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el señor sale a nuestro encuentro 1

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l Señor sale
a nuestro encuentro
 ibro de os padres
 rquidiócesis de ahía lanca
 ibro de os padres
 
 ítulo de la obra: El Señor sale a nuestro encuentro - Libro de los padres 1
ISBN 978-987-1931-20-0
Primera edición, abril de 2013 
Primera reimpresión, marzo de 2014 
Segunda reimpresión, junio de 2014 
 ercera reimpresión, enero de 2016
© 2012, INPAS
© 2012, PPC Argentina S.A.
Puede imprimirse
Monseñor Guillermo José Garlatti
Arzobispo de la Arquidiócesis de Bahía Blanca
11 de Marzo de 2013
 C Cono Sur
Av. Callao 410, 2º piso
C1022AAR | Ciudad Autónoma de Buenos Aires | República Argentina
t: +54 11 4000.0400 / f: +54 11 4000.0429
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FP Compañía Impresora S.A. - Beruti 1560 - Florida (1602) - Buenos Aires - Argentina 
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
Libro de edición argentina / ade in Argentina 
Impreso en Argentina / Printed in Argentina
No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, 
ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma 
o por cualquier otro medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, 
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titulares del copyright.
 mpr sa asociada a la cámara arg ntina d l libro
Instituto Pastoral Apóstol Santiago
El señor sale a nuestro encuentro : Libro de los padres 1 . - 1a ed. - 
Buenos Aires : PPC Cono Sur, 2013.
148 p. ; 19,5x27,5 cm. - (Catequesis de iniciación cristiana; 3)
ISBN 978-987-1931-20-0 
1. Catequesis Familiar. I. ítulo
CDD 268.4
 resentación
 on gran satisfacción y fuerte esperanza presento a nues-
tra Arquidiócesis de Bahía Blanca la implementación del 
programa catequístico l Señor sale a nuestro encuentro. 
Se trata de un proyecto de catequesis familiar de iniciación a 
la vida eucarística, propuesta en dos etapas, constituida por 
ocho libros en total (libro de los niños, libro del catequista de 
niños; libro de los padres y libro del catequista de los padres, 
para cada etapa) y enriquecida por una gran cantidad de re-
cursos y contactos a través de internet e instancias formativas 
permanentes de distinto tipo.
 on ello estaremos dando un paso importante en el ca-
mino trazado por los pastores reunidos en la Vª onferencia 
General del Episcopado Latinoamericano y del aribe en Apa-
recida. Allí se señala que Se impone la tarea irrenunciable de 
ofrecer una modalidad operativa de iniciación cristiana que, 
además de marcar el qué, dé también elementos para el quién, 
el cómo y el dónde se realiza. Así, asumiremos el desafío de una 
nueva evangelización, a la que hemos sido reiteradamente con-
vocados» (287).
 atequesis y nueva evangelización: éstos son los ejes y 
desafíos. Tenemos entre manos una posibilidad de evange-
lizar que, como respuesta a los nuevos tiempos y en sintonía 
con la enseñanza de los Pastores, se propone como objetivo 
general “desarrollar una Catequesis de Iniciación a la Vida 
Eucarística en la que la familia viva un proceso de en-
cuentro y de amistad con Jesucristo, en el que reconozca 
la invitación que Él nos hace a la conversión y a vivir en la 
Iglesia el discipulado y la misión” (ibd).
Al respecto la Exhortación Apostólica Verbum domini se-
ñala que “un momento importante de la animación pastoral 
de la Iglesia en el que se puede redescubrir adecuadamente 
el puesto central de la Palabra de Dios es la catequesis, que, 
en sus diversas formas y fases, ha de acompañar siempre al 
Pueblo de Dios” (74).
En línea con lo propuesto en la Catechesi tradendae, “la 
acción catequética de la familia tiene un carácter peculiar y —
en cierto sentido— insustituible”, algo que ha sido subrayado 
con razón por la Iglesia, especialmente por el oncilio Vatica-
no II. “Esta educación en la fe, impartida por los padres —que 
debe comenzar desde la más tierna edad de los niños— se 
realiza ya cuando los miembros de la familia se ayudan unos a 
otros a crecer en la fe por medio de su testimonio de vida cris-
tiana, a menudo silencioso, mas perseverante a lo largo de una 
existencia cotidiana vivida según el Evangelio” (68). 
La catequesis familiar, en efecto, precede, acompaña y 
enriquece toda otra forma de catequesis. Y no pocas veces 
la “iglesia doméstica” es el único ámbito en donde los niños 
pueden recibir una auténtica catequesis. 
A propósito de la importancia de la “calidad” de la cate-
quesis para la nueva evangelización y el desarrollo armó-
nico de la vida de la fe, la Exhortación Apostólica Evangelii 
Nuntiandi pone de manifi esto que “el esfuerzo de evangeli-
zación será grandemente provechoso … si los catequistas 
disponen de textos apropiados, puestos al día sabia y 
competentemente, bajo la autoridad de los obispos. Los 
métodos deberán ser adaptados a la edad, a la cultura, a la 
capacidad de las personas, tratando de fi jar siempre en la me-
moria, la inteligencia y el corazón las verdades esenciales que 
deberán impregnar la vida entera” (44). 
Afortunadamente, l Señor sale a nuestro encuentro 
constituye un proyecto catequístico muy rico y probado, vivo, 
potente, fundado en la experiencia de comunidades en per-
manente actitud crítica y renovación metodológica, sensible 
a los cambios socioculturales, y atenta a los signos de los 
tiempos. Un proyecto que cuenta ya con cincuenta años de 
historia. 
“Ante todo, es menester preparar buenos catequistas”, 
afi rma la Evangelii Nuntiandi; catequistas parroquiales, ins-
tructores y padres, deseosos de perfeccionarse en este “arte 
superior, indispensable y exigente que es la enseñanza religio-
sa” (ibd). 
 on enorme alegría pongo en manos de los catequistas, 
padres de familia y agentes de pastoral este atecismo, diri-
gido principalmente a la Arquidiócesis de Bahía Blanca, pero 
ofrecido también como un servicio a quienes estén dispues-
tos a asumir el compromiso de hacer realidad el mandato 
Jesús: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia” 
(Mc. 16,15).
+ Monseñor Guillermo José Garlatti
Arzobispo de Bahía Blanca
 ELEBRA IÓN DE BIENVENIDA Y A OGIDA
SALUDO
Guía:
Buenas tardes (o Buenos días/ noches, según la hora), hermanos y hermanas. 
Bienvenidos al primer encuentro de catequesis, que hacemos en este lugar de 
oración y de celebración de la fe. Por favor, tomen su hoja y cantemos para co-
menzar el canto «Juntos como hermanos».
Se canta el canto de la Hoja. El guía está atento para motivar a cantar con más 
fuerza si las voces fuesen muy débiles.
Sacerdote:
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. 
R: Amén.
Gracias, papás y mamás, por haber aceptado la invitación a 
realizar junto con sus hijos e hijas este camino de catequesis. 
¡Bienvenidos a esta comunidad que los acoge con afecto!
Hoy es un día como tantos, pero lo que estamos iniciando puede 
ser también el comienzo de una nueva etapa en la fe de ustedes 
como familias.
Ustedes, papás y mamás, se comprometieron, hace años, cuan-
do bautizaron a sus hijos, a educarlos en la fe. Hoy inician un 
proceso decisivo para cumplir ese compromiso.
Nuestro Dios, que es bueno y misericordioso, nos está siempre in-
vitando a reconocerlo como Señor de nuestra vida, y a trabajar 
por ese mundo bueno que hay en su corazón. Y su Espíritu Santo 
nos acompaña cada día de nuestra vida y nos regala fuerza y 
alegría. Por eso comenzamos este camino con una celebración.
Si vamos a caminar juntos, tenemos que conocernos. Por eso 
ahora nos vamos a presentar. Yo soy el Padre N. (se presenta).
Que cada familia presente a su hijo o hija, diciendo primero el nombre del papá y la 
mamá, y luego el del niño o niña. Luego lo harán los catequistas.
 ada papá y mamá dice su nombre (el guía está atento a pedirles que hablen de 
modo que todos escuchen bien los nombres), y presentan a su hijo o hija. Luego 
lo hacen los/as catequistas.
Guía: 
El cirio que hay en esta mesa es un símbolode Jesucristo. Él es la luz 
del mundo y de todos los seres humanos. Mientras encendemos el cirio, 
cantemos y acompañemos el canto con nuestras palmas.
Un papá o una mamá enciende el cirio grande mientras se canta «Esta es la luz de 
 risto, yo la haré brillar» (u otro canto adecuado al signo de la luz).
 ALABRA DE DIOS
Guía: 
La Palabra de Dios nos va a acompañar durante todo el camino de la a-
tequesis Familiar. Desde hoy queremos escucharla siempre con atención. 
Dios se dirige a cada uno de nosotros, como personas y como familias, 
para iluminar nuestra vida con su Palabra.
Lector/a: Del Evangelio de san Mateo (Mt 18, 19-20): 
«Dijo Jesús a sus discípulos: Si dos de ustedes se ponen de 
acuerdo en la tierra para pedir cualquier cosa, mi Padre del 
cielo se la concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en 
mi nombre, yo estoy allí, en medio de ellos».
Esta es la Palabra del Señor.
Todos: Gloria a ti, Señor Jesús.
Luego, el párroco o quien preside la celebración puede hacer un muy breve co-
mentario del texto. Puede explicar que «dos o tres» no hay que entenderlo estric-
tamente, sino que signifi ca: donde hay un grupo, aunque sea pequeño, reunido 
en el nombre de Jesucristo, allí está Él, presente en medio de ellos. Al terminar 
dice:
Sacerdote: 
Vamos a agradecer a Jesús porque Él está aquí, en medio de nosotros, 
y quiere acompañarnos a lo largo del camino de la catequesis familiar. 
Digamos juntos: «Gracias, Señor Jesús, porque estás aquí y quieres que-
darte con nosotros.»
Todos: Gracias, Señor Jesús, porque estás aquí y quieres quedarte con nosotros.
SIGNO DE LOS LIBROS
Guía: 
En la mesa está el cirio y los Libros que vamos a usar. Así como el cirio, 
que simboliza a risto, ilumina y alegra nuestra vida, así también estos 
Libros, que ahora van a recibir cada familia, serán como una luz que guía 
el proceso para llegar bien a la meta. Dentro del Libro de los Padres hay 
algo muy importante. Estará colocado en todas las casas de ustedes en 
un lugar visible. Es un Altar Familiar con la imagen de María, José y el 
Niño Jesús. Es la Sagrada Familia, que nos acompañará con su presencia 
y su ejemplo en nuestro camino de catequesis.
Ahora cada familia recibirá un cirio pequeño (una vela), que encenderá 
en el cirio grande, y los Libros para el camino de catequesis con su altar 
familiar, que los papás y mamás van a abrir cuando vuelvan a sus asientos. 
El párroco o quien preside llama a las familias una a una; se acercan papá, mamá 
e hijo/a, y un catequista les entrega los Libros a los padres y el cirio pequeño al 
niño o niña, quien lo enciende en el cirio grande. Luego se van a su lugar y se 
sientan sin apagar el cirio. Los papás y mamás sacan el altar familiar del Libro, lo 
abren y lo mantienen abierto sobre sus rodillas. uando pasa la última familia se 
canta una vez más «Esta es la luz de risto» u otro canto adecuado. 
Sacerdote: 
Invito ahora a los papás y mamás a renovar su compromiso de crecer en 
su fe y de formar a sus hijos en ella. Por favor, pónganse de pie, tomen de 
la mano a sus hijos y respondan con voz clara a las preguntas que voy a 
hacer. Las tienen en su hoja.
Espera a que todos tengan la Hoja en la mano y pregunta:
 Papás y mamás, ¿quieren comprometerse hoy a educar a sus hijos según la 
ley de risto y de la Iglesia? 
Papás y Mamás: Sí, queremos.
Sacerdote: 
 ¿Quieren esforzarse en hacer crecer su propia formación cristiana, con dis-
ponibilidad y responsabilidad, durante este camino catequístico?
Papás y Mamás: Sí, queremos.
Sacerdote: 
 ¿Quieren acompañar con paciencia y cariño a sus hijos e hijas en su camino 
de preparación a la vida eucarística?
Papás y Mamás: Sí, queremos.
Guía: 
Ahora que tenemos en nuestras manos los Libros que nos van a acom-
pañar en el camino de la catequesis familiar, la Sagrada Familia y los 
cirios (velas) que iluminarán este camino, le decimos al Padre Dios con 
un corazón agradecido:
Todos: 
Padre nuestro, que estás en el cielo, 
santifi cado sea tu Nombre. 
Venga a nosotros tu Reino. 
Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. 
Danos hoy nuestro pan de cada día. 
Perdona nuestras ofensas, 
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. 
No nos dejes caer en la tentación, 
y líbranos del mal. 
Amén.
ENVÍO DE LOS CATEQUISTAS
Guía: 
Niños y papás, por favor, guarden sus altares familiares y apaguen las 
velas.
Los catequistas van a acompañar durante todo este tiempo a las familias 
aquí reunidas. Por eso, le vamos a pedir al pastor de nuestra comunidad, 
el Padre N., que los envíe en su misión e invoque la bendición del Señor 
sobre ellos/as. Pongámonos de pie.
El párroco va llamando a los catequistas, uno a uno, por su nombre. Ellos se sitúan 
en un semicírculo frente a la mesa del cirio.
Sacerdote: 
Queridos y queridas catequistas: También ustedes tienen una hermosa e 
importante tarea en este camino que hoy iniciamos, la de acompañar a 
estas familias para que la catequesis dé en ellas mucho fruto.
Por eso les pregunto: ¿Están dispuestos a poner todo su conocimiento 
y entusiasmo en este servicio que la Iglesia les confía, apoyando a los 
papás, mamás, niños y niñas en su camino de vida eucarística?
 atequistas: Sí, estamos dispuestos.
Sacerdote: (extendiendo sus manos sobre ellos)
Padre de bondad, Tú que enviaste a tu Hijo Jesús para realizar tu misión 
en el mundo, bendice a los hermanos y hermanas catequistas que 
hoy comienzan la misión de acompañar a estas familias en su camino 
de catequesis familiar. Que sean pacientes y generosos, alegres y 
responsables, y den buen testimonio de su condición de cristianos. 
Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, que, junto al Espíritu Santo, 
vive y reina contigo por los siglos de los siglos. 
Todos: Amén.
BENDICIÓN (ORACIÓN) FINAL
Sacerdote: 
Al terminar este primer encuentro nos encomendamos a Ma-
ría, nuestra Madre, que supo educar a Jesús para que fuera fi el 
a la misión que Dios tenía para Él. Que también todos nosotros 
seamos fi eles a lo que hoy iniciamos. El Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Sacerdote: 
A todos ustedes, catequistas, papás, mamás, parientes y niños, los ben-
diga Dios todopoderoso, Él que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Sacerdote: María, Madre de las familias.
Todos: Ruega por nosotros.
Si el párroco no ha podido estar, se sustituye esta última bendición por una 
oración fi nal del diácono permanente o del catequista que preside. 
Diácono o catequista: 
 Al terminar nuestro primer encuentro, estimados hermanos y hermanas, 
invoquemos a Dios para que nos bendiga y acompañe con la luz de su Hijo 
Jesucristo y la fuerza del Espíritu Santo. 
 Pidamos también a María, nuestra Madre, para que ella nos enseñe a se-
guir a Jesús con un corazón alegre y fi el.
 En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
 María, Madre de las familias.
Todos: Ruega por nosotros.
Guía: Para terminar cantemos a nuestra Madre, la Virgen.
Se canta para fi nalizar, «Santa María del camino». (Hoja).
Guía: Ahora invitamos a los papás y mamás a pasar con el párroco a la 
sala… (indica el lugar donde se reunirán) y los niños y niñas con los 
catequistas a la sala… (indica el lugar donde se reunirán). 
 nidad 1
Dios sale 
a nuestro 
encuentro en su 
Hijo Jesucristo
 Pudiste asistir? Con quién? Qué te (les) llamó la atención de 
ese primer encuentro?
Una vez que nos saludamos, nos disponemos a rea-
lizar la oración inicial del encuentro. 
 . NUESTRO CAM NO
 . ACOG DA
A. Síntesis del encuentro anterior
En este espacio haremos siempre memoria del encuentro o celebración anterior para ir recordando 
las vivencias y contenidos que nos ayudarán a crecer en este camino de iniciación a la vida eucarís-
tica. En esta ocasión queremos recordar el hermoso encuentro de bienvenida que tuvimos:
Oración inicial:
«Señor Jesús,
hoy iniciamos el camino de la Catequesis Familiar
de iniciación a la vida eucarística.
En medio de nuestrasbúsquedas, hoy salís a nuestro encuentro.
Nos ponemos en tus manos, especialmente a nuestros hijos e hijas.
Enseñanos a descubrirte presente en nuestras vidas.
¡Quedate siempre con nosotros, Señor!» 
Amén.
«JESÚS RESUCITADO SALE A NUESTRO ENCUENTRO»
«Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos… 
Tomó el an, lo bendijo, lo partió y lo dio a ellos. 
Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron.»
 Lc 24,15.30)
ENCUENTRO
1
9
B. Encuentro de Catequesis Familiar
Este será un espacio dedicado a recordar la experiencia de Ca-
tequesis Familiar, es decir, de la transmisión, y compartir la fe 
en el interior de nuestras familias.
C. Lo que hoy queremos hacer
En cada encuentro vamos a tener un Objetivo, una idea fun-
damental que nos ayude a reconocer el camino que estamos 
haciendo. Hoy queremos: «Reconocer que Jesús Resucitado 
nos encuentra en el camino de la vida y responde a nues-
tras grandes búsquedas».
1. Experiencia de vida
 Para la siguiente actividad nos vamos a ubicar 
 en parejas y el catequista nos entregará un sobre 
 que tiene en su interior una noticia. Algunas son 
 alegres y otras tristes.
 Cada pareja lee en silencio su noticia y luego representa 
al grupo «sin usar palabras», sólo con «gestos», los sentimientos 
que esa noticia les produjo. El grupo intentará adivinar de 
qué clase de noticia se trata (alegre, triste, etc.).
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Encontrarse con Jesús es una Buena Noticia. Algunos de nosotros(as) 
recién comenzamos a conocer a Jesús; otros ya llevan un tiempo 
caminando junto a Él. Vamos a compartir nuestras experiencias para 
crecer juntos en el camino de la fe; iremos compartiendo hechos de 
vida que quieren hablarnos al corazón. Experiencias de hombres y 
mujeres que se encontraron con Jesús y que quieren animar nuestra 
esperanza.
 Hoy la Palabra de Dios está tomada del Evangelio de San Lucas. Él 
fue un «anunciador de buenas noticias», o mejor dicho, anunciador 
de «una Buena Noticia» capaz de llenar de alegría y esperanza la 
vida de cualquier persona. Una buena noticia que tiene la fuerza 
sufi ciente para transformar la vida de quien es capaz de percibirla. 
Esta Buena Noticia es Jesús.
 Abramos el corazón y escuchemos con atención.
10
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Lucas 24,13-35
«El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño 
pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. 
En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido.
Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió ca-
minando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él 
les dijo: “ Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el 
semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡ ú eres 
el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”
“ Qué cosa?”, les preguntó.
Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un pro-
feta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el 
pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entre-
garon para ser condenado a muerte y lo crucifi caron. Nosotros espe-
rábamos que fuera Él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van 
tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres 
que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de ma-
drugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron dicien-
do que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que Él 
está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron 
todo como las mujeres habían dicho. Pero a Él no lo vieron”.
Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta 
creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el 
Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?” Y co-
menzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les in-
terpretó en todas las Escrituras lo que se refería a Él.
Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán 
de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, 
porque ya es tarde y el día se acaba”. Él entró y se quedó con ellos. 
Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego 
lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y 
lo reconocieron, pero Él había desaparecido de su vista. Y se decían: 
“¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino 
y nos explicaba las Escrituras?”
En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jeru-
salén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban 
con ellos, y éstos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se 
apareció a Simón!” Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasa-
do en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.»
11
Para refl exionar y compartir:
La palabra de Dios es luz para nuestro camino. Así como los discípulos de Emaús, nosotros po-
demos releer lo que acontece en nuestra vida hoy:
Para profundizar:
 En el relato que acabamos de leer en el Evangelio de Lucas se habla de unos discípulos, es decir, 
seguidores de Jesús, que van tristes por el camino. Habían compartido con Jesús sus últimos días 
en Jerusalén. Esperaban que Jesús fuera el libertador de Israel. Pero las cosas no han sucedido 
como esperaban. Jesús ha sido crucifi cado y con Él pareciera que han muerto sus esperanzas. 
Piensan que todo ha terminado. Se desaniman y se marchan como todos los demás.
 Sin embargo, el propio Jesús Resucitado salió a su encuentro en el camino de sus vidas, les explica 
de nuevo los acontecimientos a la luz de las Escrituras, los acompaña, comparte y parte para ellos 
el pan. En estos gestos, ellos son capaces de reconocerlo y de llenarse nuevamente de esperanza. 
¡Entonces rehacen el camino para compartir la «Buena Noticia» con los otros discípulos!
 al como les ocurrió a ellos, Jesús Resucitado camina siempre con nosotros, sale a nuestro 
encuentro en la vida, las personas, los acontecimientos, haciendo el camino con nosotros. 
Nunca nos abandona, aunque nosotros, como los discípulos, no nos demos cuenta 
inmediatamente de su presencia.
 Este camino que iniciamos de la Catequesis Familiar de Iniciación a la Vida Eucarística, nos va a 
ayudar a ir descubriendo esta presencia de Jesús Resucitado. ambién nos ayudará a descubrir 
que siempre sale a nuestro encuentro en la celebración de la Eucaristía y que en ella se nos 
hace cercano, nos acompaña, nos vuelve a explicar las Escrituras y repite constantemente el 
gesto de amistad partiendo el pan para nosotros. Jesús Resucitado, vive siempre con nosotros.
 3. La glesia actualiza la Palabra
En cada encuentro vamos a contar con este espacio en el que conoceremos la refl exión del texto 
bíblico que ha hecho algún discípulo o discípula de Jesús y que haya sido un testimonio de fe en la 
vida de la Iglesia, como por ejemplo algún Papa, un Santo(a), un Padre de la Iglesia, etc.
De la Carta Apostólica 
“Señor, quédate con 
nosotros”, del apa Juan 
 ablo II para el Año de la 
Eucaristía:
…«Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y el día va de caída» (cf. Lucas 24,29)… En el 
camino de nuestras dudas e inquietudes, y a veces de nuestras amargas desilusiones, el divino 
Caminante sigue haciéndose nuestro compañero para introducirnos, con la interpretación de las 
Escrituras, en la comprensión de los misterios de Dios. Cuando el encuentro llega a su plenitud, a la 
luz de la Palabra se añade la que brota del «Pan de vida», con el cual Cristo cumple a la perfección 
su promesa de «estar con nosotros todos los días hasta el fi n del mundo (cf. ateo 28,20).»
1. ¿Qué ocurre en la vida de esos dos 
discípulos que caminan hacia Emaús? ¿Qué 
actitud asume Jesús con ellos cuando les sale 
al encuentro? ¿Qué pasa con ellos después dehaberse encontrado con Jesús? 
2. Al igual que los discípulos de Emaús, 
¿caminamos alguna vez desanimados, tristes, 
desorientados? ¿Quién me acompañó en esas 
circunstancias? ¿Pude reconocer de alguna 
forma la compañía amorosa de Jesús?
12
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
Este es un momento especial en el que queremos poner la mirada en la Vir-
gen María y aprender de Ella a ser verdaderos discípulos y discípulas, ya que 
Ella, mejor que nadie, supo escuchar a su Hijo, guardar sus Palabras y poner-
las por obra. A Ella le pedimos nos ayude a descubrir una frase que exprese 
aquello que consideramos más importante del tema que hemos tratado 
hoy. Aquello que, como los discípulos de Emaús, quisiéramos poder anunciar 
en nuestra vida familiar, en nuestra vida diaria. 
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
Síntesis grupal
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Debemos defi nir qué fue lo fundamental de nuestra reunión de hoy y 
qué queremos transmitirle a nuestros hijos. 
 Ya identifi camos las ideas y experiencias que queremos transmitir. Es 
conveniente que nos preguntemos ahora ¿cómo queremos hacerlo?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 La Catequesis Familiar es una oportunidad que Dios nos regala para 
que cada uno comprenda y se comprometa a transmitir la fe a los 
hijos, compartiendo con ellos la vivencia y los contenidos de cada 
encuentro, en este camino de iniciación a la vida eucarística.
13
Señor Jesús, 
al iniciar como familia el camino de la Catequesis Familiar 
te pedimos que nos ayudes 
a reconocer que siempre salís a nuestro encuentro,
que estás presente en nuestro caminar
y que contigo nuestra vida tiene otro sentido.
¡Quedate siempre con nosotros, Señor! 
Amén.
 Ahora vamos a conversar y a defi nir como familia qué camino nos gustaría 
recorrer, con Jesús, en este proceso de iniciación a la vida eucarística, por 
ejemplo: el camino del amor o de la alegría. Luego lo vamos a anotar en un 
papel que pondremos delante de nuestro altar familiar.
 Ubicaremos un lugar especial de nuestra casa en donde dejaremos el Altar, 
para que nos recuerde el compromiso que hemos asumido como familia.
Oración de envío:
 Puestos en la misma ubicación que al inicio, contemplamos el rostro de Jesús 
que nos acoge. 
 Contemplamos también nuestros nombres que están a su alrededor y, en 
la medida que cada uno se sienta preparado, tome su nombre y escriba al 
reverso el camino que está dispuesto a andar con Jesús.
 Finalicemos rezando la misma oración que hicimos al comenzar.
Actividad: 
 Como primer encuentro de Catequesis Familiar, queremos hacer un pequeño 
gesto que nos disponga a iniciar este camino que queremos hacer como familia.
 Vamos a poner en el lugar central de nuestra reunión el altar que recibimos como 
familia y a encender una vela junto a él.
 Vamos a decir juntos: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Amén.
 Le vamos a pedir a Jesús que nos ayude en este camino que iniciamos como 
familia, diciendo juntos la siguiente oración:
 Proponemos para cada encuentro una actividad a realizar en caso de que no 
hayan defi nido otra con el grupo.
14
Una vez que nos hemos saludado, nos disponemos a 
realizar la oración inicial del encuentro. 
Oración inicial:
«Señor Jesús,
gracias por reunirnos nuevamente. 
Pedimos tu ayuda para hacer de este momento 
un verdadero encuentro con Vos. 
 Ayudanos a mirar nuestra vida con sinceridad y apertura,
a compartirla generosamente con nuestros hermanos,
 y a descubrirte como fiel compañero de camino.»
Amén.
A. Síntesis del encuentro anterior
Ideas fundamentales del encuentro anterior
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
ENCUENTRO
2
«JESÚS COM ARTE NUESTRAS 
ALEGRÍAS Y TRISTEZAS»
«“La paz esté con ustedes.
¿De qué se asustan? ¿ or qué surgen dudas en su interior?”
Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran las Escrituras.»
