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UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO POSGRADO EN CIENCIAS DE LA TIERRA CENTRO DE GEOCIENCIAS ESTUDIO DE SISMOS RECIENTES (Mw > 7) EN LA ZONA DE SUBDUCCIÓN MICHOACÁN-COLIMA- JALISCO, MÉXICO T E S I S QUE PARA OPTAR POR EL GRADO DE: DOCTOR EN CIENCIAS DE LA TIERRA (Sismología) PRESENTA: MARIA DEL ROSARIO MARTINEZ LOPEZ Director de Tesis: Dr. Carlos Mendoza Centro de Geociencias Juriquilla Querétaro, México, Abril del 2019 UNAM – Dirección General de Bibliotecas Tesis Digitales Restricciones de uso DERECHOS RESERVADOS © PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL Todo el material contenido en esta tesis esta protegido por la Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) de los Estados Unidos Mexicanos (México). El uso de imágenes, fragmentos de videos, y demás material que sea objeto de protección de los derechos de autor, será exclusivamente para fines educativos e informativos y deberá citar la fuente donde la obtuvo mencionando el autor o autores. Cualquier uso distinto como el lucro, reproducción, edición o modificación, será perseguido y sancionado por el respectivo titular de los Derechos de Autor. “Declaro conocer el Código de ética de la Universidad Nacional Autónoma de México, plasmado en la Legislación Universitaria. Con base en las definiciones de integridad y honestidad ahí especificadas, aseguro mediante mi firma que el presente trabajo es original y enteramente de mi autoría. Todas las citas de, o referencias a, la obra de otros autores aparece debida y adecuadamente señaladas, así como acreditadas mediante los recursos editoriales convencionales” DEDICATORIA Este trabajo se lo dedicó principalmente a mis hijos que son dos personas muy especiales que cambiaron mi vida. Gael eres el mejor hijo con tu entusiasmo y tu hermosa sonrisa me ayudaste que todo fuera más fácil. Hijo en los momentos que sentía que no iba lograrlo te veía con esa alegría que te caracteriza y con tus ocurrencias, todo era mas sencillo. Eres lo máximo hijo. Jade eres más hermosa de lo que hubiera imaginado, tu siempre tan centrada, hablándome como si fueras mayor, cuando solo eres una niña. Los dos son lo máximo, lo que me impulsó en los días que sentía que no iba acabar la tesis, los miraba y sabía que no podía dejarlo. Gracias por estar en mi vida. Los amo hijos. Además, le dedico mi trabajo a mi esposo Robinson A. Martínez debido que siempre ha estado conmigo apoyándome en todo momento. También, le quiero dedicar este trabajo a mis padres que gracias a ellos he logrado mis objetivos. A mi padre Pedro Martínez y mi madre Rafaela López que en paz descanse. Hace unos meses te fuiste mamá. Me hubiera encantado que vieras mi tesis terminada. Este trabajo no lo hubiera logrado sin el apoyo de mis ocho hermanos: Cesar, Angelica, Hector, Roberto, Poncho, Miny, Manuel y Tere. AGRADECIMIENTOS En particular, agradezco a mi tutor Dr. Carlos Mendoza por apoyarme y guiarme en este trabajo de investigación. Sin su apoyo hubiera sido muy díficil culminar esta investigación debido que sus correcciones y comentarios enriquecieron mucho este estudio. Al Dr. Ramon Zúñiga por sus aportaciones, comentarios y correcciones durante el desarrollo del doctorado. Al Dr. Juan Martín Gomez Gonzalez por sus comentarios. A mis sinodales de tesis la Dra. Xyoli Perez Campos, el Dr. Miguel Angel Santoyo, el Dr. Victor Hugo Marquez y el Dr. Ramón Zúñiga. Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) por el apoyo de la beca (registro: 202358) otorgado para poder realizar el doctorado. A los proyectos UNAM/PAPIIT IN104013, UNAM/PAPIIT IN104317 y el proyecto CONACYT Problemas Nacionales-PN2015-639. Quiero agradecer a la UNAM y en particular al Centro de Geociencias por brindarme todas las facilidades para desarrollarme tanto en el ámbito académico. Tambien agradezco al personal administrativo del Centro de Geociencias (CGEO) en especial a Martha Pereda debido que siempre me ayudo en los tramites administrativos en los primeros semestres del doctorado. A Blanca L. Rendón Juárez y Armando Ramírez Morán que siempre me apoyaron adminstrativamente. Tambien a Ulises M. Alvarez y César Alfredo Contreras Zamora que me dieron todo su apoyo para tener acceso a la nube y poder asi correr mis programas. Además agradezco al Ing. Emilio Nava Alatorre por su valioso apoyo. Un agradecimiento muy especial a todos mis compañeros del CGEO. En especial a mis compañeros Francisco, Edgar, Gonzalo, Rosalia, Ericka, Rodrigo, Paola y Maria. 1 I N D I CE RESUMEN 2 ABSTRACT 4 INTRODUCCIÓN 6 CAPITULO I. Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México. 11 CAPÍTULO II. The Mw 7.3 Papanoa, Mexico earthquake of April 18, 2014: Implications for recurrent M> 7 thrust earthquakes in western Guerrero 28 CAPÍTULO III. Caracterización de asperezas de sismos recientes en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 43 CONCLUSIONES 62 REFERENCIAS 66 ANEXO A 70 2 RESUMEN En esta tesis se presentan tres trabajos de investigación de eventos sísmicos recientes de magnitud mayor de Mw 7 que han ocurrido en el contacto interplaca de Michoacán-Colima- Jalisco. En el estudio se aportan nuevos conocimientos que ayudan a entender el comportamiento de los sismos mayores en esta sección de la zona de subducción. También, en este trabajo se examinan las ubicaciones de las asperezas para diferentes ciclos sísmicos. Los resultados obtenidos en este estudio tendrían aplicación al estudio del potencial sísmico en la zona de subducción de México. En el primer trabajo se determinó el ancho de la zona de acoplamiento sismogénico con base en el análisis de hipocentros y mecanismos focales de los sismos ocurridos en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco entre 1964 y 2008. En la zona de Michoacán donde subduce la placa de Cocos bajo la placa de Norteamérica se determinó una profundidad máxima de 40 km. Esta profundidad es mayor que la profundidad de 25 km propuesta anteriormente para esta placa. Para la placa de Rivera, la profundidad máxima fue de 40 km, consistente con lo que habían propuesto anteriormente otros autores. A partir de la profundidad máxima se determinó el ancho del contacto sismogénico para la placa de Cocos y de Rivera. Estos resultados tienen implicaciones importantes para la estimación del ancho máximo de las rupturas sísmicas y la magnitud máxima esperada en la zona de subducción. En el segundo trabajo se determinó el modelo de deslizamiento del sismo de 18 de abril 2014 (Mw 7.3) ocurrido en Papanoa, Guerrero. Este modelo se obtuvo mediante la inversión de ondas P y SH en desplazamiento. El evento ocurrió en donde se habían registrado los sismos de magnitud mayor de Mw 7 de 1943, de 1985 y de 1979. Se compararon las zonas de alto deslizamiento de los diferentes eventos que representan las asperezas en las zonas de contacto interplaca. Se observó que las asperezas no se empalman. Esto sugiere que la ubicación de las asperezas de los eventos recientes ocurridos en el noroeste de Guerrero no se ha repetido en los últimos 70 años. Estos resultados tienen aplicación en los estudios de potencial sísmico y en la simulación del movimiento del suelo. 3 En el tercer trabajo se redeterminaron de manera sistemática los modelos de deslizamiento de sismos mayores de Mw 7 ocurridos de 1981 a 2003 en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Se invirtieron las formas de onda P y SH registradas a distancias telesísmicas. Se utilizó una parametrización de la falla que permite una amplia flexibilidad en la duración de dislocación.Se examinaron las zonas de alto deslizamiento para investigar las propiedades e incertidumbres de las asperezas utilizando un procedimiento donde se varían los parámetros de entrada que se utilizan en la inversión. En el procedimiento se realizaron 300 inversiones independientes para cada evento tomando en cuenta los posibles errores en la geometría de la falla, la profundidad del hipocentro y la velocidad de ruptura. Los resultados indican que las dimensiones de las asperezas se mantienen dentro de un mismo rango, lo que implicaría la existencia de asperezas relativamente homogéneas en la zona de contacto sismogénico de Michoacán-Colima-Jalisco. Los resultados del estudio indican que el procedimiento de muestreo de los parámetros de entrada ofrece una alternativa para determinar las posibles incertidumbres en los modelos de deslizamiento obtenidos utilizando los registros telesísmicos. Los resultados obtenidos en esta tesis sugieren que la magnitud máxima esperada a lo largo de la zona de subducción de Michoacán y de la zona de subducción de Colima-Jalisco es similar (Mw 8.3) en ambas zonas. Esto considerando las dimensiones de contacto interplaca para Michoacán de 300 km x 95 km y para Colima-Jalisco de 420 km x 75 km. El análisis de las asperezas en la zona estudio sugieren que las asperezas no han ocurrido en el mismo lugar en los últimos 70 años. Sin embargo, el periodo de estudio es relativamente corto y no se puede descartar la posibilidad que las asperezas se ubican en el mismo lugar a lo largo del contacto interplaca. Sería importante realizar un estudio más completo de los sismos mayores ocurridos en toda la zona de subducción de México aplicando el procedimiento de muestro de los parámetros de inversión desarrollado en el Capítulo III. 4 ABSTRACT In this thesis three research works are presented for recent seismic events of magnitude greater than Mw 7 that have occurred along the interplate contact of Michoacán-Colima- Jalisco. The study aims to contribute new knowledge to help understand the behavior of major earthquakes in this section of the subduction zone. Also, in this work, the locations of the asperities for different seismic cycles are examined. The results obtained in this study have application to the study of the seismic potential in the subduction zone of Mexico. In the first work, the width of the seismogenic coupling area was determined based on the analysis of hypocenters and focal mechanisms of the earthquakes that occurred in the subduction zone of Michoacán-Colima-Jalisco between 1964 and 2008. In the Michoacán zone where the Cocos plate subducts beneath the North America plate, a maximum depth of 40 km was determined. This depth is greater than the depth of 25 km previously proposed for this plate. For the Rivera plate, the maximum depth observed was 40 km, consistent with what other authors had previously proposed. From the maximum depth, the width of the seismogenic contact for the Cocos and Rivera plate was determined. These results have important implications for estimating the maximum width of seismic ruptures and the maximum magnitude expected in the subduction zone. In the second work, the slip model of the earthquake of April 18, 2014 (Mw 7.3) in Papanoa, Guerrero was obtained by inverting P and SH waves in displacement. The event occurred where the earthquakes of magnitude greater than Mw 7 of 1943, 1985 and 1979 were located. The zones of high slip of the different events that represent the asperities in the interplate contact zones were compared. It was observed that the asperities do not overlap. This suggests that the location of the asperities of recent events in northwestern Guerrero has not repeated in the last 70 years. These results have application for studies of the seismic potential and for the simulation of strong ground motions. In the third work the slip patterns of earthquakes greater than Mw 7 occurring from 1981 to 2003 in the subduction zone of Michoacán-Colima-Jalisco were systematically redetermined. 5 The recorded teleseismic P and SH waveforms were inverted using a fault parameterization that allows a wide flexibility in the rise time. The high slip zones were examined to investigate the properties and uncertainties of the asperities using a procedure where the input parameters used in the inversion are varied. In the procedure, 300 independent inversions were run for each event taking into account the possible errors in the geometry of the fault, the depth of the hypocenter and the rupture velocity. The results indicate that the dimensions of the asperities remain within the same range, which would imply the existence of relatively homogeneous asperities in the zone of seismogenic contact in Michoacán-Colima-Jalisco. The results of the study indicate that the sampling procedure of the input parameters offers an alternative to determine the possible uncertainties in the slip models obtained using the teleseismic records. The results obtained in this thesis suggest that the maximum magnitude expected along the subduction zone of Michoacán and the subduction zone of Colima-Jalisco is similar (Mw 8.3) in both zones. The analysis of the asperities in the study area suggest that the asperities have not occurred in the same place in the last 70 years. However, the study period is relatively short, and the possibility that the asperities are located in the same place along the interplate contact cannot be ruled out. It would be important to carry out a more complete study of the major earthquakes that occurred throughout the subduction zone of Mexico, applying the parameter-sampling procedure developed in chapter III. 6 INTRODUCCIÓN México se encuentra en una región tectónicamente activa debido a la interacción de las placas de Rivera, Cocos y Norteamérica. Esta zona de subducción incluye la región de Michoacán- Colima-Jalisco donde han ocurrido catorce sismos de magnitud mayor o igual que 7 en los últimos 100 años. En las zonas de contacto interplaca se producen grandes esfuerzos tectónicos que se acumulan a lo largo del tiempo y eventualmente se liberan produciendo sismos fuertes de manera episódica. Los esfuerzos se acumulan en áreas de alta fricción, conocidas como asperezas, en las zonas de contacto interplaca que se deslizan durante el sismo. El proceso de acumulación y liberación de esfuerzos en las zonas de contacto resultan en la generación de sismos grandes, los cuales pueden ocasionar numerosos daños. En la zona de Michoacán-Colima-Jalisco han ocurrido sismos de fallamiento inverso que han causado importantes daños a la población. Por ejemplo, en esta región ocurrió el sismo del 19 de septiembre de 1985 que ocasionó más de 10, 000 muertes en la Ciudad de México (Esteva, 1988). En la Figura 1 se muestran los eventos de magnitud Mw > 7 que han ocurrido en la zona de estudio desde el año de 1911 junto con la sismicidad de magnitud mayor o igual que Mw 4.5 registrada de 1973 a la fecha por el USGS/NEIC (Centro Nacional de Información de Terremotos del Servicio Geológico de Estados Unidos, por sus siglas en inglés). Los sismos de Mw > 7 ocurridos a partir de 1980 cuentan con datos digitales disponibles que se pueden invertir para generar su modelo de ruptura. En este trabajo se analizaron los datos de estos eventos de manera sistemática para examinar a) el ancho de la zona de acoplamiento sismogénico en la zona de estudio, b) los modelos de deslizamiento de los eventos recientes ocurridos a partir de 1980, c) las propiedades de las asperezas y sus posibles incertidumbres y d) la interacción entre asperezas adyacentes a lo largo de la zona del contacto sismogénico. 7 Figura 1. Sismicidad registrada de 1973 a la fecha en la zona de subducciónde Michoacán- Colima-Jalisco. Los círculos son los eventos de Mw 4.5 tomados del USGS/NEIC a las profundidades indicadas en la escala de colores. Se muestran además los sismos de magnitud mayor de Mw 7 ocurridos a partir de 1911 tomados de diferentes referencias (ver anexo A, Tabla A1). También se muestran los mecanismos focales para los eventos ocurridos de 1973 tomados del Global Centroid Moment Tensor Project (GCMT, www.globalcmt.org). La mayor cantidad de sismos ocurre en el contacto interplaca en las zonas de subducción. El ancho del contacto es uno de los parámetros que controla el tamaño de los sismos mayores (Suárez y Sánchez, 1996). La región de contacto interplaca en la zona de subducción de México ha sido estudiada anteriormente por varios investigadores (Suárez et al., 1990; Tichelaar y Ruff, 1993; Pacheco et al., 1993; Pardo y Suárez, 1995). Los trabajos que se han realizado del ancho de la zona de acoplamiento incluyen toda la zona de subducción. Sin 8 embargo, existe información sismológica adicional para la región de Michoacán-Colima- Jalisco que no se ha tomado en cuenta. Por ejemplo, los hipocentros determinados para sismos locales registrados por la red temporal MARS (Mapping the Rivera Subduction Zone) que operó en los estados de Jalisco, Colima y Michoacán (Martínez-López, 2011). Esta información se evalúa en el Capítulo I donde se examina el acoplamiento sismogénico de la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco y la profundidad máxima del contacto interplaca. Los resultados tienen implicaciones importantes para el potencial sísmico debido que limitan el ancho de las dimensiones de las rupturas y nos permiten conocer la magnitud máxima esperada en la zona de estudio. Los sismos de magnitud mayor de Mw 7 que han ocurrido a partir de 1973 cuentan con modelos de deslizamiento que permiten una evaluación detallada de las propiedades de la fuente. Estos modelos han sido determinados con diferente tipo de datos y parámetros de entrada. Sin embargo, no conocemos las incertidumbres que tienen estos modelos de deslizamiento. En la Tabla 1 se listan los eventos con modelos de deslizamiento previamente publicados (Mendoza y Hartzell, 1989; Mendoza, 1993; Mendoza, 1995; Mendoza y Hartzell, 1999; Yagi et al., 2004, Santoyo et al., 2006; UNAM Seismology Group, 2015). Los modelos de ruptura indican concentraciones de deslizamiento cosísmico que pueden representar asperezas en la zona de contacto interplaca (Lay y Kanamori, 1981). Se puede observar en la Tabla 1 que estos modelos fueron generados con diferentes parámetros de entrada. Estas diferencias hacen difícil poder evaluar y comparar las zonas de alto deslizamiento de los modelos. Por ello, para poder realizar un estudio de análisis de las zonas de alto deslizamiento es necesario redeterminar los modelos de deslizamiento aplicando una misma metodología y tipo de datos para garantizar un análisis consistente y uniforme para todos los eventos. Por lo que, en este estudio se aplicó la metodología de inversión de falla finita desarrollada por Hartzell y Heaton (1983) para obtener los patrones de ruptura. Esto debido que este método se ha utilizado en el estudio de sismos grandes en la zona de subducción de la costa del Pacífico Mexicano. Además, se han hecho pruebas invirtiendo datos teóricos y se observa que esta metodología permite recuperar el modelo de ruptura (Mendoza, 1995). 9 Tabla 1. Sismos recientes de Mw > 7 que han ocurrido en la región de Michoacán-Colima- Jalisco de 1981 a 2014 y que cuentan con modelos de deslizamiento publicados junto con los parámetros de entrada utilizados en su determinación. Fecha (día/mes año) Tipo de registros Tipo de ondas Distancias *Dm (s) Referencia 30-10-1973 Desplazamiento P Locales y telesísmicas analógicas 2 Santoyo et al., 2006 14-03-1979 Velocidad P Telesísmicas 5 Mendoza, 1995 25-10-1981 Desplazamiento P Telesísmicos 1 Mendoza, 1993 19-09-1985 Velocidad P Locales y telesísmicas 6 Mendoza y Hartzell, 1999 21-09-1985 Desplazamiento P y SH Telesísmicas 1 Mendoza, 1993 09-10-1995 Desplazamiento P Telesísmicas Mendoza y Hartzell, 1999 22-01-2003 Velocidad P y SH Locales y telesísmicas 13 Yagi et al., 2004 18-04-2014 Desplazamiento P, SH y superficiales Locales y telesísmicas - UNAM Seismology Group, 2015 *Dm es la duración máxima de dislocación permitida en la inversión (s). En el Capítulo II se muestran los resultados de un estudio detallado del sismo de Papanoa del 18 abril 2014 (Mw 7.3). Este evento ocurrió cerca de donde habían ocurrido los sismos del 15 de abril de 1941, del 14 de marzo de 1979 y del 21 de septiembre de 1985. Las zonas de réplicas de todos estos eventos se sobreponen, sugiriendo que los eventos pudieron haber roto áreas comunes (UNAM Seismology Group, 2015). Los eventos del 14 de marzo de 1979 y del 21 de septiembre 1985 cuentan con modelo de deslizamiento. En el Capítulo II se realizó una comparación de los modelos de deslizamiento de los eventos de 1979, 1985 y 2014 y se observó que las asperezas no se empalman. Esto podría indicar que las asperezas no ocurren en el mismo lugar de un ciclo sísmico a otro. Sin embargo, se han realizado estudios que sugieren que las asperezas rompen repetidamente en el mismo lugar (p. ej., Yamanaka y Kikuchi, 2004). Los resultados obtenidos en este trabajo no muestran ese comportamiento. 