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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO
Chapter Author(s): Manzor V. Manuel, María Galaz L. Luz and Crovari E. Fernando
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.8
 
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quirúrgica
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lol
Resaltar
25
Introducción
Es conocido que los ambientes hospitalarios 
y en especial los ambientes quirúrgicos son por-
tadores de riesgos tanto para los pacientes como 
para el personal de salud. Es por esto que durante 
la atención de nuestros pacientes debemos mini-
mizar los riesgos conociendo los posibles agentes 
causales y su control, así como los principios de 
asepsia y antisepsia.
El pabellón quirúrgico es un recinto especial-
mente diseñado y equipado para garantizar la 
seguridad en la atención del paciente que va a ser 
sometido a una actividad anestésica y/o quirúrgica.
Constituye un subsistema dentro del hospital. 
Es una unidad funcional de alta complejidad, en 
donde interactúan personas, tecnologías, pro-
cedimientos y convergen muchos procesos que 
dependen de varios servicios del hospital (este-
rilización, anestesia, anatomía patológica, etc.).
Es considerado “área crítica”, ya que el paciente 
se encuentra en una situación de especial riesgo al 
estar expuesto durante un determinado tiempo a 
procedimientos invasivos que alteran las barreras 
naturales del organismo (se altera la indemnidad 
de la piel, se manipulan y exponen al ambiente 
cavidades y vísceras normalmente estériles, también 
se realizan otros procedimientos invasivos como 
intubación endotraqueal, cateterismo venoso, 
cateterismo arterial y cateterismo urinario, entre 
otros). De esta forma, estructuras normalmente 
protegidas son puestas en contacto con el medio 
ambiente, constituyendo potenciales puertas de 
entrada a microorganismos provenientes de la 
flora propia del paciente o de fuente exógena 
transferidos durante la intervención.
El personal que trabaja en el pabellón quirúr-
gico constituye un equipo que tiene funciones 
específicas y responsabilidades delimitadas, lo 
cual reviste especial importancia, puesto que ni el 
más completo reglamento interno ni la excelencia 
de una planta física por sí sola son suficientes en 
la prevención y control de infecciones. Además, 
durante la intervención quirúrgica el paciente 
literalmente depende del equipo, el cual debe 
conocer muy bien sus funciones, actuar en forma 
coordinada, cumplir con todas las normas exis-
tentes y estar capacitado para reducir al mínimo 
el riesgo de infección. Para esto, es importante 
que todos los integrantes del equipo participen y 
se comprometan de igual forma.
Áreas del recinto quirúrgico
Área no restringida: incluye oficinas, sala 
de informaciones y zona de entrada a la unidad 
quirúrgica, donde se permite el uso de uniformes 
de circulación general o ropa de calle.
Área semi-restringida: área intermedia entre 
el área restringida e irrestricta. Debe tener doble 
puerta de acceso, tanto para camillas como ves-
tuarios, de forma de disminuir la contaminación 
CAPÍTULO 1
ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO
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26 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
con el aire no filtrado cada vez que se abren las 
puertas del área restringida.
Área restringida: zona donde se encuentran 
los quirófanos, zonas de inducción anestésica y 
almacenamiento del material estéril. Se debe usar 
ropa exclusiva para pabellón, gorro que cubra 
completamente el cabello, mascarilla que cubra 
boca, nariz y vello facial, y calzado exclusivo, o 
en su defecto, botas o cubre-calzado.
Para poder controlar y disminuir los riesgos en 
el ambiente quirúrgico es importante comprender 
ciertas definiciones y/o procesos particulares.
Asepsia
Se define como la ausencia de microorganis-
mos que causan enfermedad; libre de infección; 
exclusión de microorganismos.
Tabla 1-1
Efectos, ventajas y desventajas de antisépticos más frecuentes de uso hospitalario.
Antiséptico Efecto Ventaja Desventaja
Alcohol Desnaturalización de las Seguro, casi sin efectos Sequedad de 
 proteínas. Excelente contra adversos. la piel. 
 formas vegetativas de Rápido (15”). Escaso efecto 
 bacterias Gram (+) y (-), residual. 
 buena acción contra bacilo 
 TBC, hongos y virus.
Clorhexidina Daño de la membrana celular Buena reducción de la flora Toxicidad en 
(2%-4%) y precipitación del citoplasma. microbiana a los 15”, rapidez el oído medio 
 Amplio espectro de acción. de acción intermedia. y ojos 
 Persistencia de su acción hasta 
 6 horas después de aplicado, 
 con efecto acumulativo al 
 usarse periódicamente. 
 No se afecta por presencia de 
 sangre o materia orgánica.
Povidona Oxidación e inactivación Compuesto de yodo soluble Su actividad 
yodada de los componentes celulares en agua, que permite una puede verse 
(7,5%-8%) liberación gradual a los tejidos, disminuida en 
 con menor irritación de la piel presencia de 
 y mayor disponibilidad del sangre u 
 producto en el tiempo. otra materia 
 Efecto residual de 4 horas orgánica. 
 después de secado.
La técnica aséptica se refiere al conjunto de 
medidas que evitan la contaminación microbiana 
del ambiente, y que se utilizan para proteger tanto 
al paciente como al personal.
Antisepsia
Prevención de la sepsis por exclusión, destruc-
ción o inhibición del crecimiento o multiplicación 
de microorganismos de los tejidos, a través de la 
utilización de sustancias químicas. Se usan tanto 
para el lavado de manos como para limpiar la piel 
de la zona operatoria (Tabla 1-1).
Propiedades del antiséptico ideal:
en piel intacta.
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27CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO
Precauciones estándar
Corresponden al conjunto mínimo de medidas 
utilizadas para proteger a las personas del contacto 
con sangre y/o fluidos corporales. Se aplican en 
cada contacto con los pacientes, independiente 
de su diagnóstico, con el fin de minimizar el riesgo 
de transmisión de microorganismos. Contempla:
Higiene de manos: medida básica más impor-
tante y costo-efectiva para evitar las infecciones 
cruzadas. Debe realizarse:
– Antes del contacto directo con el paciente.
– Antes de realizar procedimientos invasivos.
– Después del contacto con fluidos corporales.
– Después del contacto con pacientes.
– Después del contacto con la unidad del 
paciente.
Elementos de protección personal: cuando 
existe exposición (o riesgo de exposición) a 
sangre, fluidos corporales, riesgo de salpicadura 
o aerosoles. Se agregan al lavado de manos:
– Uso de guantes.
– Mascarillas.
– Antiparras.
– Pecheras.
Manejo de material corto-punzante: Las 
agujas, bisturíes e instrumentos punzantes 
representan un riesgo para el que los manipula 
y utiliza. Se recomienda:
– No manipular hojas de bisturíes con la 
mano.
– Utilizar una bandeja para entregar agujas 
o bisturíes en el campoquirúrgico.
– Ejecución adecuada de técnica de punción.
– Nunca re-capsular agujas.
– Eliminación correcta en caja específica de 
material corto-punzante (safebox: no llenar 
más de su capacidad, no mojar ni aplastar).
– La eliminación del material es de respon-
sabilidad exclusiva del operador.
Accidentes en pabellón
Dentro del pabellón es el lugar donde ocu-
rren más accidentes en el personal de salud en 
el ambiente hospitalario. A modo de ejemplo en 
el año 2012 del total de eventos reportados en el 
Hospital Clínico de la Universidad Católica (120) 
un 35% fue en el área de pabellones quirúrgicos. 
Entre los más importantes están:
Punción con aguja no hueca: 42,9% de los 
accidentes en pabellón en el Hospital Clínico 
de la Universidad Católica, por ejemplo, su-
tura; como la aguja no es hueca, el riesgo de 
transmisión de enfermedades es menor.
Punción con aguja hueca: 19% de los ac-
cidentes en pabellón en la UC, por ejemplo, 
trocar vía venosa.
Salpicadura en mucosas: 23,8% de los accidentes 
en pabellón en la UC, especialmente en ojos, 
por lo que las antiparras son muy importantes.
Cortes: 14,3% de los accidentes en pabellón 
en la UC, por ejemplo, por bisturí.
Limpieza, desinfección 
y esterilización
Estos tres elementos son claves para la pre-
vención de infecciones.
Limpieza o descontaminación
Es la remoción mecánica de fluidos corpora-
les o restos orgánicos de los objetos antes de su 
desinfección o esterilización, dejándolos seguros 
para su manipulación. Una limpieza adecuada 
por arrastre y enjuague disminuye la carga de 
esporas patógenas de las superficies, equipos y 
dispositivos médicos.
Desinfección
Proceso físico o químico que permite reducir 
el número de microorganismos patógenos sobre 
superficies y objetos inanimados, pero no asegura 
la destrucción de esporas. El tipo y nivel de desin-
fección depende del diseño, naturaleza y uso que 
se le dará al instrumental.
Dependiendo de su actividad microbicida, los 
desinfectantes se clasifican en:
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28 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Desinfección de alto nivel: elimina todos 
los microorganismos incluyendo los virus 
resistentes y Mycobacterium tuberculosis, no 
actúa contra esporas. Las soluciones utilizadas 
actúan por contacto, pueden fijar la materia 
orgánica y requieren de un enjuague abundante 
con agua estéril o filtrada para eliminar todo 
residuo químico tóxico. La limpieza previa 
del equipo es una condición indispensable 
para garantizar el proceso. Se utiliza cuando 
constituye la única alternativa para reducir el 
riesgo de contaminación microbiana, pero no 
proporciona el mismo grado de seguridad que 
la esterilización.
Desinfección de nivel intermedio: elimina 
formas vegetativas de bacterias, hongos y 
virus, pero no necesariamente todos los virus 
de tamaño pequeño no lipídico. No actúa 
contra esporas, incluso después de tiempos 
de exposición prolongados.
Desinfección de bajo nivel: elimina bacterias 
patógenas vegetativas (excepto las micobac-
terias), algunos hongos y solo virus envueltos.
Esterilización
Proceso por el cual se destruyen todos los mi-
croorganismos patógenos y no patógenos, incluidas 
las esporas. Este proceso debe aportar el máximo 
nivel de garantía de que un producto está libre de 
microorganismos viables, es así que la FDA exige 
que los métodos de esterilización deban documentar 
que la probabilidad de encontrar un artículo no 
estéril en un conjunto de artículos sometidos al 
mismo proceso, es de una en un millón.
La esterilización y desinfección de los instrumen-
tos clínicos son una pieza clave de los programas 
de prevención y control de infecciones. Estos no 
deben considerarse como “métodos de exposición a 
un agente microbicida”, sino que como un proceso 
donde cada una de sus etapas es importante y va 
a influir en los resultados: prelavado + lavado + 
secado + inspección + esterilización + traslado 
+ almacenamiento.
Es importante destacar que tanto la esterili-
zación como la desinfección se realizan después 
de un procedimiento invasivo y deben cumplir 
previamente con una adecuada limpieza y descon-
taminación que asegure la reducción sustancial de 
la “biocarga” (número relativo de microorganismos 
reales o estimados que se pueden encontrar en un 
objeto determinado) y de los residuos orgánicos, que 
pueden interferir con el proceso de esterilización 
y desinfección, y constituir un riesgo tanto para el 
personal que lo manipula como para los pacientes.
La esterilización confiable depende del contacto 
de todas las partes del artículo a esterilizar con el 
agente esterilizante.
Los métodos de esterilización pueden clasi-
ficarse en:
Como método físico se encuentra el calor hú-
medo a presión (autoclave) y seco (horno Pasteur). 
Entre los químicos gaseosos está el óxido de etileno 
y formaldehído. Otra tecnología reciente es el 
plasma usado a partir de precursores de peróxido 
de hidrógeno y de ácido ascético (Tabla 1-2).
Para garantizar que los objetos e instrumentos 
están estériles cuando se utilizan, es importante 
monitorizar el proceso:
Monitorización administrativa: cada etapa 
del proceso debe estar protocolizada y ser 
supervisada.
Indicadores mecánicos: son elementos incor-
porados al esterilizador como termómetros, 
manómetros de presión, sensores de carga, 
válvulas y sistemas de registro. Estos monito-
res físicos son de gran utilidad, pero no son 
suficientes como indicadores de esterilización. 
Deben ser calibrados periódicamente.
Indicadores químicos: son productos comer-
ciales consistentes en sustancias químicas que 
cambian de color si se cumple un elemento 
clave del proceso de esterilización, como por 
ejemplo la temperatura necesaria. Los indi-
cadores químicos son diferentes de acuerdo 
al proceso utilizado (calor seco, húmedo o 
gas). Los indicadores químicos no confirman 
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29CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO
Tabla 1-2
Características y efectos de diferentes métodos de esterilización.
Método Características Efecto
Vapor saturado Método a alta temperatura. Los microorganismos 
a presión Confiable. No tóxico. Económico. son eliminados por 
(autoclave) Amplio espectro microbicida. desnaturalización de 
 Gran capacidad de penetración. las proteínas, 
 Requiere que se cumplan los parámetros de temperatura, acelerado por la 
 presión y tiempo. presencia de agua. 
 El vapor debe fluir libremente a través de la carga. 
 Efectivo frente a priones.
Calor seco Método conocido por la facilidad de su uso. Produce coagulación 
 Actualmente en desuso, debido a que requiere altas de las proteínas del 
 temperaturas y tiempo de exposición prolongado. microorganismo. 
 Es inapropiado para líquidos, goma y géneros. 
 Daña el instrumental reduciendo el temple del acero.
Radiaciones La esterilización se obtiene sometiendo los materiales a dosis Alteración del ADN. 
ionizantes predeterminadas de radiaciones (rayos Gamma o Cobalto). 
 Se limita al uso industrial. 
 Los productos requieren autorización de uso de acuerdo a la 
 dosimetría.
Óxido de Se utiliza para esterilizar elementos sensibles al calor, presión Forma líquida que se 
etileno o humedad. volatiliza produciendo 
 Alto poder esterilizante, debido a su capacidad de penetración alquilación de la pared 
 y difusión en lúmenes. celular de los 
 Proceso complejo y de alto costo. microorganismos. 
 Requiere 4 horas de exposición y 8 horas de aireación para 
 que no queden residuos. 
 Altamente tóxico.
Gas de Alternativa para materiales que no resisten altas temperaturas, Provoca precipitación 
formaldehído esterilizan-do a 50 a 60 °C en presencia de vapor saturado. de proteínascelulares. 
 Actualmente solo autorizado para los filtros de hemodiálisis.
Plasma de Se produce utilizando peróxido de hidrógeno como precursor Destrucción de los 
peróxido de mediante la emisión de radiofrecuencia en un ambiente al microorganismos 
hidrógeno vacío, con temperaturas no superiores a los 50°C. por oxidación. 
 Su ventaja radica en los períodos cortos de esterilización. 
 Tiene dificultad para difundir en lúmenes, no es compatible 
 con la celulosa (textiles, algodón, papel, lino, madera) y es 
 de alto costo. 
 Proceso seco y atóxico.
la esterilidad de un objeto, solo indican que 
un artículo ha sido expuesto a un proceso. 
 Indicadores biológicos: son el mejor método 
para determinar la eficiencia de un proceso de 
esterilización. Están diseñados para confirmar 
la presencia o ausencia de microorganismos 
viables después de la esterilización. Consisten 
en esporas de microorganismos de prueba 
que poseen la mayor resistencia comprobada 
frente al método de esterilización utilizado. 
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30 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Es importante destacar que aun cuando se 
demuestre la muerte de microorganismos, esto 
no necesariamente significará esterilidad de 
los artículos en esa carga, debido a las otras 
variables del proceso que deben cumplirse. Por 
ese motivo, el solo uso de indicadores biológicos 
es insuficiente para la monitorización de los 
procesos de esterilización.
Almacenamiento y duración 
del material estéril
La esterilidad de un artículo depende del 
proceso, no del tiempo. Un artículo se considera 
estéril cuando se establecen las condiciones locales 
que garanticen la indemnidad del paquete, como:
y almacenamiento: evitar la contaminación y 
los daños físicos (roturas, humedad, forma de 
traslado).
permeabilidad, porosidad, integridad y densidad 
del material utilizado.
almacenamiento deben estar libres de polvo 
e insectos, deben poseer ambientes controla-
dos en temperatura, humedad y sistemas de 
ventilación.
Tabla 1-3
Clasificación de Spaulding.
Clasificación Descripción Ejemplo Método recomendado
Artículos Acceden a cavidades normalmente Instrumental Esterilización 
Críticos estériles del organismo. Alto riesgo quirúrgico 
 de infección.
Artículos Entran en contacto con piel no Endoscopios Idealmente esterilización, 
Semicríticos intacta o con mucosas intactas. pero si no es factible 
 Las mucosas son resistentes a las desinfección de alto nivel 
 esporas, pero susceptibles a formas 
 vegetativas de bacterias, virus y 
 M. tuberculosis.
Artículos Toman contacto con piel intacta o Estetoscopio Desinfección de bajo nivel 
No Críticos no toman contacto con el paciente.
ser almacenados en forma que se utilicen 
primero los equipos que tienen menor tiempo 
de vigencia de la esterilización. 
Clasificación de Spaulding (1968)
Es usada para determinar los métodos apropia-
dos de preparación de los instrumentos médicos 
antes de su uso, considerando las características 
del instrumental y el procedimiento en que será 
utilizado (Tabla 1-3).
Esta clasificación sigue siendo útil, pero requiere 
adaptarla a las condiciones actuales:
: formadora de esporas.
-
mientos en que intencionalmente se traspasan 
mucosas, esto altera el límite entre artículos 
críticos y semicríticos.
Infección del sitio quirúrgico 
(ISQ)
La infección del sitio quirúrgico es una de las 
más importantes en el ámbito de las infecciones 
asociadas a la atención de salud. Se estima que 
un 40 a 60% de las ISQ son prevenibles.
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31CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO
El desarrollo de una ISQ es multifactorial, en 
general, es imposible determinar su causa exacta.
Se clasifican en:
Superficial Solo compromete la piel o 
 tejido celular subcutáneo.
Profunda Compromete la fascia y/o 
 capa muscular.
Órgano/Espacio Compromete más allá de la 
 capa muscular.
Tabla 1-4
Clasificación de ISQ según tejido comprometido.
Intrínsecos: Edades extremas 
Características Diabetes mellitus 
del paciente Obesidad 
 Tabaquismo 
 Desnutrición 
 Colonización con 
 microorganismos 
 Inmunosupresión 
 Infección remota coexistente
Extrínsecos: Incorrecta preparación 
Relacionados preoperatoria 
con el Falla en antisepsia de la piel 
procedimiento Rasurado preoperatorio 
 Falla en profilaxis antibiótica 
 Técnica quirúrgica deficiente 
 Tiempo quirúrgico prolongado 
 Higiene quirúrgica de manos 
 Sala de operaciones inadecuada
Tabla 1-5
Principales factores de riesgo de desarrollo de ISQ.
tanto, se extreman las medidas de prevención 
con el objetivo de:
microorganismos.
Recomendaciones 
Si es posible, reducir los niveles de hemoglo-
bina glicosilada A1c a menos de 7% antes de la 
cirugía y mantener glicemias menores a 200 mg/
dl durante la operación y en el postoperatorio.
El tabaco altera la cicatrización normal, favo-
reciendo la ISQ, por lo tanto, se debe estimular 
el cese del consumo de tabaco por lo menos en 
los 30 días previos a la cirugía.
Solo si es posible, evitarlos en el periodo 
peri-operatorio.
La probabilidad de contraer una ISQ se re-
laciona con:
comorbilidades.
introducción de materiales extraños, grado de 
lesión de los tejidos, tiempo operatorio, etc.
virulencia del patógeno.
La fuente de infección puede tener diversos 
orígenes:
-
ciente, colonización por microorganismos 
intrahospitalarios, diseminación desde focos 
infecciosos distales.
ambiental, aire, instrumental, campo quirúrgico.
En la Tabla1-5 se mencionan los principales 
factores de riesgo de ISQ.
Cuando ocurre una ISQ, es un desastre, ya 
que aumenta los costos, aumenta los días de hos-
pitalización, causa morbimortalidad, disminuye la 
satisfacción del paciente, disminuye el prestigio 
de la institución, etc.
Prevención de ISQ
El quirófano es el lugar donde el paciente 
está más expuesto a adquirir infecciones, por lo 
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32 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
El tiempo de hospitalización preoperatorio 
debe ser mínimo, para disminuir la probabilidad 
de colonización del paciente con microorganismos 
intrahospitalarios.
Identificar y tratar cualquier foco infeccioso 
(dental, urinario, cutáneo, etc.) previo a una cirugía 
electiva, con el fin de evitar la diseminación de mi-
croorganismos al sitio de la intervención quirúrgica.
No quitarlo a menos que interfiera con la 
operación. En caso de ser necesario, se debe efec-
tuar un recorte del vello con un procedimiento 
no invasivo (tijeras o clipper). No se debe afeitar 
el campo quirúrgico, ya que aumenta 10 veces 
el riesgo de infección por micro-traumatismos y 
colonización de la piel.
Disminuye los recuentos de microorganismos 
colonizadores.
Lavar y limpiar la piel alrededor del sitio de 
la incisión, usar agentes antisépticos apropiados. 
Lavado excéntrico por cinco minutos, se retira 
con compresa estéril y luego se pincela con la 
misma solución. Si la solución usada es a base de 
alcohol, se debe esperar que se seque antes de la 
operación para evitar accidentes por inflamación 
del alcohol (por ejemplo, al usar electro-bisturí).
Administrar solo cuando está indicado. Se 
debe aplicar 30 a 60 minutos antes de la inci-
sión, para maximizar la concentración en los 
tejidos. Seleccionar el agente apropiado según 
el procedimiento quirúrgico a realizar y según la 
microbiología local. En cirugías prolongadas, se 
debe repetir la dosis a las cuatro horas.
Su duración debe ser solo por 24 horas, a 
excepción de cirugía cardíaca donde se puede 
prolongar hasta48 horas.
Mantener la temperatura corporal del paciente 
entre 36,5 y 37°C.
Adherir a los principios estándares de asepsia 
en salas de cirugía:
frente.
del cuerpo.
frente del pecho al nivel del campo quirúrgico, 
no los hombros, codos ni espalda.
Con antiséptico para eliminar la flora 
transitoria y disminuir la flora residente. El 
primer lavado debe durar cinco minutos y los 
siguientes pueden durar dos minutos, ya que 
queda un efecto residual acumulativo (Tabla 
1-6). Requisitos para un adecuado lavado 
quirúrgico de manos:
artificiales.
las uñas.
estériles y desechables.
colocarse la ropa quirúrgica.
quirúrgico de manos son efectivos contra 
un amplio espectro de organismos, pero 
comprometen la integridad de la barrera 
natural de la piel:
– La función primaria del estrato corneo de 
la piel es actuar como barrera contra la 
humedad, las sustancias químicas hidro-
solubles y los microorganismos.
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33CAPÍTULO 1 | ASEPSIA, ANTISEPSIA Y PABELLÓN QUIRÚRGICO
– Para mantener su función de barrera, la 
piel sana debe ser suave, flexible y estar 
hidratada.
– Los ácidos grasos presentes en el estrato 
corneo contribuyen a que la piel man-
tenga su función de barrera. Además, los 
ácidos grasos poseen actividad fungicida y 
bactericida (mecanismo importante para 
modular el balance de la flora de la piel).
-
sépticos, la piel se daña y puede albergar gran 
cantidad de microorganismos que se desprenden 
al aumentar la descamación.
Para evitar los problemas del lavado quirúrgico 
de manos tradicional, la industria creó una solución 
antiséptica formulada en base a una loción rica en 
emolientes que ayudan a proteger y mantener la 
integridad de la barrera natural de la piel. 
Esta preparación antiséptica, llamada Solución 
Antiséptica AC, está compuesta por etanol al 
61% + gluconato de clorhexidina al 1% + ácidos 
grasos. Está aprobada por la FDA (U.S. Food and 
Drug Administration), y se demostró mediante 
estudios clínicos randomizados que ofrece actividad 
microbicida altamente efectiva y persistente. Se 
aplica en las manos limpias sin agua y sin escobilla 
para frotar, evitando el daño que pudiera resultar 
de la acción mecánica de cepillar (Tabla 1-7).
Usar ropa exclusiva de pabellón, gorro que 
cubra completamente el cabello, mascarilla de alta 
eficiencia que cubra boca, nariz y vello facial, y 
calzado exclusivo, o en su defecto, botas o cubre-
calzado. Utilizar delantal blanco cuando se sale 
del área de pabellones.
 A) Retirar todas las joyas de las manos y 
muñecas
 B) Abrir la llave del agua y mojar las manos 
y antebrazos
 C) Limpiar las uñas con palillo o escobilla
 D) Mantener las manos sobre nivel de los 
codos y aplicar jabón antiséptico
 E) Usando movimientos circulares empezar 
por la punta de los dedos de una mano 
cubriendo las palmas, dorso, uñas, espa-
cios interdigitales y antebrazo, llegando 
hasta el pliegue del codo. Luego repetir 
con la otra mano y antebrazo. Tiempo 
de lavado 2-5 minutos
 F) Enjuagar cada brazo por separado, 
empezando por la punta de los dedos
 G) Secar con compresa estéril
 H) Mantener manos sobre el nivel de la 
cintura sin tocar nada hasta colocar la 
ropa quirúrgica y guantes estériles
1er bombeo
 A) Presionar la bomba que se acciona con 
el pie para obtener 2 ml de Solución 
Antiséptica AC en la palma de una mano
 B) Introducir la punta de los dedos de la 
mano opuesta dentro de la Solución 
Antiséptica AC y frotar bajo las uñas
 C) Extender el resto de la preparación 
antiséptica sobre el antebrazo cubriendo 
toda la superficie hasta justo antes del 
codo
2do bombeo
 D) Aplicar otros 2 ml de Solución Antiséptica 
AC y repetir el mismo procedimiento 
anterior con la otra mano
3er bombeo
 E) Obtener otros 2 ml de solución en 
cualquier mano y reaplicar de la misma 
forma en ambas manos hasta la muñeca
 F) Permitir secar antes de colocarse los 
guantes
 G) Para facilitar el secado, continuar frotando 
la preparación antiséptica en las manos 
hasta que se seque
Tabla 1-6
Pasos del lavado quirúrgico de manos tradicional.
Tabla 1-7
Pasos del lavado quirúrgico de manos con 
Solución Antiséptica AC.
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34 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Manipular los tejidos en forma cuidadosa, no 
dejar espacios muertos, hemostasia adecuada, 
correcta selección de materiales quirúrgicos, 
retirar cuerpos extraños y tejidos desvitalizados. 
Si se utilizan drenajes, estos deben ser cerrados, 
extraídos por contrabertura y dejarlos por el menor 
tiempo posible.
Se debe minimizar tanto como sea posible.
Iniciada la intervención, el personal no debe 
salir y entrar innecesariamente del quirófano, ya 
que una mayor circulación de personas aumenta el 
riesgo de infección. Por lo tanto, se debe minimizar 
el tránsito dentro de la sala operatoria. El máximo 
número de personas presentes simultáneamente 
en el pabellón varía dependiendo de la cirugía, 
con un rango que generalmente va de cinco a 
13 personas.
El aire del quirófano debe ser filtrado (se filtra el 
99,9% de las partículas del pabellón), con presión 
positiva (evita contaminación por partículas en 
suspensión) y al menos 15 recambios por hora. 
Mantener el pabellón con las puertas cerradas.
Limpiar y desinfectar superficies y equipos. 
Usar desinfectantes hospitalarios.
Todo el instrumental y equipo quirúrgico de debe 
esterilizar según las recomendaciones existentes. 
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Ediciones UC
 
 
ChapterTitle: RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
Chapter Author(s): Nardiello M. Michela, Arancibia I. Hernán and Nazar J. Claudio
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.9
 
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quirúrgica
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35
Introducción
Cuando un paciente se somete a un proce-
dimiento quirúrgico existe un riesgo periope-
ratorio determinado por distintos factores, los 
que pueden derivar del paciente mismo (edad y 
comorbilidades), del tipo de cirugía a realizar (alta 
invasividad vs poca invasividad, contexto electivo 
vs urgencia, técnica abierta vs laparoscópica) y 
del entorno en el que se desenvuelve el equipo 
médico (experiencia del equipo quirúrgico y re-
cursos disponibles). Una evaluación preoperatoria 
adecuada y completa permite definir el riesgo 
perioperatorio del paciente y evaluar los factores 
preoperatorios eventualmente modificables para 
realizar intervenciones que disminuyan el riesgo 
pre, intra y postoperatorio del paciente.
El pilar fundamental de la evaluación preope-
ratoria es la evaluación clínica del paciente. La 
historia clínica y el examen físico realizados a 
conciencia son, la mayoría de las veces, suficientes 
para establecer el riesgo perioperatorio y determinar 
los factores modificables. Los hallazgos encontra-
dos en esta primera evaluación clínica integral 
pueden determinar la necesidad de exámenes 
de laboratorio o imágenes de apoyo y eventuales 
derivaciones a especialistas para optimizar la 
funcionalidad del paciente previo a someterse 
a una cirugía. Los estudios demuestran que los 
pacientes tienen un riesgo seis veces mayor de 
morir en el perioperatorio cuando no se realiza 
una evaluación preoperatoria adecuada.
CAPÍTULO 2
RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
Generalmente, la primera evaluación preope-
ratoria es realizada por un médico no especialista 
en Anestesiología (médico tratante), quien debe 
ser capaz de definir una conducta en la gran 
mayoría de los pacientes y estratificarlos en bajo, 
mediano o alto riesgo perioperatorio. Pacientes 
de bajo y mediano riesgo podrían ser vistos por el 
anestesiólogo el mismo día de la cirugía, mientras 
que pacientes de alto riesgo necesitarán una eva-
luación y medidas de optimización con antelación 
al procedimiento quirúrgico. Se define como eva-
luación preanestésica al proceso de estudio que 
precede a la administración de anestesia (general, 
regional, sedación, etc.) tanto en procedimientos 
quirúrgicos como procedimientos no quirúrgicos 
(diagnósticos y terapéuticos).
Dentro de los sistemas del organismo que más 
interesa explorar están los sistemas respiratorio y 
cardiovascular, debido a que son los sistemas más 
afectados durante el proceso anestésico y donde 
se observan las complicaciones más frecuentes 
y graves.
Epidemiología
La necesidad de establecer el riesgo perio-
peratorio y elaborar un plan para optimizar la 
condición clínica del paciente previo a la cirugía 
radica en el hecho de que existe una mortalidad 
general perioperatoria de alrededor de 1:1000 
pacientes. Dentro de esta, la mortalidad asociada 
a la anestesia es de alrededor de 1:10.000. Es decir, 
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36 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
un 10% de las muertes en cirugía son atribuibles 
a la anestesia. Aproximadamente un 80% de las 
veces la mortalidad anestésica está asociada a 
falla humana y/o del equipamiento anestésico. 
De estas últimas, aproximadamente la mitad se 
debe a problemas en el manejo de la vía aérea 
(dificultad para ventilar, falla en la intubación 
traqueal, extubación accidental, laringoespasmo 
y/o aspiración de contenido gástrico) y un cuarto 
a problemas relacionados a la administración 
de drogas (error de dosis, error de fármaco y/o 
reacciones adversas y anafilácticas). 
La mortalidad asociada a la anestesia no varía 
significativamente dependiendo del tipo de anes-
tesia utilizada (general vs regional). Por lo tanto, la 
mortalidad perioperatoria de la anestesia general 
es comparable con la anestesia regional.
Anatomía y fisiología 
Durante la evaluación preoperatoria se realiza 
un examen físico completo, con especial énfasis 
en el examen de la vía aérea superior, con el fin de 
evaluar las condiciones de ventilación e intubación 
traqueal del paciente, anticipándose a situaciones 
clínicas complejas como una vía aérea difícil, con 
el consiguiente riesgo de dificultad para ventilar 
y/o intubar. Para ello es necesario tener conoci-
miento de la anatomía de la vía aérea superior y 
de las diferentes técnicas de evaluación de esta.
La vía aérea superior comprende las cavidades 
nasal y oral, faringe, laringe, tráquea y bronquios 
principales. La laringe en un adulto se proyecta 
hacia anterior entre las vértebras cervicales 4 a 
6 (C4-C6).
Técnicas más comúnmente usadas para la 
evaluación de vía aérea superior:
Flexión y extensión cervical: una posición 
adecuada para realizar laringoscopía e intu-
bación traqueal exige una flexión y extensión 
cervical normal para poder alinear los ejes 
bucal-faríngeo-laríngeo. Se examina con el 
paciente sentado, solicitándole que acerque el 
mentón al esternón (flexión) y pidiendo que 
hiperextienda el cuello con un dedo sobre la 
articulación atlanto-occipital (hiperextensión), 
logrando un ángulo > 35° desde la posición 
neutra a la hiperextendida (Figura 2-1). 
Ángulos menores a 35° pueden determinar 
ventilación-intubación difícil.
Boca: debe examinarse el estado general de 
la dentadura y la existencia de prominencias 
dentales que pueden dar mayor riesgo de lesión 
dental al intubar, complicación que debe ser 
informada al paciente en el preoperatorio. 
Además, debe objetivarse la capacidad de 
apertura bucal del paciente, debiendo ser 
superior a 4 cm o dos dedos entre incisivos 
superiores e inferiores. Distancias menores 
pueden ser predictoras de laringoscopía difícil 
(Figura 2-2 y 2-3).
Clasificación de Mallampati (vía aérea supe-
rior): se evalúa con el paciente sentado, con 
la boca abierta, sin sacar la lengua y sin fonar. 
Los grados de Mallampati (MP) se correlacio-
nan con los grados de Comarck-Lehane de 
visualización laringoscópica (Figura 2-4). MP 
I generalmente se correlaciona con intubación 
fácil, así como MP IV con intubación difícil.
Distancia tiromentoniana: mide la distancia 
entre el borde inferior del mentón y el centro 
del cartílago tiroides. Un valor menor a 6 cm 
o una distancia menor a tres dedos puede 
predecir una laringe anterior e intubación 
difícil (Figura 2-5).
También existen factores de riesgo que predicen 
dificultad para ventilar a un paciente con mascarilla 
facial. Estos pueden recordarse con la nemotecnia 
Figura 2-1
Movilidad cervical. El ángulo formado al 
hiperextender la cabeza desde la posición neutral 
a la hiperextensión debe ser > 35°, 
como muestra la figura.
>35°
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37CAPÍTULO 2 | RIESGOY EVALUACIÓN PREOPERATORIA
Figura 2-2
Estado de dentadura. Importante de evaluar 
por el riesgo de lesión dental durante la intubación.
Figura 2-3
Apertura bucal, la cual debe ser mayor a 4 cm para 
predecir una adecuada laringoscopía y visualización 
de las cuerdas vocales.
Figura 2-4
Clasificación de Mallampati presenta cuatro 
clases, según visualización de las estructuras 
e la boca y faringe.
Figura 2-5
Distancia tiromentoniana, medida desde el borde 
inferior del mentón hasta el centro del cartílago 
tiroides.
>4 cm
Clase I Clase II
Clase III Clase IV
≥ 6 cm
“OBERA” que resume los factores de riesgo para 
ventilación difícil: paciente Obeso, presencia 
de Barba, Edad avanzada, paciente Roncador 
y presencia de síndrome de Apnea-Hipopnea 
obstructiva del sueño (SAHOS).
Al evaluar estos factores en el preoperatorio 
se puede realizar una adecuada anticipación a 
problemas de vía aérea, de manera de contar en 
pabellón con el material adecuado para enfrentar 
estas eventuales complicaciones.
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38 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Vía aérea difícil: situación clínica en la cual un 
anestesiólogo entrenado tiene dificultad para la 
ventilación con máscara facial, dificultad con 
la intubación traqueal o ambas. Tiene como 
efectos adversos principales: muerte, daño 
cerebral hipóxico, paro cardiorrespiratorio 
(PCR), traqueostomía de urgencia, trauma 
de la vía aérea y daño dental.
Ventilación difícil: incapacidad para mantener 
una saturación arterial de oxígeno mayor a 90% 
con aporte de oxígeno al 100% por mascarilla 
facial y ventilación a presión positiva por 
anestesiólogo entrenado.
Clasificación de ASA 
(American Society of 
Anesthesiologists)
Corresponde a una evaluación fisiológica res-
pecto de las comorbilidades y estado funcional del 
paciente que se relaciona directamente a riesgo de 
mortalidad perioperatoria, siendo un elemento a 
considerar en la evaluación preanestésica para la 
estratificación de riesgo del paciente. Se agrega una 
“E” junto a la clasificación cuando la evaluación 
se realiza en contexto de emergencia.
La edad no está incluida dentro de esta 
clasificación de estado fisiológico prequirúrgico 
(Tabla 2-1).
Anamnesis preoperatoria
Como ya fue mencionado anteriormente, el 
pilar fundamental de la evaluación preoperatoria 
es una correcta evaluación clínica del paciente. 
Para ello la mayoría de las veces basta con una 
anamnesis y un examen físico completos, sin ne-
cesidad de solicitar exámenes de laboratorio y/o 
imágenes, e interconsultas a otros especialistas.
La anamnesis actual y remota debe incluir:
Revisión por sistemas: con especial énfasis 
en los sistemas respiratorio y cardiovascular, ya 
que son los más afectados por la intervención 
anestésica.
Comorbilidades médicas: hipertensión arte-
rial, diabetes mellitus, hipo/hipertiroidismo, 
síndromes depresivos, obesidad, cardiopatía 
coronaria, arritmias, accidentes vasculares 
encefálicos, enfermedad pulmonar obstructiva 
crónica, asma bronquial, SAOS, por nombrar 
los más frecuentes.
Antecedentes anestésicos-quirúrgicos: 
comportamiento y complicaciones frente a 
diferentes tipos de anestesia (general, regional, 
sedación, etc.) recibidos en procedimientos 
quirúrgicos o invasivos previos, como eventos 
perioperatorios relevantes (crisis de hipertermia 
maligna, reacciones adversas a medicamentos, 
PCR en pabellón, aspiración pulmonar de 
Tabla 2-1
Clasificación de ASA. Modificado de 
 Clasificación ASA Mortalidad
 I Paciente sano, sin patología agregada. 0,06
 II Paciente con enfermedad sistémica leve a moderada, que no limita su actividad diaria 0,47 
(HTA, DM, Hipotiroidismo, Obesidad, etc.).
 III Paciente con enfermedad sistémica severa que limita su actividad diaria. 4,4
 IV Paciente con enfermedad sistémica severa, con riesgo vital. 23,5
 V Paciente moribundo, que no tiene mayores expectativas de sobrevivir (24 horas). 52,9
 VI Paciente declarado con muerte cerebral, que se someterá al retiro de órganos con el 100 
propósito de donarlos.
 E Estado de emergencia.
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39CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
contenido gástrico) y antecedente de vía aérea 
difícil (intubación y/o ventilación difícil).
 Antecedentes familiares: enfocados básica-
mente en investigar antecedente de hipertermia 
maligna en familiares del paciente, debido 
a la importante asociación genética de la 
enfermedad.
Alergias: se deben buscar dirigidamente reac-
ciones alérgicas a medicamentos o fármacos, 
alimentos y látex. Además, se debe preguntar 
qué tipo de manifestación clínica tuvo el pa-
ciente en su cuadro anafiláctico previo, con 
el fin de corroborar que realmente se trató de 
un cuadro alérgico.
Capacidad funcional (CF): determinar 
funcionalidad cardiovascular y respiratoria 
según la clasificación de la 
 (NYHA), Tabla 2-2.
Historia de sangrado: explorar historia de 
sangrados o hematomas espontáneos, hemo-
rragias no tratables con medidas habituales y 
clínica hemorragípara (epistaxis, gingivorragia, 
hemartrosis, petequias, equimosis, etc.).
 Medicamentos: la mayoría se mantiene hasta el 
mismo día de la cirugía en las dosis habituales, 
pudiendo administrarse por vía oral con un 
pequeño sorbo de agua. En algunas familias 
de fármacos se debe evaluar, caso a caso, su 
 Clase I No limitación de la actividad física. La actividad ordinaria no ocasiona excesiva fatiga, 
palpitaciones, disnea o dolor anginoso.
 Clase II Ligera limitación de la actividad física. Confortable en reposo. La actividad ordinaria oca-
siona fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso.
 Clase III Marcada limitación de la actividad física. Confortable en reposo. La actividad ordinaria 
ocasiona fatiga, palpitaciones, disnea o dolor anginoso.
 Clase IV Incapacidad para llevar a cabo cualquier actividad física o disconfort. Los síntomas de 
insuficiencia cardiaca o de síndrome anginoso pueden estar presentes incluso en reposo. Si 
se realiza cualquier actividad física el disconfort aumenta.
Tabla 2-2
Capacidad funcional, según escala NYHA.
 Medicamento Suspensión
 Anticoagulantes orales 3-4 días antes. Se puede utilizar traslape a heparina sódica o de 
bajo peso molecular según los esquemas vigentes.
 Aspirina 7 días antes. Pacientes con riesgo moderado o alto de eventos 
coronarios no se beneficiarían de la suspensión.
 AINES 3-5 días antes.
 Diuréticos 1 día antes.
 Hipoglicemiantes orales e insulinas 1 día antes.
 Antihipertensivos 1 día antes en cirugías de riesgo intermedio o alto de sangrado en 
el intra o postoperatorio.
 Ginseng o Gingkobiloba 7 días antes.
Tabla 2-3
Tiempos sugeridos de suspensión de medicamentos en el período preoperatorio. 
El resto de los fármacos se deberían administrar en los horarios y dosis habituales.
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40 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
mantención o suspensión según el balance 
riesgo-beneficio para el paciente específico 
y la intervención quirúrgica a realizar. Las 
recomendaciones más comunes son resumidas 
en la Tabla 2-3. En caso de medicamentos 
que aumentan el riesgo de sangrado intra o 
postoperatorio se debe sopesar su uso según 
el riesgo trombótico del paciente y el tipo de 
cirugía.
Ayuno: es importante educar al paciente sobre 
los tiempos de ayuno según el tipo de alimento 
ingerido (Tabla 2-4). Se debe indagar antece-
dentes de reflujo gastroesofágico sintomático, 
disfagia u otros factores que pudieran alterar la 
motilidad gastrointestinal y retrasar el tiempo 
de vaciamientogástrico, aumentando el riesgo 
de aspiración pulmonar.
Examen físico
Debe realizarse un examen físico general y seg-
mentario, registrando los signos vitales, peso, talla 
e índice de masa corporal (IMC) del paciente al 
momento de la evaluación. Además, debe evaluarse 
la vía aérea superior con las pruebas mencionadas 
en el segmento de anatomía de la vía aérea. Se 
recomienda especial énfasis en el examen físico 
del sistema cardíaco y pulmonar, y aquel dirigido 
a los hallazgos positivos de la revisión por sistemas 
en la anamnesis próxima (sistemas cardiovascular, 
pulmonar, neurológico, renal, hepático, digestivo, 
endocrino, etc.). Si existe un hallazgo positivo en 
un sistema específico, el examen físico deberá ser 
dirigido hacia dicho sistema alterado, después de 
realizado el examen físico de rutina.
Estudio diagnóstico
En muchos pacientes la anamnesis y el examen 
físico permiten establecer el estado fisiológico 
actual y el riesgo perioperatorio del paciente 
sin la necesidad de exámenes de laboratorio o 
de imágenes complementarias ni interconsultas 
a especialistas específicos. Se busca conocer la 
funcionalidad actual de los diferentes órganos que 
pudiesen estar comprometidos por la enfermedad 
intercurrente del paciente, como también por sus 
patologías crónicas de base. El objetivo principal 
es optimizar la condición previa a la cirugía de 
los diferentes sistemas y órganos corporales para 
disminuir el riesgo de mortalidad y morbilidad 
postoperatoria. Si no se puede realizar interven-
ción alguna es importante determinar el grado 
de disfunción de los sistemas y órganos, con 
exámenes complementarios e interconsultas a 
especialistas, con el fin de implementar medidas 
de soporte, determinar el tipo de monitorización 
intra y postoperatoria (no invasiva vs invasiva) y 
establecer los cuidados postoperatorios del paciente 
(Sala básica, Unidad de Cuidados Intermedios o 
Unidad de Cuidados Intensivos).
Los exámenes de laboratorio e imágenes suge-
ridos a pacientes sanos y asintomáticos (ASA I) se 
relacionan con el sexo y la edad de los pacientes 
y se muestran en la Tabla 2-5.
Cabe destacar que si no existen manifestaciones 
clínicas hemorragíparas (alteración clínica de la 
coagulación actual o remota) y el paciente no está 
en tratamiento con fármacos anticoagulantes, 
no se solicita estudio de coagulación “de rutina” 
(pruebas de coagulación, tiempo de sangría, re-
cuento de plaquetas).
El resto de los exámenes complementarios 
y la derivación a especialistas se determinan de 
 Tiempos Alimentos 
 de ayuno
 2 horas Líquidos claros: agua, jugos 
sin pulpa o celdillas, té y café 
(excepto bebidas alcohólicas).
 4 horas Leche materna.
 6 horas Leche corriente.
 6 horas Alimentos sólidos livianos.
 8 horas Alimentos ricos en grasa*.
Tabla 2-4
Tiempos de ayuno previo a cirugía
según tipo de alimentos.
* Grasas, frituras y carnes rojas aumentan el tiempo de vaciamiento 
gástrico. American Society of Anesthesiologists.
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41CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
 Edad Exámenes indicados
 Hombres Mujeres
 Menor de 40 años (-) Test de embarazo
 40-49 años Electrocardiograma (ECG) Test de embarazo
 50-64 años Electrocardiograma Electrocardiograma
 65-74 años Hematocrito (Hto)-ECG-BUN/Creatininemia
 Mayor de 75 años Hto-ECG-Creatininemia-Glicemia-Radiografía de tórax 
 (Ecocardiograma)
acuerdo a las patologías crónicas de base y con-
diciones clínicas de cada paciente en particular. 
Por ejemplo, si el paciente tiene una insuficiencia 
renal crónica (IRC), en el período pre-quirúrgico 
deberá ser evaluado por su nefrólogo tratante y 
estudiado con función renal (BUN/Creatininemia), 
electrolitos plasmáticos (kalemia especialmente), 
ECG y hematocrito.
Condiciones específicas
A continuación se desarrollan condiciones 
específicas que son frecuentes en la práctica clínica 
habitual y que tienen ciertas particularidades en 
su manejo perioperatorio.
Hipertensión arterial
La hipertensión arterial (HTA) es una pato-
logía muy frecuente en la población quirúrgica 
y que conlleva un mayor riesgo perioperatorio 
asociado (edema pulmonar agudo, insuficiencia 
cardiaca, arritmias, infarto al miocardio, acciden-
tes vasculares encefálicos (AVE) e insuficiencia 
renal aguda). Es necesario realizar una adecuada 
y detallada evaluación preoperatoria con el fin de 
conocer la condición del paciente al momento 
de la cirugía, medicamentos antihipertensivos 
utilizados y solicitar exámenes de laboratorio y/o 
de imágenes necesarios para evaluar la repercu-
sión de esta enfermedad en sus órganos blancos 
(corazón, riñón, cerebro, vasos sanguíneos, etc.).
Tabla 2-5
Exámenes sugeridos a pacientes sanos y asintomáticos (Clasificación ASA I). 
El mayor riesgo está determinado por la gra-
vedad y tiempo de evolución de la enfermedad, 
presencia de inestabilidad hemodinámica, daño 
parenquimatoso, como una hipertrofia ventricular 
izquierda (HVI), y asociación con otras patologías 
graves o factores de riesgo cardiovascular (cardio-
patía coronaria, diabetes mellitus, IRC, etc.). Los 
cambios estructurales arteriolares amplifican las 
variaciones producidas por estímulos quirúrgicos 
y drogas vasopresoras o vasodilatadoras.
La HVI tiene las siguientes consecuencias en 
el período perioperatorio:
-
ciones del retorno venoso.
con mayor riesgo de edema pulmonar agudo.
riesgo de isquemia subendocárdica.
Los exámenes complementarios deben incluir:
-
ciones más DII largo.
HVI, y funciones sistólica y diastólica, entre 
otros).
La postergación de una cirugía electiva depende 
de las cifras de presión arterial, de la magnitud 
del daño parenquimatoso secundario y del grado 
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42 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
de invasividad de la cirugía programada. Se re-
comienda postergar la cirugía hasta una mayor 
evaluación en los siguientes casos: 
y/o presión arterial sistólica mayor de 200 
mmHg.
sobrecarga o alteraciones de la repolarización 
ventricular sugerentes de isquemia.
a la cirugía.
 