 Lc 24,36.38.45)
15
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior afi rmamos que Jesús Resucitado sale a nuestro encuentro 
y camina siempre con nosotros. 
Hoy queremos dar un paso más y: «Reconocer nuestros gozos y esperanzas, 
tristezas y alegrías, y compartirlas con Jesús».
 Cómo resultó la realización de la actividad propuesta?
 Qué impresiones produjo en ustedes y en sus hijos e hijas?
B. Encuentro de Catequesis Familiar
1. Experiencia de vida
 Realizaremos la siguiente actividad con la ayuda de materiales que 
 nos proporcionará el catequista.
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
 Cada uno dibuja en una hoja de papel el camino de su 
vida. En este camino iremos señalando experiencias que 
han sido signifi cativas, ya sea porque fueron de mucho 
sufrimiento o de mucha alegría, anotando, además, los 
años en que ocurrieron.
 Lo importante es destacar que, en distintos momentos 
de nuestras vidas, vivimos experiencias signifi cativas 
que se nos han quedado grabadas. 
 Cada uno decide libremente cómo lo expresa y resalta 
en el papel, con un color, un dibujo, un recorte, etc. 
 enemos sólo unos minutos para realizar esta actividad.
16
A partir de la actividad, respondé ahora las siguientes preguntas para compartir 
luego entre todos:
 Fue fácil o difícil recordar experiencias signifi cativas de tu vida?
 Descubriste más experiencias dolorosas o alegres?
¡Si alguien lo desea, puede compartir su dibujo y mostrarnos cómo plasmó sus 
experiencias!
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Igual que en nuestro encuentro anterior, vamos a profundizar en este camino de 
acercamiento a la persona de Jesús. Él camina siempre hacia nosotros y nosotros 
lentamente queremos encaminar nuestras vidas hacia Él. 
 El texto que vamos a leer también lo relata San Lucas, evangelista, anunciador 
de la Buena Noticia de Jesús. Acojamos la Palabra del Señor, que tiene la fuerza 
para transformarnos y llenarnos de esperanza y vida nueva.
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Lucas 24,35-48
«Los discípulos, que retornaron de Emaús a Jerusalén, 
contaron lo que les había pasado en el camino y cómo 
habían reconocido a Jesús al partir el pan.
 odavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apare-
ció en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”.
Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús 
les preguntó: “¿Por qué están turbados y se les presentan 
esas dudas? Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. ó-
quenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como 
ven que yo tengo”.
17
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 
Era tal la alegría y la admiración de los discí-
pulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les 
preguntó: “¿ ienen aquí algo para comer?” 
Ellos le presentaron un trozo de pescado 
asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos.
Después les dijo: “Cuando todavía estaba con ustedes, 
yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí 
en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos”.
Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las 
Escrituras, y añadió: “Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar 
de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su 
nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el per-
dón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto.”» 
Para refl exionar y compartir:
 1. ¿Qué hay en los corazones de 
los discípulos cuando Jesús 
aparece? ¿Qué les ofrece el 
Señor? ¿Qué provoca la alegría 
de los discípulos? 
 2. En la actividad anterior cada uno identifi có experiencias 
dolorosas o alegres de su vida: ¿Las compartí, las comparto, 
las compartiría con Jesús? ¿Por qué? Jesús regala la paz a 
sus discípulos. ¿ enés paz en tu vida personal y familiar? 
¿Qué te quita la paz? ¿Qué te entrega paz?
Para profundizar:
 En este texto de San Lucas, Jesús aparece deimproviso saludándolos y anunciando 
la paz. Un saludo que será siempre el que distinga su llegada y el encuentro con sus 
seguidores después de su resurrección. Ellos sienten temor. Aún no conciben que la 
vida pueda vencer a la muerte.
 Jesús se hace, una vez más, cercano a su realidad. Ahora se pone en medio de ellos 
para que lo toquen, para que reconozcan sus manos y sus pies, los mismos que fueron 
traspasados en la cruz. En esto los discípulos verán que es el mismo, el crucifi cado y el 
resucitado. Reconocerlo llena a los discípulos de alegría y les regala la Paz.
 Y una vez más Jesús les muestra su cercanía con uno de los gestos de amistad más 
propios: come con ellos, comparte el alimento, comparte la vida misma y lo que en 
ella hay de tristezas y desilusiones, pero también de esperanzas y alegrías. Les regala 
una nueva esperanza, una nueva manera de mirar y comprender la vida y el deseo de 
anunciar esta realidad a quienes no la conocen.
 Este mismo regalo nos lo ofrece cada semana en la celebración dominical de la 
Eucaristía. Como amigo, nos regala su amistad, acoge nuestra vida, se nos ofrece 
como alimento y nos renueva la esperanza.
Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. 
Era tal la alegría y la admiración de los discí-
pulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les 
preguntó: “¿ ienen aquí algo para comer?” 
Ellos le presentaron un trozo de pescado 
asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos.
18
3. La glesia actualiza la Palabra
Concilio Vaticano II - 
Constitución audium 
et Spes («Los gozos 
y las esperanzas»)
«Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, 
sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angus-
tias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su 
corazón... La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del género humano y de su 
historia» (GS 1).
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
Como haremos en cada encuentro, ahora queremos mirar a la Virgen Ma-
ría y aprender de ella a ser verdaderos discípulos y discípulas. Descubrimos 
una frase, una idea que exprese aquello que consideramos más importan-
te del tema que hemos tratado hoy. Lo anotamos en el recuadro y pedi-
mos a la Virgen que nos ayude a guardar esta Buena Noticia en el corazón.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué creés que fue lo fundamental 
de nuestra reunión de hoy para transmitir a nuestros hijos? 
Identifi cadas las ideas y experiencias que queremos transmitir, 
es conveniente que nos preguntemos ahora cómo queremos hacerlo
y dialoguemos para defi nir una actividad común.
María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
19
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 La Catequesis Familiar es una oportunidad que Dios nos regala para 
que cada uno comprenda y se comprometa a transmitir la fe a los 
hijos (nietos, sobrinos, etc.). 
 Proponemos para cada encuentro una actividad a realizar, en caso 
de que no hayan defi nido otra con su grupo.
Gracias, Señor Jesús,
porque nos reunís como familia.
Porque siempre caminás a nuestro lado
y conocés cada uno de nuestros pasos.
Gracias, Señor Jesús, por la confianza que nos da
experimentar tu cercanía y tu Amor.
Ayudanos a estar siempre junto a Vos. 
Amén.
Actividad: 
 La familia se reúne en torno al altar familiar.
 Los miembros de la familia reconocen juntos algunos momentos de alegría y 
tristeza, encuentro y desencuentro que hayan vivido. 
 Al recordarlos, los va anotando en un papel haciendo pequeños carteles. 
 Dialogan luego en torno a la siguiente pregunta: ¿Estuvo presente Jesús en las 
situaciones que hemos reconocido como familia? ¿En cuáles? ¿Cómo? 
 Colocan los carteles en torno al altar familiar, presentando a Jesús Resucitado sus 
gozos y esperanzas, tristezas y alegrías familiares.
 Finalizan este momento invitando a rezar juntos la siguiente oración:
 Oración de envío: 
 Ubicados en torno a la imagen de Jesús, hacemos silencio para ser más 
conscientes de su presencia.
 Démosle gracias por lo que nos ha regalado hoy, por experimentar 
que Él nos conoce y nos acompaña siempre.
 Digamos en voz alta: GRACIAS, JESÚS, POR ES AR EN MEDIO DE 
NUES RA FAMILIA.
 Finalicemos rezando juntos la misma oración que pronunciamos al 
comenzar el encuentro.
20
Una vez que nos saludamos, nos disponemos a realizar 
la oración inicial del encuentro.
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
ENCUENTRO
3
«JESÚS NOS CONOCE Y ESTÁ CON NOSOTROS»
«Ellos la echaron y la red se llenó 
de tal cantidad de peces que no podían moverla.
Entonces el discípulo a quien Jesús tanto amaba le dijo a edro: “¡Es el Señor!”
Jesús les dijo: “Vengan a comer algo.”»
 Juan 21,6b-7)
En tu nombre, Señor Jesús, nos reunimos.
Enseñanos a formar comunidad,
Que seamos una familia cristiana
que viva el amor y la unidad.
Queremos ser tus discípulos,
y recibir el don de tu amistad.
Amén.
Oración inicial:
A. Síntesis del encuentro anterior
Ideas fundamentales del encuentro anterior
21
B. Encuentro de Catequesis Familiar
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
 Cómo resultó la realización de la actividad propuesta?
 Qué impresiones produjo en ustedes y en sus hijos?
C. Lo que hoy queremos hacer
En los encuentros anteriores refl exionamos particularmente en la realidad de que 
Jesús camina con nosotros y comparte toda nuestra vida. El objetivo del encuen-
tro de hoy es: «Agradecer a Jesús su amor por cada uno de nosotros».
1. Experiencia de vida
Vamos a completar, según la experiencia de cada uno, este cuadro. En una columna, 
anotaremos actitudes que manifi estan que otras personas me aman o me quieren. 
En la otra, actitudes con las que yo manifi esto a otros que los amo, que los quiero.
Actitudes que manifi estan que otros me aman Actitudes con las que manifi esto que amo
1. 1.
2. 2.
3. 3.
4. 4.
5. 5.
22
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Hoy, vamos a escuchar un texto de San Juan. Es la primera vez 
que en nuestros encuentros leemos algo suyo. Él también es un 
evangelista, es decir, un anunciador de la Buena Noticia de Jesús.
 En este Evangelio es donde más se habla del Padre, de su proyecto 
de amor para la humanidad y de la relación de su Hijo Jesús con Él.
 Escuchemos con atención este relato, que, al ser Palabra de Dios 
dirigida a cada uno de nosotros y nosotras, requiere nuestra 
disposición y apertura para que Dios pueda actuar en nuestras vidas. 
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Juan 21,4-13
 «Al amanecer, se presentó Jesús en la orilla del lago, pero los 
discípulos no lo reconocieron. Entonces Él les preguntó: “Muchachos 
¿tienen algo para comer?” 
“No”, respondieron ellos.
Entonces Jesús les dijo: “Echen la red al 
lado derecho de la barca y encontrarán 
peces.”
Ellos la echaron y la red se llenó de 
tal cantidad de peces que no podían 
moverla. 
Entonces el discípulo a quien Jesús tan-
to amaba le dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”
Al oír Simón Pedro que era el Señor, se puso 
la túnica y se lanzó al agua. Los otros discípulos 
llegaron a la orilla en la barca, arrastrando la red llena 
de peces. Al bajar a tierra, vieron que había fuego preparado, un pesca-
do sobre las brasas y pan. 
“ raigan ahora alguno de los peces que acaban de pescar” —les dijo. 
Simón Pedro subió a la barca y bajó a tierra la red llena de peces; en total 
eran 153 peces grandes. Y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.
“Vengan a comer” —los llamó por fi n.
Ninguno de los discípulos le dijo: “¿Quién eres?” Porque sabían muy bien 
que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y los peces en sus manos 
y los repartió.»
Entonces Jesús les dijo: “Echen la red al 
Al oír Simón Pedro que era el Señor, se puso 
la túnica y se lanzó al agua. Los otrosdiscípulos 
llegaron a la orilla en la barca, arrastrando la red llena 
23
 Para profundizar:
 Jesús Resucitado se hace presente en la actividad cotidiana de sus discípulos. Se 
dirige a ellos con afecto, los llama «muchachos» y manifi esta su deseo de compartir el 
alimento con ellos.
 Como amigo cercano, que los conoce y los ama, Jesús Resucitado los espera con el 
calor de las brasas y con el pan de la amistad.
 Jesús está siempre presente en medio de la comunidad y esto se hace manifi esto de 
una manera particular en la Eucaristía. En ella Él reparte y Se reparte a sí mismo. Así la 
Eucaristía es don de Jesús para la humanidad y nos invita a ser don para los demás.
Para refl exionar y compartir:
 1. ¿Qué nos llamó la atención del relato? 
¿En qué circunstancias se hace presente 
Jesús? ¿Cómo acoge Jesús a los 
discípulos al llegar a la orilla? ¿Cómo 
reconocen los discípulos que es el 
Señor?
3. La glesia actualiza la Palabra
Homilía del apa 
Juan ablo II durante 
el rezo de las Vísperas 
del Sagrado Corazón, 
en su visita a olonia. 
Junio de 1999.
«Dios es amor» (1 Jn 4, 16). Es preciso transmitir nuevamente al mundo esta alegre e impresionante 
noticia sobre un Dios que ama. Dios es una realidad que supera nuestra capacidad de compren-
sión. Pero este Dios, inalcanzable con su esencia, se acercó al hombre mediante su amor paterno. 
La verdad sobre Dios que es amor constituye casi una síntesis y a la vez el culmen de todo lo que 
Dios ha revelado de sí mismo, de lo que nos ha dicho por medio de los profetas y por medio de 
Cristo sobre lo que Él es.
Dios ha revelado este amor de muchas maneras. Primero, en el misterio de la creación, Dios ama al 
mundo que ha creado y, dentro del mundo, ama sobre todo al hombre. Dios reveló del modo más 
perfecto y defi nitivo su amor en Cristo, en su cruz y en su resurrección». 
 2. Cristo nos ha mostrado de muchas formas 
su cercanía y amor. ¿Pude yo experimentar 
esta realidad? ¿Cuándo? ¿Interpuse algún 
obstáculo? ¿Experimenté, como los discípulos, 
el gozo de la celebración.
24
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
Miremos ahora a la discípula por excelencia, a la Virgen María, y des-
cubramos con Ella la Buena Noticia de Jesús que queremos guardar 
en el corazón.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué vamos a transmitir a nuestros hijos? 
 Cómo vamos a hacerlo?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad:
 Reunidos como familia, comenzamos recordando el encuentro anterior y los momentos 
de alegría y tristeza vividos. ambién los deseos y esperanzas que cada integrante tenía 
para su familia. Sería bueno tener a la vista los carteles que recordaban estos momentos 
y sueños. 
 Diálogo: Jesús conoce y ama a sus discípulos (Juan 21, 4-13) ¿Creemos que conoce y ama 
a nuestra familia? ¿Cómo experimentamos que se hace presente en medio de ella? 
25
 Volvamos nuestra mirada nuevamente hacia la imagen de Jesús.
 Cantemos, mientras un miembro del grupo ingresa con una vela encendida 
y lo coloca junto a la imagen.
 Repitamos juntos la oración que rezamos al inicio de nuestro encuentro.
Oración de envío:
En tu nombre, Señor Jesús, nos reunimos.
Enseñanos a formar comunidad,
que seamos una familia cristiana
que vive el amor y la unidad.
Hacenos discípulos tuyos;
regalanos el don de tu amistad.
Amén.
 Aunque muchas veces no nos demos cuenta, Jesús está siempre presente en medio 
de nuestras familias. Como signo de esa presencia, vamos a pedir a uno de los hijos 
que coloque un cirio encendido que permanecerá junto al altar familiar. Con este 
cirio, que representa a Jesús, vamos a simbolizar que Él nos acompaña siempre, que 
conoce todas nuestras situaciones de dolor, de alegría, deseos y esperanzas, y que 
con su luz siempre ilumina estas situaciones.
 Nos vamos a tomar de la mano alrededor de nuestro altar y a rezar juntos la siguiente 
oración:
Padre Dios, 
quisiste que tu Hijo naciera y creciera en una familia
y nos diste un modelo de vida en la Familia de Nazaret. 
Queremos que nuestra familia se parezca a la tuya. ¡Ayudanos!
Ayudanos a permanecer unidos en la oración 
en los momentos de gozo y de dolor.
Enseñanos a ver a Jesús en los miembros de nuestra familia y
a descubrirlo presente en todos los momentos que vivimos.
Que todas las familias sean verdaderas comunidades 
de fe y de amor, como tu Familia de Nazaret,
y que todos nos sintamos hijos tuyos 
y hermanos de todos los hombres. 
Amén.
26
 nidad 2
Jesucristo 
comparte 
nuestro camino
Señor Jesús,
enseñanos a encontrarte en lo cotidiano de nuestra existencia.
Ayudanos a escucharte en el trajín de cada día.
A reconocerte presente en nuestra familia.
Jesús, se Vos el Señor de nuestras vidas.
Amén.
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
A. Síntesis del encuentro anterior
ENCUENTRO
4
«JESÚS NOS INVITA A CAMINAR CON ÉL»
«Una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra...
“Marta, Marta, andas inquieta y preocupada por muchas cosas,
cuando en realidad una sola es necesaria.”»
 Lc 10,38-39.41-42)
Oración inicial:
B. Encuentro de Catequesis Familiar
Ideas fundamentales del encuentro anterior
 Pudieron realizar la actividad defi nida o sugerida?
29
 rabajo.
Jugar con los hijos.
Aseo – Cocina.
Compras.
Conversar con los miembros 
de la familia.
Descansar-leer-escuchar música.
Ayudar a los hijos con las tareas.
Compartir con amigos.
Internet – elevisión.
Otras actividades fuera de casa.
Estar con la familia.
Orar – rezar.
Dormir.
Actividad Horas Día Horas Semana Horas Mes Nota
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
1. Experiencia de vida
En el siguiente cuadro encontrarás un listado de actividades, que general-
mente realizás, o que sería conveniente realizar constantemente. En las co-
lumnas laterales escribí la cantidad de horas que dedicás en el día a esa acti-
vidad, después en la semana y luego en el mes. 
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior agradecimos a Jesús su amor por cada uno de noso-
tros. Hoy queremos acoger la invitación que Jesús nos hace a compartir 
la fe en familia.
Si realizaron la actividad sugerida por el catequista, descubrieron algo 
como familia? Qué?
30
 Existe relación entre las horas dedicadas a cada actividad y el orden de 
importancia asignadas a cada una? Por qué sí? Por qué no?
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Lucas 10,38-42
Lector 1: «Jesús entró en un pueblo, y una mujer 
que se llamaba Marta lo recibió en su 
casa. Tenía una hermana llamada Ma-
ría, que sentada a los pies del Señor, es-
cuchaba su palabra. Marta, que estaba 
muy ocupada con los quehaceres de la 
casa, dijo a Jesús:
Lector 2 (Marta): «Señor, ¿no te importa que mi hermana 
me deje sola con todo el trabajo? Dile 
que me ayude.»
Lector 1: Pero el Señor le respondió:
Lector 3 (Jesús): «Marta, Marta, te inquietas y te agitas 
por muchas cosas, y sin embargo, una 
sola cosa es necesaria. María eligió la 
mejor parte, que no le será quitada.»
 Vamos a acercarnos, como en cada encuentro, a la Palabra que Dios 
pronuncia para nosotros. Vamos a poner el corazón en esta escucha para 
que Él ilumine lo que estamos dialogando de nuestras vidas. 
Para refl exionar y compartir:
 1. ¿Qué nos llama la atención del 
encuentro de Jesús con Marta y 
María? ¿Cómo acoge cada una a 
Jesús? ¿Por qué Jesús dice que María 
ha escogido la mejor parte?
 2. Si pensamos en las actividades que realizamos 
generalmente como familia, ¿disponemos de 
tiempo para el Señor Jesús? ¿Compartimos nuestra 
fe en familia? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Participamos 
en la Eucaristía dominical o estamos “demasiado 
ocupados”?
31
 Para profundizar:
 
 Jesús visita a Marta y Maríapara anunciarles su Buena Noticia, para entrar en diálogo con ellas.
 Ante esta iniciativa del Señor, el texto de San Lucas nos muestra cómo Marta acoge a Jesús, 
pero le cuesta darse un tiempo tranquilo para aprender de Él. María lo escucha como a un 
Maestro, poniéndose a sus pies. 
 Marta reclama a su hermana María y corre el riesgo de no escuchar el mensaje de Jesús, por 
estar tan ocupada en las labores cotidianas. María, en cambio, comprende lo importante que 
es estar al lado de Jesús y escuchar sus enseñanzas. Sin restar importancia a las tareas que 
hace Marta, comprende qué es lo más importante.
 Cada uno de nosotros está llamado a acoger al Señor, a darse tiempo en nuestra familia para 
escucharlo y servirlo. De tal manera que las múltiples actividades no ahoguen lo fundamental 
y para que juntos pongamos por obra su mensaje.
 En cada Eucaristía, Jesús nos habla por su Palabra y nosotros tenemos la posibilidad de 
«escuchar» atentamente su mensaje de vida y esperanza.
 3. La glesia actualiza la Palabra
 apa Juan ablo II, 
“Ángelus” del 22 de 
julio de 2001.
«El Evangelio de hoy nos propone el episodio de la visita de Jesús a Betania, a la casa de arta y 
 aría, hermanas de Lázaro. arta andaba atareada en muchos quehaceres, mientras que aría 
se hallaba sentada tranquilamente a los pies del aestro para escucharlo. A arta, que se queja-
ba porque su hermana no le ayudaba, Jesús le responde: " aría ha elegido la mejor parte, que no 
le será quitada" (Lc 10, 42).
Este episodio del Evangelio nos recuerda la primacía de la vida espiritual, la necesidad de alimen-
tarnos con la palabra de Dios para iluminar y dar sabor a las ocupaciones diarias. Es necesario 
recuperar el equilibrio entre el activismo y la contemplación, entre la prisa y los ritmos más natura-
les, y entre los numerosos ruidos y el silencio que fomenta la paz.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A partir de lo que hemos compartido, defi namos aquello que queremos que 
la Virgen María nos ayude a guardar en el corazón. Aquello que estamos in-
vitados a vivir en nuestro hogar.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
32
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué fue lo más importante del encuentro de hoy para transmitir a los hijos? 
 Cómo vamos a transmitirselo?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad: 
 Confecciona con tus hijos un Horario Familia en el que se vayan anotando las distintas 
actividades que realizan los miembros de la familia. Luego, destaquen con algún color los 
momentos en que la familia está reunida y las actividades que realizan juntos.
 Una vez confeccionado el horario familiar, dialoguen en torno a las siguientes preguntas:
 ¿Qué nos muestra este horario? ¿qué es lo que más nos gusta de él? ¿por qué?
 ¿Qué diría Jesús de nuestro horario familiar?
 A partir de lo dialogado, pónganse de acuerdo en alguna actividad conjunta que se proponen 
realizar de aquí en adelante para acoger mejor la presencia de Jesús.
 Finalicen rezando todos juntos en voz alta la Oración a la Sagrada Familia del Papa Pablo VI:
Oración a la Sagrada Familia
Sagrada Familia de Nazareth: enseñanos el recogimiento, la interioridad. 
Danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones 
y las palabras de los verdaderos maestros; 
enseñanos la necesidad del trabajo, de la preparación, del estudio, 
de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto.
Enseñanos lo que es la Familia, su comunión de amor, 
su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. 
Amén.
33
 Oración de envío:
 En nuestro encuentro, hemos experimentado la necesidad de acoger 
como familia a Jesús. Hemos experimentado la necesidad de aprender a 
escucharlo. Contemplemos el rostro de Jesús y hagamos silencio…
 Escuchemos nuevamente el texto de San Lucas. Escojamos una frase o una 
palabra de él y hagamos el ejercicio de repetir mentalmente y muchas veces 
esta frase o palabra (por ejemplo: «escuchar sus palabras»). 
 Finalicemos rezando en voz alta la Oración a la Sagrada Familia del Papa 
Pablo VI.
 Oración de envío:
34
Padre nuestro, que estás en el cielo.
Santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.
A. Síntesis del encuentro anterior
ENCUENTRO
5
 «JESÚS NOS INVITA A RECONOCERLO 
EN LA VIDA DE NUESTRA FAMILIA»
«Celebraban unas bodas…María dijo a Jesús: “No tienen vino” 
“Hagan todo lo que Él les diga...” “Llenen las tinajas de agua...“
 robó el agua convertida en vino. Todos creyeron en Él.»
 Jn 2,1.3.5.7-8.11)
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
Oración inicial:
Ideas fundamentales del encuentro anterior
35
1. Experiencia de vida
Historia tomada de un libro del sacerdote y escritor español José Luis Martín Descalzo.
B. Encuentro de Catequesis Familiar
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior, acogimos la invitación del Señor Jesús a compartir 
la fe en familia. Hoy queremos descubrir la presencia amorosa y activa de 
Dios, que nos constituye como familia cristiana.
 Cómo resultó la actividad en familia?
Si realizaron la actividad sugerida por el catequista: 
 Cómo resultó la confección del Horario Familiar? 
 Descubrieron algo como familia?
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
«Un misionero solía contar una historia emocionante: visitando una leprosería en una isla del Pacífi co se sorpren-
dió de que, entre tantos rostros, muertos y apagados, hubiera alguien que había conservado unos ojos claros y 
luminosos que aún sabían sonreír y que se iluminaban con un «gracias» cuando le ofrecían algo. Entre tantos 
cadáveres ambulantes, sólo aquel hombre se conservaba humano. Cuando preguntó qué era lo que mantenía 
a este pobre leproso tan unido a la vida, alguien le dijo que observara su conducta por las mañanas. Y vio que, 
apenas amanecía, aquel hombre acudía al patio que rodeaba la leprosería y se sentaba enfrente del alto muro de 
cemento que la rodeaba. Y aparecía durante unos cuantos segundos otro rostro, una cara de mujer, vieja y arru-
gadita, que sonreía. Entonces el hombre comulgaba con esa sonrisa y sonreía también. Luego el rostro de la mujer 
desaparecía y el hombre, iluminado, tenía ya alimento para seguir soportando una nueva jornada y para esperar 
a que mañana regresara el rostro sonriente. Era -le explicaría después el leproso- su mujer. Cuando le arrancaron 
de su pueblo y le trasladaron a la leprosería, la mujer le siguió hasta el poblado más cercano. Y acudía cada ma-
ñana para continuar expresándole su amor. Al verla cada día, comentaba el leproso, sé que todavía vivo.»
36
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Juan 2,1-12
 Qué nos llama la atención de la lectura que acabamos de escuchar?
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Hoy, vamos a escuchar un hecho que nos relata el Evangelista San 
Juan. Recordemos que San Juan tiene mucho interés en mostrarnos 
a Dios como Padre, y darnos a conocer su proyecto de amor para la 
humanidad.
 Como siempre, los textos de la Sagrada Escritura requieren de nosotros 
una actitud de apertura a Dios, que quiere hablarnos a través de su 
Palabra y de los acontecimientos en la vida.
Lector 1: «Se celebraron unas bodas en aná de 
Galilea y la madre de Jesús estaba allí. 
 Jesús también fue invitado con sus 
discípulos. omo faltaba vino, la 
madre de Jesús le dijo:
Lector 2 - María: “No tienen vino”. 
Lector 1: Jesús le respondió:
Lector 3 - Jesús: “Mujer, ¿qué tenemos que ver 
nosotros? Mi hora no ha llegado 
todavía”.
Lector 1: Pero su madre dijo a los sirvientes.
Lector 2 - María: “Hagan todo lo que Él les diga”.Lector 1: Había allí seis tinajas de piedra 
destinadas a los ritos de purifi cación 
de los judíos, que contenían unos 
cien litros cada una. Jesús dijo a los 
sirvientes.
Lector 3 - Jesús: “Llenen de agua estas tinajas”.
Lector 1: Jesús les pide.
