Logo Passei Direto

Exploracion Clinica del Ganado Vacuno (Rosemberg)

User badge image
adolfohui

en

Herramientas de estudio

Material
¡Estudia con miles de materiales!

Vista previa del material en texto

G.Rosemberg 
Exploración clínjca 
del 
CA~ADO \"AC.liNO 
... 
~Exploración clínica 
el el 
GANADO V ACUNO 
por 
GUSTAV ROSENBERGER 
Doctor en Vettrh,orlo. Cotedr6tlco 
Director de lo Clrnlca de Enfermeclodea del go~todo vacuno 
de lo Escuela Superior de Veterinario de Honnover 
Con la colaboración 
de 
C. 011\KSEN, 
11.-D. GltÜND~B 
y M. STÓUEH 
Con 166 flguraa en el tuto y ' 16mlnoa en color 
EDITORIAL LA*>R, S. A. 
IAICRONA • MADIID • BUENOS AllfS 
110 DE JANEtlO • MDICO ·MONTEVIDEo 
TratluCI' Í•Ín C!' JII'Iiwlu l'.,r el 
PROF. DR . CLEMENTE SÁNCHCZ-GARNICA MONTES 
Cnlctlrú&ico IIUIIH' I'Itr&n tl t! l'nlulugí~t Ct•ucrnl, l'ropt·tll-ut Ít' ll ~· Eurunu· tlncft•:~ .E,.¡H• IIÍtlintll 
f'll In Fue·ult 1ul tlt: \'t•re riunrin tic Zuru¡:uzn 
Tftulo de la obra orlf:tlnnl: 
Guatav Rosenbtr¡tr, DIE KLINISCHE UNTERSUCHUNG DES RINDES 
Editada por VERLAO PAUL l'AREY, BcrUn- Hnmburg 
e EDITORIAL LABOR, S. A. : Cnlnbria, 235 - 239 : Barcelona - 15 
Depósito legal: B. 10.841 - : S . 0 Registro: n. 170 - 66 Printed 1n Spaan 
TALLERES GRÁFICOS MARIANO GALVE ! Carmen, 16 BarcelonA - 1 
VI Prólogo de la edición española 
de tanto interés y de tan prometedor futuro. sobre todo en nuestro país. en el 
que la explotación del ganado vacuno se halla en vías de rranco desarrollo. 
EDITORIAL LABOR ha cuidado la edición española con el interés y ericicncia 
QU!! pone siempre en sus publicaciones. y tanto la Editorial como el traductor 
están seguros de haber prestado un buen servicio a los veterinarios y es!udian· 
tes de habla castellana. 
Prof. Dr. CLEMENTE SÁNCHEZ·ÜARNICA MONTES 
VIII Prólogo de 1:1 edición akm:1na 
Con esta obra hemos pretendido Henar las necesidades de la práctica y 
facilitar a los estudiantes una ayuda eficaz en el aprendizaje de Jos métodos 
de exploración clínica. 
Si hemos logrado nuestros propósitos. pese a Jos múlti~lcs trabajos. lógicos 
para todos los que intervienen en un servicio clínico importante. hemos de 
agradecerlo. sobre todo. a nuestros colaboradores de largos años; docente 
Dr. DtRKSEN y asistentes Dr. STOBER y Dr. GRÜNDER. con ayuda de los cuales ha 
sido posible culminar la primera parte de la obra. El Drw STOBER ha colaborado 
en la preparación de las ilustraciones. índice de materias y composición. Vaya 
también nuestro agrad~cimiento. a todos los demás colaboradores de la clínica. 
quienes. con su ayuda. han facilitado la terminación de la obra. 
La editorial ha colmado todos nuestros deseos y ha dado al libro una 
adecuada presentación; por ello queremos aquí hacer constar nuestro vivo 
agradecimiento al señor FRIEDRICH GEORGI. 
G. ROSENBERGER 
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA 
Con plena satisfacción he acometido la tarea de traducir esta obra. Me 
honro con la amistad del profesor G. Rosenbcrgcr. y. por haber permanecido 
tantos años en su clínica. conozco bien sus m¿todos de trabajo y la honrad~z 
de sus investigaciones. 
La Clínica Bovina de la Escuela Sup~rior de V~terinaria de Hannover. que 
fundara el inolvidabl~ y llorado prof~sor R. Gotze. cs. sin duda alguna. la 
primera dd mundo. no sólo por sus instalaciones y material. sino tambi~n por 
el gran número de casos que utiende durante.: el año. Además. junto con el 
profesor G. Roscnbcrger. trabajan en ella clínicos tan prestigiosos como los 
doctori!S Dirksen y Stobcr. Ello supone ya una sólida garantía. fundamentada 
por más de trdnta arios de estudios ininterrumpidos sobre la especialidad. 
Hace ya tiempo quc los prufcsor~s de la Clínica Bovina dc Hannover sc 
habían propuesto la daboraci(;n y publicación dc un tratado sobre las enfer-
med~ldcs del gaoo1do vacuno. Esta primera partc de la obra se dcdica exclusiva-
mente a las cuestiones de diagnóstico. y en ella encontrará d lector soJucinna-
dos todos Jos problemas referentes a la exploración. Sorprenden la sencillez 
cxpositiva y la riquc1.a iconográfica. frutos naturales de un perfecto conoci-
miento de la materia y de muchos años de trabajo. 
La exploración y el diagnóstico en Jos bovinos no están exentos de dificul-
tades. Tiene particular importancia lo referente a los preestómagos. extremo 
que se explica en esta obra de acu~rdo con las últimas técnicas y los procedi-
mientos mejor comprobados. Quien pretenda dedicarse a la clínica vacuna. 
nunca podrá seguir un camino seguro si no domina perfectamente las tt!cnicas 
de exploración. En este libro se exponen con la misma seguridad y sencillez 
con que las explicaría el profesor Rosenberger con sus extraordinarias dotes 
de maestro. 
La edición española viene a IJenar un vacío sentido duránte muchos años. 
Los especialistas y veterinarios en generaL...saben muy bien cuán escasa es la 
bibliografía que hoy pueden manejar sobre estos temas. Cuando aparezca el li-
bro sobre las enfermedades de los bóvidos. ya en preparación. se habrá dado 
un gran paso en el conocimiento de la patología y clínica de los rumiantes. 
PRÓLOGO DE LA EDICIÓN ALEMANA 
Sobre el tema de las enfermedades de los bóvidos existe actualmente sólo 
un compendio de POMMIER (1952) en lengua fra ncesa y una gran obra. en in-
glés, de GmaoNs. con la colaboración de otros 54 autores. que se ha editado 
en los Estados Unidos con el título de Diseases of Cattle (segunda edición. 1963). 
Además. LAGERLOF y HOFLUND han publicado (1936) un diagnóstico buiátrico 
en sueco, traducido al danl.!s. Las obras publicadas anteriormente en Alemania 
por HARMS (1895), DlECKERifOFF (1903), así como por WEBER (Die k/inische 
U ntersuclumg des Rindes, 1928 f Exploración clínica de los bóvidos] : Die 
Krankheitt•n dt•s Rimh•s, 2.• ed., 1947 [ Enfer~m,dcuh•s del ¡:cm a do ''acwrn ] han 
quedado anticuadas. y su contenido es incompleto o está parcialmente SUJl'!ra-
do gr..&cias a los progresos científicos realizados dcsdc cntonccs. Entre tanto 
han aparecido nuevos libros alemanes sobre trastornos de la rcprnducción. así 
como de obstctrici~t y enfermedades de las mamas en los bóvidos: pcro los 
veterinarios clínicos y los estudiantes seguían echando de menos una obra mo-
derna especiulizada. sobre enfermedades del ganado vacuno. Por esta razón. 
y hace ya vurios años. existía en la Clínica Bovina de Hannover el plan dc pu-
b) icar un tratado sobre los padecimientos de los bóvidos. que incluyera. ade-
más. la exploración. Al preparar el libro se pensó. sin embargo. que sería 
preferible agrur.ar las numerosas materias en dos tomos separados. El primero. 
que ahora aparece. Exploración clínica del ~cmado vacww, será seguido. in-
mediatamente. por otro más voluminoso y de mayor contenido. titulado En-
fermedades del ganado ¡·acuno. 
Tal como se enseña en las clases de p.ropcdéutica clínica. en el primer tomo 
se incluye un apartado sobre el comportamiento con los bovinos. incluyendo los 
medios de sujeción y la tranquilización medicamentosa. Siguen capítulos sobre 
anamncsis. reseña. exploración general. así como la especial de los diferentes 
aparatos orgánicos. incluyendo la de la sangre. lfquido de panza, orina y heces. 
para terminar con un estudio sobre la valoración de los datos reunidos. 
Junto con las características normales de cada órgano, se destacan también 
los síntomas patológicos, que se aClaran con ejemplos. En el segundo tomo 
se describirá el .cuadro patológico esp.ecial. junto con los datos anormales de 
orina. sangre. heces y otros líquidos orgánicos. 
INDICE DE MATERIAS 
Maanejo de los bóYidos . 
Generalidades 
Pn:caucion.:s para acercar e a lo'l bóvido · 
on1ención mediante procc!'dimi~nto coercitivo'\ 
Captura de Jo.¡ bóvido · c:n liherrad . 
'ujcción de lo bóvido 
ahc:ta 
Extremidades antcriore 
Extremidades pn tcriorc 
Cola . 
Torcedor del tMax 
Putros 
Dcrriho de lo · hóvidu 
Gcncralidadc" 
Pr<lccdimicnto. de derribo con cuerda · 
Mc"a portátil de opcracionc 
Ocrriho con ayuda de medicamentos 
Incorporación de lo bóvido, tumbado 
General ida des 
Intento de incorporación 
Incorporación forzada 
Tranquilización y an esta medicamentog 
Tranquilización gcnerát 
Anestesialocal 
Preliminarc 
Anesttsico locales 
Anestesia superficial 
1 
2 
2 
3 
3 
S 
6 
10 
11 
11 
12 
14 
14 
14 
1() 
18 
)9 
19 
20 
20 
24 
24 
26 
26 
27 
28 
Ane'itC i. p r infiltración 
Anc:slc ·ia de e m.lucción . 
Anc le. iu cxtradural . 
Ane. tesia general (narco i!)) 
Preliminarc 
are ~¡ · p r inhalación 
Narcosis por inyección 
Narcosis oral 
N:trcosis por vía rectal 
Plan de la exploración dlnlca 
Preliminarc 
Hi torial (:.namne i ·) 
Gener:.tlidadc · 
Oumción dd padc:dmic:nto 
fndicc de: materia 
aracterc y dc:llarrollo de: 1 'i síntom:h 
Po il;\lc C'.tU'ia del proc;e~¡u 
Tratamiento. anteriores 
Rcsc~a 
Gcncralidadc 
Raza y tipo de explotación 
Sexo y edad . 
Peso corpur-.11 
Coloración de la capa 
Marca, en la oreja . 
MarC'ns de fuego . 
lmprc ·ión del escudo nasal 
Fórmul de grup · sangurneo" 
Exploración aenenal 
Preliminarc 
Actitud . 
Comportamiento. 
Estado de nutrición 
Hábito o aspecto • 
Frecuencia de la rc:'ipiraciones. 
Frecuencia del pul o . 
Temperatura corporal . 
Resumen . 
., -
28 
29 
34 
34 
37 
38 
39 
40 
44 
44 
45 
45 
45 
46 
47 
48 
48 
48 
4K 
49 
.SS 
SS 
57 
57 
58 
SR 
60 
60 
60 
62 
66 
67 
68 
69 
70 
74 
F.. ploradón e pedal 
Prcliminarc' 
lnt.licc di! m. tcri e; 
Pelo. . pie!, tcjidü uhcut:ínco y muco :h vi ihlcs 
Gene m 1 ida de~ 
Plan de la c. pi•Mación . 
~ isl nea llnf:itico 
Gencr:alidadc 
Plan de 1 «: ploración 
Aparato ~lrculatorlo. 
GcneraJid:uJc 
Plan de la exploraci · n 
Aparato respiratorio 
Gcneralidade' 
Plan de la explüración 
Aparato dilh"livo 
cncr. lidadcs 
Plan de la cxpJc,racil\n 
Aparate• urinario. 
Gcncralida'k' 
Plan de la cxpluracil;n 
AJ:arato locomotor 
General ida de' 
Plan de la exploración 
· trma nervio o ~enlral. 
Gcncr..&l idadc'i 
Plan de la e plorací ' n 
órganos de lo s ntido 
Generalidadc 
Plan de la cxploraci · n ·. 
Aparato aenltal . 
Generalidades 
Plan de la exploración . 
Xf 
15 
75 
75 
75 
76 
88 
88 
8 
9:! 
9:! 
9:! 
11 S 
115 
11 S 
1 4 
134 
134 
188 
18H 
IH8 
200 
200 
200 
206 
206 
:!07 
210 
210 
.. 210 
213 
213 
213 
XII (ndicc c.Je materias 
Mama. 
Genera lidade~ 
Plan de la exploración 
Evaluación de lo d to obtenido en la uploradón. 
Diagnóstico, dif·renciación y enjuiciamiento d~ la enfermedad 
Tratamiento y prorilaxi 
Redacción del hi torial de la enfermedad 
fNDICE ALFABÉTI O 
217 
:!17 
117 
:!23 
223 
12S 
226 
227 
MANEJO DE LOS BÓVIDOS 
Generalidades 
El veterinario es juzgado de acu~rdo con su forma de actuar ante los pa-
cientes. Una actitud tranquila. firme y confiada. con el empl~o de palabr.1s 
amistosas y procurando ofrecer alimentos y caricias al animal. logra siempre 
mejores resultados. aun en bóvidos con cpsiquismo obtuso•. que los gritos. 
golpes o hasta carreras. Sin embargo. cuando no bastan estos cuidados y d 
trato carir1oso. para evitar dificultades o accidentes. habrá que recurrir a los 
medios de sujeción adecuados. Pura ello se utilizar3n primeramente los pro-
cedimientos más simples (contención de la cabeza. o extremidades). acudiendo 
al uso de los sistemas m3s dolorosos (aciaks) sólo cuando aquéllos fracasan . 
El pmpictario está obligado a advertir al facultativo sobre los malos hábito~ 
(pat;adas. afán de embestir) dd bóvido enfermo ~ por otr.1 parte. es misión dd 
veterinario proteger al p.aciente y al personal ayudante. dentro de lo posible. 
de posibles accidentes y lesiones. durante la exploración y el tratamiento. or-
dcnamJn la adopción de las oportunas medidas de seguridad (responsabilidad). 
Precauciones para acercarse a los bóvidos 
Si las circunstancias no exigen otra cosa. d que va a explorar debe acercarse 
al animal. preferentemente por el lado derecho. es decir. por aquel desde el 
cual se efectúa corrientemente el ordeño. Cuando ya ha tomado contacto con el 
paciente --golpeándole suavemente con la mano o acariciándolo en el dorso- . 
puede p.asar a la otra parte. No se ha de olvidar que los animales medrosos, in-
tranquilos o agresivos. suelen saltar hacia un lado imprevisiblemente y cocear 
o topar. Por lo genentl. los bóvidos, en contra~osición a los équidos. suelen 
atacar con las extremidades posteriores en sentido lateral. describiendo con 
ellas un semicírculo con movimiento de guadaña hacia atrás. Pero ocasional-
mente pueden también lanzar cortos go~s hacia la parte posterior. Los toros 
y las vacas ninfómanas intentan, además. golpear con la cabeza o los cuernos 
al que explora, empujándolo hacia la pared o contra el suelo. Con la adecuada 
sujeción de las extremidades o de la cabeza p.ueden evitarse estos malos hábitos. 
J . Rosp~auc;Ea : E•ploración diaica ckl aaa•do ncuno. 
Contención mediante procedimientos coercitivos 
Capturo de los bóvidos en libertad 
Las acas se sujetan sin dificultad en el prado o en el corral. ·obre todo 
cuand comen durante:: el ordeño. simplemente agarrándolas con la mano 
(de las narices o J::Or el morro. y. mejor. del pliegue de la babilla o de.: la la) 
o colocándoles un laz de cuerda o cabezada. Por el contrario. los animalc. 
jóvenc ·. así comq los de cebo y las vaca que están criando. no aco tumbrado. 
al contact e n d hombrt=. se dejan e gcr con dificultad. En tale caso~ habrá 
F ui. l . Empalit .1d.1 .;un 111 :1n~.1 p:ar:.1 conh.'ll\.' f l.h r~"c."' ~·n l i h~.·rt:•ll 
que acudir a la ayuda de personal suficiente. que.: colabore en las tare01s de 
contención el tiempo ncccsari . Cuando no se di ponga de un cobertizo será 
prcci ·n agrup.ar al rebaño en un rincón de la pradera. evitando hostigar innece-
sariamente a lo anima~es. Hecho e to. un <.~yudante se acercu desp<.~ci por 
detrás de la res que se ha de sujetar. a la cual llegará pasando entre las demás. 
procurando así agarrarla r.ípidamente por medio de un lazo de cuerda colocad 
obre los cuernos o e n una cabezada. Si fracasan todos e tos intentos. será 
necesario e nducir toda la manada hasta el establo. 
la inyecciones c¡ue se aplican por medio d ' un proyectil utilizando un fusil 
adecuado. y que se vacian automáticamente en el animal. sólo se citan aquí 
de pasada como medio auxiliar para la e ntención. Con ellas puede lograrse 
la tmnquilización de un paciente desde gmndes distancias (hasta 30 m) em· 
pleando fármacos traquilizantes (pág. 24) o relajadores musculares (pág. 18). 
con los cuales, pasado un poco tiempo, se sujeta al animal sin esfuerzo. Este 
procedimiento sólo se aplica hasta ahora en casos aislados. 
Cuando hayan de ser explorados o tratados simultáneamente varios anima-
les o todo un efectivo en libertad en la pradera. es recomendable el empleo 
Contención m..:di:mll.: pmcc:dimicnhl' cn~~rcui v,,, 3 
de un cerc-ado con num;.:a (fig. 1 ). en el cual se reúnen todos. entrando uno a 
uno en la manga. que puede cerrarse por detrás. Una vez allí. los movimientos 
t-'1c. . 1 Suj~·c • <>n de la c.thc:l.l pur 
dch.1jo 
FIG . . \ . SUJI . .'C:Í li n d e: 1.1 c:Jh~·/,1 por 
1,1 n.H I/. 
del animal quedarán muy limitados. y ser-.i posible atarlo por Jos lados. para 
proceder así a Ja exploración o al tratamiento en serie. 
Sujeción de los bovinos 
Cabe~a 
El animal que se ha de explorar debe estar sujeto con una cadena o cabe-
zada o a~ado al pesebre. En caso necesario se contiene la cabeza por debajo 
(fig. 2) o agarrando por las narices (fig. 3). En Jugar de este último procedí-
4 
miento puede rccurrirse también al empleo de los 1wrigo11t•s o pin:.a.\· 11a.mles, 
tah.:s como los d«:scritos en la figura 4. con los cuales se evitan lesion«:s en la 
mucosa nasal. corrientes cuando se utiliza sólo la mano (uiias de los dedos). 
Se ha de tener en cuenta que la cabeza debe mant«:nerse alt:1 o elevada hacia 
delante, porque. en otro caso. el animal empuja a quien lo sujeta. dada la 
fuerza que puede desarrollar con el cuello. Los toros. a partir de los 12 meses. 
deben estar provistos del correspondiente anillo mlSal. por el que pueden ser¡•garrudos sin dificultad. No obstante. como quiera que al intentar sujetarlos 
Fui . 4. Naritton..:s. 0 :: itqukrd:t :1 tf-:n:c:h:l . mot.fdo' d \.· H.,K~I!'o , 
IIA A..:t' y Rm-.r.l 
pnr el anillo los animales suelen defenderse escondiendo la cabeza contna el 
pesebre. es recomendable atar una cuerda o cuerdas desde el anillo hasta los 
cuernos con lo cual será más fácil la operación. Los toros adultos no pueden 
ser sujetados con seguridad suficiente utilizando sólo la mano para agarrar el 
ani llo. por lo que será preciso recurrir al empleo de un bastón de conducción 
(fig. 21 ). El anillo se sujeta mejor agarrándolo con una pinza adecuada. Estos 
anillos deben estar colocados en la parte más anterior del tabique nasal. dond«: 
sólo hay mucosa en ambos lados sin septos cartilaginosos. Los toros adultus 
agresivos llevan un ap.arato llamado Zahmbu. construido a base de abmzaderas 
de hierro elásticas con salientes. que se fijan en los cuernos y al anillo nasal. 
gracias a los cuales, si el animal intenta embestir o empujar hacia delante. se 
produce dolor" por la presión en la nuca, frente y dorso de la nariz. 
En determinados casos. tales como intervenciones en la cabeza. cuello. 
boca. faringe o esófago, puede ser necesario sujetar fuertemente la cabeza del 
animal. En tales circunstancias se podrá recurrir al empleo de un cabezal y 
cornil, que se atan a un poste vertical. o sujetando por los cuernos a un trave-
Cunh:ncíún nh.·díantl.' prnccdimícnlo~ coercitivo<; 5 
s~lño a la altura adecuada. También puc.!de contc.!ncrsc la cabeza con el narigón. 
levantándola fuertt:mc!nlc hacia delante y a rriba. mientras que dos ayudantes 
la contienen por los lados y por debajo. 
Para cualquier tipo de exploración o tratam iento en las extremidades de 
los animales en pie es también fundamental la sujeción de la cabeza por el 
morro o por los o llart:s. 
t· u;. e¡ . Ekvacu)n tk la ~· lllrcmi<.lac.J .wlcrinr l;ltl. f, , Elcvach\n de la c~lrcmi(Jatl .uu.:no: 
con :.yuda (.!e un:t cuad:t 
Extremidades anteriores 
La t:xtremidad anterior de un bóvido. por ejemplo. para explorar una 
cojera. se lewmra con la ayuda de un hombre situado a un lado. por delante 
de la t:spalda. y en la forma que se representa en la figura 5. El miembro asi 
doblado debe sostenerse suavemente. ya que. en otro caso. el animal apoya 
circunstancialmente todo su peso sobre la persona que lo sujeta. También 
puede levantarse la extremidad util izando una cuerda colocada en el metacarpo 
o en el menudillo. que se lleva hasta la cruz para ser ma11tenida en posición 
por un ayudante situado en el lado contrario (fig. 6). Por último. el levanta-
miento del miembro y las pequeñas intcr'lenciones se facil itan colocando un 
torcedor del antebrazo (análogo al del corvejón que se aplica en las extremi-
dades posteriores); simultáneamente, este torcedor sirve para evitar las hemo-
rragias en el campo operatorio. 
M.tn~jo de lo' hóvidtlS 
Extremidades posteriores 
Para mantener quieto al animal duranh! la exploración. o p.ara proh:gerse 
de las coces. la extremidad posh:rior que se ha de examinar se suj~ta agarran-
do fm•rremf'/ll(.' nm la numo el plit'gllt' df' la babilla (fig. 7) o imrculuci(.'llclo /u 
cola por debajo del mismo (fig. 17). o. tambi~n. recurriendo al empico de un 
trozo de cuerda dc 30 a 40 cm de longitud. do blado. que se coloca comn 
Fu: . 7. Sujeción dd plic¡w c de la hahilla Fw. 8. Turccdor eh: cnrv.:jt1n 
torn•c/or c/e/ COf\ '(.'j<JII (fig. , 8). S~ logran Jos mismOS fines COn la (JÍII:,ll de/ 
t<•nddn, según SCHEEL (fig.. 9). que se coloca en el tendón de los gastrocnemios. 
Para inmo vilizar s imultáneamente ambas extremidades puede emplearse una 
cuerda. que se a ta en R en los dos corvejones. po r encima de los calcáncns. 
tirando de la cuerda po r detrás (fig. 11 ). o bi~n las cadenas ele con •t•jt}n. que se 
colocan en el tendón a cada lado y se enganchan. tirantes. en los respect ivos 
anillos (fig. 1 0). 
Lel:antar las extremidades posteriores en los bóvidos resulta generalmente 
más difícil que en los équidos. Lo mejor es emplear para ello un palo (estaca) 
sin aristas. de 1.5 m de largo, del grueso aproximado de un brazo. y que se 
introduce por debajo del corvejón le\'antando éste y. con ello. la extremidad hacia 
arriba. con la ayuda de dos hombres fuertes (fig. 12). Si es necesario, se mantie-
ne el miembro en esta posición gracias a una cuerda. que se desata fácilmente 
fijada al palo. o colocando. además. el torcedor de corvejón; SI se procura que 
Conlcnción mcdiJnlc procedimicnhh cocrcilivu 7 
1-tt. IJ. t•int.l dd h:n<.lt\n ~k Attuiks. 
'~~,ttín St 111 1 1 
1 u •. 1 O. Suj~c: il\n d • l.h ~·x trtmitl.td.-, 
ptht.-riorc' c:on e ,,kn.h ~k e: un :j,'m 
F1G. 11. Su,cción de las extremidades po tcriores con una cuerda colocada en forma de 8 
~fan~jo d~ lo~ bóvidos 
Fu;. 1 ! . Ekv~lc tt'.n t.k la cxtr..:mid;td pmt~rior 
1, .. . . 
FaG. 13. Confcc.:ión de un lazo para trabar y sujetar (las diferentes fases, de izquierda a 
derecha); tirando del extremo libre de la cuerda se puede desatar el nudo rápídamcnte y sin 
esfuerzo 
Cnntl!nci<1n mediante procc<.limicntn"i col!rci ti vth 
d palo de este último quedt: si tuado precisamente en el pliegue dd corveJon. 
la extremidad puede levantarse solamente con su ayuda. Los dos hombres que 
sujetan el palo deben r.crmanecer muy juntos al animal. a fin de que ~ste no se 
balancee o intente: moverse hacia un lado. Si la intervención que se ha de realizar 
es de mucha duración. habrá que conceder al paciente un descanso de tiempo 
t:n tiempo. durante d cual se le pcrmitc que apoye la extremidad en el sudo. 
¡: ,<; . 14. Suj~:c:ión ror v l~oro~o levantamiento 
haci:t arriha de la ra fz de la cola ocacial dd 
r:tho• 
Fm. 1 ~ . Pin1a t.k Ctlla 
Lils extremidades posteriores pueden levantarse de manera análoga. tambi~n 
con la ayuda de un palo. que se introduce entre los rayos de una rueda de carro 
frenada. un agujero de la pared o procedimiento parecido. sujetándolo por el 
otro extremo con un solo hombre. En el potro (pág. 11 ). la extremidad pos-
terior se levanta primero con una cuerda. y. después de introducir un palo 
perpendicular. a la altura del pliegue tarsal. se fija fuertemente a él. Esta fija-
ción debe estar realizada. como todas. de manera que pueda ser desatada 
rápidamente y sin dificultades. La figura 13 muestra cómo debe manejarse la 
cuerda (sin nudos); tirando fuertemente- del extremo libre. las partes atadas se 
sueltan inmediatamente. 
SIEBER recomienda un procedimiento parecido al de HEss p.ara levantar 
las extremidades posteriores (una cuerda sin poleas atada al metatarso). El 
JO 
lazo se sujeta por encima dd corvejón alrededor de la tibia. y con ayuda de 
una polea y una cuerda (viga o gancho en la pared o en el techo dd establo). 
se sube hacia arriba hasta que la tuberosidad cakánea alcance la altura del 
isquion . Aunque con este sistema muchos animales se dejan caer o se tumban . 
los accidentes son raros. 
Colo 
En las intervenciones en las extremidades posteriores. flancos. aparato 
genital o mama. la cola de los bóvidos molesta y amenaza con sus sacudi-
das la limpieza del cam~o operatorio. Para exámenes cortos p.uede ser su¡t•-
tatla por un ayudante. que. simultáneamente. agarra la cabeza (por las nan-
F1c.. 16. Traoado de la cola 1-"IG. 17. Sujc.:ción d.: b cob por d plk-
guc d e 1::1 h:ahill:t 
ces). dirigiéndola hacia atrás por un lado. y tira de la cola hacia delante 
por el lado contrario. De esta manera. casi todas las reses permanecen tran-
quilas. Efectos análogos se logran también con el llamado torcedor df! la cvlu. 
o sea. levantando fuertemente hacia arriba el maslo de la misma (fig. 14). Cuan-
do la intervención sea más prolongada. es ¡:referible utilizar Ja pinza de cola 
(fig. J 5). o atarla en la parte contraria a la operación por encima del corvejón. 
con un ramal (lazo de la cola). pero nunca a objetos fijos de las proximidades 
(peligro de heridas) más o menos cercanos (fig.16). Para los tratamientos en 
Conh:nción m~diant~ proc\!dimil!nto..; coercitivo;¡ 1 1 
la mama. el rabo y la extremidad posterior. se fijan p.or un ayudante. pasando 
aquél alrededor de la pierna entre ésta y la mama. y sacando luego el extremo 
por delante de la rod illa p.ara tirar así fuertemente hacia arriba (t'ncolamiemo. 
figura 17). 
Torcedor del tórax 
Los animales muy inquietos. que no puedan ser contenidos por SUJecaon 
de la cabeza. extremidades o cola. se mantienen casi siempre quietos poni¿ndo-
ks un torcedor del tórax. Para esto se pone una cuerda fuerte alrededor del 
FtG. 18. TorcL-dor d: tt',rax 
pecho. por detrás de la espalda. anudándola en esta postcton y procediendo 
luego a tensarla. según necesidad. por medio de un palo (fig. 18). Este sistema. 
llamado agarrote•. sólo debe ser utilizado en casos especiales. en los que es 
totalmente imprescindible. A menudo se obtienen los mismos resultados con 
la administración de tranquil izantes (pág. 24). 
Potros 
En muchas intervenciones se facilita el trabajo del veterinario y se evita el 
esfuerzo de sus ayudantes utilizando un potro o aparato de contención. En la 
figura 19 se representa una instalación adecuada para todas las necesidades 
1:! ~anejo de lo~ hóvidns 
en clínica vacuna. Se construye. preferentemente. con tubos de hierro de 6 a R 
centímetros de diámetro. que se enclavan t:n suelo de cemento a una profundi· 
dad aproximada de 50 cm. Los travesaños horizontales que se colocan por de· 
hmte del pecho y por detrás del animal. así como d arco de la nuca y la barra 
1 1 
1 1 
1 1 ,_, 
1 1 
1 1 
1 1 
1_1 
Fu;. 19. Pot ro fijo rara bthiJo~ (nh:didas :I Jlroxim.td :h : 1 : JO : lon.:ilud, 1.70 m: ~.n~hur.l, 
O,MO m: ahura, O.~ m : cndav:u.J,, ~.·n d sudo, 0 ,50 
p:1ra levantar has extremidades posteriores. deben ser gr•u.Juables. y los pasa· 
dores que los sujetan pudrán ser sac;ados con facilidad. Para la limpieza es 
deseable una conducción de agua en las cerc:mias. Modernamente se han 
construido potros portdtilt· . ..,· para la clínica bovina y p.ara d cuidado de los 
cascos (KASTNER. KNEZEVIC. CLEMENTE). 
Conducción de los bóvidos 
Los animales jóvenes y las vacas deben ser conducidos. como norma. con 
una cabezada (de cuerdas. cadenas o cuero). No es correcto. y hasta puede 
resultar peligroso sacar a un bóvido del establo o del prado sólo con la cadena 
del cuello o con un cornil. La cabezada debe tener el tamaño adecuado. sin ex· 
trcmos colgantes en el morro que molesten al animal con sus lazos. La otra 
punta se pasa por det rás de las orejas y se ata o se sujeta con una hebilla. La 
persona que guía al animal se sitúa a la izquierda. y mantiene el extremo del 
ramal evitando que la res intente marchar demasiado de prisa. para lo cual la 
golpeará suavemente en la cara con la cuerda o con un trozo de vara (fig. 20). 
En caso necesario se le coloca un antifaz de lona. 
Los toros adultos. y como medida de precaución, se llevarán siempre con 
ayuda de un bastón de conducción, colocando. además. para mayor seguridad. 
una cuerda o una cadena fina atada al anillo nasal (fig. 21). Para conducir a 
onten i )n l1l ·di.tnt.: rm ú•tlirnicnllh ·ocrciti\' ll IJ 
e to. anima le · ebl! confi· rs~ sól en ayudantes ma. culin s on fuerza . ufi-
cil!ntc. Otro ayudante d~be olaborar en las tareas de at~u y desatar al paciente 
en el .: ·ta blo. Par;.t 1 toro e i. ten antibce · adecuado · e n pr lectores ocu-
lart!~. Sin embargo. n todo 1 s animales mue tran mayor tr:.mquilidad con 
d antifaz que sin él. p r lo cual hay que e mpr bar previamente ha t krancia 
en ada ca o. 
Ft ;, :o. Com.luc .¡,·"' t.k un;a a ·a 
Fto. 21. Conducción de un toro 
14 Mancjn de 1,1.,. h ' vidl-> 
Derribo de los bóvidos 
Generalidades 
Para muchas intc:rvencionc . tales como. por ejemplo. operacion...::s de: brg.a 
Juración en la pc;zuña o c;n l s pezonc . es preferible trabajar con el • nimal 
tumbado. tanto para r.roteger al paciente y en inter¿s del ¿xit de la operación. 
como para facilitar la tarea del veterinario y de su ayudante . Para ello. 
igual que: en los équido . puede recurriese. en 1 s bóvidos. al i tema de tra-
bonc de Berlín; sin embargo. e te procedimiento e ha abandonado por 1 
peligros que; entraña (lesiones en los cuerno . p lvi o co tillas. rotura de: la 
panza repleta o dd útero gestante). Es más seguro y encillo el si tema de 
derribo sin trab ne ·. En t do ca o. habrá que di p ner de coldwnt!Ws ele paja 
para Lumbar al paciente. sobre todo p.ara col carlas bajo la cabeza. e palda y 
antebrazo (en caso contrario. existe el peligro dc: una parálisis del nc'ITio 
r,Lulial) •. y tambi¿n bajo la pelvis. El cuerno que queda hacia abajo pucdl! 
protl!gcrsc con una cubierta de ucro (funda de cuernos). Además. e rc:comcn-
dabh.! col car ~Ll unirmtl un muifcr:.. i las circunstancias n l exigen otra <.: lsa. ta 
res debe tumb~arse cun la pcm:.a hacia alwjo. c. decir. sobre d lado izquit!n.ln. 
Procedimientos de derribo con cuerdos 
01.! los distintos métodos utilizabks en clínica bovina para el derribo c:nn 
CUt!rdas. ·t)fo s~rán descritOS a <.:Ontinuacit\n dos d~ Jos más antiguos. p.\!rO ade-
CUados para la m¡ayorfa de los casos: platalong:.1 DI! Jong y las técnicas d-
Mads~n y Abd~in. propias par•a determinadas circunstancias. 
Para los animalt!s adultos se recomienda utilizar una p/atalun¡.:a larga. qul.! 
se ata en nudo corredizo alrededor de ambos cuerno . pa ándola succsivam\!ntl.! 
por delante y por detrás de la espalda. así como r.or delante de. la pclvi ·. alre-
dedor del cuello. tórax y abdomen: d extremo libre se lleva ha ia atrás. Ade-
má . se e 1 can trabonc de cuero en el meta<.:arpo y metatars de cada una 
de las cuatro extremidades. teniendo en cuenta que la hebillas han de ucd:u 
hacia fuera (¡:eligro de heridas). y los anill s. por debajo d 1 abdomen. A con· 
tinuación se pone una cuerda en lazo <.:orrcdizo. pa ando por los anill s de 
cada uno de los dos par s de extremidades anterior y posterior. dejando sus 
extremos libres para tirar de ellos hacia el lado contrario del que se haya 
de realizar el derribo. Durante la operación. que se efectúa a una señal del 
veterinario. un hombre sujeta p.or debajo la cabeza del paciente y la dobla 
hacia el mismo lado. Simultáneamente, dos o tres ayudantes tesan con lenti· 
tud la platolonga y, tan pronto como se tumba el animal, dos personas tiran 
de cada una de las cuerdas de las extremidades hacia un lado (fig. 22). Cuando 
el paciente está tumbado. dos hombres presionan la cabeza y la pelvis sobre el 
suelo, para mantenerlo quieto, y comprueban. durante la operación, que las 
ont~nción mediante procedimiento ... cocrcitivn 15 
Fro. 12. Derribo con pl:ualon 
Jr. . 13. O rribo por el procedimiento d Jon 
colchonetas no se desvíen. Si es necesario. la extremidades trabadas del animal 
tumbado se atan a algún punto fijo (árbol o po te). o bien se suelta un miembro 
para tratarlo con mayor facilidad. o hacer así asequible la mama. Entonces 
puede soltarse la platalonga. 
J(, 
Para 1 s unimal!.! dc.:scornado . a í e< mo para los pacic.:nt~ j<1vc.:ncs } 
anestesiad s. e apn. piad el método dt! derriho C< m cuerda . de.: DE Jo u. 
Para ello. un ayudante.: s~ col a junto a la cabc.:za. d blada hacia un lado y 
u jetada ~ r el m rro; 1 egundo. por el e ntraril). '-= itúa al lad del :tbdo-
mc.:n del animal tra ado en la forma que ante.: se dijo. y. prcci amc.:ntc.:. en 
el lado en e) que e ha de.: hacer el derri o. Una uerda larga e lkva alredc.:dor 
dd ientre, dándole forma d'-= U. y l do · extrem s libres e tiran hacia arriba 
pasando p r el fond de.: la U. de tal manera que éste. al tirar de 1 e trc.:m . 
quede c.:n el lado e ntrario. aproximadamente.: a la altura media dd tronco. 
La dos mmas de la U se dirigen entoncc.:s por dc.:tds de la e ·palda .alreded< r 
del tórax. y p.or delante del isquion. rodt:and el abdomen. Tirando fut:rtc.:-
mente de las puntas hacia arriba. se aprieta b cuerda de t 1 manera. que el 
animal. sobre cuyo doro presiona el ayudante con sus brazos. no tarda c.:n 
tumbarse (fig. 23). 
Si n e di pone de trab nes. puede n:currir e ul método de Mud en. que. 
má que a un procedimic.:nto para tumbar. e pare c.: a un sistema para tirar 
al sudo. La dos c.:xtremidadcs anteriore del animal sujet p r la cabeza. c 
traban con una cuerda en forma de 8 alrededor dc.: lo · mc.:nudill s. A continua-
dt1n ·c.: ata en cada mic.:mbn po terior. y a la altura dd cor c.:jón. una cuc.:rda 
de :l a 4 m de larga. c.:n nudo corredizo. Ambas cuc.:rd<.~ e pasan c.:ntrc la 
c.:xtrc.:midades antc.:riore p r dc.:b<.~jo de us trabas. hacia ddantc.: y arriba. p.ara 
volver luc.:go hacia atrás y . al ir por el lado del animal qu~ luc.:gn s~ ha dc.: 
quc.:dar t:n la parte ·upc.:rior. El derribo s~ logra a ·í tc.:sando ambas cuerdas en 
sc.:ntido diagonal hacia atrás y algo en din:ccic.Sn al lado en el que debu cac.:r el 
paciente.: ( 1 ó 2 hornhn:s). tirando simultánc.:amcntc.: de 1<.~ cola (otru ayudante). 
mientras se tuerce la cahc7.a (como se ha indicado anteriormente.!). 
El pron•dimi<•mo d(· 1fhd(•in. que.: rc.:quiere el empleo de una cincha adc.:-
euada. con do · anillos en c·lda lado. es apropiad para tumbar a los toros gran-
des (tmtamicnto del pene . Para ello. además de la persona que ·c.: itúa en la 
cub~za del animal. hay que disponer de cuatro ayudantes p,ara tirar de la cuerda 
y juntar las extremidades bajo el vientre. Primero e e tocan la cincha y los 
trabones dotados de anillos (alredcd r del mctac:upo y metatarso . A continua-
ción. en cada miembro se ata en el menudillo una cuerda en laz corredizo. El 
extremo libre d~ estas cuerdas e pa a por 1 s an íllo superiores d~ la cincha 
(cuerdas de las e trernidadc ant riorc ) y. a imi mo. p r lo anillos infc.:rior~ 
(cuerdas de la extremidades po teriorcs . luego por los anill · de los orrc ·-
pondientes trabone y. de nuevo. por los de.: la cincha. como se hizo ante . Al 
tirar de los cabo para te arios. se ejerce una acción de poleas. Lo animale 
derribado con este sistema pueden ser colocados fácilmente de un lado o dt: 
tro gracias a que los miembro e tán bien recogidos y fijado bajo el abdomen. 
Mesa portótil de operacio"es 
La escasez de mano de obra en el camp.o hace difícil encontrar los ayudan-
tes en número necesario para la ejecución de los procedimientos de derribo 
ont.:nción mediante proccdimienl · coc:rci1ivo 17 
ante citados. Por ello se han realizado intentos para ~fectuar la o.pl!ración on 
ayuda de instalacione mecánica • a fin de ahorrar e fuerz y mejorar la 
FrG •. 24 y 25. Derribo de una vaca sobre la mesa portátil de op raciones 
(modelo del in,titulo Richurd-Gotzc d: Hannovcr) 
Arriba, introducción del animal en el suelo de Ja mesa; abajo, roLación de la 
me con el animal sujeto, gracia a la ayuda de tres cola orador fuertes, 
que p~ ionan sobre l limón y sobre una palanca 
condiciones operatorias. Desde 1955 se viene utilizando con éxito. tanto en la 
clínica rural como en las instalaciones hospitalarias la mesa portátil de opera· 
dones (modelo Richard Gi:>tze), del Instituto de Hannover. con una fuerza de 
Manejo de 1 hó ido 
trae i 'n de 700 kg '11). Está formada por una parrilla de aria part~. recubier-
tas de goma. s bre la cual pucd ser sujetado d animal e n cincha . y tiene 
tambi~n un suelo sobre el que se coloca el animal durante las opaacioncs 
de fijación y al tumbarlo o levantarlo. así e m una lanza o timón. gracias al 
cual la m~sa p.uede hacerse girar alrededor dd c;;je de su rueda . y que ·irve 
además, con los adecuados acoplamientos. para pemtitir el transporte de é ta 
como remolque en un coche de turismo. El manej de la me a de operaciones 
es muy simple. y se comprende rápidamente por los ayudantes (fig . 24. 25). 
El animal que se ha de tumbar se coloca s bre el sud del aparato. provi ·to 
de cabe~da. antifaz y cornil. ha la que la cabeza est¿ a la altura del cabezal. 
que. previamente, según las necesidades. se habrá situado en el lado izquierdo 
o derecho de la parrilla. Entonce e sujeta aquélla a la me a con la cabezada 
y el cornil. A continuación se pDnen tres cinchas alrededor del tronco del 
animal: las dos anteriores se e tocan en el tórlx y se atan a la parrilla. mien-
tras que la posterior se emplaza alrededor del abdomen. y luego pasando entre 
la mama (e;; croto) y la extremidad posterior externa. dirigiénd se hacia atrás 
y rodeando inmediatamenh: a la interna para ser fijada luego en la parrilla. 
He;; ho e t . y a una serial. e tesan simultáneamente las tre cincha por me-
dio de una manivela. con lo cual. el animal así ujet e coloca fácilmente en 
po ición horizontal con la ayuda de tres J:c:rsonas. Dos de ellas agarran la 
lanza y tiran hacia abajo; la tcrcc;;ra empuja de una palanca que se ha colocado 
en el suelo de la cama. Con el animal tumbado. se: tesan r.ipidámente y de nuc· 
vo l;a cinchas y. por último. se atan las extremidades con corre;ls o cuerdas 
a la parrilla del aparah>. Para las Opt!raciones en las extremid.adc · . .abdomen ,, 
mama. se quita la placa que forma el suelo. Una colchoneta adecuada de paja 
n espuma de gom~a. coloc¡ada por debajn de la espalda y rarte upcriur del 
antebrazo. protege contra posibles parálisis del 1wrl'io radial. La incorr.ora-
ción del animal se lleva a cabo n:alizando las operacil'mcs en cntido inverso: 
e sueltan las lig<tdurus de los miembros. se pone en su sitio el suelo de la cama . 
. e colo a ~sta en posición vertical. se aflojan y sueltan las cinchas. terminando 
con la ligaduras de la cabeza (siempre en últim Jugar). y. finalmente. se quita 
al paciente el antifaz. 
Derribo con ayuda de medicamentos 
La aplicación endovcnosa de relajadores mu culares. como ayuda para tum-
bar al animaL es poco adecuada para lo bóvidos. Los compuesto de succinil-
colina no están exentos de pj!ligro. ya que pueden originar paráli is de los 
músculos respiratorios y p rturbaciones cardíacas. Por estas razones. tales pro-
ductos sólo pueden ser empleados con cuidado y a veces se requiere la prác-
tica de la res¡;iración artificial. WESTHUES, así como DI TZ y colaboradores, 
han e municado. por el contrario lo mismo que G HRJNG y LUKANC. haber 
obtenido buenos resultados con el empleo del éter glicerina de guayaco] (My 
•) Fabricante ; Karo scric(nbrik H. BENZf., Hannovcr-Ricklin¡en. 
Conlcncit1n ml'tli.Jnh.' pr ctlimicnlu' cucrci1ivo 19 
301-Lübcck; GGG-fábrica de quírnicu ~n Berlín-Grünau; Myocain A-Hol-
zing r de Yil:na). que aplican a raz · n de 2-5 gr p r cada 50 kg de pe o 
vi . o. mejor. en rlo ificación individual. o sea. hasta que e 1 gra que el 
animal se tumbe. Dadas las particularidad hemolisantcs de estos p.reparados, 
e deben evitar en las soluciones las e ncentrucione upai res al 5 %. El 
relajamiento mu cular p.u de 1 grar e tambi~n durante un tiempo may r por 
medio de la infusión gota a gota. En el caso de sobred sificaci nes pueden pro-
ducir en el animal tumbado convulsione· pasajeras. La aplicación previa de 
tranquilizantes (pág. 24) re ulta ventaj a. Sin embargo. se ha de e nsiderar 
que los relajadores musculares originan una cierta paralización de la muscula-
tura (ausencia de movimientos ddensivo ·). pero no eliminan el dolor ni actúan 
. bre el sens rio. Para lo rar e to últimos fine será precis recurrir a la 
anestesia local o general (pág. 26). 
Existen otra posibilidade para el derribo por medicamento : el empleo 
de la wu•stesia extradura/ alta (pág. 29) o la nurcvsis del paciente (pág. 34). 
Incorporación de los bóvidos tumbados 
Genera 1 id a des 
La in~:apacidad para ll!vantarse. el llamado ch'clíbito de los bóvidos en-
fermos. puelk kncr distint<l. causas. Los intento para incorporar o mantener 
en pjc a tales animales deben ir precedido · de un diagnóstico preciso. Lo prime-
ro que se ha de cumproh~u es si el decúhito . e debe a un~1 paresia por hipocal-
cemia o a una insuficicnda circul~atoria. que habrán de recibir el oportuno 
tratamiento. Pnr otra parte. antes de intcnt;ar la incorporacit'>n habrá que rea-
lizarlo· oportunos exámenes (pá~. 200). para determinar si existe una parálisi · 
o un traumatismo grave (fracturas 6scas. lu. aci ncs articulares. roturas muscu-
lares). que no sólo impidan la operación. sino c.¡uc hasta la hagan pcligr sa. 
Por último. •mtcs de efectuar Jo intentos será preciso tomar las necesaria pre-
cauciones. Así. cuando de la hi ·toria clínica se de prenda que el animal lleva 
mucho tiempo echado. habrá que prepararle espacio suficiente para levantarlo. 
porque en su incapacidad intenta a anzar hacia delante o e mueve hacia los 
lados ba culando. El paciente no dcberá estar atad ni e tocado ante el pesebre 
o en un sitio e trecho. P r otra p.artc. es ac nsejable. antes de intentar incor-
porar! . cambiarlo de postura hacia el lado contrari en el que ~crmanece 
echado. porque las partes que han quedado debajo están entumecidas y son 
incapaces de realizar esfuerzos y movimient . El cambio de p sición se logra 
presionand sobre el dorso y la pelvis y. ca o necesario. colocando juntas las 
extremidades bajo el abdomen. mientras otro ayudante . tira de la cabeza del 
enfermo. Inmediatamente antes de intentar Ja incorporación. lo miembros se 
doblarán en forma adecuada bajo el tórax y el abdomen. Finalmente. se pre-
para una superficie idónea en el suelo por medio de una capa bien apisonada 
de paja con estiércol. turba. serrín. arena o tierra. La paja suelta sobre una 
superficie resbaladiza no evita las dificultades para que el animal se incorpore. 
Intento de incorporación 
Después de tos cxámen~.: y medida pr.:na ·. lo pnmcro que ha quc 
hacer e lograr uc el animal t! incorpc>rt! por ·us propios nu•clios. Para cllt) 
se int nta animarlo con v ce o golpeándole con fuerza en el uell y en d tó· 
rax: el o necesario. se recurre al empleo de lo · aguij ne d~ctricos. que e 
aplican en las zona del cuerp situadas en la parte baja del lado en que el 
Fu;. 1t,, V;H::t ~ch:HI:t a 1.1 ru..: M: k h.l coltlO.:.Illo l;a cu~nJa d..: John~: 
rara inrcm. r incorJlu r:trl.a 
paciente e~tá tumbado. para hl cu;tl <.:Oil\'Ícnc humedecer la piel con un poco 
dt.! agua. a fin de logwr una mayor cnnductibilídad. De forma parecida actúan 
las instilaciones o inyecciones de pt.!lJUCr1as cantid:.adcs di.! :.agua fria en d paht.> 
llón auricular. así com la contt.:nción de la re piración duranh! brt.!vcs momentos 
(pág. 127). método este último que no th:bc ·cr aplic:.ado en pacil.!nlc · con in~u· 
ficicncia rcspiratori¡a, · 
Incorporación forzada 
uando fraca an lo proccdimicnt antcri res habrá 4ue re urnr a h·· 
vantar al animal por la fuera. Para ell no hay que lvidar que los bóvido . de 
manera fi iológi a, e levantan primero con Ja parte posterior del cuerpo. por 
lo cual habrá que seguir el mismo orden en los intentos de incor¡;owción. En 
t d s los casos. un ayudante se col ca al lado de la cabeza del paciente y otro 
sujeta la cola. mientras dos más. situados a ambos lados. agarran Jos coxales 
o el pliegue de la babilla (pág. 6). para levantar asr el tercio posterior. La 
operación habrá de efectuarse a una señal del veterinario. con un fuerte im-
pulso y, caso necesario. utilizando un aguijón eléctrico. Los intentos repetidos 
infructuosos para incorporar al paciente logran sólo perjudicarlo y fatigarlo. 
C onl~nción m~di:anlc prnccdimientm Clh:rcÍIÍVOS 21 
Con d empkü de la cuerda de Jo/me (fig. :!6) no siempre St! logra el éxito. 
P~t ra este procedimiento se prepara una cuen.Ja fu erte. que se coloca y anuda 
alrededor del cuerpo del animal prcpurado en dt!cúbito csternal. de t:ll manera 
que. pasando por debajo y delante del pecho y articulucioncs cscápulo- humera-
lc:s. rodeu los coxales por la cara externa de las extremidades. Colocada así la 
cuerda. tres o cuatro ayudantes pueden agurrarla e intentar de I!Stt: modo le-
vant ar ~•1 paci.:nte. en la forma indicadu untcriormcnte. Muchas veces. el lazo 
de cuerda se desliza hacia los con ejones y por de Junte dd pecho. con lo cual 
Fu: . ~7 . V.ac:t cch.ttb. prcpJr:tdJ para el int-:nto de incorpor~lción 
COl\ 1 .1~ cuerda.¡ hajo d tóra~ y IJ pclvi' 
las extremidades se recogen debajo del abdomen. y así se dificultan sus mo-
vimkntos. impidiendo que el raciente pueda p<>ncrse en pie. 
Es más útil el empleo de dos cuerdas. que se colocan perpendicularmente 
alrededor del tórax y del abdomen. por del~ulte d~.: las mamas: cw!rdas torcí-
cica y pt!h·ica (fig. 27}. Las cuerdas se tesan y anudan en las posiciones descri-
tas. tras lo cual. uno o clos humhrcs tiran de los extremos hacia arriba para 
poner al pacienh! en pie. 
También es posible la incorporación de Jos bóvidos tumbados con la ayuda 
de un aparato de suspensión provisto de poleas. No obstante. para mantener 
al animal en pie no es apropiado este método e incluso puede resultar peligro-
so. porque los pacientes se reclinan sobre el aparato. dejándose caer por la 
parte posterior; además. esta posición forzada resulta perjudicial para el 
aparato circulatorio. En Inglaterra y Estados Unidos. las vacas tumbadas se 
levantan también utilizando unas pinzas metálicas que se colocan en ambas 
tuberosidades isquiáticas ( Bagslwwe's caule lwist), a las que se adosan las 
poleas que. en caso dado. sirven p.ara_mantener a] animal en pie durante algún 
tiempo. No obstante, con este sistema pueden producirse lesiones (desgarros 
musculares). 
22 Manej dt: los bóvidu 
Bibliografía 
ARFI.t;IN, R. (1941 : Vcrfahrt:n zum Nicdt:rlegen dt!r Bulkn. Bat. Milnch. icr:.Hltl. W. chr. 
57, 373- 374. 
C'r EM ·. rF., .. H. ( 1963): E in fahrbar-.:r Opcration\·Zwang. st nd mit Kippach ·~ filr <.lit: 
ticrarLLiichc Praxi . TkrarLtl. Um chau 18, 666--670. 
OJERNII f R, K. (19 ): ignung l.k fahrb:m:n Operation ti.; h· de · G" tt~-ln titule 
Hannovcr fUr Klinik und Pr:lxi . Wicn. Tierarztl. M~chr. 47, 779- 784. 
Durrz, o .. w. KR .. \U . y H.-G. S.o\TTI. R 1959) : o~. mcdik:lmcntcllc icdcrlc:gen die 
Narkosc mil d~m Mu kdrelaxan Gu jakol· lyzcrin!ithcr-Grünau ( GG) bc:im Rind. 
Mh. Vet.-Mcd. 14, 3 3-368. 
DRAWJ!R, B. (1957) : Kriti'iche Bctrachtung da gcbrüuchlichcn erlaubten Zwans mittcl 
hci Gro ticrcn. Mh. Vet.-Med. 12, 3 7. 
DuRrF.ux, M. J. (1961): Pi~ge ~ bovin . Bull. mcn ·. Soc. vét. pral. (Francia) '45, 33 34.2. 
EWDANK, R. (1961): The behaviour of cattle in cru he-. Vct. R c. 7J, SH-856. 
FRrT 1, R. (1960): Gefahrcn dcr Anwendung von Relaxantien beim Gro " tier. Dt. Tic:-
r!irztl. W ·chr. ()1, 65 . 
G 1-tRINO, W., y A. lu~ NC (1961): Da mcdika.mentth: Nicdcrlcgcn ,11; Rindes mit 
Gu:ajakolglyzerin!ithcr. Ticr!¡rztl. U m ·ch. 16, 429-432. 
HAAKF., - . (1935): inc ncuc." Nas~nang\! fUr Rinder - D. R. P. 612974. Dt. Ticrar1.tl. 
w~chr. 43, 33 41. 
HANSSON, C. H. {1957): Clinical ob crvations on casting hor.¡cs and cow~ with . uccinyl-
choline. Nord. Vct.·Mcd. 9, 753- 762. 
HARI"NACK,-. (1962):Zwei Griffe hc:i dcr Untcrsuchung und Behandlung van Rindcrn. 
Bcrl. Ticr!irztl. W~chr. 38, 124- 125. 
HAYES, F. A .. J. H . JENKINS, S. D. FE RT y J. A. OCKFORD (195 ): The propuhivc: 
ndmini tratiun of nicl>linc a 3 ncw approach for l::apturin~ and re ·arainin • cauh.:. 
J. Amcr. Vd. Mc:d. A'is. 134, 283- 28(,, 
HEIUtMANN. R., y 1,. Rüsr: f.R ( 1 95()): Erfahrun •en in dcr Praxi'i mit dem fahrharc:n Opc· 
rntiunsti.ch. Dt. ~ ic:rar1.tl. w .. chr. 63. 313- 315. 
ll•~ss, ·. (1887) : l)ic Fu-iskrankhdtc:n des Rindes und die: Anwc:ndunlt dcr Zwang~rnittd. 
Orcll FU:sli, Zurich. 
Jkss. E .• y E. WvssMANN (1931): Klau-.:nkrankhdtcn. 3." c:d., Urhan und Schwar1.cnhcrg. 
BcrHn y Viena. 
Jo11 11, -. (1885): Einc hc4ucm Mcthodc zum Aufhchcn <.lc:r Rind"·r. Ot. Z. Ticrmcd. 
lt' 1 07-109. 
JollNSON, B. L. (1963): lnjury followins u e uf bovinc hip clamp. Mod. Vl!t. Pract. 44 : S 56. 
JoN<i, ne B. (1911): ·en crccnvuudigdc manicr van 'Nicdcr chnOrcn' van kocicn. 
T. Vccart cnijk 38, 213- 214. 
KA. ~R, R. (1961) : Ocr Bc:handlung . t. nd fUr Rindcr und ·cinc Anwcndung. Ticrzuchl 
JS, 252- 258. 
KNEZEVJC, P. (J 962): Ein tr n'p rtahkr Zwang 'lland und cin ncucs S hlcifgcrat zur 
KlauenkorrekturfUr Rindcr. Wicn. icrarztl. Mschr. 49, 370-377. 
KuNZE, E. (1959): Das Ticrzuchtrccht in dcr Bundc ·rcpublik Deutschland, pág. 184. Ed. 
Agrkola, Stollh mm, Oldbg. 
MADSEN, H. J. (1896/97): Vom. nit paa kocn. aanedskr. Dyrlaeger 8 69-72. 
