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Sidur Torat Jerut Libro de Oración Rito Netzarita. Leyes de los Rezos. Presidente-Fundador ©Shaliaj Moshe Pérez Printed in Venezuela Elul 5777. (Ago. 2025) Mayor información: yeshivatoratjerut@gmail.com mailto:yeshivatoratjerut@gmail.com Sidur Torat Jerut (Tradición Netzarita) Introducción: El Centro Internacional de Investigación Raíces Hebraicas se complace en presentar este Sidur de Oración que sigue la tradición Netzarita. Elohim (Di‐os Uno y Único de Israel) creó al hombre con la capacidad de comunicarse con los demás y sobre todas las cosas, con Él mismo. Si miramos cuidadosamente el primer libro de las Escrituras Sagradas, Bereshit (Génesis), se afirma que cuando YHWH creó al hombre, sopló en su nariz, “nishmat jayim”, esto es, “espíritu de vida”. Según el “Targún Onkelós, “nishmat jayim” significa un “ser hablante”, es decir, que puede expresar en palabras audibles, las ideas y sentimientos de su corazón. Esto a simple vista parece simple mas no lo es. Recordemos que cuando hablamos, se crea un nexo entre el que habla y el que escucha, consecuentemente, la capacidad de hablar sugiere también la idea de “unión” del emisor con el receptor. Si esa comunicación tiene lugar con el Creador, entonces la oración tiene la facultad de unirnos al Santo Bendito Sea. Tal capacidad es sin duda, un precioso regalo del Creador mismo, cuando insufló en nuestra nariz, “nishmat jayim”, “espíritu de vida”. Por lo tanto, el alma de todo ser humano tiene la necesidad y la habilidad de rezar. El hombre es una criatura que, a diferencia del resto de la creación, puede orar. Sin embargo, orar no es simplemente hablar con Elohim, es también un proceso psicológico de profundo significado personal. La raíz hebrea del término “rezar” sugiere siempre la idea de “juzgarse a uno mismo” o “reflexionar sobre uno mismo”. ¿Cuál es el propósito de esta reflexión personal? Dos razones básicas pueden ser expuestas aquí. En primer lugar, nos guarda de la Rut ina, de lo nominal, de simplemente pronunciar o leer palabras aprendidas de memoria o repetidas mecánicamente sin que el corazón esté imbuido en el proceso. Y, en segundo lugar, el auto análisis nos permite revisar nuestros pensamientos y nuestras intenciones para ver si realmente lo que comunicamos es apropiado para nosotros, es decir, si tiene realmente un valor permanente o si se trata solamente de pet iciones para nuestro deleite personal. Dicen nuestros sabios:“Por eso es que no tenéis lo que deseáis, porque no pedís; y lo que pedís, no lo recibís, Porque pedís mal, para malgastar en vuestros deleites”. (Ya‟akov HaTzadik 4:3-7). Hay muchas cosas que no recibimos porque no oramos, es decir, no pedimos. Sin embargo, podría ser que recemos y pidamos y regresamos con las manos vacías. ¿Por qué? Porque pedimos mal. Por tanto, el acto de rezar implica un magnífico proceso analít ico de introspección no solamente para evaluarnos a nosotros mismos, sino para evaluar también qué es lo que rez amos y de estamanera no seamos avergonzados cuando elevemos nuestros ruegos a YHWH (Sal.31:18). Si entendemos que el Eterno, Bendito Sea Su Nombre, nos ha hecho para Su gloria, e nt o nce s conocer a YHWH, esto es, tener una relación íntima con Él, constituye la meta o propósito final de nuestra vida. Esto se logra plenamente mediante nuestra unión con el espíritu de Mashiaj, el estudio de la Torah (Las Escrituras Sagradas), la obediencia apropiada de las mitzvot (los mandamientos que corresponden a cada uno) y la oración personal y comunitaria, en ese orden. Cuando la oración se eleva de forma apropiada, nos hace mucho más sensible al mundo espiritual y consecuentemente, a la cercanía de nuestro Padre celestial. Esto nos da la fuerza y energía espiritual para cumplir la misión que nos ha sido encomendada en esta tierra. Sin el rezo, no hay misión que pueda cumplirse debidamente. La mayoría de las personas quieren orar, pero luego de iniciarlo, descubren que no tienen las palabras ni el orden correcto para orar y muchas veces el resultado es la frustración. Est o puedeevitarse y es aquí donde el Sidur ayuda en el proceso. Recordemos que, aunque la capacidad para orar está en cada ser humano, tenemos que aprender a desarrollarla. Es como el lenguaje. Todos hemos sido creados con la habilidad de hablar, pero alguien tiene que enseñarnos. Por otro lado, muchos se sienten completamente indignos de acercarse por sí mismos al Santo Bendito Es. Y tienen razón. Cuando somos conscientes de nuestra humana debilidad y la grandeza de nuestra imperfección espiritual y moral, la tendencia es alejarnos de la oración porque en lo más profundo de nuestros corazones sentimos que no somos dignos de acercarnos al Eterno quien es Bendito. Ya lo dijeron nuestros sabios: “Todas nuestras justicias son ante de Ti, como trapos de inmundicia”. Y “no venimos delante de Ti confiando en nuestras justicias, sino en Tus muchas misericordias” porque: ¿Qué somos nosotros? ¿Qué es nuestra vida? ¿Cuáles son nuestros méritos? ¿Qué valen delante de Ti nuestra fuerza y valent ías? ¿Acaso no son nada delante de Ti todos los fuertes? Ante Ti, los hombres de renombre son como si nunca hubieran existido; los sabios, como carentes de sabiduría y los entendidos como sin inteligencia, pues todas nuestras acciones son sin valor y los días de nuestra vida, vanidad delante de Ti”. Debido a esto, debemos acercarnos al Santo de Israel cubiertos con los méritos, la santidad yla justicia necesaria para ser recibidos en el Trono Celestial. ¿Cómo puede lograrse esto? Ya vimos previamente que cuando YHWH creó al hombre, insufló en su nariz, “nishmat jayim” (Gén.2:7). La palabra “jayim” en hebreo (jet iod iod mem) nos da un plural de majestad, para indicar lagrandeza del acto; sin embargo el uso de dos “iods” se vuelve una alusión a dos espíritus de vida queel Eterno tiene reservados para el hombre. Ya hemos visto el primero, el “nishmat hayyim” de Génesis, pero ¿dónde está el segundo? La respuesta la encontramos en la tradición netzarita quehemos recibido de nuestros mayores, como está escrito: “la ley del espíritu de vida” de Yehoshuaj, nos libra del poder del pecado y de la muerte” (Ro.8:2). Esto sugiere que así como por el primer “nishmat jayim” nos transformamos en criaturas hablantes, por la segunda ley nos elevamos aún más hacia la meta original por la cual fuimo s creados y por tanto, debido al factor Mashiaj, nuestra capacidad para rezar aumenta hasta el infinito y nos sensibiliza y enriquece a un punto donde nuestra unión con la Divinidad se hace mucho más experimentable y armoniosa. Por tanto, si alguien debe saber cómo rezar serán