Lector 3 - Jesús: “Saquen ahora y lleven un poco 
al encargado del banquete”.
Lector 1: Así lo hicieron. El encargado 
probó el agua cambiada en vino 
y, como ignoraba su origen, 
aunque lo sabían los sirvientes 
que habían sacado el agua, 
llamó al esposo y le dijo:
Lector 4 - Encargado: “Siempre se sirve primero el 
buen vino y, cuando todos 
han bebido bien, se trae el de 
calidad inferior. Tú, en cambio, 
has guardado el buen vino 
hasta este momento”.
Lector 1: Éste fue el primero de los signos 
de Jesús, y lo hizo en aná de 
Galilea. Así manifestó su gloria, y 
sus discípulos creyeron en Él.»
37
Para refl exionar y compartir:
 1. ¿Qué nos llama la atención del relato? ¿En qué 
situación de la vida se produce el milagro? 
¿Cuál es la actitud de María y de Jesús ante 
la difi cultad que se produce? ¿Qué gestos de 
amor descubrimos en el relato del Evangelio?
 2. ¿Qué hay de agua en tu vida familiar 
que debe ser transformado en vino por 
Jesús? ¿Qué gestos de amor de Jesús 
descubrimos en nuestra vida?
 Para profundizar:
 En Caná de Galilea, se celebra una boda. Jesús y su madre participan de ella, 
acompañan a los novios, con su presencia y preocupación. Comparten su 
alegría y el gozo de la fi esta. María se da cuenta de que se ha acabado el vino y 
discretamente acude a su hijo Jesús para manifestarle esta situación. 
 Jesús atiende esta necesidad y convierte el agua en vino, para que no se detenga 
la fi esta, pero sobre todo, para manifestarnos simbólicamente que en la nueva 
Alianza que Él inaugura con la humanidad, nunca faltará el vino porque se nos 
regalará el vino del Espíritu. El vino que es símbolo del amor, de la alegría. El vino 
que es el mismo Jesús que se entrega por la humanidad, que derrama su sangre, 
que entrega su vida por ella.
 Dios, que es amor infi nito, y que nos amó primero, está siempre pendiente de 
nuestras vidas, de nuestras situaciones, de nuestras familias. Sus gestos de amor 
para con nosotros, nos rodean por todos lados. Es necesario agudizar el oído, la 
visión, el corazón para descubrirlos, admirarnos y vivir agradecidos.
 La familia cristiana es la escuela en donde aprendemos a reconocer y vivir la 
presencia de Jesús, los gestos de su amor, su invitación constante a cambiar el 
agua en vino, a descubrir nuestras realidades, con sus luces y sus sombras, y a 
transformarlas en el vino de su amor. 
 En la Eucaristía reconocemos el gesto de amor por excelencia. Jesús se nos regala 
por completo. En su Cuerpo y Sangre, en el Pan y el Vino consagrados, se hace 
comida y bebida para nuestra salvación.
3. La glesia actualiza La Palabra
 apa Juan ablo II, 
Exhortación Apostólica 
Pastores regis (16 de 
octubre de 2003).
«Contemplemos, pues, a Jesús en este gesto que parece darnos la clave para comprender su pro-
pio ser y su misión, su vida y su muerte. Contemplemos además el amor de Jesús, que se traduce 
en acción, en gestos concretos. El gesto de Jesús indica un amor completo, en el contexto de la 
institución de la Eucaristía y en la clara perspectiva de su pasión y muerte. Un gesto que revela 
el sentido de la Encarnación y, más aún, de la esencia misma de Dios. Dios es amor y por eso ha 
asumido la condición de siervo: Dios se pone al servicio del hombre para llevar al hombre a la 
plena comunión con Él.»
38
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
El relato del Evangelio nos habla de gestos y de opción de amor. A partir de 
ello ¿qué queremos que la Virgen María nos ayude a guardar en el corazón?
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué vamos a transmitir a nuestros hijos del encuentro de hoy?
 Cómo lo haremos?
C. Propuesta de Catequesis Familiar 
 Actividad: 
 Los integrantes de la familia recortan en papel fi guras de la silueta humana. Una 
por cada integrante de la familia y una extra. Poner el nombre en cada fi gura.
 Cada uno va colocando una fi gura en el centro y todos los demás miembros de 
la familia van expresando en voz alta gestos o actitudes en que ellos perciben 
que esa persona manifi esta su amor y preocupación por ellos. Estos gestos se van 
anotando en la silueta. 
39
 Oración de envío:
 Hoy, hemos re-descubierto los infi nitos gestos de amor que Dios y 
nuestra familia nos regalan a diario. 
 antos gestos de amor requieren, de nuestra parte, que nos esmeremos 
en hacer lo mismo para quienes nos aman, para quienes se acercan a 
nosotros y particularmente para Dios, que nos ama más que nadie.
 Contemplemos su rostro. Fijemos la mirada en Él. Hagamos silencio…
 omemos el corazón en el que pusimos los nombres de nuestra familia 
y escribamos al reverso: ¡GRACIAS, SEÑOR, POR MI FAMILIA!
 Encomendamos a la Virgen María a cada uno de los nuestros. Ella 
nos presenta siempre a Jesús, como una Madre siempre atenta a las 
necesidades de sus hijos.
 Digamos juntos: «DIOS E SALVE MARÍA…».
 Se va dejando la silueta en el centro: luego se coloca otra y se va repitiendo lo 
mismo. Se ubican las siluetas una junto a la otra para que, al fi nalizar, podamos 
observar la unión de gestos de cariño y amor que cada uno aporta a la vida 
familiar.
 Una vez que se han completado las siluetas, se leen en voz alta todos los gestos de 
amor de la familia.
 Luego, entre todos rellenan la silueta extra, en la que se anota el nombre de Jesús. 
 odos pueden ir aportando gestos de amor de Jesús para cada uno y para la 
familia, por ejemplo: nos regala la salud, amor, etc.
 Esta actividad resalta el Gesto de Amor por excelencia, la entrega total de Jesús 
por amor a la humanidad que se actualiza en cada Eucaristía, en donde se vuelve 
a ofrecer al Padre por amor a cada uno de nosotros. 
 Cuando lo han completado, se toman de las manos y a rezan la oración de la familia 
cristiana: PADRE NUES RO…
 Pueden fi nalizar dándose un abrazo y un beso cada uno.
 Hoy, hemos re-descubierto los infi nitos gestos de amor que Dios y 
 antos gestos de amor requieren, de nuestra parte, que nos esmeremos 
en hacer lo mismo para quienes nos aman, para quienes se acercan a 
 Contemplemos su rostro. Fijemos la mirada en Él. Hagamos silencio…
 omemos el corazón en el que pusimos los nombres de nuestra familia 
y escribamos al reverso: ¡GRACIAS, SEÑOR, POR MI FAMILIA!
 Encomendamos a la Virgen María a cada uno de los nuestros. Ella 
40
«Salmo de los Padres»
«Padre Bueno, Padre de toda la humanidad, 
ayudanos a entender que nuestra paternidad es una extensión de la tuya; 
que podamos verte como un Padre amoroso y comprensivo.
Ayudanos a estar cercanos a nuestros hijos, a saberlos escuchar 
y sobre todo a decirles las palabras justas que necesiten conforme a su edad y situación, 
para que ellos se construyan a sí mismos en las personas que querés que sean.
Ayudanos a entender a nuestros hijos, a amarlos como Vos los amás. 
Enseñanos a conducirlos por el camino de la verdad, la justicia y el amor.
Te pedimos que tu amor de Padre esté en nuestro corazón, 
para que podamos amar a nuestros hijos como querés que sean amados.
Danos valor para enfrentar las dificultades que la vida nos presenta 
y la fortaleza para sostener a nuestros hijos.
Que nuestros hijos, Señor, conozcan a tu Hijo y que a través de Él, 
puedan crecer en sabiduría y sobre todo hacerse hombres y mujeres de bien.
Te lo pedimos por medio de tu Hijo Jesús y por las manos de aría nuestra adre, 
que Ella nos cubra con su manto y nos enseñe a ser padres y madres conforme 
a tu corazón de Padre.»
Amén.
ENCUENTRO
6
«JESÚS NOS INVITA A COM ARTIR LA FE 
CON NUESTROS HIJOS»
«“Dejen quelos niños vengan a mí, no lo impidan,
porque de los que son como ellos es el Reino de Dios.”
Entonces Jesús los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.»
 Mc 10,13.16)
 . ACOG DA
Oración inicial:
41
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior hablamos de la importancia de reconocer la presencia de Je-
sús y sus gestos de amor en nuestras familias. Hoy queremos reconocer el amor pre-
ferencial de Jesús por los niños y reavivar nuestra misión de educarlos en la fe.
A. Síntesis del encuentro anterior
 . NUESTRO CAM NO
Ideas fundamentales del encuentro anterior
B. Encuentro de Catequesis Familiar
 Pudieron realizar la actividad sugerida?
Si realizaron la sugerida por el catequista: Descubrieron los gestos de amor 
que vive la familia?
 Qué les llamó la atención de la actividad?
42
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Marcos 10,13-16
1. Experiencia de vida
Canción de José Luis Perales:
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
QUE CANTEN LOS NIÑOS 
Que canten los niños, que alcen la voz
que hagan al mundo escuchar;
que unan sus voces y lleguen al sol,
en ellos está la verdad.
Que canten los niños que viven en paz
y aquellos que sufren dolor;
que canten por esos que no cantarán,
porque han apagado su voz.
Yo canto para que me dejen vivir,
yo canto para que sonría mamá;
yo canto porque sea el cielo azul,
y yo para que no me ensucien el mar.
Yo canto para los que no tiene pan,
yo canto para que respeten la flor;
yo canto porque el mundo sea feliz,
y yo canto para no escuchar el cañón.
Que canten los niños que alcen la voz…
Que canten los niños que viven en paz…
Yo canto porque sea verde el jardín,
y yo para que no me apaguen el sol;
yo canto por el que no sabe escribir,
y yo por el que escribe versos de amor.
Yo canto para que se escuche mi voz,
y yo para ver si les hago pensar;
yo canto porque quiero un mundo feliz,
y yo por si alguien me quiere escuchar.
Que canten los niños que alcen la voz…
Que canten los niños que viven en paz… 
 Cada uno defi na en una sola idea el mensaje de la canción. 
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
Lector 1: Le trajeron unos niños a Jesús para que los tocara, pero los 
discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo:
Lector 2 – Jesús: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, 
porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les 
aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño no 
entrará en él».
Lector 1: Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.
 Vamos a escuchar ahora una Buena Noticia 
dirigida a nuestras vidas. Esta vez nos la cuenta 
San Marcos, el más antiguo de los cuatro 
Evangelios y en el cual apreciamos un 
gran interés por mostrarnos quién es 
realmente Jesús.
43
Para refl exionar y compartir:
 Jesús mismo nos dice que aprendamos de los niños. Anotemos en el 
siguiente recuadro una característica positiva de cada uno de nuestros hijos.
 1. ¿Qué nos llama la atención del relato? 
¿Cuál es la actitud de los discípulos 
con los niños? ¿Qué hace y qué dice 
Jesús? ¿Por qué?
Para profundizar:
 En el texto que acabamos de escuchar, los discípulos se enojan con los niños y Jesús 
se enoja con los discípulos. Les da una enseñanza de lo que deben aprender de ellos. 
Los niños son merecedores de respeto y de cariño; tienen libre acceso a Jesús; nadie 
lo puede impedir. Además, para San Marcos, los niños son ejemplo de cómo acoger 
el Reinado de Dios, quizás por la sencillez sin prejuicios, o por el abandono confi ado, 
o bien por el espíritu fi lial (de hijos) que se revela en ellos.
 Cada uno de nosotros debe acoger a los hijos (nietos, sobrinos, etc.) como un Don de 
Dios y asumir amorosa y responsablemente la misión de educarlos en la fe, siendo 
mediadores en el encuentro con Jesús.
 Los niños se manifi estan como los predilectos de Jesús, pide que los dejen acercarse 
a Él. Ayudarlos a conocer y amar a Jesús es asumir un compromiso por su felicidad, 
por su crecimiento. Es asumir una misión que el Señor nos regala.
 En este camino de la catequesis familiar, la celebración de la Eucaristía es el momento 
donde Jesús se nos da como regalo. Él espera nuestra acogida, quiere bendecir 
nuestras vidas.
 2. ¿Cómo ayudamos a nuestros hijos a encontrarse 
con Jesús? ¿Qué obstáculos ponemos, a veces, 
para que ellos se acerquen a Jesús? ¿Por qué 
hemos querido que los niños se acerquen a Jesús 
en la Catequesis? ¿Cómo nos invitan los niños a 
vivir la fe?
3. La glesia actualiza la Palabra
 apa Juan ablo II, 
Exhortación Apostólica 
Familiaris Consortio, sobre la 
Misión de la Familia Cristiana 
en el mundo actual, 22 de 
noviembre de 1981.
«En virtud del ministerio de la educación los padres, mediante el testimonio de su vida, son 
los primeros mensajeros del Evangelio ante los hijos. Es más, rezando con los hijos, dedi-
cándose con ellos a la lectura de la Palabra de Dios e introduciéndolos en la intimidad del 
Cuerpo -eucarístico y eclesial- de Cristo mediante la iniciación cristiana, llegan a ser plena-
mente padres, es decir, engendradores no sólo de la vida corporal, sino también de aquella 
que, mediante la renovación del Espíritu, brota de la Cruz y Resurrección de Cristo.»
44
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
Ya sabemos que, mirando a María, aprendemos a ser discípulos de su Hijo Je-
sús. Ella, que supo escuchar a su Hijo en todo momento, nos ayude a guardar 
sus enseñanzas en nuestros corazones. 
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 Qué queremos transmitir a nuestros hijos e hijas?
 Cómo podríamos hacerlo?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad: 
 Recuerda que la Catequesis Familiar es una oportunidad que Dios regala para que cada 
uno comprenda y se comprometa a transmitir la fe a los hijos (nietos, sobrinos, etc.). 
 Proponemos para cada encuentro una actividad a realizar, en caso de que no hayan 
defi nido otra con tu grupo.
45
 Oración de envío:
 Contemplemos el rostro de Jesús y mentalmente vayamos imaginando el 
rostro de nuestros hijos.
 Pasemos del rostro de Jesús al de los hijos y viceversa.
 Imaginemos que Jesús los abraza y los bendice fi jándonos en cómo lo 
hace y qué les dice.
 Ubiquémonos en parejas y manifestemos el amor hecho bendición de 
Jesús.
 Cada uno bendice al otro haciendo la señal de la cruz en su frente y 
diciéndole algo que Jesús le desearía.
 Para fi nalizar, nos damos un abrazo y nos deseamos la paz en nombre de 
Jesús. 
 La familia se reúne en torno al altar familiar.
 Conversen acerca de las razones que tuvieron para iniciar este camino de catequesis 
familiar de iniciación a la vida eucarística, y lo importante que será que conozcan y 
amen a Jesús.
 Busquen entre todos algunas actividades en las que como familia, puedan crecer en el 
conocimiento y amor de Jesús.
 Practiquen como familia la hermosa costumbre de bendecir a los hijos (nietos, 
sobrinos, etc.). Bendecir es «decir bien», desear el bien en nombre de Jesús. Pueden 
hacerlo al acostarse, al salir de casa, o en un momento importante para la familia.
 Se hacen uno al otro la señal de la cruz en la frente mientras dicen:” e quiero y deseo 
que Jesús te bendiga”.
 Se disponen a recibir la bendición de Dios en la Eucaristía dominical.
46
 nidad 3
Jesucristo da 
cumplimiento a 
la obra salvadora
de Dios
 nidad 3
Jesucristo da 
cumplimiento a 
la obra salvadora
de Dios
Jesucristo da 
cumplimiento a 
la obra salvadora
de Dios
ENCUENTRO
7
«DIOS NOS CREÓ ARA LA COMUNIÓN»
«El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo y sopló en su nariz 
un aliento de vida. Así el hombre se covirtió en un ser viviente. Luego el Señor 
Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: 
“¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne!”»(Gn 2,7.22-23)
 . ACOG DA
Oración inicial:
 Oramos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 Disponemos el corazón para mirar el proyecto creador de Dios 
 en nuestras vidas. Es un momento para agradecer el regalo de su 
 amor que nos llama a la existencia y nos mantiene en ella. ambién 
 es ocasión para mirar con ojos agradecidos el regalo de su obra creadora.
 Oramos con un extracto del «Cántico de las criaturas» que la Iglesia entona
 con alegría todos los domingos en su liturgia.
CÁNTICO DE LAS CRIATURAS
Criaturas del Señor, bendigan al Señor,
ensálcenlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendigan al Señor;
cielos, bendigan al Señor.
Fuego y calor, bendigan al Señor;
fríos y heladas, bendigan al Señor.
Rocíos y nevadas, bendigan al Señor;
témpanos y hielos, bendigan al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
 ontes y cumbres, bendigan al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
 anantiales, bendigan al Señor;
mares y ríos bendigan el Señor.
Cetáceos y peces, bendigan al Señor;
aves del cielo, bendigan al Señor.
Hijos de los hombres, bendigan al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Santos y humildes de corazón, bendigan al Señor.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo.
Amén.
 Oramos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 es ocasión para mirar con ojos agradecidos el regalo de su obra creadora.
 Oramos con un extracto del «Cántico de las criaturas» que la Iglesia entona
49
 . NUESTRO CAM NO
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
A. Síntesis del encuentro anterior
B. Encuentro de Catequesis Familiar
Ideas fundamentales del encuentro anterior
 Cómo les fue con la actividad que realizaron en familia? 
Si realizaron la actividad propuesta por el catequista: Encontraron alguna que los 
ayude a crecer como familia? Pudieron realizar la bendición?
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior reconocimos el amor preferencial de Jesús por los niños y reavivamos 
nuestra misión de educarlos en la fe. Hoy queremos admirar la bondad de la creación de Dios y 
agradecer que Él nos haya llamado a la vida y la comunión.
1. Experiencia de vida
 Formen un grupo con otros papás y mamás y elaboren lo que sería la portada de un diario o 
revista de actualidad. Esta portada debe tener cualquier tipo de noticias acerca de: 
- La relación del hombre con la naturaleza.
- La relación de Dios con la naturaleza.
 Luego, entre todos, eligen las noticias que más les impacten o llamen la atención, comentando 
 por qué.
50
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 El primer Libro que encontramos en la Sagrada 
Escritura es el Libro del Génesis. En él se nos 
relatan, de modo simbólico, los comienzos 
del mundo creado. La Creación es también el 
comienzo del eterno diálogo que Dios quiso 
entablar con la humanidad. La eterna amistad 
que Dios ha querido ofrecernos. Sigamos la 
lectura del texto con mucha atención.
«Cuando el Señor Dios hizo el cielo y 
la tierra, aún no había plantas ni había 
brotado la hierba, porque el Señor Dios 
todavía no había hecho llover sobre la 
tierra, ni había nadie que la trabajara. 
Sin embargo, de la tierra salía agua que 
regaba todo el terreno.
El Señor Dios modeló al hombre con 
arcilla del suelo y sopló en su nariz un 
aliento de vida. Así el hombre se convirtió 
en un ser viviente.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, al 
Oriente, y puso allí al hombre que había 
formado.
El Señor Dios dijo: “No conviene que el 
hombre esté solo. Voy a hacerle una 
ayuda adecuada”.
Entonces el Señor Dios modeló con 
arcilla del suelo a todos los animales del 
campo y a todos los pájaros del cielo, 
y los presentó al hombre para ver qué 
nombre les pondría. Porque cada ser 
viviente debía tener el nombre que le 
pusiera el hombre.
† Lectura del Libro del Génesis 2,4b-8.18-23:
51
Para refl exionar y compartir:
 Para profundizar:
 El Hombre y la Mujer fueron creados a imagen y semejanza de Dios (Gn 1,27). 
La imagen que utiliza el autor del texto del Génesis es la que conoce la ciencia de 
la época. Su principal interés no es científi co sino de fe. Su acento está puesto en 
mostrarnos dos principios que ejercen su acción en el relato: el aliento de Dios 
que da vida al ser humano y la invitación a vivir en comunión, creando primero 
animales, pero luego a la mujer como signo de la vinculación fraterna de todas las 
personas. 
 Por esta acción de Dios, toda la Creación es buena y bella. Es armoniosa y tiene 
su coronación en la creación de la humanidad. Hombre y Mujer aparecen como 
imagen del Creador por el señorío recibido. Aparecen como interlocutores de 
Dios, llamados desde siempre a un diálogo con Él, y a vivir en la plenitud de su 
amor. 
El hombre puso un nombre a todos los animales 
domésticos, a todas las aves del cielo y a todos 
los animales del campo; pero entre ellos no 
encontró la ayuda adecuada.
Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el 
hombre un profundo sueño, y cuando éste se 
durmió, tomó una de sus costillas y cerró con 
carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que 
había sacado del hombre, el Señor Dios formó 
una mujer y se la presentó al hombre.
El hombre exclamó:
“¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de 
mi carne!”»
 1.- ¿Qué me llama la atención del relato? 
¿Cómo Dios le da vida al hombre? 
¿Qué signifi ca la expresión: «¡Esta sí 
que es hueso de mis huesos y carne 
de mi carne!?»
 2.- ¿Qué me hace pensar que, para Dios, sea 
tan importante la compañía de las demás 
personas y la comunión entre ellas? ¿A qué 
te compromete el saber que Dios puso a las 
demás personas como compañeros y amigos? 
52
 Esta plenitud, para la cual fuimos creados, se manifi esta plenamente en la persona 
de Jesucristo. Su vida y sus enseñanzas, su muerte y resurrección, restablecerán 
para siempre la armonía original del proyecto creador de Dios Padre para el mundo 
y la humanidad.
 En Jesús y por Jesús, hombres y mujeres podemos mirar nuestra vida como 
proyecto originario de Dios. Podemos descubrir en ella los signos de Dios que nos 
revelan el querer del Padre para nosotros.
 Somos parte de esta maravillosa, armoniosa y bella obra de Dios. En la historia que 
vivimos y creamos, debemos desplegar el ser imagen y semejanza del Creador, 
señores al cuidado de la Creación. Nuestra historia puede y debe ser respuesta 
al diálogo que Dios quiso entablar con nosotros. Una respuesta a su llamado a la 
plenitud.
 Participar de la Eucaristía es participar de esta plenitud. En ella toda la Creación 
participa de la vida de Dios, vive la comunión para la que fue creada. En el pan y 
en el vino, convertidos en Cuerpo y Sangre de Jesús, todo el mundo creado y cada 
uno de nosotros, comulga con el designio de plenitud del Padre.
3. La glesia actualiza la Palabra
«La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con 
Dios. Desde su nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemen-
te por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir 
que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por en-
tero a su Creador.
El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. Cristo, que es ima-
gen de Dios invisible es también el hombre perfecto.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
Le pedimos a la Virgen María nos ayude a llevar a plenitud el designio crea-
dor de Dios en nuestras vidas.
Concilio Vaticano II, 
Constitución astoral
 «Los gozos y las 
esperanzas» 
( audium et Spes),
 n° 19.
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
53
 Se repite para cada miembro del grupo familiar, fi nalmente se dice de la familia:
Dijo Dios, 
«Que exista la familia
y tenga las siguientes cualidades:(todos aportan) para que las ponga al servicio de los demás».
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué destacamos como lo fundamental del encuentro para compartir con los hijos?
 Cómo podemos hacerlo?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad:
 Reunirse como familia en torno al altar familiar y a la Biblia.
 Comenzar implorando la bendición de Dios Padre, para cada uno de los 
integrantes de la familia.
 Leer juntos el texto bíblico Génesis 1, 26-27.
 Invitar luego a completar entre todos las siguientes afi rmaciones:
Dijo Dios, 
«llamo a la existencia a
(se va introduciendo el nombre de un integrante de la familia) y le regaló las 
siguientes cualidades:
 ».
 (los demás miembros aportan cualidades positivas).
54
 Finalizar rezando juntos la siguiente oración:
«Dios, Padre eterno y misericordioso,
que quisiste dar plenitud a todas las cosas en tu Hijo muy amado,
Jesucristo nuestro Señor.
Haznos capaces de llevar nuestras vidas hacia Vos
y de colaborar para que todo lo creado
alcance la plenitud de su redención.»
Amén.
 Oración de envío:
 Dispongámonos a agradecer al Señor el regalo de su obra creadora.
 Dispongámonos a agradecer el eterno diálogo que ha querido entablar 
con cada uno de nosotros.
 Oremos con el Salmo 108. odos decimos la antífona y un lector va 
leyendo las estrofas en voz alta.
 Señor Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra, 
en toda la tierra.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,
el ser humano para darle poder?
Señor Dios nuestro…
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies.
Señor Dios nuestro…
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.
 Señor Dios nuestro…
 Cada uno puede rezar en voz alta con la frase que más le impresione del Salmo. Después de 
escucharla, todos repetimos la antífona: «Señor Dios nuestro, qué admirable es tu nombre…».
 Vayamos a nuestra vida diaria a vivir la dignidad de hijos que Dios nos ha regalado. Vayamos a 
vivir siendo imagen y semejanza de su amor.
55
 Oramos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 Disponemos el corazón para encontrarnos con la Palabra siempre nueva 
del Señor, que hoy nos quiere mostrar sus acciones liberadoras en la vida 
y en la historia.
 Divididos en dos grupos, cada uno reza en voz alta un himno que recrea 
la acción liberadora de Dios en medio de su pueblo y de nuestras vidas:
«DIOS NOS LIBERA DE TODA ESCLAVITUD»
«El Ángel del Señor se le apareció a Moisés en una zarza ardiendo 
que no se consumía. Y Dios lo llamó diciendo: “Conozco las aflicciones 
de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor. Yo te envío al Faraón, 
para que saques a mi pueblo, los Israelitas. Yo estaré contigo. Yo soy el que soy.”»
 Ex 3,2.4.10.12.14)
 . ACOG DA
Oración inicial:
Grupo 1
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación,
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por la boca de sus santos profetas.
Grupo 2
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia 
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Grupo 1
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Grupo 2
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Grupo 1
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte, 
para guiar nuestros pasos 
por el camino de la paz.
Grupo 2
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
Grupo 1
como era en el principio,
ahora y siempre,
por los siglos de los siglos.
Amén.
ENCUENTRO
8
56
A. Síntesis del encuentro anterior
 . NUESTRO CAM NO
Ideas fundamentales del encuentro anterior
B. Encuentro de Catequesis Familiar
C. Lo que hoy queremos hacer
 Cómo les fue con la actividad que realizaron en familia? Cómo resultó el desarrollo 
de la actividad propuesta? Si realizaron la actividad sugerida por el catequista: 
 Anotaron el nombre de los integrantes de su familia junto a las cualidades que Dios 
les dio a cada uno(a)?
En el encuentro anterior admiramos la bondad de la Creación de Dios y di-
mos gracias por el llamado que Él nos hace a la vida y la comunión. Hoy 
queremos reconocer cómo Dios escucha siempre el clamor de su pueblo 
y lo libera de toda esclavitud.