MI!RK.T, H. (J9SS): Ein ncucr fahrbarcr Operationstich fUr die ticrarztlichc Pra){is. Ot. 
Tierarztl. Wschr. 62, 202- 20 . 
NEA~ F. C., y H. A. ELSON (1962): U e of a urgical crndlc and inci ion retractar for 
cattle. J. Amer. Ver. Mcd. As . 141, 459 61. 
NtELSEN, J. P. (1961): Et op rationsbord til kvaeg og vio og nogle af dc:ts aovcndel e -
muligheder. MedJ.·bla.d. Dyrlaegcfor. 44, 403-411. 
PROBST, - (1930): Die endgUitige Lo ung dcr Nasendngfrage. Tierarztl. Rundsch. 36, 
434--436. 
Contención mediante procedimiento~ coercitivo~ 23 
ScHMOC..::. F. (19:!0) : B~itr!igc: zur Gc~chichtc dcr Zwangsmittcl in dcr Ticrheillcundc, 
Di ~s. J.cip1.ig. 
ScHNEIDr.tt. - (1860): Die Schcnlcelbrcmsc. Wschr. Thicrhcilk. VichLucht ... 197- 199. 
SIEIJERS, A. ( 1959): FeN~Iungsmcthodc zur Ekhandlung dcr Klauenlahmhcitcn an dcr 
Hin tcrcxtrcmitat von Kühcn . Tierarztl. Umsch. 1_., 19- 21. 
STEVENS. J . ( 1960) : Een combin:Hie van rijdcndc tafcl en hodstal voor de dicrgcneeskun-
digc prakt ijk. Vlaams d icrgcnccsk . T . 29, 318-319. 
STOWE, C. M. (1955) : The curariform cffcct of succinylcholinc in thc cquine and bovinc 
spccics (informe preliminar). Corncll Vct . _..5, 193-197. 
WEBER, Ew. ( 1928) : Die klinischc Untcr~uchung des Rindes. SchoctL, Berlín. 
WEISCIIER, F. ( 1941 ) : Das Zwangen dcr Schwanzwirbelsaulc:. cin altbcwahrtcs abcr "'cning 
bck3nntcs Zw:mgsmittcl für Groo;sticre. Tierarztl. Rundsch. _.,, 55~-551. 
WESTHUES. M. ( 1954): D ie Narkose. Schweiz. Arch. T ierhk. 96, 503- 517. 
WarrER, J . F. (1963): More on h ip clamp injury. Mod. Vet. Pract. 4_. :8. 63. 
W uCHATSCII, H. (1961) : Die trnnsportabk ViehschleuSc! Typ •. Rattey". Mh. Vet.-M~d. 
16, 856- 858. 
ZLABINGER, H. (1960): Fahrbarer Operntionstisch für die ticr!irztlichc Praxis. Wien. Ticr-
!i17.tl. Mschr. _.,, 787- 788. 
UnfallvcrhUtungsvo rschriftcn dcr Hannover'schcn landwirt.;chaftlichcn Rcrufsgenossen~­
chaft, Hannover 1955. 
Tra~quilización y anestesia medicamentosas 
Pese a que la tranquilización medicamentosa y la anestc ia por mcdi de 
anestésicos y narcóticos ólo rara vez se utilizan para 1 s bóvidos en las ex· 
ploraciones clínicas. y su empleo se limita a facilitar las medidas terapéuticas. 
esto prO<'t•diminuos químicos de derribo han de ser descritos aquí junto e n 
los métodos mecánicos. tant por su importancia general e mo para e itar 
rcret iciones. 
Tranquilización general 
En los caso ~n que se presentan dificultadc para examinar y tratar a b,). 
id medro. os o agresivos. 4uc ofrecen mucha rcsish:nci¡t, y tambi~n cuando 
falle el personal adecuado. puede hacerse preciso el empleo de los trmu¡uili-
:.tmtes p ra lograr un mejor manejo le lo pacientes. Estos produ<.:t~.c)S. llamados 
también m•urvph~~icos. m·urvléptico.r y atarÓC'~kol', actúan produciendo una 
inhibición centr:sl psicomotora. sin obnubilacitSn apreciable d~l en orio ni 
anulación de la scnsibilid¡1d dolorosa . Los anímate así tratados aparecen m:i: 
trnnquilos. con menor irritabilidad y mejores posibilidadc de man~jo. Este 
estado ( «lrnnquilidad •) facilita o po ibilita toda clase de operaciones necesa-
rias. tale como. p r ejemplo. exámenes de la cabeza. boca y faringe. extremi-
dades. pezuñas. mamas y pezones. así como lo trabajos de contcnci · n (suje-
ción. derribo). sin que se prc enten movimientos apreciable de defen a e~ ta­
dos de excitación. En los transportes. además de la tranquili7.ación con el 
empleo de e to productos e evitan lesiones y pérdidas de pe o. El e tad de 
tranquilidad se acompaña de un relajamiento de la musculatura. En 1 s t ros. 
el pene cae fláccido por su propio peso fig. 30 . o puede ser extraído. examinado 
y tratado con el animal en pie. 
Pese a lodo. los tranquilizantes. como ya se ha dicho. no producen una 
eliminación o disminución apreciable en la sensib.ilidad dolorosa. En las ope-
raciones cruenta . aunque se hayan administrado estos fármacos, habrá que 
contar con las naturales reacciones defensivas. o obstante, en tales interven-
ciones la anestesia local o general (pág. 26) pueden realizarse con mayor facili-
dad utilizando esta premedicación. 
15 
FtGS. ~H a 30. Valor:1ción t.lc los efecto~ de un tr:m~uil iz;lotc : A la izquierda, o jo de un toro 
joven antes t.ll! la iny~o•cción: en el C~o'l\lro, dc,pués tk iniciarse los efectos (JliO)is y prolap~o 
dd cuc:rpo clignot:.anrc: ,¡nc.Jrome de 1 lorncr) ; a la dcn:cha, d pene colganlc :l cau~a de! 1:1 
accit;n dd tr:1nquili2antc 
En Alemania S\! utilizun como tranquilizantcs para los bóvidos. sobre todo. 
cl CombciJn llaya (Propionilpronwcina): Dcccntán Mcrck ( Pcrfcnacina} y 
Domina! Cda (hi<.Jrocloruro de pmtipendil). En los a nimules (sobre todo en los 
intranquilos) en que se prescntan dificultades par~• la inyección. los productos 
se inycctan por vía intramuscular profunda: cn otro caso. cs prdcrible la 
inyecc.:ián intravenosa. porque con ella se logran dcctos m:.ís r•ír.idos. Las in-
yecciones en la vena no tlcbcn dcc.:tuarse con excesiva rapide7.. sino que habd 
llliC invertir en dlas entre 5 y JO segum.los. De no haccrlo así. pucdc succdcr 
que d paciente caiga ~ti sudo como consecuencia de un d;.!sccnso brusco de la 
p.n.:s ión sanguínea. Las dosis p<tra animales de 500 kg de peso son de lOO a 
150 rng de CombeJJn. 75-125 mg de D.:ccnt:.ín o de 300-800 ·mg di! Dominal: los 
animales jóvenes recibirán la mitad. y los terneros. la cuarta parte de estas 
dosis. mic'ntras que los bueyes y toros pesados habrán de ser tr4.1tados con una 
mitad más. Los efectos. tras la inyección cndovenosa. t:mpiezan a manifestarse 
pasados cinco o diez minutos. mientras que. tras t ... inyección intramuscular. 
sólo se hact:n ma nifiestos entre 15 y 45 minutos. para mantenerse durante 2 
a 6 horas. Los primeros síntomas se caracterizan r .or un descenso de la cabeza. 
que se acompaña por una caída de los párpados, con los ojos semicerrados 
(figs. 28 y 29). así como por la sequedad del escudo nasal y por la ausencia de 
movimientos de defensa al tocar los pabellones auriculares. La seguridad en la 
estación se mantiene generalmente. pero.-muchos animales muestran una mar-
cha tambaleante. a causa de ]as con~iguientes dificultades en las extremidades. 
como consecuencia de la flaccidez de los tendones. Como quiera que los efectos 
residuales se mantienen durante un día, no es aconsejable lle\'ar al animal rápi-
~lancjo di! hh h vidu 
damcnte junt a ·us compañdo . Los tor s mue tran una disminucit'>n pasaJera 
de la /ihidv de put! de la administración de tranquilizante ·. 
Para la intcrvcnci ne en la cavidad abdominal e n d paciente en pk 
e recurrirá sólo al u. o de lo trlnquilizantc . cu ndo la. circun tancias lo 
hagan absolutamente preciso. En laks ca. os es ac n ·e jable la aplicación intra-
muscular de pequeña do ~i . ya que. de no haccrl a í. e corre el rit:sgo de 
que el animal e tumbe bru amente durantt: la or.cra ión. Los tranquilizantes 
están tOlatm~nte e ntraindicados en 1 animal~' e n afecciones cardíacu . re -
piratoria o hepática . En tales circun tancia pueden actuar con excesiva 
violencia movimientos de tic e n la cabeza y cuc!ll . fal ' a masticaciones. 
dccúbitt) y hasta originar graves tra tornos circulat ri con colapso. E to 
enfermo . que. por otra parte. permanecen tranquilo a cau a de su padeci-
miento. no precisan el citado tratamiento. Si se ob:crvan íntomas de intoleran-
cia como 1 s citado . e utilizurá para combatirlo ólo la nomdrenalina (Ar-
tcrcn 1 Hocch t. nc r-Epirenan-Byk Gulden • Va ·oprc ina (por ejemplo, Hypo-
fisin Hoechst y cafdna. 
Lu Humadas reac·dones parmh'jic:as, curacterizada por uumcnto di! la in-
tranquilidad y agre ividad. son e tra rdinariamente rara en los bóvidos. al 
contrario de lt) que sucede.: con lo équidos y cerdos de. pul!s de la administra-
ción detranqu ilizantl.! ·. Con t do. sed preciso e it4lr al pacicntl.! t da clase de 
m >ll.!stias ante. di.! la inyección. 
Anestesia local 
Preliminares 
En toda opl.!ración dolorosa - r:or cjcmpln. en la amputacitlncs uc las 
pczu11as o cn el de. cornauo de los animalcs adultos - es n ccs~tria y hasta 
preceptiva h •meste ia medicamentosa. tanto para protcg\!r al paciente comn 
para lograr las naturales condici ncs de seguridad en Ja intcrvcncit)n. Sólo 
r: drá presl:inuirsc de ella cuando el dolor que se haya de sufrir sea rápido e 
in ignificante - como sucede al abrir un abscc ·o ·uperficial o en el descornado 
de los terneros- . en circun ~tancias similares a la pequeñas intervenciones que 
uclcn efectuar e en el hombre sin anestesia (inter t.:nci ncs odontológicas y 
. tras). o bien uando u ejecución no es posible ante la gra l.!dad de un proceso 
que pone en peligro la vida del pa ientc y que e ige actuar con rapidez - pun-
ción de la panza con trocar. o abertura de la misma en el curso de un timpa-
ni mo inten o y per istentc-. La castración de los machos p.odrá realizarse. 
según lo dicho. sin anestesia. sólo hasta la edad de 9 mese , pero los animales 
adulto deberán ser anestesiados en tal ca . Por el contrario. la est rilización 
de los toros por resección de la cola del epidídimo puede realizarse sin tal trata-
miento en todas las edades. ya que se considera como una intervención de 
escasa importancia. 
Dado que los bóvidos tienen una particular tolerancia, la mayor parte de 
las intervenciones en las clínicas se efectúa con anestesia local, es decir. sin 
_¡ 
variar el estado de e nsciencia y. casi siempre. con el animal en pie. 11 se ha 
facilitado más aún mod\;rnamcntc con el emplc de lo tranquilizante (pág. 24). 
también para los pacientes indó ilcs y salvaje . Según donde se aplique el 
ane ti!. ico. se distinguirá la anestesia local pt:rift!rica (superficial de infiltra-
ción y de conducción) de la llamada •central» o extradural. 
AnesMsicos locales 
Para la aneste ia 1 al de las mue sa y otro tejido e utiliza. obre tod • 
la Pantocaína Hoech t (0.5-2 %) ~ también on adecuado para est fin ... s 
la Xilocaína Ciba (1-:! o/ 00). así como la Gingicaína Hoechst en spray (e ·ta 
última n puede utilizarse en los ojos). En caso nece ario se podrá emple:.t r 
también la Tuto aína Baycr (5 %) como mwstésic superficial. 
fl H • II~S I) F. LA . Ctl:>:CRSTI\ACI S F. DI': 1.0 . SI'!ST F..'I COS LOCAU·:S ISY F.C.T.\ IIL R 
Ql f: SR APLI C S LOS IIÓ\'fU OS 
An · l ~"ikns An<' h •.;ia Anc · tc t~lu Allt'st csiu de lnfillr:witin tic COIHIU ·d ún tx t r:ltlu ra 1 
, 'ovo ·n(na .. ... .. . . . .. .. ... . .. t -., .. , • :J - li o;. 2 - 1 u• •• - ti . () 
·rutoc:l (na • • . •. . . . .•.. . .. ... .. 1 - :! " 1 - ¡j " 1 - 3 u ~ •• .. . o 
1-ln!lt:u:aln:-. • . . . . .. . .. . ..... .. . 0,5 - 1 o • t • 2 ~o 0,!'1- •) "' •• " - u 
Xilnnthln 0.5- 1 " t • 2 ~~ • t -•) ... •• . . . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . ... - . ) 
. 
Entre los tmestésicos /ocah·l· illyc·ctahlc•.,·. atkcuado para las anl!stcsias de 
infiltración. conducción y extmdural l!n lo· bóvidos. se emplean. además de 
la ovocaína Hul!chst y compuestos similares (p .. nr ejemplo. la Nc caína. la 
Jsocaína di! J\!napharm. la O r"'-caína Rcntschh:r y la Clorprocaina Ll!una). 
sobre todo la Tutocaína Dayer. a i como la Hostacaína Hol!chst y la Xilocaína 
Pharma tcrn. Los dos último til!ncn un efecto muy ráp.ido. 
Con la adición de los llamados \'asoc·ollstrictorcs, tales como la Adrenalina 
( upriurcnina Hoeeh ·t y otros) o. mejor. la oradrl!nalina (Arterenol Hoech t 
y similares) en la cantidad de 1 c.c. de la . olución al 1 11 / 011 para 100 c.c. del 
anestésico local. se logra retrasar la resorción. y con ello se aumentan )a inten-
idad y duración de la insensibilización. En cada caso. estas solucione se pre-
paran inmediatamente antes de su uso. Si se añade Adrenalina hay que tener 
en cuenta la posibilidad de hemorragias p st peratorias en la zona intervenida. 
La adición simultánea de 500 a 1000 VRE Hyaluronidasa (Lurona a Bayer 
o Kinetín Schering) por cada lOO c.c. de ane té ic . facilita una mejor difusión 
del producto en 1 s tejido (p. r el llamado factor de difusión), pero en este caso 
no pueden permitirse defectos groseros en la técnica de la inyección. Cuando 
Explicación de las JI madas : 
•) Par ne tesias de larga duración se ftadirán vasoconstrictorcs . 
.. ) Las concentraciones más elevadas t.iencn el peligro de producir lesiones medulares, por 
lo cual, sólo puedl!n aplicarse para la anestesia caudal sacra; por las mismas razones, 
no pueden afladirsc vasoconstrictores en la ane tesia extradural. 
~lan~jo de 1 ' bóvido · 
las in fu ione s • r\!alizan uidado ·amente. empleando 1 m d'-=rn anc t~ ic s. 
la citadas ~•diciones dt:: productos suckn ser innccc arias para 1 bó idos. 
Anestesia superficial 
Para la anestesia 1 al de las mucosa.\· e utiliza alguno de lo producto ci-
tad en la página 27. apli ándol en g ta p r medio de una torunda de 
algod · n. para extender) por la sup.erficie que se ha de anestesiar. Pura inter-
ven iones de larga duración serán precisas la e ncentracione más alt·as. y 
las más pequeña ~ pam aquellas otras de rápida ejecución. ta aneste ia su-
~erficial es adecuada. por ejempl . para extra r cu rp s extraños d~ los ojos. 
para la end se pia de las f sa na aJes (pág. 123) para pequeñas intervcn-
ci ncs dolor a en la extremidad del pene. Tambi¿n para las operaciones en 
el inte tino suele ser preciso eliminar 1 sen ibilidad dolorosa del mesemerio 
por medio de la instilación de uno de aquell s productos. o empapando con 
una torunda. Por el contrario. la intervenciones en la vagina pueden realizarse 
. ó1o recurriendo a la ane tcsia caudal sacra (p:ig. 31 . La ane tcsia por enfria-
miento en la superficies CllttÍm·as t'Xternas. utilizando instilacione de Cloroe-
tileno. tiene p a aplicación en los bóvid . dado d gro or de su piel; por ello 
e mcj r realizar una infiltración subcutánea en la zona que se ha de intervenir. 
Anestesia por infiltración 
Muchas ínter c!nciones de poca impnrtancia pu ... ~cn rc!alizarse pn:via una 
cuidmJo. a infiltración subcutánea e inlramu cular del campo operutorio. em-
pleando anc. té ic · locales {pág. 27). L" · hcrni~as umbilicalc! y los tumores. 
se infiltran así en su otse siguic!ndo la líneas de un rombo. Al p.nner la inyec· 
cic;n habrá que cuidar de que la punta de la aguja no penetre en ningún vaso. 
y. asimismo. e e itarán cuidtu.losamcntc Jos tejidos infectados. Rcali7.ad i.& la 
inyección. se refuerza 1 efecto anest~ ico dando un ligero ma aje con los dedos 
sobre la zona infiltrada. Si esta infiltración no logra una anestesia manifiesta 
en la línea de ección. e p dr:í asociar con la anestesia de conducci ·n; por 
ejemplo. en operaciones ~n la zona de lo flanc s. 
Anestesia de conducción 
En los cas en que la infiltración del campo operatorio no sea suficiente 
o resulte inadecuada por las alteraciones de los tejidos. se emplea un anestésico 
local inyectado en la p rte proximal del camp.o. para interrumpir la sensibili· 
dad en el curso de las fibras nerviosas de la región. Este tipo de anestesia es 
de gran utilidad, ~or ejemplo. en las amputaciones de las pezuñas (infiltración 
de los nervios podales). asf como en las laparotomías (anestesia de las astas 
ventrales de los últimos nervios torácicos y de los dos o tres primeros lumbares 
=anestesia para vertebral. y también para el descornado (infiltración del ner-
vio del cuerno). Más rara vez se utiliza para intervenciones en el pene (anestesia 
del nervio dorsal peneal). También en e tos casos es recomendable un lig~ro 
Anestesra eltlradura! 
seqmenlal ( dorsolumoar) 
Anes:~sta e:r:tradu1al 
umhar (lumbcs,cra) 
1 
A :tes:~s 1 ~~.~r.:d u ral 
s.1cra (sac ococcrgea) 
1 
1 Y2 3 
~ 4 
Vertebras 
coccigeas 
Dura madre externa - Espacto extradural (grasa) 
Cánulas para anestes1a exlradural 
Dura madre interna -Espacro subdural (suero) 
Aracnoides 
Espac10 subaracnoideo(hqu1do cefalorraquldeo) 
Piamadre 
-
lateua nerv1osa (t~ePIIOS espmales) 
Canal central (liqu1do cefalorraqUideo) 
Inadecuada Correcta 
masajl.! dd punto di.! inyl.!cción para lograr ml.!jor~s efectos. Las particulari,ht· 
des de estas tc.!cnicas de inyección se estudiarán en el tomo correspondiente a 
<'11/crmcclmh·s de lo.\· búridos. a l describir los distintos métodos de operación. 
A continuación se detallará sólo la técnica de la anestesia ~.:x tradural. porque 
tiene aplic~tción en muy distintas intervcncioncs y. por ello. ticnen una gran 
importancia. Sus características la ddincn como una anestesia de la conducción 
• central •. 
Anestesia extradural 
Gi!m'rulidadc•s. En los bóvidos es posible la aplicación extradural (también 
epidural o ccentrat.) de anestésicos locales (pág. 27). desde las vértebms torá-
• 
cicas hasta las coccígeas. La anestesia se produce así en los nervios espinales a 
lo largo de su curso por el canal medular-(zonas caudales de la espina dorsal) 
o a su salida de éste (zonas craneales). La amplitud del campo anestesiado co-
rresponde a la extensión de los nervios afectados. y también depende del punto 
de inyección (fig. 31) y de la cantidad de líquido inyectado. Por el contra rio. 
JO Manejo de los bóvidllS 
la duración de la insensibilización dependerá. sobr~ todo. del tipo y concen-
tración del producto empleado. Las inyeccion(!s en el esp.acio existente entre 
el sacro y las vértebras caudal(!s reciben el nombre de mu•sresias sacras. Cuando 
se inyecta el producto entre las últimas vértebras lumbares y el sacro se habla 
de tmel·tesia ·lumbar; por último. cuando se logra una insensibilización en 
forma de faja o cinturón. despuc!s de la inyección cxtradural en las vértebras 
torácicas o lumbares. se tratará de una ant!stesia seg/11('/l/tJI, aunque sería más 
correcto denominarlas anestesia sacrococcígea. lumbvsacra y roraco/umbtu. 
El extremo caudal de la médula suele alcanzar en los bóvidos solamente 
las últimas vértebras lumbares. pero muchas veces llega hasta el sacro. En la 
anestesia lumbar y segmenta} es posible. por estas razones. alcanzar. después 
de atravesar la duramadre illler11a, hasta la cavidad más profunda en forma 
de hendidura. e inclusive el espacio subdural y el subaracnoideo. llegando a la 
misma médula {fig. 31). por lo cual ésta puede ser anestesiada y. en determina-
das circunstancias. también lesionada. Este peligro no existe en la anestesia 
sacra. ¡:orque én el sacro se encuentnan solamente las astas nerviosas de la cauda 
equina, parcialmente relacionadas con las cubiertas medulares. Inyectando altas 
dosis en la anestesia sacra. puede alcanzarse la zona lumbar por vía extradural 
sin ningún peligro; por este motivo es el método de elección para las interven-
ciones importantes en el tercio posterior de los bóvidos. 
En los bóvidos. la ilwn·ación t'll las extrc•midades postt•riort's corresponde 
a h.ts astas vcntrales de los cuatro últimos nervios lumbares y de los cuatro 
~rimeros sacros. todos los cualc:s discurren un determinado espacio r.or el 
camal vertebral. en dirección caudal cubiertos por la duramudrc: illl('rna. ant~s 
de abandonar la espina dorsal por los orificios laterales de los espacios intcr-
vcrtebrulcs. Por ello. en toda anestesia cxtradural. ~n la que d producto 
anestésico alcanza. en dirección craneal (anestesia segmenta!). el sl.!gundo o 
tercer segmento lumbar de la médula. o en dirección caudal (anestesia sacra) el 
tercero o cuarto segmento sacro. habrá que contar con una posible influencia 
sobre la estabilidad en la estación del paciente (movimientos hacia delante y 
atrás. flexiones de las extremidades posteriores. caída al suelo). efectos que 
dependen de la clase. cantidad y concentración de la solución utilizada. La 
anestesia sacra dosificada de tal manera que permita al animal mantenerse en 
pie con seguridad. se denomina caudal (también. baja o pec¡uetia). En caso 
contrario. se llamará sacroanestesia craneal (también anterior, alta o grande). 
La i11yección extradural sólo debe aplicarse con el animal en ~ie o en 
decúbito esternal. Cuando el anestésico se aplica con el paciente echado en 
decúbito lateral. sólo se logra una insensibilización efectiva en el lado situado 
en la parte inferior. mientras que las zonas superiores apenas se anestesian o 
no sufren ninguna influencia. En toda inyección extradural es imprescindible 
cuidar la limpieza y asepsia en el trabajo. porque. en caso contrario. pueden 
p.roducirse graves infecciones en el canal ráquideo. capaces de originar pará-
lisis permanente. A causa del peHgro de lesiones medulares las dosis altas 
citadas en la página 27. en lo referente a las concentraciones de los anesté-
sicos, sólo deben aplicarse para la sacroanestesia caudal y en casos especiales. 
31 
Por las mismas razones no pueden utilizarse los vasoconstrictores junto con 
los anestésicos en este tipo de inyecciones. Para evitar los efectos del schock 
es recomendable! inyectar solamente soluciones -a la temperatura dd cuerpo. y 
no con demasiada rapidez. sino lentamente. 
lmlicadum:s. La anestesia sacrocaudal es a~ropiada p.ara intervenciones 
en la cola. ano. recto. periné. vagina y vejiga urinaria. con d animal en pie. 
Por el contrario. para operaciones en las extremidades posteriores. mamas. 
aparato genital masculino y las laparotomías con el paciente tumbado. es 
preferible la sacrvaneJte . .,·ia craneal, con la que. además. se facilita el derribo. 
Con la adecuada elección de las concentraciones y de los anestésicos. así como 
de sus dosis. es posible la anestesia y extracción del pene en los toros. J:ermane-
cicndo el paciente en la estación (pág. 32). La anestesia lumbar se utiliza. 
ocasionalmente. para la castración de los toros y para intervenciones en las 
marr.as o en las extremidades p.ostcriorcs. Con todo. en estos casos. se recurre 
casi siempre a la anest~sia sacra. La Ollt•stesia se.c!mtmtal logra una insensibi-
lización electiva de las paredes abdominales en la región de los flancos. y es 
útil para las laparotomías con el animal en pie. Sin embargo. el método. exige 
determinadas com.liciones y experiencia en el op~rador. y Se! corre cl riesgo de 
que! el paciente caiga al suelo ·por ddiciencias técnicas (inye~ción subdural o 
subaracnoid..:a) o que quede compl..:tamente sin anestesiar (iny..:cción del ancs-
tJsico fuer~a de! las vértebras). 
Tt!cnica. P~1r~1 la anest('sia sacra es preciso buscar la hendidura existente 
entre el cxtrt!mn dd sacro y la apófisis espinosa de la primera vért..:bra caudal. 
n la que aparece entre! las apófisis de los dos primeros anillos caudales. lo cual 
se logra f:icilm&.:nte palpando con el dedo mientras qu..:. simult:incamcntc. se 
mueve la cola del animal hacia arriba y 01hajo (fig. 3~). En este! punto Se! cor-
tan los ¡:dos. y la piel se dcsinkcta y limpi¡a con cuitlóidn. En el punto medio 
se clava una aguja estéril - aproximadam..:ntc. de 60 mm de longitud por 
l .R mm de diámetro y con lu punta conformada como se ve en la figura 31 - . 
con una inclinación de 45 o respecto a la columna vertebral. y de tal manera 
que se diri~c haci¡a abajo y adelante. ¡:ara que alcance la luz del canal vertebral 
con una enérgica presión. Si la aguja está bien implantada. con frecuencia se 
aprecia un débil silbido. debido a la entrada de aire; pero si la punta se ha 
enclavado en el cuerpo de la vértebra o en los cartílagos intervertebrales. se 
apreciará una resistencia y será necesario extraerla un poco ¡:ara buscar el ca-
mino adecuado. Caso de que fluya sangre por la cánula o pueda ser aspirada 
con la jeringuilla. habrá que retirar también la aguja o. mejor. extraerla 
totalmente realizando una nueva implantación. Si la posición es correcta. el 
líquido anestésico corre sin dificultad. casi de forma espontánea sin que sea 
necesario presionar mucho con la jeringuilla (fig. 33). • 
Según el tamaño del animal. para · -la-anestesia sacrocaudal bastan de 8 
a 10 c. c. del producto anestesiante. Los pacientesjóvenes sólo reciben 6 c. c .• 
mientras que los toros grandes precisarán. generalmente. hasta 15 c. c .. según 
las circunstancias. Para las anestesias de corta duración se utilizarán las con-
Man~jo de lth hó\'Ídll~ 
ccntracioncs bajas. y ('iara las intervenciones largas. las altas. tal como se.: dc.:s-
crihe en la rágina 27. 
Para la sacroanasrc•sia craneal se emplearán. según el tamaiio de los ani-
maks. de.: 20 a 100 c.c. de anestésico. En las anc.:stc.:sias superficiall!s o en los 
<.~nimaks pl!queños bastará b inyección di! 20 c. c .. pero cuando se realicen 
laparatomías en las zonas ventrales de la región abdominal. con el animal 
echado. serán precisos 100 c. c. o más (la inyección ha de ser lenta). Con todo. 
es comeniente no utilizar altas concentr-~cionc.:s de anestésico en la anestesia 
l"acrocraneal (pág. 27) a fin de.: e\ itar lesiones mcdubrcs y decúbitos demasiudo 
prolongados. Tras la inyección. el animal debe permanecer en un lugar ad~­
cuadn t pág. 14 ). Su cabeza debe estar algo más elevada que el rc.:sto del cuer-
po. rara evitar que el anestésico llegue a centros medulares vitales. Mientras 
dura la intervención. las extremidades r.ermanecerán atadas. para que el pa-
ciente no realice movimientos perturbadores (intentos de incorporarse con los 
miembros anteriores). El animal permanecerá en observación hasta tanto pueda 
permanecer en pie. y no será obligado a levantarse con demasiada precocidad. 
Después de una anestesia extradural sacra. utilizando 60 a 80 c. c. de la 
solución entre el 0.25 y el 0.5 % de Tutocaina. o bien 60 c. c. de Ja solución 
al 0.25 % de Hostacaína. se logra en los toros la extracción y tratamiento del 
pene en el paciente en pie. No obstante, hay que prever posibles inseguridades 
en la estación. intranquilidad en los movimientos o caída al suelo. por lo cual 
deberán tenerse a mano los aparatos adecuados (colchonetas y trabones (pá-
gina 14 ]). Modernamente. para los citados fines se emplean casi siempre los 
tranquilizantes (pág. 24). o métodos especiales de anestesia de la conducción 
Trunquili1-ación y an~ .. ~~~ia medicamento .. a~ 33 
(m!rrio dorsal del pcm.•, ncr\'ios pudc•ndas y hc•morroidales, mtísculo rctractor 
del pene). 
Para la m1estesia lumbar se inyectan -después de corta r el pelo. limpiar 
y desinfectar- Jos líquidos anestésicos. precisamente en el punto más blando. 
que se aprecia entre las apófisis espinosas de la última vértebra lumbar y el 
sacro. utilizando unas c-.ínulas de 60 a 140 mm de longitud (para animaks jó-
venes y adultos. respectivamente) y de 1.8 mm de diám~:tro provista de man-
1-"10 . 33. Inyección del anestésico en 13 an~c:sl.a cxlrJdural ~lCra 
drín. La cánula se enclava en dirección oblicu:.a. de arriba abajo. hasta que su 
punta alcanza la luz de la hendidura extradural que aquí es bastante amplia. 
Cuando se extrae el mandrín suele orrsc la entrada del a ire. Si la prueba de 
aspiración resulta negativa (no se absorbe sangre ni líquido cefalorraquídeo). 
se inyectan de 20 a 30 c. c. de anestésico en solución de mediana concentra-
ción (pág. 27). Con este tipo de anestesia. el animal suele encontrarse incapaz 
para permanecer en pie. En estos casos habrá que tomar las mismas medidas 
que las descritas para la anestesia sacrocraneal. Ernt castra toros jóvenes sin 
producirles dolor. y con los animales en pie, emp.leando la anestesia lumbar e 
inyectando sólo 2 a 5 c. c. • 
La inyección extraduntl par~ la ane..Slf..sia segmental se efectúa, tras las 
consiguientes medidas preparatorias (véase anteriormente). preferentemente en-
tre las vértebras lumbares primera y segunda. 1 a 2 cni a un lado de 1a línea 
media (hacia la derecha para anestesiar el flanco izquierdo. y viceversa), en-
3. RoSE,.IUOE" : Ellploradón dCnka del aanado vacuno. 
Manejo di! los bó\ idos 
clavando Ja cánula tras la línea de unión. a lo largo d\!l bordl! anterior de las 
apófisis transversas de la 11 vértebra lumbar. Primeramente se introduce una 
cánula corta dirigiéndola hacia el orificio intervertebral para depositar allí 
5 a 10 c. c. del anestésico y. a continuación. y en el mismo punto se introduce. 
otra cánula con mandrín de 100 mm de longitud (por ejemplo. núm. 629 a). 
tomando una ligera inclinación hacia delante y en sentido medial. hasta que 
se atraviesa el ligamento imeracual (resistencia). Cuando se llega a la dura-
madre in/enza se ap¡ccian repent inos movimientos de defensa por parte del 
paciente. En este momento se extrae el mandrín y se comyrueba la posición de 
la punta de la cánula en el espacio extradural siguiendo los criterios conocidos: 
débil silbido producido p.or la corriente de aire. ausencia de sangre o de líquido 
al asyirar con la jeringuilla y falta de resistencia al inyectar el anestésico. Para 
la anestesia de los flancos son necesarios de 10 a 12 c. c. de una solución de 
concentración media (pág. 27). Las concentraciones más elevadas son peli-
grosas porque pueden originar una parálisis en Jos nervios de las extremidades 
posteriores (pág. 31). La insensibilidad se comprueba pinchando suavemente 
con una aguja en los flancos. y a veces se aprecia un ligero encorvamiento de 
la columna vertebral hacia la parte anestesiada. 
Anestesia general (narcosis} 
Prel iminares 
Rara vez es necesario en los bóvidos recurrir a la narcosis. o sea. a la anu-
l ~u.: ió n pasajera del sensorio y de la motilidad por medio de narcóticos. port¡ue 
la mayor parte de las operaciones pueden efectuarse con ane~tesia local (p<í-
gina 27) y. en caso necesario. previa adn.linistración de tranquilizantes (pági· 
na 24). únicamente para intervenciones de importancia en la cabeza (resecci<ln 
de granulomas actinomicóticos. por ejemplo). o ~n el terdo anterior del cuerpo 
(reposición de fracturas) y también en el dorso (extirpación de papilomas gran-
des y numerosos) p.uede hacerse precisa una anestesia general. Sin embargo. 
en los bóvidos. en la narcosis de larga duración con ausencia de reflejos suelen 
presentarse dificultades debidas a las particularidades anatómicas y fisiológicas 
de los preestómagos. lo cual provoca accidentes que ponen en peligro la vida 
del paciente. Así sucede con la falta de eruptos. que ocasiona un meteorismo 
de panza de mayor o menor intensidad, en virtud del cual se comprime el dia-
fragma y aparecen anormalidades en la mecánica respiratoria y circulatoria. 
La plenitud de los rcservorios y el decúbito lateral del animal facilitan, además. 
el reflujo del contenido de la p.anza. y. como quiera que los reflejos están eli-
minados. pueden aspirarse con grandes cantidades de saliva (ausencia de los 
reflejos de la tos y de la deglución). Las neumonías por aspiración que así se 
originan tienen casi siempre terminación mortal. A fin de evitar estas compli-
caciones e1tisten sondas especiales con manguetas insuflables, para empujar el 
esófago contra la panza o a la tráquea contra la cavidad larfngea, evitando así 
estas entradas de líquido por aspiraciones. En caso necesario, la sonda introdu-
TranquiliLación y anc'ilc'iiil mcdicanwnto,a'i 35 
cida por la tráquea puede ser útil para efectuar una respiración artificial y 
para la administración de narcóticos por inhalación (pág. 37). Con todo. taJes 
sondas tienen hasta ahora una aplicación limitada. ya que su empJco requiere 
muchos cuidados y una ayuda especializada. Pese a todo no hay que olvidar 
Ja posibilidad de Jos citados riesgos cuando se trate d~ anestesias generales 
en los bóvidos. procurando que los efectos ni sean muy prolongados ni muy 
profundos (ausencia total de reflejos) y colocar al paciente en una posición 
adecuada. 
Ante todo. hay que examinar detenidamente al animal p.ara descubrir b 
existencia de procesos cardíacos. pulmonares o hepáticos (págs. 92. 124. 174). 
En tales casos se prescindirá en absoluto de Ja anestesia general o se hará con 
dosis muy bajas. Lo mismo sucederá cuando se trate de hembras en avanzado 
estado de gestación o durante el parto (peligro para el ternero). Siempre que sea 
posible.los pacientes permanecerán a dieta o beberán lo estrictamente nece-
sario durante las 12 horas previas a la narcosis. p.ara reducir así el volumen 
de la ¡:anza. Es recomendable una premedicación con tranquilizantes (pág. 24). 
al objeto de facilitar las operaciones previas. disminuir Ja excitación prenar-
cótica y potenciar el anest~sico. Con este procedimiento st: asegura también 
la inmovilidad del animal cuando desaparece el efecto de la anestesia general. 
Antes de realizar la narcosis será preciso haber tomado todas las precau-
ciones para que p.ueda empezar inmediatamente la intervención. EJ animal 
ser¡í tumbado con ayuda de tranquilizantes o relajadores musculares (pág. 24). 
Este sistema es recomendable. sobre todo. para evitar la excitación prenarcó-
tica cuando se utiliza éter o cloroformo en inhalación. Para derribar al paciente 
se puede esperar también a la acción del narcótico. En Ja anestesia general 
por inyección suele bastar un ayudante. que sujeta la cabeZ4l dirigiéndola hacia 
arriba. apoyándose simultáneamente contra el dorso y tórax del animal. En 
las narcosis por inhalación. y según el tamaait> del animal. harán falta de 3 a 
5 ayudantes vigorosos. La posición más adecuada para evitar complicaciones 
es la de decúbito esternal. con las extremidades recogidas bajo el cuerp.o. si 
bien esta postura. que además es difícil de mantener. imposibilita el acceso al 
campo operatorio en muchas intervenciones. Si las circunstancias no exigen 
otra cosa. se preferirá el decúbito lateral derecho· (al contrario de Jo acostum-
brado). porque así la panza no recibe la presión de las demás vísceras y. con 
ello. disminuye el peligro de reflujo del contenido de los rcservorios; ¡;or otra 
parte. en caso necesario. si se presenta un timpanismo. p.uede efectuarse la 
punción con un trocar. El paciente debe permanecer siempre atado para impe-
dir los molestos movimientos de defensa que se producen al final de la narco-
sis. y mientras dura la intervención. dos ayudantes sujetarán la cabeza y la 
pelvis. El paciente estará tumbado de tal manera. que su tercio anterior y cuello 
queden más elevados. pero la cabeza se colocará de forma que el hocico quede 
algo más bajo -colocación de un rulo- lleno de paja bajo la espalda y cuello-. 
para que la faringe se sitúe en el sitio más alto. Con este procedimiento se logra 
que el contenido de la panza y la saliva que refluyen se eliminen directamente 
por la boca. Por los mismos motivos, la lengua del animal anestesiado debe 
31) M:ml!jo di! los bóvidos 
recogerse hacia arriba tirando de ella en la cavidad bucal. quedando en esta 
postura hasta que reaparecen los reflejos. El grado de narcosis se comprueba 
por medio del reflejo palpebral. que nunca debe quedar anulado. 
Se debe disponer de un trocar para tratar una posible timp¡~nitis intensa. 
En este caso será preferible colocar al paciente en decúbito estemal para reali-
zar la punción. Si fluye repentinamente el contenido de la panza. tanto en la 
narcosis profunda como al aumenlar la presión abdominal. éstas son las mejores 
medidas de seguridad que pueden tomarse. Si se observa disminución de los 
reflejos palp.ebmles. respiración entrecortada y aumento de frecuencia, así 
como irregularidad y debilidad en la actividad cardíaca. serán síntomas de que 
el narcótico ha sido administrado en dosis demasiado alta. En tales casos hay 
que administrar analépticos centrales (Cardiazol Knoll. por ejemplo). y para 
combatir el colapso periférico. estimulantes (Veritol KnoiJ. Effortil Cda o 
Rep.hrin Hoechst) y también preparados combinados (Veriazol KnoiJ o Pre-
gazol Hoechst), a la dosis de 5 a 10 c. c. por vía intravenosa. Además. para la 
respiración artificial habrá que realizar 15 a 20 movimientos forzados p.or 
minuto. levantando y bajando fuertemente la extremidad anterior que ha que-
dado hacia arriba. o insuflar aire con un fuelle y con sonda traqueal. Rara 
,·ez. y sólo tras pérdida de sangre. será necesario reponer el caudal circulatorio. 
Como estimulantes después de la narcosis pueden emplearse productos como el 
Mcgimide Nicholas o el Eukratón Nordmark (2.5 hasta S g en solución al 
10 % por vía intravenosa). 
Al final del estado de narcosis. la h:ngua se introduce nuevamente en la boca 
y el animal mueve la coJa. En caso necesario será preciso prolongar la anestesia 
administrando nuevas dosis o recurriendo a la anestesia local. Al reaparecer 
la motilidad. sobre todo cuando se administraron previamente tranquilizantes. 
persiste todavía una clara analgesia. que p.ermitc atender a la herida sin mo-
lestias (suturas. apósitos). Terminada la intervención se quitan las ligadur..ts 
y se coloca al paciente en decúbito csternal. pero deberá permanecer bajo la 
observación hasta que intente levantarse. Las vacas no suelen intentar la in-
corporación prematura y peligrosamente. sino que sólo lo hacen cuando son 
capaces para ello y tienen seguridad. En los toros. por el contrario. hay que 
tener cuidado; pero si recibieron tranquilizantes. también suelen permanecer 
tranquilos. Hasta tanto el paciente recupere su aptitud para ponerse en pie y 
para caminar. puede recibir alimentos y bebidas sin peligro de falsas deglu· 
ciones. No obstante. y por causa de los efectos residuales de la narcosis y de la 
tranquilización, debe permanecer 1 ó 2 días aislado (box libre) para que no 
tenga que sufrir las molestias que le ocasionan los otros animales. La leche 
ordeñada inmediatamente después de la anestesia no es apropiada para el con-
sumo humano. 
Según el narcótico empleado y la forma de administración, se distinguen, 
para los bóvidos, varios métodos de anestesia : de inhalación. de inyección, oral 
y rectal, que serán descritas brevemente a continuación. Para las necesidades 
prácticas será mejor recurrir a uno de los procedimientos más simples. 
Tr:anquili1ación y ane,te,ia medicamentosas 37 
Narcosis por inhalación 
Generalidades. En los bóvidos es posible la administración de narcóticos 
en forma de vapores. con ayuda de máscarJs respiratorias que tapen la nariz 
y la boca - una simple bolsa o saco. un cubo perforado o la máscara especial 
de Westhucs-. pero cuando se trata d\! anestesia de larga duración. el método 
es poco recomendable. ya que no se puede comprobar el flujo de la saliva o del 
contenido gástrico. que pueden ser asrirados con facilidad o interrumpir el 
paso del aire en el interior de la máscara. Ofrece mayores seguridades intro-
ducir una amplia sonda tras intubación de la tráquea. previa la administración 
de tranquilizantes. relajantes. o después de aplicar barbitúricos (MESSERVY 
y JOI'-lES. FJSIIER y JENNINGS). La sonda traqueal se deja en su sitio mientras 
dura la anestesia. hasta que reaparecen los reflejos. En la práctica de estos 
métodos. y al contrario de lo que suct..~e en los demás. es indispensable la co-
laboración de un ayudante preparado. Los pulmones de los bóvidos son más 
sensibles que los de otros animales frente a la administración de narcóticos 
- intensa secreción bronquial. peligro de neumonía p.ostanestésica- . y tienden 
generalment~. con facilidad. dumnte la narcosis. a Jos broncoespasmos y a la 
producción de enfisema. 
La narcosis <'Oil ét1.1r exige el empleo de aparatos adecuados. para asegurar 
la necesaria concentnlción de vapores. Por otra parte. es poco apropiada para 
fines prácticos. dad<> el peligro de explosión y el olor que comunica a la carne 
duranh! algún tiempo. lo cual la hará inadecuada para el consumo humano 
en caso de un sacrificio urgente. Tras una fase previa de excitación. que se 
disminuye mucho con el empleo de hidrato de cloral o de tiobarbitúricos. la 
aspiración dd éter proporciona una adecuada anestesia general. El estado de 
inconsciencia se extiende a lo largo tic un período equivalente al de la narcosis 
misma. o la rebasa en un 50 %. Tras la medicación r-revia. por el contrario. este 
período es más largo (FJSIIER y Jr:NNINGS). 
El cloroformo p.ucdc inhalarsc también con ayuda de un saco o cubo per-forado. en los que se coloca una gasa empapada. Estas máscaras deben suje-
tarse bien con cintas a los cuernos. para evitar que se caigan. La operación se 
realizará mejor con el animal tumbado y atado (sujetando bien la cabeza). a 
causa de la fase de excitación que se produce. Para logmr la anestesia. y según 
el tamaño de los pacit!ntes. se precisarán 30 a 50 c. c. de cloroformo. prolongán-
dose el estado al añadir. según sea necesario. de 10 a 30 c. c. sucesivamente. 
Este tipo de narcosis, cuando sea posible. no debe durar más de 20 minutos. 
Los animales se levantan en pocos minutos desp.ués de quitarles la máscara 
(BAJER. B ocK). La posibilidad de utilización de las canales de bóvidos cloro-
formados para el consumo humano se enj~ic.i~n según diversos criterios. 
Según se desprende de las actuales experiencias. el Bromch/ortrifluoretano 
(Fluothane l. C. 1. o Halothan Hoechst) es un producto muy adecuado p.ara la 
narcosis por inhalación en los bóvidos. Este fármaco, que, por otra parte, re-
38 
suha todavía muy caro. requiere. para su administración. un aparato especial. 
El animal se repone en 30 minutos hasta una hora. aunque );¡ nan.:osis haya 
t<::nido una larga duración (FISHFR y J ENNINGS. Bt:RGE y M ü L LER). 
Narcosis por inyección 
Generalidades. En los bóvidos puede lograrse una rápida y segura anestesia 
con el empleo de narcóticos soporíferos. en aplicación endovenosa. preferente-
mente. en la \'ena yugular. Las inyecciones en la vena mamaria sólo deben 
ponerse. para evitar complicaciones. cuando el animal está ya tumbado y 
atado. La imp.lantación de la cánula en la vena debe ser correcta. porque la 
narcosis no se produce cuando el líquido se inyecta fuera del vaso y porque el 
hidrato de cloral origina desagradabks reacciones (para y tromboflebitis). 
Para realizar adecuadamente la técnica. es preferible utilizar cánulas especiales 
con orificio lateral. Como quiera que la narcosis por inyección no es cara. es 
;tconsejable adquirir la propia experiencia res¡:ecto a las dosis. aplicándolas 
con el debido cuidado. Es. sobre todo. imr.ortante cuando se emplean barbi-
túricos. realizar la inyección empleando el tiempo necesario. La rapidez de la 
infusión puede regularse sin peligro con la ayuda de!- un aparato de inyección 
provisto de un largo tubo de goma (70 a 80 cm). lcvant:.tndo o bajando el frasco 
según sea preciso. Cuando se inyecten barbitúricos es preferible el empleo de 
una jeringuilla grande (50 a 200 c. c.). y comprobar el tiemp.o con el reloj. El 
animal será sujetado por un ayudante si ~mpi\!za a tambalearse (pág. 35). 
Alcohol. Según las exp~riend;~s de Dl t:RNIIOFI:R. se logra una somnolencia 
profunda o una intensa tramtuilización. suficiente para muchas int~rvcncioncs. 
administrando 2 a 4 c. c. / kg de p\!SO de una mezcla compuesta por una part\! 
de alcohol etilic() y tres de solución de glucosa al :20 •;:). La cantidad que se ha 
de inyectar ~s muy grande ( 1 ó hasta 2 1 para un animal de 500 kg). y el estado 
de somnolencia puede durar varias horas. 
1/idrato ele· cloral. Este producto. que se empl\!a muy frecucnh:mcnte en la 
clín ica bovina para lograr una anestesia generul. se aplica por vía endovl.!nosa 
estricta. en dosis de 4 a S g de una solución al 4 o al 10 %. recién preparada 
con agua templada. y por SO kg d\! peso vivo. preferentemente tras la medica-
ción con tmnquilizantcs. La inyección se administra lentamente hasta que 
aparece el efecto. es decir. hasta que se tumba el animal. La narcosis se produce 
pasados 10 minutos. aproximadamente. de la infusión. y pers iste durante 20 
hasta 60 minutos. La recuperación total requiere otras 2 ó 3 horas. La narcosis 
con hidrato de cloral es apropiada también como tratamiento de base pa ra 
continuar después con la anestesia por inhalación o con barbitúricos, o en 
combinación con anestésicos locales. La carne no se altera con el hidrato de 
cloral. GROVES afirma haber obtenido buenos resultados con una mezcla con-
servable formada por 60 g de hidrato de cloral. 30 g de sulfato magnésico. y 
agua destilada para completar 350 c. c .. añadiendo luego 100 c. c. de alcohol 
etnico y 20 c. c. de Pentobarbital (Nembutal Abbott). de cuya solución se in-
Tranquili/aci,\n y anl!"itC\b mcdicamento•;a' 39 
ycctan lentamente. hasta lograr el efecto. 50 c. c. por cada 50 kg de peso vivo. 
Una combinaci()n parecida para la narcosis recomienda K. BtENOINGER: 10 g 
d.: hidrato de cloral y otros 10 de Pentobarbital (Narcorén Rentschler) disuel-
tos en 100 c. c. de agua. para inyectar a razón de 10 a 15 c. c. por 50 kg de 
peso vivo. 
Barbittíricos. Con el Pt!ntobarbital (Nembutal Abbott. Narcon~n Rcntsch-
ler). administrado en dosis de 1 hasta 1.5 g ~or 50 kg de peso vivo. en infusión 
lenta (4 m:nutos), se logra una na rcosis adecuada. que dura. aproximadamente. 
30 minutos. si bien la somnolencia ulterior es muy larga (3 horas). Ocasional-
mente se obsc!rvan también trastornos circulatorios. Este producto es más ade-
cuado para los bóvidos, administrado en combinación con el hidrato de cloral. 
El Ht!xobarbital (Evipán Bayer) Se! aplica. según Sct-INEIDER. a razón de! 
1 g por cada 50 kg de ¡:eso en una solución del 10 al 20 %. en inyección endo-
venosa. en la que se invierten de 10 hasta 20 segundos. Se logra así una narco-
sis. que se prolonga durante 7 a 14 minutos. con un estado de somnolencia de 
30 hasta 60 minutos. 
El Thiopt'IIWI {Pentothal Abbott. Trapanal Promonta) permite una narcos i~ 
de 5 a 10 minutos. tras b inyección endovenosa rávida (8 segundos) de 0.5 
a 0.75 g por cada 50 kg de peso. disueltos en 50 c. c. de agua. El estado de som-
nolencia se manifiesta tras una fugaz disminución de los movimientos respira-
torios. y la fase de recu~ración alcanza entre tres cuartos y una hora (WR&Gil r 
y H All. W t:STft UES y fRITSCH). 
El Methiwra/ (Thiogenal Merck. Brevinarcón Chemischc Werke Radebcull 
se utiliza mucho para Jos bóvidos en clínicas e institutns. Se recomienda disolver 
la dosis necesaria (0.6 a 1 g por 50 kg de p.eso vivn ; en Jos animales viejos. 
ddgados o l.!nfamos. la c.Josis mínima) en 50 c. c. de agua. e inyectar por vía 
cndovcnosa en 20 segundos. mejor aún . previa administración de tranquil i-
zarltcs. Al aparecer la narcosis puede apreciarse un ligero temblor muscular. 
que se acomparia de respiración lenta y superficial. El estado de somnolencia 
dura 10 minutos. y en los pacientes fuertes puede prolongarse otro tanto apli-
cando nuevamente una inyección con un tercio de la dosis inicial. La rccup.c-
ración necesita media hora. 
Narcosis oral 
Generalidades. Para lograr la narcosis por vía oral se administran los pro-
ductos con la sonda esofágica o con una botella. La ingestión voluntaria con 
el agua de bebida se l9gra sólo cuando el animal no ha tomado agua durante 
mucho tiempo. ¡:,orque, lógicamente. extraña el olor y el sabor. Las· dosis ne-
cesarias son superiores a las que se administran por vía intravenosa, ya que los 
productos se diluyen mucho en el preestómago y se resorben con lentitud; 
antes de alcanzar el torrenle circulatorio han de pasar por el hígado. Por estas 
razones. los efectos de la narcosis oral son muy lentos. y la intensidad de la 
40 M~1ncjo d.: lo ... bóvidos 
anestesia alcanzable. muy insegura. Por ello. cuando no hay ningún motivo 
especial para aplicar este método. se prefiere. en general. la inyección de 
narcóticos. 
Alcohol. Con su empleo se logra un estado de embriaguez o hasta de som-
nolencia. con disminución de la sensibilidad y de los reflejos; pero. ocasional-
mente. se han observado también excitaciones y hasta casos de muerte. H FSS 
y WvssMANN recomiendan las dosis de 0.5 a l 1 para 200-400 kg: J a 2 1 para 
400-fOO kg y 2 a 3 1 para 600-800 kg. de alcohol al 40 ó 50 % (aguardiente). 
En muchas zonas se utiliza toda\ ía este sistema de narcosis. 
Hidraro de clvral. Se administra por vía oral en dosis dobles de las indi-
cadas para la vía endovenosa : 8 g por cada 50 kg de peso -vivo en 2 a 3 1 de 
agua.Narcosis por vra rectal 
Generalidtules. Como quiera que los bóvidos ddecan muy frecuentemen-
te. sin que se pueda hacer mucho por evitarlo. esta forma de apJicación (con 
clisma) no ha encontrado mucha aceptación. Además. en lo que se refiere a 
kt absorción y a los afectos existen parecidas inseguridades que en la vía 
oral. Para evitar la expulsión dd producto se recomienda no vaciar previa-
mente el recto. La medicación previa con tranquilizantes es muy útil. El narcó-
tico se lleva al recto lo más cranealmente posible. disuelto en agua a la tempe-
ratura del cueq:o (agua o cocimiento de simiente de lino). con un tubo de go ma 
o un catéter de rig idez adecuada y de grosor de un lapicero (cun ayuda d\! una 
jeringuilla o irrigador). las cantidades de líquido se retienen (')Oco. 
Hidrato t/(• doral: H g por cada 50 kg de r.~so en 1 1 de ¡agua. pnxlucen 
efectos an:Hogns a lns que se logr~1n con la inyección endovenosa. 
Rectidón R iedd dt' HtliJn: ERDNI:R y fRITSCif han logrado un est-ado de 
somnolencia de dos horas de duración después de 15 minutos de aplicar 0.75 g 
(lOr .kg de peso vivo. en solución al 10 %. 
Bibliografía 
T rmrqui/i :.tmtt•s ~t,•m•ralt'f 
BltATTACHARYYA. M. M .. y B. T. BANF.JUEE ( ltJ61) : A ~tudy on the u<;e of Chlorpromazinc 
hydrochloridc and Promcthazine hydrocho!oridc for cxamination of thc pcnis in bull~ 
nnd buffalocs. lndian. Vl!t . J . 38, 353- 359. 
Btooo. D. C .• y R. H. HAYMAN (1959) : Chlorproma1.inc a~ a tranqui llising agent in cattle. 
Austral. Vct. J . 35, ~48-253. 
BtOCH. K . ( 1960): Obcr die blutdruckscnkcndc Wirkung von Mcgnphcn, Dcccnt:m und 
Combelen beim Rind. Di~s. Munich. 
Botz. W. (1959) : We<;en und klinischc Bcdcutung dcr Neurolept ika . Bcrl. Münch. 
Tierarztl. Wschr. 72, 164-166. 
BouCKAERT. J. H .. W. OYAF.RT y R. SIERENS (1959): Largactil en aanverwandte preparoten 
bij de grotc huisdiercn. T. Diergcncesk. 84, 114. 
41 
CIIIAt.:, D. ( IIJ58 ,1 59): Tr:.anquili7c:r~ for largc animals. lowa State Coll. Ver. 11, 25-26. 
FOLEY, E. J .• Q. F. Mc DoNALD, W. G. Ro nERTSON y J. C. SII!CRI~T (J 958) : Use of pcr-
phcn:uinc in 'ihÍJ'lping cattlc. Vct. Mcd. 53, 515- 51 ~. 
GINSDF-RG. A. (1963): lhc use of tranquilli<;erc¡ in thc trano;porl of 'ilaughtc:r tock . Vet. 
Rcc. 75, 996- 999. 
HoL,: . L . y E. Kuodé t 1959): Anwundung von Largactil bei Bullen. um c:incn kUnst-
lichcn Prol..&p" deo; Pcnis z u crzielen. Veterin:Hstvi 9, 57- 61. 
KAEMMERER, K . ( 1958) : Vcrsuche mit Combdcn an S!iugcticrc:n. Vct.·Med. Nachr. 1958, 
71- 120. 
fdem (1961) : Erfahrungcn bei Tr:m o;portvcrsuchc:n unter Combc:Jen-Schutz. Vet .·Mcd. 
Nachr. 1961, 51-64. 
fdc:m ( 196~) : Wdtere Experimentaldaten ilhc:r PropionylpromaLi n. Vet.-Med. Nachr. 
1962, 13 1 - 152. 
KocH. H. ( 1 96~) : Erfahrungcn m it D ominal ad us. vet. in der ticr!irztlichc:n Praxis. 
Ticr!ir7tl. Umsch. 17, 4JQ--435. 
Ko v.<cs. A. 8 .. y J . ZÁJER (1958) : Ober Largactil und die Grundlagen seincr chirurgischen 
Anwc:ndbarkc:it . Magyar Allatorv. Lapja 13, 299-30~. 
LANL,' E. (1962) : Erfahrungen mit .. Vetacalm". einem nc:uen Tranquilizer·Prapara t, beim 
Rind. Schweiz. Arch. Ticrhk. tO.a, 418-423. 
LUNDVAI t. R. L., y R . l. CAMPBELL (1957) : Chlorpromazinc hydrochloride for the exa-
minat ion of thc pc!nis in bull~. J. Amer. Vct. Med. Ass. 131, 86. 