el paciente tenga proteinuria mayor a 1 g en 
24 horas o creatinina plasmática mayor a 1,5 
mg/dl.
-
fálicos transitorios (TIA).
Enfermedad coronaria
La preexistencia de enfermedad coronaria 
conlleva un mayor riesgo de desarrollar isquemia 
miocárdica en el período perioperatorio. Los 
pacientes que presentan isquemia miocárdica 
tienen mayor riesgo de muerte de origen cardía-
co, infarto agudo al miocardio, angina inestable, 
insuficiencia cardiaca congestiva y taquicardia 
ventricular. Es necesario evaluar el estado de la 
enfermedad coronaria actual, según la forma de 
presentación clínica de la enfermedad, capacidad 
de realizar ejercicio físico, tipo de cirugía (invasi-
vidad leve, moderada o alta invasividad) y riesgo 
cardiaco basal.
Se han definido predictores de riesgo cardio-
vascular perioperatorio y se han agrupado los 
procedimientos quirúrgicos de acuerdo al riesgo 
cardiovascular que determinan (Tablas 2-6 y 2-7).
Es importante sospechar presencia de enfermedad 
coronaria en pacientes asintomáticos que tengan 
factores de riesgo cardiovascular como hiperten-
sión, hipercolesterolemia, tabaquismo crónico, 
diabetes mellitus, enfermedad vascular periférica, 
etc., debiendo ser estudiados para descartar dicha 
patología. La historia clínica ha sido demostrada 
como el mejor indicador de enfermedad coronaria, 
con una sensibilidad y especificidad entre 80-91%. 
Los pacientes asintomáticos pueden ser evaluados 
con un electrocardiograma de reposo más DII largo 
cuando sean pacientes hombres mayores de 40 
años o mujeres mayores de 50 años, tengan uno 
o más factores de riesgo cardiovascularasociados 
o que serán sometidos a cirugía con alto riesgo de 
isquemia miocárdica. Debe plantearse la necesidad 
 Mayores Síndrome coronario inestable
 – IAM menor a 7 días.
 – IAM reciente (entre 7 días a 
1 mes preoperatorio).
 – Angina estable severa (CF 
III-IV).
 – Evidencia clínica o por 
exámenes no invasivos de 
isquemia importante.
 – Insuficiencia cardiaca 
descompensada.
 Arritmias
 – Bloqueo A-V de alto grado.
 – Arritmia significativa más 
cardiopatía.
 – Arritmia supraventricular 
con frecuencia ventricular 
no controlada.
 Enfermedad valvular
 Intermedios – Angina Leve (CFI-II).
 – Infarto antiguo (<1 mes 
preoperatorio).
 – Insuficiencia cardiaca 
compensada.
 – Diabetes mellitus.
 – Insuficiencia renal.
 Menores – Edad avanzada.
 – ECG alterado.
 – Mala CF.
 – Historia de AVE.
 – HTA mal controlada.
Tabla 2-6
Predictores de riesgo cardiovascular 
preoperatorio.
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43CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
 Riesgo Procedimiento 
 asociado a quirúrgico 
 procedimiento
 Alto Cirugía mayor de urgencia, 
 (Riesgo >5%) especialmente ancianos. 
 Cirugía aórtica u otra vascular 
 mayor. 
 Cirugía vascular periférica. 
 Cirugía con cambios 
 importantes de volumen y/o 
 productos sanguíneos.
 Intermedio Endarterectomía carotídea. 
 (Riesgo < 5%) Cirugía de cabeza y cuello. 
 Cirugía intraperitoneal o 
 intratorácica. 
 ortopédica. 
 Cirugía prostática.
 Bajo Procedimientos endoscópicos. 
 (Riesgo < 1%) Cirugía superficial. 
 Cirugía de cataratas. 
 Cirugía mamaria.
condición valvular, especialmente si esta es grave 
y sintomática. Los pacientes con estenosis aórtica 
grave, pero asintomáticos, deben contar con una 
evaluación exhaustiva de su condición valvular 
previamente a someterse a un procedimiento 
quirúrgico no cardíaco. 
La estenosis mitral significativa aumenta el 
riesgo de falla cardiaca en cirugía no cardiaca. 
Si la estenosis mitral es severa, debe plantearse 
la corrección del defecto valvular previo a una 
cirugía no cardiaca. En los casos de estenosis leves 
a moderados basta con un adecuado tratamiento 
médico preoperatorio.
En los pacientes con prótesis valvulares car-
diacas se agrega el problema de la anticoagulación 
perioperatoria, el cual debe ser analizado caso a 
caso, poniendo en la balanza los riesgos y benefi-
cios. Todos los pacientes con prótesis valvulares 
cardiacas deben recibir profilaxis antibiótica para 
endocarditis bacteriana, ajustando la antibioterapia 
al sitio de intervención quirúrgica.
Insuficiencia cardiaca
La presencia de insuficiencia cardiaca preope-
ratoria corresponde a un importante predictor de 
morbilidad en el postoperatorio. Ante la sospecha 
clínica se debe solicitar un ecocardiograma que 
permitan cuantificar de manera precisa la función 
ventricular.
Arritmias
La aparición de arritmias en el período periope-
ratorio debe orientar en la búsqueda de patología 
cardiopulmonar, alteraciones toxico-metabólicas 
e hidroelectrolíticas. La gravedad depende de la 
condición de base que las origina.
La presencia de arritmias (auriculares y ven-
triculares) suelen ser un marcador de gravedad 
de cardiopatía estructural. El tratamiento de 
las arritmias solo está justificado si estas son 
sintomáticas.
No están justificados tratamientos como la 
cardioversión farmacológica o eléctrica prequirúr-
gica de la fibrilación auricular (FA), tratamiento 
profiláctico de la FA paroxística, ni el tratamiento 
de las extrasístoles ventriculares asintomática.
Tabla 2-7
Cirugía y riesgo de infarto o muerte de origen 
cardiovascular.
de un test de esfuerzo o de provocación de isquemia 
miocárdica (test de talio o MIBI dipiridamol) si 
existe mala tolerancia al ejercicio. Según los hallaz-
gos de estos estudios, puede ser necesario solicitar 
una coronariografía para precisar el compromiso 
y porcentaje de estenosis coronaria, evaluando la 
necesidad de un procedimiento invasivo correctivo 
cuando corresponda.
Pacientes con angina inestable tienen el mayor 
riesgo de infarto o muerte de origen cardíaco en el 
período perioperatorio, por lo que los procedimien-
tos quirúrgicos no cardíacos deben ser realizados 
solo ante situaciones de urgencia impostergables y 
extremando las medidas de cuidado perioperatorio.
Enfermedad valvular
La mortalidad en cirugía no cardiaca de 
pacientes con valvulopatía aórtica sintomática 
supera el 10%. Estos pacientes no deben someterse 
a cirugía electiva sin resolver previamente su 
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44 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Diabetes mellitus
La hiperglicemia perioperatoria se ha relacionado 
con el desarrollo de complicaciones infecciosas y 
eventos cardiovasculares en pacientes sometidos 
a cirugía, probablemente por disminución de la 
respuesta inmune y exacerbación del estado proin-
flamatorio gatillado por el estímulo quirúrgico. 
Un adecuado control glicémico preoperatorio 
contribuye a disminuir el riesgo de desarrollar 
estas complicaciones.
La Asociación Americana de Diabetes (ADA) 
recomienda como objetivo glicemias menores a 
180 mg/dl en pacientes críticos y menores de 140 
mg/dl en pacientes clínicamente estables.
La evaluación preoperatoria debe ser conside-
rada un momento oportuno para la realización de 
tamizaje de diabetes mellitus según las recomen-
daciones de la ADA, la cual sugiere estudiar a 
todos los pacientes mayores de 45 años y aquellos 
menores de dicha edad con IMC mayor o igual 
a 25 y alguno de los factores de riesgo descritos 
en la Tabla 2-8.
 
 con uno o más factores de riesgo:
– Sedentarismo.
– Antecedente familiar de primer grado con 
diabetes.
– Etnia de alto riesgo.
– Mujeres con antecedente de hijo con 
macrosomía.
– Hipertensión arterial.
– HDL menor a 35 mg/dl o triglicéridos mayor 
a 250 mg/dl.
– Mujeres con síndrome de ovario poliquístico 
(SOP).
– Glicemia de ayuno alterada.
– Intolerancia a la glucosa.
– Resistencia a la insulina.
– Enfermedad cardiovascular.
Tabla 2-8
Pacientes en los que se recomienda realización 
de pruebas de tamizaje para diabetes mellitus.
Como recomendación general, en pacientes 
con diabetes mellitus se debe intentar programar la 
cirugía a primera hora para disminuir interrupciones 
del tratamiento basal por el ayuno preoperatorio. 
Pacientes diabéticos tipo 2, tratados solo con dieta 
hipocalórica no requieren cuidados especiales.
Los exámenes complementarios deben orientarse 
a pesquisar el control glicémico del paciente previo 
a la cirugía y buscar alteraciones cardiovasculares 
y renales secundarias. Se recomienda el uso de 
hemoglobina glicosilada y no de glicemia en ayunas, 
electrocardiograma en reposo de 12 derivaciones 
más DII largo y creatininemia.
En los pacientes diabéticos que usan hipoglice-
miantes orales (HGO) se recomienda lo siguiente:
gibenclamida) el día de la cirugía.
-
paglinida, nateglinide, mitiglinide) luego de 
última dosis que acompaña la última ingesta 
pre-ayuno.
previos a cirugía electiva.
(pioglitazona, rosiglitazona) varios días previos 
a la cirugía. Faltan estudios para establecer 
tiempo preciso de suspensión.
DPP-IV (sitagliptina) no producen hipoglicemia 
en estados euglicémicos, por lo que pueden 
administrarse el mismo día de la cirugía, aún 
en ayunas.
Se puede usar insulina subcutánea de acción 
corta si se desarrolla hiperglicemia por la suspensión 
de los HGO en el período perioperatorio.
Los pacientes diabéticos insulino-requirentes 
deben continuar el tratamiento con insulina en el 
período preoperatorio inmediato, pero ajustando 
la dosis y vía de administración según el tipo de 
cirugía al cual será sometido.
Sistema respiratorioEn el postoperatorio inmediato se producen 
cambios que alteran la fisiología normal del aparato 
broncopulmonar, generalmente con sobrecarga 
del sistema, aumentando el trabajo respiratorio. 
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45CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
Lo anterior no debiera representar un problema 
para pacientes en buenas condiciones respiratorias 
preoperatorias.
Pacientes con patología respiratoria preexis-
tente, pueden ver sobrepasada la reserva funcional 
del aparato respiratorio por la magnitud de los 
cambios producidos, con el consiguiente riesgo 
de falla respiratoria postoperatoria.
En la evaluación preoperatoria es fundamental 
identificar factores de riesgo para el desarrollo de 
complicaciones respiratorias postoperatorias, los 
que se exponen en la Tabla 2-9.
Respecto al antecedente de enfermedad pul-
monar crónica, el mejor predictor de morbilidad 
respiratoria en el postoperatorio es el antecedente 
de tos y/o expectoración crónica, o signos de obs-
trucción bronquial al examen físico preoperatorio.
El uso de la espirometría es cuestionado para 
identificar pacientes de alto riesgo respiratorio 
ya que no supera los hallazgos obtenidos por 
la anamnesis y examen físico. Se recomienda 
solicitarla solo en pacientes con evidencias 
de enfermedad pulmonar que no han tenido 
evaluación espirométrica previa o aquellos con 
evidencias de enfermedad grave, teniendo en 
cuenta que no existen valores estandarizados 
que contraindiquen una cirugía.
Pacientes con asma bronquial tienen una 
incidencia de broncoespasmo en el perioperatorio 
de 1,7%. La incidencia se eleva a 4,5% cuando los 
pacientes han presentado síntomas respiratorios 
dentro de los 30 días previos a la cirugía y hasta 
un 50% cuando los pacientes presentan síntomas 
al momento de la cirugía. El broncoespasmo puede 
presentarse en pacientes sin antecedentes previos 
de asma bronquial.
El antecedente de tabaquismo aporta cuatro 
veces mayor riesgo de complicaciones respiratorias 
en el período postoperatorio. Se recomienda sus-
pender el tabaco al menos 8 semanas previo a una 
cirugía electiva para mejorar significativamente 
la función respiratoria y el transporte mucociliar.
La obesidad aporta tres veces mayor riesgo 
de complicaciones respiratorias ya que los pa-
cientes obesos poseen basalmente una capacidad 
residual funcional (CRF) disminuida, la cual se 
Tabla 2-9
Factores de riesgo preoperatorios para el desarrollo 
de complicaciones respiratorias en el postoperatorio.
exacerba con la cirugía, además, en el período 
postoperatorio inmediato presentan una mayor 
disminución de la capacidad vital (CV), mayor 
disfunción diafragmática y mayores disminuciones 
de la presión arterial de oxígeno (PaO2), favore-
ciendo la disminución del volumen pulmonar y 
aparición de atelectasias.
En la cirugía supraumbilical y torácica existe 
disminución de la capacidad de eliminar secrecio-
nes bronquiales determinada por modificaciones 
de los volúmenes pulmonares, los cuales tienden 
a disminuir. Al ser cirugías con importante dolor 
postquirúrgico para el paciente, se genera dificultad 
para ventilar adecuadamente con el consecuen-
te desarrollo de atelectasias y, eventualmente, 
neumonías.
Si en la evaluación preoperatoria se pesquisa 
evidencia de alteración pulmonar deben optimi-
zarse el tratamiento preoperatorio para disminuir 
broncoconstricción y atelectasias, tratar infecciones 
respiratorias intercurrentes, suspender tabaco (al 
menos 8 semanas antes de la cirugía) y optimizar la 
eliminación de secreciones. Se debe realizar terapia 
broncodilatadora y kinesioterapia respiratoria desde 
las 48 horas antes de una cirugía, siendo medidas 
muy efectivas para disminuir las complicaciones 
respiratorias postoperatorias.
La utilidad de exámenes complementarios 
como radiografía o tomografía computada de 
tórax, espirometría y gases arteriales deben ser 
evaluados para cada caso en particular, siendo 
nuevamente la evaluación clínica la principal 
herramienta para identificar a los pacientes de 
mayor riesgo.
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46 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Función renal
Durante el período perioperatorio pueden 
originarse situaciones que comprometan la función 
renal previa como hipovolemia, sangrado y anemia, 
falla cardiaca, uso de drogas nefrotóxicas, factores 
obstructivos o drogas que produzcan retención 
urinaria, etc. Las repercusiones funcionales y 
manifestaciones clínicas o de laboratorio depen-
derán de la condición renal previa del paciente y 
del tipo de injuria sobre el sistema renal.
La frecuencia de insuficiencia renal postope-
ratoria es de un 0,1-30% con una mortalidad que 
fluctúa entre un 50-100%.
La evaluación preoperatoria debe estar orientada 
a identificar factores de riesgo de falla renal perio-
peratoria como disfunción renal previa (elevación 
de creatinina y/o nitrógeno ureico plasmáticos), 
edad avanzada (mayor a 65 años) e insuficiencia 
cardiaca de base.
Se debe considerar la evaluación de paráme-
tros de función renal en pacientes que presenten 
condiciones o cirugías de riesgo para desarrollar 
insuficiencia renal en el período postoperatorio, 
de forma de contar con una medición basal de 
referencia. En pacientes asintomáticos y sin condi-
ciones de riesgo de disfunción renal perioperatoria 
no se justifica la utilización rutinaria de exámenes 
de función renal.
Función hepática
Durante todo el período perioperatorio el hígado 
es sometido a situaciones que pueden determinar 
compromiso de su función. Pueden producirse 
disminución del flujo sanguíneo hepático, infec-
ciones sistémicas, exceso de toxinas y uso de drogas 
hepatotóxicas, entre otros factores, que pueden 
determinar disfunción hepática postoperatoria.
En la evaluación preoperatoria es necesario 
pesquisar aquellos pacientes portadores de patolo-
gía hepática aguda o crónica ya que presentan un 
riesgo elevado de morbimortalidad al someterse a 
un procedimiento quirúrgico, entre otros factores 
dados por:
por problemas de coagulación y/o hipertensión 
portal.
sepsis, shock séptico y falla multiorgánica 
(esta última es la principal causa de muerte 
perioperatoria en estos pacientes).
a la presencia y mantención de ascitis y/o 
compromiso funcional renal.
Pacientes con patología hepática aguda al 
someterse a una cirugía tienen una mortalidad 
cercana al 60%, lo que justifica la postergación 
de una cirugía electiva hasta la normalización de 
la función del hígado.
Todas las técnicas anestésicas disminuyen el 
flujo sanguíneo hepático, así como la cercanía de 
la cirugía al pedículo hepático influye en la isque-
mia. La disminución del flujo sanguíneo hepático 
puede ser entre 30-50% del normal.
En patología hepática crónica se debe clasificar 
al paciente según la clasificación de Child-Pugh, 
la cual ha demostrado mayor morbilidad y morta-
lidad a mayor compromiso de la función hepática. 
Algunos autores plantean que los pacientes Child 
C tendrían contraindicación casi absoluta de 
cirugía (Tabla 2-10).
El período postoperatorio debe ser estrecha-
mente vigilado, ojalá en una unidad de cuidados 
intermedios como mínimo, procurando mantener 
adecuadas condiciones hemodinámicas, hemos-
táticas e hidroelectrolíticas. Se debe controlar la 
aparición de ascitis y detectar precozmente signos 
de encefalopatía.
Pacientes con patología hepática crónica no 
están expuestos a mayor efecto hepatotóxico de 
drogas anestésicas como los agentes halogenados, 
los cuales muy excepcionalmente determinan 
cuadros graves de necrosis hepática.
Prevención de náuseas y vómitos 
postoperatorios
La complicación más frecuente e indeseada 
del postoperatorioinmediato es la presencia de 
náuseas y vómitos postoperatorios (NVPO), con 
incidencias reportadas entre 10-30%. Las NVPO 
son la causa más frecuente de hospitalización no 
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47CAPÍTULO 2 | RIESGO Y EVALUACIÓN PREOPERATORIA
programada en cirugía ambulatoria y han sido 
reportados como uno de los mayores temores de 
los pacientes que van a ser sometidos a una cirugía.
En la evaluación preoperatoria es esencial 
la identificación de los factores de riesgo más 
conocidos y relacionados con la aparición de 
NVPO, los que se exponen en la Tabla 2-11. Está 
demostrado que a mayor cantidad de factores de 
riesgo presentes, el paciente tendrá mayor pro-
babilidad de presentar NVPO, debiendo elaborar 
un plan de prevención de esta complicación en 
base a profilaxis farmacológica con corticoides 
(dexametasona) y/o antagonistas serotoninérgicos 
(ondansetrón) endovenosos. El uso rutinario de 
profilaxis antiemética ha demostrado disminuir 
significativamente la incidencia, así como también 
las complicaciones secundarias de NVPO. La 
dexametasona no tiene efecto como tratamiento 
de rescate de NVPO, al contrario del ondansetrón.
Por lo tanto, en la evaluación preoperatoria 
es necesario buscar activamente la presencia de 
los factores de riesgo de NVPO para estratificar a 
los pacientes en bajo (0-1 factor), moderado (2-3 
factores) o alto riesgo (4-5 factores) de presentar 
esta complicación, de manera de establecer un 
plan de prevención de NVPO adecuado al riesgo 
Tabla 2-10
Clasificación de Child-Pough para daño hepático crónico.
de cada paciente. Los pacientes con riesgo bajo 
no necesitan profilaxis antiemética, los con riesgo 
moderado requieren profilaxis con un solo agente 
endovenoso (generalmente dexametasona) y los 
pacientes con riesgo alto necesitan doble profi-
laxis, combinando dexametasona y ondansentrón 
endovenosos, muchas veces sumado a una estra-
tegia anestésica con menor riesgo de desarrollo 
de NVPO, como anestesia regional o anestesia 
intravenosa total (TIVA), ya que la anestesia 
general con agentes halogenados y óxido nitroso 
se ha asociado a mayor riesgo de NVPO. La TIVA 
Tabla 2-11
Factores de riesgo para el desarrollo de náuseas 
y vómitos en el período postoperatorio.
 
 cinetosis (mareo fácil ante el movimiento).
 
 mamaria, testicular, ocular, oído medio e interno.
 Medición 1 punto 2 puntos 3 puntos
 Bilirrubina total < 34 µmol/l 34-50 µmol/l <50 µmol/l 
 <2 mg/dl 2-3 mg/dl <30 mg/dl
 Albumina sérica >3,5 g/l 2,8-3,5 g/l <2,8 g/l
 INR / Tiempo <1,7/>50% 1,7-2,30 / 30%-50% >2,3 / < 30% 
 de protrombina
 Ascitis Ausente Leve-Moderada Severa (Refractaria)
 Encefalopatía hepática Ausente Grado I-II Grado III-IV
 Puntos Clase Supervivencia al cabo Supervivencia al cabo 
 de 1 año de 2 años
 5-6 A 100% 85%
 7-9 B 81% 57%
 10-15 C 45% 35%
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48 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
se basa en infusión continua de propofol, el cual 
es un inductor anestésico endovenoso con efecto 
antiemético.
Resumen
Cuando un paciente se somete a una cirugía 
o procedimiento invasivo existe un riesgo perio-
peratorio determinado por distintos factores, 
los que pueden derivar del paciente, del tipo de 
cirugía a realizar y del entorno donde se realiza 
el procedimiento quirúrgico. Una evaluación 
preoperatoria oportuna, adecuada y completa 
permite definir el riesgo perioperatorio del 
paciente y realizar intervenciones previas a la 
cirugía para disminuirlo.
El pilar fundamental de la evaluación preope-
ratoria de un paciente quirúrgico es la evaluación 
clínica, a través de la historia clínica y el examen 
físico, los cuales deben ser realizados de forma 
adecuada. La mayoría de las veces, la evaluación 
clínica es suficiente para establecer el riesgo 
perioperatorio y determinar los factores del pa-
ciente susceptibles de ser modificados durante el 
período preoperatorio, sin necesidad de recurrir 
a exámenes complementarios ni interconsultas 
a especialistas. Los hallazgos encontrados en la 
evaluación preoperatoria pueden determinar la 
necesidad de exámenes de laboratorio o imágenes 
de apoyo y eventuales derivaciones a especialis-
tas para optimizar la funcionalidad del paciente 
previo a someterse a una cirugía, logrando así 
disminuir la morbilidad y mortalidad pre, intra y 
postoperatorias. 
La evaluación prequirúrgica puede realizarse 
el mismo día, el día inmediatamente previo o 
varios días antes de la cirugía, lo que será de-
terminado por la estratificación de riesgo del 
paciente. Obviamente, a mayor riesgo, mayor 
antelación en la realización de la evaluación 
preoperatoria.
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS
Chapter Author(s): Manzor V. Manuel and Crovari E. Fernando
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.10
 
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quirúrgica
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49
Definición
Después de una operación, pueden existir 
distintos resultados adversos, que se clasifican en:
-
torio normal, incluyendo eventos asintomáticos.
-
herente a la cirugía (cicatrices, amputaciones, 
etc.).
sin ninguna complicación, pero el objetivo 
original de la cirugía no se cumple.
Etiología
En la evaluación de todo paciente quirúrgico 
debe contemplarse la posibilidad y la previsión de 
las complicaciones postoperatorias. Se debe tener 
presente que cualquier desviación de la evolución 
esperable del paciente operado debe alertar sobre 
una posible complicación.
Las complicaciones están influenciadas por 
múltiples factores, y pueden ser secundarias a:
a realizarse la cirugía.
-
patas, EPOC, diabetes, inmunosupresión, etc.
error en el diagnóstico, falla en la ejecución 
de la técnica quirúrgica empleada o lesiones 
intraoperatorias inadvertidas.
CAPÍTULO 3
COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS
-
dicitis aguda en paciente operado del estómago, 
o un AVE durante la hospitalización.
Manifestaciones clínicas
Los signos más frecuentes ante los cuales 
se debe sospechar una complicación postope-
ratoria, son:
signo más precoz y sensible de complicación 
postoperatoria. Se puede producir, por ejemplo, 
por hipovolemia, infecciones, reacción adversa 
a medicamentos, etc. 
produce fiebre salvo contadas excepciones; si 
la hay se debe pensar en una complicación y 
se debe buscar la causa.
Clasificación
La clasificación de las complicaciones posto-
peratorias que más se utiliza hoy en día en la 
literatura internacional, es la de Clavien, y se 
describe en la Tabla 3-1.
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50 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 Grado Definición
 I Cualquier desviación del postoperatorio normal, que no requiera de tratamiento farma-
cológico, quirúrgico, endoscópico o intervenciones radiológicas. 
 Acepta las siguientes intervenciones:
 También se incluyen infecciones de herida operatoria que puedan ser drenadas y/o trata-
das localmente en la cama del paciente.
 Ej.: drenaje de seroma.
 II Requiere tratamiento farmacológico con drogas diferentes a las permitidas en las compli-
caciones grado I.
 Incluye transfusiones y nutrición parenteral.
 Ej.: Infecciones de herida operatoria con tratamiento antibiótico, íleo paralítico.
 III Requiere intervención quirúrgica, endoscópica o radiológica.
 IIIa No requiere anestesia general.
 Ej.: Hemorragia digestiva que requiere exploración con endoscopía o colonoscopía 
 bajo sedación.
 IIIb Requiere anestesia general.
 Ej.: Colección intra-abdominal postoperatoria que debe ser resuelta con cirugía 
 bajo anestesia general.
 IV Amenaza la vida del paciente y requiere tratamiento en unidades de cuidados intensivos.
 IVa Disfunción de un órgano (incluyendo diálisis).
 IVb Falla multiorgánica.
 V Muerte del paciente.
 Sufijo “d” Indica Discapacidad. Corresponde a cualquier complicación que persista al momento del 
alta del paciente.
 Se añade el sufijo “d” al respectivo grado de complicación.
 Indica la necesidad de seguimiento para una evaluación completa de la complicación.
 Ej.: AVE con secuela después de la operación (IVa-d).
Tabla 3-1
Clasificación de complicaciones postoperatorias de Clavien.
Además, las complicaciones postoperatorias 
pueden ser clasificadas de acuerdo al sistema 
que se ve afectado, pudiendo dividirse en com-
plicaciones de herida operatoria, respiratorias, 
cardiovasculares, metabólicas, neurológicas, 
psiquiátricas, o específicas del procedimiento 
quirúrgico.
A continuación se analizarán algunas de las 
complicaciones más frecuentes.
Complicaciones de la herida operatoria
Evisceración
 Corresponde a la separación o falla de cicatri-
zación de la aponeurosis en una laparotomía. 
Puede ser “cubierta” cuando no existe sepa-
ración de la piel o “expuesta” cuando existe 
separación de la piel con visión directa del 
contenido intra-abdominal. Ocurre en un 
0,5-3% de los casos.
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51CAPÍTULO 3 | COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS
Se relaciona con:
– Factores generales del paciente: edad (a 
mayor edad mayor riesgo), desnutrición, 
presencia de ascitis, atelectasia o tos en el 
postoperatorio, obesidad, etc.
– Factores locales de la herida: hemorragia, 
infección, material de sutura excesivo y 
técnica quirúrgica defectuosa.
 Manifestación clínica: suele presentarse como 
salida de líquido sero-hemático por la herida, 
lo que suele ocurrir en los primeros 5 días 
siguientes a la operación. Un porcentaje de 
dehiscencias pasan desapercibidas clínicamente 
y solo se manifiestan tardíamente como una 
hernia incisional, incluso habiendo ocurrido 
en el período postoperatorio inmediato.
 Tratamiento: dependerá del estado clínico 
del paciente y de la magnitud de la separación 
aponeurótica.
– “Expuesta” o evisceración propiamente 
tal: se debe realizar una re-sutura en 
pabellón.
– “Cubierta”: se puede tratar conservado-
ramente con ayuda de una faja abdominal, 
asumiendo el costo de una hernia incisional 
que se podrá reparar en un segundo tiempo 
con el paciente en mejores condiciones.
Infección de herida operatoria
 Generalmente la infección de la herida ope-
ratoria se manifiesta después del tercer día y 
se caracteriza por la presencia de dolor, enro-
jecimiento de la piel, crepitación y secreción 
purulenta.
 La infección se produce por la colonización y 
posterior desarrollo bacteriano en la incisión 
quirúrgica. Los gérmenes corresponden a las 
bacterias que normalmente colonizan la piel, 
las que encuentran una puerta de entrada al 
romperse la barrera natural con la incisión.
 Las bacterias infectantes más frecuentes son 
el y microorganismos 
residentes de la piel, pero dependiendo del 
procedimiento quirúrgico se pueden encontrar 
microorganismos entéricos (bacilos Gram ne-
gativos, , hemolíticos, 
etc.).
 Cuando una infección se presenta en las primeras 
24 horas postoperatorias, se debe sospechar 
una necrotizante por 
 o , cuadro muy grave que 
puede comprometer la vida del paciente si no 
se trata rápidamente.
 La mayoría de las heridas se colonizan durante 
el acto operatorio, pero solo unas pocas desa-
rrollarán infección. Su frecuencia es variable, 
depende del tipo de herida (Tabla 3-2).
 La prevención de las infecciones de la herida 
operatoria debe comenzar con la utilización 
de una técnica aséptica y una adecuada prepa-
ración de la piel del paciente, además del uso 
de profilaxis antibiótica cuando esté indicada 
(Tabla 3-3).
 Profilaxis antibiótica: corresponde a la utilización 
de antibióticos con el objetivo de prevenir la 
infección de la herida. Se recomienda en todos 
aquellos procedimientos que implican un alto 
riesgo de infección (implantación de material 
protésico, cirugías prolongadas, cirugías que 
implican gran destrucción de tejidos, cirugías 
de zonas contaminadas, etc.), o en algunas he-
ridas tipo I en las que una infección sería grave 
(cardiaca, ocular, SNC, ósea, articular). Las 
dosis pre-operatorias deben ser administradas 
30-60 minutos antes de la cirugía, para lograr 
la mayor concentración tisular del antibiótico 
al momento de la incisión quirúrgica. En ge-
neral. un esquema profiláctico efectivo debe 
orientarse contra aquellos gérmenes que con 
mayor frecuencia causan infección, y su papel 
es disminuir el número de microorganismos que 
colonizan la herida por debajo de los niveles 
que causan infección, más que eliminarlos 
completamente. En general, se utilizan en 
dosis únicas o repetidas por tres veces y con 
refuerzos en cirugías de larga duración (> a 4 
horas).Los esquemas a utilizar dependen de la 
microbiología local y de la cirugía a realizar.
 Una vez producida la infección, el tratamiento 
se basa en el drenaje o curaciones de la herida 
y uso de antibióticos de acuerdo a la respuesta 
inicial a las curaciones, resultado de cultivos, 
localización y magnitud de la infección.
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52 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 Tipo Definición
 I Limpia
 No traumática.
 Sin proceso inflamatorio.
 Sin transgresión de la técnica 
quirúrgica.
 No ingresa al tracto genitourinario, 
digestivo o respiratorio.
 Ej.: Biopsia de piel, resección de adeno-
patías, hernia inguinal, cirugía ocular, 
safenectomía, operaciones de músculos 
o tendones, etc.
 II Limpia-Contaminada
 No traumática.
 Con transgresión mínima de la técnica 
y/o entrada al tracto digestivo, geni-
tourinario o respiratorio, sin derrame 
significativo de contenido.
 Ej.: Colecistectomía, resección de colon, 
prostatectomía, histerectomía, cesárea, 
apendicectomía, biopsia de pulmón, etc.
 III Contaminada
 Traumática reciente (< 6 horas) y/o 
con transgresión mayor de la técnica 
y/o derrame importante de contenido 
gastrointestinal y/o entrada al tracto 
genitourinario o biliar en presencia de 
orina o bilis infectada.
 Ej.: Colecistectomía por colecistitis 
aguda.
 IV Sucia
 Traumática de fuente sucia: tratamiento 
tardío (> 6 horas), contaminación fecal, 
cuerpos extraños o tejido desvitalizado 
retenido.
 Infección bacteriana aguda o víscera 
perforada.
 Colecciones purulentas.
 Ej.: Abscesos, peritonitis apendicular, 
fracturas expuestas, etc.
Tabla 3-2
Clasificación de heridas.
Fasceitis necrotizante
 Complicación temida por su alta morbimorta-
lidad. Es una infección profunda rápidamente 
 Tipo Riesgo de Profilaxis 
 infección
 I ~ 1% No requiere profilaxis, ya que 
 la probabilidad de infección 
 es muy baja.
 II < 5% Requiere profilaxis.
 III 8 -15% Requiere profilaxis.
 IV 30 - 40% No requiere profilaxis, 
 requiere tratamiento, ya que 
 el riesgo de infección es muy 
 alto.
Tabla 3-3
Riesgo de infección y necesidad 
de profilaxis según tipo de herida.
progresiva que diseca los planos entre el tejido 
subcutáneo y la fascia. La causa más común 
es contaminación directa de la herida con 
 o (aunque 
también por una infección mixta de aerobios y 
anaerobios). Son factores de riesgo la diabetes 
mellitus, alcoholismo, inmunosupresión y 
enfermedad vascular periférica, pero también 
puede ocurrir en pacientes sanos.
 La lesión inflamatoria inicialmente es similar a 
una celulitis, pero con dolor intenso y despro-
porcionado en relación al examen físico (dado 
a que el compromiso se inicia en las capas pro-
fundas y no siempre es visible externamente). 
Evoluciona en muy pocas horas a una lesión 
violácea con aparición de bulas hemorrágicas, 
con edema importante, crepitación y necrosis. 
Todo esto produce un síndrome compartimental, 
con destrucción de fascia y músculo. El paciente 
presenta marcados síntomas sistémicos, fiebre 
y compromiso del estado general, seguido 
rápidamente de shock y falla multiorgánica. 
Se asocia a hipoestesia-anestesia de las zonas 
vecinas a la lesión producida por destrucción 
de nervios superficiales, secundaria a trombosis 
de vasos pequeños.
 Constituye una emergencia médico-quirúrgica. 
Su tratamiento debe incluir el uso intensivo 
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53CAPÍTULO 3 | COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS
de antibióticos sistémicos de amplio espec-
tro, descompresión, desbridamiento precoz 
y amplio de la zona afectada, y subsecuentes 
re-exploraciones.
Hemorragia
 La hemorragia de la herida en general guarda 
relación con una inadecuada técnica quirúrgica 
o presencia de trastornos de la coagulación. La 
primera medida terapéutica es la compresión 
de la herida y de no ser suficiente esta, se debe 
realizar hemostasia con puntos o directamente 
en pabellón. 
Hematoma
 Los hematomas son el resultado de una he-
morragia contenida al interior de la herida 
operatoria. Se manifiestan por dolor, aumento 
de tensión y tumefacción de la zona. En gene-
ral, si no hay signos de infección y su tamaño 
lo permite, se pueden observar o se pueden 
drenar. Sin embargo, se debe prestar especial 
atención a aquellos pacientes con hematoma 
cervicales dado que el crecimiento de estos 
puede comprimir la vía aérea o vasos del cuello, 
constituyéndose en una emergencia vital.
Seroma
 El seroma es la acumulación de líquido seroso 
en el tejido celular subcutáneo, pero también 
pueden ocurrir en áreas con grandes espacios 
luego de una cirugía (axilas, ingle, cuello, 
pelvis). Generalmente es el resultado de un 
inadecuado control de los vasos linfáticos 
durante la disección. Se manifiesta como un 
aumento de volumen indoloro bajo la herida 
sin signos inflamatorios.
 Su tratamiento es el drenaje simple o aspirativo 
en aquellos casos que lo requieran según la 
magnitud del seroma.
Infecciones intra-abdominales 
postoperatorias
Abscesos, colecciones
 Corresponde al crecimiento y desarrollo bacteria-
no en situación intra-abdominal. Su localización 
dependerá del sitio operatorio y cirugía realizada 
(subfrénicas, subhepáticas, pélvicas, etc.) Se 
manifiestan con dolor abdominal, fiebre, hipo, 
omalgia (dolor de hombro, se puede producir 
por irritación diafragmática, ya que las raíces 
C3-C4-C5 que forman los nervios frénicos 
tienen representación dermatomérica en los 
hombros), y sensación de distensión abdominal 
secundaria al íleo, que se produce después de 
casi cualquier injuria intra-abdominal.
Dehiscencia de anastomosis
 Corresponde a la separación o no cicatrización 
de una anastomosis, lo cual tiene como con-
secuencia filtración del contenido y eventual 
formación de colecciones, fístulas, peritonitis, 
etc.
Peritonitis
 Es el resultado de la infección peritoneal 
generalizada secundaria a la no contención o 
localización de la infección intra-abdominal.
Complicaciones respiratorias
Son una de las causas más frecuentes de com-
plicaciones postoperatorias y responsables hasta 
en un 25% de la causa de muerte en la primera 
semana de los pacientes operados.
Incluyen: atelectasia, neumonía, edema 
pulmonar, insuficiencia respiratoria y distress 
respiratorio del adulto.
Atelectasia
 Es el colapso de los alveolos pulmonares, y es 
una de las complicaciones postoperatorias más 
frecuentes.
 Se produce por obstrucción de las vías respirato-
rias causada por: tapones mucosos bronquiales, 
compresión extrínseca e hipoventilación, la 
cual está favorecida por dolor excesivo post 
operatorio que limita la excursión respiratoria, 
agentes anestésicos que disminuyen el clea-
rence mucociliar, opiáceos que disminuyen 
esfuerzo respiratorio e inhiben reflejo de tos, 
ventilación artificial (no se expanden todos 
los alveolos, existiendo zonas perfundidas 
que no son ventiladas), aspiración, posición 
mantenida (decúbito) y obesidad.
 Factores de riesgo: edad avanzada, obesos, 
fumadores, portadores de enfermedad pul-
monar crónica, cirugía torácica o abdominal, 
anestesia general.
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54 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 Manifestaciones clínicas: su aparición suele 
ser muy precoz en el postoperatorio, durante 
las primeras 24 horas, y puede ir desde fiebre 
auto-limitada, hasta síndrome de distress 
respiratorio agudo (SDRA). Dentro de las 
principales manifestaciones está la fiebre, 
taquicardia, taquipnea, tos y disnea según 
extensión del colapso alveolar. Se puedenpesquisar anormalidades al examen pulmonar 
(disminución de ruidos respiratorios, crépitos, 
matidez, elevación del diafragma), alteración 
de los gases sanguíneos (hipoxemia, refleja 
magnitud de la alteración ventilación/perfu-
sión) y alteración de la radiografía de tórax 
(densidades lineales hacia las bases, elevación 
diafragmática ipsilateral. Densidades triangulares 
u opacificaciones lobares representan colapsos 
extensos).
 Tratamiento: movilización precoz, kinesiote-
rapia respiratoria incluyendo uso del incen-
tivador espirométrico, analgesia adecuada 
(es importante para permitir una adecuada 
ventilación y deambulación), oxigenoterapia, 
broncodilatadores, broncoscopía y antibióticos 
si se sospecha sobreinfección.
Neumonía
 Por lo general se presenta entre las 24 y 96 
horas postoperatorias. Factores predisponentes 
incluyen soporte ventilatorio prolongado y 
atelectasia. Manifestaciones clínicas pue-
den incluir disnea, dolor torácico, tos con 
expectoración, fiebre y taquipnea. Requiere 
tratamiento antibiótico.
Síndrome de distress respiratorio agudo 
(SDRA)
 Es una complicación rara pero grave. Se 
presenta 24 a 48 horas después de la cirugía. 
Manifestaciones clínicas incluyen respiración 
rápida y superficial, dolor torácico, hemoptisis, 
crépitos difusos sin tos, e hipoxemia grave. 
Ocurre en muchas condiciones donde hay daño 
directo o sistémico al pulmón (por ejemplo, 
trauma múltiple con shock). Requiere cuidados 
intensivos y ventilación mecánica con presión 
positiva de fin de espiración.
Complicaciones urinarias
Insuficiencia renal
 Mortalidad asociada cercana al 50% en 
postoperados. Es más frecuente en ancianos 
y en cirugías con clampeo aórtico. Se puede 
producir por inadecuada reposición de volemia, 
hipotensión intra-operatoria o por el uso de 
nefrotóxicos.
 Factores predictores de falla renal aguda incluyen 
edad avanzada, enfermedad hepática, cirugía 
de alto riesgo y enfermedad vascular periférica.
Infección del tracto urinario
 Puede ocurrir después de cualquier procedi-
miento quirúrgico, pero su incidencia aumenta 
en pacientes sometidos a instrumentalización 
de la vía urinaria o cateterismo vesical.
Retención urinaria
Es relativamente común. Se produce como 
resultado de la estimulación catecolaminérgica 
de los receptores α-adrenérgicos ubicados en el 
cuello vesical y uretra. Tiene mayor incidencia 
en: hombres de edad avanzada, pacientes que 
recibieron fluidos excesivos durante la cirugía, 
aquellos sometidos a cirugía ano-rectal, y aquellos 
que recibieron anestesia espinal o epidural. Se 
manifiesta con malestar abdominal bajo, urgencia 
urinaria, e incapacidad de orinar. Puede requerir 
cateterización vesical.
Íleo paralítico o adinámico
La parálisis o disminución del peristaltismo 
intestinal es un proceso normal en respuesta a 
la agresión quirúrgica en la cirugía abdominal. 
Se produce en todos los pacientes en quienes se 
ingresa a la cavidad abdominal y es una respuesta 
habitual secundaria a la irritación peritoneal.
La recuperación de la motilidad intestinal se 
realiza en forma escalonada, generalmente en 
24 horas en intestino delgado, 24-48 horas en 
estómago y 3-5 días en colon.
Algunos síntomas y signos que acompañan al 
íleo paralítico son: náuseas, vómitos, distensión 
abdominal, ausencia de eliminación de gases, 
ausencia de ruidos hidroaéreos y abdomen timpá-
nico a la percusión. Un signo de que el íleo se está 
resolviendo, es la liberación de gases por el ano.
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55CAPÍTULO 3 | COMPLICACIONES POSTOPERATORIAS
Cuando el íleo se prolonga por más de 4-5 días 
hay que pensar en una eventual complicación e 
investigar posibles causas:
-
tonitis, absceso, hemoperitoneo.
-
tremia, hipocalcemia, hipomagnesemia.
-
cánica precoz constituye un real desafío en 
su diferenciación con el íleo normal, pero en 
general cuando se presenta se asocia a un mayor 
compromiso del estado general del paciente, 
mayor dolor gravedad de los síntomas.
El tratamiento consiste en:
Trombosis venosa profunda (TVP)
Es un problema frecuente luego de cualquier 
cirugía, especialmente aquellas que obligan al 
paciente a permanecer en reposo.
En cirugía podemos decir que la estasis ve-
nosa es el principal factor de riesgos para esta 
complicación debido al reposo de los pacientes 
postoperados y el bajo o nulo tono muscular en 
el paciente bajo anestesia general.
Profilaxis: para evitar esto, se usan medias de 
compresión graduada anti-trombóticas, compresión 
neumática intermitente y terapia anticoagulante 
(por ejemplo, heparina no fraccionada, heparina de 
bajo peso molecular, antagonistas de la vitamina K).
(Ver Capítulo 46. )
Fiebre
Un problema frecuente en la evolución 
postoperatoria del paciente, es la aparición de 
fiebre, la que puede estar explicada por múltiples 
mecanismos.
Es clínicamente significativa con una tem-
peratura mayor a 38° C, y determinar la causa 
requiere una evaluación detallada del paciente:
Historia: buscar infecciones preexistentes, 
transfusiones peri-operatorias, drogas utiliza-
das, uso de catéter, detalles del procedimiento 
quirúrgico.
Examen físico: debe ser completo, en especial 
de la herida operatoria, pulmonar, abdominal, 
sitios de catéter, piel, y extremidades inferiores.
Exámenes de laboratorio y/o imágenes: según 
hallazgos clínicos.
El tiempo de inicio de la fiebre en relación a 
la cirugía tiene valor diagnóstico:
Peri-operatoria: infección preexistente, reacción 
transfusional, reacción a drogas, hipertermia 
maligna.
< de 24 horas: atelectasia, infecciones ne-
crotizantes de la herida (por Streptococcus o 
Clostridium).
24 a 72 horas: complicaciones respiratorias o 
problemas relacionados a catéteres. Causas no 
infecciosas como atelectasia persistente o TVP. 
También neumonía y tromboflebitis séptica.
> de 72 horas: en general la fiebre después 
del tercer día postoperatorio y/o por más de 48 
horas es probablemente de origen infeccioso.
– Infección urinaria: 3-5 días.
– Infección de herida operatoria: 5-10 días.
– Abscesos intra-abdominales y filtración de 
anastomosis: 4-7 días.
– TVP: ocasionalmente se acompaña de 
fiebre, presentándose a los 5-7 días.
Las causas de fiebre postoperatoria se pueden 
clasificar en infecciosas y en no infecciosas (Tabla 
3-4).
Además, las causas más comunes de fiebre 
postoperatoria pueden ser fácilmente recordadas 
mediante “las 5 W”:
Wound (herida): infección de herida, dehiscencia 
anastomosis, abscesos, colecciones, peritonitis, 
osteomielitis (si está en relación a la herida).
Water (agua): ITU, sobre todo en pacientes 
con catéter vesical.
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56 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Tabla 3-4
Causas de fiebre postoperatoria.
Infecciosas No infecciosas
– Infección de – Atelectasia. 
 herida operatoria. – Tromboflebitis.
– Neumonía. – Reacción
– Infección urinaria. transfusional.
– Tromboflebitis – Drogas. 
 supurativa. – Pancreatitis.
– Abscesos. – Deshidratación.
– Peritonitis. – TEC.
– Colecistitis aguda. – Infarto
– Faringitis, sinusitis. miocárdico.
– Parotiditis. – Cáncer.
– Bacteriemia. – Embolia
– Candidiasis. pulmonar.
– Endocarditis. – Tirotoxicosis.
– Hepatitis. – Insuficiencia
– Diarrea infecciosa suprarrenal. 
 ( ). – Feocromocitoma.
– Celulitis. – Crisis de gota.
– Fasceitis – Escara. 
 necrotizante.
– Osteomielitis.
 Nivel Intervenciones
 Preoperatorio Anticipar posibles complicaciones.
 Analizar opciones quirúrgicas 
y anestésicas.
 Administrar antibióticos o tera-
pia anticoagulante profiláctica 
cuando corresponda.
 Intraoperatorio Monitorización adecuada.
 Técnica quirúrgica meticulosa 
con atención en los detalles.
 Evitar tiempoquirúrgico 
excesivo.
 Postoperatorio Mantener la monitorización, 
para detectar y corregir anor-
malidades precozmente.
 Tratamiento kinésico pre y 
postoperatorio.
 Deambulación precoz.
 Soporte nutricional adecuado.
Tabla 3-5
Niveles de intervención en la prevención 
de complicaciones postoperatorias.
Walk (caminar): TVP-TEP, flebitis.
Wonderful drugs (drogas maravillosas): reacción 
transfusional, reacción adversa a medicamentos.
Prevención
La prevención primaria constituye el primer 
paso en el tratamiento de las complicaciones 
postoperatorias, es decir, optimizar todos aquellos 
esfuerzos que busquen disminuir la incidencia y 
gravedad de las complicaciones. De tal forma, 
podemos intervenir en tres niveles distintos 
(Tabla 3-5).
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: HERIDAS Y QUEMADURAS
Chapter Author(s): Pablo Henríquez R. Juan, Dagnino U. Bruno and Searle F. Susana
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.11
 
