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Leyes de los rezos

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Sidur Torat Jerut 
Libro de Oración Rito Netzarita. 
 
 
 
Leyes de los Rezos. 
 
 
 
Presidente-Fundador 
©Shaliaj Moshe Pérez 
Printed in Venezuela 
Elul 5777. (Ago. 2025) 
Mayor información: 
yeshivatoratjerut@gmail.com 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
mailto:yeshivatoratjerut@gmail.com
Sidur Torat Jerut 
(Tradición Netzarita) 
Introducción: 
El Centro Internacional de Investigación Raíces Hebraicas se complace en presentar este 
Sidur de Oración que sigue la tradición Netzarita. Elohim (Di‐os Uno y Único de Israel) creó 
al hombre con la capacidad de comunicarse con los demás y sobre todas las cosas, con Él 
mismo. 
Si miramos cuidadosamente el primer libro de las Escrituras Sagradas, Bereshit 
(Génesis), se afirma que cuando YHWH creó al hombre, sopló en su nariz, “nishmat 
jayim”, esto es, “espíritu de vida”. 
Según el “Targún Onkelós, “nishmat jayim” significa un “ser hablante”, es decir, que 
puede expresar en palabras audibles, las ideas y sentimientos de su corazón. Esto a simple 
vista parece simple mas no lo es. Recordemos que cuando hablamos, se crea un nexo entre 
el que habla y el que escucha, consecuentemente, la capacidad de hablar sugiere 
también la idea de “unión” del emisor con el receptor. Si esa comunicación tiene lugar con 
el Creador, entonces la oración tiene la facultad de unirnos al Santo Bendito Sea. 
Tal capacidad es sin duda, un precioso regalo del Creador mismo, cuando insufló en nuestra 
nariz, “nishmat jayim”, “espíritu de vida”. Por lo tanto, el alma de todo ser humano tiene 
la necesidad y la habilidad de rezar. El hombre es una criatura que, a diferencia del resto de la 
creación, puede orar. Sin embargo, orar no es simplemente hablar con Elohim, es 
también un proceso psicológico de profundo significado personal. 
 
 La raíz hebrea del término “rezar” sugiere siempre la idea de “juzgarse a uno mismo” o 
“reflexionar sobre uno mismo”. 
 
¿Cuál es el propósito de esta reflexión personal? 
Dos razones básicas pueden ser expuestas aquí. En primer lugar, nos guarda de 
la Rut ina, de lo nominal, de simplemente pronunciar o leer palabras aprendidas de 
memoria o repetidas mecánicamente sin que el corazón esté imbuido en el proceso. Y, en 
segundo lugar, el auto análisis nos permite revisar nuestros pensamientos y nuestras 
intenciones para ver si realmente lo que comunicamos es apropiado para nosotros, es decir, 
si tiene realmente un valor permanente o si se trata solamente de pet iciones para 
nuestro deleite personal. Dicen nuestros sabios:“Por eso es que no tenéis lo 
que deseáis, porque no pedís; y lo que pedís, no lo recibís, Porque pedís mal, para 
malgastar en vuestros deleites”. (Ya‟akov HaTzadik 4:3-7). 
 
Hay muchas cosas que no recibimos porque no oramos, es decir, no pedimos. Sin embargo, 
podría ser que recemos y pidamos y regresamos con las manos vacías. 
 
¿Por qué? Porque pedimos mal. Por tanto, el acto de rezar implica un magnífico 
proceso analít ico de introspección no 
solamente para evaluarnos a nosotros mismos, sino para evaluar también qué es lo que rez
amos y de estamanera no seamos avergonzados cuando elevemos nuestros ruegos a YHWH 
(Sal.31:18). 
Si entendemos que el Eterno, Bendito Sea Su Nombre, nos ha hecho para Su gloria, 
e nt o nce s conocer a YHWH, esto es, tener una relación íntima con Él, constituye la meta 
o propósito final de nuestra vida. Esto se logra plenamente mediante nuestra unión con el 
espíritu de Mashiaj, el estudio de la Torah (Las Escrituras Sagradas), la obediencia apropiada 
de las mitzvot (los mandamientos que corresponden a cada uno) y la oración personal y 
comunitaria, en ese orden. 
 Cuando la oración se eleva de forma apropiada, nos hace mucho más sensible al mundo 
espiritual y consecuentemente, a la cercanía de nuestro Padre celestial. Esto nos da la fuerza 
y energía espiritual para cumplir la misión que nos ha sido encomendada en esta tierra. 
Sin el rezo, no hay misión que pueda cumplirse debidamente. 
 La mayoría de las personas quieren orar, pero luego de iniciarlo, descubren que no tienen 
las palabras ni el orden correcto para orar y muchas veces el resultado es la frustración. Est
o puedeevitarse y es aquí donde el Sidur ayuda en el proceso. 
 Recordemos que, aunque la capacidad para orar está en cada ser humano, tenemos que 
aprender a desarrollarla. Es como el lenguaje. Todos hemos sido creados con la habilidad 
de hablar, pero alguien tiene que enseñarnos. 
 Por otro lado, muchos se sienten completamente indignos de acercarse por sí mismos al 
Santo Bendito Es. Y tienen razón. Cuando somos conscientes de nuestra humana debilidad y 
la grandeza de nuestra imperfección espiritual y moral, la tendencia es alejarnos de la oración 
porque en lo 
más profundo de nuestros corazones sentimos que no somos dignos de acercarnos al Eterno
 quien es Bendito. Ya lo dijeron nuestros sabios: “Todas nuestras justicias son ante de Ti, 
como trapos de inmundicia”. Y “no venimos delante de Ti confiando en nuestras justicias, 
sino en Tus muchas misericordias” porque: ¿Qué somos nosotros? ¿Qué es nuestra vida? 
¿Cuáles son nuestros méritos? ¿Qué valen delante de Ti nuestra fuerza y 
valent ías? ¿Acaso no son nada delante de Ti todos los fuertes? Ante Ti, los 
hombres de renombre son como si nunca hubieran existido; los sabios, como carentes de 
sabiduría y los entendidos como sin inteligencia, pues todas nuestras acciones son sin valor 
y los días de nuestra vida, vanidad delante de Ti”. Debido a esto, debemos acercarnos al 
Santo de Israel cubiertos con los méritos, la santidad 
yla justicia necesaria para ser recibidos en el Trono Celestial. ¿Cómo puede lograrse esto? 
Ya vimos previamente que cuando YHWH creó al hombre, insufló en su nariz, “nishmat 
jayim” (Gén.2:7). 
 La palabra “jayim” en hebreo (jet iod iod mem) nos da un plural de majestad, para indicar 
lagrandeza del acto; sin embargo el uso de dos “iods” se vuelve una alusión a dos espíritus 
de vida queel Eterno tiene reservados para el hombre. Ya hemos visto el primero, el “nishmat 
hayyim” de Génesis, pero ¿dónde está el segundo? La respuesta la encontramos en la 
tradición netzarita quehemos recibido de nuestros mayores, como está escrito: “la ley del 
espíritu de vida” de Yehoshuaj, nos libra del poder del pecado y de la muerte” (Ro.8:2). 
 Esto sugiere que así como por el primer “nishmat jayim” nos transformamos en criaturas 
hablantes, por la segunda ley nos elevamos aún más hacia la meta original por la cual fuimo
s creados y por tanto, debido al factor Mashiaj, nuestra capacidad para rezar aumenta hasta 
el infinito y nos sensibiliza y enriquece a un punto donde nuestra unión con la Divinidad se 
hace mucho más experimentable y armoniosa. Por tanto, si alguien debe saber cómo rezar 
serán los que tienen el “espíritu de vida” de Yehoshuaj insuflado en las narices de su alma. 
Al tenerlo así, somos vestidos con las ropas de la justicia y los méritos de nuestro Santo 
Maestro, el Mélej HaMashiaj, por cuya justicia se nos abren las puertas del Altar Superior y 
nuestras oraciones son recibidas. 
 