M,-\T'UA. A .• y A. V. STOPIGLIA (1955) : Notas prcl iminarcs so a extcrioiril:.t~;lo do pc!ni.. 
cm bovinos com c:mpr~go da clorpromazin:' e da rromctazina. R\!v. Fac. Mc:d. Vct. 
(Sao Pauto) 5, -'11 16. 
NottD!'\,.RilM. G .. K. ÜRSTADIUS y N. LANNEK (1958) : Plc¡;icil - eH nytt scdativum i 
vch:ri n !.i rm edicin~k praktik . Mcld.-blad. Sverin¡;. Vct.-fOrb. JO, 34S- 347. 
Sl'IIHOY, f. . y K. S. Mc N.\II.Y {1958): Tranquililing drugo¡ in vctcrinary rracticc. Curnc:ll 
Vct . .as. JJ 1 - 347. 
SaiittrR. M . (195M) : Ohcr die W irkung und Anwcndung ncucrcr Phenuth i:11inderivatc 
(sog . .. Tranquili1cr") heim Rind. Ot. T icr!in:tl. Wschr. 65, 2:!9 - :!35. 
UNSIIH M . J . ( 1960) : Die Vcrmindcrung 'trc~!lbcdingtcr Gcwicht'\vcrlu~trc hd Vicht ran,-
J'lurh:n ~lun:h d ie Anwc:ndung vun Comhclcn. Vct.·Mcd. Nachr. pu,o. 1JR- III). 
Wuu.RAU. J . (1959) : Oher die Wirkun¡ und Anw.:ndung,müg!ichkcitcn d.:.¡ Phcnuthialin-
dcrivatc' O"·c~·ntan·Mcrck CPcrphcnalin) hcim Rind. Mh. Vct .·Mcd. 1 ... 604 .(,llfl. 
A tu•stc·titt /onll 
At MS. K. (1929) : Bdt ras 7Ur Lumbalanasthcsic hcim Rind. Di'i ... Hannovcr. 
BH. KI-R. W. ( 19.59) : Bcitrag l u r ln¡cktion von Lokalanasthctika Cin'ihco;nndcrc Hostacain) 
in den Wirbclkanal. Dr. Ticrarztl. Wschr. "· 589- 59:!. 
BLNESCif. W. (1926} : Einc Ana'ithcsicrun¡smethode am 'itchcndcn Rind fUr das A L-
fHt EC"H rSI-N\chc Vcrfahrcn dcr Stcri1 iHihbchand1ung. W icn. T icr!ir1tl. M o;ch r. J3, 
J 30- 134. 
BuctmoLz. J. H . ( 1948): Bcitrag zur Extraduralanasthcsic bci den Hausticrcn un ter bcson-
dcrcr BcrUcksichtigung dcr Frage. ob es beim Rinde m6glich ist. d ie lnjcktio ns tclle 
rur d ie Extraduralanasthesie kranillwarts ZU vcrsch icben. T ierarz tl. Uml'ch. 3. 249. 
DIRKSEN. G. (1955): Lokalanasthesic bcim Rind unter Zusatz von Hynluro nida'!c. Dt. Tic-
rarztl. Wschr. 62, 475-477. 
fdcm ( 1958) : Lokalanasthetika mit schnellem Wirkung cintritt in der Anwcndung beim 
R ind. Dt. Ticr~rztl. Wschr. 65, 313- 3t7:-
E1BL, K . (1935) : Die Lumbalanasthesie in der taglichen Praxis bei Junsbullen und 
Schwtincn. Münch. Ti~rarLtl. Wschr. 16, 145- 148. 
GtES~ - .• y -. KAHLER (1939): Das deutsche Tierschutzgcsetz. Duncker und Humblot, 
BerHn. 
(il;r/1. R. ( 19~8) : Erfahrt!ng~n mit cJ~r S:.tk ral - uncJ Lumh.l~an!hth~ ,i.: b.:im RinJ.:. 
Dt. TicrarLt l. Wschr. 36, 833- 838. 
H FI~S<'II ~N. W. 1 1960) : Erf:lhrungcn mit J.:r lumbah:n ExtraJur:.alana •ith~,¡~ ( .. S.:gm.:n-
talana<~th~'ic") h.:i Lap:uotomi.:n am stch.:n&.kn Rind. Ot. Ti~r~rLtl. Wschr. 67, 
146- 15:!. 
HnFM.\NN. W. ( 1 937) : Ohcr Sch~t.kn dc r Epidurab n3$th.:,il! hcim Rind. Schw.:il. Arch. 
1 icrhk. 79, 465--468. 
Kiltfl.rR. H. ( 1 963) : Pathohio;;tologic d.:-; RUckcnmarkc.; na eh C:(tradural~r Anasth.:si~ 
bcim Rind. B.:rl. M Un ch. Ticr!irztl. Wschr. 76, 46- 50. 
L \SSOIE. L. (1958) : La portien po,téri.:urc du ~y,t(rn.: ncrwux ch.:L 13 b~t.: hovin.:. Ann. 
M~d. Vét. 102, 5:!9- 549. 
Ltc ttTENSTERN. G. ( 1910) : Die! Lumbalpunktion un..t -injd:tion un..t ihrc! Anwcndung hcim 
Pfcrd und R ind. M Unch. Ticrtirztl. W'\chr. S.a, 369/ 388 .' ~16. 
llN~. R. P .• y J . C. St.una (1956): Comparis"n of sorne loc:1l 3ncsthetic, in cattk J. Am.:r. 
Vet. Mcd. A ~ . 129, 306-309. 
MAGDA, l. l. (1960) : Lokalanasthcsie - Anleitung rur TicrarLte. (ObcrsetLUn~ aus dem 
Russischcn). Fischer, Jcnn. 
Mussu.l., J. ( 1963) : Fe~ttiegcn nach Extraduralanasthcsicn. B.:rl. M Unch. Ticr!irztl. W,chr. 
"· 45 6 
NUMANS. S. R. (1957) : Epiduralantisthcsic ~im Rinde. Tier3rztl. Um.;ch. 12, 101--10.5. 
SCHit~IDF.R. J .• y O. ScHAILER ( 1954) : Anatomischc Studkn Uber c:xtr..aduralc Anastht:liic 
bd Rind und Hund. Wien. T icr!irLtl. M~chr . .at. 385 36. 
ScEWAI o, A. (1949) : Obcr die Moglichkdtcn dcr An{hthc,i&: beim Rind n:1ch dcm dcr-
Lcitigc:n Stand de' Schrifllumo;;. Di'ls. Hannovcr. 
Vus~OBOINIKOV, W. M. (195 1) ~ Lumbalc: c:pidur:llc: Anasthcsic: bc:un Rind. Di!>. Charkow. 
WroHt. W. (194~) : Anatomic fUr die: Pr.uis - Anatomi'ich·~lini,chc Unt..:ro;uchung.:n 
Uhc:r die Punkt itm'l· und An!isthcih:stell~n de:;¡ RUckc: nmarks und Ub<r di.: f.at;c de' 
Gc:hirn" hcim R in d. Schwc:i7.. Are h. Ticrhk. a.-. 1 t\ 1- 173. 
WI:StiiUl:..;, M .. y R. FRlf~ll (l'J60l : L>i..: Narkthl! dc:r Ticrc:. l. Lobbn:hthc,ic. a•aul 
Par .. ·y. Berlín )' H~tmhurgtl. 
WRICilll', J. G .. y 1. . w. HAI.I. (J%1) : Vc:tc:rinary .tnac,th.:,ia and ana l~c'IÍ ;I. S." c:d .. n:.i· 
ll i~rc. Tindall } C1lX, l.undn:s. 
A 111' \fnltl ¡:t'l/l'Ttll 
BrRm:. E .• y H. M ütu:R ( IIJ61) : lntub;Ition,narkoo;;c hc:im Rind. Bcrl. MUnch. Ticr!ir1tl. 
W<~chr. ?.a, X:!- -86. 
Btr:NUINt,~k. W. C 1 955) : Bcitrag Lur kombinicrtcn Narkosc. Ti.:rar ttl. Um,ch. 1 O, 207--~0it 
801 z. W.(1961): Allgcmcinnarko~ bcim T icr. Enkc, Stuttgart. 
CAMfiRH.L, J. R .. y D. D. LAWSON (195H) : Thc 01ing' and <~tagc" c,f anac'\lhc'lia in domc"itic 
anímals. Vct. R~c. 70, 545- 550. 
DICRNIIOFER, K. C 1961): Pcr~()nlichc Mittciluns. 
Ftsut:.Jt. E. W .. y S. JENNINGS ( 1957) : A closed circuit anae,thc:tic apparatu~ for adult 
catt!c and adult horses. Vct . Rcc. 69, 769- 77 1. 
(dcm : The use of Fluothanc in horsc"i nnd catt lc. Vct. Rec. 70, 567- 573. 
FRtTSCH. R. (1959) : Zur Bctliubung untcr Umgchung der int ravcno en Jnjcktion. Bcrl. 
MUnch. T ierarztl. W~chr. 72, 423-425. 
fdcm (196 1) : ZwischcnfaJJc bei der Allgcmeinnarko'ie und ihrc Therapie. Berl . Münch. 
Tieriirztl. Wschr. 7.a. 225- 229. 
HANSSON, C. H., y D. JOHANNISSON ( 1958) : Jnhalation anaesthcsia with automatic arti-
ficial respiration during suc:cinylcholin relaxation in Jargc animals. Nord. Vet.-Med. 
lt, 469-486. 
HAPKE, H. J. ( 1961) : Ate m- und Kreislaufrencxe in der Narkosc. Dt. Tierarztl. Wschr. 
68, 142- 144. 
Tranquilitación ~· :lnl!~tc ... ia nh.:dicamcntoo;a~ 43 
Ko~tES. R .• y P. SctuJI /.1' (1~6 1 ) : Zur Narl.:n-ic de'\ Rindes mil Thiubarbituratcn. ~lh . 
Vet.-Mcd. 16, 533- 536. 
RAN~tN, A. D .• N. H. BooTII )' J . P. Sul.ltV.\N ( 195~) : Artifici;tl rcs!liration in largc 
animals. J. Aml.!r. Vl.!t.·M!.!d. A.;s. 120, 196- 198. 
S~fiTH, M. (1964) : Anal.!stcsi af h~st os kvac!~. 'To and fro' -apparat til storl! husdyr. Nord. 
Vct.-Med. 16, 140- 146. 
STÜUER, M. lJ95R) : Die N:ukosc de' Rindl.!.o\, Dt. T il.!rau:tl. Wschr. 65, 6 11 - 61:! . 
STOOER. M .. y A. D. WF.AVFR ( 1958): Zur Narko~ des Rindes. Thiogenal nach Pramc-
dik:lt ion mit Dcccnt:m. Dt. Til.!rarztl. Wschr. 65, 619-623. 
T.wERNOR, W. D. (1961) : A !\Ímpk apparatus for inhalation anacsthc'i ia in :ulult caulc 
and horse'l. Vct . Rcc. 73, 545- 547. 
ToosEv. M. B. (1959) : Thl.! use o( conccntratcd Pcntobarbitonc sodium solut ion in bo-
vine practice. V~t. Rec. 71, 24- .!7. 
WesTHUF.S, M .. y R. FRtTSCH ( 196 1): Die Narkose der Tiere. 11. Allcemcinnarkose. Paul 
Parey, Berlín y Hamhur~o. 
WRtGHT, J. G. y L. W. HALL ( 1961 ): Vderinary anaesthesia and ana lgesia. Baillicrc. 
Tindnll y Co:< . londn!\. 
PlAN DE lA EXPLORACIÓN ClÍNICA 
.. l.a cxploradón exact:l es el fundamento 
dl' la nctlvltla<l vetcrlnari:H 
Preliminares 
Una adecuada exploración sólo podrá realizarse. también en los bóvidos. en 
nmdidom:s apropiadas o modificando las existentes. En los establos. los anima-
les enfermos se examinan. corrientemente. atados en su plaza. En el caso de 
que.! los demás animales estorben. se procura retirarlos. Los ruidos y mugidos 
molestos para la atención del veterinario en la vaquería pueden evitarse pro-
porcionando alimentos a la totalidad del efectivo. o fijándolos en la purrilkt 
en aquellas cuadras que lu tengan. Los terneros en libertad y los novillos debe· 
rán ser contenidos por l¡a cabeza por personas de confian7.a (poig. 4). lo mismo 
que los ~mimales adultos intmnquilos. La exploración se hace muy difícil en 
los establos oscuros. angostos o ruidosos (ruidos de máquinas). así como en 
naves con los animales sueltos. En estas circunstancias es preferible conducir 
al animal enfermo a un lugar adecuado. a ser posible. ilumin..ado. tr...nquilo y 
limpio (era. z..aguán. o pasiJJo). En caso necesario se podrá n!<tli7.ar tumbién 
el examen en el exterior. pero •lllí las condiciones no son muy favorables para 
la auscultación y la percusión. A los animales en libertad se les conducirá. cuan-
do sea posible. al cobertizo destinado al prado o. en caso contrario. permane-
cerán atados. mientras dure el examen. a un árbol o t:staca. 
Para todas las operaciones necesarias de sujeción. administración de ali-
mentos. etc .. es preciso disponer de personas de confianza. inteligentes y vigo-
rosus que presten la ayuda necesaria. Además. habrá que preparar los útil~ 
necesarios para lavarse. porque el que realiza la cxpJoración en los bóvidos se 
ensucia con facilidad. 
Además de las vestiduras para protegerse (bata. delantal. guante de goma 
largo para la exploración rectal) es preciso disponer. sobre todo. del siguiente 
material: fonendoscopio. martillo de percusión ligero y pesado, pleximetro. 
linterna. termómetro. catéter uretral y espéculo bivahQ (tamaño para oveja). así 
como un recipiente oscuro para examinar la leche. Además. se dispondrá de 
abrebocas o anillo bucal. sonda esofágica. así como medios de contención (pá· 
gina 3) y recipientes para la recogida y el envío de muestras (frascos. botes. 
bolsas de plástico). Otros instrumentos necesarios en buiatría serán descritos 
al tratar de la exploración de los diferentes aparatos orgánicos. 
Historial 45 
Historial (anamnesis) 
General idades 
La anamnesis dc.be informar al veterinario sobre los caracteres del padcci-
miento antes de su visita; además. complementa la ex~loración de manera im-
portante y. a veces. decisiva. Al interrogar sobre las p.articularidades habrá 
que considerar la experiencia y capacidad de observación del propietario. 
vaqueros. ordeñadores o pinchc.s. preguntándoles o dejándoles que expongan 
la situación conforme a sus ideas. Muchas veces observan acertadamente sín-
to mas característicos en la locali:.aciótl dt!l padt!cimit.mto; por ejemplo. ausen-
cia de rumia. meteorismo periódico. cólico. diarrea (localización en el aparato 
digestivo). tos, disnea (en el ar.arato respiratorio). actitudes repetidas como 
para orinar. o emisión de orina sanguinolenta (en el aparato urinario). claudi-
caciones (en d aparato locomotor). Con todo. se pondrá sumo cuidado en 
diferenciar las a¡:·reciaciones objetivas de las interpretaciones subjetivas. Con 
frecuencia. el personal de la vaquería. dado su continuo contacto con los p.a-
cientes. puede informar al veterinario sobre el curso de la enfermedad mejor 
que el proph.:tario o d administrador. En otros casos. por existir el temor de 
reprimendas pueden darse informes falsos más o menos intencionadamente 
(ocullación de las causas. quitar importancia a tos síntomas). Merecen un;a 
atención especial en la valoración de la anamnesis los datos referentes a ani-
males quc fueron aJquiridos en época reciente como .wmos, o que aparecieron 
t'll/<•rmos ¡:oco tiemp.o dc.spués de ser comprados (reclamación del certificado 
de sanidad. página 226). 
Es recomendable en gc.ncral. al twcer el interrogatorio. no ajustarse a un 
esquema dcmasiadn severo - al contrario de lo que sucederá en la exploración 
clínica del animal. que se r~ali1.ará a continuación- . sino que es preferible 
efectuar un resumen a lo largo d~ la conversación. que así se lleva con mayor 
confianza. Sin embargo, no debe olvidarse ningún punto importante. Las pre-
guntas de mayor interés se referirán a la duración del padl'cimiento, caracterís-
ticas y desarrollo de los síntomas, así como a posih/es causas. informándose. 
además. sobre cualquier tratmniento establecido con anterioridad. 
Duración del padecimiento 
La calificación de un proceso como sobrt!agudo, cuando dura pocas horas 
o hasta dos días; agudo (3-14 días). subagudo (2-4 semanas) o crónico (más de 
4 semanas) no tiene ninguna relación con el grado del padecimiento, si bien 
• 
las enfermedades agudas suelen cursar con una sintomatología más grave que 
las crónicas. Así, en los bóvidos. muchas- infecciones (p.or ejemplo, carbunco. 
glosopeda. fiebre catarral maligna y otras) se caracterizan por una evolución 
rápida. generalmente con síntomas manifiestos. mientras que las infestaciones 
parasitarias suelen cursar de forma más larvada. Por estas razones. al conocer 
Plan d\! I!XpiM.tció n clinica 
la duración del padecimiento pueden ex el u irse ya una serie de afecciones que. 
norm~lmcnte. tienen un curso más corto o m~ís largo (diagnúsrico). Además. 
pu~den tomarse valiosas consideraciones y enjuiciar las posibilidades de cura-
ción (pronóstico). Así. por ejemplo. en las enfermedades del metabolismo. no 
raras en los bóvidos (tetania. cetosis. osteomalacb y otras). el pronósticoserá 
favorable durante la fase disfuncional previa. en la cual no existen aún graves 
alteraciones orgánicas: pero el juicio será desfavorable más tarde. cuando las 
lesiones en el corazón. hígado, esqueleto etc .• son ya irreparables (fase ana-
tómica). La investigación intestinal ofrece también mejores posibilidades de 
operación en los primeros momentos que en las fases más avanzadas (incarcc-
ración. rotura. peritonitis). 
Pese a lo dicho. no se debe recriminar al ganadero por haber esperado tanto 
tiempo para la consulta. porque entonces siempre tenderá a d•tr informes irrea-
les sobre la dumción del proceso. La fecha de la anamnesis es útil para infor-
mar al facultativo y facilitar la comprobación de la extensión en las altera-
ciones que acompañan a la enfermedad : así. el revestimiento cútaneo. cuando 
el proceso es reciente. aparece más brillante. suave y liso: por el contrario. en 
los estados avanzados se presenta eriz•tdo y sin brillo. Con todo. hay que 
valorar también la influencia del alojamiento. cuidados y estación del año (pá-
gina 76). El estado de las carnes es todavía bueno. casi siempre. en los padeci-
mientos agudos. pero malo en las enfermedades crónicas y. sobte todo. en las 
consuntivas (pág. 66). Las parálisis originarias desde algún tiempo se acompa-
ñan de atrofias musculares locales; tales animales muestran. además. zonas de 
necrosis cútanca a causa de los frecuentes decúbitos. El tamaiio de las lesiones 
locales. tal como. por ejemplo. el de un absceso. o el de un actinomicoma. que. 
como se sabe. crecen con lentitud. proporcionan asimismo elementos de juicio 
sobre la época del proceso. 
Caracteres y desarrollo de los srntomas 
Al preguntar sobre el cuadro sintomático. se ¡:rocurará primeramente oh-
tener información sobre la localización y ;:rada o imen.ridad del prcx:eso. La 
existencia de símomas btíj·icos característicos (patognomónicas) proporciona 
elementos de juicio para localizar con probalidad el sistema orgánico afectado 
(circulatorio, respiratorio. digestivo. locomotor. etc.). Con todo. no hay que 
dejarse llevar por situaciones premeditadas. o combinando suhjetivamente 
situaciones o particularidades que sólo aparecen juntas de manera casual. para 
llegar rápidamente a un diagnóstico. Por ejemplo: heridas más espasmos = té-
t::tnos; mordedura de un perro seguida de gran excitación = rabia ; parto re-
ciente más decúbito = p.aresia hipocalcémica pos parto. Estos diagnósticos se 
muestran más tarde como falsos. tras haber fracasado en el tratamiento y. a 
veces. cuando ya es demasiado tarde. Es preferible seguir buscando síntomas 
demostrativos o complementarios que permitan alcanzar un diagnóstico se-
guro y exacto (pág. 123). 
47 
Para tuks fines suden ser muy importantes las preguntas referentes ul 
desarrullo del padecimiento <r.atogéncsis): 
¿Apareció la enfermedad en el establo o en el prado? La respuesta pro-
porciona a menudo datos decisivos p..ara procesos típicos de la estabulación o 
del pastoreo. Así. las babesiosis (hemoglobinuria por infección con babesias) 
se presenta prácticamente sólo en los ~rudos; mientras que la hemoglobinuria 
alimentariu. casi siempre aparece en el establo tras la administración masiva 
de coles o de determinados tipos de alimentos. 
¿Tiene el padecimiento alguna relación en el tiempo con la cubrición. 
inseminación o parto (lesiones o infecciones en el aparato genital). o con la 
época de máxima producción láctea (indicio de enfermedades del metabolismo) 
y también con el transporte'? (lesiones o transtornos digestivos como consecuen-
cia del cambio de alimentación). 
¿Ha presentado el animal afectado síntomas análogos en alguna otra oca-
sión o re~etidas veces? En este caso se tratará de una enfermedad recidivante. 
que deberá ser enjuiciada adecuadamente. Por ejemplo. un meteorismo rápido 
e intenso de la panza. que: se presenta una sola vez. se debe. generalmente. a 
u o cuerpo extraño en el esófago (obstrucción esofágica): a una fermentación 
c:spumosa dd contc:nido del rumen (al imentación con kguminoS4lS) o a una lesión 
reciente dd bonete por cuerpo extraño puntiagudo (retícu/v-peritonitis trau-
múti<:a). Por el contrario. un meteorismo recidivante y moderado suele acom-
. p.ariar a la par;ilisis dd vago abdominal. que origina estenosis funcionales en 
los preestómagos. ~adecimiento que no tiene posibilidades d\! curación. en 
contra de Jo qu\! ocurre con los antes citados. 
¡,Han enf\!rmado con los mismos síntomas varios o todos los anim011cs. y<t 
d\! forma simultán\!a o muy succsivam\!nte en el r\!baño"! En este caso se tratará 
de un~a infcccit1n (enfermedad cont¡tgiosa o infestación parasitaria). de una 
intolerancia para el pienso (¿cambio de alimentación'!) o. quizá. de un enve-
nenamiento. También las reucciones de los animales frente a las condicion\!s 
de un ambiente perjudicial pueden ponerse de ma!lifiesto por la frecuente apa-
rición de casos de enfermedad (calor. frío. corriente de aire. humedad. sequía. 
humos. suciedad en los prados y otras circunstancias p~trccidas). Estas p.arti-
cufaridadcs deben conocctrse por las resr:.uestas a las preguntas ad\!cuadas. 
Posible causo del proceso 
Para intentar aclarar las causas de la enfermedad ( er;v/ogía) muchas veces 
difíciles de descubrir. habrá que interrogar, según los casos. sobre la alimenta-
ción (cantidad. composición. cambios de alimentos). alojamiento (particulari-
dades del establo y alrededores. o de los-pastos. higiene). trato (características 
y conocimientos del personal) y tipo de explotación (leche. carne. cría o trabajo ; 
página 48). Además. es im¡:ortante saber si el paciente o algún otro animal 
cercano a él, han sido adquiridos recientemente (¿dónde?). 
48 Plan de c:<ploradón clínica 
T rotomientos anteriores 
Es muy interesante. en muchas explotaciones. y también frente a determi-
nadas enfermedades de los bóvidos. conocer la posibilidad de que se haya 
establecido ya algún tratamiento. No es infrecuente que se hay:.tn efcclu:.tdo 
indicaciones perjudiciales ~or profanos e inexpertos. de cuyas consecuencias 
ulteriores el veterinario consultado más tarde debe eludir toda responsabilidad 
(aspecto forenst! ). Los ejemplos más corri..:nt-es de tales intentos inadecuados 
y defectuosos están en la administración de medicamentos con producción de 
neumonía por deglución desviada. así como en las obstrucciones de esófago 
al introducir groseramente sondas o instrumentos inap.ropiados. También pue-
den ci~arse las peritonitis consecutivas a la punción de panza con técnicas 
inadecuadas. y las claudicaciones originadas por recortes defectuosos en las 
¡:ezuñas. 
Si el tratamiento previo fue establecido por un veterinario. se podrán 
obtener de sus resultados valiosos elementos de juicio para el diagnóstico y 
pronóstico. 
Reseña 
Generalidades 
El cuidadoso registro de las características de identidad del paciente es 
imprescindible en la exploración. p.ara una ulterior expedición de certificacio-
nes veterinarias (pág. 226) (certificados de s:midad. hi~itoriaks clínicos. infor-
mes. testimonios). Pero. también. los datos que aquí se anotan proporcionan 
información de gran im¡:ortancia en los padecimient<>s corrientes y en lo que 
se refiere al diagnóstico o pronóstico. tal como se muestra en los ejemplos que 
se citarán. En la reseña habrá que distinguir los caracteres pcrmanent~ de los 
temporales o pasajeros (raza. sexo. color de la capa. huellas del escudo nasal 
y grup.os sanguíne.os. así como edad. peso. marcas en las orejas y hierros o 
marcas a fuego. 
Rozo y tipo de explotación 
Las distintas razas bovinas, cuyas particularidades pueden estudiarse en los 
tratados de Zootecnia. pueden presentar una disposición diferente {pág. 67) 
frente a· determinadas enfermedades. Así. la dilatación y torsión del cuajar se 
ha observado casi con exclusividad en animales pertenecientes a razas de los 
valles o de explotación lechera. Las tumoraciones de tipo canceroso en los ojos 
(cuncer eye) aparecen en bóvidosdc piel depigmentada en la cabeza (Here-
ford) con mucho mayor frecuencia que en otros animales de cabeza· pigmentada. 
También algunos defectos constitucionales se pioducen con mayor incidencia 
en determinadas razas. como sucede con el subdesarrollo del aparato sexual 
femenino en las novillas blancas Shortborn (white heifer disease), o con la 
acondroplasia •terneros bulldog• en la raza Dexter. Finalmente. las diversas 
Rc.¡~ña 49 
razas se distinguen también « r:or su temperamento»: así. los bóvidos berrendos 
son. en general. perticularment\! tranquilos y manejabks. mientras que los 
Ahcrdeen Angus son muy rebeldes y presentan dificultades para sl!r explora-
dos y tratados. 
Tiene asimismo interés el tipo dl' exp/owc:ión del animal enfermo: en los 
animales de cebo. dada la intensiva alimentación a que están sometidos. abun-
dan las indigestiones primarias. mientras que las vacas de producción lechera 
tienden a padecimientos metabólicos y carenciales. Por el contrario. las vacas 
y los bueyes de tiro muestran una mayor incidencia en los padecimientos del 
aparato locomotor. respiratorio y circulatorio. Los trastornos de la función 
sexual tienen gran importancia en los animales dedicados a la cría. mientras 
que carecen de inter~s 1=.ara los destinados al cebo. 
Sexo y edad 
Tanto el sexo como la edad predisponen a los bóvidos a determinadas en-
fermedadt!s: por ejemplo. los trastornos metabólicos suelen afectar casi exclu-
sivamente a las hembras adultas. intensamente forzadas por la gestación y la 
lactación. Por el contrario. las tumoraciones interdigitales ( Lima:c) son más 
frecuentes en las extremidades posteriores de los toros pesados. Los animales 
jóvenes tienden. con mayor intensidad. a padecc;:r afecciones parasitarias que 
los hóvidl.,S adultos. más inmunizados o d(>tados de p.remunidad. pero en éstos. 
por el contrario. son más frecuentes las lesiones dd bonete por cucrr:os extra-
ños metá 1 icos. 
Corricntl.!menh!. y con refaencia a la edad. se distinguen en los bóvidos 
las siguientes /tts('s: 
T crll<'ros /acumt('S o mtmtmu•s. Hasta los 3 meses. según la du ración dd 
período en que se les administra leche. Los criados con nodriza maman m;is 
tiempo. pero toman también otros alimentos. El ternero destetado s..: llama 
también be<.'<'rro o choto. 
l kccrro.r y b('C<'rras. Desde los 3 meses hasta terminar la fase de recría 
(lo cual. según las razas. se logra. en las hembras. a los 20 ó 24 me:;es. y en los 
toros. por el contrario. a los 12 meses). 
Hcmhras adultas. que se denominan. durante su primera gestación. no ,·i-
1/as o t~ralas y. tras el parto. w1cas, d iferenciando en éstas. según el número de 
gestaciones. las primerizas de las que han tenido ya dos. tres o más partos. Al 
macho bm•ilw adulto se le llama. según las zonas. toro, semC'ntal o. simplemen-
te. m acho. y a los castrados. bueyes, denominaciones que tienen también rela-
ción con el tipo de explotación: toros ~ara la cría. para el cebo y bueyes de 
trabujo o de carne. así como toros esterilizados o recelas. Es muy interesante. 
para el que explora a un animal. saber si la hembra que tiene ante sí está o no 
gestante. A veces no compensa un tratamiento largo y costoso en un animal 
vacío desde hace largo tiempo, mientras que. por el contrario. en las vacas pre-
ñadas habrá que tender no sólo a conservar la vida y el valor de la madre. 
sino también del feto. Por otra parte, determinados medicamentos sólo pueden 
4. RO!if.~auc;u : Exploración clíníca del aan•do vacuno. 
so Plan de cxrloración clínica 
ad ministrarse. a las hembras en gestación avanzada. con dosificacit"ln cuidado-
sa. pues exist~o:n incluso contraindicaciones (por ejemplo. en el trat¡¡miento de 
la distomawsis o de h.1 hi~mJermosi s). Finalmente. la gestación avanzada. así 
comn la luctación intensiva. predisponen. sobre todo en las vacas estabuladas. 
a dctermin:tdos trastornos metabólicos. 
CuamJo la fecha de nacimiento no pueda ponerse de manifiesto con exac-
titud . ya sea por las marcas de la oreja. libro de la explotación o c:n las hojas 
del establo. st• determina la edad de los terneros observando el revestimiento 
piloso en el ombligo. cordón umbilical. así como las encías e imrlantación y 
tksgaste de los dientes de leche. y tambi¿n la cornificación de las pezuñas y 
de lus cuernos~ en. los bt'cerros y 11m•illos. según el progresivo desgaste de los 
dientes y el crecimiento de los cuernos. y. por último. en los animale!s adultos 
~.:onsidcrundo los anillt'S de. los cuernos y el cambio y desgaste de los incisivos 
r.ermanentc:s. La determinación de la edad por los datos citados. tiene límites 
en su exactitud. r.orque tanto el crecimiento de las formaciones corneales como 
el cambio y desgaste de los dientes. son factores somc:tidos claramente a las 
condiciones individuales. r.tza y alimentación. En los bóvidos adultos. estas 
\'~ari~lciones pueden alcanzar hasta 6 meses. Debidt) a dio. al rtjar la edad por 
estos sistemas es preciso hacer constar sobre qu~ elemento se enjuició. Por cjl!m-
plo. edad en la boca. aproximada. 6 años para un toro. o bien se podrá afirmar 
que una vaca tiene en tri! 4 y 5 a1"los conforme ul « númt!ro de an illos en In'\ 
C.:th.·rnos" (tres). etc. 
Tt•rJit•r t ,.\'. Los terneros inmaduros. o nacidos precnzml!nte. muestran al-
n:dcdnr del ombligo un revl!stimiento piloso corto y erizado. En lns terneros 
a término. ~~te aparece en el bajo vientre. unifnrmc y con igual longitud. mien-
tr;as que. cuando ht gest;aeión fue muy prolongada. se muestra con ~los muy 
largos y rizosos. El cordün umhilic~al (fig. 34) r.crmanece húmedo hasta cuatro 
c.lías dc~p.ués dd parto. ~ro entonces si! reseca y retrae. Pas~&dos 14 días. aproxi-
madamente. si! desprende. y deja en d ombligo una costra manifiesta. que 
dura entre 3 y 4 semanas. Después. el ombligo cicatriza. Al nuccr. los l\!rncrns 
maduros poseen 6 dientes incisivos. pero casi siempre suelen ¡¡parecer los 
8 totales. los cuall!s. primeramente. se muestran protegidos y juntos en la encía. 
para salir más tarde de la misma (fig. 35). Hasta los 12 días de edad. la encía se 
rl!lrac r-rimero en las pin1.as. más tarde en los incisivos medios y. pasadas 3 se-
manas. en los extremos. hasta dejar al descubierto el cuello del diente. A las 
4 scmun¡¡s. todos los incisivos de leche están en línea. En su cara lingual em-
piezan ya a observarse las p.rimeras señales de desgaste. que. partiendo del 
borde superior. se inician. al mes y medio (pinzas). dos meses (primeros media-
nos). dos meses y medio (segundos medianos) y tres meses (extremos). Las 
almohadillas de las pezuñas del feto se eliminan por desgaste en 4 días. El 
primer surco. en el borde inferior del ribete corneal, en la pezuña del feto. 
desaparece a Jos 14 días. El segundo. que se forma entre las fases fetal y pos-
natal. aparece entre las 4 y 5 semanas. y ~rogresa en dirección distal al crecer 
la cornificación podal. de tal manera. que a los 45 días mide ya 1 cm aproxi-
madamente; a los 5 meses. 3 cm más o menos por debajo del surco comario 
51 
y paraldamt!ntl! al mismo. Lkgado aquí también desaparece. En d lugar dt! 
implantación de los futuros cuernos los terneros dt! hasta 14 días po t!~n un 
F1t;. J4. Curd,\n umhilic.al J .: un 
t ~rn~:ro JI t ~:n:~r día tk,pués dd 
Juc.:imi..:nto h~ inicia 1.1 dc,~:c~ci,\n) 
Fl<; . 35. l nci-.ivo · d • lcch~: d:: un tcrnl·ro 
recién n.tcido : todos e llos han salido ya. aun -
que e t:in cubicno :aún, en u mitad , por 
la.; cnd .as y ordenado" en forma de cmpa-
limd:l 
abultamiento epidérmico blando. Este esbozo de cuerno («núcleo corncal •) se 
endurece a las 4 semanas aproximadamente. y se hace apreciable sobre los 
frontales. Pasados 3 meses. el capuchón del cuerno se asienta ya firmemente 
sobre el sostén óseo que se ha ido desarrolJando. 
IJt'cerros. A los 1 O y hasta los 15 m¡;scs. la superficie de frotación de los 
dientes de leche (fig. 36) interesa Frogrcsivamentc. dcsc.k las pinzas a los ex-
tremos. la totalidad de.: la cara lingual.La longitud de los cuernos es de 2 cm 
Fu •. ~7. ('amhiu d e hh diclll l':'\ indsivth. L •• , 
pal:h w ha n mudado y.a y c't;in m uy cr~.·~.:id. l ": 
\C d i\tÍilJtUCil hÍl'O, por ~U I:JilloH)U y (urma, lk 
lth am. i,ivns d e kc:hc, m,í, Pl.'tiU"'""' )' cu.1· 
dran¡.:ul.m:"; novalla tk 1 ;11,,,, 
FIG. 36. l nca~ivo, tk kche de un becerro 
d e S mc:.c..; d e ~.·dad :apro:< imJd~•m~ntc : l.t 
C:lrl lingu:tl de h1' p:~las C'\t;i dc,gao;tad :a 
h;l ~t :l b mitad 
a los 3 meses. y sucesivamente crece a razón de 1 cm por mes. Una longitud 
de 8 cm corresponderá. por tanto, a la edad de 9 meses. 
Reses aclultcL\', En las hembras. durante Jos partos se forman. en el surco 
coronario. cornificaciones menos intensas. que salen al exterior en el curso de 
los próximos meses. de tal manera que se aprecian perfectamente como anillos 
en la curvatura interna de los cuernos (fig. 41 ). Según se admite en las dife-
rentes regiones dedicadas a la cría, el primer anillo cornea) aparece. por tanto. 
a la edad de 2,5 a 3 años. formándose uno nuevo en cada parto. es decir. a 
razón de un anillo por año. Suponiendo que el animal ha parido regularmente 
todos los años. y que durante este tiempo la vaina cornea no se haya desprcn-
53 
dido. se puede cakular la edad a razón de 1 a 2 años por anillo. A veces. estos 
an illos se hacen tambi~n artificialmente c<m fines fraudulent os. o bien se liman 
o se separa de su asiento la vaina del cuerno. 
rlti . ,\H . 1 nciSÍVO~ ~rmJn~·ntCS d~ UOJ VJC~ d~ 6 Ji\Oi : lOO:IS bs (lÍI!Z:l'i mu~.;tr:tn 
él de g;a ..; tc d~ !lu supt:rficil' lingual h:a '13 b mít:td 
rl(i . ~9. Formación del cuello en los i nci~ivo~ de una v:1ca de 16 aftos 
Los anillos producidos como consecuencia de enfermedades graves y defec-
tos de alimentación («falsos anillos córneos») son, casi siempre. menos mani-
fiestos. y se diferencian con facilidad de los auténticos. Cuando Jos cuernos 
han sido recortados artificialmente. su pü.nta está caliente (de lo contrario. 
está fría). Es recomendable comparar la edad de los cuernos siempre con la de 
los dientes. la cual. por otra ¡:.~rte. constituye el único procedimiento cuando 
Plan d~ c:<ploraciün clinic:l 
t-:10. 40. lnci'i"os di! un:1 v:1ca t.l: 18 ""o" aprox im:adamenll!, '-'" form:a di! mu"on.:s 
s~ trata de machos o de reses descornadas. Los resultados podrán corrl;!girse 
así adecuadamente. La muda de los dientes se realiza en los bóvidos. aproxi-
madamente. a los 20 meses (palas): dos años y llll;!dio para los prim~ros nll.:-
di:.tnos. tres años y tres meses para los segundos medianos y cuatro at\os r~•ra 
los extremos. A los 4 años. la rc:s ha ct·rrculu. Los indsivos P'!rmancntcs que 
..- ,(, 41 . Cu..:rno con cim:u antlhh 
en una \Jea d.: 7 a1'o' 
así se han implantado siguen creciendo a lo largo de otro año. Se distinguen 
de los de leche por su tamaño y forma de pala. frente a la forma cuadrada y 
menor tamaño de éstos (fig. 37). A los 5 años. de 1 14 a J ' 3 de la cara lingual 
de las palas aparece desgastada. desgaste que alcanza a la mitad del diente. 
aproximadamente. a los 6 años (fig. 38). y a la totalidad. a los 9 años. Aprox i-
madamente a los 12 .años. los incisivos muestran un cuello manifiesto (fig. 39). 
Las reses más viejas muestran sólo muñones dentales por el continuo desgaste 
(fig. 40). antes de la caída definitiva de las piezas dentarias. 
SS 
Peso corporal 
El conocimiento dd peso del racientc tic.:nc importancia para enJUICiar su 
dc.!sarrollo y estado de carnl!s. comparándolo con los animales sanos del efec-
tivo. tratados en forma análoga . Por otra parte.!. se facilita una exacta dosifica-
ción de los medicamentos que se han de administrar y se posibilita la valoración 
de la carne en el caso de un sacrificio de urgencia. En las enfermedades de.! 
curso prolongado se logran elementos de juicio ¡;ara el pronóstico conociendo 
las variaciones dd peso del cuerpo (engorde o adelgazamiento). Para obtener 
la necesaria experiencia se compararán. si es posible. con frecuencia. las cifras 
obtenidas en la apreciación visual. con las de la báscula. En otro caso es reco-
mendable calcular la cifra media entre las p.roporcionadas por dos o tres perso-
nas expertas. Las cintas métricas utilizadas ocasionalmente para a~reciar el 
peso de las reses no suelen proporcionar datos más exactos que los que logra 
una persona experimentada. 
Coloración de lo capo 
Mientras que para las reses de un solo color la capa se pone bien de;: mani-
ficsto en las descripciones de la raza. en aquellas otras bcrrcndas en negro o 
n~jo. así como cn las manchadas. se hace imprescindible. para asegurar la 
cxacta idcntificación dc un dctcrminado animal en las certificaciones. el dctallar 
t~ulto cl tama1io como la situación y forma dc cada mancha cn p¡trticular. Tam-
hit!n tiene esto inter~s en la clínica. porque l<ts quemaduras solarc.:s o la Sc.!nsi-
bilidad a la lul (fotoscnsibilidad) sólo afc.:ctan a l;ts zunas cút;ulc.!as dcpigmen-
Fto. 42. Esquema de la~ manchas en la cabeza; de izq uierda a derecha, sobre labio, lucero, 
~trella, gran estrella, cordón y morro blanco o cbcbc con el superior-
~e, Plan di! exploración clínica 
ftCi . 43 . Diagra ma con d b trihució n de la~ manchas en una vac-. h\•rrcnda 
tadas. y porque el cáncer de ojo (ctmn·r (')'f! ) se presenta preferentemente en las 
reses de cabeza blanca (Hcrcford). 
Para describir la coloración de la capa puede emplearse con ventaja una 
silueta esquemática del animal. o una plantilla adecuada. en la cual se dibujan 
las manchas (fig. 43). En otro caso. éstas se describen por el orden siguiente: 
cabeza, cuello, encuentro. dorso. grupa. bajo tórax. bajó vientre. mama (~e­
zones) o escroto. extremidades y cola. En esta relación se toman en cuenta 
sólo las zonas dep.igmentadas o las pigmentadas. según la superficie corporal 
del animal esté más o menos coloreada. Sobre la reseña de las manchas blancas 
de la cabeza dan clara idea las imágenes de la figura 42. Las características de 
la capa de la res diseñada en el dibujo de la figura 43 puede describirse. por 
57 
\!j~mplo. de Ja siguiente forma: vaca b(!rrenda en negro. con estrella d~ tamaño 
d~ la palma de la mano. mancha en el canal exterior de 1 palmo de longitud 
y 2 dedos de anchura; depigmentación de uno o dos anchos de mano a todo 
lo largo de la espalda derecha y hasta la mitad. a la altura del encuentro en la 
izquierda. con otra de¡:igmentación análoga de tres a cuatro anchos de mano 
c:<tendida a ambos lados de la zona Jumbosacra. Bajo tórax. bajo vientre. mama. 
extremidades y parte inferior de la cola también blancos. 
Marcos en lo oreja 
Un dato importante de identificación. sobre todo pant las reses de un solo 
color. lo constituyen las marcas de la oreja (marcas del criador. establo. libro 
genealógico. inseminación o vacunaciones). Pero. al contrario de lo que sucede 
con las características de la capa. congénitas e invariables. pueden desaparecer 
{pequeñas perforaciones en la oreja). rasgarse (cortes en el borde de la misma} 
o ser borradas. para ser sustituidas por otras (cauterizaciones}. Estas marcas 
se efectúan en la oreja dirigidas hacia fuera y en el centro del borde anterior 
dd pabellón auricular. utilizando de preferencia pinzas de marcar o crótalos. 
Para kerlas se sujeta la oreja por su base. no por la punta (movimientos def(!n· 
sivos ). En lugar de las referidas marcas puedea utilizarse otras con arreglo a 
una clave determinada. por medio de unas muescas que corresponden a la serie 
numérica. 
Fro. 44. Scftal a fuego en el cuerno 
Morcas de_f_yego 
Para señalar a los animales se utilizan también marcas a fuego en las pezu-
ñas o en los cuernos. así como en la ¡;iel (fig. 44). Este tipo de marca es corrien-
te sólo en determinadas zonas (prados comunales, grandes efectivos 'acunos). 
Plan d~ c:<ploración clínica 
Impresión del escudo nasal 
En casos muy espt!ciales. la impresión de las lin~as papilares y glándulas 
dd hocico. con la característica del escudo nasal (nasolabiograma:figura 45) 
proporcionan medios de identificación de un valor inalterable. comparable al 
de ha'\ hudlas dig.it~tks dd hombre. Para esto se limria y seca primcr~unente 
d hocico con un p;u1o. imr.rcgnándolo despu~s con una almohadilla entintada. 
rara colocar. por último. sobre la supcrfici~. una hoja d~ papd secante apo-
yada sobre un tablero ri!;tido. presionando uniformemente para obtener la 
i m prcsit)n. 
Fórmula de grupos songufneos 
Modernamente. la investigación de los grupos sanguíneos en los bóvidos 
está adquiriendo una creciente importancia. entre o tras cosas. para comr.robar 
la identidad y la ascendencia. En los toros utilizados en inseminación artifi-
cial. el conocimiento de los grupos sanguíneos es corriente o hasta preceptivo 
en muchos lugares. Los distintos factores de estos grupos conocidos hasta la 
fecha para los bóvidos. y las múltiples rosibilidades de combinación entre 
ellos. hacen que sólo rarísimamentc coincida en dos animales una fórmula 
idéntica. En caso necesario. la muestra de sangre (con adición de anticoagu-
lantes; página 106) de la res que se ha de identificar. así como de sus posibles 
padres (investigación de la paternidad) o de los que tal vez se confundieron 
con ellos. podrán enviarse a un instituto especializado en estos estudios (Pa-
tronato de Biología Animal de Madrid o Instituto de Investigaciones Vete-
rinarias). 
59 
Bibliografía 
Arbeitsgcmcin,chaft D~ut'ichcr Rinder¡Uchter ( 1960) : Farb..: und Abtcichcn bci den 
schwarzbuntcn und rotbuntcn Rindern. landwirtschaftsvcrlag. Hiltrup. 
BoHME. H. G. (1908) : Extcrioristichc Bctrachtungcn Uber die Formatione.; paroralcs und 
paranaricae dcr Wied..:rk liuer. Suid..:n und Carnivoren des Hausstandcs in bezug auf 
die Moglichkeit cincr Bcnutzung zur lndividualch:nakteristik und Kennzeichnuna; 
dc:r Ticre. Di'is. Berna. 
BRAUCHLJ, -. (1896) : Da.; Markiercn der Hausticre. Schweiz. Arch. T ierhk . J8, 22- 29. 
HARERMEHL, K.-H. (1961) : Die Altersbestimmung bci Hau~tiercn. Pelztieren und bcim 
jagdbarcn Wild. Paul Parey. Berlín y Hamburgo. 
JOHANSSON. l. (1 959) : Hausticrgcnetik (volum~n 11 del Handbuches d~r T ierzU::htung 
de J. HAMMOND, t. JOHANSSON y F. HARINO.) Pau l Parcy, Hamburgo y Berlín. 
KROON, H. M. (1921): Die lehre dcr Altersbcstimmung bci den Hnu'iticrcn. 2." cd .. 
Schaper. Hannover. 
SALOMON. S. ( 1930) : Untersuchungcn Ubcr das Nasolabiogr:1mm des Rinde'\. Di~s. Han-
nover. 
ScHt AMPP, W. ( 1906): Kcnnzcichnung dcr Tiere. (En : Therapcutischc Technik fUr Ti:· 
r!intc. vol. l. p:igs. 121 - 149.) Enke. Stuttgart. 
SciiMID, D. O .• y M. BuRGKARD (1962) : Die Nasolabioskopie al.¡ Hil fsmittcl bci dcr 
Sichcruna: der ldentitát und bci Ab~tammungskontrollc dcr Rinder. Mh. T icrhk . 
.... 46- 5 l. 
Tou F.. A. ( I'J60) : Die Blutgruppen des Rindes. Sch:tper. Hannovcr. 
Exploración general 
Preliminares 
La rápida. pero fundamental exploración general. proporciona elementos 
de juicio p.ara comprender el grado en que se encuentra afectado t'l estado ~-:e­
m·ral del pacinue. y también información sobre el asiemo dd proc(•so. Aun 
en aquellos animales con claras manifestaciones de una enfermedad. como. por 
ejemplo. una cojera. es siempre necesaria una exploración general r-ara cnm-
probar la intc•nsidtul dd patlecimil•nto primario y de los simultáneos o subsi-
guientes (,·omplicacimws). datos qu~ habrá que considerar para el diagnóstico. 
pronóstico y teraf'j.!utica. Así. un trastorno dd estado gcncral producid(l por 
un proccso infeccioso febril. en cl curso de una dauc.Jicación exigirá. junto a 
las medidas terar:éuticas locak~. un tratamiento general. tal como la admi-
nistración de sulfamidas o antibióticos. Por otra parte. será inútil el tratamicnto 
de una afección podal supurada. eJe pronóstico favorable. si se consideran sólo 
Jas lesiones locales. cuando sc aprecien cn el paciente afecciones cardíacus o 
pulmonares peligrosas para la vida ( ellclcx:arclitis o IU'umo11ia mewstúsica), 
originadas por metástasis bacterianas. Lo mismo sucede p.ara todas Jas demás 
enfermedades. 
En particular se estudian. durante la exploración general. Ja actitwl. com-
portamiento, estcldo de nutrición. hábito, frc•cmmcia de la rel·piración y tlel 
pull·u, así como la t('mperatura corporal de) animal enfermo. consignando los 
datos para valorarlos en un breve resumen. 
Actitud 
Bajo el concepto de actitud o aspecto hay que considerar la impresión ana-
tómica del paciente. Al enjuiciar el aspecto. el que explora observa sucesiva-
mente la cabeza. cuello. dorso. región lumbar, sacro. coJa, tórax. abdomen y 
extremidades del animal, comprobando también la tensión de la pared abdo-
minal tal como se describe en la página 180. Las anormalidades posJulares en 
la estación o en el decúbito suelen ser. en los bóvidos. poco expresivas; pero 
t=n; . 46- 48. [x.un~n 
d~ l:t :.ctilud (~j"·mpJo..¡) 
Ftv. 46. AcutuJ d.: IJ 
rcticulo-pcritonitis tr:tu-
m:itica : dorso cncon•:l-
do, cxtr~midad~.: s 'I!P:\· 
r:uJ:.t~ ~.:n posición de 
b:.tnco d~o• aserrar ladc-
m :is, tensión d e bs p:.-
rede¡¡ :1hdominal~~ au-
mentad:~) 
fu:; . 48. A el itud en la 
tetan ia hipomagncsié-
mica : decúbito lateral 
con opi....,tótonos (espas-
mos tónico-ciónicos) 
6 1 
Fu •. 47. 
un h~:c~o·rro lUnlh.1do, 
con par;ili.;is de l:ls cx-
tremiJ.td e-. fHhh:riorcs, 
:t cath:t de comprc..¡ión 
nH:dular por mi):racit'Sn 
llc lan·a-. de hipoll"·rtna 
en d conducto \'crt~·hr.ll 
Plan de .:xploració n clínica 
hay una serie <.k actitudt!s inadecuadas que resultan características para dctcr-
min:tda~ enfermedades: así. el dorso encorvado. con la pared abdominal ten-
sa. son síntomas frecuc:ntes de una peritonitis. sobre todo a consecuencia de 
lesiones en d bonete por cuerpos cxtraiios puntiagudos (fig. 461. Un cuadm 
pareddt) se observa tambi¿n en las metritis gravl.!s y 1.!11 la osteomalacia. El 
encorvamiento de la columna vertebral en sentido dorsal. dt!bido a alteraciones 
¡:atoh)gicas cong~nitas o adquiridas. se denomina c:ifojis. Si este encorva-
miento tkne sentido ventral se llamará /ortlo.\·is y. pnr último. las anorm:.~lida­
des en sl!nt ido lateral reciben d nombre de escoliosi.,·. La abducl'ión dt! las 
extremidades anteriores constituye una anormalidad postural que se observa 
en ),)s padecimientos del pcricard io y de los pulmones. Las cuatro extremida-
des colo<.:adns c:n forma de poi ro de aserrar. junto con la cabeza y el cuello 
cstir~tdo y la cola tensa. son características típicas en los bóvidos con t~tanos. 
p.adc:dmknto. por lo demás. extremadamente raro en estos animales. La ele-
vación inde¡:endientc de la cola ind ica padecimientos dt)Jt)rosos en el rc<.:lt), ano 
o en los aparatos urinario y geniwl. Los animales que aparecen con la cabeza 
y cuellt> dohladt>S hada abajo y adelante. en los qut!. a veces. cudga t~ambi~n 
la kngu~a fuer~.' de la boca. suden r:adl.!cer af~cdones en la f~\ringe y laringe 
1 nbstrucci6n f~aríng.e~t o similares) y tambi~n en d aparato respiratorio (dis-
nea). Los bóvidos gravemente enfermos tienen la cabeza c~aída o echada du-
rante largo tiempo. La mayor rurte de las cojeras y parálisis cursan con a<.:ti-
tuc.Jes y posturas car4tctcristicas en la extremidad af~ctada Cfig. 47). En d c.le-
l'Úhitt), la c;.abeza doblada sobre d türax es un síntoma de est~tdo comatoso. 
~ohre todo en la parálisis hipuc;ak~m ica trus d parto~ por d contrario. sude 
nhscn ar-;e decúbito lateral. con extrl.!mic.J~ades tensas y caheza extendida hacia 
atrás. en ka tdania hiponwgnesiémic~t Cfig. 4~). 
Comportamiento 
El comportamiento o la imprC'.riún psinmwtora cid pacientt' comprenc.Je las 
reacciones fisiológicas o patnlógic<ts anormales en las distintas manifl.!staciones 
vitaks. Hace falta una larga y fundamentada experiencia. así como capacidad 
de observación. para enjuiciar con seguridad el comportamiento normal o p.ato-
lógico de un bóvido al accrcárselc un hombre; durante Ja ingestión de alimen-
tos o de agua; en la rumia o en el erupto; en la defecación o en la micción; al 
levantarse.caminar o permanecer en la estación. así como al tumbarse~ duran· 
te el ordeño o la lactación ; durante el parto. celo o cubrición. En caso nece-
sario se comparará el comportamiento del animal enfermo con el de sus com-
~añeros sanos. Normalmente, los bóvidos atienden a Jos fenómenos que se pro-
ducen a su alrededor moviendo la cabeza y el cuello. así como los ojos y las 
orejas. Las moscas son eliminadas por movimientos del cuerpo. Muchos ani-
males son. por naturale7.a. alegres. intranquilos. cariñosos, medrosos. tercos o 
l · u;~ . 4'1-5 1. Ex:tm~n d.:l cum-
port.•mk nto c~j~:mplo~) 
Fra. 4<). Comportami.:nto en la 
\Htcomal~cia : 1 ncorror:.ció n l:n-
ta ; d :.nim:.l pcrmllh~c..: :-.ohr~ 
las an iculacionl.!s carpi:1nas ~• 
c:ul\:t d\.· dolor.:~ .:n d ~squdc:to 
ft r.. 51 . Comporla rni~·nto c:n d 
hotul i-.mo : Dc:cúhito en compk-
ta apat ia, con paráli~is d..: la 
mu.;culat ura c~quclética (cola) y 
· d e la lengua 
Exploracit'ln gl!ncra 1 63 
t-'u;. 50. Comportami.:ruo ~·n d 
C: I1\'L'Il l' l\amh:nto ror t'lmnn : cc:-
guc:ra. sialorrca. p rurul,it'lll haci:t 
tkl:lllh: 
menos manejables que otros. Estas particularidades, congénit-as o adquiridas 
por el contacto con el hombre («temperamento o carácter.) no pueden con-
fundirse con las variaciones de comportamiento originadas por la enfermedad 
(anamnesis exacta). Tras un trabajo agotador. el comportamiento del animal 
es más tolerable. 
Como ejemplos de las alteraciones caracterí~ticas que se obser'van en les 
bóvidos. se citan los siguientes: 
Aumemo de la excirnhilidnd psicvmorora (t•xciración). Furiosa intranqui-
l idad. ~.:mbcst idas. la nzamiento de la paja con los cuernos. bocados u los objetos 
cercanos y movimientos de ~ropulsión y empuje. en la rabia. Sacudidas loca-
lizadas o generales en los músculos. con espasmos tón ico-clónicos y decúbito. 
en la tetania. Temblores. rechinamiento de dic!ntes. movim ic!ntos de propulsión 
ciegos y patadas. en el envcnt!namit!nto r or plomo (fig. 50). Intranquilidad con 
intenso prurito. hasta causarse! mutilaciones. t!n la enfermedad de Aujcszky. 
Síntomas de cólico. movimientos hacia a trás y adc:lante. marcha con pasos 
cortos. golpes en el abdomen con las extremidades y continuos decúbitos e 
incorporaciones. en las afecciones dolorosas agudas de! la cavidad abdominal 
(trauma por cuerpos extraños. distopia o dislocación dd cuajar o de! r.artc del 
intestino. obstrucción de las vías biliares principaks. de los uréteres o de la 
uretra por concremcntos o cálculos. torsión de útero y otras más). 
Disminución de la t•xcitahiliclad psicomotora (dt•prt!sit>n. smmwlc•ncia. apa-
tía, coma, part'sias. paní/isis). ~cúbito con indiferencia total. en la paresia 
pul!r¡:er~tl. Intenso coma en las afecciones hepáticas con alto contenido de com-
r-onentcs biliares en sangre. Pará lisis general de los músculos de fibra lisa y 
estriada. en d botul ismo (fig. S 1). Descenso o apoytl de la cabc1.a contra la 
pared. pesebre o abrevadero. sin prl!star atención al ambh:ntl!. en los trastornos 
dd s i~tema nervioso central (afecciones d\!l \!ncéflllo o de las men ing\!s) y en 
d ~orna en el cursn de otras \!nferm~dades. Los animales gravemente enfermos 
se deprimen en d intervaln de pocos días: ingieren pocos alimentos n los des-
pn:dan tot~llrnente ; los bocados d\! prensión son meno r..:s que los norma les. 
E~tos animales permanecen mucho tiempo echados. y s..: incorp>ran con des-
gana. no se dcfi..:nden de los insectos. qu\! . por ello. se ecumulan sobre su 
cuerpo. Los ojos cstún hundidos y muestran un brillo fdlril o ¡tparecen mates 
por falta de movimi\!nto en los párpados. y el hocico muestra costras en círculo 
al rededor qe los ollares. porque el a nimal se lame roco. 
