el reconocimiento de un hijo, el cual se sujetará a las prescripciones de este Código. 18 Treviño García, Ricardo op. cit., p. 29. 36 Por lo tanto la autoridad competente para conocer de un juicio sobre rectificación o modificación de un acta del estado civil son los jueces de lo familiar en los términos que establezca el Código de Procedimientos Civiles. Luego entonces en el caso específico de rectificación o modificación de actas del estado civil el demandado viene siendo el Director del Registro Civil, en cuya oficialía se asentó el acta que se pretende rectificar o modificar. Por lo que respecta al tipo de juicio que procede en función de la solicitud para rectificar o modificar un acta del estado civil, deberá promoverse juicio ordinario civil para pedir la rectificación de un acta del estado civil, pues es una controversia que no tiene señalada tramitación especial. También es importante hacer mención de los casos en que procede la rectificación, por lo que de conformidad con el artículo 135 del Código Civil del Distrito Federal ha lugar a pedir la rectificación: I.- Por falsedad, cuando se alegue que el suceso registrado no pasó; II.- Por enmienda, cuando se solicite variar algún nombre u otro dato esencial que afecte el estado civil, la filiación, la nacionalidad, el sexo y la identidad de persona. Así mismo es indispensable recalcar que los sujetos que pueden pedir la rectificación son los siguientes: Artículo 136.- Pueden pedir la rectificación de un acta del estado civil: I.- Las personas cuyo estado se trata; II.- Las personas que se mencionan en el acta como relacionadas con el estado civil de alguno; III.- Los herederos de las personas comprendidas en las dos fracciones anteriores. IV.-Los que según los artículos 348, 349 y 350, pueden continuar o intentar la acción de que en ellos se trata. En esta tesitura, una vez que el Juez de lo Familiar mediante sentencia ejecutoriada ordene la rectificación de acta del estado civil, el Juez del registro civil competente para realizar la rectificación será el de la ubicación de la oficialía del Registro donde se haya levantado el acta. 37 El acta rectificada debe quedar tal como está en los registros, esto es que el original del acta permanece intacto, y se rectificara mediante anotación marginal en el atestado. Finalmente la Sentencia Definitiva que pronuncie el Juez, puede ser recurrida, mediante el recurso de apelación que podrá interponerse una vez que transcurrido el término legal que es de quince días hábiles contados a partir de que surta efectos, Es de suma importancia la rectificación de una acta del estado civil, que el legislador ha establecido que la Sentencia Definitiva que dicte el Juez, pueda ser revisada por los Jueces de Segunda Instancia cuando así lo solicite el interesado para examinar la legalidad de la sentencia, pues en muchos de los casos en los juicios sobre modificación de actas del estado civil trascienden, en ciertos, casos, de los intereses puramente privados y afectan el orden público. 2.2 Clases de Rectificación de Acta De conformidad con el artículo 135 del Código de Civil Vigente para el Distrito Federal, ha lugar a pedir la rectificación: I.- Por falsedad cuando se alegue que el suceso registrado no pasó; II.- Por enmienda, cuando se solicite variar algún nombre u otro dato esencial que afecte el estado civil, la filiación, la nacionalidad, el sexo y la identidad de persona. Como se desprende de la fracción segunda, por aplicación de dicha disposición, una persona puede variar su nombre en forma esencial o accidental, siempre que judicialmente aduzca razones fundadas, suficientemente lógicas, aceptables y serias, con absoluta exclusión de todos casos en que el motivo determinante sea inmoral, arbitrario o caprichoso, contra las buenas costumbres 38 o con mayor razón si se trata de un motivo delictuoso, puede el interesado demandar. Refiriéndose a esta cuestión la Suprema Corte de justicia de la Nación ha expresado: “Es cierto que la fracción II del artículo 135 del Código Civil autoriza la rectificación de las actas del Registro Civil por enmienda, cuando se solicite variar algún nombre o circunstancia esencial o accidental; y ya la Suprema Corte de Justicia ha aceptado, en varios casos, que se haga, pero sobre la base de que se prueba el error que se requiere enmendar, o aunque no lo haya, que la causa aducida sea muy grave y también a condición de que la existencia de esa causa y su gravedad quede plenamente demostradas y justifiquen la necesidad de la rectificación de las actas; no obstante, siempre deben considerarse estos casos comoexcepcionales, pues existe un gran interés en que sean intocables.”19 Transcribimos, también cuatro criterios más de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, relacionados con la rectificación de actas: “Aún cuando en principio, el nombre con que fue registrada una persona es inmutable, sin embargo, en los términos de la fracción II del artículo 135 del Código Civil para el Distrito Federal y Territorios Federales, es procedente la rectificación del nombre en el acta de nacimiento, no solamente en caso de error en la anotación, sino también cuando existe una evidente necesidad de hacerlo, como en el caso en que se ha usado constantemente otro diverso de aquél que consta en el registro y solo con la modificación del nombre se hace posible la identificación de la persona; se trata entonces de ajustar el acta a la verdadera realidad social y no de simple capricho, siempre y cuando, además esté probado que el cambio no implica actuar de mala fe, no se contraría la moral, no se defrauda ni se pretende establecer o modificar la filiación ni se causa perjuicio a tercero.”20 19 Seminario Judicial de la Federación, Sexta Epoca, Cuarta Parte, Vol XLI. Pag. 9. 20 Jurisprudencia 206 (Sexta Epoca), página 901, Sección Primera, Cuarta Parte, Tercera Sala, Apéndice de Jurisprudencia de 1917 a 1965 del Seminario Judicial de la Federación. Imprenta Murgía, México. 1965. 39 “Existe el principio de acuerdo con la ley y la doctrina, de que el nombre es inmutable, atemperándose, sin embargo, este principio, por las excepciones que la misma ley expresamente determina, cuales son los casos de modificación del nombre por adopción, por legitimación de hijos naturales y por reconocimiento de hijos nacidos fuera del matrimonio. Siempre, pues, que exista una disposición legal al respecto, el nombre de la persona puede ser modificado; pero no puede serlo en cualquier otra situación, porque siendo de estricta aplicación las salvedades de la ley, no puede aplicarse analógicamente al caso no previsto expresamente por ella. Pues bien, el Código Civil del Estado de Zacatecas, claramente y sin lugar a dudas autoriza la modificación del nombre por vía de rectificación de acta correspondiente, por lo cual una persona puede variar su nombre en forma esencial o accidental, a condición de que judicialmente aduzca razones fundadas, suficiente lógicas, aceptables y serias con absoluta exclusión de todos los casos en que el motivo determinante sea inmoral, arbitrario y caprichoso, contra las buenas costumbres puede el interesado demandar la enmienda, ya sea esencial o accidental, de su nombre, en el acta del Registro Civil, como en el caso, por ejemplo, en que manifieste existe un divorcio, suficientemente probado, entre el nombre del registro y el que en realidad usa esa persona en su vida diaria, en sus relaciones jurídicas, y en todos los asuntos en que por cualquier causa interviene, ya que entonces, se colige, con toda claridad, la legal justificación de la enmienda, la que, por lo demás, permitirá al interesado lograr la desaparición de las dañosas consecuencias naturalmente inherentes a las discrepancias de tales nombres.”21 “Si una persona, en la vida familiar, en la vida social, en la escuela e institutos de cultura superior ha usado el segundo apellido del segundo esposo de su madre y no el de su propio padre, ha sido tratada por aquel como hija (o) y no se ha opuesto a que lleve su apellido, se debe autorizar la rectificación del acta 21 3ª. Sala, Sexta Epoca, Volumen CXXXII, Cuarta Parte, pág. 67. 40 de nacimiento a efecto de ajustarla a la realidad en los términos aludidos, con fundamento en los artículos 134 y 135 fracción II del Código Civil que faculta a la autoridad judicial para decretar la modificación respectiva cuando se solicite variar en un acta del Estado Civil el nombre o cualquier otra circunstancia esencial o accidental toda vez que existe propósito legítimo y su finalidad es ajustarla a la realidad social e individual. En la inteligencia de que la enmienda del apellido no indica un cambio en la filiación del actor (a), ni que se considere al segundo esposo de su madre como su padre, en vez del verdadero; y de que el acta debe permanecer intacta a este respecto y solamente se hará una anotación en el sentido de que el interesado cambió su primer apellido por el que siempre había usado, sin perder sus derechos y sus obligaciones económicos y morales frente a su verdadero padre y sin adquirir ningunos frente a la persona cuyo apellido adopta.”22 “En varias ejecutorias la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que procede la rectificación del acta del Estado Civil para variar el nombre de una persona, de acuerdo con la fracción II del artículo 135 del Código Civil, cuando se demuestre que no hay un propósito de defraudación o de mala fe y que la única finalidad es ajustar a la realidad social e individual el acta de nacimiento. Pero también procede la rectificación cuando el interesado pretende evitarse un perjuicio cuando su nombre se presta a críticas o al ridículo.”23 También en el Código Civil se prevé otro supuesto en que se puede pedir rectificación de acta esto es en los casos del levantamiento de una nueva acta de nacimiento por asignación de concordancia sexo-genérica. 22 Tesis 84 de la Compilación de la Jurisprudencia y Tesis Sobresalientes de la 3ª. Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, 1955-1963, Mayo Ediciones, pág. 33 Semanario Judicial de la Federación. Sexta Epoca. Cuarta Parte. Vol. XIII. Pág. 258. 23 3ª. Sala. Informe 1958, pág. 48. 41 Esto es para aquellas personas que requieran el reconocimiento de su identidad de género. El mismo código expresa que se entenderá por identidad de género la convicción personal de pertenecer al generó masculino o femenino, es inmodificable, involuntaria y puede ser distinta al sexo original. Con el propósito de reforzar lo anterior expuesto se transcribe el siguiente criterio jurisprudencial: “REASIGNACIÓN SEXUAL ES UNA DECISIÓN QUE FORMA PARTE DE LOS DERECHOS AL LIBRE DESARROLLO DE LA PERSONALIDAD. Partiendo de que el derecho al libre desarrollo de la personalidad implica necesariamente al reconocimiento a los derechos de identidad personal, sexual y de género, pues a partir de éstos el individuo se proyecta frente a sí mismo y dentro de una sociedad, se concluye que la reasignación sexual que decida una persona transexual para adecuar su estado psicosocial a su físico y de ahí, vivir en el sexo con el que se identifica plenamente y ser reconocido como tal por los demás, constituye una decisión que forma parte del libre desarrollo de la personalidad de la persona, respecto a su percepción sexual y de género ante sí mismo, que influye decisivamente en su proyecto de vida y en todas sus relaciones dentro de la sociedad.”24 La rectificación de acta de levantamiento de acta por reasignación para la concordancia sexo-genérica, se promueve a través de juicio especial dispuesto en los artículos 498, 498 BIS, 498 BIS 1, 498 BIS 2, y demás relativos del Código de Procedimientos Civiles. 24 Seminario Judicial de la Federación y su Gaceta XXX, Novena Epoca, Diciembre 2009, Pág. 17. 42 2.3 Desarrollo del Juicio de Rectificación de Acta El juicio ordinario civil de rectificación acta se encuentra comprendido en el derecho civil, correspondiente a la rama del derecho privado que tiene por objeto regular tres aspectos fundamentales: a) personas; b) familia; c) patrimonio. Los sujetos del derecho civilse encuentran clasificados en cuanto a su materia, para el derecho familiar podemos considerar como sujetos del mismo a todos aquellos que tengan la calidad de parientes, por consanguinidad, afinidad o adopción, a los cónyuges y personas que ejerzan la patria potestad o tutela. La calidad de cónyuge es la base para determinar todas aquellas relaciones jurídicas que se establecen por el matrimonio y, por lo tanto, también asignará la doble función de sujeto activo y pasivo a quien tenga ese carácter. En cuanto a las relaciones inherentes a la patria potestad o la tutela, encontramos derechos y deberes subjetivos que respectivamente se imputan tanto a las personas que ejercen esos poderes, como a los sujetos incapacitados que los sufren. Tanto los incapaces como quienes desempeñan la patria potestad o tutela, tienen la doble calidad de sujetos activos y pasivos, pues se trata de relaciones sinalagmáticas que imponen derechos y obligaciones recíprocos. En el régimen de los derechos reales podemos distinguir como sujetos activos a todos los titulares de esas facultades y, como sujetos pasivos tanto a los dueños de las cosas objeto de un gravamen que reportan las obligaciones reales inherentes al mismo, frente a los sujetos activos, cuanto a los terceros que integran el sujeto pasivo universal con obligaciones de no hacer, consistentes en abstenciones para no violar o perturbar los derechos reales. En cambio, en la propiedad y en los derechos de autor no existe el sujeto pasivo determinado, encontrando sólo al sujeto universal. Sólo en la relaciones de vecindad o colindancia, para la propiedad inmueble, podemos encontrar en los colindantes o vecinos sujetos especiales que tiene la doble calidad de 43 activos y pasivos, por tratarse de relaciones que imponen recíprocamente derechos y obligaciones. En materia de obligaciones o derechos personales tenemos definidos respectivamente a los dos sujetos que clásicamente intervienen en toda relación jurídica, y que en el caso llevan el nombre de acreedor y deudor. Sin embargo puede complicarse el vínculo de derecho mediante una pluralidad de acreedores y deudores, lo que da lugar a las figuras jurídicas denominadas mancomunidad simple y solidaridad. En el régimen de la herencia, existe una diversidad de sujetos por cuanto que encontramos como tales a los herederos, legatarios, los acreedores y deudores de la herencia, los albaceas y los interventores. Cada uno de ellos desempeña una función especial en este sistema de liquidación patrimonial. Para el derecho civil podemos considerar que las consecuencias se encuentran clasificadas en: sancionadoras y no sancionadoras, las primeras comprenden la inexistencia, la nulidad, la rescisión, la reparación del daño y la ejecución forzada; las segundas se refieren a la creación, transmisión, modificación o extinción de derechos y deberes jurídicos. El proceso jurídico, en general, puede definirse como una serie de actos jurídicos vinculados entre sí por el fin que se quiere obtener mediante ellos y regulados por las normas legales. Todo proceso se desenvuelve a través del tiempo y evoluciona a un fin determinado por virtud del cual los actos en que el proceso consiste, son solidarios los unos de los otros; los posteriores no pueden existir válidamente sin los anteriores, en los que tiene su base y razón de ser. Hay diversas clases de procesos jurídicos, como son el administrativo, el legislativo, el fiscal, y así sucesivamente pero al momento el que nos concierne es el llamado proceso jurisdiccional. __________________________ 44 El juicio ordinario civil de rectificación de acta se inicia por demanda presentada ante el Juez de lo familiar, conteniendo los requisitos legales establecidos en el artículo 255 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. Una vez presentada la demanda con los documentos y copias prevenidos, se correrá traslado de ella a la parte demanda, en el caso que nos ocupa al C. Director del Registro Civil del Distrito Federal, para que la conteste dentro del término de quince días. El C. Director del Registro Civil del Distrito Federal formulará su contestación a la demanda en términos del artículo 260 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal. Una vez contestada la demanda, el Juez señalará fecha y hora para la celebración de la audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la parte que corresponda con las excepciones que se hubieren opuesto en su contra, por el término de tres días, (Artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal) Si asistieran las dos partes, el C. Juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. El conciliador preparará y propondrá a las partes, alternativas de solución al litigio. Si los interesados llegan a un convenio, el C. Juez lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada. En caso de desacuerdo entre los litigantes, la audiencia proseguirá y el juez, que dispondrá de amplias facultades de dirección procesal, examinará en su caso, las excepciones procesales que correspondan. El mismo día que se haya celebrado la audiencia previa de conciliación y de excepciones procesales, si en la misma no terminó el juicio por convenio a más tardar al día siguiente de dicha audiencia, el Juez abrirá el juicio a periodo de ofrecimiento de pruebas, que es de diez comunes, que empezarán a contarse 45 desde el día siguiente a aquél en que surta sus efectos la notificación a todas las partes del auto que manda abrir el juicio a prueba, (Artículo 290 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). Al día siguiente en que termine el periodo de ofrecimiento de pruebas, el Juez dictará resolución en la que determinará las pruebas que se admitan sobre cada hecho, pudiendo limitar el número de testigos prudencialmente, (Artículo 298 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal) La recepción de las pruebas se hará en una audiencia a la que se citará a las partes en el auto de admisión, señalándose al efecto el día y la hora teniendo en consideración el tiempo para su preparación. Deberá citarse para esa audiencia dentro de los treinta días siguientes a la admisión. La audiencia se celebrará con las pruebas que estén preparadas, dejándose a salvo el derecho de que se designe nuevo día y hora para recibir las pendientes, para ello se señalará en el acta que para dicho efecto se levante, la fecha para su continuación, la que tendrá verificativo dentro de los veinte días siguientes, misma que no podrá diferirse por ninguna circunstancia, salvo caso fortuito o fuerza mayor o que existan disposiciones dentro del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, (Artículo 299 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). Antes de la celebración de la audiencia, las pruebas deberán prepararse con toda oportunidad para que en ella puedan recibirse. Constituido el tribunal audiencia pública el día y horas señalados al efecto, serán llamados por el secretario, los litigantes, peritos, testigos y demás personas que por disposición de la Ley deban intervenir en el juicio y se determinará quienes deben permanecer en el salón, y quienes en lugar separado, para ser introducidos en su oportunidad, (Artículo 387 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). La audiencia se celebrará concurran o no las partes y estén o no presentes los testigos y peritos y los abogados. 