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Exconvento-de-San-Marcos-Mexicaltzinco-D F --un-estudio-historico-arquitectonico-y-artstico

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1
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO 
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS 
COLEGIO DE HISTORIA 
 
 
 
 
EXCONVENTO DE SAN MARCOS MEXICALTZINCO 
D.F.: UN ESTUDIO HISTÓRICO, ARQUITECTÓNICO Y 
ARTÍSTICO. 
 
 
 
 
 
TESIS QUE PARA OBTENER EL TÍTULO DE: 
LICENCIADO EN HISTORIA. 
PRESENTA: JUAN CARLOS VALENCIA PHILLIPS 
 
 
ASESOR: 
Dr. ÁNGEL JAIME Y MORERA GONZÁLEZ. 
 
 
 
 
 
 
 
MÉXICO, D.F. CIUDAD UNIVERSITARIA, 2009 
 
 
UNAM – Dirección General de Bibliotecas 
Tesis Digitales 
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A mis padres por haberme traído y enseñado ha andar en esta vida. 
A Xochipilli por su llegada. 
A mi familia, amigos y profesores con quienes he tenido y tengo el 
gusto de compartir mi vida. 
A quienes han preservado parte de su historia. 
 
 Ya nuestros cantos, ya nuestras flores elevamos: 
son los cantos del dios. 
 Con ellos hay abrazos de los amigos, 
se da a conocer con ellos la corporación. 
 Como lo dejó dicho Tochihuitzin, 
como lo dejó dicho Coyolchiuhqui: 
 “Sólo hemos venido a dormir, 
sólo hemos venido a soñar, 
no es verdad, no es verdad que vinimos a vivir en la tierra. 
 Nos vamos haciendo cual hierba 
en cada primavera, viene a brotar, 
viene a estar verde nuestro corazón, 
es una flor nuestro cuerpo, 
abre unas cuantas corolas, 
entonces se marchita.” 
 Así lo dejó dicho Tochihuitzin. 
 
 Tochihuitzin, tlamatini de Mexicaltzinco 
 
 
 
1
Índice 
 
 
Introducción……………………………………………………………………… 4 
 
Capítulo I 
Antecedentes prehispánicos de Mexicaltzinco 
 
I. I. Ubicación geográfica……………………………………………………... 8 
I. II. Origen del nombre: de Acatzintitlan a Mexicaltzinco………………… 14 
I. III. Restos de basamentos prehispánicos.……………………………….. 20 
I. IV. Características del poblado prehispánico…………………………….. 23 
 
Capítulo II 
Mexicaltzinco durante y después de la Conquista 
 
II. I. Mexicaltzinco durante el proceso de Conquista...………….……….. 33 
II. II. Mexicaltzinco como Corregimiento y Jurisdicción…………………… 36 
II. III. Mexicaltzinco ante el cristianismo…………………………………….. 45 
 
Capítulo III 
Exconvento de San Marcos Mexicaltzinco: su historia, arquitectura y 
ornamentación artística 
 
III. I. Datos históricos………….…………………………..………………… 57 
III. II. Estructura arquitectónica y ornamentación exterior.……………….. 71 
III. III. Estructura arquitectónica y ornamentación interior………………… 79 
 
Conclusiones…………………………………………………………………… 99 
Bibliografía……………………………………………………………………… 104 
Índice de lustraciones…………………………………………………………. 110 
 
 
 
 
 
 
1
Introducción 
 
 
 
 
 
Generalmente al realizarse estudios sobre los conventos religiosos construidos 
en los siglos XVI y XVII en la Nueva España, se opta por los que muestran 
cierta exuberancia arquitectónica y ornamental-artística, pocas veces existe el 
interés por aquellos otros que manifiestan un aspecto sobrio en sus espacios y 
ornamentación, características que no demeritan su valor histórico, mucho 
menos artístico, ya que son éstas, manifestaciones de quienes lo idearon y 
construyeron. 
 Cuando se está frente a un conjunto conventual histórico y se contempla 
con interés, despierta la curiosidad y el ánimo por conocer, aprender y 
comprender algo sobre lo que uno ve, siempre en espera de respuestas, 
mismas que se obtienen por medio de la investigación, la cual surgió en este 
caso ante la problemática y lamentable situación de escasez informativa y, en 
algunos casos, carente de objetividad a la que me enfrenté en principio. 
 El estudio arquitectónico y artístico del exconvento dedicado a san Marcos 
en Mexicaltzinco, ubicado sobre la calzada Ermita Iztapalapa No. 475, Colonia 
Pueblo de Mexicaltzinco, en la Delegación Iztapalapa, D.F., fue el objetivo 
inicial de esta tesis, sin embargo, al abordar el tema me percaté de la falta de 
información histórica acerca del lugar en el que se construyó, así como de la 
población que produjo dicho monumento, ante esta situación, indagar en la 
historia de Mexicaltzinco era, en consecuencia, una necesidad sobre la que 
había que adentrarse. 
 Como resultado de nuestras primeras investigaciones averiguamos que 
Mexicaltzinco hunde sus raíces históricas desde tiempo prehispánico en el que 
fue un pueblo con categoría de señorío, motivo por el cual en época 
novohispana fungió como cabecera política y eclesiástica, es decir, con cierta 
importancia en la cuestión política, económica y religiosa tanto para su zona 
como para la ciudad. Ante estos datos y la sobriedad que ostenta el inmueble 
de san Marcos, nuestra pregunta inmediata fue saber los motivos por los qué 
Un estudio sin profundidad histórica renuncia 
no sólo a la rica experiencia del pasado, sino 
a la comprensión del presente. 
 
 Alfredo López Austin 
 
 
 
 
2
éste no creció en un aspecto dimensional ni ornamental como otros de la zona, 
fue así, que la línea de esta investigación consintió en buscar tales 
causalidades. 
 Para ayudar a reconstruir el pasado del pueblo de Mexicaltzinco y de su 
edificio católico, fue necesaria la búsqueda y recopilación de aquellas fuentes 
que sirvieran a tal propósito. Dentro de la bibliografía impresa se revisaron 
desde códices, crónicas, y relaciones virreinales, hasta los escasos trabajos 
“modernos” que tratan temas en específico. De igual importancia fueron los 
documentos de primera mano rescatados en los archivos consultados; es de 
señalar que la transcripción de éstos fue respetada en lo posible, en otros 
casos se “modernizó” con la intención de hacer entendible su lectura. La 
fotografía resultó ser de gran valor no sólo como mera ilustración sino como 
documento que conserva y expresa ciertas características de objetos -o 
sujetos- en momentos determinados. Asimismo, la fuente oral -obtenida de una 
serie de entrevistas y pláticas con aquellos ancianos y conocedores de la 
historia de este pueblo- ayudó a cotejar y vislumbrar algunos datos. 
 Importante en este estudio -respecto al análisis arquitectónico y artístico del 
inmueble- fue de igual forma la exigencia de un conocimiento directo del lugar 
mediante constantes visitas, pues -como se dice- para este tipo de trabajo no 
se puede estudiar tan sólo desde el escritorio, debe aprovecharse la afortunada 
situación de visita. Así, la información recopilada la organicé de acuerdo a la 
temática de este trabajo. 
 La tesis se compone de tres capítulos: el primero trata sobre los 
antecedentes prehispánicos de Mexicaltzinco; el segundo se refiere a la 
postura que asumió este pueblo durante y después de la conquista militar y 
espiritual; y el último está dedicado al estudio histórico, arquitectónico y 
ornamental del excovento de San Marcos. Considero que amalgamando estas 
tres líneas de investigación -histórica, arquitectónica y artística- se contribuirá a 
la mejor comprensión y valoración del edificio. 
 Debo aclarar que el análisis arquitectónico y artístico del conjunto religioso 
se hace desde la perspectivaque presenta hoy en día, pues estamos frente a 
una obra que ha sido alterada por los embates del tiempo y por la ignorancia 
del hombre. Justifico que no pretendo realizar un análisis especializado de las 
piezas a las que haré mención, mucho menos intento calificar su calidad, eso lo 
 
 
 
3
determinará el especialista, solamente expondré características generales, y 
aunque la descripción nos interese y sea parte importante de este trabajo, 
apunto más al significado histórico que al estilístico y estético del inmueble, 
pues como diría la Dra. Elisa Vargas Lugo “existe una tendencia a ver en 
nuestros monumentos de arte religioso colonial la representación de una rancia 
religiosidad […] en el mejor de los casos, los que profesan la religión católica 
los estiman por principio, pero la mayor parte de las veces no saben valorarlos 
por falta de información histórica […] los que no son creyentes, no aceptan la 
posibilidad de encontrar en dichas obras nada más que la expresión de un 
monumento glorioso del catolicismo, ya pasado, sin atender a su valor 
histórico”.1 Fundamental resulta entonces conocer los motivos, las 
circunstancias y la cosmovisión de quienes originaron y participaron en la 
edificación, pues sólo así, se podrá entender de mejor forma el lenguaje 
expresado en su arquitectura y ornamentación, y por ende, a la sociedad que lo 
produjo. 
 Los objetivos de esta tesis son: presentar los móviles -quiénes, cuándo, 
cómo, para qué- que originaron el conjunto de San Marcos, y los factores que 
debieron de haber influido en las características arquitectónicas y ornamentales 
que ostenta hoy en día. Del mismo modo se ha tratado de fundamentar que 
más allá del estilo, la técnica, y los materiales constructivos, el inmueble de 
San Marcos es un documento no meramente arquitectónico y artístico, sino 
histórico, ya que resguarda y expresa diversos aspectos sociales y procesos 
históricos de los mexicaltzincas. 
 Este trabajo presenta un panorama histórico tanto del antiguo y pequeño 
pueblo de Mexicaltzinco como de su inmueble católico, quienes a pesar de 
haber sufrido los embates del tiempo, los anhelos urbanistas e industriales que 
terminaron y sustituyeron aquella fisonomía chinampera por grises edificios 
llenos de espectaculares comerciales que han ido vedando su carácter 
histórico, siguen siendo hoy en día valiosos e interesantes testimonios 
históricos. 
 Con este trabajo espero cumplir con uno de los propósitos de todo 
historiador, quien al contemplar un objeto de estudio busca los por qués, 
 
1 Elisa Vargas Lugo, La iglesia de Santa Prisca de Taxco, México, UNAM, IIE, 1974, p. 8. 
 
 
 
4
adquiriendo así, el compromiso de responder a dichas interrogantes para 
entender y comprender ese objeto-pasado, esto último será cuando se 
averigüe el sentido a las acciones y a sus condiciones. Desde esta perspectiva 
el edificio aquí estudiado es considerado una fuente histórica, es decir, un 
vestigio y un testimonio -producto de un proceso histórico- que forma parte de 
nuestro patrimonio cultural, por ser representativo de una sociedad, de su 
forma de vida, ideología, economía, geografía, y religiosidad, de ahí que 
debemos conocerlo, estudiarlo, valorarlo y conservarlo para las generaciones 
futuras. 
 Toca el turno de agradecer a todas aquellas personas que, de una u otra 
forma han colaborado conmigo en la realización de esta tesis, especialmente al 
Dr. Jaime Morera y González, por haberme apoyado y guiado con interés y 
paciencia en esta travesía histórica y artística. De igual forma mi 
agradecimiento a mis lectores de tesis; Lic. Pedro Ángeles Jiménez, Dr. 
Armando Pavón Romero, Mtra. Lynneth Susan Lowe, y Dra. Berenice Alcántara 
Rojas, quienes con sus valiosos comentarios enriquecieron este trabajo. 
Asimismo expreso mi gratitud al Dr. Alfredo López Austin por su valioso tiempo 
y meritorias sugerencias que me hizo respecto a los glifos y datos 
prehispánicos de Mexicaltzinco, así como al Dr. Antonio García de León por su 
apoyo en el ámbito toponímico y lingüístico del nombre de Mexicaltzinco. 
También agradezco a la Mtra. Gabriela García Lascurain y al Dr. Hugo 
Arcineaga Ávila por el asesoramiento respecto a los términos arquitectónicos y 
ornamentales del inmueble. 
 Del mismo modo mi reconocimiento a la Coordinación de Historia de la 
Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, que sin sus intervenciones el 
acceso a documentos e imágenes en archivos se me hubiese complicado. No 
podría faltar mi reconocimiento al Párroco Javier Prado, y al oriundo don José 
Castillo, por haberme brindaron su ayuda y facilidades en mis constantes 
visitas. Por último, y no por eso menos meritoria, mi gratitud a la gente de 
Mexicaltzinco, en especial aquellos quienes compartieron con migo su tiempo, 
sus recuerdos y testimonios tanto memoriales como materiales, y que con 
anhelo, esperaron este trabajo. 
 
 
 
 
5
I. Antecedentes prehispánicos de Mexicaltzinco 
 
I. I Ubicación geográfica 
El sitio prehispánico de Mexicaltzinco2 se localizaba asentado en la zona 
lacustre del Sur de la cuenca de México, en el extremo oriental de la 
embocadura que comunicaba el lago salobre de Texcoco con los de Chalco y 
Xochimilco, de agua dulce (Fig. 1). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
2 Importante es señalar que actualmente existen dos poblados más con el mismo nombre: uno 
es el Municipio de San Mateo Mexicaltzingo en el actual Estado de México, y el otro es San 
Juan Mexicaltzingo en el Estado de Guadalajara, ambos fueron fundados por habitantes del 
Mexicaltzinco aquí tratado, el primero hacia 1475, y el segundo en 1542. Vid. Beatriz Albores 
Zarate, Guía del Archivo Parroquial de Méxicaltzingo, Edo. de México, Colegio Mexiquense, 
1991, p. 9. Lo anterior da pauta para no confundir dichos sitios. 
Fig. 1. Localización de Mexicaltzinco en el valle de México. Aquí se observa el 
dique-calzada que unía a dicho poblado con el otro extremo del lago, y a su vez 
conectaba a Tenochtitlan. 
 
 
 
6
Identificación en códices 
La identificación del poblado prehispánico podemos rastrearla a partir del 
estudio de algunos códices -por ser éstos las fuentes primarias para dicho 
objetivo-3 que aunque en ellos no exista una precisa ubicación geográfica de 
Mexicaltzinco, sí nos ofrecen referencia sobre la identificación o existencia de 
este lugar por medio de su glifo y nombre. Generalmente su glifo está 
representado por un mexica4 al que parece brotarle del trasero; ano (tzin),5 una 
penca de maguey invertido. En otros casos, aparece únicamente dicho trasero. 
 Los códices pictográficos en los que se logró identificar el poblado de 
Mexicaltzinco son los siguientes: 
 Códice Aubin o Códice de 1576; en este manuscrito náhuatl, el glifo de 
Mexicaltzinco aparece acompañado por el signo 7 pedernal y una nota que 
indica el tiempo que estuvieron los mexicas en Mexicaltzinco6 (Fig. 2). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
3 Los códices son considerados fuentes históricas de primera mano, ya que en éstos, las 
comunidades indígenas dejaron constancia sobre su cultura y desarrollo histórico. Asimismo 
hacen referencia de algunos pueblos existentes antes de la llegada europea. 
4 De acuerdo con el Dr. Alfredo Lopéz Austin, una característica que identifica a un mexica en 
la iconografía, es el “plumón blanco” sobre su cabeza -simboliza el semen divino- (comentario 
directo). En la tradición mexica se dice que un día la diosa Coatlicue al estar barriendo en el 
cerro de Coatepec, encontró un plumón blanco “pelotilla o bola de plumas finas”, el cual al 
guardarlo en su seno quedó preñada, dando origen así, a Huitzilopochtli, dios de los mexicas, 
quien ordenó a éstos que llevasensu nombre. Vid. Bernardino de Sahagún, Historia General 
de las Cosas de Nueva España, México, Porrúa, 1999, p. 191. 
5 El Dr. Antonio García de León menciona que en la pictografía se representa el tzin, con el 
trasero humano, refiriéndose al ano, cuyo valor fonético es tzin-co, “en el pequeño o estimado 
lugar” (comentario directo). 
6 Vid. Códice Aubin, [códice de 1576], México, Editorial Innovación, 1980, pp. 45-46. 
Fig. 2. Glifo de Mexicaltzinco, 
Códice Aubin, fol. 22v. 
 
 
 
 
7
 Códice Azcatitlan; siglo XVI, náhuatl, concerniente a la región tenochca. En 
este códice de contenido histórico que trata desde la salida de la peregrinación 
azteca hasta la conquista europea, Mexicaltzinco aparece plasmado como uno 
de los lugares por donde pasaron los mexicas antes de asentarse y fundar 
México-Tenochtitlan (Fig. 3). 
 
 
 
 
 
 
 Códice Cozcatzin; siglo XVI, náhuatl, de contenido económico e histórico. 
En los folios 16v, 17r, 17v de este documento, que ostentan una serie de glifos 
con su respectivo nombre, se identifica el de Mexicaltzinco, que a diferencia de 
los arriba vistos, el personaje aquí representado está en posición como de 
contorsionista, con la cabeza abajo y el trasero encima, del cual no brota nada 
(Fig. 4). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fig. 4. Glifo de Mexicaltzinco, Códice 
Cozcatzin, fol.16 v. 
Fig. 3. Glifo de Mexicaltzinco, Códice 
Azcatitlan. 
 
 
 
 
8
 Códice Xólotl; siglo XVI, náhuatl, perteneciente a la región de Texcoco. En 
las planchas V, VI y VII de este documento histórico aparece junto con el de 
otros pueblos el glifo de Mexicaltzinco, representado por el tzin, que tiene como 
característica su posición invertida (Fig. 5 y 6). 
 
 
 
 
 
 
 
Ubicación en mapas 
Una vez argumentada -conforme a las fuentes pictográficas más antiguas- la 
existencia de Mexicatzinco desde tiempos prehispánicos, toca ofrecer una 
visión más geográfica de su localización. Para tal hecho son de gran valor y 
fundamentales los Mapas o Planos de carácter topográfico que tratan el tema 
de la ciudad de México, de los que existen gran cantidad y variedad, pero como 
nuestro objetivo tiende a la ubicación e historicidad del lugar, sólo expondré los 
siguientes tres, pues en éstos aparece el sitio de Mexicaltzinco en lo que fuera 
el valle de México y sus lagunas en los siglos XVI, XVII y XVIII. 
 Mapa de Santa Cruz.7 En este mapa pictográfico -de mediados del siglo 
XVI- referente al valle de México, el sitio de Mexicaltzinco aparece 
representado por medio de su nombre, su glifo -algo modificado- e iglesia 
católica (Fig. 7). 
 
 
7 Conocido también como Mapa de Uppsala o Plano de la Ciudad de México. En opinión de 
Justino Fernández, la elaboración de tal obra pictórica se debe a manos indígenas en 
Tlatelolco hacia 1555. Vid. Manuel Toussaint, Federico Gómez, y Justino Fernández, Planos de 
la Ciudad de México siglos XVI y XVII; estudio histórico, urbanístico y bibliográfico, México, 
UNAM, IIE, 1990, p. 149. 
Fig. 5. Glifo de Mexicaltzinco, Códice 
Xólotl, Plancha VI. 
Fig. 6. Glifo de Mexicaltzinco, Códice 
Xólotl, Plancha VII. 
 
 
 
9
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Descripción de la comarca de México i obra del Desagüe, de Enrico 
Martínez, año 1608. En este mapa del siglo XVII, Mexicaltzinco se sitúa a 
orillas de la embocadura que unía el lago de Chalco con la laguna de México 
(Fig. 8). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fig. 7. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVI. Además de 
las representaciones de caza y pesca, se aprecia la multitud de canales y 
caminos, entre éstos, la calzada de Mexicaltzinco. 
Fig. 8. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVII, Aquí se 
aprecia tanto la construcción religiosa, como la calzada de Mexicaltzinco. 
 
 
 
10
 Plano geográfico que demuestra la antigua situación de México, sus lagunas 
y poblaciones inmediatas, en tiempos de la gentilidad, de Joaquín de Heredia y 
Sarmiento, siglo XVIII. En este mapa que muestra un panorama de la región 
lacustre del valle de México, Mexicaltzinco aparece -de igual forma- en la 
embocadura que unía las aguas de Texcoco con las de Chalco, asimismo se 
aprecia su templo religioso y la calzada que unía a dicho poblado con el otro 
extremo, donde se localizaba Huitzilopochco (Churubusco) y Coyoacán (Fig. 9). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Fig. 9. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVIII. 
 
 
 
11
I. II. Origen del nombre: de Acatzintitlan a Mexicaltzinco 
Algunos pueblos localizados desde hace tiempo en lo que fue la cuenca del 
valle central, conservan aún -con ligeras transformaciones en su escritura 
debido a la corrupción de su vocablo- el nombre indígena con el que fueron 
designados en tiempos remotos, lo cual nos ofrece un punto de referencia 
sobre la historicidad y transformación de estos lugares. 
 Los antepasados de estas tierras acostumbraban asignar el nombre a un 
poblado a través de ciertas características propias del lugar, tratando de 
expresar elementos que pudieran dar una idea de su aspecto físico-natural, o 
bien, acciones u oficios que en él se desarrollaban, también existen nombres 
-es el caso de Mexicaltzinco- que se deben a ciertos acontecimientos 
relevantes en la vida del pueblo. 
 De ahí la importancia de realizar un estudio sobre el origen y significado del 
nombre de Mexicaltzinco desde un aspecto lingüístico y simbólico, esto, con el 
objetivo de tener una referencia sobre cómo era el lugar. 
 Comencemos por aclarar que antes de llegar los mexicas al valle central 
(mediados del siglo XIII) el sitio aquí tratado, tenía desde su fundación -de 
acuerdo con fuentes- por nombre Acatzintitlan: 
 
“Salieron los mexicanos, no poco gustosos, de su cautiverio y se encaminaron hacia el 
norte de Culhuacán a un lugar que se llamaba Acatzitzintlan y después se llamó 
Mexicaltzinco, que significa lo mismo que México […]”.8 
 
Acatzintitlan 
Acatzintitlan tiende a significar “entre las cañitas”: acatl-caña; tzintli-expresión 
diminutiva o reverencial;9 y titlan-en, entre. 
 Siguiendo el criterio preliminar, deducimos que tal definición revela ciertas 
características del espacio en que fue fundado este pueblo. Al respecto la 
Relación de Mexicatzinco -escrita en 1580- se refiere al uso de la caña como 
material utilizado para la construcción de casas, cercas y atajos, destacándola 
además, como propia del lugar: 
 
 
8 Francisco Javier Clavijero, Historia Antigua de México, México, Porrúa, 1982, p. 71. 
9 Ya se ha señalado que el tzin hace referencia a algo pequeño, diminutivo, estimado y 
reverencial. 
 
 
 
12
“A los treynta y un capitulos, que la forman y edificios de las casas es bajo y humilde, y 
es de adoves, hechas con terrados, y en lugar de bigas tienen puestos morillos y a 
bezes unas cañas de madera rezia […] y las cercas y atajos son de cañas y carrizos y 
de la propia caña de maíz que cada año se reforma; sírbese este pueblo”.10 
 
 El significado de Acatzintitlan encuentra relación con su glifo;11 conformado 
por los signos tzin y acatl, este último representado aquí por una caña 
emplumada, o bien, el cabo de una flecha emplumada12 (Fig.10). 
 
 
 
 
 
 
Algunas fuentes se refieren a este sitio con el nombre Acatzintzintlan, que 
significaría “el pequeño lugar de Acatzin”: Acatzin-el personaje;13 tzin-pequeño, 
estimado; tlan-en, entre. Más adelante veremos que un suceso en la vida de 
este personaje origina -según Alvarado Tezozómoc- el nombre de 
Mexicaltzinco, mismo que estudiaremos a continuación. 
 
Mexicaltzinco 
La palabra Mexicaltzinco es de origen náhuatl cuyas raíces etimológicas son: 
Mexi- del dios Mexitli (advocación de Huitzilopochtli) o mexica; calo calli-de 
casa, templo; tzintli-de tzin, reverencia, diminutivo; co-de lugar, partícula 
locativa. 
 
10 “Relación de Mexicaltzinco”, en Francisco del Paso y Troncoso, Papeles de Nueva España, 
2da Serie, Geografía y Estadística, Tom. VI, Madrid, 1905, p. 197. En adelante citado como 
Relación de Mexicaltzinco, op. cit. 
11 El glifo de Azcatzintitlan se logró localizar en el códice Azcatitlan, y en el Mapa de Sigüenza, 
que a diferencia del primero, en este último aparece sólo la representación de una caña. 
12 El Dr. López Austin, dice que el glifo acatl también se representa con flechas, pues estas 
armas se hacían de ciertos tipos de carrizo, como el de la caña que es hueca. (comentario 
directo). 
13 Acatzin; probablemente nombre de un gobernante ó caudillo de este lugar. 
Fig.10. Glifo de Azcatzintitlan. 
Códice Azcatitlan. 
 
 
 
13
 Con base a lo anterior, Mexicaltzinco tiende a significar: “el pequeño lugar de 
los mexicas”, “estimado lugar ocupado por mexicas”,14 “en la venerable casa 
de los mexicas”,15 “la casa pequeña del dios Metztli”,16 “el lugar de la pequeña 
casa (morada) de los mexicas”17 o “México chiquito”.18 
 Fijados los significados directos, enfoquémonos en el origen del nombre 
según el motivo o acontecimiento que lo causó, del cual -como veremos- 
deriva, desde una perspectiva simbólica, un significado más. 
 
Motivo del nombre 
Son las fuentes las que nos informan sobre dos acontecimientos “históricos” 
que motivaron el origen del nombre: 
 1. El primero se refiere al paso y establecimiento de los mexicas en este 
lugar, lo que de cierta forma queda relacionado con las definiciones ya 
mencionadas.19 
 El motivo de este suceso se debió -según las fuentes- a que los mexicas al 
ser expulsados y atacados por los de Culhuacan, debido al “designio siniestro” 
ordenado por su dios Huitzilopochtli, consistente en sacrificar a la hija del señor 
de aquel lugar, salieron huyendo de aquel mismo, llegando y estableciéndose -
durante un año- en Acatzintitlan, posteriormente llamado Mexicaltzinco.20 
 El códice Aubin nos dice: “Así desechados, se pasaron a Acatzintlán de 
Mexicaltzinco […] Hicieron un año de residencia los Mexicanos en 
Mexicatzinco, feneciendo el año 7 técpatl“.21 
 
14 Dr. Antonio García de León (comentario directo) 
15 El Dr. Miguel León-Portilla nos comentó que Mexicaltzinco viene de: Mexi-de mexica; catl-de 
calli-casa; zin-de pequeña o venerable; co-de en. Por lo tanto tiende a significar “en la 
venerable casa de los mexicas” o “en la casita de los mexicas”. (comentario directo). 
16 Clavijero indica que Mexicaltzinco significa lo mismo que México, en este caso; “el lugar o 
templo del dios Mexictli”. Vid. Clavijero, op, cit., pp. 71-72. 
17 Dra. Berenice Alcántara Rojas (comentario personal) 
18 Los nombres de las poblaciones con partícula tzinco generalmente se refieren al diminutivo 
de un gran pueblo o ciudad, por ejemplo; Tolanzinco, de Tula; Tenantzinco, de Tenango; 
Xilotzinco, de Xilotepec; Mexicaltzinco, de México, etc., de aquí que se refiera popularmente a 
esta parte del cuerpo -ano- como el “chiquito”. 
19 “en el pequeño lugar de los mexicas”, “estimado lugar ocupado por mexicas”. 
20 Otra versión relata que los culhuas decidieron echar de sus tierras a los mexicas al 
percatarse de que estos eran hombres “bizarros y belicosos”, ya que durante una batalla contra 
los xochimilcas capturaron, cortaron orejas y sacrificaron algunos de éstos, motivo por lo que 
fueron considerados una amenaza. Vid. Fray Juan de Torquemada, Monarquía indiana, 
México, UNAM, Biblioteca del Estudiante Universitario, 1995, pp. 71-74. 
21 Códice Aubin, [códice de 1576]; op, cit., p. 45. 
 
 
 
14
 De las fuentes consultadas la anterior es la única que especifica el tiempo 
que duró la estancia de los mexicas en este sitio. El año sugerido sobre tal 
acontecimiento, es el de 1323, esto si consideramos que fue “hacía 1323 
cuando los aztecas cumplieron su designio siniestro de Huitzilopochtli por lo 
que fueron echados de ahí”.22 
 Por otra parte, se dice que fue en el año de 1325 cuando se fundó la ciudad 
de Tenochtitlan, recuérdese que antes de tal suceso, los mexicas pasaron por 
Mexicaltzinco, Iztacalco y Mixiuhca como lugares últimos de su peregrinar, 
siendo el primero de éstos en donde estuvieron un año,23 y en los otros tan sólo 
“estuvieron algunos días”.24 
 Las Relaciones de Chimalpáhin argumentan dicho planteamiento, pues en 
éstas se indica que fue el año de 1323 cuando los mexicas salieron de 
Culhucan y llegaron a Mexicaltzinco: 
 
 “13 Ácatl, 1323. […] También en este año expulsaron con guerra a los mexicas 
aztecas de Colhucan Tizapan […] y en seguida se fueron asentar en Mexicaltzinco”.25 
 
 En los Anales de Tlatelolco se narra lo sucedido respecto a la llegada del 
pueblo mexica a Mexicaltzinco: 
 
“Los colhuas alzaron la gritería y los siguieron -a los mexicas- por el rumbo de 
Mexicatlzinco […] se trabó la batalla en Acatzintitlan […] le pusieron al sitio el nombre 
de Mexicaltzinco por que allí se hicieron fuertes, allí se abrazaron entre lágrimas, allí se 
contaron […]“.26 
 
 Un acontecimiento de gran importancia en el peregrinar mexica y por ende, 
de su futuro e historia, sucede en Mexicaltzinco, pues es aquí donde su dios 
Huitzilopochtli al ver que su pueblo vivía momentos de angustia, desolación y 
desanimo debido a los embates sufridos, los consoló y animó a continuar. El 
códice Ramírez describe dicha escena: 
 
 
22 Miguel León Portilla, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, México, 
FCE, 1961, p. 80. 
23 Códice Aubin, [códice de 1576], op. cit., p. 45. 
24 Códice Ramírez: Relación del origen de los indios que habitan esta Nueva España, según 
sus historias, México, Editorial Innovación, 1974, p. 35. 
25 Domingo Chimalpáhin, Las ocho relaciones y el memorial de Colhuacán, vol. II, México, 
CONACULTA, 1998, p. 35. El mismo año es indicado por Fernando Alvarado, Tezozomoc, 
Crónica Mexicáyolt, México, UNAM, 1998, p. 54. 
26 Anales de Tlatelolco, México, CONACULTA, 2004, p. 71. 
 
 
 
15
“[…] y de allí pasaron a otro lugar llamado Acatzintitlan, por donde entraba un gran río 
a la laguna, la cual estaba tan hondo que no la podían vedear, y así hicieron balsas 
con las mismas fisgas y rodelas y yerbas que por allí hallaron, y con ellas pasaron las 
mujeres y niños de la otra parte del río, y habiendo pasado se metieron por un lado de 
la laguna entre unos cañaverales, espadañas y carrizales donde pasaron aquella 
noche con mucha angustia, trabajo y aflicción y llanto de las mujeres y niños, pidiendo 
que los dejasen morir allí, que ya no querían más trabajos. El dios Huitzilopochtli, 
viendo la angustia del pueblo, habló aquella noche a sus ayos y díjoles que consolasen 
a su gente y la animasen, pues todo aquello era para tener después más bien y 
contento; que descansasen ahora en aquel lugar. Los sacerdotes consolaron al pueblo 
lo mejor que pudieron, y así algo aliviados con exortación todo aquel día gastaron en 
enjuagar sus ropas y rodelas, edificando un baño que ellos llaman temzacalli […] 
donde se bañaron y recrearon algún tanto […]”.27 
 
 Hasta aquí, queda argumentado -conforme a las fuentes- que un primer 
origen del nombre se debió al refugio, consuelo, y ánimo que los mexicas 
hallaron en este lugar, en el “México chiquito”, antecedente de lo que sería la 
gran ciudad de México-Tenochtitlan, razón por lo que se le consideró 
“estimado”.28 
 2. Un segundo origen del nombre se debe a las características y 
consecuencias que tuvo tal suceso. De las primeras, algunas fuentes 
denuncian cierto carácter bélico de conquista y enfrentamiento entre los 
mexicas y los habitantes de este sitio. Es Alvarado Tezozómoc quien comenta,que los mexicas conquistaron -el mismo año en que llegaron- dicho lugar; 
venciendo y castigando a Acatzin para después continuar su marcha de 
manera precipitada: 
 
“Persiguieron luego los culhuácanos a los mexicas, arrojándoles al agua; y cuando les 
arrojaron acá conquistaron éstos -mexicas- el lugar llamado Acatzintitlan”.29 
 
 
 De igual forma, el dominico Fray Diego Durán manifiesta tal aspecto de 
enfrentamiento -al indicar que los mexicas salieron huyendo de allí-, motivado 
por cierta “torpedad” de los mexicas: 
 
 “[…] de suerte que pudieron los Mexicanos á cobrar la tierra y irse retrayendo hácia 
Ixtapalapa, y que ellos fueron dándoles batería hasta un lugar que se llama 
Acatzintitlan […] y este es el lugar quellos llamaron después Mexicaltzinco, el cual 
 
27 Códice Ramírez, op. cit., p. 35. 
28 El franciscano fray Pedro Caballero menciona -en 1580- que Mexicaltzinco quiere decir 
“Mexico el pequeño”, “que era un nombre que después le pusieron a la ciudad de Mexico a 
donde despues se poblo la dicha ciudad, y por dividir este pueblo del dicho pueblo y ciudad de 
Mexico le pusieron Mexicaltzinco”, en Relación de Mexicaltzinco, op. cit. 194. 
29 Tezozómoc, op. cit., p. 58. 
 