Otros comportamicnto.r patofúgic:os serán : tos. estornudos. ronqu idos. es-
terto res y golpes de ijar (pág. 117). rumia en vacío y o tro · movimientos mas-
ticatorios no fisiológicos: remascado y caída al e~terior del bolo alimenticio : 
sialorrca. lcngücteo. vómitos o regurgitaciones (pág. 135); marcha rígida . knsa 
o tambaleante y distintos movimientos en las diferentes claudicaciones y 
parálisis (pág. 201): incontinencia o tenesmo urinario y fecal y otms circuns-
tancias más. Los dolores se manifiestan en los bóvidos p.or largos y pro-
longados mugidos o cortos quejidos. rechinamiento de dientes. temblores muscu-
lares y desgana en los movi mientos. así como por sintomas de cólico (dolores 
abdominales). Rara vez se observa sudoración en estos casos. 
L as anormalidades comprobadas en el comportamiento, durante la explo· 
ración general, s irven de orientación para examinar aisladamente el aparato 
afectado en el curso de los reconocimientos especiales (págs. 75 y ss.). 
r ~< .~ . 52-S~ . Ex.lllh.'n 
J d \.'~t :u.lo de nut ri· 
cj,;n lqcmrllhl 
F1ü . ~2. V:1ca mu>' 
~ruc:.;a (cchad.t) 
Fac . S4. Becerro ta· 
quéctico y retrasado 
en el desarrollo 
Exploración ~;.:ncral 
5. RosENllUCiU: Ellploración clínica del a:oaado vacuno. 
65 
l· u; . ~J . V.tc;t rntll.lc· 
rad.Jmcntc out nd.J 
Plan J\! c!X(lloración clínica 
Estado de nutrición 
Para enjuiciar el estado de las carnes es preciso recurrir a la insr.ccción y pal-
pación del cuerpo del paciente.:. comparando con otros animaks sanos de la 
misma ed<ad. Para ello se prestará especial atención a las agujas. saliente de 
las vt!rtcbras dorsales, costillares. prominencia de las apófisis lumbares. tu bero-
sidades ilíaca e isquiática. así como al maslo de la cola (llamados rm¡ut.•s tft• 
mawri/t• o carnict!ro). Así se podrán distinguir los siguientes grados con rt.'S· 
pt'clo al esrado de nurridón: 
Muy bueno (ceba miento). Todas las formus corporales esttin rcdondeudas; 
grueso panículo adiposo en las zonas citadas arriba. Este estado es deseable 
para los animales de cebo. si bien es índice parcial de poca car-acidad de re-
sistencia. 
Bueno. Las diferentes regiones cor¡x1ralcs aparcccn bien dclimitadas; no 
obstante. se ap.recian aún gruesos panículos adiposos. 
R egular (flaco o dcdgado). Superficies corporales aplanadas. resaltando los 
contornos musculares: no hay panículo adiposo. pero tampoco destaca inten-
samente ninguna parte del esqueleto: la piel sc conserva elástica (fig. 5)). 
Nlalu. Las partes óseas antes citadas son muy manifiestas. y la piel se halla 
in tens:tmente udherida el esqueleto ( 1( piel a garruda u). 
1~/uy malo (caquéctico). Atrofia muscular. ojos hundidos. • ph:l y huesos o 
esqueleto andante»~ sobre todo se observa en los animales jóvenes con para-
si tosis graves (fig. 54). El p.mnóstico es. casi siempre. deses¡-:crado. 
En los pacientes m:al nutridos hay que comprobar si se trata de una suh-
nutriC'iún primaria (l .\'t'Culldaria (inanición). El est ~tdo de emaciación (subnu-
tridón primaria) se presenta cuando el pienso es inadecuado desde el punto 
de vista cuantitatÍVl) o cui.tlitativo. en tal medid u. que no es capaz de cubrir 
las necesidades en absoluto (animales mal alimentados) o relativamente (alta 
producción de leche. gestación gemelar y otras mtis). Por tanto. los bóvidos 
qul.! están completamentl.! sanos pueden adelgazar. por ejemplo. las buenas 
vacas lecheras tras el p.arto. El f enÚIII(' /UJ de demacradún (subnutrición se-
cundaria) se origina. por el contrurio. a causa de padecimientos que influyen 
indirectamente en el apetito del animal (infecciones generales febriles. intoxi-
cación). trastornan su capacidad para la ingestión de alimentos (actinomicosis 
de la lengua. parálisis faríngea) o interfieren la digestión y absorción de los ali-
mentos. Tales enfermedades consuntivas. afectan. generalmente. a grandes 
zonas o a la totalidad del tubo digestivo - estenosis funcional de preestómago. 
parasitosis gastrointestinal. tuberculosis. paratuberculosis. padecimientos he-
¡;áticos graves- , y suelen tener carácter crónico. Pero también algunos proce-
sos locales y agudos de otros órganos p.ueden Jlcvar con relativa rapidez a la 
demacración. como sucede. por ejemplo, en las enfermedades del riñóno en 
los padecimientos dolorosos del pie, por los cuales se ve muy limitada la capa-
cidad de movimiento del animal en el prado. 
Exploración general 67 
En las enfermedades del aparato locomotor de curso prolong~do se obser-
va. en los bóvidos. una característica demacración en determinadas partes del 
~.:ucrpo (dt~~nzerndón muscular, atrofia por itwcti\•itlad ), sobre todo en la región 
del tríc~ps hruquiul después de parálisis del rwrvio radial, o en la del cuadríceps 
en los procc!sos crónicos gravc:s dd corvejón. etc. 
Hábito o aspecto 
El concepto de hábito expresa. durante la exploración g«!nc!ral. la impn•-
sián clínica t!Xternu dt!l paciente, característica de un estado momentáneo y 
no sólo dependiente de la salud o enfermedad. sino también de! la estructura 
corporal. alimentación. alojamiento y cuidados. La clase y extensión de las 
variaciones externas a¡:reciables proporcionan. al que explora con cuidado. 
importantes elemc:ntos de juicio que. comp.arudos con los de los animales 
s~nos. permitc:n sacar conclusiones sobre la illfL'nsidm/ y duración del padt•ci-
miento ac:ttutl. Así. las alteraciones en la actitud (pág. 60) y el comportamiento 
(püg. 62): las débiles. medianas y graves en el hábito. junto con las de revest i-
miento cutáneo (pág. 75) y del estado de nutrición <r.ág. 66). diferencian a 
lus reses con enfc!rmedades agudas O · crónicas de las otrJs sanas. Un animal 
muy dc:macrado. rígido e inapc:tentc. cnn el pelo crizado y largo. ticne. por 
cjemplll. el hábito o aspecto de un individuo crónica y gravemente enfermo. 
mientras quc un p;tcicnte todavía bien nutrido. con el dorso encorvado. abdo-
men tcnso y duro. pelo brillante. que permanece en pie. con la cahc:za baja y 
t¡uejándose. muestra d hábito o aspecto de una enfcrmcdad aguda y grave. 
y así en otros casos mús. 
En correspondencia con la <!poca ud a1io y d alojarni~:nto tic los animales. 
se pu~:den distinguir: luíhito d,, ' '<'remo o dd pasto (pdu liso y limpio. a veces 
despeinado por el viento: aspecto vigoroso y. casi siempre. huen estado de 
nutrición): /uíhito tlt• in\'il'rno o de l'Stahlo (pelo de invierno m:ís groscro: su-
ciedad en el tercio posterior: actitud algo tristona: estado de nutrición corres-
pondiente a la alimentación). 
Los conceptos de condición y constitución utilizados comúnmente en Zoo-
tecnia tienen escaso interés en clínica. y no pueden ser confundidos con el de 
hábito o aspecto. definido anteriormente. ~e conoce como condición el estado 
circunstancial de un animal. o sea. la adquisición de una facultad variable 
para determinada actividad fisiológica. lograda por la alimentación y el cuido. 
Un bóvido se encontrará. por ello. en condiciones de cría. trabajo o exibición. 
ror ejemplo. Por el contrario. se denom ina constitución la suma de r.articula-
ridades heredadas de los padres e influidas con carácter limitado por la Zoo-
tecnia y por el medio ambiente durante el crecimiento. pero . prácticamente 
invariables en los animales adultos. Desde el punto de vista zootécnico se di-
ferencian los tipos lechero (grandes mamas). cebo (mayor producción de carne. 
y grasas) y trabajo (constitución orgánica vigorosa y con buenos músculos). 
En el aspecto clínico sólo puede existir la diferencia entre las reses bastas. ro-· 
bustas. vigorosas o fuertes y las finas. gráciles. delicadas o de constitución débil. 
Plan de: exploración dinica 
Se conoce por disposición la mayor tendencia de un animal al pa<kdmiento 
dc determinadas enfermedades. Resist(!llCÍll será. p.or el contrario. la mayor 
capacidad individual frente a las influencias patógenas. Se llama. por último. 
inmunidad, al aumento de estas defensas frente a un nuevo padecimiento. ya 
se deba a una vacunación o a un anterior proceso infeccioso o parasitario. Se 
conoce con el nombre de premunidad un estado inmunitario fundamental. 
debido a la presencia en el organismo de un número no patógeno de gérmenes 
vivos o de parásitos. Los estados de disposición. resistencia o inmunidad de un 
paciente son muy difíciles o imposibles de juzgar en clínica. 
Frecuencia de los respiraciones 
Los movimientos respjratorios del paciente se observan en los costillares 
y en los flancos. contándolos a lo largo de un minuto y sin influirlos por Ja 
excesiva proximidad del clfnico. Éste debe situarse. preferentemente. detrás y 
un poco al lado dd animal. La frec11encia normal de las n ·spiraciones varía. 
en las reses adultas. entre 15 y 35 por minuto. siendo de 50 por minuto para 
Jos terneros. Está intensamente sometida a circunstancias individuales (excita-
ción. movimientos) y a las variaciones ambientales (sobre todo la temperatura 
dd aire). En el verano o en los establos con ambiente enrarecido. así como en 
lns animales jóvenes o en las hembras en avanzado estado de gestación. d 
número de respiraciones es mayor que en el invierno. en ambiente fresco. y 
en los machos viejos. lo mismo que en las hembras vacías. Durante la comida. 
la rumia. o si se realizan esfuerzos o hay tcncsmos. se hace difícil la observa-
ción de la actividad respiratoria. En tales casns puede recurrirse a detcrmin~ar 
la frecuencia por auscultacic>n. En caso d\! duda se comparan los datos obte-
nidos con los de animales sanos. Un incremento pato/cígico en la fr('Cucncia 
rt•spiratoria (poli¡nwa) se observa en la disminución de la superfici~ útil de 
los pulmones - a causa de padecimientos pulmonares. tumores intratorácicns. 
propulsión del diafragma en dirección craneal por sobrecarga de los preestó· 
magos. ascitis. hidroamnios- . así como al descender la capacidad de fijación 
de oxígeno en la sangre (envenenamiento por nitrato. carbunco. rara vez tam-
bién en estados anémicos) y durante los trastornos de la termorrcgulación 
(excesiva longitud del pelo de carácter congénito). El descetu·o del nlÍmern ele 
n~spiraciones (oligopnea) se aprecia ocasionalmente en el curso de las enfer-
medades que evolucionan con una parálisis encefálica (centro respiratorio) 
(paresia puerperal. lesiones hep-áticas graves. acetonemia intensa. coma agó-
nico). 
Las variaciones de la normalidad en la frecuencia respiratoria. apreciadas 
durante la exploración general. han de ser enjuiciadas de acuerdo con el tras-
torno del estado general del paciente. y proporcionan. junto con las dificultades 
que se observen (variaciones patológicas en la intensidad. tipo o ritmo de los 
movimientos respiratorios; página 115) y los ruidos anómalos asociados a la 
respiración ~pág. 116) datos suficientes para efectuar luego una comprobación 
cuidadosa en la exploración general. 
Ex plor:ación gcn~ra 1 
Frecuencia del pulso 
La frecuencia dd pulso se mide p.or palpación de una de las arterias pen-
féricas adecuadas para este fin : 
Arteria 11w:ri/ar externa (vena de la cara). Inmediatamente después de su 
paso alrededor de la mandíbula inferior. lateralmente en borde anterior del 
mtísculo maseteru. 
A.rtt~riu nu!dimw (vena del codo). Medialmente por debajo de la articula-
ción del codo. 
f-ac; ~~ . f.xam~:n del puJ,o en l;t artl·ria n1.1xi· 
lar ClUcrn~t 
A rt<.•ria .m/<'IW (vena de la pierna). En el centro de la pierna. medial y alg<' 
por delante del tendón. 
Arteria coccígea (vena de la cola). En la parte inferior de la cola. uno a 
dos anchos de mano por detrás de la raíz. 
Bifurcación de la uvrtc1. En la exrJoración rectal (pág. 167) dorsal bajo las 
vértebras lumbares (necesaria sólo en casos especiales). 
Si las circunstancias no exigen otra cosa, se toma el p.ulso en los bóvidos 
en la arteria maxilar externa, en la que puede palparse ventajosamente en am-
bos lados a la vez (fig. 55). Durante la ingestión de alimentos y durante la ru-
mia no puede examinarse el pulso en este· punto. Para realizar la exploración 
hay que acercarse despacio al animal. a fin de eliminar toda influencia sobre 
la frecuencia o estados de intranquilidad que dificultan la palpación. presio-
70 Plan d\! exploración cHnit.:a 
nando sobre el vaso con Jos dedos índice y medio. La frecuenciase mide con 
el reloj (! ). por lo menos durante 15 segundos y. mejor. durante 30 ó 60 segun-
dos. Lus cifras varían normalmente. conforme a la edad. sexo y peso del ani-
mal. entre los siguientes límites : 
Terneros y becerros 
Novillos . . . 
Vacas vacías o en gestación poco 
avanzadas . . 
Vacas muy avanzadas . 
Grandes toros y bueyes . 
Pnr miuutu 
90-110 
70-90 
70-80 
70-90 
60-70 
Adcm3s el número de pulsaciones depende de los esfuerzos corporales. 
excitación psfquica y condiciones ambientales {temperatura y humedad del 
aire). En la tnc¡uicarclia (pág. 97). la frecuencia del pulso está aumentada (pul-
sus /rc'CIIt'llS), y en la bradicardia (¡;ág. 97). disminuida (pul sus rcuus). En los 
animales adultos se considerarán siempre como patológicos los valores SU(h!-
riorcs a 90 pulsaciones. lo mismo que en los novillos cuando pasen de 100 y 
en los terneros las cifras superiores a 110 por minuto. Normalmente. las fre· 
cuencias del pulso y cardíacas se corresponden: las diferencias (menor número 
de pulsaciones que de contracciones del corazón) se producen cuando ltlS sís-
toles ventriculares son d~biles (insuficiencia cardíaca) o se siguen con demllsiaua 
mpidcz (cxtrasistolia). con lo cual no se envfa la cantidad de sangre suficiente 
como para origimu en el torrente circulatorio una onda pulsátil apreciable. 
Cualquier variación en la frecuencia del pulstl con respecto a la norm;ali-
dad. apreciable en la exploración general. ha de ser enjuiciada en la correspon-
d icnte alterucil)n del estado general del ;utimal. tanto más cuanto llUe estas 
:llmmalíus del r itmo y de la calidad del pulso (pág. 101 ) proporcionan datos 
útiles para la ulterior comprobación de los ó rganos del ap.arato circulatorio. 
que se ha de efectuar en el curso de la exploración especial. 
Temperatura corporal 
Se considera como • temperatura • en los bóvidos. gencmlmente. la illlt'riur 
dd cuerpo. que se mide con los termómetros corrientes de máxima. colocados 
en el recto. durante el período de tiempo prescrito para ellos. Tras lubrificac ión 
de la cubeta de mercurio con agua. jabón o mucílago. se introduce el termó-
metro casi totalmente en el ano. siendo preferible sujetarlo a la raíz de la cola 
del paciente con una pinza que se ata a su extremo libre. Sólo cuando es impo-
sible o no aconsejable la medida de la temperatura en el recto. podrá tomarse 
la vaginal en las hembras de forma excepcional. Pero en este caso habrá que 
hacer constar esta circunstancia en la anotación. La temperatura vaginal es 
casi siempre algo más baja que la rectal. En las inflamaciones del recto o de 
la vagina. las temperaturas son muy altas. Por el contrario. cuando el ano 
cierra defectuosa mente (a causa de parálisis del esfínter o inmediatamente 
Exploración general 71 
después de una exploración rectal). o bien cuando los labios vaginales no coac-
tan adecuadamente (durante las fases avanzadas de la gestación. en el puerperio 
o en las heridas. l~s cifras son bajas). 
La temperatura nvrmal del cuerpo, que tiene oscilaciones muy grandes en 
los bóvidos. se influye. sobre tO<h). por los factores siguientes: 
Edad. Terneros. 38.5°-39.5° ; novillos. 38 . -39" ; animales adultos. 3g ·• 
a 39~ C. Ocasionalmente pueden encontrarse también valores inferiores o su-
periores a los dichos. en animales completamente sanos. 
Hvra dd día. Por la tarde. la temperatura corporal suele ser casi siem-
pre 0.5° a 1 o e más elevada que por las mañanas. 
Circunstancias ambienwles. Cuanto más intc:=nso sea el grado de humedad 
del aire. tanto más vigorosamente influirán sobre la temperatura corporal las 
variaciones calóricas extremas ambientales. Así. en los días calurosos de \era-
no. en establos con mucha evaporación. o en las praderas sin sombra. los ani-
males sanos pueden dar valores termométricos febriles. mientras que en invier-
no tales valores alcanzan los límites inferiores. 
El trabajo fmigoso, así como los 11U>\'imie11to~· vigorosos y la ingestión de 
pjensos. conducen a ekvaciones pasajeras de la temperatura. como consecuen-
cia del natural incremento metabólico; ¡:;or otra parte. las cifras suelen ser 
algo más elevadas en las reses gordas que en las delgadas. 
Las fundom.•s stJxualt's ejercen asimismo influencia sobre la tempemtura 
en las hembras vacunas. En los últimos días. antes dd celo y en los previos 
¡al parto se observa un paulatino aumento de la temperatura. que se troca en 
un descenso inmediatumente antes de estas circunstancias. 
Aunque las cifras termom~triC4lS obtenidas en los bóvidos. en el curso de 
cnfermed¡ades infe,cinsas. no tengan proporción con el resto de los síntomas 
dd proceso - por ejemplo. en la peritonitis o pericarditis infecciosas difusas-· . 
la termometría tiene en estos animales la misma importancia que en los demás 
y que en el hombre. También en la buiatría. la medida d~ la temperatura dd 
cuerpo proporciona valiosos datos para el diagnóstico y el pronóstico. por lo 
cual no se debe prescindir de ella en la exploración general. 
En las elevaciones patológicas de lOJ temperatura corpoml hay que distin-
guir. según las causas. la hipertermia (•ndúg<'ml (fiebre propiamente dicha) y 
b.a hipertermia t•.tÓJ.:('Ila. por lo demás. muy rara (golp.e de calor e insolación). 
La /ittbre es un estado patológico con hiperproducción calórica (incremento 
del metabolismo) y disminución de las pérdidas de calor. que se considera 
como un importante factor en el proceso de curación y defensa del organismo 
enfermo. Por lo general se acompaña de retención de Hquidos. trastornos de 
la digestión. así como incremento en la frecuencia respiratoria y cardíaca 
(págs. 68 y 97). En los bóvidos con padecimientos febriles se aprecia también un 
aumento de la temperatura en la superficie corporal (pág. t73) o una distribución 
irregular; además, las mucosas de la nariz. boca y vagina es~án pastosas y pe-
gajosas; el hocico, seco, y los ojos. con brillo febril. A veces se aprecian es-
calofríos. La fiebre se produce por substancias extrdñas al organismo. casi siem-
pre de carácter proteico. procedentes del microorganismo o resultantes del 
Plan de cxrlnración clínica 
metabolismo del paciente. En la sepsis o septicc•mia, los agentes p1ogenos lle-
gan al torrente circulatorio desde la zona dd cuerpo primariamente afectada 
(p.or ejemplo. una articulación pedal hc:rida e infectada). originando. junto con 
la fiebre. graves alteraciones generales. La proliferación secundaria en otros 
órganos - válvulas cardíacas. pulmones o articulacionc:s y vainas tendinosas-
puede deberse a metástasis (sepsis metastásicas o ph•mia). La invasión dd 
organismo con otros microbios o virus se denomina bacreriemia o \'irosis, mien· 
tras que se llama toxemia la acción de los venenos fo rmados por ellos. que. 
cuando se absorben por el intestino. original la emeroto:ct'mia. Tras la resor-
ción de tales productos o de los ¡::rocedentes dd catabolismo orgánico. en 
heridas internas o externas. aparece la fiebre traumática. Ocasionalmente, para 
,. 
IJ.1. ¡...:;...~ ~-" 15.1. "'· 7. " · 1. 11. 1. . -4! 
N Punción -.. - -. - - -.,. . ~ 
r:f..F ~pe Fi... -Ef ~ ~ . - . . .r. 7 
=f ~-r ~rrt- r¡¡:: - ·= ~ -F: !W)• -= 
~[:::;f ~ ~ ~ - . 1 ;N-[1 ~ :=t:~~ ~ -_ff ..:..~ - . . . 'J:t-~ ~ :c.~ :::f.í'ri·! • ¡-ct-:-- s.~· ·-~ .. - - 'j ~F! r\ tJ. - ~ !.. :¡¡ :n· ~ >-.:-..:;...:- . 
-~~·~ 
. ~ i= - ~.1L: ~'jt~l r- lf ~f! ~·~-.. - :r í" ~ 1 ~ -~ "'-= r-u-o r • • r -H -r~ - t m ,_ f-T' H l.. -r ry,-í-:!-+ :- !T r.- 1 "'t" 11 ·F ... rr ; 1 • 1 ..t"1 • - '.:s r rí'"T 4. f 
~¡ t::Fr:-r-::::- - !. ::f:tt4: mn-Fr -wt t-.r T~ T -'=r= ff-R rtrr t- 1 lit H j 
f'ui . ~h . Cur\':a fchnl cn.:ckntc, l!n aguj!ls, con tcrantlcs O'icilJcioncs diurna ... c:n una pcritonitli 
Ira" punción 
~•um\!ntar las ddensas y la capacidaJ d\! curación del animal se inyectan c¡tsi 
siempte soluciones de contenido proteico. que produc\!n una /ic:hrt• c:uratiw1 
o m\!dicam\!ntosa. Nn obstante. los fármacos qu\! se utilizan corrientemente en 
buiatría para la terapéuticaincspccifica (por ej\!mplo. Yatrén-Cesdna Bayer 
u Omnadina Hoechst). no suden r.roducir. en gcneml. incrementos apreciables 
de la temperatura orgánica. Por el contrario. el tratamiento endovcnoso. con 
yodo o sales yódicas. origina casi siempre elevación de la misma. 
Grado de la fiebre•. Las temperaturas comprendidas entre el límite supe-
rior de la normalidad y los 40° C. se designan como clébiles: entre 40° y 41 " . 
como medias. y. por último. se llamará fiebre alta la comprendida entre 41 a 
y 42• . Las cifras más altas (hiperpiresia) se encuentran sólo de forma excep-
cional. 
El curso ele la fiebre suele ser poco característico en los bóvidos. La vigi-
lancia continuada de la temperatura. en lo cual. si es necesario. ha de colaborar 
el ¡:ropietario. proporciona. no obstante. en estos animales. mejores elemen-
tos de juicio sobre la evolución del padecimiento. que la medición aislada. En 
las infecciones por virus suele observarse una curva febril en dos fases (pri· 
mera subida: viremia; segunda: infección bacteriana secundaria). La difu-
sión de una peritonitis va acompañada. generalmente. por un paulatino ascenso 
de la temperatura. con grandes oscilaciones a lo largo del día. con lo cual esta 
curva toma la forma de agujas (fig. 56). Tanto en las bronconeumonías agudas 
Exrloracit\n ¡;cncml 73 
graves como en la fiebre catarral maligna y en determinadas inflamaciones de 
la mama, se aprecia gcncralmente fiebre muy alta. casi siempre en meset::t. 
Por lo demás. la diferenciación de las distintas formas de evolución del pro-
ceso febril (fiebre contimw, remitente, intt.•rmiteme. recurreme y atípica) no 
tiene mucha importancia en los bovinos. El rápido descenso de la fiebre en 
el plazo de dos a tres días se IJama crisis. y lisis, el descenso lento hasta alcan-
zar los valores normales. 
Golpe de calor. En los terrenos bajos. así como en los transportes con 
intensa promiscuidad y en las estabulaciones con muchos animales. en am-
biente enrarecido. la temperatura orgánica puede elevarse sensiblemente de 
manera primaria a caus::t de la retención calórica -es decir. por insuficiente 
pérdida de calor, cuya producción aumentada por el trabajo muscular y la ex-
citación- . para alcanzar cifras de hasta 42° C. ca¡;aces de producir graves tras-
tornos generales consecutivos a parálisis de centros vitales (lesión indirecta dd 
encéfalo). 
La insolación, más rara. aumenta la temperatura del cuerpo. p.or el contra· 
río. de forma secundaria. al influir sobre los centros reguladores encefálicos 
gracias a la acción de los rayos solares sobre el cráneo del animal. 
El tlc•Jn•nsv pmoMJ:ico ele ltr temperatura orgánica hasta valores inferiores 
a 37.5 ., C. consecutivo a una disminución de la producción calórica (menor 
metabolismo). con mantenimiento o aumento de las pérdidas calóricas (defec-
tuoso riego hemático del cuerpo. parálisis de los vasos) se denomina hipott•r· 
miu. En estas circunstancias. la superficie corporal está siempre sensiblemente 
fría. Este síntoma aparcee después de intensos enfriamientos (fiastoreo o tr .. ms-
porte en épocas ventosas o con frío humedo). así como tras graves pérdidas de 
sangre. diarreas y estados comatosos (como en la paresia hipocalcémica puer-
pcral). En la fase final de lus padecimientos graves se observu. en los bóvidos. 
una sensible hipotermia. en dependencia con el fracaso circulatorio. lo cual 
constituye un síntoma de desfavorable pronóstico. Asimismo. después del des· 
censo crítico de la fiebre se origina a veces una temp.cratura corporal con valo-
res pasajeros inferiores a los normales. pese a lo cual. el estado general del 
paciente muestra casi siempre una mejoría manifiesta. 
Las particularidades en la distribución de la temperatura cm la superficie 
corporal se incluyen en el concepto de calor cutám•o. No obstante. esta distri· 
bución del calor. con la excepción de las afecciones cutáneas e inflamatorias 
locales y de los enfisemas subcutáneos es basteante independiente del estado de 
la piel. y viene determinada. en primer lugar. por su irrigación sanguínea y por 
la temperatura de las partes del cuerpo subyacentes. La comprobación de la 
temperatura su~erficial se realiza por palpaciones comparativas del tronco 
(cuello. dorso. tórax, abdof11en) y de las partes distales (cabe~. hocico. orejas. 
base de los cuernos. extremidades. pezones o escroto y cola). mejor con el dor-
so de la mano. Normalmente. la temperatura cutánea es algo más aUa en el 
tronco que en las partes distales, y desciende en ambos de manera simultánea 
de 36° a 30° C). En los padecimientos febriles. las diferentes partes del cuerpo 
aparecen con frecuencia mucho más calientes que en los animales vecinos, o se 
74 Plan d~ exploración cHnica 
distribuye por la superficie la temperatura de forma irrl!gular (zonas calientes 
y frías en los escalofríos). Las afecciones graves cursan. en su fase final. con 
manifiesto enfriamiento de la superficie coq:oral. sobre todo en las zonas dis-
tales. por lo cual es un síntoma que se ha de tener en cuenta en el pronóstico. 
Toda variación patológica de la tempemtura corporal y superficial ha de 
considen.arse como señal de un trastorno general. Las causas deben comprobar-
se en las ulteriores exploraciones. 
Resumen 
Terminada la exploración general. Jos resultados. con los datos ref\!rentes 
a la actitud. comportamiento. estado de nutrición. hábito. frecuencia respira-
toria y pulso. así como de la temperatura corporal. junto con la información 
lograda en la anamnesis. se resumen en la forma siguiente: 
l. El estado gt11Wral del animal no está alterado o lo está sólo en forma 
ligera. en grado medio o intensamente. 
2. La enfermedad tiene una probable /ocaliztlciún en d ap.arato linfático. 
circulatorio. respiratorio. digestivo. urinario o en d locnmotor y. tambi¿n, en 
el sistema nervioso central. · 
Finalmente. se resumen las consideraciones o aclaraciones sobre la locali-
1-ación. gravedad. duración. clase y causas dd proccS<), así como d juicio sobre 
las posibilid:.u.lcs uc curación. recurriendo para ello a las exploraciones espe-
ciales. 
Bibliografía 
Uo&mu~ . G. F. ( J%2) : f)iat:nn'itic mcth,ld, in V\!lcrina ry mctl icin\!, S.• cd .• Olivcr y 
Royd. Edimburgo y londrc:-.. 
1>11-.UO·.ItiiCWF. w. ( 1903) ; lchrbuch dcr spcciclkn Patholnsic uncJ Thcr:a ric mr Tkraf/.t.:. 
Vol. 11. I,A parte : Die Krankhdtcn de" Rinde'\. Hir-ichw~tlt.l. Bcrlin. 
EwnANK. R. ( 1963): Predicting thc time of parturition in thc 11 orm~1l cow : a study of thc 
prccalving drop in boc.ly tcmpcrature in rcla tiun tu thc externa! si~n" of immincnt 
calving. Vct. Rcc. 75, 367- 371. 
H<\ltMS. C. (1895) : Erfahrungcn Uhcr Rindcrkrankhcitcn und dcrcn Bchandlung. Schuclt. 
Bcrlfn. 
KtNti. J. O. L. (1963): Thc cffcct of oc,tru on hody tcmrcraturc and milk productinn 
in cowo¡, Res. Vct. Sci. 4, .S26-S29. 
LAOERI.ÓF, N., y S. HoFLUNO ( 1948) : Kompendium i bujatri'lk klinisk. diagnostik og 
obstctriskggynaekologi'ik diagnostik . Morlensen. Copenhague. 
M ALKMUS. B .• y Tu. OPPERMANN (J 949) : Grundriss dcr k linischcn Diagnostik dcr inncn.:n 
Krankhcitcn der Hausticrc. I.S.• ed. Jancckc. Lcipzig. 
MAREK. J .• y J. Mócsv (1960): Lehrbuch dcr klinischcn Diagnostik dcr inncrcn Krankhci-
ten der Hausticrc. 6." cd., Fi 'icher, Jena. 
WEBER, E. (1928) : Die klinische Untersuchung des Rindes. Schoctz, BerHn. 
WIRTH, D. ( 1949) : Einführun1 in die k.linische Diagnostik. der inneren Erkrankungcn und 
Hautk.rankheiten dcr Hausticre. 3.• cd., Urban und Schwarzenberg. Viena. 
WRENN, T. R., J . BITMAN y J. F. SYK ES (1961): Diurnal pattcms of bovine body tempera-
ture. J . Dairy Sci. 44, 2077-2080. 
Exploración especial 
Preliminares 
En los pacientes con afcccionc:s internas se realiza un examen sucesivo de 
los diferentes sistemas orgánicos sobre el fundamento de los datos obtenidos 
en la amnesis y en la exploración general. que permiten suponer cuáles son 
los enfermos o afectados. Con el fin de no pasar por alto ninguna unidadim· 
p.ortante. se recomienda el examen de los aparatos orgánicos siguiendo siempre 
el mismo orden. en el plan de exploración que se relaciona en los capítulos 
siguientes: 
Pdo. piel. tejido subcutáneo y mucosas visibles. 
Aparato linfático. 
Circulatorio. 
Aparato respiratorio. 
Aparato digestivo. 
Aparato urinario. 
Aparato locomotor. 
Si st~.:ma nervioso central. 
ó rganos de los sentidos. 
Aparato genital y mama. 
Ello permite utilizar procedimientos expJoratorios apropiados y completos 
para esclarecer el problema. En los padecimientos puramente externos - por 
cj~.:mplo. claudicaciones o afecciones cutáneas- . sin alteraciones del estado ge-
nera l, la exploración especial puede limitarse. por el contrario. al órgano 
afectado o al aparato enfermo. 
Pelos, piel, tejido subcutáneo y mucosos , visibles 
Generofulades 
El estado del revestimiento cutáneo y las p.articularidades de la piel son el 
e espejo de la salud •. ya que no sólo muestran alteraciones en sus padecimientos 
Independientes. sino que constituyen un reflejo del grado y duración de las 
7fl Plan (.k exploración clínica 
enfermedades. sobre todo en las crónicas de tipo consuntivo y en las generales. 
La t•xp/oración de la cubierta externa se realiza por inspección. palpación, per-
cusión y comprobación del olor de la piel. En caso necesario se tomarán tam-
bit!n las adecuadas muestras para exámenes especiales. 
Plan de lo exploración 
El pdu de los bovinos sanos es brillante. liso. asentado y suave. En prima-
vera y en otoño se muda una parte del revestimiento cutáneo (caída o creci-
miento del pelo de invierno). Normalmente. por estas razones. el pelo de 
\'t~rmw es más fino y cono que el de invit•rflv, que es más grueso. largo y. 
frecuentemente. también más grosero. El alojamiento (atados. en naves o es-
tablos abiertos. o bien en el prado) y los cuidados (limpieza) influyen gmnde-
mente sobre las características del re\ estimiento cutáneo. y su enjuiciamiento 
debe realizarse. a ser posible. por comparación con los demás animales del 
dectivo. Un manifiesto retraso en la muda. con el pelo mate y erizado. o la 
presencia de los llamados pelos tic: hambre: escasamente pigmentados y con 
asr:ccto herrumbroso. en los bóvidos berrendos o negros. son señales de un 
trastorno trófico de los pelos. consecutivo a procesos graves de larga duración. 
Tales síntomas se observan. por ejemplo. en las cndoparasitosis de los bece-
rros. así como en las enfermedades crónicas del hígado. riiión y carencias mi-
nerales (fósforo); pero deben ser diferenciados en los animales que poseen con 
carácter cong¿nito pdo.\· /ar¡.:os. El brillo o rt•/lt'jo purd11sco en los pelos ne-
gros cortos ;aparece en la enfermedad por carencia de cobre. Los ch•spn•ndi-
mi('lllos lcx.·ali zwlos ele/ pe' lo. asociados c~tsi siempre a determinadas alteracio-
nes cutáneas. son comunes en las actoparasitosis (sarna. piojos. etc.) o en la 
proliferación de hongos (Tridrophy1o11 \'t'rr11c:osum y otros). y se observa tam-
bién en las hiperqueratosis con grosero engrosamiento de la piel. En la carencia 
de cobalto se forman anillos alrededor de los ojos por la carda del pelo (lla-
mados lc:mc:s). La alup<'cill general se presenta en raros casos de forma congé-
nita. y tras graves enfermedades infecciosas e intoxicaciones se produce as•-
mismo. una caída general cid pc:lo. 
El cnlor de las mucosas asequibles a la inspección en la boca (fig. 57). 
vestíbulo vaginal (fig. 74) y en ojos (fig. 58) es normalmente rosa pálido. 
siempre que no estén p.igmcntadas. Una coloración amarillenta por depósito 
de pigmentos biliares (ictc•ricia; figura 74) aparece cuando el flujo de la bilis 
está entorpecido (ictericia obstructiva o mecánic-ct. consecutiva. por ejemplo. 
a la obstrucción del c:o11duc1o colédoco). y tras la repentina destrucción de 
grandes cantidades de eritrocitos (ictericia hemolítica o por supeñunción. tal 
como en la babesiosis y en las hemoglobinurias alimentarias y p.or el agua 
de bebida). En la ictericia mecánica. las mucosas suelen estar bien irrigadas 
(más amarillo naranja). mientras que en las ictericias hemolíticas aparecen 
casi sin sangre (amarillo grisáceo anémico). Las anemias no hemolíticas (he-
morragias intraorgánicas o externas. o sea. anemias postraumáticas. y las 
77 
consecutivas a i nsufidt=nt~ formación d~ glóbulos rojos: an~m ia s aplásticas) 
se caracterizan p.o r una clara coloración plÍlida de las mucosas. que puede 
llegar hasta el aspecto de la po rcelana en los casos graves (fig. 73 ). El tmw 
,.iolC'ta a~ulado (cianosis) se observa ocasionalmente en la debil idad cardíaca 
intensa (estasis venoso) o en los padecimientos graves del aparato respiratorio 
(ddectuoso recambio gaseoso). El enrojecimit.!llfo de las mucosas sucl~ deberse 
Fw. 57. Exploración de l:1 muco~a hucJI 1-'u;. 58. Posición de la cabeza para la cx-
plor::~ción de la conjuntiva csdcml y d i! 
los capilares cpicsclcrah:s 
a procesos inflamatorios locales o generales (dilatación de los vasos). En las 
fases avanzadas de la llamada enfameclad de las mucosas (mucosa/ disease), 
o de la fiebre catarral maligna. se aprecian erosiones y necrosis concomitan-
tes. También en las infecciones generales y en las intoxicaciones. las mucosas 
muestran un enrojecimiento difuso. mientras que en las diátesis hemorrági-
cas (pág. 82) aparecen hemorragias puntiformes. El color propio de la piel sólo 
puede apreciarse en Jos bovinos en las zonas no pigmenta.das y poco cubiertas 
de pelo. tales como bajo vientre. mamas. pezones. escudo mamario. saco testi-
cular y cara interior de la pierna. Normalmente presenta una coloración gris 
rosada clara. En los animales con anemia grave. la piel aparece en estos pun-
tos manifiestamente pálida y gris amarillenta en la ictericia. No obstante, 
estas alteraciones se aprecian mejor en la inspección de las mucosas. El en· 
7S Plan d~ ~:<pluración clínica 
roj('dmielllo ch:hil de la pid se denomina eritema: la inflamación manifi~~ta. 
e:ctmtc•Jml (por influencias nocivas internas en intolerancias alimentarias: ha-
gazus) o ecuma (por influencias nocivas externus. como en las parasitosis. 
por ejemplo). mientras que se llamará dermat i1is la inflamación de todas lus 
capas cutáneas. tal como sucede. entre otras. en la fotos~nsibilidad de los 
bóvidos. frente a fu ertes insolaciones. en las zonas cutáneas no pigmentadas 
Clus llamadas quenwduras solares). Tras la curación de lesiones cutáneas gra-
' es (heridas. úlceras dccubitales y otras) pueden quedar ~anas cicatri~ah•s 
tlepigmemaclas y sin pdo. 
Gracias a las secreciones de las glándulas sudoríparas y sebáceas. la piel y 
los pelos de los bovinos poseen una ligera Jwmeclatl y lubricaciún, que deja 
res iduos grasos en los dedos al calisart el pelo o tras la palp.ación. Estos ani-
maks sudan sólo raramente. Los accesos de sudor que se observan ocasional-
mente (en el shock alérgico o en los dolores extraordinariamente violentos). 
afectan a la base de las orejas. cuello y espalda. así como a los flancos. que. de 
este modo. aparect:n to talmente empapados y recubiertos de espuma . M~s 
frecuentes suekn ser las sudoradones serosa~· de la piel. casi siempre debidas 
a procesos innamatorios. en los cuales el líquido (suero. linfa) fluye al exterior 
entre las células de la cr.idermis : entonces la piel rezuma. Las go titas SI! re-
sec¡an y forman depósito~ de diferente consistl!ncia y comr.addad. parcialml!n-
te caracteristictls (escamas. costras o escaras). tal como en las paras itosis cu-
t ~íneas. exant~rnas alim~ntarios o l!nfermcdud di! la luz. El hocico de los h\h i· 
dos. dada la secn:ción continua de sus glándulas. aparece húmedo brillante 
y. pnr dio, regularmente fr ío: pero en el curso di! enfermedades graves se 
to rna seco o costroso y se muestra muy frío (cuma) n ca l icnt~ (fichre). La dis-
minucit)n de la sl!crecitSn sebácea (astt•alo.\·is), que dl!genera en un pdo ~mho~ 
tado con piel áspera. es un síntoma concomitante de diferentes enferrnl!dades 
cró ni<.:'"as. tah.:s como tuberculos is. sarna 1! hiperqu~ratnsi s. El exceso de esta 
secreción (sehorrC'a) hliCC que los pelos y la piel ar.arczcan cubiertos por una 
capa grasosa: es un síntoma que se presenta a veces a consecuencia de tras-
tornos en el metabol ismo graso. sobre todo en los terneros que son al imenta· 
dos durante las primer~as s~manas de su vida con leche en polvo des~ngrasada. 
a la qu~ se añaden grasas extrañas. 
El o lor de! la piel de los bóvidos es característico («Olor de las vaquerías • ). 
En Jos animales con acctonuria manifiesta. la piel tiene también un olor 
aromático. como de fruta. a causa de la acetona. mientras que los pacientes 
con procesos purulentos graves despiden un olor pútrido. nauseabundo y. mu-
chas veces. penetrante. También es posible distinguir en la piel o en el establo 
el olor de los medicamentos. productos de limp.ieza y de desinfección emplea-
dos. El que producen los alimentos ácidos almacenados en el establo puede 
adherirse también a los animales. 
Lo referente a la temperatura cutánea se ha expuesto en la página 73. 
Según la extensión de las a lteraciones locales. la temperatura de la piel es-
tará en estos puntos más o menos elevada, pero en el enfisema subcutáneo 
(pág. 81) aparecerá más fría que en las zonas del cuerpo limitantes. 
7•) 
Turgor de la pid. La elasticidad plástica se comprueba por medio de un 
pliegu~. que se coge lateralmente en el cuello o sobre las últimas costillas. 
La pid sana de Jos bo\.inos es elástica y blanda y pcrmitl.! coger con facilidad 
pliegul.!s. qul.! dl.!sa purccen inmediatamente al soltarlos. En los padl.!c imientos 
que cursan con intensa J)\!rdida de líquidos (exicusis). como. por ejemplo. en 
bs d iarn:as graves. la elasticidad de la pid y del tejido subcutáneo disminuye 
de ta l manera. que los pliegues permanecen largo tiempo (fig. 59). La desapa-
rición dd panículo adiposo. tras intenso adelgazamiento (pág. 66). origina una 
t-to . ~·1 . lnh:n,.a cxh.:u,j.¡ cul :inc~• en un:a , .u:o~ con cnh:riti"' crl;nica: .1 c:ltha ~k 1.1 
pérJida el\ l01 .:Ja,lkÍll.uJ t.k l:1 {lÍ1:J, l<h f'l ic.:uc:\ p~·rtnancccn dur:llliC 11\IIChO l Íl'O'If"O 
pid ríg.iu;a. reseca o • correosa» en l~as pro m in encías {)seas. tal como l.!n las 
ap6fisis esr.ino4ias di.! la columna vertebral. zona de la escápu la o en las costi-
llas (coriago). Las inflamaciones agudas y crónicas producen abultamientos 
depresiblcs más o menos manifiestos (fases in iciales). o hasta engrosamientos 
resecos y firmes (fases avanzadas). conforme se observa en los flemones. ac-
tinomicosis. sa rna o hiperqueratosis. 
En diferentes padecimientos de estos animales hay prurito, que se mani-
fiesta po r intranquilidad. rascamiento con las pezuñas o con los cuernos. estre-
gamientos y frotamientos contra objetos cercanos. lameduras y mordiscos de 
las zonas afectadas y por cabeceos. Dado el peligro de contagio (sobre todo 
en las tricofitosis). el prurito no se comprobará con el dedo, sino con un palito 
o espátula. En caso positivo. los pacientes muestran su com'placencia estirando 
la cola. cabeza y cuello y por el deseo de_ permanecer en contacto con el ob-
jeto rascante. El prurito localizado es un síntoma que acompaña casi regular-
mente en las afecciones parasitarias, sobre todo en las fases iniciales ; y muy 
rara vez se observa también en la rabia. en eJ punto de la mordedura. El 
80 Pbn d~ cxplor Jción clini:a 
prurito generali:atlo, qul! a v~ccs lleva al animal a r;roducirse feroces mord~­
duras en el tercio posterior y grand(!s mutilaciones. es un síntoma caracterís-
tico de la enfermedad de Aujeszky (macl itch). Por ~1 contrario. la ingestión 
de Jos propios pdos sin prurito concomitante. se dc:bl! considerar como expre-
sión de una afección carencial. 
A u memos de espesor en la pid y tejido subcutanc:o. En los bóvidos se 
observan con frecuencia infiltraciones cutáneas y subcutánc:as en zonas locali-
zadas. con acumulación de líquido en los espacios intercelulares (hidropesía 
cutánea). En el espacio de estos edemas. los pliegues y contornos normal~s 
de la piel. más o menos engrosada. desaparecen. y ésta presenta un aspecto 
brillante en las zonas desp.rovistas de pdo. La palpación muestra una consis-
tencia pastosa. y la huella que deja la presión del dedo permanece largo 
tiempo. En correspondencia con el parto, aparecen edt'IIWS fisinló¡.:icus en la 
mama (sobretetas) y en los alrededores de la vulva (relajación de las vías 
blandas del parto). Los nlemas putulógicos afectan. sobre todo, al cuello. 
papada y bajo tórax~ a veces. también a la p.arte distal de las extremidadc:s. 
aunque pueden producirse en cualquier parte dd cuerpo. Entre ellos. los 
<'clemas no inflamatorios (edemas por estasis e hidrémicos) no son dolorosos 
ni están enrojc:cidos y muestran la misma temperatura que las zonas de su 
vecindad : su desarrollo es lento. Los etleJmts loc.'(tfc•s por ('Stcmccmriento s~ 
deben a la obstrucción de p.equerios linfáticos o vc:n~ts. la) como la oclusión 
(trombosis) o la comp.resitSn - por la cadena del cuello o vendajes demasiado 
apretados. por ejemplo- . Los ('d<•nws ¡.:t'Jrc•rales por t•.wwrcamiC'nto ap:1re~~n 
a consecuencia del rc:turJn del rdlujo sanguíneo hasta el cor~azón. y son un 
síntoma de pcricarJitis y otras debilidades cardíacas intensas Je divc:rsa crin-
logia. frccuentc:s en los bovinos. En estos casos. el c:dema s~ cxtic:nd~ unifor-
memente por la zuna anterior e inf~rior del pecho. llegando. en los más avan-
zados. hasta alcan7.ar d canal exterior (fig. 6lJ). Tales c•dt•llra~· carclíacos au· 
mentan de tamaiio con la fatiga corporal y d isminuyen al administrar h)nicos 
cardíacos. Los t'd<'mtts hidrémicos o cm¡néctic:os que apar~ct:n con )as ane-
mias por disminución de lu cantidad de scroalbúmina que fi ja el agua. así 
como los t'cl('JilCJ.f r('lw/es. son muy raros en los bovinos y aparecen en las 
partes bajas del cuerpo. como síntoma concomitante de las enfermedades 
consuntivas gmves (subnutrición. parasitosis. anemias). Los edemas inflama-
torios se originan. en forma de aniiJo. alrededor de Jos focos de inflamación. 
a causa de un retardo en el reflujo sanguíneo debido a la acción de los pro-
ductos inflamatorios (edema colateral)~ se forman con relativa rapidez y están 
calientes. enrojecidos y claramente dolorosos. En los bóvidos se observan 
frecuentemente en los traumatismos infectados en las regiones de la boca y 
faringe. así como en la laringe y alrededor de los flemones y tromboflebitis: 
también se producen en los edemas gaseosos. tras picaduras de insectos y en 
el curso del carbunco y de la pasteurelosis. A veces aparecen repentinamente 
múltiples edemas redondos. ovalados. del tamaño de un grano de guisante 
hasta el de la palma de la mano. en forma de bancales. que se llaman placas 
o taleros con distribución preferente en la cabeza. cueUo, dorso y alrededor de 
81 
la aberturas naturaks dd cuerpo. Son un síntoma caractaístico de la urti-
caria, reacción al~rgica frente a dctermin:Jdos altmcntos. mcd icamcntos y otras 
substancias. para las cuaks se ha sc1lsibilizado d animal afectado. 
Los aumentos de voluml.!n debidos a la acumulación de aire en el tejido 
subcutáneo. en los que la pid se aprecia más o menos separada de sus p:lrtes 
subyacentes. se denominan t'll/iscmas. Con la mano se comprimen como al-
mohadillas gaseosas. se corren b~ajo la pid y p.roducl.!n crepitaciones. A 1<! 
percusión dan un sonido alto (timpánico). La entrada dd aire se producl.! 
~or heridas externas. en zonas cutáneas laxas situadus sobre puntos en cons-
tante movimiento (enfisemas por aspiración) o por progresar la acumulación 
en el interior del cuerpo. por ejemplo. en los p.ulmoncs dilatados pasando ror 
el mediastino (enfisema pulmonar). Tambi¿n durante la punción de la panza 
timpanizada puede producirse enfisema a causa de la oclusión precoz dd ori-
ficio de la piel. con un contenido de gas de la ¡:anza (y. a veces. tambi¿n gér-
menes piógenos). al contmrio de lo que sucede en la ruminotomíacon cierre 
ddcctuoso dd peritoneo. en la cual. en los días que siguen inmediatamcnh: a 
la operación. d aire que entró en la cavidad abd<)minal progresa hacia la zona 
de la incisión y produce edema subcutáneo. los edemas que aparecen en el 
cudlu y c~abc7-i.l de los bovinos dcspu~s de traumatismos suden estar asociados 
tambi~n c.:on enfisema (('t/t'ma gm·(·o.w). Entre éstos hay qu\! distinguir los 
ht•nigno.\' (d\! buen carácter) de los malignos (d\! mal carácter). En los prim\!ros. 
el gas es formado por gérmenes de la putref:Jcción y piógenos de carácter ines-
pecífico rrO<:edentes de la boc¡a y de lns alimentos. mientws que. en los se-
gumlus. el gas se formia por gérmenl.!s específicos. tales como el Cl. septicum 
(gangr\!na) o el C/. f('st'ri (C. si ntomático). que pululan en los tejidos. 
Se d\!nominan ¡uipu/as los nt>uulos que sobresalen sobre el nivel de la 
piel. l os múltipks engrosamientos inflamatnrios ..:n forma nodular. en lns 
folículos pilosos y glándulas sebáceas. reciben d nombre de acné. Las vesícu-
las recubiertas de epidermis y llenas de líquido seroso aparecen. entre otras. 
en la fotoscnsibilidad ligera y en la virucl:J mamaria. Las Vl'siculus \'ariúlicas 
maduras muestran una depresión central y un cerco periférico enrojecido. Las 
umpollas que se observan en la r.id de los pezones y en el surco interdigital 
del pie. así como en la boca. en el curso de la glosop.eda. se llaman aftas. las 
de contenido purulento (pústul:Js) son raras en los bóvidos: pero son frecuentes 
las extensas infiltraciones purulentas de la piel y tejido subcutáneo (flemones 
o inflamaciones del tejido celular). así como la acumulación de grandes masas 
de pus en el subcutis (abscesos). que se presentan después de heridas contami-
nadas. Ambos son calientes y dolorosos. y los flemones tienen consistencia 
dura y cerco edematoso. mientras que Jos abscesos son. generalmente. de tacto 
fluctuante. 
Los hematomas. acumulación de grandes cantidades de sangre bajo la 
piel. se muestran asimismo como abultamientos fluctuantes, pero en ellos la 
fluctuación es más débil. más sorda. y se desarrollan con mayor rapidez que 
los abscesos. Se producen casi siempre por cornadas o por otros traumatismos 
obtusos, sobre todo en las zonas laterales del tórax y en la di! los flancos. 
6. RosE,.•t.I'IGtlt : Ellploraci6n dínieol del ¡:a nado vacuno. 
Pl11n de exploración clínic., 
:lUnque también pueden presentarse en cualquier otra parte del cuerpo Cfig. 60). 
Para lograr una segura diferenciación con Jos abscesos. se recurre circunstan-
cialmente a una punción. con las consiguientes precauciones de asepsia. Las 
hemorragias dr.: la pid propiamente dichas se denominan pett•quias o t•quimo-
shi. Muy rara vez se observan estas hemorragias de la pid en forma de emisio-
nes espontáneas (sudor dé sangre. Juwwhidrul·is) en las alteraciones de la coa-
gulación y de la permeabilidad capilar. En los bóvidos. los envenenamientos 
con mdiloto y helecho macho. así como las intoxicaciones con restos de soja 
l 'u;. (lll . Volurnino-.o hcrnJIOrn:t suhcul :iOl'O en el flanco derecho y hajo vi4.'11ltl.', 
a c:au.;a de una cornadJ 
tratada con tricloroetilcnu. entre otros. cursan con una particular tendencia a 
tales hemorragias (clicít('sis ltemorrá¡.:ic:a): en tales cusos aparecen no sólo en 
la r.icl y tejido subcutúnco sino también en las mucosas y órganos internos. 
las neoformaciones cutcím:us más frecuentes en los bóvidos son los aumcn· 
tos de volumen de carácter in/ecc.:ioso en las actinomicosis (casi siempre. en 
la cabeza) y p.apilomatosis (cabeza, cuello y bajo viemre). Los engrosamientos 
cutáneos debidos a tuberculosis o leucosis. asr como los nódulos de la dermatitis 
nodosa y los tumores malignos que ~·ueden presentarse después de constante 
irritación (sarcoma carcinoma). son extraordinariamente raros. Mientras que la 
actinomicosis y la papilomatosis casi siempre pueden ser reconocidas por su 
aspecto, en las demás lesiones citadas sólo se logra generalmente una segura 
identificación por el examen histológico de las muestras de tej ido (pág. 86). 
Las queratinizaciones o cornificaciones de la piel, que se ponen de manifiesto 
Pelos. piel. tejido c¡ubcutánc\l y muco'Qs vi,ihlc:s 83 
en forma de placas. láminas o callos (epitelio cornificado. parcialmente con 
núclc:o conjuntivo). que alcanzan d tamaño desde una judía hasta el de una 
cabl!za. se deben a irritaciones prolongadas o particularmente intensas en la 
piel de estos animales, y carecen en si de importancia patológica. mientras no 
interfieren mecánicamente a la res. 
Pérdidas ti~: subswncia tle la piel. SI! denominan erosiunes los despren-
dimientos de las capas epiteliales de las mucosas. y excoriuciones, las de la 
piel que dejan al descubierto el cuerpo papilar enrojecido y. más tarde. cos-
F1~ . f1l . PIOJU 1 Tridw.t.·,-tt·\ .u ·11/11ri, o /ltil iro /11 
hm·t, 1 : l:un:u\n na tural. 1.5 a :! mm : .'5 aullll.'ll llh 
trosn. !'ic: rrmhu.:c:n tras traumatismos supc:rfichah!s y en difcrl!ntcs cnfl!rmedade~ 
in fecciosas. Las hc:ridas penetrantes. que i:lleresan· todas las capas cutáneas. 
·on heridas cl<' la piel. y se denominan clllcÍIIl'O-IIIItscular<'.\', Clltcíneo-lt'llclino.ms, 
rutcíneo-ús('U.~ cte .. confurmc d tejido subyacente afectado. Las úlceras cu-
ICÍII<'CI.\' se producen por destrucción purulenta de los tejidos. tal como después 
de abrir un absceso o en la actinomicosis. La muerte de la piel a consecuencia 
Jc uccioncs mecánicas. térmicas. químicas o lumínic-«s exageradas. y que se 
denomina m:c:rosis cutcínl!a o gangrena d<' la piel, no es muy rara en los bovi-
nos. y se debe. por \!jemplo. a decúbitos prolongados sobre un mismo punto. 
a la presión de la cadena o a la inyección subcutánea o perivenosa de medica-
mentos nocivos para los tejidos (solución de cloruro cálcico. entre otros), así 
como a la acción de pomadas revulsivas y a la fotosensibilidad. Las zonas cu-
táneas así afectadas se vuelven ásperas y resecas. para desprenderse luego en 
forma de esfacelos o por fusión. 
Los parásitos del revestimiento pil~so _ o de la piel se localizan en los 
bóvidos. con preferencia. en los puntos siguientes : 
Los trichodectes (pardoamariUentos. de cabeza ancha y achatada ; figu-
ra 61). así como los piojos, bastante mayores (gris oscuros con cabeza larga 
1 
1 
Pbn d~ exploración clín ica 
y p.untiaguda: figura 62) asientan casi siempre bajo d re,·estmuento piloso de 
la oreja y de la base de los cuernos. así como en la parte superior dd cuello y 
en el dorso. Aquí se aglutinan tambi~n sus huevos {liendres) a lo largo dd 
tallo piloso (fig. 63). 
Las J:tlrrapatas (fig. 64) se localiz~1n con preferencia en las zonas poco 
recubiertas de pdo y con piel fina. como párpados. orejas. parte inferillf dd 
Fl<i. (.~ . Piojo (llat!matoplmu t'IIT)'.f/t'TIIÍs) : 
tamano natural. 2.S ::1 3,~ mm ; 3S aumentos 
f 1o. 6J . liendre (huevo) en un 
pelo: tamano natural, 1.1 mm ; 
3~ aumento-. 
cuello y abdomen. cara interna de la pierna. mama o escroto. escudo mamario 
y pliegue anocaudal y. que, desp.ués de desprenderse. dejan en su lugar peque-
ños nódulos duros, dolorosos y con costrds en la superficit!. 
Los mosquitos se agrupan en grandes cantidades en los mismos lugares 
y alrededor de las aberturas naturales del cuerpo. en las que dejan múltiples 
puntos hemorrágkos parecidos a los de las picaduras de pulga. 