57
1. Experiencia de vida
 odos nosotros hemos pasado en la vida por situaciones en que sentimos que nuestras 
capacidades y fuerzas eran superadas y nuestra vida parecía llenarse de afl icción. Puede haber 
sido una enfermedad, o una pérdida, etc. Algunas de estas situaciones las hemos asumido 
voluntariamente, otras las hemos enfrentado porque la vida misma nos las imponía.
 En este momento cada uno(a) recuerda y luego escribe una de estas situaciones. Cuando lo 
hayamos hecho, nos juntamos con otra persona, compartimos esa situación o experiencia 
comentando las siguientes preguntas:
 ¿Cómo me sentí viviendo esa situación?
 ¿Sentí el apoyo de alguien en ese momento?
 ¿Cómo me sentí después de enfrentarla y salir adelante?
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 El libro del Éxodo es el segundo libro que encontramos en la Sagrada Escritura. En él se 
continúan los relatos de la amistad entre Dios y la humanidad. De una manera particular, se 
nos narran hechos o acciones liberadoras de Dios reconocidas por el pueblo de Israel en su 
historia concreta. Escuchemos con atención.
«Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el 
rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel 
del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza.
Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: “Voy a observar este grandioso espec-
táculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?”
Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la 
zarza, diciendo: “¡Moisés, Moisés!” “Aquí estoy”, respondió él. Entonces Dios le dijo: 
“No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisan-
do es una tierra santa”. Luego siguió diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios 
de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.
Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios.
Entonces Dios le dijo: “El clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto cómo son 
oprimidos por los egipcios. Y he venido a liberarlos de los egipcios, a sacarlos de esta tierra 
para llevarlos a una tierra fértil, que mana leche y miel. 
† Lectura del Libro del Éxodo 3,1-14:
58
Ahora ve, Yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas”.
Pero Moisés dijo a Dios: “¿Quién soy yo para presentarme ante el Faraón y hacer salir de Egipto 
a los israelitas?”
“Yo estaré contigo, le dijo Dios, y ésta es la señal de que soy Yo el que te envía: después que 
hagas salir de Egipto al pueblo, ustedes darán culto a Dios en esta montaña”.
Moisés dijo a Dios: “mira, yo iré a los israelitas y les diré: el Dios de sus padres me ha enviado a 
ustedes. Si ellos me preguntan cómo se llama ¿qué les responderé?”
Dios dijo a Moisés: “Soy el que soy”. Esto dirás a los israelitas: Yo soy me envía a ustedes.”»Para refl exionar y compartir:
 1.- ¿Qué te llama la atención del 
relato? ¿Qué hacía Moisés 
cuando Dios lo llamó? ¿Por 
qué razón Dios le encomienda 
una misión? ¿Cuál es la misión?
 2.- ¿Cómo respondés a los 
llamados que Dios te hace en
 Para profundizar:
 Moisés era un pastor. En la soledad del desierto encuentra a Dios que se le revela 
en medio de una zarza ardiente. Se le revela como el Dios de los padres y el 
Dios de las promesas. De un modo particular se le revela como aquel que nunca 
abandona a su pueblo y siempre escucha sus clamores.
 Porque Dios escucha a su pueblo y ve su opresión, llama a Moisés para que 
colabore en la obra de su liberación. Y, aunque no acepta fácilmente, se dispone 
a cumplir con lo que Dios le pide. Su vida cambia para siempre a raíz de este 
encuentro con el Dios viviente que actúa para benefi cio de su pueblo.
 La iniciativa de la liberación es de Dios. En el proceso de Catequesis Familiar de 
Iniciación a la Vida Eucarística podremos ir reconociendo el hecho de que Dios 
nunca abandona a su pueblo. Reconociendo también que la liberación de la 
esclavitud de Egipto dio origen a una “historia de libertad” entre Dios y el hombre.
 Esta pascua, es decir, paso de la esclavitud a la libertad para el pueblo judío, 
llegará a su plenitud en la PASCUA DE JESÚS, en el paso defi nitivo de la muerte 
a la vida plena que Él nos regala a cada uno.
 La vida, las palabras, las actuaciones de Jesús que nos relatan los Evangelios, son 
siempre un compromiso de liberación para la humanidad, para cada hombre y 
mujer que se encuentra con Él. Compromiso de liberación que se actualiza hoy 
para cada uno de nosotros. Nuestras vidas son las continuadoras de esta gran 
“historia de libertad y liberación” que Dios como protagonista nos regala.
 la vida cotidiana? ¿ e identifi cás con 
las negativas de Moisés? ¿Por qué? 
¿Creés que hoy, como ayer, Dios 
escucha el clamor de su pueblo y 
conoce sus amarguras? ¿Creés que 
Dios conoce y escucha tus propios 
clamores y sabe de tus angustias?
59
 En la Eucaristía celebramos la plenitud de nuestra liberación. Jesús entrega su 
vida para liberarnos de toda atadura. El Sacramento de la Eucaristía actualiza 
constantemente su entrega. Participemos agradecidamente, comulguemos con 
el autor de nuestra liberación y comprometámonos a ser continuadores de una 
“historia de libertad” para nuestros hermanos.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
3. La glesia actualiza la Palabra
 apa Juan ablo II, 
Homilía.
«En la pascua de Jesús la historia y el mundo se han visto envueltos en un proceso de trans-
formación que ya se ha iniciado hasta la plena consumación de la plenitud divina. Cristo ha 
roto la prisión de la muerte y del límite humano, del pecado y del temor y ha inaugurado el 
reino de la redención y de la gracia. La creación entera, penetrada por la vida del Cristo Resu-
citado, adquiere una nueva dimensión. El mundo se llena de vida, la historia de esperanza, y 
el hombre se transforman en hijo. La Pascua es, por tanto, la conquista de un sentido y de un 
fi n nuevo para todo el cosmos: "¡Él es nuestra esperanza!" En el corazón del anuncio cristiano 
y de la transformación de la humanidad está siempre presente la fuerza vivifi cante del acon-
tecimiento defi nitivo de la pascua de Cristo.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A la Virgen María, le pedimos nos ayude a andar los caminos de liberación 
que su Hijo Jesús nos ofrece.
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué destacamos como lo fundamental del encuentro para compartir con los hijos?
60
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Cómo podemos hacerlo?
 Actividad:
 Se reúnen como familia en torno al altar familiar y la Biblia. 
 Encienden la vela y comienzan con un canto que se sepa la familia o hayan 
aprendido los niños en la catequesis. Puede ser «Vengan a Él» o «Jesús estoy aquí».
 Apagan las luces e invitan a contemplar la luz de la vela y a conversar de lo que 
ocurre cuando no hay luz y es de noche. Conversan lo que genera la luz de la vela 
en ese tiempo de oscuridad.
 Los Padres explican que en la Iglesia, la vela o el cirio, representa a Cristo como 
luz del mundo, como luz que vence a las tinieblas, signo de la Pascua, del paso 
defi nitivo de la muerte a la vida.
 La familia hace un listado de lo que Jesús regala a la humanidad con su luz.
 Lo van diciendo en voz alta y cantan entre una y otra la canción: «Esta es la luz de 
Cristo, yo la haré brillar».
 Leen el siguiente texto bíblico: Romanos 6,3-11.
 Finalizan con la siguiente oración:
«Dios Padre, dueño de todo lo creado, 
luz que no conoce el ocaso,
mira con bondad nuestras vidas
y lleva a término en nosotros la obra de tu liberación.
Que todos podamos experimentar, 
cómo en tu amor lo caído se levanta,
lo prisionero se libera,
lo viejo se renueva
y vuelve a su plenitud primera,
por medio de nuestro Señor Jesucristo,
de quien todo procede.»
Amén.
61
 Oración de envío:
 En clima de recogimiento, dejemos que las palabras del texto 
bíblico nos ayuden a orar:
Porque libraste a tu pueblo de la servidumbre de Egipto
y lo condujiste hacia una tierra que mana leche y miel. 
¡TE ALABAMOS, SEÑOR!
Porque nos libras hoy de la esclavitud del pecado
y nos invitas a entrar en la verdadera tierra prometida de tu amor, 
mediante tu Hijo Jesucristo. 
¡TE ALABAMOS, SEÑOR!
Porque alimentaste a tu pueblo en el desierto
con el maná del cielo. 
¡TE ALABAMOS, SEÑOR!
Porque nos regalas hoy el pan de tu Eucaristía. 
¡TE ALABAMOS, SEÑOR!
Porque hiciste alianza con tu pueblo en el Sinaí
y le diste a conocer tus mandamientos. 
¡TE ALABAMOS, SEÑOR!
Porque renuevas hoy tu Alianza con nosotros,
y nos regalas tu Evangelio de gracia y de verdad. 
¡TE ALABAMOS, SEÑOR!
 Finalicemos cantando con fuerza, que Cristo es el único que nos da la verdadera libertad.
Cristo nos da la libertad,
Cristo nos da la salvación,
Cristo nos da la esperanza,
Cristo nos da el amor.
«El Señor, tu Dios, te eligió para que fueras entre todos los pueblos de la tierra, el pue-
blo de su propiedad. Por puro amor, por mantener el juramento que había hecho 
a sus padres, los sacó de Egipto con mano fuerte y los rescató de la esclavitud, del 
dominio del faraón, rey de Egipto.
Así sabrás que el Señor, tu Dios, es Dios: el Dios fi el que mantiene su alianza y su fa-
vor con los que lo aman y guardan sus preceptos, por mil generaciones» (Dt 7,6.8-9).
 Finalizamos alabando juntos la acción de Dios.
Porque alimentaste a tu pueblo en el desierto
Porque nos regalas hoy el pan de tu Eucaristía. 
Porque hiciste alianza con tu pueblo en el Sinaí
62
 . NUESTRO CAM NO
 Oramos en el nombre del Padre y del Hijo y 
del Espíritu Santo.
 Nos disponemos para celebrar el gozo de 
reencontrarnos en este hermoso camino 
de la Catequesis de Iniciación a la Vida 
Eucarística.
 Agradecemos juntos la alegría de sabernos 
liberados en Jesús y por Jesús, cantando con 
fuerza «Iglesia Peregrina» o «Vuelvan los ojos 
hacia el Señor».
 En un clima de recogimiento, presentamos al 
Señor todas aquellas realidades de nuestra 
vida que aún necesitan de su liberación.
 Intercedamos unos por otros diciendo 
juntos: 
A. Síntesis del encuentro anterior
«DIOS NOS INVITA A UNA ALIANZA DE AMOR»
«Llegarán los días en que estableceré una nueva Alianza 
con la casa de Israel y la casa de Judá. ondré mi Ley dentro de ellos, 
y la escribiré en sus corazones; Yo seré su Dios y ellos serán mi ueblo.» 
 Jr 31,31.33)
 . ACOG DA
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad en la tierra
 como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos 
a quien nos ofende.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.
Oración inicial:Ideas fundamentales del encuentro anterior
ENCUENTRO
9
63
B. Encuentro de Catequesis Familiar
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior reconocimos cómo Dios escucha siempre el clamor de su pueblo 
y lo libera de toda esclavitud. Hoy queremos descubrir cómo en la libertad es posible 
acoger la invitación de Dios a establecer con Él una alianza de amor.
 Cómo les fue con la actividad que realizaron en 
familia? Cómo resultó el desarrollo de la actividad? 
Si realizaron la actividad sugerida por el catequista: 
 Pudieron contemplar la luz de la vela? Cuál era su simbolismo? 
 Qué dijeron en familia sobre los regalos de Jesús a la humanidad?
1. Experiencia de vida
 En grupos de a tres, vamos a leer un breve relato de un hecho real. Luego 
dialogamos y trabajamos juntos. 
«Los ancianos 
esposos»
«En una ocasión acudió al consultorio de un médico, un señor mayor con una herida en la 
mano. El paciente acudía con prisa. Ante la pregunta del médico sobre los motivos de su apuro, 
el paciente respondió que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mu-
jer que vivía allí. La mujer padecía desde hacía más de cuatro años un Alzheimer avanzado. El 
médico le preguntó si su mujer se alarmaría en caso de que él llegara tarde. El anciano esposo 
respondió: “No, ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce”. El mé-
dico extrañado añadió: “Y si ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella 
todas las mañanas?” El hombre sonrió y, dando al médico una palmadita en la mano, le dijo: 
“Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quien es ella.”»
64
 Elijan 3 palabras que sinteticen la enseñanza fundamental 
 del relato y anótenlas en el papel que el catequista les ha dado.
 Dialoguen acerca de alguna historia de fi delidad que cada 
 uno conozca y que sea de la vida real (amistad, matrimonio, 
 servicio a los demás, etc.). Anótenla en la parte posterior de la hoja.
 erminado el trabajo de los pequeños grupos, el grupo completo 
 se reúne; ubican las hojas delante de la Biblia y comparten la experiencia. 
 Finalmente todos juntos proclaman en voz alta:
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Los profetas del Antiguo estamento recuerdan constantemente la acción liberadora de Dios 
para el pueblo de Israel y llaman a comprometerse con Él en una Alianza de amor y amistad. 
De esto nos habla el texto del profeta Jeremías que vamos a compartir a continuación.
† Lectura del Libro del rofeta Jeremías 31,31-34:
«Llegarán los días –oráculo del Señor– 
en que estableceré una nueva Alianza 
con la casa de Israel y la casa de Judá. 
No será como la Alianza que establecí 
con sus padres el día en que los tomé 
de la mano para hacerlos salir del 
país de Egipto, mi Alianza que ellos 
rompieron, aunque Yo era su dueño 
–oráculo del Señor–.
Ésta es la Alianza que estableceré con 
la casa de Israel, después de aquellos 
días –oráculo del Señor–: pondré mi 
Ley dentro de ellos, y la escribiré en 
sus corazones; Yo seré su Dios y ellos 
serán mi Pueblo.
Y ya no tendrán que enseñarse 
mutuamente, diciéndose el uno al 
otro: “Conozcan al Señor”. Porque 
todos me conocerán, del más 
pequeño al más grande –oráculo del 
Señor–. Porque Yo habré perdonado 
su iniquidad y no me acordaré más 
de su pecado.»
«Grande es el amor de Dios hacia nosotros, su fi delidad dura por siempre.»
65
Para refl exionar y compartir:
 Para profundizar:
 La libertad a la que Dios llama a su pueblo posibilita una alianza de amor. 
Dios mismo se compromete a ser todo para su pueblo, a no abandonarlo 
jamás, bajo ninguna circunstancia.
 Israel, liberado de Egipto, se compromete a ser siempre Pueblo de Dios, a 
tenerlo como único Señor, a vivir según su voluntad, a poner en el centro de 
su corazón el querer amoroso y salvífi co de Dios. Pero en el transcurso de la 
historia, muchas veces, hombres y mujeres hemos roto esta alianza de amor 
y hemos buscado ilusoriamente la felicidad en los ídolos de nuestro tiempo.
 Dios, pese a nuestra infi delidad, nunca nos abandona y permanece fi el a sus 
promesas. Enviará a su Hijo Jesucristo para sellar una nueva alianza, plena y 
defi nitiva, porque será sellada con su propia muerte y resurrección.
 En el sacramento de la Eucaristía se actualiza la alianza nueva y eterna que 
Dios ha querido sellar con todos los hombres. En la Eucaristía sella también 
Jesús nuestra respuesta, amándonos hasta el extremo de ofrecerse por 
nosotros, hasta el extremo de padecer y dar la vida.
 Participemos de este admirable sacramento; asociémonos al sacrifi cio 
redentor de Jesús y, con su amor y gracia, acojamos la invitación que Dios 
nos hace a vivir en alianza con Él para entregar también nuestra vida por los 
demás. 
 1.- ¿Qué me llama la atención del 
relato? ¿Cuál es la Alianza que Dios 
quiere hacer con nosotros? 
 2.- ¿Qué me dice la frase: «Pondré mi Ley dentro de 
ellos, y la escribiré en sus corazones»? ¿Cómo 
puedo aceptar la invitación que Dios me hace 
a vivir en alianza con Él? ¿Cómo entiendo esta 
alianza o amistad? 
3. La glesia actualiza la Palabra
Monseñor Oscar Romero, 
Arzobispo de San Salvador 
- Homilía 12 de abril de 
1979.
«El amor de Jesús es hasta el extremo, tanto que podríamos decir: en la hostia y en 
el cáliz, como que está borbotando la sangre viva que arrancó el amor al corazón de 
Cristo, para darse por nosotros. Amor es entregarse. Amor es no reservarse nada para 
sí. Amor es darse por completo a la muerte si es necesario. Amor es quedar clavado en 
una cruz diciendo a sus mismos enemigos, que los perdona. Amar es no saber odiar, 
es saber perdonar, es devolver sonrisas de bendiciones como Cristo desde la cruz. 
El nuevo pueblo de Dios que surge de la Nueva Alianza, tiene por ley el nuevo manda-
to de amar, como el mismo Cristo nos amó a nosotros.»
66
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
A la Virgen María, nuestra Madre, le pedimos nos enseñe a acoger el amor
de Jesucristo y a ser fi eles a la alianza que ha hecho con nosotros.
 Qué destacamos como lo fundamental del encuentro
 para compartir con los hijos?
 Cómo podemos hacerlo?
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
67
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Oración de envío:
 Dispongámonos para agradecer el amor y la fi delidad que Dios tiene con 
nosotros.
 Miremos las hojas que escribimos con estas historias de la vida real. Ellas nos 
muestran que es posible vivir el amor y la fi delidad imitando a Dios.
 Demos gracias a Dios porque nadie nos ha amado como Él.
 Proclamemos juntos su fi delidad, con una estrofa del Salmo 89:
«Los cielos celebran tus maravillas, Señor,
tu lealtad en la asamblea de los santos.
¿Quién en las nubes se compara a Dios,
quién se le iguala entre los hijos de los hombres?»
Amén.
 Para fi nalizar, volvamos a interpretar el canto que hicimos al inicio.
 Actividad:
 Reunidos como familia en torno al altar familiar y la Biblia: comenzamos 
cantando: «Amar es entregarse».
 Leemos el siguiente texto: 1 Corintios 11, 23-26.
 Dialogamos: ¿Cuál es la alianza que Jesús selló con nosotros? ¿Cómo 
podemos vivir en familia ese amor que Jesús nos muestra?
 Nos comprometemos a visitar la parroquia o capilla para agradecer al Señor 
su entrega por nosotros.
 Asumimos tambièn el compromiso de participar en la Eucaristía y descubrir 
en qué parte se dicen estas palabras.
 Rezamos juntos con la siguiente oración:
«Señor Jesús, te damos gracias porque nos amaste hasta el extremo,
porque sellaste para nosotros una Alianza eterna.
Enseñanos a conocer y ser fieles a tu amor.
Enseñanos a vivir en amor y fidelidad.»
Amén.
 Proclamemos juntos su fi delidad, con una estrofa del Salmo 89:
68ELEBRA IÓN DE ENTREGA 
DE LA PALABRA DE DIOS
SALUDO
Guía:
 antemos para comenzar: Juntos como hermanos.
Sacerdote:
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Sacerdote:
Queridos hermanos y hermanas: La Palabra de Dios es un alimento fun-
damental para los cristianos. Así como esta planta que vemos delante 
del atril (o de la mesa) no podría vivir sin agua y sin luz, así nosotros, los 
cristianos, no podríamos vivir sin la Palabra del Señor. Ella es un teso-
ro precioso que nunca se agota, porque Dios jamás deja de hablarnos. 
De nosotros depende que su Palabra no resuene en vano, que seamos 
abiertos y dóciles a lo que Él nos revela, nos enseña y nos pide.
Guía:
 antemos con fuerza el canto «Tu Palabra me da vida». (Decir lo que 
va a hacer el niño a continuación.)
 ALABRA DE DIOS
Guía: Escuchemos ahora la Palabra de Dios.
Lector/a:
Del Evangelio de san Lucas. (Se lee Lc 8, 4-10ª.11-15: Parábola de la 
semilla sembrada en varios terrenos).
ENTREGA DE LA BIBLIA
Guía:
Para que la Palabra de Dios dé fruto, tenemos que ser buena tierra. Ser 
buena tierra signifi ca escuchar la Palabra y ponerla en práctica; decirle 
al Señor, como la Virgen María cuando la visitó el ángel Gabriel para 
anunciarle que iba a ser la mamá de Jesús: «Hágase en mí según tu 
Palabra».
 ada familia va a recibir ahora la Biblia (o el Nuevo Testamento), no 
para guardarla en un estante, sino para leerla y practicarla. Después 
de recibirla de manos de nuestro párroco, el niño o niña que está en 
la catequesis va a abrir la Biblia donde está el papelito y va a leerlo.
Guía: 
Le pedimos al Señor que nos regale la docilidad de María. Saludémosla 
para que nos ayude, con su intercesión.
Todos:
Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita 
eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la 
hora de nuestra muerte. Amén.
BENDICIÓN (ORACIÓN) FINAL
Sacerdote:
Al terminar esta segunda celebración, nos vamos a comprometer a no de-
jar nuestra Biblia (o nuestro Nuevo Testamento) en un rincón, sino a leerla 
regularmente y a cumplir lo que Dios nos pide en ella. Ella es la semilla 
que el Señor hoy planta en cada familia. Todos tenemos que ser buena 
tierra, para que brote, fl orezca y dé fruto.
Por eso les pregunto ahora, mamás, papás, niños y niñas:
¿Están contentos por esta Biblia (o Nuevo Testamento) que hoy se llevan 
a sus casas? (Si la respuesta es débil, puede invitar a decirla con más fuerza, 
sobre todo a los niños).
Todos: SÍ
Sacerdote:
¿Quieren esforzarse para escuchar la palabra de Dios y cumplirla?
Todos: SÍ
Sacerdote:
¿Van a dejar su Biblia en un lugar visible de la casa, sin olvidarla en un 
rincón?
Todos: SÍ
Sacerdote:
Gracias, Señor, porque la semilla que hoy has sembrado en nosotros ya 
comienza a brotar cuando escuchamos juntos tu Palabra. Ayuda a este 
grupo a prepararse bien a la vida eucarística, ya que Tú has querido ali-
mentar a tu pueblo con el Pan de tu uerpo y el Vino de tu Sangre, prepa-
rándolo con la escucha del Pan de tu Palabra.
El Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Sacerdote:
A todos ustedes, niños y niñas, catequistas, papás y mamás, los bendiga 
Dios todopoderoso, Él que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Todos: Amén
Guía:
 antemos a nuestra Madre la Virgen.
69
 nidad 4
El adre envía 
a su Hijo
Oración inicial:
ORACIÓN DEL ÁNGELUS
A: El Ángel del Señor anunció a aría.
B: Y concibió por obra del Espíritu Santo.
A: He aquí la esclava del Señor.
B: Hágase en mí según u Palabra.
A: Y el Hijo de Dios se hizo hombre.
B: Y habitó entre nosotros.
A: Ruega por nosotros, Santa adre de Dios.
B: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y 
gracias de nuestro Señor Jesucristo. 
Oremos:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, 
para que, habiendo conocido por el anuncio del Ángel, 
la encarnación de tu Hijo Jesucristo, 
conducidos por su pasión y su cruz, 
lleguemos a la gloria de su resurrección. 
Amén.
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
A. Síntesis del encuentro anterior
ENCUENTRO
10
«LA ALABRA SE HIZO CARNE 
EN MARÍA DE NAZARET»
«Alégrate llena de gracia, el Señor está contigo…
Concebirás y darás a luz un Hijo… Será llamado Hijo de Dios.»
 Lc 1,28.31-32)
Ideas fundamentales del encuentro anterior
73
B. Encuentro de Catequesis Familiar
C. Lo que hoy queremos hacer
«Hoy queremos admirar el acontecimien-
to de la Encarnación, es decir, contemplar 
y agradecer a Dios, porque en su Hijo Je-
sucristo entró en la historia humana para 
hacerse uno con nosotros y enseñarnos 
el camino de la vida. Queremos también 
agradecer a la Virgen María, por su admira-
ble colaboración al plan divino.»
 Cómo resultó la actividad de la catequesis en la familia?
Si realizaron la actividad propuesta: Encontraron actividades que realizan 
o pueden realizar juntos como familia?
 Pudieron hacer el gesto de bendición? Lo han seguido haciendo?
 Cómo vivieron la experiencia de recibir la Palabra de Dios en familia?
74
1. Experiencia de vida
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
Testimonio 
«Por las comunidades habían comenzado a circular mu-
chas historias, llenas de milagros y sucesos portentosos, 
que me dejaban perplejo y lleno de preguntas. No era 
eso lo que yo había escuchado, más con el corazón que 
con los oídos, en las narraciones tan sobrias de aría y 
de Jesús. Por eso me decidí a visitar Nazareth. Necesita-
ba conocer con mis propios ojos los lugares de los co-
mienzos y que fueran ellos mismos los que me hablaran.
Atravesé Samaria y cuando llegué a Nazareth me de-
cepcionó su insignifi cancia: un puñado de casas medio 
excavadas en la falda de una colina, rodeada de montes 
que desde el Líbano descienden hasta la llanura de Es-
drelón. e acerqué a beber en la única fuente del pueblo 
y contemplé cómo algunas mujeres se inclinaban para 
llenar sus cántaros con la gruesa cañería de la fuente.
Comí dátiles y nueces con vino de Galilea en casa de 
unos parientes de aría, que me brindaron hospitali-
dad. e llevaron a la casa donde Ella vivió y a otra, muy 
cercana, donde se trasladó a vivir al casarse con José 
y donde transcurrió la infancia y la juventud de Jesús. 
Vi un cobertizo donde probablemente trabajó José y la 
puerta vieja de la casa medio excavada en la roca. Nada 
desde fuera las distinguía de las demás y pensé que los 
que vivieron en ellas tampoco parecieron especiales ni 
atrajeron la atención.
Al día siguiente, emprendí de nuevo el camino hacia Je-
rusalén pero, antes de abandonar Nazareth, me detuve 
de nuevo junto a la fuente.
Amanecía un día como cualquier otro: un pastor me sa-
ludó en su áspero acento galileo, una mujer se afanaba 
trabajando la huerta, el pueblo despertaba a su vida 
cotidiana, sin portentos ni milagros.
Y aquella visión fue la zarza ardiente que me reveló algo 
del Dios que volvía a sorprenderme, que cuestionaba mi 
manera de mirar y de juzgar, que me invitaba a entrar 
en el misterio de su elección: volcar su gracia sobre una 
muchacha desconocida, hacer descansar sobre ella, la 
gloria de su Espíritu, elegir la sombra de una aldea per-
dida como lugar de crecimiento y maduración del que 
había venido a ser la luz del mundo.
En medio de aquel puñado de casas, desconocido para 
casi todos, Dios había pronunciado el nombre de su Hijo 
y es allí donde éste había aprendido a escuchar y hablar, 
a nombrar el mundo y a amarlo, a ser Emmanuel, Dios-
con-nosotros-.
Esa era la acción portentosa del Señor, su verdadero 
milagro y sólo cabía responder como aría lo había 
hecho, diciendo: “Aquí estoy”, “Hágase”, “ i alma pro-
clama la grandeza del Señor”.»
Dolores Aleixandre
Esta historia es mi historia.
Adaptación
 Qué es lo que más te impresiona del relato?