 
 
16
nombre se le puso á este lugar por causa de cierta torpedad que á causa de no 
ofender los oídos de los lectores, no la contaré; por la qual torpedad fueron echados de 
aquel lugar, y yendo huyendo por entre aquellos carricales, se les ahogó un principal 
anciano […]”.30 
 
 Al principio de este capítulo comenté que un origen del nombre se debía a 
un suceso en la vida de Acatzin. Parece ser que éste se refiere a la “torpedad” 
omitida por Durán, que seguramente es la que se halla y menciona Tezozómoc 
en su Crónica Mexicayotl, es decir, que los mexicas al llegar a Acatzintitlan, 
castigaron y pusieron de cabeza a Acatzin, motivo por el cual se le vieron sus 
vergüenzas -el ano-, posteriormente lo flecharon y llamaron a este lugar 
Mexicaltzinco: 
 
“Por ello llegaron luego dentro de los tulares y carrizalez, a Mexicatzinco, donde 
pusieron cabeza abajo al llamado Acatzin, viéndosele las vergüenzas, y lo flecharon; 
por ello pusiéronle el nombre de Mexicatzinco […]”.31 
 
 
Simbolismo de Mexicaltzinco 
Desde un aspecto más simbólico, el Dr. Alfredo López Austin nos dice que el 
nombre Mexicaltzinco significa “lugar de la base de México” o “lugar del culo de 
México”; la palabra culo alude al asiento, raíz o base. Todo esto simbolizando 
el lugar previo al nacimiento de México-Tenochtitlan.32 
 Dicho significado encuentra vínculo con su glifo tomado del Códice Aubin 
(fol.22 v) en el que observamos la representación de un mexica con cabello 
dibujado, quien al frente de su cabeza lleva su característico plumón blanco, y 
sobre su oreja un arete circular. De su tzin brota una penca de maguey 
invertida, o bien, podríamos decir que “echa raíz” (Fig.11), simbolizando la 
fundación precedente al nacimiento de México.33 
 
30 Fray Diego Durán, Historia de las Indias de la Nueva España e islas de tierra firme, vol. I, 
México, CONACULTA, 2002, pp. 87-88. 
31 Tezozómoc, op.cit., p. 59. En el Códice Cozcatzin (Fig. 4) y Códice Xólotl (Fig. 5 y 6) el glifo 
está en posición “cabeza abajo”. Por su parte el glifo de Azcatzintitlan (Fig. 10) lo conforman el 
signo zint -ano- y el cabo de una flecha emplumada. 
32 (comentario directo). 
33 Existe entre algunos habitantes de este sitio una leyenda oral que cuenta que: Aquí en 
Mexicatlzinco iba ser la capital, debido a que en este lugar se paró el águila mexica, la cual 
voló porque se espantó al mirar el alboroto causado por la emoción de los habitantes de aquí al 
contemplar tan maravilloso suceso, fue así que dicha águila se marchó al islote en donde se 
fundaría posteriormente la capital de México-Tenochtitlan. 
 
 
 
17
 
 
 
 
 Hasta aquí, queda argumentado que los elementos ideográficos que 
componen esta imagen-texto se asocian y ajustan a los significados tanto 
lingüísticos y simbólicos de Mexicaltzinco arriba vistos, respetándose así, la 
relación pictográfica, ideográfica y fonética de la escritura náhuatl. 
 
Mexicaltzinco o Mexicaltzingo? 
Como quedó dicho párrafos arriba, el sufijo co se refiere a algo locativo, por lo 
que el go -como actualmente se usa- se debe a una castellanización 
provocada por un cambio de vocablo. 
 Asimismo, en fuentes consultadas procedentes del siglo XVI -consideradas 
las más antiguas- el nombre del poblado aparece con el co, lo que nos sirve 
para afirmar aún más la hipótesis; de que la escritura correcta de tal nombre 
sea Mexicaltzinco. 
 
I. III. Restos de basamentos prehispánicos 
Otro elemento que permite apreciar la continuidad e historicidad de 
Mexicaltzinco desde tiempos prehispánicos, son los testimonios materiales 
hasta hoy localizados que indican la presencia de un poblado precolombino en 
el área donde actualmente se encuentra el conjunto religioso. 
 Se trata de dos estructuras encontradas y trabajadas en 1983 por los 
arqueólogos Raúl Ávila López y Ludwig Beutelpacher, mismos que las nombran 
como estructura mayor y estructura circular.34 
 
34 Estos dos arqueólogos fueron comisionados por el INAH para efectuar trabajos de 
salvamento arqueológico, cuyos resultados se encuentran en un escrito del cual se extraen los 
Fig. 11. Glifo de Mexicaltzinco. 
Códice Aubin, fol. 22v. 
 
 
 
18
 Estructura mayor. Localizada bajo el interior de la iglesia, -de acuerdo con 
Raúl Ávila- se trata del edificio público-religioso más grande e importante del 
centro prehispánico de Mexicaltzinco.35 Dentro de la iglesia se realizaron dos 
pozos: el primero se ubica en el primer tramo de la nave, sobre el costado Sur 
al pie de la segunda columna, donde se halló una ofrenda consistente en varios 
cuchillos de pedernal y cascabeles de cobre, asignados al Período Postclásico 
(1400-1521); el segundo pozo está situado en el cuarto de criptas, al costado 
Sur de la nave y al pie de la cuarta columna, aquí se encontró una escalinata 
que se caracteriza por estar bien conservada, la cual cuenta con nueve 
escalones revestidos de estuco y pintura blanca. 
 Estructura circular. Ubicada en el atrio, a pocos metros de la escalinata de 
la iglesia. Comenta Raúl Ávila que esta estructura presenta al menos cinco 
etapas constructivas, mostrando la misma disposición espacial que los templos 
dedicados a Quetzalcóatl, los cuales tienen como características estructuras 
circulares y planta mixta, es decir, basamentos con cuerpos escalonados, 
circulares en el lado Poniente y rectangulares con escalinata orientada al Este. 
La idea de que dicha construcción está dedicada a Quetzalcóatl, se 
fundamenta -dicen los arqueólogos- en Sahagún, Durán y Torquemada, 
quienes relacionan dichos templos construidos con estructuras circulares y 
basamentos con cuerpos escalonados como edificios dedicados a esta deidad 
prehispánica36 (Fig. 12). Entre los materiales hallados en esta estructura 
figuran; gran número de tiestos y fragmentos de figurillas referentes a un 
sahumador zoomorfo, un juguete móvil con elemento zoomorfo y un fragmento 
de cuchara.37 
 
 
 
 
datos aquí expuestos. Vid. Raúl Ávila y Ludwig Beutelspacher, Investigaciones arqueológicas 
en Mexicaltzingo, D.F., México, INAH, Subdirección de Salvamento Arqueológico, 1989. 
35 Este hallazgo se debió en principio a los trabajos que realizaba la Secretaría de Desarrollo 
Urbano y Ecología (SEDUE) en la iglesia en 1980, los cuales consistían en la perforación de 
pozos en el interior de la iglesia, con el fin de hincar pilotes de concreto y acero, destinados a 
solucionarel problema de hundimiento y fracturas que presentaba -y presenta- el monumento 
colonial. Vid. Raúl Ávila y Ludwig Beutelspacher, op. cit., pp. 7-8. 
36 Ibidem, p. 90. 
37 Ibidem, p. 93. Durante algunas de mis visitas de entrevistas a habitantes del sitio, algunos 
me mostraron piezas precolombinas que -dicen- han localizado generalmente en excavaciones 
realizadas dentro de sus espacios habitacionales. 
 
 
 
19
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 En 1997 el arqueólogo Raúl Ávila realizó trabajos de excavación en las 
instalaciones de la Universidad Tecnológica (UNITEC) -ubicada a pocos metros 
del exconvento- donde halló un templo ligado con un área residencial. Los 
resultados a los que llegó Ávila resultan de gran interés debido a que también 
tienden a relacionarse con el pueblo mexica, en este caso, la distribución 
arquitectónica: 
 
“Los hallazgos -que han descubierto importantes aspectos de la vida cotidiana de la 
cultura culhuaque y, en especifico, del reino de Mexicaltzingo- confirman la influencia 
de la ciudad sobre Tenochtitlan. De hecho, pareciera que los aztecas imitan la 
distribución y el estilo arquitectónico de sus monumentos y zonas habitacionales, 
innovando únicamente en la magnitud de los edificios (tres o cinco veces más grande 
que los que existían en estos reinos)”.38 
 
 
 
 
 
 
 
38 “Entrevista al Arq. Raúl Ávila López”, en Revista Enlace, UNITEC, Diciembre 2006-Marzo 
2007, p.19. 
Fig.12. Vista panorámica de la estructura circular. 
 
 
 
 
20
I. IV. Características del poblado prehispánico 
Las primeras noticias que tenemos sobre la existencia de Mexicaltzinco se 
remontan al siglo XIII, época en que los mexicas salieron huyendo de 
Culhuacan,39 por lo que la historicidad prehispánica de este poblado se 
encuentra ligada con los antiguos señoríos culhua,40 quienes formaban una 
entidad política-económica que mantenía la hegemonía sobre la zona Sur del 
valle. Fray Bernardino de Sahagún llama Nauhtecuhtli (señor cuatro) a dicho 
señorío: 
 
“D. Hernando Cortés hizo juntar a los principales que se llamaban Nauhtecutli que son 
Itztapalapan, Mexicatzinco, Colhuacan, Vitzilopuchco”.41 
 
 La posición de Mexicaltzinco como una de las principales comunidades 
culhua, nos sugiere que los primeros habitantes de este sitio fueron de filiación 
cultural culhua y hablaban la lengua náhuatl. De acuerdo a fuentes 
consultadas, se sabe que el pueblo prehispánico de Mexicaltzinco siguió un 
patrón de asentamiento y economía basada en el cultivo de chinampas: 
 
“Al cuarto capitulo dixo: que el dicho pueblo es tierra llana, la cual fue echada a mano, 
y en torno del es todo lagunas y en ellas muchos camellones donde siembran maíz, 
quelites, chile y otras legumbres para ayudar a su sutento […] su manera de vivir es 
tratar en la dicha yerba y desto se sutentan, y de sus sementeras que ellos hazen y 
cultivan para su sustento, y crían gallinas, y su lengua es mexicana”.42 
 
 Lagos, lagunas y ríos, fueron elementos esenciales en el desarrollo de las 
ciudades y poblaciones circundantes debido a su producción económica y 
comunicación fluvial, por lo que las obras hidráulicas fueron de gran 
importancia, tal fue el caso del albarradón o dique-calzada de Mexicaltzinco, el 
cual brindaba como su nombre lo indica un doble objetivo: el primero radicaba 
 
39 Capital fundada al pie del cerro de la estrella, de habla náhuatl y considerada heredera de la 
civilización tolteca, por lo que fue gobernada por descendientes del propio Quetzalcóatl 
Topiltzin. Culhuacan quien encabezaba la entidad culhua, decayó a mediados del siglo XI. Vid. 
Alfredo López Austín, La constitución real de México-Tenochtitlan, México, UNAM, 1961, p. 24. 
40 El Arqueólogo Raúl Ávila comenta que tras el ocaso de Teotihuacan hacia el año 650, se 
forman nuevas ciudades en la cuenca de México, entre ellas se encuentran los cuatro reinos 
culhuaques (Culhuacan, Huitzilopochco, Iztapalapa y Mexicaltzinco), de linaje tolteca y, por 
ende, herederos del prestigio que en su momento tuvo Teotihuacan. Estos pueblos se fundan 
cerca del año 750, alojando a grupos toltecas que formaron parte de Teotihuacan, pero logran 
consolidarse hasta el año 900. Vid. “Entrevista al Arq. Raúl Ávila López”, op. cit., p.19. 
41 Sahagún, op. cit., p. 735. 
42 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p.195. 
 
 
 
21
en su función protectora, ya que regulaba el caudal del lago de Xochimilco 
hacia la laguna de México, además aseguraba el riego de agua dulce a las 
chinampas de Mexicaltzinco, Culhuacan y Huitzilopochco e impedía la 
penetración de agua salobre, esto mediante un sistema de compuertas; la otra 
función del dique-calzada consistía en comunicar a Tenochtitlan con Iztapalapa 
y las regiones orientales del valle de México.43 
 La construcción del dique, que formaba parte de la calzada de Iztapalapa, 
se sitúa en tiempos del gobierno de Itzcóalt (1428-1440), por lo que “es seguro 
que el albarradón de Nezahualcóyotl -en 1449- fuera posterior al de 
Mexicaltzinco y complementario de sus funciones hidráulicas”.44 
 Existen datos que refieren la importancia que tuvo aún en siglos posteriores 
dicha obra hidráulica para la ciudad, motivo por lo que se procuró mantenerla 
en buenas condiciones. Se sabe que el 6 de enero de 1553 se dieron “Ordenes 
a los gobernantes de Tescuco, México y Tacuba de que envíen trabajadores a 
reparar los puentes de Mexicalcingo […] y otras que esten caydas […] como se 
a acostumbrado a hacer en semejantes obras publicas”.45 
 Para el siglo XVII, el ingeniero Adrián Boot, sugirió al entonces virrey 
Márquez de Gálvez “fortificar las compuertas de […] Mexicalcingo”46 para 
resistir las inundaciones que se veían venir, debido a que “Este año promete 
muchas aguas y están las albarradas y calzadas rotas y la laguna llena de 
agua. México, 28 de marzo de 1624”.47 
 Las medidas para conservar en estado propicio dichas calzadas, radicaban 
en su función como vías que proveían de productos agrícolas a la ciudad: 
 
“Conviene reparar las calzadas, principalmente las de […] Chapultepec, Tacuba y 
Mexicaltzingo, así para asegurar que la ciudad no pueda padecer hambre como para 
otros acaecimientos que pueden sobrevenir; y que para su conservación hubiese una 
persona principal y republicana diputada que las visitase cada semana; por donde 
 
43 Aparicio González, Plano reconstructivo de la región de Tenochtitlan, México, INAH, 1973, 
pp. 35-38. Vid. Fig.1 referente a la localización de Mexicaltzinco en el valle de México. 
44 Ibidem, p.37. Los dique-albarradón de San Lázaro, Mexicaltzinco y Nezahualcóyotl, formaron 
un conjunto de estructuras hidráulicas, aplicadas al mejoramiento de protección contra las 
inundaciones, y comunicación entre los pueblos lacustres. Se dice que la célebre inundación de 
Ahuízolt tuvo como origen el mal uso del dique de Mexicaltzinco. Ibidem, p. 35. 
45 Peter Gerhard, Síntesis e índice de los Mandamientos Virreinales (1548-1553), México, 
UNAM, IIH, Serie Documental: 21, 1992, p. 55. 
46 Silvio Zavala, El servicio personal de los indios en la Nueva España 1600-1635, tomo V, 2da 
parte, México, Colegio de México/Colegio Nacional, 1990, p.1064. 
47 Ibidem. p.1064. 
 
 
 
22
entran las carretas descomponen esas calzadas, y se podría imponer una pensión 
para ayuda a sus reparos”.48 
 
 Hernán Cortés en su Tercera Carta de Relación alude a la ubicación de 
Mexicaltzinco dentro de la laguna, de igual forma nos da una idea del 
panorama de sus edificios políticos y religiosos, así como el número de 
habitantes de este sitio: 
 
“[…] están tres ciudades y la una de ellas que se dice Misicalcingo, está fundada la 
mayor parte de ella dentro de la dicha laguna, y las otras dos, que se llaman Niciacay 
la otra Huchilohuchico, están en la costa de ella, y muchas casas de ellas dentro en el 
agua. La primera ciudad de éstas -Mexicaltzinco- tendrá hasta tres mil vecinos […] y 
en todas -hay- muy buenos edificios de casas y torres, en especial las casas de los 
señores y personas principales, y las de sus mezquitas y oratorios donde ellos tienen 
sus ídolos”.49 
 
 Además de la producción del maíz, quelites, chiles, legumbres de las 
chinampas, y la cría de gallinas, Cortés nos dice que en Mexicaltzinco se 
trabajaba la producción de la sal: 
 
“En estas ciudades -Mexicaltzinco, Niciaca y Huchilohuchico- hay mucho trato de sal, 
que hacen del agua de la dicha laguna, y de la superficie que está en la tierra que 
baña la laguna, la cual cuecen en cierta manera y hacen panes de ella dicha sal, que 
venden para los naturales y para fuera de la comarca”.50 
 
 El tezontal “que es una arena bermeja” parece ser un material aportado por 
el pueblo de Mexicaltzinco para diferentes tipos de obras, tales como la alberca 
construida en la casa del oidor Lorenzo de Tejada,51 pues “Tan sólo para la 
construcción de esta alberca, los indios de Mexicalcingo llevaron a la estancia 
de Tejada 800 cargas de tezontal”.52 
 Otro material realizado en este sitio fue el adobe, utilizado principalmente 
para la construcción de casas, por lo que también lo vendían, sin embargo, 
 
48 Ibidem. p.1144. 
49 Hernán Cortés, Cartas de Relación, México, Porrúa, 1985, pp. 50-51. 
50 Ibidem, p. 51. Entre los materiales encontrados por los arqueólogos Raúl Ávila y Ludwig 
Beutelpacher, existen vasijas salineras en forma de vasos cilíndricos, Vid. Raúl Ávila y Ludwig 
Beutelpacher, op. cit., p. 74. 
51 Lorenzo de Tejada arribó a México con el nombramiento de oidor, bajo el gobierno del primer 
virrey de México, Antonio de Mendoza (1535-1550). Dicha casa se localizaba en Jimilpa, en la 
zona de Tacuba. 
52 Ethelia Ruiz Medrano, Gobierno y Sociedad en Nueva España: Segunda Audiencia y Antonio 
de Mendoza. México, Colegio de Michoacán/Gobierno del Estado de Michoacán, 1991, pp. 
260-261. En este libro aparecen cuadros estadísticos en los que se observa que el tezontal 
muchas de las veces no era pagado a los mexicaltzincas. 
 
 
 
23
existen datos que nos informan sobre la obligación que tenían los 
mexicaltzincas para proporcionar dicho material sin ningún pago: 
 
“Tejada mandó construir algunas casas de adobe para alojar a los trabajadores y 
esclavos de su estancia […] el adobe fue suministrado al oidor por los indios de 
Mexicalcingo, donde 64 indios de este pueblo fabricaron adobes que fueron 
entregados al oidor”.53 
 
 En 1551, el virrey Velasco mandó que un tal Rodrigo de Espinosa, originario 
de Puebla, que solía hacer vidrio, cogiera la hierba llamada sosa en los pueblos 
de Iztapalapa y Mexicaltzinco sin ningún problema.54 
 Charles Gibson añade que en Mexicaltzinco también hubo salitre, el cual 
servía como ingrediente de la pólvora, probablemente usado por los indígenas 
en la fabricación de fuegos artificiales para sus fiestas.55 
 Gibson agrega que la pesca de peces fue ocupación exclusiva para ciertos 
indígenas del poblado,56 asimismo dice que en el siglo XVII la cacería de patos 
era actividad común en Mexicaltzinco mediante el método más popularizado, 
consistente en la colocación de grandes redes en postes situados a intervalos 
en el agua, e incluso aún utilizando aquel en el que los indígenas escondían la 
cabeza en calabazas.57 
 El zacate fue otro producto sembrado, cosechado y vendido como forraje 
por los habitantes de Mexicaltzinco, ya que “El zacate crecía todo el año en los 
lagos de poca profundidad y era sembrado y cosechado por los indios y 
vendido como forraje. Su producción dependía del comercio de canoas y se 
desarrolló especialmente en los pueblos del lago, próximos a la capital, como 
Mexicalzingo”.58 
 Otros aspectos del ambiente natural de este sitio los encontramos en la 
Relación de Mexicatzinco, en donde se indica la existencia de lagunas, ojos de 
agua dulce y una acequia principal, misma por donde entraban a la ciudad de 
México de tres a cuatro mil canoas cada día: 
 
53 Ibidem, pp. 261. 
54
 Vid. Silvio Zavala, Libros de asentamientos de la gobernación de la Nueva España: Periodo 
del virrey don Luis de Velasco 1550-1552, México, AGN, Colección: Documentos para la 
Historia 3, 1982, p. 238. 
55 Charles Gibson, Los aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, 2003, p. 
347. 
56
Ibidem. p. 348. 
57
Ibidem, p. 350. 
58
Ibidem, p. 363. 
 
 
 
24
“Altercero capitulo dixo: que el dicho pueblo tiene el mismo cielo, temperamento y 
calidad que la dicha ciudad de México, y abunda de algunas lagunas y especialmente 
una acequia principal por donde se anda toda la laguna grande: (la) acequia es a 
manera de rio caudaloso y entra el bastimiento de toda la comarca en canoas cada 
dia, que pasan de tres o quatro mil cada dia, y ban a parar a la ciudad de México; y 
cerca del dicho pueblo esta una fuente caudalosa y algunos ojos de agua dulce: los 
vientos corren como en México, el qual es bien conbatido del norte y sur aunque 
señaladamente en parte del invierno y estio”.59 
 
 En cuanto a la flora y fauna del lugar, la misma Relación nos describe lo 
siguiente: 
 
“A los veynte y dos capítulos dixo: que el dicho pueblo es estéril de árboles y frutales 
aunque en algunos huertos, pocos, ay algunos arboles de Castilla, y a las orillas de las 
lagunas y charcos ay algunos salces que son árboles de la tierra. A los veynte y siete 
capitulos dixo: quien la laguna cercana al dicho pueblo ay a temporadas, que es desde 
Otubre hasta Marco, anzares, patos, zarapios, garzas, corbejones, y algunas destas 
abes de rapiña sin las que ay todo el año”.60 
 
 
 Parte del aspecto natural del sitio, parece haber subsistido aún en los siglos 
XVIII y XIX, lo que hacia de Mexicaltzinco un lugar ameno y florido. En 1750 al 
describir la jurisdicción de Mexicaltzinco, José Antonio de Villaseñor, oficial 
mayor de la Contaduría de Reales Tributos -y cosmógrafo de este reino-, 
comentaba que “no es solitario el Pais de Mexicaltzingo, si ameno en sus 
varrios por la vecindad de las aguas, y fertilidad de arboledas […]”.61 
 A finales del siglo XIX, el geógrafo mexicano Antonio García Cubas, nos da 
testimonio del tipo de flores que se hallaban en las chinampas de 
Mexicaltzinco: 
 
“En las chinampas de […] Mexicalcingo é Ixtapalapa son las hermosas amapolas de 
purpurino color, la espuela de Caballero, los claveles, el zempoaxuchitl, y otras, las 
que forman con las legumbres y hortaliza, el principal ramo de cultivo”.62 
 
 Cabe mencionar, que desde el siglo XVII hasta principios del XIX el paseo 
de la Viga en canoas o en buque de vapor, se convirtió en el lugar de 
entretenimiento y recreación más popular de la ciudad de México, ya que tanto 
los habitantes comunes y distinguidos de esta ciudad, como los viajeros 
 
59
 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 194. 
60 Ibidem, p. 197. 
61 José Antonio Villaseñor y Sanchez, Teatro Americano, Descripción General de los Reinos, y 
Provincias de la Nueva España y sus Jurisdicciones, Vol. I, México, Editorial Nacional, 1952, p. 
63. 
62 Antonio García Cubas, Geografía e historia del Distrito Federal, México, Instituto Mora, 1993, 
p. 19. 
 
 
 
25
extranjeros, se daban cita a dicho lugar para disfrutar del paisaje embellecido 
por los árboles, flores, canales, lagunas y poblados chinamperos cercanos al 
canal, fue el caso de Mexicaltzinco. En 1853 se inauguró el servicio del buque 
General Santa Anna que recorría desde el embarcadero de la Viga hasta el 
pueblo de Mexicaltzinco, para “El 11 de agosto, el vapor Santa Anna hizo su 
nuevo viaje a Mexicaltzingo conduciendoa la familia del Presidente de la 
República”.63 
 Respecto al aspecto político que mantuvo Mexicaltzinco con los sucesivos 
señoríos dominantes del valle, las fuentes informan lo siguiente. 
 La hegemonía que mantuvo Culhuacan al Sur de los lagos en el siglo XIII, 
pasó al señorío de Azcapotzalco, al Poniente, cuyo soberano llamado 
Tezozómoc, conquistó la región culhua y varios poblados más, por lo que 
dispuso como señores de Mexicaltzinco a dos de sus nietos; Coahuoxtli y 
Oquetzal, este último “se desposó aquí”.64 Posteriormente nombró como 
gobernante a su hijo Quetzalcuixin: 
 
“En tanto que estuvo reinando -Tezozómoc-, fue constituyendo a sus hijos reyes de los 
pueblos adonde los envió a reinar […] al quinto, llamado Quetzalcuixin, le hizo rey de 
Mexicatzinco […]”.65 
 
 Al ser vencido Maxtla -entonces señor tepaneca- el dominio pasó a manos 
mexicas, a quienes Mexicaltzinco sirvió como pueblo aliado y lugar estratégico 
para el comercio con el Sur. 
 Los mexicaltzincas colaboraron con los de Tenochtitlan en diversas tareas, 
entre ellas, las de carácter bélico. En el Capítulo XLI de su Historia de las 
Indias, Durán ejemplifica tal contribución durante la guerra que sostuvieron los 
mexicas contra los de la provincia de Chiapa: 
 
 
63 Carlos Sierra, Historia de la Navegación en la ciudad de México, México, 1984, p. 60. Este 
buque “espectáculo sorprendente” realizaba dos viajes diarios en días de trabajo, mientras que 
los días domingos y feriados, tres viajes. La tarifa variaba de dos a tres reales según el destino. 
Vid. op. cit., p. 74. Hasta mediados del siglo XIX Mexicaltzinco dejó de ser una zona 
chinampera, debido a que por estos tiempos -1940- el canal de la Viga y sus alrededores 
sufrieron el proceso de desecación, por lo que las chinampas cedieron terreno a la 
urbanización, haciendo de Mexicaltzinco una colonia urbana llena de fraccionamientos 
industriales y comerciales. 
64
 Tezozómoc, op.cit., p.101. 
65 Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los soles, traducción directa del 
náhuatl por el Lic. don Primo Feliciano Velásquez, México, UNAM, IIH, 1945, p. 37. 
 
 
 
26
 “Tlacaelel mandó se les diese guerra -á los de Chiapa- […] lo qual determinado dieron 
aviso desta determinación á los Reyes y á los señores de toda la comarca y provincia, 
para que luego apercibiesen sus gentes, las cuales fueron apercibidas y salieron de 
sus tierras para ir á un lugar que se dice Cilucan, donde se juntaron los mexicanos […] 
y las quatro caveceras de Culuacan, Mexicatzinco, Ixtlapalapan y Vitzilopochco”.66 
 
 La Relación de Mexicatzinco señala que por acciones como las arriba 
citadas, los de Mexicaltzinco eran reservados de pecho y tributo: 
 
“[…] dicho pueblo de Mexicaltzinco era de Montezuma y era gente de guerra, y que no 
entendían en otra cosa sino servirle en los usos militares, y que, por esta razón eran 
reservados de pecho y tributo […]”.67 
 
 Las armas que solían utilizar los mexicaltzincas eran macanas, arcos y 
flechas. De la vestimenta se dice que ésta fue variando conforme al tiempo, 
pues en principio usaban el maxtle y huipil, aunque lo común era “andar en 
cueros” tan sólo con una manta encima. Ya para 1580 usaban camisas, mantas 
y sombreros: 
 
“Las armas que usaban eran macanas, arcos y flechas y baras tostadas, y una capa 
de lienzo -tilmatli- hasta en patas como xitanos, y un maxtle, que es un lienzo tan 
grande con que podian cubrir las partes inferiores y hazer una lazada que por la parte 
de delante cayese; como rrodelas hechas de aquella minbre que en su lengua llaman 
Otate, cubiertas de plumeria, y unos yscahuipiles que son unos arneses hechos de 
lienzo de algodón colchado; y el traxe ordinario era andar en cueros o en carnes con 
solo una manta encima y un mástil; y al presente su traje es camisas, mantas, 
carahueles, zapatos o cotaras y sombreros […]”.68 
 
 Además de la guerra, los mexicaltzincas contribuían con trabajo y especie, 
incluso -se dice- solían participar en grandes actos ceremoniales y rituales de 
los tenochcas. Se sabe que los de Tenochtitlan invitaron al señorío de 
Mexicaltzico “de mucha estima y cuenta“ a los funerales del octavo tlatoani 
mexica llamado Ahuízotl: 
 
“[…] las quatro señorías de Culhucan, Ixtlapallapan y Mexitcatzinco y Vitzilopochco, 
que en este tiempo pasado fueron quatro señorías de mucha estima y cuenta: todas 
estas prouincias y ciudades, (ó por mejor decir, lo señores dellas) acudieron á dar el 
pesame al cuerpo y á la cuidad y á los parientes y grandes della, llevándole los 
esclavos ó acompañadores que ellos usaban llevar, y las demas riquezas de mantas y 
joias y piedras y plumas que solian ofrecer á los muertos, haciendo cada señor y cada 
provincia, por sí, una plática al cuerpo, muy larga, dándole el pesame de su muerte, lo 
 
66 Durán, op. cit., p. 378. 
67
 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 196. 
68 Ibidem. p. 196. 
 
 
 
27
qual era uso y constumbre hablar con el cuerpo muerto, como si estuviera con algun 
sentido […]”.69 
 
 Algunas fuentes informan que el propio Moctezuma II, consideraba a los 
señores Mexicaltzincas como gente “muy ilustre, de mucho valor y ser”, he aquí 
lo que nos dice Durán al respecto: 
 
“Luego llegó la grandeza mexicana á las casas reales, con todos los grandes señores 
de Chalco, Xuchimilco, Culuacan […] Mexicatzinco, Vitzilopochco […] gente muy 
ilustre y de mucho valor y ser […]”.70 
 
 Fray Pedro Caballero declara en la Relación de Mexicaltzinco, que en 
tiempos de Moctezuma, éste tenía una corte en Mexicaltzinco, a la que se 
acudía para hacer juntas y tomar acuerdos, asimismo indica -el religioso- que 
los mexicaltzincas se caracterizaban por ser “gente muy política y cortesana”: 
 
“[…] y es gente muy politica y cortesana, y la razón de su pulicia es el comercio 
frequente que tienen con los españoles a quien comunican, asi por lo cercania que 
tiene a la ciudad de Mexico, como por la provision de la yerba que llevan a vender a 
los españoles a la ciudad de Mexico, y tambien porque Motezuma tenia puesta su 
corte en este dicho pueblo de Mexico, donde acudian muchas vezes a hazer sus 
juntas y acuerdos para el gobierno desta nueva España […]”.71 
 
 
 Mientras los señores gozaban de las solemnes fiestas, sus súbditos, tenían 
que colaborar con ánimo en el inicio de las tareas, Durán comenta que el 
tlatoani Moctezuma II cierto día solicitó la ayuda de los mexicaltzincas para 
desprender y arrastrar a la ciudad una gran piedra (temalacatl) que sería 
utilizada para el sacrificio del desollamiento: 
 
“[…] hallada -la piedra-, dieron noticia á su rey -Moctezuma-, el qual mandó se 
apercibiesen todos los de la provincia de […] Culhuacan y los de Mexicatzinco y 
Vitzilopochco, para que todos estos pueblos se juntasen, con todos sus aderezos de 
sogas y palancas, para traer la piedra […] y los cantores empecaron á cantar cantares 
placenteros y regocijados […] y mientras esto se hacia, los Xuchimilcas ataron una 
gruesa soga y larga á la piedra, y otra los de Cuitlahua […] y otra los de Mexicatzinco 
[…] y la gente de cada pueblo animado, empezaron á tirar della con mucha voceria y 
alarido, que lo ponian en el cielo […]”.72 
 
 
 
69 Durán, op. cit., p. 451. 
70 Ibidem, p. 504. 
71 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 195. 
72 Ibidem, p. 553. 
 
