Vista previa del material en texto
1 UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS COLEGIO DE HISTORIA EXCONVENTO DE SAN MARCOS MEXICALTZINCO D.F.: UN ESTUDIO HISTÓRICO, ARQUITECTÓNICO Y ARTÍSTICO. TESIS QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE: LICENCIADO EN HISTORIA. PRESENTA: JUAN CARLOS VALENCIA PHILLIPS ASESOR: Dr. ÁNGEL JAIME Y MORERA GONZÁLEZ. MÉXICO, D.F. CIUDAD UNIVERSITARIA, 2009 UNAM – Dirección General de Bibliotecas Tesis Digitales Restricciones de uso DERECHOS RESERVADOS © PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL Todo el material contenido en esta tesis esta protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México). El uso de imágenes, fragmentos de videos, y demás material que sea objeto de protección de los derechos de autor, será exclusivamente para fines educativos e informativos y deberá citar la fuente donde la obtuvo mencionando el autor o autores. Cualquier uso distinto como el lucro, reproducción, edición o modificación, será perseguido y sancionado por el respectivo titular de los Derechos de Autor. 2 A mis padres por haberme traído y enseñado ha andar en esta vida. A Xochipilli por su llegada. A mi familia, amigos y profesores con quienes he tenido y tengo el gusto de compartir mi vida. A quienes han preservado parte de su historia. Ya nuestros cantos, ya nuestras flores elevamos: son los cantos del dios. Con ellos hay abrazos de los amigos, se da a conocer con ellos la corporación. Como lo dejó dicho Tochihuitzin, como lo dejó dicho Coyolchiuhqui: “Sólo hemos venido a dormir, sólo hemos venido a soñar, no es verdad, no es verdad que vinimos a vivir en la tierra. Nos vamos haciendo cual hierba en cada primavera, viene a brotar, viene a estar verde nuestro corazón, es una flor nuestro cuerpo, abre unas cuantas corolas, entonces se marchita.” Así lo dejó dicho Tochihuitzin. Tochihuitzin, tlamatini de Mexicaltzinco 1 Índice Introducción……………………………………………………………………… 4 Capítulo I Antecedentes prehispánicos de Mexicaltzinco I. I. Ubicación geográfica……………………………………………………... 8 I. II. Origen del nombre: de Acatzintitlan a Mexicaltzinco………………… 14 I. III. Restos de basamentos prehispánicos.……………………………….. 20 I. IV. Características del poblado prehispánico…………………………….. 23 Capítulo II Mexicaltzinco durante y después de la Conquista II. I. Mexicaltzinco durante el proceso de Conquista...………….……….. 33 II. II. Mexicaltzinco como Corregimiento y Jurisdicción…………………… 36 II. III. Mexicaltzinco ante el cristianismo…………………………………….. 45 Capítulo III Exconvento de San Marcos Mexicaltzinco: su historia, arquitectura y ornamentación artística III. I. Datos históricos………….…………………………..………………… 57 III. II. Estructura arquitectónica y ornamentación exterior.……………….. 71 III. III. Estructura arquitectónica y ornamentación interior………………… 79 Conclusiones…………………………………………………………………… 99 Bibliografía……………………………………………………………………… 104 Índice de lustraciones…………………………………………………………. 110 1 Introducción Generalmente al realizarse estudios sobre los conventos religiosos construidos en los siglos XVI y XVII en la Nueva España, se opta por los que muestran cierta exuberancia arquitectónica y ornamental-artística, pocas veces existe el interés por aquellos otros que manifiestan un aspecto sobrio en sus espacios y ornamentación, características que no demeritan su valor histórico, mucho menos artístico, ya que son éstas, manifestaciones de quienes lo idearon y construyeron. Cuando se está frente a un conjunto conventual histórico y se contempla con interés, despierta la curiosidad y el ánimo por conocer, aprender y comprender algo sobre lo que uno ve, siempre en espera de respuestas, mismas que se obtienen por medio de la investigación, la cual surgió en este caso ante la problemática y lamentable situación de escasez informativa y, en algunos casos, carente de objetividad a la que me enfrenté en principio. El estudio arquitectónico y artístico del exconvento dedicado a san Marcos en Mexicaltzinco, ubicado sobre la calzada Ermita Iztapalapa No. 475, Colonia Pueblo de Mexicaltzinco, en la Delegación Iztapalapa, D.F., fue el objetivo inicial de esta tesis, sin embargo, al abordar el tema me percaté de la falta de información histórica acerca del lugar en el que se construyó, así como de la población que produjo dicho monumento, ante esta situación, indagar en la historia de Mexicaltzinco era, en consecuencia, una necesidad sobre la que había que adentrarse. Como resultado de nuestras primeras investigaciones averiguamos que Mexicaltzinco hunde sus raíces históricas desde tiempo prehispánico en el que fue un pueblo con categoría de señorío, motivo por el cual en época novohispana fungió como cabecera política y eclesiástica, es decir, con cierta importancia en la cuestión política, económica y religiosa tanto para su zona como para la ciudad. Ante estos datos y la sobriedad que ostenta el inmueble de san Marcos, nuestra pregunta inmediata fue saber los motivos por los qué Un estudio sin profundidad histórica renuncia no sólo a la rica experiencia del pasado, sino a la comprensión del presente. Alfredo López Austin 2 éste no creció en un aspecto dimensional ni ornamental como otros de la zona, fue así, que la línea de esta investigación consintió en buscar tales causalidades. Para ayudar a reconstruir el pasado del pueblo de Mexicaltzinco y de su edificio católico, fue necesaria la búsqueda y recopilación de aquellas fuentes que sirvieran a tal propósito. Dentro de la bibliografía impresa se revisaron desde códices, crónicas, y relaciones virreinales, hasta los escasos trabajos “modernos” que tratan temas en específico. De igual importancia fueron los documentos de primera mano rescatados en los archivos consultados; es de señalar que la transcripción de éstos fue respetada en lo posible, en otros casos se “modernizó” con la intención de hacer entendible su lectura. La fotografía resultó ser de gran valor no sólo como mera ilustración sino como documento que conserva y expresa ciertas características de objetos -o sujetos- en momentos determinados. Asimismo, la fuente oral -obtenida de una serie de entrevistas y pláticas con aquellos ancianos y conocedores de la historia de este pueblo- ayudó a cotejar y vislumbrar algunos datos. Importante en este estudio -respecto al análisis arquitectónico y artístico del inmueble- fue de igual forma la exigencia de un conocimiento directo del lugar mediante constantes visitas, pues -como se dice- para este tipo de trabajo no se puede estudiar tan sólo desde el escritorio, debe aprovecharse la afortunada situación de visita. Así, la información recopilada la organicé de acuerdo a la temática de este trabajo. La tesis se compone de tres capítulos: el primero trata sobre los antecedentes prehispánicos de Mexicaltzinco; el segundo se refiere a la postura que asumió este pueblo durante y después de la conquista militar y espiritual; y el último está dedicado al estudio histórico, arquitectónico y ornamental del excovento de San Marcos. Considero que amalgamando estas tres líneas de investigación -histórica, arquitectónica y artística- se contribuirá a la mejor comprensión y valoración del edificio. Debo aclarar que el análisis arquitectónico y artístico del conjunto religioso se hace desde la perspectivaque presenta hoy en día, pues estamos frente a una obra que ha sido alterada por los embates del tiempo y por la ignorancia del hombre. Justifico que no pretendo realizar un análisis especializado de las piezas a las que haré mención, mucho menos intento calificar su calidad, eso lo 3 determinará el especialista, solamente expondré características generales, y aunque la descripción nos interese y sea parte importante de este trabajo, apunto más al significado histórico que al estilístico y estético del inmueble, pues como diría la Dra. Elisa Vargas Lugo “existe una tendencia a ver en nuestros monumentos de arte religioso colonial la representación de una rancia religiosidad […] en el mejor de los casos, los que profesan la religión católica los estiman por principio, pero la mayor parte de las veces no saben valorarlos por falta de información histórica […] los que no son creyentes, no aceptan la posibilidad de encontrar en dichas obras nada más que la expresión de un monumento glorioso del catolicismo, ya pasado, sin atender a su valor histórico”.1 Fundamental resulta entonces conocer los motivos, las circunstancias y la cosmovisión de quienes originaron y participaron en la edificación, pues sólo así, se podrá entender de mejor forma el lenguaje expresado en su arquitectura y ornamentación, y por ende, a la sociedad que lo produjo. Los objetivos de esta tesis son: presentar los móviles -quiénes, cuándo, cómo, para qué- que originaron el conjunto de San Marcos, y los factores que debieron de haber influido en las características arquitectónicas y ornamentales que ostenta hoy en día. Del mismo modo se ha tratado de fundamentar que más allá del estilo, la técnica, y los materiales constructivos, el inmueble de San Marcos es un documento no meramente arquitectónico y artístico, sino histórico, ya que resguarda y expresa diversos aspectos sociales y procesos históricos de los mexicaltzincas. Este trabajo presenta un panorama histórico tanto del antiguo y pequeño pueblo de Mexicaltzinco como de su inmueble católico, quienes a pesar de haber sufrido los embates del tiempo, los anhelos urbanistas e industriales que terminaron y sustituyeron aquella fisonomía chinampera por grises edificios llenos de espectaculares comerciales que han ido vedando su carácter histórico, siguen siendo hoy en día valiosos e interesantes testimonios históricos. Con este trabajo espero cumplir con uno de los propósitos de todo historiador, quien al contemplar un objeto de estudio busca los por qués, 1 Elisa Vargas Lugo, La iglesia de Santa Prisca de Taxco, México, UNAM, IIE, 1974, p. 8. 4 adquiriendo así, el compromiso de responder a dichas interrogantes para entender y comprender ese objeto-pasado, esto último será cuando se averigüe el sentido a las acciones y a sus condiciones. Desde esta perspectiva el edificio aquí estudiado es considerado una fuente histórica, es decir, un vestigio y un testimonio -producto de un proceso histórico- que forma parte de nuestro patrimonio cultural, por ser representativo de una sociedad, de su forma de vida, ideología, economía, geografía, y religiosidad, de ahí que debemos conocerlo, estudiarlo, valorarlo y conservarlo para las generaciones futuras. Toca el turno de agradecer a todas aquellas personas que, de una u otra forma han colaborado conmigo en la realización de esta tesis, especialmente al Dr. Jaime Morera y González, por haberme apoyado y guiado con interés y paciencia en esta travesía histórica y artística. De igual forma mi agradecimiento a mis lectores de tesis; Lic. Pedro Ángeles Jiménez, Dr. Armando Pavón Romero, Mtra. Lynneth Susan Lowe, y Dra. Berenice Alcántara Rojas, quienes con sus valiosos comentarios enriquecieron este trabajo. Asimismo expreso mi gratitud al Dr. Alfredo López Austin por su valioso tiempo y meritorias sugerencias que me hizo respecto a los glifos y datos prehispánicos de Mexicaltzinco, así como al Dr. Antonio García de León por su apoyo en el ámbito toponímico y lingüístico del nombre de Mexicaltzinco. También agradezco a la Mtra. Gabriela García Lascurain y al Dr. Hugo Arcineaga Ávila por el asesoramiento respecto a los términos arquitectónicos y ornamentales del inmueble. Del mismo modo mi reconocimiento a la Coordinación de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que sin sus intervenciones el acceso a documentos e imágenes en archivos se me hubiese complicado. No podría faltar mi reconocimiento al Párroco Javier Prado, y al oriundo don José Castillo, por haberme brindaron su ayuda y facilidades en mis constantes visitas. Por último, y no por eso menos meritoria, mi gratitud a la gente de Mexicaltzinco, en especial aquellos quienes compartieron con migo su tiempo, sus recuerdos y testimonios tanto memoriales como materiales, y que con anhelo, esperaron este trabajo. 5 I. Antecedentes prehispánicos de Mexicaltzinco I. I Ubicación geográfica El sitio prehispánico de Mexicaltzinco2 se localizaba asentado en la zona lacustre del Sur de la cuenca de México, en el extremo oriental de la embocadura que comunicaba el lago salobre de Texcoco con los de Chalco y Xochimilco, de agua dulce (Fig. 1). 2 Importante es señalar que actualmente existen dos poblados más con el mismo nombre: uno es el Municipio de San Mateo Mexicaltzingo en el actual Estado de México, y el otro es San Juan Mexicaltzingo en el Estado de Guadalajara, ambos fueron fundados por habitantes del Mexicaltzinco aquí tratado, el primero hacia 1475, y el segundo en 1542. Vid. Beatriz Albores Zarate, Guía del Archivo Parroquial de Méxicaltzingo, Edo. de México, Colegio Mexiquense, 1991, p. 9. Lo anterior da pauta para no confundir dichos sitios. Fig. 1. Localización de Mexicaltzinco en el valle de México. Aquí se observa el dique-calzada que unía a dicho poblado con el otro extremo del lago, y a su vez conectaba a Tenochtitlan. 6 Identificación en códices La identificación del poblado prehispánico podemos rastrearla a partir del estudio de algunos códices -por ser éstos las fuentes primarias para dicho objetivo-3 que aunque en ellos no exista una precisa ubicación geográfica de Mexicaltzinco, sí nos ofrecen referencia sobre la identificación o existencia de este lugar por medio de su glifo y nombre. Generalmente su glifo está representado por un mexica4 al que parece brotarle del trasero; ano (tzin),5 una penca de maguey invertido. En otros casos, aparece únicamente dicho trasero. Los códices pictográficos en los que se logró identificar el poblado de Mexicaltzinco son los siguientes: Códice Aubin o Códice de 1576; en este manuscrito náhuatl, el glifo de Mexicaltzinco aparece acompañado por el signo 7 pedernal y una nota que indica el tiempo que estuvieron los mexicas en Mexicaltzinco6 (Fig. 2). 3 Los códices son considerados fuentes históricas de primera mano, ya que en éstos, las comunidades indígenas dejaron constancia sobre su cultura y desarrollo histórico. Asimismo hacen referencia de algunos pueblos existentes antes de la llegada europea. 4 De acuerdo con el Dr. Alfredo Lopéz Austin, una característica que identifica a un mexica en la iconografía, es el “plumón blanco” sobre su cabeza -simboliza el semen divino- (comentario directo). En la tradición mexica se dice que un día la diosa Coatlicue al estar barriendo en el cerro de Coatepec, encontró un plumón blanco “pelotilla o bola de plumas finas”, el cual al guardarlo en su seno quedó preñada, dando origen así, a Huitzilopochtli, dios de los mexicas, quien ordenó a éstos que llevasensu nombre. Vid. Bernardino de Sahagún, Historia General de las Cosas de Nueva España, México, Porrúa, 1999, p. 191. 5 El Dr. Antonio García de León menciona que en la pictografía se representa el tzin, con el trasero humano, refiriéndose al ano, cuyo valor fonético es tzin-co, “en el pequeño o estimado lugar” (comentario directo). 6 Vid. Códice Aubin, [códice de 1576], México, Editorial Innovación, 1980, pp. 45-46. Fig. 2. Glifo de Mexicaltzinco, Códice Aubin, fol. 22v. 7 Códice Azcatitlan; siglo XVI, náhuatl, concerniente a la región tenochca. En este códice de contenido histórico que trata desde la salida de la peregrinación azteca hasta la conquista europea, Mexicaltzinco aparece plasmado como uno de los lugares por donde pasaron los mexicas antes de asentarse y fundar México-Tenochtitlan (Fig. 3). Códice Cozcatzin; siglo XVI, náhuatl, de contenido económico e histórico. En los folios 16v, 17r, 17v de este documento, que ostentan una serie de glifos con su respectivo nombre, se identifica el de Mexicaltzinco, que a diferencia de los arriba vistos, el personaje aquí representado está en posición como de contorsionista, con la cabeza abajo y el trasero encima, del cual no brota nada (Fig. 4). Fig. 4. Glifo de Mexicaltzinco, Códice Cozcatzin, fol.16 v. Fig. 3. Glifo de Mexicaltzinco, Códice Azcatitlan. 8 Códice Xólotl; siglo XVI, náhuatl, perteneciente a la región de Texcoco. En las planchas V, VI y VII de este documento histórico aparece junto con el de otros pueblos el glifo de Mexicaltzinco, representado por el tzin, que tiene como característica su posición invertida (Fig. 5 y 6). Ubicación en mapas Una vez argumentada -conforme a las fuentes pictográficas más antiguas- la existencia de Mexicatzinco desde tiempos prehispánicos, toca ofrecer una visión más geográfica de su localización. Para tal hecho son de gran valor y fundamentales los Mapas o Planos de carácter topográfico que tratan el tema de la ciudad de México, de los que existen gran cantidad y variedad, pero como nuestro objetivo tiende a la ubicación e historicidad del lugar, sólo expondré los siguientes tres, pues en éstos aparece el sitio de Mexicaltzinco en lo que fuera el valle de México y sus lagunas en los siglos XVI, XVII y XVIII. Mapa de Santa Cruz.7 En este mapa pictográfico -de mediados del siglo XVI- referente al valle de México, el sitio de Mexicaltzinco aparece representado por medio de su nombre, su glifo -algo modificado- e iglesia católica (Fig. 7). 7 Conocido también como Mapa de Uppsala o Plano de la Ciudad de México. En opinión de Justino Fernández, la elaboración de tal obra pictórica se debe a manos indígenas en Tlatelolco hacia 1555. Vid. Manuel Toussaint, Federico Gómez, y Justino Fernández, Planos de la Ciudad de México siglos XVI y XVII; estudio histórico, urbanístico y bibliográfico, México, UNAM, IIE, 1990, p. 149. Fig. 5. Glifo de Mexicaltzinco, Códice Xólotl, Plancha VI. Fig. 6. Glifo de Mexicaltzinco, Códice Xólotl, Plancha VII. 9 Descripción de la comarca de México i obra del Desagüe, de Enrico Martínez, año 1608. En este mapa del siglo XVII, Mexicaltzinco se sitúa a orillas de la embocadura que unía el lago de Chalco con la laguna de México (Fig. 8). Fig. 7. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVI. Además de las representaciones de caza y pesca, se aprecia la multitud de canales y caminos, entre éstos, la calzada de Mexicaltzinco. Fig. 8. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVII, Aquí se aprecia tanto la construcción religiosa, como la calzada de Mexicaltzinco. 10 Plano geográfico que demuestra la antigua situación de México, sus lagunas y poblaciones inmediatas, en tiempos de la gentilidad, de Joaquín de Heredia y Sarmiento, siglo XVIII. En este mapa que muestra un panorama de la región lacustre del valle de México, Mexicaltzinco aparece -de igual forma- en la embocadura que unía las aguas de Texcoco con las de Chalco, asimismo se aprecia su templo religioso y la calzada que unía a dicho poblado con el otro extremo, donde se localizaba Huitzilopochco (Churubusco) y Coyoacán (Fig. 9). Fig. 9. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVIII. 11 I. II. Origen del nombre: de Acatzintitlan a Mexicaltzinco Algunos pueblos localizados desde hace tiempo en lo que fue la cuenca del valle central, conservan aún -con ligeras transformaciones en su escritura debido a la corrupción de su vocablo- el nombre indígena con el que fueron designados en tiempos remotos, lo cual nos ofrece un punto de referencia sobre la historicidad y transformación de estos lugares. Los antepasados de estas tierras acostumbraban asignar el nombre a un poblado a través de ciertas características propias del lugar, tratando de expresar elementos que pudieran dar una idea de su aspecto físico-natural, o bien, acciones u oficios que en él se desarrollaban, también existen nombres -es el caso de Mexicaltzinco- que se deben a ciertos acontecimientos relevantes en la vida del pueblo. De ahí la importancia de realizar un estudio sobre el origen y significado del nombre de Mexicaltzinco desde un aspecto lingüístico y simbólico, esto, con el objetivo de tener una referencia sobre cómo era el lugar. Comencemos por aclarar que antes de llegar los mexicas al valle central (mediados del siglo XIII) el sitio aquí tratado, tenía desde su fundación -de acuerdo con fuentes- por nombre Acatzintitlan: “Salieron los mexicanos, no poco gustosos, de su cautiverio y se encaminaron hacia el norte de Culhuacán a un lugar que se llamaba Acatzitzintlan y después se llamó Mexicaltzinco, que significa lo mismo que México […]”.8 Acatzintitlan Acatzintitlan tiende a significar “entre las cañitas”: acatl-caña; tzintli-expresión diminutiva o reverencial;9 y titlan-en, entre. Siguiendo el criterio preliminar, deducimos que tal definición revela ciertas características del espacio en que fue fundado este pueblo. Al respecto la Relación de Mexicatzinco -escrita en 1580- se refiere al uso de la caña como material utilizado para la construcción de casas, cercas y atajos, destacándola además, como propia del lugar: 8 Francisco Javier Clavijero, Historia Antigua de México, México, Porrúa, 1982, p. 71. 9 Ya se ha señalado que el tzin hace referencia a algo pequeño, diminutivo, estimado y reverencial. 12 “A los treynta y un capitulos, que la forman y edificios de las casas es bajo y humilde, y es de adoves, hechas con terrados, y en lugar de bigas tienen puestos morillos y a bezes unas cañas de madera rezia […] y las cercas y atajos son de cañas y carrizos y de la propia caña de maíz que cada año se reforma; sírbese este pueblo”.10 El significado de Acatzintitlan encuentra relación con su glifo;11 conformado por los signos tzin y acatl, este último representado aquí por una caña emplumada, o bien, el cabo de una flecha emplumada12 (Fig.10). Algunas fuentes se refieren a este sitio con el nombre Acatzintzintlan, que significaría “el pequeño lugar de Acatzin”: Acatzin-el personaje;13 tzin-pequeño, estimado; tlan-en, entre. Más adelante veremos que un suceso en la vida de este personaje origina -según Alvarado Tezozómoc- el nombre de Mexicaltzinco, mismo que estudiaremos a continuación. Mexicaltzinco La palabra Mexicaltzinco es de origen náhuatl cuyas raíces etimológicas son: Mexi- del dios Mexitli (advocación de Huitzilopochtli) o mexica; calo calli-de casa, templo; tzintli-de tzin, reverencia, diminutivo; co-de lugar, partícula locativa. 10 “Relación de Mexicaltzinco”, en Francisco del Paso y Troncoso, Papeles de Nueva España, 2da Serie, Geografía y Estadística, Tom. VI, Madrid, 1905, p. 197. En adelante citado como Relación de Mexicaltzinco, op. cit. 11 El glifo de Azcatzintitlan se logró localizar en el códice Azcatitlan, y en el Mapa de Sigüenza, que a diferencia del primero, en este último aparece sólo la representación de una caña. 12 El Dr. López Austin, dice que el glifo acatl también se representa con flechas, pues estas armas se hacían de ciertos tipos de carrizo, como el de la caña que es hueca. (comentario directo). 13 Acatzin; probablemente nombre de un gobernante ó caudillo de este lugar. Fig.10. Glifo de Azcatzintitlan. Códice Azcatitlan. 13 Con base a lo anterior, Mexicaltzinco tiende a significar: “el pequeño lugar de los mexicas”, “estimado lugar ocupado por mexicas”,14 “en la venerable casa de los mexicas”,15 “la casa pequeña del dios Metztli”,16 “el lugar de la pequeña casa (morada) de los mexicas”17 o “México chiquito”.18 Fijados los significados directos, enfoquémonos en el origen del nombre según el motivo o acontecimiento que lo causó, del cual -como veremos- deriva, desde una perspectiva simbólica, un significado más. Motivo del nombre Son las fuentes las que nos informan sobre dos acontecimientos “históricos” que motivaron el origen del nombre: 1. El primero se refiere al paso y establecimiento de los mexicas en este lugar, lo que de cierta forma queda relacionado con las definiciones ya mencionadas.19 El motivo de este suceso se debió -según las fuentes- a que los mexicas al ser expulsados y atacados por los de Culhuacan, debido al “designio siniestro” ordenado por su dios Huitzilopochtli, consistente en sacrificar a la hija del señor de aquel lugar, salieron huyendo de aquel mismo, llegando y estableciéndose - durante un año- en Acatzintitlan, posteriormente llamado Mexicaltzinco.20 El códice Aubin nos dice: “Así desechados, se pasaron a Acatzintlán de Mexicaltzinco […] Hicieron un año de residencia los Mexicanos en Mexicatzinco, feneciendo el año 7 técpatl“.21 14 Dr. Antonio García de León (comentario directo) 15 El Dr. Miguel León-Portilla nos comentó que Mexicaltzinco viene de: Mexi-de mexica; catl-de calli-casa; zin-de pequeña o venerable; co-de en. Por lo tanto tiende a significar “en la venerable casa de los mexicas” o “en la casita de los mexicas”. (comentario directo). 16 Clavijero indica que Mexicaltzinco significa lo mismo que México, en este caso; “el lugar o templo del dios Mexictli”. Vid. Clavijero, op, cit., pp. 71-72. 17 Dra. Berenice Alcántara Rojas (comentario personal) 18 Los nombres de las poblaciones con partícula tzinco generalmente se refieren al diminutivo de un gran pueblo o ciudad, por ejemplo; Tolanzinco, de Tula; Tenantzinco, de Tenango; Xilotzinco, de Xilotepec; Mexicaltzinco, de México, etc., de aquí que se refiera popularmente a esta parte del cuerpo -ano- como el “chiquito”. 19 “en el pequeño lugar de los mexicas”, “estimado lugar ocupado por mexicas”. 20 Otra versión relata que los culhuas decidieron echar de sus tierras a los mexicas al percatarse de que estos eran hombres “bizarros y belicosos”, ya que durante una batalla contra los xochimilcas capturaron, cortaron orejas y sacrificaron algunos de éstos, motivo por lo que fueron considerados una amenaza. Vid. Fray Juan de Torquemada, Monarquía indiana, México, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario, 1995, pp. 71-74. 21 Códice Aubin, [códice de 1576]; op, cit., p. 45. 14 De las fuentes consultadas la anterior es la única que especifica el tiempo que duró la estancia de los mexicas en este sitio. El año sugerido sobre tal acontecimiento, es el de 1323, esto si consideramos que fue “hacía 1323 cuando los aztecas cumplieron su designio siniestro de Huitzilopochtli por lo que fueron echados de ahí”.22 Por otra parte, se dice que fue en el año de 1325 cuando se fundó la ciudad de Tenochtitlan, recuérdese que antes de tal suceso, los mexicas pasaron por Mexicaltzinco, Iztacalco y Mixiuhca como lugares últimos de su peregrinar, siendo el primero de éstos en donde estuvieron un año,23 y en los otros tan sólo “estuvieron algunos días”.24 Las Relaciones de Chimalpáhin argumentan dicho planteamiento, pues en éstas se indica que fue el año de 1323 cuando los mexicas salieron de Culhucan y llegaron a Mexicaltzinco: “13 Ácatl, 1323. […] También en este año expulsaron con guerra a los mexicas aztecas de Colhucan Tizapan […] y en seguida se fueron asentar en Mexicaltzinco”.25 En los Anales de Tlatelolco se narra lo sucedido respecto a la llegada del pueblo mexica a Mexicaltzinco: “Los colhuas alzaron la gritería y los siguieron -a los mexicas- por el rumbo de Mexicatlzinco […] se trabó la batalla en Acatzintitlan […] le pusieron al sitio el nombre de Mexicaltzinco por que allí se hicieron fuertes, allí se abrazaron entre lágrimas, allí se contaron […]“.26 Un acontecimiento de gran importancia en el peregrinar mexica y por ende, de su futuro e historia, sucede en Mexicaltzinco, pues es aquí donde su dios Huitzilopochtli al ver que su pueblo vivía momentos de angustia, desolación y desanimo debido a los embates sufridos, los consoló y animó a continuar. El códice Ramírez describe dicha escena: 22 Miguel León Portilla, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, México, FCE, 1961, p. 80. 23 Códice Aubin, [códice de 1576], op. cit., p. 45. 24 Códice Ramírez: Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España, según sus historias, México, Editorial Innovación, 1974, p. 35. 25 Domingo Chimalpáhin, Las ocho relaciones y el memorial de Colhuacán, vol. II, México, CONACULTA, 1998, p. 35. El mismo año es indicado por Fernando Alvarado, Tezozomoc, Crónica Mexicáyolt, México, UNAM, 1998, p. 54. 26 Anales de Tlatelolco, México, CONACULTA, 2004, p. 71. 15 “[…] y de allí pasaron a otro lugar llamado Acatzintitlan, por donde entraba un gran río a la laguna, la cual estaba tan hondo que no la podían vedear, y así hicieron balsas con las mismas fisgas y rodelas y yerbas que por allí hallaron, y con ellas pasaron las mujeres y niños de la otra parte del río, y habiendo pasado se metieron por un lado de la laguna entre unos cañaverales, espadañas y carrizales donde pasaron aquella noche con mucha angustia, trabajo y aflicción y llanto de las mujeres y niños, pidiendo que los dejasen morir allí, que ya no querían más trabajos. El dios Huitzilopochtli, viendo la angustia del pueblo, habló aquella noche a sus ayos y díjoles que consolasen a su gente y la animasen, pues todo aquello era para tener después más bien y contento; que descansasen ahora en aquel lugar. Los sacerdotes consolaron al pueblo lo mejor que pudieron, y así algo aliviados con exortación todo aquel día gastaron en enjuagar sus ropas y rodelas, edificando un baño que ellos llaman temzacalli […] donde se bañaron y recrearon algún tanto […]”.27 Hasta aquí, queda argumentado -conforme a las fuentes- que un primer origen del nombre se debió al refugio, consuelo, y ánimo que los mexicas hallaron en este lugar, en el “México chiquito”, antecedente de lo que sería la gran ciudad de México-Tenochtitlan, razón por lo que se le consideró “estimado”.28 2. Un segundo origen del nombre se debe a las características y consecuencias que tuvo tal suceso. De las primeras, algunas fuentes denuncian cierto carácter bélico de conquista y enfrentamiento entre los mexicas y los habitantes de este sitio. Es Alvarado Tezozómoc quien comenta,que los mexicas conquistaron -el mismo año en que llegaron- dicho lugar; venciendo y castigando a Acatzin para después continuar su marcha de manera precipitada: “Persiguieron luego los culhuácanos a los mexicas, arrojándoles al agua; y cuando les arrojaron acá conquistaron éstos -mexicas- el lugar llamado Acatzintitlan”.29 De igual forma, el dominico Fray Diego Durán manifiesta tal aspecto de enfrentamiento -al indicar que los mexicas salieron huyendo de allí-, motivado por cierta “torpedad” de los mexicas: “[…] de suerte que pudieron los Mexicanos á cobrar la tierra y irse retrayendo hácia Ixtapalapa, y que ellos fueron dándoles batería hasta un lugar que se llama Acatzintitlan […] y este es el lugar quellos llamaron después Mexicaltzinco, el cual 27 Códice Ramírez, op. cit., p. 35. 28 El franciscano fray Pedro Caballero menciona -en 1580- que Mexicaltzinco quiere decir “Mexico el pequeño”, “que era un nombre que después le pusieron a la ciudad de Mexico a donde despues se poblo la dicha ciudad, y por dividir este pueblo del dicho pueblo y ciudad de Mexico le pusieron Mexicaltzinco”, en Relación de Mexicaltzinco, op. cit. 194. 29 Tezozómoc, op. cit., p. 58. 