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2 3 4 5 Dedicatoria A mi esposa Rocío, por su entrega incondicional A mis adorados hijos: Jimmy Andrés y Sebastián, la prolongación de mi existencia A mi familia A mis queridos padres Jaime y Blanca por su imborrable recuerdo 6 Agradecimientos A la Universidad Nacional de Colombia por abrir la posibilidad de mi formación académica, clínica y administrativa. A mis queridos pacientes, que con aprecio y cariño aprobaron la presentación académica de sus casos. A Diana Carolina Garzón, Odontóloga de la Universidad Nacional de Colombia por su ayuda permanente en el diseño, y apoyo académico en la construcción del libro. A Rosa María Quiroga Técnica dental, por sus acertadas observaciones en el proceso de elaboración del libro. 7 Texto de Medicina Física y Rehabilitación contempla los principales temas de rehabilitación con un contenido actualizado y una base bibliográfica extensa en cada capítulo. Además de los temas clásicos y básicos como el manejo de pacientes con enfermedad cerebrovascular o trauma medular y encefálico, incluye manejo de rehabilitación en esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica y fibromialgia; temas como rehabilitación asistida por robots, enfermedades vasculares del sistema nerviosos central; enfoques clásicos y complementarios sobre el dolor lumbar mecánico y su manejo, enfoque multidisciplinario – fisiatra, ortopedista, neurólogo y pediatra– para parálisis cerebral; capítulos sobre la evaluación de la funcionalidad de los niños, manejo quirúrgico ortopédico y de la espasticidad, control de la salivación excesiva y evaluación de los patrones de marcha, la estratificación y el control de los factores de riesgo cardiovascular, los detalles de los programas de rehabilitación cardíaca, rehabilitación oncológica y capítulo de desórdenes músculo-esqueléticos de origen ocupacional. Las órtesis y el electrodiagnóstico, nuevos conceptos desde la investigación y la reflexión bioética en Rehabilitación, entre otros, hacen de Texto de Medicina Física y Rehabilitación un libro importante para la práctica del fisiatra y texto obligado de consulta para los diferentes profesionales de la salud que interactúan en Rehabilitación, así como para estudiantes en formación de pregrado y posgrado. 8 9 10 11 http://www.manualmoderno.com 12 13 14 Importante Los autores y la editorial de esta obra han tenido el cuidado de comprobar que las dosis y los esquemas terapéuticos sean correctos y compatibles con los estándares de aceptación general en la fecha de publicación de esta obra. No obstante, es difícil estar seguro de manera absoluta que la información proporcionada es totalmente ade- cuada en todas las circunstancias. Se aconseja al lector consultar cuidadosamente el material de instrucciones e información incluido en el inserto del empaque de cada agente o fármaco terapéutico antes de administrarlo. Ello es muy importante en los casos en que se usen medicamentos nuevos o de uso poco frecuente. La editorial no se responsabiliza por cualquier alteración, pérdida o daño que pudiera ocurrir como consecuencia, directa o indirecta, derivadas del uso y aplicación de cualquier parte del contenido de la presente obra. La anterior advertencia se hace extensiva a los dispositivos médicos y terapéuticos citados en este libro. Texto de Medicina Física y Rehabilitación D. R. ©2016 por Editorial El Manual Moderno (Colombia) S. A. S. ISBN libro impreso: 978-958-8993-03-4 ISBN versión electrónica: 978-958-8993-04-1 Editorial El Manual Moderno (Colombia) S.A.S. Carrera 12A No 79 - 03/05 E-mail: info.colombia@manualmoderno.com Bogotá, D. C., Colombia Impreso en Colombia en los talleres de: Disonex S.A. La transformación a libro electrónico del presente título fue realizada por Sextil Online, S.A. de C.V./ Ink it ® 2017. +52 (55) 52 54 38 52 contacto@ink-it.ink www.ink-it.ink 15 mailto:info.colombia@manualmoderno.com mailto:contacto@ink-it.ink http://www.ink-it.ink Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada en sistema alguno de tarjetas perforadas o transmitida por otro medio –electrónico, mecánico, fotocopiador, registrador, etcétera– sin permiso previo por escrito de la editorial. All rights reserved. No part of this publication may by reproduced, stored in a retrieval system, or transmitted in any form or by any means, electronic, mechanical, photocopying, recording or otherwise, without the prior permission in writting from the publisher. Catalogación en la publicación - Biblioteca Nacional de Colombia Ortiz Corredor, Fernando Texto de medicina física y rehabilitación / Fernando Ortiz Corredor, Mónica Rincón Roncancio, Juan Camilo Mendoza Pulido. -- 1a. ed. – Bogotá : Manual Moderno, 2016. p. 814 Incluye índice analítico. ISBN 978-958-8993-03-4 -- 978-958-8993-04-1(e-book) 1. Medicina física 2. Rehabilitación I. Rincón Roncancio, Mónica II. Mendoza Pulido, Juan Camilo III. Título CDD: 617.03 ed. 23 CO-BoBN– a989373 Consulte nuestra página Web para mayor información sobre: - Catálogo de publicaciones - Novedades 16 - Distribuidores y más Diagramación: Aristóbulo Rojas Ch. 17 Contenido Colaboradores Prefacio Sección 1. Evaluación en Medicina Física y Rehabilitación Capítulo 1. Examen clínico músculo-esquelético Capítulo 2. Evaluación clínica y funcional del paciente con discapacidad neurológica Capítulo 3. Evaluación funcional del paciente con ataque cerebrovascular Capítulo 4. Electrodiagnóstico Capítulo 5. Electrodiagnóstico del síndrome de túnel del carpo Capítulo 6. Evaluación clínica y electrofisiológica del paciente con polineuropatía Capítulo 7. Evaluación clínica y electromiográfica de las miopatías en el adulto Capítulo 8. Monitoreo neurofisiológico intraoperatorio en columna vertebral Capítulo 9. Evaluación cuantitativa de la sensibilidad Capítulo 10. Diagnóstico genético de las principales distrofias musculares, miopatías congénitas y neuropatías hereditarias Capítulo 11. Utilidad de las imágenes por resonancia magnética en la valoración de la columna vertebral Capítulo 12. Introducción a la ultrasonografía de nervio periférico e intervenciones guiadas por ultrasonido para fisiatras Capítulo 13. Biopsia de músculo y nervio Capítulo 14. Evaluación del equilibrio y de la marcha Sección 2. Ejercicio, prevención y rehabilitación cardiovascular Capítulo 15. Ejercicio terapéutico Capítulo 16. Programas de prevención y rehabilitación cardiovascular Capítulo 17. Rehabilitación en trasplante de órganos sólidos Sección 2. Ejercicio, prevención y rehabilitación cardiovascular Capítulo 18. Cervicobraquialgias Capítulo 19. Dolor lumbar Capítulo 20. Síndrome radicular Capítulo 21. Rehabilitación en osteoartritis y artritis reumatoide Capítulo 22. Fibromialgia I. Enfoque general Capítulo 23. Fibromialgia II. Evaluación funcional y rehabilitación Capítulo 24. Desórdenes músculo-esqueléticos del miembro superior de origen ocupacional Capítulo 25. Enfoque osteopático de la lumbalgia mecánica Sección 4. Rehabilitación de las enfermedades y lesiones del Sistema Nervioso Central Capítulo 26. Ataque cerebrovascular Capítulo 27. Esclerosis múltiple Capítulo 28. Manejo de rehabilitación del paciente con esclerosis lateral amiotrófica 18 Capítulo 29. Trauma craneoencefálico Capítulo 30. Trauma raquimedular Sección 5. Ayudas técnicas Capítulo 31. Órtesis Capítulo 32. Rehabilitación del paciente amputado Capítulo 33. Silla de ruedas. Generalidades Capítulo 34. Silla de ruedas. Prescripción Capítulo 35. Rehabilitación asistida por robots Sección 6. Dolor, oncología y cuidados paliativos Capítulo 36. Enfoque rehabilitador del dolor Capítulo 37. Rehabilitación oncológica Capítulo 38. Rehabilitación en cuidados paliativos Sección 7. Condiciones clínicas comunes en Rehabilitación Capítulo 39. Afasia Capítulo 40. Rehabilitación de la disfagia orofaríngea funcional en el adulto con vía aérea normal Capítulo 41. Vejiga neurogénicaCapítulo 42. Espasticidad Sección 8. Rehabilitación infantil Capítulo 43. Habilitación y Rehabilitación infantil Capítulo 44. Parálisis cerebral Capítulo 45. Evaluación de la función motriz en parálisis cerebral Capítulo 46. Evaluación funcional de miembros superiores en parálisis cerebral Capítulo 47. Comunicación en parálisis cerebral Capítulo 48. Manejo del babeo con toxina botulínica tipo A Capítulo 49. Análisis de marcha del niño con parálisis cerebral Capítulo 50. Tratamiento quirúrgico en parálisis cerebral Capítulo 51. Rizotomía dorsal selectiva para el manejo de la espasticidad en parálisis cerebral Capítulo 52. Rehabilitación en malformaciones congénitas del tubo neural Capítulo 53. Enfermedades neuromusculares hereditarias en niños Sección 9. Situaciones especiales en Rehabilitación Capítulo 54. Rehabilitación en cuidado crítico Capítulo 55. Rehabilitación en el paciente quemado Capítulo 56. Rehabilitación en geriatría Capítulo 57. Rehabilitación en trastornos del movimiento Capítulo 58. Ventilación domiciliaria en enfermedades neuromusculares Capítulo 59. Bioética y Rehabilitación Sección 10. Análisis de resultado en Rehabilitación Capítulo 60. Cambio mínimo importante y Rehabilitación basada en metas Capítulo 61. Medidas de resultados en Rehabilitación 19 Índice Analítico 20 Colaboradores Johanna Carolina Acosta Guío M.D. Especialista en Genética Médica Pontificia Universidad Javeriana; Coordinadora Servicio de Genética Instituto Roosevelt; Instructora Asociada Facultad de Medicina Universidad El Bosque; Médica Genetista Instituto de Genética Humana Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia. joacaguio@hotmail.com María del Pilar Anzola Gil, M.D. Especialista en Neumología Infantil Universidad El Bosque; Neumóloga Pediatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. pilaranzolagil@gmail.com Luz Ángela Arbeláez Soto, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Médica Fisiatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología, Bogotá, Colombia. luzarb@hotmail.com Rodrigo Esteban Argothy Bucheli, F.T. Docente Cátedra de Biomecánica de la Maestría en Actividad Física y Salud Universidad del Rosario; Analista Deportivo -Biomecánica- Centro de Ciencias del Deporte CCD Coldeportes, Bogotá, Colombia. reargothyb@gmail.com Diana Patricia Atencio De León, M.D. Especialista en Geriatría Universidad Nacional de Colombia; Médica Geriatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología; Docente Asociado Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia. datencio@cardioinfantil.org 21 mailto:joacaguio@hotmail.com mailto:pilaranzolagil@gmail.com mailto:luzarb@gmail.com mailto:reargothyb@gmail.com mailto:datencio@cardioinfantil.org Magda Yolanda del Pilar Baquero Ramírez, F.T. Especialista en Ejercicio Físico para la Salud Universidad del Rosario; Fisioterapeuta Laboratorio para el Análisis de la Marcha y el Movimiento Corporal Humano Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. fisiomayo@gmail.com Laline Paola Barragán Osorio, M.D. Especialista en Genética Médica Pontificia Universidad Javeriana; Candidata a Doctorado en Salud Humana y Desarrollo Universidad de Southampton, Southampton, Reino Unido. lpbo1f14@soton.ac.uk Sandra Milena Barrera Castro, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra Instituto Nacional de Cancerología E.S.E, Bogotá, Colombia. sambarreraca@unal.edu.co Alberto Borau Durán, M.D. Especialista en Urología. Doctor Europeo Universitat Politécnica de Barcelona; Jefe Neurourología Instituto Guttmann, Barcelona, España. aborau@guttmann.com María Fernanda Camacho Bocanegra, F.T. Fisioterapeuta Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. mfcamacho@ioir.org.co Rogelio Eduardo Camacho Echeverri, M.D., M.Sc. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Maestría Trastornos del Movimiento Universidad de Murcia; Médico Fisiatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología, Bogotá, Colombia. rogeliocamachoe@yahoo.es Ing. Alejandra Castelblanco Cruz Ingeniera Mecánica e Ingeniera Biomecánica Universidad de los Andes; Laboratorio para el Análisis de la Marcha y el Movimiento Corporal Humano Instituto Roosevelt, Bogotá, 22 mailto:fisiomayo@gmail.com mailto:lpbo1f14@soton.ac.uk mailto:sambarreraca@unal.edu.co mailto:aborau@guttmann.com mailto:mfcamacho@ioir.org.co mailto:rogeliocamachoe@yahoo.es Colombia. a.castelblanco1952@uniandes.edu.co Sandra Milena Castellar Leones, M.D. Residente de IV año Especialización en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia. smcastellarl@unal.edu.co Mónica Cediel Echeverry, M.D. Especialista en Pediatría Universidad Militar Nueva Granada; Médica Pediatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. brigidacediel@hotmail.com Camilo Hernando Chaves Angarita, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Hospital Central de la Policía, Bogotá, Colombia. chchavesa@unal.edu.co Sandra Natalia Cuenca Hernández, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología; Médica Fisiatra con énfasis en manejo de dolor Seguros de Vida Liberty ARL; Docente Especialidad en Dolor y Cuidado Paliativo Universidad del Rosario, Bogotá, Colombia. scuencah@cardioinfantil.org Otto Nilson Delgado Cadena, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico(CIFEL), Bogotá, Colombia. ottndelgadoc@unal.edu.co Yenny Díaz Alvarado, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra Hospital Simón Bolívar E.S.E., Bogotá, Colombia. ydiaza@unal.edu.co 23 mailto:a.castelblanco1952@uniandes.edu.co mailto:sandracastellarl@hotmail.com mailto:brigidacediel@hotmail.com mailto:chchavesa@unal.edu.co mailto:scuencah@cardioinfantil.org mailto:ottndelgadoc@unal.edu.co mailto:ydiaza@unal.edu.co Nancy Carolina Díaz Rodríguez, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Médica Fisiatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología, Bogotá, Colombia. nankro@gmail.com Jorge Arturo Díaz Ruíz, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Profesor Titular Departamento de Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL); Médico Fisiatra Clínica Colombia, Bogotá, Colombia. jadiazru@unal.edu.co José Luis Duplat Lapides, M.D. Especialista en Ortopedia Infantil Pontificia Universidad Javeriana; Ortopedista Infantil Instituto Roosevelt; Jefe Laboratorio para el Análisis de la Marcha y el Movimiento Corporal Humano Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. jlduplat@gmail.com Ivonne Carolina Escobar Urrego, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Especialista en Derecho Médico Sanitario Universidad del Rosario; Especialista en Bioética Universidad El Bosque; Médica Fisiatra Clínica Universidad de La Sabana, Chía, Colombia. ivonneeu@clinicaunisabana.edu.co Andrea Lariza Espinal Gil, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra Hospital Simón Bolívar E.S.E., Bogotá, Colombia. alespinalg@unal.edu.co Eugenia Espinosa García, M.D. Especialista en Pediatría Universidad del Rosario; Especialista en Neurología Pediátrica Universidad Militar Nueva Granada; Profesora Titular Neurología Pediátrica Universidad Militar Nueva Granada; Coordinadora Académica Postgrado de Neurología Pediátrica Universidad Militar Nueva Granada; Neuróloga Infantil Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. eugeniaespinosa@yahoo.com 24 mailto:nankro@gmail.com mailto:jadiazru@unal.edu.co mailto:jlduplat@gmail.com mailto:ivonneeu@clinicaunisabana.edu.co mailto:alespinalg@unal.edu.co mailto:eugeniaespinosa@yahoo.comAstrid Lucía Fajardo Martino, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Médica Fisiatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología, Bogotá, Colombia. asfajardo@yahoo.com Laura Alejandra Fernández Escobar, T.O. Terapeuta Ocupacional Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. laurale.fernandez@gmail.com John Jairo Forero Díaz, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Instituto Roosevelt; Médico Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL); Médico Fisiatra EPS Sanitas, Bogotá, Colombia. jjforerod@unal.edu.co Ing. Paula Patricia Flórez Herrera Ingeniera Biomédica Universidad de los Andes; Ingeniera Laboratorio para el Análisis de la Marcha y el Movimiento Corporal Humano Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. pflorezh@hotmail.com Adriana A. Flórez Vargas, M.D. Especialista en Patología Anatómica y Clínica Universidad Nacional de Colombia; Especialista Patología Renal Brigham and Women´s Hospital; Fellow Visitor Neuropatología Brigham and Women´s Hospital; Médica Patóloga Laboratorio Clínico y Patología Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá, Bogotá, Colombia. adriana.florez@fsfb.org.co Johanna Isabel Franco Walteros, Fonoaudióloga Fonoaudióloga Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia jfranco@ioir.org.co Liliana Margarita García Gutiérrez, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Militar Nueva Granada; Especialista en Docencia Universitaria Universidad El Bosque; Profesor Clínico Adjunto Universidad de La Sabana, Chía, Colombia. 25 mailto:asfajardo@yahoo.com mailto:laurale.fernandez@gmail.com mailto:jjforerod@unal.edu.co mailto:pflorezh@hotmail.com mailto:adriana.florez@fsfb.org.co mailto:jfranco@ioir.org.co liliana.garcia@clinicaunisabana.edu.co Andrés Felipe Gil Salcedo, T.O. Especialista en Bioingeniería Universidad Distrital Francisco José de Caldas; Diploma de Estado Francés en Terapia Ocupacional; Universidad de Paris 6 Créteil Val de Marne, Paris, Francia. andresgil11@hotmail.com María Catalina Gómez Guevara, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Profesor Clínico Adjunto Universidad de La Sabana; Coordinadora Postgrado Medicina Física y Rehabilitación Universidad de La Sabana; Médica Fisiatra Clínica Universidad de la Sabana, Chía, Colombia. catalina.guevara@clinicaunisabana.edu.co Aura Lucía Guarnizo Tovar, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad de La Sabana; Médica Fisiatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. auraluguarnizo@gmail.com Luisa Fernanda Gutiérrez Carvajalino, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad de La Sabana; Médica Fisiatra Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología, Bogotá, Colombia. luisis81@yahoo.com Miguel Ángel Gutiérrez Ramírez, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Militar Nueva Granada; Postgrado en Órtesis y Prótesis University of Hartford; Especialista en Salud Ocupacional Universidad El Bosque; Médico Fisiatra Servicio de Amputados y Prótesis Hospital Militar Central; Profesor de Cátedra Auxiliar Medicina Física y Rehabilitación Facultad de Medicina Universidad Militar Nueva Granada, Bogotá, Colombia. miguelgutra@yahoo.com Abel Hernández Arévalo M.D., M.Sc. Médico cirujano y especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Maestría en Medicina Alternativa –Osteopatía y Quiropraxia- Universidad 26 mailto:liliana.garcia@clinicaunisabana.edu.co mailto:andresgil11@hotmail.com mailto:catalina.guevara@clinicaunisabana.edu.co mailto:auraluguarnizo@gmail.com mailto:luisis81@yahoo.com mailto:miguelgutra@yahoo.com Nacional de Colombia; Profesor Auxiliar Departamento de Medicina Física y Rehabilitación Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia; Jefe Médico de Rehabilitación Virrey Solís IPS-Centro Policlínico del Olaya, Bogotá, Colombia. ahernandeza@unal.edu.co Fabián Alexander Leal Arenas, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Militar Nueva Granada; Especialista en Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos Instituto Nacional de Cancerología – Universidad Militar Nueva Granada; Médico Paliativista Hospital Universitario de San Ignacio, Bogotá, Colombia. fallear@hotmail.com Alfonso Javier Lozano Castillo, M.D., M.Sc. Especialista en Radiología e Imágenes Diagnósticas Universidad Nacional de Colombia; Maestría en Educación Universidad de La Sabana; Profesor Titular Departamento de Imágenes Diagnósticas Universidad Nacional de Colombia; Coordinador de Neuroimágenes Fundación SAINT, Bogotá, Colombia. ajlozanoc@unal.edu.co Silvia Juliana Maradei Anaya, M.D. Estudiante V semestre Maestría en Genética Humana Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia. sjmaradeia@unal.edu.co Diana Patricia Martínez Trujillo, M.D., M.Sc. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad de Antioquia; Maestría en Bioética Universidad El Bosque, Medellín Antioquia. dimartru@gmail.com Yimy Francisco Medina Velásquez, M.D. Especialista en Reumatología Universidad Nacional de Colombia, Profesor Asociado Departamento de Medicina Interna Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Colombia. yimfmedinav@unal.edu.co Juan Camilo Mendoza Pulido, M.D. 27 mailto:ahernandeza@unal.edu.co mailto:fallear@hotmail.com mailto:ajlozanoc@unal.edu.co mailto:sjmaradeia@unal.edu.co mailto:dimartru@gmail.com mailto:yimfmedinav@unal.edu.co Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. jcmendozap@unal.edu.co Andrea del Pilar Monroy Medrano, F.T. Especialista en Promoción de la Salud y Desarrollo Humano Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca; Fisioterapeuta Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. andream114@hotmail.com Camilo Andrés Mora Barrera, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Instituto Roosevelt; Médico Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL); Médico Fisiatra EPS Sanitas, Bogotá, Colombia. camorab@unal.edu.co Miguel Mauricio Moreno Capacho, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Subespecialista en Rehabilitación Oncológica Universidad Militar Nueva Grabada; Coordinador Servicio de Rehabilitación Instituto Nacional de Cancerología E.S.E., Bogotá, Colombia. mmorenoca@cancer.gov.co Jorge Nicolás Muñoz Rodríguez, M.D. Residente de IV año Especialización en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia. jnmunozro@unal.edu.co Martha Vanessa Ortiz Calderón, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra IPS FRAHI, Duitama, Colombia; Médica Fisiatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. mvanessaocal@gmail.com Fernando Ortiz Corredor, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Profesor Titular Departamento de Medicina Física y Rehabilitación Facultad de Medicina 28 mailto:jcmendozap@unal.edu.co mailto:andream114@hotmail.com mailto:camorab@unal.edu.co mailto:mmorenoca@cancer.gov.co mailto:jnmunozro@unal.edu.co mailto:mvanessaocal@gmail.com Universidad Nacional de Colombia; Jefe servicio de Rehabilitación Instituto Roosevelt; Director Científico Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL); Médico Fisiatra Hospital Universitario Nacional, Bogotá, Colombia. fortizc@unal.edu.co Martha Edith Oyuela Mancera, M.D., M.Sc. Especialista en Radiología e Imágenes Diagnósticas Universidad del Rosario; Especialista en Bioética Pontificia Universidad Javeriana; Especialista en Epidemiología Universidad del Rosario; Maestría en Economía de la Salud y Farmacoeconomía Universitat Pompeu Fabra; Jefe Servicio de Imágenes Diagnósticas Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. moyuela@ioir.org.co Oscar DanielPáez Pineda, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra IPS FRAHI, Duitama, Colombia; Médico Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL), Bogotá, Colombia oscardpaezp@gmail.com Martha Peña Preciado, M.D. Especialista en Neurología Cínica Universidad Nacional de Colombia; Neuróloga Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. mpenap@unal.edu.co Claudia Elena Pérez Hernández, F.T. Especialista en Intervención Fisioterapéutica en Ortopedia y Traumatología Universidad Autónoma de Manizales; Fisioterapeuta Laboratorio para el Análisis de la Marcha y el Movimiento Corporal Humano Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. ceperezh@gmail.com María Leonor Rengifo Varona, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Jefe del Departamento de Rehabilitación Clínica Universidad de La Sabana, Chía, Colombia. marialrv@yahoo.com Julio Enrique Reyes Ortega Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; 29 mailto:fortizc@unal.edu.co mailto:moyuela@ioir.org.co mailto:oscardpaezp@gmail.com mailto:mpenap@unal.edu.co mailto:ceperezh@gmail.com mailto:marialrv@yahoo.com Médico Fisiatra Fundación Teleton Cartagena, Rehabilitar IPS Cartagena. jreyes.fisiatra@gmail.com Mónica Rincón Roncancio, M.D., M.A., M.Sc. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Especialista en Docencia Universitaria Universidad del Rosario; Maestría en Bioética Universidad Católica de Lovaina; Maestría en Filosofía Pontificia Universidad Javeriana; Maestría en Fisiología Universidad Nacional de Colombia; Instructor Asociado Universidad del Rosario y Universidad de La Sabana; Jefe del Servicio de Rehabilitación Fundación Cardioinfantil Instituto de Cardiología, Bogotá, Colombia. mrinron@hotmail.com Álvaro Rodríguez Lázaro, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL); Médico Fisiatra Clínica Universitaria Colombia, Bogotá, Colombia. alerodriguezla@unal.edu.co Carlos Hernán Rodríguez Martínez, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad El Bosque; Entrenamiento Dolor y Cuidados Paliativos Instituto de Tumores de Milán; Especialista en Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos Instituto Nacional de Cancerología E.S.E. – Pontificia Universidad Javeriana; Fellow en Práctica Intervencionista en Dolor Instituto Mundial para el Dolor; Jefe de Servicio de Dolor y Cuidados Paliativos Instituto Nacional de Cancerología E.S.E., Bogotá, Colombia. pallios@yahoo.com Ing. María Elsy Rodríguez Rojas Ingeniera de Sistemas Escuela de Administración de Negocios; Ingeniera Laboratorio para el Análisis de la Marcha y el Movimiento Corporal Humano Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. elsy_rodriguez@hotmail.com Liliana Elizabeth Rodríguez Zambrano, M.D. Residente de III año Especialización en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia. lerodriguezz@unal.edu.co 30 mailto:jreyes.fisiatra@gmail.com mailto:mrinron@hotmail.com mailto:alerodriguezla@unal.edu.co mailto:pallios@yahoo.com mailto:elsy_rodriguez@hotmail.com mailto:lerodriguezz@unal.edu.co Edicson Ruiz Ospina M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. eruizo@unal.edu.co María Claudia Salcedo, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra Clínica del Country; Médica Fisiatra Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. mcsalcedom@unal.edu.co Octavio Silva Caycedo, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Especialista en Gerencia en Salud Ocupacional Universidad del Rosario; Tecnólogo en Diseño y Adaptación de Órtesis y Prótesis Servicio Nacional de Aprendizaje SENA; Profesor Asociado Departamento de Medicina Física y Rehabilitación Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia; Director Departamento de Medicina Física y Rehabilitación Facultad de Medicina Universidad Nacional de Colombia; Médico Fisiatra Hospital Universitario Nacional, Bogotá, Colombia. osilvac@unal.edu.co Diana Pilar Soto Peña, F.T Coordinadora de Servicio de Fisioterapia Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. d.soto@ioir.org.co Ángela Maryoure Gigliola Suárez Moya, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Especialista en Medicina del Trabajo Universidad del Rosario; Médica Fisiatra Instituto Nacional de Cancerología E.S.E., Bogotá, Colombia. agsuarezm@unal.edu.co María de Los Ángeles Tamayo Heredia, Fonoaudióloga Especialista en Rehabilitación de la Discapacidad de la Comunicación Infantil Corporación Universitaria Iberoamericana; Fonoaudióloga Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. mdtamayoh@unal.edu.co 31 mailto:eruizo@unal.edu.co mailto:mcsalcedom@unal.edu.co mailto:osilvac@unal.edu.co mailto:d.soto@ioir.org.co mailto:agsuarezm@unal.edu.co mailto:mdtamayoh@unal.edu.co Marly Carolina Uribarren Larrota Psicóloga Universidad de Los Andes; Especialista en Evaluación y Diagnóstico Neuropsicológico Universidad de San Buenaventura; Maestría en Neuropsicología Clínica Universidad de San Buenaventura; Neuropsicóloga Clínica Instituto Roosevelt, Bogotá, Colombia. npsmarlyuribarren@gmail.com Doris Valencia Valencia, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad Nacional de Colombia; Profesora Asociada Universidad Nacional de Colombia; Médica Fisiatra Fundación Hospital de La Misericordia; Epidemióloga Clínica, Bogotá, Colombia. dvalenciava@unal.edu.co Valentina Velasco Gómez, M.D. Especialista en Medicina Física y Rehabilitación Universidad de La Sabana; Médica Fisiatra Centro de Investigación en Fisiatría y Electrodiagnóstico (CIFEL), Bogotá, Colombia. valentinav7@hotmail.com 32 mailto:npsmarlyuribarren@gmail.com mailto:dvalenciava@unal.edu.co mailto:valentinav7@hotmail.com Prefacio Este texto, posiblemente, sea un reflejo de la evolución que ha tenido la especialidad en Medicina Física y Rehabilitación en el país recientemente. El contenido amplio, y la cantidad de autores, sugieren cómo las áreas del conocimiento donde un fisiatra puede desempeñar un papel, no secundario ni ordinalmente menor, son muy variables y, en nuestra opinión, importantes. Con la casa editorial habían sido publicadas previamente dos ediciones del Manual de Medicina de Rehabilitación. Los editores de este libro consideraron pertinente desarrollar un nuevo enfoque en el que, tanto los fundamentos como los nuevos conceptos, quedaran registrados. Para esto, especialistas locales, fisiatras en su mayoría, junto con la invaluable ayuda de otros especialistas y profesionales en rehabilitación, escribieron los capítulos relacionados con sus áreas de experticia. Se tratan temas clásicos y básicos como el manejo de los individuos con enfermedad cerebrovascular, trauma medular y encefálico. Pero también se incluye el manejo de rehabilitación en esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica y fibromialgia donde, los autores presentan la evidencia relevante junto con la experiencia ordenada y sistemática acumulada en sus instituciones. Puntualmente, el capítulo sobre el manejo de rehabilitación en esclerosis lateral amiotrófica hace un abordaje interesante con la perspectiva de todas las disciplinas que tienen que ver con el manejo de estos pacientes en el Instituto de Ortopedia Infantil Roosevelt en Bogotá. Los capítulos sobre fibromialgia presentan primero una introducción general y fundamentos, seguido de la evaluación funcional, el manejo no farmacológico, y los resultados que han tenido estos programas de rehabilitación también en el Instituto Roosevelt. El texto incluye temas como rehabilitación asistida por robots, centrado en enfermedades vasculares del sistema nervioso central, con el objetivo de mejorar resultadosen la recuperación de la marcha y de las praxias finas de la mano. Se dedican dos capítulos al tema de las sillas de ruedas: en el primero se describe detalladamente los tipos y componentes de los aparatos, luego se presenta una guía de formulación adecuada. Se presentan enfoques clásicos y complementarios sobre el dolor lumbar mecánico y su manejo. Las enfermedades neuromusculares son presentadas a través de la óptica tanto del rehabilitador, como del genetista y del neumólogo en capítulos diferentes: diagnóstico genético y ventilación domiciliaria en enfermedades neuromusculares. Teniendo en cuenta la cantidad de conocimiento publicado sobre parálisis cerebral, se presentan varios capítulos del tema. Las generalidades son abordadas por medio de un enfoque multidisciplinario: los autores 33 (fisiatra, ortopedista infantil, neurólogo infantil y pediatra) exponen su amplia experiencia adquirida en el Instituto Roosevelt de Bogotá, que es considerado un centro de referencia para la atención de niños con parálisis cerebral. También se presentan capítulos sobre la evaluación de la funcionalidad de los niños (motora gruesa, motora fina y del lenguaje), manejo quirúrgico ortopédico y de la espasticidad, control de la salivación excesiva, y evaluación de patrones de marcha. La estratificación y el control de los factores de riesgo cardiovascular, los detalles de los programas de rehabilitación cardíaca, el ejercicio terapéutico (incluyendo su correcta prescripción) que se utilizan en la Fundación Cardioinfantil-Instituto de Cardiología de Bogotá, referente nacional en el tema, son tratados por especialistas destacados en esta área. El capítulo en rehabilitación oncológica es tratado por especialistas del Instituto Nacional de Cancerología de Bogotá. La pericia de los especialistas de CIFEL-Bogotá en medicina laboral queda registrada en el capítulo de desórdenes músculo-esqueléticos de origen ocupacional. Las órtesis y el electrodiagnóstico, temas siempre relevantes para el fisiatra, también son presentados. En fin, la cantidad de temas tratados es importante. Esperamos que la calidad del contenido de este libro de texto satisfaga a los lectores. Después de advertir el trabajo (el producto del esfuerzo empleado y la distancia que se recorrió desde que primero se planteó la idea de escribir un libro de texto) que tomó terminar esta tarea, creo que es importante agradecer a todos los que, de una manera u otra, ayudaron a completar este texto en rehabilitación. A todos los autores por el empeño que pusieron en completar sus capítulos. A todas las personas que su nombre no aparece en este libro pero su contribución fue enorme: tiempo empleado en revisar y corregir los textos, aburridas discusiones sobre el desarrollo adecuado y la mejor culminación del libro, más revisiones, la mejor calidad de las imágenes con la mejor técnica posible, retroalimentación a los autores, llamadas a pacientes, unificación de estilo, reuniones, y muchas otras pertinencias. Todos ellos saben quiénes son, infinitas gracias por el tiempo y el esfuerzo empleado. Un reconocimiento especial a los doctores Edicson Ruiz Ospina, Liliana Elizabeth Rodríguez Zambrano, Sandra Milena Castellar Leones y Andrés Alonso Rojas Ruiz, sus comentarios, aportes, críticas y sugerencias, casi siempre precisas, ayudaron a dar forma al producto final. Al equipo de trabajo del Laboratorio de Análisis de la Marcha y del Movimiento Corporal Humano del Instituto Roosevelt: doctor José Luis Duplat Lapides, ortopedista infantil y coordinador, Magda Baquero Ramírez y Claudia Elena Pérez Hernández, fisioterapeutas, y a las ingenieras María Elsy Rodríguez Rojas, Paula Patricia Flórez Herrera y Alejandra Castelblanco Cruz. También a María Fernanda Camacho Bocanegra, su contribución invaluable está patente en varios capítulos de este libro. Todos ellos hicieron más fácil la tarea de consolidar, analizar e interpretar la información de la estabilometría, de las pruebas con el sensor inercial y del análisis computarizado de la marcha, que fueron utilizadas para algunos capítulos de este libro. Por último, y en un espacio aparte, es preciso mencionar al doctor Jorge Nicolás 34 Muñoz Rodríguez. Que este texto de medicina física y rehabilitación se haya terminado y sea ahora una realidad es gracias a él: su persistencia, dedicación incansable fueron esenciales desde el momento que se inició la construcción del libro hasta que se entregó a la casa editorial. Finalmente, esperamos que los temas que se presentan en este texto sean útiles e interesantes. Consideramos que casi todo lo presentado en este texto puede ser incorporado a la práctica clínica de los fisiatras y no creemos que sea difícil. Juan Camilo Mendoza Pulido Médico Fisiatra Instituto Roosevelt 35 Sección 1 36 Evaluación en Medicina Física y Rehabilitación Introducción Capítulo 1. Examen clínico músculo-esquelético Capítulo 2. Evaluación clínica y funcional del paciente con discapacidad neurológica Capítulo 3. Evaluación funcional del paciente con ataque cerebrovascular Capítulo 4. Electrodiagnóstico Capítulo 5. Electrodiagnóstico del síndrome de túnel del carpo Capítulo 6. Evaluación clínica y electrofisiológica del paciente con polineuropatía Capítulo 7. Evaluación clínica y electromiográfica de las miopatías en el adulto Capítulo 8. Monitoreo neurofisiológico intraoperatorio en columna vertebral Capítulo 9. Evaluación cuantitativa de la sensibilidad Capítulo 10. Diagnóstico genético de las principales distrofias musculares, miopatías congénitas y neuropatías hereditarias Capítulo 11. Utilidad de las imágenes por resonancia magnética en la valoración de la columna vertebral Capítulo 12. Introducción a la ultrasonografía de nervio periférico e intervenciones guiadas por ultrasonido para fisiatras Capítulo 13. Biopsia de músculo y nervio Capítulo 14. Evaluación del equilibrio y de la marcha 37 EN FISIATRÍA ES DE GRAN IMPORTANCIA una adecuada exploración clínica y paraclínica con el fin de establecer un diagnóstico correcto y de hacer objetivo el grado de discapacidad, funcionalidad y desempeño general del individuo. Lo anterior es fundamental para ofrecer estrategias de rehabilitación que permitan optimizar la independencia funcional y la calidad de vida. Esta sección tiene como propósito presentar al lector las distintas herramientas de evaluación con las que cuenta el médico rehabilitador, sus indicaciones en la práctica diaria y su correcta interpretación según el contexto clínico. 38 Capítulo 1 39 Examen físico músculo- esquelético Jorge Nicolás Muñoz Rodríguez Introducción Columna Hombro Codo Muñeca y mano Cadera y pelvis Rodilla Tobillo y pie Referencias bibliográficas 40 Introducción LAS CONDICIONES MÚSCULO-ESQUELÉTICAS pueden afectar todas las regiones del cuerpo y, a partir de un diagnóstico correcto, se puede proporcionar un tratamiento efectivo y dar un pronóstico.(1) La evaluación del paciente con sintomatología músculo-esquelética puede ocurrir en diferentes contextos como la atención primaria, la medicina deportiva, la práctica ortopédica y la medicina física y rehabilitación; comprende un examen físico básico (inspección, palpación, evaluación de los rangos de movimiento articular y fuerza muscular) y numerosas pruebas clínicas disponibles.(2) Existen algunas consideraciones con relación a las pruebas específicas del examen físico músculo-esquelético que el examinador debe tener en cuenta:(3) 1. Antes de realizar cualquier prueba física debe elaborarse una historia clínica completa y un examen físico básico, para obtener la máxima utilidad de la evaluación. 2. Conocer qué es lo “normal” en cada paciente. Existe una variación de la normalidad que depende del sexo, la edad y la composición corporal. Una herramienta útil para este propósito es evaluar primero el lado sano, que servirá como parámetro comparativo. 3. Elegir cuidadosamente las pruebas a utilizar. Es preferible usar aquellas que cuentan, en la literatura, con mayor respaldo sobre su uso.Algunas pruebas solo deben ser aplicadas en determinadas circunstancias o realizadas por una persona experta. Debe seguirse cuidadosamente la técnica descrita e interpretar adecuadamente los resultados. 4. Es preferible escoger calidad que cantidad. Las pruebas con mayor sensibilidad están dirigidas a descartar una entidad, mientras que las de mayor especificidad son útiles para confirmar una sospecha diagnóstica. 5. Realizar una misma prueba regularmente. Entre más se esté expuesto a un determinado grupo de pacientes o a una condición médica, mayor habilidad se obtendrá en la realización e interpretación de una prueba diagnóstica. 6. Ninguna prueba es diagnóstica por sí sola. Normograma de Fagan En el año 1957, el doctor Terrence Fagan crea un normograma para cuantificar la 41 probabilidad postest de que un individuo sea afectado por una condición después de aplicársele una prueba, y cuál la probabilidad de que ese mismo individuo tenga la condición, antes de ejecutar la prueba (probabilidad pretest).(4) Razón de probabilidad (Likelihood Ratio, LR) La razón de probabilidad (LR) es una medida del rendimiento de una prueba diagnóstica, que indica en qué proporción esta puede modificar la probabilidad de tener una enfermedad.(5) La LR puede ser expresada como positiva o negativa, a partir de los parámetros de sensibilidad (Se) y especificidad (Es) de una prueba diagnóstica, por medio de las siguientes ecuaciones: LR+ = Se / (1 – Es) LR– = (1 – Se) / Es) Una LR por encima o por debajo de uno, incrementa o disminuye la posibilidad de padecer una enfermedad.(5) En este capítulo se mencionarán algunas LR de diferentes pruebas clínicas músculo-esqueléticas. Existen en internet diferentes bases de datos que recopilan las LR para pruebas clínicas y paraclínicas; una de ellas se encuentra en el siguiente enlace: http://lrdatabase.com. En las siguientes secciones de este capítulo se describirá la evaluación músculo- esquelética de diferentes segmentos corporales, describiendo los aspectos básicos de la evaluación y haciendo énfasis en diferentes pruebas diagnósticas aplicables a un gran número de patologías. Columna Durante el examen de la columna vertebral se debe interrogar al paciente sobre dolor a este nivel, y en especial, si este se exacerba con los movimientos realizados. Es importante identificar el uso de ayudas para la marcha como férulas para el pie caído, bastones o caminadores, lo cual da una perspectiva sobre la movilidad actual del paciente, lo que a su vez, es un indicador o no de patología vertebral.(6) La inspección de la columna se debe hacer con el torso lo más descubierto posible, haciendo una vista anterior, posterior y lateral. En la Tabla 1.1 se especifican algunos signos que se pueden encontrar durante la inspección de la columna vertebral y su significado clínico. 42 http://www.lrdatabase.com/ Tabla 1.1. Signos en la inspección de la columna vertebral. Adaptado de (6) Categoría Signo Patología posible Piel Cicatrices Manchas café con leche Seno dérmico, mechones u hoyuelos Cirugías, trauma Neurofibromatosis Disrafismo oculto Tejidos blandos o músculo Masas paravertebralesAsimetría o atrofia muscular Postural, tumores Postural o neuromuscular Hueso Curvatura sagitalCurvatura coronal Cifosis - lordosis Escoliosis Examen del paciente en bípedo Marcha Se debe evaluar la marcha del paciente en un espacio de por lo menos tres a cinco metros, permitiéndole caminar desde y hacia el examinador. Se deben identificar los patrones de marcha anormal. Giladi y cols. proponen un sistema de clasificación de las alteraciones de la marcha, basado en si son continuas o episódicas, lo cual tiene implicaciones desde el punto de vista de la función, el pronóstico y el tratamiento. Estas alteraciones se enumeran en la Tabla 1.2.(7) Tabla 1.2. Clasificación de las alteraciones de la marcha según su presentación clínica Contínua Ocurren de forma consistente con la locomoción (pueden variar en severidad) Atáxica. Desequilibrio e hipermetría en el apoyo y el balanceo Somatosensorial Vestibular Cerebelosa Espástica. Asociada con un incremento en el tono postural Hemiparética Paraparética/Tetraparética Bradiquinética/hipoquinética. Pasos lentos o cortos y/o respuestas posturales lentas o cortas Disquinética/coréica/distónica. movimientos involuntarios Parética. Asociada a debilidad muscular o parálisis Truncal. Deformidades posturales axiales estáticas Antálgicas. Secundarias a dolor músculo-esquelético o central Frontales. “Apráctica” Ansiosa, miedo caídas, cautelosa Psicogénica Indeterminada. Algunas veces puede ser difícil clasificar la naturaleza del desorden Episódica. Ocurre de forma intermitente con la locomoción (puede variar en severidad y frecuencia) Congelamiento. Incapacidad transitoria para generar una marcha efectiva Festinación. Incremento no intencional de la velocidad de la marcha, usualmente con pasos cortos 43 Desequilibrio. Pérdida transitoria del balance Mixta. La persona sufre más de una anormalidad contínua, o contínua y episódica, entre otras Adaptado de (7) A continuación se describirán algunos patrones de la marcha anormal que se pueden encontrar en la consulta de rehabilitación. 