75
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Lucas 1,26-38
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Vamos aescuchar ahora un texto del Evangelio de San Lucas. Es el relato de un anuncio dirigido 
a una joven de una aldea insignifi cante. Anuncio dirigido también a toda la humanidad, 
que habla de la opción de Dios de habitar nuestra tierra y hacerse hombre en ella, es decir, 
“encarnarse” en nuestra historia.
«El Ángel Gabriel fue enviado por Dios 
a una ciudad de Galilea, llamada Na-
zaret, a una virgen que estaba compro-
metida con un hombre perteneciente 
a la familia de David, llamado José. El 
nombre de la virgen era aría. El Ángel 
entró en su casa y la saludó, diciendo:
- ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor 
está contigo.
Al oír estas palabras, Ella quedó des-
concertada y se preguntaba qué podía 
signifi car ese saludo. Pero el Ángel le 
dijo:
- No temas, aría, porque Dios te ha 
favorecido. Concebirás y darás a luz un 
hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él 
será grande y será llamado Hijo del Al-
tísimo. El Señor Dios le dará el trono de 
David, su padre, reinará sobre la casa 
de Jacob para siempre y su reino no 
tendrá fi n. 
 aría dijo al Ángel:
- ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo re-
lación con ningún hombre?
El Ángel le respondió:
- El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del 
Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será 
Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parien-
ta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que 
era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto 
mes, porque no hay nada imposible para Dios.
 aría dijo entonces:
-Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según 
tu Palabra.
Y el Ángel se alejó.»
76
Para refl exionar y compartir :
 1. ¿Cómo reacciona María ante el anuncio del 
Ángel? ¿Cuál es su situación? ¿Qué adversidades 
tiene que enfrentar? ¿Por qué acepta ser madre 
en esas circunstancias? ¿Por qué quiere Dios 
hacerse uno de nosotros en su Hijo Jesús?
 2. ¿Qué anuncia a tu vida el texto de San 
Lucas? ¿Cómo recibiste la noticia cuando te 
enteraste que ibas a ser madre o padre? ¿La 
esperabas? ¿Cuáles fueron tus dudas? ¿Qué 
cambió en tu vida a partir de entonces?
 Para profundizar:
 En su infi nito amor por la humanidad, Dios decide «encarnarse» en nuestras vidas y 
nuestra historia. Encarnarse quiere decir «hacerse» persona humana. Dios envía a su 
Hijo Jesucristo a hacerse uno entre nosotros, igual en todo menos en el pecado.
 La encarnación de Jesucristo es pura iniciativa de Dios, puro regalo para la 
humanidad. Dios hace suyo todo lo humano y por eso, nada de lo que concierne a 
nuestras vidas queda fuera de su designio amoroso, nada queda fuera de su plan de 
salvación.
 Para habitar en medio de las mujeres y hombres de nuestra tierra, Dios pidió la 
colaboración de una joven mujer: María de Nazareth. Ella está atenta a los mensajes 
de Dios en su vida. Es llamada por Él, supera su natural temor y hace frente a las 
adversidades que esta nueva situación le acarrea. Responde generosamente a su 
llamado. Pronuncia un «Sí» que cambiará para siempre su existencia, un sí que 
mantiene valientemente el resto de sus días.
 En la Eucaristía, Jesús se nos regala constantemente en su Palabra, en su Cuerpo y 
en su Sangre. Encarnado, hecho hombre por y para nosotros sigue entregándose 
constantemente para la plenitud de nuestra vida personal y familiar.
3. La glesia actualiza la Palabra
 apa Juan ablo II – 
Catequesis: El Misterio 
de Cristo.
«El Hijo de Dios quiso compartir nuestra condición humana, haciéndose semejante a 
nosotros en todo, menos en el pecado. Y al elegir vivir la vida común de los hombres, 
el Hijo de Dios confi rió a esa vida un nuevo valor, elevándola a las alturas de la vida 
divina.
Dios infundió incluso en los gestos más humildes de la existencia humana una parti-
cipación de la vida divina. En Él podemos y debemos reconocer y honrar al Dios que, 
como hombre, nació y vivió como nosotros, y comió, bebió, trabajó. Cristo llevó a cabo 
las actividades necesarias a todos, de forma que sobre toda la vida y todas las acti-
vidades de los hombres, elevadas a un nivel superior, se refl eja el misterio de la vida 
divina. Para quien vive a la luz de la fe, el misterio de la Encarnación penetra también 
las actividades temporales, infundiendo en ellas el fermento de la gracia.»
77
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A María, que supo acoger en su vientre al Hijo de Dios, le pedimos nos ayude 
a guardar en el corazón aquello que su Hijo nos ha querido manifestar este día.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué queremos transmitir a nuestros hijos e hijas?
 Cómo podemos hacerlo?
78
C. Propuesta de Catequesis Familiar
Oración de envío:
Cántico de los Filipenses (2, 5-11)
Jesús, a pesar de su condición divina,
no se aferró a su categoría de Dios.
Al contrario, se despojó de su rango
y tomó la condición de esclavo,
haciéndose uno de tantos.
Así, presentándose como simple hombre,
se abajó, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz.
Por eso Dios lo encumbró sobre todo
y le concedió el nombre sobre todo nombre;
de modo que al nombre de Jesús
toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo;
y toda boca proclame
que Jesús, el esías, es Señor
para gloria de Dios Padre. 
Amén.
 Actividad:
 El adulto o los adultos encargados de la catequesis en la familia, preparan un lugar, 
con el altar familiar, la Biblia y una vela o cirio.
 Invitan a la familia a comenzar el encuentro rezando la oración del Ángelus con que 
la Iglesia recrea las palabras que el Ángel del Señor dirigió a la Virgen María y lo que 
Ella respondió, momento que conocemos como la «Anunciación».
 A partir de esta oración, conversan acerca de cuál fue el anuncio que Dios, a través 
del Ángel, hace a la Virgen María.
 Luego comparten y anotan aquellos anuncios de Dios que están recibiendo o 
descubriendo en la Catequesis de Iniciación a la Vida Eucarística.
 Dan gracias a Jesús por estar presente y encarnado en medio de la familia, en medio 
de todas sus realidades, de sus sueños y esperanzas, y formulan un compromiso 
familiar de asistencia a la Eucaristía para recibir en ella los anuncios de Dios, las 
buenas noticias de sus enseñanzas.
 Se proponen aprender y rezar en familia, la oración del Ángelus.
79
Oración inicial:
 . ACOG DA
POEMA DE GABRIELA MISTRAL
El establo
Al llegar la medianoche y romper en llanto el Niño, 
las cien bestias despertaron y el establo se hizo vivo...
y se fueron acercando y alargaron hasta el Niño 
sus cien cuellos, anhelantes como un bosque sacudido.
Bajó un buey su aliento al rostro y se lo exhaló sin ruido, 
y sus ojos fueron tiernos, como llenos de rocío...
Una oveja lo frotaba contra su vellón suavísimo, 
y las manos le lamían, en cuclillas, dos cabritos...
Las paredes del establo se cubrieron sin sentirlo 
de faisanes y de ocas y de gallos y de mirlos.
Los faisanes descendieron y pasaban sobre el niño 
su ancha cola de colores; y las ocas de anchos picos
arreglábanle las pajas; y el enjambre de los mirlos era 
un vuelo palpitante sobre del recién nacido...
Y la Virgen entre el bosque de los cuernos, sin sentido, 
agitada iba y venía sin poder tomar al Niño.
Y José sonriendo iba acercándose en su auxilio... 
¡Y era como un bosque todo el establo conmovido!
Gabriela Mistral
 Elijan una frase o estrofa que les llame más la atención o que 
les resuene signifi cativamente por algo. 
 Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el 
principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 . NUESTRO CAM NO
«EL NACIMIENTO DE JESÚS»
«Le llegó el tiempo de ser madre;
y María dio a luz a su Hijo primogénito...
“Hoy,en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador,
que es el Mesías, el Señor.”»
 Lc 2,6-7.11)
ENCUENTRO
11
80
A. Síntesis del encuentro anterior
 . NUESTRO CAM NO
Ideas fundamentales del encuentro anterior
B. Encuentro de Catequesis Familiar
 Cómo resultó la actividad de la catequesis en la familia? 
 Qué es lo que más valoran de ella?
Si realizaron la actividad propuesta: Aprendieron la oración del Ángelus? 
81
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior, miramos con admiración la Encarnación del Hijo de Dios en las entrañas 
de la Virgen María. Hoy, queremos contemplar el nacimiento de Jesús en el pesebre de Belén y 
reconocer su deseo de volver a nacer en nuestras vidas.
1. Experiencia de vida
Texto del Antiguo 
Testamento, tomado 
del Libro del profeta 
Miqueas (5, 1-4b):
«Así dice el Señor:
Pero tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe 
de Israel. Su origen es desde lo antiguo, de tiempo inmemorial. Los entrega 
hasta el tiempo en que la madre dé a luz, y el resto de sus hermanos retor-
nará a los hijos de Israel. En pie, pastoreará con la fuerza del Señor, por el 
nombre glorioso del Señor, su Dios. Habitarán tranquilos, porque se mostra-
rá grande hasta los confi nes de la tierra, Y éste será nuestra paz.»
 A partir de la lectura del texto, respondemos la siguiente pregunta:
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Qué se anuncia para la aldea de Belén?
 El Evangelio de hoy continúa el relato de San Lucas que hicimos en el encuentro anterior. 
Hoy nos cuenta como fue el Nacimiento de Jesús, Hijo de Dios, hecho hombre por amor a 
nosotros. 
82
 Para refl exionar y compartir:
 1. ¿Qué es lo que más te impresiona del 
relato del nacimiento de Jesús? ¿Por qué se 
menciona la ciudad de Belén en el texto?
 2. ¿Cómo reaccionás ante el acontecimiento del 
nacimiento de Jesús hoy en tu vida personal 
y familiar? ¿Es tu corazón un «pesebre» para 
que Cristo nazca? ¿Podría serlo?
 Para profundizar:
 
 Jesús nace en Belén, una pequeña aldea que es parte de las profecías del pueblo de Israel, 
que esperaba un Mesías liberador, un rey descendiente del trono de David, que daría a la 
nación todo el esplendor anunciado por los profetas.
 En aquella noche de Belén, resplandece la luz de Dios en medio de la tiniebla de la 
humanidad. La salvación anhelada y anunciada se hace realidad con el nacimiento del 
Mesías, el Señor. Envuelto en pañales y acostado en un pesebre, anuncia la Salvación de los 
humildes, asumiendo su misma condición.
 El nacimiento de Jesús hace realidad lo que el Ángel anunció a la Virgen María. Es el 
Emmanuel, el «Dios con nosotros», que manifi esta su misericordia entrañable. Dios muestra 
su rostro y hace resplandecer su gloria en la fragilidad de un niño nacido entre las pajas.
«Apareció un decreto del emperador Augus-
to, ordenando que se realizara un cen-
so en todo el mundo. Y cada uno iba 
a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia 
de David, salió de Nazaret, ciu-
dad de Galilea, y se dirigió a Belén 
de Judea, la ciudad de David, para 
inscribirse con María, su esposa, que 
estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser 
madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en 
pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban 
no había lugar para ellos.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno 
sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel 
del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintie-
ron un gran temor, pero el Ángel les dijo: “No teman, porque les 
traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: 
Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salva-
dor, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de 
señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto 
en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el 
Ángel, apareció de pronto una multitud del ejérci-
to celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a 
Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres 
amados por Él!”
Después que los ángeles volvieron al cielo, los pas-
tores se decían unos a otros: “Vayamos a Belén, y 
veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha anun-
ciado”.
Fueron rápidamente y encontraron a María, a José 
y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, 
contaron lo que habían oído decir sobre este niño, 
y todos los que los escuchaban quedaron admira-
dos de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las 
meditaba en su corazón.»
to, ordenando que se realizara un cen-
estaba embarazada.
«Apareció un decreto del emperador Augus- Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salva-
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
 según San Lucas 2,1-19
83
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
 Los pastores son los primeros en recibir el anuncio del nacimiento. Esa noticia los 
llena de alegría. Un gozo que debe comunicarse y hacerse crecer, porque Dios ha 
nacido «para todo el pueblo», «para todos los pueblos». Por eso cantan los Ángeles la 
Gloria de Dios y anuncian la paz. 
 Esta es también la alegría que nos quiere inundar hoy. Nuestro corazón, nuestra 
vida, nuestra familia, el mundo entero, es el pesebre en donde Jesús quiere y está 
naciendo. Dejemos que su claridad ilumine todos los ámbitos de nuestra existencia. 
Dejemos que su amor impregne todos los rincones de nuestro vivir.
 Recorramos con gozo el camino de la Catequesis, acerquémonos confi ados a la 
Eucaristía como lugar, como pesebre, en donde podemos reconocer y adorar al 
Señor, al Emmanuel, al Dios con nosotros.
3. La glesia actualiza la Palabra
 apa Benedicto XVI, 
Rezo del Ángelus, 
11 de diciembre 
de 2005.
«Queridos hermanos y hermanas: 
En muchas familias, siguiendo una hermosa y consolidada tradición, inmediatamente 
después de la fi esta de la Inmaculada (8 de diciembre) se comienza a montar el pesebre, 
para revivir juntamente con aría los días llenos de conmoción que precedieron al naci-
miento de Jesús. Construir el pesebre en casa puede ser un modo sencillo, pero efi caz, de 
presentar la fe para transmitirla a los hijos. 
El pesebre nos ayuda a contemplar el misterio del amor de Dios, que se reveló en la po-
breza y en la sencillez de la cueva de Belén. El pesebre puede ayudarnos a comprender 
el secreto de la verdadera Navidad, porque habla de la humildad y de la bondad miseri-
cordiosa de Cristo, el cual “siendo rico, se hizo pobre” por nosotros. Su pobreza enriquece 
a quien la abraza y la Navidad trae alegría y paz a los que, como los pastores de Belén, 
acogen las palabras del Ángel: “Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto 
en pañales y acostado en un pesebre”. Esta sigue siendo la señal, también para nosotros, 
hombres y mujeres del siglo XXI. No hay otra Navidad.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A la Virgen María, que dio a luz al Redentor, le pedimos que nos ayude a 
guardar en el corazón aquello que su Hijo nos ha regalado en este encuentro.
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
84
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Qué queremos transmitir a nuestros hijos e hijas?
 Cómo podemos hacerlo?
 Oración de envío:
 Contemplen la imagen del Nacimiento de Jesús. Hagan silencio ante él y piensen en aquello 
que más les ha impactado de lo vivido en este encuentro. 
 Imaginen que son uno de los personajes del pesebre. Piensen cómo se hubiesen sentido al 
estar en ese lugar y ante tan grande acontecimiento.
 Dialoguen con Jesús y agradezcan la invitación que Él te hace a compartir la alegría de su 
nacimiento, con gestos concretos, principalmente en medio de los más pobres y humildes.
 Finalicen proclamando en voz alta, aquello que los Ángeles entonaron esa noche en Belén:«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.»
 Actividad: 
 Reunirse como familia en torno al altar familiar y a la Biblia.
 Pedir a los niños que dibujen el pesebre, la escena del 
nacimiento de Jesús. 
 Preguntarse qué pueden hacer o vivir al interior de la familia 
para acoger el nacimiento constante de Jesús en sus vidas. 
Anotarlo en el dibujo.
 Pensar y decidir un compromiso concreto con la Catequesis 
Familiar y la Eucaristía, como un camino que ayuda a ir 
preparando la vida para el nacimiento permanente de Jesús.
 Finalizar repitiendo la oración del Ángelus, que aprendieron 
en el encuentro anterior.
85
Himno de la celebración del Bautismo de Jesús
A la orilla del Jordán, descalza el alma y los pies,
bajan buscando pureza doce tribus de Israel.
Piensan que a la puerta está el esías, el Señor,
y que, para recibirlo, gran limpieza han de tener.
Bajan hombres y mujeres, pobres y ricos también,
y Juan sobre todos ellos derrama el agua y la fe.
 as, ¿por qué se ha de lavar el Autor de la limpieza?
Porque el bautismo hoy empieza y Él lo quiere inaugurar. 
Amén.
 . NUESTRO CAM NO
A. Síntesis del encuentro anterior
Oración inicial:
 . ACOG DA
«JESÚS, ENVIADO DEL ADRE, VIVE EN EL ES ÍRITU»
«Se abrieron los cielos y el Espíritu Santo descendió sobre Él, en forma 
de paloma. Y se oyó una voz desde el cielo que decía:
“Este es mi Hijo amado en quien me complazco...”»
 Mc 1,10-11)
Ideas fundamentales del encuentro anterior
ENCUENTRO
12
86
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior contemplamos 
el Nacimiento de Jesús; hoy queremos 
agradecer al adre el envío 
de su Hijo amado, que actúa 
por el Espíritu y que 
nos invita a escucharlo. 
 Cómo resultó la actividad de la catequesis en la familia?
Si realizaron la actividad sugerida: 
 Es la familia un lugar que acoge el nacimiento de Jesús? 
 Tomaron un compromiso concreto que ayude a preparar su nacimiento? 
B. Encuentro de Catequesis Familiar
87
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
1. Experiencia de vida
Completen la siguiente fi cha para luego compartir entre todos(as).
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
Mi nombre:
Mi fecha de Nacimiento:
Escribo el nombre de mis padres:
¿Qué actitudes manifi estan que soy hijo?
¿Conozco alguna razón o motivación
por la que me pusieron este nombre?
Mi fecha de Bautismo:
¿Conozco alguna razón por la que me 
bautizaron o por la que no he sido bautizado?
Escribo el nombre de mis hijos:
¿Qué actitudes manifi estan que soy padre/madre?
«Juan Bautista predicaba, diciendo:
“Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy dig-
no de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he 
bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”.
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por 
Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Es-
píritu Santo descendía sobre Él como una paloma; y una voz desde el cielo 
dijo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección”».
† Evangelio de nuestro Señor 
Jesucristo según San Marcos 1,7-11
88
Para refl exionar y compartir:
 1. ¿Qué te llama la atención del texto leído? ¿Qué 
aparece como lo central en el relato? ¿Cuáles 
son los personajes principales y qué relación se 
puede ver entre ellos? 
 2. ¿Con qué actitudes manifi estan que 
son Hijos amados de Dios? ¿Cómo 
puedes anunciar esta realidad hoy?
 Para profundizar:
 Nos narra el Evangelio que Jesús, igual que nosotros, fue bautizado. En su 
Bautismo se afi rma que el tiempo del Mesías esperado se ha inaugurado; 
que Él es el Hijo amado del Padre, que Él vive en el Espíritu y que en este 
Espíritu inicia su misión. Nosotros(as), como todos aquellos que estuvieron 
en el Jordán, estamos llamados a escuchar al Hijo amado del Padre.
 En el Bautismo de Jesús se anticipa nuestro propio Bautismo: por el agua 
nacemos a una nueva vida, somos hechos Hijos e Hijas en Cristo y recibimos 
el Espíritu Santo, para ser testigos del amor de Dios en la historia.
 En el Bautismo, Dios nos incorpora a una comunidad de vida y amor, a 
la Iglesia. En el Bautismo Dios mismo pronuncia nuestro nombre y nos 
dice:…sos mi hijo(a) muy amado, en quien puse mi predilección. 
 Celebrando la Eucaristía participamos de esa comunidad de vida y amor, 
en la que el Bautismo nos ha incorporado. Participamos de la vida de la 
Iglesia y celebramos, como familia, que somos hijos(as) de Dios, que Cristo 
vive en medio nuestro y que su Espíritu nos anima para hacer realidad su 
Reino en medio de este mundo.
3. La glesia actualiza la Palabra
« refacio de la Misa del 
Bautismo del Señor»: «…Es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque en el Bautismo de Cristo en el Jordán
has realizado signos prodigiosos, para manifestar el misterio del 
nuevo Bautismo:
hiciste descender tu voz desde el cielo, 
para que el mundo creyese que tu Palabra habitaba entre nosotros; 
y por medio del Espíritu, manifestado en forma de paloma, ungiste 
a tu siervo Jesús,
para que los hombres reconociesen en Él al esías, enviado
 a anunciar la salvación a los pobres…»
89
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A la Virgen María, atenta siempre a las palabras y gestos de su Hijo Jesús, le 
pedimos que nos ayude a guardar en el corazón aquello que el Señor nos 
ha regalado en este encuentro.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 Qué queremos transmitir a nuestros hijos e hijas?
 Cómo podemos hacerlo?
90
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad: 
 Se reúnen como familia en torno a la imagen de Jesús y a la Biblia e invitan 
a cada integrante para que cada uno escriba su nombre en una hoja y lo 
adorne de la mejor manera posible. 
 En la misma hoja se anota la fecha del Bautismo de cada uno(a) y luego la 
frase: Soy hijo amado de Dios.
 Si algún miembro de la familia no ha sido bautizado, dialogan acerca de la 
posibilidad y conveniencia de hacerlo.
 Asumen algún compromiso familiar con el que den testimonio de nuestro 
amor a Dios Padre.
 Rezan juntos la oración de los Hijos de Dios: PADRE NUES RO.
 Finalizan haciendo el signo de la cruz sobre la frente de los hijos, 
pronunciando su nombre y añadiendo: «Sos hijo amado de Dios y mío».
Oraciones de petición:
 Cristo, que para enseñarnos un camino de humildad, te abajaste 
recibiendo el Bautismo de Juan, danos un espíritu de humilde servicio 
a todas las personas.
 Cristo, que por tu Bautismo nos hiciste hijos del Padre, concede el 
espíritu de hijos a todos los que te buscan con sinceridad.
 Cristo, que en tu Bautismo nos diste nueva vida, haz de todos nosotros 
anunciadores de tu Evangelio en el mundo.
 Recemos la oración que nos hace hermanos, hijos de un mismo Padre: 
PADRE NUES RO.
Oración de envío:
91
v 
 ELEBRA IÓN DE ENTREGA 
DEL PADRE NUESTRO
SALUDO
Sacerdote: 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
R.: Amén.
Queridos hermanos y hermanas: Todos nosotros somos hijos de Dios. Él 
es nuestro Padre. El día que nos bautizaron, Dios nos adoptó como hijos 
e hijas suyos. Nuestros papás y mamás son muy importantes para todos, 
pero Dios es Padre también de ellos. Él es Padre desde que creó todas las 
cosas del mundo, y especialmente al ser humano. Jesús lo llamó «Abbá», 
que se traduce por «Papá», una forma afectuosa y familiar de llamar al 
padre: ¡Es que Jesús quería mucho a Dios, y Dios lo quería mucho a Él! Hoy 
queremos recordar con un corazón agradecido que Jesús le enseñó a sus 
discípulos a rezar, y la oración que les enseñó es el Padre nuestro.
Guía: 
 antemos con fuerza el canto «Bendecid a Dios». 
PALABRA DE DIOS YENTREGA DEL PADRE NUESTRO
Guía: 
Escuchemos ahora la Palabra de Dios.
Lector/a: 
Del Evangelio de san Mateo: Jesús enseña a sus discípulos a orar.
Guía: 
Miremos ahora, todos, el cartel del Padre nuestro. Tomémonos todos de 
las manos. Lo vamos a leer despacio, sin apurarnos, en clima de recogi-
miento y oración.
Todos: 
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santifi cado sea tu Nombre,
venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. 
Amén.
Guía: 
Para poder rezar el Padre nuestro sin olvidar la enseñanza de Jesús, vamos 
a escribirlo en un papel que se le va a entregar a cada niño y a cada niña. 
Lo pueden copiar del cartel grande. Mientras, cantamos el canto: «Aclaró» 
o «Haces nuevas todas las cosas».
ORA IÓN OMUNITARIA
Sacerdote: 
El Padre nuestro nos invita a santifi car el nombre del Padre Dios. Le da-
mos gracias ahora por todo lo bueno que nos da. ¿De qué queremos darle 
gracias, niños y niñas?
Sacerdote: 
El Padre nuestro nos invita a pedir por nuestras necesidades. ¿Qué quere-
mos pedirle al Padre en este día, niños y niñas?
Sacerdote: 
El Padre nuestro nos enseña a pedir al Padre bueno que nos proteja y 
nos libre de todo mal. ¿De qué males queremos que nos proteja el Padre, 
niños y niñas?
BENDI IÓN (ORA IÓN) FINAL
Sacerdote: 
Al terminar esta tercera celebración, le damos gracias al Padre Dios por-
que también a nosotros hoy Jesús nos ha enseñado a orar, como hizo 
con sus apóstoles. Desde ahora en adelante nunca vamos a olvidar esta 
oración y la vamos a rezar todos los días.
¿Quieren Padres, niños y niñas, rezar cada día esta oración que Jesús nos 
ha dejado? 
Todos los Padres, Niños y Niñas: Sí. 
Sacerdote: El Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Sacerdote: 
A todos ustedes, niños y niñas, catequistas, papás y mamás, los bendiga 
Dios todopoderoso, Él que es Padre, Hijo y Espíritu Santo.
R.: Amén.
Guía: 
Para fi nalizar cantemos a nuestra Madre la Virgen: «Santa María del 
 amino».
92
 nidad 5
Jesús proclama 
el reino de Dios
 . ACOG DA «SALMO DE LA PALABRA DE VIDA»
Quiero, Señor, hacer de tu Palabra un camino para mi vida;
quiero amar tu voluntad de todo corazón.
Quiero guardar puro mi camino cumpliendo tu Palabra;
de todo corazón te ando buscando, Señor Dios mío.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
Quiero ser discípulo tuyo y ponerme a tu escucha cada día;
quiero hacer de tu Palabra la norma que me guíe, paso a paso,
y encontrar en tus mandatos y preceptos mis delicias.
Abre mis ojos, Señor, a la luz y al calor de tu Palabra.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
Sostenme en pie, fortaléceme con la fuerza de tu Palabra;
aléjame del camino de la mentira y que siga tu ley de amor.
Quiero correr por el camino de tus mandamientos, Señor,
y guardarlos en el corazón y hacerlos vida.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
Tu Palabra de verdad alumbra mis pasos por el sendero.
En tu Palabra he puesto mi esperanza día y noche;
con todo corazón quiero empeñarme en cumplir tu voluntad,
y que mis caminos sean siempre tus caminos.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
«JESÚS NOS ENSEÑA ALABRAS DE VIDA»
«El que escucha mis palabras, dice Jesús, y las pone en práctica,
puede compararse a un hombre sensato
que edificó su casa sobre roca.»
 Mt 7,24-27)
Oración inicial:
ENCUENTRO
31
95
 . NUESTRO CAM NO
A. Síntesis del encuentro anterior
B. Encuentro de Catequesis Familiar
Ideas fundamentales del encuentro anterior
C. Lo que hoy queremos hacer
En la celebración que tuvimos en el encuentro anterior, recibimos la Oración del Padre nuestro y 
profundizamos sus enseñanzas. Hoy, queremos reconocer que las enseñanzas de Jesús, que pro-
clamamos en cada Eucaristía, son fuente de vida.
 Pudieron realizar como familia la actividad acordada? Cómo resultó?
 Qué aspectos positivos destacan?