16 nombre se le puso á este lugar por causa de cierta torpedad que á causa de no ofender los oídos de los lectores, no la contaré; por la qual torpedad fueron echados de aquel lugar, y yendo huyendo por entre aquellos carricales, se les ahogó un principal anciano […]”.30 Al principio de este capítulo comenté que un origen del nombre se debía a un suceso en la vida de Acatzin. Parece ser que éste se refiere a la “torpedad” omitida por Durán, que seguramente es la que se halla y menciona Tezozómoc en su Crónica Mexicayotl, es decir, que los mexicas al llegar a Acatzintitlan, castigaron y pusieron de cabeza a Acatzin, motivo por el cual se le vieron sus vergüenzas -el ano-, posteriormente lo flecharon y llamaron a este lugar Mexicaltzinco: “Por ello llegaron luego dentro de los tulares y carrizalez, a Mexicatzinco, donde pusieron cabeza abajo al llamado Acatzin, viéndosele las vergüenzas, y lo flecharon; por ello pusiéronle el nombre de Mexicatzinco […]”.31 Simbolismo de Mexicaltzinco Desde un aspecto más simbólico, el Dr. Alfredo López Austin nos dice que el nombre Mexicaltzinco significa “lugar de la base de México” o “lugar del culo de México”; la palabra culo alude al asiento, raíz o base. Todo esto simbolizando el lugar previo al nacimiento de México-Tenochtitlan.32 Dicho significado encuentra vínculo con su glifo tomado del Códice Aubin (fol.22 v) en el que observamos la representación de un mexica con cabello dibujado, quien al frente de su cabeza lleva su característico plumón blanco, y sobre su oreja un arete circular. De su tzin brota una penca de maguey invertida, o bien, podríamos decir que “echa raíz” (Fig.11), simbolizando la fundación precedente al nacimiento de México.33 30 Fray Diego Durán, Historia de las Indias de la Nueva España e islas de tierra firme, vol. I, México, CONACULTA, 2002, pp. 87-88. 31 Tezozómoc, op.cit., p. 59. En el Códice Cozcatzin (Fig. 4) y Códice Xólotl (Fig. 5 y 6) el glifo está en posición “cabeza abajo”. Por su parte el glifo de Azcatzintitlan (Fig. 10) lo conforman el signo zint -ano- y el cabo de una flecha emplumada. 32 (comentario directo). 33 Existe entre algunos habitantes de este sitio una leyenda oral que cuenta que: Aquí en Mexicatlzinco iba ser la capital, debido a que en este lugar se paró el águila mexica, la cual voló porque se espantó al mirar el alboroto causado por la emoción de los habitantes de aquí al contemplar tan maravilloso suceso, fue así que dicha águila se marchó al islote en donde se fundaría posteriormente la capital de México-Tenochtitlan. 17 Hasta aquí, queda argumentado que los elementos ideográficos que componen esta imagen-texto se asocian y ajustan a los significados tanto lingüísticos y simbólicos de Mexicaltzinco arriba vistos, respetándose así, la relación pictográfica, ideográfica y fonética de la escritura náhuatl. Mexicaltzinco o Mexicaltzingo? Como quedó dicho párrafos arriba, el sufijo co se refiere a algo locativo, por lo que el go -como actualmente se usa- se debe a una castellanización provocada por un cambio de vocablo. Asimismo, en fuentes consultadas procedentes del siglo XVI -consideradas las más antiguas- el nombre del poblado aparece con el co, lo que nos sirve para afirmar aún más la hipótesis; de que la escritura correcta de tal nombre sea Mexicaltzinco. I. III. Restos de basamentos prehispánicos Otro elemento que permite apreciar la continuidad e historicidad de Mexicaltzinco desde tiempos prehispánicos, son los testimonios materiales hasta hoy localizados que indican la presencia de un poblado precolombino en el área donde actualmente se encuentra el conjunto religioso. Se trata de dos estructuras encontradas y trabajadas en 1983 por los arqueólogos Raúl Ávila López y Ludwig Beutelpacher, mismos que las nombran como estructura mayor y estructura circular.34 34 Estos dos arqueólogos fueron comisionados por el INAH para efectuar trabajos de salvamento arqueológico, cuyos resultados se encuentran en un escrito del cual se extraen los Fig. 11. Glifo de Mexicaltzinco. Códice Aubin, fol. 22v. 18 Estructura mayor. Localizada bajo el interior de la iglesia, -de acuerdo con Raúl Ávila- se trata del edificio público-religioso más grande e importante del centro prehispánico de Mexicaltzinco.35 Dentro de la iglesia se realizaron dos pozos: el primero se ubica en el primer tramo de la nave, sobre el costado Sur al pie de la segunda columna, donde se halló una ofrenda consistente en varios cuchillos de pedernal y cascabeles de cobre, asignados al Período Postclásico (1400-1521); el segundo pozo está situado en el cuarto de criptas, al costado Sur de la nave y al pie de la cuarta columna, aquí se encontró una escalinata que se caracteriza por estar bien conservada, la cual cuenta con nueve escalones revestidos de estuco y pintura blanca. Estructura circular. Ubicada en el atrio, a pocos metros de la escalinata de la iglesia. Comenta Raúl Ávila que esta estructura presenta al menos cinco etapas constructivas, mostrando la misma disposición espacial que los templos dedicados a Quetzalcóatl, los cuales tienen como características estructuras circulares y planta mixta, es decir, basamentos con cuerpos escalonados, circulares en el lado Poniente y rectangulares con escalinata orientada al Este. La idea de que dicha construcción está dedicada a Quetzalcóatl, se fundamenta -dicen los arqueólogos- en Sahagún, Durán y Torquemada, quienes relacionan dichos templos construidos con estructuras circulares y basamentos con cuerpos escalonados como edificios dedicados a esta deidad prehispánica36 (Fig. 12). Entre los materiales hallados en esta estructura figuran; gran número de tiestos y fragmentos de figurillas referentes a un sahumador zoomorfo, un juguete móvil con elemento zoomorfo y un fragmento de cuchara.37 datos aquí expuestos. Vid. Raúl Ávila y Ludwig Beutelspacher, Investigaciones arqueológicas en Mexicaltzingo, D.F., México, INAH, Subdirección de Salvamento Arqueológico, 1989. 35 Este hallazgo se debió en principio a los trabajos que realizaba la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) en la iglesia en 1980, los cuales consistían en la perforación de pozos en el interior de la iglesia, con el fin de hincar pilotes de concreto y acero, destinados a solucionarel problema de hundimiento y fracturas que presentaba -y presenta- el monumento colonial. Vid. Raúl Ávila y Ludwig Beutelspacher, op. cit., pp. 7-8. 36 Ibidem, p. 90. 37 Ibidem, p. 93. Durante algunas de mis visitas de entrevistas a habitantes del sitio, algunos me mostraron piezas precolombinas que -dicen- han localizado generalmente en excavaciones realizadas dentro de sus espacios habitacionales. 19 En 1997 el arqueólogo Raúl Ávila realizó trabajos de excavación en las instalaciones de la Universidad Tecnológica (UNITEC) -ubicada a pocos metros del exconvento- donde halló un templo ligado con un área residencial. Los resultados a los que llegó Ávila resultan de gran interés debido a que también tienden a relacionarse con el pueblo mexica, en este caso, la distribución arquitectónica: “Los hallazgos -que han descubierto importantes aspectos de la vida cotidiana de la cultura culhuaque y, en especifico, del reino de Mexicaltzingo- confirman la influencia de la ciudad sobre Tenochtitlan. De hecho, pareciera que los aztecas imitan la distribución y el estilo arquitectónico de sus monumentos y zonas habitacionales, innovando únicamente en la magnitud de los edificios (tres o cinco veces más grande que los que existían en estos reinos)”.38 38 “Entrevista al Arq. Raúl Ávila López”, en Revista Enlace, UNITEC, Diciembre 2006-Marzo 2007, p.19. Fig.12. Vista panorámica de la estructura circular. 20 I. IV. Características del poblado prehispánico Las primeras noticias que tenemos sobre la existencia de Mexicaltzinco se remontan al siglo XIII, época en que los mexicas salieron huyendo de Culhuacan,39 por lo que la historicidad prehispánica de este poblado se encuentra ligada con los antiguos señoríos culhua,40 quienes formaban una entidad política-económica que mantenía la hegemonía sobre la zona Sur del valle. Fray Bernardino de Sahagún llama Nauhtecuhtli (señor cuatro) a dicho señorío: “D. Hernando Cortés hizo juntar a los principales que se llamaban Nauhtecutli que son Itztapalapan, Mexicatzinco, Colhuacan, Vitzilopuchco”.41 La posición de Mexicaltzinco como una de las principales comunidades culhua, nos sugiere que los primeros habitantes de este sitio fueron de filiación cultural culhua y hablaban la lengua náhuatl. De acuerdo a fuentes consultadas, se sabe que el pueblo prehispánico de Mexicaltzinco siguió un patrón de asentamiento y economía basada en el cultivo de chinampas: “Al cuarto capitulo dixo: que el dicho pueblo es tierra llana, la cual fue echada a mano, y en torno del es todo lagunas y en ellas muchos camellones donde siembran maíz, quelites, chile y otras legumbres para ayudar a su sutento […] su manera de vivir es tratar en la dicha yerba y desto se sutentan, y de sus sementeras que ellos hazen y cultivan para su sustento, y crían gallinas, y su lengua es mexicana”.42 Lagos, lagunas y ríos, fueron elementos esenciales en el desarrollo de las ciudades y poblaciones circundantes debido a su producción económica y comunicación fluvial, por lo que las obras hidráulicas fueron de gran importancia, tal fue el caso del albarradón o dique-calzada de Mexicaltzinco, el cual brindaba como su nombre lo indica un doble objetivo: el primero radicaba 39 Capital fundada al pie del cerro de la estrella, de habla náhuatl y considerada heredera de la civilización tolteca, por lo que fue gobernada por descendientes del propio Quetzalcóatl Topiltzin. Culhuacan quien encabezaba la entidad culhua, decayó a mediados del siglo XI. Vid. Alfredo López Austín, La constitución real de México-Tenochtitlan, México, UNAM, 1961, p. 24. 40 El Arqueólogo Raúl Ávila comenta que tras el ocaso de Teotihuacan hacia el año 650, se forman nuevas ciudades en la cuenca de México, entre ellas se encuentran los cuatro reinos culhuaques (Culhuacan, Huitzilopochco, Iztapalapa y Mexicaltzinco), de linaje tolteca y, por ende, herederos del prestigio que en su momento tuvo Teotihuacan. Estos pueblos se fundan cerca del año 750, alojando a grupos toltecas que formaron parte de Teotihuacan, pero logran consolidarse hasta el año 900. Vid. “Entrevista al Arq. Raúl Ávila López”, op. cit., p.19. 41 Sahagún, op. cit., p. 735. 42 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p.195. 21 en su función protectora, ya que regulaba el caudal del lago de Xochimilco hacia la laguna de México, además aseguraba el riego de agua dulce a las chinampas de Mexicaltzinco, Culhuacan y Huitzilopochco e impedía la penetración de agua salobre, esto mediante un sistema de compuertas; la otra función del dique-calzada consistía en comunicar a Tenochtitlan con Iztapalapa y las regiones orientales del valle de México.43 La construcción del dique, que formaba parte de la calzada de Iztapalapa, se sitúa en tiempos del gobierno de Itzcóalt (1428-1440), por lo que “es seguro que el albarradón de Nezahualcóyotl -en 1449- fuera posterior al de Mexicaltzinco y complementario de sus funciones hidráulicas”.44 Existen datos que refieren la importancia que tuvo aún en siglos posteriores dicha obra hidráulica para la ciudad, motivo por lo que se procuró mantenerla en buenas condiciones. Se sabe que el 6 de enero de 1553 se dieron “Ordenes a los gobernantes de Tescuco, México y Tacuba de que envíen trabajadores a reparar los puentes de Mexicalcingo […] y otras que esten caydas […] como se a acostumbrado a hacer en semejantes obras publicas”.45 Para el siglo XVII, el ingeniero Adrián Boot, sugirió al entonces virrey Márquez de Gálvez “fortificar las compuertas de […] Mexicalcingo”46 para resistir las inundaciones que se veían venir, debido a que “Este año promete muchas aguas y están las albarradas y calzadas rotas y la laguna llena de agua. México, 28 de marzo de 1624”.47 Las medidas para conservar en estado propicio dichas calzadas, radicaban en su función como vías que proveían de productos agrícolas a la ciudad: “Conviene reparar las calzadas, principalmente las de […] Chapultepec, Tacuba y Mexicaltzingo, así para asegurar que la ciudad no pueda padecer hambre como para otros acaecimientos que pueden sobrevenir; y que para su conservación hubiese una persona principal y republicana diputada que las visitase cada semana; por donde 43 Aparicio González, Plano reconstructivo de la región de Tenochtitlan, México, INAH, 1973, pp. 35-38. Vid. Fig.1 referente a la localización de Mexicaltzinco en el valle de México. 44 Ibidem, p.37. Los dique-albarradón de San Lázaro, Mexicaltzinco y Nezahualcóyotl, formaron un conjunto de estructuras hidráulicas, aplicadas al mejoramiento de protección contra las inundaciones, y comunicación entre los pueblos lacustres. Se dice que la célebre inundación de Ahuízolt tuvo como origen el mal uso del dique de Mexicaltzinco. Ibidem, p. 35. 45 Peter Gerhard, Síntesis e índice de los Mandamientos Virreinales (1548-1553), México, UNAM, IIH, Serie Documental: 21, 1992, p. 55. 46 Silvio Zavala, El servicio personal de los indios en la Nueva España 1600-1635, tomo V, 2da parte, México, Colegio de México/Colegio Nacional, 1990, p.1064. 47 Ibidem. p.1064. 22 entran las carretas descomponen esas calzadas, y se podría imponer una pensión para ayuda a sus reparos”.48 Hernán Cortés en su Tercera Carta de Relación alude a la ubicación de Mexicaltzinco dentro de la laguna, de igual forma nos da una idea del panorama de sus edificios políticos y religiosos, así como el número de habitantes de este sitio: “[…] están tres ciudades y la una de ellas que se dice Misicalcingo, está fundada la mayor parte de ella dentro de la dicha laguna, y las otras dos, que se llaman Niciacay la otra Huchilohuchico, están en la costa de ella, y muchas casas de ellas dentro en el agua. La primera ciudad de éstas -Mexicaltzinco- tendrá hasta tres mil vecinos […] y en todas -hay- muy buenos edificios de casas y torres, en especial las casas de los señores y personas principales, y las de sus mezquitas y oratorios donde ellos tienen sus ídolos”.49 Además de la producción del maíz, quelites, chiles, legumbres de las chinampas, y la cría de gallinas, Cortés nos dice que en Mexicaltzinco se trabajaba la producción de la sal: “En estas ciudades -Mexicaltzinco, Niciaca y Huchilohuchico- hay mucho trato de sal, que hacen del agua de la dicha laguna, y de la superficie que está en la tierra que baña la laguna, la cual cuecen en cierta manera y hacen panes de ella dicha sal, que venden para los naturales y para fuera de la comarca”.50 El tezontal “que es una arena bermeja” parece ser un material aportado por el pueblo de Mexicaltzinco para diferentes tipos de obras, tales como la alberca construida en la casa del oidor Lorenzo de Tejada,51 pues “Tan sólo para la construcción de esta alberca, los indios de Mexicalcingo llevaron a la estancia de Tejada 800 cargas de tezontal”.52 Otro material realizado en este sitio fue el adobe, utilizado principalmente para la construcción de casas, por lo que también lo vendían, sin embargo, 48 Ibidem. p.1144. 49 Hernán Cortés, Cartas de Relación, México, Porrúa, 1985, pp. 50-51. 50 Ibidem, p. 51. Entre los materiales encontrados por los arqueólogos Raúl Ávila y Ludwig Beutelpacher, existen vasijas salineras en forma de vasos cilíndricos, Vid. Raúl Ávila y Ludwig Beutelpacher, op. cit., p. 74. 51 Lorenzo de Tejada arribó a México con el nombramiento de oidor, bajo el gobierno del primer virrey de México, Antonio de Mendoza (1535-1550). Dicha casa se localizaba en Jimilpa, en la zona de Tacuba. 52 Ethelia Ruiz Medrano, Gobierno y Sociedad en Nueva España: Segunda Audiencia y Antonio de Mendoza. México, Colegio de Michoacán/Gobierno del Estado de Michoacán, 1991, pp. 260-261. En este libro aparecen cuadros estadísticos en los que se observa que el tezontal muchas de las veces no era pagado a los mexicaltzincas. 23 existen datos que nos informan sobre la obligación que tenían los mexicaltzincas para proporcionar dicho material sin ningún pago: “Tejada mandó construir algunas casas de adobe para alojar a los trabajadores y esclavos de su estancia […] el adobe fue suministrado al oidor por los indios de Mexicalcingo, donde 64 indios de este pueblo fabricaron adobes que fueron entregados al oidor”.53 En 1551, el virrey Velasco mandó que un tal Rodrigo de Espinosa, originario de Puebla, que solía hacer vidrio, cogiera la hierba llamada sosa en los pueblos de Iztapalapa y Mexicaltzinco sin ningún problema.54 Charles Gibson añade que en Mexicaltzinco también hubo salitre, el cual servía como ingrediente de la pólvora, probablemente usado por los indígenas en la fabricación de fuegos artificiales para sus fiestas.55 Gibson agrega que la pesca de peces fue ocupación exclusiva para ciertos indígenas del poblado,56 asimismo dice que en el siglo XVII la cacería de patos era actividad común en Mexicaltzinco mediante el método más popularizado, consistente en la colocación de grandes redes en postes situados a intervalos en el agua, e incluso aún utilizando aquel en el que los indígenas escondían la cabeza en calabazas.57 El zacate fue otro producto sembrado, cosechado y vendido como forraje por los habitantes de Mexicaltzinco, ya que “El zacate crecía todo el año en los lagos de poca profundidad y era sembrado y cosechado por los indios y vendido como forraje. Su producción dependía del comercio de canoas y se desarrolló especialmente en los pueblos del lago, próximos a la capital, como Mexicalzingo”.58 Otros aspectos del ambiente natural de este sitio los encontramos en la Relación de Mexicatzinco, en donde se indica la existencia de lagunas, ojos de agua dulce y una acequia principal, misma por donde entraban a la ciudad de México de tres a cuatro mil canoas cada día: 53 Ibidem, pp. 261. 54 Vid. Silvio Zavala, Libros de asentamientos de la gobernación de la Nueva España: Periodo del virrey don Luis de Velasco 1550-1552, México, AGN, Colección: Documentos para la Historia 3, 1982, p. 238. 55 Charles Gibson, Los aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, 2003, p. 347. 56 Ibidem. p. 348. 57 Ibidem, p. 350. 58 Ibidem, p. 363. 24 “Altercero capitulo dixo: que el dicho pueblo tiene el mismo cielo, temperamento y calidad que la dicha ciudad de México, y abunda de algunas lagunas y especialmente una acequia principal por donde se anda toda la laguna grande: (la) acequia es a manera de rio caudaloso y entra el bastimiento de toda la comarca en canoas cada dia, que pasan de tres o quatro mil cada dia, y ban a parar a la ciudad de México; y cerca del dicho pueblo esta una fuente caudalosa y algunos ojos de agua dulce: los vientos corren como en México, el qual es bien conbatido del norte y sur aunque señaladamente en parte del invierno y estio”.59 En cuanto a la flora y fauna del lugar, la misma Relación nos describe lo siguiente: “A los veynte y dos capítulos dixo: que el dicho pueblo es estéril de árboles y frutales aunque en algunos huertos, pocos, ay algunos arboles de Castilla, y a las orillas de las lagunas y charcos ay algunos salces que son árboles de la tierra. A los veynte y siete capitulos dixo: quien la laguna cercana al dicho pueblo ay a temporadas, que es desde Otubre hasta Marco, anzares, patos, zarapios, garzas, corbejones, y algunas destas abes de rapiña sin las que ay todo el año”.60 Parte del aspecto natural del sitio, parece haber subsistido aún en los siglos XVIII y XIX, lo que hacia de Mexicaltzinco un lugar ameno y florido. En 1750 al describir la jurisdicción de Mexicaltzinco, José Antonio de Villaseñor, oficial mayor de la Contaduría de Reales Tributos -y cosmógrafo de este reino-, comentaba que “no es solitario el Pais de Mexicaltzingo, si ameno en sus varrios por la vecindad de las aguas, y fertilidad de arboledas […]”.61 A finales del siglo XIX, el geógrafo mexicano Antonio García Cubas, nos da testimonio del tipo de flores que se hallaban en las chinampas de Mexicaltzinco: “En las chinampas de […] Mexicalcingo é Ixtapalapa son las hermosas amapolas de purpurino color, la espuela de Caballero, los claveles, el zempoaxuchitl, y otras, las que forman con las legumbres y hortaliza, el principal ramo de cultivo”.62 Cabe mencionar, que desde el siglo XVII hasta principios del XIX el paseo de la Viga en canoas o en buque de vapor, se convirtió en el lugar de entretenimiento y recreación más popular de la ciudad de México, ya que tanto los habitantes comunes y distinguidos de esta ciudad, como los viajeros 59 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 194. 60 Ibidem, p. 197. 61 José Antonio Villaseñor y Sanchez, Teatro Americano, Descripción General de los Reinos, y Provincias de la Nueva España y sus Jurisdicciones, Vol. I, México, Editorial Nacional, 1952, p. 63. 62 Antonio García Cubas, Geografía e historia del Distrito Federal, México, Instituto Mora, 1993, p. 19. 25 extranjeros, se daban cita a dicho lugar para disfrutar del paisaje embellecido por los árboles, flores, canales, lagunas y poblados chinamperos cercanos al canal, fue el caso de Mexicaltzinco. En 1853 se inauguró el servicio del buque General Santa Anna que recorría desde el embarcadero de la Viga hasta el pueblo de Mexicaltzinco, para “El 11 de agosto, el vapor Santa Anna hizo su nuevo viaje a Mexicaltzingo conduciendoa la familia del Presidente de la República”.63 Respecto al aspecto político que mantuvo Mexicaltzinco con los sucesivos señoríos dominantes del valle, las fuentes informan lo siguiente. La hegemonía que mantuvo Culhuacan al Sur de los lagos en el siglo XIII, pasó al señorío de Azcapotzalco, al Poniente, cuyo soberano llamado Tezozómoc, conquistó la región culhua y varios poblados más, por lo que dispuso como señores de Mexicaltzinco a dos de sus nietos; Coahuoxtli y Oquetzal, este último “se desposó aquí”.64 Posteriormente nombró como gobernante a su hijo Quetzalcuixin: “En tanto que estuvo reinando -Tezozómoc-, fue constituyendo a sus hijos reyes de los pueblos adonde los envió a reinar […] al quinto, llamado Quetzalcuixin, le hizo rey de Mexicatzinco […]”.65 Al ser vencido Maxtla -entonces señor tepaneca- el dominio pasó a manos mexicas, a quienes Mexicaltzinco sirvió como pueblo aliado y lugar estratégico para el comercio con el Sur. Los mexicaltzincas colaboraron con los de Tenochtitlan en diversas tareas, entre ellas, las de carácter bélico. En el Capítulo XLI de su Historia de las Indias, Durán ejemplifica tal contribución durante la guerra que sostuvieron los mexicas contra los de la provincia de Chiapa: 63 Carlos Sierra, Historia de la Navegación en la ciudad de México, México, 1984, p. 60. Este buque “espectáculo sorprendente” realizaba dos viajes diarios en días de trabajo, mientras que los días domingos y feriados, tres viajes. La tarifa variaba de dos a tres reales según el destino. Vid. op. cit., p. 74. Hasta mediados del siglo XIX Mexicaltzinco dejó de ser una zona chinampera, debido a que por estos tiempos -1940- el canal de la Viga y sus alrededores sufrieron el proceso de desecación, por lo que las chinampas cedieron terreno a la urbanización, haciendo de Mexicaltzinco una colonia urbana llena de fraccionamientos industriales y comerciales. 64 Tezozómoc, op.cit., p.101. 65 Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los soles, traducción directa del náhuatl por el Lic. don Primo Feliciano Velásquez, México, UNAM, IIH, 1945, p. 37. 26 “Tlacaelel mandó se les diese guerra -á los de Chiapa- […] lo qual determinado dieron aviso desta determinación á los Reyes y á los señores de toda la comarca y provincia, para que luego apercibiesen sus gentes, las cuales fueron apercibidas y salieron de sus tierras para ir á un lugar que se dice Cilucan, donde se juntaron los mexicanos […] y las quatro caveceras de Culuacan, Mexicatzinco, Ixtlapalapan y Vitzilopochco”.66 La Relación de Mexicatzinco señala que por acciones como las arriba citadas, los de Mexicaltzinco eran reservados de pecho y tributo: “[…] dicho pueblo de Mexicaltzinco era de Montezuma y era gente de guerra, y que no entendían en otra cosa sino servirle en los usos militares, y que, por esta razón eran reservados de pecho y tributo […]”.67 Las armas que solían utilizar los mexicaltzincas eran macanas, arcos y flechas. De la vestimenta se dice que ésta fue variando conforme al tiempo, pues en principio usaban el maxtle y huipil, aunque lo común era “andar en cueros” tan sólo con una manta encima. Ya para 1580 usaban camisas, mantas y sombreros: “Las armas que usaban eran macanas, arcos y flechas y baras tostadas, y una capa de lienzo -tilmatli- hasta en patas como xitanos, y un maxtle, que es un lienzo tan grande con que podian cubrir las partes inferiores y hazer una lazada que por la parte de delante cayese; como rrodelas hechas de aquella minbre que en su lengua llaman Otate, cubiertas de plumeria, y unos yscahuipiles que son unos arneses hechos de lienzo de algodón colchado; y el traxe ordinario era andar en cueros o en carnes con solo una manta encima y un mástil; y al presente su traje es camisas, mantas, carahueles, zapatos o cotaras y sombreros […]”.68 Además de la guerra, los mexicaltzincas contribuían con trabajo y especie, incluso -se dice- solían participar en grandes actos ceremoniales y rituales de los tenochcas. Se sabe que los de Tenochtitlan invitaron al señorío de Mexicaltzico “de mucha estima y cuenta“ a los funerales del octavo tlatoani mexica llamado Ahuízotl: “[…] las quatro señorías de Culhucan, Ixtlapallapan y Mexitcatzinco y Vitzilopochco, que en este tiempo pasado fueron quatro señorías de mucha estima y cuenta: todas estas prouincias y ciudades, (ó por mejor decir, lo señores dellas) acudieron á dar el pesame al cuerpo y á la cuidad y á los parientes y grandes della, llevándole los esclavos ó acompañadores que ellos usaban llevar, y las demas riquezas de mantas y joias y piedras y plumas que solian ofrecer á los muertos, haciendo cada señor y cada provincia, por sí, una plática al cuerpo, muy larga, dándole el pesame de su muerte, lo 66 Durán, op. cit., p. 378. 67 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 196. 68 Ibidem. p. 196. 27 qual era uso y constumbre hablar con el cuerpo muerto, como si estuviera con algun sentido […]”.69 Algunas fuentes informan que el propio Moctezuma II, consideraba a los señores Mexicaltzincas como gente “muy ilustre, de mucho valor y ser”, he aquí lo que nos dice Durán al respecto: “Luego llegó la grandeza mexicana á las casas reales, con todos los grandes señores de Chalco, Xuchimilco, Culuacan […] Mexicatzinco, Vitzilopochco […] gente muy ilustre y de mucho valor y ser […]”.70 Fray Pedro Caballero declara en la Relación de Mexicaltzinco, que en tiempos de Moctezuma, éste tenía una corte en Mexicaltzinco, a la que se acudía para hacer juntas y tomar acuerdos, asimismo indica -el religioso- que los mexicaltzincas se caracterizaban por ser “gente muy política y cortesana”: “[…] y es gente muy politica y cortesana, y la razón de su pulicia es el comercio frequente que tienen con los españoles a quien comunican, asi por lo cercania que tiene a la ciudad de Mexico, como por la provision de la yerba que llevan a vender a los españoles a la ciudad de Mexico, y tambien porque Motezuma tenia puesta su corte en este dicho pueblo de Mexico, donde acudian muchas vezes a hazer sus juntas y acuerdos para el gobierno desta nueva España […]”.71 Mientras los señores gozaban de las solemnes fiestas, sus súbditos, tenían que colaborar con ánimo en el inicio de las tareas, Durán comenta que el tlatoani Moctezuma II cierto día solicitó la ayuda de los mexicaltzincas para desprender y arrastrar a la ciudad una gran piedra (temalacatl) que sería utilizada para el sacrificio del desollamiento: “[…] hallada -la piedra-, dieron noticia á su rey -Moctezuma-, el qual mandó se apercibiesen todos los de la provincia de […] Culhuacan y los de Mexicatzinco y Vitzilopochco, para que todos estos pueblos se juntasen, con todos sus aderezos de sogas y palancas, para traer la piedra […] y los cantores empecaron á cantar cantares placenteros y regocijados […] y mientras esto se hacia, los Xuchimilcas ataron una gruesa soga y larga á la piedra, y otra los de Cuitlahua […] y otra los de Mexicatzinco […] y la gente de cada pueblo animado, empezaron á tirar della con mucha voceria y alarido, que lo ponian en el cielo […]”.72 69 Durán, op. cit., p. 451. 70 Ibidem, p. 504. 71 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 195. 72 Ibidem, p. 553. 28 Además de ayudar y defender a la capital mexica, Mexicaltzinco proveía de alimentos obtenidos de su economía chinampera a dicha ciudad, este vínculo continuó hasta tiempos de la conquista, incluso durante el período virreinal.73 Otro dato significativo para este trabajo, es proporcionado por Durán, quien en su Historia comenta que Mexicaltzinco era considerado un lugar “muy devoto y santo”, tanto queel tlatoani Ahuízotl visitó este sitio para dejar ofrendas en agradecimiento de las victorias obtenidas en su guerra sostenida en Oaxaca: “[…] para lo qual hico aparejar gran aparato de ofrendas y apercibir á todos los sacerdotes de los templos para que estuviesen avisados y apercibidos de su determinación, y ansí fueron enviados mensajeros á Chalco y á Iztapalapan y á Mexicatzinco […] porque á estos lugares determinó hacer su estancion y visita como lugares más devotos y santos […] de allí vino á Mexicatzinco, donde hico lo mesmo”. 74 Por su parte fray Pedro Caballero menciona que los mexicaltzincas “en su gentilidad adoraban ydolos hechos de piedra y madera; y las costumbres que tenian eran las que comunmente tienen los naturales comarcanos”.75 Téngase en cuenta que con la llegada mexica se introdujo el culto a Hutzilopochtli (dios de la guerra), pero anteriormente a este suceso, los habitantes de este sitio -de filiación cultural culhua- rendían culto a Quetzalcóatl (dios de la sabiduría),76 quien está relacionado con la agricultura y el agua,77 que sin duda es el líquido vital en el desarrollo de los pueblos, principalmente en aquellos como Mexicaltzinco, cuya economía y religión estaba basada en esta actividad. Debido a su ubicación geográfica dentro de un paisaje de lagos, ríos, chinampas y flores, la vida de estos habitantes giró entorno a una cosmovisión lacustre, por lo que sus deidades -y ritos- principales debieron estar vinculadas con este medio natural, entre éstas, destacan principalmente: Tláloc (dios de la 73 Cuando se conformó el corregimiento de Mexicaltzinco, éste quedó encomendado a la ciudad de México. 74 Durán, op. cit., pp. 420-424. 75 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 196. 76 De acuerdo con Raúl Ávila, las características que presenta la estructura circular localizada en el atrio del conjunto conventual aquí estudiado, corresponden al tipo de estructuras dedicadas al Dios Quetzalcóatl. Vid. el inciso I.III. 77 Es Quetzalcóatl quien obtiene el maíz para la alimentación de los hombres, y quien baja del cielo a Mayahuel, misma que se convertiría en la diosa del maguey -planta de vital importancia para aquellos hombres-. Asimismo este dios presenta características iconográficas que lo relacionan con las deidades acuáticas, tales como el caracol marino en su pectoral, o bien, los objetos torcidos de concha en sus orejeras. 29 lluvia y patrono de los pueblos agrícolas),78 y Chalchiuhtlicue (la de falda de jades o turquesas), ésta era diosa del agua terrestre o corriente, es decir, de los ríos, riachuelos, lagos, lagunas y manantiales,79 otras deidades debieron ser Huixtocihuatl (diosa de la sal), Chicomecóatl (diosa de la fecundidad de la tierra o del maíz), Opochtli (dios de los pescadores y cazadores acuáticos), Xilonen (diosa de la mazorca tierna), Centéolt (dios del maíz), y Xochipilli (dios de las flores, patrón de los bailes, de los juegos y del amor). 