los que tienen el “espíritu de vida” de Yehoshuaj insuflado en las narices de su alma. Al tenerlo así, somos vestidos con las ropas de la justicia y los méritos de nuestro Santo Maestro, el Mélej HaMashiaj, por cuya justicia se nos abren las puertas del Altar Superior y nuestras oraciones son recibidas. Debido a esto, como netzaritas, ofrecemos todas nuestras oraciones y rezos cubiertos con los méritos de nuestro Santo Maestro, plenamente convencidos que son suficientes para permitirnos entrar y salir de los Lugares Superiores y ser guardados en el proceso, de las fuerzas del Otro Lado. Esto es lo ideal, pero no siempre lo real. La diferencia viene dada en la enseñanza y en la práctica necesaria para alcanzar la madurez espiritual a la que somos llamados. Teniendo en cuenta esto, el Centro de Investigación Internacional de Raíces Hebraicas ha decidido publicar este Sidur cuya intención es facilitar el rezo en un orden apropiado que n os permita laalegría de nuestra comunión personal y comunitaria con YHWH. Por supuesto, no es la única forma de orar que existe, perola que aquí sugerimos, luego de mucha investigación, creemos se apega mejor que el resto, a nuestra tradición netzarita de la cual nos sentimos santamente orgullosos. Para la información del público en general, hay que decir que el movimiento netzarita formado alrededor de la vida y enseñanzas de nuestro Santo Maestro dentro de lo que históricamente se conoce como “judaísmo del segundo templo”, constituye una de las tradiciones judías más antiguas que existen. Dicha realidad es un hecho histórico innegable y consecuentemente el judaísmo netzarita es mucho más añejo que las corrientes judías tradicionales que conocemos hoy día. El significado de esto es que, por un lado, tenemos un lugar y misión únicas en la historia de Israel y por el otro, seguimos principios, perspectivas, tradiciones, costumbres y prácticas más antiguas y por tanto, mucho más cercanas a los profetas y a Moisés que el resto de las sectas judías coetáneas. Si a ello unimos el hecho de ser representativos por la vía de nuestro Santo Maestro, del pacto y promesas mesiánicas dadas a la Casa de David, entonces nuestro lugar y misión adquiere n unarelevancia única en la historia del judaísmo contemporáneo. Esa relevancia resalta a lo largo y ancho de esta obra, no para subrayar chovinismos sectarios que no tienen sentido, sino para enfatizar nuestra conciencia de identidad y misión en aras de la redención final de nuestro pueblo hebreo y el mundo. Por tanto, no es de extrañar que nuestro Sidur, debido al factor Yehoshuaj, contenga, por un lado, giros, expresiones y tradiciones propias, mientras que por el otro, mantenga, selectivamente, aquellas que forman parte de la misma raíz cultural y espiritual que, venida de nuestros padres y profetas, une a toda la Casa de Israel. Creemos firmemente que nuestro Sidur viene a enriquecer aún más, la pluralista y multifacética herencia colectiva de todo nuestro noble pueblo judío. Dos características notables: Hay que decir además, que el Sidur posee dos características únicas que lo hace diferente al resto de los sidurim tradicionales. Primero, que provee las especificaciones para el rezo de la mujer, siguiendo el principio general de que aunque no obligadas, la mujer tiene también, como los varones, la responsabilidad de orar y aunque está exenta del rigor del horario varonil, tiene aún el compromiso de hacerlo, al menos, dos veces por día. Esa mínima responsabilidad se hace presente en nuestro Sidur para bien de las hermanas de la Casa de Israel. La segunda característica importante es que contiene los elementos necesarios para que nuestros hermanos de origen no judío, que han abandonado la idolatría y vueltos sus ojos al Elohim de Israel por los méritos de nuestro Santo Maestro, Yehoshuaj HaMashiaj, tengan a su disposición también, en las secciones asignadas, todos los elementos necesarios para compartir su herencia entre los santos. Esto es así debido al principio netzarita de que los gentiles que han hecho su conversión al Elohim de Israel por los méritos de Yeshuaj, no deben ser considerados como “extranjeros o advenedizos”, es decir, ciudadanos de segunda clase. En otras palabras, los conversos de entre los gentiles no constituyen ni un pueblo ni una religión separada de Israel, sino que ahora, por los méritos de Yehoshuaj HaMashiaj, son “conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Elohim” y por tanto, comparten también su porción en la herencia dada a nuestro noble pueblo judío. Este principio Netzarita se expresa en nuestro Sidur proveyendo para nuestros hermanos procedentes de entre los gentiles, todos aquellos elementos del rezo que le son necesarios para hacer del servicio público o privado de oración, tanto si están físicamente presentes en nuestras comunidades, como en lugares diferentes, una experiencia enriquecedora para su espíritu, de la misma manera que lo es para el yehudí. El Sidur, indica claramente esas secciones propias, tanto para las mujeres como para nuestros hermanos de entre los gentiles. Origen del Sidur: Desde el punto de vista de la Torah, no hay indicaciones de la existencia de ningún rollo o libro para el rezo. Los grandes y entendidos oraban privadamente y también la gente sencilla del pueblo. Todas las oraciones que encontramos en las Escrituras, son de origen privado y espontáneo. Desde las oraciones de Avraham, hasta las de Moisés, pasando por los profetas, reyes y sobre todo, de David, el gran maestro del rezo en Israel, generación tras generación, siguen esa línea: privacidad y espontaneidad. En el Código Real tenemos algunas indicaciones de oraciones comunitarias (Memorias de los Apóstoles Cf.4:24; 20:36) pero aun así, fueron espontáneas. No obstante, cada maestro de Torah era responsable de instruir a sus discípulos en el orden apropiado en que debían orar a fin de usarlo en forma privada y personal, no pública (Cf. Mat. 6:5,6; Hillel 11:1) y enfatizando el deber de evitar repeticiones vanas, sino más bien, como una guía del orden apropiado y los principios básicos que debían seguirse para orar debidamente (Mat.6:11ss). Desde esta perspectiva, el maestro asumía que cada uno era responsable de añadir de su propio corazón y sentimientos, aquellos elementos que se trasformaban en plegarias. Esto es evidente cuando notamos que el Maestro mismo, aunque facilitó un orden para los rezos, cuando personalmente oraba, añadía siempre elementos novedosos y particulares en sus oraciones (Cf. Yojanán 17:1ss.). Después de la destrucción del Templo de Jerusalem (70 d.M.), muchos maestros en Israel, hicieron un gran esfuerzo por reemplazar los