 
 
28
 Además de ayudar y defender a la capital mexica, Mexicaltzinco proveía de 
alimentos obtenidos de su economía chinampera a dicha ciudad, este vínculo 
continuó hasta tiempos de la conquista, incluso durante el período virreinal.73 
 Otro dato significativo para este trabajo, es proporcionado por Durán, quien 
en su Historia comenta que Mexicaltzinco era considerado un lugar “muy 
devoto y santo”, tanto queel tlatoani Ahuízotl visitó este sitio para dejar 
ofrendas en agradecimiento de las victorias obtenidas en su guerra sostenida 
en Oaxaca: 
 
“[…] para lo qual hico aparejar gran aparato de ofrendas y apercibir á todos los 
sacerdotes de los templos para que estuviesen avisados y apercibidos de su 
determinación, y ansí fueron enviados mensajeros á Chalco y á Iztapalapan y á 
Mexicatzinco […] porque á estos lugares determinó hacer su estancion y visita como 
lugares más devotos y santos […] de allí vino á Mexicatzinco, donde hico lo mesmo”. 74 
 
 Por su parte fray Pedro Caballero menciona que los mexicaltzincas “en su 
gentilidad adoraban ydolos hechos de piedra y madera; y las costumbres que 
tenian eran las que comunmente tienen los naturales comarcanos”.75 
 Téngase en cuenta que con la llegada mexica se introdujo el culto a 
Hutzilopochtli (dios de la guerra), pero anteriormente a este suceso, los 
habitantes de este sitio -de filiación cultural culhua- rendían culto a Quetzalcóatl 
(dios de la sabiduría),76 quien está relacionado con la agricultura y el agua,77 
que sin duda es el líquido vital en el desarrollo de los pueblos, principalmente 
en aquellos como Mexicaltzinco, cuya economía y religión estaba basada en 
esta actividad. 
 Debido a su ubicación geográfica dentro de un paisaje de lagos, ríos, 
chinampas y flores, la vida de estos habitantes giró entorno a una cosmovisión 
lacustre, por lo que sus deidades -y ritos- principales debieron estar vinculadas 
con este medio natural, entre éstas, destacan principalmente: Tláloc (dios de la 
 
73 Cuando se conformó el corregimiento de Mexicaltzinco, éste quedó encomendado a la 
ciudad de México. 
74 Durán, op. cit., pp. 420-424. 
75 Relación de Mexicaltzinco, op. cit., p. 196. 
76 De acuerdo con Raúl Ávila, las características que presenta la estructura circular localizada 
en el atrio del conjunto conventual aquí estudiado, corresponden al tipo de estructuras 
dedicadas al Dios Quetzalcóatl. Vid. el inciso I.III. 
77 Es Quetzalcóatl quien obtiene el maíz para la alimentación de los hombres, y quien baja del 
cielo a Mayahuel, misma que se convertiría en la diosa del maguey -planta de vital importancia 
para aquellos hombres-. Asimismo este dios presenta características iconográficas que lo 
relacionan con las deidades acuáticas, tales como el caracol marino en su pectoral, o bien, los 
objetos torcidos de concha en sus orejeras. 
 
 
 
29
lluvia y patrono de los pueblos agrícolas),78 y Chalchiuhtlicue (la de falda de 
jades o turquesas), ésta era diosa del agua terrestre o corriente, es decir, de 
los ríos, riachuelos, lagos, lagunas y manantiales,79 otras deidades debieron 
ser Huixtocihuatl (diosa de la sal), Chicomecóatl (diosa de la fecundidad de la 
tierra o del maíz), Opochtli (dios de los pescadores y cazadores acuáticos), 
Xilonen (diosa de la mazorca tierna), Centéolt (dios del maíz), y Xochipilli (dios 
de las flores, patrón de los bailes, de los juegos y del amor). 80 
 Entre los principales elementos simbólicos que hacen referencia a este culto 
acuático están; los chalchihuites,81 las conchas marinas, los caracoles marinos 
y la cueva.82 
 
 
 
 
 
 
 
 
78 Este dios -uno de los más antiguos e importantes de Mesoamérica- enviaba la lluvia que 
propiciaba el crecimiento de las plantas y los sembradíos, pero también mandaba relámpagos, 
tormentas y granizo que destruían las cosechas, era ayudado por los tlaloques, quienes 
enviaban las distintas clases de lluvia, producían los truenos y los rayos. 
79 Se decía que los ríos manaban porque esta diosa los soltaba de sus manos, pero también 
era capaz de ocasionar torbellinos y tempestades. 
80 Sobre las características de las deidades del agua y de la vegetación, Vid. Alfonso Caso, El 
pueblo del sol, México, FCE, 1993, pp. 57-70. 
81 En algunas de sus representaciones, se trata de un elemento generalmente redondo que 
puede o no llevar agujero en el centro, se dice que también simboliza al sol y a lo precioso. 
82 De acuerdo con Alfonso Caso, las cuevas de las montañas albergan el agua que 
posteriormente sale por los manantiales, “así que en la escritura jeroglífica es muy común ver 
esta representación del cerro con una caverna llena de agua en su interior -altépetl (cerro-
agua)-”, en Alfonso Caso, op. cit., p. 60. Es así, que las cuevas estaban relacionadas con los 
dioses de la tierra y el agua, por lo que eran -y siguen siendo- importantes sitios de culto. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
33
II. Mexicaltzinco durante y después de la Conquista 
 
II. I. Mexicaltzinco durante el proceso de Conquista 
El códice Chimalpopoca menciona que a la llegada de los españoles en 1519 a 
estas tierras, gobernaba en Mexicaltzinco el señor Tochihuitzin:1 
 
“En este año 1 acatl eran señores de los pueblos, al tiempo que los españoles 
llegaron, que vinieron la primera vez en el año de mil y quinientos y diez y nuebe de 
1519 […] en Mexicatzinco -gobernaba-, Tochihuitzin”.2 
 
 Algunas fuentes indican que al iniciar el proceso bélico de Conquista, este 
pueblo participó al lado de los mexicas. Tal alianza la notifica el propio 
conquistador Hernán Cortés en su Tercera Carta de Relación fechada el 15 de 
mayo de 1522, en la que dice: 
 
“Y mandé que algunos de caballo y peones de los que estaban en Cuyoacán, se 
viniesen al real para que entrasen con nosotros y que diez de caballo se quedasen a la 
entrada de la calzada haciendo espaldas a nosotros, y algunos que quedaban en 
Coyuacán, por que los naturales de las ciudades de Suchimilco, y Culiacán, e 
Iztapalapa, y Chilobusco, y Mexicalcingo […] que estaban en el agua, estaban 
rebelados y eran a favor de los de la ciudad”.3 
 
 Cierta discrepancia reflejan los datos proporcionados por Cortés respecto a 
la postura de Mexicaltzinco, ya que por un lado lo presenta como lugar 
rebelado contra él, y por otro, lo señala como pueblo neutral, esto último al 
mencionar que: 
 
“los naturales de Iztapalapa, y Oichilobuzco y Mexicacingo […] nunca habían querido 
venir en paz, ni tampoco habíamos recibido ningún daño de ellos”.4 
 
 El también conquistador Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de 
la conquista indica que Mexicaltzinco fue una de las poblaciones que estando 
en el agua, pelearon contra Cortés: 
 
1 Tochihuitzin señor de Mexicatlzinco, señalado en algunas fuentes (Vid. Diccionario de 
Historia, Biografía y Geografía de México, México, Porrúa, 1964, p. 924) como el autor de 
algunos poemas hallados en el manuscrito llamado Cantares Mexicanos. Pero en opinión del 
Dr. Ángel Maria Garibay, estos poemas pueden deberse a otro Tochihuitzin Vid. Poesía 
Náhualt II, Cantares Mexicanos, México, UNAM, IIH, 2000, p. cxxx. 
2 Códice Chimalpopoca, Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los soles, México, UNAM, IIH, 
1945, p. 63. 
3 Hernán Cortés, Cartas de Relación, México, Porrúa, 1985, p.136. 
4
 Ibidem, p. 141. 
 
 
 
34
“[…] y salió a la laguna contra Cortés todo el número de canoas que había en todo 
México y en todos los pueblos que había poblados en el agua o cerca Della, que son: 
Xochimilco y Coyoacán, Iztapalapa, y Huchilibusco y Mexicalcingo […] y todos 
juntamente fueron contra Cortés”.5 
 
 Por su parte, el franciscano fray Bernardino de Sahagún declara que entre 
los pueblos aliados a Tenochtitlan, se encontraba Mexicaltzinco, el cual junto 
con otros enviaba a sus mejores soldados “águilas y tigres” para hacer frente y 
expulsar al enemigo: 
 
“Y una vez sucedió que los de Xochimilco, Cuitláhuac, Mízquic, Colhuacan, 
Mexicatzinco, Iztapalapa, enviaron mensajeros. Vinieron a conferir con 
Cuauhtemoctzin y demás señores y capitanes. Les vinieron a decir: Señor príncipe 
nuestro: Hemos venido a ayudar un poquito a la ciudad. Puede ser que con esto sepague la deuda. Ésta es la embajada de los reyes que aún tienen mando por allá. En 
verdad los reyes habitan aquí. Han venido, han pasado acá en barcas los -mejores 
soldados- Águilas y Tigres. Dizque en esta forma echarán fuera a nuestros 
enemigos”.6 
 
 Es el jesuita Javier Clavijero quien en su Historia antigua de México nos 
informa sobre el enfrentamiento entre los mexicaltzincas con el conquistador 
Gonzalo de Sandoval, mismo que aniquiló a la población de Iztapalapa y a 
otras vecinas: 
 
“Entre tanto Sandoval, concluída con felicidad aunque no sin grande peligro la 
expedición de Iztapalapa, marchó con toda su gente a Coyohuacan. En el camino fue 
acometido de las tropas de Mexicaltzinco; pero las derrotó y pegó fuego a la ciudad. 
Cortés, noticioso de su marcha y de un gran foso que había abierto los enemigos en la 
entrada de Mexicaltzinco, les envió dos bergantines para falicitarles el paso. De allí 
marchó la tropa a Coyohuacan, y Sandoval con diez caballos al campo de Cortés. 
Cuando llegó los halló actualmente combatiendo con los mexicanos; la fatiga del 
camino y la batalla de Mexicaltzinco no le excusó de entrar al combate”.7 
 
 Del mismo modo, se sabe que antes de la caída definitiva del imperio 
tenochca, los señoríos culhuas se unieron a Cortés debido al daño y castigo 
que recibían por parte de los aliados de éste, principalmente los de Chalco. El 
conquistador refiere -en sus Cartas de Relación- que como símbolo de 
 
5 Bernal Díaz del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, México, 
Porrúa, 1970, p. 335. 
6 Fray Bernandino de Sahagún, Historia General de las Cosas de Nueva España, México, 
Porrúa, 1999, p. 796. 
7 Francisco Javier Clavijero, Historia Antigua de México, México, Porrúa, 1982, p. 399. Fray 
Pedro Caballero, menciona que “el descubridor y conquistador del dicho pueblo fue el Marques 
Don Fernando Cortes y sus capitanes”, Vid. “Relación de Mexicaltzinco”, en Francisco del 
Paso y Troncoso, Papeles de Nueva España, 2da Serie, Geografía y Estadística, tomo VI, 
Madrid, 1905, p. 194. En adelante citado como Relación de Mexicaltzinco, op. cit. 
 
 
 
35
credibilidad de esta nueva “amistad”, solicitó a dichos pueblos, canoas y gente 
de guerra para ir contra los de Tenochtitlan: 
 
“[…] y ellos -los de la laguna- viendo de cómo cada día hacíamos victoria contra los de 
Temixtitlan, y por el daño que recibían de nuestros amigos, acordaron de venir, y 
llegaron a nuestro real, y rogáronme que les perdonase lo pasado y que mandase a 
los de Chalco y a los otros sus vecinos que no les hiciesen más daños. Y yo les dije 
que me placía y que no tenía enojo de ellos, salvo de los de la ciudad; y que para que 
creyese que su amistad era verdadera, que les rogaba que […] ellos tenían muchas 
canoas para me ayudar, que hiciesen apercibir todas las que pudiesen con toda la más 
gente de guerra que en sus poblaciones había, para que por el agua viniesen en 
nuestra ayuda de allí adelante”.8 
 
 Entre las fuentes consultadas, es Fernando de Alva Ixtlixóchitl quien señala 
que el saqueo de casas era el gran daño que causaban los chalcas a dichos 
poblados: 
 
“Alvarado y Quauhtliztactzin ganaron ese día otros dos puentes, y quemaron muchas 
casas, y mataron muchos enemigos. Asimismo, este día vinieron a darse por amigos 
de Cortés los de Cuitláhuac, Mizquic, Culhuacan, Mexicalzinco y Huitzilopoxco, y a 
rogar a Ixtlilxúchitl mandara a los suyos, especialmente los de Chalco no les hicieran 
más molestia, que casi todos los días les iban a saquear sus casas y Ixtlilxúchitl envió 
a decir a los señores de Chalco […] que no maltrataran más a éstos”.9 
 
 Bernal Díaz cuenta que al momento del “sometimiento”, dichos pueblos 
comarcanos llevaron como presente oro y ropa de algodón a Cortés, quien “les 
mostró mucha voluntad y recibió el presente”.10 
 Otro hecho que podemos considerar como acto de ayuda hacía Cortés por 
parte de un habitante de Mexicaltzinco, lo encontramos en su Quinta Carta de 
Relación escrita a Carlos V en 1526, en donde narra que durante su viaje a 
Honduras para controlar la insurrección de Cristóbal de Olin, recibió en la 
provincia de Acallan el aviso de un indígena llamado Mexicalcingo11 -después 
bautizado como Cristóbal- sobre la insurrección planeada por Cuauhtémoc y 
otros señores para darle muerte:12 
 
 
8 Cortés, op. cit., p. 142. 
9 Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Obras históricas, t.I, México, UNAM, IIH, 1997, p. 470. 
10 Díaz, op. cit., p. 302. 
11 Algunos investigadores señalan que este personaje -Mexicalcingo- era oriundo de 
Mexicaltzinco. Vid. Salvador Toscano, Cuauhtémoc, México, FCE, 1982, p. 233; Dolores 
Roldán, Códice Cuauhtémoc (biografía), México, ORION, 1993, p. 226. 
12 En este viaje Cortés decidió llevarse a Cuauhtémoc junto con los señores de Tacuba, 
Texcoco y Tlatelolco, por temor a que éstos provocasen una rebelión en su contra, asimismo 
los utilizó como embajadores y facilitadores de las relaciones con los pueblos de la ruta. 
 
 
 
36
“Aquí en esta provincia acaeció un caso que es bien que vuestra majestad lo sepa, y 
es que un ciudadano honrado de esta ciudad de Tenuxtitan, que se llama 
Mexicalcingo, y después que es bautizado se llama Cristóbal, vino a mí muy 
secretamente una noche […] me dijo que Guatemucin. Señor que fue de esta ciudad 
de Tenuxtitan, a quien yo después que la gane he tenido preso, teniéndole por hombre 
bullicioso, y llevé conmigo aquel camino con todos los demás señores que me pareció 
que eran parte para la seguridad y revuelta de estas partes, y díjome aquel Cristóbal 
que Guatemucin y Guanacaxin, señor que fue de Tezcuco, y Tetepanquezal, señor 
que fue de Tacuba, y un Tacitecle, que a la sazón era en esta ciudad de Mexico en la 
parte de Tatelulco, habían hablado muchas veces y dado cuenta de ello a este 
Mexicalcingo, que como dije, se llama ahora Cristóbal, diciendo cómo estaban 
desposeídos de sus tierras y señorío, y las mandaban los españoles, y que sería bien 
que buscasen algún remedio para que ellos las tornasen a señorear y poseer […] les 
había parecido que era buen remedio tener manera como me matasen a mí y a los 
que conmigo iban […] y que así serían señores como antes lo eran; y que tenían ya 
hecho repartimiento de las tierras entre sí, y que a este Mexicalcingo le hacían señor 
de cierta provincia”.13 
 
 La anterior denuncia ocasionó que el año de 1525 Cortés pusiera fin a los 
últimos intentos de Cuauhtémoc y aquellos otros tlatoanis por recuperar sus 
reinos. Fue así, que el conquistador dio muerte a quien fuera el último tlatoani 
mexica: 
 
“Pues como yo fui tan largamente informado por aquel Cristóbal de la traición que 
contra mí y contra los españoles estaba urdida, di muchas gracias a Nuestro Señor por 
haberla así revelado, y luego en amaneciendo prendí a todos aquellos […] así que 
tuvieron todos de confesar la verdad que Guatemucin y Tetepanquezal habían movido 
aquella cosa, y que los otros era verdad que lo habían oído, pero que nunca habían 
consentido en ello; de esta manera fueron ahorcados estos dos […].14 
 
 
II. II. Mexicaltzinco como Corregimiento y Jurisdicción 
Las sociedades mesoamericanas con que se toparon los españoles -a finales 
del siglo XV y principios del XVI- se caracterizaban por su organización social y 
política de tipo señorial,15 tal fue el caso del señorío culhua; conformado por 
Culhuacan, Huitzilpochco, Mexicaltzinco e Iztapalapa. 
 Los nahuas designaban al señorío con el término altepetl16 y al señor con el 
de tlatoani. Una vez tomada la ciudad, los españoles se valieron de la 
 
13 Cortés, op, cit., pp. 236-237. 
14 Ibidem, p. 237. 
15 Sistema de alianza regional o confederación política entre diversos señoríos, la relación entre 
éstos, desarrollaba la distribución tributaria y elintercambio. Tal alianza se formaba casi 
siempre con fines defensivos o expansionistas, según el caso, a las confederaciones más 
grandes y exitosas desde el punto de vista político y militar se les ha llamado “imperios”. 
16 Literalmente significa “agua-cerro”. El altepetl había sido la sede del gobierno indígena, 
contaba con términos jurisdiccionales, y entre los elementos que le daban vida estaban; el 
conjunto ceremonial, la residencia de los tlatoanis principales, los templos y las escuelas. 
 
 
 
37
organización política y económica indígena, convirtiendo al altepetl en 
cabecera,17 a los calpulli en sujetos,18 y a los tlatoanis en señores principales o 
caciques. 
 Importante fue poner a cada cacique bajo el mando y encomienda de un 
español, quien tenía como tarea velar por la educación cívica y espiritual de 
sus encomendados, así como supervisar y recoger el tributo (en especie y 
trabajo) que el primero recolectaba de su gente, de esta forma la encomienda 
se impuso como un sistema económico-político de explotación hacia los nativos 
con el fin de generar riqueza y a la vez permitir el control de los mismos, hecho 
que favoreció tanto al Rey como a los conquistadores,19 sin embargo, su 
secuela fue también la impresionante caída de la población indígena. 
 El uso de los antiguos señoríos permitió a los europeos una mejor 
organización y control sobre el trabajo y el tributo, por tal hecho, fueron 
reconocidos como organizaciones políticas, dependientes del gobierno y la 
Corona española. 
 Poco después de caer Tenochtitlan, Cortés asignó seis pueblos; Iztapalapa, 
Huitzilopchco, Mexicaltzinco, Culhuacan, Cuitlahuac y Mixquic, como propios 
de la ciudad, misma que solicitó -en 1525- la confirmación de tal asignación a la 
Corona, argumentando que lo suministrado por éstos era de gran ayuda: 
 
“[…] porque lo susodicho no basta para proveer bien […] esta ciudad de Tenostitan 
que está en el agua […] hagan merced a esta cibdad de seis poblezuelos que están en 
la misma laguna donde esta cibdad está de que agora se sirve […]”.20 
 
 En el período que siguió a 1525 los pueblos culhua -excepto Iztapalapa- 
fueron perdidos por la ciudad a través de encomiendas a particulares, de éstos, 
sólo Mexicaltzinco careció de un encomendero, debido a que quedó en 
posesión directa de la monarquía.21 
 
17 Unidad más importante del primer período, de la que derivaran directamente la encomienda, 
la iglesia misionaria, el cacicazgo y las acciones tributarias y laborales. Vid. Charles Gibson, 
Los Aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, 2003, p. 413. 
18 Estos sujetos eran llamados barrios si estaban relacionados directamente con la cabecera, o 
estancias, si se hallaban físicamente separados de ella. Ibidem, p. 36. 
19 Ibidem, p. 63. 
20 Francisco del Paso y Troncoso, Epistolario de Nueva España 1505-1818, tomo. I. (1505-
1524), México, serie 2, 1939-42, pp. 83-84. En adelante citado como ENP tomo I, op. cit. 
21 Según Ethelia Ruiz, fue a un tal Jorge Carrillo a quien se le otorgó el poblado de 
Mexicaltzinco “desde 1524”. Vid. Ethelia Ruiz Medrano, Gobierno y Sociedad en Nueva 
 
 
 
38
 El maltrato de los encomenderos y miembros de la Primera Audiencia 
(1529-1530)22 hacia los indígenas, así como el conflicto con el obispo fray Juan 
de Zumárraga,23 ocasionó que la Corona estableciera en 1531 una Segunda 
Audiencia (1531-1535),24 la cual se enfocó hacia una política antifeudal, ya que 
quitó encomiendas y estableció el Corregimiento como sistema de gobierno y 
recaudación de tributos para los indígenas sujetos a ella.25 Los corregidores 
tuvieron jurisdicción para corregir problemas civiles y penales, convirtiéndose 
así, en una institución de plena justicia real.26 
 En las Actas de Cabildo se señala que para el año de 1529 la ciudad solicitó 
la devolución de Huitzilopochco, Mixquic, Cuitlahuac, Mexicaltzinco y 
Culhuacan, todas a su servicio. 
 
 “Que se señalen como propios de la Ciudad los pueblos de Uchilobusco, Mixquiaque, 
Cuitlavaca, Mexicalzinco y Culuacan”.27 
 
 En respuesta a dicha petición, Mexicaltzinco fue el único pueblo cuhua que 
permaneció sujeto a la Corona, misma que -de acuerdo con el Libro de las 
Tasaciones- el primero de abril de 1531 lo puso bajo corregimiento y en cabeza 
de su majestad, quien le solicitó como tributo: 
 
“[…] dos gallinas cada día, y cuatro cargas de leña y caoba, lo que solían dar y yerba 
para los caballos que tuviere -el corregidor-, ocho indios de servicio que le den algún 
ají, y que le ayuden a labrar su casa y a cercar la huerta”.28 
 
 
 
 
España: Segunda Audiencia y Antonio de Mendoza. México, Colegio de Michoacán/Gobierno 
del Estado de Michoacán, 1991, p. 146. 
22 Constituida por su presidente Nuño de Guzmán y cuatro oidores. 
23 Representaba en Nueva España la concesión política que la Corona estaba obligada a 
permitir a cambio de legitimar sus derechos sobre estas tierras. 
24 Presidida por Sebastián Ramírez de Fuenleal. 
25 En 1530 la Segunda Audiencia se decidió colocar bajo la Corona a los indios repartidos por 
la primera. 
26 Entre las tareas del corregidor estaba cobrar los tributos y entregarlos a los representantes 
del rey, resolver problemas y velar por la protección de los indígenas. Su mantenimiento 
salarial provenía del tributo indígena. 
27 Guía de las Actas de Cabildo de la Ciudad de México siglo XVI, (Acta del 27 de agosto de 
1529), Seminario de Historiografía de la FFyL de la UNAM dirigido por Edmundo O´Gorman, 
México, DDF, FCE, 1970, p. 50. 
28 El Libro de las Tasaciones de pueblos de la Nueva España siglo XVI, prólogo de Francisco 
González de Cossío, México, AGN, ECLAL, 1952, p. 239. 
 
 
 
39
 Para mediados del siglo XVI Mexicaltzinco fue reconocido como Cabecera 
jurisdiccional.29 Según datos hallados, el 12 de octubre del año 1538 se nombró 
como corregidor de Mexicaltzinco a un tal Don Luis de Castilla, mismo que 
aparece con dicho nombramiento en las fechas siguientes: 21/10/1539, 
14/11/1540, 19/11/1541; ya para el 17 de junio de 1545 se hizo nombramiento 
del mismo puesto y lugar a un tal Jorge Carrillo.30 
 En el Epistolario de Nueva España, de Francisco del Paso y Troncoso, se 
menciona que el 17 de noviembre de 1547 el pueblo de Mexicaltzinco fue 
tasado por la Real Audiencia de Nueva España, la cual dispuso en que diese 
de tributo y servicio diario lo siguiente: 
 
“En diez y siete de noviembre de mil e quinientos e cuarenta y siete años fué tasado el 
pueblo de Mexicalcingo que está dos leguas pequeñas de México por la Audiencia 
Real desta Nueva España en que de allí adelante diesen a su majestad de tributo y 
servicio cada día cuatro cargas de leña y cuatro medidas de yerbas de las del señor 
visorrey don Antonio de Mendoza, y veinte granos de ají y medio pan de sal y un 
manojo de ocote y una gallina de Castilla y otra de la tierra y los días de cuaresma 
veinte pescados y veinte huevos y más seis indios de servicio todo lo susodicho cada 
día ordinariamente y no otra cosa alguna y que reparasen las casas del corregidor 
cuando fuese menester y parece que todo lo susodicho han gozado los corregidores 
que han sido deste pueblo los cuales tenían de salario cada año ciento y cincuenta 
pesos de tipuzque”.31 
 
 Respecto a las tareas que debían realizar los indios de servicio dados al 
corregidor y lo que éste estaba obligado a dar, el Libro de las Tasaciones 
menciona: 
 
“En la ciudad de México (a) diez y siete días del mes de noviembre de mil quinientos 
cuarenta y siete años, estando en acuerdo los Señores Presidente y Oidores de esta 
Nueva España, se aclaró la comida y servicio que los indios de Mexicalcingo y Zayula, 
que andan en un corregimiento han deser obligados a dar por estar obscura y no bien 
declarada, lo que adelante han de dar es lo siguiente: 
Mexicalcingo.- El pueblo de Mexicalcingo ha de dar cada día cuatro cargas de leña y 
cuatro pesos de yerba de la medida del Señor Visorrey, y veinte granos de ají y medio 
pan de sal, y un manojo de ocot, y una gallina de Castilla, y otra de la tierra, y los días 
de cuaresma que no fueren de carne, en lugar de las gallinas han de dar veinte 
pescados y veinte huevos. 
Item, han de dar cada día seís indios de servicio y más le han de reparar las casas y 
corrales de las casas que tuviere el Corregidor cuando fuere menester, y los indios no 
han de poner materiales algunos, sino las manos, y a estos indios que reparasen las 
casas, y a los del servicio, les ha de dar de comer el Corregidor que los tuviere”.32 
 
29 En la jurisdicción de corregimiento se desarrolló la concentración de la población, la actividad 
religiosa, el comercio y la justicia. 
30 Vid. Ethelia Ruiz Medrano, op. cit., p. 372. 
31 ENE, tomo VIII, op., cit. p. 148. 
32 El Libro de las Tasaciones, op. cit., p. 239-240. 
 
 
 
40
 Probablemente el corregidor encargado de llevar dicha función durante el 
año de 1547, tenía por nombre Rodrigo de Salvatierra, el cual -explica un 
documento-, “[…] está por corregidor en Xicotepec […] es conquistador de 
Mexicalcingo y Cayola con ciento y cuarenta pesos; es conquistador y 
casado”.33 
 Tenemos noticias de que bajo el gobierno de Antonio de Mendoza, primer 
virrey de México (1535-1550), el oidor Lorenzo de Tejada ejerció malos tratos 
-por medio de uno de sus trabajadores llamado Marcos Romero- sobre algunos 
habitantes de Mexicaltzinco, quienes en ese entonces eran utilizados para 
ciertas labores que dicho oidor llevaba acabo.34 Se sabe que en muchos de los 
casos no se les pagaba por sus servicios, motivo por lo que los representantes 
de este pueblo dejaron testimonio de tales hechos: 
 
“DON JUAN COVERNADOR DEL DICHO PUEBLO DE MEXICALCINGO […] Dixo por 
lengua de los dichos ynterpretes que sabe e vio quel dicho pueblo dio al dicho 
licenciado -Tejada- para lo tocante al limpiar de la acequia de la dicha huerta los 
dozcientos yndios obreros por el tiempo de los dichos dos meses descontadas las 
faltas e sabe e vio que los dichos yndios llevaron las dichas dozientas cargas de 
tezontla a la dicha huerta del dicho licenciado […] Y en lo tocante a los malos 
tratamientos dixo que yendo este testigo con la gente del dicho pueblo a la dicha 
acequia vio que estaba alli un español que tenia cuenta con lo que se hazia que se 
dezia Marcos Romero al qual vio que quando faltaban de yr algunos yndios o si yban 
de la labor quando volvían les davan de palos con unas varas que tenia y los ataba y 
los tenia alli atados todo el dia como paresce por la dicha pintura e asi mismo no sabe 
por caso del dicho trabajo y malos tratamientos que se hazian a los dichos yndios vio 
que algunos yndios del dicho pueblo de Mexicalcingo se fueron y desavecindaron 
/fol.306/ de el a otros lugares. Y se sabe que el dicho licenciado Tejada no les pago 
ninguna cosa por razon de lo susodicho […] “.35 
 
 Cuando el virrey Luís de Velasco36 sustituyó a Mendoza en el poder, la 
política frente a la encomienda siguió limitando las ganancias y el poder de los 
encomenderos por medio del fortalecimiento del sistema de tasación, aplicando 
 
33 “Memoria de los Corregimientos de Nueva España, sin fecha”, en PNE, tomo II, op, cit., p. 
31. Peter Gerhard menciona que bajo la Segunda Audiencia se estableció el corregimiento de 
Mexicalzinco el cual estaba unido a Zayula (cayola). Vid. Peter Gerhard, Geografía Histórica de 
la Nueva España 1519-1821, México, UNAM, IIH, IG, 1968, p. 183. 
34 Entre las labores que realizaban la gente de Mexicaltzinco, estaba construir y limpiar la 
acequia que se localizaba en la estancia de Tejada, en Jimilpa (zona de Tacuba), así como 
llevar cargas de tezontal, adobes y brazas de césped a la huerta del dicho oidor. 
35 Por medio de este documento, conocemos los nombres de los representantes que en aquel 
tiempo (1554) fungían en Mexicaltzinco: “AGI. Justicia 237, juicio de residencia del oidor 
Tejada, año de 1554, testimonios de cargo y presentación de pinturas y diligencias del pueblo 
de Mexicalcingo, testigos: don Juan, gobernador de Mexicalcingo, don Diego, don Baltasar, don 
Miguel de San Marcos, regidores de Mexicalcingo, don Miguel y don Cristóbal Clemente, 
alcaldes del lugar”, en Ethelia Ruiz Medrano, op. cit., Apéndice 2, p. 388. 
36 Gobernó de 1550 a 1564. 
 