80 Entre los principales elementos simbólicos que hacen referencia a este culto acuático están; los chalchihuites,81 las conchas marinas, los caracoles marinos y la cueva.82 78 Este dios -uno de los más antiguos e importantes de Mesoamérica- enviaba la lluvia que propiciaba el crecimiento de las plantas y los sembradíos, pero también mandaba relámpagos, tormentas y granizo que destruían las cosechas, era ayudado por los tlaloques, quienes enviaban las distintas clases de lluvia, producían los truenos y los rayos. 79 Se decía que los ríos manaban porque esta diosa los soltaba de sus manos, pero también era capaz de ocasionar torbellinos y tempestades. 80 Sobre las características de las deidades del agua y de la vegetación, Vid. Alfonso Caso, El pueblo del sol, México, FCE, 1993, pp. 57-70. 81 En algunas de sus representaciones, se trata de un elemento generalmente redondo que puede o no llevar agujero en el centro, se dice que también simboliza al sol y a lo precioso. 82 De acuerdo con Alfonso Caso, las cuevas de las montañas albergan el agua que posteriormente sale por los manantiales, “así que en la escritura jeroglífica es muy común ver esta representación del cerro con una caverna llena de agua en su interior -altépetl (cerro- agua)-”, en Alfonso Caso, op. cit., p. 60. Es así, que las cuevas estaban relacionadas con los dioses de la tierra y el agua, por lo que eran -y siguen siendo- importantes sitios de culto. 33 II. Mexicaltzinco durante y después de la Conquista II. I. Mexicaltzinco durante el proceso de Conquista El códice Chimalpopoca menciona que a la llegada de los españoles en 1519 a estas tierras, gobernaba en Mexicaltzinco el señor Tochihuitzin:1 “En este año 1 acatl eran señores de los pueblos, al tiempo que los españoles llegaron, que vinieron la primera vez en el año de mil y quinientos y diez y nuebe de 1519 […] en Mexicatzinco -gobernaba-, Tochihuitzin”.2 Algunas fuentes indican que al iniciar el proceso bélico de Conquista, este pueblo participó al lado de los mexicas. Tal alianza la notifica el propio conquistador Hernán Cortés en su Tercera Carta de Relación fechada el 15 de mayo de 1522, en la que dice: “Y mandé que algunos de caballo y peones de los que estaban en Cuyoacán, se viniesen al real para que entrasen con nosotros y que diez de caballo se quedasen a la entrada de la calzada haciendo espaldas a nosotros, y algunos que quedaban en Coyuacán, por que los naturales de las ciudades de Suchimilco, y Culiacán, e Iztapalapa, y Chilobusco, y Mexicalcingo […] que estaban en el agua, estaban rebelados y eran a favor de los de la ciudad”.3 Cierta discrepancia reflejan los datos proporcionados por Cortés respecto a la postura de Mexicaltzinco, ya que por un lado lo presenta como lugar rebelado contra él, y por otro, lo señala como pueblo neutral, esto último al mencionar que: “los naturales de Iztapalapa, y Oichilobuzco y Mexicacingo […] nunca habían querido venir en paz, ni tampoco habíamos recibido ningún daño de ellos”.4 El también conquistador Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista indica que Mexicaltzinco fue una de las poblaciones que estando en el agua, pelearon contra Cortés: 1 Tochihuitzin señor de Mexicatlzinco, señalado en algunas fuentes (Vid. Diccionario de Historia, Biografía y Geografía de México, México, Porrúa, 1964, p. 924) como el autor de algunos poemas hallados en el manuscrito llamado Cantares Mexicanos. Pero en opinión del Dr. Ángel Maria Garibay, estos poemas pueden deberse a otro Tochihuitzin Vid. Poesía Náhualt II, Cantares Mexicanos, México, UNAM, IIH, 2000, p. cxxx. 2 Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los soles, México, UNAM, IIH, 1945, p. 63. 3 Hernán Cortés, Cartas de Relación, México, Porrúa, 1985, p.136. 4 Ibidem, p. 141. 34 “[…] y salió a la laguna contra Cortés todo el número de canoas que había en todo México y en todos los pueblos que había poblados en el agua o cerca Della, que son: Xochimilco y Coyoacán, Iztapalapa, y Huchilibusco y Mexicalcingo […] y todos juntamente fueron contra Cortés”.5 Por su parte, el franciscano fray Bernardino de Sahagún declara que entre los pueblos aliados a Tenochtitlan, se encontraba Mexicaltzinco, el cual junto con otros enviaba a sus mejores soldados “águilas y tigres” para hacer frente y expulsar al enemigo: “Y una vez sucedió que los de Xochimilco, Cuitláhuac, Mízquic, Colhuacan, Mexicatzinco, Iztapalapa, enviaron mensajeros. Vinieron a conferir con Cuauhtemoctzin y demás señores y capitanes. Les vinieron a decir: Señor príncipe nuestro: Hemos venido a ayudar un poquito a la ciudad. Puede ser que con esto sepague la deuda. Ésta es la embajada de los reyes que aún tienen mando por allá. En verdad los reyes habitan aquí. Han venido, han pasado acá en barcas los -mejores soldados- Águilas y Tigres. Dizque en esta forma echarán fuera a nuestros enemigos”.6 Es el jesuita Javier Clavijero quien en su Historia antigua de México nos informa sobre el enfrentamiento entre los mexicaltzincas con el conquistador Gonzalo de Sandoval, mismo que aniquiló a la población de Iztapalapa y a otras vecinas: “Entre tanto Sandoval, concluída con felicidad aunque no sin grande peligro la expedición de Iztapalapa, marchó con toda su gente a Coyohuacan. En el camino fue acometido de las tropas de Mexicaltzinco; pero las derrotó y pegó fuego a la ciudad. Cortés, noticioso de su marcha y de un gran foso que había abierto los enemigos en la entrada de Mexicaltzinco, les envió dos bergantines para falicitarles el paso. De allí marchó la tropa a Coyohuacan, y Sandoval con diez caballos al campo de Cortés. Cuando llegó los halló actualmente combatiendo con los mexicanos; la fatiga del camino y la batalla de Mexicaltzinco no le excusó de entrar al combate”.7 Del mismo modo, se sabe que antes de la caída definitiva del imperio tenochca, los señoríos culhuas se unieron a Cortés debido al daño y castigo que recibían por parte de los aliados de éste, principalmente los de Chalco. El conquistador refiere -en sus Cartas de Relación- que como símbolo de 5 Bernal Díaz del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, México, Porrúa, 1970, p. 335. 6 Fray Bernandino de Sahagún, Historia General de las Cosas de Nueva España, México, Porrúa, 1999, p. 796. 7 Francisco Javier Clavijero, Historia Antigua de México, México, Porrúa, 1982, p. 399. Fray Pedro Caballero, menciona que “el descubridor y conquistador del dicho pueblo fue el Marques Don Fernando Cortes y sus capitanes”, Vid. “Relación de Mexicaltzinco”, en Francisco del Paso y Troncoso, Papeles de Nueva España, 2da Serie, Geografía y Estadística, tomo VI, Madrid, 1905, p. 194. En adelante citado como Relación de Mexicaltzinco, op. cit. 35 credibilidad de esta nueva “amistad”, solicitó a dichos pueblos, canoas y gente de guerra para ir contra los de Tenochtitlan: “[…] y ellos -los de la laguna- viendo de cómo cada día hacíamos victoria contra los de Temixtitlan, y por el daño que recibían de nuestros amigos, acordaron de venir, y llegaron a nuestro real, y rogáronme que les perdonase lo pasado y que mandase a los de Chalco y a los otros sus vecinos que no les hiciesen más daños. Y yo les dije que me placía y que no tenía enojo de ellos, salvo de los de la ciudad; y que para que creyese que su amistad era verdadera, que les rogaba que […] ellos tenían muchas canoas para me ayudar, que hiciesen apercibir todas las que pudiesen con toda la más gente de guerra que en sus poblaciones había, para que por el agua viniesen en nuestra ayuda de allí adelante”.8 Entre las fuentes consultadas, es Fernando de Alva Ixtlixóchitl quien señala que el saqueo de casas era el gran daño que causaban los chalcas a dichos poblados: “Alvarado y Quauhtliztactzin ganaron ese día otros dos puentes, y quemaron muchas casas, y mataron muchos enemigos. Asimismo, este día vinieron a darse por amigos de Cortés los de Cuitláhuac, Mizquic, Culhuacan, Mexicalzinco y Huitzilopoxco, y a rogar a Ixtlilxúchitl mandara a los suyos, especialmente los de Chalco no les hicieran más molestia, que casi todos los días les iban a saquear sus casas y Ixtlilxúchitl envió a decir a los señores de Chalco […] que no maltrataran más a éstos”.9 Bernal Díaz cuenta que al momento del “sometimiento”, dichos pueblos comarcanos llevaron como presente oro y ropa de algodón a Cortés, quien “les mostró mucha voluntad y recibió el presente”.10 Otro hecho que podemos considerar como acto de ayuda hacía Cortés por parte de un habitante de Mexicaltzinco, lo encontramos en su Quinta Carta de Relación escrita a Carlos V en 1526, en donde narra que durante su viaje a Honduras para controlar la insurrección de Cristóbal de Olin, recibió en la provincia de Acallan el aviso de un indígena llamado Mexicalcingo11 -después bautizado como Cristóbal- sobre la insurrección planeada por Cuauhtémoc y otros señores para darle muerte:12 8 Cortés, op. cit., p. 142. 9 Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Obras históricas, t.I, México, UNAM, IIH, 1997, p. 470. 10 Díaz, op. cit., p. 302. 11 Algunos investigadores señalan que este personaje -Mexicalcingo- era oriundo de Mexicaltzinco. Vid. Salvador Toscano, Cuauhtémoc, México, FCE, 1982, p. 233; Dolores Roldán, Códice Cuauhtémoc (biografía), México, ORION, 1993, p. 226. 12 En este viaje Cortés decidió llevarse a Cuauhtémoc junto con los señores de Tacuba, Texcoco y Tlatelolco, por temor a que éstos provocasen una rebelión en su contra, asimismo los utilizó como embajadores y facilitadores de las relaciones con los pueblos de la ruta. 36 “Aquí en esta provincia acaeció un caso que es bien que vuestra majestad lo sepa, y es que un ciudadano honrado de esta ciudad de Tenuxtitan, que se llama Mexicalcingo, y después que es bautizado se llama Cristóbal, vino a mí muy secretamente una noche […] me dijo que Guatemucin. Señor que fue de esta ciudad de Tenuxtitan, a quien yo después que la gane he tenido preso, teniéndole por hombre bullicioso, y llevé conmigo aquel camino con todos los demás señores que me pareció que eran parte para la seguridad y revuelta de estas partes, y díjome aquel Cristóbal que Guatemucin y Guanacaxin, señor que fue de Tezcuco, y Tetepanquezal, señor que fue de Tacuba, y un Tacitecle, que a la sazón era en esta ciudad de Mexico en la parte de Tatelulco, habían hablado muchas veces y dado cuenta de ello a este Mexicalcingo, que como dije, se llama ahora Cristóbal, diciendo cómo estaban desposeídos de sus tierras y señorío, y las mandaban los españoles, y que sería bien que buscasen algún remedio para que ellos las tornasen a señorear y poseer […] les había parecido que era buen remedio tener manera como me matasen a mí y a los que conmigo iban […] y que así serían señores como antes lo eran; y que tenían ya hecho repartimiento de las tierras entre sí, y que a este Mexicalcingo le hacían señor de cierta provincia”.13 La anterior denuncia ocasionó que el año de 1525 Cortés pusiera fin a los últimos intentos de Cuauhtémoc y aquellos otros tlatoanis por recuperar sus reinos. Fue así, que el conquistador dio muerte a quien fuera el último tlatoani mexica: “Pues como yo fui tan largamente informado por aquel Cristóbal de la traición que contra mí y contra los españoles estaba urdida, di muchas gracias a Nuestro Señor por haberla así revelado, y luego en amaneciendo prendí a todos aquellos […] así que tuvieron todos de confesar la verdad que Guatemucin y Tetepanquezal habían movido aquella cosa, y que los otros era verdad que lo habían oído, pero que nunca habían consentido en ello; de esta manera fueron ahorcados estos dos […].14 II. II. Mexicaltzinco como Corregimiento y Jurisdicción Las sociedades mesoamericanas con que se toparon los españoles -a finales del siglo XV y principios del XVI- se caracterizaban por su organización social y política de tipo señorial,15 tal fue el caso del señorío culhua; conformado por Culhuacan, Huitzilpochco, Mexicaltzinco e Iztapalapa. Los nahuas designaban al señorío con el término altepetl16 y al señor con el de tlatoani. Una vez tomada la ciudad, los españoles se valieron de la 13 Cortés, op, cit., pp. 236-237. 14 Ibidem, p. 237. 15 Sistema de alianza regional o confederación política entre diversos señoríos, la relación entre éstos, desarrollaba la distribución tributaria y elintercambio. Tal alianza se formaba casi siempre con fines defensivos o expansionistas, según el caso, a las confederaciones más grandes y exitosas desde el punto de vista político y militar se les ha llamado “imperios”. 16 Literalmente significa “agua-cerro”. El altepetl había sido la sede del gobierno indígena, contaba con términos jurisdiccionales, y entre los elementos que le daban vida estaban; el conjunto ceremonial, la residencia de los tlatoanis principales, los templos y las escuelas. 37 organización política y económica indígena, convirtiendo al altepetl en cabecera,17 a los calpulli en sujetos,18 y a los tlatoanis en señores principales o caciques. Importante fue poner a cada cacique bajo el mando y encomienda de un español, quien tenía como tarea velar por la educación cívica y espiritual de sus encomendados, así como supervisar y recoger el tributo (en especie y trabajo) que el primero recolectaba de su gente, de esta forma la encomienda se impuso como un sistema económico-político de explotación hacia los nativos con el fin de generar riqueza y a la vez permitir el control de los mismos, hecho que favoreció tanto al Rey como a los conquistadores,19 sin embargo, su secuela fue también la impresionante caída de la población indígena. El uso de los antiguos señoríos permitió a los europeos una mejor organización y control sobre el trabajo y el tributo, por tal hecho, fueron reconocidos como organizaciones políticas, dependientes del gobierno y la Corona española. Poco después de caer Tenochtitlan, Cortés asignó seis pueblos; Iztapalapa, Huitzilopchco, Mexicaltzinco, Culhuacan, Cuitlahuac y Mixquic, como propios de la ciudad, misma que solicitó -en 1525- la confirmación de tal asignación a la Corona, argumentando que lo suministrado por éstos era de gran ayuda: “[…] porque lo susodicho no basta para proveer bien […] esta ciudad de Tenostitan que está en el agua […] hagan merced a esta cibdad de seis poblezuelos que están en la misma laguna donde esta cibdad está de que agora se sirve […]”.20 En el período que siguió a 1525 los pueblos culhua -excepto Iztapalapa- fueron perdidos por la ciudad a través de encomiendas a particulares, de éstos, sólo Mexicaltzinco careció de un encomendero, debido a que quedó en posesión directa de la monarquía.21 17 Unidad más importante del primer período, de la que derivaran directamente la encomienda, la iglesia misionaria, el cacicazgo y las acciones tributarias y laborales. Vid. Charles Gibson, Los Aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, 2003, p. 413. 18 Estos sujetos eran llamados barrios si estaban relacionados directamente con la cabecera, o estancias, si se hallaban físicamente separados de ella. Ibidem, p. 36. 19 Ibidem, p. 63. 20 Francisco del Paso y Troncoso, Epistolario de Nueva España 1505-1818, tomo. I. (1505- 1524), México, serie 2, 1939-42, pp. 83-84. En adelante citado como ENP tomo I, op. cit. 21 Según Ethelia Ruiz, fue a un tal Jorge Carrillo a quien se le otorgó el poblado de Mexicaltzinco “desde 1524”. Vid. Ethelia Ruiz Medrano, Gobierno y Sociedad en Nueva 38 El maltrato de los encomenderos y miembros de la Primera Audiencia (1529-1530)22 hacia los indígenas, así como el conflicto con el obispo fray Juan de Zumárraga,23 ocasionó que la Corona estableciera en 1531 una Segunda Audiencia (1531-1535),24 la cual se enfocó hacia una política antifeudal, ya que quitó encomiendas y estableció el Corregimiento como sistema de gobierno y recaudación de tributos para los indígenas sujetos a ella.25 Los corregidores tuvieron jurisdicción para corregir problemas civiles y penales, convirtiéndose así, en una institución de plena justicia real.26 En las Actas de Cabildo se señala que para el año de 1529 la ciudad solicitó la devolución de Huitzilopochco, Mixquic, Cuitlahuac, Mexicaltzinco y Culhuacan, todas a su servicio. “Que se señalen como propios de la Ciudad los pueblos de Uchilobusco, Mixquiaque, Cuitlavaca, Mexicalzinco y Culuacan”.27 En respuesta a dicha petición, Mexicaltzinco fue el único pueblo cuhua que permaneció sujeto a la Corona, misma que -de acuerdo con el Libro de las Tasaciones- el primero de abril de 1531 lo puso bajo corregimiento y en cabeza de su majestad, quien le solicitó como tributo: “[…] dos gallinas cada día, y cuatro cargas de leña y caoba, lo que solían dar y yerba para los caballos que tuviere -el corregidor-, ocho indios de servicio que le den algún ají, y que le ayuden a labrar su casa y a cercar la huerta”.28 España: Segunda Audiencia y Antonio de Mendoza. México, Colegio de Michoacán/Gobierno del Estado de Michoacán, 1991, p. 146. 22 Constituida por su presidente Nuño de Guzmán y cuatro oidores. 23 Representaba en Nueva España la concesión política que la Corona estaba obligada a permitir a cambio de legitimar sus derechos sobre estas tierras. 24 Presidida por Sebastián Ramírez de Fuenleal. 25 En 1530 la Segunda Audiencia se decidió colocar bajo la Corona a los indios repartidos por la primera. 26 Entre las tareas del corregidor estaba cobrar los tributos y entregarlos a los representantes del rey, resolver problemas y velar por la protección de los indígenas. Su mantenimiento salarial provenía del tributo indígena. 27 Guía de las Actas de Cabildo de la Ciudad de México siglo XVI, (Acta del 27 de agosto de 1529), Seminario de Historiografía de la FFyL de la UNAM dirigido por Edmundo O´Gorman, México, DDF, FCE, 1970, p. 50. 28 El Libro de las Tasaciones de pueblos de la Nueva España siglo XVI, prólogo de Francisco González de Cossío, México, AGN, ECLAL, 1952, p. 239. 39 Para mediados del siglo XVI Mexicaltzinco fue reconocido como Cabecera jurisdiccional.29 Según datos hallados, el 12 de octubre del año 1538 se nombró como corregidor de Mexicaltzinco a un tal Don Luis de Castilla, mismo que aparece con dicho nombramiento en las fechas siguientes: 21/10/1539, 14/11/1540, 19/11/1541; ya para el 17 de junio de 1545 se hizo nombramiento del mismo puesto y lugar a un tal Jorge Carrillo.30 En el Epistolario de Nueva España, de Francisco del Paso y Troncoso, se menciona que el 17 de noviembre de 1547 el pueblo de Mexicaltzinco fue tasado por la Real Audiencia de Nueva España, la cual dispuso en que diese de tributo y servicio diario lo siguiente: “En diez y siete de noviembre de mil e quinientos e cuarenta y siete años fué tasado el pueblo de Mexicalcingo que está dos leguas pequeñas de México por la Audiencia Real desta Nueva España en que de allí adelante diesen a su majestad de tributo y servicio cada día cuatro cargas de leña y cuatro medidas de yerbas de las del señor visorrey don Antonio de Mendoza, y veinte granos de ají y medio pan de sal y un manojo de ocote y una gallina de Castilla y otra de la tierra y los días de cuaresma veinte pescados y veinte huevos y más seis indios de servicio todo lo susodicho cada día ordinariamente y no otra cosa alguna y que reparasen las casas del corregidor cuando fuese menester y parece que todo lo susodicho han gozado los corregidores que han sido deste pueblo los cuales tenían de salario cada año ciento y cincuenta pesos de tipuzque”.31 Respecto a las tareas que debían realizar los indios de servicio dados al corregidor y lo que éste estaba obligado a dar, el Libro de las Tasaciones menciona: “En la ciudad de México (a) diez y siete días del mes de noviembre de mil quinientos cuarenta y siete años, estando en acuerdo los Señores Presidente y Oidores de esta Nueva España, se aclaró la comida y servicio que los indios de Mexicalcingo y Zayula, que andan en un corregimiento han deser obligados a dar por estar obscura y no bien declarada, lo que adelante han de dar es lo siguiente: Mexicalcingo.- El pueblo de Mexicalcingo ha de dar cada día cuatro cargas de leña y cuatro pesos de yerba de la medida del Señor Visorrey, y veinte granos de ají y medio pan de sal, y un manojo de ocot, y una gallina de Castilla, y otra de la tierra, y los días de cuaresma que no fueren de carne, en lugar de las gallinas han de dar veinte pescados y veinte huevos. Item, han de dar cada día seís indios de servicio y más le han de reparar las casas y corrales de las casas que tuviere el Corregidor cuando fuere menester, y los indios no han de poner materiales algunos, sino las manos, y a estos indios que reparasen las casas, y a los del servicio, les ha de dar de comer el Corregidor que los tuviere”.32 29 En la jurisdicción de corregimiento se desarrolló la concentración de la población, la actividad religiosa, el comercio y la justicia. 30 Vid. Ethelia Ruiz Medrano, op. cit., p. 372. 31 ENE, tomo VIII, op., cit. p. 148. 32 El Libro de las Tasaciones, op. cit., p. 239-240. 40 Probablemente el corregidor encargado de llevar dicha función durante el año de 1547, tenía por nombre Rodrigo de Salvatierra, el cual -explica un documento-, “[…] está por corregidor en Xicotepec […] es conquistador de Mexicalcingo y Cayola con ciento y cuarenta pesos; es conquistador y casado”.33 Tenemos noticias de que bajo el gobierno de Antonio de Mendoza, primer virrey de México (1535-1550), el oidor Lorenzo de Tejada ejerció malos tratos -por medio de uno de sus trabajadores llamado Marcos Romero- sobre algunos habitantes de Mexicaltzinco, quienes en ese entonces eran utilizados para ciertas labores que dicho oidor llevaba acabo.34 Se sabe que en muchos de los casos no se les pagaba por sus servicios, motivo por lo que los representantes de este pueblo dejaron testimonio de tales hechos: “DON JUAN COVERNADOR DEL DICHO PUEBLO DE MEXICALCINGO […] Dixo por lengua de los dichos ynterpretes que sabe e vio quel dicho pueblo dio al dicho licenciado -Tejada- para lo tocante al limpiar de la acequia de la dicha huerta los dozcientos yndios obreros por el tiempo de los dichos dos meses descontadas las faltas e sabe e vio que los dichos yndios llevaron las dichas dozientas cargas de tezontla a la dicha huerta del dicho licenciado […] Y en lo tocante a los malos tratamientos dixo que yendo este testigo con la gente del dicho pueblo a la dicha acequia vio que estaba alli un español que tenia cuenta con lo que se hazia que se dezia Marcos Romero al qual vio que quando faltaban de yr algunos yndios o si yban de la labor quando volvían les davan de palos con unas varas que tenia y los ataba y los tenia alli atados todo el dia como paresce por la dicha pintura e asi mismo no sabe por caso del dicho trabajo y malos tratamientos que se hazian a los dichos yndios vio que algunos yndios del dicho pueblo de Mexicalcingo se fueron y desavecindaron /fol.306/ de el a otros lugares. Y se sabe que el dicho licenciado Tejada no les pago ninguna cosa por razon de lo susodicho […] “.35 Cuando el virrey Luís de Velasco36 sustituyó a Mendoza en el poder, la política frente a la encomienda siguió limitando las ganancias y el poder de los encomenderos por medio del fortalecimiento del sistema de tasación, aplicando 33 “Memoria de los Corregimientos de Nueva España, sin fecha”, en PNE, tomo II, op, cit., p. 31. Peter Gerhard menciona que bajo la Segunda Audiencia se estableció el corregimiento de Mexicalzinco el cual estaba unido a Zayula (cayola). Vid. Peter Gerhard, Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821, México, UNAM, IIH, IG, 1968, p. 183. 34 Entre las labores que realizaban la gente de Mexicaltzinco, estaba construir y limpiar la acequia que se localizaba en la estancia de Tejada, en Jimilpa (zona de Tacuba), así como llevar cargas de tezontal, adobes y brazas de césped a la huerta del dicho oidor. 35 Por medio de este documento, conocemos los nombres de los representantes que en aquel tiempo (1554) fungían en Mexicaltzinco: “AGI. Justicia 237, juicio de residencia del oidor Tejada, año de 1554, testimonios de cargo y presentación de pinturas y diligencias del pueblo de Mexicalcingo, testigos: don Juan, gobernador de Mexicalcingo, don Diego, don Baltasar, don Miguel de San Marcos, regidores de Mexicalcingo, don Miguel y don Cristóbal Clemente, alcaldes del lugar”, en Ethelia Ruiz Medrano, op. cit., Apéndice 2, p. 388. 36 Gobernó de 1550 a 1564. 41 un programa de Visitas a los poblados con el fin de averiguar las condiciones tributarias y tasar (fijar el monto del tributo) a los mismos. El 2 de enero de 1552, Mexicaltzinco fue el primer pueblo tasado por Diego Ramírez -visitador de pueblos de indios-, quien le señaló como tributo anual ciento sesenta pesos de oro común y ochenta hanegas de maíz: “[…] y por no alcanzar todo ello al dicho salario se les dejaron tributo por salario hasta que los tasó el visitador Diego Ramírez el cual perece que en dos de enero del año de mil quinientos y cincuenta y dos los moderó y tasó en que diesen de allí adelante en cada año ciento y sesenta pesos de oro comunt, y ochenta anegas de maíz por manera que en ese dicho pueblo acrecentó para su majestad de lo que primero estaban tasados los diez pesos de oro comunt que monta más que el salario del corregidor y las ochenta hanegas de maíz que a tres tomines montan treinta pesos de tipuzque que son por todos cuarenta pesos”.37 Algunos datos estadísticos sobre Mexicaltzinco indican que para el año 1552, existían doscientos veintiocho indios casados y sesenta y tres viudos y solteros, lo cual influyó para la designación del nuevo tributo: “Diego Ramírez, Juez de comisión y Visitador por su Majestad en este Nueva España, visitó, tasó y moderó el pueblo de Mexicalcingo, en el cual halló doscientos y veinte y ocho indios casados y sesenta y tres viudos y solteros y atento esto los tasó en que aquí adelante den de tributo a su Majestad en cada un año ciento y sesenta pesos de oro común […]”.38 La misma fuente especifica que lo exigido fuera llevado a la ciudad de México cada tres meses en canoas, enfatizando al mismo tiempo en no pedirles más de lo establecido a los habitantes de este sitio: “[…] lo cual den y paguen lo que cupiere cada tres meses puesto en la ciudad de México, atento que lo puedan traer en canoas, y que esto que dicho es den y no otra cosa alguna, ni se les pida, ni lleve más, so las penas en las ordenanzas contenidas lo cual esta mandado guardar hasta que otra cosa provea y mande en contrario”.39 Para 1557 se le aumentó el tributo a los habitantes de Mexicaltzinco -a trescientos pesos de oro común anuales-, exigiéndoseles que sembrasen maíz, y lo que llegase a sobrar se utilizara para beneficio del pueblo, tales exigencias 37 ENP, tomo. VIII, op., cit. pp. 148-149. 38 El Libro de las Tasaciones, op. cit., p. 240. El 8 de octubre de 1552 se le asignó el “Título de gobernador de Mexicalcinco a don García, principal y natural de ese pueblo, por haber sido elegido a ese cargo por tres años”, en Peter Gerhard, Síntesis e Índice de los mandamientos virreinales (1548-1553), México, UNAM, IIH, Serie Documental: 21, 1992, p. 113. 39 El Libro de las Tasaciones, op. cit., p. 240. 42 -dice el documento- tenían que ser conocidas por los naturales, requiriendo al mismo tiempo que de todo esto se tuviera razón en los libros de Contaduría: “[…] tomada a pedimento de los indios de Mexicalcingo dijeron que mandaban y mandaron que los naturales del dicho pueblo den en tributo a su majestad en cada año, trescientos pesos de oro común de ocho reales cada peso, pagados por lostercios del año, y que para pagar este dicho tributo se reparta entre los naturales del dicho pueblo, a diez reales de plata cada casado, y no se les eche otro repartimiento, ni se cobre más de lo que dicho es, para la comunidad, ni para otra cosa alguna, y lo que sobrare pagados los dichos trescientos pesos queden por sobras de tributo, y se gasten y distribuyan en cosas convinientes al bien de la república de dicho pueblo y de ello se tenga cuenta y razón, y que asimismo de común y para la comunidad siembren algunos pedazos de tierras donde se cojan hasta cincuenta fanegaz de maíz, y los dichos tomines se repartan y cobren de los dichos casados por los tercios del año de esta manera: los dos tercios primeros a cuatro reales y el postrero a dos, y a este respecto la mitad de los viudos y viudas, y que no se les pida, ni lleve más so las penas de las ordenanzas y esta tasación se dé a entender a los naturales del dicho pueblo y se asiente por tasación y se tome la razón en los libros de la Contaduría. Y así lo mandaron asentar por auto el cual estaba señalado de los Señores Presidente y Oidores y firmado de Antonio de Turcios”.40 Con base a una nueva cuenta realizada en 1573 por los propios habitantes de Mexicaltzinco, respecto a los tributarios ausentes o muertos, la Corona mandó y moderó el pago de tributo a doscientos sesenta y siete pesos de oro común, de los cuales se pedía que los oficiales dieran lo necesario al ornato del culto religioso, para seguir instruyendo a los indígenas de este pueblo: “Visto por los Señores Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Nueva España, este proceso y autos, entre partes de la una los indios del pueblo de Mexicalcingo que está en la Corona Real, y de la otra el doctor Sedeño, Fiscal de su Majestad en esta Real Audiencia, sobre la moderación de tributos, atento que por la cuenta nueva que fue hecha de los naturales de dicho pueblo, se hallaron menos que en la cuenta vieja, veinte y tres tributarios que parecen haberse muerto y ausentado, siendo presentes los Oficiales de su Majestad dijeron que mandaban y mandaron que los trescientos pesos de oro común que son obligados a dar por tasación a su Majestad en cada un año, se les quiten y desfalquen a los dichos indios veinte y tres pesos del dicho oro que habían de pagar a los ausentes y muertos, y solamente den en cada un año doscientos y setenta y siete pesos del dicho oro común, de los cuales los dichos Oficiales den lo necesario al ornato del culto divino del dicho pueblo, con sustentación de los religiosos que van a industriar a los dichos naturales, los cuales ocurran al muy Ilustre Visorrey de esta Nueva España tase lo que en esto se ha de distribuír, y así lo proveyeron y mandaron”.41 Para el año de 1580, Mexicaltzinco tenía por corregidor al gallego Gonzalo 40 Ibidem. pp. 240-141. 41 Ibidem, p. 141. 