sacrificios públicos del Templo que cesaron, con ciertas oraciones especiales, las cuales debían confesarse justo durante el tiempo cuando aquellos sacrificios debieron ser ofrecidos. De esta manera se procuraría la conexión entre lo que se fue y lo que debía continuar. En ese proceso se destacó la más famosa e importante de todas las oraciones, conocida como Shmoneh Esré (número 18 en hebreo) por tratarse de una plegaria compuesta por 18 bendiciones; dicha oración es conocida también como “Amidá”, por confesarse de pie. S egún lamayoría de los historiadores, la Amidá fue editada para el tiempo del surgimiento de la Mishná (200d.M) aunque proviene, según muchos, de los hombres de la Gran Asamblea, en los días de Ezra el cohén y los profetas Hagai y Malaquías. Aun así, la “Amidá” nunca fue vista como una estructura única y fija, sino más bien como un bosquejo general, al igual que el orden sugerido por nuestro Santo Maestro, pues los grandes sabios de la época talmúdica también se opusieron a la oración repetida de forma nominal sugiriendo en todo momento, que la plegaria debía ser tan espontánea como posible y, siguiendo al Maestro, posiblemente sin saberlo, añadiendo siempre algo nuevo que brotara de lo profund o del corazón del Yehudí (TY Berajot 8b). De modo que, ni siquiera en la época talmúdica (circa 200‐500 d.M) podemos señalar la existencia de un “sidur” u “orden fijo” para la oración.En realidad, no fue sino hasta la edad media cuando se vio la necesidad de establecer un libro deoraciones para el rezo público en la sinagoga. Hasta donde sepamos, el primer sidur puede ser atribuido al Rav Amram, de la academia de Sura, en Babilonia, quien para el año 830‐850 (d.M) estableció de forma escrita, un bosquejo general de lo que debería ser la oración pública entre los judíos. A este esfuerzo siguió el trabajo del maestro Saadia Gaón (fines del siglo noveno), de la misma academia que el Rav Amram, donde incluyó ciertos rezos y sobre todo, las leyes que lo rigen, esdecir, la racionalización o el porqué de tales oraciones. Más tarde (siglo decimoprimero) apareció el libro de las Cien Bendiciones (Mea Berajot) como un intento por orientar la forma correcta de orar para el judío. Esas tres obras constituyenposiblemente, la base histórica para el resto de los sidurim que vinieron después. Si nos damos cuenta del tiempo en que aquellos esfuerzos fueron realizados, podemos deducir que la razón principal fue la pérdida generalizada de la práctica y efectividad de la oración entre los santos. Los líderes de la comunidad judía percibieron entonces la ingente necesidad de instruir al pueblo común en la disciplina y orden apropiados del rezo. La realidad no ha cambiado mucho desde entonces y consecuentemente un Sidur que exprese nuestras perspectivas, creencias y esperanzas netzaritas, es una demanda creciente de nuestra generación. Advertencia Después de explicar el origen del Sidur es más fácil entender su propósito central: servir como herramienta para ayudar a cada creyente a desarrollar de la mejor forma posible, su vida de oración, tanto a nivel corporativo como personal. Por tanto, el Sidur no es un fin en sí mismo, sino un medio para obtener el fin supremo: Una mejor comunicación con YHWH y el mayor refinamiento y elevación espiritual posible en el proceso. Mientras es cierto que el Sidur nos ayuda a establecer el orden apropiado del rezo y su contenido esencial, no es un sustituto para la oración espontánea, ni a nivel público ni privado. Al momento que ignoramos esto, corremos el riesgo de perder el sentido y vida misma de la oración. Por tanto, cada netzarita deberá tener siempre presente que su tiempo privado con YHWH la espontaneidad personal no debe ser puesta en riesgo. Así pues, debemos tener el orden y contenido básico que nos ofrece el Sidur pero al mismo tiempo, la libertad y explosión personal del alma en su búsqueda y unión con YHWH. Si ambas cosas son puestas en la balanza, el resultado será sin duda, una permanente elevación y madurez espiritual indetenible. Por otro lado, el Sidur tradicional ofrece un orden que va más allá de la oración y se interna en,el procedimiento del servicio al Eterno que se ofrece cada día y especialmente cada Shabat y Festividades en la comunidad. Nuestro Sidur comprende estos elementos y por tanto ofrece las instrucciones necesarias pa ra lostres períodos principales de oración (Mañana, Tarde y Noche) así como para el Shabat y las tres festividades peregrinas (Pésaj, Shavuot y Sucot). Además, introduce elementos básicos para ocasiones especiales donde se confiesan ciertas bendiciones y se hace memoria de aquellos hechos históricos que marcan el paso profético de nuestro pueblo entre las naciones (Purim, Janucá etc.). Debemos decir que dentro de los tres períodos de oración reglamentarios, se destaca el Shabat como ese día sagrado que YHWH, Bendito Sea, ha entregado a nuestro pueblo de forma especial y a la humanidad de forma general. En ese día, entramos en el Santuario del Tiempo más profético de todos y por tanto, no solamente oramos, sino que además estudiamos y explicamos la Torah y los profetas al pueblo. Debido a lo normativo de la Torah y la importancia de su estudio, el servicio de Shabat debe dejar espacio y tiempo suficiente para que tan importante marca profética no falte en nuestras comunidades. Históricamente nuestro pueblo hebreo es conocido como “la nación del Libro”, es decir, de las Sagradas Escrituras. Esta indicación no podemos tomarla a la ligera, sino con suma dedicación y responsabilidad. Debido a las agitaciones del mundo moderno, cuando el tiempo se va en compromisos diarios, la mayoría de los creyentes no tienen el tiempo requerido para un estudio sistemático de la Torah, excepto el día de Shabat. Por tanto, debemos aprovechar al máximo esta realidad para hacer del estudio de la Torah un factor primordial en dicho tiempo en contraste con la práctica generalizada dar prácticamente todo el tiempo al rezo público, haciendo de la explicación y comentarios de la Torah una provisión escasa en el día de Shabat. Esto es entendible en ciertas condiciones, cuando el estudio de la Torah se realiza durante los días de la semana, pero no cuando por las condiciones de exilio, la mayoría de nuestro pueblo no cuenta con el tiempo necesario entre semana, para dicho estudio. Con la mira de traer esto a un balanceado curso, nuestro Sidur, mientras dedica el tiempo necesario al rezo público, también ofrece el suficiente para la espontaneidad de la oración y el estudio y exposición de la Torah. Por tanto, en nuestro Sidur, mientras encontramos los elementos básicos del servicio de oración, encontramos también