96
1. Experiencia de vida
 Según las indicaciones del catequista, integrate a alguno de los grupos 
para cumplir el encargo de construir una casa segura y fi rme. Cada 
grupo dibuja la casa que quiere construir en un pliego de papel. Es de 
vital importancia que especifi quen en el dibujo las características del 
terreno y qué materiales de construcción utilizarían para la obra.
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Vamos a escuchar ahora un relato del Evangelio de San Mateo, que nos 
habla precisamente de la construcción de una casa. Escuchemos con 
atención.
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Mateo 7,24-27
«Así, todo el que escucha las palabras que acabo 
de decir y las pone en práctica puede comparar-
se a un hombre sensato que edifi có su casa so-
bre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los 
torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la 
casa; pero ésta no se derrumbó, porque estaba 
construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no 
las practica puede compararse a un hombre 
insensato, que edifi có su casa sobre arena. Ca-
yeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, 
soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta 
se derrumbó, y su ruina fue grande.»
Al contrario, el que escucha mis palabras y no 
las practica puede compararse a un hombre 
insensato, que edifi có su casa sobre arena. Ca-
yeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, 
soplaron los vientos y sacudieron la casa: ésta 
se derrumbó, y su ruina fue grande.»
97
Para refl exionar y compartir:
 Para profundizar:
 Para el evangelista San Mateo, construir la casa es construir la vida misma. La vida 
se pone en relación con llevar o no a la práctica la enseñanza escuchada.
 La enseñanza de Jesús, transmitida en su Palabra, se presenta como la roca fi rme, 
como el terreno seguro sobre el cual se puede edifi car la propia vida. Quien 
construye su vida sobre la Palabra de Jesucristo es un hombre o mujer prudente y 
será llamado sabio, porque construye sobre la roca del amor de Dios.
 La Palabra de Jes es una palabra confi able, distinta de nuestras palabras humanas 
que resultan, a veces, inconsistentes y vacías. Su Palabra es roca y no arena. Ella es 
capaz de transformar a quien la escucha, la acoge y la practica.
 Este camino de iniciación a la Vida Eucarística nos regala la posibilidad de conocer 
las enseñanzas de Jesús, de interpretarlas en comunidad y, con la ayuda del Espíritu 
Santo, ponerlas en práctica, para que ellas sean el fundamento de nuestra vida 
personal, familiar y social.
 En cada Eucaristía tenemos el regalo de poder escuchar la Palabra del Señor, recibir 
su enseñanza, compartirla en comunidad para cimentar en ella nuestras vidas.
 1.- ¿Qué te llama la atención del texto leído? ¿De 
qué clase de construcciones habla el texto? 
¿Quiénes según el texto, construyen su casa 
sobre roca? ¿Quiénes sobre arena?
3. La glesia actualiza la Palabra
Discurso del apa Benedicto 
XVI, durante el Congreso 
internacional “La Sagrada 
Escritura en la vida de 
la Iglesia”. Roma, 14 de 
septiembre de 2005.
«La Iglesia es una comunidad que escucha y anuncia la Palabra de Dios. La 
Iglesia no vive de sí misma sino del Evangelio y encuentra siempre y de nuevo 
su orientación en él para su camino. Es algo que tiene que tener en cuenta 
cada cristiano y aplicarse a sí mismo: sólo quien escucha la Palabra puede 
convertirse después en su anunciador. No debe enseñar su propia sabiduría, 
sino la sabiduría de Dios.
La Iglesia sabe bien que Cristo vive en las Sagradas Escrituras. Precisamente 
por este motivo, siempre ha tributado a las EscriturasDivinas una veneración 
parecida a la dedicada al mismo Cuerpo del Señor. Por esta razón, San Jeróni-
mo decía con razón: “la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo.”»
2.- ¿ Pensás que tu vida está cimentada sobre las 
enseñanzas de Jesús? ¿Es su Palabra roca 
fi rme en la cual podés confi ar? ¿Hay algún 
aspecto de tu vida que esté cimentado 
sobre arena? 
98
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A María, la Madre de la Palabra, la Virgen de la escucha, el Modelo de la fi de-
lidad a las Sagradas Escrituras, le pedimos que nos ayude a guardar la Palabra 
de su Hijo en el corazón. 
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 Qué destacamos hoy como lo fundamental para transmitir a los hijos? 
Pensemos entre todos cómo podemos hacerlo.
99
C. Propuesta de Catequesis Familiar
Oración de envío:
Tu Palabra es más rica para mí que la plata y el oro.
Tu Palabra es para mi boca más dulce que la miel.
Tu Palabra es antorcha para mis pasos por el camino.
Tu Palabra es manantial que apaga mi sed.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
Yo amo tu Palabra y gozo al sentirme en comunión contigo.
yo espero tu Palabra y ella es respuesta a mis preguntas.
yo cumplo tu Palabra y ella me da fuerza como nadie;
yo creo en tu Palabra y ella alimenta mi pobre fe.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
 antén mi corazón firme en el proyecto de tu Palabra.
que tu Palabra sea siempre la alegría de mi corazón.
que yo me incline siempre a guardar tus mandamientos,
y que busque en tus mandatos el camino de la salvación.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.
¡La Palabra de Dios es vida, la Palabra de Dios es amor!
SALMO DE LA PALABRA DE VIDA – II PARTE
 Actividad: 
 Se reúnen como familia en torno al altar familiar y a la Biblia. 
 En una hoja de papel, algún miembro de la familia dibuja el contorno de la casa 
en que viven.
 Luego, cada uno de los integrantes del núcleo familiar comenta actitudes o 
vivencias que consideran importantes para cimentar sólidamente la vida de 
familia. Otro integrante de la familia las va anotando al interior del dibujo.
 Poner especial atención en la necesidad de cimentar la vida familiar en las 
enseñanzas de Jesús, comprometiéndose a escuchar con mayor atención la 
Palabra del Señor en la Eucaristía. Anotarlo también en papel.
 Colocar ese dibujo bajo la Biblia o cerca de ella y tratar de que permanezca ahí 
como testimonio del compromiso adquirido.
 Finalmente rezan juntos el Salmo 118.
100
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
Oración inicial:
A. Síntesis del encuentro anterior
«LOS SIGNOS DE LA VIDA NUEVA»
«Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven:
los ciegos ven y los paralíticos caminan;
los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan 
y la Buena Noticia es anunciada a los pobres.»
 Mt 11,5-11)
Señor Jesús, nos reunimos nuevamente en tu nombre,
ayudanos a descubrir juntos las enseñanzas de tu Palabra
y a reconocer los prodigios de tu amor.
Enseñanos a descubrir los signos de vida nueva
que nos regalás cada día. 
Amén.
Ideas fundamentales del encuentro anterior
ENCUENTRO
41
101
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
C. Lo que hoy queremos hacer
En nuestra reunión anterior reconocimos las enseñanzas de Jesús como aquella roca fi rme sobre la 
cual podemos construir nuestra vida. Hoy queremos identifi car en las acciones de Jesús los signos 
de una vida nueva.
B. Encuentro de Catequesis Familiar
 Pudieron realizar como familia la actividad acordada? Cómo resultó?
 Qué es lo que más destacan de ella? En qué les ayudó como familia?
1. Experiencia de vida
1. Dos bomberos son capaces de dar la vida por salvar a otros de las llamas.
2.
3.
4.
5.
Signos del actuar de Dios que descubro en el mundo actual. Por ejemplo:
Completá el siguien-
te cuadro que habla 
de los signos de Dios 
que se pueden des-
cubrir en el mundo 
actual.
102
Para refl exionar y compartir:
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 En los Evangelios se nos relatan signos que acompañaban la enseñanza 
de Jesús y que mostraban el poder transformador de su presencia en 
la vida de las personas y del mundo. Escuchemos uno de estos relatos.
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Mateo 11,2-6
 1. ¿Qué nos llama la atención del 
relato? ¿Cuál es la pregunta que le 
hacen a Jesús? ¿Cómo responde 
Él? ¿Qué relación vemos entre la 
identidad de Jesús y los signos que 
realiza?
«Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de 
Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle:
—¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?
Jesús les respondió:
 —Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los cie-
gos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purifi -
cados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena 
Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien 
Yo no sea motivo de tropiezo!»
2. ¿De qué cegueras, sorderas, cojeras quisieras 
que Jesús te sane? ¿Qué signos del poder 
transformador de Jesús descubrís en tu vida 
personal y familiar? ¿Qué signos de la compasión 
de Dios con los que sufren podemos reconocer 
hoy en nuestra sociedad?
103
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
 Para profundizar:
 La enseñanza de Jesús no sólo es transmitida a través de su Palabra sino que 
va siempre acompañada de hechos concretos que transforman la vida de las 
personas. 
 Las acciones de Jesús a favor de las personas se convierten en signos, en 
demostraciones de quién es Él y de que su Reino es una realidad que es fuente 
de amor, verdad y libertad para todos.
 Jesús es la imagen del Padre, es su Palabra, y todo su actuar refl eja su ser. 
Sus gestos son expresivos y sus palabras los aclaran. En los signos o milagros 
descubrimos también el testimonio constante de cómo se compadece del que 
sufre, especialmente del pobre. Estos milagros muestran su poder y su amor.
 Los signos de Jesús y de su Reino están también presentes en nuestra vida 
cotidiana. Al participar de la Eucaristía no sólo escuchamos su Palabra, sino 
que a partir de ella reconocemos su actuar y nos comprometemos con la 
extensión de su Reino en nuestro mundo.
3. La glesia actualiza la Palabra
 apa Juan ablo II, «Los 
milagros de Jesús, signos 
del amor» (Catequesis del 
9 de diciembre de 1987).
«Los milagros de Cristo, narrados en los Evangelios, son revelación del amor de Dios 
hacia el hombre, particularmente hacia el hombre que sufre, que tiene necesidad, que 
implora la curación, el perdón, la piedad. Son, pues, "signos" del amor misericordioso 
proclamado en el Antiguo y Nuevo Testamento. Especialmente, la lectura del Evan-
gelio nos hace comprender y casi «sentir» que los milagros de Jesús tienen su fuente 
en el corazón amoroso y misericordioso de Dios que vive y vibra en su mismo corazón 
humano.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A la Virgen María, que supo reconocer en el actuar de su Hijo Jesús los signos de una vida nueva, le 
pedimos nos ayude a guardar su mensaje.
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
104
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Qué vamos a compartir de este encuentro con nuestros hijos?
 Cómo vamos a hacerlo?
Oración de envío:
 Dispongamos nuestro corazón para agradecer a Dios Padre, las 
enseñanzas de su Hijo Jesús, en su Palabra y en sus gestos de 
misericordia.
 Leamos en voz alta el cuadro grupal que completamos con los 
signos de su presencia en nuestro mundo actual.
 Hagamos silencio para agradecer en lo íntimo la vida nueva 
que nos regala el Señor.
 Finalicemos rezando juntos el Padre nuestro.Actividad: 
 La familia se reúne en torno al altar familiar y la Biblia.
 Luego elige uno de los siguientes textos bíblicos: arcos 8,22-26, ateo 14, 1-21 o 
Juan 11,1-4.38-44 y lo lee en voz alta.
 Dialogan tratando de descubrir, en ese texto concreto, cómo en la práctica de 
Jesús, en sus acciones y gestos, el Reino de Dios se hace presente transformando 
la vida de las personas.
 Comparten luego, acerca de cómo se hacen o se pueden hacer realidad signos 
semejantes en la vida de la familia.
 Se proponen como familia realizar una actividad que sea signo de la presencia de 
Jesús para otros que lo necesiten. (Por ejemplo: visitar a algún enfermo).
 Finalmente se encomiendan a la Virgen María, que estuvo siempre atenta a las 
Palabras y signos de su Hijo Jesucristo, rezando el Ave María.
105
 . ACOG DA
 . NUESTRO CAM NO
Señor Jesús, que viviste la alegría de amar y ser amado.
¡Qué hermoso es el regalo de la amistad!
Nos dijiste, Jesús, que somos tus amigos. 
Enseñanos a valorar el don de tu amistad,
a ser fieles y perseverantes en ella.
Enseñanos a vivir siendo amigos siempre,
a compartir lo que somos, lo que tenemos;
a entregar nuestro cariño, sin esperar que nos den primero.
Cambiá nuestros corazones
para que busquemos siempre lo que hace felices a los demás.
Amén.
A. Síntesis del Encuentro Anteri0r
«JESÚS NOS LLAMA AMIGOS»
«Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.
Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer 
todo lo que oí de mi adre.
Yo les mando que se amen los unos a los otros.»
(Juan 15,12-17)
Oración inicial:
Ideas fundamentales del encuentro anterior
ENCUENTRO
51
106
B. Encuentro de Catequesis Familiar
C. Lo que hoy queremos hacer
 En nuestra reunión anterior identifi camos en las acciones de Jesús los 
signos de una vida nueva. Hoy queremos agradecer a Jesús por ser 
nuestro amigo, por querer establecer con nosotros una relación de 
amistad.
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
 Qué actividad realizaron como familia para ser signo de la presencia 
de Jesús en medio de quienes lo necesitan?
1. Experiencia de vida
 El siguiente relato nos narra un hecho de la vida de San Maximiliano 
María Kolbe, un sacerdote franciscano polaco, misionero por algunos 
años en Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial fue detenido e 
internado en un campo de concentración.
 En los campos de concentración, murieron cientos de miles de 
personas. Eran principalmente judíos, pero también católicos.
«El Padre aximiliano entra en el campo la tarde del 28 de mayo de 1941 junto a otros 320 presos. Al entrar, 
se les decía que los judíos tenían el derecho de vivir dos semanas y los sacerdotes católicos un mes.
La mañana del 29 de mayo despertó a los 320 prisioneros con un deshumanizante programa. Desnudados, 
fueron sometidos a una ducha colectiva de violentos chorros de agua fría. Después fueron golpeados y es-
carnecidos obscenamente por sus desnudeces, para luego ser revestidos de raídas casacas, muchas de ellas 
aun manchadas de sangre. Cada casaca lleva un número. Desde ahora en adelante, cada preso no será más 
que un número. El del Padre aximiliano aría Kolbe era el 16670.
El bloque 14 había salido para la cosecha de unas parcelas de trigo. Aprovechando algún descuido de los 
guardias, un preso se fugó. Por la tarde, al pasar lista, se descubrió el hecho. El terror congeló los corazones 
de aquellos hombres. Todos sabían la terrible amenaza del jefe:”Por cada evadido, 10 de sus compañeros 
de trabajo, escogidos al azar, serían condenados a morir de hambre en el bunker o sótano de la muerte.”»
107
Al día siguiente, los otros bloques siguen sus faenas diarias. Los del bloque 14 han 
de quedar en posición de atención en la explanada bajo el sol calcinante de verano, 
sin comer ni beber. A las 21 horas se distribuyó la comida. Pero no para el bloque 14. 
Estos pobres observaron cómo sus raciones eran tiradas de las ollas al desagüe. Al 
romper fi las todos van a la cama sabiendo que al día siguiente diez de entre ellos 
serían escogidos para el bunker de la muerte. Ya había ocurrido en dos ocasiones.
Al día siguiente, a las 18 horas, el comandante del campo se planta de brazos cru-
zados ante sus víctimas. Un silencio de tumba sobre la inmensa explanada, atesta-
da de presos sucios y macilentos. “El fugitivo no ha sido hallado... Diez de ustedes 
serán condenados al bunker de la muerte... La próxima vez serán veinte”.
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Los evangelistas quieren anunciarnos y contagiarnos con la experiencia 
del Reino que nos regala Jesús en sus Palabras y en sus hechos. San 
Juan se propone , de manera particular, mostrarnos que este Reino 
también se hace realidad a través de la invitación que el propio Jesús 
nos extiende para ser sus amigos. Escuchemos con atención.
Con total desprecio a la vida humana, los condenados son escogidos al azar. ¡Este!... ¡Aquel!... grita el co-
mandante. Aterrorizado, cada condenado sale de las fi las, sabiendo que es el fi nal.
“¡Adiós, adiós, mi pobre esposa! ¡Adiós, mis hijitos, hijitos huérfanos!”, dice sollozando un condenado. Su 
nombre era Francisco.
Las palabras de Francisco sin duda tocan el corazón de muchos presos, pero en el corazón del Padre Kolbe 
hacen más. ientras los diez condenados responden al grito: “¡Quítense los zapatos”, porque deben ir des-
calzos al lugar del suplicio; de improviso ocurre lo que nadie podía imaginarse.
El P. aximiliano salió de las fi las y quitándose la gorra, se puso en actitud de ¡fi rme! ante el comandante. 
Este sorprendido, dirigiéndose al Padre, dijo: “¿Qué quiere este cerdo polaco?” El P. aximiliano, apuntando 
la mano hacia Francisco, ya seleccionado para la muerte, contestó: “Soy sacerdote católico polaco; soy an-
ciano; quiero tomar su lugar, porque él tiene esposa e hijos...”. El comandante maravillado, pareció no hallar 
fuerza para hablar. Después de un momento, con un gesto de la mano, pronunciando la palabra ¡Raus! 
¡Fuera!..., ordenó a Francisco que regresara a su fi la. De este modo, el P. aximiliano aría Kolbe tomó el 
lugar del condenado.
“Los diez pasaron ante nuestras fi las declara un testigo, y entonces observé que el Padre Kolbe seguía al 
último, y sostenía a tientas a otro de los condenados, más débil que él, que no era capaz de caminar con sus 
propias fuerzas.”
El sacrifi cio del P. Kolbe, provocó la consternación entre las autoridades del campo, pero admiración y respe-
to entre los presos. En el campo casi no se notaban manifestaciones de amor al prójimo. Un preso rehusaba 
a otro un mendrugo de pan. En cambio, él había dado su vida por un desconocido.
El sol se estaba hundiendo en el horizonte detrás de las tétricas alambradas. El cielo estaba tomando los 
colores rojos de los mártires. “Fue una magnifi ca puesta del sol, una puesta nunca vista”, relatan los pocos 
supervivientes de esa tarde de fi nes de julio de 1941. En medio del odio, brilló más fuerte el amor que Dios 
nos concede. "No hay amor más grande que dar la vida por un amigo”».
108
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Juan 15,12-17
«Éste es mi mandamiento: Ámense los 
unos a los otros, como Yo los he amado. 
No hay amor más grande que dar la 
vida por los amigos. 
Ustedes son mis amigos si hacen lo que 
Yo les mando.
Ya no los llamo servidores, porque el 
servidor ignora lo que hace su señor; yo 
los llamo amigos, porque les he dado a 
conocer todo lo que oí de mi Padre.
No son ustedes los que me eligieron a 
mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y 
los destiné para que vayan y den fruto, 
y ese fruto sea duradero.
Así, todo lo que pidan al Padre en mi 
Nombre, Él se los concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los 
unos a los otros.»
Para refl exionar y compartir:
 1.- ¿Qué te llama la atención del texto leído? Según 
él, ¿cuál es la medida del amor? ¿Quiénes 
son siervos y quiénes amigos? ¿Cuál es el 
mandamiento que refl eja la amistad?2.- ¿Por qué y para qué nos elige Jesús? 
¿ enés una relación de amistad con Él? 
¿Por qué sí? ¿Por qué no? ¿Qué aporta a 
tu vida la amistad con Jesús? ¿A qué te 
sentís llamado cuando descubrís que 
Jesús te ama hasta el extremo de dar la 
vida por vos?
109
 Para profundizar:
 En los textos del Antiguo estamento se narra constantemente que Israel 
fue el pueblo amado y elegido por Dios. En los Evangelios, y en particular 
en este texto de San Juan, se afi rma que cada uno de nosotros es «amado y 
elegido» de manera particular por Jesús.
 Elegidos por Él para ser sus «amigos» y «amigas». Aquellos con los que 
comparte todos sus secretos. Amigos a los que entrega toda la intimidad de 
su relación con el Padre Dios. Amigos, por los que ha llegado al extremo de 
entregar la vida.
 La amistad que Jesús nos regala es un acontecimiento extraordinario para 
nuestras vidas. Nuestra relación con Él no es de siervos, ni de temor. Es una 
relación que está marcada por el cariño y el amor. Un amor que descubrimos 
en su vida, en sus palabras, en sus enseñanzas, en sus gestos, en su entrega 
sin límites.
 La medida de su amor se convierte en mandato para nuestras vidas. Amar 
como Él nos amó será la manera de responder a su amistad. 
 Al participar de la Eucaristía, acudimos al encuentro del AMIGO 
VERDADERO. Al comulgar con su Cuerpo y Sangre nos alimentamos de su 
presencia salvadora. Él se nos da por entero, nos regala su misma vida. Allí 
encontraremos siempre al AMIGO invitándonos al diálogo, al encuentro. Allí 
lo encontraremos siempre como fuente inagotable de vida y de vida eterna.
3. La glesia actualiza la Palabra
Santa Teresa de Jesús: 
«Libro de la Vida» (22,6.10):
«Con tan buen amigo presente, con tan buen capitán que se puso primero en el 
padecer, todo se puede sufrir: es ayuda y da esfuerzo, nunca falta; es amigo ver-
dadero».
«Este Señor, amigo nuestro, es por quien nos vienen todos los bienes. Él nos en-
señará. iremos su vida que es el mejor modelo. ¿Qué más queremos de un tan 
buen amigo al lado, que no nos dejará en los trabajos y sufrimientos, como hacen 
los del mundo? Bienaventurado el que de verdad le ame y siempre lo traiga junto 
a sí. ientras puedan no estén sin tan buen amigo». 
110
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
A María, Madre y amiga, le pedimos nos enseñe a cultivar y cuidar la 
amistad con su Hijo Jesús.
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 Qué vamos a compartir de este encuentro con nuestros hijos?
 Cómo vamos a hacerlo?
 Actividad: 
 La familia se reúne en torno al altar familiar y a la Biblia. 
 Juntos arman un rompecabezas que lleva por un lado una imagen de Jesús y por el 
reverso escrita la palabra AMIGO.
 Dialogan luego respondiendo a las siguientes preguntas: ¿Es Jesús nuestro amigo? 
¿En qué lo notamos? ¿Somos nosotros amigos de Jesús? ¿En qué lo notamos?
 Leen en voz alta el texto del Eclesiástico 6,14-17 (Antiguo estamento) y conversan 
acerca del signifi cado de la amistad que propone el texto.
C. Propuesta de Catequesis Familiar
111
 Después de compartir, entre todos hacen un acróstico, que consiste 
en formar una nueva palabra con cada una de las letras de la 
palabra AMIS AD. Estas nuevas palabras tienen que expresar una 
característica de la amistad que Jesús nos regala, por ejemplo:
A - mor.
M
I
S
 
A
D
 Defi nen un compromiso familiar que muestre nuestra amistad con 
Jesús y con los demás, especialmente a quienes más la necesiten.
 Finalizan rezando juntos la siguiente oración:
Señor Jesús, gracias por ser nuestro amigo,
 por caminar junto a nosotros.
Gracias por ser refugio fiel y seguro, 
por ser remedio para nuestras vidas.
Ayudanos a descubrir el tesoro de tu amistad
en lo concreto de la vida
 y en el Sacramento de la Eucaristía. 
Ayudanos a vivir tu Reino,
regalando a otros el don de tu amistad.
Ayudanos a ser reflejo de tu amor,
amando hasta el extremo.
Amén.
112
Oración de envío:
 La oración de gratitud brota espontáneamente al contemplar el regalo de la 
Amistad que Jesús te ofrece. Fijá tu mirada en la imagen de Jesús.
 Repetí mentalmente varias veces y sin apuro, la siguiente frase:
«Jesús amigo, lo diste todo por mí y yo te doy tan poco…».
 A continuación encontrarás la oración de un amigo de Jesús: San Francisco 
de Asís, que agradecido de los bienes que Dios le regala, se dispone a 
responder a esa amistad con las actitudes de su propia vida.
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, que yo ponga amor.
Donde haya ofensas, que yo ponga perdón.
Donde haya discordia, que yo ponga unión.
Donde haya error, que yo ponga verdad.
Donde haya duda, que yo ponga fe.
Donde haya desesperanza, que yo ponga esperanza.
Donde haya tinieblas, que yo ponga luz.
Donde haya tristeza, que yo ponga alegría.
Haz que no busque tanto el ser consolado como el consolar,
el ser comprendido como el comprender,
el ser amado como el amar.
Porque dando es como se recibe.
Perdonando es como se obtiene perdón.
 uriendo es como se resucita a la Vida Eterna.
 La invitación queda abierta para que durante la semana, al menos una vez, 
visites al amigo Jesús que te espera siempre. Podés saludarlo en el Sagrario 
y rezar alguna oración, o repetir la frase que acabamos de orar. Podés 
visitarlo también en el hermano que te necesita, que está enfermo, solo, 
abandonado, encarcelado.
 El amigo Jesús es fi el, no falla, siempre espera. Manifestale tu amor y amistad.
113
 ELEBRA IÓN DE 
ELE IÓN Y LLAMADO
SALUDO Y RESENTACIÓN
Guía:
Queridos papás, mamás y niños: pongámonos de pie y comen-
cemos nuestra celebración cantando «El Testigo».
Sacerdote: 
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. 
Todos: Amén.
Sacerdote: 
Ya han transcurrido cerca de cuatro meses desde que iniciamos 
este proceso de atequesis Familiar. No siempre nos ha sido 
fácil participar, pero estamos agradecidos porque hemos ido 
conociendo mejor a Jesús y a la comunidad de los creyentes, a 
su Iglesia. Ahora queremos hacer un alto en este camino para 
agradecer a Dios por los dones recibidos y para confi rmar nues-
tra voluntad de continuar en este camino.
Oremos: Padre bueno, Tú que nos has llamado para conocer 
mejor a tu Hijo, haz que acojamos sus palabras de vida y las 
pongamos en práctica, para llegar así a ser fi eles discípulos su-
yos. Por risto nuestro Señor.
Todos: Amén.
LITURGIA DE LA ALABRA
Lector/a: Lee 1 Sam 3, 1-10.
Guía: 
 antemos juntos «Tu Palabra me da vida».
ELECCIÓN Y LLAMADO: 
AQUÍ ESTOY, SEÑOR
Sacerdote:
Queridos niños y niñas, queridos papás y mamás: Desde el día 
en que fuimos engendrados a la vida, ya fuimos elegidos y lla-
mados por Dios. Pero ese llamado generalmente queda allí, en 
el fondo de nuestro corazón, sin que tomemos conciencia de 
que existe. Hoy hemos tomado conciencia. Por eso, como el 
niño Samuel, le vamos a responder a Dios, agradecidos porque 
nos quiere y confía en nosotros para que seamos sus discípulos.
Guía: 
Nuestro párroco (o: el sacerdote / diácono) va a llamar ahora a 
cada niño y niña por su nombre. Ellos se van a ir poniendo de pie 
cuando sean nombrados y van a responder: Aquí estoy, igual 
que el niño Samuel.
Sacerdote: Nombre del niño o niña.
El niño se levanta y desde el puesto dice en voz 
alta:
Niño/a: Aquí estoy.
 OMPROMISO Y ORA IÓN
Guía: 
Invitamos a todos los papás y mamás a ponerse de pie. Por fa-
vor, colóquense detrás de sus hijos y pónganles su mano dere-
cha sobre el hombro, para responder a las preguntas que hará 
el sacerdote.