 Debido a esto, como netzaritas, ofrecemos todas nuestras oraciones y rezos cubiertos con los 
méritos de nuestro Santo Maestro, plenamente convencidos que son suficientes para 
permitirnos entrar y salir de los Lugares Superiores y ser guardados en el proceso, de las 
fuerzas del Otro Lado. Esto es lo ideal, pero no siempre lo real. La diferencia viene dada en 
la enseñanza y en la práctica necesaria para alcanzar la madurez espiritual a la que somos 
llamados. 
 Teniendo en cuenta esto, el Centro de Investigación Internacional de Raíces Hebraicas ha 
decidido publicar este Sidur cuya intención es facilitar el rezo en un orden apropiado que n
os permita laalegría de nuestra comunión personal y comunitaria con YHWH. 
 Por supuesto, no es la única forma de orar que existe, perola que aquí sugerimos, luego de 
mucha investigación, creemos se apega mejor que el resto, a nuestra tradición netzarita de la 
cual nos sentimos santamente orgullosos. 
 Para la información del público en general, hay que decir que el movimiento netzarita 
formado alrededor de la vida y enseñanzas de nuestro Santo Maestro dentro de lo que 
históricamente se conoce como “judaísmo del segundo templo”, constituye una de las 
tradiciones judías más antiguas que existen. 
 Dicha realidad es un hecho histórico innegable y consecuentemente el judaísmo netzarita 
es mucho más añejo que las corrientes judías tradicionales que conocemos hoy día. 
 El significado de esto es que, por un lado, tenemos un lugar y misión únicas en la historia 
de Israel y por el otro, seguimos principios, perspectivas, tradiciones, costumbres y prácticas 
más antiguas y por tanto, mucho más cercanas a los profetas y a Moisés que el resto de las 
sectas judías coetáneas. Si a ello unimos el hecho de ser representativos por la vía de nuestro 
Santo Maestro, del pacto 
y promesas mesiánicas dadas a la Casa de David, entonces nuestro lugar y misión adquiere
n unarelevancia única en la historia del judaísmo contemporáneo. 
 Esa relevancia resalta a lo largo y ancho de esta obra, no para subrayar chovinismos 
sectarios que no tienen sentido, sino para enfatizar nuestra conciencia de identidad y misión 
en aras de la redención final de nuestro pueblo hebreo y el mundo. Por tanto, no es de extrañar 
que nuestro Sidur, debido al factor Yehoshuaj, contenga, por un lado, giros, expresiones y 
tradiciones propias, mientras que por el otro, mantenga, selectivamente, aquellas que forman 
parte de la misma raíz cultural y espiritual que, venida de nuestros padres y profetas, une a 
toda la Casa de Israel. Creemos firmemente que nuestro Sidur viene a enriquecer aún más, la 
pluralista y multifacética herencia colectiva de todo nuestro noble pueblo judío. 
 
Dos características notables: 
Hay que decir además, que el Sidur posee dos características únicas que lo hace diferente al 
resto de los sidurim tradicionales. Primero, que provee las especificaciones para el rezo de la 
mujer, siguiendo el principio general de que aunque no obligadas, la mujer tiene también, 
como los varones, la responsabilidad de orar y aunque está exenta del rigor del horario 
varonil, tiene aún el compromiso de hacerlo, al menos, dos veces por día. Esa mínima 
responsabilidad se hace presente en nuestro Sidur para bien de las hermanas de la Casa de 
Israel. La segunda característica importante es que contiene los elementos necesarios para 
que nuestros hermanos de origen no judío, que han abandonado la idolatría y vueltos sus ojos 
al Elohim de Israel por los méritos de nuestro Santo Maestro, Yehoshuaj HaMashiaj, tengan 
a su disposición también, en las secciones asignadas, todos los elementos necesarios para 
compartir su herencia entre los santos. Esto es así debido al principio netzarita de que los 
gentiles que han hecho su conversión al Elohim de Israel por los méritos de Yeshuaj, no 
deben ser considerados como “extranjeros o advenedizos”, es decir, ciudadanos de segunda 
clase. 
 En otras palabras, los conversos de entre los gentiles no constituyen ni un pueblo ni una 
religión separada de Israel, sino que ahora, por los méritos de Yehoshuaj HaMashiaj, son 
“conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Elohim” y por tanto, comparten 
también su porción en la herencia dada a nuestro noble pueblo judío. 
 Este principio Netzarita se expresa en nuestro Sidur proveyendo para nuestros hermanos 
procedentes de entre los gentiles, todos aquellos elementos del rezo que le son necesarios 
para hacer del servicio público o privado de oración, tanto si están físicamente presentes en 
nuestras comunidades, como en lugares diferentes, una experiencia enriquecedora para su 
espíritu, de la misma manera que lo es para el yehudí. El Sidur, indica claramente esas 
secciones propias, tanto para las mujeres como para nuestros hermanos de entre los gentiles. 
 
