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S 7 - Beck, Ulrich -Que es la Globalizacion-

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443 29 ULRICH BECK iQué es la balización? DEL GLOBALISMO, RESPUESTAS A LA GLOBALIZACIÓNoriginal: Was is Globalisierung? des Globalismus Antworten auf Publicado en alemán por Suhrkamp Verlag, Francfort del Meno SUMARIO Traducción de Bernardo Moreno (partes II) Rosa Borràs (partes III y IV) Cubierta de Opalworks Prólogo 11 PRIMERA PARTE INTRODUCCIÓN I. Contribuyentes virtuales 15 II. Entre la economía mundial y la individualización, el Estado nacional pierde su soberanía: ¿qué hacer? 29 edición en la colección Bolsillo, 2008 III. El choque de la globalización: un debate que Quedan rigurosamente prohibidas. sin autorización escrita de los titulares del bajo las llega con retraso 41 establecidas en las leyes, la reproducción total parcial de por medio comprendidos la y el tratamiento informático, y distribución de de ella préstamo SEGUNDA PARTE 1997 by Suhrkamp Francfort del Meno ¿QUÉ SIGNIFICA LA GLOBALIZACIÓN? de la Bernardo Moreno y Rosa Borràs DIMENSIONES, CONTROVERSIAS Y DEFINICIONES 1998 de todas las ediciones en castellano, Ediciones Paidós Ibérica, S.A., IV. La apertura del horizonte mundial: hacia una Av. Diagonal, 662-664 08034 Barcelona www.paidos.com sociología de la globalización 59 1. La sociología como potencia de orden intelectual: ISBN: 978-84-493-2091-0 la teoría del contenedor de la sociedad 60 Depósito legal: B.-55.225/2007 2. Espacios sociales transnacionales 66 Impreso en Litografia Rosés, S.A. a. África no es un continente sino un concepto 67 11-27 08850 Gavá (Barcelona) b. Mexicanos norteamericanos y norteamericanos Impreso en España Printed in Spain mexicanos 69 73. Lógicas, dimensiones y consecuencias de 1. culturas 0 sociedad civil global? 173 la globalización 73 2. Democracia cosmopolita 181 a. El sistema mundial capitalista: 3. Sociedad mundial capitalista 186 Wallerstein 75 4. Sociedad del riesgo mundial: se abre la jaula b. post-internacional: Rosenau, Gilpin de la modernidad 190 y Held 79 5. La sociedad mundial como política no La sociedad del riesgo mundial: democráticamente legitimada 195 la globalización ecológica como politización 6. Perspectivas: el Estado transnacional 206 involuntaria 87 d. Por qué es falsa la tesis de la TERCERA PARTE macdonaldización del mundo: paradojas ERRORES DEL GLOBALISMO de la globalización cultural 94 e. La glocalización: Roland Robertson 103 1. Metafísica del mercado mundial 221 f. Poder imaginar vidas posibles: 2. El llamado comercio mundial libre 222 Arjun Appadurai 113 3. Estamos económicamente (todavía) en una g. Riqueza globalizada, pobreza localizada: situación de internacionalización y no de Zygmunt Bauman 116 globalización 223 h. Capitalismo sin trabajo 122 4. Escenificación del riesgo 226 V. La sociedad civil transnacional: cómo se forma 5. La carencia de política como revolución 228 una visión cosmopolita 133 6. El mito de la linealidad 230 1. Balance provisional: el 7. Crítica del pensamiento catastrofista 232 metodológico» y su contradicción 133 8. Proteccionismo negro 233 2. Boicot de masas simbólicamente escenificado: 9. Proteccionismo verde 235 iniciativas cosmopolitas y subpolítica global 140 10. Proteccionismo rojo 236 3. Topopoligamia: estar casado con muchos lugares a la vez es la mejor manera de que la CUARTA PARTE globalización irrumpa en la propia vida 147 RESPUESTAS A LA GLOBALIZACIÓN 4. ¿Cómo es posible la crítica intercultural? 155 a. «Esa tan llena de picaresca» 157 1. Cooperación internacional 242 b. Universalismo contextual 162 2. Estado transnacional 0 incluyente» 246 VI. En torno a la sociedad mundial: perspectivas 3. Participación en el capital 254 concurrentes 171 4. Reorientación de la política educativa 255 8 95. ¿Son las empresas transnacionales ademocráticas antidemocráticas? 257 6. Alianza para el trabajo ciudadano 260 PRÓLOGO 7. ¿Qué hay después del modelo Volkswagen de nación exportadora? La fijación de nuevos objetivos culturales, políticos y económicos 263 8. Culturas experimentales, mercados nicho y autorrenovación social 271 9. Empresarios públicos y trabajadores En este libro nos proponemos tratar con el mayor dete- autónomos 276 nimiento y claridad posibles acerca del sembrado 10. ¿Pacto social contra la exclusión? 278 de problema de la globalización: su polivalencia, su ambigüedad y sus dimensiones (raras veces diferencia- VII. Europa como respuesta a la globalización 285 das). Intentaremos descubrir algunas trampas mentales, y VIII. Escenario de decadencia a la carta enseñar cómo eludirlas, pero, sobre todo, abrir el horizonte la brasileñización de Europa 293 a respuestas políticas al tema de la globalización. En el fon- do late también esta doble pregunta, a la vez sencilla y com- 297 Bibliografía pleja: ¿Qué es la globalización, y cómo se puede configurar políticamente? El presente ensayo está asimismo recorrido por dos filo- nes críticos, en los que se documentan y presentan diversos hilos temáticos, experiencias y controversias sobre la globa- lización con la ayuda de textos «clásicos» y recientes: La de la globalización. Perspectivas de la sociedad mundial: controversias, conflictos y paradojas. Hace dos años que inicié este trabajo, cuya terminación ha sido posible fundamentalmente gracias a una «Distin- guished Research Professorship» que me concedió la uni- versidad de Cardiff, en Gales, y que desempeñé durante el 10 11semestre de invierno de 1995-1996. Sin las interesantísi- mas charlas mantenidas con Barbara Adam, Martín Al- brow, Jórg Dürrschmidt, Anthony Giddens, David Held, Scott Lash, John Thompson, Robin White-Grove, Helen Wilkinson, Brian Wynne y tantos otros, pero, sobre todo, como siempre, con Elisabeth Beck-Gernsheim, este texto no habría visto nunca la luz. Aprovecho la ocasión para ex- PRIMERA PARTE presarles a todos ellos mi más profundo agradecimiento. INTRODUCCIÓN 12I CONTRIBUYENTES VIRTUALES Con la demolición pacífica del muro de Berlín y el co- lapso del imperio soviético fueron muchos los que creyeron que había sonado el final de la política y nacía una época si- tuada más allá del socialismo y el capitalismo, de la utopía y la emancipación. Pero, en los últimos años, estos defenes- tradores de lo político han bajado bastante el tono de su voz. En efecto, el término actualmente omni- presente en toda manifestación pública, no apunta precisa- mente al final de la política, sino simplemente a una salida de lo político del marco categorial del Estado nacional y del sistema de roles al uso de eso que se ha dado en llamar el quehacer y «no-político». En efecto, indepen- dientemente de lo que pueda apuntar, en cuanto al con- tenido, la nueva retórica de la globalización (de la econo- mía, de los mercados, de la competencia por un puesto de trabajo, de la producción, de la prestación de servicios y las distintas corrientes en el ámbito de las finanzas, de la infor- mación y de la vida en general), saltan a la vista de manera puntual las importantes consecuencias políticas de la esce- nificación del riesgo de globalización económica: es posible que instituciones industriales que completamente cerradas a la configuración política «estallen» y se abran al discurso político. Los presupuestos del Estado asistencial y 15del sistema de pensiones, de la ayuda social y de la política clave en la configuración no sólo de la economía, sino municipal de infraestructuras, así como el poder organiza- también de la sociedad en su conjunto, aun cuando «sólo» do de los sindicatos, el superelaborado sistema de negocia- fuera por el poder que tienen para privar a la sociedad de ción de la autonomía salarial, el gasto público, el sistema sus recursos materiales (capital, impuestos, puestos de tra- impositivo y la impositiva», todo ello se disuelve y bajo). resuelve, bajo el sol del desierto de la globalización, en una La economía que actúa a nivel mundial socava los ci- (exigencia de) configurabilidad política. Todos los actores mientos de las economías nacionales y de los Estados na- sociales deben reaccionar y dar una respuesta concreta en cionales, lo cual desencadena a su vez una subpolitización este ámbito, donde curiosamente las respuestas no siguen de alcance completamente nuevo y de consecuencias im- ya el viejo esquema derecha-izquierda de la práctica polí- previsibles. Se trata de que, en este nuevo «asalto», el viejo tica.¹ enemigo «trabajo» se está viendo relegado a la vía muerta ¿Se puede decir que lo que fue la lucha de clases en el si- de la historia, pero también, fundamentalmente, de que glo XIX para el movimiento obrero es la cuestión de la globa- está dando la por así decir, al «capitalismo lización en el umbral del siglo XX para las empresas que ope- general ideal», como llamara Marx al Estado; se trata, en ran a nivel transnacional? (Con la diferencia, por cierto definitiva, de la liberación respecto de los corsés del tra- esencial, de que el movimiento obrero actuaba como un bajo y el Estado tal y como han existido en los siglos XIX contrapoder, mientras que las empresas globales están ac- y XX. tuando hasta la fecha sin tener ningún contrapoder -trans- «Todo lo que es estamental y tradicional, y está anquilo- enfrente.) sado y encallecido, se está había pregonado ¿Por qué la globalización significa politización? Porque Marx en su Manifiesto comunista de manera bastante tajan- la puesta en escena de la globalización permite a los em- te con referencia al potencial revolucionario del capital. Lo presarios, y sus asociados, reconquistar y volver a disponer «estamental» era entonces la organización social-estatal y del poder negociador política y socialmente domesticado del sindical del trabajo, y «lo anquilosado y encallecido» eran capitalismo democráticamente organizado. La globaliza- las ventajas burocráticas y el esquilmamiento del pueblo ción posibilita eso que sin duda estuvo siempre presente en por parte del Estado (nacional). Vemos, así, cómo las nue- el capitalismo, pero que se mantuvo en estado larvado du- vas dimensiones de la imperativa y realista» de la rante la fase de su domesticación por la sociedad estatal y globalización se asientan sobre unos fundamentos caracte- democrática: que los empresarios, sobre todo los que se rizados por su efectividad y elegancia. mueven a nivel planetario, puedan desempeñar un papel Por lo tanto, como se oye decir por doquier, no es la po- lítica particular de los empresarios, sino la «globalización» la 1. Véase al respecto A. Giddens, Jenseits von Links und Rechts, que parece forzar esta serie de medidas perentorias y radica- Francfort del Meno, 1997. les. Por lo demás, según las «leyes» del mercado global, hay 16 17que buscar no-A para obtener A; como, por ejemplo, elimi- la política y el Estado. Los políticos de los distintos parti- nar «secuestrar» puestos de trabajo para asegurar puestos dos, sorprendidos y fascinados por la globalización «debi- de trabajo en un determinado lugar. Precisamente porque el litadora de instituciones», están empezando a sospechar trabajo se puede y debe reducir rarificarse para incremen- vagamente que, como dijera Marx tiempo ha, se pueden tar los beneficios, la política actual se trasmuta subrepticia- convertir en sus propios «sepultureros». De todos modos, mente en su contrario. Todo el que fomenta el crecimiento personalmente yo no puedo por menos de considerar una económico acaba generando desempleo; y todo el que rebaja ironía el que algunos políticos pidan a voces mercado, mer- drásticamente los impuestos para que aumenten las posibi- cado y más mercado y no se den cuenta de que, de este lidades de beneficios genera posiblemente también desem- modo, están matando el mismísimo nervio vital y cerrando pleo. Las paradojas políticas y sociales de una economía peligrosamente el grifo del dinero y del poder. ¿Se ha visto transnacional, que con la de las trabas a la in- alguna vez una representación más descerebrada y alegre de versión» (es decir, con la eliminación de la normativa ecoló- un suicidio tan manifiesto? gica, sindical, asistencial y fiscal) debe ser mimada y premia- Pero ¿en qué se funda el nuevo poder de los empresarios da para que destruya cada vez más trabajo y de este modo se transnacionales? ¿De dónde surge y cómo se reproduce su incrementen cada vez más la producción y los beneficios, potencial estratégico? deben quedar no obstante científicamente evidenciadas y A nadie se le oculta que se ha producido una especie de políticamente reforzadas. toma de los centros materiales vitales de las sociedades mo- Lo cual quiere decir lo siguiente: la puesta en escena de dernas que tienen Estados nacionales, y ello sin revolución, la globalización como factor amenazador, es decir, la políti- sin cambio de leyes ni de Constitución; es decir, mediante ca de la globalización, no pretende solamente eliminar las el desenvolvimiento simple y normal de la vida cotidiana o, trabas de los sindicatos, sino también las del Estado nacio- como suele decirse, con el business as usual. nal; con otras palabras, pretende restar poder a la política En primer lugar, podemos exportar puestos de trabajo allí estatal-nacional. La retórica de los representantes económi- donde son más bajos los costes laborales y las cargas fiscales COS más importantes en contra de la política social estatal y a la creación de mano de obra. de sus valedores deja poco que desear en cuanto a claridad. En segundo lugar, estamos en condiciones (a causa de Pretenden, en definitiva, desmantelar el aparato y las tareas las nuevas técnicas de la información, que llegan hasta los estatales con vistas a la realización de la utopía del anarquis- últimos rincones del mundo) de desmenuzar los productos mo mercantil del Estado mínimo. Con lo que, paradójica- y las prestaciones de servicios, así como de repartir el traba- mente, a menudo ocurre que se responde a la globalización jo por todo el mundo, de manera que las etiquetas nacionales con la renacionalización. y empresariales nos pueden inducir fácilmente a error. No se suele reconocer que, en el tema de la En tercer lugar, estamos en condiciones de servirnos de ción, no sólo juegan la piel» los sindicatos, sino también los Estados nacionales y de los centros de producción indivi- 18 19duales en contra de ellos mismos y, de este modo, conseguir manera suave y normal y con la legitimación de algo que es globales» con vistas a unas condiciones impositivas inevitable: la modernización. más suaves y unas infraestructuras más favorables; asimis- El Estado nacional es un Estado territorial, es decir, que mo, podemos «castigar» a los Estados nacionales cuando se basa su poder en su apego a un lugar concreto (en el control muestran «careros» poco amigos de nuestras inver- de las asociaciones, la aprobación de leyes vinculantes, la de- siones». fensa de las fronteras, etc.). Por su parte, la sociedad global, En cuarto, y último, lugar, podemos distinguir automá- que a resultas de la globalización se ha ramificado en mu- ticamente en medio de las fragosidades de chas dimensiones, y no sólo las económicas, se entremezcla la producción global entre lugar de inversión, lugar de pro- con al mismo tiempo relativiza- el Estado nacional, ducción, lugar de declaración fiscal y lugar de residencia, lo como quiera que existe una multiplicidad vinculada a que supone que los cuadros dirigentes podrán vivir y residir un lugar- de círculos sociales, redes de comunicación, re- allí donde les resulte más atractivo y pagar los impuestos allí laciones de mercado y modos de vida que traspasan en todas donde les resulte menos gravoso. direcciones las fronteras territoriales del Estado nacional. Y, nótese bien, todo esto sin que medien suplicatorios Esto aparece en todos los pilares de la autoridad nacional- ni deliberaciones parlamentarias, decretos gubernamenta- estatal: la fiscalidad, las atribuciones especiales de la policía, les, cambios de leyes ni, siquiera, un simple debate público. la política exterior la defensa. Consideremos, por ejemplo, Esto justifica, por su parte, el concepto de el caso de la fiscalidad. entendida no como una (teoría de la) conspiración sino Tras una subida de impuestos no se esconde una autori- como un conjunto de oportunidades de acción y de poder dad cualquiera, sino el mismísimo principio de la autoridad suplementarias más allá del sistema político, oportunidades del Estado nacional. La soberanía en materia fiscal está ligada reservadas a las empresas que se mueven en el ámbito de al concepto de control de las actividades económicas en el in- la sociedad mundial: el equilibrio y el pacto de poder de la terior de un territorio concreto, premisa que, considerando primera modernidad de la sociedad industrial quedan así las verdaderas posibilidades de comercio existentes a nivel revocados y -obviando al gobierno y al parlamento, a la global, resulta cada vez más ficticia. Las empresas pueden opinión pública y a los se traspasan a la autogestión producir en un país, pagar impuestos en otro y exigir gastos de la actividad económica. El paso a la política de la globa- estatales en forma de creación de infraestructuras en un ter- lización, aún no estipulada pero que escribe en cada caso cer país. Las personas se han vuelto más móviles más in- desde cero las reglas de juego sociales, se ha producido de para, cuando son ricas, encontrar y explotar sub- terfugios 0 fisuras en las redes de arrastre del Estado nacional, o, cuando disponen de una competencia 0 mercancía muy 2. Se encontrará ampliamente tratado el concepto de en U. Beck (comp.), Die Erfindung des Politischen, Francfort del Meno, demandada, instalar la mano de obra allí donde les resulta 1993, cap. V, págs. 149-171. más ventajoso; o, finalmente, cuando son pobres, para emi- 20 21grar allí donde creen atisbar un porvenir de bienestar y abun- do fatídico: la bolsa recompensa a los destructores de em- dancia. Por su