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GUIA DE IDENTIFICACIÓN DE Rcs IGNEAS (VISU)

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1 
 
 
PRÁCTICA 2: identificación de 
rocas ígneas 
¿Hasta qué punto puede describirse y clasificarse una roca ígnea en muestra de mano (o 
en el campo)? La tarea de asignar un nombre a una muestra fresca de roca ígnea puede 
llegar a ser sorprendentemente fácil debido a que las rocas ígneas varían mucho en sus 
características físicas. Las principales características de las rocas ígneas a las que se debe 
prestar atención para su identificación son: 
1. Color, como una guía provisional para conocer la composición química y mineralógica 
aproximada de la muestra. 
2. Textura, prestando particular atención al tamaño de grano y a las diferencias de 
tamaño de grano. 
3. Mineralogía. Normalmente una roca ígnea contiene de dos a cuatro minerales 
principales. Para las rocas faneríticas
1
 la guía más directa para su identificación es el 
número y naturaleza de esos minerales principales, sus abundancias relativas y su 
interrelación. Muchas rocas afaníticas
2
 también contienen cristales de gran tamaño 
(fenocristales) que son diagnósticos a la hora de clasificar la roca de visu. 
Sin embargo, para muchas rocas afaníticas no porfídicas es difícil hacer uso de estas 
tres características y puede ser imposible dar una descripción de visu más detallada que 
por ejemplo, “roca afanítica gris” o “lava afanítica vacuolar verde oscura”. Aparte de las 
tres características anteriores, las muestras de mano recogidas en el campo pueden 
contener: 
4. Inclusiones de material “extraño”. Estas inclusiones deben describirse 
separadamente ya que no son parte del proceso identificativo de la roca, pero pueden 
ser claves importantes a la hora de interpretar el origen y el emplazamiento de las 
rocas ígneas. 
La nomenclatura para la clasificación de visu de las rocas ígneas se basa en los tres 
primeros criterios. Dicha clasificación debe considerarse siempre como provisional, a la 
espera de la clasificación definitiva que se hará en el laboratorio, bien con criterios 
 
1
 Véase la definición en la Tabla 3. 
2
 Véase la definición en la Tabla 3. 
2 
 
mineralógicos (moda), bien con criterios químicos (norma). Aunque las rocas fanerítica 
pueden clasificarse con los dos criterios, las rocas afaníticas sólo pueden clasificarse con 
precisión por medio del análisis químico de la roca total. Veamos con más detalle cada 
uno de los tres criterios clasificatorios. 
Color y composición 
La clasificación de la mayoría de las muestras de campo requiere de un conocimiento 
previo de las variaciones naturales en su inventario de minerales silicatados. Cada mineral 
tiene una composición química que varía dentro de unos límites estrechos, lo que 
permite conocer la composición química aproximada de una roca a partir de su 
composición mineralógica (Tabla 1). 
Tabla 1. Composición química típica de los minerales más importantes de las rocas ígneas (%). 
Mineral SiO2 Al2O3 FeO+ 
Fe2O3 
MgO CaO Na2O K2O H2O 
Minerales félsicos (=minerales claros) 
Cuarzo 100 
Albita 69 19 12 
Ortosa y Microclina 65 18 17 
Moscovita 45 38 12 5 
Anortita 43 37 20 
Minerales máficos (=minerales oscuros) 
Piroxeno (augita) 52 3 10 16 19 
Anfíbol (hornblenda) 42 10 21 12 11 1 1 2 
Olivino 40 15 45 
Biotita 40 11 16 18 11 4 
 