Origen del Sidur: 
Desde el punto de vista de la Torah, no hay indicaciones de la existencia de ningún rollo o 
libro para el rezo. Los grandes y entendidos oraban privadamente y también la gente 
sencilla del pueblo. Todas las oraciones que encontramos en las Escrituras, son de origen 
privado y espontáneo. Desde las oraciones de Avraham, hasta las de Moisés, pasando por los 
profetas, reyes y sobre todo, de David, el gran maestro del rezo en Israel, generación tras 
generación, siguen esa línea: privacidad y espontaneidad. 
 En el Código Real tenemos algunas indicaciones de oraciones comunitarias (Memorias de 
los Apóstoles Cf.4:24; 20:36) pero aun así, fueron espontáneas. No obstante, cada maestro 
de Torah era responsable de instruir a sus discípulos en el orden apropiado en que debían 
orar a fin de usarlo en forma privada y personal, no pública (Cf. Mat. 6:5,6; Hillel 11:1) y 
enfatizando el deber de evitar repeticiones vanas, sino más bien, como una guía del orden 
apropiado y los principios básicos que debían seguirse para orar debidamente (Mat.6:11ss). 
Desde esta perspectiva, el maestro asumía que cada uno era responsable de añadir de su 
propio corazón y sentimientos, aquellos elementos que se trasformaban en plegarias. 
 Esto es evidente cuando notamos que el Maestro mismo, aunque facilitó un orden para 
los rezos, cuando personalmente oraba, añadía siempre elementos novedosos y particulares 
en sus oraciones (Cf. Yojanán 17:1ss.). 
 Después de la destrucción del Templo de Jerusalem (70 d.M.), muchos maestros en Israel, 
hicieron un gran esfuerzo por reemplazar los sacrificios públicos del Templo que cesaron, 
con ciertas oraciones especiales, las cuales debían confesarse justo durante el tiempo cuando 
aquellos sacrificios debieron ser ofrecidos. De esta manera se procuraría la conexión entre lo 
que se fue y lo que debía continuar. 
 En ese proceso se destacó la más famosa e importante de todas las oraciones, conocida como 
Shmoneh Esré (número 18 en hebreo) por tratarse de una plegaria compuesta por 
18 bendiciones; dicha oración es conocida también como “Amidá”, por confesarse de pie. S
egún lamayoría de los historiadores, la Amidá fue editada para el tiempo del surgimiento de 
la Mishná (200d.M) aunque proviene, según muchos, de los hombres de la Gran Asamblea, 
en los días de Ezra el cohén y los profetas Hagai y Malaquías. Aun así, la “Amidá” nunca 
fue vista como una estructura única y fija, sino más bien como un bosquejo general, al igual 
que el orden sugerido por nuestro Santo Maestro, pues los grandes sabios de la época 
talmúdica también se opusieron a la oración repetida de forma nominal sugiriendo en todo 
momento, que la plegaria debía ser tan espontánea como posible y, siguiendo al 
Maestro, posiblemente sin saberlo, añadiendo siempre algo nuevo que brotara de lo profund
o del corazón del Yehudí (TY Berajot 8b). 
 De modo que, ni siquiera en la época talmúdica (circa 200‐500 d.M) podemos señalar la 
existencia de un “sidur” u “orden fijo” para la oración.En realidad, no fue sino hasta la edad 
media cuando se vio la necesidad de establecer un libro deoraciones para el rezo público en 
la sinagoga. Hasta donde sepamos, el primer sidur puede ser atribuido al Rav Amram, de la 
academia de Sura, en Babilonia, quien para el año 830‐850 (d.M) estableció de forma escrita, 
un bosquejo general de lo que debería ser la oración pública entre los judíos. 
 A este esfuerzo siguió el trabajo del maestro Saadia Gaón (fines del siglo noveno), de la 
misma academia que el Rav Amram, donde incluyó ciertos rezos y sobre todo, las leyes que 
lo rigen, esdecir, la racionalización o el porqué de tales oraciones. Más tarde (siglo 
decimoprimero) apareció el libro de las Cien Bendiciones (Mea Berajot) como un intento por 
orientar la forma correcta de orar para el judío. Esas tres obras constituyenposiblemente, la 
base histórica para el resto de los sidurim que vinieron después. 
 Si nos damos cuenta del tiempo en que aquellos esfuerzos fueron realizados, podemos 
deducir que la razón principal fue la pérdida generalizada de la práctica y efectividad de la 
oración entre los santos. Los líderes de la comunidad judía percibieron entonces la ingente 
necesidad de instruir al pueblo común en la disciplina y orden apropiados del rezo. 
 La realidad no ha cambiado mucho desde entonces y consecuentemente un Sidur que 
exprese nuestras perspectivas, creencias y esperanzas netzaritas, es una demanda creciente 
de nuestra generación. 
 
Advertencia 
Después de explicar el origen del Sidur es más fácil entender su propósito central: servir 
como herramienta para ayudar a cada creyente a desarrollar de la mejor forma posible, su 
vida de oración, tanto a nivel corporativo como personal. Por tanto, el Sidur no es un fin en 
sí mismo, sino un medio para obtener el fin supremo: 
Una mejor comunicación con YHWH y el mayor refinamiento y elevación espiritual posible 
en el proceso. 
 Mientras es cierto que el Sidur nos ayuda a establecer el orden apropiado del rezo y su 
contenido esencial, no es un sustituto para la oración espontánea, ni a nivel público ni 
privado. Al momento que ignoramos esto, corremos el riesgo de perder el sentido y vida 
misma de la oración. Por tanto, cada netzarita deberá tener siempre presente que su tiempo 
privado con YHWH la espontaneidad personal no debe ser puesta en riesgo. Así pues, 
debemos tener el orden y contenido básico que nos ofrece el Sidur pero al mismo tiempo, la 
libertad y explosión personal del alma en su búsqueda y unión con YHWH. Si ambas cosas 
son puestas en la balanza, el resultado será sin duda, una permanente elevación y madurez 
espiritual indetenible. 
 Por otro lado, el Sidur tradicional ofrece un orden que va más allá de la oración y se interna 
en,el procedimiento del servicio al Eterno que se ofrece cada día y especialmente cada 
Shabat y Festividades en la comunidad. 
 
Nuestro Sidur comprende estos elementos y por tanto ofrece las instrucciones necesarias pa
ra lostres períodos principales de oración (Mañana, Tarde y Noche) así como para el Shabat 
y las tres festividades peregrinas (Pésaj, Shavuot y Sucot). Además, introduce elementos 
básicos para ocasiones especiales donde se confiesan ciertas bendiciones y se hace memoria 
de aquellos hechos históricos que marcan el paso profético de nuestro pueblo entre las 
naciones (Purim, Janucá etc.). 
Debemos decir que dentro de los tres períodos de oración reglamentarios, se destaca 
el Shabat como ese día sagrado que YHWH, Bendito Sea, ha entregado a nuestro pueblo de 
forma especial y a la humanidad de forma general. En ese día, entramos en el Santuario del 
Tiempo más profético de todos y por tanto, no solamente oramos, sino que además 
estudiamos y explicamos la Torah y los profetas al pueblo. 
 Debido a lo normativo de la Torah y la importancia de su estudio, el servicio de Shabat debe 
dejar espacio y tiempo suficiente para que tan importante marca profética no falte en nuestras 
comunidades. Históricamente nuestro pueblo hebreo es conocido como “la nación del Libro”, 
es decir, de las Sagradas Escrituras. Esta indicación no podemos tomarla a la ligera, sino con 
suma dedicación y responsabilidad. 
 Debido a las agitaciones del mundo moderno, cuando el tiempo se va 
en compromisos diarios, la mayoría de los creyentes no tienen el tiempo requerido para un 
estudio sistemático de la Torah, excepto el día de Shabat. 
Por tanto, debemos aprovechar al máximo esta realidad para hacer del estudio de la Torah un 
factor primordial en dicho tiempo en contraste con la práctica generalizada dar prácticamente 
todo el tiempo al rezo público, haciendo de la explicación y comentarios de la Torah una 
provisión escasa en el día de Shabat. 
 
Esto es entendible en ciertas condiciones, cuando el estudio de la Torah se realiza durante los 
días de la semana, pero no cuando por las condiciones de exilio, la mayoría de nuestro pueblo 
no cuenta con el tiempo necesario entre semana, para dicho estudio. Con la mira de traer esto 
a un balanceado curso, nuestro Sidur, mientras dedica el tiempo necesario al rezo público, 
también ofrece el suficiente para la espontaneidad de la oración y el estudio y exposición de 
la Torah. 
 