Entre los ácaros de la sarna, parasitan rara vez a los bóvidos los Psorop-
tes, chupadores que se localizan en la base de los cuernos. cuello. dorso y 
raíz de la cola, preferentemente. Por el contrario. las larvas devoradoras de 
85 
Fto . M . Dos ¡:.rrap:ll:ts hcmbr:l:l; (l.nxl~s ridmu) ; la iz41uierda, vista por d dor o ; la dcrcch:., 
por d abdomen : t:amJ"o norm:tl, dc-.dc un:1 cahcza d..: alfiler hasta el de un.1 c.:rcza p.:quci\J ; 
S aumcnros 
Chorioptes s\.! sitúan. snbr~ tllOl). ~n las c.:xtremidad~s y en la cola. mi~ntras 
4u~ los aradorc.:s dd Sarcoptt!s Cfig. 65) lo hacen de prderencia . en la cabezay cuello. En las zonas afc.:ctadas se produce prurito. caída dd pelo y. a vc.:ces. 
heridas por estregamkntos sobre una pid engrosada y. más tarde. rccubierl ~t 
FaG. 6S. Ácaro Sarcopus (hembra); tam:af\o n1tural, o.~ a O,S mm ; 300 aumentos 
S6 Plan d\! c:<plomción clínica 
de costras. Los Dt•nzoclt'X (fig. 66) que tambi¿n son raros en los bovinos. se en-
cuentran en pequeños nódulos. aunque la piel permanece intacta. 
Las /an·as de lripoderma (fig. 67) se albergan en el interior de las caracte· 
rísticas protuberancias. del tamaño de una avellana al de una nut:z. en prima-
vera y verano. bajo la piel dd dorso. rt:giones lumbar y sacra. donde perforan 
un orificio p~tra respirar. 
Entre las micosis cutáneas sólo tiene inter¿s en estos animales la Tric:ho-
/ilia (producida por el Tricltophylcm l't•rrucosum y otros). Origina. sobre todo 
en los becerros. lesiones cutáneas en la cabeza y cuello. a veces tambi¿n en 
otros puntos. de forma redondeada. desprovistas de pelo y con un recubri-
miento como de ceniza. 
Obtt•nción dt' mul'stras. Los piojos y trichodectes vivos y sus liendres 
se encuentran en los meclumes de pelo arrancados. o se recogen con una rus-
cadera fina. Para comprobar el contenido de los pelos en cobre o manganeso. 
cuando se sospecha una carencia de estos elementos. se recortan tmu'slras 
pilosas y se recogen en zonas limpias del cuerpo. Pura conocer la etiología lk 
las caídas locales dd pdo (sarna y ti1b) se toman muestras de rctspatl11ras cu-
Fu; . ""· Á c.Ho /Jc·mo,/c·x: tam.1ño n.llural. 
0.1 :1 O.:l mm : 300 :mnH.'nto" 
táneas (con un objeto afilado. hasta hacer sangrar) en los bordes de la zona 
afectada. En los aumentos de volumen puede obtenerse por punción una mu\!s-
tra del líquido que contiene, previo rasurado y desinfección del campo y 
empleando cánula y jeringuilla estériles, o, también. un trozo de tejido del 
tamaño de una guinda que interese todas las capas cutáneas. El material ob-
Pelos. piel. tejido ~ubcUI:lnco y muco~H vi,ihlc'i 87 
tenido se envía al laboratorio sin añadirle ningún producto cuando hayan dt! 
realizarse estudios bacteriológicos. parasitológicos o micológicos. y añadiendo 
fnrmalina al 5 % cuando se trate de realizar estudios histológicos. las particu-
Flli. l11. Larvas t.k barro, "'XIr:.tki:h tk ~us nódulo, Ch.' 'f'lldc•rmtt /ull'i\) : 
1:1m :u~o n:uur:ll, ~O :1 :\U mm: 1 · ~ t.k la im:tgén n:uur:~l 
la ridades sohrc la demostración de microorganismo en las c.lift!rt!nlcs akcdoncs 
c.:ut:lneas se detallan en d tomo cnrrcs~mdicnte a cn fermelhtdes lk lns h,;. 
vid os. 
Bibliografía 
AtNSWoRIII. G. C. y P. K . C. Aus1W1n; ( 195'>): Fun~a l Ji,éa,cs tlf animal ... Cnrnmnn· 
wcalth Agric. Burcaux. Farnham Rnyal. Ruck '· 
\ 1 AKF. N . ·r: (195:!): Photoscn'liti...:ttinn in lli 'lca""'' nf dumc,tit: animal,. Commonwc3lth 
A~ric. Burcaux. Farnh:un Ro)•¡¡ l. Buck'l. 
GK ÜNDl:R. H.-O .• y R. Muscur: (196:!) : FUttcrung-.hcdingtcr Ha••r•au'lfall hcim Kalh. Da. 
Ticrart.tl. Wschr. 69, 437- 442. 
KRÁr .• F .• y B. J. NovA~ ( 1'153) : Vctcrinary dcrmatnlog)·. Lirrin;:ott - FiladdriJ. 1 on-
drcs. Montrc~l. 
LAPAüF.. G . (1956): Vctt!rinary rarasitulogy. Olivcr und Boyd. Edimburgo y Londre'i. 
MoNNtü. H. O .• y G . LAPAGF. (1956): Vctcrinary hclminthology and cntomology. 4.• cd .. 
BaiJi icrc. Tindall y Cox. Covcnt Garden. 
SclllNDEl.KA. H. ( 1908): Hautkrankh¡:itcn bci Hausticrcn. Vol. Vl del 8AYER-fRó HNFR' 
schcn Handbuchcs dcr Ticra rztlichcn Chirurgic und Gcburtshilfc. 2:' ed., Braumüller, 
Viena y Leipziz. 
SCHMID. F .• y E. HIERONYMI (1949): Diagno!ll! und Bek!impfung dcr pa rai itliren Krank-
heiten unsercr Haust iere. 5.• ed .• Schoetr. Berlín. 
S roHER, M .• y F. DEERBERG (1964) : Beitrag zum ktinischen Bild und zur Atiologie des 
sogenantcn .. Sonnenbrandcs" beim Rind in Nordwestdeutschland. Nord. Vet.-Med. 
16, supl. 475-484. 
Sistema linfático 
Generalidades 
La exploración dd sistema linfático tiene importancia en un doble sentido: 
por una parte. tanto los ganglios como los vasos linfáticos pueden afectarse. 
c:on pn:sentación de lesiones más o menos características. tal como sucede en 
la actinomic.:osis. estreptotricosis. tuberculosis y supuraciones. rero. sobre todo. 
cn la leucosis o 1 infadenosis. Por otra parte. intervienen en d curso de los 
padecimientos de las diversas regiones. originando muchas veces tumefaccin-
nes. dolorimientos e infartos reactivos. que proporcionan datos adecuados 
para conocer afecciones en los órganos que no puc;:den sc;:r explorados () snn 
difíc.:ilment~ asequibles. El examen dd aparato linfático sc realiza por in!l-
pecciün y palpación de los ganglios que lo permiten. y. en caso dado. también 
d~ los vasos linfáticos altcnu.Jos. Cuando sohrc el fundamento de la anamne-
sis. u ante la presencia de ganglios C.:l)n engrosamientos tumorales, se Sllspcd~c 
una lcucosis. h~thr:i <JUC r.rnceder a e,'(aminar d cuadro lcucncitario. En d~:­
taminados casos pueuen enviarse muestras de tejidos para el examen histtl· 
lúgi~o . (1 líquido de runci,)n r a ra la exrloración h~tc.:teriohígka . 
Plan de lo exploración 
En la palradón de Jos ganglios linftíricos. que. norm¡llmente. arar~l·~n 
con una tensa clastici<lad. f¡icilmcntc movibles y si n lobulacidncs. es rrccis<> 
observar los posibles aumentos de tamaño. dolc.;rimientos. aumento <le la con-
sistencia o la formación de nódulos. así como las adherencias a los órganos 
subyacentes y la posible fo rmación ad icional de nodul¡tciones Jinfoiucs. Al 
palpar los ganglios de la cabeza y del encuentro. el explorador se si túa junto 
al tercio anterior del a nimal y examina simultáneamente los cuatro pares de 
ganglios que se relacionan a continuación (en ambos lados. y comrarando): 
los demás se exploran aisladamente (fig. 68). 
Ganglios del canal exterior (ganglios mandibulares). Entre el extremo 
anterior de la glándula numdibular y la mandíbula inferior; normalmente 
tienen el tamaño de una aveJlana o una nuez aplastadas. Afectan a la mitad 
inferior de Ja cabeza. En la palpación debe evitarse la confusión con la glán-
dula mandibular. que es más grande y lobulada: en condiciones normales. 
los ganglios mandibulare.\· no son palpables. 
Ganglios sulmuriculart!s (yang/ios parotídc.'os). Situados ~ligo por dl!bajo 
di! la articulación de la mandíbula y en si tuación media l en el borde o ral de 
la glcíndula parútica. con la cual snbrl!sak un ~oco en el mismo sentido. Su 
tamaño es parecido al de.! los ganglios mand ibula res. Toman lu linfa de la 
pa rte superio r de la cabc:za. Se palpan pell izcando el extremo dorsal de la 
parótida. algo por debajo de la oreja. En general sólo S:! aprecian muy tenue-
mente. 
Ganglios faringeus imernos (gang/ioJ rerrofaríngc.·o~· mctlialcs). Si1uados 
en posición caudodorsal sobre la faringe: no rmalmente no son palpables: 
reciben la linfa de! los órganos internos de la cabe1.a. incluyendo la ringe y 
f u;. M . E~f'lnracit'lll f';tlpa loria d.: los }.!:tll¡:Jio, linf:\lico' : l. gan¡:Jjo.¡ rarinl{CO~: ~ . gan~no .. 
parol ld.:n"': 3. ~an~lios f;tríng~:o" inh:rnm: 4. ~;tnglios J')rc~:-.carwlarc-.: ~. ganglios prl'cn•rak': 
1\. gangliu-. mama rio.; 
faringe. Para palparlos se introducen las puntas de los dedos por ambos lados 
entre las ramas de ]a mandíbula. laringe y columna vertebral. intentando a sí 
establecer contacto con los dedos de la mano s ituados en el lado contrano: 
de esta manera no se producirá dificultad respiratoria ni se apreciarán entre 
las yemas de los dedos formaciones dunss. siempre que los ganglios no estén 
aumentados de tamaño ni haya otras variaciones de volumen en la hendidura 
laríngea (abscesos. flemones. etc.). Los ¡.:anglivs farín¡:eos externos (ganglios 
retrofaríngeos laterales) se sitúan por detrás de la fosa de la's alas del atlas y 
está n cubiertos por el extremo dorsal de .la _glándula mandibular, por lo cual 
no son palpables. Tiene escaso interés para la exploración clínica. 
Ganglios preescupu/ures (ganglios cervicalt.!s superficiales). Están recu-
biertosde músculos y situados por delante y algo hacia arriba de la articula-
90 Plan d~ exploración clínica 
caon dd encuentro. con el tamaño y la longitud de un dedo. Constituyen el 
centro linfático regional para el cuello. p.echo y espalda. &! palpan introducien-
do la punta de los dedos y presionando sua\~mente por delante del borde 
anterior de la escápula. por lo cual se escurren ostensiblemente bajo la mano. 
Ganglios precrurules (ganglios subilíacos). Situados en el tercio inferior 
de la línea que une la tuberosidad ilíaca con el pliegue de la babilla. Gene-
ralmente son algo mayores que los preescapulan:s. y reciben la linfa de la 
mitad posterior del tronco y de la zona cráneo-lateral de las extremidades 
posteriores. La palpación se efectúa de forma análoga que en los ganglios 
preescapulares. presionando y empujando hacia delante con la punta de los 
dedos. uno o dos anchos de mano por encima de la babilla. 
Gan¡.:lios mamarios ( gcmglios su pramanwrivs ). Situados. en las hembras. 
" ambos lados. casi siempre entre la parte inferior de la pelvis y la caudal d\! 
la mama. Uno de ellos tiene el tamaño de una avellana hasta el de nuez. y el 
otro. el de un huevo de gallina aplastado. Reciben la linfa de la mama y de la 
parte interior y posterior de la pierna. Para examinar los ganglios mamarios 
izquierdos se introduce la mano dd mismo lado por detrás. levantándola hacia 
arriba. mientras que la mano derecha palpa la parte caudal de la misma en 
ht línea . medial ~ de este modo se aprechan los ganglios posterio res más gran-
des. Ll)S 01! la mitad derecha se r.alpan adecuadamente en la forma descrita. 
Ganglios inguinales (ganglios inguinah•.\' SllfU•rjidalc•s). En los machO!\. 
situados a ambos lados. por encima dd cuello del saco h:sticular. caudal sobre: 
d cordón sl!minal y b~ajo la pared del ~tbdumen. Tienen d tamai1o de una ave-
llana hast~a el de una nuez. y constituyc:n el centro linfático de: Jos órganos 
genitah:s. Palpación . desde la parte caudal. 
lln ~llHlll!nto en el t~tm~u\n <.k los ganglios profundos dd ntt'llo situauos 
junto a la tráquea (ganglio.\' n·n·icalt'.\' profundos). o di! los gan~lios de los 
flancos (ganglios lh' la fosa ilíaca). si tuados en el ijar. comúnmente no J')al-
J')abll!s ni visibles. hasta alcanz~ar d volumen de una avdlana o de una judía~ 
no siempre tiene sign ificado patológico. Por el contrario. las tumefacciones 
ckaramel}tc apreciables en los ganglios de la l'lllrada tll'! pl'cho (ganglio.\' 111<'· 
diastínicos crcuwal('s). así como los dt• ltt.\' axila.\' (J.!an ·:lio .f axilares) o los de la 
parte' postC'rior dt' la pit'rna (¡.:anglios pnplíl<'os). que normalmente están ocul-
tos. han de ser considerados siempre como un hecho ratológico. 
Durante la exploración recta l son a!;ct:'Jibles los ~anglios imernos siguil'll· 
/(',\' (pág. 167): 
Gan¡.:lios intc•nws del íleon ( ¡.:anglios ileom(•dia/es). Situados en posición 
retropcritoneal del íleon. en sentido craneomedial. Los más grandes alcanzan 
desde el tamuño de una nuez al de un huevo de gallina aplastado. Reciben la 
linfa de] pliegue de la babilla. rodilla y mama. asf como de los linfáticos in-
guinales y de la parte superior de la pierna. muslo y lomo. Se palpan con la 
p.alma de la mano. a ambos lados de la entrada de la pelvis. en sentido cra-
neomedial por encima del íleon. 
Los ganglios de las ramas de la aorta (ganglios hipogástricos o lumbares 
aórticos), los situados en el hilio del riñón (ganglios renales) y los que se 
Si~tcmJ linf~itic,, ~1 
encu\!ntran cerca del int~stino en el mesenterio. llamados ~anglius imcstinales 
o mest~mt:ricos. así como los emplazados en el extremo posterior de la cara 
medial de la panza. denominados ¡:tmJ,:Iios dt• la panza. todos asequihl~s tam· 
bi~n pnr vía rectal. sólo se ¡:alpan cuando est:in patológicamente aumentados 
de tamaño. 
Los \'asas linfúticns t•xrenws son también apreciables cuando se encuentran 
anormalmente llenos a causa de padecimientos. o cuando está lesionada su 
par~d. En tales casos aparecen. m:is o menos claramente destacados en forma 
de cordones que se dirigen hacia los ganglios regionales. en la piel o debajo 
d~ ella. y hasta pueden presentar nódulo o úlceras. 
En la valoración clínica dd aparato linfático interesa . además. el cuadro 
leucocitariv, d número total de leucocitos por milímetro cúbico. así como d 
porcentaje de linfocitos y células análogas (linfoidocitos). En el estudio de la 
lcucosis. los bó\'idos adultos con cifras entre 1 O 000 y 18 000 leucocitos con 60 
hasta 75 % de linfocitos. son sospechosos de l~ucemia. y se consid~ran como 
cnf~rmos de tal padecimiento cuando estas cifras son aún sur:eriores. siempre 
4ue no haya otr..& causa que justifique la linfositosis. Las particularidades r~· 
f~rentes a la obtención de sangre y enjuiciamiento de cuadro hcmático corr~s­
pond~n al ~studio dd .aparato circulatorio (págs. 106 y 109). 
Bibliografía 
<..i1il/l. R .. (i . Ro,I·.NIIHUiHt y G. ZIHit-NtiMii·N (1'15-4 ): Di\.' l.\.'llktl''-' J"'' RinJ.:, lhr.: 
h:unatolu~iichc unJ kl ini,c.:hc Dia~nusc:. Mh. Vet.·M~J. 9, 517 -516. 
i' aH/'\ntM.\NN, O .. E. ACKI.~tt.:Ntntr y H. Gtt\1; (IIJ-4]) : EIIINIIHuatt UIHI B.\l 'M·, 
JlanJhuch J\.' r vc:r~kich\.'lllkn Anatnmi~ d\.'r 1-tau,ticr\.'. 11<." c:d .. p.ill'· 7Kl' 71J-'. Sf'ri n-
)!a. Balín. 
• 
Aparato circulatorio 
Generalidades 
La exploración d~ los órganos de la circulación proporciona datos para 
sa~r si el pacic:nt~ sufn: un traswrno circulatorio y. t:n caso dado. tras las 
oportunas comprobaciones. ¡:ara distinguir si el proceso es de tipo primario 
o sccund~trio. o sea. si la circulación está afectada directamente por el curso 
de la enfermedad (por cj~mplo. en la pt•ricttrtliti~· rrmwuirku) o sólo d~ munera 
indirecta y sintomática (como en lus afecciones cardíucas y de los vasos en los 
pnx:esos infc:cciosos y tóxicos gr..aves). El resultado del examen del aparato 
circulatorio es de gran importancia. y hasta decisivo. para el t:njuiciamiento de 
las posibilidades de curación. al considerar f¡ts posibles y ulteriores c:onse· 
cuencias sobre su cap~tcid•td funcional. sobre tudo. en Jo que ••1 coruzón se 
refiere.: ( insufic.:icncia circulatoria o cardíac~• ). Pnr c~tas razoncs. lu decisil)n 
de s;tcrificur necesariamente una res enferma se der iva muchas veces de los 
datos obtenidos en el a,.:urato circulatorio. y con su ohscrvación. el vcterimt· 
rio est;i en conc.l icinncs tic ordem1 r el aprnvec hu m icntn del valor económ ic:n 
del paciente. 
La <'Xploraciún del aparatn circulutorio se inicia en el corazón. pasando 
luego a las arterias y capilares p¡tra llegar a las grandes venas. En muchos 
casos es necesario también el examen de una muestra de sangre en lo que se 
refiere a determinados componentes o particularidades. Además. todo ello debe 
compkmentarsc con la exploración del bazo. 
Plan de la exploración 
Cornzúu 
En los bóvidos. el corazón se encuentra en la parte anterior del tórax. entre 
Jas costillas tercera y sexta. y alcanza. con su base. ar.roximadamente la altura 
de la mitad de aquél (fig. 89). La punta del corazón está algo desviada hacia 
la izquierda y en sentido caudal. de tal manera. que las 3¡5 partes del músculo 
cardíaco se hallan a la izquierda y. aproximadamente. las otras 2 / 5 partes. a 
la derecha de la línea media. Por ello. el corazón se explora mejor desde el 
lado izquierdo. aunque a veces es muy útil un examen complementario por 
el lado derecho. El corazón se explora por los procedimientos de inspección. 
palpación. percusión y auscultación. En ocasiones está indicada también una 
Aparato c1rculaturil' 
r.unción ~xplnratoria lh~ la bolsa p~ricürdi<.:a. Por el contrario. tanto el examl..!n 
roen tgenológi<:o como el dectrocard iográfico no han obt~nidn ha~ta la fecha 
aplicaciones p.rácticas en los blh·itll)S. 
Jnspecciún. Con el animal ~n pie . se obsena la pared del tórax junto al 
cndo i1quicrdu (znna cartlíaca). En condicinrh!S normaks no se aprecia aquí 
ningún síntoma de la actividadcardíaca. Solamc:ntt! St! notan sacudidas origi-
nadas r or el go/p(' de cora::.ún cuando kt víscera se contrae con extraordinario 
vigor. El que ~xrlora pondrá tambi~n aten..:ión en la parte inferior y amerior 
tld p('c'ho (parada). En las insuficiencias cardíacas graves aparecen aquí cde-
l ' u ;. M. J:d\·n•a (h: J'U¡1ada ~n 1.1 p~:­
ric:m.liti-. tr.uun.it ic::t 
más por retención (fig. 69): por otra parte. en esta zona pueden aprcctar-
se también grandes aumentos de volumen por flemones gaseosos (pág. 81) o 
por la acción de ganglios leucóticos (pág. 88). que interfieren el flujo hcmá-
tico dificultándolo ~n las venas yugulares. 
La palpación se realiza con la punta de los dedos de la 'mano izquierda. 
introducida hacia la superficie limitante con el cuarto espacio intercostal entre 
el codo y la pared del abdomen. mientras que la mano derecha descansa sobre 
el dorso del paciente (fig. · 70). Durante esta operación se o6servan las caracte-
rísticas del golpe cardíaco y los posibles _temblores ulwriures de la pared ab-
dominal. así como las reacciones dolorosas en la región cardíaca. El golpe del 
corazón se produce por la contracción del miocardio. asociada a una ligera 
torsión del músculo hacia la izquierda . que se transmite más o menos clara-
Plan de cxph,ració n clínica 
mente a la pared dd tórax. El vigor y la localización dd golp.c cardiaco de-
penden del tamaño y de la energía del corazón. así como del estado de la 
bolsa pcricárdica y de la extensión y estado dc los ¡:ulmones; asimismo depen-
den del grosor de la pared del tórax. Normalmente. en los animales grucsos no 
se nota. mientras que en los delgados. y ~tras t!Xcitaciones corporales o psí-
quicas. se aprecia claramente. Hay que tener en cuenta tanto el alargamiento 
como la debilitación o reforzamiento del golpe cardíaco. así como la falta de 
ritmo. La d~s,·iación hacia la derecha se observa ocasionalmente en las peri-
fto . 70. Examen palpato rio dd choqu~ Clfdiaco 
~arditis o pleuritis del lado izquierdo. Cuando el gulr.c C<trdiaco se extiende de 
forma m~ís o menos manifiesta en dirección craneal. sude ser a ~onsecuenci~t 
de un:.t repleción de la. cavidad abdominal. con progresión del diafragma hacia 
delante - por ejemplo. en la sobrecarga de los precstómagos. ascitis o hidroam-
nios o en las gestaciones gemelares- . y también por la existencia de ab!'lccsos 
caudales al corazón y por lus hernias del bonete a través del diafragma. Por el 
contrario. las lesiones tuberculosas o leucóticas. así como los abscesos de los 
ganglios mediastínicos craneales. por debajo del corazón. en casos raros pueden 
desviar el golpe del corazón en sentido caudal o dorsal. El debilitamiento o 
la ausencia del golpe de Ja p.unta es un síntoma que acompaña a todas las 
anormalidades que aumentan el espacio existente entre el corazón y la pared 
torácica externa: acumulaciones de grasas. engrosamientos edematosos o pleu-
ríticos de la pared. enfisema pulmonar. acumulación de líquidos en el peri-
cardio (hidro. pio. hemo o fibrinopcricardias). El mismo síntoma se produce 
Aparato circubtorio '}5 
en las insufici\!ncias cardiacas graves. El rdorzamiento del golpe del con1zón 
\!S normal en animales muy delgados. En caso contrario. es síntoma de una 
afección cardíaca incipiente o d\! un defectuoso proceso circulatorio (pérdida 
de sangre. colapso periférico), cuando el corazón intenta dominar la situación 
aumentando su trabajo (compensación). 
Las arritmias del golpe de la punta se refieren a anormalidades en la regu-
laridad del mismo. o a repentinos incrementos o disminuciones en su número 
(página 98). 
\1 1 1' ·-t , 
/j 
i 
--, 
' 1 
1 
Fh, . i l . l'cn;u'\illll ud coradm. En C<l'\0" l"<ltUJ,)¡,tiCO~ u , o,pcdUhO\ ~e fi.'<II Í/Ál ·~•mhién 1." 11 d 
lado derecho. Pcrcutil:nuo a lo larl(o d e: IJ s linea" t. ~ y ·'· or,c dct~·rm ina la zona d~· m:uid~·'· 
rdativa (ray:u..l .sl. su-. Hmitcs cnudalc'i y d c:\nj:ulo con aire•. tJmhién caudal : sonido" pcr· 
cutarios: O -:: ruido pulmon:sr: • = matic.Jct rclat Í\'a (coral.ón) ; e mat idct progrcsiv.s ha 'Ita 
.shsoluia (lo,tctrl\lll, prCl'\tl\0\.lgo) 
Con indcpcm.Jcncia dd golpe cardiaco pueden apreciarse en la rcgton 
temblores cm1w zurridus. Son producidos por roces o crepitaciones inmediata-
mente debajo de la mano que palpa y originados en el pericardio (pág. lOO). 
o por soplos más alejados. y casi siempre con ritmo regular. procedentes de 
anormalidades en el paso cndocárdico de la corriente hemática (pág. 98). 
La sensibilidad clolorosa en la zona cardíaca se ~xamina por palpación 
vigorosa con uno o dos dedos en los espacios intercostales ~ll. IV y V. a la 
izquierda y a la derecha en dirección ventral. Sobre todo los animales con 
pericarditis traumática reciente. o con pleuritis aguda. huyen de la presión o 
emiten quejidos de dolor. 
La percusión de la región cardíaca se realiza adesituando• la extremidad 
anterior del paciente o, mejor todavía. haciendo que un ayudante la sujete hacia 
Plan de exploración clinic.J 
ddanh:. Con un martillo pl!rcutor rt:qu~ilo y con ph.:xímdro. se percut~ pri-
mcram~nh: a lo largo d~l borde posterior de los ancónens. de arriba abajo. 
hasta alcanzar la matidez dd corazón. para seguir luego en dirc:cción caudal 
(f ig. 71. línea l ). A continuación se sigue la operación en una línea r;erpendicu-
lar cambl al corazón (fig. 71. líneas 2 y 3) y en la zona ventral del campo pul-
monar (pág. 124). Normalmente pu~de dctcrminars~ ~n los bóvidos sólo uni.l 
IIWtidez rdati\·a, del tamaño de la pi.!lma de la mano. ~n los espacios intercos-
tales lll y IV. inm~diatamente al lado y por encima dd codo. CU} OS contornos 
no si~mpre son f:kil~s de delimitar. Dorsalmenh: akanza. d~ man~r;! aproxi-
mada. 1 ó de la altura dd tórax. y se limita. en dir~cción caudal. por una 
línea que corre en ángulo de unos 45 o hacia el esternón. No se observa mati-
(kz absoluta del corazón. porque la punta cardíaca situada aquí está ser-arada 
de la pa red torácica por el pulmón. mientras que la base está recubierta por 
la e'\p;llda. En el enfisema pulmonar se produce una disminución o dt•supari-
cián de la matidez relativa. Por el contrario. se aum~nta o se llega hasta la 
nwtide:. absoluta cuando hay acumulación de líquidos en la bolsa pericárdica 
(hidro. h~mo, p.io o fibrinopcricardias). En estas circunstancias. la linea caudal 
que lim ita la matide1. cardiaca se encorva o se aplana. y a v~c~s llega hasta a 
tornar sentido horizontal. Estas matideces p~ricardíticas pu~tkn alcanzar nn 
sólo la zona post~SCi.lpu lar. sino la pret!scapular. También. cuando rara vc1. se 
aumenta d tamal\o dd corazón. por hip~rtrofia o dilatació n. la mutid~z se 
incr~m~nla. rnkntr.ts disminuye claram~ntc a cnns~cu~ncia de ah~racinncs 
rulmon;trcs (neumonía. atclectashl). Ocasionalmente:. en las pericarditis avan-
zadas puede dd~rminarsc tambi~n ~n ht región cardiaca un .wmido tim¡uíniro. 
(/IIC ' .\"(' t/C'/J(' ll /a t/( '/lllllt/(lciCÍII de gaSCS en la bolsa f.CricárdÍl:a (neumoperÍC~lr· 
dia ). L;ts porciones g:istricas prolapsadas cn la cavidad torácica afectan casi 
siemrrc. cn los bóvidos. al bonete. que no conti~nc gases. sino li4uidos. por lo 
cual pueden originar una matid~z relativa o absoluta. Durante la pcrcusit)n 
hay que observar también si existe sensibilidml tlo/oro.m ( p:ig. 158). 
La auscultacicín supC'ra a las demás posibilidades de exploración tanto en 
importancia como en el intcr¿s de los datos que r-rop.urciona. Para esta opcra-
cit)n es r~comendablc utilizar un fonendoscopio con tubo de goma. provisto 
de campana o cápsula acodada. tal como el de Gotze. el cual puede ser intro-
ducido suficientemente entre los ancóneos y la pared torácica del animal 
(fig. 72). El punto de elección para auscultar. se sitúa normalmente en los 
espacios intercostales IV y V. pero puede variar. como el choque de la punta 
(pág. 92). El primer tono cardíaco correspondiente al principio del srstole (sis-
tólico) se origina po r la vibración del miocardio al contraerse ypor el cierre 
de las válvulas aurículo-ventriculares (tono muscular y \calvular); es más lar-
go. profundo o resonante y tambi~n algo más alto que el segundo tono. Este 
último es. por el contrario, más corto. claro y suave. y se produce p.or el cierre 
de las válvulas semilunares (tono valvular); por tanto, corresponde al prin· 
cipio del diastole (tono diastólico). Desde el' punto de vista fonético, ambos 
tonos pueden remcdarse con las sílabas buu-dup. El intervalo entre el primero 
Y el segundo tonos es mucho más corto. normalmente, que la pausa entre este 
Aparato circul:ttoriu ~7 
último y la próxima s í~tole (pausa carclíaca). El primer to no ~e ausculta mcjL)r 
sobre los ventrículos (pum o nuíximo: ventrículo izquierdo, en d 1 V espacio 
intercostal dd mismo lado. algo por debajo de la linea dd codo: d tono ven-
tricular derecho. en el 111 espacio intercostal del mismo). El segundo tono se 
escucha sobre la aorta y arterias pulmonart!s (pum o máximo: tono aórtico. 
en el lV y. pulmonar. en el lll espacio intercostal izquierdo). Al auscullar 
la actividad cardíaca hav que prestar principal atención a los fenómenos si-
guientes: frecuencia . intensidad, ritmo. pausas entre los tonos y. también . a 
los posibles ruidos accesorios (sigla mnemotécnica F-1-R-P-R). 
Fw. 72. Au)!Cultación con el foncndoo;copio de G i)tlc 
La frecucmc:ia cardíaca corresponde. por lo general. a Ja del pulso ( pági-
na 70) : en casos raros (maniriesta debilidad cardíaca. extrasistolia) puede ser 
aquélla mayor que la de éste. El incremento del número de contracciones 
cardíacas. en estado de reposo. superior a 90 por minuto en los bovinos adul-
tos. debe ser considerado como un importante síntoma de un trastorno circu-
latorio. lo mismo que cuando estas cifras rebasan las lOO por minuto en los 
becerros y las 110 en los terneros (ICiquícardia). En tales casos se entiende que 
está afectada la circulación. aunque no se aprecien anormalid~des en sus ór· 
ganos. Al incrementarse la frecuencia cardíata. no se oye el segundo tono: 
hu-bu-bu. Como quiera que en los pacientes medrosos p.uede producirse una 
taquicardia pasajera. simplemente ante las molestias de la exploración, se re-
comienda esperar un poco durante Ja auscultación. hasta que la frecuencia de 
7 . Ros~BEIIICEk : E11ploracló n cHnic:a del a:an:ado varuno. 
contracciones S\! haya normalizado. La disminucil)n \!ll d número. hast:.a al· 
canzar cifras inf~riore~ a 70 ó 65 ~or minuto (hrmltcartlia). se consid~ra tam· 
bién como patológica: puede ser debida a vagotonía o a un trastorno en la pro· 
uucción de estímulos en el nódulo sinusal. La bradicardia vagotüni,·a se 
presenta en las les iones irreversibles del vago abdominal. así como cu:.tndo 
están interesados los centros encdálicos en el curso dt! intoxicaciones graves 
(como colcmia. acetonemia intensa. etc.). Para diferenciar la de la bradicardia 
dd seno. SLANINA y GoovtN recomiendan la inyección subcutánC-3 de 30 a ~O 
milignamos de atropina. En los pacientes con bradicardia vagal. la frecuencia 
de las contracciones se incrementa entre el 30 y el J 00 % en d plazo Je 60 
a 90 minutos. mientras que. en los que muestran bradicardia sinusal. permanece 
invariable o desciende un p.oco. 
La intensidad de los tonos cardíacos es. normalmente. vigorosa y regular. 
o sea. que en la auscultación se oyen claramente y siempre con la misma fuerza 
(excepciones: animales muy delgados o excesivamente cebados). El rejorza-
miemo más o menos manifiesto del primer tono (timbre de tambor) se observa 
al incrementarse el trabajo del corazón en circunstancias fisiológicas o patoló-
gicas (fatiga cor¡::oral. excitación psíquica. anemia o insuficiencia cardíaca). 
Por el contrario. el segundo tono está reforzado y se ausculta más corto. agudo 
y alto. cuando hay dificult:tdes para d paso de la corriente sanguín\!a en la 
ci rculación mayor o menor (enfisema pulmonar. insuficiencia bicúspjde; re-
fuerzo del tono pulmon:1r: estenosis aórtica : refuerzo dd tono aórtico). Las 
alteraciones que originan un tlt.•hilitmnit!IIIO de los tonos cardíacos. h"sta tal 
\!xtremn que éstos se oyen muy tenues o no se uyen corresr.onden a aquellas 
que disminuyen también la inten~idad del choque cardíaco (pág. 94). 
El ritmo norm¡tl del corazón es uniforme. o sea. que l:t duración de las 
pausas y de los tonos aislados es constante: lmu-tlup--bmt-dup- lmu-dup, etc. 
La tllso.:iación (particil)n incompleta) o d Jesdoblamiento (particit)n cont-
plct¡t) dd primero o segundo tono pueden observarse ocasionalmente en anima· 
1\!s nwnirics tamcntc sanos. pero ta mbién ser la consecuencia sintomática de un 
agot¡uniento o de una insuficiencia cardíaca: 
huhuu-clup disociación 
del 
httlt "llttlt-(/ttf1 desdobla m icn to 
1. t'r tonn 
/Jttll·clttclttfJ disociación ., 
buu-d11p / c/u p desdoblamiento f 
del 2." tono 
La irregularidad completa de la activiclud cardíaca (arritmia cardíaca. corazón 
intermitente o tumultuoso) corresponde a trastornos en la conducción de las 
excitaciones o a debilidad miocárdica grave. pero las pequeñas arritmias pue-
den observarse también en animales completamente sanos. 
Todo lo que se escuche durante la auscultación del corazón. en dependencia 
con su actividad, fu :- ra de los tonos primero y segundo. debe ser considerado, 
Aparato circulatorio 9Y 
si n tener en cuenta sus características ue tono o timbr~. como ruido cardíaco 
o accesorio. Según el punto de localización de estos ruidos. que siempre tienen 
significado patológico. hay que distinguir los endo y exo o paicárdicos: 
Los ruidos endoccírdicos se r.roduccn en el interior del corazón y. casi siem-
pre. a consecuencia de cierre defectuoso (insuficiencia) o a estrecham iento 
(estenosis) de las válvulas aurículo-ventriculares o de las semilunares. Las 
lesiones fundamentales de ellas tienen. comúnmente. carácter trombótico in-
flamatorio (endocarditis Hll\'lllar ), y muchas veces pueden atribuirse a me-
tástasis bacterianas (pág. 72) proc~d~ntes de otros focos de infección (supura-
ciones ue las articulaciones podales. abscesos hepáticos. endometritis y otros) 
y. más rara vez. a traumas por cuerpos extraños que afectan al endocardio. 
Con independencia de estos ruidos de origen endocardítico. se designan los 
producidos por anormalidades en el desarrollo del corazón (persistencia del 
forcmtt!ll intravemricu/ar). como ruidos accesorios orgánicos. mientras que se 
llaman funcionalt!s los que no r .ermiten la demostración de ninguna etiología 
orgánica. Estos últimos. cuando se producen a consecuencia de babesiosis. o 
hemoglobinuria alimentaria. o por la bebida. así como en la imanición grave. 
se llaman también .soplos mtt!micol· ·y suelen desaparecer en pocos días. Todos 
los soplos endocárd icos (expresión fonética: /) aparecen perfectamente Sin-
cronizados con hls difcr~ntcs fases de la actividad cardíaca: 
/lmu-clup 
huu/-dup 
lmu-fdup 
lum-dupf 
prcsistólico 
sistólico 
J'\n:di.atólico 
diatól ico 
} 
( Soplos ~ndocárdic,>s 
Los ruiuos acc..:sorios \!ndocárdicus s~ oyen de fo rmas dif\!rentes: Pueden 
describi rse como murmullos. pitidos. burbujeos. soplos. silbidos. ru ido~ ue 
aserrar. cr..:pitacioncs. zumbidos o ronquidos qu\! parece como si vinieran «des-
de kjos». Al contrario de lo que sucede con Jos ruidos pcricárc..l icos. no sólo 
son comp.lctamentc regulares. sino constantes en cuanto a su timbre. intensidad 
y localización se refiere. Los ruidos cndocárdicos sistólicos corresponden a una 
insuficiencia en las válvulas aurículo-ventriculares. o a una estenosis en los 
grandes troncos arteriales (crrt,•ria aorta y pulmonar). que se produce casi 
siempre a la altura de las válvulas semilunares. También los ruidos cardíacos. 
generalmente más débiles y funcionales. son. muchas veces. de naturaleza 
sistól ica. Por el contrario. los ruidos endocárdicos diastólicos se observan en 
la insuficiencia de las semilunares o en las estenosis de las válvulas aurfculo-
ventriculares. Las diferentes lesiones valvulares puedenapurecer combinadas. 
Para localizarlas. se auscultan comparativamente los llamados puntos máximos, 
descritos en la página 97, para cada parte del corazón independiente, y se com-
prueba también el estado de los vasos (págs. 101 y 104). Toda alteración val-
vular manifiesta origina una traba en el trabajo del ventrículo correspondiente, 
1()() Plan eJe cxplor:lción clínl!:.1 
es decir. que disminuye d volumen y presión h\!mát icus en las arh.:rias que 
parten del mismo. y. además. un cstasis en las venas. La \!stasis \!n las t·cmls 
pulmonares pu\!d\! alcanzar. \!11 la circulación m\!nor (u vía retrógrada •). en 
casos muy avanzados. al ventrículo izquierdo. desde donde se transmiten a 
las \ 'Cnas yugular y mamaria. La ausencia de= ruidos endocárdicos accesorios 
no indica necesariamente que d animal afectado no padezca una k sión val-
vular o una endocarditis. 
Los ruidos ucc(•soriul· ti:rtt.·r11os o pl!riClírdicos SI! producen fuera dd corazón 
pero en sus inmcdiaciont:s directas. Se auscultan en correspondencia con la 
acti\1idad cardíaca. pl!ro no se hallan tan exactamente vinculados a determina-
das fases de la misma como los ruidos endocárdicos. Los pcricárdicos se ap.re-
ciun como roces. crujidos. respaduras. crepitaciones. chasquidos o explosiones 
que vienen como • más di! cerca" (inmediatamente bajo el fonandoscopio) y 
que tienen una duración. intensidad. tono y pumn múximo variables (es nece-
saria una auscultación prolongada o repetida). Las causas más frecuentes de 
los ruidos extracardí::lcos de los bovinos están en la pericurditis tram11titica, en 
la cual no sólo se acumulan líquidos en la bolsa pericárdica recubierta de 
fibrina y con tejido granuloso (ruidos de roce) sino que tambi¿n, en determina-
das circunstancias. se producen gases (ruidos como de chasquidos). Lesiones 
parecidas se presentan tambi~n en la pericarditis tuberculosa y en lu leucosis 
del corazón. Ocasionalmente. tras lesiones del diafragma. d golpe del corazón 
sobre el bonete prolapsado en la cavidad torácica puede auscultarsc como un 
ruit.ln accesorio cxtracardíaco. parecido al que se produce al golpear con un 
pañuelo. Los chasquidos que se originan al contraerse d bonete (pág. 155) se 
escuchan. en estos casos. inmediatame(lte por detrás del corazón. pen> ellos 
solos no demuestran la existencia de una tal distopía del retículo. 
Todos los ruidos c¡,¡rdíacos se auscultan más claramente tras (•l'fuer:.os cor· 
por11h•s (can1inar rápidamente. contener la respiración por unos nwmentns 
1 pág. 1271). La pruelm ele la com(~ndón sirve para reforzar los ruidos pcricár· 
dicus: después de tener colocada la bolsa de goma en el hocico. para conten~.:r 
la respiración durante 30 segundos aproximadamente. se retira para que el 
animal inspjre profundamente. y se vuelve a colocar de manera inmediata: los 
pulmones. que entonces se han llenado de aire al máximo, comprimen al peri-
cardio y hacen más manifiestos los ruidos de roce. mientras que la respjración 
permanece cortada. 
En los casos con un aumento masivo de la matidez cardíaca puede recu-
rrirsc ocasionalmente a una punción de la bolsa pericárdica para aclarar dudas. 
aunque en tales circunstancias el pronóstico. aparte las características del lí-
quido acumulado. suele ser muy sombrío. Para esta operación se utiliza una 
cánula ancha o un trocar fino, que se clavan. tras la oportuna p.reparación del 
punto de la punción (pág. 86). ya lateralmente. en un espacio intercostal de la 
matidez cardíaca y siguiendo una dirección crancomedial. o inmediatamente 
en el ángulo que se forma entre el extremo ventral de la arcada costal iz-
quierda y la apófisis del esternón. después de seccionar la piel y la muscula-
tura y guiando con el dedo que palpa el pericardio en dirección craneodorsal. 
Apar.thl cin:ula toriu 101 
Si el lí4uido de puncaon es purulento o rutrdacto. se corre el peligro de 
infectar la cavidad abdominal por el orificio de la cánula. 
El elc-ctrocardio.~rama. o sea . la obtención de las cu rvas de la actividad 
ch!ctrica del corazón sólo ha encont rado apl icaciones aisladas en clínicas de 
ganado \ acuno. dadas las exigencias técnicas y de aparatos en este proced i-
miento. La situación diferente de los ejes card íacos en relación con los del 
hombre ¡::rccisa la elección de derivaciones adecuadas. para las cuales. así como 
pa ra la denom inación de los diferentes tramos de las curvas. no se han elabo-
rado todavía reglas unifo rmes. Tras sucesivas investigaciones. se ha de esperar 
que la electrocardiografía pueda proporcionar en los bóvidos d¡ttos diagnósti -
cos decisivos en las fa ses iniciales de la p11ricarditis traum ática, así como en 
Jos trastornos card íacos o riginados por la glosopeda o la lcucosis, y también 
para descubrir las alleraciones en la fo rmación de los estímulos y en la con-
ducción de los mismos. 
También la rm•llfgl!llografía dl!l cora:.ún ofrece serias dificultades de méto-
do en los b6vidos. dadas las gruesas capas corporales que los rayos han de 
atravesar ; po r ejemplo. es necesario tumbar al animal en decúbito do rsal, con 
las extremidades anteriores extendidas hacia delante. La roentgenografía fa-
cilita asimismo el diagnóstico precoz de la pc•ricurt!itis trmmuítica: la acumu-
hac ión de líquidos en el pericardhl. hace que éste tome la fo rma de un saco re-
lat ivamente ancho y de poca altura. con pulsaciones débiles o sin ellas: en el 
75 (;t, de los casos se a pr\!cia. además. en la rarte superior d\! la bolsa. una 
<:úpul~a gaseosa. Frecuentemente pueden vers~ tamhil!n con est~ procedimiento 
los cuerpos exlratios que lesiona n el ~ricarditl. 
Arterias 
La \!xplo r~aci,;n de las arteri~as se rdiere a l <' .rtiiiiCII del pul.,·o por palpación. 
c. 1u ~ se dcctú;a gcnerulmcnt~ en ht arf('ria maxilar c·xtana (fig. 55) en la fo rma 
descrita \!n la página 69. Durante \!ste ex.a mcn hay que considerar, junto con 
la frecuencia. estudiada ya en la ~xr.ln ración gen~ral. el ritmo y la calidad 
del pulso. 
Normalment~. el ritmo del puls(J es regular. o sea. que los espacios entre 
las pausas aisladas tienen la mism~a duración (pulso re'gular ). El pulso sin 
ritmo (pulso irregular) se observa en los trastornos de la producción de los 
estímulos y de la conducción de tos m ismos. así como en la debilidad cardíaca 
manifiesta y. ocasionalmente. aunque en menor grado. como hallazgo casual 
en animales completamente sanos. Las causas más frecuentes de la a rritmia 
del pulso en los bó\~dos son la leucosis cardíaca y las lesiones del miocardio 
consecutivas a la glosor.eda. 
La calidml del pulso se refiere a la amplitud. fuerza y duración de la onda 
pulsátil. así como al estado de plenitud de -Jas arterias. Estas particularidades 
dependen de la actividad cardíaca (energía contráctil. volumen-minuto, capa-
cidad de las válvulas). así como de la presión hemática (perfil y tensión de 
los vasos. cantidad de sangre circulante) y varían en relación con aquéiJas. 
Pla n d~ exploración clini.:a 
Se ar,rccian cjerci~ndo una presión creciente con los d~dos. bajo lns cuales 
se desli7.a suavemente el vaso que se ha d~ examinar. La amplitud. fuerz:t y 
duración de la onda pulsátil son normahnente regular~s (pulso i~ua/). El pulso 
irregular (pulso desigual) dl!b~ ser siempre considl!rado como síntoma pato-
lógico (intensa debilidad cardíaca. anormalidad~s valvulares). La amplitud 
del pulso. así como la plenitud de las arterias se manifiestan por d aumento . 
de tamaño del vaso durante la onda pulsátil. y se diferencian el pulso grande 
o lleno. con arterias muy repletas (pulso maRno o p/('no), y el pequeño o vacío 
con los vasos sólo muy poco llenos (pulso par\'O o ,·acuo ). dd pulso normal. 
en el que los vasos tienen una plenitud intermedia (pulso normal). La fuerza 
del pulso se determina en virtud de la presión que los dedos han de ejercer para 
contrarrestar la onda o para anular del todo la r-ulsación. Por lo gen~ral. d 
pulso de los bóvidos e~ moderadamente fuerte (más blando que en los équi-
dos).La fuerza del pulso puede considerarse como una medida del trabajo 
cardíaco (pulso fuerte o débil) y de la tensión de las paredes vasculares (pulso 
duro o blando). Con independencia de la duración normal dd pulso. se dis-
tingue el pulso saltón (pulso cc!lc·re : amplio. débil y corh1) y el pulso reptante 
(pulso tardo: pequeño. débil y largo). Son signo de mal pronóstico. el pulso 
corn\) cde alambre» (pulso comractus), as{ como el pequeiio y blando (pulsa 
filiforme). 
La tt'nsión Jlt'mútic'a puede s~r también medida en los bóvidos . si bi~n 
hasta ahora no ha encontrado gr:and~s apl icaciones el procedimi~nto. El ml.!-
todo m~s :adt!cuado ~s la medici,)n indirt!cta con un:1 mangueta en la artaia 
cacd¡.:ca. S~ obtienen valor~s normales ~ntre 100 y 200 mm di! mt!rcurin p~1ra 
la presión sistólica y 60 :a 140 mm para la diastt>lica. La presillll hemática se 
ve influida por la p.ostura del cuerpo. ingestión de alimentos. rumia. cdn. g~s­
taciün y otras circunstancias. 
e apilares (vasos (' pisc/C'ralt's) 
Por inspC'cciún d(• los ra.w.f (•pisc:lera/('s pueden cxaminar'ie a simple vista 
estos finís imos capilares. En este punto se encuentran en estrecho contacto 
arterias prccapilares y venus poscapilares que. p.or lo general. y en terminolo-
gía clínica. se designan. simplemente. como •capilares• . s i bien los vasos puros 
de este tamaño son visibles sólo microscópicamcntc. Para la exploración se 
tuerce la cabeza del animal hacia un lado. en la forma que se indica en la fi-
gura 58. con lo cual el globo ocular gira y los deja al descubierto. Hay que 
considerar la plenitud, /ímitc•s y coloración. así como la posible pulsación de 
estos vasitos. En Jos bóvidos aparecen moderadamente llenos y bien man ifies-
tos. o sea. destacados de las p.artes inmediatas (fig. 75); las finas arterias mues-
tran un color rojo más claro que las vénulas QUC las acompañan. de tinte más 
violáceo. Un aumento en la plenitud de las arteriolas. que se destacan como 
•inyectadas•. a¡:arece en los procesos inflamatorios del ojo. con mayor clari-
dad en la fiebre catarral maligna y también cuando la tensión hemática está 
aumentada (fig. 76). Ocasionalmente. cuando existe esta última circunstancia. 
Aparato circulatorio IOJ 
s~ aprc~:ia una pulsación de las arteriolas. que muestr:.tn contracciones rítmicas 
de tipo reptante. La inyección de las venas epiesckrales se debe a la disminu-
ción del flujo hemático hacia el corazón (venus. véase más adelunte). Cuando 
los ~apilares aparecen con una coloración rojiza clara y delimitación poco pre-
cisa se debe a permeabilidad de las paredes vasculares en intoxicaciones graves. 
que. en los casos más intensos. tal como en las diatesis hemorrágicas (pág. 82). 
pueden llegar hasta la producción de hemorragias subconjunti\·ales.Los vasos 
epiesclerales vacíos. que delimitan con poca claridad sus contornos. son sín-
tomas de anemia manifiesta (fig. 77). Para aclarar dudas en lo que se refiere 
a la circuladón periférica dd organ ismo. puede recurrirse también. junto con 
la exploración de los vasos epiesclcrales. al examen di! las mucosas ,·isil>h•s 
(página 76). 
V t!llllS 
Paru kt exploración de las grandes 'emts. snbrc todo de la yugular y de la 
suhcwtínt'a dd ahclmllt'll (\'t~na mamaria. vena de la h:che). se recurre a su ins-
pección y palpación . para comprobar su ('l'tmlo de ph•11itud y mm·imit:mos o 
¡mlsaciones apreciables. En el examen hay qul! obsl!rvar si d lil>rl! flujo de la 
\ 't!IUI \'Ugular no cstd dificultadl> por lns instruml!nlos de sujeción. Mientras 
c.¡ue las venas 1mamarius. dada su situación por dc.:b:ajo dd corazón. normal-
mentl! aparcc..:n bien ll..:nas. el mismo hecho. cuando se refiere a las v..:nas yugu-
lares. dehc ser considerado como l\Íntoma p:.ttológico. Cuando hts \ 'ellas yug't· 
/are.\ están mtormalmt'llle llena.\· (estasis) aparecl!n cilíndricas. a veces. hast:.a 
con d gmsnr de un hrazo. y s..: aprecian con una consistenci:t elástica y fluc-
tuant..: . Este.: estado se origina r.or dificultades dd flujo venoso. qu..: se dchcn. 
sohrc todo. a restricciones de la actividad cardíaca. consecutivas a p..:ric<lrditis. 
aunh.:n tns de tamaño de origen tuberculoso o l..:ucüticn en la entrada dd t6rax. 
o. en el mcJia~tino. a lcsion..:s d..: la vá lvula tricúspide o a debilid:td cardiaca 
gcn..:ral. Las variaciones del volumen en la yugular. caracterizatbs P<lr aumento· 
y disminuci6n de su perímetro cn la cntratla tlcl t()rax. sincrónicas con la 
espiración e inspiracil)n y c.kbidas a las diferencias de lJ presión intratorá· 
cica. se llaman ondulaciones. síntoma que es más claro en la respiración difi- · 
culto«>a. El pulso \ 'ello.w m·wuh·o. en la \'<'na yugular. se dcb..: al reflujo de.: 
sangre durante la sísto:e auricular (por eso se llama tambi~n pulso nmoso au-
ricular o prcsistólico). Este tipo de pulsación no es patológico (pulso venoso 
fis iológico). y puede obsen ~ rse en la mayor parte de los bóvidos no muy 
musculosos ni con piel gruesa. En b prm•ha de compresión de la yugular, o 
sea. al presionar sobre ella en la mit:td superior del cuello. el pulso negativo 
llega a desaparecer. en la parte que queda entre el dedo y el corazón. por el 
natural flujo de la sangre hacia el mismo. mientras que la r.orción que queda 
por encima del dedo se llena de sangre 'Cí'"tonsecuencia de estasis. Por el con-
trario. el p.ulso venoso posilh·o. se produce por insuficiencia de la válvula 
tricúspide ; la sangre venosa se dirige entonces activamente durante h sístole 
hasta la aurícula derecha. para alcanzar las venas (pulso venoso ventricular o . 
Fra. 73. MucoSls intensameme 
anémic:ts 
J- Jt;. N . ExJmcn de la muco..a dd ve)tíbulo v~1gin :l l. 
que :1quí ap:Hcce con tinción i.:téric:l 
H a . 7~ . V.t'l>'> cpi,c:Jcralcs normalmente n:plctu'i y F t<i. 7h. V:I,O'i cpi11dcraks mu)' r~· · 
bien manilie '- tO'l pktu~ (inycct.t c.Jo,l 
Ffo. 77. Vasos cpisclcrales vacíos (anémico) 
Pl:tn eJe cxploracit\n clínica 
sistólico); r.or ~llo la pulsación es rítmica y sincrónica con el pulso arterial y. 
as1m1smo. con el primer tono cardíaco (¡auscultación del corazón!). mientr~ts 
que. en los casos graves. las venas aparecen fuertemente ingurgitadas (fig. 78). 
El pubo venoso posi tivo persiste en la porción de la vena próxim:.t al corazón 
t-Jc;. 7M. l'ru~ha t.l~ 1:1 c,t:bi'\ v~no~ . En ~o.'\tc Jntmal. 1:& );ln¡:r~ no fluyt.! ul corazón d~~c l.l 
rMrtc t.l i'J ~tl dl· l.t \~n:l ~ ugul:lr, a c:1u~• c.h: un:1 in\uficiencia c:udf:sca gr:t\c (l' thJoc:arditi, Y:.t l· 
vul:lf de la 1 ric,hpit.lc' 
duwnte la prucb<l de la comprc.:s1un. y mientras que este tipu de pulso apa· 
rece t;mlhién en l;ts venas mamarias. el negativo no es demostrable aquí. Según 
lo dicho el pulso venoso pusitivo dchc considerar'ic siempre cnnw un síntoma 
serio. 
F::w11wll /tmcimra/ del uparato drcultllorio 
La C:(ploración del :.1parato circulatorio. antes y después de esfuerzos cor-
porales (caminar rápidamente. trabajo. contención de la respiración) propor-
ciona datos apreciables sobre su cap~t cidad funcional. Los síntomas patoló-
gicos. son Jos s iguientes : 
Desproporcionado aumento de la frecuencia de los latidos hasta más 
de J, 3 ó 1 í2 de las cifras iniciales. con recuperación sólo muy lenta (fase de 
recuperación. superior a 5 minutos). 
Aparición o refuerzo de ruidos cardíacos. arritmias o pulso venoso positivo. 
Rápido agotamiento del animal (marcha lenta. caídas al suelo). 
Bazo 
El bazo está situado. en los bóvidos adultos. dorsolateral sobre la p.anza 
y bonete. en la mitad izquierda de la cúpula diafragmática, o sea. completa· 
Aparato ci rculalorio 105 
mente d\!nt ro dd tórax ( fig. 79). y tiene una longitud de 2 palmos. 1 ~ anchura 
de una mano y el grosor de un dedo. con forma de lengua~ el extremo ventral 
puede alcanzar en los toros la rl'gión xifoidea y puede ser herido por traumas 
de cu\!rpos extraños. En la emloscopia desde el flanco izquierdo. solamente 
puede examinarse d tercao dorsal dd bazo. La palpación desde el exterior 
.:sposible sólo por d.:trás dd a rco costal izq uierdo en los C4tsos de extraordi-
nario aumento de volumen (~.or ejemplo. a causa de leucosis); por vía rectal 
no es asequible. Por el contrario. al abrir la cavidad abdominal (laparatomía 
exploradora; pág. 181) o a través de los preestómagos (ruminotORlÍa explora-
dora. página 178) se puede palpar en toda su extensión. El bazo normal es 
demasiado delgado para producir ruidos en la percusión; la matidez. que 
a veces se aprecia solamente en la parte dorsal. corresponde a un manifiesto 
~lUmento de tamaño del órgano (a menudo. leucosis). Con la pttrcusión para 
comprobar t.'/ dolor se obsen a. en ocasiones. en la zona de proyección del 
bazo. una clara sensibilidad. a causa de traumas por cuerpos extraños. absce-
sos esplénicos. lcucosis o carbunco. Los bóvidos con lcucosis esplénica mues-
Fl<i. 79. Zona de proyección d el bazo (rayada) ; el sonido pcrcutorio m:nc se logra -;ólo en 
Jos aumentos mash·os d el tamaño del bazo y en la zona dors:1l de este campo ; - - - - . 
arcada costal 
tran. en el cuadro hemático. casi siempre-una característica e intensa linfoci-
tosis (más de 20 000 leucocitos por milímetro cúbico. con cifras superiores al 
80 % en linfocitos); si existen abscesos en el bazo suele observarse una ma-
nifiesta granulocitosis, p.ero también. ocasionalmente. notoria linfocitosis. 