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quirúrgica
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57
CAPÍTULO 4
HERIDAS Y QUEMADURAS
Heridas
Definición
Las heridas corresponden a toda interrupción 
o solución de continuidad de tejidos superficiales 
y/o profundos, con disrupción de estructuras 
anatómicas y funcionales, producto de un agente 
traumático externo.
Clasificación
Las heridas pueden ser clasificadas según dis-
tintas características: cantidad de detritos/grado 
de contaminación, mecanismo de producción, 
profundidad o tiempo de evolución.
Según cantidad de detritos
Esta clasificación tiene relación con el grado 
de contaminación y consecuentemente el riesgo 
de infección de la herida (Tabla 4-1).
Limpia o tipo I: se definen como aquellas 
heridas no traumáticas en que no se produce 
contaminación exógena ni endógena (no 
comprometen cavidad oral, nasal, tracto 
digestivo, respiratorio o genitourinario), ni 
hay transgresión de las técnicas de asepsia. 
Constituyen aproximadamente el 75% de 
todas las heridas. El riesgo de infección de 
estas heridas es menor al 1%.
Limpia-Contaminada o tipo II: constitu-
yen aquellas heridas no traumáticas en que 
se transgrede una barrera conocidamente 
contaminada por microorganismos, en un 
ambiente controlado, tales como la cavidad oral 
o el tracto digestivo, pero no existe contacto 
directo entre el contenido de estas cavidades 
y la herida. También aquellas heridas limpias 
en que se transgredió alguna regla de asepsia 
o bien existió una exposición intraoperatoria 
prolongada de la herida. El riesgo de infección 
de estas heridas es cercano al 5%, por lo que 
se beneficiarían de antibióticos profilácticos.
Contaminada o tipo III: son todas las heridas 
traumáticas (accidentes automovilísticos, heridas 
de balas, heridas por arma blanca) y/o aquellas 
no traumáticas en que se produce transgresión 
de barreras conocidamente contaminadas con 
derrame y contacto directo entre el contenido 
de la cavidad y la herida, sin poseer material 
purulento. Su riesgo de infección es de 12-15% 
aproximadamente por lo que deben recibir 
antibióticos profilácticos. Si estas heridas se 
dejan sin tratamiento, estarán inevitablemente 
infectadas al cabo de 6 horas.
Sucia o tipo IV: son aquellas heridas que 
presentan signos de inflamación o infección 
activa, contienen abundantes detritos, restos 
inorgánicos y/o material purulento. Quedan 
dentro de esta categoría aquellas heridas 
que tengan contacto con una fuente séptica 
muy bien identificada, como sería el caso de 
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58 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Tabla 4-1
Clasificación de heridas según cantidad de detritos.
 Tipo Definición
 I Limpia
 No traumática. 
Sin proceso inflamatorio. 
Sin transgresión de la técnica. 
No ingresa al tracto genitourinario, digestivo o respiratorio. 
Ej.: Resección de lunar, resección de adenopatías, biopsia de piel, hernia inguinal, cirugía 
ocular, safenectomía, operaciones de músculos o tendones, etc. 
Riesgo de infección: < 1%. 
Profilaxis: No requiere profilaxis, ya que la probabilidad de infección es muy baja.
 II Limpia-Contaminada
 No traumática. 
Con transgresión mínima de la técnica. 
Entrada al tracto digestivo, genitourinario o respiratorio. 
Sin derrame significativo de contenido. 
Ej.: Colecistectomía, resección de colon con preparación, prostatectomía, ligadura y sección 
de trompas, histerectomía, cesárea, apendicectomía, biopsia de pulmón, etc. 
Riesgo de infección: 5%. 
Profilaxis: Requiere profilaxis.
 III Contaminada
 Traumática reciente (< 6 horas). 
Con transgresión mayor de la técnica. 
Derrame importante de contenido gastrointestinal. 
Entrada al tracto genitourinario o biliar en presencia de orina o bilis infectada. 
Operaciones con hallazgo de infecciones agudas no purulentas. 
Ej.: Colecistectomía por colecistitis aguda. 
Riesgo de infección: 12-15%. 
Profilaxis: Requiere profilaxis.
 IV Sucia
 Traumática de fuente sucia: tratamiento tardío (> 6 horas), contaminación fecal, cuerpos 
extraños o tejido desvitalizado retenido. 
Infección bacteriana aguda o víscera perforada. 
Colecciones purulentas. 
Ej.: Abscesos, peritonitis apendicular, fracturas expuestas, etc. 
Riesgo de infección: 30-40%. 
Profilaxis: No requiere profilaxis, requiere tratamiento, ya que el riesgo de infección es muy 
alto.
contacto con deposiciones, un absceso o una 
perforación del apéndice ileocecal con perito-
nitis purulenta. Dada su alta contaminación 
con microorganismos, se deben administrarantibióticos, no de manera profiláctica, sino 
terapéutica (lo que puede incluir cambio en la 
elección del antibiótico). Su riesgo de infección 
es alrededor de 30-40%.
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59CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
Figura 4-1
Clasificación de heridas según grado de profundidad.
Según mecanismo de producción
Cortantes: producidas por elementos cortantes 
o de bordes con filo. Las heridas tienen bordes 
netos, es decir, bien delimitados.
Contusas: son ocasionadas por un objeto 
plano o de bordes redondeados que impacta 
el tejido blando. Producen bordes irregulares, 
anfractuosos, con múltiples direcciones y suelen 
tener tejido desvitalizado. Producen además 
un halo de daño de aproximadamente tres 
veces la longitud de la herida misma.
Punzantes: se producen por la penetración de 
un elemento agudo en dirección perpendicular 
a la piel. Deja heridas pequeñas y, a veces, no 
se logra localizar el punto de entrada, ya que 
el elemento causante puede introducirse y no 
ser visible fácilmente, siendo a veces necesaria 
la utilización de exámenes radiológicos.
 Erosivas: pueden ser causadas por mecanismos 
abrasivos, fuego, químicos o calor. Producen 
pérdidas en grado variable de las capas super-
ficiales de la piel. Su cicatrización depende 
de la profundidad de la pérdida de tejido 
(solo epidermis versus epidermis y parte de 
la dermis). Producen gran pérdida de fluidos 
por exudación.
Traumatismo cerrado: son lesiones en donde 
no hay pérdida de la continuidad cutánea o bien 
esta es solo parcial, con compromiso variable 
de las partes blandas. El grado de daño no es 
evidente en la primera evaluación, ya que el 
compromiso puede variar en el tiempo y en 
general evolucionan a escaras.
Mordeduras: pueden ser por mordeduras tanto 
humanas como de animal. Son heridas complejas 
que requieren cuidados específicos. Se consideran 
altamente contaminadas y siempre requieren de 
tratamiento antibiótico específico para cubrir 
los microorganismos de la flora intraoral de la 
especie causante de la lesión.
Por proyectil de arma de fuego: son lesiones 
complejas que dependen de las características 
del arma y el proyectil, los cuales pueden ser de 
alta velocidad y/o expansivos. Generalmente 
la lesión cutánea no es proporcional al daño 
de los tejidos subyacentes.
Compresivas: se producen cuando se compri-
men los tejidos entre dos superficies de mayor 
resistencia.
Lacerantes: se producen cuando los tejidos 
son arrancados violentamente.
Colgajo: son lesiones que separan una porción 
de tejido, adheridas en su base por un pedículo. 
Comprometen piel, aponeurosis y/o músculo.
Según grado de profundidad (Figura 4-1)
Excoriaciones: son lesiones dermo-epidérmicas 
que generalmente cicatrizan ad integrum, sin 
dejar cicatriz visible.
Superficiales: son aquellas que pueden lesionar 
piel, tejido adiposo (subcutáneo) e incluso la 
aponeurosis.
 Profundas: son aquellas que, además de 
comprometer los tejidos superficiales, pueden 
comprometer el músculo y/o tendones y pueden 
lesionar vasos sanguíneos y/o nervios de mayor 
calibre.
Penetrantes: son aquellas que se caracterizan 
por comunicar el medio externo con alguna 
cavidad. El nombre de la cavidad comunicada 
definirá la lesión, catalogándose como pene-
trantes abdominales, torácicas o craneales. 
Pueden existir heridas que penetren más de 
una cavidad.
HERIDAS
Piel
Tejido
graso
Aponeurosis
Músculo
Peritoneo
Vísceras
Excoriación
Herida 
superficial
Herida
profunda
Penetrante
Perforante
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60 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Perforantes: son las heridas en que se lesiona 
superficialmente o se perfora propiamente tal 
una víscera contenida en una cavidad. Son 
heridas de tratamiento complejo.
Según tiempo de evolución
Aguda: heridas de 3-4 semanas de evolución, 
que siguen una secuencia de reparación orde-
nada que llevará a una integridad anatómica 
y funcional de la herida.
Crónica: herida de 4-6 o más semanas de 
evolución, donde no se sigue el orden habitual 
de las etapas de cicatrización lo que finalmente 
impide recuperar la integridad anatómica y 
funcional de la herida.
Fisiología de la cicatrización 
normal
La cicatrización es un proceso continuo me-
diante el cual se intenta restaurar la integridad 
anatómica y funcional de los tejidos lesionados. 
Consta de tres fases progresivas cuyos límites 
son poco definidos y se sobreponen en el tiempo:
Fase inflamatoria
Días 1 a 6, se inicia en el momento del trau-
matismo mismo, al desencadenarse la hemostasia 
primaria y secundaria (cascada de la coagulación) 
para evitar que continúe la hemorragia. Existe un 
aumento del suministro sanguíneo al sitio de lesión 
posterior a la coagulación, debido a vasodilatación 
y aumento de la permeabilidad vascular. Es un 
mecanismo de defensa en que se produce una 
gran migración celular a la zona, con la conse-
cuente liberación de citoquinas y otros mediadores 
químicos, comandada por polimorfonucleares y 
macrófagos, quienes además fagocitan residuos, 
bacterias y tejido dañado.
Fase proliferativa
Día 4 hasta la tercera semana. Una vez que 
la inflamación ha logrado el aseo de la lesión, 
se da paso a la fase proliferativa, que comienza 
a reparar los tejidos perdidos. Lo primero que 
ocurre es una fase de proliferación fibroblástica 
(alto índice de síntesis de colágeno), estos son 
estimulados principalmente por PDGF (
) y el lactato, y se adhieren 
a la malla de fibrina para posteriormente sintetizar 
colágeno tipo III. Concomitantemente, las células 
endoteliales son estimuladas principalmente por 
el VEGF ( ) 
secretado por los macrófagos, lo que da origen 
a un proceso de angiogénesis hacia el sitio de la 
lesión. También se produce durante esta fase la 
re-epitelización, proceso en el cual las células 
epiteliales basales adyacentes restantes o aquellas 
que existan en torno a anexos cutáneos pierden su 
polaridad, emiten pseudópodos y secretan fibras 
de colágeno para poder migrar y reproducirse. 
Los queratinocitos, además de las células basales, 
contribuyen a este proceso. La re-epitelización se 
beneficia de ambientes húmedos y bien nutridos, 
factores esenciales para una cicatrización adecuada. 
Posterior a la primera semana los fibroblastos se 
diferencian a miofibroblastos y contraen la herida. 
Macroscópicamente se observa tejido granulatorio.
Fase de remodelación
Tercera semana hasta un año. También cono-
cida como fase de maduración. Se inicia después 
de la segunda semana y puede durar un año o 
más. Su principal objetivo es sustituir la matriz 
extracelular inicial de colágeno III por una matriz 
con fibras organizadas de colágeno tipo I, que 
permita recuperar resistencia al quedar orientadas 
según las líneas de tensión. Los fibroblastos son 
los encargados de esta función, además los mio-
fibroblastos utilizarán su capacidad contráctil para 
reducir el tamaño de la herida. En esta etapa la 
producción de nueva matriz extracelular se equipara 
con su degradación. La resistencia de la cicatriz 
(fuerza tensil) irá aumentando progresivamente 
en el tiempo, logrando un 50% de la resistencia 
original de la piel un mes después de la lesión, sin 
embargo, la resistencia máxima alcanzada nunca 
superará el 80%.
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61CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
Tipos de cicatrización
El proceso de cicatrización natural de una 
herida puede ser intervenido mediante distintos 
mecanismos exógenos que permiten la aproxima-
ción de tejidos, por ejemplo, medianteuna sutura. 
Considerando estos aspectos se han clasificado los 
tipos de cicatrización en tres categorías (Figura 4-2):
Cierre por primera intención
Es el tipo de evolución que se observa en las 
heridas quirúrgicas, en las que no hay complicación, 
sus bordes son netos y limpios, y sanan en menos 
de 15 días cuando los tejidos se aproximan por 
medio de fijación, como suturas o telas adhesivas, 
entre otros. Al aproximarse los bordes se reduce el 
espacio que debe cubrir la re-epitelización. Luego 
de la aproximación de los bordes, la herida sigue 
las etapas clásicas de cicatrización. 
Cierre por segunda intención
También conocido como cierre por granula-
ción. Se caracteriza por cierre espontáneo con 
fase proliferativa prolongada, seguida de una fase 
de contracción y epitelización. Es decir, no se 
aproximan los bordes de la herida. Su evolución 
toma más de 15 días para cerrar debido a que las 
fuerzas naturales de contracción son complejas y 
el epitelio debe cubrir mayor superficie. Cuando la 
herida es muy extensa la cicatrización por segunda 
intención puede llegar a tomar tiempos extremada-
mente prolongados. Este tipo de cierre se prefiere en 
heridas contaminadas y sucias cuya aproximación 
mediante sutura favorecería una posible infección.
Cierre por tercera intención
Corresponde a una combinación de los dos 
tipos anteriores. La herida es cerrada después de 
varios días de transcurridos desde el trauma inicial. 
Primero se deja que el tejido granule y se produzca 
re-epitelización parcial de manera espontánea, 
para posteriormente colocar suturas al cabo de 
días si es que la evolución de la herida ha sido 
favorable y su carga bacteriana ha disminuido.
Cicatrización patológica
Consiste en un proceso de cicatrización anormal, 
que no logra recuperar la integridad anatómica, 
funcional y/o estética. Puede corresponder a un 
exceso o prolongación de alguna de las etapas de 
cicatrización, o bien un déficit de este.
Cuando existe una fibroplasia excesiva en el 
proceso de cicatrización de la dermis, esta puede 
ser sensible, pruriginosa o causar sensación de 
ardor. Entre sus tipos destacan:
Cicatriz hipertrófica
Son cicatrices excesivas en superficie, con fibras 
colágenas de tipo I desorganizadas y ondulantes. 
Se caracterizan por ser cicatrices solevantadas pero 
que no sobrepasan los límites de la lesión inicial. 
Inicialmente son eritematosas y posteriormente 
pueden hacerse más pálidas. Los tratamientos 
que han demostrado utilidad para las cicatrices 
hipertróficas son principalmente la compresión, las 
Figura 4-2
Tipos de cierre de heridas. 
Primera intención
Segunda intención
Tercera intención
Epitelización
Reparación tejido
conectivo
Contracción
Contracción
Reparación tejido
conectivo
Epitelización
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62 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
inyecciones de corticoides y también la resección 
de estas cicatrices y re-sutura.
Cicatriz queloídea
Son cicatrices excesivas, solevantadas, rojas, 
pruriginosas y a veces dolorosas. Se caracterizan 
por sobrepasar el límite de la lesión, con fibras 
colágenas de tipo III desorganizadas, muy vascu-
lares. No se conocen a cabalidad la etiología ni la 
fisiopatología de las cicatrices queloídeas. Existen 
sitios corporales especialmente asociados a desa-
rrollo de queloides como la región pre-esternal, 
deltoídea y tercio superior de la espalda. Su exéresis 
aislada se asocia a recurrencia que va desde 45 a 
100%. En general se tratan con cirugía asociada 
a radioterapia.
Tratamiento general de las heridas
El objetivo de tratar una herida es “favorecer el 
cierre de la herida con la mejor calidad de cicatriz 
posible”. Para esto existen una serie de pasos y 
consideraciones a tener en cuenta:
ABC: siempre evaluar primero la estabilidad 
y condición general del paciente mediante el 
ABC ( ).
Anamnesis: preguntar sobre las circunstan-
cias en las que se produjo la herida (objeto 
causante, mecanismo, ambiente, etc.), tiempo 
transcurrido, antecedentes mórbidos, inmuni-
zaciones, uso de medicamentos y alergias.
Clasificación: siempre clasificar la herida para 
evaluar su pronóstico, estimar los riesgos de 
infección y tomar conductas adecuadas. Se 
debe considerar la localización, tamaño y 
profundidad de la herida, evaluando el estado 
neurovascular distal a la lesión. En heridas 
cercanas a articulaciones de debe evaluar la 
movilidad y eventual compromiso de la cápsula 
articular y tendones.
Aseo: debe eliminarse de la herida todos los 
cuerpos extraños orgánicos e inorgánicos. 
Este es uno de los pasos de mayor importancia 
en el manejo de las heridas. Se puede realizar 
mediante pinzas o lavado con suero fisiológico 
a presión (> 15 psi) para el arrastre de detri-
tus, cuerpos extraños e incluso bacterias. Se 
debe desbridar todo el tejido desvitalizado. Es 
importante destacar que no se deben utilizar 
agentes antisépticos locales directamente sobre 
la herida (povidona, agua oxigenada, alcohol, 
clorhexidina), porque estos además de destruir 
bacterias, dañan la composición del tejido gra-
nulatorio requerido para la reparación íntegra 
del tejido; sin embargo, en el tejido sin lesiones 
circundante a la lesión, sí se pueden aplicar 
antisépticos para delimitar un campo aséptico.
Tabla 4-2
Diferencias entre cicatriz hipertrófica y queloídea.
 Cicatriz hipertrófica Cicatriz queloídea
 Más frecuente en superficies de flexión Más frecuente en orejas, región pre-esternal, tercio 
 (articulaciones, abdomen). superior de la espalda, región deltoídea y hombros.
 Casi siempre en zonas de tensión. No se relaciona directamente con tensión cutánea.
 Aparece precozmente después de la cirugía. Puede aparecer meses después de la cirugía.
 Su tamaño se relaciona con la injuria. Su tamaño es desproporcionado respecto a la 
 injuria.
 Límites dentro de la cicatriz inicial. Límites sobrepasan la cicatriz inicial.
 Tendencia a mejorar espontáneamente con el tiempo. No mejora con el tiempo.
 Desaparece con terapia compresiva. No desaparece con terapia compresiva.
 Recidiva rara después de cirugía. Recidiva frecuente post cirugía.
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63CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
* Hemostasia: debe ser cuidadosa, procurando 
no producir más daño a los tejidos. Se puede 
usar coagulación monopolar, bipolar, ligaduras 
o simple compresión.
Sutura: la indicación de sutura es para todas 
aquellas lesiones que sobrepasen la dermis. 
Se debe utilizar el material más adecuado, 
considerando la aguja con la forma y punta 
que produzca menor traumatismo y el tipo de 
material de sutura que corresponda, conside-
rando que existen hilos naturales y sintéticos, 
absorbibles y no-absorbibles, monofilamentos 
y trenzados, de distintos diámetros. Las sutu-
ras de sostén se deben colocar en las fascias 
aponeuróticas y en la dermis, por ser estos los 
tejidos que resisten más a la tensión intrínseca. 
Lo más relevante es suturar respetando los 
planos anatómicos, afrontando bien los bordes 
(sin inversión, ni eversión), sin generar tensión 
excesiva, manteniendo distancias, bordes 
y profundidad similares entre cada punto. 
Posterior a la sutura se debe cubrir la herida.
Antibióticos: depende de la clasificación de 
las heridas y de su riesgo de infección. Según 
la clasificación ya descrita se debe evaluar 
si el paciente debe recibir profilaxis o bien 
tratamiento antibiótico. En el caso especial 
de mordeduras, los siguientes pacientes deben 
recibir tratamiento antibiótico:
– Por mordedura de humano.
– Con tratamiento tardío (después de 6 
horas).
– Punzantes profundas, especialmente las 
producidas por gato.
– Ubicadas en la mano, cara y en cualquier 
sitio enrelación a tendones, articulaciones 
o hueso.
– En individuos con inmunidad alterada.
– Con mucho tejido lesionado, o que requieran 
manejo en pabellón por su extensión y/o 
profundidad.
 La cara y cuero cabelludo presentan una muy 
buena irrigación y las heridas en estas zonas 
habitualmente curan bien y no se infectan, 
por lo que no tienen indicación de trata-
miento antibiótico profiláctico, a menos que 
presenten además alguna de las condiciones 
antes mencionadas.
 El esquema antibiótico a utilizar depende del 
sitio de la herida, grado de contaminación y 
ambiente en que se produjo, con cobertura 
de los microorganismos más probables en 
cada caso. Para mordeduras por mamíferos 
se deben administrar antibióticos de amplio 
espectro incluyendo anaerobios, por ejem-
plo, Amoxicilina + Ácido Clavulánico o 
Clindamicina + Ciprofloxacino, por un periodo 
de 5 días en caso de profilaxis o 10 días en caso 
de tratamiento de una infección evidente.
Profilaxis antitetánica: la profilaxis para 
Clostridium tetani se considera necesaria en 
mordeduras por animales no humanos y en 
heridas y quemaduras contaminadas en personas 
que no estén inmunizadas o bien estén fuera del 
rango de duración de la inmunización (Tabla 
4-3). En Chile se incluyó la vacuna contra el 
tétanos en el programa de vacunación en 1974, 
y se considera que el esquema completo otorga 
inmunidad durante los 10 años posteriores a 
la aplicación de la última dosis.
Profilaxis antirrábica: la rabia es una ence-
falomielitis aguda causa por el Rhabdovirus 
del género Lyssavirus. Todos los mamíferos 
son susceptibles de la enfermedad, la cual es 
100% letal. En Chile, deben recibir vacuna-
ción antirrábica post-exposición las siguientes 
personas:
– Mordida, rasguñada o lamida por un animal 
sospechoso (ataque no provocado, que 
desarrolla síntomas dentro de 10 días) o 
con diagnóstico de Rabia.
– Mordida por un animal vagabundo (no 
ubicable), que muere o desaparece posterior 
a la mordedura.
– Mordida por animal silvestre carnívoro.
– Rasguñada, lamida o que haya tenido 
contacto con murciélagos.
 La vacuna que se administra es el Verorab®, 
que debe administrarse en el deltoides en 5 
dosis los días 0, 3, 7, 14 y 28.
 La inmunización pasiva antirrábica se realiza 
con Inmunoglobulina Antirrábica de Origen 
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64 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Antecedentes de vacunación Herida limpia Herida contaminada
Estado inmunitario y vacunación Toxoide tetánico Toxoide tetánico (dT) + 
desconocidos o menos de 3 dosis (dT) Inmunoglobulina 
de vacunación antitetánica
3 o más dosis de vacunación y refuerzo No requiere No requiere 
hace 10 años o menos profilaxis profilaxis
3 o más dosis de vacunación y refuerzo Toxoide tetánico Toxoide tetánico 
hace más de 10 años (dT) (dT)
Tabla 4-3
Esquema recomendado por el MINSAL para la prevención de tétanos según tipo de herida 
y antecedentes de vacunación.
Humano (IGAR), y en Chile se recomienda en 
personas expuestas a animales probablemente 
rabiosos, vagos o silvestres y que no fueron 
vacunadas dentro de los primeros 10 días post-
exposición o accidentes con exposición severa 
y alta sospecha de animal rabioso. Su uso debe 
ser acordado con el encargado del Programa 
Nacional de Inmunizaciones o epidemiólogo.
Curaciones: las curaciones deberán realizarse 
de acuerdo al tipo de herida. En todo momento 
se intentará mantener la herida húmeda, con la 
intención de favorecer la cicatrización (previene 
la desecación y favorece la migración celular, 
promueve la angiogénesis, estimula la síntesis 
de colágeno, es un aislamiento térmico, etc.), 
sin agregar antisépticos ni antibióticos locales. 
Existen múltiples apósitos comerciales que 
pretenden este fin (DuoDERM®, ConvaTec®, 
NU-GEL®, etc.); estos deberán ser usados solo 
si la herida no está evidentemente infectada.
Evitar exposición solar: debido a que la expo-
sición solar puede hiperpigmentar las cicatrices. 
Se debe proteger la herida con cobertura y/o 
protector solar en caso de exposición directa, 
durante los primeros ocho meses a un año 
(mientras la cicatriz esté activa, roja).
Retiro de puntos: los puntos superficiales en 
general se deben retirar en un periodo de 5 a 
15 días posteriores a la sutura, dependiendo 
del lugar de la herida (Tabla 4-4). En la cara 
deben retirarse a los 5-7 días, con el fin de 
dejar una menor cicatriz, en cambio, en piel 
gruesa como la planta del pie los puntos no 
deben retirarse antes de 14 días. La técnica 
correcta para retirar los puntos consiste en: 
una leve tracción de un hilo de sutura de modo 
de exponer una sección que estaba bajo el 
nudo en la profundidad de la herida (material 
limpio), cortar en ese lugar, y tirar del hilo que 
está por sobre el corte, de modo de evitar el 
contacto de la herida con el hilo expuesto 
hacia el exterior (material contaminado).
Quemaduras
Definición y etiología
Las quemaduras son lesiones producidas por 
exposición de los tejidos vivos a agentes físicos, 
químicos o biológicos:
 Tejido Tiempo de 
 cicatrización (días)
 Peritoneo 7 a 14
 Fascia 14 a 21
 Celular subcutáneo 7 a 14
 Piel 5 a 7
 Piel gruesa 12 a 14
 Cara 4 a 6
Tabla 4-4
Tiempo de cicatrización de diferentes tejidos.
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65CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
Agentes físicos: fuego directo (55%), líquidos 
calientes (25%), electricidad (5%), congelación, 
radiaciones, etc.
Agentes químicos: ácidos, álcalis, derivados 
del petróleo (12%), oxidantes, reductores, 
corrosivos, desecantes, etc.
 Agentes biológicos: secreciones de reptiles, 
medusas, peces, insectos, batracios, etc.
Su magnitud depende de la potencia del agente 
causal, el tiempo de acción (exposición/contacto) 
y de la calidad del tejido afectado.
Su gravedad depende del tipo, extensión y 
profundidad de la lesión, de la respuesta sistémica, 
las comorbilidades del paciente y de las posibles 
complicaciones que conlleva la quemadura.
Epidemiología 
En general existen tres poblaciones más 
susceptibles:
Niños: frecuentemente se queman con líquidos 
calientes en su hogar (escaldaduras). 
Adultos accidentados en el hogar: comúnmente 
se queman con fuego directo, son pacientes 
con una mala condición general y/o que viven 
en condiciones ambientales de riesgo, con baja 
capacidad de defensa y con una mala red de 
apoyo.
Adultos accidentados en el trabajo: tienen 
quemaduras de diferentes etiologías, son pa-
cientes generalmente sanos, con capacidad de 
defensa y con buena red de apoyo.
Fisiología de la piel normal
La piel es el órgano más grande del cuerpo, 
correspondiendo al 16% del peso corporal, con 
una superficie de 1,5 a 2 m2.
Está formada por:
mm en las plantas).
sebáceas.
Sus principales funciones son: protección y 
separación del medio externo, retención de fluidos, 
termorregulación corporal, contacto sensorial con 
el medio ambiente y metabolismo (de lípidos, 
síntesis de vitamina D, etc.).
Variaciones en su composición según zonas 
del cuerpo:
folículos pilosos.
y curvos.
y glándulas sebáceas.
gruesa.
Se producen cambios en la piel con la edad: 
las células disminuyen en número y tamaño, se 
atrofia la dermis, hay una pérdida de elasticidad 
y flexibilidad, una menor capacidad de respuesta 
al stress, y disminución progresiva de todas sus 
funciones.
Fisiopatología
Al alterarse la piel se comprometen todas sus 
funciones, pudiendo dejar secuelas funcionales y 
estéticas graves.
Cuando se quema un tejido, ocurre destrucción 
celular asociada a desnaturalización de las proteí-
nas, con alteración de la permeabilidad capilar y 
una liberación de mediadores de inflamación que 
pueden originar vasodilatación,estasis, agregación 
plaquetaria, infiltración de leucocitos y edema.
Dado lo anterior, se produce una alteración 
de la microcirculación, asociada a una respuesta 
inflamatoria sistémica, con gran pérdida de fluidos, 
hipovolemia, hipermetabolismo, isquemia, hipoxia 
y acidosis, que si no son corregidos a tiempo, 
pueden llevar a falla orgánica múltiple, shock y 
finalmente la muerte.
Manifestaciones clínicas
Las manifestaciones clínicas van a depender 
de la extensión, el tiempo de exposición al agente 
etiológico, el grosor de la piel comprometida y sus 
variaciones topográficas, extensión, profundidad 
y tiempo de evolución de la quemadura, respuesta 
sistémica, edad y estado de salud basal del paciente.
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66 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 Dolor: la quemadura superficial, donde existe 
compromiso de la epidermis y solo las zonas 
más superficiales de le dermis, se asocia a dolor 
intenso, ya que los receptores nociceptivos 
están conservados. En quemaduras profundas 
estos receptores están comprometidos, por lo 
que las quemaduras no se asocian a dolor.
 Eritema: se produce por hiperemia, secundario 
al compromiso de la epidermis y del plexo 
dérmico superficial. Se observa en quemaduras 
superficiales, con reparación ad integrum.
Edema: se produce por salida de plasma al 
intersticio, secundario a la alteración de la 
permeabilidad por compromiso de la epidermis 
y del plexo dérmico superficial. Se observa en 
quemaduras superficiales, con reparación ad 
integrum.
Flictenas: se produce por salida de plasma al 
intersticio con separación de las capas epidér-
micas, secundario a una alteración importante 
de la permeabilidad por compromiso epidérmico 
y del plexo dérmico superficial. Se observan en 
quemaduras intermedias-superficiales, y pueden 
generar alteraciones en la pigmentación.
Palidez: se produce por trombosis parcial 
del plexo dérmico superficial, compromiso 
epidérmico, dérmico y destrucción parcial de 
fanéreos. Se observa en quemaduras intermedias-
profundas, que se pueden profundizar, dejan 
secuelas estéticas y/o funcionales y tienen 
epidermización desde los fanéreos.
Momificación: se produce trombosis del 
plexo dérmico profundo, isquemia y necrosis, 
con compromiso epidérmico y dérmico. Se 
observa en quemaduras profundas, de espesor 
total, deja secuelas estéticas y/o funcionales y 
requiere reparación quirúrgica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la quemadura es el elemento 
más importante para luego poder hacer un plan 
terapéutico adecuado. Siempre se debe considerar:
Mecanismo
Es importante consignar el mecanismo de la 
quemadura para tomar algunas medidas especiales:
Quemaduras por fuego: sospechar quemadura 
de vía aérea (disfonía, esputo carbonáceo, 
quemaduras de vibrices). Frente a la sospecha 
es de suma importancia realizar una intuba-
ción utilizando un TET de al menos 8,5 para 
permitir realizar fibrobroncoscopía para con-
firmar el diagnóstico: sospechar intoxicación 
con monóxido de carbono (usar oxígeno al 
100%, evaluar necesidad de uso de cámara 
hiperbárica).
Quemaduras eléctricas: monitorización 
cardíaca y diuresis (sospechar rabdomiolisis). 
Sospechar síndrome compartimental y evaluar 
necesidad de fasciotomía.
Quemaduras por químicos: lavar profusa-
mente. En caso de quemadura con sustancias 
en polvo, es importante usar guantes, retirar 
los restos y luego lavar.
Profundidad
Existen múltiples clasificaciones para evaluar 
la profundidad de las quemaduras (Tabla 4-5): 
Benaim, Converse-Smith o ABA (American Burn 
Association).
Superficial, Primer grado, Tipo A o Epidérmica: 
afectan solo la epidermis, ocasionando un daño 
estructural mínimo caracterizado por hiperemia 
(eritema), edema e hiperalgesia. Evolucionan 
con regeneración ad integrum en 7-10 días. Su 
tratamiento consiste en observación y curación 
simple.
Intermedia, Segundo grado, Tipo AB o 
Dérmica: afectan hasta la dermis, pudiendo 
aparecer flictenas. Se sub-clasifican en:
– Tipo AB-A o Dérmica superficial: afectan 
principalmente hasta la dermis papilar. Las 
partes profundas de los fanéreos permane-
cen intactas y, por lo tanto, se puede re-
epitelizar a partir de ellos. Se caracterizan 
por tener flictenas dolorosas, hiperestesia 
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67CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
Tabla 4-5
Clasificación y características de quemaduras según profundidad.
 Clasificación Denominación según profundidad
 Benaim Tipo A Tipo AB-A Tipo AB-B Tipo B
 Converse-Smith Primer grado Segundo grado Segundo grado Tercer grado 
 superficial profundo
 Denominación Epidérmica Dérmica Dérmica Espesor total 
 ABA superficial profunda
Características
 Nivel Epidermis Epidermis y Epidermis, Epidermis, dermis 
 Histológico dermis papilar dermis papilar y e hipodermis, 
 reticular sin pudiendo llegar 
 afectar fanéreos inclusive hasta 
 profundos el plano óseo
 Pronóstico No necesita Debería epidermizar Habitualmente Requiere 
 injerto. espontáneamente termina en injerto escarectomía 
 Debería curar en 15 días con con secuelas precoz e injerto 
 espontáneamente secuelas estéticas. estéticas y/o o colgajos 
 en 7 días sin Si se complica funcionales. 
 secuelas puede profundizarse. Puede requerir 
 escarectomía≠ 
 tangencial.
 Aspecto clínico Eritema, edema, ↔ Sin flictenas, 
 flictenas, turgor color blanco 
 conservado. grisáceo, sin turgor.
 Dolor Intenso ↔ Indoloro
 Evolución Regeneración ↔ Escara
 Curación por Epidermización ↔ Cicatrización 
 espontánea o injerto
 Resultado estético Excelente ↔ Deficiente
e hiperalgesia. Evolucionan epitelizando a 
los 10-14 días sin cicatriz. Puede existir una 
hiperpigmentación residual o cicatrización 
hipertrófica. Su tratamiento general es 
con curaciones simples y pueden requerir 
cirugía.
– Tipo AB-B o Dérmica profunda: existe una 
destrucción amplia de las capas profundas 
de la dermis, afectándose la membrana 
basal de esta. Clínicamente se observan 
quemaduras lisas pálidas o rojizas, con 
capilares trombosados. Pueden tener o 
no tener flictenas y/o dolor. Evolucionan 
generalmente originando cicatrices hiper-
tróficas, retracción de pliegues, alteraciones 
de la pigmentación y pueden convertirse 
en quemaduras tipo B. Generan secuelas 
estéticas y/o funcionales. Su tratamiento 
general es curación, cirugía precoz y 
rehabilitación.
Profunda, Tercer grado, Tipo B o Espesor 
total: compromete todo el espesor de la piel, 
generando ausencia de terminaciones nerviosas 
y vasculares por lo que clínicamente se observa 
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68 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
una piel de consistencia acartonada, escarada, 
de color pálido, marrón o negra que tiene 
analgesia y anestesia. Dejan secuelas estéticas 
y/o funcionales importantes. Cicatrizan por 
segunda intención o mediante injertos. Su 
tratamiento siempre debe ser quirúrgico, con 
escarectomía precoz y cobertura inmediata.
Extensión 
La extensión de la superficie corporal quemada 
(SCQ) determina el pronóstico vital y ayuda a 
guiar el tratamiento.
La determinación del porcentaje de SCQ 
se puede hacer fácilmente mediante la “regla 
del 9%” de Wallace (Figura 4-3), en donde la 
cabeza y cuello es el 9%, el tronco anterior 18%, 
tronco posterior 18%, cada extremidad superior 
9%, cada extremidad inferior 18% y los genitales 
1%. También se puede utilizar la regla de la palma 
de la mano del paciente (incluyendo los dedos) 
o “regla del 1%”, en donde la palma del paciente 
equivale al 1% de su superficie corporal.En el 
caso de los niños, donde las proporciones de las 
Figura 4-3
Superficie corporal del adulto, “Regla del 9%”.
4,5% 4,5%
9% 9%
9% 9%
9% 9% 9% 9%
4,5% 4,5%4,5%4,5%
Anterior Posterior
1%
distintas partes del cuerpo difieren al adulto, se 
puede utilizar la regla de la mano del paciente o 
la tabla de o gráfica de Lund y Browder.
Se considera un gran quemado aquel que tiene 
un SCQ > 20%.
Localización
La localización de la quemadura es de extrema 
importancia, por el impacto estético y funcional 
que implica. Existen algunas zonas que se consi-
deran especiales:
pliegues.
Edad 
Pacientes mayores de 60 y en menores de 2 
años, la mortalidad se duplica o triplica.
Gravedad
Al obtener el porcentaje de SCQ se pueden 
utilizar índices para calcular la gravedad y pro-
nóstico del paciente (Tabla 4-6).
En pacientes mayores de 20 años:
x 1) + (%SCQ tipo AB x 2) + (%SCQ tipo 
B x 3).
 Índice Pronóstico Mortalidad
 21-40 Leve Sin riesgo vital
 41-70 Moderado Sin riesgo vital, 
 salvo complicaciones
 71-100 Grave < 30%
 101-150 Crítico 30-50%
 > 150 Sobrevida > 50% 
 excepcional
Tabla 4-6
Pronóstico de pacientes quemados según 
índice obtenido.
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69CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
En pacientes de 2 a 20 años:
40 - Edad + (%SCQ tipo A x 1) + (%SCQ 
tipo AB x 2) + (%SCQ tipo B x 3).
En pacientes menores de 2 años:
(%SCQ tipo A x 2) + (%SCQ tipo AB x 2) 
+ (%SCQ tipo B x 3) + 20.
Consideraciones especiales
Comorbilidades: diabetes, cáncer, insuficiencia 
renal, cirrosis y enfermedades cardiopulmonares/
infecciosas intercurrentes se han asociado con 
un peor pronóstico.
Tratamiento
Rescate en el lugar del accidente
Se debe eliminar la fuente de quemadura, 
con el fin de detener la progresión de la lesión, y 
trasladar al paciente lo antes posible.
Quemaduras por fuego:
– La prioridad es extinguir la llama, haciendo 
rodar al paciente por el suelo, aplicando 
mantas o abrigos, o utilizando agua o 
espuma antiincendios.
– Retirar las ropas quemadas.
– Retirar anillos, pulseras y adornos metálicos 
para evitar el efecto de torniquete que 
produce el edema.
– Si la ropa está adherida a la piel, no tirar, 
sino recortarla.
– Cubrir a la víctima con paños limpios o 
mantas (no necesariamente estériles).
– No enfriar excesivamente. El agua fría solo 
se debe aplicar en quemaduras de poca ex-
tensión; si se aplica en superficies mayores 
al 10% se corre el riesgo de hipotermia.
Quemaduras químicas:
– Desnudar al paciente. Eliminar todas las 
ropas que contengan el químico, sin tener 
contacto directo.
– Irrigación copiosa con agua.
– Si es en polvo deberá cepillarse y/o retirar 
con un paño y lavarse con agua.
– No utilizar sustancias neutralizantes.
– Las lesiones en los ojos requieren irrigación 
permanente.
– Quemaduras por alquitrán, ceras, plásticos 
y otros derivados de hidrocarburos deben 
ser solo enfriadas con agua y no deben 
intentar retirarse.
Quemaduras eléctricas:
– Desconectar la corriente eléctrica y asegurar 
el área.
– Retirar al paciente de la red.
– Utilizar siempre materiales no conductores.
– Monitorización cardiaca continua y en 
caso de paro cardiorrespiratorio, solicitar 
un desfibrilador e iniciar maniobras de 
reanimación inmediatas.
– Evaluar punto de entrada y salida.
Evaluación y tratamiento inicial:
ABCDE: el paciente quemado debe enfren-
tarse según el ATLS (
). La reanimación debe ser iniciada lo 
antes posible, ya que se correlaciona con la 
sobrevida.
– A: asegurar una vía aérea permeable, 
con control de columna cervical. Intubar 
si hay sospecha de injuria respiratoria, 
inconsciencia, trauma cervical o torácico 
asociado.
– B: ventilación. Se debe administrar O2 al 
100% a todos los pacientes intoxicados 
con CO (monóxido de carbono) o con 
quemaduras de la vía aérea. Además, ob-
servar y favorecer una adecuada mecánica 
ventilatoria.
– C: circulación. Se deben establecer vías 
venosas periféricas de gran calibre, pre-
ferentemente en áreas no quemadas, y 
reponer volumen en forma agresiva con 
fluidos isotónicos (Suero Fisiológico o Ringer 
Lactato), especialmente en aquellos con 
más de 20% de SCQ (muy deshidratados 
por gran tercer espacio). Si no es posible 
lograr una vía venosa, se puede utilizar 
una vía intraósea. El volumen a reponer 
durante las primeras horas se calcula con:
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70 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 Fórmula de Parkland 
Lactato) x (%SCQ tipo AB + B) x (Peso 
kg).
 Reponiendo el 50% durante las primeras 
8 horas (siendo la hora 0 cuando ocurre la 
quemadura), y el 50% restante durante las 
siguientes 16 horas (sin sobrepasar el 10% 
del peso del paciente en litros en 24 horas 
para evitar edema excesivo), sin embargo, la 
reposición debe ser ajustada según resultados 
del monitoreo hemodinámico clínico y de 
laboratorio. El segundo día en general se 
repone el 50% del volumen entregado el 
primer día, con un mínimo de 50 cc/kg.
 Se debe mantener una monitorización 
hemodinámica continua e instalar catéter 
urinario, con un objetivo de diuresis de 0,5 
a 1,0 cc/kg/h, y peso diario del paciente, 
para un control estricto del balance hídrico.
 Evaluar y descartar la presencia de que-
maduras circunferenciales completas y/o 
síndrome compartimental en extremidades, 
tórax y abdomen que afecten el estado 
neurovascular y/o provoquen una signi-
ficativa disminución de la distensibilidad 
torácica, las cuales requieren escarectomía 
de urgencia.
– D: evaluar déficit neurológico, aplicando 
la escala de Glasgow a todos los pacientes 
al ingreso.
– E: exposición, examinar completamente 
al paciente desnudo (retirando ropas y 
objetos), calculando la SCQ y profundidad 
de las quemaduras, y evaluando trauma-
tismos concomitantes. Luego, envolver en 
gasas limpias y abrigar mediante mantas o 
sábanas para minimizar la pérdida de calor, 
y controlar la temperatura ambiental, para 
evitar la hipotermia.
Analgesia/Sedación: debe realizarse en dosis 
pequeñas según necesidad. Siempre asociar un 
opioide en el manejo analgésico.
onda nasogástrica: se indica en caso de vómitos 
o distensión, o si las quemaduras comprometen 
más del 20% de la superficie corporal, lo que 
supone íleo-paralítico, dilatación gástrica, 
regurgitación y riesgo de neumonía aspirati-
va. Además se debe mantener al paciente en 
régimen cero.
Profilaxis antitetánica: aplicar según esquema 
(Tabla 4-3).
No usar antibióticos: no tienen ninguna 
función en forma profiláctica inicialmente, 
y solo deben ser usados frente a infecciones 
según cultivo y antibiograma.
Obtener antecedentes:
– Identificar mecanismo, tipo y condiciones 
en que se produjo la lesión (recinto abierto 
o cerrado, explosiones, cantidad de energía, 
etc.), fecha y hora del accidente, duración 
de la exposición, etc.
– Investigar existencia de comorbilidades.
– Diagnóstico de la profundidad y extensión 
de las quemaduras.
Tratamiento de la lesión: realizar un aseo qui-
rúrgico inicial en pabellón una vez estabilizado el 
paciente. Debe administrarse analgesia/anestesia 
y utilizar técnica aséptica. Se deben eliminar 
todos los cuerpos extraños y desbridar el tejido 
desvitalizado, flictenas y otros contaminantes. 
Lavar con suero fisiológico abundante a presión. 
Realizar escarectomía y/o fasciotomía cuando 
esté indicado. Cubrir la zona con membranas 
semipermeables que además de brindar una pro-
tección mecánica, permiten eliminar la porción 
acuosa del exudado, reteniendo los factores 
de crecimiento y otros mediadores, creando 
así un ambiente que favorece la epitelización. 
Finalmente se aplican vendajes (desde distal a 
proximal para favorecer el retorno venoso) que 
permitael movimiento, proteja de traumatismos 
y contenga el exudado; e inmovilizar de ser 
necesario, en posiciones funcionales, elevando 
las zonas afectadas para favorecer el retorno 
venoso y disminuir el edema.
– Escarectomía: es la remoción de la escara 
(puede ser tangencial: hasta llegar a plano 
vital o a fascia: más agresiva y consiste en 
resecar toda la piel y tejido subcutáneo 
hasta la fascia).
– Escarotomía: consiste en escindir la esca-
ra. Este procedimiento se realiza en caso 
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71CAPÍTULO 4 | HERIDAS Y QUEMADURAS
de que la quemadura sea de tercer grado 
y la presencia de la escara no permite la 
perfusión de la extremidad o no permite 
la excursión torácica, por ejemplo.
– Fasciotomía: se realiza para el tratamiento 
del síndrome compartimental. Este proce-
dimiento consiste en incisiones en extre-
midades superiores e inferiores que llegan 
hasta las fascias de los compartimientos, 
con el objeto de liberar la presión de los 
distintos compartimientos. Se realiza cuando 
el edema de los músculos compromete la 
perfusión de la extremidad.
Medidas complementarias:
– Kinesioterapia: es de ayuda fundamental 
en el aspecto respiratorio, muscular general 
y evitando posiciones viciosas.
– Rehabilitación psíquica y física: co-
rresponde a todo un capítulo dentro del 
tratamiento general del paciente quemado, 
es sumamente importante, y no necesaria-
mente guarda relación con la gravedad de 
la lesión.
Criterios de derivación a centro 
especializado de quemados
quemaduras tipo AB o B > 20% de SCQ.
AB.
El traslado debe coordinarse con el médico 
de la unidad receptora, siempre monitorizado, y 
documentando todos los antecedentes (historia, 
comorbilidades, mecanismo, condiciones, tipo, 
extensión y profundidad de las quemaduras, etc.) 
y procedimientos realizados (registro de signos 
vitales, volumen y tipos de fluidos administrados, 
medicamentos, analgesia, manejo de la herida, etc.).
Bibliografía
Bobenrieth F, González JL, Léniz P, Meneses MI, 
Nalegach ME, Pedreros C, Pincheira R, Piñeros JL, 
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
Chapter Author(s): Parada M. Leonardo and Dagnino U. Bruno
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.12
 