Por tanto, en nuestro Sidur, mientras encontramos los elementos básicos del servicio de 
oración, encontramos también la provisión necesaria para el comentario de la parasháh 
semanal a fin de que no falte tan necesario alimento en la Casa de Israel. Procuramos así 
ajustarnos a la realidad del tiempo que nos ha tocado vivir para hacer de nuestra fe netzarita 
algo realmente relevante en cada generación. 
No podemos retroceder las manecillas del reloj y pensar que haciendo lo que fue relevante 
hace diez siglos, podría ser relevante en nuestro siglo. Los de las generaciones pasadas 
tomaron la difícil decisión de ajustarse a las demandas de su tiempo mientras procuraron 
mantenerse unidos a la esencialidad de la fe ancestral de nuestro pueblo. Nosotros no somos 
la excepción. De haber vivido en sus días, habríamos hecho lo que ellos hicieron. Lo contrario 
también habría sido cierto. Nuestro Sidur lo intenta de nuevo 
reconociendo la deuda que tenemos con nuestros ancestros y al mismo tiempo, con la 
generación a la que servimos. Ser relevantes significa ofrecer soluciones prácticas a 
la realidad del mundo en que uno vive, sin perder la grandeza de lo que nunca puede 
ser olvidado ni abandonado. Hay cosas que no cambian ni nunca cambiarán. Todos estos 
elementos son tenidos en cuenta en esta obra rogando a cada uno de nuestros miembros y 
amigos netzaritas el acercamiento obediente a estas realidades mencionadas. 
 
 
 
La simplicidad de la Casa de Reunión (Bet Keneset) en los días de Yehoshuaj: 
En los días de nuestro Santo Maestro, la sinagoga (bet keneset) no cumplía un papel litúrgico 
complejo como lo es hoy día. Y la razón es evidente: el Templo estaba en pie y toda la liturgia 
tenía lugar por medio del servicio establecido para los sacrificios diarios y los personales, 
según indicados por la Torah. Mientras esto fue así, la sinagoga servía para propósitos 
sociales importantes como eran la educación de los niños, la corte de justicia local y los 
servicios públicos de oración y estudio de la Torah, especialmente durante el Shabat, esto 
último de una manera sencilla y simple. 
 
Todo parece indicar que el servicio de Shabat giraba alrededor de la lectura de la Torah propia 
de la semana, luego la lectura de los Profetas correspondiente y finalmente, la exposición de 
las Escrituras leídas y explicadas en público por el dignatario local o un invitado especial de 
la comunidad (Cf.Hillel 4:16,17; Memorias de los Apóstoles 13:1 lectura y exposición de la 
Torah un tiempo maravilloso para la educación y formación de los miembros de la 
comunidad. Con la destrucción del Templo, la sinagoga comienza a incorporar aquellos 
elementos litúrgicos propios del Bet Hamidkdash, bajo la idea generalizada de que cuando 
un mandamiento no puede ser cumplido en la práctica, al menos recordarlo es una forma de 
cumplirlo. Consecuentemente, se van introduciendo prácticas y costumbres que tenían la 
intención de reproducir, de la mejor forma posible, todo lo que habría ocurrido en el Templo 
un día de Shabat, de no haber sido destruido. 
 
Además, reinterpretando una profecía de Oseas (14:1ss), se llega a la conclusión de que las 
oraciones y narrativas históricas (referidas a aquellos sacrificios) son una forma 
de reproducirlos para hacerlos relevantes y operativos como único medio para expiar los pe
cados, ahora que elTemplo no podía satisfacer esa necesidad. Ello estaría muy bien, 
posiblemente, si no tuviéramos una fuente de expiación mucho más excelente sin embargocomo netzaritas, creemos que, a falta de Templo, los méritos introducidos a nuestro favor por 
nuestro justo Mesías, poseen una fuente de expiación mucho más segura y apropiada. En 
realidad, la única fuente segura y apropiada para el perdón de los pecados, tanto 
no intencionales como intencionales. Este principio fue anticipado por la tradición oral de 
nuestro pueblo cuando se afirma que, sin Templo, solamente el Mesías puede ser nuestra 
fuente confiable de expiación. Nos dice el Zohar (2: 21ª) 
 
“En tanto que los hijos de Israel habiten la Tierra Santa, los rituales y sacrificios que realizan 
(en el Templo) remueven todas las enfermedades del mundo, pero ahora (sin el Templo), 
solamente el Mesías puede hacerlo”. 
 
Consecuentemente, nuestro Sidur cuida de no desplazar a nuestro Santo Ríbi Yehoshuaj con 
oraciones y narrativas relacionadas con sacrificios que no pueden en verdad ni ser ofrecidos 
ni operativos y que solamente en nuestro justo Mesías se vuelven relevantes y apropiados. 
Es importante que cada netzarita tenga en cuenta esto para ser fieles al legado de nuestro 
Santo Maestro. Nuestro Sidur establece que el fundamento de nuestra expiación no está en el 
sacrificio de Yitzhak, sino en lo que aquel sacrificio apunta, es decir, el de Yehoshuaj 
HaMashiaj. Esto no puede ser negociable para nosotros. Por rechazar esta realidad, la 
mayoría de los sidurim continúan ofreciendo alternativas expiatorias que llenan sus páginas 
de oraciones y narraciones que procuran, sin éxito, asegurar una fuente de expiación para el 
yehudí. 
Este no es nuestro caso, pues tenemos en el alma derramada de Yehoshuaj, la fuente única y 
confiable para el perdón de los pecados intencionales. Retornar entonces a la simplicidad del 
principio sin olvidar la rica herencia de nuestra historia afirmando el fundamento del perdón 
a través de los méritos de nuestro justo Mesías, es fundacional en nuestro Sidur. 
 
El orden netzarita: 
El Sidur no solamente da un orden de oración, sino también de la totalidad del servicio 
público que tiene lugar en la sinagoga todos los días de la semana, aunque de forma es pecial 
en el Shabat y las Festividades. Ese orden recibe el nombre generalizado de 
“liturgia”, palabra ésta que no expresa la totalidad y profundidad de lo que preferimos llam
ar, el “serviciosinagogal”; sin embargo, debido a la generalización del término, es difícil hoy 
día pasarlo sin él, mas haremos un esfuerzo, cada vez que sea posible, por usar siempre 
“orden” más que “liturgia” amén de que el término “liturgia” incomoda en ocasiones por 
relacionarlo culturalmente a algo que suena como “religión sin vida” o que ofrece un “orden 
rígido y muerto” que estorba el vuelo espontáneo del espíritu. Ya hemos explicado que tal 
extremo debe evitarse, pues seguir un orden apropiado no tiene por qué llevarnos a un sistema 
de servicio al Eterno sin vida propia, todo lo contrario, lo facilita, si lo usamos legítimamente. 
Aun aquellos que no toleran el uso de alguna “liturgia religiosa”, en la práctica no pueden 
vivir sin ella, porque donde no hay orden, hay desorden, solamente que es una “liturgia 
sin protocolo escrito”, pero liturgia al fin. Así, pues, no debemos temer seguir un 
orden apropiado si dentro de ese orden prevalece la guianza y vitalidad del espíritu de verdad 
que hemos recibido de nuestro Santo Maestro (Yojanán 14:14). Nuestro Sidur establece 
lo primero y asegura lo segundo. 
 