106 Plan d\! exploración cl ínic;¡ 
Sangre 
Las llllll'slra.\· tle sangre se obtienen generalml!nle l!n los bóvidos en la 
l 'c>IW yugular ingurgitada. con .ayuda de un lazo de cuerda. cadena o pinzas 
de compresión (fig. 80). y. excepcionalmente. tambi~n de la vena mamaria 
(l't!llll subcutlÍm'a del alulomen). Para motivos especiales. tales como la demos· 
tración de babesias. es más apropiada la vena de la oreja (\ '(' llll auricular 
Fto. 80. Aparatos para comprimir la v,•na yul(ubr en Jo, ht)vídos. al ohjcto di! ohtcncr mues· 
tra' de sangre. D e izttuil!rda a dcrcchn: cucr<kl de sa ngría (un cordt;n, de 5 mm de gro.sor. con 
un ~ .. a. cuerda trcnz~d:1 con anillo y pa!lado r), tuho de JlOma con ntancha . tuno comprc~or con 
gancho y cadena . cadena de '\:tn¡;tría con rc~(>rlc según Wrrrf. . y pinla d i! san¡;da 'lcgún Snn:t " t;K 
11wgna). Si se necesita para el examen sangre natin 1 sin coagular. se ha de 
añadir previamente a los tubos de ensayo un anticoagulante (una punta de 
cuchillo de citrato sódico. o 3 gotas de una solución de heparina al 2 o/o . o 
10 mg de Etilendiaminotetraacctato cálcico. por cada tubo de 10 c. c. de ca-
pacidad . Estos tubos se llenan hasta 3/4 ó 4 / 5. dejando correr la sangre a lo 
largo de sus paredes p.ara evitar la rotura de los glóbulos rojos (hemólisis). 
pipeteando con cuidado a continuación. para lograr la solución y p~rfecta 
distribución del anticoagulante. Las muestras así tratadas son adecuadas tam-
bién para la obtención de plasma san~uíneo (por centrifugación). Si. por el 
contrario. ha de ser examinado el suero, se dejan los tubos (sin añadirles nada) 
hasta que aparece la coagulación. evitando las agitaciones. porque en otro 
caso. el suero se hemolisa y queda inútil para el correspondiente estudio. Para 
Apar:Ho circulatorio 107 
favorecer la coagulación se dejan las muestras. primeramente. entre 1 a 12 
horas a la temperatura del laboratorio. o cerca de un objeto caliente. para 
extraer luego el suero con todo cuidado. Para estudiar la fórmula leucocitaria 
se necesi ta una extensión de~ sangrt.' fina y uniforme. realizada con una gota 
rccit!n obtenida en la forma indicada en la figura 81. sobre un portaobjetos 
a) Con el t3pón dd tubo que contiene l3 
S3ngrc, se pone en d extremo dd port!l· 
objl!tos 
b) El cubreohj..:to.¡ se lleva a la got!l con 
un.l inclin:.ación d.: 45 • sobre d port!l 
e) LJ i:Ut.t ~k !.<ln¡:r..: ~e exticm.l.: por el 
.in1(ulo entre porta y cuhrl! 
d i ~e l' :\l il·tlJ..: l.t .:ot:a por (.1~,•'\lil.tmicnto 
cuid.tdO'>O y uniforme dd cuhrc ..ohrc c:l 
porta 
F tG. 81 . l'rcparaci<\n de unl cxtcn,.ión d i.' o;a ngrc 
limpio y desengrasado. dejándola secar al atn! y anotando des pués sobre la 
misma los datos con lápiz (no con bolígrafo). 
El volumen hc•mático de los bóvidos alcanza 1/ 15 del peso corporal. Por 
tanto. a cada kilogramo de peso corresponden 60 a 70 c. c. de sangre. El exa· 
men de la sangre incluye. junto con las características organolépticas (color. 
viscosidad). el recuento microscópico. diferenciación y distinción moñológica 
de los elementos celulares (eritrocitos. ~ leucocitos, trombocitos) y. en caso ne· 
cesario. el estudio bioqurmico, serológico. rrticrobiológico. parasitológico o 
toxicológico. para la determinación de ciertas propiedades o substancias en 
la sangre, plasma o suero (coagulación. reacciones de labilidad sérica; hemoglo· 
108 Plan Lh: explo ració n clinica 
bana. fibrina. fermentos. seroprotdna. ekctrólitos. minerales. ol igoelcmentos. 
pruc.luctos metabóli<.:os fisiológicos y patológicos. vitaminas o tóxicos; reac-
ciones de aglutinación. fijación del complemento y neutralización. demostración 
de agentes infectantes o infestantcs. así como d~ tox inas y otras m:is). Las par-
ticularidades referentes a las técnicas de hematologia clínica pueden ser con-
sultadas en las obras de WtRTII y de ScHALM. Entre los muchos componentes 
y particularidades de la sangre de los bovinos. son de importancia general los 
~iguientes: 
Características macrosc:v picas. El color dt! la sangre normal es intensa-
mente rojo. y su co!lsistt.'llcia, moderadamente viscosa y espesa. En la anemia 
a vanzadu. la san~re aparece con una coloración roja clara y fluida. y en las 
afecciones hemolíticas (hemoglobinemias). más de color café y acuosa. mien-
tras que. en el envenenamiento por nitrato. tiene un tinte pardo achocolatado. 
En la agonía. así como en las infecciones generales graves y en las intoxica-
ciones. se observa a menudo una manifiesta coloración roja oscura. Después 
de la rérdida intensa de líquidos (enteritis crónica). o cuando falta el agua 
de bebida. ha sangre se vuelve espesa. 
Cuadro erilrodwrio. Normalmente. d mímL'ro cit.' ~·ritrodrus por milímetro 
cúbico de sangre varía entre 6.5 y 8 millones (limites. entre 5 y 10 millones); · en 
los t\!rneros y becerros ~s casi siempre m:is altn que en los animales y adultos. 
y la cifra S\! eleva al incrementarse la cons istencia (diarrea. falt:a de agua de 
bcbiua). hasta aka:lz:tr valores superiores u los 12 millones. Las ~anemias 
Cpág. 7ll) se clasirican. según d número de eritrocitos. en ligeras (de 3.5 a 4.5 
millones pl1 r milímetro cúbico). moder:adas (2.5 a 3.5 por milímetro cúbico} o 
gr;aves { l 5 a 2.5 millones pnr milímetro cúbico); en casos extremos pueden 
observarse :a veces cifras :aún más bajas (pronóstico desfavorable). 
/~/ n ilor /t('maltkriro de la s:angre de los bóvitlos. \l sea. d porcentaje dd 
volumen de eritrocitos con relación al volumen hemático. desr.ués de ccntri-
fugar (una hora a 4000 r . p. m .) (llamado pad.C'd ce// \'olume') cs. casi sicmpr\!. 
de 34 a 38 % (límites. cntrc 24 a 48 e:{, ). De ellos se desprende. considerando 
d número de glóbulo~ rojos. que el volumen critrocitario medio (m<'all c-hr-
puscu/ar vol u m <') es de 45 a 55 ":~ (límites. entre 40 y 60 ." :1 ). 
Ln w!loddad de scdim<'llfllciún tiene poca importancia diagnóstica en los 
bovinos. a causa de las dificultades de método - la sedimentación relativa-
mente lenta de los eritrocitos exige. por ejemplo. la posición inclinada de los 
tubos - y de las amplias variaciones sobre los valores normales. así como por 
la ausencia de claras modificaciones en las enfermedades que no cursan con 
pérdida de sangre o hemólisis. En todo caso. p.ucde ser útil para seguir la evo-
lución del prOCCSO. 
Para lo concerniente a los grupos sanguíneos de los bóvidos. véase pági-
na 58. 
El contenido normal de hemoglobina en la sangre bovina varia entre 10.5 
a 12 g / 100 c. c. de sangre (límites. entre 8 y 14 g %). y es también más alto 
en los animales jóvenes que en los adultos. Las cifras hemoglobínicasinferiores 
a 7 % deben considerarse como anemia ligera. y las inferiores a los 4 g %. 
1 AMINA JI 
fou;s . R1 y 83. Los elemento, ~clulare:o., en unJ cxtcn,j,\n de sanjlre de bóvido (\!oJo-
ración de l,appenhcim : 1000 aurn~IHOS). lzttuicrd:l: Linfodto (urribu), inmediat:tml!nh: 
por encima dos trombodtos : un granuludto c:osinólllo (Ct'lllro i:.qttic•rdtt): ¡ranulocito 
nc:utn~fHo scl(mcntado (ubujo): eritrocitos. lXr~ha: granulodto nc:utrótilo sc:g· 
me01:1t.lu (urriha), monocito (ahttfo) : critrocihh 
FrG. 84. Extensión hemática "(coloración de Pappen-
heim; 100 aumentos) de una vaca con Jeucosis Linfática : 
numerosos elementos linfocitarics. rel:uivamente ¡randcs 
e inmaduros, en parte también binucleado~ 
Aparato circulatorio JO~ 
como anemia gra\~ . El contenido medio de hemoglobina por eritrocito (vah>r 
globular. mean corpuscular hemoglobin) se determina dividiendo d contenido 
hemoglobínico de la sangre por el número de glóbulos rojos. y normalmente 
varía. entre 13 y 15 l'l'g (límilcs, entre 11 y 17 ,rt,ttg). 
El porcentaje medio del volumen hemoglobínico. con referencia al volumen 
er.itrocitario (mean corpuscular hemoglobin ccmct.'lltrmion) varía. en los bó-
vidos sanos. entre 28 y 32 ~~ (límites. entre 26 y 34 %>; en las <Jnemias hipt.'l-
crómicas se obtienen valores más bajos. 
Fórmula lt.mcociraria. En los bóvidos jóvenes. el número de leucocitos, 
hasta los 2 años. es algo más alto (8000 a 12 000 mm:1 de sangre) que en los 
animales adultos (5000 a 10 000 mnr' ). la fúrmula h•ucociwria (figs. 82-84) de 
los animales adultos es como sigue: 
\':liMes mee líos U miles 
GrJnulocitos eosinófilos 5 0 1 /O (0-7 %) 
Granulocitos basófilos 0.5 % (0-2 %) 
Granulocitos neutrófilos 33 u ' , .. (25-45 ':f.> 
De ellos. formas juveniles Q u ' •) (O '){. ) 
En cayado 3 N • ,u (0-5 ~:) ) 
Segmentados 30 (y., (25-40 ';{, ) 
Linfocitos 55 "' • ¡O ( 40-60 ':t. } 
Mnnocitos 5 'iu (~-1:! •;-:, ) 
En comparación cnn otras especies animales. el porcentaje de linfocitos 
en el total de leucocitos es relativamente más alto en los büvidos (d llamado 
<.'ttadro hc:mcítico clinfútic:o•). La leucncitosis. <.:on incremento dd número tk 
n~utrófilos en cayado y. circunstancialmente. y con la aparición de forma~ 
juveniles (desviación a la izquierda). es índice de la presencia de un proceso 
inflamatorio agudo. mientras que. cuando aumenta la proporción de granulo-
citos maduros. segmentados (granulocitosis). existe. por el contrario. unu in-
flamación crónica. El aumento de los cosinófilos (cosinofilia) no es raro en la 
parasitosis. sobre todo en la distomatosis hepática. y se observa también en 
las reacciones alérgicas. El incremento de la cifra total de leucocitos con au-
mento simultáneo de la proporción de linfocitos (linfocitosis) no sólo se ob-
serva en la leucosis (leucemia linfática. figura 84). sino también tras las babe-
siosis. La manifiesta disminución del número de leucocitos (leucopenh) no 
es rara en las fases iniciales de un proceso vírico. así como en las infecciones 
bacterianas graves y en las mastitis agudas. La hipo o agranulocitosis aparecen 
cuando el número relativo de granulocitos est~_§.ensiblemente disminuido. Las 
citadas variaciones de la fórmula leucocitaria no se producen en los bóvidos 
de manera saem~re tan manifiesta como en otros animales domésticos o en 
el hombre. 
110 Plan de explo ración clínica 
Cnagu/aciún cft• la sangre. El tkmpo tfe hemorragia se determina absor-
biendo con un poco de papel secanh! la pcque1ia hemorragia que se produce tras 
una mínima lesión de la piel (pinchazo con una aguja o bisturí en el hocico o 
en la oreja). Cada 15 segundos se 1 impia la gota de s~mgre sin tocar la herida : 
normalmente. la hemorragia cesa a los 3-5 minutos. Los tiempos más largos 
son patológicos. 
Th•mpo de: coagulación. Se determina r.oniendo una gota de sangre fresca 
en un portaobjetos y pusando por ella. cada 30 segundos. la punta de una aguja 
n un pelo. En los animales sanos se aprecian. después de 5 a 10 minutos. su-
tiles filamentos de fibrina . Tanto el tiempo de hemorragia como el de coagula-
ción están claramente aumentados en las diátesis hemorrágicas (pág. 82). 
así como en las lesiones hepáticas graves. 
El mímero de tromboc:itus varía. en los bóvidos. entre los límites normales 
de 250 000 a 750 000.'mm:1 de sangre. Una disminución hasta cifms inferiores a 
50 000-100 000 1mm3 es patológica y muestra el peligro de una posible di:itesis 
hemorrá gica. 
El tiempo de protrombina p/asmútica varía. según d m¿todo empleado en 
su determinación. entre 1 S y 20 segundos. El bóvido posee normalmente más 
protrombina de la que necesita para la coagulación de la sangre; d exceso. 
aproximadamente del 10 %. ha de ser considerado al c:njuiciar los datos 
(GORISEK). Por el tiempo de protrombina se obtienen r~f~rencias sobre las 
necesidades en el aporte de vitamina K. así como del cslado del hígado y sobre 
l;a tendcncia a padecimientos de diástcsis hcmorrágicas. El aumcnto dc este 
tiempo cs patológico. 
El cmllt'llido ele· fihrim)getw p/a.muítico. en Jos bóvidos. que suden reac-
cionar a las inflamaciones con una intensa protlucción de fibrina. es claramcntc 
más alto que en las otras especies animales: 500 mg '~• de fibrina en h>s 
terneros y f>SO mg % en los adultos se considera n cnmo valores medios norma-
les. En las inflamaciones agudas se encuentran cifras bastante más altas. mien-
tras que. por el contrario. en los procesos crónicos, el incremento es moderado. 
Las repetidas exploraciones proporcionan información sobre el curso del pa-
decimiento. 
Protdnc1s séric:e~s. El cUIII<.'IIiclo tollll ele proteínas en el suero de los bó-
vidos varía normalmente entre 6 y R gr 1100 c. c. (valores más bajos : hipopro-
teinemia). Las frucciones separables por clectroforcsis del suero muestran que, 
ya en los animales sanos. la albúmina y la gammaglobulina sobre todo. tienen 
límites de variación muy amplios: 
Albúmina 30-50 % (disminución en estados patológicos) 
a-globulina 10-20 % 
.B-globulina 5-18 % 
-y·globulina 20-50 % (aumento o disminución en estados patológicos). 
Aparato circul.llorio 111 
Además una scrae Je enfermedades producen varaacaones simult!inc!as en 
la proporción de proteínas séricas (disprot~incmias). Por eso. este método ex-
ploratorio tiene. hasta la fecha. imr.ortancia secundaria en los bóvidos. Sin 
c!mbargo. es interesante el hecho de que los terneros con ugammaglobulinemia 
(falta de la fracción gammaglobulínica portadora de! anticuerpos). son franca-
mente sensibles a las infecciones. sobre todo por E. coli. 
De la misma forma. el valor de las pruebas inespec:íficas de labilidatl pru-
tt'ica (coagulación de Weltmann. reacción de sulfato de cadmio. formolgcli-
ficación. prueba del yodo o del Lugol y otras) es muy limitado c:n los bóvidos. 
dada la frecuente presencia de procesos crónicos inflamatorios subclínicos. 
consecutivos a acciones traumáticas infecciosas o parasitarias. Para estos efec-
tos. la prueba más adecuada en la práctica es la del Lugol de WÓolf (GORISEK. 
SERTlé y ZDELAR). En los casos positivos revela aumento de la gammaglo-
bulina. 
Esta prueba resulta positiva. sobre todo. en los procesos inflamatorios 
crónicos de naturaleza exudativa (por ejemplo. en la retículo-peritonitis trau-
mcítica y en la colangitis dil·tmtw/Osa). mientms que resulta negativo en pade-
cimientos no inflamatorios (como trastornos metabólicos. indigestiones ali-
mentarias primarias o alergosis). Cuando coexisten varios de los procesos 
citados. el valor de la prueba del Lugol es. naturalmente. limirado. 
Ent'Te las .mbstcmcias conl t'lliclas t•n el suero h(•mcítico se estudian en otra 
parte de esta obra. la bilirrubina (pág. 176). fermentos sé ricos (pág. 176). urca 
(pág. 195). nilrógeno residual (pág. 196). Los demás componentes de la sangn: 
de especial importancia. cuya determinación se realiza en Jos laboratorios o 
institutos. serán estudiados junto con sus v¡alores normales. sospechosos o 
p<~tologic.:os.en el tomo correspondiente a enfermedades de los bóvidos al tratar 
d¡; cada padecimiento. cuando éstos cursen con nwnifiestas vari~aciones \:ll 
aquellos componentes. Tal puede decirse de los cuapos cctónicos y de la glu-
cosa en la acctonemia: del calcio en la paresia hipocalcémic.:a del parto; del 
cobre en la ca renda del mismo metal: magnesio en las tctan ius: del fósforo 
en la osteomalacia: vitaminas en las enfermedades por carenci.as vitamínicas. 
Las aglutininas del suero aparecen. entre otrus. en las salmonclosis y en las 
brucclosis. y los anticuerpos fi jadores del complemento. en la glosopeda y 
en la paratubcrculosis. Con frecuencia se utiliza para el diagnóstico de las cita-
das enfermedades el estudio de una muestra de sangre o de suero en los que 
se refiere a alguna de las referidas substancias o características. 
Médula ósea 
La exploración de un frotis de la médula ósea sólo es posible cuando se 
tiene suficiente experiencia. y no encuéntra aplicación en Ja práctica de la 
clínica bovina. La obtención de muestras se realiza por punción y aspjración 
de la médula en el esternón o en una costilla. 
11 ~ Plan de cxploracílin clínica 
WINQlJIST cons idera como normales los siguientes valtlrcs de los ell!mentos 
celulares de la médula ósea de los bóvidt1S adultus: 
Células primitivas 
Procritoblastos 
Eritoblastos basófilos y policromát icos 
Eritroblastos ortocromáticos 
Promiclocitos 
Mieloci~os ncutrófilos 
eosinófilos 
Mctnmielocitos neutrófilos 
cosinófilos 
Granulocitos ncutrófilos en cayado 
neutrófilos segmentados 
Eosinófilos en cayado y segmentados 
Granulocitos basófilos 
Linfocitos 
Monocitos 
Células plasmáticas 
Rcticulocitns 
Cocil.!ntl.! midoroycsi~: eritrop<>yl!sis 
Bibliografía 
\ ' a lnrl' ' nwcl i 11 'i 
( ,, llfl ) 
4.3 
l :!.3 
'157.3 
23'1.8 
7.9 
29.0 
7.3 
41.4 
20.9 
82.0 
114.6 
56.7 
1.~ 
106.9 
1.6 
9.9 
J :!. 7 
o. 7lJ 
l.hni te• .., 
( n ; , .. ¡ ) 
2-8 
6-17 
163-308 
104-353 
2-14 
10-50 
7-14 
13-74 
1-14 
50-128 
49-190 
24-108 
0-8 
56-163 
0-4 
4-23 
2-29 
0.40-I.K4 
BAUMANN. H. (1 94~) : Untcrsuchungcn Uhcr die díagno~ti-.chc Rcdcutung dcr Vcncn'itau-
pro bc bcim Rind. Di.""· BcrUn. 
Bl:UTLF.R, M. (1955) : Die Blutkí>rpcrchcn .. cnkung hcim Rind. Schwcil. Arch. Ticrhk. 
97, 465·-492. 
CORNEUUS. CH. E .. y J. J . KANt;KO (1963): C línica! hiuchcmi ... try o f do mc•ilic animals. 
Acadcmic Prcs'i. Nueva York y Londres. 
CzERNICKI, 8 . (1 957) : Elcktrophorclische Untcrsuchugcn an Rindcrscrum. Ein Bcitrag 
zu der Frage. ob Normalwcrte fUr die Serumciweissfraktíonen d'.!s Rindes aufgcstetlt 
werdcn dürfen und ob es zu charak.teristischcn Abweichungen im Verlaufe der Gra-
vidiUít kommt. Zbl. Vct.-Med. 4, 588--w2. 
DtERNHOFER, K . (1946) : Zur FrUhdiagnose dcr lraumatischcn H\!rzbcutelentzUndung bcim 
Rind . Wien. Tierarztl. Mschr. 33, 131- 133. 
DJEilNHOFER, M. (1960): Elektrokardiographischc Untersuchungen am Rind untcr bc-
sonderer BerUcksichtigung der unipolaren Brustwandableitungen. D is. Viena. 
EMDE, H . (1963): Untersuchungen über die diagnostiscbe Verwertbarkeit der Lugolprobe 
beim Rind. Di'is. Hannovcr. 
113 
H~Y . H. 1196:!) : Ncucrc Untcr•mchungcn Uba die Coli,cp:oi'l des Kalhc,. Schweil. Arch. 
T icrhk. 1 0-'. 1- L!. 
Ft.oRIO, R .. Pu. CoTTERAU, Ct. M.\RIE y F. M.\RIF. ( 19591 : Sur le tcmps de Quick normal 
de qudques animaux t.hm1csti~uc,. Rull. Soc. Sci. V~t. Méd. Comp. (lyón) 62. 
) ~'J-137. 
G.\DR.-\SCII.\NSK\', P .• ST. DIMITROW. l. St~tow > N. L\J.OW ( I'J58) : Untcrsuchung::n übcr 
die Hcu.krankhcitcn hochprodukt ivcr KUhc. Mh. V~t .-Mcd. 13, 756- 758. 
GERE~. V. ( 196J) : Rontgcndiagnostik hci intrathorakalcn Komplikationcn dcr trauma-
tischcn lndigcstion dcr Rindcr. Kongr.-Bcr. XVII Congreso Mundial de Veterinaria. 
Hannovcr, 11. 1339- JJ40. 
GoRHF..:, J. 1 1 95~): Bcstimmung dcr Pruthrombinmcngc bd Pfcrdcn und KUhcn. Vet. 
Archiv. 22, 359- 374. 
GoRJ;E)o;, J., V. SERné y F. ZoEuR (1964) : Scrumlabilitatsrc:tktioncn bei vcrschicdcncn 
Krankhcitcn de.¡ Rindes. (Einc Schncllmcthodc zur y-Giobulinbcstimmung im Rin-
derserum.) Dl. Tkr!irzll. Wschr. 71, 313- 321. 
GüT/.E, R. (1920): Ober indirckte Blutdruckmc;;sungcn an Haustiercn, insbcsondcre an 
Rindcrn. Bcrl. Tier!irztl. Wschr. 36, 293- 298, 307- 31 l . 
GR.-\UWILFR, J .• H. SroRRI y H. WEGMANN (195M) : Zur graphischl!n Ermiulung dc:!'l sy!\-
toli.,chc.:n und diastolischl!n Blutdruckl!s hl!i Haustic:ren mittc:ls dl!r lnfratonmc:thod~ 
und Druckmarkc.:ngcbc:r von Btu:nn und Rouna!. Sc:hwci.t. Arch. Ticrhk . lOO, 2'J7 
a 318. 
GRl!.\TORl!X, J . e. ( 19 57) : Qh,crvation1'1 on thc h:tCfll:thllogy of C:\lvcs and v:uiuu.¡ brc:cds 
of adult t.bi ry callk. Rrit. Vc:t . J . IIJ, 'l'J- 33. 
HAAti, A . ( 1 929) : Die Gcrinnungid.tu~r des B l ut~s bci gcsundcn und k ranken T icrc:n. Di,s. 
Lcipt.ig. 
HtU:MANN. W .. S. EL AMIUJUSI y H. Sntt rtTI.E (1964) : Blutgcrinnung..¡unter4iuchungcn 
hdm gc:sundcn Rind. Rcrl. MUnch. Ticrart.tl. 77, 7ll- 72. 
tfoi.M.\N, H. H. CIIJ55) : Thc hlo,)d picturc of thc cow. Orit. Vct. J. 111, 440- 457. 
Dl·.llSELBt:. (1956) : C hangcs a-.soc:iatcc.J with agc in thc blood picturc uf calves and hcifcr.\, 
Brit. Vct. J. 112. IJI - 104. 
JoN.:s, W. G .• D. Humms. M. J. SwF.NSoN y G. K. l.. UNt>muut:R<i (195ft) : PI a m~l pro· 
thromhin time and hcmatocrít v;lluc"i of hloud of dairy callk. Proc. Suc. Exp. Oiol. 
\1cd. 91, 14 - 18. 
KAR<lF.. E., y E. Wt:RNER (1 rJ()J) : Elcktmkardiographi"ichc Untcrsuchungcn bci lcukosc· 
krankcn Rindcrn. Mh. Vct.-Mcd. 18, 849- 852. 
KU~A. E .. y K. BoÍ>.\ (1957i 58): Vl!rglcich dl!r Kadmium..¡ulfat-TrObungsrc<lktion mit dcm 
pathologísch·anatomi~chcn Bcfund und ihrc Abh!ingigkcit von den rclal ivcn Wcrtcn 
dcr Eiwcis.sfraktioncn de" Blut'icrum" bcim Rind. Folia Vct. 2. 253- 258. 
KuorN. G . ( 1956): Zur Anwcndung dcr Gros'schcn Probc hcim Rind. Wicn. Ticrarztl. 
Mschr. 42, 554- 564. 
KvPFERSCHMI .. ». H. (1957): Untcrsuchungcn Uber den Hamoglobin- und Erythrozytcn-
gchalt de Rinderbrutes (mil hcsondcrcr BcrUck~ichtigung vcrschicdcncr Altcrskhl~ · 
sen). Zbl. Vct.-Med. 4, 983- 1004. 
LAGERLOF, N .. y S. HoFLUND (1948) : Kompendium i bujal risk klinisk diagnostík og 
obo;tetriskklinisk diagnostik Mortenscn. Copcnhaguc. 
MACH, P., J . TtHELKA y J. KÁRNIK ( 1956): Vergleichende Untcrsuchungen der Acid pre-
cipitable Globulin· (APG) und der modifizierten Kadmiumsulfatreaktion (CdR) mit 
den Ergebnissen der Weltmann-Reaktion (WeR) im Serum des Rindes. Sbornik ecskos-
Jov. Akad. zemedelskjch Ved. Vet. Med. -l9, 813-823. 
MAREK, J., y J. MócSY (1960): Lehrbuch der k.linischen Diagnostik. der inneren Kran-
kbeiten der Haustiere. 6.• ed., Fischer, Jena. 
MA~EK, J., y J. TRUNKÁT (1961): TrUbungs- und Flockungsreaktionen in der Veterinar-
medizin. Vet. Casopis 10, 248- 257. 
8 RosENit:IIOEJI : Exploración clfnic:1 del a:m:~do ncuno. 
, . 
114 Plan JI.! explor.tció n clínica 
MHm:, l. ( 1959) : Oic Formolgc.:lrc~tkt ion hcim und ihr Wr:rt fil r d ie Día!!no..¡tik . Diss. 
Ha nnowr. 
MEssow, C . ( 1959) : Fibrinogcn unJ Fibrino ly.;c (Ncuc Erkr:nntnio; ..;c hci 1..kr F.ntzün · 
Jung). Dt. T íer!irztl. W..¡chr. 66, 401 - 406. 
Mnussu. G . (1901) : De rintervcntio n J:tns k s p~ric~trdih.·s cx,uJat ívc ..¡ du bocuf. Red. Mr:d. 
Vct. 8, 465--477. 
NIEPAGE, H. (1960) : Die! diagno~tichc Vcrwcrlung des Olutb iiJcs in dcr Gros~th:rpraxi~. 
Zbl. Vct.-McJ . 7, 148- 1 S l. 
fdem {1961) : Untersuchungcn übu das Differcntialblutbild des Rinde'\. Zbl. Vet.-
Med. 8, 28:!- 301 / 305- 322. 
NORTIIOFF, G . (1953) : Beitr!ige zur Elátrokardiogr:1phie der H:1ustiere unter besondr:rcr 
B~rUcksicht!gung des an MKS crkranktcn Rindes. Di-\. Hannover. 
PmNTNER. S. (1958) : Der .. Komprcssionllversuch" (modifiLícrter V.\LSALVA'scher Versuch) 
bei d~r FrUhdiagnose dcr Herzt:lmponade bc:im Rind und bci der Pericarditis trau· 
matica des Rindes. Wien. Tierlirztl. Mschr . .f5, 364- 377. 
R.o\PI~ . S .• y V. G ERE! (1961) : Die R <Sntgcndiagnostik dcr traumatischen Pcricarditi~de' 
Rindes. Mh. Vc:t .·Mc:t 16, 799- 804. 
RICHJ;RT, A. ( 1962): Verglcichende Bcstimmungen des Hamoglobingehah~s im Blut de~ 
Rindes al'\ Hamatin mit dem Hamome1er nach SAHLI blw. Zciss und al' Cyanhtirnt)· 
globin mit d~m Unicam ·Sp!!ktralphotom~tcr. Di~'· Hannovcr. 
S<.'IIALM, O. W. (1961) : Velerinary hematology. len y Fi~bigcr. Fibdclfia. 
SCIIARABRIN, J . G. ( IIJSO): J>i.: lraumatische Pcribn.litis Jcs Rinde' im Rontgcnbi iJ . 
Vctcrin:uyi:.t 2. 50. 
SERTié , V .• y J . GoRUEt; (1963) : Die Brauchharkdt der Wooa.f'schcn Probt! bei dr:r 
Erkennung ver~chic:dc:ner inncrer Erkrankungen des Rindes im Vergldch zur Papicr· 
dcktrophure'ie. Kongr.·Ber. XVll Congre'\o Mundial de Veterinaria. Hanno ver, 
u. 1353- 1354. 
StANINA, J.. . y T . GuovtN (l 1Jfl.1) : N~:uc Erkennlni•·.e in Jer l>i;\gn,lstik Jcr Vorm:.agcn· 
krankhcilcn bcim RinJ. Kungr.·Bcr. XVll Cnngrc"o ~1undi::l de Veterinaria, Han· 
nnvcr. 11. 1269- 127t•. 
SrRÜIII., E. (1950) : Die Blulkorpcrchen,.cnkun~.;rca~liun hcim Rind unJ ihrc klinischc 
Vcrwcndharkcit . Di~s. Munich. 
WEIU!R, E. c.t 9:!8): Die klini .. chc UntCr'iUChung des Rinde:'\. SchtlCt/., Berlín. 
WtNQUts·r, G . U954) : Morphnlogy of thc blood and lhc hcnhlpoetic org:•ns in c:1ll lc 
unJcr normal and sorne experimental condition,, Acta Anatom. 22, supl. 21 . 
WtRTH. D. ( 1950) : Grunclagcn cincr kl inischcn Ham;ltologic dcr H~u .. ticrc. 2.• cd., 
Urban und Schwarzcnbcrg. Viena e lnnshruck . 
Aparato respiratorio 
Generalidades 
También en la exploración del aparato rcspi ratl)tio de los bóvidos hay que 
t ~ner en cuenta varias particularidades. Hay que observar. ante todo, la ac-
tividad respiratoria desde un lugar próximo al animal (pasillo de servicio o 
pasillo de separación). De esta manera se puede prestar atención a cualquier 
ruido asociado a la respiración. Finalmente. se e.xaminan en d animal mismo 
las diferentes partes dcl apan.tto respiratorio. siguiendo. sucesivamente. el 
camino de la corriente de aire inspirada: aire respirado. ollures. fosas nasales 
y senos accesorios. laringe y faringe. tráquea y pulmones. Además se realiza 
un examen de.: la p.ared torácica para comprobar la cxist..:ncia de.: posibles al· 
lcraciuncs patológicas. 
Plan de la exploración 
¡\1/o\'imh•lllo.\' rc•spiratorios 
Para examinar la actividad r..:spiratoria se d..:ctúan las observaciones des-
critas en la página 68. J ndependientcmcnh: de la {rt'cu('ncia, ya consid..:rada 
en ha exploración general. hay que prestar atención a la intensidad. tipo y rit· 
mo respiratorios. 
La imensiclad eh• la n •spiración en los bóvidos se caracteriza normalmente 
por su vigor. de tal manera que los movimientos respiratorios son así clara-
mente apreciables (volumen respiratorio. 3 a 4 J por movimiento); después de 
movimientos y trabajos se refuerza considerablemente. Las dificultades en 
la respiración se acompañan casi siempre de una intensificación de los movi-
mientos. mientras que. por el contrario. disminuye en los estados dolorosos de 
la cavidad torácica y del espacio abdominal anterior. así como en Jos trastornos 
del sistema nervioso central. 
En los bóvidos sanos. el tipo respiratorio es costoabdominal. o sea. que las 
paredes torácica y abdominal intervienen igualmente en Jos movimientos de 
la respiración. El predominio o la presencia absoluta de rc!spiración costal se 
produce cuando disminuye por causas mecánicas la actividad del diafragma 
(alteraciones en las porciones craneales del-abdomen) o a consecuencia de do-
lores (trastornos inflamatorios en la zona diafragmática). Por el contrario, el 
tipo respiratorio abdominal se observa en los procesos dolorosos de la pared 
del tórdx. · · - · · -
JI(, 
En el rirmu r cspir lllorio normal (t•u¡mea). la inspiración y la cspiracH n 
ti..:m:n una proporción de 1 a 1.2 : d~sput!s sigue una corta pausa. Las v:.trbcio-
nes int~nsas del ritmo respiratorio (desiguales duración e intensidad de los mo-
vimientos respiratorios) ~e observan ocasionalmente en l.as ultcracioncs dd 
sistema nervioso ('Cntrul. El ritmo d~ Chcync-Stok..:s se caruct..:ri7..t por un 
período apncico. seguido de mt1vimi~ntos respiratorios que van creciendo en 
intensidad hasta alcanzar un punto máximo. p.ua empezar luego a declinar 
hasta la próximu paus:1. de J 5 a 30 segundos. 
las variaciones patológicas en el tipo. intensidad y ritmo de la respira-
ción reciben el nombre de n •spiracián dificulrosa (disnea). La di:mc.·tt inspira-
roria. con predominio de: los movimientos costales y claro alargamiento rdativo 
de la inspiración. es un síntoma que acompa1ia a las estenosis de las vías re'\-
piratorias superiores. En esta circunstancia. los animales afectado~ prescnt:Jn 
Ja sintomatología siguiente : intensa dilatación de los ollan:s. cabc7.a y cuell\l 
estirados. extremidades anteriores separadas y violentos movimientos de ins-
pi~ación en la pared del tóra:<, con inmovilidad d~ los flancos y pared abdo-
minal. A veces se escuchan ruidos estcnóticos (v~ase antcril'nncntc). Por el 
contrario. la dislt('l.l ('.\'piratorhl se origina al dificultarse la espiración. subr.: 
toJo cn d enfisl.!ma pulmonar. con rredominio de los movimientos abdonai-
nales y relativo alargamiento Úl! aquella fas..: . En este caso SI! pn>úucc la n:s-
piración doble. o contragolp..: {primera fase : contraccilSn de la pared torácica : 
segunda fase : contracción úe lns múscul,>s ahdominaks) : con ello se apn:cia 
un .surco• () depresión par:alclo al arco CllStal. lJUI! no obstante. en hls bóvidos. 
J:tdo el ~su d..: los prccstómagt.>s. es mc11os :tpreci~ablc como síntnm:.1 que el 
4u..: se pres..:nta en el •huc5tragn de los ét¡uidns•: tanto los flancos cnm'l d ano 
se r.roycctan más o menos int..:nsam..:ntc hacia fu,!ra en el momento de b cspi-
raci<Sn. y. al mismo t1empo. !iud..: oirse. casi si..:mprc. un esh:rtor regular. En 
la disn..:a l'spiratoria intcnsa. la bocu puede permanecer t:ambic5n abierta. con la 
lengua fuera (la JJumada r<'spiradún lnu:a(). En c:asos raros. la boca pcrnl.\-
nece cerrad .. a consecuencia de procesos dolorosos importantes : entonces to-
man parte los c-~rrillos hinchándose y desinchándose en la espiración y en 
la inspiración (los llamados }:lobos de las IIU.'jillas). No obst~antc. en los bóvi-
dos. se presenta con más frecuencia la di.metJ mixta, o sea. la dificultad respi-
ratoria. que se intensifica tanto en la inspiradón como en la espiración. ya 
que en muchas afecciones del pulmón está disminuida tanto la superficie rcs-
pimtoria como la capacidad elástica pulmonar (tendencia a la producción de 
enfisema secundario. en la bronconcumoní~. así como a cnfiserr.a pulmonar 
primario. tras una infección). También Jos trastornos circulatorios (insuficien-
cia cardíaca. alteraciones valvulares pericarditis o anemias). y muchas intoxi-
Célciones pueden ir acompañadas de respiración disneica. 
Ruidos durante la respiració11 
Normalmente. en las inmediaciones del animal no se oye ningún ruido 
referente a la re~piración. Sin embargo, en muchas disneas aparecen fcnóme-
Aparato rc ... pir~turio 11 7 
nos sonortlS duramente manifi~.·sll)S. que J eb¡;u ser aclarados en cuanto a su 
-.'ngcn y causa. 
El eslornudu o la expu lsión vioknta y soplantc de airt: por la nariz y 
boca de fDrma repentina y cona {rl!soplido) se observa a c,lns;::cucncia de irri-
tacionl.!s en d iulcrior de Ja nariz. por acumulación d~. sccrecillnes (catarro 
nasa)) cuap<.lS extraños (p,tja o parccido.s}. En t!i enfisl!rna p.ulmonar agudo 
man ifiesto. llls h0vidos lanzan. dcspués de cad.t espiración. un t¡m•jidv pro-
longad<"'. 
Ruidv.l~ ,·stenottcvs. Los estrechamientos en las vías respira torias altas 
conduct:n a ruid<'s sincrónicos con la respiración (estridc>res) qul.! tienen dife-
rente timbre. según la localiiación del punto 4ue dificulta e l paso de b co-
rriente de aire. Ruidos de coriza (ruidos estenóticos nasales) se producen a 
consct:uencia de procesos cstcnosantes en el trayl!cto nasal (influmación de 
la mucosa. acumulación de moco. sangre o pus y tumores):es un síntoma casi 
~onstantc l.!n la fi~brc catarral maligna. y se man ifiesta más clarament~ durante 
b in."píración. Para loca lizar ~ ~ origen se proc~dcrá a explorar la nariz (pág. 129). 
Los estrechamientos ~n la faring.: y glotis se manifiestan c:n rmu¡11idos (ruidos 
~st.:n&icos faungcus). por ejemplo. en d infarw de: los ganglios ret rofaríngcos 
,l en lc.)S cst~tdos com~llnsos. C~Isi siempr.: son m~!s intensos l.!n la espiración. y 
,,: ~.·sfua7an al ~omprimir latl.!ralmcnr~ la faring~. Los c'Sicrtc>rc•s respiratorios 
Cruith> cstenótico laríngeo). que. en uca~ion~s se observan tras la fatiga corpo-
raL son relativamente frl.!cuentcs en Jos bóvidos. Entre las causas ucsta~an. lu 
tuben:ulo~is. actith>micnsis. difteria de los h!rnl!ros. cdem;t y procl.!sos supu-
ratlo:; cnn absccsl>~ en la laringe. etc. Al comprimir la laringc ~on más altns 
~n d hlno. y mas dl.!bile~: si s.: tara un orificio nasal. La estenosis de la tr~iquca 
'! Jc lc•s gruesos hmnqu ins es extraordinariaml.!nh; rara en los bc.1vidos: -.:n este 
~aso se oyen m;js nwrmu/los o zumbidos ) . a veces. l<tmhién JilbicJ,,s (ruidos 
c '\tCnút ÍC(IS traq ul.!ohronqu ialc:-;l. 
La tos en los hóvidos. en contra¡·hlsidc.ln a meas c-;p.ecics animales. C!' más 
afónica. ya lJUC la glotis pl! rmant.!CI! ahicrt a durante !a c~piración rcpentimt 
asodada a '"lu~lla. Las cau:)as de h.t los son )as irritaciones de las \Ías respi-
ratorias ~upcriorcs ( hum0. poho. niebla. in f!amacioncs. vcrmcs pulmonares) n 
de la pleura (pleuritl'i). L~ tos repetida y cspontanca. que rw aparece simple· 
mente durante la Hdministración de pienso pulverulento (paja. pienso conc~n­
trauo). así coml) los ncccsos prolongados di.! tus. deben considerarse siempre 
L·omo síntoma patológico. Según las características de la tos pueden derivarse 
conclusiones sobre la h>calizaci\m de las lesione~ originarias: 1:-t tos seca y 
fuertc tndica que el procc.;so c.stá en las vías respiratorias altas. mientras que. 
cuando es húmeda y más apagada. se deberá a una bronconeumonía profunda 
o :.1 pleuritjs, La provocación artificial de la tos se logra mejor con ayuda de 
la bolsa del hocico ( conti:nción de la respiración [pág. 1271. En las lesiones 
pulmonares graves. la percusión violen~a __ <tc la pared torácica actúa también 
como excitante de la tos. 
Lo relativo al Jono de la voz de los bóvidos se considera en la exploración 
de la laringe (p3g. 123). y lo refer~nte a los ruidos respiratorios normales y 
JIH Plan d~o.• c1tplor3,;ión clínk3 
accesorios apr.:ci;tbks en lns p.ulmon.:s S\! \!1\tudia en la auscultaciún pulmtlnar 
(pág. 127}. 
A in• n •spirmlo 
Colocando los dorsos d\! ambas manos ddant.: de las aberturas nasaks. 
se.: comprueba si la t·orrh•me de aire u d uire espirculu es igualmente intensa 
en los dos lados. Una corriente desigual indica la existencia de una estenosis 
en el interior d\! la nariz (se comprueba obstruyendo alternativamente un ollar). 
El aire respirado carece. normalmente. de olor. o. a lo más. éste es dulzaino. 
suave. u a vacan. El olor desagradable o pútrido es patológico. Cuando se apre-
cia sólo en un oJiar. la causa estará en la mitad nasal correspondiente: en caso 
contrario. habrá que buscarla también en la boca {supuraciones dentarias. nc-
crobacilosis o parecidos) y también en los r .ulmones (neumonía por deglución. 
gangrena). El olor a frutas en el aire respirc1do se observa en las vacas de leche 
con acetonemia. No todos los que exploran tienen la misma sensibilidad olfa-
tiva frente a este olor a acetona; por ello. esta capacidad debe s\!r comprobada 
y mejorada examinando pacientes acetonémicas. 
1/ocicv 
Normalmente. tanto el hocico como los oll .. n:s están húmedos. r\!cubiertos 
de un líquido seroso (producto de las glándulas del hocico). Por tul razón. esta 
zona aparece relativamente fría. Un hocico seco y más caliente Cen procesos 
febriles generales) c.s siempre patolúgicu. ln mismo que.: cuando se halla fran-
camente.: frío (disminución de.: la temperatura corp.nral en el fracaso circul;ltn-
rio). Los enrojecimientos y las pc!rdidas epiteliales c.:n animales que lo tienen 
depigmentado Sllll índice de.: fotosensibilidad: las erosiones y anillos necrüti-
cos alrededor de los ollares ~on consecuencia de sujeciones brutales por la 
nariz. fiebre catarral maligna o enfermedad de las mucosas: finalmente. las 
aftas correspondc.:n a la glosopeda. La cl~ra tumefacción edematosa en la zona 
del hocico (cara de hipopótamo) aparc.:ce en la enfermedad maculosa y. a vt!ces 
en la urticaria. 
La secreción nasal desecacla, formando un anillo alrededor de los ollares. 
se observa en las citadas enfermedades y en el catarro de la nariz: pero el 
mismo síntoma aparece también en Jos estados comatosos y en el botulismo. por-
que el animal enfermo no p.uede lamerse. Por el contnsrio. el flujo n1sal pato-
lógico. que puede provenir de las partes más profundas del aparato respira-
torio. se aprecia sólo en los bóvidos. casi siempre. tras cuidadosa observación 
-examen de la entrada de la nariz. durante algún tiempo, con una linterna- . 
porque. en general. estas secreciones se limpian periódicamente con la lengua 
y se degluten. El aumento de las secreciones y las hemorragias procedentes de 
la nariz se deben a heridas -al ag&rr~r a los animales. introducción inade-
cuada de la sonda nasal- o a inflamaciones . . tumores o cuerp.os extraños · en 
las fosas nasales o en sus senos accesorios. Se considerará si el flujo nasal es 
uni o bilateraL En el primer caso, la salida de pus a borbotones se obsen•a a 
1 1 '} 
o-
oc 
Faa. 8~. ln~trumcntos para la obtención tk mu\.~tra~ de moco traqu~·al : di.' Brriba abajo. sonda 
traqut':~l oral de: Mulla Cd al:tmbrc: pJr3 la torunda c:stá sacado). cokctor d~ laringt: d e: 
H.autm:tnn. c:a nula traqul.":ll y :tlam~rc po rtatorundas para l.l extracción crucm:a d.!.! muc-~tras 
en la tr;ic.tu~·a 
menudo. por c:jcmplo. c:n d c!mpic.:ma dd sc.:no frontal. La sc.:crcc10n o el exu-
dado se c:xaminan mc.:jor sobre una surxrficic.: de.: cristal (portaobjc:tos). Habrá 
qu~ considc:rar la cantidad (abundante! en la fic.:brc: catarral maligna y en d 
empiema de.: senos accesorios). Ctllor (normalmente. claro. sc.:roso como d agua : 
c:n otro caso. blanquccino turbio. purulento o hemorrágico. con un tono rojo 
hasta rojo pardo; cuando conticne rcstos dc alimentos. la totalidad es gris 
verdosa); consistencia (normal: ~tcuosa ; si no. mucos4t. con fltkulos. coágulos 
o costms): olor (normalm~ntc. no huele.:: cn otro C4lSO. cl olor pucdc scr indc-
finido. cuando hay dcstrucción dc cpitcl io. o dcsagrad~1blc y pcnetrantc en 
la dcstruccidn dc tejidos profundos) y elementos accesorios (normalmcntc no . , 
contiene.: ninguno; dc lo contra rio. pucde h¡1bcr espuma de finas burbujas. 
débilmente enrojecidas. en el edema pulmonar; espuma de grandes burbujas 
con restos alimentarios cuando se trata de.: saliva. y coágulos hemáticos o san-
gre fresca. así como partículas de.: alimentos y vcrmes pulmonares). 
De forma análoga a la descrita sc estudia el ~spwo expulsado durante la 
tos hacia la boca o la nariz. y que debe considerarse siempre como patológico. 
En determinados casos - sospccha de tuberculosis. actinomicosis o micosis 
de los pulmones- es interesante procurar el examen bacteriológico o micoló-
gico del esp.uto. No obstante. tanto la boca como la faringe de los bóvidos 
suelen ser muy ricas en micobactcrias y hongos apatógenos. que dificultan. en 
gran manera. la valoración de los datos exploratorios obtenidos en el esputo 
o en las muestras de moco tomadas allí; por ello son preferibles par.a este fin 
las muestras del moco traqueal Para obtenerlas se utiliza con preferencia la 
sonda bucotraqueal de Müller (fig. 85). que se introduce con el añimal bien 
fijado y mantenido con el cuello y la cabeza estirados. primero siguiendo el 
paladar para pasar sobre la tuberosidad lingual. hasta llegar a la faringe. En 
1 :!0 
Fu; . 87. Momento 
d~ coloc:u la torun-
da en el tubo de 
cn:-.ayoPlan de c:<ploración clínica 
f lt:s. 8tl y 8 7. Ohknción d~ un:l 
mu...-,lr;J d~ mnco trJQih::tl con la 
~onda or.•l d..: ~hilla. 
rll> . Sh. lntml.lu.;c;i,)n ~.: n l.t trJ· 
'IUI.'a 
't 
este momento, el operador sujeta la laringe con la mano libre y mueve la sonda, 
siguiendo esta guía. hacia delante y atrás. •buscando• (fig. 86). La entrada en 
la tráquea se aprecia bien a través de los anillos de la misma ; ~r otra parte. 
cuando se ha introducido correctamente, el animal reacciona tosiendo de manera 
1 10. SS. Seno .. . H:~o:t:~orio .. en lo, hthtdo, (~11u l , pordón .lhor.ll 
dd ,(110 n.t,.tl . :11ul o .. curo . mt>r.túu y violcl.a, porc:ionc: .. or.tJc, 
tkl mt,mtl : .1m.anllu. ,~·nn m.t'ill.u : s>.mJu. ,~·nu n.a .... l J ur ... al 
l \ ~tl"1 ¡\ lf 1 
F1o. 89. Situación y cun.o del esófago (p:1rdo). a f como topogrnHa del corazón en un bóvido 
Aparato re!opi r~ttorio t ~ t 
inmc.!diata. Ll~gado ~Sh! momento. la vari lla que lkva la torunda se empuja 
un poco y se mueve en la tráque:.1 varias veces hacia arriba y hacia abajo. con 
In cual se o riginan violentos estímulos tu. ígcnos. y la torunda se emp:.1 pa con 
d moco o con el exudado. A continuación se reti ra la varilla. hasta introduci rla 
en la vaina de la sonda. r~sguardándola en ella y extrayendo. por último. todo 
d aparato. Para termin:.1r. se lleva la to runda. con las precauciones de asepsia 
n:.lturales. a un tubito de ensayo (fig. 87). Los proced imientos cruentos p:tra 
obtener estas muestras propuestos. •en los métodos de lucha contra la tubl!r-
culosis,, r-or VoN Ü STERTAG. y que se reali7.aban con la ayuda de la llamad a 
cánula traqueal. que se im¡:lanta en la zona ventral del cuello. en el interio r de 
la traquea. así como el fundamentado en el colector del moco faríngeo (fig. 85). 
han sido totalmente abandonados. dadas las manifiestas desventajas que mos-
traban. Asimismo. la sonda nasotraqueal de goma de VoN H oNt:. utilizada 
para los mismos fines. hoy sólo tiene importa ncia histórica. 
·-Fosas nasalt!s y senos accesorios 
La exploración de las fosas nasales incluye la inspecc1on de la totalidad 
de la nariz y de la región fronta l. así como su palpación y percusión externas. 
Pl.tn de explorad'-~" clínica 
El interior de ha nariz puede er sondado y observado por cndoscopia: en caso 
necesario está indicada tumhién la trepanación exploradora de los senos fron-
tales o maxilares. 
En la inspc.•cción exrenw hay qut: p¡cstar atención a has heridas y erosiones 
(actinomicosis. osteofibroma o osteosarcoma. empiema y cenurosis). Los au-
mentos de volumen se examinan por palpación para apreciar la consistencia. 
facilidad de d~slizamiento y sensibilidad al dolor. La percusión de las fosas 
nasales y de sus senos accesorios. entre los que descatan por su importancia 
los dos frontah:s. se realiza con el extremo romo de un pcquet1o martillo per-
cutor (fig. 90). comparando siempre el lado izquierdo con el derecho. Normal-
mente. sobre los senos se aprecia un ruido alto y claro. s in dolor manifiesto. 
El empiema origina. por la plenitud del seno debida al contenido purulento. 
una matidez y. casi siempre manifiesta sensibilidad dolorosa. La pt~rmeabili­
clad de la ví:l nasal se comprueba introduciendo una sonda para bóvidos. más 
blanda y fina ( 16 mm de diámetro) que la utilizada para los c!quidos. El inte-
rior pucde inspc:ccionarse sólo a simple vista y con una linterna en su cuarta 
parte anterior. a(:roximadamente: para reconocer posibl~s anormalidades en 
zonas más profundas se recurre a la rinoscopia. por ej..:mplo. con el endoscopio 
<9 
Fsc . 91 . Jnstrum1.-ntal para cndoscopia de las cavidades orgánicas. De arriba abajo, troca r para 
introducir el endo copio en Ja cavidad abdominal, endoscopio de Li~ss. c:abl\! de contacto ) 
transformador c:on regulador de tensión 
de Liess (fig. 91). y con este método pueden obser\'arse también la laringe y la 
faringe. El aparato se introduce por el meato nasal del animal. previamente tr.t- · 
tado con tranquilizantes (pág. 24) y que se anestesia. además. superficialmente. 
(pág. 26). hasta llegar a la faringe. y. una vez allí. se inspecciona el interior 
Aparaln r~,piralurio 123 
Fu ;.;;_ 91 y 93. Fa r in~oto y llringoscopia con d espéculo tubular. lzt~uicrda , fi jación y explora-
c ión : dl!r~ocha. cuadro cndo:~eóp ico de la laring.: 
según la necesidad. moviendo el instrumento hacia delantl! o atrás o dándole 
vudtas. En el interior de la nariz habrá que prestar atención al enrojecimiento. 
tumdaccionl!s. nódulos. pústulas. erosiones. úlccms. heridas y cicatrices de 
la mucosa. así como a la presencia de secreciones. sangre o pus. y de tumores o 
di! cuerpos extrai1os. 
En los s,·tws acct•sorios los padecimientos más corrientes de los bóvidos se: 
centran en el seno nasal. dividido. aprmdmadaml!nte. desde el centro de la 
frente en dos mitades. derecha e izquierda. por una lámina ósea (fíg. 88). La 
apertura de estos senos. divididos interiormente en dos o trl!s compartimientos 
nraks y en otro paranral. con fines diagnósticos. se reali7.a. bien separando 
d cuerno akctado. o por trepanación . La técnicu operatoria se describe en el 
tomo de enfermedades de los bóvidos. 
Farin¡.:t• y /arill~!C' 
Pum su examen. se recurre a la inspección. así como a l ~t palpación ex-
terna e interna. Además. hay que considerar las características de la voz del 
paciente. 
La inspección externa p.roporciona sólo datos apreciables cuando existen 
manifiestas variaciones anatómicas en la región de la faringe y de la laringe. 
La inspección interna con el endosco¡:,io (fig. 91) es relativamente aplicable en 
)a práctica; la observación con ayuda de un espéculo tubular de amplio diáme-
tro y resistencia. que se introduce por la boca. proporciona. por lo menos. 
iguales resultados (figs. 92-93). Hay que prestar atención a las anormalidades 
en la mucosa. asimetrías o aumentos de volumen. sobre todo en la entrada 
de la laringe (edema. tuberculoma. actinomicoma. membranas difteroides) y en 
1~ hendidura faríngea (abscesos. ganglios retrofaríngeos). Con ayuda de una 
Plan t.k cltplnración clínica 
cucharilla i ntroducid:.~ u truv¿s dl.!l espt!culo ru~dcn tomurse. hajo observadón 
directa . en caso necesario. pe4ueñas muestras de tejido. para dc<.:tu;tr ulte-
riores i nvcst igacion..:s. 
En /a palpación ex1am1 hay que c!xaminar las posibks scnsihilidades do-
lorosas. asimctri'"ts. así como los aumentos de volumen en las Zl1nas de la farin-
ge y laringe. comprohando. al mismo tiempo. si los ruidos estl~nóticos existen-
tes (p:íg. 1 17} se rduc:rzan al incrementar la presión externa. Ap~rtc esto. se 
inspeccionan tambi~n por la palpación los ganglios regionales (p:íg. 88). La 
ulterior palpaciún i111~r11a permite obtener información sobre el tamaño y con-
. istenciu de las lcsionc:s. así como de los posihks defc:ctos de: hls partes rro-
fundus. y permite también explorar con el dedo el interior de la laringe. Más . 
detalles sobre esto se darán en la exploración de la cavidad bucal (p:íg. 140). 
Normalmente:. las hembras vacunas dejan oír su \'V: o bramido relativa-
mente con poca frecuencia. sobre todo antes del suministro de alimentos. du-
rante el mismo y a la hora del ordeño. así como durante: el celo o cuando 
~e les quita el tern..:ro. Los terneros pequc!ños balan con más frecuc:ncia . Pl1r el 
contrario. los toros adultos emiten comúnmente bramidos y rugidos agresivos. 
Un comportamicnto parecido. con bramidos permanentl.!s y repetidos. a h., 
largo de distintos períodos. lo muestran las v:tcas con degeneración ovárica de 
grande~ quistes (ninfomanía). a las que se llama l>rcmwclurns: J:Or el contra· 
rio. el hramido de la vaca con rabiu es más suavt: y prolongado. y a veces 
sube de tono. Los tumores en la cavidad craneal pul.!dcn producir pérdida de 
la voz o influir sohre l.!lla. Los gemidos (largos quejidos o bramidos. ~uspiros 
~ortos} se ohserv¡m en padl.!cimiento~ gravl.!s. y casi siemprl.! dolorosos. situ~t­
dns en el inh:rior o fuera del ap.aratorespiratorio <enfisema pulmon¡tr. neu-
monía. rctic-u/u-p('ritonitis trmmuitica y otras). 
T rcíc¡uea 
S<11u es ascquihlc a la l.!xploración la porcton cervical de la tráqul.!a. que 
~e examina por in.rp<•cciún. pa/padcí11 y. en caso necesario. por mtsndt1tcicín. 
Hay lJUI.! prestar atención a las heridus. variaciones de volumen y sensibilidad 
a la presión. Los ruidos estenóticos (pág. 117) l.!n d interior de la tráquea son 
muy raros en los bó\ idos. y se localizan mejor con el fonend oscopio. El son-
dai<' para fines exr:loratorios no es corril.!ntc en estos aninmles. Para lo rdati vt' 
a la obtención de muestras del moco traqueal. véase página 119. 
Pulmmu•s y pleura 
Para Ja exploración de los pulmones y de la pleura se recurre. además de 
al examen de los movimientos respiratorios (págs. 68 y 118). a la percusión y aus· 
cultación del campo de proyección pulmonar. Este último método proporciona 
datos más precisos si se contiene previamente la respiración del animal du· 
rante unos momentos. Para la diferenciación etiológica de un padecimiento 
pulmonar diagnosticado clínicamente son precisos. al mismo tiempo, Ja prueba 
1:!5 
tub\.!rculínica. d exam~n de las h~ct:s para los vt:rmes pulmonares o la obtcn-
ciün de una muestra dd moco traqueal. Sólo en casos muy concretos es im· 
prescindible una punción de la cavidad torácica o una rocntgenografía de los 
pulmones. 