la provisión necesaria para el comentario de la parasháh semanal a fin de que no falte tan necesario alimento en la Casa de Israel. Procuramos así ajustarnos a la realidad del tiempo que nos ha tocado vivir para hacer de nuestra fe netzarita algo realmente relevante en cada generación. No podemos retroceder las manecillas del reloj y pensar que haciendo lo que fue relevante hace diez siglos, podría ser relevante en nuestro siglo. Los de las generaciones pasadas tomaron la difícil decisión de ajustarse a las demandas de su tiempo mientras procuraron mantenerse unidos a la esencialidad de la fe ancestral de nuestro pueblo. Nosotros no somos la excepción. De haber vivido en sus días, habríamos hecho lo que ellos hicieron. Lo contrario también habría sido cierto. Nuestro Sidur lo intenta de nuevo reconociendo la deuda que tenemos con nuestros ancestros y al mismo tiempo, con la generación a la que servimos. Ser relevantes significa ofrecer soluciones prácticas a la realidad del mundo en que uno vive, sin perder la grandeza de lo que nunca puede ser olvidado ni abandonado. Hay cosas que no cambian ni nunca cambiarán. Todos estos elementos son tenidos en cuenta en esta obra rogando a cada uno de nuestros miembros y amigos netzaritas el acercamiento obediente a estas realidades mencionadas. La simplicidad de la Casa de Reunión (Bet Keneset) en los días de Yehoshuaj: En los días de nuestro Santo Maestro, la sinagoga (bet keneset) no cumplía un papel litúrgico complejo como lo es hoy día. Y la razón es evidente: el Templo estaba en pie y toda la liturgia tenía lugar por medio del servicio establecido para los sacrificios diarios y los personales, según indicados por la Torah. Mientras esto fue así, la sinagoga servía para propósitos sociales importantes como eran la educación de los niños, la corte de justicia local y los servicios públicos de oración y estudio de la Torah, especialmente durante el Shabat, esto último de una manera sencilla y simple. Todo parece indicar que el servicio de Shabat giraba alrededor de la lectura de la Torah propia de la semana, luego la lectura de los Profetas correspondiente y finalmente, la exposición de las Escrituras leídas y explicadas en público por el dignatario local o un invitado especial de la comunidad (Cf.Hillel 4:16,17; Memorias de los Apóstoles 13:1 lectura y exposición de la Torah un tiempo maravilloso para la educación y formación de los miembros de la comunidad. Con la destrucción del Templo, la sinagoga comienza a incorporar aquellos elementos litúrgicos propios del Bet Hamidkdash, bajo la idea generalizada de que cuando un mandamiento no puede ser cumplido en la práctica, al menos recordarlo es una forma de cumplirlo. Consecuentemente, se van introduciendo prácticas y costumbres que tenían la intención de reproducir, de la mejor forma posible, todo lo que habría ocurrido en el Templo un día de Shabat, de no haber sido destruido. Además, reinterpretando una profecía de Oseas (14:1ss), se llega a la conclusión de que las oraciones y narrativas históricas (referidas a aquellos sacrificios) son una forma de reproducirlos para hacerlos relevantes y operativos como único medio para expiar los pe cados, ahora que elTemplo no podía satisfacer esa necesidad. Ello estaría muy bien, posiblemente, si no tuviéramos una fuente de expiación mucho más excelente sin embargocomo netzaritas, creemos que, a falta de Templo, los méritos introducidos a nuestro favor por nuestro justo Mesías, poseen una fuente de expiación mucho más segura y apropiada. En realidad, la única fuente segura y apropiada para el perdón de los pecados, tanto no intencionales como intencionales. Este principio fue anticipado por la tradición oral de nuestro pueblo cuando se afirma que, sin Templo, solamente el Mesías puede ser nuestra fuente confiable de expiación. Nos dice el Zohar (2: 21ª) “En tanto que los hijos de Israel habiten la Tierra Santa, los rituales y sacrificios que realizan (en el Templo) remueven todas las enfermedades del mundo, pero ahora (sin el Templo), solamente el Mesías puede hacerlo”. Consecuentemente, nuestro Sidur cuida de no desplazar a nuestro Santo Ríbi Yehoshuaj con oraciones y narrativas relacionadas con sacrificios que no pueden en verdad ni ser ofrecidos ni operativos y que solamente en nuestro justo Mesías se vuelven relevantes y apropiados. Es importante que cada netzarita tenga en cuenta esto para ser fieles al legado de nuestro Santo Maestro. Nuestro Sidur establece que el fundamento de nuestra expiación no está en el sacrificio de Yitzhak, sino en lo que aquel sacrificio apunta, es decir, el de Yehoshuaj HaMashiaj. Esto no puede ser negociable para nosotros. Por rechazar esta realidad, la mayoría de los sidurim continúan ofreciendo alternativas expiatorias que llenan sus páginas de oraciones y narraciones que procuran, sin éxito, asegurar una fuente de expiación para el yehudí. Este no es nuestro caso, pues tenemos en el alma derramada de Yehoshuaj, la fuente única y confiable para el perdón de los pecados intencionales. Retornar entonces a la simplicidad del principio sin olvidar la rica herencia de nuestra historia afirmando el fundamento del perdón a través de los méritos de nuestro justo Mesías, es fundacional en nuestro Sidur. El orden netzarita: El Sidur no solamente da un orden de oración, sino también de la totalidad del servicio público que tiene lugar en la sinagoga todos los días de la semana, aunque de forma es pecial en el Shabat y las Festividades. Ese orden recibe el nombre generalizado de “liturgia”, palabra ésta que no expresa la totalidad y profundidad de lo que preferimos llam ar, el “serviciosinagogal”; sin embargo, debido a la generalización del término, es difícil hoy día pasarlo sin él, mas haremos un esfuerzo, cada vez que sea posible, por usar siempre “orden” más que “liturgia” amén de que el término “liturgia” incomoda en ocasiones por relacionarlo culturalmente a algo que suena como “religión sin vida” o que ofrece un “orden rígido y muerto” que estorba el vuelo espontáneo del espíritu. Ya hemos explicado que tal extremo debe evitarse, pues seguir un orden apropiado no tiene por qué llevarnos a un sistema de servicio al Eterno sin vida propia, todo lo contrario, lo facilita, si lo usamos legítimamente. Aun aquellos que no toleran el uso de alguna “liturgia religiosa”, en la práctica no pueden vivir sin ella, porque donde no hay orden, hay desorden, solamente que es una “liturgia sin protocolo escrito”, pero liturgia al fin. Así, pues, no debemos temer seguir un orden apropiado si dentro de ese orden prevalece la guianza y vitalidad del espíritu de verdad que hemos recibido de nuestro Santo Maestro (Yojanán 14:14). Nuestro Sidur establece lo primero y asegura lo segundo. Janucá, 5772. Rabino. Dan ben Avraham. Principios Generales del rezo 1 . Debido al hecho de que cada comunidad se guía por su tradición particular y por las instrucciones que recibe de sus autoridades, los principios generales del rezo que seguimos aquí están fundamentados en nuestra tradición netzarita, apoyada en la sefardí y en ocasiones, con algunos matices asquenazí, cuando éste expresa mejor la tradición o el sentido de la Torah que el sefardí. 