10 En el Capítulo III se estudian y se evalúan los modelos de deslizamiento utilizando datos telesísmicos con el fin de definir las características específicas de sismos anteriores que puedan ayudar a contestar las incógnitas sobre el comportamiento de las asperezas a lo largo del contacto sismogénico. Además, se examinan las posibles incertidumbres asociadas a las asperezas aplicando un procedimiento de muestreo donde se varían los parámetros de entrada. Este procedimiento ofrece una alternativa para determinar la variabilidad de los modelos de deslizamiento. En este trabajo se observó que las asperezas no se empalman similar a lo que se había observado en el Capítulo II. 11 CAPITULO I. ACOPLAMIENTO SISMOGÉNICO EN LA ZONA DE SUBDUCCIÓN DE MICHOACÁN-COLIMA-JALISCO. Publicado en la revista del Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana. Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 199 Resumen Se analizaron los hipocentros y mecanismos focales de los sismos ocurridos en el suroeste de México entre 1964 y 2008 para exa- minar el ancho sismogénico de la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Esta zona incluye el segmento de Michoacán en la porción noroeste de la placa de Cocos y el segmento de Jalisco que corresponde a la placa de Rivera. En el segmento de Michoacán la profundidad máxima estimada para la zona de acoplamiento sismogénico es 40 km. Esta profundidad es mayor al valor de 25 km propuesto anteriormente para la placa de Cocos. Para la placa de Rivera la profundidad máxima del contacto sismogénico también es 40 km, consistente con el valor propuesto anteriormente. Este valor sugiere un ancho sismogénico distinto para cada segmento por la diferencia en el ángulo de buzamiento entre las placas de Cocos y de Rivera. Las dimensiones del contacto sismogénico estimadas para el segmento de Michoacán (300 km x 95 km) y para el segmento de Jalisco (420 km x 75 km) indican una magnitud máxima similar de Mw 8.3 con un deslizamiento promedio esperado de 2 m. Estos resultados tienen implicaciones importantes para la estimación del potencial sísmico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Palabras clave: Sismicidad, mecanismos focales, subducción en México, zona sismogénica. Abstract Hypocenters and focal mechanismsof earthquakes in southwestern Mexico between 1964 and 2008 were analyzed to examine the seismogenic width of the Michoacan-Colima-Jalisco subduction zone. This subduction zone includes the Michoacan segment in the northwest portion of the Cocos plate and the Jalisco segment, which corresponds to the Rivera plate. In the Michoacan segment, the maximum depth of seismogenic coupling is approximately 40 km. This depth is greater than the value of 25 km previously proposed for the entire Cocos plate. For the Rivera plate, the maximum seismogenic depth is also 40 km, consistent with the previously proposed value. This value suggests a different seismogenic width for each segment due to the difference in dip between the Cocos and Rivera plates. The dimensions of the seismogenic contact estimated for the Michoacan segment (300 km x 95 km) and for the Jalisco segment (420 km x 75 km) indicate a similar maximum magnitude of Mw 8.3 with an expected average slip of 2 m. These results have important implications for the estimation of the seismic potential in the Michoacan-Colima-Jalisco subduction zone. Keywords: Seismicity, focal mechanisms, subduction in Mexico, seismogenic zone. Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana Volumen 68, núm. 2, 2016, p. 199-214 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán- Colima-Jalisco, México M. Rosario Martínez-López1,*, Carlos Mendoza2 1 Posgrado en Ciencias de la Tierra, Universidad Nacional Autónoma de México, Apartado Postal 1-742, Querétaro, Qro. 76230, México. 2 Centro de Geociencias, Universidad Nacional Autónoma de México, Apartado Postal 1-742, Querétaro, Qro. 76230, México. * rosariomar55@hotmail.com M EXICANA A .C . SO CI ED AD GEOLÓGIC A 1904 2004 C i e n A ñ o s Rosario 12 Martínez-López y Mendoza200200 1. Introducción La sismicidad en las zonas de subducción es una de las principales fuentes de amenaza sísmica en el mundo. Estas regiones generan los sismos de mayor magnitud y por ello, generalmente los más destructivos al afectar centros urbanos. En el suroeste de México, la zona de subducción abarca desde la costa de Jalisco hasta la frontera con Guatemala a lo largo de la costa del Océano Pacífico. Esta zona de subducción incluye la región de Michoacán-Colima-Jalisco donde las placas oceánicas de Cocos y de Rivera subducen bajo la placa continental de Norteamérica (Nixon, 1982; DeMets y Stein, 1990; Pardo y Suárez, 1995). El sismo más grande registrado en México durante la época instrumental sismológica ocurrió en esta región en la costa de Jalisco el 3 de junio de 1932 (Eissler y McNally, 1984). Singh et al. (1984) estimaron una magnitud de ondas superficiales (Ms) de 8.2 para este sismo y sugieren que tuvo una ruptura compleja con base al análisis de sismogramas registrados en Europa a distancias mayores a 85º en instrumentos tipo Wiechert (Uppsala, Gottingen y Copenhagen) y Galitzin- Wilip (Stuttgart). Singh et al. (1984) modelaron estos registros utilizando cuatro subeventos distintos con una duración total de aproximadamente 90 s. El evento del 3 de junio 1932 fue seguido por otro sismo de magnitud Ms 7.6 el 18 de junio al suroeste de Manzanillo (Eissler y McNally, 1984). Singh et al. (1985) estimaron una longitud de ruptura de 220 km para el evento del 3 de Junio y una longitud de 60 km para el evento del 18 de junio basado en la distribución epicentral de réplicas. Los resultados de Singh et al. (1985) sugieren rupturas independientes que corresponderían a deslizamientos adyacentes en la zona de contacto entre las placas de Rivera y de Norteamérica. El sismo del 19 de septiembre de 1985 también ocurrió en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Este evento corresponde al sismo que más daños económicos ha causado en el país desde que se tienen registros instrumentales, resultando en más de 10000 muertes (Eissler et al., 1986). El sismo tuvo una magnitud de momento (Mw) de 8.0 y fue seguido por otro sismo fuerte con magnitud Mw 7.6 el 21 de septiembre de 1985 (Eissler et al., 1986; UNAM Seismology Group, 1986). Las áreas de réplicas de estos dos grandes sismos fueron de 170 km x 50 km para el evento del 19 de septiembre y de 66 km x 33 km para el sismo del 21 de septiembre (UNAM Seismology Group, 1986). Estas áreas no se empalman y son consistentes con la ruptura de zonas adyacentes en el contacto interplaca de Cocos-Norteamérica. Los resultados de un análisis de las formas de onda registradas para estos dos eventos indican que efectivamente las rupturas representan el deslizamiento cosísmico de asperezas independientes en la zona de subducción (Mendoza y Hartzell, 1989; Mendoza, 1993). Estos sismos principales corresponden a fallamiento inverso en la zona de contacto entre las placas Cocos- Rivera y la placa de Norteamérica. Han habido varios sismos interplaca con magnitud mayor a 7 en la región de Michoacán-Colima-Jalisco en el último siglo (Tabla 1). Estos eventos se muestran en la Figura 1 junto con las áreas de réplicas que se han identificado para los sismos registrados a partir de 1932. Si estas áreas representan las zonas de ruptura, entonces estos eventos sugieren la existencia de una zona somera de acoplamiento sismogénico a lo largo de la zona de subducción en la región de Michoacán-Colima-Jalisco. El contacto interplaca en la zona de subducción de México se ha estudiado anteriormente por varios investigadores (Suárez et al., 1990; Tichelaar y Ruff, 1993; Pacheco et al., 1993; Pardo y Suárez, 1995). Aparte de examinar la geometría de la placa subducida, estos estudios han identificado la profundidad máxima de acoplamiento sismogénico basado en la ubicación de los sismos de fallamiento inverso. Generalmente, un evento se considera como indicador de deslizamiento sismogénico en el contacto interplaca si 1) el rumbo del plano de falla es aproximadamente paralelo a la trinchera y 2) la orientación del vector de deslizamiento es en dirección del buzamiento de la placa subducida y representa principalmente un movimiento de cabalgamiento (Tichelaar y Ruff, 1993). En un estudio de sismos de magnitud mayor a 6 ocurridos durante el período de 1977 a 1988, Tichelaar y Ruff (1993) determinaron que la profundidad máxima de acoplamiento sismogénico a lo largo de la placa de Cocos es de entre 20 y 30 km. Similarmente, en un análisis de la sismicidad observada entre 1964 y 1990, Pardo y Suárez (1995) propusieron una profundidad máxima de 25 km para la zona sismogénica de la placa de Cocos con un ancho aproximado de 60 km. Esta profundidad máxima es la mitad del valor promedio de 40-55 km observado en otras zonas de subducción del mundo (Tichelaar y Ruff, 1993; Pacheco et al., 1993). Sin embargo, Currie et al. (2002) mencionan que si la intersección del Moho continental con la placa oceánica provee el límite máximo de la zona sismogénica, entonces el ancho sismogénico en la zona de subducción del margen Mexicano podría extenderse de 100 a 145 km. Este valor sería más consistente con las dimensiones de las áreas de réplicas de sismos mayores ocurridos en los últimos años en la costa de Michoacán (Figura 1). Pardo y Suárez (1995) también examinaron la placa de Rivera y estimaron una profundidad máxima de 40 km para el acoplamiento sismogénico, sugiriendo un ancho de 75 km tomando un ángulo de buzamiento de 32º para la placa de Rivera en la región de Colima-Jalisco. El ancho de la zona sismogénica controla el tamaño de los sismos mayores (Suárez y Sánchez, 1996) y tiene implicaciones importantes para la definición del potencial sísmico, la estimación del movimiento del suelo esperado, y la generación de tsunamis. Los trabajos que se han realizado hasta la fecha han aportado conocimientos importantes sobre la naturaleza del contacto sismogénico en México. Sin embargo, existe información sismológica adicional para la región de Michoacán-Colima-Jalisco que no se ha tomado en cuenta. Por ejemplo,se han producido Rosario 13 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 201 Fecha Latitud Longitud (día/mes/año) (º) N (º) W 20/01/1900 20.00 –105.001 Mw 7.414 16/05/1900 20.00 –105.001 Mw 7.014 07/06/1911 17.50 –102.502 Mw 7.614 03/06/1932 19.57 –104.423 Ms 8.24 18/06/1932 19.50 –103.504 Ms 7.64 15/04/1941 18.85 –102.945 Ms 7.75 22/02/1943 17.62 –101.156 Mw 7.414 30/01/1973 18.39 –103.217 Mw 7.67 14/03/1979 17.46 –101.458 Mw 7.415 25/10/1981 17.75 –102.259 Mw 7.216 19/09/1985 18.14 –102.7110 Mw 8.1 17 21/09/1985 17.62 –101.8210 Mw 7.6 17 09/10/1995 18.79 –104.4711 Mw 7.9 18 22/01/2003 18.71 –104.1312 Mw 7.512 18/04/2014 17.38 –101.0613 Mw 7.219 Magnitud Tabla 1. Sismos interplaca con magnitud mayor o igual a 7 ocurridos de 1900 a 2014 en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Los superíndices indican las referencias del epicentro y de la magnitud: 1 Duda, 1965; 2 Gutenberg y Richter, 1954; 3 Eissler y McNally, 1984; 4 Singh et al., 1985; 5 Kelleher et al., 1973; 6 Singh et al., 1981; 7 Reyes et al., 1979; 8 Gettrust et al., 1981; 9 Havskov et al., 1983; 10 UNAM Seismology Group, 1986; 11 Courboulex et al., 1997; 12 Yagi et al., 2004; 13 UNAM Seismology Group, 2015; 14 Anderson et al., 1989; 15 Mendoza, 1995; 16 Mendoza, 1993; 17 Eissler et al., 1986; 18 Mendoza y Hartzell, 1999; 19 CMT, 2013. Figura 1. Sismos interplaca mayores o igual a magnitud 7 (estrellas) ocurridos de 1900 a 2014 en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Los óvalos indican las áreas de réplicas tomadas de Ramírez-Herrera et al. (2010) y de Kelleher et al. (1973) para sismos ocurridos de 1932 a 2003. Además, se muestran los mecanismos focales para eventos ocurridos a partir de 1973 tomados de Santoyo et al. (2006) y de CMT (2013). catálogos sísmicos de alta calidad en los últimos años, incluyendo las relocalizaciones detalladas de Engdahl et al. (1998) para sismos registrados a distancias telesísmicas y la determinación de hipocentros para sismos locales registrados por la red temporal MARS (Mapping the Rivera Subduction Zone) que operó en los estados de Jalisco, Colima y Michoacán. Además, existe una gran cantidad de mecanismos focales para sismos ocurridos en años recientes en la región. El objetivo de este trabajo es examinar las localizaciones de los eventos y los mecanismos focales disponibles hasta la fecha para examinar a detalle el ancho de la zona de acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Se aplica el mismo procedimiento utilizado anteriormente por otros autores (Suárez y Comte, 1993; Tichelaar y Ruff, 1993; Pardo y Suárez, 1995) donde se examinan las ubicaciones de los sismos de fallamiento inverso y normal para identificar el punto de transición en el plano de contacto interplaca. 2. Hipocentros y Mecanismos Se examinaron los hipocentros relocalizados por Pardo (1993) y utilizados después por Pardo y Suárez (1995) para estudiar la geometría de las placas de Cocos y Rivera. Estos eventos se relocalizaron con el método de Joint Hypocenter Determination de Dewey (1971) y tienen errores hipocentrales menores a 10 km (Pardo, 1993). Se incluyeron Rosario 14 Martínez-López y Mendoza202202 Figura 2. Distribución de la sismicidad entre 1964-2008 relocalizada por Pardo (1993, círculos azules) y obtenida del ISC (2009, círculos rojos). Los mecanismos obtenidos de CMT (2013) entre 1979-2008 se etiquetan con la letra C. Los mecanismos de Pardo y Suárez (1995) están etiquetados con la letra P. Los mecanismos del Servicio Sismológico Nacional (SSN, 2013) en el período de 2000-2001 están etiquetados con la letra S. El tamaño del mecanismo focal representa la magnitud del sismo en base a la escala que se muestra a la derecha. GEG = Graben el Gordo. estas localizaciones en caso de haber eventos duplicados con los del boletín EHB. Las figuras 2 y 3 además muestran los mecanismos focales que se consideraron en este trabajo. Estos incluyen los mecanismos utilizados por Pardo y Suárez (1995) para examinar la geometría de la zona de subducción determinados mediante la modelación de las formas de onda de P, SV y SH (Tabla 2). También se incluyen los mecanismos focales determinados por el Global CMT Project (CMT, 2013) para sismos de magnitud Mw mayor a 4.9 ocurridos en el período de 1979 a 2008 (Tabla 3) y las soluciones del Servicio Sismológico Nacional (SSN, 2013) para sismos de magnitud mayor a Mw 4.3 ocurridos dentro del período 2000 – 2001 (Tabla 2). El SSN (2013) determinó estos mecanismos a partir de la inversión de la forma de onda de sismogramas regionales. Se examinaron además los mecanismos focales que obtuvo Martínez-López (2011) con el programa FOCMEC de Snoke et al. (1984) para sismos registrados por la red MARS entre enero 2006 y mayo 2007 (Tabla 4). Este programa utiliza la polaridad de la onda P para realizar una búsqueda sistemática de la esfera focal, proporcionando todas las posibles soluciones consistentes con las observaciones. Para los mecanismos duplicados se adoptó el siguiente orden de prioridad: Pardo y Suárez (1995), CMT (2013), SSN (2013) y Martínez-López (2011). los sismos con magnitud de ondas de cuerpo (Mb) mayor ó igual a 4.5 ocurridos en el período de 1964 a 1990. Se consideraron además los eventos mayor o igual a Mb 4.3 del boletín EHB distribuido por el Centro Sismológico Internacional (ISC, 2009) para el período 1964-2008. Estos eventos están relocalizados con la técnica de Engdahl et al. (1998) que utiliza los tiempos de arribo de PKiKP, PKPdf y las fases de profundidad pP, pwP, y sP para restringir los hipocentros. El boletín EHB presenta hasta tres valores de profundidad para cada evento: profundidades fijas, profundidades libres y profundidades determinadas con los tiempos de arribo de la fase pP. Para tener la profundidad más precisa se tomó el valor determinado con la fase pP. Para aquellos eventos donde no se incluye este valor se tomó la profundidad libre. No se consideraron eventos con profundidades fijas. Los eventos del boletín EHB se muestran en la Figura 2 junto con los epicentros de Pardo (1993). Para eventos duplicados durante el período 1964- 1990 se dio preferencia a las localizaciones de Pardo (1993). También se examinó la microsismicidad local registrada entre enero 2006 a mayo 2007 por la red temporal MARS y localizada por Martínez-López (2011). Este catálogo incluye 110 eventos con magnitud local (ML) entre 1.8 y 5.4 con errores hipocentrales menores a 10 km. Estos eventos se muestran en la Figura 3. Se dio preferencia a Rosario 15 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 203 Figura 3. Distribución de la sismicidad (círculos amarillos) y mecanismos focales determinados por Martínez-López (2011) utilizando datos registrados entre enero de 2006 a mayo de 2007 por las estaciones regionales (triángulos rojos) de la red temporal MARS. Los mecanismos están etiquetados con la letra M. GEG = Graben el Gordo y TMA = Trinchera Meso Americana. Considerando la importancia de identificar con confiabilidad la profundidad máxima del contacto sismogénico en la zona de subducción, se asignaron las profundidades más precisas disponibles para todos los mecanismos. Para los mecanismos de Pardo y Suárez (1995) generalmente se asignaron las profundidades obtenidas por ellos mismos mediante la modelación de las formas de onda. Para los mecanismos CMT (2013) y del SSN (2013) se adoptaron las profundidades del boletín EHB determinadas utilizando la fase pP. Para los mecanismos CMT (2013) que no cuentan con este valor, se tomó la profundidad del centroide del tensor de momento. Además, se examinaron los estudios anteriores de sismos mayores a magnitud 7 para identificar la profundidad conocida de estos eventos. 3. Análisis y Resultados Para visualizar la distribución de la sismicidad en profundidad, se realizaronnueve perfiles perpendiculares a la trinchera Mesoamericana en la región de estudio (Figura 4). Estos perfiles se extienden lateralmente a lo largo de los segmentos de Jalisco y de Michoacán previamente definidos por Pardo y Suárez (1995). El segmento de Michoacán corresponde a la subducción de la porción noroeste de la placa de Cocos desde el Graben el Gordo hasta la intersección con la Zona de Fractura de Orozco. El segmento de Jalisco corresponde a la subducción de la placa de Rivera y se extiende desde el Graben el Gordo hacia el noroeste hasta una longitud de -106º (Pardo y Suárez, 1995). Hacia el norte, asumimos que el segmento se extiende hasta una latitud de 21.5º basado en la ubicación de las réplicas del sismo de 1932 (ver Figura 1). La dirección de los perfiles es generalmente SO-NE, con una longitud aproximada de 280 km y un ancho de 50 km cada uno. En los perfiles se grafican los hipocentros de Pardo (1993), los eventos del boletín EHB, los mecanismos focales de Pardo y Suárez (1995), la microsismicidad local y mecanismos de Martínez-López (2011), y los mecanismos focales del CMT (2013) y del SSN (2013). El límite entre las placas de Rivera y de Cocos a lo largo de la trinchera se ha discutido por diferentes autores sin haber una clara definición hasta el momento (Larson, 1972; Bandy et al., 1995; 1998; Serrato-Díaz et al., 2004; Yang et al., 2009; Peláez-Gaviria et al., 2013). Bandy et al. (1995; 1998) proponen que el Graben el Gordo podría indicar la transición entre las placas de Rivera y de Cocos. Ellos mencionan que el límite a profundidad podría estar al este del Centro y Norte del rift de Colima, lo cual concuerda con la variación de la geometría de la placa propuesta por Pardo y Suárez 22°N N , w + "EO MI 21 0 N S 4.5 200N Q9 4.0 19°N l 8°N @ 3.0 l T N ® 2.5 100 16°N ~ ___ = ===-___ -==== ___ -=====-___ c=====I"l 108°W lOT W 106°W 105°W 104°W 103°W 102°W lOrw 1000W Rosario 16 Martínez-López y Mendoza204204 * Los superíndices indican las referencias del epicentro y de la profundidad (H): 1 Pardo (1993); 2 ISC (2009); 3 Santoyo et al. (2006); 4 Priestley y Masters (1986); 5 Eissler et al. (1986). ** Rm = Rumbo, Bz = Buzamiento, Ad = Ángulo de deslizamiento. (1995). DeMets y Wilson (1997) proponen que la frontera es una zona difusa de cizallamiento lateral izquierdo con orientación NNE-SSO. En este trabajo se asume que el límite entre las placas Cocos y Rivera se encuentra en el Graben el Gordo entre los perfiles E-E´ y F-F´ en la Figura 4. 