46 Las pruebas ya preparadas se recibirán, dejando pendientes para la continuación de la audiencia las que no lo hubieren sido. La pruebade confesión se recibirá asentando las declaraciones de las partes haciendo constar las contestaciones dadas a las posiciones. El juez debe particularmente atender a que no se formulen posiciones extrañas a los puntos cuestionados. Las partes pueden hacer recíprocamente preguntas y formularse posiciones y el juez tiene la facultad de asentar, el resultado de este careo, o bien las contestaciones conteniendo las preguntas, (Artículo 389 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). En seguida se relatarán los documentos presentados, poniéndose de manifiesto plano, croquis o esquemas. Las partes con sencillez pueden explicar al juez los documentos en que funden su derecho, mostrándolos y leyéndolos en la parte conducente; el juez puede hacer todas las preguntas necesarias sobre el contenido de los instrumentos. No se requiere hacer constar en el acta las exposiciones ni las preguntas del tribunal, (Artículo 390 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). Los testigos indicados en el auto de admisión de pruebas serán examinados en la audiencia, en presencia de las partes. El juez puede de oficio interrogar ampliamente a los testigos sobre los hechos objeto de esta prueba, para el mejor esclarecimiento de la verdad. Las partes también pueden interrogar a los testigos, limitándose a los hechos o puntos controvertidos; y el juez estrictamente debe impedir preguntas ociosas o impertinentes, (Artículo 392 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). Concluida la recepción de las pruebas, el tribunal dispondrá que las partes aleguen por sí o por sus abogados o apoderados, primero el actor y luego el demandado; el Ministerio Público alegará también en los casos en que intervenga, procurando la mayor brevedad y concisión. No se podrá hacer uso de la palabra por más de un cuarto de hora en primer instancia y de media hora 47 en segunda, (Artículo 393 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). De esta audiencia el secretario, bajo la vigilancia del juez, levantará acta desde que principio hasta que concluya la diligencia, haciendo constar el día, lugar y hora, la autoridad judicial ante quien se celebra, los nombres de las partes y abogados, peritos, testigos interpretes, el nombre de las partes que no concurrieron, las decisiones judiciales sobre legitimación procesal, competencia, cosa juzgada e incidentes, declaraciones de las partes, (Artículo 397 del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal). Y una vez que no hubieren pruebas pendientes por desahogar se deberá dictar sentencia definitiva dentro de los quince días siguientes a aquél en que surta sus efectos la notificación, en el boletín judicial, del auto en que se hubiera hecho la citación para sentencia. 2.4 Partes El estudio de la norma tiene al ser humano como único punto convergente en atención a que es el destinatario y las consecuencias jurídicas que en todo caso se generen, a él serán atribuidas, sea como derechohabiente o como obligado. En efecto, la observación y el estudio de una norma jurídica, el análisis de su estructura, la creación y el ofrecimiento de un concepto del derecho subjetivo y del deber jurídico, la elaboración, interpretación y aplicación de una disposición legal, su vigencia, abrogación y en general, cuanto concepto jurídico, institución o figura sea objeto de atención, siempre será en función de los sujetos en cuyos status van a dirigirse y situarse los resultados de sus consideraciones. No se puede hablar de derecho sin titular, es por ello la existencia de un sujeto; pues sin sujeto el derecho no puede existir, como no puede existir una fuerza 48 sin cuerpo, como nos dice Jorge Alfredo Domínguez Martínez “En la facultad de querer y de obrar es indispensable pensar en un sujeto que quiere y que obra.”25 Así mismo el autor citado Jorge Alfredo Domínguez Martínez establece “Siempre hacer una patente una cierta atribución de poder, de disfrute, de tutela, es preciso que haya un destinatario, una persona investida de este bien jurídico. Podrá este destinatario ser incierto, indeterminado, futuro, pero es indiscutible que debe existir.”26 Ahora bien que un individuo sea sujeto de una situación y de una relación, implica el reconocimiento en el de una personalidad jurídica; más aún, precisamente por dicha personalidad es que aquel es sujeto de Derecho, pues le hace ostentar el carácter indicado. Todos los seres humanos, por una parte, tenemos personalidad jurídica, a propósito de lo cual tanto la doctrina como la ley nos denomina persona físicas, aun cuando también en menor medida se nos conoce y califica como personas humanas o personas naturales; los otros sujetos de derecho son las organizaciones o agrupaciones carentes de vida física propia y que no ocupan un lugar en el espacio nos referimos a las llamadas personas morales. No obstante lo anterior es preciso mencionar el significado de persona, jurídicamente, persona significa todo ser o ente sujeto de derechos y obligaciones; con ello se alude tanto a los humanos como a las personas morales, precisamente los primeros como seres y las segundas como entes. Ambos son sujetos de derechos y obligaciones. Ahora bien personalidad jurídica es definida por Jorge Alfredo Domínguez Martínez como “la aptitud para ser sujetos de derecho y obligaciones, con ligeras variantes.”27 25 Domínguez Martínez, Jorge Alfredo¸ Derecho Civil, Parte General. Cosas. Negocio Jurídico e Invalidez. Editorial Porrúa, S.A. , México, 1994, Cuarta Edición, p. 123. 26 Ibídem, p. 124. 27 Domínguez Martínez, Jorge Alfredo. Op. Cit. p. 129. 49 En consecuencia no se puede tener más o menos personalidad jurídica comparativamente con otras personas; no se puede por lo mismo, ser más o menos persona; se tiene personalidad jurídica y así se es persona y es suficiente con que el orden jurídico reconozca este carácter para que se tenga personalidad sin limitación alguna; no hay personalidad graduable. De lo anterior entremos al estudio de las dos personas más importantes en el litigio es decir las partes, y al respecto Eduardo Pallares da el siguiente concepto “Por parte no debe entenderse la persona o personas de los litigantes, sino la posición que ocupa en el ejercicio de la acción procesal.”28 Rafael de Pina considera “Que las partes son las que aparecen como defensoras del interés privado. No actúan por obligación, si no por interés, si bien el Estado aprovecha este estímulo privado para dar satisfacción al fin público que el proceso debe cumplir.”29 Para otros autores por partes se entiende a los contendientes en el proceso, el sujeto activo y pasivo o bien la persona que propone, y la persona contra quien se propone, adquiriendo con ello la calidad de partes en el proceso. Y derivada de la práctica forense a las partes se les llama como parte actora y parte demandada, aunque las denominaciones varían según los tipos y faces del procedimiento. De ahí que no debe confundirse a las partes como sujetos de la relación procesal controvertida, sino como los sujetos de la acción, por lo que, se debe de distinguir entre sujeto procesal y parte, las partes son desde luego, sujetos procesales; pero no todos los sujetos procesales son parte. Normalmente figuran en la relación jurídica procesal los órganos jurisdiccionales, el actor y el demandado, así como los terceros intervenientes. 28 Pallares, Eduardo Derecho Procesal Civil, Sexta Edición, Editorial Porrúa, S.A., México, 1976, p. 131. 29De Pina Vara, Rafael Instituciones del Derecho Procesal Civil, Desimasegunda Edición, Editorial Porrúa S.A., México, 1978, p. 258.50 Sin embargo para ser sujeto de una relación procesal es requisito necesario gozar de capacidad jurídica, el Código Civil para el Distrito Federal determina quiénes son personas físicas y morales que tienen personalidad jurídica: Artículo 22.- La capacidad jurídica de las `personas físicas se adquiere por el nacimiento y se pierde con la muerte; pero desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protección de la ley, y se le tiene por nacido para los efectos declarados en el presente Código. Articulo 25.- Son personas morales; I.-La Nación, el Distrito Federal, los Estados y los Municipios; II.-Las demás corporaciones de carácter público reconocidas por la ley; III.-Las sociedades civiles y mercantiles; IV.-Los sindicatos civiles las asociaciones profesionales y las demás a que se refiere la fracción XVI del artículo 123 de la Constitución Federal; V.-Las sociedades cooperativas y mutualistas; VI.-Las asociaciones distintas de las enumeradas que se propongan fines políticos, científicos, artísticos, de recreo o cualquier otro fin lícito, siempre que no fueren desconocidas por la ley. VII.- Las personas morales extranjeras de naturaleza privada, en los términos del artículo 2736. La enumeración que hace el artículo 25 es limitativa, y por tanto, no gozan de personalidad jurídica los entes que no aparecen en ella, salvo que alguna ley especial se las conceda. El Estado tanto nacional como extranjero puede formar parte de la relación procesal, en dos casos: cuando actúa como ente de derecho privado, y cuando considerado como persona de derecho público internacional, se somete a la decisión de un tribunal también internacional. En principio, los abogados, los peritos y los testigos no son sujetos del juicio aunque intervengan en el proceso. 51 El Ministerio Público, el representante de la Secretaría de Hacienda, el de la Beneficencia Pública, también son sujetos de la relación procesal en los juicios sucesorios y en todos aquellos casos que la ley los faculta o los obliga a intervenir en un proceso. Los terceros se convierten en partes, y toman el carácter de sujetos del proceso, cuando intervienen en el, o son llamados para intervenir por el órgano jurisdiccional. 2.4.1 Actor, Persona Física El vocablo “persona”, en su acepción común denota al ser humano, es decir tiene igual connotación que la palabra “hombre”, que significa individuo de la especie humana de cualquier edad o sexo, por consiguiente persona física es el hombre en toda su plenitud, considerado como un ser dotado de voluntad y al mismo tiempo como destinatario de las disposiciones legislativas. La persona humana no es un dato que el derecho haya elaborado, es más bien una realidad bilógica y social. La persona humana es un valor metajurídico, en el sentido de que es el fundamento de múltiples reglas de derecho, al punto de que el Derecho no puede negar su existencia, sin negarse a sí mismo. No obstante que las palabras “persona” y “hombre” designan a los seres humanos, su connotación ofrece una diferencia: en tanto que con el sustantivo “hombre” propiamente se particulariza la especie en un individuo determinado como perteneciente a la humanidad, con la voz “persona” se requiere decir algo más, se apunta en manera más clara y con mayor énfasis a la dignidad del ser humano, porque alude implícitamente al hombre en cuanto está dotado de dignidad de libertad para proponerse así mismo fines y para decidir la dirección de conducta, con vista a la realización de tales fines; en suma como un ser 52 responsable ante sí mismo y ante los demás, de su propia conducta, loable o vituperable, desde el punto de vista moral y social. Como ser libre y además responsable, la persona es capaz de realizar deberes y tiene conciencia de la existencia de esos deberes, morales, religiosos, sociales y jurídicos. Lo anterior desde un punto de vista biológico, ético, y social, sin embargo desde el punto de vista jurídico, el Derecho no toma al ser humano, para calificarlo como persona, en toda la amplísima y variada gama de fines íntimos, religiosos, éticos, sociales, económicos, políticos, etc., que el ser humano puede proponerse durante su existencia, al derecho le interesa una porción de la conducta del hombre, aquella parte de la conducta que el Derecho toma en cuenta, para derivar de ella consecuencias jurídicas. Por lo que para el Derecho no solo persona es el hombre o ser humano dotado de voluntad y con la conciencia de la existencia de valores morales, religiosos, sociales y jurídicos. Por tanto las personas físicas o seres humanos son sujetos de derechos y obligaciones; las llamadas personas morales las cuales no tienen vida propia, pero por disposición del derecho, adquieren personalidad para realizar ciertos fines distintos a los fines particulares de cada uno de los miembros que la componen. Al respecto Eduardo García Máynez realiza una distinción entre persona física y persona moral y manifiesta lo siguiente “Personas jurídicas divídense en dos grupos físicas y morales, el primer término corresponde al sujeto jurídico individual, es decir, al hombre, en cuanto tiene obligaciones y derechos; se otorga el segundo a las asociaciones dotadas de personalidad.”30 30 García Máynez, Eduardo, Introducción al Estudio del Derecho, Cuadragesimoseptima Edición, Editorial Porrúa, S.A., México, 1995, p 274. 53 Por ello se dice que el objeto de la ciencia jurídica no es el hombre sino las personas jurídicas. Sin embargo por el momento nos enfocaremos al estudio de persona física. Y a efecto de robustecer lo anterior citaremos las subsecuentes acepciones de persona física: Para el tratadista Eduardo García Máynez persona física es “Desde el punto de vista ético, persona es el sujeto dotado de voluntad y razón; es decir un ser capaz de proponerse fines libremente y encontrar medios para realizarlos.”31 Para Ignacio Galindo Garfias persona física “Es el ser humano, dotado de libertad para proponerse a sí mismo fines, capaz de realizar deberes y ser destinatario de las disposiciones legislativas.”32 Toda persona física goza de personalidad, ésta lleva consigo los llamados por la ciencia jurídica atributos de la personalidad. Ahora bien la persona física como parte actora en un proceso, es aquella que ejercita su derecho de acción ante el órgano jurisdiccional. Los procesalistas distinguen a la parte actora desde un punto de vista formal ya que consideran que actúan ante los tribunales, haciendo las promociones para el desarrollo del proceso y defensa de los intereses que representan. En términos prácticos la parte actora es aquella que propone la demanda ante el Juez, aunque ésta resulte infundada, improponible o inadmisible, basta ella para hacer que surja la relación procesal cuyos sujetos son precisamente las partes. La posición de actor implica, por lo regular, mayores cargas como lo es, la carga de la prueba, pues es primeramente el actor el que tiene que probar primeramente los hechos constitutivos del derecho que afirma, sin embargo 31 García Maynez, Eduardo, Ibidem, p. 275. 32 Galindo Garfias, Ignacio, Derecho Civil, Primer Curso, Parte General, Personas, Familia, Decimasegunda Edición, Editorial Porrúa, S.A., México, 1993, p. 301. 54 frente a la demanda del actor propuesta contra el demandado, éste convirtiéndose en actor a su vez, propone en el mismo proceso una demanda contra el actor originario esto es la reconvención, que en relación con esta demanda propuesta contra él, asume, a su vez, la posición de demandado. Así, las posiciones iniciales se invierten, y ambas partes aparecen a la vez,según se trate de la demanda principal de la reconvencional, como atacantes o atacadas. Corresponde al juez examinar de oficio la capacidad para ser parte, siendo como es un presupuesto procesal, sin perjuicio de que el demandado, cuando estime que el demandante carece de ella, pueda oponer la excepción dilatoria comprendida en la fracción IV del artículo 35 del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. La situación de actor asumida con el hecho de proponer la demanda, hace que, por lo común, pese sobre al actor la carga de provocar el contradictorio, esto es, de llevar a conocimiento del demandado la demanda propuesta contra él, a fin de ponerlo en condiciones de defenderse antes de que el órgano judicial provea acerca de ella. Pero en ciertos procedimientos por razones de urgencia y celeridad, se sigue un orden distinto; la demanda del actor es presentada inicialmente al Juez con el fin de que provea antes de que el demandado sea informado de ello y éste tiene únicamente la facultad de oponerse a la providencia ya emitida, dentro de un plazo que comienza a correr a partir del momento en que recibe la notificación. Por otro lado también puede haber en un proceso pluralidad de partes (caso de Litis-consorcio). Este caso se produce siempre que en un proceso figuren varios actores contra un demandado (activo), un actor contra varios demandados (pasivo) o varios actores contra varios demandados (mixto). Puede ser simple o especial, según se produzca por determinación de las partes o por exigencia de la ley. 55 En el proceso, además del actor y el demandado partes principales, pueden aparecer otras personas que, ocupando posición diferente, tengan, no obstante, también la consideración de partes, aunque con carácter accesorio. La intervención principal, aparece cuando las cosas se presentan del modo siguiente: dos personas siguen un proceso a propósito de un objeto o de un derecho, y un tercero aprovecha la ocasión de estarse discutiendo sobre ellos. Por ejemplo, durante el curso de un proceso entre “A” y “B”, donde se ventila a quién de ellos pertenece una cosa determinada, interviene “E” contra los dos, alegando que el propietario es él; o “X” litiga contra “Y” por un crédito, y “Z” se mezcla con la afirmación de que el crédito sobre que se discute le ha sido transmitido a él antes de suerte que el verdadero acreedor es él. 2.4.5 Demandado, Registro Civil El demandado es el sujeto pasivo de una relación jurídica procesal, pues es en contra de quien se ha entablado la demanda, y a diferencia de la parte actora o sujeto activo, goza del derecho de defensa en juicio, ya que en nuestro sistema jurídico mexicano dicho derecho deriva del II párrafo del artículo 14 Constitucional, que expresa: “Nadie podrá ser privado de la vida, de la libertad, de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento.” Entendemos del precepto citado, que el demandado tiene derecho a ser oído en defensa en juicio, para que tenga oportunidad de contradecir las pretensiones del accionante, defender y practicar pruebas que respalden su defensa así como expresar alegatos. 