parte, se enredan en un mar de contradiccio- nes los intentos de los Estados nacionales por mantenerse ais- Los empresarios han descubierto la nueva fórmula mágica lados, pues, para subsistir en medio de la competencia de la de la riqueza, que no es otra que «capitalismo sin trabajo más sociedad mundial, cada país tiene que atraer imperiosamen- capitalismo sin impuestos». La recaudación por impuestos a te capital, mano de obra y cerebros. las empresas impuestos que gravan los beneficios de és- Los gladiadores del crecimiento económico, tan corteja- cayó entre 1989 y 1993 en un 18,6%, y el volumen to- dos por los políticos, socavan la autoridad del Estado al exi- tal de lo recaudado por este concepto se redujo drásticamente girle prestaciones por un lado y, por el otro, negarse a pagar a la mitad. «La red social debe transformarse y dotarse de nue- impuestos. Lo curioso del caso es que son precisamente los vos fundamentos», sostiene André Gorz. con esta más ricos los que se vuelven contribuyentes virtuales, toda transformación -que no supresión- cabe preguntarse vez que su riqueza descansa en última instancia en este vir- igualmente por qué se ha vuelto aparentemente infinancia- tuosismo de lo virtual. Así, de manera (las más de la veces) ble. Los países de la UE se han hecho más ricos en los últimos legal pero ilegítima, están socavando el bien general que veinte años en un porcentaje que oscila entre el 50 y el 70%. tanto proclaman. La economía ha crecido mucho más deprisa que la pobla- La revista Fortune, que publica regularmente la lista de ción. Y, sin embargo, la UE cuenta ahora con veinte millones los quinientos empresarios más ricos del mundo, se congra- de parados, cincuenta millones de pobres y cinco millones de tula de que éstos hayan las fronteras para con- personas sin techo. ¿Dónde ha ido a parar este plus de rique- quistar nuevos mercados y fagocitar la competencia local. za? En Estados Unidos, es de sobra sabido que el crecimiento Cuantos más países hay, mayores son los beneficios. Los económico sólo ha enriquecido al 10% más acomodado de la beneficios de las quinientas empresas más grandes del población. Este 10% se ha llevado el 96% del plus de riqueza. mundo han aumentado un 15%, mientras que su volumen La situación no ha sido tan crítica en Europa, aunque aquí las de negocio sólo lo ha hecho en un cosas no difieren tampoco sustancialmente. los beneficios, mueran los puestos de trabajo!», »En Alemania, los beneficios de las empresas han au- leemos en Der Spiegel. «Un milagro económico especial mentado desde 1979 en un 90%, mientras que los salarios tiene atemorizada a la nación. En las empresas se ha infil- sólo lo han hecho en un 6%. Pero los ingresos fiscales pro- trado una nueva generación de altos ejecutivos que rinden cedentes de los salarios se han duplicado en los últimos culto, a imitación de E.UU., a la acción bursátil. Resulta- diez años, mientras que los ingresos fiscales por activida- 3. Fortune, Nueva York, 5-8-1996, citada por Frédéric F. Clair- mont en Profite, endliche Le Monde diplomatique, 11 4. Der Spiegel, 1997, 12, págs. 92-105, donde se encontrarán de abril de 1997, pág. 1, donde se encontrarán también algunos datos también algunos datos sobre la multiplicación de los beneficios merced sobre el desarrollo transnacional. a la espectacular supresión de puestos de trabajo. 22 23des empresariales se han reducido a la mitad: sólo repre- gusto que, en el futuro, sean precisamente los perdedores de sentan un 13% de los ingresos fiscales globales. En 1980 la globalización, tanto el Estado asistencial como la demo- representaban aún el 25%; en 1960, hasta el 35%. De no cracia en funciones, los que tengan que financiarlo todo haber bajado del 25%, el Estado habría recaudado en los mientras los ganadores de la globalización consiguen unos últimos años ochenta mil millones de marcos suplementa- beneficios astronómicos y eluden toda responsabilidad res- rios por año. pecto de la democracia del futuro. Consecuencia: es preciso »En los demás países se advierte una evolución parecida. formular en nuevos términos teóricos y políticos la cues- La mayoría de las firmas multinacionales, como Siemens 0 tión transcendental de la justicia social en la era de la globa- BMW, ya no pagan en sus respectivos países ningún im- lización. puesto... Mientras esto siga así..., la gente tendrá todo su También saltan a la vista las contradicciones del derecho a no estar contenta de que le reduzcan las presta- talismo sin Los directivos de las multinacionales ciones sociales, las pensiones y los ponen a salvo la gestión de sus negocios llevándoselos a la Por su parte, las empresas transnacionales están regis- India del sur, pero envían a sus hijos a universidades euro- trando unos beneficios récord (merced sobre todo a la peas de renombre subvencionadas con dinero público. Ni masiva supresión de puestos de trabajo). En sus balances se les pasa por la cabeza irse a vivir allí donde crean los anuales, los consejos de administración presentan unos be- puestos de trabajo y pagan muy pocos impuestos, Pero neficios netos astronómicos, mientras los políticos, que tie- para sí mismos reclaman, naturalmente, derechos funda- nen que justificar unas cifras de paro escandalosas, suben mentales políticos, sociales y civiles, cuya financiación pú- los impuestos con la vana esperanza de que, con la nueva ri- blica torpedean. Frecuentan el teatro; disfrutan de la natu- queza de los ricos, se creen al menos unos cuantos puestos raleza y el campo, que tanto dinero cuesta conservar; y se de trabajo. lo pasan bomba en las metrópolis europeas aún relativa- La consecuencia de todo esto es el aumento de la con- mente libres de violencia y criminalidad. Sin embargo, con flictividad también en el campo de la economía, es decir, su política exclusivamente orientada a la generación de be- entre los contribuyentes virtuales y los contribuyentes rea- neficios están contribuyendo a la vez al hundimiento de les. Mientras que las multinacionales pueden eludir al fisco este modo de vida europeo. Pregunta: ¿dónde desearán vi- del Estado nacional, las pequeñas y medianas empresas, vir, ellos 0 sus hijos, cuando nadie financie ya los Estados que son las que generan la mayor parte de los puestos de democráticos de Europa? trabajo, se ven atosigadas y asfixiadas por las infinitas trabas Lo que es bueno para el Banco de Alemania no lo es ya y gravámenes de la burocracia fiscal. Es un chiste de mal necesariamente para la propia Alemania. Las multinaciona- les abandonan el marco de los Estados nacionales y retiran 5. André Gorz, en entrevista concedida al Frankfurter Allgemeine de facto su lealtad para con los actores del Estado nacional; Zeitung, de agosto de 1997, pág. 35. con lo cual cae también en picado el grado de integración 24 25social de sus respectivos países, y ello tanto más cuanto que esfuerzo por que aumente el pastel a repartir mediante un más fuertemente se fundamentaba éste en el aspecto pura- crecimiento económico forzoso). mente económico. Son precisamente los Estados asisten- Así, resulta bastante cuestionable el modelo de la prime- ciales bien acolchados los que caen en este insidioso círculo ra modernidad, que se pensó y organizó sobre la base de la vicioso: deben pagar prestaciones codificadas a un número unidad de la identidad cultural del espacio y cada vez mayor de personas -pronto habrá cinco millones del Estado cuando aún no estaba a la vista, ni se auspiciaba, de parados registrados solamente en Alemania- al tiempo una nueva unidad de la humanidad, del planeta y del Esta- que van perdiendo el control de los impuestos, porque, en do mundial. la partida de póquer por su religación local, las empresas transnacionales han acaparado las cartas definitivamente ganadoras. Dichas empresas se subvencionan de varias ma- neras: primero optimizando la creación de infraestructuras, en segundo lugar recibiendo subvenciones, en tercer lugar minimizando los impuestos, y en cuarto lugar zando» los costes del desempleo. Este círculo vicioso en el que cae el Estado asistencial no sólo es el resultado de unos recursos decrecientes junto a gastos que suben como la espuma, sino también de la falta de medios de pacificación conforme el abismo entre pobres y ricos se va haciendo cada vez más grande. Dado que el marco del Estado nacional ha perdido su fuerza vinculante, los ganadores y los perdedores de la globalización dejan de sentarse, por así decir, a la misma mesa. Los nuevos ricos ya no a los nuevos pobres. Entre ambos colectivos resulta difícil llegar a un compromiso, porque falta un mar- CO común apropiado en el que se puedan abordar y regular estos conflictos que traspasan las fronteras.⁶ No resulta difícil imaginar que la lógica conflictual del juego capitalista sale renovada y reforzada, al tiempo que disminuyen los medios de pacificación del Estado (en su 6. Véanse al respecto las págs. 116-122 de este libro. 26 27II ENTRE LA ECONOMÍA MUNDIAL Y LA INDIVIDUALIZACIÓN EL ESTADO NACIONAL PIERDE SU SOBERANÍA: ¿QUÉ HACER? La conclusión salta a la vista: el proyecto de la moderni- dad parece haber fracasado. Los filósofos de la posmoderni- dad fueron los primeros en extender -de manera jubilosa y el certificado de defunción a la pretensión de racionalidad por parte de la ciencia. Lo que se hace pasar por universalismo occidental de la Ilustración y de los dere- chos humanos no es otra cosa que la opinión de «hombres blancos, muertos 0 viejos», que oprimen los derechos de las minorías étnicas, religiosas y sexuales mientras imponen de manera absoluta su «metadiscurso» partidista. Mediante la tendencia secular a la individualización, se dice luego, se torna poroso el conglomerado social, la socie- dad pierde conciencia colectiva y, por ende, su capacidad de negociación política. La búsqueda de respuestas políticas a las grandes cuestiones del futuro se ha quedado ya sin sujeto y sin lugar. Según esta negrísima visión, la globalización económica no hace sino consumar lo que se alienta intelectualmente mediante la posmodernidad y políticamente mediante la individualización, a saber, el colapso de la modernidad. El diagnóstico es el siguiente: el capitalismo se queda sin traba- jo y produce paro. Con esto se quiebra la alianza histórica entre sociedad de mercado, Estado asistencial y democracia 29que hasta ahora ha integrado y legitimizado al modelo occi- En mi libro Kinder der Freiheit (Hijos de la libertad) he dental, es decir, al proyecto de modernidad del Estado na- tratado de mostrar cómo la denominada «degeneración de cional. Vistos desde esta perspectiva, los neoliberales son los valores» tal vez signifique el final del quehacer político los liquidadores de Occidente, aun cuando se presenten de la ortodoxia colectiva, pero no el del quehacer políti- como sus reformadores. Por lo que se refiere al Estado asis- CO propiamente dicho. Paralelamente al desteñimiento del tencial, la democracia y la vida pública, la suya es una mo- medio social moral, van tomando forma curiosamente los dernización condenada a muerte. fundamentos vitales nivel mundial- de un republica- Sin embargo, la decadencia empieza por el cerebro. El nismo cosmopolita, en cuyo centro se encuentra la libertad fatalismo es también una enfermedad del lenguaje. Antes de cada cual. de arrojarnos desde la Torre Eiffel, deberíamos ir a ver al En cualquier caso, es difícil elevar la voz contra el poder médico del lenguaje. «Los conceptos están vacíos, y ya no global del mercado mundial. Esto sólo es posible a condi- aprehenden, iluminan ni seducen. Lo gris, que impregna ción de acabar con la idea de un mercado mundial mun- todo el mundo, tiene probablemente también su funda- dialmente poderoso que gobierna en nuestros cerebros y mento en un enmohecimiento de las Lo que pa- paraliza toda su actividad. En este libro me gustaría enfren- rece una degeneración podría, si sale bien, superar las orto- tarme a este megafantasma que actualmente recorre Euro- doxias que han hecho fracasar a la primera modernidad y pa con el tirachinas de una simple diferenciación (entre, auspiciar la irrupción de una segunda por una parte, el globalismo y, por otra, la globalidad y la globalización). Esta diferenciación tiene la virtud de des- 1. U. Beck, der en U. Beck (comp.), Kinder der marcarse de la ortodoxia territorial de lo político y social Freiheit, Francfort del Meno, 1997, págs. 377 y sigs. que surgió con el proyecto del Estado nacional de la prime- 2. Pater semper incertus. De un tiempo a esta parte se discute acalo- radamente en la prensa acerca de la paternidad de la expresión "segunda ra modernidad y se impuso omnímodamente a nivel cate- Sin embargo, el no haber leído ni poder citar no bastan gorial e institucional. para ganarse la originalidad para atraerse las Auf dem Weg in die Zweite Moderne el título -bastante explícito- de una co- sin duda la importancia que se atribuye a un concepto juega en esto un lección por mí editada. Asimismo, Auf Weg in eine andere Moderne papel insignificante. Desde el punto de vista del contenido, existe asi- subtítulo de mi libro Risikogesellschaft, aparecido en 1986 en la edi- mismo una gran afinidad entre segunda modernidady otra modernidad: ción de Suhrkamp. En esa misma colección se ha tenido ya ocasión de los temas de la citada colección -individualización, crisis ecológicas, distinguir claramente entre «modernización sencilla» y sociedad sin trabajo y hasta la misma son aspectos esen- así como entre "primera modernidad» y «segunda moder- ciales de la sociedad del riesgo. Estoy seguro de que la siguiente queja se nidad» -como por lo demás en todos los libros que han venido formulará así: «¡Vaya, no hay nada nuevo...!» Si existe algún parentesco Die Erfindung des Politischen (aparecido en 1993, también electivo conceptual, no puede ser más que con la palabra acuñada por editado por Suhrkamp) se iba a haber llamado en un primer momento Jürgen Habermas Véase también J. Haber- Jenseits von Links und Rechtsy, en un segundo momento, Zweite Moder- mas, des Nationalstaats?», en U. Beck (comp.), Politik der Glo- pero ambos títulos se rechazaron luego por varios motivos. Además, balisierung, Francfort del Meno, 1997. 30 31Por globalismo entiendo la concepción según la cual el Los proteccionistas negros lamentan el hundimiento de mercado mundial desaloja sustituye al quehacer político; los valores y la pérdida de importancia de lo nacional, es decir, la ideología del dominio del mercado mundial la pero, al mismo tiempo, y de manera un tanto contradicto- ideología del liberalismo. Ésta procede de manera mono- ria, llevan a cabo la destrucción neoliberal del Estado na- causal y economicista y reduce la pluridimensionalidad de cional. la globalización a una sola dimensión, la económica, di- Los proteccionistas verdes descubren el Estado nacional mensión que considera asimismo de manera lineal, y pone como un biotopo político amenazado de extinción, que sobre el tapete (cuando, y si es que, lo hace) todas las demás protege los valores medioambientales contra las presiones dimensiones globalizaciones ecológica, cultural, polí- del mercado internacional y, en tal sentido, merece ser pro- tica y social- sólo para destacar el presunto predominio tegido al igual que la misma naturaleza. del sistema de mercado mundial. Lógicamente, con esto no Los proteccionistas rojos siguen aireando en todas las queremos negar ni la gran importancia de la glo- cuestiones el lema de la lucha de clases; para ellos, la globa- balización económica en cuanto a opción y percepción de lización es un sinónimo más de «ya lo habíamos los actores más activos. El núcleo ideológico del globalismo Están celebrando la fiesta de una resurrección marxista. En reside más bien en que da al traste con una distinción fun- cualquier caso, se trata de una cegada porfía de la utopía. damental de la primera modernidad, a saber, la existente De todas estas trampas del globalismo hay que distin- entre política y economía. La tarea principal de la política, guir eso la estela del debate anglosajón- he dado delimitar bien los marcos jurídicos, sociales y ecológicos yo en llamar globalidad y globalización. dentro de los cuales el quehacer económico es posible y le- La globalidad significa lo siguiente: ya bastante gítimo socialmente, se sustrae así a la vista se enajena. El tiempo que vivimos en una sociedad mundial, de manera que globalismo pretende que un edificio tan complejo como la tesis de los espacios cerrados es ficticia. No hay ningún Alemania -es decir, el Estado, la sociedad, la cultura, la país ni grupo que pueda vivir al margen de los demás. Es política exterior- debe ser tratado como una empresa. En decir, que las distintas formas económicas, culturales y po- este sentido, se trata de un imperialismo de lo económico líticas no dejan de entremezclarse y que las evidencias del bajo el cual las empresas exigen las condiciones básicas con modelo occidental se deben justificar de nuevo. Así, las que poder optimizar sus objetivos. dad mundial» significa la totalidad de las relaciones sociales Resulta cuanto menos singular el hecho de que la que no están integradas en la política del Estado nacional ni manera como- el así entendido globalismo arrastra a su están determinadas (ni son determinables) a través de ésta. bando a sus mismos oponentes. Existe un globalismo afir- Aquí la autopercepción juega un papel clave en cuanto que mador, pero también otro negador, el cual, persuadido del la sociedad mundial en sentido estricto -para proponer predominio ineluctable del mercado mundial, se acoge a un criterio operativo [y políticamente signifi- varias formas de proteccionismo: ca una sociedad mundial percibida y reflexiva. La pregunta 32 33de hasta qué punto se da dicha sociedad se puede convertir las distintas lógicas de las globalizaciones ecológica, cultu- empíricamente, según esto (de acuerdo con el teorema de ral, económica, política