3.1. Segmento de Michoacán En la Figura 5 se muestran los perfiles que se analizaron para examinar la zona de acoplamiento sismogénico de la placa de Cocos en el segmento de Michoacán. Los perfiles muestran la proyección lateral de los mecanismos focales: los rojos indican fallamiento inverso consistente con deslizamiento en el contacto interplaca y los azules indican fallamiento normal. Todos los demás mecanismos se muestran en color gris e incluyen mecanismos inversos inconsistentes con deslizamiento en el contacto interplaca y eventos de fallamiento transcurrente. En el perfil A-A' (Figura 5a) se observa sismicidad hasta aproximadamente 80 km de profundidad a 220 km de distancia de la trinchera. El mecanismo inverso más profundo consistente con el contacto sismogénico (evento 50C) está a una profundidad de 38 km y se encuentra a 130 km de la trinchera aproximadamente. El evento inverso 30M a 75 km de profundidad se encuentra dentro de la placa subducente. Ohta et al. (2011) mencionan que este tipo de sismos inversos son generados por la reactivación de zonas débiles preexistentes hidratadas. También se observan eventos de fallamiento normal a profundidades mayores a 60 km que se encuentran a más de 140 km de la trinchera. En el perfil B-B´ (Figura 5b) se observan dos eventos de fallamiento inverso (eventos 132P y 14C) con una profundidad máxima de 24 km. En el perfil C-C´ (Figura 5c) se observan varios eventos de fallamiento inverso consistentes con deslizamiento en el contacto interplaca hasta una profundidad de 40 km (evento 78C). El evento 65C de fallamiento normal a 35 km de profundidad corresponde al sismo Mw 7.1 del 11 de enero de 1997 que ocurrió dentro de la placa de Cocos (Santoyo et al., 2005) debajo de la zona de ruptura del sismo Mw 8.0 del 19 de septiembre de 1985 (evento 19C). El evento inverso 35M a 80 km de profundidad es parecido al evento 30M del perfil A-A' y está dentro de la placa subducente. En el perfil D-D' (Figura 5d) varios eventos someros muestran fallamiento Tabla 2. Mecanismos focales de Pardo y Suárez (1995) (P) y del Servicio Sismológico Nacional (S) analizados en este estudio. Fecha (día/mes/año) Latitud Longitud H Rm Bz Ad (º) (º) (km) (º) (º) (º) 25P 26/04/1968 18.5681 -103.567 16.01 297 21 73 5.5 Mb 55P 30/01/1973 18.3831 -103.004 16.53 266 17 55 7.7 Mw 56P 10/02/1973 18.4101 -103.631 11.01 246 16 39 5.6 Mb 59P 03/07/1973 18.8481 -102.034 94.91 281 80 -98 5.6 Mb 63P 18/10/1973 19.3371 -104.945 13.51 296 33 86 6.0 Mb 67P 26/01/1974 18.9661 -103.843 50.81 35 65 -145 5.2 Mb 84P 01/07/1976 19.2801 -104.744 13.31 311 12 115 5.2 Mb 86P 05/09/1976 18.3841 -101.356 63.31 297 64 -102 5.3 Mb 92P 25/04/1978 19.2191 -104.100 38.81 282 34 105 5.3 Mb 95P 29/09/1978 18.3801 -102.464 62.81 281 33 -80 5.4 Mb 124P 09/03/1981 18.7621 -103.935 22.21 260 28 60 5.9 Mb 132P 25/10/1981 17.9281 -102.101 20.04 287 20 82 7.2 Mw 152P 08/12/1983 18.3591 -102.729 53.71 262 40 -90 5.3 Mw 167P 21/09/1985 17.6211 -101.762 22.05 296 17 85 7.8 Mw 172P 30/04/1985 18.3711 -103.000 22.71 303 16 105 5.6 Mb 176P 05/05/1986 17.9631 -102.788 16.61 288 21 91 6.1 Mb 186P 26/07/1987 18.5301 -101.520 74.11 280 63 -93 5.1 Mb 1S 10/08/2000 18.0762 -102.424 27.12 294 35 87 4.3 Mw 2S 11/02/2001 18.4842 -101.518 47.42 284 57 -87 4.8 Mw Evento Hipocentro* Mecanismo** Magnitud Rosario 17 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 205 Tabla 3. Mecanismos focales del CMT analizados en este estudio. * Los superíndices indican las referencias del epicentro y de la profundidad (H): 1 ISC (2009); 2 Martínez-López (2011); 3 Eissler et al. (1986); 4 Global CMT Project; 5 Courboulex et al. (1997); 6 Santoyo et al. (2005); 7 Yagi et al. (2004). **Rm = Rumbo, Bz = Buzamiento, Ad = Ángulo de deslizamiento. Latitud Longitud H Rm Bz Ad (º) (º) (km) (º) (º) (º) (Mw) 5C 06/01/1979 18.2781 -102.940 28.81 103 44 80 5.2 14C 26/07/1981 18.0971 -101.936 18.31 276 23 77 5.5 19C 19/09/1985 18.4141 -102.385 17.03 301 18 105 8.0 21C 25/09/1985 18.2011 -102.791 22.94 293 24 91 5.7 23C 29/10/1985 18.1281 -102.599 31.21 270 15 77 5.9 27C 27/09/1987 18.0711 -103.794 15.01 300 18 96 5.2 29C 14/09/1988 18.5261 -102.211 78.91 274 47 -53 5.1 35C 08/12/1989 19.0051 -104.454 15.04 13 22 162 5.5 39C 14/01/1991 18.0211 -101.757 36.71 87 44 47 5.5 42C 12/02/1992 17.8321 -101.504 35.51 134 38 96 5.2 45C 29/09/1992 19.3021 -103.368 93.81 12 16 167 5.3 49C 10/12/1994 18.1031 -101.397 59.61 247 15 -146 6.4 50C 27/04/1995 18.1161 -101.681 38.31 162 25 136 5.2 51C 06/10/1995 18.7741 -104.458 25.21 285 25 70 5.8 52C 09/10/1995 19.0561 -104.210 17.05 302 9 92 8.0 53C 12/10/1995 18.8261 -104.023 20.11 286 23 70 5.9 54C 18/10/1995 19.2851 -105.001 16.84 273 25 49 5.4 60C 25/01/1996 18.4811 -102.098 73.22 276 34 -72 5.5 62C 09/05/1996 18.9441 -104.633 15.07 281 37 60 5.3 65C 11/01/1997 18.1981 -102.790 35.06 175 18 -28 7.1 66C 16/01/1997 18.1131 -102.623 28.72 102 38 79 5.5 68C 22/05/1997 18.6531 -101.642 91.32 102 28 -78 6.5 69C 20/04/1998 18.5711 -101.134 62.02 101 30 -98 5.9 74C 21/06/1999 18.2931 -101.617 67.72 254 27 -141 6.3 75C 15/08/1999 19.0291 -103.049 83.22 156 21 -51 5.2 76C 29/12/1999 18.1701 -101.509 67.22 260 22 -129 5.9 77C 07/03/2000 19.1441 -104.160 15.04 215 37 -66 5.3 78C 11/04/2000 18.1961 -102.513 40.11 109 42 84 5.2 79C 09/08/2000 18.1511 -102.556 20.41 291 43 91 6.580C 01/12/2000 18.2801 -102.394 23.11 99 34 80 5.4 82C 29/04/2001 18.7501 -104.534 27.51 292 18 77 6.1 83C 08/05/2001 18.8311 -104.114 22.01 284 23 69 5.5 84C 20/05/2001 18.8621 -104.514 31.81 290 17 73 6.3 85C 16/06/2001 18.2161 -102.532 38.31 126 35 108 5.1 91C 05/11/2002 19.2741 -104.825 15.04 277 26 -131 5.2 95C 22/01/2003 18.9141 -104.062 20.07 308 12 110 7.5 96C 22/01/2003 18.8891 -104.333 42.31 299 23 85 5.9 97C 22/01/2003 18.7731 -104.434 21.61 271 16 65 5.4 98C 17/02/2003 18.9631 -104.848 18.14 282 34 64 5.3 99C 27/03/2003 18.0651 -101.805 33.41 94 13 55 5.2 106C 06/02/2004 18.3191 -102.666 27.81 120 25 94 5.1 107C 13/03/2004 18.0571 -103.402 31.91 271 69 -172 5.1 110C 21/05/2004 18.1451 -102.918 25.31 287 24 79 5.2 111C 28/02/2005 18.8941 -104.450 24.61 315 19 10 5.6 115C 20/03/2006 18.5622 -101.836 74.22 105 31 -88 4.9 116C 31/07/2006 18.5482 -104.166 10.02 302 28 96 5.3 118C 13/08/2006 18.3322 -103.600 15.82 38 23 96 5.3 119C 19/11/2006 18.6082 -104.204 6.02 305 23 82 5.5 121C 13/04/2007 18.0062 -102.943 6.92 98 17 84 5.0 123C 31/05/2007 18.8121 -103.936 22.24 330 79 -176 5.1 126C 06/09/2007 19.4521 -105.079 32.81 310 25 96 5.2 127C 29/04/2008 18.5911 -101.095 65.41 275 62 -86 5.3 Evento Hipocentro* Mecanismo ** Fecha (día/mes/año) Magnitud de Momento Rosario 18 Martínez-López y Mendoza206206 Fecha (día/mes/año) Latitud Longitud H* Rm Bz Ad (º) (º) (km) (º) (º) (º) (ML) 3M 17/02/2006 19.076 -105.255 11.5 220 7 45 4.1 4M 17/02/2006 17.945 -101.687 11.6 175 45 -45 3.2 8M 17/03/2006 18.760 -102.529 71.0 213 60 -84 3.7 11M 26/03/2006 18.278 -103.292 5.7 192 82 -55 3.6 12M 29/03/2006 18.848 -104.489 8.6 86 65 79 3.8 14M 03/04/2006 18.532 -103.538 18.1 158 81 70 3.9 18M 16/04/2006 18.436 -101.611 32.5 225 40 -90 3.7 19M 22/04/2006 18.118 -101.657 12.6 124 69 58 3.3 22M 01/05/2006 18.846 -104.559 5.5 115 40 90 3.7 26M 18/05/2006 18.797 -103.704 45.7 122 36 14 4.6 27M 19/05/2006 19.255 -102.684 4.5 61 74 -20 3.4 30M 30/05/2006 18.420 -101.636 74.1 91 77 59 3.8 32M 07/06/2006 18.531 -101.593 78.4 145 41 -40 2.8 34M 29/06/2006 17.993 -101.569 8.2 143 55 -45 2.8 35M 16/07/2006 18.855 -102.456 81.5 65 45 83 3.4 36M 17/07/2006 18.461 -102.689 6.8 220 50 -83 3.8 43M 05/08/2006 19.240 -103.818 15.3 185 45 -90 3.3 44M 11/08/2006 18.576 -103.300 38.0 165 50 90 2.5 48M 16/09/2006 19.440 -104.438 16.2 270 40 -58 4.4 49M 18/09/2006 18.415 -103.347 5.4 15 65 90 2.5 50M 20/09/2006 19.363 -104.704 39.4 330 40 -90 3.3 51M 13/10/2006 19.445 -104.440 17.8 279 75 -48 3.7 52M 14/10/2006 19.315 -103.516 87.2 215 25 0 3.7 55M 21/10/2006 18.280 -103.270 5.0 7 90 45 4.0 58M 30/10/2006 18.592 -101.948 61.3 293 80 -80 3.5 61M 28/11/2006 18.594 -101.091 20.3 145 41 -41 3.0 65M 27/12/2006 18.533 -103.266 22.3 248 33 62 3.8 67M 29/12/2006 18.279 -103.320 5.4 271 33 -24 3.7 71M 07/01/2007 18.615 -104.088 10.7 231 90 75 2.1 72M 08/01/2007 19.383 -103.788 18.1 263 16 18 2.5 74M 21/06/2007 18.295 -101.614 47.0 254 27 -141 6.3 80M 04/02/2007 18.537 -101.748 35.4 162 56 -53 2.7 81M 11/02/2007 18.641 -104.179 6.1 211 38 -65 3.1 85M 01/03/2007 18.339 -103.592 16.7 165 65 90 3.2 88M 07/03/2007 18.075 -102.956 7.6 164 84 -40 3.6 94M 02/04/2007 18.302 -103.314 18.0 357 72 64 3.8 95M 04/04/2007 19.340 -103.515 13.8 190 75 -90 2.2 97M 10/04/2007 19.212 -104.966 14.1 251 60 -35 3.6 99M 13/04/2007 18.298 -103.048 7.7 346 42 51 3.6 108M 13/05/2007 19.307 -103.816 6.7 308 79 -49 2.9 110M 17/05/2007 18.258 -103.190 12.8 246 80 -85 3.4 Evento Hipocentro Mecanismo** Magnitud Local Tabla 4. Hipocentros y mecanismos focales de Martínez-López (2011) analizados en este estudio. * H = Profundidad ** Rm = Rumbo, Bz = Buzamiento, Ad = Ángulo de deslizamiento. Rosario Rosario 19 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 207 oblicuo normal e inverso inconsistente con la geometría del contacto interplaca. Los eventos de fallamiento inverso consistente con deslizamiento en la zona de contacto se extienden hasta una profundidad de 28 km y no se observan mecanismos normales dentro de la placa subducente. En el perfil E-E´ (Figura 5e) se observa fallamiento inverso hasta una profundidad de 22 km y un evento normal a una profundidad de aproximadamente 85 km. 3.2. Segmento de Jalisco En la Figura 6 se muestran los perfiles que corresponden al segmento de Jalisco en la placa de Rivera. En el perfil F-F´ (Figura 6a) se observa fallamiento inverso en la zona de subducción hasta 90 km de distancia de la trinchera, a una profundidad máxima de aproximadamente 25 km (evento 124P). Se observa fallamiento normal consistente con la geometría de la placa subducente a una profundidad de 50km (evento 67P). En el Perfil G-G´(Figura 6b) el fallamiento inverso más profundo se encuentra a una profundidad aproximada de 40 km (evento 92P). No se observa fallamiento normal consistente con la geometría de la placa subducente. El Perfil H-H´ (Figura 6c) contiene relativamente pocos eventos y muestra mecanismos inversos a profundidades menores a 20 km, aunque el evento 91C es inconsistente con estos mecanismos. El evento 50M a aproximadamente 40 km de profundidad representa fallamiento normal dentro de la placa subducente. En el perfil I-I´ (Figura 6d) el evento más profundo de fallamiento inverso (evento 126C) se encuentra a 33 km de profundidad. No se observan mecanismos focales con fallamiento normal dentro de la placa subducente. 4. Zona Sismogénica Interplaca Para estimar la profundidad máxima sismogénica en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco se combinaron los perfiles de cada segmento en un solo cuadro (Figura 7), graficando solamente los mecanismos inversos consistentes con deslizamiento en el contacto interplaca y los mecanismos normales. Para el segmento de Michoacán (Figura 7a) se observan eventos de fallamiento inverso hasta una profundidad máxima de 40 km (eventos 50C y 78C). No se observan mecanismos de fallamiento normal a profundidades menores a 54 km con excepción del Figura 4. Perfiles perpendiculares a la Trinchera Mesoaméricana en la región de Michoacán-Colima-Jalisco. Las líneas rojas indican la ubicación de los perfiles. La línea negra gruesa indica la longitud del segmento de Michoacán definido por Pardo y Suárez (1995). La línea continua de color negro indica la longitud del segmento de Jalisco (Pardo y Suárez, 1995), inferida hacia el norte (línea punteada) en base a las replicas observadas para el sismo de 1932. G.G. = Graben el Gordo, Z. F. = Zona de Fractura y RF = Rift de Colima. lTN //¡~' Cresta de \ Pacifico-Cocos ~ o km 100 Mexico D 5.3 ~,/Ia E ,Z':'~. de 9'~~zco 16°N ~====-___ -====::::::' ___ IÍI/-=/=/===/=/=' =-___ -====:::l"I lOTW 106°W 105°W 104°W 103°W 102°W Rosario 20 Martínez-López y Mendoza208208 Figura 5. Perfiles A-A´(a), B-B´ (b), C-C´ (c), D-D´(d) y E-E´(e) de la Figura 4 para el segmento de Michoacán. El triángulo invertido indica la posición de la trinchera. Se muestra la proyección lateral de los mecanismos focales con las etiquetas indicadas en las figuras 2 y 3. Los mecanismos rojos indican fallamiento inverso consistente con deslizamiento interplaca, los azules indican fallamiento normal y los grises son de fallamiento transcurrente e inverso inconsistentes con deslizamiento en el contacto interplaca. Rosario 21 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 209 evento 65C que ocurrió debajo del sismo Mw 8.0 de 1985. Concluimos que la profundidad del contacto sismogénico en esta porción de la zona de subducción se extiende hasta un mínimo de 40 km. Este resultado es consistente con las zonas sismogénicas interplaca observadas en otras partes del mundo (Tichelaar y Ruff, 1993; Pacheco et al., 1993) y sugiere una profundidad máxima mayor a la de 25 km reportada por otros autores para la placa de Cocos (Tichelaar y Ruff, 1993; Pardo y Suárez, 1995; Suárez y Sánchez, 1996). Esta diferencia en losresultados se debe a la clara identificación en este estudio de mecanismos focales de fallamiento inverso hasta profundidades de 40 km en el segmento de Michoacán que no se habían considerado anteriormente. Tomando esta profundidad máxima podemos estimar un ancho de 95 km para la zona sismogénica en el segmento de Michoacán Figura 6. Perfiles F-F´(a), G-G´ (b), H-H´ (c), y I-I´(d) de la Figura 4 para la región de Colima-Jalisco. Los símbolos son los mismos de la Figura 2 y 3. Los mecanismos rojos indican fallamiento inverso consistente con deslizamiento interplaca, los azules indican fallamiento normal y los grises son de fallamiento transcurrente e inverso inconsistentes con deslizamiento en el contacto interplaca. FI ~ -20 16 -40 "O 'g -60 :::J 'O -80 a:: E 6 16 "O '6 e :::J '2 o... E 6 16 "O '6 e :::J '2 o... o 50 100 150 200 250 GI b) G O ~~~++~~~~~~~~~~~~r -20 -40 -60 -80 -100 ~~~~TT~~~~~~~~~~-L o e) H 50 100 150 200 250 HI O ~~,~~~~~~~~~~~~~~ -20 -40 -60 . ~ ~ 51M 50M -80 -100 ~~~~~~~~~~~~~~~-L 10 50 100 d)O ." , I 1 _ =!~: J I~~ ~ -60 - 3M .97M 54~ ~c 150 200 250 I 1 I I I - - - -80 - - -100 1-~~~I~~~I~~~I~~~I~~~I~~ o 50 100 150 200 250 Distancia (km) Rosario 22 Martínez-López y Mendoza210210 asumiendo un ángulo de buzamiento de 25º. Este ángulo corresponde al buzamiento propuesto por Pardo y Suárez (1995) para la placa de Cocos y es consistente con el buzamiento promedio de los planos de falla observados para los mecanismos inversos someros en el segmento de Michoacán. Cabe mencionar que las réplicas de sismos mayores que han ocurrido en el segmento de Michoacán no sobrepasan los 30 km de profundidad, incluyendo los eventos de septiembre de 1985 (UNAM Seismology Group, 1986) y de Petatlán de 1979 (Valdés et al., 1982). Sin embargo, modelos de deslizamiento determinados para el sismo del 19 de septiembre de 1985 (Mw 8.0) y el sismo de Petatlán de 1979 (Mw 7.4) tienen un ancho de ruptura de aproximadamente 90 km (Mendoza y Hartzell, 1989; Mendoza, 1995), indicando que la profundidad máxima de las réplicas no coincide con el límite del contacto sismogénico. Incluso, trabajos anteriores (p. ej., Mendoza y Hartzell, 1988; Das y Henry, 2003) indican que las áreas de réplicas de los eventos principales no corresponden a las dimensiones de la ruptura cosísmica. Para el segmento de Jalisco también se combinaron los cuatro perfiles correspondientes a la placa de Rivera en un solo cuadro (Figura 7b). Se observa que el evento más profundo de fallamiento inverso está a una profundidad aproximada de 40 km (evento 92P). Este evento es el mismo que tomó Pardo y Suárez (1995) para estimar la profundidad máxima del contacto sismogénico en el segmento de Jalisco. El evento 50M de fallamiento normal está a esta misma profundidad aunque corresponde a un sismo menor (ML 3.3). No encontramos entonces información adicional que modifique el valor de 40 km estimado por Pardo y Suárez (1995) para la profundidad máxima del acoplamiento sismogénico. Basado en estos resultados, Pardo y Suárez (1995) sugieren un ancho de 75 km para la zona sismogénica en el segmento de Jalisco tomando un ángulo de 32º para la placa de Rivera. 5. Implicaciones para la Ruptura Sísmica De acuerdo a Hanks y Kanamori (1979), el momento sísmico liberado durante un sismo esta definido por el producto de la rigidez, el área de ruptura y el deslizamiento promedio. El momento sísmico entonces aumenta con el área de ruptura, y el tamaño de los sismos en un segmento dado está controlado por el ancho y longitud de ruptura (Heuret et al., 2011). Nuestros resultados entonces tienen implicaciones importantes para la estimación de la magnitud máxima esperada para sismos mayores en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. La historia sísmica reciente en el segmento de Michoacán indica que el deslizamiento sísmico principal ha ocurrido en secciones (ver Figura 1), relacionado probablemente a la existencia de asperezas en el contacto interplaca (Mendoza, 1993). Sin embargo, existen zonas de subducción a nivel mundial donde se han observado secuencias de rupturas adyacentes durante una época, alternadas con la ocurrencia Figura 7. Combinación de los perfiles A, B, C, D y E para el segmento de Michoacan (a) y los perfiles F, G, H, e I para el segmento de Jalisco (b). Las estrellas representan los eventos de fallamiento inverso consistentes con deslizamiento en el contacto interplaca y los diamantes representan los eventos de fallamiento normal. Los círculos negros son los hipocentros que se examinaron en este trabajo. Rosario 23 Acoplamiento sismogénico en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México 211 de un solo megasismo en otra época durante diferentes ciclos sísmicos. En estos casos, los megasismos incorporan las zonas de ruptura de los sismos anteriores, resultando en un comportamiento variable de ruptura caracterizado por una repetición de deslizamiento en zonas específicas a lo largo del contacto interplaca. Ejemplos incluyen las zonas de subducción de Colombia-Ecuador (Kelleher, 1972; Kanamori y McNally, 1982), Nankai en Japón (Imamura, 1928; Ando, 1975), y Sumatra-Andaman en Indonesia (Bilham et al., 2005; Kanamori, 2006). El megasismo del 26 de diciembre del 2004 de Sumatra-Andaman (Mw 9.2), ocurrió en una zona donde no existían registros históricos e instrumentales de sismos con magnitud mayor a 8. El sismo rompió una longitud de 1400 km que abarcó las zonas de ruptura de los sismos mayores generados anteriormente en la zona. Este comportamiento de ruptura variable sugiere la posibilidad de que todo el segmento de Michoacán se deslice en una sola ruptura sísmica. En la región de Oaxaca en México, por ejemplo, se tienen reportes históricos de un sismo de una magnitud estimada de Mw 8.6 que ocurrió el 28 de marzo de 1787 con una longitud de ruptura de 450 km, aunque en los últimos 100 años se han generado sismos de magnitudes de entre 7.3 a 8.2 (Suárez y Albini, 2009). Existen leyes de escalamiento tanto empíricas (p. ej., Wells y Coppersmith, 1994) como teóricas (p. ej., Leonard, 2010) que relacionan los parámetros de la ruptura, como las dimensiones y el deslizamiento, al momento sísmico. Algunas de estas relaciones se han desarrollado específicamente para zonas de subducción (Somerville et al., 2002; Murotani et al., 2008; Blaser et al., 2010; Strasser et al., 2010; Ramírez-Gaytán et al., 2014). Ramírez-Gaytán et al. (2014) derivaron relaciones empíricas de escalamiento para la zona de subducción de México a partir de modelos de ruptura determinados para siete sismos mayores o igual a MW 6.9 ocurridos de 1979 a 2003 y ubicados principalmente en la región de Guerrero-Colima-Michoacán. Sin embargo, las relaciones de Ramírez-Gaytán et al. (2014) subestiman la magnitud del evento del 19 de septiembre 1985 si se asumen dimensiones consistentes con el modelo de ruptura determinado por Mendoza y Hartzell (1989). Estas relaciones también subestiman la magnitud obtenida por Singh et al. (1984) para el sismo de Jalisco del 3 de junio 1932 si se utilizan las dimensiones del área de réplicas para estimar la magnitud. En este trabajo preferimos utilizar las leyes de escalamiento de Murotani et al. (2008), las cuales están basadas en eventos de subducción en Japón, porque producen valores más apropiados para estos dos eventos. Cabe indicar, sin embargo, que las leyes de Murotani et al. (2008) no consideraron el megasismo de Tohoku, Japón de 2011 (Mw 9.0) por lo que podrían subestimar la magnitud para eventos mayores a Mw 8. Si consideramos un área A (en km2) que corresponde a una longitud de 300 km y un ancho de 95 km para el segmento de Michoacán, la relación de Murotani et al. (2008) A = 1.48 x 10-10 Mo2/3 (1) indicaría un momento sísmico Mo de 2.7 x 1021newton- metros (nt-m), que corresponde a una magnitud Mw de 8.25. La ecuación de Murotani et al. (2008) que relaciona el deslizamiento promedio D (en m) y el momento sísmico (en nt-m) D = 1.48 x 10-7 Mo1/3 (2) indicaría un deslizamiento de 2 m a lo largo del segmento. Cabe mencionar que el deslizamiento máximo para el sismo podría ser mucho mayor a 2 m, tomando en cuenta que la distribución de deslizamiento a lo largo de una falla es generalmente heterogéneo e involucra la fractura de asperezas independientes en el plano del contacto interplaca. En lo que respecta a la placa de Rivera en la región de Colima-Jalisco, es difícil saber la longitud máxima que podría tener un sismo mayor pero si el área de réplicas de los sismos de 1932 define el límite norte del evento, entonces este se podría extender por una distancia de aproximadamente 420 km. Aplicando la ecuación 1 considerando un ancho máximo de 75 km para la ruptura podemos estimar un momento sísmico de 3.1 x 1021 nt- m, indicando una magnitud de 8.3 Mw comparable a la magnitud máxima estimada para el segmento de Michoacán. Esta magnitud es mayor a la magnitud máxima de Mw 8.15 estimada por Singh et al. (1985) en base a la edad de la placa de Rivera y la velocidad de convergencia. Estimaciones de magnitud máxima basadas en las edades de las placas se han cuestionado recientemente porque no coinciden con los tamaños de los megasismos ocurridos en los últimos años en Indonesia 2004 y Japón 2011 (Stein y Okal, 2011). No se puede descartar la posibilidad de que una sola ruptura en un megasismo incluya los dos segmentos de Michoacán y de Jalisco. Sin embargo, esto es quizás poco probable ya que ambos segmentos pertenecen a placas tectónicas distintas con diferentes geometrías de la zona de contacto interplaca. Sería más probable que una ruptura en el segmento de Michoacán se extienda al sur más allá de la zona de fracturas de Orozco. En ese caso, el tamaño del sismo esperado sería mayor a la magnitud de Mw 8.25 estimada en este trabajo para el segmento de Michoacán. La historia sísmica en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco indica que los segmentos de Michoacán y Jalisco se han roto principalmente en eventos de magnitud entre 7.2 y 8.1 durante el último siglo. El proceso de ruptura durante estos sismos mayores puede ser complejo donde se pueden romper más de una aspereza. Entre cada aspereza pueden quedar espacios en el contacto interplaca donde se podría generar otro sismo a futuro, asumiendo que esas zonas no se han deslizado anteriormente. Por ejemplo, el sismo del 25 de octubre de 1981 ocurrió entre dos asperezas que se rompieron 4 años Rosario 24 Martínez-López y Mendoza212212 después durante el evento del 19 de septiembre de 1985 (Mendoza, 1993). Es difícil saber con anticipación el lugar y el tamaño de los sismos que se podrían generar en el contacto interplaca. Sin embargo, nuestros resultados identifican áreas donde podría haber un deslizamiento cosísmico futuro, asumiendo que los sismos continúan rompiendo secciones parciales de ambos segmentos. Sería importante entonces examinar a detalle la distribución de las rupturas históricas para tratar de entender el proceso de generación de sismos mayores en la zona de subducción Michoacán-Colima-Jalisco. Este historial aportaría conocimientos importantes que ayudarían a identificar los posibles tiempos de recurrencia y el potencial sísmico. La ubicación e interacción de las asperezas responsables por la generación de los sismos mayores podrían identificar áreas en la zona de contacto interplaca predispuestas a experimentar deslizamiento cosísmico en el futuro cercano. El estudio detallado de la distribución de las rupturas históricas en los segmentos de Michoacán y Jalisco está fuera del alcance de este trabajo que se concentra principalmente en la estimación del ancho del contacto sismogénico basado en la ubicación de los mecanismos inversos observados. 