56 En virtud de lo anterior frente a una demanda puede contestar o no contestar la misma, si contesta realizará un acto en su propio beneficio; si no lo hace no recibirá ninguna sanción, sólo se colocará en una situación jurídica procesal desfavorable en relación con la probable sentencia, y jurídicamente su inactividad procesal lo constituye en rebeldía. Ahora bien si el demandado, en ejercicio de su derecho procesal de defenderse, contesta la demanda, puede asumir una gran variedad de actitudes que a continuación se enumeran: 1.- Aceptar las pretensiones del actor (allanamiento). 2.- Reconocer que los hechos afirmados por el actor en la demanda son ciertos (reconocimiento). 3.-Admitir la aplicación de los preceptos jurídicos invocados como fundamento de la demanda (reconocimiento). 4.-Pedir que el proceso se haga del conocimiento de alguna otra persona, para que también se le dé la oportunidad de defender el derecho controvertido y para que, en todo caso, la sentencia que llegue a dictarse en tal proceso también se le pueda aplicar (denuncia). 5.-Negar que los hechos afirmados por el actor, en su demanda, sean ciertos o decir que los ignora por no ser propios (negación de hechos). 6.-Negar que el demandante tenga derecho a las pretensiones que reclama en su demanda (negación del derecho). 7.-Oponerse al proceso mismo, aduciendo la ausencia o el incumplimiento de presupuestos procesales (excepciones procesales). 8.-Oponerse al reconocimiento, por parte del Juez, de los derechos alegados por la parte actora, afirmando, en contra de la pretensiones de ésta, la existencia de hechos extintivos, modificativos o impedimentos de la relación jurídica material invocada por el actor (excepciones sustanciales). 57 9.-Formular nuevas pretensiones en contra de la parte actora, aprovechando la relación procesal que ya se ha establecido (reconvención). En concreto todas estas actitudes implican la contestación formal de la demanda. Fuera del caso del allanamiento, en el cual no hay ninguna resistencia por parte del demandado. Registro Civil Por otra parte, si bien es cierto, que el Registro Civil del Distrito Federal, tiene a su cargo la función registral del estado civil de las personas, también lo es que puede demandársele la rectificación de acta a través del Juicio Ordinario Civil. El Registro Civil, como persona jurídica tiene capacidad para ser parte en el proceso, ejercitando su derecho a través de sus representantes legales, señalados por la Constitución, por la ley de su creación etc. Al respecto el artículo 12 Bis del Reglamento del Registro Civil establece: “El Titular podrá representar al Registro Civil en los juicios y procedimientos relativos al Estado Civil en los que sea parte, sin perjuicio de las facultades de representación que otorga el Reglamento Interior de la Administración Pública del Distrito Federal al Director General de Servicios Legales. El titular podrá delegar mediante oficio, en servidores públicos del registro civil, la facultad de representación a que se refiere la fracción que antecede, así como revocar dichas delegaciones en los casos que estime procedente.” En los juicios en que el Registro Civil del Distrito Federal sea parte, actuará en representación, el C.Director General del Registro Civil en el Distrito Federal. Ahora bien, el Registro Civil del Distrito Federal, como parte demandada en el Juicio Ordinario Civil de rectificación de acta, no tiene facultad para modificar el estado civil de la población del Distrito Federal y así alterar el estado civil de una persona, ya que en defensa del interés público, deben ser oídas en juicio todas las partes que puedan tener intereses opuestos al actor. 58 2.4.6 Capacidad y Legitimación Procesal de las Partes La capacidad es el atributo más importante de las personas. Todo sujeto de derecho por serlo, debe tener capacidad jurídica. Siendo además un atributo inseparable de la persona humana; se adquiere por el hecho mismo de la existencia; esto es, por nacimiento y desde el momento del nacimiento; y acompaña al sujeto hasta la muerte. En efecto como atributo de la personalidad del sujeto y de su existencia para el derecho, está constituido por su capacidad jurídica o capacidad de derechos que es la aptitud para ser sujeto de derechos subjetivos, de manera que no se conciben seres humanos que no estén dotados de la capacidad jurídica. Nuestro Código Civil del Distrito Federal establece: “Artículo 2.- La capacidad jurídica esigual para el hombre y la mujer. A ninguna persona por razón de edad, sexo, embarazo, estado civil, raza, idioma, religión, ideología, orientación sexual, identidad de género, expresión de rol de género, color de piel, nacionalidad, origen o posición social, trabajo o profesión, posición económica, carácter físico, discapacidad o estado de salud, se le podrá negar un servicio o prestación a la que tenga derecho, ni restringir el ejercicio de sus derechos cualquiera que sea la naturaleza de éstos.” “Artículo 22.- La capacidad jurídica de las personas físicas se adquiere por el nacimiento y se pierde por la muerte; pero desde el momento en que un individuo es concebido, entra bajo la protección de la ley y se le tiene por nacido para los efectos declarados en el presente Código.” A su vez la capacidad jurídica se divide en capacidad de goce y de ejercicio: La capacidad de goce es definida como la aptitud para ser titular de derechos o para ser sujeto de obligaciones. Si bien es cierto que la capacidad de goce de una persona nunca puede ser suprimida, también lo es que puede hacer sufrir restricciones, hablamos del 59 grado mínimo de capacidad de goce como lo es para el ser concebido pero no nacido, ya que de conformidad con el Código Civil del Distrito Federal, el embrión tiene derechos subjetivos patrimoniales, es decir. derecho de heredar, de recibir legados, o recibir donaciónes; también es la base para determinar su condición jurídica de hijo legítimo o natural. No puede tener otra clase de derechos por que su misma naturaleza se lo impide. Ahora bien respecto de los menores de edad aunque estén en pleno goce de sus facultades mentales, existen restricciones a su capacidad de goce, y por mencionar un ejemplo no cuentan con derechos políticos ya que éstos solo pueden ejercitarse con la mayoría de edad y sin confundir con su capacidad de ejercicio, pues los menores de edad no gozan de ellos, pero si tiene posibilidad de ser titulares de derechos y obligaciones a pesar de su minoría de edad, solo necesitan de un representante para ese efecto. En cuanto a la capacidad de ejercicio es la aptitud de la persona para adquirir y para ejercer derechos por sí mismo. Rafael Rojina Villegas la define como “La posibilidad jurídica en el sujeto de hacer valer directamente sus derechos, de celebrar en nombre propio actos jurídicos, de contraer y cumplir obligaciones y de ejercitar las acciones conducentes ante los tribunales.”33 De ahí que surja la incapacidad de ejercicio la cual impide al sujeto hacer valer sus derechos, celebrar en nombre propio actos jurídicos, contraer y cumplir obligaciones y ejercitar acciones. Luego entonces es así como surge la representación legal en el derecho como una institución auxiliar de la incapacidad de ejercicio. Cabe mencionar que la incapacidad puede ser total o parcial, la primera sepresenta cuando al incapaz se priva totalmente del ejercicio de sus 33 Rojina Villegas, Rafael, Derecho Civil Mexicano, Introducción y Personas, Tomo Primero, Sexta Edición, Editorial Porrúa, S.A. México, 1990, p. 445. 60 derechos, ejercicio que se encomienda a otras personas. Es parcial en caso contrario tal y como sucede con el menor emancipado. Es importante hacer énfasis en cuanto a la legitimación procesal de las partes, ya que de esta figura y como ha quedado establecido es que se pone en práctica la capacidad de ejercicio. Por tanto para ser parte en juicio se requiere tener capacidad procesal y al respecto el Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal establece: Articulo 44.- Todo el que, conforme a la ley, esté en el pleno ejercicio de sus derechos civiles puede comparecer en juicio. Para Rafael de Pina Vara, “la capacidad procesal o para obrar en juicio, en nombre propio o representación de otro puede definirse como la facultad de intervenir activamente en el proceso.”34 Por su parte Eduardo Pallares define “la capacidad procesal es el poder jurídico que otorgan las leyes a determinados entes de derecho para que ejerciten la acción procesal ante los tribunales.”35 En consecuencia en los casos de incapacidad para suplirla la legislación procesal Civil establece en su artículo 45: “Por los que no se hallen en el artículo anterior, comparecerán sus representantes legítimos, o los que deban suplir su incapacidad, conforme a derecho. Los ausentes o ignorados serán representados como se previene en el título XI, Libro Primero del Código Civil.” 2.4.7 Juez y Secretario Conciliador Juez En el derecho romano el concepto de Juez se daba con el término “Iudex,Arbiter o Recuperatores de quienes refiere el maestro Guillermo Floris Margadant: “Las fuentes favorecen el término Iudex cuando éste a de 34 De Pina Vara, Rafael, Op. cit., p. 261. 35 Pallares, Eduardo, Derecho Procesal Civil, Sexta Edición, Editorial Porrúa, S.A., México, 1976, p. 132. 61 declarar que una de las partes tiene razón, y la otras no. Cuando el Juez recibe la facultad de dictar sentencias intermedias, otorgando algo a ambas partes, se prefería el término Arbiter.”36 Luego entonces en Roma el concepto de Juez (Iudex, Arbiter) ya sea que fuese ostentando por particulares o funcionarios públicos, siempre prevalece la característica principal de ser funcionarios dotados de un poder de decisión. En el derecho mexicano al concepto de Juez se le ha definido como: “Juez, m. Lat. Iudex). Magistrado encargado de juzgar y sentenciar.”37 Para Rafael de Pina el concepto de Juez se aplica “Al funcionario público que participa en la administración de la justicia con la potestad de aplicar el Derecho por la vía del proceso.”38 La función de Juez en uno y en otro caso es la de aplicar el Derecho, no pudiendo crearlo, por no ser su tarea legislativa, sino jurisdiccional. “El Juez no está instituido como tal para juzgar del derecho ni para crearlo; su misión es aplicarlo.”39 El juez no juzga una cosa si no juzga a otro hombre. Como características de los juzgadores se encuentran las siguientes: Independencia: La independencia judicial que es la actitud que debe a sumir el juzgador para ejercer la función jurisdiccional sólo desde la perspectiva del derecho, evitando y rechazando cualquier presión o influencia extraña a éste proveniente de autoridades, organismos autónomos, factores externos e internos y poderes de 36Floris Margadant, Guillermo, Derecho Romano, Novena Edición, Editorial Esfinge, 1979. p. 144. 37 García Pelayo y Gross Ramón, Pequeño Larousse Ilustrado, Editorial Larousse, México, 1991, p. 604. 38 De Pina Vara, Rafael, Diccionario de Derecho, Décimonovena Edición, Editorial Porrúa, México. P. 336. 39 Ídem. 62 hecho; el juez debe determinar desde el derecho vigente la decisión justa, evitando aun la apariencia de ser presionado por factores ajenos a derecho. Dejar claro con su comportamiento que no recibe ningún tipo de influencia directa o indirecta y que rechaza cualquier recomendación que pudiera influir en la tramitación o resolución de los asuntos que se someten a su potestad, incluyendo las influencias providentes del propio poder judicial al que sirve. Reclamar que se le suministren los medios que posibiliten o faciliten su independencia, y denunciar el hecho de su incumplimiento. Preservar el recto ejercicio de su función denunciando cualquier acto que tienda a vulnerar su independencia. Abstenerse de insinuar o sugerir, fuera de su competencia legal, el sentido en que los demás juzgadores deben dictar sus resoluciones. Abstenerse de tomar decisiones por temor a la crítica, por obtener popularidad o por motivacionesajenas a la función judicial. Abstenerse de participar en la política activa, en propaganda o difusión partidaria, salvo la emisión de su voto. El juzgador es necesario, es elegido entre aquellos que se encuentran en el punto más alto de este desarrollo. Nunca se darán suficientes ciudadanos para esta elección; ni para determinar en torno al juez ambiente de bienestar y prestigio; capaz de estimular a los mejores para desear tal oficio. Entre los factores de la personalidad merece particular atención la cultura, la moralidad y la idoneidad del juez, pero una de sus cualidades más importantes es su posición frente a las partes. Tal posición, que recibe el nombre de imparcialidad, se resuelve en una equidistancia de las partes. _________________________ 63 Imparcialidad: La imparcialidad judicial exige que el juez dicte sus resoluciones con desinterés en las posiciones de las partes, ubicándose en el centro equilibrado y equidistante de ellas, con el sólo interés subjetivo y objetivo de dirimir en derecho la controversia, evitando cualquier designio anticipado a favor o en contra de los contendientes. El juzgador debe: Mantener a lo largo de todo el proceso una equitativa distancia con las partes y con sus abogados, evitando favoritismo, predisposición o perjuicio respecto de ellas. Abstenerse de intervenir en aquellas causas donde se vea comprometida su imparcialidad, o en las que desde la mirada de un observador razonable pueda entenderse que hay motivos para pensar así. Evitar todo trato o apariencia de trato preferencial o especial a alguna de las partes, de sus abogados o de todas aquellas personas que directa o indirectamente se encuentren relacionadas con ellas, con la finalidad evitar controversia entre las partes, y se vea afectada su imparcialidad. Ordenar la prohibición de recibir regalos o beneficios de cualquier índole provenientes de las partes o de terceros con motivo de sus funciones. Dicha prohibición alcanza a sus colaboradores y demás integrantes del órgano judicial. Rechazar las invitaciones de las partes o de sus abogados, absteniéndose también de hacer invitaciones a ellos. Tal rechazo obliga también a sus colaboradores y demás integrantes del órgano judicial. Evitar entrevistas a solas con una de las partes o sus abogados a no ser en la oficina del juzgado, pero en este caso con las puertas abiertas y dando la misma oportunidad a la contraparte. Objetividad: Objetividad judicial es la actitud que debe asumir el juzgador para buscar la verdad sólo perspectiva de la razón y el derecho, quitándose prejuicios, 64 fanatismo y partidismos, de sus gustos o aversiones o de una voluntad irrazonable. El juzgador debe tomar sus decisiones sean individuales o colegiadas buscando siempre la realización del derecho, aunque el sentido de la resolución no sea de su agrado personal. Actuar con serenidad de ánimo y equilibrio interno, a fin de que sus decisiones estén desprovistas de aprensiones y prejuicios, no buscando nunca ningún tipo de reconocimiento. Motivación: El principio de motivación exige que el juez inspire seguridad a las partes y confianza a la sociedad, a través de resoluciones que se justifiquen por sí mismas con base en razones jurídicamente válidas y con apego a la verdad, deducida de los hechos probados. El juzgador debe: Expresar en forma ordenada y clara las razones jurídicas que sustenten sus resoluciones, argumentando de manera lógica y convincente. Examinar cada una de las pruebas con rigor analítico especificando convenientemente lo que, en su caso, demuestran para luego hacer la apreciación lógica y humana de todos los elementos en conjunto con la finalidad de descubrir la verdad y ponerla de manifiesto mediante argumentaciones. Fundar debidamente sus resoluciones, lo que implica no sólo citar artículos, tesis o principios, si no argumentar convincentemente por qué son aplicables al caso. Estar consciente de que el principio de motivación tiene por objeto asegurar su legitimidad ante la sociedad, así como el buen funcionamiento del sistema judicial, y del poder del que es titular y, es decir, la justicia de sus resoluciones. Profesionalismo: Profesionalismo es aquella disposición de ánimo mediante la cual el juez persevera de manera seria y responsable en seguir capacitándose en la ciencia 65 y técnica del derecho para desempeñar de manera excelente la función jurisdiccional, desarrollando la tareas encomendadas con ánimo de servicio y plena convicción. El juzgador debe: Actualizar permanentemente sus conocimientos jurídicos, estudiando a profundidad los textos legales, la jurisprudencia y los avances más significativos de la doctrina jurídica. Facilitar y promover, en la medida de lo posible, la capacitación del personal subordinado del juzgado. Estudiar con constancia y aplicación los asuntos en los que le toca intervenir despachándolos en forma expedita. Asistir puntualmente a su juzgado o tribunal y administrar éste con diligencia, esmero y eficacia. Cortesía judicial: Es la puerta de entrada a la ética y al buen trató social; consistente en el respeto y consideración que el juzgador ha de dispensar a los justiciales, testigos, abogados, a sus subalternos, a sus colegas. Secreto profesional: Tiene como objetivo central proteger los derechos de las partes y de sus allegados, así como de todas aquellas personas involucradas en el proceso frente al uso indebido de informaciones obtenidas por el juez en el desempeño de sus funciones. Transparencia judicial: Obliga a toda autoridad a regirse, como regla general, por la disposición de la máxima publicidad, con las excepciones y moderaciones que las normas jurídicas, interpretadas prudentemente, establezcan. 