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Ediciones UC Chapter Title: ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO Chapter Author(s): Manzor V. Manuel, María Galaz L. Luz and Crovari E. Fernando Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.8 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms lol Resaltar 25 Introducción Es conocido que los ambientes hospitalarios y en especial los ambientes quirúrgicos son por- tadores de riesgos tanto para los pacientes como para el personal de salud. Es por esto que durante la atención de nuestros pacientes debemos mini- mizar los riesgos conociendo los posibles agentes causales y su control, así como los principios de asepsia y antisepsia. El pabellón quirúrgico es un recinto especial- mente diseñado y equipado para garantizar la seguridad en la atención del paciente que va a ser sometido a una actividad anestésica y/o quirúrgica. Constituye un subsistema dentro del hospital. Es una unidad funcional de alta complejidad, en donde interactúan personas, tecnologías, pro- cedimientos y convergen muchos procesos que dependen de varios servicios del hospital (este- rilización, anestesia, anatomía patológica, etc.). Es considerado “área crítica”, ya que el paciente se encuentra en una situación de especial riesgo al estar expuesto durante un determinado tiempo a procedimientos invasivos que alteran las barreras naturales del organismo (se altera la indemnidad de la piel, se manipulan y exponen al ambiente cavidades y vísceras normalmente estériles, también se realizan otros procedimientos invasivos como intubación endotraqueal, cateterismo venoso, cateterismo arterial y cateterismo urinario, entre otros). De esta forma, estructuras normalmente protegidas son puestas en contacto con el medio ambiente, constituyendo potenciales puertas de entrada a microorganismos provenientes de la flora propia del paciente o de fuente exógena transferidos durante la intervención. El personal que trabaja en el pabellón quirúr- gico constituye un equipo que tiene funciones específicas y responsabilidades delimitadas, lo cual reviste especial importancia, puesto que ni el más completo reglamento interno ni la excelencia de una planta física por sí sola son suficientes en la prevención y control de infecciones. Además, durante la intervención quirúrgica el paciente literalmente depende del equipo, el cual debe conocer muy bien sus funciones, actuar en forma coordinada, cumplir con todas las normas exis- tentes y estar capacitado para reducir al mínimo el riesgo de infección. Para esto, es importante que todos los integrantes del equipo participen y se comprometan de igual forma. Áreas del recinto quirúrgico Área no restringida: incluye oficinas, sala de informaciones y zona de entrada a la unidad quirúrgica, donde se permite el uso de uniformes de circulación general o ropa de calle. Área semi-restringida: área intermedia entre el área restringida e irrestricta. Debe tener doble puerta de acceso, tanto para camillas como ves- tuarios, de forma de disminuir la contaminación CAPÍTULO 1 ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO Manual de patología quirúrgica (interior).indd 25 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 26 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA con el aire no filtrado cada vez que se abren las puertas del área restringida. Área restringida: zona donde se encuentran los quirófanos, zonas de inducción anestésica y almacenamiento del material estéril. Se debe usar ropa exclusiva para pabellón, gorro que cubra completamente el cabello, mascarilla que cubra boca, nariz y vello facial, y calzado exclusivo, o en su defecto, botas o cubre-calzado. Para poder controlar y disminuir los riesgos en el ambiente quirúrgico es importante comprender ciertas definiciones y/o procesos particulares. Asepsia Se define como la ausencia de microorganis- mos que causan enfermedad; libre de infección; exclusión de microorganismos. Tabla 1-1 Efectos, ventajas y desventajas de antisépticos más frecuentes de uso hospitalario. Antiséptico Efecto Ventaja Desventaja Alcohol Desnaturalización de las Seguro, casi sin efectos Sequedad de proteínas. Excelente contra adversos. la piel. formas vegetativas de Rápido (15”). Escaso efecto bacterias Gram (+) y (-), residual. buena acción contra bacilo TBC, hongos y virus. Clorhexidina Daño de la membrana celular Buena reducción de la flora Toxicidad en (2%-4%) y precipitación del citoplasma. microbiana a los 15”, rapidez el oído medio Amplio espectro de acción. de acción intermedia. y ojos Persistencia de su acción hasta 6 horas después de aplicado, con efecto acumulativo al usarse periódicamente. No se afecta por presencia de sangre o materia orgánica. Povidona Oxidación e inactivación Compuesto de yodo soluble Su actividad yodada de los componentes celulares en agua, que permite una puede verse (7,5%-8%) liberación gradual a los tejidos, disminuida en con menor irritación de la piel presencia de y mayor disponibilidad del sangre u producto en el tiempo. otra materia Efecto residual de 4 horas orgánica. después de secado. La técnica aséptica se refiere al conjunto de medidas que evitan la contaminación microbiana del ambiente, y que se utilizan para proteger tanto al paciente como al personal. Antisepsia Prevención de la sepsis por exclusión, destruc- ción o inhibición del crecimiento o multiplicación de microorganismos de los tejidos, a través de la utilización de sustancias químicas. Se usan tanto para el lavado de manos como para limpiar la piel de la zona operatoria (Tabla 1-1). Propiedades del antiséptico ideal: en piel intacta. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 26 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 27CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO Precauciones estándar Corresponden al conjunto mínimo de medidas utilizadas para proteger a las personas del contacto con sangre y/o fluidos corporales. Se aplican en cada contacto con los pacientes, independiente de su diagnóstico, con el fin de minimizar el riesgo de transmisión de microorganismos. Contempla: Higiene de manos: medida básica más impor- tante y costo-efectiva para evitar las infecciones cruzadas. Debe realizarse: – Antes del contacto directo con el paciente. – Antes de realizar procedimientos invasivos. – Después del contacto con fluidos corporales. – Después del contacto con pacientes. – Después del contacto con la unidad del paciente. Elementos de protección personal: cuando existe exposición (o riesgo de exposición) a sangre, fluidos corporales, riesgo de salpicadura o aerosoles. Se agregan al lavado de manos: – Uso de guantes. – Mascarillas. – Antiparras. – Pecheras. Manejo de material corto-punzante: Las agujas, bisturíes e instrumentos punzantes representan un riesgo para el que los manipula y utiliza. Se recomienda: – No manipular hojas de bisturíes con la mano. – Utilizar una bandeja para entregar agujas o bisturíes en el campoquirúrgico. – Ejecución adecuada de técnica de punción. – Nunca re-capsular agujas. – Eliminación correcta en caja específica de material corto-punzante (safebox: no llenar más de su capacidad, no mojar ni aplastar). – La eliminación del material es de respon- sabilidad exclusiva del operador. Accidentes en pabellón Dentro del pabellón es el lugar donde ocu- rren más accidentes en el personal de salud en el ambiente hospitalario. A modo de ejemplo en el año 2012 del total de eventos reportados en el Hospital Clínico de la Universidad Católica (120) un 35% fue en el área de pabellones quirúrgicos. Entre los más importantes están: Punción con aguja no hueca: 42,9% de los accidentes en pabellón en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, por ejemplo, su- tura; como la aguja no es hueca, el riesgo de transmisión de enfermedades es menor. Punción con aguja hueca: 19% de los ac- cidentes en pabellón en la UC, por ejemplo, trocar vía venosa. Salpicadura en mucosas: 23,8% de los accidentes en pabellón en la UC, especialmente en ojos, por lo que las antiparras son muy importantes. Cortes: 14,3% de los accidentes en pabellón en la UC, por ejemplo, por bisturí. Limpieza, desinfección y esterilización Estos tres elementos son claves para la pre- vención de infecciones. Limpieza o descontaminación Es la remoción mecánica de fluidos corpora- les o restos orgánicos de los objetos antes de su desinfección o esterilización, dejándolos seguros para su manipulación. Una limpieza adecuada por arrastre y enjuague disminuye la carga de esporas patógenas de las superficies, equipos y dispositivos médicos. Desinfección Proceso físico o químico que permite reducir el número de microorganismos patógenos sobre superficies y objetos inanimados, pero no asegura la destrucción de esporas. El tipo y nivel de desin- fección depende del diseño, naturaleza y uso que se le dará al instrumental. Dependiendo de su actividad microbicida, los desinfectantes se clasifican en: Manual de patología quirúrgica (interior).indd 27 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 28 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Desinfección de alto nivel: elimina todos los microorganismos incluyendo los virus resistentes y Mycobacterium tuberculosis, no actúa contra esporas. Las soluciones utilizadas actúan por contacto, pueden fijar la materia orgánica y requieren de un enjuague abundante con agua estéril o filtrada para eliminar todo residuo químico tóxico. La limpieza previa del equipo es una condición indispensable para garantizar el proceso. Se utiliza cuando constituye la única alternativa para reducir el riesgo de contaminación microbiana, pero no proporciona el mismo grado de seguridad que la esterilización. Desinfección de nivel intermedio: elimina formas vegetativas de bacterias, hongos y virus, pero no necesariamente todos los virus de tamaño pequeño no lipídico. No actúa contra esporas, incluso después de tiempos de exposición prolongados. Desinfección de bajo nivel: elimina bacterias patógenas vegetativas (excepto las micobac- terias), algunos hongos y solo virus envueltos. Esterilización Proceso por el cual se destruyen todos los mi- croorganismos patógenos y no patógenos, incluidas las esporas. Este proceso debe aportar el máximo nivel de garantía de que un producto está libre de microorganismos viables, es así que la FDA exige que los métodos de esterilización deban documentar que la probabilidad de encontrar un artículo no estéril en un conjunto de artículos sometidos al mismo proceso, es de una en un millón. La esterilización y desinfección de los instrumen- tos clínicos son una pieza clave de los programas de prevención y control de infecciones. Estos no deben considerarse como “métodos de exposición a un agente microbicida”, sino que como un proceso donde cada una de sus etapas es importante y va a influir en los resultados: prelavado + lavado + secado + inspección + esterilización + traslado + almacenamiento. Es importante destacar que tanto la esterili- zación como la desinfección se realizan después de un procedimiento invasivo y deben cumplir previamente con una adecuada limpieza y descon- taminación que asegure la reducción sustancial de la “biocarga” (número relativo de microorganismos reales o estimados que se pueden encontrar en un objeto determinado) y de los residuos orgánicos, que pueden interferir con el proceso de esterilización y desinfección, y constituir un riesgo tanto para el personal que lo manipula como para los pacientes. La esterilización confiable depende del contacto de todas las partes del artículo a esterilizar con el agente esterilizante. Los métodos de esterilización pueden clasi- ficarse en: Como método físico se encuentra el calor hú- medo a presión (autoclave) y seco (horno Pasteur). Entre los químicos gaseosos está el óxido de etileno y formaldehído. Otra tecnología reciente es el plasma usado a partir de precursores de peróxido de hidrógeno y de ácido ascético (Tabla 1-2). Para garantizar que los objetos e instrumentos están estériles cuando se utilizan, es importante monitorizar el proceso: Monitorización administrativa: cada etapa del proceso debe estar protocolizada y ser supervisada. Indicadores mecánicos: son elementos incor- porados al esterilizador como termómetros, manómetros de presión, sensores de carga, válvulas y sistemas de registro. Estos monito- res físicos son de gran utilidad, pero no son suficientes como indicadores de esterilización. Deben ser calibrados periódicamente. Indicadores químicos: son productos comer- ciales consistentes en sustancias químicas que cambian de color si se cumple un elemento clave del proceso de esterilización, como por ejemplo la temperatura necesaria. Los indi- cadores químicos son diferentes de acuerdo al proceso utilizado (calor seco, húmedo o gas). Los indicadores químicos no confirman Manual de patología quirúrgica (interior).indd 28 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 29CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO Tabla 1-2 Características y efectos de diferentes métodos de esterilización. Método Características Efecto Vapor saturado Método a alta temperatura. Los microorganismos a presión Confiable. No tóxico. Económico. son eliminados por (autoclave) Amplio espectro microbicida. desnaturalización de Gran capacidad de penetración. las proteínas, Requiere que se cumplan los parámetros de temperatura, acelerado por la presión y tiempo. presencia de agua. El vapor debe fluir libremente a través de la carga. Efectivo frente a priones. Calor seco Método conocido por la facilidad de su uso. Produce coagulación Actualmente en desuso, debido a que requiere altas de las proteínas del temperaturas y tiempo de exposición prolongado. microorganismo. Es inapropiado para líquidos, goma y géneros. Daña el instrumental reduciendo el temple del acero. Radiaciones La esterilización se obtiene sometiendo los materiales a dosis Alteración del ADN. ionizantes predeterminadas de radiaciones (rayos Gamma o Cobalto). Se limita al uso industrial. Los productos requieren autorización de uso de acuerdo a la dosimetría. Óxido de Se utiliza para esterilizar elementos sensibles al calor, presión Forma líquida que se etileno o humedad. volatiliza produciendo Alto poder esterilizante, debido a su capacidad de penetración alquilación de la pared y difusión en lúmenes. celular de los Proceso complejo y de alto costo. microorganismos. Requiere 4 horas de exposición y 8 horas de aireación para que no queden residuos. Altamente tóxico. Gas de Alternativa para materiales que no resisten altas temperaturas, Provoca precipitación formaldehído esterilizan-do a 50 a 60 °C en presencia de vapor saturado. de proteínascelulares. Actualmente solo autorizado para los filtros de hemodiálisis. Plasma de Se produce utilizando peróxido de hidrógeno como precursor Destrucción de los peróxido de mediante la emisión de radiofrecuencia en un ambiente al microorganismos hidrógeno vacío, con temperaturas no superiores a los 50°C. por oxidación. Su ventaja radica en los períodos cortos de esterilización. Tiene dificultad para difundir en lúmenes, no es compatible con la celulosa (textiles, algodón, papel, lino, madera) y es de alto costo. Proceso seco y atóxico. la esterilidad de un objeto, solo indican que un artículo ha sido expuesto a un proceso. Indicadores biológicos: son el mejor método para determinar la eficiencia de un proceso de esterilización. Están diseñados para confirmar la presencia o ausencia de microorganismos viables después de la esterilización. Consisten en esporas de microorganismos de prueba que poseen la mayor resistencia comprobada frente al método de esterilización utilizado. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 29 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 30 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Es importante destacar que aun cuando se demuestre la muerte de microorganismos, esto no necesariamente significará esterilidad de los artículos en esa carga, debido a las otras variables del proceso que deben cumplirse. Por ese motivo, el solo uso de indicadores biológicos es insuficiente para la monitorización de los procesos de esterilización. Almacenamiento y duración del material estéril La esterilidad de un artículo depende del proceso, no del tiempo. Un artículo se considera estéril cuando se establecen las condiciones locales que garanticen la indemnidad del paquete, como: y almacenamiento: evitar la contaminación y los daños físicos (roturas, humedad, forma de traslado). permeabilidad, porosidad, integridad y densidad del material utilizado. almacenamiento deben estar libres de polvo e insectos, deben poseer ambientes controla- dos en temperatura, humedad y sistemas de ventilación. Tabla 1-3 Clasificación de Spaulding. Clasificación Descripción Ejemplo Método recomendado Artículos Acceden a cavidades normalmente Instrumental Esterilización Críticos estériles del organismo. Alto riesgo quirúrgico de infección. Artículos Entran en contacto con piel no Endoscopios Idealmente esterilización, Semicríticos intacta o con mucosas intactas. pero si no es factible Las mucosas son resistentes a las desinfección de alto nivel esporas, pero susceptibles a formas vegetativas de bacterias, virus y M. tuberculosis. Artículos Toman contacto con piel intacta o Estetoscopio Desinfección de bajo nivel No Críticos no toman contacto con el paciente. ser almacenados en forma que se utilicen primero los equipos que tienen menor tiempo de vigencia de la esterilización. Clasificación de Spaulding (1968) Es usada para determinar los métodos apropia- dos de preparación de los instrumentos médicos antes de su uso, considerando las características del instrumental y el procedimiento en que será utilizado (Tabla 1-3). Esta clasificación sigue siendo útil, pero requiere adaptarla a las condiciones actuales: : formadora de esporas. - mientos en que intencionalmente se traspasan mucosas, esto altera el límite entre artículos críticos y semicríticos. Infección del sitio quirúrgico (ISQ) La infección del sitio quirúrgico es una de las más importantes en el ámbito de las infecciones asociadas a la atención de salud. Se estima que un 40 a 60% de las ISQ son prevenibles. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 30 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 31CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO El desarrollo de una ISQ es multifactorial, en general, es imposible determinar su causa exacta. Se clasifican en: Superficial Solo compromete la piel o tejido celular subcutáneo. Profunda Compromete la fascia y/o capa muscular. Órgano/Espacio Compromete más allá de la capa muscular. Tabla 1-4 Clasificación de ISQ según tejido comprometido. Intrínsecos: Edades extremas Características Diabetes mellitus del paciente Obesidad Tabaquismo Desnutrición Colonización con microorganismos Inmunosupresión Infección remota coexistente Extrínsecos: Incorrecta preparación Relacionados preoperatoria con el Falla en antisepsia de la piel procedimiento Rasurado preoperatorio Falla en profilaxis antibiótica Técnica quirúrgica deficiente Tiempo quirúrgico prolongado Higiene quirúrgica de manos Sala de operaciones inadecuada Tabla 1-5 Principales factores de riesgo de desarrollo de ISQ. tanto, se extreman las medidas de prevención con el objetivo de: microorganismos. Recomendaciones Si es posible, reducir los niveles de hemoglo- bina glicosilada A1c a menos de 7% antes de la cirugía y mantener glicemias menores a 200 mg/ dl durante la operación y en el postoperatorio. El tabaco altera la cicatrización normal, favo- reciendo la ISQ, por lo tanto, se debe estimular el cese del consumo de tabaco por lo menos en los 30 días previos a la cirugía. Solo si es posible, evitarlos en el periodo peri-operatorio. La probabilidad de contraer una ISQ se re- laciona con: comorbilidades. introducción de materiales extraños, grado de lesión de los tejidos, tiempo operatorio, etc. virulencia del patógeno. La fuente de infección puede tener diversos orígenes: - ciente, colonización por microorganismos intrahospitalarios, diseminación desde focos infecciosos distales. ambiental, aire, instrumental, campo quirúrgico. En la Tabla1-5 se mencionan los principales factores de riesgo de ISQ. Cuando ocurre una ISQ, es un desastre, ya que aumenta los costos, aumenta los días de hos- pitalización, causa morbimortalidad, disminuye la satisfacción del paciente, disminuye el prestigio de la institución, etc. Prevención de ISQ El quirófano es el lugar donde el paciente está más expuesto a adquirir infecciones, por lo Manual de patología quirúrgica (interior).indd 31 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 32 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA El tiempo de hospitalización preoperatorio debe ser mínimo, para disminuir la probabilidad de colonización del paciente con microorganismos intrahospitalarios. Identificar y tratar cualquier foco infeccioso (dental, urinario, cutáneo, etc.) previo a una cirugía electiva, con el fin de evitar la diseminación de mi- croorganismos al sitio de la intervención quirúrgica. No quitarlo a menos que interfiera con la operación. En caso de ser necesario, se debe efec- tuar un recorte del vello con un procedimiento no invasivo (tijeras o clipper). No se debe afeitar el campo quirúrgico, ya que aumenta 10 veces el riesgo de infección por micro-traumatismos y colonización de la piel. Disminuye los recuentos de microorganismos colonizadores. Lavar y limpiar la piel alrededor del sitio de la incisión, usar agentes antisépticos apropiados. Lavado excéntrico por cinco minutos, se retira con compresa estéril y luego se pincela con la misma solución. Si la solución usada es a base de alcohol, se debe esperar que se seque antes de la operación para evitar accidentes por inflamación del alcohol (por ejemplo, al usar electro-bisturí). Administrar solo cuando está indicado. Se debe aplicar 30 a 60 minutos antes de la inci- sión, para maximizar la concentración en los tejidos. Seleccionar el agente apropiado según el procedimiento quirúrgico a realizar y según la microbiología local. En cirugías prolongadas, se debe repetir la dosis a las cuatro horas. Su duración debe ser solo por 24 horas, a excepción de cirugía cardíaca donde se puede prolongar hasta48 horas. Mantener la temperatura corporal del paciente entre 36,5 y 37°C. Adherir a los principios estándares de asepsia en salas de cirugía: frente. del cuerpo. frente del pecho al nivel del campo quirúrgico, no los hombros, codos ni espalda. Con antiséptico para eliminar la flora transitoria y disminuir la flora residente. El primer lavado debe durar cinco minutos y los siguientes pueden durar dos minutos, ya que queda un efecto residual acumulativo (Tabla 1-6). Requisitos para un adecuado lavado quirúrgico de manos: artificiales. las uñas. estériles y desechables. colocarse la ropa quirúrgica. quirúrgico de manos son efectivos contra un amplio espectro de organismos, pero comprometen la integridad de la barrera natural de la piel: – La función primaria del estrato corneo de la piel es actuar como barrera contra la humedad, las sustancias químicas hidro- solubles y los microorganismos. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 32 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 33CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO – Para mantener su función de barrera, la piel sana debe ser suave, flexible y estar hidratada. – Los ácidos grasos presentes en el estrato corneo contribuyen a que la piel man- tenga su función de barrera. Además, los ácidos grasos poseen actividad fungicida y bactericida (mecanismo importante para modular el balance de la flora de la piel). - sépticos, la piel se daña y puede albergar gran cantidad de microorganismos que se desprenden al aumentar la descamación. Para evitar los problemas del lavado quirúrgico de manos tradicional, la industria creó una solución antiséptica formulada en base a una loción rica en emolientes que ayudan a proteger y mantener la integridad de la barrera natural de la piel. Esta preparación antiséptica, llamada Solución Antiséptica AC, está compuesta por etanol al 61% + gluconato de clorhexidina al 1% + ácidos grasos. Está aprobada por la FDA (U.S. Food and Drug Administration), y se demostró mediante estudios clínicos randomizados que ofrece actividad microbicida altamente efectiva y persistente. Se aplica en las manos limpias sin agua y sin escobilla para frotar, evitando el daño que pudiera resultar de la acción mecánica de cepillar (Tabla 1-7). Usar ropa exclusiva de pabellón, gorro que cubra completamente el cabello, mascarilla de alta eficiencia que cubra boca, nariz y vello facial, y calzado exclusivo, o en su defecto, botas o cubre- calzado. Utilizar delantal blanco cuando se sale del área de pabellones. A) Retirar todas las joyas de las manos y muñecas B) Abrir la llave del agua y mojar las manos y antebrazos C) Limpiar las uñas con palillo o escobilla D) Mantener las manos sobre nivel de los codos y aplicar jabón antiséptico E) Usando movimientos circulares empezar por la punta de los dedos de una mano cubriendo las palmas, dorso, uñas, espa- cios interdigitales y antebrazo, llegando hasta el pliegue del codo. Luego repetir con la otra mano y antebrazo. Tiempo de lavado 2-5 minutos F) Enjuagar cada brazo por separado, empezando por la punta de los dedos G) Secar con compresa estéril H) Mantener manos sobre el nivel de la cintura sin tocar nada hasta colocar la ropa quirúrgica y guantes estériles 1er bombeo A) Presionar la bomba que se acciona con el pie para obtener 2 ml de Solución Antiséptica AC en la palma de una mano B) Introducir la punta de los dedos de la mano opuesta dentro de la Solución Antiséptica AC y frotar bajo las uñas C) Extender el resto de la preparación antiséptica sobre el antebrazo cubriendo toda la superficie hasta justo antes del codo 2do bombeo D) Aplicar otros 2 ml de Solución Antiséptica AC y repetir el mismo procedimiento anterior con la otra mano 3er bombeo E) Obtener otros 2 ml de solución en cualquier mano y reaplicar de la misma forma en ambas manos hasta la muñeca F) Permitir secar antes de colocarse los guantes G) Para facilitar el secado, continuar frotando la preparación antiséptica en las manos hasta que se seque Tabla 1-6 Pasos del lavado quirúrgico de manos tradicional. Tabla 1-7 Pasos del lavado quirúrgico de manos con Solución Antiséptica AC. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 33 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:43:54 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 34 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Manipular los tejidos en forma cuidadosa, no dejar espacios muertos, hemostasia adecuada, correcta selección de materiales quirúrgicos, retirar cuerpos extraños y tejidos desvitalizados. Si se utilizan drenajes, estos deben ser cerrados, extraídos por contrabertura y dejarlos por el menor tiempo posible. Se debe minimizar tanto como sea posible. Iniciada la intervención, el personal no debe salir y entrar innecesariamente del quirófano, ya que una mayor circulación de personas aumenta el riesgo de infección. Por lo tanto, se debe minimizar el tránsito dentro de la sala operatoria. El máximo número de personas presentes simultáneamente en el pabellón varía dependiendo de la cirugía, con un rango que generalmente va de cinco a 13 personas. El aire del quirófano debe ser filtrado (se filtra el 99,9% de las partículas del pabellón), con presión positiva (evita contaminación por partículas en suspensión) y al menos 15 recambios por hora. Mantener el pabellón con las puertas cerradas. Limpiar y desinfectar superficies y equipos. Usar desinfectantes hospitalarios. Todo el instrumental y equipo quirúrgico de debe esterilizar según las recomendaciones existentes. Bibliografía Acosta S, Andrade V. Manual de Esterilización para Centros de Salud. OPS; 2008. Anderson DJ, Kaye KS, Classen D, Arias KM, Podgorny K, Burstin H, Calfee DP, Coffin SE, Dubberke ER, Fraser V, Gerding DN, Griffin FA, Gross P, Klompas M, Lo E, Marschall J, Mermel LA, Nicolle L, Pegues DA, Perl TM, Saint S, Salgado CD, Weinstein RA, Wise R, Yokoe DS. 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Claudio Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.9 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 35 Introducción Cuando un paciente se somete a un proce- dimiento quirúrgico existe un riesgo periope- ratorio determinado por distintos factores, los que pueden derivar del paciente mismo (edad y comorbilidades), del tipo de cirugía a realizar (alta invasividad vs poca invasividad, contexto electivo vs urgencia, técnica abierta vs laparoscópica) y del entorno en el que se desenvuelve el equipo médico (experiencia del equipo quirúrgico y re- cursos disponibles). Una evaluación preoperatoria adecuada y completa permite definir el riesgo perioperatorio del paciente y evaluar los factores preoperatorios eventualmente modificables para realizar intervenciones que disminuyan el riesgo pre, intra y postoperatorio del paciente. El pilar fundamental de la evaluación preope- ratoria es la evaluación clínica del paciente. La historia clínica y el examen físico realizados a conciencia son, la mayoría de las veces, suficientes para establecer el riesgo perioperatorio y determinar los factores modificables. Los hallazgos encontra- dos en esta primera evaluación clínica integral pueden determinar la necesidad de exámenes de laboratorio o imágenes de apoyo y eventuales derivaciones a especialistas para optimizar la funcionalidad del paciente previo a someterse a una cirugía. Los estudios demuestran que los pacientes tienen un riesgo seis veces mayor de morir en el perioperatorio cuando no se realiza una evaluación preoperatoria adecuada. CAPÍTULO 2 RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA Generalmente, la primera evaluación preope- ratoria es realizada por un médico no especialista en Anestesiología (médico tratante), quien debe ser capaz de definir una conducta en la gran mayoría de los pacientes y estratificarlos en bajo, mediano o alto riesgo perioperatorio. Pacientes de bajo y mediano riesgo podrían ser vistos por el anestesiólogo el mismo día de la cirugía, mientras que pacientes de alto riesgo necesitarán una eva- luación y medidas de optimización con antelación al procedimiento quirúrgico. Se define como eva- luación preanestésica al proceso de estudio que precede a la administración de anestesia (general, regional, sedación, etc.) tanto en procedimientos quirúrgicos como procedimientos no quirúrgicos (diagnósticos y terapéuticos). Dentro de los sistemas del organismo que más interesa explorar están los sistemas respiratorio y cardiovascular, debido a que son los sistemas más afectados durante el proceso anestésico y donde se observan las complicaciones más frecuentes y graves. Epidemiología La necesidad de establecer el riesgo perio- peratorio y elaborar un plan para optimizar la condición clínica del paciente previo a la cirugía radica en el hecho de que existe una mortalidad general perioperatoria de alrededor de 1:1000 pacientes. Dentro de esta, la mortalidad asociada a la anestesia es de alrededor de 1:10.000. Es decir, Manual de patología quirúrgica (interior).indd 35 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 36 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA un 10% de las muertes en cirugía son atribuibles a la anestesia. Aproximadamente un 80% de las veces la mortalidad anestésica está asociada a falla humana y/o del equipamiento anestésico. De estas últimas, aproximadamente la mitad se debe a problemas en el manejo de la vía aérea (dificultad para ventilar, falla en la intubación traqueal, extubación accidental, laringoespasmo y/o aspiración de contenido gástrico) y un cuarto a problemas relacionados a la administración de drogas (error de dosis, error de fármaco y/o reacciones adversas y anafilácticas). La mortalidad asociada a la anestesia no varía significativamente dependiendo del tipo de anes- tesia utilizada (general vs regional). Por lo tanto, la mortalidad perioperatoria de la anestesia general es comparable con la anestesia regional. Anatomía y fisiología Durante la evaluación preoperatoria se realiza un examen físico completo, con especial énfasis en el examen de la vía aérea superior, con el fin de evaluar las condiciones de ventilación e intubación traqueal del paciente, anticipándose a situaciones clínicas complejas como una vía aérea difícil, con el consiguiente riesgo de dificultad para ventilar y/o intubar. Para ello es necesario tener conoci- miento de la anatomía de la vía aérea superior y de las diferentes técnicas de evaluación de esta. La vía aérea superior comprende las cavidades nasal y oral, faringe, laringe, tráquea y bronquios principales. La laringe en un adulto se proyecta hacia anterior entre las vértebras cervicales 4 a 6 (C4-C6). Técnicas más comúnmente usadas para la evaluación de vía aérea superior: Flexión y extensión cervical: una posición adecuada para realizar laringoscopía e intu- bación traqueal exige una flexión y extensión cervical normal para poder alinear los ejes bucal-faríngeo-laríngeo. Se examina con el paciente sentado, solicitándole que acerque el mentón al esternón (flexión) y pidiendo que hiperextienda el cuello con un dedo sobre la articulación atlanto-occipital (hiperextensión), logrando un ángulo > 35° desde la posición neutra a la hiperextendida (Figura 2-1). Ángulos menores a 35° pueden determinar ventilación-intubación difícil. Boca: debe examinarse el estado general de la dentadura y la existencia de prominencias dentales que pueden dar mayor riesgo de lesión dental al intubar, complicación que debe ser informada al paciente en el preoperatorio. Además, debe objetivarse la capacidad de apertura bucal del paciente, debiendo ser superior a 4 cm o dos dedos entre incisivos superiores e inferiores. Distancias menores pueden ser predictoras de laringoscopía difícil (Figura 2-2 y 2-3). Clasificación de Mallampati (vía aérea supe- rior): se evalúa con el paciente sentado, con la boca abierta, sin sacar la lengua y sin fonar. Los grados de Mallampati (MP) se correlacio- nan con los grados de Comarck-Lehane de visualización laringoscópica (Figura 2-4). MP I generalmente se correlaciona con intubación fácil, así como MP IV con intubación difícil. Distancia tiromentoniana: mide la distancia entre el borde inferior del mentón y el centro del cartílago tiroides. Un valor menor a 6 cm o una distancia menor a tres dedos puede predecir una laringe anterior e intubación difícil (Figura 2-5). También existen factores de riesgo que predicen dificultad para ventilar a un paciente con mascarilla facial. Estos pueden recordarse con la nemotecnia Figura 2-1 Movilidad cervical. El ángulo formado al hiperextender la cabeza desde la posición neutral a la hiperextensión debe ser > 35°, como muestra la figura. >35° Manual de patología quirúrgica (interior).indd 36 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 37CAPÍTULO 2 | RIESGOY EVALUACIÓN PREOPERATORIA Figura 2-2 Estado de dentadura. Importante de evaluar por el riesgo de lesión dental durante la intubación. Figura 2-3 Apertura bucal, la cual debe ser mayor a 4 cm para predecir una adecuada laringoscopía y visualización de las cuerdas vocales. Figura 2-4 Clasificación de Mallampati presenta cuatro clases, según visualización de las estructuras e la boca y faringe. Figura 2-5 Distancia tiromentoniana, medida desde el borde inferior del mentón hasta el centro del cartílago tiroides. >4 cm Clase I Clase II Clase III Clase IV ≥ 6 cm “OBERA” que resume los factores de riesgo para ventilación difícil: paciente Obeso, presencia de Barba, Edad avanzada, paciente Roncador y presencia de síndrome de Apnea-Hipopnea obstructiva del sueño (SAHOS). Al evaluar estos factores en el preoperatorio se puede realizar una adecuada anticipación a problemas de vía aérea, de manera de contar en pabellón con el material adecuado para enfrentar estas eventuales complicaciones. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 37 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 38 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Vía aérea difícil: situación clínica en la cual un anestesiólogo entrenado tiene dificultad para la ventilación con máscara facial, dificultad con la intubación traqueal o ambas. Tiene como efectos adversos principales: muerte, daño cerebral hipóxico, paro cardiorrespiratorio (PCR), traqueostomía de urgencia, trauma de la vía aérea y daño dental. Ventilación difícil: incapacidad para mantener una saturación arterial de oxígeno mayor a 90% con aporte de oxígeno al 100% por mascarilla facial y ventilación a presión positiva por anestesiólogo entrenado. Clasificación de ASA (American Society of Anesthesiologists) Corresponde a una evaluación fisiológica res- pecto de las comorbilidades y estado funcional del paciente que se relaciona directamente a riesgo de mortalidad perioperatoria, siendo un elemento a considerar en la evaluación preanestésica para la estratificación de riesgo del paciente. Se agrega una “E” junto a la clasificación cuando la evaluación se realiza en contexto de emergencia. La edad no está incluida dentro de esta clasificación de estado fisiológico prequirúrgico (Tabla 2-1). Anamnesis preoperatoria Como ya fue mencionado anteriormente, el pilar fundamental de la evaluación preoperatoria es una correcta evaluación clínica del paciente. Para ello la mayoría de las veces basta con una anamnesis y un examen físico completos, sin ne- cesidad de solicitar exámenes de laboratorio y/o imágenes, e interconsultas a otros especialistas. La anamnesis actual y remota debe incluir: Revisión por sistemas: con especial énfasis en los sistemas respiratorio y cardiovascular, ya que son los más afectados por la intervención anestésica. Comorbilidades médicas: hipertensión arte- rial, diabetes mellitus, hipo/hipertiroidismo, síndromes depresivos, obesidad, cardiopatía coronaria, arritmias, accidentes vasculares encefálicos, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma bronquial, SAOS, por nombrar los más frecuentes. Antecedentes anestésicos-quirúrgicos: comportamiento y complicaciones frente a diferentes tipos de anestesia (general, regional, sedación, etc.) recibidos en procedimientos quirúrgicos o invasivos previos, como eventos perioperatorios relevantes (crisis de hipertermia maligna, reacciones adversas a medicamentos, PCR en pabellón, aspiración pulmonar de Tabla 2-1 Clasificación de ASA. Modificado de Clasificación ASA Mortalidad I Paciente sano, sin patología agregada. 0,06 II Paciente con enfermedad sistémica leve a moderada, que no limita su actividad diaria 0,47 (HTA, DM, Hipotiroidismo, Obesidad, etc.). III Paciente con enfermedad sistémica severa que limita su actividad diaria. 4,4 IV Paciente con enfermedad sistémica severa, con riesgo vital. 23,5 V Paciente moribundo, que no tiene mayores expectativas de sobrevivir (24 horas). 52,9 VI Paciente declarado con muerte cerebral, que se someterá al retiro de órganos con el 100 propósito de donarlos. E Estado de emergencia. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 38 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 39CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA contenido gástrico) y antecedente de vía aérea difícil (intubación y/o ventilación difícil). Antecedentes familiares: enfocados básica- mente en investigar antecedente de hipertermia maligna en familiares del paciente, debido a la importante asociación genética de la enfermedad. Alergias: se deben buscar dirigidamente reac- ciones alérgicas a medicamentos o fármacos, alimentos y látex. Además, se debe preguntar qué tipo de manifestación clínica tuvo el pa- ciente en su cuadro anafiláctico previo, con el fin de corroborar que realmente se trató de un cuadro alérgico. Capacidad funcional (CF): determinar funcionalidad cardiovascular y respiratoria según la clasificación de la (NYHA), Tabla 2-2. Historia de sangrado: explorar historia de sangrados o hematomas espontáneos, hemo- rragias no tratables con medidas habituales y clínica hemorragípara (epistaxis, gingivorragia, hemartrosis, petequias, equimosis, etc.). Medicamentos: la mayoría se mantiene hasta el mismo día de la cirugía en las dosis habituales, pudiendo administrarse por vía oral con un pequeño sorbo de agua. En algunas familias de fármacos se debe evaluar, caso a caso, su Clase I No limitación de la actividad física. La actividad ordinaria no ocasiona excesiva fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso. Clase II Ligera limitación de la actividad física. Confortable en reposo. La actividad ordinaria oca- siona fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso. Clase III Marcada limitación de la actividad física. Confortable en reposo. La actividad ordinaria ocasiona fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso. Clase IV Incapacidad para llevar a cabo cualquier actividad física o disconfort. Los síntomas de insuficiencia cardiaca o de síndrome anginoso pueden estar presentes incluso en reposo. Si se realiza cualquier actividad física el disconfort aumenta. Tabla 2-2 Capacidad funcional, según escala NYHA. Medicamento Suspensión Anticoagulantes orales 3-4 días antes. Se puede utilizar traslape a heparina sódica o de bajo peso molecular según los esquemas vigentes. Aspirina 7 días antes. Pacientes con riesgo moderado o alto de eventos coronarios no se beneficiarían de la suspensión. AINES 3-5 días antes. Diuréticos 1 día antes. Hipoglicemiantes orales e insulinas 1 día antes. Antihipertensivos 1 día antes en cirugías de riesgo intermedio o alto de sangrado en el intra o postoperatorio. Ginseng o Gingkobiloba 7 días antes. Tabla 2-3 Tiempos sugeridos de suspensión de medicamentos en el período preoperatorio. El resto de los fármacos se deberían administrar en los horarios y dosis habituales. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 39 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 40 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA mantención o suspensión según el balance riesgo-beneficio para el paciente específico y la intervención quirúrgica a realizar. Las recomendaciones más comunes son resumidas en la Tabla 2-3. En caso de medicamentos que aumentan el riesgo de sangrado intra o postoperatorio se debe sopesar su uso según el riesgo trombótico del paciente y el tipo de cirugía. Ayuno: es importante educar al paciente sobre los tiempos de ayuno según el tipo de alimento ingerido (Tabla 2-4). Se debe indagar antece- dentes de reflujo gastroesofágico sintomático, disfagia u otros factores que pudieran alterar la motilidad gastrointestinal y retrasar el tiempo de vaciamientogástrico, aumentando el riesgo de aspiración pulmonar. Examen físico Debe realizarse un examen físico general y seg- mentario, registrando los signos vitales, peso, talla e índice de masa corporal (IMC) del paciente al momento de la evaluación. Además, debe evaluarse la vía aérea superior con las pruebas mencionadas en el segmento de anatomía de la vía aérea. Se recomienda especial énfasis en el examen físico del sistema cardíaco y pulmonar, y aquel dirigido a los hallazgos positivos de la revisión por sistemas en la anamnesis próxima (sistemas cardiovascular, pulmonar, neurológico, renal, hepático, digestivo, endocrino, etc.). Si existe un hallazgo positivo en un sistema específico, el examen físico deberá ser dirigido hacia dicho sistema alterado, después de realizado el examen físico de rutina. Estudio diagnóstico En muchos pacientes la anamnesis y el examen físico permiten establecer el estado fisiológico actual y el riesgo perioperatorio del paciente sin la necesidad de exámenes de laboratorio o de imágenes complementarias ni interconsultas a especialistas específicos. Se busca conocer la funcionalidad actual de los diferentes órganos que pudiesen estar comprometidos por la enfermedad intercurrente del paciente, como también por sus patologías crónicas de base. El objetivo principal es optimizar la condición previa a la cirugía de los diferentes sistemas y órganos corporales para disminuir el riesgo de mortalidad y morbilidad postoperatoria. Si no se puede realizar interven- ción alguna es importante determinar el grado de disfunción de los sistemas y órganos, con exámenes complementarios e interconsultas a especialistas, con el fin de implementar medidas de soporte, determinar el tipo de monitorización intra y postoperatoria (no invasiva vs invasiva) y establecer los cuidados postoperatorios del paciente (Sala básica, Unidad de Cuidados Intermedios o Unidad de Cuidados Intensivos). Los exámenes de laboratorio e imágenes suge- ridos a pacientes sanos y asintomáticos (ASA I) se relacionan con el sexo y la edad de los pacientes y se muestran en la Tabla 2-5. Cabe destacar que si no existen manifestaciones clínicas hemorragíparas (alteración clínica de la coagulación actual o remota) y el paciente no está en tratamiento con fármacos anticoagulantes, no se solicita estudio de coagulación “de rutina” (pruebas de coagulación, tiempo de sangría, re- cuento de plaquetas). El resto de los exámenes complementarios y la derivación a especialistas se determinan de Tiempos Alimentos de ayuno 2 horas Líquidos claros: agua, jugos sin pulpa o celdillas, té y café (excepto bebidas alcohólicas). 4 horas Leche materna. 6 horas Leche corriente. 6 horas Alimentos sólidos livianos. 8 horas Alimentos ricos en grasa*. Tabla 2-4 Tiempos de ayuno previo a cirugía según tipo de alimentos. * Grasas, frituras y carnes rojas aumentan el tiempo de vaciamiento gástrico. American Society of Anesthesiologists. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 40 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 41CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA Edad Exámenes indicados Hombres Mujeres Menor de 40 años (-) Test de embarazo 40-49 años Electrocardiograma (ECG) Test de embarazo 50-64 años Electrocardiograma Electrocardiograma 65-74 años Hematocrito (Hto)-ECG-BUN/Creatininemia Mayor de 75 años Hto-ECG-Creatininemia-Glicemia-Radiografía de tórax (Ecocardiograma) acuerdo a las patologías crónicas de base y con- diciones clínicas de cada paciente en particular. Por ejemplo, si el paciente tiene una insuficiencia renal crónica (IRC), en el período pre-quirúrgico deberá ser evaluado por su nefrólogo tratante y estudiado con función renal (BUN/Creatininemia), electrolitos plasmáticos (kalemia especialmente), ECG y hematocrito. Condiciones específicas A continuación se desarrollan condiciones específicas que son frecuentes en la práctica clínica habitual y que tienen ciertas particularidades en su manejo perioperatorio. Hipertensión arterial La hipertensión arterial (HTA) es una pato- logía muy frecuente en la población quirúrgica y que conlleva un mayor riesgo perioperatorio asociado (edema pulmonar agudo, insuficiencia cardiaca, arritmias, infarto al miocardio, acciden- tes vasculares encefálicos (AVE) e insuficiencia renal aguda). Es necesario realizar una adecuada y detallada evaluación preoperatoria con el fin de conocer la condición del paciente al momento de la cirugía, medicamentos antihipertensivos utilizados y solicitar exámenes de laboratorio y/o de imágenes necesarios para evaluar la repercu- sión de esta enfermedad en sus órganos blancos (corazón, riñón, cerebro, vasos sanguíneos, etc.). Tabla 2-5 Exámenes sugeridos a pacientes sanos y asintomáticos (Clasificación ASA I). El mayor riesgo está determinado por la gra- vedad y tiempo de evolución de la enfermedad, presencia de inestabilidad hemodinámica, daño parenquimatoso, como una hipertrofia ventricular izquierda (HVI), y asociación con otras patologías graves o factores de riesgo cardiovascular (cardio- patía coronaria, diabetes mellitus, IRC, etc.). Los cambios estructurales arteriolares amplifican las variaciones producidas por estímulos quirúrgicos y drogas vasopresoras o vasodilatadoras. La HVI tiene las siguientes consecuencias en el período perioperatorio: - ciones del retorno venoso. con mayor riesgo de edema pulmonar agudo. riesgo de isquemia subendocárdica. Los exámenes complementarios deben incluir: - ciones más DII largo. HVI, y funciones sistólica y diastólica, entre otros). La postergación de una cirugía electiva depende de las cifras de presión arterial, de la magnitud del daño parenquimatoso secundario y del grado Manual de patología quirúrgica (interior).indd 41 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 42 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA de invasividad de la cirugía programada. Se re- comienda postergar la cirugía hasta una mayor evaluación en los siguientes casos: y/o presión arterial sistólica mayor de 200 mmHg. sobrecarga o alteraciones de la repolarización ventricular sugerentes de isquemia. a la cirugía. el paciente tenga proteinuria mayor a 1 g en 24 horas o creatinina plasmática mayor a 1,5 mg/dl. - fálicos transitorios (TIA). Enfermedad coronaria La preexistencia de enfermedad coronaria conlleva un mayor riesgo de desarrollar isquemia miocárdica en el período perioperatorio. Los pacientes que presentan isquemia miocárdica tienen mayor riesgo de muerte de origen cardía- co, infarto agudo al miocardio, angina inestable, insuficiencia cardiaca congestiva y taquicardia ventricular. Es necesario evaluar el estado de la enfermedad coronaria actual, según la forma de presentación clínica de la enfermedad, capacidad de realizar ejercicio físico, tipo de cirugía (invasi- vidad leve, moderada o alta invasividad) y riesgo cardiaco basal. Se han definido predictores de riesgo cardio- vascular perioperatorio y se han agrupado los procedimientos quirúrgicos de acuerdo al riesgo cardiovascular que determinan (Tablas 2-6 y 2-7). Es importante sospechar presencia de enfermedad coronaria en pacientes asintomáticos que tengan factores de riesgo cardiovascular como hiperten- sión, hipercolesterolemia, tabaquismo crónico, diabetes mellitus, enfermedad vascular periférica, etc., debiendo ser estudiados para descartar dicha patología. La historia clínica ha sido demostrada como el mejor indicador de enfermedad coronaria, con una sensibilidad y especificidad entre 80-91%. Los pacientes asintomáticos pueden ser evaluados con un electrocardiograma de reposo más DII largo cuando sean pacientes hombres mayores de 40 años o mujeres mayores de 50 años, tengan uno o más factores de riesgo cardiovascularasociados o que serán sometidos a cirugía con alto riesgo de isquemia miocárdica. Debe plantearse la necesidad Mayores Síndrome coronario inestable – IAM menor a 7 días. – IAM reciente (entre 7 días a 1 mes preoperatorio). – Angina estable severa (CF III-IV). – Evidencia clínica o por exámenes no invasivos de isquemia importante. – Insuficiencia cardiaca descompensada. Arritmias – Bloqueo A-V de alto grado. – Arritmia significativa más cardiopatía. – Arritmia supraventricular con frecuencia ventricular no controlada. Enfermedad valvular Intermedios – Angina Leve (CFI-II). – Infarto antiguo (<1 mes preoperatorio). – Insuficiencia cardiaca compensada. – Diabetes mellitus. – Insuficiencia renal. Menores – Edad avanzada. – ECG alterado. – Mala CF. – Historia de AVE. – HTA mal controlada. Tabla 2-6 Predictores de riesgo cardiovascular preoperatorio. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 42 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 43CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA Riesgo Procedimiento asociado a quirúrgico procedimiento Alto Cirugía mayor de urgencia, (Riesgo >5%) especialmente ancianos. Cirugía aórtica u otra vascular mayor. Cirugía vascular periférica. Cirugía con cambios importantes de volumen y/o productos sanguíneos. Intermedio Endarterectomía carotídea. (Riesgo < 5%) Cirugía de cabeza y cuello. Cirugía intraperitoneal o intratorácica. ortopédica. Cirugía prostática. Bajo Procedimientos endoscópicos. (Riesgo < 1%) Cirugía superficial. Cirugía de cataratas. Cirugía mamaria. condición valvular, especialmente si esta es grave y sintomática. Los pacientes con estenosis aórtica grave, pero asintomáticos, deben contar con una evaluación exhaustiva de su condición valvular previamente a someterse a un procedimiento quirúrgico no cardíaco. La estenosis mitral significativa aumenta el riesgo de falla cardiaca en cirugía no cardiaca. Si la estenosis mitral es severa, debe plantearse la corrección del defecto valvular previo a una cirugía no cardiaca. En los casos de estenosis leves a moderados basta con un adecuado tratamiento médico preoperatorio. En los pacientes con prótesis valvulares car- diacas se agrega el problema de la anticoagulación perioperatoria, el cual debe ser analizado caso a caso, poniendo en la balanza los riesgos y benefi- cios. Todos los pacientes con prótesis valvulares cardiacas deben recibir profilaxis antibiótica para endocarditis bacteriana, ajustando la antibioterapia al sitio de intervención quirúrgica. Insuficiencia cardiaca La presencia de insuficiencia cardiaca preope- ratoria corresponde a un importante predictor de morbilidad en el postoperatorio. Ante la sospecha clínica se debe solicitar un ecocardiograma que permitan cuantificar de manera precisa la función ventricular. Arritmias La aparición de arritmias en el período periope- ratorio debe orientar en la búsqueda de patología cardiopulmonar, alteraciones toxico-metabólicas e hidroelectrolíticas. La gravedad depende de la condición de base que las origina. La presencia de arritmias (auriculares y ven- triculares) suelen ser un marcador de gravedad de cardiopatía estructural. El tratamiento de las arritmias solo está justificado si estas son sintomáticas. No están justificados tratamientos como la cardioversión farmacológica o eléctrica prequirúr- gica de la fibrilación auricular (FA), tratamiento profiláctico de la FA paroxística, ni el tratamiento de las extrasístoles ventriculares asintomática. Tabla 2-7 Cirugía y riesgo de infarto o muerte de origen cardiovascular. de un test de esfuerzo o de provocación de isquemia miocárdica (test de talio o MIBI dipiridamol) si existe mala tolerancia al ejercicio. Según los hallaz- gos de estos estudios, puede ser necesario solicitar una coronariografía para precisar el compromiso y porcentaje de estenosis coronaria, evaluando la necesidad de un procedimiento invasivo correctivo cuando corresponda. Pacientes con angina inestable tienen el mayor riesgo de infarto o muerte de origen cardíaco en el período perioperatorio, por lo que los procedimien- tos quirúrgicos no cardíacos deben ser realizados solo ante situaciones de urgencia impostergables y extremando las medidas de cuidado perioperatorio. Enfermedad valvular La mortalidad en cirugía no cardiaca de pacientes con valvulopatía aórtica sintomática supera el 10%. Estos pacientes no deben someterse a cirugía electiva sin resolver previamente su Manual de patología quirúrgica (interior).indd 43 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 44 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Diabetes mellitus La hiperglicemia perioperatoria se ha relacionado con el desarrollo de complicaciones infecciosas y eventos cardiovasculares en pacientes sometidos a cirugía, probablemente por disminución de la respuesta inmune y exacerbación del estado proin- flamatorio gatillado por el estímulo quirúrgico. Un adecuado control glicémico preoperatorio contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar estas complicaciones. La Asociación Americana de Diabetes (ADA) recomienda como objetivo glicemias menores a 180 mg/dl en pacientes críticos y menores de 140 mg/dl en pacientes clínicamente estables. La evaluación preoperatoria debe ser conside- rada un momento oportuno para la realización de tamizaje de diabetes mellitus según las recomen- daciones de la ADA, la cual sugiere estudiar a todos los pacientes mayores de 45 años y aquellos menores de dicha edad con IMC mayor o igual a 25 y alguno de los factores de riesgo descritos en la Tabla 2-8. con uno o más factores de riesgo: – Sedentarismo. – Antecedente familiar de primer grado con diabetes. – Etnia de alto riesgo. – Mujeres con antecedente de hijo con macrosomía. – Hipertensión arterial. – HDL menor a 35 mg/dl o triglicéridos mayor a 250 mg/dl. – Mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP). – Glicemia de ayuno alterada. – Intolerancia a la glucosa. – Resistencia a la insulina. – Enfermedad cardiovascular. Tabla 2-8 Pacientes en los que se recomienda realización de pruebas de tamizaje para diabetes mellitus. Como recomendación general, en pacientes con diabetes mellitus se debe intentar programar la cirugía a primera hora para disminuir interrupciones del tratamiento basal por el ayuno preoperatorio. Pacientes diabéticos tipo 2, tratados solo con dieta hipocalórica no requieren cuidados especiales. Los exámenes complementarios deben orientarse a pesquisar el control glicémico del paciente previo a la cirugía y buscar alteraciones cardiovasculares y renales secundarias. Se recomienda el uso de hemoglobina glicosilada y no de glicemia en ayunas, electrocardiograma en reposo de 12 derivaciones más DII largo y creatininemia. En los pacientes diabéticos que usan hipoglice- miantes orales (HGO) se recomienda lo siguiente: gibenclamida) el día de la cirugía. - paglinida, nateglinide, mitiglinide) luego de última dosis que acompaña la última ingesta pre-ayuno. previos a cirugía electiva. (pioglitazona, rosiglitazona) varios días previos a la cirugía. Faltan estudios para establecer tiempo preciso de suspensión. DPP-IV (sitagliptina) no producen hipoglicemia en estados euglicémicos, por lo que pueden administrarse el mismo día de la cirugía, aún en ayunas. Se puede usar insulina subcutánea de acción corta si se desarrolla hiperglicemia por la suspensión de los HGO en el período perioperatorio. Los pacientes diabéticos insulino-requirentes deben continuar el tratamiento con insulina en el período preoperatorio inmediato, pero ajustando la dosis y vía de administración según el tipo de cirugía al cual será sometido. Sistema respiratorioEn el postoperatorio inmediato se producen cambios que alteran la fisiología normal del aparato broncopulmonar, generalmente con sobrecarga del sistema, aumentando el trabajo respiratorio. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 44 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 45CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA Lo anterior no debiera representar un problema para pacientes en buenas condiciones respiratorias preoperatorias. Pacientes con patología respiratoria preexis- tente, pueden ver sobrepasada la reserva funcional del aparato respiratorio por la magnitud de los cambios producidos, con el consiguiente riesgo de falla respiratoria postoperatoria. En la evaluación preoperatoria es fundamental identificar factores de riesgo para el desarrollo de complicaciones respiratorias postoperatorias, los que se exponen en la Tabla 2-9. Respecto al antecedente de enfermedad pul- monar crónica, el mejor predictor de morbilidad respiratoria en el postoperatorio es el antecedente de tos y/o expectoración crónica, o signos de obs- trucción bronquial al examen físico preoperatorio. El uso de la espirometría es cuestionado para identificar pacientes de alto riesgo respiratorio ya que no supera los hallazgos obtenidos por la anamnesis y examen físico. Se recomienda solicitarla solo en pacientes con evidencias de enfermedad pulmonar que no han tenido evaluación espirométrica previa o aquellos con evidencias de enfermedad grave, teniendo en cuenta que no existen valores estandarizados que contraindiquen una cirugía. Pacientes con asma bronquial tienen una incidencia de broncoespasmo en el perioperatorio de 1,7%. La incidencia se eleva a 4,5% cuando los pacientes han presentado síntomas respiratorios dentro de los 30 días previos a la cirugía y hasta un 50% cuando los pacientes presentan síntomas al momento de la cirugía. El broncoespasmo puede presentarse en pacientes sin antecedentes previos de asma bronquial. El antecedente de tabaquismo aporta cuatro veces mayor riesgo de complicaciones respiratorias en el período postoperatorio. Se recomienda sus- pender el tabaco al menos 8 semanas previo a una cirugía electiva para mejorar significativamente la función respiratoria y el transporte mucociliar. La obesidad aporta tres veces mayor riesgo de complicaciones respiratorias ya que los pa- cientes obesos poseen basalmente una capacidad residual funcional (CRF) disminuida, la cual se Tabla 2-9 Factores de riesgo preoperatorios para el desarrollo de complicaciones respiratorias en el postoperatorio. exacerba con la cirugía, además, en el período postoperatorio inmediato presentan una mayor disminución de la capacidad vital (CV), mayor disfunción diafragmática y mayores disminuciones de la presión arterial de oxígeno (PaO2), favore- ciendo la disminución del volumen pulmonar y aparición de atelectasias. En la cirugía supraumbilical y torácica existe disminución de la capacidad de eliminar secrecio- nes bronquiales determinada por modificaciones de los volúmenes pulmonares, los cuales tienden a disminuir. Al ser cirugías con importante dolor postquirúrgico para el paciente, se genera dificultad para ventilar adecuadamente con el consecuen- te desarrollo de atelectasias y, eventualmente, neumonías. Si en la evaluación preoperatoria se pesquisa evidencia de alteración pulmonar deben optimi- zarse el tratamiento preoperatorio para disminuir broncoconstricción y atelectasias, tratar infecciones respiratorias intercurrentes, suspender tabaco (al menos 8 semanas antes de la cirugía) y optimizar la eliminación de secreciones. Se debe realizar terapia broncodilatadora y kinesioterapia respiratoria desde las 48 horas antes de una cirugía, siendo medidas muy efectivas para disminuir las complicaciones respiratorias postoperatorias. La utilidad de exámenes complementarios como radiografía o tomografía computada de tórax, espirometría y gases arteriales deben ser evaluados para cada caso en particular, siendo nuevamente la evaluación clínica la principal herramienta para identificar a los pacientes de mayor riesgo. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 45 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 46 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Función renal Durante el período perioperatorio pueden originarse situaciones que comprometan la función renal previa como hipovolemia, sangrado y anemia, falla cardiaca, uso de drogas nefrotóxicas, factores obstructivos o drogas que produzcan retención urinaria, etc. Las repercusiones funcionales y manifestaciones clínicas o de laboratorio depen- derán de la condición renal previa del paciente y del tipo de injuria sobre el sistema renal. La frecuencia de insuficiencia renal postope- ratoria es de un 0,1-30% con una mortalidad que fluctúa entre un 50-100%. La evaluación preoperatoria debe estar orientada a identificar factores de riesgo de falla renal perio- peratoria como disfunción renal previa (elevación de creatinina y/o nitrógeno ureico plasmáticos), edad avanzada (mayor a 65 años) e insuficiencia cardiaca de base. Se debe considerar la evaluación de paráme- tros de función renal en pacientes que presenten condiciones o cirugías de riesgo para desarrollar insuficiencia renal en el período postoperatorio, de forma de contar con una medición basal de referencia. En pacientes asintomáticos y sin condi- ciones de riesgo de disfunción renal perioperatoria no se justifica la utilización rutinaria de exámenes de función renal. Función hepática Durante todo el período perioperatorio el hígado es sometido a situaciones que pueden determinar compromiso de su función. Pueden producirse disminución del flujo sanguíneo hepático, infec- ciones sistémicas, exceso de toxinas y uso de drogas hepatotóxicas, entre otros factores, que pueden determinar disfunción hepática postoperatoria. En la evaluación preoperatoria es necesario pesquisar aquellos pacientes portadores de patolo- gía hepática aguda o crónica ya que presentan un riesgo elevado de morbimortalidad al someterse a un procedimiento quirúrgico, entre otros factores dados por: por problemas de coagulación y/o hipertensión portal. sepsis, shock séptico y falla multiorgánica (esta última es la principal causa de muerte perioperatoria en estos pacientes). a la presencia y mantención de ascitis y/o compromiso funcional renal. Pacientes con patología hepática aguda al someterse a una cirugía tienen una mortalidad cercana al 60%, lo que justifica la postergación de una cirugía electiva hasta la normalización de la función del hígado. Todas las técnicas anestésicas disminuyen el flujo sanguíneo hepático, así como la cercanía de la cirugía al pedículo hepático influye en la isque- mia. La disminución del flujo sanguíneo hepático puede ser entre 30-50% del normal. En patología hepática crónica se debe clasificar al paciente según la clasificación de Child-Pugh, la cual ha demostrado mayor morbilidad y morta- lidad a mayor compromiso de la función hepática. Algunos autores plantean que los pacientes Child C tendrían contraindicación casi absoluta de cirugía (Tabla 2-10). El período postoperatorio debe ser estrecha- mente vigilado, ojalá en una unidad de cuidados intermedios como mínimo, procurando mantener adecuadas condiciones hemodinámicas, hemos- táticas e hidroelectrolíticas. Se debe controlar la aparición de ascitis y detectar precozmente signos de encefalopatía. Pacientes con patología hepática crónica no están expuestos a mayor efecto hepatotóxico de drogas anestésicas como los agentes halogenados, los cuales muy excepcionalmente determinan cuadros graves de necrosis hepática. Prevención de náuseas y vómitos postoperatorios La complicación más frecuente e indeseada del postoperatorioinmediato es la presencia de náuseas y vómitos postoperatorios (NVPO), con incidencias reportadas entre 10-30%. Las NVPO son la causa más frecuente de hospitalización no Manual de patología quirúrgica (interior).indd 46 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 47CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA programada en cirugía ambulatoria y han sido reportados como uno de los mayores temores de los pacientes que van a ser sometidos a una cirugía. En la evaluación preoperatoria es esencial la identificación de los factores de riesgo más conocidos y relacionados con la aparición de NVPO, los que se exponen en la Tabla 2-11. Está demostrado que a mayor cantidad de factores de riesgo presentes, el paciente tendrá mayor pro- babilidad de presentar NVPO, debiendo elaborar un plan de prevención de esta complicación en base a profilaxis farmacológica con corticoides (dexametasona) y/o antagonistas serotoninérgicos (ondansetrón) endovenosos. El uso rutinario de profilaxis antiemética ha demostrado disminuir significativamente la incidencia, así como también las complicaciones secundarias de NVPO. La dexametasona no tiene efecto como tratamiento de rescate de NVPO, al contrario del ondansetrón. Por lo tanto, en la evaluación preoperatoria es necesario buscar activamente la presencia de los factores de riesgo de NVPO para estratificar a los pacientes en bajo (0-1 factor), moderado (2-3 factores) o alto riesgo (4-5 factores) de presentar esta complicación, de manera de establecer un plan de prevención de NVPO adecuado al riesgo Tabla 2-10 Clasificación de Child-Pough para daño hepático crónico. de cada paciente. Los pacientes con riesgo bajo no necesitan profilaxis antiemética, los con riesgo moderado requieren profilaxis con un solo agente endovenoso (generalmente dexametasona) y los pacientes con riesgo alto necesitan doble profi- laxis, combinando dexametasona y ondansentrón endovenosos, muchas veces sumado a una estra- tegia anestésica con menor riesgo de desarrollo de NVPO, como anestesia regional o anestesia intravenosa total (TIVA), ya que la anestesia general con agentes halogenados y óxido nitroso se ha asociado a mayor riesgo de NVPO. La TIVA Tabla 2-11 Factores de riesgo para el desarrollo de náuseas y vómitos en el período postoperatorio. cinetosis (mareo fácil ante el movimiento). mamaria, testicular, ocular, oído medio e interno. Medición 1 punto 2 puntos 3 puntos Bilirrubina total < 34 µmol/l 34-50 µmol/l <50 µmol/l <2 mg/dl 2-3 mg/dl <30 mg/dl Albumina sérica >3,5 g/l 2,8-3,5 g/l <2,8 g/l INR / Tiempo <1,7/>50% 1,7-2,30 / 30%-50% >2,3 / < 30% de protrombina Ascitis Ausente Leve-Moderada Severa (Refractaria) Encefalopatía hepática Ausente Grado I-II Grado III-IV Puntos Clase Supervivencia al cabo Supervivencia al cabo de 1 año de 2 años 5-6 A 100% 85% 7-9 B 81% 57% 10-15 C 45% 35% Manual de patología quirúrgica (interior).indd 47 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 48 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA se basa en infusión continua de propofol, el cual es un inductor anestésico endovenoso con efecto antiemético. Resumen Cuando un paciente se somete a una cirugía o procedimiento invasivo existe un riesgo perio- peratorio determinado por distintos factores, los que pueden derivar del paciente, del tipo de cirugía a realizar y del entorno donde se realiza el procedimiento quirúrgico. Una evaluación preoperatoria oportuna, adecuada y completa permite definir el riesgo perioperatorio del paciente y realizar intervenciones previas a la cirugía para disminuirlo. El pilar fundamental de la evaluación preope- ratoria de un paciente quirúrgico es la evaluación clínica, a través de la historia clínica y el examen físico, los cuales deben ser realizados de forma adecuada. La mayoría de las veces, la evaluación clínica es suficiente para establecer el riesgo perioperatorio y determinar los factores del pa- ciente susceptibles de ser modificados durante el período preoperatorio, sin necesidad de recurrir a exámenes complementarios ni interconsultas a especialistas. Los hallazgos encontrados en la evaluación preoperatoria pueden determinar la necesidad de exámenes de laboratorio o imágenes de apoyo y eventuales derivaciones a especialis- tas para optimizar la funcionalidad del paciente previo a someterse a una cirugía, logrando así disminuir la morbilidad y mortalidad pre, intra y postoperatorias. La evaluación prequirúrgica puede realizarse el mismo día, el día inmediatamente previo o varios días antes de la cirugía, lo que será de- terminado por la estratificación de riesgo del paciente. Obviamente, a mayor riesgo, mayor antelación en la realización de la evaluación preoperatoria. Bibliografía American Society of Anesthesiologists. New classification of physical status. Anesthesiology. 1963; 24:111. American Society of Anesthesiologists Task Force on Sedation and Analgesia by Non-Anesthesiologists. Practice guidelines for sedation and analgesia by non-anesthesiologists. Anesthesiology. 2002; 96:1004–1017. American Society of Anesthesiologists. The ASA Classification of Physical Status. A Recapitulation. Anesthesiology. 1978; 49:233-236. Bustamante R, Canessa R, Herrera O et al. Recomendaciones sobre evaluación preanestésica. Revista Chilena de Anestesia. 2007; 36:200-230. Concha MP, De La Cuadra JC. Manual de Anestesiología. 1era edición: Ediciones Universidad Católica de Chile; 2006. Escobar J. Evaluación preoperatoria cardiovascular para cirugía no cardiaca. Revista Chilena de Anestesia. 2013; 42:16-25. Gan TJ, Meyer T, Apfel CC, et al. Consensus guidelines for managing postoperative nausea and vomiting. Anesthesia & Analgesia. 2003; 97:62-71. Goldman L, Hashimoto B, Cook F et al. Comparative reproducibility and validity of systems for assessing cardiovascular functional class. Advantages of a new specific activity scale. Circulation. 1981; 64:1227-1234. Miller RD. Miller’s Anesthesia. 6th ed. Elsevier Churchill Livingstone; 2005. Chapter 24, Risk of Anesthesia; p. 893-926. Miller RD. Miller’s Anesthesia. 6th ed. Elsevier Churchill Livingstone; 2005. Chapter 25, Preoperative eva- luation; p. 927-998. Nazar C, Herrera C, González A. Manejo preoperatorio de medicamentos en pacientes hipertensos. Revista Chilena de Cirugía. 2013; 65(3):268-271. Nazar C, Herrera C, González A. Manejo preoperatorio de pacientes con Diabetes Mellitus. Revista Chilena de Cirugía. 2013; 65(4):353-358. Nazar C. Riesgo y evaluación preoperatoria. Curso med502-a. Integrado de Clínicas Quirúrgicas. Pontificia Universidad Católica de Chile; 2013. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 48 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:43 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Ediciones UC Chapter Title: COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS Chapter Author(s): Manzor V. Manuel and Crovari E. Fernando Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.10 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloadedfrom 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 49 Definición Después de una operación, pueden existir distintos resultados adversos, que se clasifican en: - torio normal, incluyendo eventos asintomáticos. - herente a la cirugía (cicatrices, amputaciones, etc.). sin ninguna complicación, pero el objetivo original de la cirugía no se cumple. Etiología En la evaluación de todo paciente quirúrgico debe contemplarse la posibilidad y la previsión de las complicaciones postoperatorias. Se debe tener presente que cualquier desviación de la evolución esperable del paciente operado debe alertar sobre una posible complicación. Las complicaciones están influenciadas por múltiples factores, y pueden ser secundarias a: a realizarse la cirugía. - patas, EPOC, diabetes, inmunosupresión, etc. error en el diagnóstico, falla en la ejecución de la técnica quirúrgica empleada o lesiones intraoperatorias inadvertidas. CAPÍTULO 3 COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS - dicitis aguda en paciente operado del estómago, o un AVE durante la hospitalización. Manifestaciones clínicas Los signos más frecuentes ante los cuales se debe sospechar una complicación postope- ratoria, son: signo más precoz y sensible de complicación postoperatoria. Se puede producir, por ejemplo, por hipovolemia, infecciones, reacción adversa a medicamentos, etc. produce fiebre salvo contadas excepciones; si la hay se debe pensar en una complicación y se debe buscar la causa. Clasificación La clasificación de las complicaciones posto- peratorias que más se utiliza hoy en día en la literatura internacional, es la de Clavien, y se describe en la Tabla 3-1. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 49 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 50 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Grado Definición I Cualquier desviación del postoperatorio normal, que no requiera de tratamiento farma- cológico, quirúrgico, endoscópico o intervenciones radiológicas. Acepta las siguientes intervenciones: También se incluyen infecciones de herida operatoria que puedan ser drenadas y/o trata- das localmente en la cama del paciente. Ej.: drenaje de seroma. II Requiere tratamiento farmacológico con drogas diferentes a las permitidas en las compli- caciones grado I. Incluye transfusiones y nutrición parenteral. Ej.: Infecciones de herida operatoria con tratamiento antibiótico, íleo paralítico. III Requiere intervención quirúrgica, endoscópica o radiológica. IIIa No requiere anestesia general. Ej.: Hemorragia digestiva que requiere exploración con endoscopía o colonoscopía bajo sedación. IIIb Requiere anestesia general. Ej.: Colección intra-abdominal postoperatoria que debe ser resuelta con cirugía bajo anestesia general. IV Amenaza la vida del paciente y requiere tratamiento en unidades de cuidados intensivos. IVa Disfunción de un órgano (incluyendo diálisis). IVb Falla multiorgánica. V Muerte del paciente. Sufijo “d” Indica Discapacidad. Corresponde a cualquier complicación que persista al momento del alta del paciente. Se añade el sufijo “d” al respectivo grado de complicación. Indica la necesidad de seguimiento para una evaluación completa de la complicación. Ej.: AVE con secuela después de la operación (IVa-d). Tabla 3-1 Clasificación de complicaciones postoperatorias de Clavien. Además, las complicaciones postoperatorias pueden ser clasificadas de acuerdo al sistema que se ve afectado, pudiendo dividirse en com- plicaciones de herida operatoria, respiratorias, cardiovasculares, metabólicas, neurológicas, psiquiátricas, o específicas del procedimiento quirúrgico. A continuación se analizarán algunas de las complicaciones más frecuentes. Complicaciones de la herida operatoria Evisceración Corresponde a la separación o falla de cicatri- zación de la aponeurosis en una laparotomía. Puede ser “cubierta” cuando no existe sepa- ración de la piel o “expuesta” cuando existe separación de la piel con visión directa del contenido intra-abdominal. Ocurre en un 0,5-3% de los casos. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 50 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 51CAPÍTULO 3 | COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS Se relaciona con: – Factores generales del paciente: edad (a mayor edad mayor riesgo), desnutrición, presencia de ascitis, atelectasia o tos en el postoperatorio, obesidad, etc. – Factores locales de la herida: hemorragia, infección, material de sutura excesivo y técnica quirúrgica defectuosa. Manifestación clínica: suele presentarse como salida de líquido sero-hemático por la herida, lo que suele ocurrir en los primeros 5 días siguientes a la operación. Un porcentaje de dehiscencias pasan desapercibidas clínicamente y solo se manifiestan tardíamente como una hernia incisional, incluso habiendo ocurrido en el período postoperatorio inmediato. Tratamiento: dependerá del estado clínico del paciente y de la magnitud de la separación aponeurótica. – “Expuesta” o evisceración propiamente tal: se debe realizar una re-sutura en pabellón. – “Cubierta”: se puede tratar conservado- ramente con ayuda de una faja abdominal, asumiendo el costo de una hernia incisional que se podrá reparar en un segundo tiempo con el paciente en mejores condiciones. Infección de herida operatoria Generalmente la infección de la herida ope- ratoria se manifiesta después del tercer día y se caracteriza por la presencia de dolor, enro- jecimiento de la piel, crepitación y secreción purulenta. La infección se produce por la colonización y posterior desarrollo bacteriano en la incisión quirúrgica. Los gérmenes corresponden a las bacterias que normalmente colonizan la piel, las que encuentran una puerta de entrada al romperse la barrera natural con la incisión. Las bacterias infectantes más frecuentes son el y microorganismos residentes de la piel, pero dependiendo del procedimiento quirúrgico se pueden encontrar microorganismos entéricos (bacilos Gram ne- gativos, , hemolíticos, etc.). Cuando una infección se presenta en las primeras 24 horas postoperatorias, se debe sospechar una necrotizante por o , cuadro muy grave que puede comprometer la vida del paciente si no se trata rápidamente. La mayoría de las heridas se colonizan durante el acto operatorio, pero solo unas pocas desa- rrollarán infección. Su frecuencia es variable, depende del tipo de herida (Tabla 3-2). La prevención de las infecciones de la herida operatoria debe comenzar con la utilización de una técnica aséptica y una adecuada prepa- ración de la piel del paciente, además del uso de profilaxis antibiótica cuando esté indicada (Tabla 3-3). Profilaxis antibiótica: corresponde a la utilización de antibióticos con el objetivo de prevenir la infección de la herida. Se recomienda en todos aquellos procedimientos que implican un alto riesgo de infección (implantación de material protésico, cirugías prolongadas, cirugías que implican gran destrucción de tejidos, cirugías de zonas contaminadas, etc.), o en algunas he- ridas tipo I en las que una infección sería grave (cardiaca, ocular, SNC, ósea, articular). Las dosis pre-operatorias deben ser administradas 30-60 minutos antes de la cirugía, para lograr la mayor concentración tisular del antibiótico al momento de la incisión quirúrgica. En ge- neral. un esquema profiláctico efectivo debe orientarse contra aquellos gérmenes que con mayor frecuencia causan infección, y su papel es disminuir el número de microorganismos que colonizan la herida por debajo de los niveles que causan infección, más que eliminarlos completamente. En general, se utilizan en dosis únicas o repetidas por tres veces y con refuerzos en cirugías de larga duración (> a 4 horas).Los esquemas a utilizar dependen de la microbiología local y de la cirugía a realizar. Una vez producida la infección, el tratamiento se basa en el drenaje o curaciones de la herida y uso de antibióticos de acuerdo a la respuesta inicial a las curaciones, resultado de cultivos, localización y magnitud de la infección. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 51 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 52 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Tipo Definición I Limpia No traumática. Sin proceso inflamatorio. Sin transgresión de la técnica quirúrgica. No ingresa al tracto genitourinario, digestivo o respiratorio. Ej.: Biopsia de piel, resección de adeno- patías, hernia inguinal, cirugía ocular, safenectomía, operaciones de músculos o tendones, etc. II Limpia-Contaminada No traumática. Con transgresión mínima de la técnica y/o entrada al tracto digestivo, geni- tourinario o respiratorio, sin derrame significativo de contenido. Ej.: Colecistectomía, resección de colon, prostatectomía, histerectomía, cesárea, apendicectomía, biopsia de pulmón, etc. III Contaminada Traumática reciente (< 6 horas) y/o con transgresión mayor de la técnica y/o derrame importante de contenido gastrointestinal y/o entrada al tracto genitourinario o biliar en presencia de orina o bilis infectada. Ej.: Colecistectomía por colecistitis aguda. IV Sucia Traumática de fuente sucia: tratamiento tardío (> 6 horas), contaminación fecal, cuerpos extraños o tejido desvitalizado retenido. Infección bacteriana aguda o víscera perforada. Colecciones purulentas. Ej.: Abscesos, peritonitis apendicular, fracturas expuestas, etc. Tabla 3-2 Clasificación de heridas. Fasceitis necrotizante Complicación temida por su alta morbimorta- lidad. Es una infección profunda rápidamente Tipo Riesgo de Profilaxis infección I ~ 1% No requiere profilaxis, ya que la probabilidad de infección es muy baja. II < 5% Requiere profilaxis. III 8 -15% Requiere profilaxis. IV 30 - 40% No requiere profilaxis, requiere tratamiento, ya que el riesgo de infección es muy alto. Tabla 3-3 Riesgo de infección y necesidad de profilaxis según tipo de herida. progresiva que diseca los planos entre el tejido subcutáneo y la fascia. La causa más común es contaminación directa de la herida con o (aunque también por una infección mixta de aerobios y anaerobios). Son factores de riesgo la diabetes mellitus, alcoholismo, inmunosupresión y enfermedad vascular periférica, pero también puede ocurrir en pacientes sanos. La lesión inflamatoria inicialmente es similar a una celulitis, pero con dolor intenso y despro- porcionado en relación al examen físico (dado a que el compromiso se inicia en las capas pro- fundas y no siempre es visible externamente). Evoluciona en muy pocas horas a una lesión violácea con aparición de bulas hemorrágicas, con edema importante, crepitación y necrosis. Todo esto produce un síndrome compartimental, con destrucción de fascia y músculo. El paciente presenta marcados síntomas sistémicos, fiebre y compromiso del estado general, seguido rápidamente de shock y falla multiorgánica. Se asocia a hipoestesia-anestesia de las zonas vecinas a la lesión producida por destrucción de nervios superficiales, secundaria a trombosis de vasos pequeños. Constituye una emergencia médico-quirúrgica. Su tratamiento debe incluir el uso intensivo Manual de patología quirúrgica (interior).indd 52 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 53CAPÍTULO 3 | COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS de antibióticos sistémicos de amplio espec- tro, descompresión, desbridamiento precoz y amplio de la zona afectada, y subsecuentes re-exploraciones. Hemorragia La hemorragia de la herida en general guarda relación con una inadecuada técnica quirúrgica o presencia de trastornos de la coagulación. La primera medida terapéutica es la compresión de la herida y de no ser suficiente esta, se debe realizar hemostasia con puntos o directamente en pabellón. Hematoma Los hematomas son el resultado de una he- morragia contenida al interior de la herida operatoria. Se manifiestan por dolor, aumento de tensión y tumefacción de la zona. En gene- ral, si no hay signos de infección y su tamaño lo permite, se pueden observar o se pueden drenar. Sin embargo, se debe prestar especial atención a aquellos pacientes con hematoma cervicales dado que el crecimiento de estos puede comprimir la vía aérea o vasos del cuello, constituyéndose en una emergencia vital. Seroma El seroma es la acumulación de líquido seroso en el tejido celular subcutáneo, pero también pueden ocurrir en áreas con grandes espacios luego de una cirugía (axilas, ingle, cuello, pelvis). Generalmente es el resultado de un inadecuado control de los vasos linfáticos durante la disección. Se manifiesta como un aumento de volumen indoloro bajo la herida sin signos inflamatorios. Su tratamiento es el drenaje simple o aspirativo en aquellos casos que lo requieran según la magnitud del seroma. Infecciones intra-abdominales postoperatorias Abscesos, colecciones Corresponde al crecimiento y desarrollo bacteria- no en situación intra-abdominal. Su localización dependerá del sitio operatorio y cirugía realizada (subfrénicas, subhepáticas, pélvicas, etc.) Se manifiestan con dolor abdominal, fiebre, hipo, omalgia (dolor de hombro, se puede producir por irritación diafragmática, ya que las raíces C3-C4-C5 que forman los nervios frénicos tienen representación dermatomérica en los hombros), y sensación de distensión abdominal secundaria al íleo, que se produce después de casi cualquier injuria intra-abdominal. Dehiscencia de anastomosis Corresponde a la separación o no cicatrización de una anastomosis, lo cual tiene como con- secuencia filtración del contenido y eventual formación de colecciones, fístulas, peritonitis, etc. Peritonitis Es el resultado de la infección peritoneal generalizada secundaria a la no contención o localización de la infección intra-abdominal. Complicaciones respiratorias Son una de las causas más frecuentes de com- plicaciones postoperatorias y responsables hasta en un 25% de la causa de muerte en la primera semana de los pacientes operados. Incluyen: atelectasia, neumonía, edema pulmonar, insuficiencia respiratoria y distress respiratorio del adulto. Atelectasia Es el colapso de los alveolos pulmonares, y es una de las complicaciones postoperatorias más frecuentes. Se produce por obstrucción de las vías respirato- rias causada por: tapones mucosos bronquiales, compresión extrínseca e hipoventilación, la cual está favorecida por dolor excesivo post operatorio que limita la excursión respiratoria, agentes anestésicos que disminuyen el clea- rence mucociliar, opiáceos que disminuyen esfuerzo respiratorio e inhiben reflejo de tos, ventilación artificial (no se expanden todos los alveolos, existiendo zonas perfundidas que no son ventiladas), aspiración, posición mantenida (decúbito) y obesidad. Factores de riesgo: edad avanzada, obesos, fumadores, portadores de enfermedad pul- monar crónica, cirugía torácica o abdominal, anestesia general. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 53 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 54 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Manifestaciones clínicas: su aparición suele ser muy precoz en el postoperatorio, durante las primeras 24 horas, y puede ir desde fiebre auto-limitada, hasta síndrome de distress respiratorio agudo (SDRA). Dentro de las principales manifestaciones está la fiebre, taquicardia, taquipnea, tos y disnea según extensión del colapso alveolar. Se puedenpesquisar anormalidades al examen pulmonar (disminución de ruidos respiratorios, crépitos, matidez, elevación del diafragma), alteración de los gases sanguíneos (hipoxemia, refleja magnitud de la alteración ventilación/perfu- sión) y alteración de la radiografía de tórax (densidades lineales hacia las bases, elevación diafragmática ipsilateral. Densidades triangulares u opacificaciones lobares representan colapsos extensos). Tratamiento: movilización precoz, kinesiote- rapia respiratoria incluyendo uso del incen- tivador espirométrico, analgesia adecuada (es importante para permitir una adecuada ventilación y deambulación), oxigenoterapia, broncodilatadores, broncoscopía y antibióticos si se sospecha sobreinfección. Neumonía Por lo general se presenta entre las 24 y 96 horas postoperatorias. Factores predisponentes incluyen soporte ventilatorio prolongado y atelectasia. Manifestaciones clínicas pue- den incluir disnea, dolor torácico, tos con expectoración, fiebre y taquipnea. Requiere tratamiento antibiótico. Síndrome de distress respiratorio agudo (SDRA) Es una complicación rara pero grave. Se presenta 24 a 48 horas después de la cirugía. Manifestaciones clínicas incluyen respiración rápida y superficial, dolor torácico, hemoptisis, crépitos difusos sin tos, e hipoxemia grave. Ocurre en muchas condiciones donde hay daño directo o sistémico al pulmón (por ejemplo, trauma múltiple con shock). Requiere cuidados intensivos y ventilación mecánica con presión positiva de fin de espiración. Complicaciones urinarias Insuficiencia renal Mortalidad asociada cercana al 50% en postoperados. Es más frecuente en ancianos y en cirugías con clampeo aórtico. Se puede producir por inadecuada reposición de volemia, hipotensión intra-operatoria o por el uso de nefrotóxicos. Factores predictores de falla renal aguda incluyen edad avanzada, enfermedad hepática, cirugía de alto riesgo y enfermedad vascular periférica. Infección del tracto urinario Puede ocurrir después de cualquier procedi- miento quirúrgico, pero su incidencia aumenta en pacientes sometidos a instrumentalización de la vía urinaria o cateterismo vesical. Retención urinaria Es relativamente común. Se produce como resultado de la estimulación catecolaminérgica de los receptores α-adrenérgicos ubicados en el cuello vesical y uretra. Tiene mayor incidencia en: hombres de edad avanzada, pacientes que recibieron fluidos excesivos durante la cirugía, aquellos sometidos a cirugía ano-rectal, y aquellos que recibieron anestesia espinal o epidural. Se manifiesta con malestar abdominal bajo, urgencia urinaria, e incapacidad de orinar. Puede requerir cateterización vesical. Íleo paralítico o adinámico La parálisis o disminución del peristaltismo intestinal es un proceso normal en respuesta a la agresión quirúrgica en la cirugía abdominal. Se produce en todos los pacientes en quienes se ingresa a la cavidad abdominal y es una respuesta habitual secundaria a la irritación peritoneal. La recuperación de la motilidad intestinal se realiza en forma escalonada, generalmente en 24 horas en intestino delgado, 24-48 horas en estómago y 3-5 días en colon. Algunos síntomas y signos que acompañan al íleo paralítico son: náuseas, vómitos, distensión abdominal, ausencia de eliminación de gases, ausencia de ruidos hidroaéreos y abdomen timpá- nico a la percusión. Un signo de que el íleo se está resolviendo, es la liberación de gases por el ano. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 54 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 55CAPÍTULO 3 | COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS Cuando el íleo se prolonga por más de 4-5 días hay que pensar en una eventual complicación e investigar posibles causas: - tonitis, absceso, hemoperitoneo. - tremia, hipocalcemia, hipomagnesemia. - cánica precoz constituye un real desafío en su diferenciación con el íleo normal, pero en general cuando se presenta se asocia a un mayor compromiso del estado general del paciente, mayor dolor gravedad de los síntomas. El tratamiento consiste en: Trombosis venosa profunda (TVP) Es un problema frecuente luego de cualquier cirugía, especialmente aquellas que obligan al paciente a permanecer en reposo. En cirugía podemos decir que la estasis ve- nosa es el principal factor de riesgos para esta complicación debido al reposo de los pacientes postoperados y el bajo o nulo tono muscular en el paciente bajo anestesia general. Profilaxis: para evitar esto, se usan medias de compresión graduada anti-trombóticas, compresión neumática intermitente y terapia anticoagulante (por ejemplo, heparina no fraccionada, heparina de bajo peso molecular, antagonistas de la vitamina K). (Ver Capítulo 46. ) Fiebre Un problema frecuente en la evolución postoperatoria del paciente, es la aparición de fiebre, la que puede estar explicada por múltiples mecanismos. Es clínicamente significativa con una tem- peratura mayor a 38° C, y determinar la causa requiere una evaluación detallada del paciente: Historia: buscar infecciones preexistentes, transfusiones peri-operatorias, drogas utiliza- das, uso de catéter, detalles del procedimiento quirúrgico. Examen físico: debe ser completo, en especial de la herida operatoria, pulmonar, abdominal, sitios de catéter, piel, y extremidades inferiores. Exámenes de laboratorio y/o imágenes: según hallazgos clínicos. El tiempo de inicio de la fiebre en relación a la cirugía tiene valor diagnóstico: Peri-operatoria: infección preexistente, reacción transfusional, reacción a drogas, hipertermia maligna. < de 24 horas: atelectasia, infecciones ne- crotizantes de la herida (por Streptococcus o Clostridium). 24 a 72 horas: complicaciones respiratorias o problemas relacionados a catéteres. Causas no infecciosas como atelectasia persistente o TVP. También neumonía y tromboflebitis séptica. > de 72 horas: en general la fiebre después del tercer día postoperatorio y/o por más de 48 horas es probablemente de origen infeccioso. – Infección urinaria: 3-5 días. – Infección de herida operatoria: 5-10 días. – Abscesos intra-abdominales y filtración de anastomosis: 4-7 días. – TVP: ocasionalmente se acompaña de fiebre, presentándose a los 5-7 días. Las causas de fiebre postoperatoria se pueden clasificar en infecciosas y en no infecciosas (Tabla 3-4). Además, las causas más comunes de fiebre postoperatoria pueden ser fácilmente recordadas mediante “las 5 W”: Wound (herida): infección de herida, dehiscencia anastomosis, abscesos, colecciones, peritonitis, osteomielitis (si está en relación a la herida). Water (agua): ITU, sobre todo en pacientes con catéter vesical. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 55 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 56 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Tabla 3-4 Causas de fiebre postoperatoria. Infecciosas No infecciosas – Infección de – Atelectasia. herida operatoria. – Tromboflebitis. – Neumonía. – Reacción – Infección urinaria. transfusional. – Tromboflebitis – Drogas. supurativa. – Pancreatitis. – Abscesos. – Deshidratación. – Peritonitis. – TEC. – Colecistitis aguda. – Infarto – Faringitis, sinusitis. miocárdico. – Parotiditis. – Cáncer. – Bacteriemia. – Embolia – Candidiasis. pulmonar. – Endocarditis. – Tirotoxicosis. – Hepatitis. – Insuficiencia – Diarrea infecciosa suprarrenal. ( ). – Feocromocitoma. – Celulitis. – Crisis de gota. – Fasceitis – Escara. necrotizante. – Osteomielitis. Nivel Intervenciones Preoperatorio Anticipar posibles complicaciones. Analizar opciones quirúrgicas y anestésicas. Administrar antibióticos o tera- pia anticoagulante profiláctica cuando corresponda. Intraoperatorio Monitorización adecuada. Técnica quirúrgica meticulosa con atención en los detalles. Evitar tiempoquirúrgico excesivo. Postoperatorio Mantener la monitorización, para detectar y corregir anor- malidades precozmente. Tratamiento kinésico pre y postoperatorio. Deambulación precoz. Soporte nutricional adecuado. Tabla 3-5 Niveles de intervención en la prevención de complicaciones postoperatorias. Walk (caminar): TVP-TEP, flebitis. Wonderful drugs (drogas maravillosas): reacción transfusional, reacción adversa a medicamentos. Prevención La prevención primaria constituye el primer paso en el tratamiento de las complicaciones postoperatorias, es decir, optimizar todos aquellos esfuerzos que busquen disminuir la incidencia y gravedad de las complicaciones. De tal forma, podemos intervenir en tres niveles distintos (Tabla 3-5). Bibliografía Brunicardi FC, Andersen DK, Billiar TR, Dunn DL, Hunter JG, Matthews JB, Pollock RE. Schwartz’s Principles of Surgery. 9th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Crovari F. Complicaciones postoperatorias. Curso med502-a Integrado De Clínicas Quirúrgicas. Pontificia Universidad Católica De Chile; 2013. Dindo D, Demartines N, Clavien PA. Classification of surgical complications: a new proposal with eva- luation in a cohort of 6336 patients and results of a survey. Ann Surg. 2004; 240(2):205-213. Doherty GM. Current Diagnosis & Treatment Surgery. 13th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Fauci A, Braunwald E, Kasper D, Hauser S, Longo D, Jamerson J, Loscalzo J, editors. Harrison’s Principles of Internal Medicine. 18th ed. United States of America: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2012. Labarca J, editor. Manual de antibioterapia y control de infecciones para uso hospitalario. Segunda edición. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile; 2011. Tintinalli JE, Stapczynski JS, Ma JO, Cline DM, Cydulka RK, Meckler GD. Tintinalli’s Emergency Medicine: A Comprehensive Study Guide. 7th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Weed HG, Baddour LM. Postoperative fever. UpToDate 21.4 [Internet]. 2013 Apr. [cited 2013 Apr 29]; Available from: http://www.uptodate.com/contents/ postoperative-fever. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 56 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:07 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Ediciones UC Chapter Title: HERIDAS Y QUEMADURAS Chapter Author(s): Pablo Henríquez R. Juan, Dagnino U. Bruno and Searle F. Susana Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.11 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 57 CAPÍTULO 4 HERIDAS Y QUEMADURAS Heridas Definición Las heridas corresponden a toda interrupción o solución de continuidad de tejidos superficiales y/o profundos, con disrupción de estructuras anatómicas y funcionales, producto de un agente traumático externo. Clasificación Las heridas pueden ser clasificadas según dis- tintas características: cantidad de detritos/grado de contaminación, mecanismo de producción, profundidad o tiempo de evolución. Según cantidad de detritos Esta clasificación tiene relación con el grado de contaminación y consecuentemente el riesgo de infección de la herida (Tabla 4-1). Limpia o tipo I: se definen como aquellas heridas no traumáticas en que no se produce contaminación exógena ni endógena (no comprometen cavidad oral, nasal, tracto digestivo, respiratorio o genitourinario), ni hay transgresión de las técnicas de asepsia. Constituyen aproximadamente el 75% de todas las heridas. El riesgo de infección de estas heridas es menor al 1%. Limpia-Contaminada o tipo II: constitu- yen aquellas heridas no traumáticas en que se transgrede una barrera conocidamente contaminada por microorganismos, en un ambiente controlado, tales como la cavidad oral o el tracto digestivo, pero no existe contacto directo entre el contenido de estas cavidades y la herida. También aquellas heridas limpias en que se transgredió alguna regla de asepsia o bien existió una exposición intraoperatoria prolongada de la herida. El riesgo de infección de estas heridas es cercano al 5%, por lo que se beneficiarían de antibióticos profilácticos. Contaminada o tipo III: son todas las heridas traumáticas (accidentes automovilísticos, heridas de balas, heridas por arma blanca) y/o aquellas no traumáticas en que se produce transgresión de barreras conocidamente contaminadas con derrame y contacto directo entre el contenido de la cavidad y la herida, sin poseer material purulento. Su riesgo de infección es de 12-15% aproximadamente por lo que deben recibir antibióticos profilácticos. Si estas heridas se dejan sin tratamiento, estarán inevitablemente infectadas al cabo de 6 horas. Sucia o tipo IV: son aquellas heridas que presentan signos de inflamación o infección activa, contienen abundantes detritos, restos inorgánicos y/o material purulento. Quedan dentro de esta categoría aquellas heridas que tengan contacto con una fuente séptica muy bien identificada, como sería el caso de Manual de patología quirúrgica (interior).indd 57 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 58 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Tabla 4-1 Clasificación de heridas según cantidad de detritos. Tipo Definición I Limpia No traumática. Sin proceso inflamatorio. Sin transgresión de la técnica. No ingresa al tracto genitourinario, digestivo o respiratorio. Ej.: Resección de lunar, resección de adenopatías, biopsia de piel, hernia inguinal, cirugía ocular, safenectomía, operaciones de músculos o tendones, etc. Riesgo de infección: < 1%. Profilaxis: No requiere profilaxis, ya que la probabilidad de infección es muy baja. II Limpia-Contaminada No traumática. Con transgresión mínima de la técnica. Entrada al tracto digestivo, genitourinario o respiratorio. Sin derrame significativo de contenido. Ej.: Colecistectomía, resección de colon con preparación, prostatectomía, ligadura y sección de trompas, histerectomía, cesárea, apendicectomía, biopsia de pulmón, etc. Riesgo de infección: 5%. Profilaxis: Requiere profilaxis. III Contaminada Traumática reciente (< 6 horas). Con transgresión mayor de la técnica. Derrame importante de contenido gastrointestinal. Entrada al tracto genitourinario o biliar en presencia de orina o bilis infectada. Operaciones con hallazgo de infecciones agudas no purulentas. Ej.: Colecistectomía por colecistitis aguda. Riesgo de infección: 12-15%. Profilaxis: Requiere profilaxis. IV Sucia Traumática de fuente sucia: tratamiento tardío (> 6 horas), contaminación fecal, cuerpos extraños o tejido desvitalizado retenido. Infección bacteriana aguda o víscera perforada. Colecciones purulentas. Ej.: Abscesos, peritonitis apendicular, fracturas expuestas, etc. Riesgo de infección: 30-40%. Profilaxis: No requiere profilaxis, requiere tratamiento, ya que el riesgo de infección es muy alto. contacto con deposiciones, un absceso o una perforación del apéndice ileocecal con perito- nitis purulenta. Dada su alta contaminación con microorganismos, se deben administrarantibióticos, no de manera profiláctica, sino terapéutica (lo que puede incluir cambio en la elección del antibiótico). Su riesgo de infección es alrededor de 30-40%. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 58 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 59CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS Figura 4-1 Clasificación de heridas según grado de profundidad. Según mecanismo de producción Cortantes: producidas por elementos cortantes o de bordes con filo. Las heridas tienen bordes netos, es decir, bien delimitados. Contusas: son ocasionadas por un objeto plano o de bordes redondeados que impacta el tejido blando. Producen bordes irregulares, anfractuosos, con múltiples direcciones y suelen tener tejido desvitalizado. Producen además un halo de daño de aproximadamente tres veces la longitud de la herida misma. Punzantes: se producen por la penetración de un elemento agudo en dirección perpendicular a la piel. Deja heridas pequeñas y, a veces, no se logra localizar el punto de entrada, ya que el elemento causante puede introducirse y no ser visible fácilmente, siendo a veces necesaria la utilización de exámenes radiológicos. Erosivas: pueden ser causadas por mecanismos abrasivos, fuego, químicos o calor. Producen pérdidas en grado variable de las capas super- ficiales de la piel. Su cicatrización depende de la profundidad de la pérdida de tejido (solo epidermis versus epidermis y parte de la dermis). Producen gran pérdida de fluidos por exudación. Traumatismo cerrado: son lesiones en donde no hay pérdida de la continuidad cutánea o bien esta es solo parcial, con compromiso variable de las partes blandas. El grado de daño no es evidente en la primera evaluación, ya que el compromiso puede variar en el tiempo y en general evolucionan a escaras. Mordeduras: pueden ser por mordeduras tanto humanas como de animal. Son heridas complejas que requieren cuidados específicos. Se consideran altamente contaminadas y siempre requieren de tratamiento antibiótico específico para cubrir los microorganismos de la flora intraoral de la especie causante de la lesión. Por proyectil de arma de fuego: son lesiones complejas que dependen de las características del arma y el proyectil, los cuales pueden ser de alta velocidad y/o expansivos. Generalmente la lesión cutánea no es proporcional al daño de los tejidos subyacentes. Compresivas: se producen cuando se compri- men los tejidos entre dos superficies de mayor resistencia. Lacerantes: se producen cuando los tejidos son arrancados violentamente. Colgajo: son lesiones que separan una porción de tejido, adheridas en su base por un pedículo. Comprometen piel, aponeurosis y/o músculo. Según grado de profundidad (Figura 4-1) Excoriaciones: son lesiones dermo-epidérmicas que generalmente cicatrizan ad integrum, sin dejar cicatriz visible. Superficiales: son aquellas que pueden lesionar piel, tejido adiposo (subcutáneo) e incluso la aponeurosis. Profundas: son aquellas que, además de comprometer los tejidos superficiales, pueden comprometer el músculo y/o tendones y pueden lesionar vasos sanguíneos y/o nervios de mayor calibre. Penetrantes: son aquellas que se caracterizan por comunicar el medio externo con alguna cavidad. El nombre de la cavidad comunicada definirá la lesión, catalogándose como pene- trantes abdominales, torácicas o craneales. Pueden existir heridas que penetren más de una cavidad. HERIDAS Piel Tejido graso Aponeurosis Músculo Peritoneo Vísceras Excoriación Herida superficial Herida profunda Penetrante Perforante Manual de patología quirúrgica (interior).indd 59 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 60 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Perforantes: son las heridas en que se lesiona superficialmente o se perfora propiamente tal una víscera contenida en una cavidad. Son heridas de tratamiento complejo. Según tiempo de evolución Aguda: heridas de 3-4 semanas de evolución, que siguen una secuencia de reparación orde- nada que llevará a una integridad anatómica y funcional de la herida. Crónica: herida de 4-6 o más semanas de evolución, donde no se sigue el orden habitual de las etapas de cicatrización lo que finalmente impide recuperar la integridad anatómica y funcional de la herida. Fisiología de la cicatrización normal La cicatrización es un proceso continuo me- diante el cual se intenta restaurar la integridad anatómica y funcional de los tejidos lesionados. Consta de tres fases progresivas cuyos límites son poco definidos y se sobreponen en el tiempo: Fase inflamatoria Días 1 a 6, se inicia en el momento del trau- matismo mismo, al desencadenarse la hemostasia primaria y secundaria (cascada de la coagulación) para evitar que continúe la hemorragia. Existe un aumento del suministro sanguíneo al sitio de lesión posterior a la coagulación, debido a vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular. Es un mecanismo de defensa en que se produce una gran migración celular a la zona, con la conse- cuente liberación de citoquinas y otros mediadores químicos, comandada por polimorfonucleares y macrófagos, quienes además fagocitan residuos, bacterias y tejido dañado. Fase proliferativa Día 4 hasta la tercera semana. Una vez que la inflamación ha logrado el aseo de la lesión, se da paso a la fase proliferativa, que comienza a reparar los tejidos perdidos. Lo primero que ocurre es una fase de proliferación fibroblástica (alto índice de síntesis de colágeno), estos son estimulados principalmente por PDGF ( ) y el lactato, y se adhieren a la malla de fibrina para posteriormente sintetizar colágeno tipo III. Concomitantemente, las células endoteliales son estimuladas principalmente por el VEGF ( ) secretado por los macrófagos, lo que da origen a un proceso de angiogénesis hacia el sitio de la lesión. También se produce durante esta fase la re-epitelización, proceso en el cual las células epiteliales basales adyacentes restantes o aquellas que existan en torno a anexos cutáneos pierden su polaridad, emiten pseudópodos y secretan fibras de colágeno para poder migrar y reproducirse. Los queratinocitos, además de las células basales, contribuyen a este proceso. La re-epitelización se beneficia de ambientes húmedos y bien nutridos, factores esenciales para una cicatrización adecuada. Posterior a la primera semana los fibroblastos se diferencian a miofibroblastos y contraen la herida. Macroscópicamente se observa tejido granulatorio. Fase de remodelación Tercera semana hasta un año. También cono- cida como fase de maduración. Se inicia después de la segunda semana y puede durar un año o más. Su principal objetivo es sustituir la matriz extracelular inicial de colágeno III por una matriz con fibras organizadas de colágeno tipo I, que permita recuperar resistencia al quedar orientadas según las líneas de tensión. Los fibroblastos son los encargados de esta función, además los mio- fibroblastos utilizarán su capacidad contráctil para reducir el tamaño de la herida. En esta etapa la producción de nueva matriz extracelular se equipara con su degradación. La resistencia de la cicatriz (fuerza tensil) irá aumentando progresivamente en el tiempo, logrando un 50% de la resistencia original de la piel un mes después de la lesión, sin embargo, la resistencia máxima alcanzada nunca superará el 80%. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 60 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 61CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS Tipos de cicatrización El proceso de cicatrización natural de una herida puede ser intervenido mediante distintos mecanismos exógenos que permiten la aproxima- ción de tejidos, por ejemplo, medianteuna sutura. Considerando estos aspectos se han clasificado los tipos de cicatrización en tres categorías (Figura 4-2): Cierre por primera intención Es el tipo de evolución que se observa en las heridas quirúrgicas, en las que no hay complicación, sus bordes son netos y limpios, y sanan en menos de 15 días cuando los tejidos se aproximan por medio de fijación, como suturas o telas adhesivas, entre otros. Al aproximarse los bordes se reduce el espacio que debe cubrir la re-epitelización. Luego de la aproximación de los bordes, la herida sigue las etapas clásicas de cicatrización. Cierre por segunda intención También conocido como cierre por granula- ción. Se caracteriza por cierre espontáneo con fase proliferativa prolongada, seguida de una fase de contracción y epitelización. Es decir, no se aproximan los bordes de la herida. Su evolución toma más de 15 días para cerrar debido a que las fuerzas naturales de contracción son complejas y el epitelio debe cubrir mayor superficie. Cuando la herida es muy extensa la cicatrización por segunda intención puede llegar a tomar tiempos extremada- mente prolongados. Este tipo de cierre se prefiere en heridas contaminadas y sucias cuya aproximación mediante sutura favorecería una posible infección. Cierre por tercera intención Corresponde a una combinación de los dos tipos anteriores. La herida es cerrada después de varios días de transcurridos desde el trauma inicial. Primero se deja que el tejido granule y se produzca re-epitelización parcial de manera espontánea, para posteriormente colocar suturas al cabo de días si es que la evolución de la herida ha sido favorable y su carga bacteriana ha disminuido. Cicatrización patológica Consiste en un proceso de cicatrización anormal, que no logra recuperar la integridad anatómica, funcional y/o estética. Puede corresponder a un exceso o prolongación de alguna de las etapas de cicatrización, o bien un déficit de este. Cuando existe una fibroplasia excesiva en el proceso de cicatrización de la dermis, esta puede ser sensible, pruriginosa o causar sensación de ardor. Entre sus tipos destacan: Cicatriz hipertrófica Son cicatrices excesivas en superficie, con fibras colágenas de tipo I desorganizadas y ondulantes. Se caracterizan por ser cicatrices solevantadas pero que no sobrepasan los límites de la lesión inicial. Inicialmente son eritematosas y posteriormente pueden hacerse más pálidas. Los tratamientos que han demostrado utilidad para las cicatrices hipertróficas son principalmente la compresión, las Figura 4-2 Tipos de cierre de heridas. Primera intención Segunda intención Tercera intención Epitelización Reparación tejido conectivo Contracción Contracción Reparación tejido conectivo Epitelización Manual de patología quirúrgica (interior).indd 61 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 62 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA inyecciones de corticoides y también la resección de estas cicatrices y re-sutura. Cicatriz queloídea Son cicatrices excesivas, solevantadas, rojas, pruriginosas y a veces dolorosas. Se caracterizan por sobrepasar el límite de la lesión, con fibras colágenas de tipo III desorganizadas, muy vascu- lares. No se conocen a cabalidad la etiología ni la fisiopatología de las cicatrices queloídeas. Existen sitios corporales especialmente asociados a desa- rrollo de queloides como la región pre-esternal, deltoídea y tercio superior de la espalda. Su exéresis aislada se asocia a recurrencia que va desde 45 a 100%. En general se tratan con cirugía asociada a radioterapia. Tratamiento general de las heridas El objetivo de tratar una herida es “favorecer el cierre de la herida con la mejor calidad de cicatriz posible”. Para esto existen una serie de pasos y consideraciones a tener en cuenta: ABC: siempre evaluar primero la estabilidad y condición general del paciente mediante el ABC ( ). Anamnesis: preguntar sobre las circunstan- cias en las que se produjo la herida (objeto causante, mecanismo, ambiente, etc.), tiempo transcurrido, antecedentes mórbidos, inmuni- zaciones, uso de medicamentos y alergias. Clasificación: siempre clasificar la herida para evaluar su pronóstico, estimar los riesgos de infección y tomar conductas adecuadas. Se debe considerar la localización, tamaño y profundidad de la herida, evaluando el estado neurovascular distal a la lesión. En heridas cercanas a articulaciones de debe evaluar la movilidad y eventual compromiso de la cápsula articular y tendones. Aseo: debe eliminarse de la herida todos los cuerpos extraños orgánicos e inorgánicos. Este es uno de los pasos de mayor importancia en el manejo de las heridas. Se puede realizar mediante pinzas o lavado con suero fisiológico a presión (> 15 psi) para el arrastre de detri- tus, cuerpos extraños e incluso bacterias. Se debe desbridar todo el tejido desvitalizado. Es importante destacar que no se deben utilizar agentes antisépticos locales directamente sobre la herida (povidona, agua oxigenada, alcohol, clorhexidina), porque estos además de destruir bacterias, dañan la composición del tejido gra- nulatorio requerido para la reparación íntegra del tejido; sin embargo, en el tejido sin lesiones circundante a la lesión, sí se pueden aplicar antisépticos para delimitar un campo aséptico. Tabla 4-2 Diferencias entre cicatriz hipertrófica y queloídea. Cicatriz hipertrófica Cicatriz queloídea Más frecuente en superficies de flexión Más frecuente en orejas, región pre-esternal, tercio (articulaciones, abdomen). superior de la espalda, región deltoídea y hombros. Casi siempre en zonas de tensión. No se relaciona directamente con tensión cutánea. Aparece precozmente después de la cirugía. Puede aparecer meses después de la cirugía. Su tamaño se relaciona con la injuria. Su tamaño es desproporcionado respecto a la injuria. Límites dentro de la cicatriz inicial. Límites sobrepasan la cicatriz inicial. Tendencia a mejorar espontáneamente con el tiempo. No mejora con el tiempo. Desaparece con terapia compresiva. No desaparece con terapia compresiva. Recidiva rara después de cirugía. Recidiva frecuente post cirugía. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 62 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 63CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS * Hemostasia: debe ser cuidadosa, procurando no producir más daño a los tejidos. Se puede usar coagulación monopolar, bipolar, ligaduras o simple compresión. Sutura: la indicación de sutura es para todas aquellas lesiones que sobrepasen la dermis. Se debe utilizar el material más adecuado, considerando la aguja con la forma y punta que produzca menor traumatismo y el tipo de material de sutura que corresponda, conside- rando que existen hilos naturales y sintéticos, absorbibles y no-absorbibles, monofilamentos y trenzados, de distintos diámetros. Las sutu- ras de sostén se deben colocar en las fascias aponeuróticas y en la dermis, por ser estos los tejidos que resisten más a la tensión intrínseca. Lo más relevante es suturar respetando los planos anatómicos, afrontando bien los bordes (sin inversión, ni eversión), sin generar tensión excesiva, manteniendo distancias, bordes y profundidad similares entre cada punto. Posterior a la sutura se debe cubrir la herida. Antibióticos: depende de la clasificación de las heridas y de su riesgo de infección. Según la clasificación ya descrita se debe evaluar si el paciente debe recibir profilaxis o bien tratamiento antibiótico. En el caso especial de mordeduras, los siguientes pacientes deben recibir tratamiento antibiótico: – Por mordedura de humano. – Con tratamiento tardío (después de 6 horas). – Punzantes profundas, especialmente las producidas por gato. – Ubicadas en la mano, cara y en cualquier sitio enrelación a tendones, articulaciones o hueso. – En individuos con inmunidad alterada. – Con mucho tejido lesionado, o que requieran manejo en pabellón por su extensión y/o profundidad. La cara y cuero cabelludo presentan una muy buena irrigación y las heridas en estas zonas habitualmente curan bien y no se infectan, por lo que no tienen indicación de trata- miento antibiótico profiláctico, a menos que presenten además alguna de las condiciones antes mencionadas. El esquema antibiótico a utilizar depende del sitio de la herida, grado de contaminación y ambiente en que se produjo, con cobertura de los microorganismos más probables en cada caso. Para mordeduras por mamíferos se deben administrar antibióticos de amplio espectro incluyendo anaerobios, por ejem- plo, Amoxicilina + Ácido Clavulánico o Clindamicina + Ciprofloxacino, por un periodo de 5 días en caso de profilaxis o 10 días en caso de tratamiento de una infección evidente. Profilaxis antitetánica: la profilaxis para Clostridium tetani se considera necesaria en mordeduras por animales no humanos y en heridas y quemaduras contaminadas en personas que no estén inmunizadas o bien estén fuera del rango de duración de la inmunización (Tabla 4-3). En Chile se incluyó la vacuna contra el tétanos en el programa de vacunación en 1974, y se considera que el esquema completo otorga inmunidad durante los 10 años posteriores a la aplicación de la última dosis. Profilaxis antirrábica: la rabia es una ence- falomielitis aguda causa por el Rhabdovirus del género Lyssavirus. Todos los mamíferos son susceptibles de la enfermedad, la cual es 100% letal. En Chile, deben recibir vacuna- ción antirrábica post-exposición las siguientes personas: – Mordida, rasguñada o lamida por un animal sospechoso (ataque no provocado, que desarrolla síntomas dentro de 10 días) o con diagnóstico de Rabia. – Mordida por un animal vagabundo (no ubicable), que muere o desaparece posterior a la mordedura. – Mordida por animal silvestre carnívoro. – Rasguñada, lamida o que haya tenido contacto con murciélagos. La vacuna que se administra es el Verorab®, que debe administrarse en el deltoides en 5 dosis los días 0, 3, 7, 14 y 28. La inmunización pasiva antirrábica se realiza con Inmunoglobulina Antirrábica de Origen Manual de patología quirúrgica (interior).indd 63 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 64 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Antecedentes de vacunación Herida limpia Herida contaminada Estado inmunitario y vacunación Toxoide tetánico Toxoide tetánico (dT) + desconocidos o menos de 3 dosis (dT) Inmunoglobulina de vacunación antitetánica 3 o más dosis de vacunación y refuerzo No requiere No requiere hace 10 años o menos profilaxis profilaxis 3 o más dosis de vacunación y refuerzo Toxoide tetánico Toxoide tetánico hace más de 10 años (dT) (dT) Tabla 4-3 Esquema recomendado por el MINSAL para la prevención de tétanos según tipo de herida y antecedentes de vacunación. Humano (IGAR), y en Chile se recomienda en personas expuestas a animales probablemente rabiosos, vagos o silvestres y que no fueron vacunadas dentro de los primeros 10 días post- exposición o accidentes con exposición severa y alta sospecha de animal rabioso. Su uso debe ser acordado con el encargado del Programa Nacional de Inmunizaciones o epidemiólogo. Curaciones: las curaciones deberán realizarse de acuerdo al tipo de herida. En todo momento se intentará mantener la herida húmeda, con la intención de favorecer la cicatrización (previene la desecación y favorece la migración celular, promueve la angiogénesis, estimula la síntesis de colágeno, es un aislamiento térmico, etc.), sin agregar antisépticos ni antibióticos locales. Existen múltiples apósitos comerciales que pretenden este fin (DuoDERM®, ConvaTec®, NU-GEL®, etc.); estos deberán ser usados solo si la herida no está evidentemente infectada. Evitar exposición solar: debido a que la expo- sición solar puede hiperpigmentar las cicatrices. Se debe proteger la herida con cobertura y/o protector solar en caso de exposición directa, durante los primeros ocho meses a un año (mientras la cicatriz esté activa, roja). Retiro de puntos: los puntos superficiales en general se deben retirar en un periodo de 5 a 15 días posteriores a la sutura, dependiendo del lugar de la herida (Tabla 4-4). En la cara deben retirarse a los 5-7 días, con el fin de dejar una menor cicatriz, en cambio, en piel gruesa como la planta del pie los puntos no deben retirarse antes de 14 días. La técnica correcta para retirar los puntos consiste en: una leve tracción de un hilo de sutura de modo de exponer una sección que estaba bajo el nudo en la profundidad de la herida (material limpio), cortar en ese lugar, y tirar del hilo que está por sobre el corte, de modo de evitar el contacto de la herida con el hilo expuesto hacia el exterior (material contaminado). Quemaduras Definición y etiología Las quemaduras son lesiones producidas por exposición de los tejidos vivos a agentes físicos, químicos o biológicos: Tejido Tiempo de cicatrización (días) Peritoneo 7 a 14 Fascia 14 a 21 Celular subcutáneo 7 a 14 Piel 5 a 7 Piel gruesa 12 a 14 Cara 4 a 6 Tabla 4-4 Tiempo de cicatrización de diferentes tejidos. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 64 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 65CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS Agentes físicos: fuego directo (55%), líquidos calientes (25%), electricidad (5%), congelación, radiaciones, etc. Agentes químicos: ácidos, álcalis, derivados del petróleo (12%), oxidantes, reductores, corrosivos, desecantes, etc. Agentes biológicos: secreciones de reptiles, medusas, peces, insectos, batracios, etc. Su magnitud depende de la potencia del agente causal, el tiempo de acción (exposición/contacto) y de la calidad del tejido afectado. Su gravedad depende del tipo, extensión y profundidad de la lesión, de la respuesta sistémica, las comorbilidades del paciente y de las posibles complicaciones que conlleva la quemadura. Epidemiología En general existen tres poblaciones más susceptibles: Niños: frecuentemente se queman con líquidos calientes en su hogar (escaldaduras). Adultos accidentados en el hogar: comúnmente se queman con fuego directo, son pacientes con una mala condición general y/o que viven en condiciones ambientales de riesgo, con baja capacidad de defensa y con una mala red de apoyo. Adultos accidentados en el trabajo: tienen quemaduras de diferentes etiologías, son pa- cientes generalmente sanos, con capacidad de defensa y con buena red de apoyo. Fisiología de la piel normal La piel es el órgano más grande del cuerpo, correspondiendo al 16% del peso corporal, con una superficie de 1,5 a 2 m2. Está formada por: mm en las plantas). sebáceas. Sus principales funciones son: protección y separación del medio externo, retención de fluidos, termorregulación corporal, contacto sensorial con el medio ambiente y metabolismo (de lípidos, síntesis de vitamina D, etc.). Variaciones en su composición según zonas del cuerpo: folículos pilosos. y curvos. y glándulas sebáceas. gruesa. Se producen cambios en la piel con la edad: las células disminuyen en número y tamaño, se atrofia la dermis, hay una pérdida de elasticidad y flexibilidad, una menor capacidad de respuesta al stress, y disminución progresiva de todas sus funciones. Fisiopatología Al alterarse la piel se comprometen todas sus funciones, pudiendo dejar secuelas funcionales y estéticas graves. Cuando se quema un tejido, ocurre destrucción celular asociada a desnaturalización de las proteí- nas, con alteración de la permeabilidad capilar y una liberación de mediadores de inflamación que pueden originar vasodilatación,estasis, agregación plaquetaria, infiltración de leucocitos y edema. Dado lo anterior, se produce una alteración de la microcirculación, asociada a una respuesta inflamatoria sistémica, con gran pérdida de fluidos, hipovolemia, hipermetabolismo, isquemia, hipoxia y acidosis, que si no son corregidos a tiempo, pueden llevar a falla orgánica múltiple, shock y finalmente la muerte. Manifestaciones clínicas Las manifestaciones clínicas van a depender de la extensión, el tiempo de exposición al agente etiológico, el grosor de la piel comprometida y sus variaciones topográficas, extensión, profundidad y tiempo de evolución de la quemadura, respuesta sistémica, edad y estado de salud basal del paciente. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 65 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 66 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Dolor: la quemadura superficial, donde existe compromiso de la epidermis y solo las zonas más superficiales de le dermis, se asocia a dolor intenso, ya que los receptores nociceptivos están conservados. En quemaduras profundas estos receptores están comprometidos, por lo que las quemaduras no se asocian a dolor. Eritema: se produce por hiperemia, secundario al compromiso de la epidermis y del plexo dérmico superficial. Se observa en quemaduras superficiales, con reparación ad integrum. Edema: se produce por salida de plasma al intersticio, secundario a la alteración de la permeabilidad por compromiso de la epidermis y del plexo dérmico superficial. Se observa en quemaduras superficiales, con reparación ad integrum. Flictenas: se produce por salida de plasma al intersticio con separación de las capas epidér- micas, secundario a una alteración importante de la permeabilidad por compromiso epidérmico y del plexo dérmico superficial. Se observan en quemaduras intermedias-superficiales, y pueden generar alteraciones en la pigmentación. Palidez: se produce por trombosis parcial del plexo dérmico superficial, compromiso epidérmico, dérmico y destrucción parcial de fanéreos. Se observa en quemaduras intermedias- profundas, que se pueden profundizar, dejan secuelas estéticas y/o funcionales y tienen epidermización desde los fanéreos. Momificación: se produce trombosis del plexo dérmico profundo, isquemia y necrosis, con compromiso epidérmico y dérmico. Se observa en quemaduras profundas, de espesor total, deja secuelas estéticas y/o funcionales y requiere reparación quirúrgica. Diagnóstico El diagnóstico de la quemadura es el elemento más importante para luego poder hacer un plan terapéutico adecuado. Siempre se debe considerar: Mecanismo Es importante consignar el mecanismo de la quemadura para tomar algunas medidas especiales: Quemaduras por fuego: sospechar quemadura de vía aérea (disfonía, esputo carbonáceo, quemaduras de vibrices). Frente a la sospecha es de suma importancia realizar una intuba- ción utilizando un TET de al menos 8,5 para permitir realizar fibrobroncoscopía para con- firmar el diagnóstico: sospechar intoxicación con monóxido de carbono (usar oxígeno al 100%, evaluar necesidad de uso de cámara hiperbárica). Quemaduras eléctricas: monitorización cardíaca y diuresis (sospechar rabdomiolisis). Sospechar síndrome compartimental y evaluar necesidad de fasciotomía. Quemaduras por químicos: lavar profusa- mente. En caso de quemadura con sustancias en polvo, es importante usar guantes, retirar los restos y luego lavar. Profundidad Existen múltiples clasificaciones para evaluar la profundidad de las quemaduras (Tabla 4-5): Benaim, Converse-Smith o ABA (American Burn Association). Superficial, Primer grado, Tipo A o Epidérmica: afectan solo la epidermis, ocasionando un daño estructural mínimo caracterizado por hiperemia (eritema), edema e hiperalgesia. Evolucionan con regeneración ad integrum en 7-10 días. Su tratamiento consiste en observación y curación simple. Intermedia, Segundo grado, Tipo AB o Dérmica: afectan hasta la dermis, pudiendo aparecer flictenas. Se sub-clasifican en: – Tipo AB-A o Dérmica superficial: afectan principalmente hasta la dermis papilar. Las partes profundas de los fanéreos permane- cen intactas y, por lo tanto, se puede re- epitelizar a partir de ellos. Se caracterizan por tener flictenas dolorosas, hiperestesia Manual de patología quirúrgica (interior).indd 66 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 67CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS Tabla 4-5 Clasificación y características de quemaduras según profundidad. Clasificación Denominación según profundidad Benaim Tipo A Tipo AB-A Tipo AB-B Tipo B Converse-Smith Primer grado Segundo grado Segundo grado Tercer grado superficial profundo Denominación Epidérmica Dérmica Dérmica Espesor total ABA superficial profunda Características Nivel Epidermis Epidermis y Epidermis, Epidermis, dermis Histológico dermis papilar dermis papilar y e hipodermis, reticular sin pudiendo llegar afectar fanéreos inclusive hasta profundos el plano óseo Pronóstico No necesita Debería epidermizar Habitualmente Requiere injerto. espontáneamente termina en injerto escarectomía Debería curar en 15 días con con secuelas precoz e injerto espontáneamente secuelas estéticas. estéticas y/o o colgajos en 7 días sin Si se complica funcionales. secuelas puede profundizarse. Puede requerir escarectomía≠ tangencial. Aspecto clínico Eritema, edema, ↔ Sin flictenas, flictenas, turgor color blanco conservado. grisáceo, sin turgor. Dolor Intenso ↔ Indoloro Evolución Regeneración ↔ Escara Curación por Epidermización ↔ Cicatrización espontánea o injerto Resultado estético Excelente ↔ Deficiente e hiperalgesia. Evolucionan epitelizando a los 10-14 días sin cicatriz. Puede existir una hiperpigmentación residual o cicatrización hipertrófica. Su tratamiento general es con curaciones simples y pueden requerir cirugía. – Tipo AB-B o Dérmica profunda: existe una destrucción amplia de las capas profundas de la dermis, afectándose la membrana basal de esta. Clínicamente se observan quemaduras lisas pálidas o rojizas, con capilares trombosados. Pueden tener o no tener flictenas y/o dolor. Evolucionan generalmente originando cicatrices hiper- tróficas, retracción de pliegues, alteraciones de la pigmentación y pueden convertirse en quemaduras tipo B. Generan secuelas estéticas y/o funcionales. Su tratamiento general es curación, cirugía precoz y rehabilitación. Profunda, Tercer grado, Tipo B o Espesor total: compromete todo el espesor de la piel, generando ausencia de terminaciones nerviosas y vasculares por lo que clínicamente se observa Manual de patología quirúrgica (interior).indd 67 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 68 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA una piel de consistencia acartonada, escarada, de color pálido, marrón o negra que tiene analgesia y anestesia. Dejan secuelas estéticas y/o funcionales importantes. Cicatrizan por segunda intención o mediante injertos. Su tratamiento siempre debe ser quirúrgico, con escarectomía precoz y cobertura inmediata. Extensión La extensión de la superficie corporal quemada (SCQ) determina el pronóstico vital y ayuda a guiar el tratamiento. La determinación del porcentaje de SCQ se puede hacer fácilmente mediante la “regla del 9%” de Wallace (Figura 4-3), en donde la cabeza y cuello es el 9%, el tronco anterior 18%, tronco posterior 18%, cada extremidad superior 9%, cada extremidad inferior 18% y los genitales 1%. También se puede utilizar la regla de la palma de la mano del paciente (incluyendo los dedos) o “regla del 1%”, en donde la palma del paciente equivale al 1% de su superficie corporal.En el caso de los niños, donde las proporciones de las Figura 4-3 Superficie corporal del adulto, “Regla del 9%”. 4,5% 4,5% 9% 9% 9% 9% 9% 9% 9% 9% 4,5% 4,5%4,5%4,5% Anterior Posterior 1% distintas partes del cuerpo difieren al adulto, se puede utilizar la regla de la mano del paciente o la tabla de o gráfica de Lund y Browder. Se considera un gran quemado aquel que tiene un SCQ > 20%. Localización La localización de la quemadura es de extrema importancia, por el impacto estético y funcional que implica. Existen algunas zonas que se consi- deran especiales: pliegues. Edad Pacientes mayores de 60 y en menores de 2 años, la mortalidad se duplica o triplica. Gravedad Al obtener el porcentaje de SCQ se pueden utilizar índices para calcular la gravedad y pro- nóstico del paciente (Tabla 4-6). En pacientes mayores de 20 años: x 1) + (%SCQ tipo AB x 2) + (%SCQ tipo B x 3). Índice Pronóstico Mortalidad 21-40 Leve Sin riesgo vital 41-70 Moderado Sin riesgo vital, salvo complicaciones 71-100 Grave < 30% 101-150 Crítico 30-50% > 150 Sobrevida > 50% excepcional Tabla 4-6 Pronóstico de pacientes quemados según índice obtenido. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 68 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 69CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS En pacientes de 2 a 20 años: 40 - Edad + (%SCQ tipo A x 1) + (%SCQ tipo AB x 2) + (%SCQ tipo B x 3). En pacientes menores de 2 años: (%SCQ tipo A x 2) + (%SCQ tipo AB x 2) + (%SCQ tipo B x 3) + 20. Consideraciones especiales Comorbilidades: diabetes, cáncer, insuficiencia renal, cirrosis y enfermedades cardiopulmonares/ infecciosas intercurrentes se han asociado con un peor pronóstico. Tratamiento Rescate en el lugar del accidente Se debe eliminar la fuente de quemadura, con el fin de detener la progresión de la lesión, y trasladar al paciente lo antes posible. Quemaduras por fuego: – La prioridad es extinguir la llama, haciendo rodar al paciente por el suelo, aplicando mantas o abrigos, o utilizando agua o espuma antiincendios. – Retirar las ropas quemadas. – Retirar anillos, pulseras y adornos metálicos para evitar el efecto de torniquete que produce el edema. – Si la ropa está adherida a la piel, no tirar, sino recortarla. – Cubrir a la víctima con paños limpios o mantas (no necesariamente estériles). – No enfriar excesivamente. El agua fría solo se debe aplicar en quemaduras de poca ex- tensión; si se aplica en superficies mayores al 10% se corre el riesgo de hipotermia. Quemaduras químicas: – Desnudar al paciente. Eliminar todas las ropas que contengan el químico, sin tener contacto directo. – Irrigación copiosa con agua. – Si es en polvo deberá cepillarse y/o retirar con un paño y lavarse con agua. – No utilizar sustancias neutralizantes. – Las lesiones en los ojos requieren irrigación permanente. – Quemaduras por alquitrán, ceras, plásticos y otros derivados de hidrocarburos deben ser solo enfriadas con agua y no deben intentar retirarse. Quemaduras eléctricas: – Desconectar la corriente eléctrica y asegurar el área. – Retirar al paciente de la red. – Utilizar siempre materiales no conductores. – Monitorización cardiaca continua y en caso de paro cardiorrespiratorio, solicitar un desfibrilador e iniciar maniobras de reanimación inmediatas. – Evaluar punto de entrada y salida. Evaluación y tratamiento inicial: ABCDE: el paciente quemado debe enfren- tarse según el ATLS ( ). La reanimación debe ser iniciada lo antes posible, ya que se correlaciona con la sobrevida. – A: asegurar una vía aérea permeable, con control de columna cervical. Intubar si hay sospecha de injuria respiratoria, inconsciencia, trauma cervical o torácico asociado. – B: ventilación. Se debe administrar O2 al 100% a todos los pacientes intoxicados con CO (monóxido de carbono) o con quemaduras de la vía aérea. Además, ob- servar y favorecer una adecuada mecánica ventilatoria. – C: circulación. Se deben establecer vías venosas periféricas de gran calibre, pre- ferentemente en áreas no quemadas, y reponer volumen en forma agresiva con fluidos isotónicos (Suero Fisiológico o Ringer Lactato), especialmente en aquellos con más de 20% de SCQ (muy deshidratados por gran tercer espacio). Si no es posible lograr una vía venosa, se puede utilizar una vía intraósea. El volumen a reponer durante las primeras horas se calcula con: Manual de patología quirúrgica (interior).indd 69 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 70 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Fórmula de Parkland Lactato) x (%SCQ tipo AB + B) x (Peso kg). Reponiendo el 50% durante las primeras 8 horas (siendo la hora 0 cuando ocurre la quemadura), y el 50% restante durante las siguientes 16 horas (sin sobrepasar el 10% del peso del paciente en litros en 24 horas para evitar edema excesivo), sin embargo, la reposición debe ser ajustada según resultados del monitoreo hemodinámico clínico y de laboratorio. El segundo día en general se repone el 50% del volumen entregado el primer día, con un mínimo de 50 cc/kg. Se debe mantener una monitorización hemodinámica continua e instalar catéter urinario, con un objetivo de diuresis de 0,5 a 1,0 cc/kg/h, y peso diario del paciente, para un control estricto del balance hídrico. Evaluar y descartar la presencia de que- maduras circunferenciales completas y/o síndrome compartimental en extremidades, tórax y abdomen que afecten el estado neurovascular y/o provoquen una signi- ficativa disminución de la distensibilidad torácica, las cuales requieren escarectomía de urgencia. – D: evaluar déficit neurológico, aplicando la escala de Glasgow a todos los pacientes al ingreso. – E: exposición, examinar completamente al paciente desnudo (retirando ropas y objetos), calculando la SCQ y profundidad de las quemaduras, y evaluando trauma- tismos concomitantes. Luego, envolver en gasas limpias y abrigar mediante mantas o sábanas para minimizar la pérdida de calor, y controlar la temperatura ambiental, para evitar la hipotermia. Analgesia/Sedación: debe realizarse en dosis pequeñas según necesidad. Siempre asociar un opioide en el manejo analgésico. onda nasogástrica: se indica en caso de vómitos o distensión, o si las quemaduras comprometen más del 20% de la superficie corporal, lo que supone íleo-paralítico, dilatación gástrica, regurgitación y riesgo de neumonía aspirati- va. Además se debe mantener al paciente en régimen cero. Profilaxis antitetánica: aplicar según esquema (Tabla 4-3). No usar antibióticos: no tienen ninguna función en forma profiláctica inicialmente, y solo deben ser usados frente a infecciones según cultivo y antibiograma. Obtener antecedentes: – Identificar mecanismo, tipo y condiciones en que se produjo la lesión (recinto abierto o cerrado, explosiones, cantidad de energía, etc.), fecha y hora del accidente, duración de la exposición, etc. – Investigar existencia de comorbilidades. – Diagnóstico de la profundidad y extensión de las quemaduras. Tratamiento de la lesión: realizar un aseo qui- rúrgico inicial en pabellón una vez estabilizado el paciente. Debe administrarse analgesia/anestesia y utilizar técnica aséptica. Se deben eliminar todos los cuerpos extraños y desbridar el tejido desvitalizado, flictenas y otros contaminantes. Lavar con suero fisiológico abundante a presión. Realizar escarectomía y/o fasciotomía cuando esté indicado. Cubrir la zona con membranas semipermeables que además de brindar una pro- tección mecánica, permiten eliminar la porción acuosa del exudado, reteniendo los factores de crecimiento y otros mediadores, creando así un ambiente que favorece la epitelización. Finalmente se aplican vendajes (desde distal a proximal para favorecer el retorno venoso) que permitael movimiento, proteja de traumatismos y contenga el exudado; e inmovilizar de ser necesario, en posiciones funcionales, elevando las zonas afectadas para favorecer el retorno venoso y disminuir el edema. – Escarectomía: es la remoción de la escara (puede ser tangencial: hasta llegar a plano vital o a fascia: más agresiva y consiste en resecar toda la piel y tejido subcutáneo hasta la fascia). – Escarotomía: consiste en escindir la esca- ra. Este procedimiento se realiza en caso Manual de patología quirúrgica (interior).indd 70 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 71CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS de que la quemadura sea de tercer grado y la presencia de la escara no permite la perfusión de la extremidad o no permite la excursión torácica, por ejemplo. – Fasciotomía: se realiza para el tratamiento del síndrome compartimental. Este proce- dimiento consiste en incisiones en extre- midades superiores e inferiores que llegan hasta las fascias de los compartimientos, con el objeto de liberar la presión de los distintos compartimientos. Se realiza cuando el edema de los músculos compromete la perfusión de la extremidad. Medidas complementarias: – Kinesioterapia: es de ayuda fundamental en el aspecto respiratorio, muscular general y evitando posiciones viciosas. – Rehabilitación psíquica y física: co- rresponde a todo un capítulo dentro del tratamiento general del paciente quemado, es sumamente importante, y no necesaria- mente guarda relación con la gravedad de la lesión. Criterios de derivación a centro especializado de quemados quemaduras tipo AB o B > 20% de SCQ. AB. El traslado debe coordinarse con el médico de la unidad receptora, siempre monitorizado, y documentando todos los antecedentes (historia, comorbilidades, mecanismo, condiciones, tipo, extensión y profundidad de las quemaduras, etc.) y procedimientos realizados (registro de signos vitales, volumen y tipos de fluidos administrados, medicamentos, analgesia, manejo de la herida, etc.). Bibliografía Bobenrieth F, González JL, Léniz P, Meneses MI, Nalegach ME, Pedreros C, Pincheira R, Piñeros JL, Romaguera M, Turenne D, Valenzuela F, Valverde C, Villegas J, Whittle S. Guía clínica gran quemado. Serie guías clínicas MINSAL N° 55. Chile; 2007. Janis JE. Essentials of Plastic Surgery. Quality Medical Publishing, Inc. st. Louis, Missouri; 2007. Neligan PC. Plastic Surgery. Third Edition. Elsevier Inc; 2013. Thorne CH, et al. Grabb and Smith´s Plastic Surgery. Sixth edition. Lippincott Wiliams & Wilkins Kluwer Business, Philadelphia USA; 2007. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 71 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Manual de patología quirúrgica (interior).indd 72 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Tue, 27 Dec 2016 21:44:51 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Ediciones UC Chapter Title: SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS Chapter Author(s): Parada M. Leonardo and Dagnino U. Bruno Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.12 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms CAPÍTULO 5 SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS Introducción Como fue visto en el Capítulo 4. , parte del tratamiento del paciente con heridas es la sutura de estas, procedimiento que probablemente es el que pone más cerca al médico general de la acción quirúrgica y del que depende en gran parte el resultado final, funcional y estético, que acompañará al paciente por el resto de su vida. En algunas circunstancias hay heridas mayo- res (grandes traumatismos, quemaduras) o que por su ubicación y conformación, no pueden ser manejadas exitosamente solo con curaciones o suturas, demandando intervenciones quirúrgicas para obtener un resultado adecuado. En el presente capítulo se revisarán conceptos básicos de suturas, a las que todo médico puede verse enfrentado, tratamiento de heridas complejas y, finalmente, injertos y colgajos. Suturas Definición Procedimiento por el que a través de una hebra se afrontan los labios de una herida, permitiendo su cierre y cicatrización por primera intención. Constituye una herramienta que permite recuperar con mayor celeridad la función de un tejido dañado, disminuyendo en lo posible las secuelas estéticas de una cicatriz. Habitualmente se realiza con un hilo diseñado para estos efectos, pero también es posible utilizar corchetes o pegamentos especiales. Materiales de sutura A través de la historia se han utilizado una serie de elementos para suturar: seda, lino, algodón, tendones e intestinos de animales y alambres de metales preciosos, para llegar a los sofisticados materiales actuales diseñados especialmente para estos fines. El hilo de sutura ideal debería ser estéril, no alergénico, no carcinogénico, sin propensión al crecimiento bacteriano, resistente, atraumático, que genere la menor reacción tisular y fácil de manipular. Aún no se ha diseñado este material, pero los avances han permitido contar con una gama de buenas opciones (Tabla 5-1). Características de los materiales de sutura La elección del material de sutura a utilizar en cada herida se basa en sus propiedades: Natural vs sintéticos: originalmente se usa- ron materiales naturales, que si bien son más baratos producen mayor reacción tisular, por lo que han sido desplazados por las nuevas suturas sintéticas. Calibre: se refiere al diámetro de la hebra. Se mide en número de ceros en forma creciente, es decir, una sutura 6/0 (000000) es más fina que una 4/0 (0000). A menor diámetro menos 73 Manual de patología quirúrgica (interior).indd 73 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 74 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA reacción y menos cicatriz, pero a costas de disminuir su fuerza tensil. Fuerza de tensión: se mide por la cantidad de libras que el hilo resiste sin cortarse al ser anudado. Varía según la composición. A menor número/diámetro menor fuerza tensil. Monofilamento vs multifilamento: la sutura puede estar conformada por una hebra o por varias hebras trenzadas, las que otorgan mayor fuerza y maniobrabilidad. Los monofilamentos son menos traumáticos y con menor crecimiento bacteriano, pero por su efecto de memoria son más difíciles de manipular. Absorbible vs no absorbible: las suturas irreab- sorbibles no son digeridas por el organismo, generan menor reacción tisular, permaneciendo en su sitio por largos periodos de tiempo. Las absorbibles se degradan en un tiempo conocido y generan una reacción tisular inflamatoria. Color: hay suturas de color e incoloras, estas últimas se prefieren para piel. Aguja: puede ser cuticular, que es de sección triangular, cortante y resistente, penetra fácil- mente la piel. La aguja intestinal es de sección redonda y atraumática, produce mínimo daño al atravesar una superficie, se usa en tejidosfrágiles. En la Tabla 5-1 se presentan las características de las principales suturas utilizadas actualmente. Técnicas de sutura Antes de realizar la sutura es importante eje- cutar las acciones vistas en el tratamiento general de las heridas. Especial énfasis se debe poner en la limpieza de la herida con solución fisiológica a presión y la aplicación de un antiséptico en la piel (clorhexidina o povidona) previo a la infiltración anestésica. Pasos iniciales Para realizar una sutura se debe contar con un equipo básico que al menos debería tener porta aguja, pinza y tijera. La aguja se toma en posición perpendicular al porta aguja en la zona de unión entre los dos tercios distales y el tercio proximal (Figura 5-1 A). Para pasar el punto por la piel se toma uno de los bordes con la pinza, poniendo atención en no traumatizar la piel y en la zona de tensión bajo la pinza se hace avanzar en forma perpendicular y recta la aguja, una vez que traspasa la piel se continúa el movimiento con la curvatura de la aguja. Se repite el mismo paso con el otro borde de la herida y a continuación se realiza el nudo. Se Tabla 5-1 Características de las suturas más utilizadas. Sutura Filamento Fuerza Absorción Aplicación (% / tiempo) (días) Naturales No Seda Multi Pérdida gradual - Cuero Absorbible (~ 1 año) cabelludo Lino Multi 30-40% a 2 años - Ligadura Absorbible Catgut Mono 0% a 7-10 días 70 Intradérmica – Tejidos frágiles Sintéticas No Nylon (Ethilon®) Mono 80% a 1 año - Piel Absorbible Polipropileno Mono Mantiene a - Aponeurosis (Prolene®) 2 años Absorbible Poliglicano (Vicryl®) Multi 50% a 21 días 63 Segundo plano Poliglecaprona Mono 50-60% a 7 días 90-120 Intradérmica (Monocryl®) Polidioxano (PDS®) Mono 70% a 14 días 180 Aponeurosis Manual de patología quirúrgica (interior).indd 74 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 75CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS debe procurar simetría, dejando los puntos equi- distantes entre sí, a no más de 1 cm de distancia y tomando la misma cantidad de piel a cada lado de la herida. A continuación se analizará la técnica para suturar con los tipos de puntos más útiles (Figura 5-1). Puntos simples Terminados los pasos previos se realizan al menos tres nudos según la sutura que se use y se corta. Se continúa repitiendo el mismo punto hasta lograr cerrar la herida. Es un cierre seguro, pues de llegar a cortarse un punto los otros persisten. Figura 5-1 Puntos de Sutura. A: Toma de aguja. B: Puntos separados. C: Puntos continuos. D: Puntos continuos engarzados. E: Puntos Donatti. F: Sutura intradérmica. G. Puntos subdérmicos. H. Punto de Mac Gregor para vértice herida a colgajo. 1/3 2/3 C D E F G H A B Manual de patología quirúrgica (interior).indd 75 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 76 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Frente la ocurrencia de infección permite abrir la herida parcialmente según se requiera y dejar salida a fluidos. Puntos continuos/corridos Se realiza una serie de puntos anudando solo en los extremos. Es una buena alternativa para cierre de heridas sin riesgo de infección, que ne- cesitan afrontamiento firme y rápido de realizar. El retiro de puntos debe hacerse precoz para evitar mayor cicatriz. Puntos engarzados Es una sutura continua igual a la previa, pero en que la hebra de sutura se pasa por la lazada previa dejándolo trabado. Es útil para hemostasia. Puntos Donatti o evertidos Especialmente útil para hemostasia. Se pasa inicialmente un punto profundo a ambos lados de la herida y luego se devuelve la hebra con dos puntos superficiales. Sutura Intradérmica Diseñada para dejar una cicatriz lineal, se utiliza cuando el factor estético es relevante. Se pasa la sutura horizontalmente en la dermis alternadamente en cada lado. Puntos subcutáneos Cuando la herida es muy profunda es reco- mendable realizar un segundo plano de puntos que afronten y disminuyan la tensión sobre la piel. Este punto es como el simple, pero ingresando por dentro de la herida, con lo que el nudo queda hacia el plano profundo. Cuidados posteriores Terminada la sutura, esta deberá cubrirse con un apósito adecuado. En general, si la herida es limpia y sin exudado no necesitará más curaciones hasta el retiro de puntos. Caso distinto es cuando hay heridas con riesgo de infección o exudativas, necesitando curaciones y evaluaciones en su evolución. El retiro de la sutura no absorbible se realizará cuando la herida se encuentre bien cicatrizada y ya no sea necesario dicho soporte. Heridas complejas Existen heridas que, por sus características y/o ubicación, demandan mayores recursos y destrezas para su resolución, siendo eventual- mente necesario derivarlas para ser tratadas por un especialista. Clásicamente se ha considerado una herida como compleja cuando afecta planos más profundos con compromiso de tejidos como tendones, vasos sanguíneos y nervios. En esta sección se verán las líneas generales del manejo inicial y algunas consideraciones básicas de su tratamiento. Criterios de derivación Si la herida presenta alguna de las siguientes características lo recomendable es que sea derivada al centro más cercano que cuente con las condi- ciones necesarias para la atención y cirujano de turno. Antes del traslado del paciente se le deberá estabilizar y reanimar, de ser necesario, y cubrir la herida con apósitos estériles. Si el sangrado es considerable deberán ser compresivos. otros tejidos. o nervioso. facial). Heridas faciales Tanto la cara como el cuero cabelludo son zonas muy bien irrigadas, siendo más resistentes a las infecciones, pudiendo suturarlas aunque hayan pasado muchas horas hasta la atención, incluso 24 horas. Si la herida es de pequeño tamaño, bordes netos, sin pérdida de tejidos y se considera que la secuela estética será aceptable, puede ser suturada por el médico no especialista, considerando las siguientes reglas generales: descarte lesión nerviosa antes de realizar Manual de patología quirúrgica (interior).indd 76 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 77CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS cualquier procedimiento. Se debe explorar el territorio inervado por el nervio facial, que es el motor encargado de la expresividad facial. Su lesión acarrea graves secuelas estéticas y funcionales. Puede ser recomendable dejar un registro fotográfico del examen, fijándose en: – Elevar cejas. – Cerrar con fuerza los párpados. – Sonreír. – Mostrar los dientes. – Tensar el cuello. en las zonas de potencial riesgo: – Párpado. – Pabellón auricular. – Mejilla. – Boca. – Nariz. – Fracturas. – Lesiones intracraneales. – Compromiso dental. conservar el máximo de piel viable. – Para segundos planos/músculo utilizar poliglecaprona o poliglicano 5/0 ó 6/0. – Para piel, un monofilamento irreabsorvible 5/0 ó 6/0 si se emplean puntos separados. Si se realiza sutura intradérmica, usar nylon 4/0. margen de la herida o sutura intradérmica. Párpado Siempre evaluar la agudeza visual, posibles lesiones oculares, de la musculatura ocular, órbita y vías lagrimales. Si la herida solo compromete piel, puede ser suturada cuando es paralela al borde libre. Si es perpendicular hay mayor riesgo de dehiscencia, requiriendo ser reparada por planos. La conjuntiva suele no necesitar sutura. Si hay ptosis, laceración profunda (visuali- zación de la grasa del párpado), compromiso del globo ocular, pérdida de tejido, lesión del borde libre del párpado o de su canto medial o lateral, se debe afrontar para evitar retracción y siempre derivar al oftalmólogolo más pronto posible para que realice la atención en agudo o en su defecto la reconstrucción posterior. De todas formas, deberían ser siempre derivadas al especialista para descartar lesión ocular. Pabellón auricular La mayoría implica exposición del cartílago, salvo las del lóbulo, sin embargo, esto no es impe- dimento para su reparación, pues no es necesario suturar el cartílago. La presencia de un hematoma corresponde a una urgencia, requiriendo drenaje de la colección. La sutura debe mantenerse por un periodo no inferior a 10 días. Si existe pérdida de tejido debe derivarse. Nariz Se deberá descartar fractura nasal, en especial en golpes sobre el dorso y paredes laterales. Se debe descartar la presencia de un hematoma del tabique, que debe ser drenado de urgencia. Si hay afectación de la punta y alas nasales con compromiso del cartílago, se debe actuar de manera similar a lo expuesto para el pabellón auricular, suturando piel con el afrontamiento subsecuente del cartílago. De existir pérdida de tejido, deben ser derivados para realizar una correcta recons- trucción que disminuya al mínimo las secuelas. Labios Son heridas importantes por el compromiso estético que pueden generar, siendo central el correcto alineamiento del borde bermellón, de estar comprometido. Antes de infiltrar con anestésico se debe marcar el borde bermellón, en consideración a los cambios de volumen que se producirán. Los músculos labiales y la mucosa oral se reparan con material reabsorbible (multifilamento reabsorbible 4-5/0), para la piel nuevamente puntos separados de nylon 5 ó 6/0. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 77 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 78 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Si existe pérdida del borde bermellón, com- promiso del espesor completo del labio o de la comisura bucal, se debe derivar a un cirujano. Heridas a colgajo Si bien no caen en la definición de herida compleja, involucran un mayor riesgo de isquemia y mal resultado estético. Una herida a colgajo es aquella de conformación tangencial a la piel y unida a esta solo por su base. Si se sospecha que la irrigación del borde libre más distal es límite, se debe suturar y observar su evolución hasta que se delimite el compromiso final que tendrá, siendo ese el momento más adecuado para una reparación definitiva. Los materiales a usar no difieren de lo visto anteriormente, pero para la sutura del extremo distal libre se recomienda realizar un punto de afrontamiento del vértice como primer paso, para luego seguir con el resto de la herida (Figura 5-1, I). Si finalmente hay compromiso isquémico, se resecan los bordes afectados y se transforma la herida en un avance VY. Terapia de presión negativa para heridas (VAC®) Una de las últimas modalidades creadas para el tratamiento de heridas complejas es el cierre asistido por presión negativa, comúnmente co- nocido como VAC® ( ). Consiste en un sistema de cobertura de heridas que aplica constante o intermitentemente una presión negativa a la superficie de una herida. El sistema está compuesto por: Se ha utilizado exitosamente en heridas agudas traumáticas o quirúrgicas, heridas crónicas, úlceras, laparostomías, fijación de injertos y colgajos, entre otras. Sus beneficios se basan principalmente en las siguientes acciones: la mitosis y remodelación tisular. oxígeno y nutrientes. bacteriana. la contracción de los bordes. de costos asociada. Para su aplicación existen dispositivos comer- ciales especialmente diseñados (VAC® therapy) que contienen todos los elementos necesarios. En su ausencia se puede diseñar un sistema similar con elementos ampliamente disponibles en centros hospitalarios. Se debe rellenar todos los espacios de la herida con la espuma, sin que esta sobrepase sus límites; generar un sello efectivo con la lámina adhesiva; conectar a una bomba de aspiración a una presión de entre -50 a -125 mmHg, en forma continua o intermitente. También existen dispositivos portátiles para su uso ambulatorio. Su uso se encuentra contraindicado ante la presencia de vasos o nervios expuestos, tejido necrótico, isquémico, infectado, neoplásico o con demasiado detritus. Injertos Definición Un injerto corresponde a un segmento de tejido o una combinación de estos, que es separado de su ubicación original (zona dadora o donante), desvascularizándolo por completo, para luego ser transferido a una nueva localización (zona recep- tora), de la cual deberá revascularizarse y nutrirse. El más común de estos corresponde al injerto de piel, pero pueden estar compuestos de otros tejidos como fascia, músculo, hueso, nervios, etc.). La descripción de injertos ya existe desde hace 2.500 a 3.000 años en que el hindú Tilemaker Caste los utilizaba para reconstruir narices amputadas Manual de patología quirúrgica (interior).indd 78 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 79CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS como sentencia ante delitos. En la era de la me- dicina moderna se atribuye a Reverdin el primer injerto de piel en 1870. Clasificación Los injertos pueden ser clasificados según la relación entre dador y receptor y según composición. Según relación entre dador y receptor al mismo individuo. idénticos (gemelos univitelinos). la misma especie. de distinta especie. Según composición – Cutáneos. – Fascia y celular subcutáneo. – Tendinosos. – Nerviosos. – Óseos. – Cartilaginosos. – Vasculares. de tejido. Injertos cutáneos Son los injertos más frecuentes de realizar y a los que un médico general con mayor probabilidad se verá expuesto en su práctica. Corresponde a un segmento de epidermis con porciones variables de dermis que es transferido desde una zona dadora a una zona receptora, tras ser separado de su aporte sanguíneo. Se conocen como injertos dermoepidérmicos (IDE). Se utilizan para la cobertura de heridas cuyo cierre primario no es posible. Anotomía y funciones de la piel La piel es el órgano más extenso del organismo; a través de sus 1,5 a 2 m2 de extensión cumple funciones indispensables, entre las que destacan: Está compuesta por tres capas (Figura 5-2). epitelio escamoso estratificado. No tiene vas- culatura, por lo que depende de la existencia de dermis. a la epidermis. Formada por tejido conectivo, contiene fibras musculares, nervios, vasos, receptores de presión y anexos cutáneos. tejido conjuntivo laxo con cantidades variables de tejido adiposo. Figura 5-2 Capas de la piel y espesor de injertos cutáneos. Epidermis 5% Dermis 95% Tejido subcutáneo Folículo piloso Glándula cebácea Glándula sudorípara 100% IPP IPT Finos Intermedios Gruesos Manual de patología quirúrgica (interior).indd 79 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 80 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA folículos pilosos y uñas. Clasificación Los injertos cutáneos se clasifican según su espesor en (Figura 5-2): Injertos de Piel Parciales (IPP): formados por epidermis más dermis en forma parcial. Su grosor varía entre 0,15 y 0,6 mm. Mientras más delgado es el injerto mayor es su capacidad de supervivencia, dado que es menor la superficie que necesita ser revascularizada, aunque es más frágil frente a traumatismos. Se usan para cobertura de áreas extensas. Las zonas dadoras cicatrizan por re-epitelización, siendo posible reutilizar dicha zona para un nuevo injerto. Se clasifican en: – Finos: 0,006 - 0,012 in (pulgadas) / 0,15 - 0,3 mm. – Intermedios: 0,012 - 0,018 in / 0,3 - 0,45 mm. – Gruesos: 0,018 - 0,024 in / 0,45 - 0,6 mm. Injertos de Piel Total (IPT): Contienen epidermis y dermis en su totalidad. En la zona receptorasuelen mimetizarse de mejor forma y entregar un mejor resultado estético. Se utilizan en defectos pequeños. La zona dadora se cierra por primera intención o con coberturas, no siendo posible reutilizarla. Indicaciones Los IDE se utilizan en defectos cuyo cierre primario no es posible o ha fracasado, por ejem- plo en zonas mal vascularizadas, heridas de gran extensión, secuelas de traumas, quemaduras, tras cirugías oncológicas, etc. Algunas consideraciones especiales: por mejor resultado estético, pero limitado a defectos de tamaño intermedio. el lecho se encuentre bien vascularizado. articulaciones, un injerto total es de preferencia por su menor contracción secundaria. Procedimiento Es crucial planificar el injerto, seleccionando una zona dadora adecuada y las condiciones que permitan un óptimo cuidado postoperatorio. Zona dadora Se debe buscar una zona con piel de carac- terísticas lo más similares posibles a la receptora, a mayor cercanía entre zonas mayor similitud. Idealmente seleccionar una zona poco visible o que quede cubierta por ropa. para rostro, en especial área retroauricular y párpado para defectos muy pequeños. zonas retroauricular, preauricular, supraclavi- cular, antecubital (codo), inguinal, subglútea y muñeca. glúteos, muslos, abdomen, dorso, cara anterior de tórax y cuero cabelludo. Zona receptora Para un prendimiento exitoso del injerto es necesario que el sitio receptor se encuentre bien irrigado y libre de infecciones, hemorragia, necrosis y cuerpos extraños. Piel transferida sobre músculo y tejido adiposo en general tiene mejor evolución, por el contra- rio, son malas zonas receptoras aquellas que han sido irradiadas, mal vascularizadas, con tejido granulatorio fibrótico de larga evolución, tendón sin paratendón, hueso sin periostio y cartílago sin pericondrio. Toma del injerto Los IPT se toman cortando la piel en profundidad con bisturí hasta la dermis y luego se desengrasa. La zona dadora se cierra directamente. Para tomar un injerto parcial se utiliza un aparato llamado dermatomo, el que puede ser de acción manual o eléctrica. Prendimiento Proceso por el que un tejido injertado es in- corporado en su nuevo lecho receptor. Su éxito Manual de patología quirúrgica (interior).indd 80 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 81CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS depende básicamente de una buena y pronta restitución de la irrigación. Comprende tres fases: Imbibición plasmática: ocurre durante los primeros dos días, en que se forma una capa de fibrina que adhiere ambas superficies y permite la difusión de nutrientes y oxígeno. Inosculación: se alinean los capilares de ambas superficies. Revascularización: a través de nuevas anasto- mosis entre vasos preexistentes y/o formación de nuevos vasos desde el lecho. Cuidado del injerto Se debe colocar el injerto al lado correcto, este se fija a través de suturas, corchetes, pegamento, telas adhesivas, apósitos transparentes, VAC, entre otros medios. Posteriormente debe ser cubierto con una curación que impida su desplazamiento. El paciente guardará un reposo absoluto con inmovilización de la zona receptora, para evitar el desplazamiento y la pérdida del injerto. En la mayoría de los casos se mantiene la curación por tres a cuatro días en injertos parciales y cinco a siete días en injertos totales de piel, tras lo cual se abre y revisa el estado del injerto para continuar con curaciones. La zona dadora se maneja con sutura si es de piel total o con curaciones avanzadas si es parcial. Falla del injerto A pesar de todas las precauciones y cuidados, un injerto puede no prender y finalmente perderse. En esto influyen factores sistémicos como un mal estado nutricional, anemia, isquemia crónica o el padecimiento de enfermedades del tejido conecti- vo, diabetes y otras. Todos estos factores deberían ser corregidos o compensados de la mejor manera posible antes del procedimiento. También influyen factores locales relacio- nados con la técnica utilizada como posicionar el injerto al revés, la formación de hematomas y seromas, infecciones, una mala curación que permita el desplazamiento o cizalla o que, por el contrario, ejerza tanta presión que impida una buena irrigación de la zona o traumatice el injerto. Colgajos Definición El colgajo es una unidad de tejido que es transferido de un sitio donante a un sitio receptor conservando su irrigación a través de un pedículo vascular. La excepción a esta regla corresponde a los colgajos libres microvascularizados en que si bien se interrumpe su vasculatura y se libra de toda conexión con el sitio donante, su irrigación se restablece en el sitio receptor a través de una microanastomosis. En esta sección se tratará sobre colgajos cu- táneos y miocutáneos. Al igual que en los injertos hay descripciones de colgajos para reconstrucción de narices en la India en el año 700 a.C. por Samhita. Irrigación de la piel La piel recibe sangre a través de arterias cu- táneas que provienen desde arterias perforantes, las que a su vez son la continuación de arterias segmentarias que provienen de la aorta. En su trayecto forman los plexos vasculares cutáneos, subcutáneos y fasciales. Todos estos vasos se organizan en los angioso- mas, unidades tridimensionales que abarcan las estructuras irrigadas por una arteria segmentaria, representadas por un área conocida de piel. Clasificación Según su vasculatura Tipo random/aleatorio: recibe su irrigación sanguínea tal como lo dice su nombre “al azar”, sin depender en específico de un vaso identificable. Tipo axial: su vasculatura depende directa- mente de un vaso reconocible y en base al que se diseña el colgajo. Según su movimiento Locales: el defecto a cubrir se encuentra adyacente al sitio donante (Figura 5-3). – De avance: se realiza un desplazamiento directo hacia la zona receptora. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 81 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 82 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Figura 5-3 Colgajos más comunes. A: Colgajo V-Y. B: Colgajo de avance. C: Colgajo de rotación. D: Colgajo de transposición. E: Colgajo de Limberg. F: Colgajo Bilobulado. 60º 120º C D E F A B Manual de patología quirúrgica (interior).indd 82 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 83CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS – Pivotes: el movimiento se realiza en torno a un punto fijo sobre el que rota el colgajo. – De transposición: se mueve lateralmente saltando una porción de tejido sano para cubrir un defecto adyacente. Distantes: el defecto se encuentra distante de la zona donante. – Directos o cruzados: la ZD y ZR pueden aproximarse, requieren un segundo tiem- po para dividir el colgajo después de 1-3 semanas. – Indirectos o tubulares: la ZD y ZR no pueden aproximarse, se eleva un colgajo en forma de tubo que llega a la ZR después de varios avances en etapas. – Libres o microquirúrgicos: se interrumpe el nexo vascular, para luego, en un mismo acto quirúrgico, ser restituido en el sitio receptor a través de microanastomosis. Según su composición Colgajos simples: constituidos por un tipo de tejido. – Colgajo cutáneo. – Colgajo fascial. – Colgajo muscular. Colgajos compuestos: conformado por dos o más tipos de tejidos: – Colgajo musculocutáneo. – Colgajo fasciocutáneo. – Colgajo osteomiocutáneo. Indicaciones Corresponde utilizar un colgajo en las siguientes circunstancias: es posible y un injerto no es una solución adecuada. de elección dado su mejor resultado estético y funcional. articulaciones, vasos y nervios. presión. las secuelastras cirugías oncológicas. congénitas. por ej.: zonas irradiadas o con infecciones crónicas con mala respuesta a tratamiento. prótesis vasculares, elementos osteosíntesis, etc. Colgajos cutáneos Están compuestos por piel y tejido subcutáneo. Son los más frecuentes de realizar. Un médico no especialista podría utilizarlos para el cierre de heridas complejas. Entre estos se destacan (Figura 5-3): Colgajo de avance VY: es un colgajo simple en el que se avanzan los bordes de una escisión hasta lograr unirlos, en este caso se avanza un triángulo (con forma de V) que en su extremo distal se cierra linealmente dejando la apariencia de una Y. Colgajo de avance rectangular: corresponde al mismo tipo de colgajo descrito previamente. En este caso se avanza un rectángulo. Lateralmente a su base se pueden recortar dos triángulos, llamados de Burow, los que permiten un mayor desplazamiento. Colgajo de rotación: preferentemente para defectos triangulares, el lado más largo del defecto actúa como radio del círculo que rota. Colgajo de transposición: es un colgajo en general rectangular o cuadrado, diseñado para cubrir un defecto adyacente, rotándolo en un ángulo máximo de 90°. Colgajo romboidal o de Limberg: colgajo con forma de rombo diseñado para cubrir un defecto del mismo tamaño y forma. Colgajo bilobulado: consiste en dos colgajos contiguos entre sí. El primero de ellos cercano al defecto a cubrir con un tamaño muy similar a este y el segundo entre un 25% a 50% más pequeño, que se utiliza para cubrir el defecto dejado por el primer colgajo. Requiere de piel en cantidad y laxitud suficiente en la zona dadora Manual de patología quirúrgica (interior).indd 83 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 84 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA secundaria que permitan el cierre directo de esta. Colgajos musculares y musculocutáneos Son colgajos compuestos por porciones de músculo y en los musculocutáneos además por una isla de piel. El defecto a reparar debe quedar bien cubierto, con tejidos estables y con óptima irrigación, que restituyan la forma y funcionalidad del sitio receptor, dejando la menor secuela posible en la zona dadora. El éxito de un colgajo muscular depende básicamente de su irrigación sanguínea, siendo primordial el conocimiento de ésta. Los colgajos musculares presentan varias ventajas entre las que destacan: la infección por microorganismos. defectos profundos y extensos, así como acolchado para estructuras vitales (tendones, nervios, vasos, huesos y prótesis). volumen deseado. Sin embargo, no están exentos de riesgos: donante. fiable. deformidades. Complicaciones y fracaso Al igual que todo procedimiento, los colgajos no están libres de complicaciones, que pueden llevar finalmente a su pérdida. Las principales complicaciones son: Estas suelen deberse a factores corregibles con una buena planificación con énfasis en el reco- nocimiento de factores de riesgo como diabetes, tabaquismo, mesenquimopatías, desnutrición, anemia y obesidad. Toda infección debe ser tratada y antes de cubrir el defecto este debe estar bien delimitado y desbridado. La técnica quirúrgica también debe ser cuidadosa, poniendo especial énfasis en un meticuloso diseño del colgajo, res- petando su vasculatura. Por último, se debe evitar el excesivo movimiento de la zona injertada, sin ejercer excesiva presión que comprometa la irriga- ción y drenaje venoso. Pueden utilizarse drenajes. Monitorización El periodo postoperatorio es crucial en el prendimiento exitoso de un colgajo, se debe estar alerta a la aparición de complicaciones que, de ser pronta y adecuadamente corregidas, permitan la supervivencia del colgajo. Especial atención se debe poner en la coloración, temperatura, llene capilar y turgencia. En el caso de colgajos libres puede apoyarse de buena forma con un aparato de Doppler que permite evaluar Tabla 5-2 Signos de insuficiencia venosa y arterial en colgajos. Signo Oclusión Congestión arterial venosa Color Pálido, Cianótico, moteado azul azulado o blanco Llene capilar Lento Aumentado Turgor Disminuido Aumentado, tenso, edematoso Sangramiento Escaso, Rápido, dérmico sale suero sale sangre oscura Temperatura Frío Frío Manual de patología quirúrgica (interior).indd 84 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 85CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS el flujo sanguíneo del colgajo. Es importante re- conocer si la complicación está relacionada a un mal drenaje vascular o mala irrigación arterial, como se expone en la Tabla 5-2. Bibliografía Andrades P, Sepúlveda S. Cirugía Plástica Esencial. Santiago, Chile: Universidad de Chile. 2005. Capítulos 4 y 6. Charles H. Thorne et al. Grabb and Smith’s plastic surgery. 6th ed. United States: Lippincott, Williams & Wilkins; 2007. Capítulos 1, 4 y 5. Jeffrey Weinzweig. Plastic surgery secrets, 2nd ed. 2010. United States: Mosby. Capítulos 104, 105 y 107. John Bryans Holds. 2011-2012 Basic and Clinical Science Course, Section 7: Orbit, Eyelids, and Lacrimal System. United Satates, American Academy of Ophtalmology; 2012. Capítulo 10. Maria Z. Siemionow, Marita Eisenmann-Klein. Plastic and Reconstructive Surgery, Springer; 2010. Capítulos 1, 6 y 7. McCarthy JG: Plastic Surgery. Philadelphia, WB Saunders; 1990. Capítulo 9. Ramírez R, Dagnino B. Curación de heridas. Antiguos conceptos para aplicar y entender su manejo avanzado. Cuad. Cir. 2006; 20:92-99. Sergio Puente. Manual de Cirugía Ambulatoria, Universidad de Chile. Capítulo 1. Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. Manual de Cirugía Plástica. España. Capítulos 3, 6 y 7. Venturi ML, Attinger CE, Mesbahi AN, Hess CL, Graw KS. Mechanisms and clinical applications of the vacuum-assisted closure (VAC) Device: a review. Am J Clin Dermatol. 2005; 6(3):185-194. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 85 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Manual de patología quirúrgica (interior).indd 86 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:35:48 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Ediciones UC Chapter Title: OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES Chapter Author(s): Manzor V. Manuel and Crovari E. Fernando Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.13 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms CAPÍTULO 6 OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES Ostomías Definición Si bien estrictamente el término se refiere a comunicación en su amplio sentido, para nosotros “Ostomía” o “Estoma” es la comunicación de una víscera hueca al exterior, generalmente hacia la pared abdominal, pudiendo comprometer el aparato digestivo, respiratorio, urinario, etc. Esta comunicación puede ser directa del órgano con la piel o a través de una sonda. Reservamos el término de anastomosispara la comunicación entre dos vísceras huecas. Dependiendo del segmento exteriorizado es la denominación que reciben, por ejemplo, colostomía cuando el segmento exteriorizado es el colon. Otros tipos de ostomías son: ileostomía, esofagostomía, gastrostomía, yeyunostomía, ureterostomía, etc. Localización Una ostomía ideal es aquella que se encuentra: fácil acceso y manejo, en donde pueda verla y logre cambiar la bolsa o dispositivo recolector. el riesgo de contaminación. - gues: pues dificultan la adhesión efectiva de las bolsas o dispositivos recolectores. - dades crónicas: debido a que tienen mayor riesgo de dermatitis e infección. pues corresponde a una zona firme, con menor riesgo de herniación. La creación de una ostomía puede ser quirúr- gica, endoscópica o laparoscópica Tipos de ostomías Esofagostomía Está indicada en lesiones esofágicas agudas por patología benigna, tales como ingestión de sustancias cáusticas con necrosis transmural del esófago, o en perforaciones esofágicas que cursan con mediastinitis importante. En estos casos se efectúa una esofagostomía cervical, con resección esofágica, y colocación de drenajes en mediastino y pleuras, además de una yeyunostomía de alimentación. Gastrostomía Indicada en pacientes que no se pueden alimen- tar vía oral debido a un trastorno de la deglución o afagia (pérdida de la capacidad de deglución). Se realiza a través de sondas que comunican el lumen gástrico al exterior. La sonda puede ser instalada por laparotomía o en forma percutánea guiada por un endoscopio. 87 Manual de patología quirúrgica (interior).indd 87 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 88 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Yeyunostomía Puede ser utilizada para alimentar a un paciente o para descomprimir un segmento de intestino proximal, por ejemplo, en traumatismo duodenal o reparación de un muñón duodenal complejo. Ileostomía Es la apertura del íleon distal hacia la pared abdominal. Esta cirugía es más exigente en su confección que una colostomía, debido a que el contenido del íleon es más líquido y muy rico en enzimas proteolíticas que dañan la piel al estar ex- puestos a ella, de manera que esta ostomía debe ser siempre protruida 2-3 cm sobre el plano de la piel. La elección del sitio donde efectuarla es de vital importancia: en general en el cuadrante inferior derecho del abdomen, por debajo del ombligo, a través del músculo recto abdominal, alejado de prominencias óseas, de pliegues de la piel y cicatrices. El flujo diario a través de una ileostomía es inicialmente 1-2 litros y disminuye a 500-800 ml después de uno a dos meses, con un pH levemente inferior a 7 y un contenido de sodio alrededor de 115 mEq. La descarga es continua, aumentando levemente después de las comidas, transgresión alimentaria, episodios de gastroenteritis, obstrucción parcial o recurrencia de enfermedades inflamatorias. Los pacientes portadores de una ileostomía pueden vivir en un estado de leve deshidratación y, en consecuencia, tienen niveles séricos de al- dosterona alta como respuesta a esta situación. Otra alteración metabólica que presentan estos pacientes es la formación de cálculos urinarios, debido al estado permanente de deshidratación, por lo que se recomienda ingerir mayor cantidad de líquidos. Además, la pérdida de sales biliares a través de la ileostomía y la interrupción de la circulación entero-hepática, ya sea por resección o inflamación del íleon, hacen que un grupo im- portante de estos pacientes presenten colelitiasis. Protección de anastomosis: a menudo una ileostomía se utiliza para desviar el tránsito intestinal en el período postoperatorio de una cirugía colorrectal. Aunque su presencia no evita las dehiscencias de anastomosis, sí dis- minuye la gravedad de estas si se presentaran y con ello la necesidad de re-intervenciones y la mortalidad de estos pacientes. Post-Proctocolectomía total: la cual se realiza en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, poliposis familiar o cáncer. Definitiva/Temporal: las ileostomías temporales a menudo se usan para proteger una anastomosis con riesgo de filtración (aquellas realizadas en el recto bajo, en un campo irradiado, en un paciente inmunodeprimido o desnutrido y en algunas operaciones de urgencia). En esta modalidad la ostomía a menudo se realiza como una ileostomía en asa. Las indicaciones para efectuar una ileostomía definitiva han ido en franca disminución en la actualidad. Pacientes con colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn y poliposis familiar de colon, sometidos a una proctocolectomía total, hoy en día se resuelven efectuando reservorios ileales con anastomosis ileoanales. En general, en estos casos se construye una ileostomía en asa, que posteriormente requiere de una cirugía local para reconstruir el tránsito. Terminal: corresponde a una ileostomía que no se continúa con ningún segmento intesti- nal distal. La construcción de una ileostomía terminal o de tipo Brooke (Figura 6-1) en estos momentos se reserva para pacientes en que la decisión terapéutica sea realizar una proctocolectomía total. Se confecciona con una porción de íleon distal de 6-8 cm de lar- go, con buena irrigación, y se extrae a través de una apertura en la pared abdominal. El mesenterio se fija al peritoneo y el intestino al orificio aponeurótico con suturas perma- nentes. La porción exteriorizada del intestino delgado se evierte y se sutura a la piel. Esta ostomía debe quedar protruida 2-3 cm sobre el plano, de tal manera que el contenido ileal caiga directamente a la bolsa de ileostomía, evitando el contacto con la piel. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 88 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 89CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES En asa: el intestino no se interrumpe comple- tamente, ya que se continúa con un segmento hacia distal, quedando un lumen proximal evertido (2-3 cm sobre la piel). Cumple la función de desviar el contenido intestinal para proteger anastomosis. Tiene la ventaja de que el cierre posterior se puede realizar sin la necesidad de una laparotomía formal: la ileostomía se libera de la piel, tejido subcutáneo y fascia; se re-anastomosa reintegrándola a la cavidad peritoneal con facilidad. Colostomía Es definida como la creación quirúrgica de una apertura del colon a la piel de la pared abdominal y su propósito es crear una derivación del tránsito intestinal y/o descomprimir el intestino grueso. Las indicaciones para realizar una colostomía son variadas, entre ellas las más importantes son: Obstrucción de colon: sigue siendo una de las causas más frecuentes, ya sea por pato- logía maligna (cáncer de colon) o benigna (enfermedad diverticular obstructiva, enfer- medades inflamatorias del intestino grueso, estenosis de colon post radioterapia o de origen isquémico). En general, el método consiste en ostomizar el colon transverso hacia la pared abdominal, para así liberar la obstrucción. Perforación de colon: como resultado de traumatismo penetrante o cerrado de abdo- men, patología benigna/maligna, o iatrogéni- ca. Se acompaña de peritonitis localizada o generalizada, siendo no aconsejable efectuar resecciones y anastomosis inmediata. En tales situaciones se recomienda una colostomía, además de la resección del segmento patológico comprometido. Traumatismos de colon: son una causa fre- cuente de indicación de colostomías. Cuando las heridas son pequeñas (comprometen menos del 25% del perímetro del colon), con poca contaminación fecal intra-abdominal, pacien- tes hemodinámicamente estables y operados dentro de las primeras seis horas de ocurrido el traumatismo, pueden ser cerradas en forma primaria. Sin embargo, cuando existe daño tisular severo, grandeslaceraciones, zonas con desvascularización, shock prolongado, o asociado con lesiones de otros órganos, requieren ser tratadas con colostomía, que puede ser en las siguientes modalidades: – Exteriorización del segmento lesionado a modo de colostomía. – Reparación primaria de la lesión y colos- tomía proximal (habitualmente en heridas de recto). – Resección del segmento de colon lesionado, con colostomía proximal y fístula mucosa (colon distal exteriorizado). – Resección del segmento de colon lesionado, con colostomía y cierre del muñón distal (operación de Hartmann). corresponden a la principal indicación de os- tomías. La resección del recto en su totalidad, en continuidad con el aparato esfinteriano, requiere de la confección de una colostomía terminal y definitiva, generalmente en colon Figura 6-1 Ileostomía terminal tipo Brooke. a) b) c) Manual de patología quirúrgica (interior).indd 89 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 90 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA descendente o sigmoideo. Una resección ante- rior de recto baja o una anastomosis coloanal, en general deben ser protegidas ya sea con colostomías transversas en asa (colostomía de Wangensteen) o más frecuentemente por una ileostomía en asa, que son temporales o transitorias. debe realizar una resección del segmento in- testinal comprometido cuando no responden a tratamiento médico o se presentan en forma aguda grave con riesgo vital, necesitando con frecuencia la creación de una ostomía. Definitiva/Temporal: que una colostomía sea definitiva o temporal depende fundamental- mente del proceso patológico por la cual se realizó. Es importante definir esto al realizarla, ya que un gran número de colostomías que pretendieron ser temporales se transforman en permanentes, en la medida que el cuadro clínico de base no logre resolverse. Terminal: si la colostomía va a ser perma- nente o definitiva, debe ser de tipo terminal (derivar totalmente el tránsito), realizada en un lugar de fácil manejo para el paciente y lo más distal posible, ya que las deposiciones son más formadas. El lugar más adecuado para este tipo de colostomía es en el cuadrante inferior izquierdo, por debajo del ombligo, 3-4 cm. lateral a la línea media y transrectal, fijando el peritoneo a la serosa del colon y también el mesocolon a la pared lateral del abdomen, evitando así una serie de complicaciones que serán analizadas más adelante. En aquellos pacientes que requieren de reconstrucción del tránsito intestinal, esta debe realizarse a través de una laparotomía a lo menos seis a ocho semanas después de efectuada la colos- tomía, para dar tiempo a que se resuelva la inflamación generada por el acto quirúrgico. En asa: es un procedimiento que permite desviar el tránsito intestinal en forma temporal sin seccionar completamente el segmento ex- teriorizado. Se usa para proteger anastomosis difíciles de realizar, por ejemplo, resección anterior baja, anastomosis coloanales, en traumatismo de recto para proteger la repara- ción, desviar el tránsito intestinal en heridas perineales complejas o infecciones perineales graves (síndrome de Fournier o fasceitis ne- crotizante de periné). Su confección requiere extraer un asa de colon a la superficie de la piel mediante una apertura en la pared abdominal, a través del músculo recto abdominal. Esta exteriorización se asegura con un vástago de vidrio o plástico (baqueta) en el mesocolon, el que se mantiene por 7-10 días, permitiendo que la serosa del colon se adhiera a la pared abdominal y que no se retraiga hacia la cavidad peritoneal una vez retirado el vástago. Tiene la ventaja sobre otras colostomías que es de fácil cierre, ya que solo requiere una cirugía local y no una laparotomía formal como lo necesita una colostomía terminal. Cecostomía Es un procedimiento descompresivo que está destinado a drenar gas y líquido del ciego, pero no sirve para material particulado. En general se realiza a través de una sonda tipo Pezzer, Malecot o Foley. Una cecostomía abocando el ciego a la piel es de difícil manejo, ya que el contenido del íleon es líquido y difícil de controlar en una ostomía plana, como generalmente lo es la cecostomía. En la actualidad son pocas las indicaciones para realizar una cecostomía; un vólvulo de ciego que ha sido destorcido y que no amerite resección se puede tratar con una cecostomía con sonda en fosa ilíaca derecha. Esto sirve para fijar el ciego a la pared abdominal y evitar la recurrencia. Otra patología que puede ser tratada con una cecostomía es la pseudo-obstrucción de colon o síndrome de Ogilvie, la cual también puede ser solucionada realizando colonoscopías descompresivas seriadas y de esta manera evitar el estallido de la región cecal. Perforaciones y traumatismos de la zona cecal son mejor tratados con resecciones y anastomosis primarias. Si las condiciones locales o generales del paciente no lo permiten, es recomendable Manual de patología quirúrgica (interior).indd 90 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 91CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES efectuar una ileostomía y una fístula mucosa con el colon distal a la resección. Como cualquier procedimiento quirúrgico las ostomías por sí mismas no están exentas de sufrir complicaciones, entre las cuales cabe destacar: Dermatitis: es la complicación más frecuente de la ileostomía, debido a irritación directa de la piel por el contenido intestinal. Isquemia y necrosis: es una situación grave y se manifiesta muy tempranamente en el postoperatorio (menos de 24 horas). Se debe a una inadecuada irrigación de la ostomía y lo común es que se produzca en pacientes con pared abdominal gruesa y/o en ostomías de tipo terminal. Se reconoce porque la ostomía cambia de coloración y sus bordes no sangran. Si la necrosis del colon o íleon exteriorizado va más allá de la aponeurosis, la indicación es efectuar en forma urgente una nueva ostomía, por el riesgo de perforación hacia la cavidad peritoneal. Hemorragia: la mayoría de las veces es auto- limitada y no requiere tratamiento específico. Separación mucocutánea: corresponde a la separación del intestino del borde de piel al cual se fija. Puede ser secundario a la infección o isquemia de la ostomía. Infección/Absceso: se produce por contami- nación de la herida operatoria y del celular subcutáneo en el sitio de la ostomía. Requiere tratamiento antibiótico y drenaje. Retracción: se produce por un fenómeno cicatricial o debido a que el asa intestinal que- da muy tensa. La ostomía queda umbilicada, provocando derrames en la piel y alrededor del dispositivo recolector. Estenosis: producida por una reacción ci- catricial en relación a isquemia crónica del segmento exteriorizado o infección. Esta puede ocurrir a nivel de la piel o de la aponeurosis. En muchos casos esta complicación se puede tratar mediante dilataciones de la ostomía. Prolapso: corresponde a la protrusión del asa intestinal sobre el plano cutáneo a través del lumen de la ostomía. Se debe reducir, debido a que puede generar compromiso vascular, con isquemia y eventual necrosis del asa intestinal. El tratamiento definitivo requiere de muchas veces de una corrección quirúrgica. Hernia paraostómica: ocurre por una apertura de la fascia o aponeurosis demasiado grande, o por localizar la ostomía por fuera del músculo recto abdominal. Tiene en general poca ten- dencia a complicarse, pero es molesta para el paciente. Requiere reparación quirúrgica del defecto. Deshidratación: puede ser secundaria a pérdidas de grandes volúmenes por la ostomía. Se debe buscar la causa y reponer fluidos y electrolitos al paciente. Para evitar esta complicación se deben realizar cambios en la dieta del paciente y uso demedicamentos que disminuyan el tránsito intestinal en casos seleccionados. Se debe considerar que una ostomía, sea temporal o permanente, produce trastornos psicológicos en los pacientes, tales como: ansie- dad, depresión, problemas sexuales y finalmente aislamiento social. Por estas razones, frecuente- mente requieren de apoyo psicológico, o bien ser integrados en grupos de pacientes ostomizados donde se sientan acogidos. Además, la presencia de una enfermera universitaria con experiencia en ostomías es fundamental para el cuidado, control y seguimiento de estos pacientes. Fístulas Definición Una fístula (término derivado del latín para la palabra tubería) es una conexión anormal entre dos superficies revestidas de epitelio. Puede involucrar cualquier segmento del tubo digestivo, urinario, respiratorio o ginecológico con otro órgano hueco o la piel. Rara vez surgen fístulas entre un vaso sanguíneo y el intestino, resultando en una hemorragia gastrointestinal masiva, que corresponde a una emergencia quirúrgica. La mayoría de las fístulas gastrointestinales (75-85%) ocurren como una complicación de una Manual de patología quirúrgica (interior).indd 91 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 92 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA cirugía abdominal. Sin embargo, el 15-25% de las fístulas son espontáneas y secundarias a alguna enfermedad de base (Ej.: enfermedad de Crohn, cáncer, diverticulitis, etc.). Independientemente de su causa, las fístulas tienen un alto impacto en el paciente y la sociedad: aumentan la morbilidad y mortalidad, prolongan la estadía hospitalaria, demoran el retorno del pa- ciente al trabajo, tienen altos costos en salud, etc. Clasificación Existen varios sistemas de clasificación de las fístulas, ninguno de los cuales se utiliza con exclusividad. Los tres sistemas de clasificación más utilizados se basan en las características anatómicas, fisiológicas (volumen de producción) y etiológicas. Usadas en combinación, estas clasificaciones pueden ayudar a proporcionar una comprensión íntegra y manejo óptimo de la fístula. Según sitio anatómico: Las fístulas se nombran de acuerdo a los com- ponentes anatómicos participantes, y se pueden dividir en fístulas internas y externas: Internas: corresponden a dos elementos que se comunican dentro del organismo. Por ejemplo, fístulas que conectan el tracto gastrointestinal con otro órgano interno (por ejemplo, fístula colo-vesical). Externas: son comunicaciones anormales entre una estructura anatómica y el exterior. Por ejemplo, conexiones entre el tracto gas- trointestinal y la piel (fístulas enterocutáneas). Ocurren comúnmente después de una opera- ción, pero también por enfermedad de Crohn avanzada o cáncer subyacente. Según fisiología (débito): Según etiología: – Postquirúrgicas (las más frecuentes, ge- neralmente secundario a dehiscencia de anastomosis). – Post-radioterapia. – Traumáticas. – Inflamatorias (diverticulitis, enfermedad de Crohn). – Neoplásicas. Según su trayecto: – Un solo trayecto, en general largo. – Sin cavidades intermedias. – Múltiples. – Trayectos tortuosos. – Con pérdida de pared abdominal asociada. – Con cavidades intermedias. Fisiopatología En las fístulas entéricas no solo se pierde agua, sino también sodio, potasio, bicarbonato, nutrien- tes y enzimas. Por lo tanto, la pérdida de líquido entérico hacia tejido no intestinal puede dar como resultado (en especial en fístulas de alto flujo): La composición y cantidad de fluido depende de la altura a la que se encuentre la fístula (Tabla 6-1), y en general las pérdidas más graves son a nivel de duodeno o yeyuno. Esto debe ser consi- derado para una adecuada reposición de volumen y electrolitos. Estudio diagnóstico Las fístulas presentarán diversa sintomatología, la cual depende de los tejidos involucrados. Primero se deben sospechar según el tipo de cirugía, dificultades intra-operatorias, si fue de urgencia, o si se observa salida de secreciones llamativas por heridas o drenajes en el caso de fístulas enterocutáneas. En estos casos, la piel alrededor de la fístula se observa eritematosa y endurecida. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 92 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 93CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES Para confirmar la presencia de una fístula se puede: ureico, bilirrubina, etc. fistuloso. (vía oral o enema) y evaluar si este aparece en el drenaje. los que permiten definir cavidades intermedias y abscesos. Tratamiento El tratamiento consiste en: reanimación, rehidratación, control de la fístula (evitando contaminación e infección de zonas aledañas) y, por último, cierre de la fístula y restablecimiento de la anatomía. Se puede dividir en fases: Fase I (dentro de las primeras 24 horas): – Restauración de la volemia. – Corrección del desequilibrio hidroelectro- lítico y ácido-base. – Drenar abscesos y tratamiento antibiótico. – Protección de la piel. – Uso de Somatostatina para reducir secre- ciones gastrointestinales y pancreáticas. Fase II (dentro de 48-72 horas): – Mantener terapia hidroelectrolítica. – Inicio de nutrición parenteral o enteral distal a la fístula, ya que: - Permite el “reposo intestinal”. - Disminuye la mortalidad. - Una adecuada nutrición mejora la tasa de cierre espontáneo de la fístula, y es el elemento aislado que permite obtener éxito en el tratamiento. Fase III (dentro de la primera semana): – Iniciar nutrición enteral según tolerancia y débito de la fístula. – Demostrar anatomía de la fístula mediante: - Estudios con medio de contraste del tubo digestivo. - Fistulografía. - Endoscopía, si lo amerita. - Ecografía. - TAC de abdomen. Fase IV: – Mantener nutrición enteral hasta que ocurra el cierre espontáneo de fístula, que sucede generalmente dentro de los dos primeros meses. En caso contrario, se mantiene la nutrición enteral hasta que el paciente esté en condiciones de tolerar una cirugía. Tipos de cirugías La indicación de un procedimiento quirúrgico para una fístula intestinal depende de su clasifi- cación anatómica, fisiológica y etiológica. Una vez que se clasifica apropiadamente se puede Tabla 6-1 Volumen y composición del contenido gastrointestinal. Tipo Volumen Na+ (mEq/l) K+ (mEq/l) Cl– (mEq/l) HCO3– (ml/día) (mEq/l) Saliva 1500 10 26 15 50 Estómago 1500 60-100 10 100 0 Duodeno 2000 130 5 90 0-10 Íleon 3000 140 5 100 15-30 Páncreas 800 140 5 75 70-115 Bilis 800 145 5 100 15-35 Manual de patología quirúrgica (interior).indd 93 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 94 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA predecir qué tan probable es el cierre de esta con manejo médico. Una cirugía correctiva definitiva debe ser el último recurso en el tratamiento de fístulas intestinales pequeñas. Estos procedimientos solo se deben llevar a cabo una vez que el paciente sea estabilizado, con un balance de nitrógeno positivo y con índices de proteínas normales (usualmente se requieren de tres a seis semanas para esto). Si después de este periodo la fístula no parece responder al tratamiento conservador, entonces se puede planificar una cirugía. Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, las cirugías para fístulas pueden ser clasificadas en tempranas o tardías: necesaria en las siguientes condiciones: – Sepsis o abscesos que no responden a drenaje percutáneo. – Obstrucción intestinal distal completa. – Hemorragia incontrolable de la fístula. – Remoción de masas/cuerpos extraños. – Incapacidad de manejar la fístula sin drenaje quirúrgico. – Fístulas Aorto-entéricas: es una emergencia, la cirugía se debe realizar apenas se realice el diagnóstico.cuyas fístulas no han cerrado después de varias semanas. Casos específicos incluyen: – Alto volumen proveniente de la fístula, incluso después de que al paciente se le haya suspendido la alimentación enteral y haya comenzado con nutrición parenteral. – Signos de infección después de un apro- piado tratamiento antibiótico y drenaje de abscesos. – Hemorragia incontrolable. Los procedimientos quirúrgicos asociados a fístulas también pueden clasificarse en paliativos o definitivos: – Drenaje de abscesos. – Enterostomía para nutrición. – Ostomías derivativas. directamente. – Se indican una vez controlado el proceso infeccioso y en un estado nutricional adecuado del paciente. – Pretenden restablecer la continuidad intestinal y eliminar la fístula. Pronóstico El 60% de las fístulas cierra espontáneamente con tratamiento conservador luego de controlada la sepsis y adecuado aporte nutricional. Además, existen factores favorables y desfavorables que influyen en el cierre espontáneo de una fístula (Tabla 6-2). Se debe considerar una intervención quirúrgica si la fístula no ha cerrado en 30-40 días. La mortalidad asociada a fístulas es de aproxi- madamente el 10%. Tabla 6-2 Factores que influyen en el cierre espontáneo de una fístula. Favorable Desfavorable - Continuidad - Disrupción intestinal. intestinal. - No asociada a absceso. - Asociada a absceso - Intestino sano. o cavidad intermedia. - Flujo distal libre. - Intestino enfermo - Colónica, (enfermedad Biliopancreática. inflamatoria, - Defecto menor a 1 cm. radioterapia). - Obstrucción al flujo distal. - Gástrica, duodenal. - Defecto mayor a 1 cm. - Trayecto epitelizado. - Edad avanzada. - Cáncer. - Alto débito. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 94 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 95CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES Drenajes Definición Un drenaje es una estructura ajena al organismo que mantiene la continuidad entre un espacio o cavidad y el exterior, sin embargo, en algunas situa- ciones pueden comunicar dos cavidades internas. Características Un drenaje ideal debe ser: vecinas. lo que se requiere. contacto. a drenar. Según sus indicaciones, se eligen modelos laminares o tubulares. Clasificación Según mecanismo de acción Pasivos: funcionan por diferencias de presión y gravedad, sin aplicación de aspiración. Activos: son aspirativos, utilizan un disposi- tivo que crea presión negativa para generar succión. El riesgo de utilizar un drenaje activo es la posibilidad de succionar algún tejido u órgano vecino. Irrigación-aspiración: es una variante de los drenajes activos, que además permiten infundir fluido al lugar donde se encuentra ubicado. Se utilizan cuando se necesita remover detritus o en el caso de grandes disecciones. Según su objetivo Terapéuticos: su objetivo es drenar una co- lección líquida o de gas desde una cavidad. La gran ventaja para el paciente es evitar una laparotomía, la cual de acuerdo a la patología de base, se puede acompañar de riesgo de enterotomías, infección de herida operatoria y desarrollo de una respuesta inflamatoria. Según las características de las colecciones, la efectividad de un drenaje percutáneo puede llegar a un 80-90%. Profilácticos: su objetivo es evitar la acu- mulación y permitir la salida de exudados y fluidos que no serán absorbidos por el propio organismo. Además, pueden servir de testigos, evidenciando una complicación quirúrgica en forma precoz al observar las características del fluido drenado (por ejemplo, filtración de anastomosis). Están indicados en casos de grandes disecciones o anastomosis de alto riesgo. Según circuito Abiertos: no poseen un reservorio propio, son pasivos. Cerrados: tienen un recolector propio, pueden ser pasivos o activos. Permanencia La permanencia de un drenaje dependerá de la razón de instalación de este y de la evolución del paciente, por esto el momento del retiro del drenaje debe decidirlo el cirujano responsable del paciente. Los criterios que se deben tomar en cuenta son: Calidad del exudado: seroso, serohemático, hemático franco, bilioso, bilipus, purulento, fecaloídeo. Débito: se debe considerar la cantidad que se está drenando. Ubicación: considerar la cavidad que se está drenando. Estos factores deben ser considerados en con- junto. En general, los drenajes se retiran cuando el exudado es seroso/serohemático y su débito sea el mínimo fisiológico. Esto variará dependiendo de la cavidad que se esté drenando, por ejemplo, es esperable que una sonda nasogástrica drene menos de 300 ml, que una sonda T drene entre 200 y 400 ml en 24 horas, o que un drenaje de la cavidad peritoneal drene menos de 50 ml en 24 horas. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 95 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 96 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Drenaje Características Imagen Abiertos Penrose Látex, silicona. Es blando, de paredes colapsables. Drena por gradiente de presión entre la cavidad y el exterior. Yeates PVC. Varios tubos, dándole mayor capilaridad, haciéndolo óptimo para grandes volúmenes. Cerrados “Pig-tail” Látex. Pasivo. Tiene una punta enroscada para evitar un retiro accidental. Jackson Pratt Silicona. Activo. Posee un contenedor comprimible con el cual puede crearse vacío. Hemovac Silicona, PVC. Activo. Posee un contenedor con forma cilíndrica similar a un “resorte”. Al comprimirse, este intenta estirarse, generando succión. Riesgos de los drenajes Es importante destacar que los drenajes no sustituyen una técnica quirúrgica adecuada ni tampoco compensan las transgresiones de los principios quirúrgicos básicos (asepsia, hemostasia). El drenaje constituye una comunicación entre una “cavidad limpia” y el medio externo. De este modo, es posible que se desarrolle una infección retrógrada. Otro riesgo que tienen los drenajes es la compresión o lesión de estructuras vecinas. En ocasiones pueden producirse problemas al momento del retiro del drenaje como la ruptura Tabla 6-3 Ejemplos de drenajes más usados. de este y quedar parte de él en la cavidad o exte- riorización de estructuras fijas al drenaje (epiplón, asas intestinales). Bibliografía Brunicardi FC, Andersen DK, Billiar TR, Dunn DL, Hunter JG, Matthews JB, Pollock RE. Schwartz’s Principles of Surgery. 9th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Crovari F. Ostomías, fístulas y drenajes. Curso med502- a Integrado de Clínicas Quirúrgicas. Pontificia Universidad Católica de Chile; 2013. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 96 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 97CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES Surgery. 13th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Pal N. Intestinal fístula surgery. Medscape J Med [internet]. 2011 Dec. [cited 2013 May 14]; Available from: http://emedicine.medscape.com/ article/197486-overview. Reyes J. Ostomías. Manual de patología quirúrgica. Pontificia Universidad Católica de Chile; 2001. Stein DE. Intestinal fístulas. Medscape J Med [internet]. 2012 Mar. [cited 2013 May 14]; Available from: http://emedicine.medscape.com/ article/179444-overview. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 97 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Manual de patología quirúrgica (interior).indd 98 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:06 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Ediciones UC Chapter Title: ENDOSCOPÍA DIGESTIVA ChapterAuthor(s): Altamirano M. Alejandro and Pimentel M. Fernando Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.14 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms CAPÍTULO 7 ENDOSCOPÍA DIGESTIVA Introducción, definición y antecedentes históricos Endoscopía se define formalmente como la técnica de exploración visual de una cavidad o conducto del organismo. Actualmente, es una de las técnicas diagnósticas más utilizadas en medicina, la cual, a través de un orificio natural, utilizando un tubo de fibra óptica largo, delgado y flexible (endoscopio) permite obtener imágenes del esófago, estómago e intestino. El uso de tubos e instrumentos para tratar de ver el interior del cuerpo, data de los comienzos de la civilización. El primero en crear un instrumento de uso endoscópico fue Hipócrates en el año 400 a. C., introduciendo el término “endoscopía” (-endo- y – -, voces griegas de “adentro” y “mirar”, respectivamente). Muchos desarrollos tecnológicos han permitido llegar a los videoendoscopios, instrumentos que se utilizan actualmente. Un videoendoscopio (endoscopio electrónico, Figura 7-1) permite con una cámara de video integrada, convertir las imágenes, en señales eléctricas para su proyección en una pantalla de televisión. Esto permite que varios profesionales lo examinen simultáneamente, además del aumento de seguridad del procedimiento y la mejora signi- ficativa de la precisión del diagnóstico. En la década del 2000, el desarrollo de un sistema HDTV mejoró la calidad y el grado de Figura 7-1 Sistema de video endoscopía, prototipo primitivo. 99 Manual de patología quirúrgica (interior).indd 99 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 100 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA las imágenes para visualización, incluso vasos san- guíneos muy delgados y la estructura de superficie del tejido, lo cual facilita la detección de lesiones difíciles de detectar de otra forma (Figura 7-2). En 2002, Yamamoto desarrolló un nuevo método de examen endoscópico del intestino delgado, la Figura 7-2 Sistema de video de alta resolución (HDTV). Figura 7-3 Cápsula endoscópica. técnica con doble balón, que utiliza un endoscopio delgado, con un balón en su extremo distal y un tubo con una separación del extremo distal. El desarrollo tecnológico de los endoscopios se ha materializado en las cápsulas endoscópicas, en las que se integran varias funciones de los endoscopios. Este mecanismo autopropulsado viaja por el interior de un órgano, transmitiendo imágenes, a través de un dispositivo inalámbrico, que se visualizan en una pantalla (Figura 7-3). Actualmente, la utilidad de la endoscopía ha revolucionado el diagnóstico, influyendo en la prevención, diagnóstico y pronóstico de muchas enfermedades. Por lo demás, las técnicas con endoscopios flexibles son utilizadas por varias especialidades médicas, tratamiento de enferme- dades de cavidades orgánicas, antes inaccesibles, a menos que se realizaran bajo incisiones quirúrgicas amplias. El gran desarrollo y utilidad alcanzados en los últimos años, se debe a que la técnica no se limitó solo al diagnóstico, sino que pasó a ju- gar un rol terapéutico de primera línea. Hoy en día, gran parte de los procedimientos se llevan a cabo de forma ambulatoria. Poseen escasas con- traindicaciones siendo las complicaciones bajas, especialmente en el área diagnóstica. En el avance del desarrollo endoscópico, diagnóstico y terapéutico en gastroenterología, son destacables los siguientes hitos: endoscópica. En nuestro medio, la endoscopía se incorporó como una técnica terapéutica en la década del 70, liderada por cirujanos del hospital Clínico UC. Endoscopía diagnóstica y terapéutica en gastroenterología La endoscopía digestiva ha avanzado mucho en los últimos años y ha evolucionado de ser una Manual de patología quirúrgica (interior).indd 100 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 101CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA técnica meramente diagnóstica a ser una técnica terapéutica. La endoscopía diagnóstica debe satisfacer dos necesidades. En primer lugar, debe permitir la identificación de lesiones sospechosas en la mucosa estudiada. En la actualidad, este ob- jetivo se alcanza gracias a las distintas técnicas que mejoran la videoendoscopía de luz blanca convencional, como las técnicas de alta resolu- ción, de magnificación y la cromoendoscopía. La endoscopía con imágenes de banda estrecha ( NBI) es una técnica reciente que permite lograr un mejor contraste de los vasos de superficie para poder identifi- car lesiones circunscritas. El segundo objetivo de la endoscopía es caracterizar las lesiones identificadas. Para ello es muy importante un diagnóstico histológico inmediato. En el aparato digestivo superior se pueden diagnosticar varias enfermedades; entre ellas, el carcinoma epider- moide del esófago, la enfermedad por reflujo no erosivo, el esófago de Barrett y el adenocarcinoma de la unión gastroesofágica, la gastritis asociada a Helicobacter pylori, la metaplasia intestinal del estómago, el cáncer gástrico, la enfermedad celíaca y el linfoma del tejido linfático asociado a la mucosa (MALT). Mientras que en el tracto inferior se diagnostican patologías rectocolónicas, rectitis, pólipos y tumores. En ambos casos, se documenta con videos y fotografías, y se toman biopsias de los hallazgos. La endoscopía terapéutica permite realizar procedimientos endoscópicos intervencionistas en las vías digestivas que permiten dar solución a patologías de los pacientes, evitando en mu- chos casos cirugías invasivas, como la resección completa de pólipos, dilatación de estrecheces y fulguración de tumores. Endoscopía digestiva alta La esofagogastroduodenoscopía, también llamada endoscopía gastrointestinal alta, pa- nendoscopía oral o simplemente gastroscopía, es un examen médico que visualiza el esófago, el estómago y el duodeno. Figura 7-4 Esquema de gastrostomía. Sonda de alimentación Estómago Entre sus aplicaciones, usos y variantes diag- nósticas y terapéuticas, se encuentran: Gastrostomía endoscópica percutánea (GEP) Es una alternativa a las sondas nasoenterales o las gastrostomías quirúrgicas. Aunque este procedimiento fue desarrollado para niños, ésta ha llegado a ser una técnica ampliamente usada en todas las edades (Figura 7-4). GEP es la alternativa de elección de soporte nutricional a largo plazo en pacientes imposibilitados de usar la vía oral. Además, ofrece mejor tolerancia al paciente, con baja morbilidad y mortalidad. Se indica en trastornos de la deglución (disfagia/ afagia) o cualquier otro motivo que imposibilite su alimentación por vía oral por un período > a 2-3 semanas. Este procedimiento implica un tracto digestivo con funcionalidad normal y que no exista contra- indicación o imposibilidad para la introducción de un endoscopio hasta la cavidad gástrica. Se documentan complicaciones menores: 13- 43% (maceración de la piel por filtración,dolor periestomal), y mayores: 0,4-8,4% (infección periestomal, fasceítis necrotizante, peritonitis, perforación, hemorragia, ileo, neumonia aspira- tiva, muerte). Manual de patología quirúrgica (interior).indd 101 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 102 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Colagiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) Procedimiento que ejemplifica la transición de uno inicialmente diagnóstico a uno casi exclusiva- mente terapéutico en la actualidad. Consiste en un endoscopio de visión lateral que se introduce hasta el duodeno, permitiendo el paso de instru- mentos a la vía biliar y pancreática. Se inyecta medio de contraste para permitir el contraste de la vía biliar y/o conducto pancreático. Es un procedimiento relativamente complejo debido a la necesidad de equipamiento especial y a la larga curva de aprendizaje. No se realiza CPRE diagnóstica en la evalua- ción de dolor pancreático-biliar en ausencia de hallazgos objetivos en otras imágenes. Además existen exámenes imagenológicos alternativos, que hacen cuestionable la realización de una CPRE diagnóstica (endosonografía, colangiografía intraoperatoria, colangio-resonancia magnética). Si uno de estos métodos evidencia una obstrucción, entonces está claramente indicada una CPRE. Se usa como terapia endoscópica de primera línea, en filtraciones biliares y estenosis post quirúrgicos. La CPRE tiene un rol importante en pan- creatitis aguda recurrente; puede identificar y a veces tratar la causa. Es efectiva en tratamiento de estenosis sintomáticas en pancreatitis crónica y en paliación de obstrucción maligna. Es útil en diagnóstico y tratamiento de litiasis pancreática sintomática, así como para drenar pseudoquistes pancreáticos sintomáticos. La sensibilidad y especificidad de CPRE para detección de coledocolitiasis es de 95%. La CPRE preoperatoria se realiza en caso de icteri- cia persistente, elevación de enzimas hepáticas, pancreatitis persistente o colangitis. La CPRE con descompresión biliar es de elección en colangitis aguda y en pancreatitis grave con sospecha de obstrucción de vía biliar. La esfinterotomía endoscópica y extracción de cálculos es exitosa en >90%, con complicaciones de aproximadamente 5% y mortalidad de <1%. Entre las complicaciones específicas se describe pancreatitis, sepsis, hemorragia o perforación duodenal retroperitoneal. Se reportan 6,9% de complicaciones específicas, 0,33% mortalidad, eventos leve-moderados 5,2%, eventos graves 1,7%. La complicación grave más frecuente es el dolor abdominal y elevación de amilasa que requiere hospitalización (elevación de amilasa en 75% post CPRE, pero solo 5% hacen pancreatitis clínica y 0,4% grave). La CPRE está indicada en los siguientes casos de patologías benignas: coledocolitiasis, colangitis, pancreatitis aguda de origen biliar, estenosis benigna de la vía biliar, disfunción del esfínter de Oddi, fístulas biliares internas y externas, pancreatitis crónica, fístulas pancreáticas. Y en las patologías malignas: neoplasias biliopancreáticas y tumores de la ampolla de Vater. Los procedimientos terapéuticos que se rea- lizan son: principal (VBP). pancreático principal. Definición de pancreatitis post-CPRE: límite superior de su valor normal, 24 horas después del procedimiento, acompañado de dolor abdominal y necesidad imperiosa de hospitalización. Su incidencia alcanza el 9%. Instalación de sondas por endoscopía El acceso al tubo digestivo es clave en algunas condiciones clínicas. La tasa de éxito en instalación manual de sondas enterales (“a ciegas”) bordea el 30%. Las opciones disponibles son el uso de radioscopía o endoscopía. Entre sus indicaciones se describen: mecánica. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 102 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 103CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA post quirúrgico. nervosa. Sus riesgos: intratraqueal, intrabdominal. De los pacientes hospitalizados un 30% pre- senta algún grado de desnutrición, por lo tanto, el soporte nutricional constituye un pilar en el tratamiento de la mayoría de las enfermedades. La instalación por vía oral (post-pilórico), considera los siguientes métodos: ): se instala la SNE a nivel gástrico con sutura fijada en la punta. Se realiza endoscopía vía oral y se toma la sutura fijada a la SNE con pinza de fórceps. Se avanza la sonda lo más distal posible hacia intestino delgado. Se retira cuidadosamente el endoscopio para no retirar la SNE. Éxito hasta 93%. El principal problema es la movilización de la sonda debido a fricción del endoscopio. dewire): se introduce endoscopio hasta intestino delgado. Por canal de trabajo de inserta una guía de alambre. Se retira endoscopio, dejando guía in situ. Traspaso de guía: salida oral a nasal a través de catéter nasofaríngeo. Se introduce SNE por guía. ): SNE se pone “más rígida” al introducir por su lumen una o dos guías, sin sobresalir del extremo distal del tubo. (0,052-0,035 pulgadas). Se introduce por vía nasal SNE hasta estómago. Se realiza endoscopía (vía oral). Con fórceps se empuja SNE hasta intestino delgado. Se retira endoscopio. Se retira Guía. Éxito 97,6% (41/42 pacientes). Tiempo promedio: 11,6 min. ): se realiza EDA hasta intestino delgado. Por canal de trabajo se introduce SNE lubricada de pequeño diámetro (8-10 French). Se retira endoscopio. Se corta el largo deseado de SNE. Traspaso SNE oral a nasal. 90% éxito, tiempo promedio: 19 min. Complicación durante procedimiento: aspiración (1,5%). Ligadura de várices esofágicas Las várices esofágicas son colaterales portosis- témicas, es decir, canales vasculares que conectan la circulación venosa portal y la circulación venosa sistémica. Se forman preferentemente en la submucosa del esófago inferior, como conse- cuencia de la hipertensión portal. La ruptura y el sangrado de las várices esofágicas constituyen una complicación importante de la hipertensión portal y entrañan una alta mortalidad. El sangrado varicoso es responsable del 10 al 30% de todos los casos de sangrado digestivo alto. Si bien las várices en general se forman en los centímetros distales del esófago y menos a menudo en el fondo gástrico, también se pueden formar en cualquier localización a lo largo del tubo digestivo. Los predictores endoscópicos de sangrado incluyen el tamaño de las várices y la presencia de marcas rojas como latigazos que corresponden a áreas de adelgazamiento de la pared de la várice a causa de un aumento de la tensión parietal. La interrupción abrupta de los beta-bloqueantes podría ser también considerada como un factor de riesgo luego de un sangrado importante. El diagnóstico diferencial incluye todas las etiologías del sangrado gastrointestinal alto, por consiguiente, el diagnóstico requiere una endos- copía digestiva alta. Se distinguen tres situaciones clínicas diferentes: (profilaxis primaria). un episodio de sangrado inicial (profilaxis secundaria). La escleroterapia endoscópica y la ligadura varicosa son medidas efectivas para detener el sangrado en hasta 90% de los pacientes. La ligadura endoscópica con banda es tan efectiva Manual de patología quirúrgica (interior).indd 103 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 104 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA como la escleroterapia, pero tiende a tener menos efectos colaterales. Sin embargo, cuando hay un sangrado activo grave, la ligadura con banda por vía endoscópica puede ser más difícil de aplicar que la escleroterapia. En cuanto a la prevención de la repetición del sangrado, la erradicación endoscópica de las várices es altamente efectiva en reducir el riesgo de sangradorecurrente, disminuyendo la incidencia anual desde aproximadamente 80% a 20-30%. Como se mencionó, la ligadura con banda de las várices tiene una mejor relación eficacia/ efectos colaterales que la escleroterapia y es el tratamiento endoscópico de elección para la erradicación de las várices esofágicas. La erra- dicación endoscópica de las várices esofágicas requiere varias sesiones (habitualmente alrededor de tres). Las várices pueden recurrir (aparente- mente una tasa más alta después de la ligadura por banda que después de la escleroterapia), y por lo tanto, los controles endoscópicos regulares son imprescindibles para detectar y posibilitar la erradicación de várices recurrentes antes de que vuelvan a sangrar. Si bien parece lógico combinar las estrategias farmacológicas y endoscópicas para la profilaxis secundaria del sangrado, esta combinación sigue siendo controvertida por lo menos hasta que las várices hayan sido erradicadas por completo por endoscopía. Biopsias endoscópicas Procedimiento en el que se remueve tejido de un organismo vivo para examen microscópico y así establecer un diagnóstico, a través de los canales de trabajo del endoscopio. En la biopsia excisional se extirpa la lesión completa en un solo tiempo. Esta biopsia incluye habitualmente tejido normal adyacente para tener un margen de seguridad. Es ideal para lesiones pequeñas. En la biopsia incisional, se extirpa parte de la lesión, exclusivamente con un propósito diagnóstico. Se recomienda en lesiones de gran tamaño, en las que será necesario programar ulteriormente una intervención quirúrgica de gran envergadura. Respecto a las biopsias para esófago de Barrett, se definen cuatro cuadrantes cada 2 cm, cuatro cuadrantes cada 1 cm en paciente con displasia conocida o sospechada, y biopsia específica a áreas irregulares (por frasco separado). En la esofagitis eosinofílica, se indican múltiples biopsias del esófago proximal y distal. Además, biopsiar estómago y duodeno (diagnóstico dife- rencial: gastroenteritis eosinofílica, enfermedad de Crohn). Respecto a la gastritis atrófica, el protocolo considera al menos cinco biopsias: (2) curvatura mayor y menor distal al antro (A1-A2), (1) curvatura menor a nivel del ángulo (A3) y (3) de la pared anterior y posterior del cuerpo proximal (C1-C2), Figura 7-5. En cuanto al grupo de enfermedades inflama- torias intestinales (EII), la vigilancia endoscópica de DALM (masa o lesión asociada a displasia) / CCR (cáncer colorrectal), sugiere un inicio desde 8-10 años del diagnóstico. El seguimiento se realiza cada 1-2 años. Para la pancolitis: cuatro cuadrantes, cada 10 cm, ciego a recto, mínimo 32 muestras. C1 C2 A1 A2 A3 Figura 7-5 Protocolo de toma de biopsias gástricas. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 104 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 105CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA Enteroscopía de doble balón Consiste en la introducción, por vía oral o anal, de un endoscopio más largo y delgado que los tubos normales, junto a un sobretubo, ambos con un sistema de balones inflables, que posibilitan ir enhebrando el intestino para alcanzar su extensión y permitir así la observación y tratamiento de esta sección del tubo digestivo. Se estima que es uno de los métodos más completos de exploración del intestino delgado, al permitir la observación de tramos que hasta ahora eran inaccesibles. Es de gran utilidad en el estudio de pacientes con lesiones intestinales, como sospecha de enfermedad de Crohn, poliposis y tumores; alteraciones radiológicas en el intestino delgado, o que presenten hemorragias digestivas de origen indeterminado. Pero también su gran utilidad está dada por- que posibilita tomar biopsias para confirmación histológica y permite el tratamiento de lesiones identificadas, siendo la principal indicación el sangrado oculto, cuyas causas más comunes pueden ser tratadas por vía endoscópica en el 95% de los casos. Asimismo, es de gran ayuda en colonoscopías difíciles, ya que permite la exploración del íleon con el sobretubo; en la modificación de interven- ciones anatómicas quirúrgicas del tubo digestivo, como la anastomosis en Y de Roux, para resolver estenosis distales en cirugía bariátrica; en compli- caciones biliares y la colocación de stent y otras aplicaciones por su capacidad de avanzar a sitios de poca accesibilidad. En síntesis, la endoscopía doble balón (EDB) es una técnica que revolucionó el estudio y tra- tamiento del intestino delgado (ID). La EDB es actualmente el procedimiento gold estándar no quirúrgico del ID. Manejo de la hemorragia digestiva alta no variceal La endoscopía digestiva alta es un elemento de gran utilidad en el manejo de los pacientes que tienen una hemorragia digestiva. Es necesario considerar que la posibilidad de visualización del punto sangrante en una endoscopía intrahemorrágica es mucho menor que si uno logra hacerlo cuando el sangrado se ha detenido. Las causas más frecuentes de una hemorragia digestiva alta son: 1. Úlcera duodenal. 2. Gastritis medicamentosa (lesiones ulceradas múltiples de la mucosa gástrica). 3. Úlcera gástrica. 4. Mallory-Weis. Causas raras: fístulas biliodigestivas, malforma- ciones vasculares, úlceras de boca anastomótica, cáncer gástrico. Existen elementos clínicos y endoscópicos (clasificación de Forrest) que permiten predecir que un paciente va a continuar sangrando o va a recidivar su hemorragia digestiva alta (Ver Capítulo 11. ). Existen distintas alternativas para terapia endoscópica: Métodos térmicos: entre estos tres métodos los dos primeros no tienen mayores diferencias en cuanto a efecti- vidad, el láser es más costoso, menos práctico, puesto que el paciente tiene que ser llevado al lugar donde se hace el procedimiento y tiene un discreto mayor porcentaje de perforaciones. Ofrece hemostasia adecuada en la mayoría de las hemorragias. Inyección: existe la posibilidad de inyectar vasoconstrictores o agentes esclerosantes, lo que constituye un método sencillo y que tiene una alta eficiencia. Logra crear una combinación de presión hidrostática, edema tisular, vasoconstricción y efectos inflamatorios en el área de la úlcera. El uso de Adrenalina, constituye la terapia más disponible y utili- zada, ya que actúa por una combinación de taponamiento y vasoconstricción. Requiere inyección de volúmenes entre 15-45 ml si se utiliza como terapia única. La inyección es difícil en úlceras con base de fibrina, debiendo inyectar en una localización anticipada del vaso tributario. La hemostasia inicial se logra sobre el 90% de los casos, con un resangrado aproximado del 18%. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 105 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 106 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Métodos mecánicos: aplican los principios quirúrgicos para ocluir vasos sanguíneos. Actualmente existen disponibles diferentes tipos de clips. Los clips permiten mayor faci- lidad para su uso en lesiones pequeñas y en tejido blando (por ejemplo, Dieulafoy). La base rígida de una úlcera péptica puede ser difícil de tratar. Las lesiones en el fondo gástrico son más difíciles, ya que el mecanismo de disparo se debilita en retrovisión. Los clips se desprenden a una o dos semanas de su colocación y sus resultados son comparables a inyectoterapia y terapias térmicas. El uso conjunto con otro tipo de terapia logra menor resangrado y puede disminuir la indicación de cirugía y mortalidad a la mitad. La EDA diagnóstica precoz permite estratificar pacientes en alto y bajo riesgo de resangrado con criterios endoscópicos y clínicos. La hemostasia endoscópica no está indicada en pacientes con estigmas de bajo riesgo y se reserva para pacien- tes con estigmas dealto riesgo de resangrado. El uso de clips para estigmas de alto riesgo presenta resultados prometedores, pero falta evidencia. Se han realizado numerosos estudios pros- pectivos randomizados comparando los métodos térmicos y los métodos de inyección y la conclu- sión es que no hay diferencia significativa entre ellos y debe usarse el método más disponible o con que se tenga mayor experiencia en el centro en cuestión. Endoscopía digestiva baja Comúnmente llamada colonoscopía, es el procedimiento que permite examinar visual- mente el interior de colon y recto, y también, si es necesario, la parte terminal, del intestino delgado (íleon). Se utiliza a modo de prueba diagnóstica, permite la extracción de biopsias y la realización de terapéutica endoscópica. La realización de este estudio con la extracción de pólipos, disminuye notablemente la mortalidad por el cáncer de colon. Entre sus aplicaciones diagnósticas y terapéu- ticas, se consideran las siguientes: Tratamiento de la hemorragia digestiva baja Se considera como una hemorragia digestiva baja (HDB) aquellas originadas distales al ángu- lo de Treitz. Son masivas, cuando requieren de transfusión de sangre de más de un litro en las primeras 24 horas de hospitalización para mantener la hemodinamia estable del paciente. La HDB, al igual que aquellas cuyo origen es proximal al ángulo de Treitz, se detiene espontá- neamente en alrededor del 80% de los casos. Esto permite que su exploración diagnóstica pueda practicarse en forma prácticamente electiva en la misma hospitalización. En los adultos, la HDB masiva se presenta frecuentemente como un accidente alarmante en pacientes previamente asintomáticos. Esta circunstancia exige el estudio diagnóstico expe- dito y seguro. Sin embargo estas condiciones son difíciles de cumplir ya que la exploración endos- cópica del tubo digestivo distal al ligamento de Treitz se reduce prácticamente a la exploración del colon por medio de una colonoscopía la que se ve dificultada por la presencia de sangre y coágulos. El plan de estudio y tratamiento incluye una proctosigmoidoscopía con el rectocospio rígido convencional para descartar alguna lesión sangrante del canal anal, recto o parte distal del sigmoides. Dado que es poco frecuente que las lesiones de este segmento del tubo digestivo originen hemorragias masivas, la mayoría de las veces es necesario con- tinuar el estudio y en este momento se presentan dos alternativas. La primera, sería introducir el colonoscopio para explorar los segmentos más proximales del colon. Sin embargo, la presencia de coágulos y la falta de preparación del colon hacen que este examen en estas condiciones sea de bajo rendimiento. Por eso es preferible tomar la segunda alternativa que es explorar el tubo digestivo proximal a la unión duodeno-yeyunal para descartar que el sangramiento que se está interpretando como de origen bajo sea en realidad, una manifestación de una lesión gástrica o duo- denal. Esta secuencia de estudio nos ha permitido corregir el diagnóstico y por consiguiente variar Manual de patología quirúrgica (interior).indd 106 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 107CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA radicalmente la conducta terapéutica en un grupo de pacientes en quienes se supuso inicialmente que tenían una HDB masiva cuando en realidad sufrían una úlcera duodenal sangrante. En este sentido es interesante destacar la experiencia de algunos autores quienes, en 40 casos de rectorra- gia masiva y aspiración de contenido gástrico sin sangre se encontraron que cinco (12 %) tenían una úlcera péptica sangrante. El uso terapéutico de la colonoscopía se limita la electrocoagulación de lesiones como la angio- displasia y la resección de pólipos. La experiencia acumulada es escasa, porque ambas lesiones dan origen a episodios de hemorragia autolimitados, que raramente requieren un procedimiento endoscópico con el fin de cohibirla. Además, como la angiodisplasia es difícil de reconocer endoscópicamente, aun cuando el sangramiento es activo, su electrocoagulación es infrecuente. Se han comunicado recientemente experiencias con electrocoagulación endoscópica para el tratamiento de la angiodisplasia de pacientes sin sangramiento activo. De estas series se puede concluir que este es un procedimiento de baja morbilidad, pero el seguimiento por 2-36 meses mostró recurrencia de la hemorragia en un tercio de los casos. Finalmente, la rectosigmoidoscopía, sería el primer procedimiento que debería efectuarse ante la sospecha de una hemorragia digestiva baja. Permite una buena visión del recto y de parte del sigmoides, donde se encuentran la mayor parte de las lesiones que provocan rectorragia (pólipos rectales, rectosigmoiditis, colitis ulcerosa). Permite obtener muestras para estudio de contenido fecal (examen parasitológico directo, coprocultivo), y tomar biopsias para estudio histológico. La colonoscopía, es el procedimiento de elección en los casos de hemorragia digestiva baja con rectosigmoidoscopía normal. Además de lograrse una visión completa del colon, permite ver parte del íleon, mediante una ileoscopía retrógrada, y realizar técnicas diagnósticas como las descritas anteriormente, así como técnicas terapéuticas como polipectomía y electrocoagulación. La colonoscopía no impide estudios posteriores con bario o estudios angiográficos. Si no es posible detener la hemorragia con medidas no operatorias, y utilizando las medidas térmicas, farmacológicas y mecánicas, mencionadas anteriormente, el próximo paso es el tratamiento quirúrgico. (Ver Capítulo 23. ) Polipectomía endoscópica Es, sin duda, el procedimiento más frecuen- temente utilizado hoy en día. Comúnmente, mediante el uso de un endoscopio e instrumentos utilizados a través del canal de trabajo, se extirpan las lesiones de la pared del tubo digestivo. Las técnicas utilizadas varían según el tamaño del pólipo hallado. De acuerdo a ello, se describe la resección con asa fría con o sin inyección previa de epinefrina/adrenalina, y la resección con asa caliente (diatermia) con o sin realización de la inyectoterapia, recién mencionada. Estas dos últimas modalidades se reservan para aquellas lesiones que poseen tamaños considerables y no son objeto de extirpación con pinza (pólipos <5 mm), Figura 7-6. Este procedimiento puede realizarse en forma ambulatoria, en tanto la hospitalización se reserva para aquellos pacientes portadores de alguna enfermedad asociada, pólipos de gran tamaño o pólipos múltiples. La terapia anticoagulante no impide la reali- zación de una colonoscopía, sin embargo, no es 1 2 3 4 Figura 7-6 Esquema de polipectomía. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 107 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 108 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA recomendable realizar una polipectomía bajo esta circunstancia. La preparación del colon es un factor funda- mental para la realización de una polipectomía. Permite una exploración adecuada, visión óptima de la lesión y una evaluación más apropiada de ella, todo lo cual disminuye la probabilidad de complicaciones. Actualmente se emplea una solución electrolítica de polietilenglicol por vía oral, administrada de forma fraccionada. La sedación del paciente durante el procedi- miento es de vital importancia, ya que permite la realización de la polipectomía sin apresuramiento, con adecuada insuflación y en un paciente tranquilo. En la actualidad, la sedoanalgesia se compone de una benzodiacepina como el midazolam, un anal- gésico opiáceo, como la meperidina o fentanilo, y un antiespasmódico, como la escopolamina, si es necesario. Las lesiones polipoideas del intestino grueso son con mayor frecuencia adenomas. Por ellose enuncia que se interrumpe la secuencia adenoma– carcinoma, constituyéndose en la mejor herramienta actual para prevenir el cáncer colorrectal. Debido a que estos pueden preceder o transformarse en lesiones malignas, el propósito de la polipectomía es remover toda la lesión o lesiones, y así dejar la cirugía convencional solo para los pólipos en que una simple polipectomía no es suficiente o es impracticable. La extirpación total del pólipo permite al patólogo tener una visión completa de la lesión, del grado y ubicación de las atipias que puedan existir y de la presencia de degeneración. Así, puede informar si hay compromiso en la superficie del pólipo o en niveles más profundos y si hay compromiso de vasos linfáticos o sanguíneos. Las biopsias, por el contrario, pueden tener un aspecto benigno o maligno, ignorándose lo que sucede con el resto del pólipo. En la reexploración de estos pacientes encontramos restos, a veces inflamatorios, y una retracción, que hacen difícil obtener nuevas biopsias, y en ocasiones no se encuentran los restos de la lesión. El tamaño límite del pólipo y su aspecto son interrogantes que debe plantearse el endoscopista antes de iniciar la resección. La presencia de úl- ceras, cambio de color en la mucosa o fijación a planos profundos hablan en favor de degeneración neoplásica e infiltración. Frente a casos de riesgo quirúrgico elevado, pueden realizarse técnicas especiales para la re- sección de pólipos de mayor tamaño. Las complicaciones de la polipectomía endos- cópica son poco frecuentes y su reconocimiento precoz disminuye la morbilidad. Las más comunes son hemorragia y perforación. Publicaciones de estadísticas colectivas de más de 35.000 polipec- tomías indican un 0,66% para la hemorragia y un 0,33% para la perforación, con una mortalidad global de 0,03%. Lesiones superficiales de tracto digestivo (LSTD) Las LSTD son aquellas surgidas de la mucosa, que se extienden en la mucosa o por debajo de ella hasta la submucosa. Se separan en tres grupos (Figura 7-7): Lesiones protruidas (0-I): altura mayor de 2,5 mm por encima de la mucosa (comparar con pinzas de biopsias cerrada). Pueden ser descritas como pediculadas (p) o sésiles (s), siendo definidas por la relación entre la altura (eje vertical) y la base (eje horizontal). Si es > 2 son pediculadas, y si es < 2, es sésil. Las Tipo 0-Is Tipo 0-II a Tipo 0-II b Tipo 0-II c Tipo 0-III Tipo 0-II c III Protruido sésil Levemente elevado Plano Levemente deprimido Excavado Mixto Tipo 0-Ip Protruido pediculadoLesiones Protruidas Lesiones Planas Lesiones Deprimidas Figura 7-7 Lesiones superficiales del tracto digestivo. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 108 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 109CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA formas intermedias no son significativas y se tratan como sésiles. Lesiones planas (0-II): ser planas o levemente elevadas (menor de 2,5 mm), o deprimidas (menor de 2,5 mm). Lesiones deprimidas (0-III): depresión dos veces mayor que el grosor de la mucosa, próxima a la muscular propia, > 2,5 mm, infrecuentes en colon. Pueden observarse combinaciones de estos tipos, siendo nombrada primero la característica predominante, por ej.: IIa + IIc, o IIc +IIa. Existen lesiones de extensión lateral. Diámetro lateral mayor de 10 mm, “ ”. El uso de la magnificación en endoscopía ha permitido, como se ha mencionado anteriormente, mejorar la calidad de las imágenes, y con ello con- tribuir a la certeza diagnóstica. Gracias al desarrollo tecnológico de la endoscopía se pudo observar los patrones orificiales de las criptas glandulares, y con ello crear una escala de apreciación, escala de Kudo o clasificación de Kudo (Figura 7-8), la cual compara la superficie de la mucosa normal de la patológica. Se utiliza un colorante que no penetra en la célula sino que se introduce en los pliegues de las criptas, dibujando una figura patrón, que las distingue del resto. Tipo I: patrón criptas redondeado, criptas de 0,07±0,02 mm. No neoplásico. No se sugiere tratamiento endoscópico. Tipo II: patrón estrellado o papilar, criptas de 0,09±0,02 mm. No neoplásico. No se sugiere tratamiento endoscópico. Tipo III-S: patrón glandular pequeño, redon- deado o tubulares, criptas de 0,03±0,02 mm. Neoplásico. Se sugiere tratamiento endoscópico. Tipo III-L: patrón tubular o redondeado, grandes criptas 0,22±0,09 mm. Neoplásico. Se sugiere tratamiento endoscópico. Tipo IV: patrón ramificado, criptas 0,93±0,32 mm. Neoplásico. Se sugiere tratamiento endoscópico. Tipo V: patrón irregular o no estructurado, criptas no evaluables. Neoplásico invasivo. Se diferencia V-l patrón irregular con invasión submucosa focal. Tratamiento endoscópico o cirugía. V-N no estructurado, donde no se diferencia ningún tipo de patrón glandular, típico de invasión submucosa moderado o profundo. Se sugiere tratamiento quirúrgico. Figura 7-8 Escala de Kudo. EndoscopicSchematicType I II IIIa Va IV IIIb Vb Manual de patología quirúrgica (interior).indd 109 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 110 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Respecto a las contraindicaciones de las re- secciones endoscópicas, se describen: - ferencia del colon. afectando ambos pliegues haustrales. – Paciente con TACO. – Deficiente preparación de colon. – Paciente con marcapaso o desfibrilador. En cuanto a las complicaciones descritas, la hemorragia se presenta solo en 1-2% de los casos, perforación 1%, síndrome post polipectomía 1% y pérdida de pólipos 15%. Tratamiento del vólvulo sigmoideo El vólvulo del sigmoides ocurre cuando este segmento del colon rota sobre el mesenterio en un punto fijo. Esta condición es favorecida por la existencia de un sigmoides largo y móvil o de una asa larga con mesenterio retraído en su base. Se asocia con frecuencia a enfermedades de Chagas, Hirschsprung, Parkinson y megacolon. El vólvulo produce un cuadro agudo de obstrucción intestinal. En Estados Unidos, el vólvulo sigmoideo causa aproximadamente el 10% de las obstrucciones del intestino grueso, alcanzando en algunos países hasta el 80%. En nuestro país es la segunda causa de obstrucción colónica. La desvolvulación puede hacerse mediante el colonoscopio cuando se logra abrir el lumen intestinal sin necesidad de emplear gran presión y cuando la evolución no lleva a un deterioro irreversible del colon. Este procedimiento permite, una vez destorcido, descomprimir los segmentos proximales, con lo que cede el cuadro obstructivo. La visión directa de la mucosa ayuda a decidir sobre un eventual tratamiento quirúrgico de urgencia. La presencia de contenido hemorrágico o cambios en la coloración de la mucosa cerca de la obstrucción obligan a abandonar el procedimiento. En ausencia de compromiso vascular del asa comprometida, este procedimiento tiene un éxito cercano al 100%. De presentarse nuevamente el vólvulo, lo que ocurre aproximadamente en un 30% de los enfermos, no existe ningún impedi- mento para repetir el procedimiento endoscópico, lo que es válido tanto para una recaída precoz como tardía. El colonoscopio ofrece más seguridad en la resolución del vólvulo, ya que permite avanzar hacia proximal visualizando la mucosa, mientras que con la rectoscopía, es necesario avanzar una sonda hacia proximal por presión y a ciegas. El esfuerzo por solucionar endoscópicamente el vólvulo sigmoideo persigue terminar con la obstrucción intestinal y, por lo tanto, con la indicación quirúrgica de urgencia. Ello permite realizar la cirugía definitiva en forma electiva, en un tiempo, sin colostomía, y con una mortalidad operatoria significativamente más baja que la de urgencia. Esta última es de un 10% y se eleva a 30% si existecompromiso vascular del asa intestinal. Las complicaciones derivadas del procedimiento endoscópico, en cambio, son casi inexistentes si el endoscopista tiene experiencia y no hay compromiso vascular. Disección submucosa endoscópica (DSE) Es una técnica descrita y desarrollada en Japón. Se utiliza el corte o disección directa de la capa sub-mucosa que se encuentra debajo del tumor, logrando una resección en bloque. Permiten al cirujano-endoscopista tener control sobre los márgenes de la lesión (R0, márgenes negativos), de tumores incipientes mayores a 2 cm. por vía endoscópica, obteniendo finalmente, una resección tumoral en una sola pieza. La DSE involucra cuatro pasos principales: marcación de la lesión, inyección de la sub-mucosa, incisión de la mucosa y disección de la sub-mucosa. Resección endoscópica curativa, se entiende a aquella resección en la que se extirpa completa- mente el tumor, con bordes laterales y profundos no comprometidos, y en la que luego de completar el análisis histopatológico de la pieza no existen factores de riesgo de metástasis. La DSE es actualmente la mejor técnica dis- ponible para la resección endoscópica del cáncer Manual de patología quirúrgica (interior).indd 110 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:37:44 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 111CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA gástrico en etapa incipiente que no presenta riesgo de metástasis linfáticas. Esto es debido a que se tiene control sobre los márgenes de resección laterales y profundos, como así también una visualización directa del tejido sobre el que se está realizando la disección. A diferencia de la cirugía clásica, la DSE no presenta mortalidad asociada. Si bien no existen estudios de calidad de vida que comparen cirugía clásica con DSE, el preservar el estómago sugiere claras ventajas para los pacientes y un seguimiento adecuado permite detectar las recurrencias en etapa precoz y susceptible de tratamiento. Las indicaciones de resección endoscópica en cáncer gástrico incipiente están reservadas para aquellos pacientes sin riesgo de metástasis linfáticas. Existen criterios para determinar qué pacientes no presentan riesgo (Ver Capítulo 15. ). Endosonografía El ultrasonido endoscópico o endosonografía es una herramienta diagnóstica de reciente intro- ducción en la endoscopía digestiva. Permite la visualización directa del tracto diges- tivo y la visualización ecográfica en profundidad. Su utilización permite el estudio de prácticamente todo el tubo digestivo alto, permitiendo estudiar estructuras profundas que no están accesibles a la visualización endoscópica directa, siendo fun- damental para el estudio de lesiones submucosas, estudio y etapificación de tumores esofágicos, digestivos, pancreáticos y otros. Tiene un rol del mismo modo en el estudio de patología de la vía biliar y en el estudio y la incontinencia fecal. Las indicaciones actuales del ultrasonido endoscópico según la Sociedad Americana de Endoscopía Gastrointestinal de acuerdo al último consenso, son: tracto gastrointestinal y estructuras adyacentes. de lesiones propias del tracto gastrointestinal y/o estructuras adyacentes. incluyendo tumores, pseudoquistes, y pan- creatitis crónica. Además de la endosonografía diagnóstica, la terapéutica representa el área con el mayor desarrollo tecnológico. Entre las aplicaciones terapéuticas más comúnmente empleadas hasta el momento, se encuentran: pancreáticos. de tumores tempranos mediante mucosectomía. Bibliografía AGA. Medical Position Statement on the Management of Barrett’s Esophagus. Gastroenterology. 2011; 140(3):1084-91. American Society for Gastrointestinal Endoscopy. http://www.asge.org/. Bosco JJ, Gordon F, Zelig MP, et al. A reliable method for the endoscopic placement of a nasoenteric feeding tube. Gastrointest Endosc. 1994; 40(6):740-3. Brandt CP, Mittendorf EA. Endoscopic placement of nasojejunal feeding tubes in ICU patients. Surg Endosc. 1999; 13(12):1211-4. DeLegge MH. Percutaneous endoscopic gastrostomy. Am J Gastroenterol. 2007; 102(12):2620-3. Donoso A, Sharp A, Gellona J, Parra A, Pimentel F, Scalona A, Llanos O. Disección sub-mucosa endoscópica en cáncer gástrico incipiente. Rev Chil Cir. 2013. 65(2):180-186. Dwolatzky T, Berezovski S, Friedmann R, et al. 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For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 113 CAPÍTULO 8 PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL Definición La peritonitis es la inflamación de la membrana serosa que recubre la cavidad abdominal y los órganos contenidos en su interior. El peritoneo, el cual es prácticamente estéril, reacciona con una respuesta inflamatoria a varios estímulos patoló- gicos, frecuentemente secundario a un proceso infeccioso, pero también puede ser causado por irritantes químicos o mecánicos (sangre, bilis, ácido clorhídrico, cuerpos extraños, etc.). La sepsis intra-abdominal engloba las manifes- taciones sistémicas de una inflamación peritoneal grave, causada por microorganismos patógenos y sus productos. El proceso puede ser localizado (absceso) o de naturaleza difusa. Anatomía El peritoneo es una membrana serosa trans- parente, derivada del mesénquima, que limita la cavidad abdominopélvica y reviste las vísceras contenidas en ella. Es una capa continua, que pasa desde las paredes del abdomen a las vís- ceras. Aquella parte que recubre el interior de las paredes del abdomen se denomina peritoneo parietal y la parte que cubre las vísceras se llama peritoneo visceral: Peritoneo parietal: tapiza la superficie inter- na de la pared abdominopélvica. Es irrigado por las arterias intercostales, epigástricas y lumbares. Drena en la vena cava inferior. Inervado tanto por fibras nerviosas somáticas (los 6 últimos nervios intercostales aferentes somáticos) como viscerales, siendo entonces muy sensible a toda clase de estímulos. El peritoneo parietal anterior es el más sensible y el peritoneo parietal pelviano es el menos sensible. Peritoneo visceral: reviste vísceras como el estómago y los intestinos. Es irrigado por la arteria mesentérica superior. Drena en la vena porta. Inervado por el sistema nervioso autónomo, relativamente poco sensible. Ambas capas peritoneales están compuestas por mesotelio, una capa de células de epitelio escamoso simple. Este mesotelio descansa sobre una membrana basal y un estroma de tejido conec- tivo laxo en donde se disponen vasos sanguíneos, nervios, fibras elásticas y abundantes mastocitos y macrófagos. Su relación con las estructuras intra-peritoneales y la disposición de las vísceras del abdomen da origen a una serie de repliegues del peritoneo, que constituyen los Mesos, Ligamentos y los Omentos o Epiplones (Figura 8-1). Mesos: son repliegues peritoneales que unen un segmento de intestino a la pared abdominal posterior. Permiten la llegada y salida de vasos sanguíneos, nervios y vasos linfáticos, los cuales son conducidos entre tejido adiposo dentro de una doble capa peritoneal hacia la víscera. El Manual de patología quirúrgica (interior).indd 113 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 114 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA de intestino delgado se llama mesenterio, el de colon se denomina mesocolon. Ligamentos: son reflexiones peritoneales que unen los órganos intra-abdominales y pélvicos a la pared, o dos órganos intra-abdominales entre sí. Omento menor: es el ligamento que une la superficie inferior del hígado con la curvatura menor del estómago. Está formado por una doble capa de hojas peritoneales con variable cantidad de tejido adiposo entre ellas. Ambas hojas se extienden cubriendo ambas caras del estómago y luego se vuelven a reunir en su curvatura mayor para formar el omento mayor. Omento mayor: es una doble capa peritoneal con abundante tejido adiposo que desciende desde la curvatura mayor del estómago hacia la cavidad peritoneal, cubriendo al intestino delgado y luego se repliega sobre sí mismo hacia atrás para ir a cubrir el colon transverso. Sus paredes suelen estar fusionadas, resultando cuatro capas de peritoneo. De esta manera se forma una cavidad peritoneal virtual dividida en: Saco mayor: es la porción principal y más grande de la cavidad peritoneal. En el hombre esta cavidad virtual es cerrada, en cambio, en la mujer tiene comunicación hacia el exterior a través de las trompas de Falopio. Saco menor, transcavidad de los epiplones, o “bursa omentalis”: se sitúa posterior al estómago y a los omentos contiguos. Es la porción más pequeña. Ambas cavidades se comunican por el “foramen epiploico” o “hiato de Winslow”, limitado ante- riormente por el borde libre del omento menor con el pedículo hepático, hacia posterior por la vena cava inferior, cefálicamente por la superficie inferior del hígado (lóbulo caudado) y hacia distal por la primera porción del duodeno. Normalmente estas cavidades peritoneales solo contienen una pequeña cantidad de líquido seroso que actúa como lubricante entre las vísceras abdominales adyacentes. La fina película de líqui- do peritoneal se compone de agua, electrolitos y otras sustancias derivadas del líquido intersticial de los tejidos adyacentes. Normalmente el líquido peritoneal libre es menor a 50 ml, constituye un transudado, con una concentración de proteínas inferior a 3 g/dl y contiene un número variable de células inmunes migratorias con predominancia de morfología mononuclear (Tabla 8-1). Tiene acti- vidad antibacteriana mediada por el complemento y la falta de formación de coágulos relacionados con el fibrinógeno. Figura 8-1 Cavidad peritoneal, pliegues peritoneales y su relación con las vísceras. Hígado Omento mayor Peritoneo parietal Peritoneo visceral Mesenterio Omento menor Saco mayor Saco menor Diafragma Estómago Colon transverso Mesocolon transverso Duodeno Páncreas Tipo Transudado Color Claro o Pajizo Cantidad < 50 ml Densidad ≤ 1.016 Proteínas < 3 g/dl pH > 7,35 Células < 300/mm3 – Polimorfonucleares 25% – Mononucleares 75% – Eritrocitos (–) – Mesoteliales (–) Tabla 8-1 Características del líquido peritoneal normal. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 114 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 115CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL La superficie peritoneal es una membrana semi- permeable con un área comparable a la superficie cutánea del cuerpo. Constituye la serosa más extensa del organismo, con un total de 1,72-2,1 m2. Participa en el intercambio de fluidos con elespacio extracelular. La circulación del líquido peritoneal se dirige hacia los vasos linfáticos. El drenaje linfático del peritoneo ocurre a través de estomas del mesotelio ubicados en la superficie de la región subdiafrag- mática, especialmente del lado derecho. Allí los capilares linfáticos se unen para formar lagunas o canales que finalmente drenan al conducto torácico. Su función primordial es drenar el ex- ceso de líquido peritoneal así como de proteínas, retornándolas a la circulación general; contribuye además al sistema inmune, y son la única vía de drenaje de células muertas, proteínas de alto peso molecular y material particulado, incluyendo bacterias de hasta 20 µm de diámetro. Fisiología El peritoneo tiene múltiples funciones: aler- tar sobre procesos inflamatorios y/o infecciosos, transporte de sustancias y contribuir con el sistema inmune. Sensibilidad y alerta La diferente inervación del peritoneo parietal y visceral permite explicar los mecanismos de alerta del organismo cuando hay algún problema en la cavidad abdominal. Peritoneo parietal: su sensibilidad (princi- palmente la del peritoneo parietal anterior) permite el diagnóstico clínico de la mayoría de los cuadros abdominales agudos. Es res- ponsable de la percepción del dolor como una sensibilidad exquisita localizada y del dolor de rebote o signo de Blumberg. En la pelvis, sin embargo, al ser menos sensible, esta capacidad de alerta es menor, lo que explica la relativa poca reacción de los procesos sépticos peritoneales de origen pelviano. Además, el peritoneo parietal es responsable de la contrac- tura muscular involuntaria como respuesta a noxas o inflamación localizada. Peritoneo visceral: su inervación autonómica por lo que responde mejor a estímulos como la tracción o distensión y en menor medida a la presión. Normalmente no permite la discriminación del dolor ni de las noxas térmicas. Su estímulo es percibido como una molestia vaga, poco localizada o como un discreto malestar. Excepción a esta regla es la inervación del peritoneo de la raíz del mesenterio y del árbol biliar, que responden en forma de dolor más intenso y localizado a la estimulación de estas áreas. La inflamación o irritación del peritoneo visceral tiene como respuesta refleja el íleo paralítico y su estimu- lación máxima puede ocasionar bradicardia e hipotensión. Transporte Al igual que otras membranas serosas bioló- gicas, el peritoneo transporta agua, electrolitos, moléculas pequeñas y algunas macromoléculas en forma bidireccional: Absorción: alrededor de un 50% de la superficie total es absortiva, localizada principalmente en el peritoneo parietal. Los electrolitos, proteínas y variados materiales, tanto exógenos como endógenos, se absorben principalmente sin mediar un mecanismo de transporte activo y aparentemente tampoco dependen del flujo sanguíneo del peritoneo. Secreción: el otro 50% de la superficie secreta líquido en forma pasiva hacia la cavidad peri- toneal por transudación, principalmente por el peritoneo visceral. El líquido peritoneal es bombeado hacia los vasos linfáticos torácicos a través de los estomas diafragmáticos, por un mecanismo valvular gene- rado por los movimientos respiratorios. Durante la inspiración, el diafragma se contrae y desciende, lo cual resulta en el cierre de los estomas y en un aumento de la presión intra-abdominal. En la espiración, el diafragma se relaja, los estomas se abren, y a causa de la presión negativa que se genera por el ascenso del diafragma, se produce una “succión” de líquido y partículas hacia los vasos linfáticas torácicos. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 115 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 116 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Además de los movimientos diafragmáticos, la presión intra-torácica negativa y la presión intra- abdominal positiva favorecen el flujo de líquido y partículas hacia el tórax y la circulación general, haciendo que este mecanismo de transporte sea bastante rápido y efectivo. Se ha calculado un flujo en el hombre entre 1 y 3 litros diarios a través del conducto torácico izquierdo, lo que representa una capacidad de transporte de aproximadamente 0,5-1 mg/kg/día. Este mecanismo de clearance peritoneal es importante en la comprensión de la fisiopatología de la peritonitis aguda, explicando sus precoces manifestaciones sistémicas, ya que luego de la contaminación del peritoneo con bacterias, toxinas u otras partículas, estas son rápidamente transportadas a la circulación general. Otros factores que parecen influir en esta función de transporte del peritoneo son la temperatura corporal, el estado de hidratación del organismo, los cambios en la presión portal y el grosor del peritoneo secundario a cambios cicatriciales. Actividad inmunológica El peritoneo es normalmente estéril. Un pe- queño número de bacterias pueden ser eliminadas eficientemente, pero se produce peritonitis si los mecanismos de defensas se ven sobrepasados por contaminación masiva o continua. Dentro de las funciones inmunológicas del peritoneo se encuentran: Defensa celular: Existe una gran población de macrófagos, los cuales son renovados a partir del pool de monocitos circulantes. Su capacidad antibacteriana se demuestra por la presencia de receptores para la fracción Fc de las IgG y para el factor C3 del complemento, por su capacidad fagocítica y por su participación como células presentadoras de antígenos a los linfocitos-T citotóxicos. Además, los macró- fagos son capaces de secretar citoquinas que son capaces de desencadenar y participar en otros mecanismos humorales de defensa. Otras células que forman parte de la función defensiva del peritoneo son los eosinófilos, los basófilos y los mastocitos. Ellas son capaces de secretar grandes cantidades de mediadores de respuesta inflamatoria local (histamina y otras sustancias vasoactivas) en respuesta al daño tisular, que aumentan la permeabilidad vascular y conducen a un gran flujo plasmá- tico hacia la cavidad peritoneal, resultando un exudado plasmático rico en fibrinógeno, el cual suministra complemento y proteínas opsonizantes que promueven la destrucción bacteriana. Estomas diafragmáticos: cuando hay conta- minación de la cavidad peritoneal, gérmenes invasores y toxinas pasan a la circulación sistémica a través del transporte transdiafrag- mático, permitiendo la exposición de antígenos al sistema inmune. Fibrinólisis: las células mesoteliales peritoneales tienen capacidad fibrinolítica. Normalmente estas células son ricas en activadores del plasmi- nógeno, los cuales convierten el plasminógeno en plasmina, que a su vez es responsable de la fibrinólisis y de inhibir la formación de coágu- los. Esta es la razón por la cual la sangre en el peritoneo normal no traumatizado no coagula. La formación de fibrina permite en un primer momento atrapar las bacterias y localizar la infección, pero en un segundo momento se requiere de la actividad fibrinolítica para poder permitir a los macrófagos llegar a las bacterias y así eliminarlas. Omento: es flexible, bien vascularizado y móvil, participando activamente en el control de la inflamación e infección peritoneal. Su composición es muy adecuada para el sellado de una filtración visceral (por ejemplo, úlcera perforada) o de un área de infección (por ejem- plo, apendicitis) y para suministrar irrigación colateral a vísceras isquémicas. Sus funciones removedoras de bacterias incluyen la absorción de partículas pequeñas y la entrega de fagocitos que destruyen las bacterias no opsonizadas. Fisiopatología En peritonitis causada por bacterias, la respuesta fisiológica es determinada por muchos factores, incluyendo la virulencia del contaminante, el tamaño del inóculo, el estado inmune, elementos Manual de patología quirúrgica (interior).indd 11607-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 117CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL del ambiente local (como tejido necrótico, sangre o bilis) y sobre todo el estado de salud general del paciente. La sepsis intra-abdominal secundaria a una víscera perforada (es decir, peritonitis secundaria o supurativa) resulta del vertido directo de contenido luminal en el peritoneo (por ejemplo, una úlcera péptica perforada, diverticulitis aguda, apendicitis aguda, perforación iatrogénica). Con el derrame de contenidos, bacterias anaeróbicas y Gram ne- gativas (incluyendo la flora común del intestino), entran a la cavidad peritoneal. Las endotoxinas producidas por bacterias Gram negativas llevan a la liberación de citoquinas que inducen cascadas humorales y celulares, resultando en daño celu- lar, síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS), shock séptico, síndrome de falla orgánica múltiple y finalmente la muerte del individuo. Por otro lado, en la peritonitis bacteriana espontánea (PBE) tradicionalmente han sido aislados microorganismos entéricos en más del 90% de las muestras de líquido ascítico infectado, sugiriendo que el tracto gastrointestinal es la fuente de contaminación bacteriana. La preponderancia de organismos entéricos, en combinación con la presencia de endotoxinas en el fluido ascítico y sangre, explican que la PBE es debida a migración transmural directa de bacterias desde el lumen intestinal o de un órgano hueco, fenómeno llamado translocación bacteriana. Además, varios factores del huésped contribuyen a la inflamación peritoneal y crecimiento bacteriano en el fluido ascítico. Citoquinas Las citoquinas tienen un rol fundamental en la mediación de la respuesta inmune y en el desarrollo del SIRS y falla orgánica múltiple. La peritonitis bacteriana está asociada con una inmensa respuesta de citoquinas compartimen- talizadas intra-peritoneales. Niveles más altos de ciertas citoquinas (TNF-α, IL-6) han sido asociados a peores resultados, así como la acti- vación secundaria no controlada de la cascada inflamatoria sistémica. Cuando una noxa agrede al peritoneo, a través de la degranulación de mas- tocitos peritoneales con liberación de histamina y otras sustancias vasoactivas, se produce una importante exudación de líquido plasmático rico en proteínas (especialmente fibrinógeno) hacia la cavidad abdominal; con secuestro de grandes cantidades de líquido. Así, un incremento de 1 mm en el grosor del peritoneo puede potencial- mente secuestrar 18 litros de líquido, lo que se ha homologado a la respuesta cutánea frente a las quemaduras. Además, se produce una activación del complemento que favorece por quimiotaxis la llegada de una variedad de células inflamatorias, particularmente de polimorfonucleares y ma- crófagos, que entran a la cavidad peritoneal por diapédesis a eliminar la noxa. En esta fase precoz de la inflamación peritoneal, o peritonitis, el peri- toneo actúa como una vía en ambos sentidos; de manera que toxinas, bacterias y otras sustancias llegan al torrente sanguíneo, conduciendo a complicaciones sistémicas. Hipovolemia Es el resultado de la masiva respuesta inflama- toria del peritoneo. Existe un rápido secuestro de líquido hacia la cavidad peritoneal y al estroma peritoneal. Además, el íleo paralítico reflejo es responsable del secuestro de líquido en el lumen del tubo digestivo y por último, las endotoxinas generan una vasodilatación sistémica periférica. Todo lo anterior puede dar cuenta del déficit de grandes cantidades de líquidos (10-20 litros) que, de no mediar una agresiva resucitación hidroelec- trolítica, conduce rápidamente al shock. Formación de fibrina y fibrinólisis La liberación de tromboplastina tisular por las células mesoteliales dañadas convierte el fi- brinógeno en fibrina, que conduce al depósito de colágeno y a la formación de adherencias fibrosas. El lipopolisacárido bacteriano (endotoxina) y las citoquinas estimulan la producción del factor de necrosis tumoral, el que a su vez incrementa la liberación del inhibidor del activador del plasmi- nógeno, exagerando aún más la persistencia de fibrina. La producción de fibrina está también relacionada con la compartimentalización y el desarrollo de abscesos. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 117 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 118 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Cambios metabólicos Hay un incremento en la síntesis de glicopro- teínas y proteoglicanos y, en estadios más tardíos, de glicosaminoglicanos por la activación de fibro- blastos y otras células mesoteliales. Inicialmente, el aumento de síntesis proteica es de tipo no-colágena, es decir, proteínas mediadoras de inflamación, para posteriormente incrementarse la síntesis tipo colágena, con proteínas estructurales de reparación que forman las adherencias fibrosas (bridas) y el engrosamiento cicatricial del peritoneo. Existe, además, un aumento del consumo de oxígeno y glucosa y una mayor producción de lactato con acidosis metabólica progresiva. También aumenta el metabolismo anaerobio debido a glicólisis, dismi- nuyendo la presión parcial de O2 y determinando un ambiente hipóxico que favorece el desarrollo de colonias bacterianas anaeróbicas y la formación de adherencias. Todos estos cambios metabólicos vuelven a la normalidad con el tiempo, siempre y cuando el factor nocivo y el exudado peritoneal sean removidos. Cuando la noxa es pequeña o auto-limitada en el tiempo, estos mecanismos de respuesta local del peritoneo, junto con la movilidad del omento mayor y la formación de adherencias fibrosas, son capaces de delimitarla. Cicatrización La cicatrización del peritoneo es muy rápida (aproximadamente ocho días). Al contrario de la cicatrización de la piel, en que el crecimiento del nuevo epitelio va desde los bordes en forma centrípeta, las heridas peritoneales son pobladas por células mesoteliales del estroma subyacente al mesotelio, que vuelven a formar la membrana mesotelial del peritoneo. El peritoneo normal ci- catriza sin formar adherencias. Las adherencias y bridas se desarrollan por otros factores diferentes al proceso de reparación peritoneal. La hipoxia tisular y la isquemia son los factores que más estimulan la formación de adherencias. Otros factores son los cuerpos extraños, la infección peritoneal bacteriana y el daño de otros tejidos subperitoneales (vísceras). Es por esta razón que la cicatrización peritoneal después de una peritonitis aguda siempre deja adherencias intra-abdominales. Durante sus primeras fases las adherencias formadas son fibrinosas. Luego aparece la actividad fibrinolítica con un efecto mínimo a los tres días posterior a la noxa inicial, incrementándose llegando a un máximo a los ocho días. Así, si la noxa es auto-limitada en la presencia de una completa regeneración del peritoneo, el proceso fibrinolítico continuará y las adherencias fibrinosas desaparecerán. Cuando la noxa es importante o persistente, con una importante inflamación peritoneal y con una infección intra-abdominal mantenida, se produce hipoxia e isquemia tisular que favorecen la forma- ción de adherencias y que dificultan la actividad fibrinolítica. Las adherencias fibrinosas así formadas son invadidas por fibroblastos y vasos capilares con síntesis de colágeno, lo que lleva a la formación de adherencias fibrosas o bridas. Adherencias fibrosas ya plenamente formadas se han visto a los 10 días de la noxa inicial. También se ha observado una correlación entre el desarrollo de queloides y/o cicatrices hipertróficas y la formación de bridas. Estas también disminuyen con el tiempo en la mayor parte de los pacientes. Formación de abscesos Ocurre cuando la inmunidad del paciente es incapaz deeliminar el agente infeccioso e intenta controlar la expansión del patógeno por compartimentalización. Este proceso es ayudado por la combinación de factores que comparten una característica común: el impedimento de la fagocitosis. Estos factores inhiben la fagocitosis por interferencia con la activación del complemento. Virulencia bacteriana Los factores de virulencia bacterianos que interfieren con la fagocitosis y con la destrucción bacteriana mediada por neutrófilos influyen en la persistencia de infección y en la formación de abscesos. Entre estos factores se encuentra la formación de cápsula, el crecimiento de anaerobios facultativos, capacidad de adhesión y la producción de ácido succínico. La letalidad y evolución de la peritonitis aguda también es dependiente de la dosis del inóculo microbiano y existe un sinergismo entre las diferentes especies patógenas alterando la inmunidad del organismo: Manual de patología quirúrgica (interior).indd 118 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 119CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL Aerobios y anaerobios: la mezcla de aerobios con anaerobios es especialmente virulenta, ya que los gérmenes aerobios aumentan la virulencia de los organismos anaeróbicos al disminuir en la cavidad peritoneal el potencial redox, determinando un ambiente anaeróbico y otorgándoles nutrientes esenciales. Por otro lado, los gérmenes anaeróbicos aumentan la virulencia de los aerobios al destruir los antibióticos. Enterococcus: puede jugar un rol importante aumentando la gravedad y persistencia de las infecciones peritoneales. En modelos animales de peritonitis con E. coli y B. fragilis en aso- ciación con Enterococcus, las manifestaciones sistémicas de la infección peritoneal y las tasas de bacteriemia estaban aumentadas, así como la concentración de bacterias en el fluido peritoneal y la tasa de formación de abscesos. Sin embargo, los antibióticos que carecen de actividad específica contra Enterococcus, son frecuentemente usados con éxito en la terapia de peritonitis, por lo que su rol en infecciones intra-abdominales no complicadas es poco claro. Hongos: algunos autores sugieren que las bacterias y los hongos existen como infeccio- nes paralelas no sinérgicas con competencia incompleta, permitiendo la supervivencia de todos los organismos. De esta forma, si se trata solo la infección bacteriana se puede desarrollar un sobre-crecimiento de hongos, el cual puede aumentar la morbilidad. Etiología y clasificación Peritonitis primaria Es la infección de la cavidad peritoneal en la que no existe una fuente obvia de contaminación. También llamada peritonitis bacteriana espontánea (PBE). Es claramente el tipo menos frecuente y en adultos se ve sobre todo en pacientes portadores de cirrosis con ascitis; tiene una alta mortalidad. Si bien puede presentarse como complicación en cualquier enfermedad que produce ascitis, el riesgo más alto de PBE es en pacientes con cirrosis descompensada. Pacientes con bajos niveles de proteína en el líquido ascítico (< 1 g/dl) tienen 10 veces más riesgo de desarrollar PBE que aquellos con mayores niveles de proteína. Más de un 90% de los casos de PBE son causados por una infección monomicrobiana. Los patógenos más comunes son: el Gram-negativo (40%) y el Gram-positivo (15%). Microorganismos anaerobios se encuentran en menos del 5% de los casos y polimicrobianos en menos de 10%. Peritonitis secundaria Es la peritonitis aguda habitual, definida como la infección peritoneal causada por la perforación de una víscera hueca o por la necrosis transmural de una víscera digestiva o ginecológica. Causas frecuentes de peritonitis secundaria incluyen apendicitis perforada, perforación gástrica o úlcera duodenal, perforación de colon por diverticulitis, vólvulo o cáncer y estrangulación del intestino delgado. La causa más frecuente de peritonitis secundaria postoperatoria es la filtración de anastomosis. La peritonitis resultante es generalmente polimicrobiana, teniendo una mezcla de bacte- rias aeróbicas y anaeróbicas con predominancia de organismos Gram-negativos. Entre ellas se encuentran: aeróbicos como (60%), anaeróbicos como (72%) y microorganismos fúngicos como Candida (2%). Peritonitis terciaria Se define como una inflamación peritoneal que persiste o recurre después de 48 horas, con signos clínicos de irritación peritoneal, tras un tratamiento aparentemente adecuado que sigue a una peritonitis secundaria y producida por patógenos nosocomiales. Es más frecuente en pacientes inmunocom- prometidos y en personas con comorbilidades significativas preexistentes. Peritonitis química Puede ser causada por sustancias irritantes, tales como ácido, bilis, sangre, bario u otras sustancias o por inflamación transmural de los Manual de patología quirúrgica (interior).indd 119 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 120 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA órganos viscerales (por ejemplo en enfermedad de Crohn) sin inoculación de bacterias a la cavidad peritoneal. Signos y síntomas clínicos son indis- tinguibles de una peritonitis secundaria o absceso