6. Conclusiones Los hipocentros y mecanismos focales, observados entre 1964 y 2008 en la zona de subducción de Michoacán- Colima-Jalisco, nos permitieron examinar el ancho de la zona de acoplamiento sismogénico del segmento de Michoacán en la placa de Cocos y el segmento de Jalisco en la placa de Rivera. A partir de un análisis detallado de perfiles de sismicidad perpendicular a la trinchera Mesoamericana encontramos que la profundidad máxima de la zona sismogénica en ambos segmentos es aproximadamente 40 km. Para el segmento de Michoacán, esta profundidad máxima contrasta con los ~ 25 km propuestos anteriormente por varios autores para toda la placa de Cocos en México (Tichelaar y Ruff, 1993; Pardo y Suárez, 1995; Suárez y Sánchez, 1996). Nuestro análisis incluye mecanismos focales inversos que no estaban disponibles anteriormente y que sugieren una profundidad máxima consistente con los valores de 40 – 55 km observados en otras partes del mundo. Esto indica que la porción noroeste de la zona de subducción de la placa de Cocos no es anómala. Nuestro estudio considera únicamente la sección que pertenece al segmento de Michoacán y no podemos especular sobre la profundidad del contacto sismogénico al sureste de la zona de fractura de Orozco. La profundidad máxima de 40 km observada para eventos inversos consistentes con deslizamiento en el contacto interplaca en el segmento de Michoacán sugiere un ancho sismogénico de aproximadamente 95 km tomando un ángulo de buzamiento de 25º para la porción noroeste de la placa de Cocos. Este ancho de 95 km es consistente con las dimensiones de las rupturas determinadas a partir de la modelación de las formas de onda registradas para varios sismos recientes de Mw > 7 en el segmento de Michoacán, incluyendo el sismo del 19 de septiembre de 1985 (Mw 8.0) y el sismo de Petatlán de 1979 (Mw 7.4). Para la placa de Rivera, no existen mecanismos inversos adicionales que modifiquen la profundidad máxima de 40 km estimada por Pardo y Suárez (1995) para el acoplamiento sismogénico. Pardo y Suárez (1995) determinan un ancho de 75 km para la zona sismogénica asumiendo un ángulo de buzamiento de 32º. La longitud del segmento de Michoacán (300 km) es menor a la longitud del segmento de Jalisco (420 km) pero el mayor ancho del contacto sismogénico en Michoacán indica un área similar a la del segmento de Jalisco, sugiriendo un valor similar (Mw 8.3) para la magnitud máxima esperada en ambos segmentos y un deslizamiento promedio de ~ 2 m. Agradecimientos Este trabajo fue financiado por el proyecto UNAM/ PAPIIT IN104013. Se agradece al Conacyt por el apoyo otorgado a M. R. Martínez López. Las imágenes se realizaron con el programa GMT (Generic Mapping Tools) de Wessel y Smith (1991). Agradecemos además los comentarios del editor D. Legrand y de los revisores B. Delouis y G. Suárez que mejoraron la presentación del trabajo. Referencias Anderson, J.G., Singh, S.K., Espíndola, J.M., Yamamoto, J., 1989, Seismic strain release in the Mexican subduction thrust: Physics of the Earth and Planet Interiors, 58, 307-332. 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Publicado en la revista de Geofísica internacional Geofísica internacional (2017) 56-1: 13-26 13 oriGinal paper Resumen Se aplica un procedimiento de inversión de falla finita para obtener un modelo de deslizamiento del sismo Mw 7.3 de Papanoa, México, del 18 de abril 2014 utilizando ondas de cuerpo telesísmicas de banda ancha. La inversión de ondas P y SH en desplazamiento identifica un modelo de ruptura caracterizado por dos fuentes principales de deslizamiento en la costa noroeste de Guerrero donde también ocurrieron varios sismos de M > 7 en 1943, 1979 y 1985. Una comparación del modelo de deslizamiento de 2014 con las rupturas observadas para los sismos de 1979 y 1985 sugiere que las zonas de alto deslizamiento no coinciden espacialmente, a pesar de la similitud en el tamaño y la ubicación de las áreas de réplicas de los tres eventos. Las zonas de mayor deslizamiento cosísmico se interpretan como asperezas en la frontera entre las placas de Cocos y Norteamérica. El empalme limitado The Mw 7.3 Papanoa, Mexico earthquake of April 18, 2014: Implications for recurrent M > 7 thrust earthquakes in western Guerrero Carlos Mendoza* and María del Rosario Martínez López Received: March 24, 2016; accepted: November 11, 2016; published on line: January 01, 2017 DOI: 10.19155/geofint.2017.056.1.2 C. Mendoza* Centro de Geociencias Universidad Nacional Autónoma de México Campus Juriquilla Querétaro, México *Corresponding author: mendozac@geociencias. unam.mx M.R. Martínez López Posgrado en Ciencias de la Tierra Universidad Nacional Autónoma de México Campus Juriquilla Querétaro, México de asperezas entre un evento y otro indica que las caracteristicas de la ruptura para sismos inversos M > 7 en la costa noroeste de Guerrero no se han repetido en los últimos 70 años. Este comportamiento sugiere que es mas probable que sismos futuros de M > 7 involucren áreas en el contacto interplaca ubicadas entre las zonas principales del fallamiento cosísmico observado recientemente. Además, las aspere- zas observadas y los espacios entre ellas podrían identificar lugares de fallamiento cosís- mico en megasismos futuros. Los resultados tienen implicaciones importantes para el po- tencial sísmico y la recurrencia de sismos de subducción M > 7 además de la simulación del movimiento fuerte esperado para estos eventos. Palabras clave: propiedades de la fuente sísmica, inversión de falla finita, distribución de asperezas, zona de subducción de México. Rosario 29 C. Mendoza and M.R. Martínez López 14 Volume 56 number 1 Abstract We apply a single-step, finite-fault waveform inversion procedure to derive a coseismic slip model for the large MW 7.3 Papanoa, Mexico earthquake of 18 April 2014 using broadband teleseismic body waves. Inversion of the P and SH ground-displacement waveforms yields a rupture model characterized by two principal sources of slip in the northwest portion of the Guerrero coast. The region is also the site of several M > 7 earthquakes in 1943, 1979 and 1985. A comparison of the 2014 slip model with ruptures observed for the 1979 and 1985 earthquakes suggests that the zones of high slip do not spatiallycoincide, despite similarities in the size and location of their aftershock areas. The zones of high coseismic slip are interpreted to represent asperity areas along the Cocos- North America plate boundary, and their limited spatial overlap from one event to another Introduction The Michoacán-Guerrero portion of the Mexico subduction zone has been the site of numerous large M > 7 earthquakes in the last century that have caused significant damage both inland and along the coast (Figure 1). These events generally result from shallow rever- se faulting along the Cocos-North America plate boundary and include the recent Mw 7.3 Papanoa earthquake of 18 April 2014 that caused significant damage near the epicenter and minor damage in Mexico City (UNAM Seismology Group, 2015). The Papanoa earthquake is the latest of several large M > 7 subduction events in Michoacán and western Guerrero that includes the Mw 8.0 and Mw 7.5 earthquakes of 19 and 21 September 1985 (Table 1), which resulted in unprecedented damage and loss of life in Mexico City. The 2014 Papanoa earthquake occurred southeast of the 21 September 1985 event, near the epicenters of the Mw 7.4 earthquake of 14 March 1979 and the Ms 7.5 earthquake of 22 February 1943. An Ms 7.0 earthquake on 27 March 1908 had also been considered to be located within this region (e.g., Singh et al., 1984a). However, a review of felt and damage reports suggests that it occurred southeast of Acapulco (at 16.3ºN, 98.5ºW), following the large Ms 7.8 earthquake of 26 March 1908 (UNAM Seismology Group, 2015). Aftershock areas for the 21 September 1985, the 14 March 1979, and the 22 February 1943 earthquakes appear to at least partially overlap (Figure 2), suggesting that the earthquakes may have ruptured common localized areas indicates that the rupture characteristics of recurring M > 7 thrust earthquakes in this portion of western Guerrero have not repeated in the last 70 years. The abutting nature of the asperities suggests that future large M > 7 earthquakes are likely to involve interplate patches between areas where large coseismic failure has been recently observed. Also, the observed asperities and their intervening regions may define locations where seismic failure may occur in future megathrust events. The results have important implications for the potential and recurrence of large M > 7 subduction earthquakes and the estimation of the strong ground motions expected from these events. Key words: earthquake source properties, finite- fault inversion, asperity distribution, Mexico subduction zone. of the Cocos-North America plate boundary (UNAM Seismology Group, 2015). Aftershocks located by the Servicio Sismológico Nacional (SSN) in the 3 weeks following the 2014 Papanoa earthquake also extend across the aftershock areas of the 1943, 1979, and 1985 events (Figure 2). Aftershock areas of large earthquakes have generally been used to delineate the location and extent of historical seismogenic ruptures in subduction regions (e.g., Sykes, 1971; Kelleher, 1972; McCann et al., 1979; Lay et al., 1982). Such qualitative observations are useful for documenting the general earthquake history at subduction zones and evaluating the potential for large damaging events. However, they provide little detailed information on the distribution of interplate rupture during particular earthquakes or the behavior of recurring seismic events. The observed geographic overlap of aftershock areas in western Guerrero, for example, would suggest that recent coseismic rupture has been confined to the same portion of the shallow Cocos-North America plate interface, implying an average recurrence interval of ~24 years for M > 7 thrust earthquakes in the region. However, a more detailed examination of the location of primary slip areas for these events may provide valuable information on the character of large, recurrent earthquakes in the region. In this study, we derive the coseismic fault slip for the 18 April 2014 Papanoa earthquake and compare with the locations of the rupture areas derived for the 14 March 1979 Petatlán and the 21 September 1985 Zihuatanejo earthquakes to examine the relationship Rosario 30 Geofísica internacional January - march 2017 15 Figure 1. Epicenters (stars) of large, shallow M > 7 earthquakes in the last century along the Michoacán-Guerrero portion of the Mexico subduction zone. Source mechanisms obtained from the Global Centroid Moment Tensor Project catalog (http://www.globalcmt.org) are shown for recent events. MAT = Middle America Trench. Date (dd-mm-yr) Lat (º) Lon (º) Magnitude 07-jun-19110 17.50 -102.50 7.7 Ms 16-dec-19111 16.90 -100.70 7.4 Ms 15-apr-19412 18.85 -102.94 7.7 Ms 22-feb-19432 17.62 -101.15 7.5 Ms 14-mar-19793 17.46 -101.46 7.4 Mw 25-oct-19814 17.75 -102.25 7.2 Mw 19-sep-19855 18.14 -102.71 8.0 Mw 21-sep-19855 17.62 -101.82 7.5 Mw 18-apr-20146 17.38 -101.06 7.3 Mw Table 1. M ≥ 7 thrust earthquakes in the Michoacán-Guerrero portion of the Mexico subduction zone (100ºW - 103ºW). Epicentral locations from: 0, Anderson et al. (1989); 1, Singh et al. 1984a; 2, Kelleher et al. (1973); 3, Gettrust et al. (1981); 4, Havskov et al. (1983); 5, UNAM Seismology Group (1986); 6, UNAM Seismology Group (2015). Rosario 31 C. Mendoza and M.R. Martínez López 16 Volume 56 number 1 between recurring slip zones along the shallow interplate boundary. We apply a finite-fault waveform inversion procedure to recover a coseismic slip model for the 2014 Papanoa earthquake using an extensive teleseismic, broadband dataset that includes 70 body-wave records. Our comparison of the 2014 Papanoa slip model with rupture areas previously observed for the 1979 Petatlán and 1985 Zihuatanejo earthquakes provides insight on the interaction of interplate asperities for recurring events along this portion of the Cocos-North America plate boundary. Inversion method We use the finite-fault inversion scheme developed by Hartzell and Heaton (1983), where the observed seismic waveforms are inverted to recover the coseismic slip on a fault plane of prescribed orientation placed at a specific depth in a given crustal structure. In the finite-fault formulation, the fault dimensions are chosen to encompass the rupture area expected for the known earthquake magnitude. The fault is then divided into a given number of subfaults, and a set of point sources are distributed uniformly across each subfault. Body-wave point-source responses (Green´s functions) are calculated at each recording station using a boxcar source-time function of finite duration. Generalized ray theory (Helmberger and Harkrider, 1978) is used to calculate the Green´s functions for a layered, near-source crustal structure. These include internal reflections and mode conversions, incorporating depth-phase contributions to the body waves. In this study, we use a layered structure derived from the gradient velocity model developed by Stolte et al. (1986) for the Michoacán-Guerrero region. Synthetic waveforms are then constructed for each subfault at all the recording sites by Figure 2. Epicenters (stars) and aftershock areas (ovals) of large, recent M > 7 thrust earthquakes in the Papanoa region. Aftershock areas for the September 21, 1985 (purple) and the March 14, 1979 (blue) earthquakes are from UNAM Seismology Group (1986). The aftershock area of the February 22, 1943 earthquake (green) is from Kelleher et al. (1973). Epicenters of Mw > 3 aftershocks (red) located by the Servicio Sismológico Nacional in the 3 weeks following the April 18, 2014 Papanoa mainshock are also shown. Rosario 32 Geofísica internacional January - march 2017 17 summing the point-source responses, taking into account the appropriate time delays for a rupture front propagating at a prescribed speed across the fault. The synthetic records constructedfor each subfault are placed end- to-end to form the columns of a matrix A of subfault synthetics. The observed waveforms recorded at all the stations are also placed end-to-end to form a data vector b. Together, these form an overdetermined system of linear equations Ax=b where the elements of the solution vector x represent the slips required of each subfault to reproduce the observations. Multiple slip intervals are accommodated by adding columns to the A matrix constructed by successively lagging the subfault synthetics by the width of the boxcar source-time function. This results in a specified number of time win- dows that discretize the rise time on the fault. The inversion then recovers the slip in each subfault for each of the specified time windows, thus identifying a long rise time if required by the observations. The inverse problem is stabilized by adding constraint equations of the form λFnx = 0 to the linear system, depth, however, are more important since different depths result in synthetic waveforms with depth-phase contributions arriving at different times following the direct P arrival. Fault-depth uncertainties can generally be reduced by performing several inversions at different hypocentral depths and selecting the solution with the lowest Euclidean Norm ||Ax - b||, which provides a direct measure of the fit to the observed waveforms. The inversion method of Hartzell and Heaton (1983) has historically been performed by iteratively incrementing the smoothing value λ until the waveform fits become visibly degraded in an effort to identify the simplest solution that satisfies the observations. However, Mendoza and Hartzell (2013) showed that the amount of stabilization to apply can be estimated directly from the inverse problem using the relation λ=90|a|avg, where |a|avg is the average of the absolute values of the elements of the coefficient matrix Cd-1A. This smoothing estimate is comparable to the value obtained using the visual iterative approach, yielding a more timely calculation of the distribution of coseismic slip. In this study, we use the Mendoza and Hartzell (2013) relation to estimate the degree of smoothing to use in the inversion of the teleseismic body waveforms, recovering the rupture model in a single step. 2014 Papanoa Slip Model We invert the broadband, teleseismic P and SH waveforms recorded for the 2014 Papanoa earthquake by the Global Seismographic Network, obtained from the Incorporated Research Institutions for Seismology (IRIS) Data Center (http://www.iris.edu). The data include 43 vertical P-wave records from stations located 25º-95º from the earthquake epicenter and 27 SH waveforms obtained by rotating the horizontal components to their source-station azimuths for recording sites located at distances of 40º-80º (Table 2). We use the epicenter computed by the UNAM Seismology Group (2015) using local P-wave arrival times and source-station azimuths. Observed P and SH records were deconvolved to ground displacement, resampled to a time step of 0.25s, and passband-filtered between 1 and 60s. The waveforms were then windowed to 70s record lengths, and an exponential taper was applied 40s after the record start time to minimize the mapping of non-source related effects onto the fault. The fault geometry (300º strike, 23º dip, and 95º rake) is based on the source parameters derived from a W-phase analysis where F1 corresponds to the difference in slip between adjacent subfaults, and F2 is the identity matrix. The former imposes a smooth transition of slip from subfault to subfault, and the latter reduces the length of the x vector, effectively minimizing the total seismic moment. The value of λ controls the tradeoff between applying the constraints and fitting the observations, and Cd-1 is a data covariance matrix that normalizes each station record to its maximum amplitude. In the teleseismic inversion problem, errors in