66 Secretario Conciliador Por lo que hace al C. Secretario Conciliador, éste procura la conciliación entre las partes con la finalidad de dar solución al litigio. El Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal en su artículo 272-A que a continuación se transcribe expresa: “una vez contestada la demanda, y en su caso, la reconvención el Juez señalará de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la parte que corresponda con las excepciones que se hubieren apuesto en su contra, por el término de tres días. Si asistieran las dos partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al Juzgado. El conciliador preparará y propondrá a las partes, alternativas de solución al litigio.” Por tanto notamos que derivado del numeral antes citado, la conciliación de las partes se deja a cargo del C. Secretario Conciliador adscrito al Juzgado. Luego entonces el C. Secretario Conciliador tiene en principio la obligación de conocer con toda amplitud el litigio planteado por las partes en sus escritos de demanda y contestación, y con ello estar en condiciones de sugerir alternativas de solución que resulten equitativas y prácticas para las partes, es decir intentar la conciliación de las pretensiones y excepciones de las partes, como forma de solucionar la controversia sin tener que agotar todo el proceso, evitando los gastos y costas, las dilaciones y las situaciones de incertidumbre que aquél trae consigo. El Secretario Conciliador no debe limitarse a preguntar a las partes si han o no llegado a una conciliación, puesto que difícilmente se logrará ésta y ni el conciliador ni la audiencia estarán cumpliendo con la función que les atribuye la ley. 67 CAPÍTULO III LA AUDIENCIA PREVIA Y DE CONCILIACIÓN 3.1 Antecedentes 3.2 Concepto3.3 Naturaleza Jurídica 3.4 Principios que la Rigen 3.5 Eficacia Procesal 68 3.1 Antecedentes La conciliación es una figura que data desde los principios mismos de las instituciones jurídicas de todos los pueblos, en nuestras instituciones apenas lleva poco de ser conocida. Lo que está claro es que en el pasado acudir a terceros imparciales para resolver las diferencias entre las partes, resultó ser un recurso de solución para dirimir discrepancias entre afectados por el conflicto, lo que evitaba recurrir a la función del Estado ejercida por la jurisdicción establecida mediante jueces y magistrados. La conciliación ha sido aplicada en diversas culturas, en la antigua china, los conflictos se solucionaban con la persuasión moral y el acuerdo, y no bajo coacción, lo anterior en apariencia rechazaba un mecanismo de intervención de un adversario que ponía fin a una relación armoniosa. En Japón también se tiene noticia histórica de que tanto en la ley como en las costumbres existían las figuras de la conciliación y la mediación a cargo de un líder que tenía la responsabilidad de ayudar a los miembros de la población a resolver sus desavenencias. En Africa se solucionaba de manera informal las discrepancias con una junta de vecinos, en la cual una persona respetada acercaba a las partes para que llegarán a resolver su situación; los grupos familiares eran extensos en estas comunidades en las que también se acostumbraba una solución por parte del cabeza de familia. En Roma tuvo un especial auge la conciliación, la Ley de las Doce Tablas “daba a cada uno de sus textos fuerza obligatoria a lo que convinieran las partes ir a juicio.” Cicerón aconsejaba la conciliación porque, según afirmaba, había que alejarse de los pleitos.” En Grecia durante el periodo Clásico, existieron los testotetes, personas que tenían competencia para analizar las 69 causas generadoras del litigio y con base en dicho análisis intentaban acercar a las partes para obtener un acuerdo vía transacción, celebrado por ellas. Las comunidades religiosas siempre han mediado en las desavenencias de sus feligreses y durante siglos los sacerdotes, ministros o rabinos han sido llamados para intervenir en conflictos tanto en materia familiar para resolver problemas de convivencias y reorganizar sus relaciones, como posteriormente lo hizo el derecho canónico, donde hay noticias de que fundados en los pasajes bíblicos40 ordenaban en todos los casos la procuración de un arreglo amistoso tendiente a evitar la Litis o si ésta había tenido lugar ya, a darla por terminada. En los siglos VII a XII los procedimientos eclesiásticos ordenaban procurar la reconciliación de las partes antes de una sentencia judicial, pero aquella era una alternativa facultativa, sin que existiera como en las legislaciones de Estado la imposición de una figura como presupuesto procesal. Modernamente, la conciliación de conflictos hizo presencia entonces en los imperios; tal es el caso de España, que a principios del siglo XIX lo introdujo como medida general en su Carta Política, además de disposiciones especiales en materia mercantil, como las previstas en las Ordenanzas de Bilbao, donde se exigió como requisito obligatorio que los cónsules llamaran a los interesados a proponer transacción entre los mismos, previo a la autorización de un trámite de juicio; lo propio ocurrió con las autorizaciones de marina que fueron investidas de la obligación de citar “ los matriculados o aforados para avenirlos.” En el imperio Español existió un antecedente dirigido a los corregidores, donde se les ordenaba que evitaran pleitos a fin de que encontraran una convergencia amistosa y voluntaria, utilizando medios persuasivos, para resolver situaciones irreconciliables y bajar los ánimos a los litigantes. Sin embargo la audiencia preliminar propiamente dicha fue introducida en el código procesal civil austriaco de 1895, obra de Franz Klein: quien “afirmaba que la finalidad de la audiencia preliminar era la de evitar que ya en pleno 40 Mateo 18, versículos 15-16. 70 debate oral, se puedan presentar inconvenientes que obsten a una rápida solución y que puedan alargar y diluir el procedimiento; por ello a través de la audiencia preliminar se resuelve y limpia el proceso de obstáculos a fin de evitar interrupciones en el debate sobre el fondo de la controversia.”41 El despacho saneador surgió en el derecho portugués moderno con el decreto número 12.353 de 22 de septiembre de 1926, en cuyo artículo 24 se determinaba que el juez emitiese despacho para conocer de cualquier nulidad, de la legitimación de las partes y su representación, así como de otras cuestiones que pudiesen obstar a la resolución sobre el fondo de la controversia. Posteriormente, el artículo 10 del decreto número 18,552 de 3 de julio de 1930, determinó que el despacho saneador también sirviese para que el juez conociera de todas las otras cuestiones para cuya decisión el proceso le ofreciese los elementos necesarios. El artículo 510 del Código de Proceso Civil portugués, de 28 de diciembre de 1961, atribuyó al despacho saneador los fines siguientes: 1. conocer de las excepciones que puedan conducir a la absolución de la instancia, así como de las nulidades procesales; 2. decidir si procede alguna excepción perentoria, cuando existan los elementos necesarios para ello; 3. conocer directamente la pretensión de la excepción, si la cuestión de fondo fuese únicamente de derecho y si el proceso contuviese todos los elementos para una decisión fundada. El despacho saneador fue regulado también por el Código de Proceso Civil brasileño de 1939, con el objeto de “expurgar el proceso de vicios y defectos y resolver las cuestiones previas, a fin de que el Juez decida el fondo de la causa. Las cuestiones principales que debía resolver el juez, de acuerdo con el artículo 294 del ordenamiento mencionado, eran tres: 41Instituto de investigaciones Jurídicas, Estudios en Homenaje a Jorge Barrera Graf, Tomo II, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1989, p. 1164. 71 1. La legitimación de las partes y su representación; 2. El interés procesal; 3. Las nulidades e irregularidades. El Código de Proceso Civil brasileño de 1973 también prevé el despacho saneador para resolver sobre las siguientes cuestiones: 1. condiciones de admisibilidad de la acción y de validez del proceso; 2. práctica de la prueba pericial, y 3. Señalamiento de la audiencia de instrucción y juzgamiento, así como determinación de las pruebas que se deben practicar en ella. En la reforma llevada a cabo el 6 de agosto de 1984 a la Ley de Enjuiciamiento Civil española de 1881, se regula, en forma similar a la audiencia preliminar austríaca, la comparecencia en el juicio de menor cuantía, en la cual se deben tratar, entre otras, las siguientes cuestiones: 1. intentar la conciliación de las partes; 2. resolver sobre la procedencia del juicio de menor cuantía; 3. invitar a las partes para que declaren y delimiten los términos del debate; 4. subsanar, cuando fuere posible, los defectos de los escritos iniciales y los presupuestos procesales; en caso contrario, resolver el sobreseimiento del proceso; que las partes soliciten, cuando proceda, el “recibimiento a prueba del pleito.” Dentro del sistema procesal angloamericano existen, con funciones similares a la audiencia preliminar austríaca, la Summons for Directions, creada en Escocia desde 1868 e introducida en Inglaterra en 1883; y el Pre-trial, puesto en práctica por el Tribunal Supremo de Boston en 1934 y difundido posteriormente en los demás Estados de Norteamérica.72 Por lo que hace a los antecedentes en México en el Archivo Histórico se guardan registros denominados series de “Juicios de conciliación” y “Actas de juzgados conciliatorios”, que de acuerdo a dichos registros abarcan los años 1813 hasta 1848; en que inicio un sistema de jueces menores nombrados por el gobierno de la capital. Este pequeño acervo judicial, da testimonio de la gran fuerza de los alcaldes del Ayuntamiento al asumir una importante responsabilidad ciudadana, la de administrar justicia por parte del pueblo mexicano. En general, pocos de los alcaldes habían estudiado las leyes y el derecho; sin embargo, sus ciudadanos llegaron a sus hogares buscando justicia. Llegando centenares de ciudadanos con sus quejas sobre el valor de un sombrero, un sarape, trastes o cualquier cosa de la vida material. Igualmente hubo juicios verbales para que un inquilino pagara su renta, para que un mutuario cubriera su deuda, para que un comprador pagara su recibo, es decir, el cumplimiento de cualquier deuda líquida. Por la década de los años 1820 hasta 1840, se capacito a ciudadanos jueces, quienes tenían que aprender cómo administrar la justicia y como tratar de conciliar a las partes en los juicios conciliatorios. A principios de la década de los años 1820, un ciudadano abogado redactó su directorio político para alcaldes constitucionales para que los alcaldes supieran como llevar acabo sus diversas responsabilidades incluyendo la de ser ciudadano juez. Por lo que todo el que tenía que demandar á otro por negocios civiles ó por injurias graves, puramente personales, debía presentarse al alcalde ó juez de paz pidiendo que se librara una cita para que el demandado compareciera á contestar. El alcalde o juez de paz daba la cita fijando el lugar, día y hora en que se había de celebrar, expresando la clase de negocio, dicha cita por lo regular se entregaba al mismo que la solicitó. Si el demandado no comparecía a la hora citada, o a la que el alcalde o juez habían señalado en sus juzgados, se expedía segunda cita con los mismos requisitos y además apercibiendo al demandado con una multa de dos a diez pesos, para el caso de que no 73 compareciera. La cita se mandaba con un ejecutor o dependiente del juzgado para evitar que el actor no entregara la cita al demandado y causara un mal irreparable al mismo. Si el demandado no comparecía, además de hacerse efectiva la multa con que se le apercibió, se declaraba intentada la conciliación y se expedía la certificación que la acreditaba. Si por el contario el demandado comparecía, manifestando que renunciaba al beneficio de la conciliación, de igual manera se levantaba la certificación correspondiente. En uno u otro caso se asentaba en el libro de conciliadores la respectiva diligencia; firmando el juez o el alcalde, el demandante y en su caso los testigos de asistencia. Si el demandado renunciaba al beneficio, y no concurría a decirlo al juez, podía hacer la renuncia por escrito. Entonces se asentaba en la diligencia, insertando la contestación en el libro, con expresión de haber declarado el alcalde o juez de paz haberse intentado el beneficio. Dicha diligencia era firmada por el juez o alcalde, demandado o escribano o testigos de asistencia. La certificación que daban los alcaldes o jueces debía ser la copia fiel de la partida del libro, autorizada por ellos solamente. Pero en caso de que ambas partes comparecieran, reunidos el juez, los litigantes, exponían lo que consideraban conveniente respecto de la demanda, á fin de que se realizaran las preguntas necesarias. Estando instruidos y retirados los interesados, daban aquellos su parecer o consejo sin defensas y sin razones, ya que no eran abogados ni jueces, sino consejeros amigables. El juez oído el dictamen, daba la providencia que consideraba conveniente ya fuera inmediatamente o dentro del término de ocho días a lo más. Dicha determinación se hacía del conocimiento de las partes interesadas, así como de los litigantes, para que en su conjunto expresarán si su debida conformidad con ella, en caso afirmativo se asentaba en el acta y el libro respectivo y que firmaban el alcalde o en caso el juez, las partes y los litigantes. 74 En caso contrario de que hubiera inconformidad se expresaba la no conformidad y la declaración de haberse intentado la conciliación. Si el demandado residía en otro pueblo que no fuera la cabecera del partido, pero que fuese de la misma jurisdicción se realizaba la citación por conducto del juez del pueblo del demandado, librando aquel un oficio en estos términos: Procederá V. a notificar al ciudadano N, que comparezca en mi juzgado (tal día y tal hora) con la parte interesada a contestar la demanda (sobre tal cosa) que en conciliación le promueve el C.N. Dios y libertad. Si el demandado no comparecía, se libraba segundo oficio al que se le agregaba sobre lo dicho el siguiente párrafo: igualmente lo apercibirá V. a que para el caso de que no comparezca ni renuncie el beneficio en forma, será castigado (con tantos pesos) de multa acusándome V. el recibo. El juez requerido notificaba al demandado, que debía darse por citado concebido en estos términos: he notificado al C. N. para que comparezca (tal día a tal hora) a la conciliación que le promueve el C.N., con apercibimiento de multa para su caso, y ha quedado citado. Dios y libertad. Los libros de conciliaciones debían archivarse, concluyendo el año en el mismo juzgado, o en la secretaria del ayuntamiento en los lugares donde hubiere. Todo aquel interesado que necesitare certificación tenía que solicitarla al juez de paz, quien la mandaba a sacar del libro respectivo. Dicha certificación era una copia fiel de la partida del libro y se transcribía en los siguientes términos: ”Fulano juez primero de paz de tal parte-certifico: que en el libro de conciliaciones de este juzgado, perteneciente al año (de tantos) a la fojas ( tantas) se encuentra un partida que ( a la letra es como sigue: ( aquí se copia literalmente) y (a pedimento de la parte que la solicita, doy la presente que firmo en ( tal parte) ( a tantos) – El juez y los testigos de asistencia, o el escribano, si lo hubiere, firmaban la certificación”. 75 Sin embargo lo anterior es un acervo sin investigar, pero consideramos importante mencionarlo. Hoy en día en el Código de Procedimientos Civiles, la función conciliadora se encomienda al funcionario denominado “conciliador”. En el Diario Oficial de la Federación de 7 de febrero de 1996 se publicó la nueva Ley Orgánica del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, en cuyo artículo 60 se previene las atribuciones y obligaciones de los conciliadores: “los conciliadores tendrán las atribuciones y obligaciones siguientes: 1.-estar presentes en la audiencia de conciliación, escuchar las pretensiones de las partes y procurar su aveniencia; 2.-dar cuenta de inmediato al titular del juzgado del convenio al que hubieren llegado los interesados para efectos de su aprobación, en caso de que proceda, y diariamente informar al juez de los resultados logrados en las audiencias de conciliación que se les encomienden: 3.-autorizar las diligencias en que intervengan; 4.- sustituir al Secretario de Acuerdos en sus ausencias temporales y; 5.- Las demás que los Jueces y esta ley les encomienden, incluyendo emplazamientos y notificaciones. En Diario Oficial de 10 de enero de 1986, se adicionaron al Código Civil los artículos 272-A, 272-B, 272-C, 272-D, 272-E, 272-F, 272-G, referentes a la conciliación y a la depuración procesal. 