 
Janucá, 5772. 
Rabino. 
Dan ben Avraham. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Principios Generales del rezo 
1 . Debido al hecho de que cada comunidad se guía por su tradición particular y por las 
instrucciones que recibe de sus autoridades, los principios generales del rezo que seguimos 
aquí están fundamentados en nuestra tradición netzarita, apoyada en la sefardí y en 
ocasiones, con algunos matices asquenazí, cuando éste expresa mejor la tradición o el sentido 
de la Torah que el sefardí. 
2.La Torah nos pide que oremos diariamente, que tengamos un espíritu de oración 
constantemente y que procuremos andar en todo momento, como ante la misma presencia 
del Eterno. El verbo “orar” y su gemelo, “rezar” no expresan del todo la profundidad del 
término “tefiláh” en hebreo. En realidad, desde el punto de vista del término “tefiláh” uno ni 
ora ni reza, es decir, ni le contamos al Eterno nuestros problemas para “que se entere de los 
mismos” ni rezamos en el sentido de “repetir” algo dicho o escrito por otro con el mismo 
efecto de “orar”. 
El término hebreo “tefiláh” es mucho más rico, mucho más profundo. Nuestro 
Santo Maestro, nos dice al respecto: ““Y cuando estés orando, no repitas las mis mas cosas, 
como los paganos que piensan que por repetir y repetir conseguirán lo que piden. Por tanto, 
no actúes como ellos, porque vuestro Padre conoce cuales son todas vuestras necesidades 
antes que vosotros le pidáis.” (Mt. 6:7,8) De esto aprendemos que la tefiláh no 
es para informar algo a YHWH que ya Él no sepa y que repetir y repetir sin sentido, 
nominalmente, no es costumbre judía, sino de los gentiles. Nuestro Maestro no quiere que 
andemos en esos caminos. 
3. ¿Qué es entonces la oración, el rezo? ¡Tefiláh! Algunas autoridades afirman que 
“tefiláh” proviene de “Hilpalel” cuyo significado es “eliminar las asperezas 
o los impedimentos” para alcanzar el propósito de la Tefiláh, que es la “unión con el 
Creador”. Así pues, “orar” y “rezar” deben llevarnos a un profundo estado de reflexión 
espiritual donde evaluamos nuestras vidas desde adentro, a la luz de la Toráh, para ver qué 
podría encontrarse allí que se aun impedimento a nuestra búsqueda y unión con el Eterno. 
“Escudríñame oh Elohim, y mira mi corazón y ve si hay en mí camino de perversidad y 
guíame por el camino correcto”, decía David (Tehilim 139:24). Al quitar los impedimentos, 
la unión con el Eterno es mucho más pausible. 
4.Por tanto, antes de orar, propiamente dicho, es importante recoger el pensamiento, 
dedicando unos minutos a la meditación para traer nuestras ideas y sentimientos al acto 
sagrado de la intercesión. Los grandes tzadikim no entraban al acto mismo del rezo, sino 
luego de al menos una hora de preparación. Al concluir el rezo, no debemos terminarlo en 
apuros, para no dar la impresión que nos resulta una tarea pesada o sin sentido. 
5.Para la meditación personal los profetas se inspiraban con el uso de instrumentos 
de alabanza (2 Reyes 3:15) y es un buen inicio. Use algún recurso para llenar el ambiente de 
alabanza que le rodee su alma como una brisa suave y apacible. 
Déjese llevar por las notas de los cantos 
y prepare así su corazón para rezar ante el Eterno, porque no debemos orar cuando estamos
enfadados o cuando la mente está llena de preocupaciones mundanas. 
 
 
 
 
 
6. Debemos procurar orar siempre en privado, no a la vista de los hombres. Esta es una ley 
para los netzaritas. Solamente cuando estamos en presencia de un minián, podemos 
orar personalmente en público. Al orar, debemos cerrar nuestra puerta y no dejar ser vistos 
por los hombres para buscar su alabanza. Será siempre apropiado dirigir nuestro rostro hacia 
Yerushaláyim si estamos en el exilio. Al elegir el lugar, debemos procurar dos cosas 
importantes: primero, máxima privacidad y segundo, mínima posibilidad de interrupción. 
7.La concentración es importante. En todo momento debemos recordar ante Quien estamos 
rezando, el Ribonó Shel Olám, por tanto, nuestra actitud debe ser medida, pulcra, humilde 
y decente. No debemos orar en paños menores o mal cubiertos, excepto en situaciones de 
fuerza mayor y contra toda posibilidad de hacerlo de otra forma. Despejar nuestra mente de 
toda posible interrupción es de santos. 
8.Las palabras son importantes. Debemos entender lo que decimos, porque de lo contrario, 
el corazón no sigue las palabras y la concentración apropiada disminuye notablemente. Si no 
conoces hebreo, la lenguaideal para orar, entonces debes hacerlo en la lengua donde 
entiendes mejor y donde tus sentimientos acompañan y siguen tus palabras. De no conocer 
el hebreo, entonces deberás poner tu mano sobre el texto hebreo que corresponda, cuando 
esto sea posible y coincida, pero elevar tus plegarias en la lengua donde entiendes el valor de 
las palabras, de lo contrario, “mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda vacío”. Esto 
debemos evitar. 
9.Hay ciertas oraciones que, debido a su importancia, de no hacerlo bien, se 
requiere repetirlas. Esto demuestra en grado sumo el valor de lo que hablamos, porque las 
palabras que salen de nuestros labios tienen poder para justificarnos o condenarnos 
(Mat.12:37), por lo que debemos ser cuidadosos en lo que hablamos ante el Eterno. 
Conociendo bien el valor de 
las palabras, sobre todo en hebreo, nos ayudará a concentrarnos mejor porque valoramos 
apropiadamente lo que decimos. 
10. La costumbre de orar tres veces por día proviene de los profetas. Así lo afirmaba David 
y sabemos que Daniel oró tres veces por día (Daniel 6:10). Según una tradición antigua 
(Berajot 27 b), Avraham instituyó el Shajarit (oración matutina), Itzjak la Minjá (oración de 
latarde) y Iaacov el Maariv o Arvit (oración del anochecer). De esta manera, tres períodos 
diarios de oración fueron permeando la costumbre, aunque el Rambam considera que la 
mitzvá de tefiláh se cumple con hacerlo al menos una vez diaria; no obstante, Shajarit y Minjá 
son dos momentos sumamente importantes que no debemos olvidar nunca como comunidad. 
11.Para nosotros como netzaritas, la mayor autoridad para buscar el tiempo de 
tefiláh, tanto privado como público, proviene de la antigüedad, los ejemplos de los profetas,
 de nuestro Ríbi, El Mélej HaMashiaj, sus estudiantes y el resto de los jajamim de nuestro 
pueblo, todos los cuales coinciden que la tefiláh es fundamental para el desarrollo de la fe 
y una relación apropiada con el Creador. 
12. No solamente el varón yehudí, también la mujer debe orar y las Escrituras abundan en 
oraciones hechas por mujeres (Hanah, Miriam bat Amran, Miriam bat Elí, etc.), por tanto, en 
nuestra tradición netzarita, se anima a la mujer a orar tanto como le sea posible, pero no se 
limita a un tiempo específico. Tampoco la forma de su oración no está sujeta a un orden 
rígido, pues la mujer por naturaleza no requiere de un minián para conectarse con la 
Divinidad en la tefiláh. 
 