the epicentral location of the rupture initiation point do not affect the resulting slip model since differences in location due to these errors have a minimal effect on the teleseismic Green´s functions. That is, the solution is obtained strictly from the timing of waveform contributions following the initial P-wave arrival at each of the recording sites, and teleseismic slip models derived using the methodology can be simply moved over along the fault to coincide with an epicentral location that is believed to be more accurate. Errors in the hypocenter Rosario 33 C. Mendoza and M.R. Martínez López 18 Volume 56 number 1 of the regional broadband waveforms (UNAM Seismology Group, 2015) and is consistent with a shallow, northeast-dipping thrust along the Cocos-North America plate boundary. The fault dimensions are 100 km x 100 km, and the fault is divided into 400 5 km x 5 km subfaults. The hypocenter is 40 km from the top and 30 km from southeast edge of the fault, and a boxcar of 1s duration is used to calculate the point- source Green´s functions. A rupture velocity of 2.6 km/s is used to construct the subfault synthetics, corresponding to about 70% of the average shear-wave speed in the assumed near- source crustal structure. Ten time-windows are used in the inversion, allowing up to 10s for the rise time on the fault. Station Distance (°) Azimuth (°) Wave Station Distance (°) Azimuth (°) Wave Type Type ADK 67.7 -40.5 P SAML 45.7 122.0 P AFI 76.4 -109.4 P SDDR 28.3 82.1 P BBSR 36.0 58.6 P SDV 30.8 102.0 P BFO 89.5 39.0 P SFJD 59.2 20.7 P BILL 75.0 -22.9 P, SH SJG 33.2 83.3 P BORG 70.1 26.7 P SSPA 30.6 36.0 P CMB 26.7 -35.6 P TIXI 85.0 -14.1 P CMLA 68.3 55.7 P YAK 91.3 -21.4 P COLA 56.8 -21.8 P YSS 94.2 -38.0 P COR 32.9 -29.8 P ANM 63.5 -25.8 SH EFI 78.3 154.3 P BBB 40.8 -25.4 SH ESK 80.3 35.1 P BERG 52.7 -25.0 SH FFC 37.3 -0.9 P BESE 48.5 -23.1 SH GRGR 38.4 92.3 P CNP 55.5 -28.4 SH GRTK 28.5 76.8 P CRQ 52.6 -24.4 SH HOPE 90.0 148.0 P EYAK 53.6 -25.6 SH HRV 35.5 38.9 P GHO 55.6 -25.3 SH KBS 77.4 10.5 P JIS 47.7 -23.1 SH KDAK 55.3 -30.7 P LPAZ 46.6 134.1 SH KEV 85.8 15.9 P MID 53.2 -27.0 SH KONO 85.1 28.5 P MPG 48.9 98.5 SH LVC 50.7 140.5 P NIUE 76.8 -115.0 SH LVZ 89.1 15.3 P PEL 58.0 150.0 SH MA2 84.0 -29.1 P PLCA 64.4 154.7 SH MACI 77.3 64.2 P, SH PNL 50.5 -24.1 SH MSVF 86.9 -109.5 P PPTF 59.0 -123.6 SH NNA 37.7 139.0 P PTPK 52.7 -23.8 SH NV31 25.8 -32.1 P SIT 47.2 -24.8 SH PAB 84.1 50.5 P SKAG 48.8 -22.5 SH PET 82.3 -36.9 P SPB 66.3 126.2 SH PTGA 44.3 109.7 P SSP 52.2 -24.9 SH RCBR 68.3 103.7 P TAOE 46.6 -120.9 SH RSSD 26.8 -4.8 P TGL 52.5 -24.3 SH SACV 73.9 79.0 P WAT7 56.1 -24.2 SH Table 2. Teleseismic P and SH records used in source inversion Rosario 34 Geofísica internacional January - march 2017 19 We test several nucleation depths to constrain the depth of the fault. Table 3 gives estimates of the misfit between observed and predicted waveforms for several hypocentral depths, as measured by the Euclidean norm ||Ax-b|| obtained in the inversion. The best fit is obtained for a depth of 18 km, which coincides with the focal depth computed by the SSN for the earthquake (UNAM Seismology Group, 2015). The resulting slip model (Figure 3) shows two distinct sources of large slip separated by about 10 km: a 30 km x 30 km area near the hypocenter with a peak slip of 2.2 m and a second 20 km x 35 km source to the northwest with a peak slip of 1.9 m. The waveform fits (Figure 4) correspond to an estimated seismic moment of 1.0 x 1027 dyne- cm (Mw 7.3). A rise time of 2-4s is estimated for both zones of maximum slip. Five 1s time windows would therefore be sufficient to recover the teleseismic source model. An inversion of the P and SH data recorded for the Papanoa earthquake using five, instead of ten, time windows yields a fault-slip distribution that is practically identical to that shown in Figure 3. The UNAM Seismology Group (2015) obtained a similar slip modelfor the 2014 Papanoa earthquake from an inversion of the teleseismic body waves, the recorded surface waves, and geodetic measurements from two near-source sites. Their slip model also shows two areas of coseismic slip separated by 10 km along the fault, one near the hypocenter with a peak slip of about 2 m and a second source with a peak slip of about 1.7 m located updip and to the northwest. They obtain a seismic moment of 8.3 x 1026 dyne-cm from the body- and surface-wave records (UNAM Seismology Group, 2015). Depth (km) Euclidean Norm (||Ax-b||) 16 21.15 18 20.97 20 21.47 22 22.43 24 23.96 Table 3. Inversion results for different hypocentral depths. Figure 3. Coseismic slip (in cm) derived in this study for the April 18, 2014 Papanoa earthquake projected to the surface based on the location of the earthquake epicenter (star). The fault is divided into 400 5-km x 5-km subfaults and strikes at 300º with a 23º dip to the northeast. The black polygons outline subfaults with slip greater than 50 percent of the maximum slip of 2.2 m observed near the hypocenter. Rosario 35 C. Mendoza and M.R. Martínez López 20 Volume 56 number 1 Figure 4. a) P and b) SH waveform fits between observed (solid) and theoretical (dotted) records for the 2014 Papanoa source model shown in Figure 3. Observed peak amplitudes (in microns) are shown to the right for each station. Waveform fits correspond to a seismic moment of 1.0 x 1027 dyne-cm. Rosario 36 Geofísica internacional January - march 2017 21 Other interplate ruptures in western Guerrero As mentioned earlier, the 2014 Papanoa earthquake is located near the site of several M > 7 earthquakes that occurred on 22 February 1943, 14 March 1979, and 21 September 1985. The earthquake of 1943 occurred before the modern instrumental era, and there is not enough information to allow a detailed study of its rupture extent or slip distribution. Modeling of analog P waveforms recorded at European seismograph stations, however, indicate significant differences between the event and the earthquakes of 1979 and 1985 (Singh et al., 1984b; Singh and Mortera, 1991). Source time functions calculated for the 1943 earthquake at stations DBN (DeBilt, Holland) and STU (Stuttgart, Germany) are more complex, showing the contribution of 4 to 6 subevents (Singh and Mortera, 1991). This is in contrast to the 1979 and 1985 recordings, which indicate a simpler rupture process (Singh and Mortera, 1991). For the March 1979 Petatlán and the September 1985 Zihuatanejo earthquakes, Mendoza (1993; 1995) derived the extended source properties using the finite-fault methodology utilized in this study, although the procedure was slightly different. For the 1979 Petatlán earthquake, Mendoza (1995) applied the multiple time-window approach using five time windows of 1s duration, allowing up to 5s for the rise time on the fault. The slip model shows a large 70 km x 70 km rupture area with a small source (70-cm peak) near the hypocenter and a larger source (1.2-m peak) Figure 4. (Continue). Rosario 37 C. Mendoza and M.R. Martínez López 22 Volume 56 number 1 about 10 km to the southeast (Figure 5a). The source model was obtained from the inversion of 19 digital and analog teleseismic P waveforms that include long-period, broadband, and short- period records (Mendoza, 1995). For the 1985 Zihuatanejo earthquake, Mendoza (1993) used a single 1s triangular source time function to parameterize the fault, invoking a fixed rupture velocity and a short 1s rise time that may not be long enough for an event of this size. Our goal is to conduct a consistent comparison between interplate ruptures in the region, and we analyze the teleseismic body waveforms recorded for 1985 earthquake using the multiple-time window approach to allow a comparable flexibility in the fault rise time. We inverted 13 long- and intermediate- period P waveforms and 4 intermediate- period SH records obtained from the IRIS Data Center for the event. The dataset is similar to that used by Mendoza (1993), who included 14 broadband and intermediate- period P waveforms and 5 intermediate-period SH records. In our analysis, we deconvolved the records to ground displacement and pro- cessed them in the same manner as the Papanoa data. We used a 100 x 100 km fault divided into 5 km x 5 km subfaults, keeping the same geometry (300° strike, 14° dip, 90° rake), hypocentral depth (20 km), and subfault rupture velocity (2.6 km/s) used by Mendoza (1993). We then performed the inversion using five 1s time windows to allow up to 5s for the rise time on the fault. The resulting slip model (Figure 5b) shows rupture dimensions similar to those observed by Mendoza (1993), with the majority of the slip located just southeast of the hypocenter. Our result, however, shows slip to be concentrated primarily in the downdip portion of the fault, rather than both updip and downdip of the hypocenter. A peak slip of 2.9 m is observed at a depth of about 24 km. The slip models of the 1979 Petatlán, the 1985 Zihuatanejo, and the 2014 Papanoa earthquakes show distinct source regions where coseismic slip is concentrated along the plate interface during the rupture process. These sources are interpreted to represent asperity zones that fail coseismically, radiating the primary portion of the seismic-wave energy recorded at the far-field observation sites. The asperities are presumably surrounded by weak intervening regions of low relative slip that contribute significantly less seismic energy at the seismic stations. Together, the stronger asperities and intervening areas of low slip map the overall rupture area of the earthquake (e.g., Kanamori, 1981; Lay et al., 1982). In Figure 5. Distribution of coseismic slip for a) the March 14, 1979 Petatlán and (b) the September 21, 1985 Zihuatanejo earthquakes shown projected to the surface relative to the epicenter of the 2014 Papanoa earthquake. The 1979 slip model was obtained by Mendoza (1995) using 144 10-km x 10-km subfaults and has a peak slip of 1.2 m. The slip model of the 1985 Zihuatanejo earthquake was derived in this study using 400 5-km by 5-km subfaults and has a peak slip of 2.9 m. Black polygons outline subfaults with slip greater than 50 percent of the peak observed for each event. Rosario 38 Geofísica internacional January - march 2017 23 this respect, the entire rupture area excites the longer-period seismic-wave energy that is used to characterize the seismic moment of the earthquake. To examine the failure of these asperities and their behavior over different earthquake cycles, we compare the principal rupture areas observed for the 1979 Petatlán, the 1985 Zihuatanejo, and the 2014 Papanoa earthquakes along the northwestern portion of the Cocos- North America plate boundary. There is an appreciable overlap between the overall slip areas of the 1979 and 2014 earthquakes, making it difficult to simply overlay the slip models along the coast. We thus plot the locations of the regions of high slip observed for each event, defined by values greater than 50 percent of the maximum and constrained by the corresponding earthquake epicenters (Figure 6). The epicenter of the 1979 Petatlán earthquake was obtained by Gettrust et al. (1981) using local P and S arrival times. For the 1985 Zihuatanejo earthquake, the epicenter was obtained by the UNAM Seismology Group (1986) using body-wave arrival times from 12 local seismic stations. The 2014 Papanoa epicentral location was recomputed by the UNAM Seismology Group (2015) using local source-station azimuths and P arrival times. These are the most accurate epicenters available to date for all three events, and our comparison provides a direct examination of the rupture locations and asperities along the plate interface. We assume that the epicenters obtained usinglocal data represent the rupture- nucleation points used to invert the teleseismic records. Large subduction earthquakes, however, sometimes exhibit low-amplitude, emergent beginnings that are not well recorded at teleseismic distances. Small precursors and emergent features, for example, have been previously observed for the 1979, 1985 and 2014 earthquakes (Mendoza, 1993; 1995; UNAM Seismology Group, 2015). Detailed studies of the effect of these features on the relative location of the principal coseismic slip have yet to be undertaken, although they may help define more precisely the position of large earthquake ruptures along the plate boundary. The high-slip zones of the three events differ in size and shape and do not occupy the same position along the plate interface (Figure 6). The areas of high slip observed for the 1979 and 1985 ruptures are located at or near the edges of the regions of high slip that were observed during the 2014 Papanoa earthquake, 30-35 years later. High slip in 1979 appears to overlap the hypocentral source of 2014 ; however, we see from Figure 5a that this 2014 source is located at the lower downdip margin of the highest slip observed in 1979. The second 2014 source of high slip to the northwest is located near, but does not coincide with, the small region of high slip observed in 1979 near the Petatlán hypocenter. This second 2014 source, in fact, appears to straddle the intervening region between the highest-slip area observed in 1979 and the principal rupture area of the 1985 Zihuatanejo earthquake to the northwest. Also, aftershocks Figure 6. Regions of high slip observed for the 2014 Papanoa (red), the 1985 Zihuatanejo (purple), and the 1979 Petatlán (blue) earthquakes represented by areas of slip greater than 50 percent of the peak for each event. Also shown are the 3-week aftershocks located by the SSN following the 2014 Papanoa mainshock. Rosario 39 C. Mendoza and M.R. Martínez López 24 Volume 56 number 1 of the 2014 Papanoa earthquake occur land- ward and seaward of the 2014 asperities and within the rupture zone of the 1979 earthquake, showing the limitations of using aftershock distributions to study the details of recurring interplate ruptures. The principal areas of slip for all three events thus appear to abut, rather than coincide, suggesting that different localized portions of the plate interface were responsible for the observed seismic-wave radiation. To further examine this hypothesis, we reviewed the waveforms recorded for the 1979 Petatlán and 2014 Papanoa earthquakes at common teleseismic distances. In particular, we compared the short-period, P-wave ground- velocity records observed at stations ZOBO, MAJO and KONO for the 1979 earthquake with equivalent P waveforms recorded for the 2014 event (Figure 7). The 2014 waveforms were obtained by deconvolving the instrument response from the broadband, vertical records and applying the same 0.08-5 Hz Butterworth bandpass filter used by Mendoza (1995) to filter the 1979 short-period records at ZOBO, MAJO and KONO. The P waveforms observed at the three stations within this frequency range differ dramatically for the two earthquakes, indicating distinctly different rupture characteristics. Conclusions and discussion We have conducted a single-step finite-fault inversion of the high-quality, digital, teleseismic broadband body waves recorded for the Mw 7.3 Papanoa, Mexico earthquake of 18 April 2014 to recover a detailed rupture model for the event. We inverted 43 P-wave and 27 SH records to derive a coseismic slip model characterized by two principal sources of similar extent (700-900 km2 area) and slip amplitude (~2-m peak). The sources are interpreted to represent asperity areas along the shallow Cocos-North America plate boundary that contribute the primary portion of the body-wave energy recorded at the teleseismic stations. A comparison of these 2014 asperities with principal slip sources identified for two previous M > 7 thrust earthquakes indicates that the asperities of the three events do not coincide, despite the similarities and proximity in aftershock area locations. The two previous events are the Mw 7.4 Petatlán earthquake of 14 March 1979 and the Mw 7.5 Zihuatanejo earthquake of 21 September 1985. The slip model of the 1979 Petatlán earthquake was previously obtained by Mendoza (1995) from an inversion of teleseismic P waves using a multiple time- window parameterization similar to that used to analyze the 2014 Papanoa earthquake. Mendoza (1993) also derived a slip model for the 1985 Zihuatanejo earthquake from the Figure 7. Comparison between the short-period, P-wave ground-velocity records observed for the 1979 Petatlan earthquake and the equivalent P waveforms recorded for the 2014 Papanoa earthquake at stations ZOBO (top frame), KONO (middle frame) and MAJO (bottom frame). The 2014 waveforms shown were obtained by removing the instrument response from the broadband, vertical records at LPAZ, KONO and MAJO and then applying the same 0.08-5 Hz Butterworth bandpass filter used on the 1979 records. The LPAZ station location is very similar to the ZOBO site. Rosario 40 Geofísica internacional January - march 2017 25 teleseismic P waves, although the analysis did not allow for a variable rise time. To assure a more consistent comparison, we analyzed the digital teleseismic P and SH waves recorded for the 1985 Zihuatanejo earthquake using the same multiple time-window approach used to study the 1979 and 2014 earthquakes. The slip models of the three events allow a consistent examination of the asperity locations along this portion of the Mexico subduction zone. The abutting nature of the principal slip zones implies that the same asperity areas did not fail from one earthquake to another. This conclusion is supported by the dissimilar character of the short-period teleseismic waveforms observed for the 1979 and 2014 earthquakes. The source time functions calculated at European stations by Singh et al. (1984b) and Singh and Mortera (1991) also suggest differences in the rupture process between the February 1943 earthquake and the more recent 1979 and 1985 events. Singh and Mortera (1991), for example, noted that the different results obtained for the 1943 and 1979 earthquakes could be due to differences in the rupture characteristics of the earthquakes within the same interplate area. The adjoining rather than coincident behavior of the asperity zones would be at odds with the idea that the rupture process in the Petatlán region repeats every 35 years, as might be inferred from the observed overlap in aftershock areas in 1943, 1979, and 2014. Instead, it would indicate that we have yet to observe a repeat of similar large M > 7 earthquakes along the western Guerrero portion of the Mexico subduction zone. Thus, if we additionally consider the rupture models inferred for the 25 October 1981 Mw 7.2 Playa Azul and the 19 September 1985 Mw 8.0 Michoacán earthquakes (Mendoza, 1993), we see that high-slip zones for recent M > 7 earthquakes have generally been filling in the shallow-dipping contact between the Cocos and North America plates, and the question arises as to whether these asperity zones will fail again individually in the future or as an ensemble of asperities that will produce a much larger, possibly megathrust event. In this regard, perhaps the intervening regions between asperities can serve to locate poten- tial regions of high slip during future M > 7 earthquakes. Thus, if we can map the asperity zones for previous M > 7 earthquakes and identify intervening zones that could fail in future earthquakes, we may be able to identify the character of great megathrust events produced by a single simultaneous failure of all or many of the asperities along the plate boundary. To the extent thatthe hypocenters of the 1979, 1985 and 2014 events are well- determined and the corresponding slip models well-resolved, the results have important implications for the rupture and re-rupture of interplate boundaries in subduction regions. Finite-fault studies and synthetic tests conducted to date indicate that broadband teleseismic data can be used to derive accurate coseismic slip models that are relatively insensitive to uncertainties in rupture velocity and fault rise time. The slip models are affected mostly by errors in the dip and depth of the fault due to greater inaccuracies in the computed Green´s functions (Mendoza et al., 2011; Mendoza and Hartzell, 2013). A more complete examination of these possible errors may provide a more quantitative assessment of the expected variations in asperity size and location along subduction margins. Our results suggest that sequential plate- interface ruptures do not involve the failure of the same asperity zones and do not constitute characteristic earthquakes that repeat in a periodic manner from one seismic cycle to another. This may account for some of the difficulty encountered in forecasting seismic potential based on the simple tabulation of numbers of earthquakes above a certain size along subduction margins (e.g., Rong et al., 2003). Although there is a limited amount of seismic waveform data available for large M > 7 subduction earthquakes prior to the age of digital instrumental recording (since ~1980), it would be beneficial to study the extended source properties of these earlier events to examine the behavior of asperity regions over more than one earthquake cycle. Such detailed information on the episodic nature of asperity rupture would be of great value in the evaluation of the potential for large earthquake occurrence along subduction zones. The results would also have important implications for the simulation of ground motion from recurring thrust earthquakes along a plate boundary. Since the asperity zones are defined by areas of high slip, their size and distribution along the plate interface would have a significant impact on the radiation of the higher-frequency seismic-wave energy that controls the near- field and regional strong motions. Acknowledgments This paper was greatly improved by valuable comments provided by three anonymous reviewers. Support for this work was provided by DGAPA/PAPIIT Project IN104013 and by the CONACYT graduate-assistance program. Rosario 41 C. Mendoza and M.R. Martínez López 26 Volume 56 number 1 References Anderson J.G., Singh S.K., Espíndola J.M., Yamamoto J., 1989, Seismic strain release in the Mexican subduction thrust, Phys. Earth Planet. Int., 58, 307–322. Gettrust J., Hsu V., Helsley C.E., Herrero E., Jordan T., 1981, Patterns of local seismicity preceding the Petatlán earthquake of 14 March 1979, Bull. Seism. Soc. Am. 71, 761- 769. Hartzell S.H., Heaton T.H., 1983, Inversion of strong ground motion and teleseismic waveform data for the fault rupture history of the 1979 Imperial Valley, California, earthquake, Bull. Seism. Soc. Am., 73, 1553-1583. 