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LIVRO Dermatología   Arnaldo B

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inmunológicos y bacteriológicos.
Reacción Tipo I Reacción Tipo I
Reacción Tipo II
LT
LI
LDT
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LDL
LL
Lepra Indeterminada (LI): Forma inicial caracterizada por máculas hipo-
crómicas o eritemato-hipocrómicas (Fig.5-1), únicas o múltiples, que se lo-
calizan en cualquier región. No presenta engrosamiento de troncos nervio-
sos, pero se puede hallar disestesia, sobre todo de la sensibilidad térmica. 
Conforme evoluciona también puede haber anhidrosis y alopecia. 
La duración de esta forma inestable es de 1 a 5 años, pudiendo evolucionar 
hacia la lepra tuberculoide (más rápidamente), dimorfa o lepromatosa. Me-
nos frecuentemente permanece como tal o incluso involuciona. Esta evo-
lución puede ser predecida por la característica de los límites: en la lepra 
indeterminada son poco netos, si éstos se vuelven elevados, papulosos, 
bien definidos, la evolución es hacia el polo tuberculoide, si son difusos 
hacia el lepromatoso.
La baciloscopía generalmente es nega-
tiva. La prueba de Mitsuda es variable, si 
fuese positiva indicaría evolución hacia el 
polo tuberculoide y si es negativa hacia el 
lepromatoso. La eventual observación de 
bacilos indicaría esa transformación.
El principal recurso diagnóstico es la ana-
tomía patológica con hallazgos que son 
compatibles con la enfermedad. Presenta 
infiltrado discreto alrededor de nervios y 
anexos, de linfocitos, histiocitos y fibro-Fig.5-1: L. indeterminada
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blastos, ocasionalmente se puede encontrar algún bacilo que hace definiti-
vo el diagnóstico.
Presenta varios diagnósticos diferenciales, como la pitiriasis versicolor (que 
presenta escamas), el vitíligo (que es acrómico), nevus hipocrómico (gene-
ralmente desde el nacimiento), pitiriasis alba (en áreas expuestas, finamente 
descamativo, límites difusos), hipocromías residuales (historia de lesiones 
previas). Ninguno de estos trastornos tiene alteración de la sensibilidad.
La lepra indeterminada se detecta sobre todo en individuos que conviven 
con pacientes bacilíferos y es la etapa ideal para el tratamiento. 
Lepra Tuberculoide (LT): Se observa en 
pacientes con buena resistencia inmuno-
lógica, por lo tanto sus manifestaciones 
clínicas son debidas a los cambios inmu-
nitarios que se generan en el organismo. 
En las lesiones de la lepra indeterminada 
aparecen pápulas que tienden a coales-
cer para formar placas en general erite-
matosas (de tonalidad jamón crudo) aun-
que en el centro al involucionar pueden 
ser hipocrómicas, a veces descamativas. 
Presenta un límite externo definido, eleva-
do, a veces dentado o geográfico (aspecto 
tricofitoide) de forma ovalada, en número 
de 1 a 3 lesiones, de distribución asimétri-
ca (Fig.5-2, 5-3, 5-4). Es posible observar 
o palpar un filete nervioso saliendo de la 
lesión (imagen en raqueta). Las alteracio-
nes de la sensibilidad son importantes y 
constantes en la lesión. Además en la le-
sión se observan piel seca, hipo-anhidro-
sis y alopecia.
Los troncos nerviosos están comprometi-
dos aunque en pequeño número y en for-
ma asimétrica, determinando alteraciones 
sensitivas y motoras que producirán las 
incapacidades.
Una forma especial es la lepra tubercu-
loide infantil, observada en menores de 4 
años, en general localizadas en rostro y 
miembros superiores, con tendencia a la 
cura espontánea.
El diagnóstico se confirma con la anato-
mía patológica que muestra granulomas 
Fig.5-3: L. tuberculoide
Fig.5-4: L. tuberculoide
Fig.5-2: L. tuberculoide.
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formados por células epitelioides, histiocitos, abun-
dantes linfocitos periféricos y células de Langhans. 
Hay intensa afectación neural. No se observan bac-
terias.
La baciloscopía es negativa y el Mitsuda positivo.
Los principales diagnósticos diferenciales son la tiña 
(pruriginosa), psoriasis (muy descamativa), lupus eri-
tematoso crónico (queratosis en clavo de tapicero, 
atrofia), granuloma anular. Ninguno de estos trastor-
nos presenta alteración de la sensibilidad.