1. Marcha hemipléjica espástica (“en segador”). Sus causas más frecuentes son las vasculares y la esclerosis múltiple, con un compromiso de la corteza motora o el haz corticoespinal. En este caso, la extremidad inferior presenta una deformidad en extensión, por lo que se comporta como si tuviera mayor longitud y el paciente debe realizar un semicírculo durante el balanceo.(8) 2. Marcha parkinsoniana. Se observa en los síndromes rigidoacinéticos como la enfermedad de Parkinson, está caracterizada por una base de sustentación estrecha, pasos cortos, fenómenos de bloqueo, aumento involuntario de la velocidad de la marcha (festinación) y disminución en el braceo. El paciente manifiesta dificultad para el inicio de la marcha y arrastre de los pies, se observa dificultad para los giros con afectación de las respuestas posturales.(8) 3. En la marcha antálgica el paciente dedicará menos tiempo a cargar peso sobre la extremidad afectada y aunque esto se puede presentar en patologías de los miembros inferiores, también puede ser generada por condiciones que afectan la columna vertebral.(6) 4. La marcha en Trendelemburg traduce debilidad de la musculatura abductora de la cadera (gluteus medius y minimus). Se observará caída de la pelvis del lado no afectado, cuando la extremidad afectada se encuentra en la fase de apoyo. El paciente intentará compensar la debilidad, inclinando el torso hacia el lado no afectado. Si se sospecha una marcha con estas características, se debe realizar el signo de Trendelemburg, que se describirá más adelante.(6) 5. Marcha en estepaje. El pie caído se presenta por debilidad de la musculatura dorsiflexora del tobillo en el contexto de múltiples patologías que afectan el nervio periférico, la raíz nerviosa o el Sistema Nervioso Central (SNC). El paciente debe realizar una flexión exagerada de la musculatura proximal de la extremidad afectada, para poder realizar el paso durante la fase de balanceo de la marcha. Dicha extremidad se comporta como si tuviera mayor longitud.(6) 6. Marcha anormal simétrica. En ocasiones el paciente experimentará anormalidades de forma bilateral, por lo que el examinador debe centrar su atención en alteraciones simétricas como aumento de la base de sustentación, arrastre de los pies, entre otras. (6) 7. Marcha en talones y puntas. Es una herramienta útil para valorar la debilidad de los miotomas L4-S1. El examinador solicitará al paciente caminar en talones, 44 evaluando L4/L5 y, posteriormente, caminar en puntas de pies evaluando S1.(6) Palpación Se puede realizar con el paciente en bípedo desde la parte posterior, usando una sola mano y comenzando en la línea media, desde el occipucio hasta el cóccix. Se debe palpar cada vértebra en busca de dolor, masas o escalonamientos. Posteriormente, sedebe realizar una palpación similar de la musculatura paravertebral bilateral. Movilidad Se debe valorar de forma separada la movilidad activa de la columna cervical, torácica y lumbar. A diferencia de otros segmentos corporales, no se recomienda la evaluación pasiva de estos movimientos. En la Tabla 1.3 se resumen los movimientos de la columna cervical que deben evaluarse durante el bípedo. La contribución de la columna torácica a los movimientos de flexo-extensión es mínima, pero es el principal segmento en el movimiento de rotación. En este, se le pide al paciente que gire su cuerpo a cada lado, evitando el movimiento de rotación de la pelvis. El valor normal de la rotación de la columna torácica es de 60º en cada dirección.(6) En la evaluación de la columna lumbar, el paciente debe realizar de forma activa los movimientos señalados en la Tabla 1.4. La columna torácica hace un pequeña contribución al movimiento de flexo-extensión, pero no es posible aislar este movimiento del realizado por la columna lumbar. Tabla 1.3.Movimientos de la columna cervical (6) Instrucción Movimiento Área evaluada Rango de movimiento normal Asentir con la cabeza Flexo/extensión Atlanto-occipital Alrededor del 50 % de lamovilidad de la columna cervical Barbilla en el pecho e inclinación de la cabeza hacia atrás Flexo/extensión Columna cervical total 50 º de flexión a 30º de extensión Gire la cabeza hacia un lado Rotación Columna cervicaltotal 70 a 90º Incline la cabeza hasta que la oreja toque el hombro Flexión lateral Columna cervical total 40º Tabla 1.4. Movimientos de la columna lumbar (6) Instrucción Movimiento Área evaluada Rango de movimiento normal Toque los dedos de los pies mientras que las rodillas permanecen extendidas Flexión anterior Lumbar (y torácica) 40º a 60º Arquéese hacia atrás Extensión Lumbar 10 a 15º 45 Deslice una mano hacia abajo por su pierna, hasta tocar su rodilla Flexión lateral Lumbar (y torácica) 20º Pruebas especiales Prueba de compresión cervical de Spurling En esta prueba el paciente hace extensión del cuello y rotación de la cabeza, después, el examinador aplica una compresión axial cefálica. (Figura 1.1, Video 1.1) Se considera que la prueba es positiva si el paciente experimenta síntomas radiculares en la extremidad ipsilateral a la rotación cefálica. Estos síntomas son dolor y/o parestesias, que deben extenderse en el territorio de una raíz nerviosa cervical. La literatura disponible sugiere que esta prueba tiene una especificidad alta, pero una sensibilidad baja para compromiso radicular cervical.(9) Figura 1.1. Prueba de compresión cervical de Spurling Test de Schober modificado Para esta prueba el paciente se encuentra de pie y el examinador detrás. Se realiza una marca en la piel del paciente, cinco cm por debajo de la vértebra L4 y 10 cm por encima. Posteriormente el paciente debe flexionar el tronco, con las rodillas extendidas, tratando 46 de tocar el piso con los dedos; el examinador mide nuevamente la distancia entre los dos puntos. Se espera que, con la flexión del tronco, la segunda medición aumente por lo menos cinco cm en comparación con la primera. Si esto no ocurre, se considera que el paciente tiene una limitación para la flexión de la columna lumbar.(6) Signo de Lasegue En este signo, el paciente yace en decúbito supino y el examinador toma una extremidad inferior por el pie o el tobillo, levantándola pasivamente con la rodilla en extensión. Si la prueba es positiva, el paciente experimentará un dolor punzante que se extenderá, distal a la rodilla, por toda la extremidad.(6) Signo de Lhermitte Actualmente se describe como la flexión cervical anterior hasta el máximo rango de movimiento posible, con el paciente en sedente. Se considera positivo si el paciente experimenta una “sensación eléctrica”, que desciende por la columna vertebral en sentido caudal hasta las extremidades. Se ha encontrado presente en diferentes patologías del cordón espinal como la esclerosis múltiple, tumores, mielitis por radiación, entre otras. Existen pocos estudios que midan la precisión diagnóstica de este signo, el cual fue descrito inicialmente en pacientes con esclerosis múltiple, reportándose pobre sensibilidad y alta especificidad para compromiso del cordón espinal a nivel cervical. (Video 1.2) (10) Examen neurológico Para evaluar el estado neurológico de un paciente debe examinarse la sensibilidad táctil en cada dermatoma y la fuerza muscular de cada miotoma. Así como los reflejos músculo tendinosos (RMT). En la Tabla 1.5 se exponen las acciones para evaluar el miotoma y dermatoma correspondiente a las raíces nerviosas. Hombro El primer paso del examen físico del hombro es la inspección. Durante la misma se debe comparar la cintura escapular con la contralateral, con el fin de detectar deformidades óseas, asimetría, edema y/o atrofia muscular. 47 Tabla 1.5. Raíces nerviosas y pruebas correspondientes a cada miotoma y dermatoma. (6, 11) Raíz nerviosa Motor Sensitivo C5 Flexión de codo Proximal y lateral a la fosa antecubital C6 Extensión de muñeca Cara dorsal de la base del primer dedo C7 Extensión del codo Dorso de la falange distal del tercer dedo C8 Flexores de los dedos Dorso de la falange distal del quinto dedo T1 Abducción del quinto dedo Proximal y medial a la fosa antecubital L2 Flexión de cadera Cara antero-medial del muslo L3 Extensión de rodilla Cara medial distal del muslo L4 Dorsiflexión del tobillo Maléolo medial L5 Dorsiflexión del grueso artejoa Dorso del pie S1 Plantiflexión del tobillo Cara posterolateral del pie Las estructuras anatómicas que deben palparse en busca de dolor incluyen la articulación acromioclavicular, la cabeza humeral (anterior, lateral y posterior), la corredera bicipital, el acromion anterior, la región periescapular, el tendón del pectoral mayor, el músculo trapecio y el punto de Erb.(12) Se debe evaluar el rango de movimiento articular de la articulación glenohumeral de forma pasiva y activa. Esta evaluación debe hacerse de forma comparativa, ya que el rango de movimiento varía ampliamente entre los individuos. La importancia de realizar tanto el movimiento pasivo como el activo radica en que, condiciones como la patología del manguito rotador, cursan con limitación en el rango de movilidad activa con una movilidad pasiva normal o muy cerca de la normal.(12) El rango de movimiento articular debe ser evaluado preferiblemente con el paciente en decúbito supino, con la escápula en contacto con la mesa de examen, con el fin de aislar la verdadera rotación glenohumeral. De esta forma, se lleva el miembro superior a abducción de 90º y, partiendo del neutro de rotación, se realiza la rotación interna y externa, palpando la apófisis coracoides y fijando la escápula para evitar la acción de esta.(13) Una consideración que se debe tener en el momento de evaluar los arcos de movimiento del hombro, es que la “verdadera abducción” del hombro no ocurre en el plano coronal sino en el plano escapular, el cual se localiza entre 30º y 45º grados anterior al plano coronal.(14) Pinzamiento subacromial El manguito rotador está conformado por los músculos subscapularis, infraspinatus, supraspinatus y teres minor.(15) El síndrome de pinzamiento de esta estructura puede ser generado por una variedad de condiciones entre las que se encuentran tendinitis, 48 ruptura parcial o completa, desgarro del ligamento coracoacromial y bursitis subacromial. (12) Existen algunas pruebas clínicas para el diagnóstico de esta condición, útiles cuando no existen anormalidades en los rangos de movimiento articular o debilidad muscular evidente. Prueba de Hawkins-Kennedy En esta prueba el hombro está en flexión anterior de 90º y en rotación interna. El codo se encuentra flexionado y el examinador imprime un movimiento fuerte de rotación interna sobre el antebrazo del paciente. (Figura 1.2, Video 1.3) De las pruebas disponibles para el síndrome de pinzamiento, esta es la de mayor sensibilidad (80%), pero tiene baja especificidad(56%), lo cual disminuye la exactitud diagnóstica de la prueba con un LR+ de 1.84 y una LR– de 0.35.(2) Figura 1.2. Prueba de Hawkins-Kennedy Prueba de Neer Consiste en la elevación anterior pasiva de la extremidad superior fijando la escápula, con el hombro en rotación interna y el codo extendido. (Figura 1.3, Video 1.4) Es positiva si el paciente experimenta dolor anterior o lateral del hombro al final del arco de movimiento.(12) Tiene un LR + de 1.79 y un LR- de 0.47.(2) Para ambas pruebas, un resultado positivo incrementa de forma mínima la probabilidad de tener la enfermedad y un resultado negativo disminuye de forma mínima 49 la probabilidad de no. Si se usan de forma aislada, las pruebas físicas para pinzamiento tienen valor diagnóstico reducido.(2) Figura 1.3. Prueba de Neer Inestabilidad anterior Test de aprehensión Se lleva a cabo realizando abducción del hombro a 90º y rotación externa. (Figura 1.4a) La prueba es positiva si durante la misma se palpa inestabilidad del hombro. Tiene un LR+ de 17.21 y un LR– de 0.39, lo que representa alta probabilidad de tener inestabilidad cuando la prueba es positiva.(2) 50 Figura 1.4a. Test de aprehensión Test de reubicación El bajo valor predictivo negativo de la prueba anterior puede aumentarse realizando el test de reubicación que consiste en repetir el test de aprehensión, pero presionando con la mano hacia abajo desde la cara anterior del hombro, con el fin de reposicionar la cabeza humeral. (Figura 1.4b) La prueba es positiva si existe disminución del dolor y/o disminuye la sensación de inestabilidad. Si ambas pruebas son negativas, aumenta la probabilidad de no tener inestabilidad de hombro con un LR– de 0.19.(2) 51 Figura 1.4b. Test de reubicación Test del despegue (lift-off test) El paciente ubica una mano en el dorso, realizando una rotación interna completa del hombro, después debe intentar despegarla del mismo contra la resistencia del examinador. (Figura 1.5, Video 1.5) La prueba se considera anormal si hay incapacidad para despegar la mano; es útil para evaluar los desgarros completos del tendón del músculo subscapularis, pero su rendimiento es bajo cuando se trata de desgarros parciales.(12) 52 Figura 1.5. Test del despegue (liftoff test) Tendinopatía del manguito rotador En el examen del hombro es fundamental evaluar la fuerza muscular de los músculos supraspinatus e infraspinatus. El primero se evalúa con la abducción en el plano escapular, pero se puede realizar de forma simultánea en los dos brazos, para comparar la fuerza entre el lado afectado y el sano (Figura 1.6)(12), y el infraspinatus con la rotación externa del hombro contra resistencia, con el codo flexionado a 90º. Sin embargo, la edad y los desgarros del manguito rotador disminuyen la fuerza muscular en la abducción, así como la relación abducción-rotación externa. Esta reducción de la fuerza muscular se observa incluso en ausencia de síntomas. Las pruebas descritas a continuación apoyan la ruptura del manguito rotador.(2) 53 Figura 1.6. Valoración de la fuerza muscular del supraspinatus Prueba de presión del abdomen (Belly press test) En esta prueba el paciente ubica la palma de la mano contra el abdomen y se le pide que realice presión contra este. El examinador localiza su mano entre la mano del paciente y el abdomen de este, para ejercer un movimiento opuesto. Si el paciente experimenta dolor en la cara anterior del hombro o presenta debilidad, en comparación con la extremidad contralateral, la prueba es positiva y orienta hacia patología del subscapularis. (Figura 1.7)(12) El diagnóstico de un desgarro del tendón del subscapularis está soportado cuando esta prueba es positiva, teniendo un LR+ de 9.69, mientras que un resultado negativo disminuye de manera moderada la probabilidad de padecer la enfermedad (LR- de 0.14).(2) 54 Figura 1.7. Prueba de presión del abdomen (Belly press test) Prueba del músculo infraspinatus/supraspinatus (external rotation lag sign) En esta prueba se lleva el hombro del paciente a abducción de 20º en el plano escapular, el codo se flexiona a 90º y se lleva a la máxima rotación externa pasiva del hombro. Posteriormente, se retira la fuerza de rotación externa ejercida por el examinador y se interroga al paciente si puede mantener esta posición por sí solo. (Figura 1.8) La prueba es positiva si el brazo cae en un movimiento de rotación interna, demostrando la incapacidad del paciente para mantenerlo en rotación externa, sugiriendo un desgarro completo del infraspinatus o del supraspinatus.(6) La probabilidad de tener un desgarro completo del tendón del supraspinatus, al encontrar esta prueba positiva es alta, puesto que cuenta con un LR + de 28. Si la prueba es negativa, no se descarta el proceso, ya que tiene un LR– de 0,45. Un desgarro completo, tanto del supraspinatus como del infraspinatus, puede sospecharse con la positividad de esta prueba (LR+ 13.86) y descartarse con una prueba negativa (LR– 0.03).(2) 55 Figura 1.8. Prueba del músculo infraspinatus/supraspinatus (external rotation lag sign) Test de encogimiento de hombros En esta prueba el paciente tiene los codos flexionados a 90º y se le pide que realice abducción de hombros. La prueba es positiva si, para lograr la abducción, el paciente tiene que “encoger” los hombros. (Figura 1.9) No es una prueba específica, ya que tiene un LR+ menor a cinco, pero una prueba negativa descarta tendinopatía del manguito rotador (LR– de 0.08), capsulitis adhesiva (LR– de 0.10) y artritis glenohumeral (LR– de 0.12).(2) 56 Figura 1.9. Test de encogimiento de hombros Prueba del abrazo de oso (Bear hug test) También evalúa patología del músculo subscapularis. El paciente sitúa la palma de su mano en el hombro contralateral y debe resistir el movimiento de rotación externa efectuado por el examinador. (Figura 1.10) Es positiva si se evidencia debilidad muscular en el lado afectado, en comparación con el contralateral.(12) 57 Figura 1.10. Prueba del abrazo de oso (Bear hug test) Patología del tendón del bíceps Las alteraciones del tendón de la cabeza larga del bíceps en la corredera bicipital, generan dolor anterior del hombro y de la parte superior del miembro superior e incluyen diferentes entidades como tendinitis crónica, tenosinovitis, desgarros parciales y subluxación del tendón. La exploración física puede ser difícil debido a la localización profunda y su relación con otras estructuras, pero se puede evidenciar dolor a la palpación en la corredera bicipital localizada en el aspecto anterior e inferior de la corredera bicipital.(12) Se han desarrollado diferentes pruebas para la evaluación de la patología del tendón del bíceps. Prueba de Yergason El paciente tiene el hombro en neutro y el codo en 90º de flexión, se le pide que realice un movimiento de supinación del antebrazo, desde la posición de pronación completa, mientras que el examinador ejerce resistencia al movimiento de supinación. (Figura 1.11, Video 1.6) Se considera positiva si se produce dolor en la cara anterior del hombro. Figura 1.11. Prueba de Yergason Prueba de Speed 58 Es una prueba que también evalúa la patología de la corredera bicipital. El paciente realiza una abducción del hombro a 45º en el plano escapular con el antebrazo en supinación completa, debe resistir la presión hacia abajo ejercida por el examinador. Si el paciente presenta dolor en la parte anterior del hombro, se considera una prueba positiva indicativa de lesión de la corredera bicipital. Lesiones del labrum glenoideo En este tipo de lesiones existe un desgarro del labrum superior de la cavidad glenoidea y de la inserción de la cabeza larga del bíceps en dicha cavidad. Ocurre con más frecuencia en el contexto deportivo, en atletas lanzadores.(2) Existen diferentes pruebas para evaluar este tipo de lesiones. Test de compresión activa (O’ Brien test) El paciente permanece de pie con el hombro flexionado a 90º y el codo extendido. Se hace rotación interna completa llevando la palma hacia abajo, elexaminador ejerce una fuerza que debe ser resistida por el paciente. (Figura 1.12a) Esta maniobra se repite llevando el hombro a rotación externa completa con la palma hacia arriba. (Figura 1.12b, Video 1.7) Si el paciente experimenta dolor cuando se realiza la maniobra en rotación interna del hombro y mejora con la maniobra en rotación externa, es sugestivo de patología labral superior. Esta es la prueba física de uso mas común en el diagnóstico de esta entidad.(12) Inicialmente se pensó que su rendimiento diagnóstico era perfecto, encontrando una sensibilidad de uno y una especificidad de 0.98, pero posteriormente se encontró baja significancia diagnóstica, con un LR+ de 1.06 y un LR– de 0.11. 59 Figura 1.12a. Test de compresión activa. Rotación Interna Figura 1.12b. Test de compresión activa. Rotación externa Test dinámico modificado del labrum Esta prueba soporta fuertemente el diagnóstico de una lesión del labrum con un LR+ de 60 31.57. Una prueba negativa proporciona una disminución mínima en el riesgo de tener lesión del labrum. El examinador se posiciona detrás del paciente y realiza abducción pasiva del hombro a 120º, con máxima rotación externa y el codo flexionado a 90º; coloca una de sus manos en la parte posterior del hombro y con la otra desciende el brazo desde 120º a 60º. La prueba es positiva si existe un clic asociado a dolor en la línea articular posterior.(2) Articulación acromioclavicular En la exploración del hombro debe evaluarse esta articulación, ya que es causa frecuente de dolor de hombro y, en general, se pasa por alto durante el examen clínico. Las alteraciones de esta articulación pueden identificarse por palpación directa o con la aducción pasiva del hombro con flexión a 90º.(12) Patología escápulo torácica Debe realizarse la palpación del borde medial de la escápula en reposo y en movimiento, en busca de dolor o crepitación. El examinador debe pedirle al paciente que eleve lentamente los brazos, observando la posición del borde posteromedial de las escápulas durante el movimiento. La lesión del nervio espinal accesorio (XI par craneano), genera la “escápula alada”, que es la posición que toma la escápula simulando una pequeña ala. Para sensibilizar la prueba se le pide al paciente que empuje una pared. Codo La flexión del codo normal es de aproximadamente 140º y la extensión debería ser de 0º, aunque algunos individuos alcanzan los 10º de hiperextensión siendo aún un valor normal. La rotación del antebrazo es de 75 a 85º, siendo menor la pronación que la supinación. La medición con goniómetro de la flexo-extensión tiene una variabilidad menor (5º), en comparación con la medición de la rotación del antebrazo.(16) Pruebas diagnósticas 61 Existe un número de pruebas provocadoras utilizadas para evaluar la estabilidad y la irritabilidad de los tejidos blandos, incluyendo los nervios. Los test de irritabilidad son aquellos que incrementan los síntomas de dolor o parestesias, son típicamente usados para diferenciar tendinopatías y neuropatías por compresión.(16) Algunas de estas pruebas se mencionan a continuación. Prueba de estabilidad en varo El propósito de esta prueba es evaluar la integridad de las estructuras articulares laterales. El examinador estabiliza el codo por la parte medial y con la otra mano realiza una aducción del antebrazo en relación con el brazo. Se debe observar la presencia de dolor y la medida del movimiento logrado en comparación con el contralateral. Prueba de estabilidad en valgo Determina la integridad de las estructuras mediales. El codo se encuentra con flexión de 10º a 20º, estabilizado en su cara lateral por la mano del examinador y se realiza una abducción del antebrazo en relación con el brazo. Al igual que en la prueba anterior se debe observar la reproducción de dolor, así como una hipermovilidad o limitación en relación con la prueba contralateral. Prueba del pivot shift lateral Esta prueba evidencia inestabilidad rotacional posterolateral del codo. Se realiza con el paciente en decúbito supino con flexión del hombro entre 160º y 180º y máxima rotación externa. El examinador se ubica en la cabecera de la mesa de examinación; con una mano sostiene el antebrazo distal y con la otra el codo que se encuentra en extensión completa, a medida que se flexiona el codo se aplica una fuerza en valgo sobre esta estructura. La prueba será positiva si hay dolor o chasquido e indica lesión del ligamento colateral lateral ulnar.(16) Test de Cozen Se utiliza para la evaluación de la epicondilitis lateral. Con el codo flexionado, el examinador palpa el epicóndilo lateral mientras estabiliza el codo. El paciente cierra el puño, realiza una desviación radial y prona el antebrazo. El examinador opone resistencia a la extensión realizada por el paciente. La prueba es positiva si el paciente experimenta dolor en el epicóndilo lateral.(16) Test de Mills Identifica epicondilitis lateral. El examinador realiza movimientos pasivos de pronación 62 del antebrazo, flexión de muñeca y extensión del codo. Se considera positivo si se produce dolor en el epicóndilo lateral.(16) Prueba del dedo medio Se utiliza para la detección de epicondilitis lateral, pero puede ser positivo en el síndrome del túnel radial. El examinador resiste la extensión del tercer dedo del paciente mientras el antebrazo se encuentra pronado. Una prueba positiva producirá dolor en el epicóndilo lateral o en los vientres musculares de los extensores de muñeca.(16) Prueba de la silla Evalúa epicondilitis lateral. En esta prueba se le pide al paciente que levante el espaldar de una silla con los tres primeros dedos de la mano, manteniendo el codo extendido y el antebrazo en pronación. La silla puede ser reemplazada por un elemento para cuantificar la fuerza generada.(16) Esta prueba ha mostrado un LR+ de 0.87 y LR– no calculable, por lo que no se recomienda su uso rutinario.(17) Test de Tinel (codo) Valoración del atrapamiento del nervio ulnar en el túnel cubital. El examinador realiza una percusión con las yemas de dos dedos sobre el nervio ulnar en el codo. La presencia de hormigueo en los dedos inervados por el ulnar es considerada como positiva.(16) Se ha reportado un LR+ promedio para el test de Tinel de 27.65 y un LR– de 0.72, por lo que se considera una prueba altamente recomendada.(17) Test de flexión-compresión del codo Valora el atrapamiento del nervio ulnar en el túnel cubital. El examinador realiza una flexión pasiva del codo con presión manual sobre el nervio ulnar, por detrás del epicóndilo medial por 60 segundos. Una prueba positiva generará parestesias en los dedos inervados por el ulnar.(16) El test de flexión tiene un LR+ de 27.66 y un LR– de 0.72.(17) Test de flexión/supinación resistida del codo Permite la detección de tendinitis distal del bíceps. Se le pide al paciente que realice flexión del codo y supinación del antebrazo mientras que se hace resistencia; es positivo si el paciente experimenta dolor en la inserción distal del bíceps.(16) 63 Muñeca y mano El examen clínico músculo-esquelético inicia con la valoración del lado no afectado, lo cual proporciona los parámetros de movilidad y fuerza, determinando condiciones como hipermovilidad y laxitud ligamentaria basal. Después se valoran los arcos de movilidad activos y pasivos de la muñeca, con énfasis en la observación del final del arco de movilidad pasiva, lo cual da información sobre la integridad articular y, en especial, sobre la cápsula articular. El tope al final del movimiento pasivo debe ser firme, debido a las estructuras cápsulo-ligamentosas de la muñeca.(18) La valoración pasiva de los arcos de movilidad debe involucrar flexión, extensión, desviación radial y desviación ulnar, así como la pronosupinación para evaluar la integridad de la articulación radio-ulnar proximal y distal, y la integridad de la membrana interósea. Es importante la estabilización articular a la altura del epicóndilo medial y lateral, para evitar la compensación del hombro.(18) Una vez se ha realizadola valoración pasiva, se procede a evaluar el movimiento articular contra resistencia, para lo cual se posiciona la muñeca en pronación y neutro de flexo extensión, y el codo extendido para lograr la máxima distribución de carga de los músculos del antebrazo.(18) Los músculos evaluados son el flexor carpi radialis, flexor carpi ulnaris, extensor carpi radialis brevis/extensor carpi radialis longus y extensor carpi ulnaris. El examen se complementa con la evaluación de la fuerza de agarre, pinza y la sensibilidad, recordando siempre la comparación contralateral. Pruebas específicas En los siguientes apartados se describirán algunas pruebas específicas que pueden orientar a diferentes condiciones que generan síntomas a nivel de la muñeca y mano. Prueba de Tinel La prevalencia del síndrome del túnel del carpo, basada en estudios poblacionales, se estima entre el 5% y el 15%, por lo que es razonable considerar que la probabilidad de que un paciente tenga esta condición es de aproximadamente el 10%. La prueba de Tinel tiene un LR+ de 2.95. Si se aplica el normograma de Fagan para estimar en qué proporción el resultado de una prueba diagnóstica cambia la probabilidad de que un paciente tenga una condición, se observa que la prueba de Tinel positiva aumenta la probabilidad de tener síndrome del túnel del carpo del 10% al 28%. El LR– para la prueba de Tinel es de 0.57, por lo tanto, si un paciente tiene esta prueba negativa, la 64 probabilidad de tener el síndrome del túnel del carpo se reduce desde el 10% al 0.75%. Es importante anotar que las probabilidades postest no se deben considerar como probabilidades pretest para la aplicación de una segunda prueba.(17) Test de Phalen En esta prueba se le solicita al paciente que mantenga sus muñecas en completa flexión y pronación del antebrazo por un minuto. (Figura 1.13) La prueba se considera positiva si el paciente reporta parestesias en la distribución del nervio mediano y es sugestiva de atrapamiento de este nervio a su paso por el túnel carpiano, con un LR+ de 2.68 y el LR– de 0.54.(18) Figura 1.13. Test de Phalen Pruebas de Finkelstein y Eichoff La tenosinovitis estenosante del primer compartimiento dorsal o tenosinovitis de De Quervain, es una enfermedad caracterizada por dolor en el primer compartimiento dorsal, que se puede presentar con el uso repetido de la mano y, en especial, con actividades que requieren de la pinza fina. (18) Las pruebas de Finkelstein y Eichoff son pruebas similares que se realizan para el diagnóstico de la tenosinovitis De Quervain. En la primera, el examinador sujeta el pulgar del paciente con una mano, mientras que ubica la otra en la porción distal del antebrazo a nivel de la superficie ulnar, en posición neutra de 65 pronosupinación. De esta forma se realiza una tracción enérgica del pulgar, longitudinalmente, en ligera desviación ulnar. En la prueba de Eichoff se le pide al paciente que haga una oposición del pulgar, rodeándolo con los demás dedos de la mano; posteriormente, se hace una desviación ulnar pasiva, de la misma forma en que se realiza la prueba de Finkelstein. (Figura 1.14, Video 1.8) La presencia de dolor a la altura de la apófisis estiloides del radio sugiere tenosinovitis de De Quervain, por compromiso tendinoso del abductor pollicis longus y del extensor pollicis brevis. Recientemente se ha descrito una sensibilidad para la prueba de Eichoff del 89%, con especificidad del 14%, siendo criticada por encontrarse positiva en individuos sanos. Las razones de probabilidad calculadas para esta prueba, según los datos de sensibilidad y especificidad, y las ecuaciones descritas anteriormente en este capítulo, serían: LR+ 1.03 y LR– 0.78. Se ha observado que la prueba de hiperflexión de muñeca con abducción del pulgar, tendría mayor sensibilidad y especificidad que la prueba de Eichoff para el diagnóstico de esta entidad.(19) Figura 1.14. Prueba de Eichoff para tenosinovitis de De Quervain Cadera y pelvis El examen físico músculo-esquelético de la cadera y la pelvis comienza desde que el paciente ingresa al consultorio, observando las diferentes posturas anómalas de la columna vertebral, compensaciones y anormalidades en el patrón de marcha, así como el 66 uso de aditamentos para la marcha. A continuación se debe proceder a evaluar los diferentes rangos de movilidad articular de la cadera, teniendo en cuenta los parámetros de normalidad y haciendo énfasis en los movimientos de abducción y rotación interna, que son los que se comprometen con mayor frecuencia.(20) La evaluación de la cadera se facilita ubicando al paciente en decúbito supino sobre la camilla. Para valorar las rotaciones se toma cada cadera por separado, realizando flexión pasiva de cadera y rodilla, realizando un movimiento de rotación de la pierna sobre el eje vertical del fémur, teniendo en cuenta que cuando el pie se mueve lateralmente se está realizando una rotación interna de la cadera y, cuando el pie se mueve medialmente se está haciendo rotación externa. (Figuras 1.15a y 1.15b) La abducción y aducción se realizan fijando la pelvis con una mano, mientras que se efectúa el desplazamiento de la extremidad inferior en el plano transverso con la otra. (Figura 1.16a y 1.16b) La flexión de cadera se evalúa llevando ambas rodillas flexionadas hasta contactar el tórax del paciente. De esta forma se elimina la interferencia de los músculos isquiotibiales sobre la flexión de cadera.(20) Figura 1.15a. Rotación de cadera. Externa 67 Figura 1.15b. Rotación de cadera. Interna Figura. 1.16a. Cadera. Aducción 68 Figura. 1.16b. Cadera. Abducción Examen neurológico Debido a que la cadera y la pelvis contienen gran cantidad de estructuras nerviosas que las atraviesan, desde la región lumbar hasta la extremidad inferior, es importante realizar una valoración neurológica, incluso cuando no se sospechan lesiones. Los grupos musculares que movilizan la cadera se pueden dividir en cuatro: flexores (iliopsoas y rectus femoris), extensores (gluteus maximus e isquiotibiales), abductores (gluteus medius y gluteus minimus) y aductores (adductor longus, adductor brevis, adductor magnus, pectineus y gracilis). La valoración de la fuerza muscular de los flexores de cadera puede evaluarse con el paciente en decúbito supino y los extensores en decúbito prono. La evaluación de la musculatura abductora puede hacerse en decúbito lateral con la cadera en neutro de flexo-extensión, observando de esta forma el comportamiento de esta musculatura en relación con la gravedad. (Figura 1.17)(20) 69 Figura 1.17. Valoración de la fuerza muscular, abductores de cadera Pruebas específicas Existen diferentes pruebas que pueden ser usadas para delinear el diagnóstico diferencial, una vez se ha realizado el examen de los rangos de movilidad articular y el examen neurológico. Estas pruebas pueden tener gran variabilidad en su especificidad y sensibilidad, pero son útiles cuando se contextualizan según la información recolectada. Signo de Trendelemburg Evalúa la fuerza de los abductores de cadera, en especial el gluteus medius. Esta prueba se realiza durante el bípedo. Se le solicita al paciente levantar un pie del piso sin tener un soporte adicional. En condiciones normales, si el paciente tiene fuerza normal de la musculatura abductora de la cadera, la cresta ilíaca del lado elevado debe permanecer alineada o ligeramente elevada en relación con la contralateral, vista en el plano coronal. Durante la prueba se debe observar la alineación del tronco, el cual no debe presentar ninguna inclinación. Si el paciente presenta inclinación del tronco contralateral a la extremidad elevada, significa que la prueba es positiva y que se está realizando una compensación para mantener el balance. La prueba también es positiva si no se observa una compensación del tronco, pero en su lugar ocurre el descenso de la pelvis del lado elevado, vista en el plano coronal. (Figuras 1.18 a, b y c) Al ser positiva, la prueba 70 demuestra la debilidad de la musculatura abductorade cadera, de la extremidad que permanece en contacto con el suelo.(20) Figura 1.18. Signo de Trendelemburg a. Negativo. b. Positivo por inclinación contralateral del tronco en relación con la extremidad elevada. c. Positivo por caída de la pelvis ipsilateral a la extremidad elevada Prueba de Thomas Evalúa la flexibilidad de los flexores de cadera, en especial el iliopsoas. El paciente se encuentra en decúbito supino sobre la camilla de evaluación y lleva ambas rodillas hasta tocar el tórax. Mientras que una extremidad es sostenida por el examinador o por el mismo paciente en esta posición, se le pide que, de forma suave, deje caer la otra extremidad sobre la camilla. Si existe una contractura en flexión de los flexores de cadera se observará un ángulo formado por el muslo y la horizontal dibujada por la camilla. (Figura 1.19, Video 1.9)(20) Una propuesta es realizar esta maniobra durante la evaluación de los rangos de movilidad articular de la cadera, ya que la presencia de contractura de los flexores de cadera, generará un valor negativo de la extensión de la cadera, equivalente al valor encontrado durante la prueba de Thomas (un valor de 20º en esta prueba, equivale a –20º de extensión de cadera). 71 Figura 1.19a. Prueba de Thomas. Negativa Figura 1.19b. Prueba de Thomas. Positiva Prueba de Ely Evalúa la flexibilidad del rectus femoris. El paciente se encuentra en prono con las rodillas extendidas. El examinador realiza una flexión pasiva máxima de la rodilla, evitando rotar o extender la cadera. La separación vertical de la pelvis, desde la camilla 72 de examen, será considerada como positiva y sugerirá una contractura del rectus femoris. Esta distancia puede ser expresada en centímetros. (Figura 1.20)(20) Figura 1.20. Prueba de Ely Prueba de FABER FABER es la sigla en inglés para Flexión, ABducción y Rotación Externa (External Rotation), que es la posición de la cadera durante la prueba. También se conoce como prueba de Jansen o prueba de Patrick. Evalúa patología de cadera, de la articulación sacro ilíaca (SI) y/o del músculo iliopsoas. El paciente está en supino, se realiza flexión, abducción y rotación externa de la cadera a evaluar, simulando la forma del número cuatro y ubicando el pie sobre la rodilla contralateral. (Figura 1.21, Video 1.10) A continuación, y de forma suave, se empuja la rodilla ipsilateral hacia abajo, si se produce dolor se considera una prueba positiva. Es de anotar que la limitación de cualquiera de los arcos de movimiento involucrados en esta prueba, disminuirá la especificidad de la misma.(20) 73 Figura 1.21. Prueba de FABER Prueba de Ober Valora la banda iliotibial, el tensor fascia lata y la bursa trocantérica. El paciente se encuentra en decúbito lateral, con cadera y rodilla flexionadas a 90º. El examinador abduce y extiende la cadera hasta alinear el muslo con el tronco y, a continuación, aduce el muslo hasta llegar a neutro, sin permitir cambios del muslo en el plano sagital o transverso. (Figura 1.22) La prueba se considera positiva si el paciente es incapaz de aducir su extremidad de forma paralela a la mesa de evaluación en la posición neutral e indica tensión de la banda iliotibial.(21) 74 Figura 1.22a. Prueba de Ober. Inicial Figura 1.22b. Prueba de Ober. Final Medición de la longitud de la extremidad inferior Es un paso fundamental en la evaluación del dolor de cadera, ya que un acortamiento puede enmascarar una patología subyacente. La medición puede hacerse con el paciente en decúbito sobre la camilla, con las extremidades completamente extendidas y con los pies separados entre 15 y 20 cm. El examinador mide la distancia entre la espina ilíaca anterosuperior (EIAS) y el maléolo medial de cada extremidad. La utilidad clínica de este 75 método está limitada por el hecho de que las compensaciones adoptadas por el paciente y los cambios en los tejidos blandos, afectan la confiabilidad de la prueba y porque no aporta información sobre la localización del acortamiento. Maniobra de Weber-Barstow En esta maniobra se intenta resolver las limitaciones en la medición de la longitud de las extremidades inferiores. El paciente se encuentra en decúbito supino, con las caderas y rodillas flexionadas 45º. (Figura 1.23a) Apoyándose en las extremidades superiores realiza un movimiento de elevación de la pelvis, apartándola de la camilla de evaluación y retornando a la posición inicial varias veces. (Figura 1.23b) De esta forma el examinador puede evaluar la longitud del fémur y la tibia individualmente, alineando los maléolos mediales (Figura 1.24) y centrando la observación en la posición de las rodillas, tanto en el plano coronal como en el sagital. Una discrepancia vertical, observada en el plano coronal, indica un compromiso de las estructuras distales a la rodilla y una discrepancia anteroposterior, detectada en el plano sagital, sugiere compromiso proximal a la rodilla. (20) Figura 1.23a. Maniobra de Weber-Barstow. Inicio 76 Figura 1.23b. Maniobra de Weber-Barstow. Final 77 Figura 1.24. Medición de la longitud de los miembros inferiores Longitud real y aparente Para la medición de la longitud de la extremidad inferior se usa una cinta métrica que se ubica entre la EIAS y el maléolo medial, lo cual se considera una método de evaluación “directo”. Asimetría en las circunferencias de los miembros, deformidades angulares y la dificultad para identificar las prominencias óseas, son condiciones que contribuyen al error de medición de este método.(22) En ocasiones, entidades que cursan con pérdida ósea a nivel del pie, generan acortamiento de la extremidad distal al tobillo, por lo que sería más adecuado medir desde la pelvis hasta el borde inferior del talón. Es posible encontrar que la longitud apendicular es igual, pero con un acortamiento aparente, debido a oblicuidad pélvica o contracturas de la cadera y/o rodilla. La longitud aparente de la 78 extremidad inferior puede medirse desde el ombligo hasta el maléolo medial. (Figura 1.25)(22) Figura 1.25. Longitud real (línea continua) y longitud aparente (línea punteada) Rodilla El examen clínico de la rodilla se puede centrar en tres aspectos: articulación patelo femoral/mecanismo extensor, lesiones articulares (meniscos y lesiones condrales) e inestabilidad.(23) 79 Articulación patelo femoral Ángulo Q Es la intersección entre una línea dibujada desde la EIAS hasta el centro de la rótula y otra desde la tuberosidad anterior de la tibia hasta el centro de la rótula. (Figura 1.26) Se recomienda realizar esta medición con una flexión de rodilla de 30º; su valor normal se encuentra entre 10 y 20 grados. Un ángulo Q aumentado puede indicar deslizamiento o inclinación lateral de la rótula.(23) Figura 1.26. Ángulo Q Lesiones meniscales y condrales 80 Un desgarro meniscal puede ser difícil de diagnosticar, dado que los síntomas son inespecíficos y se pueden presentar por otro tipo de lesiones. Generalmente se producen en el contexto agudo y asociados a esguinces de rodilla. Las lesiones condrales tienen un carácter crónico y degenerativo, aunque pueden ser causadas por lesiones agudas.(23) La crepitación durante la flexo-extensión contra resistencia sugiere lesión cartilaginosa. Las pruebas para las lesiones condrales y meniscales pueden dividirse en pruebas de palpación y pruebas de rotación. Pruebas de palpación meniscal Test de McMurray Es altamente específica pero muy poco sensible en la evaluación de las lesiones meniscales.