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Para los distintos eventos las áreas de valores altos de deslizamiento no se empalman y forman un patrón entrelazado de asperezas adyacentes con espacios entre ellas que podrían identificar zonas de mayor deslizamiento en sismos futuros. El análisis sistemático de los sismos permitió investigar las incertidumbres de las asperezas. Estas incertidumbres se determinaron utilizando un simple procedimiento de muestreo donde se realizaron 300 inversiones independientes para cada evento tomando en cuenta posibles errores en la geometría de la falla, la profundidad del hipocentro y la velocidad de ruptura. Las dimensiones de las asperezas parecen mantenerse dentro de un mismo rango, lo que implicaría la existencia de asperezas relativamente homogéneas en esta porción del contacto interplaca. Las duraciones de dislocación de las asperezas estan bien restringidas y se escalan con el tamaño del evento. Para eventos Mw ~7.5 las duraciones son de ~5sy para sismos de Mw 8.0 los valores son de ~12s. Las caídas de esfuerzo calculadas para las asperezas son menores a 2.0 MPa, consistente con valores estimados para sismos de subducción en general. Los resultados indican que el muestreo de los parámetros de entrada ofrece una alternativa para evaluar las propiedades e incertidumbres de las asperezas en zonas de subducción. Además los resultados tienen implicaciones importantes para la evaluación del potencial sísmico y para el desarrollo de leyes de escalamiento. Palabras clave: modelos de deslizamiento, asperezas, incertidumbres. Caracterización de asperezas de sismos recientes en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México M.R. Martínez López and C. Mendoza Received: April 25, 2018; accepted: September 07, 2018; published on line: October 3, 2018 M.R. Martínez López1 Posgrado en Ciencias de la Tierra Universidad Nacional Autónoma de México Campus Juriquilla, Querétaro México Abstract Slip models of earthquakes of magnitude Mw greater than 7 occurring since 1980 in the Michoacán-Colima-Jalisco subduction zone were determined using P and SH waves recorded at teleseismic distances and a fault parameterization that allows a wide flexibility in rise time. The high slip areas of the different events do not overlap, forming an interlocking pattern of adjacent asperities separated by regions that could identify areas of major slip in future earthquakes. The systematic analysis of the earthquakes allowed an investigation of the uncertainties in the asperity properties. These uncertainties were determined using a simple sampling procedure where 300 independent inversions were run for each event taking into account possible errors in fault geometry, hypocenter depth and rupture velocity. The dimensions and maximum slip of the asperities appear to lie within the same range, which would imply the existence of relatively homogenous asperities in this portion of the plate interface. The rise times of the asperities are well constrained and scale with the size of the event. For Mw ~7.5 events the durations are ~5s and for earthquakes of Mw 8.0 the rise times are ~12s. The stress drops calculated for the asperities are less than 2.0 MPa, consistent with values estimated for subduction earthquakes in general. The results indicate that the parameter-sampling procedure offers an alternative for identifying the properties and uncertainties of asperities in subduction regions. Also, the results have important implications for the evaluation of the seismic potential and the development of earthquake scaling laws. Key words: slip models, asperities, uncertainties. C. Mendoza Centro de Geociencias Universidad Nacional Autónoma de México Campus Juriquilla, Querétaro México *Corresponding author: Rosario 44 M.R. Martínez López and C. Mendoza 290 Volume 57 number 4 Introducción El contacto interplaca en las zonas de subducción constituye una de las principales fuentes de peligro sísmico en el mundo debido que en estas regiones se generan los sismos de mayor magnitud. En este contacto se producen grandes esfuerzos que se acumulan a lo largo del tiempo y eventualmente se liberan durante sismos mayores. Se piensa que estos esfuerzos se acumulan en áreas de alta fricción, llamadas asperezas, en la zona de contacto y eventualmente se liberan (Kanamori, 1978; Lay y Kanamori, 1981) irradiando la energía principal de las ondas sísmicas registradas en el campo lejano. En conjunto, las asperezas y las zonas débiles que las rodean representan el área de ruptura total (Kanamori, 1981, Lay et al., 1982) que excita las ondas sísmicas de más largo período y define el momento sísmico del evento. México se encuentra en una región de gran deformación tectónica debido a la interacción de las placas de Rivera, Cocos y Norteamérica. Esta área incluye la región de Michoacán-Colima- Jalisco donde varios terremotos destructivos han ocurrido en el último siglo. La Figura 1 muestra los sismos de magnitud Mw mayor a 7 que han ocurrido en la región desde el año 1900, basado en los momentos sísmicos calculados para los eventos (Tabla 1). Estos sismos generalmente resultan de fallas inversas en el contacto interplaca y han causado daños significativos tanto tierra adentro como cerca de la costa. Los eventos incluyen el terremoto de Mw 8.1 de Jalisco del 3 de junio de 1932, el sismo interplaca más grande registrado instrumentalmente hasta la fecha en la zona de subducción de México. Singh et al. (1985) estimaron una longitud de ruptura de 220 km para el evento basado en la distribución de réplicas. El sismo Mw 8.1 del 19 de septiembre de 1985 que resultó en daños y pérdidas sin precedentes en la Ciudad de México (Esteva, 1988) también ocurrió en esta región. Recientemente, el evento del 9 de octubre de 1995 (Mw 8.0) generó daños importantes cerca al área epicentral en Manzanillo, Colima y en el noroeste del estado de Jalisco (Juárez-García et al., 1997). Figura 1. Sismos mayores a Mw 7 (estrellas) que han ocurrido en la zona de subducción de Michoacán-Colima- Jalisco desde 1900 entre las longitudes de -101.5º a -107.00º. Se muestran los mecanismos focales reportados por el Global Centroid Moment Tensor (www.globalcmt.org) para eventos ocurridos de 1973 a 2003. TMA es la trinchera mesoamericana. Rosario 45 Geofísica internacional october - December 2018 291 Se han publicado modelos de deslizamiento para varios de los sismos Mw > 7 ocurridos en la zona de subducción de Michoacán-Colima- Jalisco utilizando registros sísmicos (p. ej. Mendoza y Hartzell, 1988; 1989; Mendoza, 1993; Mendoza, 1995; Courboulex et al., 1997; Mendoza y Hartzell, 1999; Yagi et al., 2004; Santoyo et al. 2005; Mendoza et al., 2012; UNAM Seismology Group, 1986; 2015; Mendoza y Martínez-López, 2017). Estos modelos delinean la ruptura del terremoto e identifican áreas de concentración de deslizamiento que se han interpretado como asperezas en el contacto interplaca. Sin embargo, los estudios han utilizado metodologías con diferentes tipos de datos, incluyendo registros telesísmicos y en algunos casos, estaciones locales o regionales. Además, los parámetros utilizados para definir las fallas no han sido siempre consistentes entre sí. Los estudios más antiguos, por ejemplo, no han permitido suficiente flexibilidad en el tiempo que tarda el deslizamiento en llegar al valor final (duración de la dislocación), debido principalmente a la capacidad computacional disponible en el momento. Estos diferentes enfoques dificultan una comparación adecuada entre eventos y una evaluación apropiada del comportamiento de las asperezas. Los sismos mayores a Mw 7 ocurridos desde el año 1980 en la zona de subducción de Michoacán Colima Jalisco han sido registrados a distancias telesísmicas por instrumentos digitales que proporcionan formas de onda de cuerpo de alta calidad que se pueden examinar para identificar las propiedades de la fuente sísmica. Estos registros digitales se han utilizado en algunos casos para la distribución del deslizamiento cosísmico. En este trabajo proponemos analizar estos datos globales para determinar de manera uniforme la historia de ruptura de cinco sismos recientes mayores a Mw 7 que han ocurrido en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco desde el año 1980. Estos incluyen los sismos de Playa Azul del 25 de octubre de 1981 (Mw 7.2), de Michoacán del 19 de septiembre de 1985 (Mw 8.1), de Zihuatanejo del 21 de septiembre de 1985 (Mw 7.5), de Colima-Jalisco del 9 de octubre de 1995 (Mw 8.0), y de Tecomán del 22 de enero de 2003 (Mw 7.5). Se aplica el mismo método de inversión de la fuente utilizando parámetros similares de la falla con el fin de comparar distribuciones similares del deslizamiento cosísmico para los distintos eventos. Utilizamos el esquema de inversión de falla finita de Hartzell y Heaton (1983; 1986), modificadopor Mendoza Fecha Lat (º)+ Lon (º) Mw++ 20-ene-1900 20.00 -105.00 7.4 16-may-1900 20.00 -105.00 7.0 07-jun-1911 17.50 -102.50 7.6 03-jun-1932 19.80 -105.40 8.1 18-jun-1932 18.99 -103.50 7.9 30-nov-1934 19.00 -105.31 7.1 15-abr-1941 18.85 -102.94 7.6 30-ene-1973 18.39 -103.211 7.6 25-oct-1981 17.75 -102.252 7.2 19-sep-1985 18.14 -102.713 8.1 21-sep-1985 17.62 -101.823 7.5 9-oct-1995 18.79 -104.474 8.0 22-ene-2003 18.71 -104.135 7.5 Tabla 1. Sismos inversos Mw > 7 ocurridos en la zona de subducción de Michoacan-Colima-Jalisco, México (-101.5° a -107°, longitud) desde 1900. + Los epicentros de eventos ocurridos antes de 1970 se tomaron de Santoyo et al. (2005). Para eventos posteriores las referencias son: 1 Lomnitz, 1977; 2 Havskov et al., 1983; 3 UNAM Seismology Group, 1986; 4 Courboulex et al., 1997; 5 Yagi et al., 2004. ++ Magnitud Mw calculada del momento sísmico tomado de Anderson et al. (1989) y Pacheco y Sykes (1992) para eventos anteriores a 1990. Para eventos posteriores la magnitud Mw es del gCMT (www.globalcmt.org). Rosario 46 M.R. Martínez López and C. Mendoza 292 Volume 57 number 4 y Hartzell (2013) para identificar directamente el nivel de estabilización y obtener la solución en un solo paso. Recientemente, Mendoza y Martínez-López (2017) aplicaron esta misma metodología a las ondas P y SH registradas a distancias telesísmicas para el sismo Mw 7.3 del 18 de abril 2014 en Papanoa, Guerrero. La determinación consistente de los modelos telesísmicos nos permite además examinar las posibles incertidumbres debidas al conocimiento incompleto de los parámetros que se utilizan para definir la falla. Variaciones en estos parámetros afectan los resultados obtenidos (Hartzell, 1989; Hartzell y Langer, 1993; Beresnev, 2003; Lay et al., 2010). Por ejemplo, Hartzell y Langer (1993) sugieren que se pueden generar resultados erróneos si se utiliza una parametrización de la falla que no permita suficiente variación espacial en la amplitud de deslizamiento, en la duración de la dislocación y en el tiempo de inicio de la ruptura. Errores en la geometría de la falla que se utiliza para modelar la ruptura también contribuyen a la incertidumbre del modelo de deslizamiento determinado. En un estudio telesísmico de los eventos del 9 de octubre 1995 (Mw 8.0) y del 22 de enero 2003 (Mw 7.5), Mendoza et al. (2012) observaron que los errores en el buzamiento y la profundidad de nucleación afectan más la precisión de la fuente inferida que los errores que se tienen en el rumbo y en el ángulo de deslizamiento. Por otra parte, Hartzell et al. (2013) invirtieron formas de ondas registradas a distancias telesísmicas y regionales para obtener distintos modelos de deslizamiento para el evento Mw 5.8 de 2011 occurrido en Mineral, Virginia, EUA. Ellos aplicaron a cada solución un procedimiento simple donde variaron el alineamiento entre datos observados y teóricos de manera sistematica asumiendo una distribución Gaussiana que les permitió calcular la variabilidad del deslizamiento. Mencionan que esta manera de abordar la variabilidad de los errores podría ser útil en el análisis de las incertidumbres variando otros parámetros del modelo (Hartzell et al., 2013). En este trabajo adoptamos este procedimiento para examinar la incertidumbre en los modelos telesísmicos de deslizamiento de sismos recientes en Michocán- Colima-Jalisco debido a posibles errores en los parámetros de la falla. En nuestro caso, variamos el rumbo, el buzamiento, el ángulo de deslizamiento, la profundidad del hipocentro y la velocidad de ruptura utilizando una distribución uniforme de los parámetros. Los resultados de la redeterminación de patrones de ruptura y sus posibles incertidumbres permiten una evaluación de la ubicación e interacción entre asperezas en esta sección de la zona de subducción de México. Además aportan información consistente de las rupturas sísmicas recientes en esta zona que podrían ser de utilidad en la definición de leyes de escalamiento. Datos Para determinar los modelos de deslizamiento se invirtieron las ondas de cuerpo telesísmicas registradas en las estaciones digitales mundiales disponibles del Incorporated Research Institutions for Seismology (IRIS, http://www. iris.edu/). Utilizamos las ondas P registradas entre 25 y 95 grados y las ondas SH registradas entre 35 y 80 grados para minimizar los efectos de difracción del núcleo, la propagación en el manto superior y las triplicaciones del manto. Las ondas P se obtuvieron a partir de los registros verticales, y las ondas SH se recuperaron mediante la rotación de los componentes horizontales, corrigiendo los registros P y SH por la respuesta instrumental para obtener observaciones en desplazamiento. Utilizamos el ancho de banda más amplio posible para las observaciones. Para eventos ocurridos después del año 1990 estos corresponden a datos de banda ancha registrados por la Red Sísmica Global (GSN, por sus siglas en ingles). Antes de 1990, las estaciones digitales registraban señales en varias bandas de frecuencias para producir componentes de período largo, período intermedio y período corto. Para esos eventos se utilizaron los registros de periodo largo e intermedio. Sin embargo, había muy pocas estaciones de registro intermedio al inicio de la decada de los ochenta y se consideraron además registros de periodo corto para el sismo de Playa Azul de 1981. Para los registros de banda ancha y de periodo intermedio, aplicamos un filtro pasa banda en un intervalo de periodo entre 1- 60s y remuestreamos las formas de onda a 0.25s. Los registros de período largo se filtraron entre 10-80s y se remuestrearon a 1s. Los registros de periodo corto registrados para el sismo de Playa Azul de 1981 se filtraron entre 1-5s y se remuestrearon a 0.1s. Metodología Se aplicó la metodología de falla finita originalmente desarrollada por Hartzell y Heaton (1983) que se ha utilizado en el estudio de sismos mayores en la zona de subducción de la costa del Pacífico Mexicano (p. ej. Mendoza y Hartzell, 1988; 1989; Mendoza, 1993; Mendoza, 1995; Mendoza y Hartzell, 1999; Mendoza y Martinez-Lopez, 2017). La metodología se basa en una parametrización cinemática de la falla para identificar la distribución del deslizamiento cosísmico que mejor reproduce las formas de onda registradas. En la aplicación del método se identifica un plano de falla Rosario 47 Geofísica internacional october - December 2018 293 con orientación y geometría basadas en el mecanismo focal del sismo. Se subdivide la falla en un número específico de celdas y se fija la ubicación del hipocentro. Posteriormente, se calculan los sismogramas sintéticos para cada celda asumiendo que cada una de estas está compuesta de fuentes puntuales distribuidas uniformemente a lo largo y ancho de sus dimensiones. Se asume que cada una de las fuentes puntuales se dispara cuando el frente de ruptura, que viaja a una velocidad constante a lo largo de la falla desde el hipocentro, llega a ese punto. Las respuestas para cada fuente puntual (funciones de Green) se calculan utilizando una función rectangular (boxcar) de duración fija usando un modelo de corteza basado en los resultados obtenidos por Stolte et al. (1986) para la región de Michoacán-Guerrero. Las funciones de Green se retardadan por el tiempo de ruptura y se suman para obtener el sismograma sintético de cada celda. El problema numérico de inversión es completamente lineal y se construye poniendo los sismogramas generados para cada celda de todas las estaciónes una tras otra para formar las columnas de una matriz A de amplitudes sintéticas. El número de columnas entonces corresponde al número de celdas que se consideran en la inversión. Las formas de onda observadas en todas las estaciones similarmente se juntan una tras otra para formar un vector de datos b. Los detalles de la construcción de esta matrizy el vector de datos se puede consultar en el trabajo de Hartzell y Heaton (1983). Los datos y los sintéticos forman un sistema sobredeterminado de ecuaciones lineales Cd-1Ax=Cd-1b donde Cd-1 es una matriz de covarianza de datos que normaliza cada registro de estación a su amplitud máxima. El vector solución x contiene los deslizamientos requeridos en cada celda para reproducir las observaciones. Para permitir flexibilidad en el tiempo de inicio de ruptura en cada celda, se añaden columnas adicionales a la matriz de coeficientes Cd-1A donde los sintéticos normalizados de cada celda se retrasan por el ancho de la función rectangular que se utilizó para generar las funciones de Green. El número de veces que los sintéticos de cada celda se retrasan y se añaden a la matriz de coeficientes corresponde al número de ventanas de tiempo utilizadas para discretizar la duración de la dislocación sobre la falla. La inversión recupera el deslizamiento en cada celda para cada una de estas ventanas de tiempo. Típicamente el deslizamiento mayor se observa en las ventanas iniciales y a partir de cierto tiempo no hay más contribuciones al deslizamiento. Este tiempo define la duración de dislocación requerida por las observaciones. El problema inverso se estabiliza mediante la adición de ecuaciones de restricción de la forma λFx= 0 al sistema lineal Cd 1A Cd -1b lF1 x = 0 lF2 0 donde F1 representa la di ferencia de deslizamiento entre celdas adyacentes, y F2 es la matriz identidad. La primera restricción impone una transición suave de deslizamiento entre celdas, y la segunda restricción reduce la longitud del vector de solución x, minimizando el momento sísmico total. El parámetro λ controla el compromiso entre aplicar las restricciones y ajustar las observaciones y se estima usando la relación λ=90|a|avg sugerida por Mendoza y Hartzell (2013), donde |a|avg es la media de los valores absolutos de los elementos de la matriz normalizada de coeficientes Cd-1A. Esta relación se obtuvo a partir de una revisión de la variación de los valores de suavizamiento de varios sismos mayor a Mw 6 con modelos de deslizamiento determinados utilizando ondas P telesísmicas (Mendoza y Hartzell, 2013). Los modelos de deslizamiento obtenidos en este estudio se determinaron tomando el plano nodal con buzamiento noreste del mecanismo focal reportado por el gCMT Project (http:// www.globalcmt.org). Se utilizó el epicentro mejor conocido para cada evento obtenido de estudios previos (Tabla 1). Para los eventos con magnitud Mw entre 7.2 y 7.5 se utilizaron 10 ventanas de tiempo con longitudes de 1 s cada una, permitiendo una dislocación máxima de 