43 Gallegos, quien se servia de la ayuda del indígena Marcos de San Juan (gobernador del pueblo) y del padre Fray Pedro Caballero de la orden franciscana. Como consecuencia del mandato del rey Felipe II para que todos los corregidores y alcaldes mayores de esta Nueva España realizaran una información y descripción de la tierra a su cargo, el entonces corregidor Gallegos mandó que: “[…] se hiciese una pintura del asiento y sitio del dicho pueblo, y para el dicho efecto hizo parecer a DOMINGO BONIFACIO, yndio pintor, al qual su merced mando haga dicha pintura, y fecha, se junte con estos autos y declaraciones […].42 La anterior cita resulta de cierto interés e importancia para la historia del arte novohispano, especialmente para las áreas que estudian la pintura y a los pintores -indígenas- del siglo XVI, puesto que hace referencia a un indio pintor que trabajó en Mexicaltzinco a mediados del XVI. A pesar de las tareas realizadas por los corregidores, la demanda para dichos puestos consistía no sólo en ocupar el cargo, sino también obtener el mejor de ellos, esto según la ganancia que les dejara. Una guía de aspirantes políticos escrita en 1777 clasifica las jurisdicciones, poniéndolas por orden de ganancia material, en el valle de México, Chalco era considerada de primera clase, por su parte Mexicaltzinco se encontraba en la quinta y última categoría ya que se le consideraba “de pocas utilidades”.43 La Relación de Mexicaltzinco testifica que hacia el año 1580 la población de Mexicaltzinco había venido disminuyendo a causa de la mortandad provocada principalmente por las pestes de 1535, 1576 y 1580, durante este último año el número aproximado de habitantes era de 550, siendo tributarios no más de doscientos: “[…] y es un pueblo de tan pocos yndios que no ay mas de doscientos tributarios poco más o menos, de que bernan a ser todos barones y hembras, chicos y grandes poco mas o menos quinientos y cincuenta, y en otros tiempos avia muchos más que al presente, y la causa desta diminucion an sido algunas pestes generales que abido en este nuevo orbe, especialmente la que ubo treinta y cinco años ay, la de ahora quatro años el año de setenta y seis, y la que al presente ay, y otras enfermedades frecuentes que suelen tener los dichos naturales”.44 42 Relación de Mexicaltzinco, op., cit. p. 197. Desafortunadamente se desconoce dicha pintura. 43 Gibson, op. cit., p. 100. 44 Relación de Mexicaltzinco, op., cit. pp. 194-195. 44 Las enfermedades y los cambios sociales que trajo consigo la conquista (mala alimentación, trabajos y castigos excesivos) influyeron en el declinar de las poblaciones autóctonas. Sin embargo, para el siglo XVIII se dio una tasa de recuperación en Mexicaltzinco.45 Tributarios indígenas en la Jurisdicción de Mexicaltzinco Año 1570 1644 1692 1742 1763- 1765 1782 1787- 1794 1797- 1804(antiguas) 1797- 1804(nue vas) No. 2420 462 318 882 825 1585 1761 2222 2518 Fuente. Estas cifras son tomadas de acuerdo a los datos manejados por Charles Gibson. op. cit., pp.145-148. El número de la población indígena total en Mexicaltzinco hacia el año de 1800 consistía en 10 090 habitantes, de los cuales 2 222 eran tributarios.46 Un documento informa que a finales del siglo XVIII, algunos pueblos del Sur de la ciudad como Iztacalco, Nativitas, Los Reyes, Santa Martha e Ixtahuacan, dejaron de estar directamente bajo la jurisdicción de México ya que pasaron a la de Mexicaltzinco: “[…] pueden y deben unirse en lo respectivo al cobro y aun para la administración de Justicia a los contiguos confinantes Partidos de […] Mexicalcingo, cuyos Alcaldes mayores deberán cobrar el tributo sin el costo ó premio que utiliza el administrador, y que por consiguiente cederá al Real Fisco”.47 Lo anterior da muestra del significado que tuvo la alcaldía de Mexicaltzinco para el mejoramiento administrativo de tributos y justicia de las parcialidades de la ciudad. 45 También en este tiempo el título de corregidor cambió al título de Alcalde mayor. Vid. Gibson, op. cit., p. 94. 46 Ibidem, p. 148. 47 AGN, Serie Tributos, vol.56, exp.10, f.140 r. Versión paleográfica de Juan Carlos Valencia Phillips, en adelante citado como JCVP. 45 II. III. Mexicaltzinco ante el cristianismo Aunada a la Conquista militar se dio la Conquista espiritual,48 la cual se inició no con menos brío que la primera. Para la labor evangelizadora49 se puso gran énfasis desde un principio, el propio Cortés difundió sermones, destruyó templos e ídolos, y sostuvo que una de las causas principales de su venida a estas tierras era la de ensalzar y predicar la fe de Cristo. Con esto, el conquistador tomó como objetivo primario de su expedición la extirpaciónidólatrica y la conversión de los indígenas a la fe cristiana, justificando así su acción bélica.50 Para el pensamiento español del siglo XVI no existía salvación fuera del catolicismo, por lo que a todos aquellos pueblos que no profesaran esta fe se les consideró bajo dominio del Demonio, por lo que la conversión de los paganos e infieles debía hacerse aun utilizando medios violentos. La orden franciscana y su ideal de pobreza Fue Cortés quien solicitó a los reyes el envío de religiosos, enfatizando que éstos fueran de “buena vida y ejemplo cristiano”, evitando así a los miembros del clero secular, en especial a los obispos, vistos por él como ejemplos desfavorables por predicar una cosa y hacer otra: “[…] he dicho a vuestra alteza el aparejo que hay en algunos de los naturales de estas partes para se convertir a nuestra santa fe católica y ser cristianos; y he enviado a suplicar a vuestra cesárea majestad, para ello, mandase proveer de personas religiosas de buena vida y ejemplo […] que vengan a estas partes muchas personas religiosas, como ya he dicho, y muy celosas de este fin de la conversión de estas gentes, y que de éstos se hagan casas y monasterios por las provincias que acá nos pareciere que convienen […] porque habiendo obispos y otros prelados no dejarían de seguir la costumbre que, por nuestros pecados hoy tienen, en disponer de los bienes de la Iglesia, que es gastarlos en pompas y en otros vicios, en dejar mayorazgos a sus 48 Dramático proceso de evangelización -iniciado por los frailes- que sufrió la población indígena apenas terminada la conquista militar. Ahora la buena guerra y conquista sería la de las almas, enviando religiosos a ello, como Cristo envió a sus apóstoles y discípulos. 49 Anhelada por el Cristianismo papal y español, quienes deseaban expandir y exaltar la religión cristiana, poniendo en práctica el mandato evangélico de bautizar a todos los pueblos de la tierra para salvar sus almas. 50 En nombre de Dios y del rey de España, Cortes justificó su campaña militar, he aquí lo que el propio conquistador decía a sus hombres: ”[…] y que se acordasen de cuántos peligros y trabajos habíamos pasado, y viesen cuánto convenía al servicio de Dios y de vuestra majestad tornar a recobrar lo perdido, pues para ello teníamos de nuestra parte justas causas y razones: lo uno, por pelear en aumento de nuestra fe y contra gente bárbara, y otro, por servir a vuestra majestad.”, en Cortés, op, cit., p. 106. 46 hijos o parientes […] y -si- supiesen -los indígenas- que aquéllos eran ministros de Dios, y los viesen usar de los vicios y profanidades que ahora en nuestros tiempos en esos reinos usan, sería menospreciar nuestra fe y tenerla por cosa de burla”.51 La Corona quien había recibido del Papa Alejandro VI en 1493 la misión mesiánica de que la fe católica y religión cristiana fuera exaltada y que en toda parte fuera ampliada y dilatada, y se procurase la salvación de las almas, y las bárbaras naciones fueran deprimidas y reducidas a esa misma fe,52 optó por el traspaso de una orden regular.53 La orden franciscana, fue la elegida para realizar tal empresa, misma que contaba con una organización estructurada, experiencia misionera y miembros cultivados en la reforma realizada por fray Francisco Jiménez de Cisneros, tocante a la purificación del clero y fortalecimiento de la enseñanza evangélica. El 12 de mayo del año 1524 llegaron los llamados “doce” franciscanos al mando de fray Martín de Valencia,54 fue este grupo la “primera” misión realmente consistente, oficial -autorizada por el papado- y organizada, que ayudó a sus antecesores fray Pedro de Gante, fray Juan de Tecto, y fray Juan de Ayora, quienes llegados un año antes ya habían comenzado tal misión.55 El franciscano fray Agustín de Vetancurt comenta en su Teatro Mexicano, que los pueblos comarcanos fueron de los primeros en ser visitados y ocupados por frailes franciscanos, a quienes los nativos veían con agrado, por lo que los invitaban a sus comarcas: 51 Ibidem. p. 203. 52 Vid “Segunda bula de Alejandro VI sobre el reparto entre España y Portugal de las tierras que se descubrían”, en Historia Documental de México, tomo I, México, UNAM, IIH, Serie Documental, Núm.4, 1984, p. 103. 53 Los miembros de la orden regular (vivir de acuerdo con la regla), renunciaban a todo tipo de propiedades y bienes, ya que realizaban votos de pobreza, obediencia y castidad. Por su parte los seculares, vivían en el mundo o en el siglo (saeculum) en lugar de vivir en un retiro monástico. Aunque gran número de monasterios fueron construidos en México bajo la dirección de los regulares, éstos no vivían en un retiro o reclusión total, por el contrario, y especialmente durante los primeros años, fueron, debido a las circunstancias presentadas, agentes activos de la conversión indígena. 54 El número “doce” tuvo un aspecto simbólico, debido a que doce fueron los apóstoles de Cristo -que extendieron el evangelio sobre la tierra-, así como los compañeros de orden de San Francisco de Asís. De ahí que también fueran doce los religiosos que llegaron a estas tierras acompañando a fray Martín de Valencia, quienes “casualmente” -se dice- desembarcaron un 12 de mayo en Veracruz durante la vigilia del Pentecostés, lo que ocasionó que dicho contexto se considerara providencial. 55 Se sabe que en 1520 llegaron dos franciscanos españoles, fray Pedro Melgarejo de Urrea y fray Diego Altamirano (primo de Cortés), y para 1523 fray Juan de Tecto, fray Juan de Ayora y fray Pedro de Gante. Vid. Georges Baudot, La pugna franciscana por México, México, CONACULTA, 1990, p. 25. 47 “[…] y era tanta la devocion de los Naturales que salian en las canoas a llevar a los Religiosos a sus Pueblos comarcanos, que estan en contorno de la laguna dulce, con esto, y con los Ministros que vinieron el año de 25 […]”.56 Vetancurt añade que a estos sitios -sujetos a la Cabecera de San José de los naturales-, acudían religiosos los días domingos a confesar y brindar sacramentos a los enfermos.57 Si consideramos que Mexicaltzinco fue una comarca a orillas del agua dulce, bajo la custodia de la capilla de San José, no distando mucho de la ciudad -a dos leguas-, lugar donde se fundó la provincia del Santo Evangelio con su convento dedicado a San Francisco desde donde se salía a predicar a los sitios más cercanos, podemos admitir que Mexicaltzinco fue uno de los primeros en ser visitados por estos regulares. En el pensamiento franciscano existía un profundo deseo por regresar al cristianismo primitivo, ideal de su fundador, cuya enseñanza consistía en la imitación de Cristo y en los preceptos que dejó a sus apóstoles, principalmente el de la pobreza,58 acompañada del gran deseo misional e incluso del martirio. La intención de los frailes por seguir tales enseñanzas evangélicas radicaba en la salvación eterna no sólo de ellos, sino del género humano, pues su llegada a estas tierras estuvo empapada de un simbolismo divino y un providencialismo milenario, ya que consideraron que Dios había preparado la llegada de ellos para liberar a los indígenas de Satanás, a quienes consideraron debido a su mansedumbre, humildad, sinceridad, obediencia, y desapego a la riqueza material, gente idónea para ser buenos y perfectos cristianos, con los que se edificaría ese reino de paz que precedería al Apocalipsis. 56 Fray Agustín de Vetancurt, Teatro Mexicano; Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de México; Menologio Franciscano, 4ta. Parte, México, Porrúa, 1982, p. 4. Los pueblos comarcanos debieron tener importancia para los primeros franciscanos debido a que contaban con población y recursos naturales. 57Ibidem, p. 6. 58 En algunos pasajes evangélicos en los que se inspiró San Francisco se mencionan frases referentes a tal pobreza, como: “Si quieres llegar a la perfección, anda a vender todo lo que posees y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo, y luego vuelves y me sigues.” (Mat.19, 21), “Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame. Pues quien quiera asegurar su vida la perderá y quien sacrifique su vida por mí y por el Evangelio, se salvará” (Marc. 8, 34). Vid. Antonio Rubial, La hermana pobreza. El franciscanismo: de la edad media y la evangelización novohispana, México, UNAM, FFyL, 2000, p. 16. El Dr. Rubial señala que esta búsqueda de pobreza se manifestó en su vestido, su alimento, su vivienda, y su rechazo a los honores, estimaciones y dignidades eclesiásticas. Ibidem, p.133. 48 Medios de evangelización y adoctrinamiento Para lograr la salvación de las almas indígenas, los mendicantes se valieron de ciertos medios. Al principio se intentó predicar por medio de signos y mímica en plazas y mercados, cosa que causó asombro y diversión entre los nativos, más que su compresión, asimismo se valieron de intérpretes indígenas para la traducción del sermón evangelizador, pero con éstos se corría el riesgo de que las traducciones no fueran siempre fidedignas, pues en algunos casos se daba un sentido diferente del que se buscaba. Ante la poca eficacia algunos frailes decidieron -como método- aprender el idioma de los autóctonos,59 así como sus costumbres, ritos y creencias religiosas, esto, con la intención de detectar, perseguir y destruir aquellas supervivencias antiguas e idolátricas, cosa que no siempre tuvo el éxito pretendido, por tal motivo recurrieron a ciertas prácticas nativas que consideraron compatibles, tales como el canto, la música, las representaciones teatrales, las penitencias, la enseñaza religiosa y moral (huehuetlahtolli), los colores y los símbolos. Fray Agustín de Vetancurt menciona que para celebrar la colocación del Santísimo Sacramento en la primera iglesia de la ciudad de México -el año de 1525- se convocó a los pueblos comarcanos, quienes llevaron; “músicas, danzas, y arcos triunfales, que entonces se ponían muy curiosos. Resultó de aquella fiesta que se hizo toda con alegría espiritual y regocijo”.60 Otros medios que utilizaron estos mendicantes fueron la búsqueda y el apoyo no sólo de los señores indígenas, sino también de sus descendientes, pues creían que -con este método- sus súbditos aceptarían con mayor facilidad la nueva religión. Principalmente los jóvenes sucesores al poder y los niños fueron elegidos para ser educados en las escuelas que generalmente se edificaban al costado norte de la iglesia,61 o bien, en los atrios. En un principio - dice Vetancurt- los frailes “acudían a los Pueblos comarcanos -y-, hacían juntar 59 Se sabe que fray Pedro Caballero -administrador de los santos sacramentos en Mexicaltzinco en 1580- “entendía la lengua mexicana” y se servia de un intérprete del pueblo llamado Diego de Paz. Vid. Relación de Mexicaltzinco, op., cit. pp. 193-194. 60 Fray Agustín de Vetancurt, op, cit., p. 32 61 Se sabe que por el año 1558; “en todos los pueblos de Nueva España adonde residen religiosos (á lo menos de esta Orden de S. Francisco) hay escuelas, las cuales comúnmente se suelen edificar dentro del circuito que tienen los frailes, y pegadas con la iglesia, á la parte del Norte”, en Códice Franciscano, siglo XVI, Informe de la Provincia del Santo Evangelio al visitador Juan de Ovando, México, Ed. Salvador Chávez Hayhoe, 1941, p. 17. Se dice que en muchos casos existió una fuerte resistencia de los padres de enviar a sus hijos con los frailes. 49 a todos los niños, y los tenían en la casa donde se hospedaban”.62 La instrucción que se les daba consistía en la lectura, escritura, música, canto, pintura, cantería, carpintería y sastrería, “su principal cuidado era que los niños saliesen enseñados, así en la doctrina cristiana, como en leer y escribir y cantar, y en las demás cosas en que los ejercitaba”.63 Este sector indígena resultó de gran importancia para la labor evangelizadora, ya que auxilió a los frailes no sólo para exponer la doctrina, destruir ídolos y perseguir idolatrías, sino también para bautizar,64 construir y decorar inmuebles religiosos. Menciona Dolores Roldán, que el año de 1526 fray Pedro de Gante recibe en la escuela -que funda atrás del convento de San Francisco- al hijo de Cuauhtemoctzin, niño que vivía en Mexicaltzinco y a quien le tenía cariño, por lo que lo bautiza con el nombre de Juan Cuauhtémoc. El propio Gante -dice Roldan- lo instruye para que catequice -desde los doce años- a sus congéneres de Mexicaltzinco: “Gante le va tomando cariño […] El niño es bautizado con el nombre de Juan Cuauhtémoc. Cultivado por Gante para catequizar a su congéneres, empieza a los doce años a difundir las enseñanzas recibidas; lo destinan a su misma comarca Mexicalcingo.”65 Para la transmisión de los elementos básicos de la moral y el dogma cristiano, los religiosos utilizaron tanto medios orales y escritos -cuyo vehiculo fue la palabra-,66 como medios pictóricos y escultóricos, que se expresaban por medio de imágenes. Respecto a los medios escritos, resultan de gran valor histórico, lingüístico, cultural y religioso, los fragmentos en náhuatl hallados en el interior del Cristo de Mexicaltzinco -redactados entre los años de 1530 y 1540- pues son ejemplo de lo que fue la pronta predicación y divulgación de la doctrina cristiana en lengua náhuatl. La transcripción de tales documentos estuvo a cargo de Ángel María Garibay, quien comenta respecto al contenido lo siguiente: 62 Fray Agustín de Vetancurt, op, cit., p. 3. 63 Jerónimo de Mendieta, Vidas paralelas, México, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario, 1994, p. 40. 64 Estos indígenas auxiliares eran conocidos como tlapixques, tepixques ó tequitlatos. Vid. Códice Franciscano, op, cit., pp. 71-73. 65 Roldán, Dolores, op, cit., pp. 234-235. 66 Tales como los sermones y los catecismos. 50 “[…] es evidente que estos fragmentos pertenecen a la vida del Salvador. De hecho, todos ellos, salvo el final, hablan de acontecimientos cercanos a la Pasión: lavatorio, traición de Judas, institución de la Eucaristía, etc. El fragmento último, apenas constituido por cuatro líneas, parece el final de un tratado exhortatorio acerca de los deberes de oración”. 67 Debido a su gran eficacia como medio para superar las dificultades verbales, la pintura -muchas veces con ambigüedades- recibió mayor atención y difusión para transmitir dogmas, historias y conceptos. El historiador Pedro Ángeles comenta que desde un inicio al no poder predicar en lenguas autóctonas, el franciscano fray Jacobo de Testera utilizó imágenes “portátiles”, con las que señalaba vara en mano los misterios de la fe a los indígenas.68 Para los religiosos el destino de las almas abarcaba la temporalidad de estados escatológicos posteriores a esta vida, tales como el cielo, el purgatorio y el infierno, de ahí que dichos temas se expresaran con mayor énfasis en los medios de adoctrinamiento, tales como las pinturas alusivas a las ánimas del purgatorio, cuyo ejemplo se tiene una -del siglo XVIII- en la iglesia dedicada a San Marcos, en Méxicaltzinco. De acuerdo con el Dr. Jaime Morera este tipo de pinturas demuestran la exitosa relación entre una devoción y su expresión pictórica, pues en ellas se mostraba la realidad del purgatorio en forma persuasiva -que sin duda convencían tanto o más que los sermones-, logrando que los fieles imaginaran y creyeran en dicho sitio, por lo que tales pinturas “fueron sin duda un medio eficiente parala Iglesia en su labor de imponer el dogma y la devoción del purgatorio”.69 Para hacer más fácil y efectiva la catequización sistemática y el control, los frailes congregaron a los naturales en grandes poblados, sirviéndose para ello de las antiguas cabeceras indígenas, mismas que se convertirían en cabeceras de doctrina -tal como sucedió con Mexicaltzinco-, y sus sujetos en visitas.70 En 67 Abelardo Carrillo y Gariel, El Cristo de Mexicalcingo, México, Dirección de Monumentos Coloniales, INAH, 1949, p. 51. La paleografía de este documento en lengua náhuatl se halla en la tercera parte del libro de Carrillo y Gariel, op. cit., pp.49-75. 68 Pedro Ángeles señala que con este tipo de pinturas se podía improvisar una capilla o un oratorio aún en lugares apartados o de difícil acceso. Vid. Pedro Ángeles, Imágenes del Arte Mexicano; pintura novohispana del siglo XVI, México, UNAM, IIE, 1994, p. 2-3. 69 Jaime Morera, Pinturas coloniales de ánimas del purgatorio, México, UNAM, IIE, 2001, p. 235. 70 En estos lugares había pequeñas capillas o iglesias a las que acudían los frailes de la cabecera de doctrina pocas veces al año, esto debido a la escasez de misioneros y el elevado número y alejamiento de sitios. Las estancias distantes fueron asignadas en algunos casos a doctrinas de cabeceras distintas. 51 estas cabeceras, los religiosos construyeron monasterios que respondían a la necesidad de abrir espacios para la evangelización indígena, generalmente eligieron las comunidades más importantes, cuya transcendencia precolombina en el ámbito religioso y político fue fundamental. Las construcciones religiosas se edificaron sobre templos o lugares dedicados a una deidad prehispánica, pretendiendo con esto, destruir y suplantar al dios pagano por el cristiano.71 Sincretismo y pervivencia indígena Ya se ha señalado que algunos franciscanos destruyeron todo aquello que de acuerdo a su pensamiento consideraban cosa del diablo (sacrificios humanos, canibalismo ritual, politeísmo, templos, ídolos, sacerdotes), sin embargo, también se ha indicado que debido a la intención de agilizar y facilitar la introducción del cristianismo, otros optaron por recurrir de manera sistemática a usos y prácticas indígenas que no les parecieron tan diabólicas, sino todo lo contrario (danzas, cantos, uso de flores, colores, metáforas, símbolos, etc.). El propio fray Bernardino de Sahagún informa de la asimilación que acostumbraban hacer algunos predicadores desde el púlpito de ciertas santas cristianas con deidades prehispánicas: “[…] y ahora que está allí edificada la Iglesia de Ntra. Señora de Guadalupe también la llaman Tonantzin, tomada ocasión de los Predicadores que a Nuestra Señora la Madre de Dios la llaman Tonantzin […] y -a Santa Ana- los naturales le llaman Toci y llaman así a Santa Ana, tomando ocasión de los predicadores, que dicen que porque Santa Ana es abuela de Jesucristo, es también nuestra abuela, de todos los cristianos; y así la han llamado y llaman en el púlpito, Toci, que quiere decir nuestra abuela […] pero como el vocablo es antiguo, más se cree que vienen -los indígenas- por lo antiguo, que por lo moderno”. 72 71 James Lockhart, plantea que la iglesia cristiana -como espacio físico- sustituyó a la antigua montaña-templo de agua, es decir, al teocalli, templo del altépetl, pues las estructuras sociopolíticas de éste último se mantuvieron en el edificio cristiano. Desde un aspecto simbólico en ambas montañas artificiales se resguardaban las fuerzas sagradas que generaban y sustentaban la vida del ser humano. Vid. James Lockhart, Los nahuas después de la conquista. Historia social y cultural de la población indígena del México central, siglo XVI- XVII, México, FCE, 1999, pp. 291-301. 72 Fray Bernandino de Sahagún, op, cit., p. 705. También San Miguel y el Demonio vencido fueron vistos como el águila y la serpiente; San Juan Bautista -por su asociación con el agua- fue comparado con el dios Tláloc -dios del agua y de las lluvias-; San José -de aspecto anciano- tomó el lugar de Huehuteotl -dios viejo del fuego-; San Francisco –asociado con los animales- suplantó a Mixcóatl -dios de la caza-; el Cristo negro sustituyó a Tezcatlipoca -espejo humeante-; a San Antonio de Padua “predicador de peces”, debieron relacionarlo con alguna deidad acuática. 52 Ante tales circunstancias el franciscano Sahagún -quien de cierta forma acepta esta práctica- recomienda a sus hermanos de hábito que dicha asimilación sólo conlleve su intervención para desengañar a esas gentes, estas son sus palabras: “[…] y en lo interior de la gente popular que allí vienen esta claro que no es sino lo antiguo, y no es mi parecer que les impidan la venida ni la ofrenda; pero es mi parecer que los desengañen del engaño que padecen”.73 Esto último ocasionó una religión sincrética, es decir, conformada tanto por elementos cristianos como indígenas, lo que a su vez permitió la pervivencia de ciertos aspectos autóctonos, muchas veces fusionados con lo europeo, tal como sucedió en el arte cristiano (pintura, escultura, ornamentación, concepción y estructura arquitectónica),74 esa influencia y expresión que dejó el indígena en el arte75 resulta de gran importancia porque muestra que si bien en la mayoría de los casos el indígena lo plasmó de forma espontánea para expresar lo que se les pedía, también debió de haber brotado -en algunos casos- con la clara intención de dejar asentado parte de su cosmovisión religiosa. Pues como bien se dice, quien piense y crea que a todo lo 73 Fray Bernandino de Sahagún, op, cit., p. 706. Sahagún concluye este apartado de “supersticiones” indicando “que hay otros muchos lugares en estas Indias, donde paliadamente se hace reverencia y ofrenda a los ídolos con disimulación de las que la Iglesia celebra a Dios y a sus Santos”, Ibidem, p. 706. Se sabe que algunos frailes tuvieron la ocurrencia de enseñarles a los nativos algunas oraciones en latín, por ejemplo; el Padre Nuestro (Pater Noster), que para hacerlo entender o hacerse entender, recurrían a ciertos símbolos indígenas, pues para significar pater, enseñaban o pintaban una bandera (pantli) y para noster, una tuna (noxtli), de tal manera que una bandera seguida de una tuna aludía al Pater Noster. Vid. Ocaranza, Fernando, Capítulos de historia franciscana, Vol. I, México, 1993, p. 28. El mismo Sahagún utilizó palabras de aspecto indígena para referirse a otras de índole cristiano, por ejemplo; para referirse al infierno se valió de la palabra mictlán (lugar de los muertos), y para aludir a la Virgen María utilizó el nombre de Tonantzin (nuestra madre). Otro ejemplo de este tipo es el tema de la Resurrección, el cual para predicarlo e ilustrarlo, los frailes recurrían a la comparación con el huitzizllin o colibrí (ave que simbolizaba al dios Huitzilopochtli), el cual solía quedar inmóvil y suspendido durante los meses de frío, como si estuviese muerto, para después volver a la vida con la primavera. La Dra. Solange Alberro menciona que de la correspondencia entre aspectos prehispánicos y cristianos, los franciscanos promovieron, propiciaron, o al menos dejaron que se desarrollase un proceso de recuperación y reelaboración de elementos simbólicos que desembocó en un producto sincrético. Vid. Solange Alberro, “Los franciscanos y la tabula rasa en la Nueva España del siglo XVI: un cuestionamiento”, en El teatro franciscano de la Nueva España, México, UNAM, CONACULTA, 2000, pp. 35. 74 De esta correlación entre indígenas y religiosos surgió una tradición artística que se caracterizó durante sus primeras etapas por su improvisación, donde el arte servia más por sus contenidos que por sus formas, y en el que se manejó con libertadla combinación de elementos. Vid. Pedro Ángeles, op, cit., p.1. 75 Algunos le han llamado arte tequitqui (tributario), arte cristiano-indígena, y otros arte indocristiano. 53 novohispano debe buscársele un antecedente e influencia exclusivamente extranjera, y vea en los elementos precolombinos fusionados con lo europeo como el mero producto de simple coincidencia, no refleja más que su pobre conocimiento sobre la cultura, la religiosidad y cosmovisión -inmersa en su interioridad y acciones diarias- de aquellos pueblos precolombinos, poseedores de grandes creaciones materiales-artísticas y espirituales. Ejemplo del sincretismo religioso en Mexicaltzinco lo encontramos en lo que nos refiere Madame Calderón de la Barca, en su libro La vida en México, al comentar que durante su agradable paseo realizado a bordo de una canoa por la zona chinampera observó la imagen de un Jesucristo salvador en una cueva, en la cual -según- éste se apareció: “fuimos no hace mucho a Mexicaltzingo, en donde hay una cueva en que se ve una imagen de Nuestro Salvador, aparecida, según dicen, recientemente […]”.76 El culto a las cuevas estuvo presente en la mitología y religión mesoamericana, su significado sagrado radica en ser un lugar de origen tanto de dioses, hombres y alimentos, motivo por el cual la cueva es un centro ceremonial, donde converge la vida y la muerte, un templo donde hombres y dioses se comunican a través de rituales. Cabe señalar que las cuevas se relacionaban principalmente con sitios de culto a deidades acuáticas.77 Tal parece que también las cuevas han fungido desde épocas virreinales hasta el día de hoy, como “templos cristianos”, un ejemplo lo encontramos en el Santuario del Señor del Santo Sepulcro,78 ubicado sobre la avenida Ermita Iztapalapa No.1271, donde actualmente existe una cueva -unida al ábside- que sirve de santuario a un Cristo, el cual -cuenta la tradición oral- se apareció en dicha cueva un 3 de mayo de 1723.79 76 Madame Calderón de la Barca, La vida en México, México, Porrúa, 1987, p. 203. 77 En un par de cuevas (c-106 y c-026) que se localizan en el Huizachtepetl -hoy cerro de la estrella- aún puede apreciarse parte del estucado de sus muros, destacando en esta última un manantial interior y petroglifos. Es de señalar que tanto en el interior de otras cuevas -donde también se han localizado ofrendas- como en algunas piedras exteriores se pueden apreciar petroglifos con motivos acuáticos; Tláloc, tlaloques, ranas, cenefas de olas, y ruedas solares. Vid. Ismael Montero García, “El sistema cavernario del Huizachtepetl”, en Huizachtepetl, geografía sagrada de Iztapalapa, México, Delegación Iztapalapa, 2002, pp.171-202. 78 La construcción de este inmueble corresponde al siglo XVIII, y popularmente se le conoce como el santuario de la cuevita, y a su Cristo, el señor de la cuevita. 79 Otro ejemplo lo encontramos en Culhuacan, en donde de igual forma -cuenta la tradición oral- en una cuevita unos canteros al picar piedra, escucharon el llanto de un niño, resulta que 54 Otro caso de sincretismo, es el de la escultura referente al Cristo -de Mexicaltzinco- hecho con pasta de caña, cuyo armazón esquelético estaba constituido por varios pliegos, entre ellos; un escrito en náhuatl y fragmentos con pinturas y glifos numerales -probablemente relaciones de tributos elaboradas en el siglo XVII-. No deja de ser significativo el hecho de que estos papeles estuvieran dentro de una escultura de culto. Para Perla Valle “El caso del Cristo de Mexicaltzinco, usado para esconder manuscritos o imágenes paganas en su interior, parece haber sido frecuente durante los siglos coloniales”.80 Respecto a este asunto el propio Fray Motolinía menciona que los indígenas solían ocultar sus antiguos ídolos debajo de las cruces y altares, así como realizar su idolatría en cuevas.81 A pesar de que el dogma cristiano proponía la fe de la “salvación”, muchos indígenas la rechazaron, hubo quienes preferían morir antes de traicionar a sus dioses, en cambio otros la aceptaron y practicaron, algunos más la creyeron compatible con sus antiguas creencias, costumbres y ritos, adoptándola -en ciertos casos- por conveniencia, ya que la utilizaban como defensa para sobrevivir. Este rechazo o indiferencia por parte de algunos nativos hacia el pensamiento y manifestaciones cristianas, lo encontramos en pleno siglo XVIII en la comunidad de Mexicaltzinco, pues el entonces Cura interino del lugar, llamado José Tabara, se quejaba del mal comportamiento que tenían los indígenas de este sitio, quienes a escondidas y en hora de misa entraban a dormir y a comer al coro, por lo que -dice el Cura- profanaban el templo. Añade también que ni los niños, ni las niñas, ni sus padres asistían al templo, esto, a pesar de haber utilizado sobre ellos ciertos medios represivos, tales como; amonestaciones y azotes. Por todo lo anterior, dicho clérigo no quería tal curato, ni deseaba batallar “con almas encerradas en cuerpos brutos”: al hacer el hueco en el lugar de donde provenía el sonido, hallaron un Cristo negro. Tal parece, que las cuevas y las deidades que en ellas se adoraban -algunas de color negro como el dios Tezcatlipoca- fueron elementos que algunos religiosos supieron aprovechar, pues tales elementos estaban arraigados a la cosmovisión indígena. 