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1 PRÁCTICA 2: identificación de rocas ígneas ¿Hasta qué punto puede describirse y clasificarse una roca ígnea en muestra de mano (o en el campo)? La tarea de asignar un nombre a una muestra fresca de roca ígnea puede llegar a ser sorprendentemente fácil debido a que las rocas ígneas varían mucho en sus características físicas. Las principales características de las rocas ígneas a las que se debe prestar atención para su identificación son: 1. Color, como una guía provisional para conocer la composición química y mineralógica aproximada de la muestra. 2. Textura, prestando particular atención al tamaño de grano y a las diferencias de tamaño de grano. 3. Mineralogía. Normalmente una roca ígnea contiene de dos a cuatro minerales principales. Para las rocas faneríticas 1 la guía más directa para su identificación es el número y naturaleza de esos minerales principales, sus abundancias relativas y su interrelación. Muchas rocas afaníticas 2 también contienen cristales de gran tamaño (fenocristales) que son diagnósticos a la hora de clasificar la roca de visu. Sin embargo, para muchas rocas afaníticas no porfídicas es difícil hacer uso de estas tres características y puede ser imposible dar una descripción de visu más detallada que por ejemplo, “roca afanítica gris” o “lava afanítica vacuolar verde oscura”. Aparte de las tres características anteriores, las muestras de mano recogidas en el campo pueden contener: 4. Inclusiones de material “extraño”. Estas inclusiones deben describirse separadamente ya que no son parte del proceso identificativo de la roca, pero pueden ser claves importantes a la hora de interpretar el origen y el emplazamiento de las rocas ígneas. La nomenclatura para la clasificación de visu de las rocas ígneas se basa en los tres primeros criterios. Dicha clasificación debe considerarse siempre como provisional, a la espera de la clasificación definitiva que se hará en el laboratorio, bien con criterios 1 Véase la definición en la Tabla 3. 2 Véase la definición en la Tabla 3. 2 mineralógicos (moda), bien con criterios químicos (norma). Aunque las rocas fanerítica pueden clasificarse con los dos criterios, las rocas afaníticas sólo pueden clasificarse con precisión por medio del análisis químico de la roca total. Veamos con más detalle cada uno de los tres criterios clasificatorios. Color y composición La clasificación de la mayoría de las muestras de campo requiere de un conocimiento previo de las variaciones naturales en su inventario de minerales silicatados. Cada mineral tiene una composición química que varía dentro de unos límites estrechos, lo que permite conocer la composición química aproximada de una roca a partir de su composición mineralógica (Tabla 1). Tabla 1. Composición química típica de los minerales más importantes de las rocas ígneas (%). Mineral SiO2 Al2O3 FeO+ Fe2O3 MgO CaO Na2O K2O H2O Minerales félsicos (=minerales claros) Cuarzo 100 Albita 69 19 12 Ortosa y Microclina 65 18 17 Moscovita 45 38 12 5 Anortita 43 37 20 Minerales máficos (=minerales oscuros) Piroxeno (augita) 52 3 10 16 19 Anfíbol (hornblenda) 42 10 21 12 11 1 1 2 Olivino 40 15 45 Biotita 40 11 16 18 11 4 Esta relación entre mineralogía y química queda también expresada en la propiedad más obvia de las rocas: su color, que en corte fresco es un reflejo de los colores de sus minerales constituyentes. Los siguientes términos pueden usarse para describir las características de los minerales individuales: • Félsico, para referirse a los feldespatos, los feldespatoides y el cuarzo principalmente, pero también a cualquier otro silicato sin hierro ni magnesio en su estructura (por ejemplo, la moscovita. Véase la Tabla 1). Se utiliza también como sinónimo de mineral claro. • Máfico o ferromagnesiano, para referirse a los minerales con hierro y magnesio en su estructura. Se utiliza también como sinónimo de mineral oscuro. La mayoría de las rocas ígneas tienen unos colores que van del gris claro al gris oscuro, gris verdoso o marrón, aunque algunas de las rocas con tonos más claros tienen variedades con tintes rosados. En términos simples esta variación de tonos claros a tonos 3 oscuros se debe a la diferente proporción de minerales claros y minerales oscuros presentes en la roca. El primer paso para describir la roca en muestra de mano es decidir dónde se sitúa la roca dentro del rango de colores naturales y, si es posible, estimar el índice de color, basado en la estimación de la proporción de minerales claros frente a minerales oscuros, según la siguiente nomenclatura: • Roca leucocrática: 0-35% de minerales máficos. • Roca mesocrática: 35-65% de min. máficos. • Roca melanocrática: 65-90% de min. máficos. • Roca ultramáfica: 90-100% de min. máficos. La precisión con la que se puede estimar el índice de color depende del tamaño de grano de la roca. Por ejemplo, la inspección con la lupa de una roca de grano grueso puede proporcionar una estimación del índice de color dentro de un 10% de su valor real, pero para rocas de grano fino el índice de color es más difícil de calcular e imposible de hacerlo para una roca vítrea. En el caso de rocas afaníticas, en las que no se aprecia el tamaño de los cristales individuales ni con la ayuda de la lupa de mano, es mejor anotar la impresión general del color de la roca, evitando así conclusiones erróneas que se pudieran derivar de una mala apreciación del índice de color. La Fig. 1 puede servir como una base preliminar para estimar el índice de color. Figura 1. Diagrama para estimar visualmente el índice de color (% de minerales oscuros) a partir de secciones bidimensionales de roca. Es recomendable usar este diagrama en el campo ya que existe una tendencia general a sobrestimar el índice de color debido al mayor impacto visual en la retina de los minerales oscuros. Como el color de una roca ígnea refleja los minerales que contiene y, por tanto, su composición química, de aquí se sigue que el índice de color proporciona información de la composición química de la roca. De la observación de la Tabla 1 se deduce inmediatamente que la sílice (SiO2) es el constituyente químico más importante de la mayor parte de las rocas ígneas. Prácticamente todas las rocas ígneas contienen entre un 40% y un 75% de SiO2 (expresado en peso); cuanto mayor es el contenido en sílice, más 4 minerales félsicos contiene la roca (ya que son éstos los que más SiO2 tienen; ver Tabla 1) y menor es su índice de color. Y al contrario, cuanto menor es el contenido en sílice de la roca, más minerales máficos contiene y mayor es su índice de color. Existen muchas similitudes entre la clasificación por índice de color (leucocrática, mesocrática y melanocrática) y la clasificación geoquímica que divide las rocas ígneas por su contenido en sílice en ácidas, intermedias, básicas y ultrabásicas. Aunque estrictamente hablando los términos ácido, intermedio, básico y ultrabásico se definen en términos del porcentaje de SiO2 en el análisis químico de una roca (Tabla 2), también se aplican de forma poco rigurosa en el trabajo de campo y así es común describir las rocas leucocráticas como rocas ácidas. La Tabla 2 permite una comparación rápida de los diferentes términos utilizados para describir el color de las rocas ígneas. Se recomienda usar los términos que aparecen en la última columna en todas las descripciones de visu. Tabla 2. Términos para describir el color de las rocas ígneas y su relación con los términos geoquímicos. Término geoquímico Definición (% SiO2) Rango aproximado de índices de color Término de visu Ácido > 65 5-25 Leucocrático Intermedio 52-65 25-55 Mesocrático Básico 45-53 55-85 Melanocrático UltrabásicoHemos descrito con bastante detalle la implicación del color en la clasificación de visu de una roca ígnea y su relación con la composición. Sin embargo, este no es el único criterio clasificatorio y se han de examinar muchas otras pistas antes de asignar el nombre de campo a la roca. Por tanto, después de anotar el color de la superficie fresca y la superficie alterada hay que considerar otras características útiles con fines clasificatorios: la textura y el contenido mineralógico. Textura Textura es el término que se utiliza para englobar las relaciones geométricas entre las unidades que componen las rocas ígneas. Por “unidades” entendemos: cristales, agregados cristalinos, vidrio y huecos. Por “relaciones geométricas” entendemos: forma, hábito, tamaño (relativo y absoluto), orientación y distribución. Cuando se describe la textura de una roca ígnea en muestra de mano hay que prestar atención a: 1. El tamaño de grano absoluto de la roca, que refleja aproximadamente la rapidez con la que cristalizó. 2. La forma y el hábito de los minerales presentes. Estas características texturales proporcionan claves para conocer las condiciones físicas en las que las rocas cristalizaron. Mientras el color de una muestra nos habla de su 5 composición química, la textura registra su historia. Por ejemplo, un enfriamiento muy rápido provoca la formación de vidrio; un enfriamineto un poco más lento provoca la nucleación de cristales en muchos puntos que da lugar a la formación de una gran cantidad de microcristales que no pueden identificarse a simple vista o con la ayuda de una lupa. Por otro lado, un enfriamiento lento (por ejemplo, en una intrusión a gran profundidad) viene acompañado por la cristalización de unos pocos núcleos que forman cristales grandes, fácilmente reconocibles. Tamaño de grano El tamaño de grano es normalmente la característica textural más obvia. Tras la observación de la muestra de mano con la ayuda de una lupa, la roca debe asignarse a una de las categorías listadas en la Tabla 3. Los términos definidos en la Tabla 3 se aplican con facilidad a aquellas rocas ígneas que tienen un tamaño de grano homogéneo (equigranular). Sin embargo, muchas rocas ígneas son porfídicas y poseen una población de cristales grandes (fenocristales), formados más tempranamente en la historia de la roca y otra población de cristales mucho más pequeños que constituyen la pasta o mesostasia. En estos casos se debe anotar el tamaño de grano de cada una de las dos poblaciones por separado. En el caso de rocas afaníticas sin fenocristales (rocas afíricas) es imposible hacer una descripción más detallada de la roca sin recurrir a técnicas de laboratorio. Para estas rocas nombres provisionales como “roca leucocrática afanítica” son recomendables. Tabla 3. Terminología para el tamaño de grano en la descripción de visu de las rocas ígneas 3 . Textura afanítica (La inmensa mayoría de los cristales constituyentes son demasiado pequeños para ser observados a simple vista o con la ayuda de una lupa de mano) afírica Todos los cristales son demasiado pequeños para ser observados a simple vista o con la lupa de mano. porfídica Algunos cristales son de mayores dimensiones (fenocristales), visibles sin dificultad a simple vista o con la lupa de mano. Textura fanerítica (Los cristales constituyentes son visibles a simple vista o con la ayuda de una lupa de mano) de grano fino Algunos contornos de los cristales son discernibles con la lupa. Tamaño de grano menor de 2 mm. de grano medio Algunos contornos de los cristales distinguibles a simple vista, otros con la lupa. Tamaño de grano entre 2 y 5 mm. de grano grueso Prácticamente todos los contornos de los cristales son distinguibles a simple vista. Tamaño de grano entre 5 mm y 3 cm. de grano muy grueso Todos los contornos de los cristales son reconocibles sin problema a simple vista. Tamaño de grano por encima de 3 cm. 3 La recomendación en este sentido es tratar como sinónimos los términos “roca con textura afanítica” y “roca volcánica” y los términos “roca con textura fanerítica” y “roca plutónica”. 6 Forma y hábito La siguiente etapa en la descripción de la textura de las rocas faneríticas es examinar la forma, y el hábito de los minerales presentes. Primero hay que comparar la morfología de los diferentes minerales. Aquellos minerales que han cristalizado primero, sin impedimento por parte de minerales adyacentes (rodeados del fundido silicatado del que han cristalizado) tienden a desarrollar cristales bien formados, limitados por caras cristalinas, que se aparecen en la muestra de mano como secciones regulares con límites planos y rectos, normalmente rectangulares (más adelante se da una descripción más detallada de los hábitos de los minerales más comunes). Durante la cristalización de las rocas ígneas lo normal es que varios minerales compitan por el espacio disponible y que sólo los primeros en formarse (como le ocurre por ejemplo a los fenocristales de las rocas volcánicas) lo hagan con morfologías cristalinas perfectas. La Tabla 4 resume la terminología empleada para describir dichas morfologías. Tabla 4. Terminología para la descripción de la forma de los cristales. Término preferido Sinónimo Definición Idiomorfo Euhedral Cristales limitados enteramente por caras cristalinas. Subidiomorfo Subhedral Cristales parcialmente limitados por caras cristalinas. Alotriomorfo Anhedral Cristales no limitados por caras cristalinas. En circunstancias ideales (rocas granudas de grano grueso o muy grueso), donde la morfología de todos sus minerales constituyentes es evidente, es posible dar un nombre textural a la roca completa basada en el porcentaje de minerales idiomorfos, subidiomorfos y alotriomorfos. Dependiendo de esas proporciones relativas se distinguen tres texturas dentro de las rocas faneríticas no porfídicas, como muestra la Tabla 5. Tabla 5. Terminología para la textura de una roca en función de la forma de sus cristales. Término preferido Sinónimo Definición Granuda panidiomorfa Granuda euhedral La mayoría de los cristales son idiomorfos. Granuda hipidiomorfa Granuda subhedral Bien la mayoría de los cristales son subidiomorfos, o bien coexisten en la roca cristales idiomorfos, subidiomorfos y alotriomorfos. Granuda panalotriomorfa Granuda anhedral La mayoría de los cristales son alotriomorfos. Identificación de minerales La parte más informativa y a la vez más difícil de la descripción de visu de las rocas ígneas es la identificación de sus minerales. Las rocas ígneas están formadas por unos pocos minerales principales, junto con otros minerales mucho menos abundantes (subordinados y accesorios). Los minerales que son necesarios para clasificar la roca se denominan 7 esenciales y normalmente pertenecen a la categoría de minerales principales (como el cuarzo en un granito), aunque también pueden ser subordinados (como el olivino en un basalto olivínico), pero nunca accesorios. Aunque una roca ígnea suele contener sólo dos o tres minerales esenciales, junto con algún mineral accesorio, es raro el caso en el que se puede identificar de visu todos los minerales esenciales, y mucho más raro el caso en el que se pueden identificar los accesorios. El problema es más acuciante en las rocas máficas de grano fino, donde todos los minerales esenciales tienen un aspecto similar. Incluso en las rocas leucocráticas de grano grueso puede ser imposible distinguir todos los minerales esenciales, sobre todo cuando coexisten el feldespato potásico y la plagioclasa. Mientras se hace la descripción del color y la textura de la roca, ya nos habremos hecho una idea provisional del número de minerales presentes y de alguna de sus propiedades más importantes. La siguienteetapa es precisamente identificar esos minerales. Para ello se presta atención a cinco características físicas: color, exfoliación, brillo, hábito y dureza. Es recomendable iniciar la identificación con los minerales félsicos (claros), ya que suelen ser más fáciles de reconocer. Color Es una propiedad muy obvia que, al igual que en el caso de las rocas, refleja su composición química aproximada. Generalmente los silicatos que contienen elementos alcalinos y alcalinotérreos (Na, K y Ca) son de colores claros, mientras que los minerales ricos en elementos de transición, sobre todo Fe, son de colores oscuros. Exfoliación Es la tendencia de un mineral a partirse según superficies planas bien definidas que están relacionadas con planos de debilidad en el nivel atómico. Las superficies de exfoliación son planas, reflejan la luz uniformemente y suelen ser las responsables del brillo del mineral (ver más abajo). Así, por ejemplo, los cristales de feldespato recién fracturados suelen tener los bordes aserrados y al examinarlos con la lupa de mano se aprecia que estos dientes de sierra son el resultado de la intersección de dos exfoliaciones que se cortan a casi 90°. La única familia de planos de exfoliación de las micas da lugar a superficies muy brillantes y permite la separación de laminillas flexibles con la punta de una navaja. Por el contrario, la exfoliación de piroxenos y anfíboles se observa con mucha más dificultad como una serie de finas estriaciones en las caras de los cristales. Las secciones basales idiomorfas (de 8 caras en los piroxenos y de 6 en los anfíboles) son mucho más características con fines identificativos. Brillo Describe las propiedades reflectoras de un mineral. Se estima girando el cristal hasta que refleja hacia nuestros ojos la luz incidente sobre su superficie. Los dos tipos básicos de brillo son metálico y no metálico, aunque no existe una división nítida entre ellos. La diferencia entre los dos tipos de brillo es más fácil de observar que de describir. Metálico es el brillo de una superficie metálica como el acero, el cobre o el oro. Estos materiales 8 son completamente opacos a la luz, incluso en espesores mínimos. La galena, la pirita y la calcopirita son ejemplos de minerales con brillo metálico. No metálico es el brillo que muestran los minerales que no son completamente opacos, al menos en espesores finos o cerca de los bordes en cristales gruesos. El brillo no metálico se subdivide en los siguientes tipos: • Mate o ausencia de brillo. • Resinoso. Con el brillo de un trozo de resina (e.g. la esfalerita). • Nacarado. Con el brillo de una perla, iridiscente. Este brillo es característico de las superficies de exfoliación de minerales con exfoliación muy buena (e.g. las superficies de exfoliación del talco). • Graso. Los minerales que lo presentan parecen estar recubiertos de una fina capa de aceite. Este brillo se produce por la dispersión de la luz en una superficie con una rugosidad microscópica (e.g., la nefelina). • Sedoso. Con el brillo de la seda o de un trozo de satén. Es el brillo característico de muchos minerales con hábito fibroso. (e.g., el yeso fibroso o el asbesto, que es una variedad fibrosa de crisotilo, un mineral del grupo de la serpentina). • Vítreo. Con el brillo de un fragmento roto de vidrio. Es el brillo más común en los minerales con brillo no metálico. (e.g. cuarzo, olivino). Hábito Se refiere a la morfología característica de un mineral cuando es idiomorfo. Es necesario observar más de una sección distinta de un mismo mineral para poder reconstruir la morfología tridimensional a partir de las superficies bidimensionales de la muestra. Algunos minerales tienen hábitos muy característicos, que pueden ser diagnósticos: feldespatos tabulares (largos y delgados), granates dodecaédricos o trapezoédricos, turmalinas aciculares, leucitas trapezoédricas o piroxenos y anfíboles prismáticos (prismas cortos los piroxenos y prismas largos los anfíboles). Otros minerales, por el contrario, suelen ser alotriomorfos, como el cuarzo y el olivino, por lo que su hábito no es distinguible. Dureza Es una propiedad relacionada con la fuerza de los enlaces entre los átomos en la estructura cristalina. Se describe por medio de una escala (no lineal) de dureza que va del 1 al 10, conocida como escala de Mohs. Si el mineral no está alterado y es suficientemente grande, una serie de tests de dureza usando la uña (dureza 2), un alambre de cobre (dureza 3.5) y una navaja (dureza 5.5) pueden ser diagnósticos. Por ejemplo, mica y calcita se rayan con facilidad con el alambre de cobre o la navaja; los feldespatos rayan con dificultad la hoja de la navaja y el cuarzo siempre raya con facilidad la hoja de la navaja. A continuación se da la información necesaria para identificar en las rocas ígneas de grano medio a grueso los 8 minerales más comunes (junto con el granate). 9 Minerales félsicos Cuarzo SiO2 Color. Incoloro a gris claro cuando está rodeado por minerales oscuros; transparente. Exfoliación: Ausente; superficies de fractura curvas e irregulares. Brillo: Vítreo. Hábito: Piramidal trigonal (raro), irregular alotriomorfo (común). Dureza: 7. Feldespato alcalino (K,Na)AlSi3O8 Color: Blanco a rosa, a veces naranja o amarillo. Exfoliación: 2 familias a 90º, poco visibles. Brillo: Normalmente mate, a veces sedoso o vítreo; nacarado en superficies de exfoliación. Hábito: Cristales tabulares; las superficies brillantes de exfoliación pueden mostrar maclas simples. Dureza: 6. 10 Plagioclasa [de NaAlSi3O8 a CaAl2Si2O8] Color: Blanco o verde; raramente rosa o negro. Exfoliación: 2 familias a casi 90º; poco visibles. Brillo: Normalmente mate, a veces sedoso o vítreo; nacarado en superficies de exfoliación. Hábito: cristales tabulares; las superficies brillantes de exfoliación pueden mostrar maclas múltiples. Dureza: 6-6.5. Moscovita (mica) [KAl2(AlSi3O10)(OH)2] Color: Incolora a marrón claro o verde; transparente o translúcido Exfoliación: 1 exfoliación perfecta que divide los cristales en laminas flexibles. Brillo: Vítreo a sedoso o nacarado; reluciente en las superficie de exfoliación. Hábito: Cristales tabulares con contornos hexagonales cuando idiomorfos. Dureza: 2-2.5. 11 Minerales máficos Olivino (Mg,Fe)2SiO4 Color: Verde oliva, verde amarillento; a veces marrón. Exfoliación: Ausente; normalmente fracturado. Brillo: Vítreo. Hábito: Común en cristales alotriomorfos redondeados; a veces como cristales tabulares equidimensionales. Dureza: 6-7. Piroxeno (Mg,Fe,Ca)5 Si2O6 (augita) Color: Negro a verde oscuro o marrón (augita); verde amarillento (egirina). Exfoliación: 2 familias bien desarrolladas que se cortan a un ángulo de 87º/93º. Brillo: Vítreo cuando fresco; mate cuando alterado. Hábito: Cristales prismáticos cortos con secciones de 4 u 8 caras, con una o dos exfoliaciones visibles. La egirina es más acicular. Dureza: 6. 12 Anfíbol Ca2(Mg,Fe)5 Si8O22(OH)2 ( hornblenda) Color: Negro a verde oscuro (hornblenda); azul oscuro (riebeckita). Exfoliación: 2 familias bien desarrolladas, que se cortan a un ángulo de 56º/124º. Brillo: Vítreo fresco, mate cuando alterado; sedoso cuando tiene hábito fibroso. Hábito: Cristales prismáticos largos con secciones prismáticas de 4 caras y una exfoliación y secciones basales de 6 caras, con dos exfoliaciones visibles. La riebeckita es más acicular. Dureza: 5-6. Biotita (mica) K(Mg,Fe)3 (AlSi3O10) (OH)2 Color: Negro a marrón oscuro o verde. Exfoliación: Una exfoliación muy buena, que divide los cristales en láminas flexibles. Brillo: Muy brillante. Hábito: Cristales tabulares delgados, a veces con contornos hexagonales, sobre todo en rocas volcánicas ácidas.Dureza: 2.5-3. 13 Minerales accesorios Granate [(Mg,Fe)3 Al2Si3O12] Color: Rojo, marrón o amarillo. Exfoliación: Mala. Brillo: Normalmente resinoso o mate; los cristales con calidad de gema son vítreos. Clasificación de visu de las rocas ígneas La observación del color, la textura y el contenido mineral se combinan ahora para dar el nombre de visu a la muestra de mano. La Figura 2 puede servir para una primera clasificación. Antes ya se ha comentado que el rango normal de contenido en sílice de las rocas ígneas va del 40% al 75% y que este aumento en sílice está acompañado de un aumento progresivo del contenido en minerales félsicos (y el correspondiente descenso en el contenido en minerales máficos). Esta información queda reflejada en la Figura 2, donde las rocas ácidas y leucocráticas quedan a la izquierda y las rocas ultrabásicas y melanocráticas a la derecha. Los minerales félsicos se muestran en fondo blanco y los minerales máficos en fondo gris. Se aprecia claramente que conforme nos movemos de izquierda a derecha y pasamos de rocas ácidas a rocas intermedias, básicas y ultrabásicas, el porcentaje de minerales félsicos (cuarzo, feldespatos y moscovita) disminuye y aumenta el porcentaje de minerales máficos (biotita, anfíbol, piroxeno y olivino). De la Figura 2 se desprende también otra información importante: hay minerales que tienden a aparecer juntos en una misma roca y otros que, por el contrario, no aparecen nunca juntos en la misma roca. Así, biotita y anfíbol suelen estar representados en el mismo tipo de rocas (ácidas e intermedias mayoritariamente), junto con cuarzo y plagioclasa, mientras que cuarzo y olivino no aparecen nunca en el mismo tipo de roca; ni tampoco es habitual la combinación olivino y feldespato alcalino, ni biotita y olivino (al menos como minerales primarios). Nótese sin embargo que mientras la asociación cuarzo-olivino es imposible desde el punto de vista termodinámico, la asociación olivino-feldespato alcalino simplemente es rara, pero no imposible termodinámicamente. 14 Figura 2. Clasificación aproximada de las rocas ígneas más abundantes en función de su contenido mineralógico. La figura sirve también para conectar los términos geoquímicos de contenido en SiO2 con los términos de visu del índice de color. En el caso de rocas faneríticas de grano suficientemente grueso como para poder identificar la mayor parte de sus minerales, se utiliza una clasificación simplificada basada en las recomendaciones de la IUGS (Figuras 3). Para clasificar una roca ígnea mediante este esquema clasificatorio hay que estimar primero el porcentaje de minerales máficos. Si este porcentaje es menor del 90% se utiliza el doble triangulo de Streckeisen; si es mayor del 90%, se utiliza la clasificación de rocas ultramáficas. La clasificación de la Figura 3 es una simplificación de la clasificación general de rocas ígneas. Este esquema clasifica casi todas las rocas ígneas que tienen un porcentaje de minerales máficos inferior al 90% y lo hace prestando atención a las proporciones relativas de los minerales félsicos. En esencia es una clasificación compuesta de dos diagramas triangulares, cuyos vértices son: Q= cuarzo. A= feldespato alcalino. P= Plagioclasa. F= Feldespatoides. Los dos triángulos están unidos por su base y tienen los polos Q y F opuestos. Esto es así porque de los cuatro grupos de minerales félsicos, cuarzo, feldespato alcalino, plagioclasa y feldespatoides, sólo tres pueden aparecer, como máximo, en una misma roca ígnea, siendo cuarzo y feldespatoides incompatibles entre sí. Cualquier roca ígnea que se clasifique con el doble triángulo de Streckeisen quedará representada bien en el triángulo superior (triángulo QAP) o bien en el triángulo inferior (triángulo FAP). Como en realidad se trata de dos clasificaciones triangulares independientes, la proyección de una roca en el triángulo se hace una vez hemos llevado al 100% el contenido de minerales 15 félsicos (como para cualquier otro diagrama triangular); es decir Q+A+P=100% o F+A+P=100%. El mismo sistema de clasificación triangular es el que se usa para las rocas ultramáficas, que son aquellas que tienen más de un 90% de minerales máficos. En esta clasificación los vértices del triángulo son: Ol= olivino Px= piroxenos (incluyendo clino- y ortopiroxenos) Hbl= anfíbol de tipo hornblenda. Las clasificaciones de la Figura 3 son sobre todo útiles para rocas faneríticas. Para las rocas afaníticas no porfídicas poco es lo que se puede hacer en muestra de mano para clasificarlas provisionalmente. Para las rocas afaníticas porfídicas la guía más útil para su clasificación es la mineralogía de sus fenocristales. En este sentido, la Tabla 6 proporciona el nombre de visu de las rocas afaníticas porfídicas en función de la mineralogía de sus fenocristales y puede considerarse una alternativa a la clasificación que aparece en la parte izquierda de la Figura 3 (para las rocas volcánicas). Normalmente ambas clasificaciones dan un resultado similar cuando se clasifican las rocas volcánicas porfídicas. Figura 3. Clasificación de visu de las rocas ígneas. Las rocas ígneas con menos del 90% de minerales máficos se clasifican por medio del doble triángulo de Streckeisen: el gráfico de la izquierda es para rocas plutónicas (sinónimo de rocas con textura fanerítica) y el gráfico de la derecha para rocas volcánicas (sinónimo de rocas con textura afanítica) El triangulo inferior es para las rocas ígneas que tienen más de un 90% de minerales máficos. 16 Tabla 6. Fenocristales más comunes en las rocas afaníticas porfídicas. Roca afanítica Fenocristales comunes Riolita Cuarzo, feldespato alcalino. Dacita Cuarzo, plagioclasa; ocasionalmente biotita y anfíboles. Traquita Feldespato alcalino, minerales máficos. Andesita Plagioclasa, anfíbol o piroxeno; ocasionalmente cuarzo o biotita. Basalto Plagioclasa, piroxeno, olivino. Fonolita Feldespato alcalino (sanidina), nefelina o leucita; ocasionalmente piroxeno alcalino verde (egirina-augita). Tefrita Plagioclasa, leucita, piroxeno; ocasionalmente olivino.