10s. Para los eventos con magnitudes Mw 8.0 se utilizaron 10 ventanas de tiempo con una longitud de 2s, permitiendo dislocaciones máximas de 20s. Las dimensiones de las celdas son de 5x5 km y de 10x10 km para sismos de Mw ~7 y de Mw 8, respectivamente. Se limito la profundidad máxima de la falla a 40 km para los eventos Mw 8.0 considerando el límite inferior de la zona de acoplamiento sismogénico determinado por Martínez-López y Mendoza (2015) para la región de Michoacán-Colima- Jalisco. Para estimar las incertidumbres debido a posibles errores en los parámetros de entrada se aplicó un procedimiento similar al proceso de muestreo que utilizaron Hartzell et al. (2013) para analizar el sismo de 2011 en Virginia, EUA. En nuestro caso consideramos errores aleatorios en la geometría de la falla, la profundidad del hipocentro y la velocidad de ruptura. Los valores se varian en un rango de [ ] [ ] Rosario 48 M.R. Martínez López and C. Mendoza 294 Volume 57 number 4 ±5° en el rumbo, ±5° en el buzamiento, ±5° en el ángulo de deslizamiento, ±4 km en la profundidad del hipocentro, y ±0.5 km/s en la velocidad de ruptura y distribuidos de manera uniforme con respecto a los valores de entrada. Para los eventos analizados se observó que tanto los residuales numéricos como los ajustes a los sismogramas son similares para modelos determinados con parámetros de entrada en estos rangos, por lo que consideramos que los rangos representan el mínimo error para cada uno de los parámetros. Se hicieron 300 inversiones independientes para cada evento utilizando las diferentes combinaciones de los parámetros de entrada. Los 300 modelos de deslizamiento obtenidos a partir de este proceso se utilizaron para calcular la desviación estándar del deslizamiento en cada celda. Modelos de Deslizamiento Sismo del 25 de octubre de 1981 (Mw 7.2) Para el sismo de Playa Azul del 25 de octubre de 1981, Mendoza (1993) obtuvo un modelo de deslizamiento utilizando ondas P telesísmicas con una sola ventana de tiempo de 1s. En este estudio incrementamos el número de ventanas a 10 para permitir flexibilidad en la duración de la dislocación sobre el plano de falla. Utilizamos un conjunto de estaciones similar al que utilizó Mendoza (1993), incluyendo además 4 registros de periodo corto y una forma de onda SH. Se invirtieron registros de 65s en longitud disminuyendo la amplitud exponencialmente a los 20s, 35s, y 40s después del inicio de los registros de período corto, período intermedio y período largo, respectivamente, para minimizar los efectos de propagación no relacionados a la fuente. Se utilizó una falla de 80 km por 80 km dividida en 256 celdas de 5 km x 5 km con un rumbo de 287°, un buzamiento de 20° y un ángulo de deslizamiento de 82°. El hipocentro se coloca en el centro de la falla y se utiliza una velocidad de ruptura de 2.6 km/s para calcular los sismogramas sintéticos de cada celda. Se anal izaron varias profundidades hipocentrales tomadas entre los rangos de profundidad reportados por diferentes autores. Estas pruebas indican que una profundidad de 17.5 km es la que mejor ajusta los datos observados. La Figura 2a muestra la distribución de deslizamiento cosísmico obtenida para el evento y la Figura 2b muestra los ajustes de registros para un momento sísmico total de 7.6x1019 Nm (Mw 7.2). En la zona de ruptura se puede observar una región de alto deslizamiento definida por valores mayores a 45% del pico de 132 cm. Esta zona de alto deslizamiento (A) tiene un deslizamiento promedio de 91 cm y un área de 1050 km². Si consideramos esta área equivalente a un área circular podemos calcular la caída de esfuerzo (∆σ) utilizando la relación ∆σ= (7/16)Mo/r3 desarrollada por Eshelby (1957), donde Mo es el momento sísmico del área en dinas-cm y r es su radio en cm. Esto nos da un valor ∆σ de 0.3 MPa. Además, se puede identificar una duración de dislocación de 6s para esta misma zona tomando el promedio de los valores obtenidos para cada celda que se encuentra dentro del polígono de la Figura 2a. La Figura 2c muestra la desviación estándar del deslizamiento observado en cada celda a partir de las 300 inversiones. La mayor incertidumbre (30-40 cm) se observa cerca del hipocentro, donde los valores de deslizamiento en el modelo cosísmico son altos. Sismo del 19 de septiembre de 1985 (Mw 8.1) Mendoza y Hartzell (1988;1989) obtuvieron un modelo de deslizamiento del evento de Michoacán del 19 de septiembre de 1985 a partir de una inversión conjunta de datos locales y formas de onda P telesísmicas donde permitieron una duración máxima de dislocación de 6s. En este trabajo se redeterminó el modelo de deslizamiento utilizando 10 ventanas de tiempo de 2s cada una, permitiendo así un intervalo máximo de dislocación de 20s. Se invirtieron 12 formas de onda P de período intermedio y período largo, y 3 formas de onda SH de período intermedio. Se utilizó una longitud de registro de 120s con una disminución exponencial de amplitud después de 60s y 70s para las ondas P y SH, respectivamente. Se utilizó un plano de falla con rumbo de 301°, buzamiento de 18°, y ángulo de deslizamiento de 105°. La falla tiene una longitud de 220 km y un ancho de 120 km, divididaen 264 celdas de 10 km x 10 km. La velocidad de ruptura es de 2.6 km/s. La profundidad hipocentral que mejor ajusta los datos observados es de 18 km. En la Figura 3a se muestra el modelo de deslizamiento para esta profundidad. Se observan dos fuentes principales separadas por aproximadamente 30 km, una con un deslizamiento máximo de ~550 cm cerca al hipocentro, y otra al sureste con un deslizamiento máximo de ~300 cm. La zona A de alto deslizamiento que se localiza cerca del hipocentro tiene un deslizamiento promedio de 356 cm, un área de 1200 km² y una caída de esfuerzo de 0.95 MPa. En la zona B de alto deslizamiento al sureste del hipocentro el deslizamiento promedio es 277 cm sobre un área de 900 km² con una caída de esfuerzo de 0.85 MPa. La duración de dislocación en ambas zonas de máximo deslizamiento es 12s. En la Figura 3b se muestran los ajustes de los registros para un momento sísmico total de 9.8 x 1020 Nm Rosario 49 Geofísica internacional october - December 2018 295 Figura 2. a) Modelo de deslizamiento obtenido para el evento del 25 de octubre de 1981 a partir de la inversión de datos telesísmicos de ondas P y SH. El rectángulo corresponde a la zona de ruptura definida con el procedimiento de Somerville et al. (1999). El polígono incluye las celdas con valores mayores al 45% del deslizamiento máximo y la estrella representa el hipocentro. b) Ajustes entre datos observados (línea continua) y teóricos (línea discontinua) para un momento sísmico de 7.6 x 1019 Nm (Mw 7.2). Los numeros a la derecha de cada estación corresponden al pico de amplitud (en micrones) del registro observado. c) Desviación estandar del deslizamiento estimado para celda después de 300 inversiones independientes variando el rumbo, buzamiento, ángulo de deslizamiento, profundidad y velocidad de ruptura. Rosario 50 M.R. Martínez López and C. Mendoza 296 Volume 57 number 4 (Mw 8.0). La Figura 3c muestra la desviación estándar del deslizamiento observado en cada celda a partir de las 300 inversiones. Para la zona A los valores de desviación estándar varían entre 40 y 95 cm. Para la zona B los valores varían entre 40 y 75 cm. Sismo del 21 de septiembre de 1985 (Mw 7.5) Mendoza (1993) determinó un modelo de deslizamiento para el evento de Zihuatanejo del 21 de septiembre de 1985 usando formas de onda P y SH telesísmicas y una sola ventana de tiempo de 1s. En este estudio se redeterminó el modelo telesísmico de deslizamiento utilizando 10 ventanas de tiempo permitiendo una duración Figura 3. a) Modelo de deslizamiento obtenido para el evento del 19 de septiembre de 1985 a partir de la inversión de ondas P y SH telesismicas. El rectángulo corresponde a las zona de ruptura definida con el procedimiento de Somerville et al. (1999). Los polígonos marcan las celdas con deslizamiento mayor al 45% del deslizamiento máximo de cada fuente principal. La estrella representa el hipocentro. b) Los ajustes entre registros observados (línea continua) y teóricos (línea discontinua) para un momento sísmico de 9.8 x 1020 Nm (Mw 8.0). Los numeros a la derecha corresponden a la amplitud máxima (en micrones) del registro observado. c) Desviación estandar del deslizamiento estimado para celda después de 300 inversiones independientes variando el rumbo, buzamiento, ángulo de deslizamiento, profundidad y velocidad de ruptura. a) c) b) Rosario 51 Geofísica internacional october - December 2018 297 máxima de dislocación de 10s. Se invirtieron 13 registros de onda P de período largo e intermedio y 4 formas de onda SH de periodo intermedio. Se utilizó una longitud de registro de 75s con una disminución exponencial en amplitud a 40 y 50s para P y SH, respectivamente. Se uso una falla de 100 km x 100 km dividida en 400 celdas de 5 km x 5 km. Se utilizó un plano de falla con rumbo de 296°, buzamiento de 17°, y ángulo de deslizamiento de 85°. El hipocentro se colocó en el centro de la falla y se utilizó una velocidad de ruptura de 2.6 km/s. Resultados de las pruebas utilizando diferentes profundidades indican que la profundidad de nucleación que mejor ajusta los datos observados es de 24 km. El modelo obtenido para esta profundidad se muestra en la Figura 4a. En esta se observa una zona de alto deslizamiento con un deslizamiento promedio de 245 cm, un área de 775 km² y una caída de esfuerzo de 0.8 MPa. La duración de dislocación en la zona de alto deslizamiento es de 6s. El momento sísmico total es de 1.7 x 1020 Nm (Mw 7.4), correspondiente a los ajustes que se muestran en la Figura 4b. La Figura 4c muestra la desviación estándar observada en cada celda a partir de las 300 inversiones. En la zona de alto deslizamiento del modelo obtenido se observan desviaciónes estándar entre 40 y 120 cm. Sismo del 9 de octubre de 1995 (Mw 8.0) Mendoza y Hartzell (1999) determinaron un modelo de deslizamiento para el sismo de Colima-Jalisco del 9 de octubre de 1995 (Mw 8.0) usando formas de onda P telesísmicas de banda ancha y 10 ventanas de tiempo de 2s cada una. Aquí hacemos una inversión similar con el mismo número de ventanas, invirtiendo registros banda ancha incluyendo 31 formas de onda P y 9 formas de onda SH. Se utilizan registros de 120s aplicando una disminución exponencial en amplitud a partir de 65s y 70s para las ondas P y SH, respectivamente. Se tomó la geometría de falla del gCMT con rumbo de 302°, buzamiento de 9° y ángulo de deslizamiento de 92°. La longitud y ancho de la falla son 220 km y 100 km, respectivamente. La falla fue dividida en 220 celdas de 10 km x 10 km. La velocidad de ruptura utilizada es de 2.8 km/s. Resultados de la invers ión usando diferentes profundidades hipocentrales indican que la profundidad que mejor ajusta los datos observados es de 15 km. El modelo correspondiente se muestra en la Figura 5a. Se observan tres fuentes principales, una cerca del hipocentro (A) con un pico de deslizamiento de ~175 cm, una segunda fuente (B) 50 km al noroeste con un deslizamiento máximo de ~310 cm y una tercer fuente (C) más al noroeste con un deslizamiento máximo de ~210 cm. Las fuentes B y C se encuentran separadas por ~20 km. La zona A tiene un deslizamiento promedio de 160 cm, un área de 900 km² y una caída de esfuerzo de 0.5 MPa. La zona B tiene un deslizamiento promedio de 175 cm, una área de 1500 km² y una caída de esfuerzo de 0.4 MPa. La tercera fuente (C) tiene un deslizamiento promedio de 180 cm, una área de 600 km² y una caída de esfuerzo de 0.7 MPa. En la Figura 5b se muestran los ajustes a los registros observados y corresponden a un momento sísmico de 6.0 x 1020 Nm (Mw 7.8). La Figura 5c muestra la desviación estándar del deslizamiento observado en cada celda a partir de las 300 inversiones. Para la fuente A se observa una desviación estándar de 30 a 60 cm. En la zona B los valores de desviación estándar varían entre 30 y 80 cm. El valor más alto de desviación estándar se observa en la celda de máximo deslizamiento de la Figura 5a. En la zona C los valores de desviación estándar se encuentran entre 55 y 75 cm. Sismo del 22 de enero de 2003 (Mw 7.5) Yagi et al. (2004) obtuvo un modelo de ruptura para el evento de Tecomán del 22 de enero de 2003 a partir de una inversión de datos locales y ondas P y SH telesísmicas. Ellos utilizaron 13 ventanas de tiempo de 1s cada una aplicando una metodología similar a la que se utiliza en este estudio. Aquí utilizamos 10 ventanas de tiempo de 1s cada una para invertir 31 registros banda ancha de onda P y 11 de onda SH. Se invirtió una longitud de registro de 80s con una disminución exponencial de amplitud después de 40s y 48s para ondas P y SH, respectivamente. Se utilizaron dimensiones de la falla de 100 km de largo y 80 km de ancho, dividida en 320 celdas de 5 km x 5 km. El hipocentro se ubica a 30 km del borde sureste y 50 km de la parte superior de la falla. Se tomó un plano de falla con rumbo de 308°, buzamientode 12° y ángulo de deslizamiento de 110°. Se utilizó una velocidad de ruptura de 3.0 km/s. Se realizaron pruebas para determinar la profundidad que mejor ajusta los datos observados, identificando una profundidad hipocentral de 22 km. La Figura 6a muestra el modelo de deslizamiento para esta profundidad. Se observan dos fuentes principales, una en la parte superior de la falla (A) con un deslizamiento máximo de 263 cm y otra (B) en la parte inferior con un deslizamiento máximo de 270 cm. En la zona A el deslizamiento promedio es de 205 cm dentro de un área de 250 km² con una caída de esfuerzo de 1.2 MPa. En la zona B el Rosario 52 M.R. Martínez López and C. Mendoza 298 Volume 57 number 4 Figura 4. a) Modelo de deslizamiento obtenido para el evento del 21 de septiembre de 1985 a partir de la inversión de ondas P y SH telesísmicas. El rectángulo corresponde a la zona de ruptura definida con el procedimiento de Somerville et al. (1999). El polígono incluye las celdas con deslizamiento mayor al 45% del deslizamiento máximo y la estrella representa el hipocentro. b) Ajustes entre los datos observados (línea continua) y teóricos (linea discontinua) para un momento sismico de 1.7 x 1020 Nm (Mw 7.4). Los numeros a la derecha corresponden al pico de amplitud (en micrones) del registro observado. c) Desviación estándar del deslizamiento estimado para celda después de 300 inversiones independientes variando el rumbo, buzamiento, ángulo de deslizamiento, profundidad y velocidad de ruptura. Rosario 53 Geofísica internacional october - December 2018 299 Distribución e incertidumbres de las asperezas Los modelos telesísmicos de deslizamiento obtenidos en este estudio identifican zonas de alto deslizamiento que se interpretan como asperezas en el contacto interplaca. Estas asperezas se muestran en la Figura 7, representadas por los polígonos marcados en las Figuras 2 a 6 para cada evento. Se muestran además zonas de ruptura obtenidas utilizando el procedimiento de Somerville et al. (1999). Este procedimiento descarta filas y/o columnas de los modelos que no contribuyen de manera significativa al momento sísmico total y sirve para delinear de manera general la ubicación de deslizamiento promedio es de 190 cm en un área de 500 km² con una caída de esfuerzo de 0.8 MPa. La duración de dislocación en las zonas A y B es de 6s y 4s, respectivamente. En la Figura 6b se muestran los ajustes que corresponden al momento sísmico estimado de 1.2 x 1020 Nm (Mw 7.3). La Figura 6c muestra la desviación estándar del deslizamiento observado en cada celda a partir de las 300 inversiones. Se observan valores altos de desviación estándar (~90 cm) en la parte superior de la falla. En la zona A se observan desviaciones estándar que varían de 35 a 90 cm. En la zona B se observan desviaciones entre 35 y 100 cm. Figura 5. a)Modelo de deslizamiento obtenido para el evento del 9 de octubre de 1995 a partir de la inversión de ondas P y SH telesismicas. El rectángulo corresponde a la zona de ruptura definida con el procedimiento de Somerville et al. (1999). Los polígonos marcan las celdas con deslizamiento mayor al 45% del deslizamiento máximo de cada fuente principal. La estrella representa el hipocentro. b) Ajustes entre las formas de onda observadas (línea continua) y las teóricas (línea discontinua) para un momento sísmico de 6.0 x 1020 Nm (Mw 7.8). Los numeros a la derecha corresponden al pico de amplitud (en micrones) del registro observado. c) Desviación estandar del deslizamiento estimado para cada celda despues de 300 inversiones independientes variando el rumbo, buzamiento, angulo de deslizamiento, profundidad y velocidad de ruptura. Rosario 54 M.R. Martínez López and C. Mendoza 300 Volume 57 number 4 la ruptura en la zona de subducción. En general se observa que las rupturas de los sismos Mw ≥ 7 recientes (desde 1980) no se empalman, con excepción del evento de Playa Azul 1981 que se encuentra dentro de la zona de ruptura del sismo de Michoacán 1985. Sin embargo, las dos fuentes principales del evento de Michoacán 1985 excluyen la ruptura del evento de 1981 (p. ej., Astiz et al., 1987; Mendoza y Hartzell, 1989; Mendoza, 1993), consistente con la distribución de asperezas que se observa para los dos eventos en la Figura 7. En esta región también ocurrió el sismo histórico de Mw 7.6 del 7 de junio de 1911 pero la localización de este evento no está bien definida (Singh et al., 1981, Astiz et al., 1987) y es difícil examinar su relación con los eventos de 1981 y 1985. Figura 6. a) Modelo de deslizamiento obtenido para el evento del 22 de enero de 2003 a partir de la inversión de ondas P y SH telesismicas. El rectángulo corresponde a la zona de ruptura definida con el procedimiento de Somerville et al. (1999). Los polígonos incluyen las celdas con deslizamiento mayor al 45% del deslizamiento máximo observado para cada fuente principal. La estrella representa el hipocentro. b) Ajustes a los registros observados (línea continua) para un momento sismico de 1.2 x 1020 Nm (Mw 7.3). Los numeros a la derecha corresponden a la amplitud máxima (en micrones) del registro observado. c) Desviación estándar del deslizamiento estimado para celda después de las 300 inversiones independientes variando el rumbo, buzamiento, ángulo de deslizamiento, profundidad y velocidad de ruptura. Rosario 55 Geofísica internacional october - December 2018 301 La Figura 7 también muestra las áreas de réplicas que se conocen para sismos históricos ocurridos desde el año 1900. Estas áreas parecen coincidir con algunas de las zonas de ruptura de sismos recientes. Por ejemplo, la ruptura del evento del 9 de octubre de 1995 cubre la parte sur del área de réplicas del evento del 3 de junio de 1932 y las réplicas del sismo del 18 de junio de 1932 en la costa de Jalisco. Sin embargo, las réplicas de los eventos de 1932 se encuentran fuera de las asperezas del sismo de 1995. Esto es consistente con la conclusión de Pacheco et al. (1997) quienes sugieren que el evento de 1995 no corresponde a una repetición de los sismos de 1932 basado en una comparación de los sismogramas registrados para los eventos. En cambio, las réplicas del evento Mw 7.6 de 1973 si se encuentran dentro del área de réplicas determinada por Kelleher et al. (1973) para el sismo Mw 7.6 de 1941. La distribución de réplicas del sismo de 1941, sin embargo, esta definida con muy pocos epicentros (ver Kelleher et al., 1973) y es difícil evaluar la relación entre los dos eventos a pesar de que el evento de 1973 cuenta con un modelo preliminar de deslizamiento determinado por Santoyo et al. (2006). En la Figura 7 se puede observar que las asperezas de sismos recientes de Mw > 7 forman un patrón entrelazado de zonas de alto deslizamiento. Por ejemplo, las asperezas de los eventos de 1995 y 2003 en la costa de Colima y también las asperezas de los sismos de 1981 y 1985 en Michoacán se ubican en lugares adyacentes en la zona de contacto interplaca. Esta observación es consistente con los resultados de Mendoza y Martínez López (2017) quienes observaron que las zonas de máximo deslizamiento del sismo de Papanoa del 2014 (Mw 7.3) en la costa de Guerrero no coinciden con las del evento de Petatlán de 1979 (Mw 7.4). Esta distribución de asperezas adyacentes podría implicar que los espacios entre asperezas de sismos anteriores identifican zonas de mayor deslizamiento en sismos futuros a lo largo del contacto interplaca (Mendoza y Martínez-López, 2017). Otra alternativa es que las asperezas se mantienen fijas en el tiempo y se deslizan en sismos recurrentes, aunque los sismos recientes Figura 7. Asperezas en la zona de subducción Michoacán-Colima-Jalisco definidas a partir de los polígonos de alto deslizamiento identificados en los modelos de deslizamiento determinados en este estudio. Los rectángulos corresponden a las zonas de rupturamarcadas en las figuras 2 a 6. Se muestran además las áreas de réplicas que se conocen para los sismos del 3 de junio de 1932 (1932-1), del 