80 Perla Valle, “El Cristo de Mexicaltzinco, protector de códices”, en Revista Arqueología Mexicana: códices coloniales, vol. VII-Núm.38. Julio-Agosto 1999, México, INAH, p. 62. De acuerdo con los informes de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, esta obra escultórica en caña fue enviada al Museo Nacional del Virreinato en Tepozotlan, sin embargo, en opinión de la restauradora Gabriela García Lascurain dicha obra debió ser destruida al trabajarla.(comentario personal). 81 Fray Toribio de Benavente o Motolinía, Memoriales o Libros de las cosas de la Nueva España…, México, UNAM, IIH, 1971, p. 200-2001. 55 “Primeramente se necesita -dice el cura- reformar las vidrieras en la iglesia, componer la varanda del Coro, y llave en su puerta. Hechar un cerrojo y llave en un cuarto que hay en el para evitar que durante Misa se entren a dormir, comer, en otras cosas con que se profana el templo […] Poner vidrieras, componer la puerta del refectorio hechandole cerrojo y llave para evitar el que alli se hagan muchas maldades […] Digo, que ni niños, ni niñas van. Se cansan envalde, cura, campana y fiscal. No quieren ellos, ni sus padres […] Esta de mas prevenirme que por que no tomo los medios de requerirlos, amonestarlos, azotarlos, encapitularlos, Todos estan ya tomados y practicados en valde. y no quiero semejante Curato, ni batallar con almas encerradas en cuerpos Brutos indolentes”.82 El esfuerzo misionero para eliminar toda supervivencia antigua e idolátrica, no pudo erradicar por completo el aspecto supersticioso e idolátrico. Charles Gibson menciona que aún en el siglo XVIII, persistió la idolatría en Mexicaltzinco.83 A pesar de la lucha por erradicar las costumbres prehispánicas vistas por las autoridades civiles y religiosas como incivilizadas o no cristianas, el proceso de transculturación en Mexicaltzinco fue lento, de ello dan prueba las danzas Huehuenches y la ceremonia del ahorcado,84 que se practicaban en los carnavales cercanos a la cuaresma y que no fueron prohibidas sino hasta 1780, por considerárseles costumbres antiguas a la evangelización y opuestas a la religión católica. La real cédula que prohibía tales actos menciona lo siguiente: “Por quanto se tiene experimentado, que los naturales de los Pueblos de Yztacalco, Mexicaltzingo,Yztapalapan, y otros de las inmediaciones, a un todavia acostumbran la Supersticiosa seremonia, y oficio reprehensible del Ahorcado en los Carnavales inmediatos del tiempo Santo de la Cuaresma, rememorando con esta detestable demostración, sus antiguos Gentilicios usos, opuestos a la Religión, Catholicos Dogmas y Ofensivos del Culto, por las irregulares indecentes, e inhonestas seremonias, inductivas de alguna, o muchas perniciosas credulidades, a más de trascender este, y demas abusos del fomento, extensión y propagacion del incorregible y vicio de la embriaguez, con que comienza y terminan estas, y otras costumbres de dichos Yndios. […] He resuelto ordenar, como desde luego ordeno: se destruiga desde ahora para siempre, el expresado uso, y costumbre de el Ahorcado, y Huehuenches; y mandano, como desde luego mando: que para que asi lo entiendan, que abstengan de su execucion los Yndios que lo acostumbran, en los relacionados Pueblos, y 82 AGN, Templos y conventos, vol.13, exp.11. Versión paleográfica de JCVP. 83 Gibson, op. cit., p. 106. 84 De acuerdo con Juan Pedro Viqueira, en estas fiestas los jóvenes indígenas se disfrazaban de viejos con una abigarrada vestimenta para realizar el baile de los “huehuenches” y, el martes de carnaval, la llamada ceremonia del ahorcado en la cual después de hacer una parodia de un juicio, “ahorcaban” a uno de ellos de un árbol. Esta ceremonia parece ser una versión local de la muerte del carnaval que se efectuaba en muchos pueblos de España. Vid. Juan Pedro Viqueira Alban, ¿Relajados o Reprimidos? Diversiones públicas y vida social en la ciudad de México durante el siglo de las luces, México, FCE, 1978, p. 140. 56 qualesquiera otros de esta Gobernación, se publique esta resolucion en forma de Bando […] librandose por el oficio el correspondiente testimonio del Justicia de Mexicaltzingo; para que en su Cabecera, y en el adyacente Pueblo de Yztapalapa, execute la misma publicación […]”.85 Si bien, este sincretismo surgió como consecuencia de algunas acciones tomadas -ya arriba vistas- por los frailes, también -considero- se debe a cierto rechazo por parte de algunos indígenas ante el cristianismo.86 En el caso de los mexicaltzincas, dejaré que sean las propias fuentes las que hablen sobre esas expresiones -memorias indígenas- realizadas por los propios actores que sufrieron ese proceso bélico y espiritual. Como primer ejemplo, recuérdese que para el año de 1554 los representantes del pueblo de Mexicaltzinco dejaron testimonio del excesivo trabajo y malos tratos por parte del oidor Lorenzo de Tejada hacia los mexicaltzincas, quienes ante tales circunstancias “algunos yndios del dicho pueblo de Mexicaltzingo se fueron y desvecindaron de el a otros lugares”.87 Otro ejemplo lo encontramos expresado en la Relación de Mexicaltzinco del año de 1580, pues al preguntársele a fray Pedro Caballero sobre el modo de vida de los mexicaltzincas, el intérprete -quien fungía como medio de comunicación entre las autoridades españolas y los indígenas- contestó que los habitantes de este sitio explicaron que la forma de vida que llevaban antes -de la llegada europea- era mejor porque vivían más tiempo y no había tanto vicio, ni trabajaban tanto, ni tenían la costumbre -religiosa- de tener una sola mujer por compañera, es decir, existe una cierta nostalgia por ese pasado, pero también un descontento por la nueva forma de vida regida por la política y religiosidad europea: 85 AGN, Serie Civil, vol.194, exp.3, fol.1r. Versión paleográfica de JCVP. El decreto de 1780, que prohibía la realización de las danzas huehuenches y la ceremonia del ahorcado, menciona las penas que habían de imponerse a los transgresores que participaran de manera directa e indirecta en dichas actividades, los castigos variaban de acuerdo a la clase y categoría social de los infractores, por ejemplo: a los indios macehuales se les aplicarían 100 azotes; los caciques y funcionarios de república recibirían 50 azotes y seis meses de prisión y privación perpetua y voz activa; para los españoles que concurrieran o fomentaran, aún de forma indirecta, se les castigaría con 200 pesos y dos años de prisión; y para las otras castas, serian castigadas con 200 azotes y cuatro años de presidio. 86 Podemos decir que el sincretismo se dio en el ámbito social, político, económico, cultural, religioso, médico, lingüístico, culinario, literario, pictórico, y aún en los mismos nombres y rostros humanos de los habitantes de estas tierras. 87 Ethelia Ruíz Medrano, op, cit., p 388. También se tienen noticia de que el año de 1573 “veinte y tres tributarios -de Mexicaltzinco- parecen haberse ausentados”, en El Libro de las Tasaciones, op, cit., p.141. 57 “[…] y dizen los dichos naturales -de Mexicaltzinco- que en los tiempos pasados bibian mas tiempo que ahora porque no bibian con tanto bicio como al presente: los mantenimientos con que entonces se sustentaban son los mismos que los de ahora pero no trabajaban como ahora y serbianse de muchas mujeres, lo que ahora no se haze sino con la suya propia que Dios le da por compañera”. 88 De acuerdo con lo expuesto párrafos arriba, es un hecho que cada pueblo tiene su propia historia, misma que refleja sus particulares circunstancias ante determinado acontecimiento, y sólo adentrándonos en ese contexto circunstancial podremos comprender sus legados. Así, este capítulo resulta de vital importancia para encontrar las respuestas no sólo de la edificación del inmueble de San Marcos, sino también de las características arquitectónicas y ornamentales que ostenta. 88 Relación de Mexicaltzinco, op, cit., p.196. A esto hay que agregársele los ya mencionados casos de idolatría y sincretismo, así como los comentarios realizados por el entonces Cura del pueblo -José Tabara- en pleno siglo XVIII. 57 III. Exconvento de San Marcos Mexicaltzinco: su historia, arquitectura y ornamentación artística En este capítulo se presentan algunos datos históricos y un panorama del inmueble de San Marcos según las fuentes. Asimismo se analiza el aspecto arquitectónico y ornamental exterior e interior de este conjunto conventual -conformado por el atrio, la iglesia y el claustro- desde la perspectiva que presenta hoy en día. Al final se exponen los posibles motivos que han influido en las características que ostenta dicho edificio. III.I. Datos históricos Se sabe que los primeros misioneros en llegar y comenzar la evangelización en la comarca de Mexicaltzinco fueron los franciscanos, quienes -de acuerdo con Peter Gerhartd- acostumbraban visitarla “desde su convento de la Ciudad de México desde la década de 1520”,1 fecha que resulta un tanto contradictoria si consideramos que los “primeros” franciscos llegaron en 1523, pero lo que si es un hecho es que estos frailes -dice fray Agustín de Vetancurt- comenzaron su labor misional en los pueblos comarcanos cercanos a la ciudad, siendo el venerable Padre fray Pedro de Gante quien “hizo en la comarca de México más de quinientos templos y conforme se iban los Pueblos convirtiendo iban edificando sus iglesias”.2 Del mismo modo, fray Jerónimo de Mendieta indica que Gante “Edificó muchas iglesias, así en la ciudad de México como en otros pueblos de la comarca”.3 De acuerdo con la lista que presenta Fernando Ocaranza de los 76 “monasterios franciscanos sujetos a la provincia del santo evangelio en el siglo XVI según fecha y lugar”, Mexicaltzinco aparece -al igual que México- con construcción desde el año de 1525.4 Ante la exigencia y necesidad de adoctrinar a los habitantes de este sitio, seguramente antes de esta fecha los frailes ya contaban con un pequeño y precario espaciodonde acostumbraban predicar el evangelio a los mexicaltzincas. 1 Peter Gerhard, Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821, México, UNAM, IIH, IG, 1968, p. 183. 2 Fray Agustín de Vetancurt, Teatro Mexicano; Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de México; Menologio Franciscano, 4ta. Parte, México, Porrúa, 1982, p. 26. 3 Jerónimo de Mendieta, Vidas paralelas, México, UNAM, 1994, p. 40. 4 Fernando Ocaranza, Capítulos de historia franciscana, Vol. I, México, 1993, p. 37. 58 Se sabe que al inicio -en algunos casos- los frailes adaptaron el teocalli indígena como capilla abierta, la cual lejos de considerársele como solución provisional ante la falta ó en espera de la construcción de templos, fue la adaptación al ritual cristiano del modo de participación tradicional mesoamericano en las ceremonias cívicas religiosas respecto a la concentración masiva y comunitaria.5 A pesar de carecer de restos materiales que indiquen la existencia de una capilla abierta en este sitio, no podemos dejar de suponer que probablemente Mexicaltzinco debió contar en principio con una, tal hipótesis surge con base; en la tesis del Dr. Justino Fernández respecto a que “Las capillas abiertas aparecieron en Nueva España como un género nuevo de construcciones religiosas, por la necesidad de oficiar frente a grandes multitudes, antes de que se construyeran los templos”;6 y debido a la referencia localizada en la Relación de la visita y demarcación del pueblo de Mexicaltcingo, realizada por don Lope de Ulloa y Lemos -juez para la congregación de este pueblo- en el año 1600,7 en la que se indica que Mexicaltzinco tenía “iglesia pequeña de una nave y su capilla mayor y fuera otra”,8 es decir, una capilla fuera del templo. Si a lo anterior añadimos que Mexicaltzinco fue desde tiempos precolombinos un sitio con importancia política y religiosa, motivo por el que los europeos le asignaron el término de cabecera política y cabecera de doctrina para congregar y adoctrinar tanto a sus habitantes como a los de otros pueblos sujetos a él, no resulta tan ilógico pensar en la utilidad y necesidad de un lugar, o bien, una capilla abierta para las actividades religiosas y masivas en este 5 Carlos Chanfón Olmos, “Los conventos mendicantes novohispanos”, en Manuel Toussaint; su proyección en la historia del arte mexicano, México, UNAM, IIE, 1992, p. 73. En algunos casos se cree que los pórticos frontales ocuparon el lugar de las capillas abiertas. Vid. op, cit., p.74. Esta idea también es sugerida por Manuel Toussaint, Arte Colonial en México, México, UNAM, IIE, 1990, p. 40. 6 Justino Fernández, “Las construcciones franciscanas del siglo XVI en la Nueva España”, en Congreso Terciario Franciscano; conferencias literarias. México, Miguel Dorantes Aguilar, 1943. pp. 259-260. 7 Al margen de este documento aparece lo siguiente: Relación de la visita y demarcación del Pueblo de Mexicalcingo de la Real Corona la qual comenzó a hazer don Lope de Ulloa y Lemos, juez comisionario para la congregación deste pueblo y otros de la cercanía y comarca de México y la acabó don Antonio de Cuenca y Contreras que le sucedió en la comisión 1600. Este manuscrito transcrito me fue proporcionado por don José Castillo, lamentablemente no se tienen datos de su referencia. Sólo en la primera foja aparece el número 43, en las siguientes seis hojas no se percibe ningún numero, esto debido al fotocopiado de tal documento. 8 Ibidem, p. 2. 59 sitio.9 De acuerdo con datos obtenidos, es hasta el año 1533 cuando el entonces emperador Carlos V, ordenó por decreto fechado el dos de agosto de dicho año, que se edificara el templo católico sobre el lugar que ocupaba el principal templo prehispánico del pueblo.10 Para la construcción de la iglesia se utilizó como material los restos del edificio prehispánico. De acuerdo con fray Pedro Caballero, los materiales que utilizaban los mexicaltzincas para la construcción de sus casas en 1580 -y seguramente para el edificio católico-, además del adobe,11 morillos -en lugar de vigas-, y cañas de madera recia, también se servían de piedra pesada que sacaban “de los suelos y casas grandes -templos y palacios- que en el tiempo de su gentilidad edificaron en el dicho pueblo”.12 Hoy en día pueden observarse bloques rectangulares y taludes de cantera en el claustro, así como incrustaciones de figuras precolombinas en el contrafuerte y en uno de los muros exteriores del templo. Probablemente los propios frailes fueron los encargados de dirigir tal obra, pues hasta el momento no se ha localizado algún dato que haga referencia a un personaje en específico.13 A pesar de carecer de la fecha exacta de una -por llamarla así- primera edificación concluida, ésta debió darse entre los años de 1533 y 1560; la primera fecha corresponde al año en que se ordenó el decreto de su edificación, y la segunda debido a que en un documento del año 1560, referente a monasterios del Arzobispado de México, Mexicaltzinco es 9 Se considera que el atrio y la capilla abierta son características aportadas al programa arquitectónico monacal de Nueva España, posiblemente un método más de adaptación al espacio religioso autóctono. Resulta interesante la descripción que hace fray Toribio de Motolinía respecto a los templos (teocallis) que existían en los grandes pueblos y cabeceras indígenas. Vid. Fray Toribio de Benavente o Motolinía, Memoriales o Libro de las cosas de la Nueva España y de los naturales de ella, México, UNAM, IIH, 1971, pp. 82-82. 10 Datos tomados del Expediente: Templo de San Marcos, Col. Mexicaltzingo, Municipio Ixtapalapa, del Archivo de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH (ACNMH-INAH). Los mismos datos son manejados por el Archivo Histórico y de Catalogación de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural (AHDGSMPC- CONACULTA). 11 Ya se ha dicho que el adobe era un material realizado por los mexicaltzincas. De acuerdo con un informe de la DGSMPC-CONACULTA fechado el 12 de noviembre de 1906, el convento aún en esta fecha presentaba adobe como material constructivo. 12 “Relación de Mexicaltzinco”, en Francisco del Paso y Troncoso, Papeles de Nueva España, 2da Serie, Geografía y Estadística, Tom. VI, Madrid, 1905, p. 196. En adelante citado como Relación de Mexicaltzinco, op, cit. Esta piedra pesada algunas veces era traída de fuera en canoas. 13 Respecto a este asunto, las fuentes sólo nos indican que en el inicio de la evangelización, fue fray Pedro de Gante quien edificó templos en los pueblos comarcanos. 60 mencionado como “Monasterio franciscano”,14 es decir, que ya contaba con un conjunto conventual propiamente dicho, conformado por atrio, claustro e iglesia.15 Resulta interesante ver que en el Mapa de Santa Cruz, elaborado en 1555, Mexicaltzinco está representado con todo y su iglesia.16 La primitiva iglesia debió presentar características diferentes a las que observamos actualmente, puesto que la terminación de una construcción implicaba tiempo, fue así, que la fisonomía del inmueble fue cambiando conforme se le añadían componentes, o bien, iban llegando al lugar los diferentes estilos artísticos. Actualmente se pueden aprecian elementos tanto del siglo XVII17 y XVIII,18 como del XX.19 En relación al por qué del nombre de San Marcos, considero que el afán misionero-franciscano de dar a conocer por todas parte el Evangelio de Cristo, probablemente influyó para que estos frailes dedicaran el nuevo edificio a San Marcos,20 pues es éste, quien -junto con otros tres evangelistas- escribe sobre la vida y las enseñanzas de Jesucristo.21 También se sabe que en algunos casos los señores y principales indígenasintervenían -aconsejaban a los frailes- en la elección de los sitios donde se construirían los nuevos templos cristianos, así como en su advocación, esto, con el propósito de mantener correspondencias simbólicas entre los patronazgos cristianos y los sobrenaturales prehispánicos, pues la elección de determinado santo cristiano servia para encubrir un rito y dios prehispánico, es 14 Francisco del Paso y Troncoso, Epistolario de Nueva España. Tomo IX, (1560-1563), México, Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas, serie 2, 1939-42, p. 45. En adelante citado como ENE, tomo IX, op, cit. Este documento está fechado el 25 de febrero de 1560. 15 De acuerdo con algunos estudiosos del tema, generalmente en las cabeceras de doctrina, el programa de las fundaciones monásticas iniciaba con el área del atrio, la capilla abierta, el claustro, y finalmente el templo. 16 Analizando el Mapa de Santa Cruz -1555-, pude observar -respecto a la zona culhua- que los dibujos que aluden a los inmuebles religiosos tanto de Culhuacan, Mexicaltzinco, Iztacalco, e Iztapalapa, presentan características distintas. 17 La planta del templo, la torre campanario, la cúpula y la bóveda de lunetos suelen ser indicativos del XVII. 18 El retablo principal. 19 Un ejemplo del siglo XX, es la fuente que se encuentra en el patio del claustro. 20 San Marcos es el autor del segundo evangelio de Cristo. Cuenta la tradición que Marcos escribió dicho evangelio en Roma, basándose en las enseñanzas de san Pedro. Se dice que fue pionero en predicar en Alejandría -donde fue obispo y creó la primera iglesia- el cristianismo, motivo por lo que fue hecho prisionero y martirizado. Su fiesta se celebra el 25 de abril, considerándosele patrón de los notarios e intercesor contra las tempestades -suele representársele con relámpagos-. 21 Téngase en cuenta que a la primera custodia de Nueva España se le dió el nombre de Santo Evangelio, en recuerdo al libro que contenía la vida de Jesús. Asimismo existen conventos de la misma orden con el nombre de alguno de los cuatro evangelistas. 61 decir, celebraciones idolátricas bajo el manto de una advocación cristiana. 22 La práctica de anteponer un nombre cristiano a uno prehispánico -de pueblos, caminos, iglesias, e incluso de personas-, fue común entre estos religiosos. En algunos casos, a los recién bautizados se les asignaba el nombre de algún evangelista, en Mexicaltzinco se tienen noticias de que hacia el año de 1580, el entonces gobernador indígena se llamaba San Marcos de San Juan, otro ejemplo lo encontramos en 1778 con un “indio -feligrés- llamado Juan Evangelista de 38 años, casado con Silveria Antonia de 20 años con una hija”.23 De acuerdo con un Itinerario Parroquial del Arzobispado de México, San Marcos Mexicaltzinco tuvo inicialmente la categoría de vicaría24 sujeta a la Capilla de San José, aunque más tarde -debido a la secularización en 1770-25 se erigió en Curato: ”Fue fundada por los PP. De la Orden Serafica en clase de vicaría fija de la Parroquia de S. José, y al secularizarse los curatos del Arzobispado se erigió en Curato”.26 22 Vid. Solange Alberro, “Los franciscanos y la tabula rasa en la Nueva España del siglo XVI: un cuestionamiento”, en El teatro franciscano de la Nueva España, México, UNAM, CONACULTA, 2000, pp. 25-36; Durán, Historia de las Indias de Nueva España, vol. II, México, CONACULTA, 2002, pp. 13-16, 25-30. De acuerdo con Jacinto de la Serna, el mes tlacaxipehualictli o atlacahualo (correspondiente del 1 al 29 de marzo) estaba dedicado a las festividades de las deidades acuáticas, Tláloc y Chalchiuhtlicue; en el mes tocoztontli o tlacaxipehualiztli (del 30 de marzo al 19 de abril) “se volvían a hazer sacrificios por las aguas”; y en el mes hueitocoztli (del 19 de marzo al 8 de mayo) se hacían las mayores penitencias, ayunos y sacrificios por dichas deidades, principalmente en abril. Vid. Jacinto de la Serna, Manual de ministros de indios para el conocimiento de sus idolatrías…, México, Imprenta del Museo Nacional, 1892, p. 323. La pregunta es, ¿en Mexicaltzinco habrá influido esta relación de deidad-festividad en la asignación de tal santo?. 23 “Padrón de la feligresía del señor San Marcos Mexicalcingo, según lo preceptuado de este año de 1778”, en Archivo Histórico del Arzobispado de México (AHAM), Fondo episcopal, Serie: padrones, Caja 5. 1778. Versión paleográfica de Juan Carlos Valencia Phillips, en adelante citado como JCVP. Aparecen también -en este documento- indígenas con los nombres de Marcos y Mateo. 24 Las vicarias eran comunidades pequeñas en las cuales no se rezaba el oficio en común y en donde no se podía tomar el hábito y, por lo tanto, no tenían noviciado. Vid. Robert Ricard, La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misionales de las órdenes mendicantes en la Nueva España, 1523-1524 a 1572, México, FCE, p. 139. De igual forma Vetancurt expone a Mexicaltzinco con la categoría de vicaría. Vid. Agustín de Vetancurt, op, cit., p. 86. 25 Charles Gibson, Los aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, p. 112. 26 Hipólito Vera, Itinerario Parroquial del Arzobispado de México y reseña histórica, geográfica y estadística de las parroquias del mismo arzobispado. México, Biblioteca Enciclopédica del Estado de México, Ediciones facsimilares de 1880-1884, p. 31. 62 Panorama de San Marcos según las fuentes Hacia 1580, fray Pedro Caballero quien administraba los santos sacramentos, menciona que San Marcos era la única iglesia principal del pueblo. Asimismo indica que el vicario acudía cada año a oficiar misa a las comunidades sujetas a Mexicaltzinco: “[…] juntamente con el padre FRAY PEDRO CAVALLERO de la orden del señor San Francisco que al presente estava en el dicho pueblo, que asi mismo entendia la lengua mexicana, e hizieron las declaraciones siguientes. […] I. Al primer capitulo dixo el dicho padre FRAY PEDRO CAVALLERO que al presente administrava los santos sacramentos en este dicho pueblo […] A los treynta y seis capitulos, dixo: que en el dicho pueblo que cae en la jurisdjcion y Arzobispado de México, no ay mas de una iglesia principal que esta en la cabecera del dicho pueblo, donde el bicario administra los santos sacramentos, aunque en algunos subjetos se dize de año a año misa”.27 Charles Gibson menciona que para el siglo XVII, Mexicaltzinco ya se hallaba como cabecera de doctrina, es decir, contaba con iglesia, residencia clerical, y un grupo de pueblos -llamados visitas- sujetos a él.28 De acuerdo con la Relación de la visita y demarcación del pueblo de Mexicaltcingo, la cabecera de Mexicaltzinco tenía jurisdicción en los siguientes nueve barrios y ermitas; San Francisco, San Andrés, La Resurrección, Santa Cruz, Santa Maria Nativitas, San Miguel, San Felipe, La Trinidad y Santiago. De igual forma aparece el pueblo de San Pedro -situado a dos leguas- como sujeto -con los pagos de Atenantitlan y Necustla- a esta cabecera. Lope de Ulloa menciona que “por ser tan pocos y en tanta cercania, -estos pueblos- son bien administrados, con tanta facilidad que todos acuden al sonido de campana y quando se quieran poner en mejor orden y pulicia, no hay -mejor- sitio para ello”.29 El religioso encargado de impartir la doctrina en este tiempo era un tal fray Antonio de la Cadena. Fray Agustín de Vetancurt en su Teatro mexicano, expone los nombres de aquellos poblados -visitas- que tenía bajo su custodia la cabecera de Mexicaltzinco hacia 1697. Del mismo modo explica que el convento -habitado por tres religiosos- contaba con dos cofradías; una de la Virgen, y otra de las ánimas del purgatorio:30 27 Relación de Mexicatzinco, op. cit., pp.193-194. 28 Vid. Gibson, op, cit., pp.105-106. 29 Relación de la visita y demarcación del pueblo de Mexicaltcingo, op, cit., p. 1. 30 Dentro de los conjuntos conventuales funcionaron las cofradías, que eran hermandades establecidas por ciertos sectores de la sociedad, bajo el culto de una devoción particular. Las 63 “Mexicaltzinco. En la calzada que divide las aguas de la laguna, una legua de Mexico esta un Convento, cuya Iglesia es a S. Marcos dedicada, donde viven tres Religiosos, que con autoridad del el Ministro de S. Joseph administran quinientas personas, entre ellas seis familias de Españoles, y mestizos; tiene Cofradía de la Virgen SS y de las Animas. Y dos pueblos de visita: S. Juan Evangelista Nexticpac, y la Asumpcion, con Santa Cruz, donde se alternan los dias de obligación las Misas”.31 Los datos proporcionados por el franciscano respecto al número y tipo de cofradías establecidas en la vicaría de Mexicaltzinco a mediados del siglo XVII resultan de gran importancia, ya que sirven para justificar la pintura referente a San Antonio de Padua intercediendo por las ánimas del purgatorio en este templo. Vetancurt añade que durante algún tiempo los pueblos de San Andrés Tetepilco y San Simón Ticuman, pertenecieron a Mexicaltzinco, aunque posteriormente pasaron a la asistencia de Nativitas: “El año de 82. se le agregaron dos Pueblos de visita -a Nativitas-, que eran de Mexicaltzinco, que son: S. Andres Tetecpilco, y S. Simon Ticuman […]”.32 José Antonio Villaseñor menciona en su Descripción general de los reynos y provincias de Nueva España, que para el año de 1750 la jurisdicción de Mexicaltzinco comprendía las otras cabeceras eclesiásticas culhua: Ixtapalapa, Culhucan y Huitzilopochco, además de las estancias de Santa Martha y los Reyes, ambas sujetas a Tenochtitlan: “CAPITULO IX. De la Jurisdicción de Méxicaltzingo, y sus Pueblos. La Jurisdicción y Cabecera de Mexicaltzingo […] en toda ella ay cinco Pueblos, que son Cabeceras Parrochiales […] el Pueblo de Ixtapalapan, y el de San Matheo Choloposco, llamado vulgarmente Chirubusco […] y el Pueblo de Santa Marta […] el Pueblo de Qulhuacan […] el Pueblo de los Reyes […]”.33 Fernando Ocaranza indica que de acuerdo con el “catálogo de los conventos y curatos que fueron despojados del Arzobispado de esta Santa Provincia”, la orden franciscana tuvo el templo de San Marcos bajo su cuidado cofradías de ánimas que tenían como fin orar y ofrecer por los difuntos sufragios, vísperas, misas y otros actos de culto y devoción, fueron muy populares, prueba de ello son la diversidad de pinturas referentes a dicho tema. 31 Vetancurt, op. cit., p. 86-87 32 Vetancurt, op. cit., p. 88. 33 José Antonio Villa-Señor y Sánchez, Theatro Americano. Descripción general de los reynos, y provincias de la Nueva España, y sus jurisdicciones, 1er. Vol., Facsimilar, Introducción de Francisco González de Cossio, México, ED. Nacional, 1952, pp. 61-62. 64 hasta el día 2 de junio de 1770,34 año en que fue secularizada por orden del Sr. Arzobispo de México, Don Francisco Antonio de Lorenzana, quien nombró como primer Párroco secular al Pbro. Dr. Don Pedro Rangel y Alcázar. En un documento localizado en el Archivo Histórico del Arzobispado de México, se informa que hacia 1778 había tres clérigos en el convento de Mexicaltzinco, quienes con ayuda de un mulato, se encargaban de la administración religiosa del pueblo. Los nombres y grados de tales religiosos son: “Clérigo Br. Dn. Francisco Maria Volanes Mier Cura del Partido y Dionisio Antonio Ortis Mulato de 66 años -es- viudo. Br. Dn. Jose Perez Segura Vicario de el partido solo. Br. Dn. Jose Rodríguez Vicario asimismo de el partido. Su familia Doña Francisca Doncella de 20 años”.35 Hacia 1793 era cura de la iglesia, José María Ramírez, quien tenía a su cargo la cabecera de San Marcos Mexicaltzinco desde el año 1780. Según un documento, Ramírez -que padecía sordera- era considerado un celoso y “exacto” de su tarea espiritual, lo mismo que desinteresado respecto a la ayuda que proporcionada a los indígenas, aquí una descripción sobre él: “[…] se esmera particularmente en el Beneficio espiritual y culto divino de esta Parroquia […] en los trece años que lleva de servirle la aumentado […] tambien ha hecho felices a estos Yndios solicitando el que V.E les diese tierra y herramientas para buscar la vida […] Su conducta es tal, que de publico y notorio entre muchas personas de carácter que le tienen, tan lo califican de literato, celoso, desinteresado y exacto en el cumplimiento de su obligación”.36 Por el año de 1795 llegó a San Marcos don José Tabara, cura interino que sustituyó a Ramírez. El primero nos informa del mal comportamiento cristiano que tenían los mexicaltzincas en tiempos de Ramírez, ya que -denuncia Tabara- acostumbraban subir por la escalera magna -hoy inexistente- que iba hacia la torre para correr por la azotea de la casa cural, ocasionando que dicho espectáculo asemejara a una plaza de toros. Ante tal situación, el reciente cura sugería quitar dicha escalera, y subir a la torre por medio del coro, además 34 Ocaranza, Fernando, op, cit., p. 500. 