y social, que no son reducibles Thomas, según el cual lo que los hombres consideran real las unas a las otras, sino que, antes bien, de- se convierte en real), en la pregunta de cómo y hasta qué ben resolverse y entenderse a la vez en sí mismas y en mu- punto los hombres y las culturas del mundo se perciben en tua interdependencia. La suposición principal es que sólo sus diferencias respectivas y hasta qué punto esta autoper- así se puede abrir la perspectiva y el espacio del quehacer cepción desde el punto de vista de la sociedad mundial se político. ¿Por qué? Porque sólo así se puede acabar con torna relevante desde el de la el hechizo despolitizador del globalismo, pues sólo bajo la En la expresión mundial», signifi- perspectiva de la pluridimensionalidad de la globalidad es- ca según esto diferencia, pluralidad; y significa talla la ideología de los hechos consumados del globalismo. estado de no-integración, de manera que (tal y como sostie- Pero ¿qué es lo que torna irrevisable la globalidad? He aquí ne M. Albrow) la sociedad mundial se puede comprender ocho razones, introducidas con frases programáticas: como una pluralidad sin unidad. Esto presupone -como se verá a lo largo del presente libro- varias cosas muy dife- 1. El ensanchamiento del campo geográfico y la crecien- renciadas; por ejemplo, formas de producción transnacio- te densidad del intercambio internacional, así como nal y competencia del mercado del trabajo, informes mun- el carácter global de la red de mercados financieros y diales en los medios de comunicación, boicots de compras del poder cada vez mayor de las multinacionales. transnacionales, formas de vida transnacionales, crisis y 2. La revolución permanente en el terreno de la infor- guerras percibidas desde un punto de vista «global», utiliza- mación y las tecnologías de la comunicación. ción militar y pacífica de la energía atómica, la destrucción 3. La exigencia, universalmente aceptada, de respetar de la naturaleza, etc. los derechos humanos -también considerada (de Por su parte, la globalización significa los procesos en vir- boquilla) como el principio de la democracia. tud de los cuales los Estados nacionales soberanos se entre- 4. Las corrientes icónicas de las industrias globales de la mezclan e imbrican mediante actores transnacionales y sus cultura. respectivas probabilidades de poder, orientaciones, identi- 5. La política mundial posinternacional y policéntrica: dades y entramados varios. junto a los gobiernos hay cada vez más actores trans- Un diferenciador esencial entre la primera y la segunda nacionales con cada vez mayor poder (multinaciona- modernidad es la irrevisabilidad de la globalidad resultante. les, organizaciones no gubernamentales, Naciones Lo cual quiere decir lo siguiente: existe una afinidad entre Unidas). 6. El problema de la pobreza global. 3. Véanse más adelante las págs. 87 y sigs., 103 y sigs., y págs. 140- 7. El problema de los daños y atentados ecológicos glo- bales. 155 y 173-216. 34 358. El problema de los conflictos transculturales en un en primer lugar, un mayor espacio; lugar concreto. en segundo lugar, la estabilidad en el tiempo; en tercer lugar, la densidad (social) de los entrama- Con tales presupuestos cobra la sociología nueva impor- dos, las interconexiones y las corrientes icónicas como investigación de lo que significa la vida huma- transnacionales. na en la inmensa gran trampa en que se ha convertido el Dentro de este horizonte conceptual, estamos ya en mundo. La globalidad nos recuerda el hecho de que, a par- condiciones de contestar a otras preguntas, como, por tir de ahora, nada de cuanto ocurra en nuestro planeta po- ejemplo: qué estriba la singularidad histórica de la drá ser un suceso localmente delimitado, sino que todos los globalización presente y sus paradojas en un lugar concreto descubrimientos, victorias y catástrofes afectarán a todo el (por ejemplo, en comparación con el denominado mundo y que todos deberemos reorientar y reorganizar mundial que se encuentra ya en formación des- nuestra vidas y quehaceres, así como nuestras organizacio- de el colonialismo y del que habla Immanuel nes e instituciones, a lo largo del eje «local-global». Así en- La singularidad del proceso de globalización radica ac- tendida, la globalidad ofrece a nuestra consideración la nue- tualmente (y radicará sin duda también en el futuro) en la va situación de la segunda modernidad. En este concepto se ramificación, densidad y estabilidad de sus redes de recogen al mismo tiempo los motivos básicos de por qué las relaciones regionales-globales empiricamente comprobables y respuestas tipo de la primera modernidad resultan contra- de su autodefinición de los medios de comunicación, así como de dictorias e inservibles para la segunda modernidad, con el los espacios sociales y de las citadas corrientes icónicas en los resultado de que se debe fundar y descubrir de nuevo la po- planos cultural, político, militar y económico.⁵ La sociedad lítica para el tiempo que dure la segunda modernidad. mundial no es, pues, ninguna megasociedad nacional que A partir de este concepto de globalidad, el concepto de resuelva en sí- todas las sociedades naciona- globalización se puede describir como un proceso (antigua- les, sino un horizonte mundial caracterizado por la multi- mente se habría dicho: como una dialéctica) que crea víncu- plicidad y la ausencia de integrabilidad, y que sólo se abre los y espacios sociales transnacionales, revaloriza culturas lo- cuando se produce y conserva en actividad y comunica- cales y trae a un primer plano terceras culturas poco ción. de esto, otro poco de eso, tal es la manera como las noveda- Los escépticos de la globalidad se preguntarán: ¿qué hay des llegan al mundo» (Salman En este comple- de nuevo en todo esto? Para luego sentenciar: nada del otro jo marco de relaciones se pueden reformular las preguntas mundo. Pero se equivocan desde los puntos de vista histó- tanto sobre las dimensiones como sobre las fronterasde la glo- balización resultante, teniendo presentes estos tres paráme- 4. Sobre Wallerstein, véanse las págs. 75-79 del presente libro. tros: 5. Esto lo subraya el grupo de D. Held en Globalisierung der en U. Beck (comp.), Politik der 36 37rico, empírico y teórico. Nuevo no es sólo la vida cotidiana Como trataremos de mostrar en la tercera y las transacciones comerciales allende las fronteras del Es- res del el espacio libre configurador, el prima- tado nacional al interior de un denso entramado con mayor do de lo político, sólo se puede recuperar con una crítica dependencia y obligaciones recíprocas; nueva es la autoper- decidida al globalismo. cepción de esta transnacionalidad (en los medios de co- En la cuarta parte -Respuestas a la en municación, en el consumo, en el turismo); nueva es la una especie de brainstorming público se presentan como «translocalización» de la comunidad, el trabajo y el capital; contraveneno para la parálisis política actual diez puntos nuevos son también la conciencia del peligro ecológico glo- básicos que permiten abordar las exigencias planteadas por bal y los correspondientes escenarios de actividad; nueva es la era global. la incoercible percepción de los otros transculturales en la El final lo conforma la siguiente «prueba del dedo» de propia vida, con todas sus contradictorias certezas; nuevo Casandra: ¿qué ocurre cuando no ocurre nada? La brasile- es el nivel de circulación de las culturales globa- ñización de Europa. les» (Scott Lash/John Urry); nuevo es también el paulatino abrirse paso de una imagen estatal europea, así como la cantidad y poder de los actores, instituciones y acuerdos transnacionales; y, finalmente, nuevo es también el nivel de concentración económica, que, pese a todo, se ve contra- rrestado por la nueva competencia de un mercado mundial que no conoce fronteras. Finalmente, y en consecuencia, globalización significa también: ausencia de Estado mundial; más concretamente: sociedad mundial sin Estado mundial y sin gobierno mun- dial. Estamos asistiendo a la difusión de un capitalismo globalmente desorganizado, donde no existe ningún poder hegemónico ni ningún régimen internacional, ya de tipo económico ya político. Las otras tres partes del presente ensayo se abordarán en el horizonte de esta diferenciación. En la segunda parte -¿Qué significa la se esbozan, y cotejan entre sí, la pluridimensionalidad, ambivalencia y paradojas de la globalidad y de la globalización desde los puntos de vista social, económico, político, ecológico y cultural. 38 39III EL CHOQUE DE LA GLOBALIZACIÓN: UN DEBATE QUE LLEGA CON RETRASO El debate sobre la globalización llega zarandea- con retraso a la opinión pública de este país. En Gran Bre- taña, por ejemplo, hace más de diez años que se debate ani- mada y productivamente en torno a este importante térmi- no en el seno de todos los partidos políticos, emulados al respecto por economistas, sociólogos, politólogos e histo- riadores. También está siendo importante el choque de la globalización en Alemania. Una de la razones es porque, en la opinión aquí domi- nante, la globalización se relaciona unilateralmente ante todo con la supresión de puestos de trabajo dentro del país y con su traslado a países con sueldos más bajos; y esto en una época en la que la sociedad, a pesar del mayor creci- miento económico y de los vertiginosos beneficios obteni- dos por las multinacionales, está registrando un paro a gran escala que recuerda bastante los tiempos de Weimar. Además, se pueden aducir otros cuatro motivos para ex- plicar el choque político de la globalización que está sacu- diendo la Europa central (Francia, Austria, Suiza, Italia y, sobre todo, Alemania). En primer lugar, se están viendo particularmente afec- tados y amenazados los Estados y sociedades con una auto- conciencia primordialmente nacionalismo 41del marco alemán» la por parte sistema social. Esta experiencia, y esta exigencia, se casa de una globalización del mercado mundial que viene pre- mal, en cuarto y último lugar, con las disputas en torno a la suntamente de fuera. reunificación de las dos Alemanias. Sin embargo, el drama En segundo lugar, hay algunos Estados asistenciales, de la reunificación (en muchos aspectos semejante a un como Francia y Alemania, que, a diferencia de EE.UU. y drama matrimonial) ha supuesto que los alemanes se ocu- Gran Bretaña, pertenecen al grupo de los que salen perjudi- pen de sí mismos y de la cuestión: ¿qué elementos «alema- cados con la globalización, atrapados como se ven en me- nes» comunes se han mantenido tras medio siglo de separa- dio de la disyuntiva de la política social en una época de ción, y con cuáles de dichos elementos merece la pena globalización económica: el desarrollo económico se hurta identificarse? En esta fase de autocontemplarse y autocues- al control del Estado nacional mientras, por otra parte, sus tionarse, estalla ahora esta noticia bomba que es la globa- consecuencias sociales -paro, migración, pobreza- se ce- lización: el Estado nacional pierde soberanía y sustancia ban en las arcas del Estado asistencial nacional. con la -tan pulcramente separación de com- En tercer lugar, la globalización zarandea la imagen de petencias en el marco del mercado común europeo, y esto espacio homogéneo, cerrado, estanco y nacional-estatal en todas las dimensiones: recursos financieros, poder de que tiene de sí mismo un país que ostenta el nombre de Re- configuración política y económica, política informativa y pública Federal en sus fundamentos constitucionales. En cultural, identificación cotidiana de los ciudadanos... La cambio, en Gran Bretaña, que era un imperio mundial, la de que surjan «Estados transnacionales» como globalización aparece como un bonito recuerdo de éste. respuesta a la globalización, con lo que esto supone en los También es Alemania desde hace mucho tiempo un lugar planos económico, militar, político y cultural, la avanza- global en el que se dan cita diferentes culturas del mundo, mos aquí sólo a modo de hipótesis de trabajo. con sus correspondientes contradicciones. Pero esta reali- Si en el vértigo y remolino del año asombroso de 1989 se dad ha permanecido hasta ahora oculta en el concepto que decía todavía: junto lo que pertenece al mismo tron- tiene de sí misma una nación mayormente homogénea. (Willy Brandt), el mensaje del debate de la globaliza- Todo esto ha salido a la luz a raíz del debate acerca de la ción es ahora el siguiente: en la base de estas esperanzas globalización, pues ésta significa, como se ha dicho, ante de sus correspondientes subyace una imagen todo una cosa: desnacionalización, es decir, erosión pero anticuada del idilio del Estado nacional. El modelo tradi- también posible transformación del Estado nacional en un cional del Estado nacional sólo tendrá probabilidades de su- Estado transnacional. pervivencia en la nueva estructura de poder del mercado El choque de la globalización en cuanto choque de la mundial, así como en las instancias y movimientos transna- desnacionalización no sólo cuestiona las categorías al uso cionales, si el proceso de globalización se convierte en crite- sobre la identidad de los alemanes de la posguerra, es decir, un «modelo de Alemania» corporativista con su específico 1. Véanse las págs. 206-216 y 246-253 de este libro. 42 43rio de la política nacional en sus respectivos ámbitos (eco- Tales son las preguntas, que como vemos afectan a la nomía, legislación, defensa, etc.). sustancia misma de la civilización, planteadas a propósito Este reconocimiento no es algo que se deje al libre arbi- de la globalización, sin que nadie sepa, ni pueda saber, trio, por así decir, de los actores individuales ni de los acto- cómo se pueden contestar por encima de las tumbas de po- res sociales y políticos. La nueva situación social surgida a bres y ricos, etnias, continentes religiones, con sus respec- nivel mundial, en la que, por ejemplo, la idea de productos, tivas historias violentas e inextricables. empresas, tecnologías, industrias (e incluso asociaciones deportivas) se vuelve cada vez más ficticia, exi- ge forzosamente, so pena de hundimiento económico, polí- tico y cultural, unas miras más amplias para la era global, sus posibilidades, ideologías, paradojas e histerias; pero, fundamentalmente, para el nuevo juego de poder al que to- dos más que estamos llamados ineluctable- mente. O, formulado de otra manera, la globalidad es una con- dición impostergable de la actividad en las postrime- rias de este siglo. Por lo cual, deben reformularse los fundamentos de la primera modernidad. ¿Qué significa la tolerancia? ¿Qué implican los derechos humanos, que se supone deben valer para todos, con respeto a las distintas culturas? ¿Quién ga- rantiza los derechos humanos en el mundo del post-Estado nacional? ¿Cómo se puede salvar, reformar, la seguridad social, que hasta ahora se ha concebido desde el punto de vista del Estado nacional, habida cuenta de la pobreza glo- bal cada vez mayor y del trabajo asalariado en progresiva disminución? ¿Estallarán nuevas guerras de religión cuando se erosionen los Estados nacionales, guerras agravadas por las catástrofes ecológicas? ¿O nos estamos dirigiendo a un mundo sin violencia, que, tras el triunfo del mercado mun- dial, vivirá en un clima de paz? ¿Estamos tal vez incluso en el umbral de una segunda Ilustración? 44 45SEGUNDA PARTE ¿QUÉ SIGNIFICA LA GLOBALIZACIÓN? DIMENSIONES, CONTROVERSIAS Y DEFINICIONESLA CONTRARREVOLUCIÓN FRACASA En los mismos días en que se estaba produciendo el lapso del imperio soviético, Boris Yeltsin, a la sazón ya pre- sidente de la desgajada república rusa, pronunció desde lo alto de un tanque un valiente discurso dirigido a la pobla- ción de Moscú, discurso que no fue retransmitido por la ra- dio soviética (a la sazón en manos de los golpistas nostálgi- COS del comunismo), sino por vía satélite a través de la CNN. Este momento tan histórico -tan decisivo política- mente- permite ver de manera ejemplar la transcendencia de una red de información global, simbolizada por los saté- lites. La soberanía de la información del Estado nacional como parte de la soberanía política ha pasado a mejor vida. Los Estados nacionales ya no pueden seguir viviendo los unos de espaldas a los otros: sus fronteras fortificadas son un coladero, al menos por lo que a su religación al espacio de la comunicación global se refiere. Estamos, pues, ante la globalización informativa. 