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quirúrgica
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CAPÍTULO 5
SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
Introducción
Como fue visto en el Capítulo 4. 
, parte del tratamiento del paciente 
con heridas es la sutura de estas, procedimiento 
que probablemente es el que pone más cerca al 
médico general de la acción quirúrgica y del que 
depende en gran parte el resultado final, funcional 
y estético, que acompañará al paciente por el 
resto de su vida.
En algunas circunstancias hay heridas mayo-
res (grandes traumatismos, quemaduras) o que 
por su ubicación y conformación, no pueden ser 
manejadas exitosamente solo con curaciones o 
suturas, demandando intervenciones quirúrgicas 
para obtener un resultado adecuado. 
En el presente capítulo se revisarán conceptos 
básicos de suturas, a las que todo médico puede 
verse enfrentado, tratamiento de heridas complejas 
y, finalmente, injertos y colgajos.
Suturas
Definición
Procedimiento por el que a través de una hebra 
se afrontan los labios de una herida, permitiendo 
su cierre y cicatrización por primera intención. 
Constituye una herramienta que permite recuperar 
con mayor celeridad la función de un tejido dañado, 
disminuyendo en lo posible las secuelas estéticas 
de una cicatriz. Habitualmente se realiza con un 
hilo diseñado para estos efectos, pero también es 
posible utilizar corchetes o pegamentos especiales.
Materiales de sutura
A través de la historia se han utilizado una serie 
de elementos para suturar: seda, lino, algodón, 
tendones e intestinos de animales y alambres de 
metales preciosos, para llegar a los sofisticados 
materiales actuales diseñados especialmente para 
estos fines.
El hilo de sutura ideal debería ser estéril, no 
alergénico, no carcinogénico, sin propensión al 
crecimiento bacteriano, resistente, atraumático, 
que genere la menor reacción tisular y fácil de 
manipular. Aún no se ha diseñado este material, 
pero los avances han permitido contar con una 
gama de buenas opciones (Tabla 5-1).
Características de los materiales de 
sutura
La elección del material de sutura a utilizar en 
cada herida se basa en sus propiedades:
Natural vs sintéticos: originalmente se usa-
ron materiales naturales, que si bien son más 
baratos producen mayor reacción tisular, por 
lo que han sido desplazados por las nuevas 
suturas sintéticas. 
Calibre: se refiere al diámetro de la hebra. Se 
mide en número de ceros en forma creciente, 
es decir, una sutura 6/0 (000000) es más fina 
que una 4/0 (0000). A menor diámetro menos 
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74 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
reacción y menos cicatriz, pero a costas de 
disminuir su fuerza tensil.
Fuerza de tensión: se mide por la cantidad 
de libras que el hilo resiste sin cortarse al ser 
anudado. Varía según la composición. A menor 
número/diámetro menor fuerza tensil.
Monofilamento vs multifilamento: la sutura 
puede estar conformada por una hebra o por 
varias hebras trenzadas, las que otorgan mayor 
fuerza y maniobrabilidad. Los monofilamentos 
son menos traumáticos y con menor crecimiento 
bacteriano, pero por su efecto de memoria son 
más difíciles de manipular.
Absorbible vs no absorbible: las suturas irreab-
sorbibles no son digeridas por el organismo, 
generan menor reacción tisular, permaneciendo 
en su sitio por largos periodos de tiempo. Las 
absorbibles se degradan en un tiempo conocido 
y generan una reacción tisular inflamatoria.
Color: hay suturas de color e incoloras, estas 
últimas se prefieren para piel.
Aguja: puede ser cuticular, que es de sección 
triangular, cortante y resistente, penetra fácil-
mente la piel. La aguja intestinal es de sección 
redonda y atraumática, produce mínimo daño 
al atravesar una superficie, se usa en tejidosfrágiles.
En la Tabla 5-1 se presentan las características 
de las principales suturas utilizadas actualmente.
Técnicas de sutura
Antes de realizar la sutura es importante eje-
cutar las acciones vistas en el tratamiento general 
de las heridas. Especial énfasis se debe poner en 
la limpieza de la herida con solución fisiológica a 
presión y la aplicación de un antiséptico en la piel 
(clorhexidina o povidona) previo a la infiltración 
anestésica.
Pasos iniciales
Para realizar una sutura se debe contar con un 
equipo básico que al menos debería tener porta 
aguja, pinza y tijera. La aguja se toma en posición 
perpendicular al porta aguja en la zona de unión 
entre los dos tercios distales y el tercio proximal 
(Figura 5-1 A).
Para pasar el punto por la piel se toma uno de 
los bordes con la pinza, poniendo atención en no 
traumatizar la piel y en la zona de tensión bajo 
la pinza se hace avanzar en forma perpendicular 
y recta la aguja, una vez que traspasa la piel se 
continúa el movimiento con la curvatura de la 
aguja. Se repite el mismo paso con el otro borde 
de la herida y a continuación se realiza el nudo. Se 
Tabla 5-1
Características de las suturas más utilizadas.
 Sutura Filamento Fuerza Absorción Aplicación 
 (% / tiempo) (días)
 Naturales No Seda Multi Pérdida gradual - Cuero 
 Absorbible (~ 1 año) cabelludo
 Lino Multi 30-40% a 2 años - Ligadura
 Absorbible Catgut Mono 0% a 7-10 días 70 Intradérmica – 
 Tejidos frágiles
 Sintéticas No Nylon (Ethilon®) Mono 80% a 1 año - Piel
 Absorbible Polipropileno Mono Mantiene a - Aponeurosis 
 (Prolene®) 2 años
 Absorbible Poliglicano (Vicryl®) Multi 50% a 21 días 63 Segundo plano
 Poliglecaprona Mono 50-60% a 7 días 90-120 Intradérmica 
 (Monocryl®)
 Polidioxano (PDS®) Mono 70% a 14 días 180 Aponeurosis
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75CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
debe procurar simetría, dejando los puntos equi-
distantes entre sí, a no más de 1 cm de distancia 
y tomando la misma cantidad de piel a cada lado 
de la herida.
A continuación se analizará la técnica para 
suturar con los tipos de puntos más útiles (Figura 
5-1).
Puntos simples
Terminados los pasos previos se realizan al 
menos tres nudos según la sutura que se use y se 
corta. Se continúa repitiendo el mismo punto hasta 
lograr cerrar la herida. Es un cierre seguro, pues 
de llegar a cortarse un punto los otros persisten. 
Figura 5-1
Puntos de Sutura. A: Toma de aguja. B: Puntos separados. C: Puntos continuos. 
D: Puntos continuos engarzados. E: Puntos Donatti. F: Sutura intradérmica. G. Puntos subdérmicos. 
H. Punto de Mac Gregor para vértice herida a colgajo.
1/3
2/3
C D E
F G
H
A B 
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76 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Frente la ocurrencia de infección permite abrir 
la herida parcialmente según se requiera y dejar 
salida a fluidos.
Puntos continuos/corridos
Se realiza una serie de puntos anudando solo 
en los extremos. Es una buena alternativa para 
cierre de heridas sin riesgo de infección, que ne-
cesitan afrontamiento firme y rápido de realizar. El 
retiro de puntos debe hacerse precoz para evitar 
mayor cicatriz.
Puntos engarzados
Es una sutura continua igual a la previa, pero 
en que la hebra de sutura se pasa por la lazada 
previa dejándolo trabado. Es útil para hemostasia.
Puntos Donatti o evertidos
Especialmente útil para hemostasia. Se pasa 
inicialmente un punto profundo a ambos lados 
de la herida y luego se devuelve la hebra con dos 
puntos superficiales.
Sutura Intradérmica
Diseñada para dejar una cicatriz lineal, se 
utiliza cuando el factor estético es relevante. 
Se pasa la sutura horizontalmente en la dermis 
alternadamente en cada lado.
Puntos subcutáneos
Cuando la herida es muy profunda es reco-
mendable realizar un segundo plano de puntos 
que afronten y disminuyan la tensión sobre la piel. 
Este punto es como el simple, pero ingresando 
por dentro de la herida, con lo que el nudo queda 
hacia el plano profundo.
Cuidados posteriores 
Terminada la sutura, esta deberá cubrirse con 
un apósito adecuado. En general, si la herida es 
limpia y sin exudado no necesitará más curaciones 
hasta el retiro de puntos. Caso distinto es cuando 
hay heridas con riesgo de infección o exudativas, 
necesitando curaciones y evaluaciones en su 
evolución. El retiro de la sutura no absorbible 
se realizará cuando la herida se encuentre bien 
cicatrizada y ya no sea necesario dicho soporte. 
Heridas complejas
Existen heridas que, por sus características 
y/o ubicación, demandan mayores recursos y 
destrezas para su resolución, siendo eventual-
mente necesario derivarlas para ser tratadas por 
un especialista. Clásicamente se ha considerado 
una herida como compleja cuando afecta planos 
más profundos con compromiso de tejidos como 
tendones, vasos sanguíneos y nervios.
En esta sección se verán las líneas generales del 
manejo inicial y algunas consideraciones básicas 
de su tratamiento.
Criterios de derivación 
Si la herida presenta alguna de las siguientes 
características lo recomendable es que sea derivada 
al centro más cercano que cuente con las condi-
ciones necesarias para la atención y cirujano de 
turno. Antes del traslado del paciente se le deberá 
estabilizar y reanimar, de ser necesario, y cubrir 
la herida con apósitos estériles. Si el sangrado es 
considerable deberán ser compresivos.
otros tejidos.
o nervioso.
facial).
Heridas faciales
Tanto la cara como el cuero cabelludo son 
zonas muy bien irrigadas, siendo más resistentes a 
las infecciones, pudiendo suturarlas aunque hayan 
pasado muchas horas hasta la atención, incluso 24 
horas. Si la herida es de pequeño tamaño, bordes 
netos, sin pérdida de tejidos y se considera que la 
secuela estética será aceptable, puede ser suturada 
por el médico no especialista, considerando las 
siguientes reglas generales: 
descarte lesión nerviosa antes de realizar 
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77CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
cualquier procedimiento. Se debe explorar el 
territorio inervado por el nervio facial, que es 
el motor encargado de la expresividad facial. 
Su lesión acarrea graves secuelas estéticas y 
funcionales. Puede ser recomendable dejar 
un registro fotográfico del examen, fijándose 
en:
– Elevar cejas.
– Cerrar con fuerza los párpados.
– Sonreír.
– Mostrar los dientes.
– Tensar el cuello.
en las zonas de potencial riesgo:
– Párpado.
– Pabellón auricular.
– Mejilla.
– Boca.
– Nariz.
– Fracturas.
– Lesiones intracraneales.
– Compromiso dental.
conservar el máximo de piel viable.
– Para segundos planos/músculo utilizar 
poliglecaprona o poliglicano 5/0 ó 6/0.
– Para piel, un monofilamento irreabsorvible 
5/0 ó 6/0 si se emplean puntos separados. Si 
se realiza sutura intradérmica, usar nylon 
4/0.
margen de la herida o sutura intradérmica.
Párpado
Siempre evaluar la agudeza visual, posibles 
lesiones oculares, de la musculatura ocular, órbita 
y vías lagrimales.
Si la herida solo compromete piel, puede ser 
suturada cuando es paralela al borde libre. Si es 
perpendicular hay mayor riesgo de dehiscencia, 
requiriendo ser reparada por planos. La conjuntiva 
suele no necesitar sutura.
Si hay ptosis, laceración profunda (visuali-
zación de la grasa del párpado), compromiso del 
globo ocular, pérdida de tejido, lesión del borde 
libre del párpado o de su canto medial o lateral, 
se debe afrontar para evitar retracción y siempre 
derivar al oftalmólogolo más pronto posible para 
que realice la atención en agudo o en su defecto 
la reconstrucción posterior.
De todas formas, deberían ser siempre derivadas 
al especialista para descartar lesión ocular.
Pabellón auricular
La mayoría implica exposición del cartílago, 
salvo las del lóbulo, sin embargo, esto no es impe-
dimento para su reparación, pues no es necesario 
suturar el cartílago.
La presencia de un hematoma corresponde a 
una urgencia, requiriendo drenaje de la colección.
La sutura debe mantenerse por un periodo no 
inferior a 10 días.
Si existe pérdida de tejido debe derivarse.
Nariz
Se deberá descartar fractura nasal, en especial 
en golpes sobre el dorso y paredes laterales. Se 
debe descartar la presencia de un hematoma del 
tabique, que debe ser drenado de urgencia.
Si hay afectación de la punta y alas nasales con 
compromiso del cartílago, se debe actuar de manera 
similar a lo expuesto para el pabellón auricular, 
suturando piel con el afrontamiento subsecuente 
del cartílago. De existir pérdida de tejido, deben 
ser derivados para realizar una correcta recons-
trucción que disminuya al mínimo las secuelas.
Labios
Son heridas importantes por el compromiso 
estético que pueden generar, siendo central el 
correcto alineamiento del borde bermellón, de 
estar comprometido.
Antes de infiltrar con anestésico se debe 
marcar el borde bermellón, en consideración a 
los cambios de volumen que se producirán. Los 
músculos labiales y la mucosa oral se reparan con 
material reabsorbible (multifilamento reabsorbible 
4-5/0), para la piel nuevamente puntos separados 
de nylon 5 ó 6/0.
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78 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Si existe pérdida del borde bermellón, com-
promiso del espesor completo del labio o de la 
comisura bucal, se debe derivar a un cirujano.
Heridas a colgajo
Si bien no caen en la definición de herida 
compleja, involucran un mayor riesgo de isquemia 
y mal resultado estético.
Una herida a colgajo es aquella de conformación 
tangencial a la piel y unida a esta solo por su base. 
Si se sospecha que la irrigación del borde libre 
más distal es límite, se debe suturar y observar su 
evolución hasta que se delimite el compromiso final 
que tendrá, siendo ese el momento más adecuado 
para una reparación definitiva.
Los materiales a usar no difieren de lo visto 
anteriormente, pero para la sutura del extremo 
distal libre se recomienda realizar un punto de 
afrontamiento del vértice como primer paso, para 
luego seguir con el resto de la herida (Figura 5-1, 
I). Si finalmente hay compromiso isquémico, se 
resecan los bordes afectados y se transforma la 
herida en un avance VY. 
Terapia de presión negativa para 
heridas (VAC®)
Una de las últimas modalidades creadas para 
el tratamiento de heridas complejas es el cierre 
asistido por presión negativa, comúnmente co-
nocido como VAC® ( ). 
Consiste en un sistema de cobertura de heridas 
que aplica constante o intermitentemente una 
presión negativa a la superficie de una herida. El 
sistema está compuesto por:
Se ha utilizado exitosamente en heridas agudas 
traumáticas o quirúrgicas, heridas crónicas, úlceras, 
laparostomías, fijación de injertos y colgajos, entre 
otras. Sus beneficios se basan principalmente en 
las siguientes acciones:
la mitosis y remodelación tisular.
oxígeno y nutrientes.
bacteriana.
la contracción de los bordes.
de costos asociada.
Para su aplicación existen dispositivos comer-
ciales especialmente diseñados (VAC® therapy) 
que contienen todos los elementos necesarios. En 
su ausencia se puede diseñar un sistema similar 
con elementos ampliamente disponibles en centros 
hospitalarios. Se debe rellenar todos los espacios 
de la herida con la espuma, sin que esta sobrepase 
sus límites; generar un sello efectivo con la lámina 
adhesiva; conectar a una bomba de aspiración 
a una presión de entre -50 a -125 mmHg, en 
forma continua o intermitente. También existen 
dispositivos portátiles para su uso ambulatorio.
Su uso se encuentra contraindicado ante la 
presencia de vasos o nervios expuestos, tejido 
necrótico, isquémico, infectado, neoplásico o con 
demasiado detritus.
Injertos
Definición
Un injerto corresponde a un segmento de tejido 
o una combinación de estos, que es separado de 
su ubicación original (zona dadora o donante), 
desvascularizándolo por completo, para luego ser 
transferido a una nueva localización (zona recep-
tora), de la cual deberá revascularizarse y nutrirse.
El más común de estos corresponde al injerto 
de piel, pero pueden estar compuestos de otros 
tejidos como fascia, músculo, hueso, nervios, etc.).
La descripción de injertos ya existe desde hace 
2.500 a 3.000 años en que el hindú Tilemaker Caste 
los utilizaba para reconstruir narices amputadas 
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79CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
como sentencia ante delitos. En la era de la me-
dicina moderna se atribuye a Reverdin el primer 
injerto de piel en 1870.
Clasificación
Los injertos pueden ser clasificados según la 
relación entre dador y receptor y según composición.
Según relación entre dador y receptor
al mismo individuo.
idénticos (gemelos univitelinos).
la misma especie.
de distinta especie.
Según composición 
– Cutáneos.
– Fascia y celular subcutáneo.
– Tendinosos.
– Nerviosos.
– Óseos.
– Cartilaginosos.
– Vasculares.
de tejido.
Injertos cutáneos
Son los injertos más frecuentes de realizar y a 
los que un médico general con mayor probabilidad 
se verá expuesto en su práctica.
Corresponde a un segmento de epidermis con 
porciones variables de dermis que es transferido 
desde una zona dadora a una zona receptora, tras 
ser separado de su aporte sanguíneo. Se conocen 
como injertos dermoepidérmicos (IDE). Se utilizan 
para la cobertura de heridas cuyo cierre primario 
no es posible.
Anotomía y funciones de la piel
La piel es el órgano más extenso del organismo; 
a través de sus 1,5 a 2 m2 de extensión cumple 
funciones indispensables, entre las que destacan:
Está compuesta por tres capas (Figura 5-2).
epitelio escamoso estratificado. No tiene vas-
culatura, por lo que depende de la existencia 
de dermis.
a la epidermis. Formada por tejido conectivo, 
contiene fibras musculares, nervios, vasos, 
receptores de presión y anexos cutáneos.
tejido conjuntivo laxo con cantidades variables 
de tejido adiposo.
Figura 5-2
Capas de la piel y espesor de injertos cutáneos.
Epidermis
 5%
Dermis 
95%
Tejido 
subcutáneo
Folículo 
piloso
Glándula 
cebácea
Glándula 
sudorípara
100%
IPP
IPT
Finos
Intermedios
Gruesos
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80 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
folículos pilosos y uñas.
Clasificación
Los injertos cutáneos se clasifican según su 
espesor en (Figura 5-2):
Injertos de Piel Parciales (IPP): formados 
por epidermis más dermis en forma parcial. Su 
grosor varía entre 0,15 y 0,6 mm. Mientras más 
delgado es el injerto mayor es su capacidad de 
supervivencia, dado que es menor la superficie 
que necesita ser revascularizada, aunque es 
más frágil frente a traumatismos. Se usan para 
cobertura de áreas extensas. Las zonas dadoras 
cicatrizan por re-epitelización, siendo posible 
reutilizar dicha zona para un nuevo injerto. Se 
clasifican en:
– Finos: 0,006 - 0,012 in (pulgadas) / 0,15 
- 0,3 mm.
– Intermedios: 0,012 - 0,018 in / 0,3 - 0,45 
mm.
– Gruesos: 0,018 - 0,024 in / 0,45 - 0,6 mm.
Injertos de Piel Total (IPT): Contienen 
epidermis y dermis en su totalidad. En la 
zona receptorasuelen mimetizarse de mejor 
forma y entregar un mejor resultado estético. 
Se utilizan en defectos pequeños. La zona 
dadora se cierra por primera intención o con 
coberturas, no siendo posible reutilizarla. 
Indicaciones
Los IDE se utilizan en defectos cuyo cierre 
primario no es posible o ha fracasado, por ejem-
plo en zonas mal vascularizadas, heridas de gran 
extensión, secuelas de traumas, quemaduras, tras 
cirugías oncológicas, etc. Algunas consideraciones 
especiales:
por mejor resultado estético, pero limitado a 
defectos de tamaño intermedio.
el lecho se encuentre bien vascularizado.
articulaciones, un injerto total es de preferencia 
por su menor contracción secundaria.
Procedimiento 
Es crucial planificar el injerto, seleccionando 
una zona dadora adecuada y las condiciones que 
permitan un óptimo cuidado postoperatorio.
Zona dadora
Se debe buscar una zona con piel de carac-
terísticas lo más similares posibles a la receptora, 
a mayor cercanía entre zonas mayor similitud. 
Idealmente seleccionar una zona poco visible o 
que quede cubierta por ropa.
para rostro, en especial área retroauricular y 
párpado para defectos muy pequeños.
zonas retroauricular, preauricular, supraclavi-
cular, antecubital (codo), inguinal, subglútea 
y muñeca.
glúteos, muslos, abdomen, dorso, cara anterior 
de tórax y cuero cabelludo.
Zona receptora
Para un prendimiento exitoso del injerto es 
necesario que el sitio receptor se encuentre bien 
irrigado y libre de infecciones, hemorragia, necrosis 
y cuerpos extraños.
Piel transferida sobre músculo y tejido adiposo 
en general tiene mejor evolución, por el contra-
rio, son malas zonas receptoras aquellas que han 
sido irradiadas, mal vascularizadas, con tejido 
granulatorio fibrótico de larga evolución, tendón 
sin paratendón, hueso sin periostio y cartílago sin 
pericondrio.
Toma del injerto
Los IPT se toman cortando la piel en profundidad 
con bisturí hasta la dermis y luego se desengrasa. 
La zona dadora se cierra directamente.
Para tomar un injerto parcial se utiliza un 
aparato llamado dermatomo, el que puede ser de 
acción manual o eléctrica. 
Prendimiento
Proceso por el que un tejido injertado es in-
corporado en su nuevo lecho receptor. Su éxito 
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81CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
depende básicamente de una buena y pronta 
restitución de la irrigación. Comprende tres fases:
Imbibición plasmática: ocurre durante los 
primeros dos días, en que se forma una capa 
de fibrina que adhiere ambas superficies y 
permite la difusión de nutrientes y oxígeno.
Inosculación: se alinean los capilares de ambas 
superficies.
Revascularización: a través de nuevas anasto-
mosis entre vasos preexistentes y/o formación 
de nuevos vasos desde el lecho.
Cuidado del injerto 
Se debe colocar el injerto al lado correcto, este 
se fija a través de suturas, corchetes, pegamento, 
telas adhesivas, apósitos transparentes, VAC, entre 
otros medios. Posteriormente debe ser cubierto 
con una curación que impida su desplazamiento. 
El paciente guardará un reposo absoluto con 
inmovilización de la zona receptora, para evitar 
el desplazamiento y la pérdida del injerto. En la 
mayoría de los casos se mantiene la curación por 
tres a cuatro días en injertos parciales y cinco a 
siete días en injertos totales de piel, tras lo cual se 
abre y revisa el estado del injerto para continuar 
con curaciones.
La zona dadora se maneja con sutura si es de 
piel total o con curaciones avanzadas si es parcial.
Falla del injerto
A pesar de todas las precauciones y cuidados, 
un injerto puede no prender y finalmente perderse. 
En esto influyen factores sistémicos como un mal 
estado nutricional, anemia, isquemia crónica o el 
padecimiento de enfermedades del tejido conecti-
vo, diabetes y otras. Todos estos factores deberían 
ser corregidos o compensados de la mejor manera 
posible antes del procedimiento.
También influyen factores locales relacio-
nados con la técnica utilizada como posicionar 
el injerto al revés, la formación de hematomas 
y seromas, infecciones, una mala curación que 
permita el desplazamiento o cizalla o que, por 
el contrario, ejerza tanta presión que impida 
una buena irrigación de la zona o traumatice 
el injerto. 
Colgajos
Definición
El colgajo es una unidad de tejido que es 
transferido de un sitio donante a un sitio receptor 
conservando su irrigación a través de un pedículo 
vascular. La excepción a esta regla corresponde 
a los colgajos libres microvascularizados en que 
si bien se interrumpe su vasculatura y se libra de 
toda conexión con el sitio donante, su irrigación 
se restablece en el sitio receptor a través de una 
microanastomosis.
En esta sección se tratará sobre colgajos cu-
táneos y miocutáneos.
Al igual que en los injertos hay descripciones 
de colgajos para reconstrucción de narices en la 
India en el año 700 a.C. por Samhita.
Irrigación de la piel
La piel recibe sangre a través de arterias cu-
táneas que provienen desde arterias perforantes, 
las que a su vez son la continuación de arterias 
segmentarias que provienen de la aorta. En su 
trayecto forman los plexos vasculares cutáneos, 
subcutáneos y fasciales.
Todos estos vasos se organizan en los angioso-
mas, unidades tridimensionales que abarcan las 
estructuras irrigadas por una arteria segmentaria, 
representadas por un área conocida de piel. 
Clasificación
Según su vasculatura
Tipo random/aleatorio: recibe su irrigación 
sanguínea tal como lo dice su nombre “al 
azar”, sin depender en específico de un vaso 
identificable.
Tipo axial: su vasculatura depende directa-
mente de un vaso reconocible y en base al que 
se diseña el colgajo.
Según su movimiento
Locales: el defecto a cubrir se encuentra 
adyacente al sitio donante (Figura 5-3).
– De avance: se realiza un desplazamiento 
directo hacia la zona receptora. 
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82 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Figura 5-3
Colgajos más comunes. A: Colgajo V-Y. B: Colgajo de avance. C: Colgajo de rotación. 
D: Colgajo de transposición. E: Colgajo de Limberg. F: Colgajo Bilobulado.
60º 120º
C
D
E
F
A
B 
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83CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
– Pivotes: el movimiento se realiza en torno 
a un punto fijo sobre el que rota el colgajo. 
– De transposición: se mueve lateralmente 
saltando una porción de tejido sano para 
cubrir un defecto adyacente. 
Distantes: el defecto se encuentra distante 
de la zona donante.
– Directos o cruzados: la ZD y ZR pueden 
aproximarse, requieren un segundo tiem-
po para dividir el colgajo después de 1-3 
semanas.
– Indirectos o tubulares: la ZD y ZR no 
pueden aproximarse, se eleva un colgajo 
en forma de tubo que llega a la ZR después 
de varios avances en etapas.
– Libres o microquirúrgicos: se interrumpe 
el nexo vascular, para luego, en un mismo 
acto quirúrgico, ser restituido en el sitio 
receptor a través de microanastomosis.
Según su composición
Colgajos simples: constituidos por un tipo de 
tejido.
– Colgajo cutáneo.
– Colgajo fascial.
– Colgajo muscular.
Colgajos compuestos: conformado por dos o 
más tipos de tejidos:
– Colgajo musculocutáneo.
– Colgajo fasciocutáneo.
– Colgajo osteomiocutáneo.
Indicaciones
Corresponde utilizar un colgajo en las siguientes 
circunstancias:
es posible y un injerto no es una solución 
adecuada. 
de elección dado su mejor resultado estético 
y funcional.
articulaciones, vasos y nervios.
presión.
las secuelastras cirugías oncológicas.
congénitas.
por ej.: zonas irradiadas o con infecciones 
crónicas con mala respuesta a tratamiento. 
prótesis vasculares, elementos osteosíntesis, 
etc.
Colgajos cutáneos
Están compuestos por piel y tejido subcutáneo. 
Son los más frecuentes de realizar. Un médico no 
especialista podría utilizarlos para el cierre de heridas 
complejas. Entre estos se destacan (Figura 5-3):
Colgajo de avance VY: es un colgajo simple 
en el que se avanzan los bordes de una escisión 
hasta lograr unirlos, en este caso se avanza un 
triángulo (con forma de V) que en su extremo 
distal se cierra linealmente dejando la apariencia 
de una Y.
Colgajo de avance rectangular: corresponde al 
mismo tipo de colgajo descrito previamente. En 
este caso se avanza un rectángulo. Lateralmente 
a su base se pueden recortar dos triángulos, 
llamados de Burow, los que permiten un mayor 
desplazamiento.
Colgajo de rotación: preferentemente para 
defectos triangulares, el lado más largo del 
defecto actúa como radio del círculo que rota.
Colgajo de transposición: es un colgajo en 
general rectangular o cuadrado, diseñado para 
cubrir un defecto adyacente, rotándolo en un 
ángulo máximo de 90°.
Colgajo romboidal o de Limberg: colgajo 
con forma de rombo diseñado para cubrir un 
defecto del mismo tamaño y forma.
Colgajo bilobulado: consiste en dos colgajos 
contiguos entre sí. El primero de ellos cercano 
al defecto a cubrir con un tamaño muy similar 
a este y el segundo entre un 25% a 50% más 
pequeño, que se utiliza para cubrir el defecto 
dejado por el primer colgajo. Requiere de piel en 
cantidad y laxitud suficiente en la zona dadora 
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84 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
secundaria que permitan el cierre directo de 
esta.
Colgajos musculares y 
musculocutáneos
Son colgajos compuestos por porciones de 
músculo y en los musculocutáneos además por 
una isla de piel. El defecto a reparar debe quedar 
bien cubierto, con tejidos estables y con óptima 
irrigación, que restituyan la forma y funcionalidad 
del sitio receptor, dejando la menor secuela posible 
en la zona dadora.
El éxito de un colgajo muscular depende 
básicamente de su irrigación sanguínea, siendo 
primordial el conocimiento de ésta.
Los colgajos musculares presentan varias 
ventajas entre las que destacan:
la infección por microorganismos.
defectos profundos y extensos, así como 
acolchado para estructuras vitales (tendones, 
nervios, vasos, huesos y prótesis).
volumen deseado. 
Sin embargo, no están exentos de riesgos:
donante.
fiable.
deformidades.
Complicaciones y fracaso
Al igual que todo procedimiento, los colgajos 
no están libres de complicaciones, que pueden 
llevar finalmente a su pérdida. Las principales 
complicaciones son:
Estas suelen deberse a factores corregibles con 
una buena planificación con énfasis en el reco-
nocimiento de factores de riesgo como diabetes, 
tabaquismo, mesenquimopatías, desnutrición, 
anemia y obesidad. Toda infección debe ser tratada 
y antes de cubrir el defecto este debe estar bien 
delimitado y desbridado. La técnica quirúrgica 
también debe ser cuidadosa, poniendo especial 
énfasis en un meticuloso diseño del colgajo, res-
petando su vasculatura. Por último, se debe evitar 
el excesivo movimiento de la zona injertada, sin 
ejercer excesiva presión que comprometa la irriga-
ción y drenaje venoso. Pueden utilizarse drenajes.
Monitorización
El periodo postoperatorio es crucial en el 
prendimiento exitoso de un colgajo, se debe estar 
alerta a la aparición de complicaciones que, de ser 
pronta y adecuadamente corregidas, permitan la 
supervivencia del colgajo.
Especial atención se debe poner en la coloración, 
temperatura, llene capilar y turgencia. En el caso 
de colgajos libres puede apoyarse de buena forma 
con un aparato de Doppler que permite evaluar 
Tabla 5-2
Signos de insuficiencia venosa y arterial 
en colgajos.
 Signo Oclusión Congestión 
 arterial venosa
 Color Pálido, Cianótico, 
 moteado azul azulado 
 o blanco
 Llene capilar Lento Aumentado
 Turgor Disminuido Aumentado, 
 tenso, 
 edematoso
 Sangramiento Escaso, Rápido, 
 dérmico sale suero sale sangre 
 oscura
 Temperatura Frío Frío
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85CAPÍTULO 5 | SUTURAS, HERIDAS COMPLEJAS, INJERTOS Y COLGAJOS
el flujo sanguíneo del colgajo. Es importante re-
conocer si la complicación está relacionada a un 
mal drenaje vascular o mala irrigación arterial, 
como se expone en la Tabla 5-2.
Bibliografía
Andrades P, Sepúlveda S. Cirugía Plástica Esencial. 
Santiago, Chile: Universidad de Chile. 2005. 
Capítulos 4 y 6.
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
Chapter Author(s): Manzor V. Manuel and Crovari E. Fernando
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.13
 