2.La Torah nos pide que oremos diariamente, que tengamos un espíritu de oración constantemente y que procuremos andar en todo momento, como ante la misma presencia del Eterno. El verbo “orar” y su gemelo, “rezar” no expresan del todo la profundidad del término “tefiláh” en hebreo. En realidad, desde el punto de vista del término “tefiláh” uno ni ora ni reza, es decir, ni le contamos al Eterno nuestros problemas para “que se entere de los mismos” ni rezamos en el sentido de “repetir” algo dicho o escrito por otro con el mismo efecto de “orar”. El término hebreo “tefiláh” es mucho más rico, mucho más profundo. Nuestro Santo Maestro, nos dice al respecto: ““Y cuando estés orando, no repitas las mis mas cosas, como los paganos que piensan que por repetir y repetir conseguirán lo que piden. Por tanto, no actúes como ellos, porque vuestro Padre conoce cuales son todas vuestras necesidades antes que vosotros le pidáis.” (Mt. 6:7,8) De esto aprendemos que la tefiláh no es para informar algo a YHWH que ya Él no sepa y que repetir y repetir sin sentido, nominalmente, no es costumbre judía, sino de los gentiles. Nuestro Maestro no quiere que andemos en esos caminos. 3. ¿Qué es entonces la oración, el rezo? ¡Tefiláh! Algunas autoridades afirman que “tefiláh” proviene de “Hilpalel” cuyo significado es “eliminar las asperezas o los impedimentos” para alcanzar el propósito de la Tefiláh, que es la “unión con el Creador”. Así pues, “orar” y “rezar” deben llevarnos a un profundo estado de reflexión espiritual donde evaluamos nuestras vidas desde adentro, a la luz de la Toráh, para ver qué podría encontrarse allí que se aun impedimento a nuestra búsqueda y unión con el Eterno. “Escudríñame oh Elohim, y mira mi corazón y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino correcto”, decía David (Tehilim 139:24). Al quitar los impedimentos, la unión con el Eterno es mucho más pausible. 4.Por tanto, antes de orar, propiamente dicho, es importante recoger el pensamiento, dedicando unos minutos a la meditación para traer nuestras ideas y sentimientos al acto sagrado de la intercesión. Los grandes tzadikim no entraban al acto mismo del rezo, sino luego de al menos una hora de preparación. Al concluir el rezo, no debemos terminarlo en apuros, para no dar la impresión que nos resulta una tarea pesada o sin sentido. 5.Para la meditación personal los profetas se inspiraban con el uso de instrumentos de alabanza (2 Reyes 3:15) y es un buen inicio. Use algún recurso para llenar el ambiente de alabanza que le rodee su alma como una brisa suave y apacible. Déjese llevar por las notas de los cantos y prepare así su corazón para rezar ante el Eterno, porque no debemos orar cuando estamos enfadados o cuando la mente está llena de preocupaciones mundanas. 6. Debemos procurar orar siempre en privado, no a la vista de los hombres. Esta es una ley para los netzaritas. Solamente cuando estamos en presencia de un minián, podemos orar personalmente en público. Al orar, debemos cerrar nuestra puerta y no dejar ser vistos por los hombres para buscar su alabanza. Será siempre apropiado dirigir nuestro rostro hacia Yerushaláyim si estamos en el exilio. Al elegir el lugar, debemos procurar dos cosas importantes: primero, máxima privacidad y segundo, mínima posibilidad de interrupción. 7.La concentración es importante. En todo momento debemos recordar ante Quien estamos rezando, el Ribonó Shel Olám, por tanto, nuestra actitud debe ser medida, pulcra, humilde y decente. No debemos orar en paños menores o mal cubiertos, excepto en situaciones de fuerza mayor y contra toda posibilidad de hacerlo de otra forma. Despejar nuestra mente de toda posible interrupción es de santos. 8.Las palabras son importantes. Debemos entender lo que decimos, porque de lo contrario, el corazón no sigue las palabras y la concentración apropiada disminuye notablemente. Si no conoces hebreo, la lenguaideal para orar, entonces debes hacerlo en la lengua donde entiendes mejor y donde tus sentimientos acompañan y siguen tus palabras. De no conocer el hebreo, entonces deberás poner tu mano sobre el texto hebreo que corresponda, cuando esto sea posible y coincida, pero elevar tus plegarias en la lengua donde entiendes el valor de las palabras, de lo contrario, “mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda vacío”. Esto debemos evitar. 9.Hay ciertas oraciones que, debido a su importancia, de no hacerlo bien, se requiere repetirlas. Esto demuestra en grado sumo el valor de lo que hablamos, porque las palabras que salen de nuestros labios tienen poder para justificarnos o condenarnos (Mat.12:37), por lo que debemos ser cuidadosos en lo que hablamos ante el Eterno. Conociendo bien el valor de las palabras, sobre todo en hebreo, nos ayudará a concentrarnos mejor porque valoramos apropiadamente lo que decimos. 10. La costumbre de orar tres veces por día proviene de los profetas. Así lo afirmaba David y sabemos que Daniel oró tres veces por día (Daniel 6:10). Según una tradición antigua (Berajot 27 b), Avraham instituyó el Shajarit (oración matutina), Itzjak la Minjá (oración de latarde) y Iaacov el Maariv o Arvit (oración del anochecer). De esta manera, tres períodos diarios de oración fueron permeando la costumbre, aunque el Rambam considera que la mitzvá de tefiláh se cumple con hacerlo al menos una vez diaria; no obstante, Shajarit y Minjá son dos momentos sumamente importantes que no debemos olvidar nunca como comunidad. 11.Para nosotros como netzaritas, la mayor autoridad para buscar el tiempo de tefiláh, tanto privado como público, proviene de la antigüedad, los ejemplos de los profetas, de nuestro Ríbi, El Mélej HaMashiaj, sus estudiantes y el resto de los jajamim de nuestro pueblo, todos los cuales coinciden que la tefiláh es fundamental para el desarrollo de la fe y una relación apropiada con el Creador. 12. No solamente el varón yehudí, también la mujer debe orar y las Escrituras abundan en oraciones hechas por mujeres (Hanah, Miriam bat Amran, Miriam bat Elí, etc.), por tanto, en nuestra tradición netzarita, se anima a la mujer a orar tanto como le sea posible, pero no se limita a un tiempo específico. Tampoco la forma de su oración no está sujeta a un orden rígido, pues la mujer por naturaleza no requiere de un minián para conectarse con la Divinidad en la tefiláh. 