49CARNE DE PINGÜINO ENVENENADA nacionales al límite de la legalidad, a un banco británico de vieja raigambre al hacerle perder en un breve lapso de tiem- Bastantes años antes, en la década de los sesenta, los bió- po miles de millones de libras. En plena fragosidad del mer- logos de Ciudad del Cabo habían encontrado en la carne de cado mundial, ha tomado forma una nueva vir- pingüino una alta concentración de contaminantes indus- tualde corrientes monetarias transnacionales cada vez menos triales, que nadie supiera habían pasado deudoras de un sustrato material y más de los sistemas in- de los productos y chimeneas de las fábricas químicas a los formáticos y de la información en general. Los peligrosos últimos rincones de una naturaleza aparentemente impolu- aspectos especulativos resultantes se hurtan a los controles ta. Con motivo de la cumbre sobre medio ambiente cele- de los Estados nacionales, por no decir incluso que hurtan a brada en Río en 1992 se concretizó y precisó políticamente las economías nacionales sus propios cimientos sin que esté esta experiencia histórica de crisis ecológica global en la fór- a la vista un marco reglamentador para las economías trans- mula y exigencia de un «desarrollo sostenido» nacionales 0 globales. Tiene que ver con la globalización Aun cuando este principio se interprete de económica. diferentes maneras en la práctica política de todo el mundo, toda vez que la conferencia posterior celebrada en Nueva York en el verano de 1997 ha demostrado la falta de conse- MEGAFONÍA DE AEROPUERTO BERLÍN-CALIFORNIA cuencias concretas de que adolecen tales cumbres, se ha convertido en la actualidad en un baremo utilizado (contra- Son las veintiuna diez; en el aeropuerto berlinés de Te- dictorio en cuanto a su contenido y, por ende, políticamen- gel una rutinaria y amable voz comunica a los fatigados pa- te necesitado de negociación en cada caso) según el cual se sajeros que pueden finalmente embarcarse con destino a puede medir y criticar las actividades y la conducta de todos Hamburgo. La voz pertenece a Angelika B., que está senta- los actores sociales de todo el mundo en casi todos los dis- da ante su tablero electrónico de California. Después de las tintos ámbitos de la sociedad (desde el consumo hasta la dieciséis, hora local, la megafonía del aeropuerto berlinés es producción pasando por la arquitectura, la política de trans- operada desde California, por unos motivos tan sencillos portes y municipal, etc.). Se trata aquí de la globalización como inteligentes. En primer lugar, allí no hay que pagar ecológica. ningún suplemento por servicios en horas extracomercia- les; en segundo lugar, los costes salariales (adicionales) para la misma actividad son considerablemente mucho más ba- MALABARISTAS DE LAS FINANZAS jos que en Alemania. Pues bien, esto resulta posible gracias a la telecomunicación. Se da así al traste con una premisa Hace unos años, un joven malabarista de las finanzas supuestamente inderogable del sistema de trabajo de las so- precipitó en la ruina, mediante unas especulaciones trans- ciedades industrializadas; con lo cual, ya no existe necesi- 50 51dad de que los operarios trabajen juntos en un lugar con- bia de Occidente. Su figura y su música son buena muestra creto para producir determinados bienes servicios. Los de que la globalización no debe ser nunca una vía de sen- puestos de trabajo se pueden exportar, lo que no impide tido único, sino que, antes bien, puede dotar a distintas que, al mismo tiempo, los empleados «cooperen» transna- culturas musicales regionales de una audiencia y una signi- cional 0 transcontinentalmente, 0 presten servicios concre- ficación planetarias. Estamos aquí ante la globalización cul- tos en contacto «directo» con el destinatario consumidor. tural. Formulémoslo con una comparación: así como se organi- Globalización es a buen seguro la palabra (a la vez eslo- zan algunos viajes internacionales de manera que se puede gan y consigna) peor empleada, menos definida, probable- disfrutar de la primavera en los distintos continentes, así mente la menos comprendida, la más nebulosa y políti- también se podrían repartir teóricamente procesos de tra- camente la más eficaz de los últimos sin duda también bajo y de producción en todo el globo terráqueo, pagados a de los años. Como muestran los casos arriba la tarifa más baja y, sin embargo, consiguiéndose el rendi- apuntados, es preciso distinguir las diferentes dimensiones miento deseado en el plano de la colaboración. Estamos de la globalización; a saber (y sin pretender ser exhaustivos aquí ante la globalización de la cooperación del trabajo res- ni excluyentes), las dimensiones de las técnicas de comuni- pecto a la producción. cación, las dimensiones ecológicas, las económicas, las de la organización del trabajo, las culturales, las de la sociedad ci- vil, etc. Si consideramos, por ejemplo, esa dimensión que KHALED, EL REY DEL RAI está (casi exclusivamente) en el centro del debate público -la globalización la niebla dista mucho de En febrero de 1997, Aicha, el último elepé del exiliado disiparse: ¿se trata de inversiones directas de empresas ale- argelino Khaled, llamado el «rey del fue elevado al manas en el extranjero?, ¿del papel de las grandes empresas olimpo del pop francés y elegido como el mejor disco del que operan a nivel internacional?, ¿se trata de la desnacio- año. El mero hecho de que el himno a una muchacha árabe nalización de la economía, y por consiguiente de que tanto suene en todas las grandes emisoras de radio francesas (no las etiquetas comerciales nacionales como las economías sólo en las emisoras «de segunda fila» en lengua árabe), es nacionales propiamente dichas se están volviendo ficticias, ya de por sí bastante revelador. Es una especie de entrada de manera que la prosperidad de una industria oficiosa de los inmigrantes en la nación cultural no coincide con la prosperidad de los ciudadanos (nacio- (pop) francesa. Visto esto desde fuera, Khaled representa nales)? nada menos que a Francia. Su música entusiasma en países ¿Se trata, en fin, de esa «economía virtual» de las co- tan distintos como Egipto, Israel y hasta en la archiconser- rrientes monetarias y financieras que parece desligarse del vadora Arabia y existen co-versiones locales en he- sustrato material de la producción de valores de uso? ¿O se breo, turco e hindi. Khaled hace música contra la arabofo- trata más bien de algo más banal, a saber, de que la econo- 52 53mía alemana se siente presionada porque en otras partes se tes entre los países altamente industrializados en el seno de produce más los grandes espacios económicos de Europa, América y el Este último punto de vista, que en este país goza de ma- Pacífico.⁴ yor aceptación, se suele sobrevalorar demasiado. La afirma- Por su parte, la cuestión de saber cuándo se inició la glo- ción de que la globalización que se ha dado se ha movido balización económica es asimismo objeto de disputa. Para principalmente en el sentido de la supresión de puestos de muchos, el inicio del mundial capitalista» (Imma- trabajo en Alemania y de la exportación de puestos de tra- nuel Wallerstein) se remonta al siglo XVI, con el inicio del bajo a países con costes laborales más bajos se ve relativiza- colonialismo; para otros, al advenimiento de las empresas da por los hechos. En efecto, esta forma particular de globa- internacionales; y, para otros aun, la globalización se inicia lización no es -hasta ninguna causa esencial de con la supresión de los tipos de cambio fijos 0 con el colap- desempleo.² Sin duda hay determinados sectores muy afec- so del bloque oriental...⁵ tados por la competencia de trabajos poco cualificados y Sin duda esto contribuye decisivamente a que el con- mal pagados en los denominados tigres» de Asia cepto y el discurso de la globalización nos resulten tan es- Europa oriental. Pero estos problemas de adaptación a la ponjosos. Pretender ser precisos aquí es lo mismo que in- división del trabajo internacional apenas inciden en la eco- tentar pintar un flan estrellado en la pared. nomía en su conjunto: no más del 10% de los puestos de Pero, ¿no se puede encontrar un denominador común trabajo se ven afectados por ello. Por otra parte, la propia para las distintas dimensiones y controversias sobre la glo- exportación alemana a estos países ha aumentado en gene- balización? Sin duda que sí. En general, se puede afirmar ral en estos últimos años. No existen ejemplos de una rapi- que se ha venido abajo una premisa esencial de la primera dísima exportación de puestos de trabajo que no se haya modernidad, a saber, la idea de vivir y actuar en los espacios visto compensada a su vez por una demanda suplementaria cerrados y delimitados de los Estados naciona- de exportaciones.³ A este respecto, para precisar mejor la les y de sus respectivas sociedades nacionales. Globalización globalización, son muchos los que hablan de internaciona- lización. Con esta palabra se formula y explica bastante 4. Véase más adelante, pág. 87 y sigs. 5. El inicio de la globalización aparece fechado de manera bastante bien que las relaciones comerciales siguen siendo dominan- bien diferenciada. Autor Inicio Denominación 1. Véase, para cada caso concreto, Kommission für Zukunftsfra- Marx siglo XV capitalismo moderno Wallerstein siglo XV gen, Zweiter Bericht, Bonn, 1997. sistema mundial capitalista 2. Sobre las diversas significaciones del concepto Robertson 1870-1920 multidimensional véase Paul Hirst y Grahame Thompson, Globalization in Question, Giddens siglo XVIII modernización Perlmutter final del conflicto este-oeste Cambridge, 1996, págs. 1-18. civilización global 3. Friedhelm Hengsbach, der entrevista Véase al respecto J. N. Pieterse, «Der Melange-Effekt», en U. Beck concedida a Spiegel, 1997, 10, pág. 40. (comp.), Perspektiven der Weltgesellschaft, Francfort, 54 55significa la perceptible pérdida de fronteras del quehacer odisea 0 una robinsonada son actualmente aromas litera- cotidiano en las distintas dimensiones de la economía, la rios inimaginables para la percepción del mundo, porque información, la ecología, la técnica, los conflictos trans- héroes como Ulises 0 Robinson resultarían más bien unas culturales y la sociedad civil, y, relacionada básicamente figuras ridículas, sobre todo cuando el intercambio de es- con todo esto, una cosa que es al mismo tiempo familiar e tudiantes germanoamericanos a través del Atlántico se ha inasible -difícilmente que modifica a todas normalizado y se organizan protestas de los parlamentarios luces con perceptible violencia la vida cotidiana y que europeos contra las pruebas nucleares francesas en una fuerza a todos a adaptarse y a responder. El dinero, las tec- zona del mundo para cuyo recorrido, por ejemplo, el capi- nologías, las mercancías, las informaciones y las intoxica- tán Cook habría tenido que dedicar una buena parte de su ciones «traspasan» las fronteras, como si éstas no existie- vida... Las distintas horas de las distintas regiones mundia- ran. Inclusive cosas, personas e ideas que los gobiernos les se convierten en una única hora mundial normalizada y mantendrían, si pudieran, fuera del país (drogas, emigran- normalizadora completamente interrelacionada, y ello no tes ilegales, críticas a sus violaciones de los derechos hu- sólo porque a través de los modernos medios de comunica- manos) consiguen introducirse. Así entendida, la globali- ción se pueda producir "virtualmente" la simultaneidad de zación significa la muerte del apartamiento, el vernos sucesos no simultáneos, de manera que cada suceso no si- inmersos en formas de vida transnacionales a menudo no multáneo -probablemente sólo local regional- se tor- queridas e incomprendidas, -tomando prestada la defi- na parte de la historia mundial, sino también porque la si- nición de Anthony actuar y (con)vivir supe- multaneidad sincrónica se convierte en no-simultaneidad rando todo tipo de separaciones (en los mundos aparentemen- diacrónica y, de esta manera, se pueden producir cadenas te separados de los Estados nacionales, las religiones, las regiones artificiales de tipo causa-efecto. Sucesos de distintas zonas y los continentes). y significación se "translocalizan" ahora sobre un solo eje La eliminación de las separaciones tiene el siguiente re- temporal, y ya no sobre varios... Cuando se abren en sultado: «La matriz espacial del mundo ya no incluye, en Francfort los mercados de divisas y valores, ya se conocen primer lugar, ninguna mancha blanca y, en segundo lugar, los índices de cierre de Tokio, Singapur 0 Hong Kong, y permite en principio posibilidades de orientación para cuando se inicia la jornada bursátil en Wall Street, ya se cada cual, sin tener en cuenta el punto del globo en el que conocen también las tendencias de los índices de las bolsas él ella puedan hallarse. Gracias a los medios de comuni- europeas. Actualmente los operadores de bolsa, que pue- cación y transporte modernos, la globalización es (...) posi- den estar presentes las 24 horas del día en los distintos cen- ble en principio sin fatiga». Se convierte en experiencia tros bursátiles del mundo, tienen la ventaja de poder tidiana, por así decir, para la «conducta provinciana. Una brar también todos sus beneficios por arbitraje... En el plano económico, el globo ya no es ancho y grande con 6. A. Giddens, Jenseits von Links und Rechts, op. cit., págs. 23 y países alejados, sino denso y pequeño y próximo con cen- 56 57tros de mercado (del dinero) telecomunicativamente IV La globalización cuestiona un presupuesto fundamental de LA APERTURA DEL HORIZONTE MUNDIAL: la primera modernidad, a saber, esa construcción lógica HACIA UNA SOCIOLOGÍA DE LA que A. D. Smith ha denominado metodológi- GLOBALIZACIÓN el contorno de la sociedad se considera en su mayor parte coincidente con el del Estado nacional. Con la globa- lización, en todas sus dimensiones, surge frente a esto, no sólo una nueva multiplicidad de conexiones y relaciones entre Estados y sociedades, sino que además se arraiga con su explotación del mercado mundial, la burguesía mayor fuerza todavía la estructura de los presupuestos fun- ha imprimido un sesgo cosmopolita a la producción y con- damentales según los cuales se ideaban, organizaban y vi- sumo de todos los países. Para chasco y desazón de los reac- vían hasta ahora las sociedades y los Estados en cuanto uni- cionarios, ha retirado de debajo de nuestros pies el mismísi- dades territoriales reciprocamente delimitadas. La globalidad mo suelo nacional. Las viejas industrias nacionales se han quiere decir que se rompe la unidad del Estado nacional y ido se siguen a pique, presionadas por nuevas de la sociedad nacional, y se establecen unas relaciones nue- industrias cuya entrada en escena constituye un serio peligro vas de poder y competitividad, unos conflictos y entrecru- para todas las naciones civilizadas. La vieja autosuficiencia y zamientos entre, por una parte, unidades y actores del mis- cerrazón a nivel local y nacional han dado paso a un movi- mo Estado nacional y, por la otra, actores, identidades, miento y a una dependencia multilateral de las naciones. Y espacios, situaciones y procesos sociales transnacionales. esto no sólo en la producción industrial, sino también en la producción espiritual. Así, los productos del espíritu de cada nación se convierten en bien común. La unilateralidad y ce- rrazón nacionales tienen los días contados, mientras vemos cómo a partir de numerosas literaturas nacionales y locales se va formando una sola literatura mundial. Esta cita no pertenece a ningún manifiesto neoliberal de 1996, sino al Manifiesto comunista de Marx y Engels, publi- cado, como se sabe, en febrero de 1848. De esta cita se coli- 7. E. Altvater y B. Mahnkopf, globale Ökonomie am Ende gen muchas ideas importantes: en primer lugar, que los au- des 20. Widerspruch, 31, año XVI, 1996, págs. 21 y sig. 8. A. D. Smith, Nationalism in the Twentieth Century, Oxford, 1. Karl Marx y Friedrich Engels, Manifest der Kommunistischen 1979, pág. 191. Partei, incluido en K. Marx, Die Frühschriften, Stuttgart, 529. 58 59tores del Manifiesto comunista fueron los primeros en ensal- como, en el lenguaje cotidiano y en el de la ciencia, se habla zar el papel revolucionario de la «burguesía» en la historia de sociedad «francesa», «alemana». mundial; en segundo lugar, que el debate sobre la «explota- Más allá de todo esto, el concepto de lo político está ción del mercado mundial» se remonta a una fecha mucho vinculado no a la sociedad, sino al Estado, lo que a lo largo más vieja de lo que suele aceptar la memoria «miope» del de la historia no ha sido en modo alguno el caso (como se- debate público; en tercer lugar, que, irónicamente, las pos- fiala M. Viroli).² Dentro de esta arquitectura mental e ins- turas neoliberal y protomarxista se parecen bastante en el titucional, las sociedades «modernas» se convierten en so- fondo; y, en cuarto y último lugar, que la visión estatal-na- ciedades individuales y delimitadas las unas respecto de las cional, que ha venido dominando hasta hoy en las ciencias otras. Sin embargo, se recogen, como en un contenedor, den- sociales, en su primera fase ya se vio cuestionada en medio tro del espacio de poder de los Estados nacionales. Por otro de los torbellinos políticos del floreciente capitalismo in- lado, las sociedades «modernas» son, según esta concep- ción, no políticas, toda vez que el quehacer político se des- dustrial. plaza hacia sólo el espacio del Estado. Este esquema del ordenamiento vale, en segundo lugar, I. LA SOCIOLOGÍA COMO POTENCIA DE ORDEN no sólo hacia fuera, sino también hacia dentro. El espacio interno de las sociedades individuales delimitadas hacia INTELECTUAL: LA TEORÍA DEL CONTENEDOR DE LA fuera se subdivide en totalidades internas que, por un lado, SOCIEDAD son pensadas y analizadas como identidades colectivas (cla- La sociología «moderna» se entiende, cuando se hojea ses, estamentos, grupos religiosos y étnicos, formas de vida alguno de sus libros de texto, como la ciencia «moderna» de delimitables de hombres y mujeres) y, por el otro, están la sociedad «moderna». Por esto se entiende un esquema teóricamente separadas y ordenadas, según la metáfora or- de clasificación del espacio social -tan oculto como con- gánica del «sistema social», en los mundos privativos de la que podríamos denominar como la del economía, la política, el derecho, la ciencia, la familia, etc., contenedor de la sociedad. con sus «lógicas» (o «códigos») respectivas. La homogenei- En primer lugar, según esto, las sociedades presuponen dad interna es esencialmente una creación del control esta- -política y el «dominio estatal del tal. Todos los tipos de prácticas sociales cul- (J. Agnew y S. Corbridge). Lo cual quiere decir que la vi- tura, lenguaje, mercado laboral, capital, están sión sociológica resulta de la autoridad ordenadora -po- der y violencia- del Estado nacional. Esto se expresa en el 2. por ejemplo, en el primer Renacimiento italiano concep- to de lo político estuvo estrechamente relacionado con lo social; véase hecho de que las sociedades-Estados estén (por definición) M. Viroli, From Politics to Reason of State: The Acquisition and Trans- subordinadas; las sociedades son sociedades estatales, y el formation of the Language of Politics, 1250-1600, Cambridge, 1992, orden de la sociedad significa orden estatal. Es en este sentido pags. 2 y sig. 61 60regulados, acuñados, limitados, racionalizados