 
 
41
un programa de Visitas a los poblados con el fin de averiguar las condiciones 
tributarias y tasar (fijar el monto del tributo) a los mismos. El 2 de enero de 
1552, Mexicaltzinco fue el primer pueblo tasado por Diego Ramírez -visitador 
de pueblos de indios-, quien le señaló como tributo anual ciento sesenta pesos 
de oro común y ochenta hanegas de maíz: 
 
“[…] y por no alcanzar todo ello al dicho salario se les dejaron tributo por salario hasta 
que los tasó el visitador Diego Ramírez el cual perece que en dos de enero del año de 
mil quinientos y cincuenta y dos los moderó y tasó en que diesen de allí adelante en 
cada año ciento y sesenta pesos de oro comunt, y ochenta anegas de maíz por 
manera que en ese dicho pueblo acrecentó para su majestad de lo que primero 
estaban tasados los diez pesos de oro comunt que monta más que el salario del 
corregidor y las ochenta hanegas de maíz que a tres tomines montan treinta pesos de 
tipuzque que son por todos cuarenta pesos”.37 
 
 Algunos datos estadísticos sobre Mexicaltzinco indican que para el año 
1552, existían doscientos veintiocho indios casados y sesenta y tres viudos y 
solteros, lo cual influyó para la designación del nuevo tributo: 
 
“Diego Ramírez, Juez de comisión y Visitador por su Majestad en este Nueva España, 
visitó, tasó y moderó el pueblo de Mexicalcingo, en el cual halló doscientos y veinte y 
ocho indios casados y sesenta y tres viudos y solteros y atento esto los tasó en que 
aquí adelante den de tributo a su Majestad en cada un año ciento y sesenta pesos de 
oro común […]”.38 
 
 La misma fuente especifica que lo exigido fuera llevado a la ciudad de 
México cada tres meses en canoas, enfatizando al mismo tiempo en no 
pedirles más de lo establecido a los habitantes de este sitio: 
 
“[…] lo cual den y paguen lo que cupiere cada tres meses puesto en la ciudad de 
México, atento que lo puedan traer en canoas, y que esto que dicho es den y no otra 
cosa alguna, ni se les pida, ni lleve más, so las penas en las ordenanzas contenidas lo 
cual esta mandado guardar hasta que otra cosa provea y mande en contrario”.39 
 
 Para 1557 se le aumentó el tributo a los habitantes de Mexicaltzinco -a 
trescientos pesos de oro común anuales-, exigiéndoseles que sembrasen maíz, 
y lo que llegase a sobrar se utilizara para beneficio del pueblo, tales exigencias 
 
37 ENP, tomo. VIII, op., cit. pp. 148-149. 
38 El Libro de las Tasaciones, op. cit., p. 240. El 8 de octubre de 1552 se le asignó el “Título de 
gobernador de Mexicalcinco a don García, principal y natural de ese pueblo, por haber sido 
elegido a ese cargo por tres años”, en Peter Gerhard, Síntesis e Índice de los mandamientos 
virreinales (1548-1553), México, UNAM, IIH, Serie Documental: 21, 1992, p. 113. 
39 El Libro de las Tasaciones, op. cit., p. 240. 
 
 
 
42
-dice el documento- tenían que ser conocidas por los naturales, requiriendo al 
mismo tiempo que de todo esto se tuviera razón en los libros de Contaduría: 
 
“[…] tomada a pedimento de los indios de Mexicalcingo dijeron que mandaban y 
mandaron que los naturales del dicho pueblo den en tributo a su majestad en cada 
año, trescientos pesos de oro común de ocho reales cada peso, pagados por lostercios del año, y que para pagar este dicho tributo se reparta entre los naturales del 
dicho pueblo, a diez reales de plata cada casado, y no se les eche otro repartimiento, 
ni se cobre más de lo que dicho es, para la comunidad, ni para otra cosa alguna, y lo 
que sobrare pagados los dichos trescientos pesos queden por sobras de tributo, y se 
gasten y distribuyan en cosas convinientes al bien de la república de dicho pueblo y de 
ello se tenga cuenta y razón, y que asimismo de común y para la comunidad siembren 
algunos pedazos de tierras donde se cojan hasta cincuenta fanegaz de maíz, y los 
dichos tomines se repartan y cobren de los dichos casados por los tercios del año de 
esta manera: los dos tercios primeros a cuatro reales y el postrero a dos, y a este 
respecto la mitad de los viudos y viudas, y que no se les pida, ni lleve más so las 
penas de las ordenanzas y esta tasación se dé a entender a los naturales del dicho 
pueblo y se asiente por tasación y se tome la razón en los libros de la Contaduría. Y 
así lo mandaron asentar por auto el cual estaba señalado de los Señores Presidente y 
Oidores y firmado de Antonio de Turcios”.40 
 
 Con base a una nueva cuenta realizada en 1573 por los propios habitantes 
de Mexicaltzinco, respecto a los tributarios ausentes o muertos, la Corona 
mandó y moderó el pago de tributo a doscientos sesenta y siete pesos de oro 
común, de los cuales se pedía que los oficiales dieran lo necesario al ornato del 
culto religioso, para seguir instruyendo a los indígenas de este pueblo: 
 
“Visto por los Señores Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Nueva España, 
este proceso y autos, entre partes de la una los indios del pueblo de Mexicalcingo que 
está en la Corona Real, y de la otra el doctor Sedeño, Fiscal de su Majestad en esta 
Real Audiencia, sobre la moderación de tributos, atento que por la cuenta nueva que 
fue hecha de los naturales de dicho pueblo, se hallaron menos que en la cuenta vieja, 
veinte y tres tributarios que parecen haberse muerto y ausentado, siendo presentes los 
Oficiales de su Majestad dijeron que mandaban y mandaron que los trescientos pesos 
de oro común que son obligados a dar por tasación a su Majestad en cada un año, se 
les quiten y desfalquen a los dichos indios veinte y tres pesos del dicho oro que habían 
de pagar a los ausentes y muertos, y solamente den en cada un año doscientos y 
setenta y siete pesos del dicho oro común, de los cuales los dichos Oficiales den lo 
necesario al ornato del culto divino del dicho pueblo, con sustentación de los religiosos 
que van a industriar a los dichos naturales, los cuales ocurran al muy Ilustre Visorrey 
de esta Nueva España tase lo que en esto se ha de distribuír, y así lo proveyeron y 
mandaron”.41 
 
 
 
 Para el año de 1580, Mexicaltzinco tenía por corregidor al gallego Gonzalo 
 
40 Ibidem. pp. 240-141. 
41
 Ibidem, p. 141. 
 
 
 
43
Gallegos, quien se servia de la ayuda del indígena Marcos de San Juan 
(gobernador del pueblo) y del padre Fray Pedro Caballero de la orden 
franciscana. Como consecuencia del mandato del rey Felipe II para que todos 
los corregidores y alcaldes mayores de esta Nueva España realizaran una 
información y descripción de la tierra a su cargo, el entonces corregidor 
Gallegos mandó que: 
 
“[…] se hiciese una pintura del asiento y sitio del dicho pueblo, y para el dicho efecto 
hizo parecer a DOMINGO BONIFACIO, yndio pintor, al qual su merced mando haga 
dicha pintura, y fecha, se junte con estos autos y declaraciones […].42 
 
 La anterior cita resulta de cierto interés e importancia para la historia del arte 
novohispano, especialmente para las áreas que estudian la pintura y a los 
pintores -indígenas- del siglo XVI, puesto que hace referencia a un indio pintor 
que trabajó en Mexicaltzinco a mediados del XVI. 
 A pesar de las tareas realizadas por los corregidores, la demanda para 
dichos puestos consistía no sólo en ocupar el cargo, sino también obtener el 
mejor de ellos, esto según la ganancia que les dejara. Una guía de aspirantes 
políticos escrita en 1777 clasifica las jurisdicciones, poniéndolas por orden de 
ganancia material, en el valle de México, Chalco era considerada de primera 
clase, por su parte Mexicaltzinco se encontraba en la quinta y última categoría 
ya que se le consideraba “de pocas utilidades”.43 
 La Relación de Mexicaltzinco testifica que hacia el año 1580 la población de 
Mexicaltzinco había venido disminuyendo a causa de la mortandad provocada 
principalmente por las pestes de 1535, 1576 y 1580, durante este último año el 
número aproximado de habitantes era de 550, siendo tributarios no más de 
doscientos: 
 
“[…] y es un pueblo de tan pocos yndios que no ay mas de doscientos tributarios poco 
más o menos, de que bernan a ser todos barones y hembras, chicos y grandes poco 
mas o menos quinientos y cincuenta, y en otros tiempos avia muchos más que al 
presente, y la causa desta diminucion an sido algunas pestes generales que abido en 
este nuevo orbe, especialmente la que ubo treinta y cinco años ay, la de ahora quatro 
años el año de setenta y seis, y la que al presente ay, y otras enfermedades 
frecuentes que suelen tener los dichos naturales”.44 
 
 
42 Relación de Mexicaltzinco, op., cit. p. 197. Desafortunadamente se desconoce dicha pintura. 
43 Gibson, op. cit., p. 100. 
44 Relación de Mexicaltzinco, op., cit. pp. 194-195. 
 
 
 
44
 Las enfermedades y los cambios sociales que trajo consigo la conquista 
(mala alimentación, trabajos y castigos excesivos) influyeron en el declinar de 
las poblaciones autóctonas. Sin embargo, para el siglo XVIII se dio una tasa de 
recuperación en Mexicaltzinco.45 
 
Tributarios indígenas en la Jurisdicción de Mexicaltzinco 
Año 
1570 
 
1644 
 
1692 
 
1742 
1763-
1765 
 
1782 
1787-
1794 
1797-
1804(antiguas) 
1797-
1804(nue
vas) 
No. 
2420 
 
462 
 
318 
 
882 
 
825 
 
1585 
 
1761 
 
2222 
 
2518 
Fuente. Estas cifras son tomadas de acuerdo a los datos manejados por Charles Gibson. op. 
cit., pp.145-148. 
 
 El número de la población indígena total en Mexicaltzinco hacia el año de 
1800 consistía en 10 090 habitantes, de los cuales 2 222 eran tributarios.46 
 Un documento informa que a finales del siglo XVIII, algunos pueblos del Sur 
de la ciudad como Iztacalco, Nativitas, Los Reyes, Santa Martha e Ixtahuacan, 
dejaron de estar directamente bajo la jurisdicción de México ya que pasaron a 
la de Mexicaltzinco: 
 
“[…] pueden y deben unirse en lo respectivo al cobro y aun para la administración de 
Justicia a los contiguos confinantes Partidos de […] Mexicalcingo, cuyos Alcaldes 
mayores deberán cobrar el tributo sin el costo ó premio que utiliza el administrador, y 
que por consiguiente cederá al Real Fisco”.47 
 
 
 Lo anterior da muestra del significado que tuvo la alcaldía de Mexicaltzinco 
para el mejoramiento administrativo de tributos y justicia de las parcialidades de 
la ciudad. 
 
 
 
 
 
 
 
45 También en este tiempo el título de corregidor cambió al título de Alcalde mayor. Vid. Gibson, 
op. cit., p. 94. 
46
 Ibidem, p. 148. 
47 AGN, Serie Tributos, vol.56, exp.10, f.140 r. Versión paleográfica de Juan Carlos Valencia 
Phillips, en adelante citado como JCVP. 
 
 
 
45
 II. III. Mexicaltzinco ante el cristianismo 
Aunada a la Conquista militar se dio la Conquista espiritual,48 la cual se inició 
no con menos brío que la primera. Para la labor evangelizadora49 se puso gran 
énfasis desde un principio, el propio Cortés difundió sermones, destruyó 
templos e ídolos, y sostuvo que una de las causas principales de su venida a 
estas tierras era la de ensalzar y predicar la fe de Cristo. Con esto, el 
conquistador tomó como objetivo primario de su expedición la extirpaciónidólatrica y la conversión de los indígenas a la fe cristiana, justificando así su 
acción bélica.50 
 Para el pensamiento español del siglo XVI no existía salvación fuera del 
catolicismo, por lo que a todos aquellos pueblos que no profesaran esta fe se 
les consideró bajo dominio del Demonio, por lo que la conversión de los 
paganos e infieles debía hacerse aun utilizando medios violentos. 
 
 
La orden franciscana y su ideal de pobreza 
 Fue Cortés quien solicitó a los reyes el envío de religiosos, enfatizando que 
éstos fueran de “buena vida y ejemplo cristiano”, evitando así a los miembros 
del clero secular, en especial a los obispos, vistos por él como ejemplos 
desfavorables por predicar una cosa y hacer otra: 
 
“[…] he dicho a vuestra alteza el aparejo que hay en algunos de los naturales de estas 
partes para se convertir a nuestra santa fe católica y ser cristianos; y he enviado a 
suplicar a vuestra cesárea majestad, para ello, mandase proveer de personas 
religiosas de buena vida y ejemplo […] que vengan a estas partes muchas personas 
religiosas, como ya he dicho, y muy celosas de este fin de la conversión de estas 
gentes, y que de éstos se hagan casas y monasterios por las provincias que acá nos 
pareciere que convienen […] porque habiendo obispos y otros prelados no dejarían de 
seguir la costumbre que, por nuestros pecados hoy tienen, en disponer de los bienes 
de la Iglesia, que es gastarlos en pompas y en otros vicios, en dejar mayorazgos a sus 
 
48 Dramático proceso de evangelización -iniciado por los frailes- que sufrió la población 
indígena apenas terminada la conquista militar. Ahora la buena guerra y conquista sería la de 
las almas, enviando religiosos a ello, como Cristo envió a sus apóstoles y discípulos. 
49 Anhelada por el Cristianismo papal y español, quienes deseaban expandir y exaltar la 
religión cristiana, poniendo en práctica el mandato evangélico de bautizar a todos los pueblos 
de la tierra para salvar sus almas. 
50 En nombre de Dios y del rey de España, Cortes justificó su campaña militar, he aquí lo que el 
propio conquistador decía a sus hombres: ”[…] y que se acordasen de cuántos peligros y 
trabajos habíamos pasado, y viesen cuánto convenía al servicio de Dios y de vuestra majestad 
tornar a recobrar lo perdido, pues para ello teníamos de nuestra parte justas causas y razones: 
lo uno, por pelear en aumento de nuestra fe y contra gente bárbara, y otro, por servir a vuestra 
majestad.”, en Cortés, op, cit., p. 106. 
 
 
 
46
hijos o parientes […] y -si- supiesen -los indígenas- que aquéllos eran ministros de 
Dios, y los viesen usar de los vicios y profanidades que ahora en nuestros tiempos en 
esos reinos usan, sería menospreciar nuestra fe y tenerla por cosa de burla”.51 
 
 La Corona quien había recibido del Papa Alejandro VI en 1493 la misión 
mesiánica de que la fe católica y religión cristiana fuera exaltada y que en toda 
parte fuera ampliada y dilatada, y se procurase la salvación de las almas, y las 
bárbaras naciones fueran deprimidas y reducidas a esa misma fe,52 optó por el 
traspaso de una orden regular.53 
 La orden franciscana, fue la elegida para realizar tal empresa, misma que 
contaba con una organización estructurada, experiencia misionera y miembros 
cultivados en la reforma realizada por fray Francisco Jiménez de Cisneros, 
tocante a la purificación del clero y fortalecimiento de la enseñanza evangélica. 
 El 12 de mayo del año 1524 llegaron los llamados “doce” franciscanos al 
mando de fray Martín de Valencia,54 fue este grupo la “primera” misión 
realmente consistente, oficial -autorizada por el papado- y organizada, que 
ayudó a sus antecesores fray Pedro de Gante, fray Juan de Tecto, y fray Juan 
de Ayora, quienes llegados un año antes ya habían comenzado tal misión.55 
 El franciscano fray Agustín de Vetancurt comenta en su Teatro Mexicano, 
que los pueblos comarcanos fueron de los primeros en ser visitados y 
ocupados por frailes franciscanos, a quienes los nativos veían con agrado, por 
lo que los invitaban a sus comarcas: 
 
 
51 Ibidem. p. 203. 
52 Vid “Segunda bula de Alejandro VI sobre el reparto entre España y Portugal de las tierras 
que se descubrían”, en Historia Documental de México, tomo I, México, UNAM, IIH, Serie 
Documental, Núm.4, 1984, p. 103. 
53 Los miembros de la orden regular (vivir de acuerdo con la regla), renunciaban a todo tipo de 
propiedades y bienes, ya que realizaban votos de pobreza, obediencia y castidad. Por su parte 
los seculares, vivían en el mundo o en el siglo (saeculum) en lugar de vivir en un retiro 
monástico. Aunque gran número de monasterios fueron construidos en México bajo la dirección 
de los regulares, éstos no vivían en un retiro o reclusión total, por el contrario, y especialmente 
durante los primeros años, fueron, debido a las circunstancias presentadas, agentes activos de 
la conversión indígena. 
54 El número “doce” tuvo un aspecto simbólico, debido a que doce fueron los apóstoles de 
Cristo -que extendieron el evangelio sobre la tierra-, así como los compañeros de orden de San 
Francisco de Asís. De ahí que también fueran doce los religiosos que llegaron a estas tierras 
acompañando a fray Martín de Valencia, quienes “casualmente” -se dice- desembarcaron un 
12 de mayo en Veracruz durante la vigilia del Pentecostés, lo que ocasionó que dicho contexto 
se considerara providencial. 
55 Se sabe que en 1520 llegaron dos franciscanos españoles, fray Pedro Melgarejo de Urrea y 
fray Diego Altamirano (primo de Cortés), y para 1523 fray Juan de Tecto, fray Juan de Ayora y 
fray Pedro de Gante. Vid. Georges Baudot, La pugna franciscana por México, México, 
CONACULTA, 1990, p. 25. 
 
 
 
47
“[…] y era tanta la devocion de los Naturales que salian en las canoas a llevar a los 
Religiosos a sus Pueblos comarcanos, que estan en contorno de la laguna dulce, con 
esto, y con los Ministros que vinieron el año de 25 […]”.56 
 
 Vetancurt añade que a estos sitios -sujetos a la Cabecera de San José de 
los naturales-, acudían religiosos los días domingos a confesar y brindar 
sacramentos a los enfermos.57 
 Si consideramos que Mexicaltzinco fue una comarca a orillas del agua 
dulce, bajo la custodia de la capilla de San José, no distando mucho de la 
ciudad -a dos leguas-, lugar donde se fundó la provincia del Santo Evangelio 
con su convento dedicado a San Francisco desde donde se salía a predicar a 
los sitios más cercanos, podemos admitir que Mexicaltzinco fue uno de los 
primeros en ser visitados por estos regulares. 
 En el pensamiento franciscano existía un profundo deseo por regresar al 
cristianismo primitivo, ideal de su fundador, cuya enseñanza consistía en la 
imitación de Cristo y en los preceptos que dejó a sus apóstoles, principalmente 
el de la pobreza,58 acompañada del gran deseo misional e incluso del martirio. 
 La intención de los frailes por seguir tales enseñanzas evangélicas radicaba 
en la salvación eterna no sólo de ellos, sino del género humano, pues su 
llegada a estas tierras estuvo empapada de un simbolismo divino y un 
providencialismo milenario, ya que consideraron que Dios había preparado la 
llegada de ellos para liberar a los indígenas de Satanás, a quienes 
consideraron debido a su mansedumbre, humildad, sinceridad, obediencia, y 
desapego a la riqueza material, gente idónea para ser buenos y perfectos 
cristianos, con los que se edificaría ese reino de paz que precedería al 
Apocalipsis. 
 
56 Fray Agustín de Vetancurt, Teatro Mexicano; Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de 
México; Menologio Franciscano, 4ta. Parte, México, Porrúa, 1982, p. 4. Los pueblos 
comarcanos debieron tener importancia para los primeros franciscanos debido a que contaban 
con población y recursos naturales. 
57Ibidem, p. 6. 
58 En algunos pasajes evangélicos en los que se inspiró San Francisco se mencionan frases 
referentes a tal pobreza, como: “Si quieres llegar a la perfección, anda a vender todo lo que 
posees y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo, y luego vuelves y me sigues.” 
(Mat.19, 21), “Si alguno quiere seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y sígame. 
Pues quien quiera asegurar su vida la perderá y quien sacrifique su vida por mí y por el 
Evangelio, se salvará” (Marc. 8, 34). Vid. Antonio Rubial, La hermana pobreza. El 
franciscanismo: de la edad media y la evangelización novohispana, México, UNAM, FFyL, 
2000, p. 16. El Dr. Rubial señala que esta búsqueda de pobreza se manifestó en su vestido, su 
alimento, su vivienda, y su rechazo a los honores, estimaciones y dignidades eclesiásticas. 
Ibidem, p.133. 
 
 
 
48
Medios de evangelización y adoctrinamiento 
 Para lograr la salvación de las almas indígenas, los mendicantes se valieron 
de ciertos medios. Al principio se intentó predicar por medio de signos y mímica 
en plazas y mercados, cosa que causó asombro y diversión entre los nativos, 
más que su compresión, asimismo se valieron de intérpretes indígenas para la 
traducción del sermón evangelizador, pero con éstos se corría el riesgo de que 
las traducciones no fueran siempre fidedignas, pues en algunos casos se daba 
un sentido diferente del que se buscaba. Ante la poca eficacia algunos frailes 
decidieron -como método- aprender el idioma de los autóctonos,59 así como 
sus costumbres, ritos y creencias religiosas, esto, con la intención de detectar, 
perseguir y destruir aquellas supervivencias antiguas e idolátricas, cosa que no 
siempre tuvo el éxito pretendido, por tal motivo recurrieron a ciertas prácticas 
nativas que consideraron compatibles, tales como el canto, la música, las 
representaciones teatrales, las penitencias, la enseñaza religiosa y moral 
(huehuetlahtolli), los colores y los símbolos. 
 Fray Agustín de Vetancurt menciona que para celebrar la colocación del 
Santísimo Sacramento en la primera iglesia de la ciudad de México -el año de 
1525- se convocó a los pueblos comarcanos, quienes llevaron; “músicas, 
danzas, y arcos triunfales, que entonces se ponían muy curiosos. Resultó de 
aquella fiesta que se hizo toda con alegría espiritual y regocijo”.60 
 Otros medios que utilizaron estos mendicantes fueron la búsqueda y el 
apoyo no sólo de los señores indígenas, sino también de sus descendientes, 
pues creían que -con este método- sus súbditos aceptarían con mayor facilidad 
la nueva religión. Principalmente los jóvenes sucesores al poder y los niños 
fueron elegidos para ser educados en las escuelas que generalmente se 
edificaban al costado norte de la iglesia,61 o bien, en los atrios. En un principio -
dice Vetancurt- los frailes “acudían a los Pueblos comarcanos -y-, hacían juntar 
 
59 Se sabe que fray Pedro Caballero -administrador de los santos sacramentos en 
Mexicaltzinco en 1580- “entendía la lengua mexicana” y se servia de un intérprete del pueblo 
llamado Diego de Paz. Vid. Relación de Mexicaltzinco, op., cit. pp. 193-194. 
60 Fray Agustín de Vetancurt, op, cit., p. 32 
61 Se sabe que por el año 1558; “en todos los pueblos de Nueva España adonde residen 
religiosos (á lo menos de esta Orden de S. Francisco) hay escuelas, las cuales comúnmente se 
suelen edificar dentro del circuito que tienen los frailes, y pegadas con la iglesia, á la parte del 
Norte”, en Códice Franciscano, siglo XVI, Informe de la Provincia del Santo Evangelio al 
visitador Juan de Ovando, México, Ed. Salvador Chávez Hayhoe, 1941, p. 17. Se dice que en 
muchos casos existió una fuerte resistencia de los padres de enviar a sus hijos con los frailes. 
 
 
 
49
a todos los niños, y los tenían en la casa donde se hospedaban”.62 La 
instrucción que se les daba consistía en la lectura, escritura, música, canto, 
pintura, cantería, carpintería y sastrería, “su principal cuidado era que los niños 
saliesen enseñados, así en la doctrina cristiana, como en leer y escribir y 
cantar, y en las demás cosas en que los ejercitaba”.63 
 Este sector indígena resultó de gran importancia para la labor 
evangelizadora, ya que auxilió a los frailes no sólo para exponer la doctrina, 
destruir ídolos y perseguir idolatrías, sino también para bautizar,64 construir y 
decorar inmuebles religiosos. Menciona Dolores Roldán, que el año de 1526 
fray Pedro de Gante recibe en la escuela -que funda atrás del convento de San 
Francisco- al hijo de Cuauhtemoctzin, niño que vivía en Mexicaltzinco y a quien 
le tenía cariño, por lo que lo bautiza con el nombre de Juan Cuauhtémoc. El 
propio Gante -dice Roldan- lo instruye para que catequice -desde los doce 
años- a sus congéneres de Mexicaltzinco: 
 
“Gante le va tomando cariño […] El niño es bautizado con el nombre de Juan 
Cuauhtémoc. Cultivado por Gante para catequizar a su congéneres, empieza a los 
doce años a difundir las enseñanzas recibidas; lo destinan a su misma comarca 
Mexicalcingo.”65 
 
 Para la transmisión de los elementos básicos de la moral y el dogma 
cristiano, los religiosos utilizaron tanto medios orales y escritos -cuyo vehiculo 
fue la palabra-,66 como medios pictóricos y escultóricos, que se expresaban por 
medio de imágenes. 
 Respecto a los medios escritos, resultan de gran valor histórico, lingüístico, 
cultural y religioso, los fragmentos en náhuatl hallados en el interior del Cristo 
de Mexicaltzinco -redactados entre los años de 1530 y 1540- pues son ejemplo 
de lo que fue la pronta predicación y divulgación de la doctrina cristiana en 
lengua náhuatl. La transcripción de tales documentos estuvo a cargo de Ángel 
María Garibay, quien comenta respecto al contenido lo siguiente: 
 
 
62 Fray Agustín de Vetancurt, op, cit., p. 3. 
63 Jerónimo de Mendieta, Vidas paralelas, México, UNAM, Biblioteca del Estudiante 
Universitario, 1994, p. 40. 
64 Estos indígenas auxiliares eran conocidos como tlapixques, tepixques ó tequitlatos. Vid. 
Códice Franciscano, op, cit., pp. 71-73. 
65 Roldán, Dolores, op, cit., pp. 234-235. 
66 Tales como los sermones y los catecismos. 
 
 
 
50
 “[…] es evidente que estos fragmentos pertenecen a la vida del Salvador. De hecho, 
todos ellos, salvo el final, hablan de acontecimientos cercanos a la Pasión: lavatorio, 
traición de Judas, institución de la Eucaristía, etc. El fragmento último, apenas 
constituido por cuatro líneas, parece el final de un tratado exhortatorio acerca de los 
deberes de oración”. 67 
 
 Debido a su gran eficacia como medio para superar las dificultades 
verbales, la pintura -muchas veces con ambigüedades- recibió mayor atención 
y difusión para transmitir dogmas, historias y conceptos. El historiador Pedro 
Ángeles comenta que desde un inicio al no poder predicar en lenguas 
autóctonas, el franciscano fray Jacobo de Testera utilizó imágenes “portátiles”, 
con las que señalaba vara en mano los misterios de la fe a los indígenas.68 
 Para los religiosos el destino de las almas abarcaba la temporalidad de 
estados escatológicos posteriores a esta vida, tales como el cielo, el purgatorio 
y el infierno, de ahí que dichos temas se expresaran con mayor énfasis en los 
medios de adoctrinamiento, tales como las pinturas alusivas a las ánimas del 
purgatorio, cuyo ejemplo se tiene una -del siglo XVIII- en la iglesia dedicada a 
San Marcos, en Méxicaltzinco. De acuerdo con el Dr. Jaime Morera este tipo de 
pinturas demuestran la exitosa relación entre una devoción y su expresión 
pictórica, pues en ellas se mostraba la realidad del purgatorio en forma 
persuasiva -que sin duda convencían tanto o más que los sermones-, logrando 
que los fieles imaginaran y creyeran en dicho sitio, por lo que tales pinturas 
“fueron sin duda un medio eficiente parala Iglesia en su labor de imponer el 
dogma y la devoción del purgatorio”.69 
 Para hacer más fácil y efectiva la catequización sistemática y el control, los 
frailes congregaron a los naturales en grandes poblados, sirviéndose para ello 
de las antiguas cabeceras indígenas, mismas que se convertirían en cabeceras 
de doctrina -tal como sucedió con Mexicaltzinco-, y sus sujetos en visitas.70 En 
 
67 Abelardo Carrillo y Gariel, El Cristo de Mexicalcingo, México, Dirección de Monumentos 
Coloniales, INAH, 1949, p. 51. La paleografía de este documento en lengua náhuatl se halla en 
la tercera parte del libro de Carrillo y Gariel, op. cit., pp.49-75. 
68 Pedro Ángeles señala que con este tipo de pinturas se podía improvisar una capilla o un 
oratorio aún en lugares apartados o de difícil acceso. Vid. Pedro Ángeles, Imágenes del Arte 
Mexicano; pintura novohispana del siglo XVI, México, UNAM, IIE, 1994, p. 2-3. 
69 Jaime Morera, Pinturas coloniales de ánimas del purgatorio, México, UNAM, IIE, 2001, p. 
235. 
70 En estos lugares había pequeñas capillas o iglesias a las que acudían los frailes de la 
cabecera de doctrina pocas veces al año, esto debido a la escasez de misioneros y el elevado 
número y alejamiento de sitios. Las estancias distantes fueron asignadas en algunos casos a 
doctrinas de cabeceras distintas. 
 
 
 
51
estas cabeceras, los religiosos construyeron monasterios que respondían a la 
necesidad de abrir espacios para la evangelización indígena, generalmente 
eligieron las comunidades más importantes, cuya transcendencia precolombina 
en el ámbito religioso y político fue fundamental. Las construcciones religiosas 
se edificaron sobre templos o lugares dedicados a una deidad prehispánica, 
pretendiendo con esto, destruir y suplantar al dios pagano por el cristiano.71 
 
Sincretismo y pervivencia indígena 
 Ya se ha señalado que algunos franciscanos destruyeron todo aquello que de 
acuerdo a su pensamiento consideraban cosa del diablo (sacrificios humanos, 
canibalismo ritual, politeísmo, templos, ídolos, sacerdotes), sin embargo, 
también se ha indicado que debido a la intención de agilizar y facilitar la 
introducción del cristianismo, otros optaron por recurrir de manera sistemática a 
usos y prácticas indígenas que no les parecieron tan diabólicas, sino todo lo 
contrario (danzas, cantos, uso de flores, colores, metáforas, símbolos, etc.). El 
propio fray Bernardino de Sahagún informa de la asimilación que 
acostumbraban hacer algunos predicadores desde el púlpito de ciertas santas 
cristianas con deidades prehispánicas: 
 
“[…] y ahora que está allí edificada la Iglesia de Ntra. Señora de Guadalupe también la 
llaman Tonantzin, tomada ocasión de los Predicadores que a Nuestra Señora la Madre 
de Dios la llaman Tonantzin […] y -a Santa Ana- los naturales le llaman Toci y llaman 
así a Santa Ana, tomando ocasión de los predicadores, que dicen que porque Santa 
Ana es abuela de Jesucristo, es también nuestra abuela, de todos los cristianos; y así 
la han llamado y llaman en el púlpito, Toci, que quiere decir nuestra abuela […] pero 
como el vocablo es antiguo, más se cree que vienen -los indígenas- por lo antiguo, que 
por lo moderno”. 72 
 
 
 
71 James Lockhart, plantea que la iglesia cristiana -como espacio físico- sustituyó a la antigua 
montaña-templo de agua, es decir, al teocalli, templo del altépetl, pues las estructuras 
sociopolíticas de éste último se mantuvieron en el edificio cristiano. Desde un aspecto 
simbólico en ambas montañas artificiales se resguardaban las fuerzas sagradas que 
generaban y sustentaban la vida del ser humano. Vid. James Lockhart, Los nahuas después de 
la conquista. Historia social y cultural de la población indígena del México central, siglo XVI-
XVII, México, FCE, 1999, pp. 291-301. 
72 Fray Bernandino de Sahagún, op, cit., p. 705. También San Miguel y el Demonio vencido 
fueron vistos como el águila y la serpiente; San Juan Bautista -por su asociación con el agua- 
fue comparado con el dios Tláloc -dios del agua y de las lluvias-; San José -de aspecto 
anciano- tomó el lugar de Huehuteotl -dios viejo del fuego-; San Francisco –asociado con los 
animales- suplantó a Mixcóatl -dios de la caza-; el Cristo negro sustituyó a Tezcatlipoca -espejo 
humeante-; a San Antonio de Padua “predicador de peces”, debieron relacionarlo con alguna 
deidad acuática. 
 