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quirúrgica
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CAPÍTULO 6
OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
Ostomías
Definición
Si bien estrictamente el término se refiere a 
comunicación en su amplio sentido, para nosotros 
“Ostomía” o “Estoma” es la comunicación de una 
víscera hueca al exterior, generalmente hacia 
la pared abdominal, pudiendo comprometer el 
aparato digestivo, respiratorio, urinario, etc. Esta 
comunicación puede ser directa del órgano con 
la piel o a través de una sonda. Reservamos el 
término de anastomosispara la comunicación 
entre dos vísceras huecas.
Dependiendo del segmento exteriorizado es la 
denominación que reciben, por ejemplo, colostomía 
cuando el segmento exteriorizado es el colon. Otros 
tipos de ostomías son: ileostomía, esofagostomía, 
gastrostomía, yeyunostomía, ureterostomía, etc.
Localización
Una ostomía ideal es aquella que se encuentra:
fácil acceso y manejo, en donde pueda verla y 
logre cambiar la bolsa o dispositivo recolector.
el riesgo de contaminación.
-
gues: pues dificultan la adhesión efectiva de 
las bolsas o dispositivos recolectores.
-
dades crónicas: debido a que tienen mayor 
riesgo de dermatitis e infección.
pues corresponde a una zona firme, con menor 
riesgo de herniación.
La creación de una ostomía puede ser quirúr-
gica, endoscópica o laparoscópica
Tipos de ostomías
Esofagostomía
Está indicada en lesiones esofágicas agudas 
por patología benigna, tales como ingestión de 
sustancias cáusticas con necrosis transmural 
del esófago, o en perforaciones esofágicas que 
cursan con mediastinitis importante. En estos 
casos se efectúa una esofagostomía cervical, con 
resección esofágica, y colocación de drenajes en 
mediastino y pleuras, además de una yeyunostomía 
de alimentación.
Gastrostomía
Indicada en pacientes que no se pueden alimen-
tar vía oral debido a un trastorno de la deglución 
o afagia (pérdida de la capacidad de deglución). 
Se realiza a través de sondas que comunican el 
lumen gástrico al exterior. La sonda puede ser 
instalada por laparotomía o en forma percutánea 
guiada por un endoscopio. 
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88 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Yeyunostomía
Puede ser utilizada para alimentar a un paciente 
o para descomprimir un segmento de intestino 
proximal, por ejemplo, en traumatismo duodenal 
o reparación de un muñón duodenal complejo.
Ileostomía
Es la apertura del íleon distal hacia la pared 
abdominal. Esta cirugía es más exigente en su 
confección que una colostomía, debido a que el 
contenido del íleon es más líquido y muy rico en 
enzimas proteolíticas que dañan la piel al estar ex-
puestos a ella, de manera que esta ostomía debe ser 
siempre protruida 2-3 cm sobre el plano de la piel.
La elección del sitio donde efectuarla es de 
vital importancia: en general en el cuadrante 
inferior derecho del abdomen, por debajo del 
ombligo, a través del músculo recto abdominal, 
alejado de prominencias óseas, de pliegues de la 
piel y cicatrices.
El flujo diario a través de una ileostomía es 
inicialmente 1-2 litros y disminuye a 500-800 ml 
después de uno a dos meses, con un pH levemente 
inferior a 7 y un contenido de sodio alrededor de 
115 mEq. La descarga es continua, aumentando 
levemente después de las comidas, transgresión 
alimentaria, episodios de gastroenteritis, obstrucción 
parcial o recurrencia de enfermedades inflamatorias.
Los pacientes portadores de una ileostomía 
pueden vivir en un estado de leve deshidratación 
y, en consecuencia, tienen niveles séricos de al-
dosterona alta como respuesta a esta situación. 
Otra alteración metabólica que presentan estos 
pacientes es la formación de cálculos urinarios, 
debido al estado permanente de deshidratación, 
por lo que se recomienda ingerir mayor cantidad 
de líquidos. Además, la pérdida de sales biliares 
a través de la ileostomía y la interrupción de la 
circulación entero-hepática, ya sea por resección 
o inflamación del íleon, hacen que un grupo im-
portante de estos pacientes presenten colelitiasis.
Protección de anastomosis: a menudo una 
ileostomía se utiliza para desviar el tránsito 
intestinal en el período postoperatorio de una 
cirugía colorrectal. Aunque su presencia no 
evita las dehiscencias de anastomosis, sí dis-
minuye la gravedad de estas si se presentaran 
y con ello la necesidad de re-intervenciones 
y la mortalidad de estos pacientes.
Post-Proctocolectomía total: la cual se realiza 
en pacientes con enfermedad inflamatoria 
intestinal, poliposis familiar o cáncer.
Definitiva/Temporal: las ileostomías temporales 
a menudo se usan para proteger una anastomosis 
con riesgo de filtración (aquellas realizadas en 
el recto bajo, en un campo irradiado, en un 
paciente inmunodeprimido o desnutrido y 
en algunas operaciones de urgencia). En esta 
modalidad la ostomía a menudo se realiza 
como una ileostomía en asa. Las indicaciones 
para efectuar una ileostomía definitiva han 
ido en franca disminución en la actualidad. 
Pacientes con colitis ulcerosa, enfermedad de 
Crohn y poliposis familiar de colon, sometidos 
a una proctocolectomía total, hoy en día se 
resuelven efectuando reservorios ileales con 
anastomosis ileoanales. En general, en estos 
casos se construye una ileostomía en asa, que 
posteriormente requiere de una cirugía local 
para reconstruir el tránsito.
Terminal: corresponde a una ileostomía que 
no se continúa con ningún segmento intesti-
nal distal. La construcción de una ileostomía 
terminal o de tipo Brooke (Figura 6-1) en 
estos momentos se reserva para pacientes en 
que la decisión terapéutica sea realizar una 
proctocolectomía total. Se confecciona con 
una porción de íleon distal de 6-8 cm de lar-
go, con buena irrigación, y se extrae a través 
de una apertura en la pared abdominal. El 
mesenterio se fija al peritoneo y el intestino 
al orificio aponeurótico con suturas perma-
nentes. La porción exteriorizada del intestino 
delgado se evierte y se sutura a la piel. Esta 
ostomía debe quedar protruida 2-3 cm sobre 
el plano, de tal manera que el contenido ileal 
caiga directamente a la bolsa de ileostomía, 
evitando el contacto con la piel.
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89CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
En asa: el intestino no se interrumpe comple-
tamente, ya que se continúa con un segmento 
hacia distal, quedando un lumen proximal 
evertido (2-3 cm sobre la piel). Cumple la 
función de desviar el contenido intestinal 
para proteger anastomosis. Tiene la ventaja 
de que el cierre posterior se puede realizar 
sin la necesidad de una laparotomía formal: la 
ileostomía se libera de la piel, tejido subcutáneo 
y fascia; se re-anastomosa reintegrándola a la 
cavidad peritoneal con facilidad.
Colostomía
Es definida como la creación quirúrgica de una 
apertura del colon a la piel de la pared abdominal 
y su propósito es crear una derivación del tránsito 
intestinal y/o descomprimir el intestino grueso.
Las indicaciones para realizar una colostomía 
son variadas, entre ellas las más importantes son:
Obstrucción de colon: sigue siendo una de 
las causas más frecuentes, ya sea por pato-
logía maligna (cáncer de colon) o benigna 
(enfermedad diverticular obstructiva, enfer-
medades inflamatorias del intestino grueso, 
estenosis de colon post radioterapia o de origen 
isquémico). En general, el método consiste en 
ostomizar el colon transverso hacia la pared 
abdominal, para así liberar la obstrucción.
Perforación de colon: como resultado de 
traumatismo penetrante o cerrado de abdo-
men, patología benigna/maligna, o iatrogéni-
ca. Se acompaña de peritonitis localizada o 
generalizada, siendo no aconsejable efectuar 
resecciones y anastomosis inmediata. En tales 
situaciones se recomienda una colostomía, 
además de la resección del segmento patológico 
comprometido.
Traumatismos de colon: son una causa fre-
cuente de indicación de colostomías. Cuando 
las heridas son pequeñas (comprometen menos 
del 25% del perímetro del colon), con poca 
contaminación fecal intra-abdominal, pacien-
tes hemodinámicamente estables y operados 
dentro de las primeras seis horas de ocurrido 
el traumatismo, pueden ser cerradas en forma 
primaria. Sin embargo, cuando existe daño 
tisular severo, grandeslaceraciones, zonas 
con desvascularización, shock prolongado, 
o asociado con lesiones de otros órganos, 
requieren ser tratadas con colostomía, que 
puede ser en las siguientes modalidades:
– Exteriorización del segmento lesionado a 
modo de colostomía.
– Reparación primaria de la lesión y colos-
tomía proximal (habitualmente en heridas 
de recto).
– Resección del segmento de colon lesionado, 
con colostomía proximal y fístula mucosa 
(colon distal exteriorizado).
– Resección del segmento de colon lesionado, 
con colostomía y cierre del muñón distal 
(operación de Hartmann).
corresponden a la principal indicación de os-
tomías. La resección del recto en su totalidad, 
en continuidad con el aparato esfinteriano, 
requiere de la confección de una colostomía 
terminal y definitiva, generalmente en colon 
Figura 6-1
Ileostomía terminal tipo Brooke.
a) b)
c)
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90 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
descendente o sigmoideo. Una resección ante-
rior de recto baja o una anastomosis coloanal, 
en general deben ser protegidas ya sea con 
colostomías transversas en asa (colostomía 
de Wangensteen) o más frecuentemente por 
una ileostomía en asa, que son temporales o 
transitorias.
debe realizar una resección del segmento in-
testinal comprometido cuando no responden 
a tratamiento médico o se presentan en forma 
aguda grave con riesgo vital, necesitando con 
frecuencia la creación de una ostomía.
Definitiva/Temporal: que una colostomía sea 
definitiva o temporal depende fundamental-
mente del proceso patológico por la cual se 
realizó. Es importante definir esto al realizarla, 
ya que un gran número de colostomías que 
pretendieron ser temporales se transforman 
en permanentes, en la medida que el cuadro 
clínico de base no logre resolverse.
Terminal: si la colostomía va a ser perma-
nente o definitiva, debe ser de tipo terminal 
(derivar totalmente el tránsito), realizada en 
un lugar de fácil manejo para el paciente y lo 
más distal posible, ya que las deposiciones son 
más formadas. El lugar más adecuado para este 
tipo de colostomía es en el cuadrante inferior 
izquierdo, por debajo del ombligo, 3-4 cm. 
lateral a la línea media y transrectal, fijando 
el peritoneo a la serosa del colon y también 
el mesocolon a la pared lateral del abdomen, 
evitando así una serie de complicaciones que 
serán analizadas más adelante. En aquellos 
pacientes que requieren de reconstrucción 
del tránsito intestinal, esta debe realizarse a 
través de una laparotomía a lo menos seis a 
ocho semanas después de efectuada la colos-
tomía, para dar tiempo a que se resuelva la 
inflamación generada por el acto quirúrgico.
En asa: es un procedimiento que permite 
desviar el tránsito intestinal en forma temporal 
sin seccionar completamente el segmento ex-
teriorizado. Se usa para proteger anastomosis 
difíciles de realizar, por ejemplo, resección 
anterior baja, anastomosis coloanales, en 
traumatismo de recto para proteger la repara-
ción, desviar el tránsito intestinal en heridas 
perineales complejas o infecciones perineales 
graves (síndrome de Fournier o fasceitis ne-
crotizante de periné). Su confección requiere 
extraer un asa de colon a la superficie de la piel 
mediante una apertura en la pared abdominal, 
a través del músculo recto abdominal. Esta 
exteriorización se asegura con un vástago de 
vidrio o plástico (baqueta) en el mesocolon, 
el que se mantiene por 7-10 días, permitiendo 
que la serosa del colon se adhiera a la pared 
abdominal y que no se retraiga hacia la cavidad 
peritoneal una vez retirado el vástago. Tiene 
la ventaja sobre otras colostomías que es de 
fácil cierre, ya que solo requiere una cirugía 
local y no una laparotomía formal como lo 
necesita una colostomía terminal. 
Cecostomía
Es un procedimiento descompresivo que está 
destinado a drenar gas y líquido del ciego, pero 
no sirve para material particulado. En general se 
realiza a través de una sonda tipo Pezzer, Malecot 
o Foley.
Una cecostomía abocando el ciego a la piel es 
de difícil manejo, ya que el contenido del íleon 
es líquido y difícil de controlar en una ostomía 
plana, como generalmente lo es la cecostomía.
En la actualidad son pocas las indicaciones 
para realizar una cecostomía; un vólvulo de ciego 
que ha sido destorcido y que no amerite resección 
se puede tratar con una cecostomía con sonda en 
fosa ilíaca derecha. Esto sirve para fijar el ciego a 
la pared abdominal y evitar la recurrencia. Otra 
patología que puede ser tratada con una cecostomía 
es la pseudo-obstrucción de colon o síndrome de 
Ogilvie, la cual también puede ser solucionada 
realizando colonoscopías descompresivas seriadas y 
de esta manera evitar el estallido de la región cecal.
Perforaciones y traumatismos de la zona cecal 
son mejor tratados con resecciones y anastomosis 
primarias. Si las condiciones locales o generales 
del paciente no lo permiten, es recomendable 
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91CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
efectuar una ileostomía y una fístula mucosa con 
el colon distal a la resección.
Como cualquier procedimiento quirúrgico las 
ostomías por sí mismas no están exentas de sufrir 
complicaciones, entre las cuales cabe destacar:
Dermatitis: es la complicación más frecuente 
de la ileostomía, debido a irritación directa de 
la piel por el contenido intestinal.
Isquemia y necrosis: es una situación grave 
y se manifiesta muy tempranamente en el 
postoperatorio (menos de 24 horas). Se debe 
a una inadecuada irrigación de la ostomía y 
lo común es que se produzca en pacientes con 
pared abdominal gruesa y/o en ostomías de 
tipo terminal. Se reconoce porque la ostomía 
cambia de coloración y sus bordes no sangran. 
Si la necrosis del colon o íleon exteriorizado 
va más allá de la aponeurosis, la indicación es 
efectuar en forma urgente una nueva ostomía, 
por el riesgo de perforación hacia la cavidad 
peritoneal.
Hemorragia: la mayoría de las veces es auto-
limitada y no requiere tratamiento específico.
Separación mucocutánea: corresponde a la 
separación del intestino del borde de piel al 
cual se fija. Puede ser secundario a la infección 
o isquemia de la ostomía. 
Infección/Absceso: se produce por contami-
nación de la herida operatoria y del celular 
subcutáneo en el sitio de la ostomía. Requiere 
tratamiento antibiótico y drenaje.
Retracción: se produce por un fenómeno 
cicatricial o debido a que el asa intestinal que-
da muy tensa. La ostomía queda umbilicada, 
provocando derrames en la piel y alrededor 
del dispositivo recolector.
Estenosis: producida por una reacción ci-
catricial en relación a isquemia crónica del 
segmento exteriorizado o infección. Esta puede 
ocurrir a nivel de la piel o de la aponeurosis. 
En muchos casos esta complicación se puede 
tratar mediante dilataciones de la ostomía. 
Prolapso: corresponde a la protrusión del asa 
intestinal sobre el plano cutáneo a través del 
lumen de la ostomía. Se debe reducir, debido 
a que puede generar compromiso vascular, con 
isquemia y eventual necrosis del asa intestinal. 
El tratamiento definitivo requiere de muchas 
veces de una corrección quirúrgica.
 Hernia paraostómica: ocurre por una apertura 
de la fascia o aponeurosis demasiado grande, o 
por localizar la ostomía por fuera del músculo 
recto abdominal. Tiene en general poca ten-
dencia a complicarse, pero es molesta para el 
paciente. Requiere reparación quirúrgica del 
defecto.
Deshidratación: puede ser secundaria a pérdidas 
de grandes volúmenes por la ostomía. Se debe 
buscar la causa y reponer fluidos y electrolitos 
al paciente. Para evitar esta complicación se 
deben realizar cambios en la dieta del paciente 
y uso demedicamentos que disminuyan el 
tránsito intestinal en casos seleccionados.
Se debe considerar que una ostomía, sea 
temporal o permanente, produce trastornos 
psicológicos en los pacientes, tales como: ansie-
dad, depresión, problemas sexuales y finalmente 
aislamiento social. Por estas razones, frecuente-
mente requieren de apoyo psicológico, o bien ser 
integrados en grupos de pacientes ostomizados 
donde se sientan acogidos. Además, la presencia 
de una enfermera universitaria con experiencia en 
ostomías es fundamental para el cuidado, control 
y seguimiento de estos pacientes.
Fístulas
Definición
Una fístula (término derivado del latín para la 
palabra tubería) es una conexión anormal entre 
dos superficies revestidas de epitelio.
Puede involucrar cualquier segmento del tubo 
digestivo, urinario, respiratorio o ginecológico con 
otro órgano hueco o la piel. Rara vez surgen fístulas 
entre un vaso sanguíneo y el intestino, resultando 
en una hemorragia gastrointestinal masiva, que 
corresponde a una emergencia quirúrgica.
La mayoría de las fístulas gastrointestinales 
(75-85%) ocurren como una complicación de una 
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92 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
cirugía abdominal. Sin embargo, el 15-25% de las 
fístulas son espontáneas y secundarias a alguna 
enfermedad de base (Ej.: enfermedad de Crohn, 
cáncer, diverticulitis, etc.).
Independientemente de su causa, las fístulas 
tienen un alto impacto en el paciente y la sociedad: 
aumentan la morbilidad y mortalidad, prolongan 
la estadía hospitalaria, demoran el retorno del pa-
ciente al trabajo, tienen altos costos en salud, etc.
Clasificación
Existen varios sistemas de clasificación de 
las fístulas, ninguno de los cuales se utiliza con 
exclusividad. Los tres sistemas de clasificación más 
utilizados se basan en las características anatómicas, 
fisiológicas (volumen de producción) y etiológicas. 
Usadas en combinación, estas clasificaciones 
pueden ayudar a proporcionar una comprensión 
íntegra y manejo óptimo de la fístula.
Según sitio anatómico:
Las fístulas se nombran de acuerdo a los com-
ponentes anatómicos participantes, y se pueden 
dividir en fístulas internas y externas:
 Internas: corresponden a dos elementos que se 
comunican dentro del organismo. Por ejemplo, 
fístulas que conectan el tracto gastrointestinal 
con otro órgano interno (por ejemplo, fístula 
colo-vesical).
Externas: son comunicaciones anormales 
entre una estructura anatómica y el exterior. 
Por ejemplo, conexiones entre el tracto gas-
trointestinal y la piel (fístulas enterocutáneas). 
Ocurren comúnmente después de una opera-
ción, pero también por enfermedad de Crohn 
avanzada o cáncer subyacente.
Según fisiología (débito):
Según etiología:
– Postquirúrgicas (las más frecuentes, ge-
neralmente secundario a dehiscencia de 
anastomosis).
– Post-radioterapia. 
– Traumáticas.
– Inflamatorias (diverticulitis, enfermedad 
de Crohn).
– Neoplásicas.
Según su trayecto: 
– Un solo trayecto, en general largo.
– Sin cavidades intermedias. 
– Múltiples.
– Trayectos tortuosos.
– Con pérdida de pared abdominal asociada.
– Con cavidades intermedias.
Fisiopatología
En las fístulas entéricas no solo se pierde agua, 
sino también sodio, potasio, bicarbonato, nutrien-
tes y enzimas. Por lo tanto, la pérdida de líquido 
entérico hacia tejido no intestinal puede dar como 
resultado (en especial en fístulas de alto flujo):
La composición y cantidad de fluido depende 
de la altura a la que se encuentre la fístula (Tabla 
6-1), y en general las pérdidas más graves son a 
nivel de duodeno o yeyuno. Esto debe ser consi-
derado para una adecuada reposición de volumen 
y electrolitos.
Estudio diagnóstico
Las fístulas presentarán diversa sintomatología, 
la cual depende de los tejidos involucrados.
Primero se deben sospechar según el tipo de 
cirugía, dificultades intra-operatorias, si fue de 
urgencia, o si se observa salida de secreciones 
llamativas por heridas o drenajes en el caso de 
fístulas enterocutáneas. En estos casos, la piel 
alrededor de la fístula se observa eritematosa y 
endurecida.
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93CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
Para confirmar la presencia de una fístula se 
puede:
ureico, bilirrubina, etc.
fistuloso.
(vía oral o enema)
y evaluar si este aparece en el drenaje.
los que permiten definir cavidades intermedias 
y abscesos.
Tratamiento
El tratamiento consiste en: reanimación, 
rehidratación, control de la fístula (evitando 
contaminación e infección de zonas aledañas) y, 
por último, cierre de la fístula y restablecimiento 
de la anatomía. Se puede dividir en fases:
Fase I (dentro de las primeras 24 horas):
– Restauración de la volemia.
– Corrección del desequilibrio hidroelectro-
lítico y ácido-base.
– Drenar abscesos y tratamiento antibiótico.
– Protección de la piel.
– Uso de Somatostatina para reducir secre-
ciones gastrointestinales y pancreáticas.
Fase II (dentro de 48-72 horas):
– Mantener terapia hidroelectrolítica.
– Inicio de nutrición parenteral o enteral 
distal a la fístula, ya que:
- Permite el “reposo intestinal”.
- Disminuye la mortalidad.
- Una adecuada nutrición mejora la tasa 
de cierre espontáneo de la fístula, y es el 
elemento aislado que permite obtener 
éxito en el tratamiento.
Fase III (dentro de la primera semana):
– Iniciar nutrición enteral según tolerancia 
y débito de la fístula.
– Demostrar anatomía de la fístula mediante:
- Estudios con medio de contraste del 
tubo digestivo.
- Fistulografía.
- Endoscopía, si lo amerita.
- Ecografía.
- TAC de abdomen.
Fase IV:
– Mantener nutrición enteral hasta que ocurra 
el cierre espontáneo de fístula, que sucede 
generalmente dentro de los dos primeros 
meses. En caso contrario, se mantiene la 
nutrición enteral hasta que el paciente esté 
en condiciones de tolerar una cirugía.
Tipos de cirugías
La indicación de un procedimiento quirúrgico 
para una fístula intestinal depende de su clasifi-
cación anatómica, fisiológica y etiológica. Una 
vez que se clasifica apropiadamente se puede 
Tabla 6-1
Volumen y composición del contenido gastrointestinal.
 Tipo Volumen Na+ (mEq/l) K+ (mEq/l) Cl– (mEq/l) HCO3– 
 (ml/día) (mEq/l)
 Saliva 1500 10 26 15 50
 Estómago 1500 60-100 10 100 0
 Duodeno 2000 130 5 90 0-10
 Íleon 3000 140 5 100 15-30
 Páncreas 800 140 5 75 70-115
 Bilis 800 145 5 100 15-35
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94 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
predecir qué tan probable es el cierre de esta con 
manejo médico.
Una cirugía correctiva definitiva debe ser 
el último recurso en el tratamiento de fístulas 
intestinales pequeñas. Estos procedimientos solo 
se deben llevar a cabo una vez que el paciente sea 
estabilizado, con un balance de nitrógeno positivo 
y con índices de proteínas normales (usualmente 
se requieren de tres a seis semanas para esto). 
Si después de este periodo la fístula no parece 
responder al tratamiento conservador, entonces 
se puede planificar una cirugía. 
Teniendo en cuenta las consideraciones 
anteriores, las cirugías para fístulas pueden ser 
clasificadas en tempranas o tardías:
necesaria en las siguientes condiciones:
– Sepsis o abscesos que no responden a 
drenaje percutáneo.
– Obstrucción intestinal distal completa.
– Hemorragia incontrolable de la fístula.
– Remoción de masas/cuerpos extraños.
– Incapacidad de manejar la fístula sin drenaje 
quirúrgico.
– Fístulas Aorto-entéricas: es una emergencia, 
la cirugía se debe realizar apenas se realice 
el diagnóstico.cuyas fístulas no han cerrado después de varias 
semanas. Casos específicos incluyen:
– Alto volumen proveniente de la fístula, 
incluso después de que al paciente se le 
haya suspendido la alimentación enteral y 
haya comenzado con nutrición parenteral.
– Signos de infección después de un apro-
piado tratamiento antibiótico y drenaje de 
abscesos.
– Hemorragia incontrolable.
Los procedimientos quirúrgicos asociados a 
fístulas también pueden clasificarse en paliativos 
o definitivos:
– Drenaje de abscesos.
– Enterostomía para nutrición.
– Ostomías derivativas.
directamente.
– Se indican una vez controlado el proceso 
infeccioso y en un estado nutricional 
adecuado del paciente.
– Pretenden restablecer la continuidad 
intestinal y eliminar la fístula.
Pronóstico
El 60% de las fístulas cierra espontáneamente 
con tratamiento conservador luego de controlada 
la sepsis y adecuado aporte nutricional. Además, 
existen factores favorables y desfavorables que 
influyen en el cierre espontáneo de una fístula 
(Tabla 6-2).
Se debe considerar una intervención quirúrgica 
si la fístula no ha cerrado en 30-40 días.
La mortalidad asociada a fístulas es de aproxi-
madamente el 10%.
Tabla 6-2
Factores que influyen en el cierre espontáneo 
de una fístula.
Favorable Desfavorable
- Continuidad - Disrupción 
 intestinal. intestinal.
- No asociada a absceso. - Asociada a absceso
- Intestino sano. o cavidad intermedia.
- Flujo distal libre. - Intestino enfermo
- Colónica, (enfermedad 
 Biliopancreática. inflamatoria,
- Defecto menor a 1 cm. radioterapia).
 - Obstrucción al flujo
 distal.
 - Gástrica, duodenal.
 - Defecto mayor
 a 1 cm.
 - Trayecto epitelizado.
 - Edad avanzada.
 - Cáncer.
 - Alto débito.
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95CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
Drenajes
Definición
Un drenaje es una estructura ajena al organismo 
que mantiene la continuidad entre un espacio o 
cavidad y el exterior, sin embargo, en algunas situa-
ciones pueden comunicar dos cavidades internas.
Características
Un drenaje ideal debe ser:
vecinas.
lo que se requiere.
contacto.
a drenar.
Según sus indicaciones, se eligen modelos 
laminares o tubulares.
Clasificación
Según mecanismo de acción
Pasivos: funcionan por diferencias de presión 
y gravedad, sin aplicación de aspiración.
Activos: son aspirativos, utilizan un disposi-
tivo que crea presión negativa para generar 
succión. El riesgo de utilizar un drenaje activo 
es la posibilidad de succionar algún tejido u 
órgano vecino.
Irrigación-aspiración: es una variante de los 
drenajes activos, que además permiten infundir 
fluido al lugar donde se encuentra ubicado. Se 
utilizan cuando se necesita remover detritus 
o en el caso de grandes disecciones.
Según su objetivo
Terapéuticos: su objetivo es drenar una co-
lección líquida o de gas desde una cavidad. 
La gran ventaja para el paciente es evitar una 
laparotomía, la cual de acuerdo a la patología 
de base, se puede acompañar de riesgo de 
enterotomías, infección de herida operatoria 
y desarrollo de una respuesta inflamatoria. 
Según las características de las colecciones, la 
efectividad de un drenaje percutáneo puede 
llegar a un 80-90%.
Profilácticos: su objetivo es evitar la acu-
mulación y permitir la salida de exudados y 
fluidos que no serán absorbidos por el propio 
organismo. Además, pueden servir de testigos, 
evidenciando una complicación quirúrgica en 
forma precoz al observar las características 
del fluido drenado (por ejemplo, filtración 
de anastomosis). Están indicados en casos 
de grandes disecciones o anastomosis de alto 
riesgo.
Según circuito
Abiertos: no poseen un reservorio propio, son 
pasivos.
Cerrados: tienen un recolector propio, pueden 
ser pasivos o activos.
Permanencia
La permanencia de un drenaje dependerá de 
la razón de instalación de este y de la evolución 
del paciente, por esto el momento del retiro del 
drenaje debe decidirlo el cirujano responsable 
del paciente. Los criterios que se deben tomar 
en cuenta son:
Calidad del exudado: seroso, serohemático, 
hemático franco, bilioso, bilipus, purulento, 
fecaloídeo.
Débito: se debe considerar la cantidad que se 
está drenando.
Ubicación: considerar la cavidad que se está 
drenando.
Estos factores deben ser considerados en con-
junto. En general, los drenajes se retiran cuando 
el exudado es seroso/serohemático y su débito sea 
el mínimo fisiológico. Esto variará dependiendo 
de la cavidad que se esté drenando, por ejemplo, 
es esperable que una sonda nasogástrica drene 
menos de 300 ml, que una sonda T drene entre 
200 y 400 ml en 24 horas, o que un drenaje de 
la cavidad peritoneal drene menos de 50 ml en 
24 horas.
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96 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 Drenaje Características Imagen
Abiertos
 Penrose Látex, silicona. Es blando, de paredes colapsables. 
 Drena por gradiente de presión entre la cavidad y el exterior. 
 
 
 Yeates PVC. Varios tubos, dándole mayor capilaridad, haciéndolo 
 óptimo para grandes volúmenes. 
 
 
Cerrados
 “Pig-tail” Látex. Pasivo. Tiene una punta enroscada para evitar un 
 retiro accidental. 
 
 
 Jackson Pratt Silicona. Activo. Posee un contenedor comprimible con el 
 cual puede crearse vacío. 
 
 
 Hemovac Silicona, PVC. Activo. Posee un contenedor con forma 
 cilíndrica similar a un “resorte”. 
 Al comprimirse, este intenta estirarse, generando succión.
Riesgos de los drenajes
Es importante destacar que los drenajes no 
sustituyen una técnica quirúrgica adecuada ni 
tampoco compensan las transgresiones de los 
principios quirúrgicos básicos (asepsia, hemostasia).
El drenaje constituye una comunicación entre 
una “cavidad limpia” y el medio externo. De este 
modo, es posible que se desarrolle una infección 
retrógrada. Otro riesgo que tienen los drenajes 
es la compresión o lesión de estructuras vecinas.
En ocasiones pueden producirse problemas al 
momento del retiro del drenaje como la ruptura 
Tabla 6-3
Ejemplos de drenajes más usados.
de este y quedar parte de él en la cavidad o exte-
riorización de estructuras fijas al drenaje (epiplón, 
asas intestinales).
Bibliografía
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Hunter JG, Matthews JB, Pollock RE. Schwartz’s 
Principles of Surgery. 9th ed. United States: The 
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a Integrado de Clínicas Quirúrgicas. Pontificia 
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97CAPÍTULO 6 | OSTOMÍAS, FÍSTULAS Y DRENAJES
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
ChapterAuthor(s): Altamirano M. Alejandro and Pimentel M. Fernando
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.14
 