Esta relación entre mineralogía y química queda también expresada en la propiedad más 
obvia de las rocas: su color, que en corte fresco es un reflejo de los colores de sus 
minerales constituyentes. 
 Los siguientes términos pueden usarse para describir las características de los 
minerales individuales: 
• Félsico, para referirse a los feldespatos, los feldespatoides y el cuarzo principalmente, 
pero también a cualquier otro silicato sin hierro ni magnesio en su estructura (por 
ejemplo, la moscovita. Véase la Tabla 1). Se utiliza también como sinónimo de mineral 
claro. 
• Máfico o ferromagnesiano, para referirse a los minerales con hierro y magnesio en su 
estructura. Se utiliza también como sinónimo de mineral oscuro. 
La mayoría de las rocas ígneas tienen unos colores que van del gris claro al gris oscuro, 
gris verdoso o marrón, aunque algunas de las rocas con tonos más claros tienen 
variedades con tintes rosados. En términos simples esta variación de tonos claros a tonos 
3 
 
oscuros se debe a la diferente proporción de minerales claros y minerales oscuros 
presentes en la roca. 
El primer paso para describir la roca en muestra de mano es decidir dónde se sitúa la 
roca dentro del rango de colores naturales y, si es posible, estimar el índice de color, 
basado en la estimación de la proporción de minerales claros frente a minerales oscuros, 
según la siguiente nomenclatura: 
• Roca leucocrática: 0-35% de minerales máficos. 
• Roca mesocrática: 35-65% de min. máficos. 
• Roca melanocrática: 65-90% de min. máficos. 
• Roca ultramáfica: 90-100% de min. máficos. 
La precisión con la que se puede estimar el índice de color depende del tamaño de 
grano de la roca. Por ejemplo, la inspección con la lupa de una roca de grano grueso 
puede proporcionar una estimación del índice de color dentro de un 10% de su valor real, 
pero para rocas de grano fino el índice de color es más difícil de calcular e imposible de 
hacerlo para una roca vítrea. En el caso de rocas afaníticas, en las que no se aprecia el 
tamaño de los cristales individuales ni con la ayuda de la lupa de mano, es mejor anotar la 
impresión general del color de la roca, evitando así conclusiones erróneas que se 
pudieran derivar de una mala apreciación del índice de color. La Fig. 1 puede servir como 
una base preliminar para estimar el índice de color. 
Figura 1. Diagrama para estimar 
visualmente el índice de color (% de minerales 
oscuros) a partir de secciones bidimensionales 
de roca. Es recomendable usar este diagrama 
en el campo ya que existe una tendencia 
general a sobrestimar el índice de color debido 
al mayor impacto visual en la retina de los 
minerales oscuros. 
Como el color de una roca ígnea refleja los minerales que contiene y, por tanto, su 
composición química, de aquí se sigue que el índice de color proporciona información de 
la composición química de la roca. De la observación de la Tabla 1 se deduce 
inmediatamente que la sílice (SiO2) es el constituyente químico más importante de la 
mayor parte de las rocas ígneas. Prácticamente todas las rocas ígneas contienen entre un 
40% y un 75% de SiO2 (expresado en peso); cuanto mayor es el contenido en sílice, más 
4 
 