35 AHAM. op. cit. Versión paleográfica de JCVP. 36 AGN, Historia, Vol. 578-a, fol.94. Versión paleográfica de JCVP. 65 señalaba sobre la vigilancia que debían hacer los sacristanes a los indígenas:37 “El remedio es /a mi ver/ quitar la escalera magna que va a la Torre, y por el cuarto del coro darle subida, con llave, y que los sacristanes vengan forzosamente a tomarla del cura […] quien al paso dara las ordenes concernientes al toque, ver a los que suben, e impedira por este medio que volteen, corran por codornozas, y azotea de la Casa Cural, que hasta la fecha, /quiza por la sordera del Sr. Ramírez mi antecesor, que fue aquí cura 14 años/ ha sido su plaza de toros perpetua. Digo todo esto a mayor honra y gloria de Dios”.38 El propio José Tabara nos describe parte del aspecto de la iglesia y casa cural durante aquellos años, las cuales -dice- se encontraban en estado deteriorado debido a las innumerables y grandes goteras -a causa de las aberturas del techo-, principalmente las que existían en la cocina y en el templo, en este último, una caía directo al sagrario, por lo que en aquel tiempo se tenia que sacar el Santísimo Sacramento. Ante dicha situación, Tabara exige la intervención urgente del Juez de naturales para el reparo del inmueble. En tal solicitud, el cura menciona sobre la necesidad de un canal y tres cañones de plomo, además de sugerir levantar ladrillos en donde golpeaba el agua, así como echar loza para evitar el pudrimiento de las maderas del corredor: “Señor juez de naturales. El cura de Mexicaltzingo hace a V.S que habiendo empezado ya el temporal de las aguas en el primer dia de el se notaron en la iglesia y casa cural de dicho pueblo innumerables goteras, y algunas de ellas tan grandes que si no se remedian serán la total ruina de esta casa, particularmente la de la cocina por donde, por haberse dividido el techo de la pared del costado, entra por todo el hilo de ella, como si viniera desplomada de alguna presa. Por tanto y atendiendo a los mas urgentes para la conservación de esta fabrica previene a V.S que son indispensables una canal, tres cañones de plomo, levantar ladrillos en donde golpea el agua, y poner loza para evitar el que se acaben en podrir las maderas del corredor que ya se estan desbaratando de corrupta […] y tapar todas las goteras que son tantas que cayendo una en el Sagrario, y lo cual fue menester sacar a el Santisimo Sacramento, y llevarlo a otro altar no encontrando sitiopor donde no huviese tuve que andar culebreando para pasar a pie en junto. Es tambien indispensable poner la puerta del capitulo […] y la otra caida sin alcayatas, y aunque tiene cerrojo y chapa esta echada la llave, y esta perdida desde tiempo inmemorable […] otras muchas cosas eran necesarias pero estas son las urgentísimas e indipensables sin las cuales se arruinara el templo y casa cural como va expresado. Mexicaltzingo y junio 8 de 1795. José Tabara (rúbrica)”.39 37 Ya se ha mencionado que también en tiempos de Tabara, existió un mal comportamiento cristiano por parte de los mexicatlzincas hacia la casa de Dios (templo); pues ni los niños, ni las niñas y ni aún los padres de éstos asistían al templo, y si lo hacían era para dormir y comer en el coro en hora de misa. Vid. cita 66 del cap. II 38 AGN, templos y conventos, vol.13, exp.11, fol.70. Versión paleográfica de JCVP. Este documento indica que un tal Antonio Felix, era quien fungía como gobernador de este pueblo durante este tiempo. 39 Ibidem, fol. 163-164. Versión paleográfica de JCVP. 66 Tabara argumenta que tal exigencia de reparo al señor Juez, obedecía -además de su obligación- a que los habitantes de este pueblo no podían pagar tales reparaciones por sí mismos, debido a que ellos eran pocos y pobres, pues apenas y daban semanalmente para el indispensable alimento del cura: “[…] todo lo cual pone en la alta comprensión de V.S impelido de la obligación de su oficio, y desengañado repetidas veces y por propia experiencia que los hijos amonestados de esto mismo y conbertidos en la verdad y necesidad que esten a este reparo responden no serles posible sufragar estos gastos, por pocos que sean, a causa de la gran pobreza en que se hallan y cortisimo numero de hijos que compone el vecindario de esta Cabecera pues apenas dan semanariamente alguna parte de lo que deben exhivir a el cura para su indispensable alimento estando siempre en descubierto de lo mas anti flaco-al-tomi como en Misas y que según el Directorio están obligados por ser la cuota o Dotación que pagan a el cura por su administración y servicio total del curato con carga de dos Vicarias anexas en cuyo pie esta fundado hasta la presente”.40 La pobreza era tal que incluso -dice Tabara- una de las campanas “esta desmerecida, y debe una muerte. Si el futuro cura y el gobierno no tomaran prodigio en esta parte, se continuara el peligro y sus consecuencias”.41 Lo expuesto en los párrafos de arriba, refleja el problema del deterioro estructural que desde hace tiempo -como hasta el presente- ha sufrido este inmueble, así como el poco interés por parte de las autoridades correspondientes para remediar dicha problemática. Aunque tampoco quede vestigio de su existencia, se tiene noticia de que Mexicaltzinco contó a mediados del siglo XVIII con una escuela ubicada frente a la iglesia, esto, de acuerdo con lo expuesto en un documento del año 1795, en el que el entonces cura menciona los requerimientos necesarios para el reparo de dicha escuela: “En la pieza de la Escuela poner dos vigas de a 7 por estar rotas las que tiene: hechar cuatro remedios de tablas al techo de la misma Escuela y en la viga hechar tabla […]”.42 Hipólito Vera nos proporciona información sobre el panorama que presentaba Mexicaltzinco a principios del siglo XIX respecto al número de religiosos, así como el nombre de quien fuera su último cura, esto, 40 Ibidem, fol. 163r. Versión paleográfica de JCVP. 41 Ibidem, fol. 170r. Versión paleográfica de JCVP. 42 AGN, Templos y conventos, vol.13, Exp.11, Fs.171. Versión paleográfica de JCVP. 67 acompañado por una serie de datos referentes al censo de habitantes y a los idiomas que se hablaban: “tenía 4 ministros. 2 capellanias, y 2649 ps de renta. Su último cura propio fue el Br. D. Agustín Villavicencios. Su censo ascendía a 188 habitantes. Su temperamento es templado y húmedo. Los idiomas que se hablan son castellano y mexicano”.43 En un informe fechado el 12 de noviembre de 1906 -localizado en el archivo de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural-, se señala que el convento de San Marcos -aún con muros de adobe y techo de teja- contaba con dos corredores, patio y cocina: “El convento está construído de adobe, con techo de teja y se compone de tres piezas, dos corredores, patio y cocina. Entre sus anexidades cuenta con atrio que sirve de cementerio y casa cural. El templo se encuentra precedido por un espacioso atrio circundado por bardas de mampostería de piedra, ostentando tres puertas de entrada con portadas de cantería y arcos de medio punto”.44 En los últimos días de 1946, Abelardo Carrillo -quien visitó el inmueble- también nos presenta una descripción sobre el mal estado en el que se hallaba San Marcos: “El templo de San Marcos, en Mexicaltzingo, D. F., amenazaba ruina a consecuencia de las grietas murales originadas tanto por una deficiente cimentación, cuanto por lo deleznable del material con que están construídos los arcos que reciben la bóveda de este santuario, pues al desprender la argamasa que los cubría, pudo verse que estaban fabricados con dovelas de tepetate -del mexicano tepetatl, que significa estera de piedra- alternando con núcleos de ladrillo”.45 De acuerdo con el informe de Mónica Martí, en Mayo de 1992, tanto el templo como el claustro ya estaban por derrumbarse.46 43 Vera, op. cit., p. 31. 44 “Ficha Nacional de Catálogo de Bienes Inmuebles Históricos: San Marcos Mexicaltzingo”, en Archivo de catalogación de la DGSMPC-CONACULTA. 45 Abelardo Carrillo y Gariel, El Cristo de Mexicaltzingo, técnica de las esculturas de caña, México, INAH, p. 9. 46 Vid. Parroquia de San Marcos Mexicaltzingo” informe físico, p. 6. En Archivo de catalogación de la DGSMPC-CONACULTA. 68 Algunos trabajos realizados en San Marcos Mexicaltzinco Durante el siglo XX se realizaron diversas labores de mantenimiento y reestructuración en el inmueble. A continuación se presentan aquellos datos -hallados durante nuestra investigación- que hacen referencia a ciertos trabajos y acontecimientos en San Marcos. . Fue el 8 de septiembre del año 1932 cuando el gobierno de México por conducto de sus organismos encargados de proteger este tipo de sitios, lo declara monumento del patrimonio cultural e histórico de México.47 . Desde el año de 1946 el templo iba a ser consolidado debido a su gran deterioro, por lo que durante un tiempo estuvo cerrado al culto. Ya se ha hecho mención de que -en los últimos días de 1946- Abelardo Carrillo estuvo en el deteriorado templo -entonces cerrado al culto- para dictaminar si debían o no ser preservadas algunas pinturas localizadas en el interior del inmueble, ya que con las obras de consolidación que iban a efectuarse, sufrirían el deterioro y destrucción parcial. Fue también en estos días cuando Carrillo encontró los fragmentos del ya mencionado Cristo de caña de maíz, conocido como el Cristo de Mexicaltzinco.48 . El tres de diciembre de 1952 se confió el templo a los Misioneros del Espíritu Santo, los cuales se encuentran a su cargo hasta el día de hoy. Durante este tiempo “se clausura el culto debido al mal estado en que se encontraba la iglesia, ya que el agua del subsuelo empezó a faltar y el piso perdió firmeza, provocando el agrietamiento del templo y claustro, por lo que se realizaron trabajos de mantenimiento”.49 . En 1954 se clausuró el cementerio ubicado en el atrio, por lo que los habitantes y sacerdotes se dieron a la tarea de sembrar árboles y plantas en dicho espacio.50 . En 1962 el templo quedó restaurado momentáneamente.51. Para 1966 “se comienzan hacer criptas aprovechando un espacio comprendido entre el muro lateral del templo y el pequeño claustro, con el fin de trasladar poco a poco los restos del pequeño cementerio que hay en el atrio, 47 Expediente: Templo de San Marcos... (ACNMH-INAH). 48 Vid. Abelardo Carrillo, op, cit., p. 9. 49 Folleto proporcionado por los encargados del templo, sin lugar ni fecha de edición. 50 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 51 “Ficha Nacional de Catalogo de Bienes Inmuebles Históricos: San Marcos Mexicaltzingo”, en Archivo de catalogación de la DGSMPC-CONACULTA. 69 con miras a convertir en jardín”.52 . El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma realizó trabajos en 1967 sobre un basamento prehispánico localizado en la esquina Noreste del inmueble, perteneciente a una de las etapas constructivas de la estructura mayor del centro cívico-religioso de Mexicaltzinco.53 . Para el 7 de marzo de 1968, se realizaron trabajos de reforzamiento a la cúpula, al presbiterio y a las bóvedas del claustro, así como el arreglo de “la barda del atrio y sus accesos; consistente en reponer mamposterías en mal estado, aplanados y pintura. Restauración a la portada principal”.54 . El año de 1969 los arquitectos Bernardo y José Luís Calderón realizaron trabajos de reestructuración en la cimentación y cúpula del colapsado templo.55 . 1970, fue el año que se restauró el templo y el retablo,56 siete años más tarde se elabora el proyecto para la consolidación y construcción del claustro, así mismo por orden del Departamento de Monumentos Coloniales a cargo del arquitecto Carlos Chanfón Olmos, se pide desalojar la guardería infantil, debido al daño causado en el muro Sur del claustro.57 . En 1977 el arqueólogo Gónzalo López Cervantes, excavó dos calas en ambos lados del muro Sur del claustro, obteniendo objetos prehispánicos y coloniales.58 . A partir de 1980 se empezó un proyecto de recimentación del templo y claustro, debido al hundimiento y deterioro de ambos; colocándose pilotes de control y enladrillándose la bóveda.59 . En 1982 se reconoce a la Asociación Civil Pro- Restauración Templo de San Marcos A.C., como órgano auxiliar para impedir la destrucción y lograr su 52 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH) 53 Raúl Ávila López y Ludwig Beutelspacher, Investigaciones arqueológicas en Mexicaltzingo, D.F., México, INAH, Subdirección de Salvamento Arqueológico, 1989, p. 19. 54 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). Existen fotografías sobre tal acontecimiento. 55 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 56 Existe en el interior del templo -lado derecho de la entrada principal- una placa conmemorativa a estas obras de restauración, la cual refiere que “Las obras de restauración de este templo de San Marcos y de su retablo principal estuvieron a cargo del reverendo padre Miguel Uribe Santana M.S.P.S. Con la ayuda del pueblo y la intervención de la Secretaría del Patrimonio Nacional. Mexicaltzingo, D.F. Sept. 29. de 1970”. Dicho proyecto estuvo a cargo del arquitecto Javier Almanza. 57 En 1967 se construyó la guardería No. 57 de la Secretaría de Salubridad y Asistencia que colindaba con el muro Sur del claustro. Expediente: Templo de San Marcos... (ACNMH-INAH). 58 Raúl Ávila López y Ludwig Beutelspacher, op, cit., p. 18. No se tiene noticia del tipo de objetos hallados. 59 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 70 protección y conservación. Entre los objetivos de esta asociación -según el documento firmado por sus integrantes- estaba el “promover la visita del público al templo de San Marcos, destacando los valores estéticos y culturales del inmueble”.60 . Para el año de 1983, se llevaron a cabo trabajos de salvamento arqueológico en el templo y atrio por los arqueólogos Raúl Ávila y Ludwig Beutelspacher.61 . En 1998 se restaura nuevamente la iglesia. El claustro fue reconstruido y la obra fue concluida en el año de 1999, parece ser que este ha sido uno de los últimos trabajos de restauración efectuado en este inmueble. . A finales del 2008, se construyó una rampa en el costado Norte de las escalinatas que dan acceso al templo. 60 Los miembros de esta asociación era gente del mismo pueblo, a excepción de su presidente vitalicio, el padre Nicolás Camargo; como Presidente estaba Benito Martínez Castillo; Vicepresidente, Gabriel Juárez Cedillo; Secretario, Julio Cedillo Rivas; Tesorero, Lauro Fernández Arrizcorreta; Vocales, José Luís Rojas Alvizuri y Cruz Juárez Olvera. Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 61 Vid. Raúl Ávila López y Ludwig Beutelspacher, op, cit. 71 III. II. Estructura arquitectónica y ornamentación exterior Atrio Precediendo tanto al templo como al claustro se encuentra el atrio,62 el cual está demarcado por bardas almenadas y tres puertas de acceso; una frontal y dos laterales.63 La central comunica interiormente -por medio del camino principal- al santuario, mientras que exteriormente lo hace hacia la plazuela del pueblo. A diferencia de las laterales con su respectivo arco de medio punto, la primera presenta un arco mixtilíneo. El atrio -y toda el área en la que se ubica el inmueble- presenta mayor nivel de elevación al resto de las calles colindantes, por lo que sus tres entradas cuentan con una serie de escalones para acceder a este espacio. El atrio adopta una forma de “L”, siendo la parte horizontal la de mayor extensión, cuyas laterales -a nivel de suelo- están demarcadas por una especie de camino angosto elaborado de cemento,64 el resto del espacio aloja pasto, hierba y árboles, entre éstos un olivo que -cuenta la historia popular- fue sembrado por los primeros frailes que llegaron a este sitio. Como es sabido, al centro de los atrios se acostumbraba levantar cruces, desde la pequeña y sencilla, hasta la monumental, sabemos que en el atrio de San Marcos existió una de aspecto muy sencillo, hecha de tronco de olivo por los frailes, la cual, a finales del siglo XX fue cortada y guardada en el claustro,65 esto, debido a la decisión de colocar otra de metal -la cual no se localiza al centro del atrio- sobrepuesta a un basamento moderno de concreto, cuya plataforma cuadrada a nivel de piso está flanqueada por cuatro piezas de aspecto precolombino.66 62 En este espacio abierto se congregaba a los indígenas para adoctrinarlos e impartirles los sacramentos, asimismo en él se realizaban fiestas, procesiones y representaciones religiosas- didácticas, entre otras de carácter social y político. 63 La entrada Sur da a la Calzada Ermita Iztapalapa, mientras que la segunda lo hace hacia el callejón San Marcos. Estas bardas almenadas presentan tanto exterior como interiormente aplanado de color blanco. Seguramente el espacio atrial fue reducido debido a las necesidades urbanas. 64 También el camino principal está elaborado de cemento. 65 La idea de que dicha cruz fue hecha por los primeros frailes que llegaron a este sitio, forma parte de la tradición oral del pueblo. Por medio de fotos se ha podido constatar la existencia de dicha cruz en el atrio aún en los inicios del siglo XX. 66 Además de estas piezas existen otras cuatro en el resto del atrio. De acuerdo con la Arqueóloga Lynneth Lowe, no se trata de piezas propiamente prehispánicas, sino de elementos arquitectónicos novohispanos, seguramente basas de columnas, aunque evidentemente datan de una época temprana debido a que se aprecia la mano de obra indígena, pero ya sobre elementos de tipo hispánico. 72 Por medio de datos e imágenes, se ha constatadoque el atrio sirvió de camposanto para los habitantes de aquí, de aquello queda como vestigio un reducido espacio con placas lapidarias, demarcado por un pequeño barandal de metal.67 Otro elemento con que contó este conjunto fue el huerto, ubicado -según un documento reciente- del lado Norte del templo,68 aunque probablemente -en el transcurso del tiempo- también debió ocupar la parte trasera del conjunto o bien, la zona Sur-exterior del claustro donde -según sabemos- se ubicaba la cocina y el refectorio69 (Fig. 13). 67 En 1954 se clausuró la actividad de realizar entierros en el atrio. 68 Este documento se encuentra en el Archivo de Catalogación de la DGSMPC-CONACULTA, fechado el 4 de marzo de 1969 y tiene el No.7904 en color rojo. Al costado izquierdo de este espacio, se encuentra un pasillo hundido que comunica con los baños ubicados al fondo. 69 Téngase en cuenta que con el transcurso del tiempo algunas dependencias cambiaron de su sitio original. De acuerdo con algunos especialistas, los huertos se ubicaban cercanos a la cocina. Vid. Carlos Chanfón Olmos, “Los monasterios mendicantes” en Conventos coloniales de Morelos, México, Coeditado por Instituto de Cultura de Morelos, Grupo Financiero GBM Atlántico, Porrúa, 1994, p.128. Fig. 13. Aspecto del muro Sur del claustro en pleno siglo XX. En esta pared se observa la puerta que servía para comunicar el interior del claustro con la zona exterior, en donde debió estar parte del huerto. 73 Planta del templo La planta del templo de San Marcos,70 como puede verse (Fig. 14) es en forma de cruz latina,71 y cuenta con las siguientes partes adosadas a ella: el basamento de la torre -ubicado del lado Norte de la fachada principal-; cuarto de la antigua sacristía -situado al Sur del ábside-; cuarto de la actual sacristía - localizado junto al brazo Sur del crucero-. Del lado Sur de la nave - formando unidad con el templo- se ubica el claustro. El acceso de comunicación entre ambos espacios se da por vía de la actual sacristía, que comunica también con la antigua. 70 Tanto la planta del templo como del claustro, se ubican a un nivel más elevado que el atrio, por lo que un conjunto de cinco escalones que terminan en una plataforma rectangular, sirven para acceder a tales edificios. Al costado norte de esta plataforma existe otra -de menor tamaño- cuadrada que corresponde a una cisterna. 71 La planta de cruz latina se ha relacionado con el cuerpo de Cristo crucificado; el ábside corresponde a la cabeza, el crucero a los brazos extendidos, la nave al resto del cuerpo (pies, piernas y torso) y el altar al corazón. Vid. José Antonio Terrán, “Arquitectura religiosa y simbolismo”, en Manuel Toussaint; su proyección en la historia del arte mexicano, México, UNAM, IIE, 1992, p. 285. Fig. 14. Planta del conjunto conventual de San Marcos. 74 La Relación de la visita y demarcación del pueblo de Mexicaltcingo señala que la traza original del templo fue de una nave rasa, característica del siglo XVI, por lo que los brazos del crucero debieron añadírsele a finales de éste, o bien, a principios XVII. Generalmente los especialistas coinciden que el uso de cruceros se hizo común en los templos de una sola nave durante los últimos años del siglo XVI, y continuados con mayor auge en el XVII, ya que la típica iglesia mexicana del XVI fue de una sola nave y sin crucero.72 Exterior de la iglesia Los muros laterales de la nave terminan en remates mixtilíneos. Es de señalar que a diferencia del costado Sur,73 el Norte carece de aplanado y pintura, por lo que se percibe la piedra -material predominante en todo el conjunto religioso-.74 En el segundo tramo de la lateral Norte se localiza un contrafuerte arbotante, el cual presenta tres chalchihuites incrustados,75 por su parte, los tramos correspondientes al brazo y al presbiterio ostentan pequeños cráneos de tezontle. La imposta sobre la que se apoya la bóveda muestra en su parte inferior, una moldura de “color mamey” que recorre lo largo de este muro.76 En ambos costados del templo, entre uno y otro tramo se alojan gárgolas en forma de cañones que sirven para la salida de agua pluvial, mientras que al centro de estas secciones, se hallan las ventanas mixtilíneas que corresponden a los lunetos de la bóveda. Cúpula Sobre el cuarto tramo se localiza la cúpula semiesférica de gajos con lunetos,77 la cual es sostenida por un tambor octagonal que presenta un cornisamiento como remate, y en cada una de sus esquinas un nicho -vacío-. Encima de este tambor se hallan ocho arcos de medio punto con cornisa, éstos, a su vez se 72 Vid. George Kubler, Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, FCE, 1912, p. 257. 73 En el primer tramo de este costado se ubica -a la altura de la azotea del claustro- una puerta rectangular por la que se accede al coro, sobre ella, se abre una pequeña ventana cuadrada. 74 De acuerdo con el Sr. Juan Martínez, en algunas partes sólo se trata de lajas de piedras sobrepuestas a dicho muro. 75 Uno de estos chalchihuites está fragmentado, los otros dos se diferencian por el tamaño, en éstos, aún puede apreciarse fragmentos de su estucado. 76 El muro Norte carece de este ornamento. Sin embargo, se tiene noticia de que también contó con aplanado. 77 Los gajos más gruesos presenta pintura color blanco ostión, mientras que los delgados exhiben un color rojo. 75 sobreponen a óculos mixtilíneos flanqueados por medias columnas adosadas, en la parte superior del domo se halla una linternilla con cuatro ventanas que se alternan con el mismo número de nichos, la cornisa de este elemento termina con remates piramidales, iguales -pero de menor escala- a los que se encuentran rematando el ábside. En la cúspide del capulín se aloja una pequeña cruz (Fig. 15). Torre campanario Al costado norte de la portada de San Marcos se ubica la torre campanario, cuya planta cuadrangular consta de dos cuerpos: el primero arranca a nivel del suelo y presenta -lado Oeste- una ventana rectangular, y una cornisa que sirve para dividir éste del segundo cuerpo, el cual, siendo de proporciones menores ostenta un ventana circular en su lado Oeste, y otra rectangular en su lado Norte.78 78 De acuerdo con algunos especialistas, dichas ventanas cumplieron con el objetivo de alumbrar el interior de la torre, donde se hallaba la escalera que servía para arribar al campanario. Fig. 15. Vista lateral-Norte del templo. Aquí se aprecia el contrafuerte y la cúpula. 76 Un entablamento separa la torre del campanario, este último muestra dos cuerpos y un remate:79 el primero de los cuerpos presenta en cada una de sus cuatro laterales un arco de medio punto, mismo que descansa sobre sus respectivas impostas, la segunda sección -de proporciones menores al anterior- exhibe el mismo número y tipo de arcos, que a diferencia de los anteriores, están flanqueados por pilastras insinuadas, en cada una de sus esquinas hay un nicho con arco conopial y peana,80 este cuerpo queda rematado por cuatro pináculos. La torre campanario presenta en su cúspide una cúpula con linternilla, la cual sirve de pedestal a una cruz pequeña.81 Portada La portada del templo de San Marcos pertenece estilísticamente al denominado barroco salomónico, ya que emplea en su estructura columnas salomónicas, las cuales se utilizaron como elemento principal a partir de 1680.82 Su ornamentación está elaborada con argamasa.83 La portada (Fig. 16) se compone de dos cuerpos; el primeroconsta de un arco de medio punto -que sirve de acceso al templo- cuya clave resaltada presenta un rostro con elementos fítomorfos, por su parte, las enjutas exhiben ornamentación vegetal, floral y frutal.84 Flanquean al arco dos pares de columnas -pareadas- de estilo salomónico (fuste helicoidal), es de mencionar que el giro espiral en una es 79 En el primer cuerpo existe la “campana mayor”, misma que se subió el año de 1973, por su parte, el segundo resguarda cuatro esquilas. Desafortunadamente se desconoce el nombre de dichas campanas. 80 Hoy en día estos nichos están vacíos, sin embargo existen fotos que muestran que en algún tiempo ostentaron pequeñas imágenes escultóricas. 81 Actualmente, no existe una vía de acceso a la torre, la cual cuenta -al igual que la fachada principal- con aplanado y pintura de “color mamey”. 82 La Dra. Elisa Vargas Lugo menciona que la columna salomónica pertenece a finales del siglo XVII y principios del XVIII, por lo que la presencia de tal columna en una portada, sirve para fechar ésta última. Vid. Elisa Vargas Lugo, Las portadas religiosas de México, México, UNAM, IIE, 1986, p.313. 83 La Dra. Elisa Vargas Lugo indica que esta modalidad del barroco argamasa -mezcla de cal, arena y agua-, fue característico de principios del siglo XVII hasta finales del XVIII. Vid. op, cit., p. 313. 84 Entre los motivos frutales se aprecian cuatro racimos de uvas, que de acuerdo con el pensamiento católico simbolizan la sangre y el sacrificio de Cristo. Los dos grandes rosetones ostentan en cada una de sus cuatro diagonales, un elemento similar al que suele aparecer en la iconografía floral -de cuatro pétalos- prehispánica. De igual forma se aprecia otra figura fítomorfa, con cabeza y torso femenino, y una especie de cola espiral que termina con un pequeño chalchiute. Cabe mencionar que en la cosmovisión náhuatl existían deidades relacionadas con el culto agrícola que eran concebidas mitad mujer y mitad pez o culebra, como el caso de Acíhuatl y Acpaxapo. Podemos decir que quizás algunos de estos elementos estén vinculados con un culto acuático-agrícola. 77 contrario a la de su par. Las columnas tienen un pedestal sencillo, y rematan en una especie de capitel estilizado que no llega directamente a un entablamento, sino que termina en un pináculo a la altura del arquitrabe moldurado. Al centro del segundo cuerpo aparece una ventana mixtilínea flanqueada por dos nichos -vacíos- sobre los que se sitúan ornamentos alusivos a conchas,85 mismas que anteceden a un par de volutas. Encima de la ventana aparece otro nicho enmarcado -de mayor proporción a los anteriores- que resguarda una escultura pequeña de San Marcos Evangelista, a quien se dedica este templo.86 Enmarcan este cuerpo dos pilastras insinuadas, seguidas lateralmente de pináculos. Sobre el nicho central, una cornisa estilizada cierra el segundo cuerpo y desde ahí apenas se insinúa el arranque de un frontón triangular que se corta de inmediato, sobresaliendo al centro una pequeña cruz como único remate de la fachada. De acuerdo a las características arriba dichas, podemos fechar esta portada a finales del siglo XVII. La puerta principal es de madera y consta de dos hojas de forma rectangular con chapetones de hierro. Se tiene noticia que en 1951 la puerta original fue intervenida, para esto, se utilizó el marco original de madera, clavándose en él los tablones nuevos -de las mismas dimensiones y espesor que los originales- y los chapetones, asimismo se cambió uno de los zancos, todo esto, con el objetivo de respetar su aspecto original.87 85 Por su procedencia acuática, la concha hace presentes los simbolismos propios del agua; fecundidad, vida y regeneración. En el catolicismo, generalmente la concha alude al sacramento del bautismo, a los peregrinos, a las órdenes mendicantes y a la virgen María -fecundidad-. Cabe señalar que también para las culturas agrícolas precolombinas, la concha -por su asociación con el agua- fue un elemento con significados religiosos. 86 El tamaño de la escultura está desproporcionado respecto al nicho. 87 Vid. Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH), este documento está fechado el 9 de agosto de 1951 y firmado por el arquitecto Alfredo F. Bishop. 78 Claustro Al costado Sur de la iglesia se localiza el claustro con un solo nivel, su acceso se realiza por una puerta rectangular ubicada al costado izquierdo de lo que fuera el pórtico,88 cuyos arcos fueron clausurados y sustituidos por ventanas de medio punto.89 Se ha podido constatar -por medio de fotografías- que dicho convento constó de dos niveles,90 cuya entrada la antecedía un pórtico con tres arcos de medio punto (Fig. 17). Actualmente la fachada carece de aplanado, dejándose ver el material con 88 También en estos espacios se administraban los sacramentos y servicios a los indígenas. 89 Tanto las tres ventanas como la puerta son de metal, elaboradas en el siglo XX. 90 Dichos niveles debieron comunicarse por medio de una escalera de piedra -hoy inexistente-. Fig. 16. Vista actual de la fachada principal. 79 el que esta elaborada.91 A su lado derecho, se encuentra un zaguán metálico de mediana altura que da acceso al área que anteriormente ocupó la guardería, y que hoy en día está lleno de escombros. 92 III. III. Estructura y ornamentación interior de la iglesia La nave del templo, situada de Oriente a Poniente,93 está conformada de cinco tramos divididos por pilastras, sobre las que descansan los arcos fajones de la bóveda de cañón. Por encima de tales columnas una cornisa moldurada recorre lo largo de la nave, a excepción del primer tramo. La cubierta se compone de cuatro bóvedas de cañón con lunetos y una cúpula sobre el crucero. En los muros laterales correspondientes al segundo, tercero, cuarto y quinto tramo -encima de la cornisa que une la bóveda con el muro- se abren óculos hundidos que sirven para la iluminación. El primer tramo -que ocupa la parte alta- corresponde al coro, mismo que 91 Piedra, ladrillo y tezontle. 92 En este sitio se han encontrado enterramientos humanos, al igual que piezas y estructuras prehispánicas. 93 De acuerdo con José Terrán, esta posición se usó en la mayoría de los templos, especialmente los franciscanos, debido a que hacia este rumbo se encontraban los lugares santos donde predicó Cristo, así como el futuro paraíso, además de señalar el sitio por donde sale el sol, figura que simboliza a Jesucristo Salvador, ya que es él, la luz que sirve para alumbrar al mundo. Vid. José Antonio Terrán, op, cit., p. 284. Fig. 17. Vista frontal de la iglesia, torre y claustro hacia 1949. Aquí aún puede observarse los dos niveles y el pórtico del claustro, así como parte del atrio que sirvió de camposanto, con su característico olivo. 