13. De igual modo los conversos de entre los gentiles son llamados a participar del servicio de oración juntamente con sus hermanos yehudím, pero no están obligados ni a su horario ni a su orden específico, más se dan ciertos parámetros para que sigan un orden que les permitirá desarrollar mejor su vida de oración en armonía con la Casa de Israel y no con el de las naciones y culturas de donde proceden. 14. No se debe desayunar antes de las oraciones de los días de entre semana o de Shabat y Festividades pues con ello afirmamos que lo espiritual toma precedencia sobre lo material. Sin embargo, de existir mucha necesidad, se permite beber algún té o jugo natural para ayudar al cuerpo a seguir el espíritu sin quejarse demasiado porque entonces nos afecta la concentración. 15. Debemos procurar tener un mismo lugar donde orar siempre, que esté limpio y oxigenado. No está permitido orar en lugares inmundos o dedicados a la inmundicia del cuerpo, ni donde haya malos olores. Kefa nos dio el ejemplo, subiendo a la azotea para orar, debido al mal olor del proceso de curtido de piel de su hospedador (Memorias de los Apóstoles 10:6). 16. No debemos orar reprimiendo las dos necesidades fisiológicas básicas, por lo que primero debemos liberarnos de esas necesidades para luego dedicarnos a la oración. 17.El proceso del lavado de manos en la mañana, es como sigue: Primero: debemos tomar un baño de todo el cuerpo y secarnos bien y ponernos nuestras ropas apropiadas. Segundo: en el lugar apropiado, se levantan los brazos a la altura de los hombros, con las palmas hacia arriba, y se hace la berajá que nos permitirá la acción del lavado de manos (Vea Sidur), basado en el principio de que primero se bendice la acción y después se realiza, de la misma manera que no bebemos vino sin la bendición previa, ni comemos pan sin la berajá que le antecede, así t a mbié n , p r imer o hace mo s la be r a já po r e l la va do de la s ma no s y lu ego s ig ue la acc ió n propiamente dicha1. Tercero: se toma el recipiente con la mano izquierda y esta la va laderecha una vez, desde la muñeca hacia los dedos. Luego la derecha lava la izquierda otra vez. Esto se repite tres veces, solamente en las mañanas, al comenzar el día y separarnos de la noche, en memoria de las tres promesas de limpieza del agua que aparece en la Escritura (Ez.36; Yoj. 3 y Mar‟ot Elohim 21). El resto del día la izquierda vierte tres veces seguida agua sobre la mano derecha y luego la derecha devuelve el servicio a la izquierda. En cualquier caso, se retiran los anillos de los dedos de las manos (si los hubiere) o el reloj del brazo si su correa está demasiado suelta y lo dejara caer sobre la muñeca impidiendo el lavado apropiado. Antes de comer se deben lavar bien las manos con jabón y luego proceder al lavado ritual delas manos si se ant icipa que se ha de comer pan. Si no hay agua disponible se puede comer pan con las manos sin lavar ritualmente, probado que estén limpias. De lo contrario, se usará una servilleta o similar, para no contaminar la comida y proteger el cuerpo de enfermedades oportunistas. 18 . Se per mit e la var s e r it ua lme nt e la s ma no s e n u na s a la d e ba ño s qu e no t enga le t r ina o t o i le t . Pero si éstos se hacen presentes, entonces se puede hacer el lavado probado que la bendición se hizo previamente fuera de tal recinto. En ningún caso se permite hacer bendiciones en lugares inmundos como ha sido explicado. 19.Es fuente de mérito apartar tzedaká antes de orar. Por lo cual debemos tener siempre a mano el recipiente sagrado de tzedaká para dicho fin. El que da tzedaká antes de los rezos, abre un camino amplio para la concentración en la oración. El Maestro habló primero de la tzedaká y luego de la oración (Mat.6:1,5), aludiendo a la práctica que debemos seguir los netzaritas. 20. Tres cosas definen lo medular en el rezo: el Shemá, la Amidá y el Alenu. Si estas tres cosas están presentes, la oración es completa. Lo demás son adornos a la oración que tienen su lugar e importancia, pero nunca a la altura de esos tres elementos básicos e indispensables pues en la suma de ellos se invoca el Nombre del Eterno, se establece la Soberanía de Su Reino y se involucra a todo Israel juntamente con los justos de las naciones. El orden inverso que prevalece en la mayoría de las tradiciones de nuestro pueblo hebreo se debe a la idea mística de que un espíritu sucio invade el cuerpo cuando se duerme y al despertar, se retira hasta la punta de los dedos por lo que es impropio invocar el Nombre del Eterno llevando en las manos tal espíritu que solamente sale por medio del orden establecido para el lavado ritual de las manos. Los netzaritas seguimos otro rito más antiguo que no comparte ese concepto. 21.A manera introductoria, los rezos matutinos (Birkot HaShájar) deben ser confesados antes del Shemá y la Amidá, pues nos permiten prepararnos para la oración llenando el espíritu de gratitud al Eterno por el día nuevo de vida que nos concede. La gratitud es algo que valora mucho nuestro Santo Maestro y por tanto, debemos ser inmensamente agradecidos a nuestro Padre en los Cielos y no tomar nada por derecho propio. “No olvidar nunca sus beneficios”, es una mitzvá ética importante LEYES DEL SHEMA‟ ISRAEL 22.El horario ideal para orar es la primera luz del día, cuando comienza a salir el sol, pero si es necesario por alguna fuerza mayor hacerloa la luz de la aurora, cuando el sol aún no ha salido, también se puede. Los yehudím deben tomar las precauciones necesarias para no poner tefilin sino con suficiente luz como para leer el Sidur sin ayuda externa, esto es de otra fuente de luz que no sea el día. Para ello y debido a la realidad del mundo moderno, debemos acudir a las computadoras para saber exactamente y por anticipado, la hora de la aurora y de la salida del sol. 23.El Shemá puede confesarse antes de la salida del sol (lo ideal) pero debido a la realidad del mundo moderno, se puede hacer más tarde, hasta las 10 de la mañana o cuarta hora del día. Debido a que estos horarios son “variables” entre las diferentes latitudes, cada cual debe mirar donde vive y consultar a las autoridades locales. Por esto, si anticipamos que el rezo comunitario podría violar este principio, debemos confesar el Shemá en privado para no perderlo en público. Esto aplica incluso en caso de tener que prescindir el uso del talit o tefilín si ellos impedirían confesar el Shemá en su tiempo apropiado, porque éste toma precedencia sobre aquellos. Por regla general, las horas “variables” se obtienen dividiendo el día en doce horas a partir del alba y hasta la salida de las estrellas. En caso de duda, consulte su autoridad netzarita más cercana. 