(9) En el test de McMurray el paciente reposa en decúbito supino, con flexión articular completa de cadera y rodilla. El examinador sujeta la rodilla de la extremidad evaluada con una mano y el pie con la otra. Posteriormente realiza rotación interna o externa del muslo llevando la rodilla a flexión de 90º. Una lesión del menisco medial de la rodilla generará dolor con la rotación externa de cadera y extensión de rodilla. La lesión del menisco lateral se expresará como dolor con la rotación interna y la extensión de la rodilla. (Figura 1.27,Video 1.11)(9) 81 82 Figura 1.27 a y b. Test de McMurray. Valoración del menisco lateral con la rotación interna de cadera Pruebas de rotación meniscal Prueba de Apley para rodilla El paciente se encuentra en prono con la rodilla en 90º de flexión, se realiza una rotación de la pierna, traccionando y después empujándola hacia la camilla. Si el paciente experimenta dolor solamente con la compresión, es probable una lesión meniscal. Si no hay diferencia en la reproducción del dolor durante la distracción y la compresión, es más probable la lesión condral. (Figura 1.28)(23) 83 84 Figura 1.28. Prueba de Apley. a. Compresión. b. Distracción. Inestabilidad de rodilla Se define como la posición anormal que alcanza la tibia proximal en relación con el fémur distal, en una dirección que puede ser anterior, posterior, medial, lateral y/o rotatoria, debido al compromiso de una o múltiples estructuras. (23) Las principales estructuras involucradas son el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP), el ligamento colateral medial (LCM) y el ligamento colateral lateral (LCL). Las maniobras se dividen en cuatro grupos: pruebas de estrés, pruebas de desplazamiento, pruebas de desplazamiento del pivote (pivot shift test) y pruebas rotacionales. 85 Pruebas de estrés Prueba de estrés en valgo (abducción) y en varo (aducción) La rodilla debe estar posicionada en 30º de flexión. Con un dedo se palpa la interlínea articular para determinar la apertura que puede ser graduada de I a III, siendo I una apertura de cero a cinco mm con un punto final fuerte, II de cinco a diez mm con un punto final fuerte y, grado III > a diez mm con un punto final suave. La positividad de esta prueba no se limita a la presencia de dolor; mas bien evalúa el grado de apertura articular. La ruptura parcial del ligamento colateral medial puede generar algo de dolor, mientras que una ruptura completa de esta estructura producirá menor dolor debido al menor estrés. (Figuras 1.29a y 1.29b) Figura 1.29a. Prueba de estrés en valgo 86 Figura 1.29b. Prueba de estrés en varo Pruebas de desplazamiento Test de Lachman Es la prueba para evaluar el LCA que se realiza con mayor facilidad, especialmente útil cuando la lesión tiene pocos días de evolución y la rodilla aún está inflamada y muy dolorosa. (23) Se procede a evaluar al paciente en decúbito supino, realizando una flexión pasiva de la rodilla entre 15 y 30º. Con una mano el examinador fija distalmente el fémur y, con la otra, realiza un movimiento anterior de la pierna sujetándola desde la parte posterior. Lo normal es sentir un tope firme al movimiento de la tibia sobre el fémur, pero si ese punto es suave o más laxo y permite un mayor desplazamiento, se considera que la prueba es positiva y que hay una lesión del ligamento cruzado anterior. (Figura 1.30)(24) 87 Figura 1.30. Test de Lachman Pruebas de desplazamiento del pivote El objetivo de estas pruebas es evaluar la inestabilidad rotacional generada por un LCA deficiente.(23) Esta inestabilidad produce disconfort o dolor franco en el paciente en situaciones como agacharse o cambiar de dirección. Test de Macintosh (pivot shift test) Descrita por primera vez en 1972, su objetivo es medir la laxitud ligamentaria de la rodilla. Consiste en que, con los primeros grados de flexión de la rodilla, la meseta tibial forzada en valgo y rotación interna se subluxa anteriormente y cuando se llega a los 30º de flexión, se reduce posteriormente por acción de la banda iliotibial, que pasa posterior al centro de rotación, empujando la meseta tibial dentro de línea articular.(23) Pruebas rotacionales 88 Estas pruebas evalúan el ángulo posterolateral. La deficiencia del ligamento cruzado posterior se presentará como una inestabilidad con la rotación externa. Test de rotación externa de la tibia Por este método se mide el grado de incremento en la rotación externa de la tibia en diferentes posiciones de la rodilla. Se considera positivo si la rodilla afectada tiene rotación externa de diez o más grados con respecto a la rodilla sana. Cuando la prueba se realiza en prono, se anula el posible efecto de rotación de la cadera por el peso del paciente.(23) Tobillo y pie El examen del tobillo y el pie debe realizarse sin zapatos y sin medias, realizarlo con estas prendas es un error que se observa en la práctica clínica. Sin embargo, la evaluación del calzado y sus condiciones, como el desgaste de la suela, puede aportar información valiosa. El examen de estas estructuras, como el realizado en otras localizaciones corporales, incluye la inspección, la palpación, la movilidad y la evaluación de la fuerza muscular. De igual forma existen tests de provocación que ayudan a diferenciar unas entidades de otras. Esta evaluación debe hacerse en diferentes posiciones como el sedente, el bípedo y la marcha. Evaluación de la piel Lo primero que debe evaluarse es la integridad de la piel, en busca de lesiones hiperqueratósicas que representan áreas de mayor fricción y presión. Entidades como la diabetes, la obesidad, anomalías estructurales y condiciones del calzado, se asocian a un incremento en la presión y esto es de importancia capital en la formación de úlceras en los pacientes diabéticos. Estos pacientes presentan otras anormalidades adicionales como el incremento en el grosor de la fascia plantar y endurecimiento de la piel. Las úlceras del pie son el principal factor de riesgo para amputación, la mayoría de las amputaciones no traumáticas ocurren en los pacientes diabéticos siendo esta una condición prevenible. Por tal razón debe realizarse vigilancia del pie diabético mediante una serie de estrategias que se enumeran en la Tabla 1.6. Tabla 1.6. Guía para la evaluación del pie diabético 89 Factores de riesgo para úlceras Hallazgos en la anamnesis Examen físico Polineuropatía Deformidad del pie Trauma del pie Amputación previa Ulcera del pie previa Enfermedad vascular periférica Compromiso visual Neuropatía diabética Pobre control glicémico Fumar Antecedentes Ulceración, amputación, articulación de Charcot, cirugía vascular, angioplastia, fumar Síntomas neuropáticos Quemazón, dolor, entumecimiento, parestesias Síntomas vasculares Claudicación, dolor en reposo, úlceras que no cicatrizan Otras complicaciones Renales, retinianas Piel: Color, engrosamiento, resequedad, fisuras, sudoración, infección (inspeccionar el espacio interdigital en busca de hongos), ulceración, callosidades, ampollas Músculo-esquelético Deformidades como dedos en garra, cabezas de los metatarsianos prominentes, articulación de Charcot, debilidad muscular Evaluación neurológica Usando el monofilamento de 10 g + uno de los siguientes: Vibración con diapasón de 128 Hz Sensación al pinchazo Reflejo aquiliano Umbral de percepción vibratorio Evaluación vascular Palpación de los pulsos, índice tobillo-brazo Adaptado y traducido de (25) Anormalidades estructurales A diferencia de los niños, las deformidades de los dedos y de los arcos plantares en los adultos, están asociadas a dolor y requerirán intervenciones médicas o quirúrgicas. Un cinco a 20 % de los adultos tienen pie plano y un tercio desarrollarán una deformidad digital como el hallux valgus. Alteraciones de los arcos plantares El pie plano tiene numerosas causas; clasificarlo de acuerdo con la edad de inicio y la flexibilidad es la forma que más aporta información sobre el pronóstico y tratamiento. Se considera pie plano pediátrico si se presenta antes de la maduración ósea y pie plano adulto cuando se genera después. El pie plano es flexible si mantiene su forma cuando no se está realizando carga y se aplana durante la misma. El pie plano rígido mantendrá su forma independientemente de si se está cargando o no peso. En la inspección se puede identificar al menos uno de los siguientes hallazgos: supinación del antepie, depresión del 90 arco longitudinal medial, prominencia medial de la cabeza del astrágalo, eversión del retropié y un signo de Helbingpositivo el cual consiste en la desviación medial del tendón de Aquiles. De igual forma cuando se observa el pie desde la parte posterior se pueden ver más de dos dedos en el borde lateral, siendo normal ver solo dos de estas estructuras. En la prueba de la elevación de los tobillos sobre el antepié, el examinador se ubica por detrás del paciente, mientras que este último se apoya con las manos en una pared y realiza la elevación de los talones apoyado sobre los antepiés, realizando la contracción del complejo gastrosóleo. Aquellos con pie normal o pie plano flexible mostrarán una inversión del talón y un arco longitudinal visible. Los pacientes con movilidad subtalar conservada y adecuada fuerza de los plantiflexores son capaces de realizar esta maniobra al menos diez veces en cada lado. En la prueba de Jack, el paciente se encuentra de pie y se realiza una dorsiflexión pasiva del hallux, generando el arco plantar. Deformidades de los dedos El hallux valgus es una deformidad progresiva consistente en la abducción y rotación en valgo, del grueso artejo con la prominencia medial de la cabeza del primer metatarsiano. Hay muchas condiciones asociadas como los dedos en martillo, callosidades bajo el segundo metatarsiano, metatarsalgia y uñas encarnadas. Los arcos de movilidad articular de la primera articulación metatarsofalángica, normalmente limitados al plano sagital, pueden incluir desviación oblicua como abducción y eversión durante la dorsiflexión. Para evaluar los arcos de movilidad del hallux, se fija el medio pie con una mano y con el otro se realiza dorsi y plantiflexión pasiva. La extensión del articulación metatarso falángica (MTF) va desde 0º a 70º y la flexión de 0º a 45º. La pérdida de movilidad de la MTF, especialmente la extensión, tiene impacto sobre la marcha ya que genera supinación del pie y apoyo sobre el borde lateral del mismo, así como hiperextensión compensatoria de la articulación interfalángica del hallux. Esta condición se conoce como hallux rígido y se puede presentar de forma insidiosa o postraumática con dolor, rigidez y la aparición de un bunión en el dorso de la primera MTF. Las deformidades de los otros dedos se conocen como en martillo, en garra o en mazo. Pueden ser congénitas o adquiridas, asintomáticas o con diferentes manifestaciones como bursitis, callosidades, contracturas, entre otras y se asocian a condiciones como la artritis reumatoide. Los dedos en martillo se caracterizan por la flexión de la articulación interfalángica proximal (IFP), extensión de la articulación MTF y una interfalángica distal (IFD) en neutro o con hiperextensión. Los dedos en garra cursan con flexión de la IFP e IFD, con extensión de la MTF. Los dedos en mazo tienen flexión de la IFD. 91 Palpación Durante el examen físico es importante palpar las diferentes estructuras para identificar anormalidades como edema o dolor, que se originan en los diferentes elementos que componen el pie y el tobillo. La palpación debe ser realizada de proximal a distal, iniciando por encima del tobillo y desplazándose distalmente por el retropié, el mediopié y el antepié. A nivel plantar se debe palpar la almohadilla grasa y la fascia plantar hacia la región calcánea, el quinto metatarsiano hacia el aspecto lateral y las cabezas de los metatarsianos hacia el aspecto anterior. En la valoración medial se puede palpar el tendón de Aquiles, la apófisis calcánea, el túnel del tarso y los ligamentos que se comprometen en el esguince medial del tobillo. En la valoración lateral del tobillo y el pie se pueden palpar el tendón de Aquiles, el ligamento talofibular lateral, el seno del tarso, el ligamento calcáneo fibular, entre otros. Cuando ha habido traumatismo del tobillo o del pie, la palpación es útil en el contexto de las reglas de Ottawa, para descartar fracturas y considerar la realización de estudios radiográficos. Se palpan los seis cm distales de la fíbula y la tibia, incluyendo el maléolo lateral y medial, el hueso navicular y el quinto metatarsiano con énfasis en la base, y se observa la incapacidad para mantener el peso dando cuatro pasos seguidos sin ayuda. La presencia de dolor a la palpación en alguna de esas estructuras es indicación para solicitar estudios radiográficos.(26) Si un paciente no tiene hallazgos positivos siguiendo las reglas de Ottawa, la posibilidad de tener una fractura es menor al 2%.(27) Rangos de movilidad Los planos de movimiento son el sagital, el coronal y el transverso. Los movimientos en el plano sagital son la dorsiflexión y la plantiflexión. La inversión y la eversión ocurren en el plano coronal. La inversión se produce cuando el pie rota hacia la línea media y la eversión cuando el pie lo hace hacia fuera de la línea media. Cuando el pie está fijo en la posición de inversión, se considera que está en varo y si hay una posición fija en eversión, se denomina en valgo. El movimiento en el plano transverso es aducción y abducción. La supinación y la pronación representan el movimiento combinado en los tres planos. Supinación es aducción, inversión y plantiflexión. La pronación es abducción, eversión y dorsiflexión. Los arcos de movilidad articular en contra de la resistencia del evaluador se usan para medir la fuerza muscular, estabilizando la parte proximal de la extremidad inferior para evitar posibles compensaciones. La fuerza muscular se evalúa mejor durante el bípedo y la deambulación, solicitándole al paciente que camine sobre los talones, la punta 92 del pie y el borde medial y lateral del mismo. La evaluación del movimiento articular pasivo se usa para determinar la integridad de las articulaciones y sus estructuras de soporte, llevando hasta el máximo punto final posible y apreciando la reproducción de dolor, la presencia de hiperlaxitud, bloqueos o la disminución del rango de movimiento. El tobillo o mortaja es una articulación sinovial compuesta por la tibia, la fíbula y el astrágalo. Es responsable del movimiento sagital. La subtalar es una articulación sinovial compuesta por las superficies anterior, media y posterior de la articulación entre el astrágalo y el calcáneo. Existe gran variabilidad en el movimiento subtalar que explica los movimientos de inversión y eversión. Los rangos de movilidad promedio se exponen en la Tabla 1.7. Los arcos de movilidad del tobillo deben valorarse con la rodilla en flexión y en extensión. Las restantes articulaciones del pie son relativamente estáticas; los huesos del mediopié son capaces de un movimiento mínimo, debido a los numerosos ligamentos que los unen; la evaluación de los arcos de movilidad de estas estructuras no se hace de forma rutinaria. Tabla 1.7. Rangos de movilidad articular del tobillo y la articulación subtalar Movimiento Articulación Dorsiflexión Plantiflexión Eversión Inversión Tobillo 20º 50º - - Subtalar - - 5º - 20º 5º - 40º Adaptado de (25) 93 Referencias bibliográficas 1. Henschke N, Keuerleber J, Ferreira M, et al. The methodological quality of diagnostic test accuracy studies for musculoskeletal conditions can be improved. Journal of clinical epidemiology 2014;67(4):416-24. 2. O’Kane JW, Toresdahl BG. The evidenced-based shoulder evaluation. Current sports medicine reports 2014;13(5):307-13. 3. Hattam P, Smeatham A. Special tests in musculoskeletal examination: an evidence- based guide for clinicians: Elsevier Health Sciences, 2010. 4. 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Bmj 2003;326(7386):417. 95 Capítulo 2 96 Evaluación clínica y funcional del paciente con discapacidad neurológica Fernando Ortiz Corredor Abel Hernández Arévalo Introducción Evaluación de las funciones corporales Evaluación de las actividades Evaluación de la participación Conclusión Referencias bibliográficas 97 Introducción LA EVALUACIÓN CLÍNICA Y FUNCIONAL del paciente con una lesión del Sistema Nervioso Central (SNC) no solo ayuda a determinar el diagnóstico, también permite establecer el pronóstico de recuperación, las metas de tratamiento y los alcances de la rehabilitación sobre bases reales. Las enfermedades del SNC que se presentan como episodios agudos (trauma y eventos vasculares) muestran evidencia de recuperación clínica y funcional significativa en los primeros seis meses del inicio del evento; posteriormente, la recuperación es escasa.(1) La evolución de las enfermedades degenerativas del SNC es variable, a veces con evolución crónica y en otras con deterioro rápido. Para cada una de estas enfermedades, en sus diferentes estadios clínicos, existen pruebas clínicas, sistemas de clasificación, y escalas de medición de la funcionalidad tanto genéricas como específicas. La Clasificación Internacional de Funcionamiento y Discapacidad (CIF) [World Health Organization 2001] sirve de referencia para el diagnóstico de la funcionalidad. La CIF tiene dos partes (Figura 2.1): la primera trata sobre funcionamiento y discapacidad (componente cuerpo y componente de sistemas corporales), la segunda acerca los factores contextuales (factores ambientales y factores personales). Figura 2.1. Estructura de la Clasificación Internacional de Funcionamiento y Discapacidad Las funciones corporales se exploran mediante el examen físico tradicional (frecuencia cardíaca, tensión arterial, fuerza muscular, tono muscular y arcos de 98 movimiento). Por otro lado, las actividades personales de la vida diaria tales como alimentarse, vestirse, arreglarse, movilizarse, entre otras, son tareas que lleva a cabo el individuo para mantener su nivel de autocuidado. Las actividades se exploran mediante cuestionarios y pruebas físicas que se asemejan a las actividades cotidianas; por ejemplo, subir escaleras, levantarse de una silla o girar una moneda. La participación se refiere a las tareas que ejecuta la persona en una situación vital. La palabra “funcionamiento” incluye las funciones corporales, las actividades y la participación. Tradicionalmente, la discapacidad se ha definido como una limitación en las actividades. Sin embargo, actualmente el término discapacidad agrupa las deficiencias en estructuras y funciones corporales, la limitación en las actividades y las restricciones en la participación. La CIF sirve de marco de referencia para evaluar la discapacidad de cualquier origen. Por ejemplo, en el paciente con ataque cerebrovascular (ACV) en rehabilitación se explora la debilidad muscular (funciones corporales), la limitación para caminar (actividades) y el impacto que la enfermedad tiene en el cumplimiento de roles familiares y sociales (participación). Así mismo, se espera que en respuesta a la rehabilitación durante los primeros meses de la enfermedad, el paciente recupere la fuerza, el control muscular selectivo, la capacidad para caminar y se reintegre a su vida social. Mientras que la CIF es un marco de referencia y describe lo que se debe medir, diferentes escalas permiten cuantificar con mayor precisión las funciones corporales, las actividades y la participación del individuo. (Figura 2.2) Figura 2.2. Algunos ejemplos de escalas utilizadas en rehabilitación y su relación con la Clasificación Internacional de Funcionamiento y discapacidad (CIF) Algunas pruebas clínicas y funcionales se pueden aplicar en la consulta médica y sirven de guía durante el seguimiento de todo el proceso de rehabilitación. Otras pruebas son más especializadas y requieren de los servicios de apoyo de rehabilitación. Por ejemplo, la escala de Barthel es un cuestionario sencillo que se puede aplicar durante la consulta médica. Por el contrario, para la Medida de Independencia Funcional (FIM por su sigla en inglés: Functional Independence Measure) se necesitan personas especializadas en su aplicación. Sin embargo, aunque el médico no aplica directamente algunas de las pruebas durante la consulta, sí debe estar calificado en la interpretación de 99 sus resultados. Evaluación de las funciones corporales Función visual La alteración visual afecta el desempeño del paciente en múltiples actividades de la vida diaria. Por esta razón la exploración de los movimientos oculares y un tamizaje rápido de la agudeza visual, es un examen obligatorio en la consulta de rehabilitación. El examen de campos visuales y el diagnóstico de hemi-inatención es una tareadifícil. La escala NIHSS (por la sigla en inglés: National Institute of Health Stroke Scale) incluye un ítem de campimetría por confrontación. Fuerza muscular El interrogatorio ayuda a identificar los pacientes con debilidad muscular. Los pacientes con debilidad muscular proximal, aunque son capaces de caminar de manera independiente en superficies planas, pueden tener gran limitación para levantarse de una silla o para subir escaleras. La fuerza muscular se puede evaluar de forma manual o instrumental. La evaluación manual de la fuerza es relativamente fácil y se puede llevar a cabo en corto tiempo; sin embargo, la confiabilidad de esta prueba no es muy alta.(2) Algunas pruebas sencillas aplicadas en el consultorio sirven para evaluar la fuerza muscular: levantarse de una silla (extensores de cadera y columna), caminar en talones (dorsiflexores del tobillo), tocarse la cabeza con la palma de la mano (músculos abductores del hombro). Una prueba que nunca se debe pasar por alto es el examen de la fuerza muscular de los flexores de cuello con el paciente en decúbito supino (prueba de resistencia de los flexores de cuello). En esta posición, se pide al paciente que levante la cabeza midiendo el tiempo que logra mantener el cuello flexionado. La publicación que describe el método preciso para realizar la prueba se puede descargar de forma gratuita en Pubmed. (3) La prueba es muy útil para la evaluación de pacientes con dolor cervical o para el diagnóstico y seguimiento clínico de pacientes con enfermedades neuromusculares. Existen varias escalas para clasificar la fuerza muscular. La más utilizada por los 100 médicos es la RMC (por su sigla en inglés: Research Medical Council).(4) Esta escala califica la fuerza muscular de cero a cinco. Otras escalas utilizadas en la calificación de la fuerza muscular y su comparación con la escala RMC se presentan en la Tabla 2.1. Existen diferentes instrumentos que permiten cuantificar de manera precisa la fuerza muscular en diferentes segmentos o grupos musculares. No es común que el médico fisiatra tenga un equipo para medir la fuerza muscular en la consulta; este sería de gran ayuda para la evaluación y el seguimiento funcional del paciente con discapacidad músculo-esquelética o neurológica. Dentro de estos instrumentos están los dinamómetros hidráulicos o electrónicos, siendo el dinamómetro JAMAR el más conocido.(7) Tabla 2.1. Métodos de calificación de la fuerza muscular Dyck PJ (5) Research medicalcouncil Guarantors of Brain (6) Descripción 0 5 5 Normal 1 4+ Débil un 25% (contra fuerte resistencia) 2 4 4 Débil un 50% (contra moderada resistencia) 3 4- Débil un 75% (contra ligera resistencia) 3,25 3 3 Movimiento contra la gravedad 3,5 2 2 Movimiento eliminando la gravedad 3,75 1 1 Trazas de movimiento o actividad muscularpalpable 4 0 0 Parálisis Algunas enfermedades afectan la fuerza muscular distal. En las polineuropatías hereditarias o adquiridas, en la distrofia miotónica tipo I y en las enfermedades articulares degenerativas, el paciente puede tener muy limitada la fuerza de agarre. Se ha encontrado, para el caso de la distrofia miotónica tipo I, que una fuerza igual o por debajo de 6,6 kg en los hombres y 3,8 kg en las mujeres, se relaciona con alta dependencia para ejecutar las tareas normales en el hogar.(8) Tono muscular La espasticidad es una alteración sensitivo-motora causada por una lesión de la neurona motora superior que se presenta como una activación muscular involuntaria sostenida o intermitente.(9) Es una de las manifestaciones más comunes en lesiones del SNC. La espasticidad puede complicar el cuidado del paciente en su higiene cotidiana, los traslados y el posicionamiento en sedente; a largo plazo causa deformidades, de las cuales la más común es el equino del tobillo. Existen varios métodos para evaluar la espasticidad. La medida más utilizada para 101 evaluar el tono muscular es la escala de Ashworth.(10) Aunque su confiabilidad no es muy alta, la versión modificada de esta escala es muy citada en las publicaciones médicas.(11) La escala de Tardieu, otro método para calificar la espasticidad, fue publicada originalmente en Francia en 1954. (12) Su propósito es diferenciar las retracciones musculares y tendinosas (resistencia al movimiento pasivo lento) de la espasticidad (resistencia al movimiento pasivo rápido). Algunos autores consideran que esta prueba es más exacta y confiable.(13, 14) La escala de Penn permite clasificar la frecuencia de los espasmos de los pacientes con espasticidad.(15) Posee dos componentes, uno en relación con la frecuencia y otro con la severidad. Esta escala, inicialmente diseñada para evaluar los resultados del baclofen intratecal, ha sido empleada en el seguimiento a pacientes con trauma raquimedular y en la evaluación de algunos medicamentos utilizados en el tratamiento de la espasticidad. La descripción más detallada de estas escalas se puede encontrar en el capítulo de este libro dedicado a la evaluación y el tratamiento de la espasticidad. Control muscular selectivo El control muscular selectivo es la capacidad que tiene el individuo de activar grupos musculares de manera aislada. Así, gran cantidad de tareas que normalmente realiza una persona en su vida diaria requieren contracciones musculares aisladas y precisas. Por ejemplo, la supinación del antebrazo y la dorsiflexión del tobillo necesitan contracciones musculares aisladas de alta precisión, las cuales se pierden en lesiones del SNC. Cuando el paciente intenta supinar el antebrazo, se activan otros grupos musculares de forma exagerada (flexores del codo, flexores del carpo). De esta forma, cuando el paciente intenta mover el tobillo, una contracción anormal del cuádriceps produce la extensión involuntaria de la rodilla. En la consulta médica siempre se debe explorar el control muscular selectivo. La simple observación de la movilidad rápida del tobillo mientras el paciente está sentado, ayuda a descubrir una alteración del SNC. Incluso, para efectos de seguimiento, se solicita al paciente que mueva el tobillo lo más rápido que pueda, golpeando el piso con la planta del pie durante diez segundos.(16) Esta prueba es tan buena o mejor que el signo de Babinsky para el diagnóstico de lesiones del SNC.(17) Reflejos 102 La exploración de los reflejos es una pieza fundamental del examen clínico y adquiere gran valor en el diagnóstico de diferentes enfermedades del SNC y del periférico. A todos los pacientes que asisten a la consulta de rehabilitación se les debe examinar la actividad de los reflejos osteotendinosos. Por ejemplo, algunos pacientes mayores consultan por dolor de las rodillas y dificultad para caminar. Es muy común que en una consulta rápida por dolor músculo-esquelético del paciente mayor, el médico dirija su atención a una enfermedad articular degenerativa. La presencia de hiperreflexia rotuliana amplía el diagnóstico diferencial (mielopatía cervical, esclerosis lateral amiotrófica). La arreflexia osteotendinosa es un hallazgo frecuente en las polineuropatías. Por ejemplo, la arreflexia aquiliana es un signo precoz de neuropatía diabética. Del mismo modo, en los pacientes con debilidad aguda, la arreflexia osteotendinosa generalizada apoya el diagnóstico de síndrome de Guillain-Barré. Así mismo, los reflejos osteotendinosos muestran actividad disminuida o ausente en las miopatías de diferente etiología. Los reflejos cutáneo-abdominales (superior, medio e inferior) ayudan a determinar el estado funcional de la médula torácica. Sus centros de integración son: para el superior, los segmentos torácicos 6° y 7°; para el medio, los segmentos torácicos 8° y 9° y para el inferior, los segmentos 10° a 12°. Los músculos abdominales están inervados en los cuadrantes superiores por los nervios intercostales T7 a T10, y en los cuadrantes inferiores por los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal que corresponden a T10-T11. Los reflejos cutáneo-abdominales están ausentes en el 15% de los individuos. La pérdidade estos reflejos sugiere alteración del sistema cortico-espinal (esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica). Por otro lado, su presencia en los cuadrantes superiores y su ausencia en los inferiores indica lesión medular entre T9 y T12. Una asimetría entre los dos lados puede estar presente en hemiplejias y escoliosis. La ausencia de reflejos hacia la convexidad de la curva de la columna es un indicador precoz de siringomielia. (18) Nivel neurológico En la evaluación del paciente con trauma raquimedular o mielopatías de cualquier origen, el primer paso es determinar el nivel neurológico y definir si la lesión es completa o incompleta. El pronóstico es mejor en las lesiones incompletas. En las lesiones completas no hay preservación de la actividad sensitiva o motora de los segmentos sacros. El examen que sirve de base para determinar si una lesión es completa o incompleta es el tacto rectal. Durante el tacto rectal se le pregunta al paciente si percibe algún tipo de sensación y se le pide que realice una contracción voluntaria del esfínter anal. Si no hay sensibilidad y no hay ninguna actividad motora, la lesión se define como completa. Lo 103 contrario es una lesión incompleta. El nivel neurológico se define como el segmento más caudal de la médula espinal con función sensitiva y motora normal en ambos lados del cuerpo. El nivel motor se refiere al segmento más caudal de la médula espinal con función motora normal en ambos lados del cuerpo. Una función motora normal significa un grado mayor o igual a tres. El nivel sensitivo se define como el segmento más caudal con función sensitiva normal (tacto superficial y dolor) en ambos lados del cuerpo. El examen de la fuerza muscular basado en la escala Research Medical Council y el examen sensitivo sirven para la clasificación de pacientes con trauma raquimedular (clasificación ASIA por su sigla en inglés: American Spinal Injured Association). (Tabla 2.2) Tabla 2.2. Clasificación de la ASIA A Completa. No se encuentra función sensitiva o motora en los segmentos sacros S4 S5 B Incompleta. Existe función sensitiva pero no motora por debajo del nivel neurológico y seextiende hasta los segmentos sacros S4 S5 C Incompleta. Se encuentra función motora por debajo del nivel neurológico y la mayoríade músculos clave por debajo del nivel neurológico tienen una calificación menor de 3 D Incompleta. La función motora está preservada por debajo del nivel neurológico y la mayoría de músculos clave por debajo del nivel neurológico tienen una calificación mayor o igual a 3 E Normal. Función sensitiva motora es normal Modificado del manual de referencia(19) Arcos de movimiento La limitación en los arcos de movimiento se puede determinar cualitativamente aprovechando las guías anatómicas, y cuantitativamente utilizando el goniómetro. En los pacientes con enfermedades del SNC se debe examinar la abducción y rotación interna del hombro, la extensión del carpo, la extensión de la rodilla con cadera en flexión de 90º, y la dorsiflexión del pie con rodilla en flexión de 90º. Piel El examen de la piel no es propiamente una evaluación física neurológica, se presenta aquí para destacar su importancia ya que las úlceras por presión son complicaciones 104 graves del paciente con discapacidad del SNC. Estas úlceras se localizan en la piel y en los tejidos subyacentes, generalmente sobre una prominencia ósea, como resultado de la presión o de la presión combinada con fuerzas de desgarro. En el paciente que no puede realizar cambios de posición en el lecho, los tejidos blandos reciben presiones de aproximadamente 150 mm Hg. En las áreas de riesgo la presión de oxígeno está disminuida. La anemia, el edema intersticial y la acumulación de metabolitos anaeróbicos contribuyen a la necrosis tisular. En modelos animales experimentales se ha demostrado que cuando se aplica una presión de 70 mm Hg durante dos horas, se produce una lesión irreversible. En decúbito supino la mayor presión se presenta en los talones y en la región glútea. En la posición sedente las zonas de mayor riesgo son las tuberosidades isquiáticas, mientras que en decúbito lateral la mayor presión se presenta sobre el trocánter mayor. Mediante el efecto de cizalla en posición sedente, el tronco se desliza hacia abajo transmitiendo la fuerza del sacro a las fascias profundas. La piel permanece adherida a la cama mientras que los vasos sanguíneos se obstruyen, provocando trombosis y necrosis tisular. La fricción se presenta por el movimiento del paciente contra las sábanas causando separación de la epidermis, lo cual produce ampollas y erosiones. La humedad también es responsable de úlceras por presión ya que la piel húmeda es menos resistente a lesiones e infecciones. La clasificación de las úlceras por presión se basa en la profundidad de la destrucción tisular. (Tabla 2.3)(20) Se debe tener en cuenta que la grasa subcutánea y el músculo son más sensibles a la presión que la piel, y la inspección inicial puede subestimar la magnitud de la lesión. Por otro lado, las úlceras cubiertas con tejido necrótico no pueden ser clasificadas debido a la imposibilidad de evaluar la base de la herida. En la evaluación del riesgo de úlceras por presión una de las herramientas más utilizadas es la escala de Braden.(21) Esta escala tiene una validación al idioma español llevada a cabo por la Universidad de Caldas. Se puede obtener de manera gratuita a través de Google Académico.(22) Tabla 2.3. Clasificación de las úlceras de presión Etapa Descripción I Eritema de un área localizada de la piel, generalmente sobre una prominencia ósea. La decoloración de la piel, calor, edema, endurecimiento o dolor, también pueden estar presentes. Esta categoría puede ser difícil de detectar en personas de piel oscura II Pérdida parcial de la dermis o presencia de ampollas. La úlcera tiene un fondo rojizo y se puede observar secreción de aspecto transparente o secreción sero-sanguinolenta, o una úlcera brillante, seca, sin secreciones. Esta categoría no sirve para describir la dermatitis por pañal asociada a incontinencia III Pérdida completa de la piel. Se puede observar el tejido subcutáneo, pero no se ve el tendón, el músculo o el hueso. En esta categoría, la profundidad depende de la región anatómica. Por ejemplo el maéolo y la región occipital no tienen tejido adiposo y las úlceras con clasificación de III no son 105 muy profundas. Por el contrario, las regiones con gran cantidad de tejido adiposo pueden tener úlceras muy profundas IV Existe pérdida completa de la piel y del tejido subcutáneo. Se puede observar el tendón, el músculo oel hueso Adaptado de Stansby et al. (20) Vejiga neurogénica El capítulo b620 de la CIF trata sobre funciones urinarias: son las funciones relacionadas con la evacuación de orina desde la vejiga urinaria. Esto incluye funciones urinarias, frecuencia de micción, continencia urinaria y deficiencias (deseo imperioso de orinar, incontinencia por estrés, incontinencia refleja, incontinencia por rebosamiento, incontinencia continua, goteo, vejiga automática, poliuria, retención urinaria y urgencia urinaria). La función de los esfínteres es un tema crítico en el cuidado del paciente por parte de su familia, siendo una de las principales razones para solicitar el cuidado de enfermería. Los cuestionarios de independencia funcional incluyen, por lo general, preguntas sobre la frecuencia de accidentes de incontinencia en el día o en la última semana y sobre la necesidad del uso de pañales. En el control vesical participan nervios periféricos y estructuras de la corteza cerebral, del tallo cerebral, de la médula espinal y del Sistema Nervioso Autónomo. Por esta razón, en múltiples enfermedades del SNC y del periférico se encuentran alteraciones del control vesical. El 75% de pacientes con esclerosis múltiple tiene alteraciones medulares y un porcentaje similar de alteraciones de la función vesical.(23) El 50% de pacientes con enfermedad cerebro vascular presenta problemascon la función vesical. La hiperactividad del detrusor (incontinencia de urgencia y nicturia) es la alteración más común en este grupo de pacientes. La incontinencia de urgencia es causada la mayoría de veces por hiperactividad del músculo detrusor. Mediante un estudio de urodinamia se puede demostrar si existe disinergia detrusor-esfinteriana, en la que un detrusor hiperactivo se contrae al tiempo que el esfínter se cierra. Este hallazgo es frecuente en los pacientes con trauma raquimedular ya que el Puente, encargado de establecer la sinergia entre el esfínter y el detrusor, queda desconectado de todo el sistema medular y periférico del control vesical. En el trauma raquimedular durante la fase de shock medular, la vejiga es hipotónica y no se contrae; posteriormente, después de unas semanas, el detrusor es hiperactivo y se presentan pequeños volúmenes de llenado. 106 Intestino neurogénico El intestino neurogénico se define como una disfunción del colon (estreñimiento, incontinencia fecal y defecación desordenada) ocasionada por la pérdida del control sensorial y/o motor, como resultado de una lesión neurológica. En el paciente con lesión neurológica (enfermedad cerebro vascular, trauma raquimedular, enfermedad de Parkinson, mielomeningocele y polineuropatía, entre otros) el compromiso del intestino es uno de los factores que más afecta de manera negativa la vida social y familiar. En la evaluación se debe tener en cuenta: memoria del hábito intestinal, frecuencia, esfuerzo, presencia de sensación incompleta de evacuación, sensación de obstrucción ano rectal, necesidad de maniobras manuales y características de las heces. La evaluación clínica se complementa con paraclínicos: coprológico o coproscópico, tránsito de colón, radiografía de abdomen simple y manometría ano rectal. En la evaluación y seguimiento se pueden implementar numerosas escalas, como la de Bristol, que es una tabla visual para clasificar la forma de las heces en siete grupos. (24) La escala de disfunción del intestino neurogénico (NBD por su sigla en inglés: Neurogenic Bowel Dysfunction) tiene en cuenta el hábito, tiempo de la defecación, síntomas, medicación, evacuación digital, deposición involuntaria, flatos y problemas en la piel perianal.(25) La escala de Cleveland (Cleveland Clinic Constipation Scoring System) explora ocho items en relación con frecuencia del movimiento del intestino, dificultad para la evacuación, sensación de evacuación incompleta, dolor abdominal, tiempo por intento, necesidad de asistencia, intentos no exitosos e historia de duración de la constipación.(26) Evaluación de las actividades La evaluación clínica en una consulta de rehabilitación incluye, además del interrogatorio y el examen físico convencional, preguntas y pruebas clínicas relacionadas con las actividades cotidianas del paciente. Interrogatorio El interrogatorio y la aplicación de cuestionarios permiten detectar la discapacidad con enfermedades neurológicas. En el interrogatorio, una mínima cantidad de preguntas sirve 107 como primer acercamiento para identificar la discapacidad. Por ejemplo, mediante las preguntas iniciales se debe determinar si existe independencia en la movilidad y si el paciente puede caminar sin ayuda de otra persona dentro de la casa, en la calle y en los centros comerciales. Es muy importante establecer si el paciente puede subir, bajar escaleras y moverse solo dentro del baño. El interrogatorio permite definir si el paciente es independiente en tres dominios básicos: comunicación, movilidad y destrezas manuales; y en el examen funcional aplicar pruebas relacionadas con cada uno de estos dominios, obteniendo medidas indirectas para cada uno de ellos. El uso de escalas para la evaluación de la discapacidad permite un interrogatorio ordenado y un manejo más útil de la información. Muchas escalas miden de forma detallada la limitación de cada una de las actividades que pueden verse afectadas por una enfermedad. Estas pueden ser genéricas, aplicables a múltiples enfermedades, o específicas. En la mayoría de enfermedades músculo-esqueléticas, las preguntas las debe responder el paciente; sin embargo, en algunos casos las preguntas pueden ser respondidas por el acompañante. La aplicación de la escala de Barthel ayuda a determinar el grado de dependencia del paciente. (Tabla 2.4) La gran ventaja de la escala es su simplicidad que permite aplicarla con rapidez en el consultorio o al lado del paciente hospitalizado. La escala de Barthel mide ocho funciones de autocuidado y dos actividades de movilidad. En los puntajes extremos, la escala muestra pobre capacidad discriminativa, lo cual es una limitación, (efectos de techo y piso). Así, pacientes con un resultado de 100 puntos, pueden tener habilidades desde el simple autocuidado hasta la capacidad para cumplir con una jornada laboral normal. Por otro lado, pacientes inconscientes, con un puntaje de cero, pueden recuperar la conciencia sin que esto se refleje en el puntaje.(27) Otra limitación de esta escala es que no evalúa la comunicación del paciente. En pacientes con ACV se ha demostrado buena correlación entre la escala de Barthel y el cuestionario de calidad de vida SF-36. La escala se puede aplicar a estos pacientes en los primeros días de enfermedad; es sensible al cambio y sirve para cuantificar las variaciones en la discapacidad. En este sentido, los puntajes permiten determinar si los progresos del paciente alcanzaron las metas de tratamiento. Tabla 2.4. Escala de Barthel. Versión en español tomada de Cid-Ruzafa (28) Item Puntaje 1. Alimentación - Incapaz 0 - Necesita ayuda para extender la mantequilla, cortar la carne 5 - Independiente 10 2. Traslados (silla a la cama, cama a la silla) - Incapaz, no tiene equilibrio para sentarse 0 - Se puede sentar con ayuda de una o dos personas 5 108 - Ayuda menor 10 - Independiente 15 3. Arreglo personal - Necesita ayuda para el cuidado personal 0 - Independiente (lavarse la cara, los dientes, peinarse) proporcionando elementos 5 4. Uso del sanitario - Dependiente 0 - Necesita alguna ayuda pero puede hacer algunas actividades solo 5 - Independiente (entrar al baño, usar el inodoro, limpiarse, arreglarse la ropa) 10 5. Baño - Dependiente 0 - Independiente (en la ducha) 5 6. Movilidad - Incapaz de desplazarse más de 45 m 0 - Se puede desplazar en silla más de 45 m y girar en las esquinas 5 - Puede caminar con asistencia más de 45 m 10 - Puede caminar sin asistencia más de 45 m 15 7. Escaleras - Incapaz 0 - Necesita ayuda de otra persona 5 - Independiente 10 8. Vestido - Dependiente 0 - Necesita ayuda (hace la mitad de las tareas) 5 - Independiente (incluso abotonarse, usar la cremallera, amarrarse los zapatos) 10 9. Intestino: - Incontinencia (o necesidad de enemas) 0 - Accidente ocasional (una vez a la semana) 5 - Continencia 10 10. Vejiga: - Incontinencia (o cateterismo) 0 - Accidente ocasional (máximo una vez al día) 5 - Continencia 10 Total Pruebas físicas Además de las preguntas relacionadas con las actividades cotidianas del paciente, las pruebas físicas funcionales que se llevan a cabo en el consultorio sirven como un registro de la capacidad y ayudan a examinar de manera objetiva la condición funcional del 109 paciente. El examen físico tradicional de los arcos de movimiento, la fuerza y el tono muscular, es insuficiente para predecir la movilidad del paciente. Por esta razón, se utilizan las pruebas funcionales que, de alguna manera, reproducen varias de las actividades cotidianas del paciente.