3.2 Concepto Por “audiencia” se entiende desde el punto meramente gramatical, en una de sus acepciones clásicas, al acto por el cual los jueces oyen a las partes en litigio. El vocablo “audiencia” provienedel verbo latino “audire” que significa oír, por lo tanto la audiencia representa la oportunidad procesal por la que el juez puede 76 escuchar directamente a las partes que intervienen en el proceso, así como a los terceros que tienen injerencia en su carácter de apoderados, abogados, testigos o peritos. Por regla general la audiencia previa y de conciliación tiene verificativo en el local del Juzgado y solo en caso de enfermedad legalmente comprobada se trasladará al domicilio de aquél, donde se efectuará la diligencia en presencia de la otra parte si asistiere. Por otra parte el vocablo “conciliación” deriva del latín “conciliatio, conciliatonis” y es la acción y efecto de conciliar, conveniencia o semejanza de una cosa con otra. 42 A su vez también proviene del latín “conciliare”, que significa componer y ajustar los ánimos de quienes estaban opuestos entre sí.43 La conciliación supone advenimiento entre intereses contrapuestos, el problema que afrontan voluntades encontradas, arreglo que puede lograrse dentro la conciliación. Por tanto se encuentra presente la intensión de solucionar pacíficamente el litigio. En una segunda acepción hace referencia al hecho de “conformar dos o más proposiciones o doctrinas al parecer contrarias.”44 En su parte, “conciliador”, del latín conciliator, conciliatoris es la persona que concilia o es propenso a conciliar.45 En plena concordancia con su significación gramatical, el Código de procedimientos civiles para el Distrito Federal se ha introducido una etapa forzosa en la que se hace el intento de conciliación de las partes, con la intervención de un conciliador. En lo que atañe a su depuración procesal, respecto a su significación procesal, por depuración entendemos la acción y efecto de depurar. 42 W. M. Jackson, Diccionario Léxico Hispano. Octava edición, Inc. Editores, 1980, p 365. 43 Real Academia de la Lengua Española, Diccionario. 44 Ídem. 45 Ibídem. 77 Depurar es un verbo que deriva del latín depurare y significa limpiar, purificar. Limpiar, del latín limpidarees quitar imperfeciones y defectos. Purificar, del latín purificare, de purus, puro y facere, hacer, alude al hecho de limpiar de toda imperfección una cosa no material. En cuanto al adjetivo “procesal” tenemos que se refiere a lo que es perteneciente o relativo al proceso. “Proceso”, en su acepción forense, del latín processus, correspondiente a los autos y demás escritos en cualquier causa civil o criminal, así como a las actuaciones por trámites judiciales o administrativas. Por tanto, según su significación gramatical, entendemos por “depuración procesal” la tarea que se realice, dentro del proceso civil tendiente a eliminar las imperfecciones y defectos. En ese típico sentido idomático, el Código de Procedimientos Civiles previene, después de la demanda y la contestación, al lado de la etapa forzosa de la conciliación, la posibilidad de que el juzgador realice la depuración procesal, en ejercicio de facultades discrecionales para ese efecto. Por lo que hace a su concepción la conciliación es considerada como: “Institución procesal mixta, consistente en la actividad del juez que convoca el acto, “mediante la proposición de fórmulas adecuadas que éste debe concebir, y que en ningún caso deben dejar translucir su idea sobre el progreso o rechazo de la acción, obtiene la autocomposición del litigio, a la que las partes arriban celebrando una transacción.”46 La conciliación también es definida como: “Es un acto en que los litigantes manifiestan sus negocios, fiando a la discreción, fe y prudencia del juez, el que les propongan un medio salvador, si 46 Wilde, Zulema, “Mediación y conciliación”, Revista del Colegio de Abogados de Buenos Aires, t. 55, núm. 1, julio de 1995, pp. 9 y 10. 78 no que dirima la cuestión, al menos que la reduzca a un estado conveniente á ambos. Es una transacción amigable que corta de una vez las diferencias, que no arregladas en principio, dan fatales resultados y de difícil reparación.”47 Para la Universidad Autónoma de Nayarit es “un medio establecido en un sistema jurídico, que permite la solución directa y amistosa de las diferencias que puedan surgir de una relación contractual o extracontractual, mediante la cual, las partes en conflicto, con la intervención activa de un tercero, llamado conciliador, ponen fin al asunto, a través de un acuerdo de transacción.”48 En atención a las anteriores definiciones consideramos que la audiencia previa representa la oportunidad procesal para las partes de ser oídas en cuanto a sus pretensiones, previa al desarrollo de la secuela procesal, con intenciones de lograr una conciliación. Por otra parte, algunos doctrinarios han clasificado a la conciliación de la siguiente forma: Preprocesal, Extraprocesal, Intraprocesal. La conciliación preprocesal tiende a la obligatoriedad, porque no puede verse de otra manera, es decir que va a ser conducida por jueces; al igual que la intraprocesal antes de iniciar, la secuencia lógica del procedimiento administrativo, judicial o jurisdiccional, se indica por ley a los representantes del Estado, en instituciones como la CONDUSEF o la PROFECO; en juzgados civiles, mercantiles, familiares o en la junta federal o local de Conciliación; tratar de conciliar los intereses de las partes antes de iniciar el procedimiento como tal, independientemente de que ya se haya presentado la demanda, la queja o reclamación, como se denomine en su caso. La conciliación extraprocesal, como vemos claramente, está supeditada únicamente a la voluntad e intención de las partes. De esta clasificación 47 Linda Arnold, Juzgados Constitucionales, catálogo de los libros de juicios verbales y conciliatorios del ayuntamiento de la Cuidad de México que se custodian en el Archivo Histórico del Distrito Federal, Primera Edición, Editorial Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, México 2001. p. 17. 48 Universidad Autónoma de Nayarit, Justicia Alternativa en Mèxico, Mediación, Conciliación y Arbitraje, Primera edición, México. 2009, p. 67. 79 estimamos que si se da fuera de todo procedimiento, entendemos con precisión que si se dice que es “obligatoria y voluntaria”, en el primer caso, se refiere a la obligatoriedad moral o interna del individuo de tener la intención de llegar a un acuerdo, vía conciliación, con la persona con la cual existe el conflicto de intereses. En cuanto al carácter voluntario de la conciliación extraprocesal, queda más que nítido su contenido, pues en el caso de existir una intención clara en la “voluntad de las partes” habrá que pensar en que tal intensión tendrá como resultado la verdadera “conciliación de intereses”; todo ello en libre voluntad, sin intervención de un tercero, como lo es en el caso de la conciliación preprocesal y la conciliación intraprocesal. Conciliación intraprocesal, se da dentro el proceso y por ende es en la que, si así lo prevé la ley de la materia, interviene obligatoriamente el sujeto que representa al Estado, para realizar su labor en conciliación. Conciliación judicial, debe entenderse claramente que es aquella que tiene lugar dentro del proceso jurisdiccional iniciado ante los tribunales; por ende es dirigida por el juez, sea antes de iniciado el procedimiento o una vez iniciado. Conciliación extrajudicial, es la que se realiza fuera de un proceso judicial y es de dos tipos: antes de iniciado un proceso y después de iniciado. En la conciliación extrajudicial se persigue una línea o directriz de negociación o práctica a través de unaestrategia de carácter racional, con un ámbito de colaboración, de cooperación de las partes, para arribar al punto de logro de una solución pretendida de las partes, para la solución de su problema o conflicto. Continuando con el tema que nos ocupa, es importante hacer mención de los fines que se persiguen con la audiencia de conciliación: José Ovalla Favela los clasifica en el siguiente orden: “1.- Intentar la conciliación de las pretensiones y excepciones de las partes; 80 2.- Examinar y resolver tanto las condiciones de la acción como las excepciones y presupuestos procesales a fin de sanear el proceso de los defectos a la válida constitución y desarrollo de la relación jurídico procesal; 3.- Fijar en definitiva tanto el objeto del proceso, así como las pretensiones de la parte actora y las excepciones de la demandada, como el objeto de la prueba, los hechos controvertidos y eventualmente el derecho extranjero o consuetudinario; 4.- Resolver sobre la admisión de las pruebas que se hubiesen ofrecido en los escritos iniciales, ordenando las medidas conducentes a su preparación.” 49 En conclusión el concepto de audiencia previa tiene diferentes acepciones, esto derivado del punto de vista de cada autor, pero para la sustentante se refiere básicamente, a un medio pacífico de solución de controversias, que forma parte del sistema jurídico mexicano, que evita el desarrollo de la secuela procesal. 3.3 Naturaleza Jurídica Es menester hacer mención de la naturaleza jurídica de la figura en estudio, por lo que se cita las siguientes concepciones: Nieto Alcalá-Zamora y Castillo explica: “La conciliación pertenece a la jurisdicción voluntaria”, dentro de los que llama “procesos preventivos”. Al estudiar los procesos preliminares, encuadra a la conciliación dentro de los procesos preliminares originarios, específicamente en los preventivos, al referirse a la conciliación preprocesal. Se pregunta si los procesos preliminares son fases, procedimientos o procesos auténticos, 49 Ovalle Favela, José, Estudios en Homenaje a Jorge Barrera Graf, Tomo II, Universidad Nacional Autónoma de México, México. 1989, p. 1166. 81 respondiéndose así: “si el procedimiento preliminar de tipo preparatorio, preventivo o cautelar va efectivamente seguido del proceso de fondo, sería en rigor una mera fase accesoria del mismo, mientras que si esa sucesión no se produce, habrá que contemplarle como un proceso autónomo, con independencia del resultado positivo o negativo que alcance”50 El autor citado refiere que de no llegarse a conciliar y dar por terminado el litigio en ese acto y se continuare con la secuela del proceso seria entonces una fase del proceso. Pero por el contario si se llegase a conciliar dando por terminado el conflicto, se considera entonces como un proceso autónomo. Osvaldo Alfredo Gozaini considera: “Si el avenimiento se formula como un proceso natural e independiente sería lógico considerar que obra como tal, ya que la decisión de acudir a un juez para solucionar una diferencia de intereses supone el fracaso anterior de negociaciones tendientes a evitar justamente el litigio. Sería tanto como decir que la conciliación es un proceso que tiende a eliminar el proceso ulterior, circunstancia que destaca la dificultad para entenderla como un proceso independiente.”51 El autor referido considera que la conciliación es un acto procesal y no un proceso independiente, puesto que de haber sido un proceso independiente los interesados no hubieren tomado la decisión de acudir ante el juez, ya que eso implica un fracaso en un intento de conciliar extrajudicialmente previo a accionar la activad jurisdiccional. El mismo autor señala que; “Si la conciliación se da previa al proceso, tampoco perdería su condición como acto del proceso porque si las partes están en condiciones de transigir los intereses y resuelven hacerlo ante el juez, en esa intervención da sentido, utilidad y eficacia al mismo acto de avenimiento. 50 Alcalá y Zamora y Castillo, Nieto, Proceso, autocomposición y autodefensa, México, p. 77. 51Gozaíni, Osvaldo Alfredo, Notas y Estudio sobre el proceso civil, México, UNAM, IIJ, 1994, p.45. 82 Consideramos correcto en cuanto que una conciliación previa al proceso no pierde su eficacia sin embargo no formaría parte del procedimiento como tal. Por otro lado el tratadista Couture plantea que “la cuestión consiste en resolver si la conciliación es un acto del proceso o se trata de un avenimiento entre partes, donde puede haber renuncias bilaterales y, en su caso, transacción propiamente dicha.” 52 Por otro lado consideramos que si la conciliación se impone como etapa previa a la introducción al proceso, su naturaleza tiende a señalarla, como proceso autónomo cuando logra alcanzar su objetivo. De este modo sería posible confirmar que existe un proceso independiente porque tiene partes, un órgano que intermedia y pacifica y consigue un resultado útil y efectivo al interés de los comparecientes. 3.4 Principios que la Rigen Los principios son elementales como fuente del derecho y son vitales a la hora de interpretar las normas, pues incluso el artículo quinto de la Ley Orgánica del Poder Judicial les da el carácter de ley en ausencia de norma y establece la obligatoriedad de los jueces de aplicarlos e integrarlos al ordenamiento escrito. Los principios procesales son aquellas premisas máximas o ideas fundamentales que sirven como columnas vertebrales de todas las instituciones del derecho procesal; constituyen el origen y la naturaleza jurídica de todo sistema procesal, a la vez que actúan como directrices que orientan a las normas jurídicas para que logren la finalidad que medió su creación. 52Couture, Eduardo J., Estudios de derecho procesal civil, Buenos Aires, Editorial Depalma, 1979, t. I, p. 229. 83 Los principios procesales que rigen la audiencia previa de conciliación son los siguientes Equidad: Como objetivo de la labor judicial se encuentra la realización de la justicia a través del derecho, por lo que, su impartición debe ser equitativa, de ahí que surge la obligación para el conciliador de ofrecer propuestas de solución al conflicto justas y equitativas que sean aceptadas por las partes, además de apegadas a derecho. Y para el caso de que las partes presenten convenio éste debe no ser contrario al derecho a la moral y a las buenas costumbres, en tanto el conciliador no debe admitir información falsa e inadecuada dejando fuera toda negociación de mala fe que pueda ser constitutiva de hechos delictivos. Toda propuesta que realice el secretario conciliador deben ser tomando en cuenta las peculiaridades del conflicto, coherentes con las normas y proporcionales. Imparcialidad: La conciliación debe desarrollarse en un ambiente de imparcialidad, esto es que no debe tornarse en un ambiente de favoritismo sino por el contrario debe existir equidad y equilibrio entre las partes. El Secretario Conciliador tiene la obligación de abstenerse de intervenir en aquellas causas donde se vea comprometida su imparcialidad, rechazando cualquier presión o influencia ajustando sus propuestas al derecho vigente. Así mismo debe evitar todo trato o apariencia de trato preferencial o especial a alguna de las partes, de sus abogados o de todas aquellas personas que directa o indirectamente se encuentren relacionadas con ellas. Además dicho funcionario debe mostrar una actitud de respeto y tolerancia hacia las partes y sus abogados, escuchando y atendiendo sus peticiones. 84 Buena fe y veracidad entrelas partes: Por lo que hace a las partes en conflicto, es de suma importancia la buena fe de que las mismas dispongan, dado que deben prestarse al dialogo, escuchando y formulando propuestas. En la práctica forense uno de los impedimentos para que la audiencia previa y de conciliación cumpla con su objetivo, es precisamente la actitud negativa de una o ambas partes, ya que imposibilitan que pueda solucionarse el conflicto. Por otro lado también influye la preparación de quien representa al actor y al demandado, esto es sus abogados patronos, quienes por un impulso de soberbia obstaculizan la conciliación. Oralidad: A diferencia de las demás etapas en el proceso, esta audiencia se lleva acabo de manera oral, esto es mediante el dialogo sostenido entre las partes y el secretario conciliador se intenta resolver las pretensiones de las partes, dejando a un lado el procedimiento escrito, es decir, se prescinde de los escritos de las partes, pues en primera instancia el secretario conciliador tratará de proponer mecanismos de solución a las partes, y éstas a su vez tratarán de llegar a un arreglo. Contradicción: Consiste en dar vista a la parte contraria con las excepciones procesales opuestas para que manifieste lo que a su derecho convenga. Este principio fija las bases sobre las cuales deberán ser resueltas las excepciones en audiencia conciliatoria. Publicidad: De manera expresa, la publicidad corresponde a las audiencias en los procedimientos, esto es se debe permitir el acceso al público, salvo los casos 85 de excepción previstos por la ley, ya que los jueces deben mantener el buen orden, pudiendo imponer las correcciones disciplinarias. Profesionalismo del Secretario Conciliador: La Ley encomienda la audiencia previa y de conciliación al Secretario Conciliador tal y como se desprende del artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles: “Una vez contestada la demanda, en su caso, la reconvención el juez señalara de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la otra parte que corresponda con las excepciones que se hubieren opuesto en su contra, por el término de tres días. Si asistieron las dos partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. El conciliador preparará y propondrá a las partes, alternativas de solución al conflicto. Si los interesados llegan a un convenio, el juez lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada.” Conforme al precepto en cita el Secretario Conciliador es quien con asistencia del juez propone a las partes alternativas de solución al litigio, se le encomienda dicha función ya que tomando la posición de imparcialidad que debe asumir el juez a lo largo del proceso, no es adecuado encomendar a aquél esta fase conciliatoria, pues no estaría en condiciones de procurar convencer a las partes ni de hacer las propuesta concretas para llegar a la conciliación. Finalmente el secretario conciliador en ejercicio de sus funciones tiene las siguientes obligaciones: a) Conocer con toda amplitud el litigio planteado por las partes en sus escritos de demanda y contestación, no puede tener un contenido 86 improvisado ya que esto implica que se constituyan soluciones posiblemente catastróficas en perjuicio del fondo del asunto; b) Intentar la conciliación de las pretensiones de las partes a través de la formulación de alternativas de solución que resulten equitativas y prácticas para las partes, que deberá expresar en forma ordenada y clara. Si se limita a preguntarles si pueden o no llegar a una conciliación, ésta difícilmente se logrará y ni el conciliador ni la audiencia estarán cumpliendo con la función que les atribuye la ley. c) Poner en práctica los principios de imparcialidad, equidad, ética y secreto profesional; d) Conducirse con respeto y tolerancia, escuchando y atendiendo las manifestaciones de las partes y sus abogados, manteniendo una actitud abierta y paciente para escuchar propuestas. De lo anterior, consideramos que el éxito de la conciliación depende de la función del conciliador. 