minerales félsicos contiene la roca (ya que son éstos los que más SiO2 tienen; ver Tabla 1) 
y menor es su índice de color. Y al contrario, cuanto menor es el contenido en sílice de la 
roca, más minerales máficos contiene y mayor es su índice de color. 
Existen muchas similitudes entre la clasificación por índice de color (leucocrática, 
mesocrática y melanocrática) y la clasificación geoquímica que divide las rocas ígneas por 
su contenido en sílice en ácidas, intermedias, básicas y ultrabásicas. Aunque 
estrictamente hablando los términos ácido, intermedio, básico y ultrabásico se definen en 
términos del porcentaje de SiO2 en el análisis químico de una roca (Tabla 2), también se 
aplican de forma poco rigurosa en el trabajo de campo y así es común describir las rocas 
leucocráticas como rocas ácidas. La Tabla 2 permite una comparación rápida de los 
diferentes términos utilizados para describir el color de las rocas ígneas. Se recomienda 
usar los términos que aparecen en la última columna en todas las descripciones de visu. 
Tabla 2. Términos para describir el color de las rocas ígneas y su relación con los términos 
geoquímicos. 
 Término geoquímico Definición (% 
SiO2) 
Rango aproximado de 
índices de color 
Término de visu 
Ácido > 65 5-25 Leucocrático 
Intermedio 52-65 25-55 Mesocrático 
Básico 45-53 55-85 Melanocrático 
UltrabásicoHemos descrito con bastante detalle la implicación del color en la clasificación de visu 
de una roca ígnea y su relación con la composición. Sin embargo, este no es el único 
criterio clasificatorio y se han de examinar muchas otras pistas antes de asignar el 
nombre de campo a la roca. Por tanto, después de anotar el color de la superficie fresca y 
la superficie alterada hay que considerar otras características útiles con fines 
clasificatorios: la textura y el contenido mineralógico. 
Textura 
Textura es el término que se utiliza para englobar las relaciones geométricas entre las 
unidades que componen las rocas ígneas. Por “unidades” entendemos: cristales, 
agregados cristalinos, vidrio y huecos. Por “relaciones geométricas” entendemos: forma, 
hábito, tamaño (relativo y absoluto), orientación y distribución. Cuando se describe la 
textura de una roca ígnea en muestra de mano hay que prestar atención a: 
1. El tamaño de grano absoluto de la roca, que refleja aproximadamente la rapidez con 
la que cristalizó. 
2. La forma y el hábito de los minerales presentes. 
Estas características texturales proporcionan claves para conocer las condiciones físicas 
en las que las rocas cristalizaron. Mientras el color de una muestra nos habla de su 
5 
 
composición química, la textura registra su historia. Por ejemplo, un enfriamiento muy 
rápido provoca la formación de vidrio; un enfriamineto un poco más lento provoca la 
nucleación de cristales en muchos puntos que da lugar a la formación de una gran 
cantidad de microcristales que no pueden identificarse a simple vista o con la ayuda de 
una lupa. Por otro lado, un enfriamiento lento (por ejemplo, en una intrusión a gran 
profundidad) viene acompañado por la cristalización de unos pocos núcleos que forman 
cristales grandes, fácilmente reconocibles. 
Tamaño de grano 
El tamaño de grano es normalmente la característica textural más obvia. Tras la 
observación de la muestra de mano con la ayuda de una lupa, la roca debe asignarse a 
una de las categorías listadas en la Tabla 3. 
Los términos definidos en la Tabla 3 se aplican con facilidad a aquellas rocas ígneas que 
tienen un tamaño de grano homogéneo (equigranular). Sin embargo, muchas rocas 
ígneas son porfídicas y poseen una población de cristales grandes (fenocristales), 
formados más tempranamente en la historia de la roca y otra población de cristales 
mucho más pequeños que constituyen la pasta o mesostasia. En estos casos se debe 
anotar el tamaño de grano de cada una de las dos poblaciones por separado. En el caso 
de rocas afaníticas sin fenocristales (rocas afíricas) es imposible hacer una descripción 
más detallada de la roca sin recurrir a técnicas de laboratorio. Para estas rocas nombres 
provisionales como “roca leucocrática afanítica” son recomendables. 
Tabla 3. Terminología para el tamaño de grano en la descripción de visu de las rocas ígneas
3
. 
Textura afanítica 
(La inmensa mayoría 
de los cristales 
constituyentes son 
demasiado pequeños 
para ser observados a 
simple vista o con la 
ayuda de una lupa de 
mano) 
afírica 
Todos los cristales son demasiado pequeños para ser observados a 
simple vista o con la lupa de mano. 
porfídica 
Algunos cristales son de mayores dimensiones (fenocristales), 
visibles sin dificultad a simple vista o con la lupa de mano. 
Textura fanerítica 
 (Los cristales 
constituyentes son 
visibles a simple vista o 
con la ayuda de una 
lupa de mano)
 
de grano 
fino 
Algunos contornos de los cristales son discernibles con la lupa. 
Tamaño de grano menor de 2 mm. 
de grano 
medio 
Algunos contornos de los cristales distinguibles a simple vista, 
otros con la lupa. Tamaño de grano entre 2 y 5 mm. 
de grano 
grueso 
Prácticamente todos los contornos de los cristales son 
distinguibles a simple vista. Tamaño de grano entre 5 mm y 3 cm. 
de grano 
muy grueso 
Todos los contornos de los cristales son reconocibles sin problema 
a simple vista. Tamaño de grano por encima de 3 cm. 
 