(29) Las pruebas físicas permiten evaluar de forma directa los cambios funcionales en el tiempo y ayudan a identificar mejor algunos cambios que pasan desapercibidos en el interrogatorio. Por ejemplo, un paciente que tiene marcha independiente en consultas médicas consecutivas puede tener un deterioro motriz que no se detecta con una simple pregunta, muy general, sobre su capacidad para caminar en la casa y en la calle. El médico debe saber utilizar un repertorio de pruebas prácticas yrápidas de ejecutar. Es importante seleccionar pruebas que detecten cambios en el tiempo y que discriminen de manera adecuada los diferentes grados de funcionamiento físico. Las pruebas seleccionadas dependen del grado de discapacidad. Por ejemplo, si el paciente no camina, se debe recurrir a las de movilidad y equilibrio en posición sedente. Según cada caso, los objetivos son: determinar un diagnóstico clínico y funcional, definir el pronóstico y establecer unas metas de tratamiento. Los registros obtenidos con las pruebas físicas sirven como información basal. En las consultas posteriores el médico puede utilizar esta información para evaluar con mayor objetividad los cambios en la funcionalidad del paciente. Esfera mental y comunicación En pacientes con enfermedades degenerativas del SNC, en el trauma craneoencefálico y en la enfermedad cerebro vascular, se debe evaluar de manera más amplia la comunicación y las funciones ejecutivas del lóbulo frontal. El mini-mental (mini examen del estado mental), el test rápido de afasia y la escala de funciones ejecutivas ayudan a medir con precisión el estado cognitivo del paciente y detectar los cambios de las diferentes esferas. El mini-mental es la prueba más utilizada para el examen de las habilidades cognitivas.(30) Es una prueba de tamizaje que permite sospechar déficit cognitivo. Este examen evalúa la orientación temporo-espacial, la atención, la concentración, la memoria, la abstracción, el lenguaje y la percepción viso-espacial. En la versión original, el puntaje máximo es 30. La alteración se clasifica así: de 20 a 24 alteración leve; de 16 a 19 alteración moderada y menos de 16 alteración grave. En pacientes con enfermedades degenerativas del SNC se examinan las funciones ejecutivas del lóbulo frontal. Con este fin, se explora la conceptualización, la flexibilidad mental, la programación motriz, la resistencia a la interferencia, la autonomía ambiental y el control inhibitorio.(31) La conceptualización se explora preguntando similitudes (en 110 que se parecen un banano y una naranja). La flexibilidad mental se explora solicitando al paciente que diga tantas palabras que comiencen con una determinada letra en un minuto (normal = más de 15). La programación motriz se evalúa mediante la prueba de Luria (puño-palma-borde de la mano). La sensibilidad a la interferencia se examina con instrucciones contradictorias (golpear una vez cuando el examinador golpea dos veces). Con la misma prueba se examina el control inhibitorio (no golpear si el examinador golpea dos veces). Para la autonomía ambiental, el examinador toca la palma de las manos del paciente (el paciente con falla en la autonomía ambiental espontáneamente agarra las manos del examinador).(31) El puntaje de discapacidad de afasia (Aphasia Handicap Score) permite clasificar de manera global y rápida las alteraciones de la comunicación en cinco niveles. (Tabla 2.5) El Test Rápido de Afasia y la prueba Frenchay (mencionada con más detalle en el capítulo de afasia) permiten una evaluación rápida de la comunicación del paciente.(32, 33) El test rápido de afasia es una prueba de tamizaje y toma aproximadamente tres minutos. (Tabla 2.6) Esta prueba explora la ejecución de órdenes simples y complejas, repetición de palabras, repetición de una oración, nominación de objetos, disartria y tareas de fluencia verbal semántica. Ha mostrado utilidad en el monitoreo temprano de los cambios afásicos en el ACV agudo y tiene alto valor predictivo en los resultados de comunicación verbal a los tres meses. La calificación va de 0 (mejor puntaje) a 26 (peor puntaje). Un puntaje inferior a 12 en el día ocho del ACV se asocia con un buen pronóstico de recuperación y un cambio de más de dos puntos se considera significativo. Tabla 2.5. Clasificación de las alteraciones de la comunicación 0 = lenguaje normal 1 = problemas menores sin discapacidad 2 = problemas que producen una discapacidad leve pero no afectan la autonomía en comunicación 3 = problemas que producen una discapacidad moderada y afectan la autonomía en comunicación 4 = problemas que producen una discapacidad grave (no se logra una comunicación efectiva) 5 = mutismo total Modificado de Azual et al. (32) Tabla 2.6. Test Rápido de Afasia Tarea Calificación 1-a. Ejecución de órdenes simples Abra y cierre sus ojos Deme su mano izquierda 0 = ejecuta bien ambas tareas 1 = ejecuta bien una tarea 2 = no ejecuta ninguna tarea 1-b. Ejecución de una orden compleja 111 Ponga su mano izquierda en su oído derecho 0 = ejecuta la instrucción en menos de 10 s 1= tarda más de 10 s o requiere repetición 2 = ejecuta la tarea parcialmente o en el lado equivocado 3 = no hace la tarea o no pasa la línea media 2. Repetición de palabras Cada palabra se califica de 0 a dos (total seis) como sigue: 2-a. Botón 2-b. Macarrón 2-c. Equipaje 0 = repetición normal 1 = repetición anormal pero reconocible* 2 = no repite o la palabra no se reconoce 3. Repetición de una frase El niño está cantando en el bosque 0 = repetición normal 1 = repetición anormal pero reconocible* 2 = no repite o la palabra no se reconoce 4. Denominación de objetos 4-a. Reloj 4-b. Esfero 4-c. Abrigo o saco 0 = denominación normal 1 = denominación anormal pero reconocible* 2 = no nombra el objeto o la palabra no se reconoce 5. Puntaje de disartria 0 = no hay disartria 1 = leve 2 = moderada 3 = grave (no se entiende lo que dice) 6. Fluidez verbal Nombre tantos animales como pueda en 1 minuto 0 = más de 15 palabras 1 = entre 11 y 15 palabras 2 = entre 6 y 10 palabras 3 = entre 3 y 5 palabras 4 = entre 0 y 2 palabras Total * Como repetición anormal se consideran errores de pronunciación, disartria o errores de fonemas y se califica = 1 Modificado de Azuar (32) Deglución En la deglución intervienen múltiples sistemas funcionales y estructuras corporales: estado de conciencia, cavidad oral, estructuras óseas, tejidos blandos, pares craneanos (V, VII, IX, X, XI y XII), postura y sostén de tronco. Algunas pruebas permiten evaluar la deglución sin equipos especiales: test de deglución en seco, test de deglución repetitiva de saliva, test de deglución de agua, test de agua coloreada, auscultación cervical de la deglución y el test de provocación de la deglución.(34) Se considera que si un paciente puede beber 50 ml de agua sin dificultad, posiblemente no tendrá un problema serio de disfagia. 112 Actividades dependientes de la función motriz gruesa La estructura básica para la evaluación de la función motora gruesa se relaciona con la movilidad de la extremidad inferior e incluye la capacidad para levantarse de una silla, la velocidad de la marcha y el equilibrio en posición bípeda. (35-37) Pacientes que no caminan Para los pacientes que no caminan o que ingresan a la consulta caminando, pero con ayuda de otra persona, se pueden evaluar los equilibrios en sedente y bípedo. Por ejemplo, se explora en una silla con espaldar la capacidad de sostenerse sentado sin ayuda, levantar los brazos simultáneamente, mantenerse de pie sin ayuda y levantar una moneda del piso desde la posición sedente. También se pueden utilizar algunos ítems de la escala de movilidad para el paciente con ACV en la fase aguda: levantar las nalgas en decúbito supino, sentarse en el borde de la cama y pasar de sedente a bípedo.(38) Pacientes con marcha independiente En los pacientes con marcha independiente (con o sin ayudas de movilidad) existen diferentes pruebas para evaluar el equilibrio y la capacidad para caminar. Las pruebas Up and Go Test, levantarse y sentarse cinco veces, levantar un objeto del piso, marcha en tándem y mantener el equilibrio monopodal sirven para detectar los cambios en el tiempo de la función motriz gruesa y para establecer el riesgo de caídas. La prueba de levantarse y sentarse cinco veces sirve para evaluar la función motora gruesa del paciente con ACV y, en general, la capacidad física del paciente adulto mayor. Esta prueba predice la discapacidad en el anciano.(36) Parala prueba de levantarse y sentarse, la altura de la silla debe permitir que el paciente ponga las plantas de los pies en contacto con el piso, los brazos deben estar cruzados sobre el tórax. Primero se le pide al paciente que desde esta posición, se levante; si lo puede hacer se le pide que se levante y se siente tan rápido como pueda cinco veces.(36) En la descripción original de la prueba, el paciente inicia desde la posición sedente y termina en posición bípeda de la quinta repetición. (36) El resultado es el tiempo que dura en ejecutar la prueba. La prueba Up and Go predice el desempeño para la marcha en espacios comunitarios.(39) En su versión inicial la prueba examinaba la calidad del movimiento y la calificaba en una escala ordinal de uno (mejor) a cinco (peor) para predecir el riesgo de caídas. Posteriormente se cambió esta escala ordinal por el tiempo para completar la prueba. Un resultado por debajo de 20 segundos se asocia a independencia en movilidad 113 comunitaria y transferencias. Un tiempo mayor a 30 segundos para completar la prueba indica un bajo desempeño para caminar en la calle y la necesidad de asistencia de otra persona. La adición de tareas mientras se ejecuta la prueba ayuda a detectar alteraciones en el equilibrio. Una diferencia de más de cuatro segundos en la prueba Up and Go con la prueba Up and Go manual (el paciente lleva un vaso con agua) indica un alto riesgo de caídas. Las pruebas de equilibrio más utilizadas son la prueba de equilibrio monopodal con ojos cerrados, la posición en tándem y la marcha en tándem. La prueba de equilibrio monopodal se lleva a cabo con el paciente descalzo. Con los ojos cerrados, debe levantar un pie durante 30 segundos. Si no logra completar la prueba, se registra el tiempo que logró mantener el pie levantado. Para la prueba de equilibrio en tándem el paciente permanece de pie durante diez segundos con la punta de un pie tocando el talón de la extremidad contralateral.(36, 37) Si no logra completar la prueba, se registra el tiempo que duró en la posición antes de perder el equilibrio. Para la marcha en tándem, el paciente camina en línea recta poniendo la punta del pie en contacto con el talón de la extremidad contraria. Se puede explorar si el paciente puede o no realizar la prueba o el número de veces, de un total de cinco pasos, en que el paciente falla en poner la punta del pie detrás del talón. La prueba de giro de 360º explora la movilidad en espacios reducidos. Para esta prueba se pone una cinta en el piso; en la posición de inicio, el paciente permanece con los pies separados, alineados al frente de la cinta y se le pide que realice un giro completo. El cronómetro se detiene cuando el paciente vuelve a quedar alineado en la posición de inicio. En la descripción original de la prueba, el paciente realiza dos intentos por cada lado y los dos resultados se promedian.(40) La prueba ha sido validada en pacientes con enfermedad de Parkinson y en pacientes con ACV.(40, 41) Una adulto sano ejecuta la prueba en 2,5 segundos; un paciente con antecedente de ACV ejecuta la prueba en 4,3 segundos.(40) Si el giro se realiza hacia el lado parético, el tiempo para completar la prueba es menor.(40) Adicionalmente, se puede contar el número de pasos que el paciente realiza durante la prueba. La velocidad de marcha se puede calcular en diferentes distancias y sirve para el seguimiento de pacientes que, aunque conservan la marcha independiente, caminan muy despacio y con gran dificultad. Se puede calcular la velocidad de la marcha a paso normal en una distancia de diez, cinco o dos m. En una distancia de dos m, una velocidad inferior a un m/s se asocia a la necesidad de cuidador en el paciente geriátrico.(42) Destrezas manuales Se debe interrogar al paciente, o al familiar, si puede comer solo, ejecutar sus actividades 114 en el baño sin ayuda y vestirse (abotonarse, manejar cremalleras, amarrarse el calzado ponerse y quitarse las medias). Con el paciente sentado, la prueba de alzar una moneda del escritorio permite clasificar la gravedad de la alteración funcional en el paciente con secuelas de un ACV. En la discapacidad grave el paciente es incapaz de levantar el brazo y ponerlo en el escritorio. En la moderada es capaz de poner el antebrazo en el escritorio pero no puede agarrar la moneda y, en la leve, es capaz de agarrar la moneda. Adicionalmente se le pide al paciente que pliegue una hoja de papel tamaño carta en cuatro partes y que luego la rasgue. En la prueba de rotación de la moneda se mide el tiempo en que el paciente rota 180 grados 20 veces una moneda pequeña entre los tres primeros dedos.(43) Se ha utilizado en la evaluación de pacientes con esclerosis múltiple y enfermedad de Parkinson.(44, 45) La prueba de tocar con el dedo índice un punto fijo en la pared (dos centímetros de diámetro) y tocarse luego la nariz en un tiempo de 20 segundos se ha empleado para evaluar la funcionalidad de la extremidad afectada en el paciente con ACV y trauma craneoencefálico.(46) El finger tapping test es una prueba que se puede descargar de manera gratuita como una aplicación para teléfonos celulares.(47) La prueba cuenta el número de veces que se puede golpear con el dedo índice en una superficie durante diez segundos (prueba-descanso diez segundos, prueba-descanso diez segundos, prueba-descanso diez segundos). Evaluación de la participación Existen múltiples instrumentos para evaluar la calidad de vida. El más conocido es el Cuestionario de Salud SF-36 que explora ocho dimensiones: función física, función social, rol físico, problemas emocionales, salud mental, vitalidad, dolor y percepción de la salud en general. Este cuestionario está validado en español y se ha aplicado para evaluar el impacto de múltiples patologías como asma, enfermedad de Parkinson, artritis reumatoidea, ACV, entre otras.(48) Conclusión La evaluación del paciente con compromiso neurológico exige un interrogatorio y examen físico cuidadoso. Además, la aplicación de pruebas estandarizadas para determinar 115 funcionalidad, participación, seguimiento y pronóstico en individuos que requieren un manejo integral, permite fijar de manera clara y representativa los objetivos de intervención. 116 Referencias bibliográficas 1. Jørgensen HS. The Copenhagen stroke study experience. Journal of Stroke and Cerebrovascular Diseases 1996;6(1):5-16. 2. Noreau L, Vachon J. 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Esto le permite establecer con el paciente y su familia las metas de tratamiento sobre bases reales, los logros de la rehabilitación o el deterioro funcional. La definición de resultado es el cambio en el estado de salud actual y futuro de un paciente, que puede atribuirse a una atención en salud. También se considera que es el impacto total, a largo plazo, de las intervenciones en salud sobre la población general o en individuos en particular.(1,2) En el proceso de atención en salud, la medición de los resultados es un determinante centralde la eficacia terapéutica de las intervenciones y de la buena práctica basada en la evidencia.(3) El término evaluación funcional comprende el proceso de evaluación, obtención y medición de datos relacionados con la funcionalidad del individuo. Esta información se obtiene mediante la aplicación de pruebas, escalas y cuestionarios, y permite conocer la capacidad y el desempeño del paciente para ejecutar diferentes actividades, tanto en el espacio clínico (capacidad) como en el medio cotidiano (desempeño).(4) Estas herramientas permiten la medición objetiva de las funciones corporales, de las actividades y del estado de salud de los pacientes. También permiten establecer con precisión la severidad de la enfermedad, monitorizar su evolución y pronosticar el grado de recuperación, facilitando la toma de decisiones clínicas en el proceso de rehabilitación. (5) De forma adicional, permiten manejar un lenguaje común entre los profesionales de las diferentes disciplinas que conforman el equipo de rehabilitación. Clasificación Internacional del Funcionamiento, la discapacidad y la salud (CIF) La Clasificación Internacional del Funcionamiento, la discapacidad y la salud (CIF) es un marco multidimensional para la descripción y comprensión del estado de salud y de la situación de discapacidad de un individuo, que sirve como guía de referencia para definir las funciones corporales y las actividades que deben ser medidas.(5-7) A partir de esta clasificación, los resultados pueden ser medidos en cualquiera de los siguientes niveles: funciones corporales/estructura, actividades y participación. Las actividades y la 123 participación son afectados por factores contextuales, ambientales y personales.(8) A pesar de la complejidad de la CIF para su aplicación rutinaria en la práctica clínica, es una herramienta muy importante para la selección de otros instrumentos de medición.(5) Instrumentos y escalas utilizadas en la rehabilitación del ACV La naturaleza multidimensional de los resultados que se obtienen en la rehabilitación del paciente con ACV, ha generado cambios en el desarrollo de los instrumentos de evaluación. La comprensión de la funcionalidad, la discapacidad y la recuperación en el contexto del ACV, es imprescindible para seleccionar los instrumentos más apropiados. Si estos no son idóneos, pueden ocultar los verdaderos efectos del tratamiento. Antes de utilizar los instrumentos de evaluación, es importante establecer la fase de recuperación y el nivel de severidad de la enfermedad en que estas medidas fueron validadas. Otras recomendaciones que facilitan la adecuada selección de los instrumentos de medición en el ACV han sido publicadas.(7-11) Instrumentos genéricos En rehabilitación se emplean múltiples instrumentos genéricos y específicos para una determinada condición o enfermedad. Los genéricos tienen la ventaja de estar diseñados para evaluar un amplio rango de aspectos del estado de salud y consecuencias de la enfermedad, relevantes para un gran grupo de pacientes. Estos permiten comparar la efectividad de los tratamientos entre diferentes grupos de pacientes. A diferencia de los específicos, pueden tener valor en la detección de efectos positivos o negativos inesperados de una determinada intervención. Los instrumentos genéricos cubren una amplia gama de dimensiones en un formato relativamente económico, que reduce la carga de utilizar múltiples formatos en un paciente. La desventaja es que descartan los detalles de algunos resultados relevantes, que pueden ocurrir como consecuencia de una intervención.(7, 11) Índice de Barthel (Barthel Índex) Es el instrumento genérico de discapacidad más utilizado en la rehabilitación del ACV.(9) 124 Después de la escala modificada de Rankin, ha sido la medida de elección para determinar el estado global de los pacientes y medir el resultado final de las intervenciones en ensayos clínicos.(12) Este índice mide el nivel de independencia del paciente, de acuerdo con su capacidad para la ejecución de diez actividades básicas de la vida diaria, las cuales fueron seleccionadas empíricamente sin un concepto teórico previo. Según el orden en el que se observa independencia para su realización, son: comer, arreglarse, control de heces, control de orina, ir al baño, vestirse, usar el inodoro, trasladarse de la cama a la silla, desplazarse y subir y bajar escaleras.(13, 14) La puntuación de la escala original es de 0 a 100, con intervalos de cinco puntos. Entre 0 y 20 puntos sugiere dependencia total, de 21 a 60 representa dependencia severa, de 61 a 90 indica dependencia moderada, entre 91 y 99 hay dependencia leve y 100 puntos es compatible con independencia total.(14) Esta escala no requiere entrenamiento y su administración solo necesita un lápiz y los ítems impresos.(13, 15) El tiempo de ejecución toma entre dos y cinco minutos si la responde el paciente y aproximadamente 20 minutos si la responde un observador.(16) La escala puede ser respondida por el cuidador(17) y también se puede aplicar por teléfono.(18) El Índice de Barthel tiene muy buena confiabilidad interna, intra e interobservador. (12, 14) Es considerada una medida válida en el ACV; sin embargo, ninguno de sus ítems mide alteraciones de la comunicación. Esta escala se correlaciona con el tiempo de cuidado requerido por el paciente, la extensión de su compromiso motor, la evidencia radiológica del tamaño del infarto cerebral y con otras medidas de actividad como el SF-36.(5, 12) Tiene validez predictiva en términos de sobrevida, recuperación funcional, duración de la estancia hospitalaria y disposición a la salida.(12, 13) Los puntajes altos se asocian con independencia en la comunidad y mayores contactos interpersonales. Los puntajes bajos se asocian con mayor discapacidad futura, mayor tiempo de recuperación y mayores necesidades de cuidado.(5, 10) La capacidad predictiva del Índice de Barthel disminuye cuando la medición es realizada antes del quinto día posterior al ACV.(12) Para las administraciones secuenciales de la escala, se recomienda un periodo mínimo de dos semanas.(14) El Índice de Barthel es moderadamente sensible a los cambios del paciente.(19) Un puntaje mayor a 95 puntos dictamina un “buen resultado” y menos de 75 un “pobre resultado”. Los sujetos con puntaje mayor a 80 son por lo general independientes y podrán regresar a su hogar, mientras que los que tienen menos de 40 puntos son muy dependientes. Un puntaje menor a diez se asocia a no poder regresar al hogar o requerir cuidados de enfermería domiciliarios.(9, 12, 19, 20) Existe correlación entre los puntajes del Índice de Barthel y los niveles de severidad del ACV definidos por la escala de Rankin modificada. (Tabla 3.1)(21) También se conocen los puntos de corte que se corresponden entre estas escalas, para su aplicación 125 durante los ensayos clínicos en la fase aguda del ACV.(22) Un problema del Índice de Barthel es que no discrimina adecuadamente los cambios ocurridos en los extremos del espectro, mostrando efectos tipo piso o techo, cuando evalúa pacientes con secuelas muy leves o de gran severidad.(12, 14) El Índice de Barthel tiene versiones en holandés, alemán, turco, persa, francés y chino(13) y ha sido adaptada transculturalmente al idioma español, mediante traducción simple.(23) Tabla 3.1. Esquema de categorización y correlación entre el Índice de Barthel y la Escala de Rankin modificada Puntaje del Índice de Barthel Escala de Rankin modificada 0 a < 15 5 15 a < 70 4 70 a < 95 3 95 a < 100 0,1,2 Escala de Rankin La Escala de Rankin fue publicada en 1957 y posteriormente modificada en 1988 para acomodarla a los desórdenes del lenguaje y algunos trastornos cognitivos, permitiendo la comparación entre pacientes con diferentes tipos de déficit neurológico.(24) Esta nueva versión adiciona el grado 0 (ningún síntoma en absoluto) y redefine los grados uno y dos, con el propósito de corregir ambigüedades.(25) Esta escala de discapacidad global, con enfoque en la movilidad, permite conocerel nivel de independencia del paciente previo al ACV y sus requerimientos para asistencia. (9, 10) Tiene un diseño ordinal de único ítem y es la medida más prevalente para clasificar los resultados funcionales en los ensayos clínicos de ACV.(24, 26) Se administra por medio de una entrevista guiada, recopilando toda la información del estado y desempeño físico y mental del paciente. Su administración toma entre cinco y quince minutos y no requiere entrenamiento especial.(9, 25, 27) Puede hacerse telefónicamente.(28) Algunos investigadores consideran que el resultado es poco confiable cuando se entrevista al cuidador.(29) Aunque la Escala de Rankin modificada tiene excelente confiabilidad,(19) se ha criticado la subjetividad de su puntuación y su falta de estructura, lo cual generaría resultados variables entre los observadores.(10, 24, 26) Esta escala ha sido validada en pacientes en fase aguda y crónica de ACV.(30, 31) Tiene una correlación alta con otras escalas de discapacidad y con indicadores como el tipo de ACV y el tamaño de la lesión.(9, 24, 32) Algunos estudios han determinado que la Escala de Rankin modificada detecta el 126 cambio con menor sensibilidad que el Índice de Barthel.(33) Instrumentos específicos Los instrumentos específicos miden aspectos particulares de una condición o enfermedad. Tienen la ventaja de obtener información altamente relevante para una enfermedad específica. Son más sensibles en la detección de cambios importantes en el tiempo. Su mayor desventaja es que no es posible su administración en pacientes sin la condición particular a estudiar, limitando la comparación entre grupos con diferentes estados de salud. Tampoco permiten la comparación de resultados entre tratamientos diferentes o entre pacientes con diferentes problemas de salud. Estos instrumentos no permitirían detectar cambios imprevistos de la enfermedad o efectos inesperados en el tratamiento.(7, 11) Prueba de Fugl-Meyer (Fugl-Meyer assessment scale) Esta escala, creada en 1975, es específica para evaluar la capacidad motora del paciente con discapacidad por ACV. Se basa en la hipótesis de que la recuperación de la función motora posterior al ACV sigue un curso definido y secuencial, permitiendo la clasificación de los pacientes de acuerdo con la severidad de sus secuelas.(19, 34, 35) La Escala Fugl-Meyer se ha utilizado en el campo clínico y de investigación, para medir la discapacidad motora, el balance, la sensibilidad y la función articular en pacientes hemipléjicos. Identifica las sinergias y los patrones motores, en lugar de realizar una evaluación simple de la fuerza, en grupos musculares aislados.(5, 34) Puede administrarse en el ámbito hospitalario o comunitario, durante la fase aguda y crónica de la enfermedad, facilitando la elección del plan de tratamiento.(19, 35) La escala completa evalúa cinco dimensiones de la discapacidad, por medio de subescalas para la función motora, la sensibilidad, el balance, el rango de movilidad y el dolor articular. Cada subescala puede administrarse de forma independiente sin necesidad de aplicar todas las demás. El puntaje es ordinal, en donde cero corresponde a la no realización de la prueba, uno a la realización parcial y dos a su completa realización. La puntuación total máxima es 226. (10, 34, 36) La subescala de la función motora de la Prueba de Fugl-Meyer es la más estudiada. Su diseño logra que los movimientos del paciente reflejen los estadios secuenciales de hiperreflexia, sinergismo flexo-extensor y la habilidad para realizar movimientos selectivos.(37) Está organizada en cinco pasos y puede obtenerse una calificación total para cada paso, para la extremidad superior o inferior, o para el lado afectado. La máxima calificación posible es de 100 puntos, de los cuales 66 corresponden a la extremidad superior y 34 a la inferior.(19, 34) 127 El paciente debe ser instruido verbalmente o con una demostración, sobre cómo debe realizar cada una de las pruebas. El examinador tiene autorización de asistir al paciente, estabilizando su brazo durante la evaluación de la muñeca y de la mano.(34) La sección de la extremidad superior consta de 33 ítems distribuidos en cuatro subsecciones: hombro-antebrazo, muñeca, mano y coordinación. La sección de la extremidad inferior consta de 17 ítems y evalúa dos subsecciones: pierna y coordinación. (38) Existen clasificaciones para la gravedad del compromiso motor en la extremidad superior, de acuerdo con el puntaje obtenido con esta subescala. (Tabla 3.2)(16, 35) Tabla 3.2. Gravedad del compromiso motor, según el puntaje total de la Prueba de Fugl-Meyer. (16 35) Fugl-Meyer et al. (1975) Fugl-Meyer (1980) Duncan, Goldstein, Horner, etal. (1994) < 50 = severo 0-35 = muy severo < 84 = Hemiplejia 50-84 = marcado 36-55 = severo 85-95 = Hemiparesia 85-94 = moderado 56-79 = moderado 96-99 = Incoordinación leve 95-99 = leve >79 = leve Por medio del análisis RASCH, se determinó el grado de dificultad de cada actividad para la extremidad superior. (Tabla 3.3)(39) Tabla 3.3. Análisis RASH de la subescala motora para la extremidad superior de la Prueba de Fugl- Meyer (39) Circunducción de muñeca 1.67 Prensión palmar 0.06 Agarre en pinza 1.33 Retracción escapular 0.03 Flexión de hombro a 180°, codo en extensión 1.26 Prono-supinación codo a 90 ° − 0.17 Agarre esférico 1.20 Flexión de hombro a 90°, codo extendido − 0.21 Prensión lateral 1.08 La mano toca columna lumbar − 0.40 Flexo-extensión de muñeca con codo extendido 1.06 Abducción de hombro − 0.56 Prono-supinación con codo extendido 1.00 Extensión de codo − 0.64 Muñeca estable con codo extendido 0.95 Pronación de antebrazo − 0.87 Movimiento con velocidad normal 0.89 Movimiento sin tremor − 0.91 Supinación de antebrazo 0.65 Agarre cilíndrico − 1.10 Abducción de hombro a 90° codo en extensión 0.28 Extensión de dedos en masa − 1.25 Movimiento sin dismetría 0.27 Elevación escapular − 1.40 Rotación externa de hombro 0.24 Flexión en masa de los dedos − 1.44 Muñeca estable , codo a 90 ° 0.18 Aducción + rotación interna de hombro − 1.56 Flexo-extensión de muñeca codo a 90° 0.12 Flexión de codo − 1.76 Las tareas de mayor complejidad reciben puntuaciones más altas. 128 La sección de la extremidad superior ha sido considerada una herramienta clínicamente sensible, que se asocia con la integridad del tracto cortico-espinal y con el pronóstico de recuperación funcional.(40) A diferencia de las subescalas para la sensibilidad y el equilibrio, la subescala motora de la Prueba de Fugl-Meyer tiene mejores cualidades psicométricas, que han favorecido su utilización en rehabilitación.(19, 34, 41, 42) Sus cualidades predictivas facilitan el ajuste de metas tratamiento alcanzables.(19) El cambio clínicamente importante, para la evaluación de la función motora de la extremidad superior con la Prueba de Fugl-Meyer, se encuentra entre 4.25 y 7.25 puntos, o una mejoría del 10% con respecto al puntaje previo.(43, 44) Para la evaluación de la extremidad inferior se considera importante un cambio mayor a cuatro puntos o del 16%. Este valor puede variar levemente según el tono plantar flexor.(45) La administración de esta escala requiere entrenamiento para obtener resultados confiables. El tiempo aproximado de aplicación de la totalidad de la prueba es de 30 a 35 minutos. Cuando se aplican en conjunto las subescalas de función motora, sensibilidad y equilibrio, toma de 34 a 110 minutos, con un promedio general de 58. La administración de la subescala motora toma en promedio 20 minutos en pacientes con déficit motor leve y 10 en los pacientes con déficit motor severo.(42, 46) La Prueba de Fugl-Meyer es un instrumento práctico, su aplicación requiere un equipo mínimo y poco espacio.(40) Los elementos requeridos para la realización de la prueba son un consultorio pequeño, algunas hojas de papel, una pelota de tenis, una bola de algodón, un lápiz, un martillo de reflejos, una lata pequeña o un frasco cilíndrico, un goniómetro, un cronógrafo, un vendaje para los ojos, unasilla y una mesa pequeña. Esta escala está disponible en los idiomas inglés, francés canadiense y portugués. No está validada al español. Escala PASS (Postural Assessment Scale for Stroke Patients) La Escala PASS es la adaptación de algunos ítems de la subescala de equilibrio de la Prueba de Fugl-Meyer. Fue desarrollada para ser aplicada a todos los pacientes con ACV, incluyendo aquellos con muy mal desempeño postural.(47) Tiene confiabilidad y validez para ser aplicada en pacientes con diferentes estadios del ACV.(48) Esta herramienta tiene el poder de predecir, hacia los 90 días de evolución del ACV, la movilidad y funcionalidad para las actividades de la vida diaria. Tiene buena correlación con la subescala de balance de la Prueba de Fugl-Meyer, la Escala del balance de Berg, entre otras.(47) Detecta con mayor sensibilidad el cambio en pacientes con compromiso neurológico moderado y sobre todo severo. Su mayor sensibilidad al cambio se ha observado antes de los 90 días de evolución del ACV.(47) Un cambio mayor a cuatro puntos en la calificación total de la Escala PASS, es significativo en pacientes con ACV crónico.(49) Para su versión abreviada (SFPASS), un cambio mayor 129 a 2.16 puntos en la calificación se puede interpretar como un cambio real.(50) El tiempo de aplicación de la Escala PASS es de aproximadamente diez minutos. Solo ha sido validada en inglés, francés y sueco.(51) Escala de Ashworth modificada (Modified Ashworth Scale) La Escala de Ashworth fue creada en 1964 para evaluar la eficacia clínica del Baclofeno y de la estimulación eléctrica, en el tratamiento de la espasticidad, en pacientes con esclerosis múltiple.(52) Involucra la movilización manual de la extremidad a través del rango de movimiento, estirando pasivamente el musculo afectado, para clasificar su grado de espasticidad. La versión original de la escala consta de cinco puntos distribuidos ordinalmente. Tiene una puntuación de cero a cuatro, en donde cero indica que no hay aumento del tono y cuatro indica rigidez en flexión o extensión. En 1987, la Escala de Ashworth fue modificada con el fin de hacerla más sensible y precisa para la medición de la espasticidad, adicionándole el grado 1+ entre las categorías 1 y 2, modificando sutilmente las definiciones de cada grado.(52) Aunque se ha descrito que, más que una medida válida para la espasticidad, es una medida de la resistencia al movimiento pasivo, la Escala de Ashworth modificada sigue siendo muy utilizada en la práctica clínica y la investigación.(52, 53) La confiabilidad es de regular a moderada.(54, 55) En pacientes con secuelas de ACV, los puntajes de la Escala modificada de Ashworth se correlacionan con algunas mediciones de la función activa; por ejemplo, la habilidad para movilizar el brazo selectivamente (Prueba de Fugl-Meyer) y mediciones de la asimetría y la velocidad de la marcha. También ha sido relacionada con la función pasiva, como manipular el brazo en pacientes con ACV (Disability Rating Scale, Carer Burden Scale).(53) No se ha demostrado su sensibilidad al cambio ni su validez predictiva. Índice funcional compuesto (Composite Functional Index) Es una medida de autocuidado que evalúa la discapacidad secundaria a la espasticidad, con base en el desempeño motor grueso y fino de la extremidad superior. Califica tres actividades: lavarse las manos, cortarse las uñas y pasar el brazo a través de la manga, de manera ordinal (0: no puede realizar la actividad, 1: la realiza con gran dificultad, 2: moderada dificultad, 3: leve dificultad y 4: sin dificultad). Al resultado se le suma el obtenido en los ítems del Índice de Barthel para alimentación, vestido (0: incapaz, 1: necesita ayuda, 2: independiente) y arreglo personal (0: dependiente, 1: independiente). La calificación máxima es de 17 puntos. Calificaciones entre cero y diez corresponden a discapacidad severa.(56) 130 Prueba de caja y cubos (Box and Blocks Test) Mide la destreza manual gruesa. Requiere 150 cubos de 2.5 cm y una caja de madera de 53.7 cm × 25.4 cm, dividida en dos compartimientos iguales. El examinado debe transferir de un compartimiento a otro, la mayor cantidad posible de cubos agarrándolos de uno en uno, en menos de un minuto.(57) Es una prueba válida y confiable en pacientes con ACV. (58) Aquellos con puntaje cero pertenecen al grupo con la alteración más grave de la funcionalidad del miembro superior.(59) Los pacientes con puntaje basal menor a diez en la prueba de caja y cubos, tienen menor probabilidad de lograr cambios clínicamente significativos en la Prueba de Fugl-Meyer.(58) 131 Referencias bibliográficas 1. Donabedian A. Explorations in quality assessment and monitoring. The Definition of Quality and Approaches to its Assessment. Ann Arbor, Mich: Health Administration Press; 1980. 2. 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Evaluación de cambios en la función motora durante la fase crónica del ataque cerebrovascular [ Repositorio institucional - Universidad Nacional de Colombia; 2015. http://www.bdigital.unal.edu.co/46634/ 136 http://www.bdigital.unal.edu.co/46634/ Capítulo 4 137 Electrodiagnóstico Fernando Ortiz Corredor Introducción Potencial de acción muscular completo Potencial sensitivo Respuestas tardías Valores de referencia de los estudios de neuroconducción Test de estímulo repetitivo Electromiografía Potenciales evocados somatosensoriales Referencias bibliográficas 138 Introducción LA ELECTROMIOGRAFÍA y los estudios de conducción nerviosa tienen una larga trayectoria en la práctica clínica, actualmente son utilizados de manera cotidiana en el diagnóstico de distintas enfermedades músculo-esqueléticas y neurológicas. En las enfermedades músculo-esqueléticas son frecuentes los estudios de conducción nerviosa para el diagnóstico del síndrome de túnel carpiano y de la radiculopatía lumbosacra. En las enfermedades neurológicas se destacan enfermedades comunes, como la neuropatía diabética, y enfermedades raras o huérfanas como la esclerosis lateral amiotrófica, las distrofias musculares y la miastenia gravis. La Tabla 4.1 muestra la proporción de diagnósticos de remisión a un laboratorio de electrofisiología para estudios de conducción nerviosa y electromiografía. Esta tabla muestra lo que ocurre en la práctica cotidiana de la mayoría de laboratorios de electrofisiología, siendo lo más común la evaluación de pacientes con enfermedades músculo-esqueléticas. Solo una pequeña proporción de estudios está dirigido a la evaluación de enfermedades neuromusculares. Tabla 4.1. Diagnósticos de remisión a un laboratorio de electrofisiología en un período de seis meses (2) Diagnóstico Frecuencia % % Femenino Síndrome de Túnel Carpiano 991 47,4 41,4 Radiculopatía lumbar 249 11,9 7,0 Polineuropatías 217 10,3 4,6 Dolor lumbar 122 5,8 3,5 Parestesias en manos 104 4,9 3,4 Lesión de nervio 87 4,1 2,5 Cervicobraquialgia 64 3,0 1,8 Radiculopatía cervical 60 2,8 1,3 Otros dolores 60 2,8 1,6 Debilidad 38 1,8 0,8 Síntomas sensitivos difusos 27 1,2 0,7 Enfermedades neuromusculares 26 1,2 0,7 Lesión de nervio cubital 20 0,9 0,5 Parálisis facial 20 0,9 3,8 Desconocido 3 0.01 Total 2085 100 70,7 La presente revisión muestra algunos conceptos generales de los estudios de electrodiagnóstico. Para una revisión más detallada de los principios del 139 electrodiagnóstico se recomienda la consulta de textos especializados en el tema.(1) Los estudios de conducción nerviosa más comunes incluyen el examen de respuestas sensitivas, motoras y las respuestas tardías (ondas F y H). En electromiografía, el examen más común es la prueba convencional semicuantitativa. Entre los estudios electrofisiológicos que no se practican de manera rutinaria, se encuentran la electromiografía cuantitativa, el test de estímulo repetitivo, la electromiografía de fibra única, la macroelectromiografía y las evaluaciones del Sistema Nervioso Autónomo. Otros exámenes que se llevan a cabo con los equipos de diagnóstico electrofisiológico son los potenciales evocados. Los potenciales evocados somatosensoriales, auditivos y visuales, se realizan sin mayor dificultad si se cuenta con el tiempo y la experiencia. Los potenciales evocados somatosensoriales están indicados en el diagnóstico de enfermedades desmielinizantes y son una ayuda para determinar el pronóstico en las encefalopatías de diferente origen. Los potenciales evocados visuales también se utilizan en el diagnóstico de las enfermedades desmielinizantes. Los potenciales evocados auditivos tienen aplicaciones en el diagnóstico de lesiones retro cocleares de la vía auditiva y como parte de los exámenes de audiología, principalmente en población infantil. Potencial de acción muscular compuesto Bases anatómicas y fisiológicas En el asta anterior están localizadas las neuronas motoras. De aquí se originan los axones que inervan varias fibras musculares. El número de fibras depende del músculo; por ejemplo, en el orbicularis oculi, cada axón inerva diez fibras musculares, lo que permite un control neurológico de alta precisión. En los músculos intrínsecos de mano cada axón inerva 100-120 fibras musculares y en los músculos gastronemios cada axón inerva 2.000 fibras musculares. La neurona motora, el axón, y las fibras musculares que pertenecen a cada axón, constituyen la unidad motora. El Potencial de Acción Muscular Compuesto (PAMC) es el registro de la actividad eléctrica de un músculo como respuesta a la estimulación eléctrica de un nervio periférico. El PAMC es un promedio de la actividad eléctrica de todas las fibras musculares pertenecientes al nervio estimulado. Por eso, este potencial es una medida indirecta de la función del nervio periférico ya que no se obtiene un registro eléctrico directamente del nervio, sino una respuesta eléctrica que es amplificada por el músculo. 140 Técnica Generalmente el registro del potencial de acción se lleva a cabo con electrodos de superficie, aunque también se pueden utilizar electrodos de aguja. En el PAMC se mide latencia, amplitud, duración y el área. También se debe prestar atención a la morfología del potencial; normalmente es bifásica. (Figura 4.1) El estímulo del nervio periférico en dos puntos diferentes de su recorrido permite calcular la velocidad de conducción motora mediante la fórmula: En los estudios de conducción, para calcular la velocidad de conducción motora se requieren dos puntos de estimulación, con el fin de excluir la placa neuromuscular y el músculo (Figura 4.2). La latencia se mide en el inicio de la fase negativa del potencial y representa la velocidad de propagación del estímulo eléctrico en la fibras de conducción más rápidas del nervio. (Figura 4.3) La disminución de la temperatura corporal aumenta el tiempo de latencia y es causa importante de falsos positivos en los exámenes de electrodiagnóstico. La disminución de la temperatura retarda la inactivación de los canales de sodio y prolonga el tiempo de despolarización. Por debajo de 32º C, cada grado de disminución de la temperatura representa un aumento de 0,3 ms en la latencia. 141 Figura 4.1. Potencial de acción muscular compuesto La amplitud del potencial de acción muscular compuesto se mide en mili voltios (mV). A menor número de unidades motoras estimuladas menor será la amplitud del potencial; así mismo una disminución en el trofismo muscular estará asociada con una amplitud baja del potencial. Los exámenes de conducción motora de los nervios mediano, cubital, peronero y tibial, son pruebas cotidianas que no representan mayores dificultades técnicas, son susceptibles al error debido a detalles que se presentan durante su aplicación. Un error frecuente con el nervio mediano es la estimulación eléctrica de intensidad excesiva, lo que genera un potencial en los músculos inervados por el nervio cubital. La latencia motora del nervio mediano se correlaciona de forma directa con la latencia sensitiva. (Figura 4.4) En un síndrome de túnel carpiano avanzado en el que no se registra respuesta sensitiva, es lógico obtener una latencia motora muy prolongada. En este caso, una respuesta motora normal del nervio mediano indicaría una falla técnica. 