3.5 Eficacia Procesal De acuerdo a nuestro derecho positivo el Código Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, en su artículo 272-A establece la conciliación como una etapa del procedimiento ordinario civil, que funciona como un medio de solución de controversias, previo al desarrollo de la secuela procesal. El legislador con su creación pretende evitar la saturación del sistema judicial, esto es mediante la conciliación se pretende que gran mayoría de controversias sean resueltas sin que éstas tengan que conocer del arduo proceso judicial en todas sus etapas. 87 Su aplicación funciona con la participación de las partes actora, demandada y el tercero llamado secretario conciliador, sin la intervención del Juzgador quien sólo lo hará en el caso de la existencia de convenio. Debe mencionarse que a pesar de que las partes hayan decidido participar en la conciliación y en ésta lograran ponerse de acuerdo para una solución pacifica, el acuerdo al que hayan llegado pasará al conocimiento del juez a través del conciliador a cargo con la finalidad de que el mencionado juez la apruebe, ya que tal acuerdo de las partes deberá estar sujeto a derecho, es decir, no deberá ser contrario al derecho, a la moral ni a las buenas costumbres, por tanto el juez intervendrá aprobando o desaprobando. En caso de que el juez apruebe lo convenido por las partes, deberá dictar sentencia y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada. Es pertinente señalar que el conciliador quien está a cargo de la conciliación únicamente podrá proponer soluciones al conflicto pero jamás impondrá su voluntad a las partes; en la conciliación las partes dialogarán sobre la solución aportando cada una sus opiniones que a su persona convengan y que la otra acepte dándose esto de forma recíproca. Es obligación del órgano jurisdiccional citar a las partes, para audiencia previa y conciliación a pesar de que éstas no deseen participar en conciliación alguna para solucionar el conflicto. Por tanto no es una disposición potestativa para las partes, el conciliador o para el Juzgador, porque siempre debe llevarse, de no ser así se privaría a las partes la posibilidad de proponer alguna alternativa de conciliación y se dejaría de cumplir por el conciliador la obligación de llevar acabo alguna propuesta a las partes de alternativa, para solucionar el conflicto como lo establece el tercer párrafo del artículo 272-A del Código en cita. En consecuencia si la conciliación es obligatoria y tiene como objetivo la depuración del procedimiento, entonces surge una interrogante ¿cuál es la eficacia procesal de la audiencia previa y de conciliación? 88 En la práctica judicial su implementación resulta favorecedora al proceso civil. La figura en si es excelente no tiene problema en su regulación, aunque obviamente, cualquier intento de mejora en este sentido debe ser bien recibido. De hecho es más que un instrumento de resolución de conflictos. Sustrae los conflictos a la solución legalista y los deriva a soluciones más equitativas, evitando que se plasme el resultado que toda resolución judicial tiene: un vencedor y un vencido, y con ello la ruptura en definitiva, de las relaciones entre sujetos contendientes. La conciliación es a todas luces beneficiosa y potencialmente útil. Como ya dijera Voltaire la mejor Ley, es el uso más excelente, el más útil que yo he visto, cuando quieren litigar dos personas, tienen que acudir primeramenteal Tribunal de los jueces conciliadores. Si se presentan las partes con abogados o procuradores, se hace retirar a estos últimos, como se separa la leña del fuego que se quiere apagar. Los conciliadores le dicen a las partes “sois unos locos en gastar vuestro dinero en haceros mutuamente desgraciados: vamos a conciliar sin que os cueste nada.” A nuestro criterio es relevante la intervención del secretario conciliador ya que se ha mencionado mucho depende de la labor que realice para que las partes lleguen a un acuerdo, en atención a lo cual debe estar plenamente capacitado mediante la utilización de técnicas que faciliten el concenso y acercamiento entre las partes. El secretario conciliador debe tener presente el principio de profesionalismo capacitándose en la ciencia técnica del derecho para desempeñar de manera excelente su función conciliatoria, debe actualizar permanentemente sus conocimientos jurídicos, estudiando a profundidad los textos legales, la jurisprudencia y los avances más significativos de la doctrina jurídica. _______________________ 89 Ovalle Favela respecto a la audiencia previa y de conciliación opina “Su eficiencia práctica depende, en muy buena medida de la preparación y responsabilidad de los conciliadores y de los jueces.” 53 El mismo autor señala “la audiencia previa y de conciliación deberá irse ajustando con base en los resultados de la experiencia práctica y en las sugerencias de quienes participan en ella.” De acuerdo a lo que establece nuestra Ley Procesal Civil vigente en el Distrito Federal, en la audiencia previa y de conciliación, el conciliador tendrá la obligación de proponer a las partes alternativas de solución al conflicto, sin embargo en cuanto al juicio ordinario civil de rectificación de acta dicho acto no puede llevarse en atención a la naturaleza del juicio indicado, punto que abarcaremos en el punto siguiente del presente trabajo. En este orden de ideas, consideramos importante hacer mención del término autoridad de manera general misma que se entiende como órgano investido de poder de mando. Tales como la autoridad legislativa, la autoridad administrativa, la autoridad judicial, la autoridad militar etcétera. La noción de autoridad jurídica gira, alrededor del concepto de facultad la cual indica el poder o capacidad de un individuo para modificar la situación jurídica existente. El concepto jurídico de autoridad indica que alguien está facultado jurídicamente para realizar un acto válido, presupone la capacidad o potestad para modificar válidamente la situación jurídica de los demás. Por extensión la expresión se aplica para designar a los individuos u órganos que participan del poder público, nombrando así a los detentadores legítimos del poder. El derecho reclama autoridad para regular toda forma de comportamiento, reclama autoridad para prohibir permitir o imponer condiciones a la autoridad de otras instituciones sociales. El derecho manifiesta su autoridad prescribiendo o legitimando las actividades de las demás instituciones sociales. 53 Ovalle Favela, José. Op. cit. P. 1169. 90 En rigor los funcionarios públicos siempre están dotados de autoridad, es decir están previstos de poder público, de poder de decisión y ejecución pero siempre apegados a las facultades que la Ley les confiere. Pueden trasladar, si la Ley los autoriza, parte de esa autoridad a otros funcionarios y empleados públicos a través de un acto de delegación de facultades en forma temporal o indefinida. En consecuencia a lo anterior, mencionamos que la intervención del Registro Civil del Distrito Federal en juicio es limitativa, pues su contestación siempre irá encaminada en el sentido de oponerse o no a la acción intentada por el actor, dejando que sea el juez quien resuelva. _________________________ 91 CAPÍTULO IV ANÁLISIS DEL ARTÍCULO 272-A DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL 4.1 Desarrollo de la Audiencia Previa y de Conciliación en el Juicio de Rectificación de Acta 4.1.1 Asistencia de las partes 4.1.2 Propuesta de Solución al Conflicto 4.2 Aspectos que Impiden Someter a las Partes a la Conciliación 4.3 Problemática de la Conciliación en los Juicios de Rectificación de Acta 4.4 La Sociedad y su Necesidad en la Correcta Aplicación de la Ley Civil 4.5 Propuesta de Reforma al Artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles Vigente para el Distrito Federal en la Aplicación de los Juicios de Rectificación de Acta 92 4.1 Desarrollo de la Audiencia Previa y de Conciliación en el Juicio Ordinario Civil de Rectificación de Acta. Para la comprensión de la propuesta que se presenta con la investigación es necesario el estudio del desarrollo de la audiencia previa y de conciliación en la práctica judicial, por lo que resulta preciso definir brevemente juicio y procedimiento civil. Juicio según Marco Antonio Díaz de León, “es el acto procesal por medio del cual el juez realiza un estudio pormenorizado de los hechos contenidos en la causa, concatenándolos de una manera lógica y natural con todas y cada una de las pruebas que obran para estar en posibilidad de pronunciar una sentencia que conforme a derecho proceda.”54 Rafael de Pina puntualiza que juicio o proceso, en términos que estima sinónimos, significa “conjunto de actos regulados por la ley y realizados con la finalidad de alcanzar la aplicación judicial del derecho subjetivo y la satisfacción consiguiente del interés legalmente tutelado en el proceso concreto, mediante una decisión del juez competente.” 55 En el diccionario jurídico Mexicano se encuentra los siguientes datos: “JUICIO: del latin iudicium, acto de decir o mostrar el derecho en términos generales, la expresión juicio tiene dos grandes significados en el derecho procesal. En sentido amplio, se le utiliza como sinónimo de proceso, y más específicamente, como sinónimo de procedimiento o secuencia ordenada de actos a través de los cuales se desenvuelven todo un proceso.”56 54 Díaz de León, Marco Antonio. Diccionario de Derecho Penal, Editorial Porrúa, S.A., México. 1986. p. 380. 55 Diccionario de Derecho, Editorial Porrúa, S. A. , México. 1965, p. 237. 56 Diccionario Jurídico Mexicano, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas. Editorial Porrúa, Tomo I. México. 2001. 93 Carlos Arrellano García expresa “El proceso es el desarrollo regulado por la ley de todos los actos concatenados cuyo objetivo es que se diga el derecho a favor de quien tenga la razón total o parcial.”57 El mismo autor indica “el proceso es, por su propia naturaleza, enteramente dinámico. El órgano jurisdiccional y quienes acuden ante él desarrollan una actuación preliminar al dictado de un fallo con el objetivo antes indicado de resolver la controversia planteada. Al conjunto de esos actos es a lo que se le denomina proceso.” A través del procedimiento civil se busca que derivado del desempeño de facultades jurisdiccionales, se aplique la norma jurídica general, abstracta e impersonal, a situaciones concretas en controversia, para determinar quién tiene la razón total o parcial, entre las partes que han deducido sus pretensiones ante el órgano estatal facultado para resolver el litigio. Ahora bien, el procedimiento ordinario civil de rectificación de acta, se integra por los siguientes actos procesales: Demanda, contestación y fijación de la litis, audiencia previa y de conciliación y de excepciones procesales, audienciadesahogo de pruebas y alegatos y resolución definitiva. En relación al desarrollo la audiencia previa y de conciliación el Código de Procedimientos Civiles en su artículo 272-A establece: “una vez contestada la demandada, y su caso, la reconvención el Juez señalara de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la parte que corresponda con las excepciones que se hubieren opuesto en su contra, por el termino de tres días. Si asistieran las partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. El conciliador preparará y propondrá 57 Arellano García, Carlos. Teoría General del Proceso. Editorial Porrúa, 15ª Edición. México. 2006. p.3. 94 a las partes alternativas de solución al litigio. Si los interesados llegan a un convenio, el juez lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada. En los casos de divorcio, si los conyuges llegan a un acuerdo respecto del convenio, el juez dictará un auto en el cual decrete la disolución del vínculo matrimonial y la aprobación del convenio sin necesidad de dictar sentencia. En caso de desacuerdo entre los litigantes, la audiencia proseguirá y el juez, que dispondrá de amplias facultades de dirección procesal, examinará en su caso las excepciones procesales que correspondan. En los casos de divorcio, no se abrirá el período probatorio a que se refiere el artículo 290 de este Código, toda vez que las pruebas relacionadas con el convenio propuesto debieron ofrecerse al momento de presentarse la solicitud y, en su caso, la contestación a la misma, por lo que únicamente se ordenará su preparación y se señalará fecha para su desahogo en el incidente correspondiente.” A su vez el artículo 277 del Código en cita establece: “El Juez mandará recibir el pleito a prueba en el caso de que los litigantes lo hayan solicitado, o de que él la estime necesaria.” De lo anteriormente mencionado la conciliación debe celebrarse dentro de los diez días siguientes a que se haya contestado la demanda y en su caso la reconvención y debe ser presidida por el juez y el conciliador, y en la cual se deben examinar la legitimación de las partes, continuando con la conciliación y en caso de desacuerdo se proseguirá con el estudio de las excepciones procesales que se hubieren opuesto, pasando con ello a la fase probatoria. Haciendo alusión a lo expuesto se transcribe a continuación un acta levantada de la audiencia en estudio para su mejor comprensión: _________________________ 95 “En la ciudad de México Distrito Federal, siendo las TRECE HORAS CON CUARENTA Y CINCO MINUTOS DEL DIA SIETE DE JUNIO DEL DOS MIL DOCE, día y hora señalados para que tenga verificativo LA AUDIENCIA PREVIA, DE CONCILIACIÓN Y EXCEPCIONES PROCESALES, presentes en el local de este Juzgado Trigésimo Noveno de lo Familiar del Distrito Federal, su titular Maestra en Derecho SARA LÓPEZ PANTOJA, por ante la C. Secretaria Conciliadora Licenciada MARÍA FÉLIX SÁNCHEZ PORRAS, quien autoriza y da fe, enseguida se procede a llamar en voz alta a las partes en el presente juicio, asistiendo la actora señora MIRIAM RUIZ HERNANDEZ, quien se identifica con credencial para votar numero 000024681, expedida a su favor por el Instituto Federal Electoral, documento que se da fe de tenerlo a la vista y se devuelve a la interesada para su debido resguardo.Se hace constar que no comparece la parte demandada C. DIRECTOR DEL REGISTRO CIVIL ni persona que legalmente lo represente.- LA C. JUEZ DECLARO ABIERTA LA AUDIENCIA.- En seguida se procede a examinar la legitimación de las partes para comparecer en el presente juicio, las cuales se encuentran legitimadas, la parte actora con su escrito inicial de demanda y documentos fundatorios de su acción que acompaño a la misma; el demandado C. DIRECTOR DEL REGISTRO CIVIL DEL DISTRITO FEDERAL, con su notificación y emplazamiento a juicio, así como su escrito de contestación a la demanda. Enseguida se procede a dar inicio al periodo de conciliación en el presente juicio, en el cual no es posible proponer alternativas de solución para dar por concluido el presente juicio, toda vez que no compareció el demandado en el presente juicio a esta audiencia, a pesar de estar legalmente notificado del día y hora en que tendría verificativo la presente audiencia; enseguida se procede a depurar el procedimiento y visto que de las constancias de autos no se desprende que existan excepciones procesales que resolver en la presente audiencia, continúese el procedimiento por todas y cada una de sus etapas procesales. Con lo que concluyó la presente audiencia siendo las catorce horas con cinco minutos del día en que se actúa, firmando en ellas los que intervinieron en unión de la C. Juez y C. Secretaria Conciliadora quien autoriza y da fe”. Bajo este rubro es que se celebran en la práctica forense las audiencias previas y de conciliación ante los jueces de lo familiar. Cumpliendo con la fase conciliatoria del procedimiento civil. 96 Y para el caso de que las partes llegaran a un acuerdo sobre sus pretensiones, el convenio que formulen deberá ser aprobado por el juez y con él cual se dará por concluido el juicio, elevando el convenio a su carácter de cosa juzgada. Sin embargo es importante mencionar que en el juicio de rectificación de acta no hay conciliación entre las partes, debido a que él Registro Civil del Distrito Federal carece de facultad para convenir el estado civil de las personas y por lo tanto en ningún caso un conflicto de esta naturaleza será terminado a través de esta etapa conciliatoria. 