Sacerdote: 
Niños y niñas, ustedes han respondido: «Aquí estoy» cuando 
han sido llamados. En realidad, es el Señor quien los ha ama-
do desde siempre, quien los llama hoy y quien los invita, junto 
con sus padres, a continuar este camino de iniciación a la vida 
eucarística. ¿Quieren hoy renovarsu compromiso para seguir 
caminando en esta catequesis?
Niños/as: Sí, queremos.
Sacerdote:
Y ustedes, papás y mamás, que también han sido llamados 
por el Señor a formar en la fe a estos niños y niñas, que por su 
voluntad han nacido del amor que ustedes se tienen, ¿quieren 
seguir acompañando a sus hijos e hijas en este hermoso camino 
que han iniciado?
Papás/Mamás: Sí, queremos.
114
Sacerdote:
Padre Dios, bendice a estos papás, a estas mamás, y a estos ni-
ños y niñas que se comprometen hoy a continuar el camino que 
han iniciado en la atequesis de Iniciación a la Vida Eucarística. 
No permitas que se desanimen en ningún momento, dales per-
severancia y alegría, espíritu de participación y de compromiso, 
y condúcelos, con la fuerza de tu Espíritu, hacia un conocimien-
to cada vez más profundo de tu Amor y de tu Bondad. Te lo pe-
dimos por Jesucristo, nuestro Señor.
Papás/Mamás y Niños: Amén.
Sacerdote:
Elevemos ahora nuestra oración al Señor, que siempre nos escu-
cha y está atento a nuestras necesidades. Respondamos a cada 
oración diciendo: Escúchanos, Señor, te rogamos.
Un Niño: 
Señor Jesús, tú nos has invitado a conocerte mejor. Regálanos 
un corazón como el tuyo, atento a la voz del Padre y dispuesto a 
aprender más cada día. Roguemos al Señor.
Todos: Escúchanos, Señor, te rogamos.
Un Papá:
Señor, te agradecemos esta oportunidad que tenemos, como 
papás y mamás de estos niños, de crecer en la fe y de acom-
pañarlos en el camino hacia su vida eucarística. Ayúdanos a ser 
dignos de esta responsabilidad que pones en nuestras manos. 
Roguemos al Señor.
Todos: Escúchanos, Señor, te rogamos.
Una Niña:
Señor Jesús, te damos gracias por nuestros papás y mamás. Te 
pedimos que junto con ellos podamos responder cada día mejor 
a tu llamado. Roguemos al Señor. 
Todos: Escúchanos, Señor, te rogamos.
Una Mamá:
Dios nuestro, te pedimos que nunca dejes de estar en el centro 
de nuestra familia. Que sepamos querernos de verdad y estar 
unidos siempre, como la Virgen María, san José y Jesús. Rogue-
mos al Señor.
Todos: Escúchanos, Señor, te rogamos.
Sacerdote: 
A ti, Dios uno y trino, comunidad de amor, te presentamos nues-
tras súplicas. Que tu elección y llamado encuentren en nosotros 
un oído atento a tu voz y un corazón abiertos a tu gracia. on 
gran alegría por estos niños y niñas que junto con sus padres 
han manifestado hoy su deseo de continuar el camino de la 
catequesis, oremos con las palabras que Jesús mismo nos ha 
enseñado. Tomémonos de las manos.
Todos: Padre nuestro…
BENDICIÓN FINAL
Sacerdote: 
Dios Padre, que nos ha dado a su Hijo Jesús para nuestra salva-
ción, confi rme en ustedes su llamada, para que sean verdaderos 
amigos de Él y puedan anunciar con valentía y sinceridad que 
el Reino de Dios ha llegado para todos, especialmente para los 
pobres y necesitados.
Todos: Amén.
Sacerdote: 
Y la bendición de Dios, Padre Omnipotente, descienda sobre 
ustedes y los acompañe siempre, en el nombre del Padre y del 
Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Sacerdote: 
En esta inmensa alegría, vamos en paz.
Todos: Demos gracias a Dios.
Guía: 
Para terminar nuestra celebración de Elección y Llamado, can-
temos con mucha alegría a la Virgen María, que también fue 
elegida por Dios para ser la madre de Jesús y de todos nosotros. 
 antemos «La elegida».
115
 
 nidad 6
Jesús nos llama 
a la conversión
 . ACOG DA
Oración inicial:
 Oramos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 El Salmo 102 pone en nuestros labios un canto de alabanza por la misericordia 
que Dios ha tenido con nosotros a lo largo de nuestras vidas:
«LA ÉRDIDA DE LA AMISTAD CON DIOS»
«Un hombre rico comía espléndidamente cada día. 
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, 
cubierto de llagas, y con ganas de saciarse 
de lo que tiraban de la mesa del rico.»
(Lucas 16,19-21)
Bendice al Señor, alma mía,
alabe todo mi ser su santo nombre.
Bendice alma mía, al Señor,
y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todas tus ofensas
y te cura de todas tus dolencias.
Él rescata tu vida de la tumba,
te corona de amor y de ternura.
El Señor es ternura y compasión,
lento a la cólera y lleno de amor;
si se querella, no es para siempre,
si guarda rencor, es sólo por un rato.
Como el oriente está lejos del occidente,
así aleja de nosotros nuestras culpas.
como la ternura de un padre con sus hijos
es la ternura del Señor con los que le temen.
Bendigan al Señor todas sus obras,
en todos los lugares de su dominio.
¡Bendice, alma mía, al Señor! 
 Elijan una frase de este Salmo y eleven su oración al Señor, repitiendola en silencio o en voz alta.
ENCUENTRO
61
119
 . NUESTRO CAM NO
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
A. Síntesis del Encuentro Anterior
B. Encuentro de Catequesis Familiar
Ideas fundamentales del encuentro anterior
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior agradecimos a Jesús por ser nuestro amigo, por que-
rer establecer con nosotros una relación de amistad. Hoy queremos reconocer 
cómo el pecado es un rompimiento de la amistad con Dios, con los demás 
y con el mundo.
 Pudieron realizar como familia la actividad acordada? Cómo resultó? Si 
realizaron el acróstico: qué palabras salieron?
1. Experiencia de vida
 Lean el siguiente cuento que escribe un sacerdote que nos ayudará a 
entender el tema que vamos a tratar en este encuentro. Luego, compartan 
con los demás las preguntas planteadas.
120
El juicio (Adaptación)
( amerto enapace) 
«Cuenta una leyenda fi nlandesa que hace mucho, mucho tiempo, vivía en la tierra 
un hombre muy piadoso y tranquilo, que creía actuar relativamente bien en todo. Sin 
embargo, nunca tenía compasión de nadie y despreciaba a sus empleados. Nunca 
dio un pedazo de pan a un pobre y jamás perdonó una ofensa. Le parecía que tener 
misericordia no era un mandamiento a la «altura» de él.
Finalmente, ya anciano, murió. Al llegar al palacio reservado a los buenos, encontró 
cerrada la puerta. Indignado y furibundo armó un escándalo mientras era llevado al 
infi erno. Sus santos protectores fueron ante el Rey del palacio a quejarse y pedir que 
interviniera. Y el Rey, que quiere que reine la paz en su palacio, accedió a revisar las 
cuentas. Llamó al sirviente más fornido y señalándole a este hombre, mandó que lo 
trajera.
El sirviente fue por él y se dispuso a llevarlo ante el Rey. Uno de los diablos que estaba 
en el lugar, al verlo y darse cuenta de que se lo llevaban para el palacio, aprovechó 
para huir y de un salto se aferró a las piernas del hombre que ya estaban en el aire. 
Otro diablo, repitió la estrategia y se agarró a los pies de su colega. Y así uno tras otro 
se fueron agarrando, formando una cadena. ientras el sirviente iba saliendo con 
el hombre, iba sacando a todos los diablos del infi erno como quien desenrolla una 
madeja.
El hombre que era llevado miró a sus pies, y al ver que los diablos se salvaban con él, le 
entró una tremenda indignación y comenzó a gritar:
¡Qué horror, de ninguna manera! Y comenzó a dar patadas, para librarse de toda esa 
escoria. A cada patada se soltaba un diablo, y con él se rompía la cadena, que volvía 
dando tumbos al infi erno levantando una tremenda polvareda. Desesperado el pri-
mer diablo se aferraba con las dos manos y los dientes, pero un certero taconazo lo 
tumbó, justo antes de salir de los infi ernos.
Y así llegó el hombre a presentarse ante el Rey, jadeante y satisfecho de haber mante-
nido el orden de las cosas: los buenos (como él) en la gloria, los malos en la hoguera.
Pero el Rey le miró a los ojos, y tomándolo por los hombros lo envío nuevamente a las 
tinieblas. Y luego, dirigiéndose a sus súbditos, pronunció sentencia eterna:
Un juicio sin misericordia
para quien misericordia no tuviera.
El que tenga los oídos para oír,
que escuche, por favor, y que comprenda».
 ¿Qué nos llama la atención de este cuento?
 ¿Cuál creemos que es el mensaje que nosquiere dar?
121
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 En el Evangelio de San Lucas, el evangelista de la misericordia, nos encontramos con un 
relato que nos habla de la misericordia de Dios y la invitación que nos hace a ser solidarios 
con los empobrecidos.
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
 según San Lucas 16,19-31
«Jesús dijo a los fariseos:
Había un hombre rico que se vestía de 
púrpura y lino fi nísimo y cada día hacía 
espléndidos banquetes. A su puerta, 
cubierto de llagas, yacía un pobre lla-
mado Lázaro, que ansiaba saciarse con 
lo que caía de la mesa del rico; y hasta 
los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los án-
geles al seno de Abraham. El rico tam-
bién murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio 
de los tormentos, levantó los ojos y vio 
de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. 
Para refl exionar y compartir:
 1.- ¿Qué me llama la atención del relato que 
acabamos de leer? ¿Cuál era la actitud 
del rico hacia Lázaro? ¿Qué le sucedió al 
hombre rico? ¿Qué ocurrió con Lázaro? 
 2.- ¿Cuál es el mensaje del texto para hoy? ¿Qué hace 
que, a veces, seamos insensibles a las realidades o 
necesidades de los demás? Dios Padre nos regala 
siempre su perdón y misericordia, pero ¿qué quiere 
de nosotros?
Entonces exclamó: “Padre Abraham, 
ten piedad de mí y envía a Lázaro 
para que moje la punta de su 
dedo en el agua y refresque 
mi lengua, porque estas lla-
mas me atormentan”.
“Hijo mío, respondió Abra-
ham, recuerda que has recibi-
do tus bienes en vida y Lázaro, 
en cambio, recibió males; ahora él 
encuentra aquí su consuelo, y tú, el tor-
mento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. 
De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden 
hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí”.
El rico contestó: “ e ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro 
a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los 
prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tor-
mento”.
Abraham respondió: “ ienen a Moisés y a los Profetas; que los 
escuchen”.
“No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muer-
tos va a verlos, se arrepentirán”.
Pero Abraham respondió: «Si no escuchan a Moisés y a los Pro-
fetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se 
convencerán».
Había un hombre rico que se vestía de 
púrpura y lino fi nísimo y cada día hacía 
espléndidos banquetes. A su puerta, 
cubierto de llagas, yacía un pobre lla-
mado Lázaro, que ansiaba saciarse con 
lo que caía de la mesa del rico; y hasta 
El pobre murió y fue llevado por los án-
geles al seno de Abraham. El rico tam-
Entonces exclamó: “Padre Abraham, 
ten piedad de mí y envía a Lázaro 
do tus bienes en vida y Lázaro, 
en cambio, recibió males; ahora él 
encuentra aquí su consuelo, y tú, el tor-
122
 Para profundizar:
 El texto nos habla de un hombre que «vestía de púrpura y lino fi nísimo, y todos los 
días celebraba espléndidos banquetes». En medio de su riqueza y despilfarro, tenía 
ciego el corazón para ver las necesidades ajenas. Sólo pensaba en sí mismo. Utilizaba 
los bienes sólo para satisfacer sus necesidades egoístas. En los demás sólo veía qué 
tanto facilitaban o entorpecían sus proyectos.
 ambién nos habla de otro personaje que vive una situación de extrema pobreza. 
La situación miserable de Lázaro clama al cielo y es una señal clara del contraste con 
el nivel de vida que llevaba el rico. Lázaro deseaba saciarse no con las sobras del 
banquete cotidiano, sino con las migajas que caían después de que los comensales 
se limpiaran los dedos en el pan, pero el pobre ni siquiera podía ya moverse.
 Cada vez que nos olvidamos que de Dios proceden el amor, el regalo de la vida y 
de todo bien, rompemos la relación de amistad que Él nos ofrece. Pero no sólo eso, 
además rompemos la relación de fraternidad con las otras personas y nos apegamos 
egoístamente al dominio de los bienes, cualquiera sean, olvidándonos que, desde el 
plan de Dios, su único objetivo es compartirlos. Es entonces una triple ruptura con 
Dios, con los demás y con la Creación y los bienes.
 La ceguera del corazón, la comodidad, la autosufi ciencia puede convertirnos 
cotidianamente en los ricos de la parábola. Conocemos el camino que hay que recorrer: 
tenemos la ley y los profetas, nos dice Jesús en el Evangelio. Quien no quiere escucharlos, 
no cambiará ni siquiera si alguien de entre los muertos vuelve para amonestarlo.
 Jesús, como siempre, es modelo a seguir: siendo rico se hizo pobre para enriquecernos 
con su pobreza. ¡Qué diferencia con el rico de la parábola! 
 Servir a los demás y estar especialmente atentos a las necesidades de los más 
empobrecidos. Esa es la enseñanza y la exigencia de Jesús. ener abiertos los ojos del 
corazón para descubrir las necesidades ajenas. El programa del cristiano, el programa 
de Jesús, es un «corazón que ve» dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.
3. La glesia actualiza la Palabra
Benedicto XVI, Oración del 
Ángelus: « arábola del rico 
Epulón y el pobre Lázaro».
«El rico personifi ca el uso injusto de las riquezas por parte de quien las utiliza para 
un lujo desenfrenado y egoísta, pensando solamente en satisfacerse a sí mismo, sin 
tener en cuenta de ningún modo al mendigo que está a su puerta. El pobre, al con-
trario, representa a la persona de la que solamente Dios se cuida: a diferencia del 
rico, tiene un nombre, Lázaro, abreviatura de Eleázaro (Eleazar), que signifi ca preci-
samente “Dios lo ayuda”. A quien está olvidado de todos, Dios no lo olvida; quien no 
vale nada a los ojos de los hombres, es valioso a los del Señor. La narración muestra 
cómo la iniquidad terrena es vencida por la justicia divina: después de la muerte, 
Lázaro es acogido «en el seno de Abraham», es decir, en la bienaventuranza eterna, 
123
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
mientras que el rico acaba “en el infi erno, en medio de los tormentos”. Se trata de una 
nueva situación inapelable y defi nitiva, por lo cual es necesario arrepentirse durante 
la vida; hacerlo después de la muerte no sirve para nada. 
La Virgen aría nos ayude a aprovechar el tiempo presente para escuchar y poner en 
práctica esta palabra de Dios. Nos obtenga que estemos más atentos a los hermanos 
necesitados, para compartir con ellos lo mucho o lo poco que tenemos, y contribuir, 
comenzando por nosotros mismos, a difundir la lógica y el estilo de la auténtica soli-
daridad.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A María, madre y amiga, le pedimos nos enseñe a estar atentos a las nece-
sidades de nuestros hermanos, especialmente de los que viven en situa-
ciones de miseria y pobreza.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 Cómo podemos hacerlo?
 Qué destacamos como lo fundamental del encuentro para compartir con los hijos?
124
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad:
 Se reúnen como familia en torno al altar familiar y la Biblia. 
 Comienzan rezando juntos algunas estrofas del Salmo 139.
 Buscan en un diccionario, enciclopedia, internet, algunas defi niciones de la palabra 
«misericordia».
 Leen en voz alta el texto de Mateo 18,23-25.
 A partir de ese texto, conversan en torno a las siguientes preguntas:
 - ¿Quién creemos que tuvo misericordia en ese relato?
 - ¿Qué defi nición de misericordia elaboramos a partir del texto?
 - ¿Qué querrá decir el texto para nuestras vidas?
 Contemplen la imagen de Jesús y agradezcan como familia, la infi nita bondad y 
misericordia de Dios, el regalo de su perdón.
 Pidanle que les enseñe a ser misericordiosos y clementes como Él, con los miembros 
de su familia y con todas la personas, aquellos que Jesús nos regala como prójimo, 
como hermanos a quienes tenemos que acoger en sus realidades y necesidades.
 Pidanle humildemente lacapacidad de reconocer nuestras cegueras y de 
enmendar el rumbo según su Palabra.
 Lector: Por nuestra autosufi ciencia.
 Todos: Ten piedad, Señor.
 Lector: Por convertirnos en el centro de lo que vivimos.
 Todos: Ten piedad, Señor.
 Lector: Por olvidar el sentido de nuestra existencia.
 Todos: Ten piedad, Señor.
 Lector: Por acaparar y olvidarnos de compartir.
 Todos: Ten piedad, Señor.
 Cantemos pidiendo a Dios que nos dé nueva luz para ver aquello que hoy no vemos.
Ten piedad de mi, oh Dios,
conforme a tu misericordia,
conforme a la multitud de tus piedades,
borra mis rebeliones (bis).
Lávame más y más de mi maldad
y límpiame de mis pecados (bis).
125
Oración de envío:
 Dispongámonos a agradecer al Señor el regalo de su perdón.
 Escuchemos atentamente un texto del Libro del Éxodo:
«Yahvé, Yahvé es un Dios misericordioso y clemente,
lento a la cólera y rico en amor y fidelidad.
Él mantiene su benevolencia por mil generaciones».
(Éxodo 34,6-7)
 Fijemos nuestra atención en la imagen de Jesús y poniendo 
ante Él los rostros de aquellos a quienes necesitamos 
perdonar, pidámosle que nos enseñe a ser misericordiosos y 
clementes como Él.
 Acerquémonos a la capilla o parroquia, visitemos a Jesús en el 
sagrario y pidámosle que nos regale el don de la misericordia. 
regale el don de la misericordia.
 Vayamos a la vida a perdonar como Él nos perdona.
126
 . ACOG DA
Oración inicial:
 Iniciamos el encuentro en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
 Oramos con el texto que proclamará el Lector, mientras cantamos intercalada la siguiente antífona:
Todos: Danos un corazón grande para amar, danos un corazón fuerte para luchar…
Lector: He aquí que vienen días, palabra del Señor, en que yo sellaré con la casa de Israel, una alianza nueva.
Todos: Danos un corazón…
Lector: Yo pondré mi ley en el fondo de su ser y la escribiré en su corazón.
Todos: Danos un corazón…
Lector: Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Todos: Danos un corazón…
Lector: Yo les perdonaré todas sus faltas y no me acordaré más de sus pecados.
Todos: Danos un corazón…
«JESÚS ACOGE A LOS ECADORES»
“Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.”
Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría... “Señor, yo doy la mitad de 
mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le doy cuatro veces más.”
Jesús dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa.”»
(Lc 19,5-6 y 8-9)
Oración
Prepara nuestro corazón, Señor,
para acoger en este encuentro
el don de tu Palabra y tu perdón.
Haznos experimentar el gozo
de sabernos acogidos por tu amor,
perdonados por tu misericordia,
redimidos por tu entrega.
Enseñanos a amar como tú amas,
a perdonar como tú perdonas
y a entregarnos como tú lo haces.
Amén.
ENCUENTRO
71
127
A. Síntesis del Encuentro Anterior
 . NUESTRO CAM NO
B. Encuentro de Catequesis Familiar
Ideas fundamentales del encuentro anterior
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior refl exionamos acerca del pecado, que implica un 
rompimiento de la amistad con Dios, con los demás y con el mundo. Hoy 
queremos reconocer en el perdón de Jesús a los pecadores el amor 
incondicional de Dios.
 Pudieron realizar como familia la actividad acordada? Cómo resultó? Si 
realizaron la actividad sugerida por el catequista: qué refl exión hicieron en 
torno a la misericordia?
128
1. Experiencia de vida
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
El siguiente relato nos cuenta un hecho que habla del 
cambio de vida que puede tener una persona cuan-
do se encuentra con Jesús y experimenta su perdón.
«Saulo era un judío nacido en Tarso. Siendo aún joven 
había hecho sus estudios en Jerusalén y era discípulo 
del gran Rabino Gamaliel. Era uno de los que, con más 
ardor, perseguía a los cristianos. Incluso, logró una au-
torización escrita para detener y encarcelar a los cristia-
nos en Damasco.
A eso se dirigía un día, cuando de repente se vio rodea-
do de una gran luz. Cayó a tierra y escuchó una voz que 
le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” 
Saulo preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?” La voz le dijo: 
“Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en 
la ciudad y se te dirá lo que debes hacer”.
Saulo se levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos 
abiertos, no veía nada. Pasó tres días sin ver la luz y sin 
comer ni beber.
Cuando volvió a Jerusalén, los cristianos le tenían mie-
do y no creían que se hubiese convertido en discípulo de 
Jesús. Entonces Bernabé lo tomó consigo, lo presentó a 
los apóstoles y les contó que Saulo, quien desde enton-
ces se llamó Pablo, había visto al Señor en el camino, lo 
que le había hablado y cómo en Damasco había predi-
cado valientemente a Jesús.
Comenzó entonces a convivir con los seguidores de Je-
sús, evangelizando con valentía. Este fue el momento 
en que la gracia divina produjo en Pablo una gran revo-
lución interior: de perseguidor de cristianos pasó a ser 
Apóstol del Señor.
Sus mismas palabras, dan cuenta del cambio que pro-
duce en la vida encontrarse con la persona de Jesús:
“Todo lo considero pérdida comparado con el bien su-
premo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor; por Él doy 
todo por perdido y lo considero basura con tal de ganar-
me a Cristo y estar unido a Él” (Flp, 3,8-9a).»
Vida de San Pablo
 isionero Infatigable
P. Miguel Jordá Sureda
Adaptación
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 Los Evangelios nos comunican de muchas maneras 
el amor de Jesús por la humanidad. Se hizo uno 
de nosotros, igual en todo menos en el pecado. 
Cada una de sus palabras y gestos nos hablan de 
acogida y de perdón. El relato del Evangelio de San 
Lucas, que leeremos a continuación, nos da 
 una muestra de su misericordia y perdón. 
 Ese perdón que nos levanta y nos da 
 siempre la posibilidad de enmendar el rumbo.
129
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Lucas 19,1-10)
«Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciu-
dad. Allí vivía un hombre muy rico llamado 
Zaqueo, que era el jefe de los publicanos1. 
Él quería ver quién era Jesús, pero no podía 
a causa de la multitud, porque era de baja 
estatura. Entonces se adelantó y subió a un 
sicómoro2 para poder verlo, porque iba a 
pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba 
y le dijo: “Zaqueo, baja pronto, porque hoy 
tengo que alojarme en tu casa.” 
Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con 
alegría.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: 
“Se ha ido a alojar en casa de un pecador.” 
Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: 
“Señor, yo doy la mitad de mis bienes a los 
pobres, y si he perjudicado a alguien, le 
doy cuatro veces más.”
Y Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación 
a esta casa, ya que también este hombre 
es un hijo de Abraham, porque el Hijo del 
hombre vino a buscar y a salvar lo que es-
taba perdido”».
Para refl exionar y compartir:
 1.- ¿Qué me ha llamado la atención del 
encuentro de Jesús con Zaqueo? ¿Qué 
difi cultades tiene que superar Zaqueo 
para encontrarse con Jesús? ¿Qué pasa 
en la vida de Zaqueo a partir de su 
encuentro con Jesús? 
 2.- ¿Qué difi cultades experimentás en tu vida para 
encontrarte con Jesús? ¿Sentís que Jesús te 
acoge tal cual sos, dispuesto a perdonarte? 
¿Qué debería cambiar en tu vida si te encontrás, 
como Zaqueo, con la mirada de Jesús y escuchás 
su invitación a quedarse en tu vida? ¿Estás 
dispuesto a aceptar su invitación y cambiar de 
vida?
1. Los publicanos cobran los impuestos a favor de Roma; por eso son tan poco queridos por los israelitas.
2. Higuera.
130
 Para profundizar:
 Zaqueo es un pecador, pero Jesús lo mira y le habla. Al percibir su mirada 
y oír la invitación que Jesús le hace, Zaqueo se alegra y lo reconoce como 
Señor. La misericordia de Jesús, hecha perdón, le devuelve su dignidad.
 El recaudador de impuestos, Zaqueo, acepta la invitación del Señor, es 
perdonado. A partir deesto experimenta la conversión, da a su vida un nuevo 
rumbo, transforma en obras de misericordia el perdón que gratuitamente 
ha recibido de Dios.
 Da la mitad de sus bienes para los pobres y restituye cuatro veces más 
a quienes ha robado dinero. Devuelve mucho más de lo que la ley de la 
época le manda, sencillamente porque, quien ha recibido generosamente 
el perdón de Dios, no debe poner límites a la misericordia con el hermano.
 En el Sacramento de la Reconciliación, que vivimos y celebramos en la 
Iglesia, experimentamos el perdón que se nos regala y la acogida gratuita 
que Jesús nos brinda.
 El proceso de Catequesis nos ayuda a reconocer que nuestras debilidades y 
pecados, por graves que sean, son siempre una ocasión para experimentar 
el amor misericordioso y desconcertante de Jesús.
 Al inicio de cada Eucaristía reconocemos nuestros pecados e invocamos la 
misericordia de Dios. De este modo nos disponemos a escuchar la Palabra 
de Dios y a recibir el Pan de Vida.
3. La glesia actualiza la Palabra
Juan ablo II, 
Meditación.
El Padre no permanece ni lejano ni indiferente ante el drama humano, sino que se 
conmueve ante toda necesidad de misericordia. Esta conmoción interior que es fru-
to del amor que nos tiene le lleva a actuar inmediatamente respetando siempre, 
claro está, el radio de acción de nuestra libertad, don de Dios mismo. Es así que Él 
una y otra vez, ya desde la caída inicial, se inclinó hacia su criatura humana, llegando 
a ser “la cruz (de su Hijo) la inclinación más profunda de la Divinidad hacia el hombre 
y todo lo que el hombre de modo especial en los momentos difíciles y dolorosos 
llama su infeliz destino...
Ante el pecado de los hombres, ante nuestros pecados, el Padre no se ha guardado 
para sí su inagotable riqueza de amor, sino que la derrama sobre nosotros y nos la 
comunica en abundancia gracias a su Hijo... porque Dios es amor. Y sobre todo el 
amor es más grande que el pecado, que la debilidad, que la vanidad de la Creación, 
más fuerte que la muerte; es amor siempre dispuesto a aliviar y a perdonar, siempre 
dispuesto a ir al encuentro con el hijo prodigo” (Redemptor hominis, 25).
Ante tanta misericordia, podemos preguntarnos: ¿Qué más pudo haber hecho el Pa-
dre por nosotros? ¿Qué más? ¿Y qué haré yo para corresponder a tanta bondad y a 
tanto amor?
131
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
A la Virgen María, Madre de la misericordia, le pedimos nos ayude a confi ar 
siempre en el perdón que nos ofrece su Hijo Jesús.