 
13. De igual modo los conversos de entre los gentiles son llamados a participar del servicio 
de oración juntamente con sus hermanos yehudím, pero no están obligados ni a su horario 
ni a su orden específico, más se dan ciertos parámetros para que sigan un orden que les 
permitirá desarrollar mejor su vida de oración en armonía con la Casa de Israel y no con el 
de las naciones y culturas de donde proceden. 
14. No se debe desayunar antes de las oraciones de los días de entre semana o de Shabat y 
Festividades pues con ello afirmamos que lo espiritual toma precedencia sobre lo material. 
Sin embargo, de existir mucha necesidad, se permite beber algún té o jugo natural para 
ayudar al cuerpo a seguir el espíritu sin quejarse demasiado porque entonces nos afecta la 
concentración. 
15. Debemos procurar tener un mismo lugar donde orar siempre, que esté limpio y oxigenado. 
No está permitido orar en lugares inmundos o dedicados a la inmundicia del cuerpo, ni donde 
haya malos olores. Kefa nos dio el ejemplo, subiendo a la azotea para orar, debido al mal 
olor del proceso de curtido de piel de su hospedador (Memorias de los Apóstoles 10:6). 
16. No debemos orar reprimiendo las dos necesidades fisiológicas básicas, por lo que 
primero debemos liberarnos de esas necesidades para luego dedicarnos a la oración. 
17.El proceso del lavado de manos en la mañana, es como sigue: 
Primero: debemos tomar un baño de todo el cuerpo y secarnos bien y ponernos nuestras 
ropas apropiadas. Segundo: en el lugar apropiado, se levantan los brazos a la altura de los 
hombros, con las palmas hacia arriba, y se hace la berajá que nos permitirá la acción del 
lavado de manos (Vea Sidur), basado en el principio de que primero se bendice la acción 
y después se realiza, de la misma manera que no bebemos vino sin la bendición previa, 
ni comemos pan sin la berajá que le antecede, así t a mbié n , p r imer o hace mo s 
la be r a já po r e l la va do de la s ma no s y lu ego s ig ue la 
acc ió n propiamente dicha1. Tercero: se toma el recipiente con la mano izquierda y esta la
va laderecha una vez, desde la muñeca hacia los dedos. Luego la derecha lava la 
izquierda otra vez. Esto se repite tres veces, solamente en las mañanas, al comenzar el día y 
separarnos de la noche, en memoria de las tres promesas de limpieza del agua que aparece 
en la Escritura (Ez.36; Yoj. 3 y Mar‟ot Elohim 21). El resto del día la izquierda 
vierte tres veces seguida agua sobre la mano derecha y luego la derecha devuelve 
el servicio a la izquierda. En cualquier caso, se retiran los anillos de los dedos de las 
manos (si los hubiere) o el reloj del brazo si su correa está demasiado suelta y lo dejara caer 
sobre la muñeca impidiendo el lavado apropiado. Antes de comer se deben lavar bien las 
manos con jabón y luego proceder al lavado ritual delas manos si se ant icipa que se ha 
de comer pan. Si no hay agua disponible se puede comer pan con las manos sin 
lavar ritualmente, probado que estén limpias. De lo contrario, se usará una servilleta o 
similar, para no contaminar la comida y proteger el cuerpo de enfermedades oportunistas. 
18 . Se per mit e la var s e r it ua lme nt e la s ma no s e n u na s a la d e ba ño s qu e 
no t enga le t r ina o t o i le t . Pero si éstos se hacen presentes, entonces se puede hacer el 
lavado probado que la bendición se hizo previamente fuera de tal recinto. En ningún 
caso se permite hacer bendiciones en lugares inmundos como ha sido explicado. 
19.Es fuente de mérito apartar tzedaká antes de orar. Por lo cual debemos tener siempre a 
mano el recipiente sagrado de tzedaká para dicho fin. El que da tzedaká antes de los rezos, 
abre un camino amplio para la concentración en la oración. El Maestro habló primero de la 
tzedaká y luego de la oración (Mat.6:1,5), aludiendo a la práctica que debemos seguir los 
netzaritas. 
20. Tres cosas definen lo medular en el rezo: el Shemá, la Amidá y el Alenu. Si estas tres 
cosas están presentes, la oración es completa. Lo demás son adornos a la oración que tienen 
su lugar e importancia, pero nunca a la altura de esos tres elementos básicos e indispensables 
pues en la suma de ellos se invoca el Nombre del Eterno, se establece la Soberanía de Su 
Reino y se involucra a todo Israel juntamente con los justos de las naciones. 
El orden inverso que prevalece en la mayoría de las tradiciones de nuestro pueblo hebreo se 
debe a la idea mística de que un espíritu sucio invade el cuerpo cuando se duerme y al 
despertar, se retira hasta la punta de los dedos por lo que es impropio invocar el Nombre del 
Eterno llevando en las manos tal espíritu que solamente sale por medio del orden establecido 
para el lavado ritual de las manos. Los netzaritas seguimos otro rito más antiguo que 
no comparte ese concepto. 
21.A manera introductoria, los rezos matutinos (Birkot HaShájar) deben ser confesados antes 
del Shemá y la Amidá, pues nos permiten prepararnos para la oración llenando el espíritu de 
gratitud al Eterno por el día nuevo de vida que nos concede. La gratitud es algo que valora 
mucho nuestro Santo Maestro y por tanto, debemos ser inmensamente agradecidos a nuestro 
Padre en los Cielos y no tomar nada por derecho propio. “No olvidar nunca sus beneficios”, 
es una mitzvá ética importante 
 