 
 
52
 Ante tales circunstancias el franciscano Sahagún -quien de cierta forma 
acepta esta práctica- recomienda a sus hermanos de hábito que dicha 
asimilación sólo conlleve su intervención para desengañar a esas gentes, estas 
son sus palabras: 
 
 “[…] y en lo interior de la gente popular que allí vienen esta claro que no es sino lo 
antiguo, y no es mi parecer que les impidan la venida ni la ofrenda; pero es mi parecer 
que los desengañen del engaño que padecen”.73 
 
 
 Esto último ocasionó una religión sincrética, es decir, conformada tanto por 
elementos cristianos como indígenas, lo que a su vez permitió la pervivencia de 
ciertos aspectos autóctonos, muchas veces fusionados con lo europeo, tal 
como sucedió en el arte cristiano (pintura, escultura, ornamentación, 
concepción y estructura arquitectónica),74 esa influencia y expresión que dejó 
el indígena en el arte75 resulta de gran importancia porque muestra que si bien 
en la mayoría de los casos el indígena lo plasmó de forma espontánea para 
expresar lo que se les pedía, también debió de haber brotado -en algunos 
casos- con la clara intención de dejar asentado parte de su cosmovisión 
religiosa. Pues como bien se dice, quien piense y crea que a todo lo 
 
73 Fray Bernandino de Sahagún, op, cit., p. 706. Sahagún concluye este apartado de 
“supersticiones” indicando “que hay otros muchos lugares en estas Indias, donde paliadamente 
se hace reverencia y ofrenda a los ídolos con disimulación de las que la Iglesia celebra a Dios y 
a sus Santos”, Ibidem, p. 706. Se sabe que algunos frailes tuvieron la ocurrencia de enseñarles 
a los nativos algunas oraciones en latín, por ejemplo; el Padre Nuestro (Pater Noster), que para 
hacerlo entender o hacerse entender, recurrían a ciertos símbolos indígenas, pues para 
significar pater, enseñaban o pintaban una bandera (pantli) y para noster, una tuna (noxtli), de 
tal manera que una bandera seguida de una tuna aludía al Pater Noster. Vid. Ocaranza, 
Fernando, Capítulos de historia franciscana, Vol. I, México, 1993, p. 28. El mismo Sahagún 
utilizó palabras de aspecto indígena para referirse a otras de índole cristiano, por ejemplo; para 
referirse al infierno se valió de la palabra mictlán (lugar de los muertos), y para aludir a la 
Virgen María utilizó el nombre de Tonantzin (nuestra madre). Otro ejemplo de este tipo es el 
tema de la Resurrección, el cual para predicarlo e ilustrarlo, los frailes recurrían a la 
comparación con el huitzizllin o colibrí (ave que simbolizaba al dios Huitzilopochtli), el cual solía 
quedar inmóvil y suspendido durante los meses de frío, como si estuviese muerto, para 
después volver a la vida con la primavera. La Dra. Solange Alberro menciona que de la 
correspondencia entre aspectos prehispánicos y cristianos, los franciscanos promovieron, 
propiciaron, o al menos dejaron que se desarrollase un proceso de recuperación y 
reelaboración de elementos simbólicos que desembocó en un producto sincrético. Vid. Solange 
Alberro, “Los franciscanos y la tabula rasa en la Nueva España del siglo XVI: un 
cuestionamiento”, en El teatro franciscano de la Nueva España, México, UNAM, CONACULTA, 
2000, pp. 35. 
74 De esta correlación entre indígenas y religiosos surgió una tradición artística que se 
caracterizó durante sus primeras etapas por su improvisación, donde el arte servia más por sus 
contenidos que por sus formas, y en el que se manejó con libertadla combinación de 
elementos. Vid. Pedro Ángeles, op, cit., p.1. 
75 Algunos le han llamado arte tequitqui (tributario), arte cristiano-indígena, y otros arte 
indocristiano. 
 
 
 
53
novohispano debe buscársele un antecedente e influencia exclusivamente 
extranjera, y vea en los elementos precolombinos fusionados con lo europeo 
como el mero producto de simple coincidencia, no refleja más que su pobre 
conocimiento sobre la cultura, la religiosidad y cosmovisión -inmersa en su 
interioridad y acciones diarias- de aquellos pueblos precolombinos, poseedores 
de grandes creaciones materiales-artísticas y espirituales. 
 Ejemplo del sincretismo religioso en Mexicaltzinco lo encontramos en lo que 
nos refiere Madame Calderón de la Barca, en su libro La vida en México, al 
comentar que durante su agradable paseo realizado a bordo de una canoa por 
la zona chinampera observó la imagen de un Jesucristo salvador en una cueva, 
en la cual -según- éste se apareció: 
 
“fuimos no hace mucho a Mexicaltzingo, en donde hay una cueva en que se ve una 
imagen de Nuestro Salvador, aparecida, según dicen, recientemente […]”.76 
 
 El culto a las cuevas estuvo presente en la mitología y religión 
mesoamericana, su significado sagrado radica en ser un lugar de origen tanto 
de dioses, hombres y alimentos, motivo por el cual la cueva es un centro 
ceremonial, donde converge la vida y la muerte, un templo donde hombres y 
dioses se comunican a través de rituales. Cabe señalar que las cuevas se 
relacionaban principalmente con sitios de culto a deidades acuáticas.77 Tal 
parece que también las cuevas han fungido desde épocas virreinales hasta el 
día de hoy, como “templos cristianos”, un ejemplo lo encontramos en el 
Santuario del Señor del Santo Sepulcro,78 ubicado sobre la avenida Ermita 
Iztapalapa No.1271, donde actualmente existe una cueva -unida al ábside- que 
sirve de santuario a un Cristo, el cual -cuenta la tradición oral- se apareció en 
dicha cueva un 3 de mayo de 1723.79 
 
76 Madame Calderón de la Barca, La vida en México, México, Porrúa, 1987, p. 203. 
77 En un par de cuevas (c-106 y c-026) que se localizan en el Huizachtepetl -hoy cerro de la 
estrella- aún puede apreciarse parte del estucado de sus muros, destacando en esta última un 
manantial interior y petroglifos. Es de señalar que tanto en el interior de otras cuevas -donde 
también se han localizado ofrendas- como en algunas piedras exteriores se pueden apreciar 
petroglifos con motivos acuáticos; Tláloc, tlaloques, ranas, cenefas de olas, y ruedas solares. 
Vid. Ismael Montero García, “El sistema cavernario del Huizachtepetl”, en Huizachtepetl, 
geografía sagrada de Iztapalapa, México, Delegación Iztapalapa, 2002, pp.171-202. 
78 La construcción de este inmueble corresponde al siglo XVIII, y popularmente se le conoce 
como el santuario de la cuevita, y a su Cristo, el señor de la cuevita. 
79 Otro ejemplo lo encontramos en Culhuacan, en donde de igual forma -cuenta la tradición 
oral- en una cuevita unos canteros al picar piedra, escucharon el llanto de un niño, resulta que 
 
 
 
54
 Otro caso de sincretismo, es el de la escultura referente al Cristo -de 
Mexicaltzinco- hecho con pasta de caña, cuyo armazón esquelético estaba 
constituido por varios pliegos, entre ellos; un escrito en náhuatl y fragmentos 
con pinturas y glifos numerales -probablemente relaciones de tributos 
elaboradas en el siglo XVII-. No deja de ser significativo el hecho de que estos 
papeles estuvieran dentro de una escultura de culto. Para Perla Valle “El caso 
del Cristo de Mexicaltzinco, usado para esconder manuscritos o imágenes 
paganas en su interior, parece haber sido frecuente durante los siglos 
coloniales”.80 Respecto a este asunto el propio Fray Motolinía menciona que los 
indígenas solían ocultar sus antiguos ídolos debajo de las cruces y altares, así 
como realizar su idolatría en cuevas.81 
 A pesar de que el dogma cristiano proponía la fe de la “salvación”, muchos 
indígenas la rechazaron, hubo quienes preferían morir antes de traicionar a sus 
dioses, en cambio otros la aceptaron y practicaron, algunos más la creyeron 
compatible con sus antiguas creencias, costumbres y ritos, adoptándola -en 
ciertos casos- por conveniencia, ya que la utilizaban como defensa para 
sobrevivir. Este rechazo o indiferencia por parte de algunos nativos hacia el 
pensamiento y manifestaciones cristianas, lo encontramos en pleno siglo XVIII 
en la comunidad de Mexicaltzinco, pues el entonces Cura interino del lugar, 
llamado José Tabara, se quejaba del mal comportamiento que tenían los 
indígenas de este sitio, quienes a escondidas y en hora de misa entraban a 
dormir y a comer al coro, por lo que -dice el Cura- profanaban el templo. Añade 
también que ni los niños, ni las niñas, ni sus padres asistían al templo, esto, a 
pesar de haber utilizado sobre ellos ciertos medios represivos, tales como; 
amonestaciones y azotes. Por todo lo anterior, dicho clérigo no quería tal 
curato, ni deseaba batallar “con almas encerradas en cuerpos brutos”: 
 
al hacer el hueco en el lugar de donde provenía el sonido, hallaron un Cristo negro. Tal parece, 
que las cuevas y las deidades que en ellas se adoraban -algunas de color negro como el dios 
Tezcatlipoca- fueron elementos que algunos religiosos supieron aprovechar, pues tales 
elementos estaban arraigados a la cosmovisión indígena. 
80 Perla Valle, “El Cristo de Mexicaltzinco, protector de códices”, en Revista Arqueología 
Mexicana: códices coloniales, vol. VII-Núm.38. Julio-Agosto 1999, México, INAH, p. 62. De 
acuerdo con los informes de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio 
Cultural, esta obra escultórica en caña fue enviada al Museo Nacional del Virreinato en 
Tepozotlan, sin embargo, en opinión de la restauradora Gabriela García Lascurain dicha obra 
debió ser destruida al trabajarla.(comentario personal). 
81 Fray Toribio de Benavente o Motolinía, Memoriales o Libros de las cosas de la Nueva 
España…, México, UNAM, IIH, 1971, p. 200-2001. 
 
 
 
55
 
“Primeramente se necesita -dice el cura- reformar las vidrieras en la iglesia, componer 
la varanda del Coro, y llave en su puerta. Hechar un cerrojo y llave en un cuarto que 
hay en el para evitar que durante Misa se entren a dormir, comer, en otras cosas con 
que se profana el templo […] Poner vidrieras, componer la puerta del refectorio 
hechandole cerrojo y llave para evitar el que alli se hagan muchas maldades […] Digo, 
que ni niños, ni niñas van. Se cansan envalde, cura, campana y fiscal. No quieren 
ellos, ni sus padres […] Esta de mas prevenirme que por que no tomo los medios de 
requerirlos, amonestarlos, azotarlos, encapitularlos, Todos estan ya tomados y 
practicados en valde. y no quiero semejante Curato, ni batallar con almas encerradas 
en cuerpos Brutos indolentes”.82 
 
 El esfuerzo misionero para eliminar toda supervivencia antigua e idolátrica, 
no pudo erradicar por completo el aspecto supersticioso e idolátrico. Charles 
Gibson menciona que aún en el siglo XVIII, persistió la idolatría en 
Mexicaltzinco.83 
 A pesar de la lucha por erradicar las costumbres prehispánicas vistas por 
las autoridades civiles y religiosas como incivilizadas o no cristianas, el proceso 
de transculturación en Mexicaltzinco fue lento, de ello dan prueba las danzas 
Huehuenches y la ceremonia del ahorcado,84 que se practicaban en los 
carnavales cercanos a la cuaresma y que no fueron prohibidas sino hasta 
1780, por considerárseles costumbres antiguas a la evangelización y opuestas 
a la religión católica. La real cédula que prohibía tales actos menciona lo 
siguiente: 
 
“Por quanto se tiene experimentado, que los naturales de los Pueblos de Yztacalco, 
Mexicaltzingo,Yztapalapan, y otros de las inmediaciones, a un todavia acostumbran la 
Supersticiosa seremonia, y oficio reprehensible del Ahorcado en los Carnavales 
inmediatos del tiempo Santo de la Cuaresma, rememorando con esta detestable 
demostración, sus antiguos Gentilicios usos, opuestos a la Religión, Catholicos 
Dogmas y Ofensivos del Culto, por las irregulares indecentes, e inhonestas 
seremonias, inductivas de alguna, o muchas perniciosas credulidades, a más de 
trascender este, y demas abusos del fomento, extensión y propagacion del incorregible 
y vicio de la embriaguez, con que comienza y terminan estas, y otras costumbres de 
dichos Yndios. […] He resuelto ordenar, como desde luego ordeno: se destruiga desde 
ahora para siempre, el expresado uso, y costumbre de el Ahorcado, y Huehuenches; y 
mandano, como desde luego mando: que para que asi lo entiendan, que abstengan de 
su execucion los Yndios que lo acostumbran, en los relacionados Pueblos, y 
 
82 AGN, Templos y conventos, vol.13, exp.11. Versión paleográfica de JCVP. 
83 Gibson, op. cit., p. 106. 
84 De acuerdo con Juan Pedro Viqueira, en estas fiestas los jóvenes indígenas se disfrazaban 
de viejos con una abigarrada vestimenta para realizar el baile de los “huehuenches” y, el 
martes de carnaval, la llamada ceremonia del ahorcado en la cual después de hacer una 
parodia de un juicio, “ahorcaban” a uno de ellos de un árbol. Esta ceremonia parece ser una 
versión local de la muerte del carnaval que se efectuaba en muchos pueblos de España. Vid. 
Juan Pedro Viqueira Alban, ¿Relajados o Reprimidos? Diversiones públicas y vida social en la 
ciudad de México durante el siglo de las luces, México, FCE, 1978, p. 140. 
 
 
 
56
qualesquiera otros de esta Gobernación, se publique esta resolucion en forma de 
Bando […] librandose por el oficio el correspondiente testimonio del Justicia de 
Mexicaltzingo; para que en su Cabecera, y en el adyacente Pueblo de Yztapalapa, 
execute la misma publicación […]”.85 
 
 Si bien, este sincretismo surgió como consecuencia de algunas acciones 
tomadas -ya arriba vistas- por los frailes, también -considero- se debe a cierto 
rechazo por parte de algunos indígenas ante el cristianismo.86 En el caso de los 
mexicaltzincas, dejaré que sean las propias fuentes las que hablen sobre esas 
expresiones -memorias indígenas- realizadas por los propios actores que 
sufrieron ese proceso bélico y espiritual. 
 Como primer ejemplo, recuérdese que para el año de 1554 los 
representantes del pueblo de Mexicaltzinco dejaron testimonio del excesivo 
trabajo y malos tratos por parte del oidor Lorenzo de Tejada hacia los 
mexicaltzincas, quienes ante tales circunstancias “algunos yndios del dicho 
pueblo de Mexicaltzingo se fueron y desvecindaron de el a otros lugares”.87 
 Otro ejemplo lo encontramos expresado en la Relación de Mexicaltzinco del 
año de 1580, pues al preguntársele a fray Pedro Caballero sobre el modo de 
vida de los mexicaltzincas, el intérprete -quien fungía como medio de 
comunicación entre las autoridades españolas y los indígenas- contestó que los 
habitantes de este sitio explicaron que la forma de vida que llevaban antes -de 
la llegada europea- era mejor porque vivían más tiempo y no había tanto vicio, 
ni trabajaban tanto, ni tenían la costumbre -religiosa- de tener una sola mujer 
por compañera, es decir, existe una cierta nostalgia por ese pasado, pero 
también un descontento por la nueva forma de vida regida por la política y 
religiosidad europea: 
 
85 AGN, Serie Civil, vol.194, exp.3, fol.1r. Versión paleográfica de JCVP. El decreto de 1780, 
que prohibía la realización de las danzas huehuenches y la ceremonia del ahorcado, menciona 
las penas que habían de imponerse a los transgresores que participaran de manera directa e 
indirecta en dichas actividades, los castigos variaban de acuerdo a la clase y categoría social 
de los infractores, por ejemplo: a los indios macehuales se les aplicarían 100 azotes; los 
caciques y funcionarios de república recibirían 50 azotes y seis meses de prisión y privación 
perpetua y voz activa; para los españoles que concurrieran o fomentaran, aún de forma 
indirecta, se les castigaría con 200 pesos y dos años de prisión; y para las otras castas, serian 
castigadas con 200 azotes y cuatro años de presidio. 
86 Podemos decir que el sincretismo se dio en el ámbito social, político, económico, cultural, 
religioso, médico, lingüístico, culinario, literario, pictórico, y aún en los mismos nombres y 
rostros humanos de los habitantes de estas tierras. 
87 Ethelia Ruíz Medrano, op, cit., p 388. También se tienen noticia de que el año de 1573 
“veinte y tres tributarios -de Mexicaltzinco- parecen haberse ausentados”, en El Libro de las 
Tasaciones, op, cit., p.141. 
 
 
 
57
 
“[…] y dizen los dichos naturales -de Mexicaltzinco- que en los tiempos pasados bibian 
mas tiempo que ahora porque no bibian con tanto bicio como al presente: los 
mantenimientos con que entonces se sustentaban son los mismos que los de ahora 
pero no trabajaban como ahora y serbianse de muchas mujeres, lo que ahora no se 
haze sino con la suya propia que Dios le da por compañera”. 88 
 
 De acuerdo con lo expuesto párrafos arriba, es un hecho que cada pueblo 
tiene su propia historia, misma que refleja sus particulares circunstancias ante 
determinado acontecimiento, y sólo adentrándonos en ese contexto 
circunstancial podremos comprender sus legados. Así, este capítulo resulta de 
vital importancia para encontrar las respuestas no sólo de la edificación del 
inmueble de San Marcos, sino también de las características arquitectónicas y 
ornamentales que ostenta. 
 
 
88 Relación de Mexicaltzinco, op, cit., p.196. A esto hay que agregársele los ya mencionados 
casos de idolatría y sincretismo, así como los comentarios realizados por el entonces Cura del 
pueblo -José Tabara- en pleno siglo XVIII. 
 
 
 
57
III. Exconvento de San Marcos Mexicaltzinco: su historia, arquitectura y 
ornamentación artística 
 
En este capítulo se presentan algunos datos históricos y un panorama del 
inmueble de San Marcos según las fuentes. Asimismo se analiza el aspecto 
arquitectónico y ornamental exterior e interior de este conjunto conventual 
-conformado por el atrio, la iglesia y el claustro- desde la perspectiva que 
presenta hoy en día. Al final se exponen los posibles motivos que han influido 
en las características que ostenta dicho edificio. 
 
III.I. Datos históricos 
Se sabe que los primeros misioneros en llegar y comenzar la evangelización en 
la comarca de Mexicaltzinco fueron los franciscanos, quienes -de acuerdo con 
Peter Gerhartd- acostumbraban visitarla “desde su convento de la Ciudad de 
México desde la década de 1520”,1 fecha que resulta un tanto contradictoria si 
consideramos que los “primeros” franciscos llegaron en 1523, pero lo que si es 
un hecho es que estos frailes -dice fray Agustín de Vetancurt- comenzaron su 
labor misional en los pueblos comarcanos cercanos a la ciudad, siendo el 
venerable Padre fray Pedro de Gante quien “hizo en la comarca de México más 
de quinientos templos y conforme se iban los Pueblos convirtiendo iban 
edificando sus iglesias”.2 Del mismo modo, fray Jerónimo de Mendieta indica 
que Gante “Edificó muchas iglesias, así en la ciudad de México como en otros 
pueblos de la comarca”.3 
 De acuerdo con la lista que presenta Fernando Ocaranza de los 76 
“monasterios franciscanos sujetos a la provincia del santo evangelio en el siglo 
XVI según fecha y lugar”, Mexicaltzinco aparece -al igual que México- con 
construcción desde el año de 1525.4 Ante la exigencia y necesidad de 
adoctrinar a los habitantes de este sitio, seguramente antes de esta fecha los 
frailes ya contaban con un pequeño y precario espaciodonde acostumbraban 
predicar el evangelio a los mexicaltzincas. 
 
1 Peter Gerhard, Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821, México, UNAM, IIH, IG, 
1968, p. 183. 
2 Fray Agustín de Vetancurt, Teatro Mexicano; Crónica de la Provincia del Santo Evangelio de 
México; Menologio Franciscano, 4ta. Parte, México, Porrúa, 1982, p. 26. 
3 Jerónimo de Mendieta, Vidas paralelas, México, UNAM, 1994, p. 40. 
4 Fernando Ocaranza, Capítulos de historia franciscana, Vol. I, México, 1993, p. 37. 
 
 
 
58
 Se sabe que al inicio -en algunos casos- los frailes adaptaron el teocalli 
indígena como capilla abierta, la cual lejos de considerársele como solución 
provisional ante la falta ó en espera de la construcción de templos, fue la 
adaptación al ritual cristiano del modo de participación tradicional 
mesoamericano en las ceremonias cívicas religiosas respecto a la 
concentración masiva y comunitaria.5 A pesar de carecer de restos materiales 
que indiquen la existencia de una capilla abierta en este sitio, no podemos 
dejar de suponer que probablemente Mexicaltzinco debió contar en principio 
con una, tal hipótesis surge con base; en la tesis del Dr. Justino Fernández 
respecto a que “Las capillas abiertas aparecieron en Nueva España como un 
género nuevo de construcciones religiosas, por la necesidad de oficiar frente a 
grandes multitudes, antes de que se construyeran los templos”;6 y debido a la 
referencia localizada en la Relación de la visita y demarcación del pueblo de 
Mexicaltcingo, realizada por don Lope de Ulloa y Lemos -juez para la 
congregación de este pueblo- en el año 1600,7 en la que se indica que 
Mexicaltzinco tenía “iglesia pequeña de una nave y su capilla mayor y fuera 
otra”,8 es decir, una capilla fuera del templo. 
 Si a lo anterior añadimos que Mexicaltzinco fue desde tiempos 
precolombinos un sitio con importancia política y religiosa, motivo por el que los 
europeos le asignaron el término de cabecera política y cabecera de doctrina 
para congregar y adoctrinar tanto a sus habitantes como a los de otros pueblos 
sujetos a él, no resulta tan ilógico pensar en la utilidad y necesidad de un lugar, 
o bien, una capilla abierta para las actividades religiosas y masivas en este 
 
5 Carlos Chanfón Olmos, “Los conventos mendicantes novohispanos”, en Manuel Toussaint; su 
proyección en la historia del arte mexicano, México, UNAM, IIE, 1992, p. 73. En algunos casos 
se cree que los pórticos frontales ocuparon el lugar de las capillas abiertas. Vid. op, cit., p.74. 
Esta idea también es sugerida por Manuel Toussaint, Arte Colonial en México, México, UNAM, 
IIE, 1990, p. 40. 
6 Justino Fernández, “Las construcciones franciscanas del siglo XVI en la Nueva España”, en 
Congreso Terciario Franciscano; conferencias literarias. México, Miguel Dorantes Aguilar, 1943. 
pp. 259-260. 
7 Al margen de este documento aparece lo siguiente: Relación de la visita y demarcación del 
Pueblo de Mexicalcingo de la Real Corona la qual comenzó a hazer don Lope de Ulloa y 
Lemos, juez comisionario para la congregación deste pueblo y otros de la cercanía y comarca 
de México y la acabó don Antonio de Cuenca y Contreras que le sucedió en la comisión 1600. 
Este manuscrito transcrito me fue proporcionado por don José Castillo, lamentablemente no se 
tienen datos de su referencia. Sólo en la primera foja aparece el número 43, en las siguientes 
seis hojas no se percibe ningún numero, esto debido al fotocopiado de tal documento. 
8 Ibidem, p. 2. 
 
 
 
59
sitio.9 
 De acuerdo con datos obtenidos, es hasta el año 1533 cuando el entonces 
emperador Carlos V, ordenó por decreto fechado el dos de agosto de dicho 
año, que se edificara el templo católico sobre el lugar que ocupaba el principal 
templo prehispánico del pueblo.10 
 Para la construcción de la iglesia se utilizó como material los restos del 
edificio prehispánico. De acuerdo con fray Pedro Caballero, los materiales que 
utilizaban los mexicaltzincas para la construcción de sus casas en 1580 -y 
seguramente para el edificio católico-, además del adobe,11 morillos -en lugar 
de vigas-, y cañas de madera recia, también se servían de piedra pesada que 
sacaban “de los suelos y casas grandes -templos y palacios- que en el tiempo 
de su gentilidad edificaron en el dicho pueblo”.12 Hoy en día pueden observarse 
bloques rectangulares y taludes de cantera en el claustro, así como 
incrustaciones de figuras precolombinas en el contrafuerte y en uno de los 
muros exteriores del templo. Probablemente los propios frailes fueron los 
encargados de dirigir tal obra, pues hasta el momento no se ha localizado 
algún dato que haga referencia a un personaje en específico.13 
 A pesar de carecer de la fecha exacta de una -por llamarla así- primera 
edificación concluida, ésta debió darse entre los años de 1533 y 1560; la 
primera fecha corresponde al año en que se ordenó el decreto de su 
edificación, y la segunda debido a que en un documento del año 1560, 
referente a monasterios del Arzobispado de México, Mexicaltzinco es 
 
9 Se considera que el atrio y la capilla abierta son características aportadas al programa 
arquitectónico monacal de Nueva España, posiblemente un método más de adaptación al 
espacio religioso autóctono. Resulta interesante la descripción que hace fray Toribio de 
Motolinía respecto a los templos (teocallis) que existían en los grandes pueblos y cabeceras 
indígenas. Vid. Fray Toribio de Benavente o Motolinía, Memoriales o Libro de las cosas de la 
Nueva España y de los naturales de ella, México, UNAM, IIH, 1971, pp. 82-82. 
10 Datos tomados del Expediente: Templo de San Marcos, Col. Mexicaltzingo, Municipio 
Ixtapalapa, del Archivo de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH 
(ACNMH-INAH). Los mismos datos son manejados por el Archivo Histórico y de Catalogación 
de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural (AHDGSMPC-
CONACULTA). 
11 Ya se ha dicho que el adobe era un material realizado por los mexicaltzincas. De acuerdo 
con un informe de la DGSMPC-CONACULTA fechado el 12 de noviembre de 1906, el convento 
aún en esta fecha presentaba adobe como material constructivo. 
12 “Relación de Mexicaltzinco”, en Francisco del Paso y Troncoso, Papeles de Nueva España, 
2da Serie, Geografía y Estadística, Tom. VI, Madrid, 1905, p. 196. En adelante citado como 
Relación de Mexicaltzinco, op, cit. Esta piedra pesada algunas veces era traída de fuera en 
canoas. 
13 Respecto a este asunto, las fuentes sólo nos indican que en el inicio de la evangelización, 
fue fray Pedro de Gante quien edificó templos en los pueblos comarcanos. 
 
 
 
60
mencionado como “Monasterio franciscano”,14 es decir, que ya contaba con un 
conjunto conventual propiamente dicho, conformado por atrio, claustro e 
iglesia.15 Resulta interesante ver que en el Mapa de Santa Cruz, elaborado en 
1555, Mexicaltzinco está representado con todo y su iglesia.16 
 La primitiva iglesia debió presentar características diferentes a las que 
observamos actualmente, puesto que la terminación de una construcción 
implicaba tiempo, fue así, que la fisonomía del inmueble fue cambiando 
conforme se le añadían componentes, o bien, iban llegando al lugar los 
diferentes estilos artísticos. Actualmente se pueden aprecian elementos tanto 
del siglo XVII17 y XVIII,18 como del XX.19 
 En relación al por qué del nombre de San Marcos, considero que el afán 
misionero-franciscano de dar a conocer por todas parte el Evangelio de Cristo, 
probablemente influyó para que estos frailes dedicaran el nuevo edificio a San 
Marcos,20 pues es éste, quien -junto con otros tres evangelistas- escribe sobre 
la vida y las enseñanzas de Jesucristo.21 
 También se sabe que en algunos casos los señores y principales indígenasintervenían -aconsejaban a los frailes- en la elección de los sitios donde se 
construirían los nuevos templos cristianos, así como en su advocación, esto, 
con el propósito de mantener correspondencias simbólicas entre los 
patronazgos cristianos y los sobrenaturales prehispánicos, pues la elección de 
determinado santo cristiano servia para encubrir un rito y dios prehispánico, es 
 
14 Francisco del Paso y Troncoso, Epistolario de Nueva España. Tomo IX, (1560-1563), 
México, Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas, serie 2, 1939-42, p. 45. En adelante 
citado como ENE, tomo IX, op, cit. Este documento está fechado el 25 de febrero de 1560. 
15 De acuerdo con algunos estudiosos del tema, generalmente en las cabeceras de doctrina, el 
programa de las fundaciones monásticas iniciaba con el área del atrio, la capilla abierta, el 
claustro, y finalmente el templo. 
16 Analizando el Mapa de Santa Cruz -1555-, pude observar -respecto a la zona culhua- que los 
dibujos que aluden a los inmuebles religiosos tanto de Culhuacan, Mexicaltzinco, Iztacalco, e 
Iztapalapa, presentan características distintas. 
17 La planta del templo, la torre campanario, la cúpula y la bóveda de lunetos suelen ser 
indicativos del XVII. 
18 El retablo principal. 
19 Un ejemplo del siglo XX, es la fuente que se encuentra en el patio del claustro. 
20 San Marcos es el autor del segundo evangelio de Cristo. Cuenta la tradición que Marcos 
escribió dicho evangelio en Roma, basándose en las enseñanzas de san Pedro. Se dice que 
fue pionero en predicar en Alejandría -donde fue obispo y creó la primera iglesia- el 
cristianismo, motivo por lo que fue hecho prisionero y martirizado. Su fiesta se celebra el 25 de 
abril, considerándosele patrón de los notarios e intercesor contra las tempestades -suele 
representársele con relámpagos-. 
21
 Téngase en cuenta que a la primera custodia de Nueva España se le dió el nombre de Santo 
Evangelio, en recuerdo al libro que contenía la vida de Jesús. Asimismo existen conventos de 
la misma orden con el nombre de alguno de los cuatro evangelistas. 
 
 
 
61
decir, celebraciones idolátricas bajo el manto de una advocación cristiana. 22 
 La práctica de anteponer un nombre cristiano a uno prehispánico -de 
pueblos, caminos, iglesias, e incluso de personas-, fue común entre estos 
religiosos. En algunos casos, a los recién bautizados se les asignaba el nombre 
de algún evangelista, en Mexicaltzinco se tienen noticias de que hacia el año 
de 1580, el entonces gobernador indígena se llamaba San Marcos de San 
Juan, otro ejemplo lo encontramos en 1778 con un “indio -feligrés- llamado 
Juan Evangelista de 38 años, casado con Silveria Antonia de 20 años con una 
hija”.23 
 De acuerdo con un Itinerario Parroquial del Arzobispado de México, San 
Marcos Mexicaltzinco tuvo inicialmente la categoría de vicaría24 sujeta a la 
Capilla de San José, aunque más tarde -debido a la secularización en 1770-25 
se erigió en Curato: 
 
”Fue fundada por los PP. De la Orden Serafica en clase de vicaría fija de la Parroquia 
de S. José, y al secularizarse los curatos del Arzobispado se erigió en Curato”.26 
 
 
 
 
22 Vid. Solange Alberro, “Los franciscanos y la tabula rasa en la Nueva España del siglo XVI: un 
cuestionamiento”, en El teatro franciscano de la Nueva España, México, UNAM, CONACULTA, 
2000, pp. 25-36; Durán, Historia de las Indias de Nueva España, vol. II, México, CONACULTA, 
2002, pp. 13-16, 25-30. De acuerdo con Jacinto de la Serna, el mes tlacaxipehualictli o 
atlacahualo (correspondiente del 1 al 29 de marzo) estaba dedicado a las festividades de las 
deidades acuáticas, Tláloc y Chalchiuhtlicue; en el mes tocoztontli o tlacaxipehualiztli (del 30 de 
marzo al 19 de abril) “se volvían a hazer sacrificios por las aguas”; y en el mes hueitocoztli (del 
19 de marzo al 8 de mayo) se hacían las mayores penitencias, ayunos y sacrificios por dichas 
deidades, principalmente en abril. Vid. Jacinto de la Serna, Manual de ministros de indios para 
el conocimiento de sus idolatrías…, México, Imprenta del Museo Nacional, 1892, p. 323. La 
pregunta es, ¿en Mexicaltzinco habrá influido esta relación de deidad-festividad en la 
asignación de tal santo?. 
23 “Padrón de la feligresía del señor San Marcos Mexicalcingo, según lo preceptuado de este 
año de 1778”, en Archivo Histórico del Arzobispado de México (AHAM), Fondo episcopal, 
Serie: padrones, Caja 5. 1778. Versión paleográfica de Juan Carlos Valencia Phillips, en 
adelante citado como JCVP. Aparecen también -en este documento- indígenas con los 
nombres de Marcos y Mateo. 
24 Las vicarias eran comunidades pequeñas en las cuales no se rezaba el oficio en común y en 
donde no se podía tomar el hábito y, por lo tanto, no tenían noviciado. Vid. Robert Ricard, La 
conquista espiritual de México. Ensayo sobre el apostolado y los métodos misionales de las 
órdenes mendicantes en la Nueva España, 1523-1524 a 1572, México, FCE, p. 139. De igual 
forma Vetancurt expone a Mexicaltzinco con la categoría de vicaría. Vid. Agustín de Vetancurt, 
op, cit., p. 86. 
25 Charles Gibson, Los aztecas bajo el dominio español 1519-1810, México, Siglo XXI, p. 112. 
26 Hipólito Vera, Itinerario Parroquial del Arzobispado de México y reseña histórica, geográfica y 
estadística de las parroquias del mismo arzobispado. México, Biblioteca Enciclopédica del 
Estado de México, Ediciones facsimilares de 1880-1884, p. 31. 
 