Lepra Lepromatosa (LL): Las lesiones más preco-
ces suelen ser placas infiltradas de límites difusos, 
numerosas y simétricas.
El nódulo o leproma es más tardío, pero típico de 
esta forma. Al principio en escaso número 
(incluso único), va apareciendo progre-
sivamente. Presenta superficie brillante, 
eritematosa de tonalidad ferruginosa o 
hipercrómica, de mm. a algunos cm. de 
tamaño. Se localizan en el rostro (frente, 
arcos superciliares, pabellones auricu-
lares, regiones malares) (Fig.5-5, 5-6). 
Se pueden observar también en tronco 
y miembros (Fig.5-7, 5-8)), pero suelen 
estar respetados el pliegue de los codos, 
axilas, fosas supraclaviculares, región in-
guinal, cuero cabelludo y a lo largo de la 
columna vertebral.
Fig.5-6: L.L. Pabellón infiltrado, madarosis, 
pliegue nasogeniano aumentado.
Fig.5-7: L.L. Múltiples nódulos. Fig.5-8: L.L. Placas em tronco.
Fig.5-5: L.L. Lepromas en rostro.
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Existe compromiso de los anexos 
cutáneos determinando alopecia de 
la ceja que se inicia en la cola, luego 
total (madarosis), disminución de la 
barba y del vello corporal en algu-
nas zonas. Sin embargo respeta el 
cabello, bigote, pelo axilar y pubiano. 
La afectación de las glándulas sebá-
ceas determina piel seca, descama-
tiva, con aspecto ictiosiforme sobre 
todo en miembros inferiores. Además 
disminución del sudor.
Todos estos cambios producen la 
llamada facies leonina: presencia de 
lepromas, infiltración intensa, acentuación de los surcos y la caída de cejas. 
En las manos la infiltración determina el aspecto suculento (Fig.5-9).
Las mucosas son afectadas. Hay obstrucción nasal, secreción, epistaxis 
y al examen sobre todo en el septo hay infiltración, lepromas, atrofia, cos-
tras, perforación, deformidad nasal (nariz en silla de montar). En la boca 
(Fig.5-10), lengua, faringe, laringe, también pueden encontrarse infiltración 
y nódulos dando trastornos de la voz, disnea, además de destrucción de la 
úvula, perforación del paladar duro. El compromiso nasal es la principal vía 
de emisión de bacilos.
Los ojos pueden ser afectados por queratitis, iritis, iridociclitis pudiendo lle-
gar a la ceguera. 
El compromiso neural en la LL 
es inicialmente discreto, pero 
a medida que la enfermedad 
avanza ese compromiso es 
mayor y puede determinar 
múltiples incapacidades.
Puede comprometer todos 
los órganos, a excepción del 
sistema nervioso central, 
siendo el hígado, bazo, supra-
rrenales y testículos los más 
afectados. Esto se debe a la 
enfermedad, pero sobre todo 
a los episodios reaccionales 
que sufren estos pacientes. 
Existen variedades de lepra 
lepromatosa: a.) Cuando predominan los lepromas se llama nodular y es la 
más frecuente en nuestro país.
 b.) Lepra de Lucio-Alvarado-Latapí: Descrita con cierta frecuencia en paí-
ses como Méjico y Centroamérica. (25% de los casos de LL). Se caracteriza 
Fig.5-9: L.L. Facies leonina.
Fig.5-10: L.L. Lepromas en labio y afectación de 
paladar.
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por infiltración difusa de la piel, sin nódulos, alopecia de cejas, pestañas, sin 
vellos, cutis rosáceo con telangectasias, dando un aspecto pletórico (por 
eso también se llama lepra bonita), además de disestesias, lesiones live-
doides .y purpúricas, con tendencia a la ulceración sobre todo en piernas 
(Fenómeno de Lucio). Es una forma muy anérgica y por lo tanto muy baci-
lífera.
c.) Histioide, presentan lepromas duros, firmes simulando dermatofibromas, 
escasos o múltiples. Puede observarse como fenómeno inicial, en recaidas 
en pacientes resistentes al tratamiento o con tratamientos inadecuados. Es-
tas lesiones también a veces pueden observarse en la lepra dimorfa o co-
existiendo con la LL nodular. Contienen abundantes bacilos que se encuen-
tran en células histiocitarias fusiformes sobre un estroma muy