142 Figura 4.2. Estudio de la velocidad de conducción motora en el antebrazo Figura 4.3. Registro típico de un potencial de acción muscular compuesto La deflexión positiva que se observa en algunos registros con la estimulación eléctrica distal es causada por una mala ubicación de los electrodos, mientras que la deflexión positiva con la estimulación eléctrica proximal es causada por la anastomosis de Martin-Gruber en presencia de un síndrome de túnel carpiano.En la anastomosis de 143 Martin-Gruber, algunas fibras del nervio mediano cruzan y acompañan al nervio cubital a través del nervio interóseo anterior hasta alcanzar los músculos intrínsecos de la mano. Por esta razón, un estímulo proximal del nervio mediano, produce una deflexión positiva aparentemente generada en el músculo abductor pollicis brevis. Sin embargo, esta deflexión positiva la generan fibras musculares que normalmente son inervadas por el nervio cubital (abductor digiti minimi, primer interóseo dorsal o adductor pollicis). (Figura 4.5) La estimulación eléctrica insuficiente del nervio cubital en el codo puede imitar una neuropatía por atrapamiento. En los estudios segmentarios del nervio cubital, la estimulación eléctrica por debajo del codo debe tener mayor intensidad y duración a la utilizada en el estímulo distal. En los pacientes con síntomas de atrapamiento del nervio cubital se deben cuidar al máximo los detalles técnicos. El codo debe estar flexionado 90º y las mediciones tienen que ser exactas. Al menos debe existir una distancia de diez cm entre los dos puntos de estimulación en el codo. Siempre que se interpreten los resultados de los estudios de conducción motora y sensitiva de los miembros inferiores, se deben tener en cuenta las condiciones clínicas del paciente y las posibles fuentes de error. Figura 4.4. Correlación de la latencia motora distal con la latencia sensitiva distal del nervio mediano en pacientes con Síndrome de Túnel Carpiano El nervio peronero en su componente motor es un examen obligatorio en la evaluación de las polineuropatías. El músculo utilizado para el registro del PAMC del nervio peronero es el extensor digitorum brevis. Este músculo se atrofia incluso en personas sanas. La ausencia de respuesta eléctrica en este músculo se debe interpretar teniendo en cuenta las anormalidades esqueléticas del pie y la edad del paciente. Si no se 144 obtiene potencial se debe reubicar el electrodo activo y aumentar la intensidad y duración de la estimulación eléctrica. A veces no se obtiene respuesta con la estimulación distal, pero sí con la proximal, debido a una estimulación eléctrica insuficiente o a la presencia de anastomosis. En este caso, las ramas motoras que inervan el músculo extensor digitorum brevis provienen del nervio peronero superficial. La respuesta motora del nervio tibial (aunque es constante) tiene amplia variación dentro de individuos sanos. Algunos pacientes con alteraciones anatómicas del pie muestran un PAMC de muy baja amplitud. La morfología del nervio tibial tiene características típicas que sirven para identificar el inicio del potencial y para ajustar las latencias. Por lo general una pequeña deflexión negativa precede a otra de mayor amplitud. (Figura 4.6) La mayor dificultad técnica con el nervio tibial es la imposibilidad de lograr un buen estímulo eléctrico en la región poplítea. En personas obesas esto puede ser imposible. Otros nervios como el axilar, el musculocutáneo, el radial y el femoral son técnicamente más difíciles de evaluar, pero se deben utilizar en algunas situaciones clínicas especiales. En lesiones del tronco superior se encuentran anormalidades en los estudios de conducción motora de los nervios axilar y musculocutáneo. Sin embargo, el PAMC en estos nervios presenta una respuesta variable que depende mucho de la localización de los electrodos de registro y de la intensidad del estímulo eléctrico. Por esta razón, siempre se recomienda la comparación con los nervios contralaterales. 145 Figura 4.5. Esquema de la anastomosis de Martin Gruber en el Síndrome de Túnel Carpiano El registro del PAMC del nervio radial se puede realizar con electrodos de superficie o con una aguja monopolar puesta en el extensor indicis propius. Mediante esta técnica se asegura una respuesta más confiable (Figura 4.7). Figura 4.6. Potencial de acción muscular compuesto del nervio tibial. Una deflexión negativa (hacia arriba) es típica en esta respuesta motora 146 Figura 4.7. Técnica para el registro del PAMC del nervio radial (con electrodo de aguja en extensor indicis propius) Interpretación Cualquier enfermedad que cause disminución en el número de axones o en el número de fibras musculares se expresará como una disminución en la amplitud del potencial motor. En las neuropatías axonales se observa disminución en la amplitud y duración del potencial. En las neuropatías desmielinizantes se puede encontrar un potencial de amplitud disminuida y una duración aumentada. Los procesos de reinervación compensan la disminución en el número de fibras y, si estos son eficientes, la amplitud recuperará la normalidad. La latencia es el tiempo que tarda el estímulo en generar el potencial de acción. La pérdida de fibras de conducción rápida o la desmielinización de cualquier etiología pueden causar un aumento en el tiempo de latencia. Por ejemplo, la causa más común del aumento en el tiempo de latencia en el nervio mediano, es el síndrome de túnel carpiano. Los equipos de electrodiagnóstico solo permiten evaluar las fibras nerviosas mielinizadas que se encuentran en el rango de la conducción rápida. La pérdida de algunas de estas fibras de conducción rápida en una neuropatía axonal puede causar leve disminución de la velocidad de conducción. La disminución de la velocidad de conducción motora por debajo del 70% del límite inferior de lo normal sugiere una neuropatía desmielinizante. Aplicaciones 147 En el síndrome de túnel carpiano se encuentra una latencia distal motora prolongada en los casos moderados, como consecuencia de la desmielinización focal; en casos más graves la amplitud del PAMC está disminuida. En la neuropatía por atrapamiento del nervio cubital en el codo, el hallazgo más importante es la disminución de la velocidad de conducción motora del nervio a través del codo, a causa de una desmielinización focal. En las lesiones del nervio periférico, el signo más importante para el diagnóstico y seguimiento es la disminución en la amplitud del PAMC. En las polineuropatías desmielinizantes adquiridas, como el síndrome de Guillain- Barré y la polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante, se encuentran las siguientes anormalidades electrofisiológicas, aisladas o combinadas: 1. Disminución de la velocidad de conducción. Una disminución importante de la velocidad de conducción motora indica polineuropatía desmielinizante. Una velocidad de conducción motora por debajo de 30 m/s no deja ninguna duda sobre una polineuropatía desmielinizante, siempre y cuando el potencial evaluado esté claramente definido con una amplitud mayor a 1 mV. 2. Signos de bloqueo parcial de la conducción motora: la disminución significativa de la amplitud del PAMC cuando el nervio se estimula proximalmente, sugiere un bloqueo parcial de la conducción motora por desmielinización focal en presencia de un axón intacto. (Figura 4.8) En el síndrome de Guillain-Barré y en la polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante, se encuentran signos de bloqueo de la conducción motora. 3. PAMC de larga duración y morfología dispersa. 4. Latencias distales muy prolongadas. 148 Figura 4.8. Bloqueo parcial de la conducción motora por desmielinización segmentaria En las polineuropatías desmielinizantes adquiridas, algunas de las anormalidades señaladas pueden pasar desapercibidas. Por ejemplo, un paciente con síndrome de Guillain-Barré con presentación clínica leve, puede mostrar únicamente una prolongación de las latencias distales de los nervios peroneros. En estos casos, y para evitar los falsos positivos, el control de los detalles técnicos debe ser estricto ya que en miembros inferiores es más probable obtener latencias prolongadas a causa de la disminución de la temperatura. En las polineuropatías hereditarias como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, se encuentran los mismos signos electrofisiológicos, excepto el bloqueo parcial de la conducción motora. En el Charcot-Marie-Tooth los músculos distales de miembros inferiores se atrofiany puede ser imposible obtener un registro del PAMC en el músculo extensor digitorum brevis. En este caso se puede intentar obtener el potencial en el músculo tibialis anterior. Potencial sensitivo A diferencia del PAMC, el potencial sensitivo es un registro directo del nervio periférico. Los nervios sensitivos que se examinan con mayor frecuencia son el mediano, el cubital, 149 el radial, el peronero superficial y el sural. Bases anatómicas El pericarión de la fibra nerviosa sensitiva está localizado en el ganglio de la raíz dorsal. Las fibras nerviosas sensitivas mielinizadas tienen una velocidad de conducción mayor que las fibras motoras. En el estudio de conducción nerviosa de los nervios medianos, se puede identificar la respuesta sensitiva con menor tiempo de latencia comparado con la respuesta motora. Esto facilita la identificación de los potenciales sensitivos. Técnica Para el registro de los potenciales sensitivos, la buena calidad técnica del procedimiento es un requisito indispensable. El registro de estos potenciales se afecta por la presencia de señales eléctricas de interferencia (ruido), por la actividad muscular del paciente que no está relajado o por impedancias elevadas. El modo de rechazo común es una característica que tienen los equipos de electrodiagnóstico que ayudan a eliminar el ruido. Para que funcione, las impedancias en el electrodo activo y el electrodo de referencia tienen que ser iguales; el objetivo es que a los dos electrodos llegue el mismo ruido para que sea eliminado. Para interpretar los hallazgos del nervio sural, primero se deben revisar las gráficas y determinar si el examen se llevó a cabo con una buena línea de base. Para obtener una respuesta confiable del nervio sural, la piel se debe limpiar adecuadamente y el paciente debe estar completamente relajado. El registro de un falso potencial generado por el ruido o por la actividad muscular del paciente, es uno de los errores más comunes en los exámenes de electrodiagnóstico. El problema más frecuente con el nervio sural es que el contacto del electrodo activo tiene una impedancia diferente al electrodo de referencia. A veces, se requiere la abrasión con alcohol o crema abrasiva para igualar las impedancias de los electrodos. Idealmente las impedancias de los electrodos activo y referencia deben ser muy similares y estar por debajo de 30 kohm. En algunos casos se presentan dificultades técnicas con el registro del potencial sensitivo del nervio cubital. Un error frecuente en el principiante es la medición de un potencial motor que tiene morfología similar a la de un potencial sensitivo. En pacientes con neuropatías sensitivas, a veces no se obtiene el potencial sensitivo y el equipo marca, de manera automática, el primer potencial que aparece en el monitor. Para evitar la contaminación muscular y para disminuir el ruido se debe preparar adecuadamente la 150 piel, aproximar los cables que están conectados al amplificador y ubicar el anillo (electrodo activo). Interpretación En los nervios sensitivos se examinan la latencia, la amplitud y la velocidad de conducción. La disminución de la amplitud es un hallazgo común en las neuropatías axonales. En neuropatías de larga evolución no se obtienen respuestas sensitivas; primero en miembros inferiores y, en casos graves, tampoco en miembros superiores. Las latencias muy prolongadas se encuentran en neuropatías de atrapamiento o en neuropatías desmielinizantes. Sin embargo, en pacientes con polineuropatías desmielinizantes graves es muy frecuente encontrar respuestas sensitivas ausentes. Una consideración importante es que en los estudios de electrodiagnóstico, la pérdida de axones sensitivos es sobreestimada en la evaluación. Dicho de otra forma, la ausencia electrofisiológica de un potencial sensitivo se presenta cuando todavía existen axones sensitivos. Aplicaciones El examen de latencia sensitiva del nervio mediano es la prueba más sensible en el diagnóstico del síndrome de túnel carpiano. En neuropatía diabética la atención se debe dirigir a la amplitud de todos los potenciales sensitivos, en especial del nervio sural, ya que su disminución es uno de los primeros signos de degeneración axonal. (Figura 4.9) 151 Figura 4.9. Potencial sensitivo del nervio sural. Se registran dos respuestas para determinar la confiabilidad de los potenciales Otros nervios sensitivos se examinan en situaciones clínicas especiales. El examen del nervio antebraquial cutáneo lateral es útil en el diagnóstico de la lesión del tronco superior y del cordón lateral en las plexopatías braquiales. El examen del nervio antebraquial cutáneo medial es útil en el diagnóstico de las lesiones del cordón medial, del tronco inferior y del ramo primario anterior T1 del plexo braquial.(3) Las exigencias técnicas en la evaluación de estos nervios son mayores que con los nervios mediano, cubital y sural. Además, en ambos casos es muy importante la comparación con los nervios contralaterales. Las ramas sensitivas plantares de los nervios tibiales se examinan con frecuencia en pacientes con sospecha de síndrome de túnel del tarso. La respuesta de la rama medial es confiable. La respuesta de la rama lateral es más difícil de obtener en individuos sanos mayores de 65 años.(4) La rama sensitiva del nervio radial se puede examinar con facilidad en el dorso de la mano o en el primer dedo. También se puede evaluar el antebraquial cutáneo posterior (rama del nervio radial que se origina en el segmento proximal del brazo). No obstante, aunque se han publicado sus valores de referencia, la confiabilidad no ha sido estudiada. (5) Además de las lesiones traumáticas del nervio periférico y de las enfermedades como la neuropatía diabética y las neuropatías de atrapamiento, el estudio de las conducciones sensitivas sirve de base para el diagnóstico de enfermedades raras como la ataxia de Fridreich y las polineuropatías hereditarias. 152 Respuestas tardías Las respuestas tardías son señales electrofisiológicas en las que está involucrada la función del SNC y el Sistema Nervioso Periférico (SNP). Estas respuestas se ven afectadas por múltiples variables técnicas y funcionales. Evalúan de manera indirecta algunos de los mecanismos que participan en el control postural. El período silente, los reflejos cutáneos, el reflejo de latencia larga, las ondas F y H son ejemplos de repuestas tardías. Bases anatómicas y fisiológicas Para evocar la onda F, se estimula el nervio periférico. Así, la estimulación eléctrica produce una despolarización que se propaga por el nervio motor hasta la médula espinal; allí se activa otra neurona motora que, a su vez, produce una despolarización del respectivo axón. De esta manera, si bien se estimula todo el nervio periférico sólo se activa una neurona motora. (Figura 4.10) Figura 4.10. Esquema de la generación de la onda F El estudio de la onda F permite evaluar todo el nervio periférico hasta la médula espinal, por esta razón es una prueba muy sensible para detectar polineuropatías desmielinizantes en la fase aguda. 153 En la onda F se mide la latencia mínima, la persistencia y la repetición. Normalmente en una secuencia de estímulos, la morfología de la onda F cambia, ya que para cada estímulo se activa una neurona motora diferente en el asta anterior. Técnica La onda F se explora generalmente en los nervios mediano, cubital, peroneo y tibial, mediante estimulación eléctrica supramáxima. Por el contrario, la onda H se explora mediante estimulación eléctrica submáxima de larga duración. La onda H se puede examinar en el nervio mediano (raíz C6) y en el nervio tibial (raíz S1). En las ondas F se puede medir la latencia mínima, la cronodispersión, la persistencia, las ondas que se repiten (similares en latencia, amplitud y configuración) y la duración. (6) Su persistencia es alta en los nervios mediano, cubital y tibial. Por el contrario, es baja en el peronero. La latencia mínima y la latencia promedio de la onda F depende de la edad y de la longitudde la extremidad. Una ligera contracción muscular voluntaria puede aumentar la persistencia. Se requieren de 10 a 20 estímulos para obtener una latencia mínima ± 1 ms con persistencia confiable y 20 estímulos para obtener el promedio. El promedio es la variable que tiene mayor consistencia. Por otro lado, se requieren de 50 a 60 estímulos para la cronodispersión y 100 para onda F que repite.(7) Los cálculos de la velocidad de conducción introducen más fuentes de error. Aplicaciones La onda F es el único método para demostrar una desmielinización localizada exclusivamente en el segmento posterior del nervio. En este caso, se deben encontrar velocidades de conducción motora normales en los segmentos periféricos del nervio (antebrazo, pierna) con latencias de las ondas F muy prolongadas. La onda F es una prueba muy sensible en el diagnóstico de polineuropatía diabética, incluso superior a los estudios de conducción nerviosa convencionales.(8) Una propiedad importante de la onda F es su alta reproducibilidad, por eso se ha recomendado en estudios de seguimiento en neuropatía diabética.(9) La presencia de ondas F repetidas indica pérdida de unidades motoras, por eso sirve en el diagnóstico de la esclerosis lateral amiotrófica. (Figura 4.11) 154 Figura 4.11. Ondas F repetidas en un paciente con Esclerosis Lateral Amiotrófica. Los trazados superpuestos corresponden a ondas F con la misma morfología. Este hallazgo es anormal La principal aplicación de la onda H es en la evaluación de las radiculopatías lumbosacras. La onda H es la expresión electrofisiológica del reflejo aquiliano. La ausencia de respuesta unilateral o una diferencia entre las latencias mayor a 2 ms se consideran hallazgos anormales. Sin embargo, la anormalidad de la onda H sin otras alteraciones, es un hallazgo inespecífico. Valores de referencia de los estudios de neuroconducción La interpretación de los estudios de conducción y de las respuestas tardías se basa en su comparación con valores de referencia de individuos sanos. Sin embargo, los valores de referencia, así como las técnicas utilizadas en los exámenes, varían entre un centro y otro. Los valores de referencia de grupos poblacionales especiales, por ejemplo, trabajadoras de flores o trabajadores del sector rural, pueden ser diferentes a los valores de referencia de la población general.(10) Para el síndrome de túnel carpiano se siguen 155 describiendo múltiples técnicas, cada una con sus propios valores de referencia.(11) Es común que los resultados cambien entre dos pruebas llevadas a cabo con intervalos cortos de tiempo. En medicina laboral es común que se solicite un segundo examen para confirmar el diagnóstico de síndrome de túnel carpiano. En el primer examen el resultado es anormal y en el segundo es normal. La diferencia entre uno y otro es de unos pocos milisegundos. Puede suceder que, con el mismo valor, un resultado es informado como normal y, en otro laboratorio como anormal, ya que utilizan diferentes tablas de referencia. La aproximación bayesiana sirve para interpretar los resultados de los estudios de neuroconducción.(12, 13) Mediante la aproximación bayesiana no se trabaja con un punto de corte estricto y único para diferenciar normal de anormal, sino que se tiene en cuenta la probabilidad pretest. Si un paciente tiene alta probabilidad pretest de tener una enfermedad, el valor de referencia de la anormalidad en el estudio de conducción nerviosa es menos estricto. Por ejemplo, si una paciente de 50 años presenta parestesias en las manos, de predominio nocturno, una diferencia de 0,5 ms entre la latencia sensitiva del nervio mediano con el cubital, se debe considerar anormal. Por el contrario, si se trata de una paciente de 20 años que consulta por dolor en las manos, este valor se puede interpretar como normal. Los valores de referencia de los estudios de conducción nerviosa se pueden consultar en diferentes textos. En nuestro país existen valores de referencia para los nervios que se examinan con mayor frecuencia.(14, 15) El examen de los nervios mediano y cubital para el diagnóstico del síndrome de túnel carpiano es el más frecuente en los laboratorios de electrofisiología. Los valores de referencia para el diagnóstico del síndrome de túnel carpiano en nuestro país se pueden consultar en la Tabla 4.2. El límite superior para una latencia motora del nervio mediano es de 4,3 (percentil 97) en nuestra población. (15) En estudios de otros países el límite superior es de 4,5 ms.(16) Es importante tener en cuenta la temperatura antes de informar una anormalidad con base en la latencia motora prolongada del nervio mediano. Sin tener en cuenta la edad, una amplitud por debajo de 4,1 mV (percentil 3) se considera anormal.(16) En individuos de nuestra población, con datos de la Universidad Nacional de Colombia no publicados (n = 185; edad promedio = 43,2 DE = 15,2), y utilizando el método bootstrapp con diez mil muestras, el límite inferior (percentil 3) de la amplitud motora del nervio mediano es de 6,5 mV (IC 95% = 5,0-7.2). Tabla 4.2. Latencias sensitivas y motoras del nervio mediano y cubital en individuos de todas las edades (15) Mínimo Máximo Promedio DesviaciónEstándar Promedio + 2DE Percentil 97 Latencia mediano motor 2.5 5.9 3.4 0.4 4.2 4.3 Latencia cubital motor 2.2 3.7 2.6 0.2 3.1 3.2 156 Diferencia latencia motora mediano - cubital – 0.0 2.0 0.8 0.3 1.5 1.4 Latencia mediano sensitiva al inicio 1.8 3.5 2.4 0.3 3.0 3.1 Latencia mediano sensitiva al pico 2.5 4.2 3.1 0.3 3.7 3.9 Latencia cubital sensitivo al inicio 2.0 3.1 2.4 0.2 2.8 2.9 Latencia cubital sensitivo al pico 2.4 3.9 3.0 0.2 3.6 3.6 Diferencia mediano cubital convencional inicio -0.6 1.3 0.0 0.2 0.6 0.7 Diferencia mediano cubital convencional pico -0.4 1.0 0.0 0.2 0.6 0.7 Diferencia mediano cubital cuarto dedo inicio -0.5 1.1 .16 0.2 0.7 0.7 Diferencia mediano cubital cuarto dedo pico -0.9 1.3 .12 0.2 0.7 0.7 El límite superior para una latencia motora del nervio cubital es de 3,2 (percentil 97) en nuestra población. En estudios de otros países el límite superior publicado es de 3,7 ms.(17) La amplitud del nervio cubital, por lo general, es mayor que la del nervio mediano. El límite inferior para la amplitud del nervio cubital (percentil 3) es de 7,9 mV. (17) En individuos de nuestra población, con datos de la Universidad Nacional de Colombia no publicados (n = 185; edad promedio = 43,2 DE = 15,2), y utilizando el método bootstrapp con diez mil muestras, el límite inferior (percentil 3) es de 6,0 mV (IC 95% = 5,7-6,4). Los valores de referencia de los nervios peronero, tibial y sural se presentan en la Tabla 4.3. Las amplitudes de estos nervios tienen amplia variabilidad en individuos sanos. La amplitud del nervio peronero puede ser muy baja en individuos sanos. Tabla 4.3 Valores de referencia de los nervios peroneo, tibial y sural en adultos jóvenes (14) Mínimo Máximo Promedio D.E. Promedio± 2DE Percentil 3 Percentil 97 Peroneo Latencia (ms) 2,7 4,7 3,6 0,4 4,4 2,8 3,0 4,4 Dif_lat_i* -2,0 1,0 0,0 0,4 0,8 -0,8 -1,0 1,0 Amplitud (mV) 3,0 13,0 6,1 2,0 10,1 2,1 3,0 10,0 VC† 46,0 67,0 54,8 4,1 63,0 46,6 48 62,4 Tibial Latencia (ms) 3,0 4,5 3,5 0,4 4,3 2,7 3,0 4,4 Dif-lat_i* -1,0 1,0 0,0 0,4 0,8 -0,8 - 1,0 1,0 Amplitud (mV) 8,2 32,0 16,7 4,7 26,1 7,3 9,1 24,9 VC† 44,4 64,3 53,0 3,8 60,6 45,4 45,7 59,8 Sural Latencia pico (ms) 2,7 4,4 3,4 0,3 4,0 2,8 2,9 4,2 Amplitud (µV) 8,3 34,3 21,3 5,0 31,3 11,3 10,8 29,9 157 Dif_lat_i* -0,5 0,5 0,0 0,2 0,4 -0,4 - 0,5 0,4 *Dif_lat_i: diferencia con latencia izquierda (ms). † VC: velocidad de conducción (m/s) El nervio sural es muy utilizado en electrofisiología, ya que es el nervio que sirve para los estudios histopatológicos. Una disminución de un µV en la amplitud del nervio sural indica una pérdida aproximada de 153 fibras/mm2 en la densidad de axones mielinizados.(18) En general se acepta que una amplitud de 4 µV es el límite inferior de lo normal para cualquier edad.(19) Sin embargo, se deben tener en cuentaalgunos detalles adicionales. La respuesta del nervio sural puede estar ausente en el 9% de personas mayores de 60 años y en el 25% de personas mayores de 70 años.(20) En adultos jóvenes de nuestra población, se considera anormal una respuesta inferior a 10 µV.(14) Otras investigaciones, empleando el método estadístico bootstrap han encontrado el límite inferior (IC 95%) en los siguientes valores: menores de 40 años = 10,4 – 19; 40 a 60 años = 4,3 – 11,6; mayores de 60 años = 2,1 – 5,6.(20) El resultado de un nuevo análisis (no publicado) de nuestros datos originales para adultos jóvenes, mediante la misma técnica estadística es 12 µV (mediana) con un intervalo del 95% 10 - 14 µV para el límite inferior. Mientras que en un adulto mayor la ausencia de respuesta sensitiva del nervio sural no tiene gran valor, en un paciente joven este mismo hallazgo tiene un valor diagnóstico muy alto. La amplitud normal del nervio sural depende de la estatura, la edad y el género; puede ser calculada con las siguiente fórmulas:(21, 22) Amplitud = 62,134 – 0,1447 × edad – 0,2147 × estatura Adicionando la variable de género: La relación entre las amplitudes sensitivas de los nervios sural y radial (sural/radial) es una variable de utilidad en el diagnóstico de neuropatías periféricas. Normalmente la amplitud del nervio sural es inferior a la amplitud del nervio radial. En polineuropatías axonales la degeneración es longitud dependiente y es de esperar que la amplitud del nervio sural disminuya primero que la amplitud del radial. El límite inferior en la relación sural/radial es de 0,13 y no es influenciada por la edad, la estatura o el género.(23) Un valor por debajo de 0,13 sugiere neuropatía axonal.(23) La latencia mínima de la onda F depende de la edad y de la estatura del paciente. La onda F sólo evalúa algunos axones que pueden estar indemnes. Eso causa baja sensibilidad de la prueba, una latencia mayor a 5 ms del estimado mínimo o promedio se 158 considera anormal.(24) Test de Estímulo Repetitivo El test de estímulo repetitivo es una prueba que sirve para evaluar la placa neuromuscular. Bases anatómicas y fisiológicas La transmisión eléctrica en la placa neuromuscular se basa en la liberación de quantos de acetilcolina desde la terminal presináptica, como respuesta a un estímulo eléctrico. Cada vez que se liberan quantos de acetilcolina la región postsináptica de la placa neuromuscular genera un potencial de acción que, a su vez, desencadena la contracción muscular. La destrucción de la placa postsináptica impide que se generen potenciales de acción en respuesta a la liberación de los quantos de acetilcolina. Así, la actividad muscular repetida causa debilidad. Mediante el test de estímulo repetitivo se intenta medir la falla en la transmisión eléctrica en la placa neuromuscular. Técnica A partir de un estímulo de baja frecuencia (3 o 5 Hz) se examina el cambio de la amplitud y el área del potencial de acción muscular compuesto. (Figura 4.12) 159 Figura 4.12. Test de estímulo repetitivo Para el examen se utilizan los músculos más afectados clínicamente. En el rostro, el test de estímulo repetitivo se lleva a cabo en el nervio facial con registro en el orbicularis oculi. Para la evaluación de músculos proximales se utiliza el nervio espinal accesorio con registro en el músculo trapecio. El Test de Lambert es el test de estímulo repetitivo practicado en el nervio cubital con todo el protocolo de ejercicio para producir fatiga muscular. Interpretación Una disminución de más del 12% en la amplitud del PAMC en el 4º registro de la secuencia en el tren de potenciales, indica alteración de la placa neuromuscular. Los trazados deben ser de buena calidad. Aplicaciones El test de estímulo repetitivo es una prueba específica en miastenia gravis pero su sensibilidad es baja. En miastenia gravis generalizada la prueba es anormal en músculos clínicamente débiles. En pacientes con miastenia gravis ocular la prueba es normal en músculos de los extremidades, pero puede ser anormal en el músculo orbicularis oculi. Electromiografía La electromiografía es el registro de la actividad eléctrica del músculo, tanto en reposo 160 como durante la actividad voluntaria. La electromiografía tiene alcances clínicos definidos. Por ejemplo, si bien se ha demostrado que existen correlaciones de algunas variables electrofisiológicas con la fuerza muscular, esto no tiene aplicación clínica.(25) Bases anatómicas y fisiológicas Existen diferentes tipos de fibras musculares. Las fibras musculares tipo I, con alta concentración de mioglobina, por tanto resistentes a la fatiga, son las primeras que se reclutan durante la activación muscular, por eso son las que se pueden explorar y medir en la electromiografía. Las fibras musculares tipo II, con alta capacidad glicolítica oxidativa se reclutan tardíamente con esfuerzos máximos de contracción muscular, por eso no se pueden explorar durante la electromiografía. La electromiografía solo registra una parte del territorio de la unidad motora. La aguja registra la sumatoria de la actividad eléctrica de 15 a 20 fibras musculares. La señal que se registra depende del número de fibras musculares, los tiempos de transmisión neuromuscular y la sincronización de las contracciones musculares de cada fibra. Técnica Para el registro de la actividad eléctrica en el músculo se utiliza una aguja monopolar o concéntrica, conectada mediante un cable al amplificador del equipo de electromiografía. La aguja concéntrica es más costosa que la monopolar pero es mejor para medir las unidades motoras. La aguja concéntrica tiene un área de registro pequeña (125 × 580 µm), y así evita la actividad eléctrica que está próxima al área estudiada. Las agujas de 25 mm se utilizan para examinar los músculos de la cara. En extremidades se utilizan agujas de 37 y 50 mm. En el examen de músculos paraespinales de pacientes obesos se pueden necesitar agujas de 75 mm. En electromiografía de fibra única con aguja concéntrica se recomienda utilizar el electrodo de 25 mm. Para el examen, el electromiografista debe seleccionar los músculos más fáciles de explorar y que permitan obtener la mayor información con el menor dolor. Los músculos serratus anterior, rhomboideus, flexor pollicis longus, iliopsoas y tibialis posterior son difíciles de evaluar. El examen con aguja es particularmente doloroso en los músculos abductor pollicis brevis y en los músculos intrínsecos del pie.(26) La aguja se debe insertar suavemente y mediante movimientos cortos para disminuir el dolor. Para reorientar la aguja a cada uno de los cuatro cuadrantes, la aguja se retira del músculo pero no de la piel. Después de cada movimiento de la aguja se debe esperar un segundo 161 para detectar la actividad espontánea (potenciales de fibrilación, ondas agudas positivas). Si se están buscando fasciculaciones es necesario esperar 90 segundos. El examen electromiográfico es un procedimiento seguro. Se han descrito pocas complicaciones. En pacientes anticoagulados se debe evitar la exploración de los músculos paraespinales, iliopsoas, tibialis anterior, tibialis posterior, así como de los músculos profundos del antebrazo (flexor pollicis longus) y el diafragma. En hemofilia se requiere consulta previa con el hematólogo.(26) En pacientes con linfedema o con celulitis es mejor evitar el procedimiento. Para la exploración de la actividad espontánea y para la evaluación de las unidades motoras, se trabaja con una ganancia de 100 µV por división y una escala de tiempo de 10 ms/división. Los filtros se ajustan entre 30 y 10 000 Hz. El filtro bajo se puede subir a 500 Hz para observar mejor las unidades motoras inestables. El examen de electromiografía es dependiente del examinador. Algunos hallazgos tienen mayor valor que otros. Por ejemplo, los potenciales de fibrilación y las ondas agudas positivas son anormalidades de alto valor diagnóstico. Las unidades motoras de reinervación tienen características particulares en el sonido, el reclutamientoy la morfología; para detectarlas se requiere mucha experiencia. En el reposo, el examen electromiográfico busca detectar actividad muscular espontánea (signos de inestabilidad de membrana). Los signos de inestabilidad de membrana más comunes son los potenciales de fibrilación, las ondas agudas positivas y las fasciculaciones. (Figuras 4.13 y 4.14) Las fasciculaciones se encuentran en lesiones de nervio periférico y radiculopatías, son muy comunes en la esclerosis lateral amiotrófica. Las fasciculaciones inestables, es decir con morfología variable, indican reinervación y se asocian con patologías más graves. (Figura 4.14) Figura 4.13. Onda aguda positiva 162 Figura 4.14. Fasciculaciones inestables La cuantificación de la actividad espontánea es subjetiva y se basa en la cantidad de actividad espontánea que se registra en el área explorada. (Tabla 4.4) A mayor cantidad de actividad espontánea mayor la probabilidad de una anormalidad neuromuscular. Las enfermedades de la unidad motora en el asta anterior, en el axón o en el músculo pueden provocar actividad eléctrica espontánea en el músculo, que puede ser detectada durante la electromiografía. En lesiones de nervio periférico con daño axonal, la actividad espontánea se empieza a detectar después de siete días y se incrementa durante el siguiente mes. En los meses siguientes la actividad espontánea disminuye gradualmente, pero se puede seguir observando varios años después. Tabla 4.4. Clasificación modificada de Daube de los signos de inestabilidad de membrana (27) 0 No hay potenciales de fibrilación ± Trenes cortos de potenciales de fibrilación en algunas áreas + Potenciales de fibrilación persistentes, escasos, en la mayoría de áreas ++ Número moderado de potenciales de fibrilación en la mayoría de áreas +++ Número abundante de potenciales de fibrilación en la mayoría de áreas ++++ Potenciales de fibrilación profusos que llenan la línea de base Los potenciales de fibrilación y las ondas agudas positivas tienen características que son similares, independientemente de la enfermedad. Para el diagnóstico se debe tener en cuenta la distribución de estas anormalidades y el contexto clínico del paciente. Por 163 ejemplo, en miopatías inflamatorias y en algunas distrofias musculares, la actividad espontánea es abundante y generalizada, o puede estar localizada en músculos específicos. A veces, en los pacientes con polimiositis, se observan los potenciales de fibrilación y las ondas agudas positivas exclusivamente en los músculos paraespinales cervicales y lumbares. En un paciente con esclerosis lateral amiotrófica los potenciales de fibrilación son más abundantes en músculos distales, mientras que las fasciculaciones son más comunes en músculos proximales. En una radiculopatía la actividad espontanea se distribuye en los miotomas de la raíz afectada. Durante el proceso de reinervación se pueden detectar cambios electromiográficos. La presencia de unidades motoras polifásicas de baja amplitud con un reclutamiento reducido, indican una reinervación activa. (Tabla 4.5)(28) Tabla 4.5. Cambios electromiográficos en lesiones del nervio periférico durante las diferentes etapas EMG convencional EMG de fibra única Denervación Fibrilaciones, ondas agudaspositivas Reinervación temprana Unidades polifásicas de bajaamplitud, potenciales satélites Incremento en la densidad de fibra, jitter prolongado, bloqueos Reinervación activa Unidades polifásicas de largaduración, potenciales satélites Incremento en la densidad de fibra, aumento del jitter Fase tardía, secuelas Unidades larga duración y granamplitud Incremento en densidad de fibra, jitter anormal Con la actividad muscular voluntaria, la electromiografía permite evaluar la morfología de la unidad motora y las características de su reclutamiento. En la unidad motora se puede medir la duración, la amplitud y el número de fases. (Figura 4.15) Figura 4.15. Unidad motora normal de tres fases. Los marcadores horizontales miden la amplitud y los marcadores verticales la duración Las fases se determinan por el número de veces que el potencial cruza la línea de base y se suma 1. Una unidad motora polifásica tiene más de cuatro fases; esto no 164 necesariamente es un hallazgo anormal. (Figura 4.16) Entre 30 y 40% de unidades motoras en un músculo pueden ser polifásicas. La duración es la variable más importante para detectar una miopatía o una neuropatía. Figura 4.16. Unidad motora polifásica (izquierda) Con la actividad muscular voluntaria mínima se debe evaluar la morfología de las unidades motoras y su reclutamiento. Las unidades motoras inestables indican anormalidad de la placa neuromuscular a causa de reinervación (lesiones de nervio, enfermedad de la neurona motora) o por enfermedad de la placa neuromuscular. (Figura 4.17) Figura 4.17. Unidad motora inestable. La misma unidad motora muestra variabilidad en su morfología durante descargas sucesivas (escala de tiempo = 10 ms/división, ganancia 500 µV/división) En el reclutamiento reducido, una unidad motora aislada descarga a frecuencias anormales por encima de 10 Hz. Normalmente, por encima de 5 Hz ya es posible observar la descarga de la segunda unidad motora. Las unidades polifásicas (más de cuatro fases) de baja amplitud con patrón de 165 reclutamiento reducido, son un signo de reinervación activa en las lesiones de nervio periférico. (Figura 4.18) Figura 4.18. Unidades motoras polifásicas de baja amplitud en una lesión del nervio facial Electromiografía cuantitativa Las técnicas más utilizadas en electromiografía cuantitativa son el análisis MultiMUAP, el análisis del patrón de interferencia y la electromiografía de fibra única. Existen otras técnicas para obtener y medir los potenciales de unidad motora, pero esencialmente miden lo mismo.(29) Aunque las técnicas cualitativas o semicuantitativas son las más utilizadas, se puede necesitar un estudio electromiográfico cuantitativo. A veces los hallazgos del examen cualitativo son dudosos. Por ejemplo, se pueden observar demasiadas unidades polifásicas o el patrón de descarga de las unidades sugiere una reinervación. En el estudio cuantitativo convencional se registran y miden 20 unidades motoras diferentes. Se puede evaluar la duración y amplitud. Un primer criterio de anormalidad es un valor que está 20% por encima o por debajo del promedio de la duración o la amplitud con respecto a la referencia. El otro criterio es encontrar más de dos unidades anormales del total de 20, en algunas de las variables examinadas. Este último criterio es el más sensible.(30) El análisis MultiMUAP se basa en la clasificación de unidades motoras y en el promedio de las unidades que muestran características similares. En el análisis del patrón de interferencia se analizan segmentos de la señal y se calcula el número de giros en unidad de tiempo, y el promedio de las amplitudes registradas en el segmento estudiado. Este método es fácil de llevar a cabo y se puede realizar en corto tiempo. 166 Los equipos de electromiografía para análisis MultiMUAP permiten medir diferentes variables: amplitud, duración, índice de tamaño y grosor. Los valores de referencia se presentan en la Tabla 4.6. Tabla 4.6. Resultados del análisis cuantitativo Multi-MUAP con aguja monopolar Músculo Unidades Amplitud Duración Fases Giros Frecuencia Grosor Índice %Polif. Tibialis anterior 1040 620,5 (231;1459) 9,2 (5,1;16,0) 4 (2;7) 3 (2;7) 2,8 (0,5 - 11) 1,4 (0,7;2,5) 1,0 (0,03;2,2) 26 (0;55) Biceps braquii 951 503,0 (199;1156) 8,0 (4,0;14,0) 3 (2;6) 3 (1;6) 3 (0,1;13) 1,0 (0,9;2,0) 1,0 (0,0;2,0) 10 (0;41) Los valores son medianas (percentil 3; percentil 97). (31) Electromiografía de fibra única La electromiografía de fibra única se utiliza principalmente en el diagnóstico de enfermedades de la placa neuromuscular. La electromiografía de fibra única es un examen detallado de la sincronización de unas pocas fibras musculares pertenecientes a la misma unidad motora. Como respuestaa un estímulo eléctrico proveniente del nervio periférico, la fibra muscular se contrae a una frecuencia que varía entre 5 y 60 Hz, en una secuencia de los estímulos eléctricos sucesivos y requeridos para mantener la actividad muscular. Las fallas en la transmisión sináptica se expresan como un retardo en la aparición del potencial de acción, como una desincronización de las fibras musculares cercanas una de otra, o como la falla completa en la generación del potencial (bloqueo). Para la electromiografía de fibra única se utiliza una aguja de diámetro de registro muy pequeño o una concéntrica. En este último caso se utiliza la aguja de menor área de registro y los filtros se ajustan entre 1000 y 10 000 Hz. Los valores de referencia de electromiografía de fibra única con estimulación eléctrica de superficie y registro en el músculo orbicularis oculi para nuestra población se presentan en la Tabla 4.7. Tabla 4.7. Valores de referencia para electromiografía de fibra única (32) Variable Valor Promedio de promedios MCD μs (D.E.) 15,4 (+/- 2,8) Promedio mínimo 8,5 Promedio máximo 22 Límite practico 21 167 Promedio de promedios MIEP μs (D.E.) 3449 (+/- 760,2) Número de valores individuales 530 Promedio MCD μs de todos los potenciales (D.E.) 15,4 (+/- 5,4) Valor mínimo 5,0 Valor máximo 31,4 Limite práctico 27 MCD, media de la diferencia consecutiva; MIEP, Media del Intervalo Estímulo-Potencial. Potenciales evocados somatosensoriales Una de las mayores aplicaciones de los Potenciales Evocados SomatoSensoriales (PESS) es la evaluación de los pacientes con trauma craneoencefálico y las encefalopatías de diferente origen. Los PESS del nervio mediano son reproducibles y confiables a cualquier edad. Bases anatómicas y fisiológicas Los PESS exploran toda la vía somatosensorial desde los receptores hasta la corteza cerebral, pasando por el nervio periférico, los cordones posteriores de la médula espinal y el tálamo. Técnica La calidad de los registros depende del cumplimiento de los requisitos técnicos. Las impedancias de los electrodos activo y referencia deben ser similares; el paciente tiene que estar relajado y es obligatorio eliminar la interferencia eléctrica. En la UCI es preferible utilizar montajes sencillos; aunque los montajes con cuatro canales permiten examinar el nervio periférico y la unión cervico-medular, la presencia de más de dos canales aumenta las exigencias técnicas y los problemas de rechazo de la señal. Para el montaje de los electrodos se utiliza el sistema internacional 10-20, con cuatro canales dispuestos de la siguiente forma: 1. Canal 1, para el registro cortical: el electrodo activo se pone en C3’ contralateral al nervio mediano estimulado (N19 - P21) y se referencia a un electrodo frontal (cC3 168 ´/4´- Fz). 2. Canal 2, para el registro cervical convencional: el electrodo activo se pone a la altura de la apófisis espinosa C7 (N11 - N13) y se referencia a un electrodo frontal (C7-Fz) 3. Canal 3, para el registro de la unión cervico-medular de campo distante: el electrodo activo se pone en C3’ contralateral al nervio mediano estimulado (P14) y se referencia al hombro contralateral (C3’ - hombro). 