Logo Studenta

Los Tipos de Suelos

¡Estudia con miles de materiales!

Vista previa del material en texto

Los Tipos de Suelos
Podemos clasificar los distintos suelos que existen. Algunos de ellos, por ejemplo, atienden a las características físicas del entorno, distinguiendo así entre suelos jóvenes, suelos delgados, suelos con depósitos de agua o con acumulación de arcilla. Sin embargo, la clasificación más importante es la que distingue entre los suelos fijándose en su composición y estructura, o sea, en la manera en que están conformados. Esta última clasificación distingue entre los tipos que se detallan a continuación.
Suelos arenosos
Tal y como sugiere su nombre, estos suelos están compuestos mayoritariamente por arena, o sea, constituyen fragmentos sueltos de rocas y minerales de muy pequeño tamaño (entre 0,063 y 2 mm). Estos suelos poseen muy poca materia orgánica en comparación y son poco capaces de retener el agua, por lo que no resultan fértiles ni aptos para el cultivo.
Aun así, algunas especies vegetales se han adaptado a la vida en ellos, mediante recursos estratégicos para retener en sus cuerpos el agua disponible. Los suelos arenosos son típicos de regiones costeras o desérticas.
Suelos calizos
Se llaman calizos a aquellos suelos que poseen un alto contenido de sales calcáreas (cales), típicos de lugares áridos y secos, ya que el agua normalmente hace fluir estos componentes químicos y diluye su concentración.
Se trata de suelos de color blanco o parduzco, duros y fáciles de erosionar, que a pesar de poseer una riqueza mineral relativa, son poco aptos para la agricultura y el cultivo. Los suelos calizos son típicos de altiplanos montañosos, planicies áridas y tundras, o sea, lugares en los que llueve esporádicamente, pero que cuando llueve, se inundan.
Suelos humíferos
 Los suelos humíferos son suelos de tierra negra u oscura, ya que son ricos en materia orgánica en proceso de descomposición (humus). Por ese motivo retienen muy bien el agua, y se consideran los más idóneos para el cultivo y la agricultura.
Su formación se da gracias a la acumulación y descomposición de restos animales y vegetales, por lo que son típicos de regiones selváticas, campestres o de gran presencia biótica.
Suelos arcillosos
Como indica su nombre, se trata de suelos que presentan un alto contenido de arcilla, o sea, de restos de rocas sedimentarias con silicatos de aluminio, como el feldespato o el granito, por lo que su coloración tiende a ir del blanco (mayor pureza) al anaranjado (menor pureza).
La principal característica de estos suelos es que son muy susceptibles a la retención del agua, ya que sus componentes tienden a formar coloides al hidratarse, saturándose rápidamente y produciendo así inundaciones.
En general eso los hace poco propicios para el cultivo y la agricultura, pero a través de una mezcla con humus y materia orgánica, pueden ser aprovechables para la siembra, siempre que se controle el drenaje y la acidez. Estos suelos son propios de regiones húmedas templadas.
Suelos pedregosos
Los suelos pedregosos están compuestos por rocas y fragmentos de rocas de gran y variado tamaño, es decir, que son suelos reconocibles a simple vista como acumulaciones de piedra.
Se trata de suelos complejos, con poca capacidad de retención del agua, cuyo manejo exige retirar primero las piedras y muchas veces también una labor de nivelado, ya que son típicos de regiones montañosas. No son buenos suelos para la agricultura, aunque algunas especies vegetales salvajes estén adaptadas a ellos.
Suelos mixtos
Esta última categoría contiene los suelos que mezclan las propiedades de los suelos arcillosos y arenosos, obteniendo así un tipo de suelo intermedio que goza de las ventajas y desventajas de ambos casos.
Pueden ser más o menos áridos, dependiendo de la climatología de sus regiones, y su fertilidad dependerá en gran medida de la presencia de materia orgánica. En general pueden clasificarse de acuerdo a su textura en finos y gruesos, y según su porosidad en floculados, agregados o dispersos.

Continuar navegando