24.La confesión del Shemá es de la más alta santidad porque expresa el más grande mandamiento de todos, según nuestro Santo Maestro (Meir 12:29,30) y como netzaritas, confesamos solamente lo que nuestro Maestro consideró mencionar en esa ocasión citando (Devarim 6: 49) el cual confesamos en su totalidad. Debido a la santidad del Shemá hay que poner sumo cuidado a cada palabra que pronunciemos y es deber de cada netzarita hacerlo enhebreo y conocer exactamente el significado del Shemá en hebreo. Si no ponemos el sentidoen lo que confesamos, no se considera haber cumplido con la mitzvá. 25 . Al co nfe s a r e l S he má ha y qu e co nce nt r a r s e e n la mit z vá de sa nt i f ic a r la U n ida d de la Divinidad por medio de la unificación consiente del Nombre Sagrado, teniendo en mente queElohim es Uno y Único, como nos enseñara el Ríbi al decir: “Que te conozcan a Ti, el ÚnicoElohim verdadero” (Yojanán 17:13). 26.Al confesar el Shemá debemos hacerlo con tres separados alientos uno para cada una de las tres divisiones internas del Shemá, distinguiendo siempre las siguientes: “Primer aliento: Shemá Israel – Segundo aliento: YHWH Eloheinu - Tercer aliento: YHWH Ejad”. Al decir la última palabra, “EJAD”, debemos pronunciar rápidamente el sonido “E” pero alargar el “Ja” y la “D” finales tanto como puedan nuestras reservas de aire del tercer aliento. El Shemá debemos confesarlo dos veces al día, como estipula la Toráh y al hacerlo, debemos cubrir con la mano derecha, los ojos, o colocarla sobre el corazón, como una expresión de respeto ante la Majestad de Su Nombre. Los netzaritas cantamos el Shemá y lo ideal es que la tonada sea la misma en todo lugar. LEYES DE LA AMIDA 27.Durante la confesión de la Amidá, hay que permanecer de pie, sin apoyarse en nada (excepto los incapacitados físicamente que no están sujetos a este principio, que pueden confesarla sentados o acostados). 28.En caso de confesar la Amidá de memoria, deberá hacerlo con mayor concentración aún para no perder una sola palabra por lo cual recomendamos usar siempre el Sidur a fin de no confiar en la debilidad de la carne que puede fallarnos en cualquier momento. 29.La Amidá no debe confesarse en voz alta que moleste al que tiene al lado o al que tendría al lado, pero suficiente alta como para ser escuchada por uno mismo. Si la persona confiesa la Amidá solo, entonces puede hacerlo en voz alta para concentrarse mejor. 30.Lo ideal es que la Amidá se confiese en hebreo y cada netzarita que no conozca la lengua sagrada, deberá estudiar la Amidá hasta comprender cada palabra de la misma a fin de confesarla en hebreo, pero si aún no se conoce esta lengua sagrada, entonces debe hacerlo en la lengua que entiende y siente más, para no orar en vano. La Amidá es más hermosa si la confesamos con un minián pero si no lo hubiere, se puede hacer privadamente. 31.La Amidá debe confesarme en la diáspora, mirando hacia Jerusalén. Si estás en Jerusalén, mirando hacia donde estuvo el Templo. Si estás en el monte del Templo, mirando hacia donde estuvo el Arca Sagrada. Se deben hacer las inclinaciones pertinentes como se indica en el Sidur. 32.En el procesional de la Amidá (los tres pasos hacia delante y los tres hacia atrás), deben ser hechos con cuidado para no estorbar al que tengamos delante o detrás, el movimiento mínimo es suficiente porque los tres pasos son protocolos buenos, pero no imprescindibles, si en ello molestamos al que tenemos delante o detrás. 33.La repetición de la Amidá solamente se hace en presencia de un minián. Hay que estar atentos a los cambios de la Amidá cuando llegan las tres festividades y seguir el orden prescrito paralas mismas en el Sidur, así como los cambios de las estaciones de invierno y verano. 34.El jazán (director del rezo público) debe vestirse pulcramente, con sus mejores ropas y cubierto apropiadamente. Un jazán usando camisa con mangas cortas (del codo hacia arriba)y pantalones cortos (de las rodillas hacia arriba) no es permitido en nuestras comunidades netzaritas. El respeto por el servicio público no es negociable. Solamente cuando sea del todo imposible hacerlo de otra manera, estaría permitido. 35.En la repetición de la Amidá, la congregación deberá permanecer en silencio siguiendo la lectura del jazán con la vista y un leve susurro. Debe estar alerta para decir: “Baruj Jú ubaruj shemó” cada vez que se mencione el Nombre Sagrado que pertenece a una bendición a la quese r e spo nd e “a mé n” . El jazán deberá hacer un alto en su aliento en la conclusión de la pronunciación del Nombre, para dar oportunidad a la congregación responder apropiada mente, según se indicó previamente. La comunidad deberá tener cuidado de no decir “Amén”, sino hasta después que el jazán haya pronunciado la bendición completamente. 36.Los netzaritas nos quedamos en pie todo el tiempo que dura la repetición. 37.Para respetar el tiempo de la Torah, el jazán, si repitiera la Amidá, solamente lo hará en sustres primeras bendiciones y el resto lo hace en silencio, pero se dice en voz alta la Kedusháhtanto el jazán como la comunidad. Leyes del Vidui 38.El vidui (confesión) solamente se hace cuando la autoridad de la comunidad lo requiera debido a la gravedad de la situación. Deberá evitarse, no obstante, durante todo el mes de Aviv, Segundo día de Pésaj (Pésaj Shení), Rosh Jódesh Siván hasta el día 12 mismo mes. Tishá B‟Av, víspera de Yom Teruá, víspera de Yom HaKipurim, desde el 10 del séptimo meshasta Rosh Jódesh Jeshvan, Janucá, Tu BiShbat, Purim, Rosh Jódesh, cuando hay un brit en la comunidad, cuando hay un jatán (novio) recién casado o bar mitzvá o cuando hay una seudá festiva por alguna ocasión especial. 39.El vidui se confiesa de pie y se debe hacer con profunda contrición invocando siempre los méritos de nuestro Santo Maestro para el perdón de los pecados. Los Trece Atributos de Misericordia no deben confesarse separadamente de los méritos de nuestro Santo Maestro porque son esos méritos precisamente los que mantienen activos en nosotros los Atributos de la Misericordia Divina. 40.No se confiesa el vidui en casa de duelo. El vidui debe ser dirigido por el jazán y el resto seguir en voz baja, suficientemente alta como para escucharse apenas, pero sin estorbar al que se tiene al lado. LEYES DEL REZO DE MINJA 41.La oración de la tarde es un tiempo que evoca la respuesta que el Eterno dio al profeta Eliyahu sobre la cumbre del Carmelo a fin de avergonzar a los sacerdotes del dios pagano y traer de vuelta la fe en YHWH de los hijos de Israel.Debido a esto, cada vez que se haceMinjá con un minián, se levanta mucha energía espiritual durante dicho tiempo. 