18 de junio de 1932 (1932-2), del 15 de abril de 1941 y del 30 de enero de 1973 [tomadas de Ramírez-Herrera et al. (2010) y de Kelleher et al. (1973)]. Rosario 56 M.R. Martínez López and C. Mendoza 302 Volume 57 number 4 en la zona de Michoacán-Colima-Jalisco no muestran este comportamiento. La Tabla 2 muestra las propiedades de las asperezas, representadas por valores promedio calculados de las 300 soluciones para los polígonos definidos anteriormente en las Figuras 2 a 6 para cada evento. Se incluyen valores promedio de 1) Dmax, el deslizamiento máximo observado para cada aspereza, 2) Dp, el deslizamiento promedio dentro del polígono, y 3) Td, la duración promedio de dislocación dentro de este mismo polígono. La Tabla 2 incluye la desviación estándar calculada para cada uno de estos tres parámetros. Las 300 soluciones independientes también se examinaron de manera individual para identificar variaciones en el área de las asperezas. Para cada evento, se identificaron las dimensiones mínimas y máximas de las asperezas y estas se utilizaron para identificar el rango de variación en el área. Basado en estos rangos, se calculo además la variación en la caída de esfuerzo de cada aspereza. Estos rangos en área y caída de esfuerzo se incluyen en la Tabla 2. Los parámetros presentados en la Tabla 2 sirven para definir la variabilidad que puede haber en las propiedades de las asperezas tomando en cuenta los posibles errores en los parámetros de entrada que se utilizan en el proceso de inversión. Se puede observar que el deslizamiento máximo y promedio de las asperezas generalmente se mantienen en un rango de ~1-4 m con excepción del sismo de Playa Azul 1981 que tiene valores menores y la aspereza A del sismo de Michoacán 1985 que tiene valores mayores. Las duraciones de dislocación son parecidas para eventos de similar magnitud. Para los sismos de Mw ~7.5 los valores son de ~5s y para los sismos Mw 8 el valor es ~12s con una incertidumbre del orden del ancho de la ventana de tiempo, indicando que la duración de la dislocación en las asperezas se escala con el tamaño del sismo. La variabilidad en el área de las asperezas es similar en general con excepción del sismo de Tecomán 2003 que muestra áreas más pequeñas con menor variabilidad. Este evento del 2003 tiene la mejor cobertura azimutal de estaciones, y la mejor definición en el área de las asperezas podría estar ligada a la distribución de estaciones. Se examinaron las ubicaciónes de las asperezas tomando en cuenta las incertidumbres en el área y se encontro que las asperezas siguen estando en lugares adyacentes a lo largo del contacto interplaca sin un empalme significativo, incluso para eventos que ocurrieron cerca de cada uno (p.ej. los sismos de 1995 y 2003 en Jalisco y los de 1981 y 1985 en Michoacán). Las incertidumbres en las dimensiones de las asperezas sugieren caídas de esfuerzo menores a 2.0 MPa para las asperezas, similares a los valores de 3.0 MPa que se observan en general para sismos de subducción (p.ej. Allmann y Shearer, 2009). En algunos casos las soluciones individuales obtenidas de las 300 inversiones muestran más de una aspereza en el mismo lugar. Por ejemplo, en algunas de las soluciones del Evento Aspereza Dmax Dp Td Area Δσ (cm) (cm) (s) (km2) (MPa) 25-10-1981 (Mw 7.2) A 141 ±36 92 ±38 6± 1 690 -2210 0.10 – 0.38 19-09-1985 (Mw 8.0) A 566 ±91 356 ±69 10 ±2 900 - 1400 0.64 – 1.42 B 329±56 277 ±55 12 ±2 600 - 2200 0.49 – 1.55 21-09-1985 (Mw 7.5) A 367 ±80 237 ±69 6 ±1 700 - 1600 0.32 – 1.90 9-10-1995 (Mw 8.0) A 194 ±41 160 ±36 12 ±2 600 - 1800 0.22 – 0.58 B 303±58 158 ±50 12 ±2 700 - 2100 0.24 – 0.96 C 201 ±44 120 ±68 12 ±2 400 - 1300 0.25 – 1.11 22-01-2003 (Mw 7.5) A 294 ±42 203 ±58 5 ± 1 250 - 330 0.95 – 1.49 B 293 ±54 192 ±57 4 ±1 350 - 530 0.72 – 0.90 Tabla 2. Propiedades de las asperezas de los eventos estudiados. Se listan valores promedio del deslizamiento máximo (Dmax), el deslizamiento promedio (Dp), y la duración promedio de dislocación (Td) junto con las desviaciones estándar, calculadas para cada aspereza a partir de 300 inversiones independientes. Se lista también la variabilidad observada en el área y en la caída de esfuerzo Δσ. Rosario 57 Geofísica internacional october - December 2018 303 evento del 9 de octubre de 1995 las asperezas B y C se juntan para formar una sola fuente del tamaño aproximado de las dos asperezas. Similarmente, en algunas soluciones del evento del 22 de enero de 2003 las dos asperezas se juntan para formar una sola que cubre aproximadamente la misma área. Se observa que el momento sísmico total de estas áreas separadas corresponde a la suma del momento sísmico de las asperezas individuales. Estas observaciones reflejan el nivel de incertidumbre que existe en la aplicación de la metodología de falla finita utilizando los datos telesísmicos para estos eventos. Sin embargo, las ubicaciones de las zonas de alto deslizamiento en la zona de ruptura no varían significativamente, indicando que las asperezas de los sismos se pueden recuperar de manera adecuada. Estos resultados además indican que el procedimiento utilizado para muestrear los errores de los parámetros de entrada ofrece una alternativa para determinar las incertidumbres de las asperezas utilizando los datos telesísmicos. Conclusiones y discusión Se determinaron de manera sistemática los modelos de deslizamiento de los sismos de magnitud Mw mayor a 7 ocurridos desde 1980 en la zona de subducción de Michoacán-Colima- Jalisco utilizando ondas P y SH registradas a distancias telesísmicas. Se aplicó una metodología de inversión de falla finita utilizando una parametrización consistente que permite una amplia flexibilidad en la duración de dislocación. Los modelos de deslizamiento obtenidos de la inversión se utilizaron para definir las asperezas de los eventos en la zona de subducción. Se observa que las asperezas de los sismos recientes se entrelazan entre si a lo largo del contacto interplaca, consistente con los resultados de Mendoza y Martínez-López (2017), quienes encontraron que las zonas de alto deslizamiento del sismo Mw 7.3 de Papanoa en 2014 no coinciden con las áreas de máximo deslizamiento del sismo Mw 7.4 de Petatlán de 1979. Park y Mori (2007) observaron un patrón similar de empalme limitado entre asperezas para los zona de subducción de Nueva Bretaña en la región del sur-Pacífico. Nuestros resultados indican además que el contacto interplaca en la región de Michoacán- Colima-Jalisco se ha roto en secciones individuales en los últimos 40 años y quizás los espacios entre asperezas de sismos recientes de Mw ~7 podrían identificar lugares de deslizamiento principal en eventos futuros como lo menciona Mendoza y Martínez López (2017). También es posible que las asperezas se mantienen fijas en el tiempo. Sin embargo, los eventos analizados en este estudio no muestran ese comportamiento, quizás debido al corto tiempo de evaluación. Sería importante realizar estudios más completos que incluyan una mayor cantidad de eventos para ver si el comportamiento observado en este trabajo se mantiene para distintos ciclos sísmicos. En la zona de estudio no se puede descartar la posibilidad de que se rompa todo el segmento en un solo sismo. Esto se ha observado recientemente en otras zonas de subducción como Chile y Japón (Delouis et al., 2010; Simons et al., 2011) donde la interface de la placa tectónica se había estado rompiendo en eventos de magnitud Mw ~7-8 y no se esperaba un sismo de magnitud 9.0. En México se tienen reportes de un sismo histórico de magnitud Mw 8.6 en Oaxaca el 28 de marzo de 1787, en una región donde solo se han generado sismos de magnitud entre 7.3 a 8.2 en los últimos 100 años (Suárez yAlbini, 2009). Es importante entonces seguir investigando el comportamiento de asperezas en esta y otras zonas de subducción para examinar el potencial sísmico real que pueda existir a nivel regional. Se aplicó además un procedimiento simple donde se corrieron 300 inversiones independientes para identificar las incertidumbres en los modelos telesísmicos de cada evento tomando en cuenta los posibles errores en la geometría de la falla, la profundidad del hipocentro y la velocidad de ruptura. Este ejercicio permitio identificar la variabilidad en las propiedades específicas de las asperezas incluyendo el deslizamiento máximo, el deslizamiento promedio, la duración de dislocación, el área y la caída de esfuerzo. Las incertidumbres que se observan en las dimensiones de las asperezas no son suficientemente amplias para generar un empalme significativo entre asperezas, indicando que los posibles errores en la parametrización de la falla no afecta nuestra conclusión de asperezas entrelazadas para sismos recientes en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. Nuestros resultados indican que a grandes rasgos el deslizamiento máximo, el deslizamiento promedio, y las dimensiones de las asperezas de los diferentes eventos son generalmente similares. Esto tendría implicaciones importantes para comprender el proceso de generación de sismos interplaca en zonas de subducción y también para la simulación realista del movimiento del suelo esperado. Sería importante entonces estudiar otros eventos para ver si estas similitudes generales se mantienen. Las duraciones de dislocación de las asperezas están relativamente Rosario 58 M.R. Martínez López and C. Mendoza 304 Volume 57 number 4 bien restringidas, con incertidumbres limitadas al ancho de la ventana de tiempo utilizada en el proceso de inversión. Se observan valores de duración para las asperezas que se escalan con el tamaño del evento (~5s y ~12s para sismos de Mw ~7.5 y de Mw 8.0, respectivamente). Las caídas de esfuerzo calculadas para todas las asperezas se mantienen menores a 2.0 MPa, consistente con valores estimados previamente para sismos interplaca en zonas de subducción. Los resultados de la investigación indican que un simple muestreo de los parámetros de entrada ofrece una alternativa para examinar las propiedades e incertidumbres de las asperezas. Los resultados de este estudio también tienen implicaciones importantes para la estimación de leyes de escalamiento que relacionan los diferentes parámetros de la fuente sísmica. Se han desarrollado leyes de escalamiento para zonas de subducción a partir de modelos de deslizamiento recuperados para eventos de fallamiento inverso (p. ej. Somerville et al., 2002; Murotani et al., 2008; 2013; Ramirez-Gaytan et al., 2014). Sin embargo, los modelos de deslizamiento se han determinado con diferentes metodologías, datos y parametrizaciones de la falla lo cual dificulta una definición confiable y consistente de las zonas de alto deslizamiento. Los modelos de deslizamiento que se utilizan además tienen incertidumbres que no se han tomado en cuenta y sería de gran utilidad poder incorporar estas incertidumbres para considerar la posible variabilidad en los parámetros de la fuente. Para la zona de subducción de México, por ejemplo, sería útil examinar las asperezas de todos los eventos de magnitud Mw mayor a 7 que han ocurrido desde 1980 siguiendo el procedimiento desarrollado en este trabajo. Esto resultaría en una definición mas realista de las leyes de escalamiento, lo cual mejoraría el conocimiento actual del peligro sísmico. Agradecimientos Este trabajo fue financiado por los proyectos de UNAM/PAPIIT IN104317 y el proyecto CONACYT Problemas Nacionales-PN2015-639. Las imágenes se realizaron con el programa GMT (Generic Mapping Tools) de Wessel y Smith (1991). Además agradecemos los comentarios de dos revisores anónimos. References Anderson, J. G., Singh S. K., Espíndola J. M., y Yamamoto J., 1989, Seismic strain release in the Mexican subduction thrust, Phys. Earth Planet Interiors, 58, 307-332. Allmann B. P. y P. M. Shearer, 2009, Global variations of stress drop for moderate to large earthquakes, J. Geophys. Res., 114, B01310. Astiz L., Kanamori H. y Eissler H., 1987, Source characteristics of earthquakes in the Michoacan Seismic Gap in Mexico, Bull. Seism. Soc. Am., 77, 4, 1326-1346 Beresnev, I. 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La profundidad máxima de la zona de acoplamiento en la región de Michoacán es de ~ 40 km. Este resultado contrasta con los ~ 25 km propuestos anteriormente por varios autores para toda la placa de Cocos en México (Tichelaar y Ruff, 1993; Pardo y Suárez, 1995; Suárez y Sánchez, 1996). 2. La profundidad máxima para la placa de Rivera en la región de Jalisco-Colima es de ~ 40 km similar a lo propuesto por Pardo y Suárez (1995). 3. Los resultados obtenidos de la profundidad máxima del contacto interplaca indican que la porción noroeste de la zona de subducción de la placa de Cocos no es anómala. Este estudio considera únicamente la sección que pertenece al segmento de Michoacán y no se puede especular sobre la profundidad del contacto sismogénico al sureste de la zona de fractura de la Orozco. 4. La profundidad máxima de 40 km observada para eventos inversos consistentes con deslizamiento en el contacto interplaca en el segmento de Michoacán sugiere un ancho sismogénico de aproximadamente 95 km tomando un ángulo de buzamiento de 25º para la porción noroeste de la placa de Cocos. 5. Para la placa de Rivera, no existen mecanismos inversos adicionales que modifiquen los resultados de Pardo y Suárez (1995). Pardo y Suárez (1995) determinaron un ancho de 75 km para la zona sismogénica asumiendo un ángulo de buzamiento de 32º. 63 El ancho de la zona de acoplamiento sismogénico tiene implicaciones importantes para la magnitud máxima esperada en la región de estudio y limita las dimensiones de rupturas cosísmicas a lo largo de la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco. En el estudio del evento de Papanoa de abril 2014 (Mw 7.3), las principales conclusiones fueron las siguientes: 1. El modelo de ruptura está caracterizado por dos fuentes principales de deslizamiento en la costa noroeste de Guerrero. 2. El evento tuvo un deslizamiento máximo de 2.2 m. 3. La comparación del modelo de deslizamiento de 2014 con las rupturas observadas para los sismos de 1979 y 1985 sugiere que las zonas de altodeslizamiento no coinciden espacialmente, a pesar de la similitud en el tamaño y la ubicación de las áreas de réplicas de los tres eventos. Esto indica que los sismos mayores de Mw 7 no han ocurrido en el mismo lugar en los últimos 70 años. Este comportamiento sugiere que es más probable que sismos futuros de Mw > 7 involucren zonas en el contacto interplaca ubicadas entre las áreas principales del fallamiento cosísmico observado recientemente. También, las asperezas observadas y los espacios entre ellas podrían identificar los lugares de fallamiento cosísmico de megasismos futuros. En el estudio de caracterización de asperezas de sismos recientes en las zonas de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco se concluyó lo siguiente: 1. El procedimiento de muestreo simple de los parámetros de entrada se puede utilizar para examinar las incertidumbres de las asperezas. 2. La caída de esfuerzos de los sismos que han ocurrido recientemente en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco es menor de 2.0 MPa. 64 3. Para eventos Mw ~7.5 las duraciones de dislocación son de ~5 s y para sismos de Mw 8.0 los valores son de ~12 s. 4. Las dimensiones de las asperezas parecen mantenerse dentro de un mismo rango de tamaño. 5. En el deslizamiento máximo se tiene una incertidumbre de entre 15 a 25%. 6. En el deslizamiento promedio se tiene una incertidumbre de entre 20 a 35% Los resultados también indican que las asperezas no ocurren en el mismo lugar tal como se había observado en el trabajo del Capítulo II. Estos resultados tendrían implicaciones en los estudios del peligro sísmico debido que nos permitirían determinar las leyes de escalamiento de una forma más realista. En este trabajo de tesis se observó que las zonas de alto deslizamiento de los eventos que han ocurrido en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco en los últimos 70 años no se empalman indicando que las asperezas no se repiten en el mismo lugar. También, los resultados obtenidos en este trabajo sugieren que la zona de subducción de Michoacán- Colima-Jalisco se ha estado rompiendo por secciones que generan sismos grandes y no en megasismos de dimensiones mayores. También se observa que entre cada aspereza existen espacios que no se han roto en los últimos 70 años, los cuales podrían generar eventos de magnitudes de Mw ~ 7. Sin embargo, no se puede descartar la posibilidad de que la zona se rompa en un solo evento grande mayor de Mw 8 como se ha observado recientemente en otras zonas de subducción. Por ejemplo, la interface de la placa se había estado rompiendo en eventos de Mw ~7.8 en Chile y Japón y no se esperaba un evento de magnitud Mw 9.0. Sin embargo, en Maule Chile ocurrió un evento de Mw 8.8 en 2010 (Lay et al., 2011) y en Tohoku-oki, Japón ocurrió un evento de Mw 9.0 (Suzuki et al., 2011). Para conocer mejor el comportamiento de las asperezas en la zona de subducción de México se podrían determinar los modelos de deslizamiento de los sismos de magnitud mayor de Mw 65 7 que cuenten con datos digitales disponibles. Esto también se podría hacer en otras zonas de subducción del mundo para conocer las propiedades y las incertidumbres de las asperezas. Se podría entonces aplicar el mismo procedimiento que se ha desarrollado en el Capítulo III, en donde se realizó un estudio de las propiedades e incertidumbres de las asperezas. Esto debido que este proceso de muestreo simple ofrece una alternativa para determinar las posibles incertidumbres y la variabilidad de las soluciones obtenidas con los datos telesísmicos. Además, se podría hacer una inversión conjunta de datos regionales y telesísmicos. Esto quizás es necesario para ver si los resultados del comportamiento de las asperezas confirman los resultados obtenidos debido a que se tendría una mejor resolución de la fuente al incorporar los registros regionales. Se podrían utilizar, por ejemplo, los datos regionales registrados por la red del Servicio Sismológico Nacional (SSN) esto para la zona de subducción de México. También, para poder realizar este trabajo es necesario contar con epicentros con ubicaciones confiables. Los resultados obtenidos en esta tesis son de utilidad en la estimación de las leyes de escalamiento. Estas leyes han sido determinadas en la zona de subducción de México utilizando modelos de deslizamiento obtenidos con diferentes metodologías y diferentes parametrizaciones de la falla. Los modelos determinados de manera sistemática en este estudio ofrecen información consistente que se podrían incorporar al desarrollo de leyes de escalamiento más realistas. En ese sentido, sería útil además incorporar resultados obtenidos para otros eventos de subducción en México no solamente aquellos ocurridos en la sección de Michoacán-Colima-Jalisco. 66 REFERENCIAS Courboulex, F., Singh S. K., Pacheco J. F., Ammon C. J. (1997). The 1995 Colima-Jalisco, Mexico, earthquake (Mw 8): A study of the rupture process, Geophys. Res. Lett., 24, 1019- 1022. Esteva L. (1988). La investigación y la práctica de la Ingeniería Sísmica en México después de los sismos de 1985, Soc. Mex. Ing. Sis., 34. Gettrust J., Hsu V., Helsley C., E., Herrero E., Jordan T. (1981). 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Yamanaka, Y., Kikuchi M. (2004). Asperity map along the subduction zone in northeastern Japan inferred from regional seismic data, J. Geophys. Res., 109, B07307. 70 ANEXO A Tabla A1. Sismos inversos Mw > 7 que han ocurrido en la zona de subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México desde 1911. Evento dia/mes/año Epicentro Magnitud Referencias+ Latitud () Longitud () 07-jun-1911 17.50 -102.50 7.7 Ms Santoyo et al. (2005) 03-jun-1932 19.80 -105.40 8.1 Mw Santoyo et al. (2005) 18-jun-1932 18.99 -103.50 7.9 Mw Santoyo et al. (2005) 30-nov-1934 19.00 -105.31 7.1 Mw Santoyo et al. (2005) 15-abr-1941 18.85 -102.94 7.7 Ms Kelleher et al. (1973) 22-feb-1943 17.62 -101.15 7.5 Ms Kelleher et al. (1973) 30-ene-1973 18.39 -103.21 7.1 Mw Santoyo et al. (2005) 14-mar-1979 17.46 -101.46 7.4 Mw Gettrust et al. (1981) 25-oct-1981 17.75 -102.25 7.2 Mw Havskov et al. (1983) 19-sep-1985 18.14 -102.71 8.0 Mw UNAM Seismology Group (1986) 21-sep-1985 17.62 -101.82 7.5 Mw UNAM Seismology Group (1986) 9-oct-1995 18.79 -104.47 8.0 Mw Courboulex et al. (1997) 22-ene-2003 18.71 -104.47 7.5 Mw Singh et al. (2003) 18-abr-2014 17.38 -101.06 7.3 Mw UNAM Seismology Group (2015) + Referencias de epicentros Portada Índice Resumen Introducción Capítulo I. Acoplamiento Sismogénico en la Zona de Subducción de Michoacán-Colima-Jalisco, México Capítulo II. The Mw 7.3 Papanoa, Mexico Earthquake of April 18, 2014: Implications for Recurrent M> 7 Thrust Earthquakes in Western Guerrero Capítulo III. Caracterización de Asperezas de Sismos Recientes en la Zona de Subducción de Michoacán-Colima-Jalisco,México Conclusiones Referencias Anexo