80 presenta un arco de medio punto y un moderno barandal de madera, sobre su muro Sur existe una puerta metálica que comunica con la parte superior del claustro -hoy azotea-. Se sabe que hacia el año de 1795 existía un órgano -hoy inexistente- en el coro de San Marcos, al respecto el entonces cura mencionaba lo siguiente: “se necesita reformar las vidrieras de la Yglesia, componer la puerta del Coro, y llave de su puerta […] componer el organo […]”.94 Como es costumbre, debajo del coro se localiza el sotocoro que presenta bóveda rebajada de cañón con lunetos y dos arcos rebajados. Al costado Norte de este tramo se ubica una puerta de rejas metálicas que conduce al baptisterio, mismo que presentaa su entrada un arco conopial -que hunde a su vez en uno de medio punto- que descansa en impostas.95 Sobre el muro Norte de este espacio, una hornacina resguarda la escultura alusiva a San Juan Bautista.96 Sobre la lateral Sur del sotocoro se sitúa la escultura del Señor de la humildad,97 la cual como se observa (Fig. 18) contaba con un retablo barroco -hoy desparecido- que ostentaba pinturas referentes a la vida de Cristo. 94 AGN, Templos y conventos, vol.13, exp.11, fol.162. Versión paleográfica de JCVP. 95 Este cuarto que sirve de base a la torre-campanario, guarda una pila bautismal correspondiente al siglo XVII. Se ha podido constatar que la pila “original” -llamada así por los habitantes- se ubica actualmente en la iglesia de la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, misma que está bajo el cuidado de los Misioneros del Espíritu Santo. 96 Se ha constatado -por medio de una fotografía- que hacia principios del siglo XX, esta hornacina estaba decorada con pintura referente al bautismo de Jesús. La escultura de San Juan procede del siglo XX. 97 Esta escultura pertenece al siglo XVII. Fig. 18. Retablo del Señor de la humildad. 81 En la parte superior del segundo tramo se abren dos óculos -uno por lado-, y sobre sus paredes laterales se hallan un par de repisas98 que sostienen esculturas religiosas; la del Sur a un Sagrado corazón de Jesús coronado,99 y la del Norte a un San Judas Tadeo, mismo que está acompañado por un San Martín de Porres.100 De igual forma, el tercer tramo cuenta con un par de óculos y repisas, de éstas, la del Sur sostiene a una Virgen de los Dolores,101 mientras que la del Norte a una Inmaculada Concepción.102 Se sabe -por medio de imágenes- que en el costado Sur de este tramo,103 existía incrustado a la pared un nicho rectangular -con arco conopial- en el que se encontraba originalmente el Sarcófago del Santo entierro. De igual forma se sabe que sobre la pilastra que divide este tramo del crucero, se localizaba un púlpito de madera (Fig. 25). 98 Las repisas tienen forma de medio cono invertido, cuya ornamentación floral y vegetal en color dorado y fondo rojo, hace juego con la decoración de la nave y el retablo. Los paneles tallados posiblemente provengan del siglo XVIII, mismos que fueron aprovechados y sobrepuestos a una repisa elaborada en el XX. 99 Esta escultura pertenece al siglo XX. 100 Ambas esculturas pertenecen a finales del siglo XX. 101 Escultura perteneciente al siglo XIX. 102 Escultura perteneciente al siglo XVIII. 103 Aprox. a 3m. de altura. Fig. 19. Panorámica actual del coro y sotocoro. Ambos presentan bóveda de lunetos, de la que penden candiles. Al fondo se observa la entrada al templo. 82 El cuarto tramo de la nave correspondiente al crucero, techado por una cúpula semiesférica que descansa sobre las pechinas que soportan el tambor octagonal formado por ocho arcos de medio punto que contienen óculos mixtilíneos, sobrepuestos a la cornisa que une este elemento con la nave. La parte inferior del capulín está demarcada por un relieve en forma de cuerda ondulante con perlas isabelinas que coinciden con el remate superior de cada uno de los gajos (Fig. 21). Fig. 20. Vista actual hacia el interior de la nave. Aquí se aprecian las repisas soportando sus respectivas imágenes. En la parte superior se observa la cornisa que recorre la nave, mientras que al fondo, parte de la cúpula y el retablo principal. Fig. 21. Vista interior de la cúpula. Se aprecia que los gajos correspondientes a las esquinas son de menor grosor. 83 En el brazo izquierdo del transepto se halla el sarcófago del Santo Entierro,104 considerado uno de los pocos ejemplos que se conservan intactos hasta el día de hoy, ya que tanto el Cristo como el ataúd -policromado en su interior- se han conservado juntos desde su creación, y seguramente la escultura del Cristo fue la que los habitantes sacaban en procesión durante Semana Santa, ya que presenta articulaciones con pedazos de piel que permiten una serie de movimientos. Sobre la pared del brazo derecho, cuelga por encima de la puerta -que comunica con la sacristía- la pintura referente a San Antonio de Padua intercediendo por las ánimas del purgatorio,105 sobre el mismo muro, una repisa sostiene la escultura de un San José.106 El quinto tramo de la nave corresponde al presbiterio -colocado a un nivel superior del resto de la planta-, que de igual forma cuenta con dos óculos sobrepuestos a la cornisa. Se tiene noticia -e imágenes- de que aún por el año 1949, tanto la bóveda como las paredes de este espacio contaban con pinturas ejecutadas al temple; la primera ostentaba pintura con temática celestial, en la que una serie de angelitos y querubines portaban y tocaban instrumentos musicales (Fig. 24);107 respecto a la pintura localizada en el muro del evangelio -costado izquierdo-, ésta aludía a la predicación de San Marcos, mientras que la de la epístola representaba a los paganos de Alejandría arrastrando a San Marcos (Fig. 22).108 Seguramente en tiempos pasados, los muros del templo debieron haber estado cubiertos por frescos.109 104 Ambas piezas corresponden al siglo XVII. 105 Pintura proveniente del siglo XVIII. 106 Escultura proveniente del siglo XVIII. Existe en la misma zona, una pintura alusiva a San Juan Diego, elaborada en el presente siglo. 107 Las bóvedas y la cúpula simulaban ser imágenes de la bóveda celeste, por lo que generalmente estaban pintadas de color azul, con nubes o estrellas, en las que se plasmaban temas alusivos a lo celestial. 108 Ya se ha hecho mención de que en opinión de Abelardo Carrillo, dichas pinturas eran “de escasa importancia” por ser ejecutadas en los albores del siglo XIX, por lo que recomendó no preservarlas. Vid. Abelardo Carrillo, El Cristo de Mexicaltzingo, Op., cit. p. 9. 109 Recuérdese que la pintura fue el medio idóneo para superar las dificultades de la comunicación verbal, así como para transmitir dogmas, historias, símbolos y conceptos. Manuel Toussaint dice que “Es indudable que todos los templos y los conventos de las ordenes mendicantes, edificados en México durante el siglo XVI, estuvieron decorados con pinturas murales, al fresco”. Vid. Manuel Toussaint, Pintura Colonial en México, México, UNAM, IIE, 1990, p.42. 84 En esta parte del templo se localiza el altar mayor, cuyo retablo principal en color dorado -elaborado al estilo barroco- está compuesto por; una predela, tres cuerpos y tres entrecalles demarcadas por pilastras estípites.110 Retablo La base de este retablo la conforma una predela dividida en tres calles, demarcadas por pilastras rectangulares con ornamento vegetal; ocupa la calle central, una peana semicircular con ornamentación floral y vegetal, misma que, además de soportar el nicho de la Virgen de Guadalupe, sirve -su parte central- de sagrario; una imagen pictórica dedicada a Santa Clara111 se encuentra sobre la calle Norte, mientras que una Santa Gertrudis112 se ubica en la Sur.113 110 Se tiene noticia que este tipo de pilastra-estípite, cuya composición se relaciona con abstracciones del cuerpo humano, fue utilizado del primer tercio a finales del siglo XVIII; en la portada del Sagrario metropolitano por Lorenzo Rodríguez en 1749, y en el retablo de los reyes en la catedral metropolitana por Jerónimo de Balbás. Vid. Elisa Vargas Lugo, Las portadas religiosas de México, op, cit., pp. 314-317.111 Santa Clara fue la primera discípula que san Francisco tuvo, ambos fundaron la orden de las clarisas. Su fiesta es el 12 de agosto. En esta pintura de medio cuerpo la santa viste un hábito azul, en su mano izquierda porta un relicario con la eucaristía, mientras que con la derecha un báculo, detrás de su cabeza aparece una aureola. 112 Santa Gertrudis es una monja famosa por sus escritos ascéticos y sus Revelaciones. Su fiesta es el 15 de noviembre. En esta pintura de medio cuerpo la santa viste un hábito negro, Fig. 22. Pintura correspondiente al muro del evangelio. 85 Las calles del primer cuerpo están delimitadas por cuatro estípites; en la central se halla un nicho con peana semicircular que resguarda la pintura de la Virgen de Guadalupe,114 es de mencionar que las paredes del nicho sirven de moldura, que al igual que la peana, cuenta con ornamentación vegetal. Una guardamalleta corona la pintura, y el remate lo forma la cornisa y un frontón con volutas, que en cuyo centro existe una peana que sirve al nicho del segundo cuerpo. En la calle Norte se localiza sobre una peana y enmarcada, la escultura de San Joaquín, mientras que en la de la lateral Sur una figura de Santa Ana.115 De igual forma las calles del segundo cuerpo están delimitadas por cuatro estípites; la central presenta un nicho -con arco trilobudo- que aloja la figura escultórica de San Marcos Evangelista, la cual es acompañada por un león.116 La parte central de la cornisa de este cuerpo, se transforma en un pequeño frontón semicircular que sirve para separar este cuerpo del siguiente. La figura de un San Pablo ocupa la peana de la lateral Norte, mientras que un San Pedro -con sus características llaves- se localiza en la opuesta.117 La parte alta del retablo está demarcada por dos estípites, seguidos de dos pilastras -cuyo fuste es abombado-, en cada calle, una peana -de aspecto diferente a las anteriores- soporta una imagen escultórica; la central es ocupada por un San Francisco de Asís; la izquierda aloja un santo franciscano no identificable; mientras que la derecha a un San Antonio de Padua.118 A lo largo y ancho de todo el retablo aparecen fragmentos de relieves con ornamentación vegetal y floral en color dorado, aludiendo a una decoración barroca.119 en su mano derecha porta un báculo. A su lado izquierdo aparece un florero y un libro sobre una mesa. 113 El catálogo de bienes artísticos de la DGSMPC-CONACULTA, menciona que ambas pinturas pueden deberse a la mano del pintor José de Ibarra (1688-1756), debido a que dicho apellido se aprecia en el costado inferior izquierdo como parte de la firma. Su elaboración corresponde al siglo XVIII. En palabras de Manuel Toussaint, Ibarra fue “El primer pintor famoso del siglo –XVIII-“, ya que fue discípulo de Juan Correa, e influenciado por Villalpando. Vid, Manuel Toussaint, Arte Colonial en México, México, UNAM, IIE, 1990, p.171. 114 La pintura está firmada por: G. Grauce G R S. Febrero de 1947. 115 Ambas esculturas provienen del siglo XIX. 116 Escultura de san Marcos corresponde al siglo XVIII, mientras que la del león -hecha de madera dorada- corresponde al siglo XIX. 117 Las esculturas de estos dos santos provienen del siglo XIX. 118 Todas las esculturas de este cuerpo corresponden al siglo XIX. 119 De acuerdo con la Dra. Vargas Lugo, con el color oro “intentaban transmitir emociones piadosas intensas, querían estimular el sentimiento religioso, producir asombro, 86 Para la restauración de este retablo en 1970, se aprovechó tanto la base original como “fragmentos de relieves de retablos provenientes del siglo XVIII”.120 Tal parece que los encargados de esta tarea trataron de respetar el aspecto que debió tener en un inicio, de esto dan prueba la extracción del edículo -de estilo neoclásico- que presentaba, y las figuras de bulto que se le colocaron,121 por esto último, podemos decir que también trataron de seguir anonadamiento, sumisión en el alma de los creyentes. Cubrir con oro la superficie de los retablos tenía especial significación, pues el oro ha sido considerado como el metal más preciso del mundo, desde que el hombre existe”. Vid. Elisa Vargas Lugo, “Los retablos y sus imágenes”, en Raúl Cruz Aguillón, Santo Domingo de Guzmán de Oaxaca, Oaxaca, Carteles editores, 2002, p. 72. 120 Cédula de inmuebles artísticos de la DGSM-CONACULTA. 121 En una fotografía del siglo XIX este retablo presentaba diferentes esculturas (Fig. 24). Fig. 23. Vista del retablo actual. 87 esa función didáctica del retablo,122 ya que la disposición de estos personajes manifiesta una relación entre quienes han participado -de manera importante- en la difusión del evangelio de Cristo, pues: en el primer cuerpo está quien de cierta forma da nacimiento al evangelio viviente;123 en el segundo cuerpo se encuentran san Marcos evangelista, discípulo de Pedro y compañero de san Pablo, el primero de éstos considerado el pilar y fundador de la Iglesia de Cristo, mientras que el segundo el difusor; en el último cuerpo aparece san Francisco de Asís, quien predicó al pie de la letra el evangelio de Jesucristo, a sus costados, otros dos compañeros franciscanos, quienes al igual que sus futuros hermanos de orden llegados a estas tierras, trataron de establecer, difundir y consumar dicho evangelio. De acuerdo con los datos expuestos y los comentarios de la restauradora Gabriela García Lascurain, podemos situar este retablo en el último tercio del siglo XVIII. 122 Los retablos cumplían una función didáctica, pues en ellos se trasmitían y relacionaban historias sagradas de Cristo, o de algún santo, santa, virgen, orden religiosa, etc. Vid. Elisa Vargas Lugo, “Los retablos y sus imágenes”, op, cit., p. 72. 123 A los costados de la Virgen María -madre de Jesucristo- están sus padres san Joaquín y santa Ana. Fig. 24. Aspecto del retablo hacia el año 1949. Aquí aún se aprecia el edículo de tipo neoclásico, así como la pintura con temática celestial de la bóveda. 88 Actualmente las paredes del templo se encuentran pintadas en color blanco perla, mientras que el rodapié ostenta un azul celeste; la cornisa moldurada que recorre el perímetro del templo presenta un color dorado, mismo que hace juego con el rojo del friso; tanto los arcos -cuya clave es dorada- como las pilastras -con capiteles dorados- presentan una tonalidad gris que genera cierto contraste con el blanco de los muros. La iluminación natural que emana por la puerta principal y las ventanas mixtilíneas,124 se complementan con una serie de candiles que penden en cada tramo.125 A lo largo de la nave se distribuyen -en pequeños rectángulos de maderas- las catorce escenas del vía crucis de Cristo. Mientras que sobre los mosaicos del piso se localizan dos hileras de bancas de madera (Fig. 20). Se ha podido documentar por medio de una fotografía (Fig. 25) la panorámica interior que presentaba el templo hacia el año 1949, en la que puede apreciarse el aún piso de madera, sobre el que se hallaba -lado izquierdo- un altar posiblemente movible, así como el púlpito de madera -lado derecho-,126 y el retablo de entonces -al fondo-.127 124 El hundimiento de tales ventanas está pintado de color dorado con rojo. 125 Actualmente existen lámparas que están totalmente fuera decontexto. 126 El púlpito -hoy ubicado en el presbiterio- es de forma octagonal y presenta en cada uno de sus costados, decoración vegetal al estilo barroco. Es de mencionar que en su parte frontal ostenta un escudo dominico. 127 En ese entonces, el retablo exhibía en su tercer cuerpo una pintura de medio cuerpo referente a san Ignacio de Loyola, realizada en el siglo XVIII. Actualmente se ubica en la sacristía. 89 Fig. 25. Vista interior de la iglesia hacia el año 1949. 90 Claustro El acceso al claustro se realiza por una puerta ubicada al costado izquierdo, la cual da a un pequeño vestíbulo -antes parte de la portería-125 que carece de aplanado, en el costado Norte de este espacio se alojan algunos bloques de piedra de cantera con inscripciones y abreviaturas difíciles de leer debido al deterioro en que se encuentran,126 al costado derecho existe una puerta que comunica a un salón de forma rectangular -lo restante de la portería- con aplanado, y piso de duela.127 Otra puerta ubicada en la parte Este del vestíbulo, comunica con los pasillos del reformado claustro. El claustro presenta en su interior cuatro corredores techados con bóveda de cañón corrido,128 cada uno conformado por un conjunto de cuatro arcos de medio punto sostenidos por los capiteles de las columnas. Entre el corredor Norte y el templo se localiza el cuarto de criptas, el cual muestra -hacia el claustro- tres ventanas metálicas de medio punto, por debajo de éstas, aparecen fragmentos de piezas precolombinas (clavos de tezontle) que simulan la figuras de flores.129 Sobre la lateral Sur existe un hornacina que aloja una imagen en piedra de la Virgen de Guadalupe,130 es de mencionar que en este muro me percaté de la existencia de un pequeño bloque de tezontle en el que aparece grabada una cruz con la fecha de 1442. Detrás del corredor Este -que presenta dos ventanas y una puerta de acceso en su esquina Sur- se localizan tres cuartos que hoy sirven de oficinas, cada uno presenta en su muro Este una ventana hundida. Los cuatro juegos de arquerías rodean un patio cuadrangular, en el que se halla -al centro- una pequeña fuente circular131 demarcada por un hundimiento.132 Como parte de la decoración del piso, cuatro figuras -formadas 125 Sus dimensiones aproximadamente son de cuatro por cuatro. 126 De acuerdo con el padre Javier Prado, tales piezas se localizaron entre los escombros del conjunto conventual al estar realizando trabajos. 127 Actualmente este cuarto sirve para reuniones del grupo juvenil coordinadas por el padre Javier. 128 Según muestran imágenes y datos, en tiempos pasados los corredores estaban techados con viguería. De la actual bóveda cuelgan lámparas de metal. 129 Estas han sido incrustadas durante los últimos trabajos de restauración. 130 Su manufactura es de este siglo. 131 Dicho patio debió ser un pequeño jardín con sus cuatro vías para transitarlo. Debajo de la actual fuente se halló un piedra precolombina referente a un “atado de años”, de aproximadamente 1m x 65 cm., localizada hoy en una de las oficinas del claustro. 132 Posiblemente este hundimiento indique el nivel original, o al menos del piso anterior. 91 por pequeñas piedras de tezontle rojo- ocupan las esquinas de tal cuadrilátero.133 Tanto el interior como el exterior del claustro carecen de aplanados, por lo que puede apreciarse el material con el que está construido, entre éstos; bloques y dinteles de cantera, piedras, tezontle y ladrillos, los primeros debieron de corresponder al edificio antiguo. Seguramente -al igual que el templo- en tiempos anteriores, los muros del claustro debieron estar cubiertos con pinturas al fresco. Al respecto, se tiene noticia, y una imagen que muestra los entonces restos de pintura mural en uno de los muros de estos corredores. Ya se ha hecho mención que en pleno siglo XX el deteriorado exconvento aún estaba construido de adobe, y su techumbre era de teja, también constaba de dos niveles, tres corredores bajos, patio, cocina, cementerio atrial y casa cural. De acuerdo con la arquitecta Mónica Martí, el claustro presentaba características del siglo XVI: “[…] en los restos del claustro, se aprecian elementos por los que si es posible datar a aquél en el último tercio del siglo XVI: es el caso de la arquería y su ornamentación 133 Las figuras corresponden a; un león, un eclipse, un pez, y el glifo de Mexicaltzinco. Fig. 26. Vista actual al interior del claustro. Es de poca altura y carente de aplanados, sólo sobresalen en color; los dados y capiteles de las columnas, así como la cornisa que recorre sobre el conjunto de arcos. Al centro se observa la pequeña fuente circular. 92 en piedra tallada, estucada y policromada. Desgraciadamente este claustro se encuentra actualmente en un estado deplorable pues está a punto de derrumbarse”.134 Acorde con el informe del entonces cura de san Marcos Mexicaltzinco hacia el año de 1795 -José Tabara-, se sabe que el convento contó con; casa cural, cocina, refectorio y sala capitular.135 A pesar de que en este manuscrito no se mencionan otras dependencias, se puede deducir, que también debió tener celdas para los frailes, escalera para acceder al segundo nivel, letrinas, biblioteca y otros servicios comunes. De acuerdo con lo expuesto en los párrafos de este capitulo, tanto la iglesia como el claustro han ostentado un aspecto de austeridad, esto, a pesar de que Mexicaltzinco fue cabecera política y de doctrina, ante esta situación, la pregunta inmediata es, ¿por qué San Marcos no creció en un aspecto arquitectónico y ornamental como otros templos?, ¿cuáles son los motivos que debieron de haber influido en tal fisonomía?. 134 “Parroquia de San Marcos Mexicaltzingo”, informe físico, p. 4. Archivo de catalogación (DGSMPC-CONACULTA). 135 AGN, Templos y conventos, Vol.13, exp.11, fs.162. Es de mencionar que el informe sólo hace referencia aquellos espacios que presentan mayor problemática de deterioro. Fig. 27. Vista al interior del claustro hacia 1949. En la parte superior del lado izquierdo se aprecia el entonces segundo nivel del claustro, así como su puerta de entrada. 93 Entre los elementos ornamentales que llaman la atención, y por consecuencia uno se pregunta el por qué están allí, son las pequeñas piezas prehispánicas referentes a chalchihuites y cráneos de tezontle incrustados en el templo (Fig. 28 y 29). De acuerdo con crónicas religiosas y documentos del período novohispano, los indígenas fueron parte activa en la construcción y decoración de templos cristianos, aprovechando y utilizando algunas veces, parte del material demolido de los templos prehispánicos, no sólo sencillas piedras y bloques, sino también ciertas deidades o piezas que aludían a éstas. De ahí que en la escultura -y pintura- integrada en los conjuntos conventuales existan diseños de aspecto precolombino.136 Dos son las razones que justifican -según las fuentes consultadas- este tipo de ornamentación; de acuerdo con fray Motolinía este tipo de piezas -ídolos- funcionó como simple material de demolición,137 sin embargo, Jacinto de la Serna -al igual que fray Diego Durán- escribe hacia 136 Entre los más característicos están: la vírgula que como palabra aparece en la boca de algunos personajes; el chalchihuite -símbolo del sol, el agua y lo precioso- que pasó a simbolizar el orificio -de la herida- de donde manaba la sangrede Cristo; las flores -principalmente las de cuatro enormes pétalos-, que para el misionero no sería otra cosa que una simple flor, para el indígena estuvo relacionado con el nahui ollín (quinto sol del movimiento); las raíces de los árboles de la vida, que aparecen tratados igual que los diseños prehispánicos como tentáculos que salen del tronco y viéndose enteras, fuera de la tierra; las plumas en las alas de los ángeles, pelícanos, águilas, coyotes y serpientes; los rostros humanos, cuyos rasgos son una señal de supervivencia del arquetipo escultórico prehispánico; otros elementos fueron el águila, el teocuitlatl (oro); huellas de pie, el caracol, los penachos, el nopal, el cacto, la imagen de un cerro retorcido, etc. Vid. Constantino Reyes-Valerio, “Las pictografías nahuas en el arte indocristiano”, en Primer Coloquio de Documentos Pictográficos de tradición náhuatl, México, UNAM, IIH, 1989, p.72-80; y Elisa Vargas Lugo, Las portadas religiosas de México, op, cit., pp. 263-264. 137 De igual forma Motolinía informa que los indígenas “escondían sus ídolos y los ponían en los pies de las cruces -y altares-, para allí guarecer la vida de su idolatría”, en Fray Toribio de Benavente o Motolinía, Memoriales…, op, cit., pp. 40-41. Fig. 28. Cráneo de tezontle ubicado en el muro Norte- exterior del templo. Fig. 29. Chalchihuite localizado en el contrafuerte del templo. 94 1656 sobre la clara intención que tenían los indígenas al colocar estos elementos de herencia prehispánica: “También hazian sacrificios en los principales manantiales de aguas, rios, y lagunas, porque tambien veneraban el agua, y la invocaban, quando hazen sus sementeras, ó las cogen: quando hazen el copal, ó cal, ó otra cosa, pidiendo alli a sus Dioses socorro, y ayuda, y para todas estas cosas les ayudan mucho el ver puesto muchos de estos idolos por simientos, y vasas de los pilares de la Iglesia Catedral, y en otras cosas para adornarlas, y lo que se hizo casualmente assi por fortaleza de los edificios, y cosas, y por ornato de las calles, que tambien los avia en ellas: tomó de ay el Demonio motivo para mayor engaño de ellos, y para que dixessen que sus Dioses eran tan fuertes, que los ponian por simientos, y vasas de el templo; y los que estan en los remates de las casas, y por las calles, es para que todo lo conserven: donde idolatraban, y les decian ssus invocaciones, como se supo de algunos Indios, que fue Dios servido, se convirtiesen, y manifestasen esta idolatria, que hazian en estos idolos. Por todo lo qual pareció por entonces total remedio el de las juntas, y congregaciones de los Pueblos, como se hizo, de que resultaron tan conocidos inconvenientes, ruyna y acabamiento de esta miserable nacion, que era menester una muy larga historia para referirlo todo […] pues ni aquella diligencia tan sanctamente intentada, ni el picar idolos de las vasas del templo, ni de las calles, y casas a bastado”.138 En el caso de San Marcos, no se sabe con exactitud la fecha en que estas piezas fueron incrustadas en los muros del templo. La única fuente que nos dice algo es la oral, la cual sugiere dos versiones; la primera refiere que esas piezas han permanecido ahí desde que se construyó la iglesia, siendo los propios indígenas quienes las colocaron; otra versión apunta que tales piezas fueron puestas durante los trabajos de restauración. En cualquier momento de colocación, parece ser que quienes las colocaron fue con la intención de hacer referencia, o bien, conservar parte de esa historia precolombina de Mexicaltzinco; pues ya se ha señalado que la figuras de chalchihuites aludían a deidades acuáticas, principalmente a la diosa Chalchiuhtlicue y al dios Tláloc, mismos a quienes los mexicaltzincas rendían culto; respecto a los cráneos, sólo se sabe que éstos -dentro de la iconografía mesoaméricana- figuraban a menudo en la ornamentación de los templos religiosos, constituyendo el motivo principal de los altares,139 curiosamente los pequeños cráneos se localizan en 138 Vid. Jacinto de la Serna, Manual de ministros de indios para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas, México, Imprenta del Museo Nacional, 1892, p. 283-284. Fray Diego Durán de igual modo hace referencia a esta práctica. Vid. Durán, op, cit., p.29. Quizá sólo así, podemos entender la cantidad de elementos prehispánicos plasmados en los muros de los conjuntos conventuales. 139 Diccionario de arquitectura mesoamericana, México, Trillas, 2001, p. 139. 95 los muros que resguardan el altar del templo cristiano.140 De acuerdo con algunos estudiosos, la existencia de este tipo de piezas en los inmuebles cristianos obedece a una resistencia cultural regional,141 cuya lógica más coherente es que se hubiese manifestado en el siglo XVI, pero que no seria imposible que hubiera sido después, ya que esa memoria, como lo muestran otros hechos, llega hasta la actualidad.142 Enfocándonos en el aspecto sobrio que ostenta el inmueble de San Marcos, bien puede deberse -de acuerdo con las fuentes- a las siguientes razones: 1. Al ideario misional-franciscano de pobreza del siglo XVI,143 la cual podemos relacionarla con la sencillez y sobriedad que presenta -este inmueble- en sus dimensiones, espacios, materiales y decoración. Todo esto, contrario al bullicio del mundo, expresado muchas veces en la monumentalidad arquitectónica y exageración ornamental.144 2. Factor económico y escaso numero de habitantes, ya que se sabe que éstos “eran pocos y pobres”. 3. Factor geográfico del lugar, pues el terreno fangoso -chinampero- con fallas en el subsuelo, ocasionó -y sigue causando- que las cimentaciones de San Marcos no fueran firmes, provocando constantes hundimientos y grietas. Cabe señalar que existen casos en los que a pesar de tales “problemáticas” (económicas y geográficas) los inmuebles crecen, principalmente debido a la religiosidad de los habitantes, quienes siempre hacen lo posible para que su 140 La Dra. Yolotl González indica que los cráneos se colocaban en el tzompantli, los cuales se encontraban a un lado de los templos más importantes. Vid. Yolotl González, Diccionario de mitología y religión de mesoamérica, México, Larousse, 1995, p. 190. 141 Sobre el tema de la resistencia indígena, Vid. Robert Ricard, La conquista espiritual de México, pp. 387-407. 142 Vid. Margarita Loera Chávez y Peniche, Memoria india en los templos cristianos, México, INAH, 2006, p. 115. 143 El franciscano fray Toribio de Motolinía nos dice que las ordenanzas del año 1541 señalaban que: “los edificios que se edifican para la morada de los frailes sean paupérrimos y conformes a la voluntad de nuestro padre San Francisco, de suerte que los conventos de tal manera se tracen que no tengan más de seis celdas en el dormitorio”. Citado por Antonio Rubial, La hermana pobreza, México, UNAM, FFyL, 2000, p.136. 144 La Dra. Elisa Vargas Lugo menciona que los frailes buscaron a través de sus edificaciones el símbolo de su grandeza moral, de su ideal evangélico y político. Esta utopía evangelizadora terminó con la secularización, por lo que el clero regular fue sustituido por el secular, fue así que la mayoría de los edificios sufrieron algunas modificaciones arquitectónicas y ornamentales, mismas que dependían de la religiosidad y economía de la sociedad, es decir, que la idea trascendental de grandeza espiritual y evangélica que el siglo XVI se quiere expresar en los edificios monásticos, se transforma en el barroco del XVII y XVIII en una búsqueda de grandeza social. Vid. Elisa Vargas Lugo, op, cit., p. 9-12. 96 templo sea el más “bello” ó suntuoso de la zona.145 Por lo antes dicho, consideramos que el siguiente factor pudo influir más que los anteriores.4. La poca religiosidad de los mexicaltzincas respecto el cristianismo, debió ser detonante para que el inmueble de San Marcos no creciera en un aspecto arquitectónico-monumental, ni ornamental-artístico, ya que las fuentes indican que los habitantes de este sitio manifestaron un “descontento” ante ciertas costumbres cristianas, teniendo como consecuencia actitudes de deshonra hacia el templo católico. Esta variedad de factores muestra que este inmueble es una fuente histórica cuyo lenguaje híbrido refleja características tanto de los grupos extranjeros como de los nativos.146 145 Tal parece que en Mexicaltzinco los sectores encargados de velar por el mantenimiento de este inmueble han mostrando cierta indiferencia. 146 Esto rompe un poco con la idea muchas veces generalizada, de que tales obras sólo representan el punto de vista cultural y estético de los grupos dominantes. 