 
3
 La recomendación en este sentido es tratar como sinónimos los términos “roca con textura afanítica” y “roca volcánica” y los 
términos “roca con textura fanerítica” y “roca plutónica”. 
6 
 
Forma y hábito 
La siguiente etapa en la descripción de la textura de las rocas faneríticas es examinar la 
forma, y el hábito de los minerales presentes. Primero hay que comparar la morfología de 
los diferentes minerales. Aquellos minerales que han cristalizado primero, sin 
impedimento por parte de minerales adyacentes (rodeados del fundido silicatado del que 
han cristalizado) tienden a desarrollar cristales bien formados, limitados por caras 
cristalinas, que se aparecen en la muestra de mano como secciones regulares con límites 
planos y rectos, normalmente rectangulares (más adelante se da una descripción más 
detallada de los hábitos de los minerales más comunes). Durante la cristalización de las 
rocas ígneas lo normal es que varios minerales compitan por el espacio disponible y que 
sólo los primeros en formarse (como le ocurre por ejemplo a los fenocristales de las rocas 
volcánicas) lo hagan con morfologías cristalinas perfectas. La Tabla 4 resume la 
terminología empleada para describir dichas morfologías. 
Tabla 4. Terminología para la descripción de la forma de los cristales. 
Término preferido Sinónimo Definición 
Idiomorfo Euhedral Cristales limitados enteramente por caras cristalinas. 
Subidiomorfo Subhedral Cristales parcialmente limitados por caras cristalinas. 
Alotriomorfo Anhedral Cristales no limitados por caras cristalinas. 
En circunstancias ideales (rocas granudas de grano grueso o muy grueso), donde la 
morfología de todos sus minerales constituyentes es evidente, es posible dar un nombre 
textural a la roca completa basada en el porcentaje de minerales idiomorfos, 
subidiomorfos y alotriomorfos. Dependiendo de esas proporciones relativas se distinguen 
tres texturas dentro de las rocas faneríticas no porfídicas, como muestra la Tabla 5. 
Tabla 5. Terminología para la textura de una roca en función de la forma de sus cristales. 
Término preferido Sinónimo Definición 
Granuda panidiomorfa Granuda euhedral La mayoría de los cristales son idiomorfos. 
Granuda hipidiomorfa Granuda subhedral Bien la mayoría de los cristales son subidiomorfos, o 
bien coexisten en la roca cristales idiomorfos, 
subidiomorfos y alotriomorfos. 
Granuda panalotriomorfa Granuda anhedral La mayoría de los cristales son alotriomorfos. 
Identificación de minerales 
La parte más informativa y a la vez más difícil de la descripción de visu de las rocas ígneas 
es la identificación de sus minerales. Las rocas ígneas están formadas por unos pocos 
minerales principales, junto con otros minerales mucho menos abundantes (subordinados 
y accesorios). Los minerales que son necesarios para clasificar la roca se denominan 
7 
 