4. Canal 4, para el registro periférico (N9): el electrodo activo se pone en el punto de Erb ipsilateral al nervio mediano estimulado y se referencia al punto de Erb contralateral (Erb-cErb). El electrodo de tierra (G1) se pone en el tercio medio del antebrazo estimulado. La calidad técnica del examen se puede observar en los registros. El registro confiable se caracteriza por un trazo limpio, con una línea de base estable. (Figura 4.19) Las ondas marcadas y medidas se deben identificar con claridad dentro de la línea de base y deben ser reproducibles. A veces es imposible obtener un buen registro debido a la interferencia eléctrica o a la pobre relajación del paciente. En estos casos, en el informe se debe indicar que el examen es técnicamente inadecuado para la interpretación.(33) Figura 4.19. PESS del nervio mediano. Registro con dos canales El montaje mínimo requiere dos canales, uno para la respuesta cortical y otro para el punto de Erb. En algunos casos se prefiere poner el segundo canal en la región cervical para evaluar los componentes cervicomedulares. Una respuesta cortical N19 normal no 169 siempre indica que la respuesta medular es normal. Una baja amplitud o la ausencia de los componentes medulares cervicales N11, N13 con respuesta cortical N19 normal se puede observar en pacientes con mielopatía cervical. En estos casos, la respuesta normal N19 se debe a que el tálamo se comporta como un amplificador de la señal electrofisiológica. Aunque el uso de varios canales permite una aproximación del segmento neurológico afectado, mediante el examen de PESS no siempre se puede determinar el sitio exacto de la lesión. Por esta razón los resultados del examen se presentan en relación a la sospecha clínica. En ACV, la falta de respuesta cortical del nervio mediano de la extremidad hemiparética indica un mal pronóstico de recuperación funcional de la mano. Aunque la prueba aislada no tiene mayor valor, su aplicación junto con las escalas de evaluación funcional mejoran su capacidad para predecir el pronóstico de recuperación.(34) La ausencia de N20 en pacientes en estado de coma, después de una reanimación cardiopulmonar o de un ACV, predice un mal pronóstico (muerte o discapacidad grave permanente).(35) La ausencia bilateral de la respuesta N20 tiene alta especificidad para mal pronóstico. Sin embargo, la presencia de esta respuesta no asegura la recuperación funcional. Además de la respuesta N20 la evaluación de la latencia media (N60) mejora el valor predictivo de los PESS. La presencia de la respuesta cortical N60 indica un buen pronóstico de recuperación.(36) 170 Referencias bibliográficas 1. Kimura J. Electrodiagnosis in diseases of nerve and muscle : principles and practice. 4th ed. ed. New York ; Oxford: Oxford University Press, 2013. 2. Ortiz-Corredor FP-V, N. 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Las técnicas para el examen y los valores de referencia no son los mismos en todos los laboratorios de electrofisiología. El objetivo del presente capítulo es ofrecer un resumen actualizado de las aplicaciones de los estudios de electrodiagnóstico en la evaluación del STC. La neuropatía por atrapamiento del nervio mediano en el túnel del carpo fue reconocida por primera vez por Paget en 1853.(1) En 1956 Simpson reportó por primera vez las anormalidades de las latencias motoras distales del nervio mediano en el STC, Gilliatt y Sears en 1958 demostraron la disminución de la velocidad de conducción sensitiva. El STC y sus síntomas relacionados son el motivo de remisión más común a los laboratorios de electrodiagnóstico. El examen de electrodiagnóstico no es un requisito para definir la presencia de la enfermedad, pero su contribución es necesaria para establecer la gravedad de la lesión y el plan de tratamiento.(2) El STC es una enfermedad común en la población adulta. El 3.8% de personas mayores de 25 años presenta un cuadro clínico compatible con STC.(3) El 2.7% de personas mayores de 25 años presenta anormalidades clínicas y electrofisiológicas compatibles con STC, y hasta un 0.7% de individuos sintomáticos necesita tratamiento quirúrgico.(3,4) En población trabajadora, la prevalencia es de 7,8%.(5) El STC idiopático es más frecuente en mujeres alrededor de los 50 años de edad. En el STC se han identificado factores de riesgo como artritis reumatoidea, obesidad, diabetes, hipotiroidismo, antecedente de fractura de muñeca, osteoartritis y embarazo. En pacientes diabéticos sin polineuropatía, la frecuencia de STC es del 6-14% y con polineuropatía la frecuencia se eleva al 30%.(6) Fisiopatología Los pacientes con STC tienen una presión promedio en el túnel carpiano de 32 mmHg. 176 La primera evidencia fisiopatológica de la compresión del nervio mediano es la disminución del flujo sanguíneo epineural, que se presenta entre 20 y 30 mmHg. A los 30 mmHg se alteran los mecanismos de microcirculación neural y transporte axonal. A esta presión, en el túnel del carpo se pueden observar parestesias y cambios electrofisiológicos. A 60 mmHg se evidencia bloqueo completo de la conducción sensitiva y a los 80 mmHg se produce isquemia intraneural completa. En el STC se ha demostrado desmielinización paranodal, remielinización e hiperpolarización axonal, que produce bloqueo de la conducción. Además de la desmielinización focal de las fibras de gran diámetro,en el STC se observa degeneración axonal primaria en las fibras pequeñas.(7) En algunos pacientes que presentan síntomas típicos de STC y sus neuroconducciones son normales, se ha demostrado mediante biopsia de la piel disminución en la densidad de fibras pequeñas.(7) Evaluación clínica y funcional No existe un estándar de referencia perfecto para el diagnóstico de STC, la definición de caso se basa en criterios clínicos. La clasificación de los síntomas sirve de referencia para estimar la probabilidad clínica de la enfermedad. (Tabla 5.1) La combinación de hallazgos clínicos con los estudios electrofisiológicos permite un diagnóstico más específico. Tabla 5.1. Clasificación de los síntomas en el STC (8) Síntoma Descripción Clásico/probable Adormecimiento, hormigueo, quemazón o dolor en al menos dos de los dedos 1º, 2º o 3º; seguido de dolor en la palma, en la muñeca o irradiación proximal a la muñeca Posible Adormecimiento, hormigueo, quemazón o dolor en al menos uno de los dedos1º, 2º o 3º Improbable No hay síntomas en el 1º, 2º o 3º dedo Los síntomas sensitivos en las manos indican la presencia de un STC, pero este hallazgo es inespecífico. En pacientes con dolores músculo-esqueléticos causados por tendinitis de flexores y/o extensores del carpo son muy frecuentes los síntomas sensitivos.(9) La especificidad del diagnóstico clínico del STC aumenta en la medida que aparecen otros signos y síntomas. La atrofia del músculo abductor pollicis brevis es un signo altamente específico de STC. Sin embargo la atrofia se presenta sólo en casos avanzados, por lo tanto, su sensibilidad es baja. Los síntomas del STC se clasifican en 177 mayores (también llamados síntomas primarios) y menores. Los síntomas mayores son el adormecimiento, las parestesias y los síntomas sensitivos de predominio nocturno; los síntomas menores son el dolor, la debilidad y la alteración de las destrezas manuales.(10) La Escala de Boston, también llamada Escala de Levine, es un instrumento basado en los síntomas y alteraciones funcionales del paciente.(11) De este instrumento, los síntomas sensitivos son los que mejor se correlacionan con las anormalidades electrofisiológicas. (12) Los signos de Phalen y Tinel y la atrofia tenar apoyan el diagnóstico de STC; aunque se cuestiona su utilidad clínica debido a su baja sensibilidad y especificidad.(13) En la Prueba de Phalen el paciente coloca los codos sobre una mesa, los antebrazos en posición vertical y las muñecas se flexionan por gravedad. El resultado es positivo si se presentan parestesias en el territorio del nervio mediano después de 60 segundos. En la Prueba de Tinel el dedo del examinador percute suavemente en el trayecto del nervio mediano, en la muñeca de proximal a distal. El resultado es positivo si se presentan parestesias en la distribución del nervio mediano, evocadas por los golpes en el trayecto del nervio. La escala clínica es muy útil, ya que tiene en cuenta la aparición y progresión de los síntomas y los hallazgos del examen físico, como sucede en la historia natural de la enfermedad. Es decir primero se presentan los síntomas sensitivos y finalmente los signos motores. Esta escala se debe aplicar antes de llevar a cabo el examen de electrodiagnóstico. (Tabla 5.2) Tabla 5.2. Escala de clasificación clínica (14) 0 No hay síntomas sugestivos de STC (solo si no hay parestesias u otros síntomas en las dossemanas anteriores) 1 Parestesias, solo en la noche o al despertarse, en cualquier parte o en todo el territorio inervadopor el mediano en la mano 2 Parestesias diurnas, incluso en el caso de síntomas transitorios, después de movimientosrepetitivos o posturas prolongadas 3 Cualquier grado de déficit sensitivo, usando un copo de algodón y comparando la superficiepalmar de los dedos 3° y 5° 4 Hipotrofia (comparativa con la otra mano) y/o debilidad (evaluada por la abducción del pulgarcontra resistencia) de los músculos tenares inervados por el mediano 5 Atrofia completa o parálisis de los músculos tenares inervados por el mediano Electrodiagnóstico 178 Técnicas En la técnica motora más común, el nervio mediano se estimula a 8 cm del músculo abductor pollicis brevis siguiendo la trayectoria del nervio mediano y se determina su tiempo de latencia. La sensibilidad de la prueba es 0.63 (IC95% = 0.61, 0.65) y la especificidad es 0.98(0.96, 0.99).(15) En la prueba sensitiva convencional se registra el potencial sensitivo en el 2º dedo y el nervio mediano se estimula a 14 cm del electrodo de registro. En este examen se miden las amplitudes y las latencias al inicio y al pico del potencial. El electrodo activo se pone en la mitad de la falange proximal del 2º dedo y el electrodo de referencia en la mitad de la falange distal del segundo dedo. La estimulación se realiza en el trayecto del nervio mediano entre los tendones palmaris longus y flexor carpi radialis. Para la evaluación del nervio cubital el electrodo activo se pone en la mitad de la falange proximal del 5º dedo y el electrodo de referencia en la mitad de la falange distal del 5º dedo. La estimulación se realiza a 14 cm en el trayecto del nervio. La latencia distal sensitiva del nervio mediano es la variable más importante en el diagnóstico del STC. El estudio antidrómico de las fibras sensitivas permite obtener potenciales de acción de mayor amplitud y más fácilmente reconocibles.(16) Los criterios de anormalidad varían según la técnica utilizada y siempre se prefiere la comparación con la latencia sensitiva del nervio cubital o del nervio radial. Es obligatorio el control de la temperatura. Si el examen de neuroconducción sensitiva convencional es normal, se debe continuar con otra técnica que compara la latencia del nervio mediano con la del nervio cubital en el 4º dedo. Para la prueba comparativa del 4º dedo se mide la diferencia en los tiempos de latencia al pico del potencial sensitivo entre los nervios mediano y cubital. En la prueba del 4º dedo se pueden comparar las latencias o las velocidades de conducción. Se considera que la prueba comparativa del 4º dedo es más sensible que la prueba convencional. El umbral para la lesión del nervio mediano en el 4º dedo es menor que en el 2º dedo, posiblemente por el menor número de fibras que lo inervan. Además, por la configuración fascicular del nervio mediano a nivel del túnel del carpo, las fibras sensitivas que provienen del lado radial del cuarto dedo se encuentran más expuestas a la compresión y/o isquemia por ubicarse anteromedialmente por debajo del ligamento transverso del carpo.(17, 18) La sensibilidad de la prueba es 0.85 (IC 95% = 0.80, 0.90) y la especificidad es 0.97 (IC 95% = 0.91, 0.99).(15) En el STC se debe esperar una correlación entre las anormalidades de las latencias y amplitudes del componente sensitivo del nervio y entre las fibras sensitivas y motoras. Se debe estar muy atento a este hecho. Por ejemplo, en el STC es inusual una respuesta sensitiva ausente en presencia de una latencia motora normal. Este hallazgo sugiere falla técnica o polineuropatía sensitiva axonal. 179 La Academia Americana de Enfermedades Neuromusculares y Medicina Electrodiagnóstica recomienda el siguiente protocolo para el examen de electrodiagnóstico de un posible STC:(15) 1. Neuroconducción sensitiva del nervio mediano a 13 o 14 cm. Si el resultado es anormal, se debe comparar con un nervio adyacente de la extremidad sintomática. 2. Si el resultado con la técnica convencional (distancia mayor a 8 cm) es normal, se debe realizar uno de los siguiente exámenes complementarios: 3. Comparación del mediano sensitivo o mediano mixto a una distancia corta (7 a 8 cm) con el nervio cubital a la misma distancia, o comparación del nervio mediano sensitivo con el nervio radial o cubital a través de la muñeca en la misma extremidad. 4. Comparación del nervio mediano sensitivo o mediano mixto a través del carpo con los segmentos proximales (antebrazo) o distales en la misma extremidad. 5. Neuroconducción motora del mediano con registroen el abductor pollicis brevis y de otro nervio adyacente. 6. Neuroconducciones suplementarias: comparación del nervio mediano en el 2º lumbrical con el nervio cubital en el 2º interóseo, índice de latencia terminal del nervio mediano, velocidad de conducción motora a través de la muñeca, potencial de acción muscular compuesto en la muñeca y la palma, para detectar bloqueo de la conducción, relación de las amplitudes sensitivas en la muñeca y la palma para detectar bloqueo de la conducción, neuroconducciones sensitivas a través del carpo en incrementos de 1 cm (opcional). 7. Electromiografía de aguja de músculos inervados por raíces C5 a T1 (opcional). Valores de referencia En el examen de electrodiagnóstico del STC se deben tener valores de referencia de neuroconducciones sensitivas y motoras de los nervios mediano y cubital. Los valores normales deben considerar las características demográficas de la población en estudio, ya que características tales como edad, sexo y estatura pueden afectar los resultados. Por esta razón, es preferible tener los rangos de normalidad para cada laboratorio. La principal dificultad se presenta con el diagnóstico del STC leve. La mayoría de valores de referencia publicada para las técnicas más utilizadas, muestran un punto de corte para la definición de anormalidad entre 0,4 y 0,5 ms para la diferencia de la latencia sensitiva del nervio mediano con el nervio cubital.(19) Sin embargo, buena parte de estos valores publicados se basan en un número reducido de individuos. (19, 20) Las investigaciones con técnicas estadísticas más rigurosas, los estudios basados en la población y las investigaciones en trabajadores manuales activos, presentan puntos de corte con mayores diferencias a las utilizadas tradicionalmente entre las latencias del 180 nervio mediano y el nervio cubital.(21) El estudio basado en regresión de quartiles mostró un promedio para las velocidades de conducción sensitiva del nervio mediano en individuos sanos de 52.0 con una desviación estándar de 5.3 y un rango de 35.4 a 65.0 m/s.(22) Para los casos negativos con pruebas convencionales, algunos autores han propuesto el índice combinado; para obtenerlo se suman las diferencias de las latencias sensitivas mediano-cubital del 4º dedo a 14 cm, de la prueba mediano-radial del 1er dedo a 10 cm y la diferencia mediano cubital con la prueba ortodrómica medio-palmar a 8 cm. (23-25) Para los casos avanzados en que no se obtiene una respuesta sensitiva, se ha recomendado aumentar la ganancia y promediar las respuestas. Con el promedio de las respuestas sensitivas se pueden encontrar amplitudes tan bajas como 1 mV.(26) Problemas comunes en electrodiagnóstico del STC El examen de electrodiagnóstico para un STC es una técnica sencilla. Sin embargo, a veces se presentan problemas con la técnica y la interpretación. En la parte técnica se presentan fallas con la intensidad del estímulo, las mediciones, la ubicación de los electrodos y el control de la temperatura. En la interpretación, los problemas se relacionan con el desconocimiento de la probabilidad pretest. Temperatura La falta del control de la temperatura corporal es uno de los errores técnicos más comunes. Una extremidad fría disminuye la velocidad de conducción del nervio, prolongando los tiempos de latencia distal. En algunos laboratorios se basan en los valores de referencia de cada nervio y no en técnicas comparativas del nervio mediano con el nervio cubital. En los estudios electrofisiológicos el control de la temperatura es obligatorio ya que, de lo contrario, los criterios de anormalidad basados en los datos normales de la literatura o del mismo laboratorio pierden especificidad. Estimulación eléctrica excesiva En el STC extremo se puede detectar clínicamente la atrofia del músculo abductor pollicis brevis. La estimulación eléctrica excesiva, que es un error técnico común, produce una respuesta eléctrica de los músculos inervados por el nervio cubital (aunque los electrodos estén adecuadamente localizados en la eminencia tenar). Así, se puede obtener un potencial con latencia normal en un paciente con STC extremo. 181 Neuroconducciones motoras anormales con latencias sensitivas normales En algunos casos se puede encontrar una latencia motora del nervio mediano, prolongada con respecto al nervio cubital, en presencia de unas neuroconducciones sensitivas normales. Este hallazgo no descarta un STC, pero se deben sospechar otras enfermedades. La neuropatía de la rama recurrente del nervio mediano es una posibilidad. Otras enfermedades que se deben tener en cuenta son radiculopatía cervical C8-T1 o una enfermedad de la neurona motora. Este hallazgo obliga a realizar una electromiografía con aguja y los resultados se deben interpretar según el contexto clínico. Otro problema es la evaluación del nervio mediano en presencia de la anastomosis Martin-Gruber. En la anastomosis de Martin-Gruber algunas fibras del nervio interóseo anterior pasan al nervio cubital. Estas fibras terminan en el músculo 1er interóseo dorsal. En este caso se observa, en el registro sobre el abductor pollicis brevis, una deflexión positiva del potencial y una mayor amplitud con el estímulo proximal del nervio. La deflexión positiva se debe a la actividad eléctrica de los músculos inervados por el nervio cubital. Electrodiagnóstico después del tratamiento quirúrgico En las primeras semanas después de la cirugía, los síntomas de STC disminuyen o desaparecen. Las neuroconducciones tardan varios meses en recuperar los valores normales.(27,28) Después del tratamiento, la mayor parte de la recuperación de las latencias sensitivas y motoras se presenta en las primeras seis semanas. Algunos pacientes tardan doce meses en alcanzar los valores normales de las latencias sensitivas. (29) En los casos graves no siempre se recuperan los valores normales. Una recurrencia se define como la reaparición de los síntomas después de un período asintomático de seis meses y puede ser causada por una cicatriz intraneural o perineural que requiere manejo quirúrgico.(30) STC y diabetes En los pacientes diabéticos, el diagnóstico de STC es difícil y plantea dilemas terapéuticos. El criterio clínico es fundamental en el diagnóstico de STC de pacientes diabéticos. Los estudios de neuroconducción no siempre ayudan a discriminar los casos de STC en pacientes con polineuropatía diabética. En pacientes con polineuropatia diabética las latencias distales motoras y sensitivas se encuentran prolongadas.(31) Sin 182 embargo, latencias muy prolongadas del nervio mediano, o velocidades de conducción sensitivas muy disminuidas (comparadas con el nervio cubital), sugieren un atrapamiento del nervio mediano en el túnel del carpo. Así mismo, en los casos unilaterales la comparación de los resultados electrofisiológicos con la mano asintomática puede servir de guía en el diagnóstico de un atrapamiento.(32) Probabilidad pretest En medicina laboral se deben utilizar puntos de corte preestablecidos y basados en valores de referencia tomados en población sana para confirmar el diagnóstico de un STC. No todos los laboratorios utilizan los mismos valores de referencia y, para complicar aún más las cosas, se puede demostrar mediante estadística bayesiana, que los puntos de corte para diferenciar estudios normales o anormales no pueden ser rígidos. De acuerdo con el Teorema de Bayes, se debe tener en cuenta la probabilidad pretest y de acuerdo con esta probabilidad, mover los puntos de corte.(33) Por ejemplo, en una paciente de 55 años que consulta por adormecimiento en las manos de predominio nocturno, la probabilidad pretest de un atrapamiento del nervio mediano en el túnel del carpo es alta y un valor de 0,6 ms de diferencia mediano-cubital se debe considerar anormal. Este mismo valor de 0,6 ms se debe considerar normal si la probabilidad pretest es baja, por ejemplo en un paciente joven que consulta por dolor en los codos. Es decir, a falta de un marcador biológico 100% sensible y específico, el juicioclínico es definitivo. Diagnóstico diferencial Los atrapamientos del nervio mediano en sitios diferentes al túnel del carpo, se mencionan en la literatura médica pero son muy poco frecuentes y difíciles de demostrar mediante técnicas de electrodiagnóstico. Se han descrito atrapamientos en el ligamento de Struthers y en el músculo pronator teres. El ligamento de Struthers es una banda fibrosa que se encuentra entre una espícula ósea localizada en el tercio distal de la diáfisis humeral y el epicóndilo humeral. El ligamento se encuentra en el 1% a 2% de la población. El atrapamiento del nervio mediano en el ligamento de Struthers es poco frecuente. La espícula ósea puede ser palpada en la cara medial del brazo; así mismo puede observarse en la radiografía. En esta compresión, el paciente refiere síntomas sensitivos en el territorio del nervio 183 mediano y, a diferencia del STC, es posible encontrar hipoestesia en la superficie tenar. En casos avanzados las anormalidades clínicas y electrofisiológicas comprometen los músculos intrínsecos de la mano y los músculos en el antebrazo inervados por el nervio mediano, incluyendo el pronator teres. Los estudios electrofisiológicos muestran anormalidades en las neuroconducciones sensitivas, hallazgo de gran valor en el diagnóstico diferencial con las radiculopatías cervicales. El compromiso de los músculos inervados por el nervio mediano, sin evidencia de alteraciones en los músculos de la mano inervados por el nervio cubital, y neuroconducciones sensitivas normales de los nervios antebraquial cutáneo medial y cubital, contribuyen a descartar un síndrome del opérculo torácico (neurogénico). El síndrome del pronador fue descrito por Seyfferth en 1950. El atrapamiento del nervio por el músculo pronator teres hipertrofiado es la causa más común de neuropatía proximal del nervio mediano.(34) El paciente refiere dolor en el antebrazo y parestesias distales. En el examen físico, se encuentra hipoestesia en la superficie palmar del 2º y 3er dedos y en la superficie tenar. Las parestesias aumentan con los movimientos de pronación y extensión del antebrazo. La prueba positiva para la pronación se encuentra al aplicar una presión durante 30 segundos en el músculo pronator teres con el antebrazo en posición neutra. El músculo pronator teres se puede encontrar normal clínica y electrofisiológicamente ya que, en algunos pacientes, las ramas que lo inervan dejan el tronco principal del nervio mediano en un nivel proximal a la compresión. El atrapamiento del nervio interóseo anterior es otra causa de atrapamiento del nervio mediano en el antebrazo. El sitio del atrapamiento es el origen tendinoso del músculo flexor digitorum sublimis y en el origen tendinoso de la cabeza profunda del músculo pronator teres. El nervio interóseo anterior inerva los músculos pronator quadratus, flexor digitorum profundus (2º y 3er dedos) y flexor pollicis longus; en estos músculos se van a observar las anormalidades electromiográficas. En los músculos tenares los hallazgos electromiográficos son normales. Se describen síntomas de dolor intermitente en la región proximal, volar, del antebrazo. Presentación de los resultados de un examen de electrodiagnóstico en el STC En los casos que se presentan síntomas sensitivos bien definidos la conclusión del examen es: “los hallazgos electrofisiológicos son anormales y apoyan el diagnóstico clínico de un STC”. En pacientes que no tienen síntomas sensitivos, la conclusión del examen es que se trata de una mononeuropatía (asintomática) o neuropatía por atrapamiento del nervio mediano en el túnel del carpo.(35) Esto sucede, por ejemplo, en 184 pacientes con dolor en el codo que son remitidos para un examen de electrodiagnóstico. Se ha criticado el uso de escalas para clasificar la gravedad electrofisiológica del STC.(36) Sin embargo, en la conclusión del examen es mejor informar la gravedad de la lesión utilizando algunas de las escalas publicadas ya que así se resume la condición electrofisiológica del nervio y esto contribuye a tomar decisiones terapéuticas. (Tablas 5.3 y 5.4) (37, 38) Se han propuesto varias clasificaciones. La Escala italiana es fácil de aplicar. La Escala de Canterbury discrimina mejor las anormalidades de la latencia motora del nervio mediano. Tabla 5.3. Escala italiana de clasificación electrofisiológica (38) Grado* Descripción 0. Normal Neuroconducciones normales 1. Incipiente Anormalidad limitada a la prueba comparativa en el 4º dedo (diferenciamediano – cubital ≥ 0,8 ms) 2. Leve Velocidad de conducción sensitiva del nervio mediano al 2º dedo anormal(diferencia mediano-cubital de los dedos 2º y 5º ≥ 0.8 ms) 3. Moderado Anormalidad en prueba convencional sensitiva y anormalidad en latenciamotora (diferencia mediano – cubital ≥ 1,5 ms) 4. Severo Ausencia de respuesta sensitiva, latencia motora prolongada 5. Extremo Ausencia de respuesta sensitiva y motora * Los valores de referencia se basan en el estudio de la Universidad Nacional de Colombia (39) Tabla 5.4. Escala de Canterbury (37) Grado* Descripción 0. Normal Neuroconducciones normales 1. Muy leve Diferencia sensitiva al pico del potencial mediano – cubital en el 4º dedo ≥ 0,8ms 2. Leve Diferencia sensitiva al pico del potencial mediano (2º dedo) – cubital (5º dedo)≥ 0,8 ms. Latencia motora normal 3. Moderado Diferencia latencia motora distal del nervio mediano – latencia motora distaldel nervio cubital ≥ 1,5 ms Latencia motora del mediano menor a 6,5 ms 4. Grave Ausencia de respuesta sensitiva del nervio mediano. Latencia motora delmediano menor a 6,5 ms 5. Muy grave Latencia motora del mediano igual o mayor a 6,5 ms 6. Extremo Ausencia de respuesta sensitiva y motora del nervio mediano La Escala de 3 grados (Tabla 5.5) permite una descripción más precisa de las diferentes combinaciones de anormalidades que se pueden observar. Esto permite describir mejor la clasificación en casos limítrofes (p. ej., leve a moderado).(40) Tabla 5.5. Clasificación en tres grados de gravedad electrofisiológica del STC (40) 185 Leve La latencia sensitiva se encuentra prolongada y la motora es normal o está mínimamente prolongada. Las amplitudes sensitivas y motoras son normales. No existe bloqueo de la conducción motora o el bloqueo es leve. La electromiografía es normal Moderado Tanto la latencia sensitiva como la motora están prolongadas. Las amplitudes pueden estar disminuidas (no es requerido). Se puede encontrar bloqueo de la conducción. Se pueden observar escasas anormalidades electromiográficas Severo Ausencia de respuestas sensitivas o amplitudes muy disminuidas, con latencia sensitiva muy prolongada. La latencia motora (si la respuesta motora está presente) se encuentra muy prolongada. La amplitud del potencial motor está disminuida o la respuesta motora es ausente; el bloqueo de conducción es avanzado y la electromiografía muestra anormalidades Conclusión El STC es la neuropatía más frecuente en la práctica clínica. Aunque su diagnóstico es clínico y se basa principalmente en los signos y síntomas, los estudios de electrodiagnóstico son fundamentales en la confirmación de la patología y, especialmente útiles, para establecer objetivamente la severidad de la neuropatía, lo cual juega un papel fundamental al momento de elegir la mejor opción terapéutica para el paciente. 186 Referencias bibliográficas 1. Paget J. The f irst description of carpal tunnel syndrome. The Journal of hand surgery, European volume 2007;32(2):195-7. 2. Becker SJ, Makanji HS, Ring D. Changes in treatment plan for carpal tunnel syndrome based on electrodiagnostic test results. 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El médico fisiatra atiende a los pacientes con diagnóstico de una posible polineuropatía en diferentes espacios: consulta externa, hospitalización y electrodiagnóstico. En cada uno de estos sitios, la evaluación clínica y funcional integrada a los estudios de electrodiagnóstico ayuda al fisiatra, no solo a orientar el diagnóstico, sino a la formulación de las metas de tratamiento. Los principios bayesianos aplicados al diagnóstico de otras enfermedades se aplican a la interpretación de las anormalidades electrofisiológicas obtenidas en el examen del paciente con una posible polineuropatía. Esto significa que en los exámenesde electrodiagnóstico la probabilidad pretest basada en la evaluación clínica ayuda a interpretar los resultados electrofisiológicos. También significa, por ejemplo, que nunca se debe cometer el error (muy común) de llevar a cabo un examen electrofisiológico sin hacer una evaluación clínica previa. Por ejemplo, las deformidades esqueléticas (pies cavos, escoliosis) son muy frecuentes en las polineuropatías hereditarias. En un paciente remitido por deformidades congénitas en los pies, muchas veces es imposible obtener respuestas motoras. Esto no siempre indica una lesión del nervio periférico, ya que las deformidades esqueléticas atrofian el músculo y en el músculo se genera el potencial de acción. Por otro lado, los pies cavos son muy comunes en las neuropatías hereditarias. En este contexto, el hallazgo clínico de arreflexia osteotendinosa aumenta la probabilidad pretest y cualquier anormalidad electrofisiológica, aunque pequeña, adquiere gran valor. Por ejemplo, unas latencias motoras de los nervios peroneros levemente prolongadas pueden ser el único hallazgo en un síndrome de Guillain-Barré. Así mismo, la presencia de unidades de gran amplitud y larga duración (como única anormalidad) en los músculos distales de la pierna apoyan el diagnóstico de una polineuropatía hereditaria en un paciente con arreflexia y pie cavo (posible CMT tipo II). Además del diagnóstico clínico y electrofisiológico, el diagnóstico funcional es una tarea necesaria para definir los patrones de progresión de la enfermedad y los planes terapéuticos basados en metas y logros. Algunas neuropatías hereditarias progresan muy lentamente; se requieren múltiples escalas y pruebas para conocer los cambios en el tiempo.(1) En la investigación de nuevos tratamientos este tema es crítico. No sólo se requieren muestras considerables de pacientes, también instrumentos de medición muy 192 precisos para evaluar los cambios en períodos relativamente cortos.(2, 3) Por estas razones los métodos de evaluación incluyen diferentes pruebas para examinar el equilibrio, la función motriz gruesa y las destrezas manuales. Si bien el diagnóstico de una polineuropatía se basa en el interrogatorio, el examen físico y los estudios de electrodiagnóstico, a veces otros exámenes complementarios son necesarios. Algunos de estos exámenes son básicos: química sanguínea, radiografía de tórax, función tiroidea; otros (inmuno-histoquímica, estudios genéticos, biopsia de nervio) sólo se solicitan en situaciones especiales. En esta revisión se presentará un enfoque general del diagnóstico de las polineuropatías. La diabetes es la causa más común de polineuropatía crónica. El síndrome de Guillain-Barré es la causa más común de polineuropatía aguda y la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth la polineuropatía hereditaria más frecuente. Estas tres enfermedades se tratarán con mayor detalle. Enfoque diagnóstico inicial En el paciente que consulta por parestesias o disestesias, se debe establecer el origen de los síntomas: SNC o SNP. Un tumor en el SNC o una mielopatía son enfermedades que causan síntomas sensitivos y que pueden ser confundidas con una neuropatía periférica. En estas enfermedades, la alteración sensitiva no está bien definida, no se distribuye en el territorio de un nervio o raíz ni sigue un gradiente de distal a proximal (hipoestesia en bota o guante). El enfoque diagnóstico inicial se basa en el patrón de distribución, en el tipo de fibras afectadas, en la alteración fisiopatológica (axonal o desmielinizante), en las posibles etiologías y en el tiempo de evolución. Esta información se obtiene mediante el interrogatorio, el examen físico y los estudios de electrodiagnóstico. Patrones de distribución Si los signos y síntomas indican que se trata de una enfermedad del SNP (neuropatía periférica). El siguiente paso es determinar si la enfermedad es focal o generalizada. El síndrome de túnel carpiano o el atrapamiento del nervio cubital en el codo son ejemplos de neuropatías focales. Sin embargo, los síntomas de estas enfermedades, a veces, hacen parte de condiciones generalizadas (p. ej., de una polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante). También, en ocasiones la polineuropatía forma parte de una 193 enfermedad sistémica (diabetes, gamapatía monoclonal, infección VIH, hepatitis B y C, sarcoidosis, enfermedad mixta del tejido conectivo, lupus eritematoso). Las vasculitis inician como cuadros focales de mononeuropatía con debilidad, atrofia y alteración sensitiva y con el tiempo progresan a una polineuropatía. En la mayoría de las polineuropatías, las anormalidades clínicas y electrofisiológicas se inician en miembros inferiores. En el síndrome de Guillain-Barré, en la polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante y en la porfiria, los signos y síntomas pueden iniciar en miembros superiores. En la neuropatía secundaria a la intoxicación por plomo, el paciente presenta debilidad de los músculos extensores del carpo. El interrogatorio sobre la actividad laboral (recicladores de baterías) es la parte más importante de la evaluación para tener un diagnóstico etiológico de la enfermedad. Los patrones atípicos de distribución de estas anormalidades sugieren algunos diagnósticos específicos. (Tabla 6.1) Tabla 6.1. Patrones atípicos de distribución de las neuropatías periféricas Mononeuritis múltiple (alteración asimétrica de nervios individuales) Vasculitis Neuropatía motora multifocal Neuropatía por susceptibilidad a la presión Lepra Infección por VIH Infiltración maligna Trauma Neuropatía sensitivo motora multifocal Poliradiculoneuropatía (alteración desproporcionada de la raíz) Enfermedad de Lyme Sarcoidosis Síndrome de Guillain-Barré Ganglionopatías sensitivas (la enfermedad afecta el ganglio de la raíz dorsal o del trigémino) Enfermedad de Sjögren Idiopática Enfermedad paraneoplásica Neuropatías regionales Neuropatía diabética proximal Plexopatía lumbar idiopática Neuralgia braquial amiotrófica Polineuropatía con sobreimposición de neuropatía focal Diabetes Hipotiroidismo Amiloidosis Modificado de Dyck(4) 194 Los estudios de electrodiagnóstico son básicos para determinar los patrones de distribución ya que muchas veces la neuropatía es subclínica. La parálisis de los músculos dorsiflexores del tobillo secundaria a neuropatía del peroneo, cambia el enfoque diagnóstico si además, se encuentran anormalidades electrofisiológicas en el nervio cubital y signos de denervación o reinervación en el músculo 1er interóseo dorsal. Se podría configurar un cuadro de mononeuritis múltiple. Tipos de fibras afectadas La evaluación clínica y los estudios de electrodiagnóstico ayudan a definir el tipo de fibras afectadas: motoras, sensitivas o autonómicas. Los estudios de electrodiagnóstico son la principal herramienta paraclínica para establecer si es una polineuropatía desmielinizante o axonal. La alteración de fibras nerviosas motoras se asocia a debilidad, fasciculaciones y calambres (muy comunes en las polineuropatías hereditarias). En las polineuropatías que afectan las fibras de conducción lenta el paciente refiere disestesias (dolor urente o lancinante), hiperalgesia (respuesta dolorosa exagerada a un estímulo nocioceptivo), alodinia y problemas relacionados con el control autonómico. La neuropatía de fibras pequeñas produce pérdida de la sensibilidad protectora en los pies y aumenta el riesgo de úlceras plantares. Los estudios de neuroconducciones no sirven para detectar la alteración de las fibras de conducción lenta. Las pruebas cuantitativas de sensibilidad (pruebas psicofísicas) ayudan a determinar con mayor precisión la pérdida de fibras pequeñas (capítulo 9). En las polineuropatías que afectan principalmente las fibras de conducción rápida, el paciente refiere parestesias y adormecimiento, así como la sensación de caminar sobre superficies arrugadas o sobre guijarros. La alteración propioceptiva se manifiesta con problemas en el equilibrio (dificultad para caminar en la oscuridad o en terrenos irregulares).La desaferentación grave por una neuropatía de fibras de conducción rápida puede producir pseudoatetosis.(4) En las polineuropatías hereditarias, a diferencia de las adquiridas, el paciente no es muy consciente de la pérdida de la sensibilidad. Los estudios de neuroconducción son el mejor método para evaluar objetivamente la neuropatía de fibras mielinizadas de gran diámetro. Las neuropatías autonómicas se manifiestan con alteraciones en la sudoración, síntomas gastrointestinales, hipotensión ortostática (mareo o sensación de vértigo con los cambios de posición), cambios vasomotores y disfunción sexual. La variación en el intervalo R-R durante la inspiración profunda es uno de los métodos utilizados para evaluar la alteración autonómica. 195 Patrón fisiopatológico Los estudios de electrodiagnóstico ayudan a diferenciar el patrón fisiopatológico de la neuropatía periférica. (Figura 6.1) Figura 6.1. Clasificación de las neuropatías a partir de los estudios de electrodiagnóstico. Modificado de England (5) La mayor parte de las polineuropatías son de tipo axonal. Las polineuropatías desmielinizantes son menos frecuentes y en este caso, el espectro de diagnósticos diferenciales se reduce. (Tabla 6.2) Tabla 6.2. Polineuropatías desmielinizantes Hereditarias Adquiridas Charcot-Marie-Tooth Tipo I CMTX Nervios susceptibles a la presión Enfermedad de Refsum Leucodistrofias Metacromática Pelizaeus-Merzbacher Enfermedad de Krabbe Síndrome de Cockayne Adrenoleucodistrofia Síndrome de Guillain-Barré Polineuropatía desmielinzante crónica Gamapatía monoclonal Neuropatía motora multifocal Difteria Medicamentos Amiodarona Arabinósido de citosina 196 Modificado de Dyck(4) Los estudios de electrodiagnóstico pueden ser definitivos para confirmar una polineuropatía desmielinizante, y si ésta es adquirida, los hallazgos tienen implicaciones directas en el manejo. El espectro de anormalidades de las polineuropatías desmielinizantes es muy amplio. En los casos más graves, es imposible obtener respuestas motoras y sensitivas, y por esta razón no se puede confirmar ni descartar una polineuropatía desmielinizante. En otros casos, los más evidentes, se encuentran todos los signos de desmielinización como, latencias distales prolongadas, velocidades de conducción disminuidas, dispersión temporal anormal y signos de bloqueo parcial de la conducción motora. (Figuras 6.1 y 6.2) Figura 6.2. Tipos de sensibilidad En el otro lado del espectro están las polineuropatías desmielinizantes con anormalidades electrofisiológicas leves; estos casos, en los que no se pueden presentar resultados categóricos, siempre generan dudas: latencias distales levemente prolongadas (p. ej., nervio peronero con latencia motora distal de 6,7 ms), velocidades de conducción levemente disminuidas (p. ej., nervio mediano con velocidad de 47 m/s y amplitud normal). Por esta razón, el diagnóstico final se debe apoyar en la probabilidad pretest. Así, la polineuropatía desmielinizante es más probable en los pacientes con debilidad crónica, en los cuales no se evidencian signos clínicos de atrofia muscular. Etiologías 197 La diabetes, el alcoholismo y los medicamentos son las causas más comunes de polineuropatías adquiridas. Otras enfermedades se acompañan de polineuropatía como consecuencia directa de la enfermedad o por los medicamentos utilizados en sus tratamientos. Por ejemplo, la infección por VIH causa neuropatía por un efecto directo de la infección, por toxicidad de los medicamentos o por una vasculitis. En el cáncer la neuropatía es causada por un síndrome paraneoplásico (anticuerpos anti-Hu), amiloidosis, desnutrición, infiltración tumoral o por los medicamentos. Se ha encontrado asociación de la infección por VIH y las polineuropatías desmielinizantes (síndrome de Guillain-Barré y polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante). La Tabla 6.3 muestra las etiologías más comunes de las polineuropatías. Tabla 6.3. Etiologías más comunes de las polineuropatías Endocrinas: diabetes, hipotiroidismo, hipertiroidismo Alcoholismo Deficiencias nutricionales: B1, B2, B6, B12, ácido fólico, bypass gástrico Exceso de vitamina: piridoxina Metabólicas: uremia, enfermedad hepática, porfiria Granulomatosis, sarcoidosis Enfermedades del tejido conectivo: lupus eritematoso, artritis reumatoidea, enfermedad de Sjögren, poliarteritis nodosa, esclerodermia Vasculitis Amiloidosis: secundaria y familiar Genéticas: Charcot-Marie-Tooth Inflamatorias: síndrome de Guillain-Barré, polineuropatía inflamatoria crónica desmielnizante, discrasias de células plasmáticas, infección VIH, enfermedad de Lyme, lepra Tóxicas: industriales, medicamentos, metales pesados, toxicidad por zinc Paraneoplásicas (anticuerpos anti-Hu) Modificado de Donofrio(6) Tiempo de evolución La mayor parte de polineuropatías son de evolución crónica. La polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante tiene una presentación subaguda, crónica y recidivante. El síndrome de Guillain-Barré es la causa más común de debilidad aguda. Otras enfermedades que pueden presentar neuropatías agudas o subagudas son la intoxicación por metales pesados, las ganglionopatías, la porfiria y la vasculitis. 