97 Obras que a la fecha se conservan en San Marcos Mexicaltzinco.147 Obras escultóricas Obra Nombre Pzas. Época Técnica Localización Escultura atado de años 1 precolombina cantera labrada oficina del claustro Escultura vasijas 2 precolombina cantera labrada claustro Escultura cráneos 3 precolombina tezontle labrado muro exterior- Norte del templo Escultura clavos 4 precolombina tezontle trabajado claustro Escultura s/n 4 XVI cantera labrada atrio Escultura s/n 2 XVI cantera labrada atrio Escultura basa 3 XVI cantera labrada 2 en el claustro, y otra en presbiterio. Escultura remate de imposta 4 XVII piedra labrada con restos de policromía esquinas del claustro Escultura placas 4 XVII piedra con escrito labrado pórtico escultura Señor de la humildad 1 XVII madera tallada y policromada con aplicación de hueso y vidrio sotocoro Escultura Santo entierro 1 XVII madera tallada, ensamblada, estofada y policromada brazo Norte del crucero Escultura pila bautismal 1 XVII cantera labrada con restos de policromía baptisterio Arquitect ónica fachada principal 1 XVII talla en piedra con decoración de argamasa moldeada y pintada Iglesia Puerta partes de la puerta principal 1 XVII madera cortada, ensamblada y pintada, cuenta con chapetones entrada principal al templo Retablo retablo de la Virgen de Guadalupe 1 XVIII madera cortada, tallada y ensamblada, dorada y pintada presbiterio 147 Esta lista sólo hace referencia aquellas obras cuya elaboración se sitúa antes del siglo XIX. Algunos de los datos referentes a la época y técnica son tomados del Catálogo de bienes artísticos de la DGSMPC-CONACULTA. De acuerdo con un informe localizado en el ACNMH del INAH, se sabe que desde el mes de julio de 1982 se realizó un inventario de los bienes artísticos de la iglesia de San Marcos, así como la clasificación cronológica de los documentos históricos, lamentablemente se desconoce tal informe. Entre las personas que colaboraron en esta actividad figuran el Sr. Benito Martínez y el Sr. Gabriel Juárez. Este documento está fechado el 22 de agosto de 1983. 98 Mobiliario púlpito 1 XVIII madera tallada, ensamblada y dorada con partes policromadas presbiterio Escultura Inmaculada Concepción 1 XVIII madera tallada y policromada con aplicaciones de vidrio tercer tramo de la lateral Sur del templo Escultura nicho 1 XVIII madera tallada, ensamblada y dorada, con partes pintadas presbiterio Escultura San Marcos 1 XVIII madera tallada y policromada con aplicaciones de vidrio presbiterio Obras pictóricas Autor Titulo Época Técnica Medidas Localización José de Ibarra Santa Gertrudis XVIII óleo sobre tela 0.82 X 0.58 presbiterio José de Ibarra Santa Clara XVIII óleo sobre tela 0.82 X0.58 presbiterio Anónimo San Antonio de Padua y el niño Jesús intercediendo por las ánimas del purgatorio XVIII óleo sobre tela 2.16 X1.27 brazo Sur del crucero Anónimo San Ignacio de Loyola XVIII óleo sobre tela 1.10 X 0.77 actual sacristía 90 Conclusiones En resumen, al fundamentar la historicidad de Mexicaltzinco hemos señalado que este sitio prehispánico -antes llamado Acatzintintlan- se localizaba asentado en la zona lacustre del Sur de la cuenca de México, en el extremo oriental de la embocadura que comunicaba el lago de Texcoco con los de Chalco y Xochimilco. El origen de este pueblo precolombino se ha remontado hasta el 750, año en se fundan los pueblos culhua en las faldas del Huizachtepetl -hoy cerro de la estrella-, por lo que sus primeros habitantes fueron de filiación cultural culhua -herederos de la civilización tolteca-. Debido a su ubicación, los mexicaltzincas desarrollaron un patrón de asentamiento y economía basado en el cultivo de chinampas, teniendo una economía mixta, sustentada en la agricultura, la recolección, la pesca y la caza, dicho contexto natural influyó para que la vida de sus habitantes girara en torno a una cosmovisión lacustre, por lo que sus dioses, ritos principales, y acervo artístico -escultura, pintura, cerámica- estuvieron vinculados con este medio natural. Dentro de su etapa prehispánica, Mexicaltzinco formó parte del señorío culhua, mismo que mantenía la hegemonía política y económica de la zona Sur del valle. Otro dato significativo en la vida de este pueblo es la estrecha relación que mantuvo con los mexicas a raíz del refugio, consuelo y ánimo que éstos hallaron en dicho lugar durante su peregrinar, motivo por lo que lo llamaron Mexicaltzinco, el “México chiquito”, a partir de allí los mexicaltzincas colaboraron con los de Tenochtitlan en tareas de carácter bélico, económico, político y religioso, siendo considerados “gente de mucha estima y cuenta”, “muy ilustre, de mucho valor y ser”, tal vínculo continuó hasta antes de caída definitiva del imperio a manos de Hernán Cortés, pues se ha dicho que aunque al principio del proceso bélico este pueblo participó al lado de los tenochcas, al final se unió al conquistador debido al daño que recibía por parte de los aliados de éste. Otro hecho del que se ha hecho mención y resulta de cierto interés, es la denuncia realizada por un habitante oriundo de este sitio a Cortés sobre la conjura planeada por Cuauhtemóc y otros tlatoanis para asesinarlo, motivo por el que dicho conquistador dio muerte al último tlatoani mexica, y con él, aquellos anhelos por vencer y echar de estas tierras a los invasores, así como el de recuperar sus reinos y su pasado. 91 Una vez apoderándose de la ciudad, y debido a la jerarquía política, económica-productiva y religiosa (como señorío) de Mexicaltzinco, Cortés lo asignó a la ciudad, sin embargo, en 1525 quedó en posesión directa de la Corona por lo que careció de encomendero, ya para 1531 actuó como corregimiento jurisdiccional. Tocante al proceso de conquista espiritual, se ha expuesto que fueron los frailes franciscanos quienes además de haber comenzado la evangelización en este sitio, edificaron el inmueble dedicado a San Marcos sobre el principal teocalli mexicaltzinca, esto, como un método más de funcionalidad espacial. Desde un aspecto arquitectónico y ornamental se ha señalado que a pesar de que la fundación del templo corresponde al siglo XVI, hoy en día ostenta elementos característicos de los siglos XVII, XVIII, y XIX, así como incrustaciones de piezas precolombinas. Esta mezcla de elementos ha sido considerada -además de la llegada al sitio de los diferentes estilos artísticos-, como el resultado de un proceso histórico y circunstancial de la vida mexicaltzinca. Respecto a las aportaciones de este trabajo, resulta de gran valorla información obtenida sobre Mexicaltzinco en su época prehispánica, ya que ayuda a desentrañar y saber del pasado de un pueblo poco conocido -con estatus de señorío- que desempeñó un papel importante desde tiempos prehispánicos no sólo en la zona en que se localizaba -señorío culhua-, sino que también influyó de cierta forma en la historia tanto del pueblo como de la fundación y desarrollo de la ciudad mexica, de allí que Mexicaltzinco simbolice el lugar previo al nacimiento de México-Tenochtitlan. De igual forma resultan los datos referentes a Mexicaltzinco como Cabecera política y eclesiástica durante el período virreinal. Lo arriba dicho nos muestra el papel que jugó y la importancia que tuvo Mexicaltzinco tanto para la ciudad mexica como para la novohispana, pues ademas de ser sitio proveedor de productos agrícolas, lugar estratégico para la comunicación y comercio con los pueblos del Oriente y Sur del valle, participó -primero como altépetl y después como cabecera- en la administración de tributos, justicia y actividad religiosa. 92 Tocante al inmueble de san Marcos, planteamos -con base a las fuentes- que las características sobrias que ostenta, pueden deberse -además del factor económico, geográfico y número de habitantes- a un cierto “desacuerdo” por parte de los habitantes de este sitio ante algunas de las recientes costumbres políticas y religiosas que se les impusieron, que bien pudo expresarse en actitudes de profanación hacia el templo y misa cristiana. De lo anterior dan prueba; los informes del siglo XVI que manifiestan el desacuerdo mexicaltzinca ante la nueva forma de vida regida por la religiosidad europea respecto a los designios del nuevo Dios; los casos de idolatría y sincretismo (llevados aún en los siglo XVII y XVIII); la migración (en los siglos XVI y XVII) de algunos mexicaltzincas a otros sitios por los malos tratos europeos; los escritos realizados -en 1795- por las autoridades religiosas que señalan la negación mexicaltzinca a acudir y respetar la misa y templo de san Marcos, pues “ni niños, ni niñas [iban a la iglesia a escuchar misa], no [querían] ellos ni sus padres” por lo que “se [cansaban] envalde cura, campana y fiscal”, y cuando entraban sólo era para profanar el templo, ya que “durante Misa [entraban] a dormir, comer y otras cosas con las que se [profanaba] el templo” haciendo “allí muchas maldades”. Por todo lo anterior los mexicaltzincas fueron considerados por los propios religiosos como “gente supersticiosa a sus antiguas creencias” o “almas encerradas en cuerpos brutos” que no entendían ni con el uso de medios represivos como los azotes. Podemos decir que este “desacuerdo” mexicaltzinca encuentra justificación si consideramos que dicho pueblo contaba con costumbres y un pasado, que resultaron difíciles de erradicar, pues recuérdese que mientras un pueblo -o persona- tenga un pasado-historia, será difícil que otra cultura lo absorba por completo. Asimismo hemos planteado que dicho edificio debe verse no como puro objeto arquitectónico y religioso, sino también como un documento histórico - debido a que fue construido e intervenido por una sociedad que vivió en determinado entorno cultural de tiempo y lugar- útil para reconstruir parte de la historia de Mexicaltzinco, pues en la arquitectura y ornamentación de éste -más allá del estilo y la técnica- se expresan aspectos de su vida social, política y religiosa. 93 En este sentido, se justifica que los templos cristianos construidos por los indígenas -o su descendencia mestiza-, constituyen una valiosa fuente que debe ser considerada en la labor histórica, puesto que son documentos que resguardan cierto lenguaje híbrido, por tal motivo, es necesario una investigación y una contemplación directa al objeto -ambas acompañadas de una reflexión- para ahondar y conocer las circunstancias históricas y parte de la cosmovisión política y religiosa de quienes intervinieron en su edificación, sólo así, se podrá apreciar y entender de una mejor manera el discurso que ofrece este tipo de inmuebles. Por ejemplo, las incrustaciones de las pequeñas piezas precolombinas -que más allá de la época en que fueron incrustadas, motivo por el cual a veces se les da o resta valor- significaron una importante fuente de conocimiento, pues al conocer su simbolismo en tiempos precolombinos, obtuvimos valiosa información sobre el tipo de deidades y religiosidad que tuvieron los antiguos mexicaltzincas, cabe señalar que este tipo de fuente complementó parte de la fuente escrita y oral. Recuérdese que un historiador debe utilizar todas las fuentes posibles a su alcance -aún las que a primera vista parezcan banales- para comprender de mejor forma el hecho-objeto. A modo de reflexión, parece ser que de aquel pueblo chinampero y pintoresco -con árboles, ríos, canales, lagunas, manantiales, flora y fauna, huertos, y chinampas con flores, legumbres y hortalizas- y de aquellas otras características pasadas, no queda más que el recuerdo y quizás algo de nostalgia, sin embargo, en este pueblo -hoy colonia- y en su templo, aún se percibe aquel pasado indígena; pues he ahí el nombre de San Marcos Mexicaltzinco, los restos de aquel teocalli sobre el que se encuentra el nuevo templo, las piezas precolombinas que se localizan en los muros y en el atrio de dicho inmueble -o en algunos hogares- que nos remiten al pasado prehispánico de este sitio. Bien podemos decir que a pesar de los siglos y de otra fisonomía, aquello que fue un canal por el que deambulaban chalupas y trajineras, hoy es una avenida asfáltica sobre la que transitan automóviles, por lo que aún sigue siendo una importante vía de circulación y comunicación; algo similar sucede con el atrio de san Marcos, pues hoy en día continua siendo el lugar donde la comunidad se reúne para celebrar sus festividades religiosas, o reuniones de 94 carácter social, y en el que también -algunas veces- se les enseña a los niños -que se preparan para su primera comunión- la doctrina religiosa; del mismo modo el espacio -aún con otro templo, otros dioses, y otras gentes-, sigue cumpliendo su función sacra. En síntesis, este trabajo ha aportado significativos datos tanto del sitio y los habitantes de Mexicaltzinco desde tiempos prehispánicos y novohispanos, como de su conjunto conventual -cuyo aspecto puede contribuir al panorama de las edificaciones novohispanas-, asimismo ha ayudado a desentrañar el pasado de un pueblo y su inmueble religioso, quienes han tenido un valor y peso histórico del que se conocía poco, asimismo se pone de manifiesto que la historia de este sitio ocupa un papel significativo en la historia de lo que hoy es la ciudad de México, y al dar cuenta de la presencia de Mexicaltzinco y su inmueble en el devenir histórico, se ha aumentado el acervo y bagaje de conocimientos del patrimonio histórico, arquitectónico-artístico y cultural no sólo de este sitio, ni de la delegación política en la que se encuentra, sino de la historia prehispánica y novohispana de nuestro país, por lo que este trabajo puede considerarse una fuente importante para futuras investigaciones, especialmente para aquellas que deseen abordar el tema de Mexicaltzinco. Considero que la historia de Mexicaltzinco así como la de su edificio religioso, requieren aún de trabajos en archivos, bibliotecas y visitas de examinación al propio sitio, ya que es necesario ampliar mucha de la información aquí expuesta y desarrollar algunos temas que aquí no se abordan de manera particular ni especializada. Por último, considero que Mexicaltzinco bien merece contar con un museo de sitio donde se puedan exhibir tanto la información y las diversas piezas materiales con las que se cuenta. No resta más que mencionar que con estetrabajo espero contribuir un poco a la ardua y maravillosa labor de la historia en su constante lucha contra el olvido, la ignorancia y el centralismo del conocimiento histórico, artístico y cultural. 90 Bibliografía Archivos consultados . Archivo de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH (ACNMH-INAH): Expediente: Templo de San Marcos, Col. Mexicaltzingo, Municipio Ixtapalapa. . Archivo Histórico de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural-CONACULTA (AHDGSMPC-CONACULTA): Expediente: Templo de San Marcos Mexicaltzingo, Delegación Iztapalapa. Ficha de catálogo de bienes artísticos del inmueble de San Marcos Mexicaltzinco, cédula 000097. Parroquia de San Marcos Mexicaltzingo, informe físico, mayo 1992. Manuscritos . Archivo Histórico del Arzobispado de México (AHAM): “Padrón de la feligresía del señor San Marcos Mexicalcingo, según lo preceptuado de este año de 1778”, Fondo episcopal, Serie: padrones, Caja 5. 1778. . Archivo General de la Nación (AGN): Templos y conventos, vol. 13, exp. 11, fol. 162-171. Mercedes, vol.4, exp. 319, fol. 323. Tributos, vol. 56, exp. 10, fol. 140. Historia, vol. 578-A, exp. 1, fol. 94-95. Civil, vol. 194, exp. 3, fol. 1r-2r. Civil, vol. 1271, exp.1.no.9, fol.43-46. Bibliografía ALBERRO, Solange, “Los franciscanos y la tabula rasa en la Nueva España del siglo XVI: un cuestionamiento”, pp. 21-37, en El teatro franciscano de la Nueva España. Fuentes y ensayos para el estudio del teatro de evangelización en el siglo XVI, México, UNAM, CONACULTA, 2000. ALBORES ZARATE, Beatriz, Guía del Archivo Parroquial de Méxicaltzingo, México, Edo. de México, Colegio Mexiquense, 1991. ALVA IXTLILXÓCHITL, Fernando de, Obras Históricas, 2v, edición facsimilar, México, UNAM, IIH, 1997. ALVARADO TEZOZOMOC, Fernando, Crónica Mexicáyolt, traducción directa del náhuatl por Adrián León, México, UNAM, IIH, 1998. Anales de Tlatelolco, paleografía y traducción de Rafael Tena, México, CONACULTA, 2004. (Colección Cien de México). ÁNGELES, JIMÉNEZ, Pedro, Imágenes del Arte Mexicano; pintura novohispana del siglo XVI, México, UNAM, IIE, 1994. APENES, Ola, Mapas Antiguos del Valle de México, México, UNAM, IIH, Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería, 1984. 91 ÁVILA LÓPEZ, Raúl y Beutelspacher, Ludwig, Investigaciones arqueológicas en Mexicaltzingo, D.F., México, INAH, Subdirección de Salvamento Arqueológico, 1989. ÁVILA LÓPEZ, Raúl y Beutelspacher, Ludwig, “Proyecto Arqueológico Mexicaltzingo, D.F.”, en Boletín del Consejo de Arqueología, No. 1. pp. 121- 124, INAH, 1984. BAUDOT, Georges, La pugna franciscana por México, México, CONACULTA, Alianza, 1990. (Colección Los noventa). BENAVENTE, fray Toribio de (Motolinía), Memoriales o Libros de las cosas de la Nueva España y de los naturales de ella, Edición, notas, estudio analítico, apéndices e índices de Edmundo O´Gorman, México, UNAM, IIH, 1971. Biblia Latinoamericana, España, Madrid, Editorial Paulinas, 1988. CALDERÓN de la Barca, Madame, La vida en México, traducción y prólogo de Felipe Teixidor, octava edición, México, Porrúa, 1987. (Colección Sepan cuantos…). CARRASCO, Pedro, Estructura político-territorial del Imperio tenochca, La Triple Alianza de Tenochtitlan, Tetzcoco y Tlacopan, México, El Colegio de México, Fideicomiso Historia de las Américas, FCE, 1996. CARRILLO Y GARIEL, Abelardo, El Cristo de Mexicalcingo; técnica de las esculturas de caña, México, Dirección de Monumentos Coloniales, INAH, 1949. CASO, Alfonso, El pueblo del sol, México, FCE, 1993. Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles: Iztapalapa, México, INAH, 1988. CLAVIJERO, Francisco Javier, Historia Antigua de México, prólogo de Mariano Cuevas, séptima edición, México, Porrúa, 1982. (Colección Sepan cuantos…). Códice Aubin, Geschichte del Azteken. Codex Aubin und verwandte Dokumente, Aztekischer Text ubersetzt und erlautert von Walter Lehmann und Gerdt Kutscher. Abgescholossen und eingeleitet von Gunter Vollmer. Quellenwerke zur alten Geschichte Ameritas, XIII, Berlín, Ibero-Amerikanischen Institut. 1981. Códice Aubin, [códice de 1576]; Manuscrito azteca de la Biblioteca Real de Berlín, anales en mexicano y jeroglíficos desde la salida de las tribus de Aztlan hasta la muerte de Cuauhtemoc, México, Editorial Innovación, 1980. Códice Azcatitlan, Bibliothéque Nationale de France/Societé des Americanistes de Paris, Comentaro de R. H. Barlow, París, 1995. Códice Cozcatzin, estudio y paleografía de Ana Rita Valero de García Lascuráin, México, INAH, BUAP, 1994. Códice Franciscano, siglo XVI, Informe de la Provincia del Santo Evangelio al visitador Juan de Ovando, México, Ed. Salvador Chavez Hayhoe, 1941. Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los soles, traducción directa del náhuatl por el Lic. don Primo Feliciano Velásquez, México, UNAM, IIH, 1945. Códice Ramírez: Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España, según sus historias, México, Editorial Innovación, 1974. Códice Xolotl, edición preparada por Charles E Dibble, 2da edición, México, UNAM, IIH, 1980. CORTÉS, Hernán, Cartas de Relación, nota preliminar de Manuel Alcalá, decimocuarta edición, México, Porrúa, 1985. (Colección Sepan cuantos…). 92 CRUZ AGUILLÓN, Raúl, Santo Domingo de Guzmán de Oaxaca, Oaxaca, Carteles editores, 2002. CHANFÓN OLMOS, Carlos, “Los monasterios mendicantes” en Conventos coloniales de Morelos, México, Coeditado por Instituto de Cultura de Morelos, Grupo Financiero GBM Atlántico, Porrúa, 1994. CHANFÓN OLMOS, Carlos, “Los conventos mendicantes novohispanos”, en Manuel Toussaint; su proyección en la historia del arte mexicano, pp. 50- 80, México, UNAM, IIE, 1992. CHIMALPAIN, Domingo, Las ocho relaciones y el memorial de Colhuacán, vol. II, México, CONACULTA, 1998. DÍAZ CASTILLO, Bernal del, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, introducción y notas de Joaquín Ramírez Cabañas, octava edición, México, Porrúa, 1970. (Colección Sepan cuantos…). Diccionario de Historia, Biografía y Geografía de México, 1ra. Edición, México, Porrúa, 1964. Diccionario de arquitectura mesoamericana, México, Trillas, 2001. DURÁN, fray Diego, Historia de las Indias de la Nueva España e islas de tierra firme, vol. I y II, estudio preliminar de Rosa Camelo y José Rubén Romero, México, CONACULTA, 2002. (Colección Cien de México). “Entrevista al Arq. Raúl Ávila López”, en Revista Enlace, pp. 18-20, UNITEC, Diciembre 2006-Marzo 2007. El Libro de las Tasaciones de pueblos de la Nueva España siglo XVI, prólogo de Francisco González de Cossío, México, AGN, ECLAL, 1952. FERNANDEZ, Justino, “Las construcciones franciscanas del siglo XVI en la Nueva España”, en Congreso Terciario Franciscano; conferencias literarias, pp. 253-266, México, Miguel Dorantes Aguilar, 1943. GARCÍA CUBAS, Antonio, Geografía e historia del Distrito Federal, México, Instituto Mora, 1993. GERHARD, Peter, Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821, México, UNAM, IIH, IG, 1968. GERHARD, Peter, Síntesis e Índice de los mandamientos virreinales (1548- 1553), México, UNAM, IIH, Serie Documental: 21, 1992. GIBSON, Charles, Los aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, 2003. (Colección América nuestra). GÓNZALEZ, Aparicio, Plano reconstructivo de la región de Tenochtitlan, México, INAH, 1973. GÓNZALEZ, Yolotl, Diccionario de mitología y religión de Mesoamárica, México, Larousse, 1995. Guía de las Actas de Cabildo de la Ciudad de México siglo XVI, Seminario de Historiografía de la FFyL de la UNAM dirigido por Edmundo O´Gorman,México, DDF, FCE, 1970. Historia Documental de México, tomo I, pp. 87- 159, México, UNAM, IIH, Serie Documental, Núm.4, 1984. KUBLER, George, Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, FCE, 1912. LEÓN PORTILLA, Miguel, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, México, FCE, 1961. LÓPEZ AUSTÍN, Alfredo, La constitución real de México-Tenochtitlan, prólogo de Miguel León-Portilla, México, UNAM, IIH, seminario de cultura náhuatl, 1961. 93 LOCKHART, James, Los nahuas después de la conquista. Historia social y cultural de la población indígena del México central, siglo XVI-XVIII, México, FCE, 1999. MATOS MOCTEZUMA, Eduardo, “Restos de un basamento prehispánico en Mexicaltzingo, D.F.”, en Boletín INAH, No. 30, pp. 32-36, México 1967. MENDIETA, Jerónimo de, Vidas paralelas, México, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario, 1994. Mexicaltzingo, folleto proporcionado por los encargados del templo, sin lugar ni fecha de edición. MORERA Y GONZALEZ, Ángel, Jaime, Pinturas coloniales de animas del purgatorio, México, UNAM, IIE, 2001. MONTERO GARCIA, Ismael, “El sistema cavernario del Huizachtepetl”, en Huizachtepetl, geografía sagrada de Iztapalapa, pp.171-202, México, Editado por la Delegación Iztapalapa, 2002. PASO y TRONCOSO, Francisco del, Epistolario de Nueva España, tomos. I, VIII, IX, México, Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos, 1939- 1940. PASO y TRONCOSO, Francisco del, Papeles de Nueva España, 2da. Serie, Geografía y Estadística, publicados de orden y con fondos del gobierno mexicano, tomos. I, II, VI, Madrid, Est. Tipográfico Sucesores de Rivadeneyra, 1905-1906. Poesía Náhualt II, Cantares Mexicanos, Manuscrito de la Biblioteca Nacional de México, paleografía, versión, notas y apéndices de Ángel Ma. Garibay K., México, UNAM, IIH, 2000. RICARD, Robert, La conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misionales de las órdenes mendicantes en la Nueva España, 1523-1524 a 1572, tercera edición, México, FCE, 1986. RIVERA, Nayar, En la casa de la sal; monografía, crónicas y leyendas de Iztacalco, México, Delegación Iztacalco, 2002. ROIG, Juan Fernando, Iconografía de los santos, Barcelona, Ediciones Omega, 1949. ROLDÁN, Dolores, Códice Cuauhtémoc (biografía), México, ORION, 1993. RUBIAL, Antonio, La evangelización de Mesoamerica, México, CONACULTA, 2002. (Colección Tercer Milenio). RUBIAL, Antonio, La hermana pobreza. El franciscanismo: de la Edad Media a la evangelización novohispana, México, UNAM, FFyL, 2000. (Colección Seminarios). RUÍZ MEDRANO, Ethelia, Gobierno y Sociedad en Nueva España: Segunda Audiencia y Antonio de Mendoza. México, coedición de el Colegio de Michoacán/Gobierno del Estado de Michoacán, 1991. SAHAGÚN, Bernardino de, Historia General de las Cosas de Nueva España, anotaciones y apéndices de Ángel María Garibay K., décima edición, México, Porrúa, 1999. (Colección Sepan cuantos…). SIERRA, Carlos, Historia de la Navegación en la Ciudad de México, México, DDF, 1984. SERNA, Jacinto de la, Manual de ministros de indios para el conocimiento de sus idolatrías y extirpación de ellas, México, Imprenta del Museo Nacional, 1892 TERRÁN, José Antonio, “Arquitectura religiosa y simbolismo”, en Manuel Toussaint; su proyección en la historia del arte mexicano, pp. 277-293, México, UNAM, IIE, 1992. 94 TORQUEMADA, Fray Juan de, Monarquía indiana, México, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario, 1995. TOSCANO, Salvador, Cuauhtémoc, México, FCE, 1982. TOUSSAINT, Manuel, Federico Gómez de Orozco y Justino Fernández, Planos de la Ciudad de México. Siglos XVI y XVII; estudio histórico, urbanístico y bibliográfico, México, UNAM, IIE y DDF, 1990. TOUSSAINT, Manuel, Arte Colonial en México, México, UNAM, IIE, 1990. TOUSSAINT, Manuel, Pintura Colonial en México, México, UNAM, IIE, 1990. VALLE, Perla, “El Cristo de Mexicaltzinco, protector de códices”, en Revista Arqueología Mexicana: códices coloniales, vol. VII-Núm. 38, Julio-Agosto, p. 62, México, INAH, 1999. VARGAS LUGO, Elisa, La iglesia de Santa Prisca de Taxco, México, UNAM, IIE, 1974. VARGAS LUGO, Elisa, Las portadas religiosas de México, México, UNAM, IIE, 1986. VERA, Hipólito, Itinerario Parroquial del Arzobispado de México y reseña histórica, geográfica y estadística de las parroquias del mismo arzobispado. México, Biblioteca Enciclopédica del Estado de México, Ediciones facsimilares de 1880-1884. VETANCURT, fray Agustín de, Teatro Mexicano; Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de México; Menologio Franciscano, segunda edición facsimilar, México, Porrúa, 1982. VILLASEÑOR Y SÁNCHEZ, José Antonio, Teatro Americano, Descripción General de los Reinos, y Provincias de la Nueva España y sus Jurisdicciones, 1er Vol. I facsimilar, introducción de Francisco González de Cossio, México, Editorial Nacional, 1952. VIQUEIRA ALBAN, Juan Pedro, ¿Relajados o Reprimidos? Diversiones públicas y vida social en la ciudad de México durante el siglo de las luces, México, FCE, 1978. ZAVALA, Silvio, El servicio personal de los indios en la Nueva España 1600-1635, tomo V, 2da parte, México, Colegio de México/Colegio Nacional, 1990. ZAVALA, Silvio, Libros de asentamientos de la gobernación de la Nueva España: Periodo del virrey don Luis de Velasco 1550-1552, México, AGN, 1982. (Colección: Documentos para la Historia 3). Fuentes de tradición oral . Sr. Benito Martínez Castillo (1915-2006). Habitante de Mexicaltzinco; Presidente de la entonces Asociación Civil Pro-Restauración del templo de San Marcos; en 1982 -junto con Gabriel Juárez- realiza un inventario de los bienes artísticos de la iglesia de San Marcos, así como la clasificación de los documentos históricos existentes; trabajó en actividades de mantenimiento y 95 supervisión al inmueble; fue don Benito una de las personas que más sabía de las cosas que atañen a dicho inmueble. . Sr. José Castillo Cabrera (1928). Habitante de Mexicaltzinco; ha trabajado en algunas actividades de mantenimiento realizadas al inmueble; don José -al igual que don Benito- ha servido como fuente oral a quienes se han interesado en este sitio; don José es uno de los pocos que más conocen de la historia -y leyendas- de Mexicaltzinco, mismas que ha heredado por tradición oral. . Padre Javier Prado. Sacerdote de la orden de los misioneros del Espíritu Santo y encargado del grupo juvenil de San Marcos; el padre Javier es de los que más se ha interesado en la historia de Mexicaltzinco, dándose a la tarea de recopilar todo aquello relacionado con dicho tema, por esto, aparece como el cronista de Mexicaltzinco. . Sr. Juan Manuel Martínez Juárez (1958). Habitante de Mexicaltzinco e hijo de don Benito Martínez; don Juan es otro de los habitantes que sabe gran parte de la historia de Mexicaltzinco, tanto del sitio como de su inmueble católico, esto, debido a que siempre anduvo al lado de su padre, por lo que fue testigo que vio y escuchó información referente a dichos temas. . Sr. Felipe Vásquez (1947). Habitante de Mexicaltzinco; ha trabajado en algunas actividades de reparación realizadas al inmueble; al igual que los arriba dichos, se ha interesado por la historia de San Marcos Mexicaltzinco. 96 Índice de ilustraciones 1. Localización de Mexicaltzinco en el valle de México (Planos de la Ciudad de México siglos XVI y XVII, op. cit., p. 155). 2. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Aubin, ed. Facs. Berlín, 1981, fol. 22 v). 3. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Azcatitlan, Facs, París, 1995). 4. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Cozcatzin, fol.16 v). 5. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Xólotl, México, UNAM, 1990,Plancha VI). 6. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Xólotl, México, UNAM, 1990, Plancha VII). 7. Ubicación de Mexicaltzinco (Plano de Santa Cruz. Tomado de Carlos Sierra, Historia de la Navegación en la Ciudad de México, México, 1984, p. 26). 8. Ubicación de Mexicaltzinco, siglo XVII (Mapa de la Descripción de la comarca de México i obra del Desagüe, de Enrico Martínez. Tomado de Ola Apenes, Mapas antiguos del valle de México, México, UNAM, 1984, lámina no.12). 9. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVIII (Plano geográfico que demuestra la antigua situación de México, sus lagunas y poblaciones inmediatas, en tiempos de la gentilidad, de Joaquín de Heredia y Sarmiento. Tomado de Nayar Rivera, En la casa de la sal; monografía, crónicas y leyendas de Iztacalco, México, Delegación Iztacalco, 2002, p. 11). 10. Glifo de Azcatzintitlan (Códice Azcatitlan, Facs, París, 1995). 11. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Aubin, ed. Facs. Berlín, 1981, fol. 22 v). 12. Vista panorámica de la estructura circular en Mexicaltzinco (Investigaciones arqueológicas en Mexicaltzingo, D.F., op. cit., p. 65). 13. Muro Sur del claustro (Fototeca de la CNMH-INAH). 14. Planta del conjunto conventual San Marcos Mexicaltzinco (Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles: Iztapalapa). 15. Vista lateral-Norte del templo (J.C.V.P). 16. Vista actual de la fachada principal (J.C.V.P). 17. Vista frontal de la iglesia, torre y claustro hacia 1949 (Fototeca de la CNMH- INAH). 18. Retablo del Señor de la humildad (Fototeca CNMH-INAH). 19. Vista hacia el coro y sotocoro (J.C.V.P). 20. Vista actual del segundo y tercer tramo del templo (J.C.V.P). 97 21. Cúpula interior (Ficha de catálogo de bienes artísticos del inmueble de San Marcos Mexicaltzinco de la DGSMPC-CONACULTA). 22. Pintura correspondiente al muro del evangelio (El Cristo de Mexicaltzingo op. cit.). 23. Aspecto del retablo hacia el año 1949 (Fototeca CNMH-INAH). 24. Vista del retablo actual (J.C.V.P). 25. Vista interior de la iglesia hacia el año 1949 (El Cristo de Mexicaltzingo, op. cit., p.7). 26. Vista actual al interior del claustro (Ficha de catálogo de bienes artísticos del inmueble de San Marcos Mexicaltzinco de la DGSMPC-CONACULTA). 27. Vista al interior del claustro hacia 1949 (El Cristo de Mexicaltzingo, op. cit., p. 8). 28. Cráneo de tezontle ubicado en el muro Norte-exterior del templo (J.C.V.P). 29. Chalchihuite localizado en el contrafuerte del templo (J.C.V.P). Portada Índice Introducción I. Antecedentes Prehispánicos de Mexicaltzinco II. Mexicaltzinco Durante y Después de la Conquista III. Exconvento de San Marcos Mexicaltzinco: Su Historia, Arquitectura y Ornamentación Artística Conclusiones Bibliografía Índice de Ilustraciones