 
 
62
Panorama de San Marcos según las fuentes 
 Hacia 1580, fray Pedro Caballero quien administraba los santos 
sacramentos, menciona que San Marcos era la única iglesia principal del 
pueblo. Asimismo indica que el vicario acudía cada año a oficiar misa a las 
comunidades sujetas a Mexicaltzinco: 
 
“[…] juntamente con el padre FRAY PEDRO CAVALLERO de la orden del señor San 
Francisco que al presente estava en el dicho pueblo, que asi mismo entendia la lengua 
mexicana, e hizieron las declaraciones siguientes. […] I. Al primer capitulo dixo el 
dicho padre FRAY PEDRO CAVALLERO que al presente administrava los santos 
sacramentos en este dicho pueblo […] A los treynta y seis capitulos, dixo: que en el 
dicho pueblo que cae en la jurisdjcion y Arzobispado de México, no ay mas de una 
iglesia principal que esta en la cabecera del dicho pueblo, donde el bicario administra 
los santos sacramentos, aunque en algunos subjetos se dize de año a año misa”.27 
 
 Charles Gibson menciona que para el siglo XVII, Mexicaltzinco ya se hallaba 
como cabecera de doctrina, es decir, contaba con iglesia, residencia clerical, y 
un grupo de pueblos -llamados visitas- sujetos a él.28 
 De acuerdo con la Relación de la visita y demarcación del pueblo de 
Mexicaltcingo, la cabecera de Mexicaltzinco tenía jurisdicción en los siguientes 
nueve barrios y ermitas; San Francisco, San Andrés, La Resurrección, Santa 
Cruz, Santa Maria Nativitas, San Miguel, San Felipe, La Trinidad y Santiago. 
De igual forma aparece el pueblo de San Pedro -situado a dos leguas- como 
sujeto -con los pagos de Atenantitlan y Necustla- a esta cabecera. Lope de 
Ulloa menciona que “por ser tan pocos y en tanta cercania, -estos pueblos- son 
bien administrados, con tanta facilidad que todos acuden al sonido de campana 
y quando se quieran poner en mejor orden y pulicia, no hay -mejor- sitio para 
ello”.29 El religioso encargado de impartir la doctrina en este tiempo era un tal 
fray Antonio de la Cadena. 
 Fray Agustín de Vetancurt en su Teatro mexicano, expone los nombres de 
aquellos poblados -visitas- que tenía bajo su custodia la cabecera de 
Mexicaltzinco hacia 1697. Del mismo modo explica que el convento -habitado 
por tres religiosos- contaba con dos cofradías; una de la Virgen, y otra de las 
ánimas del purgatorio:30 
 
27 Relación de Mexicatzinco, op. cit., pp.193-194. 
28 Vid. Gibson, op, cit., pp.105-106. 
29 Relación de la visita y demarcación del pueblo de Mexicaltcingo, op, cit., p. 1. 
30 Dentro de los conjuntos conventuales funcionaron las cofradías, que eran hermandades 
establecidas por ciertos sectores de la sociedad, bajo el culto de una devoción particular. Las 
 
 
 
63
“Mexicaltzinco. En la calzada que divide las aguas de la laguna, una legua de Mexico 
esta un Convento, cuya Iglesia es a S. Marcos dedicada, donde viven tres Religiosos, 
que con autoridad del el Ministro de S. Joseph administran quinientas personas, entre 
ellas seis familias de Españoles, y mestizos; tiene Cofradía de la Virgen SS y de las 
Animas. Y dos pueblos de visita: S. Juan Evangelista Nexticpac, y la Asumpcion, con 
Santa Cruz, donde se alternan los dias de obligación las Misas”.31 
 
 Los datos proporcionados por el franciscano respecto al número y tipo de 
cofradías establecidas en la vicaría de Mexicaltzinco a mediados del siglo XVII 
resultan de gran importancia, ya que sirven para justificar la pintura referente a 
San Antonio de Padua intercediendo por las ánimas del purgatorio en este 
templo. 
 Vetancurt añade que durante algún tiempo los pueblos de San Andrés 
Tetepilco y San Simón Ticuman, pertenecieron a Mexicaltzinco, aunque 
posteriormente pasaron a la asistencia de Nativitas: 
 
“El año de 82. se le agregaron dos Pueblos de visita -a Nativitas-, que eran de 
Mexicaltzinco, que son: S. Andres Tetecpilco, y S. Simon Ticuman […]”.32 
 
 José Antonio Villaseñor menciona en su Descripción general de los reynos y 
provincias de Nueva España, que para el año de 1750 la jurisdicción de 
Mexicaltzinco comprendía las otras cabeceras eclesiásticas culhua: Ixtapalapa, 
Culhucan y Huitzilopochco, además de las estancias de Santa Martha y los 
Reyes, ambas sujetas a Tenochtitlan: 
 
“CAPITULO IX. De la Jurisdicción de Méxicaltzingo, y sus Pueblos. La Jurisdicción y 
Cabecera de Mexicaltzingo […] en toda ella ay cinco Pueblos, que son Cabeceras 
Parrochiales […] el Pueblo de Ixtapalapan, y el de San Matheo Choloposco, llamado 
vulgarmente Chirubusco […] y el Pueblo de Santa Marta […] el Pueblo de Qulhuacan 
[…] el Pueblo de los Reyes […]”.33 
 
 Fernando Ocaranza indica que de acuerdo con el “catálogo de los 
conventos y curatos que fueron despojados del Arzobispado de esta Santa 
Provincia”, la orden franciscana tuvo el templo de San Marcos bajo su cuidado 
 
cofradías de ánimas que tenían como fin orar y ofrecer por los difuntos sufragios, vísperas, 
misas y otros actos de culto y devoción, fueron muy populares, prueba de ello son la diversidad 
de pinturas referentes a dicho tema. 
31 Vetancurt, op. cit., p. 86-87 
32 Vetancurt, op. cit., p. 88. 
33 José Antonio Villa-Señor y Sánchez, Theatro Americano. Descripción general de los reynos, 
y provincias de la Nueva España, y sus jurisdicciones, 1er. Vol., Facsimilar, Introducción de 
Francisco González de Cossio, México, ED. Nacional, 1952, pp. 61-62. 
 
 
 
64
hasta el día 2 de junio de 1770,34 año en que fue secularizada por orden del Sr. 
Arzobispo de México, Don Francisco Antonio de Lorenzana, quien nombró 
como primer Párroco secular al Pbro. Dr. Don Pedro Rangel y Alcázar. 
 En un documento localizado en el Archivo Histórico del Arzobispado de 
México, se informa que hacia 1778 había tres clérigos en el convento de 
Mexicaltzinco, quienes con ayuda de un mulato, se encargaban de la 
administración religiosa del pueblo. Los nombres y grados de tales religiosos 
son: 
 
“Clérigo Br. Dn. Francisco Maria Volanes Mier Cura del Partido y Dionisio Antonio Ortis 
Mulato de 66 años -es- viudo. Br. Dn. Jose Perez Segura Vicario de el partido solo. Br. 
Dn. Jose Rodríguez Vicario asimismo de el partido. Su familia Doña Francisca 
Doncella de 20 años”.35 
 
 
 Hacia 1793 era cura de la iglesia, José María Ramírez, quien tenía a su 
cargo la cabecera de San Marcos Mexicaltzinco desde el año 1780. Según un 
documento, Ramírez -que padecía sordera- era considerado un celoso y 
“exacto” de su tarea espiritual, lo mismo que desinteresado respecto a la ayuda 
que proporcionada a los indígenas, aquí una descripción sobre él: 
 
“[…] se esmera particularmente en el Beneficio espiritual y culto divino de esta 
Parroquia […] en los trece años que lleva de servirle la aumentado […] tambien ha 
hecho felices a estos Yndios solicitando el que V.E les diese tierra y herramientas para 
buscar la vida […] Su conducta es tal, que de publico y notorio entre muchas personas 
de carácter que le tienen, tan lo califican de literato, celoso, desinteresado y exacto en 
el cumplimiento de su obligación”.36 
 
 
 Por el año de 1795 llegó a San Marcos don José Tabara, cura interino que 
sustituyó a Ramírez. El primero nos informa del mal comportamiento cristiano 
que tenían los mexicaltzincas en tiempos de Ramírez, ya que -denuncia 
Tabara- acostumbraban subir por la escalera magna -hoy inexistente- que iba 
hacia la torre para correr por la azotea de la casa cural, ocasionando que dicho 
espectáculo asemejara a una plaza de toros. Ante tal situación, el reciente cura 
sugería quitar dicha escalera, y subir a la torre por medio del coro, además 
 
34 Ocaranza, Fernando, op, cit., p. 500. 
35 AHAM. op. cit. Versión paleográfica de JCVP. 
36 AGN, Historia, Vol. 578-a, fol.94. Versión paleográfica de JCVP. 
 
 
 
65
señalaba sobre la vigilancia que debían hacer los sacristanes a los indígenas:37 
 
“El remedio es /a mi ver/ quitar la escalera magna que va a la Torre, y por el cuarto del 
coro darle subida, con llave, y que los sacristanes vengan forzosamente a tomarla del 
cura […] quien al paso dara las ordenes concernientes al toque, ver a los que suben, e 
impedira por este medio que volteen, corran por codornozas, y azotea de la Casa 
Cural, que hasta la fecha, /quiza por la sordera del Sr. Ramírez mi antecesor, que fue 
aquí cura 14 años/ ha sido su plaza de toros perpetua. Digo todo esto a mayor honra y 
gloria de Dios”.38 
 
 El propio José Tabara nos describe parte del aspecto de la iglesia y casa 
cural durante aquellos años, las cuales -dice- se encontraban en estado 
deteriorado debido a las innumerables y grandes goteras -a causa de las 
aberturas del techo-, principalmente las que existían en la cocina y en el 
templo, en este último, una caía directo al sagrario, por lo que en aquel tiempo 
se tenia que sacar el Santísimo Sacramento. Ante dicha situación, Tabara 
exige la intervención urgente del Juez de naturales para el reparo del inmueble. 
En tal solicitud, el cura menciona sobre la necesidad de un canal y tres 
cañones de plomo, además de sugerir levantar ladrillos en donde golpeaba el 
agua, así como echar loza para evitar el pudrimiento de las maderas del 
corredor: 
 
“Señor juez de naturales. El cura de Mexicaltzingo hace a V.S que habiendo 
empezado ya el temporal de las aguas en el primer dia de el se notaron en la iglesia y 
casa cural de dicho pueblo innumerables goteras, y algunas de ellas tan grandes que 
si no se remedian serán la total ruina de esta casa, particularmente la de la cocina por 
donde, por haberse dividido el techo de la pared del costado, entra por todo el hilo de 
ella, como si viniera desplomada de alguna presa. Por tanto y atendiendo a los mas 
urgentes para la conservación de esta fabrica previene a V.S que son indispensables 
una canal, tres cañones de plomo, levantar ladrillos en donde golpea el agua, y poner 
loza para evitar el que se acaben en podrir las maderas del corredor que ya se estan 
desbaratando de corrupta […] y tapar todas las goteras que son tantas que cayendo 
una en el Sagrario, y lo cual fue menester sacar a el Santisimo Sacramento, y llevarlo 
a otro altar no encontrando sitiopor donde no huviese tuve que andar culebreando 
para pasar a pie en junto. Es tambien indispensable poner la puerta del capitulo […] y 
la otra caida sin alcayatas, y aunque tiene cerrojo y chapa esta echada la llave, y esta 
perdida desde tiempo inmemorable […] otras muchas cosas eran necesarias pero 
estas son las urgentísimas e indipensables sin las cuales se arruinara el templo y casa 
cural como va expresado. Mexicaltzingo y junio 8 de 1795. José Tabara (rúbrica)”.39 
 
37 Ya se ha mencionado que también en tiempos de Tabara, existió un mal comportamiento 
cristiano por parte de los mexicatlzincas hacia la casa de Dios (templo); pues ni los niños, ni las 
niñas y ni aún los padres de éstos asistían al templo, y si lo hacían era para dormir y comer en 
el coro en hora de misa. Vid. cita 66 del cap. II 
38 AGN, templos y conventos, vol.13, exp.11, fol.70. Versión paleográfica de JCVP. Este 
documento indica que un tal Antonio Felix, era quien fungía como gobernador de este pueblo 
durante este tiempo. 
39 Ibidem, fol. 163-164. Versión paleográfica de JCVP. 
 
 
 
66
 
 Tabara argumenta que tal exigencia de reparo al señor Juez, obedecía 
-además de su obligación- a que los habitantes de este pueblo no podían pagar 
tales reparaciones por sí mismos, debido a que ellos eran pocos y pobres, pues 
apenas y daban semanalmente para el indispensable alimento del cura: 
 
“[…] todo lo cual pone en la alta comprensión de V.S impelido de la obligación de su 
oficio, y desengañado repetidas veces y por propia experiencia que los hijos 
amonestados de esto mismo y conbertidos en la verdad y necesidad que esten a este 
reparo responden no serles posible sufragar estos gastos, por pocos que sean, a 
causa de la gran pobreza en que se hallan y cortisimo numero de hijos que compone 
el vecindario de esta Cabecera pues apenas dan semanariamente alguna parte de lo 
que deben exhivir a el cura para su indispensable alimento estando siempre en 
descubierto de lo mas anti flaco-al-tomi como en Misas y que según el Directorio están 
obligados por ser la cuota o Dotación que pagan a el cura por su administración y 
servicio total del curato con carga de dos Vicarias anexas en cuyo pie esta fundado 
hasta la presente”.40 
 
 La pobreza era tal que incluso -dice Tabara- una de las campanas “esta 
desmerecida, y debe una muerte. Si el futuro cura y el gobierno no tomaran 
prodigio en esta parte, se continuara el peligro y sus consecuencias”.41 
 Lo expuesto en los párrafos de arriba, refleja el problema del deterioro 
estructural que desde hace tiempo -como hasta el presente- ha sufrido este 
inmueble, así como el poco interés por parte de las autoridades 
correspondientes para remediar dicha problemática. 
 Aunque tampoco quede vestigio de su existencia, se tiene noticia de que 
Mexicaltzinco contó a mediados del siglo XVIII con una escuela ubicada frente 
a la iglesia, esto, de acuerdo con lo expuesto en un documento del año 1795, 
en el que el entonces cura menciona los requerimientos necesarios para el 
reparo de dicha escuela: 
 
“En la pieza de la Escuela poner dos vigas de a 7 por estar rotas las que tiene: hechar 
cuatro remedios de tablas al techo de la misma Escuela y en la viga hechar tabla 
[…]”.42 
 
 Hipólito Vera nos proporciona información sobre el panorama que 
presentaba Mexicaltzinco a principios del siglo XIX respecto al número de 
religiosos, así como el nombre de quien fuera su último cura, esto, 
 
40 Ibidem, fol. 163r. Versión paleográfica de JCVP. 
41 Ibidem, fol. 170r. Versión paleográfica de JCVP. 
42 AGN, Templos y conventos, vol.13, Exp.11, Fs.171. Versión paleográfica de JCVP. 
 
 
 
67
acompañado por una serie de datos referentes al censo de habitantes y a los 
idiomas que se hablaban: 
 
“tenía 4 ministros. 2 capellanias, y 2649 ps de renta. Su último cura propio fue el Br. D. 
Agustín Villavicencios. Su censo ascendía a 188 habitantes. Su temperamento es 
templado y húmedo. Los idiomas que se hablan son castellano y mexicano”.43 
 
 En un informe fechado el 12 de noviembre de 1906 -localizado en el archivo 
de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural-, se 
señala que el convento de San Marcos -aún con muros de adobe y techo de 
teja- contaba con dos corredores, patio y cocina: 
 
“El convento está construído de adobe, con techo de teja y se compone de tres piezas, 
dos corredores, patio y cocina. Entre sus anexidades cuenta con atrio que sirve de 
cementerio y casa cural. El templo se encuentra precedido por un espacioso atrio 
circundado por bardas de mampostería de piedra, ostentando tres puertas de entrada 
con portadas de cantería y arcos de medio punto”.44 
 
 
 En los últimos días de 1946, Abelardo Carrillo -quien visitó el inmueble- 
también nos presenta una descripción sobre el mal estado en el que se hallaba 
San Marcos: 
 
“El templo de San Marcos, en Mexicaltzingo, D. F., amenazaba ruina a consecuencia 
de las grietas murales originadas tanto por una deficiente cimentación, cuanto por lo 
deleznable del material con que están construídos los arcos que reciben la bóveda de 
este santuario, pues al desprender la argamasa que los cubría, pudo verse que 
estaban fabricados con dovelas de tepetate -del mexicano tepetatl, que significa estera 
de piedra- alternando con núcleos de ladrillo”.45 
 
 De acuerdo con el informe de Mónica Martí, en Mayo de 1992, tanto el 
templo como el claustro ya estaban por derrumbarse.46 
 
 
 
 
 
43 Vera, op. cit., p. 31. 
44 “Ficha Nacional de Catálogo de Bienes Inmuebles Históricos: San Marcos Mexicaltzingo”, en 
Archivo de catalogación de la DGSMPC-CONACULTA. 
45 Abelardo Carrillo y Gariel, El Cristo de Mexicaltzingo, técnica de las esculturas de caña, 
México, INAH, p. 9. 
46 Vid. Parroquia de San Marcos Mexicaltzingo” informe físico, p. 6. En Archivo de catalogación 
de la DGSMPC-CONACULTA. 
 
 
 
68
Algunos trabajos realizados en San Marcos Mexicaltzinco 
Durante el siglo XX se realizaron diversas labores de mantenimiento y 
reestructuración en el inmueble. A continuación se presentan aquellos datos 
-hallados durante nuestra investigación- que hacen referencia a ciertos trabajos 
y acontecimientos en San Marcos. 
 . Fue el 8 de septiembre del año 1932 cuando el gobierno de México por 
conducto de sus organismos encargados de proteger este tipo de sitios, lo 
declara monumento del patrimonio cultural e histórico de México.47 
 . Desde el año de 1946 el templo iba a ser consolidado debido a su gran 
deterioro, por lo que durante un tiempo estuvo cerrado al culto. Ya se ha hecho 
mención de que -en los últimos días de 1946- Abelardo Carrillo estuvo en el 
deteriorado templo -entonces cerrado al culto- para dictaminar si debían o no 
ser preservadas algunas pinturas localizadas en el interior del inmueble, ya que 
con las obras de consolidación que iban a efectuarse, sufrirían el deterioro y 
destrucción parcial. Fue también en estos días cuando Carrillo encontró los 
fragmentos del ya mencionado Cristo de caña de maíz, conocido como el 
Cristo de Mexicaltzinco.48 
 . El tres de diciembre de 1952 se confió el templo a los Misioneros del 
Espíritu Santo, los cuales se encuentran a su cargo hasta el día de hoy. 
Durante este tiempo “se clausura el culto debido al mal estado en que se 
encontraba la iglesia, ya que el agua del subsuelo empezó a faltar y el piso 
perdió firmeza, provocando el agrietamiento del templo y claustro, por lo que se 
realizaron trabajos de mantenimiento”.49 
 . En 1954 se clausuró el cementerio ubicado en el atrio, por lo que los 
habitantes y sacerdotes se dieron a la tarea de sembrar árboles y plantas en 
dicho espacio.50 
 . En 1962 el templo quedó restaurado momentáneamente.51. Para 1966 “se comienzan hacer criptas aprovechando un espacio 
comprendido entre el muro lateral del templo y el pequeño claustro, con el fin 
de trasladar poco a poco los restos del pequeño cementerio que hay en el atrio, 
 
47
 Expediente: Templo de San Marcos... (ACNMH-INAH). 
48 Vid. Abelardo Carrillo, op, cit., p. 9. 
49 Folleto proporcionado por los encargados del templo, sin lugar ni fecha de edición. 
50
 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 
51 “Ficha Nacional de Catalogo de Bienes Inmuebles Históricos: San Marcos Mexicaltzingo”, en 
Archivo de catalogación de la DGSMPC-CONACULTA. 
 
 
 
69
con miras a convertir en jardín”.52 
 . El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma realizó trabajos en 1967 sobre 
un basamento prehispánico localizado en la esquina Noreste del inmueble, 
perteneciente a una de las etapas constructivas de la estructura mayor del 
centro cívico-religioso de Mexicaltzinco.53 
 . Para el 7 de marzo de 1968, se realizaron trabajos de reforzamiento a la 
cúpula, al presbiterio y a las bóvedas del claustro, así como el arreglo de “la 
barda del atrio y sus accesos; consistente en reponer mamposterías en mal 
estado, aplanados y pintura. Restauración a la portada principal”.54 
. El año de 1969 los arquitectos Bernardo y José Luís Calderón realizaron 
trabajos de reestructuración en la cimentación y cúpula del colapsado templo.55 
 . 1970, fue el año que se restauró el templo y el retablo,56 siete años más 
tarde se elabora el proyecto para la consolidación y construcción del claustro, 
así mismo por orden del Departamento de Monumentos Coloniales a cargo del 
arquitecto Carlos Chanfón Olmos, se pide desalojar la guardería infantil, debido 
al daño causado en el muro Sur del claustro.57 
 . En 1977 el arqueólogo Gónzalo López Cervantes, excavó dos calas en 
ambos lados del muro Sur del claustro, obteniendo objetos prehispánicos y 
coloniales.58 
 . A partir de 1980 se empezó un proyecto de recimentación del templo y 
claustro, debido al hundimiento y deterioro de ambos; colocándose pilotes de 
control y enladrillándose la bóveda.59 
 . En 1982 se reconoce a la Asociación Civil Pro- Restauración Templo de 
San Marcos A.C., como órgano auxiliar para impedir la destrucción y lograr su 
 
52 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH) 
53 Raúl Ávila López y Ludwig Beutelspacher, Investigaciones arqueológicas en Mexicaltzingo, 
D.F., México, INAH, Subdirección de Salvamento Arqueológico, 1989, p. 19. 
54 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). Existen fotografías sobre tal 
acontecimiento. 
55
 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 
56 Existe en el interior del templo -lado derecho de la entrada principal- una placa 
conmemorativa a estas obras de restauración, la cual refiere que “Las obras de restauración de 
este templo de San Marcos y de su retablo principal estuvieron a cargo del reverendo padre 
Miguel Uribe Santana M.S.P.S. Con la ayuda del pueblo y la intervención de la Secretaría del 
Patrimonio Nacional. Mexicaltzingo, D.F. Sept. 29. de 1970”. Dicho proyecto estuvo a cargo del 
arquitecto Javier Almanza. 
57 En 1967 se construyó la guardería No. 57 de la Secretaría de Salubridad y Asistencia que 
colindaba con el muro Sur del claustro. Expediente: Templo de San Marcos... (ACNMH-INAH). 
58 Raúl Ávila López y Ludwig Beutelspacher, op, cit., p. 18. No se tiene noticia del tipo de 
objetos hallados. 
59 Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 
 
 
 
70
protección y conservación. Entre los objetivos de esta asociación -según el 
documento firmado por sus integrantes- estaba el “promover la visita del 
público al templo de San Marcos, destacando los valores estéticos y culturales 
del inmueble”.60 
 . Para el año de 1983, se llevaron a cabo trabajos de salvamento 
arqueológico en el templo y atrio por los arqueólogos Raúl Ávila y Ludwig 
Beutelspacher.61 
 . En 1998 se restaura nuevamente la iglesia. El claustro fue reconstruido y la 
obra fue concluida en el año de 1999, parece ser que este ha sido uno de los 
últimos trabajos de restauración efectuado en este inmueble. 
 . A finales del 2008, se construyó una rampa en el costado Norte de las 
escalinatas que dan acceso al templo. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
60 Los miembros de esta asociación era gente del mismo pueblo, a excepción de su presidente 
vitalicio, el padre Nicolás Camargo; como Presidente estaba Benito Martínez Castillo; 
Vicepresidente, Gabriel Juárez Cedillo; Secretario, Julio Cedillo Rivas; Tesorero, Lauro 
Fernández Arrizcorreta; Vocales, José Luís Rojas Alvizuri y Cruz Juárez Olvera. Expediente: 
Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH). 
61 Vid. Raúl Ávila López y Ludwig Beutelspacher, op, cit. 
 
 
 
71
III. II. Estructura arquitectónica y ornamentación exterior 
 
Atrio 
Precediendo tanto al templo como al claustro se encuentra el atrio,62 el cual 
está demarcado por bardas almenadas y tres puertas de acceso; una frontal y 
dos laterales.63 La central comunica interiormente -por medio del camino 
principal- al santuario, mientras que exteriormente lo hace hacia la plazuela del 
pueblo. A diferencia de las laterales con su respectivo arco de medio punto, la 
primera presenta un arco mixtilíneo. 
 El atrio -y toda el área en la que se ubica el inmueble- presenta mayor nivel 
de elevación al resto de las calles colindantes, por lo que sus tres entradas 
cuentan con una serie de escalones para acceder a este espacio. El atrio 
adopta una forma de “L”, siendo la parte horizontal la de mayor extensión, 
cuyas laterales -a nivel de suelo- están demarcadas por una especie de camino 
angosto elaborado de cemento,64 el resto del espacio aloja pasto, hierba y 
árboles, entre éstos un olivo que -cuenta la historia popular- fue sembrado por 
los primeros frailes que llegaron a este sitio. Como es sabido, al centro de los 
atrios se acostumbraba levantar cruces, desde la pequeña y sencilla, hasta la 
monumental, sabemos que en el atrio de San Marcos existió una de aspecto 
muy sencillo, hecha de tronco de olivo por los frailes, la cual, a finales del siglo 
XX fue cortada y guardada en el claustro,65 esto, debido a la decisión de 
colocar otra de metal -la cual no se localiza al centro del atrio- sobrepuesta a 
un basamento moderno de concreto, cuya plataforma cuadrada a nivel de piso 
está flanqueada por cuatro piezas de aspecto precolombino.66 
 
62 En este espacio abierto se congregaba a los indígenas para adoctrinarlos e impartirles los 
sacramentos, asimismo en él se realizaban fiestas, procesiones y representaciones religiosas-
didácticas, entre otras de carácter social y político. 
63 La entrada Sur da a la Calzada Ermita Iztapalapa, mientras que la segunda lo hace hacia el 
callejón San Marcos. Estas bardas almenadas presentan tanto exterior como interiormente 
aplanado de color blanco. Seguramente el espacio atrial fue reducido debido a las necesidades 
urbanas. 
64 También el camino principal está elaborado de cemento. 
65 La idea de que dicha cruz fue hecha por los primeros frailes que llegaron a este sitio, forma 
parte de la tradición oral del pueblo. Por medio de fotos se ha podido constatar la existencia de 
dicha cruz en el atrio aún en los inicios del siglo XX. 
66 Además de estas piezas existen otras cuatro en el resto del atrio. De acuerdo con la 
Arqueóloga Lynneth Lowe, no se trata de piezas propiamente prehispánicas, sino de elementos 
arquitectónicos novohispanos, seguramente basas de columnas, aunque evidentemente datan 
de una época temprana debido a que se aprecia la mano de obra indígena, pero ya sobre 
elementos de tipo hispánico. 
 
 
 
72
 Por medio de datos e imágenes, se ha constatadoque el atrio sirvió de 
camposanto para los habitantes de aquí, de aquello queda como vestigio un 
reducido espacio con placas lapidarias, demarcado por un pequeño barandal 
de metal.67 
 Otro elemento con que contó este conjunto fue el huerto, ubicado -según un 
documento reciente- del lado Norte del templo,68 aunque probablemente -en el 
transcurso del tiempo- también debió ocupar la parte trasera del conjunto o 
bien, la zona Sur-exterior del claustro donde -según sabemos- se ubicaba la 
cocina y el refectorio69 (Fig. 13). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
67 En 1954 se clausuró la actividad de realizar entierros en el atrio. 
68 Este documento se encuentra en el Archivo de Catalogación de la DGSMPC-CONACULTA, 
fechado el 4 de marzo de 1969 y tiene el No.7904 en color rojo. Al costado izquierdo de este 
espacio, se encuentra un pasillo hundido que comunica con los baños ubicados al fondo. 
69 Téngase en cuenta que con el transcurso del tiempo algunas dependencias cambiaron de su 
sitio original. De acuerdo con algunos especialistas, los huertos se ubicaban cercanos a la 
cocina. Vid. Carlos Chanfón Olmos, “Los monasterios mendicantes” en Conventos coloniales 
de Morelos, México, Coeditado por Instituto de Cultura de Morelos, Grupo Financiero GBM 
Atlántico, Porrúa, 1994, p.128. 
Fig. 13. Aspecto del muro Sur del claustro en pleno siglo XX. En esta pared se observa 
la puerta que servía para comunicar el interior del claustro con la zona exterior, en 
donde debió estar parte del huerto. 
 
 
 
 
73
Planta del templo 
La planta del templo de San Marcos,70 como puede verse (Fig. 14) es en forma 
de cruz latina,71 y cuenta con las siguientes partes adosadas a ella: el 
basamento de la torre -ubicado del lado Norte de la fachada principal-; cuarto 
de la antigua sacristía -situado al Sur del ábside-; cuarto de la actual sacristía -
localizado junto al brazo Sur del crucero-. Del lado Sur de la nave -
formando unidad con el templo- se ubica el claustro. El acceso de 
comunicación entre ambos espacios se da por vía de la actual sacristía, que 
comunica también con la antigua. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
70 Tanto la planta del templo como del claustro, se ubican a un nivel más elevado que el atrio, 
por lo que un conjunto de cinco escalones que terminan en una plataforma rectangular, sirven 
para acceder a tales edificios. Al costado norte de esta plataforma existe otra -de menor 
tamaño- cuadrada que corresponde a una cisterna. 
71 La planta de cruz latina se ha relacionado con el cuerpo de Cristo crucificado; el ábside 
corresponde a la cabeza, el crucero a los brazos extendidos, la nave al resto del cuerpo (pies, 
piernas y torso) y el altar al corazón. Vid. José Antonio Terrán, “Arquitectura religiosa y 
simbolismo”, en Manuel Toussaint; su proyección en la historia del arte mexicano, México, 
UNAM, IIE, 1992, p. 285. 
Fig. 14. Planta del conjunto conventual de San Marcos. 
 
 
 
74
 La Relación de la visita y demarcación del pueblo de Mexicaltcingo señala 
que la traza original del templo fue de una nave rasa, característica del siglo 
XVI, por lo que los brazos del crucero debieron añadírsele a finales de éste, o 
bien, a principios XVII. Generalmente los especialistas coinciden que el uso de 
cruceros se hizo común en los templos de una sola nave durante los últimos 
años del siglo XVI, y continuados con mayor auge en el XVII, ya que la típica 
iglesia mexicana del XVI fue de una sola nave y sin crucero.72 
 
Exterior de la iglesia 
Los muros laterales de la nave terminan en remates mixtilíneos. Es de señalar 
que a diferencia del costado Sur,73 el Norte carece de aplanado y pintura, por lo 
que se percibe la piedra -material predominante en todo el conjunto religioso-.74 
En el segundo tramo de la lateral Norte se localiza un contrafuerte arbotante, el 
cual presenta tres chalchihuites incrustados,75 por su parte, los tramos 
correspondientes al brazo y al presbiterio ostentan pequeños cráneos de 
tezontle. La imposta sobre la que se apoya la bóveda muestra en su parte 
inferior, una moldura de “color mamey” que recorre lo largo de este muro.76 
 En ambos costados del templo, entre uno y otro tramo se alojan gárgolas en 
forma de cañones que sirven para la salida de agua pluvial, mientras que al 
centro de estas secciones, se hallan las ventanas mixtilíneas que corresponden 
a los lunetos de la bóveda. 
 
Cúpula 
Sobre el cuarto tramo se localiza la cúpula semiesférica de gajos con lunetos,77 
la cual es sostenida por un tambor octagonal que presenta un cornisamiento 
como remate, y en cada una de sus esquinas un nicho -vacío-. Encima de este 
tambor se hallan ocho arcos de medio punto con cornisa, éstos, a su vez se 
 
72 Vid. George Kubler, Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, FCE, 1912, p. 257. 
73 En el primer tramo de este costado se ubica -a la altura de la azotea del claustro- una puerta 
rectangular por la que se accede al coro, sobre ella, se abre una pequeña ventana cuadrada. 
74 De acuerdo con el Sr. Juan Martínez, en algunas partes sólo se trata de lajas de piedras 
sobrepuestas a dicho muro. 
75 Uno de estos chalchihuites está fragmentado, los otros dos se diferencian por el tamaño, en 
éstos, aún puede apreciarse fragmentos de su estucado. 
76 El muro Norte carece de este ornamento. Sin embargo, se tiene noticia de que también contó 
con aplanado. 
77 Los gajos más gruesos presenta pintura color blanco ostión, mientras que los delgados 
exhiben un color rojo. 
 