Campo pulmonar. En los bóvidos. además dd ca mpo torácico ~xistt: tam-
bi~n un ca mpo pulmonar preescapular (fig. 94). Este último está debajo de 
la musculatura de la csp:.llda. y st: extiende desde la articulación dd hombro 
hasta la mitad de la escápula. aproximadamente: según d grosor de los mús:u-
FIC; . ~. Zon~1 pn:.:~apuiM y tor:1cica dd pulm,\n de lo' hóvido'\ (linea de tróllO continuo) : en 
nt.1 última. 1a lona vcntr:tl con l.1 m:liKkt c:.mJflca rclativ.1 : arcada co, tal. Hn~·a de tr:11.o' 
Interrumpidos 
los y el estado de carnes dd animal. ti~ne una anchura entre 2 y 5 dedos. Para 
la exploración clínica desempeña un papel secundario. El campo pulmonar 
tor.ícico es relativ-amente pequeño en los bovinos. dado el escaso número de 
costillas ( 13 en los bóvidos. 18 en los équidos) y la posición del diafragma. 
Está limitado. dorsalmente. por el borde laten.tl del músculo dorsal. y craneal-
mente. en la parte superior, por la ori lla caudal de la escáp.ula y por los an· 
cóneos en la parte baja. Según el estado de carnes y la musculatura del pa-
ciente. los límites anteriores describen una línea convexa cranealmentc o incli-
nada ; los animales muy bien alimentados muestran esta línea en forma de 
arco. suavemente dirigido en sentido caudal. Los límites posteriores del campo 
pulmonar se extienden desde el extremo-superior del penúltimo espacio in· 
tercostal (XI). describiendo un ligero arco que pasa por el centro de la 9! cos· 
tilla y alcanza. aproximadamente. dos anchos de dedo por encima de la punta 
del codo, para junlarse con la línea del límite anterior y de la zona de matidez 
Plan ,,k ~~plorac:ión cHnic;\ 
cardíaca (fig. 7 J ). Por el lado derecho. la parte supaior Jd Hmit~ caudal ~e 
extiende. generalmente. algu más hacia atrás. por el ancho de uno o dos dedos 
(aproximadament~. sobre la 11." costilla) que en el lado i1.quierdo. en el cual 
se empuja algo hacia delante por la masa de los prcc:srómagos (aproximada-
mente. sobre la 11 .• costilla). 
Pt'rcusidn. Se realiza en un ambiente tranquilo utilizando un martillo 
pequeño y un plcxímctro que no rebase. en anchura. la de los espacios inler-
costales; también pueden emrlcarse los dedos. Para obtener resultados segu-
ros se necesita práctica y experiencia. Los golpes se dan con el martillo sujeto 
entre el dedo pulgar y el índice. dejando que la mano se mueva libremente por 
la articulación de la muñeca. De este modo se golpea con suavidad sobre el 
plcxímetro. sujeto firmemente sobre su posición. Para distinguir los límites 
pulmonares se percute con suavidad. al objeto de diferenciar con toda clari-
dad las calidades del sonido. Normalmente. en la región del campo pulmonar 
se produce un sonido claro (•sonido pulmonar lleno•). El radio de acción de 
la percusión en la profundidad del tórax se extiende sólo hasta 7 cm. aproxima-
damente; las lesiones situadas a mayor profundidad apenas son determinables 
por el método. Para originar una matidez. las condensaciom:s del tejido pul-
monar han de tener. por lo menos. el tamaño de un huevo de gallina hasta el 
de un puño. 
Primeram~ntc s~ comprueban Jos límites caudah:s dd ca!llpo pulmonar pnr 
medio d~ la pt.n:usión lwri:.vma/ (fig. 95. líneas 1-5). Es más fácil en el lado 
derecho. donde el campo se limita por la matidez hepática (pág. 174) y la del 
librillo (pág. 162) que c:n d lado in¡uierc..lo. donde puede obtenerse un sonido 
pen:utnrio parecido al pulmonar en la 7.ona dorsal de la p:.anza (pág. 149). El 
campo pulmonar torácico se extiende en dirección caudal. en el enfisema pul-
monar local n g~neral y en d neumotórax . Por el contrario. se dirig~ hacia 
delante en la sobrecarga de los preestómagos. dilatación y torsión del cuajar 
o del ciego. aumento del tamaño del hígado. 41Sdtis ~ hidroamnios y en la 
gestación avanzada: las pericarditis elevan hacia arriba el límite desde su 
parte ventral. 
Seguidamente se pnx:ede a la percusión \'<'rtical. que se inicia a lo largo 
de los límites craneales del campo pulmonar (fig. 95. línea 6). para seguir 
progresivamente en dirección caudal en los espacios intercostales (fig. 95. 
líneas 7-13). cada vez. de arriba abajo. para determinar así las p:osibles altera-
ciones de los sonidos ¡;ulmon:ues normales. Hay que prestar particular aten-
ción a la zona situada inmediatamente por detrás de la matidez cardíaca (pá· 
gina 95). en el campo pulmonar. que es la que se llama sector de con1e11ido 
gaseoso (fig. 95. líneas 6-8). El sonido alto. hasta timpánico. se produce sobre 
zonas enfisematosas (más o menos extensas) y cavernas llenas de aire (local). 
así como en el neumotórax (general). Las matideces circunscritas aparecen 
sobre focos neumónjcos hepatizados. grandes nódulos (leucosis o tuberculosis 
de los ganglios externales). en la zona correspondiente a porciones gástricas 
prolapsadas, así como en el intenso engrosamiento de la pleura. La acumula-
ción de líquidos (hidrotórax) o de exudado purulento producen matidez en 
1~7 
b zona ventral dl!l campo pulmonar. con unos límites dorsales. genl!ralmente 
muy claros. por una clara línea horizontal. 
Para la pt•rcusión du/ormm se utiliza un martillo percutor pesado o. en caso 
dado. uno ligero de carpintero ; por lo demás. se procederá como en las r.rue-
bas dd dolor para los cuerpos extraños (pág. 158). Con este procedimiento se 
produce dolor en el campo pulmonar. sobre todo en las pleuritis (que. cir-
cunstancialmente. pueden ser tr<tumáticas) y en el enfisema pulmonar. En 
Ftci. 95 . P~rcu"i,)n en la /.Olla ruhnon.u toractca . Uru ve¿ fiJados lus limite' calk.l.Jics r or 
J"~rcu~iún ho r iLontal CHnea<o 1-.S). ,e n.~llil.a l.t pcrcu, ión pcr~ndtcular (l hll":l' h·IJ ). ob~rvando 
los posihlcs punto~ d e m .ttidc: t. : hay I.IUC prc tar :atención a l.t lOna di! matidez. rcl:uiv:a c:ardiJca 
(r:ay:ado) y •al dngulo con a~re• llituado c:au~J:almcnte a éste (lineas 6, 7 y 8); sonidos pcrcutorios : 
O = dar o pulmonar : • ~ matidet relat i v:~ (corazón . zonas dorsales del intc,tino): e :=o matidez 
progrc~iva ha~la nhsoluta fmu~culatura. h ig:Jdo, prccstómago" y 7.00a'l vcntralcs d e intestino. 
co;tcrnt\n) 
ocasiones se produce también tos. Las pulmonías p.uras. po r el contr.uio. son 
prácticamente poco dolorosas. 
Auscultación. Para auscultar el campo pulmonar se utiliza un fonendos-
copio. por ejemplo. el de Gotze. pero también es posible la auscultación di· 
recta. aplicando el oído a la pared torácica cubierta con un p.añuelo. Con la 
campana del fonendoscopio aplicada fuerte y uniformemente. se van exami-
nando ambas partes del campo pulmonar. empezando por la parte dorso-
craneal,para continuar en dirección caudal. con intervalos de tres a cuatro 
dedos. y luego hacia abajo en líneas sucesivas, procurando auscultar en cada 
p.unto. por lo menos, uno o dos movimientos respiratorios. La mano libre se 
apoya sobre el dorso del animal. Se consigue hacer más manifiesto cualquier 
ruido respiratorio patológico recurriendo a una conlención pasajera de la 
1 ~te Plan d..: cxpiMa::ión clin il.'a 
FH •. ')6 . Conh:nd,\u J~: 1:1 n:,piraci,)n con una hol-;a t.k lo:Oill3 p.tr:l rdorl:H lu-. ru1do.¡ 
pulmon:l rl.'s 
respirucum. Para dlü se coloc~t al paciente! - tapándoll! el hocico y la boca-
una bolsa de goma fácilmente dilatable. que se mantic.!ne en su posición hasta 
observar en el animal síntomas de intranquilidad (fig. 96). o se le tapan los 
ollares con un par1o humedecido. Tal contención de la rcspiraci<.Sn dt:be ser 
evitada cuando se ha diagnosticado. por la percusión. un enfisema pulmonar. 
rara no empeorar el curso del p.roceso. En la auscultación - para la cual se de· 
bcn uprovechar. sobre todo. los primeros movimientos respiratorios profundos 
que se realizan tras contener lu entrada del aire- . hay que prestar atención a 
la exacerbación de los ruidos respia~torios normales. así como a la posible 
aparición de ruidos patológicos y al tiempo necesario para que el animal re· 
cupere la normalidad en la actividad respiratoria: también hay que observar 
la tos que se produzca por la citad~ contención (pág. 117). 
Ruidos respiratorios normales. La figura 97 muestra la distribución de 
Jos ruidos que se escuchan normalmente sobre el campo ¡;ulmonar. El mur-
mullo vesicular se ausculta sólo de forma predominante en el tercio dorsocau-
dal del campo torácico. Por el contrario. en el resto de la zona. así como en la 
pr(!escapular. se escucha en Jos bóvidos un ruido respiratorio mixto, formado 
por el murmullo vesicular. jun~o con la respiración bronquial propagada. El 
murmullo vesicular es un ruido respiratorio que se puede imitar poniendo 
Apar.1to re~piratoriu 12') 
los labios como para pronunciar la ktra V. y se origi na por el múltiple choque 
de la corriente de ai re en los bordes dd árbol alveolar. Por el contrario. la 
resp.iración bronquial es un ru ido cstcnótico que se produce en el sistema tu-
bular relativamente rígido. compuesto por la tráquea y bronquios. y que se: 
imita fonéticamente pronunciando en la espiración la letra ch. y se debe a los 
torbellinos de ai re que se forman en los estrecham ientos naturales de las víus 
respiratorias altas. Tras contener la respiración. tanto el murmullo vesicular 
como la respiración · mixta se refuerzan considerablemente en la auscultación. 
Ruidos respiratvrius plUológicvs. El murmullo vesicular se debilita o 
dc:saparcce cuando la pared torácica es muy gruesa (animales cebados. edemas. 
engrosamientos pleurales) y en aquellas zonas en las que el tejido pulmonar 
no contiene aire (neumonía. edema p.ulmonar. qu istes equinocócicos). La res-
piración vesicular reforzada se ausculta. por el contrario. en la disnea (inspi-
ración profunda) y sobre zonas pulmonares enfisematosas. El soplo bronquial 
aparece reforzado. sobre todo. en las estc:nosis de las vías respiratorias altas 
(laringitis. traqudtis. bronqu itis). y entonces puede enmascarar completamente. 
en dctc=rminadas circunstancias. el murmullo vesicular. Sobre las zonas neu-
mónicas se ausculta mejor. gracias a la más fáci l conducción de los ruidos por 
los h:jidos hepatiwdos (soplo tubárico). 
Fu;. 97. Oi~tribución de los ruidos rcspir:uorio normales !'obre el c~ampo pulmon:1r tor:ícico: 
• = murmullo vesicul.tr. e = rcspir.1ción mixta 
Además de las citadas variaciones de los ruidos respjratorios fis iológicos. 
han de considerarse como patológicos todos los ruidos accesorios relacionados 
con la respiración. Los estertores o crepitaciones de burbujas finas se produ-
9. R osENIIUGEII : Explor:u:lón clfnica del aan::ado vacuno. 
1 JO Plan de exploración clínica 
c~n al pasar la corriente de aire por las hendiduras alveolan:s y los pequeños 
bronquios. en el ~nfisema pulmonar. edema y la neumonía reciente. Los t!S-
tertores húmedos se auscultan sólo rara vez en los bóvidos. Se producen cuan-
do los bronquios contienen líquido. a través del cual burbujea d aire (edema 
pulmonar. hemorragia pulmonar rccic11te. bronconeumonía catarral inicial. 
verminosis pulmonar. neumonía por deglución). El ruido se oye como burbujas. 
crujidos o borboteos. y se diferencian Jos estertores de pequeñas y grandes bur-
bujas. Los procesos innamatorios. dado su alto contenido en fibrina. dan casi 
siempre al aparato respiratorio de los bóvidos una consistencia áspera. y for-
man en los bronquios tabiques y prominencias que vibran al paso del aire. 
originando los ruidos crepiumtt•s sl!cos. Éstos. que se manifiestan como gemi-
dos. pitidos. sibilancias o ronquidos. suelen permanecer largo tiempo con el 
mismo tono y en el mismo emplazamiento, al contrario de lo que sucede con 
los crep.itantes húmedos. y acompañan a la brvnconeumonla cutarral y a la 
purulema a\·anzadas, así como a la neumonía crupal. No obstante. cuando 
tales ruidos permanecen en el mismo sitio durante varios días. o hasta semanas. 
habrá que considerar la existencia de graves lesiones anatómicas en el terreno 
pulmonar. como nódulos tuberculosos. abscesos. quistes de equinococos u otros 
parecidos. Al moverse las hojas pleurales. alteradas por los procesos inflama-
torios. se producc:n. raramente en Jos bovinos. manifiestos ruidos de roce 
(frotaciones. raspaduras). p.orque los exudados acumulados en el espacio pleu-
ral impiden el roce o lo disminuyen. 
Los ruidos siguientes. que rued\!n apreciarse \!11 la auscultación de los pul-
nmnes. no dcb\!n considerarse como ruidos respiratorios acccs"uios; temblorcs 
muscularcs (sacudidas dc la coampana dcl funcndoscopio). crcpitaciones de los 
pelos. degluciones. eructo. rumia o movimientos de los r.rcstómagns. 
La n•cupt•rud/m n•.,·pirmoritt después de la contención . o sea. el tiempo que 
se mvierte en recuperar la frecuencia normal. cs. (X,r lo general. de uno o dns 
minutos. siendo patológicos Jos períodos más largos. 
Entre los métodos exploratorios adccuados para comprobar la etiología 
de un padecimiento pulmonar diagnosticado se hallan d t'Xamen de las hec<'S. 
para comprobar la existencia de \ 't!flllt1.\' dd pulmón que se estudia en la pági-
na 172. y la obtC'nción d(• mueJ·tras de moco trcu¡m•cll, que se trata en la pág. 119. 
Para la prueba tuhacu/Fnica illlradérmica se recorta el pelo en una super-
ficie del tamaño de una caja de cerillas. a un ancho de mano por delante de la 
espina de la esr.alda. aproximadamente a la mitad de su altura. y. tomando 
un pliegue cutáneo. se mide con un cuthpetro de muelle. Luego se procede a 
la inyección intracutánea de 0.1 c. c. de tuberculina en el centro del pliegue. 
empleando una jeringuilla de tuberculina a propósito (tal como el instrumental 
de Stuttgart); la posición correcta del líquido en la piel se comprueba palpando 
con el dedo (es fácil notar un abultamiento como una lenteja). La reacción 
debe leerse no antes de las 72 horas ni después de las 96. Para ello se vuelve 
a medir el grosor del pliegue cutáneo en el punto de la inyección (ob~eniendo 
la cifra del incremento real al restar las anteriores). y se comprueba la sensi-
bilidad dolorosa en la zona apretando suaYemente la piel entre los dedos. 
Aparato n:-.piratoriu 131 
Los datos se valoran de a~uerdo con el cuadro siguit:nte : 
Negativo; Aumento de grosor inferior a 1.5 mm. Punto de la inyección. in-
doloro ; sin otras alteraciones. 
Dudoso : Aumento de grosor inferior a 3 mm. Punto de la in y~~.:ción . casi 
indoloro: no hay alteraciones manifiestas. 
Posit ivo: Aum~nto d~ grosor superior a 1.5 mm. Punto de la inyección. débil 
o intensam~nte doloroso~ algo pastoso o francamente blando. Con 
otras alteraciones o sin ellas (aumento del calor. enrojecimiento. 
infarto de los linfáticos. exudación). 
Para dif~renciar en los bóvidoslas r~acciones positivas tuberculin icas ines-
pecíficas (es decir. producidas por M . tuberculosis avium, M. parutuberculosis 
o micobacterias apatógenas). que se observan a veces. de las específicas 
(por inf~cción con NI. wberculvsiJ· bo,·is u lwminis), es adecuada la tuber-
culización simultánea con tuberculina bovina y aviar en dos puntos distin-
tos. Hay que aceptar una reacción inespecífica cuando. siendo negativa o 
dudosa la reacci6n a la tuberculina bovina. d a uml.!nto del grosor de la pid 
en el punto de inyección de la a viar es de 3 mm o superior. o cuando. con 
reacción positiva a la tuberculina bovina. la de la a viar es <k 3 mm como mí-
nimo o supera esta cifra. 
La pundvn eh• la cm·it/ad torcídca para detectar la acumulación de líquidos 
en el espacio pleural. se realiza rara vez en los bóvidos. Para dio se utili1.a una 
cánula gruesa. de 100 cm de longitud . <.¡UI.! se enclava. tras preparar y desinfec-
tar la riel. algo lateralmente de la Vc' IUI .\'llhcutcÍIIC'll tlt'l abclomen. en el V o V 1 
csracio intercostales. ¡1spiranuo lentam\!nt~ con una j\!ringuilla. Dada la ca-
racterística particularidad que tienen lns bóvidos de producir adherencias con 
Jos productos de la inflamaci(>n. a veces se obtiene poco Uquidu o no se ob-
tiene ninguno. La muestra de la punción se cxamin~• respecto al color. olor. 
consistencia y composición : trasudado (seroso. claro. sin olor y líquido). ex u-
dados (turbios. purulentos. con coágulos. conti~nen fibrina y células: a me-
nudo. mal olor) o sangre. 
La exploración rm•nt;.:eno/úgica del tórax se aplica s'">lo en los puntos donde 
se dispone de las instalaciones adecuadas rara el caso. Los datos que propor-
cionan pueden ser interesa ntes cuando existen focos tuberculosos calcificados. 
quistes de equinococos. así como lesiones traumáticas pulmonares JX>r cuerpos 
extrdños procedentes del estómago. y fracturas de los huesos torácicos y 
otros más. 
Pared torácica 
En la exploración del aparato resp!!atorio hay que prestar atención tam-
bién a la pared del tórax. para descubrir posibles enfisemas cutáneos, edemas. 
hematomas (págs. 80 y 81). así como fractums de costillas o del esternón y heri-
das abiertas, que pueden tener relación con los padecimientos del aparato respi-
ratorio. 
132 Pbn d~ explor3ción clínica 
Bibliografía 
DA RON E, R. ( JIJ61) : La projcction pari¿ta le dl!s pl¿vrc' cr di!~ poum'-l"' chl!l les bovins. 
Rcv. Méd. v¿t. 112, 691~98 . 
BaRZA, H .. y l. M.-\RGINEAU (1957) : D ::th! noi a'\upra arid pulmonarc. Lucr!lrilor stiint. 
1956/ 57, 145- 151. . 
CHRISTF.NSON. l. (1937) : Eine Method~ für einl! wirks.'lml! At~mhcmmung bc:i der Un· 
tcrsuchun~ auf Lungentuberkulo~l! des Rindes. Wien. Tierautl. Mschr. 2.¡, 194- 197. 
C'oRNELIUS, CH. E .• y J . J . KANEKO (1963): Clinical biochemistry of domestic animals. 
Academic Prcss. Nueva York- Londres. 
DIERNtmFER, K. ( 194:!): Zur klinischen Diagnose einiger Kri~gstis:r~uchl!n dcr Wicdl!r-
kaucr. Wien. T ierarztl. Mschr. 29, 337- 348. 
fdem (1963) : Versuche Uber die praktische Verwendbarkcil dcr Simultanprobc miL 
verschiedcnen Tuberkulinen in der Bek~mpfung dcr Rindertuberkulosc. Wien. Tie-
r!lrl tl . Mschr. 50, 18- 37. 
DutKSEN, G. (196:!) : Einfache Pharyngo- und Laryngoskopic bcim RinJ . Dt. Tierarzt. 
Wschr. 69, 592- 593. 
FINOLAY. J. D. ( 1955): The re~piratory b.:h:aviour nf claves expt,~d to incrcasin¡; th~rmal 
stress. J. Physiol. JJO, 16-17. 
Goa/.F., R. (1959): Die intrakutane Tuberkulinisi~rung ~im Rinde:. En Wt:.\'L. A.: Nc:u-.! 
W~!gc: zur Bck!impf1.mg dcr Tubc:rkulose c:ks Rindes. Schapc:r. H:annovc:r. 
fdcm (1951) : Ober die Sichcrhcit und Sorgfalt bei c.kr Tuh.:rkulinish:rung Jcr Rin· 
dc:r. Ot. T i.:r!irLtl. Wschr. 511, 33- 36. 
fdem (1951): Oiffc:rcntialdiagno'ltischc'i zur intr:ak utancn Tuhcrkulinpruhc bcim Rin-
de. Dt. T icr!irLtl. Wschr. 511, 113 - 116. 
HÁMORI, D. (19.14) : Oher die: i\mkrun¡cn dcr l.agc dcr l.chcrd!hnpfuna; unc.1 c.Jcr hi ntcr~n 
l.ungcngrcnL.c des Rindc'i unter [lC!CUndcn und krankh;1ftcn Vcrh!Utni!>,cn. Allatorv. 
J...apok 57, 228-~29. 
Hc)Nr:, H. vuN { 192!1) : Einc unbluti[lc Mcthudc zur Entnahmc VllO l.unttcn,chkimprohcn 
aus dcr Tr:achca. Ticr!ir.ttl. Rundsch. J.l, 390. 
KAMPIK. H. ( 1 ')J5) : Kann durch Pcrk U'lsion dcr Jntcrco:-.talr!iumc mit dn~m Spc1.ial· 
plcso;imctcr 1.ur Oh1gnllSC dcr l.un(lcntuhcrkulosc des R inde~ hi.c:tragcn wcrdcn '! 
Dis. Merlín. 
Ku~mt~R. M .. y W. REGAN (19l.n : Influcncc of tcmpt!ralurc on rc,piratinn of cow.¡, Pm::. 
Soc. cxp. Biol. Mcd. 33, 10- 14. 
LAGERI.OF. N .. y S. HoFLUND (1948): Kompcndium i bujatrisk klinisk diagno'itik ug 
obstctrisk ·[tyn:~ckologisk diagnostik . M ortcnsen. Copcnhaguc. 
lAUTEkBA<'II. D. {1953): Abgrcnzung der Tuberkulinreaktionen gcgcn a~pct.ifi'ichc Rcak-
tioncn. Mh. Ticrhcilkd., Sondcrteil RindcrtuberkuJose. 2, 1- 6. 
Ln·.ss. J. ( 1936) : Die Endoskopie beim Rinde - ihre klini 'ichc Bcc.Jcutung und prakti~chc.: 
AusfUhrung. Schapcr, Hannovcr. 
MAJEW ESKI, - {1931): Der Atmungshemmcr. Ticrlirztl. Rundsch. 40, 64. 
MAREK, J., y J. Mócsv {1960): Lchrbuch der klinischcn Dia¡nostik d~r inncren Krank· 
heiten der Haustiere. 6.• ed., Fischcr, Jcna. 
Mócsv, J. {1930) : Die Enutehung des VcsikuUiralmens. Arch. wi"ls. prakt. Ticrhk. 61, 
405-422. 
MOu.ER, J. {1932) : Die Entnahme von Trachalschleim auf oralem Wege beim Rinde. 
Dt. Tieriirztl. Wschr. 40, 438-441. 
PlONAL·JACQtJARO, R. (19.58) : Le syndrome c:ornage c:hcz les bovins. Tesis, Alfort. 
PoMM~ A. ( 1955): Erkraotungen der Atmungsorgane bei Gross- und Kleintieren im 
Rantgenbild. Wien. Tierl.rztl. Mschr. 42, 401-420. 
POPESKO, P. (1956) : Die individuelle unterschiedliche Caudalgrenze dcr Pleuralhohlc: des 
Rindes in der Rippenregion. Folia Vet. J, 155- 162. 
Aparato rc:spir.atorio 133 
Rt EGER. T: . (J954) : Obcr d ie klinische Vcrwendbarkeit dcr LungcnspUiprobc nach voN 
OF.R ÜHE zur Gcwinnung von Sptttum heim Rind. Di'i. Hannovcr. 
S~tnMANS, H. {193:!) : Untcrsuchungcn Uher die mittclbarc Auskultation bcím R inde. 
Die;. Hannover. 
STECt.:, W . (1960): Tcchník und Ergehnissc dcr Fingcr-Fingcr-Pcrkussion am Thorax 
hei Gro'\stieren. Schweiz. Arch. Ticrhk. 102, 641-650. 
fdcm (1961): Studicn Ubcr perkutorische GrenLen am Thorax bei Grosstic!ren. Schweiz 
Arch. Ticrhk. 103, 285-29~. 
ToRRAN<.'t:, H. L. (1936) : Thought-; on the auscullation of the bovine chest. Vet. Re~. 
46, 491--494. 
Vooea., W. (1930): Mikroskopiche Nasensekretuntersuchungen blo!im Rind. Di-i. Lcípzig. 
WEBER, E. (1928) : Die klinische Untersuchung des Rindes. Schoctz. Berlín. 
WtLKENS, H . (1958): Zur Topographie der Na.;enho hle und dcr N ascnnehcnht>len beim 
Rind. Dt. T ierarztl. Wsch. 65. 58o-58S. 
WtTIK t:, G. Cl955) : Mcssungen der Ventila tionsgrosse etmgcr Rindcr. Zhl. Vct .·Med. 
l, 165--172. 
Zt·:~Kov. B. (1961) : Bdtrag zur R <>ntgenologie des Bru~t korbes bcim Rind. Vet. Archiv 
31, 81- 85. 
ZCoF., H.-J . (1946): Klinische und pathologisch·:lna tomische Untersuchungen dcr Lungen 
de.; Rindes und Verglcich ihrc:r Ergcbn isS4!. Diss. Hannover. 
Aparato digestivo 
Generalidades 
La posición particular de: la clínica de los bóvidos se: fundamenta. sobre 
todo. en las características propias del ap&trato digestivo de estos animales. 
Para comprender las polifacéticas alteraciones. sobre todo en el territorio de 
los preestómagos. se requieren conocimientos básicos de anatom(a del aparato 
digesti~. fisiologra de los fenómenos de: la digestión. así como de: las p.articu-
laridades de la alim\!ntación. Durante la explo ración dd aparato digestivo se: 
observan. desde lejos. las siguientes funciones. interrogando sobre los detalks : 
apetito y toma de los alimentos. sed y b\!bida de líquidos. rumia. erupto. vó-
mitos y defecación. Despul.!s el que explora se acerca al animal. y examina 
sucesivamente el mismo camino que r\!corr\!n los alim\!ntos; cavidad bucal. 
faringe. esóf•tgn. panza. bonete. librillo. cuajar e intestinos. Por último. S\! ex-
ploran d hígadu. cavidad abdominal y pared c.Jd vientre.La exploración com-
plementaria del alimento. líquido de panza o mu'--stras d\! h\!ces sude ser de 
gran valor para el c.J iag.nóstico de padecimientos en d aparato digestivo. En de-
terminados casos es necesaria la punción de abdomen. la htparo'ieopi;t. así como 
la apertura y explor'"tcit)n de la cavidad abdominal y de lus preestómagos. 
Plan de lo exploración 
A pelito 
El impulso o instinto de ingerir alimentos se considera. con razón. como 
uno de los síntomas de mayor importancia para la salud del animal. Normal-
mente. los bóvidos que no están satisfechos ingieren. el pienso que se les ofre-
ce. con voraz apetito. rápida y totalmente. sin interrupción. siempre que el pienso 
sea suculento y conocido por el animal. Muchos bovinos. por ejemplo. des· 
precian alimentos concentrados •extraños,., pese a que tengan unas caracterís· 
ticas perfectas y buen sabor. Por ello. para comprobar el apetito se deben ofre-
cer al animal sucesÍ\~amente varios piensos (hierba. heno. ensilado. remolachas. 
recortes o peladuras) ~ entonces se observa cuál de ellos se prefiere. Esta prueba 
no se sustituye simplemente por el interrogatorio del dueño. ya que el contenido 
del pesebre vado puede haber sido ingerido por los animales de las plazas 
vecinas. Además. es muy importante observar todo el proceso durante la in· 
gestión del pienso (pág. 135). Según el tamaño carporal y la situación (período 
de lactación. gestación) de cada animal. así como la composición del alimento 
Aparato digc,tivo l.U 
(sobre todo su contenido en hidratos de carbono. proteínas y fibra) . la cantidad 
total del día. sumando los tres piensos fundamentales . varía en los bóvidos. 
Para un establo de animales adultos se administran. aproximadamente. 5 a 
10 kg de alimento grosero. 3 a 8 kg de concentrados y 20 a 40 de verde. 
melazas o de remolacha. 
La aust"'ncia o disminución dd apetito puede tener fundamento en la cali-
dad del pienso (estropeado. podrido. mohoso. helado o sucio) o en un p.adeci-
miento del aparato digestivo. que disminuyen la prensión o utilización del 
pienso (inapetencia primaria). pero no obstante. y en no raras ocasiones. el 
apetito defectuoso se debe también a circunstancias accesorias (alimentos no 
corrientes. celo. ambiente extraño). o a padecimientos de otros órganos no re-
lacionados directamente con el aparato digestivo. sobre todo cuando está 
trastorna4o el estado general p.or procesos dolorosos infecciosos o tóxicos 
(inapetencia secundaria). Se distinguen los siguientes grados en los trastornos 
del apetito: 
Apetito disminuido. El animal come csin alegría• o ingiere sólo una 
parte de la ración en los padecimientos poco serios. 
A pelito ~·ariablt!. Corresponde a procesos de curso también variable o a 
un padecimiento recidivante (por ejemplo. dilatación dd cuajar. cuerpos extra-
ños clavados superficialmente en el bonete). 
Jnapett'nciu complt•ta u cmort•xia. Se obser...-..t en las enfermedades graves 
permanentes. 
El apt•tito que se dirige sólo a determinados alimt'ntos, así como el apt•tiw 
mu,rmal (pica. alotriofagia) por productos extraños se deben a trastornos me-
tabólicos o carenciales. sin que haya especificidad para uno de ellos. Así. el 
lamer y roer las partes inmediatas. beber aguas sucias. ingerir excrementos. 
tierra. m~ldera. pelo. y otros. es indicación de insuficiente aporte de sales mi-
nerales (cloruro súdico. fósforo) o de oligoelementns (cobre. cobLllto). y son 
hechos que se observan también en la acetonemia. 
La rt'cupercwión del apetito es un signo de favorable pronóstico. 
Para confirmar las sosr-cchas de inadecuación cualitativa de los alimentos. 
o hasta de toxicidad. se recomienda enviar una muestra del pienso (0.5 a l kg 
de todos los componentes de la ración. empaquetados aparte) a un instituto 
especializado en tales investigaciones. En el informe que acomp.aña a la mues-
tra hay que indic;ar. junto con los síntomas de la enfermedad presente. la can-
tidad que los animales reciben diariamente de las distintas partes. y la ca-
rencia o el tóxico que se sospecha existe. 
Ingestión de los alimentos 
Si es posible. se efectúa la observación con el animal en su plaza. com-
probando su comportamiento para compararlo-con los vecinos sanos. En par-
ticular hay que prestar atención a los siguientes: 
Prensión de los alimentos. Los bóvidos toman el pjenso fundamentalmente 
con Ja lengua. y las harinas, también con los labios. Esta operación. que nor-
J36 Plan de exploración clínica 
malmente se realiza con actividad, esti trastornada o disminuida cuando hav 
dolor en la cavidad bucal (inflamaciones. heridas o infecciones de la lengu,;. 
fracturas maxilares. cuerr-os extraños). así como cuando la musculatura de la 
masticación está contraída (trismo. como en el tétanos) y en los espasmos y 
parálisis (rabia. intoxicación por plomo)~ además. en el botulismo avanzado 
la lengua cuelga fláccida fuera de la cavidad bucal (fig. 51). 
Masticación. En Jos bó\'idos tiene más significado de moler o triturar 
que de morder. y es más superficial durante la ingestión de los alimentos que 
durante la rumia (pág. 137). Los trastornos de la masticación pueden ser origi-
nados por los más diferentes procesos inflamatorios dolorosos y por lesiones 
no inflamatorias de la lengua (actinomicosis. glosop.eda. fiebre catarral ma-
ligna). de Jos dientes (inflamaciones en la cavidad dentaria. muelas superpues-
tas) o de las mandíbulas y carrillos (actinomicosis. abscesos. fracturas. cuerpos 
extraños clavados). También los Uamados espasmos o parálisis de los 1111Íscu-
lvs masticadores disminuyen o dificultan la masticación. En aquellos últimos. 
sobre todo en el botulismo. el alimento puede caer de la boca. La masticación 
permanente en vacío aparece por alteraciones dd sistema nervioso centr •. ll. y 
puede originarse. por ejemplo. en la intoxicación p.or plomo (movimientos de 
masticación como para cortar. cmanía de masticar•). en la forma nerviosa de 
13 acetonemia o en los abscesos cerebrales. 
Degludún de los alinu•,uos. El bolo alimentkio se transporta por el lado 
izquierdo del cuello en dirección al estómago. gracias a ondas peristáticas. La 
deglución puede ser dificultosa o imposible. por padecimientos en la zona de 
la faringe n del cs,Sfagn. Suele trat;arse de lesiones originadas por cuerpos ex· 
trailos cort.antes u obtusos. tales como heridas. edemas. flemones. abscesos o. 
tamhién. por la presencia de ganglios linfáticos infartados y. asimismo. ocasio· 
nalmentc. por los llamados (!Spasmo ... · o partili.\'i.\·. Los trastornos de 1 ~' deglución 
se m;anifiestan por sialorrca. sofocaciones. quejidos. tos y ucumula\.:ión de píen· 
so entre lus carrillos o en la far inge (e hacer huchea); a \Cces. el alimento cae 
de la boca o se expulsa por las narices (n:gurgitación). Si existe disfagia. hay 
que pensar siempre también en la rabia. 
Cuando en un paciente se observan algunas de 1as citadas anormalidades. 
se procede (menos cuando se sosr-echa de rabia) ulteriormente a determinar 
las causas por medio de la exploración de la boca y faringe (pág. 140). Así 
como el esófago (pág. 142). 
Sed 
Los bóvidos adultos. durante el perfodo de alimentación seca, necesitan 
al día de SO a 60 1 de agua, y durante el período de verde. de 25 a 40 l. Cuando 
la temperatura ambiente es muy elevada, sobre todo en el pastoreo en los días 
calientes y soleados. las necesidades aumentan considerablemente. La sed 
está incrementada en los animales con alta producción de leche. así como en la 
diarrea. o en los padecimientos febriles o exudativos y en Ja insuficiencia 
renal. Como quiera que, modernamente. en los establos los animales beben el 
Aparato dice tivo 137 
agua \!n b~b~t.kros automáticos. a menudo no es posible conocer datos exactos 
sobre las cantidad~s de líquido ingerido~ en caso necesario se retira el bebe-
dero y se les administra el agua a los pacientes por medio de un cubo. 
lngest ión de agua 
La obsen~ación se realiza. prd~rl!ntemcnte, con un cubo (agua clara.li-
geramente tibia). Los animales recién cstabul:.tdos no están muchas veces acos-
tumbrados a la utilización de los bebederos automáticos y necesitan un apren· 
dizaje: en los toros. el anillo nasal puede estorbar. La ingestión de alimentos 
blandos o líquidos se ve perjudicada. casi siempre en las fases avanzadas de 
las enfermedades antes citadas (caen de la boca). por lo cual. tales pacientes 
prefieren otros alimentos reblandecidos. En muchos p.rocesos dolorosos de la 
cavidad bucal. por ejemplo. glosopeda o afección dentaria. los animales se 
mantienen. en ocasiones. durante largo tiem~o. sin ingerir nada de agua. y. 
de repente. cuando la sed supera al dolor. beben una enorme cantidad de una 
sola vez. Lo mismo sucede cuando el agua de bebida no es impecable desdc el 
punto de vista de su sabor (aguas residu¡tJes pantanosas o parccidas). En la 
rabia pu~de llegarse hasta la aversión por el agua (hidrofobia). o sea. que el 
animal muestra esp;tsmos deglutnrios dolorosos ante la visión de agua y. en 
general. se excita. 
Camino que sit-:uen los alimt'll/os y las ht:bit!as cl<~gluticlo.\', así como los 
mt•dictmu•mos culmini.wraclo.\·. En los terneros jóvenes. la leche ingerida pasa 
directamente al cuajar gracias al derre reflejo de la gotera esofágica. cuando 
!\e toman cantidadl.!s modcmdas: ~n otro caso. una parte lkga también a los 
precstómagos. que todavía apenas están desarrollados. En los animales adul-
tos. este refll!jo se pierde casi complctam~nte. Los aliml.!ntos secos (y los mc:di-
camentos) pasan directamente a los pn:estóm;.agos. y así como las bebidas (y 
lns medicamentos lil¡u idos) corren casi siempre primenl hacia ellos. y luc:go. 
según las neces idades. r<tsan müs o menos tarde hacia el cuajar por el orificio 
bonete-librillo. y por este último. El cierre artificial del reflejo de la gotera. 
a fin de dar medicamentos que llegul!n dirl!ctamcntc al cuajar. se logra. en 
terneros y becerros. con un poco de leche. y en los bóvidos adultos. por la 
acción excitante de determinadas soluciones salinas (bicarbonato sód ico. clo-
ruro sódico. sulfato sód ico o sulfato de cobre en solución al 5 ó 10 o/o ). La solu-
ción es bebida p.or el a nimal voluntariamente. o bien se le administra con una 
botella s in demasiada rapidez y sin grandes cantidades. de una vez. El resul-
tado de estas medidas es muy inseguro a partir de los dos años de edad. sobre 
todo cuando existen padecimientos en el aparato digestivo La administración 
de las citadas soluciones por medio de Ja sonda nasoesofágica elimina auto· 
máticamente el reflejo de cierre de la gotera. 
Rumia 
Tanto para los bóvidos como para los demás •rumiantes•. la rumia es 
imprescindible p.ara la digestión de las grandes cantidades de alimentos ricos 
138 Plan de cJtploración cUnic:l 
en fibra. Este fenómeno posee una particular sensibilidad indicativa de la salud 
del animaL Todo trastorno permanente de la rumia ha de considerarse como 
síntoma grave. mientras que. por el contrario. la reaparición es señal de buen 
pronóstico. Antes de la reyección se produce una inspiración profunda. que 
se interrumpe de pronto por un débil golpe de los ijares : entonces. el bolo 
sube por el esófago. e inmediatamente después se inicia la masticación. Des-
pués de la deglución del bolo rumiado se intercala una corta pausa cde espera•, 
tras la cual se repite el fenómeno. La observación de la rumia se efectúa en 
un ambiente tranquilo. al que el animal esh! acostumbrado, y precisa de algu-
na paciencia. Hay que considerar los siguientes puntos : 
lnicillción dtt la rumia. Normalmente empieza un~ hora u hora y media 
desp.ués de la comida. 
Ntímero y duración de los períodos dtt rumia. Según el tipo de alimento. 
hay entre 4 a 8 períodos. cada uno de media a una hora. de tal manent que. en 
la total idad dd día. el animal rumia de 40 a 60 kg de contenido dd preestó-
mago. en lo cual invierte de 3 a 7 horas. 
Pt•so del ho/o tlt> rumia. 80 a 120 g aproximadamente ; poco después de 
la rcyccción pueden ser sacados de la boca cogiéndolos con rapidl!z. 
Núuu.•ro eh• golpt•s y rinnpo de rumiu por bolo . Según su composición. 
de 40 a 70 golpes en el plazo de 45 a 60 segundns. 
La rumia ha de ser siempre igual y regular. sin interrupciones y • placen-
tera •. Los trastornos de la rumia t ienen su origen en anormalidades patológi-
cas de la boc-..a. faringe. esófago o preestt)magos (traumatismos por cuerpos 
extraiios. estenosis funcionales). o bien acomp.añan a enferm~dades de curso 
grave loc~alizac.J¡as en otro punto y que alteran d estad,, general dd animal. 
Por estas razones habrá que distinguir trastornos dt• la rumia primarios y se-
c·lmdarios (sintomáticos). Hay que prestar atención a estos signos : Retraso 
en la apiarición de la rumia después de la comida : escaso número o duración 
di.! Jos períodos: muy pocos golpes por bolo: rum ia demasiado corta o dema· 
siado larga por bolo: rumia superficial. con desgana. o totalmente ausente: 
rara vez se producen también matizaciones en vacío o se t ira el bolo. El incre-
mento ratológico de la rumia. asi como cuando ésta se hace permanentemente 
en vacío. se asocia n a veces a sialorrea. chasquidos de lengua o crujidos de 
c..licntes en las afecciones encefálicas. y a las intoxicaciones por plomo o a las 
formas nerviosas eJe la acctoncmia. 
Jirup/tiS 
Los eruptos que se oyen. en la eliminación de los gases formados en los 
fenómenos fermentativos de los preestómagos (normalmente. 600 1 a l día poco 
más o menos. contient:n. aproximada mente. 66 % de C02 • 26 % de CH ,. 
6 % de N,. O. 1 % de H ::S y p.oco menos del 1 % de 0 2 ) son fundamentales para 
la vida de los rumiantes. La frecuencia del eructo difiere según el alimento y 
la producción de gast:s. Con dieta pura de heno, la cifnl es de 15 a 20 p.or 
hora. aproximadamente; con hierba de pasto (hierba o leguminosas) suele ser 
139 
más eh:vada (60 a 90 por hora). Por el contrario. el crupto es más raro o falta 
en las estenosis u obstrucciones del esófago (pág. 144). así como en determina-
das afecciones del preestómago (reticulu-peritonitis traumática aguda. estenosis 
funcionales. fermentación espumosa del contenido de panza). con lo cual se 
produce una acumulación de gas en el preestómago (timpanismo) (pág. 148). 
Vómitos 
La salida activa del contenido gástrico. por contracción de los preestó-
magos y presión simultánea de la prensa abdominal. es bastante rara en los 
bovinos. En tales casos. el animal muestra intranquilidad. se mueve hacia atrás 
}' se queju. manteniendo estirados la cabeza y el cuello; muchas veces saca 
la lengua de la boca. y entonces se expulsan repentinamente grandes masas 
de alimentos (5 a 20 1) en torrente por la boca y. ocasionalmente. tambi¿n de 
manera simultánea por las narices. El examen del vómito permite aclarar si 
éste procede en realidad del preestómago (consistencia semilíquida. como de 
pun!. restos alimentarios muy triturados. olor y color propios del contenido 
de la panza) o del esófago (mezclado con saliva. poco triturado. masas de 
alimento todavía •frescas•). o si está mezclado con pus. sangre o trozos de 
h:jidos. lo cual indica una herida en el esófago. Solamente en el primer caso 
se trata de un \'Vmito puro: por el contrario. en los últimos. que cursan con 
rt'J.tllrgitadom•s más bien en torrente o borbotones. se deben a irritaciones. di-
lataciones. estenosis y tumores en d esófago. Las causas dd vónlito puro se 
encuentran en diferentes estados patológicos. como alteraciones mediastíni-
cas. anormalidudes en la cntrada dcl esófago y cardias. sobrecargas. trastornos 
funcionales csh!nóticos y tumores de los prcestómag~.ls. contcnido gástrico allc-
mdo o tl)xico y ac~.:toncmia nerviosa; más r-.lramente. tambi~n en la r(•ticulo-
P<'ritonitis trmmuítica: cs de importancia diagnóstica la d iferenciación entrc 
los \Ümitos con dolores y manifiesto trastorno dd estado genl.!ral. di.! aqul.!llos 
otros quc no se acompañan de estos sfntomas Los primeros suelen debcrsl.! a 
hcridaso inflamaciones en el esófago. así como a alimentos tóxicos. mientras 
que los otros son consecutivos a un divertículo csofácico. Para aclarar las 
dudas sobre el vómito. se procede siempre a un sondaje de esófago (pág. 144) 
y. en caso necesario. también a una ruminotomía explomtoria (pág. 154). 
Defecación 
Los bóvidos defecan entre lO y 24 veces al día. sobre todo cuando se le-
vantan y durante la comida. encorvando moderadamente el dorso y levantando 
la cola. para eliminar. en total. entre 30 y 50 kg de heces pastosas. Cuando 
hay dificultad para la evacuación de heces, los animales hacen repetidos es-
fuerzos (prensa abdominal). y muchas veces-muestran hasta síntomas de cólico: 
en estos casos se encuentran a veces en el recto grandes cantidades de residuos 
fecales. Si la cola se mantiene continuamente levantada. la causa estará en 
proceso eaterítico o doloroso en la cavidad pélvica. pero también se puede 
14() Plan <k explüración clintca 
pensar en la rabia; por el contrario, en la parálisis anocaudal. la cola cuelga 
fláccida. y muchas veces sucia. presentando el animal los mismos síntomas ci-
tados. La falta absoluta de defecación es síntoma de paresia grave del librillo. 
cólico de la vesícula biliar u obstrucción intestinal. Frccu..:nh!S evacuaciones 
de heces de poca consistencia o líquidas. en forma de chorro. revelan anorma-
Fw. 9lL lnlltrum~ntos para l:a c:xplor:tción de: l:a hoca . A la i~t¡ui.:rd3 , arriba, cui\.t hucal de 
O.ty"·r. que se introt!uce entre: l:u muda~ (fi~ . •Nt. A l.t iz4 uic:rda .th.ljo, anillo hucal di! Christoph, 
,,u¡:, lo mi)mo '}uc: d ahrchoc:a" de: Wc:in)tart (dc:rc:ch.t), se mtrodu..:c: en c:l c:srucio entre ta~ mud.ts 
y lo<~ inci,ivo, de la mandfhul.t infc:rior Hia. 100) 
lith.tth.:s en los alimentos o inflamOtcinn..:s en el cuajar y ..:n d intestino (vermi-
nosis. paratuherculnsis. soalmondosis. enfermedad de las mucosas y otros más). 
La succión y expulsión de aire por d ano se produce en l;as irrit~acioncs de la 
parte distal del intestino. n del ap.aratn genital kmenino. usí corno en estados 
paralíticos. tal como en la rabia. Las part icularidades sohn: las caructeríslicas 
y examen de las heces se detallan en la página 169. 
CtH·idad hura/ y farin¡.:e 
Lu exploración de la cavidad bucal no debe ser realizada cuando se sos-
pecha rabia. dados los peligros de infección a que se expondría el veterinario: 
en otro caso se efectúa por inspección externa e interna y por palp.ación. si 
es preciso. después de administrar un tranquilizante (pág. 24) y. también. por 
apreciación del olor. 
En la inspección y palpación externas se han de considerar la eliminación 
de saliva. aumentos de tamaño y heridas en los carrillos. maxilares y fauces. 
Normalmente, los bóvidos producen cada día de 100 a 190 1 de salha, que 
degluten sucesivamente. La salivación profusa puede deberse a un incremento 
anormal en la producción del líquido o a trastornos de los fenómenos deglu-
torios. El primer caso se presenta en todas las inflamaciones de la J>oca, por 
141 
ejemplo. en la glosopeda. fiebre catarral maligna. enfcrmed;1d de las mucosas 
y otras estomatitis no infecciosas. El último es consecutivo a las ya citadas 
(pág. 136) dificultades de la deglución (y a las obstrucciones de esófago). La 
saliva se examina. en busca de un posible contenido en alimentos. sangre. pus 
y trozos de tejidos. asr como en su olor. Los aumentos de volumen de los cita-
dos órganos se exploran rara apreciar la consistencia (edc:ma. flemones. fle-
mones gaseosos. abscesos. actinomicomas. engrosamientos óseos). así como po-
sibles heridas que comuniquen con la cavidad bucal. 
Para la insp,•cdón de la parte anterior de la cavidad bucal. se abre c.!sta 
y se introduce lateralmente la mano extendida por el punto de la mandíbula 
que no tiene dientes. y presionando hacia arriba con los dedos en la mandíbula 
supc:rior. La inspección de las partes más profundas se efectúa con ayuda de 
una cuña bucal. que se introduce entre las muelas. o bien empleando un anillo 
o abreboc-Js colocados entre ambos maxilares. con el animal sujet() (figs. 98 
y 99). Como quiera que la tuberosidad lingual dificulta a menudo la visión de 
la faringe. se rc!comienda p.ara ello el emplc!o de un espéculo tubular como en 
ftG. 99. Inspección de 1:1 c:~vidad 
hucal con ayuda de la c:uila de B:~yer 
y Ul\3 linterna 
r 
1 
la laringoscopia (fig. 92). Para la exploración pa/patoria de la cavidad bucal 
y de la faringe es imprescindible el empleó -de uno de los instrumentos citados 
antes. para mantener la boca abierta; en este caso puede ·recomendarse el 
simple anillo bucal de Christoph. En~onces sujetarán al animal dos hombres 
por la nariz o por la cabeza, uno de los cuales tira de la lengua. agarrada con 
14~ 
un trapo. hacia un lado (fig. 100). La mano dd qu~ explora se introduce en 
., pos1c1on de obstetra . - es decir. con los d~dos recogidos en cono y no con 
la mano abierta y ancha- . entre las dos filas de mudas de bordes cortantes. 
evitando así el producirse heridas. Al palpar la ca ,~idad bucal y la faringe 
hay que prestar atención a los puntos siguientes: presión de las mandíbulas 
- por lo general. moderadamente; fuerte~ sc.)lo se abren con dificultad. o no 
se pueden abrir en los espasmos de los músculos masticadores (pág. 136) ~ la 
presión es d~bil en las pará lis is (pág. 136 ; mucosas (enrojecimientos. tume-
facciones. heridas. úlceras. vesículas y sensibilidad dolorosa). dientes y man-
díbulas (posición anormal. excesivo desgaste o coloración anómala. permanen-
cia de muelas de leche. fracturas dt: piezas dentarias. modificaciones en la 
superfici~ dentaria. hinchazones en Jos maxila res). lengua (heridas. úlceras. 
F1c •. 100. E~tnlorac it\n ú~ la cavid.Jú hucal ut ili1ando el amllo Ú\: hocJ d~ t'hri,tunh 
' vesículas. consistencia y motilidad anormales). así como glándulas salivares y 
ganglios li nfáticos (tumefacciones y abscesos). Hay que prestar singular aten-
ción a los alimentos no deglutidos (buche) y a los cuerpos ext raños clavados 
o punzantes. Además. las anormalidades de los huesos y de los dientes pueden 
ser roent¡:e'.!o¡:raficultls, para lo cual la película se introd uce en la boca recu-
bierta con una caja de plástico y en la p.artc que interesa impresionar. 
El olor de la cavidad huce1l suele ser en los bóvidos. moderadamente dul· 
zaino. Cuando se aprecia un olor desagradable o pútrido (/ot~tor ex ore• ). el 
hecho es patológico y puede provenir de la boca (supuración dentaria. necro-
sis de las mucosas). faringe o . esófago (supuraciones. necrosis). de los preestó-
magos (contenido a lterado) o de los pulmones (gangrena). En la acetonemia. 
la cavidad bucal tiene un aromático olor a acetona. 
Esófago 
El esófago de los bóvidos contiene sólo musculatura estriada. y corre por 
la parte lateral del cuello primeramente dorsaL luego a la izquierda y. por 
Aparato di¡;~~tivo 143 
último. otra vez dorsal sobre la tráquea. En Ja totalidad de su parte torácica 
se sitúa encima de ésta . A lo largo de su curso. el esófago muestrd dos inflexio-
nes en la rarte cefálica d~l cuello y en la torácica. que pueden ser influidas por 
la r .ostura de cabeza y cuello. así como otra. no tan manifiesta. dorsal a Ja raíz 
de Jos pulmones (fig. 89). La inspección y palpación externa son posibles sólo 
en la porción cervical. mientms que el sondaje. por el contrario. se puede hacer 
Fu;. JUl . P.1lpJción dd c'M:t¡,:o 
en '" l'lOrción cervical 
en todo el esófago. Su exploración es muy importante en todos los trastornos 
de la deglución. rumia y eruptos (timpanismos). así como en las arcadas y 
vómitos. 
Para la inspección externa se observa la parte izquierda del cueJJo en la 
gotera yugular. poniendo atención en el camino que sigue el bolo alimenticio 
deglutido. Durante ella se aprecia si se producen ahogos. aumentos de volumen 
y si hay heridas. Para la palpación se examina el cuello de arriba abajo y ¡;or 
encima y por debajo de la tráquea (bajo -la -columna vertebral)(fig. 101). Nor-
malmente. el esófago no se palpa. Hay que observar la posible presencia de 
aumentos de volumen en el lubo esofágico (cuerpos extraños. tumores) en 
su pared (traumas antiguos, abscesos, larvas) o en sus zonas inmediatas (ede-
Plan de C'<ploración cliuic:l 
FtG. 1 0~ . Tubo ~~f3gico de Thiro (:miba) y de Thygescn (Jb!ljo) 
ma. enfisema. flemones. tumoraciones lc::ucóticas). así como de dolores. Para 
el ~·mulaje se emplean sondas nasoesofágicas o bucales de goma o material 
plástico y también los tubos esofágicos de espiral - por ejemplo. el de Thiro 
Cfig. 102) -que. lentamente, con cuidado y sin violencias. pueden ser intro-
ducidos y propulsados. Con este procedimiento. las dificultades de paso diag-
nosticadas. consecutivas a obstrucciones parciales o totales del esófago (este-
nosis obstructi'f'as) o por presiones en sus inmediaciones -estenosis por com-
presión. ocasionadas a menudo por ganglios mediastinicos infartados·- pueden 
localizarse en cuanto a su emplazamiento. midiendo en el anin~al la cantidad 
de sonda introducida por el esófago hasta el obstáclilo. En las dilatacioncs eso-
fágicas (divertículos. ectasias). la sonda choca comúnmente con una resistencia 
dástica. y en otros casos. no obstante. pasa sin dificultad hasta el estómago. 
(Cuando se sospecha dilatación de esófago. es dc gran valor la exploración 
roentgenoltSgica con papilla de contraste.:. Dcspu..!s de retirar la sonda se exa-
mina su extremo para ver si contiene sangre. pus. restos dc tcjido o si huele 
mal (heridas esofágicas antiguas). En casos muy particularcs puede explorarse 
d est,fago. manual o digitalmente. en su parte inicial. dl!sdc la cavidad bucal. y 
'-=fl su extremo distal. desde la pan7.a. 
Prc:estómagos 
De los pn:cstómagos de los bóvidos - que tienen una capacidad total ap.roxi-
mada de 200 a 250 1 (figs. 103- 104)- . los sacos dorsal y ventral de la panza 
ocupan casi por completo la mitad izquierda de la cavidad abdominal~ est'-= 
último a1canza. con su saco ciego caudoventral. algo más hacia la derecha. 
El bonete. que está situado delante de la panza. ocupa la mitad inferior de la 
cúpula diafragmática. junto con los extremos ventrales del hígado y del bazo. 
distribuyéndose casi igualmente a derecha e izquierda de la línea media. El 
librillo, que se comunica con el bonete por la gotera esofágica y por la abertura 
retículo-saltérica, está situado a la derecha. por delante y. aproximadamente, a 
la mitad de la altura de la cavidad abdominal, entre el hígado. pared abdomi-
nal. cuajar y saco ciego anterior de la panza. Los diferentes divertículos de los 
preestómagos dotados de formaciones mucosas especialmente apropiadas para 
sus diversas funciones - papilas en la panza, celdillas ordenadas en retículo. 
Ft<.. 104. Topogra(ta del prcc tóm3go de los bóvido en el bdo derecho 
10. Ro C'liFitGI 1t : E,ploración c:JínrC'll del 11n1do VICUJ\0. 
l-16 Plan de exploración clínic~t 
en el bonete; hoj~s en el librillo- suden contraerse a un ritmo sensiblemente 
periódico y coordinado (fig. 106). gracias al cual. los alimentos se mezclan 
según sus características. son reyectados pam la rum ia o transportados hacia 
delante y se expulsan Jos gases en el erupto. Esta motilidad está gobernada. 
~obre todo, por el n<'n·io \'ago; las fibras simpáticas frcnadoras. proceden del 
ganglio celíaco. El vago abdominal izquierdo (dorsal) inerva la panza y envía 
sólo pequeños fascículos al bonete. librillo y cuajar. mientras que el derecho 
(ventral) inerva. sobre todo a estos últimos (fig. 105). Como quiera que la saliva 
de los bovinos no contiene fermentos y los preestómagos carecen de glándulas. 
F1o. 105. Vi~ta c~ucm:hica I\Obr~ el 
curso y dí. tribucil1n d.: la r:1ms abdo-
minal del nervio vago en la zona del 
prcc: 'tóm:lgo y dd cuajar (en el d ibujo 
a la derech:t, con d anim:ll craneal : 
a. orificio bonclc·lihrillo : b, pnoro) 
la desintegración del contenido de éstos se rcaliz.a. sobre todo. por vía fcrmen· 
tativa ba~teriana. En este r.roceso desempctia el papel más importante la dc.:s· 
~')mposición de los hidratos de carbono (celulosa. almidón. azúcares) hasta 
ácidos grasos (ac¿tico. hutirico. p.ropiónico y l:ictico). que constituye la fcr-
mcntacilSn de la panza. Junto a esto se descompon\!n p1!4ueñas cantidades de 
protdnas y se sintetizan aminoácidos. prótidos y vitaminas (complejo B. vita· 
mina K). fenómen os en los cuales intervienen tambi~n los infusorios. Por últi· 
mo. se producen en los prccstómagos. junto con la disgregación de las grasas 
por las lipasas microbianas. la hidrogenación de ácidos grasos insaturados y 
la síntesis de grasas y lipoidcs en los microorganismos de la flora microbiana. 
partiendo de otras materias primas. Los productos de la digestión en los precs· 
tómagos se absorben. en parte. en ellos mismos (por ejemplo. las grasas) y. en 
otra parte. sólo en el cuajar y en el intestino (proteínas). 