4.1.1 Asistencia de las Partes La labor de las partes resulta fundamental en todo proceso, su actitud debe estar encaminada en una buena cooperación, contraria a aquella que imposibilita la buena comunicación. En este campo tanto el cliente como su abogado tienen el deber de coadyuvar con la administración de justicia. Asimismo las partes tiene la obligación de comparecer personalmente a las audiencias. No obstante siendo aquel el panorama ideal que debería imperar, en la actualidad nos encontramos con un sin fin de quejas sobre la inobservancia de ese deber, quejas que redundan en la inasistencia injustificada de los interesados a las audiencias señaladas. Así, un gran número de causas deben ser suspendidas diariamente por la inasistencia de las partes a las audiencias, hecho que no solo dificulta a una pronta solución del conflicto, afectando al procedimiento y a su vez causando perjuicios económicos para la administración de justicia 97 Por lo que hace al juicio ordinario civil de rectificación de acta el código de procedimientos civiles para el Distrito Federal establece que la audiencia previa y de conciliación dará lugar una vez contestada la demanda y en su caso la reconvención, dentro de los diez días siguientes, asimismo menciona que para el caso de que asistieran ambas partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. Si una de las partes no concurre sin causa justificada, el juez debe imponerle una sanción consistente en una multa de conformidad con el Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. Si dejaren de concurrir ambas partes sin justificación, el juez sancionará de igual manera. En los juicios ordinarios la conciliación es la primera audiencia dentro del proceso a la que deben comparecer ambas partes y que serápresidida por el tribunal con muy complejo contenido, pero con el fin primordial de evitar el litigio, o limitar su objeto y depurar el procedimiento. El conciliador preparará y propondrá a las partes alternativas de solución al litigio. Si los interesados llegan a un convenio, el juez lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada Ahora bien uno de los aspectos importantes de la audiencia es precisamente la asistencia personal de las partes dado que de esta manera el conciliador quien es un perito en Derecho estará en contacto directo con ellas, y en actitud de dialogar personalmente sobre las pretensiones de cada una. Sin embargo en el juicio de rectificación de acta la asistencia de las partes es de mero trámite, pues de antemano los litigantes son sabedores de que no habrá conciliación ya que le corresponde al juez resolver sobre la litis, en ese orden de ideas en la práctica judicial la asistencia de partes es deficiente dado que al ser consientes de la imposibilidad para convenir es que no se presentan a la audiencia previa y de conciliación. 98 En este supuesto el representante legal del Registro Civil asiste ya que en razón de criterio de jueces, dictan apercibimiento para el caso de inasistencia, y con la finalidad de no hacerse acreedores a una sanción pecuniaria. Por otro lado en el caso de que ambas partes concurran a la audiencia no implica que haya posibilidad de convenio, un factor puede ser como lo mencionamos en líneas anteriores que exista apercibimiento para el caso de inasistencia circunstancia que obliga a su asistencia, o por otro lado que se haya promovido excepciones de litispendencia, cosa juzgada o incompetencia etc., o bien simplemente su sentido de responsabilidad procesal. Luego entonces la asistencia o inasistencia de los litigantes no implica una afectación al procedimiento ni a la defensa de las partes es decir no impide a las partes probar los hechos constitutivos de su acción o de sus excepciones y defensas. Por consiguiente el juez, que dispondrá de amplias facultades de dirección procesal, examinará en su caso, las excepciones de conexidad, litispendencia y cosa juzgada, con el fin de depurar el procedimiento, y se procederá con la fase probatoria. 4.1.2 Propuesta de Solución al Conflicto El trabajo de los conciliadores en los juzgados es fundamental, pues en ellos recae la obligación de intentar que las partes en conflicto lleguen a un arreglo para dar por terminado el juicio. En este sentido al presidir las audiencias previas de conciliación están obligados a realizar propuestas de solución a los litigantes. Los conciliadores deben encontrarse predispuestos a recibir a las partes en un juicio con caracteres hostiles ya que han tenido que acudir a un Tribunal a 99 resolver sus intereses contradictorios, por lo que el carácter y la buena disposición como profesionista, deben predominar en los conciliadores desde el inicio de las audiencias previas de conciliación y excepciones procesales, y continuar en esas condiciones durante toda la diligencia. Primordialmente su finalidad predeterminada debe llevarla a cabo intentando un arreglo para terminar un juicio; lo cual no se cumple con indicarles que economicen tiempo, dinero y esfuerzo, y que en caso contrario tendrán que continuar con toda una serie de trámites en ese juzgado. Tampoco concluye su trabajo asentando en al acta respectiva que no llegaron a ningún convenio o permitir por comodidad que los abogados dicten las audiencias y los convenios con las cláusulas que mejor les convenga. Para que el conciliador proponga a las partes alternativas de solución al litigio debe conocer previamente el asunto sobre el cual ha de intervenir y conocer las normas de derecho sustantivo y de derecho adjetivo aplicables a ese asunto. En ese orden de ideas, deberá plantearse en forma precisa la materia de la litis de ese negocio, y de un análisis mesurado, reflexivo y profesional, debe dar en cada uno den los asuntos que interviene varias alternativas de solución para cada una de las partes. Por tanto los abogados que asumen ese cargo judicial deben tener características de análisis, precisión y claridad en sus criterios, a fin de que propongan a las partes las soluciones más viables y de convencimiento, con el objeto de concluir en forma justa y anticipada un asunto. Así es necesario que el conciliador tenga una mentalidad positiva, práctica, rápida, es decir, que aun en los asuntos más difíciles y en donde plantean las partes una mayor resistencia para conciliarse, el funcionario tenga lista la conciliación, para poder limar asperezas entre las partes y tener siempre como meta el logro de un sinnúmero de convenios. El conciliador actual debe ser metódico y ordenado. En la vida de cualquier persona, es necesario guardar estas máximas, las cuales dan el fracaso o éxito 100 en las metas más difíciles; por lo que debe solicitar al juzgador que le permita los expedientes de sus audiencias conciliatorias, con el fin de ordenarlas y estudiarlas para que puedan conocer cuáles podrían ser alternativas de solución prácticas, justas y equitativas para evitar mayores problemas entre las partes, lo cual se logra al estudiar anticipadamente los expedientes. La conciliación también depende de la personalidad del Conciliador, ya que es él quien debe recibir a las partes en un juicio, y quien debe dar imagen amable y agradable a las partes que han llegado a un juzgado, haciéndolas sentir cómodas en ese lugar; por lo que resulta sumamente desagradable la primera impresión de un juzgador cuando conoce la personalidad negativa de su conciliador, ya que se trata de una persona desarreglada malhumorada, fracasada y que considera que su trabajo de conciliador es denigrante por que merece otro trabajo. Otro aspecto importante es la situación de las partes en el juicio, ya que en ocasiones las mismas se encuentran molestas, agresivas, renuentes a cualquier plática o dialogo, en donde quisieran explotar en contra de su colitigante. Sin embargo, al acudir a un juzgado solicitando su intervención, cada una de las partes deberá comprender que para que se logre prestar el servicio que solicitan, y que es el de impartir justicia, deben las personas estar tranquilas, calmadas y convencidas para que el juzgado pueda cumplir con su trabajo, y esto sucede en muchas ocasiones, ya que en la mayoría sus fricciones se deben a malos entendidos, malas interpretaciones, malos consejos y aparentes discordancias. En la conciliación frente a un perito de Derecho se puede comunicar, dialogar, interrogar y cualquier duda que surja se debe solicitar al Conciliador se les aclare; encontrándose esta disposición en las partes podrán escuchar las alternativas de solución a su problema y ponderar cual es la más equitativa y justa, y la que más se acerque a los intereses de ambos. 101 Lograr cambiar la resistencia de las partes para lograr una conciliación es un reto para el conciliador de cualquier juzgado, pero el logarlo, le dará la satisfacción del deber cumplido. Otro aspecto adverso a la conciliación, es la resistencia de los postulantes que asesoran a las partes, y que en ocasiones resulta que es la más fuerte, porque existen momentos en donde las partes han logrado una solución a su problema y es el patrocinador de uno de ellos quien les aconseja que no concilien y que no haya arreglo. Sin embargo, este fenómeno es minoritario, pueden tener justificadas razones para los profesionistas que lo argumenten, considerando que pueden ganar el juicio, porque tiene bien estructuradas sus defensas y han realizado su trabajo con mucho profesionalismo. Pero este obstáculo también es posiblesalvarlo, toda vez que llegar a un arreglo o convenio, en ningún momento debe significar la rendición de los abogados en un asunto, hacerlos sentir derrotados o considerar poco profesional su conducta, sino por el contrario, se les dará un mayor prestigio profesional por contribuir a lograr una solución rápida, justa y equitativa al asunto. Ahora bien en el caso concreto de los juicios de rectificación de acta, el secretario conciliador ve frustrada su labor dado que por la naturaleza misma del juicio en el que se encuentra en pugna el estado civil de una persona no hay lugar a una conciliación de intereses entre el actor persona física y el Registro Civil del Distrito Federal a través de su representante legal; por consiguiente, en la audiencia previa y de conciliación el conciliador está impedido para proponer soluciones equitativas y favorables a las partes, dado que el estado civil no es materia de transacción, por lo que únicamente se entra en estudio de la legitimación procesal de las partes, así como de resolver sobre las excepciones procesales que hayan opuesto. En conclusión no hay propuestas de solución, por lo que se levanta el acta respectiva en el sentido de que las partes no pudieron llegar a un arreglo y con lo que se abre el juicio a prueba. 102 4.2 Aspectos que Impiden Someter a las Partes a la Conciliación Es importante mencionar que al proponerse el juicio ordinario civil de rectificación de acta, se busca corregir errores esenciales o accidentales de un acta del estado civil, esto es, cuando los datos contenidos en el acta no corresponden a la realidad del acto o hecho jurídico que obre en dicho instrumento público, ya que se plasmaron equivocadamente. Ahora bien las acciones del estado civil de manera general, están previstas en el artículo 24 del Código de Procedimientos Civiles cuyo texto determina: “las acciones del estado civil tiene por objeto las cuestiones relativas al nacimiento, defunción, matrimonio o nulidad de éste, filiación, reconocimiento, emancipación, tutela, adopción, divorcio y ausencia o atacar el contenido de las constancias del Registro Civil para que se anulen o rectifiquen. Las decisiones judiciales recaídas en el ejercicio de acciones de estado civil, perjudican aún a los que no litigaron.” En las acciones del estado civil, se parte del supuesto de que, se trata de un procedimiento judicial dirigido contra quien tenga el carácter de demandado que, normalmente será la persona que está vinculada con el actor en relación a su estado civil de que se trate. En tal situación, tendrá el carácter de demandado el Director del Registro Civil como cuando se trata de una rectificación de acta del estado civil. Con la rectificación se busca modificar una acta del estado civil donde la persona física o natural demanda ante el órgano jurisdiccional al Registro Civil a fin de que se rectifique su acta. La ley protege el interés de la personas en materia de estado civil debido a sus importantes consecuencias además de ser de interés público; en consecuencia la voluntad de los particulares en principio no puede constituir, modificar o extinguir estados civiles, en materia de estado 103 civil, la voluntad de los particulares no puede producir ningún efecto sino en la medida en que la propia ley le da la intervención. Precisamente de lo expresado en el párrafo que antecede surge el principal impedimento para que las partes sean sujetas a una conciliación, esto es que el estado civil no puede ser materia de transacción por lo tanto las partes no pueden disponer de él y con sus manifestaciones en la audiencia previa expresar su voluntad si quieren o pueden llegar a un arreglo.De ahí que es forzoso que se desahogue la etapa probatoria, y sea el juez de lo familiar quien resuelva sobre la procedencia de la acción. 4.3 Problemática de la Conciliación en los Juicios de Rectificación de Acta. La rectificación de acta hasta entonces deberá de ser del conocimiento de los jueces de lo familiar y de acuerdo a la legislación civil, solo por medio de resolución judicial debidamente ejecutoriada se podrá rectificar un acta del estado civil de las personas. La eficacia de la audiencia previa no está en duda pues diversos litigios han sido resueltos por medio de esta figura jurídica, sin embargo en los juicios de rectificación de acta no hay lugar a la conciliación dada la propia naturaleza del juicio, ya que la rectificación de acta no depende de las manifestaciones vertidas por las partes en conciliación en el sentido de que si pueden o no conciliar, pues por un lado el actor persona física tiene un interés que se traduce en la rectificación de acta del supuesto de que se trate, y por el otro el demandado Registro Civil quien no tiene un interés personal por lo que la participación de esta Institución en juicio será contestar oponiéndose a la acción intentada por el actor haciendo valer sus excepciones y defensas así 104 como ofrecer pruebas o bien no oponerse a la acción y esperar la resolución del juez de lo familiar. En este orden de ideas no se habla de que la figura de la conciliación sea poco práctica, o que sea un error su implementación en el procedimiento judicial, sino que dada la naturaleza jurídica del estado civil, la conciliación es ineficaz en el juicio de rectificación de acta, circunstancia por la que consideramos que la audiencia previa y de conciliación es innecesaria como etapa procesal en el juicio ordinario civil de rectificación de acta. 4.2 La Sociedad y su Necesidad en la Correcta Aplicación de la Ley Civil. La audiencia previa y de conciliación ha venido funcionando como un medio de solución de conflictos: y en la actualidad está fuera de duda su aplicación y funcionalidad práctica, pues forma parte de la impartición de justicia. Textualmente artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal la establece de la siguiente forma: “una vez contestada la demanda, y en su caso, la reconvención el Juez señalará de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la parte que corresponda con las excepciones que se hubieren apuesto en su contra, por el término de tres días. Si asistieran las dos partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al Juzgado. El conciliador preparará y propondrá a las partes, alternativas de solución al litigio.” El bien jurídico que se tutela por excelencia, en la conciliación es la impartición de justicia, dicha tutela la resguarda la legislación civil que la establece como 105 obligatoria en los procedimientos del orden civil, con la finalidad de evitar la secuela procesal, por lo que no se puede pasar por alto su aplicación. En atención a las manifestaciones vertidas en los apartados que anteceden la sustentante llega a la conclusión de que la audiencia previa y de conciliación en el juicio ordinario civil de rectificación de acta, resulta innecesaria ya que su aplicación en dicho juicio, impide una pronta impartición de justicia y si bien la audiencia de referencia es eficaz en otro tipo de conflictos no lo es tratándose de la rectificación de acta, sin embargo los jueces se ven obligados a seguir cada etapa del procedimiento civil. La celebración de la audiencia de conciliación es una etapa del procedimiento civil y no obstante que la justicia debe ser pronta y expedita, a menudo se celebran audiencias conciliatorias innecesarias que en nada benefician al procedimiento ordinario de rectificación de acta. Hoy en día la justicia es una de las mayores inquietudesde nuestra sociedad, tan es así que hoy podemos decir que lo que une a los ciudadanos, sean o no parte en un juicio, es el ideal de justicia que todos compartimos. En todos los espacios socio-políticos existe el consenso de que urge reformar nuestro sistema de justicia, tanto en el ámbito federal como en el local. Ya se han llevado a cabo varias reformas legislativas con el propósito de mejorar la impartición de justicia y existen aún iniciativas de ley pendientes de ser discutidas. Es evidente la reflexión sobre la calidad de la justicia y su consecuente evaluación del papel social de los juzgadores, el surgimiento de nuevas expectativas de los justiciables y la modernización indispensable del Estado. En efecto, asistimos desde hace varios años a una judicialización creciente de nuestra sociedad consecuencia de un mayor acceso a la justicia y de una inflación legislativa. Por ello, se dice que el juez actual regula la vida social. 106 Al modificarse el rol de los juzgadores su poder en la sociedad ha aumentado, por lo que los justiciables exigen mayores garantías en el proceso y una mayor responsabilidad profesional y social por parte de los impartidores de justicia. En el ámbito judicial, la calidad puede definirse como la capacidad del sistema de impartición de justicia para responder a las expectativas que la sociedad tiene de él. La justicia como organización, no puede analizarse como un órgano autónomo, ya que debe también tomarse en cuenta que el sistema judicial se caracteriza por ser un conjunto en el que intervienen los otros dos poderes de Estado, el Ejecutivo y el Legislativo, así como los particulares, a través de las partes y de los abogados y, la experiencia nos lleva a decir que también influyen en él y, a veces en gran medida, los medios de comunicación. Tomar como punto de partida para la evaluación el término medio de resolución de un asunto puede llevar a los juzgadores a resolver en primer término aquellos que requieran de menor tiempo para su estudio, disminuyendo así los tiempos promedio. Si bien es cierto que la implementación de la conciliación en los procesos judiciales es una gran aportación al derecho mexicano, y que favorece la impartición de justicia, también lo es que incide en la celeridad del juicio de rectificación de acta, ya que su celebración es obligatoria aun cuando se sabe que es innecesaria debido a que no se puede convenir el estado civil de las personas, y como consecuencia no se da la conciliación. Por lo que, en la realidad es común que en el juicio de rectificación de acta exista una pérdida de tiempo procesal, ya que las partes solo acuden a la celebración de la misma con la intención de no hacerse acreedores a una sanción pecuniaria, pues dependiendo el criterio de cada juez se acuerda fecha de audiencia con apercibimiento de multa para el caso de inasistencia. 