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Confesión del Shemá con sus bendiciones: Bendito eres Tú, Eterno, Eloah nuestro, Soberano del universo, que con Su palabra trae la noche con sabiduría, con entendimiento abres las puertas de los cielos; haces pasar los siglos, cambias la sucesión de las estaciones y Su voluntad controla las estrellas en su viaje por los universos superiores. Él crea el día y la noche; aparta la luz de la oscuridad y la oscuridad ante la luz. Hace que pase el día y trae la noche; separando el día de la noche: El Eterno de los Ejércitos es Su Nombre. “Bendito eres Tú, Eterno, que hace llegar la noche”. Bendito eres Tú, Eterno, nuestro Eloah, que nos has llamado para alcanzar Tu misericordia a través de Tu siervo sufriente Yeshúa HaMashíaj, gloria de Israel y luz para los gentiles. Por medio de quien has confirmado para siempre las promesas hechas a nuestros padres Abraham, Yitzhak y Yaákov, que su memoria permanezca siempre firme delante de Ti para que nadie tome su honra hasta que sea quebrantado el yugo de las naciones que aun pesa sobre nuestros cuellos y podamos todos a una voz esparcir la unicidad de Tu Nombre entre las naciones. “Bendito eres Tú, Eterno, que has escogido a Israel, Tu pueblo, junto a los justos de las naciones con amor. Por lo tanto, nosotros nos unimos a Tu pueblo Israel, también nuestro pueblo, en el cual fuimos injertados. confesaremos la revelación del más grande mandamiento según nos enseñó nuestro Santo Maestro Yeshúa HaMashíaj, Tu siervo, con amor y temor, con temor y amor: “Shemá Israel, Adonay Elohenu, Adonay Ejad”. Escucha Israel, el Señor nuestro Eloah, el Señor Uno es. (Voz baja) Barúj shem kevod maljutó le’olam va’ed. Bendito es Su Nombre de Su Reino Glorioso, por siempre jamás. Líder: Y amarás al Eterno tu Di-s, con todo tu corazón, y con toda tu alma y con todos tus bienes. Comunidad: Y estas palabras que te enseño hoy, estarán sobre tu corazón, y hablarás de ellas a tus hijos, estando en tu casa, al andar por el camino y cada vez que te levantes y cada vez que te acuestes. (Amén). LEYES DEL SHEMA‟ ISRAEL 1. El horario ideal para orar es la primera luz del día, cuando comienza a salir el sol, pero si es necesario por alguna fuerza mayor hacerlo a la luz de la aurora, cuando el sol aún no ha salido, también se puede. Los yehudím deben tomar las precauciones necesarias para no poner tefilin sino con suficiente luz como para leer el Sidur sin ayuda externa, esto es de otra fuente de luz que no sea el día. Para ello y debido a la realidad del mundo moderno, debemos acudir a las computadoras para saber exactamente y por anticipado, la hora de la aurora y de la salida del sol. 2. El Shemá puede confesarse antes de la salida del sol (lo ideal) pero debido a la realidad del mundo moderno, se puede hacer más tarde, hasta las 10 de la mañana o cuarta hora del día. Debido a que estos horarios son “variables” entre las diferentes latitudes, cada cual debe mirar donde vive y consultar a las autoridades locales. Por esto, si anticipamos que el rezo comunitario podría violar este principio, debemos confesar el Shemá en privado para no perderlo en público. Esto aplica incluso en caso de tener que prescindir el uso del talit o tefilín si ellos impedirían confesar el Shemá en su tiempo apropiado, porque éste toma precedencia sobre aquellos. Por regla general, las horas “variables” se obtienen dividiendo el día en doce horas a partir del alba y hasta la salida de las estrellas. En caso de duda, consulte su autoridad netzarita más cercana. 3. La confesión del Shemá es de la más alta santidad porque expresa el más grande mandamiento de todos, según nuestro Santo Maestro (Meir 12:29,30) y como netzaritas, confesamos solamente lo que nuestro Maestro consideró mencionar en esa ocasión citando (Devarim 6: 49) el cual confesamos en su totalidad. Debido a la santidad del Shemá hay que poner sumo cuidado a cada palabra que pronunciemos y es deber de cada netzarita hacerlo en hebreo y conocer exactamente el significado del Shemá en hebreo. Si no ponemos el sentido en lo que confesamos, no se considera haber cumplido con la mitzvá. 4. Al confesar el Shemá hay que concentrarse en la mitzvá de santificar la Unidad de la Divinidad por medio de la unificación consiente del Nombre Sagrado, teniendo en mente que Elohim es Uno y Único, como nos enseñara el Ríbi al decir: “Que te conozcan a Ti, el Único Elohim verdadero” (Yojanán 17:13). 5. Al confesar el Shemá debemos hacerlo con tres separados alientos uno para cada una de las tres divisiones internas del Shemá, distinguiendo siempre las siguientes: “Primer aliento: Shemá Israel – Segundo aliento: YHWH Eloheinu - Tercer aliento: YHWH Ejad”. Al decir la última palabra, “EJAD”, debemos pronunciar rápidamente el sonido “E” pero alargar el “Ja” y la “D” finales tanto como puedan nuestras reservas de aire del tercer aliento. El Shemá debemos confesarlo dos veces al día, como estipula la Toráh y al hacerlo, debemos cubrir con la mano derecha, los ojos, o colocarla sobre el corazón, como una expresión de respeto ante la Majestad de Su Nombre. Los netzaritas cantamos el Shemá y lo ideal es que la tonada sea la misma en todo lugar.