198 Examen físico El examen neurológico (fuerza muscular, sensibilidad, reflejos) siempre forma parte de la evaluación del paciente con posible polineuropatía. En las polineuropatías la debilidad muscular es más evidente en los músculos extensores del carpo y dorsiflexores del tobillo que en los músculos flexores del codo o flexores de rodilla. El examen de la marcha también ayuda en el diagnóstico. En algunas polineuropatías en fases avanzadas, se observa una marcha en estepaje por debilidad de los músculos dorsiflexores del tobillo. Las polineuropatías sensitivas graves producen ataxia. Las alteraciones esqueléticas son comunes en las polineuropatías hereditarias. El pie cavo, la arreflexia generalizada y un antecedente familiar de alteraciones en la marcha, sugieren una enfermedad de Charcot-Marie-Tooth. En el examen físico la exploración, sensitiva superficial (tacto, dolor) y profunda (vibración, propiocepción, dolor), que demuestra un gradiente en bota o guante permite identificar el compromiso de las fibras de gran diámetro (mielinizadas de conducción rápida) y de pequeño diámetro(fibras poco mielinizadas de conducción lenta). (Figura 6.2) Evaluación funcional La evaluación funcional mediante la aplicación de cuestionarios y pruebas físicas es muy útil, incluso cuando aún no se tiene bien definida la etiología de la polineuropatía. Las pruebas funcionales aplicadas de manera consecutiva en los diferentes controles médicos ayudan a establecer el patrón evolutivo de la enfermedad. El examen de la función motriz gruesa y de las destrezas manuales son la base del seguimiento funcional. En el capítulo de evaluación del paciente con discapacidad neurológica, se describen algunas pruebas que se pueden aplicar en la evaluación y seguimiento del paciente con polineuropatía (prueba de rotación de la moneda, Up & Go test, velocidad de la marcha, levantarse y sentarse cinco veces). La inestabilidad de la marcha, especialmente en terrenos irregulares o en la oscuridad, puede ser el primer motivo de consulta. Por esta razón son fundamentales las pruebas de equilibrio (mantener el equilibrio en un pie, con los ojos cerrados durante 30 segundos). Las evaluaciones más especializadas mediante la aplicación de escalas o de pruebas 199 instrumentales (estabilometría, análisis computarizado de la marcha) ayudan a definir mejor las metas y el efecto de los tratamientos. El efecto de la formulación de órtesis o de las diferentes modalidades del ejercicio terapéutico se pueden cuantificar en una prueba de 6 minutos, en el análisis cinemático de la marcha o en las pruebas instrumentales del equilibrio (consultar capítulo de equilibrio y marcha). Exámenes paraclínicos Los estudios de electrodiagnóstico son muy útiles para diferenciar las neuropatías axonales de las neuropatíasdesmielinizantes. (Figura 6.1)(5) Solo en los casos en que no es clara la etiología, se deben solicitar otros estudios paraclínicos: cuadro hemático, VSG, química sanguínea, pruebas de función tiroidea, niveles de vitamina B12 en suero, electroforesis de proteínas en suero. Si se encuentra una proteína M se debe solicitar interconsulta a oncohematología para descartar una enfermedad linfoproliferativa. Neuropatía diabética La neuropatía es una complicación común de la diabetes. El 10% de pacientes con diabetes presenta manifestaciones clínicas de neuropatía. Utilizando pruebas cuantitativas de sensibilidad, pruebas autonómicas y estudios de neuroconducción, el 47% de los pacientes diabéticos tiene neuropatía. (4) Sus manifestaciones son variadas. Los síntomas sensitivos son la presentación clínica más común. El diagnóstico se basa en los síntomas y hallazgos del examen físico. Los estudios de electrodiagnóstico son necesarios para establecer la gravedad de la condición y realizar un mejor seguimiento de los pacientes. Es importante tener en cuenta las cifras que definen la diabetes y la prediabetes. Algunos pacientes con neuropatía sensitiva clasificada como idiopática son prediabéticos. (7) El punto de corte para el diagnóstico de diabetes es una glicemia en ayunas ≥ a 126 mg/dl (7 mmol/litro) obtenida en dos pruebas independientes o un nivel de hemoglobina glicosilada superior a 6,5%. Con cifras de glicemia de 100 a 125 mg/dl (5.6 a 6.9 mmol por litro) se considera un caso de prediabetes.(8) El interrogatorio, el examen físico y la aplicación de instrumentos funcionales son la base para el diagnóstico, el cuidado clínico y el seguimiento del paciente con neuropatía diabética. Todo paciente con posible neuropatía diabética debe tener un estudio electrofisiológico. Los estudios de neuroconducción son necesarios para la definición de 200 caso.(9) En su presentación más común, la neuropatía diabética se manifiesta como una polineuropatía simétrica distal de predominio sensitivo. El paciente refiere síntomas sensitivos dolorosos (disestesias) en las plantas de los pies y en casos más avanzados debilidad y dificultad para caminar en la oscuridad (pérdida de la sensibilidad propioceptiva). Además de las disestesias, el compromiso de las fibras pequeñas se evidencia por las alteraciones vasculares en los pies, las fallas en el control de la temperatura (sofocación), la disfunción sexual y el ortostatismo. Interrogatorio En la neuropatía sensitivo-motora simétrica distal se presentan parestesias, hipoestesias, disestesias y calambres. Al paciente se le pregunta si sufre de inestabilidad para caminar (necesita control visual, la dificultad aumenta en la oscuridad, camina con falta de equilibrio, siente que no tiene contacto con el piso), si siente dolor en las piernas o en los pies tipo picada o si tiene sensación de hormigueo en las piernas y en los pies. Se deben descartar síntomas de claudicación mediante preguntas específicas. Examen físico En el examen físico se encuentra hipoestesia en bota, arreflexia aquiliana y, de acuerdo con la severidad, atrofia de la musculatura intrínseca del pie, debilidad de los músculos dorsiflexores y arreflexia rotuliana. El examen con el monofilamento sirve para evaluar la sensibilidad protectora del pie. Se recomienda el monofilamento Semmes-Weinstein de 5.07/10 g.(10) Existen varios métodos para utilizar el monofilamento. (Figura 6.3) Figura 6.3. Examen con monofilamento 201 En un primer método, se estimula con el monofilamento en la superficie plantar del 1er dedo así como en la cabeza del 3º y 5º metatarsiano en ambos pies.(10) Si el paciente no percibe el estímulo en alguno de estos sitios existe riesgo de neuropatía. En un segundo método, el monofilamento se aplica en la parte más proximal al borde ungueal del primer dedo, 4 veces y de manera no rítmica. El puntaje es el número de veces en que el paciente no percibió el estímulo en ambos pies (puntaje 0 a ocho).(11) Evaluación funcional La escala funcional se basa en el grado de alteración global de signos y síntomas. (Tabla 6.4) Para la evaluación de la funcionalidad se mide el tiempo que el paciente logra mantener el equilibrio monopodal con los ojos cerrados y el tiempo que tarda en levantarse y sentarse de una silla cinco veces. Para esta última prueba el paciente mantiene los brazos cruzados.(12) Estas pruebas no son específicas para la evaluación de la funcionalidad del paciente diabético pero son muy útiles para examinar la condición física general de su movilidad. La prueba de levantarse y sentarse cinco veces está incluida en la escala corta de desempeño de la extremidad inferior.(12-14) Tabla 6.4. Clasificación funcional del paciente con neuropatía diabética(4) N0: paciente diabético; no hay signos ni síntomas de neuropatía N1: paciente asintomático; signos de neuropatía (por ejemplo alteración sensitiva distal, arreflexia aquiliana) N2: neuropatía sintomática (por ejemplo disestesias plantares, parestesias) N2a: menos grave N2b: más grave (debilidad de los dorsiflexores del pie) N3: polineuropatía discapacitante (el paciente no puede caminar a causa de la debilidad y/o ataxia, o no puede usar las manos, o tiene dolor neuropático discapacitante). También se incluyen los síntomas de falla autonómica Tipos de neuropatía diabética Si bien la neuropatía sensitiva simétrica distal es la presentación más común de la neuropatía diabética, existen otros tipos fisiopatológicos que se deben tener en cuenta. La clasificación fisiopatológica de la neuropatía diabética se presenta en la Tabla 6.5. Tabla 6.5. Clasificación fisiopatológica 202 Neuropatía hiperglicémica y alteración de la tolerancia a la glucosa Generalizada Neuropatía sensitivo-motora simétrica distal Neuropatía de pequeñas fibras Neuropatía autonómica Focal Neuropatías por atrapamiento Focales no compresivas y multifocales Amiotrofia diabética Mononeuritis múltiple Mononeuropatía craneal Neuropatía del tronco Mononeuropatía del peroneo, ciático, femoral y cubital Neuropatía hiperglicémica y alteración de la tolerancia a la glucosa La neuropatía hiperglicémica se presenta en pacientes con diabetes de corta evolución y mal control de la glicemia. La neuropatía desaparece luego de un control adecuado de la glicemia. La neuropatía se puede presentar en pacientes con alteración de la tolerancia a la glucosa. Por esta razón, en pacientes con glicemia normal y hemoglobina glicosilada normal pero con neuropatía clasificada como idiopática, se debe llevar a cabo una prueba de tolerancia a la glucosa. En estos casos, la neuropatía es dolorosa y afecta las fibras pequeñas. Neuropatía sensitiva simétrica distal La polineuropatía sensitivo-motora es de distribución simétrica, de evolución crónica y afecta principalmente los segmentos distales de los nervios. La neuropatía sensitiva simétrica distal es la presentación fisiopatológica más común. Los síntomas no son necesarios para el diagnóstico. Los hallazgos comunes son la hipoestesia en bota y la arreflexia aquiliana. En los estudios de neuroconducción se encuentra ausencia de respuesta sensitiva de los nervios surales. Neuropatía autonómica y neuropatía de pequeñas fibras 203 La neuropatía autonómica puede afectar el sistema gastrointestinal, cardiovascular, urogenital y la función sudomotora. Siempre se deben tener presentes otras causas de neuropatía de pequeñas fibras como el consumo de alcohol, la amiloidosis, la infección por VIH y la enfermedad de Fabry. Los nervios del sistema autónomo deben estar afectados desproporcionadamente en relación con los nervios somáticos. En la neuropatía de pequeñas fibras es común el dolor urente en los pies a veces acompañado de eritromegalia (pies calientes, rojos, dolorosos). La variabilidad de la frecuencia cardíaca en relación a la respiración es la prueba más útil y sencilla para documentar la alteración parasimpática.(15) Las variaciones en la tensión arterial, secundarias a los cambios ortostáticos, sirven paraevaluar las anormalidades del sistema simpático. Neuropatías de atrapamiento En la neuropatía diabética son comunes las mononeuropatías. La neuropatía asintomática del nervio mediano por atrapamiento en el túnel carpiano, es más común en diabéticos que en la población general. También es frecuente el atrapamiento asintomático del nervio cubital en el codo incluso cuando el examen de los nervios surales es normal.(16) Mononeuropatías de los nervios femoral y peroneo En la amiotrofia diabética se presenta dolor severo e incapacitante de la extremidad inferior seguido de atrofia del cuádriceps. La etiología es una vasculitis. La neuropatía del peroneo se presenta como una parálisis aguda de los músculos dorsiflexores del tobillo. Caquexia diabética Una presentación rara de la neuropatía diabética se observa en la caquexia diabética. Los pacientes consultan por pérdida de peso asociada a síntomas dolorosos generalizados. Los estudios de neuroconducción muestran disminución en la amplitud de los potenciales sensitivos.(17) 204 Evaluación electrofisiológica en polineuropatía diabética Los estudios de neuroconducción sirven para medir de manera objetiva la función del nervio periférico. Las anormalidades en las neuroconducciones son el hallazgo más precoz y confiable en la neuropatía diabética. Las anormalidades en los estudios de neuroconducción son un requisito obligatorio para el diagnóstico definitivo.(9, 18) En las fases iniciales de la enfermedad la primera anormalidad electrofisiológica es la ausencia de respuesta sensitiva del nervio sural. La disminución en las amplitudes de los potenciales de acción muscular compuesta de los nervios tibial y peroneo se presentan en fases más avanzadas de la enfermedad. Del mismo modo, en miembros superiores desaparece el potencial sensitivo del nervio cubital. Las neuropatías por atrapamiento de los nervios mediano y cubital son muy comunes en el paciente diabético. En los casos más complicados la electromiografía de aguja muestra potenciales de fibrilación, ondas agudas positivas y evidencia de reinervación crónica en músculos distales. Para una definición de caso se tiene en cuenta el percentil ≤ 1 o ≥ 99 en cualquier atributo de al menos dos nervios, uno de los cuales debe ser el sural y excluyendo las neuropatías por atrapamiento. En todos los casos el nervio sural debe ser evaluado utilizando impedancias inferiores a 20 kohm. En el protocolo simplificado se examinan los nervios sural y peroneo (rama motora) en una extremidad. Si los dos nervios son normales no es necesario ampliar la investigación. Si los nervios peroneo y/o surales son anormales, es necesario examinar los nervios sensitivos mediano y cubital(sensitivo y motor). El nervio peroneo y sural contralateral pueden evaluarse a juicio del electromiografista. Si un nervio está ausente debe examinarse el contralateral. Si un nervio peroneo motor está ausente debe examinarse el nervio tibial ipsilateral. El nervio sural se debe examinar asegurando una buena línea de base y unas impedancias similares de los electrodos de registro y referencia. El edema distal es un problema así como la actividad muscular. El paciente se debe examinar en decúbito lateral, esta posición facilita la relajación de los músculos de la pierna. En pacientes mayores se debe disminuir la distancia entre el estímulo y el electrodo de registro. (19) Cualquier dificultad que disminuya la confiabilidad de la prueba debe ser informada en el reporte del examen. En el examen de la rama sensitiva del nervio cubital, también se deben verificar las impedancias y evitar la contaminación muscular. El electrodo de anillo activo debe ponerse en el tercio medio de la falange proximal para disminuir la contaminación de los músculos lumbricales. La piel se debe limpiar con alcohol para evitar la conducción de volumen. Es fácil confundir un potencial motor con el potencial sensitivo. Para la definición de caso con propósitos de investigación se ha recomendado la 205 utilización de una escala ordinal, construida a partir de consenso de expertos. (Tabla 6.6) (9) Tabla 6.6. Probabilidad ordinal para la definición de caso de polineuropatía (9) Síntomas neuropáticos Hiporreflexia, arreflexia Hipoestesia Debilidad distal, atrofia Neuroconducciones Probabilidad ordinal Presente Presente Presente Presente Anormal ++++ Ausente Presente Presente Presente Anormal ++++ Presente Presente Presente Ausente Anormal ++++ Presente Presente Ausente Ausente Anormal ++++ Presente Ausente Presente Ausente Anormal ++++ Ausente Presente Ausente Presente Anormal +++ Presente Ausente Ausente Ausente Anormal +++ Ausente Ausente Ausente Ausente Anormal ++ Ausente Presente Ausente Ausente Anormal ++ Presente Presente Presente Ausente Normal ++ Presente Ausente Presente Ausente Normal + Presente Presente Presente Presente Normal - Síndrome de Guillain-Barré El Síndrome de Guillain-Barré (SGB) es la causa más común de debilidad aguda en adultos y niños. La polineuropatía sensitivo-motora desmielinizante aguda, fue considerada hasta hace algunos años como sinónimo de SGB en los pacientes adultos y niños. La variedad desmielinizante es más frecuente en los países desarrollados y es la presentación fisiopatológica mejor estudiada. La neuropatía motora axonal aguda (NMAA) es muy frecuente en países latinoamericanos incluyendo Colombia.(20, 21) En el síndrome de Miller Fisher se presenta ataxia, oftalmoplejia y arreflexia. Fisiopatología Las descripciones clásicas del SGB se han referido a las presentaciones fisiopatológicas desmielinizantes que son las más comunes en los países desarrollados. En zonas tropicales la neuropatía motora axonal aguda es una presentación fisiopatológica común. 206 (20) El antecedente más común en la NMAA es la infección por Campilobacter jejuni. En la polineuropatía desmielinizante el proceso autoinmune está dirigido contra la mielina, la degeneración axonal es secundaria. Se ha documentado el infiltrado linfocitario y la desmielinización segmentaria mediada por macrófagos. En la NMAA se ha demostrado que el proceso autoinmune está dirigido contra los epítopes del axolema. Evaluación clínica La debilidad y la arreflexia son los hallazgos clínico que se deben encontrar en un paciente con SGB. La disociación albúmino-citológica se presenta en el 50% de los casos en la primera semana y, en el 75% de los casos en la segunda semana de la enfermedad. Se deben tener siempre presentes los diagnósticos diferenciales. (Tabla 6.7) La paraparesia sin debilidad en miembros superiores o la presencia de un nivel sensitivo con pérdida del control de esfínteres sugieren lesión medular. El tiempo de evolución hasta la debilidad máxima es la clave para diferenciar el SGB de la polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante. En el SGB la debilidad máxima se presenta dentro de las primeras 4 semanas de la enfermedad.(22) Sin embargo, algunos casos de polineuropatía crónica desmielinizante tienen presentación aguda y este diagnóstico se debe considerar en cuadros agudos tipo SGB con más de dos recaídas.(22) Tabla 6.7. Diagnóstico diferencial del Síndrome de Guillain-Barre Mielitis transversa Polineuropatía desmielinizante crónica Porfiria Difteria Vasculitis Polio Otras enfermedades por enterovirus Miositis viral Miastenia gravis Desequilibrio electrolítico Botulismo Síndrome paraneoplásico: generalmente sensitivo pero puede presentarse como SGB La polineuropatía inflamatoria crónica desmielinizante tiene una presentación clínica variable. La enfermedad es más común entre los 40 y 60 años pero también se puede presentar en personas jóvenes y en niños. La debilidad afecta las cuatro extremidades de manera simétrica y el compromiso proximal de la fuerza muscular puede ser mayor que 207 el distal. La evolución de la enfermedad con recidivas es un hallazgo fuertemente sugestivo de la enfermedad. Las alteraciones sensitivas pueden ser más notorias en miembros superiores. La alteración autonómica es poco común. En suforma clásica la máxima debilidad (nadir) se presenta ocho semanas después del inicio de la enfermedad. En la polineuropatía inflamatoria crónica de inicio agudo la máxima debilidad se presenta cuatro y ocho semanas después del inicio de la enfermedad.(22) La evolución monofásica es más frecuente en niños mientras que la forma crónica progresiva es el patrón típico de progresión en el adulto. Los hallazgos electrofisiológicos de la polineuropatía desmielinizante crónica son similares a los de un SGB del tipo desmielinizante. Por esta razón el diagnóstico diferencial entre estas dos enfermedades se basa en el cuadro clínico. (Tabla 6.8) Electrodiagnóstico En el SGB de tipo desmielinizante los estudios electrofisiológicos deben mostrar latencias distales prolongadas, velocidades de conducción sensitivas y motoras disminuidas, signos de bloqueo de la conducción, dispersión temporal anormal y ondas F con latencias prolongadas. (Figura 6.4) Figura 6.4. Signos electrofisiológicos de bloqueo parcial de la conducción 208 motora Los criterios electrofisiológicos para definir un SGB del tipo desmielinizante se presentan en la Tabla 6.8. Tabla 6.8. Criterios electrofisiológicos para definir una neuropatía desmielinizante o axonal Desmielinizante Al menos uno de los siguientes hallazgos en al menos 2 nervios o al menos 2 de los siguientes hallazgos en un nervio si los otros nervios no tienen respuesta eléctrica y la amplitud distal es > al 10% del LIN. 1. Velocidad de conducción <90% del LIN si la amplitud es >50% de LIN; <80% de LIN si el potencial de acción muscular compuesto (PAMC) es <50% de LIN 2. Latencia motora distal > 110% del LSN si el PAMC es normal; > 120% del LSN si el PAMC es menor al 100% del LIN 3. Amplitud del potencial motor proximal/Amplitud de potencial motor distal < 0,5 y la amplitud distal >20% del LIN 4. Latencia F > 120% del LSN5 Axonal 1. No hay evidencia de desmielinización de acuerdo con los criterios señalados o un nervio con hallazgo desmielinizante y la amplitud es < 10% del LIN 2. PAMC es inferior al 80% del límite inferior de lo normal Neuropatía sensitivo motora axonal aguda 1. No hay evidencia de desmielinización de acuerdo con los criterios señalados o un nervio con hallazgo desmielinizante y la amplitud es < 10% del LIN 2. Potencial sensitivo con amplitud < 10% del LIN 3 No excitable Ausencia de respuesta motora en todos los nervios o un nervio con amplitud es < 10% del LIN LIN. Límite inferior de lo normal; LSN. Límite superior de lo normal(23) En la NMAA se encuentran potenciales de acción muscular compuesto de baja amplitud con velocidades normales o levemente reducidas. (Figura 6.5) 209 Figura 6.5. Registro de los potenciales de acción muscular compuesto de un paciente con neuropatía motora axonal aguda (NMAA) En las polineuropatías inflamatorias crónicas desmielinizantes se considera que existen signos electrofisiológicos de desmielinización si la velocidad de conducción motora está por debajo del 70% del límite inferior de lo normal (por debajo de 35 m/s en miembros superiores y por debajo de 28 m/s en miembros inferiores).(24) Se debe tener en cuenta que las fibras mielinizadas conducen a velocidades de 25 a 75 m/s lo cual corresponde a fibras de 5 a 15 μm respectivamente. Por esta razón, si se encuentran velocidades por debajo de 25 m/s, necesariamente debe existir una desmielinización del nervio periférico. Evaluación funcional La Tabla 6.9 muestra la Escala de Huges, utilizada para clasificar la función motora gruesa de los pacientes con SGB. La Tabla 6.10 muestra la escala de discapacidad de síndrome de Guillain-Barré que agrega a la función motora gruesa la funcionalidad de los miembros superiores. Para un seguimiento funcional más detallado, en el paciente hospitalizado se pueden emplear la Escala de Barthel y la medida de independencia 210 funcional (FIM).(25) En los pacientes ambulatorios, la medida de función motora (MFM) sirve para describir los cambios en la locomoción y traslados, el control motor axial y la función motora distal. El uso de estas escalas ayuda a definir las metas de tratamiento, a evaluar el proceso de recuperación y a establecer la presencia de secuelas. Tabla 6.9. Escala de discapacidad de Hugues 1. Camina en forma ilimitada, tiene capacidad para correr y presenta signos menores de compromiso motor 2. Camina por lo menos cinco metros sin ayudas externas pero tiene incapacidad para correr 3. Camina por lo menos cinco metros con ayudas externas (caminador o asistencia de otra persona) 4. Paciente en cama o en silla sin capacidad para realizar marcha 5. Apoyo ventilatorio permanente o por algunas horas al día 6. Muerte Modificado de Hughes(26) Tabla 6.10. Escala de discapacidad de Síndrome de Guillain-Barré 1. Sano 2. Signos y síntomas menores de neuropatía y capaz de realizar trabajo manual 3. Camina sin apoyos externos pero no puede realizar trabajo manual 4. Camina con ayudas externas o soporte de otra persona 5. Confinado a la cama o a la silla 6. Requiere apoyo ventilatorio 7. Muerte Modificado de Hughes(27) Pronóstico El pronóstico de recuperación es peor en adultos mayores de 60 años con antecedente de diarrea y que requieren apoyo ventilatorio.(28) No existe asociación clara entre las formas NMAA y desmielinizante con el pronóstico del SGB infantil. La variedad NMAA se ha asociado a factores ambientales y socioeconómicos particulares de los países en desarrollo. Enfermedad de Charcot-Marie-Tooth La enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (CMT) es una de las enfermedades neuromusculares más comunes. Se clasifica en neuropatía dominante causada por un gen expresado en las células de Schwann (tipo I), neuropatía dominante causada por 211 mutación de un gen expresado en la neurona (tipo II), neuropatía con herencia recesiva (tipo IV independiente si es axonal o mielínica) y neuropatía hereditaria ligada al X. En otra clasificación el CMT se divide en desmielinizante y axonal. A su vez, la neuropatía axonal se divide en tres tipos: motora, sensitivo-motora y sensitiva.(29) El espectro de presentación clínica es muy amplio. Se han descubierto unos 70 genes asociados al CMT y cada uno tiene sus particularidades clínicas. En las neuropatías dominantes tipo I predominan los hallazgos desmielinizantes, las velocidades de conducción están disminuidas (< 38 m/s para la neuroconducción motora del nervio mediano). En las neuropatías dominantes tipo II las velocidades de conducción están levemente disminuidas o normales y las amplitudes sensitivas y motoras se encuentran disminuidas. Otros casos hereditarios más raros, no relacionados con el CMT y que causan disminución de las velocidades de conducción, son la leucodistrofia metacromática, la enfermedad de Krabbe y la neuropatía hipomielinizante congénita. Los estudios electrofisiológicos ayudan a establecer el fenotipo y es el medio más útil para detectar los familiares con riesgo. A los tres años de edad, todos los niños con neuropatía hereditaria dominante tipo I (CMT 1A) tienen neuroconducciones anormales. (30) No se puede demostrar progresión lineal en las anormalidades electrofisiológicas a lo largo del tiempo. Las velocidades de conducción no cambian aun en presencia de un deterioro clínico con el paso de los años. CMT agrupa varias polineuropatías hereditarias y sus presentaciones clínicas son variables. Algunos fenotipos producen gran discapacidad desde los primeros años de vida; otros, son muy leves y pasan desapercibidos para los propios pacientes. El tipo genético más común es el 1A (desmielinizante). Interrogatorio El temblor y los calambres son una queja común de los pacientes, incluso cuando la debilidad no es muy evidente. El interrogatorio sobre antecedentes familiares sirve para descubrir el patrón hereditario de la enfermedad. Los pacientes con discapacidades leves, refieren dificultad para correr y saltar así como para caminar por terrenos irregulares. Examen físico En el examen físico es muy común encontrar pies cavosy arreflexia. Sin embargo, se debe tener en cuenta que algunos pacientes con CMT tienen reflejos osteotendinosos 212 normales. A diferencia de las polineuropatías adquiridas, en pacientes con CMT la alteración sensitiva puede ser más difícil de definir. En el examen físico se observa la dificultad para caminar en talones y para mantener el equilibrio monopodal. La marcha con pie caído leve puede ser difícil de detectar pero en los casos más graves es muy evidente la parálisis de los músculos dorsiflexores y plantiflexores de los tobillos. En miembros superiores y en casos avanzados, se observa la atrofia de los músculos intrínsecos de la mano, especialmente del 1er interóseo dorsal. Una excepción es la atrofia del músculo abductor pollicis brevis que es mayor a la del 1er interóseo dorsal en la mutación del gen GJB1. Las pruebas de destrezas manuales (prueba de rotación de la moneda) sirve para detectar la alteración funcional de miembros superiores en fases más avanzadas de la enfermedad. Evaluación funcional La evaluación funcional debe incluir la clasificación global de discapacidad para la marcha y alguno de los instrumentos para cuantificar la función motriz gruesa y las destrezas manuales. (Tabla 6.11)(3, 31) En la enfermedad CMT los cambios en el tiempo dependen del fenotipo y el defecto genético. En algunos pacientes la enfermedad progresa muy lentamente, en otros, la enfermedad progresa rápido. En CMT tipo 1A los cambios en períodos de uno a dos años pueden ser muy sutiles. Por esta razón cada vez se emplean instrumentos funcionales con mayor capacidad discriminativa y mejor sensibilidad al cambio.(3) Tabla 6.11. Índice de discapacidad en movilidad 0 1 2 3 4 No afectado Discapacidadmínima Discapacidad leve Discapacidad moderada Discapacidad grave Descripción No utiliza ninguna órtesis ni ayuda para la marcha Utiliza modificaciones en el calzado, o plantillas en uno o ambos pies –Utiliza una órtesis tobillo pie –Utiliza un bastón –Utiliza un caminador a veces o todo el tiempo –Utiliza un scooter o una silla de ruedas algunas veces –Utiliza órtesis y bastón –Utiliza 2 bastones –Utiliza un scooter o una silla de ruedas todo el tiempo –Permanece en cama Modificado de Ramchadren(31) Electrodiagnóstico 213 Para llevar a cabo un examen de electrodiagnóstico en un paciente con una posible polineuropatía hereditaria, se deben cumplir todos los requisitos técnicos. El control de la temperatura tiene que ser estricto. Es muy frecuente que en un paciente con marcha anormal se solicite un examen de electrodiagnóstico de miembros inferiores. Aun así, nunca se debe presentar una conclusión con base en un estudio que solo examinó los miembros inferiores; este es uno de los errores más frecuentes que se presentan en los laboratorios de electrofisiología. Siempre se debe tener presente que la ausencia de respuestas motoras es muy común en pacientes con deformidades esqueléticas de miembros inferiores, de cualquier origen. En estos pacientes los estudios de neuroconducción convencionales de miembros inferiores no son muy útiles. Incluso, se debe intentar un registro en el músculo tibialis anterior en lugar del músculo extensor digitorum brevis. En las polineuropatías hereditarias, por lo general el patrón desmielinizante se observa con mayor facilidad en miembros superiores. En las polineuropatías axonales el diagnóstico electrofisiológico es mucho más difícil ya que se basa en el examen de las unidades motoras. En pacientes adultos es fácil realizar un examen cuantitativo de unidades motoras en músculos distales. No existen criterios uniformes para clasificar las anormalidades electrofisiológicas de los pacientes con CMT. En CMT tipo 1A se encuentran latencias muy prolongadas y velocidades de conducción disminuidas. La velocidad de conducción motora del nervio mediano generalmente está por debajo de los 30 m/s aunque otros autores establecen el límite en 38 m/s.(29, 32) Las neuroconducciones sensitivas siempre están anormales. Además, no son frecuentes los signos de bloqueo de la conducción motora.(32) En CMT ligado a X por mutación del gen GJB1 las velocidades de conducción motora se encuentran más disminuidas en hombres que en mujeres, los valores están entre un CMT1 y un CMT2 (entre 25 m/s y 45 m/s) y es posible observar algún grado de asimetría en las neuroconducciones de miembros superiores.(29, 33) En el CMT tipo II, las neuroconducciones se encuentran normales o levemente disminuidas y la electromiografía de aguja muestra signos de reinervación de la unidad motora. En el estudio electrofisiológico se deben examinar los nervios mediano y cubital (sensitivos y motores) de forma bilateral, los nervios tibiales bilaterales y los nervios surales. La amplitud del PAMC del nervio peroneo con registro en el músculo tibialis anterior se correlaciona con la discapacidad del paciente, se ha propuesto como una de las medidas de seguimiento de la enfermedad.(34) Como se mencionó anteriormente, a diferencia del registro en los músculos convencionales del pie, los potenciales del peroneo con registro en el tibial anterior pueden obtenerse en fases más avanzadas de la enfermedad. La EMG de aguja puede incluir los músculos bíceps braquii, 1er interóseo dorsal, vastus medialis y extensor hallucis longus. En el nervio facial se encuentran alteraciones similares a las observadas en los nervios de las extremidades, aunque el compromiso clínico de la cara sea mínimo o 214 ausente.(35) Análisis genético Las polineuropatías hereditarias muestran un amplio espectro de fenotipos clínicos y electrofisiológicos. El mismo defecto genético se puede encontrar tanto en polineuropatías axonales como en polineuropatías desmielinizantes. El análisis cuantitativo de las copias del gen PMP 22 es un examen de primer nivel que se debe solicitar en todos los casos en que se sospecha polineuropatía sensitivo- motora hereditaria desmielinizante o en los casos en que el diagnóstico de CMT tipo II no es muy claro.(36) Si este examen es negativo y la enfermedad es definitivamente desmielinizante se pueden solicitar los estudios para las polineuropatías de etiologías menos frecuentes (GJB1/C × 32 y MPZ/P0). En conjunto, las anormalidades en los genes PMP 22, GJB1/C × 32 y MPZ/P0 cubren el 89% de polineuropatías desmielinizantes.(36) Si la polineuropatía es definitivamente axonal, se pueden buscar anormalidades en los genes GJB1/C × 32, MPZ/ P0 y MFN2.(36) Estos tres genes cubren el 84% de las formas axonales. Se debe tener en cuenta que estas recomendaciones se basan en las anormalidades genéticas encontradas en poblaciones europeas.(36) 215 Referencias bibliográficas 1. Shy ME, Chen L, Swan ER. et al. Neuropathy progression in Charcot-Marie-Tooth disease type 1A. Neurology 2008;70(5):378-83. 2. Murphy SM, Herrmann DN, McDermott MP. et al. Reliability of the CMT neuropathy score (second version) in Charcot-Marie-Tooth disease. J Peripher Nerv Syst 2011;16(3):191-8. 3. Burns J, Ouvrier R, Estilow T. et al. Validation of the Charcot-Marie-Tooth disease pediatric scale as an outcome measure of disability. Ann Neurol 2012;71(5):642-52. 4. Dyck PJ, Thomas PK. Peripheral neuropathy. 4th ed. 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La probabilidad de identificar anormalidades electromiográficas es diferente para cada enfermedad, depende de la etiología y del tiempo de evolución. En general, en las miopatías distróficas o inflamatorias se presenta necrosis de la fibra muscular y es muy probable encontrar anormalidades electromiográficas (potenciales de baja amplitud y corta duración, ondas agudas positivas y potenciales de fibrilación). Estas anormalidades tienen una distribución generalizada o localizada en grupos musculares específicos. Así mismo, es más probable encontrar anormalidades electromiográficas en pacientes con mayor discapacidad y fenotipos más evidentes de enfermedad muscular. La probabilidad de encontrar anormalidades electromiográficas es mayor si la debilidad muscular afecta la movilidad básica (el paciente no se puede levantar de una silla o es incapaz de caminar). Por el contrario, en las miopatías no distróficas (p. ej., algunas miopatías congénitas), en las miopatías por esteroides o en los pacientes sin debilidad muscular, las anormalidades electromiográficas son menos evidentes. La electromiografía ayuda a confirmar el diagnóstico y sirve para conocer la distribución de la enfermedad muscular. El espectro clínico de las miopatías en el adulto es muy amplio. (Tabla 7.1) Tabla 7.1. Miopatías con debilidad proximal de inicio en la edad adulta Hereditarias Distrofias musculares (Becker, cintura-miembros, distrofia miotónica tipo 2) Canalopatías (parálisis periódica, miotonías no distróficas) Algunas miopatías congénitas Miopatías metabólicas Miopatías mitocondriales Adquiridas Dermatomiositis Polimiositis Miositis de cuerpos de inclusión Miopatía necrotizante autoinmune Miopatía granulomatosa/sarcoidosis Miopatía tóxica Endocrinopatías Amiloidosis Modificado de Scripko (3) 221 En adultos, a diferencia de los niños, es más fácil realizar una electromiografía cuantitativa mediante análisis de múltiples unidades motoras (multiMUP) o por análisis del patrón de interferencia. En las distrofias que son evidentes en el examen clínico, el estudio cualitativo o semicuantitativo es suficiente para establecer un diagnóstico de enfermedad de la fibra muscular. La primera tarea del electromiografista es definir si el paciente tiene algún signo clínico de enfermedad muscular. La evaluación clínica inicial y el interrogatorio minucioso son la base de un buen examen electromiográfico. El electromiografista debe estar familiarizado con los hallazgos del examen físico, así como con los patrones de progresión y los fenotipos funcionales de las diferentes enfermedades musculares. A partir de los hallazgos del examen de electrodiagnóstico, el nivel de la creatinkinasa sérica y las características del cuadro clínico, se pueden proponer algunos diagnósticos etiológicos. Las miopatías más frecuentes en el adulto son: la dermatomiositis, la miositis de cuerpos de inclusión y la distrofia miotónica. Otras miopatías inicianen la niñez y se manifiestan clínicamente durante toda la vida del paciente. Esto sucede en la distrofia de Becker, algunas miopatías congénitas, la distrofia miotónica y las distrofias cintura- miembros. Estas dos últimas, pueden iniciar en la edad adulta. Interrogatorio En el interrogatorio se debe establecer si existen antecedentes familiares de enfermedades neuromusculares, la edad de inicio de la debilidad o si el paciente tiene alguna enfermedad sistémica ya diagnosticada (hipo o hipertiroidismo, diabetes, cáncer). También se debe interrogar sobre la presencia de dolor, calambres, consumo de medicamentos y/o alcohol. La dificultad para subir o bajar escaleras, subir rampas y levantarse de una silla es muy común en las distrofias musculares. Si la debilidad afecta más al cuádriceps que a los extensores de cadera, habrá mayor dificultad para bajar escaleras que para subirlas. (1) En este caso, las anormalidades electromiográficas afectarán más al cuádriceps que a los extensores de cadera. Examen físico 222 El examen físico incluye la evaluación neurológica tradicional (fuerza, reflejos) y la aplicación de pruebas físicas. Trofismo y distribución de la debilidad En las distrofias es típica la hipertrofia de unos grupos musculares acompañada de atrofia de otros músculos inervados por la misma raíz. (Figura 7.1) La hipertrofia o la atrofia del músculo gastronemios sugieren diferentes diagnósticos. Por ejemplo, mientras que en las disferlinopatías es típica la atrofia de los músculos de la pierna con hipertrofia del extensor digitorum brevis, la distrofia de Becker se caracteriza por hipertrofia de los gastronemios. Por lo general, las miopatías hereditarias muestran compromisos selectivos de grupos musculares, mientras que en las miopatías adquiridas (con la excepción de la miositis de cuerpos de inclusión) el compromiso es generalizado.(2) 223 Figura 7.1. A. Atrofia del vasto medial e hipertrofia del vasto externo en un paciente con distrofia muscular. B. Signo del bulto en el deltoides. Este hallazgo es común en la miopatía de Miyoshi Una característica general en las miopatías es la debilidad de predominio proximal. La Tabla 7.1 muestra el diagnóstico diferencial de las miopatías en que predomina la debilidad proximal. La debilidad de los músculos axiales se presenta de manera aislada o como parte de una debilidad muscular generalizada. Este hallazgo clínico puede ser la única anormalidad evidente en pacientes con enfermedad de Pompe. La Tabla 7.2 muestra algunas miopatías en las que predomina la debilidad axial. Tabla 7.2. Miopatías en que predomina el compromiso axial (l4) Deficiencia de selenoproteina (escoliosis, insuficiencia respiratoria) Mutación en el gen de la laminina A/C (debilidad proximal, contracturas, arritmia) Enfermedad de Pompe Enfermedad de McArdle Mutaciones en el gen de la rianodina Miopatía por radioterapia Aunque la debilidad proximal y axial son un hallazgo común y típico de las miopatías, varias enfermedades de la fibra muscular tienen un compromiso 224 principalmente distal. (Tabla 7.3 y Figura 7.2) Así mismo, algunas enfermedades que por lo general se manifiestan con debilidad proximal, pueden presentarse con debilidad distal (la distrofia fascioescapulohumeral). Tabla 7.3. Ejemplos de algunas miopatías que se manifiestan con debilidad distal Distrofia fascioescapulohumeral Miopatía nemalínica Miopatía centronuclear Miopatías metabólicas Síndromes escapuloperoneales Distrofia miotónica tipo I Enfermedad de Welander Distrofia muscular tibial (miopatía de Udd) Miotilinopatía distal Desminopatía Disferlinopatías Las miopatías distales se presentan con debilidad de los músculos extensores de los dedos (enfermedad de Welander) (Figura 7.2) o debilidad de los dorsiflexores del tobillo (miopatía de Udd). Figura 7.2. Paciente de 60 años con 2 años de evolución de debilidad de los músculos extensores secundaria a miopatía (posible enfermedad de Welander) 225 Arcos de movimiento La evaluación de la movilidad de la columna, los codos y los tobillos permite identificar algunos fenotipos que se caracterizan por contracturas (espina rígida y deformidad en equino de los tobillos). (Figuras 7.3A y 7.3B) Las contracturas se producen por acortamiento de las fibras musculares en presencia de músculos antagonistas débiles.(2) Figuras 7.3A y 7.3B. Paciente de 18 años de edad con distrofia muscular. Se observa la espina rígida y las contracturas en codos 226 Marcha La exploración de la marcha se debe llevar a cabo de manera ordenada. En la marcha, la atención se dirige a la movilidad del tronco y la pelvis durante el apoyo y la fase de balanceo. El aumento en la amplitud del paso es una característica común de las miopatías. La presencia del signo de Trendelenburg indica debilidad de la musculatura proximal. (Figura 7.4 y Video 7.1) En la respuesta a la carga es común la hiperextensión de las rodillas, ya que la debilidad del cuádriceps impide su flexión inicial presente al inicio del ciclo de la marcha. Luego se solicita al paciente que camine en los talones y en la punta de los pies. En la fase de balanceo, el pie caído se observa en la distrofia miotónica y en la distrofia fascioescapulohumeral. Figura 7.4. Marcha de Trendelenburg. Cinemática de la cadera en el plano coronal de un paciente con distrofia muscular (Video 7.1) Comorbilidades La cardiomiopatía, el compromiso respiratorio, la aparición precoz de contracturas, la escoliosis y la distribución de los grupos musculares afectados, ayudan a definir el 227 fenotipo y a establecer guías en el manejo anticipatorio de las complicaciones. Por ejemplo, las guías de manejo recomiendan remisión a cardiología a todos los pacientes con distrofia cintura-miembros y riesgo de enfermedad cardíaca, aun cuando no exista en la consulta evidencia de enfermedad cardiovascular. Así mismo a todos los pacientes se les debe realizar una evaluación periódica de la función respiratoria. Evaluación funcional y pruebas físicas La exploración de algunas actividades básicas es un componente fundamental de la evaluación clínica. Se le pide al paciente que se levante de una silla, se agache en cuclillas y se levante desde esta posición. En decúbito supino, se le solicita al paciente que levante la cabeza y se siente sin la ayuda de los miembros superiores. Las pruebas funcionales aplicadas al estudio de las enfermedades neuromusculares en el niño también sirven en el adulto. Se puede utilizar la prueba Up and Go test, la prueba de los 6 minutos y la medida de función motora (MFM).