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quirúrgica
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CAPÍTULO 7
ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
Introducción, definición 
y antecedentes históricos
Endoscopía se define formalmente como la 
técnica de exploración visual de una cavidad o 
conducto del organismo. Actualmente, es una 
de las técnicas diagnósticas más utilizadas en 
medicina, la cual, a través de un orificio natural, 
utilizando un tubo de fibra óptica largo, delgado 
y flexible (endoscopio) permite obtener imágenes 
del esófago, estómago e intestino. 
El uso de tubos e instrumentos para tratar de 
ver el interior del cuerpo, data de los comienzos de 
la civilización. El primero en crear un instrumento 
de uso endoscópico fue Hipócrates en el año 400 
a. C., introduciendo el término “endoscopía” 
(-endo- y – -, voces griegas de “adentro” y 
“mirar”, respectivamente).
Muchos desarrollos tecnológicos han permitido 
llegar a los videoendoscopios, instrumentos que 
se utilizan actualmente.
Un videoendoscopio (endoscopio electrónico, 
Figura 7-1) permite con una cámara de video 
integrada, convertir las imágenes, en señales 
eléctricas para su proyección en una pantalla de 
televisión. Esto permite que varios profesionales lo 
examinen simultáneamente, además del aumento 
de seguridad del procedimiento y la mejora signi-
ficativa de la precisión del diagnóstico. 
En la década del 2000, el desarrollo de un 
sistema HDTV mejoró la calidad y el grado de 
Figura 7-1
Sistema de video endoscopía, prototipo primitivo.
99
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100 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
las imágenes para visualización, incluso vasos san-
guíneos muy delgados y la estructura de superficie 
del tejido, lo cual facilita la detección de lesiones 
difíciles de detectar de otra forma (Figura 7-2).
En 2002, Yamamoto desarrolló un nuevo método 
de examen endoscópico del intestino delgado, la 
Figura 7-2
Sistema de video de alta resolución (HDTV).
Figura 7-3
Cápsula endoscópica.
técnica con doble balón, que utiliza un endoscopio 
delgado, con un balón en su extremo distal y un 
tubo con una separación del extremo distal.
El desarrollo tecnológico de los endoscopios 
se ha materializado en las cápsulas endoscópicas, 
en las que se integran varias funciones de los 
endoscopios. Este mecanismo autopropulsado 
viaja por el interior de un órgano, transmitiendo 
imágenes, a través de un dispositivo inalámbrico, 
que se visualizan en una pantalla (Figura 7-3).
Actualmente, la utilidad de la endoscopía ha 
revolucionado el diagnóstico, influyendo en la 
prevención, diagnóstico y pronóstico de muchas 
enfermedades. Por lo demás, las técnicas con 
endoscopios flexibles son utilizadas por varias 
especialidades médicas, tratamiento de enferme-
dades de cavidades orgánicas, antes inaccesibles, a 
menos que se realizaran bajo incisiones quirúrgicas 
amplias. El gran desarrollo y utilidad alcanzados 
en los últimos años, se debe a que la técnica no 
se limitó solo al diagnóstico, sino que pasó a ju-
gar un rol terapéutico de primera línea. Hoy en 
día, gran parte de los procedimientos se llevan a 
cabo de forma ambulatoria. Poseen escasas con-
traindicaciones siendo las complicaciones bajas, 
especialmente en el área diagnóstica.
En el avance del desarrollo endoscópico, 
diagnóstico y terapéutico en gastroenterología, 
son destacables los siguientes hitos:
endoscópica.
En nuestro medio, la endoscopía se incorporó 
como una técnica terapéutica en la década del 70, 
liderada por cirujanos del hospital Clínico UC.
Endoscopía diagnóstica 
y terapéutica en gastroenterología
La endoscopía digestiva ha avanzado mucho 
en los últimos años y ha evolucionado de ser una 
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101CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
técnica meramente diagnóstica a ser una técnica 
terapéutica.
La endoscopía diagnóstica debe satisfacer 
dos necesidades. En primer lugar, debe permitir 
la identificación de lesiones sospechosas en 
la mucosa estudiada. En la actualidad, este ob-
jetivo se alcanza gracias a las distintas técnicas 
que mejoran la videoendoscopía de luz blanca 
convencional, como las técnicas de alta resolu-
ción, de magnificación y la cromoendoscopía. 
La endoscopía con imágenes de banda estrecha 
( NBI) es una técnica 
reciente que permite lograr un mejor contraste 
de los vasos de superficie para poder identifi-
car lesiones circunscritas. El segundo objetivo 
de la endoscopía es caracterizar las lesiones 
identificadas. Para ello es muy importante un 
diagnóstico histológico inmediato. En el aparato 
digestivo superior se pueden diagnosticar varias 
enfermedades; entre ellas, el carcinoma epider-
moide del esófago, la enfermedad por reflujo no 
erosivo, el esófago de Barrett y el adenocarcinoma 
de la unión gastroesofágica, la gastritis asociada 
a Helicobacter pylori, la metaplasia intestinal 
del estómago, el cáncer gástrico, la enfermedad 
celíaca y el linfoma del tejido linfático asociado 
a la mucosa (MALT). Mientras que en el tracto 
inferior se diagnostican patologías rectocolónicas, 
rectitis, pólipos y tumores. En ambos casos, se 
documenta con videos y fotografías, y se toman 
biopsias de los hallazgos.
La endoscopía terapéutica permite realizar 
procedimientos endoscópicos intervencionistas 
en las vías digestivas que permiten dar solución 
a patologías de los pacientes, evitando en mu-
chos casos cirugías invasivas, como la resección 
completa de pólipos, dilatación de estrecheces y 
fulguración de tumores.
Endoscopía digestiva alta
La esofagogastroduodenoscopía, también 
llamada endoscopía gastrointestinal alta, pa-
nendoscopía oral o simplemente gastroscopía, 
es un examen médico que visualiza el esófago, el 
estómago y el duodeno.
Figura 7-4
Esquema de gastrostomía.
Sonda de
alimentación
Estómago
Entre sus aplicaciones, usos y variantes diag-
nósticas y terapéuticas, se encuentran:
Gastrostomía endoscópica percutánea 
(GEP)
Es una alternativa a las sondas nasoenterales 
o las gastrostomías quirúrgicas. Aunque este 
procedimiento fue desarrollado para niños, ésta 
ha llegado a ser una técnica ampliamente usada 
en todas las edades (Figura 7-4). 
GEP es la alternativa de elección de soporte 
nutricional a largo plazo en pacientes imposibilitados 
de usar la vía oral. Además, ofrece mejor tolerancia 
al paciente, con baja morbilidad y mortalidad.
Se indica en trastornos de la deglución (disfagia/
afagia) o cualquier otro motivo que imposibilite 
su alimentación por vía oral por un período > a 
2-3 semanas.
Este procedimiento implica un tracto digestivo 
con funcionalidad normal y que no exista contra-
indicación o imposibilidad para la introducción de 
un endoscopio hasta la cavidad gástrica.
Se documentan complicaciones menores: 13-
43% (maceración de la piel por filtración,dolor 
periestomal), y mayores: 0,4-8,4% (infección 
periestomal, fasceítis necrotizante, peritonitis, 
perforación, hemorragia, ileo, neumonia aspira-
tiva, muerte).
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102 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Colagiopancreatografía retrógrada 
endoscópica (CPRE)
Procedimiento que ejemplifica la transición de 
uno inicialmente diagnóstico a uno casi exclusiva-
mente terapéutico en la actualidad. Consiste en 
un endoscopio de visión lateral que se introduce 
hasta el duodeno, permitiendo el paso de instru-
mentos a la vía biliar y pancreática. Se inyecta 
medio de contraste para permitir el contraste 
de la vía biliar y/o conducto pancreático. Es un 
procedimiento relativamente complejo debido a 
la necesidad de equipamiento especial y a la larga 
curva de aprendizaje.
No se realiza CPRE diagnóstica en la evalua-
ción de dolor pancreático-biliar en ausencia de 
hallazgos objetivos en otras imágenes. Además 
existen exámenes imagenológicos alternativos, 
que hacen cuestionable la realización de una 
CPRE diagnóstica (endosonografía, colangiografía 
intraoperatoria, colangio-resonancia magnética). Si 
uno de estos métodos evidencia una obstrucción, 
entonces está claramente indicada una CPRE.
Se usa como terapia endoscópica de primera 
línea, en filtraciones biliares y estenosis post 
quirúrgicos.
La CPRE tiene un rol importante en pan-
creatitis aguda recurrente; puede identificar y a 
veces tratar la causa. Es efectiva en tratamiento 
de estenosis sintomáticas en pancreatitis crónica 
y en paliación de obstrucción maligna. Es útil en 
diagnóstico y tratamiento de litiasis pancreática 
sintomática, así como para drenar pseudoquistes 
pancreáticos sintomáticos.
La sensibilidad y especificidad de CPRE 
para detección de coledocolitiasis es de 95%. La 
CPRE preoperatoria se realiza en caso de icteri-
cia persistente, elevación de enzimas hepáticas, 
pancreatitis persistente o colangitis. La CPRE con 
descompresión biliar es de elección en colangitis 
aguda y en pancreatitis grave con sospecha de 
obstrucción de vía biliar.
La esfinterotomía endoscópica y extracción de 
cálculos es exitosa en >90%, con complicaciones 
de aproximadamente 5% y mortalidad de <1%.
Entre las complicaciones específicas se describe 
pancreatitis, sepsis, hemorragia o perforación 
duodenal retroperitoneal. Se reportan 6,9% de 
complicaciones específicas, 0,33% mortalidad, 
eventos leve-moderados 5,2%, eventos graves 
1,7%. La complicación grave más frecuente es 
el dolor abdominal y elevación de amilasa que 
requiere hospitalización (elevación de amilasa en 
75% post CPRE, pero solo 5% hacen pancreatitis 
clínica y 0,4% grave).
La CPRE está indicada en los siguientes casos 
de patologías benignas: coledocolitiasis, colangitis, 
pancreatitis aguda de origen biliar, estenosis benigna 
de la vía biliar, disfunción del esfínter de Oddi, 
fístulas biliares internas y externas, pancreatitis 
crónica, fístulas pancreáticas. Y en las patologías 
malignas: neoplasias biliopancreáticas y tumores 
de la ampolla de Vater.
Los procedimientos terapéuticos que se rea-
lizan son:
principal (VBP).
pancreático principal.
Definición de pancreatitis post-CPRE:
límite superior de su valor normal, 24 horas 
después del procedimiento, acompañado de 
dolor abdominal y necesidad imperiosa de 
hospitalización. Su incidencia alcanza el 9%.
Instalación de sondas por endoscopía
El acceso al tubo digestivo es clave en algunas 
condiciones clínicas. La tasa de éxito en instalación 
manual de sondas enterales (“a ciegas”) bordea 
el 30%. Las opciones disponibles son el uso de 
radioscopía o endoscopía. Entre sus indicaciones 
se describen:
mecánica.
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103CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
post quirúrgico.
nervosa.
Sus riesgos:
intratraqueal, intrabdominal.
De los pacientes hospitalizados un 30% pre-
senta algún grado de desnutrición, por lo tanto, 
el soporte nutricional constituye un pilar en el 
tratamiento de la mayoría de las enfermedades.
La instalación por vía oral (post-pilórico), 
considera los siguientes métodos:
): se instala 
la SNE a nivel gástrico con sutura fijada en la 
punta. Se realiza endoscopía vía oral y se toma 
la sutura fijada a la SNE con pinza de fórceps. 
Se avanza la sonda lo más distal posible hacia 
intestino delgado. Se retira cuidadosamente el 
endoscopio para no retirar la SNE. Éxito hasta 
93%. El principal problema es la movilización 
de la sonda debido a fricción del endoscopio.
dewire): se introduce endoscopio hasta intestino 
delgado. Por canal de trabajo de inserta una 
guía de alambre. Se retira endoscopio, dejando 
guía in situ. Traspaso de guía: salida oral a nasal 
a través de catéter nasofaríngeo. Se introduce 
SNE por guía.
): SNE se 
pone “más rígida” al introducir por su lumen 
una o dos guías, sin sobresalir del extremo 
distal del tubo. (0,052-0,035 pulgadas). Se 
introduce por vía nasal SNE hasta estómago. 
Se realiza endoscopía (vía oral). Con fórceps se 
empuja SNE hasta intestino delgado. Se retira 
endoscopio. Se retira Guía. Éxito 97,6% (41/42 
pacientes). Tiempo promedio: 11,6 min. 
): se realiza EDA hasta intestino delgado. 
Por canal de trabajo se introduce SNE lubricada 
de pequeño diámetro (8-10 French). Se retira 
endoscopio. Se corta el largo deseado de SNE. 
Traspaso SNE oral a nasal. 90% éxito, tiempo 
promedio: 19 min. Complicación durante 
procedimiento: aspiración (1,5%).
Ligadura de várices esofágicas
Las várices esofágicas son colaterales portosis-
témicas, es decir, canales vasculares que conectan 
la circulación venosa portal y la circulación 
venosa sistémica. Se forman preferentemente en 
la submucosa del esófago inferior, como conse-
cuencia de la hipertensión portal. La ruptura y 
el sangrado de las várices esofágicas constituyen 
una complicación importante de la hipertensión 
portal y entrañan una alta mortalidad. El sangrado 
varicoso es responsable del 10 al 30% de todos los 
casos de sangrado digestivo alto.
Si bien las várices en general se forman en los 
centímetros distales del esófago y menos a menudo 
en el fondo gástrico, también se pueden formar en 
cualquier localización a lo largo del tubo digestivo.
Los predictores endoscópicos de sangrado 
incluyen el tamaño de las várices y la presencia 
de marcas rojas como latigazos que corresponden 
a áreas de adelgazamiento de la pared de la várice 
a causa de un aumento de la tensión parietal. La 
interrupción abrupta de los beta-bloqueantes podría 
ser también considerada como un factor de riesgo 
luego de un sangrado importante.
El diagnóstico diferencial incluye todas las 
etiologías del sangrado gastrointestinal alto, por 
consiguiente, el diagnóstico requiere una endos-
copía digestiva alta.
Se distinguen tres situaciones clínicas diferentes:
(profilaxis primaria).
un episodio de sangrado inicial (profilaxis 
secundaria).
La escleroterapia endoscópica y la ligadura 
varicosa son medidas efectivas para detener 
el sangrado en hasta 90% de los pacientes. La 
ligadura endoscópica con banda es tan efectiva 
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104 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
como la escleroterapia, pero tiende a tener menos 
efectos colaterales. Sin embargo, cuando hay un 
sangrado activo grave, la ligadura con banda por 
vía endoscópica puede ser más difícil de aplicar 
que la escleroterapia.
En cuanto a la prevención de la repetición 
del sangrado, la erradicación endoscópica de las 
várices es altamente efectiva en reducir el riesgo de 
sangradorecurrente, disminuyendo la incidencia 
anual desde aproximadamente 80% a 20-30%.
Como se mencionó, la ligadura con banda 
de las várices tiene una mejor relación eficacia/
efectos colaterales que la escleroterapia y es el 
tratamiento endoscópico de elección para la 
erradicación de las várices esofágicas. La erra-
dicación endoscópica de las várices esofágicas 
requiere varias sesiones (habitualmente alrededor 
de tres). Las várices pueden recurrir (aparente-
mente una tasa más alta después de la ligadura 
por banda que después de la escleroterapia), y 
por lo tanto, los controles endoscópicos regulares 
son imprescindibles para detectar y posibilitar la 
erradicación de várices recurrentes antes de que 
vuelvan a sangrar.
Si bien parece lógico combinar las estrategias 
farmacológicas y endoscópicas para la profilaxis 
secundaria del sangrado, esta combinación sigue 
siendo controvertida por lo menos hasta que las 
várices hayan sido erradicadas por completo por 
endoscopía.
Biopsias endoscópicas
Procedimiento en el que se remueve tejido 
de un organismo vivo para examen microscópico 
y así establecer un diagnóstico, a través de los 
canales de trabajo del endoscopio. En la biopsia 
excisional se extirpa la lesión completa en un 
solo tiempo. Esta biopsia incluye habitualmente 
tejido normal adyacente para tener un margen de 
seguridad. Es ideal para lesiones pequeñas. En la 
biopsia incisional, se extirpa parte de la lesión, 
exclusivamente con un propósito diagnóstico. 
Se recomienda en lesiones de gran tamaño, en 
las que será necesario programar ulteriormente 
una intervención quirúrgica de gran envergadura.
Respecto a las biopsias para esófago de Barrett, 
se definen cuatro cuadrantes cada 2 cm, cuatro 
cuadrantes cada 1 cm en paciente con displasia 
conocida o sospechada, y biopsia específica a áreas 
irregulares (por frasco separado).
En la esofagitis eosinofílica, se indican múltiples 
biopsias del esófago proximal y distal. Además, 
biopsiar estómago y duodeno (diagnóstico dife-
rencial: gastroenteritis eosinofílica, enfermedad 
de Crohn).
Respecto a la gastritis atrófica, el protocolo 
 considera al menos 
cinco biopsias: (2) curvatura mayor y menor distal 
al antro (A1-A2), (1) curvatura menor a nivel del 
ángulo (A3) y (3) de la pared anterior y posterior 
del cuerpo proximal (C1-C2), Figura 7-5.
En cuanto al grupo de enfermedades inflama-
torias intestinales (EII), la vigilancia endoscópica 
de DALM (masa o lesión asociada a displasia) / 
CCR (cáncer colorrectal), sugiere un inicio desde 
8-10 años del diagnóstico. El seguimiento se realiza 
cada 1-2 años.
Para la pancolitis: cuatro cuadrantes, cada 10 
cm, ciego a recto, mínimo 32 muestras.
C1 C2
A1 A2
A3
Figura 7-5
Protocolo de toma de biopsias gástricas.
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105CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
Enteroscopía de doble balón
Consiste en la introducción, por vía oral o 
anal, de un endoscopio más largo y delgado que los 
tubos normales, junto a un sobretubo, ambos con 
un sistema de balones inflables, que posibilitan ir 
enhebrando el intestino para alcanzar su extensión 
y permitir así la observación y tratamiento de esta 
sección del tubo digestivo.
Se estima que es uno de los métodos más 
completos de exploración del intestino delgado, 
al permitir la observación de tramos que hasta 
ahora eran inaccesibles. Es de gran utilidad en 
el estudio de pacientes con lesiones intestinales, 
como sospecha de enfermedad de Crohn, poliposis 
y tumores; alteraciones radiológicas en el intestino 
delgado, o que presenten hemorragias digestivas 
de origen indeterminado.
Pero también su gran utilidad está dada por-
que posibilita tomar biopsias para confirmación 
histológica y permite el tratamiento de lesiones 
identificadas, siendo la principal indicación el 
sangrado oculto, cuyas causas más comunes 
pueden ser tratadas por vía endoscópica en el 
95% de los casos.
Asimismo, es de gran ayuda en colonoscopías 
difíciles, ya que permite la exploración del íleon 
con el sobretubo; en la modificación de interven-
ciones anatómicas quirúrgicas del tubo digestivo, 
como la anastomosis en Y de Roux, para resolver 
estenosis distales en cirugía bariátrica; en compli-
caciones biliares y la colocación de stent y otras 
aplicaciones por su capacidad de avanzar a sitios 
de poca accesibilidad.
En síntesis, la endoscopía doble balón (EDB) 
es una técnica que revolucionó el estudio y tra-
tamiento del intestino delgado (ID). La EDB es 
actualmente el procedimiento gold estándar no 
quirúrgico del ID. 
Manejo de la hemorragia digestiva alta 
no variceal
La endoscopía digestiva alta es un elemento 
de gran utilidad en el manejo de los pacientes que 
tienen una hemorragia digestiva. 
Es necesario considerar que la posibilidad de 
visualización del punto sangrante en una endoscopía 
intrahemorrágica es mucho menor que si uno 
logra hacerlo cuando el sangrado se ha detenido.
Las causas más frecuentes de una hemorragia 
digestiva alta son:
1. Úlcera duodenal.
2. Gastritis medicamentosa (lesiones ulceradas 
múltiples de la mucosa gástrica).
3. Úlcera gástrica.
4. Mallory-Weis.
Causas raras: fístulas biliodigestivas, malforma-
ciones vasculares, úlceras de boca anastomótica, 
cáncer gástrico.
Existen elementos clínicos y endoscópicos 
(clasificación de Forrest) que permiten predecir 
que un paciente va a continuar sangrando o va a 
recidivar su hemorragia digestiva alta (Ver Capítulo 
11. ).
Existen distintas alternativas para terapia 
endoscópica:
Métodos térmicos: 
entre estos tres métodos los dos primeros no 
tienen mayores diferencias en cuanto a efecti-
vidad, el láser es más costoso, menos práctico, 
puesto que el paciente tiene que ser llevado al 
lugar donde se hace el procedimiento y tiene 
un discreto mayor porcentaje de perforaciones. 
Ofrece hemostasia adecuada en la mayoría de 
las hemorragias.
Inyección: existe la posibilidad de inyectar 
vasoconstrictores o agentes esclerosantes, 
lo que constituye un método sencillo y que 
tiene una alta eficiencia. Logra crear una 
combinación de presión hidrostática, edema 
tisular, vasoconstricción y efectos inflamatorios 
en el área de la úlcera. El uso de Adrenalina, 
constituye la terapia más disponible y utili-
zada, ya que actúa por una combinación de 
taponamiento y vasoconstricción. Requiere 
inyección de volúmenes entre 15-45 ml si se 
utiliza como terapia única. La inyección es 
difícil en úlceras con base de fibrina, debiendo 
inyectar en una localización anticipada del 
vaso tributario. La hemostasia inicial se logra 
sobre el 90% de los casos, con un resangrado 
aproximado del 18%.
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106 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Métodos mecánicos: aplican los principios 
quirúrgicos para ocluir vasos sanguíneos. 
Actualmente existen disponibles diferentes 
tipos de clips. Los clips permiten mayor faci-
lidad para su uso en lesiones pequeñas y en 
tejido blando (por ejemplo, Dieulafoy). La base 
rígida de una úlcera péptica puede ser difícil 
de tratar. Las lesiones en el fondo gástrico son 
más difíciles, ya que el mecanismo de disparo se 
debilita en retrovisión. Los clips se desprenden 
a una o dos semanas de su colocación y sus 
resultados son comparables a inyectoterapia 
y terapias térmicas. El uso conjunto con otro 
tipo de terapia logra menor resangrado y puede 
disminuir la indicación de cirugía y mortalidad 
a la mitad.
La EDA diagnóstica precoz permite estratificar 
pacientes en alto y bajo riesgo de resangrado con 
criterios endoscópicos y clínicos. La hemostasia 
endoscópica no está indicada en pacientes con 
estigmas de bajo riesgo y se reserva para pacien-
tes con estigmas dealto riesgo de resangrado. El 
uso de clips para estigmas de alto riesgo presenta 
resultados prometedores, pero falta evidencia.
Se han realizado numerosos estudios pros-
pectivos randomizados comparando los métodos 
térmicos y los métodos de inyección y la conclu-
sión es que no hay diferencia significativa entre 
ellos y debe usarse el método más disponible o 
con que se tenga mayor experiencia en el centro 
en cuestión.
Endoscopía digestiva baja
Comúnmente llamada colonoscopía, es el 
procedimiento que permite examinar visual-
mente el interior de colon y recto, y también, 
si es necesario, la parte terminal, del intestino 
delgado (íleon). Se utiliza a modo de prueba 
diagnóstica, permite la extracción de biopsias y 
la realización de terapéutica endoscópica. La 
realización de este estudio con la extracción de 
pólipos, disminuye notablemente la mortalidad 
por el cáncer de colon.
Entre sus aplicaciones diagnósticas y terapéu-
ticas, se consideran las siguientes:
Tratamiento de la hemorragia 
digestiva baja
Se considera como una hemorragia digestiva 
baja (HDB) aquellas originadas distales al ángu-
lo de Treitz. Son masivas, cuando requieren de 
transfusión de sangre de más de un litro en las 
primeras 24 horas de hospitalización para mantener 
la hemodinamia estable del paciente.
La HDB, al igual que aquellas cuyo origen es 
proximal al ángulo de Treitz, se detiene espontá-
neamente en alrededor del 80% de los casos. Esto 
permite que su exploración diagnóstica pueda 
practicarse en forma prácticamente electiva en 
la misma hospitalización.
En los adultos, la HDB masiva se presenta 
frecuentemente como un accidente alarmante 
en pacientes previamente asintomáticos. Esta 
circunstancia exige el estudio diagnóstico expe-
dito y seguro. Sin embargo estas condiciones son 
difíciles de cumplir ya que la exploración endos-
cópica del tubo digestivo distal al ligamento de 
Treitz se reduce prácticamente a la exploración del 
colon por medio de una colonoscopía la que se ve 
dificultada por la presencia de sangre y coágulos.
El plan de estudio y tratamiento incluye una 
proctosigmoidoscopía con el rectocospio rígido 
convencional para descartar alguna lesión sangrante 
del canal anal, recto o parte distal del sigmoides. 
Dado que es poco frecuente que las lesiones de este 
segmento del tubo digestivo originen hemorragias 
masivas, la mayoría de las veces es necesario con-
tinuar el estudio y en este momento se presentan 
dos alternativas. La primera, sería introducir el 
colonoscopio para explorar los segmentos más 
proximales del colon. Sin embargo, la presencia 
de coágulos y la falta de preparación del colon 
hacen que este examen en estas condiciones sea 
de bajo rendimiento. Por eso es preferible tomar 
la segunda alternativa que es explorar el tubo 
digestivo proximal a la unión duodeno-yeyunal 
para descartar que el sangramiento que se está 
interpretando como de origen bajo sea en realidad, 
una manifestación de una lesión gástrica o duo-
denal. Esta secuencia de estudio nos ha permitido 
corregir el diagnóstico y por consiguiente variar 
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107CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
radicalmente la conducta terapéutica en un grupo 
de pacientes en quienes se supuso inicialmente 
que tenían una HDB masiva cuando en realidad 
sufrían una úlcera duodenal sangrante. En este 
sentido es interesante destacar la experiencia de 
algunos autores quienes, en 40 casos de rectorra-
gia masiva y aspiración de contenido gástrico sin 
sangre se encontraron que cinco (12 %) tenían 
una úlcera péptica sangrante.
El uso terapéutico de la colonoscopía se limita 
la electrocoagulación de lesiones como la angio-
displasia y la resección de pólipos. La experiencia 
acumulada es escasa, porque ambas lesiones dan 
origen a episodios de hemorragia autolimitados, 
que raramente requieren un procedimiento 
endoscópico con el fin de cohibirla. Además, 
como la angiodisplasia es difícil de reconocer 
endoscópicamente, aun cuando el sangramiento 
es activo, su electrocoagulación es infrecuente. Se 
han comunicado recientemente experiencias con 
electrocoagulación endoscópica para el tratamiento 
de la angiodisplasia de pacientes sin sangramiento 
activo. De estas series se puede concluir que este 
es un procedimiento de baja morbilidad, pero el 
seguimiento por 2-36 meses mostró recurrencia 
de la hemorragia en un tercio de los casos.
Finalmente, la rectosigmoidoscopía, sería el 
primer procedimiento que debería efectuarse ante 
la sospecha de una hemorragia digestiva baja. 
Permite una buena visión del recto y de parte del 
sigmoides, donde se encuentran la mayor parte 
de las lesiones que provocan rectorragia (pólipos 
rectales, rectosigmoiditis, colitis ulcerosa). Permite 
obtener muestras para estudio de contenido fecal 
(examen parasitológico directo, coprocultivo), 
y tomar biopsias para estudio histológico. La 
colonoscopía, es el procedimiento de elección 
en los casos de hemorragia digestiva baja con 
rectosigmoidoscopía normal. Además de lograrse 
una visión completa del colon, permite ver parte 
del íleon, mediante una ileoscopía retrógrada, y 
realizar técnicas diagnósticas como las descritas 
anteriormente, así como técnicas terapéuticas 
como polipectomía y electrocoagulación. La 
colonoscopía no impide estudios posteriores con 
bario o estudios angiográficos.
Si no es posible detener la hemorragia con 
medidas no operatorias, y utilizando las medidas 
térmicas, farmacológicas y mecánicas, mencionadas 
anteriormente, el próximo paso es el tratamiento 
quirúrgico.
(Ver Capítulo 23. )
Polipectomía endoscópica
Es, sin duda, el procedimiento más frecuen-
temente utilizado hoy en día. Comúnmente, 
mediante el uso de un endoscopio e instrumentos 
utilizados a través del canal de trabajo, se extirpan 
las lesiones de la pared del tubo digestivo. Las 
técnicas utilizadas varían según el tamaño del 
pólipo hallado. De acuerdo a ello, se describe la 
resección con asa fría con o sin inyección previa 
de epinefrina/adrenalina, y la resección con asa 
caliente (diatermia) con o sin realización de la 
inyectoterapia, recién mencionada. Estas dos 
últimas modalidades se reservan para aquellas 
lesiones que poseen tamaños considerables y no 
son objeto de extirpación con pinza (pólipos <5 
mm), Figura 7-6.
Este procedimiento puede realizarse en forma 
ambulatoria, en tanto la hospitalización se reserva 
para aquellos pacientes portadores de alguna 
enfermedad asociada, pólipos de gran tamaño o 
pólipos múltiples.
La terapia anticoagulante no impide la reali-
zación de una colonoscopía, sin embargo, no es 
1 2
3 4
Figura 7-6
Esquema de polipectomía.
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108 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
recomendable realizar una polipectomía bajo esta 
circunstancia.
 La preparación del colon es un factor funda-
mental para la realización de una polipectomía. 
Permite una exploración adecuada, visión óptima 
de la lesión y una evaluación más apropiada de 
ella, todo lo cual disminuye la probabilidad de 
complicaciones. Actualmente se emplea una 
solución electrolítica de polietilenglicol por vía 
oral, administrada de forma fraccionada.
La sedación del paciente durante el procedi-
miento es de vital importancia, ya que permite la 
realización de la polipectomía sin apresuramiento, 
con adecuada insuflación y en un paciente tranquilo. 
En la actualidad, la sedoanalgesia se compone de 
una benzodiacepina como el midazolam, un anal-
gésico opiáceo, como la meperidina o fentanilo, 
y un antiespasmódico, como la escopolamina, si 
es necesario. 
Las lesiones polipoideas del intestino grueso 
son con mayor frecuencia adenomas. Por ellose 
enuncia que se interrumpe la secuencia adenoma–
carcinoma, constituyéndose en la mejor herramienta 
actual para prevenir el cáncer colorrectal. Debido 
a que estos pueden preceder o transformarse en 
lesiones malignas, el propósito de la polipectomía 
es remover toda la lesión o lesiones, y así dejar 
la cirugía convencional solo para los pólipos en 
que una simple polipectomía no es suficiente o 
es impracticable. 
La extirpación total del pólipo permite al 
patólogo tener una visión completa de la lesión, 
del grado y ubicación de las atipias que puedan 
existir y de la presencia de degeneración. Así, 
puede informar si hay compromiso en la superficie 
del pólipo o en niveles más profundos y si hay 
compromiso de vasos linfáticos o sanguíneos. 
Las biopsias, por el contrario, pueden tener un 
aspecto benigno o maligno, ignorándose lo que 
sucede con el resto del pólipo. En la reexploración 
de estos pacientes encontramos restos, a veces 
inflamatorios, y una retracción, que hacen difícil 
obtener nuevas biopsias, y en ocasiones no se 
encuentran los restos de la lesión. 
El tamaño límite del pólipo y su aspecto son 
interrogantes que debe plantearse el endoscopista 
antes de iniciar la resección. La presencia de úl-
ceras, cambio de color en la mucosa o fijación a 
planos profundos hablan en favor de degeneración 
neoplásica e infiltración. 
Frente a casos de riesgo quirúrgico elevado, 
pueden realizarse técnicas especiales para la re-
sección de pólipos de mayor tamaño. 
Las complicaciones de la polipectomía endos-
cópica son poco frecuentes y su reconocimiento 
precoz disminuye la morbilidad. Las más comunes 
son hemorragia y perforación. Publicaciones de 
estadísticas colectivas de más de 35.000 polipec-
tomías indican un 0,66% para la hemorragia y un 
0,33% para la perforación, con una mortalidad 
global de 0,03%.
Lesiones superficiales de tracto digestivo 
(LSTD)
Las LSTD son aquellas surgidas de la mucosa, 
que se extienden en la mucosa o por debajo de 
ella hasta la submucosa. Se separan en tres grupos 
(Figura 7-7): 
Lesiones protruidas (0-I): altura mayor de 
2,5 mm por encima de la mucosa (comparar 
con pinzas de biopsias cerrada). Pueden ser 
descritas como pediculadas (p) o sésiles (s), 
siendo definidas por la relación entre la altura 
(eje vertical) y la base (eje horizontal). Si es 
> 2 son pediculadas, y si es < 2, es sésil. Las 
Tipo 0-Is
Tipo 0-II a
Tipo 0-II b
Tipo 0-II c
Tipo 0-III
Tipo 0-II c III
Protruido 
sésil
Levemente
elevado
Plano
Levemente 
deprimido
Excavado
Mixto
Tipo 0-Ip
Protruido 
pediculadoLesiones
Protruidas
Lesiones
Planas
Lesiones
Deprimidas
Figura 7-7
Lesiones superficiales del tracto digestivo.
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109CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
formas intermedias no son significativas y se 
tratan como sésiles.
Lesiones planas (0-II): ser planas o levemente 
elevadas (menor de 2,5 mm), o deprimidas 
(menor de 2,5 mm).
Lesiones deprimidas (0-III): depresión dos 
veces mayor que el grosor de la mucosa, próxima 
a la muscular propia, > 2,5 mm, infrecuentes 
en colon.
Pueden observarse combinaciones de estos 
tipos, siendo nombrada primero la característica 
predominante, por ej.: IIa + IIc, o IIc +IIa.
Existen lesiones de extensión lateral. Diámetro 
lateral mayor de 10 mm, “ ”.
El uso de la magnificación en endoscopía ha 
permitido, como se ha mencionado anteriormente, 
mejorar la calidad de las imágenes, y con ello con-
tribuir a la certeza diagnóstica. Gracias al desarrollo 
tecnológico de la endoscopía se pudo observar 
los patrones orificiales de las criptas glandulares, 
y con ello crear una escala de apreciación, escala 
de Kudo o clasificación de Kudo (Figura 7-8), la 
cual compara la superficie de la mucosa normal 
de la patológica. Se utiliza un colorante que no 
penetra en la célula sino que se introduce en los 
pliegues de las criptas, dibujando una figura patrón, 
que las distingue del resto.
Tipo I: patrón criptas redondeado, criptas de 
0,07±0,02 mm. No neoplásico. No se sugiere 
tratamiento endoscópico.
Tipo II: patrón estrellado o papilar, criptas de 
0,09±0,02 mm. No neoplásico. No se sugiere 
tratamiento endoscópico.
Tipo III-S: patrón glandular pequeño, redon-
deado o tubulares, criptas de 0,03±0,02 mm. 
Neoplásico. Se sugiere tratamiento endoscópico.
Tipo III-L: patrón tubular o redondeado, 
grandes criptas 0,22±0,09 mm. Neoplásico. 
Se sugiere tratamiento endoscópico.
Tipo IV: patrón ramificado, criptas 0,93±0,32 
mm. Neoplásico. Se sugiere tratamiento 
endoscópico.
Tipo V: patrón irregular o no estructurado, 
criptas no evaluables. Neoplásico invasivo. Se 
diferencia V-l patrón irregular con invasión 
submucosa focal. Tratamiento endoscópico 
o cirugía. V-N no estructurado, donde no se 
diferencia ningún tipo de patrón glandular, 
típico de invasión submucosa moderado o 
profundo. Se sugiere tratamiento quirúrgico.
Figura 7-8
Escala de Kudo.
EndoscopicSchematicType
I
II
IIIa
Va
IV
IIIb
Vb
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110 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Respecto a las contraindicaciones de las re-
secciones endoscópicas, se describen: 
-
ferencia del colon.
afectando ambos pliegues haustrales.
– Paciente con TACO.
– Deficiente preparación de colon.
– Paciente con marcapaso o desfibrilador.
En cuanto a las complicaciones descritas, la 
hemorragia se presenta solo en 1-2% de los casos, 
perforación 1%, síndrome post polipectomía 1% 
y pérdida de pólipos 15%.
Tratamiento del vólvulo sigmoideo
El vólvulo del sigmoides ocurre cuando este 
segmento del colon rota sobre el mesenterio en 
un punto fijo. Esta condición es favorecida por la 
existencia de un sigmoides largo y móvil o de una 
asa larga con mesenterio retraído en su base. Se 
asocia con frecuencia a enfermedades de Chagas, 
Hirschsprung, Parkinson y megacolon. El vólvulo 
produce un cuadro agudo de obstrucción intestinal. 
En Estados Unidos, el vólvulo sigmoideo causa 
aproximadamente el 10% de las obstrucciones 
del intestino grueso, alcanzando en algunos países 
hasta el 80%. En nuestro país es la segunda causa 
de obstrucción colónica.
La desvolvulación puede hacerse mediante 
el colonoscopio cuando se logra abrir el lumen 
intestinal sin necesidad de emplear gran presión 
y cuando la evolución no lleva a un deterioro 
irreversible del colon. Este procedimiento permite, 
una vez destorcido, descomprimir los segmentos 
proximales, con lo que cede el cuadro obstructivo. 
La visión directa de la mucosa ayuda a decidir sobre 
un eventual tratamiento quirúrgico de urgencia. La 
presencia de contenido hemorrágico o cambios en 
la coloración de la mucosa cerca de la obstrucción 
obligan a abandonar el procedimiento.
 En ausencia de compromiso vascular del asa 
comprometida, este procedimiento tiene un éxito 
cercano al 100%. De presentarse nuevamente el 
vólvulo, lo que ocurre aproximadamente en un 
30% de los enfermos, no existe ningún impedi-
mento para repetir el procedimiento endoscópico, 
lo que es válido tanto para una recaída precoz 
como tardía.
 El colonoscopio ofrece más seguridad en la 
resolución del vólvulo, ya que permite avanzar hacia 
proximal visualizando la mucosa, mientras que con 
la rectoscopía, es necesario avanzar una sonda hacia 
proximal por presión y a ciegas. El esfuerzo por 
solucionar endoscópicamente el vólvulo sigmoideo 
persigue terminar con la obstrucción intestinal y, por 
lo tanto, con la indicación quirúrgica de urgencia. 
Ello permite realizar la cirugía definitiva en forma 
electiva, en un tiempo, sin colostomía, y con una 
mortalidad operatoria significativamente más baja 
que la de urgencia. Esta última es de un 10% y 
se eleva a 30% si existecompromiso vascular del 
asa intestinal. Las complicaciones derivadas del 
procedimiento endoscópico, en cambio, son casi 
inexistentes si el endoscopista tiene experiencia 
y no hay compromiso vascular.
Disección submucosa endoscópica 
(DSE)
Es una técnica descrita y desarrollada en Japón. 
Se utiliza el corte o disección directa de la capa 
sub-mucosa que se encuentra debajo del tumor, 
logrando una resección en bloque. Permiten al 
cirujano-endoscopista tener control sobre los 
márgenes de la lesión (R0, márgenes negativos), 
de tumores incipientes mayores a 2 cm. por vía 
endoscópica, obteniendo finalmente, una resección 
tumoral en una sola pieza.
La DSE involucra cuatro pasos principales: 
marcación de la lesión, inyección de la sub-mucosa, 
incisión de la mucosa y disección de la sub-mucosa.
Resección endoscópica curativa, se entiende 
a aquella resección en la que se extirpa completa-
mente el tumor, con bordes laterales y profundos 
no comprometidos, y en la que luego de completar 
el análisis histopatológico de la pieza no existen 
factores de riesgo de metástasis.
La DSE es actualmente la mejor técnica dis-
ponible para la resección endoscópica del cáncer 
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111CAPÍTULO 7 | ENDOSCOPÍA DIGESTIVA
gástrico en etapa incipiente que no presenta riesgo 
de metástasis linfáticas. Esto es debido a que se tiene 
control sobre los márgenes de resección laterales 
y profundos, como así también una visualización 
directa del tejido sobre el que se está realizando 
la disección. 
A diferencia de la cirugía clásica, la DSE no 
presenta mortalidad asociada. Si bien no existen 
estudios de calidad de vida que comparen cirugía 
clásica con DSE, el preservar el estómago sugiere 
claras ventajas para los pacientes y un seguimiento 
adecuado permite detectar las recurrencias en 
etapa precoz y susceptible de tratamiento.
Las indicaciones de resección endoscópica 
en cáncer gástrico incipiente están reservadas 
para aquellos pacientes sin riesgo de metástasis 
linfáticas. Existen criterios para determinar qué 
pacientes no presentan riesgo (Ver Capítulo 15. 
).
Endosonografía
El ultrasonido endoscópico o endosonografía 
es una herramienta diagnóstica de reciente intro-
ducción en la endoscopía digestiva.
Permite la visualización directa del tracto diges-
tivo y la visualización ecográfica en profundidad. 
Su utilización permite el estudio de prácticamente 
todo el tubo digestivo alto, permitiendo estudiar 
estructuras profundas que no están accesibles a 
la visualización endoscópica directa, siendo fun-
damental para el estudio de lesiones submucosas, 
estudio y etapificación de tumores esofágicos, 
digestivos, pancreáticos y otros. Tiene un rol del 
mismo modo en el estudio de patología de la vía 
biliar y en el estudio y la incontinencia fecal.
Las indicaciones actuales del ultrasonido 
endoscópico según la Sociedad Americana de 
Endoscopía Gastrointestinal de acuerdo al último 
consenso, son:
tracto gastrointestinal y estructuras adyacentes.
de lesiones propias del tracto gastrointestinal 
y/o estructuras adyacentes.
incluyendo tumores, pseudoquistes, y pan-
creatitis crónica.
Además de la endosonografía diagnóstica, 
la terapéutica representa el área con el mayor 
desarrollo tecnológico. Entre las aplicaciones 
terapéuticas más comúnmente empleadas hasta 
el momento, se encuentran:
pancreáticos.
de tumores tempranos mediante mucosectomía.
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Chapter Title: PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
Chapter Author(s): Manzor V. Manuel and Martínez C. Jorge
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
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113
CAPÍTULO 8
PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
Definición
La peritonitis es la inflamación de la membrana 
serosa que recubre la cavidad abdominal y los 
órganos contenidos en su interior. El peritoneo, el 
cual es prácticamente estéril, reacciona con una 
respuesta inflamatoria a varios estímulos patoló-
gicos, frecuentemente secundario a un proceso 
infeccioso, pero también puede ser causado por 
irritantes químicos o mecánicos (sangre, bilis, 
ácido clorhídrico, cuerpos extraños, etc.).
La sepsis intra-abdominal engloba las manifes-
taciones sistémicas de una inflamación peritoneal 
grave, causada por microorganismos patógenos 
y sus productos. El proceso puede ser localizado 
(absceso) o de naturaleza difusa.
Anatomía
El peritoneo es una membrana serosa trans-
parente, derivada del mesénquima, que limita la 
cavidad abdominopélvica y reviste las vísceras 
contenidas en ella. Es una capa continua, que 
pasa desde las paredes del abdomen a las vís-
ceras. Aquella parte que recubre el interior de 
las paredes del abdomen se denomina peritoneo 
parietal y la parte que cubre las vísceras se llama 
peritoneo visceral:
Peritoneo parietal: tapiza la superficie inter-
na de la pared abdominopélvica. Es irrigado 
por las arterias intercostales, epigástricas y 
lumbares. Drena en la vena cava inferior. 
Inervado tanto por fibras nerviosas somáticas 
(los 6 últimos nervios intercostales aferentes 
somáticos) como viscerales, siendo entonces 
muy sensible a toda clase de estímulos. El 
peritoneo parietal anterior es el más sensible 
y el peritoneo parietal pelviano es el menos 
sensible.
Peritoneo visceral: reviste vísceras como 
el estómago y los intestinos. Es irrigado por 
la arteria mesentérica superior. Drena en la 
vena porta. Inervado por el sistema nervioso 
autónomo, relativamente poco sensible.
Ambas capas peritoneales están compuestas 
por mesotelio, una capa de células de epitelio 
escamoso simple. Este mesotelio descansa sobre 
una membrana basal y un estroma de tejido conec-
tivo laxo en donde se disponen vasos sanguíneos, 
nervios, fibras elásticas y abundantes mastocitos 
y macrófagos.
Su relación con las estructuras intra-peritoneales 
y la disposición de las vísceras del abdomen da 
origen a una serie de repliegues del peritoneo, que 
constituyen los Mesos, Ligamentos y los Omentos 
o Epiplones (Figura 8-1).
Mesos: son repliegues peritoneales que unen 
un segmento de intestino a la pared abdominal 
posterior. Permiten la llegada y salida de vasos 
sanguíneos, nervios y vasos linfáticos, los cuales 
son conducidos entre tejido adiposo dentro de 
una doble capa peritoneal hacia la víscera. El 
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114 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
de intestino delgado se llama mesenterio, el 
de colon se denomina mesocolon.
Ligamentos: son reflexiones peritoneales que 
unen los órganos intra-abdominales y pélvicos 
a la pared, o dos órganos intra-abdominales 
entre sí.
Omento menor: es el ligamento que une la 
superficie inferior del hígado con la curvatura 
menor del estómago. Está formado por una 
doble capa de hojas peritoneales con variable 
cantidad de tejido adiposo entre ellas. Ambas 
hojas se extienden cubriendo ambas caras del 
estómago y luego se vuelven a reunir en su 
curvatura mayor para formar el omento mayor.
Omento mayor: es una doble capa peritoneal 
con abundante tejido adiposo que desciende 
desde la curvatura mayor del estómago hacia 
la cavidad peritoneal, cubriendo al intestino 
delgado y luego se repliega sobre sí mismo hacia 
atrás para ir a cubrir el colon transverso. Sus 
paredes suelen estar fusionadas, resultando 
cuatro capas de peritoneo.
De esta manera se forma una cavidad peritoneal 
virtual dividida en:
Saco mayor: es la porción principal y más 
grande de la cavidad peritoneal. En el hombre 
esta cavidad virtual es cerrada, en cambio, en 
la mujer tiene comunicación hacia el exterior 
a través de las trompas de Falopio.
Saco menor, transcavidad de los epiplones, 
o “bursa omentalis”: se sitúa posterior al 
estómago y a los omentos contiguos. Es la 
porción más pequeña.
Ambas cavidades se comunican por el “foramen 
epiploico” o “hiato de Winslow”, limitado ante-
riormente por el borde libre del omento menor 
con el pedículo hepático, hacia posterior por la 
vena cava inferior, cefálicamente por la superficie 
inferior del hígado (lóbulo caudado) y hacia distal 
por la primera porción del duodeno.
Normalmente estas cavidades peritoneales 
solo contienen una pequeña cantidad de líquido 
seroso que actúa como lubricante entre las vísceras 
abdominales adyacentes. La fina película de líqui-
do peritoneal se compone de agua, electrolitos y 
otras sustancias derivadas del líquido intersticial 
de los tejidos adyacentes. Normalmente el líquido 
peritoneal libre es menor a 50 ml, constituye un 
transudado, con una concentración de proteínas 
inferior a 3 g/dl y contiene un número variable de 
células inmunes migratorias con predominancia de 
morfología mononuclear (Tabla 8-1). Tiene acti-
vidad antibacteriana mediada por el complemento 
y la falta de formación de coágulos relacionados 
con el fibrinógeno.
Figura 8-1
Cavidad peritoneal, pliegues peritoneales 
y su relación con las vísceras.
Hígado
Omento
mayor
Peritoneo
parietal
Peritoneo 
visceral
Mesenterio
Omento
menor
Saco mayor
Saco menor
Diafragma
Estómago
Colon
transverso
Mesocolon
transverso Duodeno
Páncreas
Tipo Transudado
Color Claro o Pajizo
Cantidad < 50 ml
Densidad ≤ 1.016
Proteínas < 3 g/dl
pH > 7,35
Células < 300/mm3
– Polimorfonucleares 25%
– Mononucleares 75%
– Eritrocitos (–)
– Mesoteliales (–)
Tabla 8-1
Características del líquido peritoneal normal.
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115CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
La superficie peritoneal es una membrana semi-
permeable con un área comparable a la superficie 
cutánea del cuerpo. Constituye la serosa más 
extensa del organismo, con un total de 1,72-2,1 
m2. Participa en el intercambio de fluidos con elespacio extracelular.
La circulación del líquido peritoneal se dirige 
hacia los vasos linfáticos. El drenaje linfático del 
peritoneo ocurre a través de estomas del mesotelio 
ubicados en la superficie de la región subdiafrag-
mática, especialmente del lado derecho. Allí los 
capilares linfáticos se unen para formar lagunas 
o canales que finalmente drenan al conducto 
torácico. Su función primordial es drenar el ex-
ceso de líquido peritoneal así como de proteínas, 
retornándolas a la circulación general; contribuye 
además al sistema inmune, y son la única vía de 
drenaje de células muertas, proteínas de alto peso 
molecular y material particulado, incluyendo 
bacterias de hasta 20 µm de diámetro.
Fisiología
El peritoneo tiene múltiples funciones: aler-
tar sobre procesos inflamatorios y/o infecciosos, 
transporte de sustancias y contribuir con el sistema 
inmune.
Sensibilidad y alerta
La diferente inervación del peritoneo parietal y 
visceral permite explicar los mecanismos de alerta 
del organismo cuando hay algún problema en la 
cavidad abdominal.
Peritoneo parietal: su sensibilidad (princi-
palmente la del peritoneo parietal anterior) 
permite el diagnóstico clínico de la mayoría 
de los cuadros abdominales agudos. Es res-
ponsable de la percepción del dolor como 
una sensibilidad exquisita localizada y del 
dolor de rebote o signo de Blumberg. En la 
pelvis, sin embargo, al ser menos sensible, esta 
capacidad de alerta es menor, lo que explica la 
relativa poca reacción de los procesos sépticos 
peritoneales de origen pelviano. Además, el 
peritoneo parietal es responsable de la contrac-
tura muscular involuntaria como respuesta a 
noxas o inflamación localizada.
Peritoneo visceral: su inervación autonómica 
por lo que responde mejor a estímulos como 
la tracción o distensión y en menor medida 
a la presión. Normalmente no permite la 
discriminación del dolor ni de las noxas 
térmicas. Su estímulo es percibido como 
una molestia vaga, poco localizada o como 
un discreto malestar. Excepción a esta regla 
es la inervación del peritoneo de la raíz del 
mesenterio y del árbol biliar, que responden 
en forma de dolor más intenso y localizado a 
la estimulación de estas áreas. La inflamación 
o irritación del peritoneo visceral tiene como 
respuesta refleja el íleo paralítico y su estimu-
lación máxima puede ocasionar bradicardia 
e hipotensión.
Transporte
Al igual que otras membranas serosas bioló-
gicas, el peritoneo transporta agua, electrolitos, 
moléculas pequeñas y algunas macromoléculas 
en forma bidireccional:
Absorción: alrededor de un 50% de la superficie 
total es absortiva, localizada principalmente en 
el peritoneo parietal. Los electrolitos, proteínas 
y variados materiales, tanto exógenos como 
endógenos, se absorben principalmente sin 
mediar un mecanismo de transporte activo y 
aparentemente tampoco dependen del flujo 
sanguíneo del peritoneo.
Secreción: el otro 50% de la superficie secreta 
líquido en forma pasiva hacia la cavidad peri-
toneal por transudación, principalmente por 
el peritoneo visceral.
El líquido peritoneal es bombeado hacia los 
vasos linfáticos torácicos a través de los estomas 
diafragmáticos, por un mecanismo valvular gene-
rado por los movimientos respiratorios. Durante la 
inspiración, el diafragma se contrae y desciende, 
lo cual resulta en el cierre de los estomas y en 
un aumento de la presión intra-abdominal. En 
la espiración, el diafragma se relaja, los estomas 
se abren, y a causa de la presión negativa que se 
genera por el ascenso del diafragma, se produce 
una “succión” de líquido y partículas hacia los 
vasos linfáticas torácicos.
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116 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Además de los movimientos diafragmáticos, la 
presión intra-torácica negativa y la presión intra-
abdominal positiva favorecen el flujo de líquido y 
partículas hacia el tórax y la circulación general, 
haciendo que este mecanismo de transporte sea 
bastante rápido y efectivo. Se ha calculado un flujo 
en el hombre entre 1 y 3 litros diarios a través del 
conducto torácico izquierdo, lo que representa 
una capacidad de transporte de aproximadamente 
0,5-1 mg/kg/día. Este mecanismo de clearance 
peritoneal es importante en la comprensión de la 
fisiopatología de la peritonitis aguda, explicando sus 
precoces manifestaciones sistémicas, ya que luego 
de la contaminación del peritoneo con bacterias, 
toxinas u otras partículas, estas son rápidamente 
transportadas a la circulación general.
Otros factores que parecen influir en esta función 
de transporte del peritoneo son la temperatura 
corporal, el estado de hidratación del organismo, 
los cambios en la presión portal y el grosor del 
peritoneo secundario a cambios cicatriciales.
Actividad inmunológica
El peritoneo es normalmente estéril. Un pe-
queño número de bacterias pueden ser eliminadas 
eficientemente, pero se produce peritonitis si los 
mecanismos de defensas se ven sobrepasados por 
contaminación masiva o continua.
Dentro de las funciones inmunológicas del 
peritoneo se encuentran:
Defensa celular: Existe una gran población de 
macrófagos, los cuales son renovados a partir 
del pool de monocitos circulantes. Su capacidad 
antibacteriana se demuestra por la presencia 
de receptores para la fracción Fc de las IgG 
y para el factor C3 del complemento, por su 
capacidad fagocítica y por su participación 
como células presentadoras de antígenos a los 
linfocitos-T citotóxicos. Además, los macró-
fagos son capaces de secretar citoquinas que 
son capaces de desencadenar y participar en 
otros mecanismos humorales de defensa.
 Otras células que forman parte de la función 
defensiva del peritoneo son los eosinófilos, los 
basófilos y los mastocitos. Ellas son capaces de 
secretar grandes cantidades de mediadores 
de respuesta inflamatoria local (histamina y 
otras sustancias vasoactivas) en respuesta al 
daño tisular, que aumentan la permeabilidad 
vascular y conducen a un gran flujo plasmá-
tico hacia la cavidad peritoneal, resultando 
un exudado plasmático rico en fibrinógeno, 
el cual suministra complemento y proteínas 
opsonizantes que promueven la destrucción 
bacteriana.
Estomas diafragmáticos: cuando hay conta-
minación de la cavidad peritoneal, gérmenes 
invasores y toxinas pasan a la circulación 
sistémica a través del transporte transdiafrag-
mático, permitiendo la exposición de antígenos 
al sistema inmune.
Fibrinólisis: las células mesoteliales peritoneales 
tienen capacidad fibrinolítica. Normalmente 
estas células son ricas en activadores del plasmi-
nógeno, los cuales convierten el plasminógeno 
en plasmina, que a su vez es responsable de la 
fibrinólisis y de inhibir la formación de coágu-
los. Esta es la razón por la cual la sangre en el 
peritoneo normal no traumatizado no coagula. 
La formación de fibrina permite en un primer 
momento atrapar las bacterias y localizar la 
infección, pero en un segundo momento se 
requiere de la actividad fibrinolítica para poder 
permitir a los macrófagos llegar a las bacterias 
y así eliminarlas.
Omento: es flexible, bien vascularizado y 
móvil, participando activamente en el control 
de la inflamación e infección peritoneal. Su 
composición es muy adecuada para el sellado 
de una filtración visceral (por ejemplo, úlcera 
perforada) o de un área de infección (por ejem-
plo, apendicitis) y para suministrar irrigación 
colateral a vísceras isquémicas. Sus funciones 
removedoras de bacterias incluyen la absorción 
de partículas pequeñas y la entrega de fagocitos 
que destruyen las bacterias no opsonizadas.
Fisiopatología
En peritonitis causada por bacterias, la respuesta 
fisiológica es determinada por muchos factores, 
incluyendo la virulencia del contaminante, el 
tamaño del inóculo, el estado inmune, elementos 
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117CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
del ambiente local (como tejido necrótico, sangre 
o bilis) y sobre todo el estado de salud general 
del paciente.
La sepsis intra-abdominal secundaria a una 
víscera perforada (es decir, peritonitis secundaria o 
supurativa) resulta del vertido directo de contenido 
luminal en el peritoneo (por ejemplo, una úlcera 
péptica perforada, diverticulitis aguda, apendicitis 
aguda, perforación iatrogénica). Con el derrame 
de contenidos, bacterias anaeróbicas y Gram ne-
gativas (incluyendo la flora común del intestino), 
entran a la cavidad peritoneal. Las endotoxinas 
producidas por bacterias Gram negativas llevan a 
la liberación de citoquinas que inducen cascadas 
humorales y celulares, resultando en daño celu-
lar, síndrome de respuesta inflamatoria sistémica 
(SIRS), shock séptico, síndrome de falla orgánica 
múltiple y finalmente la muerte del individuo.
Por otro lado, en la peritonitis bacteriana 
espontánea (PBE) tradicionalmente han sido 
aislados microorganismos entéricos en más del 
90% de las muestras de líquido ascítico infectado, 
sugiriendo que el tracto gastrointestinal es la fuente 
de contaminación bacteriana. La preponderancia 
de organismos entéricos, en combinación con la 
presencia de endotoxinas en el fluido ascítico y 
sangre, explican que la PBE es debida a migración 
transmural directa de bacterias desde el lumen 
intestinal o de un órgano hueco, fenómeno llamado 
translocación bacteriana. Además, varios factores 
del huésped contribuyen a la inflamación peritoneal 
y crecimiento bacteriano en el fluido ascítico.
Citoquinas
Las citoquinas tienen un rol fundamental 
en la mediación de la respuesta inmune y en 
el desarrollo del SIRS y falla orgánica múltiple. 
La peritonitis bacteriana está asociada con una 
inmensa respuesta de citoquinas compartimen-
talizadas intra-peritoneales. Niveles más altos 
de ciertas citoquinas (TNF-α, IL-6) han sido 
asociados a peores resultados, así como la acti-
vación secundaria no controlada de la cascada 
inflamatoria sistémica. Cuando una noxa agrede 
al peritoneo, a través de la degranulación de mas-
tocitos peritoneales con liberación de histamina 
y otras sustancias vasoactivas, se produce una 
importante exudación de líquido plasmático rico 
en proteínas (especialmente fibrinógeno) hacia 
la cavidad abdominal; con secuestro de grandes 
cantidades de líquido. Así, un incremento de 1 
mm en el grosor del peritoneo puede potencial-
mente secuestrar 18 litros de líquido, lo que se ha 
homologado a la respuesta cutánea frente a las 
quemaduras. Además, se produce una activación 
del complemento que favorece por quimiotaxis la 
llegada de una variedad de células inflamatorias, 
particularmente de polimorfonucleares y ma-
crófagos, que entran a la cavidad peritoneal por 
diapédesis a eliminar la noxa. En esta fase precoz 
de la inflamación peritoneal, o peritonitis, el peri-
toneo actúa como una vía en ambos sentidos; de 
manera que toxinas, bacterias y otras sustancias 
llegan al torrente sanguíneo, conduciendo a 
complicaciones sistémicas.
Hipovolemia
Es el resultado de la masiva respuesta inflama-
toria del peritoneo. Existe un rápido secuestro de 
líquido hacia la cavidad peritoneal y al estroma 
peritoneal. Además, el íleo paralítico reflejo es 
responsable del secuestro de líquido en el lumen 
del tubo digestivo y por último, las endotoxinas 
generan una vasodilatación sistémica periférica. 
Todo lo anterior puede dar cuenta del déficit de 
grandes cantidades de líquidos (10-20 litros) que, 
de no mediar una agresiva resucitación hidroelec-
trolítica, conduce rápidamente al shock.
Formación de fibrina y fibrinólisis
La liberación de tromboplastina tisular por 
las células mesoteliales dañadas convierte el fi-
brinógeno en fibrina, que conduce al depósito de 
colágeno y a la formación de adherencias fibrosas. 
El lipopolisacárido bacteriano (endotoxina) y las 
citoquinas estimulan la producción del factor de 
necrosis tumoral, el que a su vez incrementa la 
liberación del inhibidor del activador del plasmi-
nógeno, exagerando aún más la persistencia de 
fibrina. La producción de fibrina está también 
relacionada con la compartimentalización y el 
desarrollo de abscesos.
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118 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Cambios metabólicos
Hay un incremento en la síntesis de glicopro-
teínas y proteoglicanos y, en estadios más tardíos, 
de glicosaminoglicanos por la activación de fibro-
blastos y otras células mesoteliales. Inicialmente, el 
aumento de síntesis proteica es de tipo no-colágena, 
es decir, proteínas mediadoras de inflamación, 
para posteriormente incrementarse la síntesis tipo 
colágena, con proteínas estructurales de reparación 
que forman las adherencias fibrosas (bridas) y el 
engrosamiento cicatricial del peritoneo. Existe, 
además, un aumento del consumo de oxígeno y 
glucosa y una mayor producción de lactato con 
acidosis metabólica progresiva. También aumenta 
el metabolismo anaerobio debido a glicólisis, dismi-
nuyendo la presión parcial de O2 y determinando 
un ambiente hipóxico que favorece el desarrollo 
de colonias bacterianas anaeróbicas y la formación 
de adherencias. Todos estos cambios metabólicos 
vuelven a la normalidad con el tiempo, siempre y 
cuando el factor nocivo y el exudado peritoneal 
sean removidos. Cuando la noxa es pequeña o 
auto-limitada en el tiempo, estos mecanismos 
de respuesta local del peritoneo, junto con la 
movilidad del omento mayor y la formación de 
adherencias fibrosas, son capaces de delimitarla.
Cicatrización
La cicatrización del peritoneo es muy rápida 
(aproximadamente ocho días). Al contrario de 
la cicatrización de la piel, en que el crecimiento 
del nuevo epitelio va desde los bordes en forma 
centrípeta, las heridas peritoneales son pobladas 
por células mesoteliales del estroma subyacente 
al mesotelio, que vuelven a formar la membrana 
mesotelial del peritoneo. El peritoneo normal ci-
catriza sin formar adherencias. Las adherencias y 
bridas se desarrollan por otros factores diferentes al 
proceso de reparación peritoneal. La hipoxia tisular 
y la isquemia son los factores que más estimulan la 
formación de adherencias. Otros factores son los 
cuerpos extraños, la infección peritoneal bacteriana y 
el daño de otros tejidos subperitoneales (vísceras). Es 
por esta razón que la cicatrización peritoneal después 
de una peritonitis aguda siempre deja adherencias 
intra-abdominales. Durante sus primeras fases las 
adherencias formadas son fibrinosas. Luego aparece 
la actividad fibrinolítica con un efecto mínimo a los 
tres días posterior a la noxa inicial, incrementándose 
llegando a un máximo a los ocho días. Así, si la noxa 
es auto-limitada en la presencia de una completa 
regeneración del peritoneo, el proceso fibrinolítico 
continuará y las adherencias fibrinosas desaparecerán. 
Cuando la noxa es importante o persistente, con 
una importante inflamación peritoneal y con una 
infección intra-abdominal mantenida, se produce 
hipoxia e isquemia tisular que favorecen la forma-
ción de adherencias y que dificultan la actividad 
fibrinolítica. Las adherencias fibrinosas así formadas 
son invadidas por fibroblastos y vasos capilares con 
síntesis de colágeno, lo que lleva a la formación de 
adherencias fibrosas o bridas. Adherencias fibrosas 
ya plenamente formadas se han visto a los 10 días 
de la noxa inicial. También se ha observado una 
correlación entre el desarrollo de queloides y/o 
cicatrices hipertróficas y la formación de bridas. 
Estas también disminuyen con el tiempo en la 
mayor parte de los pacientes.
Formación de abscesos
Ocurre cuando la inmunidad del paciente 
es incapaz deeliminar el agente infeccioso e 
intenta controlar la expansión del patógeno por 
compartimentalización. Este proceso es ayudado 
por la combinación de factores que comparten 
una característica común: el impedimento de la 
fagocitosis. Estos factores inhiben la fagocitosis por 
interferencia con la activación del complemento.
Virulencia bacteriana
Los factores de virulencia bacterianos que 
interfieren con la fagocitosis y con la destrucción 
bacteriana mediada por neutrófilos influyen en 
la persistencia de infección y en la formación 
de abscesos. Entre estos factores se encuentra la 
formación de cápsula, el crecimiento de anaerobios 
facultativos, capacidad de adhesión y la producción 
de ácido succínico. La letalidad y evolución de la 
peritonitis aguda también es dependiente de la 
dosis del inóculo microbiano y existe un sinergismo 
entre las diferentes especies patógenas alterando 
la inmunidad del organismo:
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119CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
Aerobios y anaerobios: la mezcla de aerobios 
con anaerobios es especialmente virulenta, 
ya que los gérmenes aerobios aumentan la 
virulencia de los organismos anaeróbicos al 
disminuir en la cavidad peritoneal el potencial 
redox, determinando un ambiente anaeróbico y 
otorgándoles nutrientes esenciales. Por otro lado, 
los gérmenes anaeróbicos aumentan la virulencia 
de los aerobios al destruir los antibióticos.
Enterococcus: puede jugar un rol importante 
aumentando la gravedad y persistencia de las 
infecciones peritoneales. En modelos animales 
de peritonitis con E. coli y B. fragilis en aso-
ciación con Enterococcus, las manifestaciones 
sistémicas de la infección peritoneal y las tasas 
de bacteriemia estaban aumentadas, así como 
la concentración de bacterias en el fluido 
peritoneal y la tasa de formación de abscesos. 
Sin embargo, los antibióticos que carecen de 
actividad específica contra Enterococcus, son 
frecuentemente usados con éxito en la terapia 