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 Qué destacamos como lo fundamental del encuentro para compartir con 
los hijos?
 Cómo podemos hacerlo?
C. Propuesta de Catequesis Familiar
 Actividad: 
 Se reúnen en torno al altar familiar y a la Biblia. 
 Se coloca junto a la Biblia un cartel que diga: «Gracias, Jesús».
 Se comienza el encuentro escuchando o cantando alguna canción que exprese 
agradecimiento, gratitud al Señor. 
132
Oración de envío:
 Hacemos silencio para agradecer al Señor el perdón que nos regala.
 Contemplamos la imagen de Jesús y nos dejamos mirar por Él. 
Agradecemos su infi nita misericordia.
 erminamos orando con la Oración inicial.
 Nos comprometemos a perdonar como Dios mismo nos perdona.
 Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.
 Se invita a algún miembro de la familia a ir leyendo en 
voz alta una acción de gracias y al resto de la familia a 
decir después de cada una de ellas en voz alta: ¡Gracias, 
Jesús!
 - Por permitirnos conocerte y acercarnos a ti… 
 - Por brindarnos la capacidad de ser familia… 
 - Por acogernos y perdonarnos siempre… 
 - Por el don de tu Palabra… 
 - Por el regalo de la Eucaristía…. 
 Comparten luego experiencias u ocasiones en las que 
cada uno se ha sentido perdonado en la familia. Después 
que cada uno expresa se intercala: ¡Gracias, Jesús!
 Leen en voz alta el texto de Colosenses 3,13.
 Agradecen a Jesús por entregarnos siempre y gratuita-
mente su amor y su perdón.
 Finalizan rezando juntos el Padre nuestro, poniendo 
especial cuidado en pedir al Padre nos enseñe a 
perdonar como Él nos perdona.
133
 . ACOG DA
Oración inicial:
 Oramos en el nombre del Padre
 y del Hijo y del Espíritu Santo.
 Amén.
 En un clima de recogimiento,
 dispongamos el corazón para 
 acoger lo que Jesús quiere regalarnos 
 en este encuentro, dejándonos
 ayudar por la Palabra de Dios para 
 hacer oración:
 . NUESTRO CAM NO
A. Síntesis del Encuentro Anterior
«JESÚS NOS INVITA A RECIBIR EL ERDÓN»
«“ adre, pequé contra el Cielo y contra ti; 
no merezco ser llamado hijo tuyo...”
“Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto 
y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado.”»
(Lc 15,22 y 24)
« ira: hoy te pongo delante la vida y el bien, 
la muerte y el mal.
Si obedeces los mandatos del Señor, tu Dios, 
siguiendo sus caminos, guardando sus preceptos, 
mandatos y decretos, vivirás y crecerás.»
(Dt 30,15-16)
 Pedimos a Jesús nos enseñe a acoger cada día la vida que quiere regalarnos 
y a vivir de acuerdo a su Palabra.
Ideas fundamentales del encuentro anterior
ENCUENTRO
81
134
B. Encuentro de Catequesis Familiar
C. Lo que hoy queremos hacer
En el encuentro anterior reconocimos a través del perdón de Jesús, el amor 
incondicional de Dios a los pecadores. Hoy queremos acoger la invitación 
de Cristo a recibir su perdón en el Sacramento de la Reconciliación.
 . APREND ENDO A V V R EN LA FE
1. Experiencia de vida
 Leé en forma personal algunos versículos del Salmo 50 que narran 
la experiencia de quien se siente necesitado del perdón de Dios. 
Después de leer, copiá en el espacio indicado, todas las palabras, 
frases o estrofas del mismo salmo que hoy dirigirías a Dios para pedir 
su perdón.
SAL O 50
 isericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
 Pudieron realizar como familia la actividad acordada? Cómo 
resultó? Si realizaron la actividad sugerida por el catequista: cómo 
se sintieron compartiendo momentos en que se hayan sentido 
perdonados?
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
135
SAL O PERSONAL
2. Dios nos habla por medio de su Palabra
 San Lucas, el Evangelista de la misericordia, nos cuenta a través de un emotivo relato 
cómo Dios nos espera siempre como un Padre para regalarnos su perdón y hacernos 
vivir en la alegría de su amor.
† Evangelio de nuestro Señor Jesucristo 
según San Lucas 15,11-32
«Jesús dijo: Un hombre tenía dos hijos. El menor de 
ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte de herencia 
que me corresponde”. Y el padre les repartió sus bie-
nes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo 
que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus 
bienes en una vida inmoral. 
136
Para refl exionar y compartir:
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel 
país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio 
de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo 
para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las 
bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. 
Entonces recapacitó y dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen 
pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Aho-
ra mismo iréa la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra 
el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame 
como a uno de tus jornaleros”. Entonces partió y volvió a la casa 
de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profun-
damente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: 
“Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado 
hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus servidores: “ raigan enseguida la 
mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en 
los pies. raigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y fes-
tejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba 
perdido y fue encontrado.”
Y comenzó la fi esta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya 
cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la dan-
za. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué signifi caba 
eso. Él le respondió: “ u hermano ha regresado, y tu padre hizo ma-
tar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo”.
Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entra-
ra, pero él le respondió: “Hace tantos años que te sirvo, sin haber 
desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste 
un cabrito para hacer una fi esta con mis amigos. ¡Y ahora que ese 
hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mu-
jeres, haces matar para él el ternero engordado!”
Pero el padre le dijo: “Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo 
mío es tuyo. Es justo que haya fi esta y alegría, porque este hermano 
tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido 
encontrado.”»
 1.- ¿Qué te llama la atención del relato que 
hemos leído? ¿Por qué el hijo decide 
regresar? ¿Cuál es la actitud del padre 
cuando el hijo llega a casa? ¿Cuál es la 
actitud del hermano mayor?
 2.- ¿Con cuál de los personajes de la parábola 
te identifi cás? ¿Por qué? ¿Qué imagen de 
Dios descubrís para tu vida? ¿Cómo podrías 
prepararte para recibir el abrazo de su perdón 
en el Sacramento de la Reconciliación?
137
 Para profundizar:
 Lejos de la casa del padre y en una tierra extraña, las condiciones se vuelven 
adversas. El hijo menor, que había abusado de su derecho al pedir a su 
padre repartir la herencia, ahora tiene que ajustarse a las condiciones que 
le impone un desconocido en un país extranjero. Como él, todos hemos 
experimentado que la existencia se hace más difícil cuando rompemos la 
amistad con Dios.
 El hijo menor se da cuenta que él ha pecado. Él mismo ha desordenado y 
arruinado su vida. Eso es el pecado: romper nuestra propia vida, romper el 
proyecto de Dios para con nosotros y romper la relación con el hermano.
 Consciente de su pecado, no se deja hundir por la desesperación, sino que 
toma la única decisión lúcida: «levantándose, volvió a su padre».
 Cuando vuelve a casa, con el amargo sabor de la derrota y la conciencia de 
pecado, dice el Evangelio, que al padre se «le conmovieron las entrañas». 
Recoge de nuevo en su regazo al hijo perdido. «Lo vio de lejos, salió 
corriendo se le echó al cuello, lo cubrió de besos». Él toma la iniciativa y 
vuelve a introducir en sus entrañas de padre al hijo que se fue.
 Le vuelve a otorgar la categoría correspondiente en el seno de la familia: el 
traje, los vestidos, el anillo, las sandalias describen como el padre restituye a 
su hijo la dignidad perdida.
 Lo besa como padre y como amigo. No aplica con el hijo ningún tipo de 
justicia basado en modelos humanos, pues si así hubiese sido el hijo no 
tendría derecho a nada de los bienes familiares, y tendría que tratarlo como 
un jornalero más. En cambio, cuando regresa, el padre no le pide razones de 
su comportamiento, ni le reprocha su traición, sino que lo acoge como hijo.
 El hermano mayor siguió trabajando en el campo, mientras su hermano 
desperdiciaba la parte de su herencia. Durante largos años sirvió a su padre 
sin desobedecer una sóla orden, pero nunca disfrutó de un cabrito para 
celebrar con los amigos. Ha vivido una existencia triste y cerrada a la bondad 
del padre. Siente ira por la actitud de su hermano. No puede entender que 
el padre lo acoja con un amor tan intenso. Se niega a entrar en la casa para 
participar de la fi esta. ambién se niega a dejarse amar por su padre. El padre 
le dice: ¡tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo! No dejarse querer 
por el Padre, por Dios, es también una manera de huir de la casa paterna, de 
echar a perder el amor que Dios nos da.
138
3. La glesia actualiza la Palabra
Beato Carlos de Foucault: 
«El hombre se levantó y lo 
siguió».
«¡Qué bueno eres, Dios mío! ¡Cómo te apresuras a levantar a los pecadores, a gritarles: “Espe-
ranza”! ¡Cómo te muestras, desde las primeras páginas del Evangelio, como Buen Pastor, Padre 
del hijo pródigo, médico divino para los enfermos! Parece que tomas por obligación, desde las 
primeras páginas del Evangelio, repetirnos una y otra vez: “No quiero la muerte del pecador, 
sino que se convierta y viva”. Oh Dios, Padre de misericordia, nos quieres decir que hay esperan-
za y gracia incluso para los culpables, irremediablemente envilecidos, los más desgraciados, 
los más manchados por la culpa. Los que a los ojos de los hombres son los más despreciables 
y hundidos, son para ti nobles y agraciados a tus ojos. La bondad de Dios está por encima de 
todo mal posible. Aunque nuestros pecados sean como la escarlata, quedarán blancos como la 
nieve. No hay ningún momento en nuestra vida en que no sea posible empezar una existencia 
nueva separada como por un muro de nuestras infi delidades pasadas.»
A. Con la Virgen María, guardemos en el corazón
Le pedimos a María que nos enseñe a caminar por senderos de humildad, 
para retornar siempre a la casa del Padre.
 V. PREPARANDO LA CATEQUES S FAM L AR
B. ¿Cómo transmitirlo a nuestros hijos e hijas?
 María guardaba en su corazón todas las enseñanzas de Jesús.
 Qué destacamos como lo fundamental del encuentro para compartir con los 
hijos? Cómo podemos hacerlo?
139
C. Propuesta de Catequesis Familiar
Señor Jesús, reconocemos que a veces 
actuamos mal, que no vivimos 
lo que esperas de nosotros como familia.
Ayudanos a no alejarnos del camino de tu amor.
Ayudanos a reconocer en tu amor,
el camino de nuestra felicidad.
Jesús, como familia te pedimos perdón
e imploramos tu fuerza
para vivir como viviste,
para amarnos, como nos amaste,
para perdonarnos como Vos nos perdonás.
Amén.
Oración de envío:
 Dispongámonos a agradecer al Señor 
el regalo de su perdón.
 Fijemos nuestra atención en la imagen 
de Jesús.
 Repitamos en silencio: «Padre, he 
pecado contra el cielo y contra i…».
 Manifestémosle nuestro deseo de 
recibir su abrazo de perdón en el 
Sacramento de la Reconciliación.
 Recemos juntos, en voz alta, algunas 
estrofas del Salmo 50:
 isericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Amén.
Casa 
del 
Padre
 Actividad:
 Se reúnen en torno al altar familiar y la Biblia. 
 Leen juntos el letrero colocado en un lugar 
visible de la sala: «Padre: hemos pecado 
contra el cielo y contra ti…».
 La familia completa el esquema circular, en el 
cual irán anotando las actitudes que los van 
alejando de la casa del Padre.
 Una vez completado el esquema, comentan 
entre todos estas actitudes.
 Conversan a partir de la necesidad de recibir 
el abrazo de perdón de Dios a través del 
Sacramento de la Reconciliación.
 Colocan la vela encendida sobre el esquema 
que han completado como familia.
 Leen de la Biblia el texto de Oseas 11,1-4.
 Finalizan rezando juntos la siguiente oración:
Amén.
140
LITURGIA PENITEN IAL 
 ON ELEBRA IÓN DEL 
SA RAMENTO DE LA RE ON ILIAIÓN
SALUDO
Sacerdote:
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Sacerdote:
La paz, la gracia y la misericordia de nuestro Salvador estén con 
ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Sacerdote:
Queridos hermanos y hermanas: Estamos reunidos para celebrar 
una fi esta, la fi esta del perdón de Dios. Él nos quiere mucho y por 
eso perdona nuestras faltas cuando estamos arrepentidos. Hemos 
venido para decirle que nos duele cuando nos apartamos de lo 
que Él quiere de nosotros, cuando no amamos a los demás como 
Él nos ama, cuando nos olvidamos de Él, que nunca se olvida de 
nosotros.
En un momento de silencio, pidámosle que nos ayude a ver en qué 
hemos fallado, en qué podemos mejorar, y disponga nuestro cora-
zón para descubrir que su amor es más grande que nuestra falta y 
que por eso nos acercamos a recibir su perdón con total confi anza.
Oremos: 
Padre de misericordia, que no quieres el mal para 
ninguno de tus hijos, sino que todos se conviertan 
y vivan, auxilia a tu pueblo para que vuelva a ti, 
ayúdanos a escuchar tu Palabra, a confesar nues-
tros errores y pecados y a darte gracias por el per-
dón que nos das en Jesucristo, Tu Hijo amado. Te lo 
pedimos por Cristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
LITURGIA DE LA ALABRA
Guía:
Tomen asiento. Nos preparamos ahora para escuchar la Palabra de 
Dios, que está en medio de nuestra comunidad sobre este atril. 
Que nuestros oídos estén atentos a lo que el Señor nos quiere decir 
hoy y nuestros corazones estén dispuestos a la conversión.
Lector:
Lectura de la primera arta de San Juan 2,1.3-6.
Guía:
Acojamos esta Palabra cantando «Tu Palabra me da vida».
Pongámonos de pie para aclamar el santo Evangelio y cantemos con 
fuerza.
Sacerdote:
Les anuncio el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según san 
Lucas.
Todos: Gloria a i, Señor.
Lectura del Evangelio de Lucas 15,11-32: Parábola del padre mi-
sericordioso.
LITURGIA ENITENCIAL
Terminada la homilía y como signo que somos un pueblo en cons-
tante conversión, todos, incluido quien preside, recitan el «Yo con-
fi eso» de rodillas.
Guía:
Pongámonos de rodillas, que es un gesto de humildad. Nos pre-
sentamos ante el Señor como criaturas débiles, necesitadas de su 
perdón y de su amor.
Sacerdote:
Digamos juntos: 
Yo confi eso ante Dios todopoderoso, y ante uste-
des, hermanos, que he pecado mucho de pensa-
miento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por 
mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa 
 aría, siempre virgen, a los ángeles, a los santos, y 
a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante 
Dios, nuestro Señor.
141
Guía:
Tomen asiento. ada niño y niña tiene en sus manos la hoja de 
examen de conciencia. Vamos a tener ahora un momento para que 
la lean y preparen su confesión, cada uno en silencio. Mientras, los 
demás oramos.
Sacerdote:
 risto es la luz del mundo. Que Él ilumine siempre el camino de 
conversión que tenemos que hacer día a día. on Él decimos a 
nuestro Padre Dios: Padre nuestro…
Guía: Pueden apagar sus velas, niños.
Sacerdote:
 uando somos perdonados, estamos en paz con Dios y con los de-
más. Por eso vamos a hacer un signo que exprese nuestra paz y 
alegría por el sacramento celebrado.
La paz del Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Sacerdote:
 omo hijos e hijas, a quienes Dios siempre nos regala nuevas opor-
tunidades para vivir en su amistad y su amor, démonos con afecto 
un signo de paz.
BENDICIÓN FINAL
Sacerdote:
Hemos celebrado esta fi esta del perdón, tal como el padre del 
Evangelio hizo fi esta por su hijo recobrado. No queremos partir sin 
la bendición de nuestro Padre, para poder esforzarnos cada día en 
vivir en su amistad.
El Señor esté con ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Sacerdote:
Dios, Padre misericordioso, ha perdonado nuestros pecados en su 
Hijo Jesucristo y nos regala hoy una vida nueva. En esta alegría 
los bendigo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Sacerdote:
Dios nos ha mostrado su amor, nuestros pecados han sido perdo-
nados. Vamos en la alegría y en la paz del Señor.
Todos: Demos gracias a Dios.
142
LA ESTRU TURA DE LA EU ARISTÍA 
INTRODU IÓN: De la Dispersión 
a la «Reunión»
Nos acogemos mutuamente. Nuestras voces se unen.
 anto de entrada
Es el Señor quien nos ha convocado y quien nos acoge.
Saludo del presidente
Preparamos nuestros corazones para orar a Jesús.
Acto penitencial
En los días de fi esta, cantamos la gloria de Dios.
Gloria a Dios en el cielo.
El sacerdote nos invita a orar.
Oremos
Nosotros oramos.
Silencio
El sacerdote presenta nuestra oración a Dios, 
unida a la de Jesús.
Oración colecta
Nos unimos a esta oración:
Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
« risto está presente en su Palabra es Él quien nos habla, 
cuando se leen en la Iglesia las Sagradas Escrituras».
LE TURAS Y HOMILÍA
Nos sentamos. Un lector se presenta a la vista de todos.
Lectura del Antiguo Testamento
Nosotros escuchamos.
Un lector o un cantor se presenta a la vista de todos.
Salmo con su respuesta
Nosotros escuchamos y respondemos.
Un lector se presenta a la vista de todos.
Lectura del Nuevo Testamento
Nosotros escuchamos.
Un diácono o un sacerdote se preparan para leer.
Aleluya 
Nosotros nos levantamos cantando.
Proclamación del evangelio
Nosotros escuchamos.
El sacerdote o diácono (u otro) explica de qué 
manera esta Palabra se cumple hoy.
Homilía 
Nosotros nos sentamos, escuchamos e intervenimos.
Todos proclamamos la fe de la Iglesia.
Profesión de fe
Nuestra oración, como la de Jesús, es para todos 
los hombres y mujeres.
ORA IÓN UNIVERSAL
Un diácono o un laico nos propone las intenciones 
de oración:
Oremos por…
Nosotros respondemos:
Escúchanos, Señor,...
Y cuando el sacerdote concluye la oración:
Amén.
LITURGIA DE LA EU ARISTÍA
«Jesús tomó el pan... el vino... ».
PREPARA IÓN DE LAS OFRENDAS
Se llevan al altar el pan y el vino.
«Frutos de la tierra... de la vid... y del trabajo 
de hombres y mujeres».
143
Nos sentamos y nos preparamos para la acción 
que se va a realizar.
El sacerdote ora en nuestro nombre.
Oración sobre las ofrendas
Y nosotros nos unimos a la oración:
Amén.
PLEGARIA EU ARÍSTI A
Jesús dando gracias te bendijo.
El sacerdote recuerda las maravillas de Dios: 
En verdad es justo y necesario darte gracias... 
Nosotros, de pie, escuchamos.
 antamos:
Santo, santo, santo...
Que esta ofrenda sea para nosotros cuerpo 
y sangre de Cristo 
(Epíclesis de consagración): 
Nosotros miramos (contemplamos) y escuchamos.
Narración de la cena (Consagración).
Nosotros cantamos o respondemos:
Aclamación de Anámnesis
Celebrando el memorial te ofrecemos... 
(Plegaria de Anámnesis).
Que el Espíritu Santo descienda sobre los que 
van a comulgar (Epíclesis de comunión).
Acuérdate... 
(Intercesiones)
Por risto, con Él y en Él...
Nosotros nos adherimos a la plegaria eucarística:
Amén.
 OMUNIÓN
Jesús partió el pan y se lo dio...
Nos preparamos para la comunión uniéndonos 
en oración:
Padre nuestro
Oramos juntos.
Nos preparamos para la comunión con el perdón 
y el amor fraterno.
Gesto de paz 
Vamos hacia nuestros hermanos y hermanas.
Acogemos el signo del pan compartido.
Fracción del pan 
Y proclamamos (cantamos): 
 ordero de Dios...
Nos acercamos cantando...
Comulgamos con el cuerpo (y la sangre) del Señor 
afi rmando nuestra fe y adhesión: 
Amén.
Nos recogemos en silencio.
El presidente ora en nuestro nombre.
Poscomunión
Y nosotros nos unimos a la oración:
Amén.
 ON LUSIÓN: De la Reunión a la Misión
El diácono u otro ministro, da indicaciones sobre la vida
de la comunidad y anuncia próximas citas: 
Avisos
El presidente invoca la benevolencia del Señor para 
los que han participado de la celebración y ahora 
van a dispersarse. 
Bendición 
Nosotros respondemos: 
Amén.
El diácono o el sacerdote disuelven la Asamblea:
Pueden ir en paz 
Nosotros respondemos: 
Demos gracias a Dios.
( anto conclusivo)
144
ORA IONES BÁSI AS DEL RISTIANO
PADR NU STRO
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Amén.
GLORIA AL PADR 
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. 
Amén.
CR DO
Creo en Dios, Padre todopoderoso,
creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo.
Nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucifi cado, muerto y sepultado,
descendió a los infi ernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos, 
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia Católica, 
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados, 
la resurrección de la carne
y la vida eterna. 
Amén.
AV MARÍA
Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo.
Bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte. 
Amén.
ÁNG L D MI GUARDA
Ángel de mi guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día.
No me dejes sólo que me perdería.
Amén.
YO CONFI SO
Yo confi eso ante Dios todopoderoso, 
y ante ustedes, hermanos, 
que he pecado mucho de pensamiento, 
palabra, obra y omisión. 
Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María siempre Virgen, 
a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos, 
que intercedan por mí ante Dios, Nuestro Señor. 
Amén.
145
 ON EPTOS BÁSI OS DE LA FE ATÓLI A
EL DOBLE MANDAMIENTO DEL AMOR
 1. Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda 
tu mente.
 2. Amarás al prójimo como a ti mismo.
REGLA DE ORO ( fr. Mt 7, 12)
 Traten a los demás como quieran que ellos los traten a ustedes.
LAS BIENAVENTURANZAS
 Bienaventurados los pobres de espíritu: porque de ellos es el reino 
 de los cielos.
 Bienaventurados los mansos: porque ellos poseerán la tierra. 
 Bienaventurados los que lloran: porque ellos serán consolados. 
 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque 
 ellos serán saciados.
 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos obtendrán misericordia. 
 Bienaventurados los limpios de corazón: porque ellos verán a Dios. 
 Bienaventurados los pacífi cos: porque ellos serán llamados hijos de Dios. 
 Bienaventurados los que sufren persecución por la justicia, pues de ellos 
es el reino de los cielos.
LAS TRES VIRTUDES TEOLOGALES
 1. Fe
 2. Esperanza
 3. aridad
LAS UATRO VIRTUDES ARDINALES
 1. Prudencia
 2. Justicia
 3. Fortaleza
 4. Templanza
LOS SIETE DONES DEL ESPÍRITU SANTO
 1. Sabiduría
 2. Entendimiento
 3. onsejo
 4. Fortaleza
 5. iencia
 6. Piedad
 7. Temor de Dios
LOS DO E FRUTOS DEL ESPÍRITU SANTO
 1. Amor
 2. Alegría
 3. Paz
 4. Paciencia
 5. Longanimidad
 6. Bondad
 7. Benignidad
 8. Mansedumbre
 9. Fe
 10. Modestia
 11. ontinencia
 12. astidad
LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas
 2. No jurarás el nombre de Dios en vano
3. Santifi carás las fi estas
 4. Honrarás a tu padre y madre
 5. No matarás
 6. No cometerás actos impuros
 7. No robarás
 8. No levantarás falso testimonio, ni mentirás
 9. No desearás la mujer de tu prójimo
 10. No codiciarás las cosas ajenas
LOS IN O MANDAMIENTOS DE LA MADRE IGLESIA
1. Oír misa entera los domingos y fi estas de guardar
 2. onfesarse a lo menos una vez al año, durante la 
 cuaresma, en peligro de muerte, o si se ha de comulgar
 3. omulgar al menos por la Pascua de Resurrección
 4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo 
 manda la Santa Madre Iglesia
 5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades
LAS SIETE OBRAS DE MISERI ORDIA ORPORALES
 1. Visitar y cuidar a los enfermos
 2. Dar de comer al hambriento
 3. Dar de beber al sediento
 4. Dar posada al peregrino
 5. Vestir al desnudo
 6. Redimir al cautivo
 7. Enterrar a los muertos
LAS SIETE OBRAS DE MISERI ORDIA ESPIRITUALES
1. Enseñar al que no sabe
 2. Dar buen consejo al que lo necesita
 3. orregir al que yerra
 4. Perdonar las injurias
 5. onsolar al triste
 6. Sufrir con paciencia los defectos de los demás
 7. Rogar a Dios por vivos y difuntos
LOS SIETE PE ADOS APITALES
1. Soberbia
 2. Avaricia
 3. Lujuria
 4. Ira
 5. Gula
 6. Envidia
 7. Pereza
LA VIDA ETERNA
1. Muerte
 2. Juicio
 3. Infi erno
 4. Purgatorio
 5. Gloria
146
 Pág
Saludo a los Padres y Catequistas 3
PRIMERA ELEBRA IÓN: BIENVENIDA Y A OGIDA 5
Primera Unidad: Dios sale a nuestro encuentro en su Hijo Jesucristo 7
Encuentro 1: Jesús Resucitado sale a nuestro encuentro 9
Encuentro 2: Jesús comparte nuestras alegrías y tristezas 15
Encuentro 3: Jesús nos conoce y está con nosotros 21
Segunda Unidad: Jesucristo comparte nuestro camino 27
Encuentro 4: Jesús nos invita a caminar con Él 29
Encuentro 5: Jesús nos invita a reconocerlo en la vida de nuestra familia 35
Encuentro 6: Jesús nos invita a compartir la fe con nuestros hijos 41
Tercera Unidad: Jesucristo da cumplimiento a la obra salvadora de Dios 47
Encuentro 7: Dios nos creó para la comunión 49
Encuentro 8: Dios nos libera de toda esclavitud 56
Encuentro 9: Dios nos invita a una alianza de amor 63
SEGUNDA ELEBRA IÓN: ENTREGA DE LA PALABRA DE DIOS 69
Cuarta Unidad: El Padre envía a su Hijo 71
Encuentro 10: La Palabra se hizo carne en María de Nazaret 73
Encuentro 11: El Nacimiento de Jesús 80
Encuentro 12: Jesús, enviado del Padre, vive en el Espíritu 86
TER ERA ELEBRA IÓN: ENTREGA DEL PADRE NUESTRO 92
Quinta Unidad: Jesús proclama el Reino de Dios 93
Encuentro 13: Jesús nos enseña palabras de Vida 95
Encuentro 14: Los signos de la vida nueva 101
Encuentro 15: Jesús nos llama amigos 106
 UARTA ELEBRA IÓN: ELE IÓN Y LLAMADO 114
Sexta Unidad: Jesús nos llama a la conversión 117
Encuentro 16: La pérdida de la amistad con Dios 119
Encuentro 17: Jesús acoge a los pecadores 127
Encuentro 18: Jesús nos invita a recibir el perdón 134
QUINTA ELEBRA IÓN: LITURGIA PENITEN IAL 141
Anexos: 143
La estructura de la Eucaristía 143
Oraciones Básicas del ristiano 145
 onceptos Básicos de la Fe atólica 146
ÍNDI E
147