y, al menos, No pretendo proponer aquí un triste modelo para el au- etiquetados desde el punto de vista nacional (economía, torretrato. La axiomática de una sociología de la primera lengua, literatura, opinión pública, historia... nacionales). El modernidad planteada a nivel de Estado nacional se ha visto Estado aduce, en su calidad de «contenedor», una unidad fuertemente zarandeada en los debates de los últimos años. territorial en la que se realizan sistemáticamente estadísticas Sin embargo, la visión programada que ofrece, sobre todo la sobre procesos y situaciones económicas y sociales. De este que afecta a la praxis de la investigación organizada y a las modo, las categorías de la autoobservación estatal se con- controversias sobre cuestiones muy específicas, sigue siendo vierten en categorías de las ciencias sociales empíricas, de predominante, de manera especial en Alemania. Pero, sobre manera que confirmen las definiciones de la realidad de todo, permite y obliga a esta teoría del contenedor de la so- dole sociológica y burocrática. ciedad a remontarse al origen de la sociología en la primera En tercer lugar, dentro de esta imagen de sociedades indi- fase del Estado nacional de la Europa del siglo XIX y de prin- viduales delimitadas y ordenadas hacia fuera y hacia dentro y cipios del XX. La estrecha relación entre la sociología y el Es- constituidas a modo de Estados nacionales, cabe asimismo tado nacional llega tan lejos que la imagen de las sociedades una autoimagen evolutiva y una autoconciencia de las socie- «modernas» y «ordenadas», que se impuso obligatoriamente dades modernas. Ser moderno significa mostrarse superior. con el modelo de organización política del Estado nacional, Esta pretensión universalista se expresa, por una parte, como se absolutiza principalmente por el empeño en crear concep- exigencia de «liberación del hombre de su inmadurez auto- tos -en el mejor sentido de la palabra- por parte de los clá- culpable» (Kant) en el establecimiento de los derechos y nor- sicos de la ciencia social con vistas a una imagen más crítica mas fundamentales de la autorregulación democrática. Por de la sociedad. Más allá de todas sus diferencias, los clási- otra parte, esta exigencia de felicidad se plasma ante todo en de la ciencia social moderna, como Émile Durkheim, la historia violenta del colonialismo y el imperialismo euro- Max Weber e incluso el mismo Karl Marx, comparten una peos, y luego, tras la segunda guerra mundial, en la denomi- definición territorial de la sociedad moderna,³ y también del nada del desarrollo» y en la de (los países en modelo de sociedad nacional-estatal, que en la actualidad se vías de) desarrollo». A este respecto, no es casual que la pala- ve claramente zarandeado por la globalidad y la globaliza- bra «modernización» apareciera por primera vez a principios ción. Si hoy se «espengleriza» por todas se percibe de los años cincuenta en un libro titulado La modernización un tufo generalizado de esto tiene segura- de los en vias de desarrollo. Las ciencias empíricas sociales mente que ver con el hecho de que la sociedad y la sociología y políticas se entienden, según las circunstancias, como mé- han caído en la «trampa territorial» (Agnew/Corbridge) de la dicos ingenieros políticos de este proceso que desarrollan equiparación de Estado nacional con sociedad. Pero el mun- sociales» que, al parecer, permiten que las fases y do no decae ya lo formulara en cierto modo los éxitos de la modernización resulten medibles, controla- bles y modelables para los actores del Estado nacional. 3. A.D. Smith, Nationalism in Twentieth Century, págs. 191 y sigs. 62 63contra sí mismo Max Weber- la luz del gran problema cul- en primer lugar en el marco de la investigación de la migra- tural sigue abriéndose camino al tiempo que los científicos ción a la hora de valorar los espacios sociales transnacionales. se sienten obligados a cambiar de opinión y a abrirse de nue- En segundo lugar, la teoría del sistema mundial radicali- vo, en el plano intelectivo, a la multiplicidad no integrada de za esta perspectiva de puente hacia la contratesis de que un mundo sin fronteras. todo quehacer social tiene lugar en un espacio transfronterizo Para dar a conocer estos presupuestos básicos e ilustrarlos del sistema mundial en el que se tiende debidamente, nada más útil que desarrollar y estudiar dete- progresivamente a la división del trabajo y a la desigualdad. nidamente las posibles alternativas existentes. Podemos re- En tercer lugar, esta gran ojeada al sistema mundial se presentarnos la sociología de la globalización como un con- relativiza de nuevo mediante lo que el politólogo James Ro- junto aparte y contradictorio de disidentes de la sociología senau denomina los «dos mundos de la política a del orden nacional-estatal. Se trata -con relación a la main- saber, mediante la afirmación de que no existe una sola so- stream- de teorías, hipótesis y tendencias de investigación ciedad global, sino por lo menos dos en recíproca compe- hasta ahora más bien divergentes, y a menudo también, sólo tencia: la sociedad de los Estados (nacionales) y la de las de promesas de investigación que, en contextos culturales y múltiples organizaciones transnacionales, actores, grupos e temáticos completamente diferentes (desde la investigación individuos varios que tejen y destejen un vasto entramado del problema de la emigración hasta la sociología de la gran de relaciones sociales. ciudad pasando por el análisis de clases internacionales, la En todas las valoraciones hasta ahora apuntadas surgen, política internacional, la teoría de la democracia y la teoría de uno otro modo, espacios transnacionales de actividad cultural), han surgido y se contradicen de varias maneras, en cuanto que los actores sociales los buscan, producen y pero que de una otra manera han traspasado la barrera del mantienen. En cuarto lugar, en la teoría de la sociedad del sonido del pensamiento nacional-estatal; y esto -repárese riesgo mundial vemos cómo, en el lugar de la unidad funda- menos desde la simple crítica que creando y elabo- mental del quehacer funcional, penetra la categoría de la se- rando alternativas teóricas. En otras palabras, el debate acer- cuela no deseada. Según dicha teoría, existen riesgos globa- ca de la globalización en las ciencias sociales se entiende y de- les (su construcción social y política) y, por tanto, varias sarrolla como una discusión sobre qué supuestos (definiciones de) crisis ecológicas, que producen nuevos de- fundamentales, qué imágenes de lo social y qué unidades de sórdenes y turbulencias mundiales. análisis pueden sustituir a la axiomática nacional-estatal. En quinto lugar, en las investigaciones que se realizan Pensar e investigar en la trampa de los mundos sociales en el ámbito de la cultural es preceptivo sustituir el nacional-estatales bien separados y ordenados excluye todo concepto de linealidad y la disyuntiva esto que lo que cae fuera de estas categorías internas y externas. subyacen a la axiomática nacional-estatal, por afirmaciones Todo lo que queda así excluido ambivalente, lo móvil, ilativas del tipo y globalización y regionaliza- lo pasajero, el estar al mismo tiempo aquí y allí- reaparece ción, vinculación y fragmentación, centralización y descen- 64 65tralización son, según esto último, dinámicas que se miran a. África no es un continente sino un concepto y corresponden como las dos caras de una moneda. En sexto lugar, en las reflexiones acerca de la sociedad ci- Como muestra Patricia Alley-Dettmers en su estudio vil transnacional resultan evidentes procesos, experiencias, Trivial África no es una magnitud geográfica fija ni conflictos e identidades socioculturales que se orientan a un lugar perfectamente delimitado en el globo terráqueo, «un modelo mundial», a movimientos sociales transnacio- sino una idea transnacional junto con su escenificación, que nales, a la globalización «desde abajo» 0 a un nuevo cosmo- se da y organiza de manera puntual en diversos lugares del politismo. Aquí se quiebra la axiomática que equipara mo- mundo: en el Caribe, en los guetos de Manhattan, en los dernidad con sociedad individual apolítica. La sociedad Estados sureños de EE.UU., en las favelas brasileñas, pero mundial sin Estado mundial significa una sociedad no orga- también en la mayor mascarada callejera de Europa, el car- nizada politicamente en la que surgen nuevas oportunida- naval de Londres. La elección de las máscaras, la música, los des de acción y de poder para actores transnacionales de- trajes y las danzas se planifica y proyecta según un guión te- mocráticamente no legitimados. Esto quiere decir que se mático que obedece a un doble criterio: se inspiran en el abre un nuevo espacio transnacional de lo moral y de lo acervo cultural de todo el mundo, al tiempo que subpolítico, como se puede ver, por ejemplo, en los boicots se adaptan a las particularidades de las subculturas negras de compras, pero también en cuestiones acerca de la comu- de los barrios londinenses. nicación y la crítica transculturales. El África escenificada en las calles de Londres no se CO A continuación, trataremos de esbozar estas ideas fun- rresponde con el continente africano propiamente. Cosa damentales sobre la sociedad postnacional y transnacional, perfectamente explicable, pues ¿dónde se encuentra -en junto con las unidades de la investigación realizada a tenor los dos sentidos del verbo- África en una sociedad mun- de las mismas; asimismo contrastaremos las distintas «lógi- dial cuyas fronteras están perforadas? ¿En las ruinas que de- cas de desarrollo» de la dinámica de la globalización para, jaron al marcharse los señores coloniales? ¿En el aspecto de de este modo, ofrecer un cuadro lo más aproximativo posi- las grandes urbes de un África modernizada sólo a medias? ble del debate de la globalización en el seno de las ciencias ¿En los hoteles africanos de cuatro estrellas? ¿En los safaris sociales, sin obviar sus contradicciones internas. organizados? ¿En las esperanzas e ilusiones de una «vuelta a las raíces» de los negros americanos? ¿En los libros sobre África que se publican en las universidades occidentales? 2. ESPACIOS SOCIALES TRANSNACIONALES ¿O en el Caribe y su abigarramiento cultural? ¿O, final- mente, en los círculos que existen en torno a una identidad La mejor manera de eludir el carácter abstracto de lo nacional en las subculturas negras británicas? «global» es aportando unos cuantos ejemplos. ¿Qué signifi- ca social transnacional»? 4. U. Beck (comp.), Perspektiven der Weltgesellschaft, op. 66 67En opinión de quienes diseñan y organizan las danzas y negros de las metrópolis occidentales. Pero esto no hace máscaras del africano» en Nottingham, África ha sino resaltar más aún la pregunta: ¿qué es y dónde está Áfri- perdido su emplazamiento geográfico. Para ellos, África re- ca en el espacio social transnacional? presenta una visión, una idea, de la que se pueden sacar ele- mentos concretos para una estética negra, pero sin que esto sirva en definitiva para fundamentar, crear renovar una b. Mexicanos norteamericanos y norteamericanos mexicanos identidad africana nacional para los negros de Gran Breta- ña. Esta británica es, en el sentido literal de Como ya se ha dicho, los espacios sociales transnaciona- la palabra, una «comunidad imaginada». Sirve para acabar les suprimen la vinculación de la sociedad a un lugar con- con la enajenación de los grupos afrocaribeños en Inglate- creto (según la concepción nacional-estatal de la sociedad). rra. También «hay» África en Nottingham. La hipótesis que estamos avanzando aquí une dos cosas que Sin embargo, igual de paradójicas son las relaciones en las parecen imposibles de unir, a saber, vivir y actuar a la vez «comunidades» transnacionales: lo que aquí se aquí y allí. Ludger Pries aclara lo que esto significa con el o, mejor dicho, se inventó, contradice a menudo lo que signi- ejemplo de los fica para cada «africano» transnacional. Una gran En el mundo ideológico y político de las sociedades in- parte del África histórica fue hecha esclava y desparramada dividuales organizadas según el modelo nacional-estatal, la por todo el mundo. Sus culturas se disolvieron y destruye- migración se divide en las fases y contextos (que también ron. También responden a esta imagen de África aquellos hay que estudiar causalmente separados) de la partida, el que se denominan menudo por parte de como viaje, la llegada y la integración (que también puede fraca- Más aún, África y ser africano es para muchos sar). Frente a esto, la valoración en el terreno de la teoría y la mismísima contraidentidad. La condenan. Tal la praxis de los espacios sociales transnacionales da por su- vez se han hecho adultos en un batiburrillo de culturas don- puesto que ha surgido algo nuevo -una tercera in- de hace tiempo que no existe ninguna «univocidad» y donde terrelaciones de vida y actividad sociales en las que rige el precisamente las particularidades -el ser negros en su y allí» el sólo sino Bajo y entre mun- han sido valoradas negativamente. El resultado es, de dos separados y ordenados se forman sociales» todos modos, bastante paradójico: los negros del Caribe 0 (Martin Albrow) que a la vez enlazan y modifican los luga- de las ciudades de Gran Bretaña asocian con la no- res de procedencia y los de destino. identidad, el no-progreso, y también con los tambores, las En un estudio sobre las formas de comunidad, de vida y danzas, las supersticiones, los ancestros desnudos y analfabe- tos, la permanente ausencia de esperanzas... Aquí podemos reconocer el reflejo, negativamente valo- 5. Ludger Pries, soziale Zeitschrift für Soziologie, año XXV, 6, 1996, págs. 456-472; y también en U. Beck rado, de la imagen de África eurocéntrica, adoptada por los (comp.), Perspektiven der Weltgesellschaft, op. cit. 68 69de política transnacionales entre los mexicanos de Nortea- guadalupanos, que se encargan de organizar el culto a la Vir- mérica y sus lugares de origen, Robert Smith nos ilustra gen de Guadalupe (la Virgen mexicana más importante) en acerca de cómo se consigue este cotidiano «Para Nueva York. Asimismo, en todos los demás ámbitos de la algunas comunidades de la Mixteca Poblana se organizaron política mexicana la emigración laboral no se considera ya en Nueva York comités de apoyo que se propusieron, por sólo como válvula de escape (pasiva) para el problema de la ejemplo, el traslado de las conducciones de agua potable a ocupación, sino como un importante potencial en capital y las comunidades de origen 0 la restauración de iglesias y pla- recursos humanos para el propio desarrollo económico-so- zas del lugar de origen, y a tal fin organizaron colectas entre cial. Como resultado de esta reorientación política, es cada los emigrados que trabajaban en Nueva York. Sobre las con- vez mayor el número de instancias institucionales que han ferencias telefónicas se tomaron importantes decisiones y se entrado a formar parte del sistema de migración México- presentó el problema a los responsables de las comunidades EE. UU., instancias que prestan consistencia y estabilidad a de origen. Las sumas de dinero recogidas de este modo en los espacios sociales transnacionales que se forman... Pero el las comunidades mexicanas de Nueva York superan a me- engranaje socioeconómico entre la región de origen y la de nudo los gastos públicos para mejoras de infraestructura. destino dista mucho de ser exclusivamente de naturaleza Un aspecto importante y un argumento serio para la estabi- nostálgico-tradicional (por ejemplo, la celebración de fies- lidad y estabilización de los espacios sociales transnacionales tas del terruño) de limitarse a mandar dinero a la genera- es la circunstancia de que, entre tanto, el Estado mexicano ción más vieja que se quedó en México; antes bien, en la no sólo ha reconocido la enorme importancia económica de Mixteca se desarrollan, por ejemplo, actividades económi- los emigrados laborales, sino también su importancia políti- cas que apuntan mucho más allá de un carácter puramente ca. Desde las elecciones presidenciales de 1988, el potencial transitorio en el mundo de la emigración. Un buen ejemplo electoral de los trabajadores mexicanos en el extranjero (que es la Puebla Food Incorporation, un clan familiar que regenta por cierto votaron mayoritariamente contra el partido gu- una cadena de Tortillas en el gran Nueva York, que, basán- bernamental PRI) fue particularmente importante, y en la dose en la comida mexicana tradicional, ha conseguido con- actualidad el gobierno mexicano se está esforzando por vertirse en un auténtico holding. También se «extienden» practicar una política activa y selectiva de vinculación eco- estructuras de producción y mercadotecnia transnacionales nómica y político-cultural. Así, por ejemplo, son numero- entre la Mixteca y Nueva York que implican una nueva di- los alcaldes de las pequeñas comunidades mexicanas que mensión de cumulative causation: en la medida en que la viajan ahora a Nueva York para proponer a las asociaciones dinámica de las redes de la emigración mantiene en movi- de emigrados allí residentes proyectos de inversión para el miento las corrientes migratorias crece también la demanda desarrollo de las localidades de origen. En colaboración con de alimentos y servicios mexicanos específicos, lo que a su las asociaciones deportivas de los emigrados de Nueva York, vez abre nuevas oportunidades industriales originadas por la embajada apoya activamente el desarrollo de los grupos la migración a las regiones de origen y destino... 