LEYES DEL SHEMA‟ ISRAEL 
22.El horario ideal para orar es la primera luz del día, cuando comienza a salir el sol, pero si 
es necesario por alguna fuerza mayor hacerloa la luz de la aurora, cuando el sol aún no ha 
salido, también se puede. Los yehudím deben tomar las precauciones necesarias para no 
poner tefilin sino con suficiente luz como para leer el Sidur sin ayuda externa, esto es de otra 
fuente de luz que no sea el día. Para ello y debido a la realidad del mundo moderno, debemos 
acudir a las computadoras para saber exactamente y por anticipado, la hora de la aurora y de 
la salida del sol. 
23.El Shemá puede confesarse antes de la salida del sol (lo ideal) pero debido a la realidad 
del mundo moderno, se puede hacer más tarde, hasta las 10 de la mañana o cuarta hora del 
día. Debido a que estos horarios son “variables” entre las diferentes latitudes, cada cual debe 
mirar donde vive y consultar a las autoridades locales. Por esto, si anticipamos que el rezo 
comunitario podría violar este principio, debemos confesar el Shemá en privado para 
no perderlo en público. Esto aplica incluso en caso de tener que prescindir el uso del talit o 
tefilín si ellos impedirían confesar el Shemá en su tiempo apropiado, porque éste toma 
precedencia sobre aquellos. Por regla general, las horas “variables” se obtienen dividiendo el 
día en doce horas a partir del alba y hasta la salida de las estrellas. En caso de duda, consulte 
su autoridad netzarita más cercana. 
24.La confesión del Shemá es de la más alta santidad porque expresa el más grande 
mandamiento de todos, según nuestro Santo Maestro (Meir 12:29,30) y como netzaritas, 
confesamos solamente lo que nuestro Maestro consideró mencionar en esa ocasión citando 
(Devarim 6: 49) el cual confesamos en su totalidad. Debido a la santidad del Shemá hay 
que poner sumo cuidado a cada palabra que pronunciemos y es deber de cada netzarita 
hacerlo enhebreo y conocer exactamente el significado del Shemá en hebreo. Si no ponemos 
el sentidoen lo que confesamos, no se considera haber cumplido con la mitzvá. 
25 . Al co nfe s a r e l S he má ha y qu e co nce nt r a r s e e n la mit z vá de sa nt i f ic a r 
la U n ida d de la Divinidad por medio de la unificación consiente del Nombre Sagrado, 
teniendo en mente queElohim es Uno y Único, como nos enseñara el Ríbi al decir: “Que te 
conozcan a Ti, el ÚnicoElohim verdadero” (Yojanán 17:13). 
26.Al confesar el Shemá debemos hacerlo con tres separados alientos uno para cada una de 
las tres divisiones internas del Shemá, distinguiendo siempre las siguientes: “Primer aliento: 
Shemá Israel – Segundo aliento: YHWH Eloheinu - Tercer aliento: YHWH Ejad”. Al decir 
la última palabra, “EJAD”, debemos pronunciar rápidamente el sonido “E” pero alargar el 
“Ja” y la “D” finales tanto como puedan nuestras reservas de aire del tercer aliento. El Shemá 
debemos confesarlo dos veces al día, como estipula la Toráh y al hacerlo, debemos cubrir 
con la mano derecha, los ojos, o colocarla sobre el corazón, como una expresión de respeto 
ante la Majestad de Su Nombre. Los netzaritas cantamos el Shemá y lo ideal es que la tonada 
sea la misma en todo lugar. 
 
LEYES DE LA AMIDA 
27.Durante la confesión de la Amidá, hay que permanecer de pie, sin apoyarse en nada 
(excepto los incapacitados físicamente que no están sujetos a este principio, que pueden 
confesarla sentados o acostados). 
28.En caso de confesar la Amidá de memoria, deberá hacerlo con mayor 
concentración aún para no perder una sola palabra por lo cual recomendamos usar siempre 
el Sidur a fin de no confiar en la debilidad de la carne que puede fallarnos en 
cualquier momento. 
29.La Amidá no debe confesarse en voz alta que moleste al que tiene al lado o al que tendría 
al lado, pero suficiente alta como para ser escuchada por uno mismo. Si la persona confiesa 
la Amidá solo, entonces puede hacerlo en voz alta para concentrarse mejor. 
30.Lo ideal es que la Amidá se confiese en hebreo y cada netzarita que no conozca la lengua 
sagrada, deberá estudiar la Amidá hasta comprender cada palabra de la misma a fin de 
confesarla en hebreo, pero si aún no se conoce esta lengua sagrada, entonces debe hacerlo en 
la lengua que entiende y siente más, para no orar en vano. La Amidá es más hermosa si la 
confesamos con un minián pero si no lo hubiere, se puede hacer privadamente. 
31.La Amidá debe confesarme en la diáspora, mirando hacia Jerusalén. Si estás en Jerusalén, 
mirando hacia donde estuvo el Templo. Si estás en el monte del Templo, mirando hacia 
donde estuvo el Arca Sagrada. Se deben hacer las inclinaciones pertinentes como se indica 
en el Sidur. 
32.En el procesional de la Amidá (los tres pasos hacia delante y los tres hacia atrás), deben 
ser hechos con cuidado para no estorbar al que tengamos delante o detrás, el movimiento 
mínimo es suficiente porque los tres pasos son protocolos buenos, pero no imprescindibles, 
si en ello molestamos al que tenemos delante o detrás. 
33.La repetición de la Amidá solamente se hace en presencia de un minián. Hay que estar 
atentos a los cambios de la Amidá cuando llegan las tres festividades y seguir el orden 
prescrito paralas mismas en el Sidur, así como los cambios de las estaciones de invierno y 
verano. 
34.El jazán (director del rezo público) debe vestirse pulcramente, con sus mejores ropas y 
cubierto apropiadamente. Un jazán usando camisa con mangas cortas (del codo hacia arriba)y 
pantalones cortos (de las rodillas hacia arriba) no es permitido en nuestras comunidades 
netzaritas. El respeto por el servicio público no es negociable. Solamente cuando sea del todo 
imposible hacerlo de otra manera, estaría permitido. 
35.En la repetición de la Amidá, la congregación deberá permanecer en silencio siguiendo la 
lectura del jazán con la vista y un leve susurro. Debe estar alerta para decir: “Baruj Jú ubaruj 
shemó” cada vez que se mencione el Nombre Sagrado que pertenece a una bendición a la 
quese r e spo nd e “a mé n” . 
El jazán deberá hacer un alto en su aliento en la conclusión de 
la pronunciación del Nombre, para dar oportunidad a la congregación responder apropiada
mente, según se indicó previamente. La comunidad deberá tener cuidado de no decir 
“Amén”, sino hasta después que el jazán haya pronunciado la bendición completamente. 
36.Los netzaritas nos quedamos en pie todo el tiempo que dura la repetición. 
37.Para respetar el tiempo de la Torah, el jazán, si repitiera la Amidá, solamente lo hará en 
sustres primeras bendiciones y el resto lo hace en silencio, pero se dice en voz alta la 
Kedusháhtanto el jazán como la comunidad. 
 
Leyes del Vidui 
38.El vidui (confesión) solamente se hace cuando la autoridad de la comunidad lo requiera 
debido a la gravedad de la situación. Deberá evitarse, no obstante, durante todo el mes de 
Aviv, Segundo día de Pésaj (Pésaj Shení), Rosh Jódesh Siván hasta el día 12 mismo mes. 
Tishá B‟Av, víspera de Yom Teruá, víspera de Yom HaKipurim, desde el 10 del séptimo 
meshasta Rosh Jódesh Jeshvan, Janucá, Tu BiShbat, Purim, Rosh Jódesh, cuando hay un brit 
en la comunidad, cuando hay un jatán (novio) recién casado o bar mitzvá o cuando hay una 
seudá festiva por alguna ocasión especial. 
39.El vidui se confiesa de pie y se debe hacer con profunda contrición invocando siempre los 
méritos de nuestro Santo Maestro para el perdón de los pecados. Los Trece Atributos de 
Misericordia no deben confesarse separadamente de los méritos de nuestro Santo 
Maestro porque son esos méritos precisamente los que mantienen activos en nosotros 
los Atributos de la Misericordia Divina. 
40.No se confiesa el vidui en casa de duelo. El vidui debe ser dirigido por el jazán y el resto 
seguir en voz baja, suficientemente alta como para escucharse apenas, pero sin estorbar al 
que se tiene al lado. 
 