esenciales y normalmente pertenecen a la categoría de minerales principales (como el 
cuarzo en un granito), aunque también pueden ser subordinados (como el olivino en un 
basalto olivínico), pero nunca accesorios. 
 Aunque una roca ígnea suele contener sólo dos o tres minerales esenciales, junto con 
algún mineral accesorio, es raro el caso en el que se puede identificar de visu todos los 
minerales esenciales, y mucho más raro el caso en el que se pueden identificar los 
accesorios. El problema es más acuciante en las rocas máficas de grano fino, donde todos 
los minerales esenciales tienen un aspecto similar. Incluso en las rocas leucocráticas de 
grano grueso puede ser imposible distinguir todos los minerales esenciales, sobre todo 
cuando coexisten el feldespato potásico y la plagioclasa. 
 Mientras se hace la descripción del color y la textura de la roca, ya nos habremos 
hecho una idea provisional del número de minerales presentes y de alguna de sus 
propiedades más importantes. La siguienteetapa es precisamente identificar esos 
minerales. Para ello se presta atención a cinco características físicas: color, exfoliación, 
brillo, hábito y dureza. Es recomendable iniciar la identificación con los minerales félsicos 
(claros), ya que suelen ser más fáciles de reconocer. 
Color 
Es una propiedad muy obvia que, al igual que en el caso de las rocas, refleja su 
composición química aproximada. Generalmente los silicatos que contienen elementos 
alcalinos y alcalinotérreos (Na, K y Ca) son de colores claros, mientras que los minerales 
ricos en elementos de transición, sobre todo Fe, son de colores oscuros. 
Exfoliación 
Es la tendencia de un mineral a partirse según superficies planas bien definidas que están 
relacionadas con planos de debilidad en el nivel atómico. Las superficies de exfoliación 
son planas, reflejan la luz uniformemente y suelen ser las responsables del brillo del 
mineral (ver más abajo). Así, por ejemplo, los cristales de feldespato recién fracturados 
suelen tener los bordes aserrados y al examinarlos con la lupa de mano se aprecia que 
estos dientes de sierra son el resultado de la intersección de dos exfoliaciones que se 
cortan a casi 90°. La única familia de planos de exfoliación de las micas da lugar a 
superficies muy brillantes y permite la separación de laminillas flexibles con la punta de 
una navaja. Por el contrario, la exfoliación de piroxenos y anfíboles se observa con mucha 
más dificultad como una serie de finas estriaciones en las caras de los cristales. Las 
secciones basales idiomorfas (de 8 caras en los piroxenos y de 6 en los anfíboles) son 
mucho más características con fines identificativos. 
Brillo 
Describe las propiedades reflectoras de un mineral. Se estima girando el cristal hasta que 
refleja hacia nuestros ojos la luz incidente sobre su superficie. Los dos tipos básicos de 
brillo son metálico y no metálico, aunque no existe una división nítida entre ellos. La 
diferencia entre los dos tipos de brillo es más fácil de observar que de describir. Metálico 
es el brillo de una superficie metálica como el acero, el cobre o el oro. Estos materiales 
8 
 