70 71En Nueva York propiamente, por ejemplo, los emigran- de Nueva York lo formuló de esta manera: «Como simples tes laborales que acuden, nada más llegar, a sus parientes y mexicanos y también como simples emigrantes laborales conocidos cuentan con una red diversificada de grupos de no contamos prácticamente nada, pero ahora por primera apoyo informales, servicios especializados y organizaciones vez somos cortejados por los altos políticos de solidaridad (oficinas de asesoramiento jurídico, comités Con toda seguridad, existen también parecidos espacios de ayuda a determinadas etnias regiones, etc.). Manzanas sociales transnacionales entre los alemanes turcos y los tur- enteras (por ejemplo, la parte septentrional de Amsterdam COS alemanes; aunque, que yo sepa, tal problemática no se Street 0 los neighbourhoods de Queens) testimonian de esta ha estudiado bien todavía. infraestructura por el momento bastante estable, con la que pueden contar los emigrantes transnacionales y que, al mis- mo tiempo, se reproduce a través de estos mismos. Existen 3. LÓGICAS, DIMENSIONES Y DE LA actividades retribuidas y grupos de ayuda (de mexicanos y GLOBALIZACIÓN americanos de EE.UU.) que viven exclusivamente de la mi- gración permanente y de los transmigrantes y para los cuales Como se ha apuntado más arriba, en la bibliografia de es de interés vital seguir desarrollando y perfilando espacios la globalización existe una controversia de base.⁷ A la pre- sociales transnacionales. Aquí se incluyen también las citas gunta de qué es lo que hace avanzar la globalización se ofre- deportivas a las que acuden también todos los fines de sema- cen dos respuestas enfrentadas (y también diferenciadas en na muchos de los emigrantes laborales -aun sin permiso sí mismas). Un grupo de autores subraya la existencia de de residencia ni de trabajo, es decir, «indocumentados» una «lógica» dominante, mientras que otro grupo avanza que viven en Nueva York. Para la temporada de fútbol de teorías que hacen reconocibles las complejas y multicausa- 1996 de la liga «mexicana» se inscribieron nada menos que les lógicas de la globalización. Digamos de paso que esta sesenta y cinco equipos... importante controversia teórica hace estallar el horizonte En EE.UU. (con mayor fuerza actualmente en Califor- semántico de la palabra pues a menudo nia que, por ejemplo, en Nueva York) prosperan también ofrece significaciones contrarias. otras agrupaciones y organizaciones de índole política (por Constatamos aquí que se repite la vieja controversia his- ejemplo, el Frente Indigena Binacional 0 la re- tórica Marx-Weber a la hora de decidirnos entre el predomi- vista La Mixteca Año 2000), que se preocupan de los intere- nio económico y un pluralismo teórico de valoraciones eco- ses económicos y de los derechos humanos de los emigran- tes laborales. La capacidad de presión política de estos grupos en EE.UU., y sobre todo en el vecino México, supe- 6. Ibid., págs. 416 y sigs. 7. Para lo que viene a continuación, véanse A. McGrew, «A Glo- a menudo las posibilidades de influjo de los respectivos bal Society?», en St.Hall et alii Modernity and its Futures, políticos locales. El presidente de la liga de fútbol mexicana Cambridge, 1992, págs. 61-116. 72 73en el campo temático de la sociolo- dida el extendido concepto de la macdonaldización del mun- gía de la globalización. Los intentos por poner en el centro do. La globalización cultural no significa que el mundo se esta únicalógica resaltan una dimensión esencial de la globa- haga más homogéneo culturalmente. La globalización sig- lización. El colocar, unas junto a otras, lógicas individuales nifica sobre todo es decir, un proceso lleno de la globalización que (aparentemente) se excluyen condu- de muchas contradicciones, tanto por lo que respecta a sus ce a -se desliza una visión en la que compiten entre contenidos como a la multiplicidad de sus consecuencias. sí distintas lógicas parciales de la globalización. Conviene aclarar bien dos de las consecuencias más proble- Ante todo, urge exponer las distintas valoraciones que máticas que esto tiene para la estratificación de la sociedad privilegian una dimensión una lógica especiales de la glo- mundial: la riqueza y la pobreza locales (Bauman) y el capi- balización. Aquí es preciso citar los siguiente nombres: Wa- talismo sin trabajo. llerstein, Rosenau, Gilpin, Held, Robertson, Appadurai, Cada uno de estos autores sitúa el origen y las conse- así como ese punto de referencia común que es Giddens. cuencias de la dinámica de la globalización fundamental- Wallerstein de los primeros que en los años setenta mente en un solo sector del quehacer institucional a escala se propuso confrontar las ciencias sociales con la cuestión mundial: la economía, la tecnología, la política internacio- de la ha introducido el concepto de sistema nal, la ecología, las culturas (o, si se quiere, las industrias mundial; para él el capitalismo es el motor de la globaliza- culturales mundiales) las nuevas desigualdades sociales. ción. Por su parte, Rosenau, Gilpin y Held se han ocupado Del conjunto de todas estas perspectivas se desprende la más bien de la política internacional; cuestionan la ortodo- imagen de una sociología plural de la globalización. xia nacional-estatal al, por un lado, destacar la importancia de la globalización tecnológica (la sociedad del conoci- miento y de la información) y, por el otro, subrayar factores a. El sistema mundial capitalista: Wallerstein y puntos de vista político-militares (el poder y la política). No cabe duda de que, como ya se ha dicho antes, la crisis La concepción de los espacios sociales transnacionales es ecológica y su reconocimiento mundial tras la Conferencia una teoría de medio alcance. Según ésta, la visión nacional- de Río de Janeiro de 1992 han sacudido «definitivamente» estatal de la sociedad se resquebraja por completo en cuan- el pensamiento y quehacer generales del Estado nacional. to que la teoría del contenedor de la sociedad, de mundos La sociedad mundial en cuanto sociedad con un destino sociales separados dentro del Estado nacional, se sustituye ecológico percibido ha alcanzado la conciencia de sí misma por terceras formas de vida, es decir, transnacionalmente al verse «acusada» de del riesgo mundial». integradas por espacios de acción de lo social que traspasan Por su parte, Robertson, Appadurai, Albrow, Feathers- las fronteras al uso. tone, Lash, Urry y muchos otros se mueven dentro de la La metáfora del espacio se emplea aquí de manera con- tradición de la teoría cultural. Contradicen de manera deci- tradictoria: la característica más visible de estos «espacios» es 74 75que eliminan las distancias. «Transnacional» significa el sur- Surgida en la Europa del siglo XVI, la dinámica capitalis- gimiento de formas de vida y acción cuya lógica interna se ta abarca y transforma radicalmente cada vez nuevos «con- explica a partir de la capacidad inventiva con la que los espacios, rincones de la vida social tradicionales. hombres crean y mantienen mundos de vida social y rela- todo el globo opera en el seno de este marco y sistema ciones de intercambio mediar Esto plantea de reglas de una división del trabajo obligatoria y sin excep- a la investigación sociológica la siguiente pregunta: ¿cómo ción que llamamos economía mundial son posibles los mundos de vida transnacionales que elimi- Según Wallerstein, la economía mundial capitalista nan distancias y fronteras? ¿Cómo se pueden crear y mante- comporta tres elementos básicos: ner en el quehacer cotidiano de los individuos, a menudo en En primer lugar, consta-dicho figuradamente-de un contradicción con la burocracia nacional-estatal? ¿Se trata solo marco, el cual está regido por el principio de la maximi- aquí de formas precoces sin Estado tal vez también sin zación de los beneficios. de sociedades mundiales transnacionales? El segundo elemento básico es la existencia de una serie ¿Qué orientaciones, recursos e instituciones las favorecen, de estructuras estatales dotadas de una fuerza diferente ha- las perjudican? ¿Qué consecuencias políticas (desintegra- cia dentro y hacia fuera. Dichas estructuras estatales sirven ción 0 movilización transnacional) van unidas a ellas? fundamentalmente para el funcionamiento «li- Es evidente que en estos paisajes sociales transnaciona- del mercado capitalista con el fin de mejorar las perspec- les (a menudo ilegales) se infiltra y ocurre algo que repugna tivas de beneficios de un determinado grupo. al control estatal-nacional y a su exigencia de orden. Aquí El tercer elemento esencial de la economía mundial ca- toman forma espacios de vida y acción «impuros». Para su pitalista consiste, según Wallerstein, en que la apropiación análisis, la mirada sociológica debe renunciar al criterio dis- del plus de trabajo se da en unas condiciones de explota- yuntivo «de esto 0 eso» y abrirse a las formas de vida espe- ción, que no comprende dos clases, sino tres fases: espacios cíficas y diferenciables de la ilación «no sólo sino centrales, semiperiferia y y regiones periféricos. (La cues- Wallerstein sustituye de plano la imagen de sociedades tión de saber cuáles son los países y regiones del mundo que individuales mutuamente aisladas por la «contrafigura» de pertenecen al sistema capitalista, y qué criterios se han se- un solo sistema mundial en el que todos las socieda- guido para dicha pertenencia, ha originado controversias des, gobiernos, empresarios, culturas, clases, familias e indi- histórico-empíricas de difícil resolución.) deben «translocalizarse» manteniéndose en una Mientras tanto, tras el colapso del bloque oriental, el capi- sola división del trabajo. Este único sistema mundial, que talismo europeo espacio econó- privilegia los marcos referenciales para las desigualdades so- ciales a escala mundial, se lleva a cabo, según Wallerstein, a 8. I. Wallerstein, «Klassenanalyse und Weltsystemanalyse», en R. través del capitalismo. En su opinión, el capitalismo es, dada Kreckel (comp.), Soziale Soziale Welt, Sonderband 2, su propia lógica interna, necesariamente global. Gotinga, 1983, pág. 303. 76 77mico universal, a saber, el del mercado global, la humanidad empírica. En segundo lugar, si la globalización comienza en estallaba en múltiples Estados e identidades nacionales, cada este marco referencial con el descubrimiento de Colón y el cual con una idea propia acerca de su soberanía y origen. Al sometimiento del Nuevo Mundo, todo lo demás es también mismo tiempo, se han multiplicado y agudizado los conflictos como un medicamento específico en las postrimerías del si- en el sistema mundial porque éste no sólo produce inmensas glo XX. Lo que significa que el marco conceptual que propo- riquezas, sino también una inmensa pobreza. Las muestras de ne Wallerstein no permite determinar lo históricamente la desigualdad global siguen una tridivisión del espacio social nuevo de lo transnacional. en centro, semiperiferia y periferia, una división del mundo En tercer lugar, vemos que aquí se razona -a pesar de que integra el sistema mundial de manera conflictiva. toda la de manera lineal, y que no se plantea ni Las crisis que surgen periódicamente conducen, según desarrolla realmente la cuestión de si el mercado mundial Wallerstein, a reestructuraciones que agudizan la división entraña conflictos e identidades cosmopolitas imprevistos y del poder y la desigualdad. Al mismo tiempo, se eleva el in- no deseados, que Marx y Engels ya apuntaron en el Mani- dice de contradicciones en el sistema mundial. Wallerstein fiesto sostiene que la universalización y concentración de la lógica capitalista provoca contradicciones a escala mundial. A esto hay que añadir, según él, las reacciones antioccidentales, an- b. Política post-internacional: Rosenau, Gilpin y Held timodernas y fundamentalistas, así como el movimiento ecológico 0 las distintas corrientes neonacionalistas. La lógi- También Rosenau rompe con el pensamiento nacional- ca interna del sistema mundial capitalista produce también estatal; pero no poniendo en lugar de la anarquía de los Es- estas dos cosas opuestas: integración y desmoronamiento tados nacionales un único sistema mundial de mercado mundial. La pregunta del poeta Erich Kästner Dónde está mundial, sino diferenciando dos fases de la política interna- lo positivo?» no encuentra en Wallerstein ninguna respues- cional. La globalización significa, en su marco referencial, ta. El cree que, al final, nos el que la humanidad ha dejado ya atrás la época de la política lapso del sistema mundial. internacional que se caracterizó por el hecho de que los Es- Este razonamiento (que aquí sólo podemos reproducir tados nacionales dominaban y monopolizaban el escenario de manera muy simplificada) se caracteriza por dos rasgos internacional. Ahora ha empezado una época de política principales: es de índole monocausal y económica micista?). La globalización se determina simple y 9. Volker Bornschier viene elaborando desde hace mente en cuanto institucionalización del mercado la teoría del sistema mundial; véase, últimamente, V. Borns- chier y B. Trezzini, von Dependenz - versus Modernisie- A esta teoría se le pueden hacer, al menos, tres observa- Differenzierungsprozesse in der Weltgesellschaft und ciones críticas. En primer lugar, saltan a la vista las dificulta- thre H.-P. Müller (comp.), Weltsystem und kulturelles Erbe, des de interpretar y revisar esta teoría de manera Berlin, 1996, págs. 53-79. 78 79post-internacional en la que los actores nacionales-estatales nalización, el segundo a que tiene que hacer frente deben compartir escenario y poder globales con organiza- el concepto de política que ha tenido vigor hasta ahora. ciones internacionales, así como con empresas transnacio- Existe una enorme presión para que se produzca la descen- nales y movimientos sociales y políticos también transna- tralización de la política, presión que surge sólo a través de cionales. Empíricamente, esto se manifiesta, entre otras nuevas posibilidades de comunicación. El fax e Internet es- cosas, en el hecho de que el número de organizaciones inter- tán cada vez más integrados en la autocomprensión coti- nacionales, incluidas las no gubernamentales (como, por diana. Cualquiera puede hablar con otra persona en cual- ejemplo, Greenpeace), ha alcanzado un orden de magnitud quier punto del planeta a la velocidad del rayo sin tener que nunca había existido antes y que, manifiestamente, no que depender de los canales gubernamentales ni diplomá- deja de aumentar. A la pregunta de si es falsa la impresión de que la políti- El paso de la era nacional a la post-nacional lo relaciona ca exterior de EE.UU. va por otros derroteros y obedece a asimismo Rosenau en primer lugar con las circunstancias otras concepciones, el secretario de exteriores americano del sistema político internacional y, en segundo lugar, con Timothy Wirth contesta lo siguiente: «La máxima de el hecho de que la estructura monocéntrica de poder de los "pensar globalmente y actuar localmente" se está haciendo Estados nacionales rivales ha sido sustituida por un reparto realidad a ojos vistas. Vemos cómo las instituciones y reso- de poder policéntrico, que hace que una gran pluralidad de luciones internacionales son cada vez más importantes. actores transnacionales y nacionales-estatales compitan, 0 Asimismo, cada vez gana mayor fuerza la impresión de que en su caso cooperen, entre sí. los pueblos no se mueven ya en un terreno exclusivamente Existen también dos ámbitos de sociedad global; a sa- nacional, sino en el entramado de nuevas instituciones in- ber, la sociedad de los Estados, donde las reglas de la diplo- ternacionales. El establishment de la política exterior em- macia y del poder nacional siguen siendo unas variables cla- pieza a considerar otras dimensiones distintas a las exclusi- ve; y el mundo de la subpolitica transnacional, donde se dan vas del poder militar y económico, de los proyectiles y cita actores tan distintos como las empresas multinaciona- los dólares. Ahora se han añadido los problemas globales les, Greenpeace, Amnistía Internacional, el Banco Mun- -también los derechos humanos a nivel los dial, la OTAN, La Unión Europea, etcétera, etcétera. programas para los refugiados y la necesidad de poner di- que a los numerosos casos de corrupción y a las catástrofes medioambientales. Esta globalidad modifica nuestra ma- nera de pensar». Y a la pregunta de qué papel jugaban los ciudadanos y las iniciativas ciudadanas en su visión de la globalización, dio la siguiente respuesta: «El creciente in- 10. T. Wirth, «Politikstil der en Macht der Muti- flujo de las iniciativas de base es, además de la internacio- Spiegel Spezial, 11, 1995, pág. 8. 