 
 
75
sobreponen a óculos mixtilíneos flanqueados por medias columnas adosadas, 
en la parte superior del domo se halla una linternilla con cuatro ventanas que 
se alternan con el mismo número de nichos, la cornisa de este elemento 
termina con remates piramidales, iguales -pero de menor escala- a los que se 
encuentran rematando el ábside. En la cúspide del capulín se aloja una 
pequeña cruz (Fig. 15). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Torre campanario 
Al costado norte de la portada de San Marcos se ubica la torre campanario, 
cuya planta cuadrangular consta de dos cuerpos: el primero arranca a nivel del 
suelo y presenta -lado Oeste- una ventana rectangular, y una cornisa que sirve 
para dividir éste del segundo cuerpo, el cual, siendo de proporciones menores 
ostenta un ventana circular en su lado Oeste, y otra rectangular en su lado 
Norte.78 
 
78 De acuerdo con algunos especialistas, dichas ventanas cumplieron con el objetivo de 
alumbrar el interior de la torre, donde se hallaba la escalera que servía para arribar al 
campanario. 
Fig. 15. Vista lateral-Norte del templo. Aquí se aprecia el contrafuerte y la 
cúpula. 
 
 
 
 
76
 Un entablamento separa la torre del campanario, este último muestra dos 
cuerpos y un remate:79 el primero de los cuerpos presenta en cada una de sus 
cuatro laterales un arco de medio punto, mismo que descansa sobre sus 
respectivas impostas, la segunda sección -de proporciones menores al 
anterior- exhibe el mismo número y tipo de arcos, que a diferencia de los 
anteriores, están flanqueados por pilastras insinuadas, en cada una de sus 
esquinas hay un nicho con arco conopial y peana,80 este cuerpo queda 
rematado por cuatro pináculos. La torre campanario presenta en su cúspide 
una cúpula con linternilla, la cual sirve de pedestal a una cruz pequeña.81 
 
Portada 
La portada del templo de San Marcos pertenece estilísticamente al denominado 
barroco salomónico, ya que emplea en su estructura columnas salomónicas, 
las cuales se utilizaron como elemento principal a partir de 1680.82 Su 
ornamentación está elaborada con argamasa.83 La portada (Fig. 16) se 
compone de dos cuerpos; el primeroconsta de un arco de medio punto -que 
sirve de acceso al templo- cuya clave resaltada presenta un rostro con 
elementos fítomorfos, por su parte, las enjutas exhiben ornamentación vegetal, 
floral y frutal.84 Flanquean al arco dos pares de columnas -pareadas- de estilo 
salomónico (fuste helicoidal), es de mencionar que el giro espiral en una es 
 
79 En el primer cuerpo existe la “campana mayor”, misma que se subió el año de 1973, por su 
parte, el segundo resguarda cuatro esquilas. Desafortunadamente se desconoce el nombre de 
dichas campanas. 
80 Hoy en día estos nichos están vacíos, sin embargo existen fotos que muestran que en algún 
tiempo ostentaron pequeñas imágenes escultóricas. 
81 Actualmente, no existe una vía de acceso a la torre, la cual cuenta -al igual que la fachada 
principal- con aplanado y pintura de “color mamey”. 
82 La Dra. Elisa Vargas Lugo menciona que la columna salomónica pertenece a finales del siglo 
XVII y principios del XVIII, por lo que la presencia de tal columna en una portada, sirve para 
fechar ésta última. Vid. Elisa Vargas Lugo, Las portadas religiosas de México, México, UNAM, 
IIE, 1986, p.313. 
83 La Dra. Elisa Vargas Lugo indica que esta modalidad del barroco argamasa -mezcla de cal, 
arena y agua-, fue característico de principios del siglo XVII hasta finales del XVIII. Vid. op, cit., 
p. 313. 
84 Entre los motivos frutales se aprecian cuatro racimos de uvas, que de acuerdo con el 
pensamiento católico simbolizan la sangre y el sacrificio de Cristo. Los dos grandes rosetones 
ostentan en cada una de sus cuatro diagonales, un elemento similar al que suele aparecer en 
la iconografía floral -de cuatro pétalos- prehispánica. De igual forma se aprecia otra figura 
fítomorfa, con cabeza y torso femenino, y una especie de cola espiral que termina con un 
pequeño chalchiute. Cabe mencionar que en la cosmovisión náhuatl existían deidades 
relacionadas con el culto agrícola que eran concebidas mitad mujer y mitad pez o culebra, 
como el caso de Acíhuatl y Acpaxapo. Podemos decir que quizás algunos de estos elementos 
estén vinculados con un culto acuático-agrícola. 
 
 
 
77
contrario a la de su par. Las columnas tienen un pedestal sencillo, y rematan en 
una especie de capitel estilizado que no llega directamente a un entablamento, 
sino que termina en un pináculo a la altura del arquitrabe moldurado. 
 Al centro del segundo cuerpo aparece una ventana mixtilínea flanqueada 
por dos nichos -vacíos- sobre los que se sitúan ornamentos alusivos a 
conchas,85 mismas que anteceden a un par de volutas. Encima de la ventana 
aparece otro nicho enmarcado -de mayor proporción a los anteriores- que 
resguarda una escultura pequeña de San Marcos Evangelista, a quien se 
dedica este templo.86 Enmarcan este cuerpo dos pilastras insinuadas, seguidas 
lateralmente de pináculos. Sobre el nicho central, una cornisa estilizada cierra 
el segundo cuerpo y desde ahí apenas se insinúa el arranque de un frontón 
triangular que se corta de inmediato, sobresaliendo al centro una pequeña cruz 
como único remate de la fachada. De acuerdo a las características arriba 
dichas, podemos fechar esta portada a finales del siglo XVII. 
 La puerta principal es de madera y consta de dos hojas de forma 
rectangular con chapetones de hierro. Se tiene noticia que en 1951 la puerta 
original fue intervenida, para esto, se utilizó el marco original de madera, 
clavándose en él los tablones nuevos -de las mismas dimensiones y espesor 
que los originales- y los chapetones, asimismo se cambió uno de los zancos, 
todo esto, con el objetivo de respetar su aspecto original.87 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
85 Por su procedencia acuática, la concha hace presentes los simbolismos propios del agua; 
fecundidad, vida y regeneración. En el catolicismo, generalmente la concha alude al 
sacramento del bautismo, a los peregrinos, a las órdenes mendicantes y a la virgen María 
-fecundidad-. Cabe señalar que también para las culturas agrícolas precolombinas, la concha 
-por su asociación con el agua- fue un elemento con significados religiosos. 
86 El tamaño de la escultura está desproporcionado respecto al nicho. 
87 Vid. Expediente: Templo de San Marcos… (ACNMH-INAH), este documento está fechado el 
9 de agosto de 1951 y firmado por el arquitecto Alfredo F. Bishop. 
 
 
 
78
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Claustro 
Al costado Sur de la iglesia se localiza el claustro con un solo nivel, su acceso 
se realiza por una puerta rectangular ubicada al costado izquierdo de lo que 
fuera el pórtico,88 cuyos arcos fueron clausurados y sustituidos por ventanas de 
medio punto.89 Se ha podido constatar -por medio de fotografías- que dicho 
convento constó de dos niveles,90 cuya entrada la antecedía un pórtico con tres 
arcos de medio punto (Fig. 17). 
 Actualmente la fachada carece de aplanado, dejándose ver el material con 
 
88 También en estos espacios se administraban los sacramentos y servicios a los indígenas. 
89 Tanto las tres ventanas como la puerta son de metal, elaboradas en el siglo XX. 
90 Dichos niveles debieron comunicarse por medio de una escalera de piedra -hoy inexistente-. 
Fig. 16. Vista actual de la fachada principal. 
 
 
 
 
79
el que esta elaborada.91 A su lado derecho, se encuentra un zaguán metálico 
de mediana altura que da acceso al área que anteriormente ocupó la guardería, 
y que hoy en día está lleno de escombros. 92 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
III. III. Estructura y ornamentación interior de la iglesia 
La nave del templo, situada de Oriente a Poniente,93 está conformada de cinco 
tramos divididos por pilastras, sobre las que descansan los arcos fajones de la 
bóveda de cañón. Por encima de tales columnas una cornisa moldurada 
recorre lo largo de la nave, a excepción del primer tramo. 
 La cubierta se compone de cuatro bóvedas de cañón con lunetos y una 
cúpula sobre el crucero. En los muros laterales correspondientes al segundo, 
tercero, cuarto y quinto tramo -encima de la cornisa que une la bóveda con el 
muro- se abren óculos hundidos que sirven para la iluminación. 
 El primer tramo -que ocupa la parte alta- corresponde al coro, mismo que 
 
91 Piedra, ladrillo y tezontle. 
92 En este sitio se han encontrado enterramientos humanos, al igual que piezas y estructuras 
prehispánicas. 
93 De acuerdo con José Terrán, esta posición se usó en la mayoría de los templos, 
especialmente los franciscanos, debido a que hacia este rumbo se encontraban los lugares 
santos donde predicó Cristo, así como el futuro paraíso, además de señalar el sitio por donde 
sale el sol, figura que simboliza a Jesucristo Salvador, ya que es él, la luz que sirve para 
alumbrar al mundo. Vid. José Antonio Terrán, op, cit., p. 284. 
Fig. 17. Vista frontal de la iglesia, torre y claustro hacia 1949. Aquí aún puede 
observarse los dos niveles y el pórtico del claustro, así como parte del atrio que 
sirvió de camposanto, con su característico olivo. 
 
 
 
80
presenta un arco de medio punto y un moderno barandal de madera, sobre su 
muro Sur existe una puerta metálica que comunica con la parte superior del 
claustro -hoy azotea-. Se sabe que hacia el año de 1795 existía un órgano -hoy 
inexistente- en el coro de San Marcos, al respecto el entonces cura 
mencionaba lo siguiente: “se necesita reformar las vidrieras de la Yglesia, 
componer la puerta del Coro, y llave de su puerta […] componer el organo 
[…]”.94 
 Como es costumbre, debajo del coro se localiza el sotocoro que presenta 
bóveda rebajada de cañón con lunetos y dos arcos rebajados. Al costado Norte 
de este tramo se ubica una puerta de rejas metálicas que conduce al 
baptisterio, mismo que presentaa su entrada un arco conopial -que hunde a su 
vez en uno de medio punto- que descansa en impostas.95 Sobre el muro Norte 
de este espacio, una hornacina resguarda la escultura alusiva a San Juan 
Bautista.96 Sobre la lateral Sur del sotocoro se sitúa la escultura del Señor de la 
humildad,97 la cual como se observa (Fig. 18) contaba con un retablo barroco 
-hoy desparecido- que ostentaba pinturas referentes a la vida de Cristo. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
94 AGN, Templos y conventos, vol.13, exp.11, fol.162. Versión paleográfica de JCVP. 
95 Este cuarto que sirve de base a la torre-campanario, guarda una pila bautismal 
correspondiente al siglo XVII. Se ha podido constatar que la pila “original” -llamada así por los 
habitantes- se ubica actualmente en la iglesia de la Parroquia de Nuestra Señora de la 
Encarnación, misma que está bajo el cuidado de los Misioneros del Espíritu Santo. 
96 Se ha constatado -por medio de una fotografía- que hacia principios del siglo XX, esta 
hornacina estaba decorada con pintura referente al bautismo de Jesús. La escultura de San 
Juan procede del siglo XX. 
97 Esta escultura pertenece al siglo XVII. 
Fig. 18. Retablo del Señor de la humildad. 
 
 
 
81
En la parte superior del segundo tramo se abren dos óculos -uno por lado-, y 
sobre sus paredes laterales se hallan un par de repisas98 que sostienen 
esculturas religiosas; la del Sur a un Sagrado corazón de Jesús coronado,99 y 
la del Norte a un San Judas Tadeo, mismo que está acompañado por un San 
Martín de Porres.100 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 De igual forma, el tercer tramo cuenta con un par de óculos y repisas, de 
éstas, la del Sur sostiene a una Virgen de los Dolores,101 mientras que la del 
Norte a una Inmaculada Concepción.102 Se sabe -por medio de imágenes- que 
en el costado Sur de este tramo,103 existía incrustado a la pared un nicho 
rectangular -con arco conopial- en el que se encontraba originalmente el 
Sarcófago del Santo entierro. De igual forma se sabe que sobre la pilastra que 
divide este tramo del crucero, se localizaba un púlpito de madera (Fig. 25). 
 
98 Las repisas tienen forma de medio cono invertido, cuya ornamentación floral y vegetal en 
color dorado y fondo rojo, hace juego con la decoración de la nave y el retablo. Los paneles 
tallados posiblemente provengan del siglo XVIII, mismos que fueron aprovechados y 
sobrepuestos a una repisa elaborada en el XX. 
99 Esta escultura pertenece al siglo XX. 
100 Ambas esculturas pertenecen a finales del siglo XX. 
101 Escultura perteneciente al siglo XIX. 
102 Escultura perteneciente al siglo XVIII. 
103 Aprox. a 3m. de altura. 
Fig. 19. Panorámica actual del coro y sotocoro. Ambos presentan bóveda de 
lunetos, de la que penden candiles. Al fondo se observa la entrada al templo. 
 
 
 
 
82
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 El cuarto tramo de la nave correspondiente al crucero, techado por una 
cúpula semiesférica que descansa sobre las pechinas que soportan el tambor 
octagonal formado por ocho arcos de medio punto que contienen óculos 
mixtilíneos, sobrepuestos a la cornisa que une este elemento con la nave. La 
parte inferior del capulín está demarcada por un relieve en forma de cuerda 
ondulante con perlas isabelinas que coinciden con el remate superior de cada 
uno de los gajos (Fig. 21). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fig. 20. Vista actual hacia el interior de la nave. Aquí se aprecian las repisas 
soportando sus respectivas imágenes. En la parte superior se observa la cornisa 
que recorre la nave, mientras que al fondo, parte de la cúpula y el retablo 
principal. 
Fig. 21. Vista interior de la cúpula. Se aprecia 
que los gajos correspondientes a las esquinas 
son de menor grosor. 
 
 
 
 
83
 En el brazo izquierdo del transepto se halla el sarcófago del Santo 
Entierro,104 considerado uno de los pocos ejemplos que se conservan intactos 
hasta el día de hoy, ya que tanto el Cristo como el ataúd -policromado en su 
interior- se han conservado juntos desde su creación, y seguramente la 
escultura del Cristo fue la que los habitantes sacaban en procesión durante 
Semana Santa, ya que presenta articulaciones con pedazos de piel que 
permiten una serie de movimientos. Sobre la pared del brazo derecho, cuelga 
por encima de la puerta -que comunica con la sacristía- la pintura referente a 
San Antonio de Padua intercediendo por las ánimas del purgatorio,105 sobre el 
mismo muro, una repisa sostiene la escultura de un San José.106 
 El quinto tramo de la nave corresponde al presbiterio -colocado a un nivel 
superior del resto de la planta-, que de igual forma cuenta con dos óculos 
sobrepuestos a la cornisa. Se tiene noticia -e imágenes- de que aún por el año 
1949, tanto la bóveda como las paredes de este espacio contaban con pinturas 
ejecutadas al temple; la primera ostentaba pintura con temática celestial, en la 
que una serie de angelitos y querubines portaban y tocaban instrumentos 
musicales (Fig. 24);107 respecto a la pintura localizada en el muro del evangelio 
-costado izquierdo-, ésta aludía a la predicación de San Marcos, mientras que 
la de la epístola representaba a los paganos de Alejandría arrastrando a San 
Marcos (Fig. 22).108 Seguramente en tiempos pasados, los muros del templo 
debieron haber estado cubiertos por frescos.109 
 
 
 
 
104 Ambas piezas corresponden al siglo XVII. 
105 Pintura proveniente del siglo XVIII. 
106 Escultura proveniente del siglo XVIII. Existe en la misma zona, una pintura alusiva a San 
Juan Diego, elaborada en el presente siglo. 
107 Las bóvedas y la cúpula simulaban ser imágenes de la bóveda celeste, por lo que 
generalmente estaban pintadas de color azul, con nubes o estrellas, en las que se plasmaban 
temas alusivos a lo celestial. 
108 Ya se ha hecho mención de que en opinión de Abelardo Carrillo, dichas pinturas eran “de 
escasa importancia” por ser ejecutadas en los albores del siglo XIX, por lo que recomendó no 
preservarlas. Vid. Abelardo Carrillo, El Cristo de Mexicaltzingo, Op., cit. p. 9. 
109 Recuérdese que la pintura fue el medio idóneo para superar las dificultades de la 
comunicación verbal, así como para transmitir dogmas, historias, símbolos y conceptos. Manuel 
Toussaint dice que “Es indudable que todos los templos y los conventos de las ordenes 
mendicantes, edificados en México durante el siglo XVI, estuvieron decorados con pinturas 
murales, al fresco”. Vid. Manuel Toussaint, Pintura Colonial en México, México, UNAM, IIE, 
1990, p.42. 
 
 
 
84
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 En esta parte del templo se localiza el altar mayor, cuyo retablo principal en 
color dorado -elaborado al estilo barroco- está compuesto por; una predela, tres 
cuerpos y tres entrecalles demarcadas por pilastras estípites.110 
 
Retablo 
La base de este retablo la conforma una predela dividida en tres calles, 
demarcadas por pilastras rectangulares con ornamento vegetal; ocupa la calle 
central, una peana semicircular con ornamentación floral y vegetal, misma que, 
además de soportar el nicho de la Virgen de Guadalupe, sirve -su parte central- 
de sagrario; una imagen pictórica dedicada a Santa Clara111 se encuentra 
sobre la calle Norte, mientras que una Santa Gertrudis112 se ubica en la Sur.113 
 
110 Se tiene noticia que este tipo de pilastra-estípite, cuya composición se relaciona con 
abstracciones del cuerpo humano, fue utilizado del primer tercio a finales del siglo XVIII; en la 
portada del Sagrario metropolitano por Lorenzo Rodríguez en 1749, y en el retablo de los reyes 
en la catedral metropolitana por Jerónimo de Balbás. Vid. Elisa Vargas Lugo, Las portadas 
religiosas de México, op, cit., pp. 314-317.111 Santa Clara fue la primera discípula que san Francisco tuvo, ambos fundaron la orden de las 
clarisas. Su fiesta es el 12 de agosto. En esta pintura de medio cuerpo la santa viste un hábito 
azul, en su mano izquierda porta un relicario con la eucaristía, mientras que con la derecha un 
báculo, detrás de su cabeza aparece una aureola. 
112 Santa Gertrudis es una monja famosa por sus escritos ascéticos y sus Revelaciones. Su 
fiesta es el 15 de noviembre. En esta pintura de medio cuerpo la santa viste un hábito negro, 
Fig. 22. Pintura correspondiente al muro del 
evangelio. 
 
 
 
 
85
 Las calles del primer cuerpo están delimitadas por cuatro estípites; en la 
central se halla un nicho con peana semicircular que resguarda la pintura de la 
Virgen de Guadalupe,114 es de mencionar que las paredes del nicho sirven de 
moldura, que al igual que la peana, cuenta con ornamentación vegetal. Una 
guardamalleta corona la pintura, y el remate lo forma la cornisa y un frontón 
con volutas, que en cuyo centro existe una peana que sirve al nicho del 
segundo cuerpo. En la calle Norte se localiza sobre una peana y enmarcada, la 
escultura de San Joaquín, mientras que en la de la lateral Sur una figura de 
Santa Ana.115 
 De igual forma las calles del segundo cuerpo están delimitadas por cuatro 
estípites; la central presenta un nicho -con arco trilobudo- que aloja la figura 
escultórica de San Marcos Evangelista, la cual es acompañada por un león.116 
La parte central de la cornisa de este cuerpo, se transforma en un pequeño 
frontón semicircular que sirve para separar este cuerpo del siguiente. La figura 
de un San Pablo ocupa la peana de la lateral Norte, mientras que un San Pedro 
-con sus características llaves- se localiza en la opuesta.117 
 La parte alta del retablo está demarcada por dos estípites, seguidos de dos 
pilastras -cuyo fuste es abombado-, en cada calle, una peana -de aspecto 
diferente a las anteriores- soporta una imagen escultórica; la central es 
ocupada por un San Francisco de Asís; la izquierda aloja un santo franciscano 
no identificable; mientras que la derecha a un San Antonio de Padua.118 
 A lo largo y ancho de todo el retablo aparecen fragmentos de relieves con 
ornamentación vegetal y floral en color dorado, aludiendo a una decoración 
barroca.119 
 
en su mano derecha porta un báculo. A su lado izquierdo aparece un florero y un libro sobre 
una mesa. 
113 El catálogo de bienes artísticos de la DGSMPC-CONACULTA, menciona que ambas 
pinturas pueden deberse a la mano del pintor José de Ibarra (1688-1756), debido a que dicho 
apellido se aprecia en el costado inferior izquierdo como parte de la firma. Su elaboración 
corresponde al siglo XVIII. En palabras de Manuel Toussaint, Ibarra fue “El primer pintor 
famoso del siglo –XVIII-“, ya que fue discípulo de Juan Correa, e influenciado por Villalpando. 
Vid, Manuel Toussaint, Arte Colonial en México, México, UNAM, IIE, 1990, p.171. 
114 La pintura está firmada por: G. Grauce G R S. Febrero de 1947. 
115 Ambas esculturas provienen del siglo XIX. 
116 Escultura de san Marcos corresponde al siglo XVIII, mientras que la del león -hecha de 
madera dorada- corresponde al siglo XIX. 
117 Las esculturas de estos dos santos provienen del siglo XIX. 
118 Todas las esculturas de este cuerpo corresponden al siglo XIX. 
119 De acuerdo con la Dra. Vargas Lugo, con el color oro “intentaban transmitir emociones 
piadosas intensas, querían estimular el sentimiento religioso, producir asombro, 
 
 
 
86
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Para la restauración de este retablo en 1970, se aprovechó tanto la base 
original como “fragmentos de relieves de retablos provenientes del siglo 
XVIII”.120 Tal parece que los encargados de esta tarea trataron de respetar el 
aspecto que debió tener en un inicio, de esto dan prueba la extracción del 
edículo -de estilo neoclásico- que presentaba, y las figuras de bulto que se le 
colocaron,121 por esto último, podemos decir que también trataron de seguir 
 
anonadamiento, sumisión en el alma de los creyentes. Cubrir con oro la superficie de los 
retablos tenía especial significación, pues el oro ha sido considerado como el metal más 
preciso del mundo, desde que el hombre existe”. Vid. Elisa Vargas Lugo, “Los retablos y sus 
imágenes”, en Raúl Cruz Aguillón, Santo Domingo de Guzmán de Oaxaca, Oaxaca, Carteles 
editores, 2002, p. 72. 
120 Cédula de inmuebles artísticos de la DGSM-CONACULTA. 
121 En una fotografía del siglo XIX este retablo presentaba diferentes esculturas (Fig. 24). 
Fig. 23. Vista del retablo actual. 
 
 
 
87
esa función didáctica del retablo,122 ya que la disposición de estos personajes 
manifiesta una relación entre quienes han participado -de manera importante- 
en la difusión del evangelio de Cristo, pues: en el primer cuerpo está quien de 
cierta forma da nacimiento al evangelio viviente;123 en el segundo cuerpo se 
encuentran san Marcos evangelista, discípulo de Pedro y compañero de san 
Pablo, el primero de éstos considerado el pilar y fundador de la Iglesia de 
Cristo, mientras que el segundo el difusor; en el último cuerpo aparece san 
Francisco de Asís, quien predicó al pie de la letra el evangelio de Jesucristo, a 
sus costados, otros dos compañeros franciscanos, quienes al igual que sus 
futuros hermanos de orden llegados a estas tierras, trataron de establecer, 
difundir y consumar dicho evangelio. 
 De acuerdo con los datos expuestos y los comentarios de la restauradora 
Gabriela García Lascurain, podemos situar este retablo en el último tercio del 
siglo XVIII. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
122 Los retablos cumplían una función didáctica, pues en ellos se trasmitían y relacionaban 
historias sagradas de Cristo, o de algún santo, santa, virgen, orden religiosa, etc. Vid. Elisa 
Vargas Lugo, “Los retablos y sus imágenes”, op, cit., p. 72. 
123 A los costados de la Virgen María -madre de Jesucristo- están sus padres san Joaquín y 
santa Ana. 
Fig. 24. Aspecto del retablo hacia el año 1949. Aquí aún 
se aprecia el edículo de tipo neoclásico, así como la 
pintura con temática celestial de la bóveda. 
 
 
 
88
 Actualmente las paredes del templo se encuentran pintadas en color blanco 
perla, mientras que el rodapié ostenta un azul celeste; la cornisa moldurada 
que recorre el perímetro del templo presenta un color dorado, mismo que hace 
juego con el rojo del friso; tanto los arcos -cuya clave es dorada- como las 
pilastras -con capiteles dorados- presentan una tonalidad gris que genera cierto 
contraste con el blanco de los muros. 
 La iluminación natural que emana por la puerta principal y las ventanas 
mixtilíneas,124 se complementan con una serie de candiles que penden en cada 
tramo.125 
 A lo largo de la nave se distribuyen -en pequeños rectángulos de maderas- 
las catorce escenas del vía crucis de Cristo. Mientras que sobre los mosaicos 
del piso se localizan dos hileras de bancas de madera (Fig. 20). Se ha podido 
documentar por medio de una fotografía (Fig. 25) la panorámica interior que 
presentaba el templo hacia el año 1949, en la que puede apreciarse el aún piso 
de madera, sobre el que se hallaba -lado izquierdo- un altar posiblemente 
movible, así como el púlpito de madera -lado derecho-,126 y el retablo de 
entonces -al fondo-.127 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
124 El hundimiento de tales ventanas está pintado de color dorado con rojo. 
125 Actualmente existen lámparas que están totalmente fuera decontexto. 
126 El púlpito -hoy ubicado en el presbiterio- es de forma octagonal y presenta en cada uno de 
sus costados, decoración vegetal al estilo barroco. Es de mencionar que en su parte frontal 
ostenta un escudo dominico. 
127 En ese entonces, el retablo exhibía en su tercer cuerpo una pintura de medio cuerpo 
referente a san Ignacio de Loyola, realizada en el siglo XVIII. Actualmente se ubica en la 
sacristía. 
 
 
 
89
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fig. 25. Vista interior de la iglesia hacia el año 1949. 
 
 
 
 
 
90
Claustro 
El acceso al claustro se realiza por una puerta ubicada al costado izquierdo, la 
cual da a un pequeño vestíbulo -antes parte de la portería-125 que carece de 
aplanado, en el costado Norte de este espacio se alojan algunos bloques de 
piedra de cantera con inscripciones y abreviaturas difíciles de leer debido al 
deterioro en que se encuentran,126 al costado derecho existe una puerta que 
comunica a un salón de forma rectangular -lo restante de la portería- con 
aplanado, y piso de duela.127 Otra puerta ubicada en la parte Este del vestíbulo, 
comunica con los pasillos del reformado claustro. 
 El claustro presenta en su interior cuatro corredores techados con bóveda 
de cañón corrido,128 cada uno conformado por un conjunto de cuatro arcos de 
medio punto sostenidos por los capiteles de las columnas. Entre el corredor 
Norte y el templo se localiza el cuarto de criptas, el cual muestra -hacia el 
claustro- tres ventanas metálicas de medio punto, por debajo de éstas, 
aparecen fragmentos de piezas precolombinas (clavos de tezontle) que simulan 
la figuras de flores.129 Sobre la lateral Sur existe un hornacina que aloja una 
imagen en piedra de la Virgen de Guadalupe,130 es de mencionar que en este 
muro me percaté de la existencia de un pequeño bloque de tezontle en el que 
aparece grabada una cruz con la fecha de 1442. Detrás del corredor Este -que 
presenta dos ventanas y una puerta de acceso en su esquina Sur- se localizan 
tres cuartos que hoy sirven de oficinas, cada uno presenta en su muro Este una 
ventana hundida. 
 Los cuatro juegos de arquerías rodean un patio cuadrangular, en el que se 
halla -al centro- una pequeña fuente circular131 demarcada por un 
hundimiento.132 Como parte de la decoración del piso, cuatro figuras -formadas 
 
125 Sus dimensiones aproximadamente son de cuatro por cuatro. 
126 De acuerdo con el padre Javier Prado, tales piezas se localizaron entre los escombros del 
conjunto conventual al estar realizando trabajos. 
127 Actualmente este cuarto sirve para reuniones del grupo juvenil coordinadas por el padre 
Javier. 
128 Según muestran imágenes y datos, en tiempos pasados los corredores estaban techados 
con viguería. De la actual bóveda cuelgan lámparas de metal. 
129 Estas han sido incrustadas durante los últimos trabajos de restauración. 
130 Su manufactura es de este siglo. 
131 Dicho patio debió ser un pequeño jardín con sus cuatro vías para transitarlo. Debajo de la 
actual fuente se halló un piedra precolombina referente a un “atado de años”, de 
aproximadamente 1m x 65 cm., localizada hoy en una de las oficinas del claustro. 
132 Posiblemente este hundimiento indique el nivel original, o al menos del piso anterior. 
 
 
 
 
 
91
por pequeñas piedras de tezontle rojo- ocupan las esquinas de tal 
cuadrilátero.133 
 Tanto el interior como el exterior del claustro carecen de aplanados, por lo 
que puede apreciarse el material con el que está construido, entre éstos; 
bloques y dinteles de cantera, piedras, tezontle y ladrillos, los primeros 
debieron de corresponder al edificio antiguo. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Seguramente -al igual que el templo- en tiempos anteriores, los muros del 
claustro debieron estar cubiertos con pinturas al fresco. Al respecto, se tiene 
noticia, y una imagen que muestra los entonces restos de pintura mural en uno 
de los muros de estos corredores. 
 Ya se ha hecho mención que en pleno siglo XX el deteriorado exconvento 
aún estaba construido de adobe, y su techumbre era de teja, también constaba 
de dos niveles, tres corredores bajos, patio, cocina, cementerio atrial y casa 
cural. De acuerdo con la arquitecta Mónica Martí, el claustro presentaba 
características del siglo XVI: 
 
 “[…] en los restos del claustro, se aprecian elementos por los que si es posible datar 
a aquél en el último tercio del siglo XVI: es el caso de la arquería y su ornamentación 
 
133 Las figuras corresponden a; un león, un eclipse, un pez, y el glifo de Mexicaltzinco. 
Fig. 26. Vista actual al interior del claustro. Es de poca altura y carente de 
aplanados, sólo sobresalen en color; los dados y capiteles de las columnas, así 
como la cornisa que recorre sobre el conjunto de arcos. Al centro se observa la 
pequeña fuente circular. 
 
 
 
 
 
92
en piedra tallada, estucada y policromada. Desgraciadamente este claustro se 
encuentra actualmente en un estado deplorable pues está a punto de derrumbarse”.134 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 Acorde con el informe del entonces cura de san Marcos Mexicaltzinco hacia 
el año de 1795 -José Tabara-, se sabe que el convento contó con; casa cural, 
cocina, refectorio y sala capitular.135 A pesar de que en este manuscrito no se 
mencionan otras dependencias, se puede deducir, que también debió tener 
celdas para los frailes, escalera para acceder al segundo nivel, letrinas, 
biblioteca y otros servicios comunes. 
 De acuerdo con lo expuesto en los párrafos de este capitulo, tanto la iglesia 
como el claustro han ostentado un aspecto de austeridad, esto, a pesar de que 
Mexicaltzinco fue cabecera política y de doctrina, ante esta situación, la 
pregunta inmediata es, ¿por qué San Marcos no creció en un aspecto 
arquitectónico y ornamental como otros templos?, ¿cuáles son los motivos que 
debieron de haber influido en tal fisonomía?. 
 
134 “Parroquia de San Marcos Mexicaltzingo”, informe físico, p. 4. Archivo de catalogación 
(DGSMPC-CONACULTA). 
135 AGN, Templos y conventos, Vol.13, exp.11, fs.162. Es de mencionar que el informe sólo 
hace referencia aquellos espacios que presentan mayor problemática de deterioro. 
Fig. 27. Vista al interior del claustro hacia 1949. En la parte superior del lado 
izquierdo se aprecia el entonces segundo nivel del claustro, así como su puerta de 
entrada. 
 
 
 
 
 
93
 Entre los elementos ornamentales que llaman la atención, y por 
consecuencia uno se pregunta el por qué están allí, son las pequeñas piezas 
prehispánicas referentes a chalchihuites y cráneos de tezontle incrustados en 
el templo (Fig. 28 y 29). 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 De acuerdo con crónicas religiosas y documentos del período novohispano, 
los indígenas fueron parte activa en la construcción y decoración de templos 
cristianos, aprovechando y utilizando algunas veces, parte del material 
demolido de los templos prehispánicos, no sólo sencillas piedras y bloques, 
sino también ciertas deidades o piezas que aludían a éstas. De ahí que en la 
escultura -y pintura- integrada en los conjuntos conventuales existan diseños 
de aspecto precolombino.136 Dos son las razones que justifican -según las 
fuentes consultadas- este tipo de ornamentación; de acuerdo con fray Motolinía 
este tipo de piezas -ídolos- funcionó como simple material de demolición,137 sin 
embargo, Jacinto de la Serna -al igual que fray Diego Durán- escribe hacia 
 
136 Entre los más característicos están: la vírgula que como palabra aparece en la boca de 
algunos personajes; el chalchihuite -símbolo del sol, el agua y lo precioso- que pasó a 
simbolizar el orificio -de la herida- de donde manaba la sangrede Cristo; las flores 
-principalmente las de cuatro enormes pétalos-, que para el misionero no sería otra cosa que 
una simple flor, para el indígena estuvo relacionado con el nahui ollín (quinto sol del 
movimiento); las raíces de los árboles de la vida, que aparecen tratados igual que los diseños 
prehispánicos como tentáculos que salen del tronco y viéndose enteras, fuera de la tierra; las 
plumas en las alas de los ángeles, pelícanos, águilas, coyotes y serpientes; los rostros 
humanos, cuyos rasgos son una señal de supervivencia del arquetipo escultórico prehispánico; 
otros elementos fueron el águila, el teocuitlatl (oro); huellas de pie, el caracol, los penachos, el 
nopal, el cacto, la imagen de un cerro retorcido, etc. Vid. Constantino Reyes-Valerio, “Las 
pictografías nahuas en el arte indocristiano”, en Primer Coloquio de Documentos Pictográficos 
de tradición náhuatl, México, UNAM, IIH, 1989, p.72-80; y Elisa Vargas Lugo, Las portadas 
religiosas de México, op, cit., pp. 263-264. 
137 De igual forma Motolinía informa que los indígenas “escondían sus ídolos y los ponían en 
los pies de las cruces -y altares-, para allí guarecer la vida de su idolatría”, en Fray Toribio de 
Benavente o Motolinía, Memoriales…, op, cit., pp. 40-41. 
Fig. 28. Cráneo de tezontle 
ubicado en el muro Norte-
exterior del templo. 
Fig. 29. Chalchihuite localizado 
en el contrafuerte del templo. 
 
 
 
 
 
 
94
1656 sobre la clara intención que tenían los indígenas al colocar estos 
elementos de herencia prehispánica: 
 
“También hazian sacrificios en los principales manantiales de aguas, rios, y lagunas, 
porque tambien veneraban el agua, y la invocaban, quando hazen sus sementeras, ó 
las cogen: quando hazen el copal, ó cal, ó otra cosa, pidiendo alli a sus Dioses 
socorro, y ayuda, y para todas estas cosas les ayudan mucho el ver puesto muchos de 
estos idolos por simientos, y vasas de los pilares de la Iglesia Catedral, y en otras 
cosas para adornarlas, y lo que se hizo casualmente assi por fortaleza de los edificios, 
y cosas, y por ornato de las calles, que tambien los avia en ellas: tomó de ay el 
Demonio motivo para mayor engaño de ellos, y para que dixessen que sus Dioses 
eran tan fuertes, que los ponian por simientos, y vasas de el templo; y los que estan en 
los remates de las casas, y por las calles, es para que todo lo conserven: donde 
idolatraban, y les decian ssus invocaciones, como se supo de algunos Indios, que fue 
Dios servido, se convirtiesen, y manifestasen esta idolatria, que hazian en estos idolos. 
Por todo lo qual pareció por entonces total remedio el de las juntas, y congregaciones 
de los Pueblos, como se hizo, de que resultaron tan conocidos inconvenientes, ruyna y 
acabamiento de esta miserable nacion, que era menester una muy larga historia para 
referirlo todo […] pues ni aquella diligencia tan sanctamente intentada, ni el picar idolos 
de las vasas del templo, ni de las calles, y casas a bastado”.138 
 
 En el caso de San Marcos, no se sabe con exactitud la fecha en que estas 
piezas fueron incrustadas en los muros del templo. La única fuente que nos 
dice algo es la oral, la cual sugiere dos versiones; la primera refiere que esas 
piezas han permanecido ahí desde que se construyó la iglesia, siendo los 
propios indígenas quienes las colocaron; otra versión apunta que tales piezas 
fueron puestas durante los trabajos de restauración. En cualquier momento de 
colocación, parece ser que quienes las colocaron fue con la intención de hacer 
referencia, o bien, conservar parte de esa historia precolombina de 
Mexicaltzinco; pues ya se ha señalado que la figuras de chalchihuites aludían 
a deidades acuáticas, principalmente a la diosa Chalchiuhtlicue y al dios Tláloc, 
mismos a quienes los mexicaltzincas rendían culto; respecto a los cráneos, 
sólo se sabe que éstos -dentro de la iconografía mesoaméricana- figuraban a 
menudo en la ornamentación de los templos religiosos, constituyendo el motivo 
principal de los altares,139 curiosamente los pequeños cráneos se localizan en 
 
138
 Vid. Jacinto de la Serna, Manual de ministros de indios para el conocimiento de sus 
idolatrías y extirpación de ellas, México, Imprenta del Museo Nacional, 1892, p. 283-284. Fray 
Diego Durán de igual modo hace referencia a esta práctica. Vid. Durán, op, cit., p.29. Quizá 
sólo así, podemos entender la cantidad de elementos prehispánicos plasmados en los muros 
de los conjuntos conventuales. 
139 Diccionario de arquitectura mesoamericana, México, Trillas, 2001, p. 139. 
 
 
 
 
 
95
los muros que resguardan el altar del templo cristiano.140 De acuerdo con 
algunos estudiosos, la existencia de este tipo de piezas en los inmuebles 
cristianos obedece a una resistencia cultural regional,141 cuya lógica más 
coherente es que se hubiese manifestado en el siglo XVI, pero que no seria 
imposible que hubiera sido después, ya que esa memoria, como lo muestran 
otros hechos, llega hasta la actualidad.142 
 Enfocándonos en el aspecto sobrio que ostenta el inmueble de San Marcos, 
bien puede deberse -de acuerdo con las fuentes- a las siguientes razones: 
 1. Al ideario misional-franciscano de pobreza del siglo XVI,143 la cual 
podemos relacionarla con la sencillez y sobriedad que presenta -este inmueble- 
en sus dimensiones, espacios, materiales y decoración. Todo esto, contrario al 
bullicio del mundo, expresado muchas veces en la monumentalidad 
arquitectónica y exageración ornamental.144 
 2. Factor económico y escaso numero de habitantes, ya que se sabe que 
éstos “eran pocos y pobres”. 
 3. Factor geográfico del lugar, pues el terreno fangoso -chinampero- con 
fallas en el subsuelo, ocasionó -y sigue causando- que las cimentaciones de 
San Marcos no fueran firmes, provocando constantes hundimientos y grietas. 
 Cabe señalar que existen casos en los que a pesar de tales “problemáticas” 
(económicas y geográficas) los inmuebles crecen, principalmente debido a la 
religiosidad de los habitantes, quienes siempre hacen lo posible para que su 
 
140 La Dra. Yolotl González indica que los cráneos se colocaban en el tzompantli, los cuales se 
encontraban a un lado de los templos más importantes. Vid. Yolotl González, Diccionario de 
mitología y religión de mesoamérica, México, Larousse, 1995, p. 190. 
141 Sobre el tema de la resistencia indígena, Vid. Robert Ricard, La conquista espiritual de 
México, pp. 387-407. 
142 Vid. Margarita Loera Chávez y Peniche, Memoria india en los templos cristianos, México, 
INAH, 2006, p. 115. 
143 El franciscano fray Toribio de Motolinía nos dice que las ordenanzas del año 1541 
señalaban que: “los edificios que se edifican para la morada de los frailes sean paupérrimos y 
conformes a la voluntad de nuestro padre San Francisco, de suerte que los conventos de tal 
manera se tracen que no tengan más de seis celdas en el dormitorio”. Citado por Antonio 
Rubial, La hermana pobreza, México, UNAM, FFyL, 2000, p.136. 
144 La Dra. Elisa Vargas Lugo menciona que los frailes buscaron a través de sus edificaciones 
el símbolo de su grandeza moral, de su ideal evangélico y político. Esta utopía evangelizadora 
terminó con la secularización, por lo que el clero regular fue sustituido por el secular, fue así 
que la mayoría de los edificios sufrieron algunas modificaciones arquitectónicas y 
ornamentales, mismas que dependían de la religiosidad y economía de la sociedad, es decir, 
que la idea trascendental de grandeza espiritual y evangélica que el siglo XVI se quiere 
expresar en los edificios monásticos, se transforma en el barroco del XVII y XVIII en una 
búsqueda de grandeza social. Vid. Elisa Vargas Lugo, op, cit., p. 9-12. 
 
 
 
 
 
96
templo sea el más “bello” ó suntuoso de la zona.145 Por lo antes dicho, 
consideramos que el siguiente factor pudo influir más que los anteriores.4. La poca religiosidad de los mexicaltzincas respecto el cristianismo, debió 
ser detonante para que el inmueble de San Marcos no creciera en un aspecto 
arquitectónico-monumental, ni ornamental-artístico, ya que las fuentes indican 
que los habitantes de este sitio manifestaron un “descontento” ante ciertas 
costumbres cristianas, teniendo como consecuencia actitudes de deshonra 
hacia el templo católico. 
 Esta variedad de factores muestra que este inmueble es una fuente histórica 
cuyo lenguaje híbrido refleja características tanto de los grupos extranjeros 
como de los nativos.146 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
145 Tal parece que en Mexicaltzinco los sectores encargados de velar por el mantenimiento de 
este inmueble han mostrando cierta indiferencia. 
146 Esto rompe un poco con la idea muchas veces generalizada, de que tales obras sólo 
representan el punto de vista cultural y estético de los grupos dominantes. 
 
 
 
 
 
97
Obras que a la fecha se conservan en San Marcos Mexicaltzinco.147 
 
Obras escultóricas 
Obra Nombre Pzas. Época Técnica Localización 
Escultura atado de años 1 precolombina cantera labrada oficina del 
claustro 
Escultura vasijas 2 precolombina cantera labrada claustro 
Escultura cráneos 3 precolombina tezontle labrado muro exterior-
Norte del templo 
Escultura clavos 4 precolombina tezontle 
trabajado 
claustro 
Escultura s/n 4 XVI cantera labrada atrio 
Escultura s/n 2 XVI cantera labrada atrio 
Escultura basa 3 XVI cantera labrada 2 en el claustro, 
y otra en 
presbiterio. 
Escultura remate de 
imposta 
4 XVII piedra labrada 
con restos de 
policromía 
esquinas del 
claustro 
Escultura placas 4 XVII piedra con 
escrito labrado 
pórtico 
escultura 
 
 
 
Señor de la 
humildad 
1 XVII madera tallada y 
policromada con 
aplicación de 
hueso y vidrio 
sotocoro 
 
 
Escultura Santo entierro 1 XVII madera tallada, 
ensamblada, 
estofada y 
policromada 
brazo Norte del 
crucero 
Escultura pila bautismal 1 XVII cantera labrada 
con restos de 
policromía 
baptisterio 
Arquitect
ónica 
fachada 
principal 
1 XVII talla en piedra 
con decoración 
de argamasa 
moldeada y 
pintada 
Iglesia 
Puerta partes de la 
puerta 
principal 
1 XVII madera cortada, 
ensamblada y 
pintada, cuenta 
con chapetones 
entrada principal 
al templo 
Retablo retablo de la 
Virgen de 
Guadalupe 
1 XVIII madera cortada, 
tallada y 
ensamblada, 
dorada y pintada 
presbiterio 
 
147 Esta lista sólo hace referencia aquellas obras cuya elaboración se sitúa antes del siglo XIX. 
Algunos de los datos referentes a la época y técnica son tomados del Catálogo de bienes 
artísticos de la DGSMPC-CONACULTA. De acuerdo con un informe localizado en el ACNMH 
del INAH, se sabe que desde el mes de julio de 1982 se realizó un inventario de los bienes 
artísticos de la iglesia de San Marcos, así como la clasificación cronológica de los documentos 
históricos, lamentablemente se desconoce tal informe. Entre las personas que colaboraron en 
esta actividad figuran el Sr. Benito Martínez y el Sr. Gabriel Juárez. Este documento está 
fechado el 22 de agosto de 1983. 
 
 
 
 
 
98
Mobiliario púlpito 1 XVIII madera tallada, 
ensamblada y 
dorada con 
partes 
policromadas 
 
presbiterio 
 
 
 
 
Escultura Inmaculada 
Concepción 
1 XVIII madera tallada y 
policromada con 
aplicaciones de 
vidrio 
tercer tramo de 
la lateral Sur del 
templo 
Escultura nicho 1 XVIII madera tallada, 
ensamblada y 
dorada, con 
partes pintadas 
 
presbiterio 
Escultura San Marcos 1 XVIII madera tallada y 
policromada con 
aplicaciones de 
vidrio 
presbiterio 
 
 
Obras pictóricas 
Autor Titulo Época Técnica Medidas Localización 
José de 
Ibarra 
Santa 
Gertrudis 
XVIII óleo sobre 
tela 
0.82 X 0.58 presbiterio 
José de 
Ibarra 
Santa Clara XVIII óleo sobre 
tela 
0.82 X0.58 presbiterio 
Anónimo San Antonio 
de Padua y el 
niño Jesús 
intercediendo 
por las ánimas 
del purgatorio 
XVIII óleo sobre 
tela 
2.16 X1.27 brazo Sur del 
crucero 
Anónimo San Ignacio de 
Loyola 
XVIII óleo sobre 
tela 
1.10 X 0.77 actual sacristía 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
90
Conclusiones 
En resumen, al fundamentar la historicidad de Mexicaltzinco hemos señalado 
que este sitio prehispánico -antes llamado Acatzintintlan- se localizaba 
asentado en la zona lacustre del Sur de la cuenca de México, en el extremo 
oriental de la embocadura que comunicaba el lago de Texcoco con los de 
Chalco y Xochimilco. El origen de este pueblo precolombino se ha remontado 
hasta el 750, año en se fundan los pueblos culhua en las faldas del 
Huizachtepetl -hoy cerro de la estrella-, por lo que sus primeros habitantes 
fueron de filiación cultural culhua -herederos de la civilización tolteca-. Debido a 
su ubicación, los mexicaltzincas desarrollaron un patrón de asentamiento y 
economía basado en el cultivo de chinampas, teniendo una economía mixta, 
sustentada en la agricultura, la recolección, la pesca y la caza, dicho contexto 
natural influyó para que la vida de sus habitantes girara en torno a una 
cosmovisión lacustre, por lo que sus dioses, ritos principales, y acervo artístico 
-escultura, pintura, cerámica- estuvieron vinculados con este medio natural. 
 Dentro de su etapa prehispánica, Mexicaltzinco formó parte del señorío 
culhua, mismo que mantenía la hegemonía política y económica de la zona Sur 
del valle. Otro dato significativo en la vida de este pueblo es la estrecha 
relación que mantuvo con los mexicas a raíz del refugio, consuelo y ánimo que 
éstos hallaron en dicho lugar durante su peregrinar, motivo por lo que lo 
llamaron Mexicaltzinco, el “México chiquito”, a partir de allí los mexicaltzincas 
colaboraron con los de Tenochtitlan en tareas de carácter bélico, económico, 
político y religioso, siendo considerados “gente de mucha estima y cuenta”, 
“muy ilustre, de mucho valor y ser”, tal vínculo continuó hasta antes de caída 
definitiva del imperio a manos de Hernán Cortés, pues se ha dicho que aunque 
al principio del proceso bélico este pueblo participó al lado de los tenochcas, al 
final se unió al conquistador debido al daño que recibía por parte de los aliados 
de éste. Otro hecho del que se ha hecho mención y resulta de cierto interés, es 
la denuncia realizada por un habitante oriundo de este sitio a Cortés sobre la 
conjura planeada por Cuauhtemóc y otros tlatoanis para asesinarlo, motivo por 
el que dicho conquistador dio muerte al último tlatoani mexica, y con él, 
aquellos anhelos por vencer y echar de estas tierras a los invasores, así como 
el de recuperar sus reinos y su pasado. 
 
 
 
 
 
91
 Una vez apoderándose de la ciudad, y debido a la jerarquía política, 
económica-productiva y religiosa (como señorío) de Mexicaltzinco, Cortés lo 
asignó a la ciudad, sin embargo, en 1525 quedó en posesión directa de la 
Corona por lo que careció de encomendero, ya para 1531 actuó como 
corregimiento jurisdiccional. 
 Tocante al proceso de conquista espiritual, se ha expuesto que fueron los 
frailes franciscanos quienes además de haber comenzado la evangelización en 
este sitio, edificaron el inmueble dedicado a San Marcos sobre el principal 
teocalli mexicaltzinca, esto, como un método más de funcionalidad espacial. 
 Desde un aspecto arquitectónico y ornamental se ha señalado que a pesar 
de que la fundación del templo corresponde al siglo XVI, hoy en día ostenta 
elementos característicos de los siglos XVII, XVIII, y XIX, así como 
incrustaciones de piezas precolombinas. Esta mezcla de elementos ha sido 
considerada -además de la llegada al sitio de los diferentes estilos artísticos-, 
como el resultado de un proceso histórico y circunstancial de la vida 
mexicaltzinca. 
 Respecto a las aportaciones de este trabajo, resulta de gran valorla 
información obtenida sobre Mexicaltzinco en su época prehispánica, ya que 
ayuda a desentrañar y saber del pasado de un pueblo poco conocido -con 
estatus de señorío- que desempeñó un papel importante desde tiempos 
prehispánicos no sólo en la zona en que se localizaba -señorío culhua-, sino 
que también influyó de cierta forma en la historia tanto del pueblo como de la 
fundación y desarrollo de la ciudad mexica, de allí que Mexicaltzinco simbolice 
el lugar previo al nacimiento de México-Tenochtitlan. De igual forma resultan 
los datos referentes a Mexicaltzinco como Cabecera política y eclesiástica 
durante el período virreinal. 
Lo arriba dicho nos muestra el papel que jugó y la importancia que tuvo 
Mexicaltzinco tanto para la ciudad mexica como para la novohispana, pues 
ademas de ser sitio proveedor de productos agrícolas, lugar estratégico para la 
comunicación y comercio con los pueblos del Oriente y Sur del valle, participó 
-primero como altépetl y después como cabecera- en la administración de 
tributos, justicia y actividad religiosa. 
 
 
 
 
 
 
92
 Tocante al inmueble de san Marcos, planteamos -con base a las fuentes- 
que las características sobrias que ostenta, pueden deberse -además del factor 
económico, geográfico y número de habitantes- a un cierto “desacuerdo” por 
parte de los habitantes de este sitio ante algunas de las recientes costumbres 
políticas y religiosas que se les impusieron, que bien pudo expresarse en 
actitudes de profanación hacia el templo y misa cristiana. De lo anterior dan 
prueba; los informes del siglo XVI que manifiestan el desacuerdo mexicaltzinca 
ante la nueva forma de vida regida por la religiosidad europea respecto a los 
designios del nuevo Dios; los casos de idolatría y sincretismo (llevados aún en 
los siglo XVII y XVIII); la migración (en los siglos XVI y XVII) de algunos 
mexicaltzincas a otros sitios por los malos tratos europeos; los escritos 
realizados -en 1795- por las autoridades religiosas que señalan la negación 
mexicaltzinca a acudir y respetar la misa y templo de san Marcos, pues “ni 
niños, ni niñas [iban a la iglesia a escuchar misa], no [querían] ellos ni sus 
padres” por lo que “se [cansaban] envalde cura, campana y fiscal”, y cuando 
entraban sólo era para profanar el templo, ya que “durante Misa [entraban] a 
dormir, comer y otras cosas con las que se [profanaba] el templo” haciendo “allí 
muchas maldades”. Por todo lo anterior los mexicaltzincas fueron considerados 
por los propios religiosos como “gente supersticiosa a sus antiguas creencias” 
o “almas encerradas en cuerpos brutos” que no entendían ni con el uso de 
medios represivos como los azotes. Podemos decir que este “desacuerdo” 
mexicaltzinca encuentra justificación si consideramos que dicho pueblo contaba 
con costumbres y un pasado, que resultaron difíciles de erradicar, pues 
recuérdese que mientras un pueblo -o persona- tenga un pasado-historia, será 
difícil que otra cultura lo absorba por completo. 
 Asimismo hemos planteado que dicho edificio debe verse no como puro 
objeto arquitectónico y religioso, sino también como un documento histórico -
debido a que fue construido e intervenido por una sociedad que vivió en 
determinado entorno cultural de tiempo y lugar- útil para reconstruir parte de la 
historia de Mexicaltzinco, pues en la arquitectura y ornamentación de éste -más 
allá del estilo y la técnica- se expresan aspectos de su vida social, política y 
religiosa. 
 
 
 
 
 
 
93
 En este sentido, se justifica que los templos cristianos construidos por los 
indígenas -o su descendencia mestiza-, constituyen una valiosa fuente que 
debe ser considerada en la labor histórica, puesto que son documentos que 
resguardan cierto lenguaje híbrido, por tal motivo, es necesario una 
investigación y una contemplación directa al objeto -ambas acompañadas de 
una reflexión- para ahondar y conocer las circunstancias históricas y parte de la 
cosmovisión política y religiosa de quienes intervinieron en su edificación, sólo 
así, se podrá apreciar y entender de una mejor manera el discurso que ofrece 
este tipo de inmuebles. Por ejemplo, las incrustaciones de las pequeñas piezas 
precolombinas -que más allá de la época en que fueron incrustadas, motivo por 
el cual a veces se les da o resta valor- significaron una importante fuente de 
conocimiento, pues al conocer su simbolismo en tiempos precolombinos, 
obtuvimos valiosa información sobre el tipo de deidades y religiosidad que 
tuvieron los antiguos mexicaltzincas, cabe señalar que este tipo de fuente 
complementó parte de la fuente escrita y oral. Recuérdese que un historiador 
debe utilizar todas las fuentes posibles a su alcance -aún las que a primera 
vista parezcan banales- para comprender de mejor forma el hecho-objeto. 
 A modo de reflexión, parece ser que de aquel pueblo chinampero y 
pintoresco -con árboles, ríos, canales, lagunas, manantiales, flora y fauna, 
huertos, y chinampas con flores, legumbres y hortalizas- y de aquellas otras 
características pasadas, no queda más que el recuerdo y quizás algo de 
nostalgia, sin embargo, en este pueblo -hoy colonia- y en su templo, aún se 
percibe aquel pasado indígena; pues he ahí el nombre de San Marcos 
Mexicaltzinco, los restos de aquel teocalli sobre el que se encuentra el nuevo 
templo, las piezas precolombinas que se localizan en los muros y en el atrio de 
dicho inmueble -o en algunos hogares- que nos remiten al pasado prehispánico 
de este sitio. 
 Bien podemos decir que a pesar de los siglos y de otra fisonomía, aquello 
que fue un canal por el que deambulaban chalupas y trajineras, hoy es una 
avenida asfáltica sobre la que transitan automóviles, por lo que aún sigue 
siendo una importante vía de circulación y comunicación; algo similar sucede 
con el atrio de san Marcos, pues hoy en día continua siendo el lugar donde la 
comunidad se reúne para celebrar sus festividades religiosas, o reuniones de 
 
 
 
 
 
94
carácter social, y en el que también -algunas veces- se les enseña a los niños 
-que se preparan para su primera comunión- la doctrina religiosa; del mismo 
modo el espacio -aún con otro templo, otros dioses, y otras gentes-, sigue 
cumpliendo su función sacra. 
 En síntesis, este trabajo ha aportado significativos datos tanto del sitio y 
los habitantes de Mexicaltzinco desde tiempos prehispánicos y novohispanos, 
como de su conjunto conventual -cuyo aspecto puede contribuir al panorama 
de las edificaciones novohispanas-, asimismo ha ayudado a desentrañar el 
pasado de un pueblo y su inmueble religioso, quienes han tenido un valor y 
peso histórico del que se conocía poco, asimismo se pone de manifiesto que la 
historia de este sitio ocupa un papel significativo en la historia de lo que hoy es 
la ciudad de México, y al dar cuenta de la presencia de Mexicaltzinco y su 
inmueble en el devenir histórico, se ha aumentado el acervo y bagaje de 
conocimientos del patrimonio histórico, arquitectónico-artístico y cultural no sólo 
de este sitio, ni de la delegación política en la que se encuentra, sino de la 
historia prehispánica y novohispana de nuestro país, por lo que este trabajo 
puede considerarse una fuente importante para futuras investigaciones, 
especialmente para aquellas que deseen abordar el tema de Mexicaltzinco. 
 Considero que la historia de Mexicaltzinco así como la de su edificio 
religioso, requieren aún de trabajos en archivos, bibliotecas y visitas de 
examinación al propio sitio, ya que es necesario ampliar mucha de la 
información aquí expuesta y desarrollar algunos temas que aquí no se abordan 
de manera particular ni especializada. Por último, considero que Mexicaltzinco 
bien merece contar con un museo de sitio donde se puedan exhibir tanto la 
información y las diversas piezas materiales con las que se cuenta. 
 No resta más que mencionar que con estetrabajo espero contribuir un poco 
a la ardua y maravillosa labor de la historia en su constante lucha contra el 
olvido, la ignorancia y el centralismo del conocimiento histórico, artístico y 
cultural. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
90
Bibliografía 
 
Archivos consultados 
 
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 (ACNMH-INAH): 
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 Patrimonio Cultural-CONACULTA (AHDGSMPC-CONACULTA): 
 Expediente: Templo de San Marcos Mexicaltzingo, Delegación Iztapalapa. 
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 Mexicaltzinco, cédula 000097. 
 Parroquia de San Marcos Mexicaltzingo, informe físico, mayo 1992. 
 
Manuscritos 
 
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 “Padrón de la feligresía del señor San Marcos Mexicalcingo, según lo 
 preceptuado de este año de 1778”, Fondo episcopal, Serie: padrones, Caja 
 5. 1778. 
 
. Archivo General de la Nación (AGN): 
 Templos y conventos, vol. 13, exp. 11, fol. 162-171. 
 Mercedes, vol.4, exp. 319, fol. 323. 
 Tributos, vol. 56, exp. 10, fol. 140. 
 Historia, vol. 578-A, exp. 1, fol. 94-95. 
 Civil, vol. 194, exp. 3, fol. 1r-2r. 
 Civil, vol. 1271, exp.1.no.9, fol.43-46. 
 
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1982. (Colección: Documentos para la Historia 3). 
 
 
Fuentes de tradición oral 
. Sr. Benito Martínez Castillo (1915-2006). Habitante de Mexicaltzinco; 
Presidente de la entonces Asociación Civil Pro-Restauración del templo de San 
Marcos; en 1982 -junto con Gabriel Juárez- realiza un inventario de los bienes 
artísticos de la iglesia de San Marcos, así como la clasificación de los 
documentos históricos existentes; trabajó en actividades de mantenimiento y 
 
 
 
 
 
95
supervisión al inmueble; fue don Benito una de las personas que más sabía de 
las cosas que atañen a dicho inmueble. 
. Sr. José Castillo Cabrera (1928). Habitante de Mexicaltzinco; ha trabajado en 
algunas actividades de mantenimiento realizadas al inmueble; don José -al 
igual que don Benito- ha servido como fuente oral a quienes se han interesado 
en este sitio; don José es uno de los pocos que más conocen de la historia -y 
leyendas- de Mexicaltzinco, mismas que ha heredado por tradición oral. 
. Padre Javier Prado. Sacerdote de la orden de los misioneros del Espíritu 
Santo y encargado del grupo juvenil de San Marcos; el padre Javier es de los 
que más se ha interesado en la historia de Mexicaltzinco, dándose a la tarea de 
recopilar todo aquello relacionado con dicho tema, por esto, aparece como el 
cronista de Mexicaltzinco. 
. Sr. Juan Manuel Martínez Juárez (1958). Habitante de Mexicaltzinco e hijo de 
don Benito Martínez; don Juan es otro de los habitantes que sabe gran parte de 
la historia de Mexicaltzinco, tanto del sitio como de su inmueble católico, esto, 
debido a que siempre anduvo al lado de su padre, por lo que fue testigo que vio 
y escuchó información referente a dichos temas. 
. Sr. Felipe Vásquez (1947). Habitante de Mexicaltzinco; ha trabajado en 
algunas actividades de reparación realizadas al inmueble; al igual que los 
arriba dichos, se ha interesado por la historia de San Marcos Mexicaltzinco. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
96
Índice de ilustraciones 
 
1. Localización de Mexicaltzinco en el valle de México (Planos de la Ciudad de 
México siglos XVI y XVII, op. cit., p. 155). 
2. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Aubin, ed. Facs. Berlín, 1981, fol. 22 v). 
3. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Azcatitlan, Facs, París, 1995). 
4. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Cozcatzin, fol.16 v). 
5. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Xólotl, México, UNAM, 1990,Plancha VI). 
6. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Xólotl, México, UNAM, 1990, Plancha VII). 
7. Ubicación de Mexicaltzinco (Plano de Santa Cruz. Tomado de Carlos Sierra, 
Historia de la Navegación en la Ciudad de México, México, 1984, p. 26). 
8. Ubicación de Mexicaltzinco, siglo XVII (Mapa de la Descripción de la 
comarca de México i obra del Desagüe, de Enrico Martínez. Tomado de Ola 
Apenes, Mapas antiguos del valle de México, México, UNAM, 1984, lámina 
no.12). 
9. Ubicación de Mexicaltzinco en el valle de México, siglo XVIII (Plano 
geográfico que demuestra la antigua situación de México, sus lagunas y 
poblaciones inmediatas, en tiempos de la gentilidad, de Joaquín de Heredia y 
Sarmiento. Tomado de Nayar Rivera, En la casa de la sal; monografía, crónicas 
y leyendas de Iztacalco, México, Delegación Iztacalco, 2002, p. 11). 
10. Glifo de Azcatzintitlan (Códice Azcatitlan, Facs, París, 1995). 
11. Glifo de Mexicaltzinco (Códice Aubin, ed. Facs. Berlín, 1981, fol. 22 v). 
12. Vista panorámica de la estructura circular en Mexicaltzinco (Investigaciones 
arqueológicas en Mexicaltzingo, D.F., op. cit., p. 65). 
13. Muro Sur del claustro (Fototeca de la CNMH-INAH). 
14. Planta del conjunto conventual San Marcos Mexicaltzinco (Catálogo 
Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles: Iztapalapa). 
15. Vista lateral-Norte del templo (J.C.V.P). 
16. Vista actual de la fachada principal (J.C.V.P). 
17. Vista frontal de la iglesia, torre y claustro hacia 1949 (Fototeca de la CNMH-
INAH). 
18. Retablo del Señor de la humildad (Fototeca CNMH-INAH). 
19. Vista hacia el coro y sotocoro (J.C.V.P). 
20. Vista actual del segundo y tercer tramo del templo (J.C.V.P). 
 
 
 
 
 
97
21. Cúpula interior (Ficha de catálogo de bienes artísticos del inmueble de San 
Marcos Mexicaltzinco de la DGSMPC-CONACULTA). 
22. Pintura correspondiente al muro del evangelio (El Cristo de Mexicaltzingo 
op. cit.). 
23. Aspecto del retablo hacia el año 1949 (Fototeca CNMH-INAH). 
24. Vista del retablo actual (J.C.V.P). 
25. Vista interior de la iglesia hacia el año 1949 (El Cristo de Mexicaltzingo, op. 
cit., p.7). 
26. Vista actual al interior del claustro (Ficha de catálogo de bienes artísticos 
del inmueble de San Marcos Mexicaltzinco de la DGSMPC-CONACULTA). 
27. Vista al interior del claustro hacia 1949 (El Cristo de Mexicaltzingo, op. cit., 
p. 8). 
28. Cráneo de tezontle ubicado en el muro Norte-exterior del templo (J.C.V.P). 
29. Chalchihuite localizado en el contrafuerte del templo (J.C.V.P). 
 
 
 
 
	Portada
	Índice
	Introducción
	I. Antecedentes Prehispánicos de Mexicaltzinco
	II. Mexicaltzinco Durante y Después de la Conquista
	III. Exconvento de San Marcos Mexicaltzinco: Su Historia, Arquitectura y Ornamentación Artística
	Conclusiones
	Bibliografía
	Índice de Ilustraciones