de peritonitis, por lo que su rol en infecciones 
intra-abdominales no complicadas es poco 
claro.
Hongos: algunos autores sugieren que las 
bacterias y los hongos existen como infeccio-
nes paralelas no sinérgicas con competencia 
incompleta, permitiendo la supervivencia 
de todos los organismos. De esta forma, si se 
trata solo la infección bacteriana se puede 
desarrollar un sobre-crecimiento de hongos, 
el cual puede aumentar la morbilidad.
Etiología y clasificación
Peritonitis primaria
Es la infección de la cavidad peritoneal en la 
que no existe una fuente obvia de contaminación. 
También llamada peritonitis bacteriana espontánea 
(PBE). Es claramente el tipo menos frecuente y en 
adultos se ve sobre todo en pacientes portadores 
de cirrosis con ascitis; tiene una alta mortalidad. 
Si bien puede presentarse como complicación 
en cualquier enfermedad que produce ascitis, el 
riesgo más alto de PBE es en pacientes con cirrosis 
descompensada. Pacientes con bajos niveles de 
proteína en el líquido ascítico (< 1 g/dl) tienen 10 
veces más riesgo de desarrollar PBE que aquellos 
con mayores niveles de proteína.
Más de un 90% de los casos de PBE son causados 
por una infección monomicrobiana. Los patógenos 
más comunes son: el Gram-negativo 
(40%) y el Gram-positivo 
(15%). Microorganismos anaerobios se encuentran 
en menos del 5% de los casos y polimicrobianos 
en menos de 10%.
Peritonitis secundaria
Es la peritonitis aguda habitual, definida como 
la infección peritoneal causada por la perforación 
de una víscera hueca o por la necrosis transmural 
de una víscera digestiva o ginecológica. Causas 
frecuentes de peritonitis secundaria incluyen 
apendicitis perforada, perforación gástrica o úlcera 
duodenal, perforación de colon por diverticulitis, 
vólvulo o cáncer y estrangulación del intestino 
delgado. La causa más frecuente de peritonitis 
secundaria postoperatoria es la filtración de 
anastomosis.
La peritonitis resultante es generalmente 
polimicrobiana, teniendo una mezcla de bacte-
rias aeróbicas y anaeróbicas con predominancia 
de organismos Gram-negativos. Entre ellas se 
encuentran: aeróbicos como
(60%), anaeróbicos como (72%) y 
microorganismos fúngicos como Candida (2%).
Peritonitis terciaria
Se define como una inflamación peritoneal 
que persiste o recurre después de 48 horas, con 
signos clínicos de irritación peritoneal, tras un 
tratamiento aparentemente adecuado que sigue 
a una peritonitis secundaria y producida por 
patógenos nosocomiales.
Es más frecuente en pacientes inmunocom-
prometidos y en personas con comorbilidades 
significativas preexistentes.
Peritonitis química
Puede ser causada por sustancias irritantes, 
tales como ácido, bilis, sangre, bario u otras 
sustancias o por inflamación transmural de los 
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120 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
órganos viscerales (por ejemplo en enfermedad de 
Crohn) sin inoculación de bacterias a la cavidad 
peritoneal. Signos y síntomas clínicos son indis-
tinguibles de una peritonitis secundaria o absceso 
peritoneal y el abordaje diagnóstico y terapéutico 
debe ser el mismo:
Jugo gástrico: es altamente irritante para 
el peritoneo, principalmente por el ácido 
clorhídrico. La presencia de mucina y otras 
enzimas digestivas también contribuyen al 
daño peritoneal. La perforación de una úlcera 
péptica duodenal, por ejemplo, implica un alto 
contenido de ácido. Esta acidez, en general, 
mata a las bacterias, así la peritonitis aguda por 
úlcera perforada es inicialmente una peritonitis 
estéril. Sin embargo, cuando hay contenido 
alimentario que pasa a la cavidad peritoneal, 
este suele portar gérmenes provenientes de 
la cavidad oral y, en estos casos, la peritonitis 
química se acompaña rápidamente de infec-
ción bacteriana. También en las perforaciones 
gástricas por cáncer, en las cuales generalmente 
hay hipo o aclorhidria, la contaminación peri-
toneal es masiva por microorganismos que han 
proliferado en el estómago en ausencia de la 
barrera ácida, conduciendo a una peritonitis 
supurada.
Bilis: por sí misma tiene un bajo efecto irritante 
sobre el peritoneo, aunque puede ser un factor 
coadyuvante en una infección bacteriana 
intra-abdominal. Si posterior a una lesión de la 
vía biliar, por ejemplo, entra en contacto bilis 
no infectada con el peritoneo, se desarrolla 
un bilioma o ascitis biliosa (biliperitoneo), el 
cual es de evolución benigna mientras no se 
sobre-infecte. Sin embargo, si se considera 
que aproximadamente entre un 30-40% de 
los pacientes portadores de patología biliar 
presentan bactibilia (contaminación bacteriana 
de la bilis), es frecuente encontrar que posterior 
a una lesión de la vía biliar se desarrolle una 
peritonitis biliar bacteriana. Dado lo pequeño 
que es en general el inóculo inicial, este tipo 
de peritonitis aguda es de lenta instalación y, 
por ende, difícil de diagnosticar, con una alta 
mortalidad asociada.
Jugo pancreático: la secreción pancreática puede 
iniciar también una peritonitis química posterior 
a un trauma del páncreas, a una pancreatitis 
aguda o a un pseudoquiste pancreático roto. 
El jugo pancreático es altamente irritante para 
el peritoneo. El contenido alcalino produce 
saponificación de la grasa intra-abdominal, en 
especial del omento, mesos y retroperitoneo, lo 
cual causa depósitos blanquecinos-amarillentos 
en el peritoneo, denominados clínicamente 
calcificaciones. Este proceso es inicialmente 
estéril, sin embargo, gradualmente suele infec-
tarse a partir de gérmenes traslocados por los 
macrófagos que salen desde el colon e intestino 
delgado ante el nuevo estímulo quimiotáctico 
dado por este tipo de noxa peritoneal.
Sangre: lasangre intra-peritoneal no es muy 
irritante. Cuando existe lisis de los glóbulos 
rojos, la hemoglobina actúa como un irritante 
moderado. Pese a esto, el peritoneo puede ser 
utilizado para realizar transfusiones de sangre, 
aunque la velocidad con la cual los glóbulos 
rojos entran en la circulación general es muy 
lenta. Así, la sangre propiamente tal no es 
preocupante como noxa peritoneal, sino en la 
presencia de bacterias en que la hemoglobina 
y el hierro ferroso actúan como coadyuvantes 
en el proceso infeccioso peritoneal. La ruptura 
espontánea de una arteria visceral, más frecuen-
temente la esplénica, o de una víscera maciza 
como el bazo o el hígado por trauma, suelen dar 
un hemoperitoneo masivo en el cual el dolor 
está dado por distensión de estructuras y no por 
irritación peritoneal. En los hemoperitoneos 
auto-limitados la conducta no quirúrgica es 
adecuada, a menos que exista compromiso 
hemodinámico o sospecha de contaminación 
por rotura de una víscera hueca.
Orina: la orina estéril es moderadamente 
irritante para el peritoneo. El daño químico 
inicial es frecuentemente seguido de una in-
fección secundaria. En estos uro-peritoneos, 
la orina irrita por su hiperosmolaridad y, ade-
más, contribuye a la acidemia y uremia por la 
reabsorción de sus desechos metabólicos. En 
presencia de contaminación bacteriana actúa 
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121CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
como un coadyuvante al proceso de infección 
peritoneal.
Cuerpos extraños y Bario: los cuerpos extraños 
(como contenido alimentario y deposiciones) 
son cofactores importantes en las infeccio-
nes intra-abdominales más graves. El Bario, 
en particular, que puede llegar a la cavidad 
peritoneal producto del estudio preopera-
torio de un paciente, es extremadamente 
irritante para el peritoneo y también actúa 
sinérgicamente con el contenido intestinal, 
al potenciar la infección bacteriana. Además, 
el Bario incrementa mucho la permeabilidad 
peritoneal y es capaz de activar al sistema 
de la coagulación por la vía intrínseca. Lo 
anterior conduce a una gran producción de 
fibrina, resultando en una de las más graves 
peritonitis agudas, en una forma fibrinosa y 
supurada.
Peritonitis tuberculosa
Es poco frecuente en los Estados Unidos (< 
2% de todas las causas de peritonitis), pero sigue 
siendo un problema importante en los países en 
desarrollo y en pacientes con VIH. Su presentación 
inicial suele ser inespecífica e insidiosa (por ejemplo, 
fiebre de bajo grado, anorexia, pérdida de peso). 
Muchos pacientes con peritonitis tuberculosa 
tienen cirrosis subyacente, más del 95% tienen 
evidencia de ascitis en los estudios de imagen, y 
más de la mitad de estos pacientes tienen ascitis 
clínicamente aparente.
En la mayoría de los casos los pacientes tienen 
una radiografía de tórax anormal, aunque la en-
fermedad pulmonar activa es poco frecuente (< 
30%). La tinción de Gram del líquido ascítico rara 
vez es positiva, y los cultivos pueden ser falsamente 
negativos en hasta 80% de los pacientes. Un nivel 
de proteínas en el líquido peritoneal superior a 
2,5 g/dl, lactato deshidrogenasa (LDH) mayor de 
90 U/ml, o un recuento de más de 500 células/µl 
de predominio mononuclear deben plantear la 
sospecha de peritonitis tuberculosa, pero tienen 
una especificidad limitada para el diagnóstico. 
La laparoscopía y visualización de granulomas en 
muestras de biopsia peritoneal, así como cultivos 
específicos (requieren 4-6 semanas), pueden ser 
necesarios para el diagnóstico definitivo, sin 
embargo, el tratamiento empírico debe iniciarse 
inmediatamente.
Absceso peritoneal
Es la formación de una colección de líquido 
infectado encapsulado por exudado fibrinoso, 
omento y/o órganos adyacentes viscerales. La 
gran mayoría se produce con posterioridad a una 
peritonitis secundaria o como una complicación 
de la cirugía. Es la principal causa de infección 
persistente y de peritonitis terciaria. Los abscesos 
o colecciones también pueden ser la manifestación 
de una filtración de anastomosis.
Epidemiología
La incidencia global de infección peritoneal 
y abscesos es difícil de establecer y varía con los 
procesos de enfermedad abdominal subyacentes.
Peritonitis primaria: aproximadamente 10-30% 
de pacientes con cirrosis y ascitis desarrolla 
PBE. Esta incidencia crece a más de un 40% 
si el contenido proteico del líquido ascítico es 
menor a 1 g/dl (lo cual ocurre en 15% de los 
pacientes).
Peritonitis secundaria: en los servicios de 
urgencia, con mayor frecuencia es de origen 
apendicular. Sucede en 15% de pacientes que 
tienen cirrosis con ascitis que inicialmente se 
presumía tenían PBE. Después de una cirugía 
abdominal electiva de etiología no infecciosa, 
la incidencia de peritonitis secundaria (causada 
por filtración anastomótica, de cierres de ente-
rotomía, o lesión intestinal inadvertida) debe 
ser inferior al 2%. Las cirugías por enfermedad 
inflamatoria sin perforación (por ejemplo, apen-
dicitis aguda, diverticulitis aguda, colecistitis 
aguda), tienen un riesgo de menos del 10% 
de desarrollar peritonitis y absceso peritoneal. 
Este riesgo aumenta hasta más de un 50% 
en caso de gangrena intestinal y perforación 
visceral. Siempre se debe tener presente que 
puede haber un proceso de contaminación 
producto de una falla en los mecanismos de 
asepsia y/o antisepsia.
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122 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Peritonitis terciaria: es poco frecuente (< 
2% de todas las causas de peritonitis), pero 
su incidencia es mucho mayor en pacientes 
que requieren ingreso en UCI por infecciones 
abdominales graves.
Absceso peritoneal: la incidencia de formación 
de un absceso después de una cirugía abdominal 
es menor a 1-2%. Este riesgo aumenta a 10-
30% en caso de: perforación preoperatoria de 
víscera hueca, contaminación fecal de la cavidad 
peritoneal, isquemia intestinal, retraso en el 
diagnóstico y tratamiento inicial, necesidad 
de re-operación, e inmunosupresión.
Manifestaciones clínicas
El diagnóstico de peritonitis es esencialmente 
clínico. La anamnesis debe incluir antecedentes de 
cirugías abdominales recientes, episodios previos 
de peritonitis, viajes, uso de inmunosupresores y la 
presencia de enfermedades que pueden predispo-
ner a infecciones intra-abdominales (enfermedad 
inflamatoria intestinal, diverticulitis, úlcera péptica, 
etc.). Se debe mantener un alto índice de sospecha 
en pacientes con ascitis, particularmente aquellos 
con deterioro clínico agudo, ya que un 30% de los 
pacientes con PBE son completamente asintomáticos.
Síntomas:
los pacientes).
pacientes): es el síntoma principal, es de ca-
rácter sordo y pobremente localizado. El dolor 
aumenta con cualquier movimiento y presión 
local.
deberse a la patología subyacente).
de diuréticos.
Los síntomas pueden ser sutiles en pacientes 
inmunosuprimidos, usuarios de corticoides, dia-
béticos con neuropatía avanzada y en pacientes 
hospitalizados, especialmente en edades extremas 
en que existe una discordancia entre las manifes-
taciones clínicas y la gravedad de la condición. En 
presencia de ascitis, la disminución de la fricción 
entre las superficies peritoneales parietal y visceral 
puede reducir los síntomas de dolor abdominal, 
como se ve en pacientes con PBE.
Signos: Al examen físico los pacientes con 
peritonitis tienen mal aspecto y suelen evitar todo 
movimiento de la pared abdominal.
pueden llegar a ser hipotérmicos. 
de mediadores inflamatorios y disminución 
del volumen circulante efectivo.
causada por el tercer espacio en el intestino 
y cavidad peritoneal, además de los vómitos, 
anorexia y fiebre.
palidez, mejillashundidas, nariz afilada, enoftal-
mos, cianosis labial y signos de deshidratación).
(Blumberg).
Estudio diagnóstico
El diagnóstico es principalmente clínico, sin 
embargo, se pueden realizar una serie de pruebas 
para confirmar su existencia.
Exámenes de laboratorio
Hemograma: la mayoría de los pacientes tie-
nen leucocitosis con desviación izquierda en 
el recuento diferencial. En etapas avanzadas 
puede haber leucopenia, especialmente en 
sepsis originada por microorganismos Gram 
negativos.
Hemocultivos: pueden ayudar a guiar el tra-
tamiento antibiótico específico. Son positivos 
para el agente causal en el 33% de los pacientes 
con PBE.
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123CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
Gases arteriales, electrolitos y función renal: 
se observa acidosis metabólica progresiva, con 
deshidratación y falla renal.
Perfil bioquímico: alteración de las pruebas 
hepáticas y la medición de albúmina sérica 
permite el cálculo del gradiente de albúmina 
sérica-ascítica, el cual con frecuencia es > 1,1 
en PBE.
Análisis de líquido peritoneal: el líquido debe 
ser evaluado para glucosa, proteínas, LDH, 
recuento celular, tinción de Gram y cultivos 
aeróbicos y anaeróbicos. El fluido de la peri-
tonitis bacteriana generalmente muestra un 
pH bajo (menor a 7,31) y niveles de glucosa 
bajos, con elevados niveles de proteínas y de 
LDH.
– En PBE el recuento de neutrófilos 
polimorfonucleares (PMN) es de 250 
células/µl o más (sensibilidad 93%, 
especificidad 94%), en relación con un 
cultivo bacteriano positivo. Cuando los 
resultados del cultivo de líquido ascítico 
son negativos pero el recuento de PMN 
es de 250 células/µL o más, se establece 
una “ascitis neutrocítica con cultivo 
negativo” (probable PBE).
– Se sospecha peritonitis secundaria cuando 
existe una disminución del nivel de glucosa 
del fluido peritoneal (< 50 mg/dL), un 
nivel de LDH mayor al sérico, un recuento 
de leucocitos superior a 10.000 células/µl, 
altos niveles de amilasa, un pH inferior a 
7,0, múltiples organismos en la tinción de 
Gram, o desarrollo de anaerobios en los 
cultivos.
– La peritonitis tuberculosa se identifica por 
ascitis con alto contenido de proteínas, 
glucosa baja, elevado recuento de glóbulos 
blancos y predominio de linfocitos. Un nivel 
de proteínas en el líquido peritoneal > 2,5 
g/dl, LDH > 90 U/ml, o un recuento de > 
500 células/µl de predominio mononuclear 
deben plantear la sospecha de peritonitis 
tuberculosa, pero tienen una especificidad 
limitada para el diagnóstico.
Imágenes
Radiografía simple de abdomen: se utiliza 
para la valoración general del paciente con 
abdomen agudo. Se busca la presencia de 
aire libre, que es indicativo de una víscera 
perforada, sin embargo, su valor diagnóstico 
específico es limitado. 
Ecografía: Permite establecer ciertos diagnós-
ticos específicos (Colecistitis aguda, lesiones 
hepáticas, apendicitis aguda, etc.). El examen 
puede estar limitado por la incomodidad del 
paciente, distensión abdominal, y la interferen-
cia del gas intestinal. La punción, aspiración y 
colocación de drenajes guiada por ecografía se 
ha convertido en una herramienta valiosa en 
el diagnóstico y tratamiento de las colecciones 
intra-abdominales. Entre sus ventajas está el 
bajo costo, portabilidad y disponibilidad.
Tomografía axial computada: Es probable-
mente el examen de elección en el estudio 
etiológico de un cuadro de peritonitis. Puede 
detectar pequeñas cantidades de líquido, áreas 
de inflamación, etiología de la peritonitis y 
otras patologías del tracto gastrointestinal, 
con una sensibilidad cercana al 100%.
Diagnóstico diferencial
Múltiples enfermedades pueden imitar los sín-
tomas y signos de la peritonitis y sepsis abdominal:
Gastrointestinales:
ejemplo, pancreatitis aguda.
-
rasitarias, sarcoidosis, tumores, enfermedad 
de Crohn, gránulos de almidón, etc.).
-
ritoneales y quistes peritoneales.
-
telioma peritoneal primario, etc.).
Vasculares:
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124 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
poliarteritis nodosa, etc.).
Genitourinarias:
torsión ovárica, proceso inflamatorio pelviano, 
endometriosis).
Otras:
Tratamiento
Los principios generales que guían el trata-
miento son los siguientes:
Un tratamiento exitoso considera el control y 
resolución de la sepsis y la eliminación de toda la 
infección intra-abdominal residual. El tratamiento 
incluye lo siguiente:
pulmonar y renal.
inflamatoria.
Tratamiento inicial:
Reanimación hemodinámica: se deben hacer 
todos los esfuerzos para optimizar el estado 
cardiovascular de los pacientes, asegurando 
adecuada oxigenación con o sin soporte ven-
tilatorio y reposición de volumen vigorosa.
Reposo digestivo: inicialmente los pacientes 
deben permanecer en régimen cero para evitar 
cualquier estrés intestinal y ante la necesidad 
de un procedimiento quirúrgico precoz.
Analgesia: administrar según sea necesario 
para la comodidad del paciente.
Antibióticos parenterales de amplio es-
pectro: Debe tener amplia cobertura de 
microorganismos entéricos (Gram negativos, 
Gram positivos y anaerobios) y se recomienda 
terapia antipseudomónica en pacientes que 
han tenido tratamiento antibióticos previos u 
hospitalizaciones prolongadas. El tratamiento se 
debe iniciar en forma empírica lo antes posible 
y se ajusta posteriormente según resultado 
de cultivos. La duración de la terapia debe 
ser individualizada y depende de la patología 
subyacente, gravedad de la infección y la res-
puesta del paciente a la terapia (Tabla 8-2).
Tratamiento específico:
Depende de la magnitud del proceso (loca-
lizado vs difuso), la enfermedad subyacente y la 
condición general del paciente.
Drenaje percutáneo
Consiste en el drenaje del absceso o colección, 
mediante punción, bajo la guía de una imagen 
como ecografía o TAC. Se puede realizar en apro-
ximadamente el 75% de los casos, dependiendo 
del sitio del absceso y la condición del paciente.
Drenaje abierto o laparoscópico
El drenaje abierto o laparoscópico está re-
servado para los abscesos en los que el drenaje 
percutáneo es inapropiado o ha fracasado. Estos 
incluyen muchos casos donde hay un foco de 
infección persistente (por ejemplo, diverticulitis) 
que debe ser controlado. 
Un drenaje es satisfactorio si se evidencia la 
mejoría clínica dentro de las 48 horas después del 
inicio del tratamiento. Si no hay mejoría en 24-48 
horas, el paciente debe ser reevaluado.
Cirugía
El objetivo de la cirugía es remover todo el 
material infectado (controlar la fuente infeccio-
sa, deshacerse de bacterias y toxinas), corregir 
la causa subyacente y prevenir complicaciones 
posteriores.
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125CAPÍTULO 8 | PERITONITIS Y SEPSIS ABDOMINAL
Tabla 8-2
Microbiología de peritonitis primaria, secundaria y terciaria.
 Peritonitis Organismos etiológicos Terapia antibiótica sugerida
 Clase Tipo
 Primaria Gram Negativo E coli (40%) - Cefalosporinas de
 (7%) 3° generación.
 sp (5%)
 sp (5%)
 Gram Positivo sp (15%)
 sp (3%)
 Anaerobios Anaeróbicos sp (<5%)
 Secundaria Gram Negativo E coli - Cefalosporinas de 2°
 sp y 3° generación.
 sp - Penicilinas y Quinolonas
 sp con actividad anaeróbica.
 Gram Positivo sp - Quinolonas +
 sp Metronidazol.
 Anaerobios - Aminoglicosidos +
 sp Metronidazol.
 Clostridium sp
 Terciaria Gram Negativo sp - Cefalosporinas de 2°
 sp y 3° generación.
 sp - Penicilinas y Quinolonas
 con actividad anaeróbica
 Gram Positivo sp - Quinolonas +Metronidazol.
 - Aminoglicosidos +
 Metronidazol.
 - Carbapenémicos.
 Hongos Candida sp - Triazoles.
 - Anfotericina.
Las intervenciones definitivas para restablecer 
la anatomía funcional involucran la remoción 
de la fuente de contaminación y la reparación 
del desorden anatómico o funcional causante 
de la infección. El tipo y extensión de la cirugía 
depende del proceso de la enfermedad subyacente 
y la magnitud de la infección intra-abdominal.
Una laparotomía media es la incisión de 
elección en la mayoría de los pacientes con 
peritonitis generalizada, debido a que permite 
un amplio acceso a toda la cavidad peritoneal. 
En pacientes con una etiología poco clara de 
peritonitis, la laparoscopía diagnóstica inicial 
puede ser de utilidad.
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126 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Actualmente la laparoscopía además permite 
tratar con éxito algunas peritonitis secundarias 
a apendicitis aguda, enfermedades biliares y 
ginecológicas. Para apendicitis complicada y no 
complicada, el abordaje laparoscópico se asocia 
con una menor duración de la estadía hospitalaria 
y un menor número de infecciones de la herida 
operatoria comparado con el procedimiento 
abierto, sin embargo, la cirugía laparoscópica 
puede asociarse con una mayor tasa de formación 
de abscesos intra-abdominales, aunque a mayor 
experiencia del cirujano, esta tasa es menor. En 
pacientes con peritonitis secundaria a diverticulitis 
se ha demostrado que el diagnóstico y lavado pe-
ritoneal laparoscópico es seguro y ha contribuido 
a evitar la necesidad de colostomía. También se 
pueden realizar reparaciones laparoscópicas de 
úlceras gástricas y duodenales perforadas. 
La anatomía intra-abdominal puede estar 
distorsionada significativamente por masas in-
flamatorias y adherencias, los órganos inflamados 
son a menudo muy friables por lo que se debe 
tener especial cuidado al explorar un paciente 
con infección peritoneal. La inflamación pro-
voca hiperemia regional y la sepsis puede causar 
déficit de la coagulación y disfunción plaquetaria, 
aumentando el riesgo de hemorragia, por lo que 
una disección cuidadosa y hemostasia meticulosa 
son de suma importancia.
Técnica de abdomen abierto (laparostomía) 
 En ciertos casos particulares en que serán nece-
sarias reintervenciones múltiples o existe riesgos 
de desarrollar un síndrome compartimental 
se puede utilizar una técnica de laparostomía 
contenida en la que no se cierra el abdomen 
hasta la resolución definitiva del cuadro 
séptico. Las desventajas son: la interrupción 
significativa de la mecánica respiratoria y 
la posible contaminación del abdomen con 
patógenos nosocomiales.
Control de la sepsis:
 El objetivo de la cirugía es remover todo el 
material infectado, corregir la causa subyacen-
te y prevenir complicaciones posteriores. Se 
realiza una incisión en línea media que ofrece 
una mejor exposición quirúrgica (excepto en 
peritonitis localizada). Se obtiene material 
y tejido infectado para cultivos aeróbicos y 
anaeróbicos inmediatamente luego de ingresar 
a la cavidad peritoneal. Se realiza una explo-
ración completa para localizar infecciones 
ocultas, y se remueve el material contaminado 
o necrótico. También se procede a tratar la 
enfermedad primaria, esto puede requerir 
resección (apéndice, vesícula biliar, etc.), re-
paración (úlcera perforada, anastomosis etc.), 
o drenaje (pancreatitis aguda, abscesos, etc.). 
Lavado peritoneal:
 En la peritonitis difusa, el lavado con grandes 
cantidades (> 3 litros) de solución isotónica 
cristaloide tibia, remueve las grandes partículas 
como sangre y coágulos de fibrina, y diluye 
las bacterias residuales. Cuando se finaliza el 
lavado, todo el fluido de la cavidad peritoneal 
debe ser aspirado o eventualmente secado, 
porque su presencia puede obstaculizar los 
mecanismos de defensa locales, diluyendo 
opsoninas y removiendo las superficies en las 
cuales los fagocitos destruyen bacterias.
Complicaciones
Las complicaciones de la peritonitis incluyen 
peritonitis terciaria, infecciones profundas del 
sitio de la cirugía, formación de fístulas, síndrome 
compartimental abdominal y abscesos residuales.
Una sepsis descontrolada lleva inexorablemente 
al shock, falla orgánica múltiple y finalmente a la 
muerte del individuo. Esto sucede si no se realiza 
un diagnóstico y tratamiento oportuno.
Entre los indicadores de una infección intra-
abdominal residual se encuentra la fiebre alta per-
sistente, edema generalizado, mala tolerancia a la 
alimentación, aumento de la distensión abdominal, 
aparición de íleo adinámico y fracaso general en 
mejorar, a pesar de recibir tratamiento intensivo.
Pronóstico
La tasa de mortalidad de la peritonitis en general 
es de aproximadamente 40%. En la última década, 
la combinación de mejores terapias antibióticas, 
un cuidado intensivo más agresivo, y diagnóstico y 
tratamiento más tempranos, con una combinación 
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127CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
de técnicas quirúrgicas y percutáneas ha llevado 
a la reducción significativa de la morbilidad y 
mortalidad relacionada a sepsis intra-abdominal.
Peritonitis bacteriana espontánea:
baja como un 5% en pacientes que reciben 
un diagnóstico y tratamiento oportuno. Sin 
embargo, en pacientes hospitalizados, las tasas 
de mortalidad en un año pueden estar en un 
rango de 50-70%.
Peritonitis secundaria y absceso peritoneal:
un absceso simple tienen una tasa de mortalidad 
menor al 5%, pero esta tasa puede aumentar a 
más de un 30-50% en las infecciones graves. 
La tasa de mortalidad global relacionada a la 
formación de abscesos intra-abdominal es menor 
a un 10-20%. Los factores que empeoran el 
pronóstico incluyen la edad avanzada, cáncer, 
presencia de abscesos complejos, malnutrición, 
entre otros.
tratamiento sea precoz y oportuno. 
Peritonitis terciaria:
tienen una estadía significativamente más larga 
en UCI y hospital, unos niveles de disfunción 
orgánica mayores y tasas de mortalidad más 
altas (50-70%).
Otros factores que afectan el pronóstico
un APACHE-II de menos de 15 y aumenta 
a más de un 40% con puntajes sobre 15. El 
aumento del puntaje del APACHE-II en los 
días tres y siete está asociado con un aumento 
de la tasa de mortalidad a más de un 90%, 
mientras que puntajes más bajos predicen 
tasas de mortalidad menores a un 20%.
y organismos Gram-negativos multirresistentes, 
así como infección fúngica, están relacionados con 
peores resultados y complicaciones recurrentes.
tres veces mayor de desarrollar peritonitis 
generalizada y sepsis desde una apendicitis 
perforada o gangrenosa y diverticulitis perforada 
en comparación con pacientes más jóvenes.
Prevención
La principal forma de prevención de peritonitis 
secundaria difusa corresponde al diagnóstico y 
tratamiento oportuno de los procesos inflamato-
rios/infecciosos subyacentes en sus etapas iniciales 
(por ejemplo, tratamiento de la apendicitis en su 
etapa no complicada, etc.).
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
Chapter Author(s): Ahumada F. Vanessa and Pérez B. Gustavo
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
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quirúrgica
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CAPÍTULO 9
HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
Definición
Hernia: protrusión anormal de contenido 
intraabdominal o víscera por alguna zona débil de 
la pared abdominal. Se describe como un tumor 
blando, elástico, por salida total o parcial de una 
víscera u otra parte blanda fuera de la cavidad en 
la cual se encuentra normalmente.
En una hernia se distinguen tres componentes:
contenido (órgano o tejido que protruye).
anillo herniario (defecto o debilidad de la 
pared).
saco (recubrimiento peritoneal que envuelve 
al tejido que protruye).
Epidemiología
Cerca del 10% de la población desarrolla algún 
tipo de hernia durante su vida, representando uno 
de los problemas más comunes en cirugía y un 
problema relevante de salud pública.
En cuanto a la incidencia de los distintos tipos 
de hernias, se sabe que:
más frecuente la hernia inguinal indirecta con 
un predominio del lado derecho.
-
centaje cada vez mayor, alcanzando cifras de 
entre 15-20%.
Como se mencionó, la mayoría de las hernias 
de la pared abdominal ocurren en la ingle. La 
reparación de la hernia inguinal constituye una 
piedra angular en la práctica de la cirugía general, 
siendo uno de los procedimientos más comunes. 
Se estima que en Estados Unidos se reparan 
anualmente 800.000 hernias inguinales.
En relación a las diferencias de género:
en los hombres que en las mujeres.
prevalencia global de alrededor del 5%.
mujeres.
Anatomía
Todas las hernias de la pared abdominal consisten 
en un saco que protruye a través de una debilidad 
o defecto en las capas musculares del abdomen. 
Este defecto puede ser congénito o adquirido.
La pared abdominal es una estructura dis-
puesta en capas, compleja en sentido anatómico, 
con irrigación e inervación por segmentos. Justo 
fuera del peritoneo está la fascia transversalis, 
una aponeurosis cuya debilidad o defecto es la 
mayor fuente de hernias inguinales. Luego se 
encuentran los músculos transverso abdominal, 
oblicuo interno y oblicuo externo, cuyas fibras 
tienen orientaciones oblicuas entre sí, y son mus-
culares lateralmente y aponeuróticos en su parte 
medial. Sus aponeurosis forman la vaina del recto 
abdominal. Por anterior esta vaina es completa 
y por posterior, bajo la línea semilunar la vaina 
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130 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
está compuesta solo por fascia transversalis. Por lo 
tanto, bajo esta línea la aponeurosis se encuentra 
en su totalidad en frente del músculo. Entre los 
dos músculos rectos, las aponeurosis se reúnen 
de nuevo para formar la línea alba, que está bien 
definida solo por encima del ombligo.
La grasa subcutánea contiene la fascia de 
Scarpa, un mal nombre, pues solo es una conden-
sación de tejido conectivo sin fuerza sustancial.
La región inguinal se encuentra entre el 
plano transtubercular y el ligamento inguinal, 
extendiéndose en profundidad hasta el plano 
pre-peritoneal. En esta región se encuentra una 
brecha de la pared abdominal: el canal inguinal, 
formado como consecuencia del desarrollo del 
proceso vaginal (Figura 9-1).
Al abrir el plano de la piel y tejido celular 
subcutáneo se expone el plano aponeurótico, cons-
tituido por la aponeurosis de inserción del músculo 
oblicuo externo, que en su porción inferior forma 
el ligamento inguinal (de Poupart). El ligamento 
inguinal es un cordón fibroso, extendido entre la 
espina ilíaca anterosuperior y el tubérculo púbico. 
La aponeurosis del músculo oblicuo externo forma, 
en toda su extensión, la pared anterior del canal 
inguinal. Hacia medial, sobre el tubérculo púbico, 
se encuentra el anillo inguinal superficial. Este 
elemento se hace evidente en la aponeurosis del 
músculo oblicuo externo como un defecto de 
aspecto triangular, formado por la división de las 
fibras aponeuróticas. 
La porción lateral de la pared anterior del canal 
inguinal está reforzada por las fibras musculares 
inferiores del músculo oblicuo interno; fibras 
que se insertan en los dos tercios laterales del 
ligamento inguinal.
En la región medial de la pared posterior se 
encuentra el tendón conjunto; elemento formado 
por la fusión de la aponeurosis de los músculos 
oblicuo interno y transverso abdominal, que se 
insertan sobre el pubis. De modo que el tendón 
conjunto viene a reforzar la porción medial de la 
pared posterior del canal inguinal; pared que se 
encuentra formada en toda su extensión por la 
fascia transversalis.
Ventral al extremo medial del tendón conjunto 
se encuentra el ligamento inguinal reflejo (pilar 
posterior o pilar de Colles). Entre el borde lateral 
del tendón conjunto, el ligamento inguinal y los 
vasos epigástricos inferiores, la pared posterior 
del canal inguinal está formada solo por la fascia 
transversalis. Esta zona débil de la pared posterior 
corresponde a la parte inferior del triángulo inguinal 
o de Hesselbach (Figura 9-2); lugar por donde 
protruyen las hernias inguinales directas. Los 
límites del triángulo inguinal son: hacia caudal, el 
ligamento inguinal; hacia medial, el borde lateral 
de la vaina del recto, en especial, la condensación 
de la fascia transversalis que sigue el borde lateral 
del recto abdominal (ligamento de Henle); hacia 
lateral, los vasos epigástricos inferiores y la fascia 
transversalis que los envuelve y se condensa en 
torno a ellos formando el ligamento interfoveolar 
(Hesselbach), este ligamento refuerza la porción 
lateral de la pared posterior del canal inguinal. En 
el plano de la pared posterior del canal inguinal, 
inmediatamentelateral a los vasos epigástri-
cos inferiores, se encuentra el anillo inguinal 
Figura 9-1
Región inguinal.
Peritoneo
Fascia
transversalisMúsculo transverso
abdominal
Músculo oblicuo
interno
Músculo oblicuo
externo
Ligamento inguinal
Anillo inguinal superficial
Tendón 
conjunto
Vasos 
epigástricos 
inferiores
Testículo
Cordón espermático
Ligamento inguinal reflejo
Fascia espermática externa
Vasos sanguíneos femorales
Anillo inguinal profundo
Nervio ilioinguinal
Conducto 
deferente
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131CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
profundo; en este punto la fascia transversalis 
se proyecta envolviendo al ducto deferente y a 
los vasos gonadales, constituyendo así la fascia 
espermática interna. Por esta zona protruyen las 
hernias inguinales indirectas.
La pared inferior del canal inguinal está formada 
en toda su extensión por el ligamento inguinal. 
Hacia medial el piso también está formado por el 
ligamento lacunar (Gimbernat); elemento que 
corresponde a fibras del ligamento inguinal que 
se insertan en el pecten pubis. El borde lateral 
del ligamento lacunar contribuye a delimitar el 
anillo femoral.
El techo del canal está formado por el borde 
inferior del tendón conjunto. Este elemento está 
constituido por las fibras inferiores de los músculos 
oblicuos interno y transverso abdominal que se 
insertan en la porción lateral del ligamento inguinal 
(dos tercios y un tercio lateral respectivamente). 
Desde allí las fibras se arquean hacia medial, pa-
sando sobre el contenido del canal, para unirse y 
fijarse sobre el pecten pubis, el tubérculo púbico 
y la cresta del pubis. Sobre la cresta pectínea 
convergen en el plano frontal el tendón conjunto 
y en el plano horizontal el ligamento lacunar. De 
modo que sobre la cresta pectínea se forma una 
banda de tejido fibroso conocida como ligamento 
pectíneo (ligamento de Cooper).
Los elementos que transcurren por el canal 
inguinal en el hombre son: el ducto deferente, los 
vasos gonadales, los vasos deferenciales, los vasos 
cremastéricos, el ramo genital del nervio genito-
femoral y el nervio ilioinguinal. Estos elementos 
están concéntricamente envueltos por:
de la fascia transversalis.
dependencia del músculo oblicuo interno.
del músculo oblicuo externo.
El canal femoral es el lugar por donde protruyen 
las hernias femorales o crurales. Está limitado 
hacia anterosuperior por el ligamento inguinal, 
hacia posterior por el ligamento de Cooper (pectí-
neo), hacia medial por el ligamento de Gimbernat 
(lacunar), y hacia lateral por la vena femoral.
Etiología
Frecuentemente se plantea la asociación entre 
traumatismos o fuerzas y la aparición de hernias, 
sin embargo, esto no es claro y la mayoría de los 
autores está de acuerdo en que existiría en todas 
ellas un trastorno congénito de menor resistencia 
de los tejidos, o ausencia de algunos haces muscu-
lares. Incluso se ha sugerido que hay alteraciones 
físico-químicas del colágeno que pudieran estar 
relacionadas con la aparición de las hernias (os-
teogénesis imperfecta, síndrome de Ehlers-Danlos, 
síndrome de Marfan, etc.).
Cualquier condición crónica que aumente 
la presión intra-abdominal puede contribuir a la 
aparición y progresión de una hernia: obesidad 
marcada, tensión abdominal por ejercicio pesado o 
levantar cargas, tos, constipación con esfuerzos al 
defecar, y prostatismo con esfuerzo en la micción 
son implicados a menudo. La cirrosis con ascitis, 
embarazo, peritoneo-diálisis crónica, crecimiento 
de órganos pélvicos o tumores también pueden 
contribuir.
La pérdida de la turgencia de los tejidos en la 
zona de Hesselbach, asociado con un debilitamiento 
Figura 9-2
Triángulo inguinal, visión interna.
Músculo transverso
abdominal
Anillo inguinal
superficial
Vasos epigástricos
inferiores
Conducto 
deferente
Vasos
testiculares
Músculo recto
abdominal
Triángulo inguinal
Ligamento lacunar
Vasos iliacos 
externos
Ligamento
inguinal
Espina iliaca 
anterosuperior
Anillo inguinal
profundo
Pubis
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132 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
de la fascia transversalis, se produce a edad avan-
zada y en enfermedades crónicas debilitantes.
Manifestaciones clínicas
Con frecuencia las hernias son asintomáticas 
y son descubiertas en forma incidental en un 
examen físico de rutina o por el mismo paciente. 
Se presentan como una masa blanda que protruye 
con el esfuerzo y, eventualmente, se reduce al cesar 
este o espontáneamente.
La hernia reductible no produce síntomas 
importantes, salvo dolor que coincide con los epi-
sodios en los cuales la hernia está con su contenido 
protruido. En general, al reducirse el contenido el 
dolor cede. Aquellas hernias no reductibles pueden 
ser particularmente sensibles, en especial cuando 
hay compromiso vascular. En esta situación se puede 
observar además cambios en la coloración de la 
piel, que aparecen tardíamente. Estas hernias no 
constituyen mayor problema diagnóstico.
Hernias pequeñas (en las cuales el contenido es 
de escasa cantidad) o en pacientes obesos, puede 
ser difícil la palpación del saco que protruye. Para 
facilitar esto, se puede pedir al paciente que haga 
maniobras de Valsalva (toser, pujar) con lo cual se 
puede sentir la protrusión o el choque del conte-
nido de la hernia contra los dedos que examinan.
En realidad no tiene mayor utilidad la diferen-
ciación clínica de una hernia directa o indirecta, 
ya que ambas son de tratamiento quirúrgico y la 
técnica no se modificará sustancialmente. Interesa 
diferenciar hernias crurales de las inguinales, ya 
que las primeras pueden ser reparadas por vía 
pre-peritoneal, sin ingresar al conducto inguinal, 
y así evitar debilitarlo.
Todo paciente con sospecha de una hernia 
debe ser examinado inicialmente de pie, ya que 
en la posición decúbito dorsal simple la hernia se 
reduce en forma espontánea cuando es reductible, 
pudiendo escapar al examen físico.
Estudio diagnóstico
El diagnóstico de las hernias de la pared ab-
dominal es esencialmente clínico y los hallazgos 
de exámenes deben correlacionarse con la clínica.
Exámenes de laboratorio
Los estudios tradicionales de laboratorio, 
como un hemograma completo, perfil bioquímico 
y análisis de orina, no tienen un valor diagnóstico 
en la evaluación del paciente con hernia asintomá-
tica, a menos que se desee buscar un diagnóstico 
alternativo o para el estudio preoperatorio. Sin 
embargo, en el caso de pacientes con signos de 
complicación, los exámenes ayudan a la valoración 
general del paciente y además se pueden observar 
alteraciones que sugieran compromiso vascular, 
como leucocitosis, elevación de parámetros inflama-
torios, aumento del lactato y acidosis metabólica.
Imágenes
Radiografía simple de abdomen: no es 
necesaria en pacientes con hernias no com-
plicadas. Puede revelar signos de obstrucción 
intestinal o incluso presencia de aire en hernias 
complicadas.
Ecografía de partes blandas: tiene muchas 
ventajas (bajo costo, disponible, rápida, no 
irradia, etc.), pero es muy dependiente del 
operador y de la forma corporal del pacien-
te. La función primaria de la ecografía es la 
identificación de la propia hernia. Otras fun-
ciones incluyen la identificación de flujo con 
Doppler-color para excluir estrangulación. La 
ecografía puede ser útil para el diagnóstico en 
niños y mujeres embarazadas y en pacientes 
con hernias difíciles de palpar. Defectos muy 
pequeños, remanentes embrionarios, pueden 
llevar a diagnóstico de hernias no existiendo 
defectos clínicamente relevantes.
Tomografía computada y resonancia nuclear 
magnética: representan una herramienta útil 
para el diagnóstico radiológico,aunque en el 
contexto ambulatorio una ecografía suele ser 
suficiente. Puede identificar los tipos poco 
comunes de hernias (por ejemplo, Spiegel u 
Obturador), y su mayor ventaja es en pacientes 
con sospecha de complicación, ya que puede 
demostrar signos precoces de compromiso 
vascular, obstrucción intestinal, perforación, 
etc.
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133CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
Clasificación
Según origen
Según clínica
Primaria: es la presentación más frecuente.
Recidivada: aquella que ya ha sido intervenida 
y se vuelve a producir.
Reductible: cuando el saco de la hernia en 
sí es suave y fácil de reintroducir a través del 
anillo herniario.
Irreductible: cuando el contenido no es sus-
ceptible de ser regresado a su origen. Es una 
forma clínica crónica, generalmente indolora 
o levemente sensible.
Atascada: fenómeno agudo, en donde una her-
nia se vuelve irreductible. Hernias irreductibles 
pueden atascarse. Se caracteriza clínicamente 
por la aparición o aumento del dolor.
Estrangulada: se desarrolla como consecuencia 
del atascamiento. Se produce alteración del 
flujo sanguíneo (arterial, venoso o ambos). 
Presenta dolor intenso y exquisito en el sitio 
de la hernia, frecuentemente con signos y sín-
tomas de obstrucción intestinal y, en algunos 
pacientes, cambios en la piel que recubre el 
saco herniario. Es una urgencia quirúrgica ya 
que puede producir isquemia y necrosis del 
asa intestinal.
Según anatomía
Hernia inguinal: se presentan como una masa 
en la región inguinal. Típicamente, la masa 
ha estado presente desde hace algún tiempo 
y recientemente aumentó su tamaño o está 
desarrollando síntomas. Afortunadamente, 
el examen físico para la mayoría es bastante 
sencillo. Una ecografía puede ayudar si el 
diagnóstico está en duda. Puede ser directa 
o indirecta. Cuando se conjugan una hernia 
inguinal directa con una indirecta se conoce 
como hernia en pantalón.
– Hernia inguinal directa: el saco herniario 
pasa directamente a través de un punto 
débil la fascia transversalis en el triángulo de 
Hesselbach, medial a los vasos epigástricos 
inferiores. Generalmente el defecto en la 
pared es adquirido.
– Hernia inguinal indirecta: ocurre como 
resultado de un proceso peritoneo vaginal 
persistente; es congénita. El saco herniario 
protruye por el anillo inguinal interno, 
lateral a los vasos epigástricos inferiores, 
siguiendo el conducto inguinal, pudiendo 
llegar al escroto a través del anillo inguinal 
externo (hernia inguinoescrotal). 
Hernias ventrales: denominación usada a 
defectos en la pared abdominal anterior que 
pueden ser espontáneas o adquiridas. Se 
caracterizan por su localización epigástrica, 
umbilical, hipogástrica o incisional.
Hernia femoral o crural: el saco herniario 
protruye a través del canal femoral y produce 
una masa que está típicamente por debajo 
del ligamento inguinal. Son más comunes en 
mujeres, con una proporción 10:1. La hernia 
femoral es particularmente propensa a atascarse 
y estrangularse, dado que el anillo femoral es 
más pequeño, rígido, y muchas veces escapan 
al examen físico. Un estudio informó una tasa 
de cirugía de emergencia de un 40% debido 
a complicaciones en pacientes con hernia 
femoral conocida.
Hernia incisional: dan cuenta de hasta el 20% 
de todas las hernias de la pared abdominal. A 
menudo son el resultado de la tensión excesiva 
en la pared o cicatrización inadecuada de 
heridas. A pesar de la reparación primaria, la 
tasa de recurrencia puede llegar al 50%.
 Aparece en relación a la cicatriz de una laparo-
tomía abdominal, generalmente se desarrollan 
en el período post operatorio alejado.
 Existen factores que contribuyen al desarrollo 
de estas hernias como: mala técnica quirúrgica 
del cierre de los planos de la laparotomía, 
infección de la herida operatoria que debilita 
los planos anatómicos, aumento de la presión 
intra-abdominal post operatoria como sucede 
en los pacientes tosedores, presencia de ascitis, 
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134 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
pacientes operados por obstrucción intestinal.
 La gran diferencia entre evisceración y hernia 
incisional o eventración es que, en la evisce-
ración hay ausencia de peritoneo y se produce 
en el período post operatorio inmediato. En 
estos casos las asas intestinales no están en 
un saco peritoneal, sino que están solamente 
contenidas por la piel abdominal, y es por ello 
que cuando estamos frente a la sospecha de 
una evisceración no debemos retirar ningún 
punto de la piel, ya que si lo hacemos las asas 
intestinales saldrán en forma espontánea y 
esta situación obliga a realizar una cirugía de 
urgencia para reparar la pared (evisceración 
cubierta a evisceración libre).
 En los casos en que el cirujano, al realizar el 
cierre de la laparotomía, sospecha que puede 
existir en el post operatorio la posibilidad del 
desarrollo de una evisceración o eventración 
(pacientes desnutridos, portadores de neopla-
sias, grandes obesos, etc.), puede recurrir a 
reforzar la pared abdominal con los llamados 
“puntos totales”. Este cierre incluye desde la 
piel al plano peritoneal.
 Muchas veces la evisceración se produce en 
pacientes graves, sépticos, desnutridos, etc. 
Una re-intervención quirúrgica agravaría la 
situación, es mejor tratarla en forma ortopédica 
con faja. El retiro de los puntos de la piel se 
hace en forma muy tardía (30-40 días).
Hernia umbilical: en el desarrollo embrionario 
normalmente hay herniación del contenido 
intestinal por la zona del ombligo. A partir de 
la décima semana del desarrollo intrauterino 
esto empieza a regresar y al nacimiento esta 
zona está solamente ocupada por los vasos 
umbilicales. Después de cicatrizar el ombligo 
hay una fusión de la pared abdominal cicatri-
zando piel, aponeurosis y peritoneo. Por esta 
zona potencialmente débil puede aparecer un 
saco herniario posteriormente.
 La forma adulta de la hernia umbilical es en 
gran parte adquirida y debido a condiciones 
médicas que incrementan la presión intra-
abdominal, incluida la ascitis, el embarazo y la 
obesidad. Aunque la estrangulación es inusual 
en la mayoría de los pacientes, los que tienen 
ascitis crónica (por ejemplo, cirrosis) están en 
riesgo de estrangulación de hernia umbilical, 
rotura y muerte por peritonitis, y por lo tanto 
se debe considerar la reparación electiva.
Hernia del obturador: es una hernia del 
intestino a través del orificio del obturador y 
casi siempre se presenta como una obstrucción 
intestinal parcial o completa. El paciente típico 
es una mujer de edad avanzada con signos y 
síntomas de obstrucción intestinal. Aunque 
los hallazgos del examen físico, como el signo 
Howship-Romberg (dolor en la porción medial 
del muslo debido a la compresión del nervio 
obturador), están bien documentados en la 
literatura, no son tan útiles en la práctica clínica. 
El diagnóstico se realiza mediante imágenes 
(por ejemplo, TAC de abdomen y pelvis). Es 
importante diagnosticar correctamente esta 
hernia debido a su alta tasa de complicaciones, 
reportadas como perforaciones en > 50% de 
los casos y mortalidad cercana al 20%.
Hernia de Richter: involucra solo una parte 
del borde anti-mesentérico del intestino, el 
cual debe estar pinzado o atascado por el 
saco herniario y anillo de estrangulación, sin 
compromiso del total de la circunferencia in-
testinal. Es por esto que a menudo se presenta 
sin vómitos ni obstrucción intestinal, condu-
ciendo a un diagnóstico más tardío y, por lo 
tanto, con mayor frecuencia de estrangulación 
y gangrena, y suelen debutar con peritonitis. 
Debe ser reparada quirúrgicamente al momento 
del diagnóstico.
Hernia de Spiegel:es muy rara, se produce 
a través de la línea semilunar (en unión de 
línea semicircular con el borde lateral del 
recto abdominal). Se suele diagnosticar por 
la presencia de dolor bajo el ombligo, a veces 
se presenta con obstrucción intestinal por 
encarcelación. Frecuentemente, no se logra 
detectar en la exploración física y el diagnóstico 
se confirma con una ecografía o TAC.
Hernia de Littre: muy infrecuente. Corresponde 
a la presencia única de un divertículo de Meckel 
en el saco herniario.
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135CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
Hernia de Petit: protruye a través del trián-
gulo lumbar, ubicado en la pared abdominal 
posterolateral. El triángulo está delimitado 
anteriormente por el margen libre del músculo 
oblicuo externo, posteriormente por el dorsal 
ancho e inferiormente por la cresta ilíaca. 
El defecto por donde protruye la hernia es 
grande, y por lo tanto, tiene menor riesgo de 
estrangulación. Es más frecuente en hombres 
que en mujeres, y con mayor frecuencia en el 
lado izquierdo.
Hernia por deslizamiento: ocurre cuando es-
tructuras extra-peritoneales (vejiga, sigmoides, 
etc.) pasan a formar parte del saco herniario. 
Esto tiene gran relevancia, ya que generalmente 
el tratamiento de las hernias incluye la apertura 
y resección del saco herniario, pudiendo de esta 
forma perforar vísceras ante esta situación.
Hernias internas: son protrusiones de vísceras 
a través del peritoneo o mesenterio hacia un 
compartimento interno de la cavidad abdo-
minal. Los orificios herniarios generalmente 
son estructuras anatómicas preexistentes, 
como forámenes, recesos y fosas, o defectos 
patológicos adquiridos secundarios a cirugías, 
trauma, inflamación y problemas circulatorios. 
Su incidencia ha aumentado a causa de la 
cirugía bariátrica. No corresponden a hernias 
de la pared abdominal.
Varios autores han propuesto clasificaciones 
estandarizadas. La mayor utilidad es la comparación 
de series y de resultados de diferentes terapias. 
Una de las más usadas es la Clasificación de Nyhus 
(Tabla 9-1).
Diagnóstico diferencial
El diagnóstico diferencial de una hernia abdo-
minal y especialmente inguinal es amplio e incluye:
hacia la ingle).
femoral.
Complicaciones
Las complicaciones de las hernias de descri-
ben en la Tabla 9-2. Las más frecuentes son el 
atascamiento y la estrangulación del contenido 
herniario. Esta última puede ser particularmente 
grave y consiste en el compromiso isquémico, por 
ejemplo de un asa de intestino con perforación, 
peritonitis, sepsis y muerte. Es por eso que estas dos 
situaciones constituyen una indicación quirúrgica 
urgente. Ocasionalmente no es todo el lumen 
intestinal el atascado o estrangulado (hernia de 
Richter).Tratamiento
En general toda hernia de la pared abdominal 
debe ser reparada, pero cuando son mínimas y/o 
asintomáticas se pueden observar. Depende de la 
forma clínica de presentación:
examen físico, sin signos de complicación, se 
debe realizar una reparación quirúrgica electiva.
asocia con signos y síntomas sistémicos como 
Tabla 9-1
Clasificación de Nyhus para hernias.
 Tipo Descripción
 I Hernia indirecta. Anillo profundo normal.
 II Hernia indirecta. Anillo profundo 
dilatado.
 IIIA Hernia directa. Independiente del tamaño.
 IIIB Hernia indirecta. Incluye o supera 
la pared posterior. Incluye hernias 
inguinoescrotales.
 IIIC Hernia femoral.
 IV Hernia recurrente.
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136 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
obstrucción intestinal, aspecto tóxico, perito-
nitis, sepsis, etc., se debe asumir la emergencia 
quirúrgica de estrangulación de la hernia, y se 
debe reparar inmediatamente, además de pro-
porcionar reanimación con fluidos parenterales, 
administrar antibióticos de amplio espectro por 
vía intravenosa, analgesia adecuada y obtener 
exámenes de laboratorio preoperatorios.
aún no muestra signos de estrangulamiento, se 
deben realizar uno o dos intentos de reducción. 
Los pasos para la reducción incluyen:
– Adecuada analgesia intravenosa si es 
necesaria.
– Posición correcta, con el paciente en decú-
bito supino en posición de Trendelenburg 
leve (para hernias inguinales).
– Aplicar compresas frías en el sitio de la 
hernia para reducir la inflamación y reducir 
el volumen del gas dentro del intestino.
– Agarrar y alargar el cuello de la hernia con 
una mano, y con la otra aplicar presión 
constante en la parte distal de la hernia. 
La aplicación de presión sobre la parte más 
distal de la hernia puede causar abultamiento 
del cuello y evitar la reducción.
– Si la reducción no es satisfactoria después 
de uno o dos intentos, se debe reparar 
quirúrgicamente dentro de las primeras 6 
horas para evitar la estrangulación.
– En general con la elevación de la región 
afectada y la aplicación de frío muchas 
hernias pueden reducirse.
es razonable realizar una reparación quirúrgica 
electiva.
intentar reducir la hernia. La reintroducción 
de la parte isquémica o intestino necrótico 
en la cavidad peritoneal puede producir una 
perforación y sepsis. El tiempo de evolución 
del dolor y la irreductibilidad permiten estimar 
esto clínicamente (superior a 6-8 horas). La 
ecografía o Doppler del saco herniario puede ser 
útil en estos casos sospechosos para establecer 
la presencia o ausencia de flujo sanguíneo.
Cirugía
El tratamiento definitivo de las hernias es qui-
rúrgico, ya que una vez que aparecen no regresan 
ni disminuyen de tamaño en forma espontánea. 
Por ello se recomienda la reparación quirúrgica 
electiva de las hernias excepto casos muy especiales.
La reparación de hernias voluminosas se 
acompaña de una tasa significativamente más 
alta de recidiva, porque se trabaja con tejidos 
Tabla 9-2
Complicaciones primarias y secundarias 
de las hernias.
Complicaciones Primarias
 Irreductibilidad El contenido no es susceptible 
 de ser regresado a su origen 
 (cavidad abdominal).
 Atascamiento La hernia reductible se hace 
 irreductible de manera aguda, 
 asociado a dolor. La hernia 
 atascada puede llevar a 
 obstrucción intestinal.
 Estrangulación Hay compromiso isquémico 
 con posible perforación. 
 La necrosis permite la 
 translocación bacteriana, 
 pudiendo determinar 
 peritonitis, abscesos y generar 
 un estado séptico y shock.
 Pérdida del Ocurre cuando la hernia no 
 derecho a puede ser reducida por no 
 domicilio existir la capacitancia suficiente 
 en la cavidad abdominal. 
 El intento forzado puede 
 aumentar la presión abdominal 
 y generar un síndrome 
 compartimental intraabdominal.
Complicaciones Secundarias
Obstrucción intestinal
Perforación
Peritonitis
Abscesos
Insuficiencia respiratoria
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137CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
debilitados. Ocasionalmente se pueden compri-
mir las hernias con instrumentos externos que se 
fijan con correas, fajas o cintas (Bragueros). En la 
actualidad prácticamente no se usan.
El tratamiento quirúrgico se puede resumir en:
1. Disección anatómica.
2. Identificar saco y contenido.
3. Abrir el saco y reducir el contenido.
4. Resecar el saco herniario.
5. Reparar el anillo con puntos o mallas (prótesis 
artificiales o autólogas).
El uso de prótesis está indicado cuando la hernia 
es muy grande o el tejido está muy debilitado y/o 
no alcanza para reparar el defecto. En general, la 
recidiva herniaria es menor con el uso de prótesis.
Tratamiento de la hernia inguinal
El tratamiento quirúrgico de las hernias ingui-
nales se puede hacerpor vía anterior, “abierta” o 
clásica (preperitoneal o abriendo el peritoneo), 
existiendo variadas técnicas con o sin uso de 
prótesis. También se puede optar por un abordaje 
laparoscópico por vía posterior (transperitoneal o 
preperitoneal) en el cual siempre se usa prótesis. 
En la vía de abordaje anterior se puede usar 
anestesia local, asociada o no a sedación, anestesia 
regional (espinal o peridural) o anestesia general. 
La vía de abordaje laparoscópica requiere de 
anestesia general.
 Hernioplastías inguinales por vía anterior 
sin uso de prótesis:
– Técnica de Bassini: reparación de fascia 
trasversalis y sutura de tendón conjunto 
con el ligamento inguinal. El problema 
es que se produce mucha tensión, lo cual 
aumenta el riesgo de recidiva y produce 
mucho dolor.
– Técnica de Shouldice: reparación que 
usa cuatro planos de suturas diferentes, 
generando una calibración del orificio 
profundo y la reparación por planos de la 
pared posterior usando diferentes estructuras 
desde la fascia transversalis hasta planos 
aponeuróticos.
– Técnica de McVay: reparación que une la 
fascia transversalis al ligamento de Cooper 
y al ligamento inguinal. Incluye una extensa 
incisión de relajación en la vaina del recto. 
Puede haber lesión de vasos femorales o 
dolor por la incisión de relajación.
Hernioplastías inguinales por vía anterior 
con uso de prótesis:
– Técnica de Lichtenstein (libre de ten-
sión): la reparación se logra con una 
malla que se sutura a la vaina del recto 
y al ligamento inguinal. Hacia el orificio 
inguinal profundo se corta la malla en V 
para ajustarla al cordón y se cierra con un 
punto para calibrar su paso. Baja recidiva 
y dolor.
– Técnica de Gilbert: inventó el PHS (Prolene 
Hernia System), que es un dispositivo con 
dos mallas unidas por un cilindro. Lo que 
hace es una reparación a dos planos. Este 
sistema funciona muy bien, pero es muy 
caro.
Hernioplastía inguinal laparoscópica:
 Reparación con una malla por vía intraperitoneal 
(IPOM), preperitoneal por vía transabdominal 
(TAPP) o por vía preperitoneal con abordaje 
completamente extraperitoneal (TEPP).
 El abordaje laparoscópico requiere del equipa-
miento y montaje del pabellón necesario para 
cirugías laparoscópicas, con mayor consumo 
de tiempo, presenta costos superiores, requiere 
anestesia general (la operación clásica es con 
anestesia regional o local) y la hospitalización 
puede ser algo más prolongada, siendo poco 
atractiva para cirugía ambulatoria.
 No hay claridad respecto a la existencia de 
ventajas con respecto a la frecuencia de recidiva 
y de dolor postoperatorio inmediato y alejado 
en comparación a la cirugía tradicional, pero 
presentaría beneficios en pacientes con hernias 
bilaterales y/u obesos.
Contraindicaciones de cirugía
Se aplican a cirugías electivas de hernias re-
ductibles no complicadas. En cirugía de urgencia 
muchas son contraindicaciones relativas.
Absolutas: ascitis, foco séptico intercurrente, 
cuadro respiratorio agudo. 
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138 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Relativas: edad avanzada (muy relativo), 
contraindicación por cuadros médicos con-
currentes, uropatía obstructiva.
Complicaciones de la cirugía herniaria
Al igual que todo procedimiento quirúrgico, 
la hernioplastía tiene riesgo de complicaciones, 
entre estos encontramos:
Infección de herida operatoria: 1-2% en hernia 
inguinal electiva. Es posible que la frecuencia 
se reduzca con el uso de profilaxis antibiótica. 
Esta se recomienda especialmente si se utiliza 
una prótesis sintética. Tratamiento en general 
con antibióticos.
Infección de la prótesis sintética: tratamiento 
con antibióticos. Puede requerir su extirpación.
Seroma de herida operatoria: debido al daño 
linfático, venoso, o presencia de cuerpo ex-
traño. La mayoría se reabsorben solos. Puede 
requerir punción.
Hematoma: prevenible con una meticulosa 
hemostasia. Puede requerir exploración qui-
rúrgica para hematomas expansivos.
Atrofia testicular / Orquitis isquémica: ocurre 
cuando se compromete la irrigación testicular 
por lesión directa de vasos o compresión del 
cordón espermático.
Retención urinaria.
Dolor post-operatorio: tema de gran impor-
tancia. Especialmente porque muchos pacientes 
se presentan sin dolor al momento del diag-
nóstico. El dolor puede ser agudo o crónico. 
Este último es aquel que supera los tres meses. 
Puede corresponder a dolor somático (daño de 
músculos o ligamentos), visceral (por ejemplo, 
diseyaculación) o neuropático (dolor intenso 
con parestesias por daño o atrapamiento de 
nervios como el ilioinguinal). Puede alcanzar 
hasta el 10% de los pacientes.
Esterilidad: raro, salvo que haya lesión bilateral 
del conducto deferente.
Osteitis del pubis.
Lesiones de la vejiga: un factor de riesgo es 
el deslizamiento de la vejiga. También puede 
producirse lesión por trócares en la reparación 
laparoscópica.
Pronóstico
El pronóstico de una reparación herniaria 
en general es bueno si se realiza el diagnóstico 
y reparación oportunamente, especialmente en 
defectos pequeños, simples, en pacientes sanos 
en otros aspectos.
En general, todas las técnicas anatómicas y 
mediante prótesis presentan muy baja recurrencia. 
En Chile, la recurrencia es < 2% con malla y < 
5-10% con técnicas anatómicas.
Hernia inguinal: las tasas de recurrencia 
después de la reparación de la hernia indirecta 
en los adultos se informan entre un 0,6-3%, 
aunque la incidencia es más probable que esté 
entre 5-10%. Una insuficiente reducción del 
saco herniario o cierre del anillo interno y la 
falta de identificación de una hernia femoral 
pueden contribuir a la recurrencia. En cuanto 
a la recurrencia después de la reparación de 
hernias directas, se ha informado desde menos 
de 1% hasta un 28%. El punto de recurrencia 
más común está justo lateral a la espina del 
pubis, lo que implica una tensión excesiva en 
la reparación. El uso de malla en la reparación 
de la hernia disminuye el riesgo de recurrencia 
en un 50-75%. 
Hernia femoral: las tasas de recurrencia suelen 
ser similares a las de la hernia inguinal directa. 
Se han informado tasas entre el 5-10%.
Hernia umbilical: los factores que conducen a 
una alta tasa de complicaciones y recurrencia 
después de la reparación quirúrgica incluyen 
gran tamaño de la hernia, edad avanzada o 
deterioro del paciente, obesidad, y la presencia 
de enfermedad relacionada con aumento de 
la presión intra-abdominal. En las personas 
sanas, la reparación quirúrgica de los defectos 
umbilicales da buenos resultados con una baja 
tasa de recurrencia.
Hernia epigástrica: la tasa de recurrencia pue-
de alcanzar el 10-20%, una incidencia mayor 
que con la reparación de la hernia inguinal o 
femoral. Esta alta tasa de recurrencia puede ser 
en parte debido a la falta de reconocimiento 
y reparación de pequeños defectos múltiples.
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139CAPÍTULO 9 | HERNIAS DE LA PARED ABDOMINAL
Hernia incisional: estudios con una mediana 
de seguimiento de 75 y 81 meses para la sutura 
y reparación con mallas respectivamente, 
mostraron una recurrencia del 63% para su-
tura y solo un 32% al utilizar mallas. Estudios 
basados en la población muestran que las 
hernias incisionales seguirán recidivando a 
un ritmo elevado después de la reparación, y 
el aumento de re-operación a los cinco años 
alcanza casi el 40 % en promedio después de 
la tercera recurrencia. Aún no se sabe si a 
largo plazo se verán mejores resultados con 
reparaciones laparoscópicas con malla. En 
todas las técnicas con malla que emplean la 
técnica de capa base (con al menos 3-4 cm de 
capa base de malla) lleva a las tasas más bajas 
de recurrencia.Pese a una alta tasa de recidiva 
después de las operaciones, las complicaciones 
tales como infección de la prótesis, sangrado, 
seroma y la erosión de la malla en el intestino 
causando una fístula, ocurren en un pequeño 
porcentaje de casos. La infección del tejido 
alrededor de la malla es más probable después 
de la reparación de una hernia que ocurre en 
una herida con una infección previa.
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Ediciones UC
 