107 Lo anterior trae como consecuencia un retardo en la celeridad del procedimiento en estudio, lo que en términos generales afecta la impartición de justicia, situación que afecta a la población en general, ya que al saber el tiempo que implica un juicio prefieren no darle seguimiento y sobre todo a personas con escasos recursos, que no pueden pagar los servicios de un abogado para que los represente, y si bien es cierto que existe la defensoría de oficio, que asesora, elabora escritos y asiste a las audiencias todos los trámites los tienen que realizar las partes y eso implica mucho tiempo, lo que crea desanimo en los interesados, quienes muchas de las veces abandonan su juicio. 4.3 Propuesta de Reforma del Artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles Vigente para el Distrito Federal en la Aplicación en la Aplicación de los Juicios de Rectificación de Acta. La audiencia previa y de conciliación contemplada en el artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles Vigente en el Distrito Federal se regula de la manera siguiente: ARTÍCULO 272-A; “Una vez contestada la demanda, en su caso, la reconvención el juez señalará de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la otra parte que corresponda con las excepciones que se hubieren opuesto en su contra, por el término de tres días. Si asistieron las dos partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. El conciliador preparará y propondrá a las partes, alternativas de solución al conflicto. Si los interesados llegan a un convenio, el juez 108 lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada.” Una vez llevada a cabo una investigación cuidadosa respecto a la problemática que implica el hecho de que se celebre la audiencia previa y de conciliación en el juicio ordinario civil de rectificación de acta, misma que es innecesaria por lo ya explicado, luego entonces proponemos la siguiente reforma al referido precepto, a fin de quedar como sigue: La propuesta de reforma al artículo indicado es la siguiente: “Artículo 272-A.- Una vez contestada la demanda, en su caso, la reconvención en los juicios que proceda, el juez señalará de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la otra parte que corresponda con las excepciones que se hubieren opuesto en su contra, por el término de tres días. En los casos de rectificación de acta, no se abrirá el periodo conciliatorio a que se refiere el párrafo anterior, toda vez que el estado civil de las personas no es materia de transacción,por lo que, una vez contestada la demanda se ordenará se abra el juicio a prueba. Si asistieron las dos partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. El conciliador preparará y propondrá a las partes, alternativas de solución al conflicto. Si los interesados llegan a un convenio, el juez lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada.” La derogación de la audiencia previa y de conciliación en el juicio ordinario civil de rectificación que propone la sustentante, no vulnera las formalidades esenciales del procedimiento siendo aplicable al respecto el criterio sustentado en la tesis aislada que a continuación se transcribe: 109 “La celebración de la audiencia previa y de conciliación prevista en el artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, fue creada para favorecer la justicia pronta y expedita; la finalidad de la diligencia es depurar la litis desahogando las cuestiones relativas a un adecuado y eficaz desenvolvimiento del proceso, y no es una disposición potestativa para las partes o para el Juzgador, porque siempre debe llevarse a efecto; de no ser así se privaría a las partes la posibilidad de proponer alguna alternativa de conciliación y se dejaría de cumplir por el conciliador la obligación de llevar acabo alguna propuesta a las partes de alternativa, para solucionar el conflicto como lo establece el tercer párrafo del artículo 272-A del Código en cita. Esta fase en que puede llevarse a cabo la conciliación y depurarse el procedimiento, no puede considerarse como formalidad esencial del procedimiento, ni incide en una adecuada y oportuna defensa. Tampoco impide a las partes probar los hechos constitutivos de su acción o de sus excepciones y defensas. La celebración de dicha audiencia no es necesaria para una adecuada y oportuna defensa de las partes de manera específica en su fondo, de modoque su falta de verificación no se traducirá en una infracción procesal de carácter grave que afectara de manera grave su oportunidad de ofrecer y desahogar pruebas, por lo que no puede considerarse como una violación procesal que produzca indefensión de las partes. En efecto la finalidad que se persigue a través de esa diligencia establecida para los juicios ordinarios es, como ya se precisó, depurar la Litis desahogando las cuestiones relativas a la legitimación procesal de las partes, la regularización de la demanda y de la contestación, la conexidad, la litispendencia y la cosa juzgada, centrando el pleito de manera específica, es decir, tiene el fin de depurar el procedimiento respecto de anomalías relacionadas con presupuestos procesales que, por tratarse de una cuestión de orden público, el juzgador tiene obligación de efectuar su análisis no solo al celebrarse dicha diligencia, sino en cualquier estado o etapa del juicio, incluso en sentencia o apelación a través del agravio respectivo.” 110 TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO. Amparo directo 88/2010. Neydy Sagnite Cruz García y otros. 15 de abril del 2010. Unanimidad de votos. Ponente: Neófito Ramos López: secretaria María Guadalupe Gutiérrez Pessina. El porqué de este tema que es central para el desarrollo jurídico de nuestra sociedad, pues hoy en día con los juicios largos se retarda la impartición de justicia por lo que se deben tomarse medidas necesarias que permitan elevar la calidad de los procedimientos judiciales, proponiendo aquellas reformas o adiciones que permitan elevar la calidad de los procedimientos judiciales y cumplir con el ideal constitucional que establece en su artículo 17 “toda persona tiene derecho a que se le administre justicia por tribunales que estarán expedidos para impartirla en los plazos y términos que fijen las leyes emitiendo sus resoluciones de manera pronta, completa e imparcial.” La sustentante considera que la modificación que se propone, traerá como resultado una mayor celeridad del juicio en estudio y al ser el trámite más rápido pueda darse prioridad a asuntos que requieran mayor estudio. 111 CONCLUSIONES PRIMERA.- Desde tiempos remotos se buscó contar con registros de nacimientos, matrimonios, defunciones, bautizos etc., siendo la iglesia católica quien tenía el control de dichos registros mediante la utilización de libros especiales, sin embargo con el paso del tiempo se dio gran importancia que se volvió obligatorio su registro, creándose tres libros uno para matrimonios, otro para nacimientos y el último para defunciones. En nuestro de derecho con la llamada guerra de reforma se buscó la abolición de los fueros e inmunidades del clero y de la milicia e implantación de la igualdad política y social de todos los ciudadanos del país ante la ley, fue entonces en el gobierno del presidente Benito Juárez con las Leyes de Reforma que se consumó la separación Estado-Iglesia, dando el control del estado civil al Registro Civil causa directa de su introducción en el Estado Mexicano. SEGUNDA.- La mencionada Institución encuentra su fundamento en lo dispuesto por el artículo 130 Constitucional, en el Código Civil del Distrito Federal, así como en su Reglamento. En cuanto a su concepción es aquella Institución que brinda un servicio público a través del cual se hace constar de manera auténtica todas las circunstancias relacionadas con el estado civil de las personas físicas. Siendo su carácter público una de las características esenciales que hacen de suma importancia su función y la cual se ve materializada mediante la expedición de actas de nacimiento, matrimonio, defunción, reconocimiento, adopción etc. TERCERA.- La rectificación de acta modifica datos esenciales plasmados en actas del estado civil de las personas que se asentaron equivocadamente, y de conformidad con lo dispuesto por el artículo 135 del Código Civil del Distrito Federal tiene lugar para corregir errores esenciales o accidentales de un acta 112 del estado civil por falsedad y por enmienda, esto es cuando los datos contenidos en el acta no corresponden a la realidad del acto o hecho que obre en dicho instrumento público, ya que se plasmaron equívocamente. CUARTA.- La capacidad jurídica de los individuos derivado de las diferentes acepciones que se mencionaron concluimos que es la aptitud para ser sujetos y derechos y obligaciones, y al respecto nuestra legislación establece que es igual para el hombre y la mujer y a ninguna persona por razón de edad, sexo, embarazo, estado civil, raza, idioma, religión, ideología, orientación sexual, identidad de género, expresión de rol de género, color de piel, nacionalidad, origen o posición social, trabajo o profesión, posición económica, carácter físico, discapacidad o estado de salud, se le podrá negar un servicio o prestación a la que tenga derecho, ni restringir el ejercicio de sus derechos cualquiera que sea la naturaleza de éstos. La capacidad se adquiere por el nacimiento y se extingue con la muerte. QUINTA.- El juez participa en la administración de la justicia con la potestad de aplicar el derecho en vía del proceso, su función en uno y en otro caso es la de aplicar el derecho. Por lo que hace a la celebración de la audiencia previa tiene injerencia en cuanto al examen de la legitimación procesal de las partes y en la depuración del procedimiento o en su caso de existir conciliación aprobar el convenio celebrado por los litigantes. Sin embargo la conciliación está a cargo del secretario conciliador adscrito al juzgado y en éste recae la función de lograr conciliar a las partes. SEXTA.- En el juicio de rectificación de acta la labor del conciliador se ve frustrada por la naturaleza misma del juicio en el que se encuentra en pugna el estado civil de una persona, por lo que no es materia la conciliación entre el 113 actor persona física y el Registro Civil del Distrito Federal, en virtud de que la rectificación no depende de las manifestaciones vertidas por las partes, si no de la resolución que dicte el juez, que se fundamentara de los medios de prueba aportados por ambas partes. SÉPTIMA.- La conciliación ha sido un medio de solución pacífica de conflictos desde tiempos remotos, en el pasado acudir a terceros imparciales para resolver las diferencias entre las partes, resultó ser un recurso de solución para dirimir discrepancias entre afectados por el conflicto, lo que evitaba recurrir a la función del Estado ejercida por la jurisdicción establecida mediante jueces y magistrados; se ha aplicado en diversas culturas como un medio de solución de conflictos a través del cual las partes en controversia dialogan exponiendo sus pretensiones ante un tercero denominado secretario conciliador quien propone diversas alternativas de solución a fin de dirimir el conflicto. OCTAVA.- Los principales fines de la función del secretario conciliador son intentar la conciliación de las pretensiones y excepciones de las partes, examinar y resolver tanto las condiciones de la acción como las excepciones y presupuestos procesales a fin de sanear el proceso de los defectos a la válida constitución y desarrollo de la relación jurídico procesal, fijar en definitiva tanto el objeto del proceso, así como las pretensiones de la parte actora y las excepciones de la demandada, como el objeto de la prueba, los hechos controvertidos y eventualmente el derecho extranjero o consuetudinario, resolver sobre la admisión de las pruebas que se hubiesen ofrecido en los escritos iniciales, ordenando las medidas conducentes a su preparación. NOVENA.- La conciliación es a todas luces beneficiosay potencialmente útil, de hecho es más que un instrumento de resolución de conflictos. Sustrae los 114 conflictos a la solución legalista y los deriva a soluciones más equitativas, evitando que se plasme el resultado que toda resolución judicial tiene: un vencedor y un vencido, y con ello la ruptura en definitiva, de las relaciones entre sujetos contendientes. Sin embargo en el juicio de rectificación de acta es innecesaria dada la naturaleza de este juicio. DÉCIMA.- En necesario que sea reformado el primer y segundo párrafo del artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, ya que como hemos mencionado en el presente trabajo de investigación la audiencia previa y de conciliación es innecesaria en el Juicio de Rectificación de acta, por lo que su derogación implicaría dar mayor celeridad en el trámite en dicho Juicio. DÉCIMA PRIMERA.- La reforma del artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles del Distrito Federal que propone la sustentante es la siguiente: “Una vez contestada la demanda, en su caso, la reconvención, en los juicios que proceda, el juez señalará de inmediato fecha y hora para la celebración de una audiencia previa y de conciliación dentro de los diez días siguientes, dando vista a la otra parte que corresponda con las excepciones que se hubieren opuesto en su contra, por el término de tres días. En los casos de rectificación de acta, no se abrirá el periodo conciliatorio a que se refiere el párrafo anterior, toda vez que el estado civil de las personas no es materia de transacción, por lo que, una vez contestada la demanda se ordenará se abra el juicio a prueba. Si asistieron las dos partes, el juez examinará las cuestiones relativas a la legitimación procesal y luego se procederá a procurar la conciliación que estará a cargo del conciliador adscrito al juzgado. El conciliador preparará 115 y propondrá a las partes, alternativas de solución al conflicto. Si los interesados llegan a un convenio, el juez lo aprobará de plano si procede legalmente y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada. ” Como consecuencia a lo anterior consideramos que dicha reforma beneficiaría la celeridad en la tramitación del juicio en estudio, evitando los juicios largos que en la práctica forense se llevan a cabo, prosperando la impartición de justicia. 116 FUENTES CONSULTADAS LIBROS ARRELLANO GARCÍA, Carlos, Derecho Procesal Civil, 1ª ed., Editorial Porrúa, México, 2003. BAILÓN VALDOVINOS, Rosalío, Teoría General del proceso, y Derecho Procesal Civil, Preguntas y Respuestas, 2ª ed., Editorial Limusa, México. 2004. BECERRERA BAUTISTA, José, Introducción al Estudio del Derecho Procesal Civil, 4ª ed., Cárdenas Editor Y Distribuidor, México. 1985. CALAMANDREI, Piero, Derecho Procesal Civil, Colección Clásicos de Derecho, Editorial Pedagógica Iberoamericana. CARNELUTTI, Francesco, Derecho Procesal Civil, Colección de Clásicos de Derecho, Editorial Pedagógica Iberoamericana. CERVANTES MARTÍNEZ, J. Daniel, Manual del Funcionario y Empleado Judicial, La Impartición de la Justicia de los Servidores Públicos que Integran, una Nueva Generación Comprometida con su Sociedad y Su País, 1ª ed., Editorial Ángel, México. 1999. DE PINA VARA, Rafael, Elementos de Derecho Civil Méxicano, Introducción, Personas, Familia, 18ª ed., Editorial Porrúa, S.A., México. 1993. DE PINA VARA, Rafael y CASTILLO LARRAGAÑA, José, Instituciones de Derecho Procesal Civil, 12ª ed., Editorial Porrúa, S.A., México. 1978. 117 DOMÍNGUEZ DEL RÍO, Alfredo, Compendio Teórico, Práctico de Derecho Procesal Civil, 1ª ed., Editorial Porrúa, S.A., México. 1977. DOMÍNGUEZ MARTÍNEZ, Jorge Alfredo, Derecho Civil, Parte General. Personas. Cosas. Negocio Jurídico e Invalidez, 4ª ed., Editorial Porrúa S.A., México. 1994. GALINDO GARFIAS, Ignacio, Derecho Civil, Primer Curso, Parte General. 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Instituto de Investigaciones Jurídicas, Universidad Nacional Autónoma de México, Estudios en Homenaje a Jorge Barrera Graf, Tomo II, 1ª ed., México 1989. Ilustre y Nacional Colegio de Abogados de México, Juzgados Constitucionales, (1813-1848), Catalogo de los Libros de Juicios Verbales y Conciliatorios del Ayuntamiento de la Cuidad de México que se custodian en el Archivo Histórico del Distrito Federal, Editorial Arnold, México, 2001. La Audiencia previa, Consideraciones Teórico-Prácticas, (Comentarios A Los Artículos 414 a 430 De La Ley De Enjuiciamiento Civil De 7 De Enero Del Año 2000) 1ª ed., España. 2000. Universidad Autónoma de México en Nayarit, Unidad Académica de Derecho, Justicia Alternativa en México, Mediación, Conciliación y Arbitraje, Un Estudio Referido al Sistema Jurídico Mexicano, 1ª ed., México. 2009. FUENTES LEGISLATIVAS Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Código Civil del Distrito Federal. 119 Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. Reglamento del Registro Civil del Distrito Federal. Portada Índice Introducción Capítulo I. El Registro Civil del Distrito Federal Capítulo II. Generalidades Capítulo III. La Audiencia Previa y de Conciliación Capítulo IV. Análisis del Artículo 272-A del Código de Procedimientos Civiles Para el Distrito Federal Conclusiones Bibliografía