80 81Política mundial policéntrica Asimismo, para Rosenau tanto el advenimiento de la sociedad de la información y de la ciencia como la consi- La oposición entre sociedad mundial duplicada y teoría guiente eliminación de las distancias y las fronteras son el del sistema mundial es manifiesta: Rosenau pone en lugar resultado de la multiplicación de actores y organizaciones de un único sistema de mercado mundial económicamente transnacionales. Esta irrevisable y policéntrica política mun- «controlado» una politica mundial policéntrica en la que ni el dial¹² testimonia una situación en la que: capital ni los gobiernos nacionales-estatales tienen la última palabra tampoco Naciones Unidas, el Banco Mundial, organizaciones transnacionales como el Banco Mun- Greenpeace, sino que todos, con oportunidades de dial, la Iglesia católica, asociaciones internacionales poder bastante diferentes, disputan entre sí la consecución de sociólogos, McDonald, Volkswagen, los cárteles de de sus objetivos. la droga, la mafia italiana y las nuevas organizacio- El paso de la política regida a nes internacionales no gubernamentales actúan de la política policéntrica lleva a Rosenau -también contra- manera paralela de mutuo acuerdo; riamente a Wallerstein- a postular una dimensión tecno- problemas transnacionales como el cambio climáti- lógica de la globalización con dinámica propia. En sus es- co, las drogas, el sida, los conflictos étnicos las cri- tudios sobre la ciencia política, resulta evidente cómo el sis monetarias determinan el orden del día político; peso e importancia de las dependencias internacionales - eventos transnacionales como los mundiales de fút- han cobrado una nueva cualidad. Esto lo explica mediante bol, la guerra del Golfo, las elecciones presidenciales el enorme y perdurable auge de las tecnologías de la infor- americanas las novelas de Salman Rushdie con- mación y de la comunicación. «Esta tecnología», sostiene mueven cuanto menos remueven- la opinión Rosenau, «ha supuesto el final de los distanciamientos geo- pública a través de la televisión por satélite en países gráficos y sociales. ¿Cómo? Mediante los aviones supersó- y continentes muy distintos; nicos, la informática, los satélites terrestres y otras muchas surgen «comunidades» transnacionales fundadas, por innovaciones que permiten en la actualidad que cada vez ejemplo, en la religión (islam), la ciencia (expertos), más hombres, ideas y bienes atraviesen más deprisa que el estilo de vida (pop y el parentesco (fa- nunca con mayor seguridad- el espacio y el tiempo. milias), orientaciones políticas (movimientos ecoló- En una palabra, esta tecnología ha reforzado las interde- gicos, boicot de productos), etc., y pendencias entre comunidades locales, nacionales e inter- estructuras transnacionales, como modos de trabajo, nacionales como no se había visto en ninguna época histó- producción y cooperación, bancos, corrientes fi- rica nancieras, conocimientos técnicos, etc., crean y es- 11. Rosenau, Turbulence in World Politics, Brighton, 1990, pág. 12. Compárese con McGrew, Global Society?», op. cit. 82 83tabilizan relaciones de cooperación 0 de crisis por decir, se encuentra en peligro; es más, el surgimiento y de- encima y más allá de las fronteras. sarrollo de espacios y actores sociales transnacionales presu- ponen una estructura de poder hegemónica y un régimen Por su parte, la postura de Gilpin respecto a la globaliza- político internacional. Sólo esto garantiza, en este caso con- ción se opone escépticamente, en primer lugar, a toda retó- creto, el carácter abierto del orden mundial. rica de novedad y, en segundo lugar, se acerca a la visión or- «Mi opinión es la siguiente: se necesita algo que sea he- todoxa de la política internacional, cuya lógica interna gemónico para conservar la existencia de un orden de mer- parece seguir. Asimismo observa cómo los Estados naciona- cado internacional liberal... La experiencia de la historia les -del presente y del están más unidos que nun- nos enseña que, allí donde ha faltado este poder a la vez li- ca entre sí, por no decir incluso encadenados. Sin embargo, beral y dominante, ha sido extraordinariamente difícil contrariamente a Wallerstein y Rosenau, cree que la globa- imposible el desarrollo de relaciones de mercado y coopera- lización sólo surge cuando se dan determinadas condiciones ción internacionales, y ello por la sencilla razón de que todo en política internacional, a saber, cuando es producto de un se volvió conflictivo. La ampliación del mercado en redes orden global permisivo; es decir, de un orden entre Estados globales y espacios sociales integrados no habría sido posi- que sólo exclusivamente- permiten que se creen, des- ble sin un poder hegemónico liberal que posibilitara y favo- truyan y mantengan dependencias y redes de relaciones más reciera esta ampliación.» 13 allá de y entre autoridades nacionales-estatales. Entendida como expansión de espacios y actores trans- nacionales, la globalización depende, según esta opinión Soberanía dividida y maniatada -por paradójico que pueda de la autoridad cional-estatal o, más propiamente hablando, de un poder A esta teoría sobre la estructura hegemónica del poder gemónico. La globalización presupone, por así decir, el per- como condición de la globalización se puede, y se debe, re- miso tácito para la globalización por parte del Estado plicar diciendo que el concepto de la soberanía política, nacional. La actitud permisividad- que en ella subyace, se torna obsoleto con la globalización. dible para desarrollar mercados mundiales, iglesias Tal es la argumentación de David Held, quien sostiene les, empresas mundiales, bancos mundiales y organizacio- que, mediante los acuerdos internacionales, la internacio- nes no gubernamentales a nivel mundial, sólo puede darse y nalización de los procesos de decisión política, las crecien- prosperar, según Gilpin, a la sombra de una dependencias en política de seguridad (incluida la cada te concentración de poder estatal. más avanzada internacionalización de la producción de Según esta concepción, que defiende el primado de la política nacional-estatal frente a todos los demás actores, la 13. R. Gilpin, The Political Economy of International Relations, globalización sigue siendo necesariamente contingente, Princeton, 1987, págs. 85 y 88. 84 85armamentos) e incluso mediante el tráfico de mercancías y La sociedad del riesgo mundial: la globalización ecológica la división del trabajo a nivel internacional..., la política na- como politización involuntaria cional-estatal pierde eso mismo que ha venido constituyen- do el núcleo mismo de su poder como tal: su soberanía. Quien quiera saber qué experiencia política corre pareja En la estela la globalización, escribe Held, «concurre con la percepción de la crisis por parte de los ecologistas se toda una serie de condicionamientos y poderes que limitan topará sin duda con muchas respuestas, pero seguramente permanentemente la libertad de acción de los gobiernos y también con ésta en concreto: que se trata de un caso en el los Estados, en cuanto que se pone límites a una política in- que la civilización se pone en peligro a sí misma, cosa no terior autodeterminada, se transforman las condiciones de imputable a Dios, a los dioses ni a la naturaleza, sino a las decisión política, se cambian de manera radical los presu- decisiones humanas y los efectos industriales, es decir, a la puestos institucionales y organizativos y los contextos de la tendencia de la civilización a configurar y controlar todo. política nacional, y se transmutan las condiciones legales pa- El otro lado de esta misma experiencia es el de la fragilidad ra el quehacer administrativo y político, y ello en el sentido de la civilización, que -empleada políticamente- puede de que la responsabilidad y aceptación consciente de las dar origen a la experiencia del propio destino común. La consecuencias de la política nacional-estatal apenas si son palabra «destino» es aquí correcta en cuanto que todos po- todavía posibles. Con sólo tener presentes las consecuen- demos arrostrar las consecuencias de decisiones científicas- cias de la globalización, está justificada la afirmación de que industriales (en casos límite); pero es falsa en cuanto que los la capacidad de acción de los Estados en un entorno inter- peligros que nos amenazan son el resultado de decisiones nacional que se vuelve cada vez más complejo cercena estas humanas. dos cosas: la autonomía estatal (en algunos ámbitos de ma- En este sentido, el choque ecológico produce una expe- nera radical) y la soberanía estatal. Toda teoría de la sobera- que los teóricos de la política creyeron reservar a las nía nacional según la cual ésta se entienda como una forma guerras en cuanto experiencia de la violencia (al menos en inderogable e indivisible del poder y la violencia públicos es un espacio abierto especial). La comunidad de la historia subcompleja. La soberanía propiamente dicha se debe en- nacional ha estado siempre subsumida en la dialéctica de tender y analizar hoy como un poder escindido que es las imágenes enemigas. Impulsada por el pánico y la histe- cibido como algo fraccionado por toda una serie de actores la conciencia de crisis ecológica puede sin duda resol- -nacionales, regionales e internacionales- y que se verse en violencia contra determinados grupos y cosas. cuentra limitado y maniatado precisamente por esta pluras Pero, al mismo tiempo, podemos afirmar que en nuestros lidad es por primera vez posible experimentar la comunidad de un destino que -por paradójico que pueda 14. D. Held, Nationalstaat und die globale no reconocer fronteras en la amenaza percibida, despier- unordnung», en U. Beck (comp.), Politik der Globalisierung, op. una conciencia común cosmopolita capaz de suprimir 86 87hasta las fronteras existentes entre el hombre, la bestia y las patas arriba incluso lo que parecía bien anclado en la norma- plantas. Si los peligros fundan una sociedad, los peligros lidad. globales fundan la sociedad global. Pero no sólo esto justifi- Citemos, por ejemplo, la reciente tragicomedia real de ca el que hablemos de sociedad del riesgo las vacas locas en Europa, y nada más que un aspecto. Quien, La manera como es entendida y desarrollada concep- en la región del norte de tanto bien protegida tualmente la realidad social post-nacional por los autores mediante fronteras y promesas de protección políticas con- arriba citados coincide -pese a todas las tra el presunto brote británico de la carne de vacuno conta- en un punto esencial: los espacios sociales transnacionales entra en un restaurante en el verano de 1997 y sólo surgen mediante la actividad internacional; o, dicho consulta la carta, en ésta encontrará la imagen idílica de un más suavemente, presuponen actores e instituciones apro- campesino del lugar que le sonríe rodeado de sus vacas y de piados. Esta suposición se olvida de la teoría de la sociedad sus hijos. Esta foto y la prueba de que el bistec, que el apeti- del riesgo mundial. Según ésta, ya no es posible exteriorizar to nos aconseja pedir, procede de la vaca representada, de- los efectos secundarios y los peligros de las sociedades indus- ben devolver la confianza que han destruido las noticias triales altamente desarrolladas. Estos cuestionan la estructu- omnipresentes acerca de la existencia de unas vacas británi- ra institucional en cuanto a conflictos de riesgo. Se pone, cas locas. así, de manifiesto que los espacios sociales transnacionales Se pueden distinguir tres clases de peligro global. 16 En también se tornan conflictivos e inexplicables -por así de- primer lugar, conflictos a causa de producidos por espaldas de los hombres» mediante peligros no de- es decir, los daños ecológicos condicionados por la seados, desmentidos y reprimidos. riqueza y los peligros técnico-industriales (como el agujero Esta concepción parece estar en pugna con la objeción se- de ozono y el efecto invernadero, pero también las conse- gún la cual también las consecuencias no buscadas deben ser cuencias imprevisibles e incalculables de la manipulación conscientes y quieren tener efectos políticos. Esto no se pue- genética y de las técnicas de trasplante). de negar. Y, sin embargo, las turbulencias político-económi- En segundo lugar, los daños ecológicos condicionados co-culturales de la sociedad del riesgo mundial sólo se pueden por la pobreza y los peligros técnico-industriales. Fue la comprender si reconocemos que los peligros públicamente misión Brundtland la que por primera vez mostró que los debatidos representan una especie de «moneda daños ecológicos no sólo constituyen una amenaza cons- Son monedas que nadie quiere, pero que se las apañan para tante contra la modernidad del crecimiento, sino que, lo encontrar salida, exigen atención, irritan, subvierten y ponen que es más importante, existe una estrecha relación entre 16. Sobre esto se encontrará abundante material en U. Beck, 15. Con relación a esto, y a que sigue, véase U. Beck, Risikoge Carlo C. Jaeger (comp.), Umweltsoziologie, sellschaft y Gegengifte: Die organisierte Verantwortlichkeit, Francfort del especial de Kölner Zeitschrift für Soziologie und Sozialpsycholo- Meno, 1988. Opladen 1996, págs. 119-147. 88 89pobreza y daños medioambientales. «La desigualdad es el importados), las grandes tecnologías obsoletas (por ejem- mayor problema del planeta desde el punto de vista "ecoló- plo, de las industrias química y atómica) y, en el futuro, las gico"; como también es su mayor problema desde el punto industrias genéticas y los laboratorios de investigación de de vista del 17 En este orden de cosas, un aná- técnicas genéticas y humano-genéticas. Estos peligros sur- lisis integrado del método demográfico y nutricional, así gen en el contexto de unos procesos de modernización ini- como de la pérdida de métodos y recursos genéticos, de ciados interrumpidos. Así, es cada vez mayor el número energía, de industrias y de asentamientos humanos, mues- de industrias con potencial tecnológico suficiente para tra que todo esto está completamente interrelacionado y no amenazar el medio ambiente y la vida, sin que los países en se puede abordar por separado. cuestión dispongan de medios institucionales y políticos «Entre los daños medioambientales resultantes del bien- apropiados para impedir los posibles daños resultantes. estar y los daños medioambientales resultantes de la pobre- En el caso de los peligros condicionados por la riqueza y za», escribe Michael Zürn, hacer una precisión la pobreza, se trata de peligros de la «normalidad» -de la importante: mientras que muchas de las amenazas ecológi- que la mayor parte de las veces son fruto del cas condicionadas por la riqueza resultan de la exterioriza- cumplimiento de normas para el cuidado y la seguridad de- ción de los costes de producción, en el caso de los daños eco- fectuosas y que, precisamente por eso, se dan en el mundo lógicos condicionados por la pobreza se trata de autodaños de manera continuada. En cambio, y en tercer lugar, los pe- de los pobres que tienen efectos secundarios también para ligros de las armas de destrucción masiva (armas ABC) están los ricos. En otras palabras, que los daños medioambientales ligados, en cuanto a su aplicación (no en cuanto a su poten- condicionados por la riqueza se reparten equitativamente cial de amenaza), a la situación excepcional de una guerra. por todo el planeta, mientras que los daños medioambienta- Tampoco después del final de la confrontación este-oeste les condicionados por la pobreza se dan preferentemente en han desaparecido, ni mucho menos, los peligros de auto- un lugar determinado y se internacionalizan sólo en forma destrucción regional global mediante armas nucleares, de efectos secundarios que aparecen a medio plazo». químicas biológicas; antes bien, se han añadido otros El ejemplo más conocido a este respecto es la nuevos originados por la estructura de control, ción de la selva tropical, donde actualmente se pierden al atómico» de las super-potencias. año alrededor de diecisiete millones de hectáreas de bosque A los peligros de la confrontación militar-estatal se su- tropical. Otros ejemplos son los desechos tóxicos (también man los de un terrorismo fundamentalista privado (que se está perfilando en la Cada vez es menos de des- cartar que, en un futuro próximo, la posibilidad de dispo- 17. Naciones Unidas, 1987, pág. 6. 18. con M. Zürn, Gefährdungen und no sólo por parte del establishment estatal-militar, sino nationale Kooperation», Der Bürger im Staat, 45, 1995, pág. de por parte de organizaciones privadas, de los me- donde hemos tomado las ideas y los datos de esta tipología. dios de destrucción de masas -junto con el potencial de 90 91amenaza [político] que ello se convierta en una El diagnóstico de la sociedad del riesgo mundial sería nueva fuente de peligro para la sociedad del riesgo mundial. exactamente el siguiente: los denominados peligros globa- Estos distintos tipos de peligro se pueden completar y les hacen que se resquebrajen los pilares del tradicional sis- precisar ulteriormente (y de hecho así ocurre); esto quiere tema de seguridad. Los daños pierden su delimitación espa- decir que la gente se preguntará por la interacción existente cio-temporal para convertirse en globales y permanentes. entre los daños ecológicos, las guerras y las repercusiones de Los daños apenas si se pueden seguir atribuyendo a unos la modernización interrumpida en los siguientes términos. responsables determinados; el principio de causalidad pier- ¿De qué manera favorecen los daños ecológicos a las de capacidad segregadora. Los daños tampoco pueden se- guerras, sea que estalle un conflicto armado por recursos vi- guir siendo compensados financieramente; no tiene senti- tales de primera necesidad (por ejemplo, el agua), sea que do contraer una póliza de seguros contra los efectos worst los fundamentalistas ecológicos occidentales apelen al em- case de la espiral mundial del peligro. En consecuencia, pleo de la violencia militar para frenar los daños infligidos tampoco se puede planificar el «día después» en caso de que al medio ambiente (cosa que ya se exigió, por ejemplo, para sobreviniera lo peor de lo peor. que se pusiera fin a la deforestación de las selvas tropicales)? Con sólo considerar esto, resulta ya evidente que no hay Es fácil suponer que un país que vive en una pobreza peligros globales propiamente dichos, sino que éstos se en- cada vez mayor va a explotar el medio ambiente hasta el fi- tremezclan y confunden casi por completo con los conflictos nal. En medio de la desesperanza (o también para el oculta- de la pobreza, étnicos y nacionalistas que vienen asolando el miento político de la desesperanza) se puede acudir, me- mundo sobre todo desde el final de la guerra fría. Así, en las diante la violencia armada, a recursos de supervivencia antiguas repúblicas soviéticas se relaciona el diagnóstico im- extraños. Los daños ecológicos (por ejemplo, las inunda- placable de los daños medioambientales con la crítica políti- ciones de Bangladesh) pueden desencadenar movimientos ca de la utilización imperialista de los recursos naturales. El migratorios en masa, que pueden desembocar a su vez en discurso del terruño» se convierte en este sentido en conflictos bélicos. También otros Estados beligerantes la reivindicación simultánea del derecho a disfrutar de unos amenazados por la derrota podrían recurrir, «en última recursos naturales y de la soberanía nacional. a la destrucción de plantas nucleares y químicas El discurso sobre la sociedad del riesgo mundial puede propias y ajenas para amenazar a las regiones fronterizas y a conducir a resaltar la relativa autonomía de las cri- las grandes ciudades con la destrucción atómica. No hay ecológicas en una visión monocausal y unidimensional mites imaginables para la posibilidad de construir escena- de la sociedad global. Con todo, conviene subrayar la singu- rios de horror que entreabren las distintas fuentes de laridad de la politización involuntaria de todos los campos de gro. Zürn habla de una «espiral de la destrucción» cuyos actividad social como resultado de los conflictos de riesgo. efectos se podrían añadir a una gran crisis en la que se das Los peligros percibidos abren a la decisión social unos au- rían cita todos los demás tipos de peligro. al parecer completamente bloqueados. Lo que 92 93los directivos y científicos trataron y decidieron injustificada- primordialmente de la fabricación de símbolos cultura- mente a puerta cerrada debe demostrarse ahora de repente en les, una realidad que se viene observando desde hace ya bas- todas sus consecuencias en el foro de las controversias públi- tante tiempo. Una buena parte de la sociología, y del públi- cas. Allí donde leyes escritas cumplirse por sí solas, CO en general, han adoptado para este problema una postu- aparecen ahora unos responsables que, tal vez presionados ra que se acerca bastante a la tesis de la convergencia de la por la opinión pública, reconocen algunas faltas y señalan al- cultura global. Según dicha tesis, se está produciendo una ternativas abyectas. Resumiendo, pues, la tecnocracia del pe- paulatina universalización, en el sentido de unificación de ligro produce involuntariamente un contraveneno político modos de vida, símbolos culturales y modos de conducta con su propio discurrir contra él-: peligros que, desa- transnacionales. Lo mismo en una aldea de la Baja Baviera fiando la pretensión de las autoridades competentes de tener- que en Calcuta, Singapur 0 en las favelas de Río de Janeiro, lo todo bien controlado, se dan a conocer públicamente, al se ven los mismos culebrones televisivos, se llevan los mis- tiempo que abren espacios para la acción política.