 
Chapter Title: OBSTRUCCIÓN INTESTINAL
Chapter Author(s): Chomalí E. Pamela and Llanos L. Osvaldo
 
Book Title: Manual de patología quirúrgica
Book Editor(s): Fernando Crovari Eulufi, Manuel Manzor Véliz
Published by: Ediciones UC. (2014)
Stable URL: http://www.jstor.org/stable/j.ctt17t7660.17
 
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quirúrgica
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CAPÍTULO 10
OBSTRUCCIÓN INTESTINAL
Definición
La obstrucción intestinal (OI) corresponde a 
la detención del tránsito del contenido intestinal 
debido a una causa mecánica (también llamada 
íleo mecánico). La importancia de este cuadro 
radica en la urgencia de su tratamiento.
Debe diferenciarse de la detención del tránsito 
intestinal por falta de peristalsis o íleo paralítico 
(principal diagnóstico diferencial), sin una obs-
trucción mecánica, generalmente secundaria a 
una irritación peritoneal o a otras causas más 
infrecuentes.
Epidemiología
La OI es uno de los trastornos quirúrgicos más 
comunes del intestino delgado:
agudas.
(Tabla 10-1).
Clasificadas según ubicación:
países industrializados la principal causa de OI 
en intestino delgado corresponde a adherencias 
postoperatorias o bridas (60%), seguido por 
tumores malignos, hernias, y la enfermedad 
de Crohn.
– Las operaciones que más se asocian a las 
bridas son: cirugía colorrectal > cirugías 
ginecológicas > reparación de hernias > 
apendicitis.
Las obstrucciones intestinales estranguladas 
son urgencias quirúrgicas y ocurren en un 10-30% 
de los casos.
Tabla 10-1
Causas de OI según lugar de obstrucción 
y su incidencia relativa.
* Dentro de las causas misceláneas se encuentran: Enfermedad 
de Crohn, intususcepción, estenosis inducida por radiación, 
estenosis post-isquémica, cuerpos extraños, íleo biliar, divertículo 
de Meckel, hematomas, parásitos, bezoares, anormalidades 
congénitas, etc.
Causas de OI según Incidencia (%) 
lugar de obstrucción
Intestino Delgado 85-90
Adherencias 60
Neoplasias 10-20
Hernias 10-20
Misceláneas* 10
Intestino Grueso 10-15
Carcinoma de colon 65
Diverticulitis 20
Vólvulo 5
Misceláneas* 10
141
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142 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Fisiopatología
Con el inicio de la obstrucción, el gas (pro-
veniente de la ingestión de aire principalmente y 
producción bacteriana) y el líquido (proveniente 
de la ingestión y además de la secreción intestinal 
que está aumentada por el íleo mecánico) se acu-
mulan en el lumen intestinal proximal al sitio de 
la obstrucción. La actividad intestinal aumenta en 
un esfuerzo para superar la OI, lo que se manifiesta 
clínicamente como un dolor tipo cólico y diarrea 
que sufren algunos pacientes, incluso en presencia 
de una OI completa. 
Esta misma acumulación de líquido y gas 
distienden al intestino, aumentando las presiones 
intraluminal e intramural, a lo que se agrega la 
aparición de un tercer espacio. Esto causa distención 
abdominal, vómitos y deshidratación, alterando el 
equilibrio hidroelectrolítico y ácido base.
El aumento de la presión intraluminal puede 
causar isquemia por alteración de la perfusión 
microvascular intestinal, determinando necrosis 
intestinal y perforación en los casos más graves 
(Figura 10-1). Esta condición se denomina obs-
trucción intestinal estrangulada.
En caso de una obstrucción parcial, solo una 
parte del lumen intestinal se ocluye, permitiendo 
el paso de algunos gases y líquidos. La progresión 
de los eventos fisiopatológicos descritos anterior-
mente tiende a ocurrir más lentamente que con 
la obstrucción completa, y el desarrollo de la 
estrangulación es menos probable.
Una forma particularmente peligrosa de la 
obstrucción intestinal es la obstrucción en asa 
ciega, en la que un segmento de intestino se 
obstruye tanto proximal como distalmente (por 
ejemplo, con un vólvulo). En tales casos, el gas 
y líquido acumulado no pueden escapar ni por 
proximal ni por distal del segmento obstruido, lo 
que lleva a un rápido aumento de la presión lumi-
nal, y una rápida progresión a la estrangulación. 
Esto también ocurre en la obstrucción de colon 
cuando la válvula ileocecal es competente. Si el 
colon no se descomprime a través de la válvula 
ileocecal, se forma un bucle cerrado entre la válvula 
y el punto de obstrucción (el colon se distiende 
progresivamente debido a que el íleon continúa 
vaciando gas y líquido en el segmento obstruido). 
En el 10-20% de los individuos la válvula ileocecal 
es incompetente, y la presión del colon se alivia 
con el reflujo hacia el íleon.
Etiología
Adherencias: son la causa más común de 
obstrucción mecánica del intestino delgado. 
En adultos es frecuente observar adherencias 
adquiridas secundarias a operaciones abdomi-
nales o procesos inflamatorios. En niños se ven 
bandas congénitas.
Figura 10-1
Fisiopatología de la OI.
Obstrucción intestinal mecánica
Shock y Sepsis
Acumulación de gas y líquido (proximal a la OI)
↑ Peristaltismo, distensión abdominal
Dolor tipo cólico, disminución del retorno venoso
Liberación de catecolaminas, estasis venoso,
edema de pared
↑ Presión intraluminal e intramural
Formación de
3er espacio
Isquemia
↑ Distensión,
vómitos,deshidratación,
alteraciones
hidroelectrolíticas
y del equilibrio
ácido-base
Traslocación y
sobrecrecimiento
bacteriano
intraluminal
Necrosis,
perforación
intestinal
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143CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL
Neoplasias: las neoplasias intrínsecas del intes-
tino delgado pueden ocluir progresivamente el 
lumen intestinal o servir como punto de origen 
en la intususcepción. Los síntomas pueden ser 
intermitentes, el inicio de la obstrucción es 
lento, y generalmente se encuentran presen-
tes signos de anemia crónica. Las neoplasias 
extrínsecas al intestino pueden atrapar las asas 
intestinales, generando obstrucción. Tumores 
de colon ubicados estratégicamente (en par-
ticular cerca de la válvula ileocecal, como un 
cáncer de ciego), pueden presentarse como 
una obstrucción de intestino delgado.
Hernias: la incarceración de una hernia externa, 
en la actualidad, es menos común desde que la 
reparación precoz o profiláctica de las hernias 
se convirtió en rutina, pero sigue siendo una 
causa frecuente de obstrucción intestinal. 
Hernias inguinales, femorales, o umbilicales 
pueden haber estado presente durante años 
(o el paciente puede no ser consciente del 
defecto) antes de la aparición de los síntomas 
obstructivos. Una hernia incarcerada puede ser 
pasada por alto por el cirujano en un examen 
incompleto o difícil, sobre todo si el paciente 
es obeso o si la hernia es de tipo femoral. Las 
hernias internas (en el agujero obturador, fo-
ramen epiploico u otros defectos anatómicos) 
son raras, pero han aumentado su incidencia a 
consecuencia de la cirugía bariátrica. La hernia 
interna es uno de los varios mecanismos por 
los cuales las adherencias adquiridas producen 
obstrucción.
Enfermedad inflamatoria intestinal: causa 
obstrucción cuando el lumen se estrecha por 
la inflamación o la fibrosis de la pared.
Vólvulo: corresponde a la rotación de las 
asas intestinales alrededor de un punto fijo, 
a menudo como consecuencia de anomalías 
congénitas o adherencias adquiridas. El inicio 
de la obstrucción es abrupto, y la estrangulación 
se desarrolla rápidamente. La malrotación 
intestinal es una causa de vólvulo en los lac-
tantes y raramente en adultos.
Intususcepción intestinal: corresponde a la 
invaginación de un asa de intestino dentro de 
sí misma. Se presenta generalmente en niños 
(en ellos no es necesaria la presencia de una 
lesión orgánica), cuya clínica característica 
corresponde a dolor abdominal tipo cólico, 
rectorragia color mermelada de grosella y una 
masa palpable (segmento intususceptado). Se 
encuentra raramente en adultos y en estos casos 
generalmente es causada por un pólipo u otra 
lesión intraluminal (por ejemplo, neoplasias).
Cuerpos extraños: bezoares y cuerpos extraños 
ingeridos pueden pasar al intestino y bloquear 
su lumen.
Íleo biliar: es el paso de un cálculo biliar 
grande hacia el intestino a través de una 
fístula colecisto-entérica, que puede producir 
obstrucción del lumen intestinal.
Estenosis: la estenosis del lumen intestinal 
debida a una lesión por isquemia, daño por 
radiación o trauma quirúrgico puede resultar 
en obstrucción mecánica.
Hematoma: puede desarrollarse de forma 
espontánea en la pared intestinal en un pa-
ciente que toma anticoagulantes o también 
secundario a un trauma abdominal, pudiendo 
ocluir el lumen intestinal.
Fibrosis quística: provoca una obstrucción 
crónica parcial del íleon distal y del colon 
derecho en adolescentes y adultos. Es equi-
valente a íleo meconial en recién nacidos.
Figura 10-2
Causas de OI. 
a) b)
c) d)
A: Adherencias, B: Hernia, C: Vólvulo, D: Intususcepción
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144 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
Manifestaciones clínicas
El cuadro clínico se caracteriza por: Dolor + 
Vómitos + Cese de eliminación de gases y heces 
por el ano + Distensión abdominal.
Síntomas:
Dolor de tipo cólico periumbilical o difuso, 
poco localizado: mientras más alta sea la ubi-
cación de la obstrucción, más intenso puede 
ser el dolor que se percibe. El sitio del dolor no 
refleja el lugar de obstrucción. Habitualmente 
no responde a antiespasmódicos. El dolor 
puede disminuir por desobstrucción o por 
agotamiento del peristaltismo. Puede aumentar 
o ser continuo por irritación peritoneal (signo 
de compromiso vascular intestinal). Se cree 
que la periodicidad del dolor puede orientar 
de cierta forma la ubicación de la obstrucción: 
un dolor que recurre cada 3-4 minutos orienta 
a obstrucción en intestino delgado proximal, 
mientras que un dolor que recurre cada 15-20 
minutos orienta a obstrucción en intestino 
delgado distal o colon.
Vómitos: casi invariables. Dependen del 
sitio de la obstrucción, grado de oclusión 
y tiempo de evolución, ya que requieren 
tiempo para que se acumule más contenido. 
Inicialmente contienen bilis, moco y secre-
ciones intestinales, pero pueden convertirse 
en vómitos francamente fecaloídeos (color 
naranja-café con un olor fétido); esto ocurre 
más frecuentemente en obstrucciones de 
intestino delgado distal por sobrecrecimiento 
bacteriano proximal a la obstrucción, mien-
tras que en obstrucciones de colon suele no 
haber vómito fecaloídeo.
Singultus: el hipo es común en estos pacientes.
Sensación de distensión abdominal.
Ausencia de eliminación de gases y heces.
Si los síntomas obstructivos van y vienen 
repentinamente durante varios días en pacientes 
mayores a 65 años, en especial sin intervenciones 
abdominales previas, se debe sospechar obstrucción 
por cálculos.
Signos:
Deshidratación: mucosas secas, taquicardia, 
hipotensión ortostática, oliguria, etc.
Distensión abdominal: abdomen timpánico a 
la percusión, sello distintivo de todas las formas 
de obstrucción intestinal. Es menos marcada 
en casos de obstrucción alta en el intestino 
delgado y más marcada en la obstrucción de 
colon.
Aumento de la frecuencia y del tono de los 
ruidos hidroaéreos.
Bazuqueo: refleja íleo prolongado por acu-
mulación de líquido en asas intestinales.
Masa abdominal palpable: por lo general 
significa una obstrucción estrangulante en asa 
cerrada de intestino delgado. Se debe recordar 
siempre examinar cuidadosamente los orificios 
herniarios para detectar la presencia de masas.
Tener presente que un abdomen tranquilo no 
elimina la posibilidad de obstrucción y no necesa-
riamente establece el diagnóstico de íleo paralítico.
Evolución:
Puede haber compromiso vascular del asa 
intestinal, o bien, disminución de los síntomas 
por alivio de la oclusión o por agotamiento de 
la peristalsis.
Diferencias entre obstrucción intestinal 
simple vs complicada:
OI Simple: sin compromiso vascular del asa 
intestinal. El abdomen es depresible, poco 
sensible, sin signos de irritación peritoneal. 
Presentación típica, casi sin taquicardia.
OI Complicada: con estrangulamiento. Se 
produce compromiso vascular del asa intestinal, 
hay isquemia que puede llevar a necrosis del 
tejido y translocación bacteriana. El dolor es 
más intenso y permanente, existe un mayor 
grado de compromiso del estado general y 
deshidratación, con signos de hipovolemia, 
taquicardia y tendencia a la hipotensión. El 
abdomen puede presentar signos de irritación 
peritoneal, mayor distensión y sensibilidad, 
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145CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL
resistencia muscular, silencio abdominal y, 
a veces, es posible la palpación de una masa 
de asas intestinales. La fiebre, leucocitosis > 
15.000 y/o acidosis metabólica también son 
signos sugerentes de OIcomplicada.
Estudio diagnóstico
El diagnóstico es clínico y debe ser confirmado 
por imagen.
Exámenes de laboratorio
Son útiles para evaluar el estado general del 
paciente y ayudan a corregir la deshidratación y las 
alteraciones electrolíticas, pero todos son inespe-
cíficos para fines diagnósticos, como tampoco son 
fieles para el diagnóstico de compromiso vascular.
Una leucocitosis > 15.000 puede ser indicadora 
de compromiso vascular, pero no es patognomónica, 
y debe ser evaluada en conjunto con el cuadro 
clínico. Además, un recuento normal de leucocitos 
no descarta estrangulación.
Puede observarse falla renal secundaria a la 
deshidratación y acidosis metabólica que sugiere 
compromiso vascular. También pueden elevarse 
los niveles de amilasa sérica.
Imágenes
Radiografía simple de abdomen: es el examen 
más importante cuando no está disponible la 
tomografía axial computarizada.
 Debe ser tomada en decúbito y en posición de 
pies para ver el intestino distendido. Muestra 
distensión gaseosa de las asas de intestino por 
encima de la obstrucción (Figura 10-3) y en 
la placa tomada con el enfermo en posición de 
pies se pueden ver los característicos niveles 
hidroaéreos dentro de las asas intestinales 
distendidas (Figura 10-4). En condiciones 
normales, el intestino delgado no tiene aire, 
mientras que el colon sí.
 Además, informa el nivel o altura de la obs-
trucción, si es intestino delgado o de colon; 
elementos de sospecha de compromiso vascular 
(aunque tardíos) y en casos de duda puede servir 
para ayudar a diferenciar un íleo mecánico de 
un íleo paralítico.
Figura 10-4
Radiografía simple de abdomen que muestra niveles 
hidroaéreos en intestino delgado dilatado.
Figura 10-3
Radiografía simple de abdomen que muestra las 
asas de intestino delgado dilatadas y ausencia 
de gas en el colon.
 En raras ocasiones se puede requerir radiografía 
con contraste o TAC para buscar lesiones 
causales de la obstrucción en intestino delgado.
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146 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
 En caso de íleo biliar, además de observar asas 
de intestino dilatadas y niveles hidroaéreos, se 
puede observar la imagen del cálculo cuando 
es calcificado y la presencia de aire en la vía 
biliar (neumobilia). En tal caso, el tratamiento 
es extraer el cálculo del intestino más trata-
miento de vía biliar posterior.
 Cuando ocurre un vólvulo de colon sigmoides 
se puede observar una imagen característica 
en la radiografía, el “signo del grano de café”.
Tomografía axial computarizada (TAC): 
debe solicitarse como primera línea, si está 
disponible. Entrega gran cantidad información: 
ubicación de la OI, causa (la radiografía no 
aporta este dato), permite pesquisar la existencia 
de complicaciones precozmente (la radiografía 
puede aportar esta información pero en forma 
tardía) y además permite evaluar diagnósticos 
diferenciales.
 Se pide a todos los pacientes con obstrucción 
de colon, debido a la alta sospecha de cáncer 
colorrectal, para identificar el tumor, altura, 
metástasis a distancia, etc.
Procedimientos diagnósticos
Colonoscopía o rectosigmoidoscopía: puede 
ser necesaria y de utilidad diagnóstica en al-
gunos casos de obstrucción de colon izquierdo 
o rectosigmoides. En algunos pacientes con 
vólvulo de sigmoides puede ser terapéutico, 
ya que se puede realizar una cuidadosa des-
compresión por vía endoscópica. No se debe 
realizar cuando se sospecha una perforación 
concomitante.
Clasificación
La OI se puede clasificar según:
Altura o nivel de la obstrucción: diferenciar 
si es de intestino delgado o de intestino grueso.
Compromiso vascular: determinar si la obs-
trucción es simple (sin compromiso vascular 
del asa intestinal) o complicada (estrangulación 
e isquemia). Esta última puede sufrir necrosis 
isquémica y gangrena, por eso es crucial deter-
minar si hay compromiso vascular. Las causas 
más frecuentes son:
– OI simple: adherencias intraabdominales, 
tumores, estenosis.
– OI complicada: hernias, adherencias, 
vólvulos.
Causa o mecanismo de la obstrucción: de 
acuerdo a la relación anatómica con pared 
intestinal.
– Lesiones intrínsecas del lumen intestinal: 
estrechez del lumen.
- Congénitas: malformaciones (atresias, 
estenosis, ano imperforado, malrotacio-
nes, duplicaciones y quistes, divertículo 
de Meckel, vasculares).
- Adquiridas: inflamatorias (enteritis, 
diverticulitis), trauma, neoplásicas.
– Lesiones extrínsecas al intestino: bridas 
(adherencias), hernias, abscesos, tumores 
extraintestinales, etc.
– Vólvulos: torsión o rotación anómala de un 
órgano sobre su pedículo. Más frecuente 
en colon sigmoides.
– Obstrucción intraluminal: cálculos bilia-
res, cuerpos extraños, bezoares, parásitos, 
fecalomas, otros.
Altura y causa:
– Intestino delgado:
- Bridas o adherencias peritoneales: son 
por cicatrices quirúrgicas.
- Hernias: inguinales, crurales, incisionales 
e internas.
- Íleo biliar: especialmente en mujeres 
mayores. En la radiografía simple se 
ve aire en la vía biliar (neumobilia).
- Otras: vólvulos, carcinomatosis peri-
toneal, enfermedades inflamatorias, 
intususcepción.
– Colon:
- Cáncer de colon/recto: primera causa.
- Enfermedad diverticular: divertículos 
agudos (complicados) y crónicos (cica-
trizados, procesos agudos a repetición).
- Otros: vólvulos, hernias, fecalomas.
Aguda o crónica.
Completa o incompleta: de acuerdo a si el 
lumen intestinal tiene una obstrucción total 
o parcial.
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147CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL
Diagnóstico diferencial
Múltiples enfermedades abdominales o sisté-
micas pueden cursar con íleo. A continuación se 
mencionan las principales.
Íleo prolongado:
– Neurogénico: lesión medular, proceso 
retroperitoneal, cólico ureteral.
– Metabólico: hipokalemia, hipocalcemia, 
hipomagnesemia, uremia, hipotiroidismo, 
cetoacidosis.
– Fármacos: vincristina, anticolinérgicos, 
antidepresivos tricíclicos, psicotrópicos, 
antihistamínicos, opioides, antagonistas 
de canales de calcio.
– Postquirúrgico: colecistectomía (más de 
48 horas), resección colónica (5-7 días), 
gastrectomías, pancreatoduodenectomías.
– Infeccioso/inflamatorio: sepsis, neumonía, 
peritonitis aguda, pancreatitis aguda, 
apendicitis aguda, gastroenteritis aguda, 
herpes zóster, tétano, etc.
Disección o rotura de grandes vasos san-
guíneos: especialmente aneurisma de la aorta 
abdominal.
Accidente vascular mesentérico.
Seudoobstrucción intestinal primaria: es 
un trastorno de la motilidad crónica que a 
menudo imita una obstrucción mecánica.
Síndrome de Ogilvie (seudoobstrucción 
colónica aguda): corresponde a una distensión 
colónica masiva en ausencia de obstrucción 
mecánica. Se caracteriza por dilatación ma-
siva del ciego (diámetro > 10 cm) y de colon 
derecho en la radiografía abdominal. Es un 
tipo de megacolon, a veces referido como 
“megacolon agudo”, para distinguirla de me-
gacolon tóxico. Es más frecuente en adultos 
mayores y está asociado con alguna enfermedad 
subyacente, como traumatismos, infecciones, 
enfermedades cardiacas, tumores retroperito-
neales, etc. Frecuentemente relacionado con 
alteraciones electrolíticas (niveles bajos de 
K+, Ca+2, Mg+2) y con la administración de 
opiáceos, anticolinérgicos u otras drogas que 
alteren la motilidad colónica. 
Tratamiento
En general es quirúrgico y de urgencia. La 
justificación para realizar una intervención qui-
rúrgica precoz es reducir al mínimo el riesgo de 
estrangulación intestinal, que se asocia con un 
mayor riesgo de morbilidad y mortalidad.
Los signos clínicos, las pruebas de laboratorio 
y los estudios de imagen actualmente disponibles 
no permiten diferenciar en formafiable a todos 
los pacientes con OI simple de los pacientes con 
OI estrangulada antes de la aparición de isquemia 
irreversible, por lo tanto, el objetivo es operar 
antes de que esto ocurra. Sin embargo, se podría 
plantear un tratamiento inicial no quirúrgico en 
pacientes estables en los que se haya descartado 
una OI en asa ciega y que no tengan evidencia 
de isquemia intestinal. Estos pacientes deben ser 
observados de cerca y ser sometidos a exámenes 
seriados.
Hidratación: con abundante suero fisiológico 
endovenoso por vías periféricas, para corregir 
la deshidratación y los desequilibrios hidroelec-
trolíticos y de ácido base que pueden ser muy 
graves. La obstrucción intestinal se asocia 
generalmente a una disminución notable del 
volumen intravascular, debido a la disminu-
ción de la ingesta oral, vómitos y secuestro de 
líquido en el lumen del intestino y la pared. 
Por lo tanto, la reposición de líquidos es parte 
integral del tratamiento.
Sonda vesical: necesaria para calcular balance 
hídrico en forma estricta.
Antibióticos de amplio espectro: indicados en 
los casos con compromiso vascular y gangrena 
intestinal; y como profilaxis en casos de obs-
trucción simple que van a cirugía (antibióticos 
perioperatorios).
Reposo digestivo.
Descompresión gastrointestinal: intubación 
nasogástrica (drenaje) para extraer continua-
mente el aire y líquido del tubo digestivo alto. 
Disminuye las náuseas, distensión y el riesgo 
de vómitos y aspiración.
Cirugía: el procedimiento quirúrgico a realizar 
varía de acuerdo a la etiología de la obstrucción 
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148 MANUAL DE PATOLOGÍA QUIRÚRGICA
(lisis de adherencias, resección de tumores, re-
ducción y reparación de hernias, etc.). Además, 
se debe examinar el intestino afectado y resecar 
el tejido no viable independiente de la causa 
de la obstrucción. Los criterios que sugieren 
viabilidad intestinal son: color normal, peris-
taltismo, pulsaciones arteriales marginales.
La terapia conservadora, en la forma de reposi-
ción de líquidos, reposo digestivo y descompresión 
intestinal es recomendada inicialmente para:
OI parcial (incompleta) del intestino delga-
do: la progresión a la estrangulación es poco 
probable que ocurra.
OI que ocurre en el período postoperatorio 
temprano: suele ser parcial y solo en raras 
ocasiones se asocia con la estrangulación.
OI debida a enfermedad de Crohn: se puede 
desarrollar en forma secundaria a inflamación 
activa o a estenosis fibrótica crónica. Corticoides 
sistémicos están indicados en pacientes con 
síntomas o signos de inflamación activa, pero 
son inútiles en pacientes con enfermedad 
inactiva. Aquellos que no responden al trata-
miento médico requieren resección quirúrgica 
o plastia de la zona estenótica.
OI debida a carcinomatosis: estos pacientes 
suponen un reto difícil, dado su pronóstico 
limitado. El tratamiento debe ser adaptado 
de acuerdo al pronóstico y deseos de cada 
paciente, y el alivio de la obstrucción puede 
lograrse mejor mediante un procedimiento 
de bypass, evitando una resección intestinal 
potencialmente difícil.
La terapia quirúrgica está indicada siempre en:
En OI de intestino delgado:
bridas o secundaria a un proceso inflamatorio 
(diverticulitis aguda) o íleos a repetición, sin 
compromiso hemodinámico/vascular (OI no 
complicada), se puede realizar un tratamiento 
médico conservador (observación, hidratación 
y reposo intestinal) en espera por 12-24 horas. 
Si la obstrucción no cede, se procede con el 
tratamiento quirúrgico.
– Signos de desobstrucción: comienzo de la 
expulsión de gases y el alivio del dolor.
por hernia atascada o compromiso vascular, 
se debe realizar una cirugía de urgencia.
– Obstrucción intestinal simple > 12-24 
horas: sección o liberación de las bridas 
(adherencias).
– Compromiso vascular y gangrena intes-
tinal: resección del segmento intestinal 
comprometido y aseo peritoneal.
En OI de colon:
delgado), que en general ocurre en colon no 
preparado, factor que en general contraindica 
una anastomosis primaria luego de la resección 
del segmento comprometido.
Complicaciones
En pacientes con obstrucción intestinal, la 
pérdida de líquidos y electrolitos puede ser extrema 
y, a menos que sean rápidamente restituidos, puede 
llevar a hemoconcentración, hipovolemia, insufi-
ciencia renal, shock y eventualmente la muerte.
Si el diagnóstico y tratamiento no se realiza 
oportunamente, progresa el compromiso vascular 
generándose isquemia, necrosis y perforación 
intestinal, con desarrollo de peritonitis y sepsis 
producto de la translocación bacteriana y derrame 
de contenido a la cavidad abdominal.
En pacientes con distensión abdominal extrema 
se pueden observar los siguientes efectos sistémicos:
del diafragma con ventilación restringida.
través de la vena cava inferior.
– Una vez que el intestino está gravemente 
comprometido, la sangre comienza a filtrarse 
al lumen intestinal.
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149CAPÍTULO 10 | OBSTRUCCIÓN INTESTINAL
– La pérdida de sangre puede alcanzar niveles 
significativos cuando se ven afectados largos 
segmentos de intestino.
Otra complicación de la OI es el síndrome 
de intestino corto como resultado de resecciones 
intestinales extensas.
Pronóstico
La mortalidad y la morbilidad dependen de 
la detección temprana y el diagnóstico correcto de 
la obstrucción. Si no se trata, y está estrangulada, 
puede causar la muerte en el 100% de los pacientes.
En la Tabla 10-2 se mencionan factores de 
mal pronóstico, asociados a una alta mortalidad 
(1-10%) y morbilidad.
Tasas de mortalidad en obstrucción de intes-
tino delgado:
-
lada). La mayor parte de estas muertes ocurren 
en personas de edad avanzada, frecuentemente 
con enfermedades asociadas.
de un 8% si la operación se realiza dentro de 
las 36 horas del inicio de los síntomas y de un 
25% si la operación se retrasa más allá de 36 
horas.
Tasas de mortalidad en obstrucción de colon:
-
lidad del 40%.
El cáncer de colon obstructivo tiene un peor 
pronóstico que el cáncer no-obstructivo, ya que 
es más probable que sea localmente extendido o 
metastásico a ganglios o a sitios distantes.
Se debe tener en cuenta que la obstrucción 
intestinal recurrente después de la lisis de adhe-
rencias no es infrecuente.
Prevención
Las medidas de prevención de obstrucción 
intestinal dependen de la causa y algunas no 
pueden prevenirse.
Las siguientes acciones pueden ayudar a reducir 
el riesgo de una obstrucción intestinal:
causar un bloqueo.
colelitiasis.
diverticulitis:
– Consumir alimentos ricos en fibra.
– Consumir abundante agua.
– Hacer ejercicios con regularidad.
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Edad avanzada
Patología asociada (comorbilidades)
Compromiso vascular (triplica el riesgo relativo)