Panza 
La exploración del estómago de maceración. o rumen, se efectúa por ins· 
r-ccción del flanco izquierdo (circunstancialmente. también por laparoscopia). 
por p.alpación a tra,~s de )as paredes del abdomen y por el recto ; por auscu1· 
tación y percusión. En determinados casos es muy interesante la obtención y 
examen de una muestra del líquido de la panza. A veces sólo es posible un 
diagnóstico preciso efectuando la ruminotomfa exploratoria. 
Aparato di¡:c,ti\•u 147 
t:u;. lOft. Ex,o:.ición c~w:rnática del ciclo motnr del prcc'ltt;maltO y cua~u en un bóvido 
CeJe St•I·N, /) laJlmlfticu r trrnpla ,J,./1,. malattit' dt'KII .rrumuC'i tlt'i bol'i~ti. Farmit.•li;a-S. A. Far-
maccutici hali.t) 
A . Tod3'1 la~ porcionc · g;htricas está n fláccida~ : el orificio bonete-librillo, abil.'rto . 
B. Contracción p:ucial del bonete, permaneciendo cerrada 1:. abertura bonl.'tc·lihrillo ; pro-
gresiva contracción del librillo . 
C. Contracción completa del bonetl.'. con la abertura hacia el librillo, :abierta : flaccickz y dila-
tación dd librillo y cuajar. 
D . Cierre de la abertura bonete-librillo. fl:.ccidcz del bonete, contracción del saco crancodorsal 
de la panza y del bonete, :as{ como contracción total del librillo y cuajar. 
E. Conducto bonete-librillo abierto a la mitad : contracción del saco caudodorsal de la panu , 
a si como movimientos peristálticos del librillo y cuajar. 
F . Controcción del S3Co caudovcntral de la p:anz.a, permaneciendo abierto el orificio bonete· 
librillo ; pcristalt ismos en la zona pilórica dél cuajar. 
Las flechas indican la dirección en que se mueve el contenido ¡istrico. 
148 Plan de exploración clínic:l 
En la inspección se obs\!rva en d hueco dd ijar izqui\!rdo c:l \!stado de r\!-
pleción de la panza (hundido -- poco; lleno -- normal: abultado - exagerada-
mente repleta). y se presta atención a Jos fenómenos motores sucesivos. lo 
cuales. no obstante. sólo se aprc!cian claramente en animales de paredes abdo-
minales delgadas. En lugar de la inspección lap:.uoscópica de la panza. hoy 
st: recurre más a la laparotomía diagnóstica (pág. 181). Para la pa/padún de 
las contracciones del rumen se coloca la mano abierta sobre el hueco del ijar 
izquierdo. para poder apreciar así la consistencia al presionar con los dedos. 
En gcner..al. la panza. por el alimento grosero que contiene. está modcrad:l-
mente blanda, hasta pastosa amasable. en el centro (masa de alim\!ntos). mien-
tras que. por el contrario. en la parte ventral es más fluctuante (contenido li-
quido). y sólo se muestra muy tensa durante el momento culminante de sus 
contracciones. En la repleción patológica con gas o con masas espumosas de 
alimentos (timpanismos) aparece tensa y elástica y empuja al ijar más o menos 
fuertemente hacia la izquierda (fig. 149 b). Las sobrecargas con alimentos secos 
y los enarenamientos de la panza originan una consistencia dura y apenas dc-
presible. Cuando hay estenosis funcionales el resumen está dilatado atónicounen-
te y sobrecargado con masas de alimentos. pero de consistencia como sopa o \!S-
puma (fig.149 d). que. al ser sacudidos. fluctú~Ul y crepitan. Mejor que desde el 
exterior. por las paredes abdominales. la panza se explora palpándola por vía 
r~ctal (pág. 167). ya que es asequible t!n toda la porción dorsal dd saco ciego 
y en parte de la \'Cntral. 
En la auscultación de los ruidos que acompañan a la motilidao del rum\!n. 
cJ fonendoscopio se coloca en el C\!ntro dd hueco dcl ijar izquierdo (fig. 107). 
y luego. para dcscubrir posible.(\ distopias del cuajar (pág. 165). se lleva aproxi-
madamente a la misma altura sobre el penúltimo espacio intercostal izquicrdo; 
normalmente se auscultan también allí los ruidos oc la panza. Durante esta 
operación se observan d tipo. energías y frecuencia de Jus citados ruidos. que. 
cn los animales sanos. se manifiestan como rugidos periódicos. que se van in-
crementando sucesivamente, para volverse a atenuar - mezcla de las porciones 
groseras de los alimentos. que rozan a lo largo de la p.ared de la punza cu· 
biertas con papilas-. Normalmente. los dos sacos de la panza trabajan en 
forma alterna. de manera que entre dos contracciones completas del bonete 
(pág. J 55) se contraen sucesivamente el saco dorsal y el ventral por lo menos 
dos veces. y raramente sólo una vez; las contracciones se inician desde la parte 
craneal hasta la caudal y. por último. de atrás adelante (fig. 1 06); las contrac-
ciones complementarias que se dirigen de atrás hacia delante en el saco dorsaL 
inician el erupto; conforme a la presión gaseosa intmruminal. se produce una 
de estas contracciones complementarias p.or cada dos movimientos normales de 
la panza (ritmo 2: 1; más rara vez. 1 : 1 ó 3: 1). La frecuencia normal de los 
ruidos de panza osciJa, en los bóvidos. entre 7 y 14 en el intervalo de 5 minu-
tos. En la práctica se ausculta sólo un corto tiempo. durante 2 ó 3 contraccio-
nes, que se consideran como normales si se producen en 2 minutos. Inmediata-
mente después de las comidas y durante la rumia. los ruidos son más frecuentes 
e intensos; lu~go se hacl.!n más raros y débiles. Dl.!spués de 48 horas de dieta 
la panza se para casi por completo. También al principio de la timpania o de 
la fermentación ~spumosa la panza muestra un aumento en su actividad. mien-
tras que. por el contrario. ésta disminuye tras la alimentación rica en proteínas. 
trabajo corporal. así como en la mayor parte de las afcccion~s de los prces-
tómagos {rC'ticulo-peritvniris traunuítica, atoniu. estenosis funcionales. inh!nso 
timpanismo. periton itis generalizada). Asimismo. la actividad de la panza 
pu~dc disminuir en los padecimientos graves localizados fuera de los preestó-
FJfl. 1117. t\u..¡cultach'lll lh: la flanla . Para cauc no fl.l~ inadvcrtit.l.& una fltNhk d t~tOJ1tJ del 
cuaJar. e recomienda cot,>ear el foncndo~orio no ~~;ólo en el ij.1r it.'lukrdo, ,¡no I.Jn\htén en 
1.1 1nna ' Uflcrior del ~núhimo ~·~racio illlcrco,lal 
m.tgos. con intensa influencia snbrl.! el estado gcnl.!ral. De acuerdo con lo dicho. 
puedl.!n distinguirse trastornos motores de la pan:.a. primarios y .\'<.'cwularios 
(sintomáticos}. En las parálisis del vago abdominal (estl.!nosis funcionales). en 
\\!Z del ruido normal como crcpjtantl.! se aprl.!cia otro más estrepitoso y zum· 
bante - tensiones y distensiones no fisiológicas y alternant\!s de la pared de la 
panza con desituaciones de la bolsa gaseosa dorsal sin que se mueva la masa 
alimentaria-. En la panza semivacía o completamente llena de líquidos (falta 
d\! clasificación de los alimentos cuando el contenido de la panza es inactivo 
o está descompuesto). se producen ruidos de chapoteo o burbujeo y. ocasional-
mente. también sonidos más metálicos. muy parecidos a los que se aprecian 
en la torsión del cu:1jar hacia el lado izquierdo (pág. 164). 
La percusión de la panza en la p.ared abdominal izquierda (sucesivamente. 
de arriba abajo) da. por Jo general. en las zonas dorsales. un claro sonido tim-
ISO Plan d~ exploración cl ínica 
panaco; en las vcntralcs a éstas se aprecia una zona horizontal variable. algo 
más elevada en dirección caudal. del tamaño de un ancho de mano. en la que 
se va incrementando paulatinamente la matidez del sonido percutorio. mientras 
que en la mitad inferior de la panza se produce un profundo. pero no completo 
sonido mate. En la sobrecarga. o cuando se apdotonan en la p.anza masas gro-
~ems de pienso. pero. sobre todo. en el enarenamiento. pueden aparecer zonas 
ventrales con matidez total. Por el contrario. el ruido pcrcutorio en el campo 
dorsal de la panza es resonante. como de tambor. en los timpanismos y en 
las fermentaciones espumosas. Asilllismo. en la torsión del cuajar hacia la 
izquierda se percute. en la región dorsocaudal. en la pared del tórax. una 
zona oval inclinada. que produce un sonido muy alto. Ocasionalmente al 
percutir en el suelo de la panza se obtiene un ruido localizado o completa· 
mente difuso. de carácter hipcrsonoro (!Jamado tono dtt cajcl). Aparece. sobre 
todo. en padecimientos graves agudos del preestómago (por ejemplo. en las 
retículo-¡x•ritnnitis traumáticas reciellles). para dcsa~areccr en algunos días. 
al extenderse en dirección caudal {EKELUND. STÁLFORS. Ntcow). Las causas 
de este fenómeno no están aclaradas. La pt•rcusión clo/uro.m de la p.anza se 
efectúa como en el bonete (pág. 158): en las ruminitis y en los abscesos de panza 
resulta positiva. 
Modernamente ha encontrado acogida en el diagnóstico clínico de los bl')· 
vidos. el examen del líquido de panza (HOFLUNO. HoL Tt:NIUS. 8JÜRCK). Alguna 
de estas pruebas pueden dcctuarsc tambi~n en el medio rural Ct) n poco gasto. 
Para ello se extraen. aproximadamente. 500 c. c. del cont\!nidn líquido del 
rumcn utilizando una sonda apropiada. tal como la de Sor\!nsen y Schamby.: 
(figs. 108· 109). pnlcediendo. a ser posihle. de rorma inm\.'tliata. a observ·ar b!\ 
particularidades siguientes (teniendo en cuenta que entre la ohtención y el 
citado examen no deben pasar más de 9 horas . si la muestra se almacena a la 
temperatura del laboratorio) ( DIRKSI:I'I y Wor.F). 
Culor. Normalmente. según el alimento. es más verde (verde oliva o pardo 
verdoso). Durante el pastoreo. el tono es verde puro. cuando los animalelii se 
alimentan con recorte de remolachas. gris y amarillo p;,trdusco cuando predo· 
mina el ensilado o la paja. Si el lí..¡uido aparece completamente k-choso gri· 
sácco (exceso de paja) o verde negruzco (largo estasis. podredumbre de los ali· 
mcntos en el prccstómago) se considera como patológico. 
Consistt'ncia. Normalmente. algo viscosa; el contenido acuoso de la pan· 
za es inactivo. En las fermentaciones espumosas. la muestra es muy rica en 
espuma. En las muestras sensiblemente viscosas predomina tal vez la saliva. 
por lo cual. en estos casos habr.í que aclarar la duda haciendo una nue\'a ex· 
tracción. 
Olor. Normalmente es •aromático•. o sea, no repelente. y es influido in· 
tensamente por el alimento (heno. hierba. remolachas. coles. ensilados. etc.). 
El olor mohoso pútrido. desagradable (descomposición de las proteínas) y 
el ácido penetrante (excesiva formación de ácido láctico. después de la sobre-
alimentación con piensos ricos en hidratos de carbono. así como el olor soso 
e insustanéial (líquido de panza inactivo) son patológicos. 
1-tG. 108. Aparato ,J¡: S•'r..:n,cn y Sch;\m· 
h) e p:ua l.t obtención dd li4uido tk p:lnl:l 
(c,qu~mútico) 
1 = Tubo <k ~ucción e pl.b.t ico) 
~ _ F ilt ru (plástico) 
3 Alc:tchofa de .¡ucción (mct:t)) 
con 
or ificio..; 
4 - Tornillo (pJrJ abrir y limpiar la alc.t-
chof:t). 
5 P~rt.: intcrm,·cJ ia (p,tr,t MIJCI ~I f b :tlca· 
chofa a la :.onda). 
tl = Tubo csof.igico di! 1 hy~.:~n (fig. lO~ l. 
7 T.tpün t .. k goma . 
M Fr .... co recolector {3 ,, S 11. 
'1 Suph:mcnto (p.tra aclop;tr 1.1 bomh.a ~• s­
p trantc: homb:t utcrin:.t J c Vchnd :t'll', 
o m:iquina eJe on.lc" o). 
L, 
I
:H-2 
1 3 
F tG. 109. Obtención de trquido de panza con el in t rumental de Sorcnscn y Schambye 
151 
PIan d.: \!'tplmación clín ica 
Vn/or t!t'l p/1 (fig..110). Se mide con papd indicador. comparando con 
la escala de colores. Normalmente. conforme a la cnmposicic.)n de lo alimentos 
y al t i~mpo transcurrido desde la última comida. el pH \'aría entre 6.~ y 7.2. 
Los valores más altos se observan en los fl.!n ómenos de dl.!scomposición. 1.!1\ la 
alimentación prcdominanteml.!nte proteica y cuando hay un contenido excesivo 
de saliva en la muestr:.a : por el contrario. se observan \'alon:s bajos cuando la 
dicta es rica \!n ft!cula. Un manifiesto descenso de lns \'alorcs de pH. h"1sta 
cifras inferiores a 5. se aprecia en la sobrealimentación con productos que 
contien~n muchos hidratos de carbono fácilmente dil!~riblcs (salvado. remo-
lacha azuca rera. hojas de remolacha azucarera. patatas o manzanas), como con-
secucn~o.·ia de la excesiva ferm\!ntación Jáctica. 
Setlimt•nwción y florm:idn (fig. 111). El líqu ido de la panza recién obte-
nido y. a ser posible. pri\ado de las partes más gruscras. se coloca en una 
probeta para su observación. Normalmente. las partes más gruesas empiez:.tn 
a sedimentarse inmediatamente. y. con más lentitud. las partículas alimenticias 
pequc•ias. mientras que los grandes trozos fibrosos tienden a subir hacia arriba 
junto con las burbujas de gas que se desprenden en la fermentación. y aquí 
~e sitúan bajo una znna espumosa de más o menos anchura (fig. 111 izquierda). 
Se mide el tiempe que s~ inviert\! en la totalidad del fenómeno de scdimcnta-
ch)n y fl ntacit)n. desde que S\! llevó el líquido ul r\;cip i~nl\!. Por lo general. s~­
gún la alimcnto.tción y conforme al intcrv;.llo \!xistcnte cntr\! la úllima comida 
y la toma dc muestra. d tiempo dc estos fcmSml.!nns I.!S de! 5 a 1 O minutos. 
cuando no e~tá alterada la ti ig\!st it)n prcgástriea. Más tard\!, si el liquido de 
panza \!S activo. c:omien1an t ~unbit!n a subir a la s up~rficil.! las partícubs ;ali-
mentarias <.Jlle '\e !;etlimentarun y a caer las t¡ue quedart)ll en la superficie. Si 
el líqu ido es inactivo. o aparece acuoso. o con cualquier t)tra anormali<.Jad 
(hambre. alimentadt>n iJw<.kcuada. indigestiones). se observa una r~~ pida sed i-
mentacit>n. y \!st;i disminuida o anuhada la fl otacit)n. Pnr el contrario. en la 
putrefacción del contenido de la ram~a . () en la fl.!r lllentación espumosa. la fhl-
tación es extraordinariamente rápida. y se acompai'ia de intensa fnrmaci(m de 
espuma. 
1::1 cmrtt'nitlo de infusorio.\· (fig. 112). El líqu ido de pan la cnntil!ne m lis 
de JO tipos de r;rotnzoos del onJI.!n Holotricos (!so y IJcLrytridws) y 0/igotri-
cho.\· (Diplo y Emodiuium. Opltryso.,·col<.'x). Son 4lllaerohios Clbligados y. posi-
blemente. no imprescindibles para la vida de los animales y para el desarrollo 
de los p.rcestórnagos de los ternl!ros. No obstant\!. los infusorios transforman 
las proteínas vegetales de Jos al imentos en proteínas animaks de gran valor 
biológico y de fácil digestión , siendo capaces. ad~.:más. de contribuir a la for-
mación de glucógeno a r-artir de la fécula del pienso. así como de la fructosa. 
inulina y cclobiosa; también sintetizan las vitaminas del comr.lejo B. El nú-
mero normal de infusorios conteni<.Jos en d líquido de la panza. es. en núme-
ros redondos de 10 ' /c. c. Según el tamaño (20 a 200 .">· se distinguen los infu-
sorios pequeños. medianos y grandes. El examen de los infusorios proporciona 
datos de gran valor sobre la actividad de la mucstn del líquido de panza. 
A menudo. la concentración y la intensidad de movimientos de estos protozoos 
153 
se aprecian a simp.le vista. ya obs\.! rvnnJo la probeta al trasluz. ya examinando 
una gota sobre un portaobj~tos. porque se perciben movimientos rápidos de: 
burbujas dc gas o movim ientos en las partículas del sedimento. Es más precisa 
la observación microscópica (una gota de líquido entre cubre y portaobjetos). 
a 30., C de tempcratum o d~spués de cah!ntar suavemente sobre una pequeña 
llama (cerilla). utilizando 80 a lOO aumentos En este examen se aprecia la 
cantidad (concentración: -... r- +- . r -'- -. . .. - - . - - - ) de infusorios. así 
como el número de grandes. medianos y pequeños y la proporción entre vivos 
(que se mueven) y muertos. En Jos trastornos de la digestión pregástrica desa-
parecen. ante todo. Jos infusorios grandes; a continuación los medianos y. 
por último. los pequeños. En los procesos graves es posible la muerte dpida 
dc la totalidad dc la fauna infusorial de la panza. Por cl contrario. cuando sc 
trata de trastornos recientes y moderados se encuentran. junto con los \ ivos. 
un nümcro rclativamentc alto de infusorios muertos. 
Comenitlv dt! bacterias. La flora bacteriana de los prcestóm:Jgos cs im-
prescindible y de vital importancia para los rumiant\.!s. Las cifras admitidas 
rderentes al mímero de bacterias oscila entre 10; y to•.: g~rmenes por centiml.!-
tro cúbico o. t ~1mbién . por gramo. según se trate di.! contenido líquido o sü-
lidn tk la pan1.a. Según ÜRTH y K AUFMANN. d líquido contienl! sólo dd 12 
h~tst a d 25 % como máximo de la totalidad di.! bacterias de la panz¡) . Este nú-
ml!ro es manifi\.!stamcntc inferior cuando se trata de alimentación grosera rica 
1.'11 fihra {enllm'-=I.!S se calcula 3 kg de bacterias por panza). que cua ndo la dicta 
\.!On til.!nl.! lllll'-=ha f~cub (5 a ó kg por ranLa). Entrl.! l~I S bact l.! r i~IS contenida.¡ 
en d rl.!sumeo. g.rampositivas o negativas. SI.! distinguen 4 tipos. según su forma 
{cm;os grandes. aislados o en cadena : bacilt)S, en forma Je puro. .ligo m:h 
p\.!q uci'los: bastoncillos muy pcc.¡udíos. ordenados rect~•ng.u l~arment \!: bacilos 
cuadrados voluminosos) y 5 grupos. según su acti\ idad (lo~ que di rigieren la 
celulosa: los que degradan el almidl1n y los anicares; los que forman lactatos 
y p.iruvatns: lo~ que sintetizan prntdnas y los que sintetizan vi taminas). Los 
tipos y cantidadl.!s. en lo que se refiere a la flora bacteriana de los prel.!stómag.os. 
dependen. en gran manera. de la alimentación. y apenas pueden ser examina-
dos recurriendo a métodos simpl\.!s de ex ploración. Por tales razones. el re· 
cuento y diferenciación de las bacterias no han adquirido hasta la fecha im-
portoanciu práctica para el diagnóstico clínico. 
L<· ,·aduras. Las levaduras que aparecen constantemente en el conten ido 
de los preestómagos. intervienen en la síntesis de aminoácidos a part ir de 
compuestos nitrogenados de bajo peso molecular. así como en la producción 
de las condiciones anaerobias necesarias para la fermentación de la celulosa: 
además. toman parte también en la síntesis de vitaminas. 
Digestión de la celulosa (fig . 113). En un tubo de ensayo que contiene 
10 c. c. de líquidos de panza y 0.3 c. c . . dc una solución de glucosa al 16 %. 
se introduce una hebra de hilo de algodón (núm. 40) que. por lo general. sólo 
tiene celulosa, y se ata a su extremo interior una perla de "idrio para que el 
hilo cuelgue en el interior del líquido. Normalmente. al llevar la muestra a la 
estufa a 39° C. ]a hebra es •digerida • entre 48 y 54 horas. o sea, que la bola 
154 Plan d~ exploración clínica 
de cristal cae al fondo. En otros casos. este procc.:so dura bastante más 
tiempo. 
Capacidad th• fernlt'llllJción de la glucosa (rig. 114). Se.: ponc.:n 1 O c. c. de 
líquido de panza con 0.5 c. c. de una solución de.: glucosa al 16 % en un saca-
rómetro de fermentación. que se lleva a la estufa a 39" C. para hacer la lectura 
a los 30 y 60 minutos. El líquido de panza normal p.roduce 1 ~t 2 c. c. de gas 
~or hora. mientras que las muestras inactivas sólo forman poco o nada. Por el 
contrario. en la fermentación gaseosa. el gas es muy abundante. casi siempre 
con manifiesta formación de espuma. 
Reducción de los ni1ri1vs (fig. 115). Tres tubos de ensayo se llenan. cada 
uno. con 10 c. c. de líquido de panza. añadiéndoles. respectivamente, 0.2. 0.5 
y 0.7 c. c. de una solución al 0.025 % de nitrito potásico. y se llevan a la 
estufa a 39 ., C. Cada 5 minutos se pone una gota de estos tubos sobre una placa 
de porcelana y se les añaden 2 gotas de reactivo1 (ácido sulfanílico. 2 c. c. ~ 
ácido acético al 30 %. c. s. hasta 200 c. c.) y de reactivo ll (u-naftilamina. 
0.6 c. c.; ácido ucélinJ concemratlo. 16 c. c.; DJ:tW destiltulu, 140 c. c.). En 
tanto las muestras contienen nitritos. aparece coloración roja. Tal coloración 
debe desaparecer sucesivamente a los 5-10 minutos rara el primer pozal. y a 
los 20 y 30 para los otros dos. Según la actividad dd líquido de panza. la reac-
ción será más rápida (alimentos verdes. putrefacción. meteorismos) o más knta 
( ~llimentos defectuosos. afecciones de los preestómagos). 
Ácidos ~:rasos \'v/titilt•s. Se determinan según el método de Schambye. 
Nom1almente se encuentran. en tntal. 9 a 12. en los cuales. el ácido acético. 
propiónicu y butirico están en la proporción aproximada de 60-65 : 20:20-25. 
mientras que el ácido láctico. así como el valeriánico. caprónico y fórmico 
sólo están en cantidades vcstigiales {inferiores a JO mg por lOO c. c.). Cuando 
el líquido de p.anza es inacthu. la cantidad de ácidos grasos disminuye. mien-
tras que las cifras son más elevadas que las citadas cuando rara vez se determi-
na un retardo en la resorción en los mismos. la cual. por Jo general. se produce 
con gran rapidez. Los valores bajos del pH en el líquido de la panza van aso-
ciados comúnmente a un aumento patológico del ácido láct ico (sobrec:arga 
con hidratos de carbono de fácil digestión). 
La ruminotomía exploratoria (llamada también ruminotomía de prueba 
o dia~:nástica) permite el examen interno del contenido de Ja panza {cantidad. 
composición. asr;ccto. grado de trituración . olor y color). la inspección de una 
p.arte de la pared del rumen (enrojecimiento y pérdidas epiteliales en la rumi-
nitis) y. tras evacuar una parte del contenido. la palpación desde el interior de 
la totalidad de la panza. así como de los órganos vecinos (bonete. librillo. 
cuajar, bazo. hígado y vesícula biliar. así como las porciones intestinales y del 
útero gestante no asequibles por vía rectal). En muchos casos en los que el 
problema no puede ser aclarado por otros procedimientos. puede llegarse a 
un diagnóstico exacto por Jos datos obtenidos en los órganos citados. tales 
como adherencia. variaciones en la situación, tamaño o consistencia. así como 
dolores localizados; además. p.uede recurrirse eventualmente a una terapéutica 
adecuada en la misma panza (evacuación y sustitución del contenido descom-
155 
puesto. masaje del librillo. apertura dd absc(!SO. administración de grandes can-
tidades de medicamentos. etc.). razones por las cuales la ruminotomía diagnós-
tiva va adquiriendo una importancia creciente. 
Bmwtc• 
El c•stúmago de reyeccwn, o retículu, no es asequible a la inspección y 
palpación externa. a causa de su situación predominantemente intratorácica. 
y po r la tensión de la pared del abdomen propia de la zona del apéndice ester-
nal. Al explorarlo. la percusión y auscultación tienen una importancia secun-
daria frente a las llamadas pruebas dt!l dolor o de los cuerpos extrmios. Los 
detc:ctores de metales. así como la ruminotomfa exploratoria. prestan servicios 
muy valiosos. La laparoscopia y la exploración roentgenológica del bonete 
son. por el contrario. poco aptos para fines prácticos. y. casi siempre. también 
inútiles. 
En la pC'rcusiún el bonete produce un sonido macizo en el lado izquierdo. 
ventral por detrás del campo pulmonar y a la altura de la 6.• a s.· costillas. 
parc.!cido al que se escucha en las partc.!S bajas de la panza. La matidez complc!ta 
en aquella zona permite inferir la existencia de gr~ndes adherencias o de abs-
cesos voluminosos. La mtsculwdón del bonc:te se realiza en d extremo ventral 
de la 6." ó 7.• costillas del lado izquierdo. Aquí pueden escucharse los ruidos 
como de chapoteo -- originados por las contmccionc!s del retículo. que!. según 
la consistencia de su contenido. se acompañan o se siguen de murmullos o de 
borborigmos- . Además. en este punto se oyen también ruidos asociados a la 
deglución. erupto y rum i4t. Normalmente. el bonete se contrae cada 40 ó 60 
segundos ~n dos fases. separadas pnr una corta pausa (primero parcialmente y 
luego r.nr completo). que. sin embargo. no se distinguen en la auscultación. Se 
corresponden con el principio y el fin dd ciclo de los preestómagos (fig. 1 06). 
La reyccción del bolo de la rumia coincide casi siempre con la primc.!ra fase 
de la contracción del bonete. En genc.!ral. Jos movimientos del retículo son mús 
intensos y frecuentes durante la comida y la rumia: los trastornos motores de 
los prc.!cstómagos .actúan comúnmente de. forma anáioga sobre la panza y sobre 
el bonc.!te. Los bóvidos con traumas en el retículo emiten. no rara vez. un 
quejido doloroso. sincronizado con las contracciones del rcservorio (LAGERLOF, 
GoTZE. Wtt.UAMS): este «lamento reticular• puede apreciarse por palpación 
de la ~anza. que se contrae inmediatamente tras el bonete. auscultando a la 
vez en los pulmones o en la tráquea. Lo mismo puede hacerse si se auscultan 
un mismo tie.mpo el bonete y la traquea (véase más adelante). 
Las llamadas pruebas del dolor de los cuerpos extraños sirven para demos-
trar un aumento de la sensibilidad dolorosa en el peritoneo parietal de la zona 
del bonete. que. ~r lo general. se debe a una retículo-peritonitis traumática. 
En casos positivos. los •dolores de la cavidad abdominal • característicos se 
manifiestan por quejidos cortos como gemidos espiratorios. En procesos pato-
lógicos recientes se aprecian estos quejidos casi siempre con claridad al explo-
rar esta zona. lo cual no sucede en los casos más inveterados. en los que la 
156 Pla n de c-<J)Inra~iun cl ínica 
sensibilidad dolornsa puede hall~t rse tan all:nuada. que los gemidos S<! m:.ani -
fiestcn sólo de forma muy imperceptible (detem:ión de la n:spiración) o no se 
producen. Por otra parte. no deb~.:n ser confu nd idos con h )S ruidos respiratorios. 
Por estas razones. la reacción debe det~rm inarse en la práctica. casi siempre 
con la colaboración de un ayudante. que se coloca frente a la cabeza del ani-
mal. Todavía mejor se detectan los quejidos durant.: las pruebas del dolor. 
auscultando d mismo \'eterinario en la tráquea o en la laringe (lll:ss); para 
esto puede apreciar e tambit!n la vibración con la mano abierta. lo cual faci-
lita la exploración en ambientes ruidosos (STORER). Hay que diferenciar las 
siguientes pruebas del dolor. las cuales. particularmente las tres pri meras. dc-
bl.!n realizarse siempre que s~ sospecha un radecimiento por cuerpos extraños: 
Pdli:.caminrlt> del dorso. Se coge un pliegue cutáneo sobre la cruz. a ser 
posible. en d momento cu lminante de la inspiración. apretando a la vez hacia 
abajo el dorso del paciente (fig. 11 6). Al realizar esta operación se producen 
desituacioncs orgánicas y distensiones dolorosas de las posibles adherencias 
en las vísceras de hl regiún xifuitft•a. El rellizcamiento se efectúa primero con 
suavidad y luego con enagía. a fin de comr,mbar el grado de la sensibilidad. 
En los animaks grandes y vigorosos puede ser necesario efectuar la compro-
bación con la ayudu de un p;tlo. convirtit!nJola entonces en una • prueba del 
palo pura el dorso••. 
Prueba del palo . Se realiza ut ili7~11H.Io un palo sin aristas Je 1 a 1.5 m de 
hmgitud. y del g.rosnr ;aproximado de un bwzo. el cual se introduce perpcn-
Fl<iS. 11 6-11 X. Pruchas dd dtllor para cucrpns cxtrar1ns 
F1o. 116. Pcllizc:amicnto d el dorso 
1'7 
Fto. 11 7. Prucb.1 dd p:.lo 
FtG. 118. Pcrcu..ic)n doloro ~~ 
dicularmentc bajo el .animal. con lo cual dos ayudantes pueden levantar len-
tamente el abdomen. dejándolo caer bruscamente (fig. 117); la operación se 
inicia tras el apéndice xifoides y se continúa hacia atrás con intervalos de un 
ancho de mano - se procurará proteger-el pene en los machos y el útero 
en las hembras en gestación avanzada-. Como quiera que los animales tien-
den así a encorvar el dorso y el abdomen. es aconsejable obligarlos a tomar la 
postunt inicial de tiempo en tiempo. pellizcandofuertemente la piel del dorso. 
158 Plan de exploración clínica 
El aumento de la sensibilidad localizado en algún punto en la zona compren-
dida entre el apéndice xifoides y el ombligo. es índice de un padecimiento simple 
por cuerpos extraños. mientras que. por el contrario. la sensibilidad difusa 
corresponde a complicaciones o a alteraciones localizadas en otro punto. 
Pt•rcusióll dolorosa. La prueba dd dolor o la percusión se realiza (sin 
plexímetro) con un martillo pes:~do. pro\ isto de top.c de goma. con golpes. 
r.rimero suaves. y luego vigorosos (fig. 118). Estos golpes. procurando proteger 
las costillas (dolorosas) y has venas mamarias (hematomas). se repiten a cada 
F1a. 119. l'crcu .¡i\~n dolorosa (ejemplo). En J;a percusión horiLon1.1l a lo lar.:o de las lin~o.·a, 
1 a 4 :~e :aprecia :o.cn'\ihilidad en l:a región "ifoidca: J:a wn:1 duloro'a '\C ddimita por pcrcusion 
V\.'rl ic:tl :a lo J:ar¡:o de l:u Hncas 5 :a 9 : reacción al dolor : e- nula . • - débil. • - clara : 
arcada co'ilal - ·--
lado y en la totalidad de la pared torácica y abdominal. siguiendo líneas 
rectas sucesivas. con inclusión de la media ventral (fig. 119. líneas 1 a 4). en 
sentido horizontal; a continuación. y de la misma forma. se procede a percutir 
en líneas verticales. para delimitar así mejor Jos posibles puntos dolorosos 
(fig. 119. líneas 5 a 9). Hay que prestar una atención principal a la compara-
ción de la sensibilidad dolorosa en la zona de proyección del bonete (figs. 120 
y 121) y de las demás regiones del cuerpo. en las cuales. sobre todo en la del 
hígado (fig. 145), pulmones (fig. 94). corazón (fig. 71). librillo (fig. 124) y cua-
jar (fig. 125) puede delimitarse. ocasionalmenle, por repetidas percusiones, al-
guna zona localizada con sensibilidad aumentada. De esta manera. la zona 
dolorosa puede determinarse casi siempre claramente. y es posible también 
conocer el grado de la sensibilidad dolorosa qne allí se produce. Sin embargo. 
hay que considerar que los pacientes con retículo-peritonitis traumática pre-
IS~ 
sentan a veces dolor más o menos difuso en la región del origen del diafr.1gma 
Co sea. en una faja del tamaño aproximado de una mano por detrás de los lí-
mites caudales del campo de percusión pulmonar). que se debe a una progre-
sión de las sacudidas por el diafragma en la región del bonete. En la percusión 
del bajo vientre se escucha a veces e el ruido de caja .. descrito en la página 150. 
Dt•terminadón dd tlolor por palpación. Es una prueba poco corriente. 
que consiste en comprimir fuertemente con la mano o con el puño en la zona 
de proyección del bonete (figs. 120-121); para reforzar la presión. el que ex· 
plora puede apoyar el codo sobre su rod illa. 
fws . 1 ~O y 1 :!l. Zona <k proyección dd boncle, según L tPSS (ray:tdo) . U mih:s: dorsal por 
d bordl! c:~ud;al del campo fiUimonar ; cr:ancal por la Unca que une d apéndice xifoides y el 
codo ; c.1udal por 1:1 linea que une d ombligo con el punlo de inlcrsccción del borde c3u~bl d~l 
~.:ampo pulmon:ar y l.a horiLOnl al que p:au por d codo (lado izquierdo) o un :\ncho de m:1no 
por deh:~jo dd encucn1ro (IJdo derecho) lfnc:as de oric:nl:lción, "7 - - -
Pruebas del cmninctr y bajar por plmrus indimu/o.\". A veces. los bóvidos 
con padecimientos dolorosos del bonete emiten quejidos espont~ncos al h:van-
tarsc. a causa de la presión de las vísceras sobre el diafragma. En las zonas 
montañosas. el do lor puede comprobarse de manera parecida. dejando que el 
animal camine sucesi\'<amentc hacia arriba y hacia abajo por un camino incli-
nado. Esta prueba cs. generalmente. innecesaria. 
Pruí•ba e/(' las zonas. Este método de exploración se funda en la discutida 
suposición de que. también en los bóvidos. se producen zonas cutáneas hipe· 
ralgésicas en el curso de padecimientos dolorosos internos. que p.ueden ser 
utilizadas con fint!s diagnósticos. Estas zonas se deberían al arc(l reflejo vfs· 
cero-cutáneo. ya que los segmentos medulares inervan simultáneamente aqué-
llas (y se sensibilizan con las vísceras doloridas) y a los focos enfermos del 
organismo animal. Se llaman zonas de Hcad. La czona del bonete• parece estar 
situada en la región caudal de la cruz. extendiéndose hacia atrás según el 
grado y duración de las lesiones del retículo y del peritoneo. hasta alcanzar 
las primeras apófisis transversas de las vértebras lumbares. y. en sentido late-
ral, hacia los lados y parte ventral de las... paredes del tórax y del abdomen. 
Esta sensibilidad se comprueba tocando. desituando o peUizcando la piel. y 
también tirando suavemente de los pelos; con estas operaciones se producen 
manifestaciones dolorosas en los pacientes (gemidos. quejidos o cortes e inte-
Plan de exploración cHnic:I 
rrupciones úe la respiración). que son índice: de: una sensibilidad aumentada 
de la pid en las zonas correspond ic:ntc:s y que: se consideran como hallazgo 
positivo en la prueba. En la práctica, al realizar c:sta exploración. rara vez 
puedl! evitarse que el anima l encorve tambi¿n el dorso. con Jo cual se establece 
una coincidc:ncia entre: la prueba de la zona y la del pellizcamiento del dorso. 
cuyos resultados no indican la sensibilidad cutánea. sino la propia de la n:gión 
del foco patológico (pág. 156); el resultado positivo de la prueba de las zonas. 
así como la del pcllizcamiento de la espalda. no puede considerarse como es-
pecífico de la rctículv-pt•ritonitis traumática, sino que. no rara vez. se pr<>tluce 
también a causa de procesos dolorosos en la cavidad torácica (como p~ricardi­
tis, plt•uritil') o en el abdomen (invaginación intestinal. hepatitis, nefritis, me-
tritis. torsión de IÍtt•rv y otn.ls más). Por estos motivos. est:.ts pruebas no deben 
enjuiciarse de manera aislada. sino relacionadas con la prueba del palo y con 
la de la p.ercusión . 
El examen d~ las paredes torácica y abdominales. en sus zonas ventrales 
y ventrolaterales. con ayuda de un detector dt• mt•talcs electromagnético (figu-
ra 122). proporciona información sobre la presencia de cuerpos extraños ferro-
magnéticos (hierro. acero. níquel) dl!ntro de su campo de acción. Esta explo-
ración se realiza con uno de estos aparatos. llamados t"ambién delt"'ctort's, en-
dometaloscopios o ferroscopios. que: se comprut!ban previamente con una 
aguja de acero. Deben alcanzar. por lo menos. 8 a 12 cm. Se h•l de tcnc:r en 
cuenta que el resultado es p.ositivo tanto para los trozos de hierro no traumat i-
zantcs situados en d interior dd estómago. como para aquellos o tros que cst~n 
clavados y. por otra parte. que la retícu/o-pt•ritonitis trm11mítica puede ser 
prnducida también por objetos puntiagudos de materiales n\'l magnéticos (latón. 
cobre:. aluminio. madc:ra. etc.). o por cuerpos extrafios ferrostls enclavados en 
las rarcdc:s del estómago. fuera del alcance del aparato. Por estas razones. los 
datos obtenidos sólo puc:den enjuiciarse: en relación con Jos resultados de las 
pruebas del dolor (pág. 1 55). Para el examc:n se coloca el buscador del detector. 
a ser posible. en un ambiente en el que no haya hierro - hay que tener cuidado 
con las cadc:nas de sujeción. bebedores automáticos y otros- . primeramente lle-
vándolo a lo largo y por debajo del paciente. y luego. confom1e a las indicacio-
nes del amperímetro. auriculares o altavoz. moviéndolo alrededor de Ja línea 
media. hacia atrás y hacia delante. hasta qut! las señales se aprecien con la 
máxima claridad. Los datos pueden anotarse en un esquema de la región 
xifoidea (fig. 123); sin embargo. las señales no siempre corresponden al lugar 
en el que luego habrá de ser encontrado el cuerpo extraño en el animal. sobre 
todo en zonas muy gruesas y anfractuosas. 
La palpación interna del bonete tras ruminotomía (pág. 154) proporciona 
valiosos da tos sobre el estado del rcsenorio en los casos que no pueden ser 
aclarados por otros procedimientos. 
Para la laparoscopia del retículo hay que colocar al animal en decúbito 
dorsal. El endoscopio se introduce después de incidir la piel en la regiónxifoidea, y con la producción de neumoperitoneo. Este método de exploración 
se utiliza sólo en casos especiales. 
Apara to digc\tivo 16 1 
Por medio dd (.'xumen rol'nt~t.·nológico del bonete es posible determinar. 
\!n animales no muy voluminosos. el núml'ro y el tamar1o de los cuerpos cx-
trailos presentes y. a veces. también si están clavados o no en el retículo. Las 
riG. 11.!. D~h!Cior dc:ctrom:tgnético de: 
cu~rpo' cxtr:lñ05, con indicador acú, tico : 
a 13 izqukrd :l. d c4uipo del ingc:nic:ro 
l1Fk~CH . d e Ekktrogc:r.itcb.au, B.1vk r:1 (con 
un pc:quet\o :.ha voz); a 1:1 dc:recha, el de: 
la C:l~.l 1 fauptnc:r (con :1uricu1:trcs) 
frG . 113. E.'qur.:ma d e los datos obtenidos 
con el d etector d e m ct:tlcs. us do~ r:tm:ts 
del triángulo rcpre~cntan la proyección dor-
sovcotral de Jos extremos de amh:ts arcadas 
dorsales, con la superficie limitada por ellos 
y que forma Ja rc¡ión xifo idea (con Ja 
linea blanca). Izquierda: Ejemplo de loc:t-
lilación d e un cu.:rpo cxtr:u'\o en J.t cit:1d:1 
región, a 13 d;:recba d e 1:1 linea m l•d i:l : la 
cruz indica c:l punto de Jas sel\alc:s m3s 
intcn ..... u, Dcrcchl. Valor:tción de lo' da tos. 
Si J:u sci\alcs dd d.:h:ctor si! escucha n en 
1:t 10n:1 1. es sdbl de que hay un cuc:rpo 
cxlr:tt\o en el bonc:tc : si :lJ'I:lrccc:n en 1:1 
w n:a 1, e tán com('llicado' d d iafr:1gma y 
pcric:.rdio o lo' pulmonl'S: en la zona 3, 
d tr:tuma afecta al h lgado : en la zon:1 4 , 
.si cu:aj:u, y en la S, al bonc:tc o a la pant:a, 
m i.:ntra' que en la zon:t 6 tendrán un sig-
n ific:tdl) <.k poo;ihk" Jc:, ionl!'l en el huo ~ 
/ 
¿_~-
2 
adherencias son demostrables sólo tras la producción de un neumoperitoneo. 
Las particularidades técnicas son descritas por RAPté e J LJJAS. así como por 
FREDERIK y WJNTZER. 
Librillo 
El estómago de desecación y trituración, u omaso. que interviene en los 
procesos patológicos. tanto de los preestómagos como del tracto cuajar-intestino. 
11. Rm~~EilCEA: Ellplor~ci6n cllnica del 1anado vacuno . 
Plan de cxplor~lción clínica 
se sustrae a los m~todos corricntt!s de exploración. a causa de su situación en 
el interior del tórax (pág. 144). recubierto por las costillas. La presión palpato-
ria. percusión y auscultación. sucJen proporcionar datos de escaso valor sobre 
su est<~do. Informes más seguros sólo pueden obtenerse por la ruminotomia 
exploradora o por la laparotomía . las cuaks han adquirido. por estas razones. 
unu particular importancia para la explorución del librillo. 
, -
/ \ - ,.,..---. 1'"-y 
·-· ··~ · ' 1 , 1 t •. 1 \ .: 1 \ \ \ 
. 1 
~' 
. 
\ 
~~- \ ' \ 
' ' ' ...... 
Fu: . 114. Zon.1 t.k f'lcrcu~ i l\n <.11.'1 librillo (ray:ulo) ; Uncas de micntacit\n - -- -
tlím itc.; c:au(,bk.; dd pulmt~n. rnati<.Jc¿ car<.l f;u:a y arcada c<htall 
El cam¡w t/(' pcrcu.vián dC'I librillo está situado u la derecha vcntrolateral-
mcntc. '' la altura de la 7.r. y 9." costillas. y se limita crancalmcnte por el borde 
cauduJ del campo pulmonar ; en este punto. el librillo establece contacto. en 
extensión variable. con el diafragma y con la pared lateral del tórax (fig. 124 '· 
Por la palpación vigorosa con los nudiJJos o con el puño se localiza aquí. 
ocasionalmente. en Jos padecimientos del omaso. una sensibilidad delimitada 
a la presión; a veces. efectuando p.alpaciones a sacudidas. se puede hasta re-
conocer el contragolpe del órgano patológicamente endurecido (la llamada 
paresia de librillo). Asimismo. durante la prueba del palo se nota a veces un 
choque o golpe en la región .Tifoidea, producido por el omaso. muy aumentado 
de tamaño e indurado, cuando éste bascula mucho. emitiendo el animal si-
multáneamente un quejido. La percusión del dolor (pág. 158) proporciona. en 
general. mejores resultados que la palpación profunda. pero hay que procurar 
evitar las costillas, que son muy sensibles. En la percusión para determinar la 
sonoridad, se obtiene normalmente. en la zona de proyección· del librillo. un 
ruido moderadamente mate. con d~limitación muy difícil de los órganos vecinos 
163 
- hígado (pág. 174). pulmon~s (pág. 1 :!6). cuajar (pág. 165). intestino (pági-
na 167}-. Cuando está aumentado el tamaño. se incrementan también el pcrí-
mdro y Ja intensidad de la matidez. mientras CJUC falta cuando el librillo dismi-
nuye de \Olumen o está separado de Ja pared torácica. Los ruidos crepitantes 
que se producen rítmicamentc con las contracciones del bonete no siempre 
se aprecian clar:.amcnte durante la ausculracicin en el centro dd campo de 
proyección. o difieren con dificultad de los sonidos más intensos originados en 
los otros p.reestómagos. En Jas e~tenosis funcion:.tles se escucha a veces. en lu-
gar de las crepitaciones. un ruido como de líquido en la misma zona. Normal-
mente. el orificio bonete-librillo se abre durante la segunda fase de la contrac-
ción del retículo (pág. 155). para cerrarse inmediatamente y seguir una violenta 
contracción dd librillo. seguida de otras o hasta tres más débiles (fig. 106). Al 
contraerse en la segunda fase el bonete. pasan al librillo cada vez 80 c. c. 
aproximadamente del contenido de los preestómagos triturado y lí4uido (total 
al día. unos 120 1). En este punto se reduce el contenido acuoso de los ali-
mentos por presión y resorción. y éstos son triturados y más finamente molidos. 
Tras la ruminotomía (pág. 154). d librillo se palpa desde el bonete y desde 
los dos sacos ciegos anteriores de Ja panza. en los 2 /3 de! su superficie. En 
esta palpación se tienen en cuenta su tamaño. consistencia. sensibilidad y po-
sibles adherencias con las inmediaciones. El librillo sano tiene el tamaño de 
una cabeza hasta el de un balón de consistencia p.astosa. con1pucta. sin resis-
tencia manifiesta a lu pn:sión. y es inscnsibl~. Los moderados aumentos del 
volumc:n no ti~n~n particular import~mcia sino van ~&sociados a una apreciable 
variación de la consistencia. En la llamada ¡mre!J·ia dd librillo. el órgano está 
duro (contracción espástica). a¡:c:nas o muy poco dcprcsible. y muy doloroso; 
por el contrario. en Jus c:stcnosis funcionales uparcce a vc:ccs fláccido y blando. 
Su contc.!nido pued~ ser examinado introduciendo dos o tres dc.!dos por el ori-
ficio bon~l~·librillo. desprendiéndolo con cuidado de entre las hojas: normal-
mente. tiene una coloración verdosa pardo oscur•'· y aparece casi seco. Los 
restos de alimentos groseros y sin d igerir. ¡&sí como los líquidos ~n el librillo, 
constituyen haJiuzgos patológicos. 
Cuajar 
La exploración clínica del cthcmrasn. o ('stómaRo glandular. ha adqui· ido 
im~ortancia al aumentar Jos conocimientos sobre sus padecimientos. Este •es-
tómago propiamente dicho de los bóvidos• interviene de una manera funda-
mental en la digestión de las proteínas. y en su interior está recubierto por una 
mucosa en forma de pliegue como hojas de curso en csp:ral. En Jos terneros. 
de leche. su tamaño es doble que el de la panza. siendo la mitad de ésta a Jos 
3 meses. p.ara alcanzar unn novena parte. aproximadamente. del volumen del 
rumen. en los animales adultos (10 a 15 J.)_._ Por tales razones. su zona de pro-
yección. en las paredes ventrales del abdomen. difiere con la edad y se influye 
cranealmente por Jas contracciones del bonete. y caudalmente. por el útero. 
que, durante la gestación av~nzada, presiona fuertemente hacia adelante (figu-
IM Plan d~ cxrloración clínica 
ms 125-128). Mi\!ntras que en los terneros jthcnes ocup~ una grau p~trt~ del 
suelo dd abdomen. desde la arcada costal h~sta poco ~ntcs de la peh is. sobre 
todo a la izquierda de la línea med ia . en los bóvidos adultos la porción fúndica 
se encuentra inmediatamente por detrás dd bonete en la regiti11 xifoidea. y 
se extiende. a partes iguaks. a la derecha y a la izqUierda de la línea blmwa 
en dirección caudal. donde la p.orción pilóric:1 gira en la región del ombligo 
o 1 ó 2 anchos de mano por delante de ella y por debajo del polo del li-
brillo hacia atrás. a la derecha. y en posición dorsal. po r la arcada costal 
(fig. 132). Las distopias patológicasdel cuajar dilatado se presentan en los bó-
vidos, con mucha frecuencia. en los últimos años. En tales circunstancias. el 
abomaso, lleno de mayor o menor cantidad de gas y liquido. se desplaza hacia 
el flanco derecho (dislocacivn dt! abomaso hacia la tlerc.•clw, a veces con tor-
sión). o se introduce entre la panza y la pared izquierda del tórax y del abdo-
Ftl:~ . 125-118. 7.on.t d~ prov~'Ccil\n dd cu;1jar en lo, t·u)vido" ( vi .. t:a ventral). Oc ÍL.4 uierda 3 
derecha : ternero recién nJcid ~>; ternero eJe 3 rnc~c; : v:u::t de 5 a"o"~ y vac:.1 d e 7 :I"O!\ en 8C.:stación 
;1vannd.1 
men (dil·locaciún de abomaso hada la i:.quh·rda). Para la exploración del cua-
jar se recurre a la inspección exh:rna. circunstancialmente. también a la kapa-
roscopia y a la palp.ación desde el exterior. En caso necesario puede proce-
derse también a la laparotomía o a la ruminotomía. así como a la auscultación 
y a la percusión. El examen dd líquido de punción del cuajar se ut iliza sólo 
en raras ocasione~. En general. en el cuajar sano se ohticncn pocos datos ca· 
ractcrísticos con los citados métodos. si se exceptúa la palpación directa; por 
el contrario. pueden recogerse síntomas muy daros cuando el estómago está 
muy lleno o cuando sufre distopia. 
Inspección externa. En la región hipocondríaca der~cha. y por detrás de 
cUa, pueden apreciarse ocasionalmente abultamientos más o menos manifies-
tos. consecutivos a sobrecargas patológicas del cuajar (indigestión de leche o 
de pienso grosero en los terneros: estenosis pilórica funcional de los animales 
adultos). En la dilatación del cuajar se notan muchas veces abultamientos pa-
recidos, semiesféricos. que llenan una parte del flanco derecho o izquierdo. El 
abomaso distópico puede verse también en la laparoscopia del ijar afectado. 
Palpación. En los terneros. tumbados en p.osición lateral izquierda, puede 
notarse el cuajar a través de las paredes del abdomen. sobre todo cuando está 
165 
muy r~pl~to , siempre que aqu~llas no est~n muy t~:nsas a caus:.t dd dolor. Al 
prc.,·imwr en /a pa/paciún. los animales con ahomasiris declanada o con úlceras 
dd cuajar muestran una sensibi lidad dolorosa en el campo de r.royección dd 
estómago. Es más interesante la pa/pacid11 direc/ll después de laparotomía o 
ruminowmía, con lo cual es rosiblc examinar la total superficie del cuajar. 
que. normalmente. aparece fláccido y sólo compacto en la zona del píloro 
(rorus pilórico) y. en general. ocupado en una parte de su capacidad con un 
contenido líquido de consistencia de puré. Hay que prestar atención a la situa-
ción. contenido -cantidad. consistencia. cuerpos extraños- . paredes engro-
sadas o más finas - las primeras. en la leucosis del cuajar o en el edema de 
su mucosa; las últimas. en las úlceras de abomaso-. reacciones dolorosas y 
posibles adherencias. L¡as r.crsonas de brazo largo y mano fina logran a veces 
también explorar el cuajar a través de la abertura bonete-librillo. En la explo-
ración rectttl (póg. 167) puede palparse el cuajar cuando está intensamente dila-
tado y dirigido hacia la derecha. apreciándolo como un balón de aire muy 
tenso. 
PcrcusiJn. La delimitación del abomaso por medio de la percusión no es 
muy segura. El sonido claro o submate que se aprecia normalmente en su zona 
de proyección varía hacia la matidez cuando existe sobrecarga. Por el con-
trario. el cuajar dilatado rroduce. según d contenido de gas. un sonido claro 
1 imr.ánico. de extensión más o meno~ amplia. en d irección caud:ll y a la 
daecha o izquierda de la arcada costal. a la mitad de la altura del tronco 
aproxim:adamente. La pt•rc·usitín dolorosa del cuaj:u sude resultar claramente 
positiva cuando está afectado al mismo t iemr.o d p.:ritoneo p:arietal: aun así. 
la zona de sensibilidad no siempre se localiza con precisión. de ta l forma que 
es difícil delimitar por este dahl los padecimientos dolorosos tld bonete. li-
brillo o hígado. A veces d martilln choca. durante la percusión dolorosa. con 
una resistencia m:is dura en l:t zona ue proyccd,;n del cuajar. en comparación 
con el resto de la pared abd<.lminal. que. pnr In gencr:al. es más elástica. Este 
dato indica engrosamiento de la pared dd abnmaso (lcucosis) o la acumula-
ción de arena en su ca\idad. 
A usculwdcín. 5'e sabe poco snhrc los ruidos normales del cuajar; se 
producen en el centro del intervalo que media entre las crepitaciones del li-
brillo (pág. 163) y el pcristaltismo intestinal (pág. 167). Los movimientos on-
dulatorios del cuajar. más claros en la zona pilé rica. coinciden con la fase de 
relajamiento del bonete y con la contracción del librillo (fig. 106): por el con-
trario. el abomaso permane:c inmóvil durante las contracciones del bonete. 
En la disropia del cuajar se auscultan sobre el órgano dilatado -parte supe-
rior de la arcada costal derecha o izquierda-- tonos altos de timbre metálico. 
que se originan por el movimiento de los líquidos en el interior de la víscera 
muy Jlena y dilatada por el gas. Estos ruidos aparecen a veces de forma es¡:on-
tánea. pero otras han de ser provocados · por sacudidas del flanco (auscultación 
con sucusión o efecto steel-band). 
Punción. El cuajar de Jos bóvidos puede ser objeto de punción en un 
punto situado aproximadamente por delante del centro. entre la ap.ófisis xr-
166 Plan tk cxploracil)n clinica 
foidcs y d ombligo. utilizando. según el tamai1o del an imal. una c;inula d~ 4 a 
8 cm de longitud (fig. 129). El líquido de punción (en c:1su ncces:1 rio. absor-
bido con una jeringuilla) es. normalmente!. nlgo m:ís cluro que el de la p..anza. 
pardo. amarillo o verde aceituna. de consistencia acuosa. o lo r ácido y con un 
pH de 2 a 4. Los valo res superio res del pH (entre 5 y 7) se observan en las 
hemorragias del cuajar (líquido de punción rojizo). mezcb de bilis (aspecto 
mucoso verdoso) y en la putrefacción del contenido (mal olo r). Cuando se 
sospecha distopja dd cuajar. la punción se efectúa sobre la zona timpánica o 
algo por debajo; en casos pos itivos se obtiene un líquido claramente ácido. 
F1c;. 129. Punci.:m úd cu;~J;tr . Lu~;~r d~: imr'lanta<:i\)n d~: 1.1 c:i nut;, y ohh:nci\jn 
dd líqu ido d~: r'UIIciün 
Por el examen de las mm•stra.r ele ht•(·c•s pueden demostrarse las hemorw-
gias del abomaso. que. comú nmente. se deben a ulcer:scioncs (casi siempre. a 
consecuencia de lcucosis del cuajar). ut ilizando. para tal efecto. la prueba de 
la bencidina (pág. 170). En las parasi tosis del estómago pueden verse los huevos 
de los vermcs (pág. 171). 
Intestino 
El intestino de los bóvidos. excepto la po rción inicial del intestino delgado 
(duodeno). que asciende por la hoja parietal del gran epiplón. está situado en 
el interior de la bursa supraomt•ntalis. y ocupa los 2/ 3 posteriores de la m itad 
derecha de la cavidad abdominal. .donde. según el estado de repleción de la 
panza. es emp.ujado hacia la derecha. y en sentido ventral durante la gestación. 
Apamto digc·aivo 167 
a consecuencia di! la pres1on que ejerce el útero. aumentado de tamaño (fi-
gura 132). Mientras que el intestino delgado sude est:u cas i siempre consi-
derablemente vacío. el intest ino grueso aparece moderadamente lleno o Heno 
por compkto en t:ondiciones normales. La consistencia dd contenido intesti-
nal se va incn:ment~mdo de delante (líquido t:omo sopa) hacia atrás (aspecto 
de puré fino. o scmiespeso). En la exploración del intest ino. la inspección. la-
p,aroscopia y palpación externa. así como la percusión y la auscultación tienen 
una importancia secundari:t frente a la exploración rectal. y la laparotomía 
diagnóstica que. ocasionalmente. es necesaria. Cuando se sospecha un pade-
cimiento del cuajar o del intestino. deben examinarse también las muestras 
de heces. 
En la inspt'cciún externa se aprecian sólo rara vez aumentos de volumen 
en el flanco derecho. cuando el intestino está muy repleto de gas (meteorismo; 
por ejemplo. en la torsión del ciego. vólvulo del intestino delgado. íleo para-
lítico y. ocasionalmente. invaginación