(5,6) La aplicación sistemática y periódica de estas pruebas permite identificar los diferentes patrones de progresión, ayudar a establecer el pronóstico y llevar a cabo un manejo anticipatorio de la discapacidad. La MFM es una escala muy útil, fácil de aplicar, derivada del GMFM 66, y diseñada para evaluar la progresión de las enfermedades neuromusculares en niños mayores de cuatro años y en adultos. En varias enfermedades neuromusculares se presentan limitaciones en actividades motoras finas, no solo gruesas; por esto, la MFM se relaciona con tareas de agarre y pinza,(5) características que el GMFM 66 no tiene. La MFM tiene 32 actividades clasificadas en tres dimensiones: D1, bipedestación y transferencias; D2, capacidad motora axial y proximal; y D3, capacidad motora distal. Cada actividad tiene cuatro opciones: 0. No puede iniciar la tarea o no puede mantener la posición de inicio; 1. Ejecuta la tarea parcialmente; 2. Realiza la actividad con movimientos compensatorios (la posición es mantenida por un período de tiempo insuficiente, la actividad es realizada con lentitud, se presentan movimientos descontrolados); y 3. La actividad se realiza de manera normal.(5) La prueba de los seis minutos utilizada en rehabilitación cardíaca, es muy útil en el seguimiento y evaluación de resultados terapéuticos en pacientes con distrofias musculares. La prueba se ha utilizado en el seguimiento de pacientes con enfermedad de Pompe.(7)Se correlaciona bien con la fuerza muscular y otras pruebas funcionales. Miopatías hereditarias 228 Existe gran cantidad de miopatías con defectos genéticos identificados. La heterogeneidad clínica es enorme; cada día se descubren nuevas mutaciones y surgen nuevas clasificaciones. El propósito de describir aquí las siguientes enfermedades es mostrar algunos ejemplos de patrones clínicos de evolución, tipos de herencia y hallazgos del examen físico, que pueden indicar la presencia de una miopatía específica. El tipo de herencia, la edad de inicio, el patrón de debilidad, la presencia de comorbilidades cardíacas, respiratorias, gastrointestinales y músculo-esqueléticas, la CK y los hallazgos electromiográficos pueden orientar el diagnóstico. En particular, se deben identificar los siguientes hallazgos en el examen clínico: pie caído, debilidad asimétrica, contracturas articulares de inicio precoz, espina rígida, escoliosis, calambres, escápula alada, hipertrofia o atrofia de pantorrillas y cardiopatía.(8) Distrofias En las miopatías distróficas, el defecto genético afecta proteínas del sarcolema (distrofina, merosina), proteínas transmembrana (integrinas), proteínas del sarcómero, proteínas nucleares y proteínas enzimáticas (Calpain 3, Fukutina). Las distrofias se clasifican en: ligadas al cromosoma X (Duchenne, Becker, Emery-Dreyfuss); distrofias cintura-miembros (desde 1A hasta 1F para las dominantes y desde 2A hasta las 2M para las recesivas); distrofias musculares congénitas (déficit de merosina, Fukuyama, Walker Warburg, enfermedad músculo-ojo-cerebro, síndrome de espina rígida, Ulriche y Bethlem); miopatías distales (Miyoshi, Welander); y otras (fascioescapulohumeral, escapuloperoneal, oculofaringea, distrofia miotónica uno y dos y miofibrilar). En las distrofias cintura-miembros desde la 2C a la 2F el alfa sarcoglicano es la proteína afectada y por eso la denominación de sarcoglicanopatias. Distrofinopatías Algunas distrofias se presentan exclusivamente en la infancia otras, tanto en niños como en adultos. De forma característica, en las enfermedades autosómicas recesivas, una sola generación se afecta con proporciones similares en ambos sexos. Para un mismo defecto genético se encuentran diferentes presentaciones clínicas. El análisis mediante inmunohistoquímica identifica la ausencia completa de la proteína.(9) En la actualidad, muchos pacientes con distrofia muscular de Duchenne alcanzan la edad adulta continuando sus cuidados médicos y de rehabilitación en hospitales de adultos. La ventilación no invasiva ha aumentado la sobrevida de los pacientes con distrofia muscular de Duchenne. En la distrofia muscular de Becker, el cuadro clínico es más leve. Por definición, los pacientes conservan la marcha independiente al menos hasta los 15 años. En algunos 229 casos difíciles de clasificar, los pacientes con distrofia muscular de Duchenne caminan de manera independiente después de los 12 años. En estos casos atípicos así como en la distrofia muscular de Becker, los pacientes pueden flexionar el cuello en decúbito supino. Algunas mujeres portadoras de la distrofia muscular de Duchenne presentan debilidad muscular, aunque menos grave. Clínicamente estas mujeres muestran un fenotipo similar a la distrofia muscular de Becker o a una distrofia cintura-miembros. En los casos esporádicos de distrofia muscular de Duchenne, se puede presentar mosaicismo: la mutación puede observarse en los oocitos pero no en los leucocitos de donde se obtiene el DNA de la madre del paciente. Distrofia cintura-miembros La distrofia cintura-miembros es un grupo de enfermedades con presentación clínica muy heterogénea que se puede presentar en la edad adulta; se han descrito 27 subtipos de la enfermedad.(10) Los genes comprometidos codifican proteínas que participan en diferentes funciones del músculo. En países desarrollados se logra identificar un 25% de las alteraciones genéticas involucradas en la distrofia cintura-miembros. (10) La identificación genética se requiere para establecer un pronóstico y para la investigación de diferentes líneas terapéuticas. Por otro lado, los beneficios de los tratamientos de rehabilitación (ejercicios de fortalecimiento muscular y ejercicios aeróbicos) demostrados en algunas distrofias específicas (LGMD2I, LGMD2A), no se pueden generalizar a todos los subtipos de la enfermedad.(11) Las distrofias cintura-miembros se clasifican en dominantes (LGMD1) y recesivas (LGMD2). La página web de la Jain Foundation ofrece de manera gratuita un asistente electrónico para el diagnóstico diferencial de las distrofias cintura-miembros (http://www.jain-foundation.org/lgmd-subtyping-diagnosis-tool). Una guía basada en la evidencia para el diagnóstico y el tratamiento de las distrofias musculares fue publicada recientemente.(8) A continuación se mencionan algunos ejemplos. La distrofia más común La distrofia LGMD2A es la más frecuente en Brasil, Japón y varios países de Europa.(8) Se presenta en niños y adultos jóvenes. El fenotipo es similar a una distrofia de Emery- Dreifuss. La debilidad facial se presenta en el 5% de los casos. La hipertrofia de gastronemios es poco frecuente. Los músculos extensores y aductores de cadera así como los flexores de rodilla son los más afectados. La escápula alada se presenta en todos los pacientes en fases avanzadas de la enfermedad. Los músculos abductores de cadera generalmente están preservados. Las contracturas en codos y tobillos son muy comunes y precoces. La enfermedad empieza entre los 2 y los 40 años de edad. Los pacientes pierden la capacidad para caminar 10 a 20 años después del inicio de la enfermedad.(8). La CK puede estar elevada (por encima de 1000 U/dl) pero a veces es 230 http://www.jain-foundation.org/lgmd-subtyping-diagnosis-tool normal. La resonancia muestra reemplazo graso en los músculos extensores de cadera, aductores de cadera, flexores de rodilla y plantiflexores. Patrones irregulares de atrofia muscular Las disferlinopatías primarias son causadas por mutaciones del gen de la disferlina. Los tres fenotipos que se presentan en esta mutación son la miopatía de Miyoshi (MM), la distrofia cintura-miembros (LGM2B) y la miopatía de inicio en el tibialis anterior (DMAT). La miopatía de Miyoshi es el fenotipo más común de la distrofia LGMD2B (mutación del gen de la disferlina);(6) empieza entre los 18 y los 30 años de edad en promedio, pero el rango es muy amplio (3 a 60 años). Los músculos gastronemios son los más afectados por la atrofia y la debilidad.(6) La CK se encuentra muy elevada (10- 15 veces por encima de la referencia). La cardiopatía no es muy común. El otro fenotipo es la debilidad cintura-miembros. Los músculos bíceps y deltoides son los más afectados y muestran los “bultos” característicos de la distrofia. (Figura 7.1)(6) En esta presentación clínica la atrofia de los músculos gastronemios es muy común. La escala MFM en el dominio de bipedestación y transferencias muestra un declive de la función motriz gruesa relacionado con la duración de la enfermedad.(6) Hipertrofia de gastronemios y cardiopatía dilatada en mujeres Si existe hipertrofia de gastronemios, escápula alada, compromiso cardíaco y respiratorio en pacientes con ancestros del norte de Europa, se deben estudiar mutaciones para el gen FKRP (LGM2DI). En la LGMD 2I, se encuentra hipertrofia de gastronemios y cardiomiopatía dilatada. Es causada por un defecto en el gen de la proteína relacionada con la proteína Fukutina. Así, en una mujer con debilidad, hipertrofia de gastronemios y cardiomiopatía dilatada se debe considerar este diagnóstico. También, en el niño con sospecha de distrofia muscular de Duchenne que presenta cardiomiopatía dilatada y tiene estudios genéticos negativos, se debe considerar una distrofia cintura-miembros LGMD 2I. Contracturas articulares En la enfermedad de Emery-Dreyfuss se encuentra debilidad húmero-peroneal, contracturas en codos, espina rígida, hiperlordosis lumbar y compromiso cardíaco.(8) El retardo mental excluye el diagnóstico.La edad de inicio de la enfermedad tiene un rango amplio (1-60 años) pero la enfermedad rara vez aparece después de los 20 años. Las contracturas son precoces y se presentan antes de la debilidad muscular. Típicamente los pacientes presentan defectos en la conducción cardíaca (las arritmias cardíacas son el hallazgo más frecuente) y patrón de debilidad húmero-peroneal. Se puede encontrar hipertrofia de gastronemio. Los pacientes mantienen la marcha independiente hasta los 231 30 años de edad. La CK se encuentra normal o levemente aumentada. Las mutaciones en el gen de la laminina A/C se manifiestan con dos fenotipos básicos. El primer fenotipo es la distrofia húmero-peroneal. En esta enfermedad se encuentra debilidad húmero-peroneal, contracturas en codos y tobillos asociados a espina rígida (cervical más que lumbar), escoliosis y escápula alada. A diferencia de la distrofia Emery-Dreyfuss, las contracturas se pueden presentar en fases avanzadas de la enfermedad y no desde el inicio. El segundo fenotipo de la mutación del gen de la laminina A/C es la distrofia LGMD1B que se caracteriza por debilidad de músculos humerales y cardiomiopatía (arritmias, alteraciones de la conducción, cardiomiopatía dilatada).(8) Esta enfermedad es la forma autosómica dominante más común en algunos países.(10) La CK puede estar en niveles normales o ligeramente elevados y la EMG muestra hallazgos consistentes con miopatía. En la resonancia magnética se encuentra infiltración grasa de músculos posteriores del muslo y la pierna. Las contracturas articulares son el hallazgo clínico más llamativo en las enfermedades musculares relacionadas con el colágeno VI denominadas distrofia muscular de Ulrich y miopatía de Bethlem. Si un paciente con posible miopatía, además de las contracturas, presenta hiperlaxitud distal y no se encuentra alteración cardíaca, se debe considerar el diagnóstico de una distrofia muscular congénita de Ulrich. El patrón de herencia es autosómico recesivo. En la miopatía de Ulrich las contracturas articulares son precoces y agresivas. La alteración respiratoria también puede ser grave. En la miopatía de Bethlem, las manifestaciones clínicas más evidentes son tardías y el patrón de herencia es autosómico dominante. En esta enfermedad, además de las contracturas articulares, se puede encontrar hiperqueratosis folicular, queloides y debilidad muscular proximal lentamente progresiva, más en músculos extensores que en músculos flexores. (12) La EMG muestra un patrón miopático. La CK se encuentra normal o levemente elevada. Debilidad de los extensores de los dedos de las manos La miopatía de Welander se manifiesta inicialmente con debilidad para extender el 2º dedo de la mano; y posteriormente, para extender los otros dedos. (Figura 7.2)(13) Luego, la debilidad afecta los músculos dorsiflexores del tobillo. La enfermedad se presenta en pacientes mayores de 40 años. Los niveles de CK son normales, y en la electromiografía se aprecian cambios miopáticos en los músculos débiles. La progresión de la enfermedad es muy lenta. Debilidad de los dorsiflexores del tobillo En la miopatía de Udd, la debilidad se presenta en los músculos dorsiflexores del tobillo. La progresión de esta enfermedad también es lenta. La resonancia magnética es útil para 232 demostrar los cambios degenerativos (reemplazo graso) en los músculos del compartimiento anterior de la pierna.(13) Asociaciones raras En pacientes con debilidad proximal y/o distal, descargas miotónicas, antecedente de enfermedad de Paget, demencia y enfermedad de la neurona motora, se debe estudiar el gen de la valosina (miopatía de cuerpos de inclusión hereditaria con enfermedad de Paget y demencia frontotemporal). Distrofia miotónica La presencia de debilidad distal, cataratas, miotonía clínica, arritmia cardíaca, apnea del sueño, alteraciones cognitivas y descargas miotónicas, son hallazgos que sugieren distrofia miotónica. Por otro lado, podría considerarse un diagnóstico de una distrofia miotónica tipo II si la debilidad es proximal. La distrofia miotónica puede iniciar en la edad adulta. En el interrogatorio y evaluación clínica de los miembros de la familia es posible detectar otros casos de presentación más leves.(14) La distrofia miotónica es una enfermedad causada por la expansión anormal de la tripleta CTG en el cromosoma 19, que codifica, para una proteína expresada en el músculo, la miotonina proteinkinasa. En la enfermedad se presenta el fenómeno de la anticipación y la gravedad del fenotipo se correlaciona con el tamaño de la expansión. La enfermedad se clasifica en tres tipos: distrofia miotónica congénita, distrofia miotónica tipo I y distrofia miotónica tipo II. En la distrofia miotónica tipo I de inicio en la infancia predomina la debilidad facial, y se pueden encontrar disartria y dificultades cognitivas. La miotonía en las manos y la debilidad muscular, que solo es evidente con el ejercicio, es una presentación clínica común. La debilidad distal manifestada por pie caído y dificultades con las actividades motoras finas en las manos, es la presentación típica del adulto. Otros hallazgos son la calvicie, la atrofia testicular, las cataratas, los defectos de conducción cardíaca, el estreñimiento y las alteraciones emocionales. En la distrofia miotónica tipo II predomina la debilidad proximal. Es una enfermedad muy rara.(15) La distrofia miotónica se clasifica en cinco niveles de gravedad clínica. (Tabla 7.3) (16) Los pacientes presentan debilidad distal (grado 3) entre nueve y 10 años de la enfermedad, debilidad proximal (grado 4) después de 18 años y debilidad severa (grado 233 5) después de 27 años de duración de la enfermedad. Tabla 7.3. Escala clínica de distrofia miotónica (16) Grado Descripción 1 No se encuentra alteración muscular 2 Signos mínimos: miotonía, atrofia mandibular y temporal, debilidad facial, debilidad de flexores de cuello, ptosis y habla nasal. No se encuentra debilidad distal excepto la debilidad de los flexores de los dedos 3 Debilidad distal. No se encuentra debilidad proximal, excepto debilidad aislada deextensores del codo 4 Leve a moderada debilidad proximal 5 Severa debilidad proximal (RMC menor a tres) Miopatías inflamatorias Las miopatías inflamatorias son enfermedades potencialmente tratables que presentan un cuadro clínico de debilidad aguda, subaguda o crónica, dependiendo del tipo y la gravedad. Se puede presentar disfagia, por lo general la CK se encuentra muy elevada. El síndrome de la cabeza caída puede estar presente, y el paciente requiere sostener la cabeza con sus manos. Es evidente la debilidad de músculos proximales junto con la dificultad para levantarse de una silla y subir escaleras. Dermatomiositis La dermatomiositis es la miopatía inflamatoria más común y se define como una microangiopatía mediada por inmunidad humoral. La presentación clínica es variable. Es más frecuente en el sexo femenino, y se caracteriza por debilidad subaguda o crónica acompañada de dolor y de lesiones en la piel. Estas lesiones son fotosensibles y agravadas por la luz ultravioleta. (17) Los pulpejos de los dedos aparecen agrietados (manos de mecánico). Las manifestaciones cutáneas pueden ser el signo clínico más llamativo en el inicio. Se puede presentar disfagia y disartria. En la dermatomiositis, el eritema facial y los nódulos de Gottron son claves para el diagnóstico. La disfagia es un síntoma que acompaña las miopatías inflamatorias. En general, la CK se encuentra elevada. En otros casos, la CK es normal y sólo las anormalidades electromiográficas ayudan en el diagnóstico inicial. 234 Polimiositis En la polimiositis el ataque autoinmune está dirigido contra las células del músculo y se observa un patrón de lesión de una sola fibra, a diferencia de los grupos de fibras de la dermatomiositis. Para un diagnóstico definitivo de polimiositis, se deben encontrar infiltrados endomisiales compuestos por células CD8 y macrófagos invadiendo las fibras musculares de apariencia intactaque expresan el antígeno mayor de histocompatibilidad (MHC-1).(17, 18) Se deben descartar otras enfermedades con patrón de debilidad y evolución clínica similar: miopatías inducidas por drogas (penicilamina, estatinas, antirretrovirales), distrofias musculares (Becker, fascioescapulohumeral, miopatías miofibrilares), miositis de cuerpos de inclusión y miopatías necrotizantes autoinmunes. (17) En la dermatomiositis se encuentran lesiones en los capilares intramusculares con predominio de los infiltrados perivasculares y endomisiales, así como la hiperplasia endotelial. En la polimiositis y la dermatomiositis se encuentran necrosis y regeneración de las fibras musculares. Miopatía de cuerpos de inclusión La miopatía de cuerpos de inclusión se caracteriza por debilidad de los músculos flexores de los dedos y del cuádriceps. La enfermedad empieza generalmente después de los 50 años y progresa lentamente. La presencia de células oligoclonales CD8 indica que la enfermedad es inflamatoria, aunque algunos hallazgos, como la presencia de depósitos de amiloide, sugieren un proceso degenerativo. De hecho, los tratamientos inmunosupresores muestran resultados contradictorios. En esta miopatía predomina la debilidad y los signos y síntomas son confundidos con una enfermedad de la neurona motora (esclerosis lateral amiotrófica). En esta enfermedad, es típica la debilidad de los músculos flexores de los dedos (más que en abductores del hombro) y del cuádriceps (más que en flexores de cadera). A diferencia de las enfermedades musculares más comunes, se afectan de manera significativa las actividades que requieren destrezas manuales finas (abotonarse, utilizar una llave, etc.). También es común, a diferencia de las otras miopatías inflamatorias, la alteración de los músculos de la cara. En esta enfermedad, la capacidad para caminar se pierde 15 años después del inicio de la misma; por esto, los pacientes requieren una silla de ruedas.(19) Para el diagnóstico definitivo de miopatía de cuerpos de inclusión se deben encontrar invasión de fibras no necróticas por células mononucleares y depósitos de amiloide intracelulares o de túbulo-filamentos de 18 nm. Para el diagnóstico posible de 235 una miopatía de cuerpos de inclusión, se debe encontrar la invasión de células mononucleares de fibras no necróticas sin otros hallazgos y la presencia de signos y síntomas clínicos (edad mayor a 30 años, debilidad en flexores de los dedos y cuádriceps, CK por debajo de 1000U/dl y EMG consistente con miopatía).(18) En algunos pacientes con miopatía de cuerpos de inclusión se pueden observar signos de reinervación crónica. Miopatía necrotizante La miopatía necrotizante es uno de los diagnósticos diferenciales de la polimiositis. La debilidad puede ser mayor que en las miopatías inflamatorias y la progresión de la enfermedad puede ser subaguda o crónica y la debilidad generalizada y severa. La CK se encuentra muy elevada y la electromiografía muestra unidades motoras de baja amplitud y corta duración. (3) Para la confirmación diagnóstica se requiere la biopsia muscular que muestra necrosis de las fibras musculares con escaso infiltrado inflamatorio por fuera de las fibras afectadas, y la presencia de complejos inmunes dirigidos a la membrana (MAC).(3, 20) Se debe demostrar la presencia de gran cantidad de fibras musculares necróticas invadidas exclusivamente por macrófagos.(17) La miopatía necrotizante autoinmune puede ser idiopática, relacionada con una enfermedad autoinmune, paraneoplásica y/o inducida por estatinas.(3) Miopatías secundarias a enfermedades sistémicas En este grupo se incluyen las enfermedades endocrinas, el cáncer, las infecciones, la miopatía del paciente en estado crítico y las miopatías por medicamentos o toxinas. Los antecedentes, la presentación clínica y los exámenes de laboratorio, a veces son suficientes para obtener un diagnóstico. En las miopatías por enfermedades sistémicas por lo general no se requiere la biopsia muscular. En las miopatías endocrinas (hipotiroidismo, hipertiroidismo, hipoparatiroidismo, hiperparatiroidismo y alteraciones adrenales) la debilidad no sigue un patrón bien definido. El paciente se queja de cansancio, más que de la típica debilidad neuromuscular, y los hallazgos electromiográficos son normales.(21) En la diabetes se puede presentar el infarto muscular con dolor agudo y edema localizado en el muslo. Miopatía inducida por radioterapia 236 La latencia de la enfermedad puede durar 15 años desde la exposición hasta las manifestaciones propias del compromiso muscular. El cuadro clínico tiene presentaciones variables: debilidad en el miembro superior y de la cintura escapular, cabeza caída y dolor cervical.(22) En el examen físico, además de la debilidad, puede ser notoria la atrofia de los músculos axiales. La CK está levemente elevada; si ésta se encuentra por encima de 1000 U/L indica otro diagnóstico.(22) La electromiografía puede mostrar cambios miopáticos y en algunos casos descargas miotónicas. La resonancia magnética cervical evidencia atrofia y reemplazo graso de los músculos axiales. La alteración de los músculos respiratorios es una posible consecuencia de la radiación y una de las causas de mal pronóstico en estos pacientes. Miopatías causadas por medicamentos Diferentes medicamentos pueden causar una enfermedad de la fibra muscular. En las miopatías necrotizantes por estatinas y ciclosporina se observan unidades miopáticas, potenciales de fibrilación y descargas miotónicas. Se presenta en el 0,5% de los pacientes que reciben estos medicamentos. En las miopatías inflamatorias por L-Tryptophan, D- Penicilamina, Cimetidina, L-Dopa, Fenitoina, Lamotrigina, interferón, Hydroxiurea e Imatinib se encuentran unidades miopáticas y potenciales de fibrilación. En las miopatías mitocondriales por zidovudina la EMG puede ser normal o anormal (unidades motoras de baja amplitud y corta duración). En la miopatía necrotizante por alcohol, también se observan anormalidades electromiográficas consistentes con enfermedad de la fibra muscular. Electromiografía Las enfermedades de la fibra muscular modifican la actividad eléctrica del músculo en reposo, así como el reclutamiento y la morfología de las unidades motoras. Durante un examen de electromiografía estos cambios electrofisiológicos a veces son muy evidentes, pero en ocasiones son difíciles de identificar. Las unidades motoras de baja amplitud, corta duración y el reclutamiento de llenado temprano son los hallazgos típicos de las enfermedades que afectan la fibra muscular que pueden ser detectados mediante una evaluación cualitativa. En los pacientes con enfermedad muscular no siempre se encuentran los hallazgos electromiográficos típicos del compromiso de la fibra muscular; a pesar de demostrarse por otros medios (biopsia y genética). Además, las señales electromiográficas pueden 237 parecer contradictorias en el examen de un paciente. Por ejemplo, en el mismo paciente se pueden observar unidades miopáticas y unidades neuropáticas. Para resolver las limitaciones de la observación cualitativa, se han probado diferentes métodos cuantitativos que mejoran la exactitud diagnóstica de la electromiografía. El estudio cuantitativo de la unidad motora mediante, el análisis multiMUP, ha mejorado la confiabilidad de la electromiografía. Así mismo, el estudio cuantitativo del patrón de interferencia ha demostrado su utilidad en el diagnóstico de las miopatías y de las enfermedades de la unidad motora. Pese a que los equipos actuales de electrodiagnóstico facilitan el análisis cuantitativo de las unidades motoras, estas técnicas fallan y se siguen presentando falsos positivos y negativos, aún en manos experimentadas. El análisis multiMUP, junto con métodos bayesianos, que combinan los hallazgos de las diferentes variables de la unidad motora (caracterización probabilística), han sido propuestos como una técnica que evita la subjetividad del examen mejorando su exactitud diagnóstica.(23, 24) La actividad espontáneadel músculo, también denominada inestabilidad de membrana, se observa en enfermedades de la neurona motora, del nervio y del músculo. La actividad eléctrica espontánea en el músculo, (potenciales de fibrilación, ondas agudas positivas y descargas repetitivas complejas), sugiere necrosis de la fibra muscular. Los signos de inestabilidad de membrana se encuentran en las distrofias musculares que presentan un patrón de progresión más rápido e incapacitante. Así, son comunes en la distrofia muscular de Duchenne, en algunas distrofias musculares, miopatías congénitas y en las miopatías inflamatorias. En las miopatías inflamatorias los signos de inestabilidad de membrana indican que la enfermedad está activa. Las descargas repetitivas complejas son muy frecuentes en las miopatías inflamatorias. Las descargas miotónicas se encuentran en la distrofia miotónica, la miotonía congénita (enfermedad no distrófica), en la enfermedad de Pompe y en algunas miopatías tóxicas. En la enfermedad de Pompe las descargas miotónicas son más comunes en los músculos paraespinales y proximales.(25) Existen criterios específicos para definir una miopatía a partir de los hallazgos electromiográficos.(26) En las miopatías desaparecen los componentes inicial y final del potencial de unidad motora; los cuales provienen de las fibras localizadas más allá de 0.5 mm. Además, el diámetro del territorio de la unidad motora disminuye en un 30%. Por esta razón, la duración del potencial de unidad motora disminuye. En las miopatías, el espacio entre los picos de las diferentes unidades motoras es más estrecho que en un músculo normal, un patrón de interferencia completo es obtenido con poco esfuerzo (reclutamiento de llenado temprano). El llenado temprano es un mecanismo del aparato neuromuscular para compensar la capacidad generadora de fuerza de unidades motoras individuales en enfermedades musculares primarias. Otro mecanismo compensador es el reclutamiento de unidades motoras adicionales. No hay forma de calcular de manera exacta el número de unidades motoras que se encuentran activas a un nivel determinado de fuerza.(27) La evaluación de los patrones de 238 reclutamiento de unidades motoras es muy subjetiva, especialmente en los pacientes poco colaboradores (pacientes pediátricos).(26) La relación entre los giros del potencial y las amplitudes del potencial de unidad motora es una variable electrofisiológica de la electromiografía cuantitativa que sirve para identificar una miopatía. (Figura 7.3) En los pacientes con enfermedad de la fibra muscular aumenta el número de giros y disminuye la amplitud promedio de los giros.(26) Uno de los factores más importantes en la forma del potencial de unidad motora, es la sincronización entre los potenciales de acción de cada fibra. En los potenciales polifásicos los tiempos de transmisión y generación de potenciales de acción están desincronizados como consecuencia de las variaciones en el diámetro de la fibra (un hallazgo común en las miopatías). Mientras que los potenciales polifásicos de corta duración son debidos a la pérdida de fibras musculares, los potenciales polifásicos de larga duración se deben a la disminución en la velocidad de conducción de las fibras musculares regeneradas. Gracias a que los potenciales de unidad motora polifásicos se producen por diferentes etiologías (miopatías y neuropatías), no se tienen que incluir en el cálculo de las duraciones promedio de los potenciales de unidad motora. Los hallazgos electromiográficos cambian durante la evolución de una distrofia muscular. (Tabla 7.4)(28) Tabla 7.4. Cambios en la morfología del potencial de unidad motora en la distrofia muscular (28) Fase Característica de la Unidad motora Causa Subclínica Gran amplitud Hipertrofia compensatoria Temprana Polifásico Variación del diámetro Tardía Polifásico, baja amplitud, corta duración Pérdida de fibras musculares,regeneración Terminal Variable Fibrosis, regeneración Distribución de anormalidades electromiográficas Cualquier músculo se puede afectar en una miopatía inflamatoria, incluso un músculo distal. La distribución de las anormalidades es variable. Siempre se deben examinar los músculos paraespinales; pues estos pueden ser los únicos con anormalidades electromiográficas. En las miopatías inflamatorias (dermatomiositis y polimiositis) la distribución de las anormalidades electromiográficas es heterogénea. Los músculos paraespinales pueden ser los únicos afectados. En las miopatías inflamatorias, se encuentra la tríada de actividad espontánea: fibrilaciones, ondas agudas positivas, unidades motoras de baja amplitud y corta duración, y descargas repetitivas complejas. Estos hallazgos son comunes en diferentes 239 tipos de miopatías distróficas y no distróficas. En la miopatía de cuerpos de inclusión, las anormalidades electromiográficas se observan en los músculos clínicamente afectados: flexores de los dedos en el antebrazo y en cuádriceps. Análisis cuantitativo con técnicas manual y multiMUAP En las miopatías son típicas las unidades de baja amplitud y corta duración. La duración refleja el número y el diámetro de las fibras musculares, es la variable que presenta las mayores dificultades para su medición exacta. La amplitud se puede medir con mayor precisión pero la variabilidad entre los diferentes estudios es muy grande.(29) La amplitud se modifica de acuerdo con la fuerza de contracción. A mayor fuerza de contracción aparecen unidades motoras de mayor tamaño y adicionalmente se presenta el efecto de sumación. La unidad motora se considera de baja amplitud si es menor de 300 μV o su duración es menor a 5 ms.(30) Por el método de potenciales atípicos (outliers) más de dos potenciales con una amplitud por debajo de 300 μV o de 5 ms de duración tiene la mayor sensibilidad en el diagnóstico de miopatía. (30) Otros autores han utilizado como criterio de anormalidad la desviación de más del 20% con respecto al promedio de la duración de 20 unidades motoras.(31) Con la técnica manual se identifica un potencial de unidad motora y se miden las diferentes variables. La técnica multiMUAP utiliza un potencial de base que sirve de plantilla para aislar potenciales idénticos y facilitar la confiabilidad de su medición. Para la evaluación, el paciente deber realizar una actividad submáxima. Las Tablas 7.5 y 7.6 muestran los valores de referencia de las diferentes variables que se pueden estudiar con la electromiografía cuantitativa. Tabla 7.5. Valores de referencia de diferentes parámetros del potencial de unidad motora obtenidos mediante la técnica Multi-MUAP con aguja concéntrica. Músculo Amplitud Duración Grosor (área/amplitud) DuraciónPico Promedio LímiteSuperior Límite inferior Promedio Límite superior Límite inferior Promedio Límite superior Límite inferior Promedio Deltoides 550 ±110 1531 162 10,4±1,3 18,4 4,2 1,5 ± 0,2 2,9 0,6 4,1 ± 0,7 Bíceps 436 ±115 1414 178 9,9±1,4 16,4 4,2 1,4 ± 0,2 2,0 0,5 4,1 ± 0,6 1er inter. 752 ±247 2301 188 9,4±1,3 18 4 1,3 ± 0,2 2,6 0,4 3,8 ± 0,6 Vasto lat. 687 ±239 1954 172 11,7±1,9 21,6 4,6 1,7 ± 0,2 3,1 0,6 4,5 ± 0,8 Tibial ant. 666 ± 254 1572 194 11,4±1,2 18,4 4,6 1,6 ± 0,2 2,8 0,5 4,6 ± 0,9 240 Los límites corresponden a los percentiles 10 y 90 de la muestra total de valores obtenidos. Tabla modificada de la referencia (29) Tabla 7.6. Valores de referencia de diferentes parámetros del potencial de unidad motora obtenidos mediante la técnica Multi-MUAP con aguja monopolar Músculo Unidades Amplitud Duración Fases Giros Frecuencia Grosor Índice Tibialis anterior 1040 620,5(231;1459) 9,2(5,1;16,0) 4(2;7) 3(2;7) 2,8(0,5-11) 1,4(0,7;2,5) 1,0(0,03;2,2) Bíceps braquii 951 503,0(199;1156) 8,0(4,0;14,0) 3(2;6) 3(1;6) 3(0,1;13) 1,0(0,9;2,0) 1,0(0,0;2,0) Los valores son medianas (percentil 3; percentil 97) (33) Se debe tener en cuenta que en las distrofias se produce hipertrofia de algunas fibras musculares. Esto se refleja en el examen de electromiografía en unidades de gran amplitud(29). Sin embargo,los valores del grosor y del Size index son bajos. En la miositis de cuerpos de inclusión, el análisis cuantitativo del flexor digitorum profundus aumenta la precisión del examen. (Size index = 0,03 ± 0,29 vs. 1,47 ± 0,28 en controles; área/amplitud = 0,7 ± 0,09 vs. 1.19 ± 0,21 en controles; duración = 7,8 ± 1,65 vs. 11,9 ± 1,95 en controles).(32) Análisis cuantitativo de las unidades motoras mediante el análisis del patrón de interferencia El análisis cuantitativo de las unidades motoras mediante el análisis del patrón de interferencia, es más fácil que con el análisis multiMUAP. En las miopatías, el reclutamiento de llenado temprano complica la selección de las unidades motoras y es difícil obtener registros consecutivos de la misma unidad motora. La presencia de tres registros por fuera de las curvas de referencia sugiere una enfermedad de la fibra muscular. (Figuras 7.5 y 7.6) Figura 7.5. Análisis cuantitativo del patrón de interferencia Registro hipotético de una señal electromiográfica en un segundo. En el eje X, número de giros en un segundo. En el eje Y, la amplitud promedio de los giros 241 obtenidos en un segundo. Se observan 15 giros en un segundo que están representados en uno de los puntos del diagrama de dispersión. Si el punto está localizado muy a la derecha del eje X, indica un número elevado de giros en un segundo. Si el punto está abajo, en el eje Y, indica que el promedio de amplitudes de los giros fue reducido. Varios puntos abajo y a la derecha indican que en varios segundos se encontraron muchos giros con una amplitud promedio reducida. Este hallazgo es frecuente en las miopatías Figura 7.6. Análisis cuantitativo del patrón de interferencia del músculo bíceps braquii en un paciente con distrofia muscular. Los histogramas muestran que la mayor parte de unidades motoras tienen intervalos muy cortos entre los giros (0,2 a 0,5 ms) y baja amplitud promedio de los giros (0,2 a 0,3 mV). También se observa en la gráfica de dispersión de la derecha que el número de giros por segundo es muy elevado y las amplitudes de los giros son inferiores a 0,2 mV. Patrones de anormalidad electromiográfica En las miopatías se encuentran diferentes combinaciones de anormalidades electromiográficas que ayudan a orientar el diagnóstico.(34) 1. Unidades miopáticas y potenciales de fibrilación. Este patrón se observa en las distrofias musculares, las miopatías inflamatorias y en las miopatías necrotizantes. 242 2. Unidades miopáticas sin potenciales de fibrilación. Este patrón es más probable encontrarlo en las distrofias musculares con largos períodos de evolución, como las miopatías inflamatorias tratadas, las miopatías congénitas (se pueden manifestar en la edad adulta) y algunas miopatías mitocondriales. 3. Descargas miotónicas con o sin unidades miopáticas. Se observan en las distrofias miotónicas y en las miotonías congénitas. 4. EMG normal. Diferentes miopatías muestran hallazgos normales en la electromiografía; la miopatía por esteroides, algunas miopatías congénitas y algunas miopatías mitocondriales. 243 Referencias bibliográficas 1. 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Electrodiagnostic approach to the patient with suspected myopathy. Neurologic clinics 2012;30(2):641-60. 246 Capítulo 8 247 Monitoreo neurofisiológico intraoperatorio en columna vertebral Aura Lucia Guarnizo Tovar Introducción Consideraciones anestésicas Factores intraoperatorios no anestésicos que afectan los potenciales evocados Uso del monitoreo intraoperatorio en cirugía de columna Referencias bibliográficas 248 Introducción EL MONITOREO NEUROFISIOLÓGICO INTRAOPERATORIO (MNIO) es ahora parte integral de muchos procedimientos quirúrgicos. El primer uso se remonta a la década de 1930, cuando la estimulación cortical directa se realizó con el fin de identificar la corteza motora de los pacientes con epilepsia; sin embargo, sólo con el desarrollo de los equipos comerciales de MNIO en la década de 1980, la técnica llegó a ser ampliamente utilizada. (1) En la década de 1990 se realizaron potenciales evocados motores con estimulación transcraneal (PEM-Tc) y se popularizó como un método para el control de las vías corticoespinales,(2) así como para predecir los déficits motores postoperatorios.(3) Los avances tecnológicos en los últimos 15 años han permitido que las técnicas de monitorización evolucionen en gran medida y con diferentes usos. La amplia disponibilidad de las redes de ordenadores y sistemas de comunicación integrados, han permitido al MNIO llevarse a cabo desde un sitio remoto; esta evolución ha incrementado la aplicación potencial de la técnica y ha contribuido a su popularidad.(4) El MNIO surge por las grandes limitaciones en la capacidad de evaluar clínicamente la función del sistema nervioso durante las cirugías, proporcionando un circuito eléctrico de control, en tiempo real, de todas las actuaciones del cirujano y los cambios electrofisiológicos que experimenta el paciente en el SNC y SNP. Además, evalúa de forma dinámica los efectos de las manipulaciones quirúrgicas en la relación estructura- función del paciente y facilita al cirujano la toma de decisiones intraoperatorias. Estas mediciones son específicas y sensibles.(5) Este capítulo revisa las diferentes modalidades utilizadas en cirugía de columna: potenciales evocados somatosensoriales (PESS), potenciales evocados motores (PEM), electromiografía libre (EMGL), electromiografía estimulada (EMGS), estimulación transpedicular (ETP) y estimulación de tornillos (ET). Consideraciones anestésicas Existen factores que se deben tener en cuenta a la hora de seleccionar un régimen anestésico para el MNIO, como la condición fisiopatológica o los posibles riesgos de la intervención quirúrgica prevista. Es importante mantener estable el estado anestésico del 249 paciente para evitar cualquier cambio en los registros de las respuestas. Mientras que un anestesiólogo puede cambiar los planes para un paciente con el fin de facilitar el MNIO, una adecuada comunicación entre los integrantes del equipo en cada caso es fundamental.(1) Los resultados de las diversas modalidades del MNIO, en especial los de PEMs, pueden ser afectados significativamente por el tipo y la profundidad de la anestesia. En la actualidad, uno de los protocolos anestésicos más utilizados para MNIO es la anestesia total intravenosa (TIVA), con una combinación de propofol y opioides.(6) El propofol, se cree que actúa sobre los receptores GABA, se metaboliza rápidamente y puede ser fácilmente llevado a niveles que permitan la generación de PEMs.(7) Sin embargo, a pesar de su utilidad las dosis altas pueden interferir con la generación de los PEMs.(8) Otra desventaja potencial es que se puede suprimir la actividad electroencefalográfica (EEG) de manera dependiente de la dosis.(9) Los agentes inhalatorios halogenados pueden suprimir fácilmente PEMs (Figura 8.1); por lo tanto, no se recomiendan de forma rutinaria para PEMs en MNIO. Por último, uno de los más antiguos agentes anestésicos intravenosos, la ketamina, tiene tendencia a aumentar la amplitud de los potenciales evocados de tal forma que dificulta la interpretación.(8) 250 Figura 8.1. Efecto de los anestésicos inhalados en PEM Los agentes inhalados halogenados no son los únicos agentes anestésicos que alteran los potenciales; en la Tabla 8.1, se relacionan el efecto a nivel de los PESS Y PEM.(6) Tabla 8.1. Efecto de varios agentes anestésicos en los potenciales evocados Agente anestésico PESS PEM Halothane (0.5-1 CAM)* A L ++ Isoflurane (0.5-1 CAM)* A L ++ Sevoflurane (1.5 CAM)* A L ++ Desflurane (1.5 CAM)* A L ++ Óxido nitroso (60-70%) A - L ++ Barbituricos A L ++ Propofol A ++ Ketamina A + Etomidato A + Opiodes A L - 251 Benzodiazepinas - +++ Dexmedetomidina - + Relajantes musculares - +++ * CAM = Concentración Mínima Alveolar, PESS = Potenciales evocados somatosensoriales, PEM = Potenciales evocados motores, A = Amplitud, L = Latencia - = sin efecto, + = Mínimo efecto, ++ = Efecto significativo, +++ = Efecto profundo, * = sin Óxido Nitroso. Adaptado de la referencia (6) El uso de relajantes musculares tales como rocuronio o vecuronio para la intubación endotraqueal o durante la cirugía, también puede afectar la transmisión de señales a través de la unión neuromuscular y, por tanto, puede disminuir la amplitud o incluso abolir los PEMs y alterar la EMG. Dos tipos de pruebas se pueden utilizar para evaluar el grado de relajación neuromuscular: la primera compara la amplitud de los potenciales de acción muscular compuesto (PAMC) obtenida por la estimulación de los nervios motores periféricos, antes y después de la inyección de un relajante muscular; la segunda, llamada el tren de cuatro estímulos (TOF por sus siglas en inglés), se utiliza con mayor frecuencia debido a su facilidad técnica. La técnica TOF ofrece cuatro estímulos eléctricos supramáximos al nervio periférico, con frecuencia de 2s Hz. Cuando la estimulación produce más de una a dos contracciones nerviosas, por lo general el grado de relajante neuromuscular obtenido se considera aceptable para registros de PEMs. (6) Sin embargo, es evidente que cuanto más número de contracciones nerviosas se obtengan con TOF, mayor es la tasa de generación de PEM. (Figura 8.2) 252 253 Figura 8.2. Tren de cuatro estímulos (TOF) y potenciales evocados motores (PEM) Factores intraoperatorios, no anestésicos, que afectan los potenciales evocados Si la presión arterial, el flujo sanguíneo cerebral, la temperatura corporal, hematocrito y los gases arteriales indican hipoperfusión sistémica, la función del SNC se afecta y por lo tanto las mediciones neurofisiológicas y las interpretaciones de las mismas. (Tabla 8.2) Tabla 8.2. Parámetros hemodinámicos que alteran los registros en MNIO Parámetros Valor de referencia Tensión arterial media (TAM) Por debajo de 60 Temperatura corporal Por debajo de 36 º C Hematocrito Por debajo del 10% del valor inicial Hipoxia severa progresiva (gases arteriales) Flujo de sangre y la presión arterial sistémica Existe relación directa entre el flujo sanguíneo cerebral regional y las respuestas evocadas corticales. Estas respuestas se afectan cuando el flujo sanguíneo se reduce a 20 ml/min/100 g; a su vez, las respuestas subcorticales de los PESS parecen tener menor sensibilidad que las corticales