¹⁹ mos vaqueros y se fuma el mismo Marlboro como signo de una «naturaleza libre e En una palabra: que la industria de la cultura global significa cada vez más la d. Por qué es falsa la tesis de la macdonaldización del mundo: convergencia de símbolos culturales y de formas de vida. paradojas de la globalización cultural En este orden de cosas cabe citar unas palabras pronun- ciadas por el presidente de Eurodisney: «Los rasgos distinti- El desarrollo del mercado mundial, según sostiene, por vos de Disney tienen una validez universal. Como trate us- ejemplo, Kevin Robins, tiene consecuencias importantísi- ted de convencer a un niño italiano de que "Topolino" mas para las culturas, identidades y modos de vida.²⁰ La -como llaman en Italia a Mickey es americano, globalización del quehacer económico está acompañada de se verá condenado al olas de transformación cultural, en el seno de un proceso Bajo el discurso del mercado mundial subyace, según que se llama cultural». También aquí se trata esta perspectiva, una utopía Conforme en la medida en que- los últimos rincones del planeta se están integrando también al mercado mundial, está surgiendo un 19. Que estas posibilidades de peligro se utilizan al menos parcial- mente de manera política lo muestra, por ejemplo, el número de conve- solo mundo, pero no como reconocimiento de la multipli- nios y leyes internacionales en este campo, el cual se ha elevado considera- cidad y de la apertura recíproca, es decir de una imagen blemente en los últimos años. Sobre las posibilidades de una globalización pluralista y cosmopolita de uno mismo y del otro, sino, desde abajo, véanse págs. 140-147 de este libro; y, sobre la politización a bien al contrario, como un solo mundo mercantil. En este través de los riesgos, véanse págs. 190-195 de este mismo libro. 20. K. Robins, and Translation: National Culture and mundo, las culturas y las identidades locales se desarraigan its Global en J. Corner y S. Harvey (comp.), Enterprise and Heritage: Crosscurrents of National Culture, Londres, 1991, 28 sigs. 21. Ibid. 94 95y sustituyen por símbolos mercantiles, procedentes del di- «Se está llevando a cabo una revolución cultural y social seño publicitario y de los iconos de las empresas multina- como consecuencia de la globalización afirma cionales. La esencia se convierte en diseño, y esto vale para un locutor de la CNN. empleado de América se ve todo el mundo. afectado por ésta exactamente igual que el hombre de la ca- Son las personas las que compran (o pueden comprar). lle de Moscú 0 que el ejecutivo de Tokio. Esto significa que Esta ley de la globalización cultural tiene validez-según di- lo que nosotros hacemos en y para América tiene validez en cha incluso allí donde el poder adquisiti- todas las partes del mundo. Nuestras noticias son noticias es nulo. Con el poder adquisitivo termina el ser humano globales.» social yse insinúa y empieza la descalificación. ¡Exclusión!, es el juicio para aquellos que no reconocen la equivalencia igual a diseño». ¿Final de la información libre y rebelde? Las empresas que se proponen dominar el mercado con la fabricación de símbolos culturales universales utilizan a En medio de la «fiebre del que se ha apoderado de su manera el mundo sin fronteras de las tecnologías de la in- los mercados de la información mundiales y que ha condu- formación, de las que, por su parte, da cumplida cuenta Ro- cido, y sigue conduciendo, a violentos movimientos de fu- senau. Los satélites permiten superar todas las barreras de sión, ven los vigías anunciarse el final de la información li- clase y las fronteras nacionales e introducir el rutilante mun- bre y rebelde. Y ¿quién podría, con los ojos bien abiertos, do -cuidadosamente de la América blanca en conjurar frívolamente este temor? los corazones de los hombres en todos los rincones del pla- estructura de información global cubre la tierra neta. La lógica del quehacer económico se encarga del resto. como una telaraña», escribe Ignacio Ramonet, La globalización, económicamente entendida y llevada chando las ventajas de la digitalización y fomentando el en- a sus extremos, minimiza los costes y maximiza las ganan- tramado de todos los servicios de comunicación. Además, cias. Hasta los pequeños segmentos de mercado y sus co- fomenta el entrelazamiento de tres ámbitos tecnológicos rrespondientes estilos de vida y costumbres de consumo -informática, telecomunicación y que se han prometen, universalizados en todos los continentes, el unificado en los multimedia e Internet. En todo el mundo aplauso de Wall Street. La planificación del mercado trans- hay 1.260 millones de telespectadores (de los que más de regional es hasta el momento una palabra mágica en los 200 millones están conectados por cable y unos 60 millones sectores publicitarios y administrativos de las industrias poseen televisión digital), 690 millones de abonados al telé- culturales globales. Donde suben los costes en la produc- fono (de los que 80 millones están abonados a la telefonía ción de símbolos globales utilizables, la globalización se móvil) y unos 200 millones de ordenadores (de los que 30 ofrece como vía de escape y como promesa de un cercano millones están conectados a Internet). Se prevé que para el paraíso de ganancias. año 2001 haya más abonados a Internet que al teléfono; la 96 97red de usuarios de Internet ascenderá a una cifra que oscilará soft (el líder en el campo del software), Netscape, Intel, entre los 600 millones y los 1.000 millones, y la World Wide etc.... La lógica superior de esta mutación que se ha produci- Web poseerá más de cien mil agencias comerciales. El volu- do en el capitalismo no es la búsqueda de aliados, sino la ad- men de negocio de la industria de la comunicación, que en quisición de empresas, con la que se cree tener asegurado, en 1995 rondó el billón de dólares, podría duplicarse dentro de un mercado de aceleraciones permanentes y de imprevisi- cinco años, con lo que representaría el 10% de la economía bles descubrimientos y que ha visto multiplicarse en propor- mundial. Los gigantes de la informática, la telecomunica- ción geométrica el número de usuarios (considérese, por ción y la televisión saben perfectamente que los beneficios ejemplo, el auge de Internet), el know-how de las empresas del futuro están en los nuevos «campos de explotación» que que ya están asentadas en el mercado... Para que las infraes- la tecnología digital presenta ante sus fascinados y curiosos tructuras ofrecidas sean útiles para el usuario, la comunica- ojos. Cada cual sabe que, en el futuro, su propio territorio ya ción debe estar en condiciones de moverse por todo el mun- no va a estar protegido y que los gigantes de los sectores veci- do sin trabas, más libre que el viento de los océanos. Éste es el nos lo van a ver con ojos muy golosos. Ciertamente, existe motivo por el que Estados Unidos (el primer productor de una guerra sin cuartel en el campo de los medios de comuni- las nuevas tecnologías y sede de las firmas más importantes) cación. Quien estaba en el negocio del teléfono quiere estar haya puesto todo su peso en la balanza de la desregulación, ahora también en el de la televisión, y viceversa. Todas las pensando en la globalización de la economía y esperando empresas que trabajan en la red, sobre todo las que poseen que el mayor número de países posible abran sus fronteras al una red de suministro (electricidad, teléfono, agua, gas, fe- "libre flujo de 0 lo que es lo mismo, a los gi- rrocarril, autopistas, etc.), se sienten tocados por esta fiebre gantes de la industria estadounidense del ocio y de los me- del oro y quieren asegurarse su parte del pastel mediático. En dios de todas partes del mundo libran una colosal guerra fratricida firmas gigantescas que se han convertido en los nuevos amos del mundo: la AT&T (el líder mundial en el negocio del te- La salchicha blanca de Hawaii: léfono), el dúo MCI (la segunda red más grande de teléfono la nueva importancia de lo local en América) y BT (la antigua British Telecom), así como Sprint (el tercer mayor operador para conexiones a distancia Pero es precisamente Le Monde diplomatique, periódico de EE.UU.), Cable & Wireless (controlan sobre todo la Te- del que hemos sacado la cita anterior, la contradicción más lecom de Hong-Kong), Bell Atlantic, Nynex, US-West, flagrante de la visión catastrofista del imperio mundial de TCI (la empresa más importante en el sector de la televisión los medios de información que parece amenazarnos. Esta por cable), la NTT (la mayor compañía telefónica japone- publicación periódica de la izquierda hipercrítica se aprove- sa), Disney (que ha comprado la cadena ABC), Time War- ner (a la que pertenece la CNN), News Corp., IBM, Micro- 22. Le Monde diplomatique, 11 de abril de 1997. 98 99cha con suma habilidad de las posibilidades del mercado esta palabra nadie pue- mundial de la información, aparece en muchas lenguas y de producir. Así, las empresas que producen comercia- (contrariamente a la tendencia general de los medios de lizan sus deben desarrollar rela- municación impresos) ha conseguido más que duplicar su ciones locales, y ello en tanto en cuanto que, en primer tirada en los últimos años (si bien la tirada para el exterior lugar, su producción se apoya sobre unos pilares locales y, ha caído en cien mil ejemplares y los ingresos por publici- en segundo lugar, porque hay que de la circulación» dad en el mismo espacio de tiempo han sufrido también símbolos globalmente comercializables de materias primas una disminución). de culturas locales, que precisamente por eso permanecen La extendida tesis de una creciente convergencia lineal vivas, eruptivas y dispares. «Global» significa, traducido y de los contenidos culturales y de las informaciones resul- «conectado a tierra», muchos lugares a la vez» y, por lo tante de la tendencia a la concentración en los mercados de tanto, es sinónimo de translocal. los medios de comunicación mundiales no tiene en cuenta De ahí que no tenga nada de extraño el que este nexo lo- las paradojas y ambivalencias teóricamente elaboradas y em- cal-global juegue un papel primordial en los cálculos de las píricamente investigadas de la teoría cultural, o, dicho a la grandes empresas. Coca-Cola y Sony plantean sus estrate- manera antigua: no tiene en cuenta la dialéctica de la globa- gias en términos de «localización global». Sus jefes y directi- lización. Como no se ha cansado de subrayar sobre todo vos están convencidos de que la globalización no significa Roland Robertson, uno de los padres de la teoría inves- construir fábricas por todo el mundo, sino conseguir con- de la globalización cultural, con la globalización vertirse en parte viva de cada respectiva cultura. «Localis- corre pareja cada vez más la localización. La imagen de so- mo» es el credo la estrategia de la empresa que gana im- ciedades cerradas en sí mismas, y de sus correspondientes portancia cuanto más se practica la globalización. espacios culturales, la rechazan los estudios culturales, que Podemos considerar estos límites inmanentes de la glo- hablan de un proceso «dialéctico» inmanente de balización cultural lineal en el sentido de la unificación del ción» cultural en el que lo que es al mismo tiempo opuesto mundo según el modelo de la macdonaldización en una refle- deviene posible y real. He aquí la formulación de base: la xión marginal. Una cultura mundial universalizada -pen- globalización se llama globalización no precisamente de sada hasta sus últimas consecuencias- en la que, por una manera automática ni unilateral -una de las inagotables parte, las culturas locales se han extinguido y, por la otra, to- fuentes de confusión en este antes bien, entra das consumen según un mismo esquema (comen, duermen, por doquier en el ámbito de las g-words dentro de las coor- aman, se visten, razonan, etc.) -aun cuando hagan denadas de una nueva acentuación de lo local. esto debidamente separadas según el tipo de se- Que la globalización no sólo significa des-localización, ría el final del mercado, el final de los beneficios. El capitalis- sino que además presupone una re-localización, es algo que mo mundial, protegido contra las crisis del mercado, necesi- se desprende de la propia lógica económica. ta particularmente de la multiplicidad y contradicción 100 101locales para, mediante las necesarias innovaciones en mate- e. La glocalización: Roland Robertson ria de productos y de marketing, salir airoso de la competen- cia mundial. Hemos visto cómo la globalización, entendida en senti- Y, sin embargo, la des-localización y la re-localización do operativo, las más de las veces conduce a una intensifica- no significan automáticamente el renacimiento de lo local. ción de dependencias recíprocas más allá de las fronteras nacio- Dicho con un ejemplo bávaro: la celebración de la salchi- nales. El modelo de los mundos separados se sustituye cha blanca, la cerveza «Löwenbräu» y los pantalones cortos también, en un primer momento, por las interdependencias de cuero no nos salva para pasar a la era global, pues en la transnacionales. Pero Roland Robertson da un paso más, resurrección del color local se suprime la des-localización. por cierto bastante al hacer especial hincapié La re-localización, que, por así decir, ha atravesado la fase en el hecho de que «la percepción consciente del mundo como interminable de la des-localización, no se puede equiparar lugar se ha convertido en algo absolutamente co- con el tradicionalismo lineal a machamartillo ni practicarse rriente. Para Robertson, las globalizaciones presentes y las como provincialismo obtuso, pues varía el marco referen- globalizaciones conscientes y reflejadas en los medios de comu- cial en el que debe mostrarse la importancia de lo local. nicaciónson también dos caras de un mismo proceso. Con lo La des-localización y re-localización consideradas con- cual, se puede decir que el conseguir esta reflexividad simbó- juntamente tienen ciertamente consecuencias múltiples, lico-cultural de la globalización es la cuestión clave de la so- pero ante todo ponen de manifiesto que las culturas locales ciología cultural de la globalización. La nueva condición de ya no pueden justificarse, determinarse ni renovarse contra la humanidad reside, según esto, en la atención inteligente, el mundo. En lugar de esta fundamentación cortocircuita- así como en la conciencia de la globalidad y fragilidad de esta da -como dice Anthony de tradiciones con condición de la humanidad de finales del siglo XX. medios tradicionales (que él denomina «fundamentalistas») En este sentido, la globalización llama la atención no aparece la necesidad de re-localizar tradiciones des-tradi- sólo sobre la de las interdependencias cada vez cionalizadas en el contexto global, el intercambio, el diálogo mayores». Antes bien, conviene preguntar e investigar có- y el conflicto translocal. mo se abre y configura el horizonte mundial en la produc- Resumiendo, podemos decir que se da un renacimien- ción transcultural de mundos significativos y de símbolos to de lo local no tradicionalista cuando se «translocalizan» culturales. La globalización cultural atraviesa la igualación globalmente particularismos locales y, en este marco, se entre Estado nacional y sociedad nacional en cuanto que renuevan de manera conflictiva. Hablando bávara e iró- se establecen y cotejan formas de comunicación y de vida nicamente, si no hay más remedio que hablar de la salchi- transculturales, así como imputaciones, responsabilidades, cha (blanca), hablemos entonces de la salchicha blanca de imágenes propias y ajenas de distintos grupos e individuos. Hawaii. 23. R. Robertson, Globalization, Londres, 1992. 102 103