42.El tiempo para Minjá comienza desde media hora después del mediodía o lo que es lo mismo, seis horas y medias variables desde el alba. Hay dos tipos de Minjá, la guedolá o Minjá Mayor y Minjá ketaná o Minjá menor. La primera se refiere al que tiene lugar antes de la hora novena. La segunda al que tiene lugar después de la hora novena del día y antes que se ponga el sol. Sin embargo, debido a la realidad del mundo moderno, está permitido hacer minjá hasta después de puesto el sol, siempre que no pasen más de 30 minutos desde el ocultamiento del astro rey. 43.Los netzaritas preferimos hacer Minjá dentro del tiempo del segundo horario, es decir, dentro de minjá ketaná y debemos esforzarnos en ello en memoria de nuestro Santo Maestro. LEYES DEL REZO DE, ARBIT 44.La oración de la noche contiene dos partes centrales, el Shemá con sus bendiciones y la Amidá. El tempo de inicio de “Arbit” es luego que aparecen tres estrellas en el cielo, pero debido a la modernidad, se consulta científicamente para estar seguros. Si esto no fuera posible, una hora después de la puesta del sol, es tiempo apropiado para iniciar el rezo de Arbit. 45.Debido a la modernidad, preferimos unir Minjá y, Arbit en un solo tiempo de oración. Si estando en oración escuchase una Kedusháh, deberá responder a la Kedusháh y luego proseguir con el resto de la oración. 46.Si un netzarita está en un lugar donde no hay respeto, ni orden ni concentración en la oración, lo hará en privado. Pero nunca orará en público excepto con un minián presente. EL REZO PÚBLICO 47.Es mandatorio para los netzaritas “no dejar de reunirnos como muchos han tomado de costumbre”, por tanto, cada netzarita hará un esfuerzo especial por hacer de la reunión pública, la más excelsa y hermosa posible. Es necesario esforzarnos y llegar temprano a laC asa de Oración para que todo sea hecho conforme el mandamiento. 48.Si alguien llegara tarde, deberá unirse a la comunidad donde esta se encuentra en el rezo y luego privadamente, hacer las oraciones faltantes. No está permitido que la comunidad vaya por una parte y un netzarita solo por otra. La unidad debe buscarse siempre porque es en la unidad donde se revela la Kedusháh del Bendito, como está escrito: “Mirad cuán hermoso es congregarse los hermanos en unidad”. LEYES DE LECTURA DE LA TORAH 49.La Toráh se lee en público durante el rezo de Shajarit y Minjá de Shabat. En el rezo de Shajarit de Shabat se incluye una porción de los profetas y una porción de los dichos y enseñanzas de nuestro Santo Maestro. 50.Siguiendo el orden de la Toráh, primero se da preferencia a un Cohén, luego a un Leví y después al israelí, tanto en el rezo de Shajarit de Shabat como en Minjá de Shabat. En la lectura del HaTzofen HaMaljutí se puede invitar a un justo de las naciones para que dirija la lectura correspondiente. El HaTzofén HaMaljutí se hace en hebreo y se traduce al castellano, al igual que la lectura de la Torah y de los Profetas. Un Leví no puede reemplazar a un Cohén ni un israelí a un leví, pero el Cohén puede reemplazar a un leví y el leví a un israelí. 51.Siguiendo el principio netzarita de “alegrarnos con los que se alegran”, será apropiado en nuestras comunidades que estando presente un novio en el día de su boda, o en el shabat previo a su boda, toma precedencia para la lectura de la Torah. De la misma manera, si no tuvo ocasión de hacerlo, la tendrá aun después de la semana de bodas. Así también con un Bar Mitzvá, o el esposo que acaba de ser padre en el shabat más cercano al nacimiento de un hijo o hija. También se da una oportunidad de aliyáh a los que salieron de una grave enfermedad y la superaron gracias al Eterno o el que fue librado de un inminente peligro de muerte. Todos ellos tienen preferencia el día que estén en el servicio público de la comunidad. 52.Antes y después de la lectura de cada aliyáh a la Torah se hacen las bendiciones pertinentes, según se instruye en el Sidur. Al ser llamado, se asciende por el camino más corto y seregresa por el más largo, indicando así nuestra presteza para cumplir con la mitzvá y nuestro regocijo al querer extender al máximo el tiempo de honor relacionado con la lectura de la Toráh. Cuando se menciona el nombre de uno para subir a leer la Torah en presencia de los hijos de Israel, sus familiares directos se ponen en pie hasta que concluyan las bendiciones introductorias previas a la lectura de la Torah. Esto no debe olvidarse nunca. 53.Está prohibido entrar o salir de la Casa de Estudio mientras se lee la Torah en público. Deberá esperarse a que la Torah esté cerrada para proceder a entrar o salir. Cuando la Torah está en pie, todos están en pie. Cuando la Torah descansa, todos se sientan. El que es llamado a leer la Torah, cuando concluye, se queda junto al bimá hasta que sea reemplazado por el próximo que leyó y entonces regresa a su asiento por el camino más largo y evitando toda interrupción. 54.El que lee la Toráh, deberá indicar el inicio de la lectura con la punta de su talit y luego lo besa, pero no besa el talit y luego toca el rollo sagrado, porque puede hacerle daño. La Toráh siempre se carga sobre el hombro derecho. Al pronunciar las bendiciones introductorias y conclusivas de la lectura de la Torah, el que las pronuncia debe tocar el hejal (aharón kodesh) del Sefer o sujetar los vástagos de madera que sujeta el rollo de la Toráh con ambas manos si fuere un rollo al estilo asquenazí. Es importante que al leer o confesar las bendiciones sobre la Torah, no se mire hacia el rollo de la Torah para no dar la impresión de que esas palabras están en la Torah, a fin de no violar el mandamiento que prohíbe añadir o quitar de la Toráh. 55.Según nuestra costumbre, cuatro son los honores de la Torah. Primero: Abrir y cerrar el Hejal. Segundo: Llevar la Torah. Tercero: Levantar la Torah en presencia de los hijos de Israel. Cuarto: leer la Toráh en presencia de los hijos de Israel. Estos honores deben ser distribuidos equitativamente entre todos los miembros de la comunidad. 56.Lo ideal es que cada olé pueda leer por sí mismo del Sefer Toráh, pero debido a lo difícil que resulta, un lector especializado lo representa. Si no hay un lector apropiado, no se lee directamente del rollo de la Torah, sino de un Jumash y se sigue la lectura en el rollo con el indicador. Si esto tampoco pudiera hacerse, se lee directamente del Jumash y el rollo de la Torah se cierra o cubre con un paño especialmente designado para ello. Janucá, 5772. Dan ben Avraham Editor General