peritoneal y el abordaje diagnóstico y terapéutico debe ser el mismo: Jugo gástrico: es altamente irritante para el peritoneo, principalmente por el ácido clorhídrico. La presencia de mucina y otras enzimas digestivas también contribuyen al daño peritoneal. La perforación de una úlcera péptica duodenal, por ejemplo, implica un alto contenido de ácido. Esta acidez, en general, mata a las bacterias, así la peritonitis aguda por úlcera perforada es inicialmente una peritonitis estéril. Sin embargo, cuando hay contenido alimentario que pasa a la cavidad peritoneal, este suele portar gérmenes provenientes de la cavidad oral y, en estos casos, la peritonitis química se acompaña rápidamente de infec- ción bacteriana. También en las perforaciones gástricas por cáncer, en las cuales generalmente hay hipo o aclorhidria, la contaminación peri- toneal es masiva por microorganismos que han proliferado en el estómago en ausencia de la barrera ácida, conduciendo a una peritonitis supurada. Bilis: por sí misma tiene un bajo efecto irritante sobre el peritoneo, aunque puede ser un factor coadyuvante en una infección bacteriana intra-abdominal. Si posterior a una lesión de la vía biliar, por ejemplo, entra en contacto bilis no infectada con el peritoneo, se desarrolla un bilioma o ascitis biliosa (biliperitoneo), el cual es de evolución benigna mientras no se sobre-infecte. Sin embargo, si se considera que aproximadamente entre un 30-40% de los pacientes portadores de patología biliar presentan bactibilia (contaminación bacteriana de la bilis), es frecuente encontrar que posterior a una lesión de la vía biliar se desarrolle una peritonitis biliar bacteriana. Dado lo pequeño que es en general el inóculo inicial, este tipo de peritonitis aguda es de lenta instalación y, por ende, difícil de diagnosticar, con una alta mortalidad asociada. Jugo pancreático: la secreción pancreática puede iniciar también una peritonitis química posterior a un trauma del páncreas, a una pancreatitis aguda o a un pseudoquiste pancreático roto. El jugo pancreático es altamente irritante para el peritoneo. El contenido alcalino produce saponificación de la grasa intra-abdominal, en especial del omento, mesos y retroperitoneo, lo cual causa depósitos blanquecinos-amarillentos en el peritoneo, denominados clínicamente calcificaciones. Este proceso es inicialmente estéril, sin embargo, gradualmente suele infec- tarse a partir de gérmenes traslocados por los macrófagos que salen desde el colon e intestino delgado ante el nuevo estímulo quimiotáctico dado por este tipo de noxa peritoneal. Sangre: lasangre intra-peritoneal no es muy irritante. Cuando existe lisis de los glóbulos rojos, la hemoglobina actúa como un irritante moderado. Pese a esto, el peritoneo puede ser utilizado para realizar transfusiones de sangre, aunque la velocidad con la cual los glóbulos rojos entran en la circulación general es muy lenta. Así, la sangre propiamente tal no es preocupante como noxa peritoneal, sino en la presencia de bacterias en que la hemoglobina y el hierro ferroso actúan como coadyuvantes en el proceso infeccioso peritoneal. La ruptura espontánea de una arteria visceral, más frecuen- temente la esplénica, o de una víscera maciza como el bazo o el hígado por trauma, suelen dar un hemoperitoneo masivo en el cual el dolor está dado por distensión de estructuras y no por irritación peritoneal. En los hemoperitoneos auto-limitados la conducta no quirúrgica es adecuada, a menos que exista compromiso hemodinámico o sospecha de contaminación por rotura de una víscera hueca. Orina: la orina estéril es moderadamente irritante para el peritoneo. El daño químico inicial es frecuentemente seguido de una in- fección secundaria. En estos uro-peritoneos, la orina irrita por su hiperosmolaridad y, ade- más, contribuye a la acidemia y uremia por la reabsorción de sus desechos metabólicos. En presencia de contaminación bacteriana actúa Manual de patología quirúrgica (interior).indd 120 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 121CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL como un coadyuvante al proceso de infección peritoneal. Cuerpos extraños y Bario: los cuerpos extraños (como contenido alimentario y deposiciones) son cofactores importantes en las infeccio- nes intra-abdominales más graves. El Bario, en particular, que puede llegar a la cavidad peritoneal producto del estudio preopera- torio de un paciente, es extremadamente irritante para el peritoneo y también actúa sinérgicamente con el contenido intestinal, al potenciar la infección bacteriana. Además, el Bario incrementa mucho la permeabilidad peritoneal y es capaz de activar al sistema de la coagulación por la vía intrínseca. Lo anterior conduce a una gran producción de fibrina, resultando en una de las más graves peritonitis agudas, en una forma fibrinosa y supurada. Peritonitis tuberculosa Es poco frecuente en los Estados Unidos (< 2% de todas las causas de peritonitis), pero sigue siendo un problema importante en los países en desarrollo y en pacientes con VIH. Su presentación inicial suele ser inespecífica e insidiosa (por ejemplo, fiebre de bajo grado, anorexia, pérdida de peso). Muchos pacientes con peritonitis tuberculosa tienen cirrosis subyacente, más del 95% tienen evidencia de ascitis en los estudios de imagen, y más de la mitad de estos pacientes tienen ascitis clínicamente aparente. En la mayoría de los casos los pacientes tienen una radiografía de tórax anormal, aunque la en- fermedad pulmonar activa es poco frecuente (< 30%). La tinción de Gram del líquido ascítico rara vez es positiva, y los cultivos pueden ser falsamente negativos en hasta 80% de los pacientes. Un nivel de proteínas en el líquido peritoneal superior a 2,5 g/dl, lactato deshidrogenasa (LDH) mayor de 90 U/ml, o un recuento de más de 500 células/µl de predominio mononuclear deben plantear la sospecha de peritonitis tuberculosa, pero tienen una especificidad limitada para el diagnóstico. La laparoscopía y visualización de granulomas en muestras de biopsia peritoneal, así como cultivos específicos (requieren 4-6 semanas), pueden ser necesarios para el diagnóstico definitivo, sin embargo, el tratamiento empírico debe iniciarse inmediatamente. Absceso peritoneal Es la formación de una colección de líquido infectado encapsulado por exudado fibrinoso, omento y/o órganos adyacentes viscerales. La gran mayoría se produce con posterioridad a una peritonitis secundaria o como una complicación de la cirugía. Es la principal causa de infección persistente y de peritonitis terciaria. Los abscesos o colecciones también pueden ser la manifestación de una filtración de anastomosis. Epidemiología La incidencia global de infección peritoneal y abscesos es difícil de establecer y varía con los procesos de enfermedad abdominal subyacentes. Peritonitis primaria: aproximadamente 10-30% de pacientes con cirrosis y ascitis desarrolla PBE. Esta incidencia crece a más de un 40% si el contenido proteico del líquido ascítico es menor a 1 g/dl (lo cual ocurre en 15% de los pacientes). Peritonitis secundaria: en los servicios de urgencia, con mayor frecuencia es de origen apendicular. Sucede en 15% de pacientes que tienen cirrosis con ascitis que inicialmente se presumía tenían PBE. Después de una cirugía abdominal electiva de etiología no infecciosa, la incidencia de peritonitis secundaria (causada por filtración anastomótica, de cierres de ente- rotomía, o lesión intestinal inadvertida) debe ser inferior al 2%. Las cirugías por enfermedad inflamatoria sin perforación (por ejemplo, apen- dicitis aguda, diverticulitis aguda, colecistitis aguda), tienen un riesgo de menos del 10% de desarrollar peritonitis y absceso peritoneal. Este riesgo aumenta hasta más de un 50% en caso de gangrena intestinal y perforación visceral. Siempre se debe tener presente que puede haber un proceso de contaminación producto de una falla en los mecanismos de asepsia y/o antisepsia. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 121 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 122 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Peritonitis terciaria: es poco frecuente (< 2% de todas las causas de peritonitis), pero su incidencia es mucho mayor en pacientes que requieren ingreso en UCI por infecciones abdominales graves. Absceso peritoneal: la incidencia de formación de un absceso después de una cirugía abdominal es menor a 1-2%. Este riesgo aumenta a 10- 30% en caso de: perforación preoperatoria de víscera hueca, contaminación fecal de la cavidad peritoneal, isquemia intestinal, retraso en el diagnóstico y tratamiento inicial, necesidad de re-operación, e inmunosupresión. Manifestaciones clínicas El diagnóstico de peritonitis es esencialmente clínico. La anamnesis debe incluir antecedentes de cirugías abdominales recientes, episodios previos de peritonitis, viajes, uso de inmunosupresores y la presencia de enfermedades que pueden predispo- ner a infecciones intra-abdominales (enfermedad inflamatoria intestinal, diverticulitis, úlcera péptica, etc.). Se debe mantener un alto índice de sospecha en pacientes con ascitis, particularmente aquellos con deterioro clínico agudo, ya que un 30% de los pacientes con PBE son completamente asintomáticos. Síntomas: los pacientes). pacientes): es el síntoma principal, es de ca- rácter sordo y pobremente localizado. El dolor aumenta con cualquier movimiento y presión local. deberse a la patología subyacente). de diuréticos. Los síntomas pueden ser sutiles en pacientes inmunosuprimidos, usuarios de corticoides, dia- béticos con neuropatía avanzada y en pacientes hospitalizados, especialmente en edades extremas en que existe una discordancia entre las manifes- taciones clínicas y la gravedad de la condición. En presencia de ascitis, la disminución de la fricción entre las superficies peritoneales parietal y visceral puede reducir los síntomas de dolor abdominal, como se ve en pacientes con PBE. Signos: Al examen físico los pacientes con peritonitis tienen mal aspecto y suelen evitar todo movimiento de la pared abdominal. pueden llegar a ser hipotérmicos. de mediadores inflamatorios y disminución del volumen circulante efectivo. causada por el tercer espacio en el intestino y cavidad peritoneal, además de los vómitos, anorexia y fiebre. palidez, mejillashundidas, nariz afilada, enoftal- mos, cianosis labial y signos de deshidratación). (Blumberg). Estudio diagnóstico El diagnóstico es principalmente clínico, sin embargo, se pueden realizar una serie de pruebas para confirmar su existencia. Exámenes de laboratorio Hemograma: la mayoría de los pacientes tie- nen leucocitosis con desviación izquierda en el recuento diferencial. En etapas avanzadas puede haber leucopenia, especialmente en sepsis originada por microorganismos Gram negativos. Hemocultivos: pueden ayudar a guiar el tra- tamiento antibiótico específico. Son positivos para el agente causal en el 33% de los pacientes con PBE. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 122 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 123CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL Gases arteriales, electrolitos y función renal: se observa acidosis metabólica progresiva, con deshidratación y falla renal. Perfil bioquímico: alteración de las pruebas hepáticas y la medición de albúmina sérica permite el cálculo del gradiente de albúmina sérica-ascítica, el cual con frecuencia es > 1,1 en PBE. Análisis de líquido peritoneal: el líquido debe ser evaluado para glucosa, proteínas, LDH, recuento celular, tinción de Gram y cultivos aeróbicos y anaeróbicos. El fluido de la peri- tonitis bacteriana generalmente muestra un pH bajo (menor a 7,31) y niveles de glucosa bajos, con elevados niveles de proteínas y de LDH. – En PBE el recuento de neutrófilos polimorfonucleares (PMN) es de 250 células/µl o más (sensibilidad 93%, especificidad 94%), en relación con un cultivo bacteriano positivo. Cuando los resultados del cultivo de líquido ascítico son negativos pero el recuento de PMN es de 250 células/µL o más, se establece una “ascitis neutrocítica con cultivo negativo” (probable PBE). – Se sospecha peritonitis secundaria cuando existe una disminución del nivel de glucosa del fluido peritoneal (< 50 mg/dL), un nivel de LDH mayor al sérico, un recuento de leucocitos superior a 10.000 células/µl, altos niveles de amilasa, un pH inferior a 7,0, múltiples organismos en la tinción de Gram, o desarrollo de anaerobios en los cultivos. – La peritonitis tuberculosa se identifica por ascitis con alto contenido de proteínas, glucosa baja, elevado recuento de glóbulos blancos y predominio de linfocitos. Un nivel de proteínas en el líquido peritoneal > 2,5 g/dl, LDH > 90 U/ml, o un recuento de > 500 células/µl de predominio mononuclear deben plantear la sospecha de peritonitis tuberculosa, pero tienen una especificidad limitada para el diagnóstico. Imágenes Radiografía simple de abdomen: se utiliza para la valoración general del paciente con abdomen agudo. Se busca la presencia de aire libre, que es indicativo de una víscera perforada, sin embargo, su valor diagnóstico específico es limitado. Ecografía: Permite establecer ciertos diagnós- ticos específicos (Colecistitis aguda, lesiones hepáticas, apendicitis aguda, etc.). El examen puede estar limitado por la incomodidad del paciente, distensión abdominal, y la interferen- cia del gas intestinal. La punción, aspiración y colocación de drenajes guiada por ecografía se ha convertido en una herramienta valiosa en el diagnóstico y tratamiento de las colecciones intra-abdominales. Entre sus ventajas está el bajo costo, portabilidad y disponibilidad. Tomografía axial computada: Es probable- mente el examen de elección en el estudio etiológico de un cuadro de peritonitis. Puede detectar pequeñas cantidades de líquido, áreas de inflamación, etiología de la peritonitis y otras patologías del tracto gastrointestinal, con una sensibilidad cercana al 100%. Diagnóstico diferencial Múltiples enfermedades pueden imitar los sín- tomas y signos de la peritonitis y sepsis abdominal: Gastrointestinales: ejemplo, pancreatitis aguda. - rasitarias, sarcoidosis, tumores, enfermedad de Crohn, gránulos de almidón, etc.). - ritoneales y quistes peritoneales. - telioma peritoneal primario, etc.). Vasculares: Manual de patología quirúrgica (interior).indd 123 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 124 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA poliarteritis nodosa, etc.). Genitourinarias: torsión ovárica, proceso inflamatorio pelviano, endometriosis). Otras: Tratamiento Los principios generales que guían el trata- miento son los siguientes: Un tratamiento exitoso considera el control y resolución de la sepsis y la eliminación de toda la infección intra-abdominal residual. El tratamiento incluye lo siguiente: pulmonar y renal. inflamatoria. Tratamiento inicial: Reanimación hemodinámica: se deben hacer todos los esfuerzos para optimizar el estado cardiovascular de los pacientes, asegurando adecuada oxigenación con o sin soporte ven- tilatorio y reposición de volumen vigorosa. Reposo digestivo: inicialmente los pacientes deben permanecer en régimen cero para evitar cualquier estrés intestinal y ante la necesidad de un procedimiento quirúrgico precoz. Analgesia: administrar según sea necesario para la comodidad del paciente. Antibióticos parenterales de amplio es- pectro: Debe tener amplia cobertura de microorganismos entéricos (Gram negativos, Gram positivos y anaerobios) y se recomienda terapia antipseudomónica en pacientes que han tenido tratamiento antibióticos previos u hospitalizaciones prolongadas. El tratamiento se debe iniciar en forma empírica lo antes posible y se ajusta posteriormente según resultado de cultivos. La duración de la terapia debe ser individualizada y depende de la patología subyacente, gravedad de la infección y la res- puesta del paciente a la terapia (Tabla 8-2). Tratamiento específico: Depende de la magnitud del proceso (loca- lizado vs difuso), la enfermedad subyacente y la condición general del paciente. Drenaje percutáneo Consiste en el drenaje del absceso o colección, mediante punción, bajo la guía de una imagen como ecografía o TAC. Se puede realizar en apro- ximadamente el 75% de los casos, dependiendo del sitio del absceso y la condición del paciente. Drenaje abierto o laparoscópico El drenaje abierto o laparoscópico está re- servado para los abscesos en los que el drenaje percutáneo es inapropiado o ha fracasado. Estos incluyen muchos casos donde hay un foco de infección persistente (por ejemplo, diverticulitis) que debe ser controlado. Un drenaje es satisfactorio si se evidencia la mejoría clínica dentro de las 48 horas después del inicio del tratamiento. Si no hay mejoría en 24-48 horas, el paciente debe ser reevaluado. Cirugía El objetivo de la cirugía es remover todo el material infectado (controlar la fuente infeccio- sa, deshacerse de bacterias y toxinas), corregir la causa subyacente y prevenir complicaciones posteriores. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 124 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 125CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL Tabla 8-2 Microbiología de peritonitis primaria, secundaria y terciaria. Peritonitis Organismos etiológicos Terapia antibiótica sugerida Clase Tipo Primaria Gram Negativo E coli (40%) - Cefalosporinas de (7%) 3° generación. sp (5%) sp (5%) Gram Positivo sp (15%) sp (3%) Anaerobios Anaeróbicos sp (<5%) Secundaria Gram Negativo E coli - Cefalosporinas de 2° sp y 3° generación. sp - Penicilinas y Quinolonas sp con actividad anaeróbica. Gram Positivo sp - Quinolonas + sp Metronidazol. Anaerobios - Aminoglicosidos + sp Metronidazol. Clostridium sp Terciaria Gram Negativo sp - Cefalosporinas de 2° sp y 3° generación. sp - Penicilinas y Quinolonas con actividad anaeróbica Gram Positivo sp - Quinolonas +Metronidazol. - Aminoglicosidos + Metronidazol. - Carbapenémicos. Hongos Candida sp - Triazoles. - Anfotericina. Las intervenciones definitivas para restablecer la anatomía funcional involucran la remoción de la fuente de contaminación y la reparación del desorden anatómico o funcional causante de la infección. El tipo y extensión de la cirugía depende del proceso de la enfermedad subyacente y la magnitud de la infección intra-abdominal. Una laparotomía media es la incisión de elección en la mayoría de los pacientes con peritonitis generalizada, debido a que permite un amplio acceso a toda la cavidad peritoneal. En pacientes con una etiología poco clara de peritonitis, la laparoscopía diagnóstica inicial puede ser de utilidad. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 125 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 126 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Actualmente la laparoscopía además permite tratar con éxito algunas peritonitis secundarias a apendicitis aguda, enfermedades biliares y ginecológicas. Para apendicitis complicada y no complicada, el abordaje laparoscópico se asocia con una menor duración de la estadía hospitalaria y un menor número de infecciones de la herida operatoria comparado con el procedimiento abierto, sin embargo, la cirugía laparoscópica puede asociarse con una mayor tasa de formación de abscesos intra-abdominales, aunque a mayor experiencia del cirujano, esta tasa es menor. En pacientes con peritonitis secundaria a diverticulitis se ha demostrado que el diagnóstico y lavado pe- ritoneal laparoscópico es seguro y ha contribuido a evitar la necesidad de colostomía. También se pueden realizar reparaciones laparoscópicas de úlceras gástricas y duodenales perforadas. La anatomía intra-abdominal puede estar distorsionada significativamente por masas in- flamatorias y adherencias, los órganos inflamados son a menudo muy friables por lo que se debe tener especial cuidado al explorar un paciente con infección peritoneal. La inflamación pro- voca hiperemia regional y la sepsis puede causar déficit de la coagulación y disfunción plaquetaria, aumentando el riesgo de hemorragia, por lo que una disección cuidadosa y hemostasia meticulosa son de suma importancia. Técnica de abdomen abierto (laparostomía) En ciertos casos particulares en que serán nece- sarias reintervenciones múltiples o existe riesgos de desarrollar un síndrome compartimental se puede utilizar una técnica de laparostomía contenida en la que no se cierra el abdomen hasta la resolución definitiva del cuadro séptico. Las desventajas son: la interrupción significativa de la mecánica respiratoria y la posible contaminación del abdomen con patógenos nosocomiales. Control de la sepsis: El objetivo de la cirugía es remover todo el material infectado, corregir la causa subyacen- te y prevenir complicaciones posteriores. Se realiza una incisión en línea media que ofrece una mejor exposición quirúrgica (excepto en peritonitis localizada). Se obtiene material y tejido infectado para cultivos aeróbicos y anaeróbicos inmediatamente luego de ingresar a la cavidad peritoneal. Se realiza una explo- ración completa para localizar infecciones ocultas, y se remueve el material contaminado o necrótico. También se procede a tratar la enfermedad primaria, esto puede requerir resección (apéndice, vesícula biliar, etc.), re- paración (úlcera perforada, anastomosis etc.), o drenaje (pancreatitis aguda, abscesos, etc.). Lavado peritoneal: En la peritonitis difusa, el lavado con grandes cantidades (> 3 litros) de solución isotónica cristaloide tibia, remueve las grandes partículas como sangre y coágulos de fibrina, y diluye las bacterias residuales. Cuando se finaliza el lavado, todo el fluido de la cavidad peritoneal debe ser aspirado o eventualmente secado, porque su presencia puede obstaculizar los mecanismos de defensa locales, diluyendo opsoninas y removiendo las superficies en las cuales los fagocitos destruyen bacterias. Complicaciones Las complicaciones de la peritonitis incluyen peritonitis terciaria, infecciones profundas del sitio de la cirugía, formación de fístulas, síndrome compartimental abdominal y abscesos residuales. Una sepsis descontrolada lleva inexorablemente al shock, falla orgánica múltiple y finalmente a la muerte del individuo. Esto sucede si no se realiza un diagnóstico y tratamiento oportuno. Entre los indicadores de una infección intra- abdominal residual se encuentra la fiebre alta per- sistente, edema generalizado, mala tolerancia a la alimentación, aumento de la distensión abdominal, aparición de íleo adinámico y fracaso general en mejorar, a pesar de recibir tratamiento intensivo. Pronóstico La tasa de mortalidad de la peritonitis en general es de aproximadamente 40%. En la última década, la combinación de mejores terapias antibióticas, un cuidado intensivo más agresivo, y diagnóstico y tratamiento más tempranos, con una combinación Manual de patología quirúrgica (interior).indd 126 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:38:41 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 127CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL de técnicas quirúrgicas y percutáneas ha llevado a la reducción significativa de la morbilidad y mortalidad relacionada a sepsis intra-abdominal. Peritonitis bacteriana espontánea: baja como un 5% en pacientes que reciben un diagnóstico y tratamiento oportuno. Sin embargo, en pacientes hospitalizados, las tasas de mortalidad en un año pueden estar en un rango de 50-70%. Peritonitis secundaria y absceso peritoneal: un absceso simple tienen una tasa de mortalidad menor al 5%, pero esta tasa puede aumentar a más de un 30-50% en las infecciones graves. La tasa de mortalidad global relacionada a la formación de abscesos intra-abdominal es menor a un 10-20%. Los factores que empeoran el pronóstico incluyen la edad avanzada, cáncer, presencia de abscesos complejos, malnutrición, entre otros. tratamiento sea precoz y oportuno. Peritonitis terciaria: tienen una estadía significativamente más larga en UCI y hospital, unos niveles de disfunción orgánica mayores y tasas de mortalidad más altas (50-70%). Otros factores que afectan el pronóstico un APACHE-II de menos de 15 y aumenta a más de un 40% con puntajes sobre 15. El aumento del puntaje del APACHE-II en los días tres y siete está asociado con un aumento de la tasa de mortalidad a más de un 90%, mientras que puntajes más bajos predicen tasas de mortalidad menores a un 20%. y organismos Gram-negativos multirresistentes, así como infección fúngica, están relacionados con peores resultados y complicaciones recurrentes. tres veces mayor de desarrollar peritonitis generalizada y sepsis desde una apendicitis perforada o gangrenosa y diverticulitis perforada en comparación con pacientes más jóvenes. Prevención La principal forma de prevención de peritonitis secundaria difusa corresponde al diagnóstico y tratamiento oportuno de los procesos inflamato- rios/infecciosos subyacentes en sus etapas iniciales (por ejemplo, tratamiento de la apendicitis en su etapa no complicada, etc.). Bibliografía Brunicardi FC, Andersen DK, Billiar TR, Dunn DL, Hunter JG, Matthews JB, Pollock RE. Schwartz’s Principles of Surgery. 9th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Daley B. Peritonitis and Abdominal Sepsis. Medscape J Med [Internet]. 2011 Mar. [cited 2013 Apr 20]; Available from: http://emedicine.medscape.com/ article/180234-overview. Doherty GM. Current Diagnosis & Treatment Surgery. 13th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Drake R, Wayne A, Mitchell A. Gray’s anatomy for students, 2nd edition. Churchill Livingstone, Elsevier, 2010. Fauci A, Braunwald E, Kasper D, Hauser S, Longo D, Jamerson J, LoscalzoJ, editors. Harrison’s Principles of Internal Medicine. 18th ed. United States of America: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2012. Martín-López A, Castaño-Ávila S, Maynar-Moliner FJ, Urturi-Matos JA, Manzano-Ramírez A, Martín- López HP. Tertiary peritonitis: as difficult to define as it is to treat. Cir Esp. 2012; 90(1):11-16. Martínez J. Apendicitis aguda y peritonitis. Curso med502-a Integrado de Clínicas Quirúrgicas. Pontificia Universidad Católica de Chile; 2013. 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Gustavo Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.16 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms CAPÍTULO 9 HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL Definición Hernia: protrusión anormal de contenido intraabdominal o víscera por alguna zona débil de la pared abdominal. Se describe como un tumor blando, elástico, por salida total o parcial de una víscera u otra parte blanda fuera de la cavidad en la cual se encuentra normalmente. En una hernia se distinguen tres componentes: contenido (órgano o tejido que protruye). anillo herniario (defecto o debilidad de la pared). saco (recubrimiento peritoneal que envuelve al tejido que protruye). Epidemiología Cerca del 10% de la población desarrolla algún tipo de hernia durante su vida, representando uno de los problemas más comunes en cirugía y un problema relevante de salud pública. En cuanto a la incidencia de los distintos tipos de hernias, se sabe que: más frecuente la hernia inguinal indirecta con un predominio del lado derecho. - centaje cada vez mayor, alcanzando cifras de entre 15-20%. Como se mencionó, la mayoría de las hernias de la pared abdominal ocurren en la ingle. La reparación de la hernia inguinal constituye una piedra angular en la práctica de la cirugía general, siendo uno de los procedimientos más comunes. Se estima que en Estados Unidos se reparan anualmente 800.000 hernias inguinales. En relación a las diferencias de género: en los hombres que en las mujeres. prevalencia global de alrededor del 5%. mujeres. Anatomía Todas las hernias de la pared abdominal consisten en un saco que protruye a través de una debilidad o defecto en las capas musculares del abdomen. Este defecto puede ser congénito o adquirido. La pared abdominal es una estructura dis- puesta en capas, compleja en sentido anatómico, con irrigación e inervación por segmentos. Justo fuera del peritoneo está la fascia transversalis, una aponeurosis cuya debilidad o defecto es la mayor fuente de hernias inguinales. Luego se encuentran los músculos transverso abdominal, oblicuo interno y oblicuo externo, cuyas fibras tienen orientaciones oblicuas entre sí, y son mus- culares lateralmente y aponeuróticos en su parte medial. Sus aponeurosis forman la vaina del recto abdominal. Por anterior esta vaina es completa y por posterior, bajo la línea semilunar la vaina 129 Manual de patología quirúrgica (interior).indd 129 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 130 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA está compuesta solo por fascia transversalis. Por lo tanto, bajo esta línea la aponeurosis se encuentra en su totalidad en frente del músculo. Entre los dos músculos rectos, las aponeurosis se reúnen de nuevo para formar la línea alba, que está bien definida solo por encima del ombligo. La grasa subcutánea contiene la fascia de Scarpa, un mal nombre, pues solo es una conden- sación de tejido conectivo sin fuerza sustancial. La región inguinal se encuentra entre el plano transtubercular y el ligamento inguinal, extendiéndose en profundidad hasta el plano pre-peritoneal. En esta región se encuentra una brecha de la pared abdominal: el canal inguinal, formado como consecuencia del desarrollo del proceso vaginal (Figura 9-1). Al abrir el plano de la piel y tejido celular subcutáneo se expone el plano aponeurótico, cons- tituido por la aponeurosis de inserción del músculo oblicuo externo, que en su porción inferior forma el ligamento inguinal (de Poupart). El ligamento inguinal es un cordón fibroso, extendido entre la espina ilíaca anterosuperior y el tubérculo púbico. La aponeurosis del músculo oblicuo externo forma, en toda su extensión, la pared anterior del canal inguinal. Hacia medial, sobre el tubérculo púbico, se encuentra el anillo inguinal superficial. Este elemento se hace evidente en la aponeurosis del músculo oblicuo externo como un defecto de aspecto triangular, formado por la división de las fibras aponeuróticas. La porción lateral de la pared anterior del canal inguinal está reforzada por las fibras musculares inferiores del músculo oblicuo interno; fibras que se insertan en los dos tercios laterales del ligamento inguinal. En la región medial de la pared posterior se encuentra el tendón conjunto; elemento formado por la fusión de la aponeurosis de los músculos oblicuo interno y transverso abdominal, que se insertan sobre el pubis. De modo que el tendón conjunto viene a reforzar la porción medial de la pared posterior del canal inguinal; pared que se encuentra formada en toda su extensión por la fascia transversalis. Ventral al extremo medial del tendón conjunto se encuentra el ligamento inguinal reflejo (pilar posterior o pilar de Colles). Entre el borde lateral del tendón conjunto, el ligamento inguinal y los vasos epigástricos inferiores, la pared posterior del canal inguinal está formada solo por la fascia transversalis. Esta zona débil de la pared posterior corresponde a la parte inferior del triángulo inguinal o de Hesselbach (Figura 9-2); lugar por donde protruyen las hernias inguinales directas. Los límites del triángulo inguinal son: hacia caudal, el ligamento inguinal; hacia medial, el borde lateral de la vaina del recto, en especial, la condensación de la fascia transversalis que sigue el borde lateral del recto abdominal (ligamento de Henle); hacia lateral, los vasos epigástricos inferiores y la fascia transversalis que los envuelve y se condensa en torno a ellos formando el ligamento interfoveolar (Hesselbach), este ligamento refuerza la porción lateral de la pared posterior del canal inguinal. En el plano de la pared posterior del canal inguinal, inmediatamentelateral a los vasos epigástri- cos inferiores, se encuentra el anillo inguinal Figura 9-1 Región inguinal. Peritoneo Fascia transversalisMúsculo transverso abdominal Músculo oblicuo interno Músculo oblicuo externo Ligamento inguinal Anillo inguinal superficial Tendón conjunto Vasos epigástricos inferiores Testículo Cordón espermático Ligamento inguinal reflejo Fascia espermática externa Vasos sanguíneos femorales Anillo inguinal profundo Nervio ilioinguinal Conducto deferente Manual de patología quirúrgica (interior).indd 130 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 131CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL profundo; en este punto la fascia transversalis se proyecta envolviendo al ducto deferente y a los vasos gonadales, constituyendo así la fascia espermática interna. Por esta zona protruyen las hernias inguinales indirectas. La pared inferior del canal inguinal está formada en toda su extensión por el ligamento inguinal. Hacia medial el piso también está formado por el ligamento lacunar (Gimbernat); elemento que corresponde a fibras del ligamento inguinal que se insertan en el pecten pubis. El borde lateral del ligamento lacunar contribuye a delimitar el anillo femoral. El techo del canal está formado por el borde inferior del tendón conjunto. Este elemento está constituido por las fibras inferiores de los músculos oblicuos interno y transverso abdominal que se insertan en la porción lateral del ligamento inguinal (dos tercios y un tercio lateral respectivamente). Desde allí las fibras se arquean hacia medial, pa- sando sobre el contenido del canal, para unirse y fijarse sobre el pecten pubis, el tubérculo púbico y la cresta del pubis. Sobre la cresta pectínea convergen en el plano frontal el tendón conjunto y en el plano horizontal el ligamento lacunar. De modo que sobre la cresta pectínea se forma una banda de tejido fibroso conocida como ligamento pectíneo (ligamento de Cooper). Los elementos que transcurren por el canal inguinal en el hombre son: el ducto deferente, los vasos gonadales, los vasos deferenciales, los vasos cremastéricos, el ramo genital del nervio genito- femoral y el nervio ilioinguinal. Estos elementos están concéntricamente envueltos por: de la fascia transversalis. dependencia del músculo oblicuo interno. del músculo oblicuo externo. El canal femoral es el lugar por donde protruyen las hernias femorales o crurales. Está limitado hacia anterosuperior por el ligamento inguinal, hacia posterior por el ligamento de Cooper (pectí- neo), hacia medial por el ligamento de Gimbernat (lacunar), y hacia lateral por la vena femoral. Etiología Frecuentemente se plantea la asociación entre traumatismos o fuerzas y la aparición de hernias, sin embargo, esto no es claro y la mayoría de los autores está de acuerdo en que existiría en todas ellas un trastorno congénito de menor resistencia de los tejidos, o ausencia de algunos haces muscu- lares. Incluso se ha sugerido que hay alteraciones físico-químicas del colágeno que pudieran estar relacionadas con la aparición de las hernias (os- teogénesis imperfecta, síndrome de Ehlers-Danlos, síndrome de Marfan, etc.). Cualquier condición crónica que aumente la presión intra-abdominal puede contribuir a la aparición y progresión de una hernia: obesidad marcada, tensión abdominal por ejercicio pesado o levantar cargas, tos, constipación con esfuerzos al defecar, y prostatismo con esfuerzo en la micción son implicados a menudo. La cirrosis con ascitis, embarazo, peritoneo-diálisis crónica, crecimiento de órganos pélvicos o tumores también pueden contribuir. La pérdida de la turgencia de los tejidos en la zona de Hesselbach, asociado con un debilitamiento Figura 9-2 Triángulo inguinal, visión interna. Músculo transverso abdominal Anillo inguinal superficial Vasos epigástricos inferiores Conducto deferente Vasos testiculares Músculo recto abdominal Triángulo inguinal Ligamento lacunar Vasos iliacos externos Ligamento inguinal Espina iliaca anterosuperior Anillo inguinal profundo Pubis Manual de patología quirúrgica (interior).indd 131 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 132 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA de la fascia transversalis, se produce a edad avan- zada y en enfermedades crónicas debilitantes. Manifestaciones clínicas Con frecuencia las hernias son asintomáticas y son descubiertas en forma incidental en un examen físico de rutina o por el mismo paciente. Se presentan como una masa blanda que protruye con el esfuerzo y, eventualmente, se reduce al cesar este o espontáneamente. La hernia reductible no produce síntomas importantes, salvo dolor que coincide con los epi- sodios en los cuales la hernia está con su contenido protruido. En general, al reducirse el contenido el dolor cede. Aquellas hernias no reductibles pueden ser particularmente sensibles, en especial cuando hay compromiso vascular. En esta situación se puede observar además cambios en la coloración de la piel, que aparecen tardíamente. Estas hernias no constituyen mayor problema diagnóstico. Hernias pequeñas (en las cuales el contenido es de escasa cantidad) o en pacientes obesos, puede ser difícil la palpación del saco que protruye. Para facilitar esto, se puede pedir al paciente que haga maniobras de Valsalva (toser, pujar) con lo cual se puede sentir la protrusión o el choque del conte- nido de la hernia contra los dedos que examinan. En realidad no tiene mayor utilidad la diferen- ciación clínica de una hernia directa o indirecta, ya que ambas son de tratamiento quirúrgico y la técnica no se modificará sustancialmente. Interesa diferenciar hernias crurales de las inguinales, ya que las primeras pueden ser reparadas por vía pre-peritoneal, sin ingresar al conducto inguinal, y así evitar debilitarlo. Todo paciente con sospecha de una hernia debe ser examinado inicialmente de pie, ya que en la posición decúbito dorsal simple la hernia se reduce en forma espontánea cuando es reductible, pudiendo escapar al examen físico. Estudio diagnóstico El diagnóstico de las hernias de la pared ab- dominal es esencialmente clínico y los hallazgos de exámenes deben correlacionarse con la clínica. Exámenes de laboratorio Los estudios tradicionales de laboratorio, como un hemograma completo, perfil bioquímico y análisis de orina, no tienen un valor diagnóstico en la evaluación del paciente con hernia asintomá- tica, a menos que se desee buscar un diagnóstico alternativo o para el estudio preoperatorio. Sin embargo, en el caso de pacientes con signos de complicación, los exámenes ayudan a la valoración general del paciente y además se pueden observar alteraciones que sugieran compromiso vascular, como leucocitosis, elevación de parámetros inflama- torios, aumento del lactato y acidosis metabólica. Imágenes Radiografía simple de abdomen: no es necesaria en pacientes con hernias no com- plicadas. Puede revelar signos de obstrucción intestinal o incluso presencia de aire en hernias complicadas. Ecografía de partes blandas: tiene muchas ventajas (bajo costo, disponible, rápida, no irradia, etc.), pero es muy dependiente del operador y de la forma corporal del pacien- te. La función primaria de la ecografía es la identificación de la propia hernia. Otras fun- ciones incluyen la identificación de flujo con Doppler-color para excluir estrangulación. La ecografía puede ser útil para el diagnóstico en niños y mujeres embarazadas y en pacientes con hernias difíciles de palpar. Defectos muy pequeños, remanentes embrionarios, pueden llevar a diagnóstico de hernias no existiendo defectos clínicamente relevantes. Tomografía computada y resonancia nuclear magnética: representan una herramienta útil para el diagnóstico radiológico,aunque en el contexto ambulatorio una ecografía suele ser suficiente. Puede identificar los tipos poco comunes de hernias (por ejemplo, Spiegel u Obturador), y su mayor ventaja es en pacientes con sospecha de complicación, ya que puede demostrar signos precoces de compromiso vascular, obstrucción intestinal, perforación, etc. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 132 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 133CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL Clasificación Según origen Según clínica Primaria: es la presentación más frecuente. Recidivada: aquella que ya ha sido intervenida y se vuelve a producir. Reductible: cuando el saco de la hernia en sí es suave y fácil de reintroducir a través del anillo herniario. Irreductible: cuando el contenido no es sus- ceptible de ser regresado a su origen. Es una forma clínica crónica, generalmente indolora o levemente sensible. Atascada: fenómeno agudo, en donde una her- nia se vuelve irreductible. Hernias irreductibles pueden atascarse. Se caracteriza clínicamente por la aparición o aumento del dolor. Estrangulada: se desarrolla como consecuencia del atascamiento. Se produce alteración del flujo sanguíneo (arterial, venoso o ambos). Presenta dolor intenso y exquisito en el sitio de la hernia, frecuentemente con signos y sín- tomas de obstrucción intestinal y, en algunos pacientes, cambios en la piel que recubre el saco herniario. Es una urgencia quirúrgica ya que puede producir isquemia y necrosis del asa intestinal. Según anatomía Hernia inguinal: se presentan como una masa en la región inguinal. Típicamente, la masa ha estado presente desde hace algún tiempo y recientemente aumentó su tamaño o está desarrollando síntomas. Afortunadamente, el examen físico para la mayoría es bastante sencillo. Una ecografía puede ayudar si el diagnóstico está en duda. Puede ser directa o indirecta. Cuando se conjugan una hernia inguinal directa con una indirecta se conoce como hernia en pantalón. – Hernia inguinal directa: el saco herniario pasa directamente a través de un punto débil la fascia transversalis en el triángulo de Hesselbach, medial a los vasos epigástricos inferiores. Generalmente el defecto en la pared es adquirido. – Hernia inguinal indirecta: ocurre como resultado de un proceso peritoneo vaginal persistente; es congénita. El saco herniario protruye por el anillo inguinal interno, lateral a los vasos epigástricos inferiores, siguiendo el conducto inguinal, pudiendo llegar al escroto a través del anillo inguinal externo (hernia inguinoescrotal). Hernias ventrales: denominación usada a defectos en la pared abdominal anterior que pueden ser espontáneas o adquiridas. Se caracterizan por su localización epigástrica, umbilical, hipogástrica o incisional. Hernia femoral o crural: el saco herniario protruye a través del canal femoral y produce una masa que está típicamente por debajo del ligamento inguinal. Son más comunes en mujeres, con una proporción 10:1. La hernia femoral es particularmente propensa a atascarse y estrangularse, dado que el anillo femoral es más pequeño, rígido, y muchas veces escapan al examen físico. Un estudio informó una tasa de cirugía de emergencia de un 40% debido a complicaciones en pacientes con hernia femoral conocida. Hernia incisional: dan cuenta de hasta el 20% de todas las hernias de la pared abdominal. A menudo son el resultado de la tensión excesiva en la pared o cicatrización inadecuada de heridas. A pesar de la reparación primaria, la tasa de recurrencia puede llegar al 50%. Aparece en relación a la cicatriz de una laparo- tomía abdominal, generalmente se desarrollan en el período post operatorio alejado. Existen factores que contribuyen al desarrollo de estas hernias como: mala técnica quirúrgica del cierre de los planos de la laparotomía, infección de la herida operatoria que debilita los planos anatómicos, aumento de la presión intra-abdominal post operatoria como sucede en los pacientes tosedores, presencia de ascitis, Manual de patología quirúrgica (interior).indd 133 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 134 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA pacientes operados por obstrucción intestinal. La gran diferencia entre evisceración y hernia incisional o eventración es que, en la evisce- ración hay ausencia de peritoneo y se produce en el período post operatorio inmediato. En estos casos las asas intestinales no están en un saco peritoneal, sino que están solamente contenidas por la piel abdominal, y es por ello que cuando estamos frente a la sospecha de una evisceración no debemos retirar ningún punto de la piel, ya que si lo hacemos las asas intestinales saldrán en forma espontánea y esta situación obliga a realizar una cirugía de urgencia para reparar la pared (evisceración cubierta a evisceración libre). En los casos en que el cirujano, al realizar el cierre de la laparotomía, sospecha que puede existir en el post operatorio la posibilidad del desarrollo de una evisceración o eventración (pacientes desnutridos, portadores de neopla- sias, grandes obesos, etc.), puede recurrir a reforzar la pared abdominal con los llamados “puntos totales”. Este cierre incluye desde la piel al plano peritoneal. Muchas veces la evisceración se produce en pacientes graves, sépticos, desnutridos, etc. Una re-intervención quirúrgica agravaría la situación, es mejor tratarla en forma ortopédica con faja. El retiro de los puntos de la piel se hace en forma muy tardía (30-40 días). Hernia umbilical: en el desarrollo embrionario normalmente hay herniación del contenido intestinal por la zona del ombligo. A partir de la décima semana del desarrollo intrauterino esto empieza a regresar y al nacimiento esta zona está solamente ocupada por los vasos umbilicales. Después de cicatrizar el ombligo hay una fusión de la pared abdominal cicatri- zando piel, aponeurosis y peritoneo. Por esta zona potencialmente débil puede aparecer un saco herniario posteriormente. La forma adulta de la hernia umbilical es en gran parte adquirida y debido a condiciones médicas que incrementan la presión intra- abdominal, incluida la ascitis, el embarazo y la obesidad. Aunque la estrangulación es inusual en la mayoría de los pacientes, los que tienen ascitis crónica (por ejemplo, cirrosis) están en riesgo de estrangulación de hernia umbilical, rotura y muerte por peritonitis, y por lo tanto se debe considerar la reparación electiva. Hernia del obturador: es una hernia del intestino a través del orificio del obturador y casi siempre se presenta como una obstrucción intestinal parcial o completa. El paciente típico es una mujer de edad avanzada con signos y síntomas de obstrucción intestinal. Aunque los hallazgos del examen físico, como el signo Howship-Romberg (dolor en la porción medial del muslo debido a la compresión del nervio obturador), están bien documentados en la literatura, no son tan útiles en la práctica clínica. El diagnóstico se realiza mediante imágenes (por ejemplo, TAC de abdomen y pelvis). Es importante diagnosticar correctamente esta hernia debido a su alta tasa de complicaciones, reportadas como perforaciones en > 50% de los casos y mortalidad cercana al 20%. Hernia de Richter: involucra solo una parte del borde anti-mesentérico del intestino, el cual debe estar pinzado o atascado por el saco herniario y anillo de estrangulación, sin compromiso del total de la circunferencia in- testinal. Es por esto que a menudo se presenta sin vómitos ni obstrucción intestinal, condu- ciendo a un diagnóstico más tardío y, por lo tanto, con mayor frecuencia de estrangulación y gangrena, y suelen debutar con peritonitis. Debe ser reparada quirúrgicamente al momento del diagnóstico. Hernia de Spiegel:es muy rara, se produce a través de la línea semilunar (en unión de línea semicircular con el borde lateral del recto abdominal). Se suele diagnosticar por la presencia de dolor bajo el ombligo, a veces se presenta con obstrucción intestinal por encarcelación. Frecuentemente, no se logra detectar en la exploración física y el diagnóstico se confirma con una ecografía o TAC. Hernia de Littre: muy infrecuente. Corresponde a la presencia única de un divertículo de Meckel en el saco herniario. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 134 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 135CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL Hernia de Petit: protruye a través del trián- gulo lumbar, ubicado en la pared abdominal posterolateral. El triángulo está delimitado anteriormente por el margen libre del músculo oblicuo externo, posteriormente por el dorsal ancho e inferiormente por la cresta ilíaca. El defecto por donde protruye la hernia es grande, y por lo tanto, tiene menor riesgo de estrangulación. Es más frecuente en hombres que en mujeres, y con mayor frecuencia en el lado izquierdo. Hernia por deslizamiento: ocurre cuando es- tructuras extra-peritoneales (vejiga, sigmoides, etc.) pasan a formar parte del saco herniario. Esto tiene gran relevancia, ya que generalmente el tratamiento de las hernias incluye la apertura y resección del saco herniario, pudiendo de esta forma perforar vísceras ante esta situación. Hernias internas: son protrusiones de vísceras a través del peritoneo o mesenterio hacia un compartimento interno de la cavidad abdo- minal. Los orificios herniarios generalmente son estructuras anatómicas preexistentes, como forámenes, recesos y fosas, o defectos patológicos adquiridos secundarios a cirugías, trauma, inflamación y problemas circulatorios. Su incidencia ha aumentado a causa de la cirugía bariátrica. No corresponden a hernias de la pared abdominal. Varios autores han propuesto clasificaciones estandarizadas. La mayor utilidad es la comparación de series y de resultados de diferentes terapias. Una de las más usadas es la Clasificación de Nyhus (Tabla 9-1). Diagnóstico diferencial El diagnóstico diferencial de una hernia abdo- minal y especialmente inguinal es amplio e incluye: hacia la ingle). femoral. Complicaciones Las complicaciones de las hernias de descri- ben en la Tabla 9-2. Las más frecuentes son el atascamiento y la estrangulación del contenido herniario. Esta última puede ser particularmente grave y consiste en el compromiso isquémico, por ejemplo de un asa de intestino con perforación, peritonitis, sepsis y muerte. Es por eso que estas dos situaciones constituyen una indicación quirúrgica urgente. Ocasionalmente no es todo el lumen intestinal el atascado o estrangulado (hernia de Richter).Tratamiento En general toda hernia de la pared abdominal debe ser reparada, pero cuando son mínimas y/o asintomáticas se pueden observar. Depende de la forma clínica de presentación: examen físico, sin signos de complicación, se debe realizar una reparación quirúrgica electiva. asocia con signos y síntomas sistémicos como Tabla 9-1 Clasificación de Nyhus para hernias. Tipo Descripción I Hernia indirecta. Anillo profundo normal. II Hernia indirecta. Anillo profundo dilatado. IIIA Hernia directa. Independiente del tamaño. IIIB Hernia indirecta. Incluye o supera la pared posterior. Incluye hernias inguinoescrotales. IIIC Hernia femoral. IV Hernia recurrente. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 135 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 136 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA obstrucción intestinal, aspecto tóxico, perito- nitis, sepsis, etc., se debe asumir la emergencia quirúrgica de estrangulación de la hernia, y se debe reparar inmediatamente, además de pro- porcionar reanimación con fluidos parenterales, administrar antibióticos de amplio espectro por vía intravenosa, analgesia adecuada y obtener exámenes de laboratorio preoperatorios. aún no muestra signos de estrangulamiento, se deben realizar uno o dos intentos de reducción. Los pasos para la reducción incluyen: – Adecuada analgesia intravenosa si es necesaria. – Posición correcta, con el paciente en decú- bito supino en posición de Trendelenburg leve (para hernias inguinales). – Aplicar compresas frías en el sitio de la hernia para reducir la inflamación y reducir el volumen del gas dentro del intestino. – Agarrar y alargar el cuello de la hernia con una mano, y con la otra aplicar presión constante en la parte distal de la hernia. La aplicación de presión sobre la parte más distal de la hernia puede causar abultamiento del cuello y evitar la reducción. – Si la reducción no es satisfactoria después de uno o dos intentos, se debe reparar quirúrgicamente dentro de las primeras 6 horas para evitar la estrangulación. – En general con la elevación de la región afectada y la aplicación de frío muchas hernias pueden reducirse. es razonable realizar una reparación quirúrgica electiva. intentar reducir la hernia. La reintroducción de la parte isquémica o intestino necrótico en la cavidad peritoneal puede producir una perforación y sepsis. El tiempo de evolución del dolor y la irreductibilidad permiten estimar esto clínicamente (superior a 6-8 horas). La ecografía o Doppler del saco herniario puede ser útil en estos casos sospechosos para establecer la presencia o ausencia de flujo sanguíneo. Cirugía El tratamiento definitivo de las hernias es qui- rúrgico, ya que una vez que aparecen no regresan ni disminuyen de tamaño en forma espontánea. Por ello se recomienda la reparación quirúrgica electiva de las hernias excepto casos muy especiales. La reparación de hernias voluminosas se acompaña de una tasa significativamente más alta de recidiva, porque se trabaja con tejidos Tabla 9-2 Complicaciones primarias y secundarias de las hernias. Complicaciones Primarias Irreductibilidad El contenido no es susceptible de ser regresado a su origen (cavidad abdominal). Atascamiento La hernia reductible se hace irreductible de manera aguda, asociado a dolor. La hernia atascada puede llevar a obstrucción intestinal. Estrangulación Hay compromiso isquémico con posible perforación. La necrosis permite la translocación bacteriana, pudiendo determinar peritonitis, abscesos y generar un estado séptico y shock. Pérdida del Ocurre cuando la hernia no derecho a puede ser reducida por no domicilio existir la capacitancia suficiente en la cavidad abdominal. El intento forzado puede aumentar la presión abdominal y generar un síndrome compartimental intraabdominal. Complicaciones Secundarias Obstrucción intestinal Perforación Peritonitis Abscesos Insuficiencia respiratoria Manual de patología quirúrgica (interior).indd 136 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 137CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL debilitados. Ocasionalmente se pueden compri- mir las hernias con instrumentos externos que se fijan con correas, fajas o cintas (Bragueros). En la actualidad prácticamente no se usan. El tratamiento quirúrgico se puede resumir en: 1. Disección anatómica. 2. Identificar saco y contenido. 3. Abrir el saco y reducir el contenido. 4. Resecar el saco herniario. 5. Reparar el anillo con puntos o mallas (prótesis artificiales o autólogas). El uso de prótesis está indicado cuando la hernia es muy grande o el tejido está muy debilitado y/o no alcanza para reparar el defecto. En general, la recidiva herniaria es menor con el uso de prótesis. Tratamiento de la hernia inguinal El tratamiento quirúrgico de las hernias ingui- nales se puede hacerpor vía anterior, “abierta” o clásica (preperitoneal o abriendo el peritoneo), existiendo variadas técnicas con o sin uso de prótesis. También se puede optar por un abordaje laparoscópico por vía posterior (transperitoneal o preperitoneal) en el cual siempre se usa prótesis. En la vía de abordaje anterior se puede usar anestesia local, asociada o no a sedación, anestesia regional (espinal o peridural) o anestesia general. La vía de abordaje laparoscópica requiere de anestesia general. Hernioplastías inguinales por vía anterior sin uso de prótesis: – Técnica de Bassini: reparación de fascia trasversalis y sutura de tendón conjunto con el ligamento inguinal. El problema es que se produce mucha tensión, lo cual aumenta el riesgo de recidiva y produce mucho dolor. – Técnica de Shouldice: reparación que usa cuatro planos de suturas diferentes, generando una calibración del orificio profundo y la reparación por planos de la pared posterior usando diferentes estructuras desde la fascia transversalis hasta planos aponeuróticos. – Técnica de McVay: reparación que une la fascia transversalis al ligamento de Cooper y al ligamento inguinal. Incluye una extensa incisión de relajación en la vaina del recto. Puede haber lesión de vasos femorales o dolor por la incisión de relajación. Hernioplastías inguinales por vía anterior con uso de prótesis: – Técnica de Lichtenstein (libre de ten- sión): la reparación se logra con una malla que se sutura a la vaina del recto y al ligamento inguinal. Hacia el orificio inguinal profundo se corta la malla en V para ajustarla al cordón y se cierra con un punto para calibrar su paso. Baja recidiva y dolor. – Técnica de Gilbert: inventó el PHS (Prolene Hernia System), que es un dispositivo con dos mallas unidas por un cilindro. Lo que hace es una reparación a dos planos. Este sistema funciona muy bien, pero es muy caro. Hernioplastía inguinal laparoscópica: Reparación con una malla por vía intraperitoneal (IPOM), preperitoneal por vía transabdominal (TAPP) o por vía preperitoneal con abordaje completamente extraperitoneal (TEPP). El abordaje laparoscópico requiere del equipa- miento y montaje del pabellón necesario para cirugías laparoscópicas, con mayor consumo de tiempo, presenta costos superiores, requiere anestesia general (la operación clásica es con anestesia regional o local) y la hospitalización puede ser algo más prolongada, siendo poco atractiva para cirugía ambulatoria. No hay claridad respecto a la existencia de ventajas con respecto a la frecuencia de recidiva y de dolor postoperatorio inmediato y alejado en comparación a la cirugía tradicional, pero presentaría beneficios en pacientes con hernias bilaterales y/u obesos. Contraindicaciones de cirugía Se aplican a cirugías electivas de hernias re- ductibles no complicadas. En cirugía de urgencia muchas son contraindicaciones relativas. Absolutas: ascitis, foco séptico intercurrente, cuadro respiratorio agudo. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 137 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 138 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Relativas: edad avanzada (muy relativo), contraindicación por cuadros médicos con- currentes, uropatía obstructiva. Complicaciones de la cirugía herniaria Al igual que todo procedimiento quirúrgico, la hernioplastía tiene riesgo de complicaciones, entre estos encontramos: Infección de herida operatoria: 1-2% en hernia inguinal electiva. Es posible que la frecuencia se reduzca con el uso de profilaxis antibiótica. Esta se recomienda especialmente si se utiliza una prótesis sintética. Tratamiento en general con antibióticos. Infección de la prótesis sintética: tratamiento con antibióticos. Puede requerir su extirpación. Seroma de herida operatoria: debido al daño linfático, venoso, o presencia de cuerpo ex- traño. La mayoría se reabsorben solos. Puede requerir punción. Hematoma: prevenible con una meticulosa hemostasia. Puede requerir exploración qui- rúrgica para hematomas expansivos. Atrofia testicular / Orquitis isquémica: ocurre cuando se compromete la irrigación testicular por lesión directa de vasos o compresión del cordón espermático. Retención urinaria. Dolor post-operatorio: tema de gran impor- tancia. Especialmente porque muchos pacientes se presentan sin dolor al momento del diag- nóstico. El dolor puede ser agudo o crónico. Este último es aquel que supera los tres meses. Puede corresponder a dolor somático (daño de músculos o ligamentos), visceral (por ejemplo, diseyaculación) o neuropático (dolor intenso con parestesias por daño o atrapamiento de nervios como el ilioinguinal). Puede alcanzar hasta el 10% de los pacientes. Esterilidad: raro, salvo que haya lesión bilateral del conducto deferente. Osteitis del pubis. Lesiones de la vejiga: un factor de riesgo es el deslizamiento de la vejiga. También puede producirse lesión por trócares en la reparación laparoscópica. Pronóstico El pronóstico de una reparación herniaria en general es bueno si se realiza el diagnóstico y reparación oportunamente, especialmente en defectos pequeños, simples, en pacientes sanos en otros aspectos. En general, todas las técnicas anatómicas y mediante prótesis presentan muy baja recurrencia. En Chile, la recurrencia es < 2% con malla y < 5-10% con técnicas anatómicas. Hernia inguinal: las tasas de recurrencia después de la reparación de la hernia indirecta en los adultos se informan entre un 0,6-3%, aunque la incidencia es más probable que esté entre 5-10%. Una insuficiente reducción del saco herniario o cierre del anillo interno y la falta de identificación de una hernia femoral pueden contribuir a la recurrencia. En cuanto a la recurrencia después de la reparación de hernias directas, se ha informado desde menos de 1% hasta un 28%. El punto de recurrencia más común está justo lateral a la espina del pubis, lo que implica una tensión excesiva en la reparación. El uso de malla en la reparación de la hernia disminuye el riesgo de recurrencia en un 50-75%. Hernia femoral: las tasas de recurrencia suelen ser similares a las de la hernia inguinal directa. Se han informado tasas entre el 5-10%. Hernia umbilical: los factores que conducen a una alta tasa de complicaciones y recurrencia después de la reparación quirúrgica incluyen gran tamaño de la hernia, edad avanzada o deterioro del paciente, obesidad, y la presencia de enfermedad relacionada con aumento de la presión intra-abdominal. En las personas sanas, la reparación quirúrgica de los defectos umbilicales da buenos resultados con una baja tasa de recurrencia. Hernia epigástrica: la tasa de recurrencia pue- de alcanzar el 10-20%, una incidencia mayor que con la reparación de la hernia inguinal o femoral. Esta alta tasa de recurrencia puede ser en parte debido a la falta de reconocimiento y reparación de pequeños defectos múltiples. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 138 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 139CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL Hernia incisional: estudios con una mediana de seguimiento de 75 y 81 meses para la sutura y reparación con mallas respectivamente, mostraron una recurrencia del 63% para su- tura y solo un 32% al utilizar mallas. Estudios basados en la población muestran que las hernias incisionales seguirán recidivando a un ritmo elevado después de la reparación, y el aumento de re-operación a los cinco años alcanza casi el 40 % en promedio después de la tercera recurrencia. Aún no se sabe si a largo plazo se verán mejores resultados con reparaciones laparoscópicas con malla. En todas las técnicas con malla que emplean la técnica de capa base (con al menos 3-4 cm de capa base de malla) lleva a las tasas más bajas de recurrencia.Pese a una alta tasa de recidiva después de las operaciones, las complicaciones tales como infección de la prótesis, sangrado, seroma y la erosión de la malla en el intestino causando una fístula, ocurren en un pequeño porcentaje de casos. La infección del tejido alrededor de la malla es más probable después de la reparación de una hernia que ocurre en una herida con una infección previa. Bibliografía Bret A. Hernias. Medscape J Med [Internet]. 2012 Jun. [cited 2013 Apr 23]; Available from: http:// emedicine.medscape.com/article/775630-overview. Brunicardi FC, Andersen DK, Billiar TR, Dunn DL, Hunter JG, Matthews JB, Pollock RE. Schwartz’s Principles of Surgery. 9th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Doherty GM. Current Diagnosis & Treatment Surgery. 13th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Drake R, Wayne A, Mitchell A. Gray’s anatomy for stu- dents, 2nd ed. Churchill Livingstone, Elsevier; 2010. Fauci A, Braunwald E, Kasper D, Hauser S, Longo D, Jamerson J, Loscalzo J, editors. Harrison’s Principles of Internal Medicine. 18th ed. United States of America: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2012. Moore K, Dalley A, Agur A. Clinically Oriented Anatomy. 5th ed. United States: Lippincott Williams & Wilkins; 2006. Pérez G. Hernias de la pared abdominal. Curso med502- a Integrado de Clínicas Quirúrgicas. Pontificia Universidad Católica de Chile; 2013. Tintinalli JE, Stapczynski JS, Ma JO, Cline DM, Cydulka RK, Meckler GD. Tintinalli’s Emergency Medicine: A Comprehensive Study Guide. 7th ed. United States: The McGraw-Hill Companies, Inc; 2010. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 139 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Manual de patología quirúrgica (interior).indd 140 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.230 on Wed, 28 Dec 2016 01:39:19 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms Ediciones UC Chapter Title: OBSTRUCCIÓN INTESTINAL Chapter Author(s): Chomalí E. Pamela and Llanos L. Osvaldo Book Title: Manual de patología quirúrgica Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz Published by: Ediciones UC. (2014) Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.17 JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range of content in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new forms of scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org. Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at http://about.jstor.org/terms Ediciones UC is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access to Manual de patología quirúrgica This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms CAPÍTULO 10 OBSTRUCCIÓN INTESTINAL Definición La obstrucción intestinal (OI) corresponde a la detención del tránsito del contenido intestinal debido a una causa mecánica (también llamada íleo mecánico). La importancia de este cuadro radica en la urgencia de su tratamiento. Debe diferenciarse de la detención del tránsito intestinal por falta de peristalsis o íleo paralítico (principal diagnóstico diferencial), sin una obs- trucción mecánica, generalmente secundaria a una irritación peritoneal o a otras causas más infrecuentes. Epidemiología La OI es uno de los trastornos quirúrgicos más comunes del intestino delgado: agudas. (Tabla 10-1). Clasificadas según ubicación: países industrializados la principal causa de OI en intestino delgado corresponde a adherencias postoperatorias o bridas (60%), seguido por tumores malignos, hernias, y la enfermedad de Crohn. – Las operaciones que más se asocian a las bridas son: cirugía colorrectal > cirugías ginecológicas > reparación de hernias > apendicitis. Las obstrucciones intestinales estranguladas son urgencias quirúrgicas y ocurren en un 10-30% de los casos. Tabla 10-1 Causas de OI según lugar de obstrucción y su incidencia relativa. * Dentro de las causas misceláneas se encuentran: Enfermedad de Crohn, intususcepción, estenosis inducida por radiación, estenosis post-isquémica, cuerpos extraños, íleo biliar, divertículo de Meckel, hematomas, parásitos, bezoares, anormalidades congénitas, etc. Causas de OI según Incidencia (%) lugar de obstrucción Intestino Delgado 85-90 Adherencias 60 Neoplasias 10-20 Hernias 10-20 Misceláneas* 10 Intestino Grueso 10-15 Carcinoma de colon 65 Diverticulitis 20 Vólvulo 5 Misceláneas* 10 141 Manual de patología quirúrgica (interior).indd 141 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 142 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Fisiopatología Con el inicio de la obstrucción, el gas (pro- veniente de la ingestión de aire principalmente y producción bacteriana) y el líquido (proveniente de la ingestión y además de la secreción intestinal que está aumentada por el íleo mecánico) se acu- mulan en el lumen intestinal proximal al sitio de la obstrucción. La actividad intestinal aumenta en un esfuerzo para superar la OI, lo que se manifiesta clínicamente como un dolor tipo cólico y diarrea que sufren algunos pacientes, incluso en presencia de una OI completa. Esta misma acumulación de líquido y gas distienden al intestino, aumentando las presiones intraluminal e intramural, a lo que se agrega la aparición de un tercer espacio. Esto causa distención abdominal, vómitos y deshidratación, alterando el equilibrio hidroelectrolítico y ácido base. El aumento de la presión intraluminal puede causar isquemia por alteración de la perfusión microvascular intestinal, determinando necrosis intestinal y perforación en los casos más graves (Figura 10-1). Esta condición se denomina obs- trucción intestinal estrangulada. En caso de una obstrucción parcial, solo una parte del lumen intestinal se ocluye, permitiendo el paso de algunos gases y líquidos. La progresión de los eventos fisiopatológicos descritos anterior- mente tiende a ocurrir más lentamente que con la obstrucción completa, y el desarrollo de la estrangulación es menos probable. Una forma particularmente peligrosa de la obstrucción intestinal es la obstrucción en asa ciega, en la que un segmento de intestino se obstruye tanto proximal como distalmente (por ejemplo, con un vólvulo). En tales casos, el gas y líquido acumulado no pueden escapar ni por proximal ni por distal del segmento obstruido, lo que lleva a un rápido aumento de la presión lumi- nal, y una rápida progresión a la estrangulación. Esto también ocurre en la obstrucción de colon cuando la válvula ileocecal es competente. Si el colon no se descomprime a través de la válvula ileocecal, se forma un bucle cerrado entre la válvula y el punto de obstrucción (el colon se distiende progresivamente debido a que el íleon continúa vaciando gas y líquido en el segmento obstruido). En el 10-20% de los individuos la válvula ileocecal es incompetente, y la presión del colon se alivia con el reflujo hacia el íleon. Etiología Adherencias: son la causa más común de obstrucción mecánica del intestino delgado. En adultos es frecuente observar adherencias adquiridas secundarias a operaciones abdomi- nales o procesos inflamatorios. En niños se ven bandas congénitas. Figura 10-1 Fisiopatología de la OI. Obstrucción intestinal mecánica Shock y Sepsis Acumulación de gas y líquido (proximal a la OI) ↑ Peristaltismo, distensión abdominal Dolor tipo cólico, disminución del retorno venoso Liberación de catecolaminas, estasis venoso, edema de pared ↑ Presión intraluminal e intramural Formación de 3er espacio Isquemia ↑ Distensión, vómitos,deshidratación, alteraciones hidroelectrolíticas y del equilibrio ácido-base Traslocación y sobrecrecimiento bacteriano intraluminal Necrosis, perforación intestinal Manual de patología quirúrgica (interior).indd 142 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 143CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL Neoplasias: las neoplasias intrínsecas del intes- tino delgado pueden ocluir progresivamente el lumen intestinal o servir como punto de origen en la intususcepción. Los síntomas pueden ser intermitentes, el inicio de la obstrucción es lento, y generalmente se encuentran presen- tes signos de anemia crónica. Las neoplasias extrínsecas al intestino pueden atrapar las asas intestinales, generando obstrucción. Tumores de colon ubicados estratégicamente (en par- ticular cerca de la válvula ileocecal, como un cáncer de ciego), pueden presentarse como una obstrucción de intestino delgado. Hernias: la incarceración de una hernia externa, en la actualidad, es menos común desde que la reparación precoz o profiláctica de las hernias se convirtió en rutina, pero sigue siendo una causa frecuente de obstrucción intestinal. Hernias inguinales, femorales, o umbilicales pueden haber estado presente durante años (o el paciente puede no ser consciente del defecto) antes de la aparición de los síntomas obstructivos. Una hernia incarcerada puede ser pasada por alto por el cirujano en un examen incompleto o difícil, sobre todo si el paciente es obeso o si la hernia es de tipo femoral. Las hernias internas (en el agujero obturador, fo- ramen epiploico u otros defectos anatómicos) son raras, pero han aumentado su incidencia a consecuencia de la cirugía bariátrica. La hernia interna es uno de los varios mecanismos por los cuales las adherencias adquiridas producen obstrucción. Enfermedad inflamatoria intestinal: causa obstrucción cuando el lumen se estrecha por la inflamación o la fibrosis de la pared. Vólvulo: corresponde a la rotación de las asas intestinales alrededor de un punto fijo, a menudo como consecuencia de anomalías congénitas o adherencias adquiridas. El inicio de la obstrucción es abrupto, y la estrangulación se desarrolla rápidamente. La malrotación intestinal es una causa de vólvulo en los lac- tantes y raramente en adultos. Intususcepción intestinal: corresponde a la invaginación de un asa de intestino dentro de sí misma. Se presenta generalmente en niños (en ellos no es necesaria la presencia de una lesión orgánica), cuya clínica característica corresponde a dolor abdominal tipo cólico, rectorragia color mermelada de grosella y una masa palpable (segmento intususceptado). Se encuentra raramente en adultos y en estos casos generalmente es causada por un pólipo u otra lesión intraluminal (por ejemplo, neoplasias). Cuerpos extraños: bezoares y cuerpos extraños ingeridos pueden pasar al intestino y bloquear su lumen. Íleo biliar: es el paso de un cálculo biliar grande hacia el intestino a través de una fístula colecisto-entérica, que puede producir obstrucción del lumen intestinal. Estenosis: la estenosis del lumen intestinal debida a una lesión por isquemia, daño por radiación o trauma quirúrgico puede resultar en obstrucción mecánica. Hematoma: puede desarrollarse de forma espontánea en la pared intestinal en un pa- ciente que toma anticoagulantes o también secundario a un trauma abdominal, pudiendo ocluir el lumen intestinal. Fibrosis quística: provoca una obstrucción crónica parcial del íleon distal y del colon derecho en adolescentes y adultos. Es equi- valente a íleo meconial en recién nacidos. Figura 10-2 Causas de OI. a) b) c) d) A: Adherencias, B: Hernia, C: Vólvulo, D: Intususcepción Manual de patología quirúrgica (interior).indd 143 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 144 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA Manifestaciones clínicas El cuadro clínico se caracteriza por: Dolor + Vómitos + Cese de eliminación de gases y heces por el ano + Distensión abdominal. Síntomas: Dolor de tipo cólico periumbilical o difuso, poco localizado: mientras más alta sea la ubi- cación de la obstrucción, más intenso puede ser el dolor que se percibe. El sitio del dolor no refleja el lugar de obstrucción. Habitualmente no responde a antiespasmódicos. El dolor puede disminuir por desobstrucción o por agotamiento del peristaltismo. Puede aumentar o ser continuo por irritación peritoneal (signo de compromiso vascular intestinal). Se cree que la periodicidad del dolor puede orientar de cierta forma la ubicación de la obstrucción: un dolor que recurre cada 3-4 minutos orienta a obstrucción en intestino delgado proximal, mientras que un dolor que recurre cada 15-20 minutos orienta a obstrucción en intestino delgado distal o colon. Vómitos: casi invariables. Dependen del sitio de la obstrucción, grado de oclusión y tiempo de evolución, ya que requieren tiempo para que se acumule más contenido. Inicialmente contienen bilis, moco y secre- ciones intestinales, pero pueden convertirse en vómitos francamente fecaloídeos (color naranja-café con un olor fétido); esto ocurre más frecuentemente en obstrucciones de intestino delgado distal por sobrecrecimiento bacteriano proximal a la obstrucción, mien- tras que en obstrucciones de colon suele no haber vómito fecaloídeo. Singultus: el hipo es común en estos pacientes. Sensación de distensión abdominal. Ausencia de eliminación de gases y heces. Si los síntomas obstructivos van y vienen repentinamente durante varios días en pacientes mayores a 65 años, en especial sin intervenciones abdominales previas, se debe sospechar obstrucción por cálculos. Signos: Deshidratación: mucosas secas, taquicardia, hipotensión ortostática, oliguria, etc. Distensión abdominal: abdomen timpánico a la percusión, sello distintivo de todas las formas de obstrucción intestinal. Es menos marcada en casos de obstrucción alta en el intestino delgado y más marcada en la obstrucción de colon. Aumento de la frecuencia y del tono de los ruidos hidroaéreos. Bazuqueo: refleja íleo prolongado por acu- mulación de líquido en asas intestinales. Masa abdominal palpable: por lo general significa una obstrucción estrangulante en asa cerrada de intestino delgado. Se debe recordar siempre examinar cuidadosamente los orificios herniarios para detectar la presencia de masas. Tener presente que un abdomen tranquilo no elimina la posibilidad de obstrucción y no necesa- riamente establece el diagnóstico de íleo paralítico. Evolución: Puede haber compromiso vascular del asa intestinal, o bien, disminución de los síntomas por alivio de la oclusión o por agotamiento de la peristalsis. Diferencias entre obstrucción intestinal simple vs complicada: OI Simple: sin compromiso vascular del asa intestinal. El abdomen es depresible, poco sensible, sin signos de irritación peritoneal. Presentación típica, casi sin taquicardia. OI Complicada: con estrangulamiento. Se produce compromiso vascular del asa intestinal, hay isquemia que puede llevar a necrosis del tejido y translocación bacteriana. El dolor es más intenso y permanente, existe un mayor grado de compromiso del estado general y deshidratación, con signos de hipovolemia, taquicardia y tendencia a la hipotensión. El abdomen puede presentar signos de irritación peritoneal, mayor distensión y sensibilidad, Manual de patología quirúrgica (interior).indd 144 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 145CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL resistencia muscular, silencio abdominal y, a veces, es posible la palpación de una masa de asas intestinales. La fiebre, leucocitosis > 15.000 y/o acidosis metabólica también son signos sugerentes de OIcomplicada. Estudio diagnóstico El diagnóstico es clínico y debe ser confirmado por imagen. Exámenes de laboratorio Son útiles para evaluar el estado general del paciente y ayudan a corregir la deshidratación y las alteraciones electrolíticas, pero todos son inespe- cíficos para fines diagnósticos, como tampoco son fieles para el diagnóstico de compromiso vascular. Una leucocitosis > 15.000 puede ser indicadora de compromiso vascular, pero no es patognomónica, y debe ser evaluada en conjunto con el cuadro clínico. Además, un recuento normal de leucocitos no descarta estrangulación. Puede observarse falla renal secundaria a la deshidratación y acidosis metabólica que sugiere compromiso vascular. También pueden elevarse los niveles de amilasa sérica. Imágenes Radiografía simple de abdomen: es el examen más importante cuando no está disponible la tomografía axial computarizada. Debe ser tomada en decúbito y en posición de pies para ver el intestino distendido. Muestra distensión gaseosa de las asas de intestino por encima de la obstrucción (Figura 10-3) y en la placa tomada con el enfermo en posición de pies se pueden ver los característicos niveles hidroaéreos dentro de las asas intestinales distendidas (Figura 10-4). En condiciones normales, el intestino delgado no tiene aire, mientras que el colon sí. Además, informa el nivel o altura de la obs- trucción, si es intestino delgado o de colon; elementos de sospecha de compromiso vascular (aunque tardíos) y en casos de duda puede servir para ayudar a diferenciar un íleo mecánico de un íleo paralítico. Figura 10-4 Radiografía simple de abdomen que muestra niveles hidroaéreos en intestino delgado dilatado. Figura 10-3 Radiografía simple de abdomen que muestra las asas de intestino delgado dilatadas y ausencia de gas en el colon. En raras ocasiones se puede requerir radiografía con contraste o TAC para buscar lesiones causales de la obstrucción en intestino delgado. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 145 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 146 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA En caso de íleo biliar, además de observar asas de intestino dilatadas y niveles hidroaéreos, se puede observar la imagen del cálculo cuando es calcificado y la presencia de aire en la vía biliar (neumobilia). En tal caso, el tratamiento es extraer el cálculo del intestino más trata- miento de vía biliar posterior. Cuando ocurre un vólvulo de colon sigmoides se puede observar una imagen característica en la radiografía, el “signo del grano de café”. Tomografía axial computarizada (TAC): debe solicitarse como primera línea, si está disponible. Entrega gran cantidad información: ubicación de la OI, causa (la radiografía no aporta este dato), permite pesquisar la existencia de complicaciones precozmente (la radiografía puede aportar esta información pero en forma tardía) y además permite evaluar diagnósticos diferenciales. Se pide a todos los pacientes con obstrucción de colon, debido a la alta sospecha de cáncer colorrectal, para identificar el tumor, altura, metástasis a distancia, etc. Procedimientos diagnósticos Colonoscopía o rectosigmoidoscopía: puede ser necesaria y de utilidad diagnóstica en al- gunos casos de obstrucción de colon izquierdo o rectosigmoides. En algunos pacientes con vólvulo de sigmoides puede ser terapéutico, ya que se puede realizar una cuidadosa des- compresión por vía endoscópica. No se debe realizar cuando se sospecha una perforación concomitante. Clasificación La OI se puede clasificar según: Altura o nivel de la obstrucción: diferenciar si es de intestino delgado o de intestino grueso. Compromiso vascular: determinar si la obs- trucción es simple (sin compromiso vascular del asa intestinal) o complicada (estrangulación e isquemia). Esta última puede sufrir necrosis isquémica y gangrena, por eso es crucial deter- minar si hay compromiso vascular. Las causas más frecuentes son: – OI simple: adherencias intraabdominales, tumores, estenosis. – OI complicada: hernias, adherencias, vólvulos. Causa o mecanismo de la obstrucción: de acuerdo a la relación anatómica con pared intestinal. – Lesiones intrínsecas del lumen intestinal: estrechez del lumen. - Congénitas: malformaciones (atresias, estenosis, ano imperforado, malrotacio- nes, duplicaciones y quistes, divertículo de Meckel, vasculares). - Adquiridas: inflamatorias (enteritis, diverticulitis), trauma, neoplásicas. – Lesiones extrínsecas al intestino: bridas (adherencias), hernias, abscesos, tumores extraintestinales, etc. – Vólvulos: torsión o rotación anómala de un órgano sobre su pedículo. Más frecuente en colon sigmoides. – Obstrucción intraluminal: cálculos bilia- res, cuerpos extraños, bezoares, parásitos, fecalomas, otros. Altura y causa: – Intestino delgado: - Bridas o adherencias peritoneales: son por cicatrices quirúrgicas. - Hernias: inguinales, crurales, incisionales e internas. - Íleo biliar: especialmente en mujeres mayores. En la radiografía simple se ve aire en la vía biliar (neumobilia). - Otras: vólvulos, carcinomatosis peri- toneal, enfermedades inflamatorias, intususcepción. – Colon: - Cáncer de colon/recto: primera causa. - Enfermedad diverticular: divertículos agudos (complicados) y crónicos (cica- trizados, procesos agudos a repetición). - Otros: vólvulos, hernias, fecalomas. Aguda o crónica. Completa o incompleta: de acuerdo a si el lumen intestinal tiene una obstrucción total o parcial. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 146 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 147CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL Diagnóstico diferencial Múltiples enfermedades abdominales o sisté- micas pueden cursar con íleo. A continuación se mencionan las principales. Íleo prolongado: – Neurogénico: lesión medular, proceso retroperitoneal, cólico ureteral. – Metabólico: hipokalemia, hipocalcemia, hipomagnesemia, uremia, hipotiroidismo, cetoacidosis. – Fármacos: vincristina, anticolinérgicos, antidepresivos tricíclicos, psicotrópicos, antihistamínicos, opioides, antagonistas de canales de calcio. – Postquirúrgico: colecistectomía (más de 48 horas), resección colónica (5-7 días), gastrectomías, pancreatoduodenectomías. – Infeccioso/inflamatorio: sepsis, neumonía, peritonitis aguda, pancreatitis aguda, apendicitis aguda, gastroenteritis aguda, herpes zóster, tétano, etc. Disección o rotura de grandes vasos san- guíneos: especialmente aneurisma de la aorta abdominal. Accidente vascular mesentérico. Seudoobstrucción intestinal primaria: es un trastorno de la motilidad crónica que a menudo imita una obstrucción mecánica. Síndrome de Ogilvie (seudoobstrucción colónica aguda): corresponde a una distensión colónica masiva en ausencia de obstrucción mecánica. Se caracteriza por dilatación ma- siva del ciego (diámetro > 10 cm) y de colon derecho en la radiografía abdominal. Es un tipo de megacolon, a veces referido como “megacolon agudo”, para distinguirla de me- gacolon tóxico. Es más frecuente en adultos mayores y está asociado con alguna enfermedad subyacente, como traumatismos, infecciones, enfermedades cardiacas, tumores retroperito- neales, etc. Frecuentemente relacionado con alteraciones electrolíticas (niveles bajos de K+, Ca+2, Mg+2) y con la administración de opiáceos, anticolinérgicos u otras drogas que alteren la motilidad colónica. Tratamiento En general es quirúrgico y de urgencia. La justificación para realizar una intervención qui- rúrgica precoz es reducir al mínimo el riesgo de estrangulación intestinal, que se asocia con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. Los signos clínicos, las pruebas de laboratorio y los estudios de imagen actualmente disponibles no permiten diferenciar en formafiable a todos los pacientes con OI simple de los pacientes con OI estrangulada antes de la aparición de isquemia irreversible, por lo tanto, el objetivo es operar antes de que esto ocurra. Sin embargo, se podría plantear un tratamiento inicial no quirúrgico en pacientes estables en los que se haya descartado una OI en asa ciega y que no tengan evidencia de isquemia intestinal. Estos pacientes deben ser observados de cerca y ser sometidos a exámenes seriados. Hidratación: con abundante suero fisiológico endovenoso por vías periféricas, para corregir la deshidratación y los desequilibrios hidroelec- trolíticos y de ácido base que pueden ser muy graves. La obstrucción intestinal se asocia generalmente a una disminución notable del volumen intravascular, debido a la disminu- ción de la ingesta oral, vómitos y secuestro de líquido en el lumen del intestino y la pared. Por lo tanto, la reposición de líquidos es parte integral del tratamiento. Sonda vesical: necesaria para calcular balance hídrico en forma estricta. Antibióticos de amplio espectro: indicados en los casos con compromiso vascular y gangrena intestinal; y como profilaxis en casos de obs- trucción simple que van a cirugía (antibióticos perioperatorios). Reposo digestivo. Descompresión gastrointestinal: intubación nasogástrica (drenaje) para extraer continua- mente el aire y líquido del tubo digestivo alto. Disminuye las náuseas, distensión y el riesgo de vómitos y aspiración. Cirugía: el procedimiento quirúrgico a realizar varía de acuerdo a la etiología de la obstrucción Manual de patología quirúrgica (interior).indd 147 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 148 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA (lisis de adherencias, resección de tumores, re- ducción y reparación de hernias, etc.). Además, se debe examinar el intestino afectado y resecar el tejido no viable independiente de la causa de la obstrucción. Los criterios que sugieren viabilidad intestinal son: color normal, peris- taltismo, pulsaciones arteriales marginales. La terapia conservadora, en la forma de reposi- ción de líquidos, reposo digestivo y descompresión intestinal es recomendada inicialmente para: OI parcial (incompleta) del intestino delga- do: la progresión a la estrangulación es poco probable que ocurra. OI que ocurre en el período postoperatorio temprano: suele ser parcial y solo en raras ocasiones se asocia con la estrangulación. OI debida a enfermedad de Crohn: se puede desarrollar en forma secundaria a inflamación activa o a estenosis fibrótica crónica. Corticoides sistémicos están indicados en pacientes con síntomas o signos de inflamación activa, pero son inútiles en pacientes con enfermedad inactiva. Aquellos que no responden al trata- miento médico requieren resección quirúrgica o plastia de la zona estenótica. OI debida a carcinomatosis: estos pacientes suponen un reto difícil, dado su pronóstico limitado. El tratamiento debe ser adaptado de acuerdo al pronóstico y deseos de cada paciente, y el alivio de la obstrucción puede lograrse mejor mediante un procedimiento de bypass, evitando una resección intestinal potencialmente difícil. La terapia quirúrgica está indicada siempre en: En OI de intestino delgado: bridas o secundaria a un proceso inflamatorio (diverticulitis aguda) o íleos a repetición, sin compromiso hemodinámico/vascular (OI no complicada), se puede realizar un tratamiento médico conservador (observación, hidratación y reposo intestinal) en espera por 12-24 horas. Si la obstrucción no cede, se procede con el tratamiento quirúrgico. – Signos de desobstrucción: comienzo de la expulsión de gases y el alivio del dolor. por hernia atascada o compromiso vascular, se debe realizar una cirugía de urgencia. – Obstrucción intestinal simple > 12-24 horas: sección o liberación de las bridas (adherencias). – Compromiso vascular y gangrena intes- tinal: resección del segmento intestinal comprometido y aseo peritoneal. En OI de colon: delgado), que en general ocurre en colon no preparado, factor que en general contraindica una anastomosis primaria luego de la resección del segmento comprometido. Complicaciones En pacientes con obstrucción intestinal, la pérdida de líquidos y electrolitos puede ser extrema y, a menos que sean rápidamente restituidos, puede llevar a hemoconcentración, hipovolemia, insufi- ciencia renal, shock y eventualmente la muerte. Si el diagnóstico y tratamiento no se realiza oportunamente, progresa el compromiso vascular generándose isquemia, necrosis y perforación intestinal, con desarrollo de peritonitis y sepsis producto de la translocación bacteriana y derrame de contenido a la cavidad abdominal. En pacientes con distensión abdominal extrema se pueden observar los siguientes efectos sistémicos: del diafragma con ventilación restringida. través de la vena cava inferior. – Una vez que el intestino está gravemente comprometido, la sangre comienza a filtrarse al lumen intestinal. Manual de patología quirúrgica (interior).indd 148 07-05-14 16:05 This content downloaded from 132.239.1.231 on Wed, 28 Dec 2016 01:40:37 UTC All use subject to http://about.jstor.org/terms 149CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL – La pérdida de sangre puede alcanzar niveles significativos cuando se ven afectados largos segmentos de intestino. Otra complicación de la OI es el síndrome de intestino corto como resultado de resecciones intestinales extensas. Pronóstico La mortalidad y la morbilidad dependen de la detección temprana y el diagnóstico correcto de la obstrucción. Si no se trata, y está estrangulada, puede causar la muerte en el 100% de los pacientes. En la Tabla 10-2 se mencionan factores de mal pronóstico, asociados a una alta mortalidad (1-10%) y morbilidad. Tasas de mortalidad en obstrucción de intes- tino delgado: - lada). La mayor parte de estas muertes ocurren en personas de edad avanzada, frecuentemente con enfermedades asociadas. de un 8% si la operación se realiza dentro de las 36 horas del inicio de los síntomas y de un 25% si la operación se retrasa más allá de 36 horas. Tasas de mortalidad en obstrucción de colon: - lidad del 40%. El cáncer de colon obstructivo tiene un peor pronóstico que el cáncer no-obstructivo, ya que es más probable que sea localmente extendido o metastásico a ganglios o a sitios distantes. Se debe tener en cuenta que la obstrucción intestinal recurrente después de la lisis de adhe- rencias no es infrecuente. Prevención Las medidas de prevención de obstrucción intestinal dependen de la causa y algunas no pueden prevenirse. Las siguientes acciones pueden ayudar a reducir el riesgo de una obstrucción intestinal: causar un bloqueo. colelitiasis. diverticulitis: – Consumir alimentos ricos en fibra. – Consumir abundante agua. – Hacer ejercicios con regularidad. 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Edad avanzada Patología asociada (comorbilidades) Compromiso vascular (triplica el riesgo relativo)