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Ensayo acerca de Quién era Afrodita En la mitología griega, Afrodita era la diosa del amor apasionado, la belleza y la sensualidad, equivalente a Venus en la mitología romana y posiblemente a otras deidades antiguas, como la sumeria Inanna o la fenicia Astarté. Se la asociaba con el apasionamiento sexual y el éxtasis erótico, a tal punto que de su nombre griego proviene el vocablo “afrodisíaco” y de su nombre romano otros como “venéreo”. Afrodita era una diosa olímpica, es decir, perteneciente al panteón de los principales dioses griegos que se creía que habitaban en el monte Olimpo, y era capaz de infundir pasión no solo a seres humanos sino también a dioses y animales. En la mitología griega se consideraba a Hefesto como su esposo, pero Afrodita contaba con muchos amantes, entre ellos Ares, el dios de la guerra, y el mortal Adonis, quien destacaba por su juventud y belleza. Los griegos pensaban que Afrodita había nacido en las cercanías de Chipre, y existían dos versiones muy distintas sobre su nacimiento: la contada por Hesíodo, en la que había nacido de la espuma del mar luego de que el titán Cronos castrara a su padre Urano y arrojara al mar sus genitales; y la contada por Homero, en la que Afrodita era hija de Zeus y la titánide Dione. Ambos mitos circularon en la Grecia Antigua y hubo quienes, como Platón, intentaron reconciliarlos con el argumento de que existían dos diosas distintas: Afrodita Urania (“celestial”), representante del amor superior, espiritual e intelectual; y Afrodita Pandemos (“común”), asociada al amor vulgar y los placeres sensuales. Cómo era el culto a Afrodita El culto a Afrodita en la Grecia Antigua fue particularmente intenso en sus supuestos lugares de nacimiento, Chipre y Citera, pero además contaba con sus propios festivales religiosos, las afrodisias, que se celebraban a lo largo y ancho de Grecia, especialmente en las ciudades de Atenas y Corinto. De hecho, en la antigua ciudad de Corinto se hallaba un templo importante dedicado a la diosa, destruido por los romanos durante su conquista de la ciudad. En ese y otros templos consagrados a Afrodita se practicaba una forma de prostitución ritual, desempeñada por cortesanas que integraban el grupo de las hieródulas (“siervas sagradas”). En sus numerosas representaciones, Afrodita a menudo aparece acompañada por las Cárites, es decir, las tres gracias: Aglaya (“belleza”), Eufrósine (“júbilo”) y Talía (“abundancia”). ¿Quiénes fueron los hijos de Afrodita? A Afrodita se le atribuyen numerosos hijos, como Eneas, el héroe troyano; Eros, el dios del amor apasionado; Hermafrodito, el ser humano de ambos sexos fruto de sus amoríos con Hermes; y los gemelos Fobos (“miedo”) y Deimos (“terror”), fruto de su unión con Ares. Otros dioses de la mitología grecorromana Otros dioses centrales en la mitología grecorromana fueron: Zeus. Fue el dios principal y padre de la mayoría de los dioses olímpicos, reinaba sobre el cielo y controlaba el trueno y el relámpago. Estaba casado con su hermana Hera, pero tuvo múltiples amantes de las que nacieron los grandes semidioses de la tradición griega. Fue llamado Júpiter por los romanos. Poseidón. Era hermano de Zeus y gobernaba sobre los mares y las aguas. Se lo representaba portando un tridente, con el que podía invocar trombas, huracanes y tifones para, por ejemplo, hundir navíos. Fue llamado Neptuno por los romanos. Hades. Era hermano de Zeus y el dios que gobernaba en el mundo de los muertos. Vestía un casco que lo hacía invisible, por lo que nunca se lo debía mencionar, o se corría el riesgo de que estuviese escuchando. Fue llamado Plutón por los romanos. Atenea. Era hija de Zeus, nacida de una parte de su cabeza. Era una diosa guerrera y virginal, asociada con la astucia, la inteligencia, la sabiduría y la justicia. Se la asociaba con la lechuza y se la representaba casi siempre con un casco y un escudo, dispuesta a defender a los inocentes. Fue llamada Minerva por los romanos. Hermes. Era hijo de Zeus y la pléyade Maya, y un dios astuto e inteligente, patrono de los mensajeros, los ladrones y los comerciantes, encargado de conducir a las almas de los fallecidos hacia el inframundo. Fue llamado Mercurio por los romanos. Apolo. Era hijo de Zeus y Leto, y el dios de la adivinación, las artes y la poesía, la medicina (que transmitió a su hijo Asclepio) y el arco y la flecha. Era un dios solar, venerado en Delfos y líder de las musas. Los romanos lo llamaron Febo. Artemisa. Era una diosa virginal, asociada a la cacería, la vida silvestre y el nacimiento. Era hermana gemela de Apolo y por lo tanto hija de Zeus y Leto. Se le consagraban el ciervo y el ciprés. Los romanos la llamaron Diana. Ares. Era el dios de la guerra, hijo de Zeus y Hera, y se lo asociaba a la brutalidad, la violencia y la virilidad agresiva. Tuvo numerosas amantes mortales y divinas, y alrededor de sesenta hijos con ellas. Los romanos lo llamaron Marte.