LEYES DEL REZO DE MINJA 
41.La oración de la tarde es un tiempo que evoca la respuesta que el Eterno dio al profeta 
Eliyahu sobre la cumbre del Carmelo a fin de avergonzar a los sacerdotes del dios pagano y 
traer de vuelta la fe en YHWH de los hijos de Israel.Debido a esto, cada vez que se haceMinjá 
con un minián, se levanta mucha energía espiritual durante dicho tiempo. 
42.El tiempo para Minjá comienza desde media hora después del mediodía o lo que es lo 
mismo, seis horas y medias variables desde el alba. Hay dos tipos de Minjá, la guedolá o 
Minjá Mayor y Minjá ketaná o Minjá menor. La primera se refiere al que tiene lugar antes 
de la hora novena. La segunda al que tiene lugar después de la hora novena del día y antes 
que se ponga el sol. Sin embargo, debido a la realidad del mundo moderno, está permitido 
hacer minjá hasta después de puesto el sol, siempre que no pasen más de 30 minutos desde el 
ocultamiento del astro rey. 
43.Los netzaritas preferimos hacer Minjá dentro del tiempo del segundo horario, es decir, 
dentro de minjá ketaná y debemos esforzarnos en ello en memoria de nuestro Santo Maestro. 
 
 
 
 
 
 
 
LEYES DEL REZO DE, ARBIT 
44.La oración de la noche contiene dos partes centrales, el Shemá con sus bendiciones y la 
Amidá. El tempo de inicio de “Arbit” es luego que aparecen tres estrellas en el cielo, pero 
debido a la modernidad, se consulta científicamente para estar seguros. Si esto no 
fuera posible, una hora después de la puesta del sol, es tiempo apropiado para iniciar el rezo
 de Arbit. 
45.Debido a la modernidad, preferimos unir Minjá y, Arbit en un solo tiempo de oración. Si 
estando en oración escuchase una Kedusháh, deberá responder a la Kedusháh y 
luego proseguir con el resto de la oración. 
46.Si un netzarita está en un lugar donde no hay respeto, ni orden ni concentración en la 
oración, lo hará en privado. Pero nunca orará en público excepto con un minián presente. 
 
EL REZO PÚBLICO 
47.Es mandatorio para los netzaritas “no dejar de reunirnos como muchos han tomado de 
costumbre”, por tanto, cada netzarita hará un esfuerzo especial por hacer de la reunión 
pública, la más excelsa y hermosa posible. Es necesario esforzarnos y llegar temprano a laC
asa de Oración para que todo sea hecho conforme el mandamiento. 
48.Si alguien llegara tarde, deberá unirse a la comunidad donde esta se encuentra en el rezo 
y luego privadamente, hacer las oraciones faltantes. No está permitido que la comunidad 
vaya por una parte y un netzarita solo por otra. 
La unidad debe buscarse siempre porque es en la unidad donde se revela la Kedusháh del 
Bendito, como está escrito: “Mirad cuán hermoso es congregarse los hermanos en unidad”. 
 
LEYES DE LECTURA DE LA TORAH 
49.La Toráh se lee en público durante el rezo de Shajarit y Minjá de Shabat. En el rezo de 
Shajarit de Shabat se incluye una porción de los profetas y una porción de los dichos y 
enseñanzas de nuestro Santo Maestro. 
50.Siguiendo el orden de la Toráh, primero se da preferencia a un Cohén, luego a un Leví y 
después al israelí, tanto en el rezo de Shajarit de Shabat como en Minjá de Shabat. En la 
lectura del HaTzofen HaMaljutí se puede invitar a un justo de las naciones para que dirija la 
lectura correspondiente. El HaTzofén HaMaljutí se hace en hebreo y se traduce al castellano, 
al igual que la lectura de la Torah y de los Profetas. Un Leví no puede reemplazar a un Cohén 
ni un israelí a un leví, pero el Cohén puede reemplazar a un leví y el leví a un israelí. 
51.Siguiendo el principio netzarita de “alegrarnos con los que se alegran”, será apropiado en 
nuestras comunidades que estando presente un novio en el día de su boda, o en el shabat 
previo a su boda, toma precedencia para la lectura de la Torah. 
De la misma manera, si no tuvo ocasión de hacerlo, la tendrá aun después de la semana de 
bodas. Así también con un Bar Mitzvá, o el esposo que acaba de ser padre en el shabat más 
cercano al nacimiento de un hijo o hija. También se da una oportunidad de aliyáh a los que 
salieron de una grave enfermedad y la superaron gracias al Eterno o el que fue librado de un 
inminente peligro de muerte. Todos ellos tienen preferencia el día que estén en el servicio 
público de la comunidad. 
 
 
 
 
52.Antes y después de la lectura de cada aliyáh a la Torah se hacen las bendiciones 
pertinentes, según se instruye en el Sidur. Al ser llamado, se asciende por el camino más 
corto y seregresa por el más largo, indicando así nuestra presteza para cumplir con la mitzvá 
y nuestro regocijo al querer extender al máximo el tiempo de honor relacionado con la lectura 
de la Toráh. Cuando se menciona el nombre de uno para subir a leer la Torah en presencia 
de los hijos de Israel, sus familiares directos se ponen en pie hasta que concluyan las 
bendiciones introductorias previas a la lectura de la Torah. Esto no debe olvidarse nunca. 
53.Está prohibido entrar o salir de la Casa de Estudio mientras se lee la Torah en público. 
Deberá esperarse a que la Torah esté cerrada para proceder a entrar o salir. Cuando la Torah 
está en pie, todos están en pie. Cuando la Torah descansa, todos se sientan. El que 
es llamado a leer la Torah, cuando concluye, se queda junto al bimá hasta que sea 
reemplazado por el próximo que leyó y entonces regresa a su asiento por el camino más largo 
y evitando toda interrupción. 
54.El que lee la Toráh, deberá indicar el inicio de la lectura con la punta de su talit y luego 
lo besa, pero no besa el talit y luego toca el rollo sagrado, porque puede hacerle daño. La 
Toráh siempre se carga sobre el hombro derecho. Al pronunciar las bendiciones 
introductorias y conclusivas de la lectura de la Torah, el que las pronuncia debe tocar el hejal 
(aharón kodesh) del Sefer o sujetar los vástagos de madera que sujeta el rollo de la Toráh con 
ambas manos si fuere un rollo al estilo asquenazí. Es importante que al leer o confesar las 
bendiciones sobre la Torah, no se mire hacia el rollo de la Torah para no dar la impresión de 
que esas palabras están en la Torah, a fin de no violar el mandamiento que prohíbe añadir o 
quitar de la Toráh. 
55.Según nuestra costumbre, cuatro son los honores de la Torah. 
Primero: Abrir y cerrar el Hejal. 
Segundo: Llevar la Torah. 
Tercero: Levantar la Torah en presencia de los hijos de Israel. 
Cuarto: leer la Toráh en presencia de los hijos de Israel. Estos honores deben ser distribuidos 
equitativamente entre todos los miembros de la comunidad. 
56.Lo ideal es que cada olé pueda leer por sí mismo del Sefer Toráh, pero debido a lo difícil 
que resulta, un lector especializado lo representa. Si no hay un lector apropiado, no se lee 
directamente del rollo de la Torah, sino de un Jumash y se sigue la lectura en el rollo con el 
indicador. Si esto tampoco pudiera hacerse, se lee directamente del Jumash y el rollo de la 
Torah se cierra o cubre con un paño especialmente designado para ello. 
 
Janucá, 5772. 
Dan ben Avraham 
Editor General