son completamente opacos a la luz, incluso en espesores mínimos. La galena, la pirita y la 
calcopirita son ejemplos de minerales con brillo metálico. No metálico es el brillo que 
muestran los minerales que no son completamente opacos, al menos en espesores finos 
o cerca de los bordes en cristales gruesos. El brillo no metálico se subdivide en los 
siguientes tipos: 
• Mate o ausencia de brillo. 
• Resinoso. Con el brillo de un trozo de resina (e.g. la esfalerita). 
• Nacarado. Con el brillo de una perla, iridiscente. Este brillo es característico de las 
superficies de exfoliación de minerales con exfoliación muy buena (e.g. las 
superficies de exfoliación del talco). 
• Graso. Los minerales que lo presentan parecen estar recubiertos de una fina capa 
de aceite. Este brillo se produce por la dispersión de la luz en una superficie con 
una rugosidad microscópica (e.g., la nefelina). 
• Sedoso. Con el brillo de la seda o de un trozo de satén. Es el brillo característico de 
muchos minerales con hábito fibroso. (e.g., el yeso fibroso o el asbesto, que es 
una variedad fibrosa de crisotilo, un mineral del grupo de la serpentina). 
• Vítreo. Con el brillo de un fragmento roto de vidrio. Es el brillo más común en los 
minerales con brillo no metálico. (e.g. cuarzo, olivino). 
Hábito 
Se refiere a la morfología característica de un mineral cuando es idiomorfo. Es necesario 
observar más de una sección distinta de un mismo mineral para poder reconstruir la 
morfología tridimensional a partir de las superficies bidimensionales de la muestra. 
Algunos minerales tienen hábitos muy característicos, que pueden ser diagnósticos: 
feldespatos tabulares (largos y delgados), granates dodecaédricos o trapezoédricos, 
turmalinas aciculares, leucitas trapezoédricas o piroxenos y anfíboles prismáticos 
(prismas cortos los piroxenos y prismas largos los anfíboles). Otros minerales, por el 
contrario, suelen ser alotriomorfos, como el cuarzo y el olivino, por lo que su hábito no es 
distinguible. 
Dureza 
Es una propiedad relacionada con la fuerza de los enlaces entre los átomos en la 
estructura cristalina. Se describe por medio de una escala (no lineal) de dureza que va del 
1 al 10, conocida como escala de Mohs. Si el mineral no está alterado y es 
suficientemente grande, una serie de tests de dureza usando la uña (dureza 2), un 
alambre de cobre (dureza 3.5) y una navaja (dureza 5.5) pueden ser diagnósticos. Por 
ejemplo, mica y calcita se rayan con facilidad con el alambre de cobre o la navaja; los 
feldespatos rayan con dificultad la hoja de la navaja y el cuarzo siempre raya con facilidad 
la hoja de la navaja. 
 A continuación se da la información necesaria para identificar en las rocas ígneas de 
grano medio a grueso los 8 minerales más comunes (junto con el granate). 
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 Minerales félsicos 
Cuarzo 
SiO2 
Color. Incoloro a gris claro cuando está rodeado por minerales oscuros; transparente. 
Exfoliación: Ausente; superficies de fractura curvas e irregulares. 
Brillo: Vítreo. 
Hábito: Piramidal trigonal (raro), irregular alotriomorfo (común). 
Dureza: 7. 
 
 
 
 
Feldespato alcalino 
(K,Na)AlSi3O8 
Color: Blanco a rosa, a veces naranja o amarillo. 
Exfoliación: 2 familias a 90º, poco visibles. 
Brillo: Normalmente mate, a veces sedoso o vítreo; nacarado en superficies de 
exfoliación. 
Hábito: Cristales tabulares; las superficies brillantes de exfoliación pueden mostrar maclas 
simples. 
Dureza: 6. 
 
 
10 
 
 
 
Plagioclasa 
[de NaAlSi3O8 a CaAl2Si2O8] 
Color: Blanco o verde; raramente rosa o negro. 
Exfoliación: 2 familias a casi 90º; poco visibles. 
Brillo: Normalmente mate, a veces sedoso o vítreo; nacarado en superficies de 
exfoliación. 
Hábito: cristales tabulares; las superficies brillantes de exfoliación pueden mostrar maclas 
múltiples. 
Dureza: 6-6.5. 
 
 
 
 
 
Moscovita (mica) 
[KAl2(AlSi3O10)(OH)2] 
Color: Incolora a marrón claro o verde; transparente o translúcido 
Exfoliación: 1 exfoliación perfecta que divide los cristales en laminas flexibles. 
Brillo: Vítreo a sedoso o nacarado; reluciente en las superficie de exfoliación. 
Hábito: Cristales tabulares con contornos hexagonales cuando idiomorfos. 
Dureza: 2-2.5. 
 
 
 
11 
 
 Minerales máficos 
Olivino 
(Mg,Fe)2SiO4 
Color: Verde oliva, verde amarillento; a veces marrón. 
Exfoliación: Ausente; normalmente fracturado. 
Brillo: Vítreo. 
Hábito: Común en cristales alotriomorfos redondeados; a veces como cristales tabulares 
equidimensionales. 
Dureza: 6-7. 
 
 
 
Piroxeno 
 (Mg,Fe,Ca)5 Si2O6 (augita) 
Color: Negro a verde oscuro o marrón (augita); verde amarillento (egirina). 
Exfoliación: 2 familias bien desarrolladas que se cortan a un ángulo de 87º/93º. 
Brillo: Vítreo cuando fresco; mate cuando alterado. 
Hábito: Cristales prismáticos cortos con secciones de 4 u 8 caras, con una o dos 
exfoliaciones visibles. La egirina es más acicular. 
Dureza: 6. 
 
 
 
 
12 
 
 
Anfíbol 
Ca2(Mg,Fe)5 Si8O22(OH)2 ( hornblenda) 
Color: Negro a verde oscuro (hornblenda); azul oscuro (riebeckita). 
Exfoliación: 2 familias bien desarrolladas, que se cortan a un ángulo de 56º/124º. 
Brillo: Vítreo fresco, mate cuando alterado; sedoso cuando tiene hábito fibroso. 
Hábito: Cristales prismáticos largos con secciones prismáticas de 4 caras y una exfoliación 
y secciones basales de 6 caras, con dos exfoliaciones visibles. La riebeckita es más 
acicular. 
Dureza: 5-6. 
 
 
 
 
Biotita (mica) 
K(Mg,Fe)3 (AlSi3O10) (OH)2 
Color: Negro a marrón oscuro o verde. 
Exfoliación: Una exfoliación muy buena, que divide los cristales en láminas flexibles. 
Brillo: Muy brillante. 
Hábito: Cristales tabulares delgados, a veces con contornos hexagonales, sobre todo en 
rocas volcánicas ácidas.Dureza: 2.5-3. 
 
 
 
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 Minerales accesorios 
Granate [(Mg,Fe)3 Al2Si3O12] 
Color: Rojo, marrón o amarillo. 
Exfoliación: Mala. 
Brillo: Normalmente resinoso o mate; los cristales con calidad de gema son vítreos. 
 
 
 
Clasificación de visu de las rocas ígneas 
La observación del color, la textura y el contenido mineral se combinan ahora para dar el 
nombre de visu a la muestra de mano. La Figura 2 puede servir para una primera 
clasificación. Antes ya se ha comentado que el rango normal de contenido en sílice de las 
rocas ígneas va del 40% al 75% y que este aumento en sílice está acompañado de un 
aumento progresivo del contenido en minerales félsicos (y el correspondiente descenso 
en el contenido en minerales máficos). Esta información queda reflejada en la Figura 2, 
donde las rocas ácidas y leucocráticas quedan a la izquierda y las rocas ultrabásicas y 
melanocráticas a la derecha. Los minerales félsicos se muestran en fondo blanco y los 
minerales máficos en fondo gris. Se aprecia claramente que conforme nos movemos de 
izquierda a derecha y pasamos de rocas ácidas a rocas intermedias, básicas y ultrabásicas, 
el porcentaje de minerales félsicos (cuarzo, feldespatos y moscovita) disminuye y 
aumenta el porcentaje de minerales máficos (biotita, anfíbol, piroxeno y olivino). De la 
Figura 2 se desprende también otra información importante: hay minerales que tienden a 
aparecer juntos en una misma roca y otros que, por el contrario, no aparecen nunca 
juntos en la misma roca. Así, biotita y anfíbol suelen estar representados en el mismo tipo 
de rocas (ácidas e intermedias mayoritariamente), junto con cuarzo y plagioclasa, 
mientras que cuarzo y olivino no aparecen nunca en el mismo tipo de roca; ni tampoco es 
habitual la combinación olivino y feldespato alcalino, ni biotita y olivino (al menos como 
minerales primarios). Nótese sin embargo que mientras la asociación cuarzo-olivino es 
imposible desde el punto de vista termodinámico, la asociación olivino-feldespato 
alcalino simplemente es rara, pero no imposible termodinámicamente. 
14 
 
 
Figura 2. Clasificación aproximada de las rocas ígneas más abundantes en función de su contenido 
mineralógico. La figura sirve también para conectar los términos geoquímicos de contenido en 
SiO2 con los términos de visu del índice de color. 
 En el caso de rocas faneríticas de grano suficientemente grueso como para poder 
identificar la mayor parte de sus minerales, se utiliza una clasificación simplificada basada 
en las recomendaciones de la IUGS (Figuras 3). Para clasificar una roca ígnea mediante 
este esquema clasificatorio hay que estimar primero el porcentaje de minerales máficos. 
Si este porcentaje es menor del 90% se utiliza el doble triangulo de Streckeisen; si es 
mayor del 90%, se utiliza la clasificación de rocas ultramáficas. La clasificación de la Figura 
3 es una simplificación de la clasificación general de rocas ígneas. Este esquema clasifica 
casi todas las rocas ígneas que tienen un porcentaje de minerales máficos inferior al 90% 
y lo hace prestando atención a las proporciones relativas de los minerales félsicos. En 
esencia es una clasificación compuesta de dos diagramas triangulares, cuyos vértices son: 
Q= cuarzo. 
A= feldespato alcalino. 
P= Plagioclasa. 
F= Feldespatoides. 
Los dos triángulos están unidos por su base y tienen los polos Q y F opuestos. Esto es 
así porque de los cuatro grupos de minerales félsicos, cuarzo, feldespato alcalino, 
plagioclasa y feldespatoides, sólo tres pueden aparecer, como máximo, en una misma 
roca ígnea, siendo cuarzo y feldespatoides incompatibles entre sí. Cualquier roca ígnea 
que se clasifique con el doble triángulo de Streckeisen quedará representada bien en el 
triángulo superior (triángulo QAP) o bien en el triángulo inferior (triángulo FAP). Como en 
realidad se trata de dos clasificaciones triangulares independientes, la proyección de una 
roca en el triángulo se hace una vez hemos llevado al 100% el contenido de minerales 
15 
 
félsicos (como para cualquier otro diagrama triangular); es decir Q+A+P=100% o 
F+A+P=100%. 
 El mismo sistema de clasificación triangular es el que se usa para las rocas 
ultramáficas, que son aquellas que tienen más de un 90% de minerales máficos. En esta 
clasificación los vértices del triángulo son: 
Ol= olivino 
Px= piroxenos (incluyendo clino- y ortopiroxenos) 
Hbl= anfíbol de tipo hornblenda. 
 Las clasificaciones de la Figura 3 son sobre todo útiles para rocas faneríticas. Para las 
rocas afaníticas no porfídicas poco es lo que se puede hacer en muestra de mano para 
clasificarlas provisionalmente. Para las rocas afaníticas porfídicas la guía más útil para su 
clasificación es la mineralogía de sus fenocristales. En este sentido, la Tabla 6 proporciona 
el nombre de visu de las rocas afaníticas porfídicas en función de la mineralogía de sus 
fenocristales y puede considerarse una alternativa a la clasificación que aparece en la 
parte izquierda de la Figura 3 (para las rocas volcánicas). Normalmente ambas 
clasificaciones dan un resultado similar cuando se clasifican las rocas volcánicas 
porfídicas. 
 
Figura 3. Clasificación de visu de las rocas ígneas. Las rocas ígneas con menos del 90% de 
minerales máficos se clasifican por medio del doble triángulo de Streckeisen: el gráfico de la 
izquierda es para rocas plutónicas (sinónimo de rocas con textura fanerítica) y el gráfico de la 
derecha para rocas volcánicas (sinónimo de rocas con textura afanítica) El triangulo inferior es 
para las rocas ígneas que tienen más de un 90% de minerales máficos. 
 
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Tabla 6. Fenocristales más comunes en las rocas afaníticas porfídicas. 
Roca afanítica Fenocristales comunes 
Riolita Cuarzo, feldespato alcalino. 
Dacita Cuarzo, plagioclasa; ocasionalmente biotita y anfíboles. 
Traquita Feldespato alcalino, minerales máficos. 
Andesita Plagioclasa, anfíbol o piroxeno; ocasionalmente cuarzo o biotita. 
Basalto Plagioclasa, piroxeno, olivino. 
Fonolita Feldespato alcalino (sanidina), nefelina o leucita; ocasionalmente 
piroxeno